Foros de Centro Pokémon
Archivo histórico
Estás viendo el archivo de los foros de Centro Pokémon. Ya no se pueden crear temas, responder ni iniciar sesión.
#281
@The Darkcry666. Me alegra mucho saber que no fui cursi y que consiguiera transmitir esos sentimientos, es muy importante para mi desarrollar este aspecto que generalmente evito ya por mi propia forma de expresarme, imagínate si me cuesta demostrar afecto cómo es difícil para mí hacerlo al escribir. Y más me alegra saber que mis personajes no parecen autistas xD
Ya había muchas cosas acumuladas entre los personajes, muchos parecen no tener participación y Dinya cuenta entre ellos. Por eso, quise mostrar que, a pesar de que casi no tiene intervenciones muy significativas, si se ve afectada por lo que sucede... aunque sólo se vea desde un punto de vista algo egoísta (en mi opinión), pero es algo que a fin de cuentas le afecta y simplemente se desahogó... en muy mal momento.
Sobre la capacidad de Tymime de ver el futuro... no está entre sus habilidades más pulidas. Manejo la teoría de todos los pokémon psíquicos tienen visiones de lo que sucederá, pero que unos las desarrollan más que otros. En casos como el de Tymime, Eve y Mewtwo, sólo tienen premoniciones cuando un suceso hará un cambio radical en sus vidas y esas visiones se presentan en sueños, que como todos los sueños suelen ser muy ambiguos y dejan muy a la interpretación. Ya sabes, para mantener el misticismo del asunto. Así que no, jamás se le ocurrió que algo tan fuerte como lo que sucedió entre Eve y Dinya ocurriría, él sólo intuía que en algún momento Dinya se enteraría y caería en el despecho, más no que consiguiera que Eve casi la matara.
Es satisfactorio saber que el encontronazo entre las hermanas lograra fuen efecto y que quedara bien. Estaba nerviosa porque resultase exagerado, pero le añade el drama que le faltaba desde hace algunos capítulos... creo xD
Y Enurta... bueno, con algo tenía que matar el tiempo, le dejaba todos los deberes a Kronos para irse de fiesta xD.
Me encantan tus comentarios porque siempre van un poco más allá. Son bien recibidos porque así sé exactamente lo que te transmití con el escrito y lo comparo con el efecto que yo esperaba mientras lo redactaba.
De nuevo, muchas gracias por seguir siendo fiel y continuar comentando, lo aprecio de mucho corazón. Espero que tengas una Feliz Navidad :)


Bueno, señores, después de muchos retrasos les traigo un capítulo nuevo de EGN como regalo de Navidad, recién salido del horno.

En verdad, es increíble las contrariedades que surgen cuando me propongo meterme de lleno con EGN, en serio, es de locos. Aparte, la vida real me llama como ya les he dicho, y hay problemas que debo solucionar para yo poder estar tranquila.

Se suponía que este capítulo lo publicaría a finales de Noviembre, pero para la fecha apenas había pasado a limpio lo que tengo en mi cuaderno y créanme, eso apenas es el comienzo.

Debo confesar que este capítulo, en particular, me tiene nerviosa. Es más importante de lo que yo puedo expresar, pues es la base para poder desarrollar los capítulos finales. Desde que comencé a escribir EGN estuve organizando la parte estratégica, pasando por muchos cambios a medida que yo iba creciendo y adquiriendo conocimientos, siempre poniendo cuidado en cualquier cosa que pudiera ayudarme. Espero que tanta meticulosidad sirva de algo.

Antes de comenzar, me gustaría darle las gracias a Sebastián (en Twitter) por leer antes este capítulo y darme el punto de vista que tanto necesitaba.

Y también, quiero aprovechar para desearle a Aroa otro Feliz Cumpleaños por atrasado y para decirle que aún estoy atónita por lo que hizo. En serio, aún estoy sin palabras y que no te quedé dudas de que el susodicho se ruborizaría (?). Un gran abrazo, querida <3


Sin más dilaciones, les presento el capítulo 54 de EGN:


Capítulo 54: Prepararse para una guerra sin morir en el intento
54
Prepararse para una guerra sin morir en el intento




— ¡¿Esa fue tú solución?! ¡¿Hacerle una lobotomía a tú hermana?! —exclamó Mewtwo sarcásticamente luego de que Eve se retirara a la cama —. En verdad, Tymime, cuando creo que ya no puedes sorprenderme más te superas pero en magnitudes colosales.

— ¿Y cuántas veces tengo que repetirte que lo que yo haga no es de tú incumbencia? —espetó Tymime hablando entre dientes, sin titubear ante la mirada fulminante de un muy enojado Mewtwo —. No sé por qué carajos me estás reclamando. Hasta hace poco te vi muy a gusto con la idea de que Eve olvidase que estaba encabronada contigo.

— No malinterpretes las cosas, Tymime, y que ni si te ocurra atribuirme toda la culpa porque sabes bien que no fui el único, tú mismo confesaste que dejaste pasar muchas cosas sólo por querer joderme —espetó Mewtwo, le molestaba a sobremanera lo cínico que estaba siendo el arlequín y aunque la idea de que su rabia lo alimentase le producía una jaqueca terrible, esta vez no se reprimiría aunque le estuviese dando un obsequio —. Te jactas de tener todo bajo control, que no hay ser vivo que pueda contra ti y que siempre consigues lo que quieres, pero eres un incompetente, un fraude. ¿Y sabes por qué? Porque eres un maldito sádico que no sabe distinguir qué es lo mejor para quien es, prácticamente, tu hija.

Un silencio sepulcral invadió la habitación, tanto que hasta Mewtwo creyó que podía palpar el horror que sentían los espectadores de la disputa. Y cuánta razón tenían de sentir terror. Tymime se tomó su tiempo para responder, pero reflejaba tanta ira que su rostro estaba irreconocible, algo que Mewtwo sólo había visto en las montañas de Lavender, justo después de lanzarle una roca gigante y aplastarlo con ella.

— ¡¿Qué has dicho?! —gritó Tymime totalmente fuera de si, dando un paso hacia delante, temblando descontroladamente por la cólera que le hacía hervir la sangre.

— Que eres tan vil que ni siquiera eres capaz de quererla como se lo merece —le contestó Mewtwo sin dejarse amedrentar por la mirada asesina del arlequín y dando también un paso hacia delante, desafiándolo —. Ella te adora, daría su vida por ti, sin importar que seas un grandísimo bastardo que lo único que le ofrece es lo peor de si. Y lo sabes, sabes que le haces daño, pero tu orgullo y arrogancia son más importantes para ti que Eve. No te mereces nada.

Y todo volvió a sumirse en un silencio aplastante, peor que el anterior, haciendo al resto temblar en sus asientos mientras observaban atentamente a Tymime. Creyeron que el arlequín se abalanzaría sobre Mewtwo e intentaría matarlo con sus propias manos, estaba realmente molesto, sus ojos casi estaban fuera de sus órbitas y respiraba irregularmente. Bastaba con sólo ver sus ojos para apreciar todo lo que pasaba por la cabeza de Tymime, porque ni siquiera la abismal negrura de ellos podía ocultarlo.

Pero, para sorpresa de todos, eso no sucedió.

Tymime estaba preparado para romperle el cuello a Mewtwo con un solo golpe, incluso estaba dispuesto a perforarle el estómago con sus hilos y colgarlo para que se desangrara como un cerdo. Sin embargo, hizo uso de la poca lucidez que le quedaba por culpa del enojo y se contuvo, puesto que, por más que lo deseara, él sí consideraba los sentimientos de su hermana, al contrario de lo que cualquiera pensase. Ese era el único motivo por lo que el engendro que lo desafiaba con sus ojos violetas continuara con vida.

Le dio la espalda, cerrando los ojos con fuerza y acariciándose las sienes, escuchando los suspiros de alivio de los demás mientras respiraba profundamente, eso le molestaba, pero se concentraba más en intentar despejar la densa nube negra que se había apoderado de su cabeza por la mezcla de tantas sensaciones que lo alimentaban y le hacían perder la cordura.

Al cabo de un par de minutos, luego de conseguir tranquilizarse, volvió a encarar a Mewtwo. Parecía más sereno, su rostro ya había recuperado su habitual expresión de indiferencia, aunque sus ojos seguían hablando por él más de la cuenta, se le notaba a leguas que apenas era capaz de detener sus impulsos.

— Eve ya estaba lo suficientemente mal como para que, encima, tuviera que soportar todo esto —siseó el arlequín lentamente, teniendo mucho cuidado en articular cada palabra para evitar que su voz temblara por culpa de la rabia que aún lo embargaba —.Y sí, soy en parte responsable de lo que sucedió y lo admití ante todos, pero no me quedé de brazos cruzado e hice algo para redimir mi error. En verdad, me sabe a mierda si piensas que fue la decisión incorrecta. Eve es mi hermana y mi cariño hacia ella, así como mi forma de expresarlo, es asunto mío y de nadie más. Y que les quede muy claro —añadió, lanzándoles una rápida mirada a todos sus hermanos, que pegaron un salto en sus asientos al no esperar que el arlequín se dirigiera a ellos —, no permitiré que sucumba ahora. Recuerden que, aunque ella no lo quiera, nos necesita más que nunca y me aseguraré de que obtenga todo lo que necesite, no me importa por encima de quién tenga que pasar.

Y sin dar oportunidad de réplicas, Tymime les dio la espalda y dejó la habitación casi echando humo por las orejas. Mewtwo estaba igual o incluso más molesto que el arlequín y, curiosamente, más allá del lavado de cerebro a Eve, no comprendía del todo el por qué estaba tan enojado.

Moonghost se acercó cautelosamente a él, seguramente deseando hablarle para calmarlo, pero Mewtwo lo evadió y también abandonó el lugar. No quería escuchar el habitual "Así es Tymime", porque a quien lo hiciera le cerraría la boca de un puñetazo.

Se detuvo luego de cruzar la esquina, recostándose contra la pared y pasándose la mano por el rostro, buscando espantar los pensamientos que empañaban su visión sin mucho éxito. Estaba exhausto, la paliza que le había dado la descontrolada psiquis de Eve lo molió hasta los huesos, no estaba tan adolorido como pensó que lo estaría pero eso apenas lo notaría cuando amaneciera seguramente.

Suspiró con pesar y cubrió sus ojos con sus manos, incapaz de moverse del lugar. Había experimentado varias sensaciones en su vida. La confusión total, la ira, la ingenuidad, la soledad, el aburrimiento, incluso tristeza, pero nada se le comparaba a lo que sentía en ese instante… era impotencia. Él, que estaba acostumbrado a obtener todo lo que se le ocurriese, él que poseía un poder que ni él mismo era capaz de calcular, no sabía qué hacer para ayudarla.

Pero… ¿qué podía hacer de todas maneras? Desde que la conoció tenía las manos atadas y no se había dado cuenta hasta ahora. Sacudió la cabeza. ¿Qué le estaba ocurriendo? ¿En qué momento se había vuelto tan lastimero?

Suspiró una vez más y decidió que no iría a su habitación, esa noche volvería a pasarla a la intemperie, necesitaba alejarse de ese lugar, al menos para descansar. Quizás de ese modo, viendo a la luna menguar hasta caer dormido, podría conseguir algo de paz y encontrar una respuesta a los problemas que lo aquejaban tanto.



Pasaron al menos cinco días luego del incidente entre Eve y Dinya. Nadie comentaba nada respecto a lo sucedido, no sólo porque no era un tema que fuese agradable sacar a relucir, sino porque Tymime había sido bien claro en que desmembraría a quien se le ocurriese mencionar el asunto frente a Eve. Prácticamente, se había vuelto un tabú en la mansión.

Por esa razón, Eve continuó con su rutina con tranquilidad, ignorante de los cuchicheos que alimentaban el chismorreo dentro de la mansión y creyendo que la ausencia de Dinya se debía a un simple resfriado cuando, en realidad, estaba tratando de recuperarse de sus huesos rotos y que sus alas volviesen a estar totalmente unidas a su cuerpo.

Aún tenía pesadillas atormentando su sueño sin importar la hora del día, pero desde que Tymime le permitió incorporarse a los entrenamientos, el cansancio le permitía dormir como necesitaba… al menos hasta cierta hora.

Cuando el reloj marcaba las tres en punto, ella despertaba y se levantaba de un tiro, empapada en sudor, con el corazón palpitándole vertiginosamente y tratando de recuperar el aliento desesperadamente, como si hubiera estado a punto de morir ahogada. Le era imposible volver a conciliar el sueño después de esa hora, no importaba lo mucho que lo intentara, así que aprovechaba la oportunidad para escabullirse y continuar con su entrenamiento especial.

Un par de noches atrás, había encontrado el lugar perfecto dentro de los límites de la mansión para entrenar, estaba algo lejos de la casa principal, casi llegando a la pequeña casa que servía de depósito para las herramientas de jardín. Se trataba de un pequeño claro, oculto por un discreto grupo de árboles y arbustos espinosos que se alzaban casi hasta rozar las copas más altas, creando una pequeña cúpula de maleza que era idónea para encubrir su “travesura”.

Cuando Eve lo encontró, se preguntó por qué ese lugar estaba tan descuidado, después de todo, Yami contaba con personal a cargo del mantenimiento del jardín. Era increíblemente conveniente, como si la estuviese esperando a ella, era demasiado bueno para ser cierto, pero no era momento para ser recelosa, tenía que aprovechar la oportunidad que se le presentaba. Y Enurta estuvo de acuerdo con eso.

Y ahí estaba, en el centro de su lugar secreto, dejando que aquel frío tan peculiar recorriese su cuerpo, cubriéndola casi por completo, sólo dejando su rostro descubierto para evitar entrar en pánico como le había pasado en una de las primeras sesiones.

Mantenía sus ojos cerrados para lograr la concentración total, respirando profunda y lentamente, sintiendo cómo su cuerpo adquiría poco a poco formas totalmente irreales, algo que siquiera en sus peores pesadillas creyó posible. Ahora comenzaban a separarse de ella, extendiéndose y serpenteando en el aire, ramificándose una y otra vez, alargándose y elevándose como si quisieran alcanzar el cielo.

Y de repente, sintió una punzada en la cabeza tan terrible que inevitablemente se le escapó un grito, el dolor era tan agudo que se vio forzada a detenerse bruscamente y eso era un rotundo fracaso. Aquella sensación, que pasó de un incómodo frío a una de las cosas más gloriosas que había experimentado, se tergiversó y se convirtió en una opresión en el pecho tan desagradable, que pensó que su corazón se haría puré. No podía respirar, lo intentaba pero le era imposible, estaba desesperada y eso lo demostraban las extensiones, que aún seguían intactas a pesar de su agonía, serpenteando fuera de control.

Sus piernas no aguantaron más y cayó duramente contra el suelo, aún buscando respirar exasperadamente mientras muy lentamente su cuerpo regresaba a la normalidad, haciendo la experiencia más tortuosa aún. Cuando la oscuridad la liberó por completo la presión en su pecho desapareció, ahora sólo estaba ahí tirada, echa un ovillo, con esa sensación de vacío y derrota que sólo era superada por el miedo de no volver a respirar nunca más. Aún con la vista nublada, levantó la mirada y distinguió a su tutor, quien se la devolvía con sus oscuros ojos desbordando reproche.

— Sé que no puedo exigirte demasiado contando con tan poco tiempo, pero si pretendes que esto sea tu as bajo la manga no puedes seguir fallando de ese modo —dijo Enurta frunciendo levemente el ceño y ladeando un poco la cabeza, estaba claramente decepcionado, aunque Eve pudo captar cierta preocupación en su tono de voz —. No quiero que sigas contando con que yo intervenga en el momento más crítico, recuerda que tenemos un trato y si tú no eres capaz de valerte por ti sola, dejaré de ayudarte.

— Lo intento… —replicó Eve con apenas un hilillo de voz. Intentó reincorporarse, pero aún se sentía demasiado débil y mareada, por lo que cayó de nuevo apenas se había levantado un poco.

Quiso decir algo, gruñir al menos para demostrar su descontento, que estaba tan disgustada con ella misma como Enurta, pero sus esfuerzos fueron infructuosos. Él sólo arrugó la cara ante sus patéticos y torpes movimientos, poco convencido con sus palabras, y le dio la espalda, alejándose unos cuantos pasos y mirando hacia el cielo pensativamente.

— Tu principal problema, que es lo que más me desespera, es que cuando por fin comienzas a saborear tu propio poder te asustas y lo reprimes —dijo severamente y muy despacio para ella pudiera escucharlo bien, lanzándole una fría mirada por encima de su hombro. Entonces, suspiró y clavó la mirada en el suelo, frunciendo levemente el ceño —. Quizás estoy esperando demasiado de ti. Jamás será igual…

— ¡Pero quiero seguir intentando! —exclamó Eve exasperadamente y logrando incorporarse como pudo. Todo le dio vuelta, pero al ver el estupor en el rostro de su tutor supo que el esfuerzo (y las náuseas) valieron la pena —. No quiero abandonarlo ahora, esto es lo único que me da esperanzas de que pueda cumplir mi objetivo, el que yo realmente quiero.

— Pues a mi me parece que no lo deseas lo suficiente —puntualizó Enurta sonriéndole maliciosamente, echándose a reír cuando ella bufó bastante ofendida.

— Ni siquiera lo intentes —recriminó ella frunciéndole el ceño, deseando con todas sus fuerzas poder darle un bofetón —. Aunque el hecho de que lo sepas no es de mi agrado, tú sabes perfectamente lo que quiero, más que nadie. Y si intentas convencerme de lo contrario no te creeré, ni una sola palabra.

— Entonces demuéstramelo. Demuéstrame que en verdad lo deseas.

— ¡Ya te dije que eso intento! —gritó Eve muy molesta y logrando desconcertarlo un poco.

¿Es que acaso no la entendía? ¿Acaso sus esfuerzos no eran suficientes? ¿Es que el dolor que sentía nunca bastaba? El enojo invadía su cuerpo, tanto que las chispas de plasma comenzaron a saltar de su pelaje a diestra y siniestra, su vista se nublaba una vez más…

“No. Detente, por favor”

Su propia voz interna la hizo caer en cuenta de que estaba reaccionando exageradamente. Parpadeó varias veces algo desorientada, trastabillando unos cuantos pasos hacia atrás y consiguiendo apoyo en el tronco más cercano. Por muy poco perdía los estribos. ¿En qué demonios estaba pensando? Parecía una mimada con esa clase de comportamiento.

Suspiró lastimeramente, pasándose las manos por el rostro y mordiéndose los labios, avergonzada por como había actuado. Cuando se tranquilizó, elevó la mirada y contempló el cielo estrellado por unos segundos con la intención de desconectar su mente.

Al bajar la mirada, sus ojos tropezaron con los de Enurta, que estaba a solo un par de pasos de ella. Eve quiso evadirlo, pero él le chascó los dedos de una forma tan molesta que se le hizo imposible.

— Déjate de tanto melodrama y préstame atención —espetó él, sin dejar de chascar los dedos bajo sus narices sólo para sacarla de quicio e impedirle que lo ignorara —. Deja de inventar excusas, niña, eso funcionará con Tymime pero no conmigo. Si yo puedo sacarle provecho a este cuerpo, ¿por qué tú no? ¡Es tuyo después de todo! Sólo deja de ser tan malcriada y termina de aceptar de una buena vez que todo puede salir mal. Y olvida todo lo que te han enseñado hasta ahora, abre tu mente a todas las posibilidades y comienza a creer en tu propio potencial de una buena vez.

Enurta resopló molesto al terminar, lanzándole una mirada llena de reproche a Eve, quien le devolvía la suya propia. Luego de algunos segundos sin que ninguno cediera ante la mirada del otro, Enurta suspiró, cerrando los ojos y cruzándose de brazos, ladeando la cabeza y alzando una ceja, dándole cierta altanería a sus gestos.

— De acuerdo, seré condescendiente contigo porque sigues siendo una niña y porque ni naciendo de nuevo podría llegar a ser tan perfecta y habilidosa como yo —dijo muy seriamente, pero con el atisbo de una sonrisa burlona en su rostro.

— Tu modestia me ha dejado muda —soltó Eve con un tono de voz bastante sarcástico, pero la verdad es que tuvo que hacer un gran esfuerzo por contener una carcajada.

— ¡Ya quisiera que eso sucediera en verdad! ¡Sería un regalo! —exclamó Enurta estallando en risas y logrando contagiar a Eve. Ambos rieron juntos por unos segundos, pero cuando él cayó en cuenta de lo que hacían, se detuvo de sopetón, arrugando la cara y frunciéndole el ceño —. Bueno, suficiente, no estamos aquí para reír como si fuéramos imbéciles, así que presta atención antes de que pierda la paciencia y te mande a la mierda.

Eve dejó de reír pero no borró la sonrisa de su rostro, eso sólo molestaba más a Enurta y ella lo sabía, pero no le importaba porque, curiosamente, estaba disfrutando ese momento. Él volvió a arrugar la cara con un gesto de claro descontento, seguramente sabía lo que Eve estaba pensaba y no le agradaba del todo.

— Continuemos con el entrenamiento —resopló molesto al cabo de un rato, mirándola con mucha severidad y extendiendo su mano hacia ella. Eve lo miró, algo confundida, y él dijo: —. ¿Qué? Quiero intentar algo. No estoy seguro de que funcione, pero necesito que te liberes un poco de tus presiones y quién mejor que yo para hacerte probar un poco de libertad.

— ¿Qué interpretas tú por “libertad”? —preguntó Eve de inmediato, bastante preocupada, considerando si eso era una buena (o muy tonta) idea y mirando la mano de su reflejo con cierto recelo.

— ¿Por qué no lo averiguas? —susurró Enurta sugestivamente, extendiendo un poco más la mano y sonriendo maliciosamente.

Eve miró a Enurta algo acongojada, dudando que fuese posible que pudieran tocarse, él estaba en ella después de todo y sólo era una visión… con ciertas libertades. Inhaló profundamente, reconsiderando si aquello era prudente o no, pero él mismo había comentado que no estaba seguro de si funcionaría, así que si no lo intentaban morirían con la duda.

Tomando una gran bocanada de aire y aún sin estar completamente segura, Eve extendió su temblorosa mano buscando la de Enurta. Para sorpresa de ambos, pudieron tocarse y sentirse el uno al otro, ninguno era capaz de creerlo, eso no debería ser posible.

Enurta fue el primero en recuperarse, riendo entre dientes con cierta satisfacción y terminando de aferrarse a Eve, entrelazando sus dedos con fuerza.

— Bien, bien… esto no está nada mal. Extraño pero tolerable —comentó mientras jugueteaba con los dedos de Eve, muy fascinado por el descubrimiento. Ella empezaba a sentirse incómoda por lo que estaba haciendo e intentó zafarse, pero él no se lo permitió, burlándose de su cobardía. Cuando se aseguró de que no podría soltarse, preguntó socarronamente —. ¿Alguna vez pensaste que nos agarraríamos de la mano?

— ¿Tengo que responderte? —bufó Eve lacónicamente y arrugando la cara a causa del descontento, bastante perpleja ante el hecho de que pudiera sentirlo como si en verdad él existiera.

— Cierra los ojos —ordenó Enurta sin inmutarse ante su sarcasmo.

Eve frunció levemente el ceño, no estaba muy segura de seguir la orden, pero Enurta fue bastante insistente y terminó por hacerle caso. Cerró sus ojos. Enurta le pidió que respirara lentamente y que prestara mucha atención a todo lo que le diría a partir de ese momento.

— Eres realmente poderosa, Eve, y todos lo saben menos tú —le susurró suavemente con un tono de voz ligeramente sugerente que la puso más nerviosa todavía —. Te han mantenido en una jaula de cristal toda tu vida y tú lo has permitido, siempre esperando a que te indiquen cuál es el siguiente paso a seguir, sin voluntad ni derecho a siquiera pensar en lo que realmente deseas y, cuando te atreves a hacerlo, te sientes culpable por eso y tú misma te reprimes. ¿No te gustaría probar qué se siente ser libre hasta de ti misma? ¿Aunque sea por unos instantes?

Ella no le contestó. Todo lo que le decía carecía de sentido… o al menos eso deseaba creer, porque en realidad la estaba afectando, su cuerpo estaba tenso y respiraba haciendo mucho ruido. Comenzó a molestarse con lo que le decía, era un entrometido, un libertino sin escrúpulos. Enurta, entonces, le apretó la mano y la lastimó a propósito, como si hubiese leído sus pensamientos.

— Yo en tu lugar tendría más cuidado, niña, me puedo ofender fácilmente —siseó el amenazante. Cuando se tranquilizó un poco, continuó: —. Vamos, sé que eso es lo que deseas. Sé que quieres saborearlo y comprender el por qué inspiras tanto respeto y temor. ¿Por qué te admiran pero te repudian a la vez? ¿Por qué te aman y, aún así, te odian tanto como para desearte que ardas en el infierno? ¿Por qué te desean la felicidad cuando en verdad quieren verte hundida en la miseria? Porque, permíteme decir, mi existencia no es la respuesta.

El contacto con Enurta, repentinamente, comenzaba a quemarle. No gritó ya que en realidad no le dolía, sólo era una sensación altamente desagradable que comenzaba a arrastrarse por su piel, atrapando parte de su brazo. Poco a poco, se fue extendiendo por todo su cuerpo, envolviéndola en algo tan extraño que Eve era incapaz describir. ¿Estaba sufriendo o en realidad se trataba de algo placentero?

— Tú sabes el precio que debes pagar por este poder. Es demasiado elevado para desperdiciarlo del modo en que lo has hecho, ¿no crees? ¿Por qué no aprovecharlo para eso que quieres tanto? Creo que es porque no sabes lo que en verdad deseas, ¿cierto? —continuó Enurta, entrecerrando los ojos al observar al cuerpo de Eve cubrirse de una capa de oscuridad, de la cual comenzaban a nacer distintas extensiones. Sonrió satisfecho cuando notó la confusión en ella sobre lo que sentía, era incapaz de comprenderlo y aún así Eve lo disfrutaba, él podía sentirlo, en especial porque ella estaba reacia a admitirlo —. Te diré lo que sospecho. Ansias libertad, pero le temes porque no sabes lo que es, ¿o me equivoco? ¿Qué tal si dejas todas esas pendejadas de lado y demuestras que quien se meta contigo saldrá bien jodido, eh?

Eve gimió de dolor, sentía que se quemaba y se quedaba sin aire, sus piernas comenzaban a fallarle de nuevo y la cabeza le iba a explotar. Enurta le apretó la mano con más saña, casi como si quisiera hacerle añicos los huesos, y la obligó a mantenerse de pie quién sabe cómo.

— ¡Vamos, niña, a nadie un carrizo si eres obediente o no! —espetó Enurta con algo de ferocidad y apresando el rostro de Eve con la otra mano —. Eso que estás sintiendo eres tú misma, todo lo que has reprimido y temido de ti se está manifestando. Duele porque has sido tú misma quien se ha hecho daño. Date cuenta de todo lo que te has perdido por tus temores. Disfrútalo como si fuera la última vez y aprovéchalo.

— Detente… por favor… —balbuceó Eve dificultosamente, su garganta estaba muy seca y apenas podía respirar, su voz estaba lejos de ser siquiera un susurro.

Hizo un esfuerzo para levantar su otra mano para obligar a Enurta a soltarla. Pero no había caso, él tenía absoluto control sobre ella, manteniéndola en pie y burlándose de su agonía, asegurándose de que sintiera más y más dolor, seguro deseando carbonizarla para ser libre al fin.

Repentinamente, dejó de sentir aquel insoportable calor y ahora su cuerpo estaba envuelto en ese frío tan único con el que comenzaba a familiarizarse. Poco a poco, el dolor dio paso a algo tan placentero que parecía irreal, como si su cuerpo hubiera dejado de existir y se alzara buscando perderse en el cielo. Era realmente imposible de explicar, no sabía ni siquiera de qué se trataba, sólo estaba segura de que nada podría con ella en ese estado de éxtasis.

— No te detengas —siseó Enurta más emocionado de lo que debería estarlo y con una sonrisa de oreja a oreja que resultaba perturbadora, sosteniendo a Eve por las muñecas —. Lo sientes, ¿cierto? —se detuvo, acercando su rostro al de ella —. Esta eres tú… esto es ser libre…

Eve gruñó por lo bajo. Podía sentir su cercanía, pero lo que estaba percibiendo era mucho más fuerte que cualquier otra cosa, le importaba un comino lo que él hiciera mientras se le permitiera seguir disfrutándolo. Jamás se había sentido de esa manera y no quería que se esfumara.

Escuchó a Enurta reír, sintió su respiración cerca de su rostro, ahí fue cuando algo de razón volvió a ella y algo cruzó fugazmente por su cabeza. Todo eso estaba mal, terriblemente mal, no podía dejarse llevar de ese modo o perdería el control y le haría daño a alguien sin que esa fuera su intención. Lo que Enurta le pedía… ¡era inconcebible!

Y, por segunda vez en menos de diez minutos, sintió cómo si le arrebataran la vida violentamente, cayendo de rodillas al suelo casi sin aliento. Escuchó un alarido de dolor y fue empujada contra el tronco con violencia. Al fin estaba libre.

Aún estaba algo desorientada, pero fue capaz de apreciar cómo su pelaje volvía a ser blanco y puro como la luna, recuperando la calma más rápido que la vez anterior pero sintiéndose como si una manada de Tauros la hubiese pisoteado sin piedad.

Muy lentamente, sus ojos buscaron a Enurta, encontrándolo en el preciso instante en que sus manos volvían también a la “normalidad”, puesto que de algún modo también habían comenzado a “corromperse”. A Eve, aún en su estado, le extrañó ver eso. ¿Acaso estuvieron cerca de volverse uno? Era totalmente descabellado, pero qué otra explicación podría haber, en especial después de haberse podido sentirse el uno al otro.

Cuando se hubo recuperado, Enurta resopló y le dirigió una mirada de completa reprobación, estaba claramente enojado y decepcionado, curioso esto último viniendo de él.

— Carajo, niña, lo estabas haciendo bien, pero la cagaste al caer en el mismo error de siempre y casi me arrastras contigo —le reprochó con un tono de voz bastante hostil, sacudiéndose las manos como si hubiera tocado algo repulsivo.

Eve quiso disculparse, pero sabía que eso no valdría la pena ahora con el malhumor de su tutor, así que si limitó a suspirar para demostrar que hasta ella estaba decepcionada de si misma, intentando recobrarse sin demasiada prisa.

— Es como te dije, me temo que tengo demasiadas expectativas puestas en ti, algo realmente estúpido de mi parte —espetó Enurta aún con el ceño fruncido. Unos segundos después, su expresión se relajó y la miró de soslayo, dedicándole una sonrisa entre amable y burlona —. Aunque debo admitir que eso no estuvo tan mal, ahora sé con mayor exactitud qué es lo que te sucede y podremos enfocarnos en solventarlo o intentarlo al menos.

— ¿Eso crees? —preguntó Eve ligeramente emocionada, aunque casi de inmediato se mordió la lengua y agachó la cabeza. Si bien dudaba con creces que Enurta mintiera sólo para animarla, no se sentía ni un poco mejor con ella misma.

— No puedo asegurar nada —contestó él lacónicamente, encogiéndose de hombros y riendo entre dientes —. Pero a que te sentiste genial, ¿cierto? Como si hubieras tenido un buen polvo.

— ¿Polvo? —repitió Eve bastante extrañada.

— Sí, eso dije… —espetó Enurta torciendo los ojos, pero al caer en cuenta de lo confundida que parecía su aprendiz, no pudo más que darse un manotón en el rostro y resoplar —. Se me olvida que aún eres una niña.... cuando te conviene.

— No creo que importe mucho que sepa qué es eso, ¿verdad? —balbuceó Eve, tan apenada que sus mejillas rápidamente se tiñeron de rojo. Realmente, no entendía a qué se refería Enurta, le importaban más otros asuntos. Por eso buscó valor en cada rincón de su ser y, muy tímidamente, se atrevió a preguntarle: — ¿Te resultó difícil perfeccionarlo? Me refiero a que si alguna vez te costó tanto como a mi… al menos la primera vez...

La interrogante hizo sonreír a Enurta, que luego soltó una carcajada sin poder evitarlo. Eve se hundió más en su vergüenza mientras escuchaba su risa. ¿Cómo se le ocurría preguntarle algo así? ¿En qué estaba pensando? Pero cuando notó que la risa de Enurta tenía algo de amargura se le pasó, su curiosidad crecía mientras más se tardaba él en responder.

— ¡Para nada! Yo podía hacer todo lo que se me antojase con sólo pensarlo. Yo era mi propio límite y eso es lo que estoy tratando de inculcarte —exclamó él, aún riendo un poco, pero Eve logró captar cierta nostalgia en su mirada. Y pareció que Enurta se dio cuenta de ello, porque volvió a darle la espalda antes de continuar —. Por eso es que yo era temido y alabado, ¿sabes? Nadie sabía qué esperar de mí, era imposible venir preparado para medirse conmigo, destrozaba a cualquiera en segundos si así se me antojaba.

— ¿Entonces por qué no terminaste con todo esto antes? —soltó Eve inconscientemente, volviendo a sentirse avergonzada cuando cayó en cuenta de lo que estaba diciendo.

Enurta volteó de inmediato, mirándola bastante extrañado por la pregunta que le acababa de hacer. Pasó un tiempo en el que intercambiaron miradas en silencio, a ambos les resultaba rara aquella situación y no sabían qué hacer, en especial porque se suponía que eran enemigos, mutuamente habían hecho de sus vidas una tortura de alguna forma.

Finalmente, Enurta carraspeó y, claramente con incomodidad, dijo:

— ¿Por qué quieres saber algo así?

— Eh… no lo sé… curiosidad, supongo… -respondió Eve en voz baja y evitando verlo a los ojos.

— Vamos, Eve, no me estés tomando el pelo, tú conoces la respuesta a esa pregunta —dijo Enurta recelosamente y frunciendo el ceño —. Gea puso las reglas de este juego bien en claro desde el principio. Cuando eso sucedió tu estabas lejos de nacer, pero Tymime te lo explicó muchas veces y lo sé porque yo estaba amarrado a ti. Eso era una ladilla ahora que lo recuerdo…

— Eso lo sé —resopló Eve con cierta frustración porque, sin duda, Enurta buscaba la forma de evadirla con cualquier comentario —. Lo que quise decir es, si tú lo podías hacer todo, ¿por qué esperar? Destruiste casi todos los Templos de Gea, pero eso no sucedió hasta que yo nací. ¿Por qué…? ¿Por qué esperaste tanto tiempo? ¿Por qué justo en ese momento decidiste ignorar las reglas? ¿Por qué no antes?

Enurta abrió de más los ojos, bastante impresionado por lo específica que Eve había sido esa vez, pero de inmediato frunció el ceño y le lanzó una mirada fría. Ella se sintió acongojada por sus ojos oscuros, pero estaba decidida a no demostrarle más debilidad, así que le devolvió la mirada lo más serenamente que pudo.

— Porque me sucedía lo mismo que a ti —contestó Enurta lentamente, logrando desconcertar a Eve. ¿A qué se refería con eso? —. Mi vida ya tenía una pauta que debía seguir al pie de la letra, conozco el final desde el principio y no importaba lo que hiciera en el transcurso, nada iba a cambiar para mí. ¿De qué me servía poder hacerlo todo si iba a terminar de todas maneras? Mi poder no valía nada si yo no tenía el control de mi propia vida. Y aún sabiendo todo esto, prefería negarlo y seguir como si nada sucediera, como si yo realmente tuviese el dominio de mi existencia.

A cada palabra que soltaba, Enurta se iba enojando más y más. Sin embargo y muy curiosamente, no parecía que estuviera molesto con Eve, más bien lo estaba consigo mismo. Era increíble, pero él estaba compartiendo algo realmente personal con ella. Era alucinante.

Enurta continuó, ignorante del asombro que provocaba en Eve:

— Estaba harto de decirme tanta mierda a mi mismo, de engañarme tan absurdamente, por eso quise destruir los Templos tan repentinamente, quería lanzar a Gea al infierno para ardiera ahí, ¡esa maldita bruja! —su rostro comenzó a deformarse con una mueca de locura que asustó a Eve, cada vez se acentuaba más y más y llegó al punto en que su rostro era irreconocible. Era horripilante para Eve contemplar tal cosa, porque ese era, técnicamente, su rostro. Súbitamente, él pareció darse cuenta de que estaba perdiendo el control y poco a poco recuperó la calma, relajándose hasta que su gesto regresó a la normalidad, respirando pausadamente. Entonces, encogiéndose de hombros despreocupadamente, añadió: —. Pero da igual, Tymime me agarró con la guardia baja, destruyó mi cuerpo y encerraron mi alma en el tuyo. Fin de la historia del gran Enurta y su repentino odio al sistema.

Eve tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírse por ese comentario, cuando Enurta se lo proponía podía llegar a ser gracioso, incluso agradable si en verdad se lo proponía. No le dijo nada de esto y prefirió tomarse su tiempo para decir algo, aún trataba de asimilar lo que Enurta acababa de contarle, que estaba lejos de ser poco interesante. Jamás pensó que llegaría a tener una conversación como esa con él y mucho menos que llegara a sentirse identificada.

A pesar de la consternación que le ocasionaba toda esa extraña situación, las dudas comenzaron a carcomerla por dentro y con eso su mente se puso a volar. Enurta clamaba que era el más poderoso, que podía hacer lo que deseara con sólo pensarlo. ¿Eso era posible? ¿Realmente era tan fuerte? ¿Y si el hubiese sido su rival en la batalla final en vez de Drakar? Un escalofrío recorrió su espalda y tragó saliva. Sólo le bastaba con recordar cómo se las manejaba Enurta con su cuerpo para hacerla temblar, él podía aprovecharlo mil veces mejor que ella y no entendía cómo. Alguien tan versátil ante la adversidad, seguramente era invencible.

— Hubiese sido interesante conocerte en persona —musitó Eve distraídamente, agarrando a Enurta por sorpresa. Una vez más había pensado en voz alta, no podía sentirse más tonta.

Pero lo dicho no tenía ni pizca de mentira. La identidad de Enurta siempre fue un misterio para todos, excepto para Tymime, quien lo veía en las ocasionales reuniones que los obligaba a tener Gea (a saber por cuáles motivos) y todo lo que ella sabía de él eran historias, cuchicheos, rumores de atemorizados pokémon en el bosque. Jamás lo tuvo frente a ella y apenas se conocieron en el preciso instante en que él fue encerrado en su cuerpo.

¿Cómo era él? ¿Habrá tenido la capacidad de cambiar de apariencia a voluntad igual que los demás Malsumis? ¿O tenía un cuerpo propio? ¿O podría ser que…?

— Sí me conociste —respondió Enurta repentinamente, sacándola de sus turbios pensamientos.

¿Había escuchado mal?

— ¡¿Es en serio?! —balbuceó Eve con los ojos abiertos como platos, no lo podía creer, tenía que estarle jugando una broma. La impresión la había hecho ponerse de pie de un tiro. Eso era imposible. ¿Cuándo había sucedido tal cosa?

Enurta estalló en carcajadas al ver su reacción, burlándose de su incredulidad y de lo confundida que quedó al verlo reírse. Cuando logró contenerse, le respondió con su usual actitud altanera:

— ¿Por qué te mentiría?

— ¡¿Qué por qué?! ¡Eres tú! —bufó Eve bastante indignada y haciendo que Enurta se riera una vez más en su cara. Resopló muy molesta y volvió a sentarse en el suelo, cruzándose de brazos y reprochándole con la mirada —. ¡No me estés tomando el pelo con esas cosas! Si eso fuera cierto yo lo recordaría.

— Si decides creerme o no, es decisión tuya —dijo él sonriendo burlonamente. Rió entre dientes, acercándose a ella lentamente y agachándose para que sus rostros quedaran a la misma altura —. Además, ¿qué vas a recordar si estabas tan pequeña?

Los ojos de Eve se abrieron desmesuradamente. ¿Le decía la verdad? Se mordió el labio, dudosa de tomarlo en serio o no, pero viéndolo a los ojos no notó nada que le indicara lo contrario. Maldijo por lo bajo porque, si eso era cierto, que no lo recordara era frustrante en verdad.

— Estaba con Tymime, ¿no? —insistió ella con intenciones de obligarlo a hablar, quizás le diría algo que la hiciera recordar si tenía suerte, no podía desaprovechar esa oportunidad.

— Oh, no, estabas totalmente sola —susurró él maliciosamente y ensanchando su socarrona sonrisa —. Tymime se aseguraba de mantenerme muy lejos de ustedes y lo sabes. Pero ese día en especial lograste escaparte de los agudos ojos de ese bastardo y… bueno, adivina quién te encontró sola en el bosque.

Sus palabras le congelaron la sangre en el acto y el susto debió reflejarse en sus ojos, porque Enurta ensanchó aún más su sonrisa y rió entre dientes, regocijándose del efecto de sus palabras. El sólo pensar que había estado frente a él, sola y sin nadie que pudiera defenderla… él…

— Pudiste haberme matado —musitó Eve con voz temblorosa y alejándose un poco de él — ¿Por qué no lo hiciste?

— ¿Para qué? Dame un motivo más allá del hecho de que debía hacerlo—espetó Enurta socarronamente y alzando una ceja —. ¿Dime si crees que valías mi energía cuando yo estaba ocupado con otros asuntos? Es cierto que resultabas un estorbo, pero por otras razones menos importantes. En serio, no valía la pena gastar mis energías contigo y las victorias fáciles nunca han sido de mi agrado. Además, lo sorprendida que estabas al encontrarte conmigo y tu curiosidad me causaron bastante gracia.

Eve no cabía en asombro con lo que escuchaba, eso no podía estar pasando, tenía que estar dormida aún o algo. Entonces, repentinamente, el tintineo de un cascabel sonó en su cabeza, retumbando en cada recoveco de ella. Entrecerró los ojos, muy extrañada ¿Acaso ese sonido significaba algo en un momento como ese?

Y justo cuando separó sus labios para decir algo…

— ¿Qué haces aquí?

La voz de Tymime la asustó y la puso de pie de un salto. La inesperada aparición de su hermano hizo que todo lo que le daba vueltas a la cabeza se detuviera, incluso los cascabeles. Miró por encima de su hombro buscando lo más disimuladamente posible a Enurta pero, para su decepción, él ya no estaba.

— No podía dormir —contestó Eve tímidamente, algo molesta para sus adentros porque su tutor había desaparecido, dejándola con muchas dudas y seguramente disfrutando del lío que le dejó vuelta la cabeza —. Me aburría estando en mi habitación, así que decidí tomar un paseo por el jardín y encontré este claro. Creo que es perfecto para poder meditar sin que nadie me moleste —mintió.

— Es bueno ver que tengas iniciativa propia, me hace sentir aliviado y orgulloso de ti —dijo Tymime suavemente y acercándosele. Cuando estuvo frente a ella, suspiró y dijo: —. Eve, por favor, permíteme ayudarte con tus pesadillas. No me gusta lo mucho que te están afectando. Sólo mírate…

— No quiero ser una molestia, hermano, sé que estás muy ocupado y no quiero convertirme en una carga para ti —se apresuró a decir Eve, eliminando la distancia que quedaba entre ellos y envolviéndolo con sus brazos, hundiendo su rostro en los pliegues de su gorguera —. No te preocupes por mí. Pronto todo terminará y… las cosas mejorarán.

Tymime no resintió que ella lo abrazara, pero no estaba muy a gusto con lo que ella le decía. El arlequín se atrevió a acariciarle la mejilla y, a pesar de lo frío que estaba el vidrio incrustado en su dorso, Eve pudo sentir como sus caricias le transmitían calidez a su corazón.

— Eso es lo que más deseo, Eve, darte lo mejor que pueda ofrecerte —susurró Tymime cariñosamente, terminando de corresponderle el abrazo.

Él la apretó con fuerza y ella hizo lo mismo. Los ojos de Eve se aguaron por la emoción que estaba experimentando, hundió aún más su rostro entre los pliegues, igual que lo hacía cuando estaba más pequeña, agradeciéndole para sus adentros lo que estaba haciendo por ella. Que Tymime tuviera ese gesto con ella, de dejar a un lado su aversión por mostrar afecto, era una de las pocas cosas que la hacían feliz y no creía posible que pudiese existir algo más que pudiera reconfortarla así en ese preciso momento, especialmente después del fracaso en su entrenamiento.

— Amanecerá pronto —comentó Tymime sin soltarla y acariciándole una oreja juguetonamente —. Te busqué por todas partes cuando no te encontré en tu habitación, necesito que me acompañes porque hoy recibiré a algunos aliados y…

— ¡¿En serio?! —preguntó Eve de sopetón, separándose un poco de él e interrumpiendo, sin saber a ciencia cierta si estaba emocionada o asustada.

— Según Icestar, sí —respondió él, dibujando una pequeña sonrisa por la reacción de su hermana —. Quiero asegurarme que tengas la mayor cantidad de ayuda disponible —se detuvo y justo cuando su hermana abrió la boca para decir algo, él la detuvo con un ademán de la mano —. Calma, todo a su debido momento, por ahora quiero que vayas a desayunar, no sé si será rápido o tardemos un poco. Y comes bien, ¿entendido? Te noto delgada y eso no me gusta.

Eve asintió de inmediato, no quería cuestionarlo y arruinar su buen humor, así que lo estrechó de nuevo en un último abrazo y emprendió su camino de vuelta hacia la mansión casi al trote. Tymime no la siguió, excusándose con que tenía algunas cosas que atender antes, pero que luego la alcanzaría.

Mientras avanzaba por el jardín, notó muy sorprendida que el cielo comenzaba a aclararse, era increíble lo rápido que pasaba del tiempo estando en el claro, cosas de tener la mente ocupada. Que el tiempo se le escapara como arena entre sus dedos la disgustaba, era molesto y aterrador a la vez, el sólo pensarlo llenaba de temor su corazón.

Sacudió la cabeza y se dio unas cuantas palmaditas en las mejillas. No quería abrumar sus pensamientos otra vez, ya había tenido suficientes emociones fuertes en poco rato, así que respiró profundamente para relajarse y se dedicó a disfrutar del frescor de la mañana y su caminata a través de la hierba cubierta de rocío.

Estando sola y sin Enurta que la molestase, en ese paseo improvisado, su cabeza buscó en qué ocuparse, queriendo evitar a toda costa lo que acababa de suceder en el claro, decidiéndose por rememorar el momento en que fue presentada a los amigos de Mewtwo.

Fue en uno de los pocos momentos libres que tuvo hace un par de días; ella hubiese preferido evitarlo, no quería gastar ese preciado tiempo en ser sociable pues, aparte de que ese tipo de cosas nunca se le dieron bien, podía más bien aprovecharlo para hablar con Mewtwo, pero él fue bastante insistente y llegó un punto en que fue imposible negarse.

Mientras Mewtwo la llevaba a donde el grupo los esperaba, Eve no podía parar de ver a todos lados con nerviosismo, la idea la incomodaba y encontrar cualquier excusa para no estar ahí. No se sentía capaz de actuar de un modo que resultase agradable y, si lo pensaba detenidamente, ni siquiera podía explicarse el por qué Mewtwo era su amigo ahora. Pero mantuvo la boca cerrada y se dejó arrastrar.

Cuando finalmente estuvo frente a ellos era sorprendente lo tensa que estaba, en especial porque todos la miraban con tanta curiosidad que resultaba embarazoso, ni siquiera puso muchos reparos en las inusuales marcas que en sus cuerpos tenían el trío de Kanto. Procuró no sonar como si estuviera constipada cuando le tocó presentarse, dando lo mejor de si para contestar amablemente cuando se dirigieran a ella o le hicieran alguna pregunta… sin éxito.

Pero cuando notó el modo en que Mewtwo actuaba frente a ellos, no eufórico pero sí bastante contento, tuvo que darse un par de minutos para reflexionar en cómo ella se estaba portando. Se notaba a leguas que les tenía un aprecio muy grande, algo que no había visto nunca en él.

Y sus amigos… Eve quedó atónita cuando fue testigo del respeto que le guardaban y la confianza que le tenían, tanto como para atreverse a jugarle pequeñas bromas, algo a lo que ella jamás se hubiese atrevido ni en sueños. A partir de ese momento, se tragó su orgullo e hizo todo lo que estaba a su alcance para ser lo más agradable posible, tanto que al final de la reunión, Esthela, la Blastoise, no quería dejarla ir.

Sintió una mezcla de vergüenza y halago que no recordaba haber experimentado nunca, pero lejos de ser desagradable, fue confortable, le hizo sentir una calidez en el corazón que jamás había sentido.

Y la cereza del pastel ese día fue cuando Mewtwo, después de acompañarla de regreso a la arena para su siguiente sesión, le agradeció por permitirse conocer a sus amigos. Para ella, ver lo feliz que estaba y su amplia sonrisa, fue lo mejor de aquel día.

Cuando el sol comenzaba a asomarse por las montañas, Eve llegó a la puerta de servicio que estaba en la parte trasera de la casa, entró por ella y se dirigió directamente a la cocina. Afortunadamente, se estaba familiarizando con los interminables pasillos de la mansión y casi no se perdía, al menos sabía cómo llegar a la cocina desde donde había entrado, un gran avance luego de terminar un día en lo que parecía una vieja sala de torturas de la que huyó despavorida.

Pero aún si no conociera el camino no le hubiese hecho falta, pues cuando estuvo cerca de la cocina su nariz comenzó a percibir un agradable aroma que le hizo agua la boca. Con el estómago rugiéndole como si jamás hubiese probado alimento alguno, se apresuró a llegar a la cocina, saboreando lo que fuera que oliera tan delicioso.

Ahí encontró a Flowar, colocando un par de rebanadas de pan tostado en la cima de una ya alta torre de los mismos a la par que ponía otras en un peculiar aparato. Era asistida por un par de Lopunny que se encargaban de preparar el jugo de bayas aranja y los huevos revueltos.

