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#1

[RPG] Tiempo Límite

Tiempo Límite




Bueno, les traigo un RPG muy cortito que se me ocurrió ayer mientras leía unas creepypastas T.T No soy bueno escribiendo terror así que espero que no sean malos conmigo, me dará más miedo a mí que a ustedes, se los aseguro.

En fin, el RPG será muy simple porque no tengo mucho tiempo. Sólo cinco lugares, sin excepción. Los primeros cinco que se anotan juegan y punto.

No creo que dure más de 10 misiones. Nadie morirá, el final posiblemente quede abierto, en mis RPG lo que importa es el contenido.

La única regla es respetar el Libre Albedrío. No tengo ganas de renegar así que el que no sepa jugar con eso que no se anote.

Empezaré cuanto antes porque ya tengo el inicio hecho así que apenas estén los cinco comenzamos.

¿Quién ganará el RPG? Quien menos heridas tenga, muajaja.

Les dejo la ficha, muy simple:

Nombre:
Edad: (entre 13 y 18 )

Listo. Qué pedazo de RPG que hice, por dio (?) Nos vemos cuando estén los cinco…


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#2
Nombre: Albert
Edad: 16

La ficha estaba más complicada que la de Pio (?


Spoiler


#3
Me uno porque estoy totalmente al pedo en la vida (?)

Nombre: Ariel
Edad: 14

Ficha más corta que la mente de una rubia (?)


Spoiler






#4
YES YES! YES!

Nombre: Nith Lockhart
Edad: 17

Gracias por la oportunidad estoy muy emocionado y quiero todas las menetahs (?






Spoiler
#5
Vaya mierda de ficha p_p (?)

Nombre: Akane Moon
Edad: 18

PD: me apunto porque dijiste que va a ser corta d_d




A la la long~~



Just me~


#6
Ni siquiera leí de que va, pero le entro de one Dems

nombre
: Matías
Edad: 17


#7

Primera Misión

Primera Misión

-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-


Vives en la ciudad de Murgen. Vas al colegio todos los días como cualquier persona y no te relacionas más que con dos o tres amigos muy íntimos.

Un día, mientras estabas charlando con ellos, uno de los chicos populares del colegio se acerca a ustedes con un papel en la mano. Con una sonrisa espléndida les dice:


—¿Saben? Abrieron la sala de Terror Virtual ayer. Voy a ir esta tarde. Si les interesa aquí les dejo un folleto, muchachos.

Uno de tus compañeros lo toma y entre los tres se ponen a leer. No dice mucho pero parece que por ser el primer día será gratuita la entrada. Deberían aprovechar para ir en ese instante.

—Creo que lo mejor sería que vayamos temprano, por si hay mucha gente —te dice uno de ellos.

Los dos parecen emocionados pero a ti no te termina de cuadrar la idea. Tienes un mal presentimiento sobre ese juego pero no lo quieres admitir porque temes que te digan gallina. Por lo tanto, concuerdas con ellos estar los tres a las cuatro de la tarde en el edificio…


Llegas puntualmente al lugar pero tus amigos todavía no estaban. Esperas fuera del edificio, es extraño ya que no ves gente por los alrededores. Tus amigos no llegan, tardan demasiado y empiezas a ponerte nervioso. Un sujeto abandona el lugar y te llama la atención.

—¿Vienes a jugar?

Le contestas que sí, quieres decirle también que estás esperando a tus amigos pero no alcanzas a terminar la frase porque te arrastra de un brazo dentro del lugar.

—Algunos necesitan un empujoncito. Con sólo ver la entrada ya tienen miedo, imagínate en el juego…

El tipo río con sorna y sacó un manojo de llaves de su bolsillo para abrir una puerta de madera frente a la cual se habían detenido. El cuarto estaba a oscuras y había un fuerte olor a humedad. Era pequeño, no más de tres por tres y en el centro había un sillón con un casco al lado y una enorme cantidad de cables que salían de él y recorrían la habitación traspasando la pared.

—Ponte el casco que empezamos...

Tratas de decir que prefieres esperar a tus amigos pero cuando te das vuelta la puerta ya está cerrada. Te has quedado solo en la habitación. El corazón empieza a hacerse notar en tu pecho, sientes que se empieza a sacudir con fuerza por el nerviosismo. Te sientas en el sillón. Te colocas el casco. La oscuridad te invita a cerrar los ojos. Sientes cómo tu mente abandona lentamente tu cuerpo…


BIENVENIDO.

…

TE NOTO… TENSO.

La voz en off parece provenir de los cuatro vientos. Sientes el eco resonar largamente.

CUIDA TU CUERPO. AQUÍ TU MENTE NO MUERE. TOMA LA DECISIÓN QUE TE PAREZCA MENOS PELIGROSA. NO CREAS NADA DE LO QUE VES. SOLO DEJA QUE TU INSTINTO TE GUIE POR DONDE EL DESTINO QUIERA LLEVARTE.

OK. CONECTADO.

…

…


Misión 1:


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Albert:

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Spoiler
Abres los ojos. Te encuentras parado en una sala muy iluminada. A tu lado derecho hay una enfermera completamente cubierta por su delantal y su cara con un barbijo, apenas alcanzas a ver unos cabellos negros escapando de su gorro para operaciones. A tu izquierda tienes un enfermero con un bisturí en la mano, es un poco más bajo que tú. Ambos te miran impacientes y ahí es cuando enfrentas hacia adelante…

En una camilla, recostado sobre su lado derecho, hay un niño con el estómago abierto en dos. Las tripas están allí, expuestas a tus ojos, con la sangre inundándolas poco a poco. El niño está vivo, conectado a un respirador y a una unidad de sangre que le va proveyendo lo que pierde.

Esperabas algo terrorífico pero no tan pronto y no tan sangriento. El estómago se te revuelve y crees que vomitarás en cualquier momento. No estás bien, sientes como tu propia sangre se te acumula en la cabeza y la presión está por hacerte estallar. Necesitas urgente desviar la mirada y correr al baño.

Quitas la vista del niño para centrarla en la sala donde estás. Hay algo… raro en el ambiente.

Lo primero que ves son las monstruosas sombras de los enfermeros que te acompañan. Se proyectan sobre la pared que tienes enfrente y encima del niño. Parpadeas varias veces para ver si son reales porque te parecen demasiado grandes para la cantidad de luz que hay. Siguen igual de grandes. Te das vueltas para ver de dónde vienen esas luces… detrás no hay nada, a pocos centímetros está la pared.

Empiezas a pensar que debe ser un error en la programación y admiras tus pies. Cerca de ti hay una mesita con utensilios de operación que tu enfermero asistente te irá alcanzando cuando los necesites. Alcanzas a ver rápidamente un estetoscopio, unas pinzas, muchas jeringas, un espejo y algunas tiras adhesivas. Te detienes un momento a pensar porque te parece que hay algo que no concuerda. De repente te das cuenta con mucha sorpresa que en el espejo no hay nada. No tiene reflejo. Es raro… debería reflejarse el enfermero con los bisturís. Tragas en seco y el corazón te empieza a latir fuerte.

Sientes que algo te aferra la mano y das un salto.

—¡Doctor! Tranquilo, sólo son los reflejos del paciente. ¿Va a operarlo o no? ¿Se siente bien? —te habla con voz dulce la enfermera a tu costado derecho.

Te está hablando a ti, no hay dudas. ¿Cómo podría llamarte doctor si apenas tienes dieciséis años? Quizá sea parte del juego, debes tomártelo con calma.

Usas tu bata para limpiarte la transpiración pero la mujer te detiene y ella misma continua haciéndolo con una pequeña toalla. Entonces te percatas del detalle en la enfermera: por su manga asoma parte de su brazo y en él hay una infinidad de vellos rubios muy largos como si tuviera un serio problema de crecimiento capilar. ¿Por qué esos pelos tienen color distinto al de su cabello? No lo entiendes.

Vuelven a tocarte la espalda y saltas otra vez. El estómago te pide a gritos que lo vacíes con un descomunal vómito. Cuando admiras a quien te tocó percibes que es el enfermero de los bisturís que ahora sólo sostiene uno.

—¿Va a retirar la parte dañada de los intestinos de una vez?

El enfermero parecía molesto por tus vacilaciones. ¡Querían que operes! No tienes la mínima idea de lo que se hace en esos casos. ¿Sólo debes cortar algo y ya?
Ves el cuerpo del niño y los ojos se te empiezan a nublar, has visto demasiada sangre junta por un día.

—¡Doctor, apresúrese, no queda mucho tiempo! —insiste la mujer.

La presión es demasiada, ni siquiera sabes bien cómo es el juego. Debes decidir que harás, no tienes muchas opciones en ese momento.

*Puedes empezar a cortar intestinos como si supieras lo que haces, esperando que mágicamente el niño se cure.
*Puedes pedirle a alguno de los otros dos que lo opere por ti poniendo alguna excusa.
*La última opción es que te vayas ahí, sea como sea. Necesitas vaciar tus tripas.

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Ariel:

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Spoiler
Luego de un momento de silencio empiezas a oír un bullicio interminable, muchas voces hablando al mismo tiempo, música y efectos de sonido estridentes. Abres los ojos con lentitud para enfrentarte a lo que sea que haya en ese juego.

Estás en un parque de atracciones a simple vista. No esperabas algo así, quizá creías encontrarte una casa embrujada, un cementerio o ese tipo de cosas. Caminas un poco para acostumbrarte a ese nuevo mundo. Ves todo tipo de atracciones: montañas rusas, carruseles, autos chocadores, espectáculos de fenómenos, juegos de azar y otras muchas. La gente parece divertirse mucho y empiezas a contagiarte de la algarabía del lugar.
Por un momento piensas que es una lástima no haber llevado dinero pero tras pensarlo bien crees que quizá al ser un juego las cosas también sean gratis. En ese instante sientes en tu bolsillo algo pesado que lucha por bajarte los pantalones mientras caminas. Revisas su contenido y sacas de allí una billetera enorme. La abres y ves que dentro hay cientos y cientos de dólares. No puedes evitar pensar que ese lugar es el mejor en el que podrías estar.

Sin saber qué hacer primero con tanto dinero te acercas a un poste donde hay un gran cartel que muestra el mapa del lugar. Entusiasmado lo observas pero te das cuenta que algo no anda bien. El dibujo es perfecto pero la mitad del mapa está manchado con pintura roja y no se puede apreciar su contenido. Es una verdadera pena. Sólo puedes ver que muestra la entrada, los puestos de venta cerca de ella, la montaña rusa imponente, los autos chocadores, el gran martillo, el barco pirata, el carrusel pero las demás atracciones están ocultas tras la tinta y no puedes leer nada. Supuestamente al lado de los autos chocadores debería encontrarse una de las atracciones ocultas. Desde donde estás puedes ver al lado de la pista un edificio de madera mal pintado.
El corazón se te acelera al verlo. Alcanzas a distinguir que desde el techo de ese lugar caen gotas de manera intermitente como si estuviera lloviendo. Es muy raro ese efecto puesto que ninguno de los demás sufre ese extraño fenómeno. Decides ir hacia allí, te llama demasiado la atención. Caminas con lentitud tratando de reconocer la atracción antes de llegar a ella cuando…

—¡AAAAAAAAH!

