Foros de Centro Pokémon
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#21
Spoiler
Estaba asustado y acorralado como una rata, mi corazón latía rápidamente y sudaba a montones. Casí fui atrapado por el orangután de seguridad, pero pude evitarlo.

Pude comprobar que los enfermeros seguían existiendo en la realidad del juego y me necesitaban para algo ¿Pero para qué?

También estaba aquel fantasma del niño, mi impresión al principio fue la más lógica: Asustarme. Luego de unos minutos me adapte a la presencia del niño. Me sentí mal por su muerte, porque en el fondo fue mi culpa por dejarlo a manos de esos psicópatas.

Trate de relajarme, debía salir de la habitación de alguna manera. Podía tratar de atacar a los enfermeros y salir corriendo, pero aun tendría que pasar a través de la seguridad o podía seguir al niño por la salida que solo él conoce ¿Pero sería fiable?

Trague en seco.

-Muestrame la salida que conoces –Trague en seco-


Spoiler


#22
Te dejo la misión Dems, disculpame el retraso negro, intentaré que no vuelva a pasar u.u
Spoiler
Las locuras parecen suceder una tras otra en este misterioso mundo virtual.
Ya libre de la carnicería de los horrores volvía a respirar con normalidad, jamás la brisa urbana me había parecido más deliciosa. Mientras el aire volvía a mis pulmones quité los sesos del gancho y me guardé este, que podría serme útil en esa siniestra tierra de locos.
De pronto un extraño chico apareció, se presentó como un ángel y por una indeterminada cantidad de tiempo, si es que el tiempo existía en ese lugar, se la pasó mostrándome que hubiese pasado si tomaba otro tipo de decisión... por lo que veo, no me fue tan mal como pensaba.
Este extraño sujeto me hace un raro planteo... llevar el cuerpo sin vida a su casa y explicarles la triste realidad a sus padres. Asegura que nada me pasará y que seré recompensando por ello, pero ¿cómo estar seguro? no hay quien me garantice que es un ángel lo que se me presentó, podría ser un loco o un demonio o lo que sea.
Evalúo la petición por un rato y llegué a la conclusión de que hacer lo pedido no estaría nada mal... si me ira mejor o peor, no lo puedo juzgar, pero será muy interesante, y eso es justamente lo que busco en este mundo virtual.
Tomaré el cadáver de ese miserable y lo llevaré ante sus padres. Intentaré explicarles lo que ha sucedido y como, será difícil convencerlos, pero no pierdo nada intentando.


#23
Una lástima que se hayan atrasado... ¿Les parece que voy muy rápido? Si les parece díganme y posteo una vez por semana, yo lo que no quiero es dejar pasar mucho tiempo y que se aburran del RPG. Ya están llegando a la mitad del RPG, no se van a rendir ahora, ¿o sí?


Misión 4:

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Albert:

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Cuando le dices así el niño sonríe amistosamente y te hace señas para que lo sigas. A medida que avanzas te das cuenta del lugar donde estás… Es la morgue del hospital.

Ves a tu alrededor muchas camillas y las paredes son cajones que no quieres comprobar lo que tengan dentro. No hace tanto frío como esperabas que hiciera en una morgue pero sí está todo muy limpio y se respira en el ambiente un fuerte olor a oxígeno puro.

El fantasma del muchacho dobla en un pequeño codo que hay más adelante y lo sigues. No ves mucho, sólo más cajones y está empezando a hacer un poco más de frío. El niño te señala uno de los cajones.

—Aquí, mi amigo, aquí.

No sabes muy bien por qué te señala un cajón. ¿Acaso quiere que te metas en un cajón y te hagas el muerto para salir de ahí? No es mala idea pero dudas que funcione. Igualmente, ya has hecho tu elección y debes confiar en el pequeño fantasma. Te acercas y tratas de mover el cajón que te señala sin hacer ruido. Es un poco pesado… te preguntas si no habrá algo dentro.

Lo alcanzas a abrir unos centímetros y el corazón te late fuerte. Sigues tirando tratando de hacer el menor ruido posible cuando sientes que algo te toma la mano. Horrorizado vez una mano podrida saliendo de la abertura y sosteniendo una de tus muñecas. Tiras con fuerza para sacártela de encima pero no puedes. El cajón se abre más y una cabeza emerge de allí. Es una cabeza con el cabello ralo, la piel arrugada y reseca y un par de ojos blancos como la cal. No alcanzas a golpearlo cuando ves horrorizado que saca otra mano y te sujeta la que tienes libre. Entonces sale un poco más, se inclina hacia ti y te da un severo mordiscón en el primer brazo que te tomó.

No gritas porque podría ser peor pero con uno de tus pies empujas el cajón hacia dentro con todas tus fuerzas. La cabeza de esa cosa se hizo añicos y las manos se cortaron por lo que tus brazos sólo quedaron sostenidos por ellas.

Adolorido te las retiras y atiendes la herida. No puedes creer lo que ves. Te falta un buen trozo de carne y se te ve el hueso. La sangre está brotando en cantidad por lo que deberías tratar de sellar la herida. Ejerces presión con tu otra mano y entonces sientes que el dolor de tu cabeza aumenta muchísimo. Buscas el fantasma con tu mirada pero no está. Parece que te has equivocado otra vez…

Te desmayas. No sabes cuánto tiempo pero despiertas tiempo después en el mismo lugar donde estabas. Visualizas tu mano. La herida está enrojecida y el brazo está completamente blanco como si no tuvieras sangre. No puedes evitar girar a un costado y descargar un vómito sobre el suelo. Parece que tuvieras un lavarropas en el estómago, sientes como si se te retorciera el intestino.

Te levantas como movido por un impulso repentino. Vuelves a sentir ganas de lanzar, te apoyas a una pared y descargas un vómito descomunal en el piso. Algo anda mal contigo, estas vomitando sustancias oscuras y sangre. Te preocupa mucho y no sabes qué hacer. Entonces oyes un ruido.

Del lado opuesto a donde entraste se abre una puerta. Allí aparece un tipo gordo ataviado con un mameluco azul.

—Buen día, doc. ¿Tengo que llevarme algún amiguito hoy?

Posiblemente sea el que viene a buscar los cuerpos. ¿Qué vas a hacer? Quizá el niño te haya engañado pero tu idea de huir con los cadáveres no es mala idea, podrías decirle al tipo que te lleve con un cadáver en especial por algún problema y podrías escapar.

Sin embargo, estás mal, no sabes cuánto aguantarás de pie, vas a volver a desmayarte en poco tiempo. ¿Será una opción viable darse la vuelta y entregarte? Quizá que te lleve el de seguridad y que te metan en prisión sea mejor que morir desangrándote por esa herida o por la infección. Además de que no crees que eso de que te muerda un zombie sea buena idea, no quieres verte convertido en uno.

La última opción que tienes es atacar al tipo que viene a buscar los cadáveres y robarte su camión. Así podrías conducir a otro hospital decente donde puedan tratarte y no perderás tiempo aunque podría ser peligroso enfrentarlo, ese gordito parece rudo. ¿Qué harás?

Porcentaje de daño físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Ariel:

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Decides no darle importancia ni a los muchachos ni a las lastimaduras en tu cuerpo y buscas otro juego. Decides probar suerte en la montaña rusa, después de todo, ¿qué podría pasar de malo?

Es raro porque, a diferencia de los carros chocadores, no hay nadie en cola. La mujer que vende los boletos está aburrida apoyada allí sin miras de tener clientes. Te acercas a preguntar si está descompuesta o algo pero la mujer te dice que no hay ningún problema, que subas si quieres. Te da un poco de mala espina pero da igual, es un juego, ¿no?

Pagas la entrada y subes. La mujer te cola bien firme la barra de seguridad y te dice que no te la quites por nada del mundo. Vas en el primer vagón, aquél que más vértigo da. Piensas que será un poco aburrido si estás solo pero de cualquier manera vas a probar suerte. El tren empieza a moverse y ascender lentamente. Sientes el ruido de las cadenas arrastrándolo hacia una empinada montaña de hierro.

—Será fascinante, ¿no crees?

Te volteas totalmente sorprendido a ver y te encuentras con la chica transparente que viste hace rato. Está a tu lado, sosteniéndose de la barra como tú. ¿Por qué te sigue a todos lados?

—Siempre me han dado miedo estas cosas. Al menos ahora podré divertirme sin miedo a morir, jajaja.

Las oyes como si te estuviera susurrando y apenas alcanzas a ver sus rasgos de lo transparente que son. Quisieras salir de ahí pero recuerdas que la mujer te dijo que por nada del mundo te quites la barra de seguridad. Llegan a la cúspide, el tren en cualquier momento empezará a bajar.

—¡Encima ve toda la gente que nos acompaña!

No entiendes lo que te dice pero te das vuelta a ver. Los demás vagones están llenos de gente transparente de todas las edades, tamaños y sexos.

—A ellos les encanta este juego… ¡les gusta tanto que han muerto aquí!

Con esa última información el tren baja a una velocidad estrepitosa haciendo crujir los metales. Sientes el viento penetrar las cuencas de tus ojos y ves el piso ir hacia ti como si te acechara. El tren dobla y te sacudes a un costado sintiendo que tu estomago se convierte de pronto en una máquina procesadora de carne. Sientes un escalofrío y de repente te das cuenta que el espectro transparente de la chica apoyó sobre tu hombro su cabeza.

—¡Ahhh, siempre quise venir aquí con un chico! ¿No es romántico?

Estás aterrado y con ganas de vomitar hasta que tus tripas se salgan por tu boca. No te parece para nada romántico. De repente vuelves a subir y quedas colgando de cabeza. Tu mente se sacude y sientes como el dolor de tu cuello y de tu boca se hace presente como si la sangre quisiera salirse toda por allí.

Vuelves a caer y de repente una curva cerrada te hace caer sobre el fantasma de la chica.

—¡Jajaja, basta! No me empujes, tontín.

En ese momento sientes un fuerte empujón que te acomoda a tu lado. El espectro es la que te impulsó hacia allí. A pesar de ser transparente tiene una fuerza atronadora y puede tocarte tan sólidamente como la barra de acero que tienes enfrente.

Vuelves a subir al pico más alto de la montaña rusa.

—¡Prepárate, esto va a estar muy bueno, mi amor! —te susurra la enloquecida fantasma.

Entonces caes y caes y no dejas nunca de caer. Cierras los ojos inconscientemente y sientes en un momento un sacudón terrible.

Cuando abres los ojos te das cuenta que tu cuerpo está recostado. Sigues en el vagón donde estabas pero la figura transparente ya no está a tu lado. Te duele mucho la cabeza y el brazo derecho. No puedes evitar soltar un potente vómito sobre el pasto. Luego de ese vómito tu estomago se siente mejor.

Levantas la vista y ves que el vagón está volcado junto con los demás. ¿Te has caído? Haces un esfuerzo por salir de él, te quitas la barra de seguridad y te arrastras por el piso, adolorido. Entonces, ves un par de zapatos frente a ti.

Cuando levantas la vista vez una figura oscura y ataviada con una enorme capa negra con capucha que no deja ver sus rasgos. En su mano derecha porta una larga y filosa hoz que te hace tragar en seco.

