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#261

Re: [F.C.]Eve Y Los Guardianes De La Naturaleza[F.C.]


*0* Onix me encanto... no me lo hubiese terminado si no me hubiese quedado sin internet ^^U... Te juro que cuando me lo pasaste casi me da un ataque xDD.
La mayoria de cosas te las dije por msn pero sigo pensando que no quiero tener a Moonghost como hermano y tambien me parece raro que el de "CENSURADO" sea skyfler y no "Tymimitoo" ^^U... Y bueno, a parte de esto, me parece que ya queria ver a esa Mew taan enfadada jejeje... Se lo tiene emrecido *0*...
Y... En serio Tymi a reidoo? o.o
Eso es todo.
¡besitoos!
#262

Re: [F.C.]Eve Y Los Guardianes De La Naturaleza[F.C.]


Onix!, que capítulo mas largo (excelente), aunque esperar un episodio de este fic es como tratar de ver un episodio nuevo de Pokémon en Cartoon Network (nunca sabes en que momento aparece), porque yo me entere que lo habías escrito 3 semanas despues de haberlo publicado... y como siempre estuvo de lo mejor, y la verdad ya era hora que a esa Mew la mandara a la m!3rd... era simplemente insoortable; y tambien la batalla de Eve y Mewtwo contra Namtar y compañia realmente hace volar la imaginacíon, y espero que llegue pronto el próximo capítulo...
Ah!, leyendo el fic me puse a pensar si los "hijos de Gea" escucharan musica.. que grupos o que genero escucharian? (tal vez suene tonto, pero es que no tengo nada que hacer en este momento y tengo que "des"aprovecharlo)
Lo que seria indiscutible es que el sanguinario de Tymmime le encantarían grupos como Gorgoroth, Agoraphobic Noisebleed, Disgorge, Visceral Vomit, Vomitory o Linfogranolumatosis Inguinalis... que a Dinya le escucharía Camila,Belanova, Alex Ubago y tooooda la música romántica que encuentre, y Moonghost estaría oyendo Sinergia(enojona,enojona! ja,ja,! seria para Eve ), Salsa-tanas(WTF?) y los Querubines Negros del Molocotongo,je,je,je... por los demás pensaré mas adelante.
Por el momento regresaré a mi sarcofago y nos leemos mas adelante...éxitos en tus proyectos.
#263

Re: [F.C.]Eve Y Los Guardianes De La Naturaleza[F.C.]


Realmente me fascina el fic ha terminado ya?? espero que no...es genial!!!dibujas estupendo!
mis personajes favoritos son:flowar,moonghost,baby,y rocknight su estilo RULEA
espero sigas escribiendo((y dibujando))
miloshaymin.
Milotic + shaymin =miloshaymin

??l?
??? ? ? ?- Nya...
?l? ~?
???f_, )?
#264

Re: [F.C.]Eve Y Los Guardianes De La Naturaleza[F.C.]


OAO he copiado y pegado cada capítulo en word para agrandar la letra y ver mejor los capis,y cuando miro el numero de paginas(todo en comic sans tamaño 11)¡¡¡¡¡¡447!!!! ya podrías publicar un libro y todo! espero que sigas escribiendo,ha quedado ultra abierto para mi gusto. T-T

PD:cuando diras el nombre verdadero de Baby??? me muero de curiosidad!!!
mandame un mp si no quieres hacerlo público Onix!!
Milotic + shaymin =miloshaymin

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??? ? ? ?- Nya...
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#265
Hoo-o-o-olaaaaa!
Al igual que Mylosharymin copie todos los camitulos y e leido el fic un monton de veces! Onix es un exelente trabajo el que haces! No puedo esperar a ver el proximo capitulo!!! Se que estas ocupada por la Universidad y todo. Asi que seguire esperando paciente mente por Tutor de Movimientos.
Suerte y gracias por el Fic!!!!
#266
¡Hola a todo el mundo! Madre santa, ¿dos años ya? Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo, Feliz Halloween, Feliz Cumpleaños, Feliz Hanuka, Feliz Día de la Independencia y cualquier otra fecha importante que se haya celebrado pero multiplicado por 2.5

Sí, lo sé, me tomé todo el tiempo que me dio la gana, sólo que la vida no es fácil y menos cuando tienes uno de esos severos bloqueos de creatividad, tu computadora se funde o el virus se come tu archivo... Son cosas que pasan, pues.

¡Pero estamos de vuelta y dispuestos a que Onix termine el fic antes de que se gradúe de la universidad! (?)

A pesar de todo, creo que no he desperdiciado estos dos años... ¿No me creen? Pues, pillos, tengo hasta la mitad del capítulo 52 escrito así que ¡JA! Lo único es que les debo los dibujos del capítulo 49 porque llevo sin computadora propia desde hace un año... Sí, le quito tiempo a alguien más :D... Y porque no se me ocurrió qué hacer de portada hasta hacer poco... pero meh

Continuando con los progresos, quienes me siguen por deviantART y Twitter saben que no he dejado tan abandonado EGN y que, además, tengo en manos otros proyectos que, lamentablemente, no van tan rápido como deseara por el mismo problema de la computadora...

Además de eso, he estado editando todos los primeros capítulos, los cuales pienso actualizar de a poco... No me juzguen, escribía horrendo al principio y había cosas que acomodar, en serio... Y todo para una linda versión final algún día (?)

No me quiero extender mucho, pero antes es bueno responder a los comentarios aunque quizás ninguno de quienes los hizo sigan pendientes de este fic o ya estén más perdidos que un Spinda en el Polo Norte (?)


Spoiler
Cita de Azelf-fan ↗
WoW... me ha encantado el capítulo, y lo digo en serio x3 creo que nunca había disfrutado tando de leer un capítulo de cualquier fic o historia... nah, no me arrepiento de haberme pasado leyendo... ¿¡MEDIA HORA!? Ok, este cap. si que ha sido largo xDU hacía tanto tiempo que quería leerlo... y es que además ha sido mucho más interesante de lo que imaginaba... me atrevería a decir que ha sido lo mejor que he leído en mi vida... si no supiese que habrá otro capítulo después xDD
En fin... ¿qué más puedo decir? Bueno, creo que debería mencionar que ha habido algunas veces en las que faltaba alguna letra de alguna palabra... alguien se las comió [?]
Ya había visto todos los dibujos x3 me gusta el del Prólogo *¬* y el de Eve y Moonghost :3
Bueh, ahora si que creo que ya no tengo nada más que decir... con sinceridad digo que cada capítulo de este fic tan genial me deja sin palabras... diría algo así como ''ojala no se termine nunca'' x3 pero por desgracia es imposible T_T además, si no se acabase no habría final, y yo quiero saber cual es el final... pero no ahora xD prefiero esperar.

En fin, suerte y espero que publiques el proximo capítulo... al menos antes de que me olvide de que existe el fic [?] (¿LOL?)

~¡Nos vemos!~


P.D.: Tengo mala memoria...
P.D.: ... aunque sería poco probable que me olvidase del fic... o al menos eso creo O.oU


No hablemos sobre la pronta publicación del fic xD, más me alegra que te gustara Azelf... lástima que te me perdiste del ampa, mujer ;A;


Cita de Espeon-fan
*0* Onix me encanto... no me lo hubiese terminado si no me hubiese quedado sin internet ^^U... Te juro que cuando me lo pasaste casi me da un ataque xDD.
La mayoria de cosas te las dije por msn pero sigo pensando que no quiero tener a Moonghost como hermano y tambien me parece raro que el de "CENSURADO" sea skyfler y no "Tymimitoo" ^^U... Y bueno, a parte de esto, me parece que ya queria ver a esa Mew taan enfadada jejeje... Se lo tiene emrecido *0*...
Y... En serio Tymi a reidoo? o.o
Eso es todo.
¡besitoos!


Claro que Tymime ríe, solo que cuando lo hace muere un gatito...
Skyfler también puede decir sus palabrotas, a cualquiera se le van en esos momentos de tensión... Pero lo importante es que Nya se llevó su merecido (?)

Cita de darkcry666
Onix!, que capítulo mas largo (excelente), aunque esperar un episodio de este fic es como tratar de ver un episodio nuevo de Pokémon en Cartoon Network (nunca sabes en que momento aparece), porque yo me entere que lo habías escrito 3 semanas despues de haberlo publicado... y como siempre estuvo de lo mejor, y la verdad ya era hora que a esa Mew la mandara a la m!3rd... era simplemente insoortable; y tambien la batalla de Eve y Mewtwo contra Namtar y compañia realmente hace volar la imaginacíon, y espero que llegue pronto el próximo capítulo...
Ah!, leyendo el fic me puse a pensar si los "hijos de Gea" escucharan musica.. que grupos o que genero escucharian? (tal vez suene tonto, pero es que no tengo nada que hacer en este momento y tengo que "des"aprovecharlo)
Lo que seria indiscutible es que el sanguinario de Tymmime le encantarían grupos como Gorgoroth, Agoraphobic Noisebleed, Disgorge, Visceral Vomit, Vomitory o Linfogranolumatosis Inguinalis... que a Dinya le escucharía Camila,Belanova, Alex Ubago y tooooda la música romántica que encuentre, y Moonghost estaría oyendo Sinergia(enojona,enojona! ja,ja,! seria para Eve ), Salsa-tanas(WTF?) y los Querubines Negros del Molocotongo,je,je,je... por los demás pensaré mas adelante.
Por el momento regresaré a mi sarcofago y nos leemos mas adelante...éxitos en tus proyectos.


He de decir que la mayoría de las bandas/cantantes que mencionaste no los conozco y en todos estos años no me he puesto a escuchar ninguno xD
Pero basándome en mi lista de reproducción...
A Tymime le van bien grupos como Cradle of Filth o Lamb of God; a Eve serían The Birthday Massacre o Mary and the Black Lamb; Dinya exactamente lo que mencionaste y Moonghost yo digo que la perfección sería Mindless Self Indulgence (más perfecto y se muere) xD

Cita de miloshaymin ↗
Realmente me fascina el fic ha terminado ya?? espero que no...es genial!!!dibujas estupendo!
mis personajes favoritos son:flowar,moonghost,baby,y rocknight su estilo RULEA
espero sigas escribiendo((y dibujando))
miloshaymin.


Cita de miloshaymin ↗
OAO he copiado y pegado cada capítulo en word para agrandar la letra y ver mejor los capis,y cuando miro el numero de paginas(todo en comic sans tamaño 11)¡¡¡¡¡¡447!!!! ya podrías publicar un libro y todo! espero que sigas escribiendo,ha quedado ultra abierto para mi gusto. T-T

PD:cuando diras el nombre verdadero de Baby??? me muero de curiosidad!!!
mandame un mp si no quieres hacerlo público Onix!!


Pues no, no ha terminado, estoy decidida a terminarlo. Dibujando, lo hago más seguido que escribir últimamente xD
Bueno, no hablemos de extensión, yo estoy consciente de lo enorme que es el fic, pero no soy de escribir capítulos tan cortos. Sobre el nombre de Baby, yo pienso revelarlo en su momento xP... pero no será tan pronto D:
Quizás lo digo en una de esas

Cita de Maxi1414 ↗
Hoo-o-o-olaaaaa!
Al igual que Mylosharymin copie todos los camitulos y e leido el fic un monton de veces! Onix es un exelente trabajo el que haces! No puedo esperar a ver el proximo capitulo!!! Se que estas ocupada por la Universidad y todo. Asi que seguire esperando paciente mente por Tutor de Movimientos.
Suerte y gracias por el Fic!!!!


Vaya, hasta hablas de Tutor de Movimientos :'D
Sé que comentaste hace ya un año, pero me estarás vigilando, así que mejor que confieses de dónde (?)
Me alegra que te gustara EGN, pero lo que más me alegra es que comprendas las responsabilidades de las que tengo que encargarme, por eso espero que, a pesar de todo este tiempo, aún valga la pena ;w;


Antes de comenzar, quiero decir que he tomado la decisión de no seguir usando el "[CENSURADO]". Es decir, me parecía divertido, pero creo que a estas alturas no hace falta... así que no se sorprendan del pésimo repertorio de palabrotas que me gasto... de lo cual me siento orgullosa... me refiero a lo corto que es ¬¬

Sin más preámbulos y esperando sinceramente que esté a la altura de sus expectativas luego de tanto tiempo, les dejo el Capítulo 49 de EGN





Spoiler
Capítulo 49
Carpathia



– ¿Cuándo creen que despierte?
– Por enésima vez, no sabemos…
– ¿Acaso te molesto?
– No, pero sería un alivio que tuvieses más paciencia…
– ¿Paciencia? ¡Tengo hambre!
– ¡Grounday!
– ¿Qué tiene de malo? Tiene un buen punto y no sé ustedes, pero yo estoy que mato y como del muerto.
– ¡Moonghost!
Podía escuchar las voces retumbando en su cabeza, molestándola, taladrando su cráneo de tal forma que pasó de sentirse simplemente desorientada a tener una terrible y aguda jaqueca.
– ¡Silencio todos! - mandó alguien, hablando entre dientes, sonaba obstinado pero trataba de hablar lo más bajo posible - Dudo mucho que sea buena idea que termine despertándose por nuestra culpa.
– ¿Y es buena idea que tengamos que esperar a que se despierte para poder desayunar? ¡Es totalmente injusto!
– ¡Válgame Gea y sus tres gracias! ¡Contigo no se puede razo…!
Quien hablaba se detuvo de sopetón debido a un repentino crujido y el golpe seco de algo al estamparse contra el suelo. Unos grititos ahogados acompañaron el inesperado ruido y luego se convirtieron en risillas ahogadas.
– ¿Ahora entienden a lo que me refiero? Seguramente ya tiene jaqueca....
– Eve siempre es muy chistosa cuando está desmayada, pero ¿aplastar a Moonghost con la rama? ¡Se superó esta vez! - quien fuera el que lo decía, estaba pasándolo de lo lindo – ¿Verdad, Flowar?
– El árbol… el pobre árbol… – dijo Flowar, era inconfundible, pero con el hilillo de voz con el que habló casi no se escuchó su lamento.
– ¡Miren! ¡Ya está despertando!
Le era difícil mantener los ojos abiertos, la luz le resultaba molesta, parpadeó pero desistió, no podía, se mareaba con facilidad. Se sentía tan desorientada…
– ¿Cómo te sientes? – le preguntaron con ternura, pero había algo de avidez en su voz. Estaba tan mal que no podía reconocer de quién se trataba.
Quiso responderle, pero estaba tan mal que se lo olvidó por completo cómo hablar.
Poco a poco, logró que sus ojos se acostumbraran a la luz y se reincorporó lentamente, con cuidado de no empeorar sus mareos. A pesar de que la luz ya no la deslumbraba, aún lo veía todo excesivamente brillante y borroso, y para colmo, además del terrible dolor de cabeza, ahora sentía su cuerpo pesado y adolorido.
Pero la jaqueca era lo peor de todo, ¡era espantosa!
– ¡AH!
– ¡¿Dyfir?! ¡¿Qué pasó?! – dijo alguien muy alarmado.
– El sartén…
– ¿Eh? ¿Le pasa algo?
– Se me escapó de las manos y salió volando lejos… y lo digo literalmente…
– ¡Oh!
– Denle una aspirina a Eve antes de que mande a volar toda la vajilla y nos quedemos sin desayuno.
– ¡Miren! ¡Allí va una de las carpas!
– ¡Aquí tienen la aspirina! – exclamó Dyfir apresuradamente, pudo escucharla dando tumbos para llegar hasta donde estaba.
– Aw, ¿tan pronto? – se quejó alguien lastimeramente.
– Grounday, no te entiendo. Hace un momento te quejabas porque querías desayunar – espetó otro muy molesto, sonaba como si estuviera a punto de perder los estribos.
– Lo sé, pero cuando comienzan a torturar a Moonghost es otra voz.
– ¡Gea me libre! – bufó ofendido sea quien fuera el que le respondía a Grounday – Toma preciosa, no sé si te vaya a caer bien pero es lo mejor, no me gusta verte así...
Agarró lo que le ofrecían, una pastilla bastante pequeña… La colocó en su boca y tragó, no sin antes percibir el desagradable sabor que tenía.
Afortunadamente, la pastilla no le hizo daño y le desapareció la jaqueca rápidamente, pero antes de eso arrancó al menos un par de arbustos de raíz e hizo rebotar a Moonghost contra el tronco de un árbol unas cuantas veces.
– ¿Qué me pasó? – preguntó Eve con voz ronca.
– No estamos seguros – dijo Skyfler ofreciéndole un poco de agua, lucía preocupado – De repente, Tymime se levantó a mitad de la madrugada y dejó el campamento, cuando regresó vino con Mewtwo y contigo… inconsciente…
– No recuerdo haberme desmayado… – musitó Eve tomando un sorbo de agua, tenía la garganta muy seca.
– Esperaba que tú me dijeras lo que sucedió – señaló Skyfler levantando una ceja - A Tymime le basta con ignorarnos cuando le preguntamos. Mewtwo estaba exhausto y duerme desde que regresaron. Está Icestar, que se fue tras Tymime, pero sabes que pedirle información a ella… primero me encuentro un Shuckle con alas…
– Namtar me engañó para alejarme del grupo y matarme, pero le salió mal – dijo Eve de sopetón, tomando otro sorbo de agua como si nada.
– ¡¿Disculpa?! – bufó Skyfler escandalizado por la información y lo calmada que estaba su hermana.
– Oh, eso explica el por qué se desmayó – intervino Grounday, mirando a Eve con cierto reproche. Posó su mirada en Skyfler y agregó con voz socarrona: – ¿Qué te dije? Me debes un ponquecito.
– Eve, dame más detalles, no me dejes así… No tienes idea de lo preocupado que me has tenido todas estas horas – insistió Skyfler, posando con gentileza una mano sobre la de su hermana.
– Pues… - dijo Eve luego de lanzarle una mirada asesina a Grounday – No hay mucho que contar, Sky. Namtar pretendió hacerme caer en una trampa haciéndose pasar por Mewtwo, pero me di cuenta y…
– Te dieron una paliza – interrumpió Grounday con una media sonrisa plasmada en su rostro, ganándose otra mirada asesina de Eve.
– Grounday, no seas pesada – la regañó Flowar, frunciendo levemente el ceño – Por si no te has fijado, Eve está prácticamente intacta, anoche sólo tuve que encargarme de algunos raspones... Bueno, lo de la cara parecía grave, pero no quedó cicatriz...
– Eso es lo que me parece extraño – señaló Skyfler, pero cuando notó el gesto en el rostro de Eve, agregó: – Querida, no te ofendas, solo que cada vez que te tropiezas con un Malsumi no terminas muy bien que digamos…
Eve suspiró. Estaba consciente de que siempre ganaba en sus encuentros con los Malsumis por muy poco y que terminaba muy herida, eso la molestaba a sobremanera; pero en esta ocasión todo era distinto, se sentía satisfecha de que todo fuera diferente para variar.
Comenzó a repasar lo que había hecho anoche y una sonrisa de satisfacción iluminó su rostro, opacando un poco el cansancio que reflejaba.
– Supongo que tuve mejor suerte que las otras veces – dijo finalmente, encogiéndose de hombros.
– Si tú lo dices – dijo Grounday torciéndole los ojos, lo que le daba a entender que no la tomaba en serio.
– Ay, Eve, recuerda tener cuidado. No olvides que eres de lo más preciado que tengo en mi vida – dijo Skyfler, acercándosele un poco más y dándole un abrazo.
– Está bien… pero no olvides que no soy eterna, Sky… – musitó Eve con cierta amargura y tristeza entremezclada, correspondiéndole el abrazo. Cuando Skyfler iba a decirle algo se le adelantó, diciendo: – Sky, ¿son ideas mías o hay demasiada paz por acá?
– Perdón, no entiendo a qué te refieres…
– ¡Al fin alguien que se da cuenta de lo hermoso que es este día! – exclamó Dinya eufórica, quien apareció de la nada justo al lado de Eve, sorprendiéndola y obligándola a pegar un respingo.
– Dinya, ten cuidado, me gustaría evitarle jaquecas a Eve por un largo tiempo – dijo Moonghost apesadumbradamente mientras se les acercaba, cubierto de hojas y ramitas rotas.
– Si omitimos lo escandalosa que puede llegar a ser Dinya, yo siento que todo está normal – dijo Skyfler cruzándose de brazos y ladeando un poco la cabeza.
– Pues a mi me extraña no tener al parásito azul encima mío, chillando y gritándome que no permitirá que le "robe" a Mewtwo – espetó Eve, intentando levantarse.
– ¡Eso es! ¡Esa enana siniestra desapareció al fin! – chilló Dinya muy emocionada, tanto que los colores en su cuerpo cambiaban a mil por hora.
– ¿Se fue? – soltó Eve extrañada, era demasiado bueno para ser cierto.
– Todavía no estamos seguros – dijo Flowar entre dientes y lanzándole una mirada de advertencia a Dinya para que se comportara – Nadie la ha visto desde que nos fuimos a dormir, cuando regresaron ya no estaba y no ha aparecido hasta ahora. Por eso alguien no debería celebrar antes de tiempo – agregó sin quitarle la vista de encima a su hermana alada.
– No redundemos en nimiedades – dijo Dinya, torciendo los ojos y espantando las palabras de Flowar con la mano – En este momento, lo más importante es que vayas y te reconcilies con Mewtwo lo más pronto posible para… – se detuvo en seco cuando notó el gesto en el rostro de Eve quien, por supuesto, estaba hastiada. Frunció levemente el ceño, se cruzó de brazos y dijo – ¿Hay algún problema? ¿Tienes algo que decir?
La forma en la que Eve miraba a Dinya encerraba una promesa de discusión. Esperaron, expectantes ante la gigantesca posibilidad de que Eve le saliera con una de las suyas a Dinya… pero no lo hizo.
Se levantó y bajo la curiosa mirada de sus hermanos, caminó rápidamente hacia donde descansaba Mewtwo.
Sin intimidarse ante las miradas, caminó y siguió de largo hasta perderse entre los árboles. Sabía que Dinya estallaría, pero no le importaba, aunque le hubiera gustado ver su reacción, seguramente su rostro ahora era todo un poema.
Cuando se aseguró que nadie la seguía, se detuvo y dejó escapar un suave suspiro.
Contempló por largo rato los vibrantes colores que la rodeaban, sólo la luz de la fresca mañana podía darles tal esplendor. Tan ensimismada la mantuvieron la variedad de matices que alcanzó a escuchar el leve correr de un arroyo y el deseo de refrescarse la empujó a acercarse.
Caminó lentamente, observando con detenimiento todo lo que la rodeaba, buscando relajarse y despejar su mente hasta que encontró el arroyo.
Se sentó cerca de la orilla, disfrutando del suave ruido que producía el correr del agua y del frescor que generaba.
Suspiró de nuevo. No recordaba haberse desmayado…
– "Bueno, nadie podría recordarlo" – pensó, ladeando la cabeza y dibujando un gesto chistoso en su rostro.
Lo último que podía recordar nítidamente era el instante en que Namtar, Loki y Adzu desaparecían, después de eso sólo podía recordar a Dyfir quejándose por un sartén.
– ¡Agh! ¡Esto es demasiado frustrante! – exclamó, cerrando fuertemente los ojos y llevándose las manos a la cabeza.
– No pasó gran cosa después de eso.
Eve abrió los ojos y casi grita al ver una versión de si misma marcada con extraños símbolos, hablándole con una voz masculina intimidante.
Ya estaba acostumbrada a él, pero sus apariciones espontáneas lograban sorprenderla de vez en cuando.
– Tengo que ser sincera contigo… Y es que comienzo a pensar que el hecho de que seas el único con el que pueda hablar me va a volver loca - dijo Eve lacónicamente.
– Es una lástima que suenes como si la idea te horrorizara – dijo Enurta encogiéndose de hombros – Pero no puedes negar que ésta "pequeña locura" ha valido la pena - puntualizó dibujando una pícara sonrisa en su rostro – La Dúplica te quedó excelente, fue una lástima que recibiera ese golpe… De hecho, eso fue lo que terminó noqueándote cuando se te pasó el efecto de la adrenalina y todas esas cosas…
Enurta torció los ojos y espantó las ideas con la mano.
– Ah… con que eso fue… – murmuró Eve, acariciándose suavemente el abdomen. De repente, cayó en cuenta de algo y levantó una ceja – Pero no me duele…
– El travesti se encargó personalmente de eso, aunque no dio el servicio completo. Tú sabes que Tymime, a pesar de que tiene unos poderes curativos excepcionales (el muy desgraciado) no es de sus atributos predilectos – señaló Enurta con una media sonrisa en el rostro.
– No me acordaba – dijo ella, desviando la mirada. En ese momento, sus orejas se movieron levemente – Creo que alguien viene.
Sin pensarlo dos veces, se apresuró a esconderse detrás de unos arbustos al pie de un árbol cercano, tratando de ser lo más cautelosa posible.
"Quizás sea un Pokemon buscando agua" pensó ella. En ese caso no debería tomarse la molestia de ocultarse, pero el sonido que la advirtió era tan leve, apenas un susurro sobre la hierba, dirigiéndose hacia donde se encontraba… No le agradaba.
Entonces, apareció.
– "¡¿Mewtwo?!" – pensó estupefacta – "De todos los lugares a los que podía ir a tomar un paseo, tenía que venir justo a éste".
Mewtwo se acercó lentamente al arroyo. Lo observó por un rato, probablemente admirando las luces que jugueteaban en la superficie del agua, tal como Eve lo había hecho. Después de unos segundos, suspiró y se sentó cerca de la orilla.
Para Eve era muy difícil descifrar su estado de ánimo, su rostro era bastante inexpresivo la mayoría del tiempo, ni siquiera era capaz de suponer lo que estaba pensando. Siempre tan serio, inescrutable y de pocas palabras… A pesar de lo similar que le resultaba a Tymime por ello, no era así, era más bien como… ¡Ni siquiera podía compararlo con nada!
Quiso suspirar, pero se contuvo por temor a que Mewtwo se diera cuenta de su presencia.
Calma. Recordaba claramente que él había acudido en su ayuda, encarando a Namtar y a Loki como si nada, omitiendo incluso la clara desventaja que tenía ante la forma tomada por aquellos Malsumis…
Sus orejas decayeron.
¿Debía acercársele y pedir disculpas por lo sucedido en Zinnia? Después de todo, parecía que Nya había abandonado el grupo. Pero por otra parte, ella defendía la posición de Tymime…
Frunció levemente el ceño.
Ella sabía muy bien que Tymime no siempre tenía la razón y que muchas de sus soluciones no eran las mejores, eso lo aprendió de la peor de las maneras después de todo…
Y por si no fuera suficiente, sabía que entre Mewtwo y Tymime existía una rivalidad exagerada y algo absurda. Uno porque quiere ser su amigo y el otro porque hacía lo imposible para evitarlo.
– Si nos pusiéramos a discutir sobre ello, nos llevaría un día entero – dijo la voz de Enurta, retumbando en su cabeza, sonaba entretenido deleitándose con sus problemas – De hecho, que esa Mew se quedara fue de gran ayuda para él en muchos aspectos.
Eve sacudió la mano en el aire, como si espantara un Beedrill, para que Enurta dejara de molestarla, ganándose una risa burlona y su silencio.
Concluyó que deseaba que las cosas se resolvieran, pero no tenía ni el valor ni los ánimos para hacerlo en ese momento, lo mejor era retirarse y que él no se enterara de que había estado ahí.
Pero apenas pudo dar unos pasos cautelosos cuando…
– Sé que estás ahí.
Esto le paralizó hasta los pensamientos. No se movió ni un ápice hasta que pudo comenzar a procesar la situación. Ya para ese momento, Mewtwo volvió a hablarle:
– Si de Dinya dependiese, no tendrías ningún tipo de privacidad. Ella interrumpió mi descanso tan desesperadamente que terminé huyendo exactamente por donde ella quería que fuera.
Escuchó un suspiró. Ella también dejó escapar el que estaba conteniendo desde hace rato y se abrió paso entre los arbustos para dejarse ver.
– Por cosas como esas, Dinya termina cayéndome como una aspirina en el estómago - dijo Eve sin dirigirle la mirada a Mewtwo.
– ¿Una aspirina? – preguntó él, tan extrañado que incluso se reflejó en su rostro.
– Eh... sí... Es que me dieron una esta mañana – explicó Eve, disgustada – No estaba en mis cabales cuando la acepté y a pesar de que me alivió rápido la jaqueca, me revolvió el estómago y aún tengo ese horrendo sabor en la boca...
– ¡No puedo creerlo! – bufó Mewtwo, poniéndose de pie de inmediato y acercándose a ella – Despotricamos de Dinya cuando tenemos tanto tiempo sin dirigirnos la palabra... ¡Sencillamente increíble!
– ¿C-cómo...? – balbuceó Eve, atónita.
– Ya no le demos más rodeos a este asunto, Eve – dijo Mewtwo seriamente – Ninguno de los dos está hecho para actuar de una forma tan infantil.
Ante esto, la expresión en el rostro de Eve se endureció y miró a Mewtwo de tal manera que a él le hizo recordar cuando apenas se conocían.
– Te escucho – dijo ella monótonamente.
– Cuando pienso en lo ocurrido, me siento verdaderamente estúpido – dijo él inmediatamente, comenzando a caminar de un lado a otro, parecía ser algo que no hacía a menudo – Es peor cuando me percato de todo el tiempo en el que me he negado a dirigirte la palabra por mero orgullo. Cuando medité respecto a la situación con calma, me di cuenta de que no estabas en lo cierto... – se detuvo al notar la mirada llena de hastío de Eve – Pero yo tampoco lo estaba – añadió finalmente.
Eve no pudo ocultar su sorpresa.
Todavía anonadada, siguió atentamente a Mewtwo con sus ojos mientras él volvía a sentarse junto al arroyo.
Sus orejas decayeron un poco y, muy despacio, se acercó y se sentó a su lado, pero él no apartó la mirada del agua.
– Me cuesta entenderte. Somos tan distintos que se me olvida ser más comprensivo contigo – musitó él lentamente - Y cuando se trata de Tymime... – suspiró, frustrado – Hay muchas cosas que no tolero de él...
"Ni perdonarle"
pensó a la vez, tentado a decirlo, pero se había prometido no mencionarle nada al respecto a Eve sobre lo que sabía acerca de su pasado.
Eve no le contestó hasta pasado un rato.
– Me molesta que hayamos llegado tan lejos por tan insignificante diferencia.
– No podría estar más de acuerdo – dijo Mewtwo asintiendo con la cabeza, cerró sus ojos por un segundo y al abrirlos los posó sobre ella – Cuando me empeño en llevarle la contraria a Tymime, me olvido de un par de cosas importantes. La primera es que, no importan las circunstancias, él es tú hermano; como no corrí con la suerte de tener familia, desconozco los vínculos que puedan crearse a pesar de las discrepancias...
Eve sintió que se le helaba la sangre. Jamás le había preguntado a Mewtwo algo sobre su pasado y que le revelaran tal detalle tan repentinamente le cayó como una piedra en el estómago, no debió ser fácil crecer sólo...
¡Gea!, se sentía tan avergonzada sin intención, así que desvió la mirada para evitar que Mewtwo lo notara.
Pero no tuvo éxito. Cuando Mewtwo se percató, una amarga sonrisa se dibujó en su rostro.
– No era mi intención incomodarte.
– ¡No, no! – dijo Eve volteando de inmediato a verle, estaba alterada – No me malinterpretes, es sólo que yo no me esperaba...
– Nadie lo hace.
Él lo dijo para tranquilizarla, pero no lo logró. Entonces, prefirió continuar:
– Y lo que más suelo olvidar es que, independientemente de los problemas que tenga con tú hermano, no debo permitir que mi desprecio hacia él afecte mi amistad contigo.
No dijo más nada, esperando una respuesta, pero Eve estaba tan sorprendida que no podía reaccionar.
– Si pretendes que nos reconciliemos, me parece que la mejor opción es que olvidemos lo sucedido – agregó Mewtwo impacientemente. Esto comenzaba a estresarlo – Si tratásemos de aclarar las cosas, estoy seguro que acabaríamos peor que ahora.
De nuevo, no obtuvo respuesta.
Eve notaba la impaciencia de Mewtwo, pero no quería apresurarse y decir algo que estropease el momento... Aunque con un "Está bien" pareciese suficiente.
– Si esa es la única solución satisfactoria... – dijo Eve, levantándose y dirigiéndole una gran sonrisa que fue correspondida – La acepto con gusto.
Permanecieron en silencio por un largo rato, contemplando los brillos de luz jugueteando en el agua, que se habían vuelto inusualmente entretenidos.
– ¡Ah! ¡Tenemos que regresar! – exclamó Eve algo alterada y poniendo las orejas muy en alto.
– Tranquila.
Mewtwo parecía no entenderlo.
Tymime seguramente ya había despertado y se preguntaba en dónde estaba metida. Seguramente querría una explicación de lo sucedido anoche y con semejante mañana no tuvo oportunidad de ordenar sus ideas.
– ¿Sucede algo? Te noto nerviosa – dijo Mewtwo, taladrándola con la mirada.
Eve no le contestó y le dio la espalda.
Mewtwo entendió que, como siempre, ella no estaba dispuesta a decirle lo que la preocupaba... Al menos no por ahora.
– Vamos, podrían irse sin nosotros...
En silencio, iniciaron el trayecto de vuelta.
Se notaba la angustia en Eve, ocupada pensando en quién sabe qué, por lo que decidió que lo mejor era dejarla tranquila. Pero algo lo preocupaba, más bien alguien...
Y al llegar...
– ¡Sí, ¡Lo sabía!
Una mancha de miles de colores se colocó velozmente entre los dos y los acercó lo más que pudo hacia si.
– ¡Sabía que la bola azul era lo que impedía que se reconciliaran! – chilló Dinya emocionada y tan alto que aturdió a los dos – ¡Estoy tan feliz!
– Su-él-ta-¡me! – chilló Eve entrecortadamente y con un movimiento muy brusco se liberó de los brazos de Dinya.
– ¡¿Pero qué te pasa?! – bufó Dinya entre extrañada y molesta, soltando a Mewtwo y posando sus manos sobres sus caderas.
Cuando Eve iba a contestarle, alguien la interrumpió.
– Dinya, es demasiado temprano para montar una de tus escenas, así que ahórratelo – espetó Tymime caminando hacia ellos. Siguió de largo, pero cuando pasó por al lado de Eve, le susurró: – Sígueme.
Eve no lo pensó dos veces e hizo lo que le ordenaron, ignorando la mirada de desdén que le lanzó Dinya al pasar. Estaba más preocupada preguntándose lo que le querría decir su hermano... Probablemente la interrogaría... Demonios.
Como era de esperarse, Tymime la alejó lo más posible del campamento para estar seguro de que nadie los molestase.
Luego de caminar por un buen rato, el arlequín se detuvo de repente, agarrando desprevenida a Eve quien casi choca contra él.
– No te preguntaré qué sucedió anoche – dijo Tymime severamente, lanzándole una fría mirada a Eve – Tampoco preguntaré cómo hiciste para salir de ese pleito prácticamente ilesa. Y escucha bien, porque no lo repetiré. No seguiré tolerando ésta rebeldía tuya - espetó claramente molesto – Ya estoy harto de pedirte que te quedes junto al grupo y que dejes de hacerte la heroína. Te recuerdo que mi paciencia tiene un límite y si no estás dispuesta a obedecer... - sonrió repentinamente con malicia e hizo aparecer su esfera – Bueno, ya sabes lo que pasa.
Ante esto, Eve dio unos pasos hacia atrás trastabillando y sus ojos se abrieron de par en par, llenos de temor.
Así le gustaba.
– Hermano... – musitó ella con voz ronca, se notaba que estaba aterrorizada – No me malinterpretes, por favor. Lo de anoche no lo hice para alimentar mi ego... Mucho menos por preocuparte...
Se detuvo de sopetón. Un desagradable escalofrío recorrió su espalda y su corazón comenzó a latir vertiginosamente. Por el temor que le inyectó Tymime no podía verlos, pero los sentía, aquellos hilos la rodeaban y la acariciaban suavemente... tan amenazantes.
Con una sonrisa modesta pero malévola, Tymime se acercó a ella y le acarició la mejilla.
– Entonces, ¿por qué? – le preguntó juguetonamente – ¡Pero claro! ¡Si es obvio! – exclamó sin darle oportunidad de responder, ensanchando su sonrisa. Pero tan pronto como vino, aquella sonrisa se esfumó – ¿Crees que soy idiota, Eve?
No supo cómo, pero en un abrir y cerrar de ojos Tymime la sujetaba del cuello con fuerza. Por instinto, ella sujetó el brazo que la apresaba con sus dos manos y cerró fuertemente sus ojos. No estaba apretando tanto como podría, pero el pánico por sentir la cercanía de los hilos la dejaba sin aliento.
– Eve, tú eres muy lista, aunque a veces me parece todo lo contrario... – dijo él, susurrando y mirándola con cierto desprecio – Sabes que Namtar no se atrevería a atacarte con todos juntos, por eso la orden era permanecer con el grupo. Entonces, me pregunto: ¿Cómo es que Namtar logró apartar a Eve? - la apretó con más fuerza y la lanzó a un lado – ¡Por supuesto! Como el Gengar que es, logró engañarte... haciéndose pasar por la bestia deforme a la que llamas amigo... Deberías avergonzarte.
Se acercó a ella, la agarró por la nuca y la obligó a levantarse.
– Si sigues permitiendo que esto tenga tanta influencia en ti, terminará igual que Zuen o incluso peor – espetó molesto y le sonrió, pero no era de satisfacción, tampoco resultaba tenebrosa, reflejaba más bien cierta amargura – No es propio de mí amenazar, pero el afecto que siento hacía ti tiene tanta influencia sobre mi... - acercó su rostro al de ella, para que sus ojos estuvieran lo más próximos posible – No abuses de ello, recuerda que mi paciencia depende de que me hagas caso, ¿entendido?
La soltó con cuidado y le dio la espalda, regresando sobre sus pasos hacia el campamento, con esfera en mano aún. Se detuvo y volteó a verla.
– ¿No vienes? – dijo Tymime como si nada. Notó que Eve, temblorosa, tenía sus ojos sobre su esfera - Ya veo... – sonrió burlonamente – Si tanto miedo le tienes, no sigas tomando decisiones suicidas para evitar problemas entre nosotros.
La esfera se desvaneció entre sus dedos y se acercó a ella, pero esta vez para abrazarla. Eve se lo permitió y él, con la misma sonrisa burlona, sintió su tembloroso cuerpo.
Cuando Eve se tranquilizó, le preguntó con voz ronca:
– ¿Podemos regresar?
– Sólo esperaba por ti – contestó él, apartándose de ella.
El trayecto de vuelta fue tan silencioso como el de ida, tal como esperaba Tymime, pero ésta vez estaba más a gusto pues el silencio anterior era expectante, éste era por residuos de temor.
– Hermano... – llamó Eve repentinamente, apenas susurrando.
– ¿Dime? – Tymime sonaba extrañado.
– Skyfler me comentó que tú fuiste a ayudarme, pero yo no recuerdo...
– ¡Por favor, Eve! – espetó Tymime fastidiado – ¿Cómo no vas a recordar? Incluso tuviste la desfachatez de decirme que tú sola podrías haberlos acabado y que mi presencia estaba de más. Luego de decirme tal cosa, te desmayaste.
"Y por eso perdí mi tiempo castigándote" pensó, acelerando el paso.
– ¡¿Ah?! – exclamó Eve tan escandalizada que atrajo la atención de Tymime – Y-yo no pude haber dicho eso... Yo jamás...
Pobre, verdaderamente estaba contrariada.
– Basta, todo respecto a lo de anoche me tiene harto – dijo Tymime fríamente y siguió como si nada.
Pero la verdad es que sí estaba considerando las palabras de Eve, en especial porque, realmente, ella sería incapaz de hablarle de esa manera, algo más propio de Shock.
Algo nuevo por lo que preocuparse... era demasiado obvio.
"¿Qué estarás planeando, Enurta?"

Sin ninguna otra razón que se los impidiera, en especial que la ausencia de Nya les daba igual, no tardaron en ponerse en marcha nuevamente.
La diferencia de cuando partieron de Zinnia era notable. En el grupo había menos tensión y ahora todo resultaba más alegre y agradable, cosa que Dinya no dejaba de resaltar.
– ¿Se dan cuenta? Cuando les digo que algo interfiere en la armonía, tengo la razón sí o sí - decía alegremente y con el pecho hinchado de orgullo – Con respeto a todos los caídos en Zinnia, pero eso era una señal de lo perjudicial que sería esa bruja...
– Ya para, Dinya. Ese comentario es horrendo y de muy mal gusto – dijo Flowar tratando de reprenderla, pero sin mucho éxito.
– Mewtwo, ya que eres libre de aquellos grilletes de la opresión que te doblegaban, explícame por qué diantres no mandabas a esa zorra a la mierda – dijo Dinya, arrastrando las palabras.
– ¡Dinya! – chillaron Flowar y Sfear al unísono, muy molestas.
Generalmente, Mewtwo era paciente con la Lethilian, pero estaba tan enfrascada en el asunto que comenzaba a molestarle. Torció los ojos. Lo mejor era no contestarle. Por suerte, la llamada de atención de Sfear y Flowar la mantenía ocupada, dándole un poco de paz para meditar lo sucedido.
Se sentía aliviado luego de haber conversado con Eve, sentía una extraña calidez en su pecho luego de ello. Cierto, no habían podido conversar otra vez pero era lo mejor, sino, Dinya estaría tan excitada que los aturdiría.
Aunque tenía muchas dudas sobre lo acontecido anoche y sobre lo que le dijo Tymime cuando la apartó. No le quedaba de otra más que esperar, obtendría respuestas a su debido tiempo.
Mientras tanto, ella prefería estar con Skyfler, charlando despreocupadamente y con alegría sobre cualquier cosa que se le ocurriese a ambos, buscando distraerse y ahuyentar el recuerdo de la conversación de Tymime… Pero era difícil.
Con Skyfler, a pesar de todo, no podía comentar todos sus pensamientos, aunque la verdad es que con nadie podía, le aterraba la idea de que a través de alguno de sus hermanos Tymime se enterase de sus confidencias. Debía tener especial cuidado con Skyfler, para su pesar, puesto que al ser uno de los mayores gastaba mucho más tiempo con el arlequín que el resto.
Con tantas cosas rondándole la cabeza, lo que le hacía falta y más quería era poder platicar con Mewtwo. Después de todo, él no tenía que rendirle cuentas a Tymime y si intentaban forzarlo se opondría. Lo más probable es que por ello le resultaba tan liberador, pero sabía que no era algo vital, después de todo, tenía tantos años reservándose sus pensamientos…
Aunque luego de lo que le dijo Tymime, lo mejor era ser prudente y actuar como si todavía Nya estuviera colgando del brazo de Mewtwo… al menos por un ratito más.