Un chillido desolador te sobresalta y observas a un costado. Al lado del carrusel están los fenómenos y allí puedes ver un hombre sentado sobre un arcón de madera, llorando y gritando con locura. La gente pasa a su lado y no le prestan atención, pasan de largo sin siquiera mirarlo como… si no existiera.

Empiezas a sentir una presión fuerte en el pecho, como si te costara respirar. Volteas a ver qué hay detrás y te encuentras con un tipo alto y sonriente vendiendo algodón de azúcar y palomitas. Posiblemente sea el terrible olor que sale de su cocina lo que te está dificultando la respiración.

Todo en ese parque te llama la atención y ahora además te dio hambre. Esta vez admiras la enorme montaña rusa y te das cuenta que en su base hay una cabaña pequeña y larga que no alcanzas a ver dónde termina porque la estructura del coloso juego de hierro te lo impide. No parece una atracción, más bien es como el hogar del hombre de mantenimiento. Extrañamente la puerta está abierta y dentro sólo puedes ver tinieblas. Te intriga también saber lo que es pero no crees que haya nada interesante ahí, menos siendo un lugar tan raro, con una arquitectura tan rústica y tan mal pintado.

Un disparo potente te saca de tus cavilaciones y vuelves a darte la vuelta. Detrás del puesto de palomitas, unos cuantos metros más lejos, se encuentra el típico juego del rifle y los patos. El tipo que acaba de jugar se está llevando un oso de peluche de gran tamaño pero para nada ordinario. Te refriegas los ojos para ver si estás viendo bien, la cara del oso no encaja con su cuerpo, no es como todos los peluches, sonriente y alegre. Al contrario, su cara refleja la tristeza absoluta, el sufrimiento y el dolor como si fuera real.

Algo aturdido, no sabes bien qué hacer, llegó la hora de que decidas, tienes los suficientes recursos como para tomar parte de cualquiera de las cosas que viste.

*Puedes ir al carrusel.
*Puedes ir a los autos chocadores.
*Puedes ir al martillo.
*Puedes ir al barco pirata.
*Puedes ir a la montaña rusa.
*Puedes ir al extraño edificio que llueve por sí mismo detrás de los autos chocadores.
*Puedes preguntarle qué le sucede al hombre al lado del carrusel
*También está en tus posibilidades hacer cola y comprar un algodón de azúcar o unas palomitas.
*Si te interesa más de lo que crees puedes ir al edificio largo debajo de la montaña rusa.
*Por último, puedes ir a jugar con el rifle y los patos a ver si logras ganarte un oso de felpa.

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Nith Lockhart:

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Spoiler
Lo primero que percibes es un frío aterrador amenazando convertir tus dientes en polvo. Te abrazas a ti mismo y en ese instante te das cuenta que llevas más abrigo que el que tenías cuando te presentaste en el edificio. Aún así, sientes frío.

Abres bien los ojos y te das cuenta que te encuentras en la inmensidad de la noche, sobre una acera y no alcanzas a ver ni una minúscula luz por los alrededores.

Oyes pocos sonidos, entre ellos el viento silbando a tus espaldas. También puedes percibir una especie de chapoteo irregular no muy lejos de ti, como si fueran pisadas constantes.

No tienes idea hacia dónde ir, te sientes perdido en ese lugar tan oscuro.

De pronto, sientes un ruido a tus espaldas. El ruido principal es el de un metal chocando contra el concreto pero cuando ese ruido termina sólo sientes un siseo, como si fuera el viento pero sabes que no lo es. Allí hay una especie de callejón, en tinieblas. Por más de que fuerzas la vista para ver qué hay allí no puedes vislumbrar nada, es como si todo estuviera en negro.

Sientes un escalofrío y decides mirar hacia el cielo. Te percatas que hay una escalera de servicio para llegar al tejado del edificio que está frente a ti. Allí, en la azotea, puedes ver un gato negro sentado, inmóvil. No puedes evitar por un largo rato, parece estar admirándote. Lo único que hace es mover la cola cada cierto tiempo de derecha a izquierda y viceversa.

De repente vez como todo se ilumina. Un auto se acerca por la calle con las luces altas. Estaciona a unos metros de ti y de allí baja una mujer. El auto apaga las luces y desaparece dejando sola a la fémina. Alta, con minifalda y blusa escotada como si el frío no partiera la calle, de largos cabellos rubios, pechos turgentes, hombros firmes, espalda curvilínea recortada por un trasero remarcado por la tensión de su ropa. Con andar gatuno se apoya en una de las paredes de un edificio en la misma acera que te encuentras. Te dirige una mirada siniestra y fulminante. Sus ojos negros enmarcados por su cabello son monstruos que parecen querer devorarte. Ante tu estupefacción, ves como sacude su índice, invitándote a ir con ella.

Empiezas a dejar de sentir frío, tu corazón late fuerte y tus pies duelen como si estuvieras pisando clavos. Desvías la mirada hacia el otro lado de la calle y allí vez un banco donde podrías sentarte. Te sobresaltas al darte cuenta que hay una persona sentada ahí. No recuerdas haber sentido su presencia, la deberías haber visto cuando el auto alumbró con sus luces. Está vestida con mucha ropa, tapada hasta la cabeza, parece llevar una manta sobre ella y se encorva casi hasta tocar sus rodillas con la nariz.

Un nuevo y rotundo brillo llama tu atención frente a ti. No está justo frente a ti como la escalera que lleva al tejado, está en diagonal en la calle del frente, justo en dirección a la mujer que se encuentra a pocos metros a tu costado. El brillo proviene del edificio que hay, de una de las ventanas. No alcanzas a ver nada porque hay una cortina pero la luz es demasiado llamativa en un lugar tan oscuro como el que estás. Repentinamente, ves una sombra proyectarse desde dentro hacia la cortina. Hay alguien ahí también y por alguna razón te da mucha mala espina.

Los pies realmente te están torturando, necesitas descansar. Y ese sonido del chapoteo sigue torturándote la mente. El viento mueve tus ropas rápidamente, tu cabeza da vuelta sobre los objetos que llaman tu atención en el ambiente.

*¿Irás al callejón oscuro detrás de ti?
*Puedes también subir al tejado a espantar ese gato que te está helando la sangre.
*Te interesa demasiado esa mujer sexy con pinta de prostituta llamándote.
*Ese banco a tu lado se ve muy reconfortante pero la persona que está sentada en él y que tendrás al lado si vas a sentarte no se ve para nada simpática.
*Por último puedes ir a la casa en diagonal y golpear la puerta para investigar qué es esa luz extraña.

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Akane Moon:

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Spoiler
Oyes una voz estridente. Abres los ojos y puedes ver una mujer dando clases frente a un pizarrón. Tal cual como si estuvieras en clases. Genial, vas a ese lugar para evitar el estudio y parece que van a darte una clase más.

El curso es pequeño, no hay muchos pupitres. Te sorprendes demasiado al ver el raro detalle: todos los bancos están volteados enfrentando la pared de atrás. Nadie está viendo a la profesora. Frente a ti hay una chica rubia con cara de aburrida que te admira fijamente pero como si no existieras. Hay tu lado hay un chico enviando mensajes con su celular. Te volteas y ves la espalda de otro chico, reclinado sobre la mesa. No tiene mucho sentido lo que está pasando en ese lugar. La profesora de pronto golpea la pizarra con el puño para llamar la atención de todos. Puedes ver cómo la chica frente a ti cambia de postura, el joven a tu lado deja de enviar mensajes y el de tu espalda se pone derecho. Ellos la escuchan pero… están al revés.

—¡Bueno, jóvenes! Para la clase que viene traigan todos los ejercicios hechos. Quienes no los hagan tendrán un reprobado. Nos veremos la próxima.

En ese momento suena la campana y todos empiezan a levantarse. La profesora sale como tiro del lugar y los demás buscan sus cosas para irse. La chica frente a ti se saca un chicle de la boca y estira su mano para pegarlo en tu mesa. Cuando termina de hacerlo, se levanta, junta sus cosas, te guiña un ojo y se retira lentamente. Sacudes la cabeza sin entender si de verdad te lo ha guiñado o no porque parecía que no se diera cuenta que existías hacía un momento.

Luego percibes como se levanta el chico del asiento de al lado. No te admira, se encuentra concentrado en su celular pero de un momento a otro estira su mano también y deja caer el aparato sobre tu pupitre. Así como lo dejó allí se fue, rápidamente.

Te giras para verlo irse, estás sorprendida al ver que dejó su móvil ahí, pero lo pierdes de vista cuando te percatas que el muchacho detrás de ti está buscando su mochila y te estorba la visión. Tampoco repara en ti, simplemente junta sus cosas. Parece estar triste, con ganas de llorar, sus grandes cachetes tiemblan como si quisiera gritar. Se coloca el bolso con sus cosas en la espalda y, como si fuera un reflejo, sacude su cabeza hasta poner su mirada sobre la tuya. Parece aterrado. Sus ojos se llenan de lágrimas. Los cierra, se da la vuelta y sale casi corriendo del lugar.

Muy impactada por lo que pasó tratas de procesar los hechos que ocurrieron. Pones atención en él teléfono que hay frente a ti. En la pantalla aparece un mensaje a medio escribir:

“Sígueme.”

Levantas el aparato y te lo llevas. No tienes útiles en el lugar así que lo abandonas sin más trámite, ya no queda nadie dentro.

Al salir te encuentras en el cruce de dos pasillos de un colegio. Miras hacia los cuatro rumbos. Lo primero que vez es la salida. Haces un esfuerzo por apreciar que hay allí y te encuentras con la pelea de dos personas y muchas otras cerca dándoles ánimos. Te llama mucho la atención porque luego de observarlos unos cuantos segundos los combatientes siguen en posición de pelea pero no se atacan ni se dicen nada mientras que los espectadores les gritan, aúllan y jadean como si se estuvieran matando.

Al lado opuesto de ese pasillo que lleva a la salida están los baños. La puerta del baño de chicos está abierta de par en par. El baño de chicas tiene una cinta frente a él que dice “CLAUSURADO”. Además, luego de observar bien, te das cuenta que hay mucha agua en el suelo saliendo del baño de chicos.

En el otro pasillo, frente a ti, ves una escalera. Allí está el joven de cabellos negros que se dejó el celular en tu pupitre hace rato. Deberías ir a devolvérselo pero te percatas de que él está sentado en uno de los escalones inferiores con el mismo móvil, usándolo como si nunca lo hubiera perdido. Te palpas el muslo, confundida. Allí sientes el bulto del teléfono que hace rato te pusiste ahí. Él debe tener otro, totalmente igual pero no el mismo.

Tratando de pensar bien qué pasa sientes un dolor punzante en los ovarios. No recuerdas que sea el momento de la regla pero quizá en ese juego todo de haya alterado. Aprietas los ojos de dolor y cruzas las piernas. En eso te das vuelta a ver el otro extremo del pasillo de las escaleras.

