Intentas razonar con ella pero sin dejar de pensar en tu cuchillo como próxima opción. Sientes que al mencionar al oso los tentáculos aflojan el ataque. Ella se acerca más a ti, como intrigada.
—¿Viste a Valkiria? —te habla con una profunda y masculina voz infernal.
¿Valkiria? ¿Esa será la muñeca? Parece que lo que dijiste ha tenido algún efecto. Te inspecciona un poco desde lejos y parece razonar lo que le has dicho. Luego de un instante, los tentáculos vuelven a hacer fuerza, más que antes. Tus manos intentan detenerlos pero ya es imposible. Se enrollan en tu cuerpo y en tu garganta.
—¡¿Qué fue lo que te dijo esa muñeca estúpida?! ¡La aplastaré!
Con fuerza te azota contra la puerta y contra el piso. Sientes cómo se te hacen añicos los huesos y como las astillas empiezan a perforar tu interior. El dolor que te provoca ese demonio es impresionante. Llega un momento donde te vuelve a colocar contra la puerta y se acerca a ti, levitando. Está a un palmo de ti.
Adolorido, haces tú último esfuerzo y sacas tu cuchillo para atacar los tentáculos. Cortas un par y oyes chillar a la bestia como adolorida. Te suelta pero en vez de escapar lo único que puedes hacer es tomarte las costillas que crees que están bastante destruidas. El cuchillo funcionó bien pero ya es tarde para usarlo, no puedes abandonar el lugar.
Los tentáculos vuelven a tomarte, esta vez por la cabeza y te recargan contra la puerta, de cara a ella. El demonio te tiene totalmente sometido, de espaldas a él.
A pesar de que el dolor no te permite pensar, un rápido recuerdo acude a tu mente. Es un recuerdo de hace unos instantes, cuando estabas en la habitación con la muñeca. Antes de dormirte… la muñeca besa tu pecho y arroja sus medio calcinados cabellos sobre tu cuerpo. Ella te dice algo seriamente, algo que lentamente vas recordando.
“—Antes mi ama dejaba que yo hiciera esto con ella. Hasta que llegó el oso. El oso siempre fue malo. Él… siempre decía que necesitaba un ama virginal para poder usar su cuerpo.”
“¿Entiendes?” resuena la voz en tu cabeza. “¡Buscábamos un punto débil y ese es! Vamos, Matías, atácala, haz un último esfuerzo, golpea sus genitales.”
Tenías los brazos hechos polvo, ¿cómo ibas a quitarte de encima a esos tentáculos y realizar romper con la virginidad de esa chica sin fuerzas? Si tan sólo tuvieras el cuchillo quizá podrías pero se cayó luego del primer ataque… no puedes levantarlo.
Entonces, al ver los chorizos colgando a un costado la idea se te viene a la mente como un torbellino. ¡El gancho! Aquel preciado gancho que tomaste en un principio y que nunca te fue demasiado útil ahora podría llegar a ser un elemento ideal. Sólo tenías que extraerlo de tu bolsillo y tratara de clavarlo con fuerza en la parte baja de la niña.
Lo intentas. Extraes el gancho sin problemas pero de espaldas es muy difícil apuntar al lugar indicado. Tratas de girarte con todas tus fuerzas.
—¿Qué haces? ¡No puedes librarte de mí, soy el demonio más poderoso de este maldito mundo!
Entonces, sientes que los tentáculos aflojan y puedes voltear la cabeza. Cuando admiras a la niña no puedes creer lo que sucede. El muchacho, aquel asustadizo niño que anteriormente murió y ahora todavía estaba con vida, sostenía los tentáculos y los apretaba con fuerza. La niña, poseída con los ojos en blanco, se retorcía tratando de quitárselo de encima. Los tentáculos se soltaron de ti y fueron contra el muchacho.
La viste aplastarle la cabeza contra el techo con fuerza. La sangre bañó el cuerpo del chico y los tentáculos del demonio. Cuando se dio vuelta, ya tenías tu brazo izquierdo en alto sujetando el gancho, listo para enterrarlo en su vagina.
—¿Qué estás…? …
Sin piedad, metiste por la cavidad el elemento punzante desgarrando su himen y haciéndole saltar sangre hasta cubrir toda tu mano.
—Jajaja, ¿piensas que eso me hará daño? —volvió a decir cruelmente la criatura mientras te azotaba con sus tentáculos como látigos.
Te desparramas en el suelo. Todo tu esfuerzo lo utilizaste en seguir el instinto pero aún así no sirvió de nada. Los tentáculos del demonio se fueron entrelazando en tu cuello pero ya no tienes fuerza para liberarte de eso. Lentamente sientes que tus pulmones van a colapsar por la falta de aire. Cierras los ojos esperando que tu cabella estalle por la presión.
Entonces, la niña empieza a toser con fuerza y te suelta. Mareado y adolorido te alejas como puedes mientras ves que extrañamente la carnicería parece apagarse y desaparecer. Algo parece estar sucediendo en ese universo extraño en el que estás. El fantasma del joven muerto se te acerca sonriente.
—Mi familia tiene este extraño maleficio de seguir vivos aún después de la muerte pero eso sólo es hasta que nos propongamos y cumplamos un objetivo. El objetivo que me propuse fue dejar de ser un cobarde y enfrentar a la persona que acabó conmigo. No sólo lo hemos hecho sino que has eliminado el demonio que llevaba dentro. Te lo agradezco, Maty. Espero que ten…
Entonces la imagen falla completamente. Se pone en negro y ya no vuelven a aparecer imágenes. Estás en la nada misma. Entonces te das cuenta que tienes los ojos tapados ya tratas de quitarte lo que te los tapa.
Es el casco de realidad virtual que te pusiste hace rato. Has terminado el juego y los empleados del lugar te felicitan por el buen trabajo realizado. Te piden que esperes para ver cómo les fue a los demás y esperar tu premio.
—Sólo espera aquí, en un rato cuando ellos terminen vas a tener el resultado. Puedes ver tu puntaje aquí.
El empleado te muestra una tableta electrónica. Allí tienes tu puntuación:
Porcentaje de daño físico: 90%
Porcentaje de daño psicológico: 50%
Puntuación: 60 puntos
(espera que los demás terminen para ver quien salió primero. Buen trabajo, negro, gracias por llegar hasta el final

)