Kasper:
Hola de nuevo, Kasper
.
La verdad, cuando dije que "no se compara a lo que pasa después", no me refería a ese capítulo, sino a los siguientes, especialmente uno de los finales :O -spoiler alert (?)-
A mi me impresionó bastante todo lo que logró sobrevivir Char xD. Imagínate, lo aplastó un GRAVELER.
Es extraño, sí, pero como que no podían agregar cosas humanas como las pociones, entonces pusieron a la baya aranja como salvavidas.
Justamente porque se ponía más difícil no me alegraba tanto de ver la estatua de Kanghaskan... Pero era un aliviopoder guardar la partida al menos.
Uuf... El Equipo X (incluso si leíste los capítulos originales que van por el 70) son muy misteriosos. Te puedo jurar que todavía no se sabe qué es lo que planean. Aunque yo tengo unas cuantas teorías xD.
Bien, aquí traigo como termina la misión. Puedes esperar que suba el siguiente capítulo el próximo domingo, 1 de diciembre.
Gracias por seguir leyendo ^^
Hola de nuevo, Kasper
.La verdad, cuando dije que "no se compara a lo que pasa después", no me refería a ese capítulo, sino a los siguientes, especialmente uno de los finales :O -spoiler alert (?)-
A mi me impresionó bastante todo lo que logró sobrevivir Char xD. Imagínate, lo aplastó un GRAVELER.
Es extraño, sí, pero como que no podían agregar cosas humanas como las pociones, entonces pusieron a la baya aranja como salvavidas.
Justamente porque se ponía más difícil no me alegraba tanto de ver la estatua de Kanghaskan... Pero era un aliviopoder guardar la partida al menos.
Uuf... El Equipo X (incluso si leíste los capítulos originales que van por el 70) son muy misteriosos. Te puedo jurar que todavía no se sabe qué es lo que planean. Aunque yo tengo unas cuantas teorías xD.
Bien, aquí traigo como termina la misión. Puedes esperar que suba el siguiente capítulo el próximo domingo, 1 de diciembre.
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Demian:
Tal vez estoy utilizando un sustantivo como adjetivo, pero a mí me pareció era que "aquel" funcionaba como sustantivo, y "misterioso" era su adjetivo calificativo en este caso. ¿Encima de ti en ortografía? ¿Qué te hizo llegar a esa conclusión? xD.
Zubats, Zubats everywhere (?).
Esa fue una de mis escenas favoritas, la del rayo confuso... Este autor es una fuente interminable de cosas increíbles (?).
Hmm, eso tal vez se aplicaría a los juegos de Pokémon principales, en donde no se puede tener más de un estado de una vez. Pero creo que en Mundo Misterioso los estados se sumaban, o sea que podías estar envenenado, paralizado, quemado, congelado y confundido a la vez xD. Creo que era así.
La verdad dijo que puede paralizar a Pokémon de Roca, tales como Onix o Rhyhorn; pero si tienen como segundo tipo el de Tierra, creo que ya no puede hacerlo (Graveler, Geodude).
Tengo que aclarar algo xD. Como yo nunca he visto que los nombres de las especies de los Pokémon se pluralicen en los juegos, supongo que cuando hablo de varios de la misma especie, sigo poniendo el nombre sin la "s" que denota plural. Por ejemplo, pongo "había varios Geodude", en lugar de "había varios Geodudes". No hay una razón específica para esto... Lo mismo con la palabra "Pokémon": pongo "los Pokémon salvajes" en lugar de "los Pokémons salvajes". Por eso, cuando puse "¡No podemos pelear contra Steelix!" quise decir que había varios Steelixes ahí abajo. Y creo que eso le da otro giro a las cosas xD.
Bien, si dije que el capítulo anterior era el más largo hasta ahora, este capítulo tiene 9.000 palabras O__O. Planeo postear el siguiente el próximo domingo, 1 de diciembre (si quieres ver el nombre del capítulo, lo puse en el índice).
Gracias por seguir leyendo ^^
Tal vez estoy utilizando un sustantivo como adjetivo, pero a mí me pareció era que "aquel" funcionaba como sustantivo, y "misterioso" era su adjetivo calificativo en este caso. ¿Encima de ti en ortografía? ¿Qué te hizo llegar a esa conclusión? xD.
Zubats, Zubats everywhere (?).
Esa fue una de mis escenas favoritas, la del rayo confuso... Este autor es una fuente interminable de cosas increíbles (?).
Hmm, eso tal vez se aplicaría a los juegos de Pokémon principales, en donde no se puede tener más de un estado de una vez. Pero creo que en Mundo Misterioso los estados se sumaban, o sea que podías estar envenenado, paralizado, quemado, congelado y confundido a la vez xD. Creo que era así.
La verdad dijo que puede paralizar a Pokémon de Roca, tales como Onix o Rhyhorn; pero si tienen como segundo tipo el de Tierra, creo que ya no puede hacerlo (Graveler, Geodude).
Tengo que aclarar algo xD. Como yo nunca he visto que los nombres de las especies de los Pokémon se pluralicen en los juegos, supongo que cuando hablo de varios de la misma especie, sigo poniendo el nombre sin la "s" que denota plural. Por ejemplo, pongo "había varios Geodude", en lugar de "había varios Geodudes". No hay una razón específica para esto... Lo mismo con la palabra "Pokémon": pongo "los Pokémon salvajes" en lugar de "los Pokémons salvajes". Por eso, cuando puse "¡No podemos pelear contra Steelix!" quise decir que había varios Steelixes ahí abajo. Y creo que eso le da otro giro a las cosas xD.
Bien, si dije que el capítulo anterior era el más largo hasta ahora, este capítulo tiene 9.000 palabras O__O. Planeo postear el siguiente el próximo domingo, 1 de diciembre (si quieres ver el nombre del capítulo, lo puse en el índice).
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Nota del traductor:
Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.
Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.
Como la revisión del autor original es menos consistente de lo esperado, empezaré a publicar las versiones aún no revisadas de los capítulos para poder avanzar la historia.
Cuando el autor haga la respectiva revisión, le haré los cambios al capítulo y retiraré esta nota. Pero por ahora estará aquí la versión vieja del capítulo. Los cambios se limitan a algunos errores de tipeo y a agregar algunas descripciones o sacar otras, es decir, la escencia de la historia sigue ahí.
27. Capítulo 24: Derrota Victoriosa
Spoiler
Capítulo 24
Fisura Hierro P-8
Con su periodo de descanso siendo interrumpido, el equipo empezó a sentirse un poco cansado y hambriento mientras continuaban por las catacumbas. Los Pokémon hostiles se estaban volviendo ridículamente numerosos, y había siempre más esperándoles a la vuelta de cada esquina...
Y luego los Aron empezaron a aparecer, y supieron que las cosas no se iban a poner más fáciles. Los pequeños roedores blindados eran una gran molestia de la que defenderse; atacaban al estilo todo o nada con cabezazos y saltos, usando sus acerados cuerpos como armas contundentes para atacar ferozmente al equipo. Lo que hacía que fueran más difíciles de pelear que los Rattata, sin embargo, era que sus armaduras de acero parecían hacerles insensibles a cualquier daño.
Char se encontró a sí mismo en punto muerto con un Aron. Lo había desafiado en una batalla, pero pronto encontró que era un rival muy difícil de vencer. Luego de una dolorosa riña que le dejó con algunos moretones, se retiró para recuperar el aliento y para descifrar qué haría como siguiente movimiento.
“Los ataques físicos no le hacen nada”, se recordó a sí mismo Char. “Solo mi fuego parece hacerle algo de daño. ¡Tengo que mantenerme a distancia e intentar quemarlo!”
Aunque la criatura era lenta y fácil de dejar atrás, Char no quería ser perseguido a lugares que no estaba mirando. Sabía que podía tropezarse en alguna inconsistencia en el suelo en cualquier momento, o posiblemente aporrearse la cabeza con una protuberancia metálica que había sido limada hasta ser una cuchilla por los Aron.
—Bien, este está fuera —reportó Ray desde el otro lado de la habitación luego de haber noqueado a un segundo Aron—. ¿Necesitas algo de ayuda?
Char no respondió. No, no quería ayuda. Quería tener a este completamente para él solo. Sus instintos insistían. Había sido una carga por casi el viaje entero, y quería demostrar su fuerza solo una vez...
