Foros de Centro Pokémon
Archivo histórico
Estás viendo el archivo de los foros de Centro Pokémon. Ya no se pueden crear temas, responder ni iniciar sesión.
#61
Kasper:

Hola de nuevo, Kasper :).

La verdad, cuando dije que "no se compara a lo que pasa después", no me refería a ese capítulo, sino a los siguientes, especialmente uno de los finales :O -spoiler alert (?)-

A mi me impresionó bastante todo lo que logró sobrevivir Char xD. Imagínate, lo aplastó un GRAVELER.

Es extraño, sí, pero como que no podían agregar cosas humanas como las pociones, entonces pusieron a la baya aranja como salvavidas.

Justamente porque se ponía más difícil no me alegraba tanto de ver la estatua de Kanghaskan... Pero era un aliviopoder guardar la partida al menos.

Uuf... El Equipo X (incluso si leíste los capítulos originales que van por el 70) son muy misteriosos. Te puedo jurar que todavía no se sabe qué es lo que planean. Aunque yo tengo unas cuantas teorías xD.

Bien, aquí traigo como termina la misión. Puedes esperar que suba el siguiente capítulo el próximo domingo, 1 de diciembre.

Gracias por seguir leyendo ^^

Demian:

Tal vez estoy utilizando un sustantivo como adjetivo, pero a mí me pareció era que "aquel" funcionaba como sustantivo, y "misterioso" era su adjetivo calificativo en este caso. ¿Encima de ti en ortografía? ¿Qué te hizo llegar a esa conclusión? xD.

Zubats, Zubats everywhere (?).

Esa fue una de mis escenas favoritas, la del rayo confuso... Este autor es una fuente interminable de cosas increíbles (?).

Hmm, eso tal vez se aplicaría a los juegos de Pokémon principales, en donde no se puede tener más de un estado de una vez. Pero creo que en Mundo Misterioso los estados se sumaban, o sea que podías estar envenenado, paralizado, quemado, congelado y confundido a la vez xD. Creo que era así.

La verdad dijo que puede paralizar a Pokémon de Roca, tales como Onix o Rhyhorn; pero si tienen como segundo tipo el de Tierra, creo que ya no puede hacerlo (Graveler, Geodude).

Tengo que aclarar algo xD. Como yo nunca he visto que los nombres de las especies de los Pokémon se pluralicen en los juegos, supongo que cuando hablo de varios de la misma especie, sigo poniendo el nombre sin la "s" que denota plural. Por ejemplo, pongo "había varios Geodude", en lugar de "había varios Geodudes". No hay una razón específica para esto... Lo mismo con la palabra "Pokémon": pongo "los Pokémon salvajes" en lugar de "los Pokémons salvajes". Por eso, cuando puse "¡No podemos pelear contra Steelix!" quise decir que había varios Steelixes ahí abajo. Y creo que eso le da otro giro a las cosas xD.

Bien, si dije que el capítulo anterior era el más largo hasta ahora, este capítulo tiene 9.000 palabras O__O. Planeo postear el siguiente el próximo domingo, 1 de diciembre (si quieres ver el nombre del capítulo, lo puse en el índice).

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





27. Capítulo 24: Derrota Victoriosa



Spoiler

Capítulo 24



Fisura Hierro P-8



Con su periodo de descanso siendo interrumpido, el equipo empezó a sentirse un poco cansado y hambriento mientras continuaban por las catacumbas. Los Pokémon hostiles se estaban volviendo ridículamente numerosos, y había siempre más esperándoles a la vuelta de cada esquina...

Y luego los Aron empezaron a aparecer, y supieron que las cosas no se iban a poner más fáciles. Los pequeños roedores blindados eran una gran molestia de la que defenderse; atacaban al estilo todo o nada con cabezazos y saltos, usando sus acerados cuerpos como armas contundentes para atacar ferozmente al equipo. Lo que hacía que fueran más difíciles de pelear que los Rattata, sin embargo, era que sus armaduras de acero parecían hacerles insensibles a cualquier daño.

Char se encontró a sí mismo en punto muerto con un Aron. Lo había desafiado en una batalla, pero pronto encontró que era un rival muy difícil de vencer. Luego de una dolorosa riña que le dejó con algunos moretones, se retiró para recuperar el aliento y para descifrar qué haría como siguiente movimiento.

“Los ataques físicos no le hacen nada”, se recordó a sí mismo Char. “Solo mi fuego parece hacerle algo de daño. ¡Tengo que mantenerme a distancia e intentar quemarlo!”

Aunque la criatura era lenta y fácil de dejar atrás, Char no quería ser perseguido a lugares que no estaba mirando. Sabía que podía tropezarse en alguna inconsistencia en el suelo en cualquier momento, o posiblemente aporrearse la cabeza con una protuberancia metálica que había sido limada hasta ser una cuchilla por los Aron.

—Bien, este está fuera —reportó Ray desde el otro lado de la habitación luego de haber noqueado a un segundo Aron—. ¿Necesitas algo de ayuda?

Char no respondió. No, no quería ayuda. Quería tener a este completamente para él solo. Sus instintos insistían. Había sido una carga por casi el viaje entero, y quería demostrar su fuerza solo una vez...

Char lanzó ascuas a la pequeña criatura, asegurándose de extender su ataque a lo ancho para hacerlo más difícil de esquivar. Pero no pudo contenerse, y su ataque se tornó en un lanzallamas en toda regla. El pasadizo de la cueva se llenó de luz mientras el fuego de Char estallaba por el aire, las flamas enturbiándose y ondeándose contra las rocas...

Cuando Char pausó para respirar, el Aron todavía estaba de pie, una negra marca de quemadura grabada en la roca bajo sus pies y a través de las paredes cercanas. La cosa parpadeó como para quitarse el humo de sus ojos, y luchó para mantenerse de pie...

Pero luego, con un bramido de furia, se abalanzó hacia adelante nuevamente. Char retrocedió ante la visión de verlo venir, habiendo creído que de seguro habría sido debilitado por el ataque. Antes de que pudiera hacer algo, el Aron saltó y atropelló a Char de cabeza, derribándolo y mandándolos a ambos deslizándose por el suelo. Char intentó sacarse la cosa de encima, pero era increíblemente pesada, y luchaba ferozmente para mantenerse enganchada. Char retrocedía cada vez que la pequeña boca dentada bajo el casco de la criatura arremetía contra su pecho, esquivándola por milímetros.

Incapaz de liberarse, y empezando a entrar en pánico, Char sintió que sus instintos le decían que hiciera algo que nunca había hecho antes. Devolvió los ataques del Aron, arremetiendo con sus propias fauces y mordiendo su pata delantera. El poderoso sabor a acero llenó su boca, pero mordió lo más fuerte que pudo... y se dio cuenta de que no eran sus dientes lo peligroso, sino el calor interno de su cuerpo. El Aron gritó con repentina agonía, su pierna quemándose a una temperatura para la que su cuerpo jamás fue hecho. Mientras Char mantenía sus dientes apretados, creyó que incluso podía sentir la armadura de acero de la criatura empezando a licuarse y volverse maleable entre sus fauces...

Después de varios segundos de tener al Aron como rehén, se agitó y luchó y golpeó a Char en la cabeza, escapándose de su agarre. Char estuvo asombrado cuando vio el resultado: ¡la pata del Aron estaba al rojo vivo! Pero aún no estaba fuera de combate. Mientras Char se ponía de pie una vez más, el Aron saltó de nuevo y le entregó un poderoso cabezazo al pecho, evitando que recuperara el equilibrio y enviándolo a toda velocidad de cara contra una fisura llena de grava cercana. Él rugió ante la repentina conmoción de tener docenas de rocas cubriendo y colisionando con su cara, y sintió su nivel de energía empezar a caer de nuevo.

“No, yo no seré derrotado por una pequeña rata, incluso cuando sí está cubierta de acero”, se dijo Char. “¡Tengo que derrotarla! No me importa cómo...”

Fue en eso cuando Char tuvo una idea. Era una idea absurda y solapada, pero era algo que Scythe había sugerido en una misión pasada, y había funcionado sorprendentemente bien para repeler a un pequeño enjambre de Ninjask que se había movido tan cegadoramente rápido que eran prácticamente inmunes a la mayoría de los ataques convencionales.

-¡Ping!-

El Aron se estremeció cuando un pequeño trozo de grava colisionó con su placa frontal. Parpadeó de la confusión, como preguntándose qué había ocurrido.

-¡Ping! ¡Clang!-

Más rocas vinieron volando a la criatura. Parpadeó y miró a Char con repentina incertidumbre, como si le preguntara “¿Qué crees que haces? ¡Eso no es justo!”.

Char sonrió a medida que recogía otro gran pedazo de grava de la pila en la que yacía, apuntándolo y lanzándolo directo al enemigo.

-Clang-

La roca golpeó al Aron entre los ojos, confundiéndolo. No tuvo mucho tiempo para recuperarse antes de que otra viniera, rebotando con el extremo de su placa frontal. Mientras Char se inclinaba y arrojaba rocas a la cosa, vio que su resolución, sorprendentemente, empezaba a flaquear. Pensó por un momento qué hacer...

Finalmente, decidió que no iba a ser superada por algunas miserables piedras, así que decidió continuar atacando. Pero cuando intentó otra arremetida...

-¡Schink!-

Char jadeó, sin siquiera darse cuenta de lo que había pasado. El Aron tuvo de repente una cuchilla bastante grande alojada profundamente en uno de los puntos negros de su armadura. En su lucha por encontrar rocas para lanzar, había recogido una formación metálica filosa que se había caído de la pared y la había lanzado. El Aron cedió el control de sí mismo, cayendo hacia adelante a causa de su ímpetu y retorciéndose mientras se desplomaba en el suelo. Había sido derrotado.

—Auch —susurró Char a sí mismo mientras contemplaba la visión.

Saura estuvo ahí en un segundo para ayudarlo a salir de la pila de grava y felicitarlo por su victoria, aunque intentó no prestar demasiada atención a la espantosa y potencialmente fatal herida que había puesto fin a la batalla. Ray, por otro lado, no podía sacarle los ojos de encima.

—¡Eso fue completamente genial! —vitoreó Ray—. ¡Vaya! ¡Nunca hubiera pensado que tirar rocas a Pokémon de roca sería tan efectivo! Y, vaya, ¿qué es esa cosa? ¿Un cuchillo? ¡Eso se ve letal!

—Bien, lo lograste —dijo Saura cálidamente—. Lo derrotaste tú solo. ¿Te sientes orgulloso?

—Puedes apostarlo —dijo Char con una sonrisa—. Pero deberíamos continuar avanzando. Si alguna de estas cosas vuelve a aparecer, esto se hará viejo muy rápido.

—Oigan, esperen —dijo Ray de repente—. Miren. Miren en las rocas. Creo que hay más de esos clavos. ¿Creen que deberíamos llevarnos algunos? Parece que serían buenas armas en caso de apuro.

Era una buena idea. El equipo escarbó en la pila de rocas, buscando los delgados remanentes de metal que habían sido limados y se habían desprendido de las paredes. Consiguieron encontrar cuatro clavos plata para empacarlos en la bolsa antes de que dos Aron más aparecieran y los obligaran a huir.

—De acuerdo, nueva regla —dijo Char mientras corrían aprisa por los corredores—. No más peleas, a menos que algo nos bloquee el camino. Tenemos que tomar cualquier oportunidad para correr. Estoy empezando a pensar que este lugar está un poquito sobre nosotros. No podemos estar gastando energía y suministros hasta que sencillamente no tengamos opción.

—Siempre y cuando no dejemos pasar lugares para buscar solo porque estamos corriendo —le recordó Saura—. Ese Furret podría estar en cualquier lugar.

—Sí. Nuestra misión podría acabar en cualquier momento ahora —dijo Ray—. Digo, ¿cuáles son las probabilidades de que el Furret está todo el camino hasta el último piso?




Fisura Hierro P-11



Unos cuantos pisos más tarde, estuvo claro que el equipo estaba alcanzando su límite.

Sus continuos esfuerzos casi habían agotado la bolsa. Dos de los clavos plata fueron usados en un intento de escape de un encuentro con un Rhyhorn, y las Semillas Sueño fueron usadas para inhabilitar a unos Graveler. En el piso 10, fue el final para las Semillas Susto y las Semillas Bomba también...

Una vez, el grupo finalmente tuvo éxito en noquear a un Graveler. Tomó dos energibolas completamente cargadas de Saura, pero funcionó; el segundo ataque hizo volar una gran porción de la cabeza de la rocosa criatura, causando que alguna especie de sangre negra manara y drenando el deseo de la cosa de seguir peleando. Fue una victoria efímera ya que otro se presentó poco después, pero una victoria en todo caso, y le dio a Char una punzada de confianza saber que el equipo podía derrotar a uno con su propio poder.

Char se estaba poniendo exhausto. Las oportunidades de tomar una pausa se estaban volviendo demasiado escasas, e incontables batallas inevitables le dejaron cubierto de rasguños y moretones. Char no se atrevía a curarse con la baya aranja, ya que solo sobraban tres de esas en la bolsa, y no las iba a usar hasta que fuera absolutamente necesario. En cuanto a la comida, solo una manzana y una bolsa de fruta restaban, y Saura hizo que todos prometieran no comer un bocado hasta el decimotercer piso. ¡Y eso que tenían comida suficiente para dos días!

En efecto, mientras emprendían su viaje hasta los niveles más profundos de la mazmorra, Char supo que solo había un pensamiento en la mente de todos:

“¿Cuánto más podremos seguir con esto?”

Desafortunadamente, estaban a punto de encontrar la respuesta.

Entre correr de los Onix, arrojar fuego a los Golbat, y llamar al Furret, Char se aseguró de mantener abiertos los ojos por objetos yaciendo alrededor del piso de la cueva. La Evadesfera que recuperó antes no fue la única cosa que encontró. También avistó dos más, una que se identificó a sí misma como una “Lanzosfera”, y otra como una “Letalosfera”. Ambas fueron metidas con alegría en la bolsa a la vista. Si es que iban a completar la misión, se imaginó, podían usar cualquier suministro que pudieran encontrar.

Por eso, cuando Char vio otro destello con el rabillo del ojo, su corazón dio un vuelco. Yaciendo en el suelo en una habitación adyacente no había una, ¡sino dos esferas! Estaban en el centro de la vacía habitación, libres para ser tomadas. Char siempre se llenaba de alegría cuando veía las pequeñas orbes azules; parecía que no había límite en las útiles cosas que podían hacer. Secretamente, estaba esperando encontrar una que pudiera curar su hambre, o sanar sus rasguños y arañazos, o incluso hacerle volar... ¡o cualquier cosa, la verdad, para hacer esta exploración de mazmorra más soportable!

—¡Genial! —exclamó Char con felicidad, corriendo directo hacia ellas—. ¡Más esferas! ¡Ray, ven aquí! ¡Mira estas!

—¡Vaya, Char! ¡En serio debes tener un ojo para estas cosas, o algo! —dijo Ray con sorpresa, yendo aprisa con la bolsa—. ¡Veamos qué hacen!

Char empuñó la primera con entusiasmo, demandándole identificación. Cuando vino, estuvo sorprendido de que la voz telepática pareciera... diferente, de alguna forma, si es que eso era siquiera posible. La voz sonaba más mayor, o real, o mística, que cualquiera de las otras esferas que había escuchado.

“Conjurador de Unisala”, dijo.

Char se rascó la cabeza.

—¿Unisala? —repitió—. Interesante... Creo que esta esfera debe ser diferente.

“¿Cómo funciona?”, le preguntó Char a la esfera.

No hubo respuesta.

—¿Diferente? —preguntó Ray—. Aquí, déjame ver.

Ray tocó la esfera, y pronto llevó la misma expresión perpleja de Char.

—Oh, qué extraño —dijo Ray—. Esa debe ser una de las esferas muy viejas, antes de que empezaran a producirlas en masa. Definitivamente no es una estándar... y no tiene instrucciones incorporadas, tampoco. Oh, bueno. Supongo que haremos que Kecleon la inspeccione después, o la guardamos para cuando estemos desesperados.

—No me puedo imaginar qué hace —comentó Saura—. ¿Unisala? ¿Piensan que haría algo malo, como, sellarnos dentro de una sala o algo así? ¡No querríamos eso!

La memoria de quedar atascado en el almacén de la base vino a Char. En efecto, no quería quedar atrapado en una grieta en la tierra sin ninguna salida, especialmente sin el preciado pañuelo móvil de Saura, el cual su amigo no había llevado a ni siquiera una misión por miedo a perderlo.

Cualquiera que fuera el caso con la esfera, no iba a ser dejada atrás. Ray se encogió de hombros y la puso en la bolsa mientras Char volvía su atención hacia la segunda.

“Esta es una Ofuscoesfera”, dijo. “¿Activar ahora?”

—¡Una Ofuscoesfera! —repitió Char—. ¿Hace... lo que creo que hace?

“¿Instrucciones?”, le preguntó Char.

“Una Ofuscoesfera interrumpirá los procesos sensoriales de todos los Pokémon en un radio cercano, causando confusión e incrementando la probabilidad de daño colateral. Pokémon sensibles o altamente inteligentes pueden ver fácilmente a través del efecto y no experimentarán consecuencias negativas del hechizo, dejando solo a Pokémon salvajes sujetos al efecto completo. Los Pokémon afectados se recuperarán completamente en uno a cinco minutos.”

—Vaya, esta es una realmente útil —dijo Char—. ¡Puedo ver cómo esta nos podría salvar el pellejo! ¿Qué si...? eh, ¿chicos?

—Algo me dice que no deberíamos haber venido aquí —chilló Saura.

Sorprendido por el tono de Saura, Char separó su atención de la esfera y echó un vistazo a su entorno. Fue entonces cuando se fijó en la habitación en la que estaban ahora. Era una caverna masiva con un techo sorprendentemente alto y suelo nivelado, excepto por algunos peldaños de escalera llanos y circulares de roca aplanada fluyendo desde el centro de la habitación. El techo estaba adornado con enormes cantidades de depósitos metálicos, que cubrían la roca como brillantes escamas de pez o perlas.

La habitación era tan grande que era imposible de ver completamente. La luz de su cola, brillante como era, no era suficiente como para ver muy lejos; la llama solo emitía un pequeño círculo de luz alrededor de ellos en el suelo, y todo más allá se desvanecía en las sombras...

Char ni siquiera tuvo que preguntar qué andaba mal; las sutiles vibraciones en el suelo y el ocasional sonido de roca raspándose le decía que había problemas.

Lenta, muy lentamente, el sonido se hizo más fuerte. Más cercano.

Ojos empezaron a relucir en las sombras. Muchos de ellos. Se acercaban a la extraña nueva fuente de luz que los intrusos habían traído.

Ojos... de muchas formas y tamaños.

Luego, cuando empezaron a entrar al círculo de luz lo suficiente para que Char pudiera distinguir la forma de sus sombras, empezó a tener realmente miedo.

Vio a un Geodude. Dos de ellos. Tres de ellos. Cinco de ellos. Detrás, las siluetas de no menos que tres Graveler. Alrededor de ellos en el suelo, incontables Aron y Rhyhorn, sumando al menos veinte. Sobre ellos se cernían las inconfundibles sombras de Onix.

... Todos acercándose sin parar.

Su aliento empezando a detenerse, Char instintivamente dio un paso hacia atrás. Se encontró casi tropezándose con Saura, que se había apiñado a él de cerca. Ray también estaba estrechamente a su lado.

—Char, no es de extrañar que esas esferas estuvieran aquí —susurró Ray—. Era un acopio. A los Pokémon salvajes les gusta acumular cosas... Esta habitación... debe ser... alguna especie de nido...

-¡Crash! ¡Thump!-

El grupo saltó colectivamente cuando varios Aron, que habían estado disfrutando de una comida de depósitos metálicos en el techo, se dejaron caer al suelo para confrontar a los intrusos. Tres de ellos cayeron frente al corredor, sellando la ruta de escape.

Char podía sentir el pánico intensificándose. Los Pokémon estaban cercándolos. Estaban a punto de ser brutal, brutalmente masacrados, y eran impotentes de defenderse de tan enorme fuerza de oposición...

... A menos que...

La Ofuscoesfera seguía en sus manos, y ahora sería el momento perfecto para utilizarlo.

—Voy a usar esto —anunció Char—. Una vez... que la active... todos los Pokémon se confundirán, y todos saldremos corriendo. Eso nos debería dar tiempo para escapar. Llegamos a la escalera lo más rápido que podamos, para que no nos puedan seguir...

—Pero... acabamos de llegar a este piso —dijo Saura—. ¿Qué si... el Furret... está aquí?

Los Aron los rodearon de un lado, y los Geodude del otro. Todo lo que estaban esperando era un movimiento brusco... una diminuta razón para ser provocados... y Char y su equipo se encontrarían siendo enterrados vivos bajo una monstruosa pila de Pokémon roca.

—Char... —dijo Ray—. Hazlo. Es eso, o... fallamos la misión de una buena vez...

Char apretó la Esfera en sus manos, contactándola telepáticamente...

En el momento que Char emitió la orden, un pulso resonó de la esfera, acompañado por una extraña onda blanca que se extendió por la habitación entera. A medida que la onda alcanzaba a los Pokémon, parecían volverse de repente desenfocados y perder la pista de sus objetivos. El color de la esfera se esfumó rápidamente, y luego se destrozó en pequeños fragmentos de vidrio que golpearon el suelo y se desintegraron.

Los Pokémon que llenaban la habitación comenzaron a deambular en varias direcciones, como si sus sentidos de propósito hubieran sido repentinamente destruidos. Char giró su atención hacia la puerta por la que vinieron. Parecía tan lejana ahora que la habitación había revelado su verdadera identidad... y ahora que docenas de Pokémon errantes estaban en el camino. Char sabía que los Pokémon eran todavía completamente capaces de atacar en sus estados de confusión–había aprendido eso por experiencia–pero sus ataques serían probablemente menos que precisos. De cualquier forma, era de seguro mejor mantenerse alejados de ellos mientras hacían su escape.

Pero mientras Char rodeaba de puntillas a un confundido Aron, una horrible sensación se disparó por su cuerpo. Antes de darse cuenta de qué estaba ocurriendo, tropezó y cayó al suelo. El piso estaba vibrando violentamente bajo él, y no paraba. Pulso tras pulso le desgarraba, haciéndole sentir que su cuerpo se desmoronaría.

Tenuemente, Char podía ver que los otros Pokémon en la habitación también estaban sufriendo del problema. De hecho, la habitación había estallado en total caos ya que cada Pokémon buscaba desatar su furia el uno al otro por el daño colateral que los terremotos estaban causando.

—No... —exclamó Saura una vez que se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo—. Los Graveler están tan confundidos que están causando terremotos... ¡Tenemos que salir de aquí!

—No... no me puedo levantar... —replicó Char débilmente, resignándose a seguir tendido en el suelo—. Es... demasiado... No... puedo... ver bien...

Los terremotos no se detenían. Rocas y trozos de metal cayeron del techo, impulsando aún más la locura mientras los Pokémon se aporreaban unos a otros. Rugidos salvajes llenaron el aire, rugidos de rabia y dolor, así como el constante sonido de pisoteos y choques...

Char se sintió siendo halado en dirección a Saura, y solo apenas se dio cuenta de que Saura había brotado sus cepas y estaba tratando de arrastrarlo a través del suelo hacia la seguridad. Pero la implacable sensación de sacudidas también había pasado factura a Ray, y Saura estaba encontrando difícil arrastrarlos a ambos a la vez. Char sabía que no lo lograría antes de que la confusión empezara a disiparse en algunos de los Pokémon.

—Saura... tienes que hacer algo —gimió Ray, incapaz de siquiera moverse—. No lo... lograremos a menos que hagas algo...

—¡Eso intento! —gritó Saura, tirando más fuerte.

—No, Saura —dijo Ray—. Usa... algo... otra esfera... algo... cualquier cosa... de la... bolsa...

Renuentemente, Saura soltó a sus compañeros de equipo y atacó la bolsa con sus cepas lo más rápido que pudo. Jurando para sí, escarbó en ella, buscando algo que pudiera quizás ayudar en la situación...

Y luego, hubo silencio.

A pesar de que los terremotos habían cesado, Char no podía saberlo... su cabeza aún estaba vibrando a velocidades dolorosas, haciendo que fuera imposible enfocarse. Pero el dolor empezó a disminuir casi instantáneamente, y la cacofonía de gritos que había llenado la habitación solo momentos antes fue reemplazada por total silencio, salvo por el gentil sonido de grava lloviendo de las paredes y el techo luego de que el último de los terremotos se apagaba. Todos los Pokémon de la habitación... ya no estaban.

—Usé nuestra Rechazasfera —reportó Saura—. ¡Ahora, rápido! Levántense, antes de que perdamos nuestra oportunidad de escapar.

Char comprendió. Las Rechazasferas contenían hechizos diseñados para aprovechar la anomalía espacial de una mazmorra misteriosa, causando una especie de embudo que succiona a los Pokémon circundantes y los dispersa arbitrariamente por el mismo piso. Los enemigos estaban lejos de no estar, y su seguridad era solo momentánea en el mejor de los casos; sería solo cuestión de tiempo antes de que los Pokémon se recuperasen de su confusión y encontrasen su camino de vuelta a su habitación nido. De hecho, no pudo decidir si usar la esfera había sido una buena o mala idea, ya que simplemente llenaba el resto del piso de la mazmorra con las mismas incontables multitudes de Pokémon que habían estado alguna vez confinadas a la única habitación... pero lo que se hizo se hizo, y ahora, la supervivencia era la prioridad...

Char intentó moverse, y sintió cómo una baya aranja era puesta en su cara. La engulló, y esperó con ansias que su cabeza dejara de girar y palpitar. Ray también acogió la baya que Saura le daba de comer, e hizo su mejor intento para encontrar sus sentidos con prontitud.

En el momento que Char se puso nuevamente de pie, ahí estaba: el sonido de gritos de Pokémon haciendo eco a través de los corredores. Estaban en movimiento, y estaban en todos lados...

Cuando el grupo estuvo finalmente listo para escapar, empezaron su suprema carrera de vuelta al pasillo para buscar las escaleras y librarse de este horrible y desgraciado piso...

... pero no estaba destinado a ser así. Después de solo unos cuantos pasos de vuelta en el corredor, pudieron decir que los Pokémon salvajes estaban ahí, completamente recuperados de la confusión, y en máxima estampida. No había forma de continuar adelante.

En pánico, el equipo se retiró de vuelta a la habitación nido, y verificó aprisa alguna otra vía de salida en la habitación. No había ni una.

Fue en eso que cayeron en la cuenta... incluso después de todo eso, tendrían que pelear. No había ninguna otra forma de salirse.

Los Pokémon estaban viniendo. Nada los iba a detener esta vez. Char, Saura, y Ray se pararon ante la entrada de la habitación nido, esperando que arribaran.

—Saben —dijo Ray débilmente—, ¿recuerdan cuando Scythe nos enseñó que es mucho más fácil pelear contra enemigos cuando se canalizan en un corredor, en lugar de cuando te están rodeando? Bueno, por lo menos tenemos esa ventaja...

Era cierto; luchar contra enemigos mientras venían prácticamente en una sola fila por un pasillo era mucho más fácil que pelearlos al descubierto... pero de alguna manera, ahora que estaban a punto de enfrentarse a una oleada entera, esa ventaja táctica no parecía ser tan... ventajosa.

Por lo siguientes momentos, el equipo quedó en silencio mientras esperaban que los Pokémon llegaran. En menos de un minuto, estarían ahí... Char podía sentir su corazón latiendo con más intensidad que nunca antes, anticipando, con horror, la desesperada y brutal escena que indudablemente estaba a punto de representar.

—Char, necesito saber algo —dijo Saura, rompiendo el silencio—. Antes de que esto pase, solo quiero saber cuál es nuestra resolución. ¿Quieres que usemos la Fugaesfera cuando todo parezca perdido, o... vamos a... pelear hasta el mismo final? Lo que sea que digas ahora... será la última palabra. Solo necesito saber qué es lo que quieres que hagamos.

Char pensó por un momento. Recordó todas las misiones previas del Equipo Ascuas. Habían fracasado en misiones antes, incluso bajo la guía de Scythe... pero nunca así de mal. Char vio en retrospectiva que él había decidido sobre una misión de la que no estaba en posición de tomar. ¿Por qué? ¿Por qué, se preguntó a sí mismo, aceptó esta misión? ¿Fue porque sonaba fácil? ¿O fue porque dejó que Ray le convenciera, para impresionar a Scythe? ¿O fue porque estaba asustado de subestimar su fuerza, y quería que se le fuese demostrada? ¿Es que se dejó atrapar por la propaganda del Equipo Ascuas? ¿Su popularidad? ¿Por la forma en que los otros equipos los elogiaba como prodigios? ¿Por qué, oh, por qué, escogieron tal misión como primera misión independiente, la única misión que siempre recordarían como su primera oportunidad de verdaderamente probarse a sí mismos?

Honestamente, Char no sabía. Pero, al pensarlo, una cosa se volvió abundantemente clara. No sabía si llamarlo coraje o demencia, y no estaba enteramente seguro de si era solo su fuego interior hablando por él, pero supo la respuesta a la pregunta de Saura.

—Peleamos —dijo Char solemnemente, aunque su voz estaba vacilando con debilidad e incertidumbre—. Si fallamos, aprendemos a qué sabe el fracaso, y justo lo mucho que duele, para así poder volvernos más fuertes y tomar nuestros riesgos con mucha más responsabilidad la próxima vez. Pero si tenemos una oportunidad... solo... la más mínima y pequeña oportunidad de salir de esta... si los dragones legendarios han de sonreír sobre nosotros y otorgarnos el poder para ganar... Si hay siquiera una pequeña chance de que algún día podamos mirar atrás a esta misión y no ver un fracaso, pero una increíble victoria contra todo pronóstico, o una historia que contar... no podemos rechazarla.

—Bien dicho —replicó Ray—. No esperaba nada menos de ti, Char. Desde el momento en que me uní a este equipo, así es exactamente como esperaba que tú te sintieras. ¡Este es el Equipo Ascuas, después de todo! ¡Bueno, lo que sea que ocurra, estaré justo aquí, peleando a su lado, hasta que no pueda luchar más!

—Entonces, está decidido —dijo Saura—. No usaremos la esfera. Esto no estará acabado hasta que los tres nos desmayemos y seamos expulsados de la mazmorra. Lo que sea que pase... ¡peleamos hasta el final!

—¡Hasta el final! —vitoreó Ray—. ¡Hasta el final! ¡Hasta el mismo final! ¡Pelearemos!

—El fuego no morirá —se dijo Char, rompiendo en una pequeña y débil sonrisa—, hasta que la última ascua se apague.

Char supo que el Equipo Ascuas finalmente encontró su mantra. Solo decir las palabras por primera vez hizo chispear algo poderoso dentro de él, justo como cuando escuchó por primera vez al Equipo Remordimiento proclamar colectivamente por qué se alzaban cada mañana. Era un propósito, una frase por la que podía vivir. Sabía, ahora, qué era lo que quería que su equipo representara: estaban unidos por una ardiente pasión por la victoria, y estaban juntos en ella, sin importar el costo... y no estaría acabado hasta que estuviera acabado.

Los gruñidos y refunfuños de un agitado Onix resonaron desde el corredor. Char no veía nada aún, pero podía decir que los momentos finales estaban sobre él.

—Tenemos... que usar todo —se dio cuenta Char—. Ahora es el momento. Todas las esferas... Todos los trucos que tenemos... Si queremos tener una oportunidad, ¡tenemos que usarlos todos ahora!

Ray escarbó en la bolsa. Sacó la que habían estado esperando usar, la Lluviaesfera, y la activó. Inmediatamente, un oscuro manto de nubes se formó justo debajo del techo de la cueva... que prontamente produjo una llovizna moderada. Era un espectáculo verdaderamente imposible el presenciar una tormenta dentro de una cueva, pero el poder de la esfera no podía ser cuestionado. A pesar de que debilitaría el poder de Char, causaba una gran ventaja sobre todos los Pokémon de roca, que eran dañados por el agua, así como daba la oportunidad a Ray de convocar rayos de la tormenta misma, su técnica más poderosa. Char no aprobó ser cubierto con lluvia, pero el fuego de su cola estaba ardiendo tan brillante ahora que apenas sentía el dolor.

Luego vino otra esfera: la Evadesfera, la primera que encontraron en la cueva. Solo funcionaría para un usuario, así que Ray decidió dársela a Char para compensar el tener que soportar la tormenta. La utilizó, y sintió sus instintos reflexivos aumentar a un nivel que nunca pensó posible.

Finalmente, Ray distribuyó los restantes suministros entre todos: le dio a Char dos clavos plata, la Semilla Alucinación a Saura, y él sostuvo la Letalosfera. Luego, arrojó la bolsa a la esquina más alejada de la habitación, y esperó con sus compañeros en un momento de abrasante tensión que el ataque diera inicio.

La primera oleada vino: un Onix, dos Graveler, y cuatro Aron. Char se arrimó al Onix y escupió fuego a su cara. Cada vez que intentaba devolver un golpe, le parecía a Char que podía ver los ataques varios segundos antes de que ocurrieran, y era capaz de saltar ágilmente fuera de peligro cada vez. Eventualmente, encontró que podía usar los clavos que sostenía como armas de cuchillo, y que eran especialmente efectivos para dañar a la bestia. Blandiendo los clavos como garras metálicas, consiguió brincar a la espalda de la serpiente de roca y apuñalar repetidamente los clavos en uno de los segmentos del cuerpo hasta que la rocosa piel fue perforada en múltiples lugares y la extraña sangre negra emanó. Después de sufrir suficientes lesiones, el Onix se estrelló contra el suelo. Char fue el vencedor.

Destellos de rayos iluminaban la intensa batalla cuando Ray convocaba el poder de la tormenta eléctrica, apuntando a los Aron y electrocutando a varios a la vez. Atacaban en jauría como perros rabiosos, pero caían como moscas con los ataques de Ray, y él era capaz de recortar el flujo antes de que se acercaran demasiado a él o a sus compañeros.

Saura se concentró en los Graveler, asaltándolos con una ráfaga de semillas bala. Cuando estuvieron suficientemente dañados, dio un paso atrás para preparar una energibola. En la confusión de la batalla, los Graveler estaban distraídos y no parecían notar mucho a Saura, dándole tiempo de sobra para cultivar la bola hasta su máximo tamaño, apuntar, y soltarla al más cercano. Cuando el ataque conectó, una ducha de polvo y fragmentos de roca explotaron del costado del Graveler, dejándolo sin sentido. El segundo, se dio cuenta él, estaba preparando un ataque verdaderamente devastador–autodestruirse para proteger su hogar–así que gritó por ayuda, y Char se abalanzó sobre este para insertar los clavos metálicos en su cuerpo. Char se imaginó que había acertado un punto débil, porque tan pronto como los clavos fueron introducidos, los ojos del Graveler giraron dentro de su cabeza y se desmayó, cayendo sobre su costado y dejando inmóviles sus brazos y piernas. Para la decepción de Char, solo pudo recuperar uno de sus clavos, el otro estaba atascado sin remedio.

Cuando el último de los enemigos cayó, el equipo se detuvo para recuperar el aliento y contemplar la pila de Pokémon derrotados que los rodeaban. Soltaron un entusiasta y triunfante viva, ciertamente impresionados con su propia fuerza.

El siguiente grupo vino, compuesto de varios Rhyhorn, muchos más Aron, y dos Onix. Ray comenzó el ataque a los Aron, solo para encontrar que los rayos que creaba divergían de sus cursos y eran atraídos sin causar daños a los Rhyhorn. Maldiciendo la existencia de los pararrayos biológicos, concentró poder en su cola para atacarlos físicamente. Corriendo a través del mar de Pokémon y apenas esquivando sus ataques, Ray desató la técnica de la Cola Férrea sobre uno, fallando su objetivo pero cortando profundamente su rostro y dañándolo mortalmente. En otro, soltó el poder de la Letalosfera, causando que su conocimiento lo dejara inmediatamente. En otro cargó su cola una vez más y atacó, esta vez conectando perfectamente y cercenando el cuerno de la bestia, inhabilitando su molesta habilidad. Repitió el proceso un par de veces más con los Rhyhorn restantes, sin descansar hasta que pudiera hacer que sus ataques eléctricos trabajasen de nuevo, pero sufriendo daño considerable a medida que se precipitaba a través del mar de atacantes para singularizar a sus objetivos.

Entre alejar a golpes a los fastidiosos Aron con sus cepas, Saura lanzó rápidamente sus hojas al Onix más cercano que perforaron los costados de su rocosa carne en varios puntos. La serpiente se fijó en él y descendió para atacar, pero Char se arrojó en su camino. Saltó sobre la cabeza de la bestia y hundió su clavo entre los ojos. La serpiente se movió violentamente por unos momentos antes de colapsar sobre la pila de derrotados Pokémon y volverse parte de ella. Char recobró su arma, estremeciéndose al encontrarla cubierta de la sustancia espesa y aceitosa...

Char se giró hacia el segundo Onix, apuntándolo con el clavo para intentar el mismo truco. Sin embargo, cuando el Onix se cernió, Char fue repentinamente golpeado en la cara por un enojado Aron y derribado al suelo. Saura se apresuró en su ayuda, lanzando la Semilla Alucinación al Onix para destruir su sentido de visión. Aferró la cabeza de la serpiente de roca con sus cepas para acercarlo, luego le lanzó una energibola a quemarropa en la cara. No se pudo recuperar, y se desplomó.

Pronto, luego de que Ray había tenido éxito en destruir a los Rhyhorn, rayos una vez más ondearon a través del cielo y trajeron un rápido final al resto de los Pokémon que no eran resistentes a ellos. Antes de que lo supieran, hubo otro momento de silencio cuando la segunda oleada había terminado.

El equipo dio otro cordial viva por su logro, pero uno cansado. Podían sentir su energía siendo drenadas mientras utilizaban repetidamente sus ataques más poderosos, y sus heridas se estaban volviendo bastante numerosas a medida que más y más Pokémon salvajes conectaban con éxito sus ataques en ellos. Pero la lluvia continuaba cayendo, y Char todavía sentía los efectos completos de la Esfera que había activado sobre sí mismo, y muchos de los atacantes aún estaban fuertemente dañados por los terremotos de antes–el Equipo Ascuas todavía tenía pelea de sobra en ellos.

Pero luego, la tercera oleada llegó, y era mucho más de lo que estaban preparados.

Un Rhyhorn totalmente desarrollado, un Onix bastane grande, varios Graveler, una horda completa de Geodude y Aron, de Golbat y Zubat...

Y fue en eso que todo se desbordó. El equipo se encontró teniendo que replegarse, dejando que los Pokémon pisotearan la pila de rivales caídos y manaran dentro de la habitación. Fue en eso cuando Char se dio cuenta de que probablemente no ganarían una tercera vez.

Char arremetió al Rhyhorn con su clavo, ¡pero pronto estuvo impresionado de cuán masiva la bestia era! Balanceó su cola hacia adelante, la cual Char fácilmente esquivó saltando, y luego se inclinó para golpear con fuerza a Char con sus zarpas. Char saltó sobre su cara y se preparó para despacharlo con el clavo, pero la bestia dio una sacudida y lanzó a Char a través de la habitación. Golpeó el piso con fuerza y se deslizó por el mojado piso rocoso, deteniéndose cuando colisionó con una gran estalagmita cerca del extremo de la habitación. Un clang resonó cuando su clavo golpeó el suelo a unos cuantos metros de él.

... Mientras yacía allí, se sintió extraño, como si estuviera desprendiéndose de la realidad.

... Estaba perdiendo el conocimiento.

“¡No, no, no!”, se dijo Char, sintiendo que sus sentidos se esfumaban. “¡No estoy acabado! No puedo quedarme dormido ahora. No... no...”

Char sabía que su límite se estaba acercando. La batalla que se había desatado en el otro lado de la habitación parecía tan distante, como si estuviera en otra realidad, o en una memoria. Char apenas podía sentir su propio cuerpo... No podía sentir la lluvia cayéndole en el rostro, o en la cola... Se contrajo salvajemente, luchando contra la urgencia de sucumbir al cansancio...

Después de un rato, Char comprendió con horror que no tenía la más mínima idea de cuánto tiempo había estado tendido allí.

“Me necesitan”, se dijo Char. “Tengo que pelear. ¡Tengo que... levantarme! ¡No pueden hacerlo sin mí!”

Sin perder tiempo para recuperar su clavo, se reincorporó y corrió a cuatro patas de vuelta a la primera línea.

Pero cuando llegó allí, encontró que todos los Pokémon salvajes se habían calmado.

... Saura y Ray no estaban por ningún lado.

Un puro pavor empapó a Char. No desperdició un momento en preguntarse qué había ocurrido; él lo sabía. Mientras estuvo caído, sus dos amigos habían sido derrotados. Habían recibido demasiado daño y habían sido expulsados de la mazmorra, dejando a Char completamente solo con el ejército de Pokémon enemigos.

—¿Orr?

El Onix gruñó de la sorpresa mientras se giraba hacia Char, notando que los intrusos no habían sido completamente erradicados. Frunció el ceño y asumió su pose de batalla una vez más, y el resto de la congregación de Pokémon hizo lo mismo.

“Esto ni siquiera es posible...”

Char contempló a sus enemigos. Llenaban la habitación, sobrepasándolo en número por casi cincuenta a uno. Fue enfrentado por docenas de Aron que habían estado teniendo un festín de sus muertos camaradas, docenas de Golbat que alineaban el techo y lo observaban, varios Graveler que le devolvían la mirada con malicia... y, en frente a todos ellos, un gigante Onix que se cernía sobre todos, como una especie de líder o comandante. Los Pokémon rocosos esperaron y observaron al pequeño Charmander por algún movimiento que pudiera provocarlos...

“No voy a ganar esta batalla...”

Char se sintió muy enfermo del estómago. Nunca antes se había enfrentado a probabilidades tan abrumadoras. Él era tan pequeño, y débil, y ellos eran tan numerosos... Y estaba tan hambriento, y cansado... Por primera vez, notó el escozor de la lluvia contra su flama.

“Pero... prometimos pelear... Ray y Saura pelearon hasta el final... y ahora, es mi turno...”

Y luego, Char sintió algo en verdad increíble. Una especie de euforia se apoderó de él, encendiendo su fuego y haciéndolo una llamarada de cuerpo completo. Una brillante luz blanca llenó la habitación cuando la llama de Char creció hasta un maravilloso tamaño. Char sintió que todo su dolor e incomodidad desaparecían. Su mareo, su hambre, y la sensación de la lluvia fueron todos ahogados, dejándolo solo con el ardiente sentimiento.

“Cuando un Charmander se encuentra con sus momentos finales”, le había contado Domo una vez en una sesión de entrenamiento, “experimentará una especie de segundo aliento, reencendiendo su Ascua y dándole a su fuego un poder sin precedentes. Cuando encuentres que tu energía ya no existe, cuando ya no hay más combustible para tu fuego, empezarás a utilizar tu misma fuerza vital como combustible. Es durante este tiempo que puedes alcanzar tu máximo potencial como Pokémon, capaz de superar desafíos imposibles y tareas insuperables...”

Char apretó los puños. Incluso su miedo se estaba desvaneciendo ahora, dándole paso a la pasión que lo engullía.

“Una vez que sientas el fuego de tu segundo aliento”, recordó que Domo dijo, “¡no lo retengas! Déjalo salir todo, porque es tu última esperanza de supervivencia, y podrías quedar impresionado de lo que realmente puede hacer... Solo déjate llevar, ¡y deja que Moltres tome el control!”

Char pudo recordar realmente qué pasó después. Atacó, y era como si un espíritu de fuego estuviera tomando el control de su cuerpo y descargando un poder que no podía comprender. Todavía bajo los efectos de la Evadesfera, podía evadir casi todos los ataques que venían hacia él, y respondía con increíbles torrentes de fuego. Todo Aron que se acercaba a él era quemado. Todo murciélago que se acercaba demasiado era chamuscado y sacado del aire. Los Onix se pusieron furiosos mientras Char bailaba fácilmente alrededor de sus esfuerzos por atacar mientras escupía ascuas al rojo vivo en sus ojos.

Por más que Char lo intentó, no pudo mantenerse firme. Los Pokémon inundaban, empujándolo más y más hacia atrás a la esquina. Pero siguió esquivando, y atacando, y esquivando un poco más, siendo incapaz de contar todos los Pokémon que caían... pero la oleada solo seguía viniendo.

“¡La bolsa!”

Al darse cuenta de forma repentina, Char comenzó una retirada inmediata, arremetiendo hacia la parte trasera de la habitación. Pareció desconcertar a los Pokémon atacantes, y se acercaron un poquito más lentamente, dando un poco de tiempo extra a Char para recomponerse...

Avistó la bolsa y se lanzó hacia ella. Una manzana. La Fugaesfera. No, no... no era eso lo que quería...

Extrajo la extraña Esfera que había encontrado en la misma habitación. El “Conjurador de Unisala”. No tenía ni la más mínima idea de lo que hacía, pero si era algo por lo menos útil, ¡la necesitaba ahora más que nunca!

“¡Activar!”, le gritó con su mente.

A medida que la Esfera se partía y descargaba su poder, Char empezó a sentir la última cosa que quería sentir: un terremoto. Arriba y abajo, lado a lado, el suelo se sacudió violentamente. Char aferró la bolsa y se agarró lo más fuerte que pudo a la estalagmita más cercana, todavía sin saber qué esperar del poder de la Esfera...

Para su asombro, Char observó cómo las paredes de la habitación simplemente se desmoronaban, revelando los pasillos y corredores más allá de la habitación. Y aquellas paredes, también, fueron destruidas prontamente, revelando incluso más corredores y pasillos. Las paredes parecían colapsar innaturalmente sobre sí mismas, dejando una imposible pequeña cantidad de escombros detrás... La reacción en cadena continuó hasta que Char se encontró parado en un plano mar de oscuridad, rodeado solo por el círculo de luz de su cola, y el lejano sonido de rocas colapsando mientras el hechizo seguía funcionando, y, por supuesto, el suave ruido de la lluvia...

“¡Eso es!” se dio cuenta Char. “Unisala... ¡vuelve el piso entero de la mazmorra en una única sala! ¡Sí! ¡Eso es exactamente lo que necesitaba! ¡Ahora puedo continuar! ¡Puedo ganar! No puedo creerlo. ¡Tenía razón! Realmente teníamos una oportunidad. ¡Dialga y Palkia deben estar en verdad sonriendo sobre nosotros!”

Levantó la bolsa sobre su hombro e hizo una loca corrida alejándose de la enfurecida multitud de Pokémon. Todavía eran numerosos y estaban esparcidos por todo el piso de la mazmorra, pero sin obstáculos en el camino, Char encontró que era muy fácil evitarlos. Ahora, todo lo que tenía que hacer... era encontrar las escaleras...

Y pronto las encontró. Estaban en la más alejada esquina del entero piso de la mazmorra. Solo había un problema.

Enroscada alrededor del hueco de la escalera, haciendo guardia, estaba la serpiente de roca más masiva que jamás había visto antes.

No era un Onix. No, en lugar de tener un áspero cuero gris, este tenía un brillante lustre plateado. Sus quijadas eran muchas veces más grandes y estaban llenas con una larga fila de dientes... casi como las de un dragón...

Y cuando encontró al diminuto reptil ígneo, sus malignos ojos delataron su resolución:

“¡No pasarás más allá de mí!”

Char supo que tenía que derrotarlo si deseaba ir más allá. Podía ver en sus ojos que no haría las cosas de otra manera.

Char escarbó en la bolsa una última vez. Empuñó la última cosa útil que tenía, la baya aranja restante, y empezó a extraerla... Pero luego se dio cuenta de que, si la comía, su potencial de fuego volvería a la normalidad, sacándole cualquier oportunidad contra el Steelix...

Así que, con un suspiro de determinación, lanzó la bolsa a un lado y se tornó hacia el monstruo.

Era de acero. El fuego podía derretir el acero. Y él tenía fuego. Tenía una oportunidad.

Char concentró su fuego en la cara de la bestia, deduciendo que ese era su mejor punto débil. Vio, sin embargo, que la lluvia no parecía estar molestando al Steelix como lo hacía con otros Pokémon, y solo ayudaba a debilitar sus propios ataques de fuego.

El Steelix respondió soltando un agudo chillido y desenrollándose, apuntando su larga cola con púas a la posición de Char. Viendo el ataque venir, salió del camino rodando, solo para tener a la cola chocando contra el suelo a su lado, apenas fallándole los pies. Char dio una voltereta para alejarse del alcance de la cola antes de que pudiera aplastarlo con un golpe arrollador.

Viendo a Char fuera de rango, pero no queriendo retroceder de las escaleras que protegía, el Steelix levantó la cabeza al aire y rugió, soltando un brillante haz de luz de la boca. Char se preguntó si era un Hiperrayo, y tomó especial precaución para no ser acertado. Se acercó más, sugiriendo al Steelix cesar el ataque e intentar nuevamente con la cola. Como un mazo gigante, se deslizó hacia adelante y trató de apalear el cuerpo entero de Char...

Pero cuando el Steelix arrojó su cola hacia adelante, bajó la cabeza y dio a Char justo la oportunidad que estaba esperando. Brincó sobre la cola mientras pasaba bajo él y se aferró de las crestas en la cara del monstruo, trepándolas rápidamente para salir del alcance de su dentada boca.

Y mordió lo más fuerte que pudo.

El Steelix se agitó violentamente, golpeándose la cabeza contra la pared e intentando sacarse a Char de encima. Rugió con furia, llevando su cola cerca de su cabeza para intentar remover a Char, pero no podía alcanzarlo bien, o no podía pensar en una manera de desencajar al Charmander de su frente sin lastimarse a sí mismo. Procedió a desenrollarse y asestar golpes a Char contra el techo, luego se sacudió violentamente con esperanzas de sacarlo.

A pesar de todo, las mandíbulas de Char aguantaron.

Podía sentir, bajo su lengua, el acero empezando a derretirse. Podía ver cómo el resplandor al rojo vivo empezaba a asomarse desde debajo de sus fauces...

El mundo parecía girar a todas direcciones a medida que el Steelix se contorsionaba de formas increíbles. Consiguió estrujar a Char entre un segmento de su cola para arrancarlo de lugar, pero Char se sostuvo. Dio enormes mordidas en la pared de roca y golpeó su cabeza en los cráteres, pero Char se sostuvo. Gimoteó y se lamentó a medida que su placa frontal empezaba a derretirse realmente, golpeándose repetidamente contra el suelo y sacudiendo la cueva con terremotos, pero Char, con todas sus fuerzas, se sostuvo. Su ardiente Ascua le llevaba a hacerlo.

Finalmente, cuando el metal entre sus dientes se volvió demasiado suave para aferrarse, cuando su cara estaba prácticamente embarrada con metal fundido, Char lo dejó ir.

... Y el Steelix se estrelló contra el suelo, incapaz de sobrevivir el empalamiento.

Char salió despedido y cayó al fin de vuelta al piso. La batalla estaba terminada, pero no se sentía demasiado bien por su parte. Después de todo lo que el Steelix había hecho con él, se sintió como un moretón viviente...

“Derroté a un Steelix... con mis propias manos...”

Una sensación extraña vino a él. Se sintió mareado y desenfadado, pero de alguna forma, se sintió... agradable...

“No puedo creerlo... No puedo creer cuán poderoso soy... Derroté a... un Steelix...”

Char se tambaleó, su visión girando salvajemente ante él. Su cuerpo completo hormigueó y respondió de forma extraña a sus comandos.

“¿Por qué... me siento así? ¿Qué me está pasando?”

Char intentó continuar caminando, preguntándose sobre esta nueva sensación que lo estaba superando mientras su marejada de fuego amainaba. Le dio bienvenida, queriendo que se intensificara...

“¡No, no puede ser! ¡Debo... debo estar... evolucionando!”

Una sonrisa de júbilo se formó sobre el rostro de Char mientras bajaba la mirada a su cuerpo.

“Finalmente, he ejercido mi fuerza, ¡y ahora voy a ser un Charmeleon! ¡Estoy... tan... feliz...!”

El siguiente paso de Char no conectó con el suelo. Se desplomó de cara, inconsciente. Por supuesto, él no había estado evolucionando en absoluto; él se había desmayado por el hambre.




Afueras de Hierro



Borrones...

Voces apagadas...

Luz... era luz...

Hambre...

Dolor...

Char empezó a moverse, sin tener el menor indicio de dónde se encontraba. Dedujo que estaba yaciendo sobre su espalda, y que estaba afuera. Estaba empapado, cubierto de sudor. No, no sudor, sino la lluvia de la cueva. Una mancha borrosa entró en su línea de visión, y le tomó un momento reconocerla como Saura.

—Se está despertando —dijo Saura.

—Por fin —dijo Ray desde algún otro lugar.

—Char, ¿cómo te sientes? —preguntó Saura suavemente.

Incapaz de hablar todavía, Char simplemente negó con la cabeza. Se sentía un poco mejor que antes, pero no por mucho.

—Ray está buscando comida —le contó Saura. Había una distintiva tristeza en su voz—. Tan pronto como estemos listos, vamos a... regresar a la base.

—Per... dimos... —luchó Char por decir.

