Halloween me inspiró a hacer sus misiones de hoy, chicos

Espero que les guste.
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5ta Misión:
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Gouka:
Spoiler
La chica se sonrojó instantáneamente al oír eso y asintió. Así fue como se creó un incómodo silencio en el cual tú la mirabas de cabo a rabo y ella desviaba la vista para evitar que vieras lo sonrojada que estaba. Tú en ese momento no estabas muy firme en tus acciones, por un lado, te sentías mal por la muerte de tu pokémon, y andar conquistando una chica aún en período de luto es algo que te hace sentir un poco culpable. Pero por otro lado, necesitas cariño, y mucho. Te sientes terrible y tener a tu lado a alguien tan linda que quiere cuidarte es algo muy bueno que te ayudará a salir de la mala situación en la que estás. Cuando ya pasó un buen rato, tú no dijiste más nada, pero ella parece que se iba a animar a hablar.
- Ehh, bueno, parece que no quieres decirme tu nombre. Supongo que eres un poco reservado. Mmm, ¿no te molestas si te hago una pregunta?
Ahhh, esa vieja táctica femenina. Esa pregunta pone tu mente a carburar a una velocidad impensable para saber qué será lo que quiere preguntarte. Inclinas la cabeza sin contestar. Es lógico que no sabes si te molestarás o no hasta que la formule.
- Bien, yo estaba pensando… Como querrías tú…
La jovencita comenzó a acariciar tu mano izquierda y admiró tus ojos fijamente y con ternura.
- Ehhh, ¿quieres que te mate cuando duermes o por la espalda mientras comes luego de que mi padre te invite a hacerlo?
Los ojos inyectados en furia de la muchacha te admiran desde la frente hasta el cuello, con un terrible sentimiento de sadismo corriendo por ellos. Estás a punto de gritar o mojar tus pantalones, lo que pase primero.
- ¡Aquí está!- era la voz del padre de la muchacha que llegaba con una pokeball en sus manos-. Toma, amigo, aquí tienes un nuevo pokémon que te ayudará, se trata de un Typlosion.
Sexo: Macho.
Habilidad: Mar Llamas.
Naturaleza: Miedosa.
Estatura: 1,7 m.
Peso: 79,5 kg.
PS: 297
Ataque: 183
Defensa: 192
Ataque Especial: 254
Defensa Especial: 206
Velocidad: 259
(puedes meterles los EV donde quieras y elegir su Poder Oculto)
- ¿Pasa algo?
El sujeto se extrañó al ver tu rostro pálido. No contestabas, tu mente era una laguna. ¿Qué acaso no puede pasarte algo normal en esa dimensión?
- ¿Pasó algo, Sara?
- ¿Eh? ¡No, papi, para nada! Voy a cepillar a mis Ponyta.
- Bien, hija, ve, si necesito algo te llamaré. Dime, joven, ¿quieres comer algo? Ya que has decidido quedarte déjame invitarte y llenar tu estómago. No aceptaré un no por respuesta. Vamos, si puedes levántate.
Parece que no tienes opción. Ahora cada vez estás más asustado. ¿Esa muchacha será una maniática homicida o sólo fue una mala jugada de tu imaginación? Sea como sea, te levantas. Tu cuerpo aun no está bien, estás algo golpeado, todas tus habilidades están al 50%, por lo que si esa muchacha tiene algo de fuerza o velocidad, podrías estar en problemas.
El hombre te conduce hasta un salón donde la pared es de piedra y en donde hay algunos muebles de madera y roca. Te invita a sentarte en una silla y te pone frente a ti un gran plato con una exquisita variedad de frutas. Se ve rico y ahora te das cuenta que tienes hambre.
- Come cuanto quieras, yo ya vengo, tengo que enviar a mis Magmar a buscar un Ponyta que se me escapó.
Se fue y te dejó solo frente a la comida. Ahora es cuando. ¿Qué harás? Tienes hambre y te faltan fuerzas, necesitas comer pero… ¿y si las frutas están envenenadas? Ya te estás poniendo un poco paranoico, pero no puedes darte el lujo de dejar pasar esas cosas. ¿Comerás allí esperando que en cualquier momento entre esa loca con un Ponyta y te carbonice? ¿Te irás corriendo sin comer? ¿Comerás apresuradamente y luego escaparás? Tu decisión está abierta, puedes hacer algo que se te ocurra, incluso buscar algún arma en esa cocina con la cual defenderte… pero ten cuidado, ten mucho cuidado. La muerte te ronda.