Char lanzó ascuas a la pequeña criatura, asegurándose de extender su ataque a lo ancho para hacerlo más difícil de esquivar. Pero no pudo contenerse, y su ataque se tornó en un lanzallamas en toda regla. El pasadizo de la cueva se llenó de luz mientras el fuego de Char estallaba por el aire, las flamas enturbiándose y ondeándose contra las rocas...
Cuando Char pausó para respirar, el Aron todavía estaba de pie, una negra marca de quemadura grabada en la roca bajo sus pies y a través de las paredes cercanas. La cosa parpadeó como para quitarse el humo de sus ojos, y luchó para mantenerse de pie...
Pero luego, con un bramido de furia, se abalanzó hacia adelante nuevamente. Char retrocedió ante la visión de verlo venir, habiendo creído que de seguro habría sido debilitado por el ataque. Antes de que pudiera hacer algo, el Aron saltó y atropelló a Char de cabeza, derribándolo y mandándolos a ambos deslizándose por el suelo. Char intentó sacarse la cosa de encima, pero era increíblemente pesada, y luchaba ferozmente para mantenerse enganchada. Char retrocedía cada vez que la pequeña boca dentada bajo el casco de la criatura arremetía contra su pecho, esquivándola por milímetros.
Incapaz de liberarse, y empezando a entrar en pánico, Char sintió que sus instintos le decían que hiciera algo que nunca había hecho antes. Devolvió los ataques del Aron, arremetiendo con sus propias fauces y mordiendo su pata delantera. El poderoso sabor a acero llenó su boca, pero mordió lo más fuerte que pudo... y se dio cuenta de que no eran sus dientes lo peligroso, sino el calor interno de su cuerpo. El Aron gritó con repentina agonía, su pierna quemándose a una temperatura para la que su cuerpo jamás fue hecho. Mientras Char mantenía sus dientes apretados, creyó que incluso podía sentir la armadura de acero de la criatura empezando a licuarse y volverse maleable entre sus fauces...
Después de varios segundos de tener al Aron como rehén, se agitó y luchó y golpeó a Char en la cabeza, escapándose de su agarre. Char estuvo asombrado cuando vio el resultado: ¡la pata del Aron estaba al rojo vivo! Pero aún no estaba fuera de combate. Mientras Char se ponía de pie una vez más, el Aron saltó de nuevo y le entregó un poderoso cabezazo al pecho, evitando que recuperara el equilibrio y enviándolo a toda velocidad de cara contra una fisura llena de grava cercana. Él rugió ante la repentina conmoción de tener docenas de rocas cubriendo y colisionando con su cara, y sintió su nivel de energía empezar a caer de nuevo.
“No, yo no seré derrotado por una pequeña rata, incluso cuando sí está cubierta de acero”, se dijo Char. “¡Tengo que derrotarla! No me importa cómo...”
Fue en eso cuando Char tuvo una idea. Era una idea absurda y solapada, pero era algo que Scythe había sugerido en una misión pasada, y había funcionado sorprendentemente bien para repeler a un pequeño enjambre de Ninjask que se había movido tan cegadoramente rápido que eran prácticamente inmunes a la mayoría de los ataques convencionales.
-¡Ping!-
El Aron se estremeció cuando un pequeño trozo de grava colisionó con su placa frontal. Parpadeó de la confusión, como preguntándose qué había ocurrido.
-¡Ping! ¡Clang!-
Más rocas vinieron volando a la criatura. Parpadeó y miró a Char con repentina incertidumbre, como si le preguntara “¿Qué crees que haces? ¡Eso no es justo!”.
Char sonrió a medida que recogía otro gran pedazo de grava de la pila en la que yacía, apuntándolo y lanzándolo directo al enemigo.
-Clang-
La roca golpeó al Aron entre los ojos, confundiéndolo. No tuvo mucho tiempo para recuperarse antes de que otra viniera, rebotando con el extremo de su placa frontal. Mientras Char se inclinaba y arrojaba rocas a la cosa, vio que su resolución, sorprendentemente, empezaba a flaquear. Pensó por un momento qué hacer...
Finalmente, decidió que no iba a ser superada por algunas miserables piedras, así que decidió continuar atacando. Pero cuando intentó otra arremetida...
-¡Schink!-
Char jadeó, sin siquiera darse cuenta de lo que había pasado. El Aron tuvo de repente una cuchilla bastante grande alojada profundamente en uno de los puntos negros de su armadura. En su lucha por encontrar rocas para lanzar, había recogido una formación metálica filosa que se había caído de la pared y la había lanzado. El Aron cedió el control de sí mismo, cayendo hacia adelante a causa de su ímpetu y retorciéndose mientras se desplomaba en el suelo. Había sido derrotado.
—Auch —susurró Char a sí mismo mientras contemplaba la visión.
Saura estuvo ahí en un segundo para ayudarlo a salir de la pila de grava y felicitarlo por su victoria, aunque intentó no prestar demasiada atención a la espantosa y potencialmente fatal herida que había puesto fin a la batalla. Ray, por otro lado, no podía sacarle los ojos de encima.
—¡Eso fue completamente genial! —vitoreó Ray—. ¡Vaya! ¡Nunca hubiera pensado que tirar rocas a Pokémon de roca sería tan efectivo! Y, vaya, ¿qué es esa cosa? ¿Un cuchillo? ¡Eso se ve letal!
—Bien, lo lograste —dijo Saura cálidamente—. Lo derrotaste tú solo. ¿Te sientes orgulloso?
—Puedes apostarlo —dijo Char con una sonrisa—. Pero deberíamos continuar avanzando. Si alguna de estas cosas vuelve a aparecer, esto se hará viejo muy rápido.
—Oigan, esperen —dijo Ray de repente—. Miren. Miren en las rocas. Creo que hay más de esos clavos. ¿Creen que deberíamos llevarnos algunos? Parece que serían buenas armas en caso de apuro.
Era una buena idea. El equipo escarbó en la pila de rocas, buscando los delgados remanentes de metal que habían sido limados y se habían desprendido de las paredes. Consiguieron encontrar cuatro clavos plata para empacarlos en la bolsa antes de que dos Aron más aparecieran y los obligaran a huir.
—De acuerdo, nueva regla —dijo Char mientras corrían aprisa por los corredores—. No más peleas, a menos que algo nos bloquee el camino. Tenemos que tomar cualquier oportunidad para correr. Estoy empezando a pensar que este lugar está un poquito sobre nosotros. No podemos estar gastando energía y suministros hasta que sencillamente no tengamos opción.
—Siempre y cuando no dejemos pasar lugares para buscar solo porque estamos corriendo —le recordó Saura—. Ese Furret podría estar en cualquier lugar.
—Sí. Nuestra misión podría acabar en cualquier momento ahora —dijo Ray—. Digo, ¿cuáles son las probabilidades de que el Furret está todo el camino hasta el último piso?
Fisura Hierro P-11
Unos cuantos pisos más tarde, estuvo claro que el equipo estaba alcanzando su límite.
Sus continuos esfuerzos casi habían agotado la bolsa. Dos de los clavos plata fueron usados en un intento de escape de un encuentro con un Rhyhorn, y las Semillas Sueño fueron usadas para inhabilitar a unos Graveler. En el piso 10, fue el final para las Semillas Susto y las Semillas Bomba también...
Una vez, el grupo finalmente tuvo éxito en noquear a un Graveler. Tomó dos energibolas completamente cargadas de Saura, pero funcionó; el segundo ataque hizo volar una gran porción de la cabeza de la rocosa criatura, causando que alguna especie de sangre negra manara y drenando el deseo de la cosa de seguir peleando. Fue una victoria efímera ya que otro se presentó poco después, pero una victoria en todo caso, y le dio a Char una punzada de confianza saber que el equipo podía derrotar a uno con su propio poder.
Char se estaba poniendo exhausto. Las oportunidades de tomar una pausa se estaban volviendo demasiado escasas, e incontables batallas inevitables le dejaron cubierto de rasguños y moretones. Char no se atrevía a curarse con la baya aranja, ya que solo sobraban tres de esas en la bolsa, y no las iba a usar hasta que fuera absolutamente necesario. En cuanto a la comida, solo una manzana y una bolsa de fruta restaban, y Saura hizo que todos prometieran no comer un bocado hasta el decimotercer piso. ¡Y eso que tenían comida suficiente para dos días!
