Capítulo 23
Fisura Hierro P-1
La Fisura Hierro era un lugar relativamente aburrido; era solo una de las muchas grietas en la pared del gran altiplano. Desafortunadamente para los exploradores, era lo suficientemente extensa como para proveer un hogar a un gran número de Pokémon peligrosos, y lo suficientemente complicada como para perderse con facilidad. Las paredes de la cueva contenían muchos metales pesados y minerales, dándole al lugar su nombre, y haciéndolo un hábitat ideal para los Pokémon salvajes que dependían de tales cosas para alimento–como aquellos de tipo roca y acero. Razas civilizadas de Pokémon en el pasado intentaron alguna vez minar los recursos de la cueva, solo para ser expulsados cuando los habitantes locales expresaron violentamente su desaprobación a la perturbación. Eventualmente, la maldición de las mazmorras misteriosas hubo tomado la cueva, y desde entonces no había sido nada más que un oscuro laberinto de Pokémon moderadamente poderosos y remanentes de las fallidas operaciones de minería. Sus ramificados corredores se extendían en lo profundo del altiplano y por quince pisos debajo de la superficie de la tierra.
Y en algún lugar allí abajo estaba un pobre Furret aterrorizado... Estaría en manos del Equipo Ascuas, como una prueba de su destreza, encontrarlo y rescatarlo.
—Si Scythe estuviera aquí, nos estaría diciendo que vigilemos en busca de Pokémon salvajes —mencionó Char, liderando el camino con la luz de su cola como lo hacía normalmente. Era algo sobre lo que Scythe hacía una observación para recordarles en el comienzo de toda exploración de mazmorra. Aunque era un punto dolorosamente obvio que había Pokémon salvajes dentro de las mazmorras, él había estado intentando mostrarles qué tan vital era aprender a avistar sus hábitats, reconocer sus gritos, y esperar sus venidas.
—También nos estaría diciendo que pensemos en nuestra formación —señaló Ray—. Ya sabemos qué Pokémon viven aquí. En el nivel superior, hay Geodude, Graveler, Aron, Skorupi, y Paras. Y si nos adentramos más, podríamos ver algunos Onix, Bronzor, Rhyhorn, Rhydon...
Cuando un tenue sonido chillante llenó el aire, el grupo se detuvo instintivamente para estudiar sus alrededores. Ni un segundo después, una bola de fuego, electricidad estática, y una filosa hoja convergieron en un pobre Zubat que había estado colgado del techo cerca. Cayó al suelo, completamente destruido.
—¡Vaya! —se rio Saura nerviosamente, mirando al murciélago muerto—. Supongo que estamos un poco tensos al momento, ¿eh?
—No dijiste nada sobre Zubat en esta cueva —dijo Char con sequedad, también sorprendido ante su propio ataque repentino.
—Esta es una cueva. ¡Los Zubat son un hecho! —respondió Ray—. ¡Tú lo sabes! Y también Rattata, probablemente. Esas cosas están en
todos lados. Pero nos hemos vuelto fuertes, prácticamente ya no son un problema. Pero, sí... como decía... formación. No podemos estar gastando todas nuestras energías atacando a la vez. Saura, tú probablemente deberías estar liderando el camino, eres lo mejor que tenemos contra Pokémon de roca. Eso, o al menos prepárate para cubrir a Char si lo necesita. Char, si nos topamos con un Pokémon de acero, tú serás nuestra mayor esperanza, así que deberías seguir a Saura.
Char casi soltó una risa. ¡Ray estaba empezando a sonar como Scythe! Pero era un plan sensato, así que lo siguió.
—¿Y qué hay de ti? —preguntó Char con una sonrisa afectada, retirándose al flanco de Saura—. ¿Supongo te quedarás atrás y nos mirarás pelear?
—Bueno, sabíamos desde el principio que yo estaría un poquito fuera de mi elemento aquí —dijo Ray con un encogimiento de hombros—. Solo mantendré un ojo en la retaguardia. Y recuerden, tenemos esa Lluviaesfera. Si necesitan que la use, solo griten. Ni siquiera lo dudaré.
“
Cierto”, recordó Char. “
La Lluviaesfera”. Char se había olvidado de aquella táctica en particular, y probablemente a propósito también. Habían traído una como plan de respaldo para ayudar a los ataques eléctricos de Ray en caso de un aprieto, pero desde que terminaron usando prematuramente la Trabairesfera antes de incluso alcanzar la cueva, no tendrían forma de disipar la lluvia una vez que comenzara... dejando a Char y a Saura en desventaja. Era definitivamente algo que Char estaba esperando no hacer–ya se había empapado bastante por un día.
El grupo comenzó con la exploración sistemática del primer piso del subsuelo. Char dejó que Saura liderara el camino, pero se mantuvo a su lado solo en caso de que alguno de los potencialmente peligrosos Aron o Bronzor se presentara. Ray guardó un vigilante ojo en el grupo desde atrás.
El techo, las paredes, y el suelo de la Fisura Hierro estaban compuestos de brillante roca marrón, de alguna forma asemejándose a lodo petrificado. El camino a través de la cueva misma era impredecible y difícil de seguir, con un piso que nunca se mantenía nivelado y con varios giros bruscos por tomar. Mientras Char había visto su cuota de cuevas durante su tiempo sirviendo a la división, se había encontrado frecuentemente sorprendido ante el efecto que la maldición de las mazmorras misteriosas podía tener en una cueva. Algunas, como el Túnel Gravelerroca, tenía corredores espaciosos y fáciles de navegar, y otras, como el Pozo Fósil, eran difíciles de incluso llamarlas “cuevas” gracias a sus
perfectamente planos suelos y paredes, y pasadizos que parecían haber sido meticulosamente tallados por manos humanas. No esta vez, sin embargo–la Fisura Hierro era muy digna de ser llamada una “fisura”, y estaba probando rápidamente ser una verdadera misión espeleológica.
Esparcidas en el interior de las paredes de la cueva había fragmentos y trozos de metal que formaban extrañas salientes a medida que sobresalían de las rocas circundantes. Char vio cómo algunas de las formaciones centellaban como cristales opacos a la luz de la flama de su cola, mientras otras eran igual de apagadas y grises como plata deslustrada. Un par de veces, incluso vislumbró vigas de acero hechas por Pokémon sobresaliendo de las paredes, recordándole que la anomalía espacial estaba a pleno efecto y enviándole un escalofrío en la espalda. Se empezó a preguntar cómo se veía la
verdadera Fisura Hierro, la que existía debajo de la maldición...
