capítulo xii: regreso a la rutina
capítulo xii: regreso a la rutina
Luego de una larga ausencia, continúo con mi aventura desde el punto donde la dejé...
Reporte:
OBJETOS:
*Licencia.
*4 Pokeballs
*2 Superpoción
*MT Psíquico
DINERO: $3500
Luego de una larga ausencia, continúo con mi aventura desde el punto donde la dejé...
CAPÍTULO XII: REGRESO A LA RUTINA
Spoiler
Tras nuestra dura batalla en el gimnasio Ilusión, agotados, emprendimos el camino de regreso al CP. Se hizo interminable, jamás había estado tan cansado. Pensar que solamente grité, salté y sufrí… No quería ni pensar en que estado de agotamientos estarían mis compañeros pokémon.
A eso de las tres de la tarde arribamos al hospital Pokémon de Camus. Entre bostezos y estiramientos me acerqué al mostrador y le encargué a la enfermera a mis pokémon. La demora sería de quince a veinte minutos, ya que era la “hora pico” del CP.
Encontré un asiento en la sala de espera, un cómodo sofá verde. Me senté, con toda intención de no mover un solo músculo en al menos diez minutos. Me considero un tipo de voluntad férrica, pero ni con las mejores intenciones puedo vencer al sueño.
Lo próximo que supe, cuando una de las enfermeras me despertó una hora después, es que Tito el Scraggy, Charmander y Poliwag ya se encontraban listos para seguir. No así yo, por supuesto. Ni lo pensé, pasaríamos la noche allí.
Renté la habitación 22 por cávala, y llevé allí mis cansados pies y al resto del equipo. Una vez allí los liberé. El ojón ladronzuelo, la flameante lagartija y el pequeño renacuajo mi miraban atentamente.
Mati: Muchachos, estoy orgulloso de ustedes, dieron lo mejor de si y demostraron estar a la altura de las circunstancias, sigamos así, y llegaremos lejos. Ya tenemos la primera, faltan siete. Así que a no bajar los brazos, bueno, salvo tú Poliwag…
Parecían satisfechos, no hay nada más lindo que recibir halagos al hacer algo bien, por lo menos así pensamos los vanidosos.
Mati: Descansen por ahora, mañana será otro día.
Y sin decir más me tumbé sobre la cama sin siquiera descalzarme. Ni diez segundos necesité para volver a dormir. Reposé toda la tarde, hasta que cierto cabezón y un fulano de cola flameante decidieron ponerse a luchar justo encima de mi casa. Resultado: Una ceja quemada.
Luego del “accidente” (y de cubrir con una curita mi ceja, o lo que quedaba de ella), bajé a comer algo. Pedí una abundante cantidad de papas fritas para acompañar mi hamburguesa, me entretuve con ellas por quince minutos.
Tras una sobremesa de algo así como una hora, donde me entretuve tocándome la panza y viendo el anochecer, decidí salir al patio trasero a ver alguna batalla para matar el rato.
Y para que… Ya descansado y saciado, recuperé mis insaciables ansias de batallar y mejorar. Era una noche espléndida, la temperatura era ideal y no había viento en absoluto. Las seis arenas de este gran CP estaban ocupadas y con espera. Una batalla tras otra enamoraban a mis ojos, todas muy intensas.
Además, en la “zona de recreación” también había entrenadores. Algunos charlaban cómodamente en la hierba, otros sencillamente paseaban con sus pokémon, y como pasó siempre desde que el mundo es mundo, había “Cazadores” en busca de chicas listas para jugar al amor.
Si algo sobraba era entusiasmo, recibí varias ofertas de intercambios de pokémon y objetos, rechacé todas, al igual que una batalla con un chico, ya que se veía desde la Luna que no tenía chances contra su equipo, muy avanzado en comparación al mío.
Finalmente encontré un duelo razonable. Una chica escuálida como un escoba y de largo cabello negro atado en una cola, un poco mayor que yo. Intentaría ganar su medalla contra Anna, por lo que dijo que le vendría bien entrenar contra alguien que ya lo había hecho.