– ¡Qué estúpido de mi parte permitirlo desde un principio! – exclamó Tymime por lo bajo, caminando de un lado al otro bastante ofuscado.
– Sinceramente, me sorprendió que no dijeras nada desde un principio – dijo Icestar tranquilamente, parecía que el malhumor del arlequín le importaba muy poco.
– Señorita Icestar, no empeore el humor del Señor, se lo suplico – musitó Morrigan, acongojada.
Comenzaba a atardecer y el grupo se vio obligado a detenerse por el Sr. Fuji, quien estuvo a punto de desvanecerse. Estaba siendo atendido por Flowar bajo la atenta mirada de Madison y Teresa.
Tymime les lanzó una mirada de soslayo y resopló lleno de frustración.
– La verdad es que da igual, no importa lo que les hubieses dicho te iban a ignorar de lo lindo – espetó Shock recelosamente – Los humanos son testarudos y cuando son viejos... ¡mil veces peor!
– Me pareció sabio de Tymime no decir nada, tomando en cuenta como precedente a Dyfir – dijo Eve, quien seguía a Tymime con la mirada de un lado al otro.
– Eso pasó porque tú eres una inútil incapaz de imponer su autoridad – espetó Shock groseramente y a los golpes.
Eve le lanzó una mirada asesina, pero no perdió tiempo contestándole. Cuando se trataba de Shock no valía la pena discutir, a menos que tuvieras un fetiche con los insultos.
– En fin, estamos demasiado cerca como para arrepentirnos de esto – dijo Eve con cierta ansiedad en su voz.
– Si tanto quieres llegar, entonces convence a esta cuerda de ineptos que dejen a los viejos atrás, ocupándose de los problemas que ellos mismo se buscaron, y sigamos – gruñó Shock, cuyo cuerpo liberó un poco de estática por culpa de la ansiedad.
– ¡¿Cuál es tú problema?! – espetó Eve, finalmente molesta, tanto que unas cuantas chispas violáceas saltaron de su cuerpo sin que ella pudiese evitarlo.
Al notar que los ojos de Shock seguían con atención el camino que tomaban sus pequeñas chispas de plasma, no pudo evitar burlarse en su interior; Shock no era rival para ella.
– ¡Vaya! Con que la nenita quiere hacerse la ruda, ¿no? – dijo Shock a modo de burla, buscando enfadar aún más a Eve – ¿Acaso la nenita piensa que…?
– ¡Cierra la boca! – siseó Tymime enfadado, colocándose entre Eve y Shock – Si lo que buscas es que te den una paliza, yo lo haré con mucho gusto.
La altanera expresión que Shock había lucido hace un rato se desfiguró completamente, sustituyéndola por una profunda consternación. A regañadientes, se alejó.
– ¿Y a éste qué le pasa? – bufó Eve cuando Tymime volvió a donde Icestar, sin podérselo creer todavía.
– Seguramente siente un profundo resentimiento hacia ti, querida – le dijo Skyfler tranquilamente, colocando su mano sobre el hombro de su hermana – Aunque también escuché que se siente frustrado porque, según él, te diste el lujo de luchar contra los Malsumis sin que quebrantar las órdenes te trajera consecuencia alguna – miró a su hermana de reojo antes de continuar – Recuerda que Shock se desvive por Tymime y como eres su favorita, naturalmente te odia.
– Eso no es mi problema – espetó Eve amargamente y dio media vuelta – Avísame si deciden qué hacer.
Y se alejó sin darle oportunidad de agregar algo más a su hermano.
Sin pensárselo mucho, se dirigió directamente a Mewtwo. Quizás no era el mejor de los momentos debido al malhumor de Tymime, pero necesitaba con urgencia alejarse de sus hermanos.
"La delicadeza, sin duda, no es la virtud que más resalte en Shock"
Las palabras retumbaron en su cabeza y no pudo evitar dirigirle una sonrisa llena de complicidad a Mewtwo.
– Para nada – dijo Eve, permitiéndose reír pero con discreción.
Mewtwo le sonrió de vuelta.
– Para no ser tan severos con él, digamos que tiene un buen punto – dijo Mewtwo seriamente, sin dejar de limitar su telepatía para que sólo Eve pudiera escucharlo – Sus cuerpos ya no están hechos para esta clase de viajes…
– Si se hubieran ido por su cuenta, seguramente ya habríamos llegado a Carpathia – musitó Eve algo alicaída.
– ¿Tan ansiosa estás por llegar?
– Sí, pero no… – contestó ella con cierta amargura – A estas alturas ya no sé lo que quiero… ni lo que hago.
– ¿Eso es una explicación a la nueva necesidad de poner tu vida en riesgo?
– En parte…
– ¿Es que hay más?
Mewtwo parecía sorprendido, pero su tono de voz era juguetón, lo que pasmó a Eve por unos instantes. Pensó que le estaba preguntando en serio… No había modo, fue inevitable que riera y Mewtwo se sintió a gusto por ello.
– Estás preguntando demasiado hoy, ¿no crees?
– A diferencia tuya, tengo suficiente material – señaló Mewtwo pícaramente, dejando escapar una modesta sonrisa.
– ¡Cuánta razón! Soy incapaz de imaginarme las "profundas" conversaciones que tenías con esa Mew – dijo Eve riendo maliciosamente – Bueno, tampoco es que me haga ilusión saber los detalles…
– Sabia decisión. Incluso, esta peculiar conversación tiene mayor profundidad que los monólogos… Porque eso eran: "Los Monólogos de Nya".
Rieron juntos esta vez, haciendo esfuerzos para evitar que se volvieran carcajadas, no querían llamar la atención y arriesgarse a que alguien arruinara su conversación.
– Hablando seriamente, dime… ¿Por qué te arriesgaste de esa manera anoche?
Lo dijo con mucha severidad, así que en verdad quería una respuesta sincera.
– La verdad… – suspiró Eve, evitando a toda costa que sus ojos se encontraran con los de Mewtwo – Estuve a punto de advertirle a Tymime de lo que ocurría, no iba a prestarle atención… pero acertó cuando decidió usarte como carnada.
Eve miró de reojo a Mewtwo, esperando alguna reacción desfavorable.
– Ya veo… - suspiró Mewtwo; no sabía si sentirse halagado u ofendido – Omitiendo eso, estabas consciente de que estando sola no tenía oportunidades de ganar… Entonces, ¿por qué ponerte en peligro de esa manera? Me horroriza imaginar lo que te hubiese sucedido si no hubiera llegado a tiempo…
– Necesitaba probar… – susurró Eve inconscientemente, interrumpiéndolo, hablando tan bajo que a Mewtwo le costó escucharla – Supuse que… podría con ellos yo sola - agregó con una risilla nerviosa.
– No me parece – sentenció Mewtwo, muy extrañado ante las palabras de la pokémon – Porque, incluso, pasó algo que me hace dudar en si lo de anoche realmente sucedió… – Eve lo miró, extrañada – Te hiciste añicos ante mis ojos… ¡y luego estabas derribando a Adzu, como si nada!
– ¿E-eso hice…? – dijo ella en voz baja, muy extrañada, sorprendiendo a Mewtwo.
– ¿No lo recuerdas?
– Claro, claro… – dijo Eve despreocupadamente, agitando la mano en el aire.
– Dime qué sucedió, entonces.
Cuando Eve iba a contestarle…
¿Estás segura de querer hacerlo? No estoy seguro de si debas confiar en él, no está enterado de todo y dudo mucho que lo entienda.
– "No necesita saberlo todo…"

– Lo que viste haciéndose añicos era una réplica de mí, Mewtwo… una Dúplica – respondió Eve finalmente, lucía distraída, pero evaluaba atentamente con la mirada la reacción de Mewtwo.
– ¿Y qué es, exactamente, una Dúplica? – inquirió él impacientemente, notando el inusual nerviosismo de Eve.
– Una copia psíquica bastante real… No encuentro las palabras correctas para explicártelo… – dijo Eve desviando de nuevo la mirada - Es algo riesgosa de usar, ¿sabes? Cualquier daño que la copia reciba yo lo sentiré y padeceré el doble. Por eso es que la usé de señuelo, pero cuando la golpearon en el estómago estuve a punto de desmayarme y de perder la oportunidad de derribar a Adzu…
– ¡¿Estás loca?! – exclamó Mewtwo tan de sopetón que hizo respingar a Eve, lucía realmente molesto – ¿Quién te enseñó a usar la Dúplica? Fue Tymime, ¿cierto? Porque sólo a él se le ocurriría enseñarte algo tan descabellado y retorcido…
– ¡No, no, no, no! ¡Es mía! – exclamó Eve desesperadamente, tratando de detener la repentina ofuscación del pokémon. Se dio cuenta de que había llamado un poco la atención, por lo que agregó en voz muy baja – Por favor, tranquilízate, ¿podrías? Nadie sabe de la Dúplica… Que esto sea nuestro secreto, por favor, si Tymime se llegase a enterar me obligaría a perfeccionarla…
¡Ja! ¡Bravo! ¡Que buena forma de atajar el lío que se te venía encima! Cuéntame, ¿cómo te sientes mintiéndole? Hmmm… ¿Estoy saboreando culpa?
– Entiendo…– susurró Mewtwo.
Se notaba a leguas que no estaba para nada convencido y que la nueva técnica de Eve no le gustaba para nada, pero él estaba de acuerdo en que ella tenía la razón. Después de ser testigo de los severos métodos de entrenamiento de Tymime, lo mejor era olvidarse de tan horrible habilidad. Pero debía asegurarse…
– Tienes que prometerme algo – dijo Mewtwo severamente, mirándola con tanta intensidad que intimidó a Eve – La Dúplica conlleva demasiados riesgos. Prométeme que no volverás a usarla… por favor…
Las orejas de Eve se pusieron muy en alto y abrió desmesuradamente sus ojos, sin duda, no se esperaba que Mewtwo le suplicara alguna vez por algo. De inmediato, sus orejas se relajaron y desvió la mirada, muy apenada.
¡Vaya! ¡Que contrariedad! Me esperaba que se pusiera intenso con respecto a la Dúplica, pero jamás pensé que fuera para tanto… Bueno, realmente no importa, hasta me parece divertido.
La culpa te carcome tanto ¡En verdad detestas mentirle!
Vamos, dilo de una vez, no tienes otra opción. Hazlo feliz ahora, decepciónalo después.

– Lo prometo… – dijo Eve con un nudo en la garganta.

Cuando retomaron la marcha ya la noche había engullido todo rastro de luz y, para desgracia de unos cuantos, significaba que debían ir más despacio de lo normal.
– Ay, Icestar, espero que tengas razón y lleguemos pronto… No quisiera que el humor de Tymime siguiera caldeándose… – comentó Skyfler muy apesadumbrado.
– ¿Estás dudando de mi? – dijo Icestar con un tono de indignación muy sutil.
– ¡No! ¡Cielos, por supuesto que no! – dijo Skyfler riendo, pero con cierto nerviosismo.
Mientras tanto, a la cabeza del grupo, Eve y Tymime caminaban juntos en silencio. Al arlequín no le molestaba su compañía muda, pero le comenzaba a inquietar lo distraída que lucía.
Cuando Fuji aseguró que se sentía mejor y podía continuar, Tymime se dio cuenta de que Eve y Mewtwo estaban hablando, cosa que no ayudó con su "buen humor".
Se preguntó si el comportamiento de su hermana se debía a eso cuando sintió un cosquilleo muy peculiar subiendo por su espalda.
– Estamos cerca… – musitó él distraídamente.
– ¡¿Sintieron eso?! – exclamó Sfear muy impresionada.
De inmediato, echó a correr, dejando rápidamente atrás a los demás.
Eve la vio pasar a su lado como un manchón azul. No sabía a qué se refería Sfear, pero un extraño cosquilleo le molestaba por toda la columna y, de repente, un breve recuerdo destelló frente a sus ojos.
Como si tiraran de ella unos hilos invisibles, corrió detrás de Sfear.
– ¡Eve!
Pudo escuchar que la llamaban, pero no hizo caso.
Esquivó árboles, raíces, arbustos espinosos y rocas, pero no encontró a su hermana. Perdió por completo la noción de las cosas, no sabía cuánto tiempo llevaba corriendo, pero estaba segura de que no mucho.
Luego de atravesar un último amasijo de hojas y ramas, se detuvo de sopetón, atónita ante el brusco cambio en el paisaje que ahora contemplaba.
Ya no estaba rodeada de árboles que le indicaban confusos caminos ni arbustos que se dedicaban a escondérselos. Ahora se extendía ante ella un extenso valle árido y rocoso, cuyos límites los enmarcaban unas puntiagudas montañas. Y ahí estaba, al pie de las montañas...
La ciudad brillaba en todo su esplendor, pero una gigantesca muralla la rodeaba y era difícil apreciarla por completo, sólo podían ver las puntas de las edificaciones más altas asomarse con timidez por encima del muro.
– Es increíble... Me cuesta creer que ya estemos aquí... – musitó Sfear con un hilillo de voz, Eve no la había visto, estaba tan impresionada por lo poco que podía ver como ella – ¿En serio estás lista para saber?
Lo repentino de la pregunta consternó a Eve. No tuvo siquiera tiempo de pensar en qué responderle cuando el resto comenzó a llegar de uno en uno.
¿Qué tanto tiempo la había hipnotizado el paisaje?
Las exclamaciones de sorpresa y admiración del resto la tenían sin cuidado.
Posar sus ojos sobre la ciudad significaba entrar en trance, estar bajo su poder, se le aceleraba el corazón, prácticamente no parpadeaba, sentía la boca seca y su aliento brillaba en ocasiones por su ausencia.
¡Maldita sea! La pregunta de Sfear le había sacudido hasta el alma ¿En serio quería llegar al lugar correcto en primer lugar? Antes le emocionaba la idea pero ahora el pánico la destrozaba... ¡Que estúpida!
– Ahora sólo nos queda verificar si el pilar está ahí realmente.
La voz de Tymime la rescató de sus turbios pensamientos y se sintió avergonzada. Estaba segura que el sabía lo que le estaba sucediendo en ese momento, porque se trataba de miedo puro.
– ¡Pongan atención! No pienso repetir nada de lo que diga – dijo Tymime, haciendo que todos fijaran sus ojos sobre él – Aunque su euforia los está empujando a salir corriendo como locos hacia Carpathia, no es de las mejores opciones con las que contamos. He considerado que en ésta ocasión lo mejor es que vaya un grupo pequeño a constatar lo del pilar, pues no me hace ilusión la posibilidad de ser capturados. Por eso, sólo seremos cuatro los que vayamos.
De inmediato, Icestar y Shock dieron un paso hacia delante, acercándosele.
– ¿Tienes algún plan en mente? – dijo Icestar tranquilamente.
– Yo estoy preparado para cualquier cosa que necesites. No me molestaría rostizar a unos cuantos humanos – dijo Shock muy emocionado, dejando saltar por su cuerpo unas cuantas chispas.
– Me "alegra" su predisposición... – dijo Tymime con un tono sarcástico en la voz – Pero ninguno de ustedes vendrá conmigo esta vez.
– ¡¿Qué?! – gritó Shock inmediatamente, no lo podía creer – ¡Pero...!
– ¡Eve, Flame y Moonghost! ¡Acérquense! – dijo Tymime, haciéndose escuchar por encima de los gritos de su hermano – Ustedes vienen conmigo.
Los tres intercambiaron miradas, atónitos. Estaban más que seguros que Icestar, Skyfler y Shock serían los acompañantes de Tymime como siempre. No entendían la razón, pero alguien estaba más confundido que ellos.
– ¡Debes estar bromeando! – bufó Shock, claramente ofendido e irritado – ¿Vas a llevarte a estos inútiles?
– Cierra la boca si sabes lo que te conviene – espetó Tymime claramente molesto, lanzándole una mirada asesina tan escalofriante que si pudiera matar con ella ya Shock estaría diez metros bajo tierra – ¡Yo soy quien toma las decisiones y si no te gustan, por mi, bien puedes irte a la mierda!
Los gritos de Tymime lograron intimidar a Shock, quien no hallaba en dónde esconder el rostro.
Cuando Tymime recuperó la calma, miró a quienes había llamado y dijo:
– Vámonos.
Los aludidos no titubearon ni un instante en seguirlo, aún con la sorpresa plasmada en sus rostros y preguntándose en silencio la razón de aquella decisión.
Pero al dar unos cuantos pasos, Eve se detuvo y miró hacia atrás, encontrándose rápidamente con la preocupada mirada de Mewtwo. No podía demorarse, así que le dedicó una gran sonrisa para darle a entender que todo saldría bien.

Se deslizaron rápidamente a través del polvoriento valle. Eve resaltaba en contraste con el oscuro entorno mientras que los demás apenas se notaban, especialmente Moonghost.
Cuando pudieron vislumbrar una gigantesca puerta, la cual, concluyeron, debía ser la entrada principal a la ciudad, Tymime los desvió, dirigiéndolos hacia el lado oeste de la muralla.
Durante el recorrido, a Eve no dejó de intrigarle la zona, era demasiado peculiar. Con unas montañas protegiendo a la ciudad por la retaguardia, se extendía a sus pies el inmenso valle rocoso como si reverenciara a aquellas picudas montañas, abrazado el valle por un frondoso y verde bosque, del cual acababan de salir...
Era una locura, pero realmente peculiar y fascinante, en especial porque no la dejaba en paz la sensación de que le era tan familiar...
Tymime los había empujado de forma que quedaron de nuevo protegidos por la vegetación del bosque y se detuvieron sólo cuando no había más sitio en donde ocultarse, pero ya para entonces el muro estaba tan cerca que podrían ser engullidos por su tamaño en cualquier momento.
Jadeaban, tratando de recuperar el aliento. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que estuvieron obligados a correr una distancia tan larga a tal velocidad. A ninguno le agradó darse cuenta de lo fuera de forma que estaban, la única excepción era Tymime, quien parecía estar fresco como lechuga.
– ¡Ay! ¡No puedo ni con mi alma! – dijo Moonghost quejumbrosamente y dejándose caer sobre el suelo.
– Me... da... vergüenza... estar... así... – dijo Flame entrecortadamente, agarrando bocanadas de aire entre cada palabra.
Eve no estaba tan cansada como los demás, quizás se debía a que ella se había metido en más problemas que el resto. Aún así, no emitía palabra alguna y respiraba sonoramente.
– Mientras recuperan el aliento, tenemos cierto inconveniente que resolver – dijo Tymime.
Se acercó a Eve sin quitarle los ojos de encima y ella le devolvió la mirada, extrañada.
– ¿Sucede algo? – dijo ella dubitativamente.
– ¡Sólo mírate! – dijo Tymime, pasando sus ojos por el cuerpo de Eve de arriba hacia abajo – Necesito que estés presente, pero también necesito que pasemos desapercibidos y si brillas de esa manera... ¡Moonghost! – el aludido pegó un respingo del susto que se había llevado - Asumo que puedes hacer algo al respecto.
– No creo, Tymime. Es como pedirle peras al Tropius – dijo Moonghost riendo nerviosamente, pero la mirada asesina que Tymime le lanzó por su extraño comentario le hizo agregar a regañadientes: – Está bien, lo intentaré...
– Ánimo, Moonghost – dijo Flame riendo.
Moonghost de acercó a Eve, quien lo miraba con recelo mientras él comenzaba a dar vueltas alrededor de ella, inspeccionándola de arriba a abajo.
La expresión en el rostro del fantasma daba a entender perfectamente que no sabía qué hacer.
Se detuvo y levantó una ceja, Eve hizo lo mismo. Entonces, acercó sus dos manos a su hermana y comenzó a brillar de un tenue violeta pálido. El brillo del pelaje de Eve comenzó a declinar hasta extinguirse y la luz se concentró en las manos del fantasma.
– ¡Sí, lo hice! – exclamó Moonghost estallando de la emoción y bailando de forma ridícula con la luz en sus manos.
Por la expresión en el rostro que tenían los otros tres, parecieran que no hubieran esperado resultados tan rápido, se trataba de Moonghost después de todo.
Pero mientras Moonghost bailaba, la esfera de luz comenzó a estremecerse y, de repente, se escapó por entre los dedos del fantasma y salió disparada hacia Eve, devolviéndole el brillo a su pelaje bajo su atónita mirada.
La mueca de Moonghost era digna de tragedia griega, pero como el humor de Tymime estaba de por medio se recuperó rápidamente. Se acercó de nuevo a Eve y repitió lo que había hecho, pero pasó lo mismo.
Lo intentó otra vez, y otra vez, y otra...
– ¡Agh! ¡No lo soporto! – exclamó Moonghost desesperadamente.
El fantasma, ya exasperado y sintiéndose acorralado, agarró bruscamente a Eve y apresándole la mejilla con su boca, comenzó a succionar.
– ¡¿Qué demonios estás haciendo?! – chilló Eve, tratando de alejar a su hermano a golpes.
Flame observaba anonadado la escena mientras que Tymime negaba con la cabeza y ocultaba su rostro bajo su mano.
De repente, un sonoro golpe resonó entre los troncos de los árboles.
Eve respiraba entrecortadamente y con el ceño fruncido, observaba a su hermano noqueado y con un prominente chichón en la cabeza.
– ¡¿Acaso estás demente?! – gritó ella, acariciándose la enrojecida mejilla.
– La verdad, no es lo más brillante que se le ha ocurrido – dijo Flame, tratando de contener su risa – Pero mira, funcionó.
Eve detuvo un rato su ataque de ira y se fijó en su cuerpo. Flame estaba en lo cierto, su cuerpo ya no brillaba...
– Oh... – soltó Eve, anonadada.
– Sabe rico... – musitó Moonghost con un tono de voz parecido al de un ebrio.
– Ya que estamos listos... – dijo Tymime, lanzándole una mirada de soslayo al muro.
– Tymime... ¿No hubiera sido mejor que vinieran Icestar y Shock? – se apresuró a decir Flame - Creo que comprendo lo de Eve, pero...
– Icestar es demasiado meticulosa y Shock demasiado escandaloso, no son los correctos para esto – dijo Tymime entrecerrando sus ojos – Entiendo que cuando nos emboscaron los Malsumis en las montañas muchos de ustedes se sintieron inútiles, pero si te estancas en la vergüenza, estamos perdidos.
El arlequín llamó a Moonghost, quien de inmediato salió de su ensimismamiento y acudió pronto. Tymime le indicó con un movimiento de la cabeza el muro y el fantasma asintió.
Moonghost se precipitó velozmente hacia la gigantesca pared y, como si de una sombra se tratase, sobrevoló el muro, desapareciendo rápidamente cuando cruzó al otro lado.
Esperaron expectantes por unos segundos, hasta que Moonghost se asomó desde lo alto y les indicó con señas que era seguro subir.
Eve y Flame dieron un paso adelante, sus intenciones eran hacer lo mismo que Moonghost, pero Tymime los agarró por el hombro, deteniéndolos. Cuando se dieron cuenta, estaban al lado de Moonghost.
Nadie se esperaba que Tymime los teletransportara, en especial Eve, quien estaba muy rígida y con los pelos de punta.
– Moonghost será el único que avance por su cuenta – dijo Tymime y al notar lo que le pasaba a Eve, agregó: – Para él es más fácil esconderse, por eso está encargado de guiarnos y advertirnos si se tropieza con alguien.
– ¿No les parece curioso? – preguntó Flame mientras se asomaba por el otro lado del muro, sin prestarle mucha atención a las palabras del arlequín – No pensé que los humanos conservaran ciudades con muros así – dijo con admiración, sus ojos brillaban intensamente mientras contemplaba lo que había bajo sus pies.
– Ciertamente... – dijo Tymime, torciendo los ojos – Aún hay fortalezas humanas antiguas en pie, pero no están tan bien conservadas como este muro... eso dificulta saber qué tan vieja es la ciudad. Tampoco es que sea de nuestro interés, nos importa es saber si el Pilar está aquí.
Eve se acercó lentamente a Flame, mientras Tymime hablaba, para asomarse y lo que vio la dejó boquiabierta. No se parecía en nada a ninguno de los lugares en los que había estado.
El muro rodeaba a la ciudad hasta enterrarse en la montaña misma. Las edificaciones tenían un estilo arquitectónico único y presumían fachadas con colores claros... Y las luces blancas... Los pocos edificios altos... Todo le parecía inusualmente hermoso para una ciudad de tal magnitud.
– ¿No tienes una sensación de calidez en el pecho, Eve? – le preguntó Flame distraídamente, sonriendo, mientras Moonghost se paraba a su lado y abría su boca formando una "o" perfecta – Me siento extraño, pero hay algo que se me hace tan familiar...
– Bien... – suspiró Tymime, colocándose al lado de Eve y examinando pensativamente el panorama – El árbol debería estar en el centro...
– ¿Será ese de allá? – preguntó Moonghost señalando con el dedo.
Era difícil distinguirlo entre tantas luces y edificaciones, pero ahí estaba, un árbol que se notaba que era enorme desde donde estaban.
– Me sorprende que lo hallaras tan rápido – dijo Eve con mucha sinceridad.
– A mi no – dijo Flame riendo – Mientras montaba guardia para cuidar a Enurta, Moonghost lo obligaba a jugar con un tablero repleto de dibujos en el que, se supone, debes encontrar lo que te piden.
Gracias, justo cuando ya había suprimido esa tortuosas horas de mi memoria...
– Interesante... – dijo Eve en voz baja, ambos comentarios la hicieron sentir incómoda – ¿Cómo llegamos hasta allá sin que nos vean? – le preguntó a Tymime.
– Tú dímelo – contestó él inmediatamente, pero al ver el espanto en la cara de Eve añadió: – Volar sería una magnífica opción, pero no quiero arriesgarme a llamar la atención de cualquier forma... Por eso considero que ir por los techos es lo que menos problemas trae y nos permite tener cuidado.
– ¿Y qué tal lo que sugirió Icestar? – preguntó Moonghost con mucha curiosidad.
– ¿Que Eve inutilice el sistema eléctrico? – resopló Tymime – Se nota que no conoces bien a tú hermana, eso te lo dijo porque no la traje conmigo – negó con la cabeza, como si le pareciera ridículo.
– La verdad es que no me parece tan mala idea – refunfuño Moonghost por lo bajo.
– Ni hablar - dijo Eve rápidamente y frunciendo levemente el ceño – Los humanos dependen mucho de la electricidad, si se las quitamos lo que conseguiríamos sería alborotarlos.
– Exactamente – dijo Tymime, asintiendo – No quisiera perder más tiempo, así que continuemos.
El arlequín le indicó a Moonghost con un movimiento de la cabeza que fuera él primero.
Moonghost, muy diligentemente, se dejó caer del muro y aterrizó como si nada, atravesando el pequeño amasijo de árboles y arbustos que separaban esa parte de la ciudad del muro.
El resto no tardó en imitarlo, abriéndose paso como a cada quien le pareció más cómodo.
Al encontrarse con Moonghost, éste volvió a adelantarse, dejando cautelosamente la seguridad de los arbustos para encaramarse en el toldo de una floristería y, finalmente, en el techo.
Cuando se dieron cuenta, estaban al lado del fantasma. Tymime los había teletransportado otra vez.
Repitiendo esto, avanzaron rápidamente por la ciudad. Moonghost parecía aquella breve sombra de los autos pasar que se proyecta en una habitación iluminada por la luz del exterior, hacía su trabajo a la perfección, incluso Tymime había dejado de teletransportarlos (para alivio de Eve).
Continuaron la travesía sobre los techos a gran velocidad, pero eso no significaba que Eve no pudiera inspeccionar lo que los rodeaba.
Por primera vez, una ciudad la tenía tan impresionada. No sólo por su tamaño, es que no sentía ese horrendo malestar, producto de la polución, que la debilitaba.
– El aire es increíblemente limpio aquí – comentó sin salir de su asombro.
– Se esmeran en conservar los árboles a diferencia de otras ciudades, para variar – dijo Tymime distraídamente – Es bueno saber que te sientes bien.
Eve asintió con la cabeza y sonrió, muy contenta por ello. Aunque la intrigaba, pues los árboles no podían ser la única razón de tal proeza, lo mejor era averiguarlo luego… si tenía tiempo.
En lo que llevaban de recorrido no habían tenido contratiempos, lo que le permitió seguir inspeccionando sus alrededores.
Comenzaba a parecerle que Carpathia era uno de esos lugares en los que durante el día sucede de todo, mientras que la noche era exclusiva para el descanso... o al menos era así para los habitantes.
Más de una vez vieron desde lejos algunos turistas caminando erráticamente por las pulcras aceras. Eve miraba con recelo su tambaleante y desorientado andar, con aquellos rostros enrojecidos y con muecas tontas, siempre saliendo de locales carentes de anuncios que especificaran lo que ofrecían. Algunos, incluso, resultaban ser muy escandalosos y se volvían violentos, por lo que la policía local hacia acto de presencia casi de inmediato.
– ¿Por qué preocuparnos por los policías si ellos nos los mantienen ocupados? – preguntó Moonghost entre risitas mientras saltaba hacia otro techo.
Quizás tenía razón, no era que alguien estuviera esperando que llegaran a Carpathia, pero la prioridad de Tymime era mantener un bajo perfil.
Siguieron sorteando techos por un largo rato, muy pocas veces tuvieron que aventurarse a avanzar por las calles para arreglar el curso.
Pero llegó un momento en que Tymime aceleró el paso, adelantando a Moonghost y cortándole el paso tan bruscamente que el fantasma hizo milagros para no estrellarse contra él, terminando de cara al suelo.
– Bajen – les ordenó el arlequín mientras se dejaba caer.
Acataron la orden sin chistar, entre Eve y Flame levantaron a Moonghost y luego cayeron un el callejón que flaqueaban dos pequeños edificios residenciales. Tymime estaba cerca del extremo que daba a la calle y les indicaba que se acercaran.
Cuando se asomaron, miraron boquiabiertos las ramas que se alzaban abriéndose al cielo, contrastando con la oscura montaña que abrazaba Carpathia.
– ¡Me debes estar jodiendo! – exclamó Moonghost con un hilillo de voz.
Eve y Flame lo mandaron a callar a la par que Tymime le dirigía una mirada asesina
El arlequín resopló, intentando drenar su frustración, mientras extendía su mano izquierda y su esfera se materializaba ante sus ojos. Prácticamente al instante, una pequeña figura se formó ante él: un pequeño Murkrow maltrecho aleteaba enérgicamente frente a ellos.
– ¿Eh? ¿Qué piensas hacer con eso? – dijo Moonghost extrañado.
– Saber que tan "jodidos" estamos exactamente – contestó Tymime, examinando al maniquí con cuidado.
Flame volvió a asomarse. Después de cruzar una gran avenida, lo que realmente los separaba del árbol era otro muro alto, hecho de arbustos y rodeado de una gruesa reja de hierro… o eso esperaba, porque aún estaban algo lejos. Por suerte, podían ver desde ahí una entrada al lugar, pero también distinguían una caseta de vigilancia y cuatro humanos en ella.
– ¿No crees que ese Murkrow puede llamar mucho la atención? – preguntó Flame, fijándose en el deslustrado plumaje del pokémon, la falta de carne en su pecho y la falta de su ojo izquierdo.
– Estoy consciente de ello, pero dudo mucho que se molesten en mirarlo siquiera – contestó Tymime distraídamente.
El Murkrow aleteó con más fuerza y se elevó por sobre el techo de los pequeños edificios, avanzando con cierto esfuerzo hasta posarse en una farola cercana al muro. Permaneció un rato posado ahí hasta que se aventuró a colocarse sobre la reja, muy cerca de la caseta de vigilancia. Luego de unos escasos segundos, el Murkrow se hizo polvo.
– Es un laberinto – gruñó Tymime, logrando que Moonghost chillara de la preocupación.
– No seas tan dramático – espetó Eve mirando a su fantasmagórico hermano con reproche – Con sobrevolarlo estará bien. Apenas habrá alguno que otro humano, por la hora.
– Exacto... – musitó Tymime pensativamente, asomándose de nuevo con mucho cuidado – Pero no es tan sencillo...
– Espera un momento – dijo Flame rápidamente, acercándose a Tymime – No estarás pensando en matarlos, ¿o sí?
– No niego que me parece una idea tentadora – dijo Tymime frunciendo levemente el ceño – Pero con la mala reputación que tenemos últimamente... No, tengo otra idea en mente...
El arlequín desapareció repentinamente, impresionando a Flame y a los otros. Salieron apresuradamente de su escondite en el preciso instante en que los hombres caían al suelo. Intercambiaron unas rápidas miradas y corrieron hasta la entrada del laberinto, saltando con facilidad la reja.
– ¿Acaso lo que te dije te entró por una oreja y salió por la otra? – bufó Flame molesto.
Tymime estaba sentado en el techo de la caseta, mirándolo con una sonrisa burlona.
– ¿Desde cuando tan confianzudo conmigo? – espetó Tymime sin borrar su sonrisa, haciendo que Flame desviara la mirada con cierto temor – Sólo están inconscientes. Les hubiera lanzado el Murkrow para que les picoteara los ojos, pero me interesaba ver algo primero.
Se dejó caer y al aterrizar le indicó a Eve que lo siguiera, mientras que a los otros dos les ordenó esconder a los vigilantes.
Siguiendo a su hermano, Eve entró en la pequeña caseta. Tenía un escritorio con un pequeño televisor, una pizarra repleta de anotaciones, un tablón de anuncios en el que resaltaba un mapa del laberinto y otro tablón en el que colgaban varios juegos de llaves.
– Justo ahora hay cuatro grupos haciendo recorrido... – musitó Tymime pensativamente, mirando fijamente la pizarra. Luego, se fijó en el mapa del tablón de anuncios – Es más práctico de lo que esperaba... Hay una fuente de poder que surte de energía a ésta parte del parque... – dijo en voz baja, elevándose un poco para delimitar la zona a la que se refería – No estoy seguro de si será buena idea, pero con ello nos aseguraremos de que el área alrededor del árbol esté a oscuras lo suficiente para verificar lo del Pilar y huir – explicó y posó sus ojos sobre Eve – ¿Te lo puedo encargar?
– Claro – dijo Eve, sonriéndole con mucha determinación – ¿Hacia dónde está esa fuente de energía?
– No vas a ir sola – dijo Tymime tajantemente mientras se disponía a salir de la caseta – Está prácticamente del otro lado desde aquí.
– Tymime, ¿te fijaste en que tienen cuatro torres de vigilancia rodeando el árbol? – dijo Flame desde la caseta, había entrado a curiosear luego de ocultar a los hombres desmayados.
– ¿No les parece que la seguridad es absurdamente estricta en éste lugar? – dijo Moonghost alzando una ceja.
– ¿Habrá alguna razón? – añadió Flame mirando interrogativamente al arlequín.
– Recuerda que nadie puede acercarse al árbol es de acceso restringido, por eso. Y ninguno de ellos sabe el por qué de eso – respondió él, señalando a los vigilantes - Vamos. Dudo que no tarden en darse cuenta de que las cámaras de esta entrada están apagadas.

Se movían rápido, saltando de seto en seto con la mayor cautela que era posible a esa velocidad. Eve recién había inutilizado una segunda fuente de poder y el personal de vigilancia estaba vuelto loco, tuvo que hacerlo, se había salido de control el plan y estaban buscando confundir a los guardias.
Varias veces ya, algún vigilante se percataba de su presencia y se predisponía a hablar por su radio, pero Tymime era más rápido y los dejaba inconscientes con el sutil toque de sus hilos.
– ¡Que mierda! – espetó Tymime molesto luego de derribar al duodécimo guardia – Seguir tropezándonos con porquerías como éstas nos está quitando tiempo y en cualquier momento se complicará todo.
– Ya estamos cerca, hermano. Sólo un poco más... – dijo Eve ansiosamente – Será rápido...
De repente, se tropezaron con la última pared de setos y frente a ellos se extendía un amplio jardín, rodeando un invernadero igual de grande que se encargaba de proteger la base del árbol, puesto que dejaba a las ramas más altas ser rozadas por la fría brisa de la noche.
– Ugh, éste sitio me recuerda al invernadero de Madison y a la cuaima de Hela – dijo Moonghost estremeciéndose – Con sólo recordarlo me produce escalofríos la idea de tener una Hehebi como pareja.
Eve sonrió ante el comentario, recordando a la perfección cómo había terminado Hela gracias a ella.
Antes de bajar de los setos como los demás, Eve escudriñó rápidamente con la mirada. Pudo vislumbrar las cuatro torres de vigilancia y algunas siluetas moviéndose intranquilamente en la cúspide de la más cercana.
Frunciendo levemente el ceño, se apresuró a alcanzar a sus hermanos lo más rápido que podía, alcanzándolos en un santiamén. Por un instante, pensó que le tocaría atravesar el grueso vidrio del invernadero, pero cuando se dio cuenta ya estaba del otro lado. Tymime de nuevo...
Estaba tan impresionada que perdió cuidado de ello. Admiró boquiabierta la variada vegetación que crecía en aquel gigantesco invernadero, desde las flores más exóticas hasta las más llamativas trepadoras... todo era de ensueño.
Sus pies la llevaron, sin saber cómo, al pie del árbol.
Finalmente... Estar frente a su hogar le produjo un nudo en la garganta y que su corazón diera un vuelco... Desde que despertó no se había sentido así, tan a gusto... Aquel árbol era idéntico a como lo recordaba...
– Taparon la entrada – dijo Moonghost nerviosamente, acercándose al pie del árbol.
Bien, la emoción la había engañado, no estaba todo igual.
– No tenemos tiempo para excavar – gruñó Tymime - Moonghost, revisa tú...
Moonghost no tuvo que escuchar la orden completa para saber lo que tenía que hacer.
Como si de agua se tratase, Moonghost se hundió en la tierra y desapareció por unos instantes en el que sus hermanos contuvieron la respiración. De repente, la cabeza del fantasma se asomó, mirándolos con los ojos abiertos como platos.
– ¡No puedo creerlo! – exclamó, atropellando las palabras de la emoción - Es...
– ¡Muéstrame! – pidió Eve inmediatamente, interrumpiéndolo.
Sus ojos brillaron emocionados cuando Moonghost sujetó su mano y la arrastró consigo a través de la tierra.
Cualquiera sería incapaz de ver nada en aquella penetrante oscuridad. Moonghost podía ver como si hubiera luz en aquel lugar y Eve apenas distinguía las siluetas, pero sabía en dónde estaba parada, una encrucijada que daba a los laberínticos pasillos de aquellas cuevas subterráneas.
Descendió lentamente, conteniendo el aliento, y cuando apenas tocó el suelo las paredes comenzaron a brillar de un tenue azul pálido.
– ¡Mira! ¡Somos bombillos! – exclamó Moonghost riendo.
- No seas tarado - espetó Eve torciendo los ojos – Es ella... – agregó seriamente y Moonghost notó el cambio de humor en el rostro de su hermana – Nos está dando la bienvenida – dijo con desprecio.
– ¿Deberíamos buscar la cámara de Pilar? – preguntó Moonghost nerviosamente, tratando de tener cuidado con las palabras que usaba – Yo no sé llegar, pero...
– No. No podemos dejar esperando a Tymime y a Flame – dijo Eve, cerrando sus ojos y negando con la cabeza – Subamos a buscarlos.
Eve sostuvo a su hermano del brazo y, sin dirigirle la mirada, se dejó llevar.
Estaba distraída con sus pensamientos cuando...
– ¡No se muevan!
Cuando Eve se dio cuenta de lo que pasaba, unos cuantos Growlithe la rodeaban, gruñéndole ferozmente y mostrándole sus colmillos. Y, para su desagradable sorpresa, un hombre al que no se le veía el rostro la apuntaba con una de esas horrendas cosas que la había herido en Isla Ávida, haciéndola temblar y abrir sus ojos desmesuradamente.
"Ay, no..."



ANEXOS
Como imaginarán, en el transcurso de dos años suceden muchas cosas, entre ellas he dibujado y yo creo que bastante en comparación como lo hacía antes. Además, estoy siempre probando cosas nuevas y dando mi mejor esfuerzo para tratar de mostrarles lo que tengo en la cabeza y así, también, ustedes vean cómo son los personajes o cómo me imaginé ciertas escenas del fic.
Aquí les dejo lo que he hecho estos dos años en ese sentido.

Mew & Baby: Baby con un Mew que no es Nya, como ambos son rosados, tenía que hacerlo.
Flores: Flowar sosteniendo un ramo de flores... bueno, un intento de ello.
Te odio: Eve y Nya, mala combinación
PORTADA NUEVA: La primera la hice hace muchísimo tiempo, con básicos conocimientos en Photoshop. Quise repotenciarla, la hice a lo clásico y usando un efecto visual que me encanta.
Robo en Altomare: Hice lo mismo con la portada del capítulo 1
A la luz de la luna: Y con el segundo...
El relato de un fantasma: Y el tercero...
Sin atajos: Y el cuarto...
El temido Equipo Rocket: Éste si que no tenía portada xD
Zzz: Un pequeño Moonghost dormilón
Te envío...: Un Dinya chibi con una carta cursi en sus manos
Referencia Tymime: Un pedido de un fan y bueno, hacía falta también.
Shade VS Eve: ¿Quién recuerda cuando, en el primer capítulo, Dyfir le ordena a su Sneasel, Shade, atacar a Eve?
Dime quién soy: No tiene nada que ver con EGN pero mírenlo, les puede interesar
Morrigan y Tuoni: Los esclavos... ehm... ayudantes de Tymime
Conozco tus oscuros secretos: Sabes que Dinya los conoce
Resplandor: Sí, es Eve cuando era niña. Ésta es la portada del otro proyecto relacionado con EGN que tengo en mente y que lleva por nombre "Tutor de Movimientos", el cual consistirá en breves historias completamente ilustradas (un comic pues) que mostrarán cómo cada uno de los hermanos le enseñó ciertas cosas a Eve. Por si lo preguntan, sí, está sosteniendo la esfera de Tymime.
Estocolmo: ¿Alguien se acuerda de ESTE dibujo? Pues aquí está el REMAKE. Pasé un día entero coloreando el fondo.
Mi consuelo: Inmediatamente después de Estocolmo, dibujé este. Prácticamente, es la contraparte del anterior xD.
Pixel Icons: De Eve y Moonghost. Estaba experimentando, es algo que quiero seguir perfeccionando pero no he tenido una buena oportunidad.
Feliz Año Nuevo: Un dibujo que hice para celebrar el Año Nuevo con Baby. Quién mejor para representar el inicio de un año que con el Lethilian que representa la Juventud (guat?)
Dyfir wha...: Practicando dibujar a la pobre.
Referencia Flame: Ya era hora. Además, le cambié el diseño al concepto original... lo que ya necesitaba también.
Veneno: Yo pregunto de nuevo "¿Quién recuerda la batala de Eve contra Mewtwo?". Bueno, aquí está el momento en que Eve logra romper el casco de la armadura.
Referencia Icestar: Con su respectivo rediseño
Hora de dormir: Eve (pequeña) y Skyfler tomando una siesta en el Bosque Blanco
Bienvenido a la torre Pokémon: Enurta te da la bienvenida... si, también cambié sus marcas xD
Eve VS Blaze: Vamos, ¿a que no se acuerdan? xD
Recuerda: Esto es también de Tutor de Movimientos. Sí, la pluma es de Skyfler xD
Quietud: Flowar en un campo de flores
Facebook Trolling: Algunos personajes de EGN trolleando a Mewtwo por su nueva forma.
Dyfir: Con su ropa de Carpathia
Let's play "Who dies first": El mismo bichín que les mostré más arriba contra un Genesect, fue para un concurso

Y por último, si lo desean pueden seguirme por Twitter: @OnixTymime
Yo tonteo mucho en esa cuenta, pero también suelo dar avances de lo que estoy dibujando o puedo pasar material extra a quien lo desee. De hecho, hace poco ofrecí un borrado que tenía de éste capítulo. Suelo usar los hashtag de #EGN y #TutordeMovimientos, así que si no les interesa el resto... xD

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#267
Valer la pena? claro que lo vale! Me encanta este Fic, gracias por no olvidarte de tus fans xD
Esperare el proximo capitulo (ese titulo me dejo con las ganas).
Saludos desde Mexico!
P.D. Tu galeria de Dev esta muy buena ;)
#268
Bueno, no recuerdo por qué motivo no dejé comentario en este capítulo… posiblemente lo hayas posteado en el momento que abandoné el foro. Así que aquí traigo los dos coments como corresponden:

Capítulo 48:

Spoiler
Asd, con el tiempo me he vuelto más exigente, Onix, lo siento D: Debo pedirte que uses bien los guiones de diálogo. Yo antes usaba los mismos que tú en este capítulo pero los buenos son los largos.
Lo que tengo que resaltar de tu trabajo es lo bien que contas la historia sin repeticiones aún cuando tenes 13 personajes no muy diferentes entre sí que siempre están juntos. Al no haber errores en la narración cuando uno lee todo pasa rápido, como si estuvieras viendo una película.
Eve tiene un extraño síndrome de lo que yo llamo “nada”. Quejarse porque los minutos son infinitos para ella ¬¬ O sea, todo bien, está en una crisis emocional/esquizofrénica pero ni ella tiene idea de lo que la molesta.
Asd, Icestar y sus números xD Así mismo me encanta, sólo ella tiene esa personalidad.
Pobre Mew xD Yo no la veo tan mala, vos la hiciste pesada en tu fic para tu propio beneficio ¬¬
OMFG, con estos personajes es para hacer una novela de televisión.
Apa, se calentó Mewtwo… y sí, era cuestión de tiempo. Como que extraño al Mewtwo que usaba su psíquico hasta con los escarabajos que le pasaban sobre el pie u.u Está muy blando últimamente.
Ohhh, por un momento creí que Mew de verdad le iba a dar pelea a Tymime. Me hubiera gustado retener esa afrenta todo el capítulo, fue fantástica, Onix.
Mmm, tiene pinta de que Mew se va a enamorar de Skyfler.
Moonghost de lo mejor. Sin duda pones todo tu espíritu festivo cuando hablas en su personaje.
A veces olvido que los humanos acompañan a estos pokémon xD Casi no tienen incidencia.

Cita:
se topó con una hermosa noche coronada con una hermosa e inmensa luna llena


Tan bien que veníamos sin repeticiones u.u Encima repites el adjetivo hermosa, eso en psicología significa que te sentís fea, Onix.
Bueno, la batalla contra los Malsumis es simplemente genial, muy emocionante para romper con tanto drama que venía teniendo.
Oau, Onix, cuando pensé que la batalla terminaba siguió un buen rato más. No me canso de leerla, a diferencia de las batallas de pokémon del anime que siempre repiten las mismas escenas con los mismos ataques leer algo así directamente te hace olvidar las feas animaciones.
Como que se veía venir Mewtwo al rescate pero aunque fue predecible eso no hizo más que hacerlo súper genial cuando llegó *-* Mewtwo súper rlz
No entendí lo de Eve… ¿fue un sustituto?
Bueno, el capítulo fue genial aunque a Eve le diera la garrotera otra vez u.u Para colmos no sirvió para nada hacerlo porque después llegó Tymime a controlar la situación. Me parece que se viene alto reto para Eve… ya veremos en el capítulo siguiente...



Capítulo 49:

Spoiler
¿Parasito azul? ¿Mew no era rosa? ¿Tuvo un cambio de color en este fic que no recuerdo? Mmm…

Mmm, interesante toda la charla de Eve primero con Mewtwo y después con Tymime. Uno le da opciones y el otro se las quita todas. Eve tiene que escoger un lado y Mewtwo parece ser el más fácil de dejar de lado. Tymime sí que sabe convencer a la gente.

O:!!!!! Dijiste mierda sin censura, Onix! Qué rayos te sucedió?

Una Dúplica… supongo que será una especie de sustituto con inteligencia…

Enurta se ha puesto bastante pesado en este capítulo. Es como tener una conversación de tres personas, pobre Eve.
Ja, me encanta Tymime cuando hace callar a Shock xD Pobre bicho

Otra vez con los insultos o.o ¿WTF? Me gustaban más los censurados, daban más lugar a la imaginación u.u

Jajajaja, ese Moonghost xD ¡Exijo más apariciones de él en los capítulos!

O: Después del tremendo recorrido por la ciudad, muy bien logrado la verdad, termina todo con que parecen haber encontrado lo que buscaban pero la policía también… Ahora a esperar quien sabe cuanto para saber que sucede.

¡Muy bueno, Onix, te felicito por seguir con él! No sé si estará cerca del final o todavía faltará buen trecho. ¡Espero la continuación de esto, compañera!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#269

[Extra] Enséñame más

[Extra] Enséñame más

¡Hola a todo el mundo! ¿Qué tal les va?

Antes que nada, no, no voy a publicar un capítulo nuevo de EGN.

Pero si quiero compartir un muy pequeño escrito que hice, estaba inspirada luego de terminar un dibujo relacionado a <b>Tutor de Movimientos</b> y terminé haciéndole una pequeña historia de trasfondo.

Me pareció buena idea compartirlo por aquí como material Extra de EGN.

Pero antes de comenzar...



Maxi1414
Me alegra mucho saber que la espera lo haya valido, temía que el capítulo fuera soso para lo mucho que han estado esperando por el.
El siguiente capítulo planeo publicarlo la semana que viene, si todo sale bien, porque quería tener listo el borrador del capítulo 52 para evitar que me volviera a quedar sin material, pero estoy atrasada debido a la semana de exámenes finales.
Pero me hace feliz saber que no te he decepcionado :3
¡Saludos!