En efecto, mientras emprendían su viaje hasta los niveles más profundos de la mazmorra, Char supo que solo había un pensamiento en la mente de todos:
“¿Cuánto más podremos seguir con esto?”
Desafortunadamente, estaban a punto de encontrar la respuesta.
Entre correr de los Onix, arrojar fuego a los Golbat, y llamar al Furret, Char se aseguró de mantener abiertos los ojos por objetos yaciendo alrededor del piso de la cueva. La Evadesfera que recuperó antes no fue la única cosa que encontró. También avistó dos más, una que se identificó a sí misma como una “Lanzosfera”, y otra como una “Letalosfera”. Ambas fueron metidas con alegría en la bolsa a la vista. Si es que iban a completar la misión, se imaginó, podían usar cualquier suministro que pudieran encontrar.
Por eso, cuando Char vio otro destello con el rabillo del ojo, su corazón dio un vuelco. Yaciendo en el suelo en una habitación adyacente no había una, ¡sino dos esferas! Estaban en el centro de la vacía habitación, libres para ser tomadas. Char siempre se llenaba de alegría cuando veía las pequeñas orbes azules; parecía que no había límite en las útiles cosas que podían hacer. Secretamente, estaba esperando encontrar una que pudiera curar su hambre, o sanar sus rasguños y arañazos, o incluso hacerle volar... ¡o cualquier cosa, la verdad, para hacer esta exploración de mazmorra más soportable!
—¡Genial! —exclamó Char con felicidad, corriendo directo hacia ellas—. ¡Más esferas! ¡Ray, ven aquí! ¡Mira estas!
—¡Vaya, Char! ¡En serio debes tener un ojo para estas cosas, o algo! —dijo Ray con sorpresa, yendo aprisa con la bolsa—. ¡Veamos qué hacen!
Char empuñó la primera con entusiasmo, demandándole identificación. Cuando vino, estuvo sorprendido de que la voz telepática pareciera... diferente, de alguna forma, si es que eso era siquiera posible. La voz sonaba más mayor, o real, o mística, que cualquiera de las otras esferas que había escuchado.
“Conjurador de Unisala”, dijo.
Char se rascó la cabeza.
—¿Unisala? —repitió—. Interesante... Creo que esta esfera debe ser diferente.
“¿Cómo funciona?”, le preguntó Char a la esfera.
No hubo respuesta.
—¿Diferente? —preguntó Ray—. Aquí, déjame ver.
Ray tocó la esfera, y pronto llevó la misma expresión perpleja de Char.
—Oh, qué extraño —dijo Ray—. Esa debe ser una de las esferas muy viejas, antes de que empezaran a producirlas en masa. Definitivamente no es una estándar... y no tiene instrucciones incorporadas, tampoco. Oh, bueno. Supongo que haremos que Kecleon la inspeccione después, o la guardamos para cuando estemos desesperados.
—No me puedo imaginar qué hace —comentó Saura—. ¿Unisala? ¿Piensan que haría algo malo, como, sellarnos dentro de una sala o algo así? ¡No querríamos eso!
La memoria de quedar atascado en el almacén de la base vino a Char. En efecto, no quería quedar atrapado en una grieta en la tierra sin ninguna salida, especialmente sin el preciado pañuelo móvil de Saura, el cual su amigo no había llevado a ni siquiera una misión por miedo a perderlo.
Cualquiera que fuera el caso con la esfera, no iba a ser dejada atrás. Ray se encogió de hombros y la puso en la bolsa mientras Char volvía su atención hacia la segunda.
“Esta es una Ofuscoesfera”, dijo. “¿Activar ahora?”
—¡Una Ofuscoesfera! —repitió Char—. ¿Hace... lo que creo que hace?
“¿Instrucciones?”, le preguntó Char.
“Una Ofuscoesfera interrumpirá los procesos sensoriales de todos los Pokémon en un radio cercano, causando confusión e incrementando la probabilidad de daño colateral. Pokémon sensibles o altamente inteligentes pueden ver fácilmente a través del efecto y no experimentarán consecuencias negativas del hechizo, dejando solo a Pokémon salvajes sujetos al efecto completo. Los Pokémon afectados se recuperarán completamente en uno a cinco minutos.”
—Vaya, esta es una realmente útil —dijo Char—. ¡Puedo ver cómo esta nos podría salvar el pellejo! ¿Qué si...? eh, ¿chicos?
—Algo me dice que no deberíamos haber venido aquí —chilló Saura.
Sorprendido por el tono de Saura, Char separó su atención de la esfera y echó un vistazo a su entorno. Fue entonces cuando se fijó en la habitación en la que estaban ahora. Era una caverna masiva con un techo sorprendentemente alto y suelo nivelado, excepto por algunos peldaños de escalera llanos y circulares de roca aplanada fluyendo desde el centro de la habitación. El techo estaba adornado con enormes cantidades de depósitos metálicos, que cubrían la roca como brillantes escamas de pez o perlas.
La habitación era tan grande que era imposible de ver completamente. La luz de su cola, brillante como era, no era suficiente como para ver muy lejos; la llama solo emitía un pequeño círculo de luz alrededor de ellos en el suelo, y todo más allá se desvanecía en las sombras...
Char ni siquiera tuvo que preguntar qué andaba mal; las sutiles vibraciones en el suelo y el ocasional sonido de roca raspándose le decía que había problemas.
Lenta, muy lentamente, el sonido se hizo más fuerte. Más cercano.
Ojos empezaron a relucir en las sombras. Muchos de ellos. Se acercaban a la extraña nueva fuente de luz que los intrusos habían traído.
Ojos... de muchas formas y tamaños.
Luego, cuando empezaron a entrar al círculo de luz lo suficiente para que Char pudiera distinguir la forma de sus sombras, empezó a tener realmente miedo.
Vio a un Geodude. Dos de ellos. Tres de ellos. Cinco de ellos. Detrás, las siluetas de no menos que tres Graveler. Alrededor de ellos en el suelo, incontables Aron y Rhyhorn, sumando al menos veinte. Sobre ellos se cernían las inconfundibles sombras de Onix.
... Todos acercándose sin parar.
Su aliento empezando a detenerse, Char instintivamente dio un paso hacia atrás. Se encontró casi tropezándose con Saura, que se había apiñado a él de cerca. Ray también estaba estrechamente a su lado.
—Char, no es de extrañar que esas esferas estuvieran aquí —susurró Ray—. Era un acopio. A los Pokémon salvajes les gusta acumular cosas... Esta habitación... debe ser... alguna especie de nido...
-¡Crash! ¡Thump!-
El grupo saltó colectivamente cuando varios Aron, que habían estado disfrutando de una comida de depósitos metálicos en el techo, se dejaron caer al suelo para confrontar a los intrusos. Tres de ellos cayeron frente al corredor, sellando la ruta de escape.
Char podía sentir el pánico intensificándose. Los Pokémon estaban cercándolos. Estaban a punto de ser brutal, brutalmente masacrados, y eran impotentes de defenderse de tan enorme fuerza de oposición...
... A menos que...
La Ofuscoesfera seguía en sus manos, y ahora sería el momento perfecto para utilizarlo.
—Voy a usar esto —anunció Char—. Una vez... que la active... todos los Pokémon se confundirán, y todos saldremos corriendo. Eso nos debería dar tiempo para escapar. Llegamos a la escalera lo más rápido que podamos, para que no nos puedan seguir...
—Pero... acabamos de llegar a este piso —dijo Saura—. ¿Qué si... el Furret... está aquí?
Los Aron los rodearon de un lado, y los Geodude del otro. Todo lo que estaban esperando era un movimiento brusco... una diminuta razón para ser provocados... y Char y su equipo se encontrarían siendo enterrados vivos bajo una monstruosa pila de Pokémon roca.
—Char... —dijo Ray—. Hazlo. Es eso, o... fallamos la misión de una buena vez...
Char apretó la Esfera en sus manos, contactándola telepáticamente...