Hicimos fila para acceder a una arena, en el ínterin cruzamos algunas palabras.
????: ¿Y como es ella?
Mati: ¿A qué te refieres, Daira? ¿A su forma de ser? ¿O como entrenadora?
Daira: En general…
Mati: Veamos… Como persona, fascinante. Como mujer, espléndida por donde se la mire. Como entrenadora, formidable… Estuve a un pelo de perder.
Daira: Gracias eh, ahora estoy mucho más tranquila.
Mati: -risas- tranquila, ten fe y concéntrate. No soy entrenador desde mucho antes que tú, sería hipócrita de mi parte aconsejarte demasiado, limítate a no perder la calma y todo irá bien. Además… Nos toca, vamos allí.
Daira: Ok Matías, mucha suerte. Anna usa pokémon psíquicos, así que aprovecharé toda la fuerza de mis insectos… ¡Vamos, Beautifly!
Lo ideal hubiera sido enviar a Charmander, pero quería un verdadero reto. Ambos necesitábamos entrenamiento serio.
Mati: Él se lució contra Anna, te gustará enfrentarlo. Ve, Poliwag.
VS 
Poliwag (NV. 10) (Beautifly NV. 12)
Daira: ¡Absorber!
Mati: ¡Rayo Hielo!
Beautifly se elevó con gracia evadiendo el ataque de mi pokémon e impune mente quitó vitalidad a este.
Mati: ¡Hipnosis!
Daira: ¡Disparo Demora, rápido!
Por desgracia el juego mental de hipnosis tarde varios segundos en hacer efecto, y Poliwag no tuvo más remedio que interrumpirlo al ser atrapado por el hilo que se enemigo escupía.
Daira: ¡Lo tienes, Tornado!
Las pequeñas ráfagas de vienta levantaron por los aires al liviano pokémon renacuajo.
Mati: ¡Estabilízate con Cascada!
Poliwag escupió un chorro imponente de agua y se cubrió con el. La presión del agua dispersó con facilidad el viento.
Daira: ¡Tornado, otra vez!
Mati: No caeré dos veces en el mismo truco. ¡Hidrochorro directamente sobre la ráfaga!
Las alas del insecto volvieron a agitar el aire abrasivamente pero Poliwag en un momento de astucia, escupió agua hacia el cielo, normalmente este ataque servía para auto hidratarse, pero en este caso lo efectuamos con otro fin.
El agua al introducirse en la masa de viento se agitó con fuerza, generando un efecto de “tormenta” que no permitía que los pokémon se vieran entre sí.
Mati: ¡Rayo Hielo!
Dos gélidos rayos se dispararon desde el organismo de mi pokémon y, con una buena cuota de suerte, impactó de lleno contra el Beautifly, el vuelo de este cesó y cayó inerte. La suerte continuaba, se había congelado.
Mati: Sorpréndeme, Poliwag.
Con otro Rayo hielo de similares características remató al rival, dejándolo completamente fuera de combate.
¡Poliwag ganó 75% de experiencia! ¡Poliwag subió de nivel!
Daira: Lo hiciste bien amigo mío. Mati, debo decir que estoy impresionada, pero aún falta mucho para que esto acabe. Me queda un pokémon y te garantizo que no será nada fácil ¡Heracross!
La chica liberó al insecto luchador. De un azul opaco y con un rostro que inspiraba confianza, ese hermoso ejemplar se presentaba al combate.
Mati: Ok, entonces voy a complicarte un poco las cosas, tendrás que esforzarte máximo, tal como lo harás en el gimnasio.
Guardé a Poliwag en su pokéball.
Mati: Prepárate, Charmander.
Daira: ¡No seas malo!
VS 
Charmander (NV. 11) VS heracross (Nv. 14)
Mati: Ja, es por tu propio bien créeme. ¡Charmander, Lla…
Daira: ¡Cornada!