Dems
Son cosas que pasan, Dems, tampoco es que quiera andar detrás tuyo pidiéndote que leas xD. Yo solo cumplo con avisar (?)
Como siempre, me fascinan tus comentarios, me agrada saber lo que cada situación le hace sentir a los que leen, pero no muchos se toman esa molestia u_u... Lo peor es que no saben cuánto ayuda eso, en especial si les hace sentir que no es propio de un personaje u_u
Asdfg, yo te entiendo Dems, pero en el transcurso de dos años aprendí que el guión correcto es el largo xP. De hecho, yo vengo editando los capítulos viejos y usando el guión, pero ahora que lo veo todos se ven como guión corto, incluso los del capítulo 49 cuando en Word salen los largos... o por lo visto, sólo parecen ¿Cómo los sacas? D:
¿Que por repetir hermosa dos veces me siento fea? Asdfggksk xD. No es que me sienta fea, pero me siento tonta por no haber caído en cuenta de esa repetición en su momento, la tengo que acomodar xD
En líneas generales, me alegra que el capítulo 48 no te haya parecido absurdamente largo y que te parezca que manejo bien tantos personajes, el dilema es que, como me mencionaste un poco más adelante, hay personajes que comienzan a quedar en segundo plano, lo cual no es nada bueno y me la pone difícil xD
Moonghost es el alma jodedora que jamás soy en las fiestas (?)
Nya es azul Dems, desde siempre xD. Mira:
Spoiler

Sí, lo sé, le quité la censura. Yo sé que le daba su toque especial, pero para una versión final no me parece muy estético que digamos u_u. Además, ya era hora, ya me da un poco de pereza dejar la idea al aire xD.
Si tú no lo dices jamás lo hubiera relacionado la Dúplica con el Sustituto xD. Lo que yo creo hace la diferencia es que la Dúplica no desaparece a menos que así lo quiera Eve y que si bien recibe el daño, no hace como el Sustituto que lo absorbe y desaparece, sino que ella recibe el daño y, para colmo, se queda ahí recibiendo golpes xD. Lo positivo de la Dúplica es ser una copia exacta en todos los aspectos con la suficiente consciencia para tomar decisiones simples, tal cual dijiste.
Yo sé que Moonghost es genial y también sé que andaba perdido, pero tampoco puedo ponerlo acaparando el escenario xD. Moonghost aparecerá cuando menos se lo necesite (?) xD
Me alegra saber que el recorrido por la ciudad esté bien logrado, temía que fuera muy poco explicativo, si te soy sincera. En especial porque quería describirla pero no en exceso, tomando en cuenta la premura de la situación en la que se encontraban, pero es demasiado bueno saberlo TTuTT
Buenos Dems, como le comenté a Maxi, mis plan es publicar el capítulo 50 la semana que viene. Y ya estamos en la etapa final de EGN, solo quedan unos capítulos que preparan el terreno para los últimos y ya la batalla final... Me debería llevar como unos 10 capítulos aproximadamente más el epílogo. Y ya termina EGN :(
Muchísimas gracias por leer y comentar, Dems, tus comentarios siempre son muy bien recibidos y apreciados :3



Sin más que decir por ahora, les dejo este corto, disfrútenlo.








Enséñame más




Caminaba torpemente entre la maleza, haciendo uso de todas sus fuerzas para no dejarse abatir por el cansancio. Sus pequeñas patitas no daban para más y sus orejas ya no querían estar en alto.

El día había sido agotador y muy largo. Elevó la mirada y vio la hermosa Luna Llena colgando del cielo, brillando con un pálido resplandor que alumbraba su oscuro camino.

Sacudió la cabeza para librarse del poder hipnótico de la luna. No estaba sola; su hermano iba delante y ya se había alejado de más.

No quería seguir usando sus exhaustas patitas, así que se dejó llevar y flotó como le habían enseñado, aprovechando que ya podía dominarlo para alcanzar a su hermano.

Él parecía no haberse dado cuenta de su retraso. ¿Sería que él también estaba cansado? Era difícil saberlo. Para ella, su hermano parecía jamás agotarse, siempre con energías para cualquier cosa, por eso es que ella lo admiraba tanto.

Le gustaba cuando su hermano la llevaba a entrenar, era estricto, pero siempre aprendía más que con cualquiera de sus otros hermanos. Ese día, habían practicado pulverizando piedras con poder psíquico y hoy pudo quebrar una muy pequeña, pero lo había logrado.

Su hermano era inconsciente del gusto con el que ella recordaba lo sucedido durante el día, ni que eso comenzaba a espantarle el sueño y avivarle la curiosidad.

De improviso, él sintió que lo jalaban tímidamente de la gorguera y miró extrañado a su pequeña hermana, quien lo observaba con sus grandes ojos azules brillando de emoción.

– ¿Qué tal lo hice hoy, Tymime? – preguntó ella tímidamente pero con una sonrisa en su rostro.

– Lo hiciste bien, Eve – dijo Tymime con suavidad sin dejar de caminar y ella sin soltarlo – Vas a ser muy fuerte, Eve, incluso más pronto de lo que me esperaba. Pero sólo si sigues portándote tan bien como la has hecho hasta ahora.

Eve celebró para sus adentros y abrazó a su hermano por el cuello, llena de felicidad, a lo cual su hermano, simplemente, le sostuvo la diminuta mano para corresponderle el afecto.

– ¿Podré ser como tú?

Tymime sonrió, pero su inocente hermana no pudo notar el dejo de amargura que había en ella.

– Si tú quieres…

Eve sintió cómo la dicha inflaba su pecho y se aferró aún más a su hermano, sonrojada de la emoción que la idea le causaba.

– ¿Podré volar como tú?

– Serás mejor que yo.

– No lo creo…

– Créelo – sentenció Tymime, dándole un toquecito entre los ojos para jugar con ella – Tienes a Skyfler como maestro, él es mejor que cualquiera volando, yo no llego tan alto como el…

– Pero tú eres más fuerte – dijo Eve alegremente, cerrando sus ojos y quejándose por la triquiñuela de su hermano.

– Eso depende… – suspiró Tymime.

– Tú eres el más fuerte y punto – dijo Eve con firmeza y colgándose de los hombros del arlequín.

– Si tú lo dices… – dijo Tymime con una media sonrisa, no tenía caso contradecirla, pues era más terca que un Tauros furioso.

Tymime llevó a Eve por un largo rato, tanto que ella había recuperado el sueño nuevamente, cosa que probaban sus largos bostezos.

– ¿Hermano…? – musitó Eve, somnolienta.

– ¿Dime?

– Cada uno de mis hermanos me ha dicho que me enseñarán algo especial…

– Así es… – dijo Tymime, asintiendo sutilmente con la cabeza – Todos te enseñarán un ataque único, uno que sólo ellos pueden aprender.

– ¿Solo ellos…? – dijo Eve en voz baja, haciendo todo lo posible para pelear contra la pesadez de sus párpados – ¿Crees que podré?

– Por supuesto.

Eve sonrió y cerró los ojos suavemente, dejándose llevar un poco por el sueño.

– ¿Tú también me enseñarás? – preguntó sin abrir los ojos, acomodándose – ¿Me enseñarás a usar tu esfera?
Tymime se detuvo de sopetón, llamando la atención de Eve, pero ya no podía abrir sus ojos, el sopor no se lo permitía ya.

– Lo siento, Eve, pero no.

– ¿Por qué? – refunfuñó Eve, decepcionada.

Podría haber reaccionado peor, realmente deseaba aprender a usar esa esfera desde que la vio por primera vez, cuando su hermano convocó a un Gyarados de la nada para salvarla de otro que intentó comérsela.

– No es algo que quiera enseñarte de todas maneras – dijo Tymime serenamente – Me desagrada siquiera pensar en heredarte algo así…

– ¿Por qué? – insistió ella, pero había sido un reflejo.

– Porque para siquiera construirla tendrías que perder algo que es muy importante para mí.

– ¿Qué cosa…? – dijo Eve adormilada, en voz tan baja que apenas se pudo escuchar.

Tymime siguió caminando, reservando su respuesta por unos segundos, los cuales bastaron para que Eve cayera en un profundo sueño.

Finalmente, con un dejo de tristeza en su voz, contestó:

– Tu corazón…




Eso es todo por ahora. Espero haya sido de su agrado :3

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#270
O: Estás tan cerca del final, amiga, vamos que lo logras, estoy seguro que puedes.

A ver que dice esta cosa loca que traes... Ah, antes te digo como sale el guión largo. Es alt+0151 O.O Así de complicado. No recuerdo una forma más corta de ponerlo pero cuando usas muchos diálogos como yo te terminas acostumbrando... sino lo copias y lo vas pegando :P — — — LOL, yo tuve que aprender a usarlo a la fuerza cuando empecé con los números negativos y me di cuenta que no podía usar el menos como guión xD

Ya en aquellos días Tymime era un absoluto manipulador (?) Naaa, realmente me extrañó la imagen... era muy diferente el tamaño entre los personajes y en un momento pensé que era Baby el personaje.

Es impresionante, en un corto de tan escasa extensión me hiciste poner de punta los bellos de los brazos. Fue intenso ese final, cuando dijo eso pensé que iba a decir el alma pero al final dijo el corazón... así que supongo que por eso es tan gruñón. Generalmente siempre definen al gruñón como el más fuerte o el más sabio... a costa de su propia felicidad. Hace pensar mucho un final así... la eterna lucha entre elegir lo que de verdad querés, el máximo sueño, o conformarte con quizá no tanto pero teniendo tiempo para ser feliz.

¡Me gustó, sin dudas ayuda a la historia! ¡Hasta el próximo capítulo!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#271
Demian
¡Sí! ¡Ya merito llegamos! ¡Muchas gracias por lo de los guiones de antemano!
Jajajá, supongo que estás acostumbrado a ver dibujos de Eve estando grande, es normal xD.
Me alegra saber que lograra tal efecto en ti, escribí este corto muy ilusionada luego de sacar el dibujo; mientras lo coloreaba iba pensándola xD. Tymime oculta demasiadas cosas, más de lo que he dejado ver, y entre esto y lo otro, termina siendo así... aparte que necesitaba alguien que fuera badass en el fic... ¡Nah! Mentira xD
Me alegra que te haya gustado este corto, Dems, espero que ahora te guste este capítulo :P


Bueno, como sólo Dems comentó, no tengo mucho que decir xD

Además, no tengo mucho material, de broma he podido hacer una que otra cosa... ¡Pero lo importante que es que no tuvo que pasar un año para actualizar!

Para mantenerlos informados, hace poco comencé a escribir el 54, así que vamos muy bien. Debería terminar EGN antes de graduarme xD.

Sin mucho que decir, les presento el Capítulo 50 de EGN. Espero que sea de su agrado


Spoiler
50
Amores que matan


— ¡Quédense quietos! — gruñó un Arcanine que se abrió paso entre los Growlithe — ¡No se les hará daño si siguen las instrucciones!

— ¡Me lo dice un perro faldero! — espetó Tymime en voz baja, mirando al Arcanine con desprecio.
Haciendo un gesto muy sutil, el arlequín les indicó a sus hermanos detrás de el que no se movieran y avanzó firmemente unos cuantos pasos. Eve sintió su corazón palpitándole en la garganta, no quería que le hicieran nada a su hermano, pero debía confiar en él y hacerle caso.

— ¡No te muevas! — ordenó un joven, apuntándolo con una escopeta —. Si das un paso más...

— Si doy un paso más, ¿qué? — espetó Tymime riendo entre dientes, interrumpiéndolo — ¿Acaso vas a dispararme? Si fuera tú lo consideraría, no tienes idea el problema que te ganarías... Claro, eso si en verdad fueras capaz.

El joven no le contestó. No podía ver su gesto, pero Tymime sabía que lo había dejado mudo que un pokémon le hablara. Titubeó por un instante, pero era su trabajo y su deber mantenerse firme, así que despejó la impresión que le produjo tal sorpresa y recuperó la compostura.

— No permitas que se te acerque mucho — le advirtió otro hombre, sonaba mayor que el primero.

Tymime ya estaba cerca del primer círculo de Growlithe. En un principio le gruñeron amenazadoramente, como era de esperar, pero cuando el arlequín estuvo frente a ellos se detuvieron, ocultando sus colmillos y dejándolo seguir como si nada.

— ¿Y qué piensan hacer? — preguntó Tymime con demasiada naturalidad, su tranquilidad comenzaba a inquietar a aquellos hombres con rostros ocultos — ¿Encerrarnos en pokebolas? Es una idea tan absurda como la de ganar tiempo mientras llegan los que sí saben qué hacer en estas situaciones...

Cuando se dieron cuenta, ya Tymime estaba frente al joven de la escopeta, que al percatarse de la proximidad del arlequín, sintió el corazón en la garganta y colocó el cañón de la escopeta entre los ojos del arlequín, temblando como una hoja.

— El mejor ejemplo de lo que digo eres tú — continuó Tymime sin intimidarse ante la escopeta — No es que sea la primera vez que sostienes un arma... - musitó, dándole un pequeño toque con los dedos a la escopeta, haciendo respingar al joven — pero nunca has disparado contra nadie.

— Tú no sabes... — balbuceó el joven.

— ¡Sé más de lo que puedas imaginar! — dijo Tymime torciendo los ojos e interrumpiéndolo — Pero si quieres demostrar que me equivoco... dispara.

El joven estaba pasmado, con los ojos abiertos desmesuradamente, no entendía lo que estaba pasando. A pesar del cúmulo de emociones que lo embargaban, hizo todo lo que pudo para apuntar de nuevo con firmeza... pero no disparaba.

Sabía que todos sus compañeros veían lo que sucedía y no hacían nada ¿Por qué? Sus manos comenzaban a temblar más y más... Quizás si le disparaba en el pecho... No, el pokémon acabaría como carne molida de todas formas...

Tymime sonrió, lleno de satisfacción. El humano frente a el estaba hecho un manojo de nervios. Al fin, su no tan injustificada mala fama le servía de algo, todos esos hombres estaban paralizados del miedo.

— No tienes idea de la oportunidad que acabas de perder — dijo Tymime cruelmente y de sopetón...: — Canta, Moonghost.

Sin pensarlo, Moonghost entonó su Coro Fúnebre: De su boca surgieron chillidos y ruidos insoportables que hicieron estremecer los cimientos del invernadero.

Nadie era capaz de aguantar un sonido tan horrendo, ni siquiera Eve y Flame, la única excepción era Tymime. Todos se retorcían tapándose los oídos, buscando desesperadamente mitigar los chirridos del Coro, sin mucho éxito.

Tymime disfrutó ver al joven de la escopeta hacerse un ovillo a sus pies. Aprovechó ese momento para alejar el arma con sumo cuidado, con tanta calma (incluso alegría) que no pareciera que Moonghost no estuviera atacando.

Sin duda, se estaba divirtiendo de lo lindo, no lo esperaba. Pero no podía prolongar esto por más tiempo, debían escapar y no debía dejar testigos que pudieran decir que estaban en Carpathia. Tenía que hacer lo que no hizo en Lavender.

Pero cuando hizo aparecer su esfera, escuchó unas campanadas que se alzaron por encima del Coro Fúnebre… Mierda, no esperaba que llegaran tan pronto los refuerzos...

— ¡Basta, basta! — gritó fuertemente un hombre — ¡¿Están locos?! ¡No les hagan daño!

— ¿Qué cosa...? — soltó Tymime completamente extrañado — ¡Moonghost, detente!

Era imposible que Moonghost pudiera escucharlo, pero inmediatamente cerró la boca y lo miró muy confundido.

— ¡Por lo más sagrado! ¡¿Acaso están ciegos?! — exclamó nuevamente aquella voz masculina — ¡No tienen idea de a quienes estuvieron a punto de dispararles!

Hacia ellos se acercaba a toda prisa un joven alto, de contextura delgada, tez blanca, cabellos pulcramente cortados enmarcando con gracia su rostro y ojos casi negros. Vestía un elegante traje blanco y estaba acompañado por un Bronzong, lo que explicó las campanadas.

— ¡Uf! Menos mal, llegué justo a tiempo - dijo el joven sinceramente aliviado mientras regresaba a su pokémon a su pokebola. Respiraba entrecortadamente, como si hubiera llegado corriendo.

Tymime desvaneció su esfera, acercándose a sus hermanos y mirando al extraño con profunda desconfianza, cosa que no pasó por alto el joven.

— No puedo creer que sea tan afortunado... Pensaba que al menos deberían pasar otro par de generaciones hasta que llegaran... — balbuceaba el joven desbordando emoción.

— No se acerque, señor — dijo uno de los hombres, quitándose la careta que ocultaba su rostro —. Son muy peligrosos...

— ¡Tonterías!

— ¿Y quién se supone eres tú? — espetó Tymime, frunciendo el ceño.

— Mi nombre es Yami Myodelza y soy un humilde Creyente — corroboró el joven inmediatamente, haciendo una discreta reverencia.

Los hermanos intercambiaron miradas, asombrados, pero ninguno estaba realmente convencido. Esto no pasó por alto para Yami, por eso agregó:

— En realidad, la gran mayoría de los habitantes de Carpathia lo somos.

— ¿Acaso ellos son...?

— ¡Así es! — exclamó Yami, atajando la balbuceante pregunta del guardia —. Son quienes tanto hemos esperado: los Hijos de Gea. Y ustedes estuvieron a punto de darles una bienvenida no muy grata.

— N-no puedo creerlo... — tartamudeó otro guardia, totalmente pasmado.

— ¿En serio esperan que les crea? — espetó Tymime burlonamente, con una media sonrisa en el rostro.

Yami estaba estupefacto. Probablemente esperaba una reacción totalmente distinta, eufórica quizás. Por eso, cuando habló de nuevo, lo hizo con un tono de voz más inseguro que el de hace un rato.

— Si necesitan que les pruebe lo que digo para sentirse seguros...

— ¿Cómo? — bufó Tymime, cruzándose de brazos y sonriéndole altaneramente.

No podía evitarlo, Yami era fácil de atemorizar al igual que el resto de los presentes, deleitarse con su crisis de nervios era muy divertido.

— No sabes cómo, ¿cierto? — preguntó Flame dejando caer un poco sus orejas y compadeciéndose de Yami, a quien se le notaba demasiado la preocupación.

— Pareciera que a Gea le fascinara ponernos inútiles en el camino — comentó Tymime, lanzándole una mirada llena de reproche al árbol —. Moonghost…

Que dijeran su nombre tan repentinamente lo espantó, haciéndole pegar un respingo, pero sabía la razón.
— ¡De inmediato! — contestó enérgicamente, asintiendo con la cabeza.

Moonghost se acercó a Yami y se colocó detrás de él, pidiéndole con la mirada que le concediera permiso y que no se moviera. Lo mismo hizo con el resto, quitándoles las capuchas y revelando sus rostros surcados por la curiosidad que sentían.

Cuando terminó, volvió al lado de sus hermanos y, algo sorprendido, dijo:

— Pues el pelo lindo tiene razón. Todos ellos son Creyentes.

— "¿Todos?" — pensó Eve bastante sorprendida. No se esperaba algo así, era algo difícil de creer.

— ¿Ven? Se los dije — dijo Yami sonriendo de oreja a oreja, parecía aliviado pero intrigado a la vez, preguntándose qué hizo Moonghost para comprobarlo.

— ¡Yay, más aliados! — exclamó el fantasma rebosante de alegría y dando piruetas en el aire por la emoción, logrando robar unas cuantas sonrisas.

— No se imaginan lo mucho que me alegra que sean Creyentes y que no tengamos que huir mientras nos persiguen a balazos — comentó Flame riendo nerviosamente —. Pero intriga que hayas llegado justo a tiempo para evitarlo ¿Cómo lo hiciste? Es que dudo mucho que pasearte por el laberinto en plena madrugada sea parte de tu rutina....

— ¡Eso fue gracias a mi, por supuesto!

Quien le contestó no fue Yami, sino una voz completamente distinta. Todos la reconocieron de inmediato, era difícil de olvidar, pero lejos de causar dicha les provocó náuseas en el estómago. Eve expresaba mayor desagrado que los demás al respecto y no se preocupaba en ocultarlo, pero Tymime parecía estarlo pasando peor que ella.

— ¡Ay, no! ¡Esto no puede ser! — chilló Moonghost cuando Nya apareció detrás de Yami, sonriendo con suficiencia — ¡¿De nuevo esta bruja?! Yo estaba tan feliz especulando sobre las cosas horrendas que te habían ocurrido — agregó muy desilusionado.

— Pensándolo mejor ahora, debí tomarme otro par de minutos antes de soltar el chisme — dijo Nya pensativamente, pero con cierta malicia y lanzándole una mirada asesina a Moonghost —. A fin de cuentas, yo no le avisé a Yami para que los salvara porque sé que algo le debe a ustedes, aunque si de mi dependiese...

— ¡Por favor, Nya! — exclamó Yami interrumpiéndola escandalizado ante lo que consideraba una grosería por parte de la Mew — ¡No digas cosas tan horrendas!

— ¡Ay, eres una exagerado! — se quejó Nya, cruzándose de brazos y dándole la espalda al joven — ¡Como sea! Ha llegado el momento en que me reencuentre con el amor de mi vida — informó colmada de felicidad, tanto que sus ojos azules brillaban más que las estrellas y sus mejillas resaltaban gracias al rubor que las había invadido.

— Seguro tanta basura acumulado dentro de su cráneo la tiene mal — musitó Flame a Eve, riendo por lo bajo —. Desvaría tanto por ello que ni siquiera se da cuenta de que Mewtwo no está aquí.

A Eve no le agradó mucho el comentario. Para ella, Nya era un estorbo y el breve instante que estuvo desaparecida no fue suficiente, era injusto. Pero un "¡Gea me libre!" que soltó Tymime repentinamente acaparó por completo su atención.

— ¡Amado mío! — chilló Nya estallando en júbilo y abalanzándose sobre...

— Me llegas a tocar y será lo último que hagas — espetó Tymime cruelmente, deteniendo a la Mew en seco al levantar una barrera psíquica, quien se estrelló y rebotó en ella.

Que Nya se lastimara era hilarante, nadie podía dejar de regocijarse por eso, pero justo ahora el estupor dominaba a Eve, Flame y Moonghost. No entendían lo que sucedía, es más, poco creían que eso estuviese ocurriendo realmente.

— ¿Q-qué significa esto? — balbuceó Eve ligeramente molesta y frunciendo el ceño mientras se acercaba a su hermano con paso firme.

— No tengo por qué darte explicaciones — espetó Tymime, frunciendo él también el ceño, sintiéndose totalmente frustrado y furioso consigo mismo. Estuvo decidido a no decir nada, pero la penetrante mirada de Eve hizo estragos en su determinación. Por eso a regañadientes dijo: — La verdad es que no esperaba que las cosas llegaran a este punto...

— Lo que jamás me esperé es que Nya los encontrara y conociera antes que yo — comentó Yami inocentemente, sintiéndose ilusionado al no estar consciente del trato que los hermanos tenían con Nya.

— Amor mío, cumplí con lo que me pediste y estuve esperándote todo este tiempo — vociferó Nya, recuperándose de la estampada que se dio contra la barrera psíquica —. Y cuando a Yami le soplaron que había intrusos en el laberinto, supe de inmediato que eras tú y que viniste a buscarme... ¡Hablé para salvarte!

— ¿Qué fue lo que hiciste? — bufó Eve, hastiada del tono de voz chillón de Nya y mirando desafiante a su hermano.

— La noche que quisiste dártelas de heroína, ésta grandísima zorra... — Tymime se detuvo de sopetón cuando escuchó a Nya gritar un "¡Me encanta cuando me hablas así". Torció los ojos, haciendo uso de todas sus fuerzas para no asesinarla y continuó: — ¡Como sea! Ésta bazofia te siguió esa noche. No sé qué carajos hice en ese entonces para que esté así, pero...

— ¡¿Qué más pudiste haber hecho?! — saltó Nya inmediatamente, interrumpiendo al arlequín e intentando colgársele del brazo, pero una fuerza invisible seguía impidiéndoselo, más ella no desistía —. La forma en que llegaste (tan varonil como sólo tú puedes serlo) y espantaste a esas escorias que estuvieron a punto de herirme mortalmente…

Aunque nadie lo sabía, lo que en realidad sucedió fue que una de las tantas Bolas Sombra de Loki que Eve esquivó estuvo a punto de golpear a Nya mientras se escondía en los arbustos, apenas unos momentos antes de que Tymime llegara.

Sin duda, aquel recuerdo llenaba de gozo el pecho de la Mew, por eso, muy dichosa, continuó:

— En ese instante, admito haberme tropezado con una situación difícil. Por un lado estaba Mewtwo, con quien tenía una relación estable… — Flame y Moonghost se apresuraron a taparse la boca con las manos, haciendo uso de todas sus fuerzas para no estallar en carcajadas — y por el otro, este nuevo amor llega sin avisar, pero tan apasionado que siento que me estallará el corazón. Es que tanta virilidad hace que me…

De repente, un Abra decrépito salió de la nada, apresando a Nya con sus brazos y, cuando la Mew pegó un gritito ahogado de repulsión ante la carne podrida del pequeño Pokemon, ambos desaparecieron sin dejar rastro.

— ¡¿Uh?! ¿Qué sucedió? — exclamó Yami alteradamente y buscando frenéticamente con la mirada en todas partes — ¡Nya! ¡Nya!

— Eso no te servirá por mucho tiempo, ¿sabes? — dijo Eve, observando con recelo mientras Tymime desvanecía su esfera —. Ella puede teletransportarse, sólo desperdiciaste un maniquí.

— De esos tengo muchos y si ella no sabe a dónde fue a parar no podrá regresar — contestó él restándole importancia, pero con un alivio muy sutil en la voz. Agarró a Eve del brazo con suavidad y la apartó un poco de los demás —. Luego de que te desmayaras esa noche, yo me quedé a revisar si encontraba algo de utilidad y fue entonces cuando…


— No puedo creer lo que vieron mis ojos…

Aquella voz repentina activó las alarmas en Tymime y se preparó para atacar, pero al percatarse de quién se trataba gruñó por lo bajo, con hastío.

— ¿Qué hace una zorra como tú en dónde no la han llamado? — espetó Tymime fríamente, frunciendo levemente el ceño del enojo.

Todo el cuerpo de Nya se estremeció y ella posó las manos sobre su pecho, estrechándolas con fuerzas. No era sumisión, tampoco miedo, en su rostro surcaba una mueca de gozo que extrañó (y consternó) a Tymime.

— Jamás me había dado cuenta de lo que me gusta que me hables de esa manera… — comentó ella retorciéndose y con un leve rubor en sus mejillas.

— ¿Cómo has dicho? — bufó Tymime estupefacto.

— ¡Que te amo!

Al gritar lo que sentía, Nya se precipitó a una velocidad vertiginosa hacia Tymime con sus pequeños brazos abiertos lo más que podía, queriendo atraparlo en un cariñoso abrazo. Pero cuando cerró para atajarlo, sólo agarró aire. De inmediato, sintió la presencia del arlequín a sus espaldas; se había teletransportado.

— ¡Perdiste la cabeza! — espetó Tymime frunciendo el ceño.

— El amor nos vuelve locos — argumentó Nya con una sonrisa de oreja a oreja, quizás intentando sonar y lucir lo más adorable posible — ¿Qué sería de nosotros sin amor? Yo sé que mi vida sería horrible si nunca te hubiera conocido…

— ¡Ya déjate de estupideces! — siseó Tymime asqueado —. No sé qué estarás maquinando en la porquería de cerebro que tienes, pero a mi no me incluyas en tus delirios o no dudaré en degollarte.

El arlequín se dio la vuelta sin decir nada más. Sus palabras, más que una amenaza, encerraban una promesa y hubieran espantado a cualquiera, pero en alguien como Nya surtieron un efecto completamente diferente.
Ella, muy dolida, no dudó en decir:

— ¡¿Acaso me estás rechazando?! Porque si es así, no dudes de que quien resultará degollada será tú “linda” hermanita.

Tymime se detuvo en seco y volteó a verla lentamente, sonriendo socarronamente. Vaya que sí tenía muchas agallas para ser tan pequeña, supuso que sería por lo tonta que era; aún así, no le convenía armar un escándalo en Dorigan y que se arruinaran sus planes por culpa de una estúpida como aquella.

— Conque esas tenemos, ¿no? — dijo él, riendo entre dientes.

— Así es — respondió Nya desafiantemente y cruzándose de brazos —. Yo siempre obtengo lo que quiero y tú, cariño mío, no serás la primera excepción.

— Qué curioso, eso es algo que tenemos en común entonces.

— Y tenemos muchas más, por supuesto. Estoy completamente segura de ello.

Aunque Tymime ardía en deseos de matarla por ser tan altanera y creer que tenía la situación bajo control, estaba ante uno de esos contados casos en el que debía ser prudente y dominarse. Nya era demasiado escurridiza para su gusto, por lo que siquiera intentarlo conllevaría a tener cazadores respirándoles en la nuca.
No, no podía proceder como siempre, no esta vez…Estaba obligado a cambiar de táctica…

— ¿Dijiste que me amas? — dijo él en voz baja.

La pregunta no tenía nada fuera de lo ordinario, pero algo en el tono de voz del arlequín ahora resultaba seductor, tanto que le erizó los pelos a Nya de inmediato. Eso no pasó por alto a los ojos del arlequín y él rió.
Nya creyó que su reacción le pareció adorable a Tymime, eso la contentó muchísimo, pero que él se estuviera acercando la ponía nerviosa.

— ¿En serio tengo que repetirlo? — soltó Nya, tratando de hacerse la importante para ocultar sus nervios —. Eres el amor de mi vida, estoy segura de que lo dije fuerte y claro.

— Y supongo que harías lo que fuera para demostrármelo… ¿o me equivoco?

Tymime ya estaba frente a ella y muy cerca además ¿En qué momento? Si Nya no flotara y tuviera sus pies en el suelo, no podría sostenerse por lo mucho que temblaba de la ansiedad que esa situación le provocaba.

— P-por supuesto… — balbuceó ella.

Quiso decir más, tenía mucho que decirle, pero las palabras perdieron sentido en su cabeza al Tymime pasarle la mano por el rostro con suavidad… ¡Por las barbas de Abomasnow, que estaba en el cielo!

Tymime sonrió con una malicia muy sutil, había sido tan fácil. Ya no podía sentir la rabia y la impotencia de Nya como hasta hace poco, de hecho, comenzaba sentir náuseas ante la presencia de los sentimientos contrarios, pero tenía que continuar con esa parafernalia un rato más.

— Algo me dice que tenías razón. Somos más parecidos de lo que creemos — susurró el arlequín, sonriéndole con picardía —. Pero tenemos que estar seguros de que así sea, debemos superar antes una prueba… juntos — decir eso lo hizo sentir como si se tragara un limón.

— ¿D-d-de…? — tartamudeó Nya, tragando saliva, no podía hablar bien de lo deleitada que estaba — ¿D-de qué se trata?

— Es fácil. Los dos pensaremos en algún lugar, nuestro favorito, y nos teletransportaremos. Deberíamos caer en el mismo lugar, somos almas gemelas, ¿no?

Ya no sólo tenía náuseas cortesía del magnífico buen humor de Nya, se daba asco por estar profiriendo frases dignas de salir de la boca de Dinya.

— ¡Es una magnífica idea! — chilló Nya dando vueltas en el aire de la emoción — ¡Oh, oh, Arceus! ¡No puedo esperar para estar ahí completamente solos!

— ¡Excelente! Vamos a prepararnos, entonces.



— Tiene que ser una broma… — dijo Eve con un hilillo de voz, no podía ni imaginarse tal cosa —. Como no apareció hasta ahora, asumo que mordió el anzuelo al menos…

— Sí… — contestó Tymime a regañadientes — pero se puso exigente…


— Esto es para probar nuestro amor, así que si te atrapo fisgoneando en mi cabeza no respondo — señaló Tymime daba unos cuantos pasos hacia atrás.

Pero Nya lo detuvo agarrándolo del filo de su gorguera y obligándolo a acercársele. Eso no le agradó para nada a Tymime, pero tenía que disimular su repudio.

— No tan rápido, guapo — dijo Nya seductoramente y sonriendo —. Esa amenaza tuya, el “o no respondo” es demasiado tentadora… Ahora tengo una condición para acceder a hacer esta prueba.

— ¿En serio? Dime, ¿de qué se trata?



— ¡¿La besaste?! — chilló Eve histéricamente, con los ojos abiertos de par en par, era algo imposible de asimilar, incluso prefería pensar que le estaban tomando el pelo.

— ¡Por favor, Eve! ¡Ni que fuera la primera vez! — exclamó Tymime de inmediato, molesto de que su hermana lo gritara a los cuatro vientos. Entonces, se fijó que la repentina revelación de su promiscuidad había perturbado a su hermana, así que agregó: — Eve, en serio, no es para tanto. Después de eso sólo bastaba con decir y ella cumplía, la muy imbécil desapareció y yo me quedé… Lo que jamás me imaginé es que terminara encontrándola aquí.

Aunque Eve logró recuperarse un poco de semejante cuento, temblaba un poco y miraba fijamente a Tymime. Sus azules ojos mostraban tal intensidad que lograron que Tymime recuperara la compostura, devolviéndole su habitual carácter autoritario.

— ¿Qué? — espetó él groseramente, harto de que lo vieran de ese modo.

— Siempre me has reprochado por perder tiempo en fútiles emociones, asegurándote de que no olvide mis prioridades… — le contestó Eve en voz muy baja y temblorosa, tanto que el arlequín apenas la escuchaba, pero la rabia la sentía a la perfección, una que brotaba desde lo más profundo de su ser —. Y resulta que en todo este tiempo, tú…

Tymime se carcajeó, tan tenebrosamente que la calló de inmediato y la helaba hasta los huesos.

— ¡Hasta tardaste mucho en echármelo en cara! — exclamó Tymime por lo bajo, sinceramente divertido ante la situación. Ahí, con un rápido movimiento, agarró a Eve por el collar y la acercó a él con brusquedad, haciéndole algo de daño —. No me compares contigo, Eve, porque a diferencia tuya mis prioridades las tengo bien claras. Tampoco es que sea una cría o un estúpido novato, yo no permito que mis emociones estén ligadas a mis poderes, no soy tan patético como para dejar que una simple jaqueca haga que mande a volar sartenes.
Pudo sentirlo. La rabia se había esfumado por completo, ahora sólo saboreaba el temor y eso lo hacía sentir muy bien, tanto que no podía evitar sonreír con crueldad. Si sólo Eve pudiera palidecer… seguramente estaría tan blanca como lo era en realidad.

— ¿Qué sigue? ¿Eh, Eve? — la desafió el arlequín molesto, zarandeándola un poco —. Porque déjame recordarte que, para tú desgracia, a quien debes rendirle cuentas es a mi ya que todo depende de cómo actúes. En cambio, yo no tengo a quien rendírselas, ni a la misma Gea, así que si me he tirado a medio mundo no es asunto tuyo. Si no te ha quedado lo suficientemente claro, déjame refrescarte la memoria: Eres tan inocente que si hicieras lo mismo perderías el control de ti misma y ahí es donde tengo que intervenir, porque las cosas terminan como con Zuen y ese, mi querida Eve, sí que es problema mío.

Tymime la alejó de un empujón, haciéndola trastabillar y caer al suelo. Ella no se quejó ni trató de levantarse, sus palabras le habían hecho mella y apenas podía contener las lágrimas.

— Recuerda quién soy, Eve — susurró Tymime con crueldad y mirándola con frialdad —. Recuerda bien que me debes respeto y que te doy la oportunidad de que lo hagas por las buenas.

— ¿Sucede algo?

Yami se les acercó muy preocupado, seguido de Moonghost y Flame. Eve no se molestó en verlos, pero estaba atónita, no podía creer que Tymime la había reprendido de una manera tan horrenda y que nadie se hubiese enterado. Quizás se distraían con facilidad o quizás (y esta idea la horrorizaba) Tymime hacía algo para evitar llamar la atención.

— Nada que sea de su incumbencia — contestó Tymime serenamente, como si nada —. Te advierto que no me gusta que me tuteen — señaló, mirando a Yami con reproche y el joven se sintió acongojado —. Necesito que despejen la entrada a las cuevas. Tengo que llegar al Pilar.

— Oh, no te preocupes por… — dijo Yami saltando de la emoción, pero ante la mirada asesina que le lanzó el arlequín tragó saliva y se apresuró a corregirse: — ¡Digo! No debe preocuparse por ello. Como la entrada a través del árbol fue cubierta para evitar a los visitantes curiosos, desde mi casa se abrió un túnel que da acceso a las cuevas. Pero lamento informarle que no sabemos cómo llegar hasta el Pilar, nadie ha podido hacerlo señor…

— Tymime — dijo él monótonamente al notar que el joven titubeaba al no saber su nombre —. De eso me preocupo yo, Yami — agregó y miró a sus hermanos —. Mientras yo encuentro el Pilar y hablo con Gea, ustedes irán por los demás. Yami, indíqueles cómo llegar a su casa, pretendo que estemos ahí antes de que amanezca, quiero evitar en lo posible ser vistos por alguien que no sea un Creyente.

— Hermano — saltó Eve inmediatamente, reincorporándose, apenas tenía voz para hablar —. Quisiera… quisiera ir contigo…

— ¡Por supuesto que no! — bufó Tymime con una sonrisa malévola surcándole el rostro —. Tantos sentimientos encontrados te hacen mal, si sabes a lo que me refiero… — agregó maliciosamente y, ante el gesto de Eve, se carcajeó una vez más —. Que adorable hermana menor tengo, ¿no creen? Siempre me hace caso.


Después de darles las indicaciones a los hermanos de cómo llegar a su casa, Yami condujo a Tymime hacia ella para mostrarle el túnel.

Cuando Tymime vio la “casa” se preguntó si los Creyentes carecían de humildad o tenían complejos referentes al tamaño. Ante él se levantaba una mansión enorme acorde con la hermosa arquitectura de la ciudad, rodeada de amplios e interminables jardines y hermosas fuentes adornando en donde hacía falta, dejando que el suave y melodioso sonido del agua caer invadiera cada espacio al aire libre del terreno. Aparte de eso, lo que más curioso le pareció al arlequín era un símbolo que aparecía en todos lados, supuso que sería un escudo familiar.

Más allá de admirar lo antiguo que parecía ser el apellido Myodelza, tal detalle desagradó a Tymime.

— ¿Ese es el escudo de su familia?

— ¡En efecto! Mis ancestros se basaron en la antigua escritura de Gea para su diseño — contestó Yami alegremente, hinchando el pecho de lo orgulloso que se sentía.

— ¿En serio? — dijo Tymime maliciosamente —. Es algo interesante en realidad, especialmente porque se parece a la marca que identifica a los Malsumis.

Aquello logró desinflar el orgullo de Yami en el acto y lo acomplejó un poco, poniéndolo nervioso.

Mientras lo asimilaba y trataba de ocultar su vergüenza, Yami dirigió a Tymime por los pasillos de la mansión a los cuales el arlequín les prestó poca atención, llevándolo hasta una especie de sótano.

Yami tanteó la pared, maldiciendo por lo bajo que se le olvidara traer una linterna, pero encontró rápidamente lo que buscaba. Activó sin demora un dispositivo, el cual revelaba una entrada secreta a unas oscuras y estrechas escaleras que se dirigían hacia abajo.

— Es por aquí, señor.

Tymime se acercó y examinó detalladamente el rústico corredor, algo receloso al respecto.

— Muy bien — dijo finalmente, bajando el primer escalón —. A partir de aquí voy yo solo, necesito que reciba a mis hermanos cuando lleguen. No debe mostrarle a ninguno esta entrada. Regresaré pronto, así que dígales que me esperen.

A Yami le pareció extraña aquella petición, pero él no era quien para contradecirlo y mucho menos tomando en cuenta el carácter de Tymime. Yami calló y asintió, dispuesto a acatar la orden sin chistar; hizo una modesta reverencia y se retiró.

Cuando se aseguró de que Yami se había ido, Tymime se adentró de lleno en el pasadizo y escuchó a la pared volver a su sitio.

¿Qué estaba muy oscuro? Una oscuridad tan penetrante intimidaría a cualquiera, pero era la más fiel compañera de Tymime, su mejor aliada, no tenía el mismo efecto en él que los demás. No, la oscuridad no era lo que lo había puesto tenso, era más bien porque tendría que hacer lo que más detestaba en el mundo.

Tan ocupado en sus divagaciones estaba que no se percató de cuando las escaleras terminaron, más cuando una luz pálida nació repentinamente en aquella negrura, iluminando trémulamente aquel pasillo.

Tymime no se inmutó a pesar de que la luz le había molestado en los ojos, más preocupado por mirar hacia todos lados e intentar hacer memoria del camino. Sin embargo, no hizo falta, pues una roca envuelta en la misma luz comenzó a brillar a su derecha, lo mismo hizo otra un poco más allá y luego otra, y otra. El arlequín entendió de inmediato que le estaban indicando el camino y se dejó guiar.

A medida que avanzaba, logró ubicarse y fue anotando mentalmente los pasillos nuevos que fue encontrándose y los que seguían tal cual los recordaba. No estaba muy contento por aquellos cambios, pero ¿qué más podía esperar luego de tantos años condenado a dormir?

Amargado por ese recuerdo, el tiempo pasó más rápido de lo que pensaba y en un abrir y cerrar de ojos estaba en el lugar que debía estar. Ante él se abría una inmensa cámara y al final se erguía una gigantesca estructura de trozos irregulares de cristal, cuya función era resguardar una hermosa y pequeña rosa de cristal multicolor.

Inesperadamente, una melodiosa voz retumbó en las paredes de la cámara:

— Bienvenido, hijo mío…

— Ahórrate el saludo, vieja bruja — espetó Tymime tajantemente, acercándose con paso firme a la base de la estructura —. Cada día te superas más, ¿eh desgraciada? No te es suficiente montar un espectáculo, ¡no!, tienes que atormentar a tu pieza clave más de lo que ya lo está atrayéndola hasta aquí.

— Estás muy equivocado, hij…

— ¡Ni se te ocurra llamarme así!

— Aunque jamás te ha gustado, eso no borra el hecho de que lo seas. Respecto a lo otro, reitero que te equivocas; yo no quiero atormentar a mi hija, sólo hago lo necesario para que cumpla con su deber en paz y así evitar que algo tan sencillo termine convirtiéndose en una gran desgracia.

— ¡¿Sencillo?! Definitivamente, estás loca grandísima…

— ¿Qué te crees hablándome así, hijo mío? ¿Acaso eso te hace sentir más seguro? Si es así, insúltame las veces que quieras, repróchame todo lo que desees, pero eso no cambiará que para que ocurran grandes cambios deben propiciarlos grandes sucesos.

— Esa, sin duda, es una brillante excusa, ¡te felicito! — exclamó Tymime lacónicamente y aplaudiendo un par de veces —. Ni siquiera es necesario tener en cuenta que el mensaje está dirigido a la peor escoria que se te pudo ocurrir crear. Pero qué puedo esperar si son idénticos a ti.

El silencio reinó a partir de ese instante. Tymime sonrió malévolamente aunque no estaba ni remotamente contento o satisfecho, la roca con la que se dispuso a juguetear era incluso más interesante.

— Aclárame una cosa, Gea — dijo él finalmente, fijando una mirada de indiferencia sobre la rosa en cuyos pétalos ahora retozaban lo que parecían ser perlas, flotando de aquí a allá — ¿Acaso me crees idiota? Este no fue el único Pilar que logré proteger del frenesí de Enurta, pude mantener en pie uno más. Estoy más que seguro que a través de ese otro es que le dijiste a Drakar dónde conseguir el Báculo Ea. Y algo me dice que Kronos lo destruyó con la esperanza de ahorrarse gran parte del trabajo, ¿no es así? Es que me pareció tan extraño ese afán tan repentino de mostrarle a Eve que aún estás aquí… pero yo sé que no es para evitar que nosotros nos debilitemos, no, tú no eres tan benévola; tú simplemente no quieres perder la conexión con los humanos, pues sé lo mucho que te fascina que te veneren para alimentar tu vanidad.

Ya estaba hastiado, aquella conversación le revolvía el estómago, no deseaba decir nada más. Se dio la vuelta para largarse, él sabía que al entrar ahí se ganaría un disgusto pero no esperaba tal descaro.

— Te lo advierto...

Aquellas palabras lo detuvieron en seco ¿Un advertencia? ¿En serio? Ojalá fuera interesante.

— No sigas tratando de cambiar lo que ya está escrito. Me importa poco que pienses que favorezco más a uno que a otro, hijo; lamentablemente, eres incapaz de entender que lo maravilloso y el valor de lo bueno es equivalente al horror de los obstáculos que te encontrarás en el camino. Yo sé que jamás comprenderás que todo lo que hago tiene su razón…

— ¡Mentirosa! — espetó Tymime tajantemente, interrumpiéndola —. Que todo lo que haces tiene su razón… — repitió con resentimiento y riendo burlonamente; en serio, ¡que descarada le parecía! —. Es tan fácil mostrarte lo equivocada que estás en eso… Te basta con mirarme para que te muerdas la lengua hasta que sangres ¿Verdad que eso te molesta, bruja?

Nuevamente silencio. Tymime sonrió, lleno de satisfacción, pues sabía que eso la callaría. Pero cuando se dio la vuelta, las palabras que profirió Gea le hicieron caer en cuenta de que eso estaba lejos de acabar:

— ¡Deja de interferir! ¡No importa lo que intentes no podrás cambiar nada!

Para cualquiera, aquellas palabras poco valor tendrían, pero a Tymime le habían llegado hasta la médula y le hicieron hervir la sangre.

— ¡¿Lo dices por ese parapeto de ser vivo que se te ocurrió atravesarle?! — bufó Tymime riendo con ganas — ¡Por favor! Sé que no nos llevamos bien, bruja, pero me ofende saber lo poco que me conoces. Quisiste borrar mi influencia una vez y ya viste, lo hice trizas. No sé qué pretendes con este, tampoco sé qué estabas pensando al traer una copia del primero… ¡aunque debo admitir que eso fue hilarante¡ El caso es, bruja, que no te sientas tan cómoda al respecto, con destruirlo cuando ya sea insoportable me basta.

— No deberías estar tan seguro de tú éxito esta vez.

