Foros de Centro Pokémon
Archivo histórico
Estás viendo el archivo de los foros de Centro Pokémon. Ya no se pueden crear temas, responder ni iniciar sesión.
#41
Realmente es gratificante sacarse de encima la teoría de las cosas, como ese credo. Siempre tener algo atrasado o aún no terminado es un peso encima, al menos la mayoría lo siente así.

Oau, ese debate, el ingreso de Alta Inteligencia después... simplemente es algo impactante y deja sin aliento leer todo. Me alegra ver que la historia va enviando una sorpresa tras otra y continuamente abre paso a nuevas incógnitas.

Genial, Daemon realmente es un buen pokémon, un buen integrante del clan. Cualquiera se lo esperaría después de unas disculpas tan sinceras. Generalmente tendemos a enojarnos y no entender a las personas gruñonas pero a veces lo son por algo y eso no quiere decir que sean malos.

Jajaja, al final Daemon se volvió el bueno y Scythe el gruñón. Era previsible que no estaríamos como 20 capítulos esperando que volvieran a salir en una misión.

¡Espero pronto la continuación de este buen fic! Buen trabajo, Will, nos veremos.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#42
Abdy!~:

Hola de nuevo, Abdy ^^

Nah, no creo que Alta Inteligencia sea de ese estilo traicionero. Verás, son ellos los que se encargan de hacer funcionar a la División como un conjunto, y sin ellos no habría organización. Pero recuerda esto: ellos solo se encargan de la División Dorada, las otras divisiones tienen sus propios comandantes.

No hacen muchas apariciones a lo largo de la historia, pero cuando aparecen es porque algo va a pasar -CHAN CHAN (?)-.

Lo que más sorprende es que fue hace menos de una semana que Char despertó como Pokémon :O.

Este capítulo fue bastante importante, pero el siguiente avivará la historia xD.

Gracias por seguir leyendo ^^

Demian:

Una pequeña curiosidad: el Credo era mucho más corto antes de la revisión que el autor le está dando a la historia (el que está publicado aquí es la versión nueva), porque el autor se encargó de corregir algunas rimas y a agregar un puñado más de estrofas. Por lo personal, me gusta más la versión nueva ^^.

El debate es bastante impresionante, se puede ver cómo funciona el Equipo Remordimiento desde el interior, sus formas de resolver problemas, etc.

Que la Llamada se encontraba en el Equipo Remordimiento no pasó desapercibido para Alta Inteligencia... ¿Qué tendrán planeado para Char?

Daemon jamás fue malo, recuerda que los villanos en esta historia son mucho peores que un simple malhumor... Daemon tiende a llevarle la contra a Scythe, y de ahí su aversión hacia Char y Saura.

Los siguientes capítulos se resumen en una palabra: conejos. Espero que te gusten xD.

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.




20. Capítulo 18: Manos Llenas


Spoiler

Capítulo 18




Char y Saura una vez más desfilaron dentro de la sala de planificación del Equipo Remordimiento, que era como una estrecha oficina pequeña con un pequeño escritorio en el centro repleto de papeles. Char desenrolló el mapa de Ambera sobre el escritorio mientras Saura rebuscaba en una pila de papeles por la lista de tareas.

—Bien, terminemos con esto y vayamos de vuelta a dormir —dijo Saura, saltando sobre la mesa y dejando encima la lista de tareas—. ¿Qué deberíamos hacer?

—Algo cercano, espero —dijo Char—. Recuerda, ese Scizor está cerca.

—Oh, casi me olvido de eso —dijo Saura preocupadamente—. Sí, definitivamente. Algo cerca. Eh... ¿Qué tal este? ¿Servicio de Guardia en Pueblo Kestra? Es a solo quince kilómetros al Sur de aquí.

—¿Servicio de guardia? —repitió Char—. ¿Estás seguro de que esa es una buena idea? Si algo malo pasa, nosotros seríamos responsables de ocuparnos de eso. ¡No somos tan fuertes todavía!

Saura asintió pensativamente—. Bueno, aún tendríamos a Scythe para ayudarnos, ¿verdad? ... Pero eso significa que él simplemente tomará más de nuestra recompensa si tiene que hacer todo el trabajo. Oh, y la recompensa en este es de solo cuatrocientos Poké. ¡Pobre!

—Oye, ¿por qué no revisamos las recompensas primero? —sugirió Char—. ¡Encuentra una bien grande! ¡Luego podemos pensar en tomar la misión!

Saura repasó la lista—. No veo ninguna —reportó él—. Supongo que es porque esta es solo la lista de entrenamiento. Uf, es una pena que tengamos que usar esta lista en primer lugar, pero supongo que no somos lo suficientemente fuertes para... Oye... ¡espera! ¿Qué es esto?

Saura señaló un elemento cerca del final de la lista. Char no pudo leerlo, pero vio los números tan claros como el día: ¡cinco mil Poké!

—¡Ahora, eso está mucho mejor! —vitoreó Saura—. ¡Es un lugar llamado Refugio Rojo! Está bastante lejos, ¡pero por ese dinero, me podría motivar!

—¿Refugio Rojo? —repitió Char—. ¿No es ahí donde el Equipo Remordimiento está trabajando en este momento?

—Oh, tienes razón —dijo Saura—. Esa no sería una muy buena idea. Y el nivel de riesgo es ‘A’. Hmm... Si no me equivoco, ni siquiera nos dejarían tomar esa con nuestro nivel de experiencia. Bueno, veamos qué más hay...

Saura continuó repasando la lista, trazando su pata por sobre las recompensas. Muchas de ellas eran montos patéticos, como podría ser esperado para equipos de entrenamientos, pero una resaltó de repente... no tenía ni siquiera un número listado.

—Esto es extraño —dijo Saura—. No hay un monto para este. Por recompensa, solo tiene... signos de pregunta. ¿Qué crees que eso signifique...?

—¿Tal vez la recompensa no se ha decidido? —preguntó Char—. ¡O tal vez está mantenida en secreto!

—Eso es interesante —dijo Saura con una sonrisa—. Quiero ver cuál es la recompensa. ¿Quieres darle una oportunidad?

Luego de ponerse de acuerdo en tomar la misión con la recompensa misteriosa, el dúo se echó sobre el mapa e hizo algo de investigación sobre las localizaciones involucradas. Esta vez, se aseguraron de tomar nota de qué clase de Pokémon salvajes estarían enfrentando, en lugar de asumirlo basándose en el paisaje. Saura trazó un simple curso a través del mapa, uno que no involucraba ninguna mazmorra, y ayudó a Char a escribir una lista de direcciones a seguir y elementos que probablemente necesitarían.

Luego de hacer todo lo que pudieron en la limitada cantidad de tiempo que tenían–todo se cerraría por la noche una vez que las antorchas se volvieran azules–se bajaron con prisa a la base para hacer los recados de último minuto. Char se apresuró hasta la tienda de Kecleon para abastecerse con comida deshidratada y objetos, y Saura se encaminó hacia la oficina de registros para confirmar la misión para su equipo. Como no había muchos equipos que le veían el punto a tener las preparaciones terminadas la noche anterior–y ciertamente ninguno de los equipos de entrenamiento, quienes raramente siquiera confirmaban sus misiones de esta manera–el trabajo estaba libre para ser tomado. Pronto, ambos estuvieron de vuelta arriba en la habitación de Scythe, ansiosos por conseguir algo de descanso.

... ... ...



—¡Arriba!

Así de rápido, el descanso había terminado.

—Uf... Buenos días, Char —gruñó Saura mientras rodaba para ponerse de pie.

—¡Arriba y andando! —vitoreó Scythe, irrumpiendo en la puerta—. ¡Salgamos! ¡Hay trabajo por hacer!

Char no se iba a quedar atrás esta vez. Se puso de pie saltando, listo para cargar con el día. Disfrutó de un bien largo estiramiento mientras esperaba a que Saura entrara en razón...

—Oh... ustedes dos querrán cubrirse los oídos —dijo de repente Scythe, interrumpiendo a Char en medio de un bostezo.

—¡ARRIBAAAAAA!

La masiva voz, prácticamente un terremoto, estalló desde la puerta detrás de Scythe. Dejó a Char sin aliento, haciéndole perder completamente el equilibrio. Saura se encogió, sus cepas tapándole fuertemente los oídos.

—Ah, el buen viejo Brock —se rio Scythe, negando con la cabeza—. Es un gran día para el equipo entero, saben. ¡Todos tienen que estar despiertos en este momento! Gracias a un cierto Scizor, nuestras manos van a estar llenas por las siguientes semanas. Todos tenemos que empezar sólidos...

—¡Entonces! ¿A dónde decidieron hoy? —preguntó Scythe mientras el trío caminaban por el pasillo.

—Pradera Dorada —dijo orgullosamente Saura, esperando impresionar a su entrenador—. La misión es escoltar a unos cuantos niños Buneary a Ciudad Zidra. Su madre quiere asegurarse de que lleguen allí sin peligro, así que está pidiendo ayuda.

—Hmm, es suficiente —dijo Scythe.

Char tomó un gran respiro de alivio, agradecido de que Scythe no estuviera horrorizado ante su elección de misión.

—¿Tienen todo lo que necesitan? —inquirió Scythe.

—De seguro —dijo orgullosamente Char, levantando la bolsa sobre el hombro—. Suficiente comida para todos nosotros, un pañuelo meloc, ya que hay una posibilidad de que nos topemos con algunos Pokémon venenosos como Butterfree y Beedrill, un lazo evasión, que nos debería dar una ventaja contra los ágiles Rattata, cinco bayas aranja, y una fugaesfera si vagamos accidentalmente dentro de la pequeña mazmorra al Norte.

—¡Bien! —aplaudió Scythe—. ¡Estoy impresionado! ¡Han hecho su investigación! Ahora... ¿tienen algo para el desayuno? ¡Tengo hambre!

—Eh... —dijo Char nerviosamente, escarbando en la bolsa.

—¿Y qué hay de esos chicos Buneary? ¡Ellos necesitan comer también! ¿Tienen suficiente para ellos?

Char se mordió la lengua. De todas las cosas, no había pensado en eso.

—No se preocupen —dijo Scythe mientras llegaban a la puerta delantera del Equipo Remordimiento—. Sé que no pueden aprender todo de una vez. No estaba seguro de que recordarían empacar su bolsa, así que traje una de las mías. ¡Allá vamos!

Con un exagerado limpión de frente, Char articuló “fiuu” a Saura.

... ... ...



Mientras Scythe levantaba su propia bolsa y se preparaba para guiar al equipo en la base, los miembros del equipo estaban empezando a deslizarse fuera de sus habitaciones. Char vio a Daemon, Markov y Ursa en el frente, todos intentando sacudirse el cansancio y ponerse en marcha como habrían hecho probablemente cientos de veces antes.

—Scythe —llamó Daemon—. Antes de que te marches, ¿qué debemos hacer que el Equipo Absolución haga una vez que acepten nuestro acuerdo?

—Deberíamos estar bien por hoy —dijo Scythe—. Solo dales los informes básicos. Si están dispuestos a venir con ustedes hoy, que lo hagan. Envíalos al Refugio Rojo con ustedes. Le daré a Kain la historia completa esta noche cuando vuelva. Si no, todos podemos hacer un doble turno para empezar... Será bueno para ponernos en los ánimos.

—Que así sea —gruñó Daemon con un asentimiento—. Y Equipo Ascuas... les deseo éxito en su misión hoy.

—¡Gracias! —respondió Saura—. ¡A ti también!

Daemon volvió su atención hacia el corredor principal que conectaba a las habitaciones de los miembros del equipo. No todos estaban despiertos todavía; aquellos que eran lo suficientemente afortunados de estar ya de pie lentamente desfilaban por el pasillo.

—¡Equipo Remordimiento! —bramó Daemon, casi a todo pulmón—. ¿Para qué nos alzamos?

El resto del equipo, incluido Scythe, hizo sonar su respuesta—. ¡Para que él caiga!

“Eso es bastante genial”, pensó Char mientras salía. “Qué buena forma de levantarse en la mañana–recordar tu propósito. Tal vez Saura tiene razón. Podríamos usar un lema. ¿Tal vez algo que ver con fuego? Algo sobre... ¿extender el fuego? ¿El fuego que nunca morirá? No sé... Tendré que pensarlo.”




Pradera Dorada




—¡Oh, muchísimas gracias por ayudarnos! —le dijo una Lopunny a Char cuando se encontraron en el borde de una preciosa pradera dorada—. Escuché rumores de que el ejército del Maestro ha estado alrededor últimamente. ¡Estaba muy preocupada! Nos estamos mudando a la ciudad porque es más seguro ahí. ¿Podrían asegurarse de que mis niños lleguen a la ciudad sin peligro?

—¡Es para eso que estamos aquí! —le aseguró Saura a la madre—. ¡Solo déjanos todo a nosotros!

—¡Oh, gracias! —dijo una vez más la Lopunny—. Los llevaría yo misma, pero... Mi esposo se rompió la pierna la semana pasada, y tengo que quedarme con él hasta que esté curado. ¡Por aquí, déjenme presentarles a mis niños!

Viendo la belleza de la tierra extendida ante él en la luz del temprano amanecer, Char se acordó de repente de su primer día como un Pokémon. ¿Realmente fue hace solo cinco días que hubo emergido con Saura de esa primera cueva? Tal vez solo eran sus emociones Pokémon, pero estaba pensando a sentir que había pasado su vida entera en Ambera. Cada vez que miraba el paisaje, especialmente este maravilloso prado cuando la anaranjada luz del sol saliente relucía en el pasto, le parecía que era su hogar. Siempre que lo veía, sabía exactamente por qué tantos Pokémon dedicaban sus vidas a protegerlo de los malignos antojos del Maestro. Era, en efecto, un tesoro.

—Aquí están ellos —reportó la Lopunny, arrancando la atención de Char de los alrededores—. Esperen solo un momento, tendré que levantarlos para ustedes, si les gustaría ponerse en marcha lo más pronto posible.

Una larga y plana losa de roca yacía implantada en el suelo. Char la examinó, y vio que una estrecha zanja había sido cavada debajo. La madre se agachó y habló en el agujero, empujando suavemente a los niños durmientes que estaban dentro.

—¡Niños! ¡Es hora de levantarse! ¡Tienen un largo camino por delante hoy! ¡Arriba!

—Uf, ¿ya?

—¡Es tan temprano!

—¿Tenemos que ir a la Ciudad?

—Solo un poco más, ¿por favor?

—Lo lamento, pero es tiempo de ir —dijo la madre severamente—. Sus guardianes están aquí. Ahora, ¡vamos! ¡Arriba!

Uno a uno, los chicos Buneary salieron arrastrándose del agujero. El primero parecía una bola de pelusa viviente, su desaliñado pelaje marrón enredado sin remedio por una noche de dormir sin descanso, sus orejas cayéndole perezosamente sobre la cara. No parecía muy feliz de levantarse. Un segundo pequeño conejo siguió, un niño ligeramente más grande con orejas más largas, su lana manchada con tierra.

—¡Vamos, no pierdan el tiempo! —gruñó la madre—. ¡Sus guardianes no deberían tener que esperarles!

Dos niños más saltaron del agujero, ojos parpadeando.

—Tanto sueño... —uno gimió, estirándose de cuatro patas.

Mientras Char estaba observando a los niños levantarse, Scythe emitió un silencioso sonido de disgusto.

—¿Qué? —le susurró Char—. ¿Ocurre algo malo?

—Tú me lo dices —replicó Scythe—. ¡Hay más de ellos que nosotros!

De nuevo, Char sintió algunas mariposas en el estómago. La descripción del trabajo nunca dijo cuántos niños tendrían que estar vigilando.

—No entres en pánico —le dijo Saura—. Podemos hacer esto.

—Beary... —llamó la madre dentro del agujero con un tono de disgusto—. ¡Beary, te sales aquí ahora mismo! ¡Tus hermanos y hermanas están todos despiertos! Uf, lamento tanto esto, señores, Beary es uno terco.

—¡Eeh! ¡No! —gritó una voz desde dentro de la zanja mientras la madre lo alcanzaba—. ¡No quiero ir!

—Voy a contar hasta cuatro —advirtió la madre—. Uno... dos... tres...

El último niño, el más pequeño de todos, saltó rápidamente desde debajo de la roca. No parecía demasiado feliz de estar siguiendo órdenes.

—Así que aquí están —dijo la madre—. El más pequeño es Beary, y luego están Meary, Teary, Leary, y Heary. Todos son bien educados... excepto que probablemente tendrán que estar atentos a Beary. Él puede ser un poco... energético a veces.

Char miró de cerca al conejo más pequeño. Ya pudo decir que Beary era diferente al resto. Su nariz se crispaba, sus ojos se movían, y una pata peinaba sin descanso una mata de hierba sobre el suelo, como si estuviera siendo forzado a pararse en una roca filosa y no pudiera esperar para moverse.

—¡No se preocupe! —dijo Saura, manteniendo en alto la cabeza—. ¡No serán un problema!

—Saben cómo llegar a Ciudad Zidra, ¿verdad? —preguntó la madre—. Una vez que lleguen ahí, necesitan llevarlos a Genevieve, mi amiga. Es una Nidoqueen. Ella vive cerca del centro de la ciudad en el Domo Perla. No es difícil de encontrar una vez que llegan ahí.

—¡No tía Genevieve! —se quejó Leary—. ¿Por qué tenemos que ir ahí?

—Escuchen, todos ustedes —dijo firmemente la madre—. Hemos discutido esto antes. No es seguro para ustedes aquí ahora mismo. Necesitan estar en algún lugar donde no estarán en peligro. Papá y yo podemos cuidar de nosotros mismos, pero necesitamos que ustedes estén seguros también, hasta que el peligro se vaya, ¿de acuerdo? Estos buenos Pokémon les guiarán por todo el camino hasta la ciudad. Escúchenlos y hagan exactamente lo que les digan, ¿de acuerdo? ¡Todos estarán en grandes problemas si escucho que fueron desobedientes!

Todos los niños dieron un asentimiento, algunos a regañadientes.

—No sé quiénes son ustedes ni para quién trabajan, pero no puedo agradecerles lo suficiente por esto —dijo la madre, volviéndose hacia Char—. No pude dormir por la noche porque mis niños están en peligro.

—Felices de estar sirviendo —dijo Saura de nuevo, sonriendo radiante—. He estado en Ciudad Zidra más veces de las que puedo contar. ¡No se preocupe, sus hijos estarán en casa para esta noche!

“Saura está realmente optimista hoy”, notó Char. “Quizás es esa recompensa que está buscando. Sí, de seguro espero que sea una buena... ¡especialmente si estos niños terminan significando problemas!”

... ... ...



Y marchando fueron. Ciudad Zidra estaba lejos hacia el Norte, bien pasadas las praderas y bosques que bordeaban la antigua tierra de origen de Saura. Había tomado unas cuantas horas de caminata siquiera alcanzar la pradera en primer lugar, por lo que ahora había al menos adecuada luz solar para guiar el camino. El sendero era muy directo, pero tomaría algo de caminata y paciencia para llegar allí.

Sí, paciencia. Definitivamente paciencia.

—¡Señor rana! —dijo un Buneary—. ¿Por qué hay una gran planta pegada a su espalda?

—Esa es simplemente la forma en que soy —se rio Saura—. Esta semilla absorbe la luz solar y me da la fuerza cuando más la necesito. ¡Es casi como una gran batería! A veces–

—¿Por qué estás en llamas? —preguntó otro a Char, interrumpiendo la explicación de Saura—. ¿No te duele eso?

Char suspiró—. Es porque...

—¡Estoy cansado! ¿Puedes llevarme?

—¡Tengo hambre! ¿Puedo comer algo?

—¿Cuánto más hasta que lleguemos allí?

—¡Silencio!

Los cinco pequeños Buneary pararon en seco y se congelaron ante el violento sonido de la voz. Incluso Char y Saura fueron tomados con la guardia baja, volviéndose hacia Scythe con sorpresa.

—¡¿Su madre no les ha enseñado a hablar por turnos?! —demandó Scythe a los niños—. Podemos responder sus preguntas, ¡pero no todas a la vez!

—¡Responde a mi pregunta primero!

—¡No, no lo escuches a él! ¡Responde la mía!

—¡Aún tengo hambre!

—¡Silencio! —gritó de nuevo Scythe, más fuerte esta vez—. No deben hacer escándalo. Deben estar callados. Hablen... en voz baja. Susurren. Así.

—¿Por qué? —preguntó Meary, suavizando su voz como lo indicado.

—Porque si no lo hacen... —dijo Scythe en un silencioso susurro—, el Maestro podría escucharles. Y si él les escucha... vendrá y, ¡LES CORTARÁ LA GARGANTA PARA QUE NO PUEDAN HABLAR NUNCA MÁS!

Scythe agitó una cuchilla a centímetros de la cara de Beary mientras gritaba esto de repente, causando que los cinco niños dieran un grito ahogado y saltaran del susto.

Eso lo logró. Desde entonces, los pequeños se acurrucaron apretadamente detrás de la guía de Saura, siguiendo penosamente en completo silencio.

—Oye, gracias —le dijo Char en voz baja a Scythe, echando un vistazo atrás a los niños y a las temerosas miradas en sus rostros...

—No lo menciones —dijo Scythe con una sonrisa—. Es para eso que estoy aquí.

Veinte minutos pasaron, y aún, los pequeños seguían fielmente detrás, nunca molestando a sus guardianes y nunca dejando que sus voces se alzaran sobre un sordo murmullo.

—Oiga... ¿Oiga? ¿Señor? ¿Señor cosa rana? —preguntó Teary, la más pequeña de las dos chicas, en un tono de voz respetuoso—. Aún tengo hambre...

—Podríamos parar para comer —sugirió Char—. Estoy de humor para el desayuno, por mi parte.

—Podríamos —dijo Saura con un guiño—. Pero... ¿es este un lugar seguro para comer? ¿El Maestro nos atrapará aquí?

Scythe sonrió de nuevo—. Hmm, no lo creo —reportó él—. No estamos seguros a la intemperie aquí. Necesitamos encontrar un buen lugar para escondernos antes de poder detenernos a descansar.

—Si el Maestro te arranca la garganta, apuesto que puede ser realmente difícil comer —añadió Char, uniéndose a la diversión.

—Ah, sí, lo es —coincidió Scythe, negando con la cabeza—. De hecho, una vez tuve un buen amigo... un Houndoom. Era uno muy hablador. Simplemente nunca se quedaba quieto y callado. Luego, un día, el Maestro le escuchó, se irritó–le arrancó la garganta, así de simple. Nunca escuché al pobre compañero hablar de nuevo. Y tuvo que ser alimentado a la fuerza por el resto de su vida.

—¡Vaya! —exclamó Meary—. ¿Qué le ocurrió? ¿Sobrevivió?

—Murió de hambre —dijo tristemente Scythe—. No pudo soportar el dolor de comer. Pobre tipo, traté de decirle que fuera tranquilo y respetuoso alrededor de sus mayores, pero simplemente... simplemente no me escuchó... ¿Por qué, oh por qué, no me escuchó...?

Scythe dejó caer la cabeza, pretendiendo reflexionar sobre las memorias de un viejo amigo. Char casi soltó una risa cuando escuchó a los pequeños Buneary tragar saliva colectivamente, algunos incluso palpando sus cuellos para asegurarse de que aún seguían en su sitio.

—¡Ah já! —exclamó Scythe, señalando adelante hacia el camino del frente—. ¡Miren! ¡Un árbol! ¡El refugio perfecto del Maestro! ¡Podemos parar para comer ahí!

—¿Por qué un árbol nos protege del Maestro? —preguntó Leary.

—Porque —dijo sabiamente Scythe—, nadie sospecha de un árbol.

Luego de una buena media hora de caminata, la procesión se detuvo junto a un considerable peral cerca del costado de la estéril ruta. Char dejó caer la bolsa en el suelo y escarbó buscando algo de comida mientras los pequeños conejos se concentraban alrededor.

—Ciruelas secas —dijo Char, sacando un pequeño saquito—. ¿Quién las quiere?

—¡Iuuu, puaj! —gritó Leary—. ¡No quiero eso! ¡Quiero un pokocho! ¿Tienes algunos pokochos ahí?

—Sí, ¿tienes? —suplicó Meary—. ¡Quiero un pokocho picante! ¿Por favor?

—¡Los pokochos picantes son un asco! —proclamó Leary—. ¡Dame uno dulce!

—¡Lo lamento, no tengo ninguno de esos! —exclamó Char—. Miren... pueden tener ciruelas, o damascos, o manzanas, o semillas de Sunflora. O peras de este árbol.

—Coman, porque tenemos que seguir moviéndonos —dijo Scythe, ensartando una pera en la punta de su cuchilla—. Si no comen, no ganarán energía. Si no ganan energía... podrían cansarse durante el camino... y ser dejados atrás.

—¡Sí, y luego, nadie será capaz de salvarles del Maestro! —advirtió Saura—. ¡Así que coman todo lo que puedan!

Leary recogió con pesar el saco de ciruelas e intentó abrirlo—. La tía Genevieve hace los mejores pokochos —dijo él—. Tal vez nos hará algunos cuando lleguemos allí.

—El Maestro no es tan malo, ¿verdad? —Heary, el mayor de los niños, preguntó—. ¿Cortaría él... ya sabes... nuestras gargantas? Él realmente no haría eso... ¿o sí?

—Sí —dijo simplemente Scythe—. Y peor. El Maestro... hace lo que sea que le da la gana. Si lo molestas, podría hacer que te torturen o te maten. Si te opones a él... no se sabe qué haría contigo si te atrapa. Hay... destinos muchos peores que el dolor y la muerte.

Char notó el cambio en la voz de Scythe mientras decía esto; supo que simplemente ya no estaba bromeando.

—¿Qué hacemos si nos encuentra? —preguntó Meary, masticando lentamente un pedazo de damasco.

—Corren lo más rápido que pueden, y nunca miran atrás —dijo gravemente Scythe—. Si les atrapa de igual manera... pueden decir al menos que intentaron lo mejor.

Scythe continuó entreteniendo (y asustando) a los niños con historias y advertencias sobre el Maestro mientras comían. Char encontró difícil decir cuándo estaba bromeando y cuándo estaba siendo serio, pero se dio cuenta al final que eso no importaba: estaba intentando instilar a los niños con el miedo hacia el Maestro, algo que podría salvarles un día las vidas o la libertad... justo como lo hizo con Saura.

Cuando todos hubieron comido hasta saciarse, el grupo reposó alrededor del árbol por otra hora, mirando el mundo a su alrededor cobrar vida a medida que el sol se alzaba más alto en el cielo. Char y Saura tomaron la oportunidad de charlar con los niños y llegar a conocerlos un poco mejor. A medida que los pequeños Buneary se volvían más energéticos, estuvieron más deseosos de contar a Char todo sobre sus vidas en la pradera.

—Y luego, una vez, ¡este enorme Starraptor salió de la nada del cielo y casi me COMIÓ! —describió Beary—. ¡Era enorme! ¡Como ASÍ de grande! ¡Y así yo lo esquivé REALMENTE RÁPIDO y me hice un ovillo, y me falló!

—¡No-oh! —dijo Meary—. No lo hiciste. ¡Solo te escapaste porque Papi lo espantó!

—Papi es tan genial —dijo Leary—. ¡Él puede derrotar cualquier cosa en una batalla! ¡Incluso podría derrotar a un gran bicho aterrador como tú!

—Oh, ¿en serio? — Scythe rio entre dientes.

—¡Sí! —insistió Leary—. ¡Él nos protege de cosas todo el tiempo! ¡Algún día, seré igual de fuerte como él!

—¡No, no! —insistió Beary—. ¡Yo derroté al Starraptor! ¡Con mis dientes! ¡Y salvé a mami también!

—En tus sueños, Beary —dijo Meary—. ¡Solo estás inventando todo esto para impresionar a la gente!

—¡No-oh! —gimió Beary—. ¡Podría hacerlo otra vez ahora mismo! ¿Ven a ese Pidgey ahí arriba? ¿Lo ven? ¡OYE, PIDGEY!

—¡Cállate, ahora solo nos estás avergonzando! —gritó Meary, corriendo para derribarlo.

... Y así sucesivamente.

Eventualmente, el grupo tuvo que concluir su pequeño picnic y continuar por el camino. Habiendo comido un buen desayuno, todos estaban ahora más despiertos que nunca–especialmente los niños. Era aparente que los trucos de Scythe no funcionarían por mucho más tiempo. Char solo pudo esperar que las cosas no se salieran de las manos...


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.


Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#43
¿Oficina pequeña con un pequeño escritorio? Los sinónimos te están jugando una mala pasada últimamente

La historia no tiene desperdicio. Hasta el simple hecho de preparar una misión el autor lo vuelve algo espectacular. Imposible aburrirse con este fic.

Jajaja, presiento que esos Buneary van a hacer que Scyther se arrepienta de su propia existencia xD Con lo molestos que son yo los dejaría ir solos, no creo que ni siquiera el Maestro se anime a acercarse.

O: Pensé que los niños serían el punto débil de Scyther pero lo manejó excelentemente… ¿acaso hay algo que Scyther no sabe hacer?

Pensé que sería una misión de relleno pero pareciera que el fic está yendo por un terreno demasiado tranquilo para desembocar algo espeluznante, si conozco al autor sé que así será… ¿acaso un encuentro con los viejos Seviper y Croagunk? Espero ansioso la continuación y que siga este fic con la misma calidad de siempre.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#44
Demian:

Estos niños Buneary son de lo más insoportables xD. Pero no podía evitar reirme al ver cómo lo manejaban los protagonistas.

Solo para aclarar (ya que es un poco confuso al comienzo), hay tres niños y dos niñas. Los niños son Heary, Leary y Beary; y las niñas son Teary y Meary.

Scythe es un personaje formidable... Y a medida que la historia se vuelva más seria te darás cuenta de lo que el autor es capaz de hacer con tus cavilaciones xD.

Si esperas a que esto empeore, no te decepcionarás.

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.




21. Capítulo 19: Grave Responsabilidad


Spoiler

Capítulo 19



Ruta 370



—Ruta Tres-setenta —reportó Char, mirando al mapa mientras el largo viaje continuaba—. Esto gira hacia el Noroeste y va directo hacia Ciudad Zidra. Pero... es aún una caminata de seis horas.

—Sí, es bastante lejos —dijo Saura—. Pero deberíamos lograrlo igual, sin problemas. Solo me preocupa el viaje de vuelta a casa. ¿Crees que lograremos volver a la base para el anochecer?

—Si mantenemos un ritmo constante, deberíamos ser capaces, sí —dijo Scythe—. Pero, si no... siempre podemos quedarnos durante la noche en la ciudad. Lo peor que podría pasar es que Daemon se preocupará por nosotros.

A medida que dejaban el dorado prado atrás, Char miró hacia el paisaje venidero. Era un campo de aspecto agradable, con un árbol sobresaliendo por aquí y por allá para proveer sombra del sol. La ruta de tierra por la cual viajaban era borrosa y difícil de ver, sobrecrecida en lugares con pasto y arbustos. Char tuvo la impresión de que esta era una ruta poco transitada.

—¿Por qué no nos encontramos con nadie más? —preguntó Char—. Si es que esta es una ruta tan importante... no hemos visto a ningún Pokémon en lo absoluto.

—Los Pokémon ya no viajan tanto —explicó Saura—. No se sienten seguros. Hay demasiados ladrones sueltos, algunos trabajan para el Maestro, algunos simplemente consiguen lo que pueden de los débiles e indefensos.

—El Maestro también utiliza estas carreteras para transportar sus fuerzas de lugar en lugar —dijo Scythe—, así que los Pokémon se mantienen fuera de las rutas por temor a encontrarse con ellas.

—Recuerdo que cuando era más pequeño, muchos Pokémon viajaban por esta ruta —dijo Saura—. Solía ir a visitar Ciudad Zidra cada mes. Pero luego, el Maestro empezó a incrementar sus fuerzas en esta área, y los ladrones comenzaron a salir, y todos comenzaron a asustarse. Fue ahí cuando comencé a pelear contra Pokémon salvajes y a aprender a defenderme solo.

—No hemos ido a lo de Tía en mucho tiempo —dijo Heary—. Mami dijo que todas las rutas se bloquearon, así que solo nos quedábamos en casa.

—Ya veo —dijo simplemente Char, quedando en silencio para ponderar esta información. “No es de extrañar que los Pokémon pidan un escolta para ellos y para sus seres queridos”, determinó él. “El Maestro nunca para de volverse peor cada vez que escucho sobre él. Realmente tiene al país entero asustado de hacer algo por su cuenta por miedo a contrariarlo... Bueno, ¡es por eso que estamos aquí! ¡Nadie nos impedirá que llevemos a estos niños a la ciudad sin peligro!”

Los niños permanecieron manejables por un tiempo, al menos. Char y Saura los guiaban por la ruta en una línea de una sola fila, y Scythe cerraba la marcha para así poder vigilar a todos los cinco a la vez.

Luego de otra digna hora de caminata, lo inevitable ocurrió: los niños empezaron a darse cuenta de que estaban aburridos. Luego de un par de kilómetros del monótono camino de tierra bajo sus pies y el incambiable campo, los chicos Buneary estaban más inquietos que nunca, empezando a gritarse y a pincharse entre ellos y a veces corriendo por ahí fuera en el costado de la ruta. Scythe hizo su mejor esfuerzo para mantenerlos en fila desde atrás, pero algo más... algo además de meras tácticas de susto... tenía que hacerse.

—¿Cuánto más falta? —preguntó Meary—. ¡Me están empezando a doler los pies!

—Pero si recién tomamos un descanso hace una hora —dijo Saura, pareciendo decepcionado—. ¡No puedes cansarte tan rápido!

—Oigan, ¿qué tal si jugamos un juego? —sugirió Char.

—¿Un juego? —preguntó Saura—. ¿Qué clase de juego?

—¡Sí, juguemos algo! —exclamó Beary—. ¿Qué clase de juego? ¿A las Escondidas?

—¡Oh, no lo harán! —dijo Saura—. ¡No perderemos a nadie! ¡No aquí! ¡No con el Maestro por ahí!

—¡No estoy asustado del Maestro! —dijo Beary con confianza—. ¡Apuesto a que podría solo morderlo en los pies y hacerlo llorar!

—Eh... ¿qué les parece... Veo-veo? —sugirió Char.

—¿Qué es eso? —preguntó Leary—. ¡Nunca escuché de ese juego antes!

—Es fácil —dijo Char—. Primero, intentas encontrar algo interesante, pero no le cuentas a nadie qué es. Luego dices de qué color es, y todos intentan adivinarlo. Así: veo algo de color... verde. ¿Pueden adivinar qué es?

—¡Esto es la naturaleza! ¡Todo es verde! —proclamó Beary—. ¡Eso es aburrido! ¡Juguemos a las batallas!

—¡Soy RAYQUAZA!

—¡Eso no es justo! ¡Siempre eres Rayquaza!

—¡Yo seré Groudon!

—¡Yo también seré Groudon!