Flowar notó su llegada y volteó, mostrándose sorprendida por su presencia pero también algo contrariada, aunque seguramente debieron ser ideas suyas, porque dibujó una radiante sonrisa en su rostro al instante y la saludó con su alegría habitual.

— ¡Oh, Eve, buenos días! —exclamó muy contenta mientras alargaba la mano para alcanzar la mantequilla —. No esperaba que alguien se despertara tan temprano, se supone que tendría todo listo para entonces. Tienes hambre, ¿no?

— Estoy famélica.

Apenas escuchó esa respuesta, Flowar estuvo en un abrir y cerrar de ojos a su lado, la agarró por el brazo y la arrastró hasta la mesa, obligándola a sentarse y haciendo aparecer ante ella un plato con un par de rebanadas de pan junto a unos huevos revueltos, un frasco de mermelada, la mantequilla y un vaso de jugo.

— ¡Buen provecho!

Eve parpadeó varias veces, anonadada por lo rápido que había sucedido todo, observándola volver a sus labores muy feliz y como si nunca la hubiesen interrumpido. Sintió algo extraño mientras prestaba atención a lo que hacía. Flowar siempre había sido amable, pero desde hace unos días lo era aún más, especialmente con ella.

"Qué raro", pensó Eve.

Podría haberse puesto a pensar más detenidamente en eso, pero su estómago le pedía de nuevo a gritos que lo alimentara, así que se dispuso a devorar su desayuno; lucía y olía demasiado delicioso, era imposible seguir contemplándolo sin devorarlo. Además, tenía que apresurarse para estar lista cuando Tymime se desocupara de lo que lo que fuese que haría, no quería hacerlo esperar por ella.

Pero cuando agarró la primera tostada y desapareció de sus manos justo cuando estaba a punto de darle el primer mordisco, supo que sería imposible comer en paz y tranquilidad.

— ¡Oye! —reclamó Eve de inmediato, tropezándose cara a cara con Nya.

— Tranquila, nenita, me lo agradecerás luego —espetó la Mew, dándole un mordisco al pan que acababa de robar y mirándola de arriba abajo —. Ains, en serio, no sabes lo afortunada que eres al tener una cuñis como yo que se preocupe por ti. Estas demasiado gorda para comer estas cosas.

En cualquier otro momento, lo que le acaba de decir Nya era un justificativo para atragantarle el trozo de pan a golpes y ahogarla, pero Eve fue incapaz de reaccionar de ningún modo cuando notó algo peculiar en la Mew.

Y es que… ¡ya no era azul! Ahora el pelaje de la Mew era tan blanco como el de Eve. Pero eso no era todo, porque las puntas de sus patas eran de color negro, igual que sus orejas, uno de sus brazos y la punta de su cola. Mientras veía atónita a los ojos de Nya, enmarcados también con negro, cayó en cuenta de inmediato de que el patrón era muy similar al de Tymime.

Eve estaba boquiabierta, esa era una de las cosas más ridículas que había visto (aparte del yate rosa de Madison), su mente había quedado totalmente en blanco mientras contemplaba la apariencia de Nya.

Pronto, la Mew se percató de esto y le frunció el ceño, justo cuando Flowar giraba y entraba también en estado de shock.

— ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? —soltó Nya groseramente y mirándola con desdén mientras le quitaba algo de jugo —. Sé que soy hermosa como un botón de rosa, pero a mi me interesan más los machos...

— ¡¿D-de qué demonios estás hablando?! —bufó Eve bastante alterada y con la cara roja como un tomate, levantándose de su asiento del tiro. ¡Vaya infamia! —. ¡No seas absurda! ¡Se supone que eres azul!

— ¡Pfff! ¡Por favor, no seas tan tonta! —exclamó Nya riéndose y torciéndole los ojos, robando descaradamente la última tostada mientras Eve hacía uso de toda su paciencia para no darle una bofetada —. Se nota que no eres más que una niña con el sentido del glamour atrofiado. Yo suelo teñir mi pelaje de vez en cuando, el azul ya estaba pasado de moda y yo no puedo darme el lujo de andar desaliñada como tú, así que era hora de cambiar y aproveché la oportunidad para hacer juego con mi Tymimemito.

— ¿Acaso dijo...? ¿Tymimemito? — balbuceó Flowar con una vocecilla y parpadeando varias veces, deseando poder ahogarse en la jarra del jugo.

Eve también estaba intentando superar su estupefacción, sin embargo, ella no estaba de humor para soportar una discusión superflua con la Mew, era más que suficiente tener que digerir tal estupidez.

En lugar de reclamarle, permitió que Nya terminara de atiborrarse con su desayuno, se levantó y se acercó a Flowar, robándole una tostada de las manos y dispuesta a retirarse, pero cuando llegó a la puerta casi chocó de bruces con alguien.

Ligeramente alterada por no haber escuchado cuando se acercaban, Eve se disculpó de inmediato e inspeccionó detenidamente con quienes había tropezado. Ella no había visto nunca a pokémon de esas especies en persona, pero Eve estaba segura de que la primera era una Gothitelle, quien le devolvía la mirada algo sorprendida también y detrás de ella, asomándose con mucha curiosidad, estaba una Mienshao.

Eve no las había visto antes en la mansión, así que le causaron algo de curiosidad, pero cuando ambas desconocidas intercambiaron miradas y comenzaron a reírse por lo bajo, frunció el ceño inmediatamente. Eso no iba a terminar nada bien.

— ¿Es ella de quién tanto habla todo el mundo, Nya? —preguntó la Gothitelle maliciosamente. Su voz era bastante chillona y resultaba chocante, pero había algo en ella que resultaba cautivador, como si sólo actuara para lucir como imbécil.

— ¡Y vaya que es gorda! —exclamó la Mienshao socarronamente y riendo entre dientes, rodeando a Eve sin quitarle los ojos de encima y colocándose junto a Nya.

— Y necesita un tratamiento de belleza completo. ¡Sólo miren esas ojeras! — secundó la Gothitelle mirándola de reojo al pasar, uniéndose a sus amigas y dándole un golpecito amistoso con su hombro a la Mew — ¡Que fatalidad! Yo primero muerta que sencilla.

— Sé lo que están pensando, queridas mías, pero ya se los dije, yo no puedo escoger a mi cuñados —vociferó Nya, mirando a Eve altaneramente y con una sonrisa pedante, sintiéndose muy satisfecha por los comentarios de sus amigas.

— Pero podemos cerrar tu gran bocaza si continúas con esa actitud —espetó Flowar desafiante, dejando caer un bol de aluminio sobre la mesa para hacer mucho ruido y llamar su atención El trío, bastante exaltado, observó con aprehensión a la Lethilian mientras ella las apuntaba con un batidor que goteaba una mezcla extraña, dijo: —.Y con eso no estoy diciendo que seas mi cuñada, porque no lo eres. Vivirás aquí y serás la protegida de Yami, pero eso no significa que tengas el derecho de meterte con mi hermana y mucho menos de decirle fea.

— Déjalo así, Flowar, no vale la pena —dijo Eve serenamente y lanzándole una mirada de desprecio al grupito —. Mi apariencia es lo que menos me importa ahora, tengo cosas más importantes por las cuales preocuparme...

— Además —la repentina intervención de Tymime, quien apenas acababa de cruzar por la puerta de la cocina, tomó a todos por sorpresa y los hizo a todos respingar —, no tienes que preocuparte por tu apariencia. Para mí eres hermosa así como estás.

Eve volteó a ver hacia su hermano, parpadeando varias veces muy sorprendida, no sabía cómo contestar a eso, jamás había recibido tal halago de su hermano, así que se limitó a sonreír algo avergonzada, deseando poder salir corriendo de ahí y escapar de la embarazosa situación.

Mientras Eve trataba de no lucir tan abochornada, Flowar se burlaba de Nya descaradamente, riendo maliciosamente entre dientes mientras la Mew hacia trizas el pan que tenía entre sus pequeñas garritas a causa de la envidia.

Por un breve instante, el pensamiento de que no había motivos para estar celosa cruzó por la cabeza de Nya, pero las burlas de la Lethilian flor y los ávidos cuchicheos de sus amigas hicieron que le hirviera la sangre y el enojo de le subiera a la cabeza, tanto como para ponerse roja como tomate.

Fue en ese instante que Tymime se percató de los murmullos y les lanzó una mirada de desprecio, obstinado de alcanzar a entender las estupideces que decían, pero justo cuando estaba por soltar su veneno para callarlas, notó la nueva apariencia de Nya y su rostro se puso verde.

— ¡Por mis bellos moños, Nya! ¡Lo veo y no lo creo! — exclamó la Gothitelle estridentemente, buscando romper con lo incómodo del momento, asegurándose de que cada uno de sus gestos y movimientos fueran lo más exagerados posible —. Tu novio luce más divino en persona que en las fotos que nos mostraste. Eres toda una pillina.

— ¿Fotos? — soltaron Eve y Flowar al unísono e intercambiando confundidas miradas.

¿En qué momento Nya había obtenido una foto de su hermano? Eve dudaba con creces que Tymime le hubiese permitido a Nya hacer tal cosa, al menos por voluntad propia, y por la estupefacción que marcaba el rostro del arlequín le quedaba claro que apenas se estaba enterando.

— ¡Y están a juego! ¡Lucen tan adorables! —chilló la Mienshao muy emocionada, pasando sus brillantes ojos de Nya a Tymime y de Tymime a Nya varias veces.

— ¡Por supuesto que se ven adorables! —dijo la Gothithelle orgullosamente, dando un paso hacia adelante y sonriendo con satisfacción —. Fui yo quien se encargó de los tintes, después de todo. No hay nadie mejor que yo para unir corazones. ¡Soy toda una artista!

— Ay, queridas mías —dijo Nya muy contenta y con una sonrisa de oreja a oreja, olvidándose por completo de su enojo, demasiado extasiada por las alabanzas que recibía gracias a su nuevo “novio” como para reparar en la mirada asesina que le dirigía Tymime —, ustedes son las amigas más adorables que se puede tener. Pero me sorprende su incredulidad, ustedes más que nadie conocen mis buenos gustos, yo no saldría con cualquiera, sólo tengo a mi lado the best of the best.

— Tymime —llamó Flowar hablando entre dientes, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos —, o las callas tú o le pediré a Eve que lo haga. No la soporto.

Eve hizo el ademán de que estaba dispuesta de cumplir con la petición de Flowar, consiguiendo que Nya diera un paso atrás del susto ante la latente amenaza, pero en ese momento llegó Mewtwo a la cocina y se contuvo.

Sonrió muy contenta de verlo, ya que el día anterior ambos estuvieron ocupados con sus respectivos entrenamientos y no tuvieron oportunidad de verse en ningún momento, ni siquiera antes de dormir porque Eve terminó mucho más tarde que Mewtwo y no quedó con ganas de nada más que de abrazar su mullida almohada. Por eso, ardía en deseos de sentarse con él y ponerse al tanto de las novedades, tanto que se había olvidado de la situación en la que se encontraba.

— Buenos días —saludó Mewtwo perezosamente, reprimiendo un bostezo y moviendo los hombros para estirarse un poco, se notaba que no llevaba mucho rato despierto. Luego de desperezarse notó de inmediato la presencia de Tymime, pero le dio mayor importancia a Eve, a quien le devolvió la sonrisa. Aún sin percatarse de la nueva apariencia de Nya, dijo: — ¡Hola, Eve! Justo vengo de tú cuar... —se detuvo en seco, al fin había notado el cambio en la Mew.

Mewtwo parpadeó varias veces, pensando que sus ojos lo engañaban, ¿acaso alucinaba? Cuando se aseguró de que era cierto que ahora Nya parecía una copia bastante pobre de Tymime, tuvo que hacer uso de todas sus fuerzas para evitar desternillarse de la risa en el lugar, era hilarante y muy difícil resistirse, pero no prefería evitar los problemas durante la mañana. Sin embargo, tenía que decir algo o luciría estúpido.

— Ehm… ¿me perdí de algo?

— ¡No es justo, Nya! —gruñó la Gothitelle quejumbrosamente, haciendo pucheros y zarandeando un poco a la aludida —. Incluso tus ex están buenos.

— ¿Qué ha dicho? —bufó Mewtwo atónito.

Tymime soltó entonces una risotada que disimuló carraspeando un poco. Mewtwo logró salirse de su estupor por un segundo sólo para lanzarle una mirada asesina, pero el arlequín estaba más ocupado en mantener su mal carácter bajo control que en devolverle la mirada.

Y como si la situación no fuera de por si absurda, se fue poniendo peor.

— Querida, ya que fuiste tú quien rompió… ¿me das dejas salir con él? —preguntó la Mienshao rápidamente, jugueteando ansiosamente con sus mangas y guiñándole el ojo seductoramente a Mewtwo.

Por primera vez en todo ese rato, a Nya pareció no agradarle mucho lo que decía su amiga comadreja, pues la miraba con tanto desprecio que era sorprendente que aún siquiera viva, pero eso no superaba la indignación que sentían Eve y Mewtwo.

Eve no podía asimilarlo. ¿Quiénes se creían esa cuerda de idiotas? Ni aunque todo eso se tratara de una broma pesada podría perdonarles esa actitud, le era imposible evitar reprocharles por tales trivialidades, ella se estaba preparando para una batalla muy importante y ellas sólo se preocupaban por... ¡Argh! El sólo pensarlo la hacía enojar todavía más. Si tan solo no los fastidiaran tanto…

— Eve, ya es hora de irnos —dijo Tymime malhumoradamente, tanto que logró cortar el hilo de pensamientos de Eve en seco y ésta, mientras la agarraba de la mano y se la llevaba, pudo escuchar claramente cómo rechinaba los dientes —. Si me quedo un solo minuto más, vomitaré hasta lo que no tengo en el estómago.

No tuvo más opción que dejarse arrastrar, ella también deseaba salir corriendo de esa jaula de locas y aunque ardía en deseos de darle al menos una bofetada a Nya, más le decepcionaba que arruinasen la oportunidad de poder platicar con su amigo.

Mientras su hermano la halaba con prisa por el pasillo, le lanzó una rápida mirada de soslayo a Mewtwo, queriendo excusarse por no haberlo saludado siquiera. Afortunadamente, Mewtwo fue bastante comprensivo y le sonrió, asintiendo sutilmente con la cabeza.

— Tranquila, no me iré a ningún lado, hablaremos todo lo que quieras cuando te desocupes. Que te vaya bien —dijo él afablemente y limitando su telepatía para que sólo ella lo escuchara.

Casi de inmediato, Nya y sus amigas salieron a empujones de la cocina y en un amasijo de lazos y mangas largas, para su desgracia, les dieron alcance. Cuando lograron desenredarse de la bola que se habían convertido, la Mew se apresuró para estar a la cabeza y tratar de llamar la atención del arlequín, contoneándose en el aire de un modo tan exagerado que hasta un Spinda lo reprobaría.

— ¡Tymimemito de mi corazón! —canturreó con un tono de voz tan estridente que Eve pensó que al menos un par de vidrios se habrían roto en algún lado —. Un pajarito por ahí me dijo que hoy llegarán algunos aliados, ¿es cierto? Porque si lo es, tengo que ir contigo, será maravilloso para la plebe que vean a su líder con su hermosa y carismática pareja, es estimulante o algo así.

Al Nya pronunciar la palabra pareja, a Tymime se le erizó el pelaje de la espalda y le lanzó una mirada asesina, de las peores que Eve había visto, ni siquiera era con ella y si pudiera huiría despavorida, pero Nya estaba tan absorta en su propia fantasía que ni se inmutaba por ello.

— ¡Tymime, hola! —exclamó la Gothitelle, empujando a Nya para quitarla de en medio, su tono de voz era tan nasal en ese momento que Eve se tenía que morder la lengua para no reírse en su cara —. No nos han presentado formalmente. Me llamo Ambrette y yo me encargo de mantener hermoso el pelaje de tu hermosa amada. ¿Sabías que, técnicamente, tú y yo somos cuñis? Nya y yo somos best friends forever, casi hermanas, ¿qué te parece, cuñis?

— ¡Tymime! —gritó la Mienshao escandalosamente, reclamando su turno para hablar quitando de su camino a Ambrette de un empujón —. Encantada de conocerte, bomboncito, mi nombre es Soyla y yo me encargo de que Nya siempre luzca divina. Ahora no tiene nada que yo le haya hecho, pero no dudes en que la dejaré espectacular en un abrir y cerrar de ojos para tu deleite. A propósito, ¿qué te parece su nuevo look? Es así todo darks como el tuyo, estoy segura de que te parece f-a-b-u-l-o-s-o. ¿A que es preciosa?

Y así estuvieron durante todo el trayecto hacia el vestíbulo, empujándose una a la otra para acaparar la atención, parloteando como si fuesen un Chatot que recién descubría que podía cantar. Eve sentía pena ajena con sólo escuchar la sarta de tonterías que soltaban, hablando de tintes, listones, vestidos y demás cosas que alguna vez creyó era sólo asunto de humanos.

No se decidía si odiarlas o sentirse intrigada por tal comportamiento, preguntándose si ella actuaría de la misma manera si no tuviese un deber tan delicado que cumplir, si sólo existiera para nacer, reproducirse y morir como el resto. El sólo imaginárselo le provocó escalofríos.

¿Y qué había de Tymime? El sólo hecho de que se mantuviera callado y sólo le apretara la mano la desconcertaba, a veces acelerando el paso tan repentinamente que casi la hacía caerse de bruces. ¿Por qué no las mandaba a callar? Su hermano jamás había permitido tal comportamiento cerca suyo, era poco tolerante y severo con quienes le rodeaban y todo aquel que incurría en tales ridiculeces era severamente castigado, al menos para que no volviesen a actuar de ese modo mientras él estuviera presente.

“¿Pero qué era diferente esa vez?”, se preguntó Eve. Quizás tenía que ver con que Nya era la protegida de la familia Myodelza desde hace un par de generaciones al menos, siendo ella la encargada de salvaguardar al cabecilla de la familia, dígase, el joven Yami. De eso se había enterado no hace mucho, fue una sorpresa bastante grande puesto que jamás se le hubiese ocurrido que Nya fuese capaz de llevar a cuestas tal responsabilidad, pero Eve sospechaba que sólo se mantenía en funciones por los beneficios.

Ese detalle era lo que probablemente la salvaba de la ira de Tymime. Por desgracia, su mano no corría con esa suerte, el arlequín estaba apretando tan fuerte ya que comenzaba a lastimarla.

Cuando creyó que Nya y su séquito no los dejarían en paz y que se quedaría sin dedos, justo llegando al vestíbulo, Yami apareció y las detuvo para su alivio. No se detuvieron para saber qué quería el joven creyente, pero a oídos de Eve llegó algo sobre un desastre en uno de los baños y que el joven debía asistir a una reunión a la que Nya tenía que acompañarlo, pero no estaba segura, pues Tymime siguió arrastrándola y cruzaron las puertas principales de la mansión.

Bajaron las escasas escaleras del portón y cayeron en el sendero que se dirigía a las rejas principales de la mansión, aún agarrados de la mano y en total silencio, todavía con las voces chillonas del trío retumbando en sus oídos, tanto que les era imposible formar una oración sencilla en su cabeza.

A medida que fueron alejándose de la mansión, la presión que Tymime le hacía en la mano fue aminorando y Eve pudo suspirar aliviada. Avanzaron por el camino de tierra, bajo la placentera y fresca sombra que ofrecían los abedules que apenas dejaban pasar entre sus hojas tímidos rayos de luz a tan tempranas horas, disfrutando de la suave brisa que los refrescaba y acariciaba las hojas, haciéndolas susurrar.

Si la mansión ya era grande por si sola, los terrenos que la rodeaban eran más descomunales todavía, repletos de árboles y elaborados jardines con una gran variedad de flores aromáticas, de brillantes colores y hermosos pétalos que adornaban arbustos perfectamente podados. Era como un pequeño paraíso privado, algo exagerado, pero bien recibido.

Un poco más pronto de lo que Eve pensó, llegaron a las rejas principales de la mansión, donde los guardias que vigilaban desde una casilla aledaña salieron a recibirlos y, muy gustosamente, les abrieron las rejas para dejarlos pasar. Los dejaron atrás, apenas haciéndoles un ademán con la cabeza para corresponder el saludo. Tymime se detuvo un instante, decidiendo qué camino tomar, optando por la derecha, y continuaron su caminata como si nada.

“Nada fuera de lo normal por el momento” fue lo que pensó Eve a medida que dejaban atrás la mansión. Esperaba que Tymime no pretendiese pasearla por la ciudad, desde lo sucedido en Isla Ávida prefería mantenerse alejada de grandes grupos de humanos lo más posible, no importaba que le aseguraran que nadie le haría daño mientras estuviera ahí, nada era capaz de borrar el recuerdo del dolor de la bala en su hombro.

Se estremeció y sacudió la cabeza para tratar de espantar sus temores, algo difícil tomando en cuenta que algunas de sus pesadillas consistían en turbas violentas linchándola, pero debía mantener la compostura, al menos estando cerca de su hermano.

De repente, Tymime se detuvo, mirándola por encima del hombro con extrañeza, y ella sólo fue capaz de devolverle la mirada con cierta aprehensión, pegando sus orejas contra su nuca, pues sabía que él había percibido su intranquilidad.

El arlequín suspiró y miró a todas las direcciones a las que llevaba el solitario camino de grava que transitaban, hasta que se ubicó y siguió guiándola, alejándose más y más y comenzando a adentrarse en una de las zonas menos habitadas de la ciudad.

Eve no supo si Tymime planeaba desde un principio hacer lo que ella temía y, luego de saberlo, decidió cambiar de idea y llevarla por otro camino. El sólo pensar que así fuese la avergonzaba, era un signo de debilidad y no podía darse ese lujo, menos a tan pocos días de cumplir con su destino. Empero, le era imposible, sus temores la superaban.

— Tymime… —balbuceó Eve tímidamente con intenciones de disculparse, estrechándole con un poco más de fuerza la mano a modo de súplica para aminorar el regaño que seguramente recibiría.

— Despreocúpate, Eve, sólo me molesta cuando tus emociones comprometen tu desempeño en batalla—dijo él de inmediato con un tono severo en su voz y sin siquiera dirigirle la mirada. Como ella todavía no lograba todavía sentirse a gusto, añadió: —. Entre mis intenciones estaba el demostrarte que aquí no tienes nada que temer, la mayoría son creyentes y ninguno sería capaz de lastimarte, incluso te defenderían con su vida. Por lo visto no fue de mis ideas más brillantes, así que lo mejor será tomar otro camino.

— Pero…

— Eve, sinceramente, no estoy de humor para esta clase de cosas, así que olvídalo antes de que pague mis frustraciones contigo, en verdad no quiero hacerlo —gruñó Tymime hablando entre dientes y lanzándole una mirada asesina. Ella bajó la mirada para esquivar sus oscuros ojos e intentó soltarlo, pero él se lo impidió, sorprendiéndola. Eve volvió a fijar sus ojos en los suyos, por lo que suspiró con cierto pesar y dijo: —. No me sueltes…

— ¿Por qué? —preguntó ella de inmediato, logrando captar un tono suplicante en la voz de su hermano, tan sutil que sólo alguien que lo conociera como ella podría notarlo.


Aún perpleja, se fijó que el arlequín las sostenía con la mano izquierda, él era zurdo así que siempre procuraba mantenerla desocupada para reaccionar rápido y materializar su esfera. Había pasado una eternidad desde la última vez que Tymime la llevó de la mano, siempre lo hacía cuando era más pequeña, pero él siempre fue quisquilloso con ese detalle y ella no se percató de esa rareza hasta ese instante. No la incomodaba para nada, a pesar del tiempo que había transcurrido desde esa época, y aún así sintió un rubor en sus mejillas que la molestó con creces.

Tymime se tomó su tiempo para contestar a su pregunta, posando de nuevo sus ojos en el camino y sosteniéndola con más fuerza, entrelazando sus pequeños dedos con los de ella, asegurándose así de que no podría zafarse tan fácilmente.

— No quiero, es todo —dijo en voz baja.

— ¿Por qué? —insistió.

Tymime resopló con cierta frustración ante su impertinencia, logrando que se preocupara de haber cruzado una línea que no debió; pero el arlequín no la reprendió, desconcertándola un poco.

Normalmente, el arlequín le cerraría la boca amenazándola con sus hilos por metiche e irrespetuosa, pero ahora pareciese que Tymime estuviese haciendo un gran esfuerzo por controlarse. ¿Es que acaso algo le había pasado y ella no estaba enterada?

— Lo único de lo que no tienes idea es lo cabreado que estoy. Y ya te dije que no quiero pagarla contigo —dijo finalmente, tomándola con la guardia baja y logrando avergonzarla por lo fácil que le resultaba adivinar lo que pensaba —. Verás, no es ningún secreto que Nya torna engorrosa mi estancia en Carpathia, en especial porque perdí la cuenta de las veces que he tenido que contenerme para no romperle el cuello, sólo para evitar reafirmar la imagen que algunos tienen sobre nosotros. Generalmente, me importaría un comino lo que piensen una cuerda de imbéciles sobre mí, pero si actúo mal tú puedes verte involucrada y, por tu bien, prefiero morderme la lengua y meterme mi mal carácter en el bolsillo… al menos hasta que logren acabar hasta con la última gota de paciencia que tenga —hizo una pausa, suspirando una vez para librarse un poco de su estrés antes de continuar: —. Además, por si eso no fuese suficiente, las cosas no me han resultado tan bien como me esperaba. Por todo eso es que no quiero que me sueltes, porque siento que si lo haces no podré contener la tentación de mandar todo a la mierda y desquitarme con el primer infeliz que se me atraviese.

Eve estaba boquiabierta, no sabía si responder o sentir pánico porque su hermano estaba más furioso de lo ella creía. Sin embargo, se sobrepuso la vergüenza, jamás se le cruzó por la cabeza que Tymime también tuviera preocupaciones sobre sus hombros, entre las que ella estaba incluida, y a pesar de eso él todavía buscaba velar por ella y ayudarla.

Pensando en ello, se alegraba de rehusar sus ofertas para controlar sus pesadillas, pero eso no disipó su desasosiego al caer en cuenta de que no estaba viendo más allá de sus propios problemas.

Con todo eso dándole mil vueltas en la cabeza, no dudó en sujetarlo con fuerza y enrollarse en su brazo, hundiendo el rostro entre los pliegues de su gorguera una vez más. Tymime pegó un respingo, no esperaba tal reacción de ella, pero no se quejó por ello y siguió avanzando.

Continuaron caminando, disfrutando en silencio de su mutua compañía, logrando que la molestia de Tymime aminorara con cada paso que daban y con cada dulce caricia que Eve le hacía al dorso de su mano.

Pasado un rato, luego de percatarse de que ya no había ningún camino a sus pies, Eve comenzó a preguntarse a dónde la llevaba su hermano. Miró a todos lados para formarse alguna noción de dónde se encontraban, cayendo en cuenta de que estaban lejos de cualquiera de las puertas de la ciudad. Se suponía que tenían que…

De repente, sintió como si la agarraran por la nuca y la jalaran hacia arriba a una velocidad vertiginosa, todo lo que la rodeaba se volvió borroso y confuso, envuelto en un silencio que resultaba molesto cuando debería encontrarse en un vórtice de ruidos ensordecedores. Así era como Eve sentía la teletransportación y Tymime la había llevado consigo sin avisarle. Cuando posó de nuevo los pies sobre tierra firme, un escalofrío recorrió toda su espalda y cayó sentada al suelo, lanzándole una mirada de reproche a su hermano, quien parecía divertido por el gesto en el rostro de su hermana.

— Lo siento —se disculpó Tymime lacónicamente y ayudándola a levantarse aunque ella estaba reticente a hacerlo —, te hubieses negado si te avisaba.

Y eso era totalmente cierto, Eve estaba harta de recordarles a sus hermanos que detestaba la teletransportación con cada hebra de su ser, le dejaba un mal sabor de boca y actuaba como un Meowth al que le dieron un susto y se sostenía fuertemente con sus garras de lo primero que conseguía, en ese caso, la mano del arlequín.

Resolvió dejar su enojo a un lado y tratar de tranquilizarse, después de todo, la idea de Tymime era pasearla para relajarla y hacerla sentir segura en la ciudad, pero por consideración a sus temores prefirió no obligarla… aunque eso implicara algo que le desagradaba en igual medida.

Para distraerse y evitar la burlona mirada de Tymime, inspeccionó su alrededor para averiguar a dónde la habían llevado. No le sorprendió darse cuenta que no estaban tan lejos de Carpathia, aunque sí que estaban apartados del valle árido que le precedía, pues se encontraban en el discreto mar de grama que colindaba con el bosque que rodeaba a la ciudad y subía por las montañas.

A pesar de su enojo, la paz y el silencio en aquel lugar sin duda era una bendición, aunque si se dejaba llevar demasiado sus orejas eran capaces de captar el lejano alboroto de la ciudad que comenzaba a despertar.

Tymime sacudió suavemente la mano de Eve, indicándole que tenían que seguir, así que caminaron un poco más hasta detenerse en la cima de una pequeña colina, desde la cual podía verse perfectamente la entrada al bosque. El arlequín le indicó que se sentara y así lo hicieron, aún sin soltarse. La hierba estaba algo alta y le hacía cosquillas, era bastante molesto, le daban ganas de estornudar, pero después de que se le fuera el disgusto por la inesperada teletransportación y su nariz se volviera inmune, era imposible que se sintiera más a gusto ahí, en ese lugar tan apartado de todos sus problemas.

— Deberían llegar en cualquier momento —comentó Tymime suavemente, contentando a Eve al notarlo más calmado y a gusto. De repente, el arlequín arrugó la cara, cerrando con algo de fuerza los ojos y agachando la cabeza, pues tanta luz le resultaba molesta —. O eso es lo que aseguró Icestar, sólo espero que sea cierto y no tarden demasiado…

Eve no contestó, estaba más ocupada en acomodarse para ladear su cabeza de modo que su oreja le sirviera de parasol a los ojos de su hermano. No estaba realmente a gusto, la posición era levemente incómoda, pero cuando él abrió los ojos y sonrió un poco al notar lo que estaba haciendo, Eve pensó que valía la pena hacérsela de contorsionista.

Tymime musitó unas gracias y la soltó para pasarle el brazo por encima de sus hombros y abrazarla, sujetando de nuevo su mano, ahora con su derecha. La estrujó contra él y le dio un cariñoso beso en la frente. Entonces, le dijo:

— ¿Dime qué haría yo sin ti?

Eve sonrió tímidamente y sintió que se sonrojaba. Lo cierto es que esa pregunta le había encogido el corazón, en especial porque el arlequín tenía la respuesta, a ella no le hacía falta contestar.

Decidió no arruinar el momento, aunque él seguramente ya sospechara el efecto de sus palabras, no lo arruinaría, así que le dio un rápido y tierno toque en la mejilla con la nariz y se acomodó de nuevo para seguir fungiendo de parasol.

Necesitaba disfrutar de ese instante hasta el último segundo, no era usual que Tymime fuese tan cariñoso y delicado, en especial luego de tanto tiempo arrastrando problema tras problema, podía hasta ser incómodo si pensaba demasiado en ello. Quizás se debía a que se estaba portando del modo correcto últimamente, cumpliendo con sus obligaciones y mostrando cierta iniciativa…

Suspiró. Fuese cuál fuese la verdadera razón de tantos mimos, se lo agradecía, le agradecía que fuera su hermano cuando más lo necesitaba y no su líder. Se le aguaron los ojos con sólo pensarlo y sintió de nuevo esa aprehensión en el corazón, distinta a la que experimentó hace pocos instantes. Las palabras jamás serían suficientes para agradecerle el amor que le expresaba en ese momento, pues lo había extrañado por tanto tiempo.

Ahí sentada, sintiéndose tan a gusto y en calma, la mente de Eve comenzó a divagar, haciendo un recuento de todo lo que había acontecido en los últimos días, pues se estuvieron organizando los primeros detalles.

Tymime, por supuesto, era quien lo dirigía todo y absolutamente todo, y si bien delegaba ciertas funciones a Eve aún le sorprendía lo mucho que él podía hacer sin terminar totalmente acabado al final del día.

No sólo se encargaba de idear el plan principal para la defensa de Carpathia junto con Icestar, sino que también se dio a la tarea de hacer un reconocimiento del terreno y compararlo con los recuerdos del Bosque Blanco que tenía en su esfera, además de coordinar e inspeccionar las sesiones de entrenamientos y reunirse con algún creyente o Yami.

Sólo el sabía cuántas cosas lo mantenían ocupado y agobiado, el sólo tratar de enumerarlas le producían jaqueca y, para colmo, a pesar de todo, quería encargarse de sus pesadillas… no podría sentirse peor al respecto.

Por suerte, Icestar lograba convencer al arlequín de dejarle ciertas tareas durante el día y le quitaba algo de peso de encima, pero ella también estaba ocupada en un proyecto grande, el cual que todos temían en secreto que no lograría terminar a tiempo.

A Icestar se le ocurrió transformar las viejas torres de vigilancia erigidas a lo largo del muro que rodeaba a Carpathia en generadores de energía, los cuales crearían una cúpula protectora sobre la ciudad. Era ambicioso y tentador en vista de que estaban forzados a tomar una posición defensiva, pero nadie creía en que eso fuese posible, indistintamente de lo hábil que fuera su hermana. No dio más detalles.

Esa noticia sólo fue opacada por la repentina insistencia de Dyfir en formar parte de los entrenamientos, quien logró sacar a Tymime de sus casillas luego de armar una escena.



— ¡Quiero ayudar! —exigió Dyfir decididamente, plantándose frente a Tymime en plena sesión de entrenamiento —. No puedo seguir sin hacer nada, debe haber algo que pueda ser útil.

— Para mí eres útil si no estorbas y me dejas ver la batalla —espetó Tymime molesto.

En ese momento, él intentaba observar la práctica entre Grounday y Baby para intentar corregir ciertas posturas que tomaba su hermano menor a la hora de pelear y le restaban potencia a sus golpes, así que, sin tener cuidado en ser delicado, empujó a la entrenadora con el uso de un Psíquico y la ignoró.

— ¡Ay! ¡Hablo en serio! —chilló Dyfir, bastante molesta también, volviendo a pararse frente al arlequín luego de reincorporarse rápidamente, como si hubiese rebotado —. Sé que puedo ayudar en algo, soy buena entrenadora y…

— ¡Claro! —bufó Tymime soltando una carcajada y torciendo los ojos, bastante harto de ella. Volvió a empujarla con un poco más de rudeza y añadió con un tono de voz sarcástico: —. Es que una cría humana en plena adolescencia es el arma definitiva en cualquier combate a muerte.

— ¡Me estás subestimando! —exclamó ella de vuelta, muy resentida por como el arlequín se mofaba de ella.

— No, niña, estoy siendo sensato y condescendiente con tu vida, deberías más bien agradecérmelo —espetó Tymime torciéndole de nuevo los ojos mientras Shock, quien estaba a su lado, se burlaba de ella por lo bajo. Dyfir estaba dispuesta a replicarle, pero él habló primero: —. A ver, creí haber dejado bien en claro cómo manejo las cosas aquí y dudo mucho que no seas nada más que un estorbo. En verdad que eres tonta.

— ¡Mira esto! —vociferó Dyfir furiosa, agarrando todas las pokebolas de su cinturón y lanzándolas al aire para liberar a sus pokémon, con la intención de mostrarle que no era ninguna tonta o un estorbo. A la par, sacó un estuche y le puso bajo sus narices las siete medallas de Johto que había ganado con mucho esfuerzo —. ¡Los he entrenado arduamente durante más de un año! Sé que serán útiles porque todos y cada uno de ellos son fuertes… —justo diciendo eso, su pequeño Cyndaquil cayó hacia atrás torpemente cuando intentó mostrar unos músculos que no poseía, avergonzándola un poco frente al arlequín, quien alzó una ceja y bufó por lo bajo—. Ok, el pequeño Belenus es la excepción, pero puedo traer de vuelta a Llamita para que ocupe su puesto y sabes que él…

— Gea me libre… —gruñó Tymime molesto, acariciándose las sienes y tratando de calmarse para no arrancarle la cabeza de un tajo a la joven —. Me sabe a mierda lo que hagas, pero deja de joderme antes de que me colmes la paciencia. Si deseas que ellos peleen, bien, hazlo, pero no te garantizo sus vidas; mucho menos cuando todos son una cuerda de consentidos buenos para nada.

Dyfir no se tomó muy bien el comentario, le enfurecía que siempre subestimaran a sus pokémon, no eran los que todos querían entrenar, pero se esforzaban en dar lo mejor de ellos. La chica estaba dispuesta a dejarlo pasar y seguir insistiendo, pero Dartiniant, su adorada Dragonite, no tomó muy a bien el comentario despectivo del arlequín y dio un pisotón en el suelo que lo hizo estremecer para mostrar su descontento.
La Dragonite rugió, dispuesta a demostrar que era fuerte, pero eso sólo consiguió que, cuando apenas se movió un poco para exhibir alguno de sus ataques, Tymime materializara su esfera y la apresara con miles de sus hilos de acero.

— ¡No! ¡Suéltala! —gritó Dyfir con un tono suplicante en su voz, intentando sostener a Dartiniant con ayuda del resto de sus pokémon, deteniéndose horrorizada cuando su pokémon aulló de dolor y comenzó a retorcerse en el aire — ¡Déjala en paz!

— ¿En serio quieres ofrecerlos como carne de cañón? —preguntó Tymime cruelmente, haciendo una rápido movimiento con los dedos sobre su esfera y atrapándola también con sus hilos, transmitiéndole el mismo dolor que su Dragonite sentía —. ¡Pues, adelante! Y ya que estás tan motivada, quedas asignada al grupo de ataque aéreo, así que arréglatelas para montar a tu dragoncito sin que le jodas la vida a alguien más —realizó un ademán violento con la mano y mandó a ambas a volar. Ambas se golpearon fuertemente contra el suelo y el resto de los pokémon de Dyfir fueron en su ayuda. Tymime resopló, desvaneciendo su esfera y murmurando entre dientes —. Espero que la suerte me favorezca y la maten rápido.



“Los he acompañado desde el principio y quiero hacerlo hasta el final” fueron las palabras de Dyfir cuando se tranquilizó luego del mal rato. Eve tuvo que admitir que la conmovió un poco, aunque igual dudaba de que la joven supiera realmente lo que estaba en juego.

Por suerte para Dyfir, Skyfler se ofreció rápidamente para instruirla, y aunque Tymime no lo sabía, se comprometió a ser su guardián si llegaba a estar en apuros durante la batalla.

Eve sonrió pensando en lo que su hermano diría si se enterara, incluso se esforzó en imaginarlo con su voz y todo: “No permitiré que distraigas al líder de uno de los escuadrones sólo para salvarte el trasero”. Torció los ojos porque su imitación era patética, Tymime seguramente sería mucho más cruel y soez.

Prosiguió con su recapitulación, recordando que antes de que a Dyfir se le ocurriera gritarle a Tymime que quería ayudar, Zack y Lenore ya habían encontrado actividades, convirtiéndose Zack en un ayudante de Icestar. Y Lenore… bueno, ella sólo se concentraba en ser ella misma y aplicar la fuerza bruta, preparando a sus pokémon diligentemente a tal punto que hasta Tymime estaba satisfecho.

Por otro lado, estaba Nataniel, quien también era asistente de Icestar, incluso antes que el propio Zack. Eve no entendía muy bien lo que había sucedido, aparentemente algo que tenía que ver con Dyfir y Zack, la cuestión es que había causado un cambio radical en él, al punto de que ya no le parecía tan mimado y no le caía tan mal como antes.

Así es como, inevitablemente, se encontró intentando acordarse de todos los detalles referentes a la organización que preparó Icestar.

En primer lugar, tendrían fuerza ofensiva en los cielos, un grupo que liderarían Skyfler y Dinya como auxiliar. Su principal objetivo no era sólo brindar apoyo aéreo, también se asegurarían de mantener a raya lo más posible las tropas enemigas, así como contrarrestar las propias unidades aéreas del enemigos. A Skyfler le gustaba llamarlos “Ángeles”. Moonghost prefería “Moscas” en son de broma.

Le seguía, por supuesto, la ofensiva terrestre, la cual Icestar dividió en tres clases.

Los primeros, en todo el sentido de la palabra, eran los Embestidores; estarían conformados de pokémon capaces de llevarse todo por el medio con una sola embestida, eran fuerza bruta de la más pura y su trabajo consistiría en barrer con los primeros enemigos. Justo por eso es que aún no tenían líder, ninguno de los hermanos contaba con la robustez suficiente para cumplir el papel de un Embestidor per se, así que Tymime sólo esperaba que entre los aliados encontrara a alguien lo suficientemente capaz de asumir dicha responsabilidad.

Luego estaban los Peones. Estas unidades estaban destinadas a los combates cuerpo a cuerpo y entrarían en la contienda luego de que los Embestidores hicieran su parte. El líder de este grupo era Shock, que gracias a la cuchilla en su cola y su violento estilo de batalla era más que perfecto para ejercer el cargo. Sin embargo, como se estimaba que sería uno de los grupos más abundantes, también asignaron a Flame como líder, esperando que el contraste que su personalidad tenía con la de su hermano eléctrico generara una toma de decisiones más acertada.

Junto a estos estaban los Nobles, quienes apoyarían directamente a los Peones y su función sería rematar y proteger tanto a estos como a los Embestidores, en especial si eran heridos en combate. Los asignados fueron Grounday y Rocknight. La hermana porque era capaz de generar venenos lo suficientemente letales como para inmovilizar a los enemigos sin poner en riesgo demasiada energía. Y el hermano por el largo rango de ataque que poseía gracias a su Castigo Roca. Además de que juntos, los gemelos eran una combinación letal de técnicas de desgaste y defensa.

Y, cerrando las unidades ofensivas, estaban los Lanzadores. En un principio, Dinya fue la primera opción para liderar este grupo, pero Sfear fue la escogida al final; sus corrientes de agua podían llegar lejos y causar mucho daño, y si no lo hacían a ella sólo le bastaba con crear proyectiles de hielo. Su función sería aniquilar la mayor cantidad posible de enemigos desde el muro y evitar que se acercaran demasiado, en especial, si el proyecto de la cúpula de Icestar no era terminado o si les llegase a fallar.

De todas maneras, a Icestar le gustaba tomar previsiones y creó una unidad compuesta por Peones, Nobles y Lanzadores a las que llamó Custodios, los cuales se mantendrían dentro de la ciudad en caso de que las cosas se salieran de control y lograran atravesar los muros.

Y, por último, estaban los Sanadores, los cuales estarían bajo la dirección de Flowar, por supuesto. Ella estaba encantada por esa asignación, ya que pelear no era lo suyo realmente, por eso es que decidió esmerarse y propuso diversificar también este grupo. Además de los Sanadores, quienes estarían resguardados tras el muro atendiendo a los heridos, se hallarían los Salvadores, cuya labor consistiría en interceptar heridos en el campo para ponerlos a salvo tras los muros. Los Salvadores serían pokémon rápidos y capaces de defenderse por sí solos, aunque la labor de velar por su seguridad recaería en los Nobles.

Ella no estaba en ninguno de esos grupos y ni siquiera entraría en batalla hasta que ésta estuviera bastante avanzada. Icestar la bautizó como Averouz, “El Final”. De lo único que tendría que preocuparse era no morir antes de enfrentarse a Drakar y asesinarlo. Con eso, todo llegaría a su fin.

Suspiró y cerró los ojos, sintiéndose nerviosa con sólo pensarlo, deseando que todo fuera tan sencillo como las exposiciones de Icestar, justo como ella lo había recitado en su mente, que todo fuera un absurdo juego de mesa.

Entonces, cayó en cuenta de algo que no se había percatado antes, y es que no sabía en qué grupo estaba Mewtwo. No recordaba que le hubiesen asignado a alguno de los grupos, no al menos frente a ella. ¿Sería un Custodio? No, Eve sabía que Mewtwo era bastante fuerte y que Icestar no lo desaprovecharía de ese modo. ¿Podría ser un Peón? Seguramente, sus ataques podían llegar a ser letales si se lo propusiera…

Y, de repente, una idea cruzó por su mente. ¿Y si Mewtwo no estaba en ninguno de los grupos porque Icestar pretendía incluirlo como parte del Averouz? El solo pensarlo le hacía hervir la sangre, Eve no lo quería cerca cuando le tocara combatir contra Drakar, porque si él estaba ahí no sería capaz de…

— Están aquí.

Cuando Eve levantó la mirada ya Tymime estaba de pie, con los ojos puestos sobre el bosque. Ella quiso levantarse también, pero la sorpresa de lo que estaban viendo sus azules ojos la ancló en el suelo.

Saliendo de entre los troncos y los arbustos, una gran cantidad de pokémon apareció, acercándose hacia ellos calmadamente, parloteando entre ellos, cantando, riendo o resoplando.

¿Estaba soñando? Le era difícil creer que tantos pokémon hubieran acudido al Llamado y que estuvieran dispuestos a apoyarlos, especialmente a ella. Desde que Enurta fue encerrado en su cuerpo, fue tratada como si ella fuese una Malsumi, temiendo que él se manifestara frente a ellos y los eliminara. No estaba realmente acostumbrada a recibir esa clase de apoyo, le costaba creer que todo eso fuese real.

Mientras aún trataba de digerir la situación, una inmensa figura se plantó frente a ella, tan grande que tapaba el sol. Levantó la mirada y se encontró con los negros ojos de un pokémon con aspecto temible, su cuerpo verdoso, que lucía tan duro como la roca, estaba surcado de viejas cicatrices que indicaban que sus heridas habían sido profundas y dolorosas. Era realmente intimidante, en especial por la ferocidad de su mirada, la cual tenía fija sobre la pequeña Lethilian. Eve reconoció que era un Tyranitar.

— Es un honor conocerlos al fin — dijo el gigantesco pokémon con un tono de voz masculino potente y gutural, haciendo una sutil reverencia con la cabeza. El sólo escucharlo le erizó a Eve todos los pelos de la columna y, aún así, notó que sólo su voz y apariencia eran temibles, porque algo en él le inspiró confianza e intuyó que era uno de los seres más amables del mundo en uno de los peores envoltorios posibles —. Nunca pensé que sería tan afortunado de ayudarlos en esta batalla. Es un privilegio. Pongo en sus manos mi vida para que la usen como les plazca.

Las palabras del gigantesco monstruo de roca conmocionaron a Eve, jamás le habían dicho tal cosa, le hacía sentir algo terrible en el pecho, acelerando su corazón y asustándola. En un acto reflejo se levantó y ocultó tras de Tymime, sintiéndose minúscula e indefensa, abrumada por la responsabilidad que el Tyranitar le daba como si de nada se tratase.

Tymime no le contestó y no hizo nada cuando Eve lo usó para sentirse segura, sólo se limitó a responder el saludo con un ligero movimiento de la cabeza y a observarlo fijamente, inspeccionándolo minuciosamente, queriendo averiguar quién sabe qué cosa. Lo que decía el pokémon de roca no tenía el mismo efecto en él que en su hermana, estaba más acostumbrado a recibir votos de lealtad y a peticiones misericordia, que para el arlequín eran prácticamente lo mismo.

— ¿Cuál es tu nombre? —preguntó Tymime serenamente, permitiendo que Eve estrujara su gorguera entre sus dedos.

— Feardocha, señor —respondió el Tyranitar inmediatamente, volviendo a hacer una rápida reverencia con la cabeza.

Tymime sonrió maliciosamente al escucharlo e hizo aparecer su esfera. Eve se alarmó un poco, preguntándose qué demonios pretendía su hermano. Feardocha también parecía desconcertado, mirando con recelo la esfera de vidrio negro que el arlequín sostenía cuidadosamente entre sus manos, aunque ni siquiera reaccionó cuando un hilo se deslizó hasta su nuca. El Tyranitar se estremeció, probablemente de la delgaba hebra de acero le produjo un escalofrío que no comprendía, Eve no lo podía ver, pero estaba segura de lo que sucedía.

En menos de un segundo, Tymime ya había liberado a Feardocha y hecho desaparecer su esfera, ensanchando aún más su sonrisa luego de haber fisgoneado en la cabeza del Tyranitar. De repente, el arlequín posó sus ojos sobre Eve, sobresaltándola un poco por su perturbadora sonrisa.

— Encontramos al líder para los Embestidores, querida mía.




CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz



Siento mucho que no tenga material de apoyo a la mano, en verdad que ha sido imposible hacer muchas cosas. Sin embargo, tengo en boceto la portada de este capítulo, pero actualizaré cuando esté terminada.

Tengo muchas cosas en mente que espero pueda concretar el año que viene, porque espero que el 2015 sea el año final de EGN (aunque duela ;W;)

Mientras, esperen pronto (quizás más de lo que imaginen) el Capítulo 55, cuyo título provisional es "Un regalo difícil de aceptar". Seguro les parecerá intersante ;). Recuerden dejar sus comentarios y si encuentran algún error, no tengan miedo decírmelo (Y).

Sin nada más que decir, me despido.

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#282
Respuesta a los comentarios anteriores
Sabino Codesal Vegas, antes que nada, ¡bienvenido al foro! Espero que te sientas a gusto por estos lares :D

Wow, te ha llevado tiempo leerlo y en verdad, aprecio mucho que lo hagas, pero lo que más me hace feliz es saber que ese tiempo que has invertido ha valido la pena. En verdad, me alegra mucho saber que te guste lo que hago ;w;
Acerca de la pregunta que me hiciste. Los fakes los creé a los 12 años, pero no fue hasta los 16 que armé el fic.