¿Qué hará en ese caso? ¿Te quedas allí, inmóvil? ¿Tratas de huir despavorido del lugar aunque estés tan mareado y todo te duela? ¿Hablas con esa figura sombría? ¿Qué podrías decirle? Sientes que aunque le hables no tendrás buenas respuestas…

Porcentaje de daño físico: 35%
Porcentaje de daño psicológico: 35%

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Nith Lockhart:

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Spoiler
Decides hacer lo posible forzando al máximo tu cabeza. Te quitas como puedes el cinto y te paras en toda tu estatura. Por suerte tus pies responden bien.

Te abalanzas sobre tu objetivo que no se da cuenta de tu presencia hasta que ya la estas sosteniendo por el cuello con tu mano.

—Suel… ta… me —te dice mientras clavas sus uñas en tu brazo.

No te dejas amedrentar, ya bastante has perdido y no quieres que te siga pasando nada.

La empujas a la salida y ves cómo te empieza a dar golpecitos en tu brazo para que la dejes respirar. Entonces aflojas apenas tu mano y luego vuelves a apretarla.

—Por favor, no te quiero lastimar —te alcanza a decir antes de que vuelvas a oprimirle el cuello.

No le haces caso, ya no quieres confiar en ella. Sales de la habitación y afuera vez al tipo del arma que había en el auto pero esta vez está desarmado.

—Nith, cálmate, deja a Sheila. No quieres hacer esto, estamos tratando de ayudarte.

¿Ayudarte llama a eso de inmovilizarte el brazo y luego cortarlo? Vas hacia atrás por un pasillo sin dejar de sujetar a Sheila y allí doblas por otro pasillo perpendicular.

Sigues, nervioso, corriendo hacia atrás hasta que chocas con la puerta. Extrañamente nadie te sigue. Cuando la abres te das cuenta que la puerta da a la calle.

—No te vayas, de verdad te arrepentirás —comentó Sheila, angustiada.

La sueltas, le quitas la bata a la fuerza y de una patada la empujas para que no pueda seguirte. La bata es pequeña y te queda muy ajustada, además de que se te hace imposible atarla porque te falta una mano así que la anudas como puedes para evitar que se te vean los genitales y empiezas a correr como un loco para alejarte del lugar. No puedes creer la mala suerte que tuviste de caer ahí.

Te fijas a tu alrededor. A decir verdad te fue bastante fácil escapar y cuando volteas hacia atrás no ves que Sheila y compañía tengan pensado perseguirte. Comienza a llover y el frío azota tu cuerpo semidesnudo.

Necesitas un refugio y buscas con tu mirada. A tu derecha la calle se extiende indefinidamente sin dejarte salida ni entrada a algún lugar donde puedas cubrirte.

A tu izquierda sí tienes un lugar. Hay un edificio con las puertas abiertas de par en par. Tiene todas las luces apagadas y no te parece que haya alguien allí. Normalmente pensarías que un lugar así es una trampa pero en este momento lo necesitas y mucho así que no te importa demasiado pensar en ello.

Entonces, miras hacia adelante y lo ves. Te sacudes al darte cuenta que hay un encapuchado en medio de la lluvia frente a ti a no más de cinco metros. No se ve más que su cuerpo envuelto en ropa, no muy alto y apuntando la abertura de su capa hacia ti, como si te observara. Te parece muy extraño no haberte dado cuenta antes de eso. No parece querer moverse de allí donde está, bajo la lluvia, esperando que hagas tu movimiento.

No sabes qué hacer. Podrías acercarte a enfrentarlo y ver quién es. También podrías correr a un costado a esa casa “aparentemente” abandonada. Por último, podrías arrepentirte y volver sobre tus pasos a la casa de donde saliste aunque luego no habría vuelta atrás y no puedes pedir ya explicaciones a lo que te hagan.

¿Qué harás?

Porcentaje de daño físico: 25%
Porcentaje de daño psicológico: 30%

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Akane Moon:

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Decides dejar las cosas como están, lo que tienes adentro tuyo dentro está y así crees que debería quedar todo.

—Bien, es tu decisión —dijo el médico algo asustado. Luego te dio una pequeña caja con algunas píldoras—. Si así quedan las cosas ya no tengo nada que hacer por ti, puedes irte cuando desees. Debes tomar una de estas cada seis horas. Cuando se te acaben puedes venir por más o pedirle a Vans que las busque por ti.

Y sin más te dio el alta. Lo único que tuviste que hacer fue ir con Vans a buscar tu ropa a tu anterior habitación. Los dolores en tus manos y en tu vientre los sigues teniendo pero luego de tomar una pastilla empiezas a sentir un exagerado alivio, como si te sintieras en las nubes.

Cuando sales ya te estás despanzurrando de risa con los chistes de Vans como si nada hubiera pasado. Empiezas a pensar que esas píldoras quizá sean drogas bastante potentes pero te da igual, te sientes genial, sin ningún dolor.

—Akane, vamos a mi casa —te dijo Vans sonriente mientras caminaban por la calle y te empujaba en una dirección.

No pudiste negarte, no eras dueña de tus acciones, simplemente fuiste con él como si nada pasara, sin dejar de reír olvidando por primera vez que estabas en ese juego de terror.

La casa de Vans no quedaba muy lejos. Te preguntaste varias veces dónde habría quedado su bicicleta, quizá la llevó a su casa cuando dormías. Llegaste hasta el lugar, allí donde el imponente edificio se presenta ante ti con magnificencia. Es aterradoramente grande, una misión… incluso podría llegar a ser una mansión para contener mansiones.

—Ven, sígueme, no tengas miedo.

No lo tienes, en realidad ahora no temes a nada. No te importa de verdad si es un vampiro o no, simplemente lo sigues al interior de la mansión. El lugar es impresionante por fuera, con un jardín hermoso y muy bien cuidado, las paredes recién pintadas y las ventanas abiertas mostrando cortinas blancas y lujosas.

Por dentro es aún mejor. La mayoría de las cosas son de cristal, espejos y mármol. La sala de estar es enorme, a uno de tus lados está el comedor, enorme también, y al otro lado una sala de entretenimiento con televisor y radio por lo que alcanzas a ver por la puerta abierta.

Hay una escalera de mármol muy alta que lleva al segundo piso también. Te echas en un sillón sin preguntar siquiera y Vans se sienta junto a ti y te abraza. No te importa, se lo permites. La droga hace que tus párpados pesen, que tu boca se seque y tus muslos se humedezcan. Admiras al joven de largos colmillos con deseo y él parece darse cuenta porque te devuelve la mirada.

Él se acerca más a ti, te acaricia la nuca y deposita suavemente en tus labios unos cuantos besos. Es imposible que te resistas, lo abrazas también y lo dejas continuar.

Te recuestas sobre el apoyabrazos del sillón y Vans se tiende sobre tu cuerpo lentamente besando llenando de saliva tus labios y tu mentón. Cierras los ojos mientras sientes que baja con sus besos y se detiene en tu cuello.

Tragas en seco y abres tus ojos por la sorpresa. Esta saboreando tu cuello. Lo lame, lo succiona, lo muerde tímidamente. Sientes que la cosa ya se está pasando un poco y recobras la conciencia por un instante. Te ves a ti misma como si estuvieras viendo una película. No puedes creer lo que haces, tienes al chico atenazado con tus piernas y brazos para que no se separe de ti.

Entonces, una mordida profunda te trae de nuevo a la realidad. Vans te ha mordido el cuello y sientes sus colmillos penetrando tu garganta. No sientes dolor pero sientes una severa incomodidad. También sientes que tu vientre se agita.

Vans retira sus colmillos y empieza a lamerte pintándote de rojo el cuello y el pecho.

No puedes negar que te gusta, sientes una gran excitación por eso, pero empiezas a marearte. La sangre que él te está sacando empieza a hacerte falta, deberías negarte a eso y mantenerlo a raya pero… ¿tendrás la suficiente fuerza de voluntad?

Puedes negarte con todas tus fuerzas o dejarte llevar por Vans. El daño físico luego de eso es demasiado pero no lo sientes por el efecto de las píldoras, en caso de que te niegues no es seguro que puedas llegar a buen puerto con la debilidad que tienes.

Porcentaje de daños físico: 50%
Porcentaje de daño psicológico: 0%

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Matías:

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Spoiler
Decides tomar la valiente opción de llevar el cadáver reducido a balazos del chico a casa de sus padres. Ingresas a buscarlo a la carnicería sin que la viejecita se mueva si quiera. Te parece muy pero muy raro que el niño ángel te haya dicho que nunca muere. Cargas al preadolescente sobre tus hombros y lo llevas con todas tus fuerzas a donde se te indicó.

Sientes cómo tu cuerpo se mancha de sangre y cómo a medida que vas dando pasos el peso del muerto se hace cada vez más imponente. Por suerte no es muy lejos y llegas a la casa. Depositas en el suelo el cadáver y haces sonar el timbre.

Resuenan campanadas aterradoras como las de una casa embrujada en cuanto oprimes el botón. Te esperas un momento sintiendo como la transpiración recorre tu nuca. Entonces oyes que alguien corre el protector de la mirilla para verte.

—¿Quién eres tú?

La voz que escuchaste era de ultratumba. Al parecer detrás de la puerta había un hombre de grabe acento. Vas a responderle sin saber en realidad qué decir cuando la puerta se abre lentamente haciendo crujir las bisagras. Cuando termina de abrirse ves frente a ti un ser de enormes proporciones físicas con una mirada penetrante y un cráneo extra grande que parece flotar sobre su largo y desproporcionado cuello. A pesar de ser tan raro y asqueroso, su piel es clara como la tuya y hasta puedes ver en sus brazos venas bombeantes como las tuyas. Te aterra pensar en la horrorosa criatura que puede haber dado a luz a semejante monstruosidad.

—El amo Hiss ha muerto. Adelante, adelante, traiga su cuerpo con usted —te indicó la bestia con un lenguaje exquisito pero con su mismo tono lúgubre.

Al principio dudas pero no tienes mucha opción, además ya has tomado la decisión de llevar al chico. La casa por dentro es muy sombría y las luces además están apagadas por lo que te cuesta seguir el rumbo aunque no por mucho tiempo porque el sujeto extraño que te atendió de repente prendió la luz.

—Lamento lo de la luz, como yo no la necesito no me doy cuenta que los demás sí la precisan.

Tardas bastante en llegar al destino, el pasillo parece infinito y está lleno de retratos en las paredes de bebés, niños y adolescentes; la mayoría de ellos en blanco y negro pero a medida que avanzas se vuelven más recientes y empiezan a tomar color. Es un poco aterrador el lugar y el papel tapiz marrón y las esquinas húmedas no ayudan en lo absoluto. Entonces llegas a lo que supuestamente deberías describir como sala de estar. Es un lugar grande con cuatro sillones en medio, una radio vieja en un costado, muchos cuadros en las paredes, algunas esculturas y unas pocas plantas oscuras y sin flor.

—Excúseme, buscaré a los amos para que vengan a verlo. Siéntese, por favor.

Realmente no sientes ganas de sentarte pero tampoco quieres ser descortés con el sujeto así que lo terminas haciendo. Dejas el cadáver del chico en uno de los sillones y te sientas en otro lo más alejado que encuentras. El tipo se va por un pasillo y te deja solo en el lugar, cosa que te pone aún más nervioso… tienes la extraña sensación de que los retratos te observan.

