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#1

Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada










El año pasado leí este increíblemente bueno fanfic en inglés llamado: "Pokémon Mystery Dungeon: Silver Resistance". Está en ffnet y el autor es ScytheRider.

Bueno, y les puedo decir que cuanto más lo leía, se ponía cada vez mejor. Si eres fan de la serie de Mundo Misterioso, te aseguro que te encantará. Y luego, se me ocurrió esta idea... ¿Qué le parecería al autor tener su fanfic traducido al español? Le presenté la idea y dijo que le encantaría, y me dio su permiso para el proyecto. Y aquí estoy yo, presentándoles la traducción. También la estoy subiendo en ffnet y en dA.






Este es el link al fanfic original en inglés: http://www.fanfiction.net/s/4298303/1
Esta es la página de ScytheRider en dA: http://scytherider.deviantart.com
Esta es mi página en dA: http://willchar96.deviantart.com




Sinopsis

En un mundo donde un malvado maestro oprime a todos los Pokémon libres, un humano convertido en Charmander se alía con un Bulbasaur fugitivo y se embarca en una aventura en busca de respuestas.


Del autor original

Esta es mi historia principal. Originalmente pretendía que sea la tercera entrega de la profundamente bella y épica serie de Pokémon Mundo Misterioso, realmente se expandió a algo enorme. Comencé la historia con nada más que algunos personajes de los juegos que había jugado, y con un deseo de intentar tramar una historia que esté a la altura del legado de los juegos originales. Luego de cuatro años, no puedo creer lo lejos que ha llegado.


Evaluación
Evaluación
Evaluación del Fic: “Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada”

Autor: ScytheRider

Traducido por: WillChar96





Tema y Trama del Fic: 14/15
El prólogo ha sido estupendo y me ha gustado mucho el tema, este fan fiction promete ser un ejemplo de superación con tintes de psicología oculta que sin duda o harán todavía más especial puesto que tiene un trasfondo más allá de lo que refleja meramente la trama. Has sabido introducir muy bien al personaje, sus pensamientos, sentimientos, inquietudes y su forma de ser, no tengo queja alguna. Me ha encantado la forma de comenzar, puesto que no sabemos quiénes interactúan y da la sensación de ser un sueño lejano.

La Gramática, Ortografía y Estructura de la Escritura: 9/15
Has sabido transportar las estructuras de dos idiomas tan distintos como son el inglés y el castellano increíblemente bien, en algunas ocasiones falta algún complemento necesario en nuestro idioma para que la escritura no quede redundante, pero aprenderás a darte cuenta con el tiempo. Lo de colocar el diálogo de cada personaje en un “color” distinto no está mal, pero he echado en falta los diálogos. El símbolo de los puntos suspensivos que se usa para separar partes de la historia normalmente suele ir entre corchetes, y recuerda siempre que es uno solo. En cuanto a la ortografía no podría ser mejor, únicamente he visto un pronombre posesivo con tilde ausente que bien podría ser un fallo de tipeo sin más.

El Desarrollo del Fic, es decir, la forma de expresar del autor: 17/20
El fic se desarrolla de forma clara y ligera, no es pesado de leer en absoluto. Usaste muy bien los sinónimos y por lo que he podido leer del original, es bastante fiel a éste aunque en ocasiones utilizas algunas palabras que no conservan los mismos matices que las del original, esto es muy importante, no debes dejar que la esencia se pierda.

Total: 40/50 (Con un mínimo de 30)

Conclusión: Fic cualificado para su Publicación.

Comentarios:
Es la primera vez que evalúo un fiction traducido y sin duda se ven restos de la forma escritura de ambos autores, quizás más del segundo puesto que las traducciones pueden ser muy subjetivas. Por ello mismo antes de nada tuve que leer el original para ver si la versión castellana le es fiel.


Evaluado por:
Akane









Bueno, ¡aquí va la historia!





................TEMPORADA I // TEMPORADA SIGUIENTE >>





Índice
ÍNDICE


1. Prólogo: Un Alma Plateada

2. Capítulo 1: Charmander Despierta

3. Capítulo 2: Ruta de Escape

4. Capítulo 3: Equipo Remordimiento

5. Capítulo 4: Paseo ~

6. Capítulo 5: Mew y Dialga ~

7. Capítulo 6: La Prueba ~

8. Capítulo 7: Primera Salida ~

9. Capítulo 8: Bosques Decadentes ~

10. Capítulo 9: Equipo X ~

11. Capítulo 10: El Fuego Interior ~

12. Episodio Especial: El Credo de la Resistencia ~

13. Capítulo 11: Un Esfuerzo de Equipo ~

14. Capítulo 12: Un Viaje Placentero ~

15. Capítulo 13: Scizor ~

16. Capítulo 14: Respondiendo a la Llamada ~

17. Capítulo 15: Puedo Explicarlo

18. Capítulo 16: Ocupándose

19. Capítulo 17: Un Encuentro de Mentes

20. Capítulo 18: Manos Llenas

21. Capítulo 19: Grave Responsabilidad

22. Capítulo 20: Hacia la Seguridad

23. Capítulo 21: El Mayor Tesoro

24. Episodio Especial: Traición

( "~" significa que está en proceso de cambio // Razón: formato antiguo de las comillas.)







1. Prólogo: Un Alma Plateada




Spoiler


¡Bienvenido!


En solo unos momentos, te guiaré a través del portal que te llevará a un mundo habitado solo por Pokémon.


Pero antes de partir, tengo algunas preguntas que me gustaría que respondas. Necesito determinar qué tipo de persona eres.


El mundo de los Pokémon es un poco diferente al de los humanos, como ves. La naturaleza de un Pokémon es muy fuerte. Puede ser tan apasionada como las turbulentas mareas del océano, tan brillante y pura como una lengua de fuego, tan terca y firme como una piedra, o tan sensible y fuerte como los antiguos bosques…


Es lo que le da forma al carácter de un Pokémon. Es lo que los guía y los define.


Tu carácter hace una gran diferencia en el mundo de los Pokémon, como ves. Es por eso que deseo entenderte; preferiría darte una forma que se adapte mejor a la verdadera naturaleza de tu alma.


Entonces, empecemos. No pienses demasiado en cada pregunta; solo confía en tus instintos. Ellos sabrán la verdad.


Primero… ¿Sueles decepcionarte a ti mismo? ¿Te encuentras a veces deseando ser mejor en las cosas que realizas?


S… sí…


¿Te encuentras a menudo deseando poder empezar todo de nuevo?


Sí, pero… sé que no puedo. Mis errores… quedaron todos en el pasado. Así que, intento tener esperanza… Hago lo mejor de lo que tengo… de lo poco que tengo…


Cuando encuentras que has fallado en una importante tarea que te han dado, ¿te pones furioso? ¿O lloras? O, tal vez, ¿no le das importancia?


Me enojo mucho… pero… solo conmigo mismo. Intento que otras personas no lo vean…


Valoras sus opiniones sobre ti, entonces. Tu reputación debe ser algo muy importante para ti.


Sí… me importa mucho acerca de lo que las otras personas piensen sobre mí. Cuando me menosprecian, duele…


Entiendo. Ahora, cuéntame algo más: ¿sueles hacer favores a la gente, incluso cuando no te lo piden? ¿O te sueles encontrar evitando hacer el trabajo incluso cuando sí te lo piden?


No me gusta el trabajo… Bueno, yo… no me gusta cuando la gente me dice que haga cosas, pero sí me siento orgulloso de mi propio trabajo… las cosas que hago por mi cuenta… eso, cuando me decido a hacer algo por mi cuenta. Pero… eso no pasa muy a menudo.


Entonces, ¿tienes problemas motivándote?


Sí. Sí, los tengo.


¿Por qué?


Sé que hay tanto que puedo hacer… pero parece que nunca estoy de humor. Estoy siempre pasando el tiempo, esperando a que el humor adecuado venga… pero nunca parece hacerlo.


Ya veo. Ahora, hablemos de alguien aparte de ti… ¿Cómo piensas que las otras personas te ven? ¿Tienes algún amigo cercano, o solo conocidos formales?


T… tengo algunos amigos… pero no muchos…


Y estos amigos… ¿los ves como compañeros duraderos e incondicionales? ¿O son… un poco más distantes que eso?


Los pocos amigos que tengo… son muy cercanos. Pero… no puedo evitar pensar que se están escurriendo…


¿Y piensas que tienes la culpa de que se estén alejando?


No lo sé. Tal vez. Tal vez solo estemos tomando nuestros propios caminos separados en la vida… y no sé si hay algo que pueda hacer para evitarlo.


Así que, ¿crees en el destino? ¿O piensas que cada uno elige su propio camino en la vida?


La verdad no lo sé. Yo solo intento vivir de la forma en que pienso debería… Si las cosas ocurren por destino o por elección… no me importa realmente.


Empiezo a ver qué tipo de persona eres. Déjame preguntarte solo unas cuantas cosas más…


¿Eres aventurero? ¿Disfrutas probar nuevas cosas y aventurarte en lugares nuevos? ¿O prefieres quedarte en la comodidad de tu hogar?


… Me gusta quedarme en mi hogar. Prefiero tener a alguien conmigo cuando salgo. Entonces, no… no soy aventurero. Soy introvertido.


¿Te llamarías a ti mismo tímido, entonces?


… Sí.


¿Te sientes menos tímido cuando estás con tus amigos? ¿Sientes que puedes abrirte a algunas de esas personas a tu alrededor?


Sí. Actúo como una persona completamente diferente cuando estoy con mis amigos.


Entiendo.


Ahora, para la última pregunta. ¿Qué piensas del mundo como un conjunto? ¿Piensas que las otras personas son buenas? ¿Piensas que el mundo es bueno?


P… pienso… que el mundo es bueno. O, podría ser realmente bueno. Pero hay mucho que se interpone en el camino.


¿Y te gustaría poder cambiar eso?


Sí, cada día… pero… no creo tener el coraje… o la habilidad… para hacer algo al respecto. Digo, yo podría cambiar un poco de él, si lo intento…


Hago lo que puedo… con lo poco que tengo.


Ah, muy bien. Por fin, todas las preguntas han sido respondidas. Ahora, debo mirar dentro de tu espíritu antes de hacer mi decisión final. Ahora, relájate, y déjame explorar tu alma…


Déjate llevar, y confía en mí…


…


…


Esta hecho. Tu espíritu… es un reluciente Plateado.


¿Plateado?


Sí, y una clase muy especial de Plateado. Es un resuelto y eterno plateado… como el revestimiento de la luna… Un plateado que no desaparece, sin importar qué lo trate de deslustrar.


…


En cuanto a ti… he considerado todas tus respuestas cuidadosamente, y veo qué tipo de persona eres. Eres del tipo vulnerable.


¿Vulnerable? ¿Qué quieres decir?


Te… afligen muchas cosas. Tus propias insuficiencias te acosan. La inmensidad y la imprevisibilidad del ancho mundo te intimidan. Eres… un cobarde, pero no sin un propósito. Actúas cobardemente solo porque entiendes tus propias debilidades y limitaciones, y sientes que simplemente no eres lo suficientemente apto.


Pero, a pesar de eso, hay un fuego ardiendo dentro de ti, algo que siempre has sabido que existe ahí, pero siempre has tenido miedo de, o no has podido, dejarlo brillar.


Tus amigos más cercanos ven ese fuego en ti, y es por eso que disfrutan de tu compañía. Como yo, ellos ven que tienes el potencial de crear un extraordinario futuro para ti. Y creo tú lo ves también; es por esto que siempre te encuentras enfureciéndote ante tus propias deficiencias. A pesar de todo eso, tu falta de confianza no te deja buscar ese futuro propio; en vez de eso, albergas la profunda esperanza de que algún día tendrás suerte, que el futuro se te será enviado en una bandeja de plata.


Pero sabes que ese día nunca llegará. En lugar de eso, quizá deberías comenzar a considerar la posibilidad de que tú, por ti mismo, eres la bandeja de plata en la cual el futuro será enviado.


…


En cuanto a tus amigos, temes que sea por tu culpa que se estén alejando, pero no porque los ofendes. Es porque encuentras difícil ver a través de los ojos de otras personas, y por eso, en tu imaginación, tus amigos te ven de la misma manera en que te ves a ti mismo, y así imaginas que tienen un creciente descontento hacia ti… incluso cuando no lo hay. La verdad es que necesitas a tus amigos tanto como la comida o el agua, ya que solo en su compañía te vuelves la persona que te gustaría ser.


Necesitas soltarte, respirar profundamente, sumergirte en el mundo. Dar un salto en él. Sí, dolerá algunas veces, pero el dolor significa que estas aprendiendo y creciendo. Y mientras aprendes, encontrarás más confianza en ti mismo y te sentirás más cómodo con tu nuevo entorno.


Para ayudar a motivarte, debes empezar a practicar haciendo resoluciones… y mantener cada una de ellas. La fuerza de voluntad es la piedra angular de la seguridad. No será fácil ni indoloro, especialmente porque eres terco… pero si hicieras la decisión, crecerás de la pequeña y vulnerable llama de vela que eres ahora, a una gloriosa y abrasadora estrella que iluminará el camino al mundo.


¿Qué? ¿Soy… una llama de vela?


Sí… tu carácter… ¡es el de un Charmander!


Ahora, hay solo un asunto final que atender, ¡antes de partir! Deberás elegir la especie de quien se volverá tu más profundo amigo.


Escoge con cuidado; este amigo será tu más querido y leal compañero. Nada, pero nada, tendrá la fuerza para hacer una grieta en su amistad. Tu compañero será el que se quedará a tu lado hasta el mismo final… incluso cuando de otra manera te encontrarías abandonado y solo.


Ahora, elige. ¿Quién será tu compañero?


…


Una interesante decisión. ¡Que así sea, entonces! Llego tu momento de entrar al mundo de los Pokémon. Ahora, tendré que retirarte las memorias de esta conversación. No recordarás nada de mí, de tu vida pasada, o, en efecto, de ti… pero este es el comienzo de tu nueva oportunidad para brillar. ¡Se valiente! ¡No te detengas! ¡Muéstrales el fuego que arde dentro de ti!



En este día, nace un destino
Una estrella comienza a ascender
Y en el corazón, un ascua brilla;
Un fuego que nunca va a ceder.


ScytheRider presenta…


Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada





Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.




Cualquier crítica, comentario, sugerencia, etc... serán aceptadas con gusto :D.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#2
¡La evaluación ya está hecha! Subido el primer capítulo ^^


2. Capítulo 1: Charmander Despierta


Spoiler

Temporada I: Dorada




Capítulo 1



—Estamos perdiendo nuestro tiempo. Estarán esperando a que volvamos.

—¡No! Lo juro, ¡la sentí! Era inconfundible.

En la menguante luz solar del temprano atardecer, dos figuras recortaban su camino a través de la frondosidad del Bosque Confuso. Uno marchaba adelante con determinación, el otro lo seguía a regañadientes.

—Scythe...

—¡Lo juro! Vino de esta dirección. ¡Tenemos que investigar!

El dúo se abría paso a través arbustos y árboles pequeños mientras el sol se escondía lentamente fuera de la vista, llenando el cielo con tonos de rojo. Pronto, la noche estaría sobre ellos. La figura seguidora lanzó una mirada de preocupación al cielo, sabiendo que se quedarían pronto sin la preciada luz solar si no lograba que su terco compañero le escuchara.

—Scythe, ¿estás seguro que no estás solo escuchando cosas otra vez?

—No lo sé. Es por eso que necesito verlo por mi cuenta.

—Scythe... nada vive en este bosque excepto por unos tontos Pidgey y Butterfree.

Cuando los dos emergieron en un claro, una sobresaltada bandada de Pidgey se dispersó y se escondió entre las ramas de los árboles cercanos. El frustrado Sandlash gruñó en resentimiento, sabiendo en su interior que probablemente todo era solo una mala idea.

—Scythe, es casi de noche, y aún estamos a kilómetros de la base. ¡Es muy tarde para esto! Si no regresamos ahora, los Vigilantes nos atraparán. ¿Estás seguro de estar de humor para pelear con los Vigilantes?

—¡¿Y qué si tengo razón?! —el Scyther espetó mientras se volvía para enfrentar a su compañero, causando que el Sandlash saltara por la brusca reacción—. ¿Qué si tengo razón, y si escuché algo viniendo de por ahí? Si no, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Volvemos un poco tarde, y el equipo se preocupa por nosotros por unas horas de más? De alguna forma, eso no me preocupa. Pero Shander… ¿qué pasa si la Llamada está aquí? Considera eso. ¿Qué pasa si es nuestra única oportunidad para capturar la Llamada antes que nuestros enemigos? No podemos darle la espalda a esta oportunidad.

—Ya sé, ya sé —dijo el Sandlash—. Pero el tiempo no es el correcto para la Llamada. Eso es lo que estoy diciendo. Todavía nos faltan unos tres años más, como mínimo...

—Ya sé que el tiempo no es el correcto —el Scyther gruñó—. No importa. Esta podría ser alguna clase de anormalidad. Sin embargo, hablando como uno de los únicos Pokémon lo suficientemente sensibles a la Llamada como para notarla, me siento obligado a buscar más allá. Y francamente, me está frustrando que nadie más parece tomar este asunto tan en serio como yo lo hago.

El Sandlash negó con la cabeza. Sabía que no había esperanza. El mismo intercambio había ocurrido entre ellos por lo menos tres veces en los meses anteriores, y siempre terminaba de la misma manera. El Scyther era obstinado en su obsesión.

—Si es que sí hay alguien ahí, tenemos que llegar antes que los Vigilantes —el Scyther habló, concentrándose en el camino—. No podemos permitir que caiga en las manos equivocadas. Shander... si no estás de acuerdo conmigo, eres libre de volver por tu cuenta. Yo iré solo.

El Scyther se sonrío irónicamente, sabiendo perfectamente bien que el Sandlash era muy cobarde como para separarse y aventurarse de vuelta por su cuenta. Había una razón por la cual el equipo seguía un sistema estricto de compañerismo. Era difícil–en más de una manera–hacer un recuento de todos los Pokémon que habían sido derrotados en mazmorras o capturados por los Vigilantes porque se habían separado del equipo, siendo por accidente o por exceso de confianza.

—Iré contigo —replicó el Sandlash con un suspiro de resignación—. Confío en ti. Además, estoy un poco oxidado en pelear contra Vigilantes. Me serviría un poco de experiencia. Pero solo una cosa… Han pasado veinticuatro años desde la última Llamada. ¿Estás seguro de recordar cómo suena?

—No es algo que uno puede olvidar fácilmente —dijo el Scyther.

Preparándose para lo inesperado, el Sandlash siguió a su compañero más adentro del bosque.




Bosque Confuso



Era casi ya el anochecer cuando un Bulbasaur correteaba a través del Bosque Confuso completamente solo.

—¡No! —gritó a nadie en particular—. ¡No! ¡No! ¡No lo haré! ¡No lo haré! ¡No lo voy a hacer!

Saltando hábilmente sobre rocas y troncos caídos, el Bulbasaur siguió un camino a través del bosque que conocía bien. Mientras corría, parecía decidido a compartir violentamente su angustia con cada árbol pasante en su campo de visión.

—¡¡No, no, NO!! —exclamó, extendiendo sus cepas y mandando a volar ramas y varas caídas de árboles que estaban en su camino—. ¡No puedo soportarlo! ¡No lo haré! ¡N... no puedo! ¡No pueden obligarme! ¡No pueden!

El pequeño Pokémon hace tiempo que había llegado al límite de su paciencia. Corrió desviándose del camino y azotó repetidamente al árbol más cercano lo más fuerte que pudo. Con un grito, hizo una hendidura tras otra en la corteza del árbol. Luego de haber hecho bastante daño al pobre árbol, saltó hacia otro y lo atropelló con todas sus fuerzas, apenas sintiendo la pulsada de dolor que le causó en la frente. Envolvió con sus cepas al tronco y lo exprimió, tirando y apretando violentamente, mientras las lágrimas se escurrían de sus ojos cerrados.

—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me hacen esto a mí?! —lloró él en su angustia a nadie más que al sol poniente—. Dialga, ¡¿por qué?! Arceus, ¡¿por qué?!

Liberó al árbol de su apretón y se desplomó en el suelo. Arremetiendo con su cepa, agarró una roca cercana y la arrojó a un árbol diferente, y luego lanzó otra roca, luego una rama, luego cualquier otra cosa que pudo encontrar al alcance, gruñendo sonoramente con cada proyectil que lanzaba.

—No me importa lo que digan —dijo furioso mientras sentía el cansancio apoderándose—. No van a hacer que lo haga. ¡Nunca iré! Me... me mantendré firme, y... si intentan hacer que vaya, yo... huiré. ¡Si! ¡Huiré! ¡Y me mantendré lejos!”

Cuando el Bulbasaur hubo gastado casi toda su fuerza, se quedó en la atenuante luz del bosque, jadeando por aire y tratando de soportar el palpitante dolor de su autoinducido dolor de cabeza. Le tomó un momento caer en la cuenta de cuán profundo le había hecho entrar su furia en el bosque, un lugar que amaba y atesoraba. Esta noche, estos bosques parecían el único lugar en donde pertenecía; sintió una medida de felicidad saber que estaba tan lejos de su hogar. En ese momento, su hogar era el último lugar en donde quería estar.

El ambiente lo calmaba. Mientras su furioso corazón regresaba a la normalidad, pudo sentir su rabia desapareciendo lentamente, volviéndose en miseria. Él sabía que no había nada que pudiera hacer. Sabía que tendría que aceptar el destino que fue decidido para él–o sufrir las consecuencias. Se preguntó cómo podría haber pasado así, que su hermoso bosque, y todo lo otro que alguna vez conoció y amó, estaba a punto de serle quitado. Que su libre voluntad estaba a punto de serle quitada...

Levantando la vista al cielo, vislumbró la primera estrella de la noche.

—Oh, gran Pokémon de leyenda... —susurró en una plegaria, justo como se le enseñó a hacer desde la niñez—. Gran e inmortal Arceus, por favor... si encuentras entre tu ser ayudar a uno de nosotros, los Pokémon de la tierra… Por favor… ¡haz algo!

Pronto, muchas más estrellas aparecieron en el cielo. Un Noctowl revoloteó de algún lugar y se posó en una rama cercana. Miró de manera extraña a la pequeña criatura semilla abajo en el suelo del bosque, como para preguntarle que hacía fuera a estas horas.

—Noche... —el Bulbasaur se dio cuenta de repente, con los ojos como platos—. ¡Tengo que llegar a un lugar seguro! ¡Los Vigilantes están viniendo!

El Bulbasaur sabía que, a la noche, legiones de Pokémon fantasmales conocidos como “los Vigilantes” se alzaban desde debajo de la superficie de la tierra. Desde que cualquier Pokémon es capaz de hacer recuento, los Vigilantes emergen en todas y cada una de las noches tan pronto como el último de los rayos del sol haya desaparecido. Eran espíritus salvajes, carentes de la inteligencia de un Pokémon sensible o la habilidad de entender el habla. Para cada Pokémon, niños y adultos igual, solo una cosa era segura sobre ellos: si te atrapaban, te hacían cosas indecibles y horripilantes. Reportes contaban de Pokémon capturados por los Vigilantes quedando malditos, perdiendo sus recuerdos o su intelecto, siendo secuestrados y llevados dentro de la Tierra, o siendo hechizados en una pesadilla de la cual jamás podrían despertar...

En los tenues rayos de la luz solar remanente, el Bulbasaur encontró el camino que había tomado adentrándose en el bosque, y empezó a seguirlo de vuelta hacia su hogar.

—No... —se dio cuenta él, parándose en seco—. No puedo volver a casa. Podría no llegar... Tengo que ir hacia el otro lado. Tengo que llegar a la cueva.

La luna llena estaba alta en el cielo cuando el Bulbasaur encontró el lugar que buscaba. Agradeció a Cresselia por bendecirlo con la luz de la luna, un brillante faro que mantenía a los Vigilantes a raya por quizá una hora más, y giró su atención a la cara del acantilado de roca sólida que marcaba el límite exterior del Bosque Confuso. Por tradición, miró hacia todos lados para asegurarse que nadie estaba mirando. Cuando estuvo satisfecho de que no sería visto, extendió sus cepas para envolver una roca de mediano tamaño. Sosteniéndola firmemente, Bulbasaur tiró, apartando la roca a un lado y revelando la entrada de una cueva.

Era la casa club secreta de Bulbasaur, un lugar que solo él y unos cuantos otros selectos conocían. Era el lugar al que Bulbasaur siempre vendría cuando solo quería estar solo. Esta noche, nada lo haría más feliz que simplemente estar solo.

Luego de esperar impacientemente a que unos cuantos Zubat revolotearan fuera de la cueva, el pequeño Pokémon se metió dentro. Usando sus cepas, volvió a estirar la roca en el lugar para tener privacidad.

Cómodo y contento por su recién encontrada soledad, y agotado por su enojo, Bulbasaur se recostó en el suelo cubierto de grava para dormir. Él sabía en el fondo de su mente que su familia estaría furiosa sobre él desapareciendo durante la noche, pero de alguna forma, ellos ya no le importaban. Por lo menos, no por esta noche.

“Pueden pasar toda la noche buscándome si quieren”, Bulbasaur se dijo a sí mismo. “Se lo merecen.”

Pronto, el viento empezó a soplar afuera, haciendo extraños silbidos y aullidos cuando encontraba caminos en las grietas de la puerta de roca. Una tormenta eléctrica se estaba formando. Era principios de la primavera, después de todo, y las tormentas eran comunes alrededor de esta época del año. Bulbasaur se sintió aún más cómodo por el hecho de que había encontrado refugio de la lluvia–si nubes oscuras cubrían la luna, los Vigilantes saldrían seguramente con todas sus fuerzas.

Finalmente, una vez que el Bulbasaur calmó sus pensamientos, se sintió siendo arrastrado hacia la oscura santidad del sueño…

Pero algo captó su atención.

Era una diminuta molestia, algo tan menor que solo el más perceptivo de los sentidos lo habría notado. La verdad era que Bulbasaur había pasado la noche aquí en esta mismísima cueva muchas veces antes (cuando mentía a sus padres que se quedaría con sus hermanos en Ciudad Zidra), y ya se había acostumbrado a la sensación de la cueva. Esta noche, algo era diferente a lo usual–algo que no podía ubicar con exactitud.

Sintiéndose irritado, los ojos de Bulbasaur se abrieron de golpe. Miró alrededor a las paredes de la cueva por unos momentos antes de darse cuenta de qué era lo que le estaba molestando.

“¿Puedo ver?”

Excepto cuando él dejaba la puerta de la cueva abierta intencionalmente, la cueva estaba normalmente negra–el tipo de negro absoluto en donde no importa si tus ojos abiertos están o no abiertos. Estaba acostumbrado a encontrar el camino por el interior de la cueva a través del tacto con sus cepas. Pero no hoy; hoy, podía ver tenuemente las rocosas paredes de la cueva que lo rodeaban. Era una vista tan débil, como la imagen que queda en el interior de los párpados al cerrarlos, pero no había equivocación: había una luz viniendo de algún lugar.

Bulbasaur comprobó la puerta de la cueva. La puerta solo respondió con apagados rugidos de truenos mientras la tormenta se avecinaba al bosque. Estaba sellada, como de costumbre. Eso era fácil de ver.

“La luz”, se dio cuenta Bulbasaur, “debe estar viniendo desde algún lugar más profundo en la cueva. Pero... no puedo adentrarme demasiado. Solo un paso de más, y... estaré perdido. Tal vez incluso para siempre.”

Apretando los dientes, se adentró con cautela en las profundidades de la cueva, esperando encontrar la fuente de la luz antes de alcanzar el punto que había resuelto nunca cruzar. Tan bien como conocía la cueva, sabía que guardaba ciertos secretos más adentro que no sería sabio para intentar explorarlos por su cuenta.

Su búsqueda no duró mucho. Dobló una esquina... y lo vio.

Ahí, apoyado contra una roca, con su cola aplastada bajo el peso de su cuerpo y ardiendo levemente, estaba un Charmander. La llama sobre su cola emitía una tenue y danzante luz sobre las paredes de la cueva.

—¡¡Vaya!! —Bulbasaur croó con incredulidad—. ¡Un… Charmander! ¡No… no puede ser! ¡Se supone que no hay Charmander viviendo por aquí!

En efecto, un Charmander era una visión tan rara por el rincón del mundo de Bulbasaur, que ni siquiera pudo recordar la última vez que había visto uno.

Mientras Bulbasaur se acercaba al intruso, incontables preguntas bailaron alrededor de su cabeza. “¿Quién es? ¿Es salvaje? ¿O es inteligente? ¿Debería despertarlo? ¿Está… muerto? No, no puede estar muerto, su fuego sigue ardiendo. ¿De dónde vino? ¿Qué tan joven es? ¿Ha estado huyendo de los Vigilantes?”

Los ojos de Bulbasaur se agrandaron a medida que se acercaba al intruso. Se veía adolorido, como si recién hubiera contraído un enorme dolor de cabeza. Extendiendo ambas cepas muy gentilmente, Bulbasaur intentó hacer rodar al Charmander sobre su costado y fuera de su cola llameante. Pero su ansiedad le sobrepasó; se encogió y resbaló, tocando accidentalmente el fuego con el extremo de su cepa.

—¡¡Aaaay!! ¡Auch! —siseó, golpeando su cepa contra la pared para apagar el fuego.

Una vez que el dolor se hubo calmado, Bulbasaur dio un paso al frente para empujar al Charmander con la frente, teniendo mucho cuidado de no colisionar con la llama de nuevo.

—Oye —susurró Bulbasaur—. Oye, ¡despierta! ¿Estás bien? ¡Despierta!

No hubo respuesta.

—Vamos, ¡despierta! —Bulbasaur suplicó nuevamente, susurrando un poco más fuerte en el oído del lagarto rojo.

Bulbasaur miró de nuevo a la llama de la cola, que estaba siendo mayormente sofocada bajo el vientre del Charmander mientras este dormía en tan incómoda posición. Se imaginaba lo doloroso que debía ser para el dormido, y se preguntó si esa era la razón de la desagradable expresión en su inconsciente rostro. Reuniendo su coraje una vez más, Bulbasaur ubicó su frente contra el hombro del Charmander y empujó hasta que la cola estuvo libre y el durmiente yació de costado.

Pero de repente…

—¡¡Aaaah!! ¡Aaah!

Con un pesado jadeo, el Charmander saltó de repente, golpeándose la cabeza con una larga roca que sobresalía de la pared.

—¡Aiaah! —respondió el Bulbasaur, saltando hacia atrás—. ¡L-lo siento! Solo estaba... Tú estabas... ¿Estás bien?

—Uf... —gruñó el Charmander, desplomándose de nuevo en el suelo—. Uf... mi cabeza...

—¿Quién eres? —preguntó impacientemente el Bulbasaur—. Se supone que no hay Charmander por aquí. ¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Cómo encontraste mi cueva?

—¿Ch-charmander? —gimió el Charmander, prestando apenas atención—. ¿A... a qué te refieres? Un Charmander es un... Pokémon.

—No te... golpeaste demasiado fuerte la cabeza, ¿verdad? —dijo Bulbasaur, ladeando la cabeza extrañamente ante la declaración.

—Cr… creo que me la golpeé bastante fuerte —admitió el Charmander, frotándose la frente—. Ni siquiera sé dónde estoy. Pero tú… ¡¡AAAH!!

Una vez más, el Charmander saltó de la sorpresa, pegándose la cabeza contra la misma roca. Se encogió un momento por el dolor, luego miró sin habla a su acompañante con una clase de horrorizado asombro.

—¡¿QUÉ?! —demandó Bulbasaur—. ¡¿Qué?! ¿Qué pasa?

—E-eres un–Pokémon —el Charmander exclamó—. ¡Y hablas! ¡Eres un... Bulbasaur parlante!

—¡Bueno, tú hablas también! —dijo Bulbasaur—. ¡Y eres un Charmander! ¿Qué tiene de malo?

—¡No soy un Charmander! —exclamó él—. ¡Soy... soy un humano!

—¡¿Un humano?! —Bulbasaur exclamó de vuelta—. ¡Te ves como un Charmander perfectamente normal para mí! Tu cabeza debe estar lastimada muy mal... Tal vez debería intentar conseguirte algo de ayuda. Espera un momento, creo que tengo algunas bayas aranja escondidas por aquí... bueno, si es que los Rattata no las encontraron todavía...

Mientras el Bulbasaur empezaba a alejarse, sintiendo su camino en las grietas de la cueva con sus cepas, el Charmander gritó una vez más.

—No, ¡no lo entiendes! —insistió el Charmander—. ¡Soy un humano! Solo que–

—¡Mírate! —Bulbasaur declaró, volviéndose nuevamente para enfrentarle—. ¡Mira tus garras, tu cuerpo, tu cola! Es la mitad de la noche y estás en una cueva. ¿Te preguntas como puedes verme? ¡Es porque tu cola está en llamas! ¡Eres un Charmander!

A regañadientes, el Charmander hizo lo instruido. Miro sus manos, sus piernas...

—¡Es verdad! —gimió con incredulidad, probando sus brazos y piernas torpemente—. ¡He–he sido transformado en un Charmander! Pero... ¡¿cómo puede ser esto?! Yo... yo estaba...

—Toma, come esto —dijo Bulbasaur, regresando para ofrecerle una gran baya azul de la boca—. Te hará sentir mejor.

—¿Cómo es que soy un Charmander? —se preguntó de nuevo, intentando de comprender la idea—. ¡Yo era un humano! ¡Lo sé! ¡Fui transformado en un Pokémon! Yo–

Bulbasaur miró de manera extraña al confundido pequeño Charmander, ponderando por un segundo que significaría si él estuviera diciendo la verdad.

—Si eras un humano, entonces déjame preguntarte algo que solo un humano sabría —le desafió Bulbasaur—. ¿Cómo funciona una Poké Ball? ¿Cómo es posible mantener a un Pokémon de cualquier tamaño en una cosa tan pequeña? Ningún Pokémon lo ha podido descifrar eso aún. Los humanos la inventaron. Ellos sabrían cómo funciona. ¿Qué hay de las Máquinas MT? ¿Cómo enseñan técnicas a Pokémon tan... eficientemente? Sin ellas, lleva años y años de práctica...

—No lo sé —admitió el Charmander—. Nunca fui un entrenador Pokémon, creo... creo yo.

—Oh —dijo Bulbasaur con decepción.

Por unos momentos, Bulbasaur no dijo nada más. El Charmander mordió la baya.

—Soy Saura —dijo el Bulbasaur—. ¿Cuál es tu nombre?

—Mi... nombre... —repitió el Charmander, devanándose los pensamientos por la respuesta mientras giraba la baya sobre sus manos, disfrutando el fuerte pero agridulce sabor que proveía—. No sé cuál es mi nombre.

Sus ojos se agrandaron.

—¡No lo recuerdo! —jadeó, dejando caer la baya en el suelo. Ni siquiera podía creer sus propias palabras—. ¡Ni siquiera puedo recuerdar mi propio nombre!

—Cálmate por un momento —dijo Saura—. ¿Recuerdas... algo sobre haber sido humano? ¿Nada en absoluto?

—No, no recuerdo... nada —el Charmander se preocupó—. Estoy aquí... como un Pokémon... atrapado en una cueva que nunca he visto antes en mi vida... ¡¿Y ni siquiera puedo recordar cómo llegué aquí?!

—Está bien —dijo Saura con una voz reconfortante—. Come tu baya. Te hará sentir mejor.

El Charmander lo sintió inmediatamente cuando la baya aranja comenzó a hacer efecto. Su cuerpo le hormigueaba, dejando detrás una relajante y fortalecedora sensación. Su dolor de cabeza se esfumó un poco, y sus pensamientos comenzaron a formar patrones ordenados. La llama de su cola aumentó, dando un poco más de luz a la habitación que cuando se había despertado.

—Mi nombre... —dijo impaciente, lanzando la semilla de la baya aranja al suelo—. Yo tengo un nombre. ¡Sé que sí! Es solo que… no puedo creer que… que no pueda recuerdarlo.

—Está bien —dijo Saura—. ¿Te importa si te llamo Char?

—¿Char? —repitió el Charmander, encontrando el nombre degradante de alguna manera—. ¿No es ese nombre un poco… tonto?

—Bueno, así es como llamamos a los Charmander cuando los encontramos —explicó él—. Es educado llamar a un Pokémon por el nombre de su especie, o parte de ella, a menos que tengan un sobrenombre. Utilizamos sobrenombres si hay más de uno del mismo tipo de Pokémon y tienes que distinguirlos. Es etiqueta. La verdad, tenemos esa tradición por la forma en que los entrenadores humanos de Pokémon crían a sus Pokémon.

—Bien, llámame Char —dijo el Charmander a regañadientes—. Pero solo hasta que recuerde cuál era mi nombre.

—Como tú quieras —dijo Saura, una sonrisa formándose en su cara—. Tú eres el humano.

—¿Me crees? ¿En serio crees que fui transformado en un Pokémon? —preguntó nuevamente Char, aún incapaz de desentrañar los pensamientos del Bulbasaur—. Si fuera un humano corriendo por ahí tratando de decir a otros humanos que alguna vez fui un Pokémon, me marcarían de loco.

—Los Pokémon no son tan parecidos a los humanos —dijo Saura, todavía sonriendo—. Y, sí, te creo. No pareces ser el tipo de Pokémon mentiroso. Y además, yo quise creer en tu historia desde el principio. Estas son la clase de cosas que están escritas en los libros de leyendas de los humanos. ¿Quién sabe? ¡Podrías haber sido el más grande entrenador Pokémon del mundo, o el Presidente, y aquí estoy yo, charlando contigo! Es bastante genial solo pensar en eso.

—Jeh, supongo —replicó Char—. Pero no creo que era alguien tan especial...

