Capítulo 46 - ¡Quítenme a ese Mew de encima!
De hecho Daviid entré al concurso por diversión y si ganaba o no, no era de importancia. Me sirvió para divertirme escribiendo como pudiste ver. No te preocupes por la carita, la usa un hermano (de mentira) mío, le ponen "pitín". Si, era Dinya xD. Me alegra mucho que te haya gustado y no importa que no lo hayas leído en su momento ^^.
Ahora muchachos, sé que muchos me han querido ahorcar con la broma que les hice, aunque no podían postear nada muchos me expresaron sus "lindos" sentimientos por MSN y fue más que suficiente xD. Entiendanme, jamás había hecho una broma y hacer la típica "me voy del foro" ya está pasada de moda xD. Más atentos con los calendarios o muchos Moonghost más los agarraran por inocentes =P
Bueno, ésta vez no me tardé tanto como la última vez... Dos meses fueron? No recuerdo, el caso es que mañana empiezo clases, así que les debía un capítulo antes de que volviera a perderme. Antes de comenzar debo darle las gracias a todos los que votaron en los PokeOscar por EGN como Mejor Fanfiction y felicitar a Demian por ganarnos con Big Pokémon... A la próxima te ganamos =P
Ahora, sin más que decir, les dejo el capítulo 46 de 17 páginas xD. Enjoy! ^^
Capítulo 46
¡Quítenme a ese Mew de encima!
Zarparon de Isla Ávida sin más dificultades que las que habían experimentado anteriormente y con la simple compañía de una tenue llovizna. La principal preocupación de la mayoría era que dudaban que el gigantesco yate pasara desapercibido por su excéntrico decorado, por ello Icestar asumió la tarea de trazar las rutas que seguirían con la ayuda de un empleado de Madison (al que le debían pagar muy bien para que no llamase a la policía).
Transcurrió un día y por sugerencia de Madison y Teresa decidieron tomar rumbo a un pequeño pueblo que no tenía muchos habitantes, no era un lugar turístico concurrido y se dedicaban a la vida del mar. El pequeño poblado era conocido como Zinnia y era el lugar perfecto para esconderse mientras decidían qué rumbo tomar, ya que gracias a lo recóndito del lugar seguro aún no habrían llegado la alerta en contra de ellos.
- ¡Eve! ¿Por qué no te echas un chapuzón? -.
La llamada la sacó de sus pensamientos. Era el quinto día de viaje por la mañana, Icestar tenía que trazar el camino que seguirían aquel día por lo que habían estado varados toda la noche por sus órdenes; al parecer aquellas aguas eran muy frecuentadas por comerciantes y guardia marítima y la Lethilian se proponía evitar un encuentro con cualquier otra embarcación. Sfear, Nataniel y Dyfir no quisieron desaprovechar la ocasión y decidieron echarse un chapuzón; Dyfir había sacado a su Azumarril, Shiva, para que aprovechara su visita al mar y lo mismo hizo Nataniel con su Vaporeon.
- No Sfear, te lo agradezco… - musitó Eve, quería permanecer sumergida en sus pensamientos, no en el mar.
- ¡Vamos! Llevas tiempo sin darte una buena zambullida… Vas a perder la habilidad de nadar y de respirar bajo el agua de bucear… - le dijo Sfear con un tono de voz suplicante y con cierto reproche.
- En serio, no estoy de ánimos – dijo Eve y se alejó de la borda.
Deseaba estar un tiempo a solas después de haber dicho lo que necesitaba decir. Caminó por inercia por el interior del yate hasta llegar al lugar que casi nadie ocupaba en la embarcación: la biblioteca. Traspasó el umbral y cerró tras suyo la puerta; era una habitación curiosamente circular, con todas las paredes ocupadas por estanterías rebosantes de libros y el único espacio libre era la puerta, estaba tapizado con un mullida alfombra color vino y amueblada con cómodos asientos y un sofá. Se acercó al sofá y se recostó en el, era demasiado reconfortante y cómodo por lo que lentamente cerró los ojos.
- Creo que sé en dónde será… - dijo Eve.
Todos la observaron de hito en hito excepto Tymime que la observaba con interés, era evidente que las palabras de su hermana pequeña los habían desconcertado. Aunque era una especie de sueño, estaba segura que era una señal... O algo así.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Flame rompiendo el silencio.
- Es que… Lo vi… - balbuceó Eve, contrariada – Quizá no me crean, pero sé lo que vi y estoy casi segura de que es un aviso. Vi el “Árbol Hueco” que daba a las Catacumbas… Volví a ver el Bosque y observé cómo pasaba el tiempo a su alrededor, cómo el Bosque Blanco fue devastado y cómo se fue construyendo una ciudad humana a su alrededor… Vi el tiempo pasar -.
Eso sorprendió aún más a todos. Intercambiaron miradas entre ellos, llenas de duda y expectativa, era inesperada la posibilidad de que aún existiera el Árbol.
- Eso no puede ser posible… - musitó Skyfler mientras negaba con la cabeza y se acercaba a Eve – Quisiera no dudar en creer en ti pero cuando Mamá nos durmió no le quedaban fuerzas para seguir manteniendo a las Catacumbas y al Árbol intactos. Después de Enurta destruyera todos los Templos mermaron sus poderes y lo único que fue capaz de hacer fue dormirnos a todos. Así que de verdad dudo que eso sea posible, Eve… -.
- Pero… - balbuceó Eve.
- No quiero descartar esto pero no estoy muy convencido – dijo Tymime repentinamente y llamando la atención de los demás – Es mejor otorgarle el beneficio de la duda en vista de que no tenemos ninguna pista de lo que planean hacer los Malsumis en Dorigan – al decir esto le dirigió una mirada a Icestar.
- Puedo asegurarles que muchos no están completamente seguros de esto, pero tengo una hipótesis que podría ayudar a unos cuantos a despejar sus dudas – dijo la hermana de hielo inmediatamente – Debo recordarles que dentro de las Catacumbas estaba un “Pilar” parecido al de los Templos a través del cual nuestra Madre podía comunicarse exclusivamente con Tymime, que era el único que entraba a esa parte de las Catacumbas. En vista de que no tenemos medios para comunicarnos, Eve es la única que recibe ciertos mensajes de Gea… Y ya sabemos cómo son las cosas – Eve se sintió un poco incómoda ante las palabras dichas, pero Icestar prosiguió: - Tomando en cuenta que si éste Pilar aún existe, éste y Eve son las últimas vías de comunicación directa que tenemos con nuestra Madre. Por lo tanto, mi hipótesis es que si el Árbol todavía existe los Malsumis deben saber algo al respecto, y al venir hasta acá significa que el Árbol está en Dorigan. Además, estoy completamente segura de que las dos piezas más importantes del tablero fueron informadas -.
- ¿Las piezas más importantes? – preguntó Sfear con curiosidad.
- Eve y Enurta por supuesto – respondió Icestar sin chistar – A pesar de que Tymime es nuestro líder, Eve es la clave de todo; y aunque Drakar sea reconocido como el líder de los Malsumis, Enurta sigue ocupando ese puesto -…
Eve abrió los ojos con lentitud, estuvo a punto de quedarse dormida. Miró el techo y frunció levemente el ceño, la idea de ser como una especie de teléfono que Gea utilizaba a su antojo no le parecía muy agradable. Se desperezó liberando un gigantesco bostezo y se acercó hasta los estantes repletos de libros.
Aunque había una cantidad considerable de textos su temática no se acercaba en nada a la variedad. Todos trataban sobre la Región de Dorigan; desde libros de historia antigua hasta ediciones de ese mismo año, libros de fotografías, de personas importantes, guías turísticas, mapas y demás.