Saura asintió. Incluso Char podía ver que estaba reprimiendo las lágrimas. Sí, la mazmorra los había vencido. No habían tenido éxito en su misión de salvar al Furret. Tenían toda una historia por contar a Scythe y a los otros, pero no era una con un final feliz. Char solo suspiró y descansó su cuerpo, observando cómo las oscuras nubes de tormenta se desplazaban en el cielo, reflexionando sobre el monumental esfuerzo que acababa de dar, y sintiéndose orgulloso de él, en una forma. Hicieron exactamente lo que habían prometido hacer–pelaron hasta el final. Para mal o para bien, pelearon hasta el final.

Había sido una derrota victoriosa.

Por supuesto, la bolsa había sido dejada atrás en la cueva, así que el equipo no tenía comida ni suministros. Ray buscó alrededor y encontró algunos extraños arbustos de ramitas creciendo entre la grava y portando pequeñas bayas azules. Luego de que Saura confirmara que no eran venenosas, Char llenó su adolorido estómago con ellas y eventualmente recobró suficiente energía para quedarse parado. Después de más o menos media hora, luego de que su cuerpo se hubiera regenerado lo suficiente, y luego de que su equipo hubiera echado una última mirada a la entrada de la mazmorra, Char dejó caer su cabeza y se despidió de ella con su equipo, regresando a la ruta para comenzar su viaje a casa.

... Pero luego...

—¡Oigan! ¡Oigan! ¡Vuelvan!

Cuando solo estaban a unos cuantos pasos de la entrada de la mazmorra, una voz exclamó. Estaba viniendo de la cueva.

Sorprendido, Char se giró... y no pudo dar crédito a sus ojos.

Un pequeño Furret marrón, en un estado de júbilo absoluto, salió saltando de la entrada de la Fisura Hierro. Lágrimas de felicidad salían de sus ojos mientras se acercaba velozmente al equipo de Char. No había duda en la mente de Char: este era el Furret al que les habían encomendado rescatar. ¿Y ahora, al parecer, después de todos sus esfuerzos, se había rescatado sencillamente por su cuenta...?

—¡Oigan! ¡Ustedes! ¡Vuelvan! —dijo de nuevo, acercándose corriendo.

—No es posible —dijo Saura, sacudiendo su mirada en blanco de él—. Si ese es el Furret... el que estábamos buscando...

En un estado de estupefacción, el equipo permitió que el Furret se aproximara. Una vez que lo hizo, saltó de regocijo frente a sus caras y profirió sin cesar palabras de agradecimiento.

—Estaban en la cueva, justo ahora, ¿verdad? —preguntó, parándose en sus patas traseras y reverenciándose ante Char—. ¿Ustedes son los que estaban explorando la cueva?

—Sí, éramos nosotros... —consiguió decir Saura.

—Bueno, ¡tienen mi más grande y profunda gratitud! ¡Por supuesto! ¡Por supuesto! ¡Sí! ¡Había perdido toda esperanza, hasta la última gota! ¡Pero ahora están aquí, y soy libre! ¡No sé quiénes son, pero les debo todo!

—Eh... —dijo Char mansamente—. ¿Qué... pasó contigo? Estoy un poco confundido...

—Bueno, verán, estaba afuera tarde anoche —explicó el Furret—. Pero se puso muy oscuro, y estaba demasiado lejos de Ciudad Hierro, así que me escondí en una cueva. Pero la cueva era una mazmorra misteriosa, así que me quedé atrapada allí, y me escondí en las sombras por mi vida, esperando que mis amigos notaran mi desaparición y me reportaran perdida. Pero nadie vino... Esperé por horas, pero nadie vino... Bueno, por lo menos se sintió como horas, es un poco difícil de decir cómo pasa el tiempo en esas mazmorras, después de todo.

—Sí, ¿pero cómo lograste salir justamente ahora? —preguntó Saura— ¿Por qué nos estás agradeciendo? ¡La mazmorra nos expulsó!

—Bueno, verán —explicó—, me estaba poniendo realmente hambrienta, así que empecé a buscar comida en el piso. Viejas bayas podridas, gomis, cualquier cosa... Y luego, ¡encontré algo que no estaba ahí antes! ¡Una bolsa! ¡Y la bolsa tenía comida en ella! ¡Y no solo eso, sino que también había una Fugaesfera dentro!

Char sintió su mandíbula caer. Solo no podía ser posible. ¿Era posible que los dragones legendarios pudieran favorecerlo aún más?

—Busqué en el piso docenas de veces antes, pero solo apareció ahí, así que la única explicación es que ustedes chicos la dejaron atrás y que de alguna forma consiguió ser enviada a mí. ¡Entonces, ustedes son los que me salvaron la vida!

La Furret de repente se abalanzó hacia adelante y dio a Char un abrazo.

Char fue incapaz de decir algo mientras retornaba el repentino abrazamiento. Sostuvo a la Furret con fuerza mientras esta temblaba de puro alivio y júbilo, mientras él solo podía quedarse con la mirada vacía hacia la entrada de la cueva.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.







¡NOTICIA IMPORTANTE!
[[CERRADO]]



Para celebrar la finalización de la Temporada I de la traducción, vengo a presentarles un pequeño evento.

Luego de una pequeña conversación con el autor del fic, ScytheRider, él ha accedido a una pequeña entrevista con referencia a su historia o sobre él mismo. Yo actuaré como intermediario para pasarles las preguntas, traduciéndolas de forma que las pueda responder. Será como un Q&A hecho exclusivamente por los lectores de habla hispana, para tener una relación más estrecha con el autor.

Por eso, a partir de hoy, 25 de noviembre, empezaré a recolectar preguntas de los lectores del fanfic. Puede ser de cualquier tipo: si quieren saber más sobre los personajes, cómo los creó, cómo hace para escribir sus escenas de acción o misterio, ¡o incluso si le gusta los perros! No hay límite para sus preguntas.



Si están interesados en saber más sobre el escritor o sobre su fic, pueden enviarme un Mensaje Privado con sus preguntas. Pueden hacer cuántas preguntas quieran, pero por favor piénsenlas bien. ¡Por favor, no RESPONDAN al tema, háganlo por MP! La recepción de preguntas se cierra el miércoles 11 de diciembre, siendo este el último día para enviarlas.

Si es que querías saber si Saura era gay (?), o cuántos miembros tiene el Equipo Remordimiento en total: ¡esta es tu OPORTUNIDAD!

La fecha de la publicación de la entrevista completamente traducida dependerá del autor, ya que él tiene que responder a todas sus preguntas. Todos aquellos que participen serán mencionados en la entrevista, con su nombre de usuario al lado de su pregunta correspondiente con un link a su perfil en CPokemon.com. La entrevista será publicada en mi página de Deviantart, junto con la versión en inglés de la misma.



Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#62
Pss Ryhorn y Onix también son de tierra además de roca así que no podría paralizar casi a ninguno xD

Ahhhh, claro, claro, es todo un tema entender eso de Steelix y Steelixes xD Yo pensé que hablaba de un Steelix en particular… en ese caso deberías corregirlo y hacelo notorio para evitar dudas… quizá puedes poner “No podemos pelear contra los Steelix” o algo así.

9000 palabras? Fuck, estaré leyendo hasta el día de mi muerte.

El capítulo me tuvo en vilo desde el principio en que Char estuvo peleando con Aron y no pude comentar. La parte de los pokémon en la habitación enorme con los objetos fue aterradora. Pero la parte del lema del Equipo Ascuas me hizo estremecer realmente. Fue una parte diferente. De la forma en que lo escribiste lo planteaste como una decisión tan firme como si el fic fuera la vida real prácticamente. Da gusto leer cosas así, no con todas las historias escritas se siente este tipo de cosas.

La misión de los protas parece estar en su punto máximo cuando activan la lluviaesfera pero no me voy a dejar sorprender por Scythe: todavía faltan los Steelix. Trataré de no sorprenderme tanto con la lectura de esta parte xD

Saura no debería tardar tanto en cargar las energibolas… yo sé que si no hace eso deja de tener sentido el ataque pero si tarda tanto en cargar una energibola no quiero ni pensar lo que tardará en cargar un rayo solar.

Oau, no da respiro el capítulo, qué de batallas y qué bien relatadas, no termina la acción.

Bueno, al final, luego de la batalla no muy épica pero si muy realista contra el Steelix, pudieron hacer algo como finalizar la misión bien o algo así :P Fue genial, nunca una derrota fue tan beneficiosa xD De verdad me hizo creer que Char iba a evolucionar, esperaba que en cualquier momento lo haga, después de todo convengamos que ya es la segunda temporada.

¡Está muy bien que hagas esa encuesta! Tengo muchas preguntas para hacerle, así que te voy a pedir por favor que si no puedes hacerle más de tres preguntas con mi perfil uses el de algún otro del foro como Abdy o Áurico si es que ellos no hacen.

¡Te las envío por MP! ¡Muy bueno tu trabajo de traducción, realmente es fantástico! Nos vemos en el próximo :D


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#63
Hola otra vez :D

Bueno, este fue el capítulo que dio fin a la misión mas difícil del equipo Ascuas hasta ahora, y solo puedo decir que desde la primera linea hasta la última estube expectante.
Al principio no pense que le costara tanto trabajo a Char abatir al Aron, y cuando encontro los Clavos Plata, simplemente no me los esperaba, pero la forma en que Char termino con ese Aron, fue demasiado impactante, esa lagartija convirtio una piedra en un arma mortal xD
La parte del Nido de Monstruos (todo ese momento sono la canción de los Nidos de Monstruos en mi mente xD) si bien fue muy dramática, me parecio algo irónica, ya que todo el tesoro que tenian acumulado los pokemon salvajes eran 2 simples esferas. No era mucho para que valiera la pena defenderlo tan decididamente....
Y el lema del equipo Ascuas es simplemente EPICO, ese momento fue de mis favoritos en lo que lleva el fic hasta ahora.
Cuando Char se quedo solo, ya sabía que la misión no terminaría muy bien, pero cuando derroto a ese Steelix de verdad pensé que evolucionaría, con la experiencia adquirida en ese combate y en toda la mazmorra en general.
¿Debes estar muriendo de hambre para saber como se siente evolucionar?? hoy mismo dejo de comer....
ok, mejor no xD
La resolución del capitulo me parecio como que el destino troleo al equipo Ascuas. Esa Furret tiene mucha suerte xD


Lo de la entrevista con el autor original me parece una gran idea para conectar a ScytheRider con su público latinoamericano. Despues te enviaré algunas preguntas por MP.
Estaré atento al próximo capítulo, hasta otra :D



PD : ¿Ese ataque en el que Char mordía y quemaba a su enemigo no era Colmillo Ignio?


"Puede que existan pokemon superiores a los mios, pero aun asi, yo prefiero a mis viejos camaradas de equipo"














#64
Demian:

Ups, no me di cuenta que también eran tipo tierra xD.

O.O Ni se me había ocurrido hacer eso xD. La próxima vez que me salga este problema, lo pondré como lo dices. O sea, lo que tenía que quedar claro era que había Steelixes ahí abajo :P.

Bueno, eso fue lo que pasé por alto... Es a partir de este capítulo que este fic se volvió oficialmente bueno :O. Fue simplemente impresionante: el nido de monstruos, las batallas; y lo mejor de todo, la última decisión de Char. Simplemente magnífico. Lo que se viene... Uff... xD.

La verdad fue muy corta la batalla con el Steelix, ¿pero quién se queja de la forma en que está escrita? Si es que esperas una batalla larga, hay un capítulo... :O -se tapa la boca-

¡Qué bueno que te parezca una buena idea! Por ser lector fiel tal vez te deje hacer más de tres preguntas (?). Las esperaré.

Gracias por seguir leyendo ^^

Kasper:

Yo también me sorprendí bastante al leerlo xD. Pobre Aron :(.

El nido de monstruos... Cada vez que jugaba, rezaba para que no sonara esa música xD. Bueno, esa línea se convierte en su lema luego (en más o menos dos capítulos), y fue un momento realmente solemne, ¿no?

Lo que yo aprendí con este autor es que no puedes esperar que algo sea predecible... Aunque parecía que Char iba a evolucionar, nope xD. Ya te aviso, esta historia se volverá cada vez menos predecible :O.

Exactamente, esa Furret tuvo mucha suerte. Imagínate si hubieran utilizado la Fugaesfera. Tiene suerte que Char sea un masoquista (?).

Sí, a mi me parece que el ataque que Char aprendió era Colmillo Ígneo, pero como siempre, el autor no lo puso directamente.

¡Genial! Ya he recibido tus preguntas, muchas gracias por participar ^^.

Y gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





28. Capítulo 25: Regreso a Casa



Spoiler

Capítulo 25



Ruta 325



Era un poco después del mediodía cuando el Equipo Ascuas empezó la excursión de vuelta a casa, con la alborozada Furret a cuestas.

Rotos mantos de oscuras nubes aún se extendían por el cielo, pero la lluvia ya no caía. El sol ahora encontraba espacios de sobra a través de los cuales brillar, derramando rayos de luz en el calado paisaje y haciéndolo brillar. El suelo se había vuelto un mar de lodo cubierto con individuales charcos, la mojada ruta de grava formando un interminable puente a través y hacia el horizonte. La tormenta de la mañana había pasado finalmente, y parecía que se volvería otro cálido y hermoso día primaveral.

Char todavía no se sentía demasiado bien mientras caminaba. Sentía como si la mitad de los músculos en su cuerpo habían sido estirados, y la otra mitad paralizados. La misión había sido ganada y el trabajo del día estaba acabado, pero no estaba de humor para celebración; nada lo complacía más que el pensamiento de volver a la base, tumbarse en algún lugar, y rellenarse de comida sin fin hasta que cayera dormido. Se imaginó que una visita al doctor estaba probablemente a la orden también; recién se había, después de todo, acercado a la muerte más que nunca antes, evidenciado por la nueva experiencia que había sentido de que su cuerpo tuviera que activar su respuesta de último recurso. Seguramente el Dr. Orde era dueño de un montón de regenerativos avanzados que podrían ayudarle a sanar y hacerle sentir mejor en un santiamén, listo para atacar al mundo de nuevo la misma siguiente mañana. Pero, por ahora, tomó la ruta de a un paso a la vez e intentó encontrar alivio en charlar con sus compañeros.

Para pasar el tiempo, Char intercambió historias con sus compañeros de equipo. Saura explicó que había captado el brutal encuentro de Char con el Rhydon, y en su distracción casi lo había aplastado un Graveler. Describió cómo, en los últimos momentos antes del final, él también había sentido la última marejada de poder para darlo todo; que su cuerpo estaba creciendo tan rápido que apenas tuvo tiempo de soltar todos sus ataques, y que era capaz de incluso producir y controlar seis cepas a la vez, algo que nunca había sido capaz de hacer antes. Pero, no fue suficiente para salvarlo, y los viciosos pequeños Aron eventualmente confabularon contra él y lo acabaron. Ray, dejado solo en la primera línea, se encontró con su final poco después. Supieron que estuvieron acabados cuando se despertaron en la dimensión “real”, y juntos, esperaron en la cueva a Char. Sabían que no podían quedarse para siempre, o de otra forma simplemente serían asimilados de vuelta en la mazmorra y estarían justamente igual de perdidos e indefensos como el Furret. Pero se quedaron lo más que pudieron, y efectivamente, Char se materializó, apaleado e inconsciente. Fue fácil de localizar, como siempre, por ser la única fuente de luz en la habitación entera, y Saura y Ray lo transportaron fuera de la cueva.

Char, por supuesto, tenía una historia mucho más monumental por contar, y tuvo que asegurarle a sus amigos que no lo había soñado–aún podía sentir el chichón en su cabeza en donde el Steelix lo había golpeado repetidamente contra el techo. Una vez que los convenció, estuvieron bastante impresionados, y le dieron una sincera lluvia de alabanzas por su victoria.

Pero al final, no importaba realmente cómo el Equipo Ascuas había sido echado de la cueva maldita; la misión estaba detrás de ellos, y era tiempo de mirar hacia adelante.

—Entonces... —susurró Saura, intentando ser discreto con la Furret alrededor—, no puedo decidirlo. ¿Tuvimos éxito, o fracasamos?

—Ganamos —dijo Ray—. Cumplimos el objetivo, ¿verdad? Si no fuera por nosotros, esa Furret aún estaría atrapada ahí. La salvamos. Eso es exactamente lo que los objetivos decían. Tuvimos suerte, pero igual lo hicimos. Tenemos que reportar la victoria y conseguir nuestra recompensa.

—Bueno, sí —dijo Saura—. Pero...

—Ambos —habló de repente Char, su voz delatando su dolor—. Fue ambos. Fue un triunfo y una pérdida al mismo tiempo. Tenemos que aprender de esto... Ahora sabemos qué tan débiles somos en lugares como ese. Tenemos que entrenar... y conseguirnos mejores suministros... quizá incluso un nuevo miembro...

Char miró atrás hacia la Furret. Era una educada pequeña criatura, quedándose atrás por mucho para dejar que el equipo conversara en privado. Pero su sonrisa nunca titubeaba, y parecía contenta con solo contemplar el rocoso yermo a través del cual caminaban como si era una especie de espléndida maravilla natural. Char sabía que la criatura había abandonado toda esperanza de ver el mundo exterior de nuevo, y solo observar la luz del sol brillar en los lóbregos charcos era una visión gloriosa para sus pequeños ojos.

—Oye, Furret —le llamó Char, causando que saltara a la atención—. ¿Quién eres, por cierto? ¿Cuál es tu nombre?

No desperdició tiempo en acercarse saltando, cerrando la distancia entre ella y el equipo.

—Mis amigos me llaman Fern —dijo, un poco nerviosa—. Soy... Bueno, no soy nadie especial, en serio. Fui la única hija en una familia de doce, así que vine a Ciudad Hierro para alejarme de mis hermanos, y me tomó tres años obtener un fragmento salvaje. En realidad no hay mucho que hacer por aquí, saben, si no eres un estudiante en la academia. Solo trabajar, trabajar, trabajar... Tengo algunos amigos en el pueblo, y nos gusta comer en los jardines a veces, o ir a nadar, pero... sí. Esa soy yo.

Char se encogió de hombros. No había preguntado por la historia de vida de la criatura, solo su nombre, pero no iba a sonar rudo e interrumpirla. Esta era obviamente la cosa más memorable que le había ocurrido en años, se imaginó que la dejaría divagar y disfrutarlo.

—Oh, vamos, ¡tiene que haber algo especial sobre ti! —se rio Saura—. ¡No suenes tan depresiva!

—No, no, en serio, es cierto —dijo Fern—. No tengo mucho en lo que se refiere a esperanzas o sueños. Nunca tuve muchas ganas de empezar una familia... Nunca me interesaron las batallas, o entrenar, o explorar... Mi único deseo verdadero es despertarme cada día y ver el sol de la mañana una vez más... y tal vez contribuir con un poco de trabajo a la sociedad por el camino... No les voy a mentir, mis héroes, ¡pero soy tan aburrida como un Pokémon puede ser!

Le tomó a Char un poco con la guardia baja escuchar su respuesta. ¿Un Pokémon sin esperanzas ni sueños? ¿Estaba ella realmente contenta con solo morar en alguna casa o madriguera día tras día, nunca esforzándose para alcanzar algo grande? Desde el día en que despertó por primera vez en el Túnel Gravelerroca, Char se encontró constantemente rodeado de Pokémon que compartían un poderoso sentido de propósito, y que se alzaban de su sueño todos los días para ir más lejos hacia él. ¿Eran los Pokémon que vivían en las civilizaciones de Ambera diferentes a los habitantes de la División Dorada? ¿Eran todos almas estancadas sin nada que hacer? ¿O era solo su humanidad hablando dentro de él otra vez, incapaz de reconocer que los Pokémon no necesitaban de los mismos deseos fundamentales de realización y grandeza que él siempre tenía?

—Solo tienes una vida por vivir —dijo Char—. No puedes decirme que solo dejarás que se desperdicie sin hacer algo de ella. Cuando cierras tus ojos en la noche para dormir, ¿alguna vez sueñas sobre algo? ¿Alguna vez has soñado tener alguna especie de poder del que solo se puede anhelar? ¿O hacer cosas que desearías poder hacer? ¿O ves personas en tus sueños que desearías poder conocer? ¿O tal vez lugares que pudieras ver?

Fern sonrió extrañada, un poco sorprendida ante las preguntas—. Bueno, pienso que todos sueñan con volar —se rio ella—. Pero no me preocupo por eso. Los Furret no pueden volar. ¡Todo lo que hacemos es estar aquí y sentir celos de todos los Charmander!

Char frunció el ceño, no por la terrible broma, sino porque la Furret aún no parecía revelar más profundidad en su carácter. Tal vez era solo por su dolor y frustración, pero no podía aceptar el pensamiento de una criatura sensible viviendo una existencia tan superficial.

—Bueno, ahora que lo pienso, quizá haya algunas cosas que me gustaría hacer antes de morir —dijo ella pensativa—. Siempre he querido encontrarme con un Pokémon legendario y preguntarle qué se siente ser tan poderoso. Sí, es tonto, lo sé. ¿Cuántas veces eso ocurre? Pokémon se pasan su vida entera buscando a Lugia y a Ho-Oh y ni siquiera se acercan a vislumbrarlos. Pero ya que preguntaste, supongo que eso ha sido una pequeña fantasía mía desde que tengo memoria.

—¿Por qué no lo haces? —insistió Char—. Buscarlos, me refiero. Si tu sueño es ver a Lugia o a Ho-Oh, ¿por qué no comienzas un viaje para encontrarlos?

—Eh, supongo que porque es peligroso —se encogió de hombros Fern—. Si me quedo aquí en una ciudad rica, sé que podré vivir una vida bien larga, y eso es lo que quiero más que nada. Incluso viniendo aquí desde la pradera, tuve unos cuantos sustos. Viajar es peligroso, saben. No es siempre seguro estar cerca de Pokémon salvajes. Y después está el Maestro para preocuparse... nunca sabes qué es lo que hará después, y uno no quiere estar realmente ahí para averiguarlo. No creo que todo valga la pena solo por una oportunidad de satisfacer un pequeño tonto capricho.

Char cerró la boca con fuerza, temiendo perder el control y empezar a escupir palabras descorteses. “Dices eso ahora”, se dijo Char, “pero creo que cambiarías de parecer si estuvieras cara a cara con Lugia. ¡No puedo creerte! ¡No puedes simplemente vivir sin un propósito! ¡Contentarse con solo los simples placeres de la vida se llama ser simplista! ¿Disfrutas siendo simplista, Fern?”

—Char, ¿estás bien? —susurró Saura en un tono consternado, notando el aumento de la flama de su cola—. No te está molestando, ¿o sí?

—No, en realidad no —suspiró en respuesta Char—. No es ella. Es solo que–

La expresión de Char cambió a medida que se daba cuenta repentinamente de algo. Como muchos Pokémon que había conocido, Fern dijo que se sentía amenazada por la presencia del Maestro. ¿Quizá... era esta la razón definitiva por la que ignoraba cualquier sueño que podría haber tenido, decidiendo que eran tontos e imprácticos?

“¿A cuántos Pokémon como este se les había robado sus sueños por culpa del Maestro?”, se preguntó Char. “¿Cuántos Pokémon vivían atrapados en sus ciudades para sobrevivir de esa manera, temiendo vivir una vida de la forma que se suponía tenía que ser vivida?”

—... ¿Es solo que qué, Char? —insistió Saura, aún ojeando la flama.

—Es solo que quiero llegar a casa y descansar, nada más —dijo Char—. Ha sido una mañana larga.

—Oigan, pero es suficiente sobre mí —dijo Fern—. ¡Ustedes son los Pokémon interesantes! ¿Quiénes son, si es que puedo preguntar?

Como Scythe ya les había enseñado, era mejor no hablar demasiado sobre la División. Incluso con decir tu nombre sería arriesgarlo, ya que podría dar a los agentes del Maestro algo para hacer seguimiento.

—Solo Charmander, Bulbasaur, y Raichu —mintió Char—. En realidad no tenemos nombres.

—Oh, ya veo —dijo Fern—. Saben, hasta ahora, ¡no sabía que los Charmander seguían viviendo en Ambera! Pensé que todos se marcharon hace mucho tiempo para ir a vivir en los países humanos. Entonces... ¿ustedes son parte de alguna especie de club? ¿Tal vez una fuerza de rescate o algo así?

—Nos ganamos la vida con esto, sí —dijo Char—. Pero... es un secreto. No podemos hablar sobre eso.

—¡Vaya, un club secreto! —dijo Fern—. ¡Apuesto a que es muy emocionante!

—Tienes razón en eso —se rio Ray—. ¡En serio lo es!

El resto de la caminata pasó sin incidentes. Fern se quedó mayormente en silencio después de averiguar que sus héroes eran miembros de una organización secreta y que no podían permitirse revelar demasiado sobre ellos. A pesar de todo, algo sobre ella todavía le molestaba profundamente a Char; aunque apreciaba claramente el rescate, era tranquila, contenta e incondicional. Estaba resignada a su vida, y en verdad no se arrepentía de nada. Char sabía que probablemente lo estaba viendo irracionalmente y que era probablemente normal para un Pokémon aceptar su lugar en la vida, pero algo... algo dentro de él estaba en desacuerdo con ella.

Por supuesto, cayó él en la cuenta, era por eso que estaba en un Equipo de Resistencia en primer lugar: el estado de Ambera era inaceptable para él, y la mejor forma de cambiarlo sería derrocar al Maestro.

... ... ...


Después de una caminata bastante larga, llegaron finalmente a Ciudad Hierro, una activa fortaleza verdaderamente impresionante que abarcaba kilómetros y fácilmente superaba a la División Dorada en términos de población por al menos el doble. La vasta morada Pokémon era probablemente la ciudad más similar a una humana que Char jamás había visto en toda Ambera; los edificios y las estructuras estaban todos compuestos de los recursos naturales más abundantes del áera–metales–y, a pesar de sus extrañas formas y arquitectura en ocasiones, se alzaban muy alto sobre la cabeza de Char como rascacielos en miniatura. La vista de una ciudad siempre hacía feliz a Char de alguna forma, haciendo chispear tenues recordatorios de su humanidad.

Fern guio al grupo a través de una red de caminos pavimentados en gris, y pronto arribaron a su casa. Resultó ser un pequeño y discreto edificio dentro de un espaciado vecindario cercano al borde de la ciudad. Los cimientos y pilares de la casa estaban hechos de algún tipo de metal, y cimentados a ellos estaban las paredes hechas del mismo material de las rutas, una piedra cegadoramente blanca que casi se asemejaba a la arenisca, brillando al ojo desde cualquier dirección.

—¡Esperen aquí! —dijo Fern antes de corretear hacia su casa—. ¡Estaré de vuelta en seguida! En serio tengo que darles a ustedes y a su club secreto una recompensa por lo que han hecho.

Char hacía mucho que se había dejado de emocionar por la mayoría de las recompensas dadas por los clientes mismos; raramente alcanzaban más de cien Poké, o tal vez una extraña posesión o prenda de vestir de vez en cuando. La mayoría de los Pokémon de Ambera no tenían realmente mucho a manera de posesiones, o al menos eso era lo que a él le parecía por los trabajos de la lista de entrenamiento que había tomado; se imaginó que probablemente empezaría a ver recompensas más grandes cuando el Equipo Ascuas estuviera listo para trabajos con prioridad más alta, pero por ahora, tendría que depender del reembolso establecido por la División misma... algo como dos mil Poké por este trabajo en particular.

Era por eso que Char no estaba preparado cuando vio a la Furret luchando por arrastrar una enorme bolsa repleta desde su casa.

—¡Tomen! —declaró ella—. ¡Es todo suyo! ¡Llévenlo a su maravilloso club con ustedes y sigan con el buen trabajo!

Con un tirón final, dejó caer pesadamente la enorme bolsa directo frente a Char. Estaba llena de monedas.

No se necesitaba un psíquico para decir qué tipo de recompensa la Furret les estaba ofreciendo–eran los ahorros de su vida.

El Equipo Ascuas no supo bien qué decir.

—¡No, en serio! ¡Es suyo! —insistió Fern, empujando un poco la bolsa—. Si les puede ayudar a salvar vidas de Pokémon, ¡entonces les pertenece a ustedes! Arceus sabe que yo no lo necesito. Si no hubiera sido rescatada hoy, no le hubiera tenido mucho uso de todos modos, ¿o sí?

—Escucha... Fern —dijo Saura con cortesía—. Nuestra organización nos paga por los trabajos que hacemos. Sabemos que estás agradecida con nosotros, y te damos gracias por tu generosidad, pero no podemos aceptar esto.

—Si realmente no te interesa hacer algo con tu vida, ¿por qué nos molestamos en rescatarte entonces? —dijo Char bruscamente.

Char se mordió el labio, deseando poder hacer volver las duras palabras que se habían escapado de su boca. Vio inmediatamente que sus palabras la habían lastimado. También vio las sorprendidas miradas que sus compañeros le lanzaron, que le hicieron querer excavar un profundo hoyo y esconderse del mundo. Sabía que no estaba de un humor amable; ¿por qué, oh, por qué no solo dejó que Saura hablara por él? Él no estaba en posición de decir algo como eso en primer lugar; el Equipo Ascuas ni siquiera la había rescatado a través de medios convencionales, demostrando su habilidad o fuerza, sino por completa suerte. Su rescate fue un accidente.

—Lo siento —dijo Char con humildad después de un momento de abrasador silencio—. No quise decir lo que dije.

Con eso, Char se inclinó y aceptó un muy pequeño puñado de mondas de la bolsa, sumando nos cincuenta Poké. Sabía que había herido sus sentimientos, pero lo menos que podía hacer era no rechazar completamente su sincero agradecimiento. Empuñó las monedas en sus zarpas y forzó una débil sonrisa en su rostro, devolviendo un cortés asentimiento al Furret.

—Gracias —dijo él suavemente—. Esto será suficiente.

Fern no respondió, pero consiguió asentir de vuelta en reconocimiento.

—Deberíamos ponernos en marcha —le dijo Saura a Fern y al resto de su equipo—. Estamos felices de que pudimos ayudar.

Y así, el Equipo Ascuas comenzó su caminata final de vuelta por la ruta hacia la academia en una especie de silencio contemplativo. Saura y Ray no se molestaron en sacar el arrebato de Char; todos ellos sabían que había sido una larga mañana, una mañana que finalmente necesitaba terminarse...

Sin embargo, cuando estuvieron a mitad de camino fuera del vecindario, una voz familiar les llamó.

—¡Oigan! ¡Esperen! ¡Vuelvan!

Char sabía que la voz le correspondía a Fern, pero no se podía imaginar qué quería ahora. Recién la había insultado; ¿por qué querría ella algo con él ahora? Se dio vuelta y la vio acercándose con velocidad, jadeando por aire cuando los alcanzó lo más rápido que sus pequeñas piernas pudieron transportarla.

—¡Fern! —dijo Saura con sorpresa—. ¿Estás bien? ¿Qué ocurre?

—Tienes razón —jadeó Fern, deteniendo su corrida justo delante de Char—. No quería que te vayas y pienses que me lastimaste, porque tienes razón sobre todo, Charmander. Soy egoísta, y ruda, y no hay nada aquí para mí en Ciudad Hierro. Siempre lo supe. Es solo que... siempre... pensé que... digo, tienes razón. Debería estar haciendo algo con mi vida. Se los debo a ustedes después de lo que hicieron hoy. Es solo que... nunca consideré seriamente sobre algo... era feliz aquí...

Char notó una pausa en su discurso y estuvo a punto de responder, cuando ella le cortó.

—Escuchen, Charmander, Bulbasaur, Raichu... No hay nada aquí realmente para mí en Ciudad Hierro. ¿Podría... ir con ustedes?

Char estaba absolutamente anonadado. ¿Ella quería... unirse a ellos? ¿Solo le había dicho unas cuantas palabras, y ahora estaba impulsada a cambiar la dirección de su vida?

Incrédulamente, Char miró a sus amigos. Sus caras se habían iluminado. Ni siquiera tenía que preguntarles; sabía que ambos aprobaban la idea.

Pero Char tenía que pensarlo por un momento. Había reglas en la forma que el reclutamiento funcionaba en la División. Los Equipos de Resistencia tenían estrictamente prohibido traer civiles a la base con ellos, a menos que fueran refugiados que estaban bajo peligro real e inminente del Maestro, o a menos que hubiera planes específicos de iniciar al nuevo miembro al equipo. No podía sencillamente enviar a Fern para que se uniera al Equipo Franjas, ya que eso estaba contra las reglas; Fern tendría que unirse al Equipo Ascuas.

—Les escuché hablando antes —admitió Fern—. Pensé que les escuché decir que necesitaban encontrar a un nuevo miembro. Quizá... ¿ese podría ser yo? ¿Podría ser parte de su equipo de rescate secreto? ¡Yo... aprenderé rápido, lo prometo! ¡Siempre lo hago!

Char sabía lo que tenía que hacer después: necesitaba amontonarse con su equipo y discutir el asunto. Pero, desde que ya sabía precisamente lo que sus compañeros de equipo dirían, se imaginó que podía saltarse ese paso esta única vez. Además... ya había tomado una decisión.

—No —dijo Char simplemente—. Lo siento, Fern, pero no creo que sea el trabajo adecuado para ti. No quiero meterte en algo de lo que te podrías arrepentir.

—Oh... —dijo Fern, defraudada—. Está bien. Lo... entiendo.

Saura y Ray estuvieron igual de sorprendidos ante la brusquedad y la franqueza de la respuesta de Char. Fern les dirigía miradas ansiosas a ambos, como si estuviera esperando que respondiesen.

—No nos mires a nosotros —le dijo Saura—. Él es el líder. Él tiene la última palabra.

—No me malinterpretes, es genial que estés buscando algo para hacer —Char le dijo—, pero lo que necesitas encontrar es el sueño de una vida, no el impulso de un momento. Además, nuestro trabajo no es del tipo que puedes retractarte una vez que te comprometes. Si te unes a nosotros, estarás atascada ahí por un muy, muy largo tiempo, y antes de que lo sepas, probablemente estarás anhelando tu vieja vida aburrida aquí en Ciudad Hierro. ¿Quieres mi consejo? Tienes un montón de dinero y vives en una gran ciudad. Forma un equipo y ve a perseguir a los legendarios.

Char no podía decir realmente si ella tomaría su sugerencia en serio o solo la ignoraría, pero se inclinó educadamente una última vez, dijo sus últimos agradecimientos y despedidas, y correteó de nuevo hacia su casa.

Y entonces, justo como cualquier otro cliente, ella se había ido, fuera de la vista y la mente.

—Sabes, Char, esa fue en verdad una muy buena decisión —admitió Saura mientras se marchaban de la ciudad—. Ni siquiera pienso en las cosas de esa manera. ¡Estaba listo para recibirla en el equipo! Pero tienes razón. Ahora que lo pienso, ella no hubiera encajado en un Equipo de Resistencia en lo absoluto.

—¡Supongo que es por eso que Char es el líder! —dijo felizmente Ray—. ¡Él sabe estas cosas por instinto! ¡Justo como Scythe!




Base de la División



Cuando el Equipo Ascuas llegó finalmente a la academia, se registraron, recitaron las líneas correspondientes del Credo a Slaking, y regresaron a los cuarteles del Equipo Remordimiento para ver si Scythe ya había regresado de su misión.

Después de llamar a la puerta frontal, fueron recibidos por un unánime clamor de alivio.

—¡Por fin! —escuchó a Markov el Feraligatr exclamar con júbilo desde algún punto lejano tras la puerta—. ¡Están aquí!

—¡Ya era hora! —gruñó Raptor el Gabite—. Les tomó bastante. Un poco más y me preparaba para ir a darles caza por mi cuenta.

“¿Eh?”, se preguntó Char, esperando a que la puerta se abriera.

—Yo voy —dijo Ursa con su profunda voz—. Atrás, hay que darles algo de espacio.

La puerta se abrió, y Char se encontró frente a Ursa, Raptor, Markov, y Raon, todos apiñados alrededor de la puerta con ansiosa atención...

... Solo para ver cómo sus sonrisas se esfumaban inmediatamente.

—Oh, son ustedes —dijo Ursa—. Lo sentimos, pensamos que eran los Bellossom. Nos estamos muriendo de hambre. Oh, y felicidades por su primera misión solos, espero que haya ido bien y todo eso.

—Oye, entraremos y estaremos hambrientos con ustedes, ¿de acuerdo? —dijo Ray mientras ingresaban.

Durante el último mes, el Equipo Remordimiento había demostrado continuamente justo por qué era el equipo más robusto y competente de la división entera. Cada día, el equipo hacía doble tiempo a través de varias misiones en curso a la vez, más notablemente en el Cañón Cuenco y el Refugio Rojo. Aunque había formado una fuerte asociación con el Equipo Absolución para ayudar a aligerar la carga, la idea entera era para Char todavía completamente alocada. Los miembros de ambos equipos iban y venían continuamente a todas horas del día y la noche, quedándose solo para tomar un descanso, comer, o discutir planes unos con otros. Muchas de las veces, se quedaban incluso múltiples días y noches en el destino; a veces grupos se marchaban con masivas bolsas repletas con suministros, solo para volver una semana entera después. Era siempre imposible para Char decir quién estaba yendo y retornando y cuándo, pero Char se imaginó que todo lo que tenía que hacer era concentrarse en su propio equipo. A pesar de todo, hasta la misión más reciente, Scythe siempre había estado al lado del Equipo Ascuas para continuar con su entrenamiento, incluso con el extenuante esfuerzo que él y su equipo daban.

Y el esfuerzo estaba ciertamente pasando factura en el Equipo Remordimiento. Char veía cómo cada miembro del equipo empezaban a mostrar gradualmente serias señales de tensión, tanto física como mentalmente. Una cosa que nunca flaqueaba era, sin embargo, su confianza; ellos eran el Equipo Remordimiento, y lo sabían. Ellos se encargarían de llevar las misiones hasta el final. Ellos no tenían intenciones de fracasar. Ellos no cometían errores.

Char, Saura, y Ray reposaron en la habitación de Scythe, esperando perezosamente a que los Bellossom entregaran la comida. Antes de la aparición de Adiel y el agotador esfuerzo que dieron en respuesta, era un servicio del que el Equipo Remordimiento no había abusado; pero ahora, habían pedido una constante corriente de cuatro entregas diarias. Viendo cómo el equipo claramente ameritaba suficiente respeto para no descender al comedor para cada comida, la División cumplía y les enviaba toda la comida que querían. Aunque, el Equipo Ascuas se terminó malacostumbrando con el servicio.

Char se preguntaba a veces si el Equipo Remordimiento se estaba aproximando a agotar el suministro entero de bayas atania de la División, ya que devoraban docenas de ellas varias veces al día en un intento de mantenerse despiertos y alerta.

Mientras Char yacía tumbado en el suelo de roca, sintiendo sus músculos palpitar de vuelta a la vida, reflexionó sobre los eventos del día, especialmente sobre Fern. ¿Qué si ella sí se hubiera unido al equipo? Mientras que estaba convencido de que hizo la decisión correcta, y no se arrepentía de haberla hecho, no podía evitar imaginarse a la educada y tímida pequeña Furret en el equipo. A medida que se hacía una imagen de ella yendo en aventuras con el Equipo Ascuas, solo le hacía sentirse más de la misma manera; no solo porque no pensaba que estaba a la altura del trabajo, sino también por completamente otra razón...

“Ni siquiera confío por completo en nuestro tercer miembro todavía”, se dio cuenta Char. “¿Cómo manejaría a un cuarto? No estoy listo para otro miembro, no hasta que pueda lograr confiar en Ray como confío en Saura. Pero... eso todavía significa que tengo que contarle que soy un humano. ¿Cómo reaccionaría él? ¿Pensaría que estoy loco? Incluso aunque me creyera como lo hizo Saura... ¿lo tomaría bien?”

Los pensamientos de Char fueron interrumpidos por un repentino golpeteo a la puerta de Scythe.

—Oye, Scythe, necesito hablar contigo —dijo una voz—. Tengo algo que preguntarte.

Char reconoció la voz como uno de los miembros del Equipo Remordimiento, pero no podía ubicarla bien. Era uno de los miembros que aún no había conocido a fondo. Dándose cuenta de que era el que más cerca estaba de la puerta, soltó un quejido mientras se incorporaba para abrir la puerta.

—Eh, Scythe no está aquí —respondió Char, empujando la puerta—. Somos solo nosotros...

Los ojos de Char casi saltaron de su cara cuando vio lo que estaba parado en el umbral: ¡era un Pokémon que nunca había visto antes en su vida! Era un roedor bípedo de pelaje marrón, casi pareciéndose a–si es que había tal cosa–un Kangaskhan macho de mediana edad. Su cabeza tenía la distintiva forma de la de un dragón, pero se asemejaba de alguna forma a un ratón o a un conejo, con pequeñas orejas en forma de taza y un hocico largo y dentado.

—Oh, entonces, lamento interrumpir —dijo el Pokémon inidentificado—. Pensé que escuché a Scythe entrar, pero supongo que eran solo ustedes después de todo. Cuando llegue, díganle que yo... ¿qué?

De repente, los ojos del extraño Pokémon se ensancharon, como si se acabara de dar cuenta de que se había olvidado de algo. Se agarró la cara.

—Oh, encantador —gruñó—. Lamento eso. No era mi intención asustarse hasta los huesos. Es descortés de mi parte.

—¿Qué... eres? —soltó Char, todavía no haciendo una conexión.

—Oh, solo es Marrow —dijo Ray, también acercándose a la puerta, divertido por la visión—. Difícil de reconocer sin su casco, ¿no?

“¿Marrow?”, repitió Char en su interior. “¿El... Marowak? Pero... ¡no tiene su cráneo!”

—Pero... qué... quiero decir... —balbuceó Char—. Pensé que...

Marrow rio con disimulo—. Jejeje, sí, lo admito, me lo dicen mucho cuando me olvido que no estoy llevando la cosa —se rio él—. No se supone realmente que deba mostrar mi cara en público, pero sí, en caso de que te estés preguntando, es solo un casco. No está unido a mi cabeza. Aunque, algunos Marowak los llevan por tanto tiempo que en verdad se atascan en ellos, y no se los pueden sacar a menos que los rompan. Yo no, al menos. Se pone realmente pegajoso ahí dentro, me gusta limpiarlo de vez en cuando.

Char todavía no podía dejar de mirar fijamente a la desenmascarada criatura, que peinaba con su zarpa el enmarañado pelaje en su rostro como para ilustrar el punto.

—Pensaba que... —Char empezó a decir distraídamente—. Digo... ¿es... en serio... tu... madre?

Marrow puso los ojos en blanco—. ¿Qué eres, un humano? —se burló alegremente—. Tal vez hubo un Cubone en la historia entera del mundo conocido que mató a su madre y le sacó su cráneo, o algo así, honestamente no lo sé, pero le dio al resto de nosotros una mala reputación, y todos los humanos empezaron a esparcir ridículos mitos. Digo, yo conocí a mis dos padres, crecí con ellos, tuve una infancia feliz... No entiendo bien cuál es el gran problema. Solo porque nos gustan los huesos. Char, a ti te gusta el fuego, ¿verdad? Bueno, a mí los huesos. Es solo mi naturaleza. Son livianos, durables, hacen buenas armas... y si los pules, pueden ser igual de duros como el marfil. Mi casco es la verdad un cráneo de Charizard. Scythe me lo dio cuando me uní al equipo, ni idea de dónde lo consiguió, probablemente lo mandó traer de ultramar o de algún lugar.

—... ... ... Oh —logró decir Char después de intentar digerirlo todo.

Hubo un incómodo momento de silencio. Marrow rio con disimulo una vez más, y Ray parecía estar a punto de estallar de la risa.

—Bueno, en serio debería, ya sabes, terminar de pulir esta cosa antes de que olvide hacerlo —dijo Marrow, empezando a alejarse—. Díganle a Scythe que quería hablar con él, ¿d’acuerdo?

—¡Sí, señor! —dijo Ray jovialmente.

—Oh, eso me recuerda —dijo Marrow, de repente volviendo sobre sus pasos y bajando la voz—. Saben que Scythe tiene un regalote bastante grande para darles, ¿verdad? ¡Espero que tengan buenas noticias para darle sobre hoy!

Ray cerró la puerta tan pronto como Marrow se hubo marchado, dejando a Char con la mirada perdida en la pared. “¡Acabé de ver la cara de un Marowak!”, se dio cuenta. “¿Es que acabo de presenciar uno de los más grandes misterios de la raza Pokémon?”

—Tuvimos a un Cubone en el Equipo Franjas hace un tiempo —dijo Ray bruscamente, retornando a su lugar de descanso—. Es por eso que lo reconocí, si es que te estás preguntando. Aunque, no recuerdo mucho sobre ese Cubone... excepto que lloraba mucho, y eventualmente lo dejamos ir.

Afortunadamente, la comida llegó muy pronto. Después de pelear con el Equipo Remordimiento por una bandeja de fruta y pan, el Equipo Ascuas fue recompensado con un sólido almuerzo y un bien largo descanso por el resto de la tarde. La última cosa por hacer era esperar el regreso de Scythe, así que pudieron recontar los eventos del día y posiblemente incluso averiguar cuál sería la gran recompensa. Pero el Equipo Ascuas no mantuvo sus esperanzas demasiado en alto; dependiendo de cuánto trabajo tenía para él, sabían que sería muy posible que no lo vieran de nuevo hasta la siguiente mañana.

... ... ...


Esa noche, Ray se despertó de su siesta. Habiendo descansado suficiente por el momento, decidió marcharse de la habitación y recorrer por la base. Una cosa de la que el equipo se había olvidado completamente fue, irónicamente, anotar su victoria en el registro. Luego de hacerse cargo de aquel pequeño detalle técnico, deambuló por ahí en busca de otras cosas que pudiera conseguir hacer mientras estaba cerca.

Recordó algo que el equipo había discutido antes en aquel día, sobre prepararse mejor contra Pokémon salvajes de roca. Se imaginó que podría fijar otra sesión con Domo, y pedirle para que les enseñara algunas nuevas técnicas para ayudarlos...

Ray fue recibido por el sonido de cuchillas chocando mientras apartaba la cortina y entraba al dojo.

Dos Kabutops combatían en el centro de la habitación, gritando y conversando constantemente a medida que saltaban uno alrededor del otro y arremetían con sus cuchillas. Casi le recordaban a observar las furiosas batallas de Scythe contra su doble, excepto que con mucha menor finura y destreza acrobática que la de un encuentro de Scyther, y con mucha más fuerza bruta y técnicas al todo o nada.

—¡YAAH! ¡Buen intento!

—¡Tuviste suerte!

—¡Aquí no hay suerte! ¡Solo destreza! ¡YAAAAH!

—Tu defensa está vacilando. No durarás mucho más.

—Tonterías, ¡solo le estoy engañando a tu subconsciente para que piense que me estoy debilitando!

—Tus movimientos son tan dolorosamente obvios, ¡no podrías engañar a un conejo haciéndote el muerto!

—Tal vez no, ¡pero podría hacer ESTO!

—Tus ataques están insultando a mi inteligencia. Hasta un Squirtle ciego podría derrotarte.

—¡Y un Cubone podría derrotarte a ti! ¡YAAH!

—¡Oh! ¡Excelente movimiento!

—¡Ah, todo está en la distracción, mi hermano!

Ray aguardó por unos cuantos minutos, pero la batalla no mostró señales de detenerse. Eventualmente, puso los ojos en blanco y dio pasos al frente.

—¡OIGAN! —llamó a los combatientes.

Los dos Kabutops se quedaron tiesos ante el sonido de la voz de Ray, y por un segundo parecieron un par de estatuas representando una intensa instantánea de la acción.

—Um, sí, ¿podemos ayudarte? —dijo uno de los Kabutops, enderezándose y dirigiéndose a Ray.

—Eh... ¿cuál de ustedes es Domo? —preguntó Ray—. Estaba observándoles pelear a los dos, ¡pero no lo puedo saber!

—Oh, ninguno de nosotros —dijo el otro Kabutops—. La verdad es que Domo no está con nosotros en la base en este momento. Esta mañana, la base recibió noticias de un mensajero de la División Negra de que un Registeel había sido avistado en las montañas meridionales, y Domo despegó como un cohete.

—No podemos culparte por no saberlo todavía —agregó el primero—. Va a ser anunciado en el boletín de noticias vespertino.

—Hmm... —dijo Ray, decepcionado—. Interesante. Supongo que no podemos entrenar, entonces... Estábamos esperando aprender algunas técnicas nuevas de combate...

—Bueno, no podemos ayudarte con eso —dijo el primer Kabutops—. Ninguno de nosotros tendría la más mínima idea sobre las capacidades físicas de un Raichu como tú. Pero aquí un consejo: intenta ir a lo de Kecleon y preguntar al hermano de color rosado sobre... las Máquinas de Entrenamiento. Debería ser capaz de ayudarte.

—¿Máquinas de Entrenamiento? —repitió Ray—. ¿Te refieres a las cosas... humanas? ¿Las tenemos aquí?

—Oh, por supuesto —dijo el Kabutops—. Kecleon trata de mantener la discreción, pero sí, él es lo que podrías llamar un experto en ellas. Él puede conseguirte lo que necesitas.

—Vaya, no lo creo —dijo Ray—. No tenía idea. Bueno, gracias...

Desafortunadamente, cuando Ray se apresuró hacia el mercado de Kecleon, el hermano rosado no estaba por ningún lado, y el hermano verde se rehusó a comentar sobre su paradero. Sin querer desperdiciar su viaje, tomó la oportunidad para adquirir algunos suministros y hacer que los enviaran al almacenamiento. Mientras estaba navegando por la tienda en busca de las cosas usuales, algo captó su vista.

—Oye, Kecleon... ¿están estas a la venta?

—¡Chico mío, todo está a la venta por el precio justo! —respondió Kecleon, acercándose con prisa—. ¿En qué es lo que tus ojos se han posado?

La tienda estaba tan abarrotada y rellena de mercancía que incluso después de visitarla vez tras vez, nuevas sorpresas siempre esperaban... por hoy, justo detrás de la enorme pila de Fugaesferas, Ray vislumbró un largo tablero lleno de cosas que parecían largos clavos grises. Los objetos se veían, de alguna forma, extrañamente familiares.

—¡Ah, sí, los Clavos Plata! —canturreó Kecleon—. Una de las especialidades de Ciudad Hierro. Cada uno está forjado con acero puro de las cuevas del Gran Altiplano. Un objeto especialmente popular para usar contra esos molestos Pokémon Roca, especialmente para aquellos que no están naturalmente adaptados para pelear con ellos. Tu amigo Char caería bajo esa categoría, ¿sí?

—¡Sí! —dijo Ray—. ¡Eso es... increíble! ¡Me las llevo! ¡Llevaré... cincuenta!

... ... ...


Más tarde esa noche vino el momento que todos habían estado esperando: el retorno de Scythe.

El exhausto, frustrado, y agitado guerrero se encontró con una cálida bienvenida mientras marchaba a través de la puerta de entrada de su equipo. Su reunión fue corta y al grano, ya que solo una pequeña fracción del equipo estaba ahí aquella noche, como siempre, el resto estando fuera en las misiones en curso. Char y su equipo le esperaron pacientemente a que terminara sus asuntos, preguntándose más que nunca cómo recibiría su historia.

El agotado ceño del Scyther se tornó una cálida sonrisa cuando abrió la puerta para encontrar al Equipo Ascuas aguardándolo dentro.

—¡Buenas noches, ustedes tres! —dijo él—. ¡Entonces, cuénteme todo! ¿Cómo les fue?

Así que se reunieron alrededor, con lo mejor de sus memorias, le contaron sobre la lluvia torrencial, los Golbat que confundían, los Graveler que sacudían el suelo, su encuentro con el Equipo X, su última resistencia contra la interminable oleada de Pokémon salvajes, y cómo cumplieron la misión contra todo pronóstico. Le contaron sobre Fern, la forma en que Char explotó ante ella, y cómo fue rechazada de unirse al equipo. A través de todo, se sentó y los observó pensativamente, escuchando cuidadosamente cada palabra, dando solo un asentimiento de comprensión de vez en cuando...

Y cuando no pudieron pensar en nada más que decirle, se quedaron en silencio y esperaron su respuesta.

—Bueno —suspiró Scythe finalmente—. Estoy... decepcionado.

Char tragó saliva. Pensó que esto era de esperarse, pero mantenía la esperanza de que el hecho de que hubieran cumplido con la misión hubiera al menos contrarrestado el disgusto de su entrenador...

—Ray —dijo Scythe, girando hacia el Raichu—. ¿Cuántas veces te tengo que decir esto? ¡Tus mejores ataques eléctricos no pueden lastimar a Pokémon con pararrayos!

—Lo sé —respondió Ray.

—Entonces, ¿qué hay del Onix que mencionaste antes de que llegaran a la cueva? —dijo Scythe—. ¿Qué estabas pensando, intentándolo acertarlo con un rayo en primer lugar?

—Había una tormenta —insistió Ray—, así que pensé que podría hacer algo de daño... Sé que los Pokémon de roca siempre reciben algo de daño, incluso si no es mucho, entonces...

—No, no. ¡Mal! —dijo Scythe con vehemencia—. El daño es despreciable. Tú no debes gastar tu energía de esa forma. Kain no sobrevivió doce días en la Montaña Onix por la fuerza de su electricidad, y tampoco podrías tú. ¿Me entiendes?