Mientras el equipo exploraba el piso, empezaron a relajarse. Aunque el lugar era un poco difícil de navegar, las cosas estaban yendo bien. Se habían encontrado con unos cuantos Zubat más, ninguno de los cuales representó alguna amenaza, y rápidamente localizaron la habitación con la escalera. Dentro, se encontraron con un nuevo oponente: un Geodude, que había estado disfrutando un bocadillo de una pila de grava que se había derrumbado desde una pared cercana. Unas bien apuntadas Semillas Bala lo dejaron sin conocimiento antes de que tuviera chance de causar algún daño.
“
Hasta ahora, todo bien”, se dijo a sí mismo Char mientras seguía a Saura bajando las escaleras.
Fisura Hierro P-2
Al comienzo del primer pasillo en el segundo piso, Char estuvo agradecido consigo mismo de no ser particularmente claustrofóbico. Las paredes de este camino estaban más cerca unas de otras que antes, y los depósitos de metal saliendo de las paredes a veces bloqueaban el camino lo suficiente como para que Char y Ray tuvieran que agacharse o pegarse a la pared para progresar. Aún, era espeluznante reflexionar sobre cuán profundo debajo de la superficie de la tierra ya se encontraban en este abandonado lugar, y cuán profundo todavía tenían que ir.
A mitad del pasillo, Char comenzó a ver algo que temía encontrar: marcas de mordidas en los depósitos metálicos. Algunas de esas mordidas
muy grandes, completamente mutilando la superficie de las rocas.
Char no pudo evitar tragar saliva.
—Oigan, si todo lo que encontramos son Zubat y Geodude, esto será simple —bromeó Saura—. ¿Piensan que será así de fácil? Scythe dice que a veces, él ha atravesado docenas de pisos en mazmorras sin encontrarse con siquiera un Pokémon...
—Yo no estaría tan seguro —dijo Ray—. Creo que escucho algo.
Deteniéndose por un segundo para escuchar atentamente, Char lo notó también: había un profundo y áspero ruido viniendo de la siguiente cámara. Respiración.
—De acuerdo, definitivamente hay algo por ahí —concordó Saura—. Deberíamos estar listos para pelear...
—¿Qué es eso? —preguntó Char—. ¿Qué clase de Pokémon respira así?
—Hmm... No puedo saberlo —admitió Ray, escuchando con atención—. No puede ser un Pokémon de roca. La mayoría de los Pokémon roca ni siquiera tiene pulmones. Bueno, supongo que tendremos que averiguarlo de la manera difícil. ¡Deberíamos ser capaces de superarlo, lo que sea que es!
Lentamente y con cautela, Saura cruzó el arco a la cámara siguiente. Char lo siguió bien de cerca con su fuente de luz, listo para cualquier cosa...
Pero después de unos cuantos pasos más, la respiración se detuvo.
—Lo que sea que era, creo que nos vio —murmuró Saura—. Pero por un segundo sonó como si estuviera viniendo del techo...
De repente, un ronco alarido llenó el aire. El equipo se congeló.
-¡SLAM!-
Antes de que alguno pudiera entender qué estaba ocurriendo, una enorme criatura cayó desde la oscuridad y golpeó a Saura, enviándolo tambaleando hacia atrás. Desapareció igual de pronto.
—¡Waaah! —gritó Saura, luchando por levantarse—. ¡Igual no lo vi! ¡¿Qué era?!
Mientras Ray saltaba rápidamente en frente a Saura para escudarlo de otro ataque, Char se adentró más en la habitación para confrontar a la criatura. Su fuego ya había aumentado a un tamaño moderado con solo intentar adivinar la identidad del enemigo, pero ver a Saura ser atacado envió a sus instintos a un estado de elación. Estaba listo para pelear.
De nuevo, el rugido llenó el aire. Char se giró prontamente hacia la dirección que el sonido había delatado, y pudo ver claramente a la criatura cerniéndose en el aire ante él en la ahora brillante luz de su cola. Batiendo sus alas frenéticamente y revoloteando en el lugar estaba un Golbat.
—¡Sí! ¡Lo veo! —anunció Char, preparándose para atacar.
Char no desperdició tiempo en soltar una oleada de flamas hacia la criatura. La esquivó, pero el fuego melló el costado de su ala y la envió revoloteando salvajemente a través del aire.
Luego, algo muy extraño ocurrió.
—¡Oye! —exclamó la criatura—. ¡Tranquilo! ¡Cuidado con donde apuntas!
“
¿Ese... Golbat acaba de hablar?” se preguntó Char. “
Eh... ¡Debo estar escuchando cosas! ¡Tengo que derrotar a esta cosa!”
Char se lanzó al aire hacia el Golbat. Su ataque acertó, noqueando al murciélago al suelo.
—¡Au! —exclamó el murciélago cuando cayó al piso—. ¡Corta con eso!
Mientras Char pensaba en lo raro que era que el murciélago estuviese pidiendo misericordia, lo marcó como un truco de su mente ya que el murciélago seguía actuando increíblemente hostil. Char intentó sostenerlo en su lugar, pero luchó y se liberó, tambaleándose violentamente en el suelo y atacándole con sus puntiagudos dientes.
Obedeciendo a sus instintos de lucha, Char se abalanzó sobre el murciélago otra vez. El murciélago realizó una innaturalmente veloz maniobra y saltó hacia atrás, evadiendo las zarpas de Char. Lo persiguió, soltando una corriente de fuego que golpeó a la bestia de lleno, aturdiéndola. Acercándose a ella, Char giró y chocó al murciélago con su cola, golpeándolo contra la pared.
—¡¿Qué estás haciendo?! —exclamó el murciélago—. ¡DETENTE! ¡Lo digo en serio! ¡En verdad duele!
—¡Tú lo empezaste! —gritó de vuelta Char, continuando con otro ataque. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia el murciélago lastimado y comenzó a cortarlo furiosamente, dejando grandes tajadas rojas a través de su correosa piel...
—¡¿De qué estás HABLANDO?! —exclamó el murciélago—. Soy... ¡AU! ¡AU! ¡Para! ¡Por favor! ¡Au! ¡Detente!
Fue en eso cuando Char se dio cuenta de que algo estaba muy mal. Puso un alto a su asalto, tomándose un momento para caer en la cuenta de la horrible verdad...
“
¿Yo... reconozco esa voz?”
—Char, lo lamento por esto —dijo el Golbat, retrocediendo...
-¡POW!-
Char vio estrellas. El dolor ondeó a través de su frente. Dio marcha atrás por algunos pasos, luchando por mantenerse de pie...
Cuando las estrellas se despejaron, Char vio la verdad. En la esquina, exactamente donde el Golbat había estado tendido... estaba Ray. Estaba severamente lastimado, su anaranjado pelaje cubierto con negras marcas de quemadura y goteando brillante sangre roja. Fulminó a Char con la mirada, su puño todavía cerrado del puñetazo que había lanzado.