Eve fue leyendo el título de cada libro que se cruzaba con sus ojos y buscó en vano algo que no tratara de Dorigan, cuando se dio por vencida se devolvió al sofá y miró enfurruñada a las estanterías. Tan repletas de libros y nada que a ella le interesara leer…
- Un momento… - musitó Eve volviendo a levantarse del sofá y a acercarse a las estanterías – Gea, si soy imbécil – dijo mientras comenzaba a sacar libros de los estantes y los acomodaba con cuidado en el suelo.
Mewtwo observaba el horizonte mientras el barco avanzaba. El mar le recordaba tantas cosas: su creación, su despertar y su vano intento de entender las cosas de una manera incorrecta. También pensaba en lo que había sucedido y en lo que podría suceder. Moonghost le había contado lo que Eve les dijo el día que escaparon de Isla Ávida y en estos momentos se estaba rebanando los sesos tratando de recordar si alguna vez había leído de alguna ciudad que tuviera un árbol gigante, blanco y hueco como parte de ella, pero no encontraba nada en el mundo que eran sus memorias y pensamientos.
- Hola Mewtwo, ¿qué tal? – le saludaron, Mewtwo volteó y se topó con Skyfler - ¿Te puedo acompañar? -.
-
Claro, con gusto – dijo Mewtwo y Skyfler se sentó a su lado.
- No soy fanático de la vida en el mar, me reseca las plumas… Pero no es tan malo, ¿no lo crees? – preguntó Skyfler mientras cerraba los ojos para sentir la brisa en su rostro, sonriendo.
-
No… Realmente no… - dijo Mewtwo distraídamente y con los ojos fijos en la estela que dejaba el yate.
- Veo que no eres muy platicador – dijo Skyfler viéndolo con una mueca en el rostro – No hemos tenido ni pizca de suerte, ¿verdad? Me encantaría descansar un poco, más que todo Eve. No sale de un problema para verse metida en otro: cuando quebraste la esfera de Tymime, la emboscada de los Malsumis, estuvo hospitalizada por culpa de la estaca envenenada y casi no sobrevive, su asalto a la base del Equipo Rocket, el tiempo que estuvo Enurta en su lugar, Hela intentó apuñalear a Enurta... Y Justo en el momento que ella regresa se topa con esa desquiciada que se convierte en una Hehebi… Que mala suerte – dijo mientras enumeraba las diferentes cosas que le habían sucedido a Eve a lo largo del viaje con cierta depresión saturando su voz – Hablando de ello, no te he dado las gracias -.
-
¿Gracias por qué? –preguntó Mewtwo mirándolo extrañado.
- Por no hacerme caso – susurró Skyfler con suavidad y con la cabeza gacha – Eve no es muy afectuosa, pero aún así te aprecia como no tienes idea. Eres de los pocos por los que siente cariño y su afecto es demasiado preciado, al menos para mí. No tienes idea de cuán feliz me hace que me quiera y tenga confianza en mí, porque después de tantas cosas que le habían sucedido pensé que jamás podría encariñarse con alguien – agregó con una cálida sonrisa en su rostro y luego fijó su mirada, llena de dolor, en los ojos violeta de su oyente – Si me hubieras hecho caso, ella no estaría aquí… Hela la habría asesinado… -.
-
No te reproches nada, tú obedecías peticiones suyas y las acataste porque sabes lo testaruda que es. Jamás hubiera aceptado ayuda si se la ofrecen educadamente, ni aunque estuviera entre la espada y la pared – le dijo Mewtwo mirándolo severamente.
- Tienes razón. Pero soy su hermano, su hermano mayor, debí ser más terco e imponerme sobre ella para no dejarla sola en esa situación tan peligrosa – dijo Skyfler sin poder borrar el dolor y la melancolía que sentía – Es por eso que te doy las gracias, jamás podré agradecerte lo suficiente por todo lo que haces por mi querida hermana -.
-
¿Todo lo que hago por Eve? – preguntó Mewtwo, algo sorprendido.
- Si – dijo Skyfler asintiendo con la cabeza – Después de Zuen jamás tuvo otro amigo con quien compartir sus alegrías y pesares, se estaba convirtiendo en una excelente marioneta… Ahora, es capaz de sentir de verdad y tomar sus propias decisiones, aún si contradicen los deseos de Tymime, pero parece no importarle lo que tenga que hacer con tal de proteger lo que le devolvió su alma – cuando el Lethilian terminó de recitar aquellas palabras, la mirada dubitativa de Mewtwo le dio a entender la duda que cruzaba en la cabeza de su compañero – Me refiero a ti -.
- ¡Achu! -.
Eve llevaba cerca de diez minutos estornudando y eso no le permitía revisar con el cuidado que quería pues la obligaban a cerrar los ojos con mucha fuerza. En pleno ataque de estornudos Rocknight entró en la biblioteca y se le quedó observando, con los ojos apenas abiertos, mientras esperaba a que su hermana dejara de estornudar. Cuando Eve pudo contenerse y notó la presencia de su rocudo hermano se le quedó observando fijamente, sin nada que decir ni el uno ni el otro.
- ¿Qué hace… ahhh… aquí? – preguntó Rocknight mientras dejaba escapar un bostezo - ¿Y por qué todo está hecho un desastre? -.
- Hola… - dijo Eve conteniendo un estornudo – Esta biblioteca sólo tiene libros de toda clase sobre Dorigan. Icestar dijo que si en realidad todavía existía el Árbol Hueco las probabilidades de que estuviera en ésta región son muy altas… ¡Achu! Pero tengo un… ¡Achu!… ataque de estornudo y… ¡Achu!... no puedo revisar… ¡Achu!... muy bien… ¡Achu!... los libros… ¡ACHU! -.
- Ah, ya veo – dijo Rocknight, bostezando de nuevo mientras agarraba un libro del suelo y se acomodaba en el sofá – Te puedo ayudar mientras se te acaban las ganas de estornudas… Si quieres, claro -.
Eve asintió a la par que intentaba retener un estornudo, que en vez de eso le provocó un arranque violento de estornudos seguidos. Rocknight volvió a bostezar y comenzó a ojear lentamente las páginas, tan lento que parecía que no hubiera pasado siquiera la primera página. Cuando Eve había estornudado mil veces, Rocknight no había pasado una página. Cinco minutos después, Eve dejó de estornudar y con los ojos aguados comenzó a recuperar el aliento.
- Ya era hora – dijo Rocknight apenas cesaron los estornudos.
- Si, puedo entenderte, es un completo fastidio – dijo Eve respirando ya con más calma.
- No, no estoy hablando de los estornudos, más bien de que encontré algo para ti – dijo Rocknight como si nada mientras la miraba con ojos apagados.
- ¡¿Es en serio?! – exclamó Eve sorprendida y acercándose su hermano con prisa y ansiedad.
- Claro… Es una enciclopedia turística y es la edición del año pasado, así que es bastante fiable – dijo Rocknight mientras Eve se ponía a su lado y él le señalaba la página y lo que había leído – Carpathia. Es una ciudad ubicada en la zona rocosa y semidesértica de Dorigan. A pesar de que los climas tienen una tendencia extrema, principalmente de sequía, dentro de sus murallas hay un exquisito gusto por la jardinería que resalta en todas partes. Poseen una arquitectura interesante, bastante moderna, pero aún así las personas parecen haber entrado a un mundo de cuentos de fantasía. Una de las cosas más populares y llamativas de Carpathia es que en su corazón se alza un gigantesco árbol de tronco blanco que jamás ha florecido; lo curioso es que los accesos a los alrededores del mismo están cerrados al público (tanto de turistas como de residentes). El gobierno local no da razones de tales medidas -.
- Rocknight… - dijo Eve con un hilo de voz, Rocknight le dejaba el libro en sus manos y ella no podía dejar de verlo profundamente agradecida – Eres grande… -.
- No… más… bien… me volveré… pesado… - balbuceó Rocknight, que dio un bostezo final, cerró lentamente sus ojos y cayó rápidamente en un profundo sueño…
- ¡Ay maldita sea! – gritó Eve alterada.