Sobre cómo los creé a ellos, eso fue un proceso, creo que primero comencé con un gato a raíz de mi fanatismo por Sailor Moon. Luego, cuando conocí pokémon y vi la primera película, quedé fascinada con la historia de Mewtwo y comencé a fantasear con la idea de que algún día existiera algún Mewthree. Pero como a veces uno es impaciente, me puse a hacer los míos propios, tomando a Mew y a Eevee, este último especialmente por su capacidad evolutiva. Eve se llamaba simplemente "Mewthree" y era la base, teniendo la capacidad de evolucionar temporalmente a cualquiera de los otros. Para ese momento, el acceso a internet no era como hoy en día, así que no hacía otra cosa más que crearme historias para mí misma sin nada en concreto, sólo dibujándolos porque me encantaba hacerlo y porque, como buena niña, me gustaba fantasear.

Jamás, cuando los creé, pensé que llegaría a escribir una historia como esta con ellos, de hecho, ni siquiera escribía nada antes más allá de los eventuales cuentos que me pedían en la escuela. Luego conocí el internet y los foros, y consecuentemente los fanfics y luego de una larga historia, me animaron a escribir y decidí usar a mis fakes ya que les tenía tanta estima. Sobre cómo llegué a la idea, admito que al principio comencé a escribir a lo loco, poniendo todo lo que me parecía interesante contar, influenciada por una "onda ambientalista" que tenía en ese entonces. A medida que pasó el tiempo y fui redactando, las ideas comenzaron a fluir y las fui encajando sin alterar lo que debe suceder. Y eso es lo que sigo haciendo incluso hasta ahora, pues siempre encuentro inspiración en diversas cosas que van llegando a mí.

Sinceramente, me es difícil contestarte específicamente de dónde sacar inspiración para comenzar un fic, porque cada quien encuentra inspiración en cosas distintas, pues cada quien reacciona diferente a distintos estímulos. Pero lo primero que podrías preguntarte a ti mismo es sobre qué quieres escribir. Si hay algo que hiciste a lo que quieres darle vida y cómo harías para hacerlo. Cómo quieres que comience y cómo quieres que termine es muy importante. Lo demás, es sólo dejar volar la imaginación y ponerle también un poquito de corazón.

También, me hace feliz que te gusten mis dibujos, pongo el mismo empeño en mejorar mis técnicas de dibujo del mismo modo en que busco mejorar mi modo de escribir. Y te tengo una buena noticia, he hecho algunos tutoriales y están publicado acá en el foro. Son estos:

Lineart Transparente
VIDEO TUTORIAL: Colorear arbustos
Coloreado "Estilo Onix"

Y compartí este que, si bien no es de mi autoría, me resultó muy útil:

Colorear un ambiente de fantasía

Planeó hacer más a medida que pase el tiempo y vaya aprendiendo cosas nuevas, pero espero que mientras tanto te sean de alguna utilidad :)

Sobre el archivo adjunto, también puedes subirlo a páginas como Imgur o Photobucket, que te entregan el vínculo directo a la imagen y te permiten publicarlo más fácilmente en el foro. Sin embargo, pude apreciar en su resolución completa tu trabajo y debo decirte que... ¡ESTA PRECIOSA! Parece sacada directamente de la versión Cristal y ese fue mi primer juego de pokémon. En verdad, casi lloro cuando vi ese sprite, Eve se ve hermosa. ¡MIL GRACIAS! Y por cierto, tienes talento, en verdad, obviando la emoción de que se trate de Eve, es un sprite demasiado lindo y bien hecho, te felicito :'D

Y una pregunta, ¿no hay problema en que lo use? Es que es demasiado bonito :'D

Muchas gracias por tu comentario, Sabino, en verdad lo aprecio mucho. Espero seguir dando lo mejor de mí para no decepcionarte en ningún momento y seguir entreteniéndote. Un gran abrazo :'D

Por cierto, corazón, trata de editar el post para que no te regañen por hacer doble post, ¿si?

¡Saludos!



Bueno, bueno, seguro los que me conocen dirán que este es el fin del mundo y déjenme decirles que... pues sí, eventualmente llegará el fin del mundo, pero ese día no es hoy.

Recuerden que ya comenté que llevo mi cuadernito a todas partes y adelanto EGN en cualquier oportunidad que consigo. Como ya terminé el capítulo 49, me di a la tarea de apresurarme con el capítulo 55 y terminé más pronto de lo que imaginé... pero como siempre, a la hora en la que todo el mundo está consultando sus penas con Morfeo xD

Como imaginarán, si en el capítulo anterior no tenía material para compartir, mucho menos en este, así que...

Además, le cambié el nombre al capítulo... es decir, el otro era más interesante, pero creo que este le queda mucho mejor... ¡no me juzguen! Es más importante darle relevancia a la inclusión de un nuevo personaje que hacerlo sonar cool (?).

Bueno, no quiero extenderme mucho porque me duele la cabeza, llevo todo el día sentada en la PC acomodando el capítulo para ustedes, así que, sin más que decir, les presento el capítulo 55 de EGN:




Capítulo 55 - Ari
55

Ari


El sol brillaba por su ausencia esa mañana, las densas nubes de lluvia lo ocultaban y apenas se podía distinguir que había amanecido, con gruesas gotas estrellándose contra la ventana e interrumpiendo su precario sueño.

No hubo pesadillas esa noche, la extenuación del entrenamiento del día anterior sumado al clima, hicieron que Eve durmiese como un bebé, enrollada en sus cobijas y aferrada firmemente a su almohada. Estaba tan a gusto que, incluso, cuando el ruido de la lluvia pasó de ser placentero a apabullante, se quejó y se aferró aún más a su suave almohada, deseando que amainara un poco para que el clima volviese a ser propicio para seguir durmiendo.

Pero no hubo caso, el ruido de las gotas chocando contra la casa era abrumador, no le permitiría volver a dormir a gusto, ya era momento de levantarse aunque fuera de muy mala gana.

Eve se desembarazó de su cobija y bostezó perezosamente, estirándose un poco antes de bajarse de la cama, acercándose a la ventana para poder apreciar lo que sucedía afuera. Las nubes eran tan negras que parecía de noche más bien, liberando su carga como si no hubiese un mañana y enlodando el pulcro jardín de Yami.

Aún con la concentración puesta en ver la lluvia caer, sus ojos inevitable coincidieron con lo de Enurta, mostrándose a través de lo que debería ser su reflejo. No le hablaba, pero su mirada transmitía tanto reproche que casi podía escucharlo decir “¡Muévete de una buena vez! ¡Perdimos un día por tu culpa!”.

No le prestó importancia, no tenía muchas ganas de salir y empaparse, no podía darse el gusto de caer enferma en un momento tan delicado y, además, aún estaba cansada del día anterior… y de los anteriores a ese. Enurta lucía fresco como lechuga, pero ella sabía que tenía unas ojeras horrendas, que se marcaban más y más con el paso de los días, y sumado a las extenuantes batallas de práctica era increíble que ella pudiera estar aún en pie.

Su estómago rugió brutalmente, tanto que la asustó y la hizo respingar, no había reparado en lo hambrienta que estaba hasta que sus tripas se lo reclamaron tan ruidosamente. Suspiró con cierto pesar, se había levantado con pocas ganas de hacerlo y la idea de dejar la habitación le resultaba tortuosa, pero no tenía más opciones, era momento de alimentarse y no era propio de ella quedarse en la cama.

Justo cuando terminaba de agarrar ánimos para dejar la habitación, tocaron tres veces a su puerta. Alzó una ceja con escepticismo porque se trataba de alguien que no frecuentaba su cuarto, era descabellado pero el modo de tocar de Mewtwo, Tymime y Skyfler, quienes la visitaban más a menudo, eran distintos y únicos y ella los sabía distinguir muy bien.

— Adelante —dijo finalmente, curiosa de saber de quién se trataba .

La perilla giró y la puerta se abrió lentamente, revelando a quien había tocado. Eve frunció levemente el ceño cuando vio que se trataba de una Lopunny. La coneja entró tímidamente a la habitación, llevando consigo una bandeja de plata que traía un desayuno completo.

— Buen día, señorita —saludó educadamente la Lopunny, colocando la bandeja sobre una pequeña mesita que había en la habitación, cerca de uno de los sillones preferidos de Eve luego de cerrar la puerta tras suyo —. Disculpe si la he importunado, pero el señor Tymime ha ordenado que le traigan el desayuno.

— Gracias —contestó ella tajantemente, algo molesta para sus adentros, pues prefería mil veces ir ella misma hasta la cocina a que recurrieran al servicio para llevarle las cosas.

La Lopunny se encogió un poco, intimidada por el tono hostil de Eve, pero no se movió de su sitio, mirándola fijamente, esperando a que le diesen alguna orden. Eve se percató de eso cuando no escuchó la puerta abrir y cerrar de nuevo. La Lethilian volteó para verla y la Lopunny se entrelazó las manos nerviosamente.

— ¿Algo más? —preguntó Eve sin poner cuidado en sonar grosera, no estaba de ánimos para aparentar ser simpática, menos cuando ninguna de las conejas de servicio le agradaba en realidad.

— E-es que… —balbuceó la Lopunny bastante apenada, agachando la mirada — el señor Tymime pidió que nos aseguráramos de que comiera bien, señorita. No es mi intención incomodarla.

— ¿Entonces te quedarás hasta que trague la última miga de comida? —resopló Eve, bastante indignada por la orden de su hermano mayor.

— Eso me temo, señorita…

Eve gruñó por lo bajo y a la par lo hizo su estómago. No tenía más opción que soportar la compañía forzada.

Se acercó a la Lopunny y ésta, rápidamente, retiró los diversos platos de la bandeja para colocarlos sobre la mesa. Ya para cuando Eve se había sentado, la coneja había revelado que su desayuno consistía en varias tostadas acompañadas de tocinetas, queso crema, mermelada y huevos revueltos acompañados de un refrescante jugo de bayas meloc.

La Lethilian suspiró con cierto pesar, pues aunque su estómago pareciera un Hydreigon, ponía en duda poder comerse todo eso ella sola. Miró a la pokémon que la acompañaba y no se le ocurrió mejor cosa que preguntar:

— ¿Ya desayunaste?

La Lopunny pegó un respingo y pareció sonrojarse ante la interrogativa de Eve, pero rápidamente respondió:

— N-no he tenido oportunidad, señorita…

— Entonces siéntate y agarra de lo mío —dijo Eve rápidamente, no muy convencida de si era buena idea mostrarle tanta amabilidad, señalando el otro lado del espacioso sillón que ocupaba —. Mis hermanos creen de toda la vida que soy un Snorlax y tratan de alimentarme como tal.

La Lopunny rió por lo bajo ante el comentario, pero se detuvo de inmediato cuando Eve le lanzó una mirada asesina, a lo que la pobre corrió a hacer lo que se le pedía, sentándose cerca de la Lethilian y tomando con aprehensión la tostada que le ofrecían.

Eve comenzó a comer sin decir nada más, haciendo como si la Lopunny no estuviera ahí, aunque la realidad es que se sentía realmente incómoda. Lo bueno es que la sirvienta se mantenía en silencio, facilitándole las cosas, pero su alegría fue demasiado temprana y maldijo por lo bajo el haberlo pensado siquiera.

— ¿Durmió bien, señorita? —preguntó la Lopunny luego de tragar su primer bocado.

— Ajá.

— ¿Está segura? —insistió la coneja con auténtica preocupación en su tono de voz, algo que extrañó por completo a Eve, pues estaba segura de había hecho todo para dar a entender que era una odiosa sin remedio —. Es que la noto algo cansada y agobiada. Y disculpe si peco de indiscreta, es que las ojeras en su rostro la delatan. ¿Hay algo que pueda hacer para que se sienta más a gusto?

Pues yo sí tengo un par de ideas para que me complazcas.

La repentina intervención de la voz de Enurta hizo que Eve se atragantara, en especial por el tono de voz tan perverso que había usado el Malsumi para expresarse, obligándola a imaginarse sus verdaderas intenciones.

La Lopunny, al ver su reacción, se preocupó y le alcanzó un poco de jugo. Eve tomó un gran sorbo y con eso consiguió tranquilizarse un poco, pero aún se sentía avergonzada y la risotada de Enurta no la ayudaba a recuperarse.

— N-no, estoy bien así… gracias de todos modos —respondió en cuanto pudo, aún asqueada por el comentario de su pseudo-consciencia.

— ¿Segura?

— ¡Completamente! —chilló Eve bastante alterada en respuesta, tratando de acallar a Enurta que volvía a contestar cochinadas.

Pero la Lopunny no estaba convencida y se levantó, rodeando el sillón y quedando a espaldas de Eve. Ella la miró extrañada y casi la golpea cuando la sirvienta la agarró por los hombros, pero cuando la pokémon comenzó a hacer presión gentilmente y la acarició, sintió que el peso en sus hombros era liberado y la llevaba a un estado de relajación que muy pocas veces había sentido en su vida.

A pesar de que la situación se estaba tornando bastante extraña, Eve permitió que la Lopunny continuara con sus masajes, pues era bastante agradable y sus párpados comenzaban a pesarle. Enurta había enloquecido y él expresaba sin nada de pudor lo que opinaba al respecto, pero Eve estaba tan a gusto que no le prestaba atención.

— ¿Esto le ayuda en algo, señorita? —preguntó la Lopunny suavemente, continuando con su labor.

— Sí. Debo admitir que se siente bien —dijo Eve, algo avergonzada, pero no estaba mintiendo, en verdad lo disfrutaba tanto que hasta del desayuno se olvidó.

— Si quiere, podría masajearle también la espalda.

Enurta gritó un SÍ tan alto que si en verdad estuviera ahí, hubiese echo temblar la mansión entera, en especial cuando Eve aceptó la oferta. Ella no le estaba dando la connotación a la escena como el Malsumi, en especial porque ciertamente la Lopunny estaba haciendo algo que era útil, nada más.

Eve tuvo que levantarse e ir al sofá para poder recostarse boca abajo. La Lopunny la siguió, sentándose cerca y comenzando a acariciar la espalda de la Lethilian rítmicamente, deshaciendo los nudos que iba consiguiendo en toda la extensión y robándole unos cuantos suspiros de alivio a medida que lo hacía.

— ¿Cómo te llamas? —preguntó Eve súbitamente, sintiéndose un poco mal por estar siendo atendida tan bien sin siquiera conocerla, aunque el hacerlo atentara con sus propias políticas.

—Ari, señorita.

— Ahm, lindo nombre —dijo Eve, sin estar segura de cuáles eran los protocolos correctos en esos casos —. Un gusto, Ari. Yo me llamo Eve.

— Lo sé, señorita. Igualmente, es un placer conocerla.

Eve sintió que se sonrojaba y hundió el rostro en el sofá. Claro que se sabía su nombre, todos en la mansión lo sabían, fue algo tonto pensar que no y si bien lo hizo por educación, no podía evitar apenarse.

— ¿Se siente a gusto, señorita? —preguntó Ari al notar el extraño comportamiento de la Lethilian.

— Sí, Ari, nada de que alarmarse.

— De acuerdo…

Ari siguió con su labor y ambas permanecieron en silencio, Ari por estar muy concentrada en lo que hacía y Eve por evitar seguir metiendo la pata, decidida a dejarse llevar por las caricias, así la labor de la Lopunny no sería en vano.

— Quisiera disculparme por adelantado, señorita Eve, espero que no considere esto como un atrevimiento de mi parte —comentó Ari suavemente sin dejar de acariciar la suave espalda de la Lethilian —. Todos los días contemplo el esfuerzo que hace en los entrenamientos y pensé que… podría ayudarla en algo.

A Eve le pareció extraño el comentario, pero las manos de Ari eran tan habilidosas que no le prestó mucha importancia y sólo se concentró en la relajación que le brindaba la Lopunny.

Al cabo de unos minutos, Eve se levantó y le indicó a Ari con un gesto que no continuara, se estaba quedando dormida y aún tenía que comer y acudir a donde Tymime para averiguar el itinerario del día, no podía darse el lujo aunque ahora pareciera tentador.

Eve se estiró bajo la atenta mirada de Ari, quien sonreía tímidamente y bastante satisfecha por el éxito de sus masajes. Cuando notó un extraño brillo en los ojos de la Lopunny, como de admiración, se sintió algo incómoda. Era momento de que Ari se retirara.

— Gracias por lo que hiciste, Ari, fue de gran ayuda —dijo Eve cuidadosamente, tratando de hacerle entender que debía irse pero sin sonar grosera —. Creo que es momento de…

No supo cómo ni por qué motivo, pero cuando cayó en cuenta de lo que estaba pasando, Ari estaba casi sobre ella, sosteniendo su rostro y…

— No me jodas…. —dijo Enurta con un hilillo de voz, apareciendo de repente y viendo cómo Ari lograba mantener la boca de Eve cerrada, mientras que la de él parecía haberse desencajado de su mandíbula.

Eve podía verlo por el rabillo del ojo y en circunstancias normales le hubiera gritado hasta del mal que moriría, pero sus ojos, desmesuradamente abiertos, estaban fijos en Ari, quien sin duda estaba disfrutando lo que hacía. Eve estaba totalmente paralizada, no le correspondía pero tampoco podía hacer mucho para resistirse, no entendía lo que estaba pasando… bueno, sabía lo que estaba haciendo pero… ¡qué demonios!

Luego de un rato que se volvió eterno para Eve, Ari se detuvo y se alejó un poco, viéndola con una pasión que hizo sonrojar más a la Lethilian, algo que ella no creía posible.

Trató de decir algo, de gritarle, de insultarla por lo que acaba de hacerle, pues era un ultraje. Pero por más que lo intentaba no podía, su mente iba a mil por hora, pero su boca estaba firmemente sellada en una tensa línea recta que no le dejaba articular palabra alguna.

— Yo… —suspiró Ari, luciendo apenada por lo que había hecho, pero por el modo en que acariciaba sus labios, daba a entender que estaba bastante satisfecha — creo que no me recuerda. Fui yo quien la trajo a esta habitación la noche en que llegó. M-me da mucha vergüenza contarle esto, pero… desde ese momento… usted me gustó mucho…

Eve estaba atónita. ¿Qué había hecho ella para despertar esa clase de interés en la Lopunny? ¡Ni siquiera les dirigía la palabra! ¡A ninguna! Sus ojos, inevitablemente, buscaron alguna señal de que en realidad esa Lopunny fuese macho, pero no encontraba nada que lo demostrara.

— Por las bragas de Gea —musitó Enurta muy emocionado, acercándose a su oído y relamiéndose sádicamente, devorando con la mirada a la sirvienta —. Oh, Eve, por favor, por favor, he sido muy bueno. Deja que te de otro. Anda.

“¡¿Estás demente?!” quiso gritar Eve, a los dos, pero aún no podía superar lo que estaba sucediendo, prefería mil veces volver a enfrentarse a Hela como Hehebi que encontrarse en esa situación. ¿Cómo escapar de ese lugar si su cerebro brillaba por su ausencia?

— Sé que no merezco su amor —continuó Ari, comenzando a respirar irregularmente debido a la ansiedad que sentía al confesar sus sentimientos —. Pero mi mayor deseo es complacerla sin importar lo que sea, porque así lo deseo.

Y sin pensárselo dos veces, Ari se abalanzó sobre Eve, tumbándola contra el sofá y besándola de nuevo, aún más apasionadamente que la vez anterior. Eve intentó quitársela de encima, pero por más que quiso fue imposible, sus movimientos se habían vuelto tan torpes que parecía más bien que le hiciera caricias a un recién nacido.

El beso de Ari, paulatinamente, se fue haciendo más intenso, estrechando su cuerpo contra el de Eve, atreviéndose a acariciarla en lugares que nadie jamás había osado tocar. Eve estaba entrando en pánico, especialmente porque muy en lo profundo de su ser lo estaba disfrutando, y ese algo era Enurta.

Pronto, se vio correspondiendo a Ari en todos los sentidos, pero no porque esa fuera su voluntad, sino porque los deseos de Enurta eran tan fuertes que lograban darle control sobre sus acciones. Él le daba indicaciones de qué hacer, más alegre y entusiasmado de lo que jamás lo había escuchado, y ella obedecía como si de un títere se tratase.

Ella no quería hacer eso, pero Ari y Enurta la arrastraban sin que ella pudiera hacer nada. Quería pedir ayuda, porque eso estaba lejos de ser inocente… ¡por todos los cielos que ella hubiese preferido experimentar esas cosas con alguien de su elección!

Y cuando creyó que las cosas no podrían ponerse peor, tocaron a la puerta y entraron sin siquiera esperar respuesta.

— ¡Eve! —cuando Eve escuchó la voz de Mewtwo sintió que el corazón se le detenía — ¡Podrías callarle la boca de una buena vez a Blaze y decirle que…!

Ari no lo escuchó porque, aparentemente, él estaba limitando su telepatía, porque cuando Mewtwo entró en la habitación la Lopunny todavía no se había despegado de Eve, atrapándolas con las manos en la masa.

Mewtwo la miró de hito en hito, con la boca abierta en una expresión de estupefacción que Eve jamás pensó verle en la vida. Ari no se movió, mirando a Mewtwo con curiosidad mientras que Eve no podía estar más aterrada y sonrojada. El pokémon no reaccionaba y Eve comenzó a reprocharle con el poco dominio que le quedaba, pero Enurta estaba tan cachondo que ni siquiera podía quitar la expresión tonta que debía tener en su rostro.

Aún cuando Enurta la estaba empujando a mandar a la mierda a Mewtwo y seguir en la faena con Ari, Eve logró conseguir fuerzas para decir algo:

— ¡N-no es lo que parece!

Enurta estalló en carcajadas y Eve sólo pudo ponerse más roja, porque era obvio lo que estaba pasando y Ari le dio suficiente tiempo a Mewtwo como para comprender lo que estaba sucediendo. Ari la miró con cierta aprehensión y luego volvió a posar sus ojos sobre Mewtwo, abrió la boca con las intenciones de decir algo, pero alguien más la interrumpió.

— ¡Más te vale no estarle llenando de musarañas la cabeza a mi musa, cosa amorfa! —gritó Blaze por el pasillo, empujando a Mewtwo en la habitación y entrando él también a los trompicones — ¡Te juro que si me difamaste te voy a…!

Tan pronto cuando notó que Mewtwo no le estaba prestando atención y buscó en lo que él pokémon clon tenía fijos los ojos, el Scizor también quedó pasmado ante lo que veía.

— ¡Por todos los cielos…! —exclamó Blaze, llevándose las tenazas a la nariz para contener una inexplicable hemorragia, cayendo sentado al suelo por la fuerza con la que se impulsó hacia atrás — ¡Eve…! ¡Tú…!

— ¡N-no es lo que parece! —chilló Eve, incapaz de decir alguna otra cosa, deseando que la tierra la tragara.

Ari volvió a pasar su mirada de Eve a Mewtwo, y de Blaze a Eve nuevamente, dibujando una sonrisa pícara en su rostro.

— ¿Sabe algo, señorita? —dijo Ari suavemente, frotando su nariz con la Eve cariñosamente, consiguiendo que los otros dos se desconcertaran aún más y que Enurta volviera a soltar cientos de vulgaridades —. Una de las razones por las que no me atrevía a decirle lo que sentía por usted fueron ellos. Se nota que los dos le gustan y mucho. Pensé que mientras ellos estuvieran, usted no me correspondería, pero no pude resistirme ya que al fin estábamos solas.

— Cosa amorfa… por favor… pellízcame —pidió Blaze, levantándose del tiro, aún sin poder creer lo que estaba viendo… aunque en realidad no le desagradaba nada.

— Pero luego de ver que me corresponde… —continuó la Lopunny, dándole otro beso rápido a Eve, que seguía sometida por la lujuria de Enurta, robando una exclamación de Blaze y reafirmándole a Mewtwo que sus ojos no lo engañaban — no le temo a nada más, sólo viviré para complacerla.

Dicho esto, juntó de nuevo sus labios con los de Eve, yendo más allá de lo que había hecho incluso antes, enloqueciendo aún más al Malsumi y provocando que le correspondiera de una manera que ella jamás, en sus cabales, lo hubiera hecho. Cuando Ari se separó, dándole un respiro, miró a los boquiabiertos visitantes, que no sabían como reaccionar, y les dijo:

— ¿Quieren unírsenos?—preguntó sugestivamente.

Ya de por sí, ninguno de los dos podía creer lo que estaba sucediendo, entonces, cuando Ari les hizo tal propuesta, pensaron que los dos estaban alucinando. Eve quiso gritar escandalizada, no quería que nada de eso estuviera pasando, quería pedir ayuda y golpear a los otros dos por no quitarle a la jodida coneja de encima.

Y nada mejoró cuando Enurta hizo su comentario de turno:

— Te paso lo que sea mientras te folles a esa Lopunny.

Eve sólo pudo gemir y, finalmente, tapar su rostro sin que eso pudiera ocultar su vergüenza. Ari malinterpretó su gesto, pensando que más que disgusto es que no se atrevía a dar el primer paso con alguno de los otros, así que se levantó y se acercó presurosamente a Mewtwo.

Sin que él tuviera muchas fuerzas para reaccionar, se dejó empujar por la Lopunny, al punto en que terminó encima de Eve quien sabe cómo. Cuando los dos se dieron cuenta de lo que pasaba, sus rostros estaban tan rojos que un Octillery se veía pálido a su lado, pero ninguno de sus cuerpos reaccionaba más allá de bombear sangre a sus mejillas.

Ari corrió a cerrar la puerta y volvió en un abrir y cerrar de ojos a su sitio, mirando a Eve y Mewtwo como si esperara a que comenzaran a hacer lo mismo que ella, pero no fue muy paciente cuando cayó en cuenta que ellos no harían nada más que verse como idiotas, paralizados por el miedo y la confusión.

— No sea tímido —dijo Ari ansiosamente, sujetando el rostro de Eve y volviéndola hacia ella —. Ya verá que le gustará. Haga lo mismo que yo. Así…

Y volvió a besar a Eve, brindándole a Mewtwo un primer plano del suceso que sólo consiguió que su cerebro explotara.

— ¿Ya vio cómo se hace? —preguntó Ari como si nada, creyendo que Mewtwo estaba a gusto cuando en realidad estaba deseando poder salir corriendo de ese lugar —. Vamos, inténtelo.

Y sin esperar a que él dijera algo, Ari comenzó a empujar a Mewtwo para que besara a Eve. Ella abrió desmesuradamente sus ojos azules, deseando con todas sus fuerzas que ese fuera otro sueño, pero cuando sintió el aliento de su amigo sobre sus labios, supo que aquello era más real que nunca.

Ari se esforzaba en empujar a Mewtwo a hacer algo que quizás no quería hacer, pero a los ojos de Eve todo sucedía en cámara lenta, sintiéndose contrariada por el inminente beso.

Mientras se acercaba más y más, él fijó sus ojos en los de ella claramente asustado, casi suplicándole perdón porque no sabía lo que hacía. Sus labios se rozaban y se preguntaron si en realidad aquello sería tan malo, si en verdad era algo que ansiaban hacer desde hace tiempo.

El aliento de Eve y Mewtwo chocaban, en cualquier momento sucedería, cuando se dieran cuenta, la autora de esta historia te estaría felicitando por llegar hasta aquí, pues has caído por inocente.

— Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt — ut labore et dolore magna aliqua —. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.




Si no les extrañó ni por un momento lo que estaba pasando, no me conocen... o quizás sí me conocen muy bien y eso es perturbador (?).

¡Feliz Día de los Santos Inocentes! Espero no haber herido la sensibilidad de nadie, pues no fui demasiado explícita como Enurta hubiese deseado (?). Y la verdad es que venía planeando esto desde hace meses, incluso dibujé algo relacionado, pero no he tenido demasiado tiempo para sentarme a pasarlo en digital... aparte, ¿quién querría ver eso, eh? ¡¿EH?! No sean pervers (?)

Pokiu!


CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#283
Hola, soy nuevo en el foro. Este es el primer fic que leo y estoy 100% enganchado. Llevo casi un mes leyéndolo porque me gusta buscar información e imágenes sobre los pokemon que van saliendo. Onix, es increible tu fic, tu redacción es magnífica, pero lo mejor es el argumento: no tiene incoherencias y está muy bien pensado. Además los pokemon que te inventaste son magníficos, con su personalidad sus ataques especiales y su aspecto bien definido, además es muy imaginativo todo. Me gustaría saber dos cosas dijiste que inventaste estos pokemon y la historia a los 12 años (la misma edad que tengo yo ahora, 13 recien cumplidos) Pero de donde sacaste la inspiración??? osea, como se te ocurrió la historia? Lo pregunto porque yo también quiero escribir un fic pero estoy 100% en blanco. Otra cosa, tus dibujos son increíbles Los bocetos están bien, yo dibujo igual de bien los bocetos, pero lo que de verdad es increible es el retoque en photoshop, ¿Podrias subir un tutorial en algún sitio si tienes tiempo para que yo aprenda también a hacerlo así de bien? Una ultima cosa, hice un sprite de eve espalda usando los colores del sprite que colgaste hace algunos capítulos aquí está

Gracias por advertirme lo del doble post y, claro que puedes usar el sprite sería un honor. Muchas gracias por responderme
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#284
Buenas ¿noches, días, año nuevo? o lo que sea, un abrazo a la distancia y empiezo de una vez.

Capítulo 54: la naturaleza racional y emocional no esta diseñada para rehuir de los aspectos sentimentales y afectivos, como lo he dicho en otras ocasiones, a veces las circunstancias empujan las almas de los seres al "aislamiento emocional", porque así se evita el dolor, la tristeza, la decepción... y también un conflicto de ambivalencia, hace que crezca esa sensación de dureza e independencia (llegado a este punto se llega a pensar: "todo lo manejo yo","lo hago a mi modo","velo por mis prioridades", "todo lo resisto","no necesito nada... ni nadie"), que si no se llega a controlar solo produce soledad...(No solo estoy hablando de humanos, sino de seres racionales como los Lethilian o Malsumis, aunque sea una historia los estas dotando de esas características)
Pero la naturaleza emocional esta allí, no se es totalmente independiente en la vida, ¿o acaso sí conoces a alguien, compartes pensamientos, ideas, experiencias, le tomas aprecio, la propia naturaleza emocional con el tiempo y de forma paulatina hará que te abras emocionalmente?(Justo como le sucedió a Eve con Sven o con Mewtwo, es más como le ha pasado a muchas personas)
Igualmente ese "aislamiento emocional" hace que los problemas se acumulen, al igual que las tristezas, rencores, odios... y explotan en el peor momento o se desbordan por cualquier cosa, por insignificante que sea, o pierdes el control de la situación.
Siento que a Tymime (y al resto, pero a él se le nota más) esta preocupado por la situación, su dureza, frialdad, sinismo y sarcasmo están mermando un poco ante la inminente posibilidad de que todo salga mal, ya que ciertos comentarios de Mewtwo eran más que suficientes para hacerlo explotar, sus problemas se están desbordando, además es mas afectivo con Eve de lo normal; el final se acerca y necesita de otros aunque solo sea para carne de cañon.
Me agrada el manejo de la historia, porque no siempre eres narrador omnisciente,me dí cuenta cuando mencionaste que Tymime y Enurta tenían reuniones con Gea y no sabías los motivos, sigo insistiendo que le das la libertad a los personajes para que ellos cuenten y fabriquen la historia, eso es bueno e interesante.

Capítulo ¿55? (No puedo creer que tenga que hacer un análisis de esto)
Ridet Onix ridet, dum anima tua putrescit in hoc universo, ipse venena bibas...
¡No, no, mentira, es broma!
La verdad al principio pensé que era un capítulo nuevo,me extraño verlo algo corto al momento que lo abrí (eran las 3 a.m del 29 y quería ver cuanto tardaba en leerlo) y pensé nuevamente ¿sera broma?,pero note el latin de De finibus bonorum et malorum de Marcus Tullio Cicero o Cicerón como quieran llamarle (excelente fuente de inspiración... si a bien tienes) y dije: "lo leeré mañana, sera interesante". Lo leí el 31... maldito vodka...
The Fuck!!!, grave error, todo iba bien, la introducción de Ari, los masajes, hasta el punto en que Ari se abalanzó sobre Eve (pensé:" al rato es softboiled, algún movimiento helping hand, haze, mist, no se... ¡magia Pokémon puto!"), pero no y 2 párrafos después caí en cuenta de lo que sucedía y dije:"naaa, esto es un sueño de Enurta que esta loco por las Luponny, algún extraño y retorcido fanservice", pero en el momento que apareció Mewtwo y Blaze grite:"¡Ni mierda, Enurta no piensa en Mewtwo ni en Blaze ni siquiera en su subconsciente, esto es una puta broma!", y casi mando al carajo el "capítulo", pero POR NO aburrirme seguí leyendo para ver hasta donde extendías la farsa, y̶ ̶v̶e̶r̶ ̶q̶u̶e̶ ̶t̶a̶n̶ ̶p̶e̶r̶v̶e̶r̶t̶ ̶e̶r̶a̶s̶ ya casi al final me acorde que Lorem Ipsum se usa para demostrar diseños y ver la disposición gráfica de un texto.¿Como no se me ocurrió esa parte?
Por otra parte, ¿en serio hay una coneja que se llame Ari en el fic?
#285
Hola, feliz año nuevo, me he puesto manos a la obra con mi primer dibujo coloreado a pc y, como no soy nada bueno con la tableta grafica he hecho un lineart a mano, para facilitar un poco el trabajo lo he pasado a tinta y e borrado el lapiz despues de usar tu tutorial ( que es sencillísimo y brillante, apto para una mano inexperta y da unos resultados preciosos) he conseguido esta imagen




Son mega mewtwo x contra mega scizor y, hablando del tema, ¿Van a salir las mega evoluciones en el Fic?


Otra cosa es que se por que mewtwo no sabe que es el amor "supuestamente" mewtwo no tiene genero osea que no puede sentir amor, yo digo, me parece una grandísima tontería que mewtwo no tenga genero porque, se nota que es macho, aparte de que en las peliculas tiene voz de chico... osea vamos que aunque en las pokedex y las wikis diga eso yo sigo aprobando 1.000% el argumento del fic. ¡¡¡Sigue así Onix!!!
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#286

55 - Un regalo difícil de aceptar

55 - Un regalo difícil de aceptar

Respuestas a comentarios
@The Darkcry666, ciertamente, los momentos por los que están pasando no son sencillos. No estoy dando muchos detalles de lo que sucede, porque siento que eso sería explayarme demasiado, por lo que me gusta más hacerlo notar en el comportamiento de los personajes, principalmente con sus acciones. Por lo que si logro transmitir todo lo que pusiste en el comentario, es más que perfecto, significa que no lo estoy haciendo tan mal ;w;
Sobre la narración... es algo que siempre me ha gustado hacer en cada parte del capítulo, enfocarme en un personaje, así que me agrada saber que te guste este aspecto :'3.

Sobre Ari... no puedo evitarlo, pero me causó demasia gracia que leyeras esta inocentada bajo los efectos del alcohol, me imagino el mindblow xD. Jajaja, tantos ataques, pero lo cierto es que estaba usando Charm y Sweet Kiss (?). Sobre su existencia, como tal, Ari sólo está planificada para esta broma, pero puede que exista una Lopunny llamada así entre las tantas que laboran en la mansión, aunque si es así, Eve ni enterada xD.

El Lorem Ipsum sólo lo usé de relleno. Ya lo había usado antes para tener contenido en una entrada en un blog que tenía para experimentar con las plantillas, me acordé de eso y lo usé para rellenar. Aunque no caíste del todo, es bueno saber que te hice reír un rato xD.


@Sabino Codesal Vegas Es un muy bonito dibujo, te arriesgas mucho más que yo a tu edad :D. Deberías abrirte una cuenta de deviantART para que subas tus trabajos; también me gustaría ver la versión coloreada :). Me alegra que te sirvan de algo los tutoriales ;w;

Sobre lo de Mewtwo... no entiendo los motivos de Game Freak de colocarle género a algunos legendarios y a otros no, lo cierto es que me siento más cómoda manejando personajes como Mewtwo y Nya haciendo esas diferencias. Es decir, en el anime apareció un Lugia con su cría, así que eso de que no tengan género lo tomo como algo subjetivo, sinceramente. Aparte, me pareció interesante desarrollar este aspecto en un personaje tan complejo como Mewtwo, es un buen reto plantearlo sin salirme demasiado de lo ya consagrado. Me alegra que te guste como manejo este aspecto :)


¡Hola, mundo! Espero que no me odien por la inocentada que hice con Ari (?).

Me tomé demasiado tiempo para pasar este capítulo y acomodarlo, pero hay cosas que se salen de mis manos y esas, muchas veces, incluyen mi estado de ánimo. A pesar de que el capítulo ya estaba, lo que menos quería al sentarme en la PC era ponerme con EGN; sinceramente, he estado en LOL cortando cabezas (?).

Pero este fin de semana me senté y cumplí con mi deber, por eso es que hoy les traigo el Capítulo 55 de EGN (finalmente).

Salió mucho más largo de lo que pensaba porque agregué algo que había descartado en el borrador, pero que decidí colocar en vista de que ya varios me han dicho que la participación de Dyfir se ha reducido mucho; claro, en el borrado esa parte quedó incompleta, así que espero haberle dado un desenlace interesante (?). Pero agregar esto me hizo eliminar algo que quería colocar, pero no me di tan mala vida por eso porque quizás, sólo quizás, saque un extra con eso. Sigue en veremos...

Por lo demas, el resto está prácticamente intacto, sólo que acomodado para que se vea bonito y agregando una que otra cosita para que el término de cada parte no pareciera tan brusco.

Como siempre, espero que este nuevo capítulo sea de su agrado:


55- Un regalo díficil de aceptar


55
Un regalo difícil de aceptar




Feardocha resultó ser un pokémon admirable, demostrando sus dotes como guerrero apenas fue asignado como líder de los Embestidores, destacando el hecho de que sabía aprovechar al máximo las ventajas que su peso y tamaño le conferían. El Tyranitar, por lo visto, provenía de un largo linaje que sirvió a Gea en el templo oculto entre las dunas del Desierto de los Huesos, como lo conocían cuando el bosque era el Bosque Blanco.

Eve estaba encantada, apasionada especialmente por las historias del hogar del Embestidor líder, pues a ella nunca se le había permitido viajar hasta dicho desierto. Quizás esa era la intención de Tymime al llevarla consigo aquel día, subirle los ánimos para que no se sintiera tan temerosa ante al inminente batalla y tuviera más convicción en sus acciones.

Sin duda, se trató de un gran estímulo, ahora ponía mucho más empeño a sus entrenamientos; aunque nada de lo que hiciera hacía desaparecer las pesadillas que la agobiaban por las noches. Eso no cambiaría, porque el motivo, hiciera lo que hiciera, sería el mismo y eso alimentaría sus malos sueños hasta el día final.

Una pequeña punzada de dolor interrumpió el hilo de sus pensamientos y se apresuró a despejar su mente de nuevo. Estaba en plena sesión con Enurta y las extensiones serpenteaban en el aire, no podía permitirse divagar demasiado o le costaría caro, en especial porque estaba progresando y no quería arruinarlo; si bien aún no cumplía con las expectativas de su tutor, él comenzaba a considerarlas aceptables.

— No tienen suficiente fuerza todavía y aún no probamos a ver qué tal te va en combate con ellas —comentaba Enurta mientras inspeccionaba las extensiones minuciosamente —. Me temo que no podrás hacer frente a muchos enemigos si no mejoramos de aquí a una semana, pero puede que con algo de imaginación y el factor sorpresa le saques provecho.

Eve sonrió satisfecha por el veredicto y dejó que las extensiones se replegaran lentamente para no lastimarse. Cuando su cuerpo volvió a ser tan blanco como la nieve, se sentó en el suelo y envolvió sus piernas con los brazos, suspirando con notable preocupación.

— Tienes razón. Es sencillo aquí, estando solos, sin presiones —musitó cabizbaja —. Desearía que todo fuera tan fácil a la hora de la verdad…

— Mira, niña, yo no estoy aquí para escuchar tus problemas —resopló Enurta de malagana, interrumpiéndola en seco.

Contrario a lo que él esperaba, ella no reaccionó, no le salió con una de las suyas, no lo insultó; nada de nada. Estaba más que extrañado, se sentía incómodo con ello, parecía que prefería mil veces que fuese malcriada como siempre a la versión lastimera de ese momento.

Por eso, suspiró con algo de frustración y agregó:

— Niña, no pienses tanto en lo que podría salir mal, sólo espera a que llegue el momento y ya. Hemos estado trabajando juntos por una razón de peso, debería serte suficiente para tener mayo confianza en lo que haces —se detuvo, mirándola de reojo, y resopló una vez más cuando notó que sus palabras no surtieron efecto alguno en ella; por eso, bastante mosqueado, añadió: — Como sea, si las cosas se ponen muy feas, perderás los estribos como siempre y ¡listo! Asunto arreglado.

— ¡Ese es el problema! —exclamó Eve desesperadamente y ocultando el rostro en su regazo para que no la viera llorar — ¡No sé controlarme! ¡Soy un desastre! —confesó con voz ahogada.

— Ay, ¿por qué a mí? —murmuró Enurta hastiado, conteniendo las náuseas que le producía aquella embarazosa situación; aunque lo cierto es que le incomodaba, porque no sabía qué demonios hacer para que dejara de lloriquear… o lo dejara en paz al menos —. No te entiendo. Hace un momento estabas bien y ahora actúas como si fuese el fin del mundo —dicho esto, se ganó una intensa mirada de reproche de Eve, acentuada por las lágrimas y el rubor en sus mejillas —. Bien, de acuerdo, sí se trata del “fin del mundo” literalmente, pero no puedes andar por todos lados quejumbrosa porque te vuelves loca con “facilidad”.

— Soy psíquica, Enurta, se supone que debo mantener la serenidad en la batalla para alcanzar la victoria —replicó Eve algo alterada y frunciendo el ceño —. Mi psiquis necesita mantener el equilibrio ó podría hacer algo de lo que después me arrepien…

— ¡Ya para de soltar tantas ridiculeces por esa boca! —gritó Enurta, perdiendo la poca paciencia que estaba dispuesto a otorgarle y torciéndole los ojos —. ¡¿Quién dice que eso es así, eh?! ¡Contesta!

— Tymime me lo ha dicho desde que tengo memoria —contestó Eve hablando entre dientes, sin dejarse intimidar por el arranque de ira de su tutor — ¿Por qué? ¿Ahora me vas a venir a decir que eso está mal y me darás un sermón que cambiará mi vida por completo?

— ¡No me hagas reír! —bufó él de inmediato, torciendo los ojos una vez más y estallando en carcajadas, ignorando su insolencia —. Mira… mantener la “calma” es lo que a Tymime le funciona mejor, es la forma en la que su psiquis alcanza la cúspide, casi la perfección, haciendo que sus poderes aumenten. Tú, por el contrario, dependes de tus emociones por el simple hecho de que no puedes controlarlas; de hecho, no debes controlarlas. El ser inestable es lo que te hace estable. Suena contradictorio, pero así es como funcionan las cosas a veces. ¿Por qué te esfuerzas tanto en dejar de ser tú misma sólo por complacer los caprichos del mojigato ese?

— ¡Bah! ¡Olvídalo! —gruñó Eve por lo bajo, volviendo a hundir su rostro en sus brazos y enroscando su cola alrededor de ella, reacia a creer que eso fuera cierto, sólo le estaba tomando el pelo. ¿Por qué creyó que la entendería siquiera por un instante? —. Si con una simple jaqueca mando todo a volar, temo imaginarme lo que pasaría si dejo que mis emociones me controlen como insinúas.

— Hazme el favor e imagina que te abofeteo —pidió Enurta con un tono de voz bastante gracioso, pero se notaba que no estaba para nada de buen humor —. Cada quien tiene su propio estilo, eso es todo lo que trataba de hacerte entender, no existe un manual que se deba seguir al pie de la letra y la razón es que cada quien se las arregla como le acomode. Pero veo que hacerme el bueno contigo es una gran pérdida de tiempo. Y pensar que yo…

— ¡¿Cómo lo haces?! —exclamó ella de repente, exaltándolo y haciéndole pegar un respingo al agarrarlo desprevenido.

— ¿El qué?

— ¡No te hagas! —lo regañó ella, levantándose y salvando la distancia entre ellos, dejando un paso de distancia y si acaso — Manejas mi cuerpo mejor que yo. Quiero saber cómo lo haces.

— Y a mi me encantaría saber cómo es que me metí en este lío —siseó Enurta amenazadoramente, aunque lo cierto es que estaba muerto de la risa para sus adentros por el afán de su pupila.

— ¡Enurta! —regañó Eve una vez más, molestándose por el modo en que pretendía jugar con ella.

— ¡Carajo, deja de atosigarme! ¡Lo único que hago es divertirme! ¡¿Contenta?! —exclamó él en respuesta y dándole la espalda para ocultar su ofuscación; el asunto estaba perdiendo la gracia muy rápido — ¿Sabes algo, grandísima malcriada? Crees que tus problemas son el centro del universo, pero te recuerdo que al menos estás ahí, con los pies bien plantados en el suelo, y que puedes hacer algo al respecto. En cambio, yo no soy ni siquiera un espectro; no tienes idea de lo frustrante que es el no existir y ser incapaz de hacer algo por ti mismo.

— Pero… —balbuceó Eve algo confundida, deteniéndose para escoger cuidadosamente las palabras que usaría, puesto que parecía que Enurta se estaba permitiendo otro momento de confesiones íntimas con ella —. Tú sigues existiendo. Tu alma quedó intacta y eso es más que suficiente para seguir considerándote vivo… aunque de un modo bastante inusual.

— ¡Sí, claro! La misericordia de Gea me otorgó una segunda oportunidad, en la que tengo vagina de quinceañera en vez de un pene —espetó Enurta groseramente y dignándose a verla a los ojos una vez más. Ella deseó que no lo hiciera, pues la miraba con tanto odio y desprecio que la hizo temblar, intimidándola más cuando comenzó a gritar — ¡Esto no es vida! ¡Esto es pura mierda! ¡¿Acaso crees que me parece divertido ser la jodida conciencia de una niñata mimada como tú?! ¡Yo era el dueño de todo lo que se me antojara! ¡Hacía lo que se me viniese la regalada nada! ¡Y ahora ni siquiera soy la sombra de lo que fui una vez!

La ira de Enurta, curiosamente, la asustaba tanto como la de Tymime; pero más allá de sólo hacerla temblar, los gritos del Malsumi la estaban sofocando… literalmente. Eve cayó de rodillas ante él, luchando por recuperar el aliento fallidamente, pues la opresión en su pecho no se lo permitía.

— Enurta… por… favor… tran… quilízate… por favor… —suplicó Eve como pudo, pero su voz apenas era audible y ya tenía que hacer uso de sus manos para no caer por completo al suelo.

— ¡Y ese maldito! —continuó él, tan fuera de sí que ignoraba lo que estaba produciendo en su estudiante y no medía sus palabras: — ¡No podía ser más imbécil! Si tanto quería enmendar las cosas… ¡¿por qué se lo permitió a la bruja?! ¡¿Querías mantenerme controlado?! ¡¿Querías evitar que hiciera más desastre?! Si es así… ¡¿en dónde carajos dice que es buena idea encerrarme en un cuerpo casi igual al…?!

Enurta se detuvo de sopetón y lo mismo pasó con la fuerza que no la dejaba respirar. Eve inhaló una gran bocanada de aire, como si fuera la primera vez que respirara; estaba ligeramente mareada, casi moría asfixiada, pero a pesar de eso sus oídos escucharon claramente lo que él acababa de decir. Quedó boquiabierta cuando logró procesar las palabras de Enurta… aunque no las entendía del todo.

Él, por su parte, trataba de no entrar en pánico, sin éxito. Sus ojos, abiertos de par en par por el desconcierto, delataban que había hablado de más. Si en algún momento, Eve hubiese creído que escuchó mal, con sólo ver el gesto en el rostro del Malsumi bastaba para despejar sus dudas.

— Enurta… —susurró débilmente, deseando pedirle una explicación. Intentó alcanzarlo, pero al parpadear él ya se había esfumado — ¡¿Enurta?! —llamó desesperadamente, incorporándose como pudo.

Recuerda que soy tu enemigo y que sólo te estoy ayudando porque tenemos un acuerdo, niñata. No estoy dispuesto a soportar estas mierdas existenciales, eso es problema tuyo y no me interesa escucharte a menos que quiera inducirme el vómito. Así que, a menos de que sea importante, más te vale que vayas a joder a otro con tus ridiculeces.

Cuando la voz de Enurta dejó de retumbar en su cabeza, Eve no se movió ni un ápice, incapaz de respirar correctamente, como si hubiese olvidado cómo hacerlo. Sus palabras causaron un gran impacto en ella, le hacían ver el error que cometía al olvidarse de quién era él en realidad: el verdadero líder de los Malsumis y la mayor causa de que su vida fuera tortuosa.

Aún cuando la realidad, de nuevo, la abofeteaba sin piedad, de lo único que era consciente era del incesante tintineo de un sinfín de cascabeles que la ensordecían, resonando hasta en el último recoveco de su cabeza, aturdiéndola. Creyó que Tymime aparecería en cualquier momento, igual que la vez pasada; pero eso no sucedió, su hermano no llegaría.

Todavía alterada y con los cascabeles entonando armónicamente una desesperante melodía, pudo recordar algo que le había dicho Rocknight hace muchísimo tiempo atrás: Uno no olvida lo que ha vivido, sólo no se es capaz de recordarlo.

Enurta aseguraba que ella lo conoció antes de que lo encerraran en su cuerpo, pero no podía recordarlo, sólo podía oír esos exasperantes cascabeles, los cuales ahora tintineaban erráticamente, como si se burlaran de ella.

¿Qué estaba pasando?



Dyfir recorría presurosa los pasillos de la mansión, planchando compulsivamente las arrugas en su vestido y acomodando su cabello, quería asegurarse de que luciera bien bajo su gorro de largas orejas; quería verse lo mejor posible a todo momento, porque nunca se sabía cuándo se tropezaría con él.

Se dirigía al vestíbulo y llegó más pronto de lo que pensaba, aunque se tomó su tiempo para asegurarse de que estaba en el lugar correcto, pues el intenso palpitar de su corazón era más que suficiente para desorientarla.