En el momento que Char emitió la orden, un pulso resonó de la esfera, acompañado por una extraña onda blanca que se extendió por la habitación entera. A medida que la onda alcanzaba a los Pokémon, parecían volverse de repente desenfocados y perder la pista de sus objetivos. El color de la esfera se esfumó rápidamente, y luego se destrozó en pequeños fragmentos de vidrio que golpearon el suelo y se desintegraron.
Los Pokémon que llenaban la habitación comenzaron a deambular en varias direcciones, como si sus sentidos de propósito hubieran sido repentinamente destruidos. Char giró su atención hacia la puerta por la que vinieron. Parecía tan lejana ahora que la habitación había revelado su verdadera identidad... y ahora que docenas de Pokémon errantes estaban en el camino. Char sabía que los Pokémon eran todavía completamente capaces de atacar en sus estados de confusión–había aprendido eso por experiencia–pero sus ataques serían probablemente menos que precisos. De cualquier forma, era de seguro mejor mantenerse alejados de ellos mientras hacían su escape.
Pero mientras Char rodeaba de puntillas a un confundido Aron, una horrible sensación se disparó por su cuerpo. Antes de darse cuenta de qué estaba ocurriendo, tropezó y cayó al suelo. El piso estaba vibrando violentamente bajo él, y no paraba. Pulso tras pulso le desgarraba, haciéndole sentir que su cuerpo se desmoronaría.
Tenuemente, Char podía ver que los otros Pokémon en la habitación también estaban sufriendo del problema. De hecho, la habitación había estallado en total caos ya que cada Pokémon buscaba desatar su furia el uno al otro por el daño colateral que los terremotos estaban causando.
—No... —exclamó Saura una vez que se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo—. Los Graveler están tan confundidos que están causando terremotos... ¡Tenemos que salir de aquí!
—No... no me puedo levantar... —replicó Char débilmente, resignándose a seguir tendido en el suelo—. Es... demasiado... No... puedo... ver bien...
Los terremotos no se detenían. Rocas y trozos de metal cayeron del techo, impulsando aún más la locura mientras los Pokémon se aporreaban unos a otros. Rugidos salvajes llenaron el aire, rugidos de rabia y dolor, así como el constante sonido de pisoteos y choques...
Char se sintió siendo halado en dirección a Saura, y solo apenas se dio cuenta de que Saura había brotado sus cepas y estaba tratando de arrastrarlo a través del suelo hacia la seguridad. Pero la implacable sensación de sacudidas también había pasado factura a Ray, y Saura estaba encontrando difícil arrastrarlos a ambos a la vez. Char sabía que no lo lograría antes de que la confusión empezara a disiparse en algunos de los Pokémon.
—Saura... tienes que hacer algo —gimió Ray, incapaz de siquiera moverse—. No lo... lograremos a menos que hagas algo...
—¡Eso intento! —gritó Saura, tirando más fuerte.
—No, Saura —dijo Ray—. Usa... algo... otra esfera... algo... cualquier cosa... de la... bolsa...
Renuentemente, Saura soltó a sus compañeros de equipo y atacó la bolsa con sus cepas lo más rápido que pudo. Jurando para sí, escarbó en ella, buscando algo que pudiera quizás ayudar en la situación...
Y luego, hubo silencio.
A pesar de que los terremotos habían cesado, Char no podía saberlo... su cabeza aún estaba vibrando a velocidades dolorosas, haciendo que fuera imposible enfocarse. Pero el dolor empezó a disminuir casi instantáneamente, y la cacofonía de gritos que había llenado la habitación solo momentos antes fue reemplazada por total silencio, salvo por el gentil sonido de grava lloviendo de las paredes y el techo luego de que el último de los terremotos se apagaba. Todos los Pokémon de la habitación... ya no estaban.
—Usé nuestra Rechazasfera —reportó Saura—. ¡Ahora, rápido! Levántense, antes de que perdamos nuestra oportunidad de escapar.
Char comprendió. Las Rechazasferas contenían hechizos diseñados para aprovechar la anomalía espacial de una mazmorra misteriosa, causando una especie de embudo que succiona a los Pokémon circundantes y los dispersa arbitrariamente por el mismo piso. Los enemigos estaban lejos de no estar, y su seguridad era solo momentánea en el mejor de los casos; sería solo cuestión de tiempo antes de que los Pokémon se recuperasen de su confusión y encontrasen su camino de vuelta a su habitación nido. De hecho, no pudo decidir si usar la esfera había sido una buena o mala idea, ya que simplemente llenaba el resto del piso de la mazmorra con las mismas incontables multitudes de Pokémon que habían estado alguna vez confinadas a la única habitación... pero lo que se hizo se hizo, y ahora, la supervivencia era la prioridad...
Char intentó moverse, y sintió cómo una baya aranja era puesta en su cara. La engulló, y esperó con ansias que su cabeza dejara de girar y palpitar. Ray también acogió la baya que Saura le daba de comer, e hizo su mejor intento para encontrar sus sentidos con prontitud.
En el momento que Char se puso nuevamente de pie, ahí estaba: el sonido de gritos de Pokémon haciendo eco a través de los corredores. Estaban en movimiento, y estaban en todos lados...
Cuando el grupo estuvo finalmente listo para escapar, empezaron su suprema carrera de vuelta al pasillo para buscar las escaleras y librarse de este horrible y desgraciado piso...
... pero no estaba destinado a ser así. Después de solo unos cuantos pasos de vuelta en el corredor, pudieron decir que los Pokémon salvajes estaban ahí, completamente recuperados de la confusión, y en máxima estampida. No había forma de continuar adelante.
En pánico, el equipo se retiró de vuelta a la habitación nido, y verificó aprisa alguna otra vía de salida en la habitación. No había ni una.
Fue en eso que cayeron en la cuenta... incluso después de todo eso, tendrían que pelear. No había ninguna otra forma de salirse.
Los Pokémon estaban viniendo. Nada los iba a detener esta vez. Char, Saura, y Ray se pararon ante la entrada de la habitación nido, esperando que arribaran.
—Saben —dijo Ray débilmente—, ¿recuerdan cuando Scythe nos enseñó que es mucho más fácil pelear contra enemigos cuando se canalizan en un corredor, en lugar de cuando te están rodeando? Bueno, por lo menos tenemos esa ventaja...
Era cierto; luchar contra enemigos mientras venían prácticamente en una sola fila por un pasillo era mucho más fácil que pelearlos al descubierto... pero de alguna manera, ahora que estaban a punto de enfrentarse a una oleada entera, esa ventaja táctica no parecía ser tan... ventajosa.
Por lo siguientes momentos, el equipo quedó en silencio mientras esperaban que los Pokémon llegaran. En menos de un minuto, estarían ahí... Char podía sentir su corazón latiendo con más intensidad que nunca antes, anticipando, con horror, la desesperada y brutal escena que indudablemente estaba a punto de representar.
—Char, necesito saber algo —dijo Saura, rompiendo el silencio—. Antes de que esto pase, solo quiero saber cuál es nuestra resolución. ¿Quieres que usemos la Fugaesfera cuando todo parezca perdido, o... vamos a... pelear hasta el mismo final? Lo que sea que digas ahora... será la última palabra. Solo necesito saber qué es lo que quieres que hagamos.
Char pensó por un momento. Recordó todas las misiones previas del Equipo Ascuas. Habían fracasado en misiones antes, incluso bajo la guía de Scythe... pero nunca así de mal. Char vio en retrospectiva que él había decidido sobre una misión de la que no estaba en posición de tomar. ¿Por qué? ¿Por qué, se preguntó a sí mismo, aceptó esta misión? ¿Fue porque sonaba fácil? ¿O fue porque dejó que Ray le convenciera, para impresionar a Scythe? ¿O fue porque estaba asustado de subestimar su fuerza, y quería que se le fuese demostrada? ¿Es que se dejó atrapar por la propaganda del Equipo Ascuas? ¿Su popularidad? ¿Por la forma en que los otros equipos los elogiaba como prodigios? ¿Por qué, oh, por qué, escogieron tal misión como primera misión independiente, la única misión que siempre recordarían como su primera oportunidad de verdaderamente probarse a sí mismos?
Honestamente, Char no sabía. Pero, al pensarlo, una cosa se volvió abundantemente clara. No sabía si llamarlo coraje o demencia, y no estaba enteramente seguro de si era solo su fuego interior hablando por él, pero supo la respuesta a la pregunta de Saura.