Por suerte para ti no fue mucho tiempo de soledad porque un hombre ingresó en el lugar casi corriendo. Era rubio, su cabello estaba muy bien peinado hacia un costado y usaba una refinada barba en forma de candado. Tenía los ojos abiertos como si estuviera muy sorprendido.

—¡¿Es verdad?! ¿Mi hijo está muerto?

Presentías que un torrente de odio te iba a azotar cuando el pobre padre se acercó a verificar el pulso del niño pero en vez de eso el tipo se puso a llorar sobre su pecho ensangrentado. Desviaste la vista pues te daba pena ver eso y ahí fue cuando descubriste a la mujer. Una señora de cabellos castaños ondulados, de altura bastante considerable, mirada severa, labios rectos, pechos imponentes y cuerpo ancho se recortó en el marco de la puerta por donde ingresó el padre anteriormente. En cuanto llegó ahí te clavó la mirada como si fuera una estaca y ya no pudiste mover la cabeza. Ella te sostenía en su poder, era posible que te zafaras de su encanto.

De repente desvía la mirada a ver al padre y su hijo y tú la desvías también. Te percatas que el padre está riendo histéricamente.

—¡Al fin! ¡Al fin murió nuestro hijo, mi querida!

¿Al fin? Ves al padre irse a abrazar con la mujer y no puedes creer lo que están haciendo. ¿Se alegran de que su hijo ahora sea un cadáver con el pecho agujereado? El padre está tan emocionado que tiembla. Ves sonreír a la madre casi por compromiso y luego te ensarta de nuevo la mirada. Está abusando de ti con ella.

—Querido, creo que nuestro huésped está ansioso por saber por qué nos alegramos.

En realidad no crees que sea bueno saberlo. Ya has visto suficiente en ese mundo como para imaginarte la clase de cosas horrorosas que podría hacer esa gente.

—Oh, es cierto, ¿lo has matado tú? —preguntó el padre interesado.

Niegas firmemente con la cabeza sin dejar de ver los ojos negros de la gran mujer.

—Ya veo. Bueno, te contaremos la historia de nuestra familia y además te daremos un premio por haber sido tan amable de traernos la gran noticia del asesinato de nuestro pequeño si quieres. A cambio deberás prometer que no dirás a nadie lo que te dijimos y que nos comprenderás. Si no te crees capaz de hacer eso te pediremos que te marches para que podamos velar a nuestro hijo en paz.

Y con eso pone en ti la decisión. Quizá sí sientes un poco de curiosidad además de que el premio sólo te lo darán si te quedas a escuchar. Claro, si lo haces serás también partícipe de esa familia de locos que se alegra de la muerte de sus hijos. Si no quieres, podrás marcharte del lugar sin más.

Porcentaje de daño físico: 5%
Porcentaje de daño psicológico: 30%

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Avisenme cuando quieren que postee, si quieren que sea una semana nos vemos el martes pero díganme, por favor.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#24
Spoiler
Extrañamente esa rara familia se alegraba de ver a su hijo muerto... de haberlo sabido quizá no me hubiera fatigado ni empapado con sangre mis ropas para acarrearlo hasta ahí, para luego ser recibido por un tipo tan extraño que parece muchas cosas, y ninguna de ellas un humano...

La verdad no entiendo porque esperaba hallar algo normal, en ese mundo de locos estar cuerdo es una locura... Tras atravesar la tétrica mansión junto a ese singular ¿mayordomo? en medio de la oscuridad me encontré con esa singular pareja que se jactaba de ser padres del muchacho que traje, y todo pasó muy rápido.

Aunque excéntricos en demasía los padres parecían gente amable... me ofrecieron darme una explicación del porque de su alegría, así como también recompensarme por haberles hecho ese favor. ¿Será una recompensa algo bueno en esa mansión de la locura? Bueno, que más da, siempre se puede estar peor.

-De acuerdo, me encantaría oír su historia, en verdad siento mucha curiosidad.


#25
Ya no se ni que elegir, lo obvio no era obvio y a la mierda con todo ya (??

Spoiler

Bien, luego de mi bastante “exitoso” escape (aunque algo muy fácil para mis gustos)
Llegue a la mágica conclusión de que todos en ese laboratorio me mentían y querían tratar de “demostrarme” que no querían hacerme daño dejándome salir casi como si nada, pero yo sabía bien que no me querían ayudar, me arrancaron un brazo y me engañaron muchas veces lo mejor será salir de esa locura de una vez por todas y olvidarlo si puedo.

Oh, ese encapuchado me estaba mirando todo este tiempo, podría ir con él, podría ir al a casa abandonada o volver al laboratorio con esos locos…

Bien creo que la opción más sensata es ir con ese extraño encapuchado, ósea enserio, realmente ya ni me importaba si era un asesino serial, no tenía un brazo, estaba semi-desnudo y pase por un mal momento, bueno… un gran mal momento.


+That's all






Spoiler
#26
Dejo la misión:

misión
No sabía muy bien como había llegado a aquella enorme casa (si se le podía llamar así) ni entendía cómo había acabado en el sofá agarrando a Vans, que se encontraba tumbado sobre mí, de esa manera tan... ¿íntima? Sí, esa era la palabra. Succionaba la sangre de mi cuerpo a través de la fina piel de mi cuello con deleite; hasta se podría decir que con algo de delicadeza. No sentía dolor alguno debido a las pastillas que me habían mandado anteriormente, pero comenzaba a sentirme bastante débil y el ser que llevaba dentro de mí se removía nerviosamente... a pesar de todo ello me gustaba lo que Vans me estaba haciendo.

Pero me quedaba la lucidez suficiente como para pensar qué era lo que pasaría si lo dejaba continuar, debía hacer que parase de algún modo pero me sentía demasiado débil como para oponerme a él, además de que su reacción probablemente no fuese buena ¿A quién se le ocurriría quitarle la presa de los dientes a un lobo hambriento que sólo se guía por sus instintos?

¿De verdad podía fiarme de Vans? Si realmente quisiese alimentarse de mí hasta el punto de dejarme morir lo hubiese hecho en el primer momento, cuando me caí en el rosal en lugar de llevarme al hospital. Había estado junto a mí todo ese tiempo ¿con qué fin? ¿alimentarse? no era lógico. Incluso recordaba haber visto un deje de preocupación y culpa en su rostro en el momento que el doctor dijo lo de mi extraño embarazo.

La respuesta estaba ahí, Vans de alguna forma se preocupaba por mí, así que pensaba aprovechar ese atisbo de humanidad en él para zafarme de su mordida. Reuní todas las fuerzas que me quedaban en una voz dulce y firme y una débil sonrisa y dije:

-Vans, querido... si sigues succionándome de esa manera moriré sin remedio.

Ví como se apartaba brevemente de mi cuello para mirarme con extrañeza y pensé que estaba surtiendo efecto.

-¿No crees que deberíamos esperar a que me recupere por completo?

Agradecería que tuviésemos algún tipo de horario de entregas para no tener que estar revisando si están listas, como una vez por semana o así, con un día determinado. Bueno, tu eliges.

Saluditos y abracines.




A la la long~~



Just me~


#27
asdasdasd, lamento el retraso, últimamente no me paso tanto por el foro p_p

Spoiler
Veía a esa figura, capa negra, una hoz... Obviamente era la muerte, esto seguro significa game over, por fin podría salir de este lugar, pero... Había algo raro, sentía que si me dejaba atrapar por esa cosa me iba a pasar algo feo. Intentaré huir, aunque esté destrozado, correré.


Spoiler






#28
Spoiler
Con el dolor del brazo no podía pensar muy bien, cuando llego el conserje no sabía que hacer. ¿Es decir, fui mordido por un zombie, como iba a pensar bien? Además vomitaba y perdía mucha sangre, en cualquier caso podría pasar algo muy gra ve si seguía en esta situación, debía pensar rápido.

Podía tratar de atacar al conserje, pero no tiene sentido, estoy herido terminaría muerto yo más bien, aunque es cierto que ya no puedo confiar en nadie aquí.

También podía decirle que me llevara junto a un muerto a algún lugar para lograr escapar ¿Pero quien me curaría?

Y mi ultima opción, entregarme.

No lo pensé mucho, la verdad casí ni podía hacerlo ya. Decidido me dirigí, a entregarme al tipo de seguridad


Spoiler


#29
Bueno, traigo las misiones ya que están todos. Les agradezco que se hayan apresurado, hicieron mi trabajo mucho más fácil. Con respecto a lo que dijo Akane, no puedo poner un día específico para postear, si digo ese día me van a postear todos juntos u.u Si el problema es que no saben cuándo actualizo yo voy a pasar por sus perfiles a avisarles :) Así que no se preocupen. Si les parece que algo anda mal con las misiones me avisan, sí? No quiero bajarles el rendimiento ahora que estamos llegando a la parte más importante, el centro del RPG.


Misión 5:

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Albert:

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Spoiler
Te das la vuelta y decides entregarte. Desde un primer momento fue peor tomar la opción de abandonar todo en vez de dejar que las cosas sólo se dieran. Caminas con firmeza hacia la puerta de entrada a la morgue, sin que te importe lo que vaya a pasarte.

Respiras profundamente antes de abrir y te aventuras a lo que haya detrás. En cuanto sales no ves nada que te llame la atención. El lugar está tal cual estaba antes de que ingreses. Empiezas a caminar por el pasillo donde debió dirigirse el guardia para ver si te lo encuentras pero nada. Ni siquiera vez pacientes ni gente en los cuartos ni enfermeros por ahí haciendo su trabajo. El lugar está desierto como si de repente todos lo hubieran abandonado. Empiezas a sentir más dolor en tu brazo y una debilidad terrible, piensas que vas a desmayarte en el momento menos esperado.

Necesitas alguien que cure tus heridas y rápido. Como no encuentras a nadie decides meterte en una de las habitaciones vacías, buscar vendas y sellar lo mejor posible tu herida. Duele demasiado hacerlo y tienes poca concentración por lo que las vendas no quedan muy bien. Y como si fuera poco, oyes el ruido de metales esparciéndose por el piso fuera de la habitación. Sobresaltado te pones en guardia y lentamente caminas hacia fuera para ver qué es lo que ocurre.

Vuelves a sentir el ruido como si los metales hubieran sido pateados. Cuando te asomas para ver lo que hay afuera te encentras con algo que no esperabas.

Tres bestias como la que viste salir del cajón cerrado de la morgue se dirigen hacia ti a paso rápido y estás seguro que no quieren abrazarte. Te pones histérico cuando los ves caminando con torpeza y estirando los brazos como si fueran unos completos idiotas que han perdido el cerebro. A diferencia del cadáver no muerto que viste en la morgue estos no están fríos sino que son rápidos y de movimientos temblorosos. Te da un escalofrío al ver que la mayoría tiene pedazos de carne faltantes en el cuerpo como si… hubieran sido mordidos.

No puedes detenerte a pensar en lo feo que sería quedar así tu también porque ya los tienes encima. Retrocedes hasta cerrarte las salidas en la habitación. No sientes energía para cerrar la puerta y simplemente los dejas llegar a ti. Con horror los ves acercarse a ti y estiras una mano para frenar al primero que se acerca.