— ¡Oh, no! ¡Déjame decir esto por ti, estoy seguro de las palabras que usarás! — exclamó Tymime riendo, se aclaró la garganta y recitó con voz chillona, intentando imitar la de Gea: — “Este es diferente” ¡No me hagas reír!

— Sin duda lo es. Siendo tú, no estaría tan confiada de poder deshacerme de él tan cómodamente, me aseguré que éste fuera fuerte. Esta vez no importará lo fuerte que es tu retorcido deseo, aquí prevalecerá mi voluntad y gracias a él mi hija terminará por hacer lo correcto…

Uno de los cristales más altos estalló en miles de pedazos inesperadamente, cortando en seco a la melodiosa voz que se había ido tornando cruel a cada palabra que decía.

Tymime, con su mano izquierda alzada, miraba fijamente a la rosa con un profundo odio. La rabia y el desprecio se desbordaban… Tenía ganas de… Gruñó por lo bajo, porque sabía que ella estaba consciente de que él no podía hacerle nada, pues si lo hacía ese preciado deseo que mencionaba se desvanecería.

— No me pongas a prueba, bruja, porque te vas a llevar un gran disgusto.


— Perdona si estoy tan reacio, pero es algo que por más que me digas no puedo creerlo — dijo Mewtwo mientras avanzaba, totalmente anonadado.

Eve recién le había revelado la razón de que Nya desapareciera de la noche a la mañana y, al igual que ella, Mewtwo era incapaz de digerir algo que era más que imposible (o eso se suponía).

Claro, no eran los únicos que estaban hablando al respecto, el chisme se había regado y todos en el grupo lo sabían. Nadie concebía que tal cosa hubiese ocurrido, en especial porque… ¡era Tymime, por Gea!

— Yo siempre pensé que Tymime terminaría haciendo algo con respecto a Nya, ¡pero jamás se me cruzó por la mente tal barbaridad! — dijo Dinya profundamente disgustada.

— No es que me agrade mucho la forma en que Tymime manejó la situación, pero tampoco me hubiese gustado que se le saliera lo sanguinario como tú estás insinuando — dijo Flowar severamente.

— ¿Esto significa que tenemos cuñada? — preguntó Sfear inocentemente.

— ¡Claro que no! — chilló Dinya escandalizada; la idea sin duda la horrorizaba por la forma en que cambiaban los colores de su cuerpo.

Eve miraba por sobre su hombro, escuchando todo lo que decían y suspiró:

— No te preocupes, yo jamás me hubiera esperado algo así tampoco — dijo Eve en voz baja contestándole a Mewtwo, fijando sus ojos de nuevo en el camino —. Me alegré que Nya desapareciera así, sin dejar rastro y sin dramas, me emocionó tanto la idea de que mis problemas se solucionarían sin tantos dolores de cabeza por primera vez…

Mewtwo permaneció callado, sintiendo un extraño remordimiento. Él estaba contento porque Tymime le había hecho un favor inconscientemente, pero comentarlo sería más que grosero e inapropiado.

— Olvidémonos de eso, tú hermano sabrá lo que hace — dijo él finalmente. Alzó la mirada y distinguió hermosos colores en el cielo, señal de que pronto amanecería —. Apresurémonos. Dudo mucho que sea prudente que lleguemos con el sol.
— No te preocupes, llegaremos bien — dijo Eve, dedicándole una pequeña sonrisa.


— ¿Le fue bien, señor? — saltó a preguntar Yami cuando vio a Tymime entrar por la puerta de la inmensa sala de estar.

Aquella habitación de la mansión estaba hermosamente decorada con delicados muebles de tonos claros y cuadros pintados con exquisitos detalles. Pero lo más espectacular era el inmenso ventanal que servía de exhibidor al jardín, el cual parecía digno de un cuento de hadas, más al ser tocado por los primeros rayos del sol.

— Sí, claro — contestó Tymime con cierto sarcasmo que Yami no captó, despreciando aquel hermoso paisaje al considerarlo una burla de Gea.

— Si no me fallan los cálculos, en cualquier momento deberían llegar sus hermanos, señor — compartió Yami, echándole un ojo al reloj de pie de había en la sala.

Dicho y hecho.

Tymime escuchó unos pasos precipitados y la puerta se abrió estrepitosamente. Volteó en el momento justo en que los demás caían al suelo, amontonándose los unos sobre los otros por tan imprudente entrada.

Se hubiesen caído o no, todos se detuvieron en seco, mirando de hito en hito a Tymime, quien les devolvía la mirada con indiferencia, sabiendo que su desventura con Nya ya debían conocerla a lujo de detalles.

— ¡Sean todos bienvenidos! — exclamó Yami enérgicamente y acercándose con premura, demasiado emocionado como para disimularlo — Por favor, pasen, pasen y tomen asiento, deben estar exhaustos. Sólo ustedes saben cuánto tiempo han estado viajando sin descanso… ¡y se nota que a pie! ¡Oh, damas y caballero! — dijo dirigiéndose a Madison, Teresa y Fuji — ¿Cómo han podido ustedes, a tan avanzada edad, emprender tal travesía…?

— Porque no les dio la gana cumplir órdenes — espetó Tymime fríamente, cortando de raíz la alegría de Yami y consternando a los aludidos —. Y ustedes… — dijo dirigiéndose al resto — quiten esa cara de imbéciles que tienen y levántense.

Justo entonces, Icestar se adelantó, saltando por encima de la montaña de los caídos y se plantó frente a Tymime.

— ¿Llegaste al Pilar? — preguntó.

— Por supuesto — contestó Tymime, dándole la espalda y acomodándose en el sofá.

— ¡Esperen! — pidió Icestar de inmediato, evitando que los hermanos más entusiastas le cayeran encima al arlequín al extender su brazo —. Lo importante era confirmar todas las sospechas concernientes a Carpathia. Ya que estamos aquí y todo ha salido mejor de lo previsto, no hay razón para apresurarnos. Descansemos y más tarde, con calma, haremos lo que tengamos que hacer.

— No me quejo — dijo Eve inmediatamente y sí que tenía motivos, el cansancio comenzaba a notársele en el rostro.

Sorprendentemente, todos acordaron que estaban exhaustos, por lo que no opusieron resistencia ante la sugerencia.

— Permítanme ayudarles — dijo Yami inmediatamente, acercándose a una campanilla que estaba en la pared y agarrando un hilo que colgaba rígidamente bajo ella —. Haré que los ubiquen a cada uno en una habitación, así se sentirán más cómodos.

Hizo sonar la campanilla y, casi al instante, un pequeño ejército de Loppuny, con un tocado a blanco y negro adornando sus orejas, llegó a la habitación. Sonriéndoles y tratándolos con cordialidad, ellas se encargaron de dirigir a cada uno a sus habitaciones, el cual sería su lugar de descanso durante mucho más tiempo del que llegasen a pensar.

Luego de acomodarse cada quien en su cuarto, no tardaron en caer rendidos ante el sueño, sin preocuparse por nada más que recuperar energías.

La única que se negó fue Icestar, quien luego de despachar a Yami se había quedado a solas con Tymime.
— ¿Qué dijo Gea? — preguntó con curiosidad.

— Lo mismo de siempre… Puras tonterías que sólo tienen sentido para ella… — contestó Tymime a regañadientes, no estaba muy contento con ese interrogatorio improvisado.

— Ya veo…

Icestar notó de inmediato que el arlequín no estaba de humor y que no obtendría más información hasta que se le pasara. Pero había algo que a ella le incomodaba y nada tenía que ver con Gea.

— ¿Es cierto lo que decían los demás? — soltó cautelosamente, evaluando la reacción de su hermano —. No puedo siquiera procesar que hayas recurrido a un método tan burdo y banal para tratar de deshacerte de ese estorbo. Hablando con sinceridad, cuando esa Mew no regresó aquel día, supe que tú habías hecho algo al respecto… Fue agradable pensar que los Spearow se estaban dando un banquete con sus ojos.

Tymime sonrió. La observación de Icestar le pareció entretenida; no le sorprendió para nada, después de todo él la había criado y era la que mejores resultados le daba.

— No es que las ganas me faltaran, pero tomando en cuenta la amenaza jurada y su increíble habilidad para escabullirse, me pareció la única forma de tenerla de nuestra parte y salvar nuestro pellejo — comentó él, algo cansado del tema.

— Comprendo tus intenciones, pero si te descuidas se convertirá en…

— Una molestia. Lo sé, lo sé — dijo Tymime interrumpiendo a Icestar algo molesto, no iba a seguir permitiendo que la situación se le escapara de las manos —. Nadie en toda mi vida me ha dicho lo que tengo que hacer y eso no cambiará por una tontería como ésta, así que mejor olvídate del tema y deja de regañarme, porque sigo siendo el mayor aquí.

Tymime no le permitió a Icestar replicarle. Se levantó y dejó la sala como alma que lleva el diablo, botando humo por las orejas de la rabia.

Si Icestar estaba molesta era imposible saberlo, pues la expresión seguía tan indiferente como siempre, sin emoción alguna.

Se giró hacia el gigantesco ventanal, acercándose a los contados rayos de luz que lograban colarse a la habitación. Para cualquiera, serían acogedoramente cálidos, pero a ella le hacían daño, quemándole la piel. Aún así, no sentía dolor…

Escuchó un chasquido y levantó la mirada, tropezando sus ojos con Nya, quien parecía buscar algo frenéticamente, mirando de un lado al otro.

Icestar miró por encima de su hombro. No había nadie. Buscó el pasador más cercano, abriendo una de las inmensas ventanas son sumo cuidado y saliendo al jardín.

— ¿Buscas algo? — le preguntó prudentemente a Nya cuando estuvo cerca.

La Mew pegó un respingo del susto, no se esperaba a nadie. Aún sosteniéndose el pecho con una de sus pequeñas manos, le lanzó una mirada asesina a Icestar, pero luego le sonrió.

— ¡Oh, que bueno encontrarme con uno de ustedes! Eso significa que mi amado Tymime está aquí — dijo Nya muy contenta, pero su sonrisa se borró cuando, por menos de un segundo, vio un gesto aterrador en el rostro de Icestar — ¿T-te sucede algo?

Nya ponía muy en duda lo que había visto, le pareció ver aquel horrendo gesto, quería estar segura de ello, pero cuando se fijó ya Icestar tenía la misma expresión indiferente de siempre.

— No — contestó Icestar con naturalidad, sin ponerle atención a lo que le sucedía a la Mew.

— Ah… bueno… — musitó Nya, desechando la idea de lo que creyó ver… debieron ser ideas suyas —. Tymime está aquí, ¿cierto? ¿Podrías decirme dónde se encuentra? ¿Me dirás? — le suplicó, sonriéndole y mirándola esperanzadamente.

— Claro, no tengo problema.

— ¡Fantástico! — exclamó la Mew desbordando alegría —. Ya no puedo esperar para verlo de nuevo ¡Es que es demasiado irresistible! Es la primera vez que me siento así y es que… ¿cómo evitarlo si es tan apuesto? Espero no te incomode, estoy hablando de tú hermano después de todo. Uhm, como sea, cualquiera me diría que estoy loca porque lo verían y dirían que tiene una apariencia extraña…. ¡Pero es que él es tan…!

Nya estaba tan emocionada y ensimismada que no se preocupó de darle la espalda a Icestar, lo que fue un error. Con un movimiento tan rápido que apenas los ojos más hábiles podrían ver, las garras humeantes de Icestar rasgaron la piel de Nya, enmudeciéndola. Mientras caía, de su herida salió expelido el mismo tipo de humo que rodeaba las garras de la Lethilian; su cuerpo se congeló de inmediato, de adentro hacia fuera y al chocar contra el suelo se hizo pedazos.

Icestar, sin remordimiento alguno, lanzó los restos de la Mew a unos arbustos ayudándose de un Psíquico, con un gesto tal de fastidio que pareciera que lo hiciera con cierta frecuencia.

Sacudió la mano con la que hirió a Nya, como si el tocarla le hubiera producido asco, y regresó por la ventana, cerrándola a sus espaldas y dirigiéndose dispuesta a buscar una habitación como si nada.


Eso ha sido todo por ahora. Pendientes del capítulo 51 ;)

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#272
Mmm, intenso el comienzo del capítulo. Muy bien descrito todo el proceso de manipulación de Tymime, me gusta como el pokémon se lleva el mundo por delante como si fuera suyo.

Lo raro es que haya tantos Creyentes de pronto y que Nya esté allí con ellos como si estuviera un paso por delante de Tymime o.o No jodas, Mew lo superó completamente.

O.O Oau. Sin dudas te pasaste con el repentino enamoramiento de Mew con Tymime xDDD Eso fue genial magnífico, además de que es muy rara su forma de ser, como que cambia de amor de toda la vida de un momento a otro (?)

OMG, Tymime siendo seductor e.e Eso de verdad existe aún en la ficción? Porque no lo puedo creer O.O Es demasiado LOL. Al final se terminará enamorando de la Mew… o por lo menos sintiéndose cómodo teniendo a su propia pokémon que puede insultar sin que le moleste y que en vez de sentir miedo cuando le habla siente amor o.O

¡¿La besó?! No puede ser! Tymime es como un adolescente rebelde sin causa y con mucha misantropía que no tiene escrúpulos a la hora de lograr lo que quiere. Ahora Eve ya tiene una linda cuñada (?)

Oh, por Arceus, hasta yo me enamoré de Tymime con su discurso sobre las prioridades. Sin dudas te superaste a ti misma con eso.

La charla de Tymime y Gea fue algo confusa… no terminé por entender si al final Tymime es un villano más o si considera su enemigo a todo lo que pueda causar algún mínimo daño a su hermana…

Oau, que final o.o ¿Realmente Icestar acabó con Nya? No lo puedo asimilar, fue como muy rápido para ser algo real… ¿pudo haber sido un sustituto? Alguna explicación tiene que haber… realmente no me esperaba que Icestar fuera a ser tan agresiva y más sabiendo que Tymime puede regañarla por meterse en sus asuntos… me deja completamente frustrado si de verdad ha muerto, yo esperaba una relación rara entre Tymime y Nya D:

En fin, tendré que esperar quien sabe cuanto para que dejes el próximo capítulo. ¡Nos vemos pronto, cuñada, suerte! :P


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#273
¡Woow!, ese final de Nya por manos de Icestar fue descomunal, demasiado bueno, no me lo espewraba (casi se me sale el fresco por la nariz), aunque como dice Demian puede ser un sustituto, aunque yo creo que Tymime tiene algo que ver en esto...
Por otro lado Tymime esta solo... su nivel de frialdad y calculo es soberbio. Estos últimos capítulos fueron geniales, de verdad muchas gracias por subirlos.
#274
Omitan mi nick y "cambio de look", que hice un pacto con la nutria de Guido por un cambio de nick a largo plazo a cambio de mi dignidad (?) xD

Demian
Si supieras que ese comienza me costó, estuve haciendo muchos ajustes para que no fuera una situación absurda, sino que se viera como lo que era, algo para distraer. Me alelgra saber de ti que quedó bien xD.
Nya no tenía ni la más mínima idea de lo que sucedía, sólo da la casualidad de que su hogar está en Carpathia xD. Y créeme, más extrañado que los personajes imposible xD.
La verdad, es que introduje a Nya tan avanzada la historia por ese motivo. Tymime casi no tenía nada que le estorbara a excepción de Mewtwo, pero él no es atorrante como Nya lo puede llegar a ser. Admito que usé a Mewtwo como excusa (?), pero Nya es un buen elemento para ocasionar problemas sea en donde sea xD
No tienes idea de cómo me divertí haciendo a actuar a Tymime de esa manera xD, igual, debes saber que él no es de piedra, así que algo sabía xD ¿Enamorarse de Nya? Está como difícil y espero que todos sepan pronto el por qué de que eso no sea posible.
Fue una situación incómoda hasta para mi, no tuve problemas en escribir la reacción de Eve al respecto xD.
Es que Tymime es sexy, Dems, y lo sabes (?). Me alegra saber que esa parte haya quedado bien también :).
Sé que es confusa, pero lo hice a propósito, no quiero soltar la sopa tan fácilmente. Pero no estás tan equivocado, podría ser una de las dos o ambas :P
Me alegra que te haya gustado tanto el capítulo, Dems, es una alegría saber que a pesar de todo el tiempo que me he tomado para continuar, pueda traer algo bien hecho :3
Sobre lo de Nya... me alegra causar un buen impacto xD. Aprovecha horita para saber qué pasó, aunque igual ya lo adivinaste xD


darkcry
Omg, no tienes idea de lo mucho que me emocionó ver que comentabas, yo pensé que luego de tanto tiempo sin publicar ya hasta te habrías olvidado xD. Un gusto tenerte de vuelta :'D
Wow, me alegra que la muerte de Nya hubiera causado tan buen efecto, fue emocionante por lo visto xD. Si fue un sustituto o no, ya podrás comprobarlo ;D. Y no, realmente Tymime ni enterado, esto lo hizo Icestar por cuenta propia.
Tymime es el amo de todos y no nos hemos dado cuenta (?). Me alegra saber que le doy el carácter justo al personaje, gracias por decirlo :3
En verdad, darkcry, me alegra verte de nuevo y me alegra aún más que te hayan gustado los dos últimos capítulos, me hace pensar que estoy haciendo un buen trabajo al compensar el tiempo de espera :3.
Un gran abrazo *si lo aceptas :D*



¡Hola mundo! Finalmente, he cumplido con el objetivo de tener el capítulo 53 listo antes de publicar el 51, pero me fui por las ramas y, adivinen... ¡Terminé el capítulo 54! Y la cereza del pastel es que el 55 ya está abierto, así que las publicaciones están aseguradas por un tiempo, aunque saben que siguen siendo esporádicas por la universidad... Pero oigan, ya llevo tres capítulos luego de pasar un año sin dar señales de vida, eso es un avance, ¿no?

Lo único malo es que o me dedico a escribir y estudiar o a dibujar y estudiar, así que mucho material nuevo no hay, menos referente al capítulo. Aún así, revisen al final los anexos, no se arrepentirán, en especial a quienes les gustó el Nya/Tymime del capítulo anterior xD

Sin nada más que decir, les dejo el capítulo 51 de EGN. Enjoy!

Pero antes de comenzar, me gustaría desearle un muy feliz cumpleaños a Aroa, una gran amiga y seguidora de EGN. No tengo lo que te prometí, espero hacerlo eventualmente, pero aún así aspiro poder alegrarte el día con un nuevo capítulo, la única manera que tengo de darte un pizca de alegría teniendo un enorme charco de por medio. Espero que tengas un día excelente y disculpa lo poco ;P *abrazo*


Spoiler
51
Feroz como el... ¿agua?


Estaba por cumplir un año desde que despertó en ese bosque, los sueños que tuvo durante su primera noche en Carpathia hicieron que lo recordara sin escatimar en detalles, rememorando el cielo estrellado de aquella noche, lo anonadada que estaba cuando se tropezó con las primeras luces de una ciudad y lo desorientada que se sintió al no comprender nada cuando se dirigían a ella. Pareciera que su subconsciente se esforzaba en hacerle un recuento de todo lo que había experimentado desde entonces, por lo que se le hizo fácil preguntarse cómo es que todo llegó a complicarse de tal manera.
Al despertar, Eve pudo a duras penas despegarse de las sabanas, tenía tanto tiempo sin descansar tan en paz que la pereza que traía encima era del tamaño de un Wailord. Pero ya el sol estaba muy alto en el cielo, quizás pasaba del mediodía; ya era tarde y por eso puso su mayor esfuerzo en levantarse y bajar a buscar algo para desayunar.
Le costó trabajo recordar por dónde tenía que ir, estaba muy cansada cuando las Lopunny de la mansión los guiaron a su habitación, no le molestaría si su estómago no estuviera rugiendo como un Charizard.
Por accidente, entró a un inmenso salón pensando que se trataba de la cocina, allí se tropezó con un grupo de ancianos que al escuchar la puerta voltearon de inmediato y al verla quedaron boquiabiertos. Sus miradas la incomodaban, pero se distrajo al percatarse de que Tymime, Icestar y Skyfler estaban con ellos acompañados de Yami.
Tymime se adelantó a hablar y le presentó a aquellos hombres de avanzada de edad como los cabecillas de las familias más importantes de Carpathia, acotando que todos ellos junto a sus familias eran Creyentes.
Eve apenas intentaba asimilar la información cuando Tymime le pidió que fuera a desayunar, deteniendo a los ancianos quienes estaban a punto de caerle encima por lo emocionados que estaban.
“Más tarde hablarán todo lo que quieran con ella”, les dijo el arlequín.
― ¿Me estás diciendo que hasta el polvo es Creyente es esta ciudad? ― le preguntó Moonghost anonadado.
No supo cómo, pero había llegado a la cocina y les estaba contando lo que Tymime pudo decirle en voz baja mientras la despachaba a quienes estaban presentes. Tampoco es que fuera demasiada información, pues los ancianos no dejaron de expresar su admiración hacia ella y no le permitieron escuchar con claridad, sólo le provocaron unas náuseas que aún persistían.
― Bueno... eso sí que es demasiado conveniente para mi gusto ― confesó Sfear con una mueca extraña en el su rostro ―. Después de tantos problemas por los que hemos pasado, que nos pongan esto en bandeja de plata... Simplemente no me gusta...
― Y eso que llegaste a la mitad de la faena ― señaló Flowar.
Justo en ese momento, Icestar entró en la cocina y Baby se precipitó a ofrecerle algo de beber.
― Eso es verdad... ― secundó Moonghost, cruzándose de brazos y asintiendo con un aire solemne. Entonces, comenzó a contar con sus pequeños dedos: ―. No tuvieron que lidiar con una chica testaruda y descerebrada en Altomare; al grupo este del Equipo Rocket; al enjambre de Beedrill en Bosque Viridian; no fueron acosados por un montón de frikis en Vermilion hasta la asfixia; y mucho menos tuvieron que soportar las boberías de Blaze.
― Ay, estás exagerando. Blaze no puede ser tan insoportable como lo pintas ― dijo Dinya riendo nerviosamente.
― Ajá, pero al menos tú despertaste con todos tus poderes desbloqueados, nosotros tuvimos que esperar bastante y fue frustrante ser un pokémon promedio ― gruñó Shock ignorando por completo a su hermana alada.
― No es mi culpa que Eve como antena receptora sea tan mala ― se defendió el fantasma, encogiéndose de hombros y ganándose una mirada asesina de la aludida.
― ¿En serio quieres discutir al respecto? ― siseó ella, aguantando como podía las ganas de ahorcarlo.
― No te molestes con él... ― le dijo una voz que retumbó en su cabeza que la hizo respingar por lo imprevisto, pero se tranquilizó cuando vio a Mewtwo llegar a la cocina y sentarse a su lado ― Piénsalo. Si Moonghost no fuera como es, tú y yo no seríamos amigos ― agregó limitando sus ondas telepáticas para que sólo ella pudiera oírlo y sonriéndole discretamente.
― Si quieren que seamos justos... ― intervino Rocknight perezosamente ― todos sufrimos por la presencia de Nya.
Un quejido general fue más que suficiente para dar entender que en eso concordaban.
― Cierto, era imposible estar un segundo escuchándola sin que te dieran ganas de vomitar ― resaltó Grounday perspicazmente. Luego, sonrió maliciosamente, fijando sus ojos en quien estaba sentado junto a Eve ―. Pero insisto, Mewtwo fue quien la pasó peor en ese trecho de nuestra aventura.
― ¡Por favor! ― bufó Shock torciendo los ojos, dejando a Mewtwo con unas palabras en la boca ―. Él mismo se lo buscó, porque yo estando en su lugar no hubiese dudado en hacerla pedazos... y más rápido luego de enterarme de lo tonta que era.
― ¡Pero escúchenlo! Eres un crítico excelente, Shock ― dijo Skyfler quien llegaba en ese preciso instante, lo hizo con delicadeza y sonriendo afablemente a su hermano ―. Ya que estás en esas, hablemos sobre Tymime; tengo entendido que le cuelga un parásito azul del cascabel por gusto.
El gesto en el rostro de Shock hizo suponer que el comentario logró que se tragase sus palabras. Skyfler, al ver que cumplió su cometido, miró a Eve sonriéndole con complicidad y guiñándole el ojo.
― Hay que darle algo de mérito a Tymime, al fin está aprendiendo que no todo se soluciona estrangulando a quien no te agrada ― puntualizó Dinya sabiamente, pero luego su rostro se deformó en una mueca que denotaba un gran disgusto ―. Aunque a buen momento se decidió reformarse y dejar a un lado su asesino en serie interior ― añadió entre dientes.
― Están siendo demasiado duros con él, ¿no creen? ― dijo Flame tranquilamente, sin dejarse intimidar cuando algunos de sus hermanos le lanzaron extrañadas miradas ― Nya es amiga de Yami y por eso ya no puede hacerle nada, pero al menos nos hace el favor a todos de desaparecerla…
― ¡Ningún favor! ¡Son pruebas de amor!
A todos les recorrió un escalofrío por toda la columna en el acto. Nya acababa de llegar y se servía un poco de agua, haciendo unos movimientos que pretendían darle un aire altanero, pero tan exagerados que resultaban ridículos.
― Sinceramente, yo no esperaba que ninguno de ustedes entendiera las complejidades del amor verdadero ― comentó ella odiosamente tomando un sorbo de agua y ganándose un bufido de indignación por parte Dinya ―. Pero bueno, yo no puedo elegir a mis cuñados, ¿cierto? Aunque claro, me resulta imposible que todos me sean siquiera tolerables… ― al terminar de decir esto, golpeó fuertemente la mesa con su vaso, justo bajo las narices de Icestar, quien ni se molestó en respingar como el resto. Entonces, agregó con cierta crueldad: ― A mi, tú me dabas igual, eras un cero a la izquierda, pero después de lo sucedido te declaro no grata.
Eve estaba dispuesta a poner a la Mew en su puesto, pero Icestar le indicó con un gesto tan sutil que no lo hiciera que ni siquiera Nya lo notó, cosa que le hizo creer a la Mew que los tenía comiendo de su mano.
― Bueno, es hora de que tome un buen sueño embellecedor para que mi Tymime me vea fresca y hermosa como una rosa ― comentó Nya como si nada, haciendo gala de su tono de voz más chillón y pretencioso ―. Es que esto de perfeccionar mis Sustitutos es tan agotador…
Dicho esto, se fue, pero no sin dejar con la duda de a quién iba dirigida tal indirecta, pues costaba creer que fuera para Icestar.
― Icestar, ¿tuviste algún percance con Nya? ― preguntó Dinya anonadada pero sumamente intrigada, ya que era difícil suponer algo cuando su hermana tenía la gama emocional de una cuchara.
― Un descuido ― contestó ella, levantándose y retirándose también.
Eve sabía que si algo había pasado entre esas dos, de Icestar no lo sabrían. Mejor que nadie, comprendía que cuando no se quiere hablar de algo se evita a toda costa; aunque claro, siempre habrá alguien que mueva montañas para averiguar lo sucedido… Pobre Icestar, no tenía idea de lo que le esperaba.
Pero eso no tendría importancia en menos tiempo del que ella pensaba.
― Casi se me olvida… ― Icestar se había regresado ― Eve, Tymime te necesita ya que terminaste de desayunar, hay mucho que hablar con los Creyentes y tu presencia genera un mayor flujo de información.
Eve le lanzó una mirada de soslayo a Mewtwo, él asintió dándole a entender que estaba bien, que luego tendrían algo de tiempo para conversar, así que ella se apresuró y acompañó a Icestar de vuelta al salón, despidiéndose de Mewtwo con la mirada.
Apenas posó un pie dentro de la habitación, supo que sería un día ajetreado, más cuando los ancianos estaban entregados a la labor de llamar su atención a como diera lugar. De alguna manera, los entendía, pero le era imposible sentirse de malhumor cuando lo único que hacían era marearla con tanta cháchara.
Pero debía prestarles atención, Tymime estaba a su lado y no le quitaba el ojo de encima, muy entregado a la labor de que escuchara todas y cada una de las palabras de aquellos viejos hombres. Los Creyentes les explicaron a lujo de detalles todo lo referente a las familias fundadoras de Carpathia, más antiguas que la propia ciudad (la cual recién cumplió setecientos años de creada) y, por ende, bastante numerosas. Si bien los vínculos familiares no eran tan estrechos como en familias más pequeñas, cuando se trataba de Gea la cosa era completamente distinta.
Explicaron que nadie había sido capaz de encontrar el Pilar, que se perdían y perecían en las laberínticas cuevas bajo las raíces del Árbol Hueco, por eso recibieron con gozo la noticia de que el Pilar de Gea estuviera intacto y completamente funcional.
Luego de la primera ola de euforia y cuentos y de que Skyfler se les uniera, Yami los llevó a una sala especial de la mansión que podía ser visitada por cualquiera mientras tuviese un permiso especial. Aquella habitación era un poco más grande que el salón en el que estaban antes, a un lado tenía unos exhibidores con cúpulas de cristal, las cuales resguardaban unas tablas de piedra que eran similares a las que Madison coleccionaba en su bóveda privada.
Yami les dijo que esas tablas eran de las que contenían las profecías de Gea, cosa que era razón de estudio para muchos de los Creyentes más curiosos y dedicados, a quienes les fascinaba trazar hipótesis y crear teorías en base a sus estudios de las mismas. Ahí, señaló la otra mitad de la habitación, cuyo espacio era ocupado por una estantería repleta de libros.
Tymime se acercó a examinar los títulos en los lomos mientras Yami continuaba, diciendo que aquello era una biblioteca especial que archivaba cualquier material respecto a Gea, los Lethilian y los Malsumis, ya sea extraído directamente de las tablas o trabajos de investigación de algunos Creyentes. El joven se sintió orgulloso cuando acotó que muchos dedicaban su vida a rellenar la biblioteca con sus trabajos.
Eve supuso que aquella era la razón de que los ancianos se sintieran tan emocionados con su presencia. Sin embargo, en vez de emocionarla, algo comenzaba a preocuparla… Era magnífico encontrar tantos Creyentes de repente, el apoyo les hizo mucha falta en ocasiones y ahora lo necesitaban más que nunca, pero era imposible que todos en aquella ciudad entendieran a Gea como lo hacían ellos, no todos podían ser Creyentes.
Entonces, más pronto de lo deseado, comprobó lo bien que estaba en angustiarse.
Mientras aún continuaba la charla sobre la sala destinada a las tablas y a la pequeña biblioteca, justo cuando Tymime ojeaba con cierto recelo uno de los libros, el estrepitoso abrir de las puertas dobles anunció la llegada de un hombre alto, cabello negro como el carbón, ojos grises y fríos que se adentró en la habitación con paso firme y un aire altanero que no se esforzaba en mitigar, exaltándolo con su impecable y elegante vestimenta.
Repentinamente, el ambiente se sintió pesado y cargado de tensión, empeoró cuando se notó que aquel extraño venía acompañado. Junto a él estaba un hombre robusto, de piel aceitunada y de cabello muy corto y canoso, vistiendo un uniforme tan impecable y lleno de condecoraciones que resultaba amenazante; al otro lado, estaba otro hombre que lucía enclenque y temeroso comparado con el del uniforme, pero la banda cruzada que portaba llamó la atención de Eve, haciéndole suponer que se trataba de alguien bastante importante.
Si bien una entrada tan extravagante no pasaba desapercibida, Yami y los ancianos parecían contrariados y angustiados por la presencia de aquellos extraños. Incluso, Eve notó cierta indignación en los ojos de los Creyentes.
― Con que era cierto, Myodelza ― dijo el primer hombre fríamente y con un esbozo de sonrisa en su rostro, parecía estarse burlando y, por la forma en que Yami le devolvía la mirada, era obvio que no se llevaban nada bien ―. Ahora resulta que eres un protector de bestias… la verdad, no me sorprende en lo más mínimo.
― Este tipo tiene suerte de que me esté haciendo el desentendido ― musitó Tymime, apenas moviendo los labios y sin apartar los ojos del libro que sostenía.
Eve tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírse, pues tal comentario le causó gracia por alguna extraña razón. Sin duda, aquel extraño no tenía idea de que era su día de suerte.
― Ya lo ha visto con sus propios ojos, Señor Alcalde ― continuó el hombre de ojos grises ―. Lo que decía el General Blázfula era cierto. Los tan buscados “Monstruos de Lavender” están usando Carpathia como escondrijo.
El hombre enclenque asintió, abriendo sus ojos de par y par y quedando boquiabierto también.
¡Vaya! Saber que no estuvo equivocada en suponer que aquel hombre tan pequeño, con unos kilos de más y sombra de bigote rojizo era importante la hizo sentirse satisfecha, pero se limitó a fruncir el ceño en vez de festejarlo. Era obvio que aquel hombre era tan pusilánime y carente de carácter no tomaba decisiones por si sólo, tan fácil de manipular…
― ¿”Monstruos”? ― bufó Tymime con una media sonrisa ―. Y yo que pensaba que mi apariencia resultaba adorable ― espetó sarcásticamente, cerrando con fuerza el libro y desafiándolos con la mirada.
― ¡P-p-puede hablar! ― tartamudeó el Alcalde impresionado, abriendo aún más sus ojos (si es que eso era posible) y temblando como una hoja.
― ¿A qué se debe tú “agradable” visita, Mardoc? ― preguntó Yami educadamente, aunque no se esforzaba en ocultar su desprecio ― Recuerdas que para poder pasar a esta sala necesitas solicitar un permiso especial, ¿cierto?
― Cuando se trata de hacer justicia, los formalismos innecesarios no tienen lugar, y a eso es a lo que vine ― respondió el hombre de ojos grises, siseando entre dientes pero derrochando elegancia ―. Las almas de las pobres víctimas de estos animales merecen la paz eterna y la única forma de conseguirlo es… ¡sacrificando a estas bestias!
― Ya escuchó a Mardoc, joven Myodelza ― dijo Blázfula severamente, su voz era gruesa y potente, no tenía que esforzarse para alzar la voz, tornándolo más intimidante todavía ―. Mis investigadores ya han comprobado que estos pokémon son las bazofias de Lavender, así que es mí deber proceder…
― ¡Están muy equivocados si creen que permitiremos que les pongan las manos encima! ― exclamó uno de los ancianos claramente ofendido, dando un paso adelante ― ¡Ellos no se mueven de aquí!
― Caballeros, despreocúpense ― dijo Yami tranquilamente y con una discreta sonrisa en su rostro ―. Señores, me encantaría colaborar con ustedes, pero lo que están solicitando no podrá ser. Verán, si algo de historia de Carpathia recuerdan, sabrán a qué me refiero cuando digo que ellos no son los “Monstruos de Lavender” sino los Lethilian, los Hijos de Gea que tanto hemos estado esperando.
A Mardoc, la revelación pareció causarle mucha gracia, pues tuvo que llevarse la mano a la boca para evitar soltar una carcajada. En el General Blázfula no tuvo ningún efecto. Pero al Alcalde le brillaron los ojos de la emoción.
― ¿En verdad son ellos?
― ¡Tonterías! ― bufó Mardoc, lanzándole una mirada asesina al pequeño y temeroso hombre ―. Esas tonterías esculpidas en esos trozos de piedra no son más que cuentos de hadas, sería un imbécil si permito que tales sandeces me detengan ¡Aquí debe hacerse jus…!
― Se llama Mardoc, ¿cierto? ― dijo Tymime alzando su voz por encima de la del hombre e interrumpiéndolo. Tenía un gesto burlón en el rostro tan sutil que sólo sus hermanos pudieron percatarse ―. No negaré que estábamos en la Torre el día de tan trágico acontecimiento, todos mis hermanos estaban en realidad.
A Mardoc parecieron extrañarle las palabras del arlequín. Era difícil asimilar que, aparentemente, había obtenido una confesión sin mucho esfuerzo.
― Eso es más que suficiente para proceder ― declaró Blázfula, sacando un celular de su bolsillo.
― Por lo apresurado de sus decisiones, me da la impresión de que su tiempo vale oro ― dijo Tymime fríamente, observando con atención el aparato que el hombre sostenía con sus gruesos dedos ―, pero no se preocupen, seré breve ― añadió sonriendo maliciosamente, consiguiendo consternar al General.
― No es ser apresurados, simplemente fueron tan amables (por no decir imbéciles) de dar una confesión frente a varios testigos ― espetó Mardoc con una frialdad que no tenía nada que envidiarle a la que alcanzaba el propio arlequín ―. Ya no tiene sentido postergar su captura y su ejecución pública.
― ¿Confesión? ― bufó Tymime, permitiéndose reír un poco ― Yo sólo dije que estábamos ahí, no que fuimos nosotros quienes le sacamos las vísceras a los que estaban en la torre ― al notar el efecto que causó su referencia en el Alcalde, sonrió; Blázfula y Mardoc estaban algo afectados por cómo se estaba desarrollando la situación, pero el Alcalde estaba hecho una mata de nervios y eso lo hacía sonreír como un Aipom ―. Verá que todo fue un simple malentendido, pues sólo estábamos en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Pero humanos estúpidos ― “como tú” quiso agregar ― nos atribuyeron esa masacre por ser el único elemento extraño en ese momento. Sin duda, la capacidad de deducción de la policía de Lavender deja mucho que desear…
― Dicen eso porque están desesperados ― dijo Mardoc con una risilla que a Eve le crispó los nervios ―. Hay testigos oculares que dieron una descripción exacta y no es casualidad que se les parezcan, ¿o no?
Tymime ocultó su rostro bajo su mano, riendo para sus adentros. Aquello le dio a entender al egocéntrico Mardoc que él no era quien tenía la situación bajo control.
― No perderé parte de mi valioso tiempo explicándoles la situación en la que nos encontrábamos quienes estábamos en la torre aquel día ― dijo el arlequín cuando dejó de reír ―. Pero yo estoy más que seguro que nadie tiene la certeza de lo que vieron.
Mardoc estuvo a punto de replicarle, pero se contuvo de sopetón, como si se percatara de que si lo hacía no terminaría nada bien.
― Le va a tener que bastar nuestra palabra, Mardoc, porque yo no estoy dispuesto a embarcarme en tonterías cuando mi tiempo está contado ― agregó Tymime, haciendo unas señas para que se largaran.
― ¿Lo dices por esas absurdas historias del apocalipsis? ― espetó Mardoc molesto ― ¿En serio piensan que me crea tales idioteces?
Aquel hombre había perdido los estribos y eso, al parecer, le parecía divertido a Yami y a los ancianos.
― Ni yo mismo me las creo, pero tú tienes la opción de largarte y vivir en paz como te de la gana, pero yo estoy condenado por esas malditas tablas de mierda ― dijo Tymime hastiado, apretando los dientes y torciendo los ojos, ya Mardoc le comenzaba a resultar un estorbo ―. Es una desgracia saber que le tenemos que salvar el pellejo a ladillas como tú ― Mardoc abrió la boca para replicarle, pero el arlequín no se lo permitió ―. Si quieres hacer el intento de llevarnos a la fuerza, adelante, eres libre. Sin embargo, no garantizo que mi tolerancia esté en óptimas condiciones y, si eso es así, te aseguro que serás la razón para que me nombren el “Monstruo de Carpathia”.

Eve pudo librarse de los ancianos más rápido de lo que creyó, era algo entrada la tarde pero aún no comenzaba a ponerse el sol. Aunque ya no tenía que escuchar a los ancianos, el día no terminaba ahí muy al pesar suyo.
Caminaba por los pasillos de la laberíntica mansión buscando a sus hermanos para reunirlos, uno de sus nuevos deberes temporales, pero lo único que encontró luego de media hora de recorrido fue a un grupo de Lopunny amontonadas y cuchicheando entre ellas mientras fisgoneaban por una puerta entreabierta.
Frases como “Me gusta ese”, “Esos ojos tan penetrantes me matan” o “Yo quiero que me queme” e incluso “Será pesado, pero es muy lindo” llegaron hasta sus oídos y le produjeron náuseas en el acto.
Sus intenciones eran pasar por alto aquello e ignorarlas, seguir su camino, pero al pasar cerca la curiosidad fue más fuerte que las ganas de vomitar, entonces echó un vistazo por encima de las conejitas. Para su sorpresa, al otro lado de la puerta y conversando animadamente estaban Flame, Moonghost y Mewtwo.
― ¡Esto tiene que ser una broma! ― bufó Eve con indignación.
El susto que le produjo a las Lopunny las hizo huir de inmediato, dejando despejado el pasillo. Les frunció el ceño, resoplando y, finalmente, torció los ojos negando con la cabeza. No era la primera vez que se tropezaba con una Lopunny y todas le parecían iguales, exageradamente coqueta, siempre usando su físico para excusarse… ¡y la mansión estaba repleta de ellas! Lucían torpes y tontas, era increíble que hasta para huir tenían que explotar su físico, levantando las manos y pegando sus brazos al cuerpo, contoneándose y chillando…
― ¿Qué sucede? ― la voz de Mewtwo retumbó en su cabeza de un momento a otro y la hizo respingar, estaba asomado, abriendo apenas la puerta ― Oh, ya terminaste ¿Qué tal te fue?
― Digamos que bien… ― contestó Eve sin disimular su disgusto, el simple recuerdo de lo sucedido con Mardoc era suficiente para arruinarle el día.
En ese preciso momento, Moonghost se asomó por sobre el hombro de Mewtwo, esforzándose un poco para inspeccionar el pasillo y, de repente, pareció decepcionado, cosa que su hermana no pasó por alto.
― ¿Pero qué fue lo que pasó? ― preguntó Moonghost alicaído.
― Justo le iba a contar a Mewtwo que…
― No, no, no ― la interrumpió el fantasma, negando exageradamente con la cabeza ―. No me interesa lo que haya sucedido con los viejos esos, yo quiero saber a dónde se fueron nuestras Lopunny.
― Huyeron cuando yo… ― contestó Eve, deteniéndose de sopetón cuando procesó lo que le había dicho su hermano, frunciendo el ceño ― Un momento, ¿cómo es que ustedes sabían que…?
― ¿Aquí estaban unas Lopunny? Llevaban rato chismoseando ― dijo Moonghost entre risas y sacudiendo en el aire su mano ―. Mewtwo fue quien se dio cuenta y como estaban alabándonos, diciendo cosas tan geniales y varias cositas más, decidimos dejarlas tranquilas para que nos admiraran.
Eve no tardó en lanzarle una mirada inquisidora a Mewtwo, quien se había puesto rojo como un tomate y le negaba con la cabeza, aparentemente demasiado nervioso como para poder usar telepatía y excusarse.
― ¿Dónde están los demás? ― preguntó Eve entre dientes, tratando de contener su ira, algo que no lograba pues estaba temblando por ello.
― Hace rato que fueron a ver la arena de batalla ― respondió Flame, asomándose por encima del otro hombro de Mewtwo, sonriendo inocentemente ―. Es genial, jamás hubiera imaginado que alguien pudiera tener una arena profesional en su jardín trasero…
― Ajá, si ― espetó Eve groseramente, dejando contrariado a su hermano ―. Tymime dijo que iría a la arena en un rato y me pidió que les avisara que deben estar ahí. Ya que están casi todos, como me dices, lo mejor es que bajen rápido.
Sin decir nada más y sin darles a ellos alguna oportunidad de articular palabras, Eve les dio la espalda y se fue por el pasillo algo ofuscada.
Cuando se perdió al doblar la esquina, Mewtwo le dedicó una mirada asesina a Moonghost de inmediato.
― ¡¿Qué?! ¡A ti también te gustaba la cosa!