—Sí... señor —dijo Ray, jugueteando con su cola como siempre haría cuando se ponía nervioso. Dejó caer su cabeza, reconociendo la decepción de Scythe y tomando sus reprimendas a pecho.

—Y Char —dijo Scythe incluso con más enojo—. ¿Distraerte por esferas brillantes y corriendo de cabeza en un corredor sin mirar? ¡Arceus sabe todas las formas horribles en que eso podría terminar!

—Lo siento —dijo Char dócilmente—. No estaba pensando...

Char se estaba encogiendo, esperando una entera ola de críticas sobre su mal juicio o pobres habilidades de planeamiento, cuando el ceño de Scythe se tornó repentinamente en una radiante sonrisa.

—Bueno, además de eso, estoy muy orgulloso de ustedes. No puedo decir que tengo otras quejas. ¡Felicidades por un trabajo bien hecho!

—Vaya, ¿eso es todo? —dijo Saura—. ¿No nos vas a gritar por cómo básicamente fracasamos en la misión? ¡Ganamos por un completo golpe de suerte!

—No puedo reprocharlos por ninguno de sus criterios —dijo Scythe—. Yo probablemente no hubiera hecho las cosas exactamente a su manera, pero... les enseñé cómo pensar por su cuenta, y han hecho sus propias decisiones decentes. Para ser completamente honesto con ustedes, si me hubiera unido a ustedes hoy en la cueva, hubiera cuestionado su juicio final de dejarse ser destruidos... pero, entonces, si les hubiera convencido de escapar, la Furret no hubiera sido tan afortunada, ¿o sí? No hay nada de malo con tener suerte en ocasiones. No puedo contar el número de veces que gané misiones debido a pura suerte. Sé que Daemon sería rápido en decirles que no pueden depender de ella, pero, ustedes ven, la cosa es que, cada vez que se encuentren con suerte, suele significar que, en algún punto del camino, hicieron realmente algo bien.

Scythe luego procedió a felicitarlos por todas sus buenas decisiones, desde el juicioso uso de sus bayas, hasta su idea de usar los clavos plata para contrarrestar a las bestias de roca, la provocación de la lluvia, incluso el manejo del repentino deseo de Fern de unirse al equipo. Char sintió su ego crecer como una hoguera con cada uno de sus elogios, convencido de que sería suficiente para ver la gran recompensa de la que Marrow había hecho alusión...

—La única parte que me confunde... es el Equipo X —admitió Scythe—. Justo cuando pensaba que ya tenía suficiente en mi plato, no me puedo imaginar lo que se llevan entre manos...

—¿Qué hacemos si los vemos de nuevo? —preguntó Saura—. Realmente nos asustaron cuando aparecieron de la nada. ¡Nos estaban acosando!

—Si aparecen de nuevo, solo... rechácenlos, no acepten sus demandas —les dijo Scythe—. Podrían tratar de engañarlos si piensan que pueden hacerles escupir algo, pero si me preguntan, parecen ser solo unos maleantes sin nombre que intentan ingresar a la base–la menor de nuestras preocupaciones. Son suficientemente fuertes; si vuelven, no tengo duda de que incluso podrán ser sus rivales.

Char intercambió una mirada con Saura. Nunca pensó sobre eso de esa manera. ¿Rivales? ¿En serio? ¿Podrían en serio rivalizar con el siniestro equipo venenoso?

—Bueno, no sé ustedes, pero yo estoy agotado —dijo Scythe finalmente, cambiando de tono—. Creo que todos deberíamos tener algo de descanso. Oh... tenía una buena sorpresa reservada para ustedes hoy si completaban su misión, pero... no estoy convencido de que la merezcan todavía. Básicamente fracasaron la misión.

Scythe rio disimuladamente mientras decía esto, haciendo que Char realmente se preguntara por qué elegía de repente mandar señales mixtas.

—Pero, pienso que son más que dignos de una segunda oportunidad —dijo él—. Mañana, tengo que dirigirme al Refugio Rojo para verificar el progreso allí. Estarán de nuevo por su cuenta. Si pueden tener éxito dos veces consecutivas, no solo entregaré con alegría mi premio, sino que sumaré algo más, y es algo extremadamente valioso. No creo que puedan permitirse decepcionarme.

“Ah, típico Scythe”, pensó Char, negando con la cabeza. “Solo está intentando ganarse tiempo en el Refugio Rojo. Bueno, no puedo decir que lo culpo. Ganamos una vez, ¡nos levantaremos mañana y lo haremos otra vez!”

—¡Mejor que tengas esos premios listos para nosotros mañana, porque los mereceremos! —declaró Ray—. ¡Sin excusas esta vez! ¡Pasaremos tu prueba!

Y así, después de un memorable, agotador, pero exitoso día, el Equipo Ascuas finalmente se asentó para una bien merecida noche de–

—Chicos —dijo Ray de repente, rompiendo el silencio justo cuando el equipo estaba empezando a flotar hacia un pacífico sueño—. Char. Saura. No tomamos una misión para mañana...

Char parpadeó.

—Aww, nueces —gruñó Char, poniéndose nuevamente de pie.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#65
Hola, vuelvo a comentar.
Bueno, ya terminó esa misión tan sufrida del equipo Ascuas, pero aun le queda un poco mas por hacer.
Aunque era algo obvio, nunca pense en que los pokemon que hacían misiones despues tenían que caminar todo su camino devuelta a casa con los pokemon rescatados.

Jajaja, me imagino las caras de Char, Saura y Ray cuando la Furret les trajo su recompensa, ellos esperando unas pocas monedas y ella les trae un saco de dinero con esta expresión xD
Spoiler

Nunca habia visto de esa manera el hecho de reclutar nuevos miembros en el equipo. Yo hubiese aceptado sin pensarlo y me sorprendió mucho la franqueza de Char para decirle lo que le dijo a la Furret.

Cuando volvieron a la base y Char se asusto con el Marowak, se trata de un guiño al mito de que los Cubone son las crías Kanghaskan que perdieron a sus madres ¿no?
Scythe ahora fue bastante duro con los novatos, pero de todas formas, concuerdo con el y su sermón, tiene toda la razón.

Jjajaajajaaa, el final del capitulo fue estupendo, ya se estaban durmiendo cuando Ray se da cuenta de la misión de mañana y Char con su: "aww, Nueces!!". Yo quede xDDD XDDD

Sin duda, este fic es mucho mas complejo e impredecible de lo que pensé. Me es imposible decir que es lo que pueda suceder despues.


Bueno, otra vez fue un gran capitulo, no tan emocionante como los anteriores, pero igual de entretenido. Hasta el próximo capítulo :)


"Puede que existan pokemon superiores a los mios, pero aun asi, yo prefiero a mis viejos camaradas de equipo"














#66
Eso, consigan un nuevo miembro. Uno hembra además de Saura (?)

Esa Furret podría ser una buena compañera. La tipa compañera que saber usar los MO en el equipo pokémon (?)

De verdad yo tampoco creo que algo viva simplemente porque es fácil convertir el oxígeno en dióxido de carbono… hasta los animales más descerebrados siguen su instinto de reproducirse y cuidar a sus crías. Un pokémon tan inteligente algo debe querer…

Oau, el joven Charmander sí que ha crecido… con lo que le dijo a esa Furret se ha de estar convirtiendo en filósofo.

Que te traten rudo y te echen la verdad a la cara es lo único que te puede hacer reflexionar si de verdad sientes algo de orgullo por ti mismo… la mayoría de las cosas que se hacen es porque alguien te dijo que no podrías.

Es cierto… además hubiera sido inútil en un equipo de resistencia, es muy cobarde esa Furret…

Jajajaja, la parte de que esperaban los Bellossom es genial xD Pobres, fue un día de decepciones.

¿Un Marowak puede sacarse su cráneo? No creo que eso sea posible realmente… casi como que su cabeza no pasa por el pequeño agujero o.O

Jajaja, las cosas se pusieron tensas con Marrow xD ¿Justo tenía que ser un casco de Charizard?

Ese Raichu se armó hasta los huesos de esos clavos o.o

Maldita sea, yo también quería saber cuál era la sorpresa D:

Pobre equipo de rescate xD No tiene descanso.

Gracias por darme la oportunidad de hacer esas preguntas. Y felicitaciones por seguir tan velozmente con la traducción, vas muy bien, sigue así.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#67
Kasper:

Sí, por fin terminó aquella infernal misión... De seguro estuvieron aliviados y sorprendidos a la vez por el resultado de la fallida misión.

La verdad es que Fern no me cayó tan mal, pero en la forma que lo veía Char, no pude evitar coincidir con él... Recuerdo que yo aceptaba a cualquiera que quería unirse a mi equipo (a menos que fuera una especie que ya tenía), así que me sorprendió un poco la reacción de Char... Pero es difícil no estar de acuerdo con su decisión.

Cuando lo leí por primera vez, pensé que el autor se estaba inventando Pokémon, cosa que no me agrada xD. Pero luego Ray comentó que era Marrow y le salvó un lector al fic (?).

Sí, pero si Scythe no fuera duro, ¿cómo iban a aprender? Creo que te gustará la recompensa, pero no la verás hasta el siguiente capítulo, ya que se divide en dos por su extensión.

Te dejé un MP, respóndeme cuando puedas, por favor :).

Gracias por seguir leyendo ^^

Demian:

Primero que nada, quería darte gracias. La verdad es que no me esperaba que votaras por la traducción en los PokéOscares xD. No sabes cuánto me has motivado. Aunque el crédito va en mayor parte para el autor original, me siento orgulloso de ser el representante de ScytheRider aquí en el foro.

Hablando de las dudas sobre Saura, no me mandaste una pregunta al respecto (?).

Solo espera, ya falta poco para un nuevo miembro :O -CHAN, CHAN-

Y ya ves, como caviló Char, la causa debía ser el Maestro, que con su opresión no dejaba que los Pokémon hicieran las cosas libremente...

Char va creciendo más y más a lo largo del fic, y no me voy a cansar de decirte que cuanto más avanza la historia, mejor se vuelve.

La pobre Fern fue rechazada, y aunque me caía bien, no pude evitar estar de acuerdo con Char; ella no hubiera calzado en la vida de los Equipos de Resistencia.

Si quieres saber cuál es la sorpresa, pues paciencia... En el capítulo siguiente al que subo hoy recién lo sabrás.

Muchas gracias por las preguntas que mandaste, resultaron de lo más interesantes para el autor.

Y gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





29. Capítulo 26: Ganando Confianza, Parte 1



Spoiler

Capítulo 26



Al día siguiente, nada iba a salir mal.

Char aprendió de sus experiencias en aquella infernal fisura. No había caso en intentar actuar con valentía o fuerza tomando una misión desafiante; quería las recompensas de Scythe, así de simple, y no iba a dejar que otra situación límite arruinara la reciente buena racha del equipo. Entonces, para su segunda misión independiente, buscó entre las misiones más fáciles y sencillas de la lista, sin siquiera importarle si tenían o no una buena recompensa. Quería una misión que su equipo no pudiera estropear ni aunque lo intentaran.

Y encontraron una. En su apurado intento de escoger un trabajo y volver a dormir, encontraron una misión que sería, casi literalmente, un paseo por el parque: una misión de centinela en un lugar apodado “Prado Sombrío”.

No había nada sombrío en este, sin embargo, excepto por cómo estaba sombreado en el mapa de Jirachi. A causa de su paisaje, había sido en el pasado una posada favorita para ladrones en espera de viajeros en las rutas 412, 414, y 415 que lo rodeaban; la coloración en el mapa era una indicación para viajeros de extremar las precauciones cuando se encontraran en el área. La división asignaba misiones de forma regular para asegurarse de que estaba limpio de ladrones, ya que estas rutas eran comúnmente recorridas por sus miembros; pero desde que las patrullas empezaron, no había habido un solo reporte de ladrones en meses...

Había unos cuantos riesgos implicados, pero eran mínimos. Por una parte, había una mazmorra misteriosa en las cercanías, pero era una “Mazmorra del Errante”; es decir, era una anomalía tan pequeña y de bajo riesgo que un viajero simplemente podría deambular en ella, y luego salir, sin notar que algo había salido mal. Esto era bueno, porque era incierto dónde comenzaba y terminaba con exactitud. Por otra parte, el destino estaba a una buena distancia de la base... sería una aventura de un día, de seguro.

Pero, desde que la misión era esencialmente pasear por ahí y explorar la naturaleza por unas cuantas horas, Char no veía cómo algo podría salir mal.

... Y, por una vez, tuvo razón. El destino tenía muy poco en forma de complicaciones imprevistas para lanzar al Equipo Ascuas en ese día. Pero, eso no era decir que igual no tenía una sorpresa o dos reservada para ellos...

—Hasta que la última ascua se apague...

Ante el sonido de la voz, Char se movió en su sueño.

—Hasta que la ÚLTIMA ASCUA SE APAGUE...

Aquella irritante voz, se estaba volviendo más fuerte esta vez. Char rodó y se cubrió los oídos.

—¡Oh, vamos! ¡Ni siquiera se supone que yo sea el que diga esto en primer lugar!

“Oh, solo es Ray, intentando levantarme”, se dio cuenta Char distraídamente. “Es demasiado temprano. Siento como si acabé de ir a dormir. Ni Scythe nos levanta así de temprano, ¿o sí? ¿Por qué Ray no me deja dormir un poquito–“.

El cuerpo de Char fue sacudido por un violento espasmo cuando una descarga de electricidad lo llenó, causando que sus ojos se abrieran de golpe y que sus brazos y piernas se extendieran involuntariamente a su máxima extensión. Su aliento lo dejó por un momento, y pudo jurar que su corazón incluso se detuvo por unos segundos antes de recomponerse y arrancar de nuevo. Ray estaba parado ante él, pareciendo decepcionado.

—¿Ya te has despertado? —zumbó Ray, retrayendo sus patas delanteras de los hombros de Char.

—S-s-s-sí —dejó salir Char con dificultad.

—Bien. Scythe ya se ha ido, y Brock no está aquí hoy para despertarnos, así que dependía de nosotros esta vez. Todavía tenemos que empacar la bolsa y hacer algunas cosas de último minuto que no hicimos anoche. Saura y yo hemos estado despiertos por un tiempo, ahora solo necesitamos que tú te enganches.

Cuando la sensibilidad fluyó nuevamente en los músculos de Char, rodó hasta quedar de lado y se esforzó para ponerse de pie. Era difícil, sin embargo, porque se sentía cubierto de alfileres y agujas, y cada pequeño contacto con el suelo parecía un cactus clavándole bajo la piel.

—¡Todavía tienes que decir la respuesta! —dijo Ray—. No vamos a dejar que ese increíble lema tuyo se desperdicie. Hasta que la última ascua se apague...

—¿El fuego no morirá? —respondió Char.

—¡Asombroso! —aplaudió Ray—. ¡Ahora sí estamos listos para el día! ¡Vamos!

Char sonrió. Ray amaba tanto su trabajo. Era aún difícil no quererlo, incluso cuando te estaba electrocutando para despertarte en las mañanas.

Mientras salía cojeando de la habitación, Char se preguntó nuevamente una cuestión que lo había estado desgarrando últimamente, desde que Saura la había sacado el día anterior: era claro ver cuánto Ray deseaba ser un miembro de equipo de resistencia cualificado y respetable. ¿Cambiarían las impresiones de Ray sobre el equipo si Char le contaba su secreto? Parte de él veía cómo Ray se había demostrado a sí mismo como amigo y aliado, y estaba empezando a pensar que debería contárselo todo. Pero... ¿sería como arruinarle el sueño? ¿Sería como una traición? Como Saura le había asegurado varias veces, el primer propósito de su equipo sería siempre ayudar a Char a encontrar su identidad y su propósito, pero no era eso para lo que Ray se había alistado cuando se unió al equipo. Para Ray, era solo una oportunidad para experimentar de primera mano con el Equipo Remordimiento, no por un... club secreto, como Fern lo había llamado. Aunque, en realidad, sí era más como un club secreto que otra cosa. ¿Querría Ray ser parte de eso?

“Suficiente”, se dijo Char. “No dejaré que esto me moleste justo ahora. Ahora, tenemos una misión ridículamente fácil que cumplir. ¡Acabemos con esto!”




Ruta 410



El Equipo Ascuas salió a la carretera al romper el alba, como siempre, y se puso en camino hacia su lejano destino. La simple belleza de la campiña de Ambera era agradable como siempre, incluso cuando resplandecía tenuemente en el diminuto plateado de luz solar que se escapaba del horizonte. El único problema hasta el momento era que era el turno de Char de llevar la bolsa esta vez.

—Oye, Char, me está entrando hambre —dijo Saura—. ¿Qué les parece un desayuno?

—Me leíste la mente —dijo Ray—. ¿Quieren parar por un momento y comer? Hemos recorrido un camino bastante largo.

Char se quejó mientras arrojaba la bolsa de su hombro al suelo, dando bienvenida a la oportunidad de descargarse. ¡Era tan pesada! Despreciaba llevar la bolsa, especialmente al comenzar el día cuando todavía estaba atestada con suministros. Recordó la primera vez que Scythe lo llevó al almacén y bromeó diciendo que él llevaría la bolsa en la siguiente misión, cuando apenas podía siquiera mantenerse de pie mientras la sostenía... Char se dio cuenta demasiado tarde que no había sido una broma en lo absoluto; la bolsa era en verdad así de pesada, y se encontró a sí mismo cargándola misión tras misión. En todo caso, sus brazos se estaban volviendo realmente fuertes.

A medida que el equipo se sentaba al costado de la carretera y disfrutaba de su comida ligera, Char observó el cielo del oriente mientras se tornaba en variados matices de azul y amarillo. Un par de nubes hinchadas flotaban alrededor de la eventual luz solar, y una pequeña pero fresca brisa barría el terreno. Ningún clima tormentoso para hoy. Sería navegación despejada durante todo el camino hasta el prado. Pero, probablemente debido a que era solo su segunda misión sin Scythe, un pensamiento saltó en la mente de Char.

—Recuérdamelo otra vez, ¿por qué salimos tan temprano en la mañana? —preguntó Char, metiendo unas pasas en su boca—. ¿Por qué no podemos hacer nuestras misiones más tarde en el día? Sería lo mismo, solo con más luz solar.

—¿No terminamos ya con esto ayer en la mañana? —se rio Ray—. Lo hacemos porque así es cómo el Equipo Remordimiento lo hace. Si queremos ser igual de grandiosos como ellos algún día, tenemos que ponernos en este hábito. Algún día, nuestro equipo podría ser el responsable de defender ciudades enteras y dirigir ejércitos y esas cosas. ¡No podemos estar aflojando!

—¿Por qué te interesa tanto qué tan grandioso se volverá el Equipo Ascuas, de todas formas? —preguntó Saura bromeando—. ¡Todos sabemos en dónde quieres estar en realidad! Nos abandonarás en un segundo cuando Scythe te invite para que te unas al Equipo Remordimiento.

—Tengo que demostrarme a mí mismo —respondió Ray—. ¡Scythe no me dejará entrar en su equipo hasta que ayude a que este equipo sea lo mejor posible! Ja, para el tiempo en que finalmente me invite para unirme, el Equipo Ascuas estará probablemente a su nivel. ¡O más! Además, siempre me consideraré como uno de ustedes chicos, incluso después de unirme al equipo de Scythe. ¡Lo prometo!

Char forzó una sonrisa—. Eso es genial, pero no era eso de lo que en realidad estaba preocupado —dijo él.

—¿Oh? —dijo Saura, pausando su búsqueda en la bolsa por más comida—. ¿Cuál es el problema ahora?

—Bueno —dijo Char con impaciencia—. Es solo que me di cuenta de algo. Mira en dónde estamos. Está tan oscuro. ¡Podría haber ladrones esperando para saltar sobre nosotros! O las fuerzas del Maestro podrían toparse con nosotros, y nunca lo veríamos venir. Viajar así de temprano en la mañana es igual de malo como hacerlo a la noche.

Saura ladeó la cabeza—. No creo que los Pokémon se levanten lo suficientemente temprano para causar problemas —dijo él pensativamente—. Hemos salido al amanecer docenas de veces, y nunca hemos visto una emboscada.

—Sí, con Scythe —dijo Char—. Pero ahora que estamos solos... ¡No hay un enorme Scyther aterrador para espantar a los ladrones!

—No creo que debamos preocuparnos demasiado sobre eso —dijo Saura—. No creo que muchos Pokémon se levanten a esta hora del día, después de todo. E incluso si lo hacen, somos los suficientemente poderosos para resistirlos, creo. Solo mantengamos la guardia, y deberíamos estar bien.

—Sí, además, ¡tienes a un enorme Raichu aterrador a tu lado! —dijo Ray malvadamente, dejando que algo de estática chispeara por su pelaje—. ¡No evolucioné por nada! Mejor que los ladrones sepan mantenerse lejos, ¡o averiguarán qué se siente ser alcanzado por un rayo!

—¿Alcanzado por un rayo? ¡Oh, estoy tan asustado!

La voz vino de la nada. Pavor llenó al equipo a medida que un par de sombras se acercaban desde la naturaleza a un costado de la ruta.

—Gran y aterrador Raichu, ¿eh? —dijo una segunda voz—. No sé quién podría considerar aterradora a una pequeña rata.

Justo cuando las voces encajaron en su lugar en la cabeza de Char, los recién llegados se aproximaron lo suficiente para ser vistos: no eran otros sino los molestos Seviper y Croagunk.

—Equipo X —escupió Char, lanzando su pera al suelo con disgusto—. ¡Todavía nos están acosando! No lo puedo creer.

Saura y Ray ya había asumido sus posturas de batalla, y el cuerpo de Ray estaba empezando a brillar en la oscuridad mientras preparaba una poderosa descarga para el equipo rival. Char se puso de pie con rapidez y se unió a ellos, frunciendo el ceño hacia los Pokémon veneno.

—Je, je, je, je. Relájense, no estamos aquí para hacerles daño —dijo Croagunk mientras se adelantaba para enfrentar a Saura—. Les dijimos antes, somos sus aliados. ¿Por qué querríamos lastimarlos?

—¡Igual no les dejaremos entrar a la base! —dijo Saura forzosamente—. No importa lo que digan. No confiamos en ustedes.

—¿Y por qué no? —preguntó Seviper con curiosidad—. ¿Qué razón les hemos dado alguna vez para desconfiar de nosotros? ¡Ni siquiera les hemos atacado!

—Pongámoslo de esta manera —dijo Croagunk con frialdad—. ¿Qué podríamos hacer para ganarnos su confianza? ¿Qué podríamos hacer para demostrarles que estamos de su lado?

Char buscó una réplica astuta, pero no pudo encontrar ninguna. Luego buscó una respuesta seria, y tampoco pudo encontrar una. No podía pensar en una solo cosa que los Pokémon venenosos pudieran hacer para limpiar sus nombres en su libro.

—... ¿Ven? ¿Ven? —dijo Croagunk, el enojo creciendo detrás de su voz—. No tienen una respuesta. Eso solo sirve para mostrar qué tan hipócritas son. ¿Cómo puede un equipo de resistencia como nosotros operar de esta manera? Respondan eso.

Char frunció el ceño aún más—. ¿Ustedes sirven al Maestro? —les demandó.

—Lo hacemos —dijo Croagunk—. Con todo nuestro corazón.

—¿Entonces cómo pueden llamarse equipo de resistencia? —explotó Char—. ¡Los equipos de resistencia no sirven al Maestro! ¡Los equipos de resistencia se resisten al Maestro!

—Oye, oye, espera un momento —dijo Croagunk—. Estás asumiendo cosas. Solo asumes que las fuerzas del Maestro están todas en el mismo bando. Las fuerzas del Maestro no están tan... unificadas... como parecen estarlo. De hecho... hay legiones enteras de tropas y generales que... lo traicionan. Y luego están los equipos como nosotros que se resisten a ellos e intentan llevarlos de vuelta bajo el verdadero reinado del Maestro. Honestamente, ¿piensas que el Maestro realmente quiere que toda esta destrucción esté ocurriendo? ¡Lo que está pasando ahora es que el reino del Maestro está fuera de incluso su propio control!

—Eso es mentira —desafió Char—. Nuestro amigo Scyther ha visto a las fuerzas del Maestro desde adentro hacia afuera, y él dice que las fuerzas del Maestro nunca se pelean entre ellas.

—Es por eso precisamente que no podemos permitirnos acercarnos a ustedes cuando él está alrededor —explicó Seviper—. Nos rebanaría la cabeza antes de que incluso tengamos chance de exponer nuestros argumentos. Su amigo Scyther sabe muy poco sobre las fuerzas del Maestro. Si alguna vez supo mucho, la información está probablemente obsoleta. Los tiempos han cambiado.

—El Maestro no es malvado —Croagunk intentó asegurarle a Char—. Si viviéramos bajo sus reglas, habría paz tanta paz en Ambera que incluso haría sonreír a Arceus. Pero estos son tiempos cambiantes. Algunos Pokémon se resisten al Maestro, y por consiguiente, tenemos guerras. El Equipo X quiere hacer su parte para resistirse a las fuerzas del Maestro que se han desviado, y pensamos que podríamos ayudar al aliarnos con su base por el momento.

Char pausó por un momento para reunir sus pensamientos, pero encontró que no podía hacerlo. Su historia era tan ridícula, tan contradictoria, que simplemente no había palabras con las que él pudiera responder.

—Váyanse —dijo Char finalmente—. Márchense. Solo váyanse.

—¿Qué? ¿No les hemos convencido de nada todavía? —suplicó Croagunk—. ¿Qué más quieren?

—No, ni siquiera están cerca —les dijo Char—. Si en verdad son nuestros aliados, entonces... solo den la vuelta y déjennos, y paren de acosarnos. No vuelvan hasta que descifren algo mucho más convincente para decir. No lo sé. Solo no confiamos en ustedes. No podemos. Así que déjennos. Porque si siguen molestándonos, creo que deberían prepararse para una pelea la próxima vez.

Croagunk croó con fuerza, haciendo que Char saltara de la sorpresa.

—Bueno, si esa es la manera que son las cosas —dijo Croagunk—. Bien. Sean así. Pero no hemos terminado con ustedes aún. Los Equipos de Resistencia como ustedes y nosotros no solo se rinden. Volveremos, y mejor que estén preparados para cambiar de idea. Porque si no...

Char esperó a que el suspicaz equipo hubiera girado su espalda y estuviera alejándose antes de ordenar a su propio equipo que hiciera lo mismo.

—Bueno, salió un poco mejor que la última vez —dijo Seviper—. Creo que pudimos influir un poco en ellos. Te lo dije, la mejor estrategia es actuar diplomático, no hostil.

—Sí, sí, lo que sea —gruñó Croagunk—. Pero todavía no estamos ni cerca de hacerles confiar en nosotros. Te lo dije, ese Scyther les enseñó bien a no ser idiotas y caer por cada timo que escuchen.

—Sabes —dijo Seviper—. No creo que nada que digamos nos vaya a meter a esa base... Creo que debemos hacer algo por ellos. Las acciones, después de todo, dicen más que las palabras.

—Bueno, tenemos que averiguar qué haremos —dijo Croagunk—. Solo tenemos hasta el fin de este mes para entrar a esa base. De otra forma, Dusknoir nos colgará por esto. ¡Y Adiel a él!

El Equipo Ascuas retomó el ritmo por la ruta, tomando la anterior preocupación de Char a pecho. El cuerpo de Ray chisporroteaba con exceso de energía, la llama de Char había crecido considerablemente por su rabia, y Saura escaneaba furiosamente los alrededores en busca de más problemas.

—No puedo creer a esos tipos —dijo Char—. Ayer estaban tratando de sobornarnos, ¿y hoy pensaron que solo actuar amigables funcionaría mejor? No pudieron decir una mentira convincente para salvarse las vidas. ¿Qué haremos la próxima vez?

—Haremos como tú dijiste —gruñó Ray—. La próxima que nos veamos, pelearemos.

—Con suerte, no se presentaran otra vez —dijo Saura—. Con algo de suerte, mañana tendremos a Scythe de vuelta, y se mantendrán bien alejados...




Ruta 412



Después de dos horas de caminar y charlar con nerviosismo sobre cosas como qué era el premio que Scythe les iba a dar, el sol finalmente estaba lo suficientemente alto para iluminar el mundo y todos los pájaros estaban dando sus vítores matutinos. El equipo fue capaz de relajarse un poco a medida que su camino y alrededores se volvían más claros.

Después de cuatro horas de caminata, la Ruta 410 convergió en la Ruta 412, la carretera que los llevaría directo al prado. Pero a medida que la emoción de llegar al último tramo empezaba a establecerse, igual lo hizo la anticipación de deambular por accidente en la mazmorra y perderse. Tenían que dejar el camino y dirigirse al prado eventualmente, ¿pero por dónde?

—Es inútil —dijo Ray, analizando el mapa—. Este mapa de viajes ni siquiera tiene marcadas las mazmorras como lo tiene el más grande. Tendremos que tomar nuestra mejor suposición.

—Bah, no es que la mazmorra sea mucho de qué preocuparse, después de todo —se mofó Saura—. Lo peor que podría pasar es que nos haga dar vueltas y nos haga perdernos por unas cuantas horas, ¿verdad?

—Sí, supongo —dijo Char, tirando de la bolsa de vuelta a su hombro para que no se deslizase—. Pero hay Pidgey y Spearow ahí, e incluso... uf... una ligera posibilidad de que veamos a un Scyther salvaje.

“Sin mencionar el hecho de que un par de horas extras probablemente matarán a mis brazos”, agregó Char en silencio.

—Oohh, de acuerdo, de acuerdo, punto entendido —dijo Saura, estremeciéndose ante el pensamiento de aves salvajes atacándolo—. Eh, no deberíamos preocuparnos por eso. Probablemente lo eludiremos por completo, ¿no?




Prado del Errante



—... Estamos en la mazmorra ahora, ¿no? —se quejó Saura, notando de repente que no había forma de decir de dónde habían venido o hacia dónde iban.

Efectivamente, cuando eligieron un lugar en donde salirse de la carretera y dirigirse al prado, quedaron atrapados en la diminuta mazmorra misteriosa. No había nada que hacer más que encontrar la salida. Char supo de alguna forma que había sido inevitable.

—No se preocupen, esto será muy fácil —dijo Ray, estudiando el prado maldito—. Estaremos fuera de aquí antes de que lo sepan. Las aves aquí no tienen oportunidad contra mí, ¡y Char es un cazador de Steelix!

Char intentó dar una pequeña risa incómoda ante la acotación, pero fue ahogada por un gruñido cuando estiró la bolsa de vuelta a un nivel balanceado. Estaba tentado a ejercer su autoridad sobre el equipo y designar a Ray como portador oficial de la bolsa, ya que su cuerpo más grande y forma más alta estaban mejor adaptados para la tensión. Solo quería salir de la mazmorra y entrar al prado, en donde podría dejar la cosa en el suelo e instalar la vigilancia que mantendrían por el resto del día.

El Prado del Errante era tan manso como una mazmorra podía llegar a ser. Un apacible y sereno campo se extendía ante ellos, unas cuantas rocas y árboles salpicando el paisaje en lugares. No había pájaros en el cielo, o algún Pokémon salvaje en lo absoluto, a la vista. Char esperó que permaneciera de esa manera.

—¡Oye! ¡Au, eso duele!

Ante el grito de dolor de Saura, Char miró atrás para ver que un Pidgey había aparecido de la completa nada y estaba intentando repetidamente descender en picado y picotear la espalda de su amigo. Saura agitó sus cepas alrededor para intentar espantar a la cosa, pero el Pidgey era lo suficientemente ágil para evadirlas y dirigirse hacia su objetivo.

—¡Uf! ¡No es justo! —le gritó Saura a la cosa cuando rastrilló sus talones a través de su costado.

Ray saltó a la acción, preparando su electricidad para una descarga. Apuntó y soltó lo que parecía ser una amorfa esfera de estática hacia el ave. Esta apenas esquivó el ataque, y dio un agitado alarido mientras se retiraba alto en el aire para evadir nuevos encuentros con electricidad.

Luego, con asombrosa agilidad, cambió de objetivo, se lanzó en picado, ¡y clavó en la frente de Char con su pico!

—¡Augh! ¡Oh, vaya, eso duele! —gritó Char, dejando caer la bolsa y apretando la fresca abolladura sobre su ojo izquierdo.

“Haz eso otra vez”, se dijo Char, sintiendo su Ascua elevarse más alto. “Te reto. ¡Haz eso otra vez!”

Como si le respondiera, el Pidgey dio vuelta y vino de nuevo hacia Char. Pero esta vez, Char estuvo preparado. Justo cuando el ave estuvo a punto de colisionar con él una segunda vez, soltó un torrente de llamas tan poderoso que detuvo el ataque del pájaro en pleno vuelo y lo dejó luchando para permanecer en el aire. Fracasó, y se desplomó en el césped cubierto en llamas.

—Hasta nunca —dijo Saura, observando al ave tumbándose por ahí para apagar las llamas—. Bueno, nos vamos. No quiero quedarme aquí más de lo que deberíamos.

Deambularon alrededor por un par más de minutos, buscando la salida. Se decía que el Prado del Errante era un poco más grande que un kilómetro, así que era una burla dolorosa cuando Char veía el repetitivo paisaje, sabiendo que la salida estaba apenas fuera del alcance todo el tiempo. A través de todo, ningún pájaro más atacó; parecía que habían noqueado al único Pidgey en la mazmorra entera en aquel entonces. Char una vez más esperó que el remanente de la mazmorra fuera pacífico.

... ... ...


Veinte minutos pasaron, y Char ya no pudo soportar la tensión. Tuvo que pasarle la bolsa a Ray, gruñendo que ya deberían haber llegado y que se lo pagaría de vuelta más tarde. Liberado de su carga, Char observó el prado con atención en busca de los diminutos detalles que marcarían el final de la maldición y les permitiría pasar al Prado Sombrío. Cuando encontró algo que parecía ser un nuevo rasgo del paisaje, se apresuró hacia él con esperanzas de que fuera el camino de salida.

Unos minutos más tarde, estuvieron de vuelta en donde comenzaron.

—No lo puedo creer —gimió Char—. Sé que le suele tomar horas a la gente para salir de este lugar, pero tiene que haber una forma...

—¡Chirp!

Aunque un poco sobresaltado, Char reconoció el sonido como el de otro Pidgey, probablemente intentando escabullírsele por detrás. Se giró, preparándose para desatar su fuego de nuevo...

Pero cuando se giró, no vio a un loco pájaro lanzándose para un ataque. Estaba en el suelo a solo unos metros, mirándolo.

“Extraño”, pensó Char. “¿No quiere pelear? Pensaba que la maldición les hacía—“

Fue en eso que Char echó un buen vistazo al ave, y vio que algunas de sus plumas habían sido decoloradas. Negras marcas de quemadura cubrían su cuerpo.

Era el mismo Pidgey que los había atacado antes.

—Um, ¿esa cosa nos... está siguiendo? —preguntó Saura, ojeando al pequeño pájaro a medida que se acercaba con saltitos—. No parece querer pelear.

—¡Es el mismo que derrotamos! —dijo Char—. ¿Qué está haciendo aquí? ¿No dejamos a esta cosa atrás?

—Eso es muy raro —dijo Saura, alejándose del ave—. Me pregunto hace cuánto nos ha estado siguiendo de esa forma. ¿Tal vez está intentado atacarnos de nuevo, pero es demasiado débil?

Char decidió ignorar al pájaro, concentrando su atención nuevamente en encontrar la salida del prado maldito. Pero con cada paso que daba, echaba miradas atrás para ver que el Pidgey estaba brincando tras él en procesión, como si se considerara parte del equipo.

Finalmente, despegó y voló sobre la cabeza de Char, aterrizando directamente en el camino de Char y presentándose.

—¡Chirp! —dijo de nuevo.

“¿Qué es lo que quieres?”, se preguntó Char. “¿Estás tratando de decirme algo?”

—¡No! ¡Espera! —exclamó de repente Ray, su voz llena de entusiasmo y sorpresa—. ¡Char! ¿Te das cuenta de lo que está pasando? ¡Char! ¡Le impresionaste! ¡No lo puedo creer! ¡Impresionaste al Pidgey!

—¿Qué significa eso? —preguntó Char, inclinándose para inspeccionar al ave de cerca.

Ray se adelantó aprisa, casi empujando a Char fuera del camino para obtener un buen vistazo del pájaro. El ave se contrajo cuando Ray prácticamente chocó con él, pero permaneció calmado y mantuvo sus ojos fijos en Char.

—Escuché historias de que esto sucedía, pero... ¡nunca pensé que en verdad lograría verlo! —dijo Ray—. Char, lo derrotaste en batalla, y te ganaste su respeto. ¡Ahora te ve como su maestro!

—¡¿Qué?! —exclamó Char con sorpresa—. ¿Lo dices en serio?

—¡Sí! ¡Es por eso que te está siguiendo! —dijo Ray—. Así es como los equipos de resistencia reclutan a Pokémon salvajes de las mazmorras misteriosas. ¡Pero nunca ocurre! ¡Char, no tienes idea de cuán raro es esto! Digo, incluso escuché de equipos en la resistencia cuyo propósito es simplemente intentar conseguir que Pokémon salvajes se unan a ellos. Utilizan trucos psíquicos e incluso llevan prendas especiales solo para aumentar las probabilidades de impresionar a los salvajes... ¡pero tienen suerte de solo ver que ocurra una vez al año! Pero que solo nos pase esto a nosotros, sin planear ni nada... ¡qué golpe de suerte! Es como... ¡haber nacido brillante!

—¡Chirp! ¡Chirp! —dijo el ave, como si estuviera intentando comunicarse con Char. Respeto resplandecía en los ojos del pequeño pájaro mientras esperaba ser reconocido. A medida que Char miraba al ave, la cosita le tocaba el corazón. Era adorable, como un pequeño niño perdido en busca de un amigo. Le sonrió, y este agitó sus plumas con júbilo.

—Entonces, ¿qué esto significa? —preguntó Saura—. ¿Es que solo seguirá siguiéndonos así?

—¡Nos seguirá a todas partes! —dijo Ray—. Ahora piensa que Char es su maestro. Nos seguirá afuera de la mazmorra, y por todo el mundo, e incluso de vuelta a la base si lo llevamos ahí. Incluso obedecerá todos los comandos de Char si puede entenderle.

“¿En serio?”, se preguntó Char. “¿Hará lo que yo diga?”

Curioso, Char sacudió la mano, indicando al Pidgey que viniera a su lado. Cumplió inmediatamente, luego miró a Char por más órdenes.

—Vaya —dijo Char, solo tratando de considerar todas las implicaciones. Se preguntó si esto era cómo se sentía ser un entrenador Pokémon.

—Sabes qué significa esto, ¿verdad? —dijo Ray, todavía emocionado—. ¡La impresión es el primer paso de los Pokémon hacia la sensibilidad! ¡Char, si lo quisiéramos, podríamos hacer inteligente a este Pidgey! ¿Conoces la guardería de la base? ¡Podrían ayudarnos a criarlo! Y luego, ¡podríamos hacer que se una al equipo! ... O, podríamos despedirlo. Es tu elección, Char.

—Aguarden un momento —dijo Saura—. ¿Realmente queremos que se una al equipo? Si queríamos a un ave en nuestro equipo, podríamos haber elegido a alguien del Equipo Alaplata.

Char se dio cuenta de que Saura tenía razón. El Equipo Alaplata era un equipo de entrenamiento muy renombrado en la División Dorada, uno con el que Char había tenido el placer de trabajar varias veces en misiones pasadas. Su membresía estaba limitada exclusivamente a Pokémon pájaros, de los cuales todos habían recibido un entrenamiento de primera categoría y estaban listos y dispuestos a servir en un equipo de resistencia. Sabía que cualquier miembro del Equipo Alaplata probablemente daría un brinco ante la oportunidad de unirse al Equipo Ascuas.

Aún, este pequeño Pidgey que estaba ante Char, este salvaje, débil, inexperimentado pequeño Pidgey... no podía ser rechazado.

—Yo... quiero quedármelo —dijo Char, acariciando al pájaro en la cabeza.

—¿De verdad? —dijo Saura—. ¿Acabamos de rechazar a Fern, y ahora quieres a un pequeño pichón de Pidgey? ¡Fern podría haber sido una mejor elección!

—No lo sé, solo... quiero quedármelo —dijo de nuevo Char.

Saura frunció el ceño. Mientras que no le disgustaba la idea, pensaba que el Equipo Ascuas podría tener algo mejor que un simple pajarito como su cuarto miembro. Pero, como todos los Pokémon, sabía que tenía el potencial de crecer y hacerse más fuerte, e incluso tal vez volverse un buen amigo. De cualquier forma, no había forma de hacer cambiar de idea a Char. Estaba encaprichado, como un entrenador con su primer Pokémon.

—Bueno, si eso es realmente lo que quieres —suspiró Saura—, supongo que no me puedo quejar. Si fuimos tan afortunados de impresionarlo, supongo que deberíamos sacar ventaja de eso. Confiaré en ti en esta, justo como con lo de Fern.

—En ese caso, supongo que lo llevamos de vuelta a la base y lo inscribimos en la guardería —dijo Ray—. ¡Oye, pequeñín! ¡Bienvenido al equipo!

—¡Chiiiii! —replicó felizmente.




Base de la División



Y, así como así, el Equipo Ascuas tenía un cuarto miembro.

Bueno, ¿qué se puede decir del resto de la misión? Vino. Se fue. Fue muy fácil, como lo esperado. Pero Char no hizo mucho con respecto a vigilar por delincuentes, como requería la misión. Estaba demasiado ocupado dándole su atención al Pidgey. Algo en su corazón había chasqueado–si habían sido sus instintos de humano o los de Pokémon, no pudo saberlo–pero veía al Pidgey como un hermano o un hijo, y solo no podía defraudar a la cosita. Quería ver al Pidgey en su crecimiento y su desarrollo.

Era casi el anochecer cuando el tiempo de vigilancia del equipo hubo terminado. Cuando retornaron a la base, Ray bajó al registro para reportar la terminación de la misión (el área estaba despejada, como lo esperado) y Char y Saura llevaron al Pidgey abajo a un ala de la base que nunca habían tenido muchas razones para visitar antes: la guardería.

La guardería era una instalación compuesta de varias habitaciones espaciosas, incluyendo aulas, salas de juego, y dormitorios, en donde podían vivir los niños extremadamente jóvenes. Los Pokémon que eran demasiado jóvenes para participar activamente en los equipos, como los sobrevivientes huérfanos de las redadas del Maestro, eran proveídos con un hogar allí hasta que eran lo suficientemente mayores y maduros para participar en el trabajo de la División. Char había sabido de la guardería por un tiempo, pero nunca supo que también tenía la función de criar Pokémon salvajes...

Una Kangaskhan anciana los saludó en el vestíbulo principal. Su saco estaba vacío; Char se imaginó que su bebé estaba probablemente jugando fuera en algún lugar.

—¡Oh, es el Equipo Ascuas! —exclamó la Kanghaskan—. ¡Bueno, veamos! ¿Qué trae al equipo favorito de todos por aquí abajo, queridos?

—Bueno, encontramos a este Pidgey en una misión hoy, y nos siguió hasta aquí —explicó Saura—. Nos estábamos preguntando... si... podría ayudarnos.

Kangaskhan sonrió a medida que sus ojos escaneaban al pequeño pájaro, inspeccionándolo a fondo. El Pidgey había parecido un poco asustado e inseguro de sí mismo desde que habían entrado a la base, pero se mantuvo cerca de Char y nunca dejaba de echar miradas de confianza hacia él.

—Bueno, ¿no son afortunados? —dijo ella—. ¡Es un muy apuesto joven! ¡Se ve bien y saludable también! Hmm, vaya, tiene unas garras bastante grandes para su edad, ¿no? ¡Y mira ese piquito afilado! ¡Es un muchachito armado! ¡Apuesto a que sus ataques realmente duelen!

“Sí lo hacen”, quiso decir Char, recordando el tajo que todavía sanaba en su frente.

—Entonces, ¿podría usted, eh... ayudarnos a cuidar de él? —preguntó Saura.

—¡Por supuesto, queridos! —zumbó Kangaskhan—. Estaríamos contentos de hacerlo; ¡es por eso que estamos aquí! Siempre y cuando paguen la cuota, por supuesto.

—¿Cuota? —repitió Saura—. ¿Cuánto es la cuota?

—Por cien mil Poké, lo mantendremos aquí, y lo criaremos y educaremos hasta que esté listo para cumplir los estándares de su equipo.

Saura tragó saliva—. ... Eso es mucho dinero —se opuso él—. ¡No creo que nuestra cuenta bancaria pueda resistir un golpe así de grande justo ahora! ¡Tal vez tengamos que pensarlo!

—Oh, no hay de qué preocuparse, ¡no tienen que pagarlo todo de una vez! —le aseguró Kangaskhan—. Les facturaremos gradualmente. ¡Criar niños no ocurre todo de una vez, sabes!

Char y Saura estuvieron de acuerdo con que era una buena idea, así que aceptaron al trato de Kangaskhan.

—No se decepcionarán —dijo Kangaskhan—. Después de todo, ¡no podemos permitirnos decepcionar a nuestro amado Equipo Ascuas! Le daremos la mejor educación que podamos conseguir, y cuando esté listo, nos aseguraremos de que consiga entrenamiento personal por el Equipo Alaplata.

—¿Cuánto tiempo piensa que tomará todo esto? —preguntó Char—. ¿Cuánto pasará hasta que lo podamos ver otra vez? ¿Años?

—Oh, cariño, ¡puedes venir a visitarlo cuando quieras! —se rio Kangaskhan—. Pero el proceso entero podría tomar alrededor de... oh... ¿dos meses?

—¡¿Dos meses?! —repitió Char con incredulidad—. ¿Así de pronto? ¿Está segura?

—¡Por supuesto, siempre y cuando lo mantengamos en una dieta adecuada de gomis! —respondió ella—. De hecho, es ahí a donde mucho de su dinero irá. ¡Las gomis no son baratas, saben!

—Um... ¿qué es una gomi? —preguntó Char—. Escuché de esas, pero nunca he visto una antes. ¿Son comida, o algo así?

—Se supone que te hacen más inteligente si las comes —dijo Saura—. Yo nunca he comido una, pero he escuchado mucho sobre ellas. Kecleon una vez tuvo algunas en su tienda, ¡pero eran realmente costosas!

—Oh, las gomis la verdad no te hacen más inteligente —dijo Kangaskhan—. Ellas no alimentan a tu cabeza con conocimiento o experiencia, después de todo. Pero si comes suficientes, mantendrán a tu mente estimulada y abierta, ¡y te permitirán aprender cosas nuevas más rápido! De hecho, si tu amiguito aquí come sus gomis, podríamos ser capaces de tenerlo hablando en solo unas cuantas semanas. El habla parece venir de forma natural en los Pidgey.

—Interesante —dijo Char—. ¿Piensa que nosotros nos volveríamos más inteligentes si comiéramos gomis? Me pregunto a qué saben.

—Si quieren, puedo dejarles probar una —dijo Kangaskhan—. ¡Solo un momento, enseguida vuelvo!

Kangaskhan se alejó saltando y despareció por el corredor, y pronto retornó sosteniendo algunos coloridos caramelos. Uno era rojo, y el otro era verde. Char los reconoció inmediatamente: ¡eran gomitas!

—¡Aquí tienen, amores! ¡La casa invita! —dijo ella, pasando la roja a Char—. ¡Disfrútenlas! ¡Creo que les gustarán!

Char examinó la pequeña y brillante gomita. La olisqueó, pero no pudo discernir nada inusual. La metió en su boca. Le supo a nada, hasta que la mordió y rompió la lustrosa cobertura del caramelo...

Y luego, Char sintió que su boca entera estallaba de sabor.

¡Se sintió como si una bomba hubiera explotado en su boca! Era de un sabor extremo y en definitiva indescriptible: tenía un sutil tipo de dulzura, pero era ahogado por una imperiosa y... punzante sensación que se extendió a hasta la más pequeña fisura de su boca así como de su garganta. Char pensó que sabía a una combinación de fuego, con la cual él estaba familiarizado, y la más ardiente canela que se podría haber imaginado. Sus papilas gustativas se sentían como si todas hubieran cobrado vida y estuvieran a punto de reventar, suplicando misericordia por la intensa arremetida.

... Y le gustó.

Cuando finalmente tragó a regañadientes el caramelo, sus ojos estaban lagrimeando. Tenía hormigueos en su boca entera.

—¿Y bien? ¿Qué tal estuvo? —alegó Saura, su propia gomi de color verde yaciendo en el suelo en frente a él—. ¿Te sientes más inteligente?

—La verdad no —logró responder Char, jadeando en busca de aire para enfriar el persistente sabor de fuego en su boca—. Pero creo que quiero otra.

Saura olió el caramelo frente a él, luego lo engulló con vacilación.

Char observó divertidamente cómo los ojos de Saura se ensanchaban. Masticó una vez.

Pero luego, su cara se tornó en una horrible y disgustada mueca.

—¡PUAJ! —soltó él, escupiendo el caramelo de vuelta al suelo—. ¡IIUUG! ¡Esa es la cosa más asquerosa que he probado! ¡Era amarga, y viscosa! ¡Iiuug, creo que voy a vomitar!

—¡Oh, no! ¡Lo siento tanto, tanto! —exclamó Kangaskhan, horrorizada—. ¡Lo siento! Oh, querido... ¡Debo haberte dado del tipo incorrecto! Esa debe haber sido una para los Pokémon bicho. Son del mismo color, así que a veces se me mezclan... Aquí... Aquí... Traje más... Creo que tengo del tipo correcto aquí...

Kangaskhan escarbó en su saco, y sacó un surtido manojo de coloridas gomis. Buscó entre ellas y eligió otra verde. Era perceptiblemente de un tono más claro de verde que el desastre que Saura había dejado en el suelo. Kangaskhan se lo pasó a Saura, que lo miró con recelo.

—Está bien, te gustará esta —le dijo ella—. ¡Adelante! ¡Pruébala!

Saura se encogió a medida que ponía la segunda gomi en su boca, pero tan pronto como masticó una vez, su cara se iluminó con una gran sonrisa.

—¡Vaya! ¡Eso está mucho mejor! —exclamó él—. ¡Sabe a... una ensalada muy fresca! ¡Con miel! ¡Vaya, es realmente magnífica! ¿Tienes más?

—Lo siento, pero si quieren más gomis, tendrán que pagar por ellas, es lo justo —se rio Kangaskhan—. Todos las aman, pero nadie parece contar con un presupuesto para comer muchas de ellas. Entonces solo usamos la mayoría de ellas en los niños más jóvenes para ayudarlos con su desarrollo. Hablando de eso...

Pasó otra gomi, una de color turquesa, al Pidgey. El ave la tomó de su mano y echó su cabeza hacia atrás para tragarla.

—Ahí tienes, pequeñín —canturreó Kangaskhan—. ¡Mejor acostúmbrate a comer de esas! Oh, eso me recuerda algo. Una cosa importante más antes de que se marchen: ¿quieren darle un nombre? Si lo hacen, deberían dárselo ahora, para que pueda ser capaz de asociar el nombre con él mismo.

—Otto —soltó Char—. Lo llamaremos Otto.

Saura y Kangaskhan le dieron una mirada divertida.

—Ese es... un nombre interesante para un Pidgey —dijo Kangaskhan—. ¿Alguna razón para el nombre?

—No, la verdad —dijo Char—. Es solo el primero en el que pensé.

—Bien, como desees —dijo Kangaskhan—. Así será como lo llamaremos, entonces. Bien, sé que ustedes dos están bastante ocupados, así que podemos empezar a familiarizar a Otto con su nuevo hogar de inmediato...

Así que Char y Saura se despidieron de Otto el Pidgey. Fue difícil, pero Char eventualmente consiguió que el Pidgey viera que quería que se fuera con el Kangaskhan. El Pidgey parecía triste de irse, pero su deseo de complacer a su maestro era fuerte, así que obedeció. Char le dijo que lo quería, y que lo visitaría lo más a menudo posible.

Luego, se hubo ido.

... ... ...


—¡¿Otto?! —le dijo Saura a Char cuando retornaron a sus habitaciones—. ¿Qué clase de nombre es ese, de todas formas? Casi suena a un nombre para un Oddish.

—La verdad no lo sé —admitió Char—. De repente lo recordé de la nada. Incluso podría ser de mi vida humana.

—¿Un nombre humano? —dijo Saura—. Interesante... ustedes humanos deben tener nombres interesantes. ¿Piensas que... podría ser tu nombre?

Char escarbó en sus pensamientos, pero sus memorias, salvo sus visiones de Dialga y Palkia, estaban todavía completamente en blanco. No podía ubicar el nombre en ninguna parte, mucho menos en sí mismo.

—No lo sé —dijo Char—. Pero... creo que necesito tener una conversación contigo. Sin Ray aquí, digo.

—De acuerdo, seguro —dijo Saura—. ¿A la sala de reuniones, entonces?

Char se sentó con Saura en la vacía sala de reuniones, justo como siempre hacían cuando querían tiempo a solas. La grandeza del salón y la visión de los dragones siempre le daban a Char un nivel de paz que parecía no poder encontrar en ningún otro lugar.

