Destiny Chronicles
Destiny Chronicles

De momento, esto de aquí solo es un prólogo para poder ambientarse un poco en la historia y el rumbo que tomará. Técnicamente, podría leerse el capítulo uno sin el prólogo, pero entonces no se sabría el porqué de los hechos. De todas formas, esto no cuenta como inicio oficial de la historia. Próximamente añadiré cosas y el primer capítulo. Hasta entonces.
Cuando el sol se pone, la gente se marcha a sus casas. Cuando se acaba el día, empieza la noche, y entonces todos se van a dormir. En mi opinión, el ser humano es demasiado cobarde como para salir sin que haya luz que le muestre el camino. Tal vez por eso me siento tan extraña cuando intento identificarme con alguno de ellos. Mi alma nocturna hace que sea más fácil confundirme con un Hoothoot que con una persona normal. Y eso es gracioso, a veces.
Supongo que mi afinidad con los pokémon siempre ha sido mayor que la media. Y también mi aversión hacia la raza humana, que crece conmigo.
Las noches en Inverna eran oscuras. El cielo siempre estaba cubierto de espesas nubes que impedían que la luz de la luna se filtrara entre ellas. Esta, sin embargo, dejaba entrever resquicios de luminosa blancura que contrastaban con el lúgubre paisaje.
Me coloqué bien la bufanda mientras observaba cómo los copos de nieve colisionaban con la superficie del lago helado que me encontraba admirando. La brisa era fría, y me obligó a frotar las manos y meterlas en los bolsillos. Caminé unos pasos, rodeando la orilla del lago y perdiéndome entre los árboles que daban paso al cementerio de la zona. Sacudí la nieve de mis zapatos y subí las escaleras de la entrada.
Estuve un rato paseando, admirando las tumbas que me envolvían. Como todos los días, me senté enfrente de una de ellas, junté mis manos, y oré.