Unos minutos después, estaban todos reunidos en la arena conversando animadamente. Incluso Dyfir y Nataniel estaban con ellos, hablando entre ellos muy emocionados ya que se habían tomado la libertad de dar un breve paseo por la ciudad.
Mewtwo, apenas llegó al punto de reunión, no dudó en buscar a Eve con la mirada sin éxito. Comenzaba a frustrarle que sus oportunidades para hablar sólo habían sido nulas, necesitaba entablar una conversación con ella como siempre y parecía que aquello no iba a mejorar, lo que lo ofuscaba. Su malhumor empeoró cuando la vio llegar con Tymime, pues eso significaba que no podría ni acercársele.
Unas risitas rompieron el silencio. Había un par de Lopunny escondidas tras un árbol que, cuando Mewtwo volteó, lo saludaron sonriendo y riendo como tontas.
“Como quisiera hincarle el diente a cualquiera de esas dos…"
La ansiosa voz de Enurta retumbó en la cabeza de Eve, produciéndole una sensación desagradable que no mejoró para nada su humor.
― Mi vida es un asco… ― musitó para si.
― ¡Vaya! Es agradable ver que todos están aquí tan diligentemente ― comentó Tymime, por lo visto Eve no era la única que la estaba pasando mal ―. No puedo decir lo mismo de los que están de más, pero no estoy de humor para discutir ― les indicó a todos que se acercaran y nadie quiso hacerlo esperar, formando un corro alrededor de él en un abrir y cerrar de ojos. Entonces, explicó: ― Por ahora, Icestar y yo estamos afinando ciertos detalles para prepararnos, les tendrá que bastar con saber que ya conversamos con los principales Creyentes de Carpathia y para mañana la mayoría estarán a nuestra disposición. Sin embargo, ustedes no tienen que preocuparse por esto, ese será mi trabajo; pero entrenar será su principal tarea en el transcurso de estos días.
Esto no cayó muy bien, así se lo indicó el quejido general al arlequín. Dinya no dudó en protestar.
― Pero hace poco nosotros…
― Hace poco, ¿qué? ― espetó Tymime, molesto ― Me es un placer (y una vergüenza) recordarles que nos secuestraron unos humanos, sin mencionar lo fácil que le ha resultado a los Malsumis hacernos la vida imposible. Así que lo mejor es que alguien se ofrezca para comenzar o voy a…
― ¡Yo quiero, yo quiero, yo quiero! ― exclamó Sfear levantando la mano y pegando saltitos, sinceramente emocionada a diferencia de la mayoría.
― Gea, al fin me has concedido el placer de conocer lo que es comenzar un entrenamiento sin muchos problemas ― comentó el arlequín con cierta ironía, aunque realmente aliviado ― ¿Con quién quieres entrenar?
Sfear se tomó unos minutos, pensándolo seriamente mientras posaba la mirada en cada uno de los que la rodeaban. Finalmente y con una gran sonrisa, contestó:
― Quiero pelear con Mewtwo.
A todos les extrañó la selección de Sfear, aunque nadie superaba la sorpresa que se llevó el escogido. Mewtwo no conocía muy bien a la hermana acuática de Eve, era una de las que con menos hablaba, pero cada vez que se fijaba en ella la veía distraída. De hecho, no le parecía que tuviera nada de… guerrera.
― Es que quisiera entrenar con alguien distinto por una vez y Mewtwo me parece perfecto ― se justificó ella al notar cómo la miraban los demás y, mirando a Mewtwo, agregó con algo de pesar: ―. No te molesta, ¿verdad?
― Por supuesto que no. Pelearé contigo ― dijo él aunque no estaba muy seguro.
Los demás no dudaron en despejar la arena para darles espacio a los contrincantes. Tymime se tomó un poco más de tiempo, acercándose a Sfear y susurrándole algo al oído; sea lo que fuera lo que le decían ella sólo asentía. La sonrisa maliciosa y la mirada burlona que el arlequín le dirigió al separarse de ella, no le gustó para nada a Mewtwo.
Cuando Tymime dejó la arena, Sfear y Mewtwo tomaron sus puestos. Ella no dudó en colocarse en posición de batalla, pero él todavía dudaba de que aquello fuera una buena idea. Y estaba lo de Tymime… era difícil saber si Sfear admiraba ciegamente al arlequín como lo hacía Shock o si, por el contrario, lo aborrecía como Dinya, o si lo respetaba como lo hacían Eve y Skyfler.
― ¿Quieres comenzar tú? ― le preguntó Sfear con tanta inocencia que Mewtwo se arrepintió de haber aceptado, no mejoraba su situación cuando una esplendorosa sonrisa iluminaba el rostro de la Lethilian de agua.
― No. Te cedo los honores.
Ni siquiera recibió respuesta. Apenas terminó de articular las palabras, una potente corriente de agua se aproximaba a él a una velocidad de vértigo, ni pudo preguntarse de dónde salió, sólo supo que apenas le dio tiempo de protegerse con una barrera.
Eso no le serviría por mucho tiempo para su desgracia. Otro par de corrientes serpentearon, intentando atravesar uno de los puntos ciegos de su barrera y obligándolo a levantar más para cubrir aquellos espacios. Sin embargo, la fuerza de aquellos chorros era tremenda y no tardarían en quebrar su protección; si eso sucedía, estaría en problemas pues quedaría atontado por unos instantes y estaría a su merced.
Debía evitarlo. Usó un poco de su fuerza psíquica para impulsar las corrientes lejos de él, elevándose rápidamente para evitar el choque entre ellas. Entonces, posó sus ojos en Sfear, dispuesto a responder a la ofensiva, pero no pudo evitar quedarse boquiabierto.
Ella le sonreía con malicia y su mirada resultaba aterradora, feroz en comparación a los dulces ojos azules y brillantes como pompas de jabón que la caracterizaban. Para acentuar aún más su radical cambio, varios chorros se arremolinaban alrededor de ella, formando una cúpula de a ratos.
Aquello le resultaba familiar y no tardó en recordar que Eve había usado ese ataque en una que otra ocasión, pero jamás como lo veía ahora. Se notaba que era la especialidad de la Lethilian de agua.
Sfear, aprovechándose del estupor de su oponente, inhaló aire hasta que su pecho estuvo a punto de estallar, exhalando finalmente un Viento Helado que generó unos trozos de hielo peligrosamente grandes que fluían con las corrientes. Con un ágil y enérgico movimiento de sus brazos, comenzó a lanzarle aquellos trozos de hielo a Mewtwo.
Él pegó un respingo y decidió usar su poderoso Psíquico, pulverizando los proyectiles de hielo a medio camino.
― ¡Oh, vamos! ¡Tú puedes hacer algo mejor que esto! ― gruñó Sfear, algo frustrada y frunciendo el ceño.
― ¡¿Qué diantres le sucede?! ― bufó Mewtwo estupefacto, ampliando su telepatía inconscientemente mientras intentaba esquivar los chorros que se abalanzaban sobre él.
― ¡Imagina que Sfear es como un vaso con agua! ― le gritó Moonghost ― ¡Si lo agitas, el agua dejará de estar quieta y se desborda!
― ¡Pero yo ni siquiera la toqué! ― exclamó Mewtwo, molesto.
Entonces lo vio. Tymime lo observaba, cruzado de brazos y con una chocante sonrisa burlona. El arlequín se acercó a susurrarle algo a Sfear antes de que la batalla comenzara… ¡Grandísimo hijo de…!
Una nueva ráfaga de chorros de agua evitó que descargara su frustración maldiciendo a Tymime, ocupándolo en esquivarlas de maneras que ni él sabía que podía, retorciéndose hasta tal punto que comenzaba a dolerle la espalda a pesar de estar suspendido en el aire.
Ya basta, no podía estar quedando como un imbécil para darle el gusto a Tymime. Cierto, era satisfactorio insultar al arlequín, pero era momento de olvidarse de él y comenzar a tomar a Sfear en serio.
Se detuvo, encarando los peligrosos chorros de agua y trozos de hielo que Sfear acaba de crear; hizo gala de su poder psíquico, poniendo un poco más de esfuerzo, pero logró congelar las corrientes en el aire y, ejecutando un elegante movimiento con la mano, los disolvió como si un puño de acero destruyera un juego de copas de cristal.
Todos quedaron asombrados por ello, exclamando de la impresión. Las Lopunny no se quedaron atrás, estallando en escandalosos vítores y aplausos, riendo y celebrando la hazaña frenéticamente.
― Ni una palabra ― espetó Eve cuando sintió que Dinya se le acercaba por la espalda, segura de que le pediría que vaporizara a aquellas Lopunny.
Sfear aún no salía de su asombro, impactada de que sus chorros desaparecieran de tal forma, por ello Mewtwo no dudó en ejecutar un Impactrueno.
Cuando Sfear se dio cuenta de lo que pasaba, ya el dolor que le causaba la electricidad la entumecía. Mewtwo no desaprovechó las corrientes que seguían serpenteando en el aire para usarlas como conductores, logrando que el ataque cobrara más fuerza y llegara directamente a su oponente.
Pero, para su sorpresa, eso no contuvo a Sfear. Ella gritó con todas sus fuerzas y un colosal torrente de agua la envolvió por completo, fundiéndose con el Impactrueno. De un momento a otro, una cantidad inimaginable de colas de agua se abalanzaron con una potencia increíble hacia Mewtwo, arrastrando su propio Impactrueno.
Él suspendió el flujo de energía eléctrica en su cuerpo de inmediato e intentó detener aquellos coletazos, soplando la Ventisca más potente que había hecho hasta entonces. En cierto modo funcionó, pues los chorros comenzaron a convertirse en inmensos trozos de hielo, pero con lo que no contaba Mewtwo era que Sfear fuera capaz de aumentar aún más la presión de las corrientes y convirtiera la defensa de su oponente en proyectiles de hielo.
Fue imposible esquivarlos, uno sólo bastó para privarlo de aire y nublarle la vista al golpearlo en el estómago. No lo soportó y perdió el enfoque de su psiquis, precipitándose hacia el suelo y estrellándose como llevaba rato que no lo hacía.
Dinya y las Lopunny ahogaron un grito. Eve tragó saliva, tentada a salir corriendo, pero como estaban en medio de una batalla corría el riesgo de que la reprendieran. Tymime, en cambio, no pudo contener una risotada que intentó acallar cubriéndose la boca, cosa que no resultó; por ello, se ganó lo que parecía una mirada reprobatoria de Icestar.
― ¿Qué? ― espetó él, alzando una ceja.
Icestar no le contestó y su rostro siguió tan inexpresivo como siempre, pero algo debió encontrar Tymime en los ojos púrpura de su hermana que le hizo torcer los suyos y resoplar hastiado.
― Contéstame algo, Mewtwo ― dijo el arlequín mientras se acercaba con paso firme al aludido ― ¿Acaso piensas que esto es un torneo en el que los niños humanos juegan con sus pokémon? Si bien es cierto que esto es una mera sesión de práctica, cuando llegue el momento (si es que llegas a pisar el campo de batalla) olvídate de las mariconadas que le enseñan los humanos a los pokémon de ahora.
― ¿Tú dándome consejos? ― replicó Mewtwo con un hilo de voz, apenas podía hablar por culpa del golpe en el estómago, pero hacía todo lo posible para reincorporarse ― Si no te hubieras asegurado de agitar a Sfear desde el principio, esto sería una verdadera práctica. Se supone que afinemos nuestras habilidades, no que nos matemos.
― ¿En serio quieres echarme la culpa? ― bufó Tymime desternillándose de la risa, lo que produjo escalofríos en cadena entre los presentes ― Sfear llegaría a ese punto de descontrol eventualmente, yo sólo lo aceleré un poco para que el entrenamiento valiera la pena.
― Sólo eres un cizañero.
― No es mi culpa que seas tan blandengue.
― Ya es suficiente ― exclamó Icestar cortantemente, atajando en el aire el inicio de una riña ―. Lo mejor es dejarlo por hoy, en especial porque Mewtwo no descansó lo suficiente en estas dos últimas noches.
― ¡Esto es el colmo! ― espetó Tymime molesto y volteándose para regresar a la mansión, no sin antes dedicarle una mirada asesina a su hermana de hielo ― Coordina tú el entrenamiento de hoy, Icestar, ya que te sientes tan dispuesta a dar órdenes.
Ella no se vio afectada por las palabras del arlequín, se limitó a seguirlo con la mirada hasta que desapareció. Le ofreció la mano a Mewtwo para ayudarlo a terminar de levantarse, pero él le indicó educadamente que podía sólo y se reincorporó con cierta dificultad.
― No hay duda de tú potencial ― comentó Icestar de sopetón, mirándolo con cierta intensidad.
― ¿A qué te refieres? ― preguntó Mewtwo distraídamente, sacudiéndose un poco la tierra de encima.
― Tienes más poder del que has demostrado todo este tiempo ― respondió ella. Mewtwo la miró con recelo y ella realizó un rígido ademán con la mano sin apartar los ojos de los de él ―. Despreocúpate. Si has decidido mantener un bajo perfil es problema tuyo, más no puedes reprocharme por ser una meticulosa observadora.
Mewtwo abrió un poco de más los ojos y los apartó de los de Icestar. No estaba cómodo hablando al respecto con quien pasaba la mayor parte de su tiempo al lado de Tymime.
― Si fueras un pokémon normal… ― continuó Icestar sin percatarse de lo incómodo que se sentía el pokémon ― el ataque de Sfear te hubiera atravesado y cortado en dos. No me atrevo a subestimar tu fuerza, pero quisiera ahorrarle el mayor sufrimiento posible a Eve, así que me tomaré la molestia de trabajar en algo especial para ti.
Mewtwo no pudo evitar volver a posar sus ojos sobre Icestar, completamente intrigado por lo que acababa de decirle.
― ¿Ahorrarle algo de sufrimiento a Eve? ¿De qué estás hablan…?
― Es increíble, pero le importas a Eve más de lo que ella se atreve a admitir.
A Mewtwo lo embargó una extraña sensación en su pecho, algo que le hizo sentir que la sangre en su rostro hervía. Le lanzó una mirada nerviosa a Eve, quien por fortuna estaba muy ocupada intentando mitigar los ánimos de Sfear con la ayuda de Skyfler.
Pero aquel extraño arrebato de nervios no evitó que se percatara de algo extraño.
― Aunque hagas lo que me dices que harás, eso no significa que sea inevitable que Eve sufra por algo, ¿cierto?
Por un instante, le pareció que Icestar le sonrió, pero estaba tan inseguro de haberlo visto y aquella imagen fue tan fugaz que le produjo un desagradable escalofrío. Mewtwo nunca consideró a Icestar como un ser vivo, pues todo en ella la hacía parecer una máquina. Empero, por ese microsegundo en el que creyó ver algo que derrumbaba aquella percepción, supo que ella era alguien más retorcido que el propio Tymime incluso.
― No lo sé ― respondió finalmente con un leve tono de crueldad en su voz ― ¿Qué tal si se lo preguntas personalmente a ella?
Icestar no tenía que ser expresiva para que Mewtwo entendiera que se trataba de un sarcasmo. Estaba seguro de que la Lethilian de hielo sabía que Eve jamás le contaría lo que la atormentaba. Él había desistido por completo de aquella idea, pero ahora con esto…
No intercambiaron ni una palabra más.
Icestar les informó a sus hermanos que el entrenamiento quedaba suspendido por hoy, considerándolo lo mejor en vista de que apenas habían tenido tiempo de recuperar fuerzas luego de tan largo viaje. La decisión fue muy bien recibida.

Ya entrada la noche, Icestar caminaba por los pasillos del tercer piso, dirigiendo sus pasos hacia la habitación que ocupaba Tymime, la más apartada de todas.
No se molestó en tocar la puerta, entrando como si nada, encontrándolo sentado en el alfeizar de la ventana, con la mirada perdida en el horizonte. Pero en cuanto cerró la puerta a sus espaldas, él posó sus ojos sobre ella.
― ¿Qué quieres?
Icestar, con toda la calma del mundo, se adueñó de uno de los mullidos sillones que decoraban la habitación y se sentó, restándole importancia al enojo del arlequín.
― ¿Por qué reaccionaste de esa manera ante Mardoc? ― preguntó ella finalmente, juntando sus manos frente a su rostro.
― No hice nada fuera de lo ordinario ― contestó Tymime tranquilamente y encogiéndose de hombros con desinterés ―. Además, el tipo me odia y eso me hace feliz. Fue lo mejor luego de un día de pura mierda.
― Me alegra ― dijo Icestar, aunque ni su rostro ni su tono de voz lo respaldaron ―. Sabes que puede traernos problemas, ¿cierto? No cabe duda de que es muy persuasivo y que detesta a la familia Myodelza.
― No tienes que decírmelo, el tipo lo destilaba por los poros y me tenía dopado, por eso no le destruí la mandíbula al muy bastardo ― comentó el arlequín, ya algo aburrido de la conversación ― ¿Tienes algo para mi?
Icestar se tomó algo de tiempo para contestar, sumergiéndolos en un tenso silencio por casi un minuto.
― Hay unas torres de vigilancia antiguas distribuidas alrededor de Carpathia que ya no cumplen su función inicial, la mayoría están a lo largo del muro y algunas en las montañas. Como es obvio que nos superarán en número, se me ocurrió construir un mecanismo interconectado que las convierta en generadores para crear una cúpula de energía.
No dijo nada más, esperando a escuchar la opinión del arlequín.
― Suena bien… ― musitó Tymime pensativamente ― Lamentablemente, estamos en una situación que nos obliga a jugar a la defensiva. Es decir, más problemas en los que pensar ― se detuvo y materializó su esfera para juguetear con ella, eso lo reconfortaba un poco ―. Me agrada tu idea, pero me preocupa que no tengas el tiempo suficiente para cumplir.
― No necesito dormir si eso es lo que te angustia, por lo que mi rendimiento está garantizado ― dijo ella inmediatamente, mirándolo como si no pudiera creer que pusiera en duda su capacidad ―. Sólo requeriré de alguien que me garantice electricidad y no tendré que preocuparme por nada más...
Tymime se tomó unos segundos para responder, meditando un poco sin dejar de juguetear con su esfera.
― Tú tienes en mente otras cosas, te conozco ― dijo finalmente, lanzándole una mira inquisidora ―. Sólo espero que tus proyectos personales no interfieran con nuestros asuntos.
Icestar lo desafió con la mirada, pero no le respondió. Permanecieron en silencio por unos minutos, sin siquiera mirarse el uno al otro. Finalmente, ella se levantó y procedió a retirarse, pero al llegar a la puerta se detuvo y dijo:
― Es hora de que Llamado sea escuchado.
Tymime sonrió maliciosamente y respondió:
― Lo sé.




CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

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Twitter: @OnixTymime



Espero que el capítulo haya sido de su agrado y ya saben, comenten y si encuentran algún error de tipeo, se los suplico, díganmelo xD

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#275
Bueno, me preparé un termo para hacerme unos mates mientras leo esto porque parece que va para rato. Están bien lo esporádicas de las publicaciones, la calidad del fic lo amerita, es bueno que el mejor fic de la zona se haga desear. Sólo no nos dejes sin EGN.
Sabía que no podía morir esa Mew, yerba mala nunca muere (?)
Ja, acerté con los sustitutos :3 Estoy conectado con el fic, no puedes decir que no u.u
La parte en que Tymime se pone a dar sus discursitos es cuando el fic se pone sensacional la verdad. Es como que sacas toda la bronca de adentro, Onix, tranquila, vieja (?)
Un grupo de Lopunnys muertas por los hermanos Lethilian :3 Quisiera ser un Lethilian ahora mismo.

“Mewtwo fue quien se dio cuenta”

Eve: Mewtwo… you will die (?)
Que fuck u.u Eve anda siempre haciendo sus cosas raras y el pobre Mewtwo solo… está bien, Mewtwo, estoy contigo, no rechaces un harem de Lopunnys por una pequeña manipulada por su hermano mayor u.u
¿Sabes que no me ha gustado? Has desplazado mucho la historia de Dyfir. O sea, la historia empezó con la chica, ha quedado muy relegada.
Enurta: Lupunnys plz
Enurta ruleó con su comentario. Eve está empezando a dudar de su sexualidad xD
OMG, Sfear también va por Mewtwo. Onix, que te guste ese amorfo no quiere decir que a todos vaya a gustarles, dales personalidades propias a tus personajes ¬¬
La emoción que empecé a sentir antes que se diera la batalla fue sorpresiva. Es como le vas preparando el terreno al lector para que se vaya asombrando.
Oh, no me pareció tan largo, quizá porque es tremendamente divertido y emocionante. Un fic digno de leerse, me alegró mucho que le hayas dado más protagonismo a Sfear, deberías hacerlo con todos los hermanos, parece que sólo existieran Eve, Tymime, Icestar y Skyfler. Y Dinya cuando hay algún suceso chismorreante.
Nos vemos en el próximo compañera, sigue escribiendo así de seguido que vas bien. ¡Saludos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#276
...Hay historias, novelas y cuentos que van mas allá del simple relato, cuentan algo mas, una enseñanza, un reflejo psicológico, moral, social e incluso personal que te ponen a pensar y causan un punto de inflexión en las cosas que crees, piensas o sientes; y este fic es una de esas historias en la que uno se llega sentir identificado, así que por nada del mundo se me olvidaría, la espera siempre vale la pena, considero que todas las personas tienen que aportar algo a este mundo (ya sea grande o pequeño) y a nivel personal creo que lo has hecho.
No puedo creer que Mewtwo se prestara para el jueguito de ser admirado por las Luppony,ja,ja no me lo esperaba, Icestar esta mas ¨trastornada¨ que Tymime, esto se pone interesante (si aun mas de lo que de lo que imaginaba)... me gusta en realidad y me huele una gran batalla mas adelante, Mardoc y compañía me caen mal (por poco creí que Lt. Surge haría su entrada en el fic, y casi quedo como WTF), esos serán otros que se llevaran una sorpresa... y para terminar la desesperante Nya como siempre estorbando. Espero con ansias el próximo capítulo.
Y sí, acepto el abrazo, y te lo devuelvo a la distancia, la oscuridad no es sinónimo de maldad, a veces solo representa la soledad donde te han llevado las circunstancias... también aquellos que alguna vez creíste que te apreciaban (a veces muy cercanos) quienes se vistieron de luz falsa pero en realidad son hipócritas que se sienten llenos aplastando a los demás (cuídate de ellos, sabes a lo que me refiero) y la lucha contra los demonios que allí habitan, afrontarlos siempre es mejor que huir de ellos.
Bueno ya escribí demasiado solo dejare esto que dijo Icestar por aquí haber que me dices:

― Tienes más poder del que has demostrado todo este tiempo ―
― Si fueras un pokémon normal… ―

¿Mewtwo X?, ¿Mewtwo Y?, o algo diferente...
#277

52 - La propuesta

52 - La propuesta

Demian
Por lo visto, desapareciste de la faz de la tierra, pero igual te contesto porque sé que algún día volverás para leer esto. Lo sé porque hay Lopunny en mi fic y no las resistes (?)
Deja, que me inspiro cuando me toca escribir las partes de Tymime, es divertido xD.
Lo de Dyfir me he dado cuenta, voy a poner mi mayor esfuerzo para que eso no siga pasando, algo-algo hice en este capítulo aunque estoy segura de que no bastará para nada, porque sigue siendo poco.
¡¿Pero qué...?! ¿Sfear interesada en Mewtwo? ¡No, Dems, para nada! xD. Ella lo elije por razones más inocentes que esa, tú y tu mente retorcida xD
¿Qué sería de una buena batalla sin una buena preparación? Tengo que hacerlo emocionante de alguna forma D:
Me alegra que te haya gustado y aunque me tomé un poco más de tiempo para traer este capítulo, sigo aquí. Espero volver a verte pronto :)


Darkcry
No sé qué decir, es muy halagador y lindo de tú parte. Te has ganado otro abrazo ;w;
Bueno, Mewtwo tampoco es que sea de piedra y de vez en cuando flaquea, le sale ¿no? xD
Me parecieron extrañas tus palabras, si te soy sincera, ¿puedo preguntar a qué se deben? Es que no comprendo qué habré puesto para que me dijeras eso, las aprecio en serio pero tengo curiosidad owo
Sobre lo de Icestar... Aunque me veo tentada a que Mewtwo megaevolucione, realmente no me gusta la idea, es algo completamente distinto. No veo natural que de repente él consiga la llave de la megaevolución (aunque podrá luego), aparte de que ya tenía planeado esto desde hace tiempo y soy incapaz de cambiarlo porque me sigue pareciendo más atractiva esta idea xD
Y yo que te lo digo, préstale mucha atención a Icestar, podrías sorprenderte :P


¡Hola mundo!
Finalmente, luego de salir de mis deberes y de completar el borrado del Capítulo 55, les traigo el Capítulo 52 de EGN.
Pasarlo en limpio ha sido una desgracia, especialmente porque en una ocasión se fue la luz en la recta final de la primera revisión, pero ya pasó y aquí les traigo un capítulo que estaba muy ansiosa de terminar.
Por supuesto, es un capítulo de transición, pero tiene detalles muy importantes (conchitas de mango como dirían en mi país) que quizás les parezcan interesantes... bueno, eso espero xD

Este capítulo no tiene portada, pero he tenido oportunidad de sacar uno que otro dibujo extra para que este post valga la pena.

Sin nada más que agregar, espero que este capítulo sea de su agrado ^^





Spoiler
52
La propuesta



Apenas era la segunda noche que pasaba en la Mansión Myodelza y una terrible pesadilla interrumpió su apacible sueño. Le costó mucho trabajo poder despertar, pero aún dormida pudo sentir cómo un grito desgarrador surgía de su boca, incorporándose de sopetón empapada en sudor y casi sin aliento.

Tardó unos segundos en recobrar la noción de dónde se encontraba, exhalando a bocanadas para normalizar su respiración y apaciguar a su acelerado corazón, pero por más que intentaba, no podía dejar de temblar del miedo.

Agobiada, se cubrió el rostro con las manos y, justo en ese momento, escuchó que alguien abría la puerta de su recámara.

— ¿Te encuentras bien?

Su tono de voz era tranquilizador, calmado y sereno, pero en el fondo se podía escuchar que estaba claramente preocupado y algo nervioso. Eve agarró aire hasta que sus pulmones no pudieron y, lentamente, descubrió su rostro. Mewtwo estaba ahí, examinándola detenidamente con sus intensos ojos violetas.

Ella tenía intenciones de responderle, pero al intentarlo le fue imposible hacer sonido alguno, tenía la boca seca y la garganta irritada, así que se limitó a asentir con la cabeza, evitando a toda costa sus ojos.

— ¿Estás segura? — insistió Mewtwo frunciendo levemente el ceño, entrando y cerrando la puerta a sus espaldas —. Estabas gritando de una forma espantosa...

Eve abrió desmesuradamente sus ojos, avergonzada de que sus gritos hubiesen sido escuchados, y volvió a esconder el rostro en sus manos, suspirando sonoramente.

— ¿Qué te está sucediendo? — le preguntó él suavemente, acercándose cautelosamente hacia ella — Pensé que al llegar a Carpathia te contentarías, que encontrarías algo de paz; en cambio, te veo agobiada y desorientada… — se detuvo un momento, considerando si lo que diría era conveniente o no. Entonces, añadió: — ¿Hay algo que te asuste?

Ella no le contestó y se escondió rápidamente bajo las sábanas, pero antes, él pudo apreciar claramente cómo su cuerpo se tensaba. A Mewtwo se le encogió el corazón mientras escuchaba la irregular respiración de Eve, era obvio que algo no estaba bien, lucía tan vulnerable, tan desorientada… No era normal.

Tragó saliva. Él no usaba sus cuerdas vocales pero estaba nervioso, un pensamiento se cruzó por su cabeza, algo que lo carcomía desde siempre y de lo cual se había olvidado por el bien de su amistad con Eve, pero que ahora volvía con más fuerza que antes.

— ¿Esto tiene algo que ver con lo que nunca me has querido decir?

Se sobresaltó, había transmitido las palabras a Eve sin querer. Acongojado, vio a Eve hacerse un ovillo aún bajo las sábanas, temblando levemente.

— Si lo es o no... — contestó ella finalmente con voz ronca — en verdad, no quiero decírtelo...

Mewtwo estaba algo decepcionado. Sabía que no tenía caso preguntar, consciente desde hace mucho que no obtendría respuesta, pero quiso intentarlo, deseaba hacer algo por ella y la clave era aquello que se negaba a contarle.

Resignado, se sentó en el suelo, justo al lado de la cama, manteniéndose callado por unos minutos en los que Eve no se movió ni un ápice.

— ¿Sabes qué es lo malo de ser psíquico? — preguntó él en voz baja. No obtuvo respuesta, pero continuó: — Hemos desarrollado nuestras capacidades mentales a tal nivel que todo lo que soñemos nos muestra un pedazo del futuro. Mientras veníamos en camino hacia acá, cuando no nos dirigíamos la palabra, tuve un sueño horrendo y tú estabas en él. Por eso estoy tan preocupado por ti ahora.

Se detuvo, esperando a que aquello la hiciera reaccionar. Y funcionó más rápido de lo esperado. Lentamente, Eve se reincorporó quitándose la sábana de encima, aún temblorosa y mirándolo horrorizada, tanto que lo consternó ¿Había dicho algo malo?

— ¿Qué soñaste? — preguntó ella ansiosamente, casi exigiéndoselo mientras se acercaba más al borde de la cama.

Mewtwo volvió a tragar saliva con nerviosismo ante el repentino interés de Eve en su sueño, comenzando a temer que aquello no era muy buena idea.

— Lamento decir que no recuerdo varios detalles, eso fue hace mucho tiempo ya - contestó finalmente, evitando los ojos de Eve más por vergüenza que por incomodidad —. Pero sí recuerdo que me encontraba en una casa, creo que abandonada por el deplorable estado en que se encontraba, con muebles volteados y objetos regados por el suelo, todos cubiertos por una gruesa capa de polvo. Creo que me asomé por una ventana, porque recuerdo un cielo teñido de un rojo intenso que me produjo escalofríos, pues parecía sangre más que cualquier cosa. Al voltear, te encontré, me dabas la espalda; sé que me sentí aliviado de encontrarte, como si no te hubiera visto en un largo tiempo, pero cuando quise acercarme echaste a correr y yo no dudé ni un instante en seguirte. Curiosamente, me sentía… asustado — se detuvo de sopetón, se le había hecho un nudo en la garganta de nuevo, pues contar algo tan personal no era sencillo, no era habitual en él. Respiró profundamente y, luego de liberar un suspiro, continuó: —. Subimos varios tramos de escaleras antes de que pudiera alcanzarte, estaba abrumado y molesto de que huyeras, más porque esas escaleras me parecieron interminables, no me permitían tomar atajos, me repelían y tú sólo te mofabas de mis intentos. Pero, finalmente, pude alcanzarte, en realidad te detuviste. Comencé a reprenderte, estaba furioso de que huyeras de mí y de que no dieras la cara. Me acerqué y cuando te di la vuelta, noté horrorizado que… no eras tú.

Se detuvo. Los recuerdos de aquel sueño sólo rescataban los rasgos más esenciales de aquella pesadilla, pero se había sentido tan horrible cuando despertó que sólo el hacer memoria le producía escalofríos. Por eso, al mirar a Eve para ver cuál era su reacción, lo descolocó por completo cuando ella le devolvía la mirada con extrañeza.

— ¿Era Enurta? — preguntó entrecerrando los ojos y acercándose aún más.

— No, no tenías las marcas — contestó negando con la cabeza, comenzando a sentirse incómodo ante la cercanía de Eve —. No… Era más allá de lo aparente. Había algo en ti, en tu forma de moverte, en cómo sonreías y hasta en tu mirada que me hizo sentir que estaba ante una completa desconocida. Aunque, debo admitir que lo que más me perturbó fue que tú ojo derecho y parte de tú rostro no estaban.

Mewtwo notó enseguida que a Eve le escandalizó tal revelación. Sin embargo, ella logró tranquilizarse rápidamente, relajándose y suspirando aliviada. Mewtwo no comprendía qué tanto la alegraba, pero había algo de amargura en ella y eso sólo lo confundía más.

— No le prestes atención a lo que soñaste — dijo Eve, pronunciando las palabras con tanta suavidad y cariño que dejaron boquiabierto a Mewtwo —. Olvídalo por completo, ¿sí?

— ¿Por qué?

— Porque estoy más que segura de que eso nunca sucederá — dijo ella rápidamente, sonriendo y posando su mano sobre el hombro del pokémon.

A Mewtwo le impresionó el gesto, el contacto físico no era habitual, pero no le incomodó en absoluto. Levantó la mirada y algún raro mensaje tuvo que transmitir con sus ojos, porque Eve comenzó a reír a carcajadas.

— ¡No voy a perder ningún ojo, ¿sabes?! — exclamó, tratando de acallar sus risas tapándose la boca con la almohada.

Mewtwo le dedicó una sonrisa y rió también por lo bajo, muy contento de haberla divertido aunque no supiera cómo. Así le gustaba verla… ¿Eh? ¡Un momento! ¿Qué es lo que acababa de…?

Justo cuando una cantidad abrumadora de preguntas se cernían sobre él, el rechinar de la puerta abriéndose dejó su mente en blanco y desvaneció las risas.

— Eve, necesito que…

Tymime se detuvo en seco, dejando la puerta a medio abrir al tropezarse con la escena. No había duda de que la presencia de Mewtwo lo disgustó tanto como lo sorprendió, frunciendo el ceño mientras terminaba de abrir la puerta para que Icestar pudiera pasar.

— ¿Necesitabas algo de mí, hermano? — preguntó Eve inocentemente, tratando de mitigar un poco lo tenso de la situación

— Sí, necesito que me acompañes a un lugar. Es muy importante.

Tymime hizo mucho énfasis en sus últimas palabras, una clara indirecta de que Mewtwo estaba de más y que su presencia en la habitación era reprobada.

— Será mejor que regrese a mi cuarto e intente descansar — dijo poniéndose de pie, limitando su telepatía para que sólo Eve lo escuchara. Pero antes de retirarse, le dio un toque juguetón en la mejilla para molestar al arlequín y porque él así quiso —. Nos vemos mañana. Cuídate…

Eve, a quien el gesto la tomó fuera de base, sintió que su rostro se incendiaba y se ocultó parcialmente tras la almohada para evitar que sus hermanos lo notasen.

Al pasar cerca de Tymime, el arlequín le dirigió una mirada asesina y él la respondió con una sonrisa burlona.
Finalmente, Mewtwo dejó la habitación, pero Eve se aseguró de escuchar que entraba en su propio cuarto para animarse a hablar y distraer a Tymime.

— ¿A dónde vamos?

Él la miró de la misma forma en que lo había hecho con Mewtwo, claramente molesto por lo sucedido, pero cuando le sonrió perversamente sintió que la sangre se le congelaba.

— Ya lo verás.



Tymime la llevó a través de las desoladas calles de Carpathia sin dirigirle la palabra, dejando que se devanara los sesos pensando en algo para lo que fuera estrictamente necesaria su presencia. Ocasionalmente, se tropezaban con algunos humanos borrachos, pero a diferencia de hace un par de noches, no les importaba que los vieran y tampoco es que aquellos humanos mostraran mucho interés en ellos.

Cuando se dio cuenta a dónde se dirigían, ya estaban frente a las puertas principales de Carpathia. Desde lejos, pudo ver que Yami se encontraba en el lugar, conversando animadamente con los policías que montaban guardia en las puertas, quienes los observaron con admiración y curiosidad al acercárseles.

— Sí que son puntuales — comentó Yami maravillado, verificando la hora en su reloj de bolsillo — ¿Tiene alguna idea de cuánto tiempo les tomará regresar, señor Tymime?

Eve miró con recelo hacia más allá de las puertas, ansiosa por saber qué le esperaba, pero nerviosa por abandonar la seguridad que, de cierto modo, le brindaba la ciudad.

— No estoy seguro aún — dijo Tymime desinteresadamente, avanzando hacia la salida —. Quizás terminemos pronto, quizás no. Todo depende de Eve.

La aludida lo miró y él se limitó a sonreírle maliciosamente ¿Acaso había escuchado bien? ¿Que de ella dependía todo? ¿Pero qué demonios estaba planeando su hermano ahora?

— No duden en que serán esperados con las puertas abiertas — dijo Yami sonriendo afablemente y los policías asintieron para respaldarlo —. Buena suerte.

Tymime asintió levemente con la cabeza en respuesta y cruzaron las puertas sin decir nada más. A medida que se alejaban de la ciudad, la curiosidad y los nervios de Eve aumentaban, aunque comenzaba a molestarse por no estar al tanto de la situación.

— ¿Tymime…?

— Ten paciencia, ¿quieres? — dijo él rápidamente, interrumpiéndola en seco sin mirarla siquiera —. Y antes de que me asedies a preguntas, ten en cuenta que no contestaré a ninguna. Te basta saber que necesito que te mantengas lo más serena posible, ¿entendido?

Y no dijo nada más. A pesar de que sonaba grosero, estaba siendo más cordial de lo habitual, cosa extraña luego de encontrar a Mewtwo riendo con ella en su cuarto, pero eso no evitaba que se sintiera tan molesta y estaba segura de que él lo sabía.

Hazle caso.

Eve, que no esperaba la repentina intervención de su curioso socio, no pudo evitar pegar un gritito que buscó rápidamente ahogar con sus manos. Sus esfuerzos fueron en vano, sus dos hermanos voltearon a verla y sintió que la sangre hervía en su rostro bajo las miradas extrañadas de ambos.

— Disculpen… ¡hip! Me dio… ¡hip! Hipo… ¡hip!

Tymime alzó una ceja reprobatoriamente, pero no dijo nada, sólo negó con la cabeza y siguió caminando. Icestar tampoco pronunció palabra alguna y continuó como si nada. Suspiró, aliviada de que no le hicieran preguntas, aunque eso no mitigaba lo embarazoso de la situación.

— ¡Jajajá! ¡Qué fácil es sorprenderte, niña! — la voz de Enurta retumbó en su cabeza, burlándose a carcajadas de ella —. Yo sí que sé lo que harán y, repito, hazle caso al bastardo de tú hermano, te conviene estar tranquila. Aunque, pensándolo mejor, así de ruborizada estás perfecta, le sacarás mayor provecho.

— ¡¿De qué estás hablando?! — bufó Eve lo más bajo que podía.

Era inaceptable que incluso Enurta supiera a qué se debía que Tymime la arrastrara fuera de Carpathia y estaba dispuesta a sonsacarle la información, pero eso quedó descartado cuando sus hermanos se detuvieron de sopetón.

¿Tan pronto habían llegado a su destino? Era imposible ¿Qué tanto habían caminado? Miró por sobre su hombro y vio que no estaban tan lejos de los muros. Comenzaba a sentirse incómoda, creyó que llegarían a los linderos del bosque al menos.

Entonces, un repentino escalofrío recorrió su espalda, sobresaltándose al notar las figuras que habían aparecido de imprevisto frente a ellos. Disimuló como pudo su sorpresa al notar que se trataba de Kronos y Balac, pero fue imposible cuando notó que al lado de ellos estaba Mewtwo ¡¿Estaba alucinando?! No, era imposible, los estigmas característicos en los Malsumis se marcaban en su cuerpo ¿Acaso él era…?

— ¿Qué es todo esto? — exclamó Tymime con sorna al ver al Mewtwo que tenía frente a él — ¡Debe ser una broma!

— Veo que trajiste a la niña — dijo Balac entrecerrando los ojos, pasando por alto las burlas del arlequín.

¿Niña? Eve frunció el ceño, desafiando al Aggron con la mirada. Aunque en el fondo le divertía que Balac no estuviera tan contento de verla, en especial porque tenía la certeza de que él había ingeniado la emboscada que le preparó Namtar en los bosques.

— Balac, nadie te autorizó para hablar — espetó Mewtwo molesto y frunciendo levemente el ceño.

Esa voz…

— ¿Drakar? — soltó Eve abriendo los ojos como platos.

— Buenas noches, Eve — contestó él, asintiendo cortésmente.

La sonora carcajada de Enurta retumbó hasta en el último recoveco de su cabeza, aturdiéndola más de lo que lo había hecho darse cuenta de que Drakar había tomado la forma de Mewtwo.

— ¡No, no! ¡No puedo con esto! — dijo entrecortadamente, tratando de contener sus risas sin éxito alguno, Eve casi podía verlo rodando por el suelo — ¡Ay, Kronos, en verdad, que reemplazo tan patético encontraste!

— Para tener la capacidad de convertirte en lo que desees, tus gustos a la hora de decidir en qué dejan mucho que desear, Drakar — comentó Tymime lacónicamente, realmente aquello le parecía estúpido, pero eso no evitó que le lanzara una discreta advertencia a Eve para que recuperase la compostura al hacer sonar el cascabel de su cola.

— La apariencia de mi señor es lo que menos nos atañe, hay cosas más importantes ¿O no, Tymime? — dijo Balac rápidamente, dando un coletazo que estremeció el suelo.

— Claro, Balac, ni la "peculiar" apariencia de Drakar podría hacerme olvidar la razón de que estemos aquí — contestó Tymime con mucha tranquilidad, sin dejarse intimidar por el Aggron. Entonces, una sonrisa espeluznante apareció en su rostro y añadió: —. Y como quiero ser un buen anfitrión, les advierto que si se les ocurre dar un solo paso no dudaré en ahorcarlos con mis hilos.

Nada más bastaron unas pocas palabras para que la tensión entre ellos se acentuara, creando una atmósfera tan pesada que Eve estaba segura de que podría cortar el aire con un cuchillo.

— ¡Pero qué detalle tan generoso de tú parte! — bufó Kronos sarcásticamente, torciendo los ojos y aferrándose con más fuerza al Báculo Ea —. Tanta confianza en ti mismo será tú perdición, Tymime. Hablas como si nosotros tuviéramos que suplicarte por misericordia, pero todos aquí sabemos que eso no es así ¿O tengo que contarte sobre el magnífico trabajo que ha hecho Balac reclutando seguidores?

Tymime no contestó, pero aún así se permitió mofarse del comentario de Kronos sólo para borrar la altanera sonrisa que el Aggron había dibujado en su rostro.

Por supuesto, Kronos no estaba para nada equivocado, pero él debía actuar de modo que pareciera todo lo contrario, sólo para consternarlo y no darle la satisfacción de verlo nervioso, cosa que no sucedería ni aunque estuviera al borde de la muerte.

— Por cierto, niña — dijo Kronos luego de comprobar, decepcionado, que no había conseguido molestar al arlequín. Fijó sus feroces ojos sobre los de Eve, quien le devolvió la mirada con el mismo desprecio que él sentía hacia ella —. Debo admitir que jamás esperé que fueras capaz de hacer lo que le hiciste a Hela, por eso, creí adecuado traerte un presente — con la mano que había tenido tras su espalda desde que llegó, lanzó algo que rodó a los pies de Eve bajo la atenta mirada de sus cristalinos ojos —. Lástima que todo tú esfuerzo fuera en vano. Fue decepcionante encontrarme con unos sellos tan básicos y fáciles de deshacer.

Eve observó con cierta aprehensión la brillante estaca de acero, el sólo verla hacía que los recuerdos se arremolinaran en su cabeza y que una sensación molesta comenzara a adueñarse de su pecho. A la par, sintió una furia estallar e invadir su cuerpo, pero no era ella quien estaba molesta…

— ¡¿Básico?! — bufó Enurta con un tono de voz extremadamente agudo para lo que acostumbraba a escuchar Eve, estaba claramente ofendido y furioso — ¡Grandísimo hijo de puta! ¡Me corto una a que pariste para quitarle la estaca del pecho a la zorra esa! ¡Brujo de pacotilla! ¡Te juro que agarraré ese báculo y, cuando te enteres, ya te lo habré enterrado justo en el…!

— ¡Gracias! Le agarré tanto cariño que ya comenzaba a extrañarla — dijo Eve mientras recogía la estaca, haciendo su mayor esfuerzo para actuar con naturalidad, como si se tratase de un tío lejano que le daba un regalo por su cumpleaños. Pero no estaba segura de si conseguía lo que quería, los gritos de Enurta la aturdían a niveles absurdos, tanto que, inconscientemente, repitió algunas de sus palabras —. Serás el siguiente en tener esta estaca atravesando tu corazón.

Tanto Kronos como ella, estaban sorprendidos antes aquellas palabras.

— ¡Ya quisieras…! — chilló Kronos tan furioso como Enurta, pero Eve estaba más ocupada en maldecir a su pseudo-consciencia que en prestarle atención a un anciano que le caía gordo.

— Eve, ¿me permites hablar contigo a solas un momento? — dijo Drakar seriamente y lanzándole una mirada asesina a Kronos para que detuviera su pataleta.

Eve le lanzó una mirada dubitativa a Tymime, no se esperaba tal cosa y no quería, pero su hermano asintió y ahí comprendió que para eso es que ella estaba ahí. No le hacía ilusión en absoluto, detestaba a Drakar, pero no tenía más opción que aceptar.

— ¡Amo Drakar, no creo conveniente que…! — gimoteó Kronos atropellando las palabras, claramente desesperado por detenerlo.

— ¿Y quién pidió tú opinión? — espetó Drakar tajantemente y dejándolo con las palabras en la boca.
Eve se acercó a él cautelosamente, dejando unos prudenciales pasos de distancia entre ellos, y ambos caminaron lentamente hasta que Drakar consideró que se habían alejado lo suficiente para tener privacidad.

— Me alegra ver que te encuentras bien — confesó él con avidez apenas se detuvo —. No te veía desde el incidente en la base de Giovanni y cuando me enteré de lo que había hecho Hela…

— Sí, estoy bien, pero no gracias a ti — espetó Eve tajantemente, callándolo en seco —. Ahora, me vas a explicar qué rayos pretendes al tomar la forma de mí amigo.

— Pensé que te sentirías más a gusto conmigo con esta apariencia — contesto él en voz baja, auténticamente sorprendido de ver que no funcionaba como esperaba.

— Ya es más que obvio que no, ¿cierto? — resopló Eve molesta y frunciendo el ceño —. Jamás pensé que serías capaz de llegar tan lejos como para atreverte a esto. Manchas la imagen de alguien que en verdad me importa.
En ese momento, la expresión en el rostro de Drakar cambió por completo, endureciéndose. A Eve la descolocó un poco el cambio, pues en aquellos ojos violetas la ira comenzaba a desbordarse, pero se mantuvo firme pues ella estaba mucho más molesta que él.

— Del modo en que lo defiendes, me das a entender que no conoces nada sobre él — dijo el Malsumi con un tono de voz gélido y ligeramente amenazante —. Fue difícil poder adquirir su forma y poderes, ¿sabes?

— ¿Y qué quieres, que te dé un premio? - espetó ella lacónicamente, mordiéndose la lengua para evitar decirle todo lo que se le cruzaba por la cabeza — No puedo creer que siquiera pienses que me importa...

Parpadeó y él ya no estaba, apenas le dio tiempo de escandalizarse cuando sintió que lo tenía a sus espaldas, mucho más cerca de lo que ella podía soportar. De inmediato, se alejó y pudo apreciar, con enojo, el vestigio de una sonrisa pícara en su rostro.

— Antes de que sigas reprochándome, quiero advertirte acerca de quién te esmeras tanto en defender — siseó él cruelmente, resultaba intimidante con ese aspecto, pero eso no impidió que ella le devolviera la mirada con desprecio —. Estoy seguro que jamás le has preguntado sobre su pasado. Yo te conozco bien, querida, sé que no eres una metiche — susurró, acercándose cuidadosamente a ella, alargando la mano para juguetear con una de sus orejas, pero ella le dio una manotazo para apartarlo de inmediato. Decidió no molestarse y continuar: —. Pero… ¿no te parece curioso el marcado interés que tiene el Equipo Rocket en él? De hecho, dudo mucho que te hayas preguntado siquiera sobre la singular armadura que él llevaba aquel día, ¿no?

Drakar se detuvo para disfrutar el efecto que sus palabras causaron en Eve, pero ella no le iba a dar el gusto aunque, si se sinceraba con ella misma, lo que le planteaba su enemigo era algo que debía analizarse.

No le prestó mucha importancia al punto del interés de la organización criminal sobre Mewtwo, jamás. Apenas pudo intercambiar algunas palabras con Giovanni en aquella precaria ocasión, pero era obvio que aquel humano estaba sediento de poder y que carecía de escrúpulos para conseguir lo que deseaba; el interés de Giovanni en Mewtwo era equivalente a la necesidad de apresarlos a ella y sus hermanos y por las mismas razones.

¿Y la armadura? Loki presumió sus aportes en el diseño de la misma, principalmente en cuanto al material con el que fue fabricada y sobre las mejoras que había hecho al dispositivo de control mental en el casco. Pero sólo presumió de ajustes, no mencionó nada sobre cómo se le ocurrió la idea, no dijo nada que le atribuyera del todo el trabajo, como si él sólo le hubiese dado los toques finales.