No sabes cómo, pero cuando estiraste la mano lo tomaste del cuello y lo levantaste a varios centímetros del suelo demostrando una fuerza sobrehumana que nunca si quiera soñaste tener. Rápidamente lo empujas contra otro que se te acerca y a un tercero lo levantas también apretándolo por los costados y lo tiras contra una pared. No cabe en ti la sorpresa pero te emocionas y sonríes.

A pesar de que estás débil y sientes ganas de desmayar has sacado una fuerza increíble de ti. No entiendes si será parte del juego o si es un efecto por estar convirtiéndote en un muerto viviente. Como sea, no sabes si el efecto será temporal o permanente así que será mejor que no te quedes ahí para averiguarlo. Por más de que sientas que podrías desmayarte en cualquier momento tienes que tomar la decisión de seguir internándote en el hospital o abandonarlo. Si sigues por los pasillos podrías tener la posibilidad de encontrar algún elemento que calme tu terrible dolor o alguien que te ayude. Si tratas de abandonar el edificio debes seguir el camino contrario. Quizá fuera no haya esas porquerías mutantes y sí alguna persona que te ayude o que te dé una solución a lo que pasó, de verdad no sientes el menor deseo de terminar como esas cosas. Piensa con cuidado y sal de la habitación rumbo a tu destino.

Porcentaje de daño físico: 25%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Ariel:

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Spoiler
Intentas huir patéticamente de la figura. Te arrastras en sentido contrario, gimiendo de dolor mientras los hematomas te recuerdan que acabas de caer de un juego mortal. El pasto ya no es del verde y marrón de antes, ahora está amarillo, seco como si fuera paja. Sientes algunas duras varillas pincharte el cuello y la piel. Entonces, percibes como la hoz del sujeto se clava delante de ti y te desparramas sobre el suelo respirando con dificultad. Te toma con fuerza del cuello de la camisa detrás de ti. Es inevitable que sientas un profundo terror al percibir que no tienes escapatoria.

Entonces lo escuchas hablar con una voz áspera y grave.

—¡Te he visto, maldito brujo! ¿Cómo has aparecido aquí sin más?

Te volteas a ver como es y te encuentras con el rostro de un hombre rudo con bigote castaño y cabello ondulado del mismo color. No es la muerte como pensabas, quizá es sólo un hombre disfrazado que trata de asustarte. La sorpresa no te permite responder.

—¡Que me respondas! ¡Has asustado a mis vacas cuando apareciste aquí, yo estaba con mi hoz arando la tierra y llegaste como de la nada!

El tipo te toma por la parte delantera del cuello. Parece querer golpearte con todas sus fuerzas y empiezas a sentir temor y ganas de responder de una vez.

—¿Eres un brujo? Porque he estado buscando uno, así que si lo eres espero que me lo digas.

No sabes qué decir. Te sostienes de sus manos y admiras a tu alrededor lo poco que puedes. Te das cuenta que estás en un lugar totalmente distinto al parque de atracciones donde estabas. El carro de la atracción está ahí tirado pero la atracción no está. Es como si el juego te hubiera cambiado de escenario…

No tienes pistas sobre lo que podría significar eso de ser un brujo, no parece para nada bueno decir que lo eres pues el tipo parece enfadado por eso y podrías llegar a recibir una golpiza. También podrías llegar a recibirla si dices que no lo eres, quizá al no temer que seas un hechicero te golpee hasta matarte. Ni hablar de lo que podría hacerte con esa hoz.

Debes decidir ahora, mientras tu mente te pide a gritos un poco de descanso que no eres capaz de otorgarle.

Porcentaje de daño físico: 35%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Nith Lockhart:

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Spoiler
Después de lo que te pasó empiezas a ver la vida de forma un poco más sombría por lo que ese extraño espectador que estaba a pocos metros no significó ningún tipo de amenaza. Te acercaste a él lentamente esperando su reacción. Ni siquiera se movió.

Estabas a un metro y aún así no podías ver su cara, estaba completamente oscuro, como si atrajera las tinieblas. Sentiste que de repente hacía un poco más de frío y el viento volvía a silbar como si tuviera vida propia. Ibas a hablar para llamar su atención pero él lo hizo primero. Su voz era rara. Parecía llegar desde todas partes y tener más de una porque sonaba en distintos niveles de gravedad. Lo que te dijo fue muy claro.

—Vendrás con nosotros.

Luego de eso sentiste un fuerte dolor de cabeza y te desvaneciste.

Despiertas tiempo después sin saber dónde estás. Ya te empiezas a acostumbrar de ese trato en el juego. Entonces te das cuenta que estás sumergido en líquido. Lo más extraño es que estás respirando de ese líquido porque no tienes ningún tubo conectado a tus pulmones. Te sientes húmedo e incómodo y a tu derecha hay algo que te molesta…

Es tu brazo, ahora lo tienes pero con una gran diferencia. Ya no es tu brazo como lo conocías ahora es un enorme y largo miembro escamoso que termina en una pinza. Te sorprendes al ver que puedes moverlo como si fuera tuyo. No sabes si estar feliz y asustado por lo que te han hecho, lo que estás seguro es que no podrás rascarte la espalda con él.

Luego ves hacia adelante y presencias tres sujetos en el lugar. Estás en un cuarto grande donde hay otros tubos con gente adentro, a la mayoría les faltan partes del cuerpo, algunos hasta más de la mitad. Los tres sujetos que están fuera de los tubos son más extraños aún.

Son tipos menudos, de la altura de un preadolescente pero te das cuenta que son adultos por sus caras. En sus caras son muy similares a un humano normal excepto porque no tienen nariz, sólo poseen las fosas nasales abiertas en el centro de la cara. Además, te llama la atención el cabello que tienen, erizado de forma natural que les da mucha altura, posiblemente contando sus cabellos sean tan altos como tú. Dos tienen cabello azul y uno tiene cabello rojo. Toquetean botones y admiran computadoras como si estuvieran trabajando en algo importante.

De repente voltean a verte. Los tres se acercan y te inspeccionan. Están vestidos con ropas negras y parecen serios. Entonces sientes sus voces en tu cabeza sin que muevan los labios.

—Mueve tu brazo. ¿Puedes usarlo?

Lo haces. Mueves el brazo con la pinza y no hay duda que lo puedes controlar tanto como al anterior. Es un poco más pesado quizá y sabes que será difícil hacer tareas con esa pinza pero peor es no tener nada.

Uno de ellos empezó a hacer anotaciones en un cuadernillo. Te aterra darte cuenta que sólo tienen cuatro dedos en las manos, son muy extraños pero ahora tú también lo eres así que no te queda mucha opción.

—Te voy a decir algo muy simple. Si vas a hacer lo que te digamos, te sacamos de ahí y te vamos a dejar en libertad. Nosotros podemos devolverte tu brazo, igualito al derecho si lo quieres pero para eso vas a tener que hacernos algunos trabajitos. Si no te interesa, vamos a seguir trabajando con tu cuerpo el tiempo que queramos. ¿Qué dices?

Estás impactado por lo sucedido. No puedes creerlo, ¿de verdad podrían ponerte un brazo como el anterior? Nada te gustaría más y probablemente sea posible, si pudieron ponerte esa porquería podrían darte el brazo. Sin embargo, a cambio vas a tener que trabajar con ellos por quien sabe cuanto tiempo. Tienes la opción de aceptar o denegar su oferta.

También tienes una tercera opción. El vidrio te parece poco resistente, ese brazo tuyo parece fuerte y al estar cubierto de escamas no se lastimará… podrías destruirlo y atacar a los extraños sujetos, podrías matarlos en un instante con esa nueva arma que tienes de brazo izquierdo.

Piensa bien lo que harás pero apresúrate que se están impacientando.

Porcentaje de daño físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Akane Moon:

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Spoiler
Vans se separa de ti con una sonrisa burlona y saborea sus labios bañados en tu sangre.

—Lo siento, creo que me dejé llevar es que… tu cuello se veía tan apetitoso…

No sabes si tomarlo como un cumplido o como una especie de amenaza a tu existencia.

—Yo desciendo de una antiquísima familia, Akane. Yo entiendo que debes tener miedo pero en realidad lo que te hice no es malo. Verás, hay en mi saliva una sustancia que…

Lo interrumpes cuando empiezas a sentir un calor trasladarse de tu cuello a tu estómago. No te duele pero sientes un hormigueo que hace que te sientes de repente y luego te pares. Tus movimientos son totalmente involuntarios y Vans amplió aún más tu sonrisa. Percibes el fulgor ardiente en tus venas recorriendo tus brazos, tu pecho y llegando hasta tu mente.

Te desparramas de un momento a otro sobre el sillón y admiras a Vans. Lo ves doble y hasta triple. También te das cuenta que su piel cambia de color y te preguntas si está sucediendo en realidad, si es efecto de las pastillas o de la mordida.

Y como si fuera poco percibes los saltos que da el ser en tu interior, como si quisiera salir en ese mismo instante. Algo no anda para nada bien en tu interior.

—¿Te sientes bien, Akane? Te noto algo pálida, ve.

Entonces Vans se inclina para buscar un espejo y te lo muestra. No te reconoces al verte. Tienes el pelo totalmente revuelto, el rostro blanco teñido de rojo desde el cuello hasta las mejillas y los ojos opacos y dilatados. Mayor es tu sorpresa cuando empiezas a ver que lentamente vas desapareciendo del espejo. No sabes si es un truco o si el espejo está encantado pero poco a poco tu imagen se va transparentando hasta esfumarse. Vans se da cuenta de tu estupor y se apresura a hablar.

—Lo que te estaba diciendo, mi saliva ataca tu sistema nervioso y te vampiriza pero no te preocupes, no te conviertes en vampiro. En unas horas volverás a ser normal pero mientras tanto podría tomarme toda tu sangre que no te afectaría más que en un desmayo. Supongo que debí decirte es que simplemente no pude resistirme desde que te vi sangrando por caer en aquel rosal.

El muchacho pareció sonrojarse y se levantó del sillón para acercarse a un minibar. Buscó dos copas, les puso hielo y sirvió hidromiel en ellas. Tomó de una y se acercó a tenderte la otra.

—Por cierto, besas muy bien —te fraseó—. Y he pensado… creo que podríamos ir a hacerle una visita a alguien que nos dirá qué podría ser lo que tienes. No es una fuente segura pero es un amigo y confío en él; suele tener mucha información de casos como estos.

Tomas del licor que lo único que hace es emparejar el calor de tu estomago con el de tu cuerpo. Lo sientes seco y áspero, cayendo en tu estomago como una piedra. Ahora puedes ver un poco mejor a Vans y te das cuenta que te guiña rápidamente el ojo.

—Sino podría olvidarte de eso y pasar la tarde conmigo en casa, realmente me agrada tu compañía. Prometo no volver a morderte… no mucho al menos.

Es una propuesta más interesante que la primera. Es como si el efecto de los calmantes hubiera cesado pero ahora te sientes fortalecida y vital. Aún con la gran potencia que sientes, te has enfriado un poco, ya no estás tan cachonda como hace rato y Vans empieza a aburrirte un poco.

Por último, un cuadro en la sala de Vans te llama atención. Es algo tétrico y muy distinto a los demás cuadros y retratos banales que la decoran. Tiene un fondo negro con matices grises y cuatro largas líneas plateadas. Te suenan de algo esas líneas, parecen más bien… garras. Largas y finas garras que ya has visto antes. Si eso te interesa, podrías preguntarle a Vans qué tiene que ver ese cuadro con el recuerdo que tienes de esas uñas raras y llamativas.