—Peleamos —dijo Char solemnemente, aunque su voz estaba vacilando con debilidad e incertidumbre—. Si fallamos, aprendemos a qué sabe el fracaso, y justo lo mucho que duele, para así poder volvernos más fuertes y tomar nuestros riesgos con mucha más responsabilidad la próxima vez. Pero si tenemos una oportunidad... solo... la más mínima y pequeña oportunidad de salir de esta... si los dragones legendarios han de sonreír sobre nosotros y otorgarnos el poder para ganar... Si hay siquiera una pequeña chance de que algún día podamos mirar atrás a esta misión y no ver un fracaso, pero una increíble victoria contra todo pronóstico, o una historia que contar... no podemos rechazarla.
—Bien dicho —replicó Ray—. No esperaba nada menos de ti, Char. Desde el momento en que me uní a este equipo, así es exactamente como esperaba que tú te sintieras. ¡Este es el Equipo Ascuas, después de todo! ¡Bueno, lo que sea que ocurra, estaré justo aquí, peleando a su lado, hasta que no pueda luchar más!
—Entonces, está decidido —dijo Saura—. No usaremos la esfera. Esto no estará acabado hasta que los tres nos desmayemos y seamos expulsados de la mazmorra. Lo que sea que pase... ¡peleamos hasta el final!
—¡Hasta el final! —vitoreó Ray—. ¡Hasta el final! ¡Hasta el mismo final! ¡Pelearemos!
—El fuego no morirá —se dijo Char, rompiendo en una pequeña y débil sonrisa—, hasta que la última ascua se apague.
Char supo que el Equipo Ascuas finalmente encontró su mantra. Solo decir las palabras por primera vez hizo chispear algo poderoso dentro de él, justo como cuando escuchó por primera vez al Equipo Remordimiento proclamar colectivamente por qué se alzaban cada mañana. Era un propósito, una frase por la que podía vivir. Sabía, ahora, qué era lo que quería que su equipo representara: estaban unidos por una ardiente pasión por la victoria, y estaban juntos en ella, sin importar el costo... y no estaría acabado hasta que estuviera acabado.
Los gruñidos y refunfuños de un agitado Onix resonaron desde el corredor. Char no veía nada aún, pero podía decir que los momentos finales estaban sobre él.
—Tenemos... que usar todo —se dio cuenta Char—. Ahora es el momento. Todas las esferas... Todos los trucos que tenemos... Si queremos tener una oportunidad, ¡tenemos que usarlos todos ahora!
Ray escarbó en la bolsa. Sacó la que habían estado esperando usar, la Lluviaesfera, y la activó. Inmediatamente, un oscuro manto de nubes se formó justo debajo del techo de la cueva... que prontamente produjo una llovizna moderada. Era un espectáculo verdaderamente imposible el presenciar una tormenta dentro de una cueva, pero el poder de la esfera no podía ser cuestionado. A pesar de que debilitaría el poder de Char, causaba una gran ventaja sobre todos los Pokémon de roca, que eran dañados por el agua, así como daba la oportunidad a Ray de convocar rayos de la tormenta misma, su técnica más poderosa. Char no aprobó ser cubierto con lluvia, pero el fuego de su cola estaba ardiendo tan brillante ahora que apenas sentía el dolor.
Luego vino otra esfera: la Evadesfera, la primera que encontraron en la cueva. Solo funcionaría para un usuario, así que Ray decidió dársela a Char para compensar el tener que soportar la tormenta. La utilizó, y sintió sus instintos reflexivos aumentar a un nivel que nunca pensó posible.
Finalmente, Ray distribuyó los restantes suministros entre todos: le dio a Char dos clavos plata, la Semilla Alucinación a Saura, y él sostuvo la Letalosfera. Luego, arrojó la bolsa a la esquina más alejada de la habitación, y esperó con sus compañeros en un momento de abrasante tensión que el ataque diera inicio.
La primera oleada vino: un Onix, dos Graveler, y cuatro Aron. Char se arrimó al Onix y escupió fuego a su cara. Cada vez que intentaba devolver un golpe, le parecía a Char que podía ver los ataques varios segundos antes de que ocurrieran, y era capaz de saltar ágilmente fuera de peligro cada vez. Eventualmente, encontró que podía usar los clavos que sostenía como armas de cuchillo, y que eran especialmente efectivos para dañar a la bestia. Blandiendo los clavos como garras metálicas, consiguió brincar a la espalda de la serpiente de roca y apuñalar repetidamente los clavos en uno de los segmentos del cuerpo hasta que la rocosa piel fue perforada en múltiples lugares y la extraña sangre negra emanó. Después de sufrir suficientes lesiones, el Onix se estrelló contra el suelo. Char fue el vencedor.
Destellos de rayos iluminaban la intensa batalla cuando Ray convocaba el poder de la tormenta eléctrica, apuntando a los Aron y electrocutando a varios a la vez. Atacaban en jauría como perros rabiosos, pero caían como moscas con los ataques de Ray, y él era capaz de recortar el flujo antes de que se acercaran demasiado a él o a sus compañeros.
Saura se concentró en los Graveler, asaltándolos con una ráfaga de semillas bala. Cuando estuvieron suficientemente dañados, dio un paso atrás para preparar una energibola. En la confusión de la batalla, los Graveler estaban distraídos y no parecían notar mucho a Saura, dándole tiempo de sobra para cultivar la bola hasta su máximo tamaño, apuntar, y soltarla al más cercano. Cuando el ataque conectó, una ducha de polvo y fragmentos de roca explotaron del costado del Graveler, dejándolo sin sentido. El segundo, se dio cuenta él, estaba preparando un ataque verdaderamente devastador–autodestruirse para proteger su hogar–así que gritó por ayuda, y Char se abalanzó sobre este para insertar los clavos metálicos en su cuerpo. Char se imaginó que había acertado un punto débil, porque tan pronto como los clavos fueron introducidos, los ojos del Graveler giraron dentro de su cabeza y se desmayó, cayendo sobre su costado y dejando inmóviles sus brazos y piernas. Para la decepción de Char, solo pudo recuperar uno de sus clavos, el otro estaba atascado sin remedio.
Cuando el último de los enemigos cayó, el equipo se detuvo para recuperar el aliento y contemplar la pila de Pokémon derrotados que los rodeaban. Soltaron un entusiasta y triunfante viva, ciertamente impresionados con su propia fuerza.
El siguiente grupo vino, compuesto de varios Rhyhorn, muchos más Aron, y dos Onix. Ray comenzó el ataque a los Aron, solo para encontrar que los rayos que creaba divergían de sus cursos y eran atraídos sin causar daños a los Rhyhorn. Maldiciendo la existencia de los pararrayos biológicos, concentró poder en su cola para atacarlos físicamente. Corriendo a través del mar de Pokémon y apenas esquivando sus ataques, Ray desató la técnica de la Cola Férrea sobre uno, fallando su objetivo pero cortando profundamente su rostro y dañándolo mortalmente. En otro, soltó el poder de la Letalosfera, causando que su conocimiento lo dejara inmediatamente. En otro cargó su cola una vez más y atacó, esta vez conectando perfectamente y cercenando el cuerno de la bestia, inhabilitando su molesta habilidad. Repitió el proceso un par de veces más con los Rhyhorn restantes, sin descansar hasta que pudiera hacer que sus ataques eléctricos trabajasen de nuevo, pero sufriendo daño considerable a medida que se precipitaba a través del mar de atacantes para singularizar a sus objetivos.
Entre alejar a golpes a los fastidiosos Aron con sus cepas, Saura lanzó rápidamente sus hojas al Onix más cercano que perforaron los costados de su rocosa carne en varios puntos. La serpiente se fijó en él y descendió para atacar, pero Char se arrojó en su camino. Saltó sobre la cabeza de la bestia y hundió su clavo entre los ojos. La serpiente se movió violentamente por unos momentos antes de colapsar sobre la pila de derrotados Pokémon y volverse parte de ella. Char recobró su arma, estremeciéndose al encontrarla cubierta de la sustancia espesa y aceitosa...