Cuando se aseguró de que estaba donde quería estar, alzó la mirada hacia el reloj de pie que tenía cerca; ya casi era la hora para lo que esperaba. Justo cuando comenzaba a temer que llegaba tarde, escuchó unos pasos acercarse y entró en pánico.

— “¡Disimula, disimula, disimula!” —pensó, mirando a todos lados desesperadamente y resolviendo apoyarse contra el reloj, sacar su Pokenav y pretender que estaba ahí, casualmente, revisando sus mensajes.

En el preciso instante en que abría su aparato, por el pasillo contrario por el que ella había llegado, apareció Zack; el joven mordisqueaba una tostada con mermelada con los ojos clavados en un tabla electrónica, tan concentrado en los datos que saltaban en la pantalla que no se percató de la presencia de la entrenadora.

— ¡H-hola, Zack! —balbuceó Dyfir cuando vio que estaba a punto de irse, consiguiendo que los verdes ojos del cazador vieran directamente a los suyos.

— ¡Oh, hola, Dyfir! —saludó algo apenado por no haber reparado en ella y acercándosele para no parecer maleducado —. Perdona, no te había visto. ¿Qué tal estás?

— Como a un Spoink al que se le extravía su perla —contestó Dyfir de inmediato, sin caer en cuenta de lo que su analogía para decir “Bien” era un desastre hasta que la dijo. Al ver la clara estupefacción en el rostro de Zack, muy muerta de vergüenza, añadió: — ¡Quiero decir…! ¡Bien! ¡Estoy bien! ¿Y tú cómo estás?

— ¿Hablando sinceramente? —se cuestionó él juguetonamente, sin percatarse del rubor que invadía las mejillas de la joven —. Estoy exhausto. Resultó ser que Icestar es bastante exigente, apenas termino con una tarea cuando ya tengo al menos diez más. Pero no la culpo, hay mucho por hacer y ella se encarga de la mayoría, eso me sorprende. Y debo admitirlo, su inteligencia me tiene impresionado, he aprendido varias cosas con ella… ¡es brillante!

Los ojos de Zack tenían un brillo bastante inusual y por el modo en que hablaba se podía notar a leguas que estaba emocionado, muy a pesar de su extenuación. Esto activó algo en la cabeza de Dyfir, un engranaje que en otra situación no se hubiese puesto en marcha, empujándola a decir el mayor disparate de su corta vida:

— ¿T-te gusta Icestar?

La pregunta salió de sus labios tan inconscientemente que hasta ella misma se sorprendió, tapándose la boca de inmediato con las manos, roja como un tomate; aún no podía creer que sus pensamientos los hubiera dicho en voz alta.

— ¡N-no, Dyfir, por favor! —exclamó él bastante contrariado. Su estupefacción superaba con creces a la de la joven, incluso su rostro estaba más rojo que el de ella, más que nada porque él tampoco se quedaba atrás en balbucear incoherencias: —. Es decir, si fuese humana… ¡Ay, Arceus! ¡¿Pero de dónde sacas esa idea?! ¿Acaso yo…? ¿Insinúas que yo imagino que…?

— ¡Ay, por todos los cielos, no! ¡No lo digas! —dijo rápidamente muy escandalizada e interrumpiéndolo en seco. Tenía la suficiente edad para saber qué pensaba él que ella le insinuaba que hacía, pero escucharlo no estaba entre sus planes.

En el preciso instante en que Zack intentaba salvar su honor, Nathaniel llegó acompañado por Icestar, quien no dejaba de darle indicaciones mientras él verificaba todo en un trozo de cristal que la Lethilian convirtió en una pantalla quién sabe cómo.

— ¡Dyfir! —exclamó Nathaniel bastante sorprendido cuando se percató de la presencia de los dos. De inmediato, con sólo ver los gestos en sus rostros, notó la extraña atmósfera que los rodeaba y preguntó: — ¿Sucede algo?

Dyfir bajó la mirada, demasiado avergonzada para contestar; ninguna cosa que se inventara podría mejorar la embarazosa situación en la que se encontraba, sólo se limitaba a desear que la tierra se abriera bajo sus pies y la engullera. Quería escapar, pero si lo hacía, las cosas empeorarían… si es que eso era posible.

El sonoro suspiro de Icestar fue lo que quebró el silencio y con el uso de su fuerza psíquica le arrebató a Nathaniel el cristal de las manos.

— Nathaniel, lleva a Dyfir a su habitación, la falta de sueño le hace desvariar. Y para que no les carcoma la duda, sí, lo oí todo —dijo ella sin mostrar demasiado interés, aunque eso no evitó que Zack y Dyfir se sonrojaran y se hundieran aún más en su vergüenza —. Busca a Flowar para que te de un somnífero, los de ella son más “suaves” que los míos.

Sin decir nada más, siguió con su camino, lanzándole la lámina de cristal a Zack cuando pasó por su lado y retomando la conversación que llevaba con Nathaniel. El joven cazador, todavía confundido por cómo se estaba zafando de la situación, no puso demasiados reparos y la siguió.

Nathaniel suspiró en cuanto desaparecieron al cruzar por una esquina. No sabía lo que estaba pasando ni lo que se habían dicho esos dos, tampoco le importaba mucho, pero sí que le molestaba que lo dejaran a solas con Dyfir. La principal razón para acceder a trabajar con Icestar fue para evitarla, la Lethilian era una verdadera maniática del trabajo y no daba tregua, sólo cuando se daba cuenta de que sus cuerpos no daban más y se excusaba diciendo: “Ah, cierto que debo darles descanso o se mueren”.

Pero el colmo de los colmos, es que Icestar sabía perfectamente todo lo que sentía con Dyfir (muy a su pesar) y lo mal que estaba al darse cuenta que, en todo ese tiempo, ella sólo estaba interesada en Zack… bueno, ni tanto, al menos desde que intercambiaron teléfonos. Y aún así, lo manda a él, a él, la persona que menos quiere estar con ella en esa mansión, a que la lleve a su cuarto. Magnífico.

— Vamos, seguro Flowar está en la cocina.

— No necesito dormir, eso es una mentira que Icestar dijo para “salvarme” el pellejo —refunfuñó Dyfir molesta; aún estaba apenada, pero no loca como había insinuado la Lethilian.

— Se nota que no conoces a Icestar —replicó él inmediatamente, diciéndolo con la mayor sinceridad del mundo —. Ella no siente simpatía por nadie, así que si hizo algo para “ayudarte”, es que seguramente le estorbabas. A mi me ha llegado a decir que el latido de mi corazón es más fastidioso que el zumbido de una mosca, agregando que la diferencia es que a la mosca la puede aplastar, pero a mi no porque me está usando de pisapapeles.

Dyfir resopló, más molesta todavía, le dio la espalda y se fue por el mismo pasillo por el que vino. Nathaniel no comprendía lo que le sucedía, pero parecía que ella le estaba reprochando lo que había pasado y eso no mejoraba las cosas entre los jóvenes.

— ¡Hey! ¡¿A dónde crees que vas?! —la reprendió, dándole alcance con sólo dar un par de pasos largos — Hay que buscar a Flowar…

— ¡Yo duermo perfectamente por mi cuenta! ¡Déjame en paz! —gruñó ella en respuesta, llena de frustración. ¿Es que no se daba cuenta de que quería estar sola?

— ¡Oh, vamos! ¡No entiendo por qué estás tan molesta! —replicó Nathaniel bruscamente, frunciendo el ceño por el enojo que comenzaba a cobrar más fuerza —. Tu entrenamiento no empieza hasta la tarde porque Skyfler tiene que hacer un encargo a Tymime, deberías aprovechar el tiempo libre para descansar y...

— Mira… —siseó Dyfir amenazadoramente, deteniéndose en seco y dándole la cara. Claramente estaba molesta, acababa de experimentar el momento más embarazoso de su vida y lo que menos necesitaba era al fastidioso de Nathaniel pisándole los talones — no necesito tu ayuda, así que déjame en paz de una buena vez que tengo mucho por hacer.

— Ah, claro, como no soy Zack quieres que me vaya —señaló él lacónicamente, consiguiendo que Dyfir gruñera de rabia y se jalara de los cabellos.

— ¡Eres un imbécil! —exclamó ella sin poner cuidado en ninguna de sus palabras o en sonar grosera —. ¡Ese es problema mío! ¡¿Por qué te jode tanto Zack?!

— Primero: es un cazador pokémon, algo que está lejos de ser un trabajo digno, por si aún no caes en cuenta. Segundo: tú eres demasiado joven para él —comenzó a enumerar él, contando con los dedos sin prestarle importancia a la mirada asesina de la chica —. Tercero: Lenore no lo admite, pero está más babeada que tú por él y, para rematar, está loca; no te permitirá llegar muy lejos. Y por último…

Dyfir no podía creer la osadía de Nathaniel en decirle tales cosas, si le gustaba Zack era problema de ella y de nadie más, que lo intentara no era un pecado. Quería reclamarle, cantarle sus verdades y mandarlo lejos para que dejara de molestarla, pero él hizo algo que ni en sus sueños más disparatados hubiese previsto.

Nathaniel no completó su regaño, deshaciéndose de la distancia que quedaba entre ellos, la tomó por la nuca con un rápido movimiento y la besó. Dyfir estaba paralizada mientras él apretaba los labios contra los suyos, demasiado perpleja para reaccionar o siquiera pensar.

El beso no se prolongó demasiado, apenas lo necesario para que pudieran experimentar alguna sensación con la cual ocupar sus pensamientos, terminándose tan repentinamente como había comenzado.

Él se alejó, dando un par de pasos hacia atrás para poder inspeccionarla, buscando leer su lenguaje corporal y entrever sus pensamientos respecto a lo que acababa de hacer. Sin embargo, ella estaba tan sorprendida que no se movía, totalmente petrificada, tan pálida como una estatua.

Nathaniel suspiró ofuscadamente, pasándose la mano por la cabeza mientras se recriminaba en cierto modo por lo que acababa de hacer; tantas veces había imaginado ese momento y todas en un escenario menos precario que ese, con una Dyfir más interesada en él que en un criminal. Y lo peor de todo, es que no se sintió como creyó que se sentiría… y que ella no dijera nada no ayudaba, hasta le aceptaría una bofetada, cualquier reacción estaría bien

— Perdona, no debí hacer eso —se excusó con un hilillo de voz, haciendo todo lo posible para que no se notara la profunda decepción que sentía, pero temblaba descontroladamente y le era imposible cumplir con su cometido —. Sólo quería que supieras que me gustas mucho, aunque eso ya no nos importe. Olvida todo lo que te dije antes, tienes toda la razón en que ese no es asunto mío… nunca debió serlo. Ya no te molestaré.

Y sin decir nada más, se dio la vuelta y se fue a paso rápido por el pasillo.

Dyfir fue incapaz de hacer algo para detenerlo, su cuerpo seguía adormecido por el contacto de sus labios y su mente era incapaz de procesarlo, anclando sus pies en ese lugar por largo rato.

Finalmente, sus piernas temblaron y se desplomó en el suelo. Se cubría la boca con la mano para acallar sus sollozos, molesta por no haberse dado cuenta antes y porque ahora era demasiado tarde para llegar a sentir algo, pues no significaría nada. Poco a poco, muchas cosas que compartió con él comenzaron a cobrar un sentido distinto al que ella recordaba, enturbiando aún más sus pensamientos y acentuando el desasosiego que ahora embargaba su corazón.

Lo había arruinado y no se percató de ello hasta que él decidió abofetearla con sus sentimientos.



En una aislada habitación de la base del Equipo Rocket, Drakar jugueteaba con una esfera de acero, haciéndola rodar con un Psíquico y acompañando el vaivén de la bola con su mano.

Estaba aburrido y hastiado, llevando un extraño aparato en su cabeza que, según los científicos de Giovanni, le ayudarían a enfocar su psiquis, la cual, bajo esa forma, se había tornado más compleja y difícil de dominar de lo que había pensado.

Adoptar la apariencia de Mewtwo no fue sencillo, su cuerpo etéreo lo rechazaba por completo en los primeros intentos, al menos hasta que logró imponer su deseo por encima de sus propios límites; hubiera sido motivo de celebración si no hubiese estado a punto de hacer estallar el laboratorio, en verdad que hizo un desastre.

Rió por lo bajo al recordar que fundió todos los computadores e hizo estallar todo objeto de vidrio cercano, pero le era imposible estar contento por nada de eso en realidad. Jamás pensó que Mewtwo tuviera una psiquis tan salvaje, pero aquel esperpento la controlaba como si nada, tan seguro de su mismo, tan cómodo con su aberrante existencia. Y en cambio a él, la personificación del mal…

La esfera salió disparada con tal fuerza que se incrustó en la pared.

¿Acaso era ese poder por lo que Eve confiaba tanto en aquella abominación? ¿Por qué no podía ser él quien disfrutara de tan privilegiado honor? ¿Es que no le había demostrado por todos los medios posibles que estaba loco por ella y que haría todo por complacerla? ¡Él dejaría todo por ella! ¡Él detendría el fin del mundo por ella!

Y a pesar de sus esfuerzos, lo único que había conseguido luego de presentársele con la forma de Mewtwo fue su desprecio… ¡malagradecida!

Pero el recuerdo de su último encuentro le hizo sonreír, aminorando los latidos de su corazón minado de ira; y es que era irónico que le resultara más adorable cuando estaba molesta.

Cualquiera que supiera de sus sentimientos hacia Eve y de su situación como enemigos, pensaría que había perdido la cabeza (¿y quién no?), que era más que natural que ella lo odiara hasta con la última hebra de su ser…

¡Ilusos! ¡Ignorantes! ¡Ciegos de porquería! Él la conocía de una manera muy distinta y era imposible no recordarla así. Esas memorias nutrían su amor. Cerraba sus ojos sólo para engañarse a si mismo con la absurda (pero adictiva) idea de que se repetían.



Al nacer, él ya lo sabía todo. Podía hablar, caminar, cambiar de forma, matar… pero el que supiera hacerlas no significaba que comprendiera sus acciones. Nada tenía sentido para él y Kronos no se tomaba la molestia de explicarle, sólo recibía órdenes que debía cumplir al caletre.

Un día, se sintió tan abrumado por esto que mandó todo al demonio, huyendo de su guarida hasta que las pequeñas patas de todas las formas que adoptó en su fuga no dieron más.

Cayó al suelo, intentando recuperar el aliento a través del cuerpo de un pequeño Zorua, abatido por las exigencias de Kronos, quien esperaba que fuera exactamente igual al líder que habían perdido por motivos que él desconocía.

— ¿Te encuentras bien?

Aquella voz parecía la de un ángel, melodiosa y afable, disipando al instante sus turbios pensamientos, colmando sus pulmones de aire y abrazando su dolido corazón. A pesar de que una maravillosa sensación le devolvió la vida a su cuerpo con sólo escuchar esa voz, no pudo evitar dejarse arrastrar por sus instintos y ponerse a la defensiva, reincorporándose de un tiro, gruñendo y mostrando sus colmillos.

Pero cuando sus ojos se tropezaron con aquellos otros que parecían trozos de cielo, quedó helado, hipnotizado por su hermoso tono azul, casi cristalino. El cuerpo de la poseedora de esos ojazos era tan pequeño como el suyo, blanco y puro como la nieve, totalmente opuesto al color que él enarbolaba.

— Tranquilo, no voy a hacerte daño —musitó el ángel precavidamente, acercándose cautelosamente sin romper el contacto visual.

Él no le respondió. Estaba avergonzado por su actitud, aunque eso quedaba opacado por su deseo de seguir escuchándola; no la conocía, pero su voz era lo único que pedía su corazón aunque su cuerpo se resistiera, era como estar entre la espada y la pared por puro gusto.

— ¿Por qué estás tan alterado? —preguntó ella melodiosamente, haciendo que le temblaran las patas con su maravillosa voz y el modo en que se movía —. Alguien te molestaba, ¿cierto?

—N-no... —titubeó él dando un paso hacia atrás para mantener la distancia. Temía que si ese ángel le tocaba, aunque sea un pelo, se corrompería y le perdería para siempre.

— ¿Seguro? —cuestionó ella, frunciendo levemente el ceño con desconfianza. ¡Oh, no, creía que le estaba diciendo mentiras! —. Debes decirme si alguien te está molestando. Porque si alguien te estaba haciendo daño, mi deber es ponerlo en su lugar.

— Estoy bien, en serio —respondió el Zorua tratando de sonar lo más tranquilo posible, no quería que lo dejara solo para buscar matones inexistentes. Lo cierto, es que le causaba gracia lo temeraria que era a pesar de su tamaño —. Yo sólo… quería huir…

— ¿Dónde está tu madre? —insistió ella, ajena a los temores del Zorua de profanar su pureza —. Seguramente te sentirás mucho mejor si te llevo de vuelta con ella.


— No tengo…

El ángel no dijo nada, probablemente algo apenado por la indiscreción. ¡No! ¿Por qué no seguía interrogándolo? Necesitaba oír su armoniosa voz retumbando en sus oídos, ansiaba sentir los efectos tan placenteros que provocaba en su cuerpo, era como su nuevo éxtasis.

— Siento haber preguntando —musitó ella avergonzada y bajando la mirada.

Verla tan afligida lo hizo sentir más extraño todavía. No quería verla así, porque le generaba una sensación que distaba de aquella que le generaba su voz. Aún tan joven en comparación con el resto de sus camaradas, aún siendo prácticamente un niño, esa parte adulta que dormía en él le dio la respuesta a todo eso que lo abrumaba desde la aparición de ese ángel: Todo lo que ella sintiera, él lo padecería, y no existía nada que pudiera cambiar eso nunca.

— No lo lamentes —dijo el Zorua de inmediato, dando un temeroso paso hacia ella —. Ya te dije que me encuentro bien. ¿Eso no basta para hacerte feliz?

Ella volvió a fijar sus ojos en los suyos, ocasionando que su corazón palpitara con tanta fuerza que creyó que le destrozaría el pecho; apenas fue capaz de regalarle una sonrisa a cambio de tan hermosas sensaciones, algo que se reprochaba hasta el Sol de hoy.

— Es difícil contestarte eso —respondió ella finalmente, desviando la mirada, privándolo unos instantes de sus bellos ojos —. Pero es bueno saber que estés bien, es lo único que importa… Lo siento, pero ya tengo que irme, así que evita meterte en proble…

— ¡No! ¡No te vayas! —exclamó él suplicante y tan de repente, que la asustó e hizo que retrocediera unos pasos. Al caer en cuenta de lo desesperado que sonó, sintió una gran vergüenza, tenía que solucionarlo y pronto antes de que huyera despavorida: —. D-disculpa… Por favor, no te asustes, sólo no quiero que me dejes. Estoy solo y lejos de casa. Yo… no sé qué hacer…

Ella lo miró algo contrariada, probablemente pensando cuidadosamente las palabras que le diría, algo que comenzaba a molestarlo.

No quería que tardara tanto en volver a usar su voz, él la necesitaba, le urgía saber si permanecería con él o lo dejaría en soledad con sus delirios y miedos. Fue por eso que su corazón se detuvo cuando aquellos preciosos ojos comenzaron a brillar con alegría.

— ¿Acaso —musitó ella tímidamente, intentado contener una sonrisa que él se moría por ver — quieres que sea tu amiga?

Él no sabía qué era eso, pero por la expresión en su rostro supo que no podía ser nada malo, era imposible que lo fuera si eso garantizaba que siempre estarían juntos.

— Sí, eso quiero —se escuchó decir el Zorua, tan embriagado por sus expectativas que respondió inconscientemente.

Ella no se contuvo más y le regaló una espléndida sonrisa; sus ojos parecían proyectar luz propia por lo tanto que brillaban de emoción y su pequeño cuerpo blanco temblaba por no saber qué hacer con tanta dicha. Él, por su parte, sentía que estaba a punto de desvanecerse; presenciar tal reacción le produjo tantas sensaciones que era increíble que su fatigado cuerpo las soportara.

— ¿Y qué hacen los amigos? — preguntó él ansiosamente, devolviéndole una tonta sonrisa a causa de la emoción que ella le contagió.

— No lo sé —contestó de inmediato, con tanta inocencia que lo descolocó por completo.

— ¡¿Me pides algo y no sabes lo que es?! —bufó él groseramente en el acto.

— ¡Lo siento! —lloriqueó ella, sinceramente apenada por no tener una mejor respuesta; verla así le hizo sentir como la peor escoria, achicándole el corazón —. E-eres mi primer amigo… y no sé qué hacer… yo…

El ángel se detuvo, demasiado contrariado para siquiera encontrar palabras para excusarse, mientras que él se sumergía más y más en su vergüenza y la acompañaba en su pena. Su odio a si mismo aumentó, era un cínico por hacerle tales exigencias cuando él era tan ignorante como ella.

Entonces, ella sacudió la cabeza, decidida a resarcir su error.

— Podríamos comenzar con decirnos nuestros nombres —sugirió alegremente y bendiciéndolo una vez más con su sonrisa —. ¿Cómo te llamas?

— Drakar —contestó él sin chistar y añadiendo ansiosamente: — ¿Y cuál es el tuyo?

Antes de darle respuesta, el ángel le dedicó una sonrisa tan auténtica y hermosa que lo dejó sin aliento, con tal simple gesto hizo que su mundo diera mil vueltas y se detuviera a la vez. Todo el dolor, toda la confusión, todo el cansancio, todo el odio se desvaneció, desaparecieron como el humo arrastrado por el viento.

Aquel nombre significaba su salvación, escucharlo le hizo sentir que purificaba su alma putrefacta, no podía creer que una palabra tan corta le diera talçnto sentido a su vida maldita.

— Eve.



Drakar cerró los ojos y respiró profundamente, buscando apaciguar la ira y el dolor anidado en su corazón. Aquel recuerdo era el más hermoso que poseía, pero rememorarlo y compararlo con las actuales circunstancias lo sacaba de sus casillas.

Escuchó que alguien entraba en la habitación. Lo hicieron con cuidado, como si él no fuese capaz de darse cuenta, eso lo hizo molestar y olvidar la tristeza que se comenzaba a adueñar de su cuerpo.

— ¿Qué quieres?

Su gruesa y severa voz retumbó en la habitación. El intruso se detuvo en seco y Drakar pudo percibir que temblaba, cosa que lo hizo sonreír con satisfacción.

— Disculpe que lo moleste, mi Señor —balbucearon nerviosamente; era Namtar —. Kronos requiere de su presencia. Es que…

— Ya cierra la boca —espetó Drakar groseramente y torciendo los ojos, pues estaba harto de que el viejo no dejara de llamarlo para cualquier estupidez —. Recuerdo haber dicho fuerte y claro que no quería que nadie me molestara, así que si no es nada importante, dile a Kronos que joda a alguien más.

— P-pero mi Señor, se trata de Hela y también de ella.

Bueno, eso sí que Drakar no se lo esperaba, pero no podía ser en mejor momento. ¿Y ambas cosas al mismo tiempo? Eso sin dudas era una gran novedad y sería magnífico para distraerlo del avasallamiento al que lo sometía la soledad con aquellos recuerdos.

Se levantó y dejó la habitación sin dirigirle ni una sola palabra a Namtar, llevándose consigo el esferoide de acero para tener algo con lo cual distraerse en el camino.

Namtar no se atrevió a reclamarle por ignorarlo de esa manera, sólo se limitó a seguirlo a una distancia prudencial, convirtiéndose casi en la sombra de su líder mientras éste avanzaba por los pasillos a paso firme. Sólo le habló cuando se percató de que Drakar se dirigía a la sala de los clones.

— Señor, creo que sería mejor acudir al llamado de Kronos primero y dejar esta visita para después —sugirió en voz baja, aumentando la distancia entre él y su jefe sólo para evitarse el mal rato de ser partido a la mitad.

— ¿Bromeas? —bufó Drakar cruelmente y riendo entre dientes —. Si por casualidad me dijeran algo que me pusiera de peor humor del que estoy ahora, eso haría que la otra “actividad” tenga mucho más valor, ¿no crees?

Sin darle oportunidad de responder, Drakar llegó a la puerta del laboratorio en el que monitoreaban el crecimiento de los clones, pidió el acceso a los dos guardias que custodiaban el lugar y, apenas le cedieron el paso, desapareció, olvidándose por completo del Gengar.

Su sorpresa fue grande e imposible de disimular cuando se encontró con un grupo de científicos discutiendo intensamente con Giovanni, quienes al verlo llegar enmudecieron enseguida.

— ¿Qué sucede aquí? —pregunto Drakar frunciendo el ceño, aquello le estaba dando mala espina.

— Tenemos problemas con los clones —contestó Giovanni de inmediato, claramente ofuscado y desinteresado en las advertencias de sus subordinados, quienes temían que el Malsumi reaccionara negativamente —. Se están muriendo.

— ¡¿Qué?!

Drakar estaba tan alterado que no esperó respuesta. Saltó por encima del grupo de humanos y se precipitó hacia el único tubo que le interesaba de entre los cientos que yacían en el laboratorio. Cuando lo encontró, vio que ERS-696 seguía ahí y que una pequeña pantalla demostraba que su corazón seguía latiendo, suspiró; no podía sentirse más aliviado, ella estaba bien y eso era todo lo que le importaba.

Suspiró una vez más para terminar de liberar la presión que apretaba su pecho, apoyando la frente contra la fría superficie del vidrio para poder estar lo más cerca posible de ella. Cuando logró calmarse un poco más, levantó la mirada y notó que había crecido considerablemente desde su última visita. De hecho, casi tenía el tamaño de cuando conoció a la original.

— Despreocúpate —escuchó a Giovanni decir a su espalda —. De todos los clones, este es el único estable. Tampoco es que haya presentado problemas. Mis científicos me aseguran que los riesgos de pérdida son prácticamente nulos, prácticamente es un espécimen perfecto, mayor incluso que Mewtwo.

— ¿Y qué le pasó a los otros? —preguntó Drakar, ligeramente ofendido por la comparación que hizo el hombre de la gabardina naranja.

— Le explicaba al jefe que se trataba de casos aislados —contestó un científico, arrebatándole las palabras de la boca a Giovanni —. No hay problemas con el método de incubación en absoluto, eso es algo que solucionamos en base a los datos dejados por el Dr. Fuji, el dilema radica en el ADN utilizado —le ofreció a Drakar un folio. El Malsumi lo agarró y vio que se trataba del archivo de Tymime —. No sé si está al tanto, pero en realidad, ninguno de los embriones es una copia exacta de las muestras a excepción de ERS-696. Cuando comenzamos a detectar anomalías en los primeros embriones, tuvimos que hacer modificaciones y crear códigos genéticos híbridos con las muestras que teníamos a nuestra disposición, pero siempre tomando como base la muestra de la que proviene ERS-696 pues parece ser la única forma de obtener resultados estables. Pero los de éste —enfatizó con rabia y rechinando los dientes, señalando el folio —, no importa lo que hagamos, lo único que conseguimos es perder el tiempo; es como si esa muestra fuera mercurio puro.

— ¡Vaya sorpresa!

Nadie supo en qué momento entró, pero Namtar los acompañaba y había soltado un lacónico comentario que los hizo respingar. Cuando el Gengar notó que todas las miradas estaban puestas sobre él, en especial la de un muy mosqueado Drakar, simplemente se encogió de hombros y rió entre dientes nerviosamente.

— Asumo que ya la muestra está completamente descartada —inquirió Drakar seriamente, tratando de ignorar a su subordinado mientras le devolvía el folio al tembloroso científico —. En cierto modo es un alivio, al mundo le basta con un solo Tymime —comentó irónicamente, consiguiendo que Namtar se carcajease hasta llorar —. Ersulie ha crecido bastante en esta última semana. ¿Están seguros que no…?

— En verdad lamentamos que ni siquiera nuestros mejores sujetos alcancen la madurez para la batalla —contestó rápidamente el científico de los folios, ligeramente nervioso por la clara inconformidad en el rostro de Drakar —. Ni siquiera LS-13 y FZT-0, que crecen un 3% más rápido que ERS-696m estarán preparados para ese momento. No le conviene que sean tan jóvenes, sueles ser desobedientes y difíciles de entrenar…

Una mirada asesina de Drakar bastó para callar en seco al pobre hombre, que pareció encogerse ante la intensidad de aquellos ojos violeta. Al Malsumi no le interesaba escuchar excusas, le bastaba con un sí o un no, ya estaba harto de escuchar lo mismo una y otra vez.

— Manténganme informado —susurró Drakar a Giovanni.

Y sin decir nada más, dejó la sala de incubación acompañado por Namtar, disponiéndose a ir a su siguiente destino: la enfermería. Mientras iba en camino, en vez de buscarle plática a su acompañante; siguió jugueteando con la esfera de acero a la vez que se permitía sumergirse en sus pensamientos, esperando que eso le pusiera del humor idóneo para lo que haría a continuación, pues era necesario cobrar cuentas pendientes.

Sin que aconteciera nada en su avance por los pasillos plomizos del lugar, llegaron rápidamente a la enfermería, donde Drakar respiró profundamente antes de entrar.

Casi de inmediato, se encontró a cara a cara con Kronos, quien le cerraba el paso porque sabía exactamente lo que sucedería, frunciendo el ceño y mirándolo de esa forma que tanto le molestaba a Drakar.

— Mi señor, antes de que haga algo de lo que pueda arrepentirse después —dijo rápidamente Kronos, haciendo lo posible para retrasarlo e intentar ablandarlo —, recuerde que…

— Cierra la boca y quítate del medio, anciano —espetó Drakar, molesto por la repentina devoción protectora del Alakazam y empujándolo con una potente fuerza psíquica involuntaria, que no lo inmutó para ir directo a su objetivo.

Sentada al borde de una camilla, junto a un abnegado y consolador Loki, estaba Hela. No lucía nada bien, su rostro demacrado se elevaba hacia el suyo con temor, su labio inferior temblaba en su vano intento por balbucear misericordia, posando sus temblorosas manos en donde Eve le había enterrado la estaca que la mantuvo atrapada por varias semanas.

— M-mi señor…

Sorprendentemente, Hela consiguió algo de valor para tartamudear algunas palabras, usando un tono de voz tan sutil que remarcaba lo sumisa que estaba dispuesta a actuar con tal de congraciarse de nuevo con su líder.

Lejos de tocar la vena de la piedad en Drakar, sólo hizo que le hirviera la sangre, pues su sola voz de arrepentimiento, tan falsa como la forma que tomaba como Gardevoir, lo sacaba de sus casillas.

En un descuido, Hela se bajó de la camilla y se postró a sus pies, besándoselos mientras lloraba y continuaba soltando un sinfín de palabras sin sentido. Lejos de inspirarle lástima, su desgracia le producía una profunda repulsión, le hacía sentir tanto asco que apenas era capaz de controlarse.

Y es que la aborrecía tanto…

— Mi señor… —repitió ella, llorando y temblando como una hoja — mi amo… perdóneme…

No lo soportó más. La ira de Drakar estalló como un Electrode avasallado hasta el borde de la locura. La agarró por el cabello y la puso de pie con brusquedad, sus ahora dos metros de altura eran más que suficientes para que eso le causara dolor a Hela, cuyos pies no conseguían apoyo en ninguna parte.

De inmediato, Loki y Namtar quisieron ayudarla, pero Drakar estaba tan furioso que los empujó con una onda psíquica que expulsó inconscientemente, ni siquiera el aparato de entrenamiento era capaz de controlar sus impulsos en ese estado.

— ¡¿Perdonarte?! —vociferó Drakar zarandeándola, su rostro estaba totalmente desfigurado por la rabia, entremezclada por el odio hacia quien más deseaba deshacerse de su amada —. Yo di una orden e hiciste lo que te vino en gana… ¡¿y esperas mi indulgencia?!

No esperaba respuesta, no quería escuchar nada que viniera de ella, porque no obtendría más que mentiras y falsas promesas que no dudaría en romper por la envidia hacia Eve.

La empujó lejos de él, dejando que su descontrolado poder psíquico la lanzara contra la pared, incrustándola en ella. No conforme con el jadeo de dolor de Hela, Drakar dirigió la esfera de acero que tenía como juguete, disparándola hacia ella con tanta fuerza que le atravesó la cabeza. Sin siquiera dejar que el cuerpo de la Gardevoir tocara el suelo, lanzó la esfera una y otra vez, perforándola sin piedad alguna y sin que nadie se atreviese a interceder con ella.

Cuando finalmente se detuvo, Hela era un amasijo irreconocible de piel, huesos y sangre; tristemente, eso no la mataría, ella estaba atada a su vida igual que los demás, pero eso no borraba la satisfacción que sentía mientras la sangre de su subordinada se extendía rápidamente por el suelo.

Aún sin recuperar el aliento, una modesta sonrisa maliciosa apareció en el rostro de Drakar mientras veía el brillante líquido carmesí y el contraste de este en el pulcro piso blanco de la enfermería. Curiosamente, tal combinación de colores le traía recuerdos.



— ¿Quién es él?

Un día tomó a Eve por sorpresa mientras ella patrullaba los límites del Bosque Blanco. Pasaron muchísimos años desde su primer encuentro, más de los que se podrían creer, pero en ese entonces su belleza apenas florecía en todo su esplendor; verla era su droga.

Lamentablemente, luego de que ambos se enteraran quiénes eran realmente, las cosas cambiaron drásticamente entre ellos. Ella lo odiaba, lo rechazaba sin tomar en cuenta todo lo que vivieron juntos y eso le destrozaba el corazón. Cada desaire hacía relucir lo peor de él, al punto de tentarlo a romperle el cuello con sus propias manos, pero la amaba con tanta locura que la perdonaba y volvía a buscarla.

Como esos terribles deseos de arrebatarle la vida se hacían cada vez más difíciles de controlar, optó por visitarla sin que ella se enterase; poco le importaba si sólo pudiera ser su sombra, a él le bastaba con poder contemplarla hasta que el Sol dejara de brillar y más allá.

Pero llegó un momento en que escaparse de Kronos se convirtió en una tarea compleja, haciéndose más estricto luego de averiguar sus sentimientos hacia Eve. Eso empujó al anciano brujo a reforzar las medidas de seguridad, para él era una infamia su amor hacia la Lethilian, un gran escándalo. De todos modos, sin importar los guardias que le pusieran, eso no evitaba que se las ingeniara para burlarse del viejo y lograra ir hasta donde ella estuviese.

En esa ocasión en especial, habían transcurrido más de tres meses desde la última vez que la había podido ver, la ansiedad lo carcomía a tal punto que no recordaba siquiera cómo llegó hasta el Bosque Blanco ese día. Pero recordaba muy bien las ganas que tuvo de torcerle el cuello cuando vio que no estaba sola.

Eve se encontraba a las orillas de un pequeño lago, disfrutando un poco de las frías aguas mientras hablaba animadamente con un Scizor de curiosos colores. Drakar estaba totalmente perturbado, Eve creció con gran desconfianza a los extraños y sólo dirigía la palabra a sus hermanos y a él… al menos hasta que se enteró de que él era su némesis.

Las ganas de hacerla pagar por su traición casi lo empujaron a saltar sobre ella y asesinarla, no supo cómo consiguió contenerse, pero lo hizo el tiempo suficiente para constatar cosas que lo enojaron aún más.

No cabía dudas de que Eve estaba muy a gusto en ese lugar, conversando con ese fenómeno muy contenta, sin quitarle sus hermosos ojos de encima ni por un instante, mientras le dedicaba una gran sonrisa que no se borraba de su rostro; el ver ese brillo tan inusual en sus ojos le hizo hervir la sangre a borbollones.

Lo peor del caso es que él estaba igual, era incapaz de apartar los ojos de los de ella, sonriendo del mismo modo. Se notaba a leguas su interés hacia Eve por el tono de voz que usaba, la forma en que le sonreía, la expresión que se dibujaba en su rostro cada vez que ella reía de sus tonterías y de los rápidos pellizcos que le daba a sus orejas, cosa que no dejaba de hacer cada dos por tres, como si no se pudiera resistir a tocarla.

El sólo tropezarse con alguien que tuviese la osadía de intentar robarle a su ángel, manchando la pureza de sus alas con sus indignas caricias, lo empujó a mostrarse ante ella un par de días después, algo que había evitado hacer para no meterse en problemas mayores.

— ¿Qué haces aquí? —espetó Eve, claramente sorprendida y poniéndose a la defensiva, mirándolo fijamente a los ojos con desprecio —. Sabes que no puedes poner ni un solo pie en el Bosque a menos que debas reunirte con Tymime.

— Es muy cruel de tu parte que me recibas así cuando tenemos tanto tiempo sin vernos, ¿sabías? —susurró Drakar con un falso tono lastimero, caminando cuidadosamente alrededor de ella para poder admirar de cerca lo tanto que había crecido —. En especial cuando sabes lo que siento por ti, querida mía….

— Ya te dije que no es mutuo —lo interrumpió ella con brusquedad, sin darle la espalda ni un solo instante —. ¿Cuándo lo vas a entender? Somos enemigos y la única relación que podemos tener es la de víctima y asesino.

— No, amor mío, eso es así porque tú bajaste la cabeza y aceptaste ese injusto destino. Preferiste alejarme y odiarme a pesar de lo mucho que vivimos juntos —señaló Drakar con cierta amargura en su voz, reclamándole al fin lo que tanto había hecho mella en su corazón —. No entiendo cómo pudiste traicionarme de ese modo, Eve, en especial cuando dejé bien en claro lo tanto que te amo…

— ¡Basta! —gritó Eve claramente horrorizada y liberando unas cuantas chispas de plasma para advertirle que no se acercara —. ¿Cómo te atreves a decirme tal barbaridad? ¿Acaso estás demente? En verdad eres repugnante… ¡Lárgate antes de que te saque a patadas!

Drakar rió maliciosamente, deleitándose con su reacción, extrañaba tanto sus ocurrencias y la forma en que su cuerpo era capaz de expresarse… lo embriagaba. Mientras disfrutaba de tal cosa, contestó:

— Por eso es que me gustas tanto. No hablas mucho, pero cuando lo haces nunca te contienes, ni te preocupas en ser sutil —se detuvo para apreciar el espanto en su rostro, divirtiéndose y disfrutándola como no recordaba haberlo hecho antes —. Querida mía, me encanta sacarte conversación, pero te hice una pregunta que aún no me has contestado: ¿Quién es él?

— Eso no te importa.

Drakar le agradeció que no se hiciera la desentendida y pretendiera que no sabía de quién hablaba, pero eso no evitó que la ira lo encegueciera y, en cuestión de segundos, la tuviera aplastada contra un árbol, totalmente inmovilizada. No supo en qué momento se abalanzó sobre ella, o cómo le hizo una pequeña herida en la frente, de la cual brotaba sangre en absurdas cantidades para algo tan insignificante, sólo sabía que la tenía atrapada.

Eve forcejaba incesantemente para liberarse, pero él, curiosamente, era mucho más fuerte que ella aún bajo la forma de un Zororark, a pesar de que esa cercanía lo tenía sin aliento y le hacía temblar las piernas.

— ¡Suéltame! —chilló Eve furiosa, liberando grandes cantidades de plasma en su desespero por desembarazarse de Drakar.

Ese forcejeo, estando tan cerca, generaba en todo su cuerpo un calor que nunca había experimentado antes. Sentir la propia calidez del cuerpo de Eve contra él, poder percibir tu suave y exquisito aroma, escuchar sus desesperados gemidos le generaban un extraño cosquilleo que bajaba por su espalda.

No tardó en comprender que tenerla sometida de ese modo estaba despertando uno de sus más bajos instintos, el cual implicaba una de las más básicas necesidades, algo a lo que nunca le había prestado atención. En ese preciso instante, mientras la temperatura en su cuerpo aumentaba, su mente fue nublándose cada vez por la ansiedad de satisfacer sus deseos con ella.

Pero justo cuando tal idea cruzaba por su cabeza, sintió un fuerte golpe al costado que lo obligó a soltarla, lanzándolo unos cuantos metros lejos. Eso lo dejó aturdido. Apenas se recuperaba cuando un centenar de golpes asediaron su cuerpo y lo redujeron en el suelo, al menos hasta que liberó unas ondas de energía oscura que, claramente, eran un Pulso Umbrío.

Drakar, que no era tan débil como aparentaba serlo, se incorporó de inmediato para encarar a su atacante, encontrándose cara a cara con el despreciable bicho que pretendía arrebatarle a su amada. Los ojos carmesí del Scizor le devolvían la mirada, desafiándolo, colocando sus tenazas por delante de él bien abiertas para dar a entender que al más mínimo movimiento no dudaría en destruir cualquier cosa a su paso.

Eve apenas se reincorporaba. Drakar la había arrastrado consigo algunos metros antes de soltarla por el impacto, cosa que la confundió por al menos un par de segundos; aunque eso era lo de menos, porque estaba más que sorprendida por la presencia del Scizor.

— Zuen…

— ¿Te encuentras bien? —le preguntó el Scizor, lanzándole una rápida mirada a la herida en su frente sin bajar la guardia.

— Es sólo un rasguño —contestó ella con un hilillo de voz. De inmediato, recuperó la compostura y se plantó entre ambos, taladrando con una fría mirada al Zoroark que aún añoraba su calor —. Será mejor que te largues o le avisaré a Tymime. Dudo mucho que quieras acabar como tu antiguo jefe.

— No te acerques —le advirtió Zuen al tiro, agarrándola con suavidad por el hombro para no hacerle daño, manteniendo una tenaza lista para atacar.

Cuando Drakar vio que la tocada, realmente, no supo cómo fue capaz de contenerse y no matarlos a los dos. El deseo, que hace poco estremecía su cuerpo, fue suplantado por la ira al ver cómo las alas de su ángel eran profanadas, como si el Scizor le arrancara las plumas una a una para negarle la vuelta al cielo y mofarse de él.

Drakar, como si no tuviera a un oponente en frente, cerró los ojos y respiró profundamente. No podía actuar tan imprudentemente, menos cuando la parte más oscura de él se manifestaba tan ferozmente, tenía que autocontrolarse por ella.

Además… ¿Tymime? Con que ese era el juego, ¿eh?

— ¿Crees que sería tan tonto como Enurta? —soltó lacónicamente y riendo entre dientes. Dejó de reír al cabo de unos segundos, pero no borró la sonrisa en su rostro, viéndola de arriba abajo sólo para añadir: —. Aunque no me molestaría estar dentro de ti.

Zuen apenas escuchó comentario tan atrevido, se preparó para destrozarle la cara con un Puño Bala, pero Eve lo detuvo antes de que su propio cuerpo reaccionara. Ella le lanzó una advertencia con la mirada y luego la posó sobre el Zoroark, probablemente transmitiendo más de lo que podría imaginar, porque Drakar, muy satisfecho por los resultados, añadió:

— Ahora, querida mía, no insultes mi inteligencia. Si en verdad quisieras que Tymime viniese, él ya estaría aquí —al ver el leve desconcierto de su amada, supo que había dado en el clavo: el arlequín no tenía ni idea de que estaba con ese esperpento —. Hablaremos luego, Eve, cuando no nos interrumpan.

Y antes de que Zuen pudiera hacer algo en su contra, dejó que su cuerpo tomara su forma etérea y se deslizara entre troncos y árboles para dejar el Bosque.



Un recuerdo tan intenso como ese, más el carmesí regándose por el pulcro suelo blanquecino, definitivamente, le resultaba… emocionante.

Sin decir nada más, abandonó la enfermería para regresar a su habitación, dejándoles lo que quedaba del cuerpo de Hela a sus subordinados; allá ellos lo que hicieran con ella. Para su desgracia, la Gardevoir se recuperaría, su vida estaba ligada a la suya y mientras él siguiese vivo, ella también; ¿cuántas veces no maldijo tal dependencia?

A pesar de eso, lo ocurrido le puso de muy buen humor, el recuerdo de tener a Eve tan cerca siempre renovaba sus esperanzas, especialmente cuando sabía que podía manipular lo que le sucedía.

Después de todo, Tymime jamás habría sospechado nada acerca de la intromisión del Scizor si alguien no le hubiese advertido que pusiera un ojo sobre su hermanita; sin eso, el arlequín jamás se hubiese enterado de la existencia de Zuen.

A pesar de tantos años, seguía sonriendo con satisfacción al recordarlo. Cualquiera que se atreviese a robarle lo que es suyo por derecho sufriría las consecuencias. Y el siguiente sería aquel de quien había robado su forma.



Dartiniant aleteaba lo más rápido que podía para luchar contra una fuerte corriente de aire, la cual amenazaba con mandarla al menos hasta el otro lado del mundo si se descuidaba. Sobre su lomo, Dyfir se aferraba a una montura improvisada, tratando de mantenerse y de dirigir a su dragona.

— ¡Vamos, Dyfir, tú puedes! —gritó Skyfler animándola, tratando de hacerse escuchar por encima del abrumador ruido. Él sostenía una de sus plumas, la cual generaba el ventarrón que apaleaba a sus alumnas — ¡Sigue así, Dartiniant, no te rindas!

Más abajo, en tierra firme, Mewtwo y Moonghost observaban atentamente el entrenamiento de la joven entrenadora, el cual consistía en fortalecer las alas de Dartiniant y que Dyfir supiera mantenerse sobre el lomo de su pokémon en situaciones extremas. Un entrenamiento tan peligroso estaba rindiendo frutos poco a poco; al menos, ya Mewtwo no tenía que rescatar a Dyfir con su Psíquico pues ya estaba dominando eso de quedarse sin uñas con tal de aferrarse a la vida.

— ¡Veamos el lado positivo! —dijo Moonghost, alzando la voz para poder hacerse escuchar, poniendo una extraña pero graciosa expresión en su rostro —. ¡Los primeros días, Dartiniant llegaba hasta la Patagonia! ¡Dyfir caía en los árboles y se le enredaba el cabello! ¡Y ahora parecen globos de desfile!

— Vaya manera la tuya de resumir el progreso de varios días —puntualizó Mewtwo quien, para su fortuna, no tenía que esforzarse demasiado para hablar. A pesar de que realmente creía que las palabras de su amigo eran extrañas, no pudo contener una sonrisa.

— ¡Y eso que no escuchaste su analogía sobre la devoción de Shock hacia Tymime! — la voz de Flame se alzó por encima del ventarrón, tomándolos por sorpresa. Se acercaba tranquilamente hacia ellos, con unas manzanas en las manos, de las cuales les compartió una a cada uno — ¡Fue algo como…! ¡”El amor de Shock hacia Tymime es como la de un físico culturista con los esteroides; el “orgullo” es bien chiquito”! ¡No sé de dónde saca esas ideas, en verdad!

Moonghost se desternilló de la risa, pero era obvio que Mewtwo no comprendía el chiste. Flame se percató de ello al instante y rió discretamente, diciéndole:

— ¡Olvídalo! ¡Después te explico!

Un grito de Skyfler interrumpió su reunión. El viento dejó de soplar al instante y sus quejidos se apoderaron del lugar.

— ¡Ay, ay, ay! ¡Está frío, está frío! —chillaba.

— ¡Ay, Skyfler, lo siento mucho!

Por lo visto, Dartiniant había sucumbido a la presión y, sin que esas fueran sus intenciones, disparó un Rayo Hielo que congeló las manos de Skyfler, a quien no le hacía ni un poquito de gracia el frío.

— Excelente, nosotros muriéndonos de calor y Sky quejándose del frío —bufó Moonghost socarronamente y dándole un mordisco a su manzana. Luego de tragar, añadió: —. Me siento como un Spoink al que le amputaron la cola.

— ¿Muerto? —señaló Mewtwo, alzando una ceja.

— Ya perdió gracia, Moonghost —gruñó Flame con tono de voz reprobatorio, pero una discreta sonrisa maliciosa le restaba propiedad a su regaño —. Pero podemos remediar eso… ¡Oye, Sky! ¡¿Necesitas ayuda?!

— ¡Quítenme este hielo! ¡Me quema! —chilló Skyfler en respuesta.

Estaba realmente desesperado y no se quedaba quieto, al menos hasta que un Lanzallamas lo interceptó, derritiendo así el hielo… y achicharrándole el rostro también.

— ¡¿Por qué hiciste eso?! —exclamó Mewtwo bastante escandalizado.

— Me la debía de una vez que me organizó una cita con una Skuntank —contestó Flame tranquilamente, no se arrepentía de lo que hizo, más bien estaba satisfecho.

— ¡Susy era adorable! —chilló Skyfler muy indignado y sacudiéndose el hollín. Afortunadamente, su hermano no buscaba quemarlo, sólo amedrentarlo; igualmente, le molestaba.

— ¡Me puso su trasero en la cara! —respondió Flame con un tono de voz un tanto más agudo de lo normal.

— Esto está peor que un Seviper que tiene amoríos con un Zangoose que duda de su sexualidad —señaló Moonghost jocosamente, riendo sin parar desde que el Lanzallamas le diera a su hermano.

— ¡Cállate! —gritaron Flame y Skyfler al unísono.

— ¡Eso fue muchísimo antes de que nos durmieran, Flame! —continuó reclamando Skyfler, profundamente ofendido —. ¿No crees que es bastante imbécil e infantil desquitarte luego de varios siglos?

— Eso es porque me acabo de acordar por dónde ella disparaba su propio Lanzallamas —espetó Flame, frunciendo levemente el ceño y cruzándose de brazos —. Pero si necesitas compensación, hay otra cuenta que debo saldar…

De inmediato, las zonas más oscuras del cuerpo del Lethilian se encendieron y, muy ágilmente, le dio un coletazo a Moonghost por la espalda.

— ¡Ay! ¡¿Por qué me quemas?! —se quejó el fantasma, muy confundido.

— Por la cita a ciegas con aquella Tentacruel.

— ¡Pero MB era adorable! —exclamó Moonghost bastante ofendido.

— ¡Intentó violarme con sus tentáculos!

— Conmovedoras anécdotas, pero los resultados se deben a que eres un trozo de feromonas ambulante.

La repentina aparición de Icestar tomó a todos por sorpresa, haciendo respingar a sus hermanos por el simple de que podría decirle a Tymime que estaban tonteando durante los entrenamientos.