Micah Jones
Hermano amado,
esperanza efímera
Era mi hermano. Probablemente la única persona que no odié. Probablemente la única a la que quise. Pero ya no me lamentaba por los fantasmas del pasado. En cuanto terminé, me levanté del frío pavimento. Tan solo hacerlo, noté una presencia detrás de mí.
- Gothitelle quiere hablar contigo.
Supe en seguida que la voz que escuché no pertenecía a un humano. Me giré a encarar al dueño del sonido, y un pequeño Gothita me miró con ojos inocentes.
- Gothitelle quiere hablar contigo – repitió. – Es muy importante.
Me agaché para estar a su nivel, y no pude evitar ponerme nerviosa al ver cómo
me escrutaba impasible, sin parpadear.
- Gothitelle quiere hablar co…
- Sí, ya lo he entendido – le corté. - ¿Por qué?
- Es muy importante.
El Gothita se encaminó hacia el mausoleo del cementerio, echando una mirada hacia atrás para instarme a que le siguiera.
Hacía tiempo que una multitud considerable de pokémon tipo psíquico se había instalado en el recinto. Esa era la principal razón por la que la gente ya no venía a presentar respetos a sus familiares muertos. Los pokémon se encargaban de echar a todos aquellos que atravesaban las vallas de hierro forjado. Su hostilidad era temida por la gente de Inverna al punto que ya ni si quiera se acercaban al bosque.
Sin embargo, a mí me dejaban en paz. Siempre había algún que otro pokémon vigilándome cuando entraba, y alguno que otro me gruñía o me miraba mal. Pero no hacían nada mientras no me acercara al mausoleo.
Y ahora ese Gothita quería que lo siguiera hacia dentro.
Llené mis pulmones y suspiré, dejando trazas de nieve en el suelo mientras mis pies me conducían detrás del pokémon.
La puerta se abrió lentamente, haciendo chirriar las viejas bisagras. El edificio estaba hecho de piedra gris, y era conocido por sus largos años.
El interior estaba a oscuras. Di un paso hacia delante, viendo como Gothita se perdía en la oscuridad. La puerta se cerró de golpe detrás de mí, y no pude evitar dar un salto del susto. Me tranquilicé, y seguidamente, agudicé mis sentidos.
Noté decenas de presencias a mi alrededor, murmullos que no llegué a entender, y algo me tiró de la bufanda. Sin saber si eran imaginaciones mías o no, empezó a hacer más calor.
Súbitamente, una luz inundó la habitación.
Parpadeé al notar la fogata que se había encendido, y cientos de ojos curiosos se posaron en mi figura. Todos pertenecían a pokémon.
Un Espurr me miraba con cara traviesa mientras volvía a darle un tirón a mi bufanda.
Detrás de unos Kadabra, apareció un Gothitelle, y viendo la reacción de los otros pokémon, su líder. El ruido de los susurros cesó; el silencio volvió tétrico el ambiente. La penetrante mirada de Gothitelle me puso los pelos de punta.
-Debes saber, humano, que el hecho de que estés aquí es un privilegio.
Aunque las voces de los pokémon solían sonar diferentes a las de las personas, la de ese Gothitelle era femenina, clara, y atemporal, con un timbre asombrosamente humano. Dejé que continuara hablando.
-Hemos estado observando tu comportamiento desde que llegamos. Y que estés aquí ahora, demuestra que nuestras observaciones son ciertas: puedes entender nuestro idioma.
Tragué saliva, sin saber muy bien a dónde quería llegar.
-Vinimos aquí con la misión de proteger un huevo. Pero el tiempo de eclosión se acerca, y no nos corresponde a nosotros, los pokémon, lo que viene después.
-¿Q-qué quieres decir? ¿Por qué estoy aquí? –mi temblorosa voz delató el estado en el que me encontraba.
-Tiempos oscuros se aproximan –prosiguió Gothitelle. – Xatu ya no es capaz de predecir el futuro. Y mis poderes psíquicos se debilitan cada vez más. Nuestra líder desapareció hace semanas dejando este huevo como su última voluntad. Y eso solo puede significar una cosa: la desolación acercándose. Pronto la realidad y las pesadillas serán una sola cosa, y sin nadie que haga nada, será el fin de la existencia tal y como la conocemos.
-¿Y qué se supone que puedo hacer yo?
-Nuestra líder nos encomendó buscar a un humano especial para que acabara lo que ella no pudo. Tú eres especial, puedes entendernos, y tus acciones revelan un corazón puro.
No pude evitar reír en aquella frase.
-¿Yo, corazón puro? Creo que no soy la que buscas. No, definitivamente no lo soy. Mi alma lleva tiempo pudriéndose en mi cuerpo.
-Conocemos tus pesares, humano. – Seguidamente extendió la mano, mostrando un medallón. – Adelante, cógelo.
Algo desconfiada, dejé que me lo diera. Estaba hecho de un metal parecido al cobre, con intricados diseños alrededor de una gran piedra transparente. Lo sacudí un poco entre mis dedos, observando como el líquido también transparente que había dentro de la piedra, reflejaba colores. Estuve unos segundos absorta con el pedrusco, sintiendo como me embargaba una repentina y extraña sensación de paz, libertad, y felicidad.
-¿Qué ves? – me preguntó Gothitelle.
-El arcoíris. – Respondí sonriendo.
-Entonces, eres quien buscábamos. Solo un ser de corazón puro es capaz de sujetar una Lágrima de Selene y no romper a llorar en el intento. Esa piedra hace posible que uno vea su propio interior y comprenda sus anhelos más profundos. Quédate el medallón, lo necesitarás para tu viaje.
Volví en mí cuando pronunció aquella frase.
-E-espera, ¿qué viaje?
-Ahora que sabemos que tienes aptitudes para la tarea, no hay tiempo de buscar a alguien más. Es tu misión, en compañía de aquello que salga de este huevo, encontrar la fuente del problema que está acechando y ponerle fin. Hay demasiadas teorías y ninguna verídica, así que irá de tu mano decidir qué hacer.
-Pero, ¿por dónde empiezo a buscar? ¿Qué debo hacer? Sin ninguna pista no podré llegar a nada, y más si se tiene en cuenta el hecho de que soy una chica torpe, sin capacidades psíquicas, y con nulo conocimiento sobre lo que hay más allá de Inverna.
-Tu primer paso, será adoptar un papel que te ayude a viajar y fortalecerte, sin que se note tu presencia. Los humanos suelen hacer estas cosas cuando se consideran “entrenadores pokémon”. Solo llegando al más alto nivel, tendrás acceso al conocimiento que las almas corruptas atesoran.
Me quedé en blanco.
-No sé cómo se entrena a un pokémon – protesté. – Ni si quiera me gusta que la gente los considere bienes y les prive de la libertad que se merecen.
-Muchos de nosotros estaríamos de acuerdo contigo. Sin embargo, es la misión que tenemos que seguir. No hay tiempo que perder. Si no aceptas, estarás condenando a la vida entera.
Bueno, poniéndolo así…
-Está bien. Acepto. ¿Qué hago ahora?
-Cuida de este huevo. Haz lo pertinente para haceros fuertes el uno al otro. Y sobre todo, llega al fondo de este asunto. Busca a nuestra líder. Arregla el mal que está por venir. Confiamos en ti.
Confían en mí. Pues yo no confío en nadie.
Las puertas se cerraron con un ruido sordo. Mire hacia atrás, resguardando el huevo que me habían hecho entrega bajo el brazo, tapado con múltiples capas de ropa y abrigo. Bajé las escaleras de la entrada del cementerio, cerré las puertas de acero, y con el medallón entre mis dedos, me marché del lugar.
Bueno, simplemente es el inicio de lo que va a ser un fanfic con la mecánica de este lugar del foro. Me gusta bastante escribir, y aunque suelo encontrar en mis obras más errores de los que a simple vista se puede ver, prefiero que sea otra persona quién me los señale, ya que tengo la tóxica costumbre de criticar MUY destructivamente todo lo que hago. Sooo, lo dicho. Disfrutad si podéis, y perdonad todos los clichés y burradas que os vayáis encontrando. Intentaré ir mejorando para traer contenido original e innovador (o moriré en el intento).