Algunos momentos pasaron en silencio. Saura trajo otra baya aranja y se la ofreció a Char, pero él la rechazó. Saura empezó a masticarla él mismo. Char empuñó su cola y jugueteó con la llama, entretenido por cómo sus manos parecían ser completamente a prueba de fuego cuando las pasaba a través de ella. No sentía ni el más mínimo indicio de una quemadura. En lugar de eso, el fuego le proveía a su garra un sorprendentemente intenso alivio, como si fuera una refrescantemente tibia corriente de agua. Se preguntó si saltando de cabeza en un ardiente fuego se sentiría más o menos como tomar un baño caliente.

—¿Entonces, tu sobrenombre es Saura? —preguntó Char, todavía jugando con su cola—. ¿Eso significa... hay más Bulbasaur en donde vives?

—Sí, tengo una familia entera —replicó Saura, una nota de desdén ingresando en su voz—. Siete hermanos y dos hermanas. Todos tenemos nombres ligeramente diferentes... Aunque, mi hermano mayor se volvió un Ivysaur el año pasado, y se mudó a la ciudad...

—¿Qué ocurre? —preguntó Char, notando su tono de voz—. ¿Hay algo malo con tu familia?

—Mi familia es estúpida —se quejó Saura, lanzando su semilla de baya aranja en la distancia—. Ellos quieren que yo–

Char despegó su mirada del suelo, preguntándose por qué Saura se había detenido en medio de la oración. Su cara se había llenado de preocupación de repente, su mirada cambiando rápidamente a todas las direcciones.

—¿Qué oc–

—¡Sshh! —Saura le advirtió rápidamente—. Escuché... algo...

—¿Qué? ¿Alguien está viniendo?

—¡Pronto! ¡Cubre tu cola!

De mala gana, Char sostuvo la boquilla de las llamas de su cola con ambas manos. De nuevo, le sorprendió no sentir dolor de tal acción, pero encontró que no podía mantener a todas las llamas cubiertas. Encontraban sus propias formas de salir, parecido a como pasa cuando uno intenta cubrir una corriente de agua con solo las manos.

—¡Eso es lo mejor que puedo hacer! —dijo Char.

—Es suficiente... —siseó Saura—. Ahora, escucha... creo que escucho algo...

A parte del pequeño sonido del fuego de Char, y el ominoso pero apenas audible rumor de los truenos del exterior, la cueva quedó completamente en silencio.

... Por unos momentos, al menos.

Vino: el distintivo sonido del... habla.

Aunque solo unos pocos fragmentos de unas cuantas palabras habían escapado hacia sus oídos, Saura soltó silenciosamente un gritito de miedo.

Las voces se hicieron más fuertes. Un nudo se formó en la garganta de Saura.

—... aquí... ... por aquí... … encuéntralos! ¡Están aquí! ¡Lo juro!

—¡No! —Saura jadeó—. ¡No! Char, creí que esta cueva era un secreto, pero… ¡creo que alguien la encontró!

—¿Quién podría ser? ¿Deberíamos correr? ¿Deberíamos escondernos?

—No lo sé —dijo Saura entre jadeos de preocupación—. Pero quienesquiera que sean... si es que pueden desafiar a los Vigilantes, no me gustaría estar en su camino. Podrían ser incluso...

—¿Vigilantes? ¿Qué son los Vigilantes?

Pero Char no recibió respuesta. En lugar, Saura parecía congelado de miedo. El Bulbasaur se atragantó con sus últimas palabras, deseando a Arceus que no podían ser ciertas.

—¡Podrían ser... ellos!

—¿Ellos?

No hubo tiempo para responder. Sin aviso, el eco de un horroroso estruendo atravesó la cueva. Era el sonido de la puerta de roca siendo movida.

—¡Los hemos encontrado! ¡Ve! ¡Atrápalos! ¡Ahora!

—Char... —se ahogó Saura en el más pequeño, más petrificado susurro posible—. Tenemos que correr. Son ellos... los soldados del Maestro... ¡Nos van a secuestrar!

Char quiso pedir una aclaración, pero se imaginó que simplemente no había tiempo.

—¡Sé que están ahí! —gritó una de las voces desde el frente de la cueva—. Vinimos aquí por su culpa. Los seguimos hasta aquí. ¡Ahora encuéntralos! ¡No los dejes escapar, después de todo esto!

—Char... Tienes que confiar en mí —Saura chilló silenciosamente—. Por favor… Tienes que seguirme, y confiar en mí. Tenemos que adentrarnos más en la cueva.

—¿Conoces el camino? —preguntó Char con cuidado.

—Nadie conoce el camino... —contestó Saura gravemente, extendiendo una cepa hacia él—. Es imposible que alguien conozca el camino. Sujeta mi cepa, y no sueltes. Char... si solo nos adentráramos un poco en los túneles... Podríamos ser capaces perderlos...

Char obedeció, soltando su cola para sostenerla con una mano y tomando la cepa de Saura con la otra. Sin embargo, algo sobre la respuesta del Bulbasaur no tenía sentido para él.

—¿A qué te refieres, imposible que alguien conozca el camino? —preguntó.

—Char... —dijo Saura mientras empezaba a retirarse hacia el túnel trasero de la caverna—. Este lugar... esta cueva... es una mazmorra misteriosa.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.


Capítulo 2 más abajo.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#3
O.O ¿Me estás jodiendo, hermano? ¿Te vas a traducir un fan fic tan largo? Bueno, en fin, voy a dejarte un comentario, es lo mínimo que puedo hacer por semejante trabajo. Iré haciéndolo en partes.

Prólogo:

Spoiler
Bueno, generalmente suelo quejarme con las historias que son así tan poco originales, he leído muchísimas de Mundo Misterioso. Pero como está bien escrito atrapa desde un principio y creo que aunque el tema principal sea un poco trillado de seguro tendrá cosas sorprendentes en la trama.
El inicio es muy similar al de los videojuegos, no está mal aunque el autor podría haber planteado la misma idea de la selección de cuerpo de una forma no tan convencional.
El autor o tú, no sé si copiaste completamente todo de la historia original, pone demasiados puntos suspensivos. No sabes lo que corta la lectura eso. No son necesarios cuando uno ya sabe que el pokémon está tomándose su tiempo para responder o le va dando suspenso a lo que dice. En este caso nosotros sabemos que el ser está en una situación rara donde debe responder cosas incómodas y que quizá nunca antes había pensado, por eso no son necesarios, si ponen tantos parece que el personaje tuviera alguna discapacidad en el habla o en la mente.
Hay algunas frases de verdad muy profundas.
Y con un prólogo tan genial me parece que la parte en que se convierte en pokémon y que buscan la especie de su mejor amigo es algo forzada. Quizá por la traducción o tal vez es así en el original, creo que todo transcurría con mucha tranquilidad y de repente hay demasiada información y el personaje no se sorprende por eso.


Capítulo 1:

Spoiler
Muy interesante el inicio… sobre todo porque Scyther es uno de mis pokémon favoritos y Sandslash también me gusta mucho. Los diálogos son muy maduros aunque es raro ver ese estilo de diálogos que no son ni los narrativos ni los teatrales. No está mal pero a veces cuesta un poco leer todo entre las comillas.
Es cierto que hay algunos errores de acentuación y de puntuación pero no son graves, la lectura es muy fluida en el capítulo.
En un principio pensé que sería largo y monótono de leer pero no, para nada. Es un fic admirablemente fácil de entender y seguir. Es muy interesante y tiene una carga de suspenso tan grande que te hace querer leer más y más a cada momento.
Jajaja, fue divertida la parte de Charmander tratando de tapar su cola aunque hubiera sido más divertido que se la metiera en la boca… quizá el autor nunca lo pensó.
Bueno, el final sin duda alguna deja muchas expectativas. No por nada el autor ha escrito tanto, sin duda alguna se ha divertido tanto haciéndolo como yo leyéndolo. Te felicito a ti también por la exquisita traducción ya que o conservaste la fuerza narrativa del autor o le diste la tuya propia y esto se hizo muy fácil de leer. Espero impaciente los próximos capítulos así que ánimo con tu traducción, amigo, y buena suerte!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#4
Look at him go, commenting on comments (?):

Demian:

Primero que nada, gracias por leer Demian.

Yo considero esta traducción como un agradecimiento al autor por el fanfic (?). Cuando lo leí, te puedo decir, me atrapó. Así de simple. No podía dejar de leerlo. Al comienzo tampoco me pareció tan original, pero después se volvió demasiado bueno xD.

Bueno, el prólogo. Lo de los puntos suspensivos también me molestó un poco, pero quise dejarlo así como lo hizo el autor. Por cierto, esta conversación entre los personajes cobra sentido mucho más adelante -spoiler, spoiler (?)- A mi también me impresionó la fluidez con la que se leía este fanfic; hay que agradecérselo al autor, realmente hizo un gran trabajo. El suspenso es algo recurrente en esta historia, práticamente me dejo pegado al móvil durante el tiempo que lo estuve leyendo. Lo mejor es que el autor planea continuarlo, ya que dijo que el último capítulo que subió marcaba solamente el final de la primera mitad de la historia O.O. Estos primeros capítulos los traducí como hace un mes atrás, así que abundan los errores xD. Ahora siento que mejoró la calidad y ahora voy como en el capítulo 11. Los estaré subiendo poco a poco y de a poco se notarán los cambios en la forma de escritura.

Gracias una vez más por el apoyo y por molestarte en escribir todo eso ^^.




Capítulo 2 subido.

3. Capítulo 2: Ruta de Escape


Spoiler

Capítulo 2



Túnel Gravelerroca P1



—¿Una mazmorra misteriosa? ¿Qué es una mazmorra misteriosa?

Manteniendo un firme agarre de la cepa de Saura en una mano, y sosteniendo la cola como una antorcha en la otra, Char sintió que su cabeza daba vueltas con incontables preguntas mientras seguía al Bulbasaur por oscuros corredores que se dividían en incontables caminos alternativos.

—Esto es una mazmorra misteriosa —dijo Saura, manteniendo un ojo cauteloso en todas direcciones—. Es un laberinto maldito en donde es muy fácil perderse. Si llegas a perderte... es tu final. Te quedarás aquí para siempre hasta que alguien venga a rescatarte, o... mueres de hambre.

Char sintió un escalofrío de miedo apuñalándole el pecho. Instintivamente se aferró más fuerte a la cepa de Saura, no queriendo separarse.

—¿Maldita? ¿Cómo es que está maldita?

—Nadie sabe realmente qué es lo que lo causa —explicó Saura, haciendo una mueca cuando Char exprimió su cepa—, pero una mazmorra misteriosa nunca permanece igual. Algunos dicen que la maldición te borra las memorias del laberinto cuando sales... Otros dicen que constantemente cambia y se reacomoda sola cuando nadie está mirando, como una anomalía espacial creada por Palkia... Oye, Char, tal vez quieras ayudarme a estar atento. Tenemos que trabajar juntos si queremos salir de este lugar.

—¿Estar atento a qué? —preguntó Char nerviosamente, su preocupación creciendo a cada minuto.

—Tenemos que encontrar la entrada al siguiente piso —dijo Saura—. Es la única forma de salir de aquí.

—¿El siguiente piso? Entonces... ¿Una escalera, o algo?

—Sí. Y tenemos que evitar a los Pokémon salvajes —le advirtió Saura—. Pokémon salvajes viven en mazmorras misteriosas. Si te ven, intentarán defender su territorio de ti a toda costa, sin importar qué tan débil o fuerte seas.

—Espera... ¡¿estás diciendo que podríamos tener que pelear con algunos Pokémon salvajes?! —chilló Char—. ¡No... creo estar listo para esto! ¿No podríamos disuadirlos de pelear con nosotros?

—Pero no puedes razonar con un Pokémon salvaje —dijo Saura—. No pueden hablar, y ni siquiera tienen sentimientos. Todos los Pokémon son así a menos que sean criados y entrenados por alguien más, sea otro Pokémon o un humano. De otra manera, quedan salvajes–

—¡Aaah!

Saura fue interrumpido por un grito repentino de Char, que se había tropezado con nada en particular y se había desplomado al suelo con un ruido sordo. Char sintió una punzada en su aún adolorida cabeza, y también por la vergüenza, mientras se quedaba por un momento en el suelo de la cueva.

—Lo siento... —murmuró—, todavía me estoy acostumbrando a este cuerpo. Creo que solía tener piernas más largas.

—Vaya, seguramente tienes razón —se rio Saura mientras miraba hacia atrás y cuidadosamente ayudaba a Char a levantarse—. Si fueras humano, serías mucho más alto. Sabes, los Pokémon tienen el mismo problema por un tiempo luego de evolucionar. Les lleva algo de tiempo acostumbrarse–¡Oye! ¡Mira!

Mientras ayudaba a Char, algo de una sala cercana captó la atención de Saura. Ahí, en el fondo de una estrecha cámara, había una escalera que conducía hacia arriba a una especie de trampilla. Char entrecerró los ojos para verla en la oscuridad, sosteniendo su cola hacia adelante para iluminar mejor la sala.

—¡Es la escalera! —vitoreó Saura—. Tuvimos suerte y no nos encontramos con ningún enemigo. Rápido, subamos. Esos tipos nos podrían estar siguiendo aún.




Túnel Gravelerroca P2



—Saura, ¿de quién estamos escapando, de todas formas? —demandó Char mientras empezaba a explorar el segundo piso con su nuevo compañero.

—No quería averiguar quiénes eran —dijo simplemente Saura—. Si eran los soldados del Maestro, tenemos que escapar de ellos. Oye, Char... ¿por qué no intentas liderar el camino por un tiempo? Tú eres el que tiene la luz.

—¿Cómo se hacia dónde ir? —preguntó Char, reacio a obedecer.

—Tu conjetura es tan buena como la mía —dijo Saura—. Solo busca en todos lados la siguiente escalera. Solo... no te sueltes. No quiero terminar separado.

—Está bien, si estás seguro de esto —Char tragó saliva mientras daba un paso al frente de Saura y se volvía el líder de la pequeña e incómoda procesión—. Ahora, ¿quiénes son esos soldados del Maestro de los que sigues hablando, y por qué nos están persiguiendo?

Saura se estremeció del disgusto. Char pensó que incluso sentía la reverberación a través de la cepa que sostenía en la mano—. Son un ejército de... Creo que podrías llamarlos ejecutores de la ley. Trabajan para el Maestro. Están en todos lados en este país.

—¿Y quién es este Maestro?

—Él es el autoproclamado rey de toda la región de Ambera... el lugar en donde nos encontramos ahora.

—Entonces, son como oficiales de policía, supongo —ofreció Char—. En mi mundo, los oficiales de policía son muy buenas personas. Saura... no eres un... criminal, ¿verdad?

—¡No! ¡No es como crees! —declaró Saura, deteniéndose y tirando de Char para que le prestara atención—. Escucha. ¡El Maestro es el tipo malo! Se supone que es nuestro líder, pero todos saben que se apoderó del país solo para sí mismo. Sus soldados hacen cosas horribles. Invaden pueblos, secuestran a la gente, roban... y son Pokémon tan poderosos que nadie puede hacerles frente. No hay nada que podamos hacer. Nos sometemos al Maestro o asumimos las consecuencias.

La cara de Saura se llenó de indignación. Su mirada se fijó en el suelo.

—... Y querían llevarme —dijo silenciosamente.

—¿Llevarte? —repitió Char.

—Sí —gruñó él—. El Maestro quería llevarme. Sus soldados viajan por el país y elijen a Pokémon para que se unan a su ejército o para que sean sus sirvientes personales. Me eligieron... y... solo esta mañana, me dijeron que tenía una semana de preparación para ir con ellos. Y mi familia no hacía nada para ayudarme. ¡Ellos me iban a enviar así nada más con los soldados! Sé... sé que se preocupan por mí, y también sé que solo no quieren tener problemas con el Maestro, pero... ¡no quiero ir! ¡Haré cualquier cosa para no unirme a ellos! ¡Quiero ser un Pokémon libre y hacer las cosas que yo quiero hacer!

—Por eso estamos escapando de ellos —cayó en la cuenta Char, comenzando a entender los sentimientos del Bulbasaur—. ¿Están... viniendo para capturarte?

—Creo que me vieron escapar y me siguieron hasta aquí —dijo Saura—. Char... ¿estás entendiendo todo esto? Si me llevan, ¡tendré que ser su esclavo por el resto de mi vida! ¿Te quedarás conmigo y me ayudarás a escapar de ellos?

—Yo...

—Escucha, —alegó Saura—. Esta noche, recé a Arceus, y creo que me respondió. ¡Creo que te mandó para ayudarme! Eres un humano en el cuerpo de un Pokémon, ¿no es verdad? Y apareciste de la nada en la cueva sin siquiera abrir la entrada. Char, ¡estabas destinado a ayudarme!

Char sabía lo que quería decir, pero no tuvo el valor de responder. Miró a los ojos del Bulbasaur y vio que su corazón realmente se estaba rompiendo con el pensamiento de tener que trabajar para este “Maestro”.

Pero... al mismo tiempo, sabía que no podía olvidarse de su propio dilema.

—Char, ¿me vas a responder? —preguntó Saura tristemente.

Aún incapaz de encontrar las palabras que quería, Char simplemente se quedó contemplando con la mirada vacía a su acompañante.

—¿Char?

“¡Estoy pensando!” se dijo a sí mismo en silencio. “¡Hay tanto que asimilar en tan solo un día! ¿Este Bulbasaur quiere que me esconda de la ley e incluso huir de su propia familia? ¿Qué hay de mi propia familia? ¿Tengo una familia? ¿Quién soy, exactamente? Oh, ¡esto hubiera sido mucho más fácil si mis memorias no se hubieran ido! Pero... tal vez él tiene razón. Tal vez estoy aquí por una razón. ¿Arceus? ¿Quién es él? ¿Es un Pokémon? Creo haber escuchado ese nombre antes, pero...”

—¡Char! —exclamó Saura, sacándolo de sus pensamientos—. ¡Char! ¡CUIDADO!

Actuando con puro instinto, Char se tiró al suelo del miedo y se cubrió la cabeza... justo a tiempo para oír el sonido de aleteos y chillidos de algún lugar sobre él.

—¡Es un Zubat! —le gritó Saura—. ¡Prepárate!

—¡Aah! —gritó Char, rodando en el suelo para alejarse del atacante.

El Zubat se tiró en picado hacia Saura, haciendo agudos “¡Kii! ¡Kii!” mientras atacaba. Saura liberó rápidamente su cepa del agarre de Char y saltó fuera del alcance del Zubat.
Char se retiró hacia la pared más cercana, su respiración corta y pesada. Sentía que los músculos de su nuevo cuerpo se contraían con pánico.

Saura saltó fuera del camino del Zubat una segunda vez, luego una tercera. Sacó sus cepas como látigos y batalló al atacante. Cuando el Zubat trató de lanzarse a él por cuarta vez, voló de cara hacia una de las cepas y se tambaleó hacia atrás en el aire. Saura empujó su cuerpo hacia adelante, mandando una ráfaga de hojas filosas y giratorias hacia el murciélago. El Zubat fue cortado limpiamente fuera del aire, cayendo lacio al suelo con un “¡Kriiiiii!” final.

—¿Está... muerto? —jadeó Char, sintiendo la sangre volviendo a su cara.

—¿Muerto? Difícilmente —Saura dijo mientras retraía sus cepas—. Solo está noqueado. Se necesita más que eso para matar a un Pokémon.

Volviéndose a poner de pie, Char fue a inspeccionar al Zubat caído. En efecto, solo tenía unos cuantos arañazos rojos sobre su correoso cuerpo, y seguía respirando fuertemente.

—Sabes, tú podrías ayudar también —dijo Saura burlonamente—. Tienes garras y dientes. No tienes que ser un cobarde.

—¡¿Qué?! ¡Yo no sé pelear! —repuso Char.

—Todos los Pokémon saben cómo pelear —dijo Saura, ofreciéndole su cepa de nuevo—. Está en nuestros instintos. Solo deja que tu instinto de supervivencia tome el control, y lo harás bien. Además, eres más fuerte de lo que crees. Los Charmander no son débiles.

Char dio un último vistazo al Zubat caído mientras doblaban una esquina y continuaban con su exploración de la mazmorra.




Túnel Gravelerroca P3



—¿Ya habías estado antes en una mazmorra misteriosa? —preguntó Char mientras el dúo subía las escaleras al tercer piso—. Pareces saber mucho sobre ellas.

—Una vez —admitió Saura—, pero eso es todo. Cuando era muy pequeño, estaba deambulando por ahí y quedé atrapado dentro de una por dos días. Mis hermanos tuvieron que venir a rescatarme. Nunca olvidaré lo asustado que estaba. Desde ese momento, he intentado aprender sobre las mazmorras en caso de quedar atrapado de nuevo en una. Más tarde, me hice amigo de una Chikorita, y me mostró esta cueva antes de mudarse. Me contó que se vuelve una mazmorra misteriosa pasando la primera caverna. Después de ese momento, he estado viniendo aquí, esperando el coraje para adentrarme en la mazmorra solo.

—Supongo que finalmente conseguiste el coraje —dijo Char con una sonrisa.

—Bueno, sí, ahora que tengo un amigo que viene conmigo, sin mencionar algo para iluminar el camino —replicó Saura, sonriendo de vuelta—. Oye, Char. Nunca respondiste a mi pregunta...

“¿Qué pregunta?” se preguntó Char. “Oh...”

—Mira, Saura —suspiró Char—, no... lo sé. No tengo... tanta información como para decidir ahora, ¿está bien? Ni siquiera sé si ayudarte a escapar del “Maestro” es lo correcto. Solo no lo sé. No puedo pensar bien en este momento. Todo esto es muy extraño.

—Hagamos un acuerdo —dijo Saura—. Si eres mi amigo y me ayudas a mantenerme lejos de los soldados del Maestro, me quedaré contigo y haré todo lo que pueda para enseñarte como ser un Pokémon.

“¿Pero qué si no quiero aprender a ser un Pokémon?” se quejó Char a sí mismo. “¿Qué si quiero volver a ser humano? Pero... esa no parece una opción por ahora, ¿o sí? Pero... ¡no quiero hacer ninguna promesa que no seré capaz de cumplir!”

Char examinó cuidadosamente el rostro del Bulbasaur, juzgándolo. Había un brillo de honestidad en sus ojos, y sinceridad en la simple sonrisa que se extendía en su rostro. Saura no le había ocultado nada, y había respondido cada pregunta que él había hecho hasta el momento.

Además, a diferencia de él, Saura no tenía miedo de luchar, y demostraba claramente que era suficientemente fuerte como para defender a los dos.

“Bueno, supongo que no tengo opción”, determinó Char. “Lo que más necesito en este momento es un compañero como Saura. Soy un Pokémon ahora, me guste o no, y necesito a alguien que sea mi guía en este nuevo mundo. ¡Además él me cree que soy un humano! ¿Cómo podría pedir algo más?”

—¿Y bien? —preguntó Saura ansiosamente.

—Hecho —dijo Char con una sonrisa radiante, extendiendo la mano.

Sin embargo, en lugar del esperado apretón de manos, Saura saltó alegremente hacia adelante y lo derribó.

—¡Ja! ¡Jaja! ¡Sí! —gritó Saura—. ¡Soy oficialmente amigo de un humano! ¡Un humano! ¡Mi sueño de una vida era ser el compañero de un entrenador humano! ¡Pero los humanos viven a cientos de miles de kilómetros de Ambera, así que nunca pensé que vendría este día...!

—Je, je —jadeó Char, tratando incómodamente de resistir el golpe.

... ... ...


Mientras continuaba a través de la mazmorra, Char podía decir que el humor de Saura había cambiado; había ido de actuar deprimido a radiante de alegría. También parecía estar distraído, haciendo más difícil que antes para Char de conseguir una respuesta coherente.

—Tenemos que estar atentos por si hay más Zubat —advirtió Saura—. A ellos les gusta atacar en grupo. Uno es fácil, pero cinco o más podrían acabarnos. Mira el techo también. Podrían estar durmiendo ahí arriba.

—La próxima vez que luchemos con uno, supongo que trataré de luchar —dijo Char—. No te mentiré, Saura, pero soy un cobarde cuando se trata de pelear. Pero, supongo que tengo que empezar en algún punto.

—¡Ese es el espíritu, Char! —exclamó Saura—. Luchar no es tan difícil, tampoco, especialmente si tu oponente es más débil que tú. Y cuando te vuelvas bueno en las peleas, podrás luchar con enemigos más difíciles, y hasta podrás aprender diferentes trucos para ayudarte. Yo practiqué un montón contra Pokémon salvajes este año, ¡y hace solo meses atrás finalmente aprendí a lanzar hojas!

Como no se encontraron con más enemigos, Char sintió su estómago rugir mientras entraban en la cámara de la escalera. En ese momento se dio cuenta de lo famélico que estaba, y la baya aranja que había comido era solo suficiente para calmarlo por poco tiempo. Sin embargo, sintió que no era apropiado quejarse sobre eso a Saura, entonces apretó los dientes y siguió caminando.




Túnel Gravelerroca P4



—Pareces ser bastante bueno luchando —preguntó Char tratando de ignorar el rugido de su estómago—. ¿Crees que esa podría ser la razón de que el Maestro te quiera en su ejército?

—No creo que eso tenga algo que ver con el hecho —dijo Saura desdeñosamente—. Probablemente solo me están eligiendo porque no tienen un Venusaur para agregar a su colección todavía. Pero para ser honesto, yo ni siquiera quiero ser un Venusaur. Quiero quedarme como estoy ahora. ¡Nadie puede forzarme a evolucionar si no lo quiero! Además, no soy tan bueno luchando.

—¡Sí que lo eres! —dijo Char, arrepintiéndose de hacia dónde había guiado la conversación—. Pareces ser hábil... por lo menos contra ese Zubat con el que peleaste.

—Gracias —dijo Saura categóricamente—. Lo aprecio.

Después de caminar un poco más, Saura volvió a hablar.

—Uf... tengo tanta hambre...

—¿Tú también? —dijo Char un poco sorprendido.

—Esa es la otra cosa sobre las mazmorras misteriosas —dijo Saura—. No son solo una anomalía espacial. También son una anomalía temporal. Cuando caminas por una, tu cuerpo se curará solo más rápido de lo normal... pero también te cansarás y tendrás hambre más rápido de lo normal. Por eso es importante para los exploradores llevar mucha comida con ellos cuando van a las mazmorras.

—¿Hemos traído algo de comida? —preguntó Char, sabiendo ya la respuesta—. No te sobraron más de esas bayas, ¿verdad?

—No —dijo Saura con pesar—, pero estaba esperando que encontráramos una o dos por el camino... se dice que a veces, puedes encontrar comida que los Pokémon salvajes han ido acumulando, pero... no hemos encontrado nada.

—Tal vez debamos buscar comida —sugirió Char—. Un poco más, y creo que empezaré a marearme del hambre.

—Sí... pienso lo mismo —dijo Saura—. Mejor estar atentos por si vemos algo de comida.
Char guio a Saura alrededor un poco más, explorando cada rincón que encontraba en aquel laberinto. No había comida a la vista, y el estómago de Char empezó a dolerle realmente.

—Uf... —gimió Saura—. Tal vez me equivoqué. Quizás no estábamos listos para esto después de todo... Tal vez moriremos de hambre... O quizás–

Mientras los dos ingresaban a una sala particularmente grande, Char notó un pequeño grupo de Rattata durmiendo en un pequeño hueco en un costado.

—¡Rattata! —exclamó Saura—. ¡Creo que hablé demasiado pronto! ¡Los Rattata siempre acumulan comida! ¡Han robado de mi montón de bayas tantas veces, que no hay forma que las hayan terminado aún!

—O, solo podríamos comer a los Rattata —murmuró Char.

Ignorando la sugerencia de Char, Saura se adelantó cuidadosamente dentro de la sala en busca de algo para comer. Char lo siguió, moviendo su cola de lado a lado y mirando por toda la habitación si había alguna otra forma de peligro que podrían estar escondidas en las sombras.

La luz de Char tocó algo de interés.

—Char, ayúdame con estas ratas —le instruyó Saura—. Son fáciles de pelear. Podemos derrotarlas si es que tienen algo de comida.

—¡Saura! ¡Mira allí! —siseó Char.

—¡¿Ahora qué?!

Saura se volvió hacia la dirección que Char indicaba, y él también, fue sorprendido por la visión.
Yaciendo cerca de la esquina opuesta de la sala... estaba una manzana. No estaba entera; tenía algunos mordiscos en ella. Parado al lado de la manzana, descansando tranquilamente, estaba un Spearow.

—¡Char, eso podría alimentarnos a los dos! —exclamó Saura sin voz.

—¡¿Qué hace un Spearow aquí dentro de una cueva?! —demandó Char, examinándolo cuidadosamente como su cuerpo subía y bajaba en el lugar—. ¡Es muy oscuro aquí! ¿Cómo podría vivir en una mazmorra como esta?

—¡¿A quién le importa?! —dijo Saura, acercándose a la criatura—. Char. Ve a ver si puedes tomar la manzana.

—¿Por qué yo? —demandó Char—. Tú eres mejor en–

—Porque si el Spearow se despierta... Bueno... no me gusta pelear contra aves. Pero vamos, dijiste que tratarías de luchar, ¿o no? ¡Inténtalo! ¡Apuesto a que podrías derrotarlo!

—¿No podrías usar tus cepas para agarrarla a distancia?

—Char... me asustan las aves. Hacen mucho daño cuando atacan. ¿Podrías hacerlo tú? ¿Por favor?

—Si tú lo dices... pero solo si prometes ayudarme.

—Claro —dijo Saura alentándolo—. ¡Pero hagámoslo ya, estoy realmente hambriento!

Apretando sus garras, Char fue de puntitas hacia el Spearow durmiente. Mientras se acercaba, podía apenas oír el chillido que hacían las fosas nasales del ave cuando respiraba. Se quedó un momento a un metro de la criatura, inspeccionándole los ojos para verifica qué tan cerrados estaban. Saura mantuvo la respiración, pudiendo solo mirar desde lejos y esperar a ver qué pasaría.

Justo cuando Char dio un paso hacia la manzana... tropezó.

—¡Aah! —jadeó sin hacer ruido mientras su cara golpeaba el piso polvoriento. Se encogió, sus ojos cerrados lo más fuerte posible y sus dientes apretándose entre ellos, temeroso y esperando el ataque inevitable. Saura retrocedió y se preparó para atacar, su boca abierta pero sin hacer un solo sonido.

Unos cuantos segundos pasaron. Los dos congelados en su posición, sin moverse o siquiera respirando.

—¡Char! —jadeó Saura finalmente—. ¡Char! ¡Levántate! ¡No se ha despertado aún!

Char abrió los ojos y miró hacia adelante. Sus manos cubrían perfectamente a la manzana, y el Spearow no se había movido.

Dando el más grande suspiro de alivio, Char rodó, se levantó y sostuvo la manzana alto en el aire. Saura rápidamente lo envolvió para ayudarle, y luego le arrebató la manzana de la mano.

—¡Lo lograste! —vitoreó Saura silenciosamente.

—Oye, ¿no consigo algo? —preguntó Char, sacudiéndose.

—¡Claro! La mitad es para ti —dijo Saura, dando un jugoso mordisco a la manzana—. Puf... iuh, está seca. Pero llena el estómago, y eso es lo que importa, supongo.

—Con razón el Spearow no se preocupaba —remarcó Char—. Mira. ¡Sigue dormido como un tronco también!

Luego de haber terminado su mitad, pasó la porción restante. Char se dio cuenta de que su boca, a diferencia de la de Saura, no era tan grande como para comer tan rápido como quería.

A pesar de que ya estaba a la mitad, la manzana parecía bastante grande. Char se preguntó si la manzana era o no de tamaño regular, porque parecía que era más grande con un cuerpo más pequeño de lo que estaba acostumbrado. Eventualmente excavó pasando la piel seca y las marrones magulladuras hasta llegar a la parte más dulce de la fruta, que disfrutó enormemente mientras continuaban con su exploración del piso de la mazmorra.

—Eh... Char... —habló de repente Saura, esquivando la llameante cola para tocar al Charmander en la espalda—. Detente. Creo que ya hemos pasado por aquí antes.

—¿Lo hicimos? —preguntó Char, levantando la mirada de su manzana—. Bueno, eso es simplemente genial. Supongo que estaba muy ocupado comiendo y no estaba prestando atención.

—Está bien, por eso estoy yo aquí —dijo Saura, fijándose en la sala en la que se encontraban—. Pero... a menos que me esté saltando algo, creo que ya estuvimos por todos los corredores de este piso, pero no he visto la escalera en ningún lado.

—¿Qué tal ese? —dijo Char, apuntando con su cola una sala cercana—. No recuerdo haber explorado por ahí. Hacia ahí es donde me dirigía.

—No, ya estuvimos en ese —dijo Saura. Va hacia una cueva grande, luego una pequeña, y de nuevo aquí.

—No, ese era el que está más adelante —dijo Char.

—¿Estás seguro?

—Bueno, ¿por qué no entramos y lo vemos por nosotros–

“¡Raaaaaaw!”

Un chillido raspante, más grave y más poderoso que el de un Zubat, hizo eco a través del túnel.
Antes de que otra palabra pueda ser dicha, el gritó sonó de nuevo, seguido del sonido de aleteo de poderosas alas.

“¡Iiiiiirk! ¡Raaaaaw!”

—¡Oh no! —gritó Saura con espanto—. Es–

“¡Iiiiiiiiiiiii!”

El chillido sonó directamente sobre la cabeza de Char, y una figura rápidamente atacó desde la oscuridad y se lanzó directamente hacia él. Char saltó para atrás del miedo, pero no fue suficiente para eludir al atacante. Alcanzó a ver a su enemigo justo antes de que su visión se volviera estrellas.

Saura gritó cuando el pico del Spearow golpeó a Char y lo derribó al suelo.

“¡Iiiiiiiiiiirk!”

—¡¡No!! —gritó Saura, corriendo para ayudar a Char.

Pero el Spearow regresó para otro ataque, en picado hacia la temblorosa luz de la cola de Char, y Saura lo esquivó por poco. Recuperando el aliento, miró a su alrededor en pánico y trató de anticipar el siguiente ataque.

Pero entonces, un grito plural descendió de la oscuridad, atemorizando grandemente al corazón de Saura que latía con rapidez.

—¡Char! ¡Hay dos de ellos!

“¡Raaaaaaaaaaaw!”

Escuchando la advertencia, Char se puso de pie, solo para ver como uno de los Spearow se lanzaba en picado y arrebataba la manzana a medio comer del suelo.

—¡OYE! —le gritó Char al ladrón—. ¡Aún no había terminado con eso!

“¡Raaaaaaaaaw!”, le respondió el Spearow.

—¡Char! ¡Ayúdame! —gritó Saura, sus cepas retorciéndose en la casi completa oscuridad, tratando ciegamente de defenderse. El segundo Spearow bajó desde la oscuridad, picoteándolo violentamente y dejando un tajo jugoso a un lado de su cuerpo.

—¡¡AAH!! ¡¡AAU!! —gritó del dolor—. ¡CHAR! ¡Quítamelos! ¡POR FAVOR! ¡CHAR!

“Supongo que aquí es donde peleo”, se dijo Char. “Ahora... debo dejar que los instintos de supervivencia tomen el control...”

Char se abalanzó hacia adelante, saltando en el aire más alto de lo que creyó que sus piernas eran capaces de propulsarle. Cortó ciegamente el aire con sus garras, esperando defender a Saura del daño lo mejor que pudo. Su ataque final conectó, lanzando al Spearow volando a un lado y llenando el aire con una explosión de plumas sueltas. Pero el segundo Spearow contratacó rápidamente, y un tercer Spearow se lanzó a la ayuda.

—¡CHAR! ¡¡Tenemos que salir de aquí!! —gritó Saura luego de haber visto al tercer pájaro—. ¡Char! ¡Los Spearow! ¡Tenías razón! ¡Deben vivir aquí porque hay una salida cercana! ¡Tenemos que encontrar la salida! ¡Este podría ser el último piso de esta mazmorra! ¡APÚRATE!

“¡Raaaaaaaaaw!”, gritó uno de los Spearow mientras se lanzaba para picotear a Saura. Char saltó hacia adelante y cortó, defendiendo a su amigo del impacto una vez más. Los dos tomaron la oportunidad para escapar por el corredor, pero los Spearow los siguieron y se resistieron a rendirse.

—¡Tienes tu estúpida manzana de vuelta! —le gritó Char mientras corría y se cubría la cabeza para protegerse—. ¡Aléjate!

Finalmente, al final del anteriormente inexplorado túnel, había una cámara de salida. Una simple escalera de metal se extendía hacia el techo de la cueva y afuera al mundo exterior. La luz solar matutina brillaba a través del boquete, iluminando suavemente la sombría sala.

Dos Spearow más se pararon entre ellos y la puerta de salida, bien despiertos y preparados para atacar.

—¡CHAR! ¡Corre hacia la salida! —chilló Saura, sus piernas moviéndose lo más rápido que pudo hacerlo.

Pero mientras Char daba un vistazo hacia atrás y veía a los enemigos acercándose hacia él... y hacia adelante, mientras su amigo corría directo hacia los enemigos... una extraña y agitada sensación empezó a apoderarse de él. Una nueva y poderosa clase de deseo llenó su vientre.

Char se dio cuenta de qué estaba ocurriendo: su instinto de supervivencia quería tener incluso más control. Quería apoderarse completamente de sus acciones.

Char vio cómo Saura corría hacia una salida que se encontraba demasiado lejos. Vio a los Spearow picoteándolo, dándole otra dolorosa herida. Vio como cada uno de los movimientos de sus cepas se volvían cada vez más débiles y sin puntería. Escuchó como sus gritos de agonía llenaban el aire. Sintió el ala de un Spearow chocar con su espalda, fallando apenas su objetivo y a cambio apuntando hacia el debilitado Bulbasaur en frente a él.

La sensación de Char se volvió demasiado. Necesitaba ser liberada.