Char se giró hacia el segundo Onix, apuntándolo con el clavo para intentar el mismo truco. Sin embargo, cuando el Onix se cernió, Char fue repentinamente golpeado en la cara por un enojado Aron y derribado al suelo. Saura se apresuró en su ayuda, lanzando la Semilla Alucinación al Onix para destruir su sentido de visión. Aferró la cabeza de la serpiente de roca con sus cepas para acercarlo, luego le lanzó una energibola a quemarropa en la cara. No se pudo recuperar, y se desplomó.
Pronto, luego de que Ray había tenido éxito en destruir a los Rhyhorn, rayos una vez más ondearon a través del cielo y trajeron un rápido final al resto de los Pokémon que no eran resistentes a ellos. Antes de que lo supieran, hubo otro momento de silencio cuando la segunda oleada había terminado.
El equipo dio otro cordial viva por su logro, pero uno cansado. Podían sentir su energía siendo drenadas mientras utilizaban repetidamente sus ataques más poderosos, y sus heridas se estaban volviendo bastante numerosas a medida que más y más Pokémon salvajes conectaban con éxito sus ataques en ellos. Pero la lluvia continuaba cayendo, y Char todavía sentía los efectos completos de la Esfera que había activado sobre sí mismo, y muchos de los atacantes aún estaban fuertemente dañados por los terremotos de antes–el Equipo Ascuas todavía tenía pelea de sobra en ellos.
Pero luego, la tercera oleada llegó, y era mucho más de lo que estaban preparados.
Un Rhyhorn totalmente desarrollado, un Onix bastane grande, varios Graveler, una horda completa de Geodude y Aron, de Golbat y Zubat...
Y fue en eso que todo se desbordó. El equipo se encontró teniendo que replegarse, dejando que los Pokémon pisotearan la pila de rivales caídos y manaran dentro de la habitación. Fue en eso cuando Char se dio cuenta de que probablemente no ganarían una tercera vez.
Char arremetió al Rhyhorn con su clavo, ¡pero pronto estuvo impresionado de cuán masiva la bestia era! Balanceó su cola hacia adelante, la cual Char fácilmente esquivó saltando, y luego se inclinó para golpear con fuerza a Char con sus zarpas. Char saltó sobre su cara y se preparó para despacharlo con el clavo, pero la bestia dio una sacudida y lanzó a Char a través de la habitación. Golpeó el piso con fuerza y se deslizó por el mojado piso rocoso, deteniéndose cuando colisionó con una gran estalagmita cerca del extremo de la habitación. Un clang resonó cuando su clavo golpeó el suelo a unos cuantos metros de él.
... Mientras yacía allí, se sintió extraño, como si estuviera desprendiéndose de la realidad.
... Estaba perdiendo el conocimiento.
“¡No, no, no!”, se dijo Char, sintiendo que sus sentidos se esfumaban. “¡No estoy acabado! No puedo quedarme dormido ahora. No... no...”
Char sabía que su límite se estaba acercando. La batalla que se había desatado en el otro lado de la habitación parecía tan distante, como si estuviera en otra realidad, o en una memoria. Char apenas podía sentir su propio cuerpo... No podía sentir la lluvia cayéndole en el rostro, o en la cola... Se contrajo salvajemente, luchando contra la urgencia de sucumbir al cansancio...
Después de un rato, Char comprendió con horror que no tenía la más mínima idea de cuánto tiempo había estado tendido allí.
“Me necesitan”, se dijo Char. “Tengo que pelear. ¡Tengo que... levantarme! ¡No pueden hacerlo sin mí!”
Sin perder tiempo para recuperar su clavo, se reincorporó y corrió a cuatro patas de vuelta a la primera línea.
Pero cuando llegó allí, encontró que todos los Pokémon salvajes se habían calmado.
... Saura y Ray no estaban por ningún lado.
Un puro pavor empapó a Char. No desperdició un momento en preguntarse qué había ocurrido; él lo sabía. Mientras estuvo caído, sus dos amigos habían sido derrotados. Habían recibido demasiado daño y habían sido expulsados de la mazmorra, dejando a Char completamente solo con el ejército de Pokémon enemigos.
—¿Orr?
El Onix gruñó de la sorpresa mientras se giraba hacia Char, notando que los intrusos no habían sido completamente erradicados. Frunció el ceño y asumió su pose de batalla una vez más, y el resto de la congregación de Pokémon hizo lo mismo.
“Esto ni siquiera es posible...”
Char contempló a sus enemigos. Llenaban la habitación, sobrepasándolo en número por casi cincuenta a uno. Fue enfrentado por docenas de Aron que habían estado teniendo un festín de sus muertos camaradas, docenas de Golbat que alineaban el techo y lo observaban, varios Graveler que le devolvían la mirada con malicia... y, en frente a todos ellos, un gigante Onix que se cernía sobre todos, como una especie de líder o comandante. Los Pokémon rocosos esperaron y observaron al pequeño Charmander por algún movimiento que pudiera provocarlos...
“No voy a ganar esta batalla...”
Char se sintió muy enfermo del estómago. Nunca antes se había enfrentado a probabilidades tan abrumadoras. Él era tan pequeño, y débil, y ellos eran tan numerosos... Y estaba tan hambriento, y cansado... Por primera vez, notó el escozor de la lluvia contra su flama.
“Pero... prometimos pelear... Ray y Saura pelearon hasta el final... y ahora, es mi turno...”
Y luego, Char sintió algo en verdad increíble. Una especie de euforia se apoderó de él, encendiendo su fuego y haciéndolo una llamarada de cuerpo completo. Una brillante luz blanca llenó la habitación cuando la llama de Char creció hasta un maravilloso tamaño. Char sintió que todo su dolor e incomodidad desaparecían. Su mareo, su hambre, y la sensación de la lluvia fueron todos ahogados, dejándolo solo con el ardiente sentimiento.
“Cuando un Charmander se encuentra con sus momentos finales”, le había contado Domo una vez en una sesión de entrenamiento, “experimentará una especie de segundo aliento, reencendiendo su Ascua y dándole a su fuego un poder sin precedentes. Cuando encuentres que tu energía ya no existe, cuando ya no hay más combustible para tu fuego, empezarás a utilizar tu misma fuerza vital como combustible. Es durante este tiempo que puedes alcanzar tu máximo potencial como Pokémon, capaz de superar desafíos imposibles y tareas insuperables...”
Char apretó los puños. Incluso su miedo se estaba desvaneciendo ahora, dándole paso a la pasión que lo engullía.
“Una vez que sientas el fuego de tu segundo aliento”, recordó que Domo dijo, “¡no lo retengas! Déjalo salir todo, porque es tu última esperanza de supervivencia, y podrías quedar impresionado de lo que realmente puede hacer... Solo déjate llevar, ¡y deja que Moltres tome el control!”
Char pudo recordar realmente qué pasó después. Atacó, y era como si un espíritu de fuego estuviera tomando el control de su cuerpo y descargando un poder que no podía comprender. Todavía bajo los efectos de la Evadesfera, podía evadir casi todos los ataques que venían hacia él, y respondía con increíbles torrentes de fuego. Todo Aron que se acercaba a él era quemado. Todo murciélago que se acercaba demasiado era chamuscado y sacado del aire. Los Onix se pusieron furiosos mientras Char bailaba fácilmente alrededor de sus esfuerzos por atacar mientras escupía ascuas al rojo vivo en sus ojos.
Por más que Char lo intentó, no pudo mantenerse firme. Los Pokémon inundaban, empujándolo más y más hacia atrás a la esquina. Pero siguió esquivando, y atacando, y esquivando un poco más, siendo incapaz de contar todos los Pokémon que caían... pero la oleada solo seguía viniendo.
“¡La bolsa!”
Al darse cuenta de forma repentina, Char comenzó una retirada inmediata, arremetiendo hacia la parte trasera de la habitación. Pareció desconcertar a los Pokémon atacantes, y se acercaron un poquito más lentamente, dando un poco de tiempo extra a Char para recomponerse...
Avistó la bolsa y se lanzó hacia ella. Una manzana. La Fugaesfera. No, no... no era eso lo que quería...
Extrajo la extraña Esfera que había encontrado en la misma habitación. El “Conjurador de Unisala”. No tenía ni la más mínima idea de lo que hacía, pero si era algo por lo menos útil, ¡la necesitaba ahora más que nunca!
“¡Activar!”, le gritó con su mente.