—¡Ray! —jadeó Char, corriendo hacia él—. Yo... yo no... hice esto, ¿o sí? Pensaba que... ¡estaba atacando al Golbat!
Ray asintió—. Debe haberte alcanzado con su Rayo Confuso —gruñó él, dejando que Char lo ayudara a ponerse de pie—. Simplemente te nos pusiste loco de repente. No sabíamos qué hacer.
—¡Ray, lo lamento tanto! —dejó salir Char—. ¡No quería hacer nada de esto! ¡En serio! ¡No sé qué decir!
—Está... bien —suspiró Ray, su cara encogiéndose de dolor mientras se movía—. Estabas confundido... no podías evitarlo...
—¿Está Saura bien? —preguntó Char frenéticamente—. No lo lastimé a él también, ¿o sí?
—Estoy justo aquí —dijo Saura, acercándose a Ray. Char vio que estaba ileso, pero todavía un poco sacudido por el incidente—. Estoy bien. Me diste un buen cabezazo una vez, pero tuve que correr y esconderme por si me atacabas con fuego.
Char casi quería llorar. Empezando a sentirse débil de la pura vergüenza, se inclinó contra Saura y dejó caer su cabeza, trabajando para recuperar el aliento.
—Creo... creo que necesito un minuto —jadeó Char—. Todavía no puedo creer que me puse así. Por un minuto, vi al Golbat, ¡y luego empezó a hablar! Pero... no pude dejar de atacar... y... Oigan, esperen. ¿Dónde está el Golbat ahora? ¿Qué le ocurrió?
Cuando sus amigos no respondieron a su pregunta, Char se giró hacia Ray, preguntándose cuál era el problema. El Raichu le retornó una mirada extraña, como si no pudiera pensar bien en una respuesta.
—¿Qué? ¿Qué pasa? —suplicó Char.
—Char, está... en ti.
Char giró su cabeza para encontrar que el Golbat seguía vivo y bueno, y estaba, de hecho, enclavado firmemente en su espalda con sus dientes. Succionando su sangre.
Char sintió otra oleada de cansancio empaparlo, y cayó en la cuenta de que tenía muy poco que ver con su vergüenza. Intentó levantar su cola para quemar al murciélago, pero la flama estaba titilando, y encontró difícil hacer que sus músculos obedecieran...
—Quédate quieto —comandó Ray, caminando en torno a Char hasta su espalda—. No sé cuánto dolerá esto...
El momento en que Ray apenas tocó al Golbat, Char lo sintió. Sus dientes estaban realmente enganchados bajo su carne, enviando una punzante sensación a través de su espalda ante el más mínimo movimiento. Su cuerpo entero se encogió.
—Oh, vaya —profirió Char por el dolor, apretando los ojos. Casi tuvo ganas de dejar a la cosa quedarse en su espalda todo el tiempo que quisiera.
—Guau, apenas lo toqué —dijo Ray—. Bien, esto podría dolerte un poco. Pero tenemos que sacarte esta cosa, o te desmayarás por pérdida de sangre. Tenemos que hacer esto.
—Pero si es que lo haces, ¡podría desmayarme del dolor! —jadeó Char.
—Tranquilo, Char —dijo Saura, brotando cepas y atando las manos de Char a su propio cuerpo para mantenerlo estable—. Tenemos bastantes bayas aranja en la bolsa, puedes comer cuantas quieras, ¿de acuerdo?
—P-pero apenas... estamos... ¡Estamos solo en el segundo piso! —balbuceó Char—. No podemos desperdiciarlas –
¡YOWWWWWWWWWW!
Esperando actuar mientras Char estaba distraído, Ray jaló al Golbat lo más fuerte que pudo. Char vio rojos trazos de luz ante sus ojos, y su cuerpo convulsionó incontrolablemente por el horrible dolor. Saura lo sujetó con firmeza, impidiendo que se agitara demasiado.
—... Ni siquiera se movió —dijo Ray con pesar—. ¡Espera, espera! Ya sé qué hacer. Char, lo lamento si esto se siente un poco gracioso...
—Siempre y cuando no involucre halar más fuerte —gruñó Char, su cuerpo tenso—. Solo...
Char fue repentinamente interrumpido cuando un agudo zumbido de electricidad llenó su cuerpo. Una glacial sensación lo engulló, como si acabara de haber sido lanzado a un mar de arena helada. Char intentó comentar acerca de la sensación, pero encontró que su boca no estaba trabajando. De hecho, su cuerpo entero había dejado de responder. Incapaz de seguir en pie, se desplomó sobre la espalda de Saura como un muñeco de trapo.
—Lo lamento —dijo Ray de nuevo—. Te he paralizado, y al murciélago también. Ahora, no deberías sentir nada cuando...
-¡Schlork!-
Habiéndose quedado lánguido de la parálisis e incapaz de mantener su boca trabada en la espalda de Char, el Golbat se deslizó fuera de lugar con facilidad. Char no sintió nada, solo escuchando el enfermizo sonido de Ray separando a la criatura de él.
—Oh, eso fue profundo —comentó Ray—. Y parece que te envenenó también...
—¿Paralizado y envenenado? —dijo Saura, situando a Char gentilmente en el suelo—. Pienso que es tiempo de sacar una Semilla Cura...
Char se recuperó del incidente en muy poco tiempo, como era de esperarse con la multitud de suministros médicos que habían traído con ellos. Ray le dio a la fuerza una Semilla Cura, luego compartió un manojo de bayas aranja con él para ayudar a mitigar el dolor y curar las heridas.
Era inoportuno que una Semilla Cura tuviera que ser utilizada tan temprano en su misión. Eran objetos raros y valiosos, difíciles de conseguir en lo de Kecleon a un precio decente e imposibles de encontrar en la naturaleza. Eran el resultado de la ciencia; para crear una, un botánico tenía que injertar las ramas de varias plantas, incluyendo las del árbol meloc, del árbol zreza, y del árbol safre. Estas plantas híbridas necesitaban una increíble dedicación para estabilizarse y cultivarse, y si es que alguna tenía éxito en sobrevivir, producían un fruto de infame sabor que contenía semillas que, aunque infértiles, podían ser ingeridas por Pokémon para curar una variedad de enfermedades y efectos dañinos. Era una importante conveniencia para doctores y Equipos de Resistencia transportar estas pequeñas semillas multiuso en lugar de diferentes tipos de medicina para males particulares, pero eran tan caras que el Equipo Ascuas solo había podido poner sus manos encima de dos de ellas, y no se había atrevido a usar una hasta ahora.