Tomando una gran bocanada de aire, Char dio un poderoso rugido de furia. Pero, en lugar de sonido, una corriente de llamas surgió de sus fauces.

“¡¡Vaya!!”, se dio cuenta Char. “¿Puedo exhalar fuego? ¿Me pregunto si lo puedo hacer de nuevo...?”

Concentrándose una vez más en la ardiente sensación de su estómago, Char inhaló nuevamente. Apuntó hacia la bandada de Spearow que volaba encima de Saura, y exhaló.
Una columna de fuego, más grande que la anterior, golpeó a los Spearow de frente. Se tambalearon al suelo con sus alas en llamas y las batieron salvajemente para apagarlas.

—¡Gracias! —gritó Saura sobre los chillidos de los caídos Spearow, tratando de apagar las llamas que se habían prendido en las puntas de sus cepas—. ¡En verdad te debo una!

—¡No sabía que podía hacer eso! —respondió Char, corriendo a su lado para ayudarlo—. Ahora, ¡salgamos de aquí! ¡Esos no fueron todos los Spearow!

Char no tuvo que decirlo dos veces. Saura saltó hacia la escalera, Char siguiéndolo de cerca, y los dos subieron y salieron al aire de la temprana mañana.




Pradera Dorada



Era muy temprano–casi las cuatro de la mañana–cuando los dos aventureros escaparon de la mazmorra. Unas pocas estrellas aún brillaban en el cielo aquí y allá, siendo que pronto serían superadas por la inminente luz solar. Char se fijó en la belleza de la naturaleza que lo rodeaba, una extensa llanura cubierta de pasto alto y de color ámbar y moteado con brillantes lagos.

—¡Char! ¡¡Lo logramos!! —gritó Saura con júbilo, derribando a su amigo una segunda vez—. ¡Peleamos a través de una mazmorra misteriosa y salimos vivos! Char, no sabes lo que esto significa para mí. ¡Siempre he querido hacer eso toda mi vida!

Char se rio con él esta vez, compartiendo su alegría y su alivio por haber salido vivos. Luego, se recostaron en el suelo y tomaron un bien merecido descanso, mirando el cielo mientras se llenaba gradualmente de los diferentes colores del amanecer.

—Supongo que perdimos a los soldados —dijo Char, disfrutando del aire fresco del supra mundo en lugar de la húmeda pesadez de la cueva—. Supongo que eres libre.

—Sí, supongo —dijo Saura, su sonrisa esfumándose.

—Bueno, ¿y ahora qué? —preguntó Char, todavía anonadado por su precioso entorno—. Si no puedes ir de vuelta a casa, ¿entonces a dónde quieres ir después?

—Ustedes no irán a ningún lado —se oyó una nueva voz a sus espaldas.

Char y Saura se volvieron para ver a otro Pokémon–un Scyther–saltando desde la salida de la mazmorra. Era claro que estaba casi tan cansado y deteriorado como ellos.

Un Sandlash lo seguía de cerca. Ambos rodearon inmediatamente al pasmado dúo, dejándoles sin ruta de escape.

—¡NO! ¡TÚ! —gritó Saura, levantándose de golpe—. ¡TÚ!

—Buena idea tratar de perdernos en esa mazmorra misteriosa, ustedes dos —gruñó el Scyther sarcásticamente.

—Eso no fue agradable —agregó el Sandlash—, especialmente después de todas las mazmorras que ya hemos atravesado ayer, usando nuestros últimos suministros. Estábamos listos para dormir por el resto del día. No estábamos preparados para esa pequeña experiencia.

—¡¡No me iré con ustedes!! —escupió Saura en la cara del Scyther, preparando sus cepas para defenderse. Pero el Scyther respondió nivelando una de sus plateadas cuchillas con la punta de la cepa, como para mostrar que podía cortarla con facilidad. Saura tragó saliva.

—Lo siento si pensaron de otra manera —dijo el Sandlash—, pero me temo que sí vendrán con nosotros.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#5
A ver cómo fue este capítulo.

Bueno, es interesante como el autor nos va enseñando todo el juego del Mundo Misterioso en forma de fan fic lentamente. Me gusta, es divertido, casi como estar sentado con la consola jugando.

Me confunde el nombre y el trato que le das al Bulbasaur. ¿Es una hembra o un macho?

Es algo típico lo del Charmander tan sorprendido que no puede atacar aunque sería más normal que se pusiera a atacar como un loco tratando de acabar con el rival pero bueno… en un principio dice que la personalidad es más bien tímida.

Cada piso se pone mejor, me imagino cuántas batallas encontrarán más adelante.

Lo que más me gusta es como el autor comenta hechos relevantes de la vida de los pokémon que en general no nos llaman la atención, como el esfuerzo de los pokémon por aprender ataques.

Fuck, leyendo me dio ganas de jugar Mundo Misterioso xD

Casi que estoy seguro que ese Bulbasaur es macho pero no entiendo por qué se llama Saura… es un nombre muy femenino.

A Saura le asustan las aves pero no le da miedo tener una lagartija llameante junto a ella todo el tiempo o.o

Bueno, es genial ver que terminaron la huida. Me alegra que el autor no le haya dado tantas vueltas al tema del ataque flamígero de Charmander y haya podido atacar así de fácil.

O:! ¿Al final el Scyther es del ejército del maestro? Mmm, cosa rara. Bueno, veremos cómo sigue esto que ahora me deja con muchas ansias. Me ha gustado, es entretenido, amigo, sigue con tu buen trabajo.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#6
Demian:

Gracias por comentar de nuevo, Demian :D

Lo interesante que hace el autor es que intenta hacer menos mecánica la naturaleza de los Pokémon. Por ejemplo, Saura (es macho, por cierto xD) no dice que aprendió Hojas Navaja, sino que aprendió simplemente a "lanzar hojas". Tampoco incluye el tema de los niveles (por cierto, he leído algunos fanfic que sí lo hacían), haciendo que parezca más "natural".

En el siguiente capítulo (que lo subo aquí abajo) se aclaran más las cosas :O.

Gracias por seguir leyendo ^^




Ahí va el capítulo 3.

4. Capítulo 3: Equipo Remordimiento


Spoiler
Capítulo 3



Incluso después de haber hecho frente a la mazmorra, todo había sido para nada. Char no pudo lograr mantener la promesa que acababa de hacerle a su nuevo compañero.

Se habían dejado capturar.

—Por favor, intenten hacerlo fácil para nosotros —les ordenó el Scyther, empujándolos con el extremo de sus cuchillas en la espalda para apurarlos—. Ha sido una noche larga. Estamos bastante cansados, y estoy seguro de que ustedes también lo están.

—¡¿Quiénes son ustedes?! —demandó Char, hablando por Saura.

—Nosotros deberíamos estar preguntándoles lo mismo —murmuró el Sandslash mientras guiaba la procesión hacia el frente—. No he visto un Charmander en... bueno, no recuerdo hace cuánto. Pero ciertamente no es algo normal que estés aquí. Es por eso que tendremos que llevarles con nosotros por el momento.

—Si es a mí a quien quieren, ¿entonces por qué no dejan ir a este Bulbasaur? —declaró Char.

—No, él vendrá también —dijo el Scyther—. Los necesitamos a los dos. Solo por si acaso.

—¡¿Por qué?! —espetó Char—. ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Dónde nos llevan?! ¡¿Y por qué nos necesitan?!

—Si sentimos que necesitan saber, les contaremos —dijo el Sandslash, pero su tono no era tan tranquilizador—. Pero por ahora, a menos que tengan la intención de hacer una conversación agradable con nosotros, apreciaría que no cuestionaran incesantemente nuestros motivos. Eso no nos llevará a ningún lado.

Luego de eso, el Scyther y Sandslash permanecieron en silencio.

Caminaron por un buen tiempo, sin decir nada, mientras el sol gradualmente revelaba más de si por encima del horizonte oriental y arrojaba su luz sobre el hermoso prado dorado a su alrededor. Char lanzaba miradas a su amigo con frecuencia, pero cada vez que lo hacía, se encontraba demasiado asustado como para decir algo. Saura se veía apenado y estropeado, como si se estuviera librando una intensa batalla dentro de su corazón.

—Bueno... —habló finalmente Saura, bajando la cabeza con desaliento y mirando el pasto pasar—. Aún lo logramos. ¡Conseguimos cruzar la mazmorra nosotros solos! Pero... supongo que tenía que saber que esto pasaría. Estaré siempre orgulloso de lo que hicimos hoy. Supongo que eso es todo lo que importa... Supongo que mi vida está completa. Lamento que haya sido de esta manera, Char. Lamento que no pudiéramos pasar más tiempo juntos.

Char lo sintió de nuevo: esa sensación intranquila en su estómago inundándose de fuego.

En lo más profundo, se dio cuenta de que quería resistirse a los soldados, incluso si Saura estaba demasiado asustado como para intentar. Había hecho una promesa. Si pudiera hacer algo, cualquier cosa, por el Bulbasaur, sintió que tenía que intentarlo.

El Charmander dentro de él quería luchar. Y, poco a poco, también él.

Char ojeó al Scyther, sopesando las posibilidades. Su respiración se hizo más profunda, y su pulso se intensificó.

Sabía lo que tenía que hacer. Se volvería, saltaría a la cara del Scyther, lo atacaría rápidamente con su recién encontrado aliento de fuego, y luego sacaría a Saura de ahí lo más rápido posible para que pudiera hacer su escape. Solo tenía que esperar justo el momento adecuado...

Cuando sintió al Scyther empujarlo una vez más en la espalda, su frustración se hizo demasiado grande. Podía sentir el fuego en el fondo de su garganta. Estaba implorando ser liberado.

“Aquí voy”, se dijo Char con sus puños apretados. “Saura, ¡esto es por ti!”

Char saltó.

La siguiente cosa que supo, estaba con la cara en el suelo a causa de un poderoso contrataque. Su cabeza palpitaba, y su costado le ardía como loco. Había sido derribado al suelo tan rápido, que no recordaba bien como había ocurrido. Soltó una violenta y dolorosa tos, expulsando humo denso y negro de la boca.

—¡Char...! —pudo oír a Saura llamarlo tristemente—. Char, ¿por qué...?

Gruñendo, Char empujó sus brazos contra el suelo e intentó ponerse de pie. Fue cuando se dio cuenta de la larga y delgada cortadura en su costado. Cayó de nuevo al suelo y apretó la herida para ayudar a calmar el dolor.

Char miró hacia arriba. Vio a Saura mirándolo con apenada incredulidad. Vio al Sandslash mirándolo con indiferencia. Vio al Scyther a unos metros de él, claramente furioso, con sus cuchillas elevadas. Una pequeña línea de brillante sangre roja goteaba de la cuchilla derecha del Scyther. Su sangre.

—El momento en que un Charmander decide atacar, su cola se agranda —explicó el Scyther gravemente—. No tenías para nada el elemento sorpresa.

Mientras Char luchaba por sentarse derecho manteniendo el agarre en su herida, Saura corrió a su lado. Tosiendo de nuevo, Char descargó un torrente de humo contra el suelo.

—Char... —dijo simplemente Saura mientras se ofrecía para ayudar a su amigo a ponerse de pie—. ¡No tenías que haber hecho eso! ¿Estás bien?

En lugar de responderle, Char se volvió hacia los captores—. ¡¿A dónde nos están llevando?! —demandó de nuevo con una dolorida voz—. ¿Quiénes son ustedes?

—Scythe... —dijo el Sandslash—. ¿Tal vez sería apropiado si ofreciéramos a nuestros acompañantes el beneficio de la duda?

—Hmm, no creo que eso sea prudente —gruñó el Scyther, pero de manera pensativa—. Todo lo que necesitan saber, por el momento, es que necesitamos que vengan con nosotros y que no podemos permitir que se nos escapen.

—Creo que eso ya lo han dejado claro —soltó de vuelta Char—. ¿Qué más?

—No te molestes, Char —escupió Saura, gruñendo a sus captores—. Sé exactamente por qué están ellos aquí. Están aquí para llevarme al Maestro para que pueda ser su esclavo.

El Scyther y el Sandslash se miraron por un momento. El Scyther se veía sorprendido; el Sandslash hizo un sonido como de una risa irónica.

—¡¿Qué?! —demandó Saura, frunciendo el ceño—. ¿Qué es tan gracioso?

—Bueno —dijo el Sandslash—. Solo digamos que están... ¿fríos? Digo, tu conjetura está muy, muy lejos en la dirección equivocada.

El comentario incluso sacó una risita del Scyther. Saura parpadeó distraídamente.

—Entonces... ¿ustedes no son soldados del Maestro? —preguntó Saura, parcialmente boquiabierto.

—Él desea que lo fuéramos —dijo el Scyther con una sonrisa.

—En efecto, apuesto a que él daría cualquier cosa para emplear nuestros servicios —dijo el Sandslash—. Pero para él, nada nuestro está a la venta. Y antes de que vuelvan a preguntar ‘quiénes son’, déjenme recordarles que nuestra respuesta no cambiará, no importa cuántas veces repitan la pregunta.

—Pero... ¿no están aquí para esclavizarnos, por lo menos? —inquirió Char.

El Sandslash asintió—. No tienen razón para temernos. Lo único que queremos hacer es... verificar algo sobre ustedes. Luego de eso, serán tan libres como un Swellow–siempre y cuando pasen nuestra prueba. Es una promesa. A pesar de cómo esto se ve, no somos secuestradores.

—¿Y si no pasamos? —se preguntó Saura.

—Eso es algo que discutiremos en el caso de que fuere necesario —dijo el Sandslash—,... y es altamente improbable desde mi punto de vista que eso suceda. Para que conste, mi compañero de aquí es el que quería verificarlos a ustedes en primer lugar. Si hubiera sido por mí, jamás los hubiésemos molestado. Ahora, ¿continuaremos, o seguiremos perdiendo el tiempo? Todavía tenemos un largo camino por recorrer.

A partir de ese momento, el Scyther caminó lado a lado con Char y Saura, presumiblemente porque había ganado su confianza y estaba seguro de que no tratarían de escapar de nuevo. Char estaba contento de ver a Saura en un buen estado de ánimo una vez más, aunque el Bulbasaur tenía una mirada de confusión pegada a la cara y parecía estar demasiado perdido en sus pensamientos como para decir algo.

“Sí, esto no tiene tanto sentido para mí, tampoco”, cayó en la cuenta Char. “Y este corte aún duele. Auuh.”




Grandes Llanuras



En lo que pareció un corto período de tiempo, Char notó que sus alrededores cambiaban una vez más. El próspero prado había terminado, volviéndose un aburrido e interminable intervalo de tierra marrón y de color canela. El hermoso pasto dorado había desaparecido casi completamente; aquí, solo existía en feos y dispersos parches. Char se preguntó si se estaban dirigiendo a un desierto o a un yermo.

—Saura —dijo Char, perdiendo rápidamente interés en el nuevo ambiente—, has estado callado. ¿Cómo te sientes ahora?

—Me siento mucho mejor —admitió Saura, saliendo de su aturdimiento y forzando una sonrisa que se volvió en seguida una sincera—. Todavía quiero saber que está ocurriendo. Pero mientras no trabajen para el Maestro, es un peso menos de la espalda. Supongo que solo tenemos que esperar y ver qué pasa.

—El Maestro... —gruñó el Scyther—. Mi corazón se acelera incluso ante la mención de su nombre. Él... es mi peor enemigo.

—¡¿En serio?! —exclamó Saura.

—En efecto —dijo el Scyther, manteniendo la mirada hacia el frente—. Cuando era joven, fui escogido por él como sirviente. He visto con mis propios ojos lo que el Maestro desea para el mundo. Y... ¡por la fuerza, he llevado a cabo sus trabajos con estas mismas cuchillas! Pero después, luego de haberlo planeado por dos años y medio, me escapé de él. Desde entonces, he pasado mi vida entera, mi existencia entera, oponiéndome a él.

—¡Vaya! —exclamó Saura—. ¿Te escapaste del Maestro? ¡Eso es increíble! ¿Cómo lo hiciste?

—¿Por qué te interesa? —dijo el Scyther, arrojándoles una mirada.

—Porque Saura también fue escogido por él —le contó Char—. ¡Eso fue solo ayer también! ¡Es por eso que escapó de su casa!

—... En serio —dijo el Scyther, su tono de voz cambiando—. ¿Y se escaparon de nosotros, porque pensaron que éramos soldados que vendrían y te llevarían?

—¡Exacto! —exclamó Char.

—Saben —dijo el Scyther con una sonrisa—, bajo esas circunstancias, no habría actuado diferente a ustedes. Hiciste bien, Bulbasaur, por escapar de ellos, y también tú, Charmander, por enfrentarte a mí. Les aplaudo a ambos.

El Scyther y el Sandslash se miraron de nuevo.

—Entonces, parece que hemos encontrado a otro de los elegidos por el Maestro —dijo el Sandslash silenciosamente—. Tienen una razón para luchar contra él, justo como tú. ¿Piensas que...

—Sí, puedo verlo —dijo el Scyther pensativamente—. Estoy empezando a pensar que no sería mala idea contarles lo que quieren saber.

El Scyther y el Sandslash dejaron de caminar.

—Soy Scythe —dijo el Scyther, volviéndose hacia Char y Saura y ofreciéndoles un respetuoso gesto—. Mi compañero de aquí es Shander. Somos miembros de un ‘equipo de resistencia’.

—¿Qué es eso? —preguntó Saura—. ¿Un ‘Equipo de Resistencia’? ¡Espera! ¿Te refieres a que, como dice, se resisten al Maestro?

—Precisamente —dijo Shander—. Somos parte de una vasta organización subterránea de Pokémon que luchan contra el Maestro. No podíamos contarles esto porque no podíamos arriesgarnos a dar accidentalmente a las fuerzas del Maestro más información sobre nosotros, pero ahora que es claro que ustedes dos se oponen al Maestro por razones personales, es mucho más seguro contarles. Actualmente, nos dirigimos a nuestra base de operaciones, conocida como la ‘División Dorada’. Existe como una red de cámaras bajo nuestros pies, bien adentro de estas mismas llanuras. La entrada está localizada a menos de un kilómetro de aquí, y es allí a donde nos dirigimos en este mismo momento.

—Los Pokémon de la resistencia cuentan de a cientos de miles —explicó Scythe—. No somos una pequeña fuerza de guerrilleros sin esperanza; hemos estado creciendo y expandiéndonos por décadas. De hecho, hay tres grandes divisiones de la gran resistencia: está la División Esmeralda, que opera en Ambera septentrional, la División Dorada de Ambera central, y la División Negra de Ambera sudoriental. Aunque estamos todas aliadas, es difícil para cada división trabajar de cerca con las otras, siendo por la distancia y por el riesgo que involucra. Así que cada división opera independientemente.

—¡Vaya! —exclamó Saura, ilusamente—. Así que, ¿ustedes dos son parte de esta División Dorada?

—Cada División está formada por docenas y docenas de Equipos de Resistencia que operan como unidades para cumplir las misiones que la División necesita —Scythe dijo—. Mi equipo es conocido como Equipo Remordimiento. Consistimos en doce Pokémon que toman turnos para cumplir las misiones en pequeños grupos, como lo estamos haciendo yo y Shander. En total, cincuenta y dos equipos de resistencia forman la División Dorada.

—No nuestro remordimiento —intervino Shander—, sino el remordimiento que planeamos inculcar en el Maestro cuando nuestros esfuerzos hayan tenido éxito.

—¿Era su misión capturarnos? —aventuró Char.

—No —se rio Scythe—. Nuestra misión de ayer involucraba agotadoras excursiones a través de varias mazmorras misteriosas. Los encontramos completamente por accidente.

—Oh... —dijo Saura—. Bueno, supongo que les debemos una disculpa, entonces. ¡Char y yo lamentamos hacer que tuvieran que perseguirnos por esa mazmorra! ¡No teníamos idea!

—Y yo les debo una también —dijo Scythe—. Me disculpo por haberte hecho daño, Charmander. Tu herida debería sanar rápido.

Char miró su herida, y aunque aún le ardía un poco, una pegadiza costra ahora cubría la cortadura. Char empezó a preguntarse si las heridas de un Pokémon sanarían naturalmente más rápido que las humanas.

—¿Qué es tan especial sobre nosotros? —preguntó Char, acariciando la costra—. ¿Y qué es lo que harán con nosotros cuando lleguemos a la base?

—Siempre tan lleno de preguntas, ¿verdad? —dijo Shander—. Eso, todavía no podemos contarles.

Esta vez, Char decidió no discutir. Estaba satisfecho con todo lo que había aprendido hasta ese momento. Quedando en silencio, continuó siguiendo a Shander mientras se internaban más en el monótono campo. Le pareció raro, sin embargo, como Shander ocasionalmente redirigía la ruta, haciendo giros inesperados y pequeños ajustes de vez en cuando, siendo que no había puntos de referencia que Char pudiera ver para seguir. Incluso el horizonte se volvió un anillo ininterrumpido alrededor de ellos, con nada sobresaliendo de él hacia el cielo excepto por el inminente sol.

—Oye... ¿Scythe? —preguntó Saura mansamente luego de haberse recuperado de un enorme bostezo—. ¿Crees que... podríamos quedarnos en su base por un tiempo? Ya sabes, ¿para escondernos de ellos?

—Eso podríamos arreglarlo —gruñó el Scyther—. Pero no podrán quedarse con nosotros para siempre.

—Oh... —dijo Saura con decepción—. ¿Por qué no?

—La base de la división no es un asilo seguro para civiles —explicó Shander—. No es un campo de refugiados. Es la base de operaciones. Aunque podríamos ofrecerles un cuartel temporal, no podríamos darles casa indefinidamente... eso es, a menos que se unan a nosotros.

—¿Puedo? —chilló Saura—. ¿Podría unirme a la División Dorada? ¿Por favor? ¡Y Char también! ¿Qué hay de él? ¿Podríamos trabajar para ustedes?

—Estar en un Equipo de Resistencia no es un estilo de vida fácil —advirtió Shander—. Un error podría costar a muchos Pokémon su vida, como ves. Estabas escapándote del Maestro porque sueñas vivir solo una vida libre, ¿verdad? Si te unieras a nosotros, puedo asegurarte que tendrías que olvidarte de ese sueño completamente. Necesitarías soportar nuestro entrenamiento hasta que seas lo suficientemente confiado como para llevar a cabo nuestro trabajo, y luego tendrías que seguir cada una de nuestras órdenes sin fallar.

—A pesar de todo, nunca hemos rechazado a un Pokémon dispuesto —dijo Scythe—, y si es que debo decir algo sobre el tema, pretendo dejarlo de esa manera. Si desprecian al Maestro y quieren oponerse a él, eso es suficiente para mí.

—¡Eso es lo que quiero! —exclamó Saura vigorosamente—. La única mejor cosa que ser un Pokémon libre es luchar para que otros Pokémon sean libres. ¡Entrenaré! ¡¡Pelearé contra el Maestro con ustedes!!

—¿Y tú, Charmander? —inquirió Scythe—. Este Bulbasaur parece estar poniendo las palabras en tu boca. ¿Tienes algo que decir en tu defensa?

—Char, ¡esto es perfecto! —dijo Saura antes de que Char pudiera responder—. Tienes que creer en mí en esta. ¡Únete conmigo a la División Dorada! ¡Estoy seguro que te ayudará a saber más cosas sobre todo también!

“Vaya”, pensó Char. “Si elijo unirme a este equipo... ¿Cuán profundo he ido en un periodo de tiempo tan corto? Saura podría tener razón; podría aprender mucho sobre el mundo de los Pokémon en este equipo. Y sí necesito un papel que desempeñar en este momento. ¿Quién sabe? Tal vez esto no esté pasando por coincidencia, tampoco. Tal vez esta es la ruta que me llevará de nuevo a donde partí.”

—De acuerdo, Saura, estoy contigo —decidió Char—. Si quieres unirte a este equipo, yo lo haré también.

—¡Gracias! —dijo Saura, radiante de orgullo—. Estoy seguro de que esto es lo correcto. ¡Lo puedo sentir!

Eran como las seis de la mañana cuando el grupo finalmente llegó a su destino. Los ojos de Scythe apenas se mantenían abiertos. Shander sacudía la cabeza frecuentemente, tratando de mantenerse concentrado.

—Aquí está —Shander finalmente reportó—. Estamos a punto de entrar a la base.

—Esto es lo que pasará —les instruyó Scythe—. Les guiaremos directo al cuartel vivienda del Equipo Remordimiento. Ahí abajo habrá muchos Pokémon. No hablen a nadie. No toquen nada. ¿Entendido?

—Lo tengo —dijo Saura asintiendo.

—Una vez que lleguemos, todos tomaremos un bien merecido descanso —continuó Scythe—. Nos quedamos despiertos toda la noche, no tengo duda de que nuestros cuerpos nos están rogando unas buenas doce horas de sueño. Nuestros compañeros de equipo tomarán nuestras asignaciones de hoy. Quiero que ustedes dos se queden en el cuartel vivienda hasta que les diga lo contrario. Entonces, para este tiempo mañana, podremos continuar discutiendo otros temas.

—Prepárense —les advirtió Shander—. Lo que están a punto de ver podría confundirlos.
Char y Saura miraron a su alrededor expectantes, preguntándose qué tenían que esperar. Pero el escenario se mantenía igual de aburrido y monótono que siempre.

El suelo se sacudió. Para Char, se sintió como si una fisura estaba a punto de abrirse a sus pies. Saltó, temeroso de que el suelo estuviera a punto de tragarlo completamente. Pero solo duro por unos cinco segundos antes de detenerse abruptamente.

—¡¿Qué fue eso?! —gritó Saura, tratando de averiguar qué había cambiado—. ¿Eso fue un terremoto?

El Scyther y el Sandslash no respondieron. Se quedaron quietos, esperando algo.

Y luego, una misteriosa voz sonó desde aparentemente ningún lugar. Era como un pequeño balbuceo, algo que apenas podría ser oído a menos que alguien lo estuviera esperando.

—Perfil bajo, esperar y crecer —dijo la raspante y apenas audible voz—. Semillas de fuerza cosechar y coser.

—Perfil bajo, no soltar, espera el día del poder a revelar —Scythe y Shander respondieron al unísono.

Luego de que las palabras hayan sido dichas, una enorme hendidura apareció en el suelo ante sus propios ojos.

—¡¡Vaya!! —gritó Saura—. ¡Mira! ¡Es como si el piso desapareció así nada más!

—Es una entrada muy bien escondida —comentó Shander—. Y es a nuestro centinela a quien debemos agradecer por eso.

—Ah, ja ja, bienvenidos de nuevo —dijo la voz.

Un Haunter flotó fuera de la oscura hendidura, sonriendo y reverenciando a los viajeros.

—Buenos días, Gate —dijo el Scyther, devolviendo la reverencia.

—Es bueno verlos —replicó Gate con una radiante sonrisa—. Algunos decían que no lograrían volver. Pero la mayoría de nosotros sabíamos que eso no era cierto, por supuesto. El Equipo Remordimiento puede cuidarse solo.

—Bulbasaur, Charmander, este es Gate, nuestro centinela —dijo Scyther—. Él se queda aquí en la entrada, día y noche, proyectando una ilusión sobre ella.

—Nuestras palabras en clave vienen de una larga balada que todos los miembros de la División deben memorizar —agregó Shander—. Es un poema sin sentido. Él nos recita una línea del poema, y nosotros debemos completar el verso para ganar el acceso.

—Un placer conocerte —dijo Saura incómodamente.

—Ah, ja ja, ¿y quiénes son ustedes? —se rio el Haunter—. Un par de nuevas caras para memorizarme, ¿eh?

—Sí —dijo el Scyther—. Estos dos se quedarán con nosotros por el momento.

—Muy bien, muy bien —cantó Gate—. Procedan. Apuesto a que están deshechos. ¡Ustedes los nuevos, tengan cuidado con el escalón! Una vez más, es bueno ver que los dos están a salvo.

Scythe asintió al fantasma, y Gate se deslizó de vuelta al suelo y fuera de la vista. Char se asomó curiosamente al nuevo pasaje. Era una gran escalera que descendía hacia la negra nada. Las escaleras estaban agrietadas y en ruinas, empezando a parecerse a una rampa irregular más que nada. De hecho, el primer escalón había sido completamente arrancado, dejando una bajada aterrorizante desde la superficie. Un olor a polvo se alzaba desde la fosa.

—¿Es esta realmente la entrada principal? —preguntó Saura—. Se ve... espeluznante. ¡Y abandonada!

—Esta es nuestra entrada trasera —dijo Shander—. La base tiene en total cuatro entradas, ¡y las otras están escondidas más misteriosamente que esta!

—Estoy casi listo para colapsar —gruñó Scythe—. Entremos ya. No tengan miedo, ustedes dos. Solo síganme.

Scythe empezó a guiar, y Char y Saura hicieron lo que se les dijo. Char tuvo máximo cuidado en donde posaba sus pies cuando bajaba en el primer escalón. Saura lo siguió, usando sus cepas para balancearse por la desigual superficie.

La escalera bajaba un buen tramo. Mientras el último de los rayos del sol desaparecía de la vista, Char cayó en la cuenta una vez más de cuán agradecido estaba por su flameante cola. Se dio cuenta de que nunca tendría que preocuparse de estar atrapado en la oscuridad.

—Ah, lo que daría por tener al elemento del fuego de mi lado —comentó Shander, también notando la poco familiar luz—. Tal vez un día, cuando los Pokémon resuelvan los misterios de las piedras evolutivas, podríamos diseñar una nueva evolución de Sandslash...

—Claro, y yo podría ser un dragón —gruñó Scythe sarcásticamente—. Pero Shander tiene razón. El elemento del fuego es uno útil y devastador, Charmander. Agradece que esté de tu lado.

Finalmente, la escalera terminó y se niveló en un corredor largo y oscuro.

—Oye, esta no es otra mazmorra misteriosa, ¿no? —preguntó Saura—. ¡Es realmente un largo camino!

—Necesita ser de esta manera —dijo Scythe—. Es por seguridad. Este corredor está forrado de extremo a extremo con trampas.

—¡¿Trampas?! —gimió Char, dando un gran salto—. ¡¿Dónde?! ¿Cómo hago para evitar activarlas?

—Relájate, relájate —dijo Scythe—. Solo pueden ser activadas todas de una vez, y desde otro lugar. Gate es el encargado. Él activará las trampas si un Pokémon no deseado se cuela de alguna forma.

Los ojos de Char se fijaron en las paredes de piedra, su estómago un poco preocupado por el pensamiento de estar en el medio de una trampa mortal. Se veían como paredes perfectamente normales para él.

Finalmente, luego de haber caminado por diez minutos más, el grupo dobló una esquina. Una intensa luz naranja brillaba desde el final del corredor.

—Aquí estamos —reportó Shander—. Recuerden: manténganse cerca de Scythe. Síganle. No molesten a otros Pokémon.




Base de la División Dorada



En el momento en que caminó a través del arco y dentro de la base, Char sintió su aliento dejarlo. Docenas de pasadizos estaban cavados en la pared de piedra como rampas e incontables corredores. Cientos y cientos de antorchas ardiendo colgaban de las paredes, iluminando la caverna como si fuera el atardecer. El techo era imposible de ver desde el suelo, la vista bloqueada por rocas sobresaliendo de la pared y puentes anclados al suelo por finos pilares de piedra.

Pokémon de todas formas y tamaños irrumpían en el lugar, llenando la habitación con toda clase de voces y gritos. Un Hypno y un Marowak se cruzaron con él, mirándole sospechosamente. Un Dugtrio salió de una pared cercana. Una bandada de Pidgeotto se abalanzó en el aire y voló entre los puentes suspendidos, un Starraptor enorme guiándolos. Un Graveler y un Onix emergieron de un enorme túnel lateral.

—Saura... —dijo Char, luchando por hablar—. ¡No puedo... respirar!

Char sintió que sus latidos eran incontrolables ahora, inundándolo con una emoción tan intensa que creyó que se desmayaría. La vista de la caverna era inexplicablemente hermosa para él. Sintió una urgencia incontrolable de vivir en aquel lugar por un largo tiempo, como si era de alguna forma perfecto para él. Sintió que quería explorar y memorizar cada último túnel y cámara del complejo.

—Char, cálmate. Es solo tu instinto —dijo Saura, ayudando al tembloroso Charmander a mantenerse en pie—. Los Charmander viven en las montañas en cuevas como esta. Todas estas antorchas te están poniendo emocionado también.

—¡Charmander! ¡Bulbasaur! —les gritó Scythe, ya desde el otro lado de la habitación. ¡Por favor, intenten mantenerse con nosotros!

Char sacudió la cabeza para volver a concentrarse, luego corrió de vuelta al lado del Scyther, con Saura siguiéndole de cerca. Salieron de la enorme cámara, entrando en una extensa red de túneles laterales. Las salas estaban igual de bien iluminadas como la cámara central, brillantes antorchas alineadas en cada pared, pero los Pokémon se hicieron más escasos cuanto más se adentraban en los túneles. Finalmente, la sala en la que entraron era una completamente desierta, salvo por un Exploud que pasó al lado de ellos, haciendo un gesto a Scythe mientras lo hacía.

Scythe guio al grupo a una gran losa de piedra blanca presionada en la pared. Era una puerta.

—Aquí estamos —les contó Scythe—. Ahora, déjenme llevarles a mi habitación, para que puedan dormir–

De repente, la puerta se abrió de golpe con una velocidad sorprendente. Un gran Houndoom de aspecto rudo se paraba en el umbral.

—Buen día, Daemon —dijo Scythe con una sorprendida pero respetuosa voz.

—Scythe —reconoció el Houndoom—. Bienvenido de vuelta. Es bueno ver que ya han vuelto. ¿Confío en que nada salió mal ayer?

—No hubo errores —replicó Scythe con confianza.

—Sabía que no había causa para preocuparse —dijo el Houndoom con una sonrisa presumida—. Ahora, ¿quiénes son estos niños que vienen contigo?

—Ellos son... visitantes —dijo Scythe, haciendo un gesto hacia Char y Saura.

—Ya veo —dijo el Houndoom—. En ese caso, déjame que los lleve al cuartel de los visitantes por ti. Te ves muy cansado.

—Los visitantes se quedarán con nosotros hoy —insistió Scythe—. Se quedarán en mi habitación. Yo me encargaré de ellos.

El Houndoom negó con la cabeza, arrugando el ceño en su amenazante cara—. Me temo que eso no se puede hacer, Scythe. Tenemos reglas. Los visitantes deben–

—Los visitantes se quedarán con nosotros hoy —repitió Scythe, más forzosamente. Shander se puso al lado de Scythe, como para dar más fuerza a su demanda.

El Houndoom no respondió por un momento. Frunciendo el ceño, y con un resoplido, se abrió paso en el grupo y desapareció en el oscuro corredor.

—¡¿Quién era ese?! —se preguntó Char silenciosamente como para que solo Saura pueda oírlo.

—No se veía muy amistoso —susurró Saura en respuesta—. Mejor alejarnos de él.

—Vengan —dijo Scythe, guiándolos dentro de la cámara—. Hay tanto que tenemos que hacer con ustedes, pero me temo que todo tiene que empezar con un día de descanso.

Una vez que Char y Saura fueron introducidos en la habitación de Scythe, Shander le susurró a su compañero.

—Scythe... ¿Estás seguro de estar listo para hacer esta jugada? ¿Realmente piensas que el Charmander tiene la Llamada?

Scythe bajó la cabeza, expresando su decepción sin palabras.

—Duerme bien —dijo Shander mientras se volvía para dirigirse a su propia habitación—. Tenemos trabajo duro por hacer mañana.

—¿Qué no siempre? —murmuró Scythe, entrando a su habitación.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.


Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#7
Fue genial la explicación del Scyther tras el ataque del Charmander. El autor sin dudas pensó muy bien en todo y tú le diste una traducción magnífica. Es genial leer una historia tan bien escrita, no hay muchas así.

Es increíble cómo se lee esto, cuando menos me di cuenta ya estaba en la mitad del capítulo. Parece largo pero en realidad es corto y la lectura fluidísima.

Interesante la parte en que llegan al cuartel, todo está comentado muy bien, no deja nada librado al azar o a la imaginación del lector.

Cita:
Una brillante luz naranja brillaba desde el final del corredor.


En un fic tan bueno ese tipo de repeticiones se nota mucho, corrígela para que no quede mal :)

El capítulo me atrapó de principio a fin, es todo muy atractivo para la imaginación. Por cierto, dime cómo puedo llamarte, amigo. Y una última cosa, ¿no tienes fics propios para publicar?


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#8
Cita de Demian
Fue genial la explicación del Scyther tras el ataque del Charmander. El autor sin dudas pensó muy bien en todo y tú le diste una traducción magnífica. Es genial leer una historia tan bien escrita, no hay muchas así.

Es increíble cómo se lee esto, cuando menos me di cuenta ya estaba en la mitad del capítulo. Parece largo pero en realidad es corto y la lectura fluidísima.

Interesante la parte en que llegan al cuartel, todo está comentado muy bien, no deja nada librado al azar o a la imaginación del lector.

Una brillante luz naranja brillaba desde el final del corredor.

En un fic tan bueno ese tipo de repeticiones se nota mucho, corrígela para que no quede mal :)

El capítulo me atrapó de principio a fin, es todo muy atractivo para la imaginación. Por cierto, dime cómo puedo llamarte, amigo. Y una última cosa, ¿no tienes fics propios para publicar?


Lo de las traducciones puede llegar a ser a veces un reto muy duro :O, especialmente porque el inglés tiende a "redundar" sin "redundar". Me refiero a que utiliza varias palabras diferentes en las oraciones, que en inglés no suenan redundantes, pero al traducirlas directamente quedan muy mal juntas xD. Pero intento dejar ilesas a las oraciones para que no se pierda tanto el estilo del autor original, aunque a veces eso se vuelve imposible y tengo que cambiarlas un poco.

Corregido de "una brillante luz naranja brillaba..." a "una intensa luz naranja brillaba..." Gracias por avisar ^^.