—Mi equipo tiene cuatro miembros ahora —suspiró Char, relajándose y vertiendo sus pensamientos en su mejor amigo—. Pero tú y yo todavía seguimos siendo los únicos miembros reales. Me parece que es tiempo de contarle a Ray. Ray es... bueno, nuestro amigo, y nuestro compañero de equipo, y en verdad estoy empezando a sentir como que quiero confiar en él tanto como confío en ti. Pero, cada vez que pienso sobre eso, no parezco conseguir el coraje para decirle.

Saura asintió pensativamente.

—Es solo que... tenemos cuatro miembros ahora. ¿Qué pasará cuando tengamos cinco? ¿Seis? ¿O diez? En verdad siento que las cosas podrían salirse de las manos. Si conseguimos más miembros, y todavía solo confío en ti, siento que... nuestro equipo no sería capaz de funcionar. Así que quiero decirle a Ray sobre mis secretos. Creo que se lo debo. Solo no sé cómo lo tomaría. ¿Qué crees? ¿Piensas que él está listo?

Saura pensó por un momento antes de responder—. Ray es... bueno, al menos desde mi punto de vista... está emocionado por formar parte de algo grande —especuló él—. Es por eso que quiere estar tanto en el Equipo Remordimiento. Es por eso que establece estándares tan altos para sí mismo y para nosotros también. Quiere ver las leyendas como ocurren. Quiere ser el que se encargue de hacerlas.

Sí, Ray ciertamente tenía un propósito claro en su vida. Para Char, eso era cierto. A diferencia de Fern, quien pudo haber fantaseado de ver a los Pokémon legendarios pero nunca tuvo la intención de hacer algo al respecto, Ray estaba dándolo todo día tras día para hacer sus sueños realidad. Pero Saura tenía razón: en verdad nunca había considerado por qué Ray tenía los sueños que tenía. Siempre pensó que era porque idolatraba a Scythe y quería ser como él.

—Y, de cualquier forma que lo pongas, Char, tú eres una leyenda —continuó Saura—. De la forma en que yo lo veo, Ray estaría honrado de conocerte por quién eres.

—Quizá tengas razón —dijo Char—. Pero... todavía tengo mariposas en el estómago cuando pienso en contárselo. Tendrás que ayudarme a hacerlo. Eres mucho mejor al hablar que yo.

—Estaré justo detrás de ti —prometió Saura—. Eso no va a cambiar. Lo que sea que ocurra, estoy justo detrás de ti.

Se sentaron en paz por un tiempo antes de decidir volver a la habitación de Scythe, recordando que tenían una recompensa por recibir.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#68
A ver qué nos trae este episodio…

Cargar la bolsa: más agotador que luchar contra Steelix. Quizá les sería más fácil acabar la misión si sólo llevaran algunas manzanas.

Saura tiene razón, por lo general los delincuentes duermen temprano en la mañana xD Salen cuando va bajando el sol y están más descansados.

Fuck o.o Charmander es un genio, siempre sabe lo que va a suceder. Que buen instinto.

LOL, Char se ganó una mascotita. Interesante la parte del reclutamiento de los salvajes, lástima que no se les entienda nada.

Jodeme que el Pidgey es el cuarto miembro xD Saura tiene razón… pero bueno, supongo que Scythe tenía que mostrar cómo se reclutaban salvajes. Otro macho, fuck.

Fuck, las gomis son adictivas.

¿Otto? OMG, me suena el nombre xD

Ahora que es un Pidgey queda mal, pero cuando sea un Pidgeotto quedará genial.

Fue un agradable capítulo de relleno… maldición, en esta historia hasta los capítulos de relleno son geniales… la verdad es que Scythe y tú siempre nos sorprenden con algo. ¡Espero el próximo! ¡Nos leemos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#69
Nuevo capitulo y nuevo comentario :D

Jajajaja Ray como despertador es genial, me tengo que consiguir uno de esos xD

Bueno, todo indica que será una misión facilísima....¿pero en serio tienen que ir tan lejos?? lo mas dificil de su misión es el viaje xD
Otra vez ese equipo X... nose por que, pero cada vez que aparecen me confunden mas con sus intenciones.

No entiendo bien lo de por que se unen los pokemon salvajes... ¿por que sienten admiración por quien los ataca sin ningún remordimiento ni compasión??

En el texto note una situación, donde el grupo se da cuenta del Pidgey que los sigue y Ray dice que es un suceso muy inusual, Saura le dice:
Cita:
—Entonces, ¿qué esto significa? —preguntó Saura—. ¿Es que solo seguirá siguiéndonos así?

¿no deberia decir: "¿Entonces, ¿qué significa esto?" ? No se si sea un error o asi esta bien, solo me parece que suena algo extraño...


Bueno, yo esperaba que el cuarto miembro del equipo fuera un tipo agua, pero uno voldador no esta mal.

Vaya, pensé que las gomis serían simples caramelos aqui, pero ya veo que tienen un efecto similar al que tienen en los juegos.
Jajaja, pobre Saura, le tenia que tocar una Gomi Bicho, eso me paso mucho a mi, le daba muchas gomis verde a mis compañeros de equipo de tipo planta, ahora se que los hice sentirse muy mal D:

¿Otto el Pidgey? vaya nombre que penso Char, ¿su nuevo compañero de equipo será un conductor de buses escolares muy "volao"? XD

Ya quiero ver como reaccionará Ray al saber el secreto de Char y cual es la sorpresa de Scythe. Espero que sea algo de dinero, lo necesitan para la educacion de Otto xD

Fue un interesante capitulo, pese a ser de relleno, igual me a dejado enganchado y esperando el próximo



Hasta otra :D


"Puede que existan pokemon superiores a los mios, pero aun asi, yo prefiero a mis viejos camaradas de equipo"














#70
Demian:

Sí, pero Char tiene que ganarse algo de musculatura, está muy flacucho (?).

Bueno, una vez más el Equipo X... Te puedo jurar que todavía no sé qué es lo que quieren estos tipos... Pero creo tener una idea, y si estoy en lo cierto, esta historia es mucho mejor de lo que me parecía hacía unos meses O_O.

No sé qué tienes con las hembras (?). Es bastante intreresante, ¿no? Los salvajes sí que son salvajes.

Algo sobre ese nombre también me suena familiar (?). ¿Sabías que cuando le puse nombre al Oshawott de mi fic, yo no estaba pensando en este Pidgey? La verdad es que se lo puse porque es una nutria, y en inglés nutria se dice "otter". Pues, ahí está xD. Y sí, si fuera un Pidgeotto quedaría mejor.

Me impresionó la cantidad de "fuck" que leí en este comentario xD. Por cierto, ¡la entrevista ya está publicada! El anuncio está debajo del capítulo.

Gracias por seguir leyendo ^^

Kasper:

Ray es un loco, pero igual lo amo (?).

Exactamente, es todo muy confuso con estos del Equipo X... Yo ya no sé qué pensar de ellos. Y lo que pasa al final de la Temporada III confunde aún más...

Pero, imagínate, ¿quién fue el que atacó primero? Char, Saura y Ray solo se defendían :P.

Bueno, sobre esa línea, yo no veo error alguno. Pero de que sea rara, sí, es bastante. Error no es, común tampoco (?). Está bien, pero no es usual (y no tengo idea de por qué lo puse así xD).

Pobres tus compañeros de tipo planta :( (?). Yo ni sabía para que servían las gomis cuando jugaba estos juegos por primera vez, y recuerdo que las utilizaba como las manzanas. O sea que las llevaba en misiones y cuando tenía hambre el personaje, se las daba, sin importar el color xD. Eso me pasa por no leer las descripciones de los objetos -.-'.

¿Esa es una referencia de los Simpsons? xD

Todas tus preguntas serán reveladas en este capítulo :O. Por cierto, ¡la entrevista ya está publicada! El anuncio está debajo del capítulo.

Y gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





30. Capítulo 27: Ganando Confianza, Parte 2



Spoiler

Capítulo 27



Más tarde aquella noche, el equipo se congregó en la habitación de Scythe para darle las noticias del día. Se habían pasado el día entero anticipando qué iría a ser su gran recompensa, así que eran todo sonrisas cuando reportaron que su segunda misión independiente había ido sin ningún contratiempo. Pero Scythe dio una respuesta más bien inesperada.

—Déjenme ver si lo entiendo —dijo Scythe, casi riendo—. Escogieron la misión más fácil posible, ¿solo para que pudieran decirme que ganaron, solo para que pudieran recibir la recompensa que prometí?

De alguna forma, la forma en que Scythe lo dijo hizo que la sonrisa de Char se esfumara. ¡No había considerado que Scythe desaprobaría su idea!

—Hay una palabra para eso —dijo Scythe—. ¡Trampa! ¡No es así como les entrené! ¡Yo espero que tomen las misiones de las que son capaces, no las que son mejor dejar para el Equipo Franjas!

—Lo siento —dijo Char, su sonrisa ida hace mucho y su cabeza gacha—. Tienes razón. Solo quería la recompensa.

—Así es justamente como la división no funciona —continuó Scythe—. Imagina qué pasaría si mi equipo tomara las misiones de centinela día tras día. No solo estarían sin trabajo todos los equipos de entrenamiento, sino... ¡Nos tomaría años hacer algún dinero! Además, ¿quién tomaría los trabajos más grandes? ¿Quién lograría que se haga el trabajo real? ¡El Maestro nos aplastaría en un abrir y cerrar de ojos!

—Entendemos —dijo Saura—. No ocurrirá de nuevo.

—Así que —suspiró Scythe—, lo siento, pero esto fue solo un pretexto de su parte. No creo que pueda darles aún la recompensa. Mejor suerte para la próxima.

Char se dejó caer, derrotado. En retrospectiva, en verdad tenía que haber visto esto venir. Scythe tenía todo el derecho de desdeñarlos por haber tomado el camino más fácil. Intercambiando miradas con sus compañeros, vio que Saura y Ray le retornaban expresiones de decepción en reconocimiento de su fracaso. Ray, especialmente: vio algo ardiendo bien profundo en los ojos de Ray, una convicción de que era en mayor parte su culpa la de decepcionar al equipo al concordar en tomar el camino fácil, y una determinación de nunca jamás volver a dejar que el equipo aflojara de nuevo. Honestamente, le asustó un poco; Ray no era exactamente benévolo con él en primer lugar.

“Oh, bueno”, pensó Char. “Al menos cumplimos algo hoy. Tenemos a Otto, y–“.

—Naah, solo estoy bromeando con ustedes —se rio de repente Scythe—. ¡La recompensa es toda suya! Se la ganaron justamente.

El equipo se congeló, sin palabras. Char parpadeó.

—Deberían haber visto las miradas en sus caras —rio Scythe entre dientes—. Solo no me pude resistir. Está todo bien. En serio, lo está. Estaban siendo oportunistas, lo que demuestra un buen juicio. Algunos Pokémon con un gran ego tienen muchos problemas al rebajarse por el bien de una buena ganancia. Como Daemon, por ejemplo. Él sería el que les diría todo lo que acabé de decir. Pero no está aquí ahora, por lo que sus opiniones no interesan. Felicitaciones, los tres. ¡Se ganaron su recompensa!

El Equipo Ascuas respondió con una débil y nerviosa risa que en poco tiempo derivó en una enérgica aclamación.

Scythe los llevó por el corredor, explicando las recompensas que había planeado. ¡El Equipo Ascuas iba a subir de rango! Ahora tendrían rienda suelta para tomar las misiones más difíciles de las listas de tareas de toda la división. Se les permitiría tomar misiones hasta el nivel de riesgo de dos estrellas. Pero, lo mejor de todo, ya no tendrían que pagar la mitad de sus ganancias al Equipo Remordimiento; solo una tasa minúscula del diez por ciento sería requerida desde ahora, ya que todavía eran aprendices y no eran completamente independientes.

Solo esto fue suficiente para hacer que Char y sus amigos brincaran de júbilo, pero Scythe les tenía algo más reservado.

Mientras les guiaba a la puerta delantera de los cuarteles de su equipo, Char notó que varios otros miembros del Equipo Remordimiento estaban alineándose detrás de ellos. Marrow estaba ahí, también Raon, y Shander...

Cuando Scythe alcanzó la puerta delantera, se detuvo para dirigirse a ellos.

—Como se pueden imaginar, un rango más alto implica responsabilidades más grandes —anunció Scythe con su autoridad—. Desde que han crecido en fuerza, y en habilidad, y en número, más será esperado de ustedes. Es por eso que, como su recompensa por alcanzar un nuevo nivel de reputación, yo les otorgo... ¡quehaceres!

De nuevo, el Equipo Ascuas quedó en silencio y con las lenguas atadas. Cuando Char echó una mirada a los otros miembros del Equipo Remordimiento, se dio cuenta por qué habían elegido venir. Todos estaban luchando para contener la risa. Habían esperado esto, y querían venir a observar con diversión cómo se desenvolvía. Para ahora, Char estaba acostumbrado a ser sujeto de las bromas de buen corazón de Scythe, pero no podía entender bien esta...

—¿Quehaceres? —repitió Char—. Te refieres a, dices, ¿labor manual? ¿Encima de hacer misiones?

—¡Por supuesto! —dijo Scythe, sin siquiera esbozando una sonrisa esta vez—. Todos tenemos nuestros quehaceres cuando no estamos en servicio. ¿Qué, pensaban que podrían pasarse todo ese tiempo holgazaneando por la base y no hacer nada? ¡Tienen que hacer algo útil! Así que, hoy, les asigno un quehacer que espero que se haga todos los días. Como recompensa.

—¿Cuál es el quehacer? —preguntó Saura, con la expresión más extraña en el rostro que Char había visto jamás.

—¡Justo estoy llegando a eso! —bramó Scythe—. Ahora, tienen que entender que este quehacer es de extrema importancia. Si alguna vez fallan, la opinión de la División sobre ustedes podría caer en picado. ¿Entendido?

—Eh, de acuerdo —dijo Char—. Entendido.

—Ahora, este es el quehacer: desde este punto en adelante, ustedes, Equipo Ascuas, serán los responsables de limpiar uno de los salones inferiores de la división. Deben mantenerlo barrido, lavado, arreglado, y libre de desorden. Cada día. ¿Entendido?

Char no pudo evitar que su corazón se hundiera esta vez. Había esperado que Scythe lo sorprendiera con algo positivo, como solía hacerlo. Estaba esperando que el quehacer fuera un honrado privilegio o algo así, pero resultó ser en realidad un quehacer. Uno más bien irritante y desagradable, por cierto.

—Ahora, vengan conmigo —ordenó Scythe, abriendo la puerta—. Les mostraré.

Así que Scythe guio al desilusionado equipo afuera por los corredores. Los compañeros de Scythe todavía los seguían, como si estuvieran aún ansiosos de ver algún tipo de reacción en ellos.

Bajaron por un tramo de escaleras...

Y luego siguieron por un pasillo que aparentaba ser similar, si no idéntico, al que estaba encima. De hecho, era un pasillo que Char y Saura habían confundido por los cuarteles del Equipo Remordimiento unas cuantas veces en el pasado.

Les guio hasta el final del pasillo. Cuando el corredor terminó, había una puerta, no muy diferente a la puerta de Scythe un piso más arriba.

Y luego, Char lo vio.

Sobre la puerta, adornada con cuatro ondeantes antorchas, había una placa de piedra. Grabadas en la placa estaban cinco grandes letras humanas: ASCUAS.

Char estaba casi listo para desmayarse. ¡Scythe le estaba dando a su equipo habitaciones propias!

—Y aquí está —dijo Scythe, presentando con orgullo la puerta—. ¿Les gusta?

—¡Imposible! ¿Esto es para nosotros? —exclamó Saura—. ¡Scythe, es hermoso! ¡No sé qué decir!

—¡Vaya, Scythe! ¡Esto es demasiado! —jadeó Ray—. ¡Hubiera hecho diez misiones independientes para esto!

—Bueno, es suya —dijo Scythe—. Esta vieja sala ha estado abandonada por unos cuantos años, desde que el Equipo Ruedafuego empacó y se mudó a la División Esmeralda. Por alguna razón, la División no dejaba que nadie más la tomara por un largo tiempo... pero les convencí, finalmente. Así que aquí están sus propias habitaciones. Úsenlas, abúsenlas, solo traten de no hacer tanto desastre, ¿de acuerdo?

—Scythe estuvo esperando hasta que pudiera conseguir algunas habitaciones lo suficientemente cerca de las nuestras —explicó Raon—. De hecho, no creo que siquiera esté planeando en alguna vez dejarles ser totalmente independientes. Creo que estarán atascados con nosotros para siempre.

—Sí, Scythe tiene un montón de planes para su equipo —dijo Marrow—. Un día, probablemente acabarán como nuestro equipo asistente personal. Imagínenlo: estarán entrenando a nuevos reclutas, ejecutando sus propias misiones, y ayudándonos con las nuestras todo al mismo tiempo. ¡Será fabuloso, en serio!

—Podrían cambiar el mundo algún día, y seguiremos haciendo todo lo que esté en nuestro poder para tenerlos listos, como Alakazam nos instruyó que hiciéramos —dijo Shander en mayor parte a Char—. Con esta nueva casa suya, su equipo puede entrar a una fase completamente nueva. Ahora son libres de expandir su equipo como lo vean apropiado sin superpoblar nuestras habitaciones.

Char estaba tan feliz, que tuvo que resistir el impulso de correr y darle a Scythe un abrazo. Era un regalo maravilloso y considerado, incluso si solo era otro paso en su desarrollo como un equipo. Char ya podía imaginarse la dulce privacidad de su propia habitación, de no tener que ser levantado por un Scythe o por un estruendoso Exploud cada mañana, de ser capaz de reclutar a algunos nuevos miembros y darles lugares decentes en donde quedarse...

—Gracias —dijo Char sinceramente—. Es perfecto. Es justo lo que necesitábamos.

Scythe parpadeó—. Bueno, todas esas son respuestas interesantes para solo mostrarles la puerta de entrada. ¿Quieren echar un vistazo adentro?

Sin esperar una respuesta, Scythe llamó a la puerta. Un momento pasó antes de que se abriera, revelando a varios miembros del Equipo Franjas en el otro lado, incluyendo a Taka, un Eevee, y un Larvitar.

—Mejor que les guste —pronunció Taka—. El Equipo Remordimiento nos tuvo trabajando en esto por dos semanas enteras solo para ustedes chicos. No fue fácil.

—¡Oigan, dejen de quejarse! ¡Les pagamos! —dijo Marrow—. ¡Lo habríamos hecho nosotros mismos si no estábamos todos tan ocupados!

—Sí, como si el Equipo Franjas hasta se quedara con más del diez por ciento de nuestro dinero en primer lugar —dijo Taka—. Pero sí, como sea. Está hecho. Entren y échenle un vistazo.

Ray se quedó atrás para charlar con Taka por un rato, y Char y Saura entraron con entusiasmo para explorar sus nuevos cuarteles vivienda.

Era mejor de lo que Char había esperado. La sala personal tenía la misma disposición que la de los cuarteles del Equipo Remordimiento, completa con catorce dormitorios, un largo pero espacioso corredor principal, una sala de reuniones, una sala de planeamientos, una oficina, y un almacén extra. El pasillo estaba alineado con el doble de antorchas fantasma que el Equipo Remordimiento tenía, todas en variados y vistosos tipos de contenedores que yacían en el suelo o colgaban de las paredes y el techo–presumiblemente en honor al nombre del equipo. Una viva alfombra de color anaranjado rojizo alineaba el suelo del salón principal, bordada con imágenes de Moltres, Entei, Flareon, y Charizard. Char se preguntó primero si la alfombra fue hecha a medida para ellos, pero se imaginó que probablemente fue dejada atrás por el equipo anterior que, juzgando por su nombre de equipo, estaban obviamente igual de asociados con el elemento del fuego como lo estaba su equipo.

Abarcando las facetas de su nuevo hogar, Char sintió punzadas de admiración y júbilo similares a como cuando había visto por primera vez el interior de la base. El Charmander dentro de él estaba profundamente satisfecho y quería vivir allí por siempre, y la parte humana suya apenas podía no rezagarse. Corría de una habitación a la siguiente, inspeccionándolas todas y observando cómo las mágicas antorchas cobraban vida ante su proximidad. Todas las habitaciones tenían mobiliario extremadamente simple, pero no más de lo que un Pokémon necesitaría para ser feliz: una alfombra, un cojín para dormir hecho de algo parecido a paja artificial y tela, y unos cuantos estantes vacíos para conservar posesiones.

Finalmente, Char encontró la última habitación al final de la sala: la habitación del líder del equipo, justo como la habitación de Scythe arriba. Era tan grande como dos de las otras habitaciones puestas juntas, y estaba repleta de muchos más muebles, incluyendo estatuas doradas y ornamentos de pared imbuidos con cristal. La cama era más grande también, y estaba hecha de un tipo diferente de sustancia resistente parecida a la tela que debía ser a prueba de fuego, pero aún aparentaba ser tentadoramente cómoda. El corazón de Char dio un salto cuando se dio cuenta de por qué su cama era tan enorme: ¡era lo suficientemente grande para un Charizard!

En ambos lados de la cama había enormes platos de ondulante fuego montados en el suelo. Tras una inspección detallada, Char se dio cuenta de que era fuego real, despidiendo calor, humo, y un enérgico rugido. Todo el humo era filtrado por las muchas antorchas fantasmas alrededor, dejando el aire igual de limpio como podría ser esperado. Char se subió a su cama de un salto y dejó que la dicha simplemente lo superara, relajándose y casi quedándose dormido en el lugar. El fuego lo calmaba en más maneras de las que podía contar, y supo que nunca más querría dormir en otro lugar jamás, especialmente no en el duro piso de piedra de la guarida de Scythe.

... Ahora que lo pensaba, nunca notó si Scythe siquiera tenía un lugar designado para dormir en su propia habitación o no. Siempre solía dormir sentado erguido en algún lugar en el suelo.

—... ¡Qué suerte! —gritó Saura cuando entró deambulando en la habitación de Char, causando que se despertara bruscamente de su feliz aturdimiento—. ¿Cómo es que tu conseguiste la única habitación buena, eh?

—Siempre puedes dormir aquí si quieres —dijo Char, sentándose en su cama—. Todos nos quedábamos en la habitación de Scythe cuando estábamos allí arriba, ¿verdad? Puedes quedarte aquí si quieres.

—Oh, no gracias —dijo Saura—. No creo que pueda sentirme cómodo con... esas cosas... en la misma habitación —dijo él, indicando las vivas antorchas—. Creo que se sentiría como dormir en el borde de un pozo sin fondo.

Char rio. No había forma de que renunciara a sus antorchas.

—Este lugar es simplemente asombroso —dijo Saura, explorando la espaciosa guarida de Char—. ¡Scythe realmente se pasó esta vez! Voy a disfrutar venir a casa en este lugar todos los días. Ahora, si solo pudiera conseguir que algo de luz solar entrase en mi habitación, sería simplemente perfecto.

Char coincidió, era más de lo que él hubiera pedido. Pero por más que tener un salón entero de primera categoría para él le hacía sentir mareado, también le hacía sentir culpable. Sabía completamente bien que no se merecía nada de aquello, que era todo debido al favor y la generosidad del equipo de alto rango que los entrenaba. Había visto las estrechas y diminutas habitaciones que siempre había esperado tener un día, las habitaciones que los otros equipos llamaban hogar; el salón del Equipo Franjas tenía solo dos habitaciones en total, forzando a la mayoría de los miembros a compartir, e incluso los equipos de bastante renombre como el Equipo Pavor solo tenían cinco pequeñas habitaciones en donde morar. Siempre se había imaginado que las habitaciones de la base de la división no estaban construidas para el lujo, pero juzgando en donde se sentaba ahora, sabía que algunas excepciones eran hechas.

—¿Piensas que, algún día, si trabajamos lo suficientemente duro, podríamos hasta merecer esto? —preguntó Char.

—¿Hmm? —respondió Saura ausente, inspeccionando la decoración de una pared que tenía un parecido con Ho-Oh.

—Escuchaste a Marrow —dijo Char—. Scythe espera que nos volvamos uno de los mejores equipos. Así también la División entera, probablemente. Esto es grande. Sabía desde el inicio que tendríamos un montón en lo que ponernos a la altura, ¡pero esto me está asustando un poco!

Saura estuvo a punto de responder, pero Scythe, Ray, y Shander irrumpieron.

—Ah já, ya encontraste tu lugar —le dijo Shander a Char con una sonrisa—. Apuesto a que te gusta el fuego, ¿no? Tuvimos que mover muchas palancas para conseguir esas. No le cuentes a Alta Inteligencia sobre ellas, ahora; el fuego real fue declarado un peligro para la seguridad hace un tiempo, y tuvimos que desactivar todas esas cosas. Hmm, ¿recuerdas qué tan furioso estuvo Char cuando tuvo que renunciar a su fuego? El viejo Char, digo.

—Oh, no me lo recuerdes —dijo Scythe, sacudiendo la cabeza—. Sí, todo fue porque un pobre Staravia se sofocó en algún lugar abajo cuando el fuego estaba consumiendo el aire más rápido que lo que las antorchas espirituales podían reponerlo. Como pueden ver, nos aseguramos de ir por la borda con las antorchas espirituales, así que no deberían tener razones para preocuparse. Pero Inteligencia podría dar un berrinche si lo descubre, ¡así que no le dejen entrar aquí si es posible!

—Entendido —dijo Char, bajándose de un salto de su cama.

—Oye, Char, ¡linda habitación! —vitoreó Ray—. ¡Esto incluso se ve mejor que la tuya, Scythe!

—Oh, sabes que no me preocupo por cosas como la estética —dijo Scythe despectivamente—. Una habitación es para pensar y para dormir. El resto es solo exceso.

—Sí, claro, entonces por qué te tomaste todas las molestias para hacer que este lugar se viera tan bien, ¿eh? —se rio Ray—. Oigan, Char, Saura, recién estaba hablando con Taka. No quiere admitirlo, ¡pero creo que ella está empezando a reconsiderar querer unirse al equipo! ¡No creo que pueda soportar ver este lugar y no vivir en él! Sin mencionar a todo el resto del Equipo Franjas, ¡todos quieren entrar también!

Scythe se tomó algún tiempo para explicar unos cuantos detalles acerca del cuidado de la casa, por ejemplo cómo funcionaba el mecanismo de bloqueo en las puertas y cómo tendrían que o usar su Pañuelo Móvil o pedir ayuda a un Pokémon fantasma si alguna vez se quedaban afuera encerrados. Explicó cómo conseguir sus propias copias de las noticias, los documentos de registro, y las listas de tareas. Explicó cómo encender y apagar las antorchas fantasma, y a qué comandos telepáticos responderían. También explicó que, mientras que el servicio de envío de comida estaba disponible para ellos, dependía únicamente de la disposición de la División de otorgarles caso por caso, y que no debería ser abusado hasta que estuvieran seguros de haber ganado la suficiente reputación para aquello.

Después de que todo estuviera dicho y hecho, las antorchas se volvieron rojas por el anochecer, y Scythe estuvo listo para dar sus últimas palabras y retornar a su propio equipo.

—Bueno, puedo ver que están todos ansiosos para asentarse, así que supongo que podemos terminar por hoy —dijo Scythe—. Pero, espero que todos ustedes se reporten a mi puerta mañana a la mañana. ¡No olviden tomar una misión para mañana, y tener una buena noche de descanso!

—¿Scythe? —dijo repentinamente Shander—. Eh...

Shander levantó su garra. Estaba sosteniendo un extraño objeto brillante. Le pareció a Char una pepita de oro, o algún tipo de joya.

—Oh, por supuesto —gimió Scythe—. ¡Casi lo olvido! Sé que les prometí agregar algo más... bueno, aquí está.

Shander ofreció el extraño objeto a Char, quien lo aceptó y lo examinó. Parecía ser como un centelleante guijarro hecho de oro, pero había algo extraño que no pudo ubicar. Era increíblemente ligero, y tenía una cáscara que era lisa e irrompible. Casi parecía que el objeto era... orgánico.

—Esto, amigos míos, es uno de los más raros y valiosos objetos en toda la tierra —dijo Scythe—. Es también uno de los secretos mejor guardados por los equipo de más alto rango. ¿Quieren saber cómo realmente logramos los trabajos imposibles? Bueno, a veces, todo puede reducirse sencillamente a un par de estas.

—Las llamamos Semillas Revivir —explicó Shander—. Nadie sabe de dónde vienen, o cómo se forman. No podemos crearlas a partir de plantas como podemos hacer con las Semillas Cura o Semillas Sueño. Los únicos lugares en donde son encontradas alguna vez son en las mazmorras misteriosas, y son increíblemente raras. Como ven, de alguna forma, un diminuto espíritu ha quedado atrapado en el interior de esta semilla. El espíritu es uno benevolente, y está al tanto de su alrededor. Si lo tienes en tu posesión, se considerará a sí mismo tu guardián. En efecto... si sufres una lesión fatal, el espíritu se liberará de la semilla y te curará por completo, sanando toda herida, efecto venenoso, o incluso reconstruirá tu cuerpo de piezas desmembradas si es eso a lo que llega.

—Digamos que estás caminando en una mazmorra misteriosa, ¡y un Scyther salvaje te salta y te decapita! —rugió Scythe, haciendo un movimiento dramático con una cuchilla para ilustrarlo—. La semilla te salvará. ¡Digamos que haces un paso en falso y caes en picado a tu muerte en una trampa de caída! La semilla te sanará y te sacará de ahí. Digamos que tu comida se agota y finalmente te desmayas del hambre. La semilla te revivirá, te devolverá todas tus fuerzas, e incluso te llenará el estómago para que no mueras del hambre pronto otra vez. ¡No hay nada que esta semilla no hará para revivirte! Es un salvavidas para todas las circunstancias. Una segunda oportunidad.

Las manos de Char alrededor de la Semilla Revivir se aflojaron al escuchar de qué era capaz. La sostuvo con reverencia, en respeto por su increíble poder.

—Tiene una trampa, sin embargo —dijo Shander—. Parece depender de la extraña naturaleza de las mazmorras misteriosas para desempeñar su trabajo, y por lo tanto, solo puede salvarte cuando estás dentro de los confines de una mazmorra. Fuera de una, no puede ayudarte, y sucumbirás a la muerte como es normal. También, luego de que el espíritu haya hecho su trabajo, se marcha, así que la semilla pierde su poder y no puede ser usada nunca más.

—Hay veces en que las cosas ocurren que sencillamente están fuera de tu control —dijo Scythe—. Una Semilla Revivir te da la habilidad de superar esas cosas. Pero nunca, jamás planees usarla. Tienes que pretender con todo tu corazón que no está ahí, y luchar hasta el mismo final. Protéjanla como lo harían con su propia vida, porque algún día, lo contrario podría pasar.

A medida que Scythe y Shander se marchaban para retornar a sus propias habitaciones, Char todavía estaba mirando con incredulidad al invaluable regalo que sostenía en sus zarpas. No notó el reverente gesto de Scythe hacia él justo antes de que saliera de la habitación.

... ... ...


Luego de que el Equipo Ascuas hubiera terminado de usar sus nuevas instalaciones para planear y prepararse para la misión del día siguiente, se tiraron con ocio en la habitación de Char. Siguiendo las instrucciones que Scythe les había dado de solicitar la lista de tareas completa, estuvieron abrumados cuando el registro les presentó varias páginas de difíciles tareas que era probablemente más de lo que la división entera podría realizar en un solo mes. Sintiéndose bastante confiados de sí mismos, y todavía con algo de persistente vergüenza por su sin duda solapada elección del día anterior, tomaron una tarea moderadamente difícil de riesgo “B” y terminaron por la noche pronto después.

—Es tan asombrosa —dijo Ray, dándole un buen vistazo a la Semilla Revivir por su cuenta—. No es de extrañar que los equipos puedan resistir en las mazmorras realmente duras. Me pregunto cuántas utilizan. Probablemente nunca nos lo dirán. Bueno, ahora que tenemos una propia, ¡imagínense lo que podríamos hacer!

Char soltó un suspiro realmente profundo. Era tiempo. El ánimo, la puesta, el sentido de confianza, todo lo instilaba... estaba todo perfecto, y no iba a dejar que se le escapase. Así que, respirando profundamente, Char preguntó...

—Oye, Ray... ¿qué piensas de... los humanos?

Ray parpadeó, preguntándose de dónde rayos había salido la pregunta—. Eh... ¿a qué te refieres? —preguntó él.

—Digo, ¿qué piensas de ellos? ¿Te gustan? ¿Los odias? ¿Cuál es tu opinión de ellos?

Char miró a Saura, que ahora mantenía una expresión seria y firme. Entendía lo que estaba pasando, y estaba listo para respaldar a Char ante la más mínima indicación de que necesitara ayuda.

—Esa es una pregunta muy rara —dijo Ray—. Eh... bueno, la verdad no lo sé. Nunca conocí a uno, así que... la verdad no lo sé.

—¿En serio? —preguntó Char, con preocupación—. ¿Ni siquiera... ni lo más mínimo... nada?

—Bueno, para ser honesto, no puedo imaginarme a mí mismo teniendo gusto por ellos.

Char sintió una sacudida de horror recorrer su columna. Se sintió débil de repente.

—Digo, no me malinterpretes —dijo Ray—. Si conociera a un humano, y fuera uno bueno, ¡sería un sueño hecho realidad! Pero... Es solo que... es difícil tener una buena impresión de los humanos cuando... bueno, ya sabes.

—¿Qué? —dijo Saura, interviniendo—. ¿Cuando qué?

—Bueno, ya sabes —dijo otra vez Ray—. El único humano que Ambera ha conocido alguna vez es... tan horrible.

Hubo un momento de silencio a medida que Char intentaba comprender lo que acababa de ser dicho.

—¡Espera! —gritó de repente Saura, sobresaltando a todos—. ¡Aguarda! Espera un momento. No estarás hablando del Maestro, ¡¿o sí?!

—Bueno, sí —dijo Ray—. ¿De qué otro humano estaría hablando entonces?

—¡¿Crees que el Maestro es un humano?! —exclamó Saura, sorprendido fuera de sí.

—Pensaba que eso era de conocimiento general —dijo Ray—. ¿De qué otra forma hubiera conseguido que tantos Pokémon lo siguiesen? Es un entrenador Pokémon que se volvió malvado.

—¡Eso no es lo que yo escuché cuando crecía! —jadeó Saura—. ¡Me enseñaron que el Maestro era un Pokémon! Escuché que era un psíquico hábil que podía lavar el cerebro a otros Pokémon para que hicieran su voluntad.

—Nunca escuché esa versión —rebatió Ray—. ¡No hay forma de que solo hubiéramos dejado que otro Pokémon se volviese tan fuerte!

—¡Oigan! ¡Basta! —exclamó con fuerza Char, poniendo un alto a la previsible discusión—. ¿Por qué no aclaramos esto preguntando a alguien que sí lo sabe? ¿Como Scythe? Él conoció al Maestro mismo, ¿verdad? Él lo sabría.

... ... ...


Entonces, afuera fueron, de vuelta escaleras arriba al lugar del que recién se habían mudado, para aclarar un desacuerdo que no habían tenido hasta que ese punto siquiera se sabía que existía. Char sintió su cabeza dando vueltas, ya no por la anticipación de la opinión de Ray sobre él, sino por la posibilidad de que el Maestro pudiera ser un humano. Siempre se había subscrito a la creencia con la que Saura le había alimentado, de que el Maestro era un Pokémon. Pero... ¿un humano? ¡Nunca había escuchado tal teoría! Tenía que saberlo con seguridad si es que no estaba solo después de todo en el mundo de los Pokémon, incluso aunque el Maestro era la criatura más miserable existente...

—¿De vuelta tan pronto? —dijo Scythe con sorpresa, respondiendo al llamado en la puerta delantera—. ¿Necesitan algo?

—Scythe, necesitamos que aclares algo por nosotros —dijo Char—. Necesitamos saber–

—¡Espera! —exclamó Scythe, silenciándolo.

Miró fijamente desde Char, hasta Ray, y Saura, sin decir una palabra. El silencio se prolongó por varios segundos.

—Bah, olvídenlo —suspiró Scythe—. No tengo idea de lo que me van a decir. De cualquier forma, adelante. Continúen.

—Scythe, necesitamos saber algo —dijo Saura—. El Maestro. ¿Qué es él? Siempre pensé que era un Pokémon, tal vez un legendario. Aquí Ray piensa que él podría ser un humano. ¿Quién tiene razón?

La cara de Scythe cambió.

Mientras que Char siempre había considerado a Scythe como un cercano, aunque poderoso, amigo, la expresión que Scythe llevó al escuchar la pregunta en verdad lo asustó. Char estaba esperando una respuesta simple, pero en lugar de eso, el Scyther retornó una mirada que podría haber significado “¡¿Qué les importa saber eso a ustedes?!”.

Sin embargo, luego de tomarse un momento para aparentemente recomponerse, Scythe abrió su boca para responder.

—El Maestro...

Char apretó los puños con anticipación.

—... es un Pokémon.

—¡Ja! —se regodeó Saura—. ¡Lo sabía! Ahí lo tienes, Ray. Esa es tu respuesta.

Ray pareció profundamente conmocionado—. ¿Q-qué clase de Pokémon? —preguntó mansamente—. Si el Maestro es un Pokémon, ¿qué es él?

De nuevo, un momento de abrasador silencio. El estómago de Char se hirvió a medida que observaba la cara de Scythe delatar algo horrible dentro de él, como si una lucha estuviera librándose en el interior de su cabeza. Luego de ver qué clase de efecto la primera pregunta había tenido en Scythe, sabía que la segunda era totalmente innecesaria y mejor dejada en duda, pero soportó la tortura y esperó la respuesta.

Finalmente, Scythe dejó caer su cabeza.

—... No lo sé.

—¡¿Q-qué?! —exclamó Saura en respuesta—. Lo viste con tus propios ojos, ¿no? ¿Cómo podrías no saber...? ¡Oh, ya lo tengo! Es un tipo de Pokémon que todavía no hemos visto, ¿no? ¿Un Pokémon nuevo?

Ray, sin embargo, respondió diferente. Su siempre presente sonrisa se esfumó, y sus ojos flaquearon, pareciendo traicionados.

—No nos estás mintiendo, ¿o sí, Scythe? —preguntó Ray con tristeza—. Por favor di que no nos estás mintiendo.

—¡ESCUCHEN! —rugió de repente Scythe a todo pulmón, causando que Char y sus amigos saltaran del susto.

Char podía verlo: Scythe se estaba poniendo furioso. Solo quería escapar y no decir nada más sobre el asunto, pero era demasiado tarde. Scythe salió, cerró con fuerza la puerta tras él, y arrastró al equipo hasta una esquina.

—Nunca, jamás, me acusarán de mentir —gruñó Scythe—. Hay muchas cosas que tolero, pero esta... no es una de ellas. Me duele. Me corta profundamente en el corazón ser llamado mentiroso. No tienen idea. Si alguna vez quieren ofenderme, reducirme a una rota cáscara de Pokémon, así es como pueden hacerlo. No pueden...

Scythe inhaló, recuperándose de su arrebato inicial. Char se sintió temblando.

—Si solo supieran cuánto detesto decir falsedades... Me ofende... Desafía mi naturaleza misma. Yo no miento. Yo nunca miento. ¡Jamás! A menos... a menos que tenga que hacerlo, por la seguridad de los que amo. ¿Entienden? E incluso entonces, siento... como si fuera mejor morir. ¡¿He sido claro?!

—Sí —Char apenas chilló.

—Lo siento —dijo Ray, comenzando a llorar.

—Déjenme decirles una cosa —dijo Scythe—. Han visto a mi equipo. Ven cómo trabajamos. ¿Quieren saber qué es lo que nos une? ¿Qué es lo que nos da el... el poder para superar las cosas que superamos? Confianza. Total, completa, e incondicional confianza. Mis compañeros de equipo confían en mí. Me obedecen porque... porque... les he dado una razón para situar su confianza en mí. No solo la mayor parte de su confianza, sino toda ella. A aquellos en quien confío, les cuento todo lo que sé. No lo haría de otra forma. Sin confianza, este equipo... e incluso, en cierto grado, esta División... fracasaría.

Tomó otro profundo respiro. Char vio en los ojos del Scyther cómo se arrepentía de la demostración de emoción a la que acababa de sucumbir.

—Hay tiempos —dijo gravemente—, en los que se vuelve necesario decir una mentira. O... guardar un secreto. Si encuentro que debo guardar un secreto... intento guardar el secreto incluso de mí mismo, confinarlo a solo los más lejanos alcances de mi mente, pretender, actuar que ni siquiera existe. ¿Entienden eso, ... Charmander?

Char entendió.

Cayó en la cuenta, por primera vez, por qué Scythe se rehusaba a reconocer la humanidad de Char. Sabía, más allá de la sombra de la duda, el secreto de Char. Pero era un secreto que se había forzado guardar al resto de su equipo... y, de igual manera, a sí mismo. Un secreto que había enterrado en los más lejanos confines de su mente, pretendiendo que no estaba allí.

Por una vez, Char entendió las razones detrás del comportamiento de Scythe.

—Lo tengo —respondió él.

Confianza.

La piedra angular de la amistad.

“¿Qué es lo que nos da el... el poder para superar las cosas que superamos? Confianza. Total, completa, e incondicional confianza.”

Char sabía ahora, más que nunca, que había hecho la decisión correcta al elegir contar a Ray lo que necesitaba contarle. Ahora... solo necesitaba hacerlo.

... ... ...


El Equipo Ascuas volvió enfurruñado a sus propias habitaciones, completamente sacudido por las reacciones de Scythe a sus preguntas. Nunca habían visto a su líder actuar de esa manera antes, y realmente no querían ver que ocurriese de nuevo. Comprendieron el mensaje que mandó, e hicieron su mejor esfuerzo para solo mirar hacia adelante. Ray, especialmente, de repente pareció realmente cansado y decidido a solo dirigirse a su habitación para una buena noche de descanso.

Justo antes de que el trío estuviera a punto de dividirse para dirigirse a sus habitaciones por separado, Char los detuvo una última vez.

—Ray... tengo algo que necesito decirte.

Ray ya parecía algo irritado con algunas chispas de estática escapando de sus mejillas, pero visiblemente trató de tragárselo y respondió con calma.

—¿Sí?

—Ray... Esto es... difícil de decir para mí —dijo Char, su voz temblando por todos lados—. Pero hay algo que en verdad necesito que sepas si vas a quedarte con nosotros en este equipo. Después de lo que Scythe nos acabó de decir, sé que no puede ser de otra manera. Scythe tiene su equipo, y yo quiero confiar en ti de la misma manera en que él lo hace con ellos. Así que... necesito que escuches. ¿De acuerdo?

Luego de escuchar esto, la expresión de Ray cambió. Su enojo fue ahogado por una expresión de simpatía.

—Char, relájate —dijo gentilmente, sus orejas plegándose en la parte trasera de su cabeza—. Somos amigos, ¿recuerdas? Puedes contarme cualquier cosa que quieras.

Ray estaba escuchando atentamente. Char tragó con fuerza, luego abrió la boca para hablar...

—Ray, Saura y yo hemos estado guardándote un secreto desde el mismo comienzo. El hecho es que... yo... no... soy lo que... parezco. Soy un humano atrapado en el cuerpo de un Charmander.

Para Char, el tiempo pareció detenerse mientras aguantaba la respiración y esperaba la respuesta de Ray. Por mucho, mucho tiempo, Ray no dijo nada. Parpadeó una vez.

—¿Estás... ... seguro? —respondió, su expresión completamente en blanco.

—Sí, lo estamos —le contó Saura—. Es una historia larga, pero te la contaremos entera si quieres. Encontré a Char en la mazmorra del Túnel Gravelerroca, simplemente tendido allí. No tenía memorias de cómo llegó allí, de quién era, o incluso de cuál era su nombre. Todo lo que sabía era que era un humano.

—Y luego... estaba Dialga... —dijo Char nerviosamente—. He estado teniendo visiones de Dialga y Palkia. Creo que me mandaron aquí para hacer algo... y Saura y yo estamos tratando de descifrarlo todo. Luego nos vimos atrapados en la División Dorada, y es por eso que el Equipo Ascuas existe. Y Scythe... lo descubrió, de alguna forma, y es por eso que ha estado protegiéndome y dándonos todo ese trato especial.

—Bueno, no diría eso —agregó Saura—. Creo que estamos consiguiendo un trato especial porque Char tiene la Llamada. Sabías eso, ¿verdad? No veo cómo no. Scythe lo mencionó muchas veces.

Hubo otro momento de pesado y expectante silencio mientras Char y Saura esperaban que Ray dijera algo. Ray se tumbó en el suelo y se sentó allí, sus ojos en una mirada distante.

—Vaya —dijo finalmente—. Lo dicen en serio, ¿verdad?

—Muy en serio —dijo Char—. No mentiría a un amigo. Ya no más.

—Vaya —dijo otra vez Ray—. Eso es... eh. Vaya.

Los ojos de Ray se movieron, su mirada conectándose con la de Char.

—Um... ¿se supone que tengo que hacer una reverencia, o algo?

Char y Saura liberaron sus alientos con una pequeña risa nerviosa.

—Nah, no tienes por qué —dijo Saura—. A Scythe le gusta hacer eso, sin embargo, pero Char solo piensa que es irritante.

—Entonces, ¿estamos bien? —preguntó Char, empezando ya a relajarse—. ¿Todavía somos amigos?

—¡¿Estás bromeando?! —dijo Ray, llevando una radiante sonrisa y reincorporándose—. ¿En serio esperabas que dijera no? ¡Esta es la cosa más impresionante que he escuchado en mi vida entera, Char! Tenerte a ti como líder de equipo es como... ¡ser entrenado por un entrenador! ¡Es un honor! ¡Un real honor! ... Se me permite llamarte Char, ¿verdad?

Char asintió, luego extendió su mano.

—En ese caso —dijo él firmemente—, Ray, si todavía somos amigos, quiero que nos demos un apretón de manos... eh... patas, y digas que todavía eres mi amigo.

—¿Apretón de patas? —se rio Ray extrañado—. ¿Por qué?

—Solo hazlo —insistió Char—. Sostén mi garra, y sacúdela. El apretón de manos. Es un gesto humano de confianza. Nunca he visto que ustedes Pokémon lo hicieran, pero quiero que tú lo hagas esta vez. ¿Por favor?

—¡Lo que sea que quieras, Char! —vitoreó Ray con su alegría recién descubierta—. ¡Apretón de manos!

TZZAP.

Un brillante destello de luz amarilla llenó el corredor cuando una enorme chispa de electricidad recorrió el brazo de Char y llenó su cuerpo. Char cayó de espaldas en el suelo, estrellas danzando ante sus ojos. Ray retrocedió del horror, dándose cuenta que podría haberse pasado un poquito con la emoción...

—¡Por Arceus! ¡Lo siento tanto! —exclamó Ray—. ¡¿Char, estás bien?! ¡¿Char?!

... ... ...


Toc, toc, toc, toc.

A mitad de la noche, hubo un golpeteo en la puerta.

Los ojos de Saura se abrieron. Le tomó un segundo darse cuenta que ahora estaba en una habitación propia, y no en la de Scythe. La antorcha con luz nocturna de su habitación estaba brillando azul. Era la mitad de la noche.

“¿Alguien nos está visitando?”, se preguntó Saura. “¿Quién podrá ser? ¿Alguien se quedó trancado afuera?”

Toc, toc, toc, toc, toc.

“¡Está bien, ya, ya voy!”, pensó Saura, rodando hasta ponerse de pie y cansinamente arrastrándose fuera a la sala.

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!

Los golpeteos se estaban volviendo más forzados. Saura se preguntó hace cuánto tiempo habían empezado antes de que uno de ellos finalmente lo había despertado.

Cuando alcanzó el final del pasillo, extendió blandamente sus cepas y abrió la puerta...

En el otro lado de la puerta estaba un muy, muy cansado y agitado Scythe, y un Alakazam de aspecto serio.

—Ve por Char —ordenó Scythe.

—¿Qu–? —empezó Saura.

—Ha habido un importante avance con referencia a las... habilidades de Char —anunció Alakazam—. Debemos discutir cosas inmediatamente.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.







¡NOTICIA IMPORTANTE!


Para celebrar la finalización de la Temporada I de la traducción, les presenté un pequeño evento.

Y, finalmente, ¡la entrevista con ScytheRider ya está publicada! Si quieren verla, está en DeviantArt, aquí: Entrevista a ScytheRider - Temporada I.

Les sugiero que la lean completa, ya que las respuestas del autor son muy interesantes. Muchas gracias a todos los que participaron.



Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#71
Este ...es... trtrrrrrrrrrrrrr (musica de tambores ) !EL MEJOR FIC DE MI VIDA¡ :alabama: :alabama: :alabama: .
Todo en el es perfecto .SytherRider you are awesome .No puedo creer que no le pude preguntar algo :cry: :cry: :cry:

Pero aun así yo no puedo despreciarte por darme más tiempo!! eres demasiado genial .

Debo hacer mi aporte para apoyarte ,así que aquí va :

Desde el principio que te he leído (naaa ,solo hace cuatro días ) pero no puedo comentar porque tenía que leerlo de cabo a rabo .Debo decirte que aunque me gusto la entrevista no deverias haber develado tanto de la trama .Aún creo que deberias haber omitido la parte del chiste ,no creo que Sythe estaba para hacer bromas y ademas con Adiel es peligroso bajar la guardía .

Con todo lo que Char a luchado ¡¿Aún no ha evolucionado?! que busquen un fragmento salvaje .Quiero leer al poderoso Charizard ya .

Tu ortografía es perfecta comparada con la mía ,si así de mal escribo y ni hablar de mi caligrafía ,ufffff .

Por ultimo quiero ver el próximo cap. rapidisimo .Si no Elmo sabe donde vives y te atrapara
#72
Hola!

Ya lei toda la entrevista, y vaya que preguntaron de todo xD. Según lo que pude leer, me pareció alguien muy simpático ScytheRider. Me parece que fue una excelente idea y un gran esfuerzo de tu parte Will, el realizar ese arduo trabajo de traducir las preguntas y las extensas respuestas del autor original.

Bueno, ahora paso a comentar el capitulo:

Jaja, Scythe si que puede ser un troll cuando quiere, cuando leí esa parte me dio mucha risa xD aunque me senti mal por el equipo Ascuas, pero bueno, eso les pasa por tomar el camino fácil.
¡Baya! ¿conque ahora el equipo Ascuas tiene sus propios cuarteles? Me los imaginaba como la casa que tienes en el Pokemon Mundo Misterioso 1, con la forma de la cabeza de tu pokemon, pero bueno, era lógico que Saura y Ray no quieran vivir con fuego.
Oh no, estan contrabandeando con fuego real y Char es complice,¿Por que? ¿por que tenian que volverse malhechores? xD
Me sorprendió el funcionamiento de las Semillas Revivir, nunca se me ocurrió pensar que fuese un espíritu guardian o algo asi, y que si no lo cuidas te abandona. Ahora las veo con otros ojos a esas semillas que muchas veces me salvaron el pellejo (si mal no recuerdo, use como 8 de esas semillas peleando contra Rayquaza xD )
Bueno, finalmente Char le dijo a Ray su secreto... fue el momento mas tenso que leí hasta ahora, aunque ya sabia que Ray no podría darle la espalda a Char solo por que fuera un estúpido humano (?)

Bueno, fue un gran capitulo, pero como ya es habitual, nos a dejado muchas nuevas interrogantes:
-¿Quien es ese "viejo Char" que mencionaron?
-¿Quien (o que) es el Maestro?
-¿Que pasará ahora que Alakazam esta en los cuarteles del equipo Ascuas? ¿descubrirá su fuego ilegal y los castigará? xD


Bueno, eso es todo, no he tenido mucho tiempo por estos días, pero siempre encontraré un momento para leer este gran fic.

Hasta luego! :D


"Puede que existan pokemon superiores a los mios, pero aun asi, yo prefiero a mis viejos camaradas de equipo"














#73
Mato:

Oh... My... GOD! ¡Nuevo lector! ¡Síiii! (?) Con esta nueva Temporada II ya me gané a dos lectores de una (?).

Puedes ver por qué lo quise traducir, ¿no? Es impresionante la forma en que ScytheRider escribe, especialmente porque sabe narrarlo todo con detalle y encima construir las emociones para las mejores escenas.

No te preocupes si no le pudiste preguntar algo ahora, ya que no será la última vez que organizaré una entrevista. Planeo hacer una con cada finalización de Temporada, y esta fue solo la primera. Para Marzo o Abril del próximo año puedes esperar la siguiente (a más tardar Junio, si estoy demasiado ocupado).

Wow! ¿En serio lo leíste en cuatro días? Yo recuerdo que lo leí (y me refiero al original que tiene 74 capítulos en este momento) en tres semanas enteras, y creía que lo estaba leyendo rapidísimo xD.

Espera, ¿a qué te refieres con "develar demasiado"? A mí me pareció que solo se dijeron algunos nombres de personajes de más adelante, y nada más. ¿A qué chiste te refieres? Soy demasiado despistado -.-'.

Ahora traigo el siguiente capítulo. Prometí hace una semana que lo pondría el domingo, pero como viajaré ese día, lo traigo hoy. Así Elmo no vendrá (?).

Muchísimas gracias por leer, Mato ^^

Kasper:

¿La leíste completa? Qué bueno que te haya interesado ^^.