Porcentaje de daños físico: 60%
Porcentaje de daño psicológico: 15%

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Matías:

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Spoiler
Te sientas en uno de los sillones un poco más cómodo y oyes lo que tienen para contarte. El que habla primero es el padre.

—Verás, mi familia viene de un linaje maldito. Hace muchos años uno de mis antepasados fue maldecido por un demonio diciéndole que jamás encontraría el descanso eterno y en vez de eso viviría una vida cruel por siglos y siglos. Mi antepasado no le prestó mucha atención a eso y siguió con su vida. Tuvo catorce hijos y tarde se dio cuenta que todos eran idénticos a él. Ellos vieron morir al padre y en cuanto murió presenciaron su alma abandonando el cuerpo. En resumidas palabras se convirtió en un fantasma. Los hijos trataron de hablar con él pero parecía no recordar nada. Se fue y nunca más volvieron a verlo.

—Desde entonces —habló la mujer— cada hijo que tenemos abandona su cuerpo y se convierte en fantasma. Nosotros tenemos el mismo linaje, somos primos lejanos y nos casamos para evitar contagiar con la maldición a otras familias. A pesar de que intentamos no tener hijos, éste lo tuvimos por un descuido.

El marido entonces pareció sonrojarse y desvió la mirada al niño. La mujer se concentró en ti con su potente mirada.

—Y bueno, tratamos de disfrutar la vida como podemos. En realidad para nosotros es una alegría que la maldición se corte, realmente no vivimos tranquilos. No podemos tener una vida normal y tampoco podemos suicidarnos, créenos, lo hemos intentado—explicó la dama—. En cualquier momento nuestro Tommy iba a empezar a querer entablar relación con una mujer y de verdad que no es para nada lindo tener que decirle que debe casarse con una de sus primas. Al final, creo que su destino fue el mejor que podría haberle tocado.

Entonces, el padre se acercó a ti con un pequeño botiquín en la mano.

—Por eso agradecemos que hayas traído el cuerpo aunque ahora no tenemos idea dónde está su alma. Pero da igual, no nos reconocerá. Curaré esa herida que tienes en la mano. Mi vida, tráele el regalo al chico.

La mujer se dio vuelta y caminó por un tercer corredor opuesto a aquel por donde habías ingresado a la sala. Sentiste al sujeto vendarte la mano hasta que quedó bien firme. Además, le puso un spray frío que te hizo sentir muy bien y ya no te dolía nada. Sonreíste en señal de agradecimiento y entonces llegó la mujer. Tenía en sus manos una especie de linterna y una delicada daga muy bien cuidada pero que denotaba tener muchos años.

—Acepta esto como regalo. La linterna simboliza el camino que has alumbrado a nuestro hijo. No es una linterna cualquiera, te servirá para iluminar hasta en el mismo infierno. Y la daga era de mi padre. He intentado suicidarme con ellas unas catorce veces, te aseguro que corta muy bien —recibiste también una rotunda y severa mirada penetrante de la mujer.

—Y te voy a decir una cosa, muchacho. Ten cuidado tú que andas por ahí afuera… nuestra fantasmal familia es lo más tranquilo que te encontrarás. Ahora mismo Rudo tendrá que ir a otra carnicería a comprar los huesos para el perro… además, es necesario que velemos a Tommy así que debe ir a hablar con el sepelio. ¿Quieres acompañarlo? Él conoce bien el barrio, podrías aprender cosas importantes.

Rudo es el mayordomo que desde el pasillo por el que ingresaron los dueños de la casa te vigilaba sin perderse detalle.

—Si no puedes ir y de nuevo gracias por todo.

Con la daga y la linterna en tus manos ahora muy sanas llegó la hora de abandonar esa extraña casa y debes decir que será bueno no tener que andar sufriendo escalofríos por la mirada de la mujer. Puedes ir con el mayordomo que no te gusta para nada pero es indudable su sabiduría. Y puedes también aventurarte solo a esa calle donde cualquier cosa podría pasar.

Porcentaje de daño físico: 0%
Porcentaje de daño psicológico: 30%

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Nos veremos en menos de una semana con nuevas misiones, gente. ¡Gracias por seguir los cinco por acá!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#30
Muy bueno el rpg, Dems, me encanta el rumbo que toma la historia.

Spoiler
Me siento y oigo fascinado el relato del hombre. Resultó ser buena gente, y sus palabras parecían sinceras. Narró con detalle la historia de su familia llena de miseria y dificultades traídas por esa maldición que heredaron de antaño.

Amablemente vendan mi mano lastimada por las desventuras ocurridas en aquella carnicería del horror. Instantáneamente sentía como esta mejoraba y recuperaba su movilidad. También fui dotado de una gran linterna, que citando textualmente las palabras del hombre es capaz de alumbrar el infierno mismo. En otro contexto diría que exagera, pero en ese mundo...

Y luego recibí esa daga, antigua y filosa, realmente un arma hermosa, sin duda mucho mejor (y más útil) que ese viejo gancho que robé de la carnicería. Cómo último regalo, y creo que el más importante, fue la advertencia de cuidado... seguiré su consejo y tendré cuidado, no volveré a tener tanta suerte como para hallar gente así de agradable. Si será rara esta dimensión virtual que una pareja de primos potenciales suicidas y maldecidos por un demonio en tiempos de antaño pueden ser considerados "agradables".

Me ofrecen acompañar a Rudo, el mayordomo a buscar otra carnicería donde comprar, si no sencillamente puedo irme. No tengo ganas de volver a pisar otra carnicería en digamos... el resto de mi vida, y dicen que más vale solo que mal acompañado, pero en este caso creo que esa regla no se aplica. Podría aprender muchas cosas de ese misterioso sujeto si me quedo a su lado.

-Muchas gracias por sus obsequios y su hospitalidad, de verdad son muy amables. Con gusto acompañaré a Rudo, quiero conocer un poco más estos extraños parajes.


#31
Spoiler
Dios, esto cada vez es peor... Supuse que con brujo se refería a un mago, tal vez quería uno para hacer que el césped se vea verde y no tan amarillo y seco.

- Escucha, si necesitas a un mago, yo conozco uno. Si me sueltas y me ayudas a curar mis heridas, te diré donde está, ya que no es alguien que sale mucho de su casa.

Espero que se crea mi mentira...


Spoiler






#32
Bueno demian perdon por la mision tan corta, andaba corto de ideas D:

Spoiler
Podría escapar y otra vez, vagar a mi suerte. Pero no, ya no, ya estoy harto de escapar de todo, ya perdí un brazo y ahora tengo esto en su lugar, honestamente lo mejor que puedo hacer es solo hacer lo que me digan, en el peor de los casos podría escapar luego o negarme supongo, pero me arriesgare y que pase lo que tenga que pasar.

-Me parece bien, los ayudare si prometen volverme a ponerme el brazo como antes y luego dejarme ir.


+That's all






Spoiler
#33
Spoiler
No sabía que sucedía, pero que hubieran zombie en la zona no era normal. Me sentía débil, pero sorprendentemente haba obtenido una fuerza sobre humana ¿De donde había salido? ¿Acaso sería por la mordedura o había venido junto al juego? No tenía ni idea.

Sabía que podía ir y adentrarme más al hospital, pero si el lugar estaba infestado y me desmayaba algún Zombie podía aprovecharse de la situación y comerme, y no quería ser comido por un Zombie.

Si salía del lugar, estaría fuera del maldito hospital finalmente, fuera hasta podría conseguir ayuda… parecía lo más razonable a simple vista

Salgo del hospital


Spoiler


#34
Bueno, demasiado bien vamos con las misiones. Debo decirles que faltan pocas, hagan un esfuerzo final y terminaremos el RPG. Espero que Akane esta semana sí pueda tomar una decisión...


Misión 6:

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Albert:

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Spoiler
Corres lo más rápido que te dan tus fuerzas para salir del hospital. En el camino se te empiezan a cruzar zombies que salen de la nada. Hace rato el hospital parecía vacío y ahora está atestado de ellos por lo que te agradeces a ti mismo haber tomado la decisión de ir hacia fuera.

A fuerza de empujones y regates te los vas sacando de encima hasta que al fin llegas a la puerta principal y ves la hermosa luz del sol. La atraviesas sonriente esperando encontrar al fin el descanso. Pero parece que el descanso no existe en ese mundo…

Ves frente a ti, extendiéndose infinitamente, una guerra. Los zombies son millones y del otro lado hay humanos con palos y armas tratando de detenerlos. El suelo está sembrado de cadáveres. El olor en el aire es nauseabundo. Das un salto al oír los golpes detrás de ti, en la puerta. Los zombies de agolpan allí, buscando saciarse con tu carne. ¿Qué vas a hacer? Estás pálido, mordido y más parecido a un zombie que a un humano pero en tu mente sigues siendo un humano… ¿cuál bando es el tuyo? Empiezas a oír los gritos y chillidos desesperados de la gente. Algunos recitan oraciones, otros insultan pero hay uno en especial que dice algunas cosas con mucho sentido que te quedan grabadas en la mente.

—¡Vamos! ¡Avancemos! ¡Lleguemos al laboratorio para acabar con esta peste! ¡Fuerza compañeros! ¡No los dejen dominar la ciudad, si nos dominan no habrá nada que pueda exterminarlos!

Empiezas a pensar en lo que dijo y te das cuenta de que la única forma de acabar con eso es ir a una especie de laboratorio que parece estar protegido por zombies. Podrías ayudar para tratar de acabarlos aunque con la debilidad corporal que tienes podría costarte la vida pasar sobre todos esos zombies hacia el lugar. Otra opción sería ir donde están los humanos esperando que ellos te acojan, te dejen descansar un poco y así poder ayudarlos mejor pero recuerda que la posibilidad de que se enteren que estás mordido existe y no sabes lo que podría pasar si descubren eso. ¿Qué optas por hacer?

Porcentaje de daño físico: 25%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Ariel:

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Spoiler
Decides ser precavido e inventar algo. El tipo parece dudar si creer o no.

—Ya muchos me han dicho eso de que han visto brujos y luego no era cierto. ¿Cómo sé que estás diciendo la verdad? Bueno, como sea estás muy lastimado como para hacer algo. Si puedes, sígueme a mi casa.

Totalmente perdido y con el cuerpo adolorido en su totalidad caminas por detrás del campesino. El lugar es raro, su pequeña cabaña de madera parece estar perdida en el medio de la nada porque no alcanzas a visualizar nada más.

Te hace pasar y logras reposar en una silla. El sujeto enciende una gran hoguera y pone un recipiente metálico con agua a calentar.

—Yo no tengo medicinas pero si gustas puedes echarte a dormir en mi recámara. Antes toma un poco de té.

Esperas que se haga el té y empiezas a sentir que el sueño te baja. No sabrás cómo agradecerle al campesino si puedes descansar. Te sirve el té y empieza a hablarte.