El drástico cambio de peso de Rocknight asemejaba a que hubieran lanzado desde arriba un gigantesco Snorlax, por lo que el sofá quedó hecho pedazos y tanto el pokémon como el mueble se abrieron paso a través del piso. Eve logró lanzarse y sostener a Rocknight antes de que siguiera cayendo hasta el final del barco e hiciera un hueco en el caso. Sería el colmo que naufragaran.
- ¡¿Pero qué está pasando?! exclamó una voz, venía del piso de abajo - ¡Ay Gea me libre! –.
De repente Eve sintió que el peso de Rocknight se alivianaba un poco y cuando se dio cuenta Flame la ayudaba a sostener a Rocknight en pleno aire. Ambos tiraban pero no podían hacer más que subirlo un poco.
- ¡¿Por qué tenía que dormirse en el barco?! ¡Le dije que se esperara hasta llegar a Zinnia! – gruñó Flame, su rostro estaba contraído por el esfuerzo que suponía sostener a Rocknight en plena siesta.
- Estaba despierto hace nada – chilló Eve a quien apenas le salía la voz por el esfuerzo.
Ambos escucharon una puerta abrirse y casi de inmediato vieron a un tercer par de manos sostener a Rocknight. Gracias a esto lograron subir por completo a Rocknight y dejarlo tendido tranquilamente sobre el suelo de la biblioteca. Eve y Flame respiraban entrecortadamente para recuperar el aliento y cuando se fijaron en quién los había ayudado, se toparon a una curiosa Grounday observando el hueco en medio de la habitación.
- ¡Ay! Que alfombra de tan mala calidad, se ha desgarrado… ¡Bueno! ¡Ha de estar podrida! – dijo alegremente mientras se daba la vuelta para ver a sus hermanos – Si hubiese estado en buen estado se hubieran ido con toda la habitación por ese agujero – comentó mientras se acercaba a ellos - ¡Definitivamente! Es que no puedo descuidarme ni un solo segundo porque luego lo encuentro a punto de hacerle un hueco al yate. ¿Están felices de que haya llegado a tiempo? Estoy completamente segura que si no hubiera llegado no hubieran podido con el peso, por más que Eve tenga una fuerza parecida a la de Baby -.
- Que lindo, le agradezco a Gea su vínculo fraternal pero justo ahora tengo prisa – dijo Eve de sopetón mientras recogía el libro del suelo y salía de la habitación a toda velocidad.
Eve no les dio oportunidad a sus hermanos de preguntar nada. Recorrió todas las habitaciones del barco, abría las puertas, echaba un vistazo y luego volvía a hacer lo mismo en la siguiente. Su extraño comportamiento llamó la atención de todos sus hermanos que comenzaron a seguirla, preguntándole qué le sucedía, pero no recibían respuesta.
Cuando terminó de revisar todas las habitaciones y no encontró a quien buscaba comenzó a subir al exterior. Al llegar corrió por todos lados y no había nada, ya estaba a punto de sucumbir ante la exasperación.
- ¿Eve? – la llamó Skyfler, ella lo ubicó con la mirada mientras él se le acercaba - ¿Sucede algo? -.
- Necesito hablar con Tymime, ¿lo has visto? – preguntó Eve, apenas con aliento.
- Ha estado desde que partimos encerrado en el almacén. El mar le desagrada – le respondió su hermano, éste notó el libro que la pokémon llevaba entre sus manos y lo observó con curiosidad - ¿Qué llevas ahí? –.
- Luego te digo – dijo Eve mientras volvía a echar la carrera.
El almacén era el único sitio que no había revisado, pensó que estaría en cualquier lugar menos ese. Sus hermanos quisieron seguirla de nuevo, pero se quedaron atrapados en el marco de la puerta al intentar pasar todos a la vez.
Eve siguió corriendo con aprehensión hasta que al fin llegó a lo más profundo del yate y al último pasillo de todos, en donde había una única puerta al final. Aceleró mientras los nervios, la expectativa y la alegría invadía su cuerpo, todas al mismo tiempo, lo que trajo como consecuencia que su cuerpo se hiciera gaseoso como el de Moonghost y traspasara la puerta. La sensación de frío que invadió cada fibra de su cuerpo le desagradó por completo, pero su emoción era tan grande que la dejó pasar.
- ¡Hermano! ¡Rocknight lo encontró! ¡Lo encontró! – exclamó alegremente apenas cruzó la puerta y hubiera seguido de largo pero algo la hizo detener en seco.
Todo su cuerpo se heló más que cuando había traspasado sin querer la puerta del almacén al ver que Tymime recuperaba la forma de su cuerpo… ó eso le pareció ver. Cuando entró al lugar había visto una masa negra en el suelo, pero parpadeó y ante ella estaba su hermano mayor, había sucedido tan rápido que no podía estar segura de haber visto lo que creía.
El arlequín la observó fijamente con su característica frialdad, pero un atisbo de furia se veía reflejado y era imposible no notarlo.
- ¿Qué quieres? – espetó Tymime mientras movía su cabeza en círculos, sus huesos traqueaban, se estaba estirando.
- Yo… - balbuceó Eve dejando caer sus orejas por el miedo que comenzaba a invadirla, tenía la lengua enredada.
- Veamos… Entraste sin tocar a un lugar que, por lo visto, sabías que lo estaba ocupando yo. Espero que esta falta de modales de tu parte esté justificada, si no, lo mejor es que vayas retirándote antes de que acabe de estirarme– siseó Tymime con crueldad, ahora movía sus hombros y ligero “trac-trac-trac” acompañaba a cada giro.
- Perdona, hermano – musitó Eve agachando la mirada nerviosamente – Es que… Estaba emocionada… -.
- ¿Y ves lo que provoca? – dijo Tymime, acercándose a uno de los refrigeradores. Eve lo observó bastante asustada al tanto que su hermano abría la puerta del refrigerador, hurgaba un poco, sacaba un aperitivo (que Eve jamás supo qué era) y se lo tragaba entero – Pierdes el control de tus poderes. En este caso traspasaste una puerta de acero, con unos sesenta centímetros de espesor y cerrada desde adentro; esto porque el que está adentro no quiere que le [CENSURADO] la existencia. ¿Qué podría suceder en otra oportunidad? Ninguno de los dos ni nadie puede saberlo, pero estoy seguro que un error garrafal -.
Eve quedó muda. Había hecho algo malo, no sabía qué pero así era. El arlequín continuó mirándola fijamente de una forma que comenzaba a robarle el aliento; se sentó sobre una caja y no le quitó la vista de encima. Eve no podía dejar de verlo con espanto y cuando pensó que ya no lo podría resistir su hermano dibujó una tétrica sonrisa en su faz.
- ¿Por qué tanto miedo? Tienes algo entre manos, si es así no hay por qué preocuparse – dijo Tymime sin borrar su sonrisa mientras señalaba el libro - ¿Qué trae la “pequeña maleducada”? – agregó en tono burlón.
Eve exhaló un gigantesco suspiro de alivio que casi las desbarata. Cosas como lo que acababa de padecer eran las bromas sádicas que le jugaba Tymime de vez en cuando, normalmente cuando él deseaba que ella aprendiera una lección y sin duda siempre tocaría cualquier puerta antes de pasar. Deseaba cualquier cosa con tal que su hermano nunca fuese malicioso con ella, en serio. La pokémon se acercó al arlequín, se acomodó a su lado y le entregó el libro, señalándole la página adecuada; parecía una niña pequeña que esperaba con ansias que le leyeran su cuento preferido.
Su hermano leyó meticulosamente y observó las fotografías con toda la calma del mundo. Cuando iba por la mitad un “clonk” llamó la atención de ambos y en cuestión de nada, la pesada puerta se abrió arrastrándose y chirriando pesadamente. Uno a uno todos los hermanos cayeron de bruces unos sobre otros y con unos pobres Dyfir y Nataniel mezclados en la multitud de hermanos.