— Deja de querer disimular, ¿quieres? Admite que tengo tu atención — susurró Drakar con una media sonrisa en su rostro, muy satisfecho de sí mismo —. Giovanni tenía un prototipo de la armadura a la medida de tú amigo. Curioso, ¿verdad? — se detuvo, saboreando el poder tenerla a la expectativa; escuchaba su respiración, veía sus músculos tensos bajo la piel y admiraba sus maravillosos ojos que parecían trozos de hielo más que hermosas cuentas de cristal — ¿Y sabes por qué Giovanni tenía tal cosa? Aunque no lo creas, la respuesta es fácil: Él creó a Mewtwo.

No recibió respuesta, ella siquiera se movió ni un ápice, estaba demasiado tensa. A él no le molestó, no era problema aunque ella prefiriera mantener sus ojos vidriosos apartados de los suyos, fijos en la lejanía.

Sonrió, sintiéndose muy satisfecho y aprovechando el momento para detallarla minuciosamente con la mirada, fascinándose de lo reacia que era a mostrar sus debilidades. Mientras reparaba en las discretas ojeras que comenzaban a marcarse bajo sus ojos y de que estaba ligeramente más delgada de lo que recordaba, se lamentó de que fueran enemigos ¡Ay! Si sólo de él dependiese... aunque lo afligía no poder cambiar las cosas a su antojo, sabía que tenía el poder para hacerlo y, por eso, tenía que asegurarse de eliminar los estorbos en su camino.

— Por eso es que me costó tanto trabajo adquirir ésta forma — le susurró maliciosamente —. No es algo que Gea haya hecho con sus propias manos. Él es la aberrante creación de aquellos a quienes tanto detestas.

— ¡Eres un…! — exclamó Eve pero su voz se quebró de inmediato, temblaba de ira y no sabía cómo lograba contener las ganas de ahorcarlo.

— Linda, no es a mí a quien debes atacar, sabes que yo no soy tú enemigo por gusto — dijo Drakar suavemente, incluso con ternura, cosa que sólo hizo que la furia en Eve creciera —. Pero él se ha burlado de ti todo este tiempo, te ha mentido y ha jugado contigo. Él es tú verdadero enemigo, a quien debes odiar y rechazar. No es más que el error de un humano retorcido y sádico…

— ¡Mentiroso!

En un arrebato de cólera, Eve se preparó para voltearle la cara a Drakar de un puñetazo, pero él fue más rápido que ella y le apresó la muñeca, agarrando con más fuerza de la necesaria.

— ¡No puedo creer que tú…! — susurró muy indignado, estaba consternado, pero la turbiedad de sus ojos indicaba que estaba furioso — Después de todo lo que te he dicho sobre él…

— ¡¿Es que acaso olvidas quién eres tú?! — espetó ella tan ofendida como él y liberándose del agarre de Drakar con brusquedad — ¡¿Qué esperabas al contarme esa sarta de mentiras?! ¡¿Creíste que con eso me sentiría agradecida y que me arrodillaría para besar tus pies?! ¡Eres un imbécil!

Drakar oía lo que ella le decía, pero no la comprendía, no quería hacerlo, porque sabía que haría estallar todo a su alrededor. Tragó saliva para retener unas cuantas palabras que tenía en la punta de la lengua, se sentía humillado y rechazado, no lo soportaba pero no quería hacerle daño a menos que fuera para tenerla cerca.

— Piensa lo que te dé la gana, yo no pedí hablar contigo para desperdiciar el tiempo hablando de esa bazofia — dijo Drakar, hablando entre dientes para contener las maldiciones que urgían por salir de su boca —. Te quiero proponer un trato.

A pesar de que temblaba de ira tanto como ella, Eve notó que lo decía muy en serio y no pudo evitar mirarlo con extrañeza, cosa que logró mitigar el enojo de Drakar un poco.

— ¿Qué quieres?

— Es sencillo — contestó él, encogiéndose de hombros despreocupadamente y acercándose a Eve para susurrarle en el oído. Ella, de mala gana, se lo permitió, lo que le robó una sonrisa al Malsumi —. No habrá guerra, sellaré a mis subordinados en lo más profundo del infierno y ocultaré el Báculo Ea para que nadie pueda encontrarlo jamás.

— Suena tentador — jugueteó Eve, hablando con un tenue tono seductor en la voz que, a la vez, sonaba sarcástico — ¿Pero cuál es el precio a pagar por tan maravillosas concesiones?

— Me decepcionas, querida, pensé que me conocías mejor — tonteó Drakar riendo entre dientes —. Te quiero a ti.
Cuando Eve percibió que Drakar se aventuraba a acariciarle la mejilla, le dio otro manotón y se apartó de inmediato, sintiendo cientos de desagradables escalofríos recorrer su espalda.

— Ya sabes la respuesta a eso — siseó Eve con un tono de voz amenazador, totalmente asqueada por el contacto del Malsumi con su piel.

Para Drakar, esa era la gota que colmaba el vaso. Esperaba esa reacción, sabía que no sería fácil y que no tendría éxito de buenas a primeras, pero igual le afectaba y estaba furioso, tanto que sintió la necesidad de romper su delicado cuello.

Y a pesar de tanto repudio, era incapaz de rendirse y condenarla.

— ¡Un mes! — exclamó él lo suficientemente alto para que todos pudieran escucharle y emprendió el camino de vuelta hacia donde estaban Kronos y Balac.

— ¡¿Qué?! — bramó el Alakazam, furioso ¡No podía creerlo! ¡Y ese malnacido arlequín se estaba burlando en su cara! — ¡Señor Drakar, eso es demasiado tiempo…!

— ¡Cierra la jodida boca, Kronos! Quien toma las decisiones aquí soy, así que deja de patalear por cada cosa que hago y respeta a tú líder — espetó Drakar, drenando toda la ira contenida sobre el aludido quien, inevitablemente, le dirigió una mirada asesina a Eve. Drakar se detuvo y posó sus feroces ojos sobre ella, quien justo se detenía al lado de su hermano, y dijo: —. Un mes es más que suficiente para que despejes la mente y consideres las ventajas de mi propuesta. Si tú respuesta sigue siendo la misma para cuando culmine el plazo, te aseguró que la primera cabeza que rodará será la suya.

Eve rechinó los dientes ante la clara amenaza hacia Mewtwo. "Sobre mi cadáver", pensó, frunciendo el ceño.

— Es un trato, entonces — dijo Tymime riendo de satisfacción, ganándose una mirada asesina de Kronos.

— Podrías poner mayor empeño en disimular la poca seriedad que le das al asunto cuando estoy involucrado, ¿no crees? — resopló Drakar seriamente, dirigiéndose al mayor de los Lethilian, sin dejarse intimidar por los vacíos ojos del arlequín cuando éstos se posaron sobre él y lo miraban de forma nada agradable — Qué mal que me subestimes, Tymime. Luego de escuchar tantas cosas sobre ti, creía que eras alguien que se tomaba las cosas muy en serio y que no andaba con estupideces ¡Qué decepción! Sin duda, no sabes con quién estás tratando.
Era difícil asegurarlo, pero las palabras de Drakar lograron molestar a Tymime, aunque en vez de dedicarle sus habituales maldiciones, el arlequín volvió a reírse en su cara.

— ¡Pero qué ternura! Me conmueves, Drakar, no sabía que era uno de tus ídolos — exclamó Tymime sarcásticamente y mordiéndose la lengua para acallar sus carcajadas —. Pobre joven iluso, no se da cuenta que quien no sabe con quién trata es él. Morirías de la impresión… ¿no crees?

Inesperadamente, el arlequín posó sus ojos sobre Eve, sonriendo de una manera tan extraña y escalofriante que le heló la sangre. No conseguía la razón para que su hermano le dedicara un gesto tan aterrador, Icestar parecía estar en las mismas aunque apenas expresara su desconcierto, así que atribuyó que aquello se debía a que los ánimos de todos estaban tan caldeados que Tymime se sentía como un niño en una fábrica de dulces.

Pero cuando creyó que nada podía perturbarla más de lo que ya estaba, casi que al instante en que Tymime posaba sus ojos sobre ella, pudo escuchar a Enurta reír, como si fuera cómplice de lo que pasaba ¿O es que ya estaba alucinando?

Drakar frunció el ceño, reprobando la actitud del arlequín y la creciente furia de Kronos. No tenía caso seguir soportando insolencias, ya no había nada más que añadir.

Le indicó a Kronos que ya era hora de irse y éste agarró con mucha más fuerza su báculo, preparándose para transportarlos. Antes de desaparecer, Drakar le lanzó una última mirada de soslayo a Eve, resolviendo que si no obtenía lo que quería por las buenas, se aseguraría de tenerla por las malas.

Y, en un abrir y cerrar de ojos, los Malsumis ya no estaban.

— Un mes — repitió Icestar pensativamente, sin dejar pasar ni un segundo luego de que sus enemigos desaparecieran —. Es más de lo que me atreví a considerar y, a pesar de eso, me sigue pareciendo insuficiente tomando en cuenta la ventaja que tienen sobre nosotros.

— Tendrá que ser suficiente — dijo Tymime frunciendo levemente el ceño.

Le extrañaba un poco que Icestar se lamentara, pero tenía mayor interés en hablar con Eve, así que le indicó a su hermana de hielo que se adelantara y se acercó a su hermana menor.

Estaba satisfecho con los resultados, aunque no sabía qué había hecho Eve para que Drakar decidiera concederles ese valioso tiempo. No quiso esforzarse en escuchar la conversación que tuvieron, él sabía de la obsesión del Malsumi con su hermana, que sus intenciones no eran nada sanas. Hasta a él le provocaba náuseas.

— Hiciste un excelente trabajo, Eve. Yo sé cuánto te desagrada Drakar, conozco los sentimientos que él tiene hacia ti y necesitaba usarlos para nuestro beneficio — le dijo, agarrándola suavemente por el mentón y haciendo que lo mirara directo a los ojos —. No tuve otra opción más que usar eso en su contra. Perdona por hacerte pasar un mal rato.

Eve no dijo nada, agarró con fuerza la mano de su hermano y se refugió en su pecho, sólo para evadir su mirada. No estaba molesta con él, más bien, estaba sorprendida de que su hermano le pidiera disculpas de una manera tan amable y que la consolara acariciando su espalda con la otra mano.

— Ven, regresemos a Carpathia — le susurró Tymime suavemente al oído —. Necesitas descansar.



— ¡¿Estás demente?! — bramó Kronos fuera de sí mientras perseguía a Drakar por los pasillos de la base Rocket — ¿Un mes? ¡¿Un mes?! ¡Ni una semana debiste darles! ¡Tenemos la oportunidad perfecta para hacerlos trizas y les das tiempo para que puedan contraatacarnos! ¡¿Acaso pensaste en eso cuando te dejaste convencer por esa niñata?!

Drakar ni se molestaba en contestarle, no tenía por qué darle explicaciones aunque fuera mayor que él, además de que se moría de ganas de destrozarle a cualquiera el rostro y si el Alakazam continuaba con su cantaleta sería en quien descargaría todo su malhumor.

No, no tenía que perder los estribos, menos con un cuerpo con poderes tan inestables. Avanzó rápidamente por los pasillos, ignorando como podía a Kronos, aunque era casi imposible con semejante cantaleta, pero tantos años de práctica no eran en vano y hacer oídos sordos era algo que se le daba muy bien.

Sus pasos los llevaron al único sitio en la base en la que Drakar pasaba el tiempo, además de la habitación que acomodaron a su gusto: el laboratorio de ingeniería genética. Sus visitas eran tan habituales que ya los guardias le abrían las puertas de máxima seguridad sin muchos reparos y los científicos le daban la bienvenida al verlo llegar.

Pero en esa ocasión algo era distinto. Para variar, otros estaban visitando el lugar con las mismas intenciones que las de él... bueno, no exactamente las mismas.

Al escucharlos llegar, Giovanni volteó de inmediato, quedándose estupefacto al percatarse de la apariencia de Drakar. Dómino lo acompañaba y quedó tan boquiabierta como el líder de los Rocket.

— ¡Tanto tiempo! — exclamó Giovanni en cuanto se recuperó de la sorpresa y dibujando una media sonrisa en su rostro — Y vaya sorpresa con la que me reciben. Me arrepiento con creces de poner en tela de juicio cuando me hablaron de que podían adquirir la forma de cualquier ser vivo que se les antojase, casi me da un infarto al ver a un Mewtwo frente a mí como si nada.

— Es decepcionante que nos subestime cuando es consciente de nuestro poder — contestó Drakar tajantemente, sinceramente ofendido por los comentarios del hombre —. Pero pasaré por alto esta grosería, sólo porque mantener esta forma y mantener bajo control mi psiquis es una verdadero dolor de cabeza.

— Si tienes tantos problemas, podemos pedirle al Departamento de Desarrollo Experimental el equipo que se utilizó para enfocar los poderes de Mewtwo — se atrevió a decir Dómino, le parecía divertido que Drakar tuviese tantos problemas y, a pesar de no estar autorizada para hacer tal ofrecimiento, Giovanni le indicó con la mirada de que lo aprobaba.

— No me agrada la idea pero esta situación mucho menos, así que acepto — contestó Drakar, poco convencido por el plan.

— El que se encuentre aquí significa que ha cumplido con lo encomendado, ¿no? — inquirió Kronos severamente y entrecerrando los ojos, reprobando el hecho de que su líder usara aparatos extraños y poco confiables.

— Por supuesto, de otro modo ni me molestaría en venir cuando tengo una agenda tan apretada — respondió Giovanni despreocupadamente y agitando la mano en el aire, como restándole importancia —. Ya mis tropas se están preparando y están siendo equipados con pokémon de primera calidad y uno que otro "extra". Estamos listos para atacar — añadió maliciosamente.

— ¿Cómo se encuentran? — preguntó Drakar a uno de los científicos que pasaba por ahí, más interesado en el tubo que contenía a ERS-696 que en poner atención a lo que hablaban.

— H-hoy amaneció m-muy bien, s-señor — le contestó el hombre con voz temblorosa por los nervios, era la primera vez que el Malsumi se dirigía a él directamente —. La etapa de crecimiento se ha dado sin problemas, la espina dorsal se está desarrollando correctamente y los órganos están en perfectas condiciones también. Hasta ahora, no se ha detectado ninguna enfermedad o mutación y se ha descartado por completo que sufra de alguna malformación.

Drakar se sintió satisfecho con la respuesta y acarició el vidrio, observando con orgullo que la pequeña, desde la última vez que la visitó hace cinco días atrás, había crecido diez veces su tamaño. Comenzó a sentir ansiedad, crecía muy rápido, por eso no dudó en preguntar:

— ¿Cree que dentro de un mes ya pueda estar fuera del tubo?

— ¿En un mes? — repitió Giovanni confundido y alzando una ceja.

— Justo le iba a hablar al respecto — dijo Kronos rechinando los dientes, el mero hecho de recordar ese detalle hacía que le hirviera la sangre —. La batalla será dentro de un mes, así que espero que sus tropas aprovechen ese tiempo para volverse las peores escorias de este mundo, porque quiero que esos malnacidos lloren sangre.

Giovanni estaba sorprendido por el plazo, creía que la batalla se daría en cuestión de días cuando le informaron que habían encontrado lo que tanto buscaban. Tenía que decir algo, pero Drakar se adelantó, amedrentando al tembloroso científico con la mirada.

— ¿Y entonces? ¿Podrá salir del tubo antes de la batalla o no?

— Lamento informarle que eso no será posible, señor — respondió el pobre hombre de inmediato, atropellando las palabras debido a los nervios —. Aunque el progreso en su desarrollo es asombroso y su estado de salud es magnífico, hemos notado que se trata de una especie cuyo crecimiento es bastante lento y que de ello deriva su longevidad. Por más que logremos acelerar su crecimiento, no podemos retirarla del tubo hasta que llegue a la adultez.

— Pero... — replicó Drakar, comenzando a molestarse, pero Giovanni se le adelantó.

— Comprendo tu impaciencia, pero no nos conviene retirarla del líquido amniótico antes de tiempo — explicó el hombre, frunciendo el ceño por la impaciencia del Malsumi —. Ya escuchaste, es un pokémon de crecimiento lento, si es retirada siendo una cría pasarán al menos quince generaciones para que alcance a la edad que tiene la original y yo no estoy dispuesto a permitir eso. Además, es más sencillo encargarse de un pokémon adulto y se puede iniciar rápidamente el entrenamiento.

A Drakar no le agradaba que le hablaran de esa forma, ese tipo sin duda no sabía con quién se estaba metiendo. Claro, lo trataba así porque creía que era un enclenque, pero uno de estos días...

— ¡Vaya, que lástima! — se lamentó Kronos, descolocando a Drakar — Hubiese sido muy divertido ver sus caras cuando tuvieran frente a ellos a sus copias. Ah, en fin, no todo se obtiene en esta vida, al menos sé que los enviaremos directo al infierno, no importa lo que hagan.

No hace falta decir que a Drakar le pareció completamente desagradable el comentario del Alakazam, él aún guardaba esperanzas de que Eve aceptara su oferta. No valía la pena replicarle, pero tenía que abandonar el lugar de inmediato porque las ganas de partirle la cara eran gigantescas.

— Manténganme al tanto del progreso.

La orden fue recibida por el asustadizo científico, quien aceptó haciendo reverencias y balbuceando palabras inentendibles.

Drakar le lanzó una última mirada de soslayo a la pequeña ERS-696, lamentándose por no poder verla abrir sus ojos antes de la batalla final, y dejó el laboratorio sin dirigirle ninguna palabra a los demás.

Giovanni, casi de inmediato, hizo lo mismo, excusándose diciendo que tenía muchos asuntos que atender y dejando a Kronos sólo.

El Alakazam resopló, tratando de drenar un poco su frustración mientras observaba a la copia de su némesis flotando tranquilamente. La idea de matarla sólo por satisfacción cruzaba por su mente cuando sintió a alguien pararse junto a él.

— ¡Tsk! ¡Joven imprudente! — escupió Balac, sin importarle las miradas de reproche que se ganó por el coletazo al suelo que hizo estremecer el laboratorio —. Ojalá que Eve le dé el disgusto que le hace falta para que el amo Drakar desee matarla con cada hebra de su ser.

— Comprendo tú frustración, pero no podemos hacer nada más que esperar eso que acabas de decir. Aunque, a decir verdad, yo esperaba que eso ocurriera hoy mismo, pero no... Estoy harto de que esa puta en miniatura joda todos nuestros planes como si nada — dijo Kronos, dándole unos golpecitos con el báculo al tubo que contenía a ERS-696 —. Es una verdadera lástima que ésta abominación no pueda estar lista pronto. Al menos podríamos controlarla y conseguiríamos que Drakar se olvidase por completo de Eve.



— ¡Un mes! — bufó Moonghost anonadado, dejándose caer en un mullido sillón.

Se encontraban casi todos reunidos en una de las tantas salas de estar de la mansión, una de la más grandes y la que empezaba a convertirse en su punto de reunión preferido.

Skyfler estaba en el centro, donde todos podían ver su notable preocupación cuando les informó del plazo que les concedieron los Malsumis. Los presentes estaban consternados, con las miradas perdidas y pensando en quién sabe qué y nadie era capaz de articular palabra alguna. Quien se animó a romper el silencio fue Nataniel, expresando el pesar de todos:

— El sólo pensar en todo lo que hay que preparar me angustia. Un mes no es suficiente...

— Sinceramente, yo me estaba haciendo la idea de que nos darían apenas una semana, así que esto es casi una bendición — dijo Flame tranquilamente, encogiéndose de hombros y logrando inyectarle a los demás algo de ánimos —. Sólo hay que saber aprovechar el tiempo que nos han dado. Estoy seguro de que si nos esforzamos, estaremos preparados y podremos hacerle frente a cualquier artimaña que los Malsumis tengan para nosotros.

— Además, las circunstancias serán muy distintas. Para variar, no será una emboscada sino un enfrentamiento directo y ya acordado — señaló Skyfler, dirigiéndole a Flame una sonrisa colmada de agradecimiento.

— ¡Eso es correcto! — saltó Grounday de inmediato con un tono de voz que denotaba determinación — Ahora las cosas serán un poco más justas. Piénsenlo, si haciendo trampa no han podido con nosotros, estando predispuestos y listos para jugar no tienen oportunidad.

— ¡Así se habla, Grounday! — exclamó Dyfir poniéndose de pie de un tiro, tan estimulada por las palabras de los hermanos que sus ojos brillaban de emoción. De inmediato, sacó su Pokenav y comenzó a revisar su agenda telefónica —. No vayan a dudar en contar conmigo, ¿de acuerdo? Conozco a varios entrenadores que son excelentes, puedo llamarlos si quieren para que nos ayu...

— ¡Magnífica idea, Dyfir! — exclamó Madison de sopetón, saltando de su asiento con sus ojos brillando tanto como los de la joven —. También conozco a muchísimos entrenadores maravillosos, muchos son muy amigos míos, así que no dudarán en venir si se los pido ¡Oh, Gea, esto será...!

— ¡Una masacre! — completó Shock, burlándose a carcajadas y ganándose una mirada reprobatoria de ambas — En serio, ¿ustedes son o se hacen? Como le dijo Tymime a Mewtwo, esto no es como esos torneos para tontos que organizan ustedes los humanos. Aquí no estamos para creer en la magia de la amistad y de la justa competencia, aquí correrá sangre porque nadie durará en arrancarte la cabeza y devorar tus entrañas y la de tus queridas mascotas.

Un silencio sepulcral se apoderó de la habitación. Dyfir y Madison estaban escandalizadas por las palabras de Shock y sus hermanos lo taladraban con la mirada, reprobando por completo sus comentarios, pero a él no le importaba.

— Pero por favor, no se inhiban por mí, será más divertido recordar su adorable entusiasmo cuando estén unos cuantos metros bajo tierra... si es que queda algo de ustedes.

— Ya fue suficiente, Shock — lo reprendió Skyfler frunciendo el ceño, estaba realmente molesto por las barbaridades que decía su hermano.

— ¿Y qué si no me da la gana de callarme? — bufó Shock en respuesta, dando un paso al frente y desafiándolo con la mirada — ¿Te molesta que les diga la verdad? Igual, Tymime se los dirá en cualquier momento y mandará a la mierda a cualquiera que sea un estorbo.

— Tymime es el mayor y le debo respeto, pero a ti puedo destrozarte la mandíbula por insolente — siseó Skyfler con la voz temblorosa del enojo.

— Basta ustedes dos o les echo somnífero encima — dijo Flowar alzando la voz por encima de la de sus hermanos —. Suficiente. Somos hermanos y estamos a un paso de la batalla para la que nos hemos preparado toda nuestra vida. Si peleamos entre nosotros, lo único que conseguiremos será entregarles a los Malsumis la victoria en bandeja de plata.

— ¡Pero miren quién lo dice! — bufó Shock dejando escapar algunas chispas de su cuerpo — La más inútil de todas porque le da asquito pelear.

— Ahórrate la saliva, Shock, porque con eso no me vas a poder amedrentar — espetó la Lethilian flor, frunciéndole el ceño pero manteniendo la calma para sorpresa de algunos —. Si tú tienes complejos de inferioridad es tú problema, pero yo me siento orgullosa de mis ideales y eso es algo que tu miseria no puede destruir.

Flowar había puesto el dedo en la llaga y eso, por supuesto, no le gustó para nada a Shock. El pokémon había agotado su paciencia (que no era mucha tampoco) y estaba predispuesto a hacer que su hermana se arrepintiese de sus palabras, pero apenas parpadeó cuando Grounday se interpuso.

— Que ni se te ocurra — siseó amenazante, dejando que las pinzas venenosas de sus manos se desencajaran y se movieran en señal de advertencia.

Shock no tenía oportunidad ante Grounday, era una desventaja bastante obvia, pero más le preocupaba el potente veneno que era capaz de crear.

— Váyanse todos a la mierda — espetó él rencorosamente y dejando la habitación sin dejar de proferir maldiciones.

Apenas sonó el portazo, todos en la habitación pudieron relajarse y suspirar aliviados.

— Cambiando un poco el tema, Sky — dijo Rocknight, carraspeando para llamar la atención — ¿Dónde están los demás? — preguntó, refiriéndose a Tymime, Icestar y Eve.

— Icestar está trabajando desde la noche que llegamos, pero desconozco en qué. Tymime también está ocupado y Eve está descansando en su habitación; hasta donde sé, pasó una mala noche.

Skyfler le lanzó una mirada de soslayo a Mewtwo y éste comprendió de inmediato que estaba relacionado con las pesadillas de anoche. No quería preocuparse por ello tan pronto, de hecho, esperaba que fuera algo pasajero porque lo que menos deseaba era fastidiar a Eve.

Mewtwo decidió no acomplejarse por ello, aunque seguiría atento para ayudarla, aunque justo en ese momento algo lo distraía más de la cuenta, algo que estaba por hacer.

— Esperen... ¿qué hora es? — preguntó Dyfir de sopetón, revisando torpemente su Pokenav con cierta ansiedad, ganándose una mirada inquisidora de Nataniel — ¡Por todos los cielos, es tarde! Disculpen, tengo que retirarme, hablamos luego...

— Espera, Dyfir, ¿por qué tienes tanta prisa? — tartamudeó Nataniel, siguiendo a la joven.

— Ah, verdad que no les he dicho... — balbuceó ella, riendo nerviosamente.

— Tus malas mañas se pegan — comentó Mewtwo dirigiéndose a Moonghost, quien se carcajeó y se encogió de hombros.

— Llamé a Zack a primera hora para decirle que este era el lugar definitivo y me dijo que estaban cerca y que llegarían horita en la tarde — informó Dyfir despreocupadamente, tanto que ni siquiera notó el desconcierto de los demás —. Están por llegar, así que me voy a cambiar para irlos a buscar...

— ¡Espera! — exclamó Dinya con los ojos como platos, acercándose tan precipitadamente a la entrenadora que se enredó con su cola y cayó al suelo, aunque se levantó de inmediato, como si hubiera rebotado — ¿Eso significa que viene Blaze?

— Sí, sí... — contestó Dyfir distraídamente y revisando de nuevo su Pokenav — Ay, me tengo que ir o no llego. Chao-chao.

— ¡Yo voy contigo!

Dyfir dejó la habitación haciéndose un lío por los nervios y lo mismo hizo Dinya, dejando a todos con la mirada fija en el punto que desaparecieron, boquiabiertos. El más contrariado parecía Nataniel, a quien le habían comido la lengua los Rattata y lucía como de piedra.

— ¡Pst, Mewtwo! — lo llamó Moonghost por lo bajo, haciendo que se fijara en sus manos — Mira, este es el corazón de Nataniel — el fantasma juntó sus manos y las deformó de tal modo que lucieran justo como un corazón, entonces, lo separó bruscamente, dejando ver claramente que estaba roto —. Ahora está así — explicó, haciendo pucheros.

— ¿Y eso tiene que causarme gracia? — le preguntó Mewtwo, alzando una ceja ante la mirada expectante del fantasma.

— Sí, en especial porque es el corazón falso más bonito que he roto — contestó Moonghost, riendo de dientes para adentro.

— Tú sentido del humor es muy extraño — confesó Mewtwo, negando con la cabeza y poniéndose de pie —. Con su permiso, yo también me retiro, tengo algo pendiente por hacer.

— ¿Qué vas a hacer? — le preguntó Skyfler abriendo los ojos de par en par, verdaderamente intrigado esta vez.

— No te diré por ahora. Pero despreocúpate, estaré de vuelta para la cena — le respondió Mewtwo al llegar a la puerta.

No mentía, tenía algo por hacer y también estaba justo de tiempo, además de que lo aprovecharía como excusa para evitar encontrarse con Blaze. Justo ahí, se fijó en Nataniel, quien aún no salía de su estupor; el pobre estaba sufriendo porque, por lo visto, Dyfir estaba más interesada en el cazador que en él.

Porque sintió lástima por él y porque se le ocurrió que no sería mala idea tener a un humano como acompañante en esa ocasión, fue que le dijo:

— Ven conmigo, Nataniel, así te distraerás un poco.



Una vez más despertaba abruptamente de una pesadilla, cayendo de la cama y dándose un mal golpe en la cabeza. Adolorida y desorientada, intentó reincorporarse y liberarse de la atadura de la sábana, pues había terminado enrollada en ella quién sabe cómo.

Su respiración irregular y el sudor que bajaba por sus sienes la aliviaban en cierto modo, pues eran una señal de que estaba de regreso, que todo lo que la rodeaba era real y para nada siniestro. Gruñó por lo bajo, frustrada porque ni siquiera con ayuda de la luz del día podía librarse de las pesadillas que la atormentaban.

Mientras rogaba por no haber llegado a gritar y que eso atrajera a Tymime, terminó de ponerse de pie y observó por la ventana: apenas debía ser mediados de la tarde, pues aún el sol brillaba con fuerza y le escocía un poco en la piel.

Se restregó los ojos con las manos, intentando espantar el sueño en vano, deseaba dormir y descansar pero así era imposible. Viendo su tenue reflejo (el de Enurta más bien) en los vidrios de la ventana, notó que las ojeras que apenas eran visibles en la madrugaba ahora estaban más marcadas; no le agradó para nada, pues si Tymime las veía no le permitiría participar en los entrenamientos.

Si no hacemos algo pronto, tus pesadillas se volverán un terrible estorbo.

Articuló su reflejo, el cual le devolvía la mirada con el ceño levemente fruncido. Eve dejó escapar un gigantesco bostezo y se dio la vuelta, sólo para tropezarse con Enurta.

— Le pediría a Tymime que hiciera algo al respecto, pero no quiero correr el riesgo de que se entere de nuestro acuerdo — respondió ella con voz ronca, acercándose a la mesita de noche y sirviéndose un poco de agua.

— Tendremos que buscar una alternativa a nuestro modo entonces. No hay tiempo que perder y tú tienes que arreglártelas para cumplir con Tymime y, también, hacer espacio para nuestro régimen especial — señaló Enurta extendiendo su mano, dejando que se tiñese de negro y se deshiciera en extensiones que serpenteaban como amenazantes Sevipers —. Éstas no se van a dominar solas y aún te va muy mal con ellas. No puedes seguir dependiendo de mí para salvarte el pellejo.

Eve no estaba de ánimos para replicarle, así que sólo se limitó a asentir mientras se servía un segundo vaso de agua. Justo cuando pensaba que todo estaba en paz, alguien tocó a la puerta tres veces y entró a la habitación.

El silbido de Enurta y la forma en que devoró a la tímida Lopunny con la mirada, pusieron de muy malhumor a Eve de inmediato, haciéndola fruncir el ceño.

— B-buenas tardes, señorita — balbuceó la Lopunny, acongojada e intimidada por la fría mirada de la Lethilian —. Perdone si la desperté, pero requieren de su presencia en el vestíbulo.

— Enseguida voy, gracias — contestó ella tajantemente, logrando que la Lopunny huyera despavorida de la habitación.

— Que poco considerada eres — le reprochó Enurta haciendo pucheros, pero era obvio que iba en son de broma —. Ahora que nos llevamos medianamente bien, sólo te dedicas a espantarme a las hembras. Niña mala.

Decidió ignorarlo y dejó la habitación con su carcajada burlona retumbando en su cabeza.

Mientras avanzaba por el pasillo, se percató de que la Lopunny no le dijo quién la llamaba. Esperó que se tratase de Tymime para pedirle que participara en algún entrenamiento, pues si lograba acabar exhausta quizás podría dormir sin tener ningún tipo de sueños.

Cuando comenzó a regocijarse ante esa posibilidad, su estómago rugió de tal modo que agradeció que el lugar estuviese desierto. No estaba dispuesta a pasar por un momento embarazoso, así que decidió detenerse rápidamente por la cocina primero.

Por suerte, consiguió el camino más rápido de lo que esperaba y llegó en un abrir y cerrar de ojos a la cocina, aunque se llevó una gran sorpresa al encontrarse con Dinya. Su hermana revoloteaba de un lado a otro, buscando quién sabe qué en las alacenas y vertiendo un brebaje que no lucía para nada bien en una jarra de vidrio.

Eve, cuidadosamente, tomó una manzana del frutero y se escabulló sin que su hermana se percatara de que estuvo allí.

Caminó con algo más de prisa de lo normal, dándole un mordisco a su improvisada comida mientras bajaba la escalera, esperando que a Tymime no le molestara que lo hubiera hecho esperar.

Pero lanzó una maldición al aire cuando cayó en cuenta de que no tenía por qué bajar escaleras, pues el vestíbulo estaba en la planta baja al igual que la cocina, así que regresó sobre sus pasos, prácticamente corriendo.

Comenzaba a sentirse nerviosa, no quería que Tymime se pusiera de malhumor, pero cuando por fin llegó al sitio acordado, se llevó una inmensa sorpresa cuando una mancha negra se precipitó a ella y la envolvió en un abrazo.

— ¿B-blaze? — balbuceó ella, bastante asombrada de ver al Scizor en aquel lugar — ¿Pero qué…?

— Yo los llamé desde temprano para avisarles que estábamos aquí — le contestó la voz de Dyfir.

Cuando Blaze la liberó de su abrazo, dedicándole una gigantesca sonrisa, Eve pudo ver que Dyfir llevaba puestas unas ropas nuevas y bastante excéntricas.

Se trataba de un vestido negro, escotado y ajustado que apenas cubría lo que tenía que cubrir, pero las largas medias y mangas a rayas negras y blancas eran suficientes para que fuese cómoda, al igual que los delicados zapatos que calzaba. Aunque lo más llamativo, sin duda, era el gorro, que parecían largas y siniestras orejas de Lopunny pero tan negras como el carbón.

— A mí se me había olvidado por completo avisarles — continuó la entrenadora sonriendo, agarró a Zack por el brazo y él le devolvió la sonrisa algo apenado —, pero Zack, como todo un caballero, se preocupó por nosotros y se comunicó conmigo. Por suerte, estaban cerca y llegaron pronto…

— “Por suerte estaban cerca y llegaron pronto” — remedó Lenore, torciendo los ojos y ganándose la mirada asesina de la joven.

Aún en su estupor, Eve supo lo que pasaba y se compadeció del pobre Zack.

— Yo… — balbuceó, parpadeando varias veces para asegurarse de que no estaba soñando — yo pensé que les sería imposible llegar…

— Yo igual — dijo Blaze animadamente, interrumpiéndola —. Lastimosamente, nuestra mala fama sólo es importante en Kanto… cosa que no me molesta para nada esta vez, eso me permite verte.

— Lo único que consiguen con esto es que ponga en duda la efectividad de las autoridades policiales de los humanos — comentó Eve con un gesto bastante cómico en el rostro, restándole importancia a los halagos del Scizor.

— Sí, claro… — tartamudeó él nerviosamente, abriendo y cerrando sus tenazas inconscientemente — ¿Sabes una cosa? Eso en verdad ya no tiene importancia…

— ¿Bromeas? — bufó ella, alzando una ceja escépticamente — Trabajas como cazador…

— Ya sé que no soy Don Buen Ejemplo, pero mis días como cazador terminaron — se apresuró a corroborar Blaze. La mirada llena de extrañeza de Eve le aceleró el corazón y le hizo un nudo en la garganta, pero tenía tantas ganas de aclarar las cosas que consiguió valor y continuó: — Eve, lo que quiero decir es que, de ahora en adelante, seré sólo un Scizor. Sé que esto no me redime por todo el mal que he hecho, pero...

Volvió a formársele un nudo en la garganta y a Eve le fue inevitable que se le escapara una risilla, cosa que descolocó aún más a Blaze.

A ella, aquella sensación le resultaba tan familiar, le gustaba y le causaba dolor a la vez, su cuerpo estaba tenso y también comenzaba a sentirse curiosamente nerviosa, pero eso no le impidió escuchar unos pasos apresurados en la lejanía.

— Eve… — siguió Blaze, mirándola de una forma tan intensa que sintió que le hervía el rostro — sé que quizás no tomes muy en serio lo siguiente que diré, no nos conocemos tanto como yo desearía… tampoco es que las veces que nos hemos visto han sido perfectas… pero te has convertido en lo más importante de mi vida. No mereces estar con alguien como yo, pero quiero demostrarte que valgo la pena, quiero cambiar para ser digno de ti y que decidas estar conmigo porque así lo deseas, no a la fuerza.

“Gea me libre” fue lo único que pudo pensar Eve. Estaba pasmada, con los ojos abiertos como platos y el corazón latiéndole a mil por hora, pero no se trataba de nervios o emoción, estaba aterrada.

El pánico la hacía parecer una estatua, le era imposible moverse, y cuando Blaze se agachó para que sus ojos quedaran a la par, supo al instante sus intenciones. Quería huir, o detenerlo al menos, no quería escucharlo, pero su garganta estaba seca y su lengua parecía haberse fundido con su paladar ¡Y esos pasos…!

— Por eso estoy aquí, mi musa — dijo él, mirándola con tanta intensidad que sus ojos parecían llamas —. Sé que tienes asuntos pendientes y voy a ayudarte lo más posible para que salgas de ellos, te probaré que valgo la pena, de que puedo ser mucho mejor de lo que has visto hasta ahora, porque yo te a…

El estrepitoso ruido del cristal haciéndose añicos al estrellarse contra el suelo los exaltó a los dos. Todos giraron para averiguar a qué se debía y se tropezaron con Dinya, quien miraba a Eve y Blaze estupefacta, sus alas estaban teñidas de distintos tonos de azul que lucían deprimentes y a sus pies se regaba el extraño brebaje que su hermana le había visto preparar hasta hace un rato.

— ¿Te encuentras bien? — le preguntó Blaze, titubeando ante la expresión en el rostro de Dinya.

Ella se sobresaltó y comenzó a negar rápidamente con la cabeza, balbuceando una disculpa mientras se agachaba para tratar de arreglar su desastre en vano.

Blaze dio un paso hacia ella, con intenciones de ayudar, pues en el fondo sabía a qué se debía la consternación de la mariposa.

Aprovechando la distracción que generó su hermana, Eve se escabulló sin que nadie se percatara. Corrió por los pasillos sin rumbo fijo, sólo quería alejarse lo más posible del lugar y evitar que Blaze la encontrara.

Terminó en el jardín trasero, recostándose en una columna de las que sostenía el techo sobresaliente, tratando de recuperar el aliento. Resbaló hasta desplomarse en el suelo, usando la poca fuerza que le dejaba el insomnio para contener las lágrimas que urgían por salir, agradecida de que el nudo en su garganta ahogara sus sollozos.

El dolor que sentía en el corazón era horrendo, peor que el que le produjo el veneno de la estaca. En ese momento, detestaba a Blaze más que a nadie, por su culpa sintió que regresaba al preciso instante antes de que Zuen…

Ahogó un sollozo con su mano, temblando violentamente cuando creyó sentir el frío de los hilos de Tymime alrededor de ella. Inconscientemente, materializó su propia esfera y la estrujó con fuerza contra su pecho, cerrando con fuerza sus ojos y deseando que ojalá aquello mitigara su dolor.

Aún en su sufrimiento, supo que todo el asunto se volvería un problema de todos modos, pues Dinya no tomaba las decepciones amorosas muy bien que se diga. Sin embargo, le agradeció a su hermana por lo bajo, si no hubiera llegado habría colapsado frente a todos y eso no tardaría en llegar a oídos de Tymime. No quería que se repitiera lo sucedido hace varios años.

— ¿Eve?

Que la llamaran tan repentinamente la sobresaltó, tanto que se puso de pie de un salto y su esfera desapareció. Asustada de que descubrieran que podía emular el arma principal de Tymime, descubrió que sólo se trataba de Moonghost, quien la miraba preocupado. Seguramente, ella no tenía muy buena cara.

— ¿Te encuentras bien? — preguntó, claramente preocupado.

— Sí, Moonghost… estupendamente — contestó antipáticamente, tratando de disimular sin mucho éxito. Cuando notó en los ojos de su hermano que no se había tragado la mentira, buscó distraerlo de alguna manera — ¿Has visto a Mewtwo? Tengo rato buscándolo y no lo encuentro. Me urge hablar con él.

— No lo conseguirás porque él salió — rió Moonghost, dirigiéndole una gran pero nerviosa sonrisa que descolocó por completo a Eve, no sólo por lo que le decía sino porque era increíble la facilidad con que se distraía —. De hecho, se fue hace como una hora, se llevó a Nataniel con él. Dijo que volvería para la hora de la cena.
Eve no dijo nada. Miles de cosas pasaron por su cabeza, como que Mewtwo sólo había ido a buscar algo y regresaría pronto, pero la que más fuerza cobraba era culpa de su actual estado y del miedo que se hacía cada vez más y más fuerte desde que pisó Carpathia.

Acaso… ¿huyó?

No podía pensar bien en aquella situación. Primero la amenaza de Drakar, luego lo de Blaze… ¡¿y ahora esto?! Tan sólo la posibilidad de que eso fuera cierto terminó de destrozarla por dentro y se alejó de su hermano sin decir más.

Aun consciente de que no era así, deseó con todas sus fuerzas que eso fuera sólo otra de sus pesadillas de la cual le urgía despertar.




ANEXOS
Quince luces: Un regalo especial para Aroa en su cumpleaños :)
Calla y bésame: Fanservice, no se lo tomen en serio xD
Juntos Una imagen de Eve y Zuen que hacía falta.
Do you want to build a snowman? Producto del desmadre que tengo con las cuentas de Twitter: @EnurtaPlz y TymimePlz
Contratiempos en Viridian: Portada para el sexto capítulo.
Dyfir [Sugimori Style]: Tratando de emular el estilo del gran Ken Sugimori... Luce tan kawaii-desu~
Dulce encuentro: Portada para el séptimo capítulo
Mega Hug: Saben que les gustó
A desayunar: Escena del capítulo 19, creo. Esta es la parte en la que Mewtwo se acerca a Eve con algunas bayas justo después de que Gea le hablara en sueños y llega Baby a robar un poco.
Yo soy el fuego...: Yo soy MUERTE... ¡no! Es Flame mother fathers :v


CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#278
Bueno, que puedo decir, otro capítulo emocionante, que mantiene la atención (y un poco la tensión) hasta el final. Drakar es un ridículo transformándose en Mewtwo para llamar la atención jajaja, eso estuvo bueno aunque patético por parte de él, como dijo Enurta.
Tymime disculpándose con Eve por el mal rato que paso, eso es casi irreal... dentro de un mes el asunto es serio entonces.
Shock, Flowar y Grounday peleando, definitivamente es como una familia grande se ve.
La interpretación de Moonghost con el corazón de Nataniel, muy típico de él y gracioso por cierto.
Y no se me puede olvidar el berrinche "mudo" de Dinya por la actuación de Blaze y Eve, apenas para salvar la situación.
Bueno con lo que me preguntaste anteriormente, no veo las historias simplemente como relatos como lo he dicho anteriormente, para mí pueden ser el reflejo de algo mas... pueden ser experiencias del autor o incluso representaciones que plasma basándose en otras personas, ademas las historias tiene por lo general un antes del relato que es parte de lo que nos ayuda a entender la personalidad y la forma de actuar de los personajes, en este caso Eve y sus hermanos han vivido cientos de años en los cuales al igual que todos nosotros han vivido diferentes experiencias y vivencias que han moldeado el carácter de cada uno, han aprendido (como todos nosotros) sobre traición, amistad, amor, odio,frustración, etc; esto al final se ve representado en sus actitudes en el transcurso de la historia. La gracia esta (y en eso tú los haces muy bien) en poder deducir y especular sobre el porque de ciertas actitudes de los personajes.
Eso es resumen lo que podría responderte aunque en realidad me llevaría mas tiempo explicarlo mejor...
Espero con ansias el próximo capítulo.
Un abrazo... y un hasta luego...
#279

53 - Intereses

53 - Intereses

Darkcry
Bueno, Drakar es un personaje con mucha tela que cortar, espero poder dejar vislumbrar un poco algo sobre cómo es él sin desviarme demasiado, no quiero prolongar por demasiado tiempo el desenlace pero hay cosas, como el desarrollar un poco más a Drakar como personaje para atar cabos. Tristemente, es el líder actual de los Malsumis y sus apariciones han sido casi nulas... más ha participado Enurta xD
Y sobre Tymime, sabes que a pesar de todo lo que lo obligo (lol) a hacerle a Eve, él la quiere mucho... a su manera, claro. Además, ella está por entrar en la fase más importante de su vida y, permíteme decirte, que no la va a pasar nada bien. Si ya de por sí va a ser difícil para ella, lo que menos quiere Tymime es ponerla peor.
Con respecto a lo otro, pues ciertamente, al momento de escribir uno recibe influencia de todos lados. Yo quise en un principio, evitar al escribir incluir muchas cosas que tuvieran que ver conmigo pero fallé magníficamente y supongo que es inevitable, probablemente si eso no pasara no me sentiría tan encariñada y comprometida a terminarlo. Y es bueno saber que, a pesar de que muchos de los personajes, especialmente de los hermanos, han tenido participaciones mínimas, haya podido transmitir algo sobre lo que ellos son. Últimamente, he puesto más esmero en desarrollar sus personalidades y ponerme en sus zapatos :)
Muchas gracias por comentar, siempre es agradable leer tus comentarios. Me alegra mucho saber que el Cap52 te gustara y espero que este también :3


Bueno, mundo, ¡aparecí de nuevo!

En verdad, lamento la demora, pero este año ha sido una completa locura y para mi tristeza, la vida real me obliga a dejar EGN de lado para ocuparme de sus asuntos. Lo peor, es que se supone que tengo varios capítulos escritos por adelantado para no demorarme y miren a qué horas estoy publicando este capítulo.

Y seré sincera con ustedes, tampoco estuve muy de ánimos para hacer las correcciones debidas a este capítulo hasta hace poco. Tampoco he dibujado demasiado material de EGN... sí, todo este tiempo ha resultado ser tan... nulo.

Sin embargo, me complace decir que hay algo de chispa nuevamente, tanto que recién anoche casi termino de escribir el borrador del Capítulo 57. Fueron 18 páginas a mano y no tienen idea de lo entumecida que se encuentra mi pobre manita xD

Mejor dejo de dar tantas vueltas.

Les presento, finalmente, el Capítulo 53 de EGN *0*


Spoiler


53
INTERESES



Mewtwo regresó a la mansión al cabo de tres días. Haciendo su camino de vuelta a la Mansión Myodelza, sólo podía pensar en lo furioso que estaba, creyó que apenas le tomaría un par de horas hacer lo que iba a hacer, que pasaría una noche fuera cuando mucho en el peor de los casos, pero jamás contó con que sería defraudado de esa manera.