Cuando Char comió la semilla, la parálisis se esfumó prontamente, permitiéndole moverse y sentir. Esto no era necesariamente una cosa buena, sin embargo; tenía un terrible dolor punzante en la espalda donde los colmillos del Golbat habían penetrado. Hizo una pausa con la bolsa de suministros en donde procedió a meter bayas aranja en su boca hasta que empezara a sentirse mejor. Ray, que también había sufrido su cupo de lesiones de la pelea, se unió a él.
—Prácticamente ya no son un problema, ¿no? —bromeó Char, masticando una baya.
—Um... sí —dijo Ray, un poco avergonzado de sí mismo—. Supongo... que olvidé que los Zubat no se quedan pequeños para siempre. Bueno, esa es la última vez que cometemos este error, ¿eh?
—Puedes decir eso —dijo Char, limpiándose el jugo de su hocico—. Tal vez deberíamos traer alguno de esos Lazos Caquic la próxima...
—Oye, Ray, ¿qué te dio la idea de usar parálisis? —preguntó Saura—. ¡Eso fue brillante! No creo que yo hubiera pensado siquiera en eso.
—Bueno, esta clase de cosas ya ha ocurrido antes —dijo Ray, empezando a sonreír otra vez—. Hace tiempo cuando yo todavía era un Pikachu, estaba en una misión con mi viejo equipo, y... tuvimos un pequeño incidente con un Totodile. Se enganchó a mi compañero de equipo, Shur, que era un Psyduck muy alarmista... Ja ja, recuerdo que nos tomó cinco minutos enteros lograr que dejara de agitarse por ahí y que se calmara... Pero cuando finalmente lo hizo, el Totodile
no salía, no importaba qué intentábamos. Así que... los paralicé a ambos, y funcionó como un encanto.
—Bueno, estamos contentos de tenerte alrededor —dijo Saura—. Eres invaluable para este equipo, sabes eso, ¿verdad? Cuando te nos uniste, no creo que me había dado cuenta en qué nos estábamos metiendo. Ahora, confiamos tanto en ti, que no puedo imaginarme cómo nos arreglaríamos sin tu ayuda.
—Oye, ¿para qué están los amigos? —dijo Ray con un encogimiento de hombros.
Luego de que se sintieran lo suficientemente listos, el equipo terminó de peinar el piso. Cuando estuvieron seguros de que el Furret no se encontraba allí, procedieron.
Fisura Hierro P-4
Mientras continuaban con su búsqueda del Pokémon perdido, empezaron a encontrarse con más oposición a medida que más se internaban en la fisura. Los Geodude se estaban volviendo numerosos, así como los Paras. Los Zubat continuaron siendo comunes, y el equipo se encontró con nada más que cuatro Golbat más en el camino. Una vez, Char incluso fue alcanzado por otro Rayo Confuso, pero esta vez supo qué hacer en lugar de atacar cuando no estaba pensando con claridad, y aprendió a no lastimar a sus compañeros. Ray lo había derrotado fácilmente con un rayo, y el equipo continuó adelante sin incidentes.
Cuando alcanzaron el cuarto piso, los ojos de Char empezaron a arderle. Se dio cuenta de que la cueva era un poco más extraña de lo que pensaba: mientras que la mayoría de las cuevas que había visto eran frías y húmedas en el interior, esta era extrañamente seca y estaba repleta de nubes de lo que debía ser polvo de roca, haciendo que fuera un poco difícil de respirar. Cuando empezó a ver cómo algunas de las rocas y formaciones metálicas habían sido lijadas hasta quedar lisas y planas, ya no lo dudó.
Pronto, el equipo rechazaba enemigos de izquierda a derecha, y se estaba acostumbrando a hacerlo. Char encontró que los Paras caían fácilmente con un simple ataque de Ascuas, mientras que Saura encontró que la mayoría de los Geodude no se recuperaban de ser apenas azotados con sus cepas. Ray tuvo momentos difíciles ya que la mayoría de las criaturas de roca podían hacer tierra sus ataques eléctricos, pero podía paralizarlos algunas veces para echar una mano, y era fácilmente capaz de derrotar a los Golbat y Zubat que los molestaban.
Pronto, sin embargo, el equipo se encontró con su desafío más duro hasta entonces: un Graveler.
—Oh, vaya —dijo Saura después de haber visto al adversario—. Creo que voy a necesitar algo de ayuda con este...
Char estudió al Graveler mientras estaba firme ante ellos. La criatura se asemejaba a una gran roca viviente, completa con brazos y piernas. Tenía al menos tres veces su propio tamaño. Incluso en comparación con algún otro de los Pokémon de roca como Onix, era un extraño espectáculo para la vista.
El Graveler les devolvía la mirada, esperando que los intrusos hicieran el primer movimiento.
—¿Crees que puedas lograr hacer una Energibola? —sugirió Char.
—Quizá —respondió Saura—. Pero no queremos agobiarlo con energía. Podría autodestruirse frente a nosotros, ¿o no?
—Cierto... —murmuró Char—. Eh... ¿podrías probar un Rayo Solar? ¡Eso probablemente lo derribe de un golpe!
—¿Dónde está el sol? —dijo Saura—. Podría intentar usar mi propia energía, pero sin el sol aquí para ayudar, no creo que funcione con un solo golpe.
—Eh... ¿qué tal si lo envuelves, para que todos podamos atacar?
Saura se mordió el labio—. Eso es muy riesgoso —dijo él—. No siempre puedo retener cosas en el primer intento, especialmente si son... ya sabes... ¡así de grandes!
Char frunció el ceño—. Ray, ¿tienes alguna idea, además de solo atacarlo de frente?
En lugar de responder, Ray puso su propia idea en marcha. Retirándola de la bolsa, arrojó una semilla al Graveler. La bestia de roca hizo una mueca mientras veía el objeto acercarse, pero no pensó en esquivarlo. Cuando lo acertó, un intenso destello blanco iluminó la cueva por una fracción de segundo, y la bestia cayó sobre su espalda, inmóvil. Ray había usado una Semilla Sueño.
—¡Jajá! ¡Funcionó! —exclamó Ray—. Problema resuelto. ¡Está dormido!
—Hmm, ¿estás seguro de que eso fue una buena idea? —preguntó Char—. Deberíamos guardar esas cosas para cuando en verdad las necesitemos. Podríamos al menos haber intentado pelear contra él y aprender cómo actúan, ¿verdad? Eso es lo que Scythe nos habría dicho.
—Tienes razón —dijo Ray—. Lo siento, debí habértelo preguntado primero...
—Está bien —dijo Saura—. Tenemos más de esas semillas. Está dormido ahora, así que sigamos adelante...
El grupo se deslizó cuidadosamente pasando al monstruo durmiente e ingresó al siguiente angosto pasillo...