—Si conoces los brujos sabrás el problema que causan a los campesinos como yo, nos roban ganado, los hacen desaparecer… hay uno que debe vivir por aquí cerca y ya me tiene cansado. Se ha llevado también a mi esposa y a mi hija. Quisiera saber dónde vive para poder recuperarlas si es que no se las ha comido ya…

Empiezas a sentir pena por el pobre hombre y el té además está muy sabroso y bien azucarado. ¿Qué pasará cuando te pregunte donde vive el brujo y no sepas? Como sea, por ahora lo mejor será que descanses.

—Te daré tiempo para que descanses. Espero que luego sepas dónde está ese brujo…. salvar a mi mujer y a mi hija es mi prioridad.

Al terminar el té, subes al segundo piso y te hechas en la casa a descansar, lo que ayuda un poco tu mente y tu cuerpo.

Te despierta de golpe una risa horrorosa y un sacudón. No sabes qué es hasta que ves que se te cae el techo encima.

Posiblemente se está derrumbando la casa así que rápidamente te metes bajo la cama para evitar que se te caigan las maderas encima, con tan mala suerte que se derrumba el piso de abajo, caes y la cama se te cae encima. Lo poco que te habías repuesto volvió a dolerte con ese derrumbe.

Aún con la casa derrumbada y todo pudiste verlo. Un espectro negro dio vueltas a su alrededor riendo a carcajadas con la misma risa que escuchaste cuando la casa se derrumbó. ¿Era el brujo? ¿Era un demonio? No tienes idea pero luego de reír se dio la vuelta y abandonó el lugar.

Cuando estás seguro de que se fue y no volverá tratas de salir del lugar. Estás golpeado pero al menos tu mente ya está más acostumbrada a ese mundo. Revisas entre los escombros qué es lo que hay y lo que primero te llama la atención es un bulto ensangrentado en el suelo. Con cuidado te acercas a ver que es.

Lo empujas un poco con el pie y el ser se da una media vuelta y chilla lastimeramente.

—E-eres tú… p-por f-favor, sa-salva a mi mujer y mi…

No pudo terminar la frase porque se dio vuelta a vomitar un espeso líquido rojo y luego de eso no volvió a hablar. Falleció en ese momento, su pulso se había detenido.

Te alejas del muerto porque está totalmente ensangrentado y maloliente, empieza a darte asco. No puedes evitar pensar en sus últimas palabras pero… ¿qué podrías hacer tú? Sabes a dónde se dirigió eso, sea lo que sea, y también ves la hoz que el tipo portaba hace rato. Podrías ir por el con esa arma… esperando devolverle la ayuda que él te prestó. No olvides que no enfrentas un rival fácil por lo que quizá lo mejor sea abandonar la idea y a las mujeres yendo a otro lugar… sea donde sea que puedas ir.

Porcentaje de daño físico: 35%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Nith Lockhart:

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Spoiler
Al aceptar, los tres extraños se dan la vuelta y empiezan a hablar entre ellos en un idioma desconocido para ti. Luego de conversar un buen rato se acercan a un tablero y toquetean unos cuantos botones.

El cilindro que te contiene empieza a caer y el líquido se va derramando. Cuando el agua deja de tapar tu nariz y el oxígeno intenta entrar en tu cuerpo te pones a toser escupiendo mucha agua. Te cuesta un poco reponerte pero cuando sientes tus pulmones llenos de aire te no tardas en levantarte y experimentar una agradable y nueva sensación de poder.

Ese brazo fuera del agua es increíble, sientes que podrás levantar un camión con eso. Los hombrecillos se acercan a ti con seriedad.

—Bien, sujeto experimental 108, vas a ser el primero en realizar la misión que nos llevará a adueñarnos de este planeta.

Sorprendido los escaneas con la mirada sin entender. ¿Son los típicos villanos que quieren dominar el mundo? Eso no tiene mucho de terrorífico… claro, no tiene nada de lindo ser el malo pero luego de ver bien tu mano; ¿quién crees que pensará que eres el bueno? Nadie. Estás condenado a ser un mutante malvado.

En ese momento, los tipejos te tienden una serie de fotos. En todas ellas hay una jovencita que apenas debe tener unos quince.

—Es la hija de un importante político y empresario. La tienes que secuestrar. Es vital que no la mates pero… con los encargados de su seguridad puedes hacer lo que quieras.

Una media sonrisa sádica se gestó en la cara sin nariz del tipo. Algo nervioso, empiezas a pensar que tal vez no fue lo indicado aceptar pero no tenías mucha opción tampoco. Uno de los hombrecitos camina lentamente hacia una puerta y la abre para que pases por ella.

—Afuera estará tu compañero. Él tiene toda la información, vos la fuerza, harán buen equipo.

Con cierta resignación abandonas el extraño sitio y das con un largo pasillo. Al final de él ves una figura alta que se encuentra recargada contra una de las paredes. Te acercas a verlo. Es un sujeto de tu especie, o al menos eso parece, tiene una barba negra y el cabello muy rubio. Te observa detrás de unos lentes de sol. Se muestra cansino y poco sonriente.

—¿Todo listo? Andando, quiero mi paga cuanto antes.

Sin decir más, abrió la puerta que estaba al final del pasillo y juntos abandonaron el sitio. Te das cuenta que era un departamento común, como todos los de la cuadra… uno no esperaría que dentro hubiera un laboratorio como el que había. Antes de subir al auto tu compañero te habló.

—Por cierto, soy Sheshko, un gusto.

Te presentas con tu nombre y subes al asiento de atrás porque temes que tu gran mano sea difícil de manejar en la parte de adelante. Suspiras mientras empieza a manejar y te comenta el plan.

—La chica es una niña mimada que ama desobedecer a su padre pero no puede burlar a sus custodios, ellos siempre están detrás haciéndole creer que se escapó solita. Ahora mismo está en la casa de unas amigas, vamos a aprovechar la ocasión para divertirnos un poco con ellas. ¿Te han contado los que te pusieron ese brazo qué clase de experimentos hacen?

Sheshko parece saber demasiado, sin dudas es muy bueno consiguiendo información.

—Veras uno de sus experimentos en un rato, sólo dime cómo haremos el trabajo. ¿Irás a atacar directo a los custodios para después ir tranquilos por ella o iremos por ella esperando que los custodios nos ataquen o que quizá nunca lo hagan? Tranquilízate, hermano, será pan comido.

Piensa qué responderle a tu compañero.

Porcentaje de daño físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Akane Moon:

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Spoiler
Le preguntas a Vans sobre el recuadro que te llama tanto la atención. El joven parece ponerse algo tenso con tu pregunta.

—Es el retrato antiguo de una hermana de uno de mis antecesores. La historia de mi familia dice que ese antepasado mío y su hermana tuvieron relaciones indebidas entre ellos y sus padres, enfurecidos cuando los descubrieron, los echaron de la casa y los maldijeron.

Vans tragó bastante hidromiel y prosiguió.

—A ellos no les importó, siguieron haciendo de las suyas en el bosque, en las costas, en la pradera… así hasta que ella quedó embarazada. Luego de la gestación, dio a luz un par de gemelos, hombre y mujer. En un principio parecían totalmente normales pero con el paso del tiempo descubrieron algo raro entre ellos: los niños tenían un apetito voraz por la sangre. Tiempo después, él se convirtió en lo que soy yo hoy… Una especie de vampiro, con la diferencia de que no puedo convertir a otras personas, sólo puedo hacer lo que te hice y… tener hijos como yo o hijas. Las hijas son un tanto distintas, ellas no tienen colmillos, ellas tienen largas garras como las de ese retrato. Es el retrato de las garras de mi madre, ella las pintó… era un tanto excéntrica.

Entonces Vans suspiró como recordando viejas épocas. Te pones a pensar en la muchacha que habías visto en un principio. ¿Será ella pariente de Vans?

—Ahora hay una enemistad entre nosotros, los hombres y las mujeres de esta familia. Hace poco se puso de moda tener hijos con los humanos y matar al hijo del género opuesto. Por ejemplo, si tuviera una hija mujer contigo, matarla para evitar que se vuelva una vampira con garras. Yo creía que era una enemistad estúpida hasta que me encontré con Ginger.

En ese momento dejó a un costado el licor y se levantó, parecía ofuscado.

—Ginger más que una vampira es un demonio. Ella no mata a sus hijos, mata a todos los vampiros macho que encuentra. Los despedaza con sus garras. Un día yo fui su presa… pero tuve la suerte y la habilidad como para poder escaparme de ella, desde entonces estoy preparado para enfrentarla. ¡Y estoy seguro que podríamos enfrentarla juntos! ¿Qué me dices, Akane? Si yo te muerdo un poquito podrías tener la fuerza como para ayudarme además de que podría serte útil en tu caso, tener la fuerza para dar a luz lo que sea que tienes dentro podría salvarte la vida.

Toda la historia y el relato del muchacho te suena como a un cuento más para ayudarlo a él que para ayudarte a ti. Empiezas a pensar si no te chocó adrede en aquel momento. Vans parece maravillado con la idea de que lo ayudes pero a ti no te hace un pelo de gracia tener que elegir un bando, ¿por qué? Si a ti no te interesa esa tonta guerra. Estás agradecida con Vans, besa como los dioses y te sientes cómoda con él pero eso ya se está pasando un poco de la raya.


Has ido a divertirte, ya te estás acostumbrando a ese mundo de bestias raras y siniestras que en todo momento parecen querer atentar contra tu vida. Sientes en tu interior el calor aún quemando tus venas y a pesar de que te parece que la idea del vampiro es un poco rebuscada te excita la idea de batallar y demostrar la fuerza de la que eres portadora ahora.

¿Qué podrías hacer? ¿Seguir a Vans? ¿Alejarte de él? No tienes idea, el efecto de los medicamentos y de la mordida todavía parecen hacerte efecto y te marean bastante. ¿Qué vas a hacer? Elije rápido, tienes un límite de tiempo.

Porcentaje de daños físico: 75%
Porcentaje de daño psicológico: 15%

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Matías:

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Spoiler
Decides acompañar a Rudo a donde sea que vaya y te despides de la extraña familia. El sujeto deforme encabeza la marcha y tú lo sigues. Te lleva por el mismo pasillo por el que entraste hacia la puerta.

Al salir es sorpresivo lo que ves. Hay gente en la calle, como si al salir acompañado por ese sujeto hubieran aparecido de la nada. Él camina por la vereda como si nada y la gente sigue con su vida como si no estuvieran viendo ese tipo tan monstruosamente grande y deforme.

Tú lo sigues tratando de acostumbrarte a la luz del sol que también había aparecido. No tienes idea de cómo va el tiempo en ese lugar. Rudo de pronto te habla con su voz de ultratumba tan cuidada.

—¿Sabes lo que dicen de los fantasmas? Ellos no tienen necesidad de hablar con la gente que fue buena con ellos. Ellos sólo hablan con los que los molestan… o los que lo molestaron.

Te pones a pensar lo que te dijo y tratas de entrever por qué te lo dijo.

—Hay quienes dicen que hacen maldades a los que fueron malos con ellos… ni hablar si fueron los que lo mataron.

Empiezas a sentir cierta incomodidad, como si de golpe Rudo te culpara de asesinato… no sabes si es eso o es tu propia conciencia que te atormenta por haber tomado una decisión desacertada.

Tu sorpresa es aún mayor cuando llegan a un lugar donde la calle se termina. En vez de continuar, hay un abismo infinito hacia las profundidades. A pesar de eso, las casas y tiendas siguen erigidas como si flotaran.