Es muy difícil no tener de favorito a Scythe, con lo genial que puede llegar a ser xD. Encima es generoso, le regala un salón ENTERO al Equipo Ascuas.

Lol, el mercado negro de fuego real (?). Y una vez que entras en el negocio... (?)

Sobre el funcionamiento de las Semillas Revivir: recuerda que esta es solo la interpretación del autor (y una muy creativa, eso sí), y no creo que los creadores del juego la vean de esa manera xD. Pero es mucho más genial imaginarlas de esa forma :P.

¿Ese fue el momento más tenso para ti? Yo votaría por cuando Adiel apareció durante la misión de Char, Saura y Scythe con Taka, Leo y la Zangoose (no me acuerdo de su nombre xD). Pero sí, Char ya estaba perdiendo las esperanzas con Ray. Por suerte, Ray es demasiado asombroso para ser desagradable xD.

Sobre las tres interrogantes, te puedo responder solo dos:
- Sobre el "viejo Char", era un antiguo miembro del Equipo Remordimiento, que creo que se lo mencionará más adelante. Recuerda que el nombre "Char", según Saura, es como se le suele decir a los de la especie de Charmander, porque se asemeja al nombre de sus tres evoluciones. Entonces, te podrás imaginar que el viejo Char debió haber sido un Charmander, un Charmeleon, o un Charizard.
- Sobre quién es el Maestro, eso nadie lo sabe aún.
- Sobre qué pasará ahora con Alakazam, en este nuevo capítulo lo sabrás :O.

No te preocupes si no puedes comentar, solo con que te entretengas con la lectura creo que es suficiente para mí ;).

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





31. Capítulo 28: Intrusión Inoportuna



Spoiler

Capítulo 28



Char nunca había visto el interior de la cámara de Alta Inteligencia antes, y tuvo la impresión de que no muchos Pokémon lo hacían. Tenía la forma de un largo salón, o una habitación del trono, casi. Una serena luz blanca brillaba desde el techo y llenaba la habitación, no de antorchas fantasma, sino de un gigante cristal brillante. Enormes estantes apilados hasta lo alto con libros, esferas, y reliquias alineaban cada pared, y varias mesas ocupaban el espacio en el centro de la habitación. Metagross estaba en la parte trasera y observaba silenciosa e inmóvilmente cómo la reunión tomaba lugar, escuchando cada palabra hablada y guardándola en la memoria.

Char sabía que hubiera estado asombrado por el lugar si no se hubiera sentido tan intimidado, sin mencionar soñoliento. Se sentía especialmente incómodo ya que Alakazam prohibió que Saura se uniera a él en la reunión. Por supuesto, eso no le detuvo a decidirse a contarles a Saura y a Ray cada palabra hablada en aquella cámara, sin importar cuánto Alakazam o incluso Scythe insistiesen lo contrario.

—Mis más sinceras disculpas por esta... intrusión inoportuna —dijo Alakazam con una reverencia—. Pero, como servicio a ustedes dos, he elegido informarles de las cosas lo más inmediatamente posible. También deben comprender que no hubiéramos tenido el tiempo o la coordinación para celebrar este tipo de conferencia durante el día; nuestros platos están simplemente demasiado llenos, justo como estoy bien al tanto de que los suyos lo están también, Scythe.

Scythe respondió con un gesto que de alguna forma se asemejaba a una reverencia indiferente, pero no dijo nada. Char copió su ademán.

Alakazam guio a los dos pasando a una mesa más grande. Char era demasiado bajo para ver sobre ella, pero pronto notó un conveniente ladrillo de piedra colocado cerca de la base y se subió en él. Un mapa extremadamente grande de Ambera, cubierto por una capa de vidrio, abarcaba la superficie de la mesa. Era más grande y más detallado que cualquier mapa que él había visto jamás, y estaba atestado con incontables objetos pequeños sobre la superficie de la mesa que indudablemente representaban cosas como localizaciones de esfuerzos claves y posiciones conocidas de las fuerzas del Maestro. Aparentaba estar dibujado y sombreado a mano, y estaba cubierto con suficientes notas y descripciones para hacer que la cabeza de Char dase vueltas. Se preguntó si este era el Mapa de Jirachi verdadero, que había sido sencillamente transcripto en copias más pequeñas para facilidad de uso.

—Deben entender que la información que estoy a punto de impartirles es de máximo nivel de confidencialidad —advirtió Alakazam—. Solo un selecto número de Pokémon comparte este conocimiento. Permanecerá desconocido para el remanente de la División. Y, aunque podrían tomarme como un necio, deben recordar que yo soy un psíquico, y puedo ver sus emociones como un libro abierto. Aún no he empezado a hablar, y ya ambos están resueltos a extender el conocimiento a sus confiables compañeros de equipo. Mientras que siento que debo respetar las relaciones que guardan con sus asociados, debo poner unas cuantas cosas en claro: primero, que en el mejor curso de acción, deberían mantener esto un secreto incluso a ellos, que impartirlo sería de mayor desventaja y peligro, y podría finalmente demostrar ser catastrófico. Sin embargo, desde que no tengo manera de controlar lo que elijan contarles, simplemente les impartiré la información y dejaré a su mejor juicio propio. Segundo, que, si han de finalmente escoger contar a quienes confían, deben hacerles entender innegablemente la gravedad de la situación, justo como les estoy haciendo yo entender ahora, para que ellos nunca, bajo ninguna circunstancia, permitan que la información se extienda más allá de ellos. ¿Entienden lo que les estoy diciendo?

Char se sintió tragando saliva.

—Lo entiendo, su señoría —dijo Scythe, asintiendo con la cabeza.

—Sí, señor —dijo simplemente Char.

—Bien, ahora —dijo Alakazam, sentándose en uno de los bloques y plegando sus manos sobre la mesa—, en los últimos meses, mis colegas y yo hemos dedicado más de cuatrocientas horas a la investigación y al estudio del fenómeno conocido como la Llamada. A pesar de todo, no encontramos... nada.

Char y Scythe escuchaban atentamente, sabiendo completamente bien que Alakazam no los había traído por nada.

—Los poderes de la Llamada cambian con cada nueva encarnación —continuó él—. Las leyendas y los libros de historia hablan de sus efectos. Pero nunca, en la historia del mundo registrado, el poder de la Llamada fue igual al que fuimos testigos aquella fatídica noche hace treinta y nueve días. Los análisis de la Llamada son raros también entre los registros, llegando a nada más que especulaciones endebles e inútiles. En efecto, no tenemos una respuesta a qué la desencadena, o cómo podría ser manipulada para llamar a los sirvientes de Arceus. La aparición de la Llamada fue inoportuna. Solo deseamos que nuestros ancestros hubieran mantenido mejores registros, para ayudar a Ambera en sus tiempos de desesperada necesidad.

“Arceus”. Char continuaba escuchando aquel nombre, vez tras vez tras vez, ¡y de todos los Pokémon que alguna vez conoció!

—¿Qué es Arceus? —preguntó Char—. Sigo escuchando el nombre, ¿pero qué es, y por qué juramos en su nombre?

Alakazam gruñó, no esperando la pregunta. Char podía decir que no estaba entretenido con ella, ya que esperaba que fuera de conocimiento general, pero Char realmente quería saber la respuesta.

—Arceus es un Pokémon —dijo Alakazam—. Arceus fue el primer Pokémon. Arceus creó el universo. Arceus creó a Dialga, para atender el río del tiempo, y a Palkia, para entender el vacío del espacio, y de sus poderes combinados, el universo llegó a existir. Por el poder de Arceus, Mew nació, y todos los otros Pokémon llegaron a existir. Arceus es la leyenda de leyendas, el dios de dioses, el omnipotente, el supremo. Si tenemos éxito en usar la Llamada para evocar la simpatía y la cólera de los sirvientes más poderosos de Arceus, verás con tus propios ojos por qué juramos en su nombre.

“Increíble”, pensó Char, intentando digerir las palabras. “¿Un Pokémon que creó el universo? ¿Podría ser realmente posible para un solitario Pokémon ser tan poderoso, para tener control total sobre la existencia misma? ¿Qué hay de los humanos? Dijo que Arceus creó a los Pokémon, ¿pero creó a los humanos? Y desde que Arceus es un Pokémon, ¿podría ser atrapado, como cualquier otro Pokémon? ¿Qué pasaría? ¿Qué pasaría si el dios de todo el universo cayera bajo el control de algo menor que él mismo? ¿El universo colapsaría? ¡Esto es tan alucinante! ¿Cómo puede ser un Pokémon el creador del universo?”

—Por favor, intenta concentrarte —solicitó Alakazam—. Créeme, sé que tu cabeza esta ahora llena con preguntas absurdas, pero estarías en un apuro si quieres encontrar a un Pokémon que pueda responder alguna de ellas. Son misterios para todos nosotros, y probablemente permanecerán de esa manera hasta el fin de los tiempos. Ya ves, Arceus nunca ha sido visto. Mientras que Dialga, Palkia, y cualquier otro Pokémon de leyenda han hecho apariciones a lo largo de la historia para demostrar sus poderes y conformar nuestro mundo a la voluntad de Arceus, nuestro gran y poderoso padre jamás nos ha visitado. Por esto, debemos asumir que Arceus está de alguna forma desprendido de la creación, eligiendo en cambio delegar poder a los varios Pokémon legendarios y simplemente eligiendo sentarse y descansar en cualquier plano de existencia al que llama hogar.

“Oh, ya veo”, pensó Char. “Eso tiene sentido. Arceus usa a otros Pokémon para hacer su trabajo en lugar de lidiar con el trabajo directamente. Supongo que no tenemos que preocuparnos de que lo atrapen, entonces... sí, fue bastante tonto de mi parte preocuparme por eso... Pero igual, ¡vaya! ¡Un Pokémon omnipotente! Sabía que Dialga y Palkia son poderosos, pero Arceus suena... ¡absolutamente mítico!”

—¡Pero me estoy desviando del asunto en manos! —dijo Alakazam, negando con la cabeza—. Debo seguir adelante al propósito de esta reunión. Solo esta noche, recibimos noticias de lo imposible. Es algo que señaliza los cambios de los hilos del destino, algo que sugiere que los dragones legendarios podrían estar en marcha a medida que hablamos, y es algo... que podría tener todo que ver contigo, Charmander. Xatu, en su meditación esta semana, percibió algo fuera de lugar, y voló lejos al norte para investigar. Fue entonces cuando ella se encontró con un grupo de Pokémon que había venido todo el camino desde la División Esmeralda en persecución de un indicio similar, y le contaron de sus descubrimientos, y volvió esta noche para compartir su cuento...

PAM.

Un cilindro de cobre golpeó la mesa, completamente sin la asistencia de las manos de Alakazam. Char observó cómo Alakazam lo movía con telequinesis, deslizándolo a través del mapa de Ambera, alrededor de los incontables otros bloques y fichas usados como marcadores, y al mismo límite septentrional de Ambera. Allí, lo soltó de su control y retornó su atención a Scythe y Char.

—La Torre del Tiempo ha sido revelada —anunció Alakazam—. Puede ser encontrada en estas inmediaciones, al norte de la División Esmeralda cerca del borde de Zerferia, oscurecida por las circundantes–

—¡La Torre del Tiempo! —jadeó de repente Scythe, interrumpiendo a Alakazam—. ¡Lo hicimos! ¡Llamamos a Dialga! ¿Podría él estar viniendo en nuestra ayuda...?

—¿Qué es la Torre del Tiempo? —preguntó Char avergonzado, odiándose por no comprender lo que eran probablemente las leyendas básicas de Ambera—. Lo siento, señor. Estuve refugiado...

Alakazam suspiró de nuevo, deteniéndose para explicar las cosas.

—La Torre del Tiempo es un símbolo —explicó él—. Es un símbolo del poder de Dialga sobre nuestro reino. Justo como los mismos cuerpos de los dragones legendarios son, por sí mismos, símbolos, ya que los sirvientes de Arceus son, en realidad, puro espíritu. Mientras que la mayoría de los Pokémon asocian la forma de Dialga con un gran dragón de zafiro tachonado con diamantes, y a Palkia como una bestia cargada de perlas igual de majestuosa, esas formas fueron meramente escogidas por Arceus para que los Pokémon del reino temporal, tú y yo, fueran capaces de comprender más fácilmente su existencia, incluso cuando sus seres trascienden por lejos los límites físicos que vemos. Pues somos nada más que criaturas de carne sin comprensión del plano astral, y solo podemos creer en lo que vemos...

—Y, justo como los dragones nos muestran símbolos de sus seres, también nos muestran símbolos de su autoridad, su poder, y su conexión a este mundo —dijo Alakazam—. En los libros de historia, podemos entrever algunos de estos símbolos, estos monumentos que representan los roles que desempeñan al gobernar el tiempo, el espacio, y las otras fuerzas que controlan la vida misma. Uno de tales monumentos, hablado en incontables leyendas, es conocido como la Torre del Tiempo, que representa el control de Dialga sobre la corriente temporal de este planeta. Se dice que, cuando Dialga visita el reino físico para intervenir de cualquier forma que quiera, el cuerpo de Dialga, su forma física, mora en la cima de la Torre del Tiempo para vigilar a los Pokémon de abajo. También es mencionado en las leyendas que, en los tiempos de mayor necesidad, Pokémon han subido a la cima de la Torre del Tiempo para implorar la ayuda del dios del tiempo.

—¿Así que es la Torre del Tiempo en donde Dialga vive? —preguntó Char, su corazón ya empezando a latir más rápido—. ¿Entonces eso significa que Dialga está aquí? ¿Podríamos visitarlo?

—Esa es la idea, sí —dijo Alakazam—. Aunque debemos tener cuidado de no saltar a conclusiones o precipitarnos en los asuntos de los dragones, me temo que podríamos no tener alternativa. La Torre de Tiempo no es un fenómeno estable. En un parpadeo, podría desaparecer, escondida nuevamente de los ojos de los Pokémon mortales. Las leyendas incluso sugieren que su localización no es constante. Algunos dicen que la Torre flota sobre el océano, otros a kilómetros en el cielo... Para nosotros, parece ser inconsistente, sin estar arraigada a alguna localización en lo absoluto. Pues la Torre del Tiempo no es en realidad un lugar, sino algo mucho más significativo; es un estado del ser, una expresión de autoridad, dado el aspecto de un lugar.

—¿Ahora qué? —raspó Scythe—. ¿Qué paso daremos ahora? ¿Vamos a... intentar lo de la Torre del Tiempo?

—Deberán hacerlo —dijo Alakazam—. Pero de nuevo, no debe ser un asunto público. Porque tenemos razones para creer que tu habilidad ha causado esto, Charmander, y te involucra a ti y a nadie más. Scythe, podrás elegir supervisar este viaje si deseas, pero no es una misión oficial. Esto está fuera del registro. Si las noticias de la Torre del Tiempo se extienden más allá de un simple rumor inofensivo, podría causar una oleada de pánico que tentaría al Maestro a tomar acciones drásticas, destruyendo todo lo que tenemos. ¿Comprenden?

Char tuvo que preguntarse si estaba soñando. Todo parecía tan... irreal. ¿Alakazam quería que el viajara a través del país, trepara una torre mística, y buscara la ayuda de Dialga? ¿Sin la asistencia de su equipo o incluso de cualquiera de la División? ... ¿En serio?

Todo pasó tan rápido, y Char sabía que iba a tomar un tiempo para que todo se asentase. Ya, en su cansado y medio dormido estado mental, se sintió asustado. Verdaderamente asustado. Demasiado se esperaba de él. Apenas se había acostumbrado a ser un Charmander, a enfrentar riesgos y peligros que estaban a su nivel, y a sentirse cómodo con sus nuevos amigos en su nuevo hogar. Pero ahora, cuando era llamado para enfrentarse a las consecuencias de su sobrenatural habilidad, para desentrañar lo que tal vez era otro hito en el viaje de encontrar su propósito, supo que colapsaría.

Por segunda vez, se preguntó si, en el fondo, realmente quería descubrir su pasado.

—Tendrán tres días para prepararse —dictó Alakazam, poniéndose en pie una vez más—. Y en el cuarto día, saldrán hacia la División Esmeralda. Trataré de disponer de medios viables de transporte veloz para ustedes. Mientras tanto, empaquen sus suministros, y hagan todo lo posible para prepararse.

“Saura vendrá conmigo”, determinó Char. “No me importa lo que digan los otros. No me importa lo que diga Scythe. Desafiaré a Scythe si tengo que hacerlo. Esto es exactamente lo que Saura quería en primer lugar, ayudarme a llegar a este punto, y él estará ahí conmigo cuando ocurra... porque lo necesito.”

—Veo que temes esta tarea, pequeño Charmander —simpatizó Alakazam—. En la boca de tu estómago, sientes un estremecimiento cuando se te presenta esta tarea. Pero, dentro de ti, hay también un orgullo que podría estar controlando tus acciones en lugar. No te hagas tan vulnerable. ¡Enorgullécete por tu glorioso propósito! ¡La misma existencia de la Torre del Tiempo aquí y ahora significa que algo está ocurriendo tras bambalinas, y tú, pequeña ascua con el poder de cortejar a los dioses, puedes desempeñar un papel! Un día, todo Ambera podría cantar canciones sobre un pequeño Charmander que convocó a los dioses y los salvó del perverso reinado del Maestro. Además... percibo otra emoción en ti. Hay algo... sobre Dialga que te inquieta. O tal vez te intriga. Tú admiras a Dialga. Buscas a Dialga por... algún tipo de cumplimiento, o... algún tipo de respuesta. Esta será tu única oportunidad de satisfacer este anhelo en tu vida. Aprovéchalo mientras puedas.

“¡Él tiene razón!”, pensó Char. “Puedo... puedo encontrarme con Dialga... cara a cara... ¡y preguntárselo todo! ¡Puedo preguntarle por qué soy un Pokémon! ¡Puedo preguntarle de dónde vine! ¡Puedo preguntarle por qué estoy aquí y por qué tengo la Llamada! Pero... aún... todo esto es increíble, esto de estar envuelto en los asuntos de los dioses de esta manera... Solo espero que Dialga sea bueno con nosotros...”

—Tú, Scythe, también pareces afligido —dijo Alakazam—. Pero no intentaré inmiscuirme en tu mente; tú eres un Pokémon desarrollado y capaz de consolarte solo.

Cuando dijo esto, Char pensó que notó a Scythe lanzando una mirada más bien peligrosa al Alakazam, pero solo por un segundo. Era aparente para él que Alakazam tenía razón: la información y el encargo, aunque extraordinario, le perturbaban de alguna manera.

Y eso fue todo. La reunión terminó con algunas incómodas formalidades, y Char se encontró siendo guiado fuera de las cámaras de Alakazam por Scythe y de vuelta a los pasillos de la base.

... ... ...


Char se encontró trastabillando. Sabía que necesitaba dormir, pero empezó a preguntarse si, después de escuchar las noticias, su cuerpo siquiera le dejaría volver a la cama, con los pensamientos palpitando como si una cuchilla helada hubiera sido deslizada dentro de su cabeza y dejada allí. La mitad de su mente estaba en vehemente debate con la otra sobre si quería o no que estos eventos estuviesen ocurriendo en su vida, si quería cumplir con su papel de humano o solo asentarse y vivir como un Charmander, si, al final, siquiera tendría o no una elección en el asunto...

Pero a medida que caminaba con Scythe hacia las habitaciones, pronto descubrió que Scythe tenía mucho más en su mente que él.

—No se suponía que esto ocurriera —murmuró Scythe, prácticamente para sí.

—¿Qué? —inquirió Char, preguntándose si se suponía tenía que haber escuchado.

—No se supone que esto esté ocurriendo —dijo Scythe de nuevo con más certeza.

—¿A qué te refieres? —preguntó Char en voz alta—. ¡Pensaba que este era el momento que estabas esperando! Dialga podría ayudarnos a derrotar al Maestro de una vez por–

—Ahora no, ahora no —dijo Scythe—. No, ahora no. Tenía planes diferentes.

Char fue tomado con la guardia baja por el nuevo tono en la voz de Scythe. Casi sonaba... demente. Podría haber sido su somnolencia hablando por él, pero...

—Lo tenía todo resuelto —dijo Scythe incesantemente—. Pero luego esto ocurrió. Fue en el momento incorrecto. ¿Te das cuenta qué tan difícil es concebir el plan perfecto? ¿Sabes cuántas noches sin sueño toma? Y cuando finalmente todo encaja a la perfección, y tienes un plan perfecto, una respuesta perfecta, algo que no podría fallar... y luego todo es echado abajo por...

Para sorpresa de Char, Scythe dejó de caminar. Se dejó caer en la esquina del pasillo bajo una azul antorcha y se quedó mirando al vacío, pareciendo perdido.

—Scythe, ¿estás bien? —preguntó Char, acercándose cuidadosamente.

—No, humano, no lo estoy —replicó Scythe—. Estoy... descorazonado. No se supone que fracase. Nadie espera que fracase. Pero estoy a punto de fracasar. Todo está a punto de venirse abajo. Todo está...

Scythe sacudió la cabeza, como para intentar, inútilmente, de liberarse de sus ondeantes patrones de pensamientos.

Char se quedó ahí, con los ojos como platos. El cansancio de Scythe lo estaba emborrachando, haciéndole decir cosas que no diría de otra manera. Char se dio cuenta de que Scythe estaba siendo personal con él, que sus pensamientos más íntimos estaban empezando a desatarse solos y aflorar a la superficie. ¿Solo cuántas noches se había estado quedando despierto?

—El Cañón Cuenco —murmuró Scythe—. No puedo perder el Cañón Cuenco. No puedo perder. No puedo perderlo, humano. No puedo. ¿Qué haré ahora? Tenía el plan perfecto. Pero... Está...

Char se quedó quieto, preguntándose si debería hablar con Scythe o solo alejarse.

—¿Qué ocurrió? —decidió preguntar Char—. ¿Por qué... fracasó tu plan?

—Porque, no puedo estar en cuatro lugares a la vez, ¡no puedo! —exclamó Scythe en voz baja, negando con la cabeza—. Me tomó todo este tiempo solo descifrar cómo estar en tres lugares a la vez. Pero ahora tengo que estar contigo, en la Torre del Tiempo, y todo se ha ido. Todo. Era un mal momento para esto. ¡Un mal momento! El plan ya no funcionará...

—Scythe... No, no digas eso —jadeó Char, sin saber qué más decir—. Puedo ir a la Torre del Tiempo solo. Está bien. Siempre que Saura venga conmigo, puedes quedarte aquí y–

—No, no, no, no, eso no puede funcionar —gimoteó Scythe, negando más rápido con la cabeza—. No. Tengo que ir. Es la única manera. Tengo que ir. Iré contigo. Es la única manera. Pero eso... eso hará que... abandone... tú...

“¿Qué está diciendo?”, se preguntó Char, haciendo una mueca.

—Tendré que... tendré que mentirles —murmuró Scythe—. Tendré que decirles que estamos en la División Esmeralda. De visita. Mi equipo... no puede saber... en dónde estoy... Es... la única manera...

Scythe se movió. Char supo que se estaba quedando dormido.

—Si se lo... dices a Saura... no le digas a Ray... no le digas a nadie más... Solo... tú... y yo... y Saura... o sino... ella... podría saberlo...

Sus ojos se cerraron, y su cabeza cayó. Estaba dormido.

Char se quedó parado, congelado en el lugar, preguntándose qué acababa de ocurrir. Sabía ahora que era cierto: Scythe lo respetaba como humano. Si todas las veces que le había mostrado a Char el gesto parecido a una reverencia no habían sido suficientes para convencerle, esto definitivamente lo hizo. Aunque no estaba en su sano juicio, el hecho de que hubiera ofrecido una confesión tan profunda y personal a Char significaba algo; Char tuvo que preguntarse realmente si había alguien más en la vida de Scythe con quien podía compartir sus sentimientos más profundos, o si todos simplemente habían sido enterrados, justo como los secretos que guardaba...

El aturdimiento de Char fue roto cuando un estremecimiento se disparó a través de él, haciéndole darse cuenta que estaba a punto de quedarse dormido por su parte. Se alejó un paso, luego otro, hasta que empezó a sentir que el ritmo de su corazón aumentaba lo suficiente para permitirle completar la caminata de vuelta a su habitación.

Sabía que, cuando se levantase a la mañana siguiente, todo sería igual de normal. Scythe pretendería que nada ocurrió, y también él. Pero a medida que dejaba a Scythe en su propio sueño en el desierto corredor aquella noche, empezó a caer en la cuenta de que, no, solo no podía aceptar su existencia como un Charmander. No podía buscar dejar atrás su humanidad. No cuando el mundo giraba alrededor de él. No cuando los Pokémon le servían y lo respetaban como el humano que era. No cuando los dioses respondían a su Llamada.

El siguiente paso, determinó él, era la Torre del Tiempo.

Cuando retornó a su habitación, apenas había tocado la puerta delantera antes de que se moviera ante él, revelando a un Saura de ojos cansados, pero de suave sonrisa al otro lado. Supo que su mejor amigo se había quedado despierto para aguardar su retorno.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#74
¬¬ No hace falta que te diga que te odio.

Capítulo 27:

Spoiler
Creo que Scythe debería darles la recompensa y ya, lo único que está haciendo con eso es distraerlos y hacer que no piensen en otra cosa u.u
Jajajaja, maldito ScytheRider, no me esperaba que al final se las diera u.u
Ehhh, como que es un lugar para pokémon de fuego, no creo que a un pokémon de agua o hielo les guste dormir en ese sitio D: Con todo ese fuego incluso me sentiría incómodo si fuera Saura.
¡Sí! Taka me cayó bien, quiero que se una al equipo D: Pero por los spoilers en la entrevista creo que no lo hará…
Muy intensa la explicación de las semillas revivir… ese ScytheRider sabe cómo darle detalles hasta al más idiota de los objetos en el planeta.
Jajaja, la habilidad Electricidad Estática de Raichu… ¿ahora la conoces, Char? xDDD
La parte en que preguntan a Scyther sobre el maestro es simplemente impactante. No pude dejar de sentir que me perdía algo y por eso no paré de leer. La parte en que Char dice que es un humano quizá se quedó un poco corta de emoción luego de lo que pasó con Scyther…
Ahhh, lo que sí impacta es el final donde dice eso Alakazam… para mi suerte no tendré que esperar para resolver el misterio.
He leído la encuesta, como te habrás dado cuenta xDDD La mitad de las preguntas eran mías, ScytheRider debe haberse cansado de mí. Aunque respondió todo con emoción por lo que parece. Se nota que es un tipo muy humilde y completamente inteligente. Tuviste suerte de encontrar su historia y nosotros tuvimos suerte de que tú hicieras la conexión, tanto para la entrevista como para hacer el fic completo. Seguiré leyendo.


Capítulo 28:

Spoiler
Fíjate que pusiste capítulo 23.
Jajaja, Alakazam no sería lo que es si no se hubiera dado cuenta lo que Char pensaba hacer xD Ahora estoy seguro de que merecen ser Alta Inteligencia…
Se nota que este capítulo es muy Cuarta Generación xDDD Por todas las explicaciones, maldición, si yo ya sé todo eso xD
Qué mierda le habrá pasado a Scythe, él que nunca perdía la compostura…
Bueno… el capítulo estuvo interesante pero no más que el anterior. Aunque este sea determinante para la historia creo que me esperaba algo así, era obvio que en algún momento se oiría hablar de algo que tuviera que ver con encontrar a Dialga. Lo que me dejó conmovido fue el comportamiento de Scyther… se ve que tanta confianza en su equipo no tiene si piensa que van a perder el Cañón Cuenco sólo porque él no está…


Nos veremos en el próximo, Will. Ya me puse al día con tu fic, no vuelvas a adelantarte así ¬¬ xD Suerte!


--------------------

Debido a su excelente performance en la entrega de premios PokéOscar 2013 (http://www.cpokemon.com/foro/threads/32294-%C2%A1Pok%C3%A9Oscar-2013!-%C2%A1Resultados!?p=316144#post316144) y por elección del Moderador de la sección, Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada es condecorado con el traspaso a Fics Vip, ¡felicidades!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#75



Algunos agradecimientos:

Quería dar mis más profundos agradecimientos a todos los lectores de la traducción, y en especial a los más fieles y a los que me dejan sus opiniones y comentarios en cada capítulo. Luego de ver que había gente que votó por esta traducción como mejor fic del año, no pude evitar sentirme algo emocionado. Me gustaría alegar lo siguiente: odiaría tomar todo el crédito por este trabajo, ya que todos sabemos que el esfuerzo más grande fue el de ScytheRider, autor original de este fic. Mi principal meta para este proyecto era ser capaz de llevarles una historia diferente, una que valiera la pena leer, y que sea reconocida por su gran trama y bien pensado argumento. Por eso, me gustaría agradecer especialmente a @Demian (¡¡eres el mejor!!), porque gracias a él esta traducción podrá llegar a incluso más lectores. También, quería agradecer en especial a dos usuarios más, por haber estado respondiendo en varios capítulos seguidos: @Kasper y @Krillin. Muchas gracias también a: @Mato; y también un saludo especial a los que votaron: @Elioth~.

Una vez más, gracias. Es por ustedes que este proyecto ha llegado hasta este punto, prácticamente el primer tercio de la historia. De no ser por ustedes, tal vez la hubiera dejado a mediados de este año.

Ahora, ¡nuestra traducción llegó a los Fics VIP!





Demian:

Sip, Scythe puede ser un troll a veces xD. Lamento decepcionarte, pero Taka no se unirá... Pero puedes esperar a un miembro más después de Otto ;).

A partir de estos capítulos, Scythe empieza a desplomarse emocionalmente... Asusta bastante en ocasiones, y es muy misterioso, pero poco a poco se van aclarando las cosas... Y cuando todo salga a la luz, te caerás de la silla (?). En serio, este fic es demasiado bueno (hasta me causa ansiedad a veces xD).

La verdad es que ScytheRider estuvo encantado con todas tus preguntas xD. Dice que las más interesantes las diste tú. Coincido contigo, realmente tuve suerte para encontrar esta historia... Es imposiblemente buena (nop, no me canso de decirlo xD).

Una curiosidad: uno de los nombres que más me costó encontrar fue para el de Alta Inteligencia. En inglés era "High Inteligence", y como no siempre voy por lo simple, quise poner algo como "Inteligencia Suprema", o "Inteligencia Alta"; hasta que me di cuenta que no hacía falta darle tantas vueltas, y quedó como "Alta Inteligencia".

Si te diste cuenta, la Torre del Tiempo de la que hablan es la misma que sale en los juegos de PMM2. Iba a ponerle "Torre Temporal", pero recordé que en los juegos estaba como Torre del Tiempo.

Bueno, aquí se ve el segundo giro de trama, y el primero más importante. Char se ve enfrentado con un viaje que tal vez lo mate... Pero que lo ayudaría a encontrar su propósito. Y es a partir de aquí que el fic deja de ser bueno, y pasa a ser *insertar adjetivo apropiado que denote algo mejor que bueno*.

La verdad es que él confía enteramente en su equipo, pero lo que ocurre es que cuando el planea algo, todo tiene que salir a la perfección... Ya verás todo ese tema más adelante, y te sugiero que te prepares, porque es bastante confuso xD.

Demiaaaaaaaaaaaaan! Graciaaaaaaaas! (?)




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





32. Capítulo 29: Un Mal Día



Spoiler

Capítulo 29



Un majestuoso Charizard surcaba el cielo, disfrutando de la poderosa sensación del viento azotándolo en la cara y debajo de las alas.

Esto es el paraíso, pensó este. Jamás podría pedir más que esto.

El Charizard contempló el interminable esplendor del cielo que lo rodeaba. Imponentes nubes formaban un paisaje de poderosos pilares y colinas, transformando la anaranjada luz solar en fluyentes rayos. El suelo estaba tan lejos abajo, era invisible. Pero el suelo era irrelevante. Solo el cielo existía, su hermosa y eterna zona de recreo.

Danzó en los cielos, abalanzándose y girando y atravesando la niebla de las nubes. Sentía la forma en que su curso era cambiado con cada pequeña sacudida de sus alas, cada pequeño batido propulsándolo más rápido y alto sin esfuerzo alguno...

No tenía idea de dónde estaba yendo, ni tampoco le daba importancia; solo la dicha de su ímpetu, su dominio sobre el mundo del cielo, le importaba...

Pero luego, presenció algo inusual emergiendo desde una nube lejana. Una brillante bola de fuego apareció en la distancia, casi como un segundo sol, encendida con un extraño y glorioso resplandor mientras se mantenía en el aire. El Charizard desocupó sus alas y se lanzó más cerca, curioso por inspeccionar a la nueva entidad que se había unido a él en el mundo de los cielos.

A medida que se aproximaba, la forma del fuego empezó a tomar el aspecto de una gran ave anaranjada, cuyas alas en perpetuo resplandor emitían explosiones de llamas a través del cielo con cada batido.

Oh, solo es Moltres, se dio cuenta el Charizard.

—¡Oye, Char! ¡Buenos días a ti! —llamó el Moltres, trazando un semicírculo en su vuelo junto al Charizard—. ¿Estás listo para regresar a la base? ¡Ya todos nos cansamos de estar esperándote!

Char sintió una repentina consternación llenándolo.

—No puedo —replicó Char—. Lo haría, pero no puedo.

—¿Por qué no? —preguntó Moltres con preocupación—. ¿Ocurre algo?

Una horrible sensación empezó a llenar el cuerpo de Char. Era una sensación que Char conocía bien, pero no podía ubicar con exactitud. Se sentía como si alguien estuviera agregando peso a su cuerpo con bolsas de arena, apilándolas una a una sobre sus hombros, hasta que le tomaba todo el corazón para solo mover un músculo. Encontró que su vuelo sencillamente se alentaba hasta detenerse, y no podía hacer nada para evitarlo. Sabía que este era el fin.

—Porque... no puedo moverme —le dijo Char a Moltres—. Olvídate de mí... Continúa sin mí... Me estoy... desvaneciendo...

Pronto, la realidad misma parecía desaparecer, dejando solo oscuridad.

... ... ...


¡Oh, vamos!, pensó Char ausentemente. ¡Ese fue un sueño tan asombroso! ¡Tan vívido! ¡Quizá... si me quedo completamente quieto, y no abro los ojos... vuelva!

... ... ...


Char el Charizard llegó de vuelta a la cadena montañosa que llamaba su hogar. Voló entre acantilados rocosos, siguiendo un desfiladero que aparentemente iba de vuelta a su base.

—¡Hola, Char! —gritó un Dragonite desde un acantilado—. ¡Es bueno ver que has vuelto! ¿Listo para el gran día?

—¡Oye, Ray! —le llamó Char—. ¡Buenos días!

Char continuó su vuelo, ignorando la extraña sensación de que algo sobre Ray no estaba bien hoy.

Luego de navegar por sobre el peñascoso paisaje y entre las prominentes montañas, Char encontró su hogar. Era una cueva montañosa abarrotada de Pokémon–su equipo. Dragones volaban alrededor del pico en círculos, y Pokémon de roca pululaban por las pendientes y las caras de los acantilados. Todos dieron una aclamación cuando lo notaron.

Char cayó sobre la plataforma enfrente a la entrada principal de su cueva, y fue inmediatamente recibido por una pequeña congregación que lo estaba esperando, encabezada por Dialga y Palkia. Estuvo sorprendido de verlos, y no pudo sacudirse la sensación de que esperaba que fueran... bueno, más grandes, ya que solo eran más o menos de su tamaño.

—Oigan, ¿qué están haciendo aquí? —le preguntó Char al dragón temporal—. ¿No se supone que ustedes... eh... deban estar en otro lugar?

—Nos reclutaste, ¿recuerdas? —respondió Dialga—. ¡Estamos en el Equipo Ascuas ahora!

—Hoy es el día en que nos dirigiremos a la Torre del Tiempo —dijo Palkia—. ¡Quizá averigüemos finalmente por qué eres un humano!

Unos cuantos Pokémon más se unieron al grupo, incluyendo a Mew, Entei, y Groudon. Al final de la línea, un Leafeon emergió de la cueva, reventando de entusiasmo mientras se acercaba a Char.

Vaya..., pensó Char, observándolo. ¿Por qué ese Leafeon parece tan familiar?

—¿Estás listo para partir, Char? —preguntó el Leafeon—. ¡Tenemos que ponernos en marcha! ¡Es ahora o nunca!

Oh, es Saura, se dio cuenta Char. Espera... ¡¿SAURA?! ¿Por qué Saura es un Leafeon? ¡Eso no tiene sentido! Oh... ¡espera! ¡Es cierto! ¡Ahora lo recuerdo! ¡Finalmente lo convencí para que evolucionara! ¡Ja, este es el mejor equipo de resistencia que ha habido!

Rayquaza bajó del cielo y se puso firme frente a él.

—¡Feliz de ayudar, Char! —dijo—. Preparados, listos, ¡ya!

Char trastabilló. La espantosa sensación de pesadez estaba de vuelta, y se extendía rápidamente por todo su cuerpo. Intentó tomar un paso al frente, pero colapsó al suelo y se resignó a su destino...

Oh, ¿por qué no pueden durar más?, gimoteó Char para sí. ¡Nunca tengo sueños tan asombrosos como este! Esto siempre ocurre en la mañana, justo cuando estoy a punto de despertarme... Pero usualmente... siempre... me despierta...

Char y sus amigos estaban en la ruta hacia su destino, donde sea que era. No sabía hacia dónde todos ellos se dirigían, pero de seguro no era la Torre del Tiempo. En lugar de eso, Char se encontró surcando sobre océanos y praderas y bosques que se repetían una y otra vez. Después de un tiempo, Char empezó a molestarse, preguntándose cuándo terminaría el viaje.

Finalmente llegaron a una pequeña casa de campo aislada que quedaba en medio de un prado. Algunos Nidoran y Buneary estaban bailando de un lado a otro en el exterior. Cuando Char y sus amigos se apiñaron ante la puerta, una Nidoqueen grande salió y los recibió.

—¡Oye, estás de vuelta! —dijo la Nidoqueen alegremente, dándoles la bienvenida con un movimiento de su brazo—. ¡Te extrañamos! Oye, ¿por qué no traes a todos tus amigos adentro? ¡Tengo una deliciosa cena para ustedes!

Así que todos entraron. Char tuvo que evitar tropezarse con los incontables niños Buneary que constantemente daban vueltas alrededor de sus pies y le hacían preguntas sobre por qué él era tan asombroso. Char realizó trucos para impresionarlos, por ejemplo usar sus habilidades con la telequinesis para levantar a los niños y hacerlos flotar en el aire.

Algunos de los otros niños estaban molestando a los dragones legendarios.

—¡Dialga! ¿Puedes enviarme atrás en el tiempo para que mi cabeza esté puesta al revés?

—No puedo —dijo Dialga, negando con la cabeza—. ¡Si te envío de vuelta en el tiempo podrías encontrarte contigo mismo y el mundo explotaría! ¿Quieres ser enviado adelante en lugar?

—¡Oye Palkia! —alegó otro niño—. ¿Podrías convertirme en Lugia? ¡Quiero volar! ¡Por favoooooor!

—Lo siento niño —dijo Palkia—. No puedo dejar que hagas eso, ¡te ahogarías en el océano! ¿Qué tal un juego de congelados en lugar de eso?

—¡Oye Rayquaza! —dijo otro niño—. ¿Podrías ayudarnos a construir una gran torre de bloques?

De repente, todas las conversaciones en la habitación entera cesaron. Todos se congelaron del horror. Un tenedor cayó en algún lugar.

—Oh, no —murmuró Char, encogiéndose—. No lo hizo... dime que no dijo eso...

Rayquaza se desenrolló y se elevó flotando hasta el techo de la habitación, hirviendo de furia.

—¿BLOQUES? —rugió—. ¿Quieres que yo, el legendario dragón de los cielos, juegue con bloques?

Char se cubrió los ojos y espió a través de sus garras, esperando la inevitable reacción...

—¡RAYQUAZA NO JUEGA CON BLOQUES! —tronó, sacudiendo el edificio entero—. ¡RAYQUAZA DESATA SU HIPERRAYO Y LO DESTRUYE TODO!

Un brillante resplandor amarillo llenó el interior de la casa a medida que Rayquaza cargaba su hiperrayo...

Pero Char no llegó a ver el final. Mientras la amarilla luz aumentaba de intensidad, la pesadez se había instalado de nuevo, dejándolo ser solo capaz de cerrar los ojos y alejarse a medida que el sueño llegaba a su fin...

... ... ...


El sueño se hubo ido, pero el resplandor amarillo permaneció.

¿Amarillo...?

Los ojos de Char se abrieron lentamente. Su cuerpo estaba finalmente satisfecho con el sueño que había conseguido, y estaba listo para despertarse para el día. Una terriblemente borrosa visión vino a él mientras sus ojos se abrían más, inundando su sentido de la vista con amarillo y haciendo que entrecerrase los ojos...

Amarillo..., pensó Char. Esto parece inusual. Usualmente cuando me levanto, es...

—¡Q-AAAH!

Se dio cuenta repentinamente de la horrible verdad. Se levantó saltando, casi cayéndose de su nueva cama. ¡No podía ser!

Escaneó frenéticamente sus alrededores. Las antorchas que alineaban su habitación, así como los dos enormes platos de fuego que continuaban ardiendo a cada lado de su cama, estaban de un color amarillo brillante... el color normal del fuego.

Ya era mediodía. Se había quedado dormido.

—¡AAH! —gritó de nuevo Char, brincando al suelo y saliendo al salón del Equipo Ascuas—. ¡La misión! ¡Saura! ¡Ray! ¡Es tarde! ¡Nos quedamos dormidos! ¡Oh, vaya, sí que estamos en problemas! Nuestro primer día por nuestra cuenta, y ni siquiera podemos–

Char se apresuró a entrar en la habitación de Saura, pero estaba vacía.

—¡¿Saura?! —llamó Char, asegurándose de que no se olvidaba de algo—. ¿Saura? ¿Estás aquí? ¡Ray! ¿Qué hay de ti? ¿Estás aquí?

Apurándose para entrar a la habitación de Ray, la encontró vacía de igual manera.

—No me habrán dejado atrás, chicos, ¿o sí? —le demandó Char a nadie—. ¡Esto es horrible! Solo me quedé dormido porque Alakazam–

Otro pensamiento cruzó su mente: ¡recordó que realmente necesitaba hablar con ambos amigos lo más pronto posible! Tenían que oír sobre lo que ocurrió la noche anterior, sobre Scythe y Alakazam y la Torre del Tiempo, para que pudieran empezar a prepararse para la expedición. Era la primera cosa que pretendía hacer para esa mañana, antes incluso de la misión o de cualquier cosa... y ahora, parecía, era un poquito demasiado tarde.

Char miró alrededor a los vacíos corredores, sintiéndose seriamente confundido. ¿Por qué sus amigos lo habían abandonado de esa manera? ¿Por qué no lo habían despertado, como lo normal?

Tal vez todavía no salieron a la misión, especuló Char mientras caminaba penosamente hacia la puerta delantera. Sí. Apuesto a que solo están arriba con el Equipo Remordimiento. ¡O quizá están almorzando! ¡Sí! ¡Apuesto a que Ray finalmente siguió mi consejo, y ahora estamos realizando nuestras misiones en la luz solar!

Y pronto encontró que nada de eso era cierto. Había una nota clavada a la pared al lado de la puerta de entrada, seguramente dejada por Saura y Ray para explicar su ausencia. La arrancó y la sostuvo ante sus ojos, entrecerrándolos para leerla.

Runas huella.

—Grr... —gruñó con frustración, poniendo los ojos en blanco—. ¡¿Por qué todo tiene que estar escrito en runas huella?!

... ... ...


Era entendible que Saura y Ray le hubieran dejado una nota en el lenguaje que aún no podía entender: para los Pokémon, su escritura humana (“escritura Unown”, como ellos la llamaban) era atípica y difícil de aprender. Ni Saura ni Ray conocían su lenguaje, así que hicieron su mejor esfuerzo para comunicárselo en papel, sabiendo que sería capaz de descifrarlo de alguna forma. Char escaneó la página y pudo entender su nombre escrito en el inicio, así como el nombre de Saura en el mismo final, pero todas las otras palabras eran una maraña para él, como siempre...

—Esto es tan vergonzoso —gimió Char, arrugando los bordes del papel con sus garras y dejando caer su cabeza con vergüenza.

—Eh... ¡hola! ¡Oigan, alguien! ¡Cualquiera! ¿Puede alguien ayudarme?

Char se paró en el balcón de la habitación principal de la base y agitó los brazos, intentando captar la atención de cualquier Pokémon pájaro que se acercaría lo suficiente para notarlo. Un Pidgeotto eventualmente voló cerca y escuchó su llamado.

—Ayudaré si puedo —dijo extrañamente el Pidgeotto a medida que aterrizaba frente a Char—. ¿Cuál es el problema?

—Bueno, eh, estoy teniendo problemas leyendo la caligrafía de mi amigo —mintió Char, intentando mantener una cara seria mientras mostraba la nota—. Me dejó esto. ¿Podrías quizá leer esto por mí?

—Já —graznó el Pidgeotto con diversión—. ¡Buen intento! Oye, no lo tomes a mal, Char, pero todos saben que eres analfabeto.

Char retrocedió, y se sintió de repente un poco humillado. Debió haberlo sabido. No era un secreto que Scythe le hubiera mantenido a alguien. Vaya, pensó él. Eso de seguro cambia la forma en que me siento sobre todos los otros Pokémon en esta base. Este día realmente está empezando genial, ¿no?

—Oye, vamos —dijo rápidamente el Pidgeotto, dando un salto hacia adelante—. ¡Te dije que no lo tomaras a mal! Además, puedes escribir humano, ¿cuántos Pokémon pueden hacer eso? Ahora, ya déjame ver esa nota.

Dócilmente, Char sostuvo la nota y la volteó para que el ave la viera.

—Ejem. ‘Char–Ray todavía se sentía culpable por electrocutarte, así que convenció a Scythe para que te diera el día libre. Disfruta de tu descanso, ¡y nos veremos cuando volvamos de la misión! Saura. Posdata: ¡el fuego nunca morirá!’ Bueno, ahora, ¿no es eso considerado de parte de tu equipo? Je je je, veo que tu amigo Raichu debe estar teniendo algunos problemas de descargas eléctricas.

—Tengo que irme —dijo Char, sintiendo que se estaba sonrojando—. Gracias por ayudarme.

... ... ...


Char fue al único lugar que pudo pensar: la sala de reuniones. Por primera vez como un Pokémon, se sintió abrumadoramente solo. Saura siempre había estado a su lado, y siempre podía hablar con él, incluso en medio de la noche si tenía que hacerlo. No solo Saura se había ido, sino sus otros dos amigos más confiables se habían ido con él. Y ahora, más que nunca, Char realmente necesitaba a alguien a quien hablar–y se imaginó que Dialga era igual de bueno como cualquiera por el momento.

—Bueno, Dialga, aquí voy —susurró Char con humildad mientras se sentaba ante la gran estatua—. Iré a visitarte en solo tres días. Tengo que contarte algo: estoy realmente aterrado. Escuché tantas leyendas sobre cuán... cuán fuerte eres, y cuán grande puede ser tu furia... Pero sé que has tenido algo que ver con por qué estoy aquí, así que... espero que me tomes en cuenta y me digas qué está ocurriendo.

El dragón, por supuesto, no respondió, pero Char se dio un momento de silencio para poder por lo menos pretender que le estaba escuchando.

—Vaya. Este va a ser un viaje enorme —continuó Char—. Me asusta solo pensar sobre él. Tendremos que empacar mucho... Espero que Scythe nos deje llevar algo de sus suministros...

Otra vez pausó, solo para dejar que sus propias palabras se asentaran. Sí, el viaje iba a ser demente. El pensamiento de viajar tan lejos de la base, ahora su querido hogar, le hizo sentirse indescriptiblemente incómodo, especialmente cuando consideró a los Vigilantes y al Maestro que habitaban sobre la tierra. Ni siquiera sabía la primera cosa sobre prepararse; tendría que confiar que Scythe lo guiaría a través de los planes.

—Scythe —susurró Char—. Algo anda mal con Scythe. Me lo dijo anoche. ¡Creo que está a punto de fallar su misión! ¿Qué puedo hacer para ayudarle? ¡No puedo hacer nada! Solo soy...

—¡OYE! —gritó de repente una voz desde una de las muchas entradas de la habitación, haciendo eco furiosamente a través del entero salón en forma de domo—. ¡OYE! ¡TÚ!

Char saltó de la sorpresa y se puso firme. Un Ghastly lo había encontrado.

—¿Qué estás haciendo aquí? —demandó—. ¿No sabes que esta habitación está fuera de los límites?

—Yo–eh– —intentó Char.

—¡FUERA! —explotó el Ghastly—. ¡Se supone que NADIE tiene que estar aquí cuando no hay reuniones! Además, ¿no sabes cuánto poder se necesita para hacer arder todas estas antorchas? ¡No podemos hacer funcionar el resto de la base y esta habitación al mismo tiempo! ¡Vete! ¡Sal de aquí!

Char estuvo a punto de reclamar, pero sintió el sabor de fuego intensificándose en la parte trasera su garganta. Así que cerró sus fauces lo más fuerte que pudo y simplemente salió de la habitación, sin decir una palabra.

... ... ...


¡Voy a gritar!, pensó Char, apretando los puños a medida que cruzaba el pasillo para ir a la cafetería. No puedo creer que ya no puedo ir a la sala de reuniones. ¡¿Qué se supone que haré ahora?!

—Oye, cuidado ahí, pequeño —dijo un Ariados, haciendo muecas ante la visión de la aumentada flama de la cola de Char—. Cuidado con ese fuego...

Tiene que haber una forma de que me calme, pensó Char, ignorando completamente a la araña. Tal vez algo de desayuno ayudará.

... ... ...


—Lo lamento, todavía no tenemos nada listo —dijo Bellossom—. El desayuno terminó hace mucho tiempo, ¡y el almuerzo no estará hasta en otra hora! ¿Podría conseguirte un vaso con agua?

—No, gracias —intentó decir Char cortésmente—. Odio el agua.

Char se sentó en un banco cercano para deprimirse. Incluso la cafetería, se dio cuenta ahora, estaba mayormente vacía, salvo por algunos Pokémon que se estaban relajando en otras mesas para leer pilas de documentos. Poniendo su cabeza entre sus zarpas, inhaló profundamente y trató de consolarse.

Tiene que haber alguna forma para pasar el tiempo, pensó Char, sintiendo que los minutos pasaban como horas. Este lugar es siempre aburrido cuando no hay trabajo que hacer. Pero hay un centenar de Pokémon aquí... Encontraré a alguien a quien ayudar. Tiene que haber alguien.

Luego de una rápida caminata escaleras abajo, Char llamó a la puerta del Equipo Franjas. Un Eevee lo recibió.

—Hola, Char —saludó cordialmente—. ¿Puedo ayudarte?

—Hola, Evan —dijo Char—. Oye, eh... Estoy atascado hoy en la base, y estoy algo aburrido. ¿Quieres hacer una misión?

—Lo siento, no puedo —replicó él—. También estoy atascado hoy. Tengo trabajo que hacer.

—Bueno, eh... ¿podría ayudarte? —ofreció Char.

—No creo que sea algo con lo que puedas ayudarme —se rio Evan amablemente—. Estoy atascado con contabilidad hoy. Y se dice que no puedes leer, así que...

—Ah —dijo Char desdeñosamente—. Bueno... está bien, entonces. Encontraré algo más para hacer.

—¿Te estás sintiendo bien? —habló el Eevee con preocupación, ojeando su cola—. Podríamos hablar por un par de minutos si quieres... Creo que me vendría bien tomar un pequeño receso...

—Nah, está bien —dijo Char cortésmente—. No debería distraerte de tu trabajo. Encontraré algo más para hacer.

... ... ...


Char caminó penosamente de vuelta al pasillo, preguntándose si era el único Pokémon en la base que se sentía excluido de la resistencia aquel día.

¿Quizá podría hablar con el Equipo Remordimiento?, se preguntó Char. No... no después de todo lo que se están esforzando. Necesitan toda la paz y tranquilidad que puedan conseguir... ¿Tal vez al Equipo Entei? No... probablemente estarán afuera haciendo misiones... no vale la pena la caminata hasta su habitación...

Fue en eso cuando Char se dio cuenta de que sí había un Pokémon en la base entera que él sabía, con algo de certeza, que sería capaz de hablar con él. Con una ligera sonrisa formándose en su rostro, despegó hacia el final del pasillo.

Char esperaba ansiosamente en el banco del vestíbulo de la guardería cuando Kangaskhan emergió de la puerta, guiando a un pequeño Pidgey con ella.

—¡Aquí está él! —canturreó Kangaskhan—. Ha sido un pequeñín hiperactivo. Juega rudo con los otros niños. ¡Pero está feliz de verte!

Cuando Otto notó a la figura frente a él, dio un fuerte gorjeo de exaltación y se lanzó al aire, aleteando y aterrizando ante su maestro.

—Diviértanse —dijo Kangaskhan—. ¡Tómense todo el tiempo que necesiten!

Char echó una mirada de afecto a su amigo más nuevo, acariciándolo suavemente en la cabeza. Si alguna vez asumió que los pájaros no eran capaces de sonreír, ese concepto erróneo fue expulsado totalmente ahora: Otto estaba absolutamente radiante.