... y se encontraron inmediatamente cara a cara con un segundo Graveler.
Este era un poco más grande que el anterior, y no parecía ser igual de paciente. Emitió un extraño gruñido hacia el equipo que casi sonó como un maligno ronroneo, y pareció como si estuviera a punto de atacarlos en cualquier momento. Para hacer las cosas incluso peores, el suelo se había vuelto más rocoso y desigual en la nueva área, y las estructuras metálicas que sobresalían de las paredes empezaron a parecer puntiagudas trampas mortales...
—Oh, genial —murmuró Saura—. ¿Ahora qué? ¡¿Qué hacemos?!
—¡Solo atáquenlo! —ordenó Char, la llama de su cola ya lo suficientemente intensa para iluminar la habitación entera—. ¡Se nos ocurrirá algo!
El grupo le siguió; dejarían que sus instintos de batalla tomaran el control, y esperarían lo mejor.
Saura, siendo el luchador más efectivo contra Pokémon de roca, se adelantó para iniciar la batalla. Brincó en el aire, extendió sus cepas, y las bajó con fuerza sobre la bestia. El Graveler se tambaleó por el golpe, retrocediendo un par de pasos. Saura siguió con soltar un torrente de semillas, las cuales acertaron el cuero de la bestia a velocidades increíbles y erosionaron la capa más exterior de su piel rocosa.
El Graveler se puso
furioso. Soltó un fuerte rugido, lanzándose hacia Saura. Actuando con rapidez, Char envió la mejor columna de flamas que pudo reunir directo a la cara del Graveler, causando que se detuviera en seco y aporreara el aire ciegamente.
Para no quedarse atrás, el Graveler formó un poderoso puño y lo atestó en el suelo, mandando a volar fragmentos de rocas y piedras por todos lados y creando una onda de choque que pudo haber sacudido la cueva entera. El terremoto les tomó completamente por sorpresa a Char y a Ray, haciéndoles perder el equilibrio. Char se golpeó brutalmente contra el suelo, sintiendo el ligero cosquilleo de la grava errante cayendo sobre él mientras gemía y se tomaba un momento para descansar. Cuando intentó levantarse de vuelta, encontró que no podía hacerlo bien al comienzo; el efecto le había dejado demasiado agitado y desorientado, y le había inducido también una seria jaqueca.
Gruñendo con determinación, Saura había mandado una vez más un aluvión de semillas al enemigo, pero el Graveler evitó cada una de ellas.
—Aww... si solo hubiera una forma de hacer este ataque más preciso —murmuró Saura para sí.
Mientras Saura se paraba ante la base de la bestia e intentaba considerar con prontitud su siguiente movimiento, una voz sonó desde detrás de él.
—¡Cuidado, Saura! —exclamó Ray—. ¡Ahí voy!
Saura obedeció. Saltó a un costado, dando a Ray espacio para correr hacia la bestia. Saura notó cómo la punta de su cola estaba resplandeciendo con fuerza, ya que Ray había concentrado suficiente energía dentro de ella para darle la fuerza del acero. Brincó y realizó una muy impresionante voltereta en el aire, dándole al monstruo de roca con su brillante cola y realmente cortando a la bestia, dejando una enorme grieta al lado de su cara. Luego descargó una oleada de electricidad en ella, esperando paralizarla, pero fracasó. Aterrizó en sus pies y rápidamente inspeccionó el efecto del ataque: había hecho contacto, pero la bestia ni parecía estar fastidiada.
—¡Vaya! —gritó Ray—. ¡Esta cosa es imposible!
Rugiendo como nunca antes, el Graveler pegó el suelo nuevamente, causando otro terremoto y lanzando a Ray al aire. Char también perdió el equilibrio por segunda vez y se tumbó sobre su costado.
—¡Uf! ¡Deja de
hacer eso! —suplicó Char, haciéndose un ovillo en el suelo por un momento y sosteniendo su palpitante frente con sus garras.
Saura no podía soportar ver a sus amigos sufrir a merced de los terremotos—. ¡Voy a terminar con esto! —declaró—. Solo denme tiempo para acumular una buena bola de energía. ¡Cúbranme!
—¡No estoy seguro de que podamos! —exclamó Char, poniéndose de pie pero tambaleándose mientras intentaba caminar. Decidió ponerse a cuatro patas.
—¡Char! ¿Puedes hacer una buena pantalla humo? —preguntó Ray mientras cargaba su cola nuevamente para otro ataque de acero—. ¡Si pudieras hacerla, debería darle a Saura todo el tiempo que necesita!
Char enfrentó al Graveler, midiendo las probabilidades de que una pantalla humo fuera efectiva. La bestia pareció mucho más grande que antes, ahora que él estaba agachado cerca del suelo... Pero sabía que su cráneo probablemente se partería en dos si la cosa causaba solo un terremoto más. Tenía que darle un intento mientras todavía tenía la oportunidad. El Graveler parecía más concentrado en Ray por el momento, que estaba bailando a su alrededor justo fuera de su alcance.
—Lo intentaré —determinó Char, preparando su fuego.
Char se abalanzó hacia adelante lo más rápido que pudo, esperando alcanzar directamente la cara del Graveler y escupir la nube de humo para confundirlo... Desafortunadamente, no captó el momento en que la cosa había empezado a atacar por su cuenta.
Mientras iba a la carga, se dio cuenta demasiado tarde que el Graveler estaba viniendo directo hacia él. Había escondido sus brazos y piernas y empezado a rodar hacia adelante.
Por un momento, Char simplemente observó horrorizado cómo la gigante roca se cernía sobre él. Era demasiado tarde. No había nada más que él pudiera hacer.
Char emitió un silencioso grito mientras su cuerpo entero era aplastado bajo el peso del Graveler. Sacudió su sentido entero de existencia, haciendo apagar por un momento cada sentido que tenía por pura sobrecarga. Incluso su visión pareció destellar blanco bajo sus párpados cerrados mientras el ataque golpeaba.
Estuvo terminado en una fracción de segundo, pero cuando finalizó, Char se sintió adormecido e inconsciente. Estaba seguro de que algo en su cuerpo se había roto. Lo que más parecía dolerle era su pierna, habiendo estado yaciendo en una roca deforme cuando el Graveler había rodado a través de ella. Intentó moverla, pero encontró que el músculo de su pantorrilla había sido desconectado del miembro. Estaba lisiado.
... Y luego...
Un repentino destello de luz llenó la habitación.
El Graveler ya no se movía. De hecho, estaba fuera de combate, yaciendo en una pequeña zanja inclinada en el suelo cerca de la pared más alejada. Ray estaba junto a la bolsa, de donde había sacado y usado otra Semilla Sueño... aunque un segundo demasiado tarde.