—¡Oye, eso es contra las reglas!

—¡No me importa! ¡TERREMOTO!

—¡HIPERRAYO!

—¡Yo soy DIALGA! ¡Invoco una VENTISCA y derribo a Rayquaza del cielo!

—¡No puedes hacer eso! ¡Rayquaza detiene tu ventisca!

—¡Soy ARCEUS! ¡Puedo derrotarles a todos ustedes!

—¡Oye, no puedes ser Arceus!

—¡Claro que sí! ¡Canto la canción de la muerte! ¡La, la, la, la! ¡Ahora todos ustedes morirán en tres días!

—¡Dialga vuelve en el tiempo y evita que cantes la canción!

—¡Arceus vuelve en el tiempo y DES-HACE a DIALGA! ¡Ahora no pueden derrotarme!

—¡Ahora estás congelado porque no hay CORRIENTE TEMPORAL!

—¡Oigan! ¡Miren!

Heary exclamó de repente sobre todos los otros, apuntando hacia un costado de la ruta. Sentado y observando a todos estaba un pequeño y rosado Nidoran con las orejas levantadas. No se veía feliz.

—¡Vaya, es un Nido! —dijo Teary—. ¡Oye, Nido! ¿Estás bien? ¡No te ves tan bien!

—¡Creo que es uno salvaje! —dijo Leary.

—Aww, parece muerto de miedo —dijo Saura, adelantándose para examinar al Nidoran—. Oye, pequeñín...

Estremeciéndose del miedo, el Nidoran dio un paso hacia atrás. Se encogió, como preparándose para arremeter y defenderse. No parecía que quería escapar. Saura quería consolarlo, pero solo frunció el ceño y bajó su punta venenosa para atacar.

—Alto, ¿cuál es su problema? —dijo Heary.

—Pienso que deberíamos dejarlo solo —sugirió Saura—. No parece que quiera–

—¡LUCHEMOS con él! —proclamó Beary, saltando hacia el frente—. ¡Nadie puede derrotar al poderoso GROUDON!

Antes que Char o Saura pudieran hacer algo, Beary arremetió contra el Nidoran. El Pokémon salvaje siseó y esquivó saltando hacia atrás.

—¿Qué crees que estás haciendo? —gritó Saura con horror—. ¡Para eso! ¡Déjalo solo!

Beary se abalanzó nuevamente, pero esta vez, ¡el Nidoran atacó! Colisionaron, Beary fallando apenas el cuerno venenoso, y ambos cayeron al suelo en un forcejeo, el Nidoran gruñendo violentamente. Beary encontró una oportunidad y le mordisqueó la nariz, causando que este chillara y saltara hacia atrás otra vez.

Saura se apresuró hacia el frente para separar la pelea, pero era demasiado tarde. El resto de los niños había decido ayudar a su hermano y estaba ya saltando a la refriega a cuatro patas.

—¡Yo lo tengo!

—¡Toma ESTO, tonto Nido!

—¡HIPERRAYO!

—¡Aaau!

—¡Oye, cuidado!

Saura azotó hacia adelante con sus cepas y envolvió al conejo más cercano, intentando pescarlo fuera de la riña.

Char sacó rápidamente su pañuelo meloc de la bolsa y se lo ató alrededor del cuello. Una sensación de adormecimiento y cosquilleo se extendió a través de su piel a medida que los antídotos se difundían en su sistema. Se apresuró hacia el frente, aunque no tenía idea de lo que iba a hacer para ayudar en la situación.

El Nidoran surgió de nuevo por encima de la pila de conejos, todavía rehusándose a rendirse y a escapar. Char se encogió al verlo venir con un violento cabezazo hacia uno de los niños, pero el Buneary se alejó apenas a tiempo. Otro Buneary contraatacó, sus orejas balanceándose cómicamente como látigos, y bateó al Nidoran alejándolo.

—¡Chicos, paren! ¡Alguien saldrá realmente lastimado! —gritó Saura, cada una de sus cepas tironeando a un conejo diferente lo más fuerte que podía—. ¡Los Nidoran son venenosos, saben!

Char se precipitó e intentó detener a un conejo, pero este se retorció y salió de su agarre.

—¡Scythe! —gritó Char—. ¡Scythe, sería genial un poco de ayuda por aquí!

—Bien —suspiró Scythe.

-¡Slash!-

Una vez más, Scythe se lanzó con velocidad cegadora, cortando al pobre pequeño Nidoran. Fue arrojado al aire por el impacto, y cayó al suelo a unos metros de los chicos Buneary. Una profunda tajada roja era ahora visible a través de su cara. Serpenteó en el pasto, tratando de soportar el dolor. Los niños instantáneamente dejaron de luchar, todos atónitos ante la demostración de la velocidad del Scyther.

—Pero pensé que de seguro, entre los siete de ustedes, podrían ahuyentar a un pequeño Nidoran... —dijo Scythe, plegando las alas—. Ahora, todos, nos vamos. No tenemos tiempo para–

Luego, incluso Scythe pausó de la sorpresa, uniéndose a Char, Saura, y los niños en una mirada sin habla. El Nidoran herido, luego de haberse puesto lenta y dolorosamente de pie, estaba parado una vez más con las piernas firmes, rehusándose a rendirse. Su cuerpo entero se sacudía con debilidad y sangre goteaba de su herida, pero fruncía el ceño y se mantenía firme.

—¿Todavía quiere pelear? —dijo Char, asombrado.

—Uno fuerte —dijo pensativamente Scythe—. Aunque, probablemente solo está defendiendo a su familia. Deberíamos marcharnos.

De pronto, las orejas del Nidoran se levantaron. Parpadeó. Una genuina mirada de terror se apoderó de su rostro, incluso más que antes. Con un gemido, se volvió y se internó en la naturaleza.

—... O no —comentó Char—. Supongo que se dio cuenta de que no podía aguantar más.

—¡Lo hicimos! —exclamó Beary—. ¡Adiós, Nido!

—No tenía oportunidad —dijo Leary.

—¡Nidoran, Nidoran, corre a tu casa! —cantó Teary.

—Eso fue demasiado extraño —dijo Saura, frunciendo el ceño—. Cuando corrió, casi pareció como...

—¡Silencio! —siseó repentinamente Scythe, mirando fijamente el suelo—. Algo no está bien...

Ante la orden, los niños se silenciaron y se pusieron tensos.

El grupo se quedó quieto por unos momentos. Todo lo que Char podía escuchar eran los distantes cantos de Pidgey, y el sonido del suave viento... Le lanzó una mirada a Saura, quien compartió un encogimiento de hombros con él.

—No... fuimos demasiado ruidosos, ¿o sí? —dijo Heary, estremeciéndose—. ¿Piensas que... el Maestro nos escuchó?

—Quizás... —dijo Scythe, entrecerrando los ojos hacia la distancia—. Quizás...

Los ojos de Scythe se agrandaron.

—¡Ahí! —siseó él—. ¿Sienten eso? ¿Sienten cómo el suelo se sacude bajo nuestros pies?

—Yo no siento nada —admitió Char, bajando la mirada hacia sus pies.

Mientras Char bajaba la mirada hacia el suelo... notó a un pequeño guijarro desplazándose a través del suelo. Solo entonces comenzó a notar el temblor. Era como un terremoto, excepto que no era una vibración constante; venía en pulsaciones, como si un gigante estuviera marchando a través del terreno.

Pum, pum, pum, pum...

—¡Lo siento! —dijo Saura—. ¿Qué es eso?

—¡El ejército del Maestro está sobre nosotros! —dijo Scythe, sin mover los ojos.

Los niños dieron un jadeo de horror una vez más, abrazándose entre ellos para reconfortarse.

—¿Q-qué hacemos? —gritó Saura—. ¿Corremos?

Scythe sabía que había poco tiempo que perder, pero se quedó parado y pensó por un momento. Miró a su alrededor el paisaje, analizándolo...

—Char, Saura, tomen a los niños y vayan a esa dirección —ordenó rápidamente Scythe, apuntando hacia la naturaleza al Norte—. Estaré de regreso en seguida. Quiero ver qué está ocurriendo.

—¡Scythe, no vayas! —suplicó Saura—. ¿Qué–

—¡Vayan! —ordenó de nuevo Scythe—. Estaré de vuelta en cinco minutos o menos. Lo prometo. ¡Ahora vayan!

El terremoto se volvía cada vez más pesado. Char miró hacia la ruta al frente, pero no vio nada. Había una pequeña elevación en el camino, bloqueándole la vista del horizonte.

—¡Niños! ¡Tienen que venir con nosotros! —ladró Saura—. Podríamos estar en peligro. ¡Vayamos por este camino!

Scythe salió disparado hacia el camino al frente, y los niños siguieron incondicionalmente a Saura hacia la seguridad. Char cerraba la marcha, cuidadosamente vigilando para asegurarse de que ninguno de los niños llegara a separarse. Todos corretearon hacia la seguridad de la naturaleza más profunda, nunca atreviéndose a mirar atrás.

Pum, pum, pum...

Luego de una rápida búsqueda, Char y Saura encontraron una zanja oculta, un buen lugar para esconderse. Pero el retumbar todavía se volvía más fuerte...

—Sr. Saura, tengo miedo —dijo Heary en voz baja.

—Yo también —dijo Teary.

—Todos tenemos miedo —dijo Saura—. Pero no se preocupen. Scythe es un muy buen luchador. Él nos ayudará terminar con esto. Estamos aquí para protegerles.

... ... ...


Pum, pum, pum...

Esperaron durante lo que pareció media hora... hasta que, finalmente, Scythe se presentó, saltando dentro del foso y casi matando del susto a todos. Se veía atónito.

—Buen escondite —dijo Scythe mientras jadeaba en busca de aire—. Casi lo pasé de largo.

—¿Qué está ocurriendo? —demandó Saura—. ¿Los has visto?

—Cientos —jadeó Scythe—. Rhyperior, Blastoise, y Tyranitar. Todos marchando por el camino. Y malas noticias... creo que tenían rastreadores. ¡Algunos de ellos están viniendo hacia aquí! ¡Creo que nos han visto!

—¡¿Scythe, qué vamos a hacer?! —exclamó Saura.

—Hay solo una cosa que podemos hacer —dijo Scythe, dejando caer su bolsa—. Tenemos que hacer una ruptura al Norte. ¡Char! ¿No hay una mazmorra al Norte? ¡Saca el mapa!

Char buscó a tientas en la bolsa, sacando el mapa. Lo desenrolló lo más rápido que pudo.

—Estamos aquí, aproximadamente —dijo Scythe, señalando un parche marrón en el mapa cercano a la Ruta 370—. El Huerto Zidra está a solo kilómetro y medio al Norte de aquí. Es su única oportunidad esconderse ahí. Desde ahí, pueden perder al ejército y posiblemente atravesarlo y llegar a la ciudad.

—¡Un kilómetro y medio es demasiado lejos! —dijo Char—. ¡No podemos correr tan rápido!

—Tendrán que hacerlo —dijo Scythe—. Si van ahora, no les verán. ¡Pero tiene que apresurarse!

—¡¿Nosotros?! —jadeó Char, notando la elección de palabras de Scythe—. ¿No vendrás tú con nosotros?

El retumbar nunca cesaba. Scythe levantó la vista al cielo. Se lo veía extremadamente preocupado, como atascado en una decisión.

—En verdad debería ir con ustedes, sí —dijo Scythe, cortando la tierra con frustración—, pero... no puedo entender por qué el Maestro tiene a sus fuerzas aquí... y no tengo la más mínima idea de a dónde se dirigen...

—Pensé que dijiste que el Maestro utiliza estas rutas para sus tropas —dijo Char—. ¿Qué es tan diferente en esto?

—¡Nunca tantas de una vez! —dijo Scythe—. ¡Solo no tiene sentido! Char, Saura, lo siento. Necesito ir a seguirlos. Es mi responsabilidad. ¡Por el bien de mi equipo y el de la división entera, necesito saber qué está haciendo el Maestro con todos estos Pokémon! Quiero que continúen sin mí. ¡Lleven a estos niños al Huerto y a la seguridad!

—¡No, Scythe! —suplicó Saura nuevamente—. ¡Por favor! ¡No nos dejes solos! ¡No ahora!

—Saura —dijo Scythe duramente—. Esta no es una situación fácil para ninguno de nosotros, pero somos un equipo de resistencia, y debemos funcionar como uno. Además, tengo confianza en ustedes. ¡Acumulen coraje, usen lo que les he enseñado hasta ahora, y salven a estos niños!

Saura tragó saliva.

—¡Me reuniré con ustedes más tarde! —dijo Scythe—. Lo prometo. Ahora, ¡vayan! ¡Esperen un rato más, y les verán! ¡Vayan!

Sin otra queja, ellos fueron. Char y Saura hicieron salir a los niños Buneary de la zanja y se apresuraron lo más rápido posible hacia el huerto al Norte.




Huerto Zidra S1



Todos estaban sin aliento cuando finalmente alcanzaron la frontera del huerto, pero no era ni cerca del final del camino. Char y Saura apuraron a los niños dentro lo más rápido que pudieron, ganando la protección y el refugio de la maldición de la mazmorra del ejército del Maestro. El hecho de que la sacudida del suelo se había detenido era un alivio, la visión del espeso y confuso bosque delante de ellos no lo era.

—¡Niños! —ladró Saura, haciendo su mejor esfuerzo para sonar como un líder—. ¡Escuchen! Hemos escapado del Maestro, pero ahora estamos en un lugar muy peligroso. Esto es una mazmorra misteriosa. Si se encuentran con algún Pokémon salvaje, nos atacará sin vacilar. Si toman el giro equivocado y se separan del grupo, estarán perdidos por un muy largo tiempo. Si no mantienen el ritmo, nos quedaremos sin comida y tendremos mucha hambre. Quiero que se mantengan muy cerca de Char y de mí. ¿Entendieron todos?

—Sí, Sr. Saura —replicaron algunos de los niños.

—Bien —dijo Saura—. Si sus estómagos comienzan a dolerles, dígannos, y les daremos comida. Ahora vámonos. Aún tenemos un largo camino por recorrer si queremos llegar a lo de su tía. Char, ve al frente. Yo cerraré la marcha.

Los niños Buneary se apiñaron cerca de sus guías como Char y Saura mientras comenzaban su expedición.

El Huerto Zidra parecía cualquier cosa menos un huerto. Se veía como un espeso y sobrecrecido bosque, y no había siquiera un solo árbol frutal a la vista. Verdes y marrones lianas correteaban a través del suelo acolchonado de hojas, subiendo troncos de árboles y estrangulando troncos muertos. Char no podía dar un paso sin conseguir que sus garras o dedos quedaran enganchados en las cepas, y le hizo desear que Scythe estuviera ahí para cortar todo el crecimiento excesivo por él. El olor era fresco y húmedo, como si recién hubiera llovido. El incesante sonido de insectos zumbando y aves cantando llenaba el aire; hizo que Char realmente se preguntara si había otros animales además de Pokémon en este extraño mundo.

Char estaba más nervioso de lo que jamás había estado. Sabía que vendría el día en que él y Saura tendrían que hacer frente a una mazmorra sin Scythe, ¡pero nunca se imaginó teniendo a un manojo entero de pequeños bajo su cuidado!

“Qué abrumadora responsabilidad”, se dijo Char, echando un vistazo atrás hacia el grupo siguiéndolo. “¡No puedo ni creer que estoy haciendo esto!”

—Está bien, Char —dijo Saura—. Tengo cubierta la retaguardia. Solo continúa.

Char se volvió nuevamente hacia el camino a la mano, haciendo su mejor esfuerzo para apartar y buscar su camino a través de todos los arbustos. Intentó mantenerse vigilante ante cualquier cosa que podría suponer una amenaza al equipo; no era fácil, ya que sonidos animales venían de todas direcciones y la visibilidad estaba con frecuencia limitada a menos de un metro en frente a su cara.

Luego de unos cuantos minutos más de caminata, Char magulló su pie con algo. Bajó la mirada para ver una pequeña roca gris. Una pequeña liana verde corría sobre ella, brotando con verdes flores parecidas a un ojo mientras lo hacía.

—Chicos, flores venenosas —reportó Char—. Cuidado.

—Oh-oh —dijo Saura—. Niños, atentos con las flores verdes. Les envenenarán.

—Sabemos eso —dijo Leary—. ¿Cómo era esa canción que mami nos enseñó?

—Flor de rubí, poder te dará a ti. Baya de zafiro, jamás quedarás dormido. Ojo de esmeralda, dolor en frente y en espalda —recitó Heary—. La Furiaflor, la Baya Atania, y el Ojo del Dragón.

Char tuvo un pensamiento. Inspeccionó curiosamente la flor verde, luego la arrancó de la cepa. Inmediatamente, sus dedos cosquillearon violentamente mientras el antídoto del pañuelo meloc neutralizaba el veneno.

—¡Sr. Char! —exclamó Heary.

—Está bien —dijo Char—. No me pueden envenenar justo ahora, tengo un...

—¡Sr. Char, CUIDADO!

Char giró hacia todas direcciones, buscando el peligro. Cuando no encontró nada, se volvió hacia Heary, quien estaba apuntando al aire...

—¡CHAR! ¡SOBRE TI! —exclamó Saura.

Char sintió una horrible sensación punzante mientras era apartado a un lado por algo muy grande. Inmediatamente su espalda le ardió con la sensación de hormigueo, protegiéndole de una nueva dosis de veneno. Un horrible zumbido llenó el aire, y todos los niños chillaron.

Char se dio la vuelta para ver a un Beedrill hostigando al grupo. No solo eso, un segundo apareció desde detrás de las hojas de los árboles y se le unió.

El primer Beedrill trazó círculos en el aire, viniendo por otro ataque a Char, pero Saura extendió hábilmente sus cepas y lo apartó del camino. Mientras se tambaleaba en el aire e intentaba reorientarse, Saura continuó con un bombardeo de diminutas semillas de su bulbo. Esta vez, el ataque golpeó; varios agujeros aparecieron al instante a través del cuerpo del insecto. Cayó al suelo, donde zumbó y vapuleó desesperadamente en el lugar.

El segundo Beedrill flotaba en el aire lejos del alcance de Char, como esperando un momento para atacar. Char se concentró, alimentó su fuego interno, y una prolongada corriente de flamas explotó desde su boca. Engulleron a la abeja antes de que pudiera incluso reaccionar, encendiéndola en llamas con flamas y derribándola del aire.

Char jadeó pesadamente mientras su fuego se calmaba. Estudió los daños.

—Buen trabajo, Char —dijo Saura—. Lo hicimos bien.

—Sí, lo hicimos —dijo Char, observando como ambos Beedrill lentamente dejaban de moverse—. Tal vez sí podemos atravesar esto por nuestra cuenta después de todo.




Huerto Zidra S3



Mientras se adentraban más en la mazmorra, los árboles afortunadamente comenzaron a espaciarse entre ellos y dieron al grupo algo de espacio para respirar. Aun así, Char no sabía qué pensar realmente sobre el lugar.

—¿Por qué es que se le llama a este lugar un ‘huerto’, de todos modos? —preguntó Char mientras ayudaba a los niños a descender cuidadosamente una pequeña caída.

—Bueno, es una larga historia —dijo Saura—. Unos cuantos años atrás, este lugar era un hermoso huerto en donde las bayas Zidra crecían. Había al menos cien árboles aquí, y todos estaban en filas ordenadas... Era realmente hermoso. Vaya, realmente te trae de vuelta algunas memorias... Eso era lo que hacía a Ciudad Zidra tan popular. Todos solían ir siempre ahí por las medicinas de bayas Zidra, o solo para recogerlas del huerto... la ciudad era inmensamente rica, y era un gran lugar turístico también. Pero luego las mazmorras misteriosas comenzaron a surgir, una de ellas consumió al huerto entero y lo convirtió en una mazmorra... y a causa de la anomalía temporal, se llenó de maleza y plantas sobrecrecidas en un santiamén.

—Vaya —dijo Char, incapaz de creer que el desastroso bosque en el que ahora estaba caminando fue alguna vez un exuberante jardín—. ¿Hay aún... algún árbol Zidra por aquí?

—Debería haber, sí —dijo Saura—. Pero a causa de la distorsión espacial, nunca sabes dónde están, y solo buscarlos es bastante peligroso. Es por eso que las bayas Zidra son tan raras. A nadie le gusta venir a aquí y buscarlas.

—¿Qué son las bayas Zidra, de todos modos? —preguntó Char—. ¿Qué las hace tan especiales?

—Estás bromeando, ¿verdad? —dijo Teary—. ¿Nunca has comido una baya Zidra?

—¡Las bayas Zidra son una de las mejores medicinas conocidas por todos los Pokémon! —explicó Saura—. Solo comer una se siente vigorizante, y te quita todo el dolor. Aceleran la regeneración de tu cuerpo si estás herido, e incluso pueden mantenerte vivo si estás al borde de la muerte.

—Vaya, esa debe ser una fruta bastante poderosa —dijo Char.

—Sí —dijo Saura—. E incluso se dice que si comes bayas Zidra cuando estás perfectamente sano, añadirás años al final de tu vida.

—Tal vez podemos encontrar algunas —dijo Char, todavía incapaz de ver algún árbol frutal a su alrededor—. Creo que me gustaría probar una.

—Oiga, Sr. Saura —dijo Meary—. Estoy empezando a tener hambre ahora.

—¿Mucha hambre, o solo un poco de hambre? —preguntó Saura.

—Solo empezando a tenerla —dijo Meary.

—Yo también —dijo Leary—. ¿Podemos comer un bocadillo?

—Todavía no, pero lo haremos pronto —dijo Saura—. Si no mantenemos el ritmo, nos quedaremos sin comida. Puedes desperdiciar comida si comes demasiado rápido, sabes. Comer mucha comida muy rápido no siempre significa que tomará más tiempo para que tengas hambre.

—Tomaremos un descanso pronto —prometió Char—. Pero por ahora, tenemos que seguir avanzando. Este viaje no se volverá más fácil.

—Oh-oh —dijo Saura, levantando la mirada—. Más enemigos en el camino. Un Beedrill, y un Butterfree. ¡Prepárate!

Char y Saura derrotaron a los intrusos antes de que incluso tuvieran oportunidad de presentar una amenaza. Char encontró incluso que era más fácil controlar su fuego, y se estaba volviendo muy bueno en apuntar con su técnica de lanzallamas.

“Saura se ha vuelto bueno con su técnica de balas también”, notó Char. “En verdad nos estamos volviendo bastante poderosos. ¡Solo unos cuantos kilómetros faltan! ¡Podemos hacer esto!”




Huerto Zidra S5



Una hora después, no había duda sobre eso: era ya tiempo para un descanso.

Luego de haber chamuscado al menos diez insectos salvajes a cenizas, y haberse metido en una más bien acalorada batalla con un Roselia, Char se estaba quedando sin aliento. Aún en el frente, renqueaba y buscaba un buen lugar para parar y comer.

—Mi pancita me duele mucho —reportó Heary—. ¿Podemos comer ahora?

—Sí, mi estómago se está quedando bastante vacío también —dijo Saura—. Pienso que es tiempo de detenerse. Char, ¿ves algún lugar para tomar un descanso?

—No aquí —dijo Char—. Tal vez en esta dirección...

El suelo estaba lleno con nada más que arbustos espinosos y Ojo del Dragón, así que Char avanzó por entre algo más de follaje, esperando encontrar algo más afortunado al otro lado...

... y tropezó sobre el hilo ancla de una enorme telaraña de Spinarak.

El Spinarak saltó desde arriba para someter a la potencial presa, pero Char rodó sobre su espalda y escupió fuego hacia arriba, quemando la telaraña y haciendo que la araña trepase sobre su propio hilo. Saura rápidamente se unió de un salto, envolviendo a la araña con sus cepas y lanzándola lejos.

—Supongo que no —dijo con decepción Saura—. Pero no podemos seguir así por mucho más tiempo. En verdad no quiero desmayarme. ¡No en este lugar!

—Lo sé, lo sé —dijo Char, avanzando—. Estoy empezando a marearme... Tomen.

Char metió la mano en la bolsa y sacó un pequeño damasco. Lo pasó atrás hacia los niños.

—Con esto aguantarán hasta que podamos encontrar un lugar de parada —dijo Char, tomando otro damasco para pasarlo hacia atrás.

—Char, cuidado —advirtió Saura—. Hay sauces más adelante. Podría haber Weepinbell.

Char mantuvo un ojo atento hacia adelante, preguntándose si la mazmorra alguna vez le dejaría tomar un descanso.




Huerto Zidra S6



—Char... Apenas puedo ver bien... —gimió Saura—. Por favor... Solo detengámonos justo aquí... No me importa...

—No podemos —dijo Char—. No es... seguro...

—Oh, no de nuevo —gruñó Saura—. Tienes razón. Char, cuidado. Prepárate...

Algunos arbustos crujieron, y un irritado Ledyba emergió. Char suspiró, apuntando hacia el insecto, luego alcanzó hacia su fuego.

... Pero su fuego no estaba ahí. Su Ascua interior se sentía como un latente trozo de carbón sin llamas...

—Cr... -cof- Creo... que... me quedé sin fuego —gimió Char, alejándose del Pokémon salvaje.

—Char, tu cola —dijo Saura—. Está...

Char se giró para mirar su cola, y se horrorizó ante la visión. Estaba casi apagada, reducida a solo una diminuta y parpadeante llama de vela. Le hizo sentir incluso más débil saber qué tan cerca del límite se encontraba su cuerpo...

—Y yo me quedé sin semillas bala —dijo Saura—. Espera... Yo me encargaré de él...

Saura dio un paso adelante para confrontar a la pequeña mariquita. Gruñendo del cansancio, Saura dispersó una pequeña ráfaga de hojas hacia el enemigo. La mayor parte falló, y las que acertaron solo ayudaron a desorientarlo. Saura jadeó, decepcionado ante su esfuerzo.

Char saltó hacia el enemigo, pero sus alas zumbaron y voló fuera de su alcance. Trazó círculos alrededor e intentó lanzarse a Leary, pero el conejo azotó sus largas orejas hacia el insecto y lo alejó de un golpe.

—Char, tal vez solo deberíamos correr —sugirió Saura—. No... lo estamos haciendo tan bien.

—No puedo correr —jadeó Char—. Estoy...

—Char, solo ve —dijo de nuevo Saura—. Si nos vamos, no podrá alcanzarnos. Los árboles son demasiado espesos para que pueda volar.

Demasiado fatigado como para discutir, se levantó de una bajada y corrió hacia adelante lo más rápido que sus adormecidas piernas pudieron llevarle. Su cuerpo entero le punzaba mientras atropellaba la pared de arbustos, ramitas y ásperas hojas que le raspaban por todos lados...

Y luego...

Cuando los arbustos se despejaron, ellos se despejaron. Char estaba pasmado ante la visión ante él: el bosque terminó, y un pequeño claro se abrió. El desaliñado suelo se volvió una espléndida y ondulada planicie cubierta de corto, suave y exuberante césped. Brotando en el claro estaban no menos de doce enormes árboles portadores de fruta alineados en perfectas filas. Era como un jardín bien cuidado. Un huerto.

“¿Es esto... un espejismo...?” se preguntó Char, su visión demasiado borrosa...

—¡Char, esto es un milagro! —exclamó Saura, abriéndose paso en el espacio abierto—. ¡Árboles Zidra! ¡Hemos encontrado árboles Zidra! ¡Lo hicimos! ¡Todo valió la pena!

—¡Imposible! —exclamó Teary luego de ver el pequeño fragmento del huerto alguna vez glorioso.

Nadie siquiera tenía que pedir permiso. Char, Saura, y todos los conejos se apresuraron hacia el árbol más cercano lo más rápido que pudieron. Char se abalanzó sobre una rama que colgaba bajo, agarrando un manojo entero de las doradas bayas. Relleno su boca con ellas, y fue inmediatamente superado por el sabor más dulce y maravilloso que jamás había probado. Agarró la rama de nuevo, arrancando viciosamente otro manojo de bayas y rellenando su cara con ellas. Sintió el espeso jugo parecido a savia manchando todo su hocico, pero no le importó.

—Celestial —gimió Saura, su boca llena de fruta—. El regalo de Arceus...

Char colapsó contra el tronco del árbol, todavía masticando. Una total y absoluta comodidad lo inundó; sintió la vida bombeando nuevamente en sus estancados miembros, su vista cambiando y agudizándose, volviendo a la normalidad, y su fuego interior chispear de vuelta a la vida, trayendo calidez a su vientre otra vez.

Char quería solo quedarse dormido de contenta dicha, pero extrañamente, las bayas no le dejaban. Tenían un efecto vigorizante, en lugar de uno supresor. En solo unos pocos minutos, supo que su estómago estaría satisfecho, su fuego repostado, y él estaría listo para levantarse nuevamente y guiar al equipo en un enérgico tramo final del viaje.

—Char, toma —dijo Saura, sosteniendo una rama de bayas con su cepa—. ¡Pon la mayor cantidad de ellas que puedas en la bolsa! ¡Si solo llevamos algunas de estas con nosotros, seremos invencibles!

Char sonrió, y vació completamente la bolsa en el suelo. Clasificó los contenidos, remplazando solo los objetos más importantes como las esferas, y llenando el resto con las magníficas bayas. Veintitrés bayas cupieron en la bolsa antes de que el hilo no se cerrara más, e incluso cuando estuvo repleta, los contenidos eran increíblemente livianos.

—Ah —suspiró Saura, disfrutando otra baya—. Pensaba que estábamos perdidos, pero lo hicimos. Salimos adelante de nuevo.

—Espero que Scythe esté bien —dijo Char, recostándose sobre la espalda—. Dijo que se encontraría con nosotros luego. Me pregunto si nos estará esperando en el otro lado del huerto.

—Vaya... Nunca pensé que nuestra primera misión solos sería tan estresante —dijo Saura—. Pero la verdad es bastante satisfactorio, saber que en serio estamos haciendo–

—¿Sr. Saura?

Heary se acercó a los dos, su pelaje enredado y manchado con tierra y fruta Zidra. Todavía se veía asustado.

—¿Qué ocurre, Heary? —preguntó Saura—. ¿Qué necesitas?

—¿Dónde está Beary?

—¿Qué quieres decir con dónde está Beary? —repitió Saura, mirando alrededor en el huerto hacia el resto de los conejos—. Él está... espera...

Incluso Char podía verlo... solo había cuatro conejos a la vista. El quinto... el pequeño rebelde... no estaba por ningún lado.

—¡Beary! —jadeó Saura—. ¿Él... él no está aquí...? ¿D... dónde está? ¿Hace... hace... hace cuánto tiempo... ha estado perdido?

—No sé —dijo Heary, casi listo para llorar—. Estaba tan hambriento, y mareado, no lo vi... No creo que haya venido con nosotros al huerto...

Char y Saura se dieron cuenta de que lo mismo era cierto de ellos. Habían estado tan desorientados y cansados, ambos fallaron en notar que uno de los niños no había estado con ellos por un tiempo.

—No... Por Arceus, no... —susurró Saura, intentando asimilar el horror de haber dejado a un niño atrás en las brutales profundidades de la mazmorra—. Char... Tenemos que encontrarlo. No me importa lo que haga falta. Pasaré el resto de mi vida en esta mazmorra si tengo que hacerlo. ¡Encontraremos a Beary!


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#45
¡Hola! Pues tenía tiempo sin pasarme a leer pero aprovechando que tengo algo de tiempo libre me he pasado a leer el fic. Creí que lo habías abandonado porque habías durado tiempo sin portear, pero menos mal que no fue así

Ahora el comentario:

Primero, no sé porque tengo la mala costumbre de que cada vez que leo que nombran Buneary se me viene a la mente Wormadan. Es algo casi automático, sino hubieran escrito Loppuny aún seguiría pensado que están hablando de Wormadan! XDD

Esos niños... niños al fin. Y sus preguntas que a veces pueden ser fastidiosa y tediosas y más cuando todos se empañan al mismo tiempo de preguntar, sé lo que se siente. Entiendo al pobre Scythe de verdad, tengo dos hermanos que son el diablo mismo, y más cuando se empeñan en hacerme la vida triste! u.u Pero ya aprendí a controlarlos e.e

Bueno... y me parece, mejor dicho creo que este capítulo fue demasiado "feliz", podría apostar a que se pondrá mejor y que las cosas empeorarán. Apuestalo si quieres. Además el título del otro capítulo creo que confirma mis sospechas! e.e


Ahorita actualizo con el siguiente comentario del capítulo que acabas de publicar. Comento a medida que leo, si hay contradicciones por eso.

Edit:

¡Lo sabía! Sabía que las cosas no podían ser tan fáciles para esos.Ahora el ejército del Maestro los comenzó a perseguir! D:
Menos mal que se salvaron, y esos Buneary! >___> Dan ganas de cometer homicidio con esos, primero buscan problemas. Luego no ayudan y ¿ahora uno de ellos se viene a perder? Dan ganas de matarlos, de verdad. ¡Conejo asado! ¡Venga y lleve su conejo!

Bueno no sé que más decir.

Chau! ;)

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#46
Abdy!~:

Sí, me he estado atrasando un poco... Es que el colegio ya está terminando y es la etapa más pesadita xD.

¿Wormadan? xD

Los conejitos son bastante molestos, realmente son niños. La verdad es que Scythe supo cómo manejar la situación, ¿no? Haciendo que tuvieran miedo del Maestro y eso. Lo de la historia del Houndoom me mató xD. Parecía como si estuviera hablando de Daemon.

La verdad no sé si el ejército les estaba persiguiendo... Fue más como una coincidencia que estuvieran en el mismo lugar.

Bueno, aquí el desenlace :O.

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.




22. Capítulo 20: Hacia la Seguridad


Spoiler

Capítulo 20



Huerto Zidra S6... aún



El Equipo Ascuas había hecho una solemne promesa a la madre Lopunny de mantener a sus niños a salvo. Ahora que el más pequeño de los niños se había extraviado en algún lugar del huerto maldito, no había duda en la mente de Char de que el niño tenía que ser encontrado a toda costa. ¿Pero cómo uno rescata a alguien en medio de una anomalía espacial, en donde “atrás” y “adelante” no tienen sentido, y nunca puedes contar con el terreno para que se vea igual siempre? Era un eufemismo decir que Beary podría estar en cualquier sitio.

—¡No es por aquí donde vinimos! —exclamó Saura, ya al borde del pánico—. ¡No se ve para nada igual al lugar en donde estábamos recién! ¿Cómo encontraremos el camino de vuelta?

—No creo que podamos —dijo Char—. Este lugar está maldito, ¿recuerdas? Te engaña para que vayas por el camino equivocado. Simplemente tendremos que vagar por ahí hasta que lo encontremos.

—Char, toma a dos de los niños y ve a esa dirección —ordenó Saura—. Yo iré por aquí.

—¿Estás bromeando? ¿Quieres que nos perdamos el uno al otro también? —respondió Char—. Tenemos que permanecer juntos o estaremos igual de perdidos que Beary. Solo necesitamos quedarnos en esta sección del bosque y mantener los ojos abiertos.