Puedes decirme solo Will (mi nombre es Guillermo), o Willirex (?). A ver... Me cuesta mucho escribir fics propios, debido a que soy un psicópata perfeccionista maniático (?). Primero que nada, no creo poder hacerlo porque nunca quedaría satisfecho con el resultado (creéme que lo he intentado xD). Una vez escribí un one-shot para un concurso en un foro, pero hasta ahí llegué en mis publicaciones... Aunque puede ser que el día en que se me venga una súper idea a la mente, empiece con algo.



Ahí va el capítulo 4.

5. Capítulo 4: Paseo

Spoiler
Capítulo 4




Char no tenía idea de cuánto había dormido ese día, pero eventualmente se encontró bien despierto en una oscura y silenciosa cueva, mirando el rocoso techo. Juzgando por la forma en que se sentía su cabeza, se imaginó que no había dormido más que unas cuantas horas…

Sigo siendo un Charmander
, observó él, para su consternación. Supongo que esto no es un sueño después de todo. Estoy realmente atascado en un mundo que no conozco.

Los ojos de Char se fijaron en cada abolladura y estalactita del techo, mirando como las sombras arrojadas por su cola se tambaleaban con torpeza por la superficie. Memorias del día anterior flotaron de vuelta a él; se acordó de que estaba en una habitación con un Scyther y un Bulbasaur. Recordó que el Scyther lo había guiado por millas a una especie de base subterránea secreta, lugar en donde se encontraba durmiendo ahora. Pero más que eso, recordó que había hecho una especie de compromiso. Una especie de promesa. Que, en el próximo día, estaría asumiendo una especie de grandioso, nuevo papel.

Voy a ser miembro de uno de estos “equipos de resistencia”, justo como Scythe y Shander,
se dio cuenta Char. ¿Cómo será eso? ¿Tendré que luchar contra los soldados del Maestro todos y cada uno de los días? Todavía no me gusta pelear. Pero… principalmente… ¿alguna vez descubriré cómo llegué aquí? Lo único que recuerdo de mi vida pasada es que era un humano. Eso es de lo único que estoy seguro. Parece ser una especie de pista.

Char se volteó para quedar de lado, preguntándose si a los Pokémon les parecía incómodo dormir en una superficie tan plana y dura como el piso de piedra debajo de él. Aunque el Scyther y el Bulbasaur claramente no se quejaban, su espalda se estaba acalambrando.

Y esa es la única pista que parezco tener por el momento,
continuó Char. Pero debe significar… que se suponía que buscaría mi pasado. De otra forma, probablemente ya hubiera aceptado mi papel de Pokémon para ahora. Pero espero poder encontrar más pistas pronto. Aah, ¿por qué no podría haberme quedado con mis memorias? Esto es tan… desconcertante. Es como si… no se supone que debo estar aquí, pero no sé por qué.

Char giró su cabeza, echando un vistazo al Bulbasaur durmiente. La semilla de su espalda subía y bajaba con su respiración continua.

Tal vez Saura tenga algo que ver también,
pensó Char. Tal vez él sea otra pista. Él fue el primer Pokémon al que conocí. Eso debe significar algo.

“Oye, Char,” suspiró el Bulbasaur con una voz suave y cansada.

Char estaba sorprendido; Saura aún parecía estar dormido.

“¿Sí?”

“Entonces estás despierto también,” dijo Saura, sin siquiera abrir los ojos. “No puedo dormir más. Creo que ya he dormido por un día entero, y estoy demasiado emocionado por mañana.”

“Yo tampoco puedo dormir,” dijo Char. “Todavía me siento… extraño. Siendo un Pokémon y todo, me refiero.”

“Estaba pensando en algo,” dijo Saura. “Ayer, me sorprendiste realmente cuando atacaste a Scythe. ¿Por qué lo hiciste?”

“Te prometí ayudarte a escapar de los soldados,” dijo simplemente Char. “Era lo que tenía que hacer.”

“Nunca te habría preguntado para ir tan lejos,” dijo Saura. “Fue conmovedor verte hacer eso por mi, especialmente porque tienes miedo de luchar.”

“Pero eso es lo gracioso,” dijo Char. “Ni siquiera quería pelear. Sabía que no había más esperanza. Pero… estaba ese sentimiento que tuve… y me dijo que tenía que defenderme para mantener la promesa que hice. Y no podía resistirme. Era puro instinto. Pienso que… debería empezar a acostumbrarme a esto. Mis instintos son mucho más fuertes que cuando era humano…”

“Bueno, ¿sabías algo, Char?” dijo Saura. “¿Recuerdas cuando Scythe te preguntó si querías o no unirte al equipo conmigo? Si hubieras dicho que no, yo habría cambiado de idea.”

Char parpadeó. “… ¿En serio?” preguntó él, un poco sorprendido. “Nunca lo hubiera pensado. Parecías tan entusiasmado por unirte.”

“Sí. Yo también hice una promesa. Te prometí ayudarte a ser un Pokémon. Si no querías unirte al equipo de resistencia, me hubiera quedado contigo. Eres el humano, después de todo. Soy solo el seguidor.”

Se sintió extrañamente satisfactorio, de alguna forma, escuchar a Saura decir esas palabras, y se preguntó si era de nuevo su instinto Pokémon el que le hacía sentir tal comodidad por tener un compañero. Char estaba convencido de que, como humano, él nunca se hubiera encariñado con otra persona tan rápido, y se preguntó si es que los todos los Pokémon estaban naturalmente dispuestos a formar lazos entre ellos.

“Y eso no cambiará,” agregó Saura. “Si quieres dejarlo en cualquier momento, yo iré contigo. Así no te sentirás como si te estoy arrastrando a lugares donde no quieres ir.”

“Gracias,” dijo Char. “Pero creo que me quedaré. Lo he pensado mucho, creo que tienes razón. Creo que esto es lo correcto por ahora.”

“Lo que digas, Char.” suspiró Saura, sonriendo alegremente.

Luego de eso, Char cerró los ojos una vez más e intentó arrastrar su intranquila mente de nuevo hacia el estupor.

Lo que ninguno de los dos se dio cuenta, sin embargo, era que Scythe también estaba teniendo problemas para dormir esa noche. Su cara había estado mirando hacia el lado opuesto a ellos, pero sus ojos permanecían bien abiertos… No solo por insomnio, ahora también por conmoción.

¿Humano…?
Repitió mentalmente, tratando de asimilar el enigmático intercambio que recién había presenciado.


… … …



A la mañana siguiente, Char y Saura fueron despertados violentamente.

“¡Suficiente sueño!” ordenó una profunda voz, irrumpiendo en la habitación y causando que ambos Char y Saura salten despiertos del susto. “Muévanse. La habitación de Scythe no es una estancia. Se han quedado la noche, y ahora es tiempo de que se vayan.”

Luego de desempañar su visión, Char se volvió para ver a los Pokémon que habían entrado en la habitación. Era el Houndoom, y parado junto a él estaba un Ursaring especialmente grande.

“Vamos, afuera,” ladró el Houndoom de nuevo. “Considérense afortunados. Ha sido bastante largo tiempo desde la última vez que ofrecimos tanta hospitalidad a visitantes como lo hicimos con ustedes. A partir de esta noche, se quedarán abajo con los reclutas.”

“¡¡Oye!!” gritó Saura, mirando a su alrededor en la habitación. “¡Scythe! ¿A dónde fue? ¿Creí que él dijo que nos uniríamos al Equipo Remordimiento?”

En efecto, Scythe no estaba a la vista. Char se sintió un poco más que nervioso enfrentando al intimidante sabueso sin la ayuda del Scyther.

“He tenido una… extensa… discusión con Scythe,” reprendió el Houndoom. “Me aseguré de que sepa qué es lo que pienso de ustedes. Él propuso la ridícula aserción de que ustedes deberían unirse a nuestro equipo. Pero entiendan, neonatos; el Equipo Remordimiento tiene estándares que cumplir, y francamente, ustedes no cumplen ninguno de ellos. En este momento, está simplemente fuera de discusión.”

Oh, ¡ya lo entiendo!
Se dio cuenta Char. ¡Este Houndoom debe ser el líder del equipo! No es de extrañar que sea tan… autoritario.

“¡¿Entonces… qué hacemos?!” gritó Saura. “Si no podemos unirnos al Equipo Remordimiento… ¿qué hacemos?”

“Estaba planeando enviarles a que se unan a alguno de nuestros muchos equipos de entrenamiento, pero, por razones que están más allá de mí, Scythe tiene planes diferentes para ustedes,” continuó el sabueso. “Scythe insiste en dejarles ser nuestros aprendices. Él quiere que el Equipo Remordimiento les entrene personalmente, y se negó a dejar de armar escándalo hasta que cedimos e hicimos un trato. Este es el compromiso al que llegamos: ustedes dos formarán su propio equipo de resistencia de dos personas, y estarán afiliados al Equipo Remordimiento como nuestros reclutas. Pero la base de su equipo estará abajo en los salones inferiores con el resto, no aquí.”

“¿Nuestro propio equipo de resistencia?” repitió Saura con incredulidad. “¡Char! ¿Escuchaste eso? ¡¡Empezaremos nuestro propio equipo de resistencia!! ¡Nunca imaginé que algo así ocurriría! ¡Vaya!”

“Corta con eso,” gruñó el Houndoom, repugnado por la actitud de Saura. “De cualquier manera, no son bienvenidos aquí de ahora en adelante. Mi compañero, Ursa, les escoltará afuera.”

No queriendo enojar al sabueso más de lo que ya estaba, Char se puso de pie y siguió el consejo de salir de la habitación. El Houndoom, claramente aún molesto, mantenía la cabeza en alto mientras los guiaba por el salón y hacia los túneles principales de la base. Mientras caminaban, Char se dio cuenta de que no tenía ni la más remota idea de que hora del día era; las antorchas ardían igual de brillantes como lo hicieron antes, y no había ventanas al exterior por ningún lado. Se preguntó cómo la división dorada hacía para mantener la noción del tiempo.

“Hoy, se les dará un breve paseo por el complejo,” declaró el Houndoom. “Ursa les mostrará los alrededores. Espero que se memoricen todo lo que él les cuenta, así como su propio camino a través de la base. También… antes de que este día termine, su nuevo equipo de resistencia deberá ser registrado como miembro oficial de la división dorada. Ursa les llevará a la oficina de registros para cumplir eso. Sin embargo… antes de hacerlo, tienen que decidir un nombre para el equipo.”

“Vaya, esto es en serio, ¿verdad?” dijo Saura, casi hiperventilando. “Char, tendremos que pensar un buen nombre hoy. Estoy seguro de que se nos ocurrirá algo.”

“Equipo Alegría, Equipo Pokéamigos, Equipo Compartir, todos buenos nombres,” recitó el Houndoom, su burlona voz rebosando de sarcasmo. “Pero si quieren mi consejo, intenten elegir un nombre que signifique en verdad algo sobre ustedes y por qué eligieron pelear del lado de los equipos de resistencia. Su nombre será su identidad. Este determinará no solo cómo sus colegas les tratarán, sino también cómo se tratarán a ustedes mismos.”

Cuando llegaron al final del túnel del Equipo Remordimiento, el Houndoom prácticamente los empujó fuera de la puerta.

“Ahora, lárguense,” dijo el Houndoom mientras el Ursaring los conducía rápidamente hacia afuera. “Si es que estaremos entrenándoles, tendrán que moverse con propósito y prisa. No aceptaremos nada menos que eso. Ahora muévanse.”

La puerta se cerró con un portazo a sus espaldas. Char incluso notó a Saura relajarse un poco cuando el Houndoom estuvo fuera de la vista.

“No le hagan caso,” dijo el Ursaring. “Daemon es siempre así. Te acostumbras a él después de un tiempo. De todas formas, me llaman Ursa. ¿Y ustedes son…?”

“Soy Saura, y este es Char,” dijo Saura. “Soy de las Pequeñas Llanuras por el oeste. Char es… bueno, no sabemos exactamente. Char perdió la memoria.”

“Amnesia, ¿eh?” dijo Ursa, guiándolos por las cámaras principales. “Suena a que los Vigilantes te atraparon. Hemos tenido esa clase de cosas por aquí antes. Porque, incluso recuerdo el año pasado, teníamos un muy prometedor Kadabra llamado Ogomo que se excedió de confianza y fue capturado por los Vigilantes. Fue milagroso que haya sobrevivido, pero esos Vigilantes hicieron algo con su mente. Cuando finalmente vino arrastrándose de vuelta, no podía recordar nada. Su nombre, sus amigos, ni siquiera las palabras en clave. Nada. Aún pelea igual como lo hizo siempre. Estamos agradecidos por eso, al menos.”

Vaya,
pensó Char. Tal vez eso es lo que pasó conmigo. ¿Pero quiénes son los “Vigilantes”?

“Sí, pensamos eso,” dijo Saura. “Pero Char es… bueno, pensamos que es probablemente otra cosa.”

“Sí, bueno, buena suerte con la recuperación, espero,” dijo Ursa. “De cualquier forma, es bueno ver un Charmander por aquí en esta zona. Espero que lo hagas bien aquí. Ahora… me imagino que será mejor que les muestre los lugares más importantes primero. Síganme.”

Pronto, el trío había emergido de vuelta en la caverna principal de la base. Una vez más, Char tuvo un poco de problemas desviando la vista de la extensa habitación alineada con antorchas. Estaba absolutamente repleta de Pokémon, incluso más que antes, todos yendo de aquí para allá preparándose para las misiones y tareas del día. Char y Saura siguieron al Pokémon oso al mismo fondo de la caverna, donde entraron en un enorme túnel en forma de arco.

“Bueno, este es probablemente el lugar más importante de aquí,” dijo Ursa. “Por aquí es el hospital. Nuestro maestro en medicina es el Dr. Orde, el Slowking. Sus asistentes son Blissey y Hypno.”

“¿Slowking?” repitió Saura. “Ese es un extraño Pokémon para un hospital.”

“Sí, pensarías eso, ¿verdad?” Ursa sonrió. “Claro, eso es solo hasta que te salva la vida. Luego estarás cantándole alabanzas. Es un Pokémon muy talentoso en la medicina, les hago saber.”

El grupo ingresó al área del hospital. Era una sala muy larga con una fila central de mesas de piedra rectangulares sobresaliendo del suelo. Había en total como veinte de ellas. Detrás de las mesas, en la pared trasera, había varias estanterías de piedra repletas de un sinfín de suministros, botellas de medicina, e instrumentos. Cada mesa tenía algo como una bola de fuego gigante colgando del techo directamente encima, casi como un candelabro, que proveía una iluminación sin paralelo a la, de otra forma, oscura caverna. Unas cuantas mesas estaban ocupadas por Pokémon. Char notó a un Zangoose herido en la mesa más lejana, y a un Sneasel en otra. Char observó mientras Blissey corría al lado del Sneasel con una mesa rodante de suministros.

“¡Ursa! ¡Buenos días para ti!” dijo una voz.

Char se volvió y vio al Dr. Orde parado justo en frente a ellos. El Slowking llevaba una holgada chaqueta llena de bolsillos. Sostenía algo como un bisturí en la mano izquierda.

“Buenos días, Doctor,” dijo Ursa. “Solo les estoy mostrando a los nuevos el lugar. Niños, este es el Dr. Orde. Si son heridos durante una misión, envenados, o algo, él es el primer Pokémon a quien recurres.”

“Mmm-Hmm,” dijo el Slowking, mirando algo al lado opuesto de la habitación. “Tengo toda la medicina que existe. Todavía estoy averiguando para que sirven algunas, pero siempre parezco acertar al final.”

Char y Saura se dieron una mirada extraña.

“¡Oh! ¡Claro!” exclamó el doctor, dando un aplauso con sus manos de un solo dedo. “¡Ya recordé qué era lo que estaba haciendo! ¡Sí, sí! ¡Las bayas Zidra se pudrirán! Oh, um, sí, un placer conocerlos a ustedes dos, esperaré su primera visita aquí. La verdad, no, me retracto, espero que se mantengan sanos y nunca tengan que venir aquí. ¡Nos vemos, nos vemos!”

El Slowking se fue apurado en alguna dirección, prácticamente ignorándolos.

“Bueno, el doctor parece estar emocionado por algo hoy,” dijo Ursa. “De todos modos, si, puede parecer un poco extraño, pero es un doctor brillante, en serio. Y su colega Hypno es un experto en psicoterapia. Están en buenas manos si vienen aquí. Honestamente.”

“Suena bien para mi,” dijo Saura.


… … …



Luego, Ursa les hizo subir una larga escalera en espiral. Pasaron tres pisos, esquivando por poco a un Nidoran que se bajaba apuradamente las escaleras. Cuando llegaron a un cuarto piso, otra habitación principal de tamaño considerable se extendió ante ellos tan pronto como dejaron las escaleras.

“Séptimo piso subterráneo,” anunció Ursa. “Almacén.”

“Vaya, subimos mucho las escaleras, ¿pero seguimos estando tan abajo?” dijo Saura con incredulidad. “¡No me di cuenta de cuan profunda era esta base!”

“Bueno, estamos bien abajo dentro de la tierra,” dijo Ursa. “Para mi, es muy evidente por la enorme cantidad de escalones que tuvieron que bajar para entrar. De cualquier modo, aquí es donde vienes para equiparte de suministros antes de ir a cualquier viaje al que tienes que ir. Está situado aquí porque no es una escalada tan larga desde las entradas norte y noreste, pero la entrada oeste está bastante alejada de aquí, desafortunadamente. Pero, me estoy desviando. Por allí, a la derecha del corredor, está el área de almacenamiento. Y aquí, a la izquierda, tienes a los hermanos Kecleon.”

Ursa les dirigió hacia la primera entrada a la izquierda. Dentro había una vista significativa: era obviamente una tienda, pero tan repleta pared a pared con mercancía que era difícil decir qué objeto era cada uno. Ropas extrañas colgaban del techo. Pequeñas cajas rebosantes de suministros atestaban cada mesa. Era un emporio. La atención de Char se giró hacia una particular pared que estaba cubierta con sacos de fruta seca. Instantáneamente supo para qué eran: alimentos para viajar en mazmorras misteriosas.

“Ah, ¡bienvenidos!” les gritó un Kecleon de color verde desde el otro lado de la habitación. “¿En qué puedo ayudarles en esta agradable mañana?”

“Solo estoy aquí para darles un paseo a los nuevos,” dijo Ursa. “¿Podría presentarte a ellos?”

El Kecleon, que había estado ocupado arreglando una pila de lo que parecían brillantes esferas azules en un pedestal, inmediatamente detuvo su trabajo y corrió para conocer a los visitantes.

“Bien, bien,” dijo el Kecleon. “¡Un Charmander! Ha pasado tiempo desde que vi a uno de tu especie. ¡Y un Bulbasaur! ¡Un dúo muy prometedor, diría yo!”

“Este es Kecleon, nuestro proveedor,” dijo Ursa en modo de presentación. “Él, junto con su hermano, nos consiguen todo lo que posiblemente necesitamos para hacer correr nuestra División. Su hermano ha de estar fuera haciendo algún recado en este momento.”

“¡A su servicio!” dijo Kecleon con una inclinación. “Si está en el mercado, ¡puedo conseguirlo para ustedes, garantizado! Mis precios son insuperables, y siempre hago excepciones especiales para mis clientes favoritos.”

“Un placer… conocerte,” dijo Char incómodamente.

“¡Si, un placer también!” replicó Kecleon. “¡Espero hacer negocios contigo pronto!”

Con eso, Kecleon se inclinó una vez más, y corrió para continuar lo que estaba haciendo.

“Vaya, ciertamente parecía agradable,” dijo Saura, igual de incómodo. “Pero… ¿él… cobra por estas cosas? ¿No… ya sabes… trabaja también para la división? ¿No deberían los miembros de la división conseguir gratis estas cosas, o algo?”

“Bueno, tristemente, eso no es parte del trato,” suspiró el Ursaring. “Kecleon y su hermano no trabajan exactamente para la División. Lo hacen independientemente, ya ves, y solo son nuestros clientes, entonces tenemos que pagarles. Pero sus servicios son irremplazables, de cualquier modo. Eso, y se necesita muchísimo dinero para hacer funcionar un mercado negro como este.”

“¿Mercado negro?” repitió Saura con sorpresa. “Te refieres a que… todas estas cosas…”

“Oh, sí,” dijo Ursa. “Kecleon es… lo que llamarías un fraude profesional. Él roba, estafa, y todo lo que esté en el medio, para conseguir lo que tiene. Él y su hermano tienen conexiones por todo el país. Su trabajo involucra estafar a los principales proveedores bajo el control del Maestro, y secretamente conseguir mercancía para nosotros. Ha estado haciéndolo por décadas, y el Maestro no se ha dado cuenta todavía aparentemente. Es una carrera muy impresionante, debo agregar, probablemente se necesita más esfuerzo y engaño de lo que me podría imaginar jamás. Pero, lo hace todo con una sonrisa, y estamos feliz de tenerlo.”

“Increíble,” dijo Saura, mirando a su alrededor todas las cosas que llenaban la habitación con brillantes ojos. “Supongo que también hace el mismo trabajo que un equipo de resistencia, pero a su manera.”

“Oh, una última cosa sobre Kecleon,” dijo Ursa, bajando la voz drásticamente. “A veces, cuando tienes poco dinero, usualmente estará feliz de hacer una oferta especial para ti. Sin embargo… si valoras tu vida, nunca, bajo ninguna circunstancia, nunca, JAMÁS, intentes llevar algo de esta tienda sin pagar. Eso es… todo lo que diré sobre el tema.”

“Entendido,” dijo Saura tragando saliva. “No robar.”

Char dirigió una extraña mirada al Pokémon reptil mientras salía de la tienda.

“¡Que tengan un buen día, y vuelvan pronto!” les llamó Kecleon con un saludo amistoso mientras salían.


… … …



Después, usaron las mismas escaleras en espiral de antes pero en la dirección opuesta. Abajo, abajo, y más abajo fueron, abajo hacia uno de los cuencos más profundos de las cavernas donde parecía que la actividad era más caótica. Luego de haber pasado por lo menos cinco pisos, dejaron las escaleras y tuvieron que abrirse paso a través de una frenética multitud de ocupados Pokémon solo para poder cruzar la habitación. Char se preguntó qué podría ser tan importante en este piso tan abajo en la base como para que tantos Pokémon se reunieran aquí.

“Tengan cuidado con quien se topan,” advirtió Ursa chistoso mientras se abría paso en la multitud. “Algunos Pokémon son venenosos, saben. No les gustará dar contra uno de sus cuernos.”

El pasillo terminó, abriéndose en una habitación más ancha que ayudaba a disminuir el tráfico de Pokémon. Varias puertas estaban alineadas en la habitación.

“Bueno, veamos. Por allí, la primera puerta a la izquierda, te lleva a la tesorería,” dijo Ursa. “Todo el oro y el dinero de la división es almacenado ahí. Persian también hace funcionar un banco desde la tesorería, entonces pueden abrir su cuenta personal ahí si quieren guardar algún cambio sobrante. Ni siquiera piensen en robar el lugar. Está protegido por más Pokémon fantasma de los que te puedes imaginar. Siguiente puerta, esa va al gran salón. Si alguna vez necesitamos tener una asamblea con toda la división, allí es donde vamos todos. Solo ocurren una o dos veces al año, sin embargo. Y finalmente…”

Ursa los llevó a través de la entrada más ancha, que se volvía un enorme túnel rampa hacia abajo. Mientras Char intentaba evitar chocar con otros Pokémon que también atravesaban el túnel, algo llamó su atención. Una especie de olor se elevaba desde el fondo del túnel, haciéndose continuamente más poderoso cuanto más adentro iban. Aunque Char no podía identificarlo, era un aroma extremadamente atrayente…

“¡Oh! ¿Hueles eso, Char?” dijo Saura emocionadamente. “¡Aquí es tal vez donde preparan la comida! ¡Oh, vaya! Estoy de humor para desayunar, ¿tú no? ¡No he comido en un día entero!”

¡Comida!
Se dio cuenta Char. ¡Esto ha de ser como la comida Pokémon huele! No huele como ninguna comida humana que recuerde… Pero oh, ¡estoy tan hambriento!

“Décimo cuarto piso subterráneo,” anunció Ursa mientras alcanzaban el final del pasillo, que se abría en una increíble cueva rectangular alineada con mesas. “El comedor. Pueden apostar a que visitarán este lugar una o dos veces al día. Oh, y a diferencia de la mercancía de Kecleon, toda nuestra comida es completamente complementaria. Es parte de los gastos de la división.”

“¡¿Es gratis?!” jadeó Saura.

“Bueno, ¿tienen apetito? Probablemente tengamos tiempo para tomar un bocado,” ofreció Ursa con una sonrisa.

“¡Puedes apostar!” exclamó Saura.

Char no pudo discutir con Saura ni un poco. Su estómago había estado rugiendo por un tiempo también.

Ursa los guio hacia una gran ventana que separaba el comedor de la cocina. En el otro lado del mostrador, varios Pokémon iban de un lado a otro para cocinar y preparar la comida. Había varios Farfetch’d, pero en lugar de sus usuales tallos, sostenían varas de madera que usaban para revolver enormes ollas hirviendo de comida. Un Munchlax paseaba por la cocina, probando los sabores de las ollas con sus dedos. Un Ampharos trabajaba en el mostrador trasero, cortando enormes cantidades de coloridos objetos redondos y separándolos en montones.

“¡Hola!” dijo un Bellossom en el otro lado del mostrador mientras empujaba un carrito de comida a través del mostrador y en frente a ellos. “¡Disfruten! ¡Tengan un buen día! ¡Coman! ¡He aquí otro gran día!”

Char asintió educadamente al Bellossom mientras tomaba su bandeja. La inspeccionó, preguntándose que clase de comida cubría su plato. La comida consistía en trozos largos y con formas extrañas de… algo. Era realmente colorido. Se preguntó si tal vez era golosina.

“Y si siguen teniendo ganas, solo vayan por un segundo plato, o un tercero…” explicó Ursa mientras el grupo se sentaba en una mesa.

Saura no pudo contenerse. Saltó para poner sus patas delanteras en la mesa y hundió su cara en el plato, casi inhalando la comida. Char, aunque hambriento, no pudo evitar tomar uno de los objetos de su plato y mirarlo curiosamente por unos momentos, girándolo en su mano. Era tibio al tacto.

“Ensalada de frutas hervida,” le dijo Ursa. “Cómelo, ¡te podría gustar!”

Char comió el trozo de fruta. Era dulce, casi picante, y se sentía tibio mientras bajaba a su estómago. Le gustó la tibieza.

Luego de haber vaciado sus platos, los tres se relajaron un momento para asentar la comida. Ursa parecía querer otro plato de comida (o el quinto), pero no se quejaba.

“¡Vaya, muy impresionante!” dijo Saura satisfecho. “Hay solo una cosa que no entiendo, sin embargo. ¿Por qué está el comedor tan abajo? ¡Tienes que caminar un largo trecho todos los días solo para comer!”

“Bueno, la mayoría de nosotros tiene que hacerlo,” dijo Ursa. “Como ves, desde el décimo quinto hasta el décimo octavo piso de la base, justo aquí debajo, son los cuarteles vivienda. Allí es donde todos los Pokémon que viven aquí van cada noche para dormir. Allí es también donde ustedes se quedarán.”

“¡¿Qué?!” gimió Saura. “¡No lo puedo creer! ¿¿Tenemos que subir toda esa escalera, y bajarla de nuevo, cada día??”

“Te dará piernas fuertes,” se rio Ursa.

“Espera, ¿entonces cómo es que el Equipo Remordimiento estaba tan cerca de la superficie?” preguntó Saura. “Cuando entramos, ¡estaban cruzando el salón!”

“Bueno, cuanto más alto es el rango tu equipo, más cerca de la superficie puedes vivir,” explicó Ursa. “Y el Equipo Remordimiento es uno de los equipos con más alto rango de la división. Hasta nos envían comida a nuestra habitación cada mañana.”

“Oh, vaya,” dijo Saura, un poco humillado. “Esto es duro. Ya empiezo a extrañar vivir ahí con tu equipo.”

“Bueno, nunca sabes realmente,” dijo Ursa con optimismo. “Scythe realmente está interesado en ustedes dos, por cualquier razón. Podrían quedarse con nosotros más veces en el futuro. Y, déjenme contarles, los Pokémon de por aquí lo consideran un honor, entrenar con un equipo de tan alto nivel.”

“¿Dónde está Scythe, de todos modos?” preguntó Char. “Salió sin más esta mañana. ¿Se fue a otra misión? ¿Lo veremos otra vez?”

“Scythe está… por aquí en algún lugar,” dijo Ursa. “No sé dónde. Pero sí, lo verán de nuevo. Él quiere hablar con ustedes esta noche, luego de que nuestro pequeño paseo termine y su equipo esté registrado. Dice que necesita verles por una razón especial. No nos contó a ninguno de nosotros de qué se trata, sin embargo. Excepto por Shander, pero ese Shander se rehúsa a escupirlo, sin importar cuanto intentemos…”

¡Oh, nuestro equipo de resistencia!
Se dio cuenta Char. ¡Aún no hemos pensado en un nombre!

“Scythe parece ser un Pokémon muy hábil,” dijo Saura. “Suena a que ha estado por muchas batallas en su tiempo. Apuesto a que realmente se ganó su lugar en tu equipo, ¿verdad?”

“Oh sí, Scythe es uno de los mejores guerreros en la división entera,” dijo Ursa asintiendo. “Y la verdad es que todos tenemos un gran respeto hacia él. Pero… les juro, nunca han conocido a un Pokémon más modesto que él en su vida.”

“¿Modesto?” repitió Saura.

“Oh, sí,” le contó Ursa. “Scythe odia alardear. Nunca le escucharán hablando de sí mismo… déjenme adivinar, el gran viejo bicho nunca les contó que él es en realidad el líder del Equipo Remordimiento, ¿verdad?”

Al escuchar las noticias, Char se quedó boquiabierto.

“¿En serio?” exclamó Saura. “¡Nunca lo hubiera adivinado! ¿Scythe lidera al Equipo Remordimiento? ¡Ha de ser un Pokémon mucho más importante de lo que ninguno de los dos sabíamos, Char!”

“Pero espera,” intervino Char. “¿Qué hay de ese Houndoom? Yo pensé que tal vez él era el líder. Realmente actuaba como tal.”

“Oh, ese es Daemon,” se rio Ursa. “Él es el segundo al mando. Nunca lo sabrían, sin embargo, porque siempre actúa como si estuviera a cargo. Él y Scythe nunca han estado de acuerdo en algo. Como ya han visto probablemente, tienen estilos muy diferentes de liderazgo. Están siempre discutiendo todo el tiempo sobre casi cualquier cosa.”

“Solo me lo puedo imaginar,” dijo Saura.

“Scythe siempre toma sus opiniones en consideración,” dijo él,” pero al final, el la palabra de Scythe la que va. Por eso es que ustedes dos son sus aprendices ahora, porque eso es lo que el gran viejo bicho quería.”

“Bueno, estaremos seguros de tratarlo con mucho más respeto la próxima vez que lo veamos, ¿verdad, Char?” dijo Saura. “No puedo imaginar la suerte que tenemos de estar en esta posición.”

“Bueno, si ya terminaron los dos, deberíamos movernos,” dijo Ursa, levantándose del asiento. “Tenemos más por ver. El siguiente lugar a donde vamos les resultará interesante.”


… … …



Tomaron una ruta alternativa para volver a subir: era un gran pozo oscuro sin escaleras o rampas. Tenía, sin embargo, un pequeño elevador que operaba cuando una fuerza invisible proveniente de arriba estiraba los cables de acero. Ursa explicó que los Pokémon más grandes como Onix necesitaban una manera de transportarse también, y habían excavado estos enormes agujeros a través de la roca como sus propias rutas personales. También explicó que había Magnezone situados en algunos de los pozos verticales, operando elevadores como rutas alternativas para Pokémon que transportaban cosas que serían imposibles de llevar por las escaleras.

“Ahora, escuchen,” les contó Ursa cuando hubieron subido unos cuantos pisos y bajado del elevador. “Lo que están a punto de ver… es uno de los secretos mejor guardados de la división. Esto les pasmará. Les dejará sin palabras. Jeje, ¡no puedo esperar a ver sus caras cuando lo vean!”

“Este lugar no parece que se quedará alguna vez sin sorpresas,” dijo Saura con una sonrisa. “¡Pruébanos!”

El siguiente lugar a donde fueron guiados estaba muy vacío de otros Pokémon. Un Hitmonchan estaba sentado en una banca a un lado del pasillo en profunda meditación, pero además de eso, el corredor estaba desolado…

Al final del corredor había una sola puerta pequeña cubierta por una andrajosa tela roja que colgaba del marco.

“¿Listos?” dijo Ursa, sonriendo ampliamente mientras se acercaba a la entrada. “Recuerdo la primera vez que vi esto. Les encantará.”

“No me puedo imaginar,” dijo Saura. “¡Muéstranoslo ya!”

“¡Oye!” Ursa llamó a alguien, metiendo su nariz entre la cortina. “¡Oye, Domo! ¡Domo! ¡Hay chicos nuevos! … … … Oh, está bien. Ya está listo. ¡Niños, entren! ¡Entren!”

Ursa separó las cortinas, revelando la habitación.

Era una habitación extremadamente grande y circular. El suelo tenía muchos diseños coloridos grabados en él, formando una especie de plataforma en el centro de la sala. Flotando sobre el suelo en el mismo centro de la habitación, estaba algo increíble.

“¡Imposible!” jadeó Saura, los ojos pegados en eso. “¡No! Es… ¡No puede ser! ¡Esto tiene que ser una especie de broma!”

Cuando Char dio un paso al frente para concentrarse en eso, él, también, perdió las palabras para exclamar su sorpresa. Era un pequeño Pokémon gato, coloreado de un rosado claro y cremoso, balanceándose suavemente en el aire frente a ellos. Los miraba de vuelta con dos enormes, azules y brillosos ojos. Su cola se movía de lado a lado.

“¡Mew!” chilló con una pequeña risita.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.



Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#9
bueno, por fin he tenido un rato libre y lo he dedicado a ponerme al día con este fiction, el problema es que cuando he ido a mirar ya habían cuatro capítulos... te aconsejo que dejes más espacio de tiempo en las publicaciones para que los lectores puedan comentar y leer, de lo contrario se les acumularán los capítulos como a mí y se acabarán perdiendo por la historia por leer con prisas o simplemente no comentarán porque es demasiado de golpe. Trato de retomar la lectura de la historia, así que no me he podido poner a analizarlo en profundidad, por lo que haré una crítica general para comenzar y ya con los siguientes lo haré más individualizado.

Veamos... lo primero es que sigo echando en falta los guiones; las comillas no están mal, pero su uso es más para señalar un pensamiento exacto que ha tenido un personaje en cierto momento, no para los diálogos. Lo vería bien si fuese una narración en primera persona ya que se complementaría con lo que dije anteriormente, pero aun así usar guiones es lo más correcto. Te dejo un ejemplo: "¡Básicamente me está retando a un duelo!" Pensó Laura escandalizada.

Sigues utilizando los triples puntos suspensivos para separar partes de la historia... no está bien así, utilizando tres no consigues dar énfasis. Puedes hacer una doble separación de párrafos o colocar unos puntos suspensivos centrados entre párrafo y párrafo. Cuando los usas en un diálogo es todavía peor, se siguen utilizando UNOS puntos suspenisvos (formado por tres puntos).

Las onomatopeyas tampoco me agradan demasiado cuando son continuas, veo mejor introducir una narración en la que se especifique cómo y por qué ocurre ese sonido. Pero claro, olvido que lo que estoy criticando es una traducción de un fic, no el fiction en sí, y eso me limita demasiado a la hora de aconsejar.

Cuando introduces un lugar en la narración o una fecha como si se tratase de una carta (Ej: Túnel Gravelerroca P4
) se coloca en una font algo más pequeña y alineada al margen derecho (el de tu derecha).

No he notado grandes fallos de concordancia, pero hay algunos. Con respecto a los tiempos verbales cambiaría algunos... pero tampoco quiero extenderme demasiado, dije crítica general xD Cuidado con las redundancias... utiliza un diccionario de sinónimos si es necesario, siempre y la palabra que escojas no pierda el matiz de la versión inglesa.

La historia es interesante, me llama la atención. Lo del ejército es interesante O: y me pregunto cómo un chico tan reservado podrá ir creciendo en lo personal a lo largo de la historia. Es curioso ver la madurez de algunos personajes... es como si todo estuviese escrito de manera estándar, sin coloquialismos ni nada de nada.

Eso es todo de momento, intentaré seguirlo de cerca ahora que leí los capítulos anteriores, aunque mi tiempo suele estar limitado :/ Iré leyendo el original de vez en cuando para hacerte críticas más completas y comprobar por mí misma la fiabilidad de la traducción, pero de momento por lo que he visto lo estás haciendo genial, sigue así.

Me despido. Saluditos y abracines n_n




A la la long~~



Just me~


#10
Mmm, interesante lo que escuchó Scyther, ahora parece que son dos los que conocen la verdad de Char.

Me parece genial que ambos formen un equipo aparte. Ese Houndoom es un tanto rudo pero está bien lo hace, sino cualquiera formaría parte del grupo.

Jajaja, me encanta ese Houndoom. Equipo Compartir, LOL xD

Ja, muy pintoresco también el doctor Orde, sin dudas lo representó bien el autor.

El lugar es impresionante y de qué forma lo describe el autor, simplemente magnífica. Es algo increíble.

La parte en la que el Ursarig describe la naturaleza Modesta del Scyther es impresionante, con tanta naturalidad… no sé cómo logras traducir de manera que todo quede tan genial u.u Me gustaría escribir así.

Y el final sin duda me deja sin palabras hasta a mí O: ¿Qué es lo que hace Mew allí? Es el capítulo que me dejó con más intriga, ya quiero saber qué pasa en el siguiente.