Como un balazo, el escarabajo se disparó en contra de mi pokémon, propinándole un duro golpe con su cuerno, arrastrándolo varios metros. La diferencia de nivel se hacía notar.
Mati: Wow… Es rápido, pero va a hacer falta algo más que eso. ¡Gruñido!
Daira: ¡otra vez, Cornada!
Pese a su pequeño tamaño, el áspero gruñido del pokémon de fuego resultó amenazante, y a coste de recibir otro golpe directo, redujo radicalmente el poder ofensivo del rival.
Daira: ¡No te rindas amiga, Tajo Umbrío!
Mati: ¡Rueda y Arañazo!
Con su puño el insecto intentó sacudir la existencia de Charmander, pero este ágilmente rodó 360º hacia la derecha y con sus filosas garras rasgó la parte lateral de la armadura de este Heracross, justo debajo del ala (extendida). Este gimió de dolor ante el truco.
Mati: ¡Excelente, justo como lo practicamos! ¡Sigue con Llamarada!
Disparó sin vacilar el feroz movimiento de fuego de característica forma impactándolo sobre el vientre del rival. La secuela del ardiente golpe era grotescamente visible.
Mati: ¡Repite!
El pokémon algo cansado tomó aire y escupió otra poderosa brasa.
Daira: ¡Aguante y Contraataca con Cornada!
Con temple admirable el Heracross resistió el letal golpe y se abalanzó hacia Charmander. Pero a Daira le costaba entender, repetir un ataque muchas veces cuando el rival aún tienen muchas fuerzas, es un error más que grave. Para tener éxito con mi estratagema, debía confiar en los reflejos de mi pokémon. Esperé hasta el último segundo y…
Mati: ¡Salta!
Impecables. Ganó fuerzas al flexionar sus patitas y se elevó, el cuerno de Heracross rozaron su vientre, seguramente de haber sido el de uno macho, hubiera fracasado. Este se aferró a la parte trasera del insecto.
Mati: ¡Aguarda ahí!
Daira: ¡Quítatelo!
Dijimos al unísono.
Mi enemigo sea sacudía desesperadamente intentando librarse de la “plaga” sobre sus alas. Charmander resistía.
Mati: ¡Un poco más!
Unos segundos después, Heracross extendió sus alas, o como mis neuronas lo traducían, cayó en mi trampa.
Mati: ¡Rápido, Llamarada sobre su espalda!
El ataque fue bestial, el fuego cayó sobre el tipo lucha-bicho con la fuerza de una avalancha Andina. No hubo reacción alguna o intento de defensa. Heracross sencillamente cayó derrotado, con su rostro de lleno en la tierra.
¡Charmander ganó 60% de experiencia! ¡Charmander subió de nivel!
¡Matías ganó $1400!
Daira: ¿Q-que que pasó? ¿Cómo hiciste eso?
Mati: Verás, el exoesqueleto de Heracross lo protege bastante de los ataques, pero en la espalda, este solamente lo protege cuando sus alas no están desplegadas. Sencillamente esperé que este las expandiese y dejara vulnerable ese punto. El resto de sobreentiende.
Daira: Sencillamente genial… Je, ahora veo porque venciste a Anna, eso fue asombroso.
Mati: Basta, no me gustan los halagos… Bueno, un poquito sí. Tú tampoco lo hiciste nada mal, sólo cometiste un error al utilizar demasiadas veces el mismo ataque, debes pulir eso. Además, si hubiera continuado con Poliwag seguramente hubieras vencido. Sigue practicando, aquí entre nos, tu Heracross hará estragos frente a los pokémon del gimnasio.
Daira: Muchas gracias, entrenaré unos días más antes de retarle igualmente, ya sabes, para pulir esos detalles que mencionaste.
Mati: Bueno, entonces iré adentro y llevaré mis pokémon a la enfermera antes de que la enfermería se sature otra vez… Adiós.
Avancé unos pasos antes de que detuviera nuevamente.