—Lo siento, tienes razón —dijo Saura—. Supongo que no estoy pensando con claridad en este momento... Pero... solo espero que él esté bien... ¡Aún no puedo creer que no estaba prestando atención!

—Lo encontraremos —dijo Char, esperando convencerse incluso a sí mismo—. Podemos hacer esto. Solo continuemos.

La búsqueda a través del sobrecrecido bosque infestado de enemigos continuó por al menos una media hora. Los niños se aseguraban de permanecer extra cerca, y ayudaban llamando a su hermano perdido.

—¡Beaaaaaaaaary! —llamó Teary a todo pulmón.

—¡Beary, responde si puedes escucharnos!

—¡Conejo tonto! ¡Vas a hacer que te maten!

Por supuesto, el sonido de sus llamados solo servía para atraer más enemigos. Un Venonat salvaje, un Rattata, y un Beedrill hicieron caso a sus voces y vinieron rápidamente a purgar a los intrusos. A pesar de algunos golpes y rasguños en la batalla, los enemigos eran despachados rápidamente cada vez que venían.

Aunque el equipo se mantenía en el mismo sector del bosque por un largo tiempo, los Pokémon salvaje simplemente seguían viniendo, sin importar cuántos de ellos eran perforados y quemados por sus ataques. Era casi como si los enemigos aparecían de la nada cuando volvían la espalda. Char estaba empezando a preguntarse cuánto tiempo tomaría antes de que vieran alguna señal de progreso...

—Oye, Char —dijo finalmente Saura con una cara de angustia—. Esta es la tercera vez que hemos pasado este árbol. Realmente me estoy preocupando.

—¿Estamos perdidos también? —preguntó Teary—. ¿Podemos encontrar igual a Beary?

—Oye, Saura, se me acaba de ocurrir algo —dijo Char—. Tal vez la distorsión espacial no funciona de la forma en que estamos pensando. Tal vez él podría estar más adentro de la mazmorra. ¿Recuerdas cómo solo vimos una parte del viejo huerto? La otra parte debe estar en un lugar completamente diferente. Así que podríamos tener una oportunidad de encontrar a Beary si continuamos hacia la siguiente sección del bosque.

—¿Pero qué si estás equivocado? —dijo Saura—. ¡No quiero dejar a Beary atrás!

—Saura, incluso tú lo has dicho. Hemos estado yendo en círculos durante los últimos–ni sé hace cuánto tiempo. Él no está aquí. Tal vez podemos encontrarlo si seguimos adelante.

—¡No puedo hacer eso! ¡No me voy a arriesgar a dejarlo atrás! —gruñó Saura, hundiendo sus patas en el suelo de la frustración—. ¡Lo... lamento! No nos vamos a ningún lado hasta que lo encontremos.




Huerto Zidra S7



—Espero por los antiguos que tengas razón —murmuró Saura tristemente luego de enfrentar el hecho de que no había nada que él pudiera hacer más que continuar avanzando—. No tiene sentido, pero... Oh, por favor... Solo deseo que esté aquí por algún lado... Por favor...

“Yo también”, pensó Char para sí. “Dialga, si es que estás velando por mí ahora... Nos has hecho pasar por tantas cosas... ¿es demasiado pedir que nos guíes hacia el niño perdido?”

—¿A dónde nos vamos? —preguntó Heary, con aspecto triste y confundido—. No dejaremos a Beary solo, ¿o sí?

—Las Mazmorras Misteriosas son lugares extraños —explicó Char—. Pensamos que si avanzamos, y dejamos atrás el lugar en donde lo perdimos, lo encontraremos.

—Oh... —replicó Heary, claramente no entendiendo.

—¿Qué pasa si está muerto? —preguntó en voz alta Teary—. ¡Ha estado perdido por un horrible largo tiempo! ¿Qué pasa si lo mató una abeja?

—¡Teary! ¡No digas eso! —gritó Saura—. ¡Por favor! ¡Ni siquiera pienses en eso! ¡Solo... ayúdame a encontrarlo! ¡Sigue buscando!

—¿Pero qué si es que sí está muerto? —dijo de nuevo Teary—. ¿Qué dirá Mamá...?

Saura se giró hacia los cuatro niños que lo seguían, continuando en persistir incondicionalmente a través del bosque bajo sus órdenes. Pudo decirlo por las apariencias en sus caras: todos querían hacer la misma pregunta.

—¡Escuchen! —dijo firmemente Char—. No me importa si Beary está muerto. Vamos a encontrarlo, vivo o de otra forma, ¡y eso es definitivo! Vamos a buscar cada último centímetro de este bosque hasta que lo hagamos. ¿Entienden eso?

Todos los pequeños asintieron solemnemente.

—No quiero escuchar más palabrería de ‘está muerto’ o ‘qué haremos si no lo encontramos’, ¿de acuerdo? —les dijo Char—. Guárdenlo para cuando lo sepamos de seguro. Hasta entonces... simplemente continuamos.




Huerto Zidra S11



Por otras seis agotadoras horas, registraron aquel bosque, inspeccionando cada árbol, escarbando entre cada pila de hojas, lanzándose en cada foso, y peleando contra la interminable sucesión de Pokémon bicho salvajes mientras iban. Aún, no había ni una sola señal–ni siquiera una huella–del niño perdido. La preocupación se instaló en el corazón de Char a medida que el final del bosque se acercaba–solo un kilómetro y medio más faltaba.

Saura ya no mostraba signos de pánico, ansiedad, o cansancio. Estaba más allá de todo eso. Marchaba a través del bosque, siguiendo la guía de Char sin emoción alguna, escaneando todo en donde la luz tocaba con sus ojos sin pestañear y recorriendo todo en donde no lo hacía con sus cepas.

Los niños habían cambiado un poco, también. Char notó que estaban empezando a actuar un poco diferente: luego de solo la primera media hora de búsqueda, ya no se quejaban sobre el hambre o sus músculos cansados. En silencio, incondicionalmente, seguían las órdenes que les eran dadas por sus líderes y caminaban penosamente a junto a ellos. Cada vez que Char notaba a un niño empezando a lagrimear del esfuerzo, o empezando a cojear de la fatiga, él administraba una baya Zidra y esperaba que fuera suficiente para ayudar.

El bosque no era misericordioso. Los enemigos nunca paraban de venir, especialmente los Beedrill. Cada vez que la voz de uno de los pequeños Buneary hacía eco a través del bosque, llamando a su hermano perdido, un enojado Beedrill parecía responder con alas zumbando y aguijones venenosos en ristre. Y había incontables más telarañas de Spinarak para topetarse, trampas de Weepinbell que evitar, y Rattata que repeler... Char incluso cayó una vez en otra trampa de caída, solo para hacer que Saura actuara rápidamente y lo atrapara a medio desplome, salvándolo a él y a todos los objetos de la bolsa.

Había púas venenosas en el fondo de esa.

Eventualmente, la luz solar comenzó a oscurecerse en color, señalizando el comienzo del atardecer. En solo tres horas más, la luz por la cual caminaban se habría ido, y una hora después de eso, los Vigilantes estarían fuera. Pero la búsqueda continuó, el grupo inquebrantable en su esfuerzo...

... Hasta que Heary, luego de un muy largo tiempo de que el grupo no se hubiera hablado, dijo en voz alta.

—¿Sr. Saura?

—¿Qué ocurre, Heary? —habló Saura categóricamente, pero intentando no sonar antipático.

—Usted dice que Beary habrá avanzado en el bosque, ¿verdad? ¿Por eso es que dejamos atrás el huerto y continuamos avanzando?

—Sí —respondió Char.

—Bueno... ¿Qué pasa si retrocedió?

El silencio se alzó desde el grupo.

—¿Qué pasa si no podíamos encontrarlo porque retrocedió, en lugar de avanzar?

Char y Saura se volvieron para mirarse el uno al otro, ponderando si podría ser cierto. Era, después de todo, la posibilidad más verosímil ofrecida hasta ese momento.

—Pero no puedes retroceder en una Mazmorra Misteriosa —dijo Saura—. ... ¿O sí?

—... si de alguna forma quedas atrapado en la anomalía espacial, tal vez sí puedes —consideró Char.

—¿Qué pasa si... lo dejamos atrás antes de haber encontrado el huerto? —preguntó Heary—. Buscamos por todos lados allí, ¡pero tal vez ya era demasiado tarde!

De nuevo, silencio. Los ojos de Saura se perdieron en una mirada distante.

¿Era eso cierto? ¿Habían dejado al niño kilómetros atrás? Parecía tener perfecto sentido. Tal vez habían dejado a Beary más atrás de lo pensado originalmente, y era por eso que sus muchas exhaustivas búsquedas habían salido vacías. Pero incluso entonces, era un pensamiento horrible para contemplar. ¿Cómo lo rescatarían ahora?

—Esto es lo que haremos —decidió él finalmente luego de unos minutos de meditación—. Terminamos esta búsqueda. Luego, cuando dejamos la mazmorra, uno de nosotros irá a la ciudad con ustedes los Buneary, y el otro explorará la mazmorra desde el mismo comienzo.

Char sabía que la idea era absolutamente alocada. Simplemente no había suficiente tiempo de sobra en el día para rastrillar la mazmorra desde el comienzo. Pero, sabía que, entre Beary y él mismo (ya que era obvio que sería él el que se quedaría a buscar, desde que era el único con una luz), él se merecía más ser dejado como presa para los siniestros fantasmas. Él fue el que metió la pata y dejó que su atención se deslizara lo suficiente para perder al niño. Él sería el que enfrentaría la oscuridad de la noche para encontrarlo–o moriría intentándolo.

—Suena bien por mí —dijo Char, sabiendo que no tenía ninguna otra opción—. Hacia adelante será, entonces...

Justo cuando Char estuvo listo para continuar avanzando, Meary soltó un jadeo.

—¡Esperen! ¡Escuché algo!

—¿Qué es, otro Beedrill? —preguntó Char, levantando la vista a las copas de los árboles.

—No. ¡Sonó como Beary!

—¿Dónde? ¿Hacia qué dirección? —demandó Saura—. ¿Estás segura de que era él?

—No... no estoy segura, podría haber sido —dijo ella—. ¡Por allí!

Sin pensarlo dos veces, el grupo se apresuró lo más rápido que pudo hacia la dirección que Meary indicaba.

—¡Lo escuché de nuevo! —dijo Meary—. ¡Fue más fuerte!

—No escuché nada —dijo Saura—. ¿Como a qué sonó?

—¡Suena como Beary llorando! —insistió ella—. ¡Se hace más fuerte!

—La escucharon —dijo Char—. ¡Continúen!

—¡BEAARY! —exclamó Teary—. ¡Estamos aquí! ¡Vamos a encontrarte!

Luego de viajar solo unos cuantos metros más, Char pensó que empezaba a oír algo extraño también... pero no era el sonido de un niño llorando. Era como un zumbido bajo, a veces intensificándose en tono para sonar como un grito. No podía decir bien qué era...

—Ese no es Beary —dijo Saura, decepcionado—. Pero... ¿qué es eso...?

El ruido continuaba fluctuando, haciéndose difícil de seguir o identificar. Char se movió en dirección al sonido, incluso cuando no pudo ver nada muy fuera de lo ordinario...

Pero luego, Char apartó una frondosa rama, y lo vio. Todos se congelaron del horror; era la última cosa que querían ver.

Un pequeño nicho se abría en el bosque. En el centro del espacio, había un árbol. No podías decir que era un árbol, sin embargo; estaba cubierto, completamente enjambrado de Beedrill. Era una colmena. El sonido de alas vibrando se desvanecía para unirse y formar el terrible zumbido.

Por unos pocos momentos, Char no pudo arrancar los ojos de la visión. Muchos capullos y nidos de papel repletos de larvas colgaban de las ramas...

—¡Oh, no! —susurró Saura luego de haber visto el infestado nicho—. ¡Todos, corran!

Pero era demasiado tarde para correr. Algunos Beedrill habían descubierto a los intrusos y rápidamente llamaron a su parentela para ayudar a defender la colmena... pronto, casi cien de las enojadas abejas comenzaron a pulular hacia Char...

Casi sin pensarlo, Char se preparó para abrir fuego, luego lo retuvo en el último segundo para soltar una densa nube de humo hacia el enjambre de insectos. La nube se propagó prontamente, reduciendo la visibilidad...

Intentando resistir un ataque de tos, Char se volvió para huir con sus compañeros...

Aunque algunos de los Beedrill habían quedado confundidos cuando entraron en la pantalla de humo, sacándolos de curso y dirigiéndolos hacia troncos de árboles, muchos de ellos la atravesaron directamente y continuaron viniendo. Se acercaron sobre Char a increíble velocidad...

—¡No vamos a lograrlo! —gritó Heary mientras daba un vistazo hacia atrás—. ¡AAH! ¡Sr. Char, CUIDADO!

Y con eso, el enjambre estaba sobre ellos. Nada podía salvarlos ahora.

Char se agachó, apenas esquivando la punta venenosa de un Beedrill mientras este pasaba. Saura intentó cubrirlo mandando una ráfaga de hojas afiladas, pero para su sorpresa, muchas de las hojas era detenidas por ramas de árboles y el follaje–obstáculos que los Beedrill tan ágilmente esquivaban mientras se acercaban y rodeaban al grupo...

—¡CHAR! ¡No vamos a lograrlo esta vez! —gritó Saura, bateando a las abejas con sus cepas lo mejor que podía—. ¡CHAR! ¡USA LA FUGAESFERA!

¡La fugaesfera! ¡Char se había olvidado completamente de ella!

—Pero... ¡aún no estamos en el final del bosque! —gritó Char, saltando para escudar a un aterrorizado conejo de un ataque—. ¿Qué pasa si las fuerzas del Maestro todavía siguen ahí afuera? ¡Nos verían!

—¡Char, no tenemos alternativa! —gritó desesperadamente Saura—. ¡Todos estos niños van a morir! ¡Char, usa la esfera!

Era cierto. Saura estaba teniendo éxito en defender al grupo del enjambre mientras se apuraban para encontrar cualquier clase de refugio que pudieran encontrar, pero no podía seguir así. El número de abejas siguiéndoles seguía creciendo.

—¡Además, tal vez esta es nuestra última oportunidad de encontrar a Beary! —le gritó Saura—. ¡Remueve la maldición, y el bosque podría volverse más fácil de buscar!

Char se escondió rápidamente detrás de un árbol, lanzando la bolsa al suelo y sumergiendo la garra dentro de ella. Jugo de Zidra reventó de las bayas y le manchó las manos mientras escarbaba por la esfera...

Cuando la encontró, la sostuvo vacilante en la mano...

—Si los soldados del Maestro aún están ahí afuera...

—Char, tenemos que tomar esta oportunidad —dijo Saura otra vez—. ¡Por favor, Char! ¡Están empezando a... ¡AU! ¡AU!

De inmediato, Char asió la reluciente y opaca esfera con ambas garras. Una voz telepática ingresó a su cabeza.

“Esta es una fugaesfera”, dijo la voz. “¿Activar?”

“¡Sí, activar!” respondió Char.

La esfera emitió un poderoso pulso, una extraña onda que se extendió a través del aire a todas direcciones. A medida que pasaba, el zumbido de las abejas y el frenético grito de los conejos parecieron cesar por un momento...

“Activación exitosa”, dijo la esfera. “La maldición ha sido rota. Su equipo puede ahora salir de la mazmorra a voluntad.”

Con eso, el color de la esfera se esfumó, volviéndose vidriosa y transparente. Pronto colapsó en finas partes que cayeron al suelo y se disolvieron...

Y luego hubo silencio.

Char miró a su alrededor. Las abejas habían... simplemente desaparecido. Con el rompimiento de la maldición, ellas habían o abandonado sus ataques y salido volando, o desaparecido en el aire, atrapadas en una especie de dimensión alterna. El bosque y el cielo se veían muy diferentes también... casi se sentía como si estaban de pie en el verdadero Huerto Zidra, aquel que había sido envuelto por la maldición de las Mazmorras Misteriosas por tanto tiempo. La mayor parte del sobrecrecimiento había desaparecido, y árboles Zidra prosperaban con flores y bayas por todos lados...

Char vio a Saura aún encogido, envolviendo a los cuatro Buneary a la vez con sus cepas para protegerlos... vio cómo abrían sus ojos, uno a uno, viendo que el peligro se había ido...

Los ojos de Saura se abrieron de golpe, sorprendido.

—Fun... funcionó —dijo él—. Ya no están... Estamos a salvo...

Era cierto. No había más enemigos a la vista, y el bosque parecía... mucho más tranquilo de lo que solía ser.

—De acuerdo, rápido —dijo Saura—. Ahora que la mazmorra ya no está, todos sepárense y busquen a Beary. Debería ser más fácil encontrarlo ahora que el lugar no está todo distorsionado.

Así lo hicieron. Y Saura tenía razón: fue mucho más fácil encontrar a Beary. En menos de diez minutos, la búsqueda estuvo terminada.

Mientras deambulaba por el bosque llamando el nombre de Beary, un sonido apagado le devolvió una respuesta.

-¡Hic!-

Char levantó la vista.

—Uuuuug... —-¡hic!-

Efectivamente, era él. Char reparó en el pequeño Buneary recostado en la rama de un árbol Zidra cercano. Su pelaje estaba irremediablemente manchado con jugo Zidra, y su estómago estaba absolutamente repleto. Gemía de dolor, medio dormido...

—¡Beary! —exclamó Char, apresurándose para socorrerlo—. ¡Beary! ¡Oh, me alegra tanto verte!

—Sr. Char... —gimió el conejo vagamente, sus ojos a medio abrir.

—¿Qué ocurrió? —preguntó Char, intentando levantarlo y sacarlo de la rama—. ¡Te buscamos por todos lados!

—Me cansé... no pude seguir el ritmo... —farfulló el conejo—. Creo... que estoy enfermo... Comí muchas bayas para que me ayudaran a sentirme mejor...

Cuando Char logró levantar y cargar al niño, se dio cuenta del problema: había una herida abierta y desastrosa en el costado del niño. Las costras ya habían empezado a cubrirla, gracias a todas las bayas Zidra que había comido, pero estaban teniendo algo de problemas haciéndolo: la piel debajo del pelaje marrón del niño se había vuelto de un verde intenso, borbotando en grandes forúnculos alrededor de la apertura. Estaba envenenado.

—¡Oh, Beary! —exclamó Char luego de ver la herida—. Te picó un Beedrill, ¿verdad?

—No... fue... —intentó decir el niño—. Creo que... el Nido me golpeó... pensé que solo era un rasguño... pero se volvió peor y empezó a cansarme... así que no pude mantener el ritmo...

Char dejó gentilmente al niño en el suelo para examinar la herida. Estaba muy mal infectada.

—Me escondí en el árbol, porque dijeron que nadie sospecha de un árbol, ¿verdad?

—Aquí, toma esto —dijo Char, sacándose con rapidez el pañuelo y atándolo alrededor de la lesión abierta—. Esto debería hacerte sentir mucho mejor. No curará el veneno, pero debería ayudar hasta que te consigamos algo de medicina.

—Quiero a mami —gimió el niño tristemente mientras Char lo recogía y lo cargaba.

—¿Qué tal tu Tía? —dijo Char suavemente—. Estaremos ahí pronto. No te preocupes. Estarás bien.




Ruta 370



Saura, y el resto de los niños, estuvieron absolutamente alborozados cuando el hermano perdido fue encontrado. Una vez reunidos, se abrieron camino fuera del bosque lo más rápido que pudieron, dejando la viciosa e implacable mazmorra atrás.

—Ya era hora —les llamó Scythe una vez que emergieron del huerto—. ¿Por qué han tardado tanto? ¡Es casi de noche!

Leary le respondió—. Lo sentimos, Sr. Insecto —dijo él—, ¡pero Beary se perdió!

Char y Saura se mordieron la lengua mientras Scythe lanzaba miradas de preocupación hacia ellos.

—¿Perdieron a un niño? —dijo con sorpresa—. ¿En serio? ¿Lo perdieron? ¿En medio de una mazmorra?

—... Sí —respondió Saura con pesar.

—Pero parece que todos están aquí —dijo Scythe con una sonrisa—. Lo encontraron de nuevo. ¡Bien por ustedes! Podrían haber sido un poco más rápidos, pero los dos lo hicieron bien. Estoy muy orgulloso de ustedes. ¡Niños! ¿Qué tal estuvo el Huerto? ¿Cómo les fue?

—¡Dio miedo! —dijo Leary—. ¡Había Beedrill y Spinarak por todos lados!

—Yo no estaba asustado —dijo Beary, cojeando con una mano sobre el pañuelo que cubría su herida como un vendaje.

—El Sr. Saura nos ayudó a mantenernos a salvo —dijo Teary—. El Sr. Char ayudó también.

—Yo casi lloré cuando Beary estaba perdido, pero el Sr. Saura dijo que lo encontraríamos —agregó Heary—. Tomó mucho tiempo, y nos cansamos mucho, y tuvimos hambre. ¡Pero él lo prometió!

—¡El Sr. Char es el mejor peleando! —dijo Meary—. ¡Pero igual pienso que papi podría derrotarlo!

—¡No estoy tan seguro de eso! ¡El Sr. Char tiene FUEGO!

—¡Apuesto que el Sr. Saura podría derrotar al Sr. Char! ¡El Sr. Saura nos salvó a todos de un enjambre entero de Beedrill a la vez!

Mientras Scythe guiaba al grupo de vuelta a la Ruta 370, Char y Saura soltaron un gran suspiro. Aunque no estaban exactamente orgullosos de ellos mismos por todo lo que había ocurrido, estaban aliviados de que hubiera terminado. Los cinco niños estaban vivos como lo prometido, y Ciudad Zidra estaba justo sobre el horizonte.

Había un problema, sin embargo... el anochecer estaba viniendo demasiado rápido. Notando esto, Scythe ordenó a todos que se retiraran del camino hacia los pastizales.

—¿A dónde vamos? —preguntó Saura—. ¿No tenemos que dirigirnos hacia la ciudad? ¡Ya casi no hay luz solar!

—Exactamente—dijo Scythe—. Simplemente no hay luz solar suficiente. Nunca llegaremos a la ciudad a este ritmo. Aquí. ¡Caven!

Scythe cortó el suelo, arrojando tierra al aire.

—¿Cavar? —repitió Saura.

—Sí, cavar —dijo Scythe, poniendo otra larga tajada en la tierra—. Los Vigilantes nunca atacan un refugio, sin importar cómo esté hecho. ¡Ahora, ayúdenme! ¡Es nuestra única oportunidad para escapar de ellos!

El equipo pasó el resto de la tarde cavando un hoyo para refugiarse de la inminente oscuridad de la noche. Afortunadamente, los niños Buneary parecían bastante habilidosos en esta actividad, y con un poco de esfuerzo, ahora tenían una húmeda y estrecha zanja para esconderse. Una vez que alcanzaron la capa de arcilla, excavaron el resto del hoyo con una inclinación hasta que el cielo ya no podía ser visto desde el fondo.

Allí, los Buneary se acurrucaron alrededor de Char y Saura, y todos tuvieron el bien merecido descanso luego de tan ajetreado y estresante día.

Los Buneary tomaron turnos con Char y Saura para recontar todos los eventos del día a Scythe. Él escuchaba divertida y orgullosamente mientras contaban historias sobre Weepinbell, trampas de caída, Beedrill, y Beary perdiéndose. La única vez que se detuvo para reprenderlos fue en la parte en que Saura explicaba su plan de llevar a los niños de vuelta a la ciudad mientras uno de ellos se quedaba atrás para buscar.

—Admiro su coraje —les dijo Scythe severamente—, pero nunca, jamás olviden la regla más importante de todas. Nunca, nunca, pero nunca viajen solos.

—Oh, ¿te refieres a como tú corriste por tu cuenta a espiar a los soldados? —replicó Saura sarcásticamente—. Seguro. Recordaremos no hacer eso. Gracias por poner un buen ejemplo para nosotros.

—De acuerdo, me atraparon —dijo Scythe con una sonrisa—. Pero igual. Yo no estaba viajando. Me quedé prácticamente en el mismo lugar, incluso mientras seguía a los soldados por la ruta. Ustedes eran los que tenían que atravesar la mazmorra. Eso no es prudente hacerlo solo, no importa qué tan experimentado, o desesperado, pienses que seas. Por lo menos, si habían de llevar a cabo ese plan, deberían haber mantenido a los niños más aptos con ustedes.

Char ignoró sus excusas. Sabía que Scythe no tenía que explicar nada; que él, no ellos, era más que apto para aventurarse por su cuenta cuando quisiera. Él y Saura acordaron nunca siquiera considerar romper la regla de compañía en el futuro.

Char llegó a la parte en donde irrumpían en la colmena de unos Beedrill, salvaban sus vidas con una fugaesfera, y rescataban a Beary. Los niños estaban de acuerdo en que, por lejos, esa fue la cosa más aterradora por la que habían pasado alguna vez. Beary, sin embargo, parecía estar un poco decepcionado de haberse perdido el evento.

—Esa fue la parte que no entendí —dijo Char, sosteniendo su cola cerca del pecho para no quemar accidentalmente a alguien—. ¿Cómo es que el terreno simplemente cambió de esa forma cuando usamos la fugaesfera?

—De lo que sabemos sobre las Mazmorras Misteriosas, son meramente dimensiones alternas que se superponen en ciertas áreas del terreno, absorbiendo sus características y ordenándolas en formas aleatorias —explicó él—. Si utilizas una fugaesfera, en realidad te transporta de la dimensión de la Mazmorra Misteriosa de vuelta a la dimensión real que aún existe debajo. El resultado es que te vuelves visible a aquellos a tu alrededor, y eres capaz de salir cuando quieras. Sin embargo, si te quedas develado por demasiado tiempo sin escapar de la mazmorra, serás succionado de vuelta a la maldición. Tuvieron suerte de encontrar a Beary así de rápido como lo hicieron. En el futuro, recuerden siempre salir lo más pronto que puedan una vez que activen una fugaesfera.

—Anotado —dijo Saura—. No hay forma de que vayamos a desperdiciar algo tan útil.

—Oh, y otra cosa —dijo Scythe—. Es muy probable de que no hayan podido encontrar a Beary porque él fue disipado de la mazmorra.

—¿Disipado? —preguntó Saura—. Nunca supe sobre esa parte. ¿Cómo funciona eso?

—Si pierdes el conocimiento en una mazmorra, y nadie te revive por más de un minuto, la mazmorra te expulsará —explicó Scythe—. Usualmente, eso significa que serás separado del resto de tu equipo que quede en la mazmorra, e incapaz de unirte a ellos de nuevo hasta que salgan.

—No es de extrañar —dijo Char, recordando la situación de Beary—. ¡Entonces era por eso que no pudimos encontrarlo por ningún lado!

—Pero él está aquí ahora —dijo Teary—. Por eso estoy contenta.

—Jeh, nosotros también —dijo Saura.

Char repartió un bocadillo de manzanas deshidratadas que de alguna forma había sobrevivido en el fondo de la bolsa todo el día, y los fatigados niños empezaron a quedarse dormidos.

—Así que, Scythe —dijo Char, mucho tiempo después de que los niños se hubieran puesto a dormir—. ¿Averiguaste qué pasaba con todos esos soldados?

Scythe cerró los ojos por un momento, sumido en la concentración. Char supo que el día no había ido tan bien para él, tampoco.

—Tal vez —gruñó Scythe, mirando el suelo—. No puedo estar seguro. Parecía como si se estuvieran dirigiendo al Suroeste...

—Bueno, por lo menos eso significa que mi familia está segura por el momento —suspiró Saura.

—Una cosa es segura, sin embargo —murmuró Scythe—. La reubicación en el Cañón Cuenco tendrá que ser pospuesta. No deberíamos arriesgarlo mientras el Maestro tenga tan fuerte influencia en el área cercana. Al equipo no le gustará esto ni un poco. Especialmente a Daemon. Ya sé que voy a tener un mal rato al explicárselo a él.

—¿Por qué? —preguntó Char—. Me parece a mí que tu equipo confía en ti incondicionalmente. Incluso Daemon.

Scythe soltó una risa forzada—. Ah, ja ja ja —gruñó—. Seguro, pero solo observa cómo responden cuando les cuente que tendremos que trabajar horas extra por un mes entero. Tal vez incluso dos o tres, solo para vigilar el lugar. Qué puedo decir de Adiel... tiene una manera de ejecutar accidentalmente planes que son más efectivos de lo que puede imaginar. Solo al aparecerse ante nosotros, nos ha forzado a actuar y poner tensión en nuestra operación entera.

“Adiel”, recordó Char. “Oh vaya, casi lo olvidé. Cuando él apareció... dijo que Saura solo tenía tres días restantes de libertad... y eso fue hace dos días y medio. Eso significa... ¡solo le sobra un día! Luego de mañana, él podría venir a buscar a Saura... ¡Realmente espero que estemos de vuelta en la seguridad de la base cuando sea mañana de noche!”

—Cuenta, Scythe —dijo Saura luego de bostezar—. Me he estado preguntando. ¿Qué hay con el Cañón Cuenco, de todas formas? ¿Qué están haciendo ahí, exactamente? Bueno, digo, si es que siquiera puedes decírnoslo.

—Es una historia muy larga —murmuró Scythe—. Pero, veo que no tengo nada mejor que hacer en este momento. Hmm... ¿Dónde empezar...? El Cañón Cuenco es una colonia. Un buen número de años atrás, una tribu de Sandshrew y Sandslash vivía ahí. Tenían una enorme red de túneles y cámaras en las paredes del cañón... y ese era su hogar. Lo valoraron y lo defendieron por generaciones. Así que, naturalmente, cuando el Maestro se mudó al área, ellos... ellos se mantuvieron firmes. Incluso cuando el Maestro demandó a que se marcharan... se negaron. Defendieron su hogar con sus vidas, y una guerra se desató. Muchas vidas se perdieron. Tristemente, la mayoría de esas vidas fueron los Sandslash que trataron de dar batalla.

—¿Pero por qué el Maestro les haría eso a ellos? —preguntó Saura—. Incluso para él, eso parece algo bastante bajo. ¿Por qué los forzaría a abandonar el cañón? Tenía que tener una razón de algún tipo, ¿verdad?

—Porque, los Sandslash estaban escondiendo un secreto —les contó Scythe—. Abajo, bajo las profundidades del cañón... había una mina. Una mina de fragmentos salvaje. Y cuando el Maestro descubrió este secreto, él quería todos los fragmentos salvaje para él, así que fue a tomarlos por la fuerza. Incluso en aquel entonces los fragmentos salvaje eran muy raros, así que pueden imaginarse qué tan ricos se hacían los Sandslash al vender las piedras en los mercados. Pero el Maestro estaba determinado a ser el único en control de las piedras, para prevenir que los Pokémon se volvieran demasiado fuertes para él.

“¡Entonces, están peleando por fragmentos salvaje!” se dio cuenta Char. “Recuerdo cuando encontramos uno en la guarida de los ladrones... no es de extrañar que Scythe se pusiera todo emocionado cuando vio eso. ¡Apuesto a que son realmente valiosos!”

—Bueno, la batalla por el Cañón Cuenco empeoró —continuó Scythe—. Cuando esta batalla estuvo casi en su punto de quiebre, mi equipo decidió ir para ayudarlos. Así que el Equipo Remordimiento reunió sus fuerzas y combatió por los Sandslash. Pero pronto encontramos que no éramos lo suficientemente fuertes. Habíamos subestimado los esfuerzos del Maestro... y sabíamos que la batalla estaría perdida. Así que hicimos lo que pudimos para evacuar a los Sandslash seguramente. Pero, durante nuestra mismísima batalla final en aquellas cuevas, algo muy... desafortunado ocurrió. Era algo que pensé que podría haber evitado, pero en retrospectiva, sé ahora que no había forma para mí de prevenirlo. Los soldados nos atacaron... y mataron a Jahzara, el líder de la tribu.

Cuando dijo esto, bajó la cabeza como en respeto a la memoria de un héroe caído. Char también vio algo de resentimiento en sus ojos. Podía decir que la historia era muy importante para el viejo guerrero; era una memoria debajo de cuya sombra él vivía, deseando poder cambiarla.

—Y cuando el polvo se asentó, y todo estuvo terminado, la tribu de Jahzara fue derrotada y desmoralizada. Habían perdido todo lo que habían aferrado con tanta estima–su hogar, sus preciadas piedras, e incluso a su líder. Así que hicimos la única cosa que podíamos hacer: los llevamos a un lugar seguro, a un lugar en donde prosperarían y se mantendrían escondidos por el mayor tiempo posible. Y, en aquel día... les hice un solemne voto. Les prometí que un día, les llevaría de vuelta a su tierra natal.

—Y es eso lo que están haciendo ahora, ¿no? —dijo Saura—. Eso es esta ‘reubicación’ de la que siempre hablan. Van a llevar a los Sandslash de vuelta para que puedan asentarse en el cañón una vez más.

—En efecto —dijo Scythe—. Incluso después de todos estos años, lo mantuve en el fondo de mi mente. Nunca olvidé mi promesa. Bueno, era difícil hacerlo, después de todo; al parecer había llevado un pequeño recordatorio conmigo. Como ven, cuando el Equipo Remordimiento se volvió y dejó a los Sandslash en su nuevo hogar aquel día, un pequeño Sandshrew, el segundo más joven de los siete hijos de Jahzara, nos siguió y quiso unirse a nosotros. Su nombre... era Shander.

Char sonrió. Finalmente entendió por qué Scythe y Shander eran tan buenos amigos. Scythe también sonrió cálidamente ante la memoria, pero su sonrisa pronto se desvaneció mientras continuaba su historia.

—Ahora, cuando el Maestro tomó el control del cañón, encontró algo que no esperaba. Los fragmentos salvaje que tan celosamente buscaba estaban enterrados en el mismísimo fondo de las cámaras más profundas del Cuenco... que habían, en algún momento en el tiempo, sido bloqueadas por una de las más largas y difíciles Mazmorras Misteriosas conocidas hasta este día. Luego de intentar sin éxito enviar fuerzas a través de la mazmorra para reclamar las piedras, se rindió. Y ahora, finalmente, tenemos una oportunidad de cumplir nuestra promesa a la tribu de Jahzara. No fue fácil llegar así de lejos, pero estamos casi listos para guiarlos de vuelta a casa y darles protección adecuada mientras se asientan.

—Vaya, ¿piensas que el Maestro contraatacará? —preguntó Saura—. Eso suena como una tarea difícil, desafiándolo abiertamente así.

—Oh, ya sabemos que él contraatacará —dijo Scythe—. Pero podemos mantenerlo a raya esta vez. Si solo podemos repeler el primer contraataque del Maestro, y mostrarle que los Sandslash tienen la intención de quedarse, él se retirará y los dejará solos; después de todo, a él ya ni siquiera le interesa el cañón. Y créanme, decir que hemos puesto mucho pensamiento y planeación en este esfuerzo sería la atenuación de la década. Nuestro plan maestro es impecable. Vamos a ganar. Ni siquiera Adiel se interpondrá en nuestro camino.