Dados a tirar:
Variable V:
1d20
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Emanuel:
Spoiler
El Kurimugan desplegó sus alas para correr con más velocidad y Garchomp se apresuró a alejarse para no recibir daño, aún seguía esperando tu orden.
Fuiste muy lento al darla. El pokémon llegó hasta a ti, te embistió y caíste al piso. Garchomp tropezó con las rocas del lugar y no pudo llegar a ayudarte. El Kurimugan te vio allí… te veías apetitoso. Rugió con furia y sentiste cómo el mundo se te venía encima. Con sus fuertes colmillos, mordisqueó tu brazo derecho logrando que manara sangre en cantidad. El dolor es insoportable, nunca sentiste algo como eso. Sientes como el hueso de tu brazo se disloca y el tejido epitelial se desgarra. Con tus ojos llorosos por el dolor ves cómo el dragón mastica tu brazo y se lo traga casi entero. Intentas alegarte con todas tus fuerzas, pero el pokémon es más fuerte y te detiene con sus pies. Estira sus mandíbulas y sientes como sus colmillos se clavan en tu garganta. La sangre fluye en cantidad. Te quedas estático. Pronto tu cerebro dejará de recibir oxígeno. Cierras los ojos y te entregas a ser el banquete del pokémon. El Colegio Virtual fue una mala experiencia para ti. Claro, nunca te acordarás de ella…
GAME OVER.
Guido:
Spoiler
Sigues a la muchacha a paso rápido por detrás. Cómo ella no corrió, te fue fácil alcanzarla y cuando comenzó a sentir tus pasos se dio vuelta y se plantó ante ti. Si cara destellaba pura ira.
- ¡No te acerques! ¡Tengo un Gallade y no dudaré en usarlo y demostrarte la fuerte entrenadora que soy!
Te quedas calmado. No hay que tomar las cosas a la ligera. No han avanzando mucho pero pueden ver un gran bosque cerca de ustedes. La chica no parece percatarse mucho de él, pero a ti te da mala espina ese lugar, tiene un aire de malicia que no te gusta para nada.
- ¡Mírame cuando te estoy hablando! ¡Vete, vete, veteaaaaaaaaaah! ¡¿Qué es eso?!
Miras detrás… sí, dos bichos bien feos hay allí. Y parece que no quieren ser guías del lugar, al contrario…
Sexo: Hembra.
Habilidad: Presión.
Naturaleza: Miedosa.
Ítem: Polvo Brillo.
Estatura: 1,2 m.
Peso: 38,5 kg.
PS: 281
Ataque: 176
Defensa: 240
Ataque Especial: 196
Defensa Especial: 240
Velocidad: 127
Sexo: Macho.
Habilidad: Entusiasmo.
Naturaleza: Dócil.
Ítem: Polvo Brillo.
Estatura: 0,3 m.
Peso: 33 kg.
PS: 257
Ataque: 254
Defensa: 260
Ataque Especial: 132
Defensa Especial: 132
Velocidad: 254
Estás un poco asombrado… Recién acabas de tener batalla, tus pokes están cansados… Pero no queda otra, no te los puedes sacar de encima sólo con gritos y movimientos de brazos… Micka va a luchar también, con su Gallade, pero se ve asustada, sus labios le tiemblan, no está segura si podrá guiar a su pokémon como corresponde. Ayúdala un poco con las indicaciones.
Sexo: Macho.
Habilidad: Firmeza.
Naturaleza: Afable.
Ítem: Baya Zreza.
Estatura: 1,6 m.
Peso: 52 kg.