—Hola, pequeñín —habló Char en una voz aguda, como si estuviera hablándole a un bebé—. ¿Tuviste un buen descanso? ¿Te gusta tu nuevo–

—¡CHAR! —gorjeó con más fuerza, atrapándolo con la guardia baja.

Char parpadeó de la sorpresa. ¿Sabía su nombre?

—¿Puedes hablar ahora? —exclamó Char incrédulo—. Ni siquiera ha pasado un día, y... ¿puedes hablar?

—¡CHAR! ¡CHAR! —cantó.

—Bueno... se aprendió tu nombre, al menos —dijo Kangaskhan con una sonrisa divertida—. Las primeras cosas que siempre enseñamos a los salvajes son el nombre de su maestro, luego el suyo. Sabe su propio nombre ahora, pero todavía no se ha acostumbrado a decirlo todavía. ¡Pero aprendió el tuyo muy rápido!

—¡Vaya, Otto! —felicitó Char al pájaro, despeinando afectuosamente las plumas de su frente—. Eres un pequeño genio, ¿lo sabías?

—¡CHAAR! —chilló.

—Oh, y otra cosa —dijo Kangaskhan, poniendo sus manos en las caderas—. ¡Este pequeño no para de comer gomis! Y después de que hubo comido prácticamente todas nuestras gomis para Pokémon pájaros, ¡empezó a comer también las gomis de fuego y las de roca! ¡Simplemente no para!

—¡GUUUUUUUUMII! —chilló Otto.

Char rio, contento de ver que su nuevo amigo estaba haciendo tan grande progreso.

Char fue capaz de pasar el tiempo por un rato, solo contándole al ave lo que sea que se le venía a la mente. Se imaginó que Otto no tenía la menor pista de lo que estaba hablando, pero el Pidgey escuchaba atentamente, feliz de estar en presencia de su maestro. Luego de un tiempo, sin embargo, Otto sin duda empezó a aburrirse. Char vio que el pequeño probablemente quería salir corriendo y hacer más ejercicio, así que interrumpió la conversación y dejó que Otto se fuera, deseándole buena suerte.

Por segunda vez, Char estuvo apenado de ver a Otto partir. Su corazón palpitó ante el pensamiento del día en que él sería capaz de hablar con Otto como a un igual. O volar con él en el cielo...

... ... ...


Bueno, eso me puso de mejor humor, se dio cuenta Char mientras exploraba la base, buscando algo más que hacer. Me pregunto cuánto tiempo me hizo eso pasar. Eh, apuesto a que solo fue media hora. Oye... Domo no está, pero me pregunto si el dojo sigue abierto. Algo de ejercicio podría ser útil...

Una vez que Char encontró su rumbo en los confusos corredores, descendió algunos tramos de escaleras e hizo su camino a la entrada del dojo.

En el camino, se encontró con unos cuantos otros Pokémon en sus variados recados a través de la base, pero uno parecía estar yendo junto a él: un Graveler, y uno bastante grande, además. Char se imaginó que por su tamaño y por la forma en que se sostenía era miembro del Equipo Avalancha, el equipo orientado a Roca mejor conocido de la División.

—Disculpa —se dirigió Char al Graveler—, ¿te diriges, por casualidad, al dojo?

—Sí —replicó el Pokémon roca en una voz baja y grave—. ¿Por qué?

—¿Podría entrenar contigo? —imploró Char—. Si es que no estás ocupado, digo.

—Eh, seguro —gruñó el Graveler—. Claro. Iba practicar solo de todas formas.

Cuando llegaron al dojo, Char encontró que todavía estaba totalmente activo incluso durante el permiso de ausencia del Sensei. Aguardó en un costado de la habitación, observando curiosamente como un Floatzel daba instrucciones a una clase de Poliwhirl y Vaporeon sobre técnicas basadas en agua. La clase culminó en breve, y Char tomó el suelo con el Graveler.

—El nombre es Ged. Equipo Avalancha —dijo el Graveler—. Sé que eres Char. Equipo Ascuas. Todos te conocen. ¿Cómo deberíamos entrenar?

—Bueno, yo, um, no soy muy bueno peleando contra tu tipo —confesó Char—. Había muchos de ti en la Fisura Hierro, y sencillamente me destrozaron. Así que me estaba preguntando si podrías darme algunos consejos para... pelear contra ti.

Ged bufó—. ¿Revelar mis debilidades? —rio él—. Eso me humilla. Pero está bien.

Char se quedó firme mientras el Graveler quedaba en silencio por un momento, como para conseguir poner sus pensamientos en orden.

—Primero. Odio el agua —declaró Ged—. Se mete en mis grietas y me hace miserable. Una fuerte presión de agua puede quitarme del camino. Tengo pesadillas sobre Blastoise persiguiéndome. Segundo. Odio las plantas. Cuando los Pokémon planta me atacan, arrancan mi piel de alguna forma. Saura lo haría mejor que tú.

—Sí, sé sobre tus debilidades —dijo Char—. ¿Pero tienes algunos consejos para mí? ¿Cómo haría un Pokémon fuego como yo para derrotarte?

—Acero —replicó—. Domina el poder del acero. Aprende cómo canalizar energía para que tus garras se vuelvan duras como el acero. Luego puedes atravesar rocas. Canaliza tu energía para que tu cola se vuelva dura como el hierro. Luego puedes romper rocas. El metal es más duro que la roca.

Char miró extrañado sus garras—. Eh... no sé cómo hacer eso —admitió él—. Supongo que tengo que aprender una nueva técnica...

—No puedo ayudarte. Pregunta a Pokémon que conozcan las técnicas o consigue Máquinas de Entrenamiento —instruyó Ged—. Segundo. Aprende artes marciales. Los artistas marciales aprenden el arte de romper rocas con solo sus manos. Aciértame con un golpe bien colocado y puedes partirme a la mitad.

—Hmm, no sé sobre eso tampoco —gruñó Char con decepción—. Supongo que tengo un poco más por aprender. ¿Algún otro consejo, o algo? Espera, no, tengo una pregunta. La razón por la que los Graveler me asustan tanto es porque pueden hacer terremotos. ¡Lo odio! ¿Hay alguna forma de parar esos?

—Je je —se rio malvadamente el Graveler.

Char debió haberlo visto venir, pero no había nada que pudiera haber hecho para evitarlo de todas formas. Ged elevó un pie y pisó con fuerza el suelo, creando una mínima onda de choque que causó que la habitación vibrase. Char se agarró la cabeza, sintiendo una aguda jaqueca empezando a medida que su cráneo era sacudido.

—¡Au au! —gimió del dolor Char, cayendo sobre una rodilla—. ¡Bastaaa! ¡Au, eso duele mucho!

—Terremoto —dijo Ged mientras la onda expansiva amainaba—. Técnica buena y fuerte. Pero lastima a amigos y a enemigos también. Algún día, podrás hacerlos. Los Charizard son suficientemente grandes. Pero no ahora. Ahora eres impotente frente a los terremotos. No puedes evadirlos.

—¿En serio? —preguntó Char con tristeza—. No puedo soportarlos. Realmente esperaba que pudieras ayudarme. ¿Seguro de que no hay manera?

—No hay —dijo Ged—, pero desarrolla alas y vuela. No puedes sentir el terremoto desde el aire. Vuélvete Charizard y serás libre de los terremotos.

—Bueno, en ese caso, parece que simplemente tendré que dejar todos los Graveler para Saura, entonces —suspiró Char—. Oh, bueno. Gracias por tu ayuda...

—Espera, ¿a dónde vas? —exclamó Ged—. ¿Qué hay de una pelea? Querías entrenar. ¡Entrenemos!

—¿Qué hay de bueno en pelear si solo me dominaras? —se quejó Char—. ¡No puedo pelear contigo! ¡No siendo tan débil como soy ahora!

—Eso por eso que entrenamos, para fortalecernos —dijo Ged—. Incluso si pierdes. Te vuelves más fuerte. Sin dolor, no hay ganancia, dicen los humanos. Entonces. ¡Peleemos!

Char refunfuñó. Sí, eso era lo que prometió, así que no podía en su buen juicio simplemente abandonar al Graveler. Debía una batalla al Pokémon de roca.

—Bien —decidió Char, preparándose mentalmente para una auténtica paliza—. Pero por favor, solo no me uses terremotos. ¿De acuerdo?

Char se concentró en encender su fuego para la batalla. No fue difícil de hacer; ya estaba lo bastante irritado por los eventos del día, y el pensamiento de ser aporreado por su oponente lo puso de un mal humor incluso más profundo. Echó un vistazo atrás a su cola para encontrar que su llama se había casi elevado al nivel de sus ojos, más que adecuado para dar una buena pelea.

Empezó la batalla dando un brinco para acercarse a su oponente y escupiendo una nube de humo negro. Tan pronto como ondeó fuera de su boca, Char tuvo que maravillarse ante la profundidad y la opacidad de la nube a medida que se extendía y reducía la visibilidad de la habitación a casi nula. Fue su mejor pantalla humo hasta el momento, juzgó él, y supo iba a necesitarla si quería tener una oportunidad. Ged hizo un extraño chirrido que sonó casi como una tos, y empezó a deambular a través de la niebla en busca de Char.

Saltando a la oportunidad de atacar mientras el enemigo estaba impedido, Char se escabulló hasta el extremo trasero del Graveler, retrocedió, e hizo una carrera hasta los pies del Graveler...

Pam.

La cabeza de Char colisionó brutalmente con roca sólida, enviándolo tambaleándose hacia atrás aturdido y haciendo que colapsara al suelo. Había esperado quitarle el balance a Ged, pero solo había tenido éxito en conseguir un chichón en la cabeza.

—¡AAUUU! —gritó Char, apretando los dientes y agarrándose la frente con ambas zarpas.

—¿Qué fue eso? —se rio Ged—. ¿Un cabezazo? ¡Deberías ser más listo, Char!

—Estaba intentando derribarte —gimió Char con frustración, logrando ponerse de vuelta en pie aunque su sentido del equilibrio había sido agitado.

—Ja ja —cacareó Ged—. No puedes derribar a un Graveler. ¡Siempre estamos de pie!

Para ilustrar el punto, Ged se impulsó empezando a rodar, emergiendo de lo más hondo de la niebla y deteniéndose justo delante de Char al lanzar su segundo par de manos como frenos. Char vio a qué se refería: con seis miembros, el Graveler siempre tenía control sobre su balance. Derribarlo y hacerlo rodar no servirían de nada.

—Buena nube negra —admitió Ged—. Pero se disipará pronto. ¿Qué harás?

Char replicó lanzando un muy impresionante estallido de llamas al Graveler en la cara. Ged se atragantó y se tambaleó a medida que las flamas ahogaban su visión, forzándolo a retroceder rodando en retirada. Incluso Char se sorprendió ante la magnitud de su fuego; su Ascua no lo iba a defraudar hoy.

Todavía con la cobertura de la nube a su favor, Char se apresuró a acercarse a su oponente y saltar sobre su cabeza, sosteniéndose fuerte y mordiendo con fuerza la frente de Ged con sus fauces. Mientras sabía que no podía derretir la roca como podía con el acero, se imaginó que sería capaz de hacer algo de daño al arraigar sus candentes dientes y tal vez dejar unas cuantas mellas en la piel del Graveler...

Gran error. Ni tan pronto como Char obtuvo un firme agarre con sus dientes escuchó un enfermizo crack, y supo instantáneamente que uno de sus huesos se había partido a la mitad. Ged había respondido con rodar su cuerpo entero hacia adelante y aplanando a Char contra el suelo, enviándolo a la horrible agonía de ser aplastado entre rocas que había rezado nunca tener que volver a experimentar una segunda vez. Cuando sintió a la enorme roca rodando sobre él, se dejó yacer en el lugar, ni siquiera seguro de que lo que veía con sus ojos era la visión de la habitación o solo un colorido collage de estrellas.

¡Smack! Sin perder tiempo, Ged golpeó de nuevo, acertando el pobre cuerpo de Char con afilado extremo de su antebrazo. Char se alejó tambaleando sin remedio, dándose por derrotado cuando se detuvo, tumbándose boca abajo y encontrado que no era capaz de levantarse.

—Estoy acabado —suplicó Char débilmente—. Ya no puedo. ¡Tú ganas! ¡Por favor! ¡No más!

—Nah, eso no es nada —insistió Ged—. Los Charmander son fuertes. Puedes resistir mucho más. Toma un descanso y cúrate, luego peleamos más. Lo harás mejor la próxima.

Ged apuntó a la pared opuesta del Dojo, donde yacía un largo estante alineado de principio a fin con bayas aranja. Era una necesidad tenerlas a mano, especialmente para los entrenadores serios. Ya más adolorido que haberse pasado todo el día en una misión estresante, y con una fractura en el hombro, Char luchó contra el agudo dolor y se arrastró a través de la habitación hasta donde las bayas aranja esperaban.

—¡Tienes que pelear en serio! —dijo Ged en tono alentador—. ¡Esa es la única forma para volverte Charizard! ¡Tienes que pelear! ¡No seas frágil!

Esta será una larga sesión de entrenamiento, se dio cuenta Char miserablemente.

... ... ...


Varios moretones y contusiones luego, Ged decidió que Char tuvo suficiente y lo dejó ir, pero no antes de felicitarle por sus buenos encuentros. Insistió que la técnica de Char había mejorado un poco, y que él había aprendido algo de la experiencia, aunque la única cosa que Char estuvo seguro de que aprendió fue cómo recibir incluso más daño. Cubierto de puntos sensibles por ser golpeado con rocas en más formas de las que podía contar, y con al menos una docena de bayas aranja disolviéndose en su estómago, Char salió del dojo.

Esta vez, sin embargo, no tuvo que pensar mucho sobre cómo pasar más tiempo. Sabía exactamente hacia dónde se dirigía; había un pensamiento atascado en su mente ahora, un pensamiento que no se iría:

Charizard.

—Hola, Char —dijo Morrik mientras salía de la pared, percibiendo que un visitante había entrado en su vestíbulo—. ¿Q’ necesitas? Oh, vaya. No pareces estar teniendo un día demasiado bueno. ¡¿Ese es un ojo morado?! Tal vez deberías ver al Dr. Orde. Solo hay tanto que esas bayas aranja pueden hacer, sabes...

—Consígueme mi fragmento salvaje —comandó Char—. Sé que tengo uno almacenado. Lo conseguí de nuestra primera misión. Quiero evolucionar ahora.

—¿Q... qué? —exclamó Morrik—. Estás bromeando, ¿verdad? He visto tu área al menos cien veces... ¡no tienes uno!

—¡Sí lo tengo! —insistió Char, golpeando sus puños en el mostrador—. Fue en las Cataratas Empíricas. Lo robamos del Equipo X. Lo puse en la bolsa yo mismo. ¿Puedes ir a verificar, por favor?

—Char, no hay forma —le dijo Morrik—. ¿Te das cuenta de qué clase de comodidad son esas cosas justo ahora? Nadie los tiene. Están bloqueados del mercado. Ha sido un problema por unas cuantas semanas ahora. El Maestro está apretando su asimiento en el mercado. Ni siquiera Kecleon puede conseguirlos.

—¡Por favor! ¡Verifícalo! —ordenó Char—. ¡Tengo uno! ¡Lo sé!

—’Tá bien, iré a echar un vistazo, ya que insistes —dijo Morrik—. Pero te estoy diciendo. No te ilusiones demasiado.

Morrik desapareció en la pared, luego retornó ni siquiera treinta segundos después.

—¡Char! —gritó él, una mirada de pura conmoción en su rostro—. ¡No lo creo! ¡Tenías razón! ¡Había uno!

Char casi se lanzó sobre el mostrador—. ¡Lo sabía! —vitoreó con júbilo—. ¡Dámelo!

—Ah, jejejeje —se rio Morrik—. Qué crédulo, jeje. No, no tienes uno.

Char le lanzó una mirada peligrosa al Gengar, luego se desplomó en el suelo, descorazonado.

—¿A dónde se fue? —se preguntó—. ¡Estaba seguro de que tenía uno! ¡Lo estaba guardando para cuando supiera que podía evolucionar!

—Uh, esta es solo una corazonada —dijo Morrik, un indicio de curiosidad ahora en su tono—, pero si estás tan seguro de ti mismo, podría ir a verificar en las cosas del Equipo Remordimiento para ver si ellos, ya sabes, lo tomaron de las tuyas. Aunque creo que hubiera recordado haberlo transferido.

Char asintió con consentimiento no hablado, y Morrik desapareció de nuevo. Retornó en breve, negando con la cabeza.

—Nop, no tienen uno tampoco —reportó él—. Pa’ decirte la verdad, no creo que haya un fragmento salvaje en el entero depósito en este momento —con un guiño, agregó—. Si hubiera alguno, dejaría que lo robaras. ¡En serio! ¡Lo haría!

Bueno, esto es simplemente genial, pensó Char. Supongo que no debería haberme ilusionado tanto de esa manera. Oh, pero quiero ser un Charmeleon... lo quiero tanto...

... ... ...


Char estuvo seguro de que una hora había pasado, así que se obligó a bajar nuevamente a la cafetería. Efectivamente, ahora era la hora del almuerzo. La cocina estaba sirviendo una comida ligera a aquellos que se quedaron en la base por ese día, o aquellos que habían cumplido sus misiones lo suficientemente temprano en la mañana para estar de vuelta a esta hora. Char aceptó su porción: era una comida de apariencia muy extraña, algo como globitos de gelatina colorida con bayas suspendidas en el interior. Lo tomó dubitativo, sin estar seguro de si su estómago estaba de humor para algo tan insustancial o lleno de azúcar. Se sentó para comer por su cuenta, esperando que la comida pudiera hacer algo para satisfacerlo.

¿Por qué la comida Pokémon siempre tiene que ser tan repugnantemente dulce?, se preguntó Char, sintiendo cómo su primer bocado se meneaba en su boca a medida que lo masticaba. Todo lo que sirven aquí es... tan...

Char sintió el comienzo de una arcada, y supo que no iba a poder continuar.

... ... ...


Luego de tirar su comida, Char se quedó sin ideas. Decidió que regresaría arriba a su habitación y simplemente pasaría el resto del día durmiendo, como la nota de Saura le había sugerido. En retrospectiva, se dio cuenta que hubiera sido mejor si nunca se hubiera levantado de su cama, y se preguntó cómo le había ocurrido dejar atrás la relajante presencia del fuego a los costados de su cama. Ya, a medida que ascendía los inclementes escalones de vuelta a su guarida de alto rango, podía sentirlos... rugiendo en la distancia... inundando su exhausto cuerpo con calidez...

Clank. Clank. Clank.

Char empujó repetidas veces, pero la puerta no se abría.

Se había quedado trancado fuera de su salón.

—¡ARRRRCEUS! —gimió él, inclinando su frente contra la sólida tabla que estaba entre él y su habitación—. ¡¿POR QUÉEE?!

... ... ...


Char se despertó con una repentina sacudida. Sintió la presión contra su frente, y recordó que realmente se había quedado dormido mientras se apoyaba en su puerta delantera.

Pero algo no estaba bien. Se había despertado por una razón.

Algo... cambió.

No podía ubicar la sensación, solo sabía que algo había cambiado. Se preguntó si sus instintos estaban percibiendo algo que no podía ver, o sentir, o escuchar...

¿O sí podía? El aire estaba congelado en un tipo de melancólico e innatural silencio. Era muy innatural, se dio cuenta pronto. Esta era la base de la División Dorada, un lugar constantemente vivo y reverberando con voces de cientos de Pokémon en sus días de trabajo. Y ahora... estaba silencioso.

Curioso, y algo perturbado por la inquietante sensación que el Charmander dentro de él había recogido, Char abrió los ojos...

Y el pasillo entero estaba oscuro.

Negro. Todavía iluminado, pero... negro.

No tenía sentido. Negro no era un color en el ciclo de señales en el que las antorchas estaban programadas. Negro ni siquiera era un color visible. Pero, de alguna forma, Char encontró que el pasillo ahora estaba lleno con... como si tal cosa fuera siquiera posible... brillante luz negra.

Char miró a su alrededor. Las antorchas mismas ahora ardían con un bizarro fuego negro.

¿Es esto algún tipo de señal?, se preguntó Char, deambulando de vuelta por el pasillo asombrado por su entorno, que parecía volverse algo nuevo y diferente en aquella luz que desafiaba la realidad. ¿Esto... significa algo?

Si lo hacía, Char podía decir instintivamente que lo que sea que significaba no era bueno.

Sin perder otro minuto en especulaciones, Char se puso de cuatro patas y se disparó a la escalera más cercana, dirigiéndose arriba al Equipo Remordimiento.

Char no tuvo que ir lejos antes de encontrar al equipo, o al menos a los miembros que habían estado en casa en el momento, reunido en el corredor justo al salir la puerta. Marrow estaba allí, así como Raon, y Markov. A Char primeramente le desconcertó la visión de Raon: los anillos dorados de su cuerpo estaban brillando intensamente, formando extraños arcoíris blancos cuando se mezclaban con la radiante luz negra que todavía llenaba los corredores. Sabía que, como su propio fuego, era una indicación de que el Umbreon estaba experimentando una especie de elación; mostrándole a Char que el Equipo Remordimiento también estaba igual de alterado con el fenómeno como él lo estaba. Le llenó de pavor a Char verlos discutiendo en voz alta y con nerviosismo entre ellos a medida que se acercaba.

—¡¿Qué está ocurriendo?! —demandó Char a medida que se apuraba para acercarse, sintiendo que sus instintos en pánico anhelaban su compañía.

—Esto es malo —dijo Marrow—. Char, ¡negro significa que la base entera está en modo encierro! ¡Nadie puede entrar o marcharse!

—¿P-por qué la base estaría en modo encierro? —preguntó Char débilmente, ya imaginándose la respuesta.

—Significa que la base está en peligro de ser infiltrada. O atacada —explicó Raon sombríamente—. Esto es muy malo. No emiten esta medida a menos que el Maestro está literalmente en nuestras puertas. Necesitamos averiguar qué está ocurriendo, y ahora. Algo debe haberse filtrado en las grietas.

—Char. Quédate con nosotros —instruyó Markov—. Nos vamos escaleras abajo. Alta Inteligencia debería contarnos qué está ocurriendo.

A Char no tenían que preguntárselo; se aferró a ellos como un niño a sus padres. Luego de lanzar una última mirada a la negra llama de su cola y sintiendo un escalofrío ante la visión, siguió de cerca al Equipo Remordimiento mientras procedían a bajar las escaleras.

Allí abajo, por lo menos una centena de Pokémon estaban reunidos en la cámara principal de la base. Pero ninguna voz se alzaba sobre el solemne susurro; un aterrorizado, pero reverente silencio se estableció en la multitud mientras aguardaban noticias sobre el desarrollo, o quizá órdenes para cumplir. Todos parecían perdidos y asustados.

—Esto es exactamente por qué Scythe se aseguró de que algunos nos quedásemos atrás —murmuró Markov—. Él sabía que algo así podía ocurrir...

—Entonces tenemos que hacer algo al respecto —declaró Raon rotundamente—. Lo que realmente tenemos que hacer es salir de esta base antes de que activen las trampas. Tenemos que evaluar la situación allí afuera. Scythe tiene que saber qué está ocurriendo.

—No, eso no sería muy inteligente de nuestra parte —advirtió Markov—. Averigüemos por qué la alerta fue lanzada en primer lugar, luego podemos pensar en qué hacer.

—¡Por los dioses, esto salió de la nada! —jadeó Raon.

Char observó cómo más y más Pokémon desfilaban bajando las escaleras y emergían en la cámara, muchos de ellos con los ojos como platos del temor y en completo silencio. Se dio cuenta de que la congregación era por un propósito. Mientras que nunca había sido instruido con un procedimiento a seguir, o incluso del código: negro en lo absoluto, se imaginó que el resto de la base sabía lo que estaba haciendo. Desde que la mayoría de los miembros de la División estaban afuera en misiones, Char solo vio como cuatrocientos Pokémon participando aquella reunión, parados en el piso o en el borde de los balcones de los pisos superiores, esperando a que algo ocurriese.

Y aún, aquella extraña luz negra radiaba de cada antorcha, cegadora pero invisible.

Char se puso incluso más nervioso a medida que la gravedad de la situación continuaba cayendo sobre él. La base podría estar bajo ataque. ¡La base podría ser destruida! Las fuerzas del Maestro podrían entrar por cualquiera de las entradas, dejando a la División sin otra opción que devolver la pelea... Sintió que quería agarrarse al Pokémon más cercano en busca de alivio.

Un largo hueso blanco apareció frente al rostro de Char.

—¿Asustado? —preguntó Marrow, sus ojos reluciendo con simpatía detrás de su casco de cráneo—. Yo también lo estoy.

Char aceptó el otro extremo del hueso y se sostuvo, apretándolo con fuerza para ayudar a calmar su horrible anticipación.

—Remordimiento —una muy profunda voz habló de repente.

Kain el Luxray, líder del Equipo Absolución, apareció ante Char y sus compañeros. Él, también, tenía la misma mirada de incertidumbre en los ojos mientras se aproximaba al Equipo Remordimiento con respeto y hacía una reverencia.

—Kain, pensaba que estabas afuera en el Refugio Rojo hoy —dijo Markov—. ¿Por qué estás aquí?

—Hoy es mi día de descanso —explicó Kain—. Galavan y Arrow están con su equipo en las montañas. Pero incluso entonces, solo quedamos nosotros. ¿Te das cuenta que ustedes y yo tenemos una grave responsabilidad hacia esta división si las cosas han de salir mal? Podríamos ser los que estarían peleando en el frente en meros minutos.

—En este punto, solo deseamos saber qué es lo que está ocurriendo —le contó Raon.

—Bueno, yo puedo informarles, por lo menos en cierta medida —dijo Kain—. Escuché por qué sonó la alerta. Mientras hablamos, Adiel está estacionado en Ciudad Hierro con un número de soldados.

Char pudo sentir que la repentina tensión aumentaba entre los cuatro cuando las noticias se asentaron. Su corazón se sintió como si estuviera acalambrado. Por un par de momentos, Kain y el Equipo Remordimiento amainaron en el mismo silencio que el resto de la habitación mantenía.

—Esto no es bueno —se ahogó Raon, los anillos de su cuerpo brillando más intensamente que nunca—. Quizá sea solo una visita aleatoria. Podemos esperar que tenga negocios allí. Podría irse antes del anochecer.

—Podemos esperar —dijo Kain—. De otra forma... en el peor de los casos, podríamos ver el final de la División Dorada en este mismo día. Y moriremos con una pelea.

Y luego... la habitación se puso negra. Negra como el carbón. El fuego de las antorchas se había extinguido.

Un jadeo se elevó de la multitud, luego silencio. Sepulcral e ininterrumpido silencio.

Char todavía podía sentir el hueso de Marrow en sus garras, y se aferró a él por su vida, ya que no había nada más en la habitación para hacerle saber que no había simplemente descendido a un vacío espacial. Era como si se hubiera quedado completamente ciego. Todas las luces desaparecieron, incluyendo su propia flama y las marcas del cuerpo de Raon. Tembló, preguntándose si moriría pronto ya que su cola se había apagado... o si la base estaba bajo ataque...

—Las trampas fueron activadas —susurró Raon—. Aquí vamos... ahora esperamos...

Entonces, Char esperó.

Con solo el hueso que sostenía con Marrow para aliviarse, Char esperó a través de la oscuridad. Su mundo se volvió la sensación del hueso en sus garras, ya que todo lo demás parecía haber sido llevado. Incluso su propia fuente de luz, en la cual siempre podía contar, era ahora invisible; nunca había estado en la oscuridad antes, y ahora, se dio cuenta, estaba mortalmente asustado de la oscuridad.

Por lo que pareció una eternidad, nada ocurrió.

Se concentró en el hueso, a veces estirándolo involuntariamente. Tenía que hacerlo. No quería que su imaginación tomara el control, pensara sobre o se diera cuenta de qué podría pasarles a él y a la base entera. Imaginara a Adiel, aquel desgraciado Scizor, destruir todo lo que alguna vez conoció.

¿Es esto a lo que Scythe se refería?, cayó en la cuenta Char. Dijo que todo estaba a punto de “venirse abajo” porque no podía estar en cuatro lugares a la vez. ¿Es que él vio esto venir? ¿Él sabía que Adiel estaba planeando algo?

Fue en eso cuando lo golpeó: recordó que su equipo–Saura, Scythe, y Ray–habría terminado su misión para ahora, y estaban incluso probablemente en su camino de vuelta a la base.

No.

... ¡NO!

La respiración de Char se detuvo.

¡Estaban en su camino de vuelta a la base! ¡Probablemente estaba retornando a Ciudad Hierro en ese mismo momento! Caminarían directo a la trampa de Adiel... Ellos iban... ¡ellos iban a morir!

Char soltó el hueso, dejando que el extremo cayera.

Su mente se llenó con horribles imágenes de sus amigos luchando desesperadamente contra el poderoso ejército del Scizor. O evadiendo el peligro, solo para ser destruidos por el activo sistema de seguridad de la base. O siendo capturados. No podía evitar que vinieran, porque sabía que cada uno de ellos podría ser cierto. Sus amigos estaban en peligro. Y él no estaba con ellos.

Podrían ser asesinados... o capturados... o...

—Saura —jadeó Char—. Él va tras Saura. ¡Él va tras Saura! ¡Adiel se llevará a Saura! ¡Es por eso que está aquí! ¡Por eso está aquí! ¡Él va a capturar a Saura!

—Oh... oh —murmuró Raon.

—Sosténganlo —ordenó Marrow.

Char sintió dos poderosas garras de Feraligatr envolver su cuerpo para mantenerlo quieto, pero luchó desesperadamente para zafarse. Su mente estaba en completo pánico. ¡Tenía que ayudar a sus amigos! ¡Tenía que estar allí! ¡Tenía que salvar a Saura!

—¡SAURAAA! —gritó Char, lágrimas estallando de sus ojos—. ¡NO! ¡SAURA! ¡SE LO PROMETÍ!

¡TAK!

Char sintió que era aporreado en la cabeza con el hueso de Marrow. Se quedó callado.

—¡Caramba, tienes que controlarte! —siseó Marrow—. Deja de preocuparte. Scythe cuida su espalda, ¿de acuerdo? La verdad, ¡me atrevo a decir que Saura está más seguro que el resto de la base puesta toda junta en este momento! Ahora quédate quieto. No hagas nada estúpido.

Char sabía que tenía razón. Scythe estaba cuidando de Saura. Si había un Pokémon en el mundo en quien confiaría su cuidado, sería él. Además, estaban libres de la base, permitiéndoles escapar hacia algún lugar seguro si tenían que hacerlo. Se relajó un poco, y Markov aflojó su asimiento hasta que estuvo libre nuevamente. Char sintió el hueso de Marrow clavarlo en el estómago, y lo agarró de nuevo.

Saura está seguro, se dijo Char. Nosotros somos los que están en peligro. Pero no hay nada que podamos hacer. Todo lo que podemos hacer es esperar a ver qué ocurre.

Y esperar, eso hizo.

... ... ...


El encierro se extendió por dos horas.

Char esperó en la oscuridad, incapaz de moverse por miedo a chocar con otro Pokémon. Mantuvo su mente en blanco, como su visión, intentando no dejar que su temor o preocupación lo sobrepasara de nuevo... Simplemente permanecer quieto, y tranquilo...

A través de todo, nada ocurrió. Absolutamente nada. No hubo tumulto, ni horribles noticias de que Adiel estaba destruyendo la ciudad o preparándose para atacar la base. Luego de un tiempo, Char se dio cuenta que esto era la señal más prometedora de que todo estaría bien.

Finalmente, la luz empezó a aparecer de nuevo en la habitación. Comenzó diminuto y difícil de notar, presumiblemente para no lastimar los ojos de todos, pero se volvió claro que las antorchas estaban reencendiéndose por sí solas y trayendo lentamente el orden al ciego caos de la oscuridad. Char pensó que era su imaginación al comienzo, pero recogió su cola en sus garras y pudo apenas ver su fuego retornando a él. Se dio cuenta que su flama probablemente estuvo todavía allí todo el tiempo, solo vuelta invisible debido al hechizo.

Un aliviado murmullo surgió de todos los Pokémon de la habitación mientras se daban cuenta de que el encierro estaba terminando. Pero, justo cuando parecía que la división estallaría en un pandemonio frenético, una voz extremadamente fuerte los silencio a todos.

—Disculpen. ¡Podría tener la atención de todos!

Char levantó la vista, y vio a Alakazam y a Xatu parados en un balcón superior. El alboroto pronto se tranquilizó a medida que todos daban a Alta Inteligencia su atención completa.

—Gracias —habló Alakazam un poco más suave que antes, ahora que la multitud se había calmado—. Les llenaré con los eventos del día sin retraso. Más temprano esta tarde, nuestras fuentes nos informaron que Adiel el Scizor lideraba un ejército de aproximadamente trescientos Pokémon listos para combatir dentro de los límites de Ciudad Hierro. Dos minutos y cuarenta y siete segundos después de que la noticia llegara a mis oídos, pedí el encierro. Entiendan: la alarma no era para señalar que la base estaba en peligro, era para prevenir que cualquiera de y todos los miembros de esta División usaran el portal de la academia, lo más pronto posible. Mientras que el Maestro sabe que nuestra base existe, todavía no ha encontrado ninguna de las formas de entrar, por lo cual era crítico desviar la atención de la Academia Acantilado hasta que ya no pudiéramos arriesgar la posibilidad de ser notados. Dos horas y doce minutos después, recibí noticia de que Adiel se marchaba, y por eso ahora, la alerta es levantada. Sus motivos para la visita son todavía desconocidos, pero serán determinados en breve. También escuché que habló con el consejo de Ciudad Hierro, supuestamente para demandarles algo, aunque esta noticia no ha sido confirmada. Les agradezco mucho su paciencia y su adherencia a nuestras precauciones, y estoy complacido de reportar que las cosas están, por el momento, de vuelta a la normalidad. Sin embargo, debido a estas circunstancias, deberé reinstaurar el retenimiento a los equipos de entrenamiento hasta nuevo aviso, pero pueden estar seguros de que no tomará tanto en expirar como la última vez. También, la vigilancia diurna y la nocturna serán triplicadas, empezando inmediatamente. Gracias, una vez más, y que Arceus otorgue bendiciones sobre todos ustedes.

—Bueno, eso es todo —dijo Marrow, estirando gentilmente su hueso de las garras de Char—. Esto será un notición para Scythe cuando esté de vuelta.

—Supongo que no podíamos haber hecho algo —se encogió de hombros Raon—. Alakazam hubiera solicitado nuestros servicios si nos necesitaba.

—Estemos agradecidos que no tuvo que hacerlo —dijo Kain, girándose para alejarse—. Podría haber sido un día sangriento.

—Bueno, solo cinco horas nos sobran antes de salir de nuevo, muchachos —les recordó Markov—. Tenemos que prepararnos para matar algunos Vigilantes.

—Oye, cuídate, Char —dijo Marrow, dándole un suave puñetazo en el hombro—. Sé fuerte.

El Equipo Remordimiento se marchó, y el resto de los Pokémon se dispersó y deambuló hacia variadas direcciones, dejando a Char solo.

Char se dio cuenta de que estaba llorando. Había estado llorando por un largo tiempo, probablemente desde su ataque de pánico. Su cara estaba completamente empapada con lágrimas, y los músculos de sus mejillas estaban dolorosamente acalambrados. Pero no era por temor, o dolor, o preocupación por sus amigos que estaba llorando, era por simple, puro e inexorable estrés que había acumulado durante todo el día. Había crecido hasta ser tan insoportable que su cuerpo simplemente estaba expeliéndolo sin otra razón más que alivio. Así que Char se quedó allí en el centro de la cámara, ignorando a todos los Pokémon que pasaban junto a él, y lloró hasta que sus lágrimas se hubieron acabado.

Con nada más que hacer, Char se obligó a subir las escaleras hacia el área de almacenamiento. Necesitaba prestar el pañuelo móvil de Saura si quería conseguir entrar de vuelta en su salón.

—¡Vaya! ¿Qué te pasó? —exclamó Morrik—. Te veías bastante mal hace rato hoy, ¡pero ahora parece como si un Gulpin te masticó y luego te escupió!

—Morrik, necesito–

—¿Char?

Era una voz que Char había estado esperando todo el día para oír. Se dio vuelta para ver a Scythe, Ray, y Saura entrando en el vestíbulo del almacenamiento.

—¿Tuviste un buen descanso? —preguntó Saura—. Lamentamos llegar tan tarde. Hubiéramos estado de vuelta antes, pero nos quedamos trancados fuera de la base, y tuvimos que esperar a que...

Ahora, era el turno de Char de derribar a su amigo.

Sin aviso, Char se lanzó sobre su mejor amigo y lo exprimió con todo su corazón. Ahora que Saura estaba de vuelta, sabía que todo estaría bien.

Hasta ahora, nunca se había dado cuenta de cuán profundamente le importaba el lado de la promesa de Saura en realidad.

—¡Auau, oye, cuidado con los calambres, cuidado con los calambres! —exclamó Saura, pero en un tono de bienvenida—. Me pasé todo el día arrastrando carros de comida alrededor. Estoy un poco rígido en las rodillas.

—Lo siento, ¡es que solo estoy tan contento de verles! —suspiró Char—. No tienen idea. Por favor, ¡no me dejen atrás de nuevo de esa manera!

—Están parados en la puerta —dijo Scythe en un tono inusualmente áspero—. ¿Les importaría hacer este día más largo de lo ya ha sido?

Char se retiró del camino incondicionalmente y dejó a Scythe pasar, quien procedió al mostrador con la bolsa de suministros.

—Um... Scythe, escuchaste sobre el encierro, ¿verdad? —preguntó Char.

—Sí —gruñó Scythe—. Y me imagino que me pasaré la noche entera escuchando incluso más sobre él.

—¿Vamos a... ir a una misión mañana? —preguntó Char.

—¿Las antorchas siguen negras? —preguntó Scythe.

—... No —replicó Char.

—¿Alta Inteligencia puso una restricción sobre tu equipo? —demandó incluso más fuerte.

—No —replicó Char de nuevo.

—Entonces sí, nada ha cambiado —dijo Scythe—. Trabajo para mañana como siempre.

—No, no es eso a lo que me refería —replicó Char—. ¿Deberíamos... prepararnos?

Scythe miró a Char a los ojos, y Char vio qué tan irritado y estresado estaba. Los ojos del Scyther estaban prácticamente inyectados en sangre.

—Elijan una misión rápida, y nos prepararemos de una vez —gruñó Scythe—. Además de eso, no, nada ha cambiado.

Scythe dejó caer pesadamente la medio cargada bolsa de suministros en el mostrador y se marchó de la habitación.

Char miró extrañado a la puerta que Scythe dejaba atrás, luego a sus amigos.

—Para decir la verdad, no podía esperar a llegar a casa —explicó Saura—. Scythe ha estado de un humor realmente espantoso todo el día. No sé por qué, creo que algo le está molestando.

—Día largo —Ray se encogió de hombros—. Me encanta trabajar con Scythe, pero hoy no lo hizo fácil para nosotros en realidad. Supongo que cuando Scythe tiene un mal día, todos tienen un mal día.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#76
Bueno, no necesitas agradecerme tanto, te lo ganaste. Es un premio para ambos: para ScytheRider por tan buena historia y para ti por hacer una traducción tan bien cuidada que conserva toda la magia de la original. Cualquiera podría hacer una traducción sin sentido…
Por el título pareciera que estamos entrando en una etapa oscura del fic.
LOOOOOOOOOOOOOOOL Saura evolucionando en un Leafeon xDDDDDDDDDDDD Sería muy épico. Char se fumó algo potente antes de dormir (?)
El capítulo es bastante regular este… bueno, alguno de relleno tiene que haber, no pueden ser todos perfectos xD
La parte del Graveler es rara… ScytheRider debe haber tenido algunos problemas con los tipos y las debilidades… Graveler es débil a hacer por su tipo roca pero resiste acero por su tipo tierra así que un ataque de acero no le hará mucho más daño que uno de tipo fuego… Lucha sí es un buen tipo contra Graveler.
Vuélvete Charizard y serás libre de los terremotos! Pero las rocas sobre tu cabeza te aplastarán contra el suelo como lluvia aplasta las hojas! xDDD
Lo que dijo Ray al final es cierto… vaya día que tuvieron por culpa del humorcito de Scythe xDD
Bueno, me gustó el capítulo a pesar de que fue relleno al final estuvo muy emocionante y cargado de suspenso. ¡Espero el próximo, compañero! ¡Suerte!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#77
Demian:

Sé que te gusta que te lo siga agradeciendo (?) *le tira un gracias a la cara*.

No sé lo de la "etapa oscura", pero creo que el título fue más porque Char pasó un mal día xD. Pero sí, más o menos a partir del capítulo en donde aparece por primera vez Adiel es cuando la cosa se vuelve más complicada. Solo espera a cuando viajen hacia la Torre del Tiempo :O.

El sueño fue algo bastante raro... La verdad sí se sintió como un sueño xD.

Lo que dices sobre Graveler está algo equivocado, Dems. A pesar de que un ataque de tierra es efectivo contra el tipo acero, un ataque acero no es débil contra un Pokémon de tipo tierra. Le hace daño normal. Entonces, como Graveler es tipo roca, es muy efectivo, sin importar que sea de tipo tierra. Verifícalo en Wikidex, acabo de hacerlo yo xD.

A pesar de que ScytheRider parece escribir solo relleno en algunos capítulos, a veces tiene mensajes escondidos xD. Por ejemplo, tienes que prestar especial atención a las reflexiones que hace Char, porque de repente piensa algo que luego se vuelve importante.

Por cierto, si dije que "Derrota Victoriosa" fue el capítulo más largo, pues me equivoqué xD. Este tiene 12.000 palabras... Fue toda una odisea :P.

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





33. Capítulo 30: Sin Decir



Spoiler

Capítulo 30



Aquella noche, Char estaba sentado sobre su cama e intentaba relajarse. Su cuerpo estaba empezando a dolerle seriamente del cruel entrenamiento que había recibido aquella mañana, sus músculos palpitando de la tensión. Cerró sus ojos y meditó en el rugido del fuego que lo rodeaba, tratando de dejar que apaciguase sus pensamientos y dolores...

Pero, por más que lo intentaba, no podía tranquilizar su acelerada mente. Había hecho una decisión. No fue una difícil de hacer, pero no podía empezar a imaginarse las repercusiones. Le preocupaba, sabiendo que lo que estaba a punto de hacer sin siquiera pensarlo una segunda vez, y sin siquiera importarle cómo afectaría a la División. No tenía intención de pensarlo dos veces.

Estaba a punto de desafiar a Scythe.

Cuando Saura y Ray ingresaron a la habitación, Char supo que era el momento. Abrió sus ojos y se concentró en sus amigos.

—De acuerdo, elegimos la misión para mañana —reportó Saura, acercándose al pie de su cama—. Ciudad Río Negro. Otra paliza de ladrones. Entonces... ¿querías hablarnos? Somos todo oídos.

Char empezó con un pesado suspiro. Estaba agotado, pero era el tipo de agotamiento que venía de la adrenalina y del estrés, el tipo que te da un terrible dolor de cabeza y no te dejar calmarte para poder dormir y hacerlo pasar.

—Oh, y Char —dijo Saura, bajando la voz a un tono muy cordial—, lamentamos haberte dejado solo hoy. Pensamos que sería considerado darte un día libre. No nos dimos cuenta de que iba a ser tan duro para ti.

—Está bien —dijo Char, haciendo su mejor esfuerzo para sonar sincero—. Logré llegar al final del día.

—Prometemos nunca dejarte solo de nuevo —dijo Ray humildemente, jugueteando con sus patas—. Saura tiene razón. Ahora que sé que eres un humano, entiendo que... elegiste compartir tu secreto con nosotros, y con nadie más. Cuando nos marchamos, te quedas solo. Debe sentirse horrible.

—Gracias —dijo Char sinceramente—. Es en serio, ustedes dos. Su amistad lo significa todo para mí. Sin ustedes, en realidad no hay nada para mí aquí, incluso si todos estos Pokémon me respetan por ser el amigo de Scythe y por liderar a este equipo. Como un Charmander, les debo todo a ustedes. Si alguna vez averiguo por qué estoy aquí, y cómo llegué a ser así, será todo gracias a ustedes.

Ray le ofreció una inclinación muy reverente en reconocimiento al cumplido, y Saura pareció muy conmovido. Char inhaló profundamente otra vez, recomponiéndose para comenzar con el propósito de la reunión.

—Es por eso... que les voy a contar todo lo que sé —proclamó Char—. Les voy a contar lo que Alakazam me contó anoche. Les voy a contar todo. Hay algunas partes que... Scythe me dijo que no les contara, pero les diré de cualquier forma, porque... para empezar, Ray, no me molesté en escupir mi secreto solo para que pudiera voltearme y guardarte uno diferente. Y por otro lado... Alakazam ni siquiera quería que se lo contara a nadie en absoluto. Es así de serio. Pero... no. Ustedes dos son todo lo que tengo, y necesito que estén a mi lado durante todo el camino, o no seré... no seré capaz de hacerlo. Pero, una vez que les cuente esto... no pueden contárselo a nadie. Ni siquiera le digan a Scythe que tuvimos esta conversación. Confío en ustedes.

Char pausó para evaluar las reacciones de sus amigos. Vio en sus ojos que ambos entendían la gravedad de sus palabras, y estaban dispuestos a aceptar cualquier cosa que él les contara, aunque sabían muy bien que se suponía que no debía estar haciéndolo. Saura dio un ligero asentimiento, dejándole saber a Char que estaba bien que continuara.

—Alakazam piensa que yo llamé a Dialga —dijo Char después de tragar pesadamente saliva—. Y también pienso que lo hice. Recuerdo que hablé con él cuando la Llamada ocurrió. Pero ahora... Dialga debe estar haciendo algo al respecto, y ahora este lugar llamado Torre del Tiempo apareció al norte cerca de la División Esmeralda. Alakazam quiere que yo vaya hasta allí y que yo mismo hable con Dialga.

—Así que es por eso... —jadeó Saura—. ¡Eso es... increíble! ¡Si pudiéramos hablar con Dialga, eso podría significar el final de tu viaje!

—No tenía idea de que la leyenda de la Torre del Tiempo fuera cierta —admitió Ray, boquiabierto—. Esto es legendario. Si llamaste a Dialga, no hay forma de decir lo que podremos hacer... ¡Dialga podría aplastar al Maestro en pedacitos!

—Tenemos dos días para prepararnos —explicó Char—, luego partimos hacia la División Esmeralda. Luego de eso... no sé lo que ocurrirá. Pero he decidido algo: ustedes dos vendrán conmigo y Scythe. No me importa lo que él diga, es definitivo. Si soy un Charmander tan legendario, debería tener al menos la suficiente autoridad para conseguir que me conceda una cosa pequeña como esta, ¿verdad?

—Char, es un honor estar a tu servicio —declaró Ray, inclinándose de nuevo—. Iré. Estaré a tu lado, sin importar lo que cueste. Pelearé con Scythe si solo me lo dijeras. ¡Tu decisión es la ley por la que vivo!

Vaya, pensó Char. Ray realmente me toma seriamente ahora, ¿no? Espero que no exagere con esto de la servidumbre...

De igual forma, Char se sintió aliviado. Lo estaban tomando bien hasta el momento. Sí, eso era de esperarse, pero le hizo estar mucho más cómodo consigo mismo; la parte difícil todavía no había venido.

—Esa era la parte que Alakazam no quería que dijera —dijo Char, su voz perdiendo algo de fuerza—. Pero hay otra parte que tengo que contarles. Y esta siguiente parte... Scythe... me dio permiso para contarte a ti, Saura, pero me pidió específicamente que no te lo dijera a ti, Ray... Pero... les contaré a ambos... y espero estar haciendo lo correcto... Luego de que Alakazam hablara con nosotros, empezamos a caminar de vuelta escaleras arriba, y luego Scythe... él...

La voz de Char dejó de funcionar repentinamente. Se aclaró la garganta, esperando hacerla echar a andar nuevamente. Le tomó unos cuantos intentos, pero eventualmente lo sacó:

—... él casi lloró.

Char observó cómo las caras en sus amigos cambiaban. Notó el distintivo signo de preocupación y sorpresa en Saura, y confusión en Ray.

—No solo eso, sino que empezó a hablarme como... como si confiara en mí —dijo Char—. Empezó a decirme cosas que ni siquiera le contaba a su equipo. Y empezó a llamarme humano. Pero tengo que decirles esto. Creo que Scythe está empezando a desmoronarse por el estrés. Intenta ocultarlo durante el día cuando está con otros Pokémon, pero creo que realmente está lastimado por dentro.

—Nunca... nunca podría haberlo sabido —dijo Ray tristemente, ahora pareciendo profundamente sorprendido—. No era de extrañar que estuviera tan enojado hoy. Pensé que quizá era por nosotros...

—Estoy asustado por él —dijo Char—. Scythe está preocupado de que está por fracasar en su misión en el Cañón Cuenco. Dice que no puede estar en cuatro lugares a la vez. Insiste en venir conmigo a la Torre del Tiempo, pero si es que eso causará que fracase en una de sus misiones... ¡No puedo dejar que destruya su propio trabajo por mi culpa! ¡No sé qué hacer!

—Pensé que de seguro él tenía todo bajo control —dijo Ray, mirando al suelo y jugando con el extremo de su cola—. ¡Siempre es así! Incluso cuando todo parece perdido... siempre encuentra alguna forma para ganar. ¡El Equipo Remordimiento siempre gana!

La voz resonó claramente en la mente de Char...

“No se supone que fracase. Nadie espera que fracase. Pero estoy a punto de fracasar. Todo está a punto de venirse abajo. Todo está...”

—Tenemos que confiar en él —resolvió Saura, hablando alto—. Él sabe qué es mejor. Piénsenlo. ¡La misión en la Torre del Tiempo podría ser la misión para terminar todas las misiones! ¡Podría ser el final de la guerra entera y resolver todos nuestros problemas de un solo golpe! Tiene sentido que Scythe sacrifique una de sus misiones por esta. Esto es serio.

—Tengo la sensación de que algo más está ocurriendo, sin embargo —dijo Char—. El encierro de hoy fue... aterrador. Me hizo empezar a pensar que el Maestro está intentando hacer algo. Creo que hay algo que Scythe está planeando y no nos cuenta. Me dijo... que... cuando vayamos a la División Esmeralda, él va a mentir a sus compañeros de equipo y no les contará nada sobre la Torre del Tiempo.

—Entonces confiaremos en él —dijo Saura de nuevo—. Esa parte no tiene que cambiar. Si hay algo que necesitamos saber, él nos lo dirá a su debido tiempo. Ahora mismo, deberíamos solo estar de acuerdo con lo que dice. ¡Empecemos a prepararnos para el viaje de mañana! ¡Ya estoy emocionado!

Ray elevó su mirada del suelo, y los ojos de Char se encontraron con los suyos. Era claro que, mientras que no era una noticia devastadora, Ray no lo había tomado completamente bien.

—Te conté porque confío en ti —le dijo Char—. ¿Estás bien con eso? Lamento si te lastimé de alguna forma. No tenía intención...

—No, no —dijo Ray, intentando forzar su sonrisa de vuelta en su rostro, pero fracasando—. Yo entiendo. No te defraudaré, Char. Soy tu Pokémon.

Char asintió, pero la verdad, estaba empezando a sentirse incómodo por la forma en que la personalidad de Ray había cambiado. Al contarle su secreto a Ray, Char había esperado profundizar la relación que él y Saura tenían con él... no alterarla. Pero, incluso el lenguaje corporal de Ray ahora sugería que su actitud hacia Char había cambiado considerablemente. De todo el tiempo que se había pasado anticipando la reacción de Ray sobre su humanidad, ¡nunca se imaginó que sería de esta manera!

Esperando que fuese solo debido al humor de Ray, Char no comentó. En lugar de eso, continuó con su discusión.

Char discutió el asunto con sus amigos hasta que estuvo seguro de, más allá de la sombra de la duda, que estaba en igualdad de condiciones con ellos. Se sintió maravilloso no guardar ningún secreto, y escuchar a Saura y Ray continuar afirmando su amistad y dedicación hacia él, aceptando lo que había dicho.

Lo hice, se dio cuenta Char. Desafié a Scythe. Se estaba desmoronando, y me estaba tratando como su igual, y me hizo un único pedido... y yo lo rompí. ¡Le traicioné! Pero... ¡tenía que hacerlo! Creo. Confío en Ray tanto como confío en Saura ahora, así que... tuve que hacerlo. Está bien. Realmente no debería preocuparme sobre esto, de cualquier manera. No es como si acabara de hacer algo terrible... Espero.

Poco después, decidieron que necesitaban su descanso para el gran día mañana, así que Saura y Ray se retiraron a sus propias habitaciones y dejaron a Char en su privacidad. Saura prometió que se aseguraría de que Char se levantara en la mañana como lo usual, y Ray dio una última reverencia hacia él antes de salir.

Char sintió una diminuta punzada de soledad mientras los observaba marcharse. Aunque le gustaba tener una habitación toda para él, estaba probando ser algo de lo que acostumbrarse; estaba empezando a extrañar aquella sensación de seguridad de saber que sus amigos estaban descansando a solo metros de él...