Al otro lado está el comedor. En la entrada puedes ver un grupo de cuatro chicas conversando, entre ellas está la que se sentaba frente a ti. Parecen inmersas en su vida, charlando sobre sus cosas aunque no puedes evitar observar los cabellos dorados de la chica. Ella, de forma lenta, gira su cuello a verte y te sonríe ampliamente, con su ceño fruncido y sus ojos profundos. Es muy rara. En ese instante te percatas que tiene un calcetín de rojo y otro de color negro. También te das cuenta de sus uñas: son largas, muy largas, al menos la mitad de lo que miden sus dedos y no están pintadas.

Con el vientre haciendo difícil el procesamiento de datos, debes decidir qué hacer:

*Ir a la salida, a ver la pelea o a correr fuera del colegio.
*Ir al baño de hombres ya que es el único que está abierto y necesitas saber si al menos orinando se te pasa ese dolor.
*Ir al baño de mujeres ignorando el cartel de clausura.
*Subir las escaleras.
*Ir al pie de las escaleras a devolverle el celular al chico.
*Ir al comedor
*Ir a la puerta del comedor a preguntarle a la chica por qué te mira tanto.

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Matías:

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Spoiler
Luego de un momento sientes un empujón y eso te hace abrir los ojos. Admiras a tu alrededor, anonadado. Hay mucha gente, estás en un edificio media y…

“SRRRGGGGGGRRRRRRRRRRRBBBBBBSSSSSSSSHHHHHHHHHHH”

El ruido agudo de una sierra eléctrica te aturde y admiras a un costado poniéndote en guardia. Por suerte no es nada más que un carnicero cortando una gran pierna de res. Ahí te das cuenta que tanto él como tú están del lado de adentro de un mostrador con delantales puestos. Ves frente a ti y ahí se encuentran varias personas esperando ser atendidas. Además, te admiran sorprendidos por tus gestos de dolor al oír la sierra. No esperabas empezar a jugar en un lugar tan concurrido.

Tu olfato te pone en alerta. El olor a carne podrida que hay en esa carnicería es insoportable. No entiendes cómo puede ser que la gente no se dé cuenta. A pesar de eso el lugar es limpio y tiene varias heladeras por lo que es raro que haya un olor así. Quizá sólo tú lo sientes por ser el que está jugando.

Le prestas más atención al carnicero. Su delantal está rojo de tanta sangre, en cambio el tuyo está reluciente. Sonríe y parece disfrutar mientras hace trizas el hueso con la sierra. Por último, te percatas de algo interesante. Está descalzo. Sí, como si recién se hubiera levantado. Ahora empiezas a pensar si realmente el olor a podrido no viene de ahí…

Decides restarle importancia y admiras la clienta que está atendiendo. Es una morena de estatura más bien baja y voz chillona pero cuerpo curvilíneo. Parece divertirse con el comportamiento infantil del carnicero y él parece tratar de seducirla masacrando esa pobre pierna de vaca. El detalle importante en la chica era un dragón que tenía tatuado en su cuello y llegaba hasta más allá de su hombro y su omóplato.

Luego de ella admiras a los demás clientes. Hay una viejecita detrás con los ojos cerrados y el cuerpo rígido. Más atrás hay una niña de largo cabello negro que te admira fijamente con una mueca de desagrado. Te eriza la piel verla, está demasiado concentrada en ti. El tercer cliente es un muchacho de tu altura, rapado y muy abrigado a pesar de que no hace ni frío ni calor. Parece estar nervioso, va de un lado a otro admirando todo el lugar. No te da buena espina. Al final hay otro joven preadolescente admirándote, temeroso, como si temiera que fieras a asesinarlo con el cuchillo para cortar los bifes de chorizo.

Empiezas a darte cuenta que hay cosas en el lugar que no cuadran. Primero que nada, es plena noche y no entiendes qué hace una carnicería abierta tan tarde y con esa gente mayor y esa niña comprando.

Te sorprendes también al ver una de las heladeras. Tiene en exposición cabezas de vacas, cerdos y pollos. Nunca has visto una carnicería tan desquiciada como esa.

Admiras frente a ti, en el mostrador. Hay un gran cuchillo, un gancho para colgar chorizos, un cuchillo pequeños y un mazo con púas para ablandar la carne. Mientras los ves, te das cuenta que tu compañero te habla.

—¿Vas a ponerte a trabajar o no? Atiende o sino ve a la cámara a buscar carne picada que se acabó.

Ahí te percatas de que a tus espaldas hay una puerta cerrada, posiblemente la entrada a la cámara de frío. Estás algo atontado por la velocidad de los hechos, no quieres tomar una decisión tonta que te haga morir de un susto, prefieres que tus amigos se den cuenta que has salido de ese juego sin sudar siquiera. Será mejor que hagas algo antes de que empiecen a dudar de tu salud mental:

*Si vas a atender a alguien toma uno de los cuatro elementos mencionados (gran cuchillo, gancho, cuchillo pequeño, mazo con púas) y elije uno de los cuatro clientes para atender (anciana, niña, joven y preadolescente)
*Sino, puedes irte de allí a cámara de frío a buscar lo que te pidió tu amigo.
*Por último, puedes darle la vuelta al mostrador, abrir la puerta e irte de ese lugar que tan poco atractivo se presenta. El olor ya te está asqueando, la nariz se te tapa y empiezas a necesitar oxigeno puro.

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Espero que las hayan disfrutado. Diganme, sé que no dan miedo, pero al menos comenten si les pareció que hubo un poco de suspenso o si les interesó... lo que sea.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#8
Vengo a dejar la primera misión! por ser la primera no me he calentado mucho la cabeza, de momento estamos "entrando en la materia".

misión 1
Todo esto era muy extraño... pero no me sorprendía ya que era un juego de realidad virtual y todo aquí era posible. Traté de recapitular todo lo que había visto desde que me habían colocado el extraño casco para sumergirme en el juego, lo que me hizo pensar que en ningún momento me habían informado de cómo podía abandonarlo ¿Habría un tiempo límite o algo por el estilo? Supuse que en algún momento lo descubriría.

Consideré mis opciones. Podría tratar de hablar con el chico del celular que casualmente tenía otro idéntico al que dejó sobre mi mesa; en un principio parecía algo alarmado, pero luego se comportaba con pasmosa naturalidad así que probablemente el rollo de los dos teléfonos era un ingrediente del juego para desorientarme, y no pensaba marearme con ello. Podría ir a ver la pelea que había en el pasillo pero no había entrado en ese sitio para ver peleas absurdas, buscaría algo más interesante. Podría ir a hablar con la chica rubia de las uñas largas... juraría que cuando la vi pegar el chicle bajo mi mesa las tenía de un tamaño normal, seguro que era otra de las cosas que estaban allí para causar confusión. Podría entrar a cualquiera de los dos urinarios para ver si se me pasaba el dolor de ovarios, aunque podía soportar el dolor y no lo creía necesario; sería absurdo entrar a un juego virtual para eso.

Era ilógico que mi juego comenzase precisamente en un instituto, por el momento no había encontrado nada que me causase miedo ni la intriga suficiente como para curiosear por el lugar. Me di cuenta de algo: ese instituto no era el mío ¿en qué ciudad me encontraba? Por lo que finalmente decidí salir del centro para explorar los alrededores, quizás en algún momento encontrase a alguno de los amigos con los que iba a asistir a la inauguración del sitio virtual...




A la la long~~



Just me~


#9
Terrible pedazo de RPG, negro ^^ Ya quiero ver con que no salís ahora. Gracias por la misión, muy buena.
Spoiler
Entro al mundo virtual y no tardo ni un minuto en saber que he llegado a una tierra desquiciada...
Estoy sólo. Bueno, no en realidad, aunque mis amigos no estaban allí dentro me encontraba rodeado por varias personas, cada una más extraña que la anterior... Un carnicero con cara de pocos amigos; clientes que parecían vacas yendo al matadero más que personas esperando comprar carne; cabeza de animales por doquier... y ese insoportable hedor, era tan repugnante que creo que me desmayaré si sigo rodeado de él... intento no respirar con la nariz, quizá de esa forma en unos minutos me familiarice con el olor a podredumbre.

Interesante forma de iniciar este juego... ¿cómo seguirá? comienzo a preguntarme. Ya estando allí mi miedo inicial comenzó a desaparecer y me sentí algo tonto, todo era muy macabro, sí, pero era solo una simulación... debía relajarme y "disfrutarlo"; si luego el miedo aparece de verdad, intentaré tomarmelo con calma y saber sobrellevar la situación.

Analizo mis posibilidades... Podría irme de allí así poder volver a respirar normalmente; pero era imposible saber con que me encontraría. Además el carnicero podía enfadarse, y en situaciones de disputa no parece de los que se sientan a dialogar. Su delantal decía mucho de lo que podia llegar a pasarme.
Me pidió que fuera a buscar carne picada. Pude haberlo hecho sin problemas, pero si allí el olor ya era terrible, no quisiera imaginarme con que clase de horrores para el olfato me encontraría donde se almacena. Estaba decidido, atendería a un cliente, sea lo que sea que eso implique en esa carnicería demencial.

Mmm ¿a quién atender? era ahora la cuestión. La anciana parecía estar en otro mundo, no me llamaba la atención para nada. Luego estaban los dos muchachos; parecían asustados de mí... como si fuera a hacerles algo malo. No hubiera estado mal darles un escarmiento, pero rápidamente perdieron mi atención ante esa niñita que no cesaba de clavarme la mirada. Estaba demasiado concentrada en mí, y sus ojos reflejaban un obvio desagrado... ¿qué te he hecho para que me mirases así, mocosa? Si, a ella atendería, necesitaba saber que es lo que tanto le impresionaba de mí.

Me acerco al sitio donde se almacenaban las viejas y sucias herramientas; esos cuchillos se veían muy filosos y la masa parecía tan pesada que podría reventar un cráneo de un solo golpe. Aún así, tomé el gancho, me encantaba su forma y la manera en que desgarró el aire cuando la sostuve con la mano. La tomé y me dirigí al mostrador.

-Tú, niña, avanza por favor -le dije llamándola secamente mientras le hacía señas con el gancho en mi mano derecha- es tu turno.


#10
Bueno demian me encanto la mision, aca te dejo la primera mision (?

Spoiler
Estaba muy desorientado, y aunque la luz extraña me atraía mucho también me parecía que iba a traerme muchos problemas.

Sentarme en el banco junto al hombre ese podría ser prudente, aunque no parecía muy amigable tal vez solo quería llamar la atención, obviamente no iría por el callejón oscuro y aun si podría espantar al gato, prefería no molestarlo.

Así que la opción mas prudente era hablar con esa mujer y ver que pasa, eso y su apariencia me llamaba completamente… y claro era la persona que mas amigable parecía de todo el lugar.

Arregle mi ropa un poco, me peine el pelo con la mano y me dirigí a hablar con esa mujer.