—Entonces, ver a esos soldados hoy añade mucho más a las cosas, ¿no? —preguntó Char—. Ahora tienen que posponer la reubicación.

—Sí —dijo Scythe—. Una de las cosas más importantes de la que nuestro plan depende es el tamaño de las fuerzas del Maestro en las áreas circundantes. Este año, ha sido de un nivel bajo todo el tiempo, la oportunidad perfecta para ejecutar nuestro plan. Pero ahora... tendremos que esperar hasta que sepamos con seguridad qué es lo que el Maestro está haciendo con estos soldados. Pero, llueva o truene, vamos a terminar con esto.

—Bueno —dijo Saura, ahora con los ojos cerrados—, si hay un Pokémon en la división entera que puede sacar esto adelante, ese eres tú.

Luego de eso, el equipo se quedó dormido al sonido de un Kricketot y un Noctowl salvajes de la superficie sobre ellos, y, por supuesto, el suave y siempre presente rugido de la llama de Char...

... ... ...


En medio de la noche, Char se encontró a sí mismo despierto.

Dejando que su curiosidad consiguiera lo mejor de él, cometió el error de estirar el cuello contra la pared de tierra para echar un rápido vistazo al mundo sobre él...

... Y lo que vio le horrorizó. Un grupo de cientos de oscuras sombras, como una gigante nube negra, flotaba lentamente a través del cielo.

Vigilando.

Le tomó un tiempo antes de ser capaz de calmarse lo suficiente para volver a dormir.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#47
Bueno. No hablemos de mi idiotez por olvidar comentar.

Capítulo 19:

Spoiler
Ja, interesante inicio, Charmander quiso jugar al veo-veo justo como en el capítulo de tu otro fic jugaron los tres pokémon. Claro que acá los pequeños Buneary decidieron por ellos mismos las reglas, la batalla entre ellos por elegir pokémon fue graciosa... me hubiera gustado saber qué conejo decía cada cosa :(

¡Oau! El ejército completito en el bosque, vaya suerte la de Scyther. Y la de los pobres Char y Saura que tendrán que lidiar con los críos un buen rato en la masmorra ni hablar...

Tanto problema para buscar un lugar para descansar? ¿No podría simplemente comerse una fruta mientras camina? Creo que fue algo torpe de parte del autor usar ese recurso tan novelesco... en la realidad los pokémon no creo que sean tan tontos como para andar por ahí buscando un oasis donde descansar y comer.

Es muy intenso el final. Primero el autor te hace sentir el cansancio del grupo y luego tranquiliza al lector con el encuentro de las bayas Zidra. Y ni bien el lector está tranquilo ataca con uno de los pobres conejitos perdidos... se veía venir que el viaje no sería nada fácil. Ese pequeño conejo molesto, podría quedarse quieto de una buena vez u.u

paso al otro...


Capítulo 20:

Spoiler
Bueno, este capítulo sin dudas es un dolor de cabeza, tanto para los protagonistas como para el lector. Es que a veces no sé si el autor y tú se dan cuenta que provocan exactamente lo que los protagonistas sienten, es como si por un momento experimentara el mismo cansancio que ellos y su desesperación.

Bueno, lo más interesante del capítulo estuvo al final. La historia de Scyther sobre el Cañón Cuenco me gustó y eso de la masmorra más compleja de todas también me entusiasmó, ya deseo que llegue el momento en que ingresen a ella. Me gustó el capítulo en sí, fue intenso al principio y calmo pero con mucho suspenso al final.

Bueno, lamento no haber comentado antes, simplemente pensé que lo había hecho. ¡Nos veremos en el próximo, Will!

Por cierto, felicidades por entrar a la tribu planta o.o No tenía idea que te interesara el asunto.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#48
He yo aquí de nuevo!


Tenía tiempo sin pasarme a leer un fic y bueno vi que subiste un nuevo capítulo y debo decir que está simplemente genial.

Aclaran muchas cosas, aunque dejan con la duda de otra. También estuvo genial la parte como lucharon para conseguir al conejito perdido, fue muy emocionante de verdad, no puedo quejarme. Pero bueno. Este capítulo me dejó con ganas de querer saber más y más, está genial. Por primera vez tuvieron que pasar la noche fuera donde están expuestos a los vigilantes, que bueno que al menos estos no atacan refugios y fue un buen-gran riesgo el que tomó Char al asomarse. Lástima que le autor no se dilate mucho en especificaciones! u.u

Pero bueno nada. Está genial este capítulo ya estoy esperando el otro! :D

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#49
Demian:

La verdad es que fue coincidencia eso de que Char quisiera jugar al veo-veo y también el trío de mi fic xD. Yo tampoco tengo demasiadas pistas de qué conejo dijo qué, porque Scytherider no lo puso -.-'.

Es realmente curioso que las fuerzas del Maestro se movilicen por esa zona... Ya viste cómo reaccionó el Scyther. Yo creo que se esmeraron en buscar un lugar para descansar para no ser avistados por algún enemigo, ya sabes... ellos son fugitivos de la ley xD.

Te aseguro que este autor es experto en pescar tu atención. Primero te ambienta y te deja tranquilo, y después te lanza al abismo :O.

Con la forma en que está escrito este fic, es difícil no sentir una clase de empatía por los personajes (tan bien está escrito :O). Lo del Cañón Cuenco fue una agradable adición del autor, ya que siempre es bueno escuchar algo de la historia detrás de cada personaje. Una buena historia es siempre aquella que tiene personajes bien complejos ^^. Por cierto, una curiosidad, el Cañón Cuenco en inglés se llama "Basin Canyon" :O.

No estoy seguro de cómo participar en las tribus, pero ya se lo pregunté a Bangirasu. Espero no arruinarlo todo xD.

Por cierto, este capítulo está lleno de sorpresas (tal vez DEMASIADO lleno xD).

También estoy agregando un índice en el mensaje principal, puede ser que lo veas ya terminado cuando leas este capítulo o no lo veas xD.

Gracias por seguir leyendo ^^

Abdy!~:

Según el autor, él aborrece hacer escenas de combate (curioso, porque un capítulo entero se trata de un combate más adelante xD), pero la verdad es que le sale muy bien.

Los Vigilantes tienen varios capítulos explicativos más adelante, pero por ahora permanecen en las profundidades del misterio (?). Así que no te preocupes, el autor sí se tomó su tiempo para explicarlo todo.

Si te gustó este capítulo, te aseguro que el siguiente te encantará, está llenísimo de sorpresas :P.

Por cierto, estoy agregando un índice en el mensaje principal. Es que ya me parece que es un caos encontrar los capítulos (con las 5 páginas que tiene el tema xD).

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.




23. Capítulo 21: El Mayor Tesoro


Spoiler

Capítulo 21



La mañana siguiente, Char se despertó al sonido de la llamada de Scythe, como siempre. Esta vez, finalmente sintió que su cuerpo se estaba acostumbrando a eso... hasta que levantó la mirada y vio el cielo pasando el techo de la zanja. ¡Era casi mediodía! ¡Habían dormido hasta muy tarde!

—Bueno, no podía levantar a los niños demasiado temprano —dijo Scythe con una sonrisa luego de que Char hubiera mencionado esto—. Especialmente no después de lo de ayer. ¡Eso sería simplemente irresponsable!

Así que cuando todos estuvieron bien despiertos y listos para partir, el equipo se dirigió en el último tramo hacia Ciudad Zidra. Los niños estaban más ansiosos que nunca de ver a su tía, y Char y Saura estaban aún más ansiosos de saber que otra exitosa misión había venido y se había ido.




Ciudad Zidra



—Bueno, ¡aquí estamos! —exclamó Saura mientras entraban a la animada comunidad Pokémon—. ¡Ciudad Zidra! ¿Qué piensan?

Char no sabía qué pensar realmente. Por alguna razón, él había estado esperando algo muy diferente; algo como un gran grupo de rascacielos, calles y vehículos. Una ciudad humana. Esto, sin embargo, parecía más como un enorme jardín o un parque en una ciudad. Había edificios, pero con formas que nunca pensó posibles, y casi ninguno de ellos era de más de una planta de alto. Árboles decorativos, plantas, y flores alineaban los lados de los anchos caminos pavimentados con piedra.

—Es bonito —respondió Char—. No es lo que imaginaba, pero muy bonito.

—Es un lugar agradable para vivir —dijo Saura—. Muchos de mis hermanos vivieron aquí en algún momento antes, y yo me quedé aquí mucho también. Es tan relajante...

Mientras caminaban a través de la ciudad, pasaron a varios Pokémon. Un Ponyta tiraba de un carro lleno de piedras hacia algún lugar. Un Delcatty y dos Skitty tomaban agua de un estanque. Un Pelipper volaba sobre la calle, parando en los buzones para entregar el correo.

—Es casi como la División —notó Char.

—Lo es —dijo Scythe—. Los Pokémon que viven en ciudades se ayudan mutuamente, justo como la división. Para muchos de nosotros, es vital para nuestra supervivencia vivir en una comunidad.

Mientras Char podía ciertamente apreciar la colorida y atractiva vista de la ciudad, no podía imaginarse viviendo ahí. Sabía que preferiría mucho más estar de vuelta en la base de la División, rodeado de rocas y fuego en lugar de plantas...

No se detuvieron para disfrutar del paisaje, aunque Char hizo lo posible para abarcar las extrañas e interesantes visiones. Muchas de las casas eran cosas como tiendas y tipis, pero también había un número de estructuras hechas de ladrillo, piedra, o metal. La arquitectura de algunos de estos edificios era tan extraña que Char realmente tenía que preguntarse sobre los diferentes Pokémon que vivían ahí y qué clase de razones tendrían para, por decirlo, una casa con forma de la cabeza de un Totodile, o una casa erigida sobre dos pilares con la entrada a varios metros en el aire, o una casa con forma de una gran pirámide con rendijas abajo a los lados, o una que se asemejaba a un gigante arco vertical con una ventana.

“Ya sé que los Pokémon obtuvieron la idea de construir casas de los humanos”, se rio Char para sí, “¡pero tal vez algo se perdió en la traducción! ¡Este lugar es ridículo! O... tal vez solo es... no sé... divertido”.

Saura guio al equipo prontamente a través de la ciudad que conocía bien y al lugar conocido como el Domo Perla. Al principio, le pareció a Char un gran iglú rosado hecho de roca pulida. A medida que más lo veía, notó que tenía varias entradas alrededor de la circunferencia, que probablemente hospedaba a diferentes Pokémon.

—¡Aquella! —exclamó Meary, señalando una de las puertas del domo—. ¡Ahí es donde vive Tía!

Tan pronto como Teary golpeó la puerta, la Nidoqueen salió de golpe. Con un alarido de júbilo, juntó a todos los conejitos en una gran brazada y les dio un gran abrazo. La mayoría de los niños no se veían demasiado emocionados.

—Ohh... ¡Niños! —jadeó ella—. ¡Me tenían tan preocupada! ¡Su mamá me envió un mensaje diciendo que tenían que haber estado aquí ayer! Me quedé despierta toda la noche... oh... ¡estoy tan contenta de ver que están a salvo! ¡Oh, están tan sucios! ¡Tendremos que limpiarlos! ¡Oh, Beary! Te fuiste y te lastimaste de nuevo, ¿verdad? ¡Tendremos que darte una buena rebanada de fruta meloc de inmediato!

Cuando la vehemente Nidoqueen hubo terminado de exprimir las luces vitales de los niños, se volvió hacia sus compañeros de viaje.

—Señores, debo agradecerles por todas las molestias —dijo ella amablemente—. ¡No podemos decir cuánto significa esto para nosotros!

—Fue nuestro placer —dijo Saura orgullosamente.

—Bueno, bueno, supongo que les debo algo por el servicio de niñera —parloteó ella, desapareciendo de vuelta en su casa por un momento—. Aquí, esperen solo un momento...

“Aquí viene”, se dio cuenta Char. “¡La recompensa! ¿Me pregunto qué será?”

Char y Saura eran todo sonrisas cuando la vieja Nidoqueen retornó, sosteniendo algo en su zarpa. Char preventivamente extendió sus propias garras para aceptar el regalo...

—Aquí tienen —dijo ella bondadosamente—. No es mucho, pero considérenlo nuestra forma de decir gracias.

Dos pequeñas redondas monedas, alcanzando la suma de veinte Poké, cayeron en la posesión de Char.

Las palabras no podían expresar la incredulidad en la cara de Saura. Incluso Scythe pareció un poco sorprendido.

—Oigan, si quieren, pueden quedarse por un tiempito —dijo tentadoramente la Nidoqueen—. ¡Estoy segura de que los niños estarían felices de tenerlos por aquí! Incluso hice algunos pokochos para ellos. ¡Son bienvenidos para compartir!

—Eh... no gracias —dijo Char, apretando la garra alrededor del dinero—. Tenemos que... ponernos en marcha. Tenemos... mucho trabajo que hacer.

—Oh, qué mal —dijo la Nidoqueen—. Bueno, ¡gracias otra vez por todo! Niños, ¿por qué no se despiden de sus amables guías?

Luego de un bombardeo de cariñosos adioses de los cinco pequeños niños, los aventureros dieron la vuelta y se marcharon. Su misión estaba finalmente completa... pero todo se sentía de alguna forma insatisfactorio.

—Digan, ustedes dos —inquirió Scythe al aún estupefacto Equipo Ascuas—, no tomaron por casualidad una misión con una recompensa sin marcar... ¿o sí?

—Lo hicimos —admitió Saura—. ¿Es por eso que...?

—Bueno, cuando ven una de esas, significa que la División no les reembolsará la misión, así que la única recompensa que obtendrán será lo que sea que el cliente decida darles.

—... Oh —gruñó Saura—. Desearía haber sabido eso antes. Oh, bueno, supongo que la mayor recompensa fue saber que los niños están sanos y salvos, ¿correcto?

Char abrió su zarpa y se quedó mirando las dos deslustradas monedas en su palma. “Sí”, determinó Char. “Eso debe ser”.




Base de la División



—¿Trece bayas zidra? —gritó Kecleon, examinando los contenidos de la bolsa de Char—. ¿TRECE bayas zidra enteras? ¡Vaya! ¿En dónde rayos encontraron estas?

—Eh... ¿en el Huerto Zidra? —dijo Char incómodamente.

—Bueno, mis jóvenes amigos, ¡ciertamente se han ganado la lotería! —exclamó él, dándole palmaditas en la espalda a Char—. Estas cosas son tan raras, que incluso cuando los Pokémon de por aquí sí consiguen poner sus manos sobre ellas, ¡ellos nunca están dispuestos a dejar que yo las tenga!

Recordando el consejo de Shander, Char decidió intentar vender su botín a Kecleon para ver si podía producir solo un poquito más de ganancia del viaje que lo que había recibido de la Nidoqueen. Para su sorpresa, Kecleon se había vuelto completamente loco ante la visión de un par de frutas.

—¡Las tomaré! —proclamó Kecleon—. Setenta mil por la bolsa entera.

—Vaya, ¿en serio? —exclamó Saura—. ¿Son así de valiosas? ¡Eso es asombroso! ¡Supongo que este fue un viaje beneficioso después de todo!

Char sonrió satisfecho—. Setenta mil por la bolsa entera, excepto una —dijo él—. Queremos quedarnos con una. Y esa es nuestra oferta final.

—¡Bueno, ustedes, mis buenos señores, se han conseguido un trato! —exclamó Kecleon, inclinando la cabeza hacia Char y arrebatándole ávidamente la bolsa—. ¡Absolutamente fantástico! ¡Solo esperen a que mi hermano escuche esto! ¡Ustedes dos, mis buenos señores, que tengan el mejor día en la historia de los Pokémon. ¡Increíble! ¡Bayas zidra! ¡Increíble!

Y así, el registro perfecto del Equipo Ascuas continuó con su tercera misión exitosa. Fue la más difícil hasta el momento, pero perseveraron, desafiaron las probabilidades, ¡y la superaron! Cuando lo hicieron, Char y Saura aprendieron más sobre su mundo, las mazmorras misteriosas, y sus vidas como un equipo de resistencia.

Luego de que la victoria hubiera sido reportada en el registro, el Equipo Ascuas felizmente se reabasteció de suministros. Después de todo, estarían levantándose mañana y haciéndolo todo de nuevo; un equipo de resistencia necesita servir a la división todos y cada uno de los días. Asegurándose de mantenerse alejados de las recompensas sin marcar, decidieron su tentativa del día siguiente y estuvieron totalmente preparados incluso antes de que las antorchas se volvieran rojas.

Scythe recibió una buena charla por parte de Daemon por estar fuera más tiempo de lo planeado así como haber dejado al Equipo Absolución bajo su responsabilidad sin volver para darles la prometida explicación. Luego, en la reunión a la tarde, él describió todos los últimos avances y dio las malas noticias de que la campaña en el Cañón Cuenco tendría que continuar por mucho más tiempo de lo previamente planeado. Sorprendentemente, el equipo lo tomó muy bien; todos parecían llenos de moral y listos para darlo todo, aún cuando probablemente terminaría siendo su tentativa más difícil hasta el momento.

Luego de una satisfactoria cena y un vistazo al reporte de noticias vespertino, las antorchas cambiaron de color y el Equipo Ascuas se retiró a la habitación de Scythe por la noche.

... ... ...


—¡Oye! ¡Despierta!

Char se agitó ante el sonido de la voz de Scythe. Se sentía horrible. ¿Qué tan temprano se estaba levantando esta vez? ¿Era porque se había quedado dormido por tanto tiempo la noche anterior?

Fue en eso cuando echó un vistazo a la llama de su cola–era roja. Roja, por lo tanto, apenas había anochecido.

—¿Qué quieres, Scythe? —preguntó Char.

—Levanta a Saura —siseó Scythe—. Han sido convocados.

—¿Convocados por quién? —preguntó Char—. ¿Alta Inteligencia?

—¡No, el Equipo Franjas!

—¡¿Qué?!

—El Equipo Franjas ha solicitado su presencia abajo en sus cuarteles —dijo Scythe—. ¡Ahora, vamos, no queremos hacerles esperar!

Así que Char despertó a un muy irritado y gruñón Saura, y Scythe los arrastró a ambos bajando por más escaleras de las que se molestaron en contar. Char solo podía preguntarse qué en el mundo quería el Equipo Franjas con ellos...

Abajo fueron, todo el camino hasta el décimo octavo piso de la base...

A través de los sombríos y tenuemente iluminados pasillos de los equipos de entrenamiento...

Todo el camino al cuartel general del Equipo Franjas...

Y cuando llegaron allí, se encontraron con toda una sorpresa.

... ... ...


—¡TRES...!

El Equipo Franjas les había dado la bienvenida en la puerta, luego les había invitado a entrar...

—¡DOS...!

Dentro, encontraron la última cosa que hubieran esperado ver jamás–una fiesta.

—¡UNO...!

La habitación estaba repleta de Pokémon. Todos los veintisiete miembros del Equipo Franjas estaban ahí, vitoreando para Saura. Incluso había un enorme pastel, preparado por los maestros de la cocina para esta misma ocasión...

Y en el preciso momento en que las antorchas se volvieron azules, la habitación explotó en una gran ovación...

—¡FELIZ LIBERTAD, SAURA!

El último día antes de que Saura hubiera de ser capturado por las fuerzas del Maestro y forzado a la servidumbre había terminado de transcurrir. Por la promesa del Scizor, hoy era la noche en que Saura tenía que ser llevado en cautiverio... pero en lugar de eso, él estaba en el mismísimo fondo de una cueva subterránea, rodeado de amigos, y con ninguna intención de alguna vez entregarse a las demandas del Maestro. Era oficial: él había escapado. Él era libre.

Saura soltaba lágrimas de júbilo, agradeciendo a todos por la maravillosa sorpresa y amistad, mientras el Equipo Franjas entero le atropellaba y le daba un gran abrazo.

Scythe admitió que había planeado todo el evento desde que averiguó cuándo estaba previsto que se llevarían a Saura. Habiendo él servido varios periodos en el ejército del Maestro, Scythe sabía qué tan preciada era la libertad, y sintió que necesitaba ser celebrada.

Pasaron las horas de la noche atiborrándose de pastel, contando historias, y conversándolo todo sobre sus esfuerzos en la división. A nadie le importó que estarían muertos de cansancio la mañana siguiente, ya que los equipos de entrenamiento todavía estaban restringidos.

En un momento dado, un Weavile bajó y visitó la fiesta, solicitando ver a Saura.

—Soy Vazidor, del Equipo Pavor —le dijo el Weavile—. Escuché un rumor de que se pasaron por el mercado por uno de estos.

Sonrió, presentándole a Saura nada más que un pañuelo móvil. Ya agotado de todas las lágrimas que tenía, Saura consiguió soltar un “gracias” con voz ahogada mientras aceptaba estupefacto el regalo.

—Feliz libertad —dijo el Weavile justo antes de marcharse—. Es el mayor tesoro que jamás tendrás. Nunca dejes que alguien se lo lleve.

Finalmente, la fiesta terminó, y fue tiempo para todos de ir a dormir. La cabeza de Saura se tambaleaba por todo, y Char no pudo evitar sentirse feliz por él.

Mientras se reunían y se preparaban para marcharse, uno de los miembros del Equipo Franjas se les acercó. Era Ray.

—Así que, ¿te gustó? —preguntó Ray—. ¡Trabajamos realmente duro en esto! ¿Qué tal estuvo el pastel?

—Estuvo todo increíble —dijo Saura, su radiante sonrisa jamás abandonando su rostro—. Muchísimas gracias por todo. No puedo decirte cuánto esto significa para mí.

—Sabíamos que todo tenía que estar perfecto —dijo Ray—. Me alegro mucho de que te haya gustado.

... ... ...


Luego de desearse las buenas noches, Char y Saura se dirigieron hacia la puerta, pero Ray les detuvo de nuevo.

—Eh... escuchen, chicos —dijo él, un poco nervioso—. Desde que están aquí... ¿piensan que... podríamos hablar? Hay algo que he estado queriendo decirles... y pensé que ahora sería un buen momento para hacerlo...

—Eh, ¿por qué no? —Char se encogió de hombros—. ¿Qué ocurre, Ray?

Mientras el resto del equipo se apresuraba y clamaba, limpiando la habitación tras la celebración, Char y Saura salieron al silencioso pasillo con Ray.

—He estado intentando reunir el valor para preguntarles esto —dijo Ray, moviendo su cola con inquietud—. ¿Podrían... digo, podría yo...? ¿Estaría bien si... me dejaran... ... ... unirme al Equipo Ascuas?

Char parpadeó. La pregunta realmente le tomó por sorpresa.

—¡N-no tienen que responder de inmediato! —dijo rápidamente Ray—. ¡Si... si quieren pensarlo por un tiempo, eso está bien!

—¿En serio? —dijo Saura sorprendido—. ¿Quieres unirte a nuestro equipo? ¿Siquiera... tenemos permiso para hacer eso?

—Bueno, normalmente, los nuevos reclutas como yo se quedan en equipos de entrenamiento hasta que forman su propio equipo, lo cual casi nunca te dejan hacer... o hasta que uno de los otros equipos te deja unirte al suyo. Y me estaba preguntado... si ustedes me dejarían unirme. La decisión... es de ustedes, en serio.

Char y Saura se miraron, inseguros de qué decir.

—Escuchen —dijo Ray—. Es solo que... Desde que empecé a trabajar aquí, solo he tenido un sueño: quería más que nada estar en el equipo de Scythe. Las heroicas hazañas del Equipo Remordimiento han sido siempre una inspiración para mí, y simplemente... siempre he querido ser parte de eso. Doy todo de mí cada día, esperando que algún día, de alguna forma, me acepten. Incluso evolucioné lo más pronto que pude para poder volverme más fuerte. Sé que ese día todavía está muy lejos, pero... ahora ustedes están aquí, y son un equipo por su cuenta, ¡y sería... un sueño hecho realidad para mí si pudiera estar en su equipo! El pensamiento de entrenar personalmente con Scythe cada día... justo como ustedes dos lo hacen... me haría realmente feliz.

Cuando Char vio la ilusión y la esperanza en los ojos del Raichu mientras esperaba una respuesta, supo que no podía defraudarle a sus sueños.

—Tendremos que ver si Scythe lo aprueba —dijo Saura—. Pero... ¡nos encantaría tener una mano extra! ¿Qué piensas, Char? Tú eres el líder, la decisión es tuya.

Char no esperó ni un solo momento para responder.

—Ray, sería un honor tenerte en nuestro equipo —dijo Char alegremente, extendiendo su zarpa para un apretón de manos.

Una vez más, ningún apretón de manos fue dado. En lugar de eso, el Raichu brincó jovialmente en el aire, chispas de electricidad estática zumbando a través de su pelaje.

—¡Genial! —exclamó él—. ¡Gracias, gracias, gracias! ¡No se arrepentirán! ¡Nunca voy a aflojar, y daré un mil porciento de esfuerzo al equipo! ¡Gracias! ¡No puedo esperar! ¡Sí! ¡Estoy en el Equipo Ascuas!

Era muy, muy tarde cuando Char y Saura finalmente llegaron a acostarse aquella noche. Luego de hablar con Scythe sobre dejar entrar a un nuevo miembro–con lo cual él no tuvo problema, especialmente después de escuchar quién era el candidato–pasaron otra hora despiertos, solo hablando sobre todos los alocados eventos del día.

—Sabes, hicimos felices a muchos Pokémon hoy —dijo Saura—. A los Buneary, y a su mamá y papá, y a aquella Nidoqueen, y a Ray, ¡e incluso a Kecleon!

—¡Sí, y tú también! —agregó Char—. ¿Quién podría haber supuesto que organizarían una fiesta para nosotros? ¡No pude creer lo que veía! ¡Pensaba que esa clase de fiestas eran solo una cosa humana!

—Oh, Char, no puedo decirte cuánto eso significó para mí —dijo felizmente Saura—. La semana pasada, cuando me escapé de mi hogar, estaba al borde de la desesperación. Pensé que todo había terminado. Y ahora, mírame. Te encontré, y encontramos este lugar, y todo está... bien.

“Tal vez esa sea la verdadera razón por la cual peleamos contra el Maestro”, pensó Char. “Difundimos felicidad mientras el Maestro quiere llevársela”.

Después de que todo estuvo dicho y hecho, Char finalmente se asentó y cerró los ojos...

... ... ...


“¡Está... está ocurriendo de nuevo!”

Char se sintió en medio de otra vívida memoria. Flotaba en un reino de cegadora blancura...

“¡Se... siente tan real!”

El gran dragón azul, Dialga, estaba ante él, sus eternos ojos brillando intensamente con poder. Radiantes rayos de luz se reflejaban de sus escamas y cuchillas...

“¡Esta... es la memoria más clara que he tenido!”

Char intentó moverse, girar su cabeza, gritar con su voz, pero todo era fútil. Era solo una memoria grabada en los rebajes de su mente, incapaz de ser modificada...

El gran Dialga comenzó a hablar. Esta vez, Char escuchó su voz... aunque no pudo entenderla. Era demasiado baja, demasiado distorsionada... o tal vez estaba en un lenguaje diferente...

“¡No! Dialga, ¿qué me estás diciendo? ¡No... puedo entender!”

Pero vio el rostro del Dragón mucho más claramente que antes. Vio cómo el gran señor del tiempo miraba abajo hacia él, sus ojos llenos de tristeza, pero al mismo tiempo, llenos de orgullo. Hablaba como si estuviera a punto de hacer algo a regañadientes, pero reverentemente...

De pronto, Char sintió su visión cambiar. Algo más entró en su línea de visión. Era...

Un dragón bípedo, igual de poderoso que el primero, alineado con franjas de color rojo oscuro y adornado con grandes alas y perlas...

“¡P-Palkia!” se dio cuenta Char, su corazón estallando sin control. “¡Palkia está aquí también! ¿Qué... qué significa esto? ¿Qué está ocurriendo?”

El gran maestro del espacio inclinó su cabeza también, sus muchas joyas resplandeciendo como estrellas...

Y, extendiendo sus manos, presentó a Char un objeto.

El pequeño redondo flotó ante Char, brillando intensamente con la misma luz sobrenatural. Era un objeto de grave importancia.

Excepto que, esta vez, Char pudo verlo mucho más claramente que la última vez...

Era una pequeña cosa tan extraña... tan diminuta, pero tan poderosa... tan simple, pero tan peligrosa... era algo... algo que ni siquiera debería haber existido en este mundo...

Y luego él la reconoció. Supo exactamente qué era.

La comprensión le hizo saltar despierto. Dio un fuerte jadeo en busca de aire mientras volvía a sus sentidos en medio de la cámara de Scythe.

—Char, ¿estás bien? —preguntó Saura débilmente, removiéndose de su sueño—. ¿Pesadilla?

—¡Saura! —jadeó Char, aún con incredulidad—. ¡La vi! ¡Vi la cosa en mi visión!

—¿Qué? ¿Qué es? —preguntó Saura, ahora bien despierto.

—¡Era... una Pokéball!




En otra parte...



—¡Rápido! ¡Rápido! —le gritaba Dusknoir a sus sirvientes mientras se abrían paso cansinamente a través del terreno, bajo la sombra de los Vigilantes.

—Erk... ¿no podemos tomar un descanso? —suplicó Croagunk, arrastrando la pesada bolsa llena de objetos de valor recuperados con ellos—. Creo que ya hemos ido suficientemente lejos por una noche...

—No estaremos a salvo hasta que alcancemos la fortaleza —dijo suavemente Dusknoir—. Hasta entonces, el peligro podría salir de cual–

—Llegan demasiado tarde.

Dusknoir se congeló ante el sonido de la voz. Un Scizor estaba frente a él, observando a los viajeros desde lo alto de una roca.

—Adiel —se dirigió el Dusknoir reverentemente en sorpresa—. Lo juro, estábamos yendo lo más rápido–

—Les di sus órdenes —dijo Adiel—. Les esperaba en el punto de encuentro ayer.

—Sí, lo sé —replicó el Dusknoir con confianza—. Lo sentimos. ¡Estaremos allí para la mañana!

—Escucha, Dusknoir —dijo el Scizor, saltando de la roca y acercándose al fantasma—. Pretendo, por una vez, burlar a Scythe. Solo tengo una oportunidad para eso. Necesito tu asistencia para hacerlo. Tú no irás a estropear mi único plan porque eres demasiado holgazán para mantener a tus sirvientes bajo control. ¿He sido claro?

—Perfectamente —dijo el Dusknoir—. Sabes que no perdería la oportunidad de ayudar en su ruina.

Satisfecho, el Scizor asintió ante su respuesta. Estaba a punto de dar sus comentarios finales y marcharse, pero notó de repente lo que el Dusknoir sostenía en sus manos...

Era un pequeño objeto redondo de color violeta. El fantasma había estado jugueteando obsesivamente con él desde que dejaron la cueva.

Una Master Ball.

—Sabes, podríamos poner fin a los esfuerzos del Scyther de una vez por todas más fácilmente con esto —dijo él—. Estaría más que feliz de desempeñar el acto por ti, Adiel...

—Dusknoir —dijo el Scizor, una oscura cólera hirviendo detrás de su voz—. Sabes muy bien que esa bola está destinada para un Pokémon, y solo un Pokémon. No hagas nada imprudente.

El Dusknoir miró con decepción a la Pokéball.

—Sí, Adiel —dijo vergonzosamente—. Tienes razón. No querría disgustar al Maestro de esa manera.

—Bien —dijo simplemente el Scizor—. Ahora, muévanse más rápido. Espero verlos allí a la mañana. Justo ahora, iré a una pequeña misión personal. A menos que esté equivocado, hay un pequeño Bulbasaur cuyo tiempo ha expirado...

El Scizor desapareció rápidamente en la oscuridad.

Fin de la Temporada I



Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#50
¿Cómo? ¿20 poke por cuidar a esos cinco demonios? ¡Yo los llevo al bosque otra vez y dejo que se pierdan ahí!

Me imaginé que las Bayas Zidra serían un buen botín… de cualquier forma todavía les falta mucho dinero para comprar cosas buenas.

Qué bueno que Saura al fin sea libre, si es que lo será completamente porque ya no me fío de este autor… ¡y lo mejor es que les regalaron el Pañuelo Móvil! ¡Genial!

¿De verdad Ray será el primero que se una? Me parece un poco raro un Raichu, como que desentona con un Charmander y un Bulbasaur, está demasiado evolucionado. Yo pensé que meterían a la Treecko… otro macho más en el grupo me choca un poco u.u Aunque Saura es medio… dejémoslo ahí xD

OMG, la Master Ball… ¿a quién quieren encerrar en ella? ¿Al que tenga la llamada? ¿A Scyther? ¿A un legendario? Menos mal que Char algo vio sobre ella….

Y al fin veo que Adiel no se rindió con el tema de Saura… sabía que habían festejado antes de tiempo, ahora tendré que esperar al capítulo siguiente para sacarme el misterio. ¡Buenísimo capítulo! La verdad que el autor sí que sabe mantener a su público entusiasmado. ¡Buen trabajo a ti por la traducción, nos vemos pronto!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#51
¡Genial!

Maravilloso capítulo, Willchard. De verdad que muy bueno. xD

OMFG ¿Apenas 20 Poké por cuidar a esos 5 conejos demoníacos? Eso si es ser miserable, demasiado tacaño! XD Pero bueno eso le pasa por elegir una misión sin saber cual era la recompensa! XD pero en serio, demasiado tacaña esa Nidoqueen. u.u

Y... ¡Una fiesta! Genial. Le celebran la libertad a Saura! Que buenos amigos son. Y estuvo super genial que ese pokémon les regalara el pañuelo que tanto querían. También me imaginé al Kecleon! XDD Muchas bayas, muchas bayas. ¡Que emoción! XDD
Y más que super genial que hayan aceptado a Ray en su equipo, ahora serán el equipo más pro de todos, no sé peor le tengo cierto cariño a ese Raichu, me gusta su actitud.

Y ahora Dusknoir tiene una Master Ball? Y no la quieren gastar en Scythe, ¿entonces que pretenden hacer? Será que... O: No, no no.

Ojalá que Abdiel no logre capturar a Saura, le hicieron una fiesta, ojalá que no lo atrape. Y eso de "Fin de Temporada uno" pues ya que dijiste que el escritor lo dividía en temporadas, este final estuvo muy bueno. Y que bueno que agregaste un índice con todos los capítulos, así será mucho más fácil conseguirlos. Aunque yo realmente los tengo guardados en mi Pc a medida que los subes.

Y bueno... espero el siguiente capítulo, gracias nuevamente por tomarte la molestia de traducirlos. Y... ¡Felicitaciones por ser de la tribu Planta!
No recuerdo si ya te había felicitado, pero si ya lo hice lo hago de nuevo! :D

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#52
Demian:

Realmente, es muy poco 20 Poké después de todo lo que pasaron -.-'. Pero como dijo Saura, lo mejor es saber que están a salvo... (no sé a quién engaño) (?).