A Mewtwo también le impresionó bastante verla, tenía tiempo que no se la tropezaba. Icestar probablemente lo negara, pero se notaba que estaba destrozada; su pelaje, para ser corto, estaba bastante alborotado y sus ojos totalmente turbios por el agotamiento.

— Necesito un informe del progreso en el entrenamiento de Dyfir —dijo ella, sin prestar atención a lo avergonzado que estaba Flame.

Skyfler se tomó algo de tiempo para responder, sacudiéndose la pocas esquirlas de hielo que aún quedaban en su cuerpo y un poco más de hollín. Cuando se sintió satisfecho, dijo:

— Ha progresado más rápido de lo pensado —se detuvo para guiñarle rápidamente el ojo a Dyfir —. Pronto estará lista para medirse antes mis Proyectiles del Cielo. Pero… ¿por qué te interesa?

— Tymime sólo quiere estar preparado ante su inminente muerte —contestó Icestar tan naturalmente que desconcertó a todos, especialmente a la aludida.

— ¡Dile a Tymime que si continúa haciendo esa clase de comentarios, yo soy quien organizará su funeral luego de ahorcarlo! —gritó Dyfir muy molesta.

La entrenadora le pidió a su pokémon que aterrizara y se plantó muy desafiante, cruzándose de brazos y viendo a la Lethilian con cara de pocos amigos. Gracias a Icestar, su mañana había sido una pesadilla y no iba a permitirle que siguiera menospreciándola de ese modo.

— Si haces eso, no exactamente se organizará el funeral de mi hermano, te lo puedo asegurar. Te sugiero que no lo hagas, le quitas lo “divertido” —señaló Icestar restándole importancia a las palabras de la entrenadora y fijando su atención en Mewtwo, diciéndole: —. Necesito que vengas conmigo.

— ¿Yo? —soltó él de sopetón, tan extrañado por ello como los demás — ¿Para qué me necesitas?

— Ya está listo lo que dije que haría.

Decir que eso no lo sorprendió sería mentira. Mewtwo había olvidado por completo… más bien, no tomó en serio lo que Icestar le dijo aquel día, luego de evitar una escaramuza entre él y Tymime; estaba boquiabierto.

Sintió las miradas de los demás sobre él, así que disimuló lo más posible el desconcierto que la Lehilian había generado, optando por lo que lo mejor sería acceder para tener respuestas a las preguntas que, sin duda alguna, le harían.

— De acuerdo.

Icestar le indicó que la siguiera con un leve movimiento de su cabeza. Luego de despedirse con un ademán de la mano, Mewtwo permitió que lo guiara, ingresando a la mansión y llevándolo por los pasillos hasta llegar al sótano.

A Mewtwo le pareció extraño que lo llevara hasta ese sitio, pero cuando bajó las escaleras quedó atónito al contemplar la remodelación que había hecho la Lethilian. El lugar estaba sumergido bajo un mar de cables, varias pantallas forraban las paredes y columnas, y extraños aparatos dispersos en largos mesones que, por como su extraño aspecto, sin duda eran creaciones de Icestar.

— ¿Te agrada el lugar? —preguntó ella súbitamente, agarrándolo con la guardia baja y desconcertándolo aún más, aunque hubiese utilizado el mismo tono de voz indiferente de siempre —. Si algún día llegas a sentirte aburrido, podrías venir acá y “jugar” un poco con los cachivaches. Sería interesante ver qué podrías inventar con esa mente tuya.

— No creo que…

— Mewtwo, deja de pretender ser inocente cuando estamos a solas, no encaja para nada en el perfil que tengo de ti —espetó ella con genuino hastío mientras presionaba un botón que apagó una pantalla que, por lo visto, mostraba el progreso en el trabajo de las torres —. Sabes perfectamente que soy la mano derecha de Tymime y que, por ende, conozco todos los detalles que él pudo extraer de ti sobre tu pasado. Realmente, hacer el papel de santo no te sienta muy bien.

— ¿Ah, en serio? —siseó Mewtwo frunciendo levemente el ceño, bastante dispuesto a complacerla y ser el desgracio que sabía que podía llegar a ser — ¿Y qué hiciste, entonces? ¿Un desintegrador? Supongo que después de esto, Tymime te dará una galleta como recompensa.

Icestar no respondió de inmediato a su insolencia, sólo sonrió de una manera tan macabra que habría hecho huir al más valiente; ver a alguien tan inexpresivo como ella con tal gesto le helaría la sangre a cualquiera, pero Mewtwo no era tan fácil de intimidar y ni se inmutó por ello.

— Así está mucho mejor. Es bastante molesto lidiar con hipócritas, se esfuerzan demasiado en mantener las apariencias y no prestan la debida atención —dijo ella finalmente, centrando su atención en una pantalla de la cual saltó una ventana haciendo “pop” —. Oh, vaya, qué contrariedad… —se acercó y se concentró en leer el mensaje que contenía, suspirando con cierta frustración; cerró la ventana y comenzó a arrastrar varios elementos en la pantalla, diciendo: —. Mientras hago unos últimos ajustes, te entretendré con una pregunta: ¿Sabes por qué Tymime aún no se ha deshecho de ti?

— Porque tu hermano es un cobarde —respondió Mewtwo de inmediato con un tono sarcástico en su voz.

— Oh, me esperaba una respuesta menos obvia y patética —espetó ella riendo entre dientes y ganándose la mirada asesina de su acompañante —. A Tymime nunca le ha temblado la mano para deshacerse de quienes le estorban. En tu caso, no es que valore tu vida o que haya alguna clase de respeto por ser un contendiente digno; no señor. Sólo tuviste la fortuna de ser la clave para la estabilidad de Eve en todos los sentidos.

Mewtwo no dijo nada al respecto, no tenía nada que contestar y apenas era capaz de procesar las palabras que acaba de escuchar. Le costaba creer en eso, porque Eve no parecía ser dependiente más que de su propio hermano y era por el simple hecho de que él la controlaba casi en su totalidad con miedo.

Ella no parecía esperar respuesta de su parte, porque continuó como si nada:

— Cuando Tymime se deshizo de Zuen, comprobamos que Eve se volvió más diligente y sumisa; sin embargo, la eficiencia en cumplir las tareas decayó drásticamente por la inestabilidad de su psiquis. Simplemente, dejó de funcionar bien —se detuvo un momento para hacer unas últimas cosas en la pantalla y volteó hacia él; aparentemente había terminado —. Le expuse el caso a Tymime y le sugerí que no te matara para asegurar el desempeño máximo de Eve.

Mewtwo no daba crédito a lo que estaba escuchando. ¡Aquello era el colmo! Todos parecían tratar a Eve como un simple objeto, ya sea para usarlo o alabarlo, reclamándolo de su propiedad y obligándolo a hacer cosas que quizás no querría hacer… ¡No podía tolerarlo!

— ¿Y qué? ¿Acaso debo darte las gracias por eso? —espetó él lacónicamente y, sin duda, muy enfadado —. Tu hermana nunca ha necesitado de mí. Cuando la conocí, era muy capaz de valerse por si misma y ustedes saben perfectamente lo que podría llegar a ser, pero se empeñan en obligarla a ser algo que no es.

— Que adorable el sarcasmo de tu parte, casi nadie se molesta en usarlo conmigo porque piensan que no vale la pena — musitó Icestar, sonriendo una vez más y dirigiéndose a otra parte de su recinto —. Pero, gústele a quien le guste, necesitamos que Eve se mantenga estable durante la batalla; por eso es que decidí hacerte un presente.

Se detuvo frente a una cápsula de considerable tamaño de la que no se había percatado antes y apretó un botón. Poco a poco, la compuerta se abrió y reveló lo que contenía en su interior. Cuando Mewtwo vio lo que resguardaba la cápsula, su mente quedó completamente en blanco y sus oídos comenzaron a pitar.

Ante él estaba la armadura que Loki le convenció usar, la misma que portaba cuando encontró a Eve aferrada a su pecho muy malherida, esa que le había dejado sus pequeñas manos en carne viva por el veneno que expelía. Había hecho tanto daño con ella que prefería lanzarla en la parte olvidada de sus recuerdos, pero ahora volvía a tenerla ante si, sin mella alguna.

— ¿Qué es…? —fue lo único que pudo balbucear en su estupefacción.

— Tu armadura, obviamente —dijo Icestar maliciosamente, acercándose a su obra para poder exponerla mejor —. Guardé lo que quedó de ella luego de que te la quistaste y aproveché de reconstruirla ya que pude hacerme con algo de litio. El diseño quedó prácticamente intacto, pero retiré el sistema de control del casco y lo reemplacé por uno que ayude a enfocar mejor tu psiquis. Además, también mezclé algunos materiales para que fuera mucho más resisten…

— ¿Estás demente si piensas que usaré esa basura! —exclamó Mewtwo muy molesto e interrumpiéndola bruscamente.

Ya estaba dispuesto a dar la media y vuelta e irse, pero en apenas un parpadeo Icestar lo sostenía por el arco que se alzaba sobre su nuca, presionando para causar dolor con su agarre mientras que con la otra mano, convertida en garras de hielo que expelían humo helado, tocaba peligrosamente su carótida.

— No te atrevas a llamarle basura a mis creaciones —siseó ella amenazadoramente, estaba totalmente fuera de si —. No necesito haber desarrollado mi telepatía para saber lo que estás pensando y es en verdad absurdo. Las emociones no guían mis acciones, analizo la situación y siempre opto por la mejor solución para resolver el problema, me importa en lo más mínimo si me guste o no. Así que sácate la idea absurda de que busco matarte para complacer a Tymime, grandísimo idiota.

Mewtwo no iba tolerar que lo trataran de esa forma, como si no fuera más que una pieza en una absurda partida de ajedrez, así que se las ingenió para desembarazarse de Icestar y empujarla violentamente con un Psíquico, lanzándola contra una pila considerable de chatarra.

Lejos de responderle la arremetida, Icestar sólo rió desenfrenadamente mientras se reincorporaba, sin hacer ni el más mínimo esfuerzo por contraatacarlo. Mewtwo era incapaz de decidir qué era lo más perturbador de todo eso, si tener de nuevo la armadura frente a él o la demencia de Icestar.

— Estás loca…

— ¡Llámame lo que quieras! Las mentes verdaderamente brillantes nunca son tomadas en serio después de todo —contestó ella sin parar de reír.

Mewtwo no estaba dispuesto a permanecer en ese lugar para darle oportunidades a Icestar de seguir delirando, así que se dio la media vuelta para retirarse, pensando en que tenía mejores cosas que hacer, necesarias especialmente ahora para evitarse un ataque de ira.

Pero justo cuando ponía un pie en la escalera…

— Quieres verla muerta, ¿no?

Eso lo detuvo en seco. Giró lentamente para encararla, encontrándosela con su semblante habitual, desinteresado y frío, mirándolo fijamente. Aquello sólo lo desconcertó más y le produjo escalofríos que bajaban y subían por su espalda.

— Por supuesto que no… —respondió él con voz queda. No era su intención parecer que había puesto el dedo en la llaga, pero lo cierto es que estaba tan molesto por ello que sólo hacía uso de sus fuerzas para no darle una golpiza.

— Entonces usa esa armadura —dijo Icestar maliciosamente en voz muy baja, casi susurrando —. La cordura de Eve depende de que tú estés a salvo y lo sabes, estoy segura de que quieres colaborar. Porque supongo que te gusta pensar a futuro, ¿no es así? Sería una lástima que Eve corra peligro por estar más ocupada de salvarte y muera por tu necedad…

— Usaré tu mierda de armadura —espetó él tajantemente.

Y sin decir ni una palabra más, dejó el lugar, fúrico hasta decir basta. Icestar también quedó levemente molesta por dejarla de esa manera, hablando sola y sin siquiera probar la armadura para poder hacer ajustes si era necesario.

— Así que era esto…

La voz de Tymime la tomó por sorpresa, pero ella nunca exageraba con sus reacciones, así que volteó con mucha calma y cuidado, encontrando al arlequín quien inspeccionaba la armadura de cerca.

— ¿No te estás esforzando demasiado en nimiedades como esta? —señaló él burlonamente, aburriéndose rápido del proyecto de su hermana y buscando algo más interesante —. Pierdes tiempo valioso en alguien que cada vez que abre la boca me agota la poca paciencia que me queda; de hecho, si continúa así de petulante, no tendrás a nadie que utilice esa armadura —añadió con malicia.

— Me importaría en lo más mínimo su seguridad si eso no comprometiera nuestros intereses —respondió ella de inmediato, algo incrédula ante lo que decía su hermano —. Necesitamos que Eve esté en las mejores condiciones posibles a la hora de la batalla, todo depende de ella y ella depende de él, te guste o no. No quiero correr el riesgo de que tenga un quiebre emocional y Enurta tome el control de su cuerpo, justo como pasó luego del accidente con los Rocket. Ella es demasiado volátil…

— ¡Qué adorable de tu parte! —exclamó Tymime lacónicamente y con una media sonrisa en el rostro, dirigiéndose él también a la salida —. Pero ese no es tú trabajo, es el mío. Aunque… continúa con lo que haces, quizás a la larga me hagas un favor.

No había nada más que decir, al menos él lo consideraba así, por lo que no le importaba si la dejaba con las palabras en la boca. Lo cierto es que no le hacía gracia lo que había hecho Icestar, había cosas mucho más urgentes a las cuales dedicarle tiempo y él, lamentablemente, no podía estar encima de todo el mundo para asegurarse de que cumplieran con su parte.

Le sorprendía que Icestar, de entre todos sus hermanos, fuese quien le estuviera causando problemas. Ni siquiera Eve y eso que Enurta evitaba que descubriera…

Suspiró. Probablemente él tenía razón, ese no era asunto suyo, él debía seguir enfocándose en sus deberes y encontrar la respuesta que tanto le urgía hallar. Tenía mucho tiempo buscándola, sin descanso, no pasaba ni un solo día en que no buscara resolverlo y con el final tan cerca era más necesario que nunca.

No se rendiría tan fácilmente, no hasta que llegara el final, y ni siquiera así desistiría… todo por llevarle la contraria a la maldita y egoísta madre suya.



Mewtwo se deslizaba por los pasillos sin fijarse por dónde iba, prácticamente sacando humo por las orejas mientras pensaba en las ganas que tenía de torcerle el cuello a Icestar. ¿Cómo era posible tanto cinismo? ¿Cómo es que ella creía que podía manipularlo? ¿Y cómo era posible que lo hubiese conseguido? ¡Oh, ardía en deseos de usar una Psíquico para hacerla estallar desde dentro!

Cuando tal imagen cruzó por su cabeza, nítida como si en verdad lo hubiera hecho, se detuvo de sopetón, bastante consternado; la escena plasmada ante sus ojos lucía tan real que le heló la sangre.

Suspiró apesadumbrado, pasándose las manos por la cabeza y acariciándose las sienes para relajarse y evitar que su psiquis comenzara a desestabilizarse. Al más mínimo descuido podía ocasionar una tragedia, eso era lo que menos quería en un momento tan delicado como ese.

Necesitaba distraerse con cualquier cosa, lo que fuera, así que decidió dirigirse de vuelta hacia la arena de batalla, esperando que aún estuvieran Flame y Moonghost, para que le ocuparan la cabeza con temas absurdos al menos.

En el camino de regreso no ocurrió nada trascendental, concentrándose en su respiración a un punto enfermizo mientras llegaba a su destino. Cuando arribó, apreció que Skyfler y Dyfir seguían entrenando, pero que los otros dos no estaban; ocupando su lugar, en cambio, estaban Eve y un Tyranitar.

No pudo evitar sonreír cuando la vio, llevaba todo el día entrenando fuera de la mansión y no la esperaba hasta la cena, aunque la presencia del otro pokémon le extrañó en demasía, especialmente por lo entretenida que Eve parecía.

Caminó hacia ellos con cierta cautela, temiendo interrumpir algo importante. Apenas dio unos pasos cuando Eve notó su presencia, deteniendo su conversación de inmediato y regalándole una pequeña sonrisa a modo de saludo. El Tyranitar volteó con extrañeza y observó a Mewtwo con cierta curiosidad.

— Creo que ha llegado el momento de retirarme, señorita —dijo el colosal pokémon en cuanto Mewtwo estuvo frente a ambos, con una voz tan gruesa y potente que fácilmente ponía los pelos de punta —. Ha sido todo un honor y un placer haber podido charlar un rato con usted, espero se repita pronto. Y recuerde que cualquier duda, puede consultarme, estaré más que gustoso de asistirla en lo que necesite.

Eve parecía algo avergonzada ante tanta formalidad, pero eso no evitó que le respondiera con una gentil sonrisa y agitara la mano suavemente para despedirse. El Tyranitar agachó levemente la cabeza, a modo de reverencia, saludando a Mewtwo con un además de la cabeza al pasar por su lado, recibiendo el mismo gesto de vuelta.

En cuanto el Tyranitar se alejó, Eve dijo con alegría para llamar la atención de Mewtwo:

— Pensé que no te vería hasta la cena.

— Lo mismo digo —señaló Mewtwo con una media sonrisa —. Ya es costumbre, ¿no?

— Lo dices como si no te molestara; a mi no me agrada mucho, siéndote sincera —confesó ella algo apesadumbrada cuando él se sentó a su lado.

— A mi tampoco me gusta, tu compañía es bastante amena —señaló él despreocupadamente, sin siquiera reparar en la sonrisa nerviosa de Eve ante tal sinceridad —. ¿Y qué tal tu día? Tengo entendido que entrenaste fuera de la mansión.

— Pues sí, Tymime quería que Baby y yo hiciéramos algo de fuerza, y eso no es buena idea hacerlo aquí, sería un desastre.

— ¿Fuerza? —repitió Mewtwo con extrañeza; — ¿Y qué tal te fue?

Eve rió nerviosamente y levantó sus manos, las cuales estaban totalmente vendadas, algo que él no había notado hasta que ella lo puso bajo sus narices. Eso no le gustó para nada, le hizo revivir el instante que recobró la conciencia y le vio las manos carcomidas por el veneno de la armadura… la misma maldita armadura que ahora tenía que usar.

Ella ignoraba lo que pasaba por su cabeza, pero en cuanto notó lo alarmado que estaba Mewtwo, explicó:

— Descuida, no es nada grave, sólo son raspones —bajó las manos, como queriendo esconderlas para que él no se alterara más, algo que Mewtwo le agradeció en sus adentros —. Es que medí fuerzas con Feardocha y tiene la piel muy rasposa.

— ¿Con quién? —soltó Mewtwo con curiosidad.

— Feardocha, el Tyranitar con quien hablaba cuando llegaste —respondió Eve despreocupadamente y añadió rápidamente cuando vio que el ceño de su amigo se fruncía levemente: —. ¿Puedes creerlo? No tuve oportunidad, me empujaba como si nada, a pesar de que yo ponía todo mi esfuerzo para no quedar tan mal; ahora me duelen los brazos. Tengo suficiente fuerza para lidiar con ciertas cosas, pero, definitivamente, no es lo mío.

Ciertamente, Eve tenía una fuerza física envidiable para alguien de su contextura, pero a ella se le daba mejor mantener las distancias y evitar el combate cuerpo a cuerpo lo más posible.

Ambos permanecieron en silencio, observando a Dyfir y su Dragonite, a quienes ahora les tocaba esquivar algunos Proyectiles del Cielo de su tutor, sin encontrar nada de qué hablar a pesar del poco tiempo del que disponían para ello.

Eve suspiró luego de que Skyfler atinara uno de los proyectiles de aire comprimido, posando de nuevo sus ojos de cristal sobre Mewtwo.

— Hay tantas cosas que queremos hacer y tan poco tiempo, ¿verdad? —comentó algo desanimada, fijando de nuevo su atención en lo que hacían allá arriba, donde Skyfler se cercioraba de no haber lastimado a Dartiniant —. Y siento que no podré con todo, que no estoy preparada y que me voy a volver loca. En verdad, no tienes idea del alivio que siento cuando puedo finalmente hablar contigo… aunque sólo me hagas compañía.

Su repentina sinceridad asombró a Mewtwo más de lo que quizás debía; afortunadamente, ella estaba tan concentrada en ver lo que hacía su hermano que no notó el efecto de sus palabras en su amigo.

— No digas esas cosas —le pidió cuando pudo recuperar la compostura —. Es normal sentirse de ese modo cuando se está bajo tal presión, pero ambos sabemos que eres lo suficientemente capaz de levantarte y salir victoriosa, aún en la mayor de las adversidades.

Con estas palabras, logró robar su atención y hacerla sonrojar, por lo que Eve agachó la cabeza más que nada para ocultarlo. Como no dijo nada, él continuó.

— Por supuesto, puedes preocuparte, es natural —procuró que su voz sonase suave, casi paternal, para que ella se sintiera cómoda. Lo cierto es que él deseaba darle consuelo y esperaba lograrlo —. Pero no dejes que la preocupación te consuma, porque… —se detuvo un momento, pensando detenidamente en lo que iba a decir; pero, inevitablemente, la armadura cruzó por su cabeza y el modo en que lo manipuló Icestar para obligarlo a usarla. Se sentía abrumado, pero cuando notó la confusión en los azules ojos de su amiga, quien lo veía fijamente, sólo le quedó resignarse a ese destino — Porque me gusta pensar que, luego de todo esto, tendremos todo el tiempo del mundo para que hagamos lo que quieras… y también para que disfrutes la vida como siempre te lo has merecido.

Sus últimas palabras no fueron pensadas, salieron realmente de su corazón, era un deseo auténtico luego de ser testigo de tantas injusticias hacia ella. Por eso, no le extrañó demasiado cuando los ojos de Eve se aguaron y ella hizo lo posible para contener sus lágrimas, pero lo que aquellas cuentas de cristal le transmitían estaba lejos de ser alegría o siquiera agradecimiento. Era imposible para Mewtwo saber qué acababa de hacer.

Estaba dispuesto a averiguarlo, pero en cuanto lo pensó, Eve sonrió y le tomó la mano con las suyas, dejándole la mente en blanco. El contacto físico, como siempre, era algo que evitaban por ser demasiado personal, pero cuando pasaba es que alguno de los dos estaba a punto de estallar por algo.

Quizás eran ideas de Mewtwo, pero creyó poder escuchar el latido del corazón de Eve, el cual acompañaba el acelerado latir del suyo en perfecta sincronía. ¿Era eso realmente posible? Tantas sensaciones comenzaban a aturdirlo aún más y el calor de sus manos, aunque vendadas, sólo maximizaba tales padecimientos al punto del vértigo.

Justo cuando todo alrededor de ellos parecía ponerse blanco y negro, Eve habló, evitando que las cosas pasaran a mayores. Sólo bastaron unas cuantas palabras para zanjar el asunto:

— Así será.




[/CENTER]


CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz
Tumblr: http://frightening-nowhere.tumblr.com/


EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#287
Hola, vengo a comentar Me encantó el capítulo, la espera ha merecido la pena desde luego, este fic es una pasada (y tan bonito... Snif...) una cosa, se te fue el dedo de el teclado en una frase (talçnto sentido a esta vida maldita) por el resto ya espero el siguiente capítulo tirándome de los pelos de impaciencia
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#288
Bueno, tu predicción fue totalmente correcta. Volví a revisar la renovación del foro y ahora ando medio ocupado, no me puedo quedar, pero bue… no puedo dejar este fic tan cerca del final :P Te dejo un comentario de todo, disculpa si perdí un poco el toque pero hace siglos que no leo o escribo :/

Capítulo 52

Spoiler
Volver a leer algo que dejé a medias hace más o menos un año y medio es… difícil. Pero me acuerdo demasiado bien de esta historia igualemente, aunque esté totalmente desenchufado de pokémon.
En su pesadilla Mewtwo soñó con la invasión de Evezombies o.o
Genial, extrañaba leer los excitantes roces Mewtwo/Tymime y no lo digo en el homosexual sentido de la frase.
Jajajaja, me cayó bien Drakar a pesar de todo… el tipo no tiene vueltas, no histeriquea, va por lo que quiere y lo toma a toda costa. Claro, en el transcurso le dan ganas de romperle el cuello unas cien veces, pero eso es parte del gran amor que debe sentir por ella (?)
OMG, lo que planean los roquet y los Malsumis… sería todo muy loco ver copias. Sobretodo el Tymime vs Tymime…
Oh, yeah, Blaze, y a Dinya se le hace sabia la boca.
Naaaaaaa, Mewtwo dando un paseíto por la ciudad con un humano? El apocalipsis Evezombie está cerca sin dudas.
Lupunnys :3 Aún después de que hace mucho que no sigo Pokémon recuerdo sus deliciosas y suculentas figuras.
La Eve está cada vez más histérica… necesita un decimocuarto hermano que no sea tipo psíquico sino más bien tipo psicólogo (?) Nadie te dijo que volvería con buenos chistes.

Geniales las pic! Muuuuy buenas todas, muy buen trabajo, me enamoró Dyfir. Sigo con los capis.


Capítulo 53:

Spoiler
Punto extra por decir “en menos de lo que cantaba un Chatot” y no un Torchic o derivados que ya no tienen gracia como contrapartes del pollo…
En serio Mewtwo se dejó caer tan fácil? O sea, todo bien, nunca fue un ejemplo de paciencia y buenas decisiones pero caer en un juego tan de niños así me parece idiota…
Moonghost se siente decepcionado porque no tiene idea lo que es que un Tauros lo pisotee… no le gustaría.
Dale, Onix, media pila, o sea, Mewtwo es conocedor de la inestabilidad mental de Eve y así mismo se va tres días sin decirle palabra? O sea, no sé qué se le cruza por la cabeza, piensa que va a volver y la otra la va a estar esperando con tortitas y un café?
¿Un Charizard y una Dinya? O.o Eso hasta yo lo veo raro, muchacha.
Eve: ¿Alguien quiere estofado de Pikachu?
Dios, estos Lethilean deben tener una habilidad llamada “Llegarenmomentosinoportunos”
Cita:
¡Por todos los cielos, Eve, me tienes harto!

Ah, listo. Ahora me empezó a caer bien este Mewtwo, este es el verdadero, el posta. Dale masa con esa actitud que la tenes a tus pies, campeón.
Son las 50 sombras de Tymime.
Bueno, fue un capítulo genial. El anterior fue nada comparado con este. Tantas cosas pasaron, tanta acción, tanta emoción que hace mucho no sentía con nada de lo que he estado leyendo por ahí. Sin dudas es un escrito inigualable.
Todo es un drama y todas las cosas que pasan lo sacuden a uno, lo dejan pensando en qué diablos vendrá y que venga rápido :P Este capítulo valió la pena y los ratos pensando en si volvería a leer estos capítulos o no xD Nunca volveré a pasar por esa encrucijada, el fic de Onix se lee sí o sí, pase lo que pase… Sería difícil no llegar al final por descuidos mios.

Voy a seguir con lo siguiente aunque posiblemente comente ciertas cosas de este capítulo en el próximo, ahora mismo estoy impactadeishon y no sé qué mierda escribo :P


Capítulo 54

Spoiler
Bueno, la charla entre Enurta y Eve fue algo densa… si bien tuvo sus momentos interesantes como que hubiera preferido una conversación melosa entre ella y Mewtwo (que en cantidad pueden llegar a ser tediosas) antes que ver a Enurta ahí haciéndose el profesor de gimnasia… no le queda bien.

Cita:
¡Vamos, niña, a nadie un carrizo si eres obediente o no!

Un carrizo? O.o
Cita:
Como si hubieras tenido un buen polvo.

Mmm, creo que estoy perdiendo mis eropoderes… no me había dado cuenta que la parte del dolor y del placer era bien erótica si Enurta no lo hubiera mencionado… ya no soy el Demian de antes, alejarme de la perversidad del foro me ha hecho débil D:
Como escritor que alguna vez fui reconozco que estas historias son necesarias para conocer a un personaje pero se me hace raro… si Enurta le contara su historia a otro Malsumi sería distinto pero que se la cuente a Eve queda un tanto complicado el tema… Por suerte llegó Tymime a salvar el día y hacer reaccionar a Eve para que haga algo más entretenido que charlar consigo misma.
Jajajaja, la reacción de Flowar cuando Eve dijo que estaba famélica :P Eso es simplemente miedo a Tymime :P
Le interesan MÁS los machos. Interesante declaración de parte de Mew, subió un punto en mi medidor de celebridades.
Ahhhh, Tymimemito es lo más gay que escuché últimamente.
Mmm, la Mew y sus amigas son expertas en moda… Uno pensaría que yendo desnudos a todos lados la cosa no sería así pero en fin… es raro el sentido de la moda pokémon.
Ves? Esta es una de las cosas que decía. Prefiero una charla donde esté Nya antes de lo que pasó con Enurta :P Si bien Nya no me cae nada bien y me dan ganas de aplastarla con un Golem, en este caso la conversación está muy divertida.
¿Soyla? Me hace acordar a Soy la Comadreja.
Bue, tienen complejo de Edipo Eve y Tymime… qué onda? Les cabe el wincest a esos.
¿Qué pasó, Onix? ¿Estabas sentimental a la hora de escribir este capi? Muy melosa, encima que sentimentalismos y Tymime en el medio como que chocan un poco…
Epa, ¿qué habrá hecho ese Tyranitar para impresionar a Tymime o.o Debe ser el puto dios del mundo.
Bueno, pedazo de capítulo, pasaron muuuuchas cosas y así mismo me sabe a un capítulo de interludio entre la batalla del capítulo anterior y la que se viene.
A ver si logro ponerme al día con esto.


Capítulo 55:

Spoiler
Cuando uno menos se lo espera todo llega, y acá me puse al día después de un año y medio de flojera :P
Jajajaja, oshe, esa Lopunny… Creo que más que pensar que yo leo esto por las Lopunnys deberías preguntarte vos por qué las pones en tus fics, parece también te agradan mucho, loquilla.
Ah, bueno, uno vive escribiendo perversiones y es un forro hijo de puta y cuando desaparece misteriosamente por un tiempo vuelve y todos están regocijándose en perversión. En suculenta y excitante perversión. Estúpida y sensual Lopunny, Onix, ¿por qué tuviste que hacer esto? Lo bueno es que lo leí :P
Cita:
acariciarla en lugares que nadie jamás había osado tocar

Ah, listo. GG Lopunny. A la mierda Mewtwo, Drakar y Blaze, aguante la Lopunny.
Cita:
¿Quieren unírsenos?

Cuando el gato se va los ratones se divierten dicen ¬¬ Ya me imagino la awesome face de Mewtwo y Blaze después de escuchar eso xD
Jajajajajajajaja, ese Enurta, con tal de tener a la Lupunny no le importa romperse el…
Fue genial la verdad :P Qué buen fan service, Onix… o sea, me empecé a dar cuenta ya por la extensión del capítulo que esto venía en broma pero disfruté mucho haciendo de cuenta que era verdad :P Por cierto, ¿qué es ese conjuro que se repite en los párrafos finales?
En fin, yo pensaba que ya terminaba pero parece que tendré que ir por el último capítulo de verdad. Espero que esto se repita nomás :P


Capítulo 55 posta:

Spoiler
Lol, ¿vagina de quinceañera? ¿Desde que se volvieron populares las 50 sombras han cambiado el reglamento de la sección fan fics? ¿Qué es ese improperio saliendo de ti, Onix? Me extraña. Además… siento que estás humanizando demasiado en estas conversaciones a Eve y Enurta. ¿Quinceañera? Pero si tienen como miles de años o.o
Ah, bien ahí, Zack es pokefílico como yo era hace un tiempo… es un buen camino. Sano. Algunos pokémon son calentitos en invierno.
Entiendo que la historia de Eve y los demás es lo más interesante pero conocer más de Dyfir y lo que hace a diario y alguna cosa excitante como esta conversación con Zack vendrían bastante bien más seguido.
Creo que Drakar hubiera logrado mayor impacto en Eve de haber usado el cuerpo de un Scizor… y no le hubiera roto tanto la mente :P
Drakar es muy profundo, che, casi me da pena que sea un maldito engendro del demonio D:
Ahhh, ya veo por qué no usa el cuerpo de Scizor :P
La discusión entre Skyfler y Flame con Moonghost y Mewtwo en medio es bien bizarra, Onix o.o
¿Cómo que “bastante amena compañía”? Qué onda, Mewtwo, metele más onda, así no vamos para ningún lado…
Bueno, finalizó bastante lindo el capítulo, sin ser demasiado meloso, con onda, con optimismo, dejando al lector con ganas de más.
Buen capi, escritora


En fin, resumiendo un poco todo, es un placer volver a leer esto, realmente estos cuatro capítulos más el capítulo extra fueron casi como leer un libro, realmente, mucho contenido, mucha emoción en el 53, sin dudas mi favorito de la tanda, muy interesante el 55 y justo con ese me dejás esperando quién sabe hasta cuándo :P No te aseguro que lo vaya a leer apenas lo dejes, quizá vuelva el mes que viene, quizá dentro de un año… pero bueno, alguna vueltita me voy a dar :P Vos seguís siendo una genial escritora y seguí metiéndole ganas para adelante que vas a terminar esto y todos los proyectos que se te crucen.

PD: Si desaparecí de la faz de la tierra no fue por nada que tenga que ver con nada, ni vos ni tu hermana ni nadie del foro :P Simplemente las obligaciones me superaban y tomé la decisión de apartarme lo más que pueda, porque si mantengo un mínimo contacto con la gente del foro es imposible alejarme, pase demasiados buenos momentos acá y es complicado ir a medias tintas, entrando sólo cuando tenga pocas cosas que hacer, y no puedo desatender mis obligaciones reales. No me olvido de EGN, si hay algo acá en el foro que puede hacerme volver es esto. Te mando un abrazo, escritora :P


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#289
Bueno, que dicha que vuelves a escribir (y aparecer) en este fic, siempre es un placer saber de ti... empecemos.
Feardocha es un aplasta-hocicos, aparte que desde la 2da generación tengo uno en mi equipo (curiosamente en ocasiones junto a Dragonite), se parece a un Tyrannitar de un manga que era capaz de destruir todo Johto.
La frase del capítulo es de Enurta: "Hace un momento estabas bien y ahora actúas como si fuera el fin del mundo". Simple, pero sublime y sarcástico; además ver su disconformidad con Gea por encerrarlo en un cuerpo femenino, lo sentí como esas personas que maldicen a Dios por nacer de un género cuando quieren ser de otro...
Escuchar a Eve decir: "...soy psíquica y no me se controlar...", fue como escuchar a Magikarp decir que es tipo agua y no sabe nadar. Bueno teniendo el poder de ella, yo me sentiría igual.
La forma en la que Enurta afecta a Eve es increible, pero me recuerda (no se si solo me sucede a mí), cuando estas en un estado de ambivalencia espiritual-emocional donde 2 situaciones opuestas chocan tan fuerte que sientes como si te dividieras en 2 personas distintas y eso es suficiente para hacerte descordinar por completo en TODOS los aspectos, y si, a veces se siente como si una de esas "personas" que están en tu interior gritara tan fuerte que es capaz de aturdirte... y a veces no es la mas buena...
Zack el lethiliafílico, con esto dejo en claro que Dyfir es el claro ejemplo de que es mejor callar cuando se está nervioso en vez de cagarla de forma magistral y para colmo Icestar escuchó todo, ¡burn in the seventh circle of hell motherfuckers!
Nathaniel se la rifó, llena de orgullo a su nación, mis respetos, antes muerto que en la friendzone, o en su caso la nothingzone, porque Dyfir ni los buenos días le daba... ni siquiera notó que se fue por varios días. Al final le quedo esa sensación de nada a Nathaniel con el beso, se arruinó el momento, típico cuando conoces a una persona que crees especial y te das cuenta de que lo que sentías no es tan maravilloso... tal vez porque en el caso de ellos no es tan correspondido.
Dyfir también representa otro ejemplo clàsico: la manera en que una mujer puede estar enojada con un hombre, y el hombre no tiene ni la ínfima idea del porque, ella es la clásica "estoy furiosa contigo, y seré ultra grosera y agresiva, pero te jodes, no te voy a decir en que la cagaste". Supongo que es parte del castigo.
Nunca he sido shippero, pero desde hace tiempo veo tu trabajo, y lo admiro ademàs respetarlo, le tengo cariño a este fic (bueno en parte a ti parte de la personalidad de las personas se refleja en lo que plasman), si me gustaría que las cosas entre Mewtwo y Eve fueran bien, algo se merecen después de tanta mortificación. No digo que terminen hechos un balde de miel, ni siquiera como pareja (?), pero por lo menos que ambos puedan superar sus demonios y vivir tranquilos... por el momento. Y por otro lado, si me lo preguntas Dyfir se puede ir al carajo, no se merece al Nazareno, eh! perdón a Nathaniel. Pero es solo mi opinión, no importa lo que publiques de seguro será algo que nos dejara con la boca abierta y con ganas de más... como siempre.
Interesante; Drakar y Eve, la historia es triste y siento que deja en Drakar la sensación (en parte porque la "ama" de forma obsesiva y esta herido en su orgullo) de una "patética melancolía", le molesta el hecho de que un recuerdo tan insignificante (relativamente) lo afecte tanto, siendo un ser tan poderoso,oscuro, frío y calculador. La manera en que se escaldo y reventó a Hela sin piedad, fue extremo, no esperaba menos.
Algo que me sorprende de Drakar es que el, mucho mas que Mewtwo, Suen o Blaze, admira la belleza de Eve de una forma celestial o divina, como la define y la compara, cree que como el es el único de ver esas cualidades y su verdadera belleza, nadie mas la merece. Eso ayuda entender y acrecentar mas su obsesión, el piensa que como es posible que Eve no se de cuenta de la forma en que el la mira...
Uff, creo que eso es todo, un abrazo y hasta luego...
Aunque luz ciegue, queme y sofoque; y la oscuridad extravía, enfría y adormece... solo juntas crean el umbral del equilibrio hacia lo que es real y justo
#290
Llevaba como 485 años sin pasarme por este foro,hasta el punto de olvidarme de que alguna vez fue parte de esta comunidad hahaha.
Lo primero que hice fue husmear un poco para ver si aún había algún conocido o si al menos distinguía el nuevo sistema, ya que admito me pareció muy diferente; y me vine a encontrar con que este FanFic aún existe y awww,qué absoluta belleza.

Recuerdo que por allá como en el 2007 o 2008 me quedé como en el cap 10 haha y recuerdo vagamente lo sucedido,pero si tengo aún muy presente lo mucho que me divertía leyéndolo.

Cuando tenga tiempo de sobra,me paso nuevamente y me pongo al día. Ya van más de 50 caps, y no espero por deleitarme una vez más con todo lo que escribes Onix.

Un caluroso saludo para ti y aquí entre nos,estuve revisando mis primeros posts aquí y me dan una absoluta vergüenza hahaha.
#291

56 - Cuentas pendientes

56 - Cuentas pendientes

Spoiler
Sabino Codesal Vegas Me alegra que te gustara el capítulo y que te guste el fic en general, es bueno saber que tanto tiempo invertido ha valido la pena :3. Lo del desliz lo acomodaré, gracias por señalarlo, a veces se me pasan a pesar de que reviso varias veces.

Demian Sabía que regresarías aunque fuera de pasada, es bastante halagador que cuando lo hicieras vinieras a dejar un comentario aquí <3.
En líneas generales, es un agrado ver que te gustara la tanda de capítulos.
Y tienes razón, puede que esté poniendo unas cosas algo más calentosas y que se dan a malinterpretaciones, pero nada que ver con ese fanfic de Crepúsculo que mencionaste. Digo, tengo influencias pero ninguna viene de ese libro xD. Es sólo que cuando comencé a escribir tenía algo de decoro, en especial cuando se trataba de desarrollar la perversión de Enurta, estaba joven y no quería pues xD, pero creo que a estas alturas de la vida me siento con el suficiente valor de atreverme a escribir situaciones que pueden ser malinterpretadas... porque quiero y porque es divertido, pero sin rayar en lo extremo, porque en eso no se centra la historia ni nadie... excepto Enurta, que no se puede quedar tranquilo. Es simplemente, una forma de divertirme :P
Y vamos a estar claros, Lopunny junto a Gardevoir son tristemente explotables en ese sentido, tienen una figura atractiva de la cual es muy fácil aprovecharse en este tipo de cosas. Además, tenía que escoger alguna para el fetiche de Enurta y bueno... las Lopunny son conejos... los conejos son... you know what I mean 1313.
El especial de Ari fue muy divertido de hacer, no le puso mucho empeño en la calidad porque era una broma después de todo, pero escribir algo que jamás se me ocurriría... simplemente no paraba de reír. Fanservice, pero satisfactorio, incluso hice un boceto rápido que quizás mejore luego nada más por seguir regocijándome con mi broma xD.
Y ciertamente, estoy haciendo más sentimental a Tymime, quizás me estoy pasando demasiado, pero es algo bastante importante para él y para Eve en el futuro. Todo a su tiempo :P
Es bueno haberte leído de nuevo y descuida, yo te comprendo perfectamente, estoy en una situación similar aunque yo no soy tan radical como para dejar ciertas cosas atrás. Hay muy pocas cosas con las que me puedo sentir libre, mantenerme aquí y hacer estas cosas es una de ellas. Pero como te dije, despreocúpate, sólo que la próxima vez al menos avisa que ya son dos veces que lo haces xD
Un gran saludo y te deseo mucha suerte en todo lo que estás haciendo. Gracias por pasar a saludar :3

The Darkcry666 Puede que me tome mi tiempo, pero no desapareceré, se los debo a todos ustedes por el apoyo que han prestado todos estos años. Y también porque no me podría perdonar dejar esto inconcluso.
Oye, pobrecita Eve, o sea, si existe un Psyduck que no puede nadar... xD
No has podido describir mejor la relación entre Eve y Enurta. Eso es lo que les pasa todo el tiempo, aunque Enurta tiene mayor impacto en Eve de lo que ella tiene en él, pero ambos muchas veces se ven arrastrados por la voluntad del otro sin poder hacer nada al respecto. Uno de los mejores ejemplos es cuando Enurta se ve afectado por las pesadillas de Eve y ambos huyen de los espantos que habitan en ellas.
Hay cosas que no se deberían decir y a Zack se le escapó una de esas cosas, aunque peor fue Dyfir que llevó las cosas al extremo más enfermo que se le pudo ocurrir. Pobre Zack xD.
Y me alegra mucho saber que pienses que lo que hizo Nathaniel merece un aplauso. Nathaniel es un personaje que me he arrepentido varias veces de haber introducido, así que haber podido darle algo de actitud frente a una situación importante como la confesión a Dyfir es satisfactorio... aunque no saliera del todo bien xD
Yo tampoco soy shippera, te entiendo completamente, por eso es que pongo muchísimo cuidado en el desarrollo de las relaciones amorosas en la historia, al punto de hacerlas casi inexistentes. Tampoco es que la historia gira en torno a esas relaciones, pero si se llegasen a dar me aseguraría que cada una se desarrollara de acuerdo a la personalidad correspondiente a cada personaje. Es como tú dices, no pondría a Eve y Mewtwo como ríos de miel porque así no es ninguno de los dos, sería un insulto hacia ellos. Supongo que tendrías que esperar a ver qué sucede con estos dos, igual a cómo sería el desenlace entre Dyfir y Nathaniel :P
Y ciertamente, la historia de Eve y Drakar es triste desde cierto punto de vista, quizás si nunca se hubiesen enterado seguirían siendo amigos. Incluso hubiera sido más dramático que se dieran cuenta de quién era cada quién a la hora de la verdad, pero eso hubiera sido muy forzado. Aunque esto parezca cruel, la vida de Eve está en cierto modo hecha para que sufra desgracias. Drakar es una de esas que no se puede quitar de encima y viceversa. Me contenta mucho leer este párrafo que dedicaste a Drakar, porque eso significa que he hecho un buen trabajo reinvindicando a este personaje que poco desarrollé hasta ahora y que conseguí que transmitiera justo lo que quería. No puedo estar más feliz T^T
Muchas gracias por tu comentario una vez más, espero que este capítulo también sea de tu agrado :3

draw No puedo creer que postearas aquí después de tanto tiempo. Es una muy grata sorpresa :'D
Estuviste bastante tiempo ausente, drawcito, pero es bueno saber que te encuentras bien :3. Y sí, ya van más de 50 y va camino a los 60, lo bueno es que está pronto a terminar; espero que puedas leerlo :'3
Y sí, draw, tus post de newbie eran terribles, cayó la vergüenza sobre tu vaca por eso y dejaste de comer cereal (?).
Un gran saludo, draw, espero que cuando vuelvas podamos coincidir. Un gran saludo ^^.


¡Hola, mundo! ¿Cómo se encuentran?

Antes de hablar sobre el capítulo que leerán a continuación, debo decir... ¡EGN HA CUMPLIDO SIETE AÑOS! El tiempo pasa muy rápido para mi gusto, también he prolongado demasiado su conclusión, pero eso se me escapa de las manos. Sin embargo, no tienen idea de lo agradecida que estoy de que, a pesar del tiempo, aún muchos de ustedes sigan la historia. En serio, no se imaginan del halago que siento al pensarlo y lo mucho que les debo; si bien esta historia continúa camino a su final porque así me lo propuse, si no fuera por ustedes no hubiésemos llegado hasta aquí.

En serio, ustedes son los mejores lectores que alguien puede tener, los amo <3. ¡Gracias a todos!

Ahora hablemos de lo que nos concierne. A pesar de que terminé el capítulo 59 hace más de un mes, tuve serios problemas con este capítulo. ¿Por qué? Pues luego de seguir avanzando y comenzar con la revisión, sentí una gran insatisfacción cuando yo misma pensé que parecía relleno.

¿El motivo? No estoy muy segura, pero mi cuaderno habla por si sólo: un montón de escenas que decidí eliminar. Algo estaba realmente mal con este capítulo y busqué darle algún sentido con una escena de esas escenas descartadas que a su manera le daban sentido. Era algo que siempre quise desarrollar en la historia de Eve, pero jamás encontré el momento adecuado, incluso pensé en hacerlo como un extra pero ahí va. Hasta le cambié el título xD

Incluso cuando corregí todo fue un desastre: quité, puse, quité, volví a colocar, reacomodé... ¡todo! No me quedé quieta hasta que alcancé sentirme satisfecha y espero que valga la pena luego de arrancarme tantos cabellos. Ya ustedes me dirán :)

Afortunadamente, esto no se repetirá con el Capítulo 57, uno de esos que tanto me moría por escribir y que quedó magnífico ya en borrador xD.

Sin más dilaciones, acá les dejo el capítulo 56 de EGN:







56
Cuentas pendientes


Spoiler
Cuando Eve se levantó al día siguiente, dispuesta a comenzar con su nueva rutina habitual, casi sufre un infarto cuando vio su propio reflejo en la ventana. Palpó el vidrio con incredulidad, buscando desesperadamente el truco tras esa mala broma; pero no encontró nada, era realmente su reflejo, sin atisbo de Enurta por ninguna parte.


No podía estar más sorprendida, incluso llegó a creer que seguía dormida y eso sólo era el comienzo de una angustiante pesadilla. Se pellizcó a si misma para asegurarse de que no era así. Le dolió, estaba más despierta que nunca y dudando sobre si era correcto sentirse bien al respecto.

Desde que Enurta era prisionero en su cuerpo y descubrió tal barbaridad, comenzó a evitar cualquier superficie reflectante, todo era válido con tal de no tener que ver al espanto que ocupaba su lugar en donde ella debería verse, dirigiéndole siempre una sonrisa siniestra para recordarle que no la dejaría en paz jamás.

Entonces frunció el ceño y gruñó, cayendo en cuenta de lo que estaba pasando y maldiciendo por lo bajo. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Por lo visto, Enurta era capaz de controlar el proyectarse en los reflejos a voluntad. Ella siempre creyó que sólo era una consecuencia más de compartir el cuerpo, pero él sólo lo hacía para hacerla sufrir… Resopló y torció los ojos, su deducción era tan “brillante” que ella misma se detestaba.

— “Está molesto por lo que pasó ayer” —pensó Eve muy disgustada —. “Insistí demasiado, metí mis narices dónde no me importaba y se va a asegurar de hacerme saber que no está nada contento por ello”.

A pesar de que una furia incontrolable subía desde su estómago y la haría estallar en cualquier momento, ésta se desvaneció tan rápido como apareció, dejándola con una desoladora sensación de vacío. Lo que le pareció un insignificante desliz de Enurta era más serio de lo que se atrevió a pensar, tanto como para que él dejara de lado hasta quién sabe cuándo su actividad preferida: crisparle los nervios.

Decidida a zanjar el asunto lo más pronto posible, salió de su habitación a trompicones y corrió a su lugar secreto, consumida por la ansiedad que crecía más a cada paso que daba. Dudó antes de sumergirse en la mata de arbustos, se aseguró de que no había nadie cerca y entonces se abrió paso a través de hojas y ramas. Cuando ya estaba en el centro del pequeño claro, comenzó a llamarlo… con cierta desesperación para su desagrado.


— Enurta, ¿estás ahí?


A pesar de lo agitada que estaba, procuró no levantar demasiado la voz, aunque eso no la libró de sentirse tonta de todos modos. No sabía cómo invocarlo —jamás se imaginó que algún día intentaría hacer tal cosa—, o lo que fuese eso que estaba intentando. Ni siquiera entendía la ansiedad que le generaba el querer tenerlo de vuelta.

— Enurta, sé que no nos llevamos muy bien y que sólo nos soportamos por nuestro acuerdo —continuó algo dubitativa y sintiéndose avergonzada por tan embarazosa situación. Sólo Gea sabía lo agradecida que estaba de encontrarse sola, porque cualquiera que la viera la tacharía de loca. Más si la escuchaban llamarlo a él —. P-pero… tenemos poco tiempo y mucho que hacer. Me comprometo a no hacerte más preguntas con respecto a lo de ayer…

Se detuvo de sopetón. Sus orejas se movieron levemente varias veces cuando captaron un sonido que hicieron que su corazón pegara un vuelco. Alguien se acercaba a ella.