+That's all






Spoiler
#11
Spoiler
Todo era extraño, demasiado extraño. Respiré profundo y me tranquilicé, todo era muy repentino, pero estaba en un juego de realidad virtual. El lugar en el que me encontraba era un parque de diversiones, algo que no daba miedo en lo absoluto. Hablé demasiado rápido, de repente se escucha el grito de un tipo que estaba sentado, lo ignoraban por completo, también había un olor que no te dejaba respirar proveniente del algodón de azúcar que estaban vendiendo. Esto me sorprendió, podía sentir olores en un juego. Pero lo que más miedo me provocó fue un edificio que parecía gotear y una pequeña cabaña al lado de la montaña rusa.
Es un juego de terror, pero prefiero no asustarme por el momento, decidí ir a los autos chocadores a divertirme un poco.


Bueno, espero que esté todo en orden, es un rpg original, espero que tenga éxito y vuelvas con todo, Demian.


Spoiler






#12
Spoiler
Estaba asustado, me encontraba frente a un niño que podría morir en cualquier momento si no se le daba asistencia… pero yo no era un doctor ¿Qué podría hacer?

Cerca de mí estaban mis dos acompañantes. Mi corazón latía a mil cuando vi sus sombras monstruosas y además de no tener reflejo. Tenía pánico, un niño a punto de morir y dos monstruos, y todo apenas comenzando esto.

Trate de tranquilizarme, respiré y comencé a pensar con la mente en frio. Aquellas dos personas parecían Vampiros, ya que no tenían reflejo, si me quedaba a operar ¿Chuparían mi sangre? Podría ser, si les decía que operaran ellos podría correr el mismo riesgo, ahora sí, huía de esto, podrían a ver más como ello allá fuera.

Ahora se encontraba la vida de eso niño, era un ser virtual, no me importaba tanto ¿O sí? Yo era el médico, no los enfermos, pero no tenía conocimientos sobre como operar ¿O tal vez el juego me los implanto al entrar? Tarde unos minutos en pensarlo, pero no quería arriesgarme

-Tr-aten de hacer algo ustedes… estoy demasiado… nervioso, no creo que pueda tomar ni un bisturí así –Trate de que sonara lo más verdadero posible-


Lamento el retraso, hay di mi respuesta. Creo que la peor xD


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#13

Segunda Misión

Segunda Misión

Muy buenas respuestas chicos, me enorgullecen. Vamos por las segundas:


Misión 2:

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Albert:

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Pones la excusa de que estás nervioso para que los otros operen por ti. Tu asistente te observa un momento como tratando de ver si le estás diciendo la verdad. Luego asiente y se coloca frente al enfermo con los bisturís en mano.

El enfermero levanta los bisturís y los clava sin piedad en el pecho del niño una y otra vez. Contemplas la escena aterrado mientras la enfermera de al lado le limpia los restos de sangre que van a caer a la cara del asistente como nada pasara. Cuando termina su faena, se da vuelta a verte.

—Es una lástima. Enfermera, por favor, llame a seguridad que parece que el doctor se ha vuelto completamente loco —le comunica el asistente con una sonrisa malévola en el rostro.

Impactado ves como la enfermera diligente abandona el quirófano. A una velocidad sobrehumana el asistente se abalanza sobre ti y te golpea en la quijada. Sientes como si te hubieras chocado una pared y caes al piso. Tu atacante se retira dejándote solo en el lugar.

No sabes por qué ocurrió eso, debiste predecirlo al ver esas sombras que los describían como monstruos. El juego te dio pistas y las ignoraste, ahora estás en un problema. Cuando la seguridad llegue estarás en un grave problema, no puedes probar que no fuiste tú.

Te levantas, estás muy mareado, el golpe fue demasiado fuerte. Ves el cadáver del niño ensangrentado y la máquina de pulsaciones marcando la defunción.

El dolor de estómago sigue atormentándote, esta vez peor porque hay sangre por todos lados. ¿Por qué te habrán dejado solo? Quizá sea parte del plan para culparte. No puedes confiar en nadie de ese hospital, deberías salir de allí.

Recuerdas la mesita con instrumentos y te acercas a ver si hay algo de utilidad. Está el estetoscopio. No crees que eso pueda ser útil a menos que quieras ahorcarte con él y tratar de escapar del lugar usándolo como látigo. Están las pinzas. No son pinzas con punta, más bien son puntas sujetadoras de algodón para limpiar lugares poco accesibles. Así mismo, podrían ser útiles para clavárselas a alguien en los ojos cuando escapes. Luego hay tres o cuatro jeringas que podrías usar para escapar aunque esas agujitas no hacen mucho daño y te sea imposible usarlas para huir. Tienes las tiritas adhesivas también pero a eso no le encuentras ninguna utilidad.

Por último está el espejo. Recuerdas que el asistente no se reflejaba en él. Podrías usarlo como prueba de que ellos son monstruos cuando el guardia venga a buscarte… en el caso de que no sean todos así en ese mundo. Sino, puedes romper el espejo y usar los vidrios para ayudarte a abandonar el hospital.

Por último, ves con desagrado que en el cuerpo del niño aún están clavados los bisturís. Podrías usarlos también para escapar y se te ocurre otra idea descabellada para tratar de arruinarles el plan. Si te clavas un bisturí en el cuerpo y te quedas tirado por ahí luego podrías decir que ellos te atacaron. De esa manera tu voz tendría más peso y podrías ganarle a su propio plan. Sin embargo… es peligroso. No tienes conocimientos sobre anatomía, podrías clavarlo sobre una arteria principal y todo acabaría. Y si te lo clavas en un brazo o en una pierna no sería lo suficientemente creíble como para probar que eres inocente. Además de que no te gusta para nada autoflagelarte ni siquiera en un juego.

¿Qué harás?

*¿Intentar escapar del hospital? Eso te convertiría en asesino pero quizá no te atrapen. Puedes llevarte dos de los elementos mencionados para ayudarte en tu escape.
*Esperar a que las cosas ocurran y tratar de luchar por tu inocencia.
*Proceder a clavarte un bisturí en el cuerpo (deberás especificar dónde lo clavas) y fingir que te atacaron a ti también.

Porcentaje de daño físico: 0%
Porcentaje de daño psicológico: 20%

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Ariel:

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Decides divertirte, pues a eso has ido, y te diriges a los autos chocadores. Hay bastante gente, es una de las atracciones más populares. Luego de un rato de esperar en la cola llega tu turno y el tipo gordo y poco amigable que está allí te corta una entrada.

—Cuidado con los huesos, niño —te dice como al descuido.

Entras al juego, buscas un auto y te sientas en él. Cerca de ti ves pasar una chica morena temerosa, como de tu edad. Se coloca en un carro rosa y empieza a temblar. Luego ves un adulto colocarse en otro de color negro. Parece un tipo distraído, poco interesado en el juego. También percibes que un niño de menos de diez años se sienta en un coche azul y te sonríe con malicia. Por último, un adolescente sombrío ocupa el carro verde.

El juego empieza con la algarabía normal y sientes la electricidad encender el vehículo. Lo manejas con lentitud tratando de acostumbrarte a él. De repente, un coche blanco te embiste haciendo que tu carro choque a otro a tu lado. Levantas la cabeza para ver quien manejaba el coche que te empujó: no hay nadie en él. El carro blanco está desocupado pero aún así se mueve. ¿Un carro desocupado cuando la cola estaba llena de gente? ¿Qué estaba pensando ese tonto que cobra las entradas?

Entonces percibes un fuerte empujón de atrás que hace que tu coche se estrelle contra la pared y tu cara choca contra el volante haciéndote saltar los dientes. Adolorido, te llevas las manos a la boca sintiendo el terrible dolor. Escupes sangre, dientes y percibes que tus labios están en un estado deplorable.

Otro empujón por detrás pero esta vez colocas la mano frente a tu rostro para no lastimarte. El que te está empujando es el hombre adulto con mirada despreocupada que viste hace rato.

—¡Ni se te ocurra volver a chocar a mi hijo! —te dice cuando te da otro empujón.

Al parecer su hijo era el niño de menos de diez años y lo debes haber chocado cuando el coche blanco te empujó. Estás muy mal, quieres abandonar el juego ahora pero no puedes sólo salirte del coche.

Acomodas tu auto y entonces escuchas un ruido agudo. Levantas la cabeza y ves a la chica de tu edad siendo embestida una y otra vez por el niñito de menos de diez años que parece disfrutar sanguinariamente del terror de la joven. La pobre se desarticula completamente con cada embestida y pide auxilio con el hilo de voz que tiene.

Te das cuenta que el adolescente sobrío pone marcha hacia el niño pero el padre choca contra él evitando que lo golpee.

—¡Busca alguien de tu tamaño y no a mi hijo, muchacho loco!

Ese padre sin duda alguna está mal de la cabeza. Ahora se ha formado una lucha encarnizada entre los dos.

Entonces recibes otro empujón, nuevamente del coche blanco vacío que parece tener vida propio y odiarte. El golpe hace que se te doble el pie que tienes sobre los pedales y comienzas a sentir más dolor. Ahora te duele la cara y el pie. Será mejor que evalúes qué hacer en este caso.

*Puedes quedarte ahí, sin chocar a nadie para no meterte en líos y esperar a que ese juego termine y poder ir a la enfermería.
*Puedes embestir el coche blanco.
*Puedes embestir a la muchacha, ayudando al niño y así no ponerte en contra su horroroso padre.
*Puedes chocar al niño para que la chica se calme aunque podrías ganarte un par de enemigos.
*También tienes la posibilidad de chocar al adolescente sombrío y ganarte la amistad de ese padre tan cuidadoso de sus seres amados.
*O podrías embestir al padre en venganza y quizá entre tú y el adolescente logren enseñarle cómo son las cosas.

Porcentaje de daño físico: 10%
Porcentaje de daño psicológico: 0%

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Nith Lockhart:

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Spoiler
Evaluas bien todas tus opciones pero desde un primer momento la que más te convenció es la mujer exótica a tu lado por lo que te acercas galantemente a hablar con ella. No alcanzas a decir nada, ella habla primero.

—Doscientos por adelantado y seré toda tuya.

No dijo nada más que eso. De cerca la puedes ver bien. Es rubia, alta, de piernas estilizadas, con grandes pechos redondos y trasero erguido contradiciendo cualquier ley gravitacional. Además, tiene una voz muy dulce y suave. Sus ojos son verdes, su cabello rubio y lacio. Te lanza miradas traviesas pero también admira a los lados, como si temiera que alguien más llegara.

Palpas tus bolsillos excitado y encuentras en el derecho una billetera enorme que no te pertenece. Dentro hay una gran cantidad de billetes de a cien. Estas sorprendido por eso pero la suerte te sonríe. Sacas dos y se los entregas. La mujer sonríe alegremente y en ese instante el auto que la trajo volvió a estacionarse frente a ustedes. Te sorprende la logística de esa gente al tener todo tan calculado. El auto es grande, de tres cubículos, como una lomusina pequeña. Te invita a subir y lo haces. Ella sube tras de ti.

Lo primero que te encuentras en el auto es un tipo en el cubículo de enfrente que te apunta con un arma. Te quedas inmóvil, totalmente impotente ante la situación. Levantas las manos mientras la mujer te revisa los tobillos, los bolsillos, la entrepierna y los costados de tu camisa.