El capítulo me gustó mucho. Ese Ursa sí que es todo un genio mostrando el lugar. No me arrepiento para nada haber empezado a leer este fic y he notado que varios usuarios están interesados y quisieran leerlo, Will. Por eso te pido que dejes al menos una semana de por medio entre capítulo y capítulo para que tenga tiempo de ponerse al día. No te apresures total tarde o temprano podrías publicarlo todo.

¡Espero el siguiente con emoción, felicitaciones a ti y enviale mis felicitaciones al autor!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#11
Primero con los comentarios ^^

Akane:

Primero que nada, gracias por tomarte el tiempo de leer y hacer una crítica.

Tienes razón (y también Demian), me estoy apurando un poco con las publicaciones -.-'.

Bueno, lo del triple punto suspensivo es porque el autor lo utiliza para separar diferentes escenas de la historia que ocurren en el mismo lugar pero en tiempos diferentes. Para separar escenas en lugares diferentes utiliza la barra horizontal, pero eso ya te habrás dado cuenta ;).

Lo de las comillas, ahora me estoy dando cuenta de lo molestas que son xD. Te prometo que las cambiaré a guiones cuando comience a traducir la siguiente temporada del fic, y de a poco iré cambiando los capítulos ya publicados. Estaré prestando atención también a las redundancias y a los tiempos verbales.

En realidad me decidí por traducirlo todo a un español estándar, sin coloquialismos. De ahí la forma de hablar de los personajes xD. Pero la verdad es que el autor también utilizaba un inglés estándar (o eso es lo que me pareció a mi), tal vez por eso la traducción salió así.

Gracias otra vez por hacer un espacio en tu agenda para comentar xD.


Demian:

Ayayay, la verdad de Char... Aún no se ha revelado nada de nada -CHAN, CHAN (?)-

Veo que te agradó Daemon, hasta se parecen en nombre xD. Lo de Scythe siendo el líder del Equipo Remordimiento me agarró con la guardia baja, ni me lo esperaba :O.

Por cierto, el paseo aún no termina. Algo curioso de este fic es que parece que en la historia han pasado días, pero la verdad han sido solo horas xD. Fue solo el día anterior cuando Char despertó siendo Pokémon, ¿recuerdas? :O

Gracias por el apoyo y por seguir leyendo ^^

Curiosidad: Lo de Mew... Según el autor, fue en ese momento (por cierto, cuando él recién comenzaba a escribir este fic como en 2008) cuando perdió más lectores :O. Luego averiguó algo llamado "confianza del lector". Eso significa que cuando escribes algo y luego sales con algo completamente fuera de lugar sin antes haber acostumbrado a tus lectores a giros de trama, pues los pierdes. Así de simple. Es como si tuvieras que darles pequeñas dosis a tus lectores de esta clase de giros, entonces ya saben más o menos qué esperar, y no los pierdes si haces uno a gran escala. En este caso, lo fuera de lugar fue Mew. En el siguiente capítulo se puede ver cómo corrige su error; pero más que un error, se volvió parte de la historia al final. (Espero haberlo explicado bien xD)




Ok, siguiente capítulo.

6. Capítulo 5: Mew y Dialga


Spoiler
Capítulo 5





Mientras Char y Saura miraban con incredulidad al Mew que flotaba frente a ellos, Ursa no pudo contener una risita.

“No puede ser,” dijo Saura de nuevo. “Lo siento, Ursa, pero no puedo creer esto. ¡Es demasiado! Solo no puedo creer que Mew… trabaja para la división.”

“¿Incluso cuando lo tienes justo en frente?” preguntó Ursa.

Char tampoco podía descifrar en que pensar. Mew era uno de los más grandiosos Pokémon de leyenda, pensado ser ancestro de todo Pokémon viviente. También era pensado ser casi inatrapable para humanos y Pokémon, teniendo algunos de los más grandiosos poderes psíquicos jamás conocidos. Aunque Char siempre supo cómo Mew se veía, ¡nunca pensó que lo vería en persona! Char quería estar de acuerdo con Saura de que no podía ser real… a pesar de que el Mew se veía tan real y creíble como podía ser.

“Tiene que haber algún Pokémon fantasma por aquí haciendo una ilusión,” supuso Saura. “Esto tiene que ser un truco.”

Lanzando otra risita, el Mew descendió para dar un golpecito a Saura en la nariz. Su larga y rizada cola se meneaba, sus ojos brillaban e irradiaban curiosidad.

“No… es una ilusión… ¿verdad?” jadeó Saura. “¿Es este… realmente Mew?”

Pero luego, una fuerte luz azul irradió del cuerpo de Mew. Su forma entera cambió a una amorfa masa brillante.

“¡¡Aaa!!” gritó Saura, saltando hacia atrás.

La masa creció, y no se detuvo. Se volvió muy alta, cerniéndose alto en el aire sobre los estupefactos pequeños niños que observaban. Su forma se volvió larga y delgada, como una serpiente gigante con la cabeza en alto.

Char y Saura miraron como la luz se apagaba y la masa empezaba a solidificarse, tomando de nuevo distintas formas y colores. La siguiente cosa que supieron, un Onix de tamaño completo estaba frente a ellos.

“¡Imposible!” jadeó Saura. “¡Char! ¡¡Tiene que ser Mew!! Mew es el único Pokémon que puede transformarse, ya que tiene los genes de todos los otros Pokémon…”

“¿El… único Pokémon que puede transformarse?” retumbó el Onix, sorprendiendo a Char y a Saura.

“Bueno, hay otro Pokémon conocido por sus poderes de transformación, pero no funcionan de esta manera,” dijo Saura.

El Onix bajó la cabeza, mirando a Saura en los ojos. “... ¿Y cuál sería ese Pokémon?” gruñó.

“D – Ditto.” Saura tartamudeó. “Los Ditto pueden transformarse en cualquier cosa que vean. Pero… los Ditto son olvidadizos, entonces solo pueden transformarse en algo que están viendo en el momento. Pero tú… puedes transformarte en cosas que no ves.”

De nuevo, la gran figura comenzó a cambiar de forma. El largo y rocoso cuerpo del Onix se fundió en una mancha de luz, encogiéndose a un tamaño más bajo. Cuando era como el tamaño de Char, comenzó a tomar una nueva forma… un Xatu, el ave de sabiduría y paciencia.

“Eso, puedo,” dijo el Xatu, mirando directamente a los ojos de Saura con su penetrante e imperturbable mirada. “Pero eso no significa que sea Mew. En efecto… yo soy un Ditto.”

“Char, Saura, me gustaría que conocieran a Domo, nuestro entrenador de combate,” presentó Ursa. “Este es su dojo. Él utiliza sus muchas formas para ayudarnos a entrenar para las batallas.”

Saura parpadeó. “Pero… entonces… ¿cómo tienes tan buena memoria para un Ditto? ¿Cómo puedes transformarte en todo eso tan perfectamente sin verlo?” preguntó él. “Y… ¿eres un ‘él’? Creí que los Ditto no eran ni macho ni hembra…”

“Yo soy macho, porque elegí ser macho,” replicó el Xatu. “Cuando hablo con otros, mis formas favoritas son masculinas, en consecuencia, las personas se refieren a mi como un ‘él’. En cuanto a mis poderes de transformación… Les contaré como llegué a ser de esta manera.”

El Ditto cambió de forma una vez más, esta vez volviéndose un Golduck. “Cada vez que cuento esta historia, intento hacerlo con la forma de Xatu para dar más efecto,” murmuró él. “¡Pero no resisto esa forma! Cada vez que lo intento, me da la abrumadora urgencia de mirar fijamente al sol, y luego me pongo furioso porque el sol no es visible aquí abajo. Entonces, lo haré con esta forma. De todos modos… esta es mi historia.”

Char y Saura se pusieron cómodos en frente al cuentista, y él comenzó.

“Un día, hace décadas y décadas, estaba usando mis inherentes poderes de transformación para explorar el mundo. Fui testigo de muchas tierras y tribus de Pokémon a lo largo de mi viaje. Me encontraría con un ave, me volvería en ella, luego volaría hacia otra ubicación donde me convertiría en un Pokémon local para observarlos en su hábitat nativo. Era un viaje muy revelador. Era todo lo que siempre había querido, aprender los modos de vida de mis Pokémon vecinos, siendo que yo mismo no tenía una identidad. Pero aparentemente, el destino tenía otros planes para mí.”

“Un gran día, mientras exploraba una región muy particular… ocurrió lo imposible. ¡Fui visitado por Mew!”

Char estaba sorprendido. “¿Dónde? ¿Dónde viste a Mew?” preguntó emocionado.

“No lo diré,” respondió Domo, “por miedo a que, si Mew siguiera viviendo en ese lugar hoy, los grandes dragones nunca me perdonarían por llamar la atención hacia este y tentar a otros Pokémon para que vayan a molestarlo. En todo caso… Lo vi, y era el real y verdadero Mew, vivo después de todos estos años de mitos y leyendas. Debió haber pensado que yo era un Pokémon extraño, una criatura que no actuaba como debía, así que vino a observarme. Luego, como cualquier Ditto lo hubiera hecho… Tomé la forma de Mew. Pero al abrir los ojos en mi nueva forma me di cuenta de que Mew había desaparecido.”

“¡Vaya! Eso es increíble.” Saura dijo. “¡No puedo imaginarme cuan afortunado deberías ser para que algo así te ocurra!”

“Cuando hablas de suerte, no tienes idea,” continuó Domo. “Ser Mew fue una experiencia tan sublime. La forma era… tan poderosa, tan libre, tan perfecta… volé salvajemente por horas, solo para divertirme. Sabía que los instintos de Mew estaban haciendo que actuara de esa manera, pero no me importaba. Era tan feliz.”

“Pero… un Ditto no puede permanecer en una forma para siempre,” dijo Domo, su voz cambiando de tono. “Un Ditto se quedará sin fuerzas si intenta mantener una forma por demasiado tiempo, como ves. La hora estuvo pronto sobre mí en la que tenía que abandonar la forma de Mew. La vi venir, pero pretendí que nunca ocurriría, porque quería tanto quedarme en esa forma por el resto de mi vida. Recuerdo cuan horrorizado me sentí cuando supe que esos momentos finales iban en cuenta regresiva… Incluso como Mew, sentí un profundo temor. Y luego… ocurrió. Abandoné la forma de Mew. Cuando lo hice, me senté justo donde estaba y lloré desconsoladamente, sabiendo que nunca volvería a ser Mew.”

“Vaya…” comentó Char, sintiendo pena por el cuentista. “Eso se habrá sentido horrible, perder algo tan raro y precioso.”

“Las palabras no podían describir mi agonía,” continuó Domo. “Lloré y lloré, hasta que no pude más. Mientras esperaba a que mis fuerzas volvieran, me quedé ahí, en mi forma verdadera, reflexionando sobre mi tiempo como Mew y preguntándome si podía quizás encontrarme de nuevo con él si era capaz de escoger disfraces suficientemente astutos. Estaba desesperado, como ves. Pero luego… cuando mis fuerzas volvieron y estaba listo para elegir mi siguiente forma, me di cuenta que me sentía muy extraño. No podía explicar el sentimiento si lo intentaba, pero era como si volverme Mew cambió algo dentro de mí. Y ese sentimiento… me hizo querer intentar y convertirme en Mew una vez más, incluso cuando estaba convencido de que no lo recordaría de memoria. Pero cerré mis ojos, e intenté…”

“¡¿Y funcionó?!” supuso Saura.

“En efecto,” dijo Domo. “¡Me había convertido en Mew una vez más! Pero eso no era todo… me encontré imbuido con un poder especial desconocido para cualquier otro Ditto anterior a mí. Desde ese punto en adelante, ¡podía volver a cualquiera de mis formas anteriores sin esfuerzo! Ya no necesitaba observar a otro Pokémon con mis propios ojos o concentrarme lo suficiente como para recordarlo vívidamente… simplemente tenía que ordenar a mi cuerpo que cambie, y lo haría perfectamente, siempre que ya haya estado en esa forma alguna vez en el pasado. Como ves, se dice que Mew contiene el ADN de todos los otros Pokémon dentro de su ser. Cuando me volví Mew, supongo que el ADN de todos los Pokémon se volvió parte de mi de alguna forma, y se quedó conmigo incluso después de dejar la forma de Mew. En consecuencia, nunca más necesitaré usar memorias para transformarme, ¡siendo que tengo los mismos genes de los Pokémon dentro de mí!”

“Entonces, ¿puedes cambiar a cualquier Pokémon que quieras? Eso es… ¡¡una locura!!” dijo Saura.

“Bueno, no es un poder perfecto. Como ves, solo puedo cambiar en Pokémon que he visto con mis propios ojos,” dijo él. “Además, mis transformaciones no vienen con memorias o experiencias de vida. Debo entrenarme para usar cada transformación individualmente, y desde cero. Y también debo enfrentarme a una amplia gama de instintos Pokémon. Entonces, resulta que no seré tan hábil con ninguna de mis transformaciones como lo es un Pokémon que ha sido el mismo Pokémon por toda su vida.”

Excepto por alguien que ha sido Pokémon por solo unos días,
pensó Char.

“No obstante, desde ese día en adelante, se volvió el sueño de mi vida conseguir tantas transformaciones como sea posible. Hasta ahora, sé cómo volverme ciento cuarenta y cuatro Pokémon. Mientras ese es un número impresionante, ¡todavía tengo un largo camino si quiero ver a todas las especies de Pokémon conocidas! Claro, Mew es aún mi más preciada forma, y tiendo a pasar horas viendo el mundo a través de sus ojos. Ser Mew también me ha dado un nivel de inteligencia más allá de lo que un Ditto como yo podría haber alcanzado de otra manera. Los Ditto tienden a ser seres poco inteligentes. Yo me he elevado sobre ese nivel.”

Domo cambió en un Donphan. Tomó una intimidante postura lista para pelear.

“A cambio del permiso para quedarme en este gremio y ver a todos Pokémon que entran aquí, utilizo mis poderes para entrenar a los nuevos y a los hábiles Pokémon en las finas artes de la batalla,” Domo rugió en su nueva forma. “Espero que ustedes me visiten a menudo para poder trabajar en sus técnicas. ¡No sobrevivirán a las tareas que este lugar les impone a menos que conozcan lo que tienen que hacer en el campo de batalla!”

Era extraño escuchar a Domo hablar con una voz diferente cada vez que cambiaba formas. Para Char, mirar las transformaciones también era algo desalentador; el pensamiento de tener que pelear con las formas más poderosas del Ditto, aunque fuera solo para practicar, lo asustaba.

“Después de todo, no soy el único Pokémon que tiene transformaciones a las que someterse,” dijo Domo. “Ambos evolucionarán algún día. ¡Cuánto más experiencia de batalla reciban, más pronto llegará ese día!”

Domo no perdió el tiempo en transformarse. Su forma creció alta, ancha, pesada; un par de enormes alas se amoldaron en su espalda. Su cabeza se volvió triangular, saliéndole dos cuernos, y sus piernas se llenaron de músculos. Cuando la transformación del Ditto estuvo completa, se paró en frente a ellos un impresionante Charizard completamente desarrollado.

“¡Mrraaaaaw!” rugió, una bola de fuego gigante ondulándose fuera de sus fauces. El corazón de Char latió incluso más rápido cuando miró al poderoso dragón cuya sombra lo cubría.

¡Vaya!
Char pensó. ¡Un Charizard! ¡Se ve tan… tan increíble! Y pensar que algún día seré uno de esos… Eso, si es que sigo siendo Pokémon cuando ocurra… ¡Pero igual! ¡Vaya!

“Tú, pequeño Charmander, te convertirás un día en esto: el poderoso, el orgulloso, el libre volador Charizard!” bramó Domo. “Respetado por todo Pokémon como un superior y temido por todos los enemigos, la fuerza bruta del Charizard y su dominio sobre el elemento del fuego, sin mencionar su movilidad y dominio de los cielos, lo hacen un luchador sólido como roca y un compañero de equipo deseable. ¡Entrena duro, pequeño, para poder ver algún día el mundo a través de los astutos ojos del dragón!”

¡Sí!
pensó Char, sus ojos tan brillantes como su sonrisa. ¡Entrenaré! ¡Me volveré un Charizard!

“Y tú, pequeño Bulbasaur…” dijo Domo, iniciando otra transformación, “¡Tú tienes un glorioso futuro por delante también!”

Domo pronto se volvió una bola de luz, más grande que las veces anteriores. Las pequeñas garras delanteras del Charizard crecieron a un enorme tamaño, bajando para apoyarse en el suelo. Cuando la criatura se hubo parado en cuatro patas, un gran tallo brotó de su espalda y floreció en muchas hojas y pétalos.

Cuando la transformación acabó, la nueva forma de Domo – un gran Venusaur – se paró en frente a los dos, esperando sus reacciones.

“¡La maravillosa bestia en frente a la cual todas las otras plantas se inclinan!” exclamó Domo en su nueva forma. “¡Maestro de todo lo que es verde y el temible portador del veneno! ¡No hay nada que Arceus haya dejado que desear en esta magnífica criatura! Cuando tú –“

Domo, sorprendido de que el Bulbasaur no haya mostrado nada cercano al júbilo que demostró el Charmander, se detuvo en medio de la oración y lo miró de forma extraña.

“¿Ocurre algo?” gruñó el Venusaur. “Los niños suelen emocionarse al ver sus formas evolucionadas. ¿No estás deseando volverte un Venusaur?”

Char se fijó en Saura. Tenía un aspecto divertido en la cara – algo entre estar deprimido y haberse atragantado con una rana.

“Yo –” respondió finalmente Saura, negando un poco con la cabeza. “Lo siento. No eres tú, Domo. Ya sé cómo se ve un Venusaur. Mis padres son Venusaur. Es solo que…”

“Saura no quiere evolucionar,” dijo de repente Char, recordando lo que le había dicho su amigo. “Él quiere quedarse en la forma que es.”

“¿En serio?” respondió Domo con sorpresa. “Eso es inusual. ¿Es cierto eso, Bulbasaur? ¿Deseas quedarte en tu diminuta y débil forma?”

Saura no respondió. Se mordió el labio, sin saber qué decir.

“Bueno, si ese es el caso…” dijo Domo mientras comenzaba a cambiar de forma otra vez, “mientras yo entiendo que es difícil para un Pokémon negar lo que está en su corazón, este deseo en particular es uno muy insensato. ¡No tienes razón para no fortalecerte! Cualquier razón que podrías tener es solo una casualidad. ¡Disípalas! Por otra parte… la división en la que vives ahora esperará que crezcas rápidamente en un Venusaur, y estarán decepcionados si te rehúsas.”

En minutos, Domo estaba de vuelta en su forma favorita – el Mew – pero Saura no parecía tan emocionado por verlo la segunda vez.

“Ahora, ¡deben irse!” chilló el Mew en una voz juguetona. “Tengo estudiantes por entrenar. Empezaré a entrenar con ustedes mañana.”

“Char, vamos,” dijo Saura abatido. Char lo siguió.

Sin embargo, cuando se volvieron para salir, su guía ya no estaba.

“Oye, ¿dónde está Ursa?” preguntó Char. “¿Cuándo se marchó?”

“Oh, él se marchó hace un tiempo,” gorjeó Domo con la voz de Mew. “Tal vez espera que ustedes regresen por su cuenta. Han aprendido su camino a través de la base, ¿verdad?”

Char y Saura se miraron uno al otro, intercambiando miradas de preocupación.

… … …



“Entonces… ¿supongo que tenemos que volver al Equipo Remordimiento por nuestra cuenta?” preguntó Saura mientras los dos salían del dojo y empezaban a vagar por el túnel. “Sé que Daemon nos dijo que teníamos que memorizar todo, ¿pero así de rápido? Ni siquiera recuerdo cómo llegamos hasta aquí. ¿Tú sí, Char?”

Char no sabía que decirle. Saura estaba descorazonado ahora, como si le hubieran dicho que iría a reprobar un examen. Domo dijo que necesitaría evolucionar para ser aceptado por la división, a pesar de que una de las razones por la cual escapó de los soldados en primer lugar era porque quería quedarse en la forma que era.

“Oye, creo que volvemos por este camino.” Saura dijo, mirando alrededor. “Bajamos una larga rampa, ¿verdad? Y luego subimos en el elevador… Entonces tenemos que bajar en el elevador, ¿verdad? ¿O subir la rampa? ¿No van los dos al mismo lugar? Grr, ¡Ojalá hubiera prestado más atención!”

“Esto es casi como estar en una mazmorra misteriosa después de todo,” comentó Char. “Supongo que si no podemos encontrar el camino aquí, no podremos arreglárnosla en una mazmorra.”

“Tienes razón,” dijo Saura. “Esta ha de ser su forma de probarnos, Char. ¡Pasemos esta prueba! Si seremos entrenados por alguien tan bueno como Scythe, tenemos que ganárnoslo. Ahora, ¡piensa! ¡Intenta recordar el camino de vuelta!”

Mientras caminaban, el pasillo comenzó a parecerle vagamente familiar a Char. Recordó la banca en la que el Hitmonchan había estado descansando, aparentemente esperando su turno para entrenar en el dojo. Recordó como el pasillo había estado desierto. Recordó el elevador…

“¡El elevador!” determinó Char. “Definitivamente tenemos que bajar en el elevador para volver al lugar con la comida. Desde ahí podremos encontrar el camino.”

“¡Vamos!” dijo Saura, saltando a través del pasillo para liderar el camino.

… … …



Luego de volver en sus pasos, el dúo encontró el camino al elevador y de vuelta a la enorme sala que llevaba al comedor.

“Está bien, recuerdo este lugar,” dijo Saura sobre el barullo de los otros Pokémon en la sala. “Pero estas puertas se ven todas iguales. ¿A cuál camino vamos ahora?”

Char miró las puertas una a una. Saura tenía razón; apenas eran diferentes. Igual los Pokémon entraban y salían de las puertas como un río, de alguna forma sabiendo a dónde se dirigían. Char recordó que Ursa dijo algo sobre la tesorería hacia alguna parte, y… algo más.

“Bueno, supongo que elegimos una puerta y la probamos,” dijo Saura. “Si nos equivocamos, siempre podemos volver.”

“Cierto,” dijo Char, tratando de decidir qué camino tomar. “Um… ¿por aquí?”

“Está bien por mí,” dijo Saura.

El dúo se aventuró a través de la puerta escogida. Llevaba a otro pasillo. Sin embargo, no había Pokémon yendo o viniendo a ese lugar.”

“Se ve desierto aquí,” dijo Saura mientras seguía a Char. “No creo que este sea el camino.”

“Bueno, veamos que hay por aquí, por lo menos,” sugirió Char. “Tenemos que aprender el camino por este lugar alguna vez.”

El pasillo continuaba hasta una larga y pronunciada rampa, que se nivelaba en otro pasillo. Doblaba una esquina, luego otra, antes de terminar en un ornamentado arco. La sala más allá del arco estaba completamente oscura; las antorchas que iluminaban el pasillo terminaban en el arco.

“Ooh, que miedo,” dijo Saura. “¿Me pregunto que habrá aquí?”

“Está oscuro,” dijo Char con un temblor en la voz.

Agarrando su cola en la mano como antorcha, Char dio un paso al frente hacia la misteriosa habitación.

*¡¡FUUSH!!*


Tan pronto como Char puso un pie a través del arco, la sala entera rugió con un poderoso ruido que hizo a ambos Pokémon saltar del susto.

“¡¿Qué fue eso?!” gritó Saura con espanto.

*¡¡FUUSH!!* *¡¡FUUSH!!*


Char se dio cuenta de lo que ocurría: ¡la habitación se estaba iluminando! Docenas de antorchas que alineaban los costados de la habitación de repente estaban misteriosamente encendiéndose solas, poderosas llamas viniendo a la vida en la punta de palos sobresaliendo las paredes y en platillos colgando del techo.

“¡¡Aaaaw!!” fue lo único que Saura pudo decir mientras miraba a la ahora iluminada habitación y el último de los mágicos fuegos aparecía en las paredes lejanas.

El tamaño de esa habitación era sin precedentes; era más grande que cualquier otra habitación que habían visto en el complejo entero hasta ese momento. Su propósito era claro: era un teatro. Los asientos consistían en sólidos escalones de piedra de variados tamaños, presumiblemente suficientes para dar asiento a la división entera. La entrada por la que habían ingresado era una de muchas; había al menos cinco otras entradas de diferente altura y ancho todas alineadas en la pared exterior. Cuatro enormes pilares se alzaban en los extremos de la habitación, dando apoyo al techo inclinado. En el centro de todo, en el frente de la habitación, estaba el escenario. El escenario estaba coronado por un gran arco que contenía grabados de piedra de diferentes clases de Pokémon y runas huella.

Pero la parte más impresionante de la habitación – la parte en la que los ojos de Saura se fijaron instantáneamente – eran las dos gigantes estatuas a cada lado del escenario. A la izquierda estaba una representación en piedra de Palkia, el antiguo dragón que comandaba el espacio, y a la derecha estaba Dialga, el dragón que gobernaba el tiempo. Ambas estatuas parecían increíblemente reales, aparte de no tener color, y fueron magistralmente talladas para representar a los dragones como poderosas y temibles entidades. Palkia sostenía una esfera en sus manos, como ofreciéndola a un invisible destinatario, y la boca de Dialga estaba abierta, como si hablara con alguien. Para Saura, se veían incluso como si estuvieran vivas, viendo la luz emitida por antorchas cercanas danzar sobre sus figuras y en sus ojos.

“¡Char! ¡Ahora lo recuerdo!” exclamó Saura, su voz haciendo eco a través de la asombrosa cámara. “¡Este es el lugar que Ursa dijo donde todos se juntan si hay una reunión! ¡Esta es la sala de reuniones! Vaya, imagina como se vería si tuviéramos una reunión. ¡Este lugar estaría abarrotado!”

Luego de tomar un gran respiro de admiración, Saura se volvió hacia Char. “Bueno, supongo que este era el camino equivocado,” dijo él. “Volvamos.”

Pero Char no había escuchado ni una palabra que él había dicho.

Los ojos de Char estaban inexpresivos, fijos en las estatuas de los grandes dragones. Su boca estaba abierta, su rostro paralizado en una horrible expresión como si algo le estuviera destrozando el alma. La llama de su cola parpadeó anormalmente, y su respiración se intensificó…

“¿…Char?” preguntó Saura con preocupación, notando su estado. “Char, ¿estás bien? Tal vez solo son tus instintos de nuevo. ¿Char? ¡¿Char?!”

Una brillante luz inundó la habitación.

La luz envolvió al Charmander, y se encontró a si mismo parado en ella. Era blanco. Todo era blanco.

En frente a él estaba una criatura de extraordinario tamaño. Era el dios del tiempo, Dialga. Luz irradiaba de su ser como el sol, y el diamante de su pecho centelleaba maravillosamente.

¡¿Qué ocurre?!
se preguntó Char, solo siendo capaz de contemplar al gran dragón. ¡Es como si… la estatua cobró vida! ¿Estoy aún en la sala de reuniones? ¿Dónde estoy?

La boca de Dialga se movió como tratando de decir algo a Char, pero Char no escuchó nada.

¿Qué? ¿Qué pasa?
demandó Char, solo para notar que no podía hablar. ¿Dialga? ¡Por favor! ¡Cuéntame! ¿Estás intentado decir algo?

Char sintió la presencia de otros a su alrededor, pero no podía moverse para verlos. Estaba congelado en el lugar.

Dialga inclinó su gran cabeza.

¿Está triste?
se preguntó Char. ¿Ya ha dejado de hablar? ¡¿Qué dijo?! Esto… esto no es algo de mi pasado, ¿o sí? ¿Soy… soy humano en este momento? ¿Qué es lo que ocurrirá?

“¡¡CHAR!!”

Pum.


Char se despertó con un sobresalto cuando su cabeza golpeó el suelo. Saura lo había derribado.

“¡¡Char, despierta!!” suplicó Saura. “¡Di algo! ¡Por favor!”

“Uuf… ya desperté, creo…” murmuró Char.

“¡¿Qué es lo que ocurrió?!” demandó Saura, ayudándolo a ponerse de pie. “¡¡Te desmayaste!! ¡Creí que te estabas sofocando o algo! Char, tal vez deberíamos ir a ver al doctor.”

“Saura…” jadeó Char. “Supongo que tuve… alguna especie de vértigo, y… ¡vi… a Dialga!”

“¿Qué, te refieres a la estatua?” cuestionó Saura extrañamente. “Esta justo ahí, ¿ves?”

“No…” insistió Char. “Saura… no vi a Dialga… ¡recordé a Dialga!”

Char miró de nuevo a la estatua. Su corazón empezó a latirle salvajemente una vez más cuando lo hizo.

“Era azul y plateado,” dijo Char.

Antes de que Saura pudiera responder, una voz diferente sonó entre ellos.

“Ustedes dos,” dijo. “¿Se equivocaron de camino?”

Char y Saura se volvieron para ver a Ursa parado en el otro lado del arco, con los brazos cruzados.

“¡Ursa!” exclamó Saura. “Yo – nosotros – pensamos que tú querías que nosotros volviéramos arriba por nuestra cuenta, entonces intentamos buscar el camino…”

“Oh, no,” dijo Ursa, negando con la cabeza. “Mientras ustedes hablaban con Domo, Shander vino y dijo que Scythe quería verme. No tenía opción más que ir. Aunque, asumí que ustedes esperarían fuera del dojo hasta que volviera, no que irían corriendo por ahí. Fui en busca de ustedes, y fui afortunado de divisarles entrar por aquí. ¡No estaba en los lugares en donde iba a buscar!”

“Sentimos habernos escapado,” dijo Saura con arrepentimiento. “En serio creímos que nos estaban probando.”

“No se preocupen,” dijo Ursa. “Pero tenemos que irnos. Scythe quiere verlos ahora. Aparentemente decidió que no podía esperar hasta esta noche.”

Mientras Char seguía a los otros fuera de la sala de reuniones, dio una última mirada a la estatua de Dialga. Sin embargo, en el momento en que dio un paso fuera de la habitación, las mágicas antorchas se apagaron solas, volviendo oscura a la habitación una vez más.

En el camino para encontrarse con Scythe, solo una cosa daba vueltas en la mente de Char:

¿Podría Dialga tener algo que ver con mi pasado?



Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#12
Hola Willchar, me han hablado maravillas de este fic y del gran trabajo que has hecho traduciéndolo, así que me paso a leerlo. De momento empiezo con el primer cap, luego edito con el resto ^^

Prólogo:
Spoiler
Bueno, si bien la historia aún no empieza realmente, es un capítulo sumamente interesante el que nos traes.
Siempre me han gustado los test de personalidad, y los de los juegos mundo misterioso no es la excepción, siempre pienso bien cada respuesta... aunque generalmente me sale uno que no me gusta y termino haciendo el test una y otra vez hasta que me sale charmander xDDD
Las preguntas planteadas son muy buenas, y me he sentido identificado con varias de las respuestas que da el protagonista... Y el discurso final de ese ente (yo siempre he supuesto que se trata del destino) es excelente, no tiene desperdicio la descripción que hace de su personalidad. Lo mismo con la comparación con la ardiente actitud de un charmander, realmente excelente.
En cuanto a tu trabajo, debo decir que la traducción es excelente, una gran adaptación. Se lee correctamente y sin trabas, lo que hace el texto aún más divertido.
Bueno, debo decir que la historia de principio me encantó (siempre me ha gustado la saga MM) y en cuando pueda, que será pronto, terminaré de leer lo que nos trajiste hasta el momento.
Gracias por presentar esta obra en el foro, realmente es muy buena. Mis respetos a ti y al autor original. Saludos!


Capítulo 1:
Spoiler
Bueno, me gusta como ha empezado la historia, tiene un buen trasfondo y se le ha dado un toque especial, agregándole cosas nuevas que hacen la historia más interesante y no tan similar o monótono como pueden resultar los juegos. Destacan sobre todo la adición de los misteriosos vigilantes y de aquello que llaman la llamada.
Bueno me gusta la trama y la traducción es muy buena, solo tengo una crítica y creo que no soy el único que te lo remarca, y es que en vez de comillas para el diálogo deberías usar el guion, es más cómodo y queda mejor a la vista.
Recién empieza y las cosas ya se ponen interesantes, veamos que harán char y saura.


#13
¿Realmente el autor piensa que Mew fue el que le quitó lectores? Pss, yo no dejaría de leer por que apareciera un Mew… no sé cómo será la mente de los yankees pero yo no lo haría.

¿Es un Ditto? Ohhh, me decepcioné… ¿cómo puede un Ditto transformarse en Mew sin tenerlo al frente? Ni aunque tuviera una memoria de Metagross.

Muy interesante lo del ditto masculino, nunca lo había imaginado pero ahora que lo leo es increíble, algo que nunca había pensado…
¿Así que fue visitado por Mew, eh? Ahora entiendo, lo debe haber impactado de forma que nunca lo olvidó.

La historia de Ditto me dio unas ganas terribles de hacer un fic con un Ditto como protagonista O:

Son llamativos los raros recuerdos de Charmander por Dialga. Me gustó el capítulo, el autor sin dudas se ha tomado la molestia de comentar todo con muchísimo tiempo y detalle. Me gustan los fics de este estilo, espero la continuación pronto, amigo Will.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#14
Maty~:

Gracias por pasarte ^^. ¿Quién te lo recomendó? +.+ Mil gracias al que lo hizo xD. ¡Más gente! ¡Siii! (?)

O sea que también te gusta Charmander -highfive-. A mi siempre me gustaron los test de personalidad de Mundo Misterioso, es una de las cosas que más me agradó de la saga. Lamentablemente, en el Gates to Infinity lo sacaron T.T. En este caso, la conversación que ocurre es entre nuestro protagonista y alguien en concreto -no diré quién :O-.

Lo de las comillas lo arreglaré dentro de poco, no te preocupes xD.

Poco a poco, a medida que lees, el autor va lanzando pistas de lo que se trata la historia. La llamada será un asunto que se verá en el siguiente capítulo (el que posteo aquí abajo).


Demian:

Parece que comentas mientras lo lees xD.

Este autor tiene un don para narrar las cosas con un lujo de detalles increíble. Le sobran las descripciones y es difícil quedar atascado en algún párrafo. Además de darle las dosis correctas de tensión y misterio en los lugares correctos.

Domo vuelve a aparecer unas cuantas veces más adelante, y debo decir que es un personaje bastante interesante ^^.

El siguiente capítulo se centrará en el misterio de la Llamada :O.


Gracias por seguir leyendo.


Gracias también a los que siguen el fic pero que no tienen tiempo para comentar ^^.



Ok, next chapter.

7. Capítulo 6: La Prueba

Spoiler
Capítulo 6



“Bueno, al menos lograron llegar hasta aquí,” dijo Ursa mientras guiaba al Charmander y al Bulbasaur de vuelta en la dirección correcta, luego de que se habían equivocado de camino.

“No puedo creer lo fácil que es perderse en este lugar,” dijo Saura. “Es tan... grande.”

“Bueno, como sabes, la División Dorada no construyó este lugar,” dijo Ursa. “Solo lo adaptamos para nuestros propios propósitos. Supuestamente, alguna vez fue una academia de entrenamiento de élite para Pokémon, pero eso fue hace como quinientos años atrás o algo así. Algún tiempo después de que el Maestro se alzó en el poder, la saboteó y obligó a todos retirarse. Incluso selló la entrada principal para que nadie fuera capaz de entrar de nuevo. Supongo que al Maestro no le emocionaba la idea de una escuela en la que no podiera enseñar, ¿no crees?”

“Eso es bastante tonto,” dijo Char. “Este ‘Maestro’ se vuelve peor cada vez que escucho sobre él.”

“Entonces, ¿supongo que volvieron a entrar?” preguntó Saura. “¿Cómo lo hicieron?”

“Bueno, alguien, en algún lugar de nuestro bando, encontró otras maneras de entrar, supongo,” dijo Ursa. “Y, supongo que el Maestro siempre asumió que este lugar estaba vacío desde entonces, porque nunca volvió para verificar. De hecho, ha pasado tanto tiempo, que ya se habrá olvidado de que siquiera existe. De todos modos...”

Ursa los guio por algunos rincones desconocidos, y finalmente se detuvieron en frente a una nueva entrada.

“Creí que iríamos a ver a Scythe,” dijo Saura. “¿Qué hay por aquí?”

En lugar de responder, Ursa abrió la puerta. Dentro de la pequeña y oscurecida habitación, estaban Scythe y Shander parados esperándolos. A su lado había un nuevo Pokémon, un Espeon. Parecía como si los tres estuvieran escondiéndose en esa habitación, esperando algo secreto o prohibido. Un nudo se formó en la garganta de Char.

“¡Finalmente, están aquí!” dijo Scythe, desviando su atención hacia la puerta. “Gracias por tu ayuda, Ursa. Puedes irte.”

“¿No puede quedarse?” preguntó Char.

“No, no, me iré,” le dijo Ursa. “Scythe está manteniendo sus asuntos con ustedes en secreto, y no quiero ser el que pregunte qué está ocurriendo. Por otro lado, tengo trabajo que hacer. No te preocupes, nos veremos de nuevo pronto... espero.”

Ursa se retiró, cerrando la puerta al salir. Char y Saura se pusieron firmes, inseguros de lo que pasaría después. Ahora que Char reconocía a Scythe como un líder de alto de algún tipo, estaba demasiado asustado de decirle cualquier cosa por miedo a faltarle el respeto, e incluso más asustado por como el gran insecto seguía lanzándole miradas sospechosas. Estaba empezando a sentirse muy incómodo, y rápido.

“Ahora, ¿recuerdan cómo les dije que necesitaríamos hacerles una prueba para algo?” dijo Scythe, dando un paso al frente. “Haremos eso ahora.”

“¿Para qué nos están probando?” preguntó Saura. “¿Dolerá?”