—Mmm, esto antes no estaba. Nos va a costar llegar a la carnicería.

No tienes ninguna duda de eso. Es imposible seguir avanzando, el abismo se extiende a lo ancho hasta donde no alcanzas a ver. Rudo parece preocupado y se da vuelta a hablarte.

—Esto no sucede sin motivos. ¿Oíste todo lo que te dije de los fantasmas?

Asientes recordando y esperas que siga hablando.

—Bien. A algunos todo el mundo les parece molesto.

Las palabras graves del sujeto penetraron en tu cuerpo, estremeciéndolo. De repente tienes un mal presentimiento. Un viento potente del lugar por donde venían azota tu espalda. Te giras a ver…

YAAAAAAAAAAAAAY

El horroroso chirrido te obliga a taparte los oídos y te das cuenta que está frente a ti… el fantasma. Flotando como un ser transparente a unos pocos centímetros del piso. La silueta es igual a la del cuerpo del preadolescente, pero está vacía, sólo se ve dentro de los límites un espeso humo blanco que lo recorre como si fuera el contenedor del alma. Vuelve a gritar y contemplas aterrado el humo en su interior revolviéndose con fuerza. El viento sopla con una fuerza increíble y piensas que vas a caer al abismo pero Rudo pone toda su fuerza en sostenerte por la espalda. No tienes fuerzas para ir contra el viento, Rudo te está manteniendo con vida.

Desgraciadamente, el borde donde están parados empieza a resquebrajarse. Rudo ya no puede mantener el apoyo y el viento se vuelve huracanado. Es imposible ya mantener el equilibrio. Caes espantosamente.

Con brusquedad tu costado izquierdo se da contra el filo del abismo y cuando caes tu cabeza choca con fuerzas contra él. Sientes la sangre empezar a inundar tu rostro pero no importa… morirás y lo sabes.

El ver al fondo del abismo puedes presenciar la siniestra cara de la niña endemoniada que atendiste en la carnicería como si ocupara el abismo en su totalidad. Esa misma mirada sombría y atemorizante que te hace hervir los nervios. La vez abrir la boca dispuesta a tragarte. No quieres que eso pase y extiendes los brazos para aferrarte a algo.

Entonces vuelves a percibir que el viento te empuja hacia el fondo y gritas. Comienzas a sentir un terrible dolor como si los poros se te abrieran y el viento empezara a penetrar por ellos. El frío que sientes es algo agobiante no te deja pensar. De pronto ya no hay distancia entre la boca del demonio en el abismo y tu cuerpo. Caes en ella, directo hacia su garganta.


En la oscuridad total, no ves nada. Sientes como si estuvieras flotando en la mismísima inmensidad del cosmos. Entonces recuerdas la linterna que te dieron y, dando las gracias, la enciendes. El lugar se ilumina completamente, no sólo en la franja de luz que la linterna debería crear. Es impresionante. De igual manera, no tienes ni idea de lo que es… parece un túnel, vertical y… sí, estás flotando.

Percibes mucho dolor en tu cuerpo y en tu cabeza, deben ser los golpes que te diste. Alcanzas a ver, un poco más abajo en ese mismo túnel, tres aberturas sobre las paredes. Son como puertas pero sin manija… es algo bastante raro. Mientras evalúas el lugar, sientes una puntada fuerte en tu cabeza. Al instante del dolor empiezas a oír voces dentro tuyo.

“Ve a una de las puertas. Vamos a acabarla por dentro. El tiempo que tenemos es… limitado. ¡Apresúrate!”

No tienes idea qué es pero no es la voz de tu conciencia. ¿Realmente vas a poder acabar con esa niña demonio entrando a uno de esos orificios? Como sea, no tienes más opción que esa. Será mejor que prepares tu cuchillo, trates de mantenerte consiente luego de tu terrible golpe en la cabeza y te decantes por una de ellas… las tres parecen iguales con una leve diferencia de tamaños. Puedes elegir ir a la más pequeña, a la del medio o a la más grande. Trata de serenar tu mente, al menos no estás muerto…


Porcentaje de daño físico: 30%
Porcentaje de daño psicológico: 45%

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Nos vemos la semana que viene!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#35
Espero que todo empieze a mejorar para el pobrecito Nith (??

Spoiler
Me parecía algo raro y malo tener que secuestrar a una jovencita alrededor de sus quince, pero a este punto mucho ya no me importaba lo que estaba bien y lo que estaba mal, solo quería mi brazo devuelta y volver con mi vida normal, si era posible.

Sheshko me dijo que nos divertiríamos con ellas, no sé bien a que se refería con eso, pero estaba intrigado en descubrirlo. Pensé que lo mejor sería matar a los custodios de forma rápida y, si era posible, silenciosa.

-Creo que lo mejor será matar a los custodios rápida y si podemos silenciosamente, así cuando lleguemos con la chica nadie se podría interponer en nuestro camino y podremos ir tranquilamente.


+That's all






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#36
Dejo mi capítulo negro, ya quiero ver la demencial forma en que culminará todo esto^^

Spoiler
Sigo a Roco por la ciudad que parecía haber vuelto a la vida, todos circulaban con total normalidad -lo que es considerado normal en esa tierra de locos- sin preocuparse demasiado por la vida de los demás. De pronto el grotesco gigante comenzó a hablar de fantasmas y de como estos acosan a quienes consideran culpables de su desafortunado deceso... ¿a donde quería llegar con todo eso? Debí suponerlo.

Todo fue demasiado rápido, el fantasma asociado a esa niña del demonio lograron arrojarme al gran abismo tan tenebroso como la oscuridad misma... o más. Nunca debí haberme metido con esa niña, si tan solo la hubiese dejado en paz.
La luz de la linterna resulta muy útil, sólo gracias a ella logro protegerme de las tinieblas que rodean todo ese lugar extraño donde el demonio vestido de infante me ha traído. ¿Con qué motivo lo hizo? No tenía idea, pero de que era algo malo, no cabía duda.

Debo elegir entre tres posibles caminos prácticamente iguales, solo en tamaño varían. Miro inquisitivamente una a una por un instante hasta tomar una decisión. Me aferro al cuchillo que me han obsequiado y me encamino por la puerta más pequeña.


#37
Si me das una guadaña me tenés que dar poderes, sin poderes una guadaña no es cool (?)

Spoiler
Me quedé sentado en los escombros un rato con la mirada perdida, luego de un momento, decidí levantarme. Agarré la guadaña y salí de las ruinas de la casa. Comencé a cojear usando la filosa arma como bastón, quien sabe, tal vez viene más campesinos, puede que así me crean que no tuve nada que ver.
Iba a ir a buscar a esa cosa, si quiero salir de este lugar tengo que hacer algo en vez de quedarme entre escombros mirando un cadáver.


Spoiler






#38
Spoiler
Spoiler
Me encontraba desesperado, herido y con miedo ¿Cómo había empezado una guerra? En que momento… Creo que me comenzaba a olvidar que me encontraba dentro de un juego con todo lo realista que es esto.

Estaba herido y cansado, los zombie estaban por todos lados y los humanos luchaban contra ellos ¿A que bando pertenecía yo? Había sido mordido y ya casí parecía un Zombie ¿Sería uno de ellos? No, aún conservaba mí mente, además los Zombie también me atacaban ¿Entonces qué quería decir? ¿Sería un humano con “poderes” de zombie?

Ridículo.

Debía comenzar a pensar, podía ir con los humanos con el riesgo de que no me acogieran, o ir a un laboratorio del cual desconozco su propósito y donde podía arriesgarme a morir contra los Zombie. Sabía que tal vez las dos dediciones podían ser fatales para mí, pero hice lo más “sensato”

Fui con el grupo de los humanos, con la esperanza de que me acogieran y me curaran.


Spoiler


#39
Alcanze a entrar? T.T
Click porfavor por mi pokemon! aqui tambien pls XD
#40
Bueno, muchachos, Akane ya me avisó que no quiere jugar más así que quedan ustedes cuatro. Falta ya muy poco para el final, los cuatro están en sus misiones más difíciles donde un mal paso puede costarles mucho daño. ¡Muchas gracias a los que aún continuan y gracias por dejar sus misiones tan rápido esta semana!


Misión 7:

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Albert:

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Decides arriesgarte por la opción que podría ser la menos riesgosa. Caminas hacia los humanos lo más camuflado que puedes. Sientes que tus piernas flaquean pero en ningún momento te caes ni tropiezas.

Es impresionante lo que ves, las personas están furiosas matando a esos seres y algunos huyen. Son tantos que por más de que caigan a montones a causa de las balaceras lentamente van acercándose a ellos. Y cerca, debes aparentar ser lo más humano posible antes de que te den un tiro. Empiezas a gritar y a pedir ayuda para que se den cuenta. Algunos humanos te apuntan pero se toman su tiempo para pensar.

—¡Está vivo! —dice uno.

—¿Eso crees? ¡Yo lo veo muy pálido! ¡Y está ensangrentado! —comentó una mujer apuntando aún más con su pistola.

—¿Haz oído a un muerto hablar? —dijo otro.

—No, pero a mí me gustaría seguir haciéndolo.

—¡Cuidado, Rebeca!

Entonces una línea de muertos avanza a paso rápido hacia ellos que empiezan a abrir fuego. La falta de puntería de algunos lo único que hace es desperdiciar balas y los engendros se acercan cada vez más. Hasta llegar muy cerca de ti y de ellos.

Rebeca, la mujer que no confió en ti, al ir a la vanguardia rápidamente se vio rodeada de criaturas. Reventó el cráneo de varias con sus disparos pero nada pudo hacer contra una media docena que venía detrás. Se le tiraron encima y ella se arrojó al piso y estiró sus piernas para separarlos.

Era tu oportunidad, si querías pertenecer al bando de los humanos debías aportar tu grano de arena. Con todas tus fuerzas te acercas a los muertos vivientes que acosan a la mujer y uno por uno los tomas de los brazos o del cuello y los arrojas lejos donde se destruyen contra el cemento del suelo como si fueran muy pero muy frágiles.

Todos los que te habían apuntado con su arma antes ahora te miran con extrema sorpresa, incrédulos por lo que has hecho. Rebeca sonríe enloquecida con lo que acaba de presenciar.

—Muchachito… ¿de dónde salieron tú y tu fuerza?

Se levanta y se pone frente a ti, con su mirada ruda y sus cabellos negros ondulados danzando con el viento. A simple vista tiene al menos cinco o seis años más que tú. Te ve un rato a los ojos intentando prever de dónde viene tu fuerza. Luego visualiza tu herida y hace una mueca desconforme con la boca.

—¡Médicos! ¡Que vengan los médicos!

Te da un empujón para que te vayas para atrás y ella sigue disparando. Un par de muchachos jóvenes con maletines de primeros auxilios se te acercan a ver tu herida.

No lo pueden creer cuando lo ven. Te toman la temperatura, las pulsaciones, te injectan algo en el brazo y siguen sin entender.

—¿Te duele realmente eso?

Asientes con la cabeza… ¿cómo no va a dolerte? Tienes una maldita mordida y te falta parte de la carne.

—Si te doliera tus pulsaciones estarían más altas. Si te estuvieras transformando en una de esas cosas el anticuerpo que te inyecté se hubiera transformando al instante en pus. ¿Qué es lo que te ha pasado?