A medida que la Esfera se partía y descargaba su poder, Char empezó a sentir la última cosa que quería sentir: un terremoto. Arriba y abajo, lado a lado, el suelo se sacudió violentamente. Char aferró la bolsa y se agarró lo más fuerte que pudo a la estalagmita más cercana, todavía sin saber qué esperar del poder de la Esfera...
Para su asombro, Char observó cómo las paredes de la habitación simplemente se desmoronaban, revelando los pasillos y corredores más allá de la habitación. Y aquellas paredes, también, fueron destruidas prontamente, revelando incluso más corredores y pasillos. Las paredes parecían colapsar innaturalmente sobre sí mismas, dejando una imposible pequeña cantidad de escombros detrás... La reacción en cadena continuó hasta que Char se encontró parado en un plano mar de oscuridad, rodeado solo por el círculo de luz de su cola, y el lejano sonido de rocas colapsando mientras el hechizo seguía funcionando, y, por supuesto, el suave ruido de la lluvia...
“¡Eso es!” se dio cuenta Char. “Unisala... ¡vuelve el piso entero de la mazmorra en una única sala! ¡Sí! ¡Eso es exactamente lo que necesitaba! ¡Ahora puedo continuar! ¡Puedo ganar! No puedo creerlo. ¡Tenía razón! Realmente teníamos una oportunidad. ¡Dialga y Palkia deben estar en verdad sonriendo sobre nosotros!”
Levantó la bolsa sobre su hombro e hizo una loca corrida alejándose de la enfurecida multitud de Pokémon. Todavía eran numerosos y estaban esparcidos por todo el piso de la mazmorra, pero sin obstáculos en el camino, Char encontró que era muy fácil evitarlos. Ahora, todo lo que tenía que hacer... era encontrar las escaleras...
Y pronto las encontró. Estaban en la más alejada esquina del entero piso de la mazmorra. Solo había un problema.
Enroscada alrededor del hueco de la escalera, haciendo guardia, estaba la serpiente de roca más masiva que jamás había visto antes.
No era un Onix. No, en lugar de tener un áspero cuero gris, este tenía un brillante lustre plateado. Sus quijadas eran muchas veces más grandes y estaban llenas con una larga fila de dientes... casi como las de un dragón...
Y cuando encontró al diminuto reptil ígneo, sus malignos ojos delataron su resolución:
“¡No pasarás más allá de mí!”
Char supo que tenía que derrotarlo si deseaba ir más allá. Podía ver en sus ojos que no haría las cosas de otra manera.
Char escarbó en la bolsa una última vez. Empuñó la última cosa útil que tenía, la baya aranja restante, y empezó a extraerla... Pero luego se dio cuenta de que, si la comía, su potencial de fuego volvería a la normalidad, sacándole cualquier oportunidad contra el Steelix...
Así que, con un suspiro de determinación, lanzó la bolsa a un lado y se tornó hacia el monstruo.
Era de acero. El fuego podía derretir el acero. Y él tenía fuego. Tenía una oportunidad.
Char concentró su fuego en la cara de la bestia, deduciendo que ese era su mejor punto débil. Vio, sin embargo, que la lluvia no parecía estar molestando al Steelix como lo hacía con otros Pokémon, y solo ayudaba a debilitar sus propios ataques de fuego.
El Steelix respondió soltando un agudo chillido y desenrollándose, apuntando su larga cola con púas a la posición de Char. Viendo el ataque venir, salió del camino rodando, solo para tener a la cola chocando contra el suelo a su lado, apenas fallándole los pies. Char dio una voltereta para alejarse del alcance de la cola antes de que pudiera aplastarlo con un golpe arrollador.
Viendo a Char fuera de rango, pero no queriendo retroceder de las escaleras que protegía, el Steelix levantó la cabeza al aire y rugió, soltando un brillante haz de luz de la boca. Char se preguntó si era un Hiperrayo, y tomó especial precaución para no ser acertado. Se acercó más, sugiriendo al Steelix cesar el ataque e intentar nuevamente con la cola. Como un mazo gigante, se deslizó hacia adelante y trató de apalear el cuerpo entero de Char...
Pero cuando el Steelix arrojó su cola hacia adelante, bajó la cabeza y dio a Char justo la oportunidad que estaba esperando. Brincó sobre la cola mientras pasaba bajo él y se aferró de las crestas en la cara del monstruo, trepándolas rápidamente para salir del alcance de su dentada boca.
Y mordió lo más fuerte que pudo.
El Steelix se agitó violentamente, golpeándose la cabeza contra la pared e intentando sacarse a Char de encima. Rugió con furia, llevando su cola cerca de su cabeza para intentar remover a Char, pero no podía alcanzarlo bien, o no podía pensar en una manera de desencajar al Charmander de su frente sin lastimarse a sí mismo. Procedió a desenrollarse y asestar golpes a Char contra el techo, luego se sacudió violentamente con esperanzas de sacarlo.
A pesar de todo, las mandíbulas de Char aguantaron.
Podía sentir, bajo su lengua, el acero empezando a derretirse. Podía ver cómo el resplandor al rojo vivo empezaba a asomarse desde debajo de sus fauces...
El mundo parecía girar a todas direcciones a medida que el Steelix se contorsionaba de formas increíbles. Consiguió estrujar a Char entre un segmento de su cola para arrancarlo de lugar, pero Char se sostuvo. Dio enormes mordidas en la pared de roca y golpeó su cabeza en los cráteres, pero Char se sostuvo. Gimoteó y se lamentó a medida que su placa frontal empezaba a derretirse realmente, golpeándose repetidamente contra el suelo y sacudiendo la cueva con terremotos, pero Char, con todas sus fuerzas, se sostuvo. Su ardiente Ascua le llevaba a hacerlo.
Finalmente, cuando el metal entre sus dientes se volvió demasiado suave para aferrarse, cuando su cara estaba prácticamente embarrada con metal fundido, Char lo dejó ir.
... Y el Steelix se estrelló contra el suelo, incapaz de sobrevivir el empalamiento.
Char salió despedido y cayó al fin de vuelta al piso. La batalla estaba terminada, pero no se sentía demasiado bien por su parte. Después de todo lo que el Steelix había hecho con él, se sintió como un moretón viviente...
“Derroté a un Steelix... con mis propias manos...”
Una sensación extraña vino a él. Se sintió mareado y desenfadado, pero de alguna forma, se sintió... agradable...
“No puedo creerlo... No puedo creer cuán poderoso soy... Derroté a... un Steelix...”
Char se tambaleó, su visión girando salvajemente ante él. Su cuerpo completo hormigueó y respondió de forma extraña a sus comandos.
“¿Por qué... me siento así? ¿Qué me está pasando?”
Char intentó continuar caminando, preguntándose sobre esta nueva sensación que lo estaba superando mientras su marejada de fuego amainaba. Le dio bienvenida, queriendo que se intensificara...
“¡No, no puede ser! ¡Debo... debo estar... evolucionando!”
Una sonrisa de júbilo se formó sobre el rostro de Char mientras bajaba la mirada a su cuerpo.
“Finalmente, he ejercido mi fuerza, ¡y ahora voy a ser un Charmeleon! ¡Estoy... tan... feliz...!”
El siguiente paso de Char no conectó con el suelo. Se desplomó de cara, inconsciente. Por supuesto, él no había estado evolucionando en absoluto; él se había desmayado por el hambre.
Afueras de Hierro
Borrones...
Voces apagadas...
Luz... era luz...
Hambre...
Dolor...
Char empezó a moverse, sin tener el menor indicio de dónde se encontraba. Dedujo que estaba yaciendo sobre su espalda, y que estaba afuera. Estaba empapado, cubierto de sudor. No, no sudor, sino la lluvia de la cueva. Una mancha borrosa entró en su línea de visión, y le tomó un momento reconocerla como Saura.
—Se está despertando —dijo Saura.
—Por fin —dijo Ray desde algún otro lugar.
—Char, ¿cómo te sientes? —preguntó Saura suavemente.
Incapaz de hablar todavía, Char simplemente negó con la cabeza. Se sentía un poco mejor que antes, pero no por mucho.
—Ray está buscando comida —le contó Saura. Había una distintiva tristeza en su voz—. Tan pronto como estemos listos, vamos a... regresar a la base.
—Per... dimos... —luchó Char por decir.