“Dolerá solo si ustedes lo causan,” replicó el Espeon con suavidad, revelando que era hembra. “Necesito ver en su mente. Luchen, y sí, dolerá. Pero si se relajan y me dejan hacer el trabajo, estará acabado rápidamente.”

“No se preocupen, no buscaremos en sus pensamientos personales o memorias o algo de eso,” dijo Shander. “Estamos buscando algo muy específico.”

“¿Están listos?” preguntó Scythe. “Quiero tener los resultados lo antes posible.”

“Um... Supongo...” dijo Saura. “Char, ¿estás listo?”

Char asintió, aunque no se sentía listo para nada.

“Bien,” dijo Scythe, indicando a la Espeon para que se acercara. “Saura, tú serás primero. Char será después.”

Saura tragó saliva pesadamente cuando la Espeon se acercó. Se paró frente a él, la gema en su frente empezando a brillar mientras preparaba su poder.

“Soy Eva,” dijo la Espeon, casi condescendientemente. “He ayudado a Scythe, así como a algunos otros en esta división, a buscar a un Pokémon con La Llamada por años. Esa búsqueda podría terminar hoy.”

“¿La Llamada?” repitió Char.

Ignorando a Char, la Espeon acercó su frente a Saura.

“Cierra los ojos,” comandó ella, su gema brillando con intensidad. “Intenta no moverte o hablar.”

Saura hizo lo mandado. Char sostuvo la respiración mientras observaba. Todavía no tenía idea de lo que estaba ocurriendo, pero tenía la esperanza de que sería revelado pronto. Se preguntó qué es lo que la Espeon estaba haciendo con su poder. Ella no estaba buscando memorias, ¿pero podría verlas de todos modos?

¿Sería ella capaz de ver sus memorias? ¿Incluso las que él no podía ver? ¿Memorias de antes de su transformación?

“Uuf...” gruñó de repente Saura, tensionándose.

“Calmado,” comandó Eva. “Intenta no ser tan sensible. Ya casi estoy donde necesito llegar.”

“Uuf...” dijo Saura de nuevo. “Se siente tan... raro...”

“No hables,” dijo Eva, un indicio de ira formándose en su voz. “Solo lo hace más difícil para mi.”

Saura intentó relajarse. Los músculos de sus piernas se aflojaron, y su boca quedó un poco abierta. Sus ojos permanecieron apretados, tratando de soportar las inusuales sensaciones de tener la mente leída.

“¡Aaaaaaaaah!”

De pronto, Saura gritó de agonía. Sin siquiera abrir los ojos, Saura sacó sus cepas y las azotó hacia adelante, envolviendo a la Espeon e intentando alejarla de él. Tenía los dientes apretados, y sus cepas se tensaron mientras Eva se echaba para atrás. Char se mordió la lengua muy fuerte con la escena. Scythe se veía preocupado.

“¡Quítate de encima!” le gritó Eva, arañando las cepas y tratando de sacárselas. “¡Ya terminé! ¡Ya he terminado contigo! ¡Suéltame!”

Saura no la soltaba. Jadeaba violentamente, refunfuñando y gruñendo con cada respiración. Sus ojos permanecieron pegados lo más apretado posible. Las garras de Char se cerraron en puños. ¿Realmente dolió así de mal? se preguntó.

Char frotó gentilmente a Saura en la espalda, esperando reconfortarlo. Las cepas de Saura se pusieron flácidas eventualmente y cayeron al suelo. Sus ojos se abrieron débilmente, y su respiración se calmó.

“Uuf...” gruñó Saura. “Eva... Lo lamento. Es solo... que eso no se sintió nada bien. Era como tener una horrible jaqueca...”

“¿Y bien...?” preguntó Scythe con impaciencia cuando Eva finalmente liberó sus patas de las cepas. “¿Encontraste algo?”

Un poco enojada, Eva inclinó la cabeza. “No,” replicó ella. “Ese Bulbasaur no tiene la Llamada.”

“No es de extrañar,” dijo Shander simplemente.

“Sí, bueno, mi verdaderas esperanzas estaban con el Charmander, después de todo,” dijo Scythe. “Char, es tu turno. Prepárate.”

Char sintió una muy familiar sensación inundándolo – el sentimiento de ira. Aborrecía el pensamiento de tener su mente... probada... por la Espeon. No quería experimentar el sufrimiento por el que vio a Saura pasar. No solo eso, pero parecía que esta Espeon no era del tipo amable. Algo le decía que ella no tenía exactamente cuidado al introducirse en la mente de otros.

La cola de Char aumentó de tamaño. Un sabor ardiente llenó el fondo de su garganta.

“Char...” dijo Scythe severamente, notando el cambio en su humor. “¿Recuerdas lo que pasó la última vez que intentaste resistirte? Pasará de nuevo. Necesitamos terminar esto.”

“Char, está bien. Cálmate,” dijo Saura, aún gruñendo de dolor. “Termínalo de una vez.”

Char hizo lo mejor para resistir sus instintos, pero realmente quería defenderse de nuevo. No solo eso, pero era una decisión difícil entre luchar y escapar. Miro con odio a la Espeon, el enemigo, despreciándola por lo que le hizo a su amigo y por lo que estaba a punto de hacerle a él.

“No,” dijo Eva de repente, dando un paso atrás.

“¿Qué?” preguntó Scythe. “¿Qué ocurre?”

“No leeré la mente del Charmander,” dijo Eva. “Es un desperdicio de mi tiempo y esfuerzo.”

“Eva, por favor,” dijo Scythe. “No me juzgues por el hecho de que el Bulbasaur no tenía la Llamada. ¡Solo fue traído por precaución! Hay muchas cosas... raras con este Charmander, por otro lado.”

“No,” dijo Eva de nuevo, girando y caminando al otro extremo de la habitación. “No lo haré. De hecho, estoy tan convencida de que el Charmander no tiene la Llamada solo con mirarlo que estaría encantada de dar a cambio un buen número de cosas si estoy equivocada.”

“Entonces nombra una, y aceptaré tu apuesta,” gruñó Scythe. “Yo no me arriesgué a quedarme durante la noche con los Vigilantes para traer a estos niños todo el camino hasta aquí, solo para que no cooperes conmigo. Eva. Pruébale.”

“Bien,” suspiró Eva, volviendo para enfrentarse a Char. “Si insistes en demostrar que estás equivocado, bien. Pero no haré nada más que hacerte parecer estúpido. Charmander, ven aquí.”

Char apretó los dientes y trató de calmarse mientras Eva se acercaba a él, alineando su gema con su frente. Él sintió su aliento en la cara, y le hizo querer arañarla y morderla.

“Cierra los ojos,” comandó ella. “Intenta no moverte o hablar.”

Char cerró los ojos, esperando el inevitable dolor, como fuera que sería, de la mente de la Espeon probando la suya.

Ningún dolor vino.

Uuf, ¡esto me está matando!
Char pensó. ¿Por qué no empieza aún? ¡Acaba con esto de una vez!

Varios segundos pasaron. Sin embargo, Char no sintió nada fuera de lo ordinario excepto por la horrible sensación de anticipación. Se preguntó si algo iba mal. Se preguntó si estaba fallando la prueba.

¿Tal vez no duele porque tengo “La Llamada”?
Char se preguntó. ¿O todavía no ha empezado?

Finalmente, una voz que no era suya resonó en su cabeza.

No voy a hacer esto
, dijo la voz.

¿Eva?
preguntó Char con sus pensamientos. ¿Eres tú?

Sí, soy yo,
respondió Eva telepáticamente. No te haré la prueba. No tendría sentido. Pero tenemos que hacer feliz a Scythe, ¿de acuerdo? Entonces, este es el trato. Tú pretendes que te revisé. Ahora, si me enteró de que le contaste a Scythe sobre esto... Te crearé muchos problemas. ¿Has entendido?

Espera, ¿le vamos a mentir a Scythe?
Char preguntó. ¿Por qué? ¿Es tan difícil hacerme la prueba? ¿Eva?

Char abrió los ojos para ver a Eva retrocediendo, la luz desvaneciéndose de su joya.

“¿...Y?” dijo Scythe, su cara llena de esperanza.

“¿Necesito decirlo en serio?” se burló Eva. “No, Scythe. Este tampoco tiene la Llamada. Buen intento, sin embargo.”

“¿Ves?” dijo Shander. “El tiempo no es el correcto.”

“Pero... yo sé lo que escuché,” balbuceó Scythe mientras miraba, con los ojos bien abiertos, el suelo. Lanzó una de sus cuchillas hacia abajo, dejando un visible arañazo en el piso. “La Llamada es inolvidable... Te persigue, y no te deja escapar. Y... yo sé que la sentí...”

“No me lo digas. Yo sé cómo es la Llamada, también,” dijo Eva. “Recuerda, yo estaba ahí la última vez que ocurrió. Ahora, por qué pensaste que alguno de estos niños la tendría, nunca lo sabré. ¿Tal vez estabas imaginando cosas? Tal vez... ¿la escuchaste por que querías hacerlo?”

Scythe permaneció en silencio. Se quedó mirándola con indignación.

“Eva, suficiente,” dijo Shander. “Cualquier otro Pokémon habría hecho lo mismo si hubiera pensado que la escuchó, incluyéndote. No molestes a Scythe por hacer su trabajo.”

“Mmm,” dijo la Espeon, dándose la vuelta de nuevo. “Bueno, la próxima vez, asegúrense de que no solo estarán haciéndome perder el tiempo. De otro modo, palabras acerca de su estupidez podrían escaparse... de alguna forma.”

¡Chantaje!
Char se dio cuenta. Sin mencionar que Scythe podría haber estado en lo cierto después de todo, e incluso ni Eva lo sabría, ¡porque ni siquiera me hizo la prueba!

“Ahora, salgan de mi habitación,” ordenó Eva.

Con gusto
, pensó Char. No creo poder soportar otro minuto contigo.

Un placer conocerte, también
, respondió la voz telepática de Eva, sobresaltando a Char en sus pensamientos.

... ... ...




“Tanto para eso,” dijo Scythe en voz baja a Shander mientras caminaban de vuelta en la sala. “Tal vez tenías razón. Tal vez todo esto solo fue un gran error.”

“No digas eso,” dijo Shander con una sonrisa irónica. “Aún los rescatamos del Maestro, ¿verdad? Sin mencionar que se ven como una prometedora pareja de luchadores.”

Scythe lanzó una mirada a los dos pequeños Pokémon que le seguían por la sala mientras charlaban constantemente entre ellos. Miró a Char con atención, sabiendo bien que aún guardaba secretos... secretos que se sentía inclinado a desenterrar.

“Eso, sí,” dijo finalmente Scythe. “Eso, sí. Creo que disfrutaré entrenándolos.”

Cuando hubieron terminado su conversación, Shander dejó el grupo para continuar con su trabajo, y Scythe se encargó de finalizar el paseo.

“Juzgando por lo que Ursa dijo que les enseñó, solo hay un par más de lugares vitales en esta instalación que aún tienen que ver,” dijo Scythe. “Mantengan sus fuerzas sobre ustedes, el siguiente lugar está a un buen trecho desde aquí.”

“¡Espero que no nos hagan una prueba sobre todo esto!” dijo Saura.

“Oh, serán probados,” dijo Scythe. “Todos los días, están siendo probados. Cada día.”

... ... ...




El siguiente lugar que visitaron – luego de la larga caminata prometida – era una estrecha, bien iluminada habitación. La cosa extraña sobre este lugar, sin embargo, era que las paredes y el piso eran de un brillante blanco. El piso estaba hecho de algo que parecía mármol, y las paredes parecía que habían sido cubiertas de una capa de arena blanca. En el frente de la habitación, expuestas claramente en la pared, había una serie de tabletas de piedra con grabados.

“Sabía que tenían que venir aquí alguna vez,” dijo Scythe. “Ahora, hagan una buena, larga observación a las tabletas, por favor.”

Char se acercó a la primera y entrecerró los ojos para ver las pequeñas inscripciones en ella. No tuvo mucha suerte, porque la escritura estaba en un lenguaje que nunca había visto antes. Estaba hecha de marcas que se parecían a pequeñas huellas de Pokémon.

“Um... ¡no puedo leer esto!” dijo Char. “¿Qué dice?”

“¿No puedes leer runas huella...?” dijo Scythe. “Mmm... tal vez Saura podría intentarlo.”

“Mmm,” dijo Saura. “Dice... ‘Libertad, paz, y guerra, nuestros padres las vivieron, libertad, paz de mente, sueño por vivir para la gente...’ Y esa es solo la primera parte. Esto es largo.”

“Es una canción,” explicó Scythe. “La llamamos el ‘Credo de la Resistencia’. No significa mucho; es mayormente floridas tonterías. Sin embargo, deben aprenderla palabra por palabra. De otro modo, no hay garantía de que alguna vez les dejemos entrar de vuelta a la base una vez que salgan. Verán... la usamos como contraseña. Cada vez que lleguen a una entrada de la División Dorada, se les será dado un verso, que es una línea del credo. Deberán recitar la siguiente línea para ganar el acceso.”

“¡Es muy larga, para ser una contraseña!” dijo Saura, sus ojos vidriosos mientras escaneaba las muchas tabletas. “¿Por qué tiene que ser así de larga y complicada?”

“El credo es lo suficientemente largo como para que no quede en primer plano en tu mente alguna vez; por consiguiente, es difícil para un espía psíquico leer el guion entero en tu mente,” explicó Scythe. “En el mejor de los casos, acumularán una o dos líneas, que probablemente no será suficiente para ganar la admisión. También es por eso que utilizamos un sistema de pregunta y respuesta en nuestra contraseña; se supone que debes olvidar la canción como una unidad, pero recordar las líneas secuencialmente. Escuchar una línea de la canción gatillará fácilmente tu memoria.”

“Pero... si no puedo leerla, ¿cómo se supone que la recuerde?” preguntó Char, con la mirada vacía en las tabletas llenas de marcas.

“Tendrás que trabajar de cerca con Saura,” dijo Scythe. “...Pero es inusual que no puedas leer. La mayoría de los Pokémon inteligentes saben cómo leer runas huella.”

“¿Qué hay de la escritura Unown?” dijo Saura. “¡Estoy seguro de que Char sería capaz de leer eso!”

“Ah, no pensé en eso,” dijo Scythe pensativamente. “Desafortunadamente, no tenemos una copia de esta canción en escritura Unown. Tendrás que arreglártelas sin una.”

Por la siguiente hora o algo así, Scythe forzó a los dos reacios niños a quedarse en la habitación hasta que hayan memorizado completamente las dos primeras estrofas. A Char le molestaba mucho que no pudiera leer la tableta sin ayuda, y se encontró rápidamente aburrido hasta los huesos.

“El miedo que conoceremos, las penas que ignoraremos,” recitó Saura.

“Nuestras vidas es, verdad o misterio ves,” respondió Char. “Necios... en los que creemos, mentiras que no podemos – digo, mentiras que... siempre creemos. Digo, vemos.”

“Casi,” dijo Scythe, “pero es verdad y misterio. No o. Y. Recuerden, cada palabra debe ser precisa, incluso las que suenan menos importantes. De otra manera, podrían bien ser algún espía Zoroark intentando entrar en nuestra base. O incluso un Ditto. Así es como las cosas funcionan por aquí.”

“¿Podemos irnos ya?” dijo Saura, intentando no sonar quejoso. “Practicaremos esto más tarde. Las palabras están mezclándose en mi cabeza ahora.”

“Bien,” dijo Scythe, moviendo su cuchilla. “Eso puede ser suficiente por hoy. Dejen que lo aprendido hoy se asiente. Sabrán si lo han memorizado en verdad o no si pueden recordarlo a voluntad más tarde. Ahora... si lo recuerdo correctamente, tenemos solo un lugar más que visitar sin falta hoy. Vengan conmigo.”

Char estaba feliz de salir de la blanca habitación, incluso cuando sabía que él y Saura no tendrían alternativa más que volver ahí muchas veces en el futuro.

... ... ...




Mientras hacían otro recorrido a través de las cuevas, Char notó que no había tantos Pokémon como antes compitiendo con ellos por espacio.

“Es mediodía,” explicó Scythe. “Todos están fuera en sus misiones. Justo como ustedes lo estarán mañana.”

“Tan pronto, ¿eh?” dijo Saura, cansado ya por la continua caminata. “¿Estás seguro de que estaremos a la altura?”

“Supongo que eso es algo que ustedes averiguarán por su cuenta,” Scythe dijo. “Se aprende mejor haciendo. Pero si fuera ustedes, no estaría tan preocupado por la primera misión. Ya me han mostrado que pueden manejarse en una mazmorra. Pero antes de que puedan ir a alguna misión, hay un lugar a donde deben ir primero...”

Al fin, alcanzaron su destino final: era una oficina. Tenía un escritorio, muchos papeles, y filas y filas de estantes, todos llenos de papeles. Los estantes iban hacia atrás más lejos de lo que Char podía ver. En el escritorio estaba sentado un Granbull de aspecto muy rudo.

“La oficina de registros,” dijo Scythe. “Aquí, llevamos registros de prácticamente todo lo que ocurre en la división. Todas nuestras misiones, nuestras victorias, nuestros fallos, nuestros equipos y miembros... está todo aquí en algún lugar, inmortalizado en papel. Todo es importante; no podemos permitirnos olvidar algo.”

¡Oh, no!
Char se dio cuenta. ¡Un nombre! ¡Un nombre para el equipo! ¡No pensamos en uno todavía!

“¡Saura, rápido!” jadeó Char. “¿Cómo deberíamos llamar a nuestro equipo de resistencia? ¡Es por eso que estamos aquí! ¡Estamos aquí para empezar el equipo!”

Scythe se acercó al escritorio mientras el Granbull hojeaba furiosamente algunos papeles.

“Jay, ¿podríamos verte por un momento?” dijo Scythe con calma.

“¿Qué clase de momento?” preguntó de vuelta, sin siquiera subir la mirada. La voz era distintivamente femenina. “La Inteligencia quiere este sumario en dos horas, y no tengo idea de dónde los puse. Sería mejor que vengas después...”

“Jay, siempre estás ocupada,” dijo Scythe. “Después no será bueno para nosotros. Necesito que registres a un nuevo equipo de resistencia.”

Jay pausó por un momento para mirar al visitante, e inmediatamente mezcló su manojo de papeles y lo puso pulcramente en la mesa. “Oh, Scythe. Buenas tardes para ti,” dijo ella amablemente. “Un nuevo equipo, ¿eh? Qué, ¿no me digas que renuncias al Equipo Remordimiento? ¿Ese viejo perro ya te colmó la paciencia?”

“Oh, no, no es para mí,” se rio Scythe. “Estos dos.”

Jay miró por encima del escritorio al piso, donde apenas divisó al Charmander y al Bulbasaur que estaban en posición de firmes en el suelo, ambos pareciendo extremadamente nerviosos.

“¡Ja!” se rio ella. “¿Estos dos? Bien, bien, tenemos a niños ambiciosos estos días, ¿eh? Ahora... veamos si podemos hacer esto rápido. ¿Son solo ustedes dos?”

“Si,” respondió Scythe por ellos.

“Vaya. ¿Y sus nombres? ¿Y quién de los dos será el líder?”

“Soy Saura, y este es... Char. Él será el líder,” dijo Saura débilmente.

“¿Seguro?” dijo Char, sorprendido por la salida de Saura.

“Bastante justo,” dijo Jay, antes de que Saura pudiera responder. “Ahora solo necesito un nombre para su equipo. ¿Cuál será?”

“Um...” gruñó Char, cavando profundo por una buena idea. “Er... ¿Qué tal... Equipo Libertad?”

“Tomado,” dijo Jay, hojeando sus papeles. “Y no solo eso, tomado por el sexto equipo en el registro. Espero que tengan mejores ideas que esa...”

“¿Equipo Coraje?” intentó de nuevo Char.

“Tomado,” dijo Jay categóricamente, “por el octavo equipo en el registro.”

Char miró a Scythe, buscando apoyo emocional. El Scyther parecía entretenido.

“¡Ya lo tengo!” dijo Saura. “Equipo Flor de Fuego. Suena pegadizo, ¿verdad? Y nos representa.”

“Tomado, lamentablemente,” dijo Jay. “Y por ‘lamentablemente’, me refiero a que es uno de los nombres más ridículos que he tenido el desagrado de escribir en el archivo.”

“Mmm,” dijo Saura. “¿Qué tal... Equipo Arrepentimiento? Ya sabes, como ‘Remordimiento’, pero diferente.”

Jay se rio, dejando caer su pluma en la mesa y haciendo una mancha en el registro de los equipos. “Scythe, estos dos no han tenido una lección de historia aún, ¿verdad? Bueno, les haré saber que, érase una vez y todo eso, estaba Lucario. Él fundó la fuerza de resistencia que luego se dividió en tres divisiones. Su equipo era Equipo Arrepentimiento... el primer equipo en el registro.”

Scythe se rio disimuladamente. Char se empezó a enojarse por el hecho de que su entrenador pensaba que era gracioso y se rehusaba a ayudarles.

“Y bien, ¿algún otro?” dijo Jay.

“Um...” gruñó Saura, exprimiéndose el cerebro.

“Bien, bien,” dijo Jay, poniendo un sello de aprobación en el archivo. “Equipo Cacahuates será.”

“¡¿Equipo Cacahuates?!” gritó Saura. “¡¿Qué?! ¡No queremos ese nombre!”

“¿Por qué no...?” dijo el Granbull, casi sin sarcasmo en su voz mientras garabateaba en el papel. “¡El nombre les queda! Son pequeños, inexperimentados...”

“¡¿Hablas en serio?!” balbuceó Saura. “¡¡E – eso no puede ser!! ¡Es un nombre horrible!”

“Entonces tenían que haberme dado un nombre en primer lugar,” dijo Jay, ni siquiera sonriendo. “Pero no, vienen aquí a desperdiciar valiosos segundos de mi tiempo intentando decidir un nombre que ya tenían que haber decidido de antemano. Entonces, elegí uno por ustedes. ¡Bienvenidos a la División Dorada, Equipo Cacahuates!”

... ... ...




“¡¡No lo puedo creer!!” dijo Saura otra vez, apretando los dientes de ira. “¿Equipo Cacahuates? ¡¿Cacahuates?! ¿Eso es lo que somos ahora? ¿Unos pequeños niñitos que no pueden cuidarse solos?”

Scythe había pasado el resto del día mostrando al recién formado Equipo de Resistencia los lugares más interesantes (pero menos importantes) de la base. Se detuvieron para cenar en el comedor justo antes de que la mayoría de los equipos de resistencia regresaran de sus misiones, y apenas evitaron la multitud entrante. Más tarde, Scythe los guio de vuelta escaleras arriba a las habitaciones del Equipo Remordimiento.

Supongo que esto solo demuestra lo brutal que puede ser este lugar,
pensó Char para si mismo. Realmente tenemos que estar a la altura, ¡de otra forma podríamos ser humillados más allá de lo creíble! Uuf... Saura está muy molesto en este momento. Me refiero, seguro, el nombre es malo, pero... supongo que significa mucho para él.

“Bueno, supongo que tendrán que demostrarle a la división que no deberías juzgar a un equipo por su nombre,” dijo Scythe en tono alentador. “Podrían volverse un equipo sorprendentemente competente, ¡y sus enemigos les subestimarían por su nombre! ¿Entonces quién será el que se ría?”

“Oye, Scythe...” dijo Char, notando a donde se dirigían. “Um... ¿no nos ibas a mostrar nuestras habitaciones? ¿Por qué estamos de vuelta en las habitaciones de tu equipo?”

“Oh... ha habido un ligero cambio en los planes,” dijo Scythe, un sutil sonrisa en su rostro. “Ustedes se quedarán con nosotros de ahora en adelante.”

“¿Estás seguro?” dijo Char. “¿Sabe Daemon sobre esto?”

“Aún no,” dijo Scythe con una sonrisa. “Pero no hay mucho que él pueda hacer al respecto. Necesito que se queden conmigo si es que les voy a entrenar. En unos pocos meses, podremos hablar sobre mudanzas. Pero tienen su primera misión mañana... Quiero ser el que les ayude a superarla.”

“Vaya, gracias,” dijo Char. “Yo... no sé qué más decir.”

“Era lo menos que podía hacer,” dijo Scythe humildemente mientras hacía una reverencia a Char con el gesto más sutil posible.

... ... ...




Finalmente, luego de un día entero de caminata, aprendizaje y humillación, Char y Saura se encontraban de vuelta en la habitación de Scythe. Char encontró el duro piso mucho más cómodo hoy por alguna razón. Le ocurría lo contrario a Saura, que parecía demasiado intranquilo como para mantener los ojos cerrados.

“Uuf, Char, esto va a ser difícil, ¿no crees?” gruñó Saura. “Y tenemos nuestra primera misión mañana. ¿Me preguntó cómo será?”

De todos modos, Saura está dispuesto a persistir,
pensó Char, incluso después de lo de hoy. Estoy empezando a pensar que él no bromeaba para nada cuando dijo que se quedaría conmigo...

“Dime, Char...” dijo Saura, mirando de repente alrededor de la habitación para asegurarse de que Scythe seguía afuera. “¿Notaste como estaba Scythe hoy? Actuaba realmente raro.”

“¿Cómo es eso?” preguntó Char, descansando pacíficamente en el suelo.

“Bueno... no se por qué, pero tengo la sensación de que él sabe sobre ti. Creo que... él sabe que eres humano.”
Char abrió los ojos. “¿Por qué piensas eso?” preguntó.

“Bueno, solo por las cosas pequeñas,” dijo Saura. “Primero, no le pareció gracioso que no supieras leer runas huella, pero si la escritura Unown. Así es cómo llamamos a tu escritura humana, a propósito. Escritura Unown. Ah, y hace rato, cuando estábamos con Eva, dijo que había ‘muchas cosas raras sobre ti’, pero lo dijo de una forma como que ya sabía qué era.”

Todavía tengo que decírselo a Saura... y a Scythe también... sobre el chantaje de Eva,
recordó Char. No confío en ella para nada. Ella no merece que yo mantenga un secreto como ese.

“Y recién, cuando estábamos a punto de entrar en la habitación, ¡te hizo una reverencia!” dijo Saura. “¡Sé que lo hizo! Él dijo ‘es lo menos que podía hacer’, y luego te hizo una reverencia. Char, ¡eso tiene que ser! ¡Scythe sabe tu secreto! No se cómo, pero se dio cuenta.”

“¿Tal vez alguien leyó mi mente?” supuso Char. “Tal vez Eva le contó, o algo.”

“Bueno, esto podría no ser algo malo, después de todo,” suspiró Saura. “Esa es probablemente la razón por la que decidió que nos quedáramos en su habitación. Averiguó que eres un humano, y estamos recibiendo tratamiento especial por eso. Si esto continúa, podría compensar el hecho de que... bueno, el hecho de que ahora somos el Equipo Cacahuates. Todo lo que sé es que no quiero estar cerca cuando Daemon averigüe que su equipo está afiliado con otro con esa clase de nombre.”

Char se preguntó algo. “Oye, Saura,” dijo él, “¿por qué estaríamos recibiendo un tratamiento especial solo porque soy humano? ¿Acaso todos los Pokémon tienen un alta estima hacia los humanos, o algo así?”

“Oh, claro que si,” dijo Saura, actuando con sorpresa con la pregunta. “Nosotros los Pokémon tenemos como un respeto innato hacia el género humano. En realidad, para la mayoría de nosotros, nuestro gran sueño es ser amigo de un humano y servirle. Bueno, no puedo hablar por todos los Pokémon, pero la mayoría de nosotros somos así... y yo sé que soy uno de ellos.”

“Me pregunto por qué,” pensó Char en voz alta. “¿Hicimos algo para ganar ese respeto?”

“¿Recuerdas cuando te dije hace poco que todo Pokémon comienza siendo salvaje y solo se vuelve inteligente si es enseñado por alguien?” preguntó él, rodando hasta quedar sobre su estómago para enfrentarse a Char. “En el comienzo, desde el primer momento, todos los Pokémon eran salvajes. Cada uno de ellos. Éramos animales, viviendo solo con nuestros instintos. No podíamos hablar. No podíamos razonar por nosotros mismos. No éramos criaturas inteligentes. Ahora, ¿alguna suposición de cómo terminamos teniendo inteligencia?”

“...Los humanos,” se dio cuenta Char.

“Los humanos dieron a los Pokémon el don de la inteligencia,” explicó Saura. “Ellos nos elegían y nos entrenaban a su lado. Ellos nos pusieron a su nivel. Ahora, cada vez que pensamos por nosotros mismos, sabemos que fueron los humanos los que lo hicieron posible en primer lugar. Ustedes humanos nos hicieron lo que somos.”

“No me había dado cuenta...” dijo Char.

“Y no solo eso, hay más,” dijo Saura. “Incluso los grandes dragones... Dialga, Palkia, e incluso Arceus... habían comenzado como bestias primarias. Ellos dicen que los humanos son los responsables por impartir sabiduría incluso en ellos. Entonces, sí, los Pokémon tienen un profundo respeto por los humanos. Para nosotros, ustedes son... legendarios.”

Char no tuvo problemas para dormir esa noche. Sin embargo, su cabeza estaba llena de extraños sueños de Dialga comiendo cacahuates.


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#15
Me acostumbré a comentar mientras leo porque sino luego olvido remarcar cosas que me hubiera gustado decirte :)

Mmm, estos pokémon psíquicos son de lo peor... aún más que los siniestros, porque nunca se sabe qué tiene un psíquico en la mente. Me gustó el personaje de Espeon, como vuelve a meterle acción a la historia que ya se estaba volviendo muy dramática.

o.o El autor creó sus propios alfabetos pokémon. Es cool.

LOOOOOOL, Equipo Cacahuates xDDDDDD Dime, ¿cómo era el nombre original del equipo? Porque supongo que fue traducido.

Me gustó mucho lo que dijo Saura sobre los humanos. O sea, más allá de las cosas malas que hagamos esto de ser tan inteligentes y haber desarrollado estas capacidades que ningún otro animal logró... es algo de lo que nosotros mismos deberiamos sentirnos orgullosos.

Equipo Cacahuates xD Me reiré cada vez que lo menciones. ¡Buen capítulo! Nos veremos en el siguiente, amigo.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#16
Demian:

¿Qué piensas de Eva? Era un poco amargada y parecía irritable, ¿verdad? La verdad es que ese chantaje que hizo es peor de lo que te hace pensar que fue... Ya lo verás, ya lo verás (?).

En realidad, las runas huellas sí aparecían en el juego (creo que en PMD: EdT cuando encuentran la estatua de Groudon), y la escritura Unown hace referencia a nuestro alfabeto, ya sabes, las formas de los Unown son nuestras letras.

Gran bajón el que tuvieron al conseguir tal nombre para el equipo, ¿no? xDD. En inglés se llaman Team Peanuts. Al comienzo no sabía si ponerles "Equipo Maní" o "Equipo Cacahuates", pero al final me decidí por el segundo xD. Estoy traduciendo todos los nombres de los equipos y de las mazmorras y localidades, pero estoy dejando intactos los nombres de los personajes.

Bastante profundo lo de los humanos por parte del autor. Primero parece que la historia es demasiado simple, pero después te lanza cosas demasiado profundas que te dejan pensando xD (me pasó unas cuantas veces a lo largo de la historia).

Gracias por seguir leyendo :D.


Gracias también a los que siguen el fic pero que no tienen tiempo para comentar ^^.



Siguiente capítulo.

8. Capítulo 7: Primera Salida

Spoiler
Capítulo 7



El día empezó con una pequeña palabra:

“¡Levántense!”

Quitándose las costras de los ojos, Char rodó sobre su espalda y se encontró mirando a la cara de un muy animado Scyther.

“¡Eso es! Hoy es su gran día. ¿Están listos?”

“Uuf... puedes apostarlo,” dijo Char, intentado sonar igual de emocionado y fracasando.

“¿Cuánto hemos dormido, de todas formas?” gruñó Saura, intentando levantarse. “No pareció mucho tiempo para nada.”

“Como siete horas,” dijo Scythe. “El Equipo Remordimiento suele levantarse al romper el alba, pero les deje dormir un poco más por hoy.”

Vaya, gracias,
pensó Char para sí, frotándose el cuello.

“Presten atención a todo lo que vean hoy,” les advirtió Scythe. “La rutina que estoy a punto de mostrarles es una que necesitarán aprender a hacerla casi todo los días que vivan con nosotros. Pueden depender de mí por ahora, pero vendrá el día en el que yo no estaré para mostrarles el camino. Así que presten atención, y no se dejen estar mentalmente perezosos. ¿Fui claro?”

“¡De acuerdo!” dijo Saura, finalmente acumulando energía y poniéndose de pie. “¡Nuestro primer día! ¡Hagámoslo lo mejor posible, Char!”

... ... ...


“Espera, ¿no necesitamos, ya sabes, prepararnos?” preguntó Saura mientras Scythe guiaba a los dos nuevos por la sala. “¿Solo saldremos? ¿Así nada más?”

“Primera lección,” les dijo Scythe. “Prepárense para su misión la noche del día anterior. Se habrán dado cuenta que no estaba en la guarida por un momento la noche anterior; me estaba preparando para nuestra excursión. Si van a aprender a hacer las cosas del modo eficiente – y del modo correcto – necesitan elegir su destino, cargar sus bolsas, determinar que miembros del equipo se les unirán, y todo antes de retirarse por la noche. ¡De esa forma, a la mañana, pueden salir de inmediato! La limitada luz del día es más valiosa de lo que piensan ustedes. Muchos equipos lo toman como algo natural. El mío no.”

Cerca de la puerta de enfrente de los cuarteles personales del Equipo Remordimiento, Scythe tomó una pequeña bolsa abultada que estaba colgada en la pared (de alguna forma sin cortar la correa con su cuchilla) y se la lanzó a Char. No era tan pesada, pero sí que era incómoda y bien cargada. Char necesitó un momento para encontrar balance mientras sostenía la bolsa.

“Esto,” dijo él. “Esta es nuestra bolsa de suministros que preparé la noche anterior. Por ser un Pokémon con la suerte de tener brazos y manos propiamente dichas, te toca llevarla hoy.”

Mientras Char luchaba para acostumbrarse al peso de la cosida bolsa marrón, Scythe empujó la puerta de piedra del equipo y procedió a salir a la base. Shander estaba parado justo afuera, leyendo un pedazo de papel fijado en la pared entre dos antorchas. Char notó algo gracioso sobre las antorchas: eran de un color anaranjado intenso, en lugar del usual amarillo.

“Buenos días,” dijo Scythe. “¿Daemon y los otros ya salieron?”

“Hace rato,” dijo Shander, sin despegar los ojos del aviso. “El Cañón Cuenco está bastante lejos. Tienen una tarea difícil sobre ellos hoy. Claro, él no estaba tan encantado de como te saliste tan astutamente del viaje. No obstante, él quería desear al Equipo Cacahuates buena suerte en su primera tarea.”

Al escuchar el sonido de su nuevo nombre de equipo, Saura frunció el ceño inmediatamente. “Oh... ¿sabes algo? Me había olvidado completamente de eso,” dijo él, su sonrisa esfumándose.

“El nombre es brillante, a propósito,” dijo Shander, sonriéndole a Saura. “Es el mejor nombre nuevo para un equipo que he escuchado hace tiempo.”

“Uh, está bien,” murmuró Saura. “Si tú lo dices...”

... ... ...


Mientras continuaban por el pasillo, Char notó que todas las antorchas alineadas en la pared habían cambiado a ese extraño color. ¿Le ocurre algo a mis ojos? pensó Char.

“¿Soy solo yo, o el fuego es de color diferente hoy?” preguntó Saura.

“Buena observación,” dijo Scythe. “Las llamas cambian de color dependiendo de que tiempo del día es. Durante el día, son amarillas para indicar que hay luz solar. Al atardecer, se vuelven rojas para advertir la venida de la noche. Se vuelven azules cuando los Vigilantes están afuera, luego se vuelven anaranjadas en la mañana para significar que todo está despejado. Nuestros Pokémon fantasma residentes se encargan del hechizo. Afecta a todo el fuego del complejo entero. Incluso el tuyo.”

Char echó un vistazo a su cola, y en efecto, su llama estaba del mismo color anaranjado. Sentía curiosidad por ver como se vería su llama si se volviera azul por la noche.

“Lo llamamos fuego espiritual,” explicó además. “No genera humo, no quema el aire, y por eso podemos usar docenas de antorchas aquí sin sofocarnos. Interesante, ¿no?”

Llegando a la primera cámara principal de la base de la División Dorada, Char se encontró con que era un manicomio. Los Pokémon se apresuraban por prepararse para el día venidero, llenando las cavernas con un sordo estruendo. Un Sneasel pasó apresurado delante de Char, cortándole el paso sin siquiera verlo y casi haciéndole tropezar hacia atrás.

“¿Lo ven? Es por esto que nuestro equipo se prepara la noche anterior,” dijo Scythe con una mueca. “De otra manera, tienes que lidiar con todo esto. Ni siquiera quieren saber como se ven la tienda de Kecleon o la cafetería en este momento. Mientras tanto, nosotros solo podemos salir sin más.”

“Uuf... ¿te refieres a que no comeremos el desayuno al menos?” gruñó Char, alzando más la bolsa. “Tengo un poco de hambre.”

“Empaqué comida ahí,” dijo Scythe. “Todos podemos comer en el camino. Ahora... hoy, utilizaremos la entrada noreste, ya que nuestro destino está hacia el este...”

La visión de Char fue bloqueada de repente por dos cepas verdes flotando en frente a su cara. Arrancaron sin piedad la bolsa de su agarre y la pusieron en el suelo.

“Tengo hambre también,” dijo Saura, escarbando en la bolsa en busca de la prometida comida.

Sin poder culparlo, Char ayudó a Saura a escarbar entre los contenidos y pronto encontró una pera y una manzana. Saura se comió la manzana de casi un mordisco mientras Char levantaba la bolsa de vuelta en el hombro y le daba un mordisco a la pera. Estaba decepcionado de que la bolsa no parecía haberse vuelto más liviana.