Aclaraciones
De momento, esto de aquí solo es un prólogo para poder ambientarse un poco en la historia y el rumbo que tomará. Técnicamente, podría leerse el capítulo uno sin el prólogo, pero entonces no se sabría el porqué de los hechos. De todas formas, esto no cuenta como inicio oficial de la historia. Próximamente añadiré cosas y el primer capítulo. Hasta entonces.
Prólogo
Cuando el sol se pone, la gente se marcha a sus casas. Cuando se acaba el día, empieza la noche, y entonces todos se van a dormir. En mi opinión, el ser humano es demasiado cobarde como para salir sin que haya luz que le muestre el camino. Tal vez por eso me siento tan extraña cuando intento identificarme con alguno de ellos. Mi alma nocturna hace que sea más fácil confundirme con un Hoothoot que con una persona normal. Y eso es gracioso, a veces.
Supongo que mi afinidad con los pokémon siempre ha sido mayor que la media. Y también mi aversión hacia la raza humana, que crece conmigo.
Las noches en Inverna eran oscuras. El cielo siempre estaba cubierto de espesas nubes que impedían que la luz de la luna se filtrara entre ellas. Esta, sin embargo, dejaba entrever resquicios de luminosa blancura que contrastaban con el lúgubre paisaje.
Me coloqué bien la bufanda mientras observaba cómo los copos de nieve colisionaban con la superficie del lago helado que me encontraba admirando. La brisa era fría, y me obligó a frotar las manos y meterlas en los bolsillos. Caminé unos pasos, rodeando la orilla del lago y perdiéndome entre los árboles que daban paso al cementerio de la zona. Sacudí la nieve de mis zapatos y subí las escaleras de la entrada.
Estuve un rato paseando, admirando las tumbas que me envolvían. Como todos los días, me senté enfrente de una de ellas, junté mis manos, y oré.