—Está limpio —dijo y se sentó relajada a tu lado mientras empezaba a quitarse la ropa.

—Genial —dijo el que te apuntaba mientras bajaba el arma.

Estás un poco sorprendido, al menos al sentarte allí el dolor de pies te ha pasado. Cuando menos te das cuenta, la mujer que está a tu lado ya está desnuda, con los brazos estirados y las piernas cruzadas.

—¿Lo sostienes? —preguntó el tipo del revolver mientras preparaba en sus manos una jeringa.

—Tranquilo, muchachote, relájate. —Ella se sentó sobre tus muslos obligándote a enterrar tu cara entre sus pechos y sostuvo con sus manos las tuyas. Sentías sus uñas rozar su piel y el peso de su cadera sobre su entrepierna.

La situación era rara pero no por eso dejaba de ser divertida y excitante. Te dejas llevar por la espectáculo y empiezas a besar y lamer lo que tienes frente a tu cara.

—Jajaja, basta, me haces cosquillas —te susurró con voz dulce la mujer.

En ese momento sientes el pinchazo en tu brazo izquierdo y el líquido que empieza a correr por tus venas. Es como si el fuego las atravesara y empiezas a gritar de dolor. Entonces, la mujer se inclina un poco y te besa en la boca para apaciguar el ruido. Eso no calma para nada lo que sientes en tu brazo que es como si tuvieras un ejército de mosquitos en él pero al menos tus gritos pasaron a ser sólo gruñidos.

De un momento a otro la chica se sienta otra vez a tu lado y puedes ver tu brazo. Esta colgando de tu hombro totalmente inerte, no puedes sentir dolor ni tampoco puedes moverlo. Tratas de reanimarlo con tu brazo derecho pero es inútil. Buscas con la vista al tipo que te inyectó para ver si te va a decir qué pasó pero lo ves preparando otra jeringa. Ves a tu compañera suplicante esperando que te diga que no lo volverán a hacer pero ella te devuelve una mirada preocupada, mordiéndose el labio inferior sin dejar de investigarte con sus profundos ojos verdes.

—Sostenlo otra vez.

Y la mujer vuelve a montarse sobre tus rodillas, obediente. Esta vez no te sujeta los brazos sino que se pega a ti y te abraza por la espalda. Percibes que te sujetan el brazo y lo retuercen para inyectarlo de nuevo, entonces reaccionas.

Debes salir de ese mundo de ensueño, la mujer es muy bonita y excitante pero el juego está dejando de ser divertido. No sabes qué traen entre manos pero no te gusta para nada, si tu otro brazo queda así no quieres ni pensar lo que podría pasar contigo. ¿Qué vas a hacer? ¿Dejar que sigan experimentando contigo? ¿Los detendrás y exigirás explicaciones? ¿O te sacarás de encima a esa mujer por la fuerza para tratar de huir de ese auto de locos antes de que hagan quien sabe qué cosa contigo?

Porcentaje de daño físico: 10%
Porcentaje de daño psicológico: 10%

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Akane Moon:

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Spoiler
La idea de ingresar a ese mundo para volver a estar en el colegio no te agrada para nada así que decides irte de allí ignorando los extraños fenómenos que allí ocurren.

Tomas el pasillo hacia la puerta principal y allí te topas con el escollo de los jóvenes peleando. Buscas un camino para alejarte de allí y cuando empiezas a correr hacia la calle con tu vista periférica ves como uno de los combatientes golpea al otro por primera vez.

No puedes evitar girar tu cabeza a ver. El golpe fue algo totalmente impactante, te quedas sorprendida. El muchacho que lo recibió se derrumbó en el piso inconsciente vomitando dientes. Como si eso no fuera suficiente, el golpeador lo empezó a patear mientras todos lo vitoreaban.

Aunque llamó tu atención, sigues con el pensamiento de que sólo es un juego y te enfocas en llegar a la acera para alejarte lo más pronto posible de ese colegio de locos. Llegas hasta el asfalto y admiras a los lados de la calle. Ahí te das cuenta que un inmenso autobús a toda velocidad y que parece haber perdido el control se dirige hacia donde estás. Es imposible evitarlo, va muy rápido, te chocará. Cierras los ojos y cruzas tus brazos delante de ti en un vano intento por detener el golpe. Sin embargo, providencialmente, a centímetros de chocar contra ti el vehículo se desvía y va estrellarse con el edificio de la acera de enfrente. Retrocedes unos pasos con el corazón latiendo fuerte en tu pecho mientras vez la sangre del conductor escurriéndose por el vidrio semidestruido.

La gente deja de tomarle atención a la pelea y se va a ver qué ocurre mientras tú retrocedes por la acera hacia el Este. Cuando estás lo suficientemente lejos del accidente te volteas. Desgraciadamente no viste un chico que venía en bici por la acera y va a chocarte pero tienes reflejos rápidos y lo evitas con tanta mala suerte que tropiezas y caes.

Intuitivamente pones tus manos delante de ti para amortiguar la caída… tarde te das cuenta que vas cayendo sobre un rosal. El dolor que sientes al apoyar tus palmas sobre las espinas es impresionante y chillas como una puerca camino al matadero. Temes retirar tus manos de allí por el dolor de la fricción pero no puedes soportar ver como, aterradoramente, las espinas sobresalen por la parte superior de tu palma. Las heridas sangran, las lágrimas se escurren por tus ojos, el dolor en tu vientre aumenta y ahora también sientes que la cabeza te da vueltas. No podrías estar peor.

—¡Lo siento! No vi que venías y… ¡oh, por dios!

Sientes que alguien te toma por los costados los brazos y te los retira del rosal. Sí, el dolor que experimentas es algo terrible pero sientes mucho alivio al sentirte de nuevo libre. Te tiemblan los brazos y ves la sangre escurrirse por tus manos. El trauma es demasiado para tu cerebro y se desconecta.


No sabes cuánto tiempo después te despiertas en una camilla de un hospital. A tu lado está el chico de la bici con rostro preocupado. Tienes las manos vendadas. El chico te habla.

—¡Disculpa! Me siento un tonto por lo que pasó, venía pensando en otra cosa. El doctor dijo que vas a estar bien pero que tienes que cuidar tus manos por un tiempo. Te voy a ayudar en lo que necesites, lo que tengas que hacer con las manos lo haré por ti. Me llamo Vans.

En ese momento te sonríe y puedes ver en su boca dos grandes colmillos asomando. Como si no tuvieras suficientes problemas ese tipo parece ser un vampiro. Así mismo, nada te dice que sea malo, te está ofreciendo ayuda y posiblemente la necesites así que vas a tener que pensar bien qué le respondes. Además, piensa que aún tienes dolores en tu cadera, ahora que estás en un hospital podrías aprovechar a hablar con un médico sobre la situación. Ahora que te pones a ver bien la habitación también te da mala… espina. Es un cuarto grande y el único mueble allí es tu cama, ni siquiera hay otros aparatos médicos ni un televisor. Te recuerda un internado psiquiátrico, sin dudas un lugar muy raro para curarte unas heridas en las manos.

Llegó la hora de responderle a Vans. Preséntate y reacciona ante él como quieras. Puedes pedirle que se vaya y no vuelva a aparecer en tu vida ya que culpa de él estás ahí. También podrías aceptar su ayuda y preguntarle lo que necesites, sobre todo podría interesarte saber en el lugar que estás. Por último, recuerda decidir si le dices lo de tu dolor para que llame a un médico o si sigues soportándolo sabiendo que eso impedirá tu desempeño físico de ahora en más.

Porcentaje de daños físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 0%

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Matías:

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Spoiler
Decides quedarte y llamar a una de las clientas, la niñita que te mira como queriendo despellejarte vivo. Con el gancho en tu mano la llamas para que te diga qué quiere. Ella se acerca pausadamente a ti, sin parpadear, dejando esos profundos y siniestros ojos negros sobre los tuyos.

—Quisiera dos sesos. —Habló tan fríamente como tú, con vos suave pero perfectamente sonora, ni siquiera el ruido de la sierra evitó que la escucharas—. “Y me gustaría que uno fuera el tuyo.”

Eso último también lo escuchas perfectamente aunque pudiste ver que sus labios no se movieron. Nadie más pareció escucharlo. No dejas de mirarla y empiezas a evaluar las opciones. O es una jugarreta de tu imaginación en ese juego o esa chica es una especie de psíquica. Tu jefe te saca de tus pensamientos.

—¿No has oído? Ve a buscarle dos sesos a la niña. ¡Y que sean bien grandes! A su madre le gustan grandes… —El tipo te empuja hacia la cámara de frío con una sonrisa sarcástica en la cara.

Penetras en el frío lugar con tu gancho en la mano. Puedes ver varias medias reses colgando de ganchos como el tuyo del techo, también otras reses tiradas en el suelo metros más lejos, despellejadas. Hay cerdos por un lado también y pollos en otro rincón. Sabes que debes buscar dos sesos bovinos para esa clienta así que inspeccionas es lugar con la mirada pero a simple vista no hay nada. Los sesos están dentro de las reses y tienes que sacarlos de sus cráneos.

Te pones manos a la obra y te acercas a las reses despellejadas con tu gancho en la mano. Desgraciadamente, para esta clienta hubiera sido mejor tomar un cuchillo… Así que, como puedes, tratas de abrir las cabezas de esas vacas y sacar los sesos. No es nada fácil con esa mierda de herramienta.

Clavas y sacas. Clavas y sacas. Lo que haces es rodear la dura cabeza de las vacas con agujeros para destaparlas con facilidad y extraer el órgano. En uno de esos momentos en que tratas de clavar el gancho sientes que tu mano derecha se dobla. El dolor es mucho y ya no puedes usarla. Posiblemente esté desguinzada.

Terminas la tarea con la mano izquierda y te sientes muy bien al ver que logras quitarle la tapa de los sesos. Allí están, ennegrecidos y babeantes, listos para ser vendidos. Los extraes con tu mano izquierda y ni bien te levantas para irte ves que terroríficamente las vacas descerebradas y despellejadas se levantan y empiezan a mugir. Retrocedes sin soltar los cerebros. Los cadáveres caminan dentro de la cámara y se dirigen hacia ti lentamente como si pudieran ver aunque sus ojos están transparentes por la escarcha. Ese juego cada vez es más extraño. Ya tienes los cerebros y tu mano te duele mucho como para razonar lo que está sucediendo así que abandonas el lugar y cierras la puerta detrás de ti. Te volteas tragando en seco para ver a tu clienta y te encuentras cara a cara con el dueño del lugar que lleva el hueso de la pierna de vaca que estaba cortando clavado en el pecho y tendido de espaldas sobre la mesa de trabajo.

Ves el mostrador y allí está la cabeza de la mujer que atendía el dueño, cerca de la sierra eléctrica que aún sigue funcionando.