Char apenas podía siquiera ver a sus amigos mientras acudían en su ayuda. Estaba demasiado oscuro; la llama de su cola apenas estaba ardiendo.
—¡Esa cosa... te aplastó! —gimió Saura, corriendo hasta él—. ¡Esa cosa te
aplastó! No pudimos detenerla a tiempo... ¿Puedes... hablar? ¿Te puedes mover? ¡Por favor dime que estás bien! ¡Di algo!
—Estaré bien... —consiguió jadear Char, dejándose estar lánguido en el suelo—. Solo rodó sobre mí. No era lo suficientemente grande para aplastar algo, creo... Solo... consígueme unas cuantas bayas aranjas más, ¿por favor?
... ... ...
Habiendo encontrado una grieta en la pared cercana para esconderse de los monstruos, y habiendo ayudado a Char a arrastrarse dentro, el equipo se sentó una vez más a recuperarse. Char devoró incluso más bayas de la bolsa, agradecido por el maravilloso alivio del dolor que traían y por la forma en que gradualmente empezaban a hacerle sentirse vivo y sano de nuevo. Estuvo muy agradecido de que el equipo hiciera el punto de traer suficiente comida–especialmente las maravillosas bayas azules–para que les durara por días. La anomalía temporal, también, ayudaba a que se recuperase incluso más rápido; su peor dolor, la fractura en su pierna, empezó a esfumarse eventualmente mientras su cuerpo enmendaba el hueso roto que había sufrido.
—Vaya... ¡esos Graveler! —dijo Ray, comiendo algo de fruta disecada de la bolsa—. No... sé si somos lo suficientemente fuertes para derribarlos.
—Si Scythe estuviera aquí, él nos diría cómo vencerlos —dijo Saura con tristeza—. Pero parece que no podemos descifrarlo por nuestra cuenta. Tal vez... tienes razón. Si es que cada batalla con un Graveler ha de terminar como... como esa...
—Quizá solo necesitamos aprender algunas técnicas más —ofreció Ray—. Les contaré algo, cuando aprendí el truco Cola Férrea, hizo que pelear contra Pokémon roca fuera mucho más fácil. Antes de eso, era prácticamente impotente ante ellos. Estoy seguro de que hay un montón de otras maneras de derribar a estas cosas. Solo tenemos que aprenderlas. Todos nos hemos memorizado la red de debilidades de los Pokémon... pero quizá eso no sea suficiente. Deberíamos ir con Domo y aprender más técnicas de batalla.
Un momento de silencio. Char podía sentir que los espíritus estaban bastante bajos. A pesar de todo lo que habían pasado, estaban empezando a ver que aún eran un equipo relativamente débil e insuficiente.
—Entonces... —murmuró Saura, mirando el suelo—. ¿Vamos a... usar la Fugaesfera ahora?
—¡Ni de broma! —respondió Char, escupiendo accidentalmente una semilla de aranja de su boca—. ¡Ya bajamos cuatro pisos! ¡Esto no estará acabado hasta que los tres nos desmayemos! Y por la forma en que esto se ve ahora, estamos muy lejos de que eso pase. Todavía tenemos un montón de suministros y bayas... ¡vamos a continuar avanzando hasta que no podamos ir más!
—¡Estoy de acuerdo! —replicó Ray—. Esta es una experiencia de aprendizaje. Si tenemos que aprender de la manera difícil... eso está bien. ¡Pero no nos podemos rendir ahora! Siempre y cuando nos apoyemos unos a otros, tenemos oportunidad.
Saura sonrió—. Sí, tienes razón —dijo él—. No podemos abandonar ahora. Solo estaba... ya saben... asegurándome de que... todos coincidíamos.
Mientras Char se preparaba para morder lo que se había convencido sería su última baya esta vez, algo inusual captó su atención.
—Oigan —interrumpió Char, desviando su atención hacia la parte más profunda de la grieta en la que estaban sentados—. ¿Es eso... nuestro?
—¿Es nuestro qué? —preguntó Saura, intentando ver lo que estaba indicando.
—Eso —dijo Char, señalando en la esquina—. Hay una esfera allí.
Sin esperar una respuesta, Char se levantó y se acercó a la extraviada esfera. Estaba casi calzada entre una roca y la pared, haciéndola difícil de encontrar excepto por la forma en que relucía en la luz de Char. Char la agarró, sacándola fácilmente de su posición.
“
Esta es una Evadesfera”, dijo la esfera. “
¿Activar?”
“
Eh... ahora no”, replicó Char. La esfera no dijo nada más.
—Vaya, eso
no es nuestro, ¿o sí? —dijo Saura sorprendido—. ¿Estaba ahí tirada?
—¿Qué tipo de esfera es esa? —preguntó Ray con curiosidad—. ¿Es útil?
—No lo sé —admitió Char—. Es una Evadesfera. No tengo idea de lo que esas hacen.
—Hmm, yo nunca he usado una de esas tampoco —dijo Ray—. ¡Pregúntale lo que hace!
—¿Qué?
—La mayoría de las nuevas esferas están codificadas con información —dijo Ray—. Pregúntale cómo funciona, y debería decírtelo.
Char intentó comunicarse telepáticamente con la esfera una vez más. Admitiéndolo, siempre le hacía sentirse un poco tonto hablar con un objeto inanimado.
“
Eh... Evadesfera”, preguntó Char en silencio, “
¿qué es lo que haces?”
“
Las Evadesferas estimulan los instintos de batalla del usuario”, explicó la esfera. “
Tras la activación, el usuario se volverá temporalmente más adepto a esquivar los ataques enemigos. Dependiendo del usuario, el efecto dura desde diez minutos hasta cuarenta minutos”.
Repitió la información en voz alta.
—Suena útil —dijo Ray—. ¡Ponla en la bolsa! Apuesto nos vendrá bien más adelante. Aunque... hace que me pregunte cómo ha llegado hasta aquí...
Las sonrisas del equipo desaparecieron repentinamente, y un oscuro silencio siguió.
Había, después de todo, solo una razón para que un objeto yaciera por ahí en el interior de una mazmorra misteriosa como esta. Era una muy importante lección que Scythe les había enseñado hacía semanas atrás...
Cuando fracasas en una misión en una mazmorra misteriosa, hay una probabilidad... una muy alta probabilidad, de que... muchos de tus objetos no sean expulsados de la mazmorra contigo. Serán engullidos por la anomalía espacial, esparcidos por la mazmorra para que futuros equipos los encuentren.
... Y a veces, si es que Arceus estaba especialmente enojado contigo, podías incluso perder la bolsa completa. Todos tus suministros... el equivalente a una semana de ingresos... estarían completamente perdidos.