Micah Jones
Hermano amado,
esperanza efímera
Era mi hermano. Probablemente la única persona que no odié. Probablemente la única a la que quise. Pero ya no me lamentaba por los fantasmas del pasado. En cuanto terminé, me levanté del frío pavimento. Tan solo hacerlo, noté una presencia detrás de mí.
- Gothitelle quiere hablar contigo.
Supe en seguida que la voz que escuché no pertenecía a un humano. Me giré a encarar al dueño del sonido, y un pequeño Gothita me miró con ojos inocentes.
- Gothitelle quiere hablar contigo – repitió. – Es muy importante.
Me agaché para estar a su nivel, y no pude evitar ponerme nerviosa al ver cómo
me escrutaba impasible, sin parpadear.
- Gothitelle quiere hablar co…
- Sí, ya lo he entendido – le corté. - ¿Por qué?
- Es muy importante.
El Gothita se encaminó hacia el mausoleo del cementerio, echando una mirada hacia atrás para instarme a que le siguiera.
Hacía tiempo que una multitud considerable de pokémon tipo psíquico se había instalado en el recinto. Esa era la principal razón por la que la gente ya no venía a presentar respetos a sus familiares muertos. Los pokémon se encargaban de echar a todos aquellos que atravesaban las vallas de hierro forjado. Su hostilidad era temida por la gente de Inverna al punto que ya ni si quiera se acercaban al bosque.
Sin embargo, a mí me dejaban en paz. Siempre había algún que otro pokémon vigilándome cuando entraba, y alguno que otro me gruñía o me miraba mal. Pero no hacían nada mientras no me acercara al mausoleo.
Y ahora ese Gothita quería que lo siguiera hacia dentro.
Llené mis pulmones y suspiré, dejando trazas de nieve en el suelo mientras mis pies me conducían detrás del pokémon.
La puerta se abrió lentamente, haciendo chirriar las viejas bisagras. El edificio estaba hecho de piedra gris, y era conocido por sus largos años.
El interior estaba a oscuras. Di un paso hacia delante, viendo como Gothita se perdía en la oscuridad. La puerta se cerró de golpe detrás de mí, y no pude evitar dar un salto del susto. Me tranquilicé, y seguidamente, agudicé mis sentidos.
Noté decenas de presencias a mi alrededor, murmullos que no llegué a entender, y algo me tiró de la bufanda. Sin saber si eran imaginaciones mías o no, empezó a hacer más calor.
Súbitamente, una luz inundó la habitación.
Parpadeé al notar la fogata que se había encendido, y cientos de ojos curiosos se posaron en mi figura. Todos pertenecían a pokémon.
Un Espurr me miraba con cara traviesa mientras volvía a darle un tirón a mi bufanda.
Detrás de unos Kadabra, apareció un Gothitelle, y viendo la reacción de los otros pokémon, su líder. El ruido de los susurros cesó; el silencio volvió tétrico el ambiente. La penetrante mirada de Gothitelle me puso los pelos de punta.
-Debes saber, humano, que el hecho de que estés aquí es un privilegio.
Aunque las voces de los pokémon solían sonar diferentes a las de las personas, la de ese Gothitelle era femenina, clara, y atemporal, con un timbre asombrosamente humano. Dejé que continuara hablando.
-Hemos estado observando tu comportamiento desde que llegamos. Y que estés aquí ahora, demuestra que nuestras observaciones son ciertas: puedes entender nuestro idioma.
Tragué saliva, sin saber muy bien a dónde quería llegar.
-Vinimos aquí con la misión de proteger un huevo. Pero el tiempo de eclosión se acerca, y no nos corresponde a nosotros, los pokémon, lo que viene después.
-¿Q-qué quieres decir? ¿Por qué estoy aquí? –mi temblorosa voz delató el estado en el que me encontraba.
-Tiempos oscuros se aproximan –prosiguió Gothitelle. – Xatu ya no es capaz de predecir el futuro. Y mis poderes psíquicos se debilitan cada vez más. Nuestra líder desapareció hace semanas dejando este huevo como su última voluntad. Y eso solo puede significar una cosa: la desolación acercándose. Pronto la realidad y las pesadillas serán una sola cosa, y sin nadie que haga nada, será el fin de la existencia tal y como la conocemos.
-¿Y qué se supone que puedo hacer yo?
-Nuestra líder nos encomendó buscar a un humano especial para que acabara lo que ella no pudo. Tú eres especial, puedes entendernos, y tus acciones revelan un corazón puro.
No pude evitar reír en aquella frase.
-¿Yo, corazón puro? Creo que no soy la que buscas. No, definitivamente no lo soy. Mi alma lleva tiempo pudriéndose en mi cuerpo.
-Conocemos tus pesares, humano. – Seguidamente extendió la mano, mostrando un medallón. – Adelante, cógelo.
Algo desconfiada, dejé que me lo diera. Estaba hecho de un metal parecido al cobre, con intricados diseños alrededor de una gran piedra transparente. Lo sacudí un poco entre mis dedos, observando como el líquido también transparente que había dentro de la piedra, reflejaba colores. Estuve unos segundos absorta con el pedrusco, sintiendo como me embargaba una repentina y extraña sensación de paz, libertad, y felicidad.
-¿Qué ves? – me preguntó Gothitelle.
-El arcoíris. – Respondí sonriendo.
-Entonces, eres quien buscábamos. Solo un ser de corazón puro es capaz de sujetar una Lágrima de Selene y no romper a llorar en el intento. Esa piedra hace posible que uno vea su propio interior y comprenda sus anhelos más profundos. Quédate el medallón, lo necesitarás para tu viaje.
Volví en mí cuando pronunció aquella frase.
-E-espera, ¿qué viaje?
-Ahora que sabemos que tienes aptitudes para la tarea, no hay tiempo de buscar a alguien más. Es tu misión, en compañía de aquello que salga de este huevo, encontrar la fuente del problema que está acechando y ponerle fin. Hay demasiadas teorías y ninguna verídica, así que irá de tu mano decidir qué hacer.
-Pero, ¿por dónde empiezo a buscar? ¿Qué debo hacer? Sin ninguna pista no podré llegar a nada, y más si se tiene en cuenta el hecho de que soy una chica torpe, sin capacidades psíquicas, y con nulo conocimiento sobre lo que hay más allá de Inverna.
-Tu primer paso, será adoptar un papel que te ayude a viajar y fortalecerte, sin que se note tu presencia. Los humanos suelen hacer estas cosas cuando se consideran “entrenadores pokémon”. Solo llegando al más alto nivel, tendrás acceso al conocimiento que las almas corruptas atesoran.
Me quedé en blanco.
-No sé cómo se entrena a un pokémon – protesté. – Ni si quiera me gusta que la gente los considere bienes y les prive de la libertad que se merecen.
-Muchos de nosotros estaríamos de acuerdo contigo. Sin embargo, es la misión que tenemos que seguir. No hay tiempo que perder. Si no aceptas, estarás condenando a la vida entera.
Bueno, poniéndolo así…
-Está bien. Acepto. ¿Qué hago ahora?
-Cuida de este huevo. Haz lo pertinente para haceros fuertes el uno al otro. Y sobre todo, llega al fondo de este asunto. Busca a nuestra líder. Arregla el mal que está por venir. Confiamos en ti.
Confían en mí. Pues yo no confío en nadie.
Las puertas se cerraron con un ruido sordo. Mire hacia atrás, resguardando el huevo que me habían hecho entrega bajo el brazo, tapado con múltiples capas de ropa y abrigo. Bajé las escaleras de la entrada del cementerio, cerré las puertas de acero, y con el medallón entre mis dedos, me marché del lugar.
:inlove: ñañañaña añaña ña ñañañañaa, ñañaa: ña. :inlove:

(Nv16) Vs
(Nv20)
(Nv1
(Nv19)
(Nv16)
(Nv12) Vs
Oz (Nv19) ganó 75% de Exp (Wigglytuff) + 15% (que tenía acumulado) queda con 90% . Para la batalla de Clefairy gana 25% (mitad de exp) lo que hace que suba a nivel 19 y quede con 15% de exp acumulados
Momo (nv12) gana 5% (por la primera batalla de Hochkrow - Repartir Exp) + 25% (Mitad de Clefairy) = 30%. Quedaría con 30% acumulado.
(Nv
(Nv13) &
(Nv10)
(Nv16)
(Nv16)
Buizel (Nv15), gana 10% Exp (batalla contra Aipom y Stantler por repartir exp) + 60% por Zangoose + 30,5% acumulado hasta ahora = 100,5% y sube al Nivel 16 para la batalla con Stunky. Además gana 25% adicional (Stunky) lo que lo deja al nivel 16 con 25,5% de Exp. Esta envenenado.
Momo (Nv12) gana 42,5% exp (Experiencia repartida entre Aipom y Stantler) + 30% (acumulados) + 10% (por repartir experiencia contra la batalla de Zangoose y Stunky) = Lo deja al mismo nivel 12 con 82,5%
Hana, sube del nivel 5 al nivel 8 (por caramelos raros ganados en el Folklore Festival) gana 42,5% (Experiencia repartida entre Aipom y Stantler) + 55% (acumulados) + 10% (experiencia dadas por el repartir experiencia de la batalla contra Stunky y Zangoose) = 107% de Exp. Lo que quiere decir que sube al nivel 9 y lo deja con 7,5% acumulados.
Hachiko (Nv13) con 95% (acumulados) + 20% (ganados por repartir experiencia) = 115%. Sube al nivel 14 y queda con 15% acumulados
(Nv14) Vs
(Nv14)
(Nv14)
(Nv16)
(Nv17)
Oz (Nv19) Gana 25% (Mitad de Marill) + 60% (Carnivine) + 10% (Repartir Exp de la batalla contra Chatot y Skitty) + 35% (acumulados) = ¡Oz sube al nivel 20 y queda con 30% de Exp acumulados!
Ignus Nv7 (80% de Exp)



Nv21 ( 35% de Exp )




(Nv7) &
x2 (Nv11)
Ignus (Nv7) gana 150% Exp (x2 Beedrill) + 80 (acumulados) = 230% ¡Ignus sube al Nv9 y queda con 30% acumulado! 




(Nivel 7)
(Nivel 7)

Buneary



Joldy
Nvl: 7



x3