- Después de todo no le puse el seguro – dijo Tymime mientras volvía a concentrarse en el libro.
- ¿Qué sucede? – preguntó una Dinya sofocada – Eve, corres como desquiciada -.
- Iremos a Carpathia – dijo Tymime quitándole las palabras a Eve de la boca y dejando a todos con una gran incógnita que sólo era superada por los quejidos de Flowar, la desafortunada que quedó debajo de los demás.
-
No cabes de la emoción… Si te soy sincero, me asusta un poco -.
- Deja de decir payasadas – espetó Eve con acritud, pero no podía dejar de sonreír.
Aunque Tymime leyó lo referente al árbol de Carpathia e investigó con lo que pudo encontrar en la biblioteca, aseguró que por más coincidencias que existieran con el sueño de Eve no estaba completamente convencido, pero como no tenían ninguna pista que les dijese con la mayor exactitud posible sobre lo que planeaban hacer los Malsumis decidió que lo mejor sería indagar sobre el árbol y Carpathia, incluso podrían obtener noticias sobre lo que armaban sus enemigos. La mayoría de los hermanos no estaba completamente de acuerdo con esta decisión ya que a ninguno se les olvidaba que las diversas fuerzas humanas los estaban buscando por toda la región, hace unos días se habían vuelto de una prioridad alta y de peligrosidad extrema; pero cuando Icestar les expuso todas las razones sólo como ella puede hacerlo logró convencerlos a medias.
La única que no dijo ni una sola palabra fue Eve, ella estaba completamente segura de que Carpathia era el lugar al que necesitaba ir y no podía esperar a volver a estar cerca del Árbol… De su hogar… A pesar de que no era seguro, lo añoraba con creces.
-
Me tienes que excusar, jamás te había visto tan eufórica – dijo Mewtwo con una media sonrisa.
- Lo sé – asintió Eve – Pero podré mostrarte muchas cosas… Bueno, te haré algunas referencias, dudo que todo esté en el mismo lugar que lo dejé… Te contaré todo lo que recuerde del bosque y de lo que hacía de pequeña -.
Mewtwo le sonrió y asintió con la cabeza, haciendo como si estuviera ansioso con la idea. Llevaba consigo un pequeño remordimiento de conciencia, debía hacer como si no supiera nada del pasado de Eve, no sabía cómo podría tomárselo ella o si se alejaría de él por molestia o vergüenza. Posiblemente lo mejor era no comentarle nada y aún si hubiese querido, no había tenido oportunidad alguna en vista de todas las cosas que ocurrieron con anterioridad.
-
Esperaré con ansias todo – dijo Mewtwo sonriéndole con cariño –
Mañana llegaremos a Zinnia y de ahí partiremos a Carpathia lo más pronto posible… -.
- Eso es lo único malo de todo, me hubiera gustado ir directo, pero ese es el puerto más seguro que tenemos en Dorigan – agregó Eve con un dejo de tristeza, sin duda, era una pokémon joven, parecía aún una niña.
Cuando Mewtwo se encontró detallando esas cosas en Eve se quedó estupefacto y con los ojos fijos al lado opuesto en el que se encontraba su amiga, se comenzó a preguntar qué rayos estaba pensando al poner cuidado en esos detalles que no resultaban importantes para nada. ¿Dónde rayos tenía la cabeza?
- Mejor me voy a dormir – dijo Eve dejando un bostezo libre – Hasta mañana – dijo mientras se alejaba y se despedía suavemente con la mano, gesto que le devolvió Mewtwo.
-
¡Espera! – exclamó Mewtwo de sopetón, acordándose de algo.
- ¿Sucede algo? – le preguntó Eve cuando Mewtwo la alcanzó.
-
Sígueme, se me ha estado olvidando darte algo – respondió Mewtwo mientras se adentraba en el yate.
El pokémon psíquico dirigió a Eve hasta la habitación que él ocupaba y encima de una mesita de noche estaba un pequeño cofre que no tenía nada especial. Mewtwo lo tomó y lo abrió mientras se lo acercaba a Eve. La pokémon miró con curiosidad el interior, su corazón se aceleró y recogió con afán lo que contenía el baúl: el collar que le había regalado Mewtwo. ¡Y se había olvidado por completo de él!
- Me había olvidado… - musitó Eve, mirándolo apenada y con las orejas hacia abajo mientras se lo colocaba.
-
Con las cosas que te pasan, no te culpo. Ahora ve y descansa – le dijo Mewtwo sonriéndole con cordialidad.
Eve le devolvió la sonrisa mientras sus orejas volvían a estar hacia arriba. Se despidió y salió para irse a su habitación, no se acordaba de su único regalo y ahora se sentía feliz de tenerlo puesto de nuevo. Se lo quitó un momento para revisar de que estuviera en perfectas condiciones y afortunadamente no tenía ni un solo rasguño, volvió a ponérselo y continuó con su camino, tenía demasiado sueño.
Pasada la medianoche y aún no podía conciliar el sueño. El bamboleo que causaban las olas lo mareaba y eso lo ponía de mal humor, sin duda no había nacido para vivir en el mar. Aunque el mareo lo tenía al borde de la locura, tenía un apetito desbordado, no sabía la razón. A pesar de que él pensaba que no debería comer igual lo hacía, el resultado era vomitar cinco minutos después de haber probado bocado.
- Maldito sea el momento en el que tuvimos que meternos en este yate… - espetó Tymime después de haber vomitado por sexta vez y se recostaba en alguna caja.
Sintió la presencia de alguien y levantó la mirada. Morrigan y Tuoni estaban enfrente de él, lo observaban como siempre, con la mirada perdida de un fantasma, pero al verlo en esa situación se notaban un poco preocupados. Con una seña les indicó que dejaran de mirarlo así y se enderezó en su improvisado lugar de descanso.
- Hasta que al fin regresas, Tuoni. Lo mismo va para ti, Morrigan – dijo Tymime pasando sus ojos del uno al otro – Te tardaste más de lo necesario Froslass, no me conviene que alguien se diera cuenta de tu ausencia -.
- Lo siento mi Señor, tuve algunos problemas para estudiar con detalle el lugar. Estaba repleto de humanos requisando todo. Me vi obligada que esperar a que se retiraran – dijo Morrigan apenada.
- ¿Y qué averiguaste? – preguntó Tymime.
- La Srta. Eve es incapaz de matar a Hela por las causas que ya conocemos, los Malsumis no tienen corazón, su líder si – contestó Morrigan rápidamente y con severidad – Los humanos no pudieron acercársele mucho a Hela, una barrera de protección aparece cada vez que lo intentan -.
- Que el cuerpo de Hela esté ahí y siga con vida significa que la han sellado – dijo Tymime frunciendo levemente el entrecejo.
- Así es. Además, hay una estaca de acero extraña en su pecho – agregó Morrigan.
- ¿Una estaca de acero? – preguntó Tymime para sí algo pasmado y recordando de dónde Eve sacó la extraña estaca, era la misma que le habían clavado a ella en el pecho sin duda alguna. Le sorprendía la actitud vengativa de su hermanita, incluso le gustaba, pero ¿dónde había aprendido a sellar a alguien? - ¿Qué tienes que decir, Tuoni? – le dijo al fantasma todavía pensando en lo del sello.
- En líneas generales, lo mismo que Morrigan le había dicho previamente. Logré localizar a un grupo considerable de Creyentes que estarán al pendiente del “Llamado”, también que he observado a diversos grupos de exploración de Malsumis recorriendo la región – explicó Tuoni con más calma y porte que Morrigan – Aunque no sabía de la situación que propició Hela, logré acercarme lo suficiente a los Malsumis en jefe como para enterarme de que se han percatado de la larga ausencia de Hela y de que sospechan que ha caído. Cabe resaltar que Drakar está que aniquila todo lo que encuentra a su paso y Kronos está peor que eso -.