Era un repentino y brutal recordatorio de que
sí había un precio en aprender de la manera difícil.
Área de Descanso de la Fisura Hierro
Con una resolución más grande que nunca antes, el equipo buscó incluso más profundo en la mazmorra. Temiendo por sus vidas y también por la seguridad de su bolsa de objetos, optaron por jugar juegos de sigilo en lugar de atacar a cada Pokémon con que se cruzaban. Pero con una llameante cola en medio de completa oscuridad, no era demasiado fácil para Char permanecer escondido, incluso cuando intentaba atenuar la luz al sostenerla en sus manos. Un par de veces, el equipo se encontró huyendo de los Pokémon más poderosos para sacárselos de encima, y
siempre era un desafío mantener el equilibrio entre la grava y no separarse en los estrechos pasadizos.
Por alguna razón, los Pokémon salvajes nunca los perseguían al bajar las escaleras al siguiente piso.
Luego de evadir a un Onix joven, el grupo emergió en el octavo piso subterráneo. La serpiente de roca rugió hacia ellos una última vez mientras se paraba en la parte superior de las escaleras y los observaba escaparse.
Char se detuvo para recuperar el aliento—. ¿Están todos bien?
—Estamos bien —reportó Saura—. ¿Qué es esto, el piso nueve? Hemos recorrido mucho.
—Y apenas usamos objetos en los últimos cuatro pisos —agregó Ray—. Estamos haciéndolo muy bien. También... espera. ¿Qué es esto? ¡Vaya! ¡Miren hacia allí!
Esperando otro sistema de complicados corredores y crueles monstruos, el equipo estuvo sorprendido de encontrar algo completamente diferente ante ellos. Una solitaria habitación, con la forma de un pacífico domo pequeño, diferente a
todo el terreno circundante. Había algo como un enorme cristal incrustado en el techo de la habitación que actuaba como fuente de luz, iluminando la cámara con un misterioso resplandor anaranjado.
Pero el más prominente e interesante rasgo de esta habitación era la muy grande estatua de hierro, representando a un Kangaskhan, posicionada en el centro. Parecía observar al grupo con una cálida y tierna sonrisa mientras entraban...
—¡Impresionante! —exclamó Ray, corriendo hasta la estatua de Kangaskhan e inspeccionándola—. ¿Saben lo que es esto?
—¿Un... Kangaskhan? —adivinó Char.
—Recuerdo haber escuchado sobre estas antes en el Equipo Franjas, pero vaya, ¡nunca había visto una por mi cuenta! —continuó Ray—. ¡Esta habitación debe ser el área de descanso! Es una habitación en medio de una mazmorra misteriosa que de alguna forma no es afectada por la maldición. ¡Podemos quedarnos aquí por el tiempo que queramos, y nada vendrá a molestarnos! ¡Vaya, escuché que estas habitaciones solo existen cerca del final de las mazmorras más extensas que han sido exploradas exhaustivamente, pero en ninguna de las que he estado!
—Interesante —dijo Saura—. Me estaba poniendo un poco hambriento, por aquí. ¿Qué les parece si nos detenemos a comer?
El equipo no desperdició tiempo en asentarse a los pies de la estatua y sacar la comida.
—Hmm... ¿pero por qué una estatua de Kangaskhan? —preguntó Char, pescando una pera del cúmulo de comida—. ¿Cómo llegó eso aquí, para empezar?
—Oh, creo que es algo que los exploradores utilizaban para marcar las zonas seguras que encontraban —especuló Ray—. Tiene algún significado simbólico, supongo, como el amor y la protección de una madre o algo así.
—¿Cómo llegó eso aquí? —preguntó Saura—. ¡No puedes simplemente transportar una estatua a través de una mazmorra de esa forma y dejarla por ahí!
—Sabes, no tengo idea —se rio Ray—. ¿Tele transportación, tal vez? Quizá un psíquico lo llevó a cabo. No lo sé... comamos.
Saura estaba a punto de morder una manzana grande, cuando algo captó su atención...
—Ray, ¿estás seguro de que no seremos molestados aquí? —susurró Saura.
—Eh... sí —dijo Ray, masticando su comida—. ¿Por qué?
—Porque... creo que algo está viniendo.
El grupo quedó en silencio. Sí, había sonidos viniendo de la entrada de la habitación. Voces, incluso. Voces de Pokémon.
“
¡Vaya! ¿Quién podrá ser?”, se preguntó Char. “
¿Un equipo diferente? ¿Por qué estaría otro equipo aquí? ¿Es que metimos la pata en el registro o algo? ¿O tal vez sea el Equipo Remordimiento viniendo a verificar nuestro progreso?”
Pero, de todas las cosas en el mundo que Char estaba esperando ver entrar en la habitación, nunca hubiera adivinado cuáles dos Pokémon estaban ahora acercándose a ellos.
Char y Saura contuvieron el aliento cuando reconocieron a los visitantes que invadieron de repente el área de descanso. Un Croagunk, seguido de cerca por un Seviper, deambuló en la habitación. Algo chasqueó en la mente de Char, e instantáneamente los reconoció como los dos ladrones con quienes se había encontrado en su misma primera misión como un Equipo de Resistencia.
“
¿Qué... en el nombre de...?” se preguntó Char, olvidándose del nombre de quien se suponía tenía que jurar. “
Estos dos... ¿Por qué están ellos aquí?”
—¡Los encontramos! —siseó el Seviper triunfante—. Esa
no fue una mazmorra agradable por la que perseguirles. Están volviéndose bastante fuertes si es que pueden manejarse este lugar.
—Je je, tonterías —agregó el Croagunk—. Fue fácil. Desagradable, pero fácil. Pero sabíamos que los alcanzaríamos en la zona segura si nos apurábamos.
Char dejó caer su comida y encaró a los intrusos. No sabía realmente qué esperar de ellos, pero, de cualquier modo, se preparó para una batalla.
—Equipo X —les gruñó Char, recordando el nombre por el cual se hacían llamar antes en el escondite en las Cataratas Empíricas—. ¡¿Qué están haciendo aquí?!
—Char, ¿reconoces a estos tipos? —preguntó Ray con sorpresa.
—Sí —respondió Char con rudeza—. Estos tipos son ladrones. Vaciamos uno de sus escondites una vez, ¡y ahora están buscando venganza!
—Je je, ¿eso es todo? —dijo el Croagunk perplejo, dando un par de pasos más hacia el equipo—. ¿Es eso lo que piensas que somos?
—¿Qué hay de malo con ser ladrones? —dijo el Seviper con frialdad—. ¡Los Equipos de Resistencia tienen que ganarse la vida de alguna forma!
Esa línea tomó a Char completamente con la guardia baja.