Daira: Espera, me gustaría que sigamos en contacto, quiero contarte como me fue en el gimnasio… ¿Podrías darme tu número de Pokégear?
Mati: Eh… No tengo uno.
Daira: ¿Pokenav con mensaje de texto?
Mati: …
Daira: ¿Tampoco? ¿De que planeta vienes? Deberías conseguirte uno, estamos en la era de la comunicación.
Mati: Quizá tengas razón, debería conseguirme uno de esos, podría resultarme útil.
Daira: Hazlo, no te arrepentirás, créeme. ¿Sabes qué? Te dejaré mi número, cuando consiga un teléfono, agenda lo, si tú quieres, claro.
Mati: Tendré que pensarlo, tengo una agenda ocupada.
Tras mi chiste tonto me dio un suave golpe en el hombro, luego sacó un bolígrafo y escribió su número en mi brazo. Charlamos cinco minutos más rozando el coqueteo y luego nos despedimos, ella se fue directamente a dormir, yo llevé mis pokémon a la enfermería.
Y básicamente, así continuaba mi historia, con gente de todas clases, batallas de todos los gustos y colores, pero por sobre todas las cosas, con esperanzas de grandeza. Quién dijo que todo tiempo pasado fue mejor, evidentemente jamás me conoció.
A eso de las tres de la tarde arribamos al hospital Pokémon de Camus. Entre bostezos y estiramientos me acerqué al mostrador y le encargué a la enfermera a mis pokémon. La demora sería de quince a veinte minutos, ya que era la “hora pico” del CP.
Encontré un asiento en la sala de espera, un cómodo sofá verde. Me senté, con toda intención de no mover un solo músculo en al menos diez minutos. Me considero un tipo de voluntad férrica, pero ni con las mejores intenciones puedo vencer al sueño.
Lo próximo que supe, cuando una de las enfermeras me despertó una hora después, es que Tito el Scraggy, Charmander y Poliwag ya se encontraban listos para seguir. No así yo, por supuesto. Ni lo pensé, pasaríamos la noche allí.
Renté la habitación 22 por cávala, y llevé allí mis cansados pies y al resto del equipo. Una vez allí los liberé. El ojón ladronzuelo, la flameante lagartija y el pequeño renacuajo mi miraban atentamente.
Mati: Muchachos, estoy orgulloso de ustedes, dieron lo mejor de si y demostraron estar a la altura de las circunstancias, sigamos así, y llegaremos lejos. Ya tenemos la primera, faltan siete. Así que a no bajar los brazos, bueno, salvo tú Poliwag…
Parecían satisfechos, no hay nada más lindo que recibir halagos al hacer algo bien, por lo menos así pensamos los vanidosos.
Mati: Descansen por ahora, mañana será otro día.
Y sin decir más me tumbé sobre la cama sin siquiera descalzarme. Ni diez segundos necesité para volver a dormir. Reposé toda la tarde, hasta que cierto cabezón y un fulano de cola flameante decidieron ponerse a luchar justo encima de mi casa. Resultado: Una ceja quemada.
Luego del “accidente” (y de cubrir con una curita mi ceja, o lo que quedaba de ella), bajé a comer algo. Pedí una abundante cantidad de papas fritas para acompañar mi hamburguesa, me entretuve con ellas por quince minutos.
Tras una sobremesa de algo así como una hora, donde me entretuve tocándome la panza y viendo el anochecer, decidí salir al patio trasero a ver alguna batalla para matar el rato.
Y para que… Ya descansado y saciado, recuperé mis insaciables ansias de batallar y mejorar. Era una noche espléndida, la temperatura era ideal y no había viento en absoluto. Las seis arenas de este gran CP estaban ocupadas y con espera. Una batalla tras otra enamoraban a mis ojos, todas muy intensas.
Además, en la “zona de recreación” también había entrenadores. Algunos charlaban cómodamente en la hierba, otros sencillamente paseaban con sus pokémon, y como pasó siempre desde que el mundo es mundo, había “Cazadores” en busca de chicas listas para jugar al amor.