Sí, Saura es oficialmente libre, pero eso no significa que Adiel no le estará buscando. Muy generoso el líder del Equipo Pavor, para darles un pañuelo móvil O.O.

¿No te parece una buena elección de compañero? Pues, a mí me encanta xD. Sí, desentonan un poco, pero te aseguro que Ray es uno de los mejores personajes del fic.

Saura. Es. Macho. ¬¬

Yo ni idea de para quién utilizarán la Master Ball... en serio xD.

Ups, olvidé mencionar que aunque ese fue el último capítulo de la temporada, ahí todavía no acaba. El que subo ahora es un capítulo especial que se coló en la Temporada I. Después ya vendrá el primero de la Temporada II.

Gracias por seguir leyendo ^^

Abdy!~:

Los capítulos solo mejoran, te aviso xD. Este autor es simplemente increíble.

No sé si la Nidoqueen era miserable o muy humilde. Creo que me inclino más por lo segundo.

Es genial cuántos Pokémon se pusieron felices en ese capítulo: Saura, los Buneary, la Nidoqueen, Ray, Saura, Kecleon, Char y Saura.

A mi también me agrada Ray, es mi personaje favorito (creo que ya lo mencioné antes).

Yo, en serio, no tengo idea de qué harán con la Master Ball :O.

¿Los tienes en tu PC? :O. No se qué decir... Es como si los consideraras invaluables xD. Gracias ^^.

No, no, no. Gracias a ti por todo el apoyo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.




24. Episodio Especial: Traición


Spoiler

Traición



Cuando el joven Scyther partió aquella noche, sabía que estaba a punto de intentar la más riesgosa y más demente misión de su vida. Pero sabía lo que había que hacer, y no tenía ni la más leve duda en su mente de que lo conseguiría; después de todo, estaba acostumbrado a intentar lo imposible. Era para lo que le habían entrenado. Era por lo que se le conocía.

En perfecto silencio, se encaramó en la rama de un árbol, escondiéndose en sus sombras. Observando el suelo debajo. Esperando la oportunidad perfecta.

Desde el día de su eclosión, él había sobrellevado el entrenamiento más duro de su clan, y con el tiempo, los modos de élite del guerrero se habían vuelto una segunda naturaleza para él. Aprendió que no era suficiente solo con ver, escuchar, y sentir, sino también entender y predecir. Aprendió que todo, todo, significaba algo–el susurro de las hojas en el viento, la esencia en el aire, el ángulo de la luz lunar mientras se filtraba a través de las ramas–y aprendió a interpretar y entender el significado de cada mínima señal recibida por sus sentidos.

El susurro de las hojas, y el patrón en el que se agitaban, le contaban que estaba a favor del viento de forma segura de sus desprevenidos depredadores. La esencia en el aire le decía que los guardias nocturnos estaban cerca, y pronto estarían volviendo a su patrulla. El ángulo de la luz lunar que tocaba el suelo del bosque le decía que tendría la primera oportunidad de ver a sus oponentes antes de ser visto. Sabía que entender los límites y percepciones de uno mismo no era suficiente; los verdaderamente expertos debían también entender las limitaciones y percepciones del enemigo. Ese era el verdadero secreto de formular estrategias superiores.

Por supuesto, hubo un tiempo en el que el Scyther podía recitar palabra por palabra las dieciocho reglas de tácticas de duelo, los cuatro errores más grandes cuando se engaña al enemigo, y las formas más eficientes de incapacitar a un oponente sin matarlo, justo de la forma en que su sensei le había enseñado. Pero la teoría estaba enteramente perdida para él ahora; todas esas palabras simplemente se habían fundido en una especie de instinto que todo lo abarca que dictaba cada movimiento suyo en cualquier situación dada.

De hecho, se sorprendía constantemente con la omnisciencia del instinto que vivía dentro de él, escondido bajo la superficie de su conciencia. No podían ni siquiera empezar a entender cómo funcionaba o cómo se había desarrollado a un nivel tan alto, todo lo que sabía era que podía ordenar a su cuerpo para actuar, y este simplemente lo cumpliría con una capacidad de respuesta y precisión tan impresionantes que se preguntaba si en realidad un espíritu ajeno estaba apoderándose de su cuerpo y haciendo sus movimientos y decisiones por él.

Al principio, el Scyther consideraba a este instinto una bestia extranjera; un forastero. Pero creció hasta ser su mejor amigo, un amigo que nunca le decepcionó en ninguna situación, un amigo en quién podía siempre confiar. Mientras crecía, el instinto envolvía su ser entero. Se volvió él. Le definía.

Ahí abajo, dos Mightyena salieron a la vista. Supo que la ventana de la oportunidad estaba sobre él.

Con la ligereza de un Grovyle, el Scyther saltó con agilidad hacia adelante a través de los árboles, dejando atrás un sonido no más fuerte que el del viento.

Aunque los dones naturales de la velocidad y la astucia fueron siempre intrínsecos en la raza de los Scyther, los de él se habían desarrollado de alguna forma hasta un nivel mucho más allá del de los de sus hermanos. Sus habilidades entre los de su clan no tenían par, y lo probaba vez tras vez en batalla contra sus enemigos. Se había ganado un poderoso respeto incluso de los más viejos y sabios de sus mayores. Cuando el líder del clan lo había elegido a él como sucesor, no fue sorpresa para nadie.

Pero no tenía que ocurrir así. El destino, aparentemente, tenía otros planes para él. Él estaba en efecto destinado a ser un gran líder, pero ni por cerca el tipo de líder que él o sus hermanos habían esperado...

El Scyther saltaba y volaba de árbol en árbol, cuidadoso de no emerger por sobre las copas de los árboles para que los vigilantes nocturnos del cielo no lo divisaran. A medida que el fin del bosque se acercaba, el Scyther encontró que era más difícil brincar ya que los árboles crecían más apartados unos de otros. Se detuvo una vez para recuperar el aliento y esperar su oportunidad de evadir la siguiente ronda de guardias.

Mientras miraba hacia adelante, dejando que su subconsciente procesara la información y determinara la mejor ruta para continuar, su consciencia tenía que defenderse de unos cuantos pensamientos punzantes.

“No puedo creer que estoy haciendo esto. Después de todos los años que pasaron para escaparme de este lugar, ¿doy la vuelta y regreso al cabo de una semana? ¿Es que estoy loco?”

No, su instinto lo decía. Esto no era locura. Estaba haciendo lo correcto, y él era el único Scyther entre su clan que siquiera tendría una oportunidad. Él conocía estos terrenos. Conocía cada árbol y cada roca en este bosque. Conocía cada piedra en la pared del castillo. Conocía cada pasillo, camino, y cámara secreta en el castillo. Después de todo, él había vivido ahí por catorce años enteros bajo el servicio del Maestro. Durante esos años, él había ganado un íntimo conocimiento del diseño de la fortaleza, y para un solo propósito: para que algún día, él sería capaz de ponerlo todo en juego y ejecutar su plan de escape magistralmente elaborado.

Y funcionó. Después de tres largos y pacientes años de manipular sus alrededores en una ventana de oportunidad, se escapó de su maestro. Su escape fue limpio e impecable, justo como lo había planeado, y pronto se encontró a kilómetros del horrible lugar que lo había tenido cautivo.

Pero cuando escapó, se vio enfrentado con esta difícil misión. Él sabía cómo las fuerzas del Maestro funcionaban, qué pasillos utilizaban y en qué patrones patrullaban. Sabía que tipos de Pokémon estaban colocados ahí, y qué tan poderosos eran. Solo él tenía la habilidad y el conocimiento de las fuerzas del Maestro, y tenía que hacerlo solo.

Cuando el oscuro castillo del Maestro apareció a la vista, la mente del Scyther fue llenada con horribles memorias de las cosas que había hecho mientras estuvo bajo el mando del Maestro. Las mantuvo a raya, intentando asegurarse de que sus instintos tuvieran suficiente espacio para hacer su trabajo, pero quemaban como heridas abiertas...

Recordó su juventud. Su necia e ignorante juventud, cuando no entendía ni quién era el Maestro ni qué era lo que sostenía.

Con sus talentos, el Scyther era una elección prima para los sirvientes del Maestro. Cuando fue escogido de entre todos sus hermanos para ser uno de los altos líderes del Maestro, para ser el comandante de sus tropas, él lo consideró un honor y lo aceptó con entusiasmo. Fue llevado al castillo del Maestro, en donde fue presentado a los generales y marcado como uno de los propios del Maestro. Desde ese punto en adelante, él lideró legiones de Pokémon bajo las órdenes del Maestro con la misma astuta precisión y eficiencia por las que su clan lo había conocido. Él era, en efecto, uno de los líderes más grandes que la región de Ambera jamás hubo conocido. Su nombre se volvió conocido para todos; los enemigos temblarían y los aliados se inclinarían ante su mención.

El Scyther estaba muy orgulloso de su trabajo. Regía sobre porciones enteras de Ambera, rechazando la anarquía y reforzando la ley del Maestro. Día tras día, se ponía más satisfecho con el respeto que recibía de sus compañeros comandantes. Mientras ganaba más confianza del Maestro, sintió que su vida ganaba plenitud. Era feliz.

Pero luego...

El Scyther apretó los dientes, sintiendo la más dolorosa de las memorias lista para arremeter y atropellar desde las sombras. Intentó fijar toda su concentración en la tarea a mano, pero las memorias no podían ser retenidas. Como sus poderosos instintos, ellas también se habían vuelto parte de quién era. Ellas también lo definían.

A medida que el Scyther se volvía más viejo y maduro, empezó a ver el mundo desde una nueva perspectiva. Comenzó a abrir los ojos, recuperándose del asalto de poder que le había lavado el cerebro. Se dio cuenta de que algunas de las órdenes otorgadas a él por el Maestro no parecían ser... correctas, de alguna forma. Las ciudades de Ambera no estaban siendo tratadas con respeto. El pensamiento que se le ocurrió era que la forma en que el Maestro gobernaba sobre Ambera no era la de un sabio y compasivo líder, sino la de un sádico y apático niño. El Maestro parecía ladrar órdenes, no porque tenía un gran propósito detrás de ellas, pero solo porque podía. No era diferente a cómo el Scyther se deleitaba en su propio mando sobre el ejército del Maestro, ordenándolos alegremente de un lado a otro. Empezó a sospechar de los motivos verdaderos del Maestro; tal vez él estaba, en el centro, ebrio por su propio poder...

Así que el Scyther, incluso en su asiento de autoridad, empezó a sospechar de su Maestro. Utilizando sus poderes de intuición y su naturaleza manipuladora, determinó que de alguna forma, de alguna manera, averiguaría los motivos del Maestro por su cuenta.

Pero no tuvo que esperar mucho para que la verdad se le fuera revelada. Una vez más, encontró que sus instintos habían estado haciendo todo el trabajo por él desde el principio, y solo tuvo que esperar y cosechar las recompensas; pues no mucho tiempo después de que el Scyther empezó su campaña para descifrar al Maestro, sus superiores lo abordaron. Le contaron cómo el Maestro estaba muy, muy complacido con su trabajo, y que el Maestro lo había escogido a él para volverse uno de sus más cercanos y más confiados Pokémon. Lo tentaron, diciéndole que compartiría todos los secretos más profundos del Maestro, que sería reconocido entre los Pokémon más selectos y poderosos en el país. Que él gobernaría del lado del Maestro como un segundo de a bordo, como un miembro privilegiado de su consejo.

Naturalmente, él aceptó...

Y ahí es cuando empezó a conocer la espeluznante verdad.

El Scyther había viajado una larga distancia en tan poca cantidad de tiempo. Era la única forma de infiltrarse en el castillo sin ser visto. Pronto, se encontró frente a la gran pared de ladrillo negro que formaba la circunferencia alrededor de la fortaleza. Era de casi seis metros de alto, asegurando que ningún molesto Pokémon terrestre pudiera ser capaz de entrar. Pero con el poder del vuelo, y el conocimiento de qué áreas de la pared eran vigiladas más de cerca que otras, era apenas un obstáculo para él. Se escabulló a lo largo de la pared, escondiéndose bien en la sombra arrojada por la luna, y encontró su punto de entrada...

Sus agudizados instintos haciéndole inmune al miedo y al nerviosismo, él tomó un profundo respiro, desplegó sus alas, y saltó hacia arriba y sobre la pared en un parpadeo mientras una nube atravesaba flotando la luna.

... Y una vez más, se encontró en el lugar que conocía tan bien, pero el último lugar en la superficie de la tierra en el que quería estar.

Su entrada había salido a la perfección. No había sido descubierto, y no había gatillado ninguna de las trampas. Sin embargo, ese era solo el primero de los desafíos. Él sabía que era probable que se encontrara con algo de resistencia en el camino. Sin perder más tiempo en amargas memorias, se lanzó al frente hacia el castillo del Maestro.

Como lo prometido, todos los mayores secretos del Maestro habían sido confiados a él en ese día. Incluso la naturaleza y la verdadera identidad del Maestro, algo que permanecía desconocido para todos excepto sus más cercanos seguidores, se le fueron reveladas. Era algo que ni siquiera sus instintos habían sido capaces de predecir...

Y luego se dio cuenta... ni una vez había el Maestro hecho una movida para ayudar a la gente de Ambera.

Debajo de todo, el Maestro estaba dejando que Ambera se marchitase. Que muriese.

Todo ese tiempo, el Scyther no había estado ayudando a reconstruir Ambera. Había estado ayudando a destruirla.

—Todo aquel que se oponga al Maestro o a su gran plan... perecerá.

Las palabras hicieron eco a través de su mente mientras se escabullía por los corredores del castillo.

—Todo aquel que cuestione al Maestro... será inmolado.

Las palabras... incluso sus instintos, que siempre mantenían a su mente en pico de alerta y cordura, las aborrecía...

—Este... es tu deber.

Fue ahí cuando el Scyther se dio cuenta. Él no fue contratado como un sirviente. Él era un esclavo. Todos en Ambera... eran esclavos.

—Cada mañana, despertarás...

El Maestro vio su mente. Su inexplicablemente brillante mente, la mente que podía analizar y entender y realizar lo imposible. El Maestro necesitaba esa mente para fomentar sus fines. Era la única forma para él de ser imparable.

—Y vigilarás al país con tu imperturbable mirada...

El Maestro, desde el principio, estuvo usándolo por su talento. Ni siquiera era un esclavo, sino una herramienta. Una mera herramienta.

—Y encontrarás a aquellos que buscan desafiar al Maestro...

El Scyther gruñó, tratando desesperadamente de bloquear la horrible memoria...

—Y los eliminarás.

En ese momento en que escuchó aquellas palabras, lo supo en el corazón: él se escaparía del Maestro.

Pero él sabía, bien dentro del globo de los rangos del Maestro, que sería casi imposible escaparse de él. No podía sencillamente correr. Tendría que cubrir sus rastros. Tendría que evadir y confundir a aquellos que lo perseguirían. Necesitaba marcharse sin traicionarse a sí mismo, sin dejar el más leve indicio de rastro o alguna otra pista que pudiera delatar su plan.

Fueron tres largos años, pero su brillante mente no lo decepcionó ni una vez. Una a una, cada pieza de su plan caía en su lugar. Cada engaño estaba plantado a la perfección en sus alrededores...

Pero, por cada centímetro que se acercaba a la libertad, tenía que desempeñar otra de las horribles órdenes del Maestro... bajo penalización de muerte. Después de todo, fracasar en obedecer al Maestro significaba que solo se volvía uno de los mismísimos Pokémon que le habían ordenado eliminar.

Un rebelde.

El silencio del Scyther amenazó con fallarle mientras se escabullía a través de los oscuros corredores del castillo. Las memorias eran abrumadoras... Y el remordimiento... Era más fuerte de lo que jamás había sentido. Ya había pasado varios días bajo el sol, derramando todas las lágrimas por lo que hubo hecho, aprendiendo a endurecerse ante su pasado... Pero todo parecía ser nulo y vacío mientras atravesaba una vez más la fortaleza del Maestro.

Él causó tanta muerte...

Tanta sangre había manchado sus plateadas cuchillas...

Tantas vidas inocentes habían sido destruidas bajo sus órdenes...

Y cada noche, tenía que hacer la misma decisión.

O podía desafiar al Maestro y morir, nunca tomando otra vida inocente...

... o podía continuar, con esperanzas de que un día pudiera escaparse del alcance del Maestro y causar más bien de lo que había causado mal. Hasta tal vez derrocar al Maestro con sus propias cuchillas.

Él sabía que probablemente estaba haciendo la decisión incorrecta. Sabía que el remordimiento podría vencerlo. Pero, cada día, hacía la misma decisión: elegía la vida. Era lo que sus instintos le decían que haga.

Y el día finalmente vino en que escapó. En ese día, mientras huía, ya no se sentía satisfecho consigo mismo. No gritó de júbilo. En lugar de eso, su escape fue silencioso, solemne...

El Scyther que había sido alistado en el servicio del Maestro tantos años atrás era diferente. Cambiado. Cambiado por la violencia, la opresión, la muerte...

Cuando regresó a su clan, se encontró con otro horrible descubrimiento: después de notar su ausencia, las fuerzas del Maestro habían venido por un reemplazo. Un Scyther colega, el que hubiera sido el heredero a la cabeza del clan en su ausencia, había sido secuestrado contra su voluntad y llevado para servir al Maestro.

Entonces, le dijo a su clan que se dispersase, que huyera de Ambera. Era la única forma de que estuvieran seguros. Mientras tanto, sabía que era tiempo de empezar a deshacer toda la maldad que había causado. Sabía qué tenía que hacer como su primera misión.

—¡Por Arceus, es él! —jadeó una voz.

El Scyther se congeló, notando a un Houndour que había estado atravesando el mismo pasillo y se había colado por entre las sombras. Estaba congelado de la conmoción.

—¡Mawile! —gritó—. ¡Mawile! ¡Pide ayu–

-¡Slash!-

Sin pensarlo dos veces, el Scyther atacó, y el Houndour cayó con un chillido de dolor. Detrás de él estaba el Mawile, ya corriendo, su enorme saliente en forma de mandíbula crujiendo hacia él.

-¡Slash!-

Y el cuerpo del Mawile cayó también, sus enormes mandíbulas golpeando el suelo unos cuantos metros más lejos. Se retorcía en el suelo en agonía, agarrándose el muñón sobre su cabeza.

El Scyther sabía que el ataque no había sido uno silencioso, y ya podía escuchar varias voces gritando por el pasillo y el sonido de pisadas en indistinguibles direcciones. No pasaría mucho antes de que su presencia fuera sabida en la fortaleza entera. Sabía que era imposible permanecer escondido en el camino entero, pero ahora, tenía que apurarse para poner su plan en marcha.

Se lanzó hacia adelante lo más rápido que sus piernas le permitieron, abriendo sus alas para propulsarse a una velocidad incluso mayor. Rápido como él era, sin embargo, no podía rebasar a algunos de los Pokémon que atacaban. Un Kadabra, escuchando los gritos, hizo un intento de bloquear el pasillo. El Scyther arremetió, cortando sus barreras psíquicas hasta que estuvieron perforadas y pudo derribarlo. Un Quilava se enganchó a los hombros del Scyther, y él viró para sacárselo momentos antes de que pudiera chamuscar su cabeza con una ráfaga de fuego. Un Cubone balanceó su arma y lo golpeó de lleno en la frente, pero él le devolvió un corte, imperturbable, y puso un sangriento tajo a través de su pecho.

Una vez pasado el grupo de Pokémon en su camino, el Scyther siguió su escape por el pasillo. Podía escucharlos gritar maldiciones a los dragones legendarios sobre su reaparición mientras se apresuraban por seguirlo y ladraban órdenes para poner a la fortaleza en alerta máxima.

“Todo de acuerdo al plan hasta ahora...”

Con los Pokémon pegados a su cola, especialmente las criaturas cuadrúpedas, los eludió girando una esquina, bajando un tramo de escaleras, a través de una puerta. Cerrando con fuerza la puerta de madera detrás de él y empujando la cerradura en su lugar, se tomó un momento para recuperar el aliento.

La habitación era pequeña y estrecha, como un armario vacío...

-¡Bum!-

Los Pokémon aporrearon la puerta.

—¡Está aquí!

—¡EMPUJEN!

—¡Lo tenemos!

—¡Nadie creerá esto!

—¡MÁS FUERTE!

-¡BUM!-

Los goznes de la puerta chirriaron. Se tambaleó débilmente en su cerradura...

—¡TODOS DE UNA VEZ! ¡TRES! ¡DOS! ¡UNO!

-¡SLAM!-

La puerta se derrumbó, y varios Pokémon se colaron en la habitación, todos en guardia para derribar al afamado héroe ahora fugitivo que inexplicablemente había regresado.

Pero el Scyther ya no estaba en la habitación.

—¡Pues CLARO! —dijo el Kadabra—. ¡Miren! ¡El hoyo en el techo! Tomó el pasadizo secreto. ¡Rápido! ¡Intercéptenlo en el otro lado!

“Hasta ahora, todo bien”, el Scyther dijo para sí mientras se dejaba caer en una habitación completamente desierta.

En efecto, su gran entrada había salido justo como había esperado. Todo el mundo sabía del pasadizo secreto en el viejo armario retrete, pero nadie parecía conocer el pasadizo secreto dentro del pasadizo secreto que conducía todo el camino hasta la sala de entrenamiento en el lado opuesto del complejo. Así que, mientras la base entera entraba en alerta máxima y legión tras legión de Pokémon estaba muy probablemente atestando la armería esperando a que él emergiera, se encontró completamente solo. Era una distracción perfecta.

Con la suerte justa, le daría todo el tiempo que necesitaría para poder bajar a las celdas de confinamiento...

“Ya casi”, se dijo a sí mismo, mirando de vuelta arriba a la trampilla en el techo para ver si podía escuchar si alguien lo había seguido. “Solo... un poco más, y esta locura... se acabará...”

Reuniendo energías una vez más, el Scyther se preparó para salir de la habitación...

... pero ahí, parado en la puerta de la sala, estaba la silueta de una criatura que no esperaba ver.

—¿Adron...?

El Scyther hizo una mueca ante el sonido de su nombre. La preocupación aumentó en su corazón a medida que la criatura tomaba unos cuantos pasos al frente, revelándose a la luz de las antorchas de la cámara de entrenamiento. Su cuerpo era de más o menos el mismo tamaño que el suyo, pero cubierto de una brillante coraza roja...

Era un Scizor.

—¿Adiel? —jadeó Adron, intentando calmar su sorprendido corazón—. ¿Eres... tú?

El Scizor tomó calmadamente unos cuantos pasos más hacia adelante, entrecerrando los ojos en la pobre luz de la habitación.

—Adiel... ¡Tú... has sacrificado tus cuchillas! —gruñó Adron con decepción—. Has abandonado el código de los Adrellos... ¿es esto a lo que has llegado?

—Me he vuelto más fuerte —dijo Adiel simplemente—. Siempre me había preguntado cómo sería ser tan fuerte como tú. Ahora, lo sé finalmente. Pero... no... puedo atreverme a creer que estás aquí. ¿Por qué estás aquí? Después de tan espectacular acto de desaparición, ¿has regresado?

—Adiel —dijo el Scyther, sacudiendo la cabeza para orientarse—. Esperaba que estuvieras en las celdas de confinamiento. No sé qué estás haciendo aquí, pero... Si es que he de rescatarte, tenemos que actuar rápidos e impecables. No podemos permitirnos tener un solo error. Lo tengo todo planeado–

El Scyther se encontró siendo interrumpido por el sonido de una risa divertida. El Scizor se acercó más a él, sus miradas quemándose entre sí.

—¿Es para eso que has vuelto? —rio entre dientes Adiel—. ¿Para ‘rescatarme’? ¿Por qué piensas que necesito que me rescaten?

—Adiel, no lo entiendes —gruñó Adron, cada vez más incómodo—. El Maestro... él es... un monstruo. El servirlo es la mayor maldición en todo el mundo... Yo no quiero condenar a un compañero de clan a ese destino, no importa qué tan peligroso resulte ser.

Mirando extrañado al Scyther, Adiel se puso a su lado, inspeccionándolo desde un ángulo diferente. El Scyther mantuvo su mirada clavada en la del Scizor.

—Escucha, tenemos que salir de aquí —dijo de nuevo Adron—. Mi distracción no durará lo suficiente como para charlar. Podemos hablar más tarde.

—Me parece a mí que tú eres el que necesita salir de aquí —dijo Adiel con extrañeza—. Soy un sirviente del Maestro ahora. He aceptado mi destino. No tengo intención de marcharme. Y además, esa no fue una buena distracción. Me dijeron que estabas trepando por el pasadizo secreto. Por secreto, asumí que se referían al que no era conocido por todo el mundo.

El corazón de Adron latía mucho más rápido ahora. Sintió que sus instintos de luchar o huir despertaban en su interior, pero él aún no había terminado.

—Honestamente, no entiendo por qué lo abandonaste cuando lo hiciste —dijo Adiel—. Esta es una posición gloriosa de poder. Pasé mi niñez entera pensando que mi entrenamiento nunca alcanzaría ser algo útil. Pensé que mi futuro era comandar el clan... pero ahora, aquí, tengo un ejército entero para comandar... Justo como tú...

—¿Me... remplazaron... contigo? —preguntó Adron, sorprendido.

—Ellos sabían qué tan poderoso eras —dijo Adiel—. Dejaste un trabajo bastante abierto cuando te marchaste, ¿sabes eso? Necesitaban a alguien de igual destreza para llenar el vacío. De igual crianza y credenciales. Sí, me llevaron en contra de mi voluntad, me retuvieron cuando luché, pero luego... me imbuyeron con este poder... me hicieron un Scizor...

El Scyther estaba furioso. No podía creerlo. Su propio compañero de clan estaba siguiendo el mismísimo camino que él había seguido. Se estaba embriagando con el poder.

—Adron... —dijo el Scizor—. Renuncio mi posición entre los Adrellos. Estoy feliz en donde estoy. Este es mi verdadero propósito en la vida. Si quieres vivir, deberías marcharte.

—¡No! —chilló Adron a todo pulmón y dio vueltas, causando que el Scizor saltara hacia atrás—. ¡Yo no te dejaré aquí para que sufras! ¡Tú no entiendes, Adiel! ¡El Maestro no es... él no es... lo que parece! ¡Él es... un demonio! ¡Un monstruo! A él nada le importa. Solo te utilizará para su propia... diversión. ¡Solo quiere usarte como una herramienta! Como una... hoz para cortar su césped. ¿Es esa la vida que quieres, Adiel?

—Todavía no entiendo. ¿Por qué sería la hoz infeliz de estar cumpliendo su único verdadero propósito?

Adron se abalanzó al Scizor con velocidad cegadora, golpeándolo contra la pared más cercana y mirándolo directo a los ojos. Los ojos del Scizor eran indiferentes. Suficientes.

—Adiel, me contaron cosas —dijo el Scyther con una voz raspante y desesperada—. Me hicieron uno de sus más confiados. ¡Me contaron cosas! Me contaron del mayor plan del Maestro... Me contaron todos sus secretos... Si te cuentan, Adiel, no te dejarán libre. ¡Te atarán! ¡Te atarán a la esclavitud y a la miseria por el resto de tus días! ¡El Maestro... no es lo que parece!

El Scizor le forzó a apartarse, pero se mantuvo quieto contra la pared. A pesar de todo, el Scizor continuó estando calmado y tranquilo, para consternación de Adron.

—Yo sé sus secretos —dijo Adiel—. Ya me han contado.

Adron retrocedió tambaleándose, como impactado por un poderoso golpe en el pecho.

—Ya te... han contado.

—Sí —dijo Adiel—. Me volví parte del consejo el día en que me volví un Scizor. Hice mis votos. Me lo revelaron todo.

—Pero... cómo... —jadeó el Scyther—. Les tomó años confiar en mí... ¿por qué tú...?

—El Maestro estaba desesperado. Necesitaba un reemplazo para ti lo más pronto posible. Yo simplemente di mi palabra de mantenerme leal... y estuve dentro.

—¿Así que... tú... tú sabes? —dijo Adron, ahora teniendo que forzar las palabras fuera de su garganta.

—Sé todo —dijo Adiel—. Y todavía no entiendo de qué se trata todo tu alboroto. Estoy feliz de cumplir con el Maestro.

—¡¿Estás feliz de echar abajo Ambera por sus hilos?! ¡¿Estás feliz siendo un arma de masacre?! —demandó Adron.

—Estoy feliz construyendo el reino del Maestro —replicó él simplemente—. Aquellos con poder son los que pueden escoger el destino del mundo.

El Scyther aún no podía dar crédito a sus oídos. Su compañero de clan estaba verdaderamente traicionándolo. Y, no era por un fuerte sentido de determinación en el que hablaba, sino solo porque no sabía bien. Era como un niño. Era como un pequeño niño adoctrinado, como un pequeño animal entrenado, criado por el camino del guerrero y enseñado que el poder está para ser usado.

No había forma de hacerle cambiar de idea.

Y si lo seguía intentando, no había garantía de que volvería a escapar de este castillo una segunda vez.

—¿Quieres saber por qué me resistí? —gruñó el Scyther amargamente—. Porque mis instintos me lo dijeron. No me dejaban ir más allá con mi horrible propósito.

—¿En serio? ¿Eso es todo? —dijo Adiel—. Conociéndote, estaba esperando algo más... complejo. Pero... ¿eres de tan débil voluntad, hermano, que no puedes resistir los simples gritos de tus instintos?

—¡¿QUIÉN de entre nosotros es el de débil voluntad?! —espetó el Scyther violentamente—. Tú eres el que no puede resistir el peso de tu poder. ¡Yo fui el que se resistió a su destino! Yo fui el que luchó y cambió su futuro. Y esta noche, estaba dispuesto a hacer lo mismo por ti. No quería verte caer presa de los esquemas del Maestro. Como un amigo, no podía soportar dejar que eso pasara.

—Lo que dices tiene cada vez menos sentido —dijo Adiel—. Yo no soy una presa. Yo soy el predador. Tú eres el que eligió volverse la presa.

Los instintos de Adron eran insoportables ahora. “Ve”, decían. “¡Tu ventana se cierra! ¡Quedarás atrapado! ¡VE!”

El Scyther miró a regañadientes la puerta, luego al Scizor.

—Además, eres tú el que traicionó al Maestro —acusó Adiel, su calmada y suave voz ganando gradualmente filo—. Él te confió con sus secretos, y tú le abandonaste. Ahora tendrás que vivir con lo que has hecho. ¿Cómo puedes decirme que no quieres que sufra el mismo destino que tú? ¿No estás aquí, intentando convencerme que traicione al Maestro también? No, Adron. Yo no sufriré el mismo destino que tú. Yo me quedaré aquí y serviré.

Adron no respondió. Su mente le estaba gritando tan fuerte en este momento...

—Pero ahora, mírate —dijo Adiel—. ¿Serás capaz de mantener el secreto del Maestro contigo por el resto de tus días? ¿O te quemará vivo desde el interior?

—Yo mantendré el secreto —gruñó Adron—. Tengo que. No hay otra opción.

—Puedes decir eso ahora, ¿pero dentro de diez años? —dijo Adiel deliberadamente—. Tú, quien apenas puede luchar contra sus propios instintos... ¿cómo puedes vivir con algo tan poderoso tirando de ti desde el interior? Pero entiendes que si has de dejarlo salir, tú, y el resto de Ambera, perecerán...

—Sí —respondió tranquilamente Adron—. Y también tú.

Adron sintió el sutil temblor del suelo mientras las fuerzas se movían por la base. Dio un paso hacia la puerta.

—Me ordenarán para asesinarte —advirtió Adiel—. Eres un traidor. Si valoras tu vida, deberías marcharte de Ambera. No me detendré ante nada para darte caza y talarte.

—Nunca —proclamó solemnemente Adron—. No hasta que haya visto al Maestro caer de este trono al que todos lo hemos elevado. Me opondré.

—Que así sea —dijo Adiel—. Pero, sabes qué significa esto. La próxima vez que nos encontremos... tú serás la presa.

—No —dijo Adron poderosamente—. Yo seré el otro predador que protegerá tu presa. Desde ahora, Ambera es mi jardín. Lo tomaré del Maestro y esparciré las semillas de una nueva era. Yo seré el que lo protegerá y lo verá crecer, alejado de las malignas manos del Maestro.

Adron ahora escuchaba voces. Los guardias estaban viniendo a inspeccionar esta parte del castillo. Vergonzosamente, sentidamente, airadamente se acercó a la puerta.

Echando un último vistazo a su antiguo compañero, pronunció sus palabras finales...

—Y si intentas dañarlo, yo seré la hoz que te cortará.

En un parpadeo, el Scyther su hubo ido.

Adiel había tenido razón. El secreto había quemado. Quemó un agujero directo a través de su corazón, y no se detuvo ahí. Quemó su ser entero hasta que lo dejó entumecido.

Como las memorias, el secreto se había vuelto una parte inseparable de él. Lo definía.

Tanto había cambiado desde entonces. El Scyther había descubierto la gran resistencia, algo que lo cambió y le dio un nuevo comienzo. Adron estaba muerto, reemplazado por un nuevo Scyther que solo buscaba mantener sus promesas y reparar los horribles actos que el poderoso Adron hubo alguna vez cometido. Un Scyther que desempeñaba el rol de sabio líder a su leal equipo de amigos. Un Scyther que no guardaba secretos a nadie.

... excepto por uno, un secreto que incluso deseaba poder guardar de sí mismo.

Pero, mientras estaba despierto en su propia cámara personal bien debajo de la superficie de la tierra, escondida en un lugar que ni siquiera el Maestro veía...

Mientras miraba al Charmander, al Bulbasaur, y ahora al Raichu que dormían pacíficamente en la esquina opuesta...

Sabía que el tiempo estaba viniendo en el que el gran y abrasador secreto sería finalmente desatado al mundo.

El Charmander...

... el humano...

... lo había cambiado todo.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#53
OMFG :O

Épico. Simplemente... no tengo palabras.
Pero debo justificar este post y un comentario flojo no hará sentir que tu trabajo vale la pena.

De verdad, fue... emocionante, intrigante. REVELADOR. Fue increíble de verdad, un inicio de temporada muy bueno y como dije revelador.

Ya sabía de capítulos anteriores que el Schyther había trabajado para el maestro (todos los que leemos sabemos eso) ¿pero que llegó a ser su mano derecha? Y sabe todos los secretos del Maestro. Eso es épico.
Tiene la llave para cambiar todo, pero... ¿que tan peligroso es ese secreto que no lo puede revelar a la División? Porque si lo hubiera hecho ya sabría como acabar con el Maestro. ¿Pero que consecuencias traería? Esa es la incógnita.

Y fue un asesino! D: Un despiadado asesino embriagado por el poder! Creyendo que estaba haciendo el bien cuando en realidad era todo lo contrario! D:

Y Adiel... es... olvídalo. Es malo, sólo eso.