Sacudió la cabeza disimuladamente, algo apesadumbrado. Debía ser sincero consigo mismo, más que molesto se sentía profundamente decepcionado, incluso podría decir triste. Él sólo esperaba más.

Miró por encima de su hombro y, a pesar de su malhumor, dibujó una modesta sonrisa cuando contempló a Ger y a Ludo, discutiendo entre ellos por causa de los disparates que se le ocurrían al Pikachu.

Su sonrisa se ensanchó, preguntándose cuándo llegaría el día en que la rata y el gato se pondrían de acuerdo mientras sus ojos se fijaban en otro lugar. Unos cuantos pasos más atrás del par, charlaban alegremente un Venusaur, un Charizard y una Blastoise. Pero aquellos no eran cualquier otro de su especie, sino los clones que él mismo había creado, inconfundibles por las peculiares marcas que surcaban sus cuerpos y los hacían resaltar por encima de todos los demás.

Ellos eran la razón de su ausencia.

En un gesto de solidaridad para Eve y sus hermanos, hizo un llamado a sus clones solicitando su ayuda para unírseles en la batalla. Mewtwo sabía que ellos estaban por encima de los pokémon promedio; a pesar de su empeño de mantenerlos a salvo, se encargó de entrenarlos para que se desenvolviesen en batalla y estaba seguro que a muchos los tomarían por sorpresa. Pero, a pesar de sus esfuerzos, sólo se presentaron cinco y sólo aquellos que siempre le habían sido leales bajo cualquier circunstancia. Por eso estaba furioso.

Negó con la cabeza una vez más y suspiró lleno de frustración, regañándose para sus adentros. Estaba siendo demasiado severo con quienes no atendieron a su llamado, muchos ya debían tener una nueva vida, una mejor que la que él les ofreció, era absurdo pensar que abandonarían eso sólo porque él se los pidiera y para ayudar a alguien que no conocían. Era egoísta de su parte creer que todos se aburrían de su libertad y que dejarían todo sólo porque él se los solicitaba. Sin embargo, mantuvo las esperanzas hasta el final y prolongó su espera… por tres días… en vano.

Suspiró una vez más para deshacerse de la tensión que invadió repentinamente a su cuerpo, no quería que el enojo volviese a subírsele a la cabeza y lo abrumara. Buscó distraerse con algo y lo primero con lo que sus ojos tropezaron fue con Nataniel, consiguiendo reemplazar la molestia con lástima al instante.

El joven entrenador pasó algunas penurias por la inesperada prolongación de la salida, pero nunca escuchó ninguna queja de su parte… en realidad, no dijo ni una sola palabra en todo el tiempo que permanecieron fuera. Nataniel sólo se sentó y se mantuvo indiferente a todo, con la mirada fija en el horizonte, sólo moviéndose para sacar algún bocadillo de su mochila y para enrollarse en su manta por las noches. Ni siquiera sintió curiosidad por saber qué estaban haciendo a las afueras de la ciudad.

Mewtwo era reticente a sentir empatía con un humano, pero era difícil no sentir algo de lástima por Nataniel, pues lo que veía ahora estaba lejos de ser el joven malcriado e inmaduro que conocieron en Vermilion. ¿Acaso una decepción amorosa podía causar tales estragos en alguien? No lograba comprenderlo. Podría preguntarle a Dinya para indagar más sobre el tema, tenía que aclarar sus dudas de alguna forma, pero sabía que se arriesgaba a un asedio de su parte que se convertiría en una muy incómoda situación. Sí, definitivamente, prefería llevarse sus incógnitas a la tumba.

Pero todo cambió cuando llegaron los clones de mayor tamaño. Ellos lograron captar la atención de Nataniel y algo dentro de él pareció funcionar de nuevo, la curiosidad y la fascinación se impusieron sobre la depresión y le devolvieron un poco los ánimos, aunque sólo se limitara a verlos prolongadamente (al punto de ser embarazoso) con la boca ligeramente abierta.

Eso debía ser algo bueno. Incómodo, pero bueno, ¿no?

Con tanto divagar, para su fortuna, el paseo a través de la ciudad fue más rápido de lo que imaginó y sin ningún contratiempo. Quizás se debía a que era domingo por la mañana, pero fueron congraciados con calles prácticamente vacías, ningún humano curioso se les acercó, o intercambiaron comentarios susurrantes entre ellos o los hizo sentir amenazados. Tuvieron paz y tranquilidad.

En menos de lo que cantaba un Chatot se encontraban frente a las rejas de la entrada principal de la Mansión Myodelza, donde un par de Golurk y un guardia rechoncho resguardaban la entrada. El hombre reconoció a Nataniel al tiro y no dudó en dejarlos pasar, deseándoles un feliz día mientras se adentraban en dirección a la casa.

— Hemos llegado — suspiró Mewtwo cuando vislumbró las puertas de la casa. Se detuvo, tomando por sorpresa a los clones, volteó a verlos con ojos muy severos y dijo limitando su telepatía para que sólo ellos pudieran escucharlo: —. No veo necesario lo que diré después de haberles explicado la situación, pero lo haré de todos modos. No se preocupen, seré breve y conciso, quiero asegurarme de que hayan entendido en qué lío se están metiendo — hizo una pausa, paseando la mirada del uno al otro, y continuó: — Recuerden, deben comportarse y evitar ganarse problemas con nadie, esto no es un juego. Les estaré eternamente agradecido si cumplen con esto, en verdad, quiero evitar meterme en pleitos como el que muy "amablemente" me buscó Ger la vez anterior.

— ¡¿Cuántas veces tendré que pedir perdón por eso?! — chilló Ger de inmediato y sonando bastante ofendido - Lamento que casi te mataran, lo digo de corazón, pero sabes que ese tipo me cayó como una patada en el estómago y, para colmo, te subestimó. Nadie en su sano juicio debería burlarse de ti como ese idiota lo hizo. Tenía que defender tú honor, Mewtwo.

— Siempre agradeceré tus buenas intenciones, Ger, pero de mi "honor" me encargo yo — respondió Mewtwo a regañadientes y algo tenso. Suspiró una vez más, buscando calmarse, y volteó hacia el joven entrenador —. Nataniel, yo me quedaré con ellos acá en el jardín. Tú entra a descansar, lo necesitas. Y de nuevo, gracias por la compañía.

Era extraño, lo decía con sinceridad y eso no era habitual cuando se trataba de un humano, pero si Nataniel no lo hubiese acompañado habría perdido los estribos. Con el entrenador presente, Mewtwo tuvo que controlar su malhumor y mantenerse lo más calmado posible.

Nataniel no le contestó, sólo asintió, se despidió agitando tímidamente la mano y se dirigió a la mansión sin decir nada, seguramente por no saber qué decir. O quizás estaba más cansado de lo que aparentaba y no lo había dicho.

Mewtwo se aseguró de que Nataniel cruzara las puertas de la casa antes de dirigirse de nuevo a sus clones, logrando ponerlos tensos por la dureza con que los observó.

— Miren, no es que Tymime sea santo de mi devoción, pero desgraciadamente él es quien está a cargo. Yo sólo estoy aquí por mera casualidad y porque tomé la decisión de quedarme — dijo tan seriamente que consiguió intimidarlos y hacerlos asentir a cada palabra que pronunciaba —. Sé cómo son las cosas y que lo que les estoy pidiendo no es nada sencillo, pero les sugiero que eviten hacer cualquier comentario que le den a él (o a cualquiera) razones para molestarlos. Créanme, hay ciertos individuos que darían su vida por la aprobación de Tymime — se detuvo, tomándose unos segundos para reordenar sus ideas. El nombre de Shock pareció encenderse ante sus ojos, titilando en colores fosforescentes que lo aturdieron de tal modo que tuvo que sacudir la cabeza para que las luces neón desapareciesen —. Una última cosa y esto es incluso más importante que lo anterior. No quiero que le mencionen a nadie cualquier cosa referente a nuestro pasado, especialmente acerca del mío, creo que aún no están preparados para esa información. ¿Quedó claro?

Los clones intercambiaron miradas dubitativas, pero no replicaron. El tema de su origen no era algo que se mencionara en conversaciones casuales, como si fuera un detalle insignificante, pocos serían capaces de entender y aceptar tal cosa. Ninguno se avergonzaba de cómo llegaron a este mundo, eso quedó atrás, pero era más sencillo para ellos no mencionarlo.

Comprendían a Mewtwo completamente, era difícil adivinar cómo reaccionarían criaturas que nacieron de lo que le dio vida a todo sobre la Tierra, totalmente opuestos a ellos. Por eso asintieron y dieron gustosos su palabra de que mantendrían su secreto.

Mewtwo les devolvió la sonrisa, notó que estaban tensos y esperaba que con ese gesto entendieran que todo saldría bien. Confiar en ellos no le era difícil, técnicamente eran sus hijos, los conocía tan bien como la palma de su mano y sabía que no le fallarían.

Estaba a punto de invitarlos a dirigirse al patio trasero para tomar algo y ponerse un poco al tanto, pero algo en la atmósfera cambió tan de repente que esa idea quedó descartada de inmediato.

Un chasquido llamó su atención y sus ojos se posaron en Ger, cuyo rostro estaba arrugado de disgusto y algunas chispas saltando de sus rojas mejillas. El roedor rechinaba los dientes y apretaba los puños, parecía que atacaría en cualquier momento si Ludo no le estuviera susurrando cosas al oído.

Mewtwo pudo ver en los ojos del Pikachu el motivo de su repentino cambio de humor. Volteó, teniendo cuidado de no lucir demasiado alterado, pues justo caminaba hacia ellos Tymime acompañado de Morrigan y Tuoni.

Tuvo que hacer un gigantesco esfuerzo para no carcajearse, era increíble lo rápido que sus amigos serían puestos a prueba y nada menos que con el mismísimo Tymime.

— Ese tipo... — gruñó Ger entre dientes y arrugando aún más el ceño.

— Ludo... — susurró el Venusaur sin quitarle los ojos de encima a Tymime — ¿ese es del que nos habló Ger?

— Así es - contestó Ludo tragando algo de saliva —. Él es líder de los demás y con quien Mewtwo tuvo esa pelea tan horrenda...

— No es por nada, pero me da muy mala espina — señaló el Venusaur haciendo un esfuerzo increíble para no mover demasiado los labios — ¿Seguro que es de los buenos?

Quienes veían por primera vez a Tymime sintieron cierta aprehensión, no tenía nada de intimidante con ese tamaño y esa contextura que parecía tan delicada, pero lo que era verdaderamente inquietante en él era lo que no podía verse a primera vista y eso era mil veces peor.

Tymime les devolvía la mirada con recelo, intentando ignorar los cuchicheos entre Morrigan y Tuoni, a quienes les parecían bastante curiosos los recién llegados.

Luego de unos segundos de silencio absoluto, el arlequín dibujó una sonrisa despectiva en su rostro que logró desconcertar a los menos acostumbrados a ver tal cosa.

— ¿Qué significa esto? — preguntó Tymime socarronamente y alzando una ceja - Estos no son de los míos.

— Son amigos míos — espetó Mewtwo en respuesta sin tener cuidado de sonar grosero —. Yo los llamé para que ayudaran en lo que se necesite. Los conozco desde hace muchos años y todos ellos son muy buenos luchadores, estoy seguro de que podrán dar la talla en el campo de batalla.

— No me digas — soltó Tymime con tono sarcástico y mordiéndose la lengua para que no se le escapara una carcajada — ¿Qué te hace pensar que cinco pelagatos harán la diferencia en una batalla de esta magnitud?

— Eso lo puedes responder tú mismo — siseó Mewtwo lanzándole una mirada desafiante que provocó una nueva oleada de cuchicheos entre Morrigan y Tuoni —. Te jactas de saberlo todo, ¿o no?

Decir que el comentario no tomó por sorpresa a Tymime sería una completa mentira. Mewtwo le borró la sonrisa en el acto, el arlequín jamás pensó que Mewtwo lo desafiara de esa manera. No es que estuviera diciendo mentiras, él sabía muchas cosas y se suponía que eso debería garantizarle algo de control. Pero ese malnacido... tal insolencia no podía pasarla por alto. Mewtwo creía tener agallas, ¿eh? Era momento de ponerlo a prueba sólo por diversión.

— Ya veo a dónde quieres llegar — dijo Tymime finalmente, riendo entre dientes. Cerró sus ojos unos instantes, respiró profundamente y añadió: —. Supongo que después de haber husmeado en los recuerdos de mi esfera, crees que tienes algo con qué joderme la existencia, ¿no? Bueno, lamento decepcionarte, pero eso es muy iluso de tu parte. Todo ese cuento de Zuen es, de hecho, una de las cosas más aburridas que guardo y, para desgracia tuya, esos eran recuerdos de Eve entremezclados con muy pocos de los míos - se detuvo para jactarse del gesto de consternación en el rostro Mewtwo, siempre era interesante capturar el momento en que comenzaba a perder el temple —. De hecho, aquí entre nosotros, los recuerdos tuyos eran mucho más interesantes a pesar de que fueran tan pocos - ahora la estupefacción en el rostro de Mewtwo no tenía precio para él, era magnífico, podía sentir esa mezcla entre rabia y melancolía creciendo en el pokémon. Tenía que continuar, por eso añadió con un falso tono lastimero: — ¿Por qué pones esa cara? ¿No me digas que jamás te preguntaste qué me pasó a mí mientras mi esfera se reconstruía? ¿O es que te molesta que yo sí lo sepa todo sobre ti y tú nada de mí?

— Pensé que antes de eso tú ya...

— ¿Lo sabía? — bufó Tymime con un tono de incredulidad bastante falso —. Para nada. ¿Cómo podría saber algo así sin haber hurgado en tu cabeza primero? Yo, sencillamente, pude sentir tu extraño remordimiento y lo usé en contra tuya en ese entonces. Quizás esto no lo sepas, los juegos mentales no son tu estilo, pero nuestro peor enemigo somos nosotros mismos y me es más fácil aprovecharme de eso que gastar energía con mis hilos.

Tymime ensanchó su sonrisa socarrona a la par que la boca de Mewtwo formaba una línea perfecta por el enojo que comenzaba a subírsele a la cabeza. Intentó calmarse, sabía que el arlequín lo provocaba a propósito y mientras más se molestara, más satisfecho estaría. Pero mantenerse sereno ante alguien tan detestable era imposible.

— Tranquilízate, es malo estar demasiado alterado desde tan temprano — continuó Tymime sin borrar su sonrisa —. Si te hace sentir mejor, ahora tenemos algo interesante para conversar civilizadamente. Ya sabes, de titiritero a titiritero...

— ¡¿Estás demente?! — exclamó Mewtwo interrumpiéndolo en seco y haciéndolo respingar —. Ellos son seres vivos con sentimientos y libertad para tomar decisiones, están conmigo porque así lo han querido, no tengo que obligarlos a nada. No te atrevas a compararme contigo, no nos parecemos en lo más mínimo.

Tymime no le contestó de inmediato, sólo se cruzó de brazos y se le quedó viendo con desdén. Mewtwo no le estaba prestando mucha atención a su reacción, estaba tratando de controlar su ira para no darle más gusto a Tymime, pero ahora era más difícil que hace un instante, a duras penas contenía las ganas de pegarle un puñetazo en su cara mal maquillada.

Lo único que lo desconcentró de su improvisada meditación para recobrar el control de su malhumor fue el propio Tymime, que volvió a reír y le aplaudía pausadamente mientras negaba lentamente con la cabeza.

— No me importa si lo que te digo te gusta o no. Me es tan desagradable decirlo como para ti escucharlo, pero lo quieras admitir o no, tú y yo nos parecemos de alguna manera — dijo Tymime arrastrando las palabras y taladrándolo con la mirada —. Pero no te equivoques, es sólo porque puedes llegar a ser tan cínico como yo, con todas esas parafernalias moralistas con las que te gusta tanto llenarte la boca; ambos sabemos que esas tonterías son pura mierda. Aunque si de cínicos hablásemos, tengo que decir que yo me llevo el premio. Pero tú no tienes ni la más remota idea de lo que hablo, porque fuiste tan estúpido que desaprovechaste la oportunidad de indagar y recolectar información que podrías haber usado en mi contra. De mí sólo conoces lo obvio. Triste, ¿no crees?

— ¡Eres un…!

— ¿Maldito? ¡Por favor, dime algo nuevo! — se mofó Tymime, cortándolo en seco.

Le dio la espalda y haciendo un leve gesto con la mano, les indicó a Morrigan y Tuoni que era hora de retirarse. Pero se detuvo al dar apenas unos pasos, levantando la mirada hacia la mansión y percatándose de que Moonghost venía corriendo hacia ellos. Tymime sonrió y, mirándolos por el rabillo del ojo, añadió maliciosamente:

— Perdonen mis modales, soy pésimo anfitrión como podrán darse cuenta. Siéntanse bienvenidos. Estoy seguro que su estancia será bastante interesante.

Mewtwo estaba demasiado molesto para reparar en lo extraño del comentario, muy ocupado en reprocharse a si mismo por haber caído en el juego de Tymime y por sentirse tan impotente. Si no fuera el hermano de Eve, él ya le habría arrancado la cabeza.

Tan absorto estaba en esa agradable fantasía, que no se dio cuenta de la jadeante figura que se detuvo frente suyo que intentaba recuperar el aliento desesperadamente.

— ¡Mewtwo! — exclamó Moonghost con un hilillo de voz y pidiendo con la mano que le dieran un momento para recuperarse — ¡Eres tú…! Gracias… al… cielo… me encontré a Nataniel y… vine corriendo...

— Hola, Moonghost, buenos días — saludó Mewtwo tan distraídamente que no se percató de que el fantasma lo miraba de una manera muy extraña.

— ¡Buenos días… mis… calzones!

Mewtwo interrumpió el hilo de sus pensamientos y se fijó de inmediato en Moonghost, quien tenía sus pálidos ojos clavados en él mirándolo con mucho reproche. Mewtwo no podía estar más consternado, era la primera vez que Moonghost actuaba de esa manera, nunca había estado completamente en sus cabales como para reclamarle por algo. ¿Ahora por qué lo hacía?

— ¿Sucede algo? - preguntó vacilante.

— Que si sucede algo — repitió Moonghost riendo nerviosamente y mirando a todas partes, como si no pudiera creer que le estuvieran preguntando eso — ¡Pensé que no volverías!

— Ah, es eso. Lo siento mucho, Moonghost, no fue mi intención tomarme más tiempo del previsto y no tenía modo alguno de avisar — respondió Mewtwo ligeramente avergonzado, pero su amigo aún lo miraba con severidad.

— No estás entendiendo, ¿verdad? — preguntó Moonghost, cruzándose de brazos y frunciendo levemente el ceño —. Verás, a mi me convences fácilmente, no hay problema. De hecho, ahora que estás de vuelta me siento aliviado, pero antes estaba decepcionado porque pensé que habías huido, que no querías poner tu vida en riesgo y... bueno, pensándolo mejor, yo no te puedo obligar a hacer nada que no quieras, pero... — se le formó un nudo en la garganta y se detuvo; cuando recuperó el aliento, bajo la mirada de confusión de Mewtwo, añadió: — ¿Por qué me miras así? En serio, ¿no se te ocurre hacia dónde quiero llegar con todo esto?

Mewtwo no tenía ni la más remota idea de lo que Moonghost trataba de hacerle entender, no le ayudaba que el fantasma no dejara de moverse de un lado para el otro, exagerando sus gestos a cada palabra que pronunciaba. De repente, algo en su cabeza hizo un chasquido y sintió que perdía el aliento a causa del pánico que crecía descontroladamente en su pecho.

— ¡Eve!

Moonghost lo sujetó del brazo justo a tiempo para detenerlo. Mewtwo le reclamó con la mirada, exigiéndole que lo soltara, pero el fantasma se negó.

— No, amigo mío, ir con ella ahora es tan mala idea como confiarle un secreto a Grounday. Eve horita está en su habitación, no pudo pegar el ojo en todo este tiempo y estaba comenzando a sufrir de ansiedad, así que la engañamos y le dimos una de las preparaciones de Flowar para que pudiera dormir — dijo Moonghost tranquilamente, dejándolo libre sólo cuando se aseguró de que Mewtwo no saldría corriendo —. Skyfler y yo intentamos mantenerla calmada, pero como no mencionaste a dónde ibas o qué harías… bueno, no fue nada agradable. Y con Tymime poniéndole más leña al fuego fue mucho más difícil.

Mewtwo apretó los dientes y bajó la mirada, se sentía como si lo estuvieran obligando a tragar plomo, no podía creer lo descuidado que había sido... pero es que nunca se le ocurrió que Eve hubiera podido llegar a pensar eso con su ausencia.

También explicaba el comportamiento de Tymime. La idea de que el arlequín fuera capaz de llevar a su hermana a una crisis de nervios sólo para ponerla en su contra lo enfermaba. ¿Cómo podía evitar no detestarlo?

— ¿Le sucedió algo a tu amiga?

Ludo se le acercó tímidamente, observando con preocupación el gesto en el rostro de Mewtwo. Él no sabía qué responderle, estaba demasiado abrumado como para poder ordenar las palabras y formar una oración coherente.

— ¡Oh, hola! ¡Que bueno verlos de nuevo! — exclamó Moonghost alegremente, salvando inconscientemente a Mewtwo, aunque sólo consiguió desconcertarlo aún más todavía; no dejaba de sorprenderle la facilidad con que el fantasma se distraía y cambiaba de humor —. Bah, no se preocupen por lo que acaban de oír, Eve estará bien más pronto de lo que ustedes consiguen que Tymime intente matar a Mewtwo.

Moonghost rió a carcajadas de su chiste y Ludo se le unió con una risilla temblorosa, no muy seguro si aquello resultaba tan divertido como le parecía al Lethilian. Mewtwo no tenía ganas de replicar, pero su ceño fruncido indicaba que no le parecía nada gracioso.

— Pero, oye, veo caras nuevas aquí — continuó Moonghost sin borrar la sonrisa de su rostro —. Supongo que a ellos se debe tu larga ausencia.

— Perdonen mis modales — dijo Mewtwo rápidamente algo apenado, aunque el cansancio le cayó sobre los hombros tan de repente y se sentía tan angustiado por las noticias, que no se sintió avergonzado en realidad. Comenzó presentando al Charizard, luego a la Blastoise y por último al Venusaur —. Él es Bersek. Ella es Esthela. Y él es Éphoras. Igual que Ger y Ludo, son buenos amigos míos y los conozco casi de toda la vida. Se encuentran aquí porque respondieron a mi llamado y estarán gustosos de ayudarlos en todo lo que necesiten.

Los tres aludidos le devolvieron el saludo a un muy efusivo Moonghost, que agitaba la mano muy rápido y tenía una sonrisa (perturbadora) de oreja a oreja. Como el fantasma parecía contento e interesado en hacer nuevos amigos, Mewtwo añadió:

— Moonghost, ¿crees que puedas atenderlos y ponerlos al tanto de todo? — se detuvo y se pasó la mano por el rostro para espantar por unos minutos más el sueño —. Siento como si una manada de Tauros me hubiera pisoteado. Necesito descansar...

Moonghost primero le lanzó una mirada decepcionada, pero luego le sonrió y le dio unas palmaditas en el hombro, entendiendo que las noticias no le habían sentado bien.

El Lethilian se comprometió gustoso a hacer lo que Mewtwo le pedía, incluso lo empujó para que se fuera a su habitación, tanto que logró hacerlo pasar a la mansión y cerrarle la puerta en la cara. Al girarse, los clones estaban ahí, mirándolo algo consternados.

— Bueno... — dijo haciendo como si se arremangara los puños de una camisa — ¿Quién quiere perder el tiempo intentando despertar a Rocknight? Tengo algunos globos llenos de agua esperando por nosotros.




No fue hasta entrada la tarde que Mewtwo despertó y se dirigió al jardín para reunirse con los demás. Apenas abandonó el abrigo de la mansión, la luz del sol lo azotó en el rostro y el calor que hacía lo sofocó, pero la brisa soplaba tan generosamente que pareciese invitarlo a permanecer en el jardín.

Mewtwo vagó un rato por el terreno antes de encontrar a sus amigos y Moonghost bajo la sombra de un árbol, charlando animadamente y riendo por algo que no alcanzó a escuchar. Además, también se encontraban con ellos Flowar, Grounday y Dinya.

Al ver la escena, se sintió aliviado, temía que sus amigos no congeniaran bien con los hermanos y verlos compartiendo entre ellos le quitaba una preocupación de encima. Aunque en cierto modo estaba decepcionado, pensó que encontraría a Eve en algún lado, pero no fue así; seguramente dormía aún y eso lo impacientaba, necesitaba deshacerse de esa angustia lo más pronto posible o se volvería loco.

Caminó hacia el grupo para unírseles en la plática, necesitaba ocupar su cabeza con cualquier cosa para que la espera no fuera tan tortuosa, pero alguien lo detuvo cuando apenas dio un par de pasos.

— Que bueno verte de nuevo.

Por un momento, cuando vio la pequeña mano blanca en su hombro, pensó que se trataba de Eve, pero al voltear se topó cara a cara con Skyfler. El Lethilian del viento le sonreía, sin embargo, había algo en su mirada que le indicaba que no estaba del todo contento.

Mewtwo ya sabía lo que pasaba.

— Skyfler, yo...

— Ya Moonghost me lo dijo todo y sé que no fue tu intención, siempre lo supe — dijo Skyfler tranquilamente y soltándolo —. De todos modos, nunca pensé que fueras un cobarde. No te luce.

Skyfler le guiñó el ojo y rió por lo bajo, logrando tranquilizar a Mewtwo de algún modo y haciéndolo sonreír.

— Con respecto a Eve... bueno, no te niego que no le sentó nada bien el hecho de que no regresaras cuando me dijiste y eso, amigo mío, es algo que Tymime no desaprovechó para meter algo de cizaña. Pero eso ya te lo dijeron también — dijo Skyfler seriamente y mirando por encima de su hombro para asegurarse de que no anduviese cerca algún chismoso en potencia —. Sin embargo, aunque parezca algo complicado y bastante delicado, yo creo que si hablamos con ella y aclaramos el malentendido todo estará bien.

— ¿Estás seguro que será así de sencillo? — preguntó Mewtwo muy inseguro al respecto —. Eve nunca ha sido fácil de manejar en estas situaciones. Y apenas hace poco nos contentamos por nuestra discusión en Zinnia... ¡esto es frustrante, Skyfler!

— Lo sé. Aquí es cuando te vendría bien un ataque Malsumi, ¿verdad? — respondió Skyfler estallando en risas, pero cuando se percató del gesto de pocos amigos que tenía Mewtwo en el rostro se detuvo y luego de carraspear, añadió: —. Lo siento, esa clase de chistes le corresponde hacerlos a Moonghost. En fin, me gustaría hablarte de algo delicado ya que vas a donde Dinya.

— ¿Dinya? — repitió Mewtwo extrañadamente —. ¿Acaso pretende torturarme o algo por el estilo? Porque si es así, ni me acerco...

— Ojalá fuera eso — suspiró Skyfler algo alicaído, pero una vez más a Mewtwo no le agradó del todo su comentario y consiguió sacarla otra risilla nerviosa luego de lanzarle una mirada asesina. Por eso, explicó: —. No me malinterpretes. Verás... ¿recuerdas que Blaze estaba por llegar cuando tú te fuiste?

Mewtwo alzó una ceja escépticamente y asintió con la cabeza. Se había olvidado por completo de la llegada del Scizor, no le daba tanta importancia porque con Tymime ahí no podría pasarse de listo, el arlequín seguramente sería severo y evitaría que Blaze molestase a Eve. De todas maneras, le intrigaba lo que Skyfler tenía que decirle al respecto, porque seguramente había sucedido algo importante y quería saber la relación que eso tenía con Dinya.

— Todos sabemos que cuando Dinya conoció a Blaze a ella le gustó bastante. Tú casi no hablas con ella y cuando lo hacen es sólo para darte lata con lo de Eve, pero digamos que se encaprichó bastante con él.

Mewtwo volvió a asentir, observando muy atentamente el extraño lenguaje corporal del Lethilian porque, sin duda, algo lo tenía muy nervioso y le costaba decírselo. Recordaba que la primera vez que Dinya vio a Blaze ella perdió los estribos por completo y que eso le había ocasionado problemas con Tymime. En aquel entonces, no sabía nada acerca de Zuen, pero ahora que lo pensaba, estaba impresionado de que la crueldad del arlequín en ese momento tuviera la intención de evitar que Dinya se ilusionara tanto con el Scizor.

— Y viste que cuando Dyfir dijo que vendrían, Dinya se puso como “loca”, ¿no? — continuó Skyfler manteniendo cierto misterio en su forma de hablar que comenzaba a mermarle la paciencia a Mewtwo, no entendía qué pretendía hacer al darle tantas vueltas al asunto —. Bueno, resulta que lo primero que hizo Blaze al llegar aquí fue buscar a Eve y... declarársele... y Dinya lo escuchó todo... y bueno...

Mewtwo no comprendía lo que Skyfler le explicaba que Blaze había hecho, pero quizás algo dentro de él sí que lo sabía, porque le activó un tic nervioso en el ojo derecho que no sabía que tenía.

— ¿Que se le declaró? — repitió Mewtwo con un tono de voz un tanto más agudo de lo normal y cubriéndose el ojo con la mano para ocultarle a Skyfler el molesto temblor de su párpado —. No comprendo nada de lo que dices y mucho menos qué tiene que ver conmigo tomando precauciones con Dinya...

— Ay, hacerte entender asuntos del corazón es tan complicado como cuando me tocó explicarle a Eve todo sobre la reproducción — farfulló Skyfler cruzándose de brazos y mirando con reproche a Mewtwo, que de repente se había puesto rojo como tomate —. Ah, claro, de eso sí sabes.

— Ve al grano, Skyfler — exclamó Mewtwo esquivando su mirada y haciendo presión sobre su ojo porque el maldito tic se había acentuado aún más.

— Que desde ese día, Dinya se las ha arreglado para hacerle la vida imposible a Eve, haciendo hincapié en tu desaparición más que el propio Tymime — dijo Skyfler frunciendo levemente el ceño —. De hecho, Tymime se portó como un angelito con todo este asunto porque Dinya hizo todo el trabajo sucio por él.

Mewtwo estaba consternado, no comprendía cómo es que en tres días todo se había puesto de cabeza de esa manera. De lo impactante que era el asunto, hasta el tic le desapareció, nunca creyó capaz a Dinya de hacer algo así.

Skyfler continuó:

— Sí, estos días no han sido fáciles para Eve. Pero estoy seguro que cuando te vea y hables con ella, todo será como debe ser. Claro, al principio va a estar molesta y mucho, pero sé que te quiere tanto que ese enojo no le durará mucho — cuando Skyfler notó que Mewtwo se cruzaba de brazos y alzaba una ceja, tuvo que agregar —. Vamos, no seas tan pesimista, esta vez la circunstancias son distintas, deja de comparar esto con lo que pasó en Zinnia. En fin, si vas a estar con Dinya, no le menciones a Eve bajo ninguna circunstancia y si trata de sacarte conversación sobre ella, ingéniatelas para evitarlo porque, créeme, suelta más sandeces por esa boca que Shock en toda su vida.

Mewtwo miró hacia el grupo con cierta aprehensión, no tenía idea de cómo manejar una situación que parecía ser delicada pero que en verdad a él le resultaba absurda, hasta el punto de sopesar la opción de darse la media vuelta y regresar a su cuarto. La actitud de Dinya, después de todo, era infantil y que con malicia intentara desestabilizar a Eve lo molestaba de una manera que no creyó posible jamás.

— Hmmm, pensándolo mejor, iré contigo — dijo Skyfler repentinamente, interrumpiendo el hilo de sus pensamientos. ¿Acaso vio algo en sus ojos que le advirtió de su repentino deseo de ahorcar a Dinya? —. Moonghost me presentó a tus amigos más temprano pero estaba algo ocupado, Tymime me tiene mareado con todo lo que hay que hacer. Me gustaría conocerlos mejor ya que cuento con algo de tiempo libre.

Skyfler emprendió la marcha hacia ellos muy alegremente, como si no acabase de tener una conversación incómoda con Mewtwo. Él lo observó atentamente con sus ojos violetas y lo siguió, algo aliviado de que decidiera acompañarlo. Tener a Skyfler cerca era siempre bastante tranquilizador.

Al acercarse, todos los saludaron alegremente y les hicieron espacio con una gran sonrisa. Rápidamente, le pasaron un vaso con una bebida fría. Era limonada y estaba deliciosa.

— Que bueno que ya despertaste, Mewtwo — dijo Éphoras, sonriéndole afablemente —. Estábamos hablando de técnicas de entrenamiento. Justo ellos acaban de terminar una sesión y estoy impresionado, nunca había visto tales habilidades en mi corta vida. Hasta siento algo de envidia.

— Sí, fue sorprendente ver todo lo que hicieron en tan poco tiempo — comentó Esthela, dándole un sorbo a su limonada —. ¿Pero no creen que sea algo excesivo? Debe ser muy duro llevar una rutina como esa.

— Lo es, sin duda, pero así debe ser, tenemos que estar listos para cualquier cosa que nos tenga preparada el enemigo — respondió Flowar con una mueca extraña en el rostro —. No soy la más indicada para decirlo, a mi no me gusta para nada la confrontación, si de mi dependiese le buscaría otra solución a todo este embrollo. Por eso es que mi hermano me asignó el deber de atender a los heridos, aunque él insiste en que debo afinar mis habilidades ofensivas para poder defenderme, por si las dudas.

— Cuando lo dices de ese modo, haces parecer que todas las decisiones de Tymime son acertadas — gruñó Dinya con amargura —. Al menos a ti no te tocará ser de las primeras en entrar en batalla. Tymime me comentó que están evaluando la formación de un grupo aéreo ofensivo, del cual yo formaría parte secundando a Skyfler ¡¿Puedes creerlo?!

Todos intercambiaron miradas sin saber qué decir. Pero cuando Skyfler iba a decir algo, Grounday se le adelantó:

— La verdad, sí que lo creo. Tymime sabe que eres la más lenta de todos nosotros, seguramente espera que poniéndote en esa posición te maten primero.

— ¡No me extrañaría para nada que fuese así! — bufó Dinya algo ofendida y arrugando la cara.

— Por favor, no malinterpreten así las cosas — exclamó Flowar nerviosamente —. Está bien, sabemos que Tymime y tú no se llevan para nada bien, son como el agua y el aceite, pero él jamás pondría tu vida en riesgo de ese modo.

Dinya torció los ojos y resopló molesta, bastante renuente a aceptar las palabras de su hermana, cosa que afectó un poco a Flowar y eso se notó por cómo sus orejas decayeron.

— No exageres, querida Dinya — dijo Skyfler rápidamente y dedicándole una sonrisa —. Mira, si en verdad Tymime buscara tu muerte, no estuviera considerando que hicieras equipo conmigo, yo no te desampararía en el campo de batalla después de todo. De hecho, si te pones a pensarlo detenidamente, es una magnífica idea, tú eres más ofensiva que yo. Tus Misiles Prisma son más potentes y de mayor alcance que mis Misiles del Cielo.

Mewtwo recordaba haber visto el ataque especial de Dinya en solo una ocasión, por allá cuando estaban entrenando en las montañas cercanas a Lavender. Nunca pensó que ella tuviera mucha fuerza ofensiva, pero ver a Baby esquivar con dificultad los incontables proyectiles multicolor que estallaban al más ligero roce, en aquel entonces, lo dejó impresionado.

Dinya extendía por completo sus alas para liberar los Misiles Prisma, dejando que la energía saliera disparada en minúsculos proyectiles en forma de flecha de los patrones dibujados en sus alas, que permanecían quietos mientras ejecutaba el ataque. Eran maravillosos y, aunque de apariencia delicada y hermosa, hacían un gran desastre... aunque tenían la desventaja de dejarla vulnerable a cualquier ataque y eso explicaba el por qué iría Skyfler con ella.

Era increíble y aunque Dinya se negara a admitirlo, Tymime estaba pensando en su seguridad.

— Él tiene razón, esos misiles son maravillosos — dijo Bersek sonriendo de una forma muy rara y mirando a Dinya con unos ojos más brillantes de lo usual.

Eso no pasó desapercibido para Mewtwo y los demás clones, que intercambiaron miradas anonadadas entre ellos. Nunca lo habían visto actuar de esa manera, estaba ensimismado viendo cómo los patrones en las alas de Dinya cambiaban entre oración y oración, hipnotizado con los eventuales cambios de color en ella... ¿Qué diantres estaba pasando? Eso no debería estar sucediendo. Mewtwo no pudo hacer más que cubrirse el rostro con la mano.

Por suerte para ellos (y del indiscreto Bersek especialmente), los hermanos estaban más concentrados en su plática que en fijarse en el extraño modo que el Charizard miraba a la Lethilian.

Y justo en ese momento...

— Pero vean nada más, la cosa amorfa por fin apareció.

Todos se callaron instantáneamente e intercambiaron miradas de pánico. Luego, todos los ojos estaban puestos sobre Dinya, cuyos colores en su cuerpo se tiñeron de gris y se tensó tanto que parecía una estatua. Para ella, escuchar el crujir de la hierba bajo los pies del recién llegado era una tortura.

Mewtwo miró por encima de su hombro frunciendo levemente el ceño y se tropezó con Blaze, quien le sonreía socarronamente, como siempre.

— Hola, Blaze — refunfuñó Mewtwo, dándole la espalda — ¿A qué debemos el "placer" de tu presencia?

— Me aburro como Shellder metido en esa casa, así que salí a dar un paseo, los vi aquí y quise unírmeles un rato — contestó Blaze buscando con la mirada en dónde sentarse como si nada, pero cuando sus ojos se toparon con Dinya pareció ponerse tenso, se podría decir que estaba incómodo —. Oye, ¿te encuentras bien? Es que te veo algo... pálida.

— ¡Que adorable eres al preocuparte, Blaze! ¿No creen? — exclamó Flowar con una risilla nerviosa y apoyándose en los hombros de Dinya —. No tienes por qué preocuparte, sólo está algo cansada. Recién terminamos una sesión de entrenamiento... y el calor... ya sabes... no a todos les sienta bien tanto sol...

— Sí, lo sé, escuchaba todo desde mi habitación — dijo Blaze con una extraña mueca en el rostro. Parecía que no ignoraba los sentimientos de Dinya y eso lo ponía nervioso —. Sólo... no te esfuerces de más. Podría sentarte mal.

Dinya asintió suavemente sin despegar los ojos del suelo y sin que los colores en su cuerpo cambiasen.

El silencio se cernió sobre ellos por lo que pareció una eternidad, la situación se estaba tornando incómoda para todos los presentes y eso se notaba por los rápidos intercambios de miradas entre ellos. La cosa estaba tan tensa que Blaze se sentó junto a Mewtwo para estar lo más lejos de Dinya posible y a él no le molestó en lo más mínimo que lo hiciera, estaba más concentrado en suplicar que alguien rompiera el hielo porque él no hallaba cómo.

Por suerte, Ludo tomó la iniciativa de revivir la charla en el grupo. Mewtwo suspiró aliviado, pero tan pronto como el Meowth abrió la boca deseó que hubiera permanecido callado.

— ¿Y cuándo podremos saludar a tu linda amiga, Mewtwo? — preguntó Ludo con una sonrisa inocente plasmada en su rostro. El pobre ignoraba por completo que estaba entrando en terreno minado.

— ¡Cierto! — exclamó Esthela muy alegremente y dibujando una radiante sonrisa —. Estoy ansiosa por conocerla, me han hablado tanto sobre ella. Ludo me ha dicho que es muy bonita.

— ¿Hablan de Eve? — preguntó Blaze recelosamente, olvidándose de Dinya y lanzándole una mirada asesina a Mewtwo —. Vaya que no le haces justicia, ¿eh, cosa amorfa? "Bonita" es un término que se queda corto ante su belleza.

— Alguien ya se puso "celosito" — susurró Grounday a Moonghost en el oído, generando unas risillas que fueron rápidamente sofocadas por una mirada asesina de Flowar.

— No, celoso no — respondió Blaze severamente, tomándolos por sorpresa —. Sólo me molesta que él resuma la perfección de Eve con un término tan paupérrimo como "bonita".

Mewtwo estaba tenso, en cualquier otro momento le hubiera cerrado la boca a Blaze con una buena Llamarada, pero estaba más concentrado en observar las alas de Dinya, donde comenzaban a arremolinarse figuras carmesí. Por un instante se vio tentado en noquear a Ludo, que ahora trataba de dar una descripción de Eve que satisficiera las exigencias de Blaze. Mewtwo comenzó a sudar frío cuando los dibujos en las alas de la Lethilian comenzaron a tomar formas aterradoras, algo que jamás había visto ahí, era algo increíble.

Nervioso, Mewtwo volteó a ver a Skyfler, que observaba tan estupefacto como él lo que ocurría en el cuerpo de Dinya. Skyfler sintió que estaba siendo observado y sus ojos se encontraron, finalmente, diciéndose que si no hacían algo pronto pasarían por un mal rato. Pero algo en el interior de Mewtwo, algo en su pecho, comenzó a asfixiarlo y con eso vaticinó que, hicieran lo que hicieran, eso no terminaría bien, algo iba a ocurrir y no podrían evitarlo.

— Quizás más tarde. Ahora está descansando, no ha podido dormir bien, ¿saben? — dijo Skyfler atropelladamente, tratando exasperadamente de cambiar el tema —. ¿Verdad que el clima de hoy es adorable?

— Oh, no lo sabía — dijo Esthela ligeramente apenada —. Es que no puedo evitar emocionarme. Me han contado tanto sobre ella y ahora con lo que habla Blaze (¿era tu nombre?) quiero ver si es tan linda como dice. Quiero asegurarme de que se vea bien al lado de Mewtwo.

— ¡Esthela! — bufó Mewtwo muerto de vergüenza.

— Sobre mi cadáver, ¿oíste? — le susurró Blaze frunciendo el ceño.

— ¡Y tú...!

— Sí, sí, sí. Es linda y todo eso, pero lo que tiene de bonita le falta de carisma — intervino Ger, poniéndose entre Blaze y Mewtwo, quienes le lanzaron una mirada asesina por diversos motivos —. O sea, espero que haya cambiado un poquito desde que la conocí, porque déjenme decirles que es bastante odiosa, grosera y pretenciosa.

Mewtwo no podía creer que Ger estuviera diciendo tales cosas, le molestaba y lo azotaría ahí mismo, frente a todos, si no tuviera algo de razón. Después de todo, esa era la primera impresión que daba Eve, solía ser muy recelosa con los desconocidos, él mismo había padecido de sus virtudes de socialización, pero Ger no tenía derecho a hablar de ese modo sin conocerla mejor antes.

Miró con cierta aprehensión a los hermanos presentes, dispuesto a disculparse por lo que Ger decía sobre su hermana, pero quedó consternado cuando notó que lejos de estar enojados, en sus rostros había una mueca de susto. La única excepción era Dinya, que sonreía con cierta malicia y eso le indicó a Mewtwo lo que estaba sucediendo.

Rápidamente, volteó y se tropezó con Eve, los miraba a todos con una ira tan profunda que sus hermosos ojos azules estaban lejos de ser el par de cuentas cristalinas que solían ser, turbios por el enojo que crecía en su pecho.

Y no estaba sola, escoltándola se encontraban Morrigan y Tuoni, que cuchicheaban entre ellos y reían igual que en la mañana cuando salieron a recibir a Mewtwo.

— Amigos de Mewtwo, señorita — le dijo Tuoni maliciosamente al oído, lanzándole una mirada burlona al petrificado grupo —. ¿No le parecen adorables?

— Encantadores — espetó ella hablando entre dientes, dándoles la espalda para seguir su camino.

Mewtwo reaccionó de inmediato, no podía dejarla ir, tenía que explicarle todo. Se levantó del tiro y se apresuró para alcanzarla y cortarle el paso. Estaba siendo demasiado impulsivo, lo sabía, pero no podía seguir esperando, no lo soportaba.

— Eve, lo siento tanto — exclamó, limitando su telepatía para que sólo ella pudiera escucharlo —. Jamás se me pasó por la cabeza que...

— Ahórrate las explicaciones, Mewtwo — escupió Eve, tomándolo por sorpresa cuando le contestó también con telepatía, algo que no solía hacer —. No tengo nada que hablar contigo.

— ¡Te equivocas! Moonghost me dijo lo que pasó. Fue todo un malentendido, Eve, esa no era mi intención, sabes que sería incapaz de hacerte algo así. Admito que debí contarte lo que iba a hacer, debí avisarte... — Mewtwo se detuvo y suspiró frustradamente, si bien no hacía uso de sus cuerdas vocales, tenía un nudo en la garganta que le impedía concentrarse y enviar las palabras con claridad —. Yo sólo quiero ayudarte...

— No sé de qué me estás hablando — espetó ella hastiada y torciéndole los ojos, consiguiendo que él frunciera el ceño y comenzara a molestarse —. ¿Y ayuda, dices? Ninguno debería estar aquí, no tienen una razón, sólo estas poniendo sus vidas en riesgo y por algo que ni siquiera comprenden. ¿Pero sabes algo? Me importa un bledo. Mejor vete y sigan charlando, mi intención no es interrumpirlos, se nota que se estaban divirtiendo de lo lindo. Así me dejas en paz de una vez por todas.

Dicho esto y bajo la consternada mirada de Mewtwo, Eve le dio la espalda y siguió su camino. Parecía que la discusión había terminado, pero no era así, no para Mewtwo, que sintió que algo subía desde su estómago y cuando se dio cuenta era demasiado tarde para contenerse.

— ¡Por todos los cielos, Eve, me tienes harto! — gritó liberando por toda la frustración y el enojo, extendiendo su telepatía sin querer y dejando que todos lo escucharan —. ¡¿Acaso te avergüenza tanto admitir que sientes algo de afecto hacia mí?! ¡¿Por qué demonios te cuesta tanto aceptar que te importo siquiera un poco?!