Si algo sobraba era entusiasmo, recibí varias ofertas de intercambios de pokémon y objetos, rechacé todas, al igual que una batalla con un chico, ya que se veía desde la Luna que no tenía chances contra su equipo, muy avanzado en comparación al mío.
Finalmente encontré un duelo razonable. Una chica escuálida como un escoba y de largo cabello negro atado en una cola, un poco mayor que yo. Intentaría ganar su medalla contra Anna, por lo que dijo que le vendría bien entrenar contra alguien que ya lo había hecho.
Hicimos fila para acceder a una arena, en el ínterin cruzamos algunas palabras.
????: ¿Y como es ella?
Mati: ¿A qué te refieres, Daira? ¿A su forma de ser? ¿O como entrenadora?
Daira: En general…
Mati: Veamos… Como persona, fascinante. Como mujer, espléndida por donde se la mire. Como entrenadora, formidable… Estuve a un pelo de perder.
Daira: Gracias eh, ahora estoy mucho más tranquila.
Mati: -risas- tranquila, ten fe y concéntrate. No soy entrenador desde mucho antes que tú, sería hipócrita de mi parte aconsejarte demasiado, limítate a no perder la calma y todo irá bien. Además… Nos toca, vamos allí.
Daira: Ok Matías, mucha suerte. Anna usa pokémon psíquicos, así que aprovecharé toda la fuerza de mis insectos… ¡Vamos, Beautifly!
Lo ideal hubiera sido enviar a Charmander, pero quería un verdadero reto. Ambos necesitábamos entrenamiento serio.
Mati: Él se lució contra Anna, te gustará enfrentarlo. Ve, Poliwag.
VS 
Poliwag (NV. 10) (Beautifly NV. 12)
Daira: ¡Absorber!
Mati: ¡Rayo Hielo!
Beautifly se elevó con gracia evadiendo el ataque de mi pokémon e impune mente quitó vitalidad a este.
Mati: ¡Hipnosis!
Daira: ¡Disparo Demora, rápido!
Por desgracia el juego mental de hipnosis tarde varios segundos en hacer efecto, y Poliwag no tuvo más remedio que interrumpirlo al ser atrapado por el hilo que se enemigo escupía.
Daira: ¡Lo tienes, Tornado!
Las pequeñas ráfagas de vienta levantaron por los aires al liviano pokémon renacuajo.
Mati: ¡Estabilízate con Cascada!
Poliwag escupió un chorro imponente de agua y se cubrió con el. La presión del agua dispersó con facilidad el viento.
Daira: ¡Tornado, otra vez!
Mati: No caeré dos veces en el mismo truco. ¡Hidrochorro directamente sobre la ráfaga!
Las alas del insecto volvieron a agitar el aire abrasivamente pero Poliwag en un momento de astucia, escupió agua hacia el cielo, normalmente este ataque servía para auto hidratarse, pero en este caso lo efectuamos con otro fin.
El agua al introducirse en la masa de viento se agitó con fuerza, generando un efecto de “tormenta” que no permitía que los pokémon se vieran entre sí.
Mati: ¡Rayo Hielo!
Dos gélidos rayos se dispararon desde el organismo de mi pokémon y, con una buena cuota de suerte, impactó de lleno contra el Beautifly, el vuelo de este cesó y cayó inerte. La suerte continuaba, se había congelado.
Mati: Sorpréndeme, Poliwag.
Con otro Rayo hielo de similares características remató al rival, dejándolo completamente fuera de combate.
¡Poliwag ganó 75% de experiencia! ¡Poliwag subió de nivel!
Daira: Lo hiciste bien amigo mío. Mati, debo decir que estoy impresionada, pero aún falta mucho para que esto acabe. Me queda un pokémon y te garantizo que no será nada fácil ¡Heracross!
La chica liberó al insecto luchador. De un azul opaco y con un rostro que inspiraba confianza, ese hermoso ejemplar se presentaba al combate.