Y por fin comprendí porqué Scythe se niega a evolucionar. POR FIN COMPRENDÍ.
Eso era algo que me venía dando vueltas desde hace tiempo, si ya era fuerte así imagina lo fuerte que pudiera volverse si evolucionaba, pero sé que tenia otras razones y por fin las dieron a conocer.

Y bueno nada...

EXCELENTE, MAGNÍFICO capítulo.
Ya no puedo aguantar a leer el otro! *o*

Chau y gracias! :D

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#54
Cómo que el título ya me impactó, Will O: ¿Qué tendrán preparado tú y Scytherider para nosotros?

Bueno, es un capítulo con muchas descripciones, muy cuidado y que narra excelentemente de cabo a rabo la historia de nuestro querido Scyther… de verdad que se estaba esperando un capítulo así. Por más de que sepamos cuál es el enemigo nunca se dice demasiado sobre él ni hay indicios sobre lo que hace y deja de hacer.

No me había dado cuenta que ya estás en el capítulo 24 O: Parece que fue ayer que comenzaste a postear aquí.

Bueno, fue una especie de película la verdad, me gustó mucho. Resumió bastante bien el pasado de Scyther en su anterior profesión e incluso habló un poco más de Adiel que hasta el momento había algo pero bien poco. No hay fallos al parecer, el autor ha planificado muy bien la historia la verdad… está excelentemente pensado.

Bueno, espero sin más el próximo capítulo que seguramente va a dar que hablar. Nueva temporada O: A ver qué cambia esta vez… no recuerdo cuanto me habías dicho que llevaba Scytherider, ¿75 capítulos eran? Bueno, si es así pss vamos a un tercio ya O: ¡Sigue adelante que queda poco buen traductor! Suerte :P


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#55





Este es el link al fanfic original en inglés: http://www.fanfiction.net/s/4298303/1
Esta es la página de ScytheRider en dA: http://scytherider.deviantart.com
Esta es mi página en dA: http://willchar96.deviantart.com




Sinopsis

En un mundo donde un malvado maestro oprime a todos los Pokémon libres, un humano convertido en Charmander se alía con un Bulbasaur fugitivo y se embarca en una aventura en busca de respuestas.


Del autor original

Esta es mi historia principal. Originalmente pretendía que sea la tercera entrega de la profundamente bella y épica serie de Pokémon Mundo Misterioso, realmente se expandió a algo enorme. Comencé la historia con nada más que algunos personajes de los juegos que había jugado, y con un deseo de intentar tramar una historia que esté a la altura del legado de los juegos originales. Luego de cuatro años, no puedo creer lo lejos que ha llegado.






Índice
ÍNDICE


25. Capítulo 22: Tormentas Venideras

26. Capítulo 23: La Manera Difícil

27. Capítulo 24: Derrota Victoriosa

28. Capítulo 25: Regreso a Casa

29. Capítulo 26: Ganando Confianza, Parte 1

30. Capítulo 27: Ganando Confianza, Parte 2

31. Capítulo 28: Intrusión Inoportuna

32. Capítulo 29: Un Mal Día

33. Capítulo 30: Sin Decir

34. Episodio Especial: Ave Valiente

35. Capítulo 31: Tramar un Plan

36. Capítulo 32: No Queda Igual

37. Capítulo 33: No Puedo Sostenerme

38. Capítulo 34: Una Historia Soleada

39. Capítulo 35: Nostalgia

40. Capítulo 36: Choque de Acero

41. Capítulo 37: Pasando la Flama

42. Capítulo 38: Conflicto de Interés

43. Capítulo 39: Un Cuento de Leyenda

44. Capítulo 40: Pesadilla

45. Episodio Especial: Vigilante, Parte 1

46. Episodio Especial: Vigilante, Parte 2

47. Episodio Especial: Vigilante, Parte 3

48. Episodio Especial: Vigilante, Parte 4

49. Capítulo 41: Herido

.






Abdy!~:

Sin duda, ese fue uno de mis capítulos favoritos. Pero la verdad es que ese no fue el inicio de la Temporada II. Fue como un capítulo intermedio, que se coló en la Temporada I. Aquí empieza la segunda.

La verdad es que ese es un secreto que hasta ahora (como fiel fan que soy xD) todavía desconozco... El autor todavía no se ha dado el lujo de revelarlo... Y ni siquiera hay pistas, o sea que estoy en la misma situación de oscuridad que tú xD.

Pues Adiel es su sucesor. Por suerte Adron logró rectificarse y corregir sus errores (bueno, por lo menos los que pudo). Lamentablemente, como una vez dijo Scythe; "Hay errores, especialmente para un equipo de resistencia, que no pueden arreglarse". O era algo así xD.

Espero que continúes leyendo esta historia, porque aunque los capítulos que se vienen ahora son algo lentos, después te deja completamente impresionado y atontado. Es parecido a lo que me pasa ahora mismo con el estreno de Catching Fire xD.

Gracias por seguir leyendo ^^

Demian:

El título es atractivo, ¿no? xD.

¿Qué más esperabas de Scytherider? Sus descripciones impecables como siempre.

Es un capítulo sumamente interesante, ya que revela muchos aspectos de Scythe. Incluso menciona lo que lo "definía". Eso es algo a tener en mente a partir del capítulo 25 más o menos :O.

En menos de un año pude completar la Temporada I. Espero poder terminar la mitad de esta para cuando la traducción cumpla un año.

Espero que no dejes tu gusto por los Scizor por Adiel (tengo el presentimiento de que es todo lo contrario xD). De que la historia está bien planificada, no tengas duda.

Son en total 74 y contando. Hace poco el autor comentó que está tomándose su tiempo para hacer capítulos porque se da cuenta que son muchos los lectores que tiene, entonces no quiere decepcionarlos con capítulos mal escritos o algo así.

Sí, necesito suerte xD. Y por lo menos un lector (?).

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





25. Capítulo 22: Tormentas Venideras


Spoiler

Temporada II: Esmeralda




Capítulo 22



—¿Y bien? ¿Estamos listos?

—No creo que sea posible estar más listos si lo intentáramos. Lo sé, porque sí lo intentamos.

—¿Estás seguro de que no nos olvidamos de nada?

—Repasamos la bolsa por lo menos cuatro veces anoche. ¡Estamos bien!

—¿Suficiente comida?

—Tenemos lo suficiente como para que nos dure dos días.

—Lo siento. Sé que no debería estar preocupado... Solo estoy un poco nervioso...

—Lo sé. Yo también.

Ni dos minutos después de que la vía libre hubiera sido anunciada señalando que el mundo sobre ellos era seguro para viajar, Char, Saura, y Ray ya estaban en la entrada sureste de la base de la División. El corredor estaba en silencio sepulcral salvo por solo un par de otros equipos madrugadores que insistían en aprovechar el día en el momento en que se volvía disponible. Pero, a diferencia del Equipo Rattata o el Equipo Igneochispa, que aún estaban sacándose las escamas de los ojos e intentando caminar derechos, el Equipo Ascuas estaba igual de alerta y energizado como si hubiera estado despierto desde hace dos horas antes. La verdad era que sí; era un poco difícil para cualquiera de ellos tener una buena noche de sueño con una nerviosa anticipación codeándole las mentes...

El Equipo Ascuas estaba listo para embarcarse en su mismísima primera misión... solo.

—¡Vamos, chicos, estaremos bien! —dijo Ray reconfortante, levantando la bolsa sobre su hombro—. Somos lo suficientemente experimentados. ¡Scythe sabe que estamos listos para esto! Solo piensen... dentro de unos meses, después de que hayamos hecho cientos de misiones y nos hayamos vuelto un equipo de alto rango famoso, estaremos ante esta misma puerta, y miraremos hacia atrás, y pensaremos ‘Vaya, ¿recuerdan qué tan asustados estábamos la primera vez?’

—¿Asustado? ¡Ja! —rio Saura con ganas—. ¡No estoy asustado! Solo quiero asegurarme de que no vayamos a cometer un error estúpido, como olvidar empacar nuestras esferas, o... bien, de acuerdo. Estoy asustado. ¡Pero eso no significa que no esté emocionado!

—Estoy tan asustado como tú —admitió Ray—. Esta será la primera vez en la historia que iré a una mazmorra misteriosa sin un entrenador. Ustedes dos tienen al menos aquella misión en el Huerto Zidra como referencia. ¿Yo? Nada. El Equipo Franjas siempre ha supervisado sus exploraciones de mazmorras. ¡Pero vamos, no podemos detenernos en todo lo que podría salir mal! ¡Este es nuestro día de mostrar a todos qué tan fuerte podemos brillar! ¡Solo piensen en cuán orgulloso estará Scythe de nosotros!

—Sí —intervino Char—. ¡Somos un equipo completamente capacitado, y esta misión será fácil! Siempre y cuando nos esforcemos, estará acabada antes de que lo sepamos —luego, entre dientes, agregó—. ... Y si sigo diciendo eso, tal vez empiece a creerlo realmente.

El equipo tomó aire profundamente, intentando reunir hasta el último pedacito de coraje necesario para empezar el viaje del día...

—Oigan, ustedes tres —un Rattata bostezó desde detrás de ellos—. ¿Se moverán, o qué?

—¡Oh, lo siento! —aulló Char, apartándose—. Solo estábamos... preparándonos...

—Los chicos de Scythe, ¿verdad? —dijo el Rattata, ojeándolos extrañamente mientras él y su equipo pasaban caminando—. ¿Primer día por su cuenta? Bah, ustedes de seguro no tienen nada de qué preocuparse. Solo acaben de una vez.

—Él tiene razón —dijo Saura con una oleada de confianza—. Chicos... es hora de irnos. Lo que sea que ocurra, al menos podemos decir que lo intentamos, ¿cierto?

Con dientes apretados y cabezas bien en alto, el equipo salió.

Había pasado cinco semanas enteras desde la adición de Ray al Equipo Ascuas.

El día siguiente a la fiesta de libertad de Saura, Scythe les ayudó a completar el papeleo que haría oficialmente a Ray un miembro del equipo. Scythe parecía muy emocionado por la idea; hace tiempo que él había sabido del deseo de Ray de unirse eventualmente al Equipo Remordimiento, y estuvo de acuerdo que dejar que se uniera al Equipo Ascuas sería la oportunidad perfecta para acercarlo más a su sueño. Saura admitió que estaba un poco sorprendido de cuán dispuesto estaba Scythe de permitir la nueva adición a su grupo de aprendices personales, pero Scythe se encogió de hombros y dijo que era parte de la experiencia de aprendizaje.

—Ustedes son un equipo a toda regla, después de todo —había dicho él—, ¿así que por qué no serían capaces de reclutar nuevos miembros de los equipos de entrenamiento, justo como el resto? Decidirse por nuevos miembros es una de las más importantes decisiones que un equipo debe hacer. Un nuevo miembro requiere una gran inversión de compañerismo, comprensión, y confianza, sin mencionar recursos. Si han escogido a un compañero mediocre, encontrarán que la vida puede volverse muy difícil, y muy rápido. Pero, francamente, no pienso que yo hubiera escogido a una mejor elección para su nuevo compañero de equipo. Pienso que todos nos llevaremos muy bien.

Y tenía razón. Char y Saura pronto encontraron que era muy difícil no llevarse bien con Ray. El Raichu estaba constantemente radiante de energía, y nunca hacía siquiera un pequeño esfuerzo de contener su felicidad. Mientras se unía al equipo en sus misiones, absorbía con entusiasmo cada lección y consejo que Scythe daba, y probaba ser un bastante formidable oponente contra los Pokémon salvajes con sus poderosos ataques eléctricos. A veces, incluso parecía que Ray estaba dando más esfuerzo que Char y Saura puestos juntos, y los dos se sorprendían constantemente con cómo parecía que nunca se cansaba, incluso después de las más largas y difíciles misiones. De hecho, Char estaba secretamente empezando a pensar que Ray haría un mejor líder de equipo que lo que él jamás pudo. Pero Ray nunca se quejó una vez sobre el liderazgo del equipo; él siempre tenía el más alto nivel de respeto hacia sus compañeros y especialmente hacia su mentor, y parecía que no quería nada más que solo levantarse otro día y enfrentar al mundo con sus amigos al lado.

No pasó mucho antes de que Char y Saura comenzaran a experimentar las repercusiones de tener un nuevo compañero de equipo. Aunque Ray obviamente nunca quería ser antipático o fastidioso, su sobre entusiasta naturaleza lo hacía intrusivo en ocasiones. Viendo que era algo que simplemente no podía ser cambiado, Char y Saura sabían que solo podían acostumbrarse a eso. Ray tenía una personalidad muy única y siempre veía las cosas de formas que ni Char ni Saura podían, y su aporte en misiones y estrategias potenciales podía ser bastante inesperado. Sus preferencias por las misiones e incluso por los objetos con los que llenar la bolsa eran diferentes a lo que Char había estado acostumbrado, y a menudo tomaba un poquito de compromiso entre los tres para llegar a una decisión final. Las sesiones de planeamiento nocturnas del equipo nunca habían sido las mismas.

Pero lo negativo era fácilmente superado por lo positivo. Tener un par de manos extra significaba que comprar, empacar suministros, y hacer recados era mucho más fácil. Tener un grupo más numeroso significaba que desafíos más grandes y difíciles podían ser realizados, y tener un Pokémon que manejaba electricidad en el equipo significaba que estarían mejor preparados para desempeñar una variedad de tareas más amplia. Pero, más que todo, tener otro amigo cercano hacía que la dura vida de un equipo de resistencia se viera mucho más cómoda y soportable. Un sentimiento de compañerismo se formó rápidamente entre los tres, e hizo que todo pareciera valer la pena.

Incluso después de solo cuatro días de tener a Ray en el equipo, Char y Saura comenzaron a entender a qué se refería Scythe. Incluso con solo un nuevo miembro, el Equipo Ascuas ahora era un equipo completamente diferente al que había sido anteriormente. Char vio que aceptar un nuevo miembro no era un asunto pequeño, y uno que sabía que no podía tomar tan a la ligera de nuevo en el futuro.

Por las siguientes cinco semanas, el Equipo Ascuas cayó en la rutina diaria de un equipo de resistencia. Cada día presentaba una nueva oportunidad de marcar otra victoria, de aprovechar para la reputación del equipo (así como para su cuenta bancaria), y de ayudar a hacer el mundo un lugar mejor bajo el sombrío reino de aquel misterioso a quien todos ellos se oponían.

A pesar de su sobrecargada agenda, Scythe encontraba de alguna forma el tiempo para acompañar al incipiente equipo en sus misiones, tomando cada oportunidad para enseñarles lo que podía sobre todos los diferentes tipos de desafíos y ambientes que encontraban. Bajo sus vigilantes ojos, el equipo ganaba conocimiento, experiencia, y confianza...

... Pero, en lo que pareció nada de tiempo, un cierto fatídico día cayó sobre ellos.

—Escuchen —Scythe le había dicho al equipo mientras planeaban los eventos del siguiente día—. Necesito acompañar a mi equipo al Cañón Cuenco mañana. Me necesitan allí, no puedo salirme esta vez. Así que... estarán por su cuenta.

Aunque Char fue capaz de sonreír y asentir en respuesta, sintió una oleada de pánico haciendo erupción dentro de él cuando había escuchado esas palabras. Si era una cosa lo que sus aventuras le habían enseñado, era que no había tal cosa como una misión simple o fácil. Muchas cosas podían salir mal, y comúnmente sí lo hacían, y Scythe siempre había estado ahí para sacarlos de sus peores atascos. Sabiendo que estarían en su primera misión independiente trajo repentinamente de vuelta las horribles memorias de aquel fatídico día en el Huerto Zidra; podía prácticamente saborear aquel sentimiento de desesperación y angustia que había sentido cuando se dieron cuenta de cuán profundo habían metido la pata...

—Hagamos de esto una prueba —había dicho Scythe—. Si tienen éxito en la misión sin mí, les dejaré empezar a tomar verdaderas misiones en lugar de usar las agendas de los equipos de entrenamiento. Y tal vez, si es que me siento inclinado, dejaré de tomar la mitad de sus ganancias.

—¡No te preocupes por nosotros! —había dicho Ray—. ¡Lo haremos! ¡Pasaremos tu prueba!

Por supuesto, era siempre muy Ray ser demasiado optimista. Esta vez, sin embargo, no pareció hacer sentir a Char ni un poco más confiado.

Así que después de la más larga e intensiva sesión de preparación hasta el momento, y después de una más bien inquieta noche de sueño, el Equipo Ascuas se encontró saliendo en su verdaderamente primera misión sin supervisión.

Era una misión de rescate, muy como un par de otras que el equipo había hecho. Uno de los mensajeros de la División reportó la desaparición de un Pokémon, un Furret, fuera de Ciudad Hierro. No había vuelto antes del ocaso, por lo que era seguro asumir que había tomado refugio de los Vigilantes en las cuevas en las afueras de la ciudad y quedado atascado en la mazmorra misteriosa de la Fisura Hierro. La mazmorra no era una difícil, pero teniendo quince pisos y estando llena de Pokémon de tipo roca y acero, tampoco sería exactamente un paseo por el parque. Pero con un manojo de ventajas tácticas, una bolsa llena de suministros, y semanas de entrenamiento de un verdadero maestro, ellos sabían que estaban a la altura del desafío... incluso aunque no lo parecía realmente.




Academia Acantilado



La entrada sureste de la base de la División era la más interesante de todas. Siendo la puerta “principal” a la base entera, necesitaba protección del más innovador y complejo sistema de seguridad que a Metagross podía ocurrírsele. Y eso era exactamente lo que tenía: la entrada entera estaba disfrazada de un establecimiento comercial en las afueras de Ciudad Hierro, construido dentro del borde del gran altiplano que hospedaba a la base subterránea. Era una academia de entrenamiento, para ser exactos. La academia–y en verdad tenía éxito al funcionar como una, para mantener el aspecto más creíble posible–suplía al elitista y prestigioso establecimiento que alguna vez se hospedó en las mismas cuevas de la base de la División. Entonces, cada vez que leyendas hablaban de esta academia, los Pokémon asumían que se referían a la Academia Acantilado, no teniendo la más remota idea de su verdadera identidad, o de su destino. Era el encubrimiento perfecto para la fuerza de resistencia subterránea en casi todos los sentidos, y uno muy rentable además; los precios de las clases se acercaban bastante a los ingresos ganados por los esfuerzos diarios de la División como las misiones, impuestos, y piratería de las rutas comerciales del Maestro.

Después de ascender unas escaleras muy extensas, el Equipo Ascuas se encontró con un Slaking que servía de guardia de la entrada sureste. Después de desearles buenos días (entre grandes bostezos, siendo tan temprano en la mañana), procedieron a través de un edificio dormitorio falso y afuera por la puerta frontal.

Aspirando profundamente el frío aire de la mañana, Char se estremeció de la anticipación a los eventos del día. Estaba agradecido de que era el turno de Ray de acarrear la bolsa, pero sabía que tendría que ser el navegante a cambio. Desenrollando el mapa e intentando torpemente sostenerlo a la luz de su cola, luchó para ver el camino que el equipo había marcado en lo que podía ser prácticamente la mitad de la noche.

—Saben —comentó Char, volteando el mapa cuando se dio cuenta que lo estaba sosteniendo al revés—, uno de estos días, quizá podríamos quedarnos a dormir y hacer nuestras misiones como el resto, ya saben, en medio del día.

—Podríamos, pero entonces... bueno... ¿no seríamos como todos los demás? —dijo Ray con una sonrisa afectada—. Scythe está tratando de entrenarnos por sobre los estándares de los otros equipos. No creo que estaría demasiado emocionado al vernos romper el horario de sueño en el que nos ha estado moldeando por las semanas pasadas.

—Sí, además, esta es una misión de rescate —agregó Saura—. Ese Furret pasó toda la noche en aquella mazmorra. ¡Tenemos que sacarlo lo más rápido posible! Pero estoy de acuerdo contigo, Char. Sería agradable tomarnos un respiro y dormir de vez en cuando, especialmente si nos estamos volviendo independientes de Scythe... pero si lo hacemos, pienso que tendremos que considerar cómo afectaría las misiones que planeamos.

—No sé ustedes dos, ¡pero yo no sería capaz de quedarme dormido ni si lo intentara! —exclamó Ray—. El entrenamiento es demasiado emocionante. Pero quizá si conseguimos a un cuarto miembro algún día, ustedes dos podrían tomarse el día libre de cuando en cuando...

—Ray, eso no es lo que estoy diciendo en absoluto —se rio Char—. ¡No soy un gallina! Solo digo que... algo de luz solar no nos lastimaría en algunas de nuestras misiones.

—Las luminosferas están a quinientos Poké la unidad en lo de Kecleon —guiñó Ray—. Tal vez la próxima, podemos empacar una.

Char gruñó. Nunca podía ganar contra Ray. Con el Raichu alrededor, Char y Saura encontraban mucho más duro incluso pensar en holgazanear; aprendieron rápidamente que podían contar con su nuevo acompañante para empujarles con fuerza y reprimir hasta la más ligera sugestión de flojedad. Debajo de todo, sin embargo, él y Saura estaban agradecidos por cada pedacito de aquello.




Ruta 325



—Está bien, aquí estamos —anunció Char, entrecerrando los ojos hacia el mapa mientras alcanzaban el límite exterior del campo—. Seguimos el acantilado hacia el sur. Pero deberíamos atenernos al camino si no queremos encontrarnos con Onix y Graveler salvajes. Diez kilómetros y medio, y ahí está: la Fisura Hierro.

Como siempre, el rompimiento del alba siempre se sentía como la mitad de la noche, y el homogéneo paisaje no ayudaba con la visibilidad. Desprovisto de pasto o árboles, los páramos al sur de la academia estaban compuestos de planas y áridas extensiones de tierra saturada de arcilla, acribillada solamente con algún peñasco parado o pila de rocas. La Ruta 325 era el único verdadero espectáculo por ver en medio del aburrido escenario: una ancha calzada blanco brillante pavimentada con fina grava que se abría paso hacia el sur. Las pequeñas rocas de la que constaba la carretera parecían estar cimentadas en su lugar; nunca cambiaban bajo los pies.

Char echó un vistazo al horizonte oriental, pero no estuvo sorprendido de ver que aún no había señales del sol. Si es que había empezado a asomarse sobre el horizonte, había demasiadas colinas distantes en el camino para verlo.

—Caminar siempre es tan divertido —dijo Saura, poniendo los ojos en blanco—. Se siente... extraño, sin embargo... Scythe siempre está aquí para sermonearnos mientras caminamos. Pero ahora...

Dejando la acotación colgando, Saura dejó al grupo en la mismísima cosa que temía: un nervioso e incómodo silencio...

Ray comenzó a silbar una pequeña melodía. Char la reconoció inmediatamente como la canción de cuna que a menudo escuchaba entre la División. La había escuchado por primera vez cantada por Leo el Shinx en una misión de hace largo tiempo, donde se había quedado atascada en su cabeza y quedado ahí permanentemente, igual como el Credo de la Resistencia. Comenzó a cantar junto a él. “Qué gran mundo es, un paisaje ya ves...”

Era una canción infantil, pero lo lograba. Char sentía su espíritu alzarse cada vez que la escuchaba.

Desde hace tiempo que Char había empezado a hacer caso omiso a lo extraño que se sentía tener instintos y emociones Pokémon, e incluso empezar a olvidarse completamente cómo habría esperado él, como un humano, sentirse. Le asustaba un poco, pero honestamente estaba empezando a sentirse cómodo como un Charmander, y empezando a sentir como si había sido un Charmander toda su vida. Había pasado un mes entero desde su última visión de los dragones legendarios, cosa que yacía casi olvidada en la mente de Char mientras andaba por el día a día de su vida...

—¿Te ocurre algo? —dijo Saura en voz baja, como para no dejar que Ray, que todavía silbaba, escuchara—. ¿Estás bien?

Char se encogió. Sabía que reflexionar sobre su humanidad había causado un cambio en su conducta, lo cual Saura notó instantáneamente. Char suspiró, exhibiendo una pequeña sonrisa rota en su rostro. Saura era tan buen amigo. Siempre era tan sensible.

—Nada, es solo que... —masculló Char de vuelta, reacio a responder—. Creo... que estoy olvidándome lentamente que soy un humano.

—Oh... —dijo Saura, su tono cambiando, volviéndose más empático—. Es cierto. No... has visto a Dialga y a Palkia por un tiempo, ¿verdad?

—No... —dijo Char.

—Bueno, yo siempre estaré aquí para recordártelo —dijo Saura reconfortante—. Algún día, averiguaremos sobre tu pasado. Nunca olvidaré que ese es nuestro propósito principal para estar juntos. Sí te hice una promesa, ya sabes.

La sonrisa de Char se iluminó. No solo Saura era sensible, era compasivo. Siempre sabía justo qué decir para hacerle sentir mejor.

Mientras Ray comenzaba otro verso de la canción, Saura miró de vuelta a Char.

—Oye, Char —dijo Saura, un poco incómodo—. ¿Has... considerado... ya sabes... si contarle o no a Ray sobre... ya sabes... sobre todo?

Char estuvo más bien sorprendido ante la pregunta. No, no había pensado mucho sobre la idea. Desde el momento en que Ray se había vuelto un miembro del equipo, Char había empezado a considerarse a sí mismo un Charmander hecho y derecho. Nunca se le ocurrió extender los íntimos detalles de su identidad y su camaradería con Saura a un tercer miembro. Por primera vez, pasó un poco la idea de un lado a otro en su mente, intentando juzgarla. Ray probablemente ya sabía que él tenía la Llamada. De hecho, estaba seguro de que sí; desde que Scythe se había referido a su habilidad varias veces en conversaciones casuales con el Equipo Ascuas y el Equipo Remordimiento, y Ray nunca lo encontró raro. Pero Saura, y probablemente Scythe, eran los únicos que sabían su más profundo secreto. ¿Cómo manejaría Ray la verdad? ¿Cómo reaccionaría cuando supiese que el Equipo Ascuas era algo un poco más que solo un Equipo de Resistencia?

—Oigan, ¿qué ocurre ahí? —llamó de repente Ray hacia ellos—. No estarán contando secretos, ¿o sí? ¡Yo también soy parte del equipo! ¡No quiero quedarme fuera!

Aunque Ray estaba obviamente solo interesado y no estaba tratando de ser grosero, Char tuvo que morderse la lengua antes de decir algo de lo que podría arrepentirse.

—Ray, Char y yo tenemos una historia entre nosotros —dijo Saura educadamente—. A veces solo nos gusta comentarnos entre los dos. ¿Nos puedes culpar por eso? No pretendemos hacer daño.

Char suspiró de nuevo, feliz de que Saura hubiera encontrado una buena respuesta. Sí, se dio cuenta, de entre los tres, Saura era definitivamente el que tenía facilidad con las palabras.

Ray no respondió, pero un indicio de decepción titiló a través de sus ojos. De nuevo, Char consideró la cuestión de si meter a Ray o no en el secreto. Seguramente, no podía soportar hacerle daño al Raichu, amigable y leal como era, al hacerle sentir rechazado o desconfiado... ¿pero realmente confiaba en él lo suficiente? Había confiado en Saura en el mismo primer día que se conocieron, pero eso fue por necesidad. Con todo, después de haber conocido a Ray por todo ese largo tiempo, todavía se rehusaba.

“Lo pensaré”, determinó Char. “Este es un gran asunto. Por un lado, somos un equipo. Realmente no deberíamos estar guardándonos secretos entre nosotros. Pero por otro lado... Uf, solo no sé si él está listo para saber.”

Diciendo nada más a Saura sobre el tema, Char simplemente guardó silencio mientras él y su equipo continuaban con su caminata por el camino.

Brum...

Más o menos media hora después, un ominoso sonido del cielo sobre ellos trajo a Char de vuelta a sus sentidos de sus pensamientos y ensueños. ¿Truenos? Solo la sugerencia de quedarse atrapados en medio de una tormenta le hizo empezar a temblar. Miró hacia arriba e intentó escanear el cielo en busca de nubes. Aunque el cielo se había vuelto de negro a gris oscuro, todavía era demasiado oscuro para comprobarlo.

—Oh-oh —dijo Saura, también notando el ruido—. ¿Piensan que lloverá?

—Por el bien de Char, espero que no —dijo Ray.

Continuaron avanzando, esperando que solo hubiera sido un rugido lejano o tal vez el ataque eléctrico de un Pokémon. Desafortunadamente, no lo era.

Bruuum...

Más o menos un minuto después, el sonido nuevamente hizo echo desde las invisibles nubes. La garganta de Char empezó a apretarse. Sabía que los Charmander eran perfectamente capaces de hacer frente a una tormenta–las pequeñas gotas de agua se evaporarían al contacto con su cola–pero no era una experiencia agradable. En lo absoluto. Habiendo estado en unas cuantas misiones durante algunos aguaceros dispersos, le gustaba comparar la experiencia con quedarse atrapado en una granizada y ser ametrallado constantemente con dolorosos pedazos de hielo. Lo sobreviviría, pero el dolor y la presión impedirían su habilidad de producir ataques de fuego poderosos, reduciéndolo a un abatido peso muerto en la misión próxima...

—Hmm —dijo Ray, un poco decepcionado—. Sí verifiqué el reporte del tiempo anoche, y no había mención de una tormenta eléctrica...

—Bueno, como se dice, supongo que Kyogre va a donde se le da la gana —dijo Saura—. Si empieza a llover demasiado fuerte, empacamos una Trabairesfera, ¿no?

—Empacamos una —dijo Ray—, pero se suponía que la utilizaríamos en la mazmorra...

Hubo un diminuto sonido seseante cuando la primera pequeña gota de lluvia golpeó la llama de Char. Char hizo una mueca, la sensación no muy diferente a un alfilerazo en la piel.

—Por otro lado —dijo Ray, notando que la lluvia había empezado a caer—, supongo que podemos ver cuán fuerte se vuelve. Si se pone demasiado feo, usaremos la esfera. Pero, mientras tanto... ¿tal vez debamos acelerar el paso un poco?

En unánime acuerdo, la continua caminata del equipo se tornó rápidamente en un trote.

Para consternación de todos, la lluvia nunca cesó. Quince minutos y casi kilómetro y medio después, la lluvia seguía cayendo en un ritmo constante, acompañada por un ocasional trueno sin luz que hacía erupción desde el cielo. No era lo suficientemente fea como para justificar el bloqueo del tiempo con el poder de la esfera, pero era fácil decir que la lluvia estaba–poco a poco–volviéndose más intensa. Char recordó la ley de las tormentas, quizá de su humanidad: las tormentas se van exactamente tan rápido como vienen. Juzgando por eso, supo que esta tormenta probablemente estaría en el aire por el resto de la mañana...

Habiendo empacado hace tiempo el mapa en la bolsa, Char recurrió a correr con las cuatro patas por el camino lo más rápido que pudo. Ray y Saura lo imitaron e hicieron su mejor esfuerzo para no rezagarse, Ray intentando balancear la bolsa sobre su espalda mientras corría. Pero, a última instancia era inútil; con un asalto del viento, la precipitación pronto se volvió de una llovizna a un chaparrón moderado, y aún estaban a unos cuantos kilómetros escasos de su destino.

Tratando de soportar la punzante sensación en su cola, Char echó un vistazo atrás a sus compañeros. Ambos parecían estar disfrutando la lluvia, especialmente Saura, ya que le proveía a su semilla una bebida fresca de agua para absorber. Sabía que su preocupación estaba únicamente dirigida a él.

—Se está volviendo más intensa —llamó Saura—. Si quieres, podríamos intentar movernos más cerca del acantilado y conseguir algo de refugio.

—¡Ahora no! —respondió Char—. ¡No podemos arriesgarnos a que un Rhydon salvaje nos dé una paliza!

—¡Si esto se vuelve peor, nos arriesgaremos a que te desmayes! —exclamó Saura—. ¡Por favor, no quiero verte desfallecer antes de siquiera llegar a la mazmorra!

—Estaré bien —llamó Char de vuelta—. Solo es una molestia. No es nada serio.

—Char, no intentes hacerte el valiente ahora —advirtió Ray—. En el momento que vea tu cola empezar a parpadear, buscaremos refugio, ¡sin preguntas! ¿Entendido?




Afueras de Hierro



La cola de Char no duró por más de diez minutos. Pronto empezó a flaquear, a veces pareciendo que se apagaba por una fracción de segundo antes de reencenderse de nuevo como una lámpara de gas, como siempre haría cuando Char experimentaba un sufrimiento incesante. No hubo discusión con Ray, y pronto, el equipo dejó el camino y se dirigió al refugio de la pared del acantilado. Gracias a la ligera brisa, la lluvia caía en un ángulo; acercarse lo suficiente al acantilado los protegería de la mayor parte del chaparrón, pero requeriría hollar sobre territorio de Pokémon salvajes locales. Aunque no estaban en una mazmorra misteriosa y por lo tanto las criaturas salvajes no serían atraídas constantemente para atacarlos, el equipo sabía por experiencia que a muchos de los Pokémon probablemente no les gustaría ser perturbados a tal hora...

Char fue el primero en subir la inclinación y llegar a la pared del acantilado, abrazándola en busca de alivio. Se detuvo para recuperar el aliento y dejar que su fuego se recuperase. Char recogió la punta de su cola con sus zarpas y la mantuvo contra su vientre, intentando protegerla de las errantes gotas de lluvia sopladas por los cambiantes vientos. Saura lanzó una consoladora mirada de lástima hacia él.

—De acuerdo, ahora la parte difícil —dijo Ray—. La mazmorra aún está a tres kilómetros de distancia. Supongo que deberíamos pegarnos a la pared y avanzar. Solo estén preparados para cualquier cosa.

Navegar en la base del acantilado era difícil. El suelo no era nada más que una enorme y desigual pila de rocas, haciendo muy difícil mantenerse estable. El equipo encontró que darse prisa ya no era una opción si querían mantenerse secos.

Después de veinte minutos más, cuando el sol estaba justo empezando a dar indicios de conceder algo de visibilidad útil, Char notó por qué no pudo ver el cielo antes: estaba completa y absolutamente cubierto con un oscuro manto de nubes por kilómetros a su alrededor. El amenazador nubarrón se arrastraba por el cielo, sumiéndolos en las interminables profundidades de una severa tormenta. El viento estaba adquiriendo fuerza, la lluvia empeoraba, y relámpagos empezaban a bullir entre las nubes...

—Vaya, no me sorprendería si Kyogre sí está realmente en algún lugar cerca —comentó Char con temor al clima—. ¡Esta es una tormenta bastante fea! ¡No puedes decirme que alguien vio venir esto!

¡CRASH!

Un rayo cayó en algún punto sobre la cima del acantilado, y Char saltó casi un metro en el aire. Fue tan cercano que ni siquiera hubo espera entre el destello y la gran explosión. Char sintió sus orejas empezando a sonar.

—¡¿Qué tanto más?! —exclamó Char—. ¡Esto ya es ridículo!

—Un poco menos de dos kilómetros —reportó Ray—. Ánimo, si nos seguimos moviendo, llegaremos.