PS: 340 (252 EV)
Ataque: 286
Defensa: 149
Ataque Especial: 251 (252 EV)
Defensa Especial: 266
Velocidad: 196
(puedes hacer la batalla por aquí o en PO, luego me dices. Si la haces aquí, usa un ataque para Gallade y uno para tu pokémon, sea cual sea)
Dados a tirar:
Variable V:
1d18
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Alucard:
Spoiler
Gyarados se prepara para liquidar a tu pokémon. Es una bestia grande y fuerte, que no es fácil de vencer en lo absoluto. Y su acua cola se dirige a Lucario exactamente en este momento, dejando en el piso gota a gota el húmedo rastro de su poder.
Precisión Acua Cola: 90*1/1,06= 84
Gyarados aplasta con su cola a Lucario:
414*90*1,5/221= 252
PS Lucario: 294-252= 42
Lucario sintió el poder del ataque en todo su cuerpo y no pudo evitar sentirse terrible. Le dolía muchísimo. Estaba a punto de desmayarse de dolor. Pero era fuerte, y sentía que podría ejecutar su ataque sin problemas antes de caer. Preparó rocas que había en el terreno… iba a hacer caso a tus órdenes y a sepultar a Gyarados con ellas.
Precisión Avalancha: 90*0,94/1= 84
Las rocas caen sobre Gyarados haciéndole mucho daño en todo su cuerpo:
294*75*2/215= 205
PS Gyarados: 251-205= 46
Gyarados está aún más débil que Lucario luego de ese terrible movimiento. La lucha está para cualquiera. El sujeto endurece su rostro y llama a su pokémon.
- ¡Gyarados, Aplanadora!
[dice]zxuvrzsufi[/dice]
[dice]jayoatacud[/dice]
Dados a tirar:
Variable V:
1d25
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Bilbox:
Spoiler
- Aquí el que hace las propuestas soy yo. Sólo te pedí la historia, me importa un rábano lo que tu aldea quiere hacer. ¡Camina!
Parece que creyó tu historia pero no te será tan fácil convencerlo de que te libere así como así. Te llevan junto a tu Weavile hasta un gran árbol con jugosas frutas en su copa. Allí te das cuenta que hay una gran cantidad de árboles huecos, por lo que posiblemente sea el lugar donde vive ese tipo y su pokémon. En cuanto llega, aplaude y un par de Ariados se descuelgan de las copas y enredan en sus telarañas a ti y al Weavile. Es asqueroso y además te hace doler mucho más el brazo. Los arácnidos te llevan hasta la copa y allí ves… una gran tela, como si fuera el techo del bosque. Allí hay Spinarak, Ariados, Bachuru y Denchura caminando tranquilos por la tela. También hay muchos capullos de seda donde posiblemente haya “presas” como lo eres tú y tu Weavile. Vaya lugar en el que has caído. El Ariados te deja junto a otro capullo y allí quedas pegado sobre la tela. Cuando admiras el bollo de seda, te das cuenta que hay una persona allí dentro, como tú. Es un niño de menos de diez años que te mira sonriente.
- Hola, me llamo Lenny. ¿Y tú?
Estás un poco asustado, adolorido y necesitas pensar cómo salir de ese embrollo, por lo tanto no le respondes.
- Oh, no te asustes, las arañitas son buenas.
Lo admiras cómo si hubiera dicho algo vital para ti. Ahora estás más tranquilo, ese niño logró relajarte un poco.
- Sí, muy buenas. Sólo sorben tus jugos vitales en la noche cuando tienen hambre, je. Pero no sientes nada según me dijo, Sam. ¿Cierto, Sam?
El niño voltea el capullo para ver hacia atrás. Allí había un capullo con un agujero donde se podía ver la cara marchita de un hombre, como si estuviera tan viejo y flaco que se le notaba el cráneo. Ahora sí que te dieron ganas de vomitarte encima. ¡Esas arañas chuparán tus jugos y morirás! Tienes que salir de allí de alguna manera. Pero hay algo bueno en todo eso y es que has tenido suerte… bueno, al menos un poco. Han dejado a Weavile cerca de ti, y el pokémon fue muy inteligente como para dejar una de sus garras fuera del capullo. Si lograras moverte por esa superficie hacia él, podrías romper la tela que te apresa con su garra. Será difícil, pero no te quedan otras opciones. Puedes también quedarte allí, quizá el tipo regrese a hablar contigo y solucionarás el malentendido. La última opción que te queda es mordisquear la tela con todas tus fuerzas y tratar de debilitar ese gran techo hecho de seda para romperlo y hacer que esas malditas arañas se aplasten contra el piso. ¿Qué opción elijes?