— ¡Ese es el problema! — vociferó Eve tan furiosa como él y encarándolo, sin dejarse intimidar por la rabia que irradiaban los ojos de Mewtwo. Tampoco se preocupó por seguir usando telepatía, ya a ninguno de los dos le importaba mantener su discusión en secreto —. ¡Eso es lo que me enfurece, darme cuenta de que te necesito! ¡Que la sola idea de que me abandones me vuelve loca! ¡Sí me importas mucho, grandísimo imbécil, porque te quie...!

Eve se detuvo de sopetón con un gesto de extrañeza en su rostro que rápidamente pasó a la estupefacción. Se llevó las manos a la boca, con los ojos abiertos de par en par y las mejillas levemente ruborizadas, sin poder creer lo que había dicho.

Pero la mueca de Mewtwo superaba con creces a la de Eve. A él nunca se le cruzó por la cabeza que alguna vez le gritaría por las razones que lo hizo, todavía no entendía qué le había sucedido. Sin embargo, lo que lo descolocó por completo fue lo que ella... ¡por todos los cielos! Su mente estaba totalmente bloqueada, no podía pensar bien, ni siquiera podía concentrarse lo suficiente para usar su telepatía.

Y así quedó el, apenas con aliento y con su corazón retumbando en sus oídos, buscando los elusivos ojos de Eve, que evitaban los suyos a toda costa. Ninguno de los dos cabía en su incredulidad.

Cuando finalmente Eve recuperó el valor para verlo directo los ojos, estaba al borde de las lágrimas y eso hizo más estragos en Mewtwo. Algo dentro de él pareció dejar de funcionar, por su cuerpo se esparció una extraña sensación que lo hacía sentir fatal.

— "No llores. Por favor, no llores" — pensó Mewtwo, intentando en vano transmitirle su petición por telepatía.

— Lárgate — le exigió Eve con apenas un hilillo de voz —. Ni tus amigos ni tú tienen obligaciones con nosotros. No te quiero aquí... no quiero que...

Se detuvo cuando se le quebró la voz. No podía seguir hablando y ya casi no podía contener las lágrimas, sabía lo que pasaba pero no deseaba comprenderlo, su deber era no hacerlo. Aunque le doliera tenía que dejarlo ir, antes de que algo le sucediera.

— Eve...

Ella le dio la espalda y retomó su camino con paso firme, esquivando las miradas de Morrigan y Tuoni, ya tenían suficiente para meterla en problemas con lo que habían presenciado.

Curiosamente, Eve no se arrepentía ni de una sola palabra, aunque si algo avergonzada. Sentía algo diferente en ella, como si se hubiera quitado un gran peso de encima, sin embargo, tenía un sabor amargo en la boca que no la dejaba estar en paz.

Mewtwo quiso detenerla, decirle que no fuera tan tonta, que él no la dejaría sola ahora, que no quería abandonarla y que sentía que nunca sería capaz de alejarse de ella. Pero su mente estaba totalmente en blanco, no podía ni moverse y ya había desistido de intentar usar su telepatía. No entendía qué era lo que estaba sintiendo, pero esa extraña sensación de vacío le era familiar, no sabía de dónde, pero de lo que estaba seguro era que lo destruía desde dentro.

Desolado, pensó que ahí había terminado, que ya todo lo que debía decirse se había dicho. Pero no fue así y se arrepentiría de no haberlo visto venir.

— ¡¿No puedes ser más miserable?! — gritó Dinya molesta, logrando que Eve se detuviera en seco —. Jamás es suficiente para ti, ¿cierto? Siempre debes ser el centro de atención, como si todo lo que te sucediera fuera una gran tragedia. Y si eso no fuese suficiente para ti, tienes que llevarte por el medio a todo el que puedas para sentir algo de satisfacción en tu "triste" vida, ¿no?

— ¿Qué acabas de decir? — espetó Eve inmediatamente y encarándola. Temblaba de ira y miraba a su hermana de un modo que era increíble que Dinya aún siguiera viva.

— Dinya, por lo que más quieras, detente...

— ¡Que estoy harta de ti! — chilló Dinya, haciendo caso omiso a la súplica de la temblorosa Flowar —. Todos se ponen a tus pies, siempre buscando complacerte y ofreciéndote un afecto que estás muy lejos de merecer. No es culpa de nadie que tu vida sea un asco. ¡Pero no! ¡No te basta con destruirte a ti misma, siempre tienes que arrastrarnos a todos! ¡Jamás te ha importado lo que sentimos los demás!

— ¿Y es que acaso a ti si te importa? — bufó Eve riendo nerviosamente, no podía creer que eso estuviera pasando —. Por favor, Dinya, no seas tan hipócrita y deja de reclamarme cuando es obvio que no entiendes nada sobre mí.

— ¿Me dices hipócrita a mi? — espetó Dinya con un tono de voz más alto de lo normal —. Al menos yo no ando por ahí pretendiendo que nada me importa y malgastando la vida, porque soy una llorona que no tiene el suficiente valor de asumir su deber, dando lástima por donde pasa sólo porque tiene que...

Eve liberó un rugido que acalló sus palabras y salió disparada hacia Dinya. Antes de que alguien pudiera hacer algo, Eve empujó a Dinya, se arrojó sobre ella para inmovilizarla contra el suelo y comenzó a propinarle un golpe tras otro en el rostro sin piedad.

El grito de terror de Flowar los hizo reaccionar. De inmediato, todos corrieron hacia ellas para intentar separarlas, pero apenas se acercaban eran lanzados lejos.

Algo desorientado luego de ser estampado contra un árbol, Mewtwo miró a Eve y pudo apreciar qué era lo que los mantenía lejos. Alrededor de ellas se arremolinaba violentamente una fuerza psíquica abrumadora y eso era lo que los mandaba a volar. Eve estaba fuera de si, lo que no dejó que Dinya terminara de decir debió haber sido muy grave para enfurecerla de ese modo, su psiquis estaba totalmente fuera de control y Mewtwo temía que primero mataría a Dinya a golpes antes de que ellos pudieran siquiera tocarla.

— ¡Traigan a Tymime! — gritó Flowar desesperadamente, con lágrimas corriendo por sus mejillas y temblando descontroladamente. No sabía qué hacer y sólo era capaz de gritar por ayuda.

Morrigan y Tuoni intercambiaron miradas titubeantes, seguramente tenían la tarea de llevar a Eve ante Tymime y cuando supiera lo que estaba pasando estarían en un gran aprieto, pero no se detuvieron a pensarlo demasiado y salieron disparados a toda velocidad en busca del arlequín.

Mientras tanto, Mewtwo se reincorporó y se tropezó con la mirada de Blaze. Sin mediar palabra alguna, acordaron atacar juntos la barrera para intentar quebrarla.

Una y otra vez eran repelidos, pero ellos se levantaban y embestían la barrera intentando traspasarla, incluso Blaze intentó anularla con su propia fuerza psíquica del mismo modo en que lo hizo la primera vez que peleó contra Mewtwo, pero su poder psíquico era ínfimo comparado con la desbordada fuerza de la psiquis de Eve.
Mewtwo estaba logrando oponer más resistencia, ya la barrera no lo mandaba a volar con tanta facilidad, pero ni siquiera con su propia presión mental era capaz de anular la fuerza psíquica de Eve. Comenzaba a sentirse desesperado, ni siquiera con la ayuda de Blaze conseguía resultados, parecía que la barrera se hacía más fuerte cada vez que chocaban contra ella y sus cuerpos no resistirían por mucho más tiempo, en especial porque sus mentes comenzaban a fatigarse.

Eve se detuvo luego de que Blaze embistiera su barrera, respirando entrecortadamente y contemplando el hinchado rostro de Dinya con una sonrisa llena de satisfacción.

Se quitó de encima de Dinya y los demás pensaron (esperanzados) que al fin había entrado en razón y que se detendría, pero todos ahogaron un grito cuando Eve la agarró por las orejas y la alzó por los aires para azotarla contra el suelo una y otra vez, como si no fuera más que una muñeca de trapo.

— ¡Basta, Eve! ¡Detente! — le suplicó Mewtwo lanzándose hacia ella desesperadamente, sólo para ser repelido nuevamente —. Eve... por favor...

Pero ella no lo escuchó. Estaba petrificado, ya no encontraba qué más hacer para detenerla, sólo podía contemplar el hórrido espectáculo con impotencia. Eve estaba totalmente cegada por la ira y él era incapaz de ayudarla, de hacerla entrar en razón y evitar que hiciera algo de lo que se arrepentiría luego.

Mewtwo rechinó los dientes y apretó los puños, levantándose para intentarlo una vez más. No podía fallarle, ella no lo hizo cuando él estaba bajo el control de la armadura y él se lo debía, en especial porque su descuido fue aprovechado por Dinya para desquitar su despecho.

Se lanzó hacia ella y al chocar contra la barrera aplicó mucha más presión psíquica que las veces anteriores, de inmediato comenzó a sentir un terrible dolor de cabeza que le nubló la vista, pero la barrera comenzaba a corroerse bajo su propio poder, no podía rendirse ahora. Sintió que la energía psíquica de Eve comenzaba a escaparse entre sus dedos como si fuera arena, lo estaba consiguiendo, casi podía sentir que agarraba su brazo, pero la emoción que experimentó fue más que suficiente para perder algo de concentración y salir despedido lejos de ella.

Se estampó duramente contra otro tronco, quedando totalmente aturdido y viendo estrellas revolotear por todas partes. Apenas pudo notar cuando Tymime llegó y se lanzó hacia la barrera.

El arlequín fue repelido igual que todos los demás, pero fue capaz de recuperarse antes de estrellarse y aterrizar con suavidad, parecía como si estuviera más que acostumbrado a la fuerza desenfrenada de Eve. Pero, para su sorpresa, había algo en los ojos de Tymime que le hacían creer que no sabía qué hacer.

¡Ya fue suficiente! ¡Detente ahora mismo! ¡¿Te has vuelto loca?!

Eve escuchó las palabras retumbar en su cabeza pero no les consiguió sentido alguno, tampoco estaba entre sus intenciones comprenderlas, estaba demasiado ocupada liberando toda la frustración y humillación que Dinya se encargó de poner sobre sus hombros esos últimos días. Cada grito, cada aullido de dolor, cada gemido y cada hueso que crujía era música para sus oídos. No se detendría, no cuando se sentía tan bien.

¡Niñata, obedece! ¡La estás cagando! ¡No me obligues a intervenir!

Esa voz… ¡no la soportaba! Aquel incesante parloteo la cabreaba todavía más, como si le taladraran la cabeza, seguro era culpa de Dinya que intentaba engañarla, eso sólo hacía que sus deseos de destrozarla crecieran más y más, tanto que faltaba muy poco para alcanzar el punto de no retorno.

Eve dejó de azotar a Dinya contra el suelo, tratando de recuperar el aliento una vez más, mirando a su hermana con indiferencia. Todos esperaron, conteniendo la respiración y rogando que ya hubiese acabado. Pero cuando el rostro de Eve se deformó con una sonrisa perturbadora, supieron que sólo se pondría peor.

Aún con la respiración agitada, Eve sostuvo a Dinya y le dio la vuelta, restregando su rostro contra el suelo y obligándola a tragar algo de tierra. Dinya fue incapaz de reaccionar cuando Eve la sometió clavando su pata entre sus omoplatos, agarró sus alas desde la base y jalando con todas sus fuerzas.

El aullido de dolor de Dinya fue aterrador y los estremeció hasta los huesos. De inmediato, todos se lanzaron de nuevo hacia ellas, desesperados por detenerlas, pero la barrera ahora era mucho más poderosa y todos fueron repelidos como si fueran simples moscas.

Eve hacía oídos sordos a los gritos y súplicas de su hermana, estaba decidida a arrancarle las alas y nada la detendría, le haría pagar por cada palabra que le había dicho, por cada mal momento que le había hecho pasar, por cada humillación, por cada lágrima que derramó por su culpa.

De repente, una sensación extraña recorrió todo su cuerpo, como un corrientazo que la paralizó por completo. Sus músculos se entumecieron, el pecho le apretaba y le impedía respirar, sus manos comenzaron a temblar y ella hundió más las garras en su presa para no soltarla. No quería detenerse, quería llegar hasta el final, no le importaban las consecuencias, pero su vista se nubló y perdió la noción de todo lo que la rodeaba.

Sintió que su hermana se escapaba entre sus dedos...

¡NO!

Trastabilló unos pasos hacia atrás. Y otros cuantos más. Ninguno de aquellos movimientos era voluntario. Liberó un grito lleno de frustración porque no quería detenerse. ¡Ella necesitaba seguir! Intentó resistirse, quiso imponer su voluntad, trató de forzar a su cuerpo sin poner reparo en si llegaba a lastimarse, pero nada funcionaba y sólo le ocasionaba dolor. Volvió a gritar furiosa, pero algo se lo impidió esa vez y la fuerza que la controlaba la obligó a cerrar la boca en seco.

Mewtwo apenas se recuperaba del último empujón y quedó boquiabierto al ver lo que le estaba sucediendo a Eve. De inmediato, buscó con la mirada a Tymime y se sorprendió al encontrarlo tan atónito como él lo estaba, observando con los ojos como platos cómo Eve parecía estar luchando contra algo.

Una idea descabellada cruzó por su cabeza en ese instante, probablemente a los demás no se les ocurrió pensar en ello, pero cuando Tymime y él intercambiaron miradas supo que el arlequín sospechaba lo mismo.
En ese momento, era imposible distinguir si quien estaba actuando era Eve o Enurta.

Tymime finalmente reaccionó, murmurando maldiciones mientras materializaba su esfera de vidrio negro. Se reincorporó, siguiendo con los ojos cada movimiento de Eve, dudando en si debía atajarla con sus hilos.

¿Acaso estaba asustado? Era difícil estar seguro, el pánico que sentían los demás lo tenía aturdido y se entremezclaba con sus emociones de tal modo que le era imposible distinguir.

Enviaría sus perversos hilos a hacer su trabajo sin chistar bajo cualquier otra circunstancia, con cualquier otro objetivo. Pero con Eve... era distinto a cuando la amenazaba.

Tymime cerró los ojos, respiró profundamente y deslizó los dedos sobre la lisa superficie de su esfera.

Mewtwo fue el único que pudo ver las delgadas fibras de acero acercarse y arremolinarse alrededor de Eve, envolviéndola e inmovilizándola por completo. Ella se retorció, resistiéndose hasta que un hilo solitario serpenteó hasta su nuca y, al tocarla, la desmayó. Sintió un terrible dolor en el pecho cuando los hilos la dejaron con delicadeza en el suelo y se replegaron. Sus ojos aún estaban abiertos, vidriosos, fijos en el horizonte. Parecía como si estuviera... muerta.

Tymime corrió hacia ella aún con su esfera en mano, la sostuvo y la revisó con cuidado, cerrándole los ojos y susurrándole cosas al oído. Flowar corrió a asistir a Dinya, temblando descontroladamente y hablándole sin poder contener las lágrimas.

El arlequín escuchó los sollozos de Flowar y le lanzó una mirada asesina por encima de su hombro. Dejó a Eve con delicadeza sobre la hierba, reincorporándose y acercándose rápidamente a ellas, apretando con fuerza su esfera con la intención de castigarlas. Pero Grounday y Moonghost le cortaron el paso.

— Por favor, Tymime... — suplicó Grounday con un hilillo de voz, estaba muerta de miedo, lo sentía en la punta de su lengua.

— ¡Quítense de mi camino! — exclamó Tymime furioso y empujándola para apartarla, pero Moonghost reaccionó rápido y volvió a bloquearlo —. ¡Maldita sea, Moonghost! ¡¿Ya estarás contenta, cierto?! ¡Pero lamento decirte que no permitiré que dejes a Eve como la culpable de esta mierda!

— Tymime, tranquilízate. Ambas tuvieron su respectiva culpa en todo esto — dijo Moonghost rápidamente y deteniéndose en seco cuando el arlequín lo miró y sintió el inconfundible frío de los hilos rodeándolo.

— ¿En serio, Moonghost? — susurró Tymime, dibujando una sonrisa burlona en su rostro —. ¿Por qué las dos tienen la culpa? ¡Contéstame o me aseguraré de que en verdad estés muerto!

— P-p-porque... — balbuceó el fantasma, titubeando ante los oscuros ojos y frívolos ojos de su hermano.

— Porque Eve le dijo unas cosas a Mewtwo que no fueron muy bonitas que digamos — completó Grounday con algo más de valor que su fantasmagórico hermano, pero pegando un respingo cuando el arlequín posó sus ojos sobre ella.

— Grounday... no... — musitó Flowar entre sollozos y mirándola con cierta vergüenza —. Ustedes no entiendes. Esto no lo saben porque... hemos estado muy ocupados y porque yo he intentado solucionarlo, lo mantuve oculto pensando que podía sola, pero... en estos últimos días, Dinya ha estado atosigando a Eve. Le ha dicho cosas muy horribles, cosas que jamás pensarían podrían salir de su boca y por eso es que Eve le dijo todas esas cosas a Mewtwo — se detuvo y giró la cabeza al aludido, mirándolo lastimeramente mientras otro par de lágrimas se le escapaban y se deslizaban por sus mejillas —. ¿Sabes? Eve en verdad sintió rabia hacia ti, Mewtwo, incluso llegó a creer en todo lo que Dinya le decía y quiso que no regresaras. N-nunca la había visto tan... triste... te odiaba...

El dolor que sintió Mewtwo en ese momento jamás lo había experimentado antes. El dolor físico era tolerable comparado con eso, era insoportable, lo odiaba y no podía deshacerse de ello, no tenía fuerzas, no lo dejaba respirar. No podía más...

Tymime lo volteó y clavó sus negros ojos sobre él. Era obvio que sabía lo que estaba sintiendo, pero más que gozo o satisfacción había ira en su mirada y eso se debía a lo que se le escapó Eve. Él sabía lo que realmente significaba y parecía que no le gustaba ni un poquito.

— ¿Qué...? — balbuceó Moonghost atrayendo de nuevo la atención del arlequín, tenía los ojos abiertos como platos, no podía creer lo que escuchaba —. Eso no puede ser cierto... Flowar, dime que es una broma.

— Gracias por tu sensatez, Flowar. Aunque lamento decir que yo estaba al tanto del asunto y tengo parte de la culpa por no poner a Dinya en su lugar — dijo Tymime con amargura y sin quitarle los ojos de encima a su hermana —. Pero miren lo que la lástima puede conseguir. Grounday se muerde la lengua para no herir a una maldita perra egoísta. ¿O es que vas a decirme que Dinya botó rosas por esa boca? No intentes engañarme, porque para su desgracia, estoy al tanto de cada palabra que se dijo hasta hace un rato.

Tymime se detuvo, disfrutando de la consternación y el pánico que comenzaba a crecer en el pecho de Grounday. Parecía que su hermana olvidó que al tocar a Eve en la cabeza con su hilo, consiguió todo lo que quería saber.
De repente, Tymime desapareció ante sus ojos. Cuando volvió a aparecer, Flowar había sido lanzada lejos y el arlequín sostenía a Dinya del cuello, arrastrándola por el suelo.

Exaltados, Grounday y Moonghost quisieron detener a su hermano, pero Tymime los mantuvo lejos con sus hilos. Mewtwo también intentó ayudar, a pesar de que estuviera molesto con Dinya, pero un grupo de hilos se lo impidió.

— ¿Acaso no te lo advertí? — bufó Tymime fingiendo estar ofendido, porque no cabía duda de que estaba disfrutando de los inútiles intentos de Dinya de liberarse —. Es muy fácil culpar y desquitarte con Eve, ¿no? La envidia te carcome por dentro, hermana, porque nunca has podido comprender el por qué todos se alejan de ti cuando a Eve le revolotean como los Combee a la miel.

— ¡Tymime, déjala! ¡Ya tuvo suficiente! — chilló Flowar desesperada y dirigiéndose a ellos, pero ella también fue interceptada por los hilos.

— Nunca he ocultado que no te soporto, pero por una vez, una sola vez, quise ser un buen hermano contigo y evitar que te hicieras daño. Y la triste realidad es que no te merecías que me preocupara por ti, ¿sabes? Porque siempre has sido una perra malagradecida — continuó Tymime como si nada, asegurándose que cada una de sus palabras tuviese la mayor cantidad de crueldad posible —. No estoy tan disgustado como parece, Dinya, esperar tanto tiempo por esto valió la pena, aunque debo admitir que es el peor de los momentos y por eso tengo que castigarte. Es hora de retribuirte todo el "amor" de hermana que le has demostrado a Eve.

Se detuvieron justo cuando estaban frente al consternado Blaze. El Scizor miró a ambos Lethilian bastante confundido, incapaz de moverse, pero sus ojos iban de un lado al otro en un vaivén bastante peculiar. Tymime rió cuando se percató de que Blaze era capaz de ver sus hilos.

— ¡Vaya sorpresa! Felicitaciones, muchacho, puedes ver algo que no todo el mundo es capaz de siquiera notar — dijo el arlequín maliciosamente y obligando a Dinya a arrodillarse ante Blaze —. Anda, Dinya, dile por qué has sido tan maldita con Eve todos estos días.

Dinya se sostenía sólo porque los hilos de Tymime la sujetaban como si de un títere se tratase. Ella lloraba y tenía la mirada clavada en el suelo, no quería verlo a los ojos, pero el arlequín hizo un movimiento con sus dedos y la obligó a hacerlo.

— Por favor, ya déjala en paz — dijo Blaze con voz tan serena que hasta él mismo se sorprendió.

— ¿Por qué? Créeme cuando te digo que esto es muy interesante — contestó Tymime riendo entre dientes, haciendo un rápido movimiento con la mano que le arrancó un alarido de dolor a Dinya —. Dilo antes de que termine lo que Eve empezó y sólo deje despojos de tu cuerpo.

Entre sollozos Dinya levantó la mirada, temblaba y no quería ver a Blaze a los ojos. Eso era mayor tortura para ella que los hilos de Tymime.

— B-blaze... — tartamudeó temblando sin control y llorando — t-tú... me g-gustas... mucho...

Blaze abrió los ojos desmesuradamente y esquivó su mirada, los ojos y el cuerpo de Dinya estaban teñidos de un pálido azul que era realmente deprimente, causaba dolor con sólo verla.

Mewtwo volteó y buscó a Berserk. El Charizard tenía la mirada baja y parecía consternado, incluso... ¿decepcionado?

Blaze no decía nada, estaba asustado, no sabía que hacer, sus piernas no le reaccionaban y no podía huir. Jamás le temblaron las pinzas para rechazar a alguien, era algo que le sucedía seguido, siempre fue quisquilloso con sus gustos en hembras, pero aquella situación estaba más allá de esas tonterías. Rechazar a Dinya realmente le provocaba dolor, más por lástima que por sentir algún afecto hacia ella, lo que le estaban haciendo no tenía perdón...

— Vamos, Blaze, no tengo todo el día — gruñó Tymime, tomando por sorpresa al Scizor —. No sientas compasión, ella se lo buscó. Di lo que tienes que decir y quítanos a todos este peso de los hombros.

— Lo siento... pero... — balbuceó Blaze sin siquiera verla, aún sentía lástima por ella pero el perturbador hermano de Eve tenía razón en todos los sentidos — no es recíproco...

Apenas el Scizor terminó de decir aquellas palabras, Tymime liberó a Dinya del control de sus hilos e hizo desaparecer su esfera, dejando que se ahogara en sus propias lágrimas mientras caminaba tranquilamente de vuelta hacia Eve para recogerla. Sin embargo, todavía tenía algo más que decir.

— Bueno, Dinya, de ahora en adelante puedes hacer lo que te plazca. Ódiame, patalea, arma un escándalo, intenta matarme si es que te atreves, lo que hagas me sabe a mierda y seguro será divertido. Pero vuelves a lastimar a Eve y me aseguraré de que desees nunca haber nacido.




Tymime llevó a Eve a cuestas por los pasillos, no estaba de humor para responder preguntas, así que mantuvo alejado a cualquiera que se le acercara con sus hilos, haciéndoles creer que tenían algo muy urgente que hacer. Era agotador pero eso lo tenía sin cuidado por los momentos.

Por suerte, llegó rápido a los aposentos de Eve sin tropezarse con muchas molestias. Abrió la puerta usando fuerza psíquica y llevó directamente a su hermana a la cama, acomodándola con cuidado para que estuviera lo más a gusto posible cuando despertara.

Al terminar, suspiró y se pasó la mano por la cabeza mientras se devolvía para cerrar la puerta, ya no quería seguir desperdiciando energía porque planeaba modificar los recuerdos de Eve para quitarle algunas angustias de encima, aunque eso significara contentarla con Mewtwo.

Suspiró con frustración. Eso era un paso hacia atrás. El malnacido fenómeno siempre lograba salirse con la suya, cada vez que tenía la oportunidad para deshacerse de él sucedía algo que lo acercaba más a Eve. Pero él sabía quién era la responsable de eso y no se dejaría vencer, no por ella.

Pasó el cerrojo, no quería que nadie lo molestara. Giró y se detuvo en seco. Eve no estaba en donde la había dejado. De inmediato se puso a la defensiva, maldiciendo por lo bajo a la par que materializaba su esfera.
No le tomó mucho encontrarla, la habitación no era tan grande, pero no era exactamente ella. Desde lo alto de la habitación, arrinconado y con una sonrisa de oreja a oreja, Enurta le devolvía la mirada con sus oscuros ojos.

— "Lo lamento, Eve. Yo prometí no volver a tocar tu cabeza con mis hilos. Esto lo hago por tu bien, en verdad lo siento, perdóname" — recitó Enurta burlonamente imitando la voz del arlequín con un toque chocante. Se dejó caer sobre la cama y se acomodó, riendo sin parar —. Jamás creí vivir lo suficiente para escucharte decir algo tan cursi, bastardo. Fue tan lindo que casi me haces vomitar.

Tymime resopló torciendo los ojos y se acercó a la mesita de noche para servirse un poco de agua. No estaba de humor para discutir con Enurta y no le daría el gusto. Tenía que calmarse.

— ¿No crees que esa promesa es algo hipócrita? - continuó Enurta sin parar de reír —. Lo digo porque te fascina verla estremecerse cuando la acaricias con ellos. Cada vez que lo haces hay un brillo peculiar en tus ojos y te relames cuando la tienes ante ti tan... sumisa.

— Mantener el miedo vivo en su corazón no es hipocresía, es una forma de tenerla haciendo lo que quiero — contestó Tymime tranquilamente luego de tomar un sorbo de agua, tratando de mantener la compostura lo más que podía - No me importa si mis acciones son tergiversadas cuando pasan por tu sucia cabeza.

— ¡A otro con ese cuento! Esa excusa se la puedes hacer creer a cualquiera, pero no a mí — dijo Enurta maliciosamente, quitándole el vaso de las manos con un Psíquico. Tomó un trago y comenzó a juguetear con lo que quedaba de agua —. Ay, Tymime, estás algo descuidado últimamente. Pero despreocúpate, te comprendo muy bien, la tentación a veces nos supera de tal modo que no pensamos correctamente y tomamos decisiones muy apresuradas. Más cuando el final está tan cerca y tú aún no hallas la cura para tu "enfermedad".

— ¡¿Descuidado?! — bufó Tymime lacónicamente y mirándolo por encima de su hombro —. Mira quién lo dice. Es tan obvio que planeas algo y que estás arrastrando a Eve contigo.

— No tengo idea de qué estás hablando — bostezó Enurta —. Y no me evadas cuando tocamos la mejor parte más de todo este asunto, es lo más emocionante y me produce mucho morbo.

— No nací ayer, Enurta — espetó Tymime molesto y encarándolo con esfera en mano —. No estoy de humor para estar perdiendo el tiempo contigo, así que mejor di qué carajos quieres antes de que te mande de nuevo a la mierda.

— ¿Por qué tanta prisa? — rió Enurta, teletransportándose a uno de los mullidos sillones y acomodándose a sus anchas - Pensé que te gustaba charlar conmigo.

— Cierra la boca y quédate quieto.

— Yo siendo tú, escucharía lo que tengo que decirte, es un consejo.

Tymime miró extrañado al Malsumi y él le respondía con una sonrisa altanera. El arlequín, con mucha cautela, se acercó a Enurta y dijo:

— Espero que sea algo que valga la pena.

— Por supuesto, mi tiempo vale tanto como el tuyo, cabrón. ¿O crees que porque esté en este cuerpo no tengo cosas importantes que hacer? Sigo siendo el Malsumi supremo, a pesar de todo — espetó Enurta ensanchando su sonrisa —. Sé lo que le vas a hacer a Eve y eso me conviene hasta cierto punto, pero no quiero que metas tus narices en donde no te importa.

— ¿Quién me hablaba de discreción hace un rato?

— Mira, cabrón, te estoy hablando en serio — escupió Enurta, borrando por un instante su sonrisa.

— ¿Y crees que me importa? — preguntó Tymime sarcásticamente y dejando que sus hilos se acercaran a su objetivo —. No cabe duda de que tenías algo interesante que decir, ahora estoy seguro de que ustedes dos tienen algo entre manos y sabré de una vez por todas de qué se trata.

Tymime se detuvo cuando tuvo el rostro de Enurta a centímetros del suyo, observándolo con el mismo odio que él seguramente le transmitía.

— Si vas a hacer lo que te de la gana, entonces yo haré lo mismo y le diré todas las cosas que no quieres que sepa — siseó Enurta maliciosamente, logrando consternar a Tymime.

— No eres capaz...

— ¿En serio? — musitó Enurta, disfrutando ver cómo Tymime comenzaba a ponerse nervioso —. He cumplido por demasiados años, Tymime, tanto tiempo manteniendo mi palabra porque esa es una de mis pocas "bondades" a las que sacaste provecho. Pero sabes que te odio, no más que a Gea, pero lo suficiente como para poder reconsiderar nuestros acuerdos a mi conveniencia.

— Supongamos que hago lo que quieres... — musitó Tymime más sereno de lo que Enurta pensaba y devolviéndole la sonrisa socarrona al Malsumi —. ¿Qué te hace pensar que te creerá lo que le dices?
— ¿Y por qué no? Soy muy convincente cuando me lo propongo.

Tymime no le contestó. Se miraron a los ojos por un largo rato, intentando adivinar los pensamientos del otro, sin querer dar el brazo a torcer. Y algo vio el arlequín en los ojos alterados del ser que profanaba el cuerpo de su hermana, que le dio la certeza de que sus amenazas eran ciertas.

— Más te vale que cierres la boca, Enurta.

— Mientras no te metas en mis asuntos, Tymime, podemos seguir siendo "amigos" — respondió el Malsumi entre risas y volviendo a tomar asiento en el sillón —. Haz lo tuyo, cuando termines y dejes la habitación le devolveré el control del cuerpo a Eve, sin contarle nada sobre nuestros "secretitos inofensivos".

— Promételo.

Tymime se acercó con paso a firme hacia él, haciéndose un corte en la mano con uno de sus hilos y ofreciéndosela a Enurta, que levantó una ceja y se carcajeó.

— ¿No confías en mi?

— Sólo cuando lo prometes.

— Esta no es mi sangre.

— Es simbólico. Deja de perder el tiempo y hazlo.

— Está bien, está bien, ¡que infantil eres! — espetó Enurta torciendo los ojos y transformando una de sus manos en unas garras gigantescas para hacerse un corte en la otra, estrechándola con la del arlequín y dejando que su sangre entremezclara —. Eres un pesado.

— Ahora quédate quieto.

Tymime dirigió sus hilos hacia Enurta y la gema en su mano izquierda comenzó a titilar con un pálido resplandor. El arlequín cerró sus ojos y comenzó a deslizar sus dedos por la lisa superficie de la esfera, como si acomodara cosas de un lado al otro. Increíblemente, Enurta seguía consciente y observaba detenidamente sus movimientos.

— Ah-ah-ah, no te metas ahí, es privado — regañó Enurta burlonamente, lanzándole una almohada a la cara con un Psíquico.

— ¡No hagas eso, carajo! — gruñó Tymime rasguñando su esfera para producir un sonido que hizo retorcer a Enurta — ¡¿Acaso quieres que la deje como un jodido vegetal?!

— Mierda, que aburrido eres — refunfuñó el Malsumi, sacudiendo la cabeza para espantar la incómoda sensación que le causó el ruido de la esfera —. Ya que estamos aquí, cuéntame una cosa. ¿Qué tal te fue con la vieja? La última vez que la vi se encargó de hacernos pasar a Eve y a mi por una experiencia bastante similar a cuando cazaba Foongus para drogarme, la muy cabrona...

— Igual que siempre — contestó Tymime sin abrir los ojos.

— Meh, mejor muéstrame lo que pasó, siempre te saltas los detalles más divertidos.

— Como quieras.

Tymime hizo un movimiento brusco con la mano y Enurta cerró los ojos. El Malsumi comenzó a asentir y a reír ocasionalmente, hasta que finalmente se carcajeó.

— La tienes en jaque, ¿no?

— Eso me gustaría creer, pero no quisiera confiarme en base a una suposición.

— Hmmm, tienes razón, sino mira el lindo monigote que le ofreció a Eve. Ese Mewtwo, si se lo propone, puede superar tus poderes y ocasionarte problemas — puntualizó Enurta mientras fastidiaba a Tymime picándole el rostro con su pata, el manotón que recibió le importó muy poco, sólo quería evitar que fisgoneara en un recuerdo —. Aunque elegir a Mewtwo para manipular a Eve fue algo contraproducente de su parte, ¿no crees? Ella no lo hizo con sus propias manos, así que no tiene ningún control sobre él.

— Sí, es bastante contraproducente sin duda. Pero ya la conoces, a ella sólo le basta manipular lo que sucede alrededor de él para que haga lo que ella quiere, justo como ha pretendido hacer conmigo desde que tengo memoria. Y le funciona muy bien lamentablemente, porque si no fuese así, yo no estaría aquí haciéndole esto a Eve y aguantando tus malditas bromas.

— ¡Tienes razón! ¡En verdad que Gea es una zorra maldita! ¡¿Me oíste, vieja?! ¡Eres una gran maldita! - exclamó Enurta estallando en carcajadas —. Pero sólo mírate, haciendo lo que a ella más la encabrona: intervenir.

— ¿Se puede saber qué carajos te pasa? — espetó Tymime abriendo los ojos y frunciendo el ceño —. ¿Desde cuando estás tan dispuesto a conversar conmigo?

— Porque soy chismoso y porque creo que me pegó algo de nostalgia — contestó Enurta, jugueteando con uno de los hilos más cercanos enredándolo entre sus dedos — ¿Ya terminaste? Me estoy aburriendo.

— Ya casi...

Se mantuvieron en silencio por un par de minutos más y los hilos de Tymime se replegaron. El arlequín hizo desaparecer su esfera, resopló con cierta frustración y se dirigió a la puerta.

— ¿No quieres hablar un poco sobre eso? No cuentas con nadie que pueda comprenderte — dijo Enurta de sopetón, sorprendiendo al arlequín al no detectar ni una pizca de burla en su tono de voz. Estaba hablando en serio —. Sospecho que te arrepientes de haberme detenido en la Torre, ¿no?

— Ciertamente, nunca creí que fuese uno de los mayores errores que he cometido, jamás consideré que me harías un favor si te dejaba seguir — contestó el arlequín sin voltear a verlo.

— Vamos, no te engañes. Si no te sinceras contigo mismo quedarás en las mismas.

— Enurta, sé lo que tratas de sugerirme, pero tengo las manos atadas. La cagué dejándolo llegar tan lejos, ya no puedo actuar sin hacerle daño y no estoy dispuesto a eso a menos que no tenga ninguna otra opción. Confío que con lo que acabo de hacer no será un problema, al menos por un rato. Además, Mewtwo está tan confundido que dudo mucho haga algo. Sin embargo... — Tymime abrió la puerta y se detuvo, sopesando las palabras que iba a pronunciar — no voy a ser tan estúpido para dejarme arrebatar lo que es mío. Si llega a cruzar la línea, no dudaré en repetir lo que le hice a Zuen.

— Bien, bien — se carcajeó Enurta, aplaudiendo y pegando un salto que lo llevó a la cama —. Sólo ten más cuidado, no vayan a sospechar algo, Tymime, o sería tu perdición.

— ¿Es que no la sido desde siempre?

Y cerró la puerta.




Llegó la hora de la cena y a esas alturas ya todos en la mansión sabían de lo sucedido entre Eve y Dinya. Por suerte, el suceso era tan desagradable y desalentador que nadie quería tocar el tema.

En ese momento, estaban casi todos los hermanos reunidos en la cocina junto con Mewtwo, Dyfir y Nataniel, intentando comer algo luego de un día tan espantoso. Nadie hablaba, sólo se escuchaba el ocasional tintineo de los cubiertos de los jóvenes entrenadores o de los vasos al ser devueltos a la mesa. Las expresiones afligidas u ojerosas de los presentes decían mucho más que mil palabras, e intentar encontrar respuestas a varias de sus incógnitas en aquellos rostros era la forma de Mewtwo para sobrellevar la situación, de entretenerse y encontrar el motivo de tal desastre. A falta de apetito, era lo único con lo que podía ocupar la mente.

Meditaba las palabras que Eve le había dicho, todas y cada una de ellas, además de la reacción que tuvo ante lo que Dinya le dijo con tanto resentimiento, repitiéndolas al derecho y al revés, intentando encontrar qué era aquello que podía destrozar a Eve tan fácilmente.

Además, luego de que Tymime se llevara a Eve, Skyfler se le acercó y le dijo unas palabras que lo descolocaron por completo y le dieron algo más en lo que pensar.

— Espero que sepas apreciar lo que mi hermana siente hacia ti.

¿Por qué le era tan difícil comprender? Podía clonar pokémon con excelentes condiciones de salud sin ningún problema, pero era incapaz de hallar una respuesta acerca de lo que Eve producía en él. Quizás ella estaba pasando por lo mismo que él y por eso Skyfler le habló de esa forma tan perturbadora. ¿Debía preguntárselo a ella directamente?

"Que mierda".

Suspiró y cerró los ojos, buscando otro foco de pensamientos. No era el momento indicado para esas cosas. Eve no estaba nada bien y eso no se debía sólo a sus pesadillas, no, apenas era una de las más mínimas cosas en su lista de preocupaciones seguramente. Ella era la clave fundamental para el éxito o fracaso, el factor decisivo de la batalla, por eso los Malsumis no perdían oportunidad para intentar asesinarla. Pero había algo más en todo aquel asunto y si tan solo Eve le hubiese dicho qué era lo que la aterraba tanto de la gran batalla (no sólo por ser la pieza decisiva)... aquello que se había convertido en un tabú entre ellos…

— ¿Te sucede algo?

Mewtwo dio un respingo cuando le hablaron, no se lo esperaba y no le agradaba en lo más mínimo, pero cuando vio que se trataba de Eve el enojo pasó de inmediato a la estupefacción. Seguro estaba poniendo una cara muy rara, porque ella lo miraba con cierta preocupación. Y es que Eve apareciera de repente… sólo no lo esperaba... aún no estaba preparado.

No tardaron en llamar la atención, todos los ojos estaban puestos sobre Eve y ella parecía no notarlo, muy concentrada en evitar reírse de la mueca en el rostro de Mewtwo.

Y en ese preciso instante, por el rabillo del ojo, Mewtwo pudo apreciar a Tymime sentándose en la mesa y lo escuchó pidiendo algo de agua.

— ¿No vas a contestar?

Mewtwo volvió a fijar toda su atención en ella ¿Acaso no estaba molesta con él? ¿Lo había perdonado? ¿Cómo es que estaba tan serena si hace rato casi le arrancaba las alas a su hermana?

— Sí, estoy bien, sólo algo despistado. No he dormido bien…

— Ya veo. Menos mal, porque cuando actúas raro es un poco incómodo — comentó Eve en tono burlón —. ¡Fu! Tymime me exprimió hasta la última gota de energía y muero de hambre. Voy a servirme algo, espérame aquí, ¿si?

Mewtwo asintió lentamente y ella le regaló una pequeña sonrisa antes de alejarse. La siguió atentamente con la mirada, tan confundido que sólo pudo escuchar algo que lo consternó más todavía.

— ¿Sfear, cómo sigue Dinya?

La inesperada pregunta de Eve pilló a Sfear con la guardia baja y casi se cae de su asiento. Eve alzó una ceja extrañada y Tymime frunció el ceño, advirtiéndole con señas a Sfear que se recuperara rápido y que respondiera con naturalidad.

— ¿Que cómo sigue? — repitió Sfear con voz temblorosa y con los ojos abiertos como platos.

Cuando lograron llevar a Dinya ante Icestar, supieron que Eve casi consigue dejarla sin alas, aparte de lograr desviar una mandíbula fuera de su lugar, destrozar el tabique de la nariz de la mariposa y unas cuantas costillas que dejó hechas añicos. Ahora, Dinya estaba en reposo absoluto bajo el incondicional cuidado de Flowar, quien le preparaba infusiones para sobrellevar el dolor de todo su magullado cuerpo, esperando que una medicina especial de Icestar la ayudase a recomponer sus alas.

— Sí, eso dije — dijo Eve insistentemente y frunciendo levemente el ceño —. Está resfriada, ¿no?

— ¿Resfriada? — balbuceó Sfear sin poder creer lo que escuchaba, pero la mirada asesina de Tymime la obligó a disimular —. ¡Ah, cierto! Ella va... mejorando... Ya casi no suelta polvo paralizador cuando estornuda.

Eve no supo si sentir lástima o reírse, por eso sólo se limitó a asentir y a concentrarse de nuevo en servirse la cena.

Mewtwo no podía estar más confundido, Eve estaba actuando como si no hubiera estado a punto de destrozar a Dinya, como si no hubiera discutido con él.

Inconscientemente, clavó su mirada sobre Tymime, quien al notarlo le devolvió la mirada con el ceño levemente fruncido y luego, muy disimuladamente, se llevó un dedo a los labios. Entonces Mewtwo comprendió lo que Tymime había hecho y sintió que todo le daba vueltas, no sabía si debía odiarlo o darle las gracias.

Eve se le acercó y se acomodó cerca de él, mordisqueando una croqueta de las que tanto le gustaban muy contenta. Mewtwo la miraba fijamente, no podía estar feliz por lo que Tymime le había hecho, porque quién sabe cuántas veces más recurrió a ese método, probablemente para asegurarse de que hiciera lo que él quería. Esa genuina felicidad en Eve, producto del lavado de cerebro, era mil veces peor que verla fuera de control.

Y Mewtwo cayó en cuenta, también, que ella pensaba que todo lo que había dicho aún era un secreto. Era injusto, todo era injusto con ella, todo era injusto para él ahora que tenía que llevar una mentira más a cuestas, que ambos tenían que seguir con aquella interminable tortura que la indecisión y el temor a sincerarse les producía.

No lo soportaba más.

Ante las atónitas miradas de todos, Mewtwo abrazó a Eve sin importarle nada. Tymime podía irse a la mierda. Todos podían irse a la mierda. Él sólo quería desahogarse, darle a entender ella que le importaba tanto como a ella le importaba él aunque no se acordara de habérselo dicho, sin importar que la desdicha que le causó su ausencia ya no existiera para ella pues para él estaba más viva que nunca.

Quería que escuchara su corazón, aunque Eve no entendiera el por qué de su acelerado palpitar. La estrujó con más fuerza y hundió la cabeza contra la de ella cuando le preguntó, muy contrariada, que qué le sucedía. ¿La respuesta? La idea de separarse de ella era tan horrenda como la muerte. Pero no estaba listo para decírselo, aún no era el momento.

Todavía no estaba seguro de lo que estaba sucediendo, pero ese abrazo fue el primer paso para encontrar la respuesta. Y cuando la hallara, ella sería la primera en saberlo.




Creo que me pasé de cursi... pero me sale xD

Espero que haya sido de su agrada :3


ANEXOS
Eve y Agatha: De repente me dio por dibujar a las dos protagonistas de mi fic juntas.
A que no me encuentras: Una Eve muy juguetona mermándole la paciencia a Tymime.
Mi nombre es Enurta: Hecho en el 3DS. Aún no puedo creer que no hubiese dibujado a Eve y Enurta juntos hasta ahora.
Bosque Blanco: También hecho en el 3DS. Tampoco lo había dibujado nunca, así que ahora tienen una idea de cómo lucía.
Montón de bocetos: Una recopilación de varios bocetos que he hecho en estos últimos meses y que pretendo pasar por SAI. La mayoría es de EGN, así que...


CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#280
Bueno que puedo decir de este último capítulo, en primer lugar que no es cursi para nada, sabes controlar las emociones sin que lleguen a ser exageradas o melosas, el hecho de que le des sentimientos a los personajes y las sepas intensificar o disminuir (aunque en tu caso me da la impresión de que a veces sientes que los protagonistas tuvieran vida propia y llegan a desarrollar la trama casi solos, lo cual es genial) hace que los personajes y el desarrollo de la trama no sea plano y te de la libertad de poder desenvolverte prácticamente de cualquier manera. Además refleja perfectamente la tensión del momento por la que están pasando, se siente dinámico y realista ya que los protagonistas no son plásticos ni parece que tuvieran Asperger, como sucede en otras historias.
Puedo resumir que este capítulo fue una bola de nieve emocional, que no se pudo detener, o más bien una olla de presión que estallo de la peor manera, la suma de Dinya, Blaze, Eve, el abandono temporal de Mewtwo, y la deliberada desatención de Tymime fue la receta perfecta.
Me encanto como Tymime manipulo la situación desde un principio (creo que al igual que Mewtwo puede ver el futuro y sacar provecho, corrígeme si estoy equivocado), prácticamente el que quedo con toda la presión de lo que paso fue Mewtwo y entre mas se lo esconda a Eve peor va ser para él. Tymime se debe estar regocijado por su situación en cierto modo.
La forma en la que Eve-Enurta atacó a Dinya fue simplemente b-r-u-t-a-l y genial... no me lo esperaba.
De igual manera la forma tan viperina de actuar de Dinya no me lo esperaba, excelente giro.
Enurta cazando Foongus para drogarse, ja ja ja ja, fue casi como decir cazando Croagunk para lamerlos muy bueno en realidad.
Bueno creo que hasta aquí llega mi pequeño análisis... espero el próximo capítulo, suerte en tus proyectos y como siempre un abrazo a la distancia.