Tymime rió por la bajo por eso. Sin duda, él conocía los sentimientos de Drakar hacia su hermana Eve, era más como una obsesión y eso entraba en la categoría de sus alimentos más estrafalarios. Y sabía, por supuesto, que Kronos detestaba a Eve con toda su alma (si es que esa escoria tenía) por quitarle la atención de “su Drakar”. En cierto modo, no podía culparlo en tal aspecto, algo parecido le sucedía con el metiche de Mewtwo.
- Señor, debo decirle algo más… - dijo Tuoni con tono misterioso y bastante severo.
- ¿Qué cosa? – preguntó Tymime con interés.
- Hay un grupo de exploración encabezado por Namtar que ha comenzado a revisar las poblaciones humanas… -.
- ¡Miden! ¡Ya veo tieda! – exclamó Baby bastante emocionado mientras señalaba al horizonte.
La mañana había llegado con nubes negras rebosando el firmamento, acompañadas de unos fuertes vientos. No se acercaba una tormenta o lo sabrían por Sfear y Shock, pero el viento hacía que las olas balancearan más de la cuenta el yate. La gran mayoría se había levantado temprano, todos expectantes de tocar tierra nuevamente y de poder partir a Carpathia después de que se reorganizaran.
A pesar del balanceo del yate, Tymime estaba arriba, mirando al sitio que había señalado Baby; claro, lucía terrible y tenía ganas de vomitar, aún sin tener algo en las tripas que pudiese expulsar. A ambos lados, fieles a él, estaban Morrigan y Tuoni. Al Sr. Fuji le había alegrado el regreso del Mismagius aunque el pokémon no le devolvió la alegría y se rehusó a darle información.
- ¿Cuánto tardaremos en llegar? – preguntó Dyfir.
- Si seguimos a este paso, en diez minutos máximo – le respondió Sfear a gritos. Estaba en el agua y le seguía el paso al yate con bastante facilidad, incluso se podía dar el lujo de dar saltos para zambullirse de nuevo en picada.
- Entonces llegaremos a buen tiempo – dijo Dyfir para sí con un modesta sonrisa decorando su rostro.
- ¡Flowar…! ¡Dinya…! ¡Yo me voy a adelantar…! ¡Las veo en la costa…! – exclamó Sfear a la par que daba saltos fuera del agua.
- Ten cuidado – le pidió Flowar mientras ella y su hermana alada la observaban alejarse.
Pasaron los minutos y por fin estaban cerca de las costas de Zinnia. El empleado de la Sra. Madison hizo todas las maniobras que fueron necesarias para atracar bien el yate en el pequeño muelle. Apenas atracaron comenzaron a desembarcar y muchos dieron gracias de volver a estar en tierra firme. El único que no se había percatado de que habían llegado era Rocknight, que todavía seguía tomando la siesta.
Dinya barrió con la mirada el pequeño espacio de madera en el que estaban parados (que le parecía adorable) cuando se percató de que Sfear no estaba en el muelle y la buscó con la mirada, la encontró más allá de donde estaban y se asustó porque estaba muy cerca de la entrada del pueblo, justo en donde todos podían verla.
- ¡Sfear! – llamó Dinya molesta mientras que los colores de su cuerpo se volvían carmesí y comenzaba a aletear en dirección a su hermana acuática – Te dijimos que tuvieras cuidado. ¿Acaso no escuchas lo que te di…? -.
Sfear observaba con la mirada perdida el horizonte y Dinya se quedó petrificada al descubrir la razón. Eventualmente todos se fueron acercando y con dolor contemplaron el panorama, uniéndose a sus hermanas.
El pueblo de Zinnia no tenía nada que lo hiciera brillar en aquellos momentos, una ligera bruma sorteaba las calles entre casas, tiendas y edificios, había muchas ventanas y vidrieras hechas añicos, pero había más cuerpos esparcidos por el suelo que cualquier otra cosa. Mujeres, niños, hombres, jóvenes, ancianos, todos con la piel de un color gris asqueroso y con la piel tan ceñida a los huesos que pareciera que les hubieran absorbido los jugos con una pajilla.
- ¡Agh! ¡Huele a pescado podrido! – exclamó Grounday mientras se cubría la nariz.
- ¡Para nada! Huele a orina – espetó Flowar imitando a su hermana.
- Más bien a ambas cosas – dijo Eve.
- ¿Qué…? ¿Qué pasó aquí? – preguntó Dyfir muy afectada mientras se tapaba la nariz y daba unos pasos hacia atrás por culpa de los nervios. El hedor era insoportable.
- Ya me lo esperaba – comentó Tymime en respuesta y lo hizo de una manera tan desinteresada que llamó la atención del grupo entero, ni siquiera se molestaba en impedir que el desagradable aroma le abofeteara el olfato – Tuoni me reportó ayer que los Malsumis habían comenzado a adentrarse en poblaciones humanas, así que es lo lógico. Y esto tiene todas las señales de haberlo hecho Namtar -.
- ¿Acaso esto es una peste? – preguntó Nataniel mientras imitaba a Dyfir en el gesto de taparse la nariz.
- Así es… Una muy rara y letal para colmo, Namtar se especializa en enfermedades mortales y de fácil propagación. Por un lado somos afortunados debido a que el virus de ésta enfermedad no tiene un período de vida extenso, por lo que no nos contagiaremos, pero por otro lado, éstas personas tuvieron una muerte desagradable – respondió Icestar mientras se acercaba a un cadáver, indiferente al hedor. Sus ojos brillaron de un tenue azul y lo mismo hizo el cuerpo que tenía más cerca. Cuando sus ojos y el cuerpo dejaron de brillar agregó: - Murió hace tres días – informó con un extraño suspiro de alivio.
- ¿Qué nombre tiene ésta enfermedad? – preguntó Nataniel mientras Icestar regresaba al lado de Tymime – No logro recordar alguna con unos síntomas así… - agregó con un ligero asco en su tono de voz.
Skyfler abrió la boca para contestarle, pero una fugaz mirada de Icestar y Tymime le pareció indicarle algo porque dijo:
- No lograrás encontrar esto en ninguno de tus libros, es una enfermedad muy antigua y poco común–.
- El hecho de tener una período de vida muy fugaz el virus no es propenso a convertirse en una plaga, aunque como en este caso es muy dada a arrasar una población – explicó Icestar ante la atención de los humanos especialmente – Era llamada vulgarmente “Chupa Alma”, porque su particularidad es que absorben todo el interior del cuerpo de la víctima -.
- ¿Y a eso le llamas “virus”? – exclamó Nataniel muy alterado.
- De hecho el término correcto es parásito, pero quería evitarme más reacciones como éstas, me resultan molestas – comentó Icestar con la mayor normalidad posible.
- Mejor nos regresamos… - musitó Flowar con cierto tono suplicante mezclado con temor.
Todos estuvieron de acuerdo sin necesidad de intercambiar miradas o palabras, especialmente todos los hermanos. Le dieron la espalda al marchito pueblo y comenzaron su camino de vuelta al yate para resolver qué harían. Pero justo en ese momento…
- Así no podemos tener un cálido y sublime reencuentro –.
Los hermanos se pusieron alerta y en posición ofensiva, ante cualquier movimiento en contra de ellos atacarían sin compasión, eran más que suficientes sus últimas vivencias. Pero al ver que por una de las calles que tenían cerca apareció una persona conocida para todos se calmaron a medias. Zack los saludaba con la mano mientras que con la otra se protegía del hedor de los cadáveres, más atrás de él aparecieron Lenore y Blaze imitándolo en su gesto.
- ¿Qué hacen ustedes aquí? – preguntó Dinya sin quitarle los ojos de encima a Blaze mientras los colores de su cuerpo cambiaban a la velocidad de la luz.
- ¡Hola! ¿Cómo están? – saludó Dyfir alegremente pero sin retirar la mano de la nariz. Todos la miraron dubitativos y ante esto agregó: - Yo los llamé… - dijo con una risilla.