Respiró profundamente para calmarse y no lucir tan mal. Dudaba que alguien la encontrara si permanecía callada, el claro no era tan fácil de distinguir gracias a la cúpula de arbustos, pero si Tymime la encontró una vez alguien más podría. Además, no quería que llegasen a pensar que estaba mal de salud si la encontraban así, ya tenía suficiente con las delatadoras ojeras que era incapaz de ocultar.

Como estaba nerviosa, le costaba concentrarse para distinguir qué o quién producía los ruidos, pero quedó estupefacta cuando cayó en cuenta que, fuera lo que fuera, indudablemente venía directo hacia ella. Antes de que pudiera prepararse adecuadamente, la fuente del ruido se reveló y sintió que un Hitmonlee la pateaba en el estómago cien veces al menos.

— ¡Cuñis!

Nya la saludó con el tono más chillón que era capaz de emitir, forzando una sonrisa de alegría que era superada por su desesperado intento de quitarse las ramas y hojas que se habían enredado en su corto pelaje, el cual ahora era de un rosado bastante intenso. Siguiéndola muy de cerca, estaban sus inseparables amigas, Ambrette y Soyla.

— Cuñis, ¿no crees que es muy temprano para estar despierta? —le preguntó Nya burlonamente; probablemente sin reparar en que Eve se hacía la misma pregunta con respecto a ella —. O sea, todo el mundo sabe que tienes pesadillas y cosas de esa que sólo le pasan a los locos, pero dormir bien es importante para lucir hermosa. ¡Es básico! Todo el mundo lo sabe.

— ¿Qué demonios quieres? —gruñó Eve de mala gana, frunciendo el ceño y dejando que se le escaparan unas cuantas chispas de plasma para dejar bien en claro que no estaba de humor para soportarla.

— ¡Relax, cuñis! —exclamó Nya nerviosamente, siguiendo la trayectoria de las chispas con sus ojos —. Vengo en son de paz, ¡lo juro!

Y como si lo hubieran ensayado, Ambrette y Soyla levantaron unas banderitas blancas, agitándolas con unas sonrisas tan grandes que daban miedo. Eve parpadeó repetidas veces, sin saber cómo reaccionar ante algo tan absurdo.

— Te lo preguntaré de nuevo y más vale que no sigas desperdiciando mi tiempo —resopló Eve en cuanto se recuperó, cerrando los ojos y acariciándose las sienes —. ¿Qué diantres quieres?

— Tranquila, cuñis, mira que fruncir demasiado el ceño te produce arrugas. Asquito —soltó Nya del tiro, mirando con reprobación los gestos de Eve y estremeciéndose al pensar en arrugas; pero al ver que la Lethilian estaba por comérsela viva, añadió rápidamente —. Ah… ehm… ¡Cómo te iba diciendo! ¡Vengo en son de paz! Quiero demostrarte que no soy rencorosa, que estoy dispuesta a ser tu amiga y a ayudarte en lo que necesitas. Digo, somos familia ahora y hay que mantener las cosas entre nosotras lo más sanas posibles, ¿sabes?

Eve estaba perpleja. No comprendía el por qué de una decisión tan drástica por parte de Nya... Bueno, en realidad si lo sabía y tenía que ver con congraciarse frente a Tymime; pero igual no se esperaba tal cosa.

Era hilarante que Nya creyese que su hermano la trataría del modo en que ella esperaba. De por sí que alguien quisiera coquetearle Tymime era absurdo, pues tal cosa ni siquiera figuraba en la lista de prioridades del arlequín, todo empeoraba para Nya si pensaba en que ambas podrían ser amigas entrañables.

El sólo pensar en tal posibilidad le provocaba náuseas, sin embargo, no podía permitirse el poner cara de tonta. Era momento de ponerla en su lugar, ya que le entregaban una oportunidad fácilmente.

Pero no le dieron tiempo ni para terminar de pensar…

— Mira, cuñis, para demostrarte que actúo en buena fe, las chicas y yo hemos decidido ayudarte —dijo Nya con una sonrisa de oreja a oreja; si trataba de ser cordial, sólo estaba consiguiendo lucir aterradora con sus gestos forzados —. Mira, ya toda la mansión sabe lo de ese Scizor insoportable y tú. Como se nota que no tienes idea de cómo lidiar con los machos, es momento de una intervención divina de nuestra parte.

Si Eve antes estaba atónita, ahora el cerebro le había hecho cortocircuito, cosa que la afectó más de lo que debía permitirse.

— ¡¿De qué estás hablando?! —bufó Eve con un hilillo de voz, bastante consternada. Apenas podía hablar y se molestó consigo misma al sentir que se sonrojaba a niveles catastróficos.

— Ay, cuñis, verás, es medio vergonzoso que mi cuñada huya como colegiala cuando se le declaran… —mientras Nya le daba una especie de sermón, Ambrette y Soyla sacaron unos maletines de quién sabe dónde y se abalanzaron sobre Eve —. Así que, además de darte asistencia para que superes tu problemita de pánico escénico, te haremos “mantenimiento” para que luzcas di-vi-na.

— ¿M-mantenimiento? —repitió Eve escandalizada, dando un paso atrás bastante asustada cuando las otras dos le mostraron extraños utensilios, menjurjes y potes con contenido de colores demasiado llamativos.

— Sí, sí, ya sabes, te vamos a poner bonita en verdad —contestó Nya despreocupadamente y riendo entre dientes —. Niñas, deberíamos comenzar con algunas mascarillas porque… bueno, o sea, por todo eso de que está loca y no duerme bien. Aunque eso tomaría mucho tiempo, así que por cuestiones prácticas lo mejor sería aplicarle una buena base de maquillaje —mientras daba órdenes, Ambrette y Soyla le cayeron encima a Eve, consiguiendo controlarla al punto de que podían ponerle cosas en el rostro sin que ella pudiera hacer mucho para evitarlo —. ¡Oh! ¿Sabes qué sería divino? Deberíamos teñirte el pelaje; ese blanco tuyo es algo soso y pasado de moda. Horita lo más in es el Amarillo Limón, te quedaría fa-bu-lo-so. ¡Y más si te ponemos unos lentes de contacto para que tus ojos sean verdes! ¡Eso quedaría di-vi…!

— ¡BASTA!

Al gritar, Eve liberó una gran descarga de plasma que espantó a Ambrette y Soyla, quienes pegaron grititos muy agudos y corrieron en círculos llorando, ignorando por completo que el plasma era inofensivo para ellas en cantidad tan minúscula. Aprovechando el desorden, Eve se deslizó entre ellas logrando escapar del lugar.

¿Es que Nya no podía estar más demente? ¿Qué clase de prioridades tenía en su cabeza? ¿Era tan imbécil como para no ver para lo Eve y el resto se estaba preparando? ¿Acaso no era notorio que lo que a Nya le interesaba a Eve le importaba un rábano? ¡¿Y qué rayos le habían puesto en la cara?! Estaba toda patosa, por más que se restregaba no podía quitarse de encima tan desagradable sensación, sólo conseguía llenarse las manos con una explosión de colores.

Aunque ni siquiera el maquillaje era tan terrible como la preocupación que Nya consiguió sembrar en ella. Si la Mew no mentía y los chismes se difundían con tan aterradora rapidez, entonces era cierto todos sabían que Blaze se le había declarado el día que llegó a Carpathia.

No estaba avergonzada por lo que Blaze hizo, es lo que haría cualquiera en su situación, ella sabía que era lo más natural del mundo. Incluso sus palabras llegaron a halagarla, se notó que él había hecho un gran esfuerzo para parecer alguien digno y no el patán galante que acostumbraba ser. Lastimosamente, las circunstancias no daban para tales cosas, en especial estando tan cerca de cumplir con su destino y Tymime angustiado por sus labores.

Temió que se repitiera lo de Zuen, el sólo pensarlo le producía un escalofrío que sólo los hilos de su hermano eran capaces de generar, desagradable y desalentador. Suspiró con pesar y negó lentamente con la cabeza. Lo de Blaze había sucedido hace algunos días, quizás Tymime sí estaba al tanto pero no le interesaba hacer algo al respecto, ella procuró mostrar nunca interés alguno por Blaze; tampoco le costó demasiado pues era cierto, no estaba interesada en él del modo en que el Scizor querría.

Además, desde entonces hacía de todo por evitarlo, no estaba preparada para confrontarlo… más bien, no tenía el mismo valor que él mostró al decirle todo. Quizás con eso le estaba salvando el pellejo y ni ella lo sabía.

Sin Enurta y con la cuerda de locas invadiendo su lugar secreto no podía hacer nada con su entrenamiento, y todo el cansancio ignoró por la sorpresa que se llevó al despertar le cayó encima además. Decidió que lo mejor sería regresar a su habitación e intentar conciliar el sueño, cruzando los dedos y esperando no tener ninguna pesadilla que interrumpiera su descanso.

Agradeció que aún fuera madrugada y los pasillos estuvieran desiertos, no sólo porque había desarrollado una especial aversión hacia las Lopunny por la que Enurta se moría, sino porque no sabía cómo diantres habían dejado su rostro las frenéticas amigas de Nya.

Cerró la puerta detrás de si, recostándose contra ella un rato, aliviada de estar a salvo en su habitación. Intentó meditar sobre todo lo que le estaba pasando, deseando encontrar algo de claridad para llevar esa nueva situación con la mayor calma posible, pero su mente estaba tan turbia que no lograba despejarla. Se rindió casi de inmediato, acercándose de nuevo a la ventana para verificar si su reflejo seguía ahí. Fueron sus ojos los que le devolvieron la mirada, no se sintió tan disgustada como hace rato, pero sí que estaba molesta por descubrir que su rostro parecía el lienzo de un Smeargle frenético y con malos gustos en paleta de color.

Se retiró como pudo del maquillaje antes de extender su mano temblorosa para tocar el cristal y cerciorarse de que estaba verdaderamente ahí. Su reflejo le devolvía la mirada con temor, era sorprendente lo agitada que lucía cuando no creía sentirse así; su respiración estaba calmada, su corazón latía como debía, ni siquiera sudaba.

Pero su reflejo revelaba algo que quizás ella intentó negar, algo que estaba renuente a admitir por todo lo que implicaba: verse a ella misma, contrario a lo que alguna vez pensó, la hacía sentir vacía.

— ¿Por qué…? —musitó con voz temblorosa cuando sus piernas le fallaron y cayó de rodillas al suelo.

Hizo como pudo para contener las lágrimas pues llorar por eso estaba mal, sentirse así estaba terriblemente mal, no podía creer que no se contentara por ser más “normal”. Se abrazó con fuerza y maldijo por lo bajo cuando una lágrima rodó por su mejilla. ¿Quedaba tan poco de ella que incluso lloraba por el rechazo de su mayor enemigo?

Los vidrios de la ventana comenzaron a temblar violentamente, alertándola de que debía tranquilizarse antes de que su psiquis se saliera de control. Respiró profunda y lentamente para recuperar la calma, pero eso era más difícil que tener que enfrentarse a Hela como una Hehebi de nuevo.

— “Preferiría repetir eso otra vez antes que esto” —pensó Eve con pesar, ninguna de sus alternativas era buena y jamás lo habían sido.

Se puso de pie ayudándose de la cornisa de la ventana y cerró las cortinas, evitando ver de nuevo su reflejo. Con cuidado se acercó a su cama, lanzándose sobre el suave colchón, enrollándose en su cobija y haciéndose un ovillo. Decidió que por su bien, lo mejor sería no verse a si misma nunca más.

— Me estoy volviendo loca —susurró, suplicando que le dieran al menos un respiro en sus sueños.



Avanzada la mañana, a Flame le llamó la atención escuchar actividad en la arena de entrenamiento, así que decidió acercarse a curiosear. Le parecía bastante extraño que sus hermanos tomaran la iniciativa de entrenar por su cuenta, Tymime les había dicho a todos que el entrenamiento no comenzaría hasta la tarde y tales oportunidades no eran desaprovechadas por los menores para tontear por ahí.

Al llegar, se llevó una gran sorpresa al ver que quienes practicaban eran el Charizard y el Pikachu amigos de Mewtwo. Y más curioso todavía era que el mismísimo Mewtwo era quien supervisaba la batalla muy atentamente.

Flame sonrió. Le parecía divertido ver algo tan fuera de lo ordinario, así que decidió acercarse para pasar el tiempo con ellos. Se fijó que también el resto de los pokémon que Mewtwo trajo estaba ahí, animando a su favorito con tanta pasión que no se dieron cuenta de su presencia. Sin borrar su sonrisa, se detuvo al lado de Mewtwo, quien estaba demasiado concentrado para reparar en él.

— ¿Aprovechando que dejamos de monopolizar la arena? —le preguntó jocosamente.

Mewtwo pegó un leve respingo y Flame no pudo evitar reírse. Lo había tomado desprevenido.

— Buen día, Flame —saludó Mewtwo jovialmente con una media sonrisa —. Sí. Tenían que ponerse en forma tarde o temprano, ninguno de ellos se ha visto en la necesidad de tener una batalla seria en mucho tiempo… —se detuvo en seco, girando la cabeza y fijándose de nuevo en la batalla. Ger era avasallado por el Lanzallamas del Charizard e intentaba escapársele, pero su oponente siempre le cortaba el paso. Frunció levemente el ceño ante esto y exclamó — ¡Por todos los cielos, Ger! ¡Sabes que Bersek es mucho más rápido que tu! ¡Usa una Onda Trueno para que tengas una mínima posibilidad!

Ger se acongojó ante el regaño, pero asintió con decisión y se reincorporó a la lucha, intentando seguir la sugerencia de Mewtwo.

— Vaya… —silbó Flame bastante sorprendido —. Para permitirte dirigirlos así, deben sentir un gran respeto hacia ti, ¿no?

“Si tan sólo supieras” pensó Mewtwo algo incómodo. Decidió medir sus palabras y responder sólo lo necesario, debía ser prudente si esperaba no animar al Lethilian a que le hiciera demasiadas preguntas sobre los clones.

— Sí, supongo —contestó lo más despreocupadamente que pudo, evitando la mirada curiosa de Flame —. Nos conocemos hace años, quizás por eso.

— Me parece que lo que haces está bien. Mientras no seas tan exigente como Tymime, estoy seguro de que harás un excelente trabajo —señaló Flame jocosamente y riendo.

— Puedo ser estricto, más no abusivo como tu hermano. Así no funcionan las cosas para mí —señaló Mewtwo frunciendo levemente el ceño. No le gustaba para nada la comparación, pero estaba consciente de que Flame no lo hacía para molestarlo, sino más bien para animarlo —. Conozco muy bien sus habilidades y cuáles son sus límites. Jamás se me ocurriría exigirles que hagan algo que no está entre sus posibilidades, como muchas veces he visto a Tymime hacer con ustedes.

— Tan sólo mírate. ¡Eres todo un maestro!

Tanto Flame como Mewtwo pegaron un respingo cuando vieron que Blaze apareció al lado de ellos sin que se dieran cuenta. El Scizor dibujó una sonrisa burlona en su rostro al ver la reacción de ambos y rió.

— De hecho, suena a lo que diría un humano blandengue, así que dinos la verdad, cosa amorfa —continuó —: fuiste un pobre diablo que cayó en desechos tóxicos y emergió mutado en un bicho feo y caderón.

— También es un gusto verte de nuevo, Blaze —dijo Mewtwo lacónicamente, fijando de nuevo su atención en la batalla para evitar enojarse. Lamentablemente, Ger y Berserk detuvieron el entrenamiento y tanto ellos como el resto de los clones tenían los ojos fijos sobre Blaze y él.

Mewtwo rechinó los dientes con desagrado. Todos creían que él quería moler a golpes a Blaze por celos, no entendía de dónde habían sacado una idea tan absurda, pero eso era lo que creían. Tampoco es que estuvieran tan equivocados, el Scizor no era santo de su devoción, en especial luego de que Skyfler le contara lo primero que hizo apenas llegó a Carpathia.

Más que enojarse por el hecho en sí, repudiaba la irresponsabilidad de Blaze por siquiera pensar que era buena idea declarársele a Eve a puertas de la batalla más importante de su vida. Si eso no era una molestia, sin duda la pelea entre Dinya y Eve y el posterior lavado de cerebro que Tymime hizo a ésta, eran motivos más que suficientes para que ni lo mencionaran en su presencia. ¿Pero algo tan banal como los celos? Ni de chiste.

Flame observó cuidadosamente a los dos. Se notaba a leguas que no se llevaban nada bien, aunque lo cierto es que no eran rivales a muerte tampoco. Si bien consideraba que bajo otras circunstancias los dos podrían haber llegado a ser camaradas, así no eran las cosas, por lo que decidió hacer el tonto para aliviar la tensión en el ambiente.

— ¡Que bueno que estés aquí, Blaze! —saludó alegremente. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para contener una carcajada cuando vio sus caras llenas de estupefacción giraron hacia él —. Podrías unirte a nosotros en el entrenamiento. Estoy seguro que sería una gran sesión si participaras.

Luego de recuperarse de la cordialidad de Flame, Mewtwo no pudo hacer más que mirarlo con extrañeza. Blaze hizo lo mismo alzando una ceja; a pesar de eso, lucía algo incómodo. Flame adivinó de inmediato el por qué.

— ¡Jajaja, lo siento mucho! Es cierto que nunca nos hemos presentado formalmente… tampoco es que ninguna de las circunstancias fuera la más apropiada para eso —se carcajeó Flame, rascándose la cabeza para aparentar estar apenado —. Yo soy Flame, soy hermano de Eve… obviamente.

— Ehm… un placer… —balbuceó Blaze desconfiadamente y desviando la mirada. No parecía estar a gusto… hasta que miró a Mewtwo, sonrió con malicia y volviendo a posar sus ojos carmesí en Flame, dijo: —. Oye, cuñado, ¿has visto a Eve?

— ¿Cuñado? —repitió Flame sorprendido y con un tono de voz más agudo de los normal. Jamás se imaginó que Blaze fuera tan habilidoso para meterle cizaña a Mewtwo.

— Eve está durmiendo. Pasó una mala noche, así que déjala descansar en paz —espetó Mewtwo tajantemente —. Si eso era lo único que necesitabas, puedes largarte.

Blaze parpadeó varias veces antes de estallar en carcajadas.

— ¡Ay, cosa amorfa, no me hagas reír tan temprano! —dijo cuando pudo. Mewtwo alzó una ceja; no le encontraba lo gracioso —. Verás, es cierto que uno de mis motivos era preguntarte por Eve: necesito hablar con ella desde hace días. Pero también consideré conveniente venir y tener una charla contigo, para hacer las paces y eso.

— ¡No me digas! —bufó Mewtwo sarcásticamente y en sus manos comenzaron a vislumbrarse ascuas que alertaron a Blaze.

— ¡Hey, no te ofusques tanto! ¡Estoy hablando en serio! —exclamó algo alterado. Sus ojos brillaron con mayor intensidad un segundo y consiguió apagar las brasas que comenzaban a cobrar mayor intensidad en las manos de Mewtwo —. Mira, ahora estamos en el mismo bando y no vale la pena seguir con las hostilidades… al menos hasta que esto termine. Creo que es lo más adecuado demostrar que podemos llevárnoslas bien. Tampoco te pido que actuemos como amigos del alma, pero al menos lo suficientemente bien para llevar la fiesta en paz. Por Eve…

Mewtwo no contestó, aún estaba molesto por el atrevimiento de extinguir el Lanzallamas que preparaba en sus manos y sorprendido por la tregua que le planteaba. Además, no quería que nadie se percatara de que Blaze lo dejó anonadado el mostrar mayor madurez que él. Sin embargo, aquello le seguía pareciendo muy extraño, más viniendo de Blaze; había motivos ocultos detrás de eso y averiguarlo para él era tan sencillo como pestañear.

— Eres un pésimo mentiroso —dijo finalmente con una media sonrisa a son de burla, descolocando a Blaze.

— ¡¿Mentiroso?! ¡No sé de qué estás hablando! —replicó él bastante ofendido en cuanto recuperó el habla —. Vengo con las mejores y más sinceras intenciones, cosa amorfa, aunque te cueste creerlo. Estamos en el mismo costal (para variar), debemos colaborar y olvidarnos del pasado. Ya te lo dije, no quiero que seamos amigos entrañables, el estómago no me da para soportar tal cosa, pero con llevarnos “bien” es más que suficiente para no agobiar a Eve. ¿No piensas igual?

— Sí, es cierto que si nosotros llevásemos una tranquila convivencia le facilitaríamos las cosas a Eve, sería una angustia menos para ella. De hecho, la idea es magnífica… en teoría—espetó Mewtwo con hastío y dirigiéndole una fría mirada —. Pero no es aplicable a la práctica, Blaze. En especial porque sólo es un intento desesperado para que Eve hable contigo a costillas mías. En pocas palabras: olvídalo. Ella tendrá sus razones para evitarte.

— ¡¿De dónde sacas esa blasfemia?! —bufó Blaze molesto y mostrándose profundamente ofendido.

— Tú mente es un libro abierto.

A Blaze se le quedó una frase atorada en la garganta al caer en cuenta de lo que pasaba, quedando boquiabierto y poniéndose rojo de la ira. Flame se desternilló de la risa cuando entendió lo que estaba sucediendo, sin importarle que con eso la rabia del cazador creciera. Los demás no se unieron a las risas del Lethilian, no porque no supieran o no les causara gracia, era más bien por simple lástima.

— ¡Ay, Mewtwo, eso no se hace! —exclamó Flame sin parar de reír y enjugándose las lágrimas.

— ¿Y qué si es por eso? —gruñó Blaze muy molesto. Podía soportar cualquier cosa, pero le parecía abusivo que hurgaran en su cabeza sin su consentimiento —. Tú ni siquiera estás interesado en ella como yo. No sé por qué te molesta que quiera intentar tener algo serio con ella y la corteje.

— ¿Que no está interesado? —repitió Ger estridentemente, adelantándose a Mewtwo y dejándolo con las palabras en la boca. Ger continuó sin percatarse de la mirada asesina que le lanzaban los ojos violetas de su creador—. ¡Por favor! ¡Si es la luz de sus ojos! Nos hizo venir hasta acá sólo por ella. Es notorio que…

— ¡Cierra el hocico! —chilló Ludo, saliendo de la nada y dándole un manotón en la nuca para que no dijera nada más.

Mewtwo se cubrió el rostro con una mano para ocultar la vergüenza que le causaba la situación. Sintió que lo miraban y retiró la mano, encontrándose con los ojos carmesí de Blaze devolviéndole la mirada de mala gana. Mewtwo frunció levemente el ceño ante esto, preguntándose qué le pasaba.

— Estamos progresando —dijo Blaze con un suspiro, cruzándose de brazos y alzando una ceja —. Pensé que nunca lo admitirías, que te lo llevarías a la tumba.

— No he admitido nada, así que no tergiverses las cosas —espetó Mewtwo mordazmente. Aún no entendía cómo es que aún no lo había reducido a carbón, pero mientras, se conformaba por maldecir la impertinencia de Ger.

— Ahora el mal mentiroso eres tú —señaló Blaze burlonamente, con la sombra de una sonrisa maliciosa asomando en su rostro —. Vamos, confiesa tus pecados para así llevar esta rivalidad a un nuevo nivel. Es que es medio aburrida si sólo es por mi profesión… no tiene mucha emoción.

— ¿Y no te parece suficiente?

Mewtwo hizo el ademán de atacarlo pero Éphora, el Venusaur, se acercó a ellos, logrando contenerlo con su mera predisposición a intervenir y por respeto. Éphora solía ser tranquilo, de pocas palabras y solía ofrecerse como mediador cuando había problemas para encontrar soluciones pacíficas. Pero eso no significaba que no supiera lidiar con una riña usando la fuerza.

— Por favor, Mewtwo, no se ofusque —pidió Éphora educadamente. Su voz masculina, gruesa y profunda, era serena y tenía una increíble capacidad para calmar a quienes la escuchaban —. Desde nuestro reencuentro, he intentado entender el por qué le molesta tanto que se toque el tema de la señorita…

— No malinterpretes las cosas tú también, Éphora —contestó Mewtwo de muy mala gana. Le agradecía que detuviera sus impulsos con su oportuna intervención, pero no se esperaba que también se prestara al juego de sacarlo de sus casillas —. Es cierto, estoy molesto, pero sobretodo hastiado de que intenten imponerme un sentimiento hacia Eve que probablemente no exista. No niego mi aprecio hacia ella, la tengo en gran estima, pero no entiendo cómo son capaces de comparar mi respeto con lo de este baboso.

— ¡Oye!

— Lo entiendo, pero parece que usted no. Y no me gustaría sacar conclusiones apresuradas, Mewtwo —continuó Éphora serenamente, sin inmutarse ante el enojo del que era su líder —. Pero en vista de las circunstancias, tengo la impresión de que lo que realmente lo pone de tan mal genio es no comprender realmente lo que siente.

— Éphora tiene un buen punto —intervino Esthela rápidamente, sin darle oportunidad a Mewtwo de replicar —. Estoy segura que todo esto se le hace más engorroso porque no es tan extrovertido como él —señaló a Blaze con la cabeza y continuó: — ¡Ni mucho menos! Tampoco se equivoque, usted como está bien… creo… mejor que antes. El caso es: usted jamás ha estado en esta situación, es su primera vez y debe estar confundido.

— Si el dilema es que nuestro Mewtwo es algo tímido —se apresuró a decir Berserk, dando un paso hacia delante y guiñándole el ojo al aludido —, sé de unos hongos que se encuentran fácilmente en el bosque que lo volverán toda una fiera.

Las carcajadas que soltó Berserk eran tan potentes que los aturdieron y no había forma de detenerlo. Eso fue afortunado para Mewtwo en cierto modo, ya no sabía en dónde esconder la cara ante el bochorno al que estaba expuesto, en especial frente a Flame.

Aunque al Lethilian le parecía divertido verlo tan contrariado, no pudo evitar sentir compasión por él. A Flame en realidad no le importaba mucho lo que Mewtwo sintiera por Eve, le permitiría cualquier cosa mientras no le hiciera daño.

Flame arrugó la boca cuando se detuvo a meditar al respecto. Le dolía pensar que nunca había pasado el tiempo suficiente con su hermana como él hubiese querido. La diferencia de edades era muy marcada, así que mientras él estaba interesado en alguna de sus “amigas”, Eve sólo pensaba en jugar. Por si no fuese poco, los deberes siempre se anteponían a cualquier otra cosa en su familia, no hubo nunca tiempo suficiente para estrechar lazos, tanto que él aún se preguntaba cómo Skyfler había conseguido ser uno de los favoritos de Eve. Tymime era el único que gozaba con todo el derecho de disfrutar su amor y todos cuestionaban si realmente se lo merecía.

Posó su mirada sobre Mewtwo, preguntándose si sentía cierta envidia hacia él por haber conseguido la confianza de su hermana con tanta rapidez. Cerró con fuerza los ojos y sacudió la cabeza para espantar idea tan espantosa. Mewtwo merecía la simpatía de su hermana tanto como él, no debía ser tan egoísta y desprestigiarlo, especialmente sabiendo que para Eve no habría sencillo permitírselo.

Suspiró con un dejo de tristeza. Mewtwo, Moonghost y él ahora eran muy cercanos, él mismo estaba contento por eso, en especial porque esa era su intención. Mewtwo le caía bien, sería injusto negarlo, pero eso también era una gesto de amor hacia su hermana; quizás el único que podría hacer por ella.

— Ya tuve suficiente de esto —dijo Mewtwo alzando la voz para acallar las del resto —. La arena de entrenamiento no estará libre todo el día, así que dejen de perder el tiempo con chismes y vuelvan a sus lugares.

Apenas dio la orden, una escandalosa carcajada se hizo escuchar. Mewtwo la identificó de inmediato, era imposible no reconocerla y eso no contribuyó con su malhumor. “Lo que me faltaba”, pensó Mewtwo mientras Shock se les acercaba.

— Había escuchado que trajiste algunos amigos, según, como “refuerzos” —dijo Shock burlonamente, mirando de reojo a Ger con su típico aire de superioridad que resultaba chocante — ¿Me engañan mis ojos o éste es el mismo Pikachu que ofreció tu cabeza en bandeja de plata en las montañas de Lavender?

— ¡Yo no hice tal cosa! —exclamó el aludido al instante, ganándose las burlas del Lethilian.

— Mewtwo, si fuera tú no perdería mi tiempo, en especial con esta rata inútil. Dudo mucho que Eve pueda salvarte el trasero cuando esté ocupada con Drakar —dijo Shock sonriendo maliciosamente y tocando la mejilla de Ger con la navaja de su cola.

Ger la apartó rápidamente de un manotón, quejándose al instante por una punzada en su palma. Cuando verificó qué sucedía, se sorprendió al ver el pequeño corte que se había hecho con el filo. Shock se burló al ver la expresión en el rostro del Pikachu y añadió mientras posaba su mirada en Mewtwo:

— Aunque admito que tu amiguito es algo peculiar, puede almacenar más energía de lo que debería y eso es curioso… pero igual, eso no le será de mucha ayuda, terminará siendo alimento de Malsumi.

— ¿Y tú qué estás haciendo aquí? ¿No deberías estar lamiéndole los pies a Tymime?—preguntó Flame lacónicamente dando un paso hacia su hermano, interponiéndose entre él y los demás — Ah, no, espera, ya entiendo lo que pasa. Seguro Tymime estaba tan interesado en escuchar lo que tenías que decir como nosotros y por eso te pidió que dejaras de romperle las pelotas.

— De hecho, Tymime tenía asuntos importantísimos que atender con el tal Feardocha —contestó Moonghost, sorprendiéndolos a todos con su repentina aparición. Parecía como si el fantasma hubiera detectado los problemas y estuviera ahí para evitar que estallaran —. Por eso el entrenamiento fue pospuesto para la tarde, ¿saben? Ahora hablemos de cosas menos aburridas. ¿Ya le vieron a cara a Nya? Me dijo una de las Lopunny que estaba intentando copiar un nuevo estilo de otra ciudad de acá de Dorigan. No sé qué trataba de hacer realmente, pero parecía como si un Smeargle le hubiera caga…

— ¿Tienes algún problema, Flancito? —espetó Shock sin borrar su sonrisa, pasando por alto la intervención de su otro hermano.

— La cara de Nya es un gravísimo problema, ¿saben? Puede ocasionar un colapso cerebral con sólo verla —canturreó Moonghost nerviosamente y alzando la voz más de lo necesario, en un intento desesperado por cortar la discusión.

— No debería, te conozco bastante bien y sé que eres un buscapleitos por excelencia —contestó Flame a los golpes, su ceño fruncido acentuaba sus ojos, cuyos matices dorados comenzaban a brillar con mayor intensidad; en especial porque detestaba ese sobrenombre tan estúpido —. Pero últimamente estás peor que nunca. Todo porque ya no hayas la manera de que Tymime te preste atención. Te molesta que por la única que se preocupa en su tiempo libre es Eve, ¿cierto?

A Shock se le borró de inmediato la sonrisa. Shock le lanzó una mirada asesina a Flame, rechinando los dientes mientras se le escapaban unas cuantas chispas de estática por la rabia.

Esthela pegó un respingo y dio un paso hacia atrás, aunque no estuviera tan cerca de Shock como para que las chispas la tocaran, les tenía pánico. Giró la cabeza hacia Mewtwo con preocupación, preguntándose si haría algo para intervenir.

De hecho, Mewtwo estaba preparado para interponerse ante un inminente ataque de Shock, él se molestaba con demasiada facilidad y su mejor solución para todo eran los golpes. Pero para su sorpresa, Shock logró contenerse y nada sucedió.

— Piensa lo que se te venga en gana, Flancito. No es mi culpa que Tymime no te tenga tanta confianza como me la tiene a mi por tu propia negligencia —dijo Shock cruelmente —. Tampoco es culpa mía que los juguetes de Eve vengan en combo. Lo mejor sería que Tymime se deshiciera de ellos, pero seguramente no lo hace porque será más divertido ver cómo los masacran a todos.

Por el bochorno al que estuvo expuesto minutos atrás, la paciencia de Mewtwo era tan escasa como la de Shock, y que éste se le presentara con la predisposición de buscar pelea era una excusa perfecta para desquitarse. Justo cuando Shock terminó de hablar, Mewtwo se preparaba para abalanzársele, pero quedó petrificado cuando Flame se le adelantó, mandando a volar a Shock varios metros al golpearle con un puñetazo ígneo en el rostro.

De Flame comenzó a irradiar un calor sofocante cuando las zonas más oscuras de su pelaje se encendieron, las llamas saltaban con ferocidad y sus ojos brillaron tanto como el sol.

— ¡Oye, tranquilo viejo! —exclamó Blaze muy alterado y poco feliz por las altas temperaturas.

— Flame, por favor, no vale la pena pelear con Shock —balbuceó Moonghost nerviosamente, atropellando las palabras en su afán por tranquilizarlo. Quiso acercarse a su hermano, pero el calor que irradiaba era demasiado intenso, tocarlo significaría quemarse vivo —. Todos sabemos que es así tiene muchos complejos… pequeños complejos… si sabes a lo que me refiero…

— ¡No, Moonghost! —rugió Flame con un tono de voz más potente de lo normal, acallando a su hermano en seco. No le quitaba la vista de encima a Shock, quien se reincorporaba y le devolvía la mirada con profundo desprecio, aunque con el atisbo de una sonrisa triunfante asomándose en su rostro —. A nuestro hermano le hace falta que le den una buena lección de una vez por todas.

Sus palabras desataron la ira de Shock y de inmediato disparó un Impactrueno hacia su oponente. Flame consiguió esquivarlo sin mayores problemas, pero no se podía decir lo mismo de los que estaban detrás suyo, quienes recibieron de lleno la descarga eléctrica.

— ¡Tu puntería apesta tanto como la boca de Namtar por las mañanas! —se mofó Flame mientras disparaba un ataque de Pirotecnia, sin siquiera escuchar los quejidos del resto.

Shock dio un salto para evitar ser alcanzado por el ataque de su hermano, que al impactar explotó y los residuos saltaron por todas partes; algunos alcanzaron a Shock y chamuscaron pequeñas partes de su pelaje, otros se dirigieron hacia los espectadores. Afortunadamente en esta ocasión, Mewtwo logró reaccionar a tiempo para adelantarse y levantar una Pantalla de Luz para evitarlos.

— ¡Ambos tienen la puntería en el…! —gritó Blaze bastante ofuscado, deteniéndose sólo porque el sopor que le provocaba el calor lo debilitaba —. Buena esa —agregó, señalando con la cabeza la barrera de Mewtwo y agradeciendo por ello.

Sin embargo, Mewtwo no le prestó demasiada atención, más preocupado por seguir el rumbo de la batalla. Sólo en cuestión de segundos, Flame y Shock habían intercambiado media docena de ataques al menos, haciendo destrozos en la arena de entrenamiento y causando un alboroto increíble.

Mewtwo estaba atónito. Los había visto luchar a ambos anteriormente durante los entrenamientos, ambos eran de los mejores luchadores entre los trece, pero jamás había presenciado un ritmo tan frenético y feroz en sus enfrentamientos. Las descargas de Shock chamuscaban todo lo que alcanzaban, mientras que el fuego de Flame parecía aferrarse a cualquier cosa, parecía inextinguible y estaba creando numerosos focos de incendio. Si continuaban así acabarían no sólo con la arena de batalla, ¡sino con la mansión entera!

Mewtwo pensó de inmediato en que Esthela podría ayudar a controlar el fuego y volteó para pedirle que usara su Hidrobomba. No supo cómo hizo para no maldecir a los cuatro vientos: Esthela estaba explayada en el suelo, completamente desmayada y siendo atendida por Ludo y Éphoras.

— La descarga no le sentó nada bien, jefe —dijo Ger nerviosamente al darse cuenta de la estupefacción de Mewtwo.

— ¡Me lleva el Darkrai! —gruñó Mewtwo lleno de frustración. Podría usar su Ventisca, pero dudaba de que sirviera de algo con el calor que invadía el campo.

— ¿Y a éste qué le pasa? —preguntó Blaze de sopetón, señalando a Moonghost. El fantasma seguía nerviosamente la batalla con la mirada, sin dejar de balbucear palabras inteligibles —. Ni siquiera yo estoy tan asustado y eso que hay fuego por todas partes. Y este calor de mierda…

— ¡Mira, manos de tijera…! —espetó Moonghost muy molesto y con los ojos desorbitados, sorprendiéndolos a ambos. Estaba hecho una mata de nervios y eso lo tenía fuera de si por completo —. Estoy rogándole a mi mamita querida que Shock no alcance con el filo de su cola a Flame, él se moleste y termine usando Núcleo.

— ¿De qué demonios estás hablando? —bufó Blaze a medio reír y alzando una ceja.

Por el contrario, a Mewtwo no le hacía ni pizca de gracia, sabía de qué hablaba Moonghost. Núcleo era el ataque insignia de Flame y, según lo que le habían contado, era un movimiento tan potente y destructivo que sólo lo usaba en situaciones extremas. Como Moonghost volvía a balbucear sinsentidos, Mewtwo quiso explicarle a Blaze de qué se trataba, pero el curso que tomó la batalla lo dejó mudo.

Shock liberó varias descargas en distintas direcciones, Flame intentó esquivarlas todas y con la última trastabilló. Cuando vio que lo hizo perder el equilibrio, Shock aprovechó la oportunidad para lanzarse velozmente sobre Flame, ejecutando una elaborada pirueta cuando estuvo cerca que permitió que el filo de su cola se dirigiera directamente a su hermano. En un momento todos pensaron que lo cortarían en dos, pero afortunadamente, Flame consiguió estabilizarse a tiempo para detener el ataque al crear una improvisada coraza de magma en su antebrazo.

Shock gruñó de frustración y se apartó de inmediato, la coraza lo quemaba, pero no lo hizo sin antes despedir una Descarga que sacudió el cuerpo de Flame. El Lethilian de fuego rugió lleno de ira, detestaba profundamente la sensación que le dejaban las descargas eléctricas, eso le hizo perder el poco sentido común que le quedaba y preparó una pequeña esfera de energía negra entre sus manos.

Flame no dudó en lanzar el pequeño esferoide hacia Shock, quien sonrió maliciosamente y lo esquivó al último momento, carcajeándose sonoramente para mofarse de su hermano.

Cuando vieron cruzar el ataque por el campo, a todos les causó curiosidad que Flame atacara con lo que parecía un trozo inofensivo de carbón: ¿por qué utilizaría algo tan inútil en contra de su hermano? El único al que parecía horrorizarle era a Moonghost, que temblaba y se comía las uñas, al punto de que llegaron a creer que exageraba con cierto reproche.

Pero aquel trozo de carbón que parecía ínfimo e inofensivo, cuando tocó el suelo, estalló y sacudió el suelo. Allí en donde impactó se creó una fuente de la cual brotaba lava en cantidades absurdas, que se expandieron rápidamente por el campo y dirigiéndose directamente hacia ellos.

— ¡Me lleva…! —chilló Moonghost llevándose las manos a la cabeza mientras el resto ahogaba un grito y se alejaban cuanto podían.

Mewtwo ayudó a poner a Esthela lejos del peligro con algo de fuerza psíquica, nadie más que él hubiese podido hacerlo por el gran caparazón de la Blastoise. Mientras con la otra mano, creó una esfera blanca con la que generó una Ventisca para que la lava no avanzara tanto, pero como esperaba el calor que irradiaba de Flame lo dejaba a la mitad de su verdadero potencial.

— ¡Por todos los cielos! ¡¿Qué sucede pasa aquí?!

Flowar se acercaba a ellos, totalmente horrorizada por el estado en el que se encontraba la arena de entrenamiento, donde la lava avanzaba cada vez más y más sin que ni siquiera la Ventisca de Mewtwo pudiera hacer algo para detenerla.

Mewtwo suspiró aliviado cuando notó que Flowar no venía sola, Sfear la acompañaba y no tardó ni un segundo en crear unas corrientes de agua para encargarse del fuego y la lava.

Un sonido chirriante y espantoso puso fin a su breve respiro, el ruido era peor que el de miles de uñas arañando un pizarrón, tan insoportable que taparse los oídos no servía de nada.

Mewtwo fue el único que hizo un esfuerzo para averiguar qué era lo que hacía tanto ruido, aunque los hermanos lo sabían y eso le puso los pelos de punta. A simple vista parecía un inmenso disco de energía eléctrica que estaba incrustada en el pecho de Flame, protegido por una coraza de magma que intentaba detenerla a toda costa, pelo el disco seguía girando cada vez más rápido y no podía hacer nada para evitarlo.

Flame salió disparado luego un destello lo cegara y la coraza cediera, arrastrándose varios metros por el suelo antes de detenerse y revelar que tenía una profunda herida en el pecho.

El ruido fue aminorando a la par que el disco dejaba de girar. Cuando se detuvo y la electricidad dejó de saltar por todas partes, Shock apareció con una sonrisa petulante que celebraba su aparente victoria.

— ¡Toma eso, inútil! —gritó Shock eufórico, burlándose de que Flame era incapaz de respirar correctamente.

Flowar chilló horrorizada y corrió a atender las heridas de su hermano, sin importarle que aún hubiera fuego por todo el campo y Flame aún emitiera demasiado calor.

Mewtwo le lanzó una mirada asesinada a Shock, respirando entrecortadamente por la rabia que ya no podía contener. ¿Acaso Shock estaba demente? Había usado su propio ataque insignia sobre Flame y pudo haberlo matado, no le importaba nada con tal de demostrar que era el más fuerte... y él estaba más que dispuesto a demostrarle que estaba equivocado.

Éphora fue el único que notó sus intenciones e intentó detenerlo, pero el fuego y el calor lo debilitaban demasiado, fue incapaz de decir algo siquiera para hacerle entrar en razón. Mewtwo preparaba una Bola Sombra para borrarle a Shock esa estúpida sonrisa cuando un cúmulo de energía violácea atravesó el campo en dirección hacia su objetivo. Shock reaccionó con tiempo apenas para esquivar el ataque, saltando hacia un lado apresuradamente y rodando por el suelo al perder el equilibrio.

Todos los ojos buscaron de inmediato al ejecutor del ataque y como si un Vileplume hubiese usado su Paralizador sobre ellos, quedaron de piedra al tropezarse con una muy furiosa Eve.

— Mi musa… —musitó Blaze entre emocionado y preocupado al notar las marcadas ojeras en ella, dudoso en si acercarse a ella o no.

— ¡¿Perdiste la cabeza, grandísimo subnormal?! —gritó Eve fuera de si. Su molestia era tan grande que sus ojos brillaban con intensidad, de su cuerpo no paraban de saltar chispas de plasma y la tierra a sus pies se elevaba en pequeños remolinos. — ¡¿En qué estabas pensando?! ¡Mira lo que le hiciste a Flame! ¡Y…! ¡Miren este desastre! ¡¿Tienen mierda en la cabeza o qué?!

—Eso no te importa —respondió Shock con el mismo tono que ella —. Deja de meter las narices en donde no te importa y lárgate a tu cuarto a lloriquear o a jugar con muñecas, que es lo único para lo que sirves.

No había ni terminado de soltar la última palabra cuando una segunda descarga de plasma voló hacia él. De nuevo, Shock sólo pudo esquivarla por poco, maldiciéndola a gritos.

— ¡Ven y dímelo en mi cara! —exclamó Eve desafiantemente, sin poner cuidado a la inmensa cantidad de plasma que expedía y saltaba por todas partes. Repentinamente, una sonrisa altanera se asomó en su rostro y añadió con malicia: —. Espera, ya sé por qué no lo haces. Es porque le tienes miedo a mis ataques plasma, ¿cierto? No sabía que le tenías tanto miedo a una nena que juega con muñecas.

Eve había puesto el dedo en la llaga a propósito. El rostro de Shock se desdibujó por completo debido a la ira, sus ojos dorados destilaban tanto odio y desprecio que era difícil creer que Eve aún estuviera intacta.

Unas cuantas chispas de electricidad saltaron del cuerpo de Shock mientras este de colocaba en posición, predisponiéndose claramente para comenzar una batalla. Eve torció los ojos, pensando en que provocarlo era tan sencillo que ni siquiera resultaba divertido, aunque eso no era lo que importaba; ella también se preparó para pelear, no estaba segura de si era lo correcto, pero era necesario saldar cuentas con su hermano.

Mientras ambos hermanos se contemplaban fijamente a los ojos, Mewtwo intentó hablar con Eve para que no prestara a una batalla sinsentido, especialmente cuando Shock había demostrado que era capaz de lastimar a sus propios hermanos sin importarle nada.

Por más que lo intentó, sus palabras no llegaron a ella, Eve tenía la mente completamente nublada a causa del enojo y el cansancio que se marcaba en su rostro. Su telepatía no serviría de nada por más que lo intentase.

Aún cuando se sentía la tensión entre ambos oponentes, aún cuando se notaba a leguas las ansias que tenían de comenzar con la batalla, pero ninguno se movía ni un ápice.

— Aquí es cuando alguien sugiere muy sabiamente que llamemos a Tymime —dijo Sfear tan alegremente que resultó chocante, desentonaba por completo con la gravedad de la situación —. Pero mientras eso sucede: apuesto el postre de mi almuerzo a que vuelven a empatar.

— ¡Ni hablar! El plasma de Eve neutraliza por completo la electricidad, Shock no tiene oportunidad ante una ventaja como esa —replicó Mewtwo muy efusivamente, tanto que cuando cayó en cuenta se mordió la lengua.

— ¿Acaso no es obvio? —dijo Grounday serenamente y guiñando el ojo. Su repentina aparición junto con Rocknight, igual que ocurrió con Moonghost, los sobresaltó y los hizo respingar a todos del susto —. Ya conoces lo insoportable que es Shock, ¿cierto? Pues siempre ha sido así, orgulloso y preponte aunque no tenga con qué respaldarlo, se cree que nadie es mejor que él a excepción de Tymime —hizo una pausa e hizo un ademán con el que daba a entender algo que era tan obsceno que nadie quiso ni entenderlo —. Y esto te parecerá bastante gracioso: Fue gracias a Shock que descubrimos lo del plasma de Eve; fue un accidente pero descubrimiento al fin.

»Imaginarás que desde ese día el orgullo de Shock quedó profundamente herido, empeorando cuando Eve se convirtió en la indiscutible favorita de Tymime. Así que desde entonces ha hecho una gran esfuerzo para hacerla pagar por tales humillaciones y… ¡bah, qué aburrido! —exclamó repentinamente con pesar y bostezando — ¿Para qué nos engañamos? Esto será otro empate, así que yo también pongo mi postre y un ponquecito de dulce de leche que guardé de ayer.

Pareciera que las palabras de Grounday eran la señal que los contendientes esperaban. Shock tomó la iniciativa de hacer el primer movimiento, lanzándose hacia su hermana a tal velocidad que Mewtwo apenas fue capaz de identificar el primer ataque como un Tajo Umbrío.

Cuando estuvo cerca, Shock adelantó la guadaña imbuida en energía oscura apuntándola hacia Eve y moviéndose de modo que la cola alcanzara a su hermana sin él acercarse demasiado.

Eve consiguió evitarlo con tanta facilidad que molestó más a su hermano. Shock no le permitiría ni un sólo segundo a su hermana para respirar, intentando asestarle un tajo ataque tras ataque, haciéndola esquivarlos una tras otro. Estaba claro que la intención de Shock era desgastar a Eve y por cómo iba parecía que tendría éxito, o eso hasta que Eve consiguió adivinar en qué dirección vendría el siguiente ataque.

Con un fugaz y delicado movimiento, Eve levantó una barrera casi imperceptible que se interpuso entre su hermano y ella; un Reflejo que tomó tan desprevenido a Shock que cuando chocó contra la pantalla rebotó de una forma muy graciosa, haciéndolo trastabillar. A algunos de sus hermanos se les escapó una risita mientras veían a su hermano luchar por no caer.

Aprovechándose de esa oportunidad, Eve acumuló energía violácea en sus manos y disparó una carga de plasma hacia su oponente. Mewtwo sonrió con satisfacción, pensó que Eve ya la tenía ganada, pero para su desagrado Shock reaccionó mucho más rápido de lo pensado, consiguiendo evitar que el plasma lo alcanzara al disparar su propia carga de electricidad. Ambas energías colisionaron a mitad de trayecto y se consumieron la una a la otra.

Mewtwo quedó boquiabierto, ahora comprendía lo que Grounday decía, que si bien desbordaban disparates no distaban de ser ciertas. Shock podría ser un gran cabrón, pero el orgullo era su motor y gracias a eso era capaz de subsanar sus debilidades; Mewtwo debió suponer que había conseguido la manera de enfrentarse a Eve y no salir tan mal parado.

Y es que si analizaba lo poco que había sucedido, era increíble que no sólo supiera responder ante un ataque de plasma, sino que el vertiginoso acoso que ejecutaba con el Tajo Umbrío era hecho con bastante precaución: hacía todo lo posible para que Eve no lo tuviera a su alcance y pudiera tocarlo.

Shock ya estaba recuperado y se abalanzó sobre Eve una vez más, decidiéndose por repetir el asalto con el Tajo Umbrío. Ella procuró esquivarlo, quizás esperando otro momento adecuado para contraatacar, pero la velocidad de ataque de Shock fue en aumento, estocada tras estocada, hasta que hubo un momento en que Eve fue incapaz de esquivar la afilada guadaña de su hermano y tuvo que bloquearla de una manera muy particular.

Moonghost ahogó un gritito de la emoción al notar que Eve había transformado la punta de su cola en una copia exacta de la de Shock, usando la innata habilidad del fantasma de cambiar de forma a su antojo.

La sorpresa en todos era grande, en especial para Shock, parecía ser que apenas se enteraba de que Eve era capaz de reproducir su guadaña con la habilidad de Moonghost. Sin embargo, la cola de su hermano se estremecía al hacer fuerza con la suya, cosa de que la que se dio cuenta y lo hizo sonreír burlonamente.