Saura asintió. Incluso Char podía ver que estaba reprimiendo las lágrimas. Sí, la mazmorra los había vencido. No habían tenido éxito en su misión de salvar al Furret. Tenían toda una historia por contar a Scythe y a los otros, pero no era una con un final feliz. Char solo suspiró y descansó su cuerpo, observando cómo las oscuras nubes de tormenta se desplazaban en el cielo, reflexionando sobre el monumental esfuerzo que acababa de dar, y sintiéndose orgulloso de él, en una forma. Hicieron exactamente lo que habían prometido hacer–pelaron hasta el final. Para mal o para bien, pelearon hasta el final.
Había sido una derrota victoriosa.
Por supuesto, la bolsa había sido dejada atrás en la cueva, así que el equipo no tenía comida ni suministros. Ray buscó alrededor y encontró algunos extraños arbustos de ramitas creciendo entre la grava y portando pequeñas bayas azules. Luego de que Saura confirmara que no eran venenosas, Char llenó su adolorido estómago con ellas y eventualmente recobró suficiente energía para quedarse parado. Después de más o menos media hora, luego de que su cuerpo se hubiera regenerado lo suficiente, y luego de que su equipo hubiera echado una última mirada a la entrada de la mazmorra, Char dejó caer su cabeza y se despidió de ella con su equipo, regresando a la ruta para comenzar su viaje a casa.
... Pero luego...
—¡Oigan! ¡Oigan! ¡Vuelvan!
Cuando solo estaban a unos cuantos pasos de la entrada de la mazmorra, una voz exclamó. Estaba viniendo de la cueva.
Sorprendido, Char se giró... y no pudo dar crédito a sus ojos.
Un pequeño Furret marrón, en un estado de júbilo absoluto, salió saltando de la entrada de la Fisura Hierro. Lágrimas de felicidad salían de sus ojos mientras se acercaba velozmente al equipo de Char. No había duda en la mente de Char: este era el Furret al que les habían encomendado rescatar. ¿Y ahora, al parecer, después de todos sus esfuerzos, se había rescatado sencillamente por su cuenta...?
—¡Oigan! ¡Ustedes! ¡Vuelvan! —dijo de nuevo, acercándose corriendo.
—No es posible —dijo Saura, sacudiendo su mirada en blanco de él—. Si ese es el Furret... el que estábamos buscando...
En un estado de estupefacción, el equipo permitió que el Furret se aproximara. Una vez que lo hizo, saltó de regocijo frente a sus caras y profirió sin cesar palabras de agradecimiento.
—Estaban en la cueva, justo ahora, ¿verdad? —preguntó, parándose en sus patas traseras y reverenciándose ante Char—. ¿Ustedes son los que estaban explorando la cueva?
—Sí, éramos nosotros... —consiguió decir Saura.
—Bueno, ¡tienen mi más grande y profunda gratitud! ¡Por supuesto! ¡Por supuesto! ¡Sí! ¡Había perdido toda esperanza, hasta la última gota! ¡Pero ahora están aquí, y soy libre! ¡No sé quiénes son, pero les debo todo!
—Eh... —dijo Char mansamente—. ¿Qué... pasó contigo? Estoy un poco confundido...
—Bueno, verán, estaba afuera tarde anoche —explicó el Furret—. Pero se puso muy oscuro, y estaba demasiado lejos de Ciudad Hierro, así que me escondí en una cueva. Pero la cueva era una mazmorra misteriosa, así que me quedé atrapada allí, y me escondí en las sombras por mi vida, esperando que mis amigos notaran mi desaparición y me reportaran perdida. Pero nadie vino... Esperé por horas, pero nadie vino... Bueno, por lo menos se sintió como horas, es un poco difícil de decir cómo pasa el tiempo en esas mazmorras, después de todo.
—Sí, ¿pero cómo lograste salir justamente ahora? —preguntó Saura— ¿Por qué nos estás agradeciendo? ¡La mazmorra nos expulsó!
—Bueno, verán —explicó—, me estaba poniendo realmente hambrienta, así que empecé a buscar comida en el piso. Viejas bayas podridas, gomis, cualquier cosa... Y luego, ¡encontré algo que no estaba ahí antes! ¡Una bolsa! ¡Y la bolsa tenía comida en ella! ¡Y no solo eso, sino que también había una Fugaesfera dentro!
Char sintió su mandíbula caer. Solo no podía ser posible. ¿Era posible que los dragones legendarios pudieran favorecerlo aún más?
—Busqué en el piso docenas de veces antes, pero solo apareció ahí, así que la única explicación es que ustedes chicos la dejaron atrás y que de alguna forma consiguió ser enviada a mí. ¡Entonces, ustedes son los que me salvaron la vida!
La Furret de repente se abalanzó hacia adelante y dio a Char un abrazo.
Char fue incapaz de decir algo mientras retornaba el repentino abrazamiento. Sostuvo a la Furret con fuerza mientras esta temblaba de puro alivio y júbilo, mientras él solo podía quedarse con la mirada vacía hacia la entrada de la cueva.
Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.
Translated by WillChar96.
¡NOTICIA IMPORTANTE!
[[CERRADO]]
Para celebrar la finalización de la Temporada I de la traducción, vengo a presentarles un pequeño evento.
Luego de una pequeña conversación con el autor del fic, ScytheRider, él ha accedido a una pequeña entrevista con referencia a su historia o sobre él mismo. Yo actuaré como intermediario para pasarles las preguntas, traduciéndolas de forma que las pueda responder. Será como un Q&A hecho exclusivamente por los lectores de habla hispana, para tener una relación más estrecha con el autor.
Por eso, a partir de hoy, 25 de noviembre, empezaré a recolectar preguntas de los lectores del fanfic. Puede ser de cualquier tipo: si quieren saber más sobre los personajes, cómo los creó, cómo hace para escribir sus escenas de acción o misterio, ¡o incluso si le gusta los perros! No hay límite para sus preguntas.
Si están interesados en saber más sobre el escritor o sobre su fic, pueden enviarme un Mensaje Privado con sus preguntas. Pueden hacer cuántas preguntas quieran, pero por favor piénsenlas bien. ¡Por favor, no RESPONDAN al tema, háganlo por MP! La recepción de preguntas se cierra el miércoles 11 de diciembre, siendo este el último día para enviarlas.
Si es que querías saber si Saura era gay (?), o cuántos miembros tiene el Equipo Remordimiento en total: ¡esta es tu OPORTUNIDAD!
La fecha de la publicación de la entrevista completamente traducida dependerá del autor, ya que él tiene que responder a todas sus preguntas. Todos aquellos que participen serán mencionados en la entrevista, con su nombre de usuario al lado de su pregunta correspondiente con un link a su perfil en CPokemon.com. La entrevista será publicada en mi página de Deviantart, junto con la versión en inglés de la misma.
[[CERRADO]]
Para celebrar la finalización de la Temporada I de la traducción, vengo a presentarles un pequeño evento.
Luego de una pequeña conversación con el autor del fic, ScytheRider, él ha accedido a una pequeña entrevista con referencia a su historia o sobre él mismo. Yo actuaré como intermediario para pasarles las preguntas, traduciéndolas de forma que las pueda responder. Será como un Q&A hecho exclusivamente por los lectores de habla hispana, para tener una relación más estrecha con el autor.
Por eso, a partir de hoy, 25 de noviembre, empezaré a recolectar preguntas de los lectores del fanfic. Puede ser de cualquier tipo: si quieren saber más sobre los personajes, cómo los creó, cómo hace para escribir sus escenas de acción o misterio, ¡o incluso si le gusta los perros! No hay límite para sus preguntas.
Si están interesados en saber más sobre el escritor o sobre su fic, pueden enviarme un Mensaje Privado con sus preguntas. Pueden hacer cuántas preguntas quieran, pero por favor piénsenlas bien. ¡Por favor, no RESPONDAN al tema, háganlo por MP! La recepción de preguntas se cierra el miércoles 11 de diciembre, siendo este el último día para enviarlas.
Si es que querías saber si Saura era gay (?), o cuántos miembros tiene el Equipo Remordimiento en total: ¡esta es tu OPORTUNIDAD!
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Rak, eres todo un artista
.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.
---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!
Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96
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Otras asombrosas firmas charmandescas (?):

Gracias onix ^^.




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