—¡¿Qué?! —él y Saura escupieron casi al mismo tiempo.
—Escuchen —dijo el Croagunk—. Les seguimos hasta aquí porque necesitamos hablar con ustedes en privado, en algún lugar... pero sin ese Scyther alrededor, ¿ven? Les esperamos, pero él siempre iba con ustedes en las misiones, así que nunca pudimos acercarnos. Pero ahora, están solos, y es tiempo de que tengamos una pequeña charla.
Saura frunció el ceño, claramente sin seguir lo que estaban diciendo—. Bueno, ¡escúpanlo! —espetó él—. Nos tienen donde nos quieren. ¡¿Qué es lo que quieren?!
—Escuchen, y escuchen con cuidado, ustedes tres —siseó el Seviper astutamente—. Sé que no tuvimos el mejor comienzo en la cascada. Ese Scyther nos malinterpretó, como ven. No somos tipos malos. De hecho... ¡somos sus aliados!
—Sí —continuó el Croagunk—. Este es Seviper, y yo soy solo Croagunk. No nos molestamos con todo eso de los sobrenombres, como ven. Juntos, somos el Equipo X, un Equipo de Resistencia independiente. Ahora, les hemos visto viajando por ahí, y sabemos que tienen conexiones con una extensa red de fuerzas de resistencia en esta área...
Char y Saura se tensaban a medida que Croagunk se acercaba más con cada paso, una confiada y malvada expresión extendida en su rostro.
—... y queremos entrar.
Char tragó saliva. ¿Lo decían en serio?
—Tenemos información que podría ayudar a hacer severos golpes contra el Maestro —dijo Seviper—. Necesitamos confiar esta información a alguien. Alguien... que tenga el poder para hacer algo al respecto. Es por eso que necesitamos que ustedes nos lleven a su base, y nos dejen unirnos a ustedes.
No podían.
—Y no podemos tomar un no por respuesta —croó Croagunk—, así que si es que están pensando en rechazarnos, olvídenlo. Operar independientemente sin la seguridad de su base se está volviendo peligroso, especialmente con todas las fuerzas en esta área hoy en día. ¡Necesitamos un lugar para quedarnos!
—Hmm —dijo Ray de repente—. ... ¿Qué hay para nosotros?
Char sintió su mandíbula caer cuando escuchó la pregunta de Ray. ¿Cómo podía Ray estar confiando en estos... estos siniestros bandidos? Intentó responder, pero parte de él quería escuchar la respuesta. Saura estaba sufriendo un conflicto similar.
—Bueno, como tus amigos probablemente vieron cuando visitaron nuestra humilde morada, somos... bastante ricos —dijo Seviper con una sonrisa—. Llévennos, y les daremos un considerable... montón de dinero.
—Hmm, bueno,
sí estamos un poco cortos de fondos por el momento —dijo Ray, frotándose el mentón—. ¿
Cuánto dinero?
—Cuatro millones de Poké —proclamó Seviper—. Cuatro millones de Poké, para ustedes gratis, si nos dejan entrar en su base.
—Hmm... ¿Conseguiremos el dinero primero? —preguntó Ray—. ¿O... después de terminar nuestra parte del trato?
—Si lo prefieren, les daremos con gusto un pequeño pago inicial —dijo Seviper—. Entonces... ¿aceptan, o no?
—Hmm, me gusta su oferta —dijo Ray—. Pero... ¿les importaría si tengo una charla rápida con mi equipo en privado? Tenemos que discutir algunos de los... términos... de este acuerdo.
Croagunk hizo una seña con la mano, y los tres se retiraron rápidamente al lado opuesto de la estatua de Kangaskhan.
—¡¿Qué hacemos?! —soltó Ray en un susurro—. ¡Estos tipos están locos! Están tratando de engañarnos, ¡y ni siquiera están
intentando ser creíbles!
—Me tuviste preocupado por un momento —admitió Char—. ¡Pensé que estabas hablando en serio!
—No, solo intentaba hacerles pensar que cooperaríamos —dijo Ray—. De otra forma... no sé qué nos estarían haciendo en este momento.
—De acuerdo, tengo un plan —dijo Saura—. Ray, tú hablas con ellos otra vez. Char irá a agarrar la bolsa. Tan pronto como la tenga, corremos. No nos podrán encontrar si nos adentramos más en la mazmorra.
—Suena bien por mí —dijo Char, negando con la cabeza— Vaya... ¿El Equipo X? ¿Aquí? ¿Y ahora? Sabía que volverían por nosotros algún día, pero... ¡no de esta forma!
—Bueno... —dijo Ray, andando de vuelta alrededor de la estatua y hablando al Equipo X—. Lo hemos pensado, e hicimos una decisión.
—Espero que por su bien sea la correcta, je je —dijo Croagunk—. Escúpelo.
—Aceptamos su propuesta —dijo Ray—. Con una condición.
Croagunk croó, levantando una ceja—. ¿La cual es?
—
¡Corremos! —exclamó Ray.
Sin perder un segundo, Ray pivotó y corrió del equipo venenoso con sorprendente agilidad. El resto de su equipo estaba unos cuantos pasos frente a él, dirigiéndose al arco que los llevaría más adentro en la mazmorra.
—¡¿Oh,
así es como lo quieren?! —rugió Croagunk con rabia, corriendo detrás de él para entregar una Puya Nociva—. ¡Malditos tramposos! ¡Si ese es el caso, tendremos que hacer las cosas de la
manera difícil!
—Croagunk, es suficiente —dijo Seviper rápidamente, deteniéndolo—. Ya han cruzado el punto sin retorno, no podemos alcanzarlos ahora.
Era cierto. Los tres se habían escapado. Croagunk observó con desesperanza cómo los tres desaparecían en el siguiente túnel. Si quería seguirlos, tendría que hacer cara a la segunda mitad de la mazmorra.
—Bueno, ese fue un miserable fracaso —gruñó Croagunk—. ¡Te dije antes que esto no iba a funcionar!
—No podemos solo rendirnos y llamarlo un fracaso —dijo Seviper, negando con la cabeza—. Debemos intentarlo de nuevo.
—¡¿Intentarlo de nuevo?! ¡Yo no iré ahí! —bufó Croagunk—. Tuvimos suficientes problemas solo para llegar hasta aquí. ¡¿Sabes lo que
vive ahí abajo?! ¡No podemos pelear contra Steelix! ¡No por nuestra cuenta!
—Cierto, cierto —dijo Seviper—. En este caso, nos marchamos, y lo intentamos nuevamente más tarde. La próxima vez, lo tendremos. La próxima.
El Equipo X se dio vuelta y comenzó su travesía para salir de la mazmorra.
Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.