— De acuerdo, esto es nuevo y extraño —admitió Shock socarronamente, implementando algo más de fuerza en el forcejeo —. Oh, pero mira, no tiene filo… ¡así no sirve de nada!

Con un veloz movimiento que Eve no pudo prever, Shock desenganchó ambas guadañas y con un giro volvió a arremeter contra ella. Eve trastabilló unos cuantos pasos hacia atrás para salvarse del filo de la guadaña, en un intento desesperado por esquivarlo, pero él fue mucho más rápido y logró hacerle un corte superficial en el pecho.

Shock sonrió satisfecho de si mismo, celebrando para sus adentros la debilidad de su hermana, pero la confianza que crecía en su pecho le hizo bajar la guardia. Eve actuó tan rápido como él y no dudó en contraatacarlo con su propia guadaña, Shock trató de evitarlo dando un salto hacia atrás, aunque no fue la suficientemente ágil para ello.

La cara de Shock se deformó en sorpresa cuando se pasó la mano por el pecho y notó que estaba sangrando: Eve consiguió hacerle un corte más profundo que el que él le hizo a ella. Comenzó a temblar descontroladamente por la ira que lo dominaba, con los ojos abiertos como platos mientras contemplaba la sangre que goteaba de sus dedos. Shock gruñó furioso y posó sus letales ojos sobre los de Eve, quien le devolvía la mirada, desafiándolo con sus ojos de oro con su par de cuentas de cristal.

Tal parecía que ese era el límite de la escasa paciencia de Shock, pues cuando volvió a embestir a su hermana sus ataques eran más brutales y rápidos que antes. Todo apuntaba a que si Eve era alcanzada por la guadaña de su hermano, no saldría sólo con un rasguño.

Eve se las arreglaba para mantener a raya a Shock, su velocidad y reflejos no tenían nada que envidiarle a los de su hermano, cosa que aliviaba al resto de los espectadores, pero estar por tan prolongado tiempo a la defensiva comenzaba a hacerle mella. Parecía que Mewtwo era el único que lo notaba y se preocupaba mientras el resto estaba imbuido en la emoción, comenzaba a dudar que Eve pudiera aguantar por mucho tiempo; la presión la derrumbaría en cualquier momento y, sin duda, eso desequilibraría su psiquis.

Sabía que sus hermanos festejaban para sus adentros cada vez que ella se escapaba del alcance del filo de la guadaña de Shock, pero Eve no podía más que sentirse frustrada con cada ataque que esquivaba. Cuando creía que tenía alguna oportunidad para inclinar la balanza a su favor, pero Shock lo intuía incluso antes de que ella lo pensara y frustraba todos sus vanos intentos.

Para cuando Eve se dio cuenta, su hermano había conseguido hacerle incontables rasguños en varias partes del cuerpo. Para su desgracia, lo que era inmune a la electricidad era su pelaje, así que las descargas que Shock descargaba, conducidas a través de la guadaña, se escabullían a través de las heridas y le entumecían los músculos. Finalmente, Eve cometió un grave error y Shock logró hacerla tropezar, lo que aprovechó para descargarle encima un potente Trueno.

Eve no pudo evitar caer al suelo y encogerse del dolor, la electricidad no solía ser un problema para ella, así que nunca estaba preparada para experimentar esa clase de tortura. A pesar del dolor que sentía, se mordió la lengua para no gritar y darle el gusto a Shock de deleitarse con su sufrimiento, ya era suficientemente humillante que se viera reducida ante uno de sus ataques eléctricos.

Con tantos sentimientos encontrados, sintió que la ira se elevaba por encima de todas las demás y le hacía hervir la sangre, o bien podría ser que el ataque de su hermano la estaba cocinando viva; lo cierto es que la impotencia crecía y se anidaba en su pecho. Sus ojos comenzaron a fallarle, veía todo borroso y era capaz de sentir el acelerado latir de su corazón chocando violentamente contra su pecho.

Podía escuchar las súplicas que los demás gritaban para que Shock se detuviera… o eso creía, no estaba segura, le era imposible entender nada de lo que decían. Sin embargo, una voz se alzó por encima de todas las demás, hablándole con tal claridad que parecieran encontrarse en la habitación más silenciosa del mundo.

— ¿Nunca has notado lo patética que eres? —le preguntó Enurta cruelmente entre risas. No se mostraba ante ella, pero Eve casi podía verlo mofándose en su cara, mirándola de esa manera que siempre conseguía hacerla sentir inferior —. En serio parece que tu destino siempre ha sido la derrota. Es que no me cabe en la cabeza que estés perdiendo ante el más patético de tus hermanos, ¡en especial cuando se supone que tienes la ventaja! ¡Eres una inútil!

Sus comentarios distaban de inyectarle decisión para cambiar el rumbo de la batalla, ni siquiera para obtener la satisfacción de cerrarle la boca al remontar la batalla, sólo hacía que su ira creciera incontrolablemente. Enurta no se detuvo y continuó con sus comentarios destructivos, en donde les señalaba sus defectos, todos sus errores y hasta la más minúscula de sus debilidades sin piedad.

“No tienes decisión. Esperas que los demás te digan qué hacer y cómo hacerlo. Sólo haces lo que los demás quieren, nada para ti. Eres una ingenua y no hay nada más fácil de manipular que una niña como tú”.

Dijera lo que le dijera, lo soportaba sin replicar tal como soportaba el dolor sin gritar, aunque su propia predisposición a aguantar los insultos sólo la enfurecía más y más. Y lo peor de todo es que Enurta no se conformaría, buscaba quebrarla y pronto consiguió la frase correcta para cumplir con su propósito:

— Por culpa de tu debilidad, Zuen está muerto.



Tymime la liberó por completo del amarre de sus hilos sólo cuando su maniquí había alejado el cuerpo. Sentía los negros ojos de su hermano taladrándola y escarbando hasta el último rincón de su ser, probablemente saboreando su dolor y sintiéndose satisfecho con lo que había hecho.

Por el rabillo del ojo apreció cómo Skyfler se le acercaba presurosamente, probablemente queriendo abrazarla y servirle de apoyo en un momento tan horrible como ese, tan irreal que ella esperaba que fuera sólo un malo sueño y que el suave tacto de sus plumas le mostrase la verdad. Pero los hilos del arlequín se interpusieron entre él y ella.

— ¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó Tymime con cruel indiferencia, pero ella pudo captar cierto tono de burlón en su voz —. Ni se te ocurra consolarla. Ella abusó de la confianza que le entregué, la compasión sería un regalo demasiado misericordioso, incluso este castigo es menos de lo que en verdad se merece.

— ¿Cómo puedes decir eso? —preguntó Skyfler atónito ante lo que escuchaba.

— Del mismo modo en el que no dudaré en molerte a golpes si no obedeces la orden que te estoy dando —espetó Tymime cruelmente, haciendo estremecer a Skyfler con la proximidad de sus hilos.

No pudo hacer nada, Tymime incluso desperdició un Abra para teletransportar el cuerpo sólo para asegurarse de que Skyfler no se le acercara, aunque con eso le creara un hueco en el corazón.

Se sinceró con ella misma, dándose cuenta de que en realidad no quería que Skyfler se le acercara para susurrarle palabras vacías de consuelo, nada podría cambiar lo sucedido, nada podría traerlo de vuelta, eso sólo le haría sentir más dolor.

Cuando se fueron ella no hizo ni dijo nada, Tymime tampoco, no le hacía falta, estaba completamente catatónica. Sólo Gea sabría el tiempo que pasó ahí arrodillada, sin moverse y quedándose sin lágrimas para derramar. Su mirada permanecía fija en el pequeño charco de sangre que tenía ante ella, viendo cómo se secaba y ennegrecía con el paso del tiempo; era algo difícil de contemplar, pero más difícil todavía era para ella creer que era de Zuen.

Cuando por tomó la decisión de moverse, sus piernas eran incapaces de mantenerla en pie, temblaban descontroladamente y pronto volvía a estar de rodillas en el suelo. Era como si nunca hubiese aprendido a caminar, algo tan simple se convirtió en una agonía para ella, pero tenía que hacerlo, debía buscarlo y estar con él.

No le resultó nada fácil, estaba tan afectada, triste y destrozada que incluso levitar parecía una tarea imposible. Incapaz de volar por encima de los árboles y ver hacia la lejanía, le costó hallar el camino a los precipicios, en especial porque jamás había estado en ese lugar. A pesar de todo y sin saber cómo, se las arregló para llegar.

Los Precipicios del Destino se encontraban a varios kilómetros al este del Bosque Blanco y era la única ruta para salir rápidamente del valle hacia esa dirección. Era un camino que solía ser amplio en varios trechos, pero en otros eran peligrosamente estrechos, muchos preferían rodear las montañas antes que arriesgar su vida para cruzarlos. Pero lo que hacía el camino mucho más difícil y atemorizante de cruzar era la enorme grieta que se abría en el medio del pasaje, en cuyo fondo se alzaban miles y miles de piedras oscuras y filosas, muchas manchadas con la sangre de los infortunados que resbalaron en el pasado. Con esto, los únicos que se atrevían a hacer vida en el lugar eran las aves y unos escasos temerarios que se las arreglaban para jamás poner un pie en falso.

Avanzó con sumo cuidado, siempre con la espalda contra la pared, buscando ansiosamente con la mirada hasta que sus ojos se encontraron con una parvada de carroñeros dibujando círculos en el cielo. Eso era lo que estaba buscando.

Cuando las sombras de las aves pasaban a sus pies, comenzó a descender con mucho cuidado, aún no confiaba en que pudiera levitar así que tenía que usar sus extremidades. Al llegar al fondo sus manos estaban adoloridas y el graznido de los carroñeros la ensordecía, tuvo que liberar una descarga de plasma para espantarlos.

Mientras serpenteaba a través de las rocas filosas, los insultos y maldiciones de los carroñeros inundaron sus oídos, quejándose de que ellos lo consiguieron primero y que tenían más derecho que ella. Los espantó varias veces antes de alcanzarlo y poder verlo de cerca. Al contemplar los vástagos de su compañero sintió que el mundo se detenía y todo sonido desaparecía, dejándola con un incesante pitido retumbando en sus oídos.

Los malditos carroñeros habían destrozado por completo el pecho, justo en donde el maniquí de Tymime hizo el tajo, ahora no era más que una cuenca vacía picoteada hasta la saciedad; el resto no había sido tocado, la dura coraza impidió que los voraces picos siguieran dándose un festín. Descubrió que su rostro también estaba intacto, pero sólo porque encontró la cabeza un tanto más alejada del cuerpo, oculta parcialmente bajo la protección de una roca. Y no muy lejos, encontró un montículo de polvo que seguramente era del Abra que Tymime usó.

Con manos temblorosas, sujetó la cabeza y la acercó a su cuerpo, colocándola en donde se suponía debía estar. Para encontrarlo así, seguramente los carroñeros harían poco tiempo de haberlo encontrado, llegó al momento justo para evitar que lo mancillaran aún más. Se sintió contenta por unos breves instantes, aunque cuando cayó en cuenta por qué se alegraba sólo pudo sentir desprecio hacia ella misma y unas terribles náuseas.

¿Cómo podía pensar algo tan horrible? Su rostro podría estar incorrupto, pero sus ojos cristalizados no tenían esa picardía que los hacía brillar y que tanto le gustaba, su cabeza estaba lejos del pecho del que tanto le gustaba recostar su cabeza para sentirlo mientras dormía, justo en donde estaba ahora el enorme hueco que hicieron el Weavile y los carroñeros.

— “¿Por qué vine a este lugar?” —se preguntó con un dolor tan profundo que sintió que su pecho estaba más vacío que el de Zuen. Las lágrimas comenzaron a brotar una vez más para su sorpresa, creyó que ya las había derramado todas —. “No tengo el poder de traerlo de vuelta…no lo tengo…”

Sus piernas flaquearon y cayó de rodillas ante él mientras las lágrimas corrían una tras otra por sus mejillas. Deseaba tener el suficiente valor para arrancarse el corazón y dejar de sentir tan inmenso dolor, o al menos los ojos, contemplarlo sólo aumentaba su ya inmensa tristeza.

Se llevó las manos al pecho y las cerró con fuerza. El único motivo por el que su corazón latía de emoción en tiempos tan desalentadores yacía postrado ante ella, muerto y profanado… todo por su culpa. ¿Qué podía hacer?

Recordó un comentario que Dinya hizo un día luego de que Tymime la reprendiera al encontrarla tonteando con uno de sus novios. Era algo como que Tymime era tan déspota, controlador y desalmado porque hizo de su corazón un trozo de vidrio, que por eso no le costaba hacer todo lo que hacía.

Si eso era verdad explicaba muchas cosas. ¿Qué podría sentir alguien que mantenía su corazón y quizás su alma lejos de su cuerpo? Seguramente nada de lo que ella sentía en ese momento. Cristalizar su corazón parecía una excelente idea en esos momentos, podría lanzarlo lejos para nunca pudiesen encontrarlo y cumplir con su cometido sin tanto sufrimiento. Aunque, más que nada…

— Quisiera tenerte de vuelta… conmigo… —musitó Eve débilmente, acercando su rostro al de Zuen y dejando que las lágrimas cayeran sobre él.

Repitió en voz baja una y otra vez que lo quería de regreso, y cada vez que lo hacía su tristeza y dolor aumentaban más y más. Continuó llorando y suplicando hasta que, repentinamente, la espantosa sensación en su pecho desapareció. Cuando cayó en cuenta quedó profundamente perturbada. ¿Acaso le habían permitido morir y ahora podría reunirse con Zuen? La idea no le causó ni la más mínima pizca de emoción o repulsión, no sintió nada en absoluto.

Le extrañó caer en cuenta de eso, aumentando su asombro cuando sintió un peso entre sus manos que antes no estaba. Bajó la mirada y se llevó una inmensa sorpresa cuando encontró su propia esfera de vidrio negro.

Se incorporó de golpe e inspeccionó la esfera con cuidado totalmente estupefacta. Su superficie era lisa, sus dedos se deslizaban con tanta facilidad sobre ella que parecía ser agua. Contrario a lo que alguna vez pensó, era inusualmente cálida al tacto, incluso llegaba a ser confortable. Tampoco pesaba demasiado, podía pasarla de mano a mano casi como si fuera una de las burbujas que Sfear usaba para jugar.

Estaba tan fascinada por su nueva esfera que olvidó completamente el motivo por el que probablemente logró forjarla. Pero supo que algo no andaba bien cuándo sintió que la esfera palpitaba entre sus dedos, soltándola de inmediato por la impresión.

Cuando la esfera chocó contra el suelo sintió una espantosa punzada en el pecho, repitiéndose al menos un par de veces cuando rebotó. Fueron desagradables pero soportables, aunque cuando comenzó a rodar lejos de ella sintió como si miles de uñas la arañaran desde adentro, haciéndose más doloroso a medida que más se alejaba la esfera.

Se lanzó para alcanzar, trastabilló y cayó, contemplando con impotencia cómo sus dedos rozaban la esfera pero no conseguían atraparla. Se apresuró a levantarse cómo pudo, tropezando de nuevo pero consiguiendo atajarla. Agarró la esfera y la abrazó, estrechándola con fuerza contra su pecho, sintiendo un alivio que jamás sería capaz de explicar; sólo podría decir que las uñas dejaron de matarla desde adentro.

Permaneció largo tiempo abrazando su nueva esfera, aferrándose a ella como si de su vida misma se tratase, pensando en qué debía hacer en esos momentos. Pronto consiguió una respuesta, pero los recuerdos de lo que hizo seguían siendo bastante confusos.

Estaba segura de que unos pocos hilos se fueron extendiendo poco a poco hacia el cuerpo de Zuen, envolviendo su cuerpo y la cabeza hasta reanimarlo. Verlo ponerse de pie le hizo sentir miedo, era una visión espantosa verlo de pie, con su cabeza aún en el suelo pero con sus ojos vacíos fijos sobre ella.

También recordaba que consiguió almacenarlo en su esfera y dejar los Precipicios del Destino sin la esfera en sus manos, tomando dirección hacia lo que fue el hogar de Zuen: el Bosque Petrificado, más allá de las montañas de su propio hogar, mucho más allá.

No supo realmente el motivo por el cuál tomo aquella decisión, ni mucho menos cuánto tiempo se quedó en el lugar, lo único que podía recordar vagamente fueron sus actividades. Al principio sólo se refugiaba en una cueva vacía que pudo encontrar, donde contemplaba el cuerpo de Zuen de pie ante ella por horas, completamente en silencio. Cuando comprobó que la descomposición no avanzaba, decidió acomodarlo, empezando con unir de nuevo su cabeza con el cuerpo; tardó bastante en conseguir la manera correcta para que no volviera a caerse. Mucho después, rellenó el pecho con follaje y se las ingenió para coserlo con hilo de Spinarak, poniendo parches de cuero de presas que ella misma había cazado para alimentarse. Incluso los rasguños que lograron hacer los picos de los carroñeros los disimuló con cera; lástima que no pudiera hacer algo similar con los agujeros que habían abierto en sus frágiles alas.

Sólo cuando se sintió “satisfecha” con su trabajo decidió regresar al Bosque Blanco. Cuando regresó a su hogar, sus hermanos le saltaron encima, dedicándole palabras de alivio, otrora regaños o monólogos sobre lo preocupados que los había tenido y lo tanto que la buscaron. Pretendía que les prestaba atención, pero no oía sus palabras, sólo quería estar sola para no tener que responder preguntas… aunque no lo hacía, ni siquiera inventadas.

Estaba más ocupada tratando de conseguir la respuesta a una pregunta que ella misma se hacía sin cesar: ¿Por qué le hizo tal cosa a Zuen? No importaba lo que hiciera, ni qué tanto acomodara su nuevo maniquí, él no regresaría del modo en que ella lo deseaba, todo lo que él hiciera de ahora en adelante sería porque así lo quería y ordenaba. ¿Qué sentido tenía eso?

Por eso es que no contestaba nada, si ella no era comprensiva consigo misma, ¿qué podría esperar de los demás? Incluso Tymime que siempre se negó a enseñarle sobre el funcionamiento de la esfera en el pasado, seguramente se enteraba de lo que había hecho y lo destruiría todo de inmediato, en especial porque se trataba de su Zuen; era desobediencia que no toleraría.

Por eso y mucho más decidió no mencionar nada sobre Zuen al resto de sus hermanos, incluso le pidió a Skyfler que nunca más lo mencionara. Y ni por asomo se le ocurrió contarle a nadie sobre su esfera y su único residente, ese era un secreto que pretendía llevarse hasta la tumba.


¿De qué me sirve tener tanto poder si soy incapaz de proteger a quienes quiero? ¿Cómo puedo cambiarlo? ¿Qué debo hacer…?

Su propia voz la trajo de vuelta a la realidad, justo para contemplar cómo Shock la miraba con los ojos abiertos como platos. Eve estaba libre del Trueno, respirando con dificultad pero todavía de pie. No sabía qué había sucedido para que su hermano cancelara el ataque, quizás ella misma consiguió zafarse pero no lo recordaba, lo único de lo que estaba segura es que quería ver a Shock caer.

Como si su hermano fuera un muñeco con el que ella jugara a su antojo, la cara de Shock se estampó contra el suelo por una fuerza invisible. Esa misma fuerza lo alzó unos cuantos del suelo para luego volverlo a lanzar brutalmente, haciéndolo tragar polvo.

Eve quedó atónita cuando cayó en cuenta de que sólo tenía que pensarlo para manipular a Shock. Pero lo que la impresionaba aún más es que estaba consciente, no cegada por la ira, no desesperada por defenderse, era por su propia voluntad.

Pensar en eso parece que hizo que su fuerza psíquica titubease, porque Shock consiguió reincorporarse y abalanzarse sobre ella, atacándola con su cuchilla en lo que parecía un intento desesperado por acabar con esa batalla de una buena vez.

Eve conseguía esquivarlo con mayor facilidad que antes, le parecía que las estocadas que su hermano lanzaba eran mucho más lentas que al principio, ¿estaría cansado o es que ella era más rápida ahora? Incluso pudo contraatacar con su propia cuchilla y no le fue tan mal como la primera vez, hasta consiguió hacerle varios cortes.

Shock gritaba con frustración cada vez más alto, poniendo innecesaria fuerza en sus ataques y liberando descargas sin sentido que Eve neutralizaba de inmediato con su plasma.

Estaba más serena de lo que jamás lo había estado en una batalla, aunque con sólo ver directamente a los ojos de Shock le recordaba lo mucho que lo detestaba. Su hermano no la quería y jamás intentó disimularlo, lo único que ella le inspiraba era repulsión y celos porque Tymime siempre la ponía por encima de cualquier cosa.

Eve decidió que era momento de terminar con la batalla. Aprovechó un movimiento desesperado de Shock para desestabilizarlo, inmovilizarlo con un Psíquico sólo para asegurarse de que no pudiese escapar de la gran descarga de plasma que hizo caer sobre él. De inmediato, Shock cayó por última vez al suelo, completamente desmayado y con el cuerpo repleto de chispas de plasma saltando en todas direcciones.

Eve no podía creerlo, había logrado vencer a Shock luego de tantos años, las piernas le temblaban, todo le daba vueltas y sintió que se iba a desmayar. Alguien la atajó antes de que cayera, buscó con la mirada y encontró a Tymime.

Su hermano mayor la sostenía con firmeza, devolviéndole la mirada con cierta ternura mientras la ayudaba a volver a ponerse de pie. Tymime le dijo algo pero no escuchaba nada, ni siquiera a Sfear que brincaba de felicidad alrededor de ambos y parecía celebrar a gritos.

Pronto se le unieron Moonghosy y Grounday, los tres no paraban de saltar emocionados a su alrededor, más contentos que ella de que aquello no quedara en empate por primera vez.

No dejaban de hablar, recreando con lujo de detalles la batalla desde su punto de vista junto con sus impresiones. Casi nadie parecía fijarse en la preocupada Flowar, que se lamentaba porque ahora tendría que atender a Shock también. También pudo distinguir a Mewtwo, se mantenía apartado y por el modo en que la miraba pareciera que fuese el único en percatarse de lo abrumada que estaba.

— De nada, niña.

La voz socarrona de Enurta retumbó en su cabeza, la única que pudo escuchar con claridad en ese momento. No la sorprendió como era usual, al contrario, se sintió completa y la zozobra que experimentó al principio del día desapareció por completo.

Aunque eso distaba de hacerla sentir mejor, la voces se convirtieron en un zumbido insoportable y todo a su alrededor se veía mucho más brillante de lo normal, como si estuviera a punto de desvanecerse en serio esta vez.

Sin decir ni una palabra, consiguió soltarse de las manos de Sfear delicadamente y les dio la espalda, quería regresar a su habitación para lanzarse en su cama y hacerse la idea de que sólo había estado soñando.

El único que la siguió fue Tymime como era de esperarse, caminando a su lado tan lento como ella lo hacía, sin decir nada hasta que se alejaron bastante del resto.

— Eve, me siento orgulloso por ver que lograste mantener el control de tu psiquis aún estando bajo semejante presión; en verdad, no tienes idea de cuánto —le dijo suavemente, ahora podía escuchar su voz con claridad —. Pero me temo que si no consigues dormir adecuadamente, perderás todo el progreso que has conseguido.

Eve lo puso en duda, nada tenía que ver su mal dormir con lo que acababa de hacer, Enurta la había provocado y ella sólo había corrido con suerte de no haber causado un desastre. Sí, definitivamente eso había pasado.

Sin embargo, tenía que darle la razón a su hermano, en el sentido de que necesitaba dormir bien y con urgencia. Ahora las ansias de descansar superaban la vergüenza que podría experimentar cuando Tymime supiese el contenido de sus malos sueños.

Asintió levemente con la cabeza y agarró a Tymime de la mano, dejando que él la guiara hasta su cuarto. En cuanto llegaron, Eve se lanzó sobre la cama, enrollándose en las sábanas mientras su hermano cerraba la ventana (por la cual salió de su cuarto cuando escuchó el alboroto) y corría las cortinas.

Tymime se sentó en la cama y ella se acercó, apoyando la cabeza en su regazo mientras se hacía un ovillo. Él le acarició suavemente la cabeza para tranquilizarla, sintiendo su nerviosismo cuando comenzó a materializar la esfera.

— No hacíamos esto desde hace mucho tiempo, ¿verdad? Recuerdo que estabas pequeña y tenías pesadillas muy a menudo —susurró Tymime suavemente y con el cariño que sólo a ella le demostraba —. ¿Estás lista? — preguntó súbitamente con un atisbo de preocupación en su voz. Eve asintió y a él se le escapó una risita, añadiendo mientras negaba con la cabeza: —. No me refiero a esto, querida mía, sino para lo otro...

— Si lo estuviera, no tendrías que hacer esto, ¿no crees?

— Eso es cierto, sólo necesitaba saber cuan bien te encuentras —dijo Tymime tranquilamente, extendiendo uno de sus hilos hacia ella —. Eve, no olvides que pase lo que pase, nunca te dejaré sola, recuérdalo siempre. Pero por ahora ha llegado el momento de que descanses, es lo mínimo que te mereces después de tanto…

La voz de Tymime se fue escuchando más y más distante, pronto se convirtieron en un murmullo ininteligible, aunque seguían exhumando tanto cariño que fue como una nana para ella. No tardó mucho en caer bajo un profundo sueño al resguardo de su hermano, sin espacio para pesadillas aunque tampoco para sueños, no hubo nada. Con eso era más que suficiente para ella, sólo quería descansar.

— Te estoy vigilando.

Tymime levantó la mirada y se tropezó con Enurta. Tymime rió entre dientes y negó con la cabeza. Que Enurta se le manifestara tan seguido era inusual, pero hilarante de cierto modo. Por suerte, en esa ocasión sólo se estaba proyectando, lo que hacía la situación menos incómoda.

— No pretendía indagar de todos modos —dijo Tymime mordazmente, acomodando a Eve para asegurarse de que estuviera bien abrigada —. Admito que estoy tentado, pero me interesa más que mantengas la boca cerrada.

— Hablando de mi silencio… deberías ser más cuidadoso, ¿no? —puntualizó Enurta, cruzándose de brazos y dibujando una sonrisa burlona —. Tanta amabilidad puede resultar sospechosa. Si sigues así, ni siquiera la excusa de siempre servirá para ocultar lo extraño de todo el asunto.

— Y tú deberías dejar de meterte en mis asuntos, creí habértelo dejado bien claro hace mucho —espetó Tymime, lanzándole una mirada asesina —. Además, mira quién lo dice. Hasta donde recordaba, tu único deseo desde que te encerraron en Eve era verla arder en el infierno y ahora resulta que estás confabulando con ella, sabrás tú para qué propósito. Para colmo, andas cuidando su mente como si fueras un Houndoom del averno.

— Ah, cuánta razón, soy el puto Houndoom que resguarda la frágil mente de la Guardiana más poderosa de Gea —espetó Enurta algo ofuscado y torciendo los ojos —. ¿Sabes qué es lo más gracioso de todo esto? En ambos escenarios me toca resguardar secretos que ni siquiera me pertenecen. Y hablando de secretos ajenos… si tanto te interesa chismear, se me escapó un pequeñísimo detalle sin importancia, pero descuida, ya me encargué de que se le olvidara y se preocupara por otras cosas.

— ¿Un “pequeñísimo detalle”? —repitió Tymime frunciendo levemente el ceño —. ¿Y qué fue ese algo tan insignificante?

— Oh, bueno, ya sabes, sobre ese día en que los cascabeles se hicieron tan interesantes —contestó Enurta, señalando con la cabeza el pequeño cascabel que colgaba de la cola del arlequín.

— Ah, ese día —resopló Tymime despreocupadamente, intentando contener una carcajada —. Da igual...

— ¿Me estás tomando el pelo? —espetó Enurta alzando una ceja escépticamente, deseando darle un puñetazo en la cara nada más para que dejara de burlarse de él.

— No. Ese fue uno de los tantos recuerdos que borré de la memoria de Eve incluso antes de que sucediera lo del Scizor —respondió Tymime, restándole importancia con un ademán de la mano.

— ¿Antes de la tontería aquella de “respetar su privacidad”? —señaló Enurta con desdén, pero casi de inmediato le sonrió burlonamente, haciendo como si estuviera pensando en algo muy importante — ¿Sabes una cosa? Todavía no entiendo cómo es que la niña aún te permite estar cerca. Incluso yo pienso que a veces te pasas de la raya con tu “disciplina”.

— Tú ocúpate de tus asuntos, que yo me encargo de los míos, ¿quieres? —espetó Tymime hastiado, amenazándolo con sus hilos aunque eso no hacía titubear al Malsumi—. No tienes ningún derecho en cuestionar esto, en especial cuando tú has pecado tanto como yo.

— Sí, pero ella no es hermana mía, ¿recuerdas? —recordó Enurta con malicia en su voz, consiguiendo que Tymime rechinara los dientes — ¿Te sigue molestando? ¿No estás ya muy viejo para mosquearte por lo mismo de siempre?

— No pienso darte el gusta de discutir, Enurta. Así que lárgate y déjame estar a solas con mi hermana.

Enurta evitó responderle de inmediato, sonriéndole maliciosamente y desafiándolo con la mirada, mientras el arlequín trataba de recomponerse de sus propias palabras.

— De acuerdo —dijo Enurta riendo burlonamente y alzando las manos, indicando que se rendía —, tienes razón, discutir sobre la moralidad del asunto entre nosotros es como esperar que un Sudowoodo produzca frutos. Sin embargo, la diferencia entre tú y yo es simple: mis debilidades nunca me consumieron tanto como las tuyas lo hacen contigo. Y lo peor es que parece que no encontrarás nunca la salida... Hagas lo que hagas, no importa qué la bruja no tenga poder sobre, nuestros destinos no pueden cambiarse. Ni siquiera con esos hilos tuyos…

Se desvaneció apenas terminó de hablar para no darle tiempo a replicar. Tymime lo consideró un gesto cobarde, pero le importaba poco, más bien se alegraba de quitarse esa peste de encima. No tenía intenciones ni ganas de continuar con aquella “conversación”.

Bajó la mirada y contempló a Eve, sintiendo alivio cuando la vio relajada, durmiendo plácidamente. Siguió acariciando su rostro con delicadeza, dejándose embargar por sus propios recuerdos mientras acariciaba su esfera y espantaba cualquier pesadilla que intentara profanar su descanso.

Algunas de las palabras de Enurta quedaron dando vueltas en su cabeza para desgracia suya, especialmente el: “Todavía no entiendo cómo es que la niña aún te permite estar cerca”. Era muy raro que se cuestionara al respecto, a veces le importaba, a veces no, pero lo que nunca ponía en duda era que la quería más de lo que jamás había querido a nadie… y de lo que él mismo estaba dispuesto a admitir. Quizás por eso siempre se las ingeniaba para que Eve nunca le diera la espalda a pesar de todo el daño que él le había hecho… aún cuando se le notara lo mucho que disfrutara haciéndolo.

Eso sólo le hizo pensar en lo único que le quitaba el sueño, lo que le preocupaba mucho más que incluso enfrentarse a los Malsumis, la única razón por la que seguía ahí, luchando en nombre de una madre que despreciaba con cada fibra de su ser.

— No lo permitiré, te lo prometo… aunque sea lo último que haga… es lo único bueno que puedo hacer por ti —susurró suavemente, dándole un beso en la cabeza a su hermana.


[/SPOILER]




CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz
Tumblr: http://frightening-nowhere.tumblr.com/
Facebook: https://www.facebook.com/onixtymime



EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#292
Hola, ¿Qué tal? He leído una parte del nuevo capítulo y hasta donde he leído me ha llamado mucho la atención que Eve no haya fulminado a Nya y a sus amigas, son tan irritantes que yo en su lugar lo habría hecho, luego terminaré de leer el capítulo, adiós
Ya terminé de leerlo. Me gustó mucho y una de las cosas buenas de tu fanfic es que los capítulos son largos y los puedes saborear lentamente, yo, personalmente, también odio a Shock, pero me encanta Moonghost porque me recuerda a Odd de Código Lyoko. Si yo estuviera en tu fanfic seguro que sería con el que mejor me llevara.

Una pregunta ¿Cómo se pronuncia Eve? es una incógnita que me tiene comida la mente...
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#293
Bueno, las palabras me faltan, no me salen, en el momento que he alcanzado EGN a su último punto de desarrollo hasta ahora pienso que solo quiero más, que no puedo morir sin terminar de leer la obra. ¿Sabes? Cuando leí tu obra por ahí del 2009/2010 quede´fascinado, me parecía tan buena, graciosa e interesante sin embargo ahora que crecí y tengo más razonamiento pude disfrutar con aun mayor deleite palabra tras palabra formulada por tu arte, no hay otra forma que yo pueda definir tu obra más que arte, puro y hermoso.
El tiempo pasa y mejoras, se nota tu desarrollo con cada capítulo cual se transmite en sus letras el fervor y determinación para seguirlo, que siempre tendrás algo con que sorprenderme, que mi corazón retiemble en momentos que puedo decir que son inigualables saciando mi sed de lectura poco a poco, el realismo de los momentos, como puedo ponerme en los pies con cada personaje tan bien hecho mientras veo como tu a su vez maduras a lo largo de tu obra como escritora.
Sé que es muy presuntuoso decir esto como alguien que es menor que tu pero ciertamente no puedo más que sentir emoción y ganas de elogiarte por haber escrito esto, sin ahínco ni decepción leí capítulo tras capítulo queriendo devorar más y más de esta obra que parece no tener fin que aunque quiero que no termine a su vez quiero llegar al final sin mirar atrás de lo que he sentido. Esos momentos que tus personajes cobran vida he notado como para ti son como unos hijos. Hacer que Darkar fuera más que un solo maníaco como se enamoró pero por cosas que no eligió debe luchar contra Eve y ella sin reparos no trata de comprender o hablar con el pobre, me recuerda mucho a una situación por la que pase aunque claro yo no fui agresivo como él.
A pesar de todo hay personajes que se van perdiendo como Moonghost o Difyr que dejaron de ser ellos mismos mientras van creciendo otros, no sé como explicarlo ni si quiera podría decirte como resolverlo por que hay razones de espacio y las cosas tienen que llevar un ritmo conforme al desarrollo de la trama. Esto me duele un poco como gran fan tuyo pero no hay nada que yo pueda hacer o decir al respecto por que a la vez pienso que está bien.
Lo que has escrito me ha hecho sentir tantas cosas y meterme tan a fondo en los lugares que estoy saciado, saciado pero no harto así que querré más. No te rindas que en verdad has escrito algo hermoso-sonríe-no lo dudes.
Me gustaría poder expresar más, decir miles de cosas pero ahora mismo me faltan las palabras. Lo más que podría decir es que Tymime es un personaje que amo... pero nunca podría perdonar, jamás, aunque tomara las decisiones que yo mismo habría tomado sí estuviera en su papel, creo que también por eso mismo no podría perdonarlo.
PD: Fetichista de Scizors (?
PPD: No me quedaré atrás.


________________________________________________

Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#294
Simplemente no se puede dejar de leer... como seguidor del fic siento que estoy llegando a la cúspide de la historia... empecemos entonces.
Eve sintiendo la necesidad de ver a Enurta, me recordó un poco a las personas que se acostumbran a algo dañino, y cuando no lo tienen, les hace falta (como un vicio)... y el vació que siente solo es reflejo de su soledad y autodesprecio, porque quien no soporta la soledad, no se soporta a si mismo, tanto así que prefiere aunque sea de forma inconsciente la presencia de Enurta.
Nya... imprudente y molesta... además tonta y sofocante como nadie... Ambele y Soyla "lamebotas" de bajo rango.
Este capítulo fue más movido y la batalla estuvo épica, eso me gusto, gran giro inesperado, Shock armó un buen desastre provocando a Flame ya Eve.
¿Que clase de alianza extraña tendrán Enurta y Tymime?, es algo mucho mas profundo y oscuro de lo que nosotros como lectores sabemos... por el momento
Aún no puedo creer que Eve quiera a Tymime, después de todo el sufrimiento y egoísmo, aunque ella tenga "una misión que cumplir", no esta obligada a quererlo, al menos yo en su lugar haría las cosas por compromiso... no por "amor" como ella.
Aunque Tymime parece que solo vive por y para Eve, pero parece que fuera su dueño absoluto... antes de concluir solo quiero decir que cualquier acto de "autosacrificio" por parte de Tymime hacia Eve como prueba de su "amor" nunca lograrán compensar toda una vida de amarguras... al menos así lo vemos muchos, tal vez Eve lo vea distinto...
Curiosamente Tymime es implacable, por eso es uno de mis favoritos. Debo felicitarte porque has creado con él algo muy difícil, incluso para la mayoría de autores de cualquier índole; crear un personaje verdaderamente complejo, al que puedas amar por lo que representa es en general (ya dije que es mi favorito) y al mismo tiempo "odiar" por lo extremadamente "crudo" (si se le puede llamar así) que es en todos los aspectos...
Hasta luego, y un abrazo...
P.D: ...las experiencias de forma frecuente dan lecciones desmesuradas y desmedidas para las circunstancias que se viven… pero somos seres que tenemos la tendencia a olvidar u omitir lo que nos conviene… a veces una cicatriz profunda nos hace recordar para siempre…
#295

57 - La casa en el bosque

57 - La casa en el bosque

Spoiler
Cita de Sabino Codesal Vegas ↗
Hola, ¿Qué tal? He leído una parte del nuevo capítulo y hasta donde he leído me ha llamado mucho la atención que Eve no haya fulminado a Nya y a sus amigas, son tan irritantes que yo en su lugar lo habría hecho, luego terminaré de leer el capítulo, adiós
Ya terminé de leerlo. Me gustó mucho y una de las cosas buenas de tu fanfic es que los capítulos son largos y los puedes saborear lentamente, yo, personalmente, también odio a Shock, pero me encanta Moonghost porque me recuerda a Odd de Código Lyoko. Si yo estuviera en tu fanfic seguro que sería con el que mejor me llevara.

Una pregunta ¿Cómo se pronuncia Eve? es una incógnita que me tiene comida la mente...


Me alegra que te gustara el capítulo, Sabino.
Que Eve no fulminara a Nta se debe a muchas cosas, la más importante es la misma por la cual Tymime no lo hace: es la mascota de Yami. Segundo, Eve podría caerle a golpes, pero en ese momento la estaba pasando tan mal con lo de Enurta que lo único que se le ocurrió fue huir; Eve no es un personaje tan agresivo como para resolver las cosas violentamente, sólo cuando la llevan a sus límites y las tonterías de Nya son tolerables.
Shock es un personaje hecho para ser odiado, no es de esos que te agradaría tener a tu lado, molestándote. Por eso es que Tymime lo mantiene ocupado, mientras más lejos de él, mejor.
Recuerdo Code Lyoko, pero lo veía poco y los detalles que recuerdo son muy escasos. Tengo que ver qué tan parecido es Odd a Moonghost.
Y Eve se pronuncia "Iv".
Gracias por comentar owo


Cita de xpoke ↗
Bueno, las palabras me faltan, no me salen, en el momento que he alcanzado EGN a su último punto de desarrollo hasta ahora pienso que solo quiero más, que no puedo morir sin terminar de leer la obra. ¿Sabes? Cuando leí tu obra por ahí del 2009/2010 quede´fascinado, me parecía tan buena, graciosa e interesante sin embargo ahora que crecí y tengo más razonamiento pude disfrutar con aun mayor deleite palabra tras palabra formulada por tu arte, no hay otra forma que yo pueda definir tu obra más que arte, puro y hermoso.
El tiempo pasa y mejoras, se nota tu desarrollo con cada capítulo cual se transmite en sus letras el fervor y determinación para seguirlo, que siempre tendrás algo con que sorprenderme, que mi corazón retiemble en momentos que puedo decir que son inigualables saciando mi sed de lectura poco a poco, el realismo de los momentos, como puedo ponerme en los pies con cada personaje tan bien hecho mientras veo como tu a su vez maduras a lo largo de tu obra como escritora.
Sé que es muy presuntuoso decir esto como alguien que es menor que tu pero ciertamente no puedo más que sentir emoción y ganas de elogiarte por haber escrito esto, sin ahínco ni decepción leí capítulo tras capítulo queriendo devorar más y más de esta obra que parece no tener fin que aunque quiero que no termine a su vez quiero llegar al final sin mirar atrás de lo que he sentido. Esos momentos que tus personajes cobran vida he notado como para ti son como unos hijos. Hacer que Darkar fuera más que un solo maníaco como se enamoró pero por cosas que no eligió debe luchar contra Eve y ella sin reparos no trata de comprender o hablar con el pobre, me recuerda mucho a una situación por la que pase aunque claro yo no fui agresivo como él.
A pesar de todo hay personajes que se van perdiendo como Moonghost o Difyr que dejaron de ser ellos mismos mientras van creciendo otros, no sé como explicarlo ni si quiera podría decirte como resolverlo por que hay razones de espacio y las cosas tienen que llevar un ritmo conforme al desarrollo de la trama. Esto me duele un poco como gran fan tuyo pero no hay nada que yo pueda hacer o decir al respecto por que a la vez pienso que está bien.
Lo que has escrito me ha hecho sentir tantas cosas y meterme tan a fondo en los lugares que estoy saciado, saciado pero no harto así que querré más. No te rindas que en verdad has escrito algo hermoso-sonríe-no lo dudes.
Me gustaría poder expresar más, decir miles de cosas pero ahora mismo me faltan las palabras. Lo más que podría decir es que Tymime es un personaje que amo... pero nunca podría perdonar, jamás, aunque tomara las decisiones que yo mismo habría tomado sí estuviera en su papel, creo que también por eso mismo no podría perdonarlo.
PD: Fetichista de Scizors (?
PPD: No me quedaré atrás.


Me contenta mucho ver que no te intimidara la cantidad de capítulos, en verdad aprecio mucho cuando alguien lee EGN desde el principio y me siento satisfecha al saber que no perdieron su tiempo, que valió la pena. Y es más, me alegra que luego de tantos años te siguiera gustando y que decidieras retomarlo, me alegra mucho saber que —si bien no soy la más constante con las publicaciones— tanto esfuerzo en continuarlo no ha sido en vano; no sólo como un proyecto que quiero terminar, sino porque esperas tanto como yo a que llegue a su conclusión.
No tienes idea de lo mucho que me encantó leer tu comentario, Poke, porque aunque sentí algo de vergüenza porque te tocó leer una mezcla de capítulos editados y viejos, me alegra saber que a pesar de todo mis novatas siguen siendo disfrutables; en especial con lo que respecta a los personajes. Y lo sé, sé que varios personajes han sido dejados de lado, pero espero ir reparando este error en un futuro quizás no dentro de la historia de EGN como tal, sino con escritos complementarios.
En especial, me alegra que te gustara lo que he hecho con Drakar, que para ser el enemigo de Eve muy poca relevancia tuvo hasta ahora. Creo que en parte se debió a que nunca le di una forma definida, sólo una sombra que no se decidía a ser algo; que bueno que salieron más generaciones xD
Con respecto a Tymime, yo te entiendo perfectamente y aún no entiendo cómo me las ingenio para hacerlo más despreciable, pero interesante a la vez. Es curioso, Tymime es mi personaje favorito junto con Eve y Enurta, me esmero mucho con él y sus historias, quisás es por eso...
No importa tu edad ni la diferencia que tengamos con la misma, en verdad aprecio tener a un lector como tú. Es un placer tenerte por estas tierras, espero poder llevarte hasta el final y no decepcionarte ;)
P.D.: Sí, tengo fetiche por los Scizor (?)
P.P.D.: Eso espero :P


Cita de The Darkcry666
Simplemente no se puede dejar de leer... como seguidor del fic siento que estoy llegando a la cúspide de la historia... empecemos entonces.
Eve sintiendo la necesidad de ver a Enurta, me recordó un poco a las personas que se acostumbran a algo dañino, y cuando no lo tienen, les hace falta (como un vicio)... y el vació que siente solo es reflejo de su soledad y autodesprecio, porque quien no soporta la soledad, no se soporta a si mismo, tanto así que prefiere aunque sea de forma inconsciente la presencia de Enurta.
Nya... imprudente y molesta... además tonta y sofocante como nadie... Ambele y Soyla "lamebotas" de bajo rango.
Este capítulo fue más movido y la batalla estuvo épica, eso me gusto, gran giro inesperado, Shock armó un buen desastre provocando a Flame ya Eve.
¿Que clase de alianza extraña tendrán Enurta y Tymime?, es algo mucho mas profundo y oscuro de lo que nosotros como lectores sabemos... por el momento
Aún no puedo creer que Eve quiera a Tymime, después de todo el sufrimiento y egoísmo, aunque ella tenga "una misión que cumplir", no esta obligada a quererlo, al menos yo en su lugar haría las cosas por compromiso... no por "amor" como ella.
Aunque Tymime parece que solo vive por y para Eve, pero parece que fuera su dueño absoluto... antes de concluir solo quiero decir que cualquier acto de "autosacrificio" por parte de Tymime hacia Eve como prueba de su "amor" nunca lograrán compensar toda una vida de amarguras... al menos así lo vemos muchos, tal vez Eve lo vea distinto...
Curiosamente Tymime es implacable, por eso es uno de mis favoritos. Debo felicitarte porque has creado con él algo muy difícil, incluso para la mayoría de autores de cualquier índole; crear un personaje verdaderamente complejo, al que puedas amar por lo que representa es en general (ya dije que es mi favorito) y al mismo tiempo "odiar" por lo extremadamente "crudo" (si se le puede llamar así) que es en todos los aspectos...
Hasta luego, y un abrazo...
P.D: ...las experiencias de forma frecuente dan lecciones desmesuradas y desmedidas para las circunstancias que se viven… pero somos seres que tenemos la tendencia a olvidar u omitir lo que nos conviene… a veces una cicatriz profunda nos hace recordar para siempre…


¡Qué gusto verte de nuevo! ¿Qué tal todo?
Siempre me gusta leer tus comentarios porque sueles captar las cosas que trato de transmitir de manera sútil y es que has dado en el clavo. Lo que sucedió con Eve fue eso exactamente, es como si sufriera del síndrome de la abstinenecia, está tan acostumbrada a Enurta que no sabe qué hacer con ella misma.
Eso va también ligado a todo lo que Tymime le ha hecho pasar, él la ha vuelto alguien insegura, que depende mucho de los demás, especialmente de él. Y sí, Eve quiere a su hermano, pero de una manera que no es normal, cualquiera con un carácter más fuerte hubiese mandado a Tymime a la mierda y haría lo que tú dices, actuar por compromiso más que por amor.
Respecto a la relación de Tymime con Enurta... también has acertado, aún hay mucha tela que cortar, cosas que quizás no imaginan :P
Sobre lo que Tymime hace por Eve, yo no lo llamaría realmente "autosacrificio", él no hace ese tipo de cosas.
P.D.: El ser humano es el único que se tropieza dos veces con la misma piedra, supongo que en alguna de esas ocasiones nos debemos dar bien duro contra el suelo y sentir dolor para aprender. Gracias por comentar, siempre serás bienvenido :3


¡Hola, mundo! Tiempo que no nos vemos, ¿cómo han estado?

Yo por mi parte he pasado por todo. A ver, un resumen: tengo un empleo que consume mi tiempo, mi PC se dañó y aún no soy capaz de conquistar el mundo con sólo un osito de peluche (?).

Ya, en serio, estas dos cosas han repercutido en asuntos de EGN, más que nada por la parte gráfica, porque yo puedo adelantar los capítulos en el metro de camino al trabajo, pero es difícil sacar una ilustración decente cuando la PC está muerta. Sólo tengo el 3DS para defenderme, pero suelo llegar tan cansada que se me olvida; aparte de pasar por cierto bloqueo en este aspecto que no me ayuda.

Es por esto que este capítulo no cuenta con portada por el momento, al menos hasta que acomode la PC, lo haga en COLORS o me decida a arriesgarme de nuevo con el tradicional. Haga lo que haga, se los haré saber.

Y hablando de dar noticias, quiero anunciar por aquí que hace como dos meses que
abrí una página en Facebook, a la cual pueden acceder HACIENDO CLICK AQUÍ. La página está dirigida a exponer mis dibujos y los procesos de éstos, pero nunca falta material de EGN asomándose de vez en cuando.

Hasta que resuelva el problema con la PC, la prioridad será la parte escrita.

Ahora, me gustaría hablarles con respecto a este nuevo capítulo. Es curioso, pero creo que viene de maravilla para este mes tan especial, aparte de que hay grandes diferencias entre el borrador y lo que leerán a continuación. Más que nada porque decidí agregar ciertas cositas que se me antojaron, no lo sé, me andaban dando vueltas la cabeza desde hace rato.

Antes, también me gustaría anunciar que posterior a este capítulo, publicaré un nuevo corto similar a "Enséñame más". Hice un bosquejo para un dibujo y la historia salió de repente, así que no vine mal para complementar aún más a EGN.

Sin más que añadir, porque darse de largas es aburrido, les presento el Capítulo 57 de EGN. Espero sea de su agrado:




57
La casa en el bosque



Spoiler
Era una mañana sombría y deprimente, donde la bruma se esparcía por toda la costa, el mar parecía adormecido ante los tristes rayos de luz que lograban escabullirse entre las nubes, pues apenas las olas acariciaban la arena de la playa y cuando el agua chocaba contra las rocas del rompeolas sonaba más bien como un murmullo. No había ave que cantara, ni pesquero que lanzara sus redes para atrapar su alimento, no había nada en realidad, sólo eran ellos y la pálida luz del Sol, que ocultaba recelosamente el inmenso muro de nubes oscuras.

Eso era lo que Balac apreciaba cuando puso el primer pie fuera de la embarcación que lo trajo hasta Zinnia, donde el muelle entero crujió a causa de su peso, haciéndolo estremecer de hastío. Se sacudió con asco cuando una ligera brisa marina sopló y lo azotó en el rostro, maldiciendo por lo bajo mientras trataba de superar su repulsión. Si se descuidaba estando en ese lugar, bajo la forma de ese coloso de acero con la cual se sentía tan a gusto, el salitre dañaría sus articulaciones.