Cuando miras los demás clientes ves que la viejita está en el mismo lugar que al principio, parada y con los ojos aún cerrados. Ves al preadolescente de antes también tirado en el suelo con el pecho ensangrentado en varios lugares, como si hubiera recibido disparos. No vez ni a la niña ni al adolescente nervioso.

El aroma a podrido del lugar se convirtió ya en algo insoportable y empiezas a toser. Además, sientes ruido en la cámara de frío, como si las vacas muertas estuvieran golpeando la puerta del otro lado. ¿Qué vas a hacer?

No sabes si la anciana es un testigo o si fue la que cometió esos actos salvajes tan terribles. Si quieres puedes preguntarle a ella qué pasó.

El lugar es peligroso y no podrás aguantar el olor por mucho tiempo más. Podrías volver a la cámara de frío, ¿qué podrían hacerte esas vacas? Nada mortal seguramente y allí estarías protegido. También lo que puedes hacer es correr a la salida lo más rápido que puedas pero… ¿qué ha pasado con la niña siniestra que estabas atendiendo? Su cadáver no está y ella tampoco se ve por allí. ¿Y el muchacho nervioso que admiraba todo el lugar? Las cosas no cierran y el dolor en tu mano y en tus pulmones están volviendo casi imposible tu razonamiento.

Porcentaje de daño físico: 35%
Porcentaje de daño psicológico: 15%

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Chicos, el jueves o viernes a primera hora posteo las nuevas misiones así que no se duerman. No querrán que elija la opción por ustedes...


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#14
Bueno demian, ya sabes que te odio, ahora te posteo primero por que sehp (?

Spoiler
El dolor era insoportable, mi brazo era ahora inútil, no sé qué me habían hecho pero no podía dejar que me lo volvieran a hacer sin una mínima explicación antes.

Vi la mirada preocupada en la cara de la chica y no me daba ninguna buena señal tampoco, tome su mano con el brazo que todavía funcionaba y con el cuerpo la eche un poco para el lado dándome más espacio y mirando al hombre con el arma le dije:

-¿Qué me están haciendo? ¿Acaso soy su conejillo de indias? ¿Qué es lo que quieren de mi?

Luego mirando a la chica y con una voz mas calmada exclame:

-Y tu… ¿Acaso me engañaste? No pensaba que me ibas a hacer pasar por esto.


+That's all






Spoiler
#15
Agradecía al chico el haberme llevado a un hospital, fue muy amable ¿Un vampiro? ¿En qué estaría pensando? Debían ser delirios causados por el dolor de ovarios sumado a las heridas en las manos causadas por las espinas del rosal... genial, ahora tenía las manos inútiles y probeblemente no pudiese valerme sola.

Me resultaba demasiado extraña la disposición de la habitación en la que me encontraba, para ser un hospital (si es que realmente lo era) era bastante minimalista; me recordaba a alguna escena de la serie "Evangelion". Pero lo raro en ese juego era que algo fuese normal, ya comenzaba a acostumbrarme a la situación.

¿Debería irme de allí y seguir explorando la ciudad? Ya había intentado explorar una vez y acabé tirada sobre un rosar y dos veces casi me atropellan, era realmente épico. Para colmo el dolor de vientre se intensificaba y a penas podía pensar. Lo mejor sería aceptar la ayuda del chico y que me hiciesen una revisión médica. No me fiaba del todo de Vans; a pesar de su extraña apariencia y esos colmillos era la persona más normal que vi hasta el momento, pero si realmente era una amenaza para mí lo mejor sería tenerle lo más cerca posible para poder seguir sus pasos.




A la la long~~



Just me~


#16
Disculpa el retraso, negro. Muy buena la misión, tremendo las cosas que pasan:

Spoiler
He tomado una pésima decisión al optar por atender a la niñita... más que nada por el arma que elegí. Tras luchar mucho tiempo, y sufriendo el impedimento del entumecimiento en mi mano, logré desprender los sesos de un cráneo con el gancho.

Y la locura comenzó. Las reces se levantaron y comenzaron a intentar atacarme. Totalmente asustado salí cuanto antes de ese sitio donde reinaba el olor a podredumbre, para encontrarme con una locura aún más grande tras la puerta. Todos los clientes habían muerto de formas muy desagradables, incluso mi supuesto patrón había sufrido un horrendo asesinato... todos, menos la anciana que parecía un zombie. Sigue allí, mirando perdidamente al infinito... es todo insoportable, ya no resisto el olor y comienzo a toser con fuerza, y detrás de la puerta oigo a las reces moverse haciendo que me corra un frío escalofrío por la espalda. No podía volver allí... eran solo carne cortada, sacos de huesos, pero les tenía un pánico terrible.

Y la anciana no parecía estar allí, no notaba mi presencia, además nadie me garantiza que ella misma no fuese la culpable de todos esos atroces asesinatos. No podía continuar allí.

Salí corriendo de la carnicería sin pensar en lo que hacía, tan desconcertado estaba que no me di cuenta de que aun llevaba el gancho con los sesos en la mano... quiero salir de allí de una vez, volver a respirar aire puro. Sabía que los peligros de afuera podían ser peores que los de dentro, pero tenía que tomar el riesgo.


#17
Spoiler
¿¡Pero qué demonios!? Por más que esto sea un juego, es demasiado, me rompieron los dientes.
Ese tipo lo programaron como un padre sobre protector psicópata. Ya no me gustaba nada, estaba nervioso y me aún más por ese maldito coche blanco, lo chocaré para ver si para.


Perdón si es corta, no tuve mucho tiempo p__p


Spoiler






#18
Spoiler
Quede impactado cuando ví como el enfermero mataba sin piedad al paciente, y luego como ordenaba a su compañera a acusarme de asesinato. Luego no recordé nada más

Me levante luego de ser golpeado, está confuso y algo traumado a la vez por lo sucedido, si me hubiera ido al instante, no hubiera pasado por nada de esto. Respire hondo, ahora debía actuar rápido, la policía debía estar cerca.

Podía quedarme en el lugar y tratar de explicar a la policía lo sucedido ¿Pero me creerían? ¿O que me hacía pensar que no serían igual de bestias que los enfermero? También cabía la posibilidad de que aquellos monstruos que mataron al chico hayan desaparecido de la “realidad” del juego y yo solo quede como un asesino loco. Tampoco podía herirme a mí mismo, sería una perdida de tiempo.

Mí única opción viable era huir rápidamente de la escena del crimen, cómo debí a hacer en un principio. Tomé el espejo, me serviría para identificar a más monstruos como los enfermeros, luego tomé las inyectadoras, si las clavaba en los ojos o en el cuelo podían ser letales.

Luego de eso, huí rápidamente de la escena


Spoiler


#19

Tercera Misión

Tercera Misión

Espero que sean de su agrado, están haciendo buenas misiones chicos, los felicito ^^


Misión 3:

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Albert:

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Spoiler
Decides arriesgarte a abandonar el lugar. Tomas las jeringas y el espejo y sales corriendo. No alcanzas a correr mucho cuando te topas con el guardia de seguridad seguido por la enfermera. Es un tipo enorme y con tu altura y el largo de tus brazos te va a costar bastante alcanzar sus ojos con las jeringas. Su cuello tal vez no sea tan difícil, es grande, pero parece tan duro que no crees que la pequeña aguja sea rival para él.

—¡Ahí está! ¡Asesinó al paciente!

Y el enorme tipo comienza a caminar rápido para agarrarte. Es hora de huir. Te das la vuelta y empiezas a correr por un pasillo que no tienes idea dónde te llevará. Ves pasar a tus lados las habitaciones, todas cerradas, hasta que llegas a un cruce donde una puerta se abre de golpe frente a ti. Con temor, te tomas el tiempo para pensar que podría ser otro guardia y tu situación sería grave.

Sin embargo, tienes la suerte de darte cuenta que la puerta se abrió sola. Misteriosamente sola. Prefieres no pensar en ello y te metes adentro. Cierras sin hacer ruido, recargas tu peso contra la puerta y oyes lo que ocurre afuera. Lo único que pudiste escuchar fueron las pisadas poderosas del guardia seguir corriendo por el pasillo. Tuviste suerte, no te ha visto.

—Menos mal que pudimos ocultarnos de él, ¿no?

Sin aliento admiras a un costado y ves una figura transparente que te admira con los ojos bien abiertos. Es un niño, el mismo que viste morir hace un rato. Está allí, frente a ti, pero parece una ilusión. Es como si fuera una bolsa transparente flotando con un gas brillante recorriendo su interior, remarcando sus gestos y sus movimientos. No puedes hablar, no sabes qué decir.

—Me oculté aquí hace un rato— te comentó sonriente con una voz muy suave y lejana, como si te estuviera hablando a unos cuantos metros—. Justo después de ver los cuchillos sobre mi cuerpo. ¿Por qué no quiso atenderme, doctor? ¿Acaso soy un mal paciente?

Te aterra la imagen del niño preocupado echándose la culpa de lo ocurrido aún más que estar hablando con su fantasma. No puedes hablar, la sorpresa te traba la lengua.

—Oh, creo que ahí vienen —de comenta en un susurro.

Entonces oyes la voz de la enfermera afuera, hablando con el que era tu asistente.

—¿Dónde está?— dijo el hombre.

—No lo sé, ese tonto de seguridad lo perdió.

—Tenemos que encontrarlo, no podemos dejar que se escape, no volveremos a encontrar otro como él nunca más. No esperaba que fuera tan astuto. Siento que está cerca… puedo olerlo.

El corazón te palpita con fuerza, es imposible que no te pongas nervioso con lo que está sucediendo. Sientes que van a descubrirte en cualquier momento. ¿Para qué querrán encontrarte? Te intriga esa situación, es como si quisieran tenerte preso por algo en particular. Ahora que lo piensas… ellos dos sí se ven débiles como para tus jeringas. Podrías probar salir sorpresivamente de allí y clavárselas en la cara, así podrías huir al lado contrario en que fue el guardia.

Sin embargo, el muchacho fantasma te habla otra vez.

—¿Quieres salir de aquí? Conozco una salida en esta misma habitación.

Si tomas su opción ya no podrás atacar a ese par de enfermeros locos. Tampoco confías mucho que digamos en esa cosa. El estómago ya dejó de dolerte un poco pero empezó a dolerte la cabeza. Estás cansado y el trauma que te provocó todo lo sucedido hace que tu corazón palpite demasiado y tu presión te agobie. Necesitas rápidamente encontrar un sitio tranquilo donde respirar, ese podría ser siempre y cuando los tipos de afuera no habrán la puerta y te encuentren.

¿Qué piensas hacer? ¿Salir al ataque con el riesgo de no poder vencerlos y no poder evadir luego la seguridad? ¿O seguir al fantasma del niño muerto por donde sólo él sabe esperando que sea una buena salida?

Porcentaje de daño físico: 5%
Porcentaje de daño psicológico: 30%

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Ariel:

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Spoiler
Decides darle un choque al auto blanco. Estás furioso y adolorido por lo que presionas el pedal con todas tus fuerzas y avanzas hacia el auto blanco. Cuando lo golpeas vez que se va a estrellar contra una de las vallas. No parece tener nada raro, no sabes qué puede estarlo manejando.