- De hecho no estamos tan bien que digamos… Preferiríamos hablar en otro lugar, esto es completamente deprimente y desagradable… - contesto Zack severamente.
- En eso estábamos hasta que éste tonto apareció – espetó Shock por lo bajo.
Skyfler les indicó a sus hermanos que siguieran con lo que habían dicho antes y retomaron el camino de vuelta al muelle. Cuando estuvieron ahí cada quien se reunió en grupos para esperar la decisión que tomarían los hermanos mayores. Aunque conversaban con interés, todos se sentían fatal ante la obra de Namtar en contra del pueblo de Zinnia.
La única que no daba señales de estar perturbada era Eve, pero en realidad si lo estaba.
“No tienes una única elección, hay otro camino… Solo que en éste es complicado alcanzar el éxito. Si escoges este camino, a cada paso que des, despojarás a muchos de sus seres preciados, dejando huellas de soledad, tristeza y agonía. En cambio, si escoges el camino que yo he trazado, tus pasos te llevarán al éxito con rapidez; claro, al perderte en este sendero dejarás dolor y lágrimas pero no despojarás a otros de lo que más aman. Solo tú escoges, cuando llegue su momento tomarás la ruta más indicada…”
Contempló, sin hacerlo realmente, como las olas acariciaban la arena de la playa, dejando una ligera capa de espuma cuando el agua retrocedía. ¿Acaso, si tomaba la decisión de escoger el camino más difícil, cosas como estas le sucederían a más seres vivos? Eso era un truco muy sucio… ¿No tendría oportunidad siquiera…?
- Me alegra verte de nuevo, Eve – dijo Blaze mientras se acercaba a la aludida, sacándola del mar turbulento que eran sus pensamientos – Y me alegra verte de mejor humor que la otra vez -.
- Eso supongo… No estaba muy bien aquel entonces… Y estaba preocupada… - dijo Eve algo contrariada, el haber estado furiosa la cegó por completo y el solo recuerdo la deprimía.
- Creo que si tuviera hermanos me comportaría igual que tú... – le dijo Blaze con dulzura, pero unos carraspeos mezclados con una risa ahogada retumbaron en su cabeza – ¿Tienes algún problema, cosa amorfa? – espetó frunciéndole el ceño a Mewtwo, quien se acercaba a Eve por el lado contrario que el del Scizor.
-
Es que palabras como esas, proviniendo de un pokémon que se gana la vida destrozando la familia de otros al robar y cazar pokémon, resulta paradójica e incluso absurdamente chistosa – le contestó con una media sonrisa burlona.
- Estás buscando que te de la paliza que no pude terminar de regalarte – espetó Blaze amenazándolo con sus filosas tenazas.
-
Inténtalo – lo retó Mewtwo.
- ¿Por qué no se pueden llevar bien? – preguntó Eve fastidiada mientras miraba hacia arriba.
- ¿Por qué crees tú? – le preguntaron ambos al unísono.
- Mira adefesio deforme, qué tal si terminamos la batalla que iniciamos hace tiempo de una vez por todas para finalmente burlarme de tú derrota – espetó Blaze mientras daba un impulso hacia atrás.
- Blaze, ya… - dijo Eve severamente.
-
Me parece una buena idea – espetó Mewtwo frunciendo el ceño y poniéndose en posición.
- Oigan, ya… - dijo Eve frunciendo el ceño ante la situación, pero al ver que una figura borrosa y azul pasaba ante sus ojos se detuvo en seco.
- ¡¿Dónde has estado toda mi vida?! – exclamó una desconocida voz femenina.
- ¿Qué rayos? – espetó Blaze atónito.
- ¿Qué demonios? – espetó Eve con el rostro surcado de espasmo.
-
¿Qué te pasa? – espetó Mewtwo viendo a una diminuta figura abrazada a su brazo.
Era una criatura pequeña que no pasaba de los cuarenta centímetros, con orejas también chiquitas y ligeramente puntiagudas, tenía una larga cola, brazos cortos y pies más grandes en comparación con sus brazos. Su rostro estaba adornado con unos grandes ojos azules y su cuerpo con un muy sedoso pelaje celeste.
-
¡¿Un Mew?! – exclamó Mewtwo atónito.
- Te he estado buscando toda mi vida, eres mi príncipe soñado – le dijo la Mew mirándolo con unos ojos tan llenos de ternura que era imposible resistírsele - ¿Por qué no llegaste antes? Tenía miedo – agregó cerrando fuertemente sus ojos y abrazando con más fervor el brazo de Mewtwo.
-
¿De qué estás hablando? ¿Podrías soltar mi brazo? – preguntó rápidamente Mewtwo completamente nervioso, no sabía qué hacer, pero al parecer la Mew no le hacía mucho caso.
- ¡Jajajaja! ¡No puedo con esto! – exclamó Blaze estallando a carcajadas - ¡Simplemente no puedo! -.
- Es de muy mal gusto colgársele a alguien de improviso, mejor suéltalo – le dijo Eve a la Mew al notar que no le hacía ni pizca de caso a su amigo.
- ¿Y quién eres tú? ¿Su novia? – espetó la Mew cambiando su dulce mirada a una asesina.
- No – le espetó Eve devolviéndole la mirada asesina con la suya propia.
- Entonces no tengo que hacerte caso, así que no metas tus narices en donde no te llaman – espetó la Mew y le sacó la lengua a la pokémon albina.
Eve la miró con ganas de aventársele encima para noquearla a bofetadas, pero se contuvo con mucho esfuerzo y se limitó a verla de muy mal modo. Mewtwo no encontraba qué hacer mientras la escena comenzaba a llamar la atención del grupo y se volvía embarazosa.
- Me llamo Nya, ¿cómo te llamas? – preguntó la Mew sonriendo de oreja a oreja.
- ¿Qué sucede aquí? – preguntó Tymime, observando con desconfianza a Nya mientras se acercaba a los cuatro - ¿De dónde salió esta cosa? -.
- ¡No soy una cosa! – dijo Nya inflando sus mejillas.
- No sé de dónde salió ésta “cosa” – espetó Eve, haciendo énfasis en la palabra “cosa”.
- Si es así… Icestar, hazme el favor – dijo Tymime mientras le hacía señas a su hermana.
Icestar se acercó al blanco de las miradas de todos y sus ojos volvieron a brillar, curiosamente Nya también comenzó a brillar y la Mew se quedó confundida y comenzó a asustarse, lo que hizo que se aferrara más a Mewtwo.
- Tiene un parásito – dijo Icestar cuando sus ojos dejaron de brillar.
- Sin duda, esta cosa tiene todas las señales de ser uno – espetó Eve con todo el placer del mundo.
- Mejor que cuides tus palabras, nenita – espetó Nya en respuesta al comentario de Eve.
- No, Eve. Me refiero a que tiene un parásito “Chupa Almas” en perfecto estado de salud – espetó Icestar mientras comenzaba a alejarse con cierto temor al parecer. Eve al notar la expresión de su hermana dibujó en su rostro una expresión de temor.
- ¡Shock! – llamó Tymime de sopetón.
El hermano eléctrico atendió al llamado inmediatamente y se precipitó como una bala hacia Mewtwo mientras dispara un Trueno. El pokémon psíquico se sobresaltó y lo mismo le sucedió a Nya, pero el ataque eléctrico estaba dirigido a la pequeña Mew que al recibir el impacto se soltó rápidamente del hombro de Mewtwo mientras se quejaba. El Trueno cesó y apenas abrió los ojos, Nya fue apresada contra el suelo por Shock, alejada de Mewtwo.
Tymime materializó su esfera y se acercó hasta su hermano y Nya, que se retorcía intentando liberarse.
- ¡¿Qué crees que estás haciendo?! – exclamó alterado Nataniel al ver la situación.