Mati: Ok, entonces voy a complicarte un poco las cosas, tendrás que esforzarte máximo, tal como lo harás en el gimnasio.
Guardé a Poliwag en su pokéball.
Mati: Prepárate, Charmander.
Daira: ¡No seas malo!
VS 
Charmander (NV. 11) VS heracross (Nv. 14)
Mati: Ja, es por tu propio bien créeme. ¡Charmander, Lla…
Daira: ¡Cornada!
Como un balazo, el escarabajo se disparó en contra de mi pokémon, propinándole un duro golpe con su cuerno, arrastrándolo varios metros. La diferencia de nivel se hacía notar.
Mati: Wow… Es rápido, pero va a hacer falta algo más que eso. ¡Gruñido!
Daira: ¡otra vez, Cornada!
Pese a su pequeño tamaño, el áspero gruñido del pokémon de fuego resultó amenazante, y a coste de recibir otro golpe directo, redujo radicalmente el poder ofensivo del rival.
Daira: ¡No te rindas amiga, Tajo Umbrío!
Mati: ¡Rueda y Arañazo!
Con su puño el insecto intentó sacudir la existencia de Charmander, pero este ágilmente rodó 360º hacia la derecha y con sus filosas garras rasgó la parte lateral de la armadura de este Heracross, justo debajo del ala (extendida). Este gimió de dolor ante el truco.
Mati: ¡Excelente, justo como lo practicamos! ¡Sigue con Llamarada!
Disparó sin vacilar el feroz movimiento de fuego de característica forma impactándolo sobre el vientre del rival. La secuela del ardiente golpe era grotescamente visible.
Mati: ¡Repite!
El pokémon algo cansado tomó aire y escupió otra poderosa brasa.
Daira: ¡Aguante y Contraataca con Cornada!
Con temple admirable el Heracross resistió el letal golpe y se abalanzó hacia Charmander. Pero a Daira le costaba entender, repetir un ataque muchas veces cuando el rival aún tienen muchas fuerzas, es un error más que grave. Para tener éxito con mi estratagema, debía confiar en los reflejos de mi pokémon. Esperé hasta el último segundo y…
Mati: ¡Salta!
Impecables. Ganó fuerzas al flexionar sus patitas y se elevó, el cuerno de Heracross rozaron su vientre, seguramente de haber sido el de uno macho, hubiera fracasado. Este se aferró a la parte trasera del insecto.
Mati: ¡Aguarda ahí!
Daira: ¡Quítatelo!
Dijimos al unísono.
Mi enemigo sea sacudía desesperadamente intentando librarse de la “plaga” sobre sus alas. Charmander resistía.
Mati: ¡Un poco más!
Unos segundos después, Heracross extendió sus alas, o como mis neuronas lo traducían, cayó en mi trampa.
Mati: ¡Rápido, Llamarada sobre su espalda!
El ataque fue bestial, el fuego cayó sobre el tipo lucha-bicho con la fuerza de una avalancha Andina. No hubo reacción alguna o intento de defensa. Heracross sencillamente cayó derrotado, con su rostro de lleno en la tierra.
¡Charmander ganó 60% de experiencia! ¡Charmander subió de nivel!
¡Matías ganó $1400!
Daira: ¿Q-que que pasó? ¿Cómo hiciste eso?
Mati: Verás, el exoesqueleto de Heracross lo protege bastante de los ataques, pero en la espalda, este solamente lo protege cuando sus alas no están desplegadas. Sencillamente esperé que este las expandiese y dejara vulnerable ese punto. El resto de sobreentiende.
Daira: Sencillamente genial… Je, ahora veo porque venciste a Anna, eso fue asombroso.
Mati: Basta, no me gustan los halagos… Bueno, un poquito sí. Tú tampoco lo hiciste nada mal, sólo cometiste un error al utilizar demasiadas veces el mismo ataque, debes pulir eso. Además, si hubiera continuado con Poliwag seguramente hubieras vencido. Sigue practicando, aquí entre nos, tu Heracross hará estragos frente a los pokémon del gimnasio.