Entonces te das cuenta de lo que es y no lo puedes creer. Abres y cierras los ojos varias veces para verificar que no sea un producto de tu imaginación. Una figura espectral, borrosa, transparente y de tamaño pequeño está conduciendo el coche blanco. Al parecer tu golpe provocó que perdiera la invisibilidad. No tienes ni idea de lo que está pasando, podría ser cualquier cosa, no sabes qué hacer ahora, si seguir chocándolo o no. La figura parece la de una muchacha… una chica joven. Sigues admirándola y entonces te das cuenta que posa su mirada fantasmal en la tuya. Te ve por un rato y luego traspasa el coche y vuela hacia ti.

Asombrado la vez sentarse a tu lado. A pesar de la impresión que te da ver su cuerpo transparente no puedes evitar quedar impresionado por su belleza y la pureza de su figura. No es como pensarías que es un fantasma, más bien es como una especie de gas que parece estar contenido en un recipiente transparente y va llenando diversos lugares para darle forma. En ese momento todo el “gas” brillante se acumulaba en su cara y podías verla. Era muy pero muy parecida a la chica tímida que viste hace rato en el coche rosa…

Entonces la figura gaseosa empieza a negar con la cabeza con un gesto preocupado. Ves que abre la boca y que susurra:

—No debía ser así. Debías… ¡tú debías salvarme!

Entonces sucede. El joven que luchaba encarnizado con el padre perdió el control de su auto y fue a chocar a toda velocidad contigo. Sientes como te sacudes y vas a colapsar contra el auto blanco frente a ti. Como ya estaba contra la pared y lo empujas desde abajo el coche se levanta quedando con la trompa apuntando al suelo y la antena que lleva en la cola clava en tu cuello. Duele y empiezas a sangrar pero el daño no es mucho, alcanzas a retirarte antes de que penetre demasiado.

Sin embargo, la cosa no termina ahí porque el niño que embestía a la muchacha, luego de tomar suficiente envión, le dio un último choque que forzó los suspensores del coche, lo volteó y la chica quedó tirada en el piso y el padre, que aún no había terminado su batalla con el joven, fue directo a chocarlo nuevamente. El nuevo choque fue en la parte de atrás y el autito del muchacho giró y giró hasta chocar con el rosa que estaba medio volteado, torciendo el cuerpo de la chica que gritaba de dolor. Un nuevo embate llegó de parte del niño esta vez al coche del joven también que terminó volteándose sobre el pecho y la cabeza de la pobre jovencita de negros cabellos.

Horrorizado oyes sonar el timbre de finalización del juego mientras la sangre se escurre por debajo de los coches volteados. Cuando buscas a tu lado el espectro que te había hablado te das cuenta de que se ha ido o tal vez ha vuelto a ser invisible.

No logras reaccionar para bajarte del auto, sólo ves al padre y al hijo bajarse como si nada hubiera pasado y volver a salir por donde entraron. Empiezas a abandonar tu auto y oyes al tipo que cobra las entradas.

—¡Limpieza! ¡Que vengan los de limpieza! ¡Hay trabajo aquí!

¿El tipo llamaba a los que limpiaban en vez de llamar una ambulancia o algo así? Es una burla, ese juego es sádico por demás, ya hasta asco te da. Deberías tratar de ayudar, al menos al joven que no parece tener ningún daño serio pero se siente adolorido. Luego recuerdas que tienes un corte serio en la garganta, que has perdido varios dientes y deberías estar curándote a ti en vez de pensar en los demás. Podrías preguntarle a alguien, quizá el tipo que cobra los boletos, dónde hay una enfermería. Por último, si tienes mucha sangre fría y te da igual lo que pase porque eso es un juego, puedes elegir alguna de las otras atracciones aunque te da un poco de mala espina al pensar que todos puedan ser igual de violentos. Llegó el momento de tomar una decisión.

Porcentaje de daño físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 20%

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Nith Lockhart:

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Spoiler
Antes de que te inyectaras lograste reaccionar y plantear tus dudas. No podías dejar que siguieran haciéndote algo así. El engaño de la prostituta sin dudas fue lo que más te afecto, esperabas pasar un buen rato no algo que te deje al borde de la parálisis física.

—Quítate, yo le explicaré —dijo el tipo mientras se acercaba más a ti.

Ya fuera de las sombras pudiste contemplarlo bien. Lo más llamativo en su cara eran los vestigios de una quemadura, tenía la piel algo arrugada en el sector izquierdo. A pesar de eso vestía muy bien, con un traje muy elegante y llevaba el cabello bien peinado. Además, tenía dos profundos ojos cafés. Supusiste que antes de la quemadura debió ser un tipo bien parecido. La chica que estaba sobre ti se desplazó al costado y comenzó a vestirse, desgraciadamente.

—La reacción de tu brazo a este líquido demuestra que eres un ser humano viviente.

Desenfocas la cara sin entender. No hacía falta que hiciera eso para comprobarlo, con tomar tu pulso o saber que estás respirando bastaba.

—Necesito inyectarte ambos para comprobar que es totalmente cierto y no eres un no-muerto. Los no-muertos buscan prostitutas en esa zona donde estabas, ¿sabes? Para devorarlas o beberles la sangre. Que tu brazo haya hecho es significa…

Entonces sientes las manos de la chica apoyarse sobre tus rodillas e inclinarse sobre ti para besarte. Sorprendido te dejas llevar pero empiezas a sentir un severo cosquilleo en los labios. Tragas saliva una y otra vez hasta percibes que tus párpados pesan demasiado y comienzan a cerrarse. El sueño te agobia… esa puta lo ha hecho otra vez.

Despiertas tiempo después sobre una camilla en un cuarto frío, grande y vacío. Estás completamente desnudo y atado por un cinturón al sitio. La mente te da vueltas, te sientes muy débil y te cuesta aún más respirar.

Sigues sin sentir el brazo izquierdo y te volteas a verlo. Al ver te horroriza saber que ya no lo tienes, te lo han cortado. Lo que antes era una larga y musculosa extremidad ahora es un muñón con hilos como si acabara de ser cocido. La idea de no tener tu brazo te horroriza, te está volviendo loco ese juego, ¿qué son en verdad esos sujetos? Sientes ganas de terminar con eso ahora, de volver a tu casa tranquilo y relajarte frente al televisor sin tener que forzar a tu mente a pensar en lo que sucede.

Entonces la ves entrar. La mujer rubia que te llevó a ese estado penetró la única puerta de la habitación sellada y se dirigió directamente a ti. Llevaba una bata de laboratorio, el cabello recogido y un par de lentes con mucho aumento. Se acercó a tu cuerpo y llevó una de sus manos a tu frente para tomar tu temperatura. Extrajo de su bolsillo un pequeño grabador y habló.

—Temperatura: 48 grados 20 centígrados. Ha despertado y sus pupilas se encuentran dilatadas en su plenitud. La extracción de su brazo fue un éxito, debemos proceder a realizar el segundo paso.

Entonces se da vuelta y se dirige a una de las paredes donde comienza a tocar con su dedo el concreto como si escribiera en una computadora aunque no alcanzas a ver nada.

Esa pared esconde algo, la pintura no concuerda con la de las demás, es como si hubiera sido pintada del mismo color que las demás pero más recientemente. Por si eso fuera poco, ves en el techo algunos agujeros bien redondos como si hubieran sido hechos a propósito. Es como estar debajo de un colador.

En ese momento de das cuenta que el cinturón está flojo y tu mano podría zafarse. Lo único que tienes que hacer es desajustar del todo la hebilla y te lo quitarás. La puerta está abierta por lo que podrías escapar aunque no tienes idea dónde estás ni a dónde podrías llegar.

Lo que puedes hacer también es salir de ahí y tratar de sorprender a la mujer tomándola a la fuerza. No sabes qué tanto puedas hacer, sientes dolor de cabeza, mareos y a eso súmale que ahora posees un brazo menos. Podrías sujetarla del cuello con tu otro brazo y matarla o usarla de escudo y guía para salir del lugar.

De repente sientes una extraña agitación, el corazón te late muy fuerte. Tal vez lo mejor sería quedarse ahí sin hacer nada pero no crees estar listo para ser un conejillo de indias por quien sabe cuánto tiempo.

La mujer sigue viendo a la pared. Aún detrás de ese delantal recuerdas su cuerpo desnudo junto al tuyo y viéndote a ti mismo sin ropa no puedes evitar recordar la situación en la que estaban en el auto. El corazón te late aún más fuerte, la sangre se bombea por todo tu cuerpo del pecho hacia las extremidades. Tu cerebro está recibiendo poca sangre, será mejor que hagas un esfuerzo por concentrarte y pensar qué hacer ahora.

Porcentaje de daño físico: 25%
Porcentaje de daño psicológico: 40%

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Akane Moon:

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Spoiler
Te presentas como Akane y le aceptas su ayuda. Como primer encargo le pides que llame a un médico porque te duele el vientre y quieres saber si tiene algo para decirte.

Vans asiente, se levanta del suelo donde estaba arrodillado viéndote, abre la puerta y se va. Te quedas sola en la habitación y te sientas en la camilla donde estás porque la posición te está incomodando. No puedes dejar de admirar tus lastimadas manos, sientes mucho dolor, posiblemente tarde en recuperarse.

Claro que lo de tus manos no se compara con tu dolor de ovarios, sientes que vas a explotar por dentro. Encoges tus rodillas tratando de calmar el dolor.

En eso ves una ratita que cruza corriendo en medio de la habitación. Parece muy apurada, sin embargo se detiene de pronto para observarse. Se para en sus dos patitas y desde donde está puedes percibir que se queda inmóvil viéndote, ni siquiera le tiemblan los bigotes. Entonces sientes el chillido de la puerta a un costado y te sobresaltas para ver quién viene.

Uno es un médico y hay también dos enfermeros. Estos últimos se ocupan de ti y empujan la camilla fuera del cuarto. Traspasan la puerta e ingresan a un pasillo igual de gris y triste como el cuarto anterior. Alcanzas a ver varias puertas pasar a tus costados antes de que uno de los enfermeros te ponga una mano en la cara y te empuje para que te recuestes.

Te meten en un cuarto mucho más pequeño y trasladan de un tirón hacia una fría cama de acero. No puedes evitar ponerte bastante nerviosa con esos enfermeros ahí tocando botones y lanzándote miradas a los pechos desnudos ahora que ya no tienes el cobertor de la camilla encima. Por suerte tu ropa interior inferior aún la llevas puestas.

Entonces desde el techo cae una amplia placa de acero sobre ti y se detiene a centímetros de tu cara. Y no contentos con eso la siguen bajando hasta que empieza a oprimirte la nariz.

—Quédate quieta un momento —dice uno de ellos.

Como si pudieras moverte. Al menos con todo alboroto haz olvidado el dolor que tienes en tu aparato genital. Sólo pasan unos segundos cuando la placa vuelve a subir. Uno de los enfermeros se acerca hasta donde estás y te ofrece un largo y horrible camisón de enfermo. Al menos con eso podrás evitar que sigan escaneando tu pobre y maltrecho cuerpo.