En su camino de salida, Scythe los guio dentro de un elevador que estaba ocupado por muchos otros Pokémon.

“¡Oye, Scythe! ¡Buenos días!” exclamó de repente un Raichu justo al lado de Char. “Escuché sobre tus nuevos aprendices. ¿Qué tal lo estás llevando?”

“Buenos días para ti, Ray,” dijo alegremente Scythe. “Escuché que estabas yendo a Ciudad Río Negro hoy, te deseo un buen viaje. Y estos son mis estudiantes justo aquí, si los quieres conocer. Estoy a punto de llevarlos en su primera misión.”

“¡Oh, vaya! ¡Apuesto a que están emocionados!” vitoreó el energético Raichu, sonriendo a Char y a Saura. “También tengo a un nuevo compañero yendo a su primera misión hoy. Tal vez puedan compartir historias más tarde con él.”

“El Vulpix, ¿verdad?” dijo Scythe, alzando una ceja. “Parecía ser un poco joven y temeroso. ¿Estás seguro de que es prudente llevarlo a Ciudad Río Negro en su primer día de servicio?”

“Ah, estoy seguro de que estará bien,” dijo Ray. “Le enseñaremos que no hay razón para estar asustado de todo en cada momento. Especialmente si tienes a un equipo que te apoya y todo. ¡Buena suerte en su misión, chicos! ¡Estoy seguro de que aprenderán mucho!”

“Gracias,” dijo Saura. “¡Lo haremos lo mejor posible!”

“Además, con un nombre como Equipo Cacahuates, ¿como podrían perder?” se rio el Raichu.

Por segunda vez, todo el color se fue del rostro de Saura. Su sonrisa se volvió una flaca arruga deshecha.

“...¿Cómo lo sabías?” preguntó con tristeza.

“¿Yo? Oh, cada vez que un nuevo equipo se forma, lo anuncian en los boletines,” dijo el Raichu. “Normalmente no recuerdo los nombres de los equipos nuevos, pero este realmente resaltó. ¡Gran elección, ustedes dos! ¡Es un nombre realmente memorable!”

“Gracias, supongo,” dijo Saura, apartando la mirada.

... ... ...


Momentos después, alcanzaron el túnel final que llevaba al exterior de la base. Una gran marca, algo que se parecía a la huella de un Tauros, había sido incrustada en la pared por encima de la entrada del túnel. Char asumió que debía significar que esa era la salida noreste de la base. Recordó como Scythe había explicado que en el camino por el cual habían entrado a la base en primer lugar tenía un sistema de seguridad en la forma de un pasillo alineado con trampas, así que esperaba otra larga y aburrida caminata a través de un túnel sin rasgos distintivos.

A lo largo del camino, Char caminó entre muchos otros Pokémon, solos o en grupos, que también estaban dirigiéndose hacia afuera por la mañana. Muchos otros equipos pasaron mientras se mantenía cerca de Scythe. Estaba impresionado por el gran número y diversidad de los miembros de la división.

“Sabes, no tenía idea de que tantos Pokémon se oponían al Maestro,” dijo Saura. “Pensaba que todos solo hacían lo que el Maestro quería o... ya sabes... pagaban el precio. Si hubiera sabido que había organizaciones como esta, no creo que hubiera estado tan asustado de enfrentarme a él.”

“Desafortunadamente, es mejor que la resistencia permanezca desconocida,” dijo Scythe. “Si causáramos demasiado conocimiento, atraeríamos la atención de las fuerzas del Maestro. Es por eso que trabajamos en equipos; los equipos pueden pasar desapercibidos como pequeños grupos de guerrilleros sin provocar la ira del Maestro. También es por eso que intentamos limitar el número de miembros de equipo que van a una misión. Demasiados, y el Maestro nos podría considerar una amenaza, y decidir aplastarnos con fuerza bruta.”

“Como si el Maestro fuera el único con fuerza bruta,” dijo una nueva voz junto a Char.

Char se volvió para notar un segundo equipo de Pokémon que ahora caminaban a su lado. El equipo estaba formado por un Luxray, un Machoke, y un Grovyle. El Luxray caminaba al frente como el líder, mirando a los pequeños divertidamente.

“Entonces, Scythe, estos son los niños que tienes bajo tus alas,” dijo el Luxray con una poderosa y orgullosa voz. “Muy bien, muy bien. Considérense afortunados.”

“Lo sabemos,” dijo Saura.

“Déjenme presentarme,” dijo el Luxray. “Soy Kain. Yo lidero el Equipo Absolución. Nuestro equipo tiene... estándares muy altos. Nos gusta considerarnos a nosotros mismos en el nivel del equipo de Scythe.”

“Son un equipo muy respetable,” dijo Scythe con un asentimiento. “Uno de los equipos con más alto rango en esta división.”

“¿Como ustedes?” preguntó Saura.

“Bueno, somos conocidos por nuestros distintos puntos fuertes,” dijo Scythe. “Kain y su equipo son conocidos por su inigualable fuerza en batalla.”

“Y el equipo de Scythe es conocido por sus tácticas,” agregó Kain. “Daría cualquier cosa por saber cómo es que su mente funciona. Él y Daemon recuperaron sin ayuda las Cataratas Espectrales de uno de los mejores generales del Maestro. Y hasta hoy se rehúsa a contar cómo lo hizo. Pero yo tomo cada oportunidad que puedo para aprender de él. Estén seguros de hacerlo también.”

Entonces, este Equipo Absolución debe ser otro equipo bien respetado por aquí,
consideró Char. Me pregunto si el Equipo Remordimiento le considera como su rival.

“Espero trabajar pronto con ustedes dos,” dijo Kain a Char y a Saura. “A propósito, su –“

“Sí, sí, lo sabemos,” dijo Saura, poniendo los ojos en blanco. “Nuestro nombre es interesante. Ya lo escuchamos antes.”

“Hmm, ¿he dicho algo malo?” preguntó Kain, pareciendo sorprendido. Le lanzó una mirada al Machoke, que le respondió con un encogimiento de hombros.

Char asintió respetuosamente al Luxray, guardando la esperanza de que no haya sido ofendido por el comentario de Saura, y sus grupos tomaron caminos separados más tarde.



Bosque Arenque

Antes de darse cuenta, Char se encontró caminando a través de un exuberante bosque, rodeado de frondosos arbustos y árboles de todas las formas y tamaños. Insectos pequeños y molestos zumbaban alrededor de su cabeza; luchaba por aplastarlos y a la vez mantener el agarre de la bolsa. Una tranquila corriente corría cerca, reflejando la apagada luz roja del sol de la mañana...

Espera, ¿qué?
se dio cuenta Char. ¿Cómo... llegué hasta aquí?

Char estaba esperando poder ver la entrada noreste de la base, luego de haber escuchado que estaba “escondida aún más astutamente” que la anterior, pero se dio cuenta de que había perdido el conocimiento. Char se preguntó si estaba más cansado de lo que pensaba.

“¿Se dieron cuenta?” dijo Scythe. “Estamos fuera de la base. La entrada noreste no está tan escondida, la verdad. Es solo una cueva escondida detrás de una cascada. La cosa es, nadie sabe donde se encuentra, porque cada vez que sales, Gengar y algunos Pokémon psíquicos te lanzan un hechizo que te quita la memoria a corto plazo después de más o menos veinte minutos. Nunca recordarás donde está la entrada.”

“Pero aún puedes llevarnos de vuelta, ¿verdad?” preguntó Saura.

“Claro,” dijo Scythe. “Aunque no recordemos la ubicación de la entrada, hay algunos puntos de retorno designados en el área. Si llegamos a uno, Gengar nos escoltará de vuelta a la base, antes de remover nuestras memorias de nuevo, claro.”

“Uum... ¿dónde exactamente estamos yendo hoy, de todos modos?” preguntó Saura. “¿Cuál es nuestra misión?”

“Hoy, nos dirigimos a un lugar conocido como Bosques Decadentes,” explicó Scythe. “Es una mazmorra misteriosa.”

“¿Una mazmorra misteriosa al aire libre?” preguntó Char.

“Sí,” dijo Scythe. “El hechizo que causa las mazmorras puede ocurrir en cualquier lugar, como ser cuevas, bosques, llanuras... en cualquier lugar. No hay localización a salvo del hechizo. Lo mejor que podemos hacer es rastrearlas, tener un registro de mazmorras conocidas, y prepararnos bien para cuando tengamos que ingresar a ellas.”

“¿Y cuál es la misión?” preguntó Saura de nuevo. “Espero que no sea tan difícil.”

“Oh, escogí una fácil para su primer día,” dijo Scythe. “Escondido en alguna parte cerca de esta mazmorra está un puñado de ladrones responsable de muchos reportes de objetos robados la semana pasada. Tenemos que rastrearlos y atraparlos.”

“¡¿QUÉ?!” casi gritó Saura. “¡Eso no suena fácil para nada!”

“Confíen en mí,” dijo Scythe con una sonrisa. “Lo harán bien. Podemos sorprenderlos si navegamos por la mazmorra. Esa es una cosa buena sobre las mazmorras misteriosas, al menos: proveen refugio y sigilo, especialmente de los inquisitivos ojos del Maestro. Dentro de una mazmorra no puedes ser encontrado o detectado por tus enemigos hasta que sales. Una vez que la hayamos cruzado, todo lo que tendremos que hacer será desarmarlos y recuperar cualquier objeto robado que podamos. De otro modo, terminarán en las manos del Maestro.”

Char tragó saliva. No pensaba que eso sonaba tan fácil tampoco. Aún no estaba tan emocionado de tener que pelear contra algo más fuerte que él mismo.

“Bueno, si tú lo dices,” dijo Saura, aún pareciendo nervioso. “Siempre y cuando tú nos cubras la espalda, supongo que estaremos bien.”

“Claro. Yo no iré a ningún lado,” dijo Scythe tranquilizadoramente. “Pero me gustaría que aprendan algunas cosas sobre navegación, así que intenten hacer lo que puedan. Pero por ahora, relájense y disfruten el paisaje. Los Bosques Decadentes están aún como a una hora de caminata desde aquí.”

Desde algún lugar en los árboles, un Spearow comenzó su canto matutino.



Camino Decadente


Una vez que el bosque estuvo bien atrás, Char y sus nuevos compañeros viajaron por un camino transitado que se extendía a través de indómitos pastizales. Ningún otro Pokémon viajaba por el camino excepto por ellos, salvo por algún ocasional Rattata que atravesaba la ruta.

Sobre todo, Char estaba preocupado por Saura. Su actitud aún no se había recuperado desde la última vez que el “Equipo Cacahuates” fue mencionado.

¿Qué puedo hacer para ayudar?
se preguntó a si mismo Char. ¿Debería hablar con él? Desafortunadamente, no puedo hablar de algo que realmente le interese, como cuando vi a Dialga. No con Scythe por aquí... incluso si Scythe sí sabe que soy humano. Ahora, ¿qué clase de conversación me queda entonces?

Mirando más al frente, Char vio que la ruta se ondeaba en una formación como de un puente; había un pedazo de ruta que apenas se elevaba sobre una gran piscina de agua estancada. Notando el agua, Char encontró algo que decir.

“Oye, Saura, tengo una pregunta,” dijo Char. “Esta llama en mi cola... si se llega a apagar, ¿muero?”

Char estuvo aliviado de ver a Saura iluminarse un poco. “Oh, no,” dijo Saura, negando con la cabeza. “Eso es un mito. La verdad, es lo contrario: si mueres, la llama se apagará. No puedes hacer nada para apagar la llama tú solo.”

“Raro,” dijo Scythe con una sonrisa afectada. “¿No sabes sobre tu propia biología, Charmander?”

“Supongo que olvidé algunas cosas cuando perdí la memoria,” dijo Char en su defensa, cuidadoso de no traicionarse a si mismo.

Scythe se encogió los hombros, aparentemente aceptando la respuesta. Char lo miró con más sospecha aún; era más evidencia de que tal vez él sabía su secreto después de todo.

Mientras cruzaban el tajamar, Char desvió su atención hacia la oscura agua estancada que estaba a continuación.

Entonces, si pongo mi cola en el agua, ¿no se apagará?
se preguntó Char. Eso podría ser interesante para ver. Probemos.

“¡Aaaaaaaaaauuuuuuuuch!”


Sorprendidos, Scythe y Saura se dieron vuelta para encontrar a Char sentado en el borde del puente, sus ojos llenos de lágrimas. Apretaba y retorcía su titilante cola con ambas garras, la bolsa tirada descuidadamente a un lado. Gruñía pesadamente, intentando tragarse el dolor.

“Oh, esto es simplemente maravilloso,” murmuró Scythe.

“¡Waah! Char, ¡¿qué has hecho?!” gritó Saura, corriendo a su lado. “No sumergiste tu cola en el agua, ¿o sí? ¡Eso habrá dolido!”

“¡¡Esto arde!!” sollozó Char, agarrándose del cuerpo de Saura para consolarse. “¡¡No dijiste que dolería!!”

“Char, hay una razón por la que los Charmander intentan mantener su cola seca,” gritó Saura. “Intenta no hacerlo otra vez, ¡¿lo harías?!”

“No creo que debas preguntarle,” dijo Scythe. “Pienso que ha aprendido eso por su cuenta. Char... mantén la respiración. Ayudará a calmar el dolor.”

Char lo hizo, deseoso de hacer cualquier cosa para hacer que el dolor disminuya. Sostuvo la respiración, apretando fuerte a Saura. Sintió que estaba reteniendo el fuego en su vientre, dejándolo hervir. El calor llenó su cuerpo, dándole un poco de alivio. La llama de su cola luchó e intentó restaurar su tamaño anterior.

“Uuf,” gruñó Char, soltando la respiración e intentando ponerse de nuevo en pie. “G – gracias.”

“De nada,” dijo Scythe. “Una vez fui compañero de un Charizard que me enseñó algunas cosas. Ahora... ¿puedes caminar? Tratemos de continuar. El resto del dolor solo pasará con el tiempo.”

Char encontró que podía caminar, pero solo si usaba a Saura para apoyarse. Scythe recogió la bolsa caída y utilizó la parte trasera de su cuchilla para deslizarla hasta su hombro.

“Llevaré esto por un tiempo,” dijo Scythe. “Puedes tomártelo con calma. La próxima, intenta hacer más preguntas antes de hacer algo que viole el sentido común.”

Char solo asintió, su cara bloqueada en pena y vergüenza que no parecían querer irse.

... ... ...


La respiración de Char se mantuvo pesada hasta que el último de los ardores en su cola desapareció y su llama hubo recuperado su usual flameo. Estaba seguro de recordar para siempre su recién encontrado miedo al agua; la memoria de esa particular y cruel oleada de ardor era lenta para dejar su mente. Aún se sentía marcado por la experiencia.

En el último tramo del viaje, Char siguió atentamente a sus compañeros de equipo dentro de un extraño nuevo lugar. Era un bosque, pero había algo siniestro en él; se volvía extrañamente más tenebroso en cuanto más se adentraban. Ramas de árboles colgaban bajo, trayendo varias ramitas cubiertas de hojas rizadas hacia la altura de los ojos de Char. Las hojas eran raras; estaban cubiertas con manchas marrones, y se veían como si estuvieran casi muertas incluso en las ramas de los árboles. Troncos de árboles, aunque de pie, estaban cubiertos de podredumbre. Char empezó a sentirse algo temeroso.

“Ya casi hemos llegado,” anunció Scythe. “Ven, el hechizo de las mazmorras misteriosas afecta a la naturaleza misma. Este bosque está atrapado en un estado entre muerto y vivo.”

“Esto es tan extraño,” dijo Saura, encogiéndose mientras echaba un vistazo a los alrededores. “Estos árboles se están... descomponiendo. Se ven como si estuvieran a punto de caerse sobre nosotros. Iuuug.”

“Mantén los ojos en tu camino,” advirtió Scythe. “Estos árboles no caerán. Los Pokémon salvajes son más importantes para estar vigilantes.”

“¿Qué clase de Pokémon salvajes?” preguntó Char, levantando la bolsa que Scythe le había dado de vuelta.

“Muchos Pokémon tipo planta defienden su territorio en este lugar, así como unos pocos Pokémon tipo fantasma,” dijo Scythe.

Espero que sean débiles
, pensó Char con un encogimiento. Incluso esos Pokémon fantasma allí en la base eran poderosos. No me gustaría pelear contra uno fuerte...

“Los Pokémon planta no deberían ser un problema para ustedes dos,” dijo Scythe. “Los fantasmas... podrían plantear un problema. Pero es por eso que yo estoy aquí.”

Pronto, una oscura y melancólica sensación emanó del bosque más allá. Las ramas de los árboles colgaban de forma rara, casi completamente sin vida ahora, y una oscura neblina se asentó sobre el follaje que filtraba la mayor parte de la luz solar.

“Estamos aquí,” dijo Scythe. “Damos unos cuantos pasos más adelante, y seremos atrapados en la mazmorra. ¿Están listos?”

“Estamos listos,” dijo Saura con confianza, asintiendo con Char. “Hagamos esto.”


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.


Hasta la próxima ^^.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#17
Bueno, en el comienzo te remarco que recuerdes que los puntos cardinales van en mayúscula… sí, a veces es difícil recordarlo, no parece algo importante como para ponerlo en mayúscula pero es muy necesario, sobre todo para distinguir el punto cardinal Este de la palabra este.

Jajaja, el nombre del equipo permanecerá en los anales de la historia. En ingles no suena tan mal Peanuts… realmente le diste una buena nota de color poniéndole cacahuates xD

Rlz, la entrada Noreste es mejor que la primera O: Eso de quitarles la memoria es genial, toda una estrategia.

Jajaja, tengo el mismo pensamiento sobre los Charmander, por eso en mi fic el pokémon no muere al caer al agua… pienso que el fuego de los pokémon de agua no se apagan ni con el agua ni con la arena, es como una parte de su cuerpo. Pero sí se apaga en casi de que muera. Eso del terrible dolor no lo había pensado… supongo que para el Charmander meter la parte ígnea de su cuerpo al agua sería como meter nosotros nuestro cuerpo al fuego…

Este capítulo fue una transición y me gustó aunque no hay demasiado de qué hablar. Espero con ansias el capítulo siguiente que de seguro será genial, con mucha acción, supongo. ¡Nos vemos pronto, compañero!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#18
Demian:

Yo tuve el mismo pensamiento respecto a lo que sentían los Charmander cuando ponían su cola al agua, eso de que es como que nosotros pongamos nuestras manos al fuego o algo parecido :O. Char no fue muy inteligente al sumergir su cola en el agua, ¿verdad? Además de lo miedoso que ya era, se le suma un nuevo temor al agua xD.

Por cierto, esta es la primera vez que se menciona Ray el Raichu. Aparecerá más veces en el futuro, y estoy seguro de que te agradará el personaje y tal vez también el papel que va a desempeñar -spoiler alert (?) xD-.

Así que, primera misión del Equipo Cacahuates (aún no me acostumbro al nombre xD). Como verás, Scythe hará de mentor y le enseñará al nuevo equipo lo básico sobre las misiones de la resistencia. Por supuesto, Scythe no hará todo el trabajo y dejará que aprendan por su cuenta, pero interviniendo en los momentos justos. ¿Qué te parece la dificultad de la misión que eligieron?

Gracias, Dem, por seguir leyendo ^^




9. Capítulo 8: Bosques Decadentes

Spoiler
Capítulo 8



Bosques Decadentes S1

La luz solar era teñida de verde cuando caía a través de las copas de los árboles de los Bosques Decadentes, sumándose a la horripilante escena de un bosque en el medio mismo de la descomposición. El aire era denso y pesado con poderosos olores. El sonido de pájaros cantores era escaso, pero bestiales rugidos sonaban periódicamente en la distancia. El pequeño equipo había entrado en la mazmorra ahora, y no había vuelta atrás.

Con un amigo a un lado y un poderoso guerrero en el otro, Char sabía que no tenía tanto que temer... excepto por el inminente pensamiento de que algún día, tal vez algún día en breve, él y Saura estarían haciendo misiones como esa completamente solos sin un guardián que los guíe.

“Ahora, concéntrense,” dijo Scythe con un tono serio. “Debemos encontrar el camino a la siguiente sección de este bosque. Es una mazmorra misteriosa, así que aunque he estado en este bosque varias veces en el pasado, no puedo decirles cuál camino tomar. Todo lo que podemos hacer es buscar. Si vamos en la dirección equivocada, nos encontraremos caminando en círculos y atrapados en este lugar.”

“Entonces si nos encontramos de vuelta en donde comenzamos, tendremos que tomar otra ruta,” dijo Saura. “Lo tengo.”

“Bien,” dijo Scythe, haciendo un gesto para que ellos lideren el camino. “Ahora, veamos qué saben sobre navegación.”

Char guio al equipo hacia adelante, tomando cada paso con cuidado y constantemente analizando su perspectiva del entorno. Empezó a notar muchas características individuales del bosque que parecían inusuales, casi ajenas para él. En lugares, palos descoloridos cubiertos de espinas salían del suelo del bosque, y en otros, rocas grises cubiertas con musgo de color rojo ocre incrustadas en el suelo, amenazando con hacerle tropezar. Algunos árboles estaban envueltos en correosas cepas marrones, de donde brotaban flores de color verde brillante que se veían casi como ojos.

“¿Ven esas flores?” dijo Scythe, señalando las flores verdes. “Veneno. Aléjense de ellas. Solo un roce y te saldrán ronchas enormes. Bueno, excepto por Saura. Él tiene veneno en la sangre; podría revolcarse en ellas y no sería afectado. Tú y yo, sin embargo, somos impotentes de evitar que nos infecte.”

Prestando atención al consejo, Char se mantuvo alejado del árbol. Mirando alrededor, notó que la misma cepa vivía en varios árboles e incluso en el suelo del bosque en algunos lugares, formando parcelas enteras de flores. Escogiendo el camino que evitaba las flores verdes, Char continuó.

Cuando Char más se adentraba, más extrañas se ponían las cosas. Había plantas de donde brotaban raíces en el aire en lugar del suelo, enormes semillas del tamaño de rocas con mordiscos en ellas, y árboles de donde salían vistosas frutas, cuyas mitades estaban cubiertas de moho. Mientras miraba arriba hacia esta maravilla, pisó un pedazo de fruta podrida que se había caído del árbol. Con un escuish, su pie se empapó de mugre. Gruñó, levantando el pie del pegajoso charco.

“Otra cosa,” dijo Scythe. “Atravesar una mazmorra como esta te dejará con hambre mucho más rápido de lo normal.”

“Lo sabemos,” dijo Saura. “Char y yo ya lo sabemos demasiado bien.”

“¿Entonces entienden cómo buscar comida?” preguntó Scythe. “Ya hemos empacado algo de comida en la bolsa, pero los alimentos son algo común en algunas mazmorras, y siempre debemos tomar precauciones. Mientras a veces puedes subestimar el tamaño de una mazmorra, si has estado recogiendo comida en el camino, no habrá problema.”

“Correcto,” dijo Saura. “Entonces...”

“Está hablando de este árbol,” suspiró Char, frotando su pie en las hojas para limpiarlo. “Esta fruta parece comestible. Saura, ayúdame a buscar en el suelo por una que no esté podrida.”

Char miró, pero no pudo encontrar algo viable para comer. Parecía que el color apropiado de esta fruta era rosado, y las que aún no estaban maduras que habían caído de las ramas prematuramente eran verdes, y las que estaban podridas eran cualquier otro color entre esos (sin mencionar llenas de moscas).

“¿Encontraste algo?” preguntó Char mientras buscaba en el lado opuesto del árbol.

“Uh... todavía no,” respondió Saura. “Todo se está pudriendo. Tal vez si pudiéramos trepar el árbol, podríamos –“

¡Crash!


Una rama de tamaño considerable, moteada con frutas maduras, se estrelló en el suelo entre ellos. La base de la rama había sido cortada con una limpia y perfecta tajada. Ni un segundo después, Scythe aterrizó de nuevo y plegó sus alas.

“Nos ahorra un poco la molestia,” dijo él. “Adelante, agarren la fruta. Tomen unas cuantas; no trajimos de estas con nosotros. Podríamos necesitarlas luego.”

Char hizo lo pedido y comenzó a inspeccionar la fruta de la rama.

“Cuidado, muchas de estas aún se ven mugrosas,” advirtió Saura. “Probablemente te dejarán muy enfermo si tratas de comerlas.”

“Tienes razón,” dijo Scythe, “pero eso posiblemente no evitaría que comas una podrida si estuvieras muriéndote de hambre. Shander y yo estuvimos una vez en una situación como esa. No fue bonito, pero nos salvó la vida. Ahora, Shander siempre insiste en recoger algo de comida mala incluso si tenemos mucha de la buena. Nunca hemos tenido que recurrir a esa clase de medidas tan desesperadas de nuevo, pero usualmente solo se las lanzamos a los Pokémon salvajes. Por diversión.”



Bosques Decadentes S2

El sol de la mañana brillaba intensamente en medio de un cielo nublado mientras Char viajaba más adentro en el bosque.

Scythe continuaba siguiendo silenciosamente al equipo a donde sea que elegían ir. Char comenzaba a sentirse un poco nervioso por la sensación de tener la mirada de Scythe clavada en la parte posterior de la cabeza; el guerrero nunca cesaba de mirarlo, examinaba cada uno de sus movimientos, y esperaba los momentos indicados para darle consejos.

Ya sé que solo nos está vigilando,
pensó Char. Pero esta sensación de que él esté siempre mirándome y juzgándome es un poco incómoda. Especialmente si sabe que soy humano... Pero si lo sabe, ¿por qué no solo lo dice? ¿Por qué estamos jugando este pequeño juego? Entonces de nuevo, si sé que él lo sabe, ¿por qué yo no se lo digo? Uuf... no lo sé. Es solo que tengo esta rara sensación de que no debería...

“Oye, espera,” dijo de pronto Saura, deteniéndose.

“¿Ocurre algo?” preguntó Char, deteniéndose con él.

“No lo puedo descifrar,” dijo Saura, mirando alrededor. “No lo sé, es solo que tengo esta extraña sensación.”

“Tus instintos te sirven bien,” tarareó Scythe. “Ahora, concéntrate. Ve si puedes entender lo que tu intuición te trata de decir. ¿Quizás notaste un sutil cambio en el ambiente?”

Char inspeccionó su entorno con detenimiento. Los árboles no parecían diferentes. Los arbustos brotando del suelo tenían las mismas formas y proporciones que antes. Pero el suelo en sí estaba inclinado. Mirando la pendiente, pudo ver un pequeño barranco lleno de agua fluyendo a una considerable distancia. Aunque se esforzaba, no podía ver lo que Scythe había notado tan hábilmente...

“Las hojas,” se dio cuenta Saura eventualmente. “No hay hojas en el suelo del bosque. Han sido... limpiadas. Justo como... oh, no.”

“¿Qué? ¡¿Qué es?!” suplicó Char.

Con los ojos bien abiertos y tomando cuidadosos pasos, Saura descendió la cuesta. Se mantuvo alineado con los árboles, como escondiéndose de algo.

“¿Qué?” suplicó de nuevo Char. “¡Cuéntenme por favor! Es un Pokémon salvaje, ¿verdad?”

Aún sin palabras, Saura se deslizó a través de los árboles, manteniéndose bajo y escondiéndose en los arbustos cuando era posible. Char le siguió.

“Ahí,” dijo silenciosamente Saura. “Mira.”

Echando un vistazo alrededor de un árbol, Char lo vio: en el costado de la poco profunda colina, había un hoyo en la tierra. Una zanja había sido cavada alrededor para protegerlo de la vista. Algo del agua de la corriente fluía gentilmente en la fosa, desembocando en una tranquila pequeña charca cerca del hoyo.

Parado en la orilla de la corriente, tomando un trago, estaba un Bulbasaur.

“Ven,” susurró Scythe, “el sentimiento que habrá tenido él era de familiaridad. Esta es la guarida de un Bulbasaur.”

“Si,” dijo Saura. “Es tan raro ver a otro Bulbasaur por aquí. ¿Crees que tendremos que pelearlo?”

“Probablemente, a menos que lo evitemos,” dijo Scythe. “No es que no piense que ustedes no sean capaces de derrotarlo. Sería probablemente buen ejercicio.”

“Uh, no lo sé...” dijo Saura vacilante. “No sé si sería capaz de pelear con otro de mi propia especie. Se sentiría tan...”

“¡¿Uh?!” gritó el Bulbasaur salvaje.

Sobresaltado, Char se volvió para mirar. El Bulbasaur los había notado.

“Bueno, parece que no tienen opción ahora,” suspiró Scythe. “Mejor vayan a obtener el primer golpe mientras puedan.”

Char tragó saliva. Intentó seguir el consejo de Scythe, pero su cuerpo no quería moverse.

“Grrrrrrrrr...” gruñó el Bulbasaur, girando hacia ellos y tomando una postura hostil. Lentamente, comenzó a caminar hacia ellos...

Para sorpresa de Char, Saura se lanzó primero. Saltó desde los arbustos, arremetiendo con sus cepas y azotando brutalmente al enemigo. El Bulbasaur recibió la mayor parte del ataque y fue noqueado a un lado. Rápidamente rodó hasta ponerse de pie, pero Saura se le lanzó encima, mandando a ambos dando vueltas peligrosamente cerca de la corriente.

“¡Raaaaa!” exclamó el Bulbasaur salvaje en frustración, quitándose a Saura de encima.

Saura se puso rápidamente de pie. Saltó hacia adelante, produciendo una ráfaga de pequeñas hojas de su semilla que pronto envolvió al enemigo y lo noqueó hacia atrás en la charca. Luego de agitarse en el agua poco profunda por unos momentos, el Bulbasaur dio un salto y aterrizó en la orilla. Tenía ahora muchos cortes pequeños por el cuerpo, pero apretó los dientes y continuó manteniéndose firme.

Con un grito de enfado, el Bulbasaur produjo cepas propias y abofeteó de vuelta a Saura. Antes de que Saura pudiera reaccionar, había envuelto su cuerpo con las cepas.

“¡¡Auuf!!” gritó Saura mientras el Bulbasaur lo elevaba en el aire.

El Bulbasaur estrelló a Saura contra un árbol cercano. Luego, de alguna forma disparó una serie de pequeños proyectiles, demasiado rápidos para ser vistos a simple vista, a su cautivo objetivo.

“¡¡Ay!! ¡Ay ay!” aulló Saura mientras las balas perforaban su piel. “¡¿Q... qué fue eso?! ¿Qué es lo que me hizo recién?”

Saura luchó para liberarse, pero el Bulbasaur aguantó y lo estrelló de nuevo en el suelo.

Furioso, Saura sacó sus cepas y las lanzó hacia el enemigo. Su ataque conectó, y pronto, ambos Bulbasaur estuvieron atrapados en un incómodo empate mientras se apretaban uno al otro.

“¡Char, podrías ayudar, sabes!” le gritó Saura, atascado en ese tira y afloja.

Char titubeó, su estómago hecho un nudo por ver la confrontación.

“Ve,” comandó Scythe. “No solo te quedes ahí parado y mirando. Ayúdale. Tu fuego podría terminar este encuentro en un segundo.”

¡Mi fuego!
se acordó Char. Sigo olvidándome... es una habilidad tan rara, ser capaz de lanzar fuego. Ahora... ¿cómo lo convoco?

Recordó cómo se sintió cuando lo usó con los Spearow unos días atrás, y de nuevo cuando casi atacó a Eva, y especialmente cuando intentó primero escaparse de Scythe. Recordó el fuego ardiendo en su vientre, alimentado por su enojo, suplicando ser descargado de su boca.

Char saltó desde los arbustos para enfrentarse al Bulbasaur enemigo. Este hizo una mueca, viendo que ahora tenía dos oponentes, pero siguió agarrando a Saura. Char inhaló profundamente y buscó el fuego dentro de él...

... Pero, por alguna razón, no lo podía encontrar.

Se paró frente al Bulbasaur enemigo por varios instantes, buscando su fuego. Intentó imaginarse el fuego en su vientre aumentando de tamaño, listo para ser exhalado... pero de nuevo, no ocurrió.

“Char, ¡¿qué ocurre?!” demandó Saura mientras luchaba. “¡Ataca de una vez!”

“¡N... no sé como!” exclamó Char. “¡Mi fuego... no está! ¡No puedo usarlo!”

Char estaba confundido. ¿Era esa una reacción instintiva, tal vez solo activada por extremo peligro? ¿Estaba ligada a otros sentimientos que él aún no podía identificar?

“Char, ¡haz algo!” exclamó Saura mientras el Bulbasaur enemigo encontraba una oleada de fuerza y lo exprimía fuertemente.

Char se lanzó al Bulbasaur. Lo atropelló, golpeando con sus garras y dejando tajos en el costado del enemigo. El enemigo se sacudió violentamente y apartó a Char, pero su agarre de Saura no vaciló. Miró con enojo a Char, como listo para arremeter con sus dientes.

De pronto, Char tuvo una idea.

“¡Yaaaaaaaaah!” bramó Char, corriendo hacia el Bulbasaur de nuevo. Saltó y giró en el aire, golpeando la cara del Bulbasaur con la palma de su cola.

El Bulbasaur se prendió fuego.

“¡Aaaagg! ¡Aaaaaag!” gritó el Bulbasaur, sintiendo de repente la insoportable quemadura en su hombro. Soltó el agarre de Saura e intentó alejar a golpes a Char con sus cepas, pero Saura actuó rápido y levantó a la criatura del suelo. Lo mandó volando hasta el río, y golpeó el agua lodosa con un escuish. Una pequeña nube de vapor se elevó en el aire cuando el fuego se apagó.

Cuando se reorientó, parecía estar contento de sentarse, humillado, en la orilla del agua. No hizo movimiento de continuar la batalla.

“Ah, ja,” se rio Scythe cálidamente. “Creo que ha tenido suficiente. Lo hicieron bien.”

“No fue tan difícil,” dijo Saura, jadeando. “Aunque aún es raro pelear con un hermano.”

“Bueno, no puedes dar nada por hecho en un lugar como este,” dijo Scythe. “Si te encuentras con un enemigo, sin importar que clase de Pokémon es, debes derrotarlo en batalla o escapar de él. Te verán todos como un hostil e intentarán contratacar. Pero, mientras viajas y te vuelves más experimentado, aprenderás a notar los signos de los diferentes hábitats de Pokémon y evitarlos si quieres conservar tus fuerzas.”

Con cautela, Saura avanzó hacia el cansado pequeño Bulbasaur. Ahora que no se estaba moviendo de un lado a otro, vio que era más pequeño que él. Lo observó mientras se daba un baño en el agua, tratando sus heridas y gruñendo para sí.

“Oye, hermano...” dijo Saura. “Cuídate, ¿está bien?”

“Grrrrrr...” respondió este frunciendo el ceño.

“Saura, continuemos,” sugirió Char. “Si nos quedamos demasiado tiempo, podría atacar de nuevo.”

Algo a regañadientes, Saura volteó de la criatura y regresó a su equipo. Juntos, progresaron más adentro del bosque.



Bosques Decadentes S4


Llegar a la siguiente parte del bosque no fue tan fácil como había sido hasta ese momento. Char y Saura se habían metido en una riña con un Rattata, noqueado varios Shroomish salvajes, recuperado de una inesperada emboscada de un Seedot, y pasado una hora deambulando en círculos antes de que Scythe finalmente indicara el camino correcto. Con un poco de humillación, Char y Saura marcharon hacia el cuarto sector de la misteriosa mazmorra.

“Oye, Scythe,” dijo Saura, intentando aligerar el ánimo mientras bajaban por una empinada cuesta. “Siempre me he preguntado algo. ¿Cómo estos Pokémon sobreviven en las mazmorras misteriosas? O sea, se ven como si estuvieran viviendo en su propio hábitat natural, pero... ¿cómo puede ser, si su entorno está siempre cambiando?”

“Nadie sabe,” respondió Scythe. “Nadie sabe.”

“¿En serio?” dijo Saura. “¿Ni siquiera una suposición?”

“Nuestra mejor suposición es que los Pokémon salvajes que viven en las mazmorras malditas... se han vuelto parte de la anomalía misma,” especuló Scythe. “Hasta donde sabemos, ninguno de los Pokémon salvaje entiende que su entorno es inusual. Hemos introducido a varios Pokémon salvaje que hemos encontrado en mazmorras en la sociedad... y ninguno de ellos pudo arrojar alguna luz sobre el asunto, tampoco.”

“Oh,” dijo Saura. “Eso es... raro.”

“Por eso, mazmorras misteriosas,” dijo Scythe. “Podríamos aprender sobre las reglas y patrones que las gobiernan, pero al final, no parecen tener sentido, sin importar cómo las mires.”

Cuando alcanzaron la base de la pendiente, el bosque se abrió en un pequeño claro algo sombreado. Tomando un cauteloso paso alrededor de una cepa de flor venenosa, Char entró en el área. Un solitario rayo de sol atravesaba el follaje, y una roca bastante grande, blanca y parecida a una mesa, descansaba en el extremo opuesto del espacio.

“Hablando de eso, esta mazmorra empieza a pasar factura a mi estómago,” anunció Scythe. “¿Qué tal ustedes?”

“Bueno, ahora que lo mencionaste, creo que estoy empezando a tener un poco de hambre,” dijo Saura.

“Yo también,” dijo Char, poniendo una mano en su estómago.

“Bueno, en ese caso, tomemos un descanso para comer,” sugirió Scythe. “Esa roca parece un buen lugar para descansar. ¿Char?”

Char asintió y levantó la bolsa bien alto en su hombro, dirigiéndose a la roca.

¡Cranch!


Antes de que Char tuviera tiempo para preguntarse de dónde provino el sonido, el suelo debajo de él simplemente cedió. Con un grito, cayó cabeza sobre cola dentro del oscuro hoyo. Por medio segundo, intentó agarrarse de algo – cualquier cosa – para sostenerse, pero todo lo que atrapó fue un pedazo de escombro de lo que solía ser el suelo que ahora llovía a su alrededor.