El corazón de un Pokémon es tan poderoso, se dio cuenta otra vez Char, recostándose para descansar. Es tan rápido para formar estos lazos... estas profundas amistades... Ha pasado solo... ¿cuántas, seis semanas? Y ya, tengo una relación con Saura y Ray, y tal vez Scythe también, que hubiera tomado años para que un humano la tenga. Pero no puedo combatirlo. Lo necesito como la comida y el agua. Bueno, quizá no como el agua. Pero me estoy empezando a preguntar... ¿los Pokémon necesitan estos lazos para sobrevivir? Todos a mi alrededor, veo los mismo lazos en otros Pokémon... en todos los otros equipos aquí... incluso en Otto, y Ray, y Shander...

“Seamos todos honestos entre nosotros”, había dicho Raon una vez. “Este equipo no se quebrará. Donde va Scythe, nosotros vamos. ¿Correcto?”

Todo el Equipo Remordimiento los tiene... y en serio, también esta División entera. Todos confiamos unos en otros, y confiamos en Alakazam y en Metagross para hacer decisiones por nosotros...

... El ejército del Maestro es tan enorme... Y sus secuaces son tan leales...

Me pregunto si...

... ¿Ellos comparten el mismo tipo de lazos con él?

Char cerró sus ojos e intentó conseguir algo de descanso esa noche.

... ... ...


Algunas cinco horas después...

Char se encontró bien despierto, mirando al techo de su habitación. No sabía hace cuánto había estado despierto, pero su adolorido y palpitante cuerpo le privaba de cualquier intento de sueño.

Tengo que dormir, se dijo Char, tratando de que sus ojos se quedaran cerrados otra vez. Mañana será un día largo. Necesito fuerzas. ¿Por qué no puedo dormir? ¿Estoy enfermo? ¡He tenido días peores que este, y me dormía sin problemas! ¿Qué ocurre ahora? ¿Quizá es toda esta tensión?

Sabía, quizá de su humanidad, que su cuerpo igual sanaría y se recargaría si se quedaba perfectamente quieto y relajado, incluso mientras sufría de insomnio. Solo que no sería el descanso más renovador de su vida, y era aburrido yacer despierto por horas y horas. Y los dolores de su cuerpo tampoco estaban haciendo la experiencia más agradable.

Hizo todo lo que se le ocurrió... despejó su mente de todo pensamiento en exceso, solo contando sus respiraciones para pasar el tiempo... relajó su cuerpo hasta que empezó a hormiguearle...

Sus ojos se abrieron de golpe otra vez.

Debo estar enfermo, supuso Char. Solo no me siento bien. ¿Siquiera los Pokémon se enferman? No sabía que eso era posible. Debe serlo, porque me siento horrible...

Char se sentó en su cama, preguntándose cuántas horas más tenía para descansar. Su estómago se sentía extraño. Revuelto, casi, como si hubiera comido algo desagradable, y su fuego interior estuviera teniendo problemas para quemarlo completamente. O tal vez no era eso en lo absoluto; tal vez era solo temor. Tal vez el encierro lo estaba atormentando. Tal vez el comportamiento de Scythe lo estaba atormentando. Tal vez solo... por alguna razón... no se sentía seguro.

Recordó todas las noches que pasó antes en la habitación de Scythe en donde tuvo problemas para dormir por cualquier razón... por sus visiones, o solo por simple nerviosismo de sus crecientes responsabilidades... Recordó afectuosamente cómo, cada vez que no podía dormir, Saura siempre tomaba la iniciativa para quedarse despierto con él y hacerle compañía.

Pero ahora, Saura estaba en otra habitación; ya no podía contar con su compañía. Eso requeriría irrumpir en su habitación y despertarlo, lo que sería increíblemente rudo, cuando previamente Saura siempre haría sin que se le pidiese, cada vez que notaba que Char estaba despierto ya entrada la noche.

Así que ahora, Char se encontró insomne, con solo sus dos ardientes antorchas azules para hacerle compañía.

Quizá era por puro aburrimiento, o simple curiosidad, o tal vez desesperación... pero Char echó un vistazo a una de las antorchas al costado de su cama, preguntándose sobre ella...

La antorcha estaba compuesta de un enorme pero poco profundo cuenco plateado, sostenido en el suelo por cuatro ornamentadas patas curvas. Era un mueble bastante grande, solo ligeramente más pequeño que la cama en la que estaba sentado él, y fácilmente lo suficientemente grande para soportar a un Charizard completamente desarrollado sobre él. Una pila de rocas como carbón llenaba el fondo del plato, continuamente brillando candentes y alimentando al fuego. Las flamas mismas eran simplemente espléndidas, lo suficientemente intensas para ser completamente opacas, perpetuamente rugiendo y bailando y extendiéndose muy alto sobre la cabeza de Char.

Char empezó a darse cuenta de que... el fuego se veía tan... atrayente.

Soy un Pokémon de fuego, pensó Char para sí, cerrando la distancia al fuego de sus manos y pies. Eso debe significar que soy a prueba de fuego... ¿cierto? ¿Podría... saltar adentro?

Quería saltar adentro. Quería acercarse más y más, y no parar hasta que estuviera bañado en las llamas. Siempre consideró al fuego como un amigo y aliado cercano, y no podía imaginarse alguna repercusión negativa de cubrirse con él. Ahora, mientras su cuerpo anhelaba alivio, estaba tentado a probarlo.

Curioso, extendió su garra delantera en el fuego. Mientras las llamas lamían su mano, recibió una sensación de alivio. Era cálida e intensa, como sumergir sus manos en agradable agua caliente; era lo mismo a como siempre se sentía al maniobrar la flama en el extremo de su cola, excepto que mucho más. Envió un estremecimiento a su espina dorsal, y retrajo su garra para inspeccionarla. Estaba completamente ilesa, y cosquilleaba con desagrado por haber sido sacada.

Se preparó para saltar adentro.

¡Espera!, exclamó repentinamente el rincón más alejado de su mente. ¿Estás seguro de que esta es una buena idea? ¿Es que no recuerdas la última vez que decidiste experimentar con tu fisiología? ¿No piensas que deberías consultarle a alguien antes de hacerlo esta vez?

—Eso era con agua —se dijo Char—. Esto es fuego. ¡Este es mi elemento! Tengo fuego dentro de mí y en mi cola. ¡No me lastima! ¡Es como mi sangre! ¿Qué podría salir mal?

Se abalanzó en el fuego.

La primera cosa que notó fue que su aliento se le había sido quitado, literalmente. Era extremadamente difícil inhalar, como si no hubiera aire presente. Sin embargo, era todavía posible con algo de esfuerzo, y en realidad no parecía molestarle; parecía como si su cuerpo estuviera naturalmente adaptado para una situación así.

La realidad pareció desaparecer, reemplazada por solo las rugientes llamas azules. Char se encontró completamente rodeado por ellas, incapaz de ver el resto de su habitación. Todo lo que veía era azul–danzante y vívido azul...

Luego, como una reacción retrasada, la calidez empezó a llenar su cuerpo. Nunca había sentido un mayor grado de calor en su vida, ni siquiera cuando su Ascua estaba ardiendo en el calor de la batalla. Esta vez, el fuego se vertía a través de él de adentro para afuera, sintiéndose como si estuviera bajo una poderosa catarata que caía hacia arriba en lugar de hacia abajo. Mientras estaba a cuatro patas encima del ardiente carbón, sus garras, su vientre, y el envés de su cola se llevaron la parte más fuerte del calor, cobrando vida con la intensa sensación.

Esperó y esperó por alguna señal de dolor... pero nunca vino. El fuego no le dolía en lo absoluto. De hecho, se sentía un poco cómodo.

¿Ves?, se dio cuenta Char. ¡Sabía que no dolería! ¡La verdad esto se siente bastante bien!

A medida que aguardaba, sintió que la sensación gradualmente se intensificaba. El sentimiento del agudo calor engullendo sin piedad su cuerpo se volvió más placentero a cada minuto.

Esto se siente realmente bien, se dijo Char. Vaya... es tan relajante... Es como si fuera parte del fuego...

Se hizo un ovillo encima de los carbones, intentando hacer el mayor contacto posible con ellos, ya que eran la parte más caliente del fuego. Sus ojos se cerraron lentamente a medida que caía en un contento aturdimiento.

Esto compensa todas las cosas malas que ocurrieron hoy, se dijo Char. Puedo sentir que... todos mis problemas... se esfuman... Somos solo yo... y el fuego...

Char decidió que nunca necesitaría dormir en su cama otra vez. Encontrando que su jaqueca y sus náuseas se habían desvanecido misteriosamente, se dejó ir, sintiendo el sueño acercándose rápidamente...

Pero luego, Char sintió algo como un pop en su cerebro... y luego no sintió nada más.

Abrió sus ojos. Sí, todavía estaba dentro del fuego. Pero ahora, ya no lo sentía. Todo el placer del que había disfrutado ya no estaba. En lugar de eso, se sentía... entumecido.

Caray, pensó Char. Esto es... raro. ¿Tal vez sobrecargué a mis nervios? Eso... no es nada malo, ¿cierto? Digo, desde que soy un Pokémon de fuego, eso podría ser algún tipo de reacción natu–

Char de repente empezó a sentir que el entumecimiento amainaba, siendo reemplazado con una sensación. Pero esta... no era la misma sensación que había tenido antes. Sintió el calor del fuego, pero de una forma diferente...

Se siente... caliente, se dio cuenta Char.

Empezó de forma pequeña, pero se intensificó. Char no estaba seguro de qué pensar de la sensación, así que dejó que se desarrollara, acercándose...

Para el horror de Char, se dio cuenta de que lo que estaba sintiendo era dolor. Se sentía como si el fuego se había transformado en miles de cuchillos y alfileres, constantemente rastrillando su piel...

Caramba, ahora está realmente caliente, pensó Char, esperando para ver qué tan malo se volvería y esperando que su inmunidad elemental no le defraudara.

No duró mucho. El dolor nunca dejó de intensificarse, hasta que...

Char se dio cuenta de que estaba sobre una freidora, cocinándose vivo.

—¡AAAAAAAAAAAH! —gritó Char, saltando ciegamente fuera del fuego de la antorcha y cayendo al suelo de cabeza con un pam—. ¡AAAH! ¡AAAH! ¡AAAH! ¡CALIENTE! ¡CALIENTE! ¡CALIENTEEEEE! ¡AAAAAAAH!

Su visión estremeciéndose con dolor, echó un vistazo a su cuerpo. No estaba en llamas, a pesar de que se sentía crudo y sensitivo como si aún estuviera sobre las flamas. Se retorció en el suelo, queriendo acariciar las partes adoloridas de su cuerpo, pero una sensación de sensibilidad explotaba de ellas cada vez que lo hacía. Eventualmente, simplemente se quedó boca arriba, gimiendo suavemente en agonía.

Afortunadamente para él, el dolor no duró mucho. Era un Pokémon fuego, después de todo, así que su cuerpo fue capaz de recuperarse prontamente de la experiencia de ser quemado, y se encontró sintiéndose relativamente de vuelta a la normalidad.

—Ooooooooooh —Char aún gemía, sin tener la fuerza para moverse, todavía sintiendo que la mitad de su cuerpo hormigueaba.

Supongo que aprendí otra lección hoy, la exasperada mente de Char se dijo. No soy completamente inmune al fuego, solo resistente a él. Demasiado, y me quemaré justo igual a cualquier otro Pokémon. Solo que... se ve que mi cuerpo es a prueba de fuego, así que nunca me encenderé en llamas, pero... el fuego todavía puede doler. Uuuugh...

Char examinó su cuerpo una vez más, y notó algo espantoso: la piel se le había vuelto negra en un costado.

Había sido chamuscado. Completamente achicharrado.

Dejó caer nuevamente su cabeza en el suelo y se quedó dormido poco después.

... ... ...


El conocimiento de Char se agitó ante el sonido de una voz.

—¡Chaaar! ¡Hora de levantarse! —dijo.

Escuchó que su puerta se abría.

—¡El fuego nunca–¡AAAH! Por ARCEUS, ¡¿qué te PASÓ?!

—¿Qué ocurre? ¿Qué ocurre? —exclamó una segunda voz con preocupación, apresurándose a acercarse—. ¡CHAR! ¡¿Pero qué RAYOS?!

Todavía sintiéndose un poco mareado, Char decidió moverse y levantar sus párpados. Ray y Saura estaba junto a él, ambos boquiabiertos.

—¡No lo hiciste! —jadeó Saura, apresurándose a acercarse y dándole empujoncitos—. Rodaste y caíste en tu fuego, ¡¿o no?! ¡Oh, Char! ¡¿Estás bien?!

—Me siento bien —dijo Char, tratando de sentarse—. Me siento bien. Estoy bien.

—Déjame ver esto —dijo Ray, agazapándose junto a él e inspeccionando la negra raya que cubría el costado derecho entero de su cuerpo de pies a cabeza—. Vaya, esa es una quemadura bastante seria. De las peores... Tienes suerte de ser un Charmander. Cualquier otro necesitaría ir al hospital lo antes posible. Creo que estarás bien... solo estarás un poco descolorado por un tiempo.

Char se puso de pie e intentó actuar como si nada estuviera mal, pero la mirada de Saura todavía estaba pegada a él.

—No te dolió demasiado, ¿o sí? —preguntó Saura tristemente.

—No por mucho tiempo —replicó Char—. Estoy bien. Lo prometo.

Saura no estaba convencido, y continuó echando miradas de consternación hacia él.

—Bueno, empecemos nuestra misión —instruyó Char, intentando hacer caso omiso a la preocupación de Saura—. ¿Ciudad Río Negro, dijeron?

—Sí, ese es el lugar —replicó Ray, compartiendo un poco de la simpatía de Saura—. De acuerdo, recojamos a Scythe y terminemos con esto...

El equipo colectó sus objetos y ascendió un piso para aguardar a Scythe fuera del salón del Equipo Remordimiento. Cuando apareció, Char estuvo desalentado al ver que su humor no había cambiado mucho desde el día anterior. Se lo veía mejor descansado que la última vez, pero aquella terrible mirada permanecía en sus ojos...

—¿Listos para partir? —preguntó él—. ¿Dos bolsas de objetos esta vez? ¿Seguros de que necesitarán todo eso?

—No —explicó Ray—. Decidimos dividir la carga a la mitad desde ahora en lugar de tomar turnos. Será mucho más fácil para ambos.

—Ah, astuto —dijo Scythe con un asentimiento—. Aunque, eso podía impedir su habilidad para reaccionar con rapidez a una pelea–

Char se encogió, dándose cuenta de que Scythe había notado su aflicción física.

—Char, en verdad tienes que aprender todo de la manera difícil, ¿no? —suspiró Scythe—. Por favor, no abuses de tu fuego. Trabajé muy duro para dártelo. No hagas que te lo quite.

—No pasará otra vez —dijo Char avergonzado—. Lo siento.

—Si quieres tener una mayor capacidad para disfrutar del fuego, espera hasta que evoluciones —dijo Scythe—. Deja que eso sea tu incentivo. Ahora... espero que la misión que eligieron para hoy sea corta–

Scythe se detuvo otra vez, pero Char no pudo decir por qué. Char miró a sus ojos, y estuvo sorprendido de ver un poco de la misma vulnerabilidad le había mostrado a Char durante la noche en el pasillo. Parecía casi... lastimado.

—Les contaste —murmuró él, no enojado, simplemente de forma flemática—. Lo saben todo.

—¿Cómo lo supiste? —preguntó Char.

—No fue difícil adivinarlo —dijo Scythe—. Me lo dijeron todo con sus ojos. Estarías sorprendido con cuánto un Pokémon puede delatarse sin siquiera tener que hablar.

—Scythe, yo– —empezó Char.

—Olvídalo, olvídalo —dijo Scythe, girándose para mirar en los ojos de Saura y Ray—. No es de mi incumbencia cuánto confías en tus amigos, especialmente después de lo que te conté el otro día. Solo... entiende algo... entiende que puedes delatar cosas sin hablar, sin siquiera querer hacerlo. ¿Estás seguro de que sabes cuán confiables son tus amigos?

Char no respondió. Un silencio muy difícil quedó en el aire entre los cuatro, el Equipo Ascuas pareciendo especialmente culpables de sí mismos.

—La misión —dijo Scythe, recordándoles—. Vamos. Supongo que los tres están conscientes de cuánto debemos terminar para hoy. Comencemos con todos.




Ciudad Río Negro



La misión era relativamente una peligrosa, pero de nuevo, la mayoría de ellas lo eran; el Equipo Ascuas ahora estaba eligiendo tareas de la lista real de tareas, las que involucraban peligro real, requerían esfuerzo real, y ofrecían recompensas sustanciales. La misión por la cual Saura y Ray se habían decidido era en un lugar llamado Ciudad Río Negro, en donde se encargarían de encontrar un escondite de ladrones. El escondite había sido conocido por un tiempo, y con suerte estaba abandonado, dejando cualquier objeto de valor restante libre para ser tomado. De hecho, de las tres misiones similares que el equipo había realizado en el pasado, solo una de ellas–el escondite del Equipo X en las Cataratas Empíricas–todavía estaba ocupado.

Pero no sería un viaje fácil. La Ciudad Río Negro era un lugar brutal. Alguna vez un municipio militar, estaba destruida por distorsiones espaciales y ahora yacía en desmoronadas ruinas, habitada solo por Pokémon fantasma. La ciudad estaba compuesta de incontables torres cuadradas espaciadas equitativamente construidas con ladrillos negros, con una cuadrícula de calles rodeándolas. Desafortunadamente para los viajeros, muchos de los edificios se estaban desmoronando, y un montón de las calles estaban bloqueadas por los escombros. Sería un área dura de navegar.

Eso, y que una mazmorra misteriosa comenzaba a menos de una cuadra dentro de la ciudad.

—Este lugar me da escalofríos —admitió Ray mientras entraban en los límites de la ciudad—. Ya he estado aquí tres veces, y jamás se vuelve más fácil. Pero creo que me siento un poco mejor ahora que ustedes están conmigo, y tú también, Scythe...

—¿Han hecho las investigaciones? —inquirió Scythe—. ¿Saben los peligros que acechan por aquí?

—Pokémon fantasma —dijo Ray con un estremecimiento—. Y algunos Pokémon de agua, ya que un río corre a través del centro de la ciudad. Pero los fantasmas son lo peor. Esto podría terminar siendo igual de malo como viajar de noche.

—No —dijo Scythe—. Nada es tan malo como viajar de noche. Créeme. Los Vigilantes no son como los Pokémon fantasma normales. Son antinaturales. Ellos tienen poderes que ningún Pokémon debería tener. Cuando viajamos de noche, gastamos poco de nuestro tiempo peleándolos y mucho de él huyendo de ellos. No teman a los Pokémon fantasma normales como temerían a los Vigilantes. Solo recuerden no atacarlos físicamente. Solamente cuenten con los elementos a los cuales están afiliados, tu fuego, tu poder eléctrico, y tu vegetación, y caerán como cualquier otro Pokémon.

—Está bien, le daremos una probada —dijo Saura con más confianza—. Siempre te tenemos a ti para darnos una mano si las cosas empiezan a salir mal, de todas formas.

—Bueno, no tanto —dijo Scythe—. No soy particularmente diestro peleando contra fantasmas. Dependerá en su mayoría de ustedes.

—Oh... —dijo Saura, pareciendo un poco desilusionado. De repente iluminándose y formando una sonrisa satisfecha, exclamó—. Bueno, en ese caso, ¡que vengan! ¡Ja já!




Ciudad Río Negro S1



Esta era, ciertamente, la mazmorra más intimidante que el Equipo Ascuas había visto. Era un laberinto de calles a través de un interminable bosque de edificios en ruinas. El cielo era de un color extraño, como si una rara nube transparente estuviera flotando sobre la ciudad y oscureciendo la luz solar matutina, recordándole a Char de la luz de las antorchas negras del día anterior. Solo saber que podría haber fantasmas escondiéndose por ahí en cualquier esquina tampoco ayudaba a infundir un sentimiento de confianza.

Tan pronto como Char entró en la anomalía, sintió que su vacío estómago gemía en protesta. Se había olvidado de comer el desayuno. Escarbó rápidamente a través de su pequeña y ligera bolsa y distribuyó una comida al grupo. Empezó a comer una baya safre, esperando que ayudase para que su chamuscado costado se regenerara más rápido.

Una malvada risa reverberó desde algún lugar cercano. El grupo se congeló.

—Un fantasma —dijo Ray, adelantándose y mirando a su alrededor—. Prepárense.

Char esperó, sosteniendo firme su baya safre y preparando su fuego para una pelea. Hubo silencio, excepto por el diminuto viento que soplaba a través de la ciudad.

Nada ocurrió. Char se estremeció.

—Creo que nos vio —dijo Ray—. Nos están observando. Estén en guardia.

Encontrando la ruta bloqueada por escombros, el grupo tomó un desvío por un oscuro callejón.

—Nunca peleé contra un fantasma antes —admitió Char, manteniéndose muy cerca de sus amigos e iluminando el camino con su cola—. Domo me dejó entrenar contra todo tipo de Pokémon, pero nunca entrené contra un fantasma...

—Los fantasmas tienen el hábito de jugarte trucos —dijo Scythe—. Cuando pelean contigo, cuentan con tu temor e incertidumbre. Tienen menos afición a atacarte que intentar confundirte, enfurecerte, asustarte, o usar sus poderes espirituales para deshabilitarte en maneras antinaturales. Esa es simplemente su naturaleza.

Eh... ¿me pueden decir otra vez por qué elegimos esta misión?, se preguntó Char.

—Si quieres aprender cómo acabar con fantasmas, esa es una de las especialidades de Daemon —dijo Scythe—. Hay una especie de poder oscuro, una forma de canalizar tu energía, que los fantasmas aborrecen, y Daemon ha aprendido cómo controlar ese poder. Sale natural en él, siendo el tipo de Pokémon que es. Pero, si tienes suerte, puede enseñarte algunas técnicas útiles.

Otra perturbadora voz vino desde algún lugar cercano. El grupo apuró el ritmo.

—Los fantasmas también pueden volverse invisibles —agregó Ray—. Probablemente nos estén rodeando justo ahora, simplemente riéndose de nosotros, y esperando la oportunidad perfecta para atacar. Eso es justo lo que hicieron la última vez que estuvimos aquí...




Ciudad Río Negro S2



Un poco menos de una hora después, el equipo estaba muy adentrado en la ciudad. De alguna manera, habían conseguido evitar atraer a cualquier Pokémon fantasma para atacarlos, pero eso no hacía que Char se sintiera más cómodo. Se encontró jugueteando con una manzana, pero más por nerviosismo que por hambre. A veces, espeluznantes aullidos y gemidos emanaban de las oscuras ventanas o grietas en los edificios cercanos...

—Recuerden, no tenemos que atravesar la mazmorra entera —les recordó a todos Ray—. Solo nos dirigimos hacia el suroeste y deberíamos llegar al final, ahí es donde el escondite debería estar. Si no nos ven venir, debería ser fácil.

—Justo como el Equipo X —dijo Saura—. Con suerte será así de fácil.

—Oye, Scythe... —dijo Char, recordando algo repentinamente—. ¿Recuerdas aquel fragmento salvaje que encontramos cuando allanamos al Equipo X?

—Sí —respondió Scythe—. ¿Por qué?

—¿Dónde está? —preguntó Char—. Lo verifiqué en el almacenamiento, y no estaba allí. Morrik dijo que tampoco tú lo tenías...

—Eso es porque jamás fue puesto en el almacenamiento —explicó Scythe categóricamente—. Fue devuelta a su legítimo dueño, justo como todo el resto de los objetos que sacamos de aquel escondite. ¿Qué, pensaste que simplemente los llevaríamos para nosotros? No seríamos mejores que el Equipo X.

—Bueno, eso es tonto —dijo Char, cruzando los brazos—. En serio estaba esperando... tener uno de esos a mano, para cuando venga el momento...

—Já, ubícate —se rio Scythe—. Muchos Pokémon han estado queriendo evolucionar últimamente, ahora que los fragmentos salvajes desaparecieron completamente del mercado. Si encuentras uno ahora, podría valer millones–

—¡Iiiiiiiiiiiiiiiiiaaaah!

Una voz gritó, sobresaltando tanto a Char que lanzó su manzana hacia una dirección aleatoria. El grupo entero se tensó, esperando una confrontación.

—Aquí vamos —dijo Ray, levantando la mirada al aire.

Efectivamente, un Pokémon fantasma se materializó en el aire sobre ellos. Era pequeño y púrpura, con tentáculos como cabellos cubriendo su cabeza y brillantes ojos rojos. Un Misdreavus. Revoloteó y sonrió malvadamente al grupo, soltando otro escalofriante grito y moviéndose por el aire en anticipación a un ataque.

Los ojos del fantasma se trabaron en Char, y él se congeló del miedo. Se había interesado en él. Sonrió e hizo círculos alrededor de su cabeza.

—¡Char! ¡Cuidado! —exclamó Ray.

Char escuchó la advertencia, pero estaba congelado por la indecisión. Realmente no sabía qué hacer. Observó cómo el cuerpo del fantasma empezó a brillar con energía, listo para soltar algún tipo de horrible ataque... Char solo pudo encogerse y cubrir sus ojos...

¡ZZZZap!

Ray soltó un gran rayo de su cuerpo, golpeando al fantasma directamente y sobrecargándolo. Sus ojos se aturdieron lentamente, y se evaporó en el aire. Cuando Char miró, el fantasma ya no estaba.

—¡No te metas con Char! —gritó Ray victoriosamente.

—Gracias —dijo Char extrañamente—. Supongo... que no sabía cómo reaccionar.

—No dejes que te intimiden —dijo Ray—. Son fáciles. Solo pretende que son Butterfree.

Scythe felicitó a Ray por su buena puntería y reflejos, y Char fue a recuperar su manzana, haciendo una resolución de ser de alguna utilidad la próxima vez.

Desafortunadamente, a medida que continuaban, todavía tenía una sensación que más bien no podía sacarse de encima... la sensación de que estaba siendo seguido...




Ciudad Río Negro S4



—¿Todavía no llegamos? —preguntó Char, queriendo que la agobiante excursión terminase lo más pronto posible.

Habían caminado por un par de horas más, pero no había signos visibles de algún fantasma con deseos de pelear. Solo estaba la inminente sensación de peligro solo a la vuelta de la esquina, el pensamiento de cincuenta fantasmas saltando sobre él y enjambrándolo en cualquier momento. Habían cruzado el centro de la ciudad por donde el río corría y batallado con un Buizel salvaje, pero además de eso, ninguna otra batalla se presentó...

—Sigo olvidándolo, no estuviste en la sesión de planificación anoche —dijo Ray—. Ya casi llegamos. Esta debería ser la última cuadra antes de poder tender una emboscada a los ladrones. Estoy sorprendido de que no hayamos encontrado tanta resistencia. ¿Tal vez es el tiempo?

—Podría ser —especuló Scythe—. Un tiempo soleado como este tiende a ahuyentar a los fantasmas.

Char miró al cielo. ¿Soleado? Las extrañas nubes negras flotaban sobre la ciudad entera, transformando todo lo que el sol tocaba en una tenue sombra. No estaba seguro de lo que Scythe estaba hablando, parecía un hábitat perfecto para fantasmas en su opinión...

Y luego, Char escuchó algo fuera de lugar. No era el sonido de un fantasma, era más como... una voz. Una voz que repentinamente gritó de dolor.

—Eh... ¿escucharon eso? —preguntó Char—. Eso no sonó bien.

—Sí, lo escuché también —dijo Saura—. Eso fue raro. Tal vez era solo otro fantasma... hacen los sonidos más extraños, ya sabes.

—No estoy tan seguro —dijo Char con cautela—. Eso no sonó como uno. ¿Scythe? Lo escuchaste, ¿verdad?

—Tendré que coincidir con Saura —dijo Scythe—. Sonó como un fantasma para mí. Es su naturaleza asustar a otros Pokémon, así que no me extrañaría que produjeran cualquier clase de sonido. Así que... solo movámonos, y terminemos con esto...

—Solo un problema con eso —dijo Ray, examinando el camino—. Estamos atascados.

Era cierto. Habían caminado justo hacia un callejón sin salida. Uno de los edificios había colapsado completamente a través de dos otros, dejándolos sin camino abierto a menos que involucrara trepar. Char estaba decepcionado; por girar y tratar de encontrar un pasaje alternativo, habían corrido el riesgo de perder su sentido de dirección y perderse en la mazmorra, posiblemente quedándose atrapados en los muros de la ciudad hasta que hicieran frente a su extensión completa. Habían hecho un gran trabajo caminando hacia el sur y el oeste, no podían perderlo todo ahora...

—Podríamos trepar —sugirió Char, contemplando la monstruosa pila de escombros. Era irregular y peligrosa; cualquier punto de apoyo para los pies estaba inclinado, y la cima sobresalía lejos de la base, haciendo muy claro que trepar no sería una opción.

—Tal vez Scythe podría llevarnos —sugirió Ray—. Puedes, ¿no, Scythe? Eso no sería muy difícil, ¿o sí?

—Já, claro. Buena idea. Toma, sostente de mis manos —dijo Scythe sarcásticamente, ofreciendo los afilados extremos de sus cuchillas a Ray—. Pero no. No creo que eso sea posible. Apenas puedo mantenerme en el aire por un tiempo yo solo. No intentaría llevar a alguien.

—Bueno, eso es estúpido —declaró Char—. Vinimos todo este camino, y ahora estamos atrapados por esta estúpida pared... a menos que...

Char caminó hasta uno de los edificios aún en pie que bloqueaba el camino. Se asomó en una de las ventanas.

—Oh, no —se quejó Saura—. ¿Quieres que entremos ahí?

—Es un camino despejado —le dijo Char—. Solo entramos en una ventana, atravesamos unas cuantas habitaciones, y salimos por otra.

—Es muy oscuro ahí —comentó Saura, asomándose en la ventana.

—¿Desde cuándo la oscuridad ha sido un problema con Char? —se rio Ray—. Es una buena idea. Vayamos.

—¿Qué si está lleno de fantasmas? —preguntó Saura—. ¡Ahí es donde viven! ¡Podrían emboscarnos demasiado fácil ahí adentro!

—Entonces le devolvemos la pelea —dijo Char con confianza—. ¡Vamos! Estamos casi fuera del bosque. ¡Hagámoslo!

Entonces, con un acceso de coraje, Char levantó la bolsa, se subió en el alféizar de la ventana, y se impulsó dentro del edificio a través del marco sin cristal.

A medida que sus amigos seguían su ejemplo, Char tomó su cola con su mano libre y exploró la abandonada estructura. No había mucho de interés para ver; había solo habitaciones vacías abarrotadas de rocas pequeñas, escaleras que subían... y no mucho más. Era extraño imaginarse que Pokémon alguna vez vivieron ahí, o si incluso encontraron algún uso para la estructura. ¿Era un apartamento de algún tipo? ¿O algo más? Char no podía decir.

Hasta donde él podía ver, no había fantasmas. Por suerte.

—¡Oye, espéranos! —llamó Ray, saltando dentro desde la ventana. Saura no estaba muy atrás, usando sus cepas como soporte para elevarse. Finalmente, Scythe zumbó con sus alas y se posó en el alféizar, clavó ambas cuchillas en la pared interior de la habitación, luego se agachó y se impulsó para entrar.

—Extraño —dijo Saura, comentando sobre las áridas células que componían el suelo de la estructura—. Me pregunto qué solía ser este edificio.

—Una instalación de almacenamiento, más probablemente —supuso Scythe—. Aunque, recuerden que todavía estamos en una mazmorra. Este edificio podría en realidad ser una combinación de dos o más. También, estén atentos por objetos abandonados. Si lo quisiéramos, podríamos intentar explorar este lugar para ver si algunos objetos útiles fueron dejados atrás...

—Mejor no —decidió Char—. Tenemos que mantener nuestro sentido de dirección y salir de aquí. Vayamos por allí. Encontremos alguna ventana hacia allí en algún lugar.

Char lideró el camino a través de la oscuridad con su flama, caminando a través de diminutos corredores de habitación en habitación. Él y el resto de su equipo siempre mantenían un ojo vigilante en los rincones más oscuros de cada habitación, medio esperando a un Gastly o que algún otro espíritu salvaje arremetiera y les fastidiara...

Después de atravesar un par de habitaciones vacías, Char estuvo preocupado de que no encontrarían la deseada salida. ¿Era el edificio mismo como una mazmorra en miniatura, sujeta a las mismas reglas de posicionamiento aleatorio? Parecía serlo; no parecía que algún Pokémon, o siquiera un humano, si es que venía al caso, hubiera construido un edificio que fuera tan absurdo e impráctico. Algunas puertas hacían dar círculos, o múltiples puertas daban en la misma habitación, e incluso Char encontró una que se abría en una sólida pared de ladrillo. Empezó a volverse algo frustrante, así como espeluznante...

Pero luego, Char atisbó algo. Al comienzo, parecía ser solo otro ladrillo desprendido que había caído al suelo y yacía en una esquina, pero Char vio cómo centelleaba con su luz...

Recordando lo que había ocurrido la última vez que fue distraído por un objeto extraviado que yacía en el suelo–y recordando hacer caso a la advertencia del instinto de su tripa esta vez–se desvió de su camino y, con la máxima cautela, se acercó al objeto.

Era un pequeño artículo hecho de plástico, o metal, o tal vez ambos. Su cuerpo principal era grueso y ancho, llevando dos lentes de color rojo. Dos pestañas metálicas sobresalían de los costados.

Una oleada de familiaridad inundó la mente de Char. ¡Este era un objeto humano! Era... ¿un par de gafas? No. Parecían gafas, pero eran mucho más mecánicas y resistentes...

—Encontré algo —anunció Char, atrayendo la atención de sus amigos. Recogió las gafas y las sintió con sus garras, asombrado por la existencia del objeto en el mundo de los Pokémon. Dobló las flexibles pestañas con diversión.

—Increíble —Scythe se maravilló al ver el objeto—. Excelente, excelente hallazgo. Esto debe ser algo dejado atrás por un equipo diferente. Esas son antiparras. ¡Y qué suerte encontrarlas en un lugar como este! Char, esas antiparras fueron diseñadas para ver lo invisible. Están basadas en la visión con sonidos que Zubat utiliza para navegar en la oscuridad. Pero no usan sonido para funcionar, utilizan algo más, algún tipo de energía. Pero en efecto... deberían permitirte ver fantasmas invisibles.

—¡Asombroso! —exclamó Ray—. ¡Qué suerte! ¡Char, pruébalos! ¡Ahora podemos ver a los fantasmas venir!

Vacilante, Char se encajó las antiparras en la cabeza y las alineó con sus ojos. Eran pesadas, y se caían frecuentemente, así que Char soltó su bolsa y las sostuvo con ambas manos. Intentó ajustar la montura para que pudiera sujetarse a su cabeza y quedarse, pero con pocos resultados; las antiparras eran demasiado grandes.

Curioso, miró a través de los extraños lentes rojos. Vio la habitación tan clara como antes, solo un poco descolorada.

—Interesante —dijo Char—. Qué mal que tenga que sostenerlas para ver a través. Qué mal que–oh, no...

—¿Qué? —preguntó Saura—. ¿Ves algo?

Sí, Char veía algo.

Char notó a un travieso Haunter flotando en el aire directamente sobre Saura.

Y detrás de él, había un Gastly.

Y otro detrás de aquel.

Y junto a ese, un Duskull.

Mirando en el techo, Char vio que la habitación entera estaba llena de ellos.

Fantasmas. Docenas y docenas de ellos. Todos observando al grupo con diversión. Malvadamente. Invisiblemente.

El corazón de Char cayó hasta su estómago. Las antiparras golpearon el suelo.

—¡¿QUÉ?! ¡¿Qué es?! —demandó Saura, preocupándose mucho—. Viste a un fantasma, ¿no?

—Saura... —jadeó Char, casi sin voz—. Tenemos que salir de aquí.

Pero eso fue todo. La broma se había acabado. Los fantasmas percibieron el temor de Char y se dieron cuenta de que habían sido vistos. En cuestión de un par de segundos, todos se permitieron volverse visibles. Scythe, Ray, y Saura dieron un grito ahogado cuando parecieron aparecer en la realidad, rodeando al grupo y superándolos en número por al menos diez a uno, haciéndoles retroceder incluso más en la esquina.

Casi en unísono, los Pokémon fantasma descendieron del techo y encararon al equipo al nivel del ojo. Muchos de ellos reían y aullaban en siniestra anticipación, sus ojos brillando rojo en la oscuridad...

—Char —murmuró Scythe, ojeando a los fantasmas e intentando mantener la calma—, ahora sería un excelente, excelente momento para usar la Fugaesfera...

Char no podía discutir. Su mano revolvió la bolsa y buscó el objeto que los salvaría a todos.

No estaba. Char no podía encontrar ni una solo esfera en la bolsa, solo una pila de manzanas y bayas.

—Ray —dijo rápidamente Char—. Tú la tienes. Yo solo tengo la comida.

—Pensé que tú tenías la Fugaesfera —dijo Ray, su rostro palideciendo—,... ¿o no?

Scythe sucumbió a un encogimiento, dejando caer su cabeza con dolorosa desesperanza.

—¿Tenemos algo capaz de vaciar una habitación? —preguntó Char desesperadamente—. ¿Rechazasferas? ¿Petreosferas? ¿Cualquier cosa?

—Uh, no —dijo Ray con pesar—. Ya usamos todas esas... y eran demasiado costosas para comprar más...

El grupo quedó en silencio, cayendo en la cuenta de su destino.

—Pelearemos —habló Saura, intentando tragar su miedo mientras sentía los muchos penetrantes ojos rojos quemándoles—. Así es como opera el Equipo Ascuas. Peleamos hasta el final. Porque siempre hay una oportunidad de que podamos lograrlo. ¿Están listos para esto, chicos?

Char apretó los puños y alimentó su fuego. No era como si tuviera mucha elección; estaban atrapados en un edificio abandonado, con todas las rutas de escape bloqueadas por el enemigo. Tenían que pelear, para bien o para mal.

Lo sintió cuando su fuego estuvo listo. Llenó sus adentros hasta el tope, manteniéndose en el mismo borde de su garganta... Luego, adelantándose para confrontar a los fantasmas, bramó...

—El FUEGO NUNCA MORIRÁ...

—¡Hasta que la ÚLTIMA! ¡ASCUA! ¡SE APAGUE! —sus compañeros de equipo respondieron a todo pulmón.

—Je, jejeje —se rio Scythe—. En lo correcto están. El optimismo frívolo puede ser divertido a veces... De acuerdo. ¡Veamos qué tanto pueden hacer estos fantasmas! ¡En garde!

Char comenzó la batalla escupiendo un gran torrente de fuego, barriéndolo a través de la mayor cantidad de fantasmas que pudo conseguir. Los fantasmas saltaron hacia atrás conmocionados, dándose cuenta de que estaban siendo atacados, y empezaron a enjambrarlos.

Char tuvo que cesar su lanzallamas para respirar, así que se lanzó detrás de sus amigos para cubrirse. Ray soltó una oleada de poder eléctrico sobre los fantasmas, fallando a todos menos a dos mientras se apartaban como una sustancia gaseosa para esquivarla. Saura los acribilló con todas las hojas que pudo reunir, pero la evasión de los fantasmas era impresionante, y eludieron su ataque también. Cuando Char estuvo listo, reunió su aliento y soltó una bola de ascuas de su boca que acertó el techo y explotó, pero no tuvo efecto alguno. Los fantasmas se movían como aceite sobre un estanque, reaccionando a la más mínima perturbación e imposibles de tocar.

Sonando con un salvaje chillido desde lo más profundo de sus pulmones, Scythe se lanzó volando hacia adelante y blandió sus cuchillas, que ahora brillaban con un extraño poder oscuro. Con algunas increíbles acrobacias, rebanó a uno, dos, tres fantasmas, los cuales parecían separarse en varias piezas sin interés en fusionarse de vuelta. Desaparecieron de la vista.

—Oye, ¡pensé que dijiste que no eras bueno peleando con fantasmas! —le llamó Char.

—No lo soy —respondió Scythe con una sonrisa—, ¡pero nunca dije que no podía!

Los fantasmas no estaban entretenidos, y varios de ellos al frente de la multitud se prepararon para contraatacar. Un Haunter cargó una oscura bola de energía entre sus manos, mientras otro se abalanzó hacia adelante con las manos bien abiertas para asir a su víctima. Con un golpe seco de las cepas de Saura, el segundo fue enviado tambaleándose hacia atrás, pero el primero dejó salir su ataque hacia Char, sacándole el aire. Fue un ataque débil, pero le dejó tembloroso...

—¡Oye! ¡Les dije que no se metan con Char! —gritó Ray enojado, descargando una chispa que conectó con el fantasma y lo dejó inconsciente.

Cuatro fantasmas más flotaron hacia adelante en reemplazo. De inmediato, empezaron a trazar círculos alrededor de su presa, repentinamente creciendo hasta el doble de su tamaño y soltando un chillido para aterrar al equipo. Esta vez, Char se mantuvo estable y tomó la oportunidad para devolver el ataque, lanzándose por debajo del fantasma ante él, un Shuppet, y saltando para triturarlo con sus candentes colmillos. Gritó con disgusto y desapareció. Saura lanzó una energibola, que noqueó a un Gastly, y Ray saltó en el aire y permitió que su cuerpo estallara con rayos, friendo a los dos Misdreavus restantes del grupo.

—¿Ves? —dijo Ray, jadeando con entusiasmo—. ¡Bastante fácil! ¡Solo pretende que son Butterfree!

Pero ahí es cuando la batalla comenzó a ponerse fea. La nube de fantasmas estaba claramente disgustada. Después de lo que pareció un unánime asentimiento, todos se lanzaron al ataque. Al verlo, la expresión de confianza de Ray se volvió una de pavor.

Char intentó disparar fuego al primer fantasma que pudo ver venir, un Haunter, pero fue inútil. Pronto sintió que la nube entera de fantasmas se apilaba sobre él, y de inmediato, se sintió enfermo, aterrado, y confundido al mismo tiempo. Intentó abofetearlos con sus garras para sacárselos de encima, pero rieron mientras sus esfuerzos pasaban a través de ellos sin causar daños. Intentó retroceder, pero ya estaba acorralado en la esquina. Sintió como la larga y pegajosa lengua de un Haunter era golpeada por su rostro, y como múltiples bolas de energía de sombra colisionaban con sus flancos, y como su cuerpo comenzaba a cosquillearle dolorosamente.

—¡Char! ¡NO! —gritó Ray—. ¡Char! ¡Pelea! ¡Peléalos! ¡Quémalos!

Char disparó fuego, solo para darse cuenta un segundo después de que su ataque había solo colisionado con una pared.

—No puedo hacerlo —gimió Saura—. ¡Me voy! ¡Estoy acabado! ¡Creo que estoy confundido! ¡No puedo atacar!

Char quería ayudar a sus amigos, pero su visión estaba repleta con un tornado de fantasmas, todos tomándose turnos para morderlo, arañarlo, lamerlo, y volar directo a través de su cuerpo. Sus acciones parecían ocurrir en cámara lenta, y sin importar qué intentaba, no podía rechazarlos... Estaba listo para entregarse a la derrota...

Scythe batalló furiosamente y noqueó a una docena de fantasmas con su hábil agilidad, pero a la larga era impotente contra ellos. Se apilaron sobre él y desataron sus supernaturales ataques, causando que se desplomara en el suelo del agotamiento.

—Estoy acabado —anunció sombríamente, sintiendo que su conocimiento se desvanecía...

Yaciendo en el suelo, su última visión fue la de Char, Saura, y Ray cubiertos de Pokémon fantasma, sufriendo el mismo destino que él...

—¡SCYTHE! —gritó Saura, vislumbrándolo—. ¡Scythe! ¡No tú también!

Y luego, la visión de Scythe se puso negra.

Estaba terminado. Char se resignó al mismo destino, dándose cuenta de que estaba a punto de ser expulsado de la mazmorra y fracasar la misión... Simplemente se dejó estar inerte y se desplomó en el suelo, cubierto de maldiciones fantasmales y gastado con debilidad...

Lo que pasó luego fue la última cosa que Char hubiera esperado jamás.

Hubo un destello de azul, negro, y anaranjado. Los fantasmas se dispersaron.

—De acuerdo, se acabó el juego —gritó una voz inesperada.

Hubo otro destello. Un puño apretado colisionó con varios de los fantasmas en rápida sucesión, pulverizándolos.

Los fantasmas se elevaron de Char, dirigiendo su malicia hacia la nueva amenaza.

Una raya de rojo. Tajó a un Misdreavus y lo derribó del aire.

Le tomó a Char un momento comprender lo que estaba viendo.

—¡Suficiente de esto! —siseó otra voz—. ¡Gaaaah! ¡Mueran, mueran! ¡Mueran, infernales...

Char parpadeó. No podía dar crédito a sus ojos.

Un Seviper y un Croagunk estaban combatiendo a los fantasmas. Y ganando.

El Croagunk esperó hasta que una multitud de fantasmas se pegara a él. Con un gruñido de enfado, una oscura sombra de energía pulsó de su forma, aniquilando a los fantasmas al contacto. El Seviper se enrolló y se retorció, triturando a un Gastly con su boca mientras blandía su cola como una guadaña para rebanar a un Duskull.

Char jadeó por aire. Sintió como si hubiera cincuenta cosas que iban mal en él, pero iba a estar bien, ahora que los fantasmas ya no estaban interesados en él...

Como un cuchillo a una tabla de cortar, la cola del Seviper derrotó al último fantasma–un Banette–y la habitación estuvo despejada. Los dos recién llegados inspeccionaron orgullosamente su obra.

—Oigan, ¿están bien, chicos? —dijo gentilmente Croagunk, caminando hacia el caído equipo—. Tómenselo con calma, y aún podrán terminar esta misión...

—Uuf... no lo sé... —respondió Saura distraídamente—. Me siento como si... ¡epa, epa, epa!

De repente bien despierto, Saura se alejó de un brinco de sus salvadores. Los ojos de Ray también se abrieron de golpe en reacción, y frunció el ceño.

—¡¿Qué?! —exclamó Croagunk—. ¡Miren! ¡Acabamos de salvarles el trasero! ¿No podríamos solo tener un poco de hospitalidad por una vez?

—¡Cómo! —tartamudeó Saura, pareciendo muy confundido—. ¡Esta es una mazmorra! ¡¿Cómo nos encontraron dentro de una mazmorra?! ¡¿Cómo llegaron hasta aquí?!

—Les seguimos de cerca —dijo Seviper fríamente—. No solo eso, les hemos estado ayudando durante todo el camino. Alejamos a todos los fantasmas de ustedes y los combatimos.

—Toma —dijo Croagunk, ofreciéndole a Char una Semilla Cura—. Levántate. Te sentirás mejor en un santiamén. Toma, tú también, Bulbasaur. Trajimos estas solo para ustedes.

El fuego de Char estaba ardiendo. Por una vez, su visión del Equipo X estuvo aturdida. ¿Por qué lo estaban ayudando? ¿Por qué? ¿Para ganarse su confianza? Si era así... ¿Por qué habían elegido hacerlo de esta forma? Char comió su Semilla Cura, preguntándose cómo reaccionar a ese gesto...

—Miren —dijo Croagunk—. Decidimos algo. Entendemos que nuestros esfuerzos para conseguir entrar a su base han sido un poco... precipitados, ¿eh? Así que, no más de eso. Ya no queremos entrar a su base. En lugar de eso, solo vamos a andar por ahí en la región y darles una mano de ahora en adelante, y a cambio, les pediremos uno o dos suministros a ustedes de vez en cuando, ¿de acuerdo?

—Todo lo que queremos es luchar contra un cierto régimen de las fuerzas del Maestro que nos ha estado dando problemas —dijo Seviper—. Eso es todo. No queremos hacerles daño de ningún tipo. No queremos hacerle daño de ningún tipo a su fuerza de resistencia. Simplemente deseamos tomar ventaja de sus recursos, ya sea ligera o indirectamente, para ayudar a fomentar nuestros fines. A cambio, estaremos felices de asistir a su equipo cada vez que una situación se presente.

—¿Y cuál... régimen... sería este? —preguntó una profunda voz.

Seviper y Croagunk se voltearon para ver... para su absoluto horror... a Scythe parado en el otro extremo de la habitación, perfectamente sano e ileso.

—No... —jadeó Croagunk, emitiendo un croar con sus mejillas—. ¡No, no! ¡Te vimos caer! ¡Vimos que te desmayaste! ¡¿De dónde saliste?! ¡¿Cómo...

—Aparentemente, mis estudiantes decidieron que esta misión era lo suficientemente importante para traer su Semilla Revivir —explicó Scythe, pareciendo extremadamente disgustado por su presencia—. Así que... díganme. ¿Cuáles son realmente sus asuntos aquí?

—Scyther, por favor escúchanos... —suplicó Croagunk como un bebé—. Queremos unirnos a su fuerza de resistencia. Honestamente. En realidad somos parte de una facción que está a punto de separarse de las otras, y nuestro plan maestro es tender una trampa para... ya sabes... ella.

La expresión de Scythe cambió. Sorprendido, pero enfurecido por sus palabras, se acercó más a ellos.

—¿Quién es ‘ella’? —dejó salir Ray.

—Enigma —dijo Croagunk poderosamente—. Enigma, la Mismagius. Una de las fuerzas comandantes de élite del Maestro. Ella está corrompiendo el imperio desde el interior, y necesita ser detenida.

—Oh, ¿en serio? —dijo Scythe, una extraña y aterradora fuerza maligna ahora detrás de su voz—. ¿Y qué, exactamente, planean hacer respecto a ella?

—Estábamos... esperando... la hospitalidad... de... su base —dijo Croagunk, temblando de miedo mientras los ojos de Scythe le deslumbraban—. Necesitamos refugio... seguridad... suministros... pero... no podemos... dejar... que ella sepa... lo que hacemos...

—¡SILENCIO! —tronó Scythe con furia, levantando sus cuchillas—. ¡Suficiente! ¡Tu voz me está irritando! Ambos están a punto de ser expulsados de esta mazmorra. ¿Preferirían salir sin dolor, o con dolor?

—Sin dolor, si usted lo permite —chilló Croagunk—. Digo, es que acabamos de ayudarles...

—Parece justo —suspiró Scythe—. ¡Ahora, váyanse, dejen de molestar a mis alumnos con sus mentiras baratas, y nunca vuelvan a mostrarse otra vez!

Más rápido que la luz, Scythe se lanzó volando y golpeó al Croagunk y al Seviper en la cabeza con las puntas romas de sus cuchillas, dejándolos inconscientes y haciendo que se desplomaran en el suelo.

—Idiotas —murmuró Scythe para sí—. Hablando de un esfuerzo perdido. No sé si reír o llorar.

El Equipo Ascuas se miró uno a otro, intentando asimilar la serie de eventos que recién había tomado lugar.

—Gracias —Char finalmente le dijo a Scythe—. Estaba casi listo para empezar a creerles.

—No es problema —dijo Scythe—. Es por eso que estoy aquí. Pero les diré algo: su historia era convincente. Podría muy bien darse el caso de que parte de su historia es verdadera. Pero al final, no es lo que están diciendo, es lo que no están diciendo lo que realmente importa. Si supiera más allá de la sombra de la duda que sus intenciones eran puras, les dejaría entrar a la base. Pero... es demasiado arriesgado tomar esa decisión. Mis instintos me gritan que son unos sucios mentirosos, así que hago lo que creo correcto. Además... tengo la fastidiosa corazonada de que debajo de todo, podrían estar trabajando para Adiel...

—¿Ya has llegado a averiguar qué es lo que trama Adiel? —le preguntó Char—. ¿Averiguaste por qué estuvo ayer en Ciudad Hierro?

—Oh, he sabido lo que Adiel está haciendo desde hace un tiempo —dijo Scythe honestamente—. Descifré su plan hace bastante tiempo. Solo tomó un poco de encajar las pistas. La parte difícil va a ser intentar detenerlo... sin dejar que todo en lo que he trabajado duro se caiga a pedazos...

Cuando las Semillas Cura hubieron hecho efecto y curado todos los horribles efectos que los fantasmas habían puesto sobre ellos, y cuando las bayas aranja les hubieron sanado lo suficiente, continuaron avanzando para terminar su excursión. Ahora que los fantasmas estaban finalmente asaltándolos a cada esquina, aumentaron el ritmo, y pronto llegaron a la guarida de los ladrones.

Estaba vacía. Ni un solo tesoro quedaba. Con un encogimiento de hombros colectivo, Scythe y el equipo se volvió para retornar a la base, con su viaje completamente infructuoso salvo por la abultada recompensa ofrecida por la división así como por las misteriosas antiparras que Char había adquirido...

... Todo el tiempo, Char tuvo que preguntarse sencillamente qué se le había metido al Equipo X...




Base de la División



Luego de registrar su victoria en el registro y dejar las bolsas para Morrik, Scythe le dijo al equipo que regresara a sus habitaciones y le esperasen.

—Tengo que aclarar algunas cosas con mi equipo —dijo Scythe—. Cuando termine, empezaremos a empacar para el gran viaje. Estén listos.

La misión había sido breve, y todavía no era la hora del almuerzo, así que Char se retiró a su habitación para un rápido descanso mientras Scythe se hacía cargo de sus asuntos.