Dados a tirar:
Variable V:
1d16
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Cristian:
Spoiler
El muchacho al perder, arrojó la lanza al suelo, enojado y comenzó a patear todo lo que hubiera cerca en un berrinche por haber sido humillado así. El sujeto adulto te hizo señas para que te adentraras en una choza. Era una carpa en forma de cono, hecha con las pieles de algún pokémon. Allí había también una mujer adulta de mediana edad, posiblemente la compañera de vida del sujeto, y en el medio un acogedor fuego que al verlo sentiste como si tu cuerpo entero tocara el cielo.
Te arrojas allí, frente al fuego y pones a la muchacha al lado del mismo logrando que las llamas le devuelvan a su piel el color rosado. La mujer dueña de la tienda, al ver a la muchacha se sorprende un poco y mira a su esposo. El hombre asiente y le hace señas para que busque algo, tú no sabes que es, estás muy ocupado admirando a la chica. Que comienza a tiritar y respira con dificultad.
La mujer se acerca a la muchacha con unas pieles y la cubre con ellas para darle calor. También te ofrece uno a ti, cosa que aceptas con mucho gusto y en cuanto lo aceptas, recibes besos en toda la cara, mejillas, frente, nariz, boca, de parte de la señora. Te sonrojas un poco y miras algo temeroso al tipo que te llevó hasta allí. No sabes qué decir. El sujeto se sienta a tu lado y le acaricia el cabello a la chica que tirita.
- Es nuestra hija…- dijo lentamente.
Tu boca se abre y tu lengua se desenrolla como una alfombra. No esperabas esa respuesta.
- Ella… tiene quince años. Y fue dotada con el don de la hechicería. Desde que nació sabemos eso, toda la tribu lo sabe, pero no pensamos que era algo malo… el día en que nació, cuando estaba en su cuna, decenas de Froslass la rodearon y la miraron por horas como si fuera alguien que las atraía mucho. Era lógico que tenía un don. Con el tiempo, demostró su habilidad para la brujería. Pasaban cosas extrañas a su alrededor… pero desde hace unos años, las cosas que pasan al lado de ella son peligrosas… La amamos, es nuestra hija, pero… no podemos dejar que esté en la tribu, creando caos en cada cosa que toca. No es su intensión… pero la mala suerte la rodea. Y te pasarán cosas malas si estás junto a ella, por eso lo mejor para ti era dejarla donde está. Ahora ya es tarde… no te dejará ir.
Intentas retener sus palabras y admiras como la chica se mueve de un lado a otro y transpira como si tuviera pesadillas. Aún hay cosas que no entiendes…
- Ese gran daño en su parte derecha… fue en la pelea con una muchacha de su edad hace poco. Las separamos, y todo terminó en sólo unos rasguños… sin embargo, esa misma noche, su rival murió. Y allí fue donde todos en la tribu decidieron que ya no podía estar aquí. Que había que dejarla sola. Entonces decidieron meterla en un saco de cuero y dejarla a la intemperie en la nieve. No hay duda que tiene poderes que no podemos suponer… hace dos días que esta allí afuera y tú la salvas en el último suspiro de su vida. Ella sin duda tiene una poderosa fuerza que le permite sobrevivir.
Ahora entiendes un poco más… de igual manera, la historia te parece muy triste… y esa muchacha es muy bella como para dejarla que ande sola en el mundo. La madre de la chica se arrodilla frente a ti y te habla.
- Yo te tengo que agradecer que hayas salvado a mi hija. Sé que su destino está fuera de aquí, pero viva. No quiero que muera y ver que alguien fuerte cómo tú la quiere proteger me hace feliz. ¿Cuál es tu historia, muchacho? ¿Qué haces aquí en un lugar tan frío tú solo?
Es tu turno de contar la historia… ¿Qué farsa les inventarás?