Bruuum...

Otro alarmante sonido desgarró el aire, esta vez incluso más cerca. A medida que Char estaba empezando a preguntarse cómo se sentiría ser alcanzado por un rayo, notó a Ray detenerse en seco.

Bruuum...

—¡¿Qué?! ¿Qué ocurre? —demandó Saura, intentando gritar por sobre la ruidosa tormenta.

Bruum...

Miedo centelló a través de sus ojos—. No creo que ese último haya sido un trueno...

Justo entonces, la interminable pila de rocas bajo sus pies se desplazó, como si algo estuviera arrastrándose debajo. Char y Saura se pusieron pálidos por un momento cuando se dieron cuenta...

Y luego, la pila de rocas simplemente hizo erupción hacia todas direcciones, haciéndoles perder el equilibrio. Desde debajo de las rocas emergió un más bien pequeño Onix–pero uno muy enojado. Las piedras que componían su cuerpo se habían mezclado perfectamente con la pila de grava debajo de la que dormía, la cual trató de apartar del camino furiosamente para confrontar a los intrusos que habían tenido la audacia de pisarlo durante su descanso.

—Ah... —gritó Saura, sobresaltado, intentado llenar sus pulmones con aire después de la caída—. ¿Bien? ¿Ray? ¿Peleamos? ¿Corremos? Estábamos preparados para cualquier cosa, ¿pero qué hacemos?

—Aguarda —dijo Ray, poniéndose rápidamente de pie y cargando electricidad en sus mejillas—. Creo que seré capaz de encargarme de esto...

—Ray, sabes que solo hará tierra tu ataque si intentas electrocutarlo, ¿verdad? —le contó Saura—. ¡No creo que sea una buena idea! ¡Solo harás que se enoje más!

—No puede hacer tierra completamente —respondió Ray—. Onix es una criatura de roca. ¡Igual puede recibir algo de daño! Ahora... ¡retrocedan si no quieren ser electrocutados!

Mientras la gigante bestia de roca se movía y miraba con enfado al pequeño roedor anaranjado, Ray se alejó de sus amigos, concentrándose en su objetivo...

Pronto, una impresionante carga positiva se había acumulado a través de su cuerpo entero. Estática blanco brillante ondeaba a través de su pelaje y saltaba desde las puntas de sus orejas hasta el extremo de su cola, un poco descargándose en las rocas alrededor de sus pies...

—Oh, y también querrán cubrirse los oídos —advirtió él con una sonrisa malvada.

Justo cuando el Onix se echaba atrás para atacar, Ray levantó sus brazos al aire, ¡evocando un rayo de las nubes de tormenta sobre ellos! El aire brilló más que el día, y un desgarrador KABUM sacudió el suelo...

Ray abrió los ojos, listo para aceptar la energía cruda del rayo dentro de su cuerpo y descargar un poderoso ataque Trueno sobre el oponente, cuando cayó en la cuenta de que algo estaba mal.

—... ¿Eh?

Mientras Char y Saura estaba descubriéndose los oídos y abriendo los ojos, Ray vio que la escena no había cambiado. El rayo no había impactado en él o en su oponente, y aunque el Onix estaba un poco perturbado por el ataque, permanecía ileso.

—¿Q... qué ocurrió? —preguntó Ray, sus ojos de un lado a otro en busca de alguna especie de explicación—. Creí que hice un perfecto ataque trueno...

—Ray, ¿qué ocurrió? —exclamó Saura—. ¡Creo que ese rayo cayó detrás de nosotros!

—¡¿Qué?! ¿Cómo es posible? —exclamó de vuelta Ray—. ¿Fallé? ¡Eso... eso no tiene sentido! ¡Los rayos no funcionan así! ¡Además, esta es una tormenta eléctrica! ¡¿Cómo fallé durante una tormenta eléctrica?! ¡¿Qué está pasando?!

Desconcertado, Ray desvió su atención hacia el Onix una vez más. No había caso en quejarse sobre un ataque fallido cuando el Onix casi se había recuperado de la desagradable sorpresa y estaba listo para tomar represalias...

Concentrándose una vez más en su electricidad cargada, y esta vez confiando en su propio poder, el cuerpo de Ray empezó a brillar con una intensa aura amarilla. Con un grito de furia, Ray descargó su Rayo sin rodeos a la cara del Onix.

Para su horror, falló.

Ray no podía dar crédito a sus ojos. Tan pronto como la brillante y zigzagueante electricidad dejó su cuerpo, dio un giro brusco, voló justo sobre las cabezas de Char y Saura, y se perdió en la oscuridad.

—¡¿QUÉ?! —gritó Ray en frustración—. ¿Qué en el nombre de Zapdos estoy haciendo mal? No puede ser...

Fue entonces cuando notó que sus amigos ya no le estaban prestando atención. Sus miradas estaban dirigidas hacia donde la descarga se había ido...

Desde las sombras emergió una verdaderamente masiva bestia, incluso más intimidante que el Onix. Su cuerpo parecía estar hecho completamente de roca, adornado con placas de armadura anaranjadas. Un largo y puntiagudo cuerno sobresalía de su frente.

Un pararrayos.

Auténticamente enfurecido, el Rhyperior se lanzó hacia adelante, deslizando sus largos y despuntados brazos hacia el trio de amigos. Con la boca abierta ante la visión del increíble Pokémon, le tomó a Char un segundo darse cuenta que en verdad tenía que mover sus patas si quería escapar con vida.

—¡CORRAN! —ordenó Char, poniéndose en cuatro patas y saliendo disparado de vuelta a la lluvia torrencial. Saura y Ray le siguieron sin cuestionar. Sabían que no había forma de que pudieran derrotar dos Pokémon poderosos a la vez. Char apenas sintió el agonizante dolor en su cola mientras corría por su vida.




Ruta 325



Así que era de vuelta a la carretera.

La lluvia se había vuelto peor. Mucho peor. Estaba cayendo torrencialmente, lo bastante como para reducir la visibilidad. El viento había adquirido tal fuerza que a veces hacía difícil mantenerse de pie.

“Soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte”, continuó diciéndose Char, intentando defenderse en el inclemente tiempo... “Puedo hacer esto. Es solo un pequeño hormigueo. Es solo un pequeño dolor. Cualquier Charmander respetable podría atravesar una lluvia... Solo... solo tengo que dejar de concentrarme en esto y continuar avanzando... Oh, qué gran mundo es... un paisaje ya ves... un lugar perfec... to...”

De repente, Saura sintió algo enganchándosele desde atrás. Se giró para ver que Char se había lanzado completamente a su espalda, y lo estaba abrazando con fuerza. Lágrimas caían por su ya empapada cara, sus dientes delanteros mordiendo fuertemente su tembloroso labio inferior. Con solo una mirada a sus ojos, Saura supo que él había sido reducido a un lamentable necio.

—Ray —dijo Saura categóricamente—, usa la esfera.

—Sí, señor —dijo Ray, mirando con pena a su roto amigo.

Solo le tomó un minuto a Ray escarbar en la bolsa y encontrar el objeto apropiado. Lo sacó rápidamente y lo sostuvo en el aire, ordenándole telepáticamente para que se activara...

Ni siquiera treinta segundos después, la última gota de lluvia golpeó el suelo. Mientras las nubes aún flotaban en el aire, intercambiando rayos entre ellas, la lluvia había sido sellada fuera por el hechizo de la Trabairesfera. Era un objeto que intentaba copiar el legendario poder de Rayquaza de detener todos y cada uno de los efectos del clima, dejándoles con un cielo que ni llovía ni brillaba. Desafortunadamente, hacer uso de la esfera significaba que una de sus estrategias planeadas para luchar a través de la mazmorra misteriosa sería mucho más difícil de llevar a cabo, pero era un precio que Char estaba feliz de pagar para llegar hasta allí con su cordura intacta.

—Gracias —susurró Char, dejándose caer lánguidamente al suelo.

Los amigos de Char esperaron pacientemente a que se recuperara, alimentándolo cada vez que podían. Char usó todas las técnicas que conocía para ayudar a reencender su Ascua, respirar hondo y contener la respiración a menudo, y pronto, estaba empezando a sentirse mucho mejor. Más o menos doce minutos y varias bayas aranja después, Char hizo una completa reaparición, y desde aquel momento fue viento en popa todo el camino hasta la entrada de la mazmorra.

Pero los problemas del día recién habían empezado.

A medida que el equipo de resistencia se apresuraba por la ruta con esperanzas de llegar a la Fisura Hierro antes de que los efectos de la esfera se esfumasen, un par de ojos los vigilaba desde detrás de uno de los peñascos que bordeaban el suelo...

—Jeh, ahí están —murmuró Croagunk, espiando a través de un lado del peñasco—. Justo como lo planeamos...

—Muy bien —dijo el Seviper, sonriendo con satisfacción hacia los fragmentos restantes de la lluviaesfera que acababan de activar—. Ahora, ya es hora de que por fin pongamos este plan en marcha.

—Todavía digo que no funcionará —gruñó Croagunk—. No es que podamos contar con que esos niños sean estúpidos después de haber sido entrenados por ese Scyther...

—Tenemos que hacer que funcione —siseó el Seviper—. El jefe cuenta con nosotros en esto. ¡No podemos decepcionarlo esta vez! Además, no estamos tratando de hacerles aceptar algo estúpido... ¡es algo astuto!

—Jeh, jeh, tienes razón, tienes razón —rio el Croagunk entre dientes.

Con eso, el Equipo X abandonó la roca, siguiendo de cerca al Equipo Ascuas todo el camino hasta la mazmorra...


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.



Cualquier crítica, comentario, sugerencia, etc... serán aceptadas con gusto :D.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#56
O: Como lo han pintado ahora Ray parece muy genial. No esperaba que fuera tan rlz… igualmente hace falta una hembra.

“y de ayudar a hacer el mundo un lugar mejor bajo el sombrío reino de aquel misterioso a quien todos ellos se oponían.”

Te faltó la palabra “ser” supongo. Te la marco porque está tan bien hecho que no quiero que tengas un error. De verdad la historia es sumamente genial, merece ser una de las mejores en la sección.

Ray no te deja holgazanear u.u Maldito adicto a la energía.

Sigo pensando en cada capítulo que pasa que Saura es gay :/ Y cada vez lo es más. Si yo fuera Ray no pensaría muy bien de las cosas que hace ese Bulbasaur…

Fue realmente importante la parte en que Ray se pone a atacar al Onix, atrajo muchísimo mi atención la verdad. Estuvo muy bien hecha, es como que te atrapa de una forma que te olvidas de lo que te rodea y lo lees e imaginas de forma perfecta.

Uh, así que esos dos son los que provocaron la lluvia… se vía venir. Si hubieran sabido que era obra de una esfera hubieran usado antes la Trabairesfera.

Bueno, compañero, espero la continuación de este gran fic. ¡Sigue adelante que estoy seguro que llegarás lejos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#57
¡Hola! :)
Me complace decirte que tienes a un nuevo lector jejeje. Bueno, la verdad, nuevo nuevo no soy :rolleyes:
Leí los primeros capítulos del fic y me gustaron mucho, pero luego tuve problemas con el internet y no me volví a conectar en mucho tiempo....

Ahora que he vuelto, me encontré con que ya habías terminado de traducir la 1° temporada y comenzado con la 2° :d
Bueno, como no me creo capaz de escribir mis impresiones de toda la temporada, solo haré un resumen:

Spoiler
Bueno, desde el principio se vio que sería un gran fic, con una buena trama y personajes muy bien elaborados. Aunque en un comienzo tenia algunos errores de tipeo y algunos enredos en la gramática, mas adelante los corregiste.
Con el transcurrir de la historia, cada vez me fue atrapando mas y mas. El suspenso, la emoción y la comicidad de la historia (equipo cacahuates xD), en conjunto con la excelente narración y tu traducción, lo convierten en uno de los mejores fics que he leído hasta ahora. Cuando lo leo, me parece estar viendo una película.
Los personajes son muy carismáticos, y hay momentos en los que se llega a sentir las emociones que están teniendo (como la angustia que sufrieron Char y Saura en el Huerto Zidra)
Por si fuera poco, Scythe es un personaje muy memorable, y su pasado le agrega mucha intriga a la historia.
Estoy ansioso por seguir leyendo esta gran historia :p


Y en cuanto al primer capitulo de la segunda temporada:
Spoiler
debo reconocer que la entrada del Raichu al equipo era algo que no me esperaba, pero su personalidad le dará un toque "energizante" a las misiones del equipo Ascuas xD.
Pobre Char, ser un tipo fuego debajo de la lluvia no debe ser algo agradable.
Pensar que ya pasaron por tantos problemas y todavía no llegan ni a la mazmorra misteriosa me da la impresión de que esta primera misión sin su tutor será una verdadera odisea.



Finalmente, solo me queda decir que seguiré atento a este fic, esperando que sigas con tan excelente traducción y que
si Arceus quiere, no vuelvan a cortarme el internet para poder seguir leyendo esta grandiosa historia :D


"Puede que existan pokemon superiores a los mios, pero aun asi, yo prefiero a mis viejos camaradas de equipo"














#58
Demian:

La verdad es que cuando decía que Ray era mi personaje favorito era más o menos insinuando esto xD. Cuando más avance la historia, más te va a gustar este Raichu ;).

No puse "ser" porque la línea me pareció buena sin usarlo. La verdad es que ya he visto a muchos escritores haciendo oraciones de esta forma, así que como que me acostumbré y no consideré ponerle "ser". Pero creo que no está mal xD.

LOL. Saura no es gay... Es sensible, intuitivo y tiene un nombre dudoso, pero eso no significa que sea gay. Bueno, tal vez un poquito (?). "Te me cuidas, Ray. Tú también, Char" (?).

Por la forma en que está presentada la historia, es difícil de saber qué es lo que están tramando esos dos bandidos.

Por cierto, el capítulo que posteo hoy es el más largo hasta el momento: ¡8.000 f***ing palabras!

Gracias por seguir leyendo ^^

Kasper:

¡NUEVO LECTOR! ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! (?)

Qué bueno que te haya gustado el comienzo, ese es el primer paso para ingresar al mundo de esta historia ;). Sí, comprendo cuando dices problemas de internet... T.T

Sí, los errores eran extremadamente abundantes en los primeros capítulos xD. Ahora estoy mucho más satisfecho, con estos capítulos más nuevos. Por el momento estoy haciendo una revisión de esos capítulos viejos.

Coincido contigo. ¡La historia prácticamente te tiene enganchado! Y esto es recién el comienzo -CHAN, CHAN (?)-. Si te parece un fic bueno, me alegro de poder traértelo y entretenerte con él xD.

La forma en que está escrito es impecable, y realmente tiene un poder de inmersión enorme. Es como si te volvieras un personaje más, ¿no?

Scythe es uno de los personajes más entrañables. Tiene una historia bastante complicada. En la Temporada III incluso hay un Episodio Especial sobre él, ¡dividido en cuatro partes!

La adición de Ray fue algo inesperado, pero a mi me agrado bastante la sorpresa. Y lo que sufre Char ahora no se compara con lo que pasa después (?).

Me alegra muchísimo que te guste la historia, y espero que la sigas leyendo ;).

Gracias por dejar el comentario ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





26. Capítulo 23: La Manera Difícil



Spoiler

Capítulo 23



Fisura Hierro P-1



La Fisura Hierro era un lugar relativamente aburrido; era solo una de las muchas grietas en la pared del gran altiplano. Desafortunadamente para los exploradores, era lo suficientemente extensa como para proveer un hogar a un gran número de Pokémon peligrosos, y lo suficientemente complicada como para perderse con facilidad. Las paredes de la cueva contenían muchos metales pesados y minerales, dándole al lugar su nombre, y haciéndolo un hábitat ideal para los Pokémon salvajes que dependían de tales cosas para alimento–como aquellos de tipo roca y acero. Razas civilizadas de Pokémon en el pasado intentaron alguna vez minar los recursos de la cueva, solo para ser expulsados cuando los habitantes locales expresaron violentamente su desaprobación a la perturbación. Eventualmente, la maldición de las mazmorras misteriosas hubo tomado la cueva, y desde entonces no había sido nada más que un oscuro laberinto de Pokémon moderadamente poderosos y remanentes de las fallidas operaciones de minería. Sus ramificados corredores se extendían en lo profundo del altiplano y por quince pisos debajo de la superficie de la tierra.

Y en algún lugar allí abajo estaba un pobre Furret aterrorizado... Estaría en manos del Equipo Ascuas, como una prueba de su destreza, encontrarlo y rescatarlo.

—Si Scythe estuviera aquí, nos estaría diciendo que vigilemos en busca de Pokémon salvajes —mencionó Char, liderando el camino con la luz de su cola como lo hacía normalmente. Era algo sobre lo que Scythe hacía una observación para recordarles en el comienzo de toda exploración de mazmorra. Aunque era un punto dolorosamente obvio que había Pokémon salvajes dentro de las mazmorras, él había estado intentando mostrarles qué tan vital era aprender a avistar sus hábitats, reconocer sus gritos, y esperar sus venidas.

—También nos estaría diciendo que pensemos en nuestra formación —señaló Ray—. Ya sabemos qué Pokémon viven aquí. En el nivel superior, hay Geodude, Graveler, Aron, Skorupi, y Paras. Y si nos adentramos más, podríamos ver algunos Onix, Bronzor, Rhyhorn, Rhydon...

Cuando un tenue sonido chillante llenó el aire, el grupo se detuvo instintivamente para estudiar sus alrededores. Ni un segundo después, una bola de fuego, electricidad estática, y una filosa hoja convergieron en un pobre Zubat que había estado colgado del techo cerca. Cayó al suelo, completamente destruido.

—¡Vaya! —se rio Saura nerviosamente, mirando al murciélago muerto—. Supongo que estamos un poco tensos al momento, ¿eh?

—No dijiste nada sobre Zubat en esta cueva —dijo Char con sequedad, también sorprendido ante su propio ataque repentino.

—Esta es una cueva. ¡Los Zubat son un hecho! —respondió Ray—. ¡Tú lo sabes! Y también Rattata, probablemente. Esas cosas están en todos lados. Pero nos hemos vuelto fuertes, prácticamente ya no son un problema. Pero, sí... como decía... formación. No podemos estar gastando todas nuestras energías atacando a la vez. Saura, tú probablemente deberías estar liderando el camino, eres lo mejor que tenemos contra Pokémon de roca. Eso, o al menos prepárate para cubrir a Char si lo necesita. Char, si nos topamos con un Pokémon de acero, tú serás nuestra mayor esperanza, así que deberías seguir a Saura.

Char casi soltó una risa. ¡Ray estaba empezando a sonar como Scythe! Pero era un plan sensato, así que lo siguió.

—¿Y qué hay de ti? —preguntó Char con una sonrisa afectada, retirándose al flanco de Saura—. ¿Supongo te quedarás atrás y nos mirarás pelear?

—Bueno, sabíamos desde el principio que yo estaría un poquito fuera de mi elemento aquí —dijo Ray con un encogimiento de hombros—. Solo mantendré un ojo en la retaguardia. Y recuerden, tenemos esa Lluviaesfera. Si necesitan que la use, solo griten. Ni siquiera lo dudaré.

“Cierto”, recordó Char. “La Lluviaesfera”. Char se había olvidado de aquella táctica en particular, y probablemente a propósito también. Habían traído una como plan de respaldo para ayudar a los ataques eléctricos de Ray en caso de un aprieto, pero desde que terminaron usando prematuramente la Trabairesfera antes de incluso alcanzar la cueva, no tendrían forma de disipar la lluvia una vez que comenzara... dejando a Char y a Saura en desventaja. Era definitivamente algo que Char estaba esperando no hacer–ya se había empapado bastante por un día.

El grupo comenzó con la exploración sistemática del primer piso del subsuelo. Char dejó que Saura liderara el camino, pero se mantuvo a su lado solo en caso de que alguno de los potencialmente peligrosos Aron o Bronzor se presentara. Ray guardó un vigilante ojo en el grupo desde atrás.

El techo, las paredes, y el suelo de la Fisura Hierro estaban compuestos de brillante roca marrón, de alguna forma asemejándose a lodo petrificado. El camino a través de la cueva misma era impredecible y difícil de seguir, con un piso que nunca se mantenía nivelado y con varios giros bruscos por tomar. Mientras Char había visto su cuota de cuevas durante su tiempo sirviendo a la división, se había encontrado frecuentemente sorprendido ante el efecto que la maldición de las mazmorras misteriosas podía tener en una cueva. Algunas, como el Túnel Gravelerroca, tenía corredores espaciosos y fáciles de navegar, y otras, como el Pozo Fósil, eran difíciles de incluso llamarlas “cuevas” gracias a sus perfectamente planos suelos y paredes, y pasadizos que parecían haber sido meticulosamente tallados por manos humanas. No esta vez, sin embargo–la Fisura Hierro era muy digna de ser llamada una “fisura”, y estaba probando rápidamente ser una verdadera misión espeleológica.

Esparcidas en el interior de las paredes de la cueva había fragmentos y trozos de metal que formaban extrañas salientes a medida que sobresalían de las rocas circundantes. Char vio cómo algunas de las formaciones centellaban como cristales opacos a la luz de la flama de su cola, mientras otras eran igual de apagadas y grises como plata deslustrada. Un par de veces, incluso vislumbró vigas de acero hechas por Pokémon sobresaliendo de las paredes, recordándole que la anomalía espacial estaba a pleno efecto y enviándole un escalofrío en la espalda. Se empezó a preguntar cómo se veía la verdadera Fisura Hierro, la que existía debajo de la maldición...

Mientras el equipo exploraba el piso, empezaron a relajarse. Aunque el lugar era un poco difícil de navegar, las cosas estaban yendo bien. Se habían encontrado con unos cuantos Zubat más, ninguno de los cuales representó alguna amenaza, y rápidamente localizaron la habitación con la escalera. Dentro, se encontraron con un nuevo oponente: un Geodude, que había estado disfrutando un bocadillo de una pila de grava que se había derrumbado desde una pared cercana. Unas bien apuntadas Semillas Bala lo dejaron sin conocimiento antes de que tuviera chance de causar algún daño.

“Hasta ahora, todo bien”, se dijo a sí mismo Char mientras seguía a Saura bajando las escaleras.




Fisura Hierro P-2



Al comienzo del primer pasillo en el segundo piso, Char estuvo agradecido consigo mismo de no ser particularmente claustrofóbico. Las paredes de este camino estaban más cerca unas de otras que antes, y los depósitos de metal saliendo de las paredes a veces bloqueaban el camino lo suficiente como para que Char y Ray tuvieran que agacharse o pegarse a la pared para progresar. Aún, era espeluznante reflexionar sobre cuán profundo debajo de la superficie de la tierra ya se encontraban en este abandonado lugar, y cuán profundo todavía tenían que ir.

A mitad del pasillo, Char comenzó a ver algo que temía encontrar: marcas de mordidas en los depósitos metálicos. Algunas de esas mordidas muy grandes, completamente mutilando la superficie de las rocas.

Char no pudo evitar tragar saliva.

—Oigan, si todo lo que encontramos son Zubat y Geodude, esto será simple —bromeó Saura—. ¿Piensan que será así de fácil? Scythe dice que a veces, él ha atravesado docenas de pisos en mazmorras sin encontrarse con siquiera un Pokémon...

—Yo no estaría tan seguro —dijo Ray—. Creo que escucho algo.

Deteniéndose por un segundo para escuchar atentamente, Char lo notó también: había un profundo y áspero ruido viniendo de la siguiente cámara. Respiración.

—De acuerdo, definitivamente hay algo por ahí —concordó Saura—. Deberíamos estar listos para pelear...

—¿Qué es eso? —preguntó Char—. ¿Qué clase de Pokémon respira así?

—Hmm... No puedo saberlo —admitió Ray, escuchando con atención—. No puede ser un Pokémon de roca. La mayoría de los Pokémon roca ni siquiera tiene pulmones. Bueno, supongo que tendremos que averiguarlo de la manera difícil. ¡Deberíamos ser capaces de superarlo, lo que sea que es!

Lentamente y con cautela, Saura cruzó el arco a la cámara siguiente. Char lo siguió bien de cerca con su fuente de luz, listo para cualquier cosa...

Pero después de unos cuantos pasos más, la respiración se detuvo.

—Lo que sea que era, creo que nos vio —murmuró Saura—. Pero por un segundo sonó como si estuviera viniendo del techo...

De repente, un ronco alarido llenó el aire. El equipo se congeló.

-¡SLAM!-

Antes de que alguno pudiera entender qué estaba ocurriendo, una enorme criatura cayó desde la oscuridad y golpeó a Saura, enviándolo tambaleando hacia atrás. Desapareció igual de pronto.

—¡Waaah! —gritó Saura, luchando por levantarse—. ¡Igual no lo vi! ¡¿Qué era?!

Mientras Ray saltaba rápidamente en frente a Saura para escudarlo de otro ataque, Char se adentró más en la habitación para confrontar a la criatura. Su fuego ya había aumentado a un tamaño moderado con solo intentar adivinar la identidad del enemigo, pero ver a Saura ser atacado envió a sus instintos a un estado de elación. Estaba listo para pelear.

De nuevo, el rugido llenó el aire. Char se giró prontamente hacia la dirección que el sonido había delatado, y pudo ver claramente a la criatura cerniéndose en el aire ante él en la ahora brillante luz de su cola. Batiendo sus alas frenéticamente y revoloteando en el lugar estaba un Golbat.

—¡Sí! ¡Lo veo! —anunció Char, preparándose para atacar.

Char no desperdició tiempo en soltar una oleada de flamas hacia la criatura. La esquivó, pero el fuego melló el costado de su ala y la envió revoloteando salvajemente a través del aire.

Luego, algo muy extraño ocurrió.

—¡Oye! —exclamó la criatura—. ¡Tranquilo! ¡Cuidado con donde apuntas!

“¿Ese... Golbat acaba de hablar?” se preguntó Char. “Eh... ¡Debo estar escuchando cosas! ¡Tengo que derrotar a esta cosa!”

Char se lanzó al aire hacia el Golbat. Su ataque acertó, noqueando al murciélago al suelo.

—¡Au! —exclamó el murciélago cuando cayó al piso—. ¡Corta con eso!

Mientras Char pensaba en lo raro que era que el murciélago estuviese pidiendo misericordia, lo marcó como un truco de su mente ya que el murciélago seguía actuando increíblemente hostil. Char intentó sostenerlo en su lugar, pero luchó y se liberó, tambaleándose violentamente en el suelo y atacándole con sus puntiagudos dientes.

Obedeciendo a sus instintos de lucha, Char se abalanzó sobre el murciélago otra vez. El murciélago realizó una innaturalmente veloz maniobra y saltó hacia atrás, evadiendo las zarpas de Char. Lo persiguió, soltando una corriente de fuego que golpeó a la bestia de lleno, aturdiéndola. Acercándose a ella, Char giró y chocó al murciélago con su cola, golpeándolo contra la pared.

—¡¿Qué estás haciendo?! —exclamó el murciélago—. ¡DETENTE! ¡Lo digo en serio! ¡En verdad duele!

—¡Tú lo empezaste! —gritó de vuelta Char, continuando con otro ataque. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia el murciélago lastimado y comenzó a cortarlo furiosamente, dejando grandes tajadas rojas a través de su correosa piel...

—¡¿De qué estás HABLANDO?! —exclamó el murciélago—. Soy... ¡AU! ¡AU! ¡Para! ¡Por favor! ¡Au! ¡Detente!

Fue en eso cuando Char se dio cuenta de que algo estaba muy mal. Puso un alto a su asalto, tomándose un momento para caer en la cuenta de la horrible verdad...

“¿Yo... reconozco esa voz?”

—Char, lo lamento por esto —dijo el Golbat, retrocediendo...

-¡POW!-

Char vio estrellas. El dolor ondeó a través de su frente. Dio marcha atrás por algunos pasos, luchando por mantenerse de pie...

Cuando las estrellas se despejaron, Char vio la verdad. En la esquina, exactamente donde el Golbat había estado tendido... estaba Ray. Estaba severamente lastimado, su anaranjado pelaje cubierto con negras marcas de quemadura y goteando brillante sangre roja. Fulminó a Char con la mirada, su puño todavía cerrado del puñetazo que había lanzado.

—¡Ray! —jadeó Char, corriendo hacia él—. Yo... yo no... hice esto, ¿o sí? Pensaba que... ¡estaba atacando al Golbat!

Ray asintió—. Debe haberte alcanzado con su Rayo Confuso —gruñó él, dejando que Char lo ayudara a ponerse de pie—. Simplemente te nos pusiste loco de repente. No sabíamos qué hacer.

—¡Ray, lo lamento tanto! —dejó salir Char—. ¡No quería hacer nada de esto! ¡En serio! ¡No sé qué decir!

—Está... bien —suspiró Ray, su cara encogiéndose de dolor mientras se movía—. Estabas confundido... no podías evitarlo...

—¿Está Saura bien? —preguntó Char frenéticamente—. No lo lastimé a él también, ¿o sí?

—Estoy justo aquí —dijo Saura, acercándose a Ray. Char vio que estaba ileso, pero todavía un poco sacudido por el incidente—. Estoy bien. Me diste un buen cabezazo una vez, pero tuve que correr y esconderme por si me atacabas con fuego.

Char casi quería llorar. Empezando a sentirse débil de la pura vergüenza, se inclinó contra Saura y dejó caer su cabeza, trabajando para recuperar el aliento.

—Creo... creo que necesito un minuto —jadeó Char—. Todavía no puedo creer que me puse así. Por un minuto, vi al Golbat, ¡y luego empezó a hablar! Pero... no pude dejar de atacar... y... Oigan, esperen. ¿Dónde está el Golbat ahora? ¿Qué le ocurrió?

Cuando sus amigos no respondieron a su pregunta, Char se giró hacia Ray, preguntándose cuál era el problema. El Raichu le retornó una mirada extraña, como si no pudiera pensar bien en una respuesta.

—¿Qué? ¿Qué pasa? —suplicó Char.

—Char, está... en ti.

Char giró su cabeza para encontrar que el Golbat seguía vivo y bueno, y estaba, de hecho, enclavado firmemente en su espalda con sus dientes. Succionando su sangre.

Char sintió otra oleada de cansancio empaparlo, y cayó en la cuenta de que tenía muy poco que ver con su vergüenza. Intentó levantar su cola para quemar al murciélago, pero la flama estaba titilando, y encontró difícil hacer que sus músculos obedecieran...

—Quédate quieto —comandó Ray, caminando en torno a Char hasta su espalda—. No sé cuánto dolerá esto...

El momento en que Ray apenas tocó al Golbat, Char lo sintió. Sus dientes estaban realmente enganchados bajo su carne, enviando una punzante sensación a través de su espalda ante el más mínimo movimiento. Su cuerpo entero se encogió.

—Oh, vaya —profirió Char por el dolor, apretando los ojos. Casi tuvo ganas de dejar a la cosa quedarse en su espalda todo el tiempo que quisiera.

—Guau, apenas lo toqué —dijo Ray—. Bien, esto podría dolerte un poco. Pero tenemos que sacarte esta cosa, o te desmayarás por pérdida de sangre. Tenemos que hacer esto.

—Pero si es que lo haces, ¡podría desmayarme del dolor! —jadeó Char.

—Tranquilo, Char —dijo Saura, brotando cepas y atando las manos de Char a su propio cuerpo para mantenerlo estable—. Tenemos bastantes bayas aranja en la bolsa, puedes comer cuantas quieras, ¿de acuerdo?

—P-pero apenas... estamos... ¡Estamos solo en el segundo piso! —balbuceó Char—. No podemos desperdiciarlas –¡YOWWWWWWWWWW!

Esperando actuar mientras Char estaba distraído, Ray jaló al Golbat lo más fuerte que pudo. Char vio rojos trazos de luz ante sus ojos, y su cuerpo convulsionó incontrolablemente por el horrible dolor. Saura lo sujetó con firmeza, impidiendo que se agitara demasiado.

—... Ni siquiera se movió —dijo Ray con pesar—. ¡Espera, espera! Ya sé qué hacer. Char, lo lamento si esto se siente un poco gracioso...

—Siempre y cuando no involucre halar más fuerte —gruñó Char, su cuerpo tenso—. Solo...

Char fue repentinamente interrumpido cuando un agudo zumbido de electricidad llenó su cuerpo. Una glacial sensación lo engulló, como si acabara de haber sido lanzado a un mar de arena helada. Char intentó comentar acerca de la sensación, pero encontró que su boca no estaba trabajando. De hecho, su cuerpo entero había dejado de responder. Incapaz de seguir en pie, se desplomó sobre la espalda de Saura como un muñeco de trapo.

—Lo lamento —dijo Ray de nuevo—. Te he paralizado, y al murciélago también. Ahora, no deberías sentir nada cuando...

-¡Schlork!-

Habiéndose quedado lánguido de la parálisis e incapaz de mantener su boca trabada en la espalda de Char, el Golbat se deslizó fuera de lugar con facilidad. Char no sintió nada, solo escuchando el enfermizo sonido de Ray separando a la criatura de él.

—Oh, eso fue profundo —comentó Ray—. Y parece que te envenenó también...

—¿Paralizado y envenenado? —dijo Saura, situando a Char gentilmente en el suelo—. Pienso que es tiempo de sacar una Semilla Cura...

Char se recuperó del incidente en muy poco tiempo, como era de esperarse con la multitud de suministros médicos que habían traído con ellos. Ray le dio a la fuerza una Semilla Cura, luego compartió un manojo de bayas aranja con él para ayudar a mitigar el dolor y curar las heridas.

Era inoportuno que una Semilla Cura tuviera que ser utilizada tan temprano en su misión. Eran objetos raros y valiosos, difíciles de conseguir en lo de Kecleon a un precio decente e imposibles de encontrar en la naturaleza. Eran el resultado de la ciencia; para crear una, un botánico tenía que injertar las ramas de varias plantas, incluyendo las del árbol meloc, del árbol zreza, y del árbol safre. Estas plantas híbridas necesitaban una increíble dedicación para estabilizarse y cultivarse, y si es que alguna tenía éxito en sobrevivir, producían un fruto de infame sabor que contenía semillas que, aunque infértiles, podían ser ingeridas por Pokémon para curar una variedad de enfermedades y efectos dañinos. Era una importante conveniencia para doctores y Equipos de Resistencia transportar estas pequeñas semillas multiuso en lugar de diferentes tipos de medicina para males particulares, pero eran tan caras que el Equipo Ascuas solo había podido poner sus manos encima de dos de ellas, y no se había atrevido a usar una hasta ahora.

Cuando Char comió la semilla, la parálisis se esfumó prontamente, permitiéndole moverse y sentir. Esto no era necesariamente una cosa buena, sin embargo; tenía un terrible dolor punzante en la espalda donde los colmillos del Golbat habían penetrado. Hizo una pausa con la bolsa de suministros en donde procedió a meter bayas aranja en su boca hasta que empezara a sentirse mejor. Ray, que también había sufrido su cupo de lesiones de la pelea, se unió a él.