¡Esplank!


Char aterrizó de cabeza en un charco de algo. No olía bien, y era... extremadamente pegajoso. La sustancia inmediatamente pegó sus brazos y sus piernas juntos, y se encontró con que era difícil mover el cuerpo. Gruñendo, decidió descansar por un segundo antes de intentar luchar para liberarse.

“¡Char!” gritaron Saura y Scythe al unísono desde arriba.

“Estoy aquí,” chilló Char, levantando el hocico del pegamento. “Estoy bien, creo. Pero tal vez necesite ayuda para salir.”

Con el rabillo del ojo, Char vio a Saura y a Scythe mirar por encima del borde del pozo.

“¡No!” gruñó Scythe. “La bolsa cayó también...”

Char estiró el cuello hacia el costado. En efecto, la caída bolsa estaba a su lado en el cieno. Estaba abierta también... una pera, un paño, y una de las frutas que habían recogido del árbol antes se habían salido y estaban en la sustancia, irremediablemente cubiertas de ella.

Las cepas de Saura le rodearon por debajo de los hombros, y Char sintió un agradable tirón en su cuerpo mientras Saura intentaba sacarlo. Scythe bajó en el pozo, hundiendo sus cuchillas en la pared de tierra para no caer. Levantó cuidadosamente la bolsa del fango, haciendo que otra manzana se salga. Negó con la cabeza en pena.

Cuando finalmente consiguieron que Char y la bolsa salgan a la superficie, se quedaron mirando con incredulidad el fondo del pozo y los ahora inútiles objetos que se encontraban ahí.

“Que desperdicio,” suspiró Scythe.

“¡¿Qué es eso?!” demandó Char, cojeando de un lado a otro e intentando hacer frente a las pegajosas manchas verdes que lo cubrían.

“Una trampa de caída,” explicó Scythe. “Algunos de los Pokémon más inteligentes las ponen para obstruir a los intrusos. Lamento no haberla notado, supongo que estaba demasiado concentrado en mi estómago... em, bueno, solo agradece que no fuera una con púas venenosas en el fondo...”

Char parpadeó. Ni siquiera quería saber que esa clase de trampas existían.

“Solo toma un baño en la siguiente corriente que encontremos,” le instruyó Scythe a Char. “Toma trabajo, pero esa cosa saldrá eventualmente. Solo... intenta no sumergir tu cola esta vez.”

A pesar del evento, los tres se sentaron en la roca y tuvieron su merienda. Sin embargo... había solo tres alimentos sobrantes en la bolsa: una manzana, y dos de las frutas que habían cosechado del árbol. Scythe insistió en que Char y Saura se dividieran la manzana, y que él podía seguir adelante sin comer por el momento.

Luego de continuar por un tiempo, el equipo se metió en una pelea con un Gloom salvaje. Saura lo derrotó, ya que los pies de Char aún se pegaban al suelo con cada paso.

Luego de unos veinte minutos, un estanque de agua estancada finalmente se presentó. Char estaba aún más que un poco delicado sobre entrar en el agua, y Saura prácticamente tuvo que empujarlo. Le tomó casi una hora a Char sacarse toda la porquería de la piel.



Bosques Decadentes S6

El equipo había recorrido un largo camino a través del bosque y peleado al menos una docena de batallas con Pokémon salvajes, pero el bosque aún no estaba corto de sorpresas para ellos.

Mientras alcanzaban el comienzo de su sexta milla, el estómago de Char empezó a gruñir de nuevo. La mitad de la manzana que comió no era tanta comida como él quería. Pero consideró que, cada vez que su estómago gruñía, cuán hambriento Scythe debía estar...

“¿Cuánto más, piensas tú?” preguntó Char, resistiendo el impulso de quejarse sobre su estómago.

“Estamos a más de la mitad del camino,” estimó Scythe. “Los Bosque Decadentes tienen solo como siete millas de ancho.”

“¿Cómo sabes que nos encontraremos con los ladrones al salir del bosque?” preguntó Saura. “¿No podrían estar, ya sabes, en cualquier lugar?”

“A los bandidos les gusta construir sus escondites cerca de los bordes de las Mazmorras Misteriosas,” dijo Scythe. “De esa forma, nadie los persigue por miedo a quedar atrapado en la mazmorra. Excepto por nosotros, los equipos de exploración, claro. Tengo una buena idea de dónde están probablemente, pero si no, no serían tan difíciles de rastrear. Les mostraré como buscarlos.”

El equipo se aventuró por una particularmente oscura parcela del bosque. Los árboles encima cubrían el cielo con varias capas de follaje, transformando los alrededores en un intenso verde oscuro. Char incluso comenzó a ver la luz de su cola mientras titilaba por los troncos de los árboles y las rocas que pasaban.

“Oh,” dijo de repente Scythe. “No esperaba esto.”

“Um... ¿qué?” preguntó con preocupación Char.

“Miren al frente,” dijo Scythe, señalando hacia adelante. Su cara contenía una sonrisa de satisfacción.

Char miró. Una solitaria rama, colgando bajo sobresalía de entre la fila de árboles. Estaba punteada con grandes frutos.

“Ah, ¿un manzano?” dijo Saura con emoción. “¡Vaya! ¡Comamos! No puedo imaginarme lo famélico que debes estar, Scythe. Yo sé que estoy muy hambriento.”

“Espera, espera,” dijo Scythe. “Recuerda que pasó la última vez que perdimos la vista de nuestro camino por comida. Los errores no tienen importancia a menos que aprendas de ellos.”

Char se apartó para dejar que Scythe verifique el área por si hubiera las temidas trampas de caída. Una vez que les aseguró que estaba todo despejado, procedieron hacia la tan deseada comida...

Revisando las ramas de la mohosa y medio magullada fruta, Char buscó algo para satisfacer su intranquilo estómago. El manzano era como el resto del bosque – menos que sano – pero había abundantes brillantes manzanas rojas entre las malas. Encontró una buena y la escogió, solo para girarla y encontrar que una gran oruga roja estaba haciendo un festín de ella. La lanzó a un lado para buscar otra.

“¡Excelente!” rugió Scythe, cortando una rama entera para él solo. “Tuvimos suerte esta vez. ¡Ahora podremos hacer este último tramo del viaje con fuerzas! ¡Coman hasta saciarse!” Ensartó una manzana en la punta de su cuchilla y la devoró.

“¡Vaya!” dijo Saura, alcanzando una manzana para si. “¡Supongo que tuvimos suerte, Char!”

Aún buscando una manzana aceptable, Char empujó su rama a un lado en favor de otra. Pero mientras se estiraba, de pronto notó algo completamente distinto. De un árbol cercano, a solo una pequeña distancia detrás del manzano, brotaban enormes frutas azules. Y eran frutas que reconocía también...

¡Imposible!
pensó Char. ¿Es ese un árbol de bayas aranja? ¿No son esas las frutas que te curan? Creo que había una en la bolsa... pero podríamos necesitar más que eso, ¿verdad?

“¡Oye, Saura! ¡Scythe!” llamó Char, acercándose al árbol. “¡Miren esto!”

“¿Qué?” preguntó Saura, con la boca llena de manzana.

“¡Creo que es un árbol de bayas aranja!” exclamó Char. “¿Deberíamos recoger algunas?”

“¿Bayas aranja? ¡Seguro!” dijo Scythe, tragando un gran mordisco. “Nunca se tiene suficiente de esas. Solo ten cuidado. Estate atento por cualquier cosa que podría ser peligrosa – espera.”

Char llegó al árbol, buscando una baya lo suficientemente cerca como para arrancarla. Las bayas brotaban bajo grandes hojas verdes en enormes racimos cercanos al final de las ramas. Había algo más, sin embargo: algunas cepas colgaban entre las ramas, algunas verdes y otras rojas. Las siguió con los ojos... justo hasta una rama convenientemente baja.

“¿Char?” llamó Scythe, levantando la vista de su comida. “¿Estás seguro que esas son bayas aranja?”

“Eso creo,” dijo Char, alcanzando una baya de la rama.

“¡Char! ¡Espera!” llamó Scythe.

Como la velocidad de la luz, Scythe abrió sus alas y se lanzó hacia Char... pero era demasiado tarde.

Mientras Char alcanzaba la fruta, su mano rozó contra la cepa roja. Notó como la cepa se contraía extrañamente alrededor de su garra...

“¡Schluuuuurk!”

Un salvaje rugido infundió terror en el corazón de Char.

Antes que pudiera parpadear, Char fue golpeado en el costado. Se encontró tirado en el suelo con una palpitante sensación en la cabeza. Scythe estaba encima de él, jadeando nerviosamente.

“Char, eso estuvo cerca,” dijo Scythe. “¡Levántate!”

“¿Q...” empezó Char.

“¡Levántate!” repitió Scythe. “Tenemos otra batalla en nuestras manos.”

“¡Schluuuurk!” el rugido sonó de nuevo, esta vez más fuerte y más enfadado.

Desconcertado, Char miró de vuelta al árbol. Colgando de las ramas estaba una criatura de aspecto horrible, unida mediante las mismas cepas rojas y verdes que habían rozado sus garras. Una enorme cabeza cubierta de espinas colgaba en el extremo de las cepas, cortando con sus ridículamente largos dientes el lugar donde Char había estado.

“Carnivine,” siseó Scythe. “¡Char, ese podría haber sido tu fin! Si te captura en su boca,nada puede hacerlo soltar. Les gusta vivir en los árboles atania y comen a cualquier Pokémon que intente tomar la fruta.”

Retorciéndose salvajemente, el Carnivine se tiró al suelo.

“Cuidado con su boca,” advirtió Scythe, tomando una posición de pelea. “Ataca muy rápido. Aún intentará comerte. ¡Char! ¡Mantén la distancia! ¡Todavía te quiere a ti!”

Con las alas zumbando, Scythe corrió hacia el enemigo. Se movía tan rápido, Char no pudo ni siquiera verlo por un instante. Pero el Carnivine saltó fuera del camino, esquivando por poco el ataque. Char retrocedió por los repentinos movimientos y dio otro paso atrás.

“¡Saura! ¡No!” gritó Scythe, notando a Saura corriendo hacia adelante e intentando dar asistencia. “Yo me encargo de esto. ¡Aléjate!”

Scythe se cernió en el aire sobre el Carnivine por unos momentos. Con la misma cegadora velocidad que antes, se lanzó y cortó hacia la criatura, fallando por poco mientras esta esquivaba y dejando un profundo tajo en el suelo. El Carnivine se catapultó hacia él, pero Scythe repelió el ataque con cuchillas cruzadas y respondió cortándole uno de sus tentáculos.

“¡Char! ¡Cuidado!” exclamó Saura.

Con un escalofriante grito, el Carnivine se lanzó directo hacia Char. Char saltó hacia atrás en pánico mientras Saura sacaba sus cepas en un intento de defenderlo... pero Scythe se disparó, deslizándose hacia el Carnivine de nuevo con sus cuchillas, y rebanó las cepas de Saura.

“¡¡Aauugh!!” exclamó Saura en sorpresa, retractando lo que quedaba de sus cepas.

“¡Sal de mi camino!” gritó de nuevo Scythe.

Reapareciendo de sus ágiles movimientos, Scythe se lanzó al enemigo y finalmente conectó. Un enorme y horrible tajo apareció en el costado de la cabeza del enemigo, y su hoja izquierda colgaba por un hilo. Rugió en protesta.

Char no lo pudo soportar más. Era demasiado. Le entró el pánico y se lanzó para cubrirse detrás del árbol más cercano que pudo encontrar, dejando a Scythe que pelee por él. Una vez que se convenció de que estaba a salvo, miró alrededor del árbol para ver la batalla tener lugar. Los movimientos de Scythe eran indescriptiblemente rápidos, pero los erráticos movimientos del Carnivine le mantenían a salvo del daño la mayor parte del tiempo. Con todo, Char confiaba en que Scythe prevalecería. Saura se le unió pronto en su escondite, no queriendo meterse en el camino del guerrero mientras peleaba.

“¡No puedo creer que casi fuiste comido!” jadeó él. “¡Este lugar es realmente peligroso! Supongo que tendremos que aprender como Carnivine se ve – ¡Oh, no!”

“¿Ahora qué?” preguntó Char, volviéndose hacia él.

“Char, ¡¿no son esas flores venenosas?!”

Char miró hacia abajo. Inmediatamente reconoció las verdes flores que parecían ojos que Scythe había mencionado antes. Y no solo una, pero una parcela entera de ellas. Estaba sobre ellas, su cuerpo entero cubierto en sus hojas y pétalos, y ni siquiera se había dado cuenta.

Luego de eso, Char no recordaba mucho de lo que pasó... solo que intentó mover su cuerpo, pero fracasó, y que intentó gritar por ayuda, pero ningún sonido salió... Su visión se arremolinaba mientras la realidad parecía desvanecerse...


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

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¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#19
Simplemente excitante las batallas, las travesías y los misterios, cada vez me gusta más esta serie, estoy muy contento de haber empezado a leerla y debo agradecerte que hayas sido el que la presentó aquí y que la traduce constantemente.

Desde la mitad en adelante prácticamente me devoré la lectura, tanto es así que no pude casi comentar como a mí me gusta que es por partes. La batalla contra Carnivine fue muy intensa al igual que la parte en la que se les cae la comida. Pobres, no dejan de sufrir en la mazmorra :P

Me gustó mucho el capítulo, fue muy entretenido, lo mejor del fic sin duda es su parte de aventura y acción. ¡Espero el siguiente gran capítulo como este, Will! Nos leemos pronto.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#20
Demian:

Nah, no hace falta que lo agradezcas ^^. Además, soy yo el que tengo que agradecer; sigo subiéndolo aquí porque sé que al menos una persona lo está leyendo.

Fue un capítulo bastante movido, ¿no? Ahora que lo estoy releyendo, hay cosas que me gustaría cambiar de lo que puse xD (ya haré algún día una revisión). La ambientación es excelente: un bosque bastante tenebroso, con peligros solo al doblar la esquina. Lo de la trampa fue una agradable sorpresa (bueno, no tan agradable, la verdad), ya que me recordó lo que se sufría en los juegos xD. Uno iba caminando a duras penas por la Torre Temporal hacia Dialga, con tu compañero hecho polvo y casi sin PP, y te salía una trampa que te hacía bajar un suelo (Oh God Why).

Concuerdo con lo de la acción y la aventura siendo buena parte del atractivo de la historia, pero el misterio y la imprevisibilidad pasan a primer plano a partir del capítulo 12 más o menos :O. Te me preparas bien para esos capítulos (?).

El capítulo que posteo a continuación muestra el final de la primera misión del equipo.

Gracias, Dem, por seguir leyendo ^^




10. Capítulo 9: Equipo X

Spoiler
Capítulo 9



¿Dialga?

Aunque su visión estaba nublada... Char supo que era la misma visión que antes.

Rodeado en una blanca nada, el glorioso dragón Dialga estaba frente a él, inclinando su larga cabeza alineada con plateado. Aunque, a pesar de la sensación de que Dialga le estaba contando algo de inmensa importancia, Char no escuchó nada.

Esto no es solo un sueño cualquiera,
determinó Char. Es algo de mi memoria. ¡Recuerdo que esto me ocurrió a mí! Pero... ¿por qué no puedo recordar nada más? ¿Qué es lo que Dialga hace conmigo? ¿Qué está diciendo?

Pero luego, en medio de la blancura, un nuevo objeto apareció flotando en el aire frente a Char. Este objeto brillaba también con luz sobrenatural, tanto que Char no pudo distinguir qué era.

Todo lo que podía decir era que era circular y del tamaño aproximado de su puño.

Su corazón empezó a latir viciosamente frente al recuerdo de ese objeto. Era un objeto de importancia. Gran importancia. Pero... ¿qué era?

¡Creo... saber qué es esto!
se exclamó a si mismo Char. ¡Yo sé qué es esto! Es... es... espera, ¡yo recuerdo esto! ¡En serio!

Sé que es algo... ¿algo para lo que yo estoy aquí? ¿Algo que vine a recoger? ¿Tal vez algo que traje conmigo? Tiene que ser algo como eso.


Desafortunadamente, justo cuando empezaban a sentirse más cercanas, las memorias comenzaron a desvanecerse.

No, ¡espera! ¡Vuelve!
suplicó Char. ¡No! ¿Por qué, oh, por qué tiene que terminar ahora? ¡Estaba tan cerca de recordar!

Sin importar cuanto lo intentaba, no pudo evitar que la blanca sombra que era su memoria se hunda de nuevo en las negras entrañas de su mente. Pronto, la luminosa forma azul de Dialga no fue nada más que un contorno, un grabado en su cabeza.

Vuel... ve...
suplicó de nuevo Char, intentando alcanzar la memoria que ya no podía sostener.

... ... ...



El sonido de voces se arremolinaba a su alrededor, recordándole la realidad a la que estaba volviendo.

Recordó las flores venenosas que lo habían infectado durante su misión con Scythe y Saura. Sintió que tragaba involuntariamente algo frío, presumiblemente medicina, que había sido introducida en su boca...

“¿Ves? Él va a estar bien,” dijo una voz. “Ya ha empezado a moverse.”

¿Es ese Scythe?
se preguntó Char. ¿Dónde estoy?... No abortamos la misión por mi causa, ¿o si? ¡Espero que no!

Los ojos de Char parpadearon momentáneamente al abrirse. Viendo un borrón de verde oscuro, supo que aún estaba en el bosque. Por un momento, se sintió mucho mejor al saber que su primera misión no había fallado a causa de su error estúpido. Aunque, no pudo hacer nada más que preguntarse cuánto tiempo había estado desmayado. Parpadeando de nuevo, una imagen de la cara de Saura pasó rápidamente ante él, pareciendo que estaba a punto de forzarle algo en la boca.

“Oye, Char, ¿qué tal te sientes?” dijo Saura, dándole un pedazo de fruta amarilla con piel peluda y rosada. “Fuiste envenenado muy mal.”

“Me siento genial,” respondió Char, tomando el pedazo de fruta dentro de la boca e intentando sentarse. “¿Cuánto tiempo estuve desmayado?”

“Menos de un minuto,” dijo Scythe, adelantándose y arrodillándose a su lado. “Me encargué del Carnivine lo más rápido que pude, luego Saura me contó lo sucedido.”

Sintiéndose lo suficientemente bien como para ponerse de pie, Char notó que, en efecto, no se habían movido del lugar en donde la batalla había sido librada. Notó al pobre Carnivine, casi completamente desmembrado, al lado del tronco de un árbol y arraigándose en el suelo para volver a crecer.

“¿Recuerdas ese árbol en dónde conseguimos la fruta hace rato?” dijo Scythe. “Es fruta meloc. Comerlas puede purgar la mayoría de los venenos fuera del cuerpo. Muy útil. Solo necesitaste unos cuantos bocados, y aquí estás, como nuevo. No había razón para preocuparse. Aunque, yo terminaría con el resto, solo por si acaso.”

La fruta dejaba un sabor muy dulce en su boca, casi enfermizamente dulce, cuando bajaba por su garganta. Saura le pasó la otra mitad de la fruta meloc, viéndose infinitamente aliviado de que se encontraba mejor.

Aunque Char aún se sentía aturdido, fue capaz de seguir a Scythe y continuar con el viaje mientras el viejo guerrero asumía el trabajo de liderar al equipo por el momento.

“Supongo que tengo un largo camino por recorrer antes de volverme como el equipo Remordimiento y nunca cometer errores,” murmuró Char luego de tragar un gran bocado de la fruta.

“Estás muy bien en tu camino,” dijo Scythe con una sonrisa. “Después de todo, el que no comete errores es aquél que ya ha cometido todos los errores del mundo. Has aprendido una valiosa lección hoy sobre reconocer un determinado tipo de enemigo, ¿verdad?”

“Sí,” dijo Char, “y una sobre mirar el lugar en dónde me lanzo para esconderme.”

“Bien hecho,” dijo Scythe. “Por supuesto que el equipo Remordimiento comete errores de vez en cuando. No hay un Pokémon que no lo haga. ¿Recuerdan cuando no reconocí la trampa de caída anteriormente? ¿Recuerdan cuando rebané las cepas de Saura en la batalla? Puedo ponerme torpe a veces. De nuevo, Saura, lamento mucho eso.”

“No te preocupes,” dijo Saura. “No dolió, después de todo. Y ya han comenzado a crecer de vuelta.”

“¿En serio? ¿No sentiste eso?” preguntó Char, comiendo otro bocado de la fruta Meloc.

“Solo siento en la punta de las cepas,” explicó Saura. “Y estoy contento por eso también. No fue la primera vez que fueron cortadas. Una vez, incluso se me ataron en un gran nudo...”

“Pero de cualquier manera, estos errores palidecen en comparación a algunos otros,” continuó Scythe, ganando fuerza en la voz. “Errores como... juzgar erróneamente la fuerza del enemigo. Predecir incorrectamente dónde atacará el enemigo. Olvidar en dónde se encuentran realmente tus alianzas, o confiar en aquellos en quienes no debería confiarse. Errores que cuestan a Pokémon sus vidas. Los errores que cometimos hoy fueron reparables. Muchos en la vida, especialmente para un equipo de resistencia, no lo son.”



Cataratas Empíricas


En otro lugar, en una cueva bien oculta al lado del lecho de un río, un Seviper estaba enroscado en las sombras y esperaba. Ocasionalmente echaba vistazos hacia las pilas de posesiones de tamaño considerable que lo rodeaban.

“¿Dónde está ese idiota?” siseó, desenrollándose a causa de la intranquilidad. “Juro, que si no vuelve en dos horas –“

Ni un momento más tarde, un segundo Pokémon, un Croagunk, entró con velocidad en la cueva. Se paró un momento para recuperarse y tomar aliento, y luego blandió dos objetos que estaba sujetando: una copa de color dorado, y una más pequeña joya circular.

“¡¿Dónde estabas?!” el Seviper casi explotó, saltando hacia él.

“Solo consiguiendo estas,” respondió, ignorando la furia de la serpiente y lanzando los objetos en una esquina junto con el resto de los trastos. “¿Qué? ¡Deberías estar orgulloso de mi!”

“Croagunk, no pareces entender la idea. Cazamos a la noche, bajo la cubierta de los Vigilantes. Nos retiramos de la luz del sol. ¡¿Por qué es ese un concepto tan difícil de entender para ti?!”

“Cállate,” croó la sobredimensionada rana mientras se sentaba en el suelo para reposar. “Je je, mírate. ¿Te pones delicado solo porque decidí hacer unas cuantas horas extra? Deberías estar agradecido. Fue por tu culpa que no pudimos terminar nada anoche.”

“¡Eso no viene al caso!” escupió la víbora. “¿Vale la pena arriesgarse a ser vistos? ¡A esta hora del día, podrían estar enviando a la policía para que nos atrapen en este preciso momento! ¿O quizás incluso nos reportaron a una de esas malditas ‘fuerzas de resistencia’? ¿¿Y luego qué?? Tendríamos que huir, perderíamos todo nuestro trabajo del mes pasado, y... ¿qué crees que diría el jefe? Sería mucho mejor escapar y nunca volver.”

“Deja de preocuparte tanto,” suspiró el Croagunk, cerrando los ojos. “No hay ningún Pokémon en toda Ciudad Hierro con la mitad del cerebro suficiente como para venir por nosotros.”

“¡¿Apostarías tu vida por ello?!” demandó la víbora. “¿O piensas que esto es solo una especie de juego? Salir a la luz del día es peligroso. Podrías también solo decirle al jefe que su cara se ve graciosa.”

El Seviper se arrastró hacia la esquina donde la copa dorada había caído. La inspeccionó.

“A propósito...” gruñó. “Estando a la luz solar y todo, te aseguraste de que nadie te estaba siguiendo... ¿verdad?”

... ... ...



“¿Ven?” dijo Scythe desde detrás de una roca, señalando la entrada de la cueva a Char y Saura. “Les dije que serían fáciles de encontrar.”

Saura espió a través de la roca. “Vaya, eso fue bastante fácil,” dijo él, sorprendido.

“Bueno, este puñado en particular no lo estaba intentando realmente,” se rio Scythe. “Ahora, vayamos y enfrentémonos a ellos. Si son tan malos en luchar como lo son en el sigilo, apuesto a que incluso ustedes dos podrían derrotarlos.”

“Um... no estoy tan seguro,” dijo Saura frunciendo el ceño. “Ese Croagunk se veía fuerte... ¿no deberías ser tú el que los derrote?”

“Sí,” dijo Scythe. “Pero eso no significa que ustedes no ayudarán. Ahora, prepárense para una lección, ustedes dos... les estoy a punto de enseñar uno de los trucos más viejos del libro.”

... ... ...



“¡Oigan!” gritó una voz desde afuera de la cueva.

El Seviper dio un salto ante el sonido, frunciendo el ceño.

“¡Croagunk!” siseó. “¿Escuchaste algo?”

“Vuelve a dormir,” murmuró el Croagunk. “Seguramente es solo – ¡¡eeerrrk!!”

El Seviper mordió el brazo de la rana con sus colmillos puntiagudos, causando que este se levante de golpe bien despierto.

“¡¿Era eso necesario?!” explotó con rabia, frotándose el brazo.

Antes de que pudiera decir otra palabra, la voz de afuera de la cueva sonó de nuevo.

“¡Oigan! ¡Ustedes!” llamó.

“¡Imposible!” se mofó el Croagunk. “Verifiqué los alrededores. A menos que hayan venido por los Bosques Decadentes...”

Ambos esperaron en silencio, encogidos en la esquina. Más llamados vinieron, cada vez más fuertes. El Croagunk apretó los puños, dándose cuenta de que, sí, había intrusos.

“¡Alguien está aquí!” siseó el Seviper. “Si dejaste que alguien nos siguiera, ¡¿verdad?! Tú...”

“Espera, espera,” dijo el Croagunk, levantando la mano para silenciar a la serpiente. Muy cuidadosamente, espió a través de la esquina hacia afuera, solo para ver a un Charmander y a un Bulbasaur parados en la entrada de la cueva.

“¡Sabemos que están ahí!” llamó Saura.

“Son solo unos niños,” se burló la rana. “Je je, vaya, eligieron a los peores Pokémon para seguir. Relájate. Serán muy fáciles de manejar.”

“Bien, porque ahora que nos encontraron, no tenemos elección,” siseó el Seviper con irritación.

Adoptando una actitud arrogante y confiada, el Croagunk marchó fuera de la cueva y a la luz del sol. Viendo su mayor tamaño, Char sintió una punzada de terror mientras la rana se acercaba a él. Como Saura, esta también era una criatura de veneno. Todo lo que Char sabía era que no quería ser envenenado de nuevo.

“Bueno, hola, niños,” dijo malvadamente. “¿Hay algo que pueda hacer por ustedes?”

“¡Eres un ladrón!” dijo Saura sin miedo, dando un paso hacia él.

“Y ustedes son niños pequeños que suenan como si supieran demasiado,” respondió el Croagunk. “¿Es eso todo lo que vinieron a decirme?”

“¡Vi-vinimos a recuperar lo que robaron ustedes!” dijo Char con incomodidad, intentando unirse al acto con Saura. “Entonces... ríndanse, ¡o lucharemos con ustedes!”

“¡Sí, lo escucharon!” exclamó Saura. “¡Devuélvannos nuestras cosas!”

*¡Croak!*


Las mejillas del Croagunk se inflaron, emitiendo un aterrador sonido que intimidó a Char y le hizo querer correr.

“Para tu información, somos el Equipo X, ¡y nunca devolvemos lo que tomamos!” dijo, acercándose incluso más a Saura y superándolo en tamaño.

“Bueno, somos el Equipo Cacahuates, ¡y nunca caemos sin dar pelea!” le devolvió Saura. “Entonces, qué será, ¿eh?”

“Je. Je je. ¡Je je je! *¡Croak!*” se rio el Croagunk. “¿Es esta una especie de broma? En realidad quieren luchar conmigo, ¿verdad? ¿Piensan que tienen oportunidad? ¡El Equipo X está invicto!”

“No nos pueden derrotar,” dijo Char, obligando a salir la mayor cantidad de sentimiento que pudo. “Tu veneno es impotente contra él, ¡y mi fuego te quemará a cenizas!”

“Entonces, han estado haciendo la tarea, ¿eh?” replicó. “Je. Niños graciosos. Piensan que lo saben todo. Bueno, sí, seguro, si tuvieran suerte, podrían derrotarme. Pero no soy solo yo, ¿ven?... ¡Seviper! Ven aquí, ¿querrías? ¡Hay algunos niños que quieren conocerte!”

“Oh, ¡no!” gritó Saura. “¿Hay... un Seviper también?”

Char puso su mejor cara de terror – que era por lo menos parcialmente sincera. Se volvió hacia la cueva para ver al Seviper que inevitablemente estaría emergiendo...

*¡ESLASH!*


*¡ESLASH!*


En un parpadeo, el Croagunk y el Seviper estaban ahora de alguna manera tendidos entre las rocas, gimiendo de agonía. Largos cortes rojos cubrían sus cuerpos. Scythe estaba parado sobre la víbora, cuchillas en alto. Todo lo que había necesitado era que ambos enemigos fueran atraídos fuera de la cueva – una tarea que Char y Saura habían realizado admirablemente.

“Se ocupará de ellos,” comentó Scythe, plegando sus alas y volviendo su atención hacia la cueva. “Buen trabajo, ustedes dos. Buena distracción. Dejen que esta sea una lección: si su enemigo no sabe lo fuerte que eres, no hay límite con lo que puedes hacer con ellos. Es una de las mecánicas más importantes y básicas de la guerra. Ahora... veamos que clase de botín tienen escondido estos matones aquí.”

Aunque Char estaba esperando el ataque de Scythe, su boca seguía bien abierta ante la demostración de su velocidad. Ambos enemigos, después de toda su palabrería, estaban ahora en el borde de la inconciencia y parecía que le daban la bienvenida. El propio veneno del Croagunk manaba de sus sacos cortados, y el cuerpo del Seviper estaba contorsionado en una forma indescriptiblemente horrible. Ambos estaban aún sangrando profusamente.

“No, Char, no los maté,” dijo Scythe, anticipándose a su pregunta y haciendo señas para que lo siga dentro de la cueva. “Mientras hay tiempos en los que tendrás que matar a tu enemigo, este no fue uno de ellos, y prefiero no acabar con mis oponentes a menos que sea realmente necesario.”

“Um,” Char asintió. “Entonces... ¿sanarán?”

“Char, ¿a quién le importa?” dijo Saura. “Son ladrones. Vayamos a tomar sus cosas antes de que sea demasiado tarde.”

... ... ...



El interior de la cueva era como un basurero, repleto con montículos de objetos de valor tirados sin cuidado mezclados con chatarra y baratijas. Algunas cosas brillaban, algunas goteaban, la mayor parte estaba rota o arañada. Char miraba el trabajo manual de los ladrones con asombro, dudando de que fueran capaces de rescatarlo todo en un solo viaje.

“Sorprendente,” jadeó Saura. “Entonces es así como una guarida de ladrones se ve. ¿Me pregunto de dónde fue todo esto robado?”

“De todo el país, probablemente,” dijo Scythe, examinando cuidadosamente la basura. “Estos tipos estuvieron por ahí. Los he visto antes, nunca los vi como una clase de amenaza. Pensé que harían de buena misión de práctica para ustedes dos.”

“Entonces, ¿ahora qué?” preguntó Char, mirando el reflejo de algo brillante en un montón de posesiones cercano. “¿Lo llevamos todo de vuelta?”

“No,” dijo Scythe. “Ahora mismo, vamos a cargar nuestra bolsa con las cosas más valiosas que encontremos aquí y las llevaremos de vuelta a la base. Luego de eso, reportaremos la localización de esta cueva para que todos los ciudadanos de Ambera puedan rebelarse contra estos ladrones por sus propios medios. Los ladrones están probablemente aliados con el Maestro, pero nada puede salvarlos si los Pokémon locales los encuentran. No tendrán más opción que huir.”

“Y si huyen, tomarán las posesiones más valiosas con ellos,” dijo Saura con un asentimiento. “Es por eso que tenemos que encontrarlas ahora. ¡Lo tengo!”

“Estás aprendiendo,” dijo Scythe con una sonrisa. “Ahora, ayúdame a buscar cosas que valgan la pena llevar.”

Char se lanzó a la pila más cercana, lanzando a un lado las cosas que parecían sin importancia. Un plato dorado. ¿Era el oro valioso para los Pokémon como lo era para los humanos? ¿O era solo de otro color? Lo lanzó a un lado. Un pequeño cuchillo deslustrado. Interesante, pero sus propias armas naturales eran mucho mejores. Lo lanzó. Una pequeña esfera azul de algún tipo. ¿Mágica? ¿Tal vez podría ser valiosa para Kecleon? La dejó rodar por ahí...

“Oye, esto se ve interesante,” reportó Saura. “Char, no puedo alcanzarlo, mis cepas no crecieron aún por completo. ¿Podrías ayudarme?”

Char y Scythe se amontonaron alrededor de Saura para ver qué había encontrado. En la pila en frente a él estaba un pequeño cristal reluciente. Saura lo empujó, cayó de la pila y rodó por el suelo.

“Buen hallazgo,” dijo Scythe. “Ese es un ‘fragmento salvaje’. Es un tipo de roca muy especial que la mayoría de los Pokémon en Ambera requieren para evolucionar. El Maestro atesora esas como si no hubiera mañana. En realidad son bastante raras en estos días. Ponla en la bolsa.”

¿Un fragmento salvaje?
se preguntó Char, recogiendo la piedra. Umm... Entonces, ¿esto podría convertirme en un Charmeleon una vez que sea más fuerte? Creía que los Pokémon simplemente evolucionaban cuando eran lo suficientemente fuertes. ¿Por qué necesito un fragmento salvaje para evolucionar?

Mientras la sostenía y la miraba relucir en sus garras, notó a Saura alejarse un poco de ella. Todavía no podía imaginarse por qué Saura estaba tan asustado de evolucionar, pero sintió que sería descortés preguntárselo directamente...

Char tiró la brillante piedra dentro de la bolsa, y el equipo prosiguió con el rastrillaje del resto de la cueva por algo que valdría la pena llevar. Encontraron un pequeño montón de cosas, desde joyas hasta raras piedras y algunas esferas azules. Para mayor desaliento de Char, la bolsa se volvió bastante pesada.

“Bastante bueno,” dijo Scythe, pateando una chatarra de metal a través del suelo. “Buen trabajo, ustedes dos. Creo que eso es todo lo que podemos llevar. ¡Hemos cumplido nuestra misión! Es hora de volver.”

Cuando se volvieron para salir, encontraron al Croagunk y al Seviper parados en la entrada de la cueva, emitiendo siluetas de sus debilitadas y derrotadas formas. Apenas eran capaces de mantenerse de pie. Scythe dio un paso al frente de Saura y Char, enfrentando el ceño fruncido de los ladrones con el suyo. Un escalofrío subió por la espalda de Char mientras el Croagunk lo miraba. Aunque no habló, el mensaje del Croagunk era claro: esto no ha acabado.

Con el odio ardiendo en sus ojos, y sin decir una palabra, los ladrones dieron la vuelta y se fueron.



Camino Decadente


Era temprano por la tarde mientras el trío caminaba de vuelta a la base. Tenían que tomar el camino largo alrededor de los Bosques Decadentes y ser tremendamente cuidadosos de no volver a entrar en la mazmorra misteriosa por accidente. Char luchaba con la bolsa, pero Scythe acordó tomar turnos con él para llevarla.

“Bueno, nuestra misión fue un éxito,” proclamó Scythe mientras encontraban su camino de vuelta al Camino Decadente. “Y esta será el primero de muchos. Tal es la vida de un equipo de resistencia. Hoy, regresaremos a la base, haremos constancia de nuestra misión en el registro, y nos prepararemos para hacerlo todo de nuevo mañana.”

“¿Qué piensas, Saura?” preguntó Char. “No lo hicimos tan mal hoy, ¿pero estar en un equipo de resistencia es cómo pensabas que sería? ¿Piensas que seremos capaces de manejarlo?”

Saura no respondió. En lugar de eso, forzó una sonrisa.

Vaya, espero que Saura no se haya desalentado por todo esto,
pensó para si Char. ¿Tal vez está comenzando a darse cuenta de que no le gusta este trabajo después de todo? En un trabajo terriblemente duro, y realmente tendremos que sacrificar nuestra libertad si es que vamos a hacer estas misiones todos y cada uno de los días. O... o tal vez ver esa cosa del fragmento de piedra le recordó lo que Domo dijo sobre evolucionar. O tal vez...

... Tal vez fue cuando les dijo a esos ladrones quiénes éramos.


“Scythe, hay algo que he querido preguntarte,” dijo Char, mirando de reojo a Saura. “Es posible cambiar el n –“

“Sí. Sí, es posible,” le interrumpió Scythe con la sonrisa más traviesa hasta ahora. “Me estaba empezando a preguntar cuánto más te tomaría preguntar eso.”

Scythe giró la cabeza y sonrió hacia él, lanzándole una mirada que le dijo a Char que, sin duda alguna, sabía de qué estaba hablando.

“¡¿Qué?!” graznó Saura. “¡¿Qué ocurre?! ¿Quéeee? ¡Me están guardando una especie de secreto!”

“Creo que lo averiguarás pronto,” le aseguró Scythe, aún sonriendo a Char. “Pero no me mires a mi. Confía en tu líder de equipo. Para eso está él aquí.”

Saura se giró hacia Char con una expresión confundida e interrogativa. Char solo le devolvió una sonrisa, pero su mente estaba que iba a las carreras.

Ahora que parece que tengo más tiempo para pensarlo,
se preguntó, ¿hay algún nombre mejor para ponerle a nuestro equipo?


Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.

Rak, eres todo un artista



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Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.