Dados a tirar:
Variable V:
1d20
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Edson:
Spoiler
Desgraciadamente, no tomaste lo suficientemente rápido tu decisión y tu verdugo avanzó hacia a ti. Utilizando su espada Heracross se movió pacientemente hacía a ti. Te proteges con el escudo instintivamente pero no puedes evitar que el tipo te corte el pecho sin piedad haciéndote un gran daño y poniéndote contra el suelo. No te será fácil levantar eso.
Vitalidad Edson: 20-10= 10
Otro golpe de esos y vete despidiendo del colegio.
La multitud te abuchea por haberte quedado a la defensiva, quiere ver más acción. Si sigues así no sólo te matará tu rival sino también los espectadores. O sea, morirás dos veces.
[dice]fqyeqczpky[/dice]
[dice]ftefmzkubt[/dice]
Variable V:
[dice]zhvtixolxt[/dice]
Dados a tirar:
Variable V:
1d18
Variable D:
1d10
Combate:
1d12
1d26
Daniel:
Spoiler
Vas con el extraño sujeto que martilla la pared, parece sospechoso, ¿verdad? Un sujeto martillando una pared sin duda es alguien que sabe algo. Así que te acercas a él y le preguntas si vio a alguien con un Blastoise. El sujeto deja de martillar y te observa como si fuera algo obvio.
- Hace un momento pasó por aquí y fue hacia el oeste indefinidamente.
Tú agradeces la indicación y caminas al oeste, totalmente confiado en que es lo correcto, el tipo parecía muy seguro de lo que decía.
Caminas y caminas por un buen rato, tanto que alcanzas a encontrar algunos objetos tirados. Son un Telescopio y unos restos que pueden servirte. Dejas atrás las casas y comienzas a caminar por un pastizal bastante yermo… de pronto el pastizal se hace tierra y es una tierra negra, parece muy fértil, pero extrañamente nada crece allí… De repente, tropiezas con algo duro y caes al suelo.
Algo disgustado te posicionas sobre el objeto para ver qué es… Lo inspeccionas y te das cuenta que se trata de un pedazo de concreto… ¡pero no cualquier pedazo de concreto! ¡Es una lápida! Sí señor, estás en un cementerio… te arriesgas a pensar que el sujeto del Blastoise no fue por allí y que te equivocaste al pedirle indicaciones a ese sujeto.
Tienes que regresar, ese sitio no es el indicado para que tú estés. Te das la vuelta sobresaltado para irte y buscar mejor información y de pronto ¡la cara de una mujer adulta está frente a ti!
El corazón te palpita a toda velocidad, sabes que vas a morir de un susto en cualquier momento, estás seguro de ello. ¡La mujer que está frente a ti tiene el rostro a medio calcinar! Su parte derecha está completamente abrasada, le falta cabello en esa mitad, su ojo derecho muestra parte de su cráneo ya que la piel está corrida y lo mismo pasa con la desvaída boca que cuelga casi hasta su mentón. En una palabra, es como si le hubieran arrojado ácido. La otra parte es… ligeramente normal, la mitad derecha muestra una piel pálida, cabello negro y ondulado. Tiene un cuerpo muy femenino, con curvas pronunciadas y grandes y llamativos pechos. Te habla.
- Hola… ¿has venido a visitarme?
Su voz es gruesa y de ultratumba, pero en el fondo parece triste. Lentamente inclina su huesuda y algo corroída mano derecha hacia ti como si te estuviera saludando.
¿Responderás su pregunta educadamente para evitar maldiciones? ¿O saldrás corriendo sin importar lo que eso acarree?
Dados a tirar:
Variable V:
1d10
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Diego:
Spoiler
Capturas el pokémon sin problemas y ahora tienes un insecto que podrá ayudarte cuando más lo necesites.
Claro… no podrá ayudarte a tomar una decisión y es justo lo que tienes que hacer ahora.
El cielo está despejado y el día es idea para que recorras la llanura en la que estás, que se extiende indefinidamente hacia la izquierda. Hacia la derecha también se extiende, pero llegas a ver cómo se corta y aparece una ligera playa… posiblemente haya mar allí.