Nadie más que Tymime pudo ver cómo sus hilos se introducían en el cuerpo de Nya apenas pensó en la orden. Nya dejó de quejarse y se quedó petrificada, con los ojos perdidos en el vacío y sin brillo alguno. Al arlequín no pareció importarle en absoluto mientras hacía lo que sea que estuviese haciendo, pero al poco tiempo de haber comenzado los espectadores apreciaron cómo algo gris y viscoso comenzaba a salir lentamente del cuerpo de Nya, al parecer, apresado por los hilos de Tymime. Era una criatura pequeña, pero realmente repugnante. Cuando los hilos extrajeron por completo a la cosa gris, Shock le dio un coletazo con la punta de su cola repleta de electricidad, convirtiéndola en un montón de trozos carbonizados. El hermano eléctrico se alejó de la Mew y volvió al sitio en el que estaba antes.
La Mew no recuperó la conciencia pero continuaba respirando ante la impresionada mirada de los humanos y la aliviada de los hermanos. Tymime desvaneció su esfera mientras observaba a su víctima con frialdad, le indicó con una seña a Icestar que volviera a escanearla. Cuando su hermana le indicó que ya todo estaba bien, Tymime se dio la vuelta y volvieron a reunirse a discutir lo que debían hacer.
Dyfir se acercó rápidamente a la Mew y la recogió del suelo con cuidado. La entrenadora apretó los dientes de la rabia y frunció el ceño mientras volteaba a dar la cara ante todos.
- Eso fue terrible – dijo Dyfir molesta viendo a los hermanos, en especial a Shock - ¿Qué les pasa a ustedes? ¿No pudieron tratarlo mejor? ¿Y por qué ni siquiera intentaron ayudarlo? -.
- Tenía un parásito – dijo Flame sin titubear ante la furia de la chica.
- ¿Y qué? Podrían haberle advertido antes, no había necesidad de que lo atacaran – corroboró Dyfir.
- ¿Ahora qué sucede? ¿Acaso ya no se puede tomar una decisión sin que alguno de ustedes, grandísimos inútiles, moleste? – espetó Tymime volviendo a acercarse al grupo.
- ¡Lo que sucede es que trataste brutalmente a este pokémon para quitarle ese parásito cuando pudiste haberlo hecho de una forma más amable! – gritó Dyfir ofuscada - ¡Eres un desgraciado! ¡Un patán! ¡Un grandísimo…! -.
Repentinamente los ojos de Tymime se tornaron completamente negros. Nya y Dyfir fueron rodeadas por un aura oscura y la Mew salió disparada de los brazos de Dyfir ante la atónita mirada de la chica. Nya rodó por el suelo y la entrenadora sintió como si una mano gigante la obligara a caer fuertemente de espaldas, un intenso dolor comenzó a recorrer su cuerpo y no pudo evitar chillar para quejarse del dolor que parecía acuchillarla una y otra vez.
Nataniel y Mewtwo se sobresaltaron y corrieron para socorrer a Dyfir, pero Shock, Tuoni y Morrigan les cortaron el paso. Tymime se acercó a Dyfir y aunque sus ojos ya no eran completamente negros la chica continuaba sufriendo las consecuencias de la fuerza psíquica del arlequín.
- ¿Sabes qué? Icestar fue muy sutil con ustedes al hablarles sobre éste parásito – espetó Tymime con crueldad mientras apresaba el cuello de la entrenadora con su mano derecha, apretándolo con fuerza pero sin ahogar a la chica – Éstas cosas no son ninguna gripe ni un simple gusano que se refugia en tus vísceras. Esto es algo que se crea con procedimientos muy complejos y devora todos tus órganos de una manera tan salvaje que sientes que te quemas por dentro, cada mordisco que te da es una agonía y no conforme con eso se devora tu alma, devora tu esencia. El “huevo” de éstas bazofias es plantado en tu estómago de una forma imperceptible, cuando nacen crean otro “huevo” y lo plantan en otro cuerpo, así sucesivamente hasta que todos tienen parásitos “devora todo” y tenemos una plaga nada agradable. Esa pokémon tenía un huevo a punto de eclosionar y niña, déjame decirte que el advertirle la habría alterado y asustado, así que no iba a perder tiempo en dramas innecesario para esperar que esa [CENSURADO] nos plantara huevos a nosotros – se detuvo un momento, Dyfir lo observaba con lágrimas en los ojos, suplicando para sus adentros que se detuviera. Tymime dibujó una cruel sonrisa en su rostro repentinamente – Pero si quieres… - dijo apretando más el cuello de la chica, disfrutaba de su dolor – Te puedo regalar uno de esas asquerosidades, las sé hacer y créeme que con mucho gusto te abro la panza y te dejo el huevo con las tripas al aire, no me gusta ser tan delicado como lo fue Namtar con las personas de aquí – ante esto Dyfir abrió sus ojos desmesuradamente, más por terror que por dolor y un mar de lágrimas se precipitó por todas sus mejillas – Esa es la reacción que esperaba. Ahora, si sabes lo que te conviene, no volverás a levantarme la voz. Y si aprecias tu capacidad de hablar, te recomiendo que te quedes con la boca cerrada o te coso los labios – siseó con crueldad.
Tymime liberó el cuello de Dyfir, la desembarazó de la fuerza psíquica que la aplastaba y volvió sobre sus pasos. La entrenadora no se movía de donde estaba, con los ojos abiertos de par en par y respirando con dificultad. Nataniel se precipitó hacia ella apenas Morrigan le abrió el paso y la acobijó en sus brazos, Dyfir temblaba descontroladamente.
- Dyfir, cálmate, tranquila, ya está bien, ya estás a salvo – balbuceó Nataniel, intentando tranquilizar a su amiga - ¿Ese pokémon está demente? – espetó furioso.
- Dyfir simplemente no debió… – balbuceó Flowar, bastante contrariada.
-
¿No debió? – espetó Mewtwo, interrumpiendo a la hermana flor -
El que no debió tratar así a Dyfir es Tymime. Él… -.
- No digas más nada, Mewtwo. Tymime hizo lo correcto en todo momento y Dyfir se alteró de más – dijo Eve interrumpiendo a Mewtwo.
-
Eve, eso no justifica que maltratara a Dyfir de esa manera… - dijo Mewtwo afligido.
- Dyfir siempre se mete en los asuntos que no son de su incumbencia y eso en algún momento le tenía que traer consecuencias – espetó Eve fríamente – Mi hermano hizo lo correcto y si no te diste cuenta, ninguno de nosotros intervino en lo que hizo porque ésta vez él tenía razón -.
-
¿Y tenía razón cuando casi mata a Moonghost? – preguntó Mewtwo sumamente molestó –
Dyfir tenía razón, pudieron haber tratado mejor a Nya… -.
- ¡Nya! – bufó Eve agudamente y frunciendo el ceño, a la par una pila de tablas de madera acumuladas que estaban en el muelle se hizo añicos sin explicación alguna - ¡Tymime no es perfecto y ninguno de nosotros aquí lo es! ¡Ni siquiera tú! ¡Así que deja de dártelas del “Señor Rectitud” y piensa por un minuto lo que hubiera sucedido si MI HERMANO no hubiera actuado rápido! -.
-
¡Seguramente nada! ¡Unos segundos para advertirle a Nya que debían sacarle el parásito no nos hubiesen matado! – gritó Mewtwo, estaba tan furioso que proyectó lo que estaba diciendo a todos.
- ¡Te voy a participar de una cosa que no dijo Tymime! ¡Ese parásito estaba en la escala más alta de mutación de éstas cosas y sus crías son indestructibles! – vociferó Eve comenzando a echar chispas de plasma por todas partes de su cuerpo - ¡Le faltaba nada para que nos plantara huevos! ¡Infórmate primero antes de comenzar a gritarme! -.
-
¡Y tú deberías decirnos las cosas de antemano! ¡No todos aquí son psíquicos! ¡Y no te saco información de la cabeza a la fuerza porque te tengo aprecio! – gritó Mewtwo con más fuerza que la vez anterior.