—Bueno, ahí fue nuestra Semilla Revivir —suspiró Saura una vez que se encontraron de vuelta en su salón y cerraron la puerta detrás de ellos—. Parece un poco injusto que la usáramos en Scythe... ¿piensan que nos dará otra?

—Creo que tenemos que asegurarnos de que no nos falten suministros vitales la próxima vez —dijo él, mostrando a sus amigos una mirada desenfadada—. Pero, como sea, está bien por ahora. La llevamos a cabo. Ganamos la misión, todo está bien. Buen trabajo, chicos. Como siempre.

—Es un absoluto placer ser de servicio para ti —dijo Ray—. Estoy muy avergonzado de mí mismo por dejar que algunos suministros se me escapasen. Pero, ¡no ocurrirá de nuevo! ¡Lo prometo! ¡No puedo defraudarte!

De repente, hubo un fuerte llamado a la puerta. El trío se giró en sorpresa para atenderlo.

—¿Scythe ya está de vuelta? —preguntó Saura—. Ese no fue un descanso demasiado largo...

Saura empujó la puerta para abrirla, y efectivamente, Scythe estaba en el umbral.

—Adivinen —dijo él—. Alakazam acaba de contactarme. Nos dijo que no debemos preocuparnos de prepararnos para el viaje. Él se va a encargar de todo por nosotros.

—Suena bien —dijo Saura.

—Así que el resto del día es para ustedes —dijo Scythe—. Hagan lo que quieran. Mañana, conseguiremos nuestros suministros de él. Y, sí, aclaré que necesitaría empacar para cuatro viajeros.

Char sonrió.

—Tengan un buen día, los tres —dijo Scythe, volteándose para marcharse—. Nos vemos mañana.

La puerta se cerró otra vez, y Saura suspiró felizmente.

—Bueno, eso es bueno saber —dijo él—. Tiene sentido que Inteligencia nos proveyera desde que nos está forzando a ir en este viaje. Y Scythe ha estado de un humor mejor hoy.

—La verdad no —dijo Char—. Solo estaba haciendo un mejor trabajo en pretenderlo. Todavía está lastimado en el interior.

—¿En serio? —preguntó Saura—. ¡Parecía bien para mí! ¿Cómo pudiste saberlo?

—No fue difícil —dijo Char extrañamente—. Me lo dijo con sus ojos. Estarías sorprendido con cuánto un Pokémon puede decir sin siquiera hablar...

... ... ...


Decidiendo tomar una siesta corta, el trío regresó a sus respectivas habitaciones.

Char se encontró contemplando el brillante fuego amarillo junto a su cama.

Se tocó su quemadura. Era indolora, y ya estaba empezando a desaparecer.

No guardó rencor a su fuego por haberle hecho lo que le hizo. El fuego todavía era su amigo. Solo que tenía un respeto ligeramente mayor hacia él esta vez. Era poder crudo, una fuerza de la naturaleza, y no discriminaba a un amigo de un enemigo. Simplemente quemaba. Sí, era su elemento, pero todavía tenía que ser controlado. Justo como el fuego dentro de él, su Ascua, no podía ser imprudente con él.

Por qué Char se encontró pensando sobre esto, no lo supo. Estaba solo otra vez, con nadie más que el fuego para compartir sus pensamientos.

—¡Uuf! ... ... ... ¡Urf! ... ... ... ¡Uug! ...

La voz de Saura llegó desde fuera de su puerta. Curioso, se bajó de su cama para ver qué pasaba.

—¡Uurrrrrrf! —gruño Saura—. ¡Uug!

Antes de que Char pudiera cruzar su habitación, su puerta se abrió. Ahí estaba Saura, sus cepas completamente extendidas... ¿tirando de algo?

Era su cama.

—Saura, ¿qué estás haciendo? —exclamó Char.

—¡Me estoy... uuf... mudando! —replicó Saura, concentrándose únicamente en estirar su cama a través de la puerta de Char—. Decidí que era injusto... uurrrf... dejarte solo todas las noches...

—Saura, no —dijo Char—. ¡No tienes por qué! ¿Estás seguro? ¡Estoy bien por mi cuenta!

—¡Pero estás solitario! —insistió Saura—. Sé que lo estás. Te vi... ayer... Y lo vi... en tus ojos... Te conozco... uuurf... demasiado bien...

—¡Saura, en serio! ¡Estoy bien! —dijo Char—. Solo me estoy acostumbrando a estar en mi propia habitación...

—¡Te quemaste! —gruñó Saura, tirando más fuerte—. ¡Y yo no estaba ahí! ¡Estabas completamente solo! ¡Y te quemaste! ¡Y no... estaba ahí! No estaba ahí... para compartir... el dolor.

—¡Saura, basta! —comandó Char repentinamente.

Saura dejó caer sus cepas y se giró para enfrentar a Char. Lágrimas brotaban de sus ojos.

Char fue llenado repentinamente con... una emoción absolutamente indescriptible. Se quedó por un momento, sus ojos rotos con algo parecido a compasión y simpatía, examinando profundamente los ojos de su amigo.

—Saura —dijo Char suavemente—. ¿Por qué te esfuerzas tanto?

—Porque quiero —respondió Saura, intentando pretender que no estaba llorando—. Nunca he tenido un amigo como tú. ¡Nunca! Ni siquiera... en mi casa... Ni siquiera alguno de mis hermanos... nadie. Y luego tú viniste... y... en realidad yo... No sé realmente lo que estoy haciendo, Char... Es solo que... Hiciste tanto...

Char sonrió cálidamente.

—Significa mucho para mí, Char, justo tanto como significa para ti —dijo Saura sinceramente—. Ya que, tú sabes, soy tu amigo... Solo quiero ser... Solo quiero asegurarme... de que soy uno muy, muy bueno.

Lo eres, quiso decir Char. Eres un amigo perfecto. Posiblemente no podrías ser un mejor amigo si lo intentaras. ¡Deja de esforzarte tanto!

En lugar de eso, se arrodilló al costado de Saura y le dio un gran abrazo hasta que dejó de lagrimear tanto. No dijo nada; no tenía que hacerlo para Saura lo entendiera.

—Pensaba que te asustaba el fuego —dijo Char humorísticamente, mirando atrás con indiferencia a sus antorchas gigantes.

—Mi mejor amigo es un Charmander —dijo Saura con un sollozo—. No puedo estar tan asustado del fuego ahora, ¿o sí?

Una vez que la cama fue trasladada, Char y Saura reposaron en la habitación, medio dormidos, Char contando la historia de cómo consiguió exactamente su quemadura, cuando Char escuchó otra voz desde fuera de su puerta.

—¡MMMMMMMMMMF! —gruñó Ray, intentando silenciarse pero fracasando—. ¡UUURG!

¿Ray también?, se preguntó Char, saltando de su cama para atender la puerta.

Sí, Ray estaba ahí, empujando su propia cama dentro de la habitación. Cuando vio a Char, sonrió.

—Eh... hola —dijo Char—. ¿Te mudas también?

—¡Bueno, claro! —dijo Ray—. Eso esperas de mí, ¿cierto? Eso es lo que Saura está haciendo, y dejaste en claro que querías que yo estuviera en un nivel igual a él, así que pensé... claro.

—Eh... la verdad no, pero pasa —dijo Char extrañamente, dando una mano con la cama y ayudando a estirarla a través de la puerta—. Bueno, la verdad, creo que es mejor así. ¡Es justo como los viejos días con Scythe! Siempre y cuando nadie ronque...

—Scythe es el que siempre ronca —rio Saura—. Nah, finalmente tendremos paz y tranquilidad ahora...

Mientras Char ayudaba a arrastrar la cama a través de la habitación hasta la posición opuesta a la de Saura, él titubeó. Con un destello en sus ojos, miró hacia Ray.

—¿Qué? —preguntó Ray.

—Ray —preguntó Char—. ¿Por qué te esfuerzas tanto?

—¿Qué, yo? —dijo Ray—. Solo... hago lo que puedo, supongo.

—No, en serio —dijo Char, sentándose sobre la cama y esperando una respuesta que le satisficiera—. Eres el Pokémon más entusiasta que conocí jamás. ¿Por qué? ¿Qué te lleva a hacerlo?

—Estoy halagado —dijo Ray—. Pero en serio, solo trabajo para poder hacer feliz a la mayor cantidad de Pokémon posible. Es simplemente lo que siempre quise hacer. Hace mucho tiempo, cuando era un Pichu, mi hermano mayor se encargó de mí. Supongo que hizo algo bien, porque un día, el Equipo Remordimiento se fijó en él y le dejó unirse al equipo. Pero no me dejaban entrar a la base porque era demasiado joven, así que él hacía el doble de trabajo, trabajar para la resistencia y cuidar de mí al mismo tiempo. Cuando no estaba, yo aprendía a vivir por mi cuenta, y me fortalecí. Pero cuando él estaba ahí para mí...

Los ojos de Ray se pusieron soñadores, sumergiéndose en sus memorias.

—Me solía decir... ‘Hay muchos Pokémon en este mundo, y muchos de ellos están tristes. Pero solo se necesita un Pokémon para cambiar eso. Para hacer a alguien feliz. Un Pokémon, y toda esa tristeza puede desaparecer. Y para muchos de ellos, ese Pokémon puedes ser tú’.

Ray sonrió afectuosamente.

—Y me contó, ‘Hay cientos de Pokémon en este mundo simplemente esperando a que tú los hagas felices. Pero es tu elección hacerles felices. Es la elección de todos. Todos tienen la misma elección’... Y un día, cuando era un Pikachu, él finalmente me dejó entrar en la base. Pero ese día, me dijo que se estaba retirando del Equipo Remordimiento, y que tenía que irse a vivir en algún lugar lejano... Ahora me doy cuenta, que pudo haberse ido a una misión peligrosa, y murió, y no quería decírmelo. O pudo haber estado diciendo la verdad. Pero eso no importa ahora... Él ya no está, me dejó aquí en buenas manos, y desde ese punto en adelante, yo prometí decir ‘sí’ a esa pregunta. Quería hacer felices a un montón de Pokémon. Porque... es solo la manera en que soy.

—Vaya —dijo Saura—. Eso es muy conmovedor. Entiendo ahora por qué quieres unirte tanto al Equipo Remordimiento. Tu hermano probablemente hacía felices a muchos Pokémon, con lo que sea que hacía. Y apuesto a que tú también.

Ray rio nerviosamente—. Bueno, ya no estoy tan seguro —dijo entre risas.

Esto tomó a Char con la guardia baja.

—¿A qué te refieres? —preguntó él—. ¿Ya no quieres hacer felices a los Pokémon?

—No, no, por supuesto que quiero —dijo Ray—. Pero he estado pensando mucho últimamente sobre mí, y el Equipo Ascuas, y todo eso. Y creo... que tal vez... ya no quiero unirme al Equipo Remordimiento. Estoy feliz aquí con ustedes.

Char frunció el ceño.

—¿En serio? —dijo Saura con incredulidad—. ¡Estás bromeando!

—No, ¡en serio! —dijo Ray—. Lo he pensado, y me di cuenta de que es un honor estar a las órdenes de Scythe, ¡pero es uno incluso más grande estar a las de un humano! Y además, escucharon que Scythe quiere que el Equipo Ascuas y el Equipo Remordimiento sean inseparables. Así que no importaría realmente en qué equipo estoy al final. Me imagino, me quedo aquí, y...

—Basta —dijo Char—. Ray, basta.

Ray parpadeó—. ¿Eh? —profirió él.

—Para esto —dijo Char—. Por un lado... no me compares con Scythe. Solo no lo hagas. Yo no soy Scythe. No soy mejor que Scythe. Nunca lo seré. ¡Él es más sabio que todo lo que el Equipo Ascuas será, puesto junto! Solo porque soy un humano no me hace automáticamente un héroe. Scythe es un héroe. Yo no. ¡Ordena tus prioridades! Irás más lejos en la vida trabajando para él que para mí. ¡Así que no le abandones! ¡Únete al Equipo Remordimiento! ¡Ha sido el sueño de toda tu vida! ¡No puedes cambiar el sueño de toda tu vida solo porque dije algo! ¡Eso... no sería mejor que lo que hizo Fern!

Ray se mordió el labio. No sabía qué decir.

—Y por otro lado —continuó Char, su voz suavizándose—. Mira. Cuando te dije que era un humano, esta no era la forma en que quería que reaccionaras. Deja de actuar así. Deja de actuar como si yo fuera... tu maestro. No lo soy. No soy un entrenador Pokémon. Soy tu amigo. Tu igual. No tu superior. Pero ahora me estás tratando como un rey, y realmente me pone incómodo. Odio cuando Scythe lo hace, y odio incluso más cuando...

Ray asintió. Parecía un poco lastimado, pero entendió lo que se le estaba diciendo. Se veía avergonzado de sí mismo.

—De acuerdo, correcto, así que me respetas más porque soy un humano —dijo Char—. En ese caso, ¿podría hacerte una petición?

—Lo que sea —dijo Ray dócilmente.

—¿Podrías ser el Ray con el que me hice amigo? —pidió Char—. ¿Podemos volver a cuando éramos amigos?

Ray dejó caer su cabeza y miró el suelo por algunos momentos. Luego, inspiró profundamente y asintió hacia Char.

—Lo intentaré —dijo él—. Tienes razón. Creí que quizá te gustaría más si actuaba más humilde alrededor de ti, pero supongo que realmente no lo pensé de esa forma. Así que... de acuerdo. Intentaré ya no ser de esa manera.

Llevando una amplia sonrisa, extendió su pata.

—¿Apretón de manos?

Char no lo dudó por un momento, a pesar de que sus instintos le decían que lo hiciera. Asió la pata de Ray y la sacudió enérgicamente, esta vez sin sentir una reacción eléctrica de ningún tipo. Le devolvió la sonrisa.

Está hecho, se dio cuenta Char. Ahora este equipo es finalmente de la forma en que quería que lo fuese, después de todo este tiempo. Aquí estamos, todos juntos...

Nadie admitió tener suficiente hambre para el almuerzo, y el equipo se pasó una buena parte de la tarde simplemente tomando una perezosa siesta en la habitación que ahora pertenecía a los tres.

Mañana podría ser nuestra última misión juntos aquí en la División Dorada, se dio cuenta Char, observando a sus dos mejores amigos dormir pacíficamente. Mañana podría ser el último día “normal” que alguna vez conoceré...

Luego de eso, ¿quién sabe lo que el futuro traerá?

Char reposó su cabeza en el extremo de su cama cerca del fuego, sabiendo que, por el momento, todo estaba bien. Realmente no le daba importancia a lo que el futuro traería; sabía que podía enfrentarlo orgullosa y confidentemente, pues estaba todo menos solo.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#78
El desafío a Scyther solamente es porque les contó a sus amigos y los invitó a ir con él? Bueno, yo supongo que Scyther espera eso, no creo que sea tan ingenuo como para pensar que Char va a ir solo.

Creo que la parte en que se mete al fuego está un poco larga… demasiado para mi gusto. O sea, está bien que quiera experimentar eso y demás, y que sus sentimientos afloren, pero… ¿tanta preparación y tanta sorpresa porque se metió en una hoguera?

LOL, Scythe se dio cuenta en seguida que les había contado xDDD Es un genio. Char debe querer meterse al fuego de cabeza otra vez xD

O: Char es impresionante, siempre encuentra objetos interesantes. Pero esas gafas… realmente no sé si quiero ponerme unas así y ver los pokémon fantasmas xD Mira si hay miles todos invisibles rodeándote xD Te mueres de un ataque.

Jajajaja, lo que me temía xD Era mejor no ver nada y seguir caminando como tontos hacia el final del recorrido.

¿No hay una sola vez que la misión no sea un completo problema sólo porque olvidan algún detalle? u.u

LOOOOOOL, los rivales al rescate xDD Eso sí que no lo hubiera esperado. Mmm, pero no creo que así se ganen la estima de Scythe y los demás.

O: O sea que la sensación de Char de que lo seguían era por eso. Qué raro que Scythe no se dio cuenta con lo genial que es… el estrés sin duda lo está afectando.

Ahhh, no sabían que Scyther no había caído realmente xD Esperaron a que cayera para tratar de convencerlos. Encima reaccionaron de la forma más estúpida.

Oau, esta frase me marcó: ‘Hay muchos Pokémon en este mundo, y muchos de ellos están tristes. Pero solo se necesita un Pokémon para cambiar eso. Para hacer a alguien feliz. Un Pokémon, y toda esa tristeza puede desaparecer. Y para muchos de ellos, ese Pokémon puedes ser tú’.

Qué buen sentido de reflexión que tiene ScytheRider, ¿no te parece, Will? Digo, no cualquiera se pone a pensar esas cosas, sin dudas esa frase la puso ahí porque significa algo para él mismo. No es fácil encontrar en este mundo gente con esa determinación y esos códigos…

Bueno, y al final creo que el equipo al fin se puso al día. Me parece bien, venía siendo hora.

¿Sabes cuánto tiempo pasé leyendo este capítulo? xDDDD Estuve cerca de diez horas. O sea, hice otras cosas mientras lo leía xD Desgraciadamente en las vacaciones ando más ocupado que con el colegio, pero bueno, de a poco me pongo al día. Igualmente me gustó, fue genial, con bastantes cosas importantes, acción y suspenso. ¡Espero el próximo! Compañero… ya estamos en el 30 *-*


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#79
Demian:

Creo que el desafío a Scythe era más bien porque él se había abierto emocionalmente a Char, y porque le dijo que no quería que lo supiera nadie. Después dijo que podía contárselo a Saura, pero no a Ray. Creo que va más por ese lado, o algo así. Por supuesto que Char no iría solo xD.

Bueno, Demian, este fic está un poco saturado con escenas como la de la hoguera :P. La verdad es que fue una de las razones por la que más me gustó el fic.

Scythe es por lejos el personaje más interesante de la historia... Y por todo lo que ocurre más adelante, es difícil no sospechar que algo está oculto sobre él.

Bueno, el Equipo X finalmente dijo algo importante sobre lo que quieren hacer. ¿Quién piensas que es Enigma?

Puede que ScytheRider no sea la persona más modesta, pero uno tiene que reconocer que sí es humilde. Todo lo que transmite en su fic es puro oro. Te prometo que jamás he visto una cantidad de moralejas tan grande como en este fic. A pesar de que no lo conozco en persona, apuesto a que es un excelente ser humano.

¡¿Diez horas?! Yo también ando muy ocupado, y estoy contento de haber hecho esto de publicar cada domingo... Realmente me da más tiempo para traducir. Justo ahora, un tercio del siguiente capítulo ya está traducido, y promete ser uno largo (estimo que serán 10.000 palabras).

Hoy, ¡episodio especial! Esta vez será uno sobre Otto :P. El anterior fue sobre Scythe y Adiel. Espero que te guste, a mí me pareció interesante.

Gracias por seguir leyendo ^^




Nota del traductor:

Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.

Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.





34. Episodio Especial: Ave Valiente



Spoiler

“Ave Valiente”



—¡Todos! ¡Rápido! ¡Tienen que venir a ver esto! —exclamó un Taillow mientras irrumpía desde la trampilla del piso y aleteaba desatinadamente para conseguir la atención de la habitación.

La habitación era una pequeña sala ovalada, sus dos largas paredes alineadas con diminutos nichos y largas repisas. En un extremo de la habitación, un par de Pokémon ave estaba posado en la repisa y estaba charlando sobre los logros del día cuando el Taillow entró.

—Oh, genial —dijo un Pidgey, poniendo los ojos en blanco—. Esto tiene que ser bueno.

—¡¿Qué pasa?! —replicó un Staravia con irritación—. No me moveré a menos que el edificio entero esté en llamas.

—Relájate, probablemente solo vio algo en las noticias —bromeó un Spearow—. Veremos mañana si es algo importante.

—¡No, no! ¡No lo entienden! —dijo el Taillow mientras se acercaba aleteando, sin siquiera deteniéndose para posarse—. El Maestro Karow–

—Mira, ¿tienes alguna idea de cuántos kilómetros acabo de volar hoy? —exclamó el Staravia con enojo—. Tuve que volar hasta la Fortaleza Talante–y volver–sin descansar. Estoy muerto por hoy.

—¡OIGAN! —gritó el Taillow—. ¡El chico nuevo le dio una paliza al Maestro Karow!

Un grito ahogado se elevó de la habitación, seguido de un pasmado silencio.

—Estás bromeando —dijo el Spearow—. No puedes hablar en serio.

—¡No es broma! —insistió el Taillow—. ¡Acabo de presenciarlo! ¡Chicos, tienen que venir!

—¿El Maestro Karow? —dijo boquiabierto el Pidgey—. ¡No puede ser! ¡Imposible!

De inmediato, los pájaros se elevaron de la repisa y fueron en bandada detrás del Taillow para ir a ver.

—Siempre supe que ese nuevo estaba loco —graznó el Spearow a medida que el grupo aterrizaba ante la entrada de la cámara de entrenamiento del equipo—. Siempre tuve miedo de pelear con él. Es como si no supiera la diferencia entre entrenar y tratar de matarte.

—¿Estás bromeando? Ese chico todavía piensa que está en estado salvaje —dijo el Taillow—. ¿Recuerdan lo que le hizo a Midoh? ¿Y a Spear? No puedes decirle nada sin lograr que sus plumas se alboroten. ¿Y ahora esto?

—Está loco —dijo el Pidgey—. ¿Alguna vez le han visto a los ojos? Cada vez que me mira, siempre parece como si estuviera planeando abrirme a arañazos mientras duermo. Es malvado. Y siempre está tan callado...

—Vaya, mírennos. Nos estamos alborotando por un Pidgey —dijo el Staravia—. La verdad esto es un poco triste. Él es el que debería estar asustado de nosotros.

—¿Qué le ocurrió al Maestro Karow? —dijo el Pidgey—. ¿Él está bien? No fue tan malo, ¿o sí?

—Yo presencié la cosa entera —dijo el Taillow—. Estaba ahí con el Maestro Karow, y estaba observando la lucha amistosa que estaba teniendo con Otto, el Maestro Karow ganó, listo. Consiguió planear justo sobre él, le acertó en las plumas de la cola. Otto siguió peleando como si no sabía que perdió. Y solo siguió haciéndolo. Echó al viejo al suelo, continuó atacándolo... ¡Solo no paraba! Yo estaba demasiado aterrado para ayudar, pero no pude dejar de mirar.

El grupo se estremeció colectivamente ante la descripción del Taillow.

—Vaya —dijo el Pidgey, alborotando sus plumas—. Ese chico necesita ayuda.

Precedido por un enfurecido chillido, un anciano Honchkrow medio tambaleó, medio voló desde el portal de la cámara de entrenamiento. Los pájaros se quedaron sin aliento ante la visión: al viejo cuervo le faltaba muchas plumas, y parches de piel expuesta estaban cubiertos de rasguños recientes y sangrantes, el blanco plumón bajo su negro abrigo manchado con parches de rojo...

—¡Maestro! —exclamó el Spearow—. ¡Maestro, está herido!

—Pierna rota —refunfuñó el gran cuervo—. Ese pequeño desgraciado me rompió la pierna... Y la punta de mi ala izquierda... Necesito... ver a un doctor. Consíganme una baya. Por Lugia, que alguien me consiga una baya. Por favor.

Sin titubear, el Staravia batió sus alas y se dirigió hacia el suministro médico. Los otros tres se reunieron alrededor de su mayor e intentaron asistirlo, pero él los alejó furiosamente.

—Por Lugia... ¿qué estaba intentando demostrar? —gimió el Maestro Karow, examinando sus heridas y arreglándose con cuidado unas cuantas de sus plumas dañadas.

—¿Qué le pasará a él? —preguntó curiosamente el Spearow—. ¿Piensa que deberíamos echarlo?

—Desde el primer momento en que lo vi, ¡ERK! —exclamó él, accidentalmente tocándose una llaga con su pico—. Nunca lo hubiera dejado entrar en el gremio. Ni siquiera por cuánto nos están pagando. Puedes verlo en sus ojos... no tiene sentido de autoridad, ni voluntad de obedecer, ni razón para... ¡UUURK! Por los infiernos, ¿cómo se supone que volaré a Punto Peñasco mañana así? ... Pero no... eso no me toca a mí... Syr fue el que lo dejó entrar... y por los infiernos de Moltres, él tendrá que hacer algo respecto a ese miserable pequeño demonio...

El Swellow, el Pidgey, y el Spearow estaban congelados del asombro. Nunca habían visto a su más respetado líder y entrenador tan lleno de furia, sin mencionar cubierto de lesiones. Observaron cómo simplemente brincaba y cojeaba por el pasillo, aleteando a veces para ganar distancia, pero teniendo que descansar constantemente debido a sus heridas...

Una vez que se hubo ido, un segundo pájaro descendió del salón de entrenamiento. Era pequeño y marrón, mucho más pequeño que el Honchkrow. Su abrigo de plumas estaba alborotado y perturbado, pero parecía mayormente ileso.

Sus talones y pico estaban salpicados con sangre.

El Pidgey aterrizó en el suelo y se quedó mirando a los otros tres pájaros a los ojos... primero al Spearow, luego al Swellow... los cuales le eludieron la mirada.

—¿Cuál es tu problema? —chilló el Pidgey en su cara.

—¡¿Otto, pero qué hiciste?! —gritó el Spearow—. ¿Estás demente? ¡Ese era el Maestro Karow! ¡Nuestro coordinador de equipo! ¡Él es el que dirige este lugar! No le arrancas simplemente las plumas como si fuera alguna especie de presa herida...

Otto no dijo nada. Continuó mirándolos como si ignorara completamente sus palabras. Levantó un talón para limpiarse la sangre con su lengua.

—Te van a expulsar del equipo ahora —dijo el Swellow—. Sabes eso, ¿verdad? ¿Te importa? ¿Otto?

Ignorándolos, el ensangrentado Pidgey voló por el túnel y desapareció de la vista.

—Me asusta —dijo el Pidgey.

—Ni siquiera le importa —dijo el Spearow—. Mírenlo. Probablemente solo tomará un baño, justo como siempre hace cada noche. No tiene idea de lo que acaba de ocurrir. ¿Qué está haciendo aquí, de todas formas? Todavía es salvaje. Después de todo esto, todavía es salvaje. La guardería no hizo su trabajo.

—La guardería hizo todo lo que pudo —dijo el Swellow—. Créeme. Yo pregunté. Usaron todos los trucos que conocían para civilizar a un Pokémon. Y escuché que comía cinco veces su porción de gomis. Por todo lo que eso vale, debería haber sido un Pokémon normal para ahora.

... ... ...


Aquella noche, mientras los miembros del ala descansaban en sus cámaras de anidación, parecía que todos los pájaros de la habitación tenían un ojo sobre Otto. Se corrió rápidamente la voz sobre lo que Otto le había hecho al coordinador del equipo, y pronto se volvió el tema de conversación del equipo entero incluso más que antes. Otto se posó en su cresta designada y descansó, pareciendo inconsciente del hecho de que había pedido la confianza y el respeto de todos en el equipo. Se quedó ahí mirando, observándolos a todos, como siempre hacía todas las noches, hasta que sus párpados parecían cerrarse por su propia cuenta...

Adquiriendo una inclinación extraña, otro Pidgey, uno ligeramente más pequeño y joven, se acercó a descansar en la cresta próxima a Otto.

—Oye, Otto —dijo el Pidgey cuidadosamente—. Eh... Escuché sobre lo que hiciste hoy.

Otto no respondió.

—Sé que a nadie le agradas, pero estaba pensando... ¿tal vez podríamos ser amigos? Podrías decirme qué es lo que te está molestando.

Otto ojeó brevemente al recién llegado, luego de vuelta al resto de la habitación.

—Mi nombre es Brace, si no lo recuerdas —dijo el otro Pidgey—. Estoy a tu lado en muchas de las reuniones. Mira... ¿estás bien? Tal vez es solo porque tengamos parentesco, pero me preocupo por ti.

Otto miró de nuevo hacia Brace, y luego al suelo.

—¿Por qué nunca hablas? —preguntó Brace—. ¿No te enseñaron a hablar cuando estabas en la guardería? ¿Por qué no hablas?

Otto miró a los ojos de Brace, y sorprendentemente, abrió su pico para hablar.

—Nada que decir —consiguió graznar Otto.

—Yo creo que tienes mucho que decir a tu favor —dijo Brace—. Tienes que hablar para que la gente pueda entenderte. Justo ahora, Otto, nadie te entiende. Solo has estado aquí por un par de semanas, y ya has puesto a algunos pájaros en el hospital. ¿Por qué? ¿Qué es lo que te molesta? ¡El equipo está aquí para ayudarte!

Otto pausó por un momento. Luego, abrió de nuevo su pico, no para hablar, sino en gesto de hostilidad. De igual manera, elevó sus alas por sobre su cabeza. Era un gesto con un significado muy claro y primitivo que todo pájaro conocía–Aléjate, déjame solo, o pelearé.

—¡Cielos! ¡Bien! —exclamó Brace con frustración, lanzándose al aire y alejándose volando—. Quédate solo, si eso es lo que quieres.

Brace retornó a su lugar en el otro extremo de la habitación. Le devolvió la mirada a Otto por unos momentos antes de girar su cuerpo y enfrentar la dirección contraria a él. Otto se quedó despierto por unos cuantos minutos después de eso, luego se quedó dormido cuando ya no pudo mantener los párpados abiertos.

... ... ...


Al día siguiente, cuando Otto se despertó, estuvo sorprendido de ver que el dormidero estaba completamente vacío. Había un llamado de atención cada mañana, a lo que él estaba acostumbrado, en el cual el seguía a la bandada hacia la cámara principal del equipo para la reunión diaria. Pero esta vez, al parecer, el resto de la bandada estaba de alguna manera por delante de él.

—¿Dormiste bien?

Otto brincó del susto y levantó la mirada. En la repisa justo encima de la suya estaba un masivo rapaz gris y blanco, de muchas veces su propio tamaño. La gran ave lo miraba con perforantes ojos rojos, inquietándolo un poco.

—Envié al ala a un trabajo de campo hoy —dijo el ave, bajando y aterrizando al lado de Otto—. Luego de que tumbar a mi mejor pájaro, me imaginé que se merecía un día libre.

Otto no dijo nada en respuesta, pero observó al poderoso rapaz, y se preparó para huir de un momento a otro.

—Mi nombre es Syr —dijo la gran ave—. Soy conocido como un Staraptor, y soy el líder del Equipo Alaplata, el equipo que te alimenta y te da cuartel. Y tú... tú eres el recluta del Equipo Ascuas. Cuando fuiste traído por primera vez ante mí, tenía muy grandes esperanzas de ti. Parecías lo suficientemente fuerte y capaz para volverte un buen ave. Y con tal incomparable ferocidad... En efecto, para un equipo tan legendario como el de Char, supe desde el momento en que te conocí que serías una adición perfecta para nuestro equipo, y para el suyo.

Otto ladeó la cabeza, pero no dijo nada.

—Pero —dijo el gran Staraptor—, parece como si estaba equivocado.

Sintiéndose incómodo con la proximidad del Staraptor, Otto se alejó aleteando y se posó en el costado opuesto de la habitación, todavía observando intensamente a Syr.

—Mi amigo Karow ha perdido la fe en ti —suspiró Syr, preguntándose cuánto de lo que decía tenía sentido para el pequeño pájaro—. El resto del equipo no quiere tener nada que ver contigo, o porque los asustas, o porque simplemente no les importa. Pero aún... esto no significa nada para ti, ¿o sí? Pero yo... yo no tengo intenciones de renunciar a ti. Si lo hiciera, significaría renunciar a Char y su equipo, a Scythe y su equipo, y por último a la división misma. Entonces... mientras que yo no soy usualmente el que entrena a los reclutas, me gustaría pasar algo de tiempo contigo hoy. Quiero entenderte, para así poder ayudarte. Quiero saber quién eres.

Otto empezó a arreglarse las plumas que le picaban, escuchando indiferentemente al líder del equipo mientras este continuaba hablando.

—Pero, aparentemente no quieres decirme quién eres —dijo Syr pensativamente—. Quizá no quieres que yo te entienda. Quizá no pienses que es lo suficientemente importante para tener en cuenta. Pero, como gusta decirse, las acciones dicen más que las palabras. Y si hay algo que nos has mostrado que puedes hacer, Otto, es que puedes actuar. Así que... si no me dirás quién eres, quiero que me lo muestres. Tómate tu tiempo... asegúrate de que tus plumas están todas limpias... Puedo esperar. Tenemos todo el día.

... ... ...


Y luego, tan pronto como el mediodía hubo pasado y Syr hubo alimentado a Otto con su porción diaria de gomis y semillas, llevó al pajarito a la cámara de entrenamiento.

La cámara de entrenamiento era la cámara más espaciosa de la guarida del Equipo Alaplata. El centro de la habitación alardeaba de un techo extremadamente alto y un completamente despejado espacio aéreo, un lugar perfecto para practicar complejas maniobras de vuelo. Pero el perímetro de la habitación estaba alineado con pilares, vigas transversales, vallas, tortuosos túneles a través de las paredes... obstáculos de todo tipo, representando cualquier situación complicada que un pájaro en vuelo podría enfrentar. Era una habitación usada frecuentemente por todos los miembros del equipo... con la excepción de Syr, quien no tenía el hábito de trabajar de cerca con los miembros del Equipo.

Otto y Syr estuvieron cara a cara en el centro de la habitación, Otto con una mirada vacía en el rostro.

—Yo he comandado a muchas aves para batallas en mis tiempos —dijo Syr, comenzando a pasearse alrededor de Otto—. Toda ave tiene sus fortalezas. Los Pidgeot tienen las alas más fuertes de cualquier ave. Los Fearow se jactan de los talones y pico más fuertes y mortales. Los Staraptor como yo son conocidos por su excelente sentido de la vista, y su eterna perseverancia a través del esfuerzo y el sufrimiento. Los Swellow tienen el cuerpo más ligero de cualquier ave evolucionada, y por consiguiente son usualmente los más rápidos y ágiles. Los Honchkrow son débiles en varias áreas, pero poseen la capacidad de comandar poder oscuro de forma ofensiva, así como poder psíquico, y pueden aprender una gama entera de ataques especializados, algo que otros pájaros solo podrían soñar...

Syr trazó círculos cerrados alrededor de Otto, inspeccionando cuidadosamente su forma.

—Pero tú eres diferente, como veo —dijo Syr—. Tus alas están recortadas... son pequeñas para tu tamaño. Tienes dificultades para volar distancias largas. Y tienes los talones y el pico de un Pidgeotto. La naturaleza te ha dotado con una gran fuerza ofensiva... más probablemente algo que tú has aprendido a abusar.

Completando su círculo final, Syr se detuvo directamente frente a Otto una vez más. A meros centímetros de distancia, lo miró a los ojos.

—Y... tú eres un salvaje —dijo Syr en una voz más profunda—. Lo salvaje te ha criado y entrenado. Eso es todo lo que has conocido. Todavía no entiendes por qué estás aquí, a pesar de que viniste aquí por elección propia. Tus instintos y hábitos te sirven bien, en mayor parte, así que no ves necesidad de cambiarlos... como ves, yo también era un salvaje. En algunas formas que a veces considero... todavía lo soy.

La expresión de Otto cambió, como si algo de lo que dijo Syr lo hubiera tocado en un nivel más profundo de lo normal. Parecía cautivado por la amenazante presencia del Staraptor.

—Para entenderte, entonces, debo hablar en el único lenguaje que en verdad entiendes... ¡el lenguaje de los salvajes!

Syr abrió sus poderosas alas y separó su pico, señalando que deseaba un duelo...

Otto reaccionó instantáneamente, lanzándose casi directamente hacia arriba y luego en picado hacia su oponente en un ángulo inesperado. Syr asumió que el ataque fallaría teniendo en cuenta su propio impulso para elevarse en el aire, pero para su sorpresa, acertó... Syr presenció que un destello de color rojo reemplazaba su visión, seguido por un agudo dolor a través de su frente.

—Aah, un bien ejecutado picado en gancho —proclamó Syr mientras aleteaba para recuperarse del primer golpe—. Pero soy un pájaro viejo. Estabas listo antes de lo que esperaba. Pero ahora que yo estoy listo, ¿cómo continuarás?

Después de esperar pacientemente a que su instructor terminara de hablar, Otto lo rodeó para un segundo ataque. Percibiendo una apertura, se precipitó bajo y zigzagueó para descolocar las expectativas de su oponente antes de lanzarse a gran velocidad directo al bajo vientre del rapaz. Syr lo eludió, pero Otto predijo el movimiento y viró diestramente hacia él, hundió sus pequeños talones en el pecho del rapaz y los rastrilló hacia adelante antes de soltarse y escapar.

Syr gruñó. El ataque había conectado con plumas, y no fue más allá.

No aprenderé nada si simplemente recibo daño, se dijo Syr. Lo que necesito hacer es ver cómo reacciona a la derrota. Ahí será cuando su verdadero carácter saldrá a la superficie.

Syr se impulsó con rapidez, tomando la ofensiva. Pero Otto era pequeño y rápido, precipitándose en rápidos círculos justo fuera del rango de su ataque. Se concentró, dejando que su instinto cazador detectara un sutil patrón en los movimientos de su atacante, y encontró uno. Sin dudar, se ladeó y se lanzó a un pronunciado picado para ganar distancia extra... mandando a Otto tambaleándose a través del aire por un golpe en su ala. Otto chilló en protesta.

Sorpresivamente, en el curso de solo unos momentos, Otto se había recuperado y estaba nuevamente en persecución de su objetivo, rodeándolo y esperando que una vulnerabilidad se presentase. Notando cómo el mismo patrón venía, Syr se ladeó y se lanzó justo como lo hizo antes...

Pero para su conmoción, sintió un puntiagudo pico golpeándolo en el pecho. El dolor relampagueó ante sus ojos otra vez, y se encontró cayendo hacia atrás hacia el suelo más lejos abajo.

Aprende, se dio cuenta Syr.

Otto se precipitó con velocidad, sus puntiagudos talones apuntando directamente al cuello de Syr. Syr giró y corrigió su posición, esquivando con rapidez el inminente ataque. Pero luego, pensó rápidamente y giró de nuevo, acertándole a Otto en el ala y lanzándolo fuera de curso, frustrando su intento de cambiar objetivos a último momento.

¡Pero también yo!, se dijo Syr.

Otto se alejó velozmente, pero Syr siguió su figura rápidamente e imitó su trayectoria. Impulsándose cada vez más rápido, cortando el aire con sus alas justo a la perfección para preservar su velocidad, ganó distancia al ágil pajarito. A medida que se acercaba, Otto empezó a intentar sacarlo de encima con virajes y pausas inesperados en el camino de su vuelo... ninguno de los cuales tuvo mucho efecto. Syr le siguió de cerca, preparándose para capturarlo en sus talones delanteros y detenerlo.

... Pero Otto estaba lejos de estar acabado. Se escapó al otro extremo de la habitación, zambulléndose detrás de la cubierta de los pilares, pasando por sobre y bajo varias vigas horizontales y otros obstáculos que colgaban en el aire. Syr, siendo un pájaro más grande, tuvo que volar mucho más cuidadosamente; perdió terreno ante su objetivo quien desapareció en el laberinto de obstrucciones poco después.

—Astuto —llamó Syr, alejándose del obstruido espacio aéreo—. Pero no lograrás nada si solo te escondes de mí. ¡Tienes que luchar!

Syr voló perezosamente en un pequeño círculo, aguardando a que Otto reemergiera, esperando que su predecible patrón de vuelo lo tentara. Efectivamente, Otto salió disparado del laberinto, pero Syr estaba listo. Se posicionó en el aire y aleteó sus alas con fuerza, creando una potente corriente de aire que engulló al pequeño Pidgey antes de que tuviera una oportunidad de cerrar la distancia para un ataque, enviándolo dando vueltas hacia atrás hasta un pilar de piedra. Tan pronto como el viento se calmó, Otto se sacudió y se retiró una vez más a la cubierta del laberinto.

Tiene una ventaja ahí dentro, se dijo Syr. Puede ganarme en maniobras. Pero yo puedo durar más que él.

Así, Syr tomó la decisión de entrar al laberinto y darle caza. Tan pronto como vio un destello marrón entre pilares con el rabillo del ojo, hizo un cálculo rápido de la posición futura de su oponente, y se propulsó.

Lo que resultó fue una persecución muy larga y fatigosa. Con tantas esquinas que doblar y colisiones que evitar, Otto no tenía una ventaja particular de volar de una manera impredecible. Ocasionalmente tomaba un giro inesperado, pero Syr mantenía un ojo vigilante en las plumas de la cola del Pidgey y eventualmente comenzó a suponer cómo actuaría en las circunstancias más dadas. Por lo tanto, cerró la distancia lenta pero progresivamente...

Mientras hacían una vuelta completa al perímetro de la sala de entrenamiento, Otto empezó a bajar la velocidad. Syr sabía, con sus alas más pequeñas de lo normal, que estaban empezando a arderle, mientras que él podría volar fácilmente por otras varias horas sin tener que descansar. Así que continuó la persecución, notando cómo el Pidgey usaba casi el mismo camino a través de los escombros aéreos que usó la primera vez...

Ahora... se dijo Syr, es tiempo de que esto termine, para poder proceder con las lecciones de Otto. Es tiempo de que él acepte la derrota.

A medida que Syr volaba, hizo contacto con una corriente de energía interna que al parecer fluía de su rápido pulso.

Era su técnica favorecida, una que había aprendido mientras era salvaje y la llevó consigo por toda su vida. No sabía cómo funcionaba, exactamente; solo sabía que tenía que cargarla, causando que su cuerpo se consumiera en un aura de rojez parecida a una flama... y cuando estaba lista, todo lo que necesitaría sería un tiro limpio al objetivo... la energía lo impulsaría hacia adelante y haría el resto.

En la segunda vuelta, sabía justo en dónde estaría la ventana de su oportunidad. Otto optaría por el largo y curvado túnel... y si pudiera maniobrar correctamente, podría usarlo a su favor...

No pareciendo darse cuenta de que el predador que lo perseguía ahora se asemejaba a una ardiente bola de fuego, Otto se precipitó entre dos pilares y se ladeó hacia una difícil derecha, disparándose hacia el túnel justo como Syr había predicho.

En eso fue cuando Syr desató su energía. Su brillante aura de energía se volvió azul, impulsándolo hacia adelante a través del túnel con increíble velocidad, mucho más rápido de lo que era capaz de volar normalmente... Y yendo de izquierda, derecha, una difícil izquierda, y una complicada subida, se canalizó a través del túnel a la perfección, ganando toda la distancia que necesitaba para el ahora indefenso Pidgey...

Y luego, justo cuando Otto estaba a punto de escapar del túnel...

WHAM.

El cargado campo de energía de Syr se rompió cuando se estrelló de pico en un pilar inconvenientemente colocado. Otto se alejó volando.

Un momento pasó antes de que Syr encontrara que podía pensar con claridad nuevamente, con el brutal dolor de la concusión extendiéndose por su cabeza con cada latido del corazón. Descendió perezosamente al suelo, en donde se quedó a esperar que el mundo a su alrededor tuviera sentido.

Tan cerca, se dijo Syr. Pero logró ganarme con sus maniobras en el último momento... Uug... un buen luchador, este chico... Uug... estoy demasiado viejo para esto...

—¡Errrrrrrrk! —gimió Syr del dolor, balanceándose en un talón cuando se dio cuenta de que estaba a punto de colapsar en el suelo.

Lo que ocurrió después fue algo que nunca hubiera visto venir.

A medida que su visión volvía a enfocarse, captó la visión de Otto acercándose con velocidad. Por supuesto, el pequeño pájaro pelearía en un frenesí de locura hasta la muerte, o cercana a ella, justo como había hecho con Karow. Pero de alguna forma, esa no era la parte que lo molestaba.

El cuerpo de Otto estaba engullido en rojas llamas.

—No —articuló Syr—. No. Eso no es posible. ¿Cómo puede eso... ser posible?

La roja flama estalló, y el cuerpo de Otto estuvo de repente rodeado en un campo de energía parecida al hielo.

Syr no intentó esquivarlo. No le vio el sentido.

Tan pronto como el ataque golpeó, la realidad se volvió un borrón para Syr, y la siguiente cosa que supo fue que estaba yaciendo en algún lugar... no tenía idea de dónde... tumbado por el suelo de la cámara de entrenamiento.

SLASH.

Fui derrotado por un Pidgey... Estoy demasiado viejo... Estoy...

SLASH.

Mientras el conocimiento de Syr finalmente comenzó a retornar, se dio cuenta con horror que Otto todavía no había terminado. El pequeño ave se cernía justo sobre su figura caída, continuamente atacándolo... Una y otra vez, Otto rastrilló sus talones a través de la estropeada forma del Staraptor, cada vez arrancando más carne y plumas...

—¡IIIIIIIIIIIIIIKI! —chilló Otto triunfante.

—Otto... detente —suplicó Syr.

SLASH.

Otto no parecía escuchar. Descendió nuevamente, dejando un corte en el muslo de Syr.

—¡OTTO! —exclamó Syr—. ¡Es suficiente! ¡Déjame ir!

SLASH.

Syr estaba más allá del dolor. Pero tal situación, él sabía, era la mayor fortaleza de su especie; podía soportar el dolor y el abuso mucho más que lo que la mayoría de las otras especies de Pokémon podría manejar... así que continuó suplicando...

—Otto... —imploró Syr de nuevo—. Si no te detienes... creo... que... te... arrepentirás...

SLASH.

Bien, dijo Syr. No te detengas. Si esa es tu elección...

De la nada, la entera cámara de entrenamiento fue inundada con una brillante luz blanca. Otto se encontró siendo lanzado hacia atrás por una fuerza inimaginable e incomprensible; una fuerza con la que nunca se había enfrentado en su vida.

CRASH.

La fuerza del Hiperrayo de Syr cortó el aire, echando abajo al menos dos de los pilares de piedra en al extremo opuesto de la habitación que colapsaron en el suelo con un poderoso impacto. Otto cayó del aire y golpeó el suelo, completamente agotado.

... ... ...


Un minuto más tarde, Syr se levantó del suelo. Inspeccionándose, encontró que sus heridas eran, al contrario de lo que había creído en el calor de la batalla, relativamente leves. Tan pronto como su pulso aminoró y fue capaz de pensar con claridad, encontró que era todavía más bien fuerte y capaz de sostenerse. No era tan malo como lo que pasó con Karow, quien se había acercado a él con partes de su cuerpo prácticamente colgando de hilos.

Otto era otra historia.

Syr cruzó la habitación a pie, aproximándose al lugar en donde el Pidgey estaba yaciendo en el suelo como un pequeño bulto de plumas. Todavía estaba despierto, sorprendentemente, pero no tenía la voluntad para moverse. Estaba acabado.

—Entonces —dijo Syr—. ¿Era esto lo que estabas buscando todo este tiempo? ¿Querías perder en una batalla justa, en lugar de una con absurdas carreras o reglas sobre tocar plumas traseras para ganar? Ahí. Lo conseguiste. Has perdido, limpiamente.

Syr se acercó con otro paso. Otto chilló de dolor, observando cada uno de sus movimientos.

—Yo entiendo la manera en que tu mente trabaja —dijo Syr—. De una forma, siempre lo hice. Eres salvaje, y es todo lo que conoces. No eres estúpido. No, al contrario, eres inteligente. Quizá demasiado inteligente. Especialmente después de escuchar sobre las montañas de gomis que consumiste en el centro, no puedo atreverme a creer que eres un pájaro estúpido. No... de hecho... creo que eres un genio.

Syr se acercó incluso más, doblándose para enfrentar en la encogida y adolorida cara de Otto sus ojos.

—Cuando era un pichón, como tú —dijo Syr—, me llevaron de mi casa en lo salvaje y me trajeron aquí, y me entrenaron para ser un ave civilizada. Pero mientras me entrenaban, no podía soportarlo. Pensaba que todo era una mentira. Eso era todo lo que veía. Una mentira. Una terrible y compleja mentira para encubrir las reglas de lo salvaje, las reglas por las que había vivido hasta entonces. Por un largo tiempo, vi a través de la mentira... Ha pasado tanto, pero llegó un punto en el cual empecé a aceptar la mentira como verdad, y no recuerdo por qué...

Syr levantó su talón derecho y lo colocó gentilmente en el pecho de Otto.

—Y tú, en toda tu pequeña genialidad... —gruñó con fuerza—, tú ves a través de la mentira. Te rehúsas a aceptarla. Así que continúas viviendo por las reglas de lo salvaje. Las reglas del orgullo. Las reglas de la supervivencia. Todavía no te hemos dado una razón para que te importe. Bueno... ahora es el momento, pequeño Otto. Ahora, es momento de que elijas: ¿qué es la mentira, y qué es real?

Syr forzó brutalmente su talón sobre el estómago de Otto hasta que perforó su carne.

—¡KIIIIIIIIIIII! —chilló Otto en agonía.

—Si deseas vivir por las reglas de lo salvaje, entonces yo también lo haré —proclamó Syr—. Si deseas derribar a un aliado caído porque ha lastimado tu sensible orgullo, entonces yo también lo haré.

—¡KIIIIIIIIYAAAAAAAA! —chilló Otto de nuevo mientras Syr llevaba su peso hacia sus piernas inferiores.

—Si deseas creer que el vencedor hace las reglas, y la víctima sufre por ellas, que así sea —gritó más fuerte Syr—. Yo soy salvaje, justo como tú. Puedo vivir por esas reglas. ¿Pero qué dices ahora, pajarito? ¿Cómo te parece cuando yo soy el vencedor, y tú eres la víctima?

—¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

Agregando varias heridas frescas al cuerpo de Otto, Syr simplemente se alejó. Otto se retorció en el suelo.

Después de un segundo, Otto casi parecía sorprendido por el hecho de que Syr no continuaba infringiéndole daño. En lugar de eso, simplemente miraba al incapacitado pequeño Pidgey, como si esperara que hiciera un movimiento...

—¿Bien? —preguntó Syr con calma—. ¿Tienes algo que decir?

Otto no respondió.

—Bien —dijo Syr—. En ese caso...

Syr elevó un ala al aire, como si llamara a una presencia oculta. Inmediatamente, otra ave, una figura grande y de plumas negras, se acercó y aterrizó al lado de Otto. Era Karrow.

—Una vez viviste en lo salvaje —dijo Syr—. Pero ya no más. Ahora, vives en lo civilizado. Y en lo civilizado, los pájaros de una bandada están ahí para ayudarse mutuamente. Te enseñamos a pelear, no para que puedas preservar tu orgullo, sino porque es necesario para que la bandada sobreviva. Tus aliados son uno contigo. Tu fuerza es de ellos, y su fuerza es tuya. Su orgullo también es tuyo.

Otto se encogió cuando Karow posicionó su talón directo sobre su cara, pero no vino más daño. En lugar de eso, un pequeño objeto cayó de su asimiento... una baya aranja.

—Ves —dijo Syr—, cómo aquel que has lastimado ayer te ha perdonado, y no desea venganza. En lugar de eso, él desea que seas más fuerte. Y ves cómo me has dañado también a mí, pero yo... yo deseo lo mismo.

Otto parecía desconcertado. Miró a la baya aranja, luego a Karow, luego de vuelta a la baya...

—¿Piensas que significará algo para él? —preguntó Karow con escepticismo.

—Sí —dijo Syr—. Él aprende.

Otto picoteó la baya y la recogió con su pico. Incapaz de encajarla en su boca, sacó un bocado y dejó caer el resto en el suelo.

—Ahora, Otto —dijo Syr—, lo que te ofrezco es un lugar entre mi bandada. Un lugar en donde no vivimos por las reglas de lo salvaje, sino por la fuerza de la fraternidad. Debes aceptar nuestras reglas si deseas vivir aquí. Después de todo, no fuiste puesto aquí en contra a tu voluntad. Viniste aquí por tu propia decisión, y es una decisión que no puedes simplemente cambiar. Así que, únete a nuestra bandada. Ayúdanos, y te ayudaremos. Vuela con nosotros, y nos aseguraremos de que algún día, podrás ser conocido por ser un buen ave. ¿Entiendes?

—Sí —respondió Otto.

—Bien, entonces —dijo Syr—. Si lo deseas, mi bandada te enseñará las artes aviarias. ¿Quieres que te enseñemos? ¿Quieres que te ayudemos?

—Enséñenme —replicó Otto—. Ayúdenme.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#80
Te odio completamente por lo bien que escribes y al mismo tiempo pido perdón por todo lo que no he comentado. Si no te molesta solo voy a poder comentar este cap. porque debo releer los otros y se me aria muy tedioso.

Staraptor con Hiper Beam de done lo saco...
El ataque era Ave Brava no, porque nunca lo dice. Otto lo aprendió ,esto parece Digimon World 1 si entiendes claro. El razonamiento del autor sobre lo salvaje y tu capacidad de adaptarlo al español es grandiosa. Odio tanto el que no puedan evolucionar me siento identificado y a la vez triste.
Tengo preguntas por mi cabeza
¿Otto ira a ver a Dialga con Char?¿Char tendrá que pedirle permiso a Dialga y a Palkia para evolucionar?¿Saura abandonara por fin su odio hacia la evolución?¿Se revelara la identidad del maestro algún día?¿Char podrá volver a ser humano?¿Humanos aparecerán en la serie?
Averigüen esto y mucho más en el siguiente capitulo de "Pokemon Mundo Misterioso: Resistencia Platead"