Las otras opciones, al frente y atrás, son las más llamativas. Hacia atrás tienes la ciudad, que si bien se veía interesante, descubriste que todos viven una vida bastante agitada y loca. Adelante, hay un bosque muy grande, inmenso que cubre toda tu visión septentrional. ¿Dónde irás? No tienes otro criterio de decisión más que tu cerebro.
Dados a tirar:
Variable V:
1d19
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Variable E:
1d10
Jorge:
Spoiler
El sujeto te mira sin entender nada de lo que dices.
- ¿Piensas que sería el maestro de alguien que un Mothim hizo trizas como a ti? Tienes suerte por haberme dicho la verdad, reconozco los tajos de un insecto cuando los veo…
El tipo de estuvo observando un rato más y luego se le ocurrió una idea.
- Muy bien, ya sé qué hacer contigo. Ven, levántate si puedes y sígueme.
Te lleva a caminar varios metros. Aun te sientes débil y los cortes en tu cuerpo duelen un poco… ese tal Morgan es muy insensible, ni siquiera ha lavado tus heridas, pero no te queda otra opción más que hacer lo que te dice y tratar de ganarte tu libertad utilizando tus ardides.
El lugar en donde están es bastante frío, se nota la diferencia con el bosque en el que apareciste. El suelo es arenoso y hay rocas grandes por doquier, donde oportunamente hay cuevas y comienzan a verse pokémon luchadores.
De a poco te das cuenta que el tipo te llevó a un lugar con gente vestida de manera tan tosca como él. La mayoría son grandes, con fuertes músculos y tienen pokémon luchadores con ellos. Inclusive las mujeres también son bastante grandes y de fuertes brazos y piernas. Morgan te pide que te detengas y te pone contra una pared.
- Mira, niño, si quieres que te tenga en estima para ser mi discípulo deberás pasar una prueba. La prueba es que tienes que adularme y demostrar que eres el esclavo del hombre más fuerte y rudo del pueblo, ¿entendiste? Tu amo sería yo. Pero no tienes que adularme frente a cualquiera sino frente a ella…
El tipo te muestra una mujer alta, de piernas y brazos gordos, con una espalda y unos pechos amplísimos. Es toda una gigante.
- Es hermosa, ¿no?
Tú, sin entender, la señalas en son de pregunta para ver si están viendo los dos a la misma mujer, porque para tus gustos esa mujer es de lo más desagradable que has visto.
- ¡Sí, ella! La bella mujer que está al lado de esa escuálida flacucha que es su hermana.
A su lado… ves una chica espectacular. Hermosísima. Cabello castaño rojizo, delgada, con una cintura estrecha y una cadera ancha, pechos redondos y llamativos, piernas esbeltas, brazos fibrosos, muy trabajados. Esa muchacha es lindísima, tiene demasiados músculos para tu gusto, pero… en el mundo en que tú vives esa es considerada una modelo y la otra es considerada una ballena.
Asientes algo asombrado ante lo que te sugiere Morgan… el quiere que le hables maravillas de él a la mujer esa grande.
- A mi no me sale hablarle, pero con el discurso que me diste hace rato supongo que a ti sí. Irás y le dirás que yo, el tipo más macho y más fuerte de este lugar, quiere tener una cita con ella en la Roca Madre. Sólo dile eso y di en voz alta que tu amo, o sea yo, se enfrentará a golpes de puño con quien quiera oponerse a nuestro romance.
Tratas de memorizar todo eso y comienzas a pensar si tendrás el valor de decirlo.
- ¡Ah! Una última cosa… ¡Ni se te ocurra intentar conquistarla con tus palabras para ti mismo o te sacaré la columna por el trasero! ¿Entendiste? Ahora vete y dile lo que sabes.
No hace falta que te lo repita dos veces. Sabes lo que tienes que hacer y más te vale que lo hagas. Sin embargo… la mujer está lejos, tienes la opción también de huir una vez que estés lejos del sujeto, posiblemente corras más veloz que él. Sino, si aceptas hacer lo que te dice, cumple con tu encargo.
Dados a tirar:
Variable V:
1d20
Variable A:
1d5
1d10
Variable B:
1d3
1d10
Variable C:
1d6
1d122
1d122
1d122
Variable D:
1d10
Bon apetite

No mueran!