- ¡Si no les decimos nada es porque no les incumbe! – gritó Eve y una pequeña cortina de agua se levantó hacia el este, como si una pequeña bomba hubiera explotado mientras estaba sumergida.
-
¡Vaya! ¡Conque así son las cosas! – espetó Mewtwo, muy tenuemente, un aura azul había comenzado a rodear su cuerpo -
¿Algo más que quieras agregar, malcriada? -.
- ¡Eres un cabeza dura! – rugió Eve y despidió una descarga de plasma que envolvió a Mewtwo, pero como era de esperarse, no le sucedió nada.
Todos estaban atónitos al ver que Eve y Mewtwo estaban discutiendo. Aunque Eve y Mewtwo habían tenido una disputa una vez, desde aquella ocasión habían mantenido una amistad tan apacible y agradable que verlos a punto de iniciar una batalla era realmente fuera de la natural, algo que no debía ser.
Eve miró con desprecio a Mewtwo por unos segundos, sin titubear ante los ojos violetas del pokémon quien le respondía con una mirada llena de rabia. Eve liberó un suspiro de frustración y se dio la media vuelta.
- ¿A dónde vas? – preguntó Moonghost velozmente, que su hermanita se retirara de la discusión así sin más lo tomó por sorpresa.
- Eso no les importa – espetó Eve temblorosamente, la rabia le alteraba la voz.
- Eve… - balbuceó Blaze.
- Ni se te ocurra seguirme, a ninguno – espetó Eve sin siquiera voltear a verlos.
- Eve, no es buena idea que te alejes, tenemos que estar juntos – le decía Flame mientras intentaba alcanzarla – En cualquier momento pueden llegar otros humanos, quizá policías, no es prudente que… -.
Eve siguió su camino sin mirar atrás, completamente dolida por lo que acababa de suceder, pero no podía decírselo a nadie… O quizá sí podía, pero no quería. Caminó por la orilla de la playa ayudándose de sus cuatro extremidades y permitiendo que el agua del mar empapara sus manos y pies, siguió caminando hasta que perdió la noción del tiempo. Repentinamente se detuvo y su rostro se llenó de frustración, rugió molesta y alrededor de ella se formó un anillo de fuerza psíquica que al ser liberado levantó agua y arena. Respiró a intervalos irregulares, alterada y sin poder creer que había discutido con su mejor amigo.
-
Llegan siempre en los momentos más inoportunos. ¿No lo crees? -.
Eve levantó la mirada y se encontró ante su réplica, lo único que la diferenciaba de ella eran las marcas tatuadas en su cuerpo y los ojos con la forma de una rendija, oscuros como las profundidades del océano.
- No quiero ver ni hablar con nadie ahora – dijo Eve mientras caminaba y traspasaba a Enurta.
-
Lo sé, por eso es que estoy aquí, o no me molestaría – dijo Enurta dibujando una media sonrisa burlona y siguiendo a quien estaba atado –
La razón por la que estoy aquí es porque, en vista que estás completamente furiosa, puedo comenzar con lo que habíamos acordado -.
Eve se detuvo en seco y no volteó a ver a Enurta de inmediato, se quedó viendo un rato por donde la llevarían sus pasos si continuara por la orilla, luego observó el mar en la dirección por la cual habían llegado. Por último, se dio la vuelta para observar el lejano muelle, hecho una miniatura desde donde estaba. Cuando posó los ojos sobre Enurta, le indicó con un ademán de la cabeza que la siguiera y continuó alejándose.
Mewtwo observó a Eve hasta que se había hecho un punto minúsculo y difícil de distinguir. Acababa de discutir con la única criatura que había considerado como su verdadera amiga en toda su existencia y se sentía fatal, ahora ni siquiera estaba seguro si él tenía la razón.
Mientras Mewtwo se debatía entre la decepción y el enfado Nataniel, Zack y Lenore atendieron a Dyfir, y Baby se había acercado a Nya acompañado de Sfear. La Mew apenas comenzaba a recobrar el conocimiento y con ayuda de Sfear logró sentarse, pero a pesar de eso aún parecía estar despistada. Poco a poco, sus ojos se enfocaron y recobraron el brillo, Sfear le preguntó si se encontraba bien pero ni siquiera pudo terminar la pregunta porque Nya se lanzó como una bala sobre Mewtwo y lo abrazó por el cuello.
- ¡¿Me extrañaste?! – dijo Nya aferrándose con fuerza a Mewtwo y con las mejillas ligeramente rosadas - ¡Acaban de tratarme demasiado mal! Sé que intentaste ayudarme mi amor, pero tenía demasiado miedo - lloriqueó.
-
¿Podrías soltarme? – dijo Mewtwo mientras agarraba a la Mew y trataba de alejarla con delicadeza –
No te conozco para nada y no me agrada el contacto físico -.
- La que no te conoce soy yo, no me has dicho tú nombres – dijo Nya rápidamente.
-
Me llamo Mewtwo, pero el que sepas mi nombre no significa que me conoces – dijo Mewtwo seriamente.
- A mí me basta porque eres el amor de mi vida – dijo Nya volviendo a aferrarse en Mewtwo.
- Pero Mewtwo no te quiere ni un poquito – dijo Dinya, haciendo un gesto con la mano que acompañaba sus palabras y con una expresión burlona en su rostro.
- ¿Qué puedes saber tú? – espetó Nya lanzándole una mirada asesina a Dinya – Seguramente nada, estoy completamente segura que él es mi príncipe y yo su princesa. Viviremos felices por siempre y ¡nada de lo que digas cambiará eso! -.
- La que no sabe nada aquí eres tú. Soy la viva representación del Amor y puedo sentir cuando alguien ama a alguien y cuando no – espetó Dinya altaneramente y sin borrar su sonrisa – Y Mewtwo no te quiere ni un poquito y tú estás completamente loca, ni siquiera es amor lo que estás padeciendo -.
- Claro que sí – gruñó Nya, frunciendo el ceño y sosteniendo con más fuerza a Mewtwo.
-
¿Saben qué…? - espetó Mewtwo mientras despedía un poco de energía eléctrica que puso de punta todo el pelaje de Nya y se alejó en dirección al yate –
No estoy de humor así que déjenme solo y llámenme cuando nos larguemos de aquí -.
- Pero… - balbuceó Nya, pero ya Mewtwo comenzaba alejarse. Aunque eso no cambió nada, porque Nya lo siguió a una distancia prudente.
Ambos pasaron cerca del grupo que debatía con Tymime y el arlequín los observó con indiferencia. Había escuchado la discusión entre él y su hermana, igual Icestar y Skyfler, pero estos dos no podían decir nada al respecto.
Nadie había dicho ni una sola palabra por todo lo que había ocurrido, si no había sido poca la conmoción de la devastada Zinnia, el episodio de Nyah, el maltrato de Tymime a Dyfir y la discusión entre Eve y Mewtwo había sido… demasiado. Por su parte, Nataniel seguía acurrucando a Dyfir y había observado confundido el diálogo entre Dinya y la Mew, aunque estaba confundido pues solamente había podido escuchar lo que la hermana había dicho.
- ¿Qué acaba de suceder? – preguntó sin poder contenerse más.
- Que acaba de llegar una enemiga que no estaba dentro de los planes – gruñó Dinya, mirando con ira por donde había desaparecido Nya…
Bueno, espero que este capítulo haya sido de su agrado ^^. Como no ha pasado tanto tiempo, no he hecho tantos dibujos y seguro alguien lo habrá visto en mi DA xD. Los más relevantes son los últimos que coloqué bajo el nombre de "Muestra". Son bocetos, pero como mi tabla gráfica no responde no los he pasado al photoshop. En el primero están Rocknight y Grounday en forma humana haciendo cosplay de Rin & Len Kagamine (Vocaloid) y en el segundo un retazo del capítulo 44 con Skyfler como protagonista. Espero y sean de su agrado ^^
Spoiler
Y eso es todo :3
Pokiu!