—Pásate otra vez a la camilla y espera al doctor aquí.

Te levantas y haces lo que te indicaron. Ellos se van, dejándote encerrada sola en el lugar. Puedes ver que estás en una sala de rayos X, con varias placas de metal puestas en forma vertical y horizontal cerca de las paredes y el techo. También ves el centro de control donde hay un tablero con muchos botones. Por último te encuentras en una pared una seguidilla de radiografías. La primera es de un brazo, la segunda de unas costillas, la tercera de un tobillo pero cuando llegas a la cuarta te asombras y tienes que refregarte los ojos para ver si estás viendo bien. Es la radiografía de un cráneo. A simple vista parece humano pero te detienes en el detalle de los dientes. Los colmillos son tan largos que llegan hasta el mentón.

Aterrada pasas a la siguiente que es peor aún. Puedes ver la fisonomía completa de perfil de un humano alto con una joroba demasiado pronunciada y los brazos largos que llegan hasta la altura de sus pies. Su cráneo es chato y parece faltarle la mandíbula.

No puedes seguir observando esas “obras” porque el doctor penetra en el lugar con Vans a su lado y un sobre de papel madera en la mano. Te tiende una mano para saludarte. Es un hombre de mediana edad, con cabello cano, la mirada penetrante detrás de unos lentes de medialuna y semblante serio.

—Mi nombre es Ian Steth, señorita Akane. Es una verdadera suerte la que ha tenido —te comenta mientras extra dos soportes radiográficos del sobre.

No entiendes bien por qué te lo dice, después de todo no crees que haya sido suerte caerte sobre un rosal y tener esos terribles dolores en los bajos.

—El señor Vans la trajo a mi clínica y eso fue mucho mejor que haberla llevado a una clínica normal. No hay tiempo para explicaciones, sólo sepa que atiendo pacientes de TODO tipo. Aún los que otros doctores no quieren atender.

Esperó un momento y colocó ambas láminas negras sobre un proyector de luz.

—Verá, su dolor en el vientre se debe a esto. La primer imagen es una radiografía que muestra que su cadera se está ensanchando y sus costillas van por el mismo camino, posiblemente empiece a sentir dolores en los mencionados lugares pronto.

Genial, como si con dos dolores no fuera suficiente. Igual no notas mucho la diferencia de esa radiografía que te hicieron a lo que sería una normal.

—La segunda es una ecografía. En su útero hay un huésped, señorita.

Te tomas unos segundos para pensar bien lo que te ha dicho. ¿Eso quiere decir que estás embarazada?

—Tómeselo con calma, no se precipite pero le tengo que decir que este no es un huésped humano.

Impactada admiras al doctor y luego a la ecografía que muestra en tu cadera una esfera rara del tamaño de un puño que no parece coincidir con el resto de los órganos. El doctor te toma de los hombros y te mira fijamente a los ojos.

—Sea lo que sea podría ser peligroso dejarlo en tu cuerpo. Hay que extraerlo.

No podrías estar más de acuerdo. El sólo hecho de sentir que tienes algo no humano dentro de ti te da mucho asco.

—Yo podría operarte aunque no tengo ni la menor idea de lo que sea eso. Una vez que lo saque no podría decirte qué es ni volver a meterlo en el caso de que quieras. Ten en cuenta que podrías tener dentro un lagarto o un ángel.

¿Tener un ángel? Eso no te suena bien ni aunque sea algo tan puro y no una cosa despreciable como un lagarto.

—La opción que te recomiendo es que vayas a visitar al doctor Grei, él sabe de estas cosas aunque a veces es un poco… excéntrico. En ese caso, Vans te llevaré, él sabe dónde vive. Y la última opción que podrías optar es olvidar esto y seguir con la gestación de lo que sea que tengas. Puedo ofrecerte unos calmantes que harán que dejes de sentir dolor pero esta opción no te la recomiendo, lo que tienes podría alimentarse de ti en cualquier momento, hablando en todo sentido y no sólo del alimento que genere tu organismo para él.

La noticia es demasiado fuerte. La conmoción que te ha provocado no te deja pensar. Cualquiera de las salidas puede ser terrible. Vans te admira apenado, culpándose como si eso hubiera sido todo eso lo hubiera provocado él aunque por tu parte estás bastante contenta de no haberlo corrido ya que ahora podrías necesitarlo. Llegó la hora de tomar una decisión sin saber qué destino podría llegar a caerte.


Porcentaje de daños físico: 15%
Porcentaje de daño psicológico: 35%

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Matías:

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Spoiler
Aterrado, tratando de no respirar y con el brazo adolorido intentas abandonar el lugar. Casi sales con los ojos cerrados, tratando de no saber qué pasará. Llegas a la puerta, la abres, sales de la carnicería y la cierras a tus espaldas. El aire es tan puro que sientes como lentamente tus pulmones se van purgando y los tosidos se convierten en suspiros de satisfacción.

Admiras el exterior. Efectivamente es de noche, estás en una desolada y desértica avenida. Sueltas los sesos ya que no te servirán en lo absoluto pero te guardas el gancho entre la ropa, por si acaso.

Ahora sólo tienes la mano adolorida, has mejorado y no te parece ver ningún peligro cerca. Volteas a echar una última ojeada a la carnicería y detrás del vidrio puedes ver algo que te deja sin aire. No puedes creer lo que estás viendo, en tu cabeza no cabe semejante antinaturalidad.

Te estás viendo a ti mismo, al que era tu jefe totalmente vivo y a los clientes que viste hace rato, todos vivos y en la misma posición que antes. No lo puedes creer, en ese momento ves a tu jefe decirle a tu otro yo que atienda a los clientes y luego a ti mismo ir a buscar. Sin embargo… hay algo distinto. Tu otro yo ha tomado la maza y ha llamado al muchacho asustado que viste hace rato con agujeros en el pecho. Entonces, ves a tu otro yo dirigirse al lugar donde están las cabezas de distintos animales.

—¿Te interesa lo que estás viendo?

Giras, impactado, y ves quien te está hablando. Es un niño de no más de diez años que te mira desde su baja posición. Por primera vez en el juego te sientes tranquilo.

—Estás viendo las decisiones que podrías haber tomado, ve.

Entonces ves que tu otro yo quitó una cabeza de cerdo de la vitrina y le da con la maza, partiéndola al medio. Tras hacer eso, la niña y el joven nervioso abandonan el lugar, como si de repente se hubieran asustado y sus cuerpos transparentes pasan sobre tu cuerpo como si fueran fantasmas.

—Esa fue una buena decisión. Ahora mira esta.

De nuevo ves otra secuencia. Ahora tomas el cuchillo grande y le hablas a la anciana. Ves que señala un gran pedazo de carne. Le cortas un trozo, se la das y se va junto con la niña y el joven nervioso.

—Otra buena decisión. Pero si hubieras elegido otra…

Entonces ves la secuencia donde tomas el cuchillo pequeño y atiendes al joven nervioso. El muchacho se pone aún más nervioso y de uno de sus bolsillos saca un arma. Te dispara en un hombro, luego se da vuelta y le da unos disparos al preadolescente, después un tiro en la cabeza a la niña siniestra, deja la anciana donde está, le da un tiro en el pecho a tu jefe y uno en el estómago a la mujer morena que atendía. Entonces saca dinero de la caja registradora y se va.

—Esa es una mala opción. Ese muchacho no es uno cualquiera. Él tiene toda una historia… aunque supongo que ahora no importa su historia porque elegiste esto.

En ese momento, aparece la secuencia cuando vas dentro de la cámara. Sólo pasa un momento y ves como la niña salta y empuja a la mujer morena para que su cuello pase por la sierra, asesinándola. Toma el hueso de vaca que había estado cortando tu jefe y con él traspasa su pecho.

Cuando se da vuelta ves que el joven sacó su arma y la enfrentó. No puedes dar crédito a lo que ves cuando la niña abre la boca y de ella salen un par de tentáculos que retiran el arma y lo toman por la cabeza. La chica alza el arma del suelo y le dispara al preadolescente varios tiros en el pecho. Luego se retira por la puerta con el joven del arma aún sostenido por sus tentáculos.

—Esa, amigo, como ya habrás averiguado, es la peor decisión. Esa niña es un demonio y no lo digo metafóricamente.

Es aterrador lo que sucede. Parpadeas un par de veces y vuelves a ver la escena que deberías estar viendo: los cadáveres y la anciana aún allí como si no hubiera pasado nada.

—No te preocupes por la anciana, ella nunca muere. Y yo… he venido a hablar contigo porque soy el ángel de ese chico. —Entonces el niño señaló al preadolescente—. Ahora está muerto así que me he quedado sin trabajo por el momento pero me gustaría que lleves su cadáver a la casa que está allá donde viven sus padres. No pasará nada contigo, sólo cuéntales la historia que viste y ellos te van a creer. Si lo haces, ellos te darán una recompensa útil. Si no puedes seguir tu camino, yo no te voy a obligar a nada.

Tras decir eso el niño se retira caminando tranquilamente por la acera. Todo eso te pareció un poco extraño. Estás más calmado, ahora puedes tomar una decisión pensando mejor las cosas pero no estás seguro de qué podrías hacer. Lo que el “ángel” te sugirió es que lleves el cadáver de ese muchacho a su casa que está a unos metros de allí. Realmente si sus padres viven ahí no puedes creer que todo sea tan fácil como ir y contarles esa locura de la niña con los tentáculos en la boca.

Tu otra opción es dejar las cosas como están y abandonar la idea de lo que allí pasó. A tu alrededor no hay más que casas y no hay luces ni señal de algo para hacer. Al lado de la carnicería hay un callejón oscuro en el cual oyes ruido de papeles como si el viento los arrastrara. Por último, ves un auto estacionado a algunos metros de ti, hacia el oeste, en sentido opuesto a donde está la casa del preadolescente. Lo que te llama la atención de ese auto es que no tiene patente, sus vidrios están totalmente polarizados hasta la oscuridad total y está aparcado en un lugar donde hay tres carteles juntos con la señal de prohibido estacionar (o son muy insistentes con las leyes de tránsito y ese conductor es totalmente rebelde o quizá en ese mundo las leyes signifiquen lo contrario.)

Toma tu decisión con calma.

Porcentaje de daño físico: 5%
Porcentaje de daño psicológico: 25%

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Ah, quería decirles algo. Cuando su daño físico llegue a 50% podrían sufrir desmayos repentinos y si su daño psicológico llega a 50% podrían padecer lo que se llama "desorden de atención". Eso hará sus decisiones más difíciles desgraciadamente D:


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#20
Ya te dije que te odio demian, sep (?

Spoiler
Esa maldita… me engaño otra vez, por muchos deseos que tenia de estrangularla pensé bien la situación y mire a mí alrededor y descubrí que aunque matarla sería una buena opción… lo mejor sería usarla de escudo y de guía para salir, sería peligroso pero era mi única opción si quería remotamente guiarme y salir de lugar.

Entonces trate de zafarme del asiento y ejecutar todo lo que había planeado esperando que funcione.



+That's all






Spoiler