—Prácticamente ya no son un problema, ¿no? —bromeó Char, masticando una baya.

—Um... sí —dijo Ray, un poco avergonzado de sí mismo—. Supongo... que olvidé que los Zubat no se quedan pequeños para siempre. Bueno, esa es la última vez que cometemos este error, ¿eh?

—Puedes decir eso —dijo Char, limpiándose el jugo de su hocico—. Tal vez deberíamos traer alguno de esos Lazos Caquic la próxima...

—Oye, Ray, ¿qué te dio la idea de usar parálisis? —preguntó Saura—. ¡Eso fue brillante! No creo que yo hubiera pensado siquiera en eso.

—Bueno, esta clase de cosas ya ha ocurrido antes —dijo Ray, empezando a sonreír otra vez—. Hace tiempo cuando yo todavía era un Pikachu, estaba en una misión con mi viejo equipo, y... tuvimos un pequeño incidente con un Totodile. Se enganchó a mi compañero de equipo, Shur, que era un Psyduck muy alarmista... Ja ja, recuerdo que nos tomó cinco minutos enteros lograr que dejara de agitarse por ahí y que se calmara... Pero cuando finalmente lo hizo, el Totodile no salía, no importaba qué intentábamos. Así que... los paralicé a ambos, y funcionó como un encanto.

—Bueno, estamos contentos de tenerte alrededor —dijo Saura—. Eres invaluable para este equipo, sabes eso, ¿verdad? Cuando te nos uniste, no creo que me había dado cuenta en qué nos estábamos metiendo. Ahora, confiamos tanto en ti, que no puedo imaginarme cómo nos arreglaríamos sin tu ayuda.

—Oye, ¿para qué están los amigos? —dijo Ray con un encogimiento de hombros.

Luego de que se sintieran lo suficientemente listos, el equipo terminó de peinar el piso. Cuando estuvieron seguros de que el Furret no se encontraba allí, procedieron.




Fisura Hierro P-4



Mientras continuaban con su búsqueda del Pokémon perdido, empezaron a encontrarse con más oposición a medida que más se internaban en la fisura. Los Geodude se estaban volviendo numerosos, así como los Paras. Los Zubat continuaron siendo comunes, y el equipo se encontró con nada más que cuatro Golbat más en el camino. Una vez, Char incluso fue alcanzado por otro Rayo Confuso, pero esta vez supo qué hacer en lugar de atacar cuando no estaba pensando con claridad, y aprendió a no lastimar a sus compañeros. Ray lo había derrotado fácilmente con un rayo, y el equipo continuó adelante sin incidentes.

Cuando alcanzaron el cuarto piso, los ojos de Char empezaron a arderle. Se dio cuenta de que la cueva era un poco más extraña de lo que pensaba: mientras que la mayoría de las cuevas que había visto eran frías y húmedas en el interior, esta era extrañamente seca y estaba repleta de nubes de lo que debía ser polvo de roca, haciendo que fuera un poco difícil de respirar. Cuando empezó a ver cómo algunas de las rocas y formaciones metálicas habían sido lijadas hasta quedar lisas y planas, ya no lo dudó.

Pronto, el equipo rechazaba enemigos de izquierda a derecha, y se estaba acostumbrando a hacerlo. Char encontró que los Paras caían fácilmente con un simple ataque de Ascuas, mientras que Saura encontró que la mayoría de los Geodude no se recuperaban de ser apenas azotados con sus cepas. Ray tuvo momentos difíciles ya que la mayoría de las criaturas de roca podían hacer tierra sus ataques eléctricos, pero podía paralizarlos algunas veces para echar una mano, y era fácilmente capaz de derrotar a los Golbat y Zubat que los molestaban.

Pronto, sin embargo, el equipo se encontró con su desafío más duro hasta entonces: un Graveler.

—Oh, vaya —dijo Saura después de haber visto al adversario—. Creo que voy a necesitar algo de ayuda con este...

Char estudió al Graveler mientras estaba firme ante ellos. La criatura se asemejaba a una gran roca viviente, completa con brazos y piernas. Tenía al menos tres veces su propio tamaño. Incluso en comparación con algún otro de los Pokémon de roca como Onix, era un extraño espectáculo para la vista.

El Graveler les devolvía la mirada, esperando que los intrusos hicieran el primer movimiento.

—¿Crees que puedas lograr hacer una Energibola? —sugirió Char.

—Quizá —respondió Saura—. Pero no queremos agobiarlo con energía. Podría autodestruirse frente a nosotros, ¿o no?

—Cierto... —murmuró Char—. Eh... ¿podrías probar un Rayo Solar? ¡Eso probablemente lo derribe de un golpe!

—¿Dónde está el sol? —dijo Saura—. Podría intentar usar mi propia energía, pero sin el sol aquí para ayudar, no creo que funcione con un solo golpe.

—Eh... ¿qué tal si lo envuelves, para que todos podamos atacar?

Saura se mordió el labio—. Eso es muy riesgoso —dijo él—. No siempre puedo retener cosas en el primer intento, especialmente si son... ya sabes... ¡así de grandes!

Char frunció el ceño—. Ray, ¿tienes alguna idea, además de solo atacarlo de frente?

En lugar de responder, Ray puso su propia idea en marcha. Retirándola de la bolsa, arrojó una semilla al Graveler. La bestia de roca hizo una mueca mientras veía el objeto acercarse, pero no pensó en esquivarlo. Cuando lo acertó, un intenso destello blanco iluminó la cueva por una fracción de segundo, y la bestia cayó sobre su espalda, inmóvil. Ray había usado una Semilla Sueño.

—¡Jajá! ¡Funcionó! —exclamó Ray—. Problema resuelto. ¡Está dormido!

—Hmm, ¿estás seguro de que eso fue una buena idea? —preguntó Char—. Deberíamos guardar esas cosas para cuando en verdad las necesitemos. Podríamos al menos haber intentado pelear contra él y aprender cómo actúan, ¿verdad? Eso es lo que Scythe nos habría dicho.

—Tienes razón —dijo Ray—. Lo siento, debí habértelo preguntado primero...

—Está bien —dijo Saura—. Tenemos más de esas semillas. Está dormido ahora, así que sigamos adelante...

El grupo se deslizó cuidadosamente pasando al monstruo durmiente e ingresó al siguiente angosto pasillo...

... y se encontraron inmediatamente cara a cara con un segundo Graveler.

Este era un poco más grande que el anterior, y no parecía ser igual de paciente. Emitió un extraño gruñido hacia el equipo que casi sonó como un maligno ronroneo, y pareció como si estuviera a punto de atacarlos en cualquier momento. Para hacer las cosas incluso peores, el suelo se había vuelto más rocoso y desigual en la nueva área, y las estructuras metálicas que sobresalían de las paredes empezaron a parecer puntiagudas trampas mortales...

—Oh, genial —murmuró Saura—. ¿Ahora qué? ¡¿Qué hacemos?!

—¡Solo atáquenlo! —ordenó Char, la llama de su cola ya lo suficientemente intensa para iluminar la habitación entera—. ¡Se nos ocurrirá algo!

El grupo le siguió; dejarían que sus instintos de batalla tomaran el control, y esperarían lo mejor.

Saura, siendo el luchador más efectivo contra Pokémon de roca, se adelantó para iniciar la batalla. Brincó en el aire, extendió sus cepas, y las bajó con fuerza sobre la bestia. El Graveler se tambaleó por el golpe, retrocediendo un par de pasos. Saura siguió con soltar un torrente de semillas, las cuales acertaron el cuero de la bestia a velocidades increíbles y erosionaron la capa más exterior de su piel rocosa.

El Graveler se puso furioso. Soltó un fuerte rugido, lanzándose hacia Saura. Actuando con rapidez, Char envió la mejor columna de flamas que pudo reunir directo a la cara del Graveler, causando que se detuviera en seco y aporreara el aire ciegamente.

Para no quedarse atrás, el Graveler formó un poderoso puño y lo atestó en el suelo, mandando a volar fragmentos de rocas y piedras por todos lados y creando una onda de choque que pudo haber sacudido la cueva entera. El terremoto les tomó completamente por sorpresa a Char y a Ray, haciéndoles perder el equilibrio. Char se golpeó brutalmente contra el suelo, sintiendo el ligero cosquilleo de la grava errante cayendo sobre él mientras gemía y se tomaba un momento para descansar. Cuando intentó levantarse de vuelta, encontró que no podía hacerlo bien al comienzo; el efecto le había dejado demasiado agitado y desorientado, y le había inducido también una seria jaqueca.

Gruñendo con determinación, Saura había mandado una vez más un aluvión de semillas al enemigo, pero el Graveler evitó cada una de ellas.

—Aww... si solo hubiera una forma de hacer este ataque más preciso —murmuró Saura para sí.
Mientras Saura se paraba ante la base de la bestia e intentaba considerar con prontitud su siguiente movimiento, una voz sonó desde detrás de él.

—¡Cuidado, Saura! —exclamó Ray—. ¡Ahí voy!

Saura obedeció. Saltó a un costado, dando a Ray espacio para correr hacia la bestia. Saura notó cómo la punta de su cola estaba resplandeciendo con fuerza, ya que Ray había concentrado suficiente energía dentro de ella para darle la fuerza del acero. Brincó y realizó una muy impresionante voltereta en el aire, dándole al monstruo de roca con su brillante cola y realmente cortando a la bestia, dejando una enorme grieta al lado de su cara. Luego descargó una oleada de electricidad en ella, esperando paralizarla, pero fracasó. Aterrizó en sus pies y rápidamente inspeccionó el efecto del ataque: había hecho contacto, pero la bestia ni parecía estar fastidiada.

—¡Vaya! —gritó Ray—. ¡Esta cosa es imposible!

Rugiendo como nunca antes, el Graveler pegó el suelo nuevamente, causando otro terremoto y lanzando a Ray al aire. Char también perdió el equilibrio por segunda vez y se tumbó sobre su costado.

—¡Uf! ¡Deja de hacer eso! —suplicó Char, haciéndose un ovillo en el suelo por un momento y sosteniendo su palpitante frente con sus garras.

Saura no podía soportar ver a sus amigos sufrir a merced de los terremotos—. ¡Voy a terminar con esto! —declaró—. Solo denme tiempo para acumular una buena bola de energía. ¡Cúbranme!

—¡No estoy seguro de que podamos! —exclamó Char, poniéndose de pie pero tambaleándose mientras intentaba caminar. Decidió ponerse a cuatro patas.

—¡Char! ¿Puedes hacer una buena pantalla humo? —preguntó Ray mientras cargaba su cola nuevamente para otro ataque de acero—. ¡Si pudieras hacerla, debería darle a Saura todo el tiempo que necesita!

Char enfrentó al Graveler, midiendo las probabilidades de que una pantalla humo fuera efectiva. La bestia pareció mucho más grande que antes, ahora que él estaba agachado cerca del suelo... Pero sabía que su cráneo probablemente se partería en dos si la cosa causaba solo un terremoto más. Tenía que darle un intento mientras todavía tenía la oportunidad. El Graveler parecía más concentrado en Ray por el momento, que estaba bailando a su alrededor justo fuera de su alcance.

—Lo intentaré —determinó Char, preparando su fuego.

Char se abalanzó hacia adelante lo más rápido que pudo, esperando alcanzar directamente la cara del Graveler y escupir la nube de humo para confundirlo... Desafortunadamente, no captó el momento en que la cosa había empezado a atacar por su cuenta.

Mientras iba a la carga, se dio cuenta demasiado tarde que el Graveler estaba viniendo directo hacia él. Había escondido sus brazos y piernas y empezado a rodar hacia adelante.

Por un momento, Char simplemente observó horrorizado cómo la gigante roca se cernía sobre él. Era demasiado tarde. No había nada más que él pudiera hacer.

Char emitió un silencioso grito mientras su cuerpo entero era aplastado bajo el peso del Graveler. Sacudió su sentido entero de existencia, haciendo apagar por un momento cada sentido que tenía por pura sobrecarga. Incluso su visión pareció destellar blanco bajo sus párpados cerrados mientras el ataque golpeaba.

Estuvo terminado en una fracción de segundo, pero cuando finalizó, Char se sintió adormecido e inconsciente. Estaba seguro de que algo en su cuerpo se había roto. Lo que más parecía dolerle era su pierna, habiendo estado yaciendo en una roca deforme cuando el Graveler había rodado a través de ella. Intentó moverla, pero encontró que el músculo de su pantorrilla había sido desconectado del miembro. Estaba lisiado.

... Y luego...

Un repentino destello de luz llenó la habitación.

El Graveler ya no se movía. De hecho, estaba fuera de combate, yaciendo en una pequeña zanja inclinada en el suelo cerca de la pared más alejada. Ray estaba junto a la bolsa, de donde había sacado y usado otra Semilla Sueño... aunque un segundo demasiado tarde.

Char apenas podía siquiera ver a sus amigos mientras acudían en su ayuda. Estaba demasiado oscuro; la llama de su cola apenas estaba ardiendo.

—¡Esa cosa... te aplastó! —gimió Saura, corriendo hasta él—. ¡Esa cosa te aplastó! No pudimos detenerla a tiempo... ¿Puedes... hablar? ¿Te puedes mover? ¡Por favor dime que estás bien! ¡Di algo!

—Estaré bien... —consiguió jadear Char, dejándose estar lánguido en el suelo—. Solo rodó sobre mí. No era lo suficientemente grande para aplastar algo, creo... Solo... consígueme unas cuantas bayas aranjas más, ¿por favor?

... ... ...


Habiendo encontrado una grieta en la pared cercana para esconderse de los monstruos, y habiendo ayudado a Char a arrastrarse dentro, el equipo se sentó una vez más a recuperarse. Char devoró incluso más bayas de la bolsa, agradecido por el maravilloso alivio del dolor que traían y por la forma en que gradualmente empezaban a hacerle sentirse vivo y sano de nuevo. Estuvo muy agradecido de que el equipo hiciera el punto de traer suficiente comida–especialmente las maravillosas bayas azules–para que les durara por días. La anomalía temporal, también, ayudaba a que se recuperase incluso más rápido; su peor dolor, la fractura en su pierna, empezó a esfumarse eventualmente mientras su cuerpo enmendaba el hueso roto que había sufrido.

—Vaya... ¡esos Graveler! —dijo Ray, comiendo algo de fruta disecada de la bolsa—. No... sé si somos lo suficientemente fuertes para derribarlos.

—Si Scythe estuviera aquí, él nos diría cómo vencerlos —dijo Saura con tristeza—. Pero parece que no podemos descifrarlo por nuestra cuenta. Tal vez... tienes razón. Si es que cada batalla con un Graveler ha de terminar como... como esa...

—Quizá solo necesitamos aprender algunas técnicas más —ofreció Ray—. Les contaré algo, cuando aprendí el truco Cola Férrea, hizo que pelear contra Pokémon roca fuera mucho más fácil. Antes de eso, era prácticamente impotente ante ellos. Estoy seguro de que hay un montón de otras maneras de derribar a estas cosas. Solo tenemos que aprenderlas. Todos nos hemos memorizado la red de debilidades de los Pokémon... pero quizá eso no sea suficiente. Deberíamos ir con Domo y aprender más técnicas de batalla.

Un momento de silencio. Char podía sentir que los espíritus estaban bastante bajos. A pesar de todo lo que habían pasado, estaban empezando a ver que aún eran un equipo relativamente débil e insuficiente.

—Entonces... —murmuró Saura, mirando el suelo—. ¿Vamos a... usar la Fugaesfera ahora?

—¡Ni de broma! —respondió Char, escupiendo accidentalmente una semilla de aranja de su boca—. ¡Ya bajamos cuatro pisos! ¡Esto no estará acabado hasta que los tres nos desmayemos! Y por la forma en que esto se ve ahora, estamos muy lejos de que eso pase. Todavía tenemos un montón de suministros y bayas... ¡vamos a continuar avanzando hasta que no podamos ir más!

—¡Estoy de acuerdo! —replicó Ray—. Esta es una experiencia de aprendizaje. Si tenemos que aprender de la manera difícil... eso está bien. ¡Pero no nos podemos rendir ahora! Siempre y cuando nos apoyemos unos a otros, tenemos oportunidad.

Saura sonrió—. Sí, tienes razón —dijo él—. No podemos abandonar ahora. Solo estaba... ya saben... asegurándome de que... todos coincidíamos.

Mientras Char se preparaba para morder lo que se había convencido sería su última baya esta vez, algo inusual captó su atención.

—Oigan —interrumpió Char, desviando su atención hacia la parte más profunda de la grieta en la que estaban sentados—. ¿Es eso... nuestro?

—¿Es nuestro qué? —preguntó Saura, intentando ver lo que estaba indicando.

—Eso —dijo Char, señalando en la esquina—. Hay una esfera allí.

Sin esperar una respuesta, Char se levantó y se acercó a la extraviada esfera. Estaba casi calzada entre una roca y la pared, haciéndola difícil de encontrar excepto por la forma en que relucía en la luz de Char. Char la agarró, sacándola fácilmente de su posición.

“Esta es una Evadesfera”, dijo la esfera. “¿Activar?”

“Eh... ahora no”, replicó Char. La esfera no dijo nada más.

—Vaya, eso no es nuestro, ¿o sí? —dijo Saura sorprendido—. ¿Estaba ahí tirada?

—¿Qué tipo de esfera es esa? —preguntó Ray con curiosidad—. ¿Es útil?

—No lo sé —admitió Char—. Es una Evadesfera. No tengo idea de lo que esas hacen.

—Hmm, yo nunca he usado una de esas tampoco —dijo Ray—. ¡Pregúntale lo que hace!

—¿Qué?

—La mayoría de las nuevas esferas están codificadas con información —dijo Ray—. Pregúntale cómo funciona, y debería decírtelo.

Char intentó comunicarse telepáticamente con la esfera una vez más. Admitiéndolo, siempre le hacía sentirse un poco tonto hablar con un objeto inanimado.

“Eh... Evadesfera”, preguntó Char en silencio, “¿qué es lo que haces?”

“Las Evadesferas estimulan los instintos de batalla del usuario”, explicó la esfera. “Tras la activación, el usuario se volverá temporalmente más adepto a esquivar los ataques enemigos. Dependiendo del usuario, el efecto dura desde diez minutos hasta cuarenta minutos”.

Repitió la información en voz alta.

—Suena útil —dijo Ray—. ¡Ponla en la bolsa! Apuesto nos vendrá bien más adelante. Aunque... hace que me pregunte cómo ha llegado hasta aquí...

Las sonrisas del equipo desaparecieron repentinamente, y un oscuro silencio siguió.

Había, después de todo, solo una razón para que un objeto yaciera por ahí en el interior de una mazmorra misteriosa como esta. Era una muy importante lección que Scythe les había enseñado hacía semanas atrás...

Cuando fracasas en una misión en una mazmorra misteriosa, hay una probabilidad... una muy alta probabilidad, de que... muchos de tus objetos no sean expulsados de la mazmorra contigo. Serán engullidos por la anomalía espacial, esparcidos por la mazmorra para que futuros equipos los encuentren.

... Y a veces, si es que Arceus estaba especialmente enojado contigo, podías incluso perder la bolsa completa. Todos tus suministros... el equivalente a una semana de ingresos... estarían completamente perdidos.

Era un repentino y brutal recordatorio de que sí había un precio en aprender de la manera difícil.




Área de Descanso de la Fisura Hierro



Con una resolución más grande que nunca antes, el equipo buscó incluso más profundo en la mazmorra. Temiendo por sus vidas y también por la seguridad de su bolsa de objetos, optaron por jugar juegos de sigilo en lugar de atacar a cada Pokémon con que se cruzaban. Pero con una llameante cola en medio de completa oscuridad, no era demasiado fácil para Char permanecer escondido, incluso cuando intentaba atenuar la luz al sostenerla en sus manos. Un par de veces, el equipo se encontró huyendo de los Pokémon más poderosos para sacárselos de encima, y siempre era un desafío mantener el equilibrio entre la grava y no separarse en los estrechos pasadizos.

Por alguna razón, los Pokémon salvajes nunca los perseguían al bajar las escaleras al siguiente piso.

Luego de evadir a un Onix joven, el grupo emergió en el octavo piso subterráneo. La serpiente de roca rugió hacia ellos una última vez mientras se paraba en la parte superior de las escaleras y los observaba escaparse.

Char se detuvo para recuperar el aliento—. ¿Están todos bien?

—Estamos bien —reportó Saura—. ¿Qué es esto, el piso nueve? Hemos recorrido mucho.

—Y apenas usamos objetos en los últimos cuatro pisos —agregó Ray—. Estamos haciéndolo muy bien. También... espera. ¿Qué es esto? ¡Vaya! ¡Miren hacia allí!

Esperando otro sistema de complicados corredores y crueles monstruos, el equipo estuvo sorprendido de encontrar algo completamente diferente ante ellos. Una solitaria habitación, con la forma de un pacífico domo pequeño, diferente a todo el terreno circundante. Había algo como un enorme cristal incrustado en el techo de la habitación que actuaba como fuente de luz, iluminando la cámara con un misterioso resplandor anaranjado.

Pero el más prominente e interesante rasgo de esta habitación era la muy grande estatua de hierro, representando a un Kangaskhan, posicionada en el centro. Parecía observar al grupo con una cálida y tierna sonrisa mientras entraban...

—¡Impresionante! —exclamó Ray, corriendo hasta la estatua de Kangaskhan e inspeccionándola—. ¿Saben lo que es esto?

—¿Un... Kangaskhan? —adivinó Char.

—Recuerdo haber escuchado sobre estas antes en el Equipo Franjas, pero vaya, ¡nunca había visto una por mi cuenta! —continuó Ray—. ¡Esta habitación debe ser el área de descanso! Es una habitación en medio de una mazmorra misteriosa que de alguna forma no es afectada por la maldición. ¡Podemos quedarnos aquí por el tiempo que queramos, y nada vendrá a molestarnos! ¡Vaya, escuché que estas habitaciones solo existen cerca del final de las mazmorras más extensas que han sido exploradas exhaustivamente, pero en ninguna de las que he estado!

—Interesante —dijo Saura—. Me estaba poniendo un poco hambriento, por aquí. ¿Qué les parece si nos detenemos a comer?

El equipo no desperdició tiempo en asentarse a los pies de la estatua y sacar la comida.

—Hmm... ¿pero por qué una estatua de Kangaskhan? —preguntó Char, pescando una pera del cúmulo de comida—. ¿Cómo llegó eso aquí, para empezar?

—Oh, creo que es algo que los exploradores utilizaban para marcar las zonas seguras que encontraban —especuló Ray—. Tiene algún significado simbólico, supongo, como el amor y la protección de una madre o algo así.

—¿Cómo llegó eso aquí? —preguntó Saura—. ¡No puedes simplemente transportar una estatua a través de una mazmorra de esa forma y dejarla por ahí!

—Sabes, no tengo idea —se rio Ray—. ¿Tele transportación, tal vez? Quizá un psíquico lo llevó a cabo. No lo sé... comamos.

Saura estaba a punto de morder una manzana grande, cuando algo captó su atención...

—Ray, ¿estás seguro de que no seremos molestados aquí? —susurró Saura.

—Eh... sí —dijo Ray, masticando su comida—. ¿Por qué?

—Porque... creo que algo está viniendo.

El grupo quedó en silencio. Sí, había sonidos viniendo de la entrada de la habitación. Voces, incluso. Voces de Pokémon.

“¡Vaya! ¿Quién podrá ser?”, se preguntó Char. “¿Un equipo diferente? ¿Por qué estaría otro equipo aquí? ¿Es que metimos la pata en el registro o algo? ¿O tal vez sea el Equipo Remordimiento viniendo a verificar nuestro progreso?”

Pero, de todas las cosas en el mundo que Char estaba esperando ver entrar en la habitación, nunca hubiera adivinado cuáles dos Pokémon estaban ahora acercándose a ellos.

Char y Saura contuvieron el aliento cuando reconocieron a los visitantes que invadieron de repente el área de descanso. Un Croagunk, seguido de cerca por un Seviper, deambuló en la habitación. Algo chasqueó en la mente de Char, e instantáneamente los reconoció como los dos ladrones con quienes se había encontrado en su misma primera misión como un Equipo de Resistencia.

“¿Qué... en el nombre de...?” se preguntó Char, olvidándose del nombre de quien se suponía tenía que jurar. “Estos dos... ¿Por qué están ellos aquí?”

—¡Los encontramos! —siseó el Seviper triunfante—. Esa no fue una mazmorra agradable por la que perseguirles. Están volviéndose bastante fuertes si es que pueden manejarse este lugar.

—Je je, tonterías —agregó el Croagunk—. Fue fácil. Desagradable, pero fácil. Pero sabíamos que los alcanzaríamos en la zona segura si nos apurábamos.

Char dejó caer su comida y encaró a los intrusos. No sabía realmente qué esperar de ellos, pero, de cualquier modo, se preparó para una batalla.

—Equipo X —les gruñó Char, recordando el nombre por el cual se hacían llamar antes en el escondite en las Cataratas Empíricas—. ¡¿Qué están haciendo aquí?!

—Char, ¿reconoces a estos tipos? —preguntó Ray con sorpresa.

—Sí —respondió Char con rudeza—. Estos tipos son ladrones. Vaciamos uno de sus escondites una vez, ¡y ahora están buscando venganza!

—Je je, ¿eso es todo? —dijo el Croagunk perplejo, dando un par de pasos más hacia el equipo—. ¿Es eso lo que piensas que somos?

—¿Qué hay de malo con ser ladrones? —dijo el Seviper con frialdad—. ¡Los Equipos de Resistencia tienen que ganarse la vida de alguna forma!

Esa línea tomó a Char completamente con la guardia baja.

—¡¿Qué?! —él y Saura escupieron casi al mismo tiempo.

—Escuchen —dijo el Croagunk—. Les seguimos hasta aquí porque necesitamos hablar con ustedes en privado, en algún lugar... pero sin ese Scyther alrededor, ¿ven? Les esperamos, pero él siempre iba con ustedes en las misiones, así que nunca pudimos acercarnos. Pero ahora, están solos, y es tiempo de que tengamos una pequeña charla.

Saura frunció el ceño, claramente sin seguir lo que estaban diciendo—. Bueno, ¡escúpanlo! —espetó él—. Nos tienen donde nos quieren. ¡¿Qué es lo que quieren?!

—Escuchen, y escuchen con cuidado, ustedes tres —siseó el Seviper astutamente—. Sé que no tuvimos el mejor comienzo en la cascada. Ese Scyther nos malinterpretó, como ven. No somos tipos malos. De hecho... ¡somos sus aliados!

—Sí —continuó el Croagunk—. Este es Seviper, y yo soy solo Croagunk. No nos molestamos con todo eso de los sobrenombres, como ven. Juntos, somos el Equipo X, un Equipo de Resistencia independiente. Ahora, les hemos visto viajando por ahí, y sabemos que tienen conexiones con una extensa red de fuerzas de resistencia en esta área...

Char y Saura se tensaban a medida que Croagunk se acercaba más con cada paso, una confiada y malvada expresión extendida en su rostro.

—... y queremos entrar.

Char tragó saliva. ¿Lo decían en serio?

—Tenemos información que podría ayudar a hacer severos golpes contra el Maestro —dijo Seviper—. Necesitamos confiar esta información a alguien. Alguien... que tenga el poder para hacer algo al respecto. Es por eso que necesitamos que ustedes nos lleven a su base, y nos dejen unirnos a ustedes.

No podían.

—Y no podemos tomar un no por respuesta —croó Croagunk—, así que si es que están pensando en rechazarnos, olvídenlo. Operar independientemente sin la seguridad de su base se está volviendo peligroso, especialmente con todas las fuerzas en esta área hoy en día. ¡Necesitamos un lugar para quedarnos!

—Hmm —dijo Ray de repente—. ... ¿Qué hay para nosotros?

Char sintió su mandíbula caer cuando escuchó la pregunta de Ray. ¿Cómo podía Ray estar confiando en estos... estos siniestros bandidos? Intentó responder, pero parte de él quería escuchar la respuesta. Saura estaba sufriendo un conflicto similar.

—Bueno, como tus amigos probablemente vieron cuando visitaron nuestra humilde morada, somos... bastante ricos —dijo Seviper con una sonrisa—. Llévennos, y les daremos un considerable... montón de dinero.

—Hmm, bueno, sí estamos un poco cortos de fondos por el momento —dijo Ray, frotándose el mentón—. ¿Cuánto dinero?

—Cuatro millones de Poké —proclamó Seviper—. Cuatro millones de Poké, para ustedes gratis, si nos dejan entrar en su base.

—Hmm... ¿Conseguiremos el dinero primero? —preguntó Ray—. ¿O... después de terminar nuestra parte del trato?

—Si lo prefieren, les daremos con gusto un pequeño pago inicial —dijo Seviper—. Entonces... ¿aceptan, o no?

—Hmm, me gusta su oferta —dijo Ray—. Pero... ¿les importaría si tengo una charla rápida con mi equipo en privado? Tenemos que discutir algunos de los... términos... de este acuerdo.

Croagunk hizo una seña con la mano, y los tres se retiraron rápidamente al lado opuesto de la estatua de Kangaskhan.

—¡¿Qué hacemos?! —soltó Ray en un susurro—. ¡Estos tipos están locos! Están tratando de engañarnos, ¡y ni siquiera están intentando ser creíbles!

—Me tuviste preocupado por un momento —admitió Char—. ¡Pensé que estabas hablando en serio!

—No, solo intentaba hacerles pensar que cooperaríamos —dijo Ray—. De otra forma... no sé qué nos estarían haciendo en este momento.

—De acuerdo, tengo un plan —dijo Saura—. Ray, tú hablas con ellos otra vez. Char irá a agarrar la bolsa. Tan pronto como la tenga, corremos. No nos podrán encontrar si nos adentramos más en la mazmorra.

—Suena bien por mí —dijo Char, negando con la cabeza— Vaya... ¿El Equipo X? ¿Aquí? ¿Y ahora? Sabía que volverían por nosotros algún día, pero... ¡no de esta forma!

—Bueno... —dijo Ray, andando de vuelta alrededor de la estatua y hablando al Equipo X—. Lo hemos pensado, e hicimos una decisión.

—Espero que por su bien sea la correcta, je je —dijo Croagunk—. Escúpelo.

—Aceptamos su propuesta —dijo Ray—. Con una condición.

Croagunk croó, levantando una ceja—. ¿La cual es?

—¡Corremos! —exclamó Ray.

Sin perder un segundo, Ray pivotó y corrió del equipo venenoso con sorprendente agilidad. El resto de su equipo estaba unos cuantos pasos frente a él, dirigiéndose al arco que los llevaría más adentro en la mazmorra.

—¡¿Oh, así es como lo quieren?! —rugió Croagunk con rabia, corriendo detrás de él para entregar una Puya Nociva—. ¡Malditos tramposos! ¡Si ese es el caso, tendremos que hacer las cosas de la manera difícil!

—Croagunk, es suficiente —dijo Seviper rápidamente, deteniéndolo—. Ya han cruzado el punto sin retorno, no podemos alcanzarlos ahora.

Era cierto. Los tres se habían escapado. Croagunk observó con desesperanza cómo los tres desaparecían en el siguiente túnel. Si quería seguirlos, tendría que hacer cara a la segunda mitad de la mazmorra.

—Bueno, ese fue un miserable fracaso —gruñó Croagunk—. ¡Te dije antes que esto no iba a funcionar!

—No podemos solo rendirnos y llamarlo un fracaso —dijo Seviper, negando con la cabeza—. Debemos intentarlo de nuevo.

—¡¿Intentarlo de nuevo?! ¡Yo no iré ahí! —bufó Croagunk—. Tuvimos suficientes problemas solo para llegar hasta aquí. ¡¿Sabes lo que vive ahí abajo?! ¡No podemos pelear contra Steelix! ¡No por nuestra cuenta!

—Cierto, cierto —dijo Seviper—. En este caso, nos marchamos, y lo intentamos nuevamente más tarde. La próxima vez, lo tendremos. La próxima.

El Equipo X se dio vuelta y comenzó su travesía para salir de la mazmorra.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#59
Aqui estoy comentando de nuevo :)


Parece ser que su primera misión se esta volviendo mucho mas complicada de lo que planearon Char, Saura y Ray. Menos mal que empacaron muchos objetos curativos.


WillChar96 dijo
Cita:
Y lo que sufre Char ahora no se compara con lo que pasa después (?).


Tenias razón, lo que sintió Char bajo la lluvia no fue nada en comparación con lo que le paso con el Golbat chupasangre y esa mole del Graveler. Pobre Char :d

De verdad que las bayas Aranja te salvan en las misiones, son un verdadero salvavidas...pero aun es extraño que en los juegos Mundo Misterioso te curan 100 PS, mientras que en los demas solo curan 10 PS.

Oh, la entrañable estatua de Kanghaskan, si estas en una mazmorra complicada, el encontrar una de estas te dice que falta poco para el final...y que el camino sera mucho mas difícil...

Jaja el equipo X debió quedar bastante molesto. Arriesgaron su vida en esa mazmorra para alcanzar a los protas pero se les escaparon.

De todas maneras, fue un gran capitulo, y como ya es habitual, me a dejado con el suspenso por saber como acabará esta misión.


"Puede que existan pokemon superiores a los mios, pero aun asi, yo prefiero a mis viejos camaradas de equipo"














#60
Mmm… la verdad es que si una frase corta la lectura es porque no está bien. Estamos acostumbrados a leer misterioso como adjetivo y aquí lo usas como sustantivo… quizá a mi me ocasionó ese efecto y no a todos pero creo que estás haciendo redundar demasiado. Pones “aquel misterioso” cuando podrías poner directamente “aquel”… pero bueno, quizá es como dices tú :P No voy a discutirte mucho porque estás por encima de mi en ortografía xD

Esos Zubat xD No harán daño a nadie acabando con uno, a ver si libran al mundo de esa maldita plaga xD

Fue genial la descripción del Rayo Confuso. Maldito ScytheRider, cómo se las ingenia para dejarnos pasmados u.u

Mmm, según las cuestiones del juego no debería poder paralizarse si es que ya está envenenado… en ese caso sólo Golbat hubiera quedado paralizado. Bueno, como que da igual… físicamente sí podría tener ambos estados.

Pss dice que Ray puede paralizar a los pokémon de tierra pero ellos tampoco deberían poder ser paralizados… Bueno, supongo que el autor se rige más por las leyes físicas que por las del juego.

Lo que no me gusta de Ray es que toma poco en cuenta las decisiones de los demás… mira que hacer todo sin decirles…

Maldito Equipo X… fuck… hay un Steelix ahí debajo x.x Sí que se les va a complicar, el único que tiene ventaja es Char que es el más lastimado. Bueno, estoy ansioso por ver que sigue las partes de las mazmorras son muy geniales, llenas de acción y riesgo... nunca sabes con qué te saldrá ScytheRider u.u ¡Nos leemos pronto!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.