Tú tampoco lo entiendes, ellos deberían darte una solución.

—¡Sea lo que sea lo necesitamos así que denle un calmante y que venga a pelear por nosotros!—exclamó Rebeca.

Es una mujer muy interesada, sólo te quiere ahí para que los ayudes a pelear, ni siquiera te curarán la herida, sólo la vendarán y te darán algo que apacigüe tu dolor. No era lo que esperabas, quieres tener un descanso. Lo necesitas, tu mente cada vez está peor, es como si estuvieras afiebrado. ¿Qué harás? ¿Acompañarás a Rebeca y su equipo para acabar con los muertos? Ya se están acercando, de verdad necesitan una mano. ¿O prefieres negarte diciendo que estás muy débil y gastaste ya todas tus energías? De esta forma podrías recuperar un poco la cordura pero no sabes si sobrevivirás, los enemigos ya están muy encima de ustedes.

Porcentaje de daño físico: 25%
Porcentaje de daño psicológico: 50%

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Ariel:

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Spoiler
Decides enfrentar el peligro y marchar hacia tu destino. Puede ser una travesía difícil y estás muy lastimado pero sientes que es tu misión.

El camino que tomó lo que sea que fue eso es un largo prado que tiene los pastos cada vez más largos, posiblemente se deba a que ya no es territorio de ese campesino y las vacas no pastan por ahí. Con la guadaña vas cortando rápidamente los yuyales y te das cuenta que es un arma portátil y muy filosa. Te manejas bien con ella.


No sabes cuánto tiempo caminaste pero te has detenido a descansar varias veces. Ya inclusive piensas que lo que sea que mató a ese campesino se ha ido de la misma forma que llegaste tú a ese lugar.

Entonces, cuando menos te lo esperas, te das la cara de lleno contra algo invisible. Más dolor… ¿qué no hay forma de no lastimarse en ese juego macabro? Le pones atención a lo que sea que frente a ti. Palpas con tus manos. Es rugoso y tiene hendiduras, como si fueran piedras puestas una sobre la otra. No alcanzas a ver nada, sólo más pasto, rocas y árboles.

Sigues palpando y de pronto encuentras una esquina. Parece ser una casa, invisible, pero una casa al fin. Sin lugar a dudas debe pertenecer a ese ser mágico.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

El grito te activa el corazón como una bomba de tiempo. No entiendes de dónde salió pero parece ser desde los aires. Allí no hay nada, sigue siendo todo invisible… ¿cómo se supone que entiendas lo que está pasando?

Con bronca, le das con la hoz a la casa. El elemento al golpear sufre una especie de rechazo y rebota para caer unos metros más lejos. Asombrado, caminas a recoger el arma y cuando la levantas sientes una extraña presencia detrás de ti. Te volteas con una calma pasmosa y te encuentras con el objeto invisible ahora totalmente expuesto ante ti.

Es un castillo. Inmenso, construido totalmente de piedra negra, con almenas, grandes vitrales y varios pisos de alto. Maravillado por el imponente espectáculo, tragas en seco al ver las gárgolas. Figuras de piedra de mujeres con el rostro horrorizado de sostienen de las columnas más altas del castillo. Un escalofrío intenso recorre tu cuerpo, sin lugar a dudas ese lugar es el más extraño que has podido encontrarte.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

El grito otra vez. Es tan agudo que sientes que te sacará los oídos. Proviene de una de las torres del castillo. Alcanzas a ver que hay una especie de enredadera cubriéndola por la cual podrías escalar a ver quién hay, podría ser alguna de esas mujeres de las que te hablaron.

Pero, restándole importancia a eso, ves la puerta. Está a unos metros de ti, abierta y sin vigilancia. Es una entrada fácil al lugar pero eso no dice que sea menos peligrosa que escalar la torre. Posiblemente el dueño de ese castillo no sepa que alguien lo ha descubierto; si quieres dar una gran sorpresa es tu oportunidad.

¿Irás a la torre en busca de la causa de esos gritos o entrarás por la puerta principal, esperando tener la fuerza para combatir lo que salga a enfrentarte?

Porcentaje de daño físico: 40%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Nith Lockhart:

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Spoiler
El tipo del auto sonríe cuando le dices que van a ir por los custodios primero.

—No esperaba menos de ti, serán tres contra vos solo, buena suerte.

Pensandolo bien no sabes si será buena idea… al menos tienes el factor sorpresa. Sheshko retira de la guantera un arma y te la da. Es una pistola larga con silenciador, posiblemente dispare balas de nueve milímetros.

—Por si las cosas con tu brazo se te complican. Ya vamos a llegar, prepárate.

Te será un poco difícil manejar el arma. No tienes demasiados conocimientos de eso y por si no era lo suficientemente complicado llevas un brazo no muy útil para tareas delicadas como las de cargar una pistola. De cualquier manera te la guardas en la cintura y esperas.

Sheshko detiene el auto en un callejón oscuro. Apaga el motor y se da vuelta a verte.

—Voy a preparar las cosas para el secuestro, tú ve haciendo el trabajo. Habrá dos custodios afuera, uno en el auto y otro deambulando al pie del edificio. También habrá uno dentro del edificio. Son inteligentes, tienen comunicadores y una vez que ataques a uno ya los otros dos sabrán que hay un intruso por lo que perderás el factor sorpresa.

Sheshko se acercó a colocarte un micrófono en el cuello de la camisa que llevabas.

—Cuando hayas terminado me avisas.

Sin decir más, te hace señas para que te bajes del auto. Empiezas a caminar hacia el edificio indicado y te percatas de que las cosas están un poco raras… La calle está llena de gatos negros, por donde mires hay uno. No te gusta para nada como pinta la cosa.

Y oyes un aullido que te sobresalta y te hace pegarte contra una pared. No debería ser más que un perro. Sigues caminando sin separar demasiado tu espalda de los edificios. Puedes ver el auto de los custodios, totalmente negro, estacionado a una cuadra de distancia del lugar. No sería muy fácil ver de una punta a la otra, pero posiblemente uno de los dos se de cuenta si te acercas al otro.

En la puerta del edificio objetivo no alcanzas a ver nada. Dijo Sheshko que estaría deambulando por ahí, quizá es el momento indicado de atacar al del auto sin que te vean. Te acercas sigilosamente al auto por detrás, rezando que nadie te vea. Lo mejor será atacar por sorpresa, introducir tu pinza por el vidrio, tomarlo de la cabeza y matarlo. Harás un poco de ruido pero peor sería darle tiempo a defenderse a tu víctima.

Lentamente, sintiendo el sudor correr por tu piel, te colocas en cuclillas al lado izquierdo del auto. Respiras hondo y mueves con toda tu agilidad el brazo para meterlo en la ventanilla. El vidrio se rompe pero no sujetas nada con tu pinza. Algo anda mal…

Sobresaltado te levantas y con tu mano buena abres la puerta… cuando la abres ves desparramarse por el suelo el cuerpo descuartizado y destripado del custodio. Debes voltear para evitar un vomito que se te acumuló en la garganta. Eso es algo muy desagradable… y lo peor es que no lo has hecho tú.

Decides alejarte de ahí, alguien te está jugando una broma de muy mal gusto. Corres sacudiendo su larga extremidad y te agazapas a un costado esperando ver al otro custodio. Por más de que lo esperas no alcanzas a verlo, de ninguna manera, así que te levantas y cuidadosamente te acercas a la puerta del edificio. No hay nada más que gatos en las calles. Ves algo amontonado a un costado de la acera por lo que vas a investigar. Cuando te acercas te das cuenta qué es: el otro custodio, cortado en pedacitos, manchando de sangre el piso. Hay algo ahí afuera y parece hasta más peligroso que tú…

Con la mente ya al borde de la locura empiezas a pensar si verdaderamente estás viendo esas cosas o son ilusiones. ¿Qué harás ahora? Deberías matar al tercer custodio dentro del edificio pero, ¿qué pasa si adentro ya está esa cosa que los mata? Sería una dura batalla… pero no te queda mucha opción, necesitas llegar a la jovencita y secuestrarla viva… lo que sea que le esté haciendo eso a los guardaespaldas se lo puede hacer a ella. El tiempo se acabará si sigues pensando.

La opción más conservadora sería avisarle a Sheshko por el comunicador para ver si él tiene idea de lo que pasa pero si pierdes tiempo tu misión podría fracasar. ¿Qué piensas hacer? ¿Ingresar y plantarle cara a lo que sea con tal de conseguir que se cumpla la misión? ¿O llamar a tu compañero para que te asista?


Porcentaje de daño físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 55%

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Matías:

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Spoiler
Flotando llegas al frente de la puerta más pequeña y la abres. Te metes lentamente dentro esperando que nada malo pase.

Es un cuarto pequeño, una habitación con papel tapiz de tonos rosa la cual debes seguir iluminando para poder verla. En ella hay una cama de una plaza con un cobertor blanco. El lugar está impecable y no hay nada más, ni muebles, ni armario, nada que te llame la atención… salvo la muñeca.

Hay una muñeca en la cama, medio recostada sobre la almohada. Es horrorosa. Está vestida con un trajecito bordó y rojo, debe tener al menos un metro de alto y su cabello es dorado como la misma luz de la linterna que llevas. Es horrible porque tiene media cara quemada, la parte izquierda está totalmente consumida por el fuego y sólo puedes ver piel arrugada y muerta. Su cabello en esa parte no nace, sólo hay unos pocos mechones cortos y desprolijos. Su ojo izquierdo es lo que más te llama la atención… está allí, presente como si las llamas no lo hubieran tocado. Es grande y desquiciante.

Te recargas sobre el marco de la puerta cuando la muñeca lentamente gira su cabeza a verte. Pestañea varias veces con su ojo derecho, el único que tiene párpado. Sonríe tímidamente.

—¡Hola! ¿Has venido a verme? Hace mucho que no me visitan y juegan conmigo. Eres un chico lindo, ¿vamos a jugar… Matías?

El corazón casi se te sale del cuerpo cuando escucha tu nombre. ¿Cómo diablos lo sabe? ¿Y por qué una muñeca está hablando? Bueno, igual, ya no te asombra nada en ese mundo pero de cualquier manera te provoca mucho rechazo. Te aterra su mirada posesiva y su media sonrisa traicionera.

Entonces, vuelves a sentir retumbar la voz interior que hace muy poco descubriste.

“¡No es aquí! No tenemos que estar en este lugar, esto es su pasado, necesitamos encontrar su presente. Vámonos, tenemos poco tiempo.”

Así que te has equivocado… parece que todas las decisiones fueran equivocadas en ese lugar. Por alguna extraña razón te empieza a faltar el aire y el dolor de los golpes está aumentando, es cierto, tienes que ir a las otras puertas cuanto antes.

Pero algo maligno en los ojos de esa muñeca te impiden abandonar el lugar. Su mirada te atrae, te seduce aunque sabes que es horrible y no quieres ni acercarte. También te da pena, su voz es tan triste… como si no pudiera ya seguir estando sola. Vas a tener que hacer mucho esfuerzo si quieres irte, sino podrías dejarte llevar y perder un poco de tiempo jugando con ella. ¿Qué harás?

Porcentaje de daño físico: 35%
Porcentaje de daño psicológico: 50%

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Nos veremos la semana que viene.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.