Daira: Muchas gracias, entrenaré unos días más antes de retarle igualmente, ya sabes, para pulir esos detalles que mencionaste.
Mati: Bueno, entonces iré adentro y llevaré mis pokémon a la enfermera antes de que la enfermería se sature otra vez… Adiós.
Avancé unos pasos antes de que detuviera nuevamente.
Daira: Espera, me gustaría que sigamos en contacto, quiero contarte como me fue en el gimnasio… ¿Podrías darme tu número de Pokégear?
Mati: Eh… No tengo uno.
Daira: ¿Pokenav con mensaje de texto?
Mati: …
Daira: ¿Tampoco? ¿De que planeta vienes? Deberías conseguirte uno, estamos en la era de la comunicación.
Mati: Quizá tengas razón, debería conseguirme uno de esos, podría resultarme útil.
Daira: Hazlo, no te arrepentirás, créeme. ¿Sabes qué? Te dejaré mi número, cuando consiga un teléfono, agenda lo, si tú quieres, claro.
Mati: Tendré que pensarlo, tengo una agenda ocupada.
Tras mi chiste tonto me dio un suave golpe en el hombro, luego sacó un bolígrafo y escribió su número en mi brazo. Charlamos cinco minutos más rozando el coqueteo y luego nos despedimos, ella se fue directamente a dormir, yo llevé mis pokémon a la enfermería.
Y básicamente, así continuaba mi historia, con gente de todas clases, batallas de todos los gustos y colores, pero por sobre todas las cosas, con esperanzas de grandeza. Quién dijo que todo tiempo pasado fue mejor, evidentemente jamás me conoció.
Reporte:
Spoiler
TEAM:
Scraggy (Tito)

Nivel: 11
Naturaleza: Firme
Estado: Bien
Exp: %35
Habilidad: Autoestima
Sexo: Macho
Movimientos:
-Patada baja.
-Danza dragón.
-Finta.
-Ataque arena.
Charmander:

Nivel: 12
Naturaleza: Modesta
Estado: Bien
Exp: %0
Habilidad: Mar Llamas.
Sexo: Macho.
Movimientos:
-Ascuas.
-Arañazo.
-Gruñido.
-Llamarada.
Poliwag:

Nivel: 11
Naturaleza: Firme
Estado: Bien
Exp: %30
Habilidad: Abs. Agua
Sexo: Macho
Movimientos:
-Cascada
-Hipnosis
-Hidrochorro
-Rayo hielo
Scraggy (Tito)

Nivel: 11
Naturaleza: Firme
Estado: Bien
Exp: %35
Habilidad: Autoestima
Sexo: Macho
Movimientos:
-Patada baja.
-Danza dragón.
-Finta.
-Ataque arena.
Charmander:

Nivel: 12
Naturaleza: Modesta
Estado: Bien
Exp: %0
Habilidad: Mar Llamas.
Sexo: Macho.
Movimientos:
-Ascuas.
-Arañazo.
-Gruñido.
-Llamarada.
Poliwag:

Nivel: 11
Naturaleza: Firme
Estado: Bien
Exp: %30
Habilidad: Abs. Agua
Sexo: Macho
Movimientos:
-Cascada
-Hipnosis
-Hidrochorro
-Rayo hielo
OBJETOS:
*Licencia.
*4 Pokeballs
*2 Superpoción
*MT Psíquico
DINERO: $3500












Medalla Ilusion
Medalla Oliva
Medalla Draco






-.



Nv. 5
Nv 5 Vs.
Nv. 4
Nv 6
Nv5
Nv7
Nv7.
Nv 5

Nv 7
Nv 10




















Scyther Nv. 12
Nv. 11 Carnivine







¡Rapido antes que escape!.