Miró por encima de su hombro para inspeccionar las difusas siluetas que se divisaban en la lejanía, queriendo calcular qué tanto tardaría en arribar el resto de la flota, de la cual desembarcarían tropas, mayormente personal del Equipo Rocket. Los observó en silencio por un rato, mientras sus fosas nasales captaban un peculiar olor a pescado que le revolvía el estómago, dándose un momento para meditar sobre lo que hacía allí. Suspiró y dedujo que el resto llegaría en unos diez minutos.

Se dio la vuelta distraídamente, ordenando sus ideas para comenzar a trabajar y poner orden en el pueblo; pero una vez más, el muelle pareció gritar de agonía por tener que sostenerlo, la madera crujía y todo se estremecía a sus pies. Resopló de malhumor, era absurdo que realmente estuviera preocupado porque la estructura se desmoronara y él cayera al agua, aunque lo cierto es que eso no le apetecía en lo más mínimo. Lo mejor era ponerse a salvo en tierra firme lo más pronto posible, pero caminando con sumo cuidado, pues parecía que la madera se quejara cada vez que daba un paso, amenazándolo con quebrarse y dejarlo a su suerte mientras se hundía en el mar.

Gruñó cuando vio que algunos Rocket pasaban a su lado despreocupadamente, hablando entre ellos e ignorando por lo que estaba pasando en esos momentos; agradecía que no le prestaran atención estando él en una situación tan precaria —y patética—, más siendo el General de los Malsumi, aunque los envidiaba por poder desplazarse a su gusto en el muelle.

Todo empeoró cuando escuchó unos apresurados pasos a su espalda, los reconocía y sabía que se dirigían directamente hacia él, aumentando su disgusto. El calzado de tacón tenía un ritmo peculiar, reconocible a donde fuera que lo tuviese que escuchar, sólo porque no soportaba ese andar tan altanero. No tuvo que esperar a tener a su lado aquella melena rubia para saber de quién se trataba: era Dómino, una de las agentes estrella de Giovanni y la más latosa de todas.

— ¿No crees que es imprudente traer las tropas ahora? —preguntó Dómino prepotentemente mientras se cruzaba de brazos y alzaba una ceja, sin caer en cuenta de que lo único que preocupaba realmente a Balac era dejar el muelle y ponerse a salvo—. Aún faltan dos semanas para la fecha acordada y con este movimiento corremos el riesgo de poner en alerta a las autoridades de Dorigan. Es cierto que el Equipo Rocket no ha establecido influencias en esta región, pero somos bastante bien conocidos en casi todo el mundo. Si nos llegasen a descubrir…

— ¡De eso no hay duda! Tarde o temprano se percataran de nuestra presencia en la región, pero para mí, que soy un súbdito de la maldad misma, es la menor de mis preocupaciones. ¿Por qué he de temerle a un cúmulo de humanos que no tendrán oportunidad ante mí? —respondió Balac de malagana aunque divertido ante las fútiles preocupaciones de la chica. Lo cierto también, es que estaba más concentrado en dónde poner los pies que en mandarla a freír espárragos—. Pero entiendo tu preocupación, la tuve presente cuando preparamos todo para zarpar, por eso es que viajamos de noche exclusivamente. Además, le pedí a Kronos que nos proporcionara una cubierta especial con ayuda del Báculo Ea.

— Ah, cierto que hizo hocus pocus o algo así —dijo Dómino distraídamente, agitando la mano y restándole importancia a lo que el más anciano de los Malsumi había hecho.

— Tampoco es que éste movimiento no haya sido planeado con meticulosidad—continuó Balac, decidiendo pasar por alto la estupidez de la humana—. Hace ya bastante tiempo considerábamos la necesidad de una base en Dorigan, por eso es que enviamos a Namtar a limpiar este pueblo en primer lugar.

Los parásitos Chupa Almas de su compañero habían hecho un estupendo trabajo. Las pestes eran la especialidad de Namtar después de todo, en cualquiera de sus formas era capaz de arrasar con poblaciones enteras con sólo pestañear; por eso debían mantenerlo bajo control, si destruía todo no quedaría nada de diversión para el resto. La mejor prueba de ello era el pueblo, que quedó totalmente libre de humanos y ningún pokémon se atrevía a acercarse en kilómetros a la redonda.

Namtar había hecho un trabajo espectacular, los habitantes no duraron ni una semana luego de que plantara el primer parásito, más tuvieron que esperar para poder enviar personal que se encargase de encubrir el hecho de que el pueblo fue aniquilado. Aunque la idea lo hacía sonreír, no podían correr el riesgo de contaminar a sus propios hombres con parásitos, mucho menos cuando resultaban medianamente útiles.

Por suerte, no tuvieron que preocuparse demasiado por ello, Zinnia se convirtió en un pueblo muy insignificante luego de que la construcción de un canal en Ciudad Cayena convirtiera a éste en la principal ciudad portuaria de la región. Mantener un bajo perfil fue en extremo sencillo, tanto que causaba gracia y por ello no le prestaba atención a lo que la rubia parloteaba.

Todo eso sólo reafirmaba el hecho de que a Balac le daba igual si eran descubiertos en Zinnia. Por ahora, toda su concentración estaba puesta en alejarse del muelle para no correr el peligro de destruirlo y hundirse con los restos.

— Está bien, admito que te subestimé con respecto al pueblo, nunca pensé que en verdad pudieran deshacerse de toda una población para tomar sus puestos —puntualizó Dómino recelosamente, alzando una ceja con escepticismo sólo para demostrar que no era un halago—. Pero me sigue pareciendo una muy mala idea. Le estás avisando al enemigo de nuestra presencia. Los pondrás bajo alerta y dudo mucho que eso nos sirva de algo, sólo darles ventaja, cosa que me parece de muy mal gusto luego de tanto dinero invertido en esto...

Balac no pudo evitar romper a reír en su cara, no le importaba la mirada de ira y reprobación que Dómino le lanzaba, ni siquiera el muelle le preocupaba en ese momento. Pobre joven humana, ignorando por completo las reglas de aquel juego, pero con todas las de la ley…

— Espero que sólo te estés haciendo la tonta, porque lo que acabas de decir no tiene perdón —dijo Balac en cuanto pudo controlar sus risas, ganándose la mirada llena de reproche de Dómino mientras su cara se ponía roja de ira ante el insulto—. Ellos ya saben el momento en que llegaremos, siempre ha sido así, se acabó el maravilloso tiempo en el que planeaba ataques sorpresa. Quizás no hubiésemos llegado a este punto si alguno de nuestros planes hubiera resultado como me lo esperaba, pero me temo que por más perfectas que hubieran sido mis ideas, es complejo obtener resultados cuando dependes de otros —comentó despreocupadamente, consiguiendo que Dómino deseara no haber dicho nada, ya que había olvidado todo lo que tenía que ver con las profecías y reglas de Gea—. Cuando piensas en todo lo que aún queda por hacer, te darás cuenta de que estamos atrasados ya que no contábamos con que los Lethilian descubrieran que aún quedaba un Pilar de Gea en Carpathia.
>> De todos modos, ¿por qué esperar más? Si Drakar no se hubiese dejado llevar por… ciertas cosas —Balac tuvo que detenerse y reconsiderar sus palabras, no quería que pensaran que su líder actuaba como niño caprichoso y perdiese autoridad—, podríamos haber tenido mucho menos tiempo para esto incluso. Lo bueno de todo esto es que nos hemos preparado mejor que ellos, gracias a que Kronos fue más astuto y buscó omitir todo esa parafernalia de ir despertándonos uno a uno como tuvieron que hacer los Lethilian. Ellos, comparados con nosotros, no tienen nada. Es absurdo llenarse de cabeza con ideas absurdas cuando la balanza se inclina a nuestro favor.

Finalmente, Balac dio el último paso fuera del muelle y suspiró, profundamente aliviado. Ahora podía desplazarse a su antojo para supervisar el lugar y comenzar a poner las cosas en su lugar, ya que a simple vista se notaba que todo estaba hecho un caos. No podía más que odiar la poca capacidad de Namtar para mandar.

— Sí, pero ¿de qué sirve mostrarles lo que tenemos? —insistió Dómino con voz chillona, cortándole el paso para que le hiciera más caso. Balac se preguntaba si sólo hacía para molestarlo o para ocultar la metida de pata—. ¿No es mejor tomarlos por sorpresa o algo así?

— No esta vez, ya dije que el tiempo para tales cosas ya pasó, el escenario es completamente distinto al de unos meses atrás —respondió Balac torciendo los ojos de nuevo, no tenía tanta paciencia para responder preguntas tan necias—. El objetivo de esto es que quiero que sepan lo que les espera, que se sientan desesperanzados y el miedo se apodere de ellos. Que por más que lo intenten, no tienen oportunidad ante nosotros, que serán aplastados como patéticos insectos ante el poder de mi amo y señor. Y especialmente, lo hago para obstinar a Tymime, quiero que se atragante con su propia soberbia. Por más poderoso que sea ese desgraciado, no puede ganar una guerra él sólo, no importa cuánto esfuerzo ponga en mostrar lo contrario.

— O sea, que esto es como una de esas peleas al mejor estilo “el mío es más grande que el tuyo” —dijo Dómino jocosamente, privándose repentinamente de la risa, consiguiendo que Balac pusiera una cara extraña y le lanzara una mirada asesina; era increíble que esa mujer no tomara nada en serio y desechara todo lo que él le decía sólo para llevarle la contraria—. Hablando en serio… —prosiguió, luego de lograr contenerse y enjugar sus lágrimas— Son pokémon, digan lo que digan de ellos, dudo mucho que sean tan inteligentes e ingeniosos como para…

— ¡Hola, Balac!

Namtar se materializó entre ellos sin nada más que avisar que su saludo, tomando desprevenida a Dómino y haciéndola gritar del susto. Namtar no pudo contener sus carcajadas ante la cara de Dómino, que se agarraba el pecho y trataba de calmarse agarrando grandes bocanadas de aire, todo bajo la atenta mirada de Balac, quien observaba a su compañero con el ceño levemente fruncido.

— ¡Bienvenido a Zinnia, Balac! —exclamó Namtar alegremente cuando pudo controlar un poco sus risas—. El itinerario, estimadísimo caballero, consiste en hacer un recorrido por las instalaciones, seguido de un espectacular almuerzo auspiciado por los cocineros del señorito Giovanni, para luego… ¿Y tú por qué me miras así? —dijo cuando notó la mirada asesina de Dómino, sacando la lengua groseramente y dándole la espalda para seguir su cháchara con Balac —. En fin, sólo espero que tu estadía en Zinnia sea agradable, me he esforzado mucho para que todo estuviera a tu gusto para cuando llegaras.

— Se nota que has metido la mano en el pueblo —murmulló Balac sarcásticamente, justo cuando una de las cabañas que estaba cerca se desmoronaba ante sus ojos —. ¿Y “agradable estadía”, dices? Dudo mucho que eso sea posible con este clima de porquería —añadió, decidiendo que no quería escuchar las patéticas excusas de su compañero con respecto al estado en el que tenía el lugar. Además, algo más había llamado su atención—. ¿Qué llevas ahí?

— ¡Ah, cierto! Justo venía a eso… —dijo Namtar, cortando sus risotadas en seco y pegando un respingo ante el tono de voz del Aggron.

Namtar extendió su brazo y abrió la mano para mostrarle a su superior lo que sostenía. Al principio Balac cuestionó al Gengar, pensando que le estaba tomando el pelo, pues lo único que veía era una pequeña esfera de vidrio negro que a simple vista parecía una estúpida canica. Pero Namtar lo conocía muy bien y sabía que no aceptaba esa clase de idioteces, así que le dio el beneficio de la duda y se la arrebató de las manos para apreciarla mejor. Jugueteó con la canica entre sus garras, entrecerrando los ojos para intentar distinguir algo que no hubiese apreciado en primer lugar. Su sorpresa fue mayúscula cuando notó el mecanismo que la esfera contenía en su interior, el cual no pudo ver por culpa de la luz que reflejaba la superficie de vidrio, que si bien era poco resultaba suficiente para despistar.

Luego de superar el asombro, Balac comenzó apretó la mandíbula para no reírse como loco, poniendo en alto la esfera para intentar apreciarlo mejor a contraluz. Luego, sabiendo que tenía los ojos de Dómino taladrándole la nuca, se dio la vuelta y colocó la canica bajo las narices de la susodicha, ganándose una mirada inquisidora de la misma.

— ¿Ves esto? —le preguntó Balac con un tono de voz que dejaba entrever que se estaba divirtiendo—. Esta insignificante y minúscula canica, es un espía de ellos —cuando apenas la rubia mostró sorpresa al notar lo que contenía el esferoide, Balac lo hizo trizas, sonriendo lleno de satisfacción—. Espero que lo visto haya sido del agrado de Icestar.

Se sacudió las esquirlas de las manos, pensando en lo bien que estaba saliendo todo y con apenas cinco minutos en Zinnia. Ni siquiera aquella mirada que le lanzaba Dómino, entre confundida y molesta, le importaba cuando estaba tan contento.

— Tengo que admitir que Icestar se esmera con sus juguetes —comentó Balac lo más casualmente que podía—. Si pudiese, la cambiaría por Loki sin chistar, es incluso más letal que el enano ese.

— Je-je-jé, que no te oiga decir eso, herirás sus sentimientos —rió Namtar, mordiéndose la lengua mientras daba un par de vueltas en el aire—. Hablando de otras cositas, también quería informarte de cierta… irregularidad. Uno de nuestros grupos de exploración nunca regresó… de hecho, es como el vigésimo que no regresa; sospecho que fueron capturados o...

— Sea lo que sea que haya sucedido realmente con ellos, no me interesa. A esos Malsumis los usamos para reconocimiento y espionaje porque son prescindibles —dijo Balac agitando la mano despreocupadamente, sin mostrar interés y predisponiéndose a comenzar a trabajar—. Si hubieran conseguido información valiosa, como estoy seguro que no sucedió, al menos uno se las hubiera arreglado para regresar con vida. Viven sólo para eso, ¿recuerdas? ¿O es que sientes lástima por ellos? Porque si es así, lárgate, que no quiero estar soportando tu lloradera cuando tengo la cabezada ocupada.

— Sí, entiendo, pero nunca dije que…

— Basta, Namtar, sé lo que estoy haciendo —gruñó Balac dando un coletazo a la tierra, haciéndola temblar y con lo que Dómino cayó al suelo. Aunque Namtar estuviese flotando y no pudiera sentir lo que acababa de hacer, mostrar su enojo era más que suficiente para mostrar lo harto y molesto que estaba por todo aquello—. Limítate a informarme cuando sea verdaderamente necesario, no me interesan tus opiniones.

Y siguió su marcha, sin darle oportunidad alguna a Namtar de replicar o balbucear alguna excusa, ni siquiera Dómino fue capaz de levantarse y seguirlo. Perder los estribos parecía venirle bien de vez en cuando para deshacerse de las molestias y es que él no parecía estar consciente de lo atemorizante que era su voz cuando perdía la paciencia

Encontrarse pensando en tales nimiedades lo hizo rechinar los dientes, pues tenía mucho por hacer, mucho que preparar y no debía estancarse en estúpidas discusiones con ninguno de sus subordinados. Debía preparar todo para la llegada de Drakar y el resto en una semana, aparte de recibir al resto de su ejército durante el transcurso de los días.

Dos semanas pasarían en un suspiro, no eran nada cuando se era tan viejo como él, pero no se dejaba agobiar por ello como podría pensar cualquiera que no lo conociese. Algo que ocupaba su cabeza, incluso más que los deberes, era el creciente deseo de saborear la sangre de los guerreros a los que se enfrentaría; si suplicaban por sus vidas, mejor, nada se le comparaba a eso y al crujir de sus huesos cuando los quebraba bajo su fuerza.

El sólo recordar tales cosas lo hacía temblar de emoción. Y es que no sólo añoraba volver a estar en medio de una verdadera batalla, es que también comía ansias por medir su astucia contra la de Tymime y demostrar de una vez por todas que él era el supremo rey de la guerra.



Una extraña sensación se apoderaba de todo su cuerpo. En el ambiente percibía una carga energética abrumadora, que lo invadía y lo mantenía postrado, también obligándole a mantener los ojos firmemente cerrados. Resultaba inquietante, pero aquello no le era desconocido, que no sucediera a menudo era otro tema. Más no era extraño que terminase así luego de un día que resultó ser más agotador de lo usual. Se exigía más que nunca, quedaban sólo dos semanas para el día de la gran batalla, era lo único que podía hacer ante tales circunstancias. Más bien, pecó de inocente al pensar que recostarse en el diván de la biblioteca le ayudaría a recuperar algo de fuerzas para continuar.

“Soñar…”, pensó con serenidad. Tan inusual para él era caer en un letargo tan profundo, que era más fácil cazar una estrella fugaz en el cielo para pedirle un deseo. Aún así, apreciaba las contadas ocasiones en las que sucedía, pues terminaban convirtiéndose en una experiencia placentera, algo fuera de lo ordinario… algo que iba más allá de su propio entendimiento.

Pero en ese sueño había algo singular, soñaba y estaba seguro de que así, aunque por momentos sentía como si estuviese despierto. Podía sentir la mullida tapicería del diván en el que yacía, la fría brisa de la madrugada escurrirse por la ventana abierta, el olor de las páginas abiertas del libro que estaba sobre la mesa; podía sentirlo todo, aunque no podía moverse aunque lo intentase.

Se detuvo a pensar un poco en ello. ¿Estaba realmente dormido o estaba tan extenuado que parecía estarlo pero en realidad sólo descansaba su cuerpo? Cualquier respuesta que le daba a aquellas preguntas lo desconcertaba, pues había una regla inequívoca en todo pokémon con capacidades psíquicas: todo sueño tiene algo importante que mostrar.

Como si un humano hubiese tenido una revelación divina, la verdad lo abofeteó en el rostro y todo aquello dejó de parecerle divertido o placentero, pues si en verdad estaba soñando, entonces su psiquis trataba de hacerle llegar un mensaje. La pesadez de sus ojos desapareció tan pronto como cayó en cuenta de ello, permitiéndole finalmente abrirlos de par en par y levantarse del tiro en cuanto pudo distinguir lo que ellos veían.

Mewtwo maldijo por lo bajo cuando reconoció el particular cielo carmesí que se extendía sobre él. Estaba reacio a creer que tuviera que repetir la misma pesadilla, ninguna de sus sueños había sido recurrente, jamás; era la primera vez que le ocurría algo tan insólito. No podía estar más desconcertado.

Aún con la mirada fija en el cielo, intentó tranquilizarse y mantener la cabeza fría. Tenía que pasar por todo aquello de nuevo, pero no era estrictamente necesario que las cosas sucedieran tal y como la vez pasada, podría ser distinto. Recordaba que la ocasión anterior despertó en una casa, estaba seguro de eso, pues sólo vio el cielo rojo a través de las ventanas; pero ahora estaba sentado en medio de un mar de hierba alta, donde la brisa soplaba incesantemente, haciéndolo parecer más bien olas de un mar de agua oscura. Pero eso no hacía desaparecer su inquietud.

El viento ominoso no permitía que el desasosiego se esfumara, así no podría enfrentarse a aquello que tuviera que saber, así que cerró de nuevo sus ojos con mucha fuerza para asegurarse de no poder ver nada. Quería despertar y pronto, era incapaz de borrar de su mente la desagradable y desalentadora sensación que le dejó la pesadilla aquella vez, no estaba dispuesto a soportarlo de nuevo. No sabía a quién debía elevar sus plegarias, sólo supo que suplicaba por levantarse de ese diván, por no tener que encontrarse con ella bajo aquel cielo de sangre.

Casi al instante, perdió las esperanzas de escapar de la triquiñuela de su psiquis, pues a su cuerpo lo embargó una energía ajena a la suya, gélida y cruel, que lo paralizó por completo. El poder que lo sometía le provocaba escalofríos, lo más desagradables que jamás había experimentado en sueños o en la realidad. Se sentía maniatado, el sudor –frío como cubitos de hielo- bajaba por su cuerpo y él sólo podía cerrar con fuerza sus ojos y rechinar los dientes.

Hubiese sido demasiado absurdo creer que ignoraba lo que lo obligaba a tal sumisión. Tragó saliva en un vano intento por aliviar la presión de lo que parecía un par de manos cerrándose en su cuello, a la expectativa de lo que sabía sucedería.

Abiertos o cerrados, sanos o enfermos, enceguecidos por la intensa luz o cubiertos por la penetrante oscuridad, sus ojos siempre fijos sobre ti estarán.
Es la marca del Maestro, la única herencia que deja al Peón, ¡oh, el vasto poder de la visión!
¿Será bendición? ¿Será maldición? O un poco de ambos, sólo para llevarlo a su perdición.

Sólo fue capaz de abrir los ojos cuando sintió que dejaban de oprimirlo, aún estaba renuente a hacerlo, pero parecía no tener otra opción. Y, como era de esperarse, allí estaba ella. De pie, a no menos de diez pasos de él, Eve le daba la espalda, moviendo su cola lentamente al son de una melodía que sólo ella parecía escuchar.

Mewtwo estaba petrificado, la última vez que soñó con Eve en un lugar tan lúgubre resultó ser una de las peores cosas que había experimentando en su corta vida, era sólo un sueño pero la angustia que sembró en su corazón fue tan grande que sólo hablar con la propia Eve al respecto no le devolvió la paz. Escuchar de su boca que “No debía prestarle atención” a esa pesadilla fue como una bendición.

Recordarlo comenzó a crear un foco cálido en su pecho, ante el cual se llevó las manos al pecho, como si aquella convicción se pudiese convertir en talismán que lo protegería de la maldad que brotaba de aquella Eve de las pesadillas. A ella no se le pasaba aquello por alto, pues apenas Mewtwo pensó en que esa podía ser su salvación, Eve movió ligeramente la cabeza hacia él, tomándolo desprevenido. Sentía cómo su mirada lo taladraba, intentando deshacerse de la esperanza que crecía en su interior, observando su alma con malicia… aunque no estaba del todo, el movimiento fue tan sutil que aún no podía verle el rostro.

Mewtwo le mantuvo la mirada con aprehensión, en absoluto silencio, a la expectativa y protegiendo como podía aquel talismán etéreo en que se convirtió el recuerdo de la Eve que tanto apreciaba. Pasó el tiempo y aquella aberración de su psiquis no hizo nada, no se movía ni un ápice, así que resolvió que lo mejor era volver a concentrarse sus fuerzas en despertar.

Pero estaba subestimando a su propia psiquis, lo supo cuando, increíblemente, Eve le habló:

— ¿Qué crees que haces? Deja de perder el tiempo tan irresponsablemente, ven conmigo, sígueme.

Escucharla hablar por primera vez le heló la sangre. Ahora tenía la certeza de que algo estaba mal en esa Eve, algo realmente malo y él aún no entendía la razón. ¿Por qué su psiquis le mostraba a una Eve tan distorsionada? ¿Era producto del estrés? ¿O se estaba volviendo loco?

“¡Despierta! ¡Despierta ya!”, pensó con desesperación, aferrándose aún más al recuerdo de la Eve real, de aquella que era capaz de arriesgar su vida por salvarlo.

Escuchó a Eve reír, probablemente burlándose del sentimiento de gratitud y afecto que sentía por su amiga. A la Eve presente parecía no importarle su sufrimiento, más bien le gustaba, disfrutaba verlo tan indefenso y a él comenzaba a molestarle. Fue entonces cuando se dirigió a él por segunda vez.

— Por más que mires atrás, no puedes regresar. No tienes más opción que callar y venir conmigo. No te irás de aquí hasta que aceptes este presente.

Eve no podía ocultar el tono burlón en su voz, estaba jugando con él y eso no lo podía tolerar, lo sacaba de sus casillas más de lo normal. Se puso de pie al tiro, abriendo los ojos al fin para demostrarle que no le temía, también para maldecirla viéndola a los ojos. Grande fue su sorpresa al ver que ya no estaba. Confundido, la buscó desesperadamente con la mirada, hallándola justo cuando desaparecía entre el espeso follaje del bosque, del que no se había dado cuenta que se encontraba ahí hasta ese momento.

Parecía que Eve hablaba en serio cuando le dijo que no tenía opción, aquel calor en su pecho ahora parecía jalarlo en esa dirección, dejándolo sin aliento si se rehusaba a obedecer. Ahora no sabía si su talismán era una bendición o una maldición, pero ahora tenía que darle la razón a ella, su psiquis no lo dejaría en paz hasta que cumpliera con su objetivo. Sin estar seguro de si era prudente, Mewtwo se dirigió hacia el bosque y se detuvo en la entrada, sintiendo que el corazón estaba a punto de salírsele por la boca.

El Caballero se adentra al corazón del bosque, aún con la Sombra pisando sus talones, sosteniendo sus esperanzas y alumbrando con ellas un camino sin trazar.
Luchas con las sombras que se abalanzan sobre tu futuro, en un vano intento por calmar tu dolor y sanar tu alma, heridas que el pasado no te permite curar.
La Luna es tu guía, gran guerrero, ella te susurra al oído que aún te quedan muchas batallas por librar, pero eres reacio a escuchar.

Mewtwo notó que el follaje que lo rodeaba era tan negro como el del mar de hierba que había dejado atrás. Por curiosidad, quiso tocar una peculiar flor que asomaba solitaria en la copa de un arbusto espinoso, con cuidado de no pincharse. Grande fue su sorpresa cuando la flor se deshizo entre sus dedos, se sentía como cenizas deshaciéndose entre sus dedos, pero con una consistencia similar a la brea. Se limpió como pudo, la sensación que dejó al tacto era asquerosa, pero lo que más le inquietaba era lo que eso pudiese significar; pensaría en ello más tarde.

No había visto a Eve desde que entró al bosque, cosa que le molestaba pues ella dijo específicamente que la siguiera, pero ¿cómo seguir a alguien que no estaba? Por fortuna, encontró rápidamente un camino con el cual guiarse, pero estaba tan descuidado que desaparecía con frecuencia entre arbustos y raíces, se perdería si no era precavido.

Mientras avanzaba por uno de los trechos mejor cuidados del sendero, alzó la mirada, pudiendo ver entre las hojas y ramas de los frondosos árboles el cielo carmesí, intenso gracias al contraste de colores. No sabía qué sentir con respecto a eso, si intrigado o perturbado, pero al menos quisiera ver alguna nube en el cielo, el cual estaba inusualmente despejado.

Bajó la mirada con cierto pesar, queriendo verificar que aún se encontraba en el camino cuando se detuvo de sopetón, llevándose una mano al pecho por el susto que se llevó al tropezarse con Eve. No es que estuviera cerca, aún mantenía su distancia y seguía dándole la espalda, pero su repentina aparición casi lo mataba de un infarto.

Aspiró grandes bocanadas de aire hasta que consiguió calmarse, mirándola con reproche y dando un paso hacia ella, pero se desvaneció de inmediato. Mewtwo no podía estar más desconcertado. La buscó con desesperación hasta que la encontró, varios metros más allá, siguiendo el camino. Se acercó con cierta prisa, intentando alcanzarla, pero cuando casi lo conseguía ella volvía a desaparecer. Para su desgracia, Eve repitió lo mismo en varias ocasiones, guiándolo a través de los arbustos y los árboles.

Si eso no fuese suficientemente desconcertante, hubo un momento en que la sensación de que lo observaban se adueñó de él, aunque cuando volteaba para verificar no encontraba nada. Eso cambió cuando finalmente, oculto entre los árboles, creyó distinguir lo que parecía un rostro.

El miedo lo hizo detenerse en seco, con la mirada aún fija en donde pensó haber visto aquel rostro espectral. Ya no estaba, pero no podía estar más seguro de lo que había visto, porque algo tan pálido, carente de cuerpo y con la cuenca de los ojos vacía era difícil de imaginarse, aún estando en un lugar tan espantoso como aquel. Resopló, sacudiendo la cabeza y restregándose el rostro con las manos para recuperar la serenidad, estaba harto de tanta porquería.

Uno, dos, tres… ¿a cuántos ves? Sea uno, sean dos o sean tres, la Reina a su antojo los maneja, ¡pobres Peones!
Pero el Maestro es astuto y a la Sombra la obsesión la consume, a la Reina disminuyen, aquel Peón se escapa de su control. Corre, corre, Peón, de la vanidad de la Reina. Corre, corre, por tu libertad y aspiraciones.
Huye, huye, Peón, a la tierra que tus sueños te prometen. Porta la luz y lucha contra tu oscuridad, cruza el campo hasta llegar al final, donde el dolor al fin se irá.
Apresúrate, apresúrate, Peón, escóndete de los ojos de Sol de la Reina, no dejes que su miel te seduzca. Oculta tu rostro con el de otros, no te avergüences de ser alguien más, todo con tal de la corona al fin portar.
Adelante, Peón, la lucha pronto acabará, la nueva Reina tú serás.
Un, dos, tres… haz que todo quede al revés.

El súbito crujido de una rama rompiéndose lo hizo respingar, volteó rápidamente y pudo ver de nuevo al rostro blanco oculto entre los troncos. Ahora estaba en todas partes, a donde volteara lo encontraba, pero no podía atraparlo y verlo con claridad. A medida que sus ojos perseguían al espectro frenéticamente entre tronco y tronco, sintió que todo le comenzaba a dar vueltas, envolviéndolo en un torbellino de sensaciones que era difícil que su corazón pudiese soportarlo.

Cuando ya no lo soportó más y la idea de hacerse daño para obligarse a despertar comenzaba a resultar tentadora, Eve pasó como si fuera un cometa frente a él, tomando una dirección fuera del camino. Apenas fue capaz de verla de reojo, creyó que no podría encontrarla, por eso se sorprendió cuando una fuerza pareció jalar de él y llevarlo por donde ella pasaba. Si bien él se dejaba llevar, con los ojos puestos sobre Eve lo más que podía, sentía que el rostro fantasma lo seguía, amenazándolo con engullirlo si no era capaz de llevarle el paso a su guía.

Eso estaba lejos de suceder, para su fortuna, pues Eve nunca se alejaba demasiado y siempre la podía encontrar, aunque con sólo parpadear bastara para que cambiase de lugar. Mewtwo supo que ella no lo dejaría atrás, por más distinta que fuera de la Eve real, no permitiría que fuera engullido por los rostros en el bosque. Aunque, cuando llegó al sitio que con tanto esfuerzo Eve lo condujo, cualquier sentimiento de alivio se desvaneció inmediatamente.

La Reina destruye al Peón. El Maestro se burla de la Reina y repara al Peón. La Sombra niega a su Reina, supera al Maestro y somete al Peón. El Caballero no se arrodilla ante la Reina, el Maestro no lo puede domar, la Sombra no le puede tocar, y al Peón quiere salvar.
¡Pobre Peón! ¡Qué desdicha! El Maestro lo engulle, la Sombra lo seduce, y al Caballero no puede encontrar, sus ojos cubiertos por la muerte no le dejan su virtud contemplar.
¡Desdichado Peón! Ojalá tu corazón no fuese tan frágil, oculto en la montaña, encerrado con llave que fue lanzada al mar. Mírate, Peón, enfréntate a ti mismo, aún te queda mucho por lo que luchar.
Caballero, sigue el sendero, escucha los lamentos del Peón, que sean tu guía. Porque si no es el Peón ni tú, Caballero, ¿quién más podrá? ¿Quién sus corazones complementar podrá?
Mira la casa, Caballero: su fachada deteriorada, sus columnas derrumbadas, las tejas cayendo como hojas y las ventanas como ojos enturbiados por profunda tristeza. No, no es el fin del camino, Caballero, atraviésala para encontrar otro trecho. No te dejes engañar, un secreto encontrarás, sólo si sabes observar.

Estaba de nuevo ante la espantosa casa de la pesadilla anterior, no podía creerlo. Como era de esperarse, Eve no se detuvo a esperarlo y entró derecho por la puerta principal, perdiéndose en la oscuridad del interior. Él tuvo que tomarse unos cuantos segundos para reunir valor y seguirla.

Al entrar en la casa, lo primero que notó, aparte de la nula iluminación en el lugar, era un peculiar olor a polvo y moho. La buscó con la mirada pero no la encontró en el recibo, aunque una brisa llamó su atención creyó verla subir las escaleras al parpadear, así que decidió subir. Ya en el rellano del segundo piso, volvió a verla por el rabillo del ojo, justo cuando entraba en una de las habitaciones. Ahora estaba seguro de a dónde tenía que dirigirse.

Recordó que cuando la acorraló la última vez, luego de seguirla a trompicones por las escaleras, pudo ver su rostro y despertó. Si su psiquis era benévolo con él, aquello se repetiría y podría escapar de su pesadilla. Con esa esperanza creciendo y aumentando la calidez en su pecho, se precipitó a la habitación, pensado en que si podía terminar con todo eso de una vez, podría soportar verla con sólo medio rostro.

Se acercó a la puerta y entró en la habitación con sumo cuidado, preparándose para lo peor, pero se llevó una inmensa decepción cuando no encontró nadie. La habitación estaba completamente vacía. No lo podía creer, ella entró ahí, no había equivocación. ¿Qué estaba pasando?

Cuando apenas su cerebro procesaba lo que estaba sucediendo, un fuerte viento sopló y la puerta se cerró a sus espaldas de un portazo. Mewtwo pegó un brinco del susto y se lanzó de inmediato para intentar abrirla, sin éxito, parecía ser sólo un trozo de pared pintado para que luciera como puerta al que colocaron una perilla a modo de broma.

Desesperado, giró para buscar una salida, sólo para encontrársela parado frente a él. De la sorpresa, Mewtwo pegó la espalda contra la pared en un intento desesperado por alejarse, impresionado por el único ojo azul que lo observaba con intensidad.

Sintiéndose acorralado y con un inusual temor, Mewtwo no encontró más nada que hacer que cerrar los ojos, sabiendo que todo acabaría pronto, ya la había visto y no había nada más que ver. Pero no pasaba nada. ¡¿Por qué no despertaba?! La escuchó burlarse de su confusión y no supo cómo contuvo las ganas de callarla a golpes.

— Tranquilízate, ¿quieres? No hay motivo para estar tan alterado —le dijo Eve lentamente, poniendo sumo cuidado en articular cada sílaba—. Si te comportas correctamente no te haré daño. No puedo de todos modos, aunque quisiera.

¿Qué acababa de decir? Mewtwo respiró profundamente antes de abrir los ojos y fijarlos sobre su anfitriona, sorprendiéndose al encontrar una mesa y un par de sillas en el centro de la habitación. Eve ya ocupaba uno de los asientos y lo miraba con una media sonrisa, moviendo su cola juguetonamente.

— ¿Serías tan amable de tomar una taza de té conmigo? —preguntó Eve, señalando una tetera sobre la mesa en la cual no había reparado e invitándolo a tomar asiento en la silla que quedaba.

Ahora estaba totalmente confundido, lo que estaba pasando era una locura absoluta, hasta hace rato apenas podía soportar la zozobra en la que Eve lo mantenía mientras la perseguía por el bosque… y ahora lo invitaba a tomar té.

— ¿Podrías quitar esa estúpida mueca en tu rostro y venir de una buena vez? —espetó Eve súbitamente, era claro que la mueca en el rostro de Mewtwo la molestaba, y a pesar de eso no borraba su siniestra sonrisa—. Piensa un poco, querido invitado, si continúas así de reacio nuestro tiempo juntos se prolongará, así que colabora un poco conmigo. A mí, en realidad, no me importa mucho cuánto curemos en esto, tengo todo el tiempo del mundo, pero el té se enfría muy rápido y no hay nada que me desagrade más que el té de flores de Meloc frío. Así que mueve tu gordo trasero a la silla o yo lo haré.

Mewtwo creyó haberlo visto todo, pero no podía estar más equivocado, no sabía que podía estar más consternado que antes. Eve jamás le había hablado de un modo tan grosero, ni siquiera estando molestos, ¡era inaudito!

Resolvió que lo mejor era complacerla para no hacerla enojar en serio, la Eve de la pesadilla lucía mucho más agresiva que la real. Pero en cuanto dio el primer paso, un par de sombras pasaron corriendo frente a él, cruzándose en su camino y espantándolo; a duras penas escuchó sus carcajadas, su corazón palpitaba en sus oídos. Las pequeñas sombras daban vueltas alrededor de la mesa, riendo con el timbre que sólo un niño podía alcanzar, helándole la sangre y poniéndole los pelos de punta.

— Ay, estos niños… —se lamentó Eve, torciendo los ojos… bueno, el único que tenía—. Nunca se cansan de jugar y eso molesta bastante. ¿Pero qué podemos hacer? Son niños después de todo —Eve se detuvo y observó cómo Mewtwo seguía a las sombras con la mirada, así que se inclinó hacia delante, apoyando sus brazos sobre la mesa, y añadió con picardía—. Descuida, son inofensivos, mejor acércate antes de que te pidan jugar con ellos. No te molestarán si te ven conmigo.

Con eso bastaba para dejar de pensárselo tanto. Con cuidado de no tropezarse con las sombras traviesas, Mewtwo se las ingenió para tomar asiento, con cierta prisa por encontrar algún lugar en el que sentirse a salvo. Ya en su puesto, algo en él pareció cambiar y al fin pudo calmarse, quizás era ese talismán que creía poseer, pero a pesar de la calidez que seguía emanando de éste la inquietud en él no desaparecía.

— Lamento no haberte preguntado antes si te gustaba el té —comentó Eve tranquilamente, comenzando a servir el brebaje en las hermosas tazas que hacían juego con la tetera—. Pero no puedo evitarlo, luego de tantas fiestas de té con muñecos de peluche, me volví adicta a estas cosas.

— No sabía que te gustara el té —señaló Mewtwo con voz temblorosa, algo extrañado con sus propias palabras.

— Me extrañaría que lo supieras —susurró Eve sonriéndole con picardía, dejando la tetera a un lado y acercándose la azucarera—. Después de todo, esta es apenas la segunda vez que nos vemos y la vez pasada estabas tan asustado que no tuvimos oportunidad de charlar.

— ¿Qué…?

— ¿Leche y azúcar? —preguntó lacónicamente, ignorando la estupefacción de Mewtwo.

— ¡Deja de estar jugando conmigo, Eve! ¡Ya estoy harto de todo esto! —gritó él muy molesgto, golpeando la mesa con el puño, haciendo tintinear el juego de té— ¡¿Qué demonios pretendes hacer con todo esto?! ¡Exijo una explicación ya que perseguirte perseguir por ese maldito bosque!

— Eve, Eve, Eve… —repitió ella, encogiéndose de hombros y negando con la cabeza cada vez que pronunciaba su nombre—. ¿Por cuánto tiempo más me llamarás de esa manera? Es muy molesto, ¿sabes?

— ¿Acaso perdiste la cordura o qué? —dijo Mewtwo hablando entre dientes, poniéndose de pie e inclinándose ligeramente hacia ella—. Por si lo olvidaste, ese es tu nombre.

— Te equivocas. Así no me llamo —le contestó seriamente, abriendo la azucarera y sacando algunos cubitos de azúcar, restándole importancia al arranque de ira de su invitado.

Mewtwo sintió que alguien le echaba un balde de agua helada encima y del tiro se volvió a sentar. ¿Había escuchado mal? ¿Por qué Eve le diría algo así? O más bien… ¿por qué su psiquis le mostraba a alguien idéntico a Eve pero que no era Eve? Sólo se le vino una respuesta a la cabeza.

— Muy gracioso, Enurta —dijo Mewtwo, suspirando con frustración mientras se pasaba las manos por la cabeza, esperando que con eso se aliviara un poco la presión que sentía—, pero ya estoy cansado de esto, en serio. Deja de jugar conmigo…

— Ese tampoco es mi nombre.

En su rostro debió asomarse una mueca de desconcierto espectacular, porque ella comenzó a reírse de él de inmediato, pero siempre con cierta delicadeza en sus gestos que no concordaba con la maldad que se desbordaba en su mirada.

— ¿Sabes algo? —suspiró Eve tranquilamente, echando los cubitos de azúcar en las tazas y revolviendo el contenido con una cucharita—. El té de flores de Meloc no es del agrado de todo mundo, es dulce pero amargo a la vez, así que le colocaré leche al tuyo para que sea más tolerable, en caso de que no te agrade.

— ¿Quién eres…? —preguntó Mewtwo con hilillo de voz mientras ella le acercaba una taza.

— Eso no te importa, al menos por ahora —contestó ella luego de darle un sorbo a su té—. Sólo deja de dirigirte a mí con los nombres equivocados.

— ¿Y cómo te llamo, entonces? Dime tu nombre —insistió Mewtwo, frunciendo levemente el ceño.

— Ya te dije que no te importa —espetó ella algo hastiada, dibujando una sonrisa maliciosa en su rostro antes de sugerir: —¿Qué tal si intentas adivinarlo? ¡Vamos, será divertido!

— No puedo creer que esto esté pasando… —farfulló Mewtwo, cubriéndose el rostro con las manos sólo para que su desesperación no se desbordara y se escapara de su control.

— ¡Oh, vamos! ¡Al menos inténtalo! —insistió ella con un tono de voz apremiante.

— ¡Qué sé yo! —exclamó Mewtwo perdiendo los estribos, mirando a todas partes en busca de alguna pista y evitando su mirada. Todo eso lo llevó a soltar la respuesta más absurda que había dado en toda su vida: — ¿Momo?

Eve, o quien fuera que estaba sentado frente a él, lo miró por varios segundos con el rostro descolocado ante lo incoherente de la respuesta. Mewtwo pensó que había metido la pata hasta que ella estalló en risas, privándose al punto de llorar.

— ¿Tengo cara de llamarme Momo? —preguntó ella, tratando de controlarse mientras se enjugaba las lágrimas—. Mal, mal, ¡qué mal! No estás ni cerca, pero puedes llamarme así por los momentos. Ya me he divertido bastante haciéndote sufrir, hay que darte un descanso, y Momo es mejor que nada.

— Bien, Momo… —dijo él cuidadosamente, dándole las gracias para sus adentros a regañadientes, dudando en que realmente le estuviera haciendo un favor. Levantó la taza que Momo le extendía y tomó un sorbo, sólo para no poner a prueba su humor —. ¿Me dirás quién eres?

— ¿No había contestado eso ya? Soy alguien sin importancia, al menos es así por ahora —contestó Momo despreocupadamente, agarrando una galleta de una bandeja que acababa de aparecer y ofreciéndole—. Pero si tan interesado estás por saber, lo único que puedo decir es que soy alguien que aún no existe.

— ¿No existes? —repitió Mewtwo, profundamente confundido, aquello no tenía sentido. La única idea que se le ocurrió sólo lo hizo enfurecer una vez más—. Esto es obra de Tymime, ¿cierto? ¿Por qué no se me ocurrió antes? ¡Ese hijo de…! ¡Me las va a pagar!

— ¡Ay, no! ¡Él no tiene nada que ver en esto! —dijo Momo riendo entre dientes, siguiendo cada movimiento que él hacía con tanta atención que lo hizo sentir abochornado—. Es verdad, esto no es obra suya, pero sí que es mía…

— ¿En serio? —espetó Mewtwo, entrecerrando los ojos con desconfianza, reacio a creerle ni una sola palabra— ¿Y cómo es eso si se supone que aún no existes?

— Porque pronto existiré, por eso, y mi existencia te incumbe, por supuesto —contestó ella despreocupadamente, volviendo a tomar de su té sin quitarle la vista de encima.

— ¿Y eso por qué motivo? —le preguntó lacónicamente, sin creerle ni una sola palabra. Quizás debido a esto, es que sorprendió cuando la encontró encima de él, rodeándole el cuello con sus delgados brazos.

— Porque te causaré muchos problemas, mi querido invitado, por eso. Tan sólo mira cómo te tengo ahora y apenas soy una pesadilla —le siseó cruelmente al oído, podía sentir en su voz cómo su sonrisa se ensanchaba y el contacto de su cuerpo con el suyo lo paralizaba, no sabía si por medio o algo más—. Creo que no estás enterado, pero te lo diré ahora, así no olvidarás: tu corazón me pertenece —lo obligó a levantar la mirada, acercándose tanto que podía sentir su aliento entremezclándose con el suyo—. Te haré pasar por un dolor inolvidable, mi amor, y si me lo permites te llevaré al borde la locura. Pero descuida, sé que no eres tan tonto, sólo algo inocente.

Mewtwo parpadeó y ella estaba de vuelta en su asiento, tomando otro sorbo de té como si nada, dejándolo sin habla. No entendía nada por qué Momo lo mareaba tan con frases sin sentido, pero estaba paralizado, porque sabía que algo en ellas encerraba una advertencia para el futuro.

— Vamos, no pongas esa cara… —dijo Momo con un falso tono de voz lastimero, dejando de lado su taza—. Todo estará bien hasta que yo “nazca”, tampoco es que te darás cuenta de lo dañina que seré hasta un rato después de conocerme. Sin embargo, si eres lo suficientemente listo para no olvidarme, puede que nuestro futuro sea más… agradable.

— ¿Y eso cuándo sucederá? —preguntó en cuanto pudo, manteniéndose al filo de su asiento por la repentina curiosidad que había nacido en él—. Me refiero a conocerte…

— Meh, no muy pronto, pero tampoco tendrás que esperar una eternidad. Pero claro, todo dependerá de si sabes buscarme bien —respondió Momo, agarrando un cubo de azúcar y jugueteando entre sus dedos con él, dirigiéndole una repentina sonrisa—. Ya te sientes mejor, por lo que veo, ahora no paras de preguntar. Creo que ya puedo sentirme satisfecha por ayudarte a aprovechar tus premoniciones. ¡Bravo por mí, yay!

— E-espera un momento… —balbuceó Mewtwo algo contrariado, haciéndole señas para que no malinterpretara la cosas mientras volvía a acariciarse las sienes. La pesadilla se estaba tornando tan confusa que le producía jaqueca, todo carecía de sentido, en especial porque aquella aparición que tomaba su té tranquilamente y que le permitía llamarlo por el absurdo nombre de Momo. Y entonces, en medio del torbellino de pensamientos, un recuerdo vino a su mente tan claro como el agua que, lejos de tranquilizarlo, casi se detiene el corazón—. Eres el clon de Eve…

Por primera vez en todo ese rato, Momo mostró una gran sorpresa, Mewtwo se emocionó un poco por haber conseguido al fin una respuesta. Pero su felicidad se esfumó cuando Momo volvió a reír.

— Un clon… —repitió Momo con aire pensativo, luego que logró controlarse—. Admito que me diste una gran sorpresa, lo sucedido en las montañas te afectó tanto que dejó demasiadas lagunas en tu memoria. Sin embargo —suspiró lastimeramente—, lamento tener que contestarte que: no, no soy un clon. A diferencia mía, ellos ya existen.

— ¡¿Qué eres entonces?! —preguntó Mewtwo desesperadamente, agachando la cabeza y cubriéndose con sus manos el rostro. Ya no lo podía soportar más, ni siquiera lo que creía era un talismán lo ayudaba, porque había desaparecido, dejándolo solo y a merced de Momo—. Me dices mucho pero nada a la vez… ¡y con esa apariencia me confundes más! ¿Acaso Eve desarrollará alguna clase de alter ego o algo así de disparatado? Si ella derrota a los Malsumi, Enurta debería desaparecer también, ¿cierto? Debería morir… ¿Es que eso la volverá loca o… qué?

Suspiró lleno de frustración, dándose por vencido, ya ni sabía lo que estaba diciendo. Lo que soltó por su boca fueron puros disparates, sinsentidos que suelen decir los niños cuando se sientan a jugar, pero cuando escuchó los pausados aplausos de Momo no supo qué pensar.

— No te mentiré, la idea es bastante rebuscada, pero no puedo ocultar mi satisfacción cuando observo tales progresos en ti. Estás sopesando todas las posibilidades, por más inverosímiles que sean, y eso te será útil —dijo Momo con picardía, adoptando una posición mucho más relajada en su silla y fijando su mirada en otro lado—. Sobre lo que soy… ni yo misma lo sé. Aquí donde estoy pareciera que tengo todas las respuestas, que todo lo sé, ¿verdad? Lo único cierto es que eso no es cierto, no tengo tal poder, ojalá fuese así. Ay, ahora que lo pienso, que lío es todo…

Gradualmente, Momo bajó el tono de voz hasta que quedó completamente en silencio, con su ojo reflejando tristeza y evitando la mirada de invitado. Fue entonces cuando obtuvo la oportunidad de observarla cuidadosamente. En ese instante, donde ella estaba absorta en sus pensamientos, no parecía tan malvada como le demostró desde el principio, incluso sentía algo de lástima por ella.

— ¿Qué te sucedió en el rostro? —le preguntó Mewtwo inconscientemente, algo cautivado por la nueva faceta de Momo.

— ¿Esto…? —musitó Momo distraídamente, llevándose la mano al lado inexistente de su cara y dibujando una pequeña sonrisa llena de amargura—. La verdad es que no lo sé. No es tan grave como parece, pero… lo detesto con toda mi alma y no sé la razón. Desearía que en verdad me faltase todo esto, pero sólo está ahí, atormentándome a ti, a mí, a todos…

No comprendía el significado de sus palabras, pero eso no evitó que sintiera lástima por ella, porque Momo ahora lucía como alguien cuyo auto desprecio la superaba y la consumía. La tristeza en su voz era tan profunda que su aspecto cambio por completo, parecía un anciano fatigado luego de una larga vida, ya no le parecía tan aterradora.

Repentinamente, Momo se levantó y se apresuró a darle la espalda. Mewtwo también se puso en pie, dispuesto a seguirla de ser necesario, pero se vio rodeado por cientos de rostros blancos idénticos al que había visto en el bosque, llevándose un inmenso susto.

Ahora que los tenía tan cerca y podía apreciarlos mejor, descubrió que no se trataban de rostros fantasmales, en realidad eran máscaras blancas que apenas tenían un par de ojos negros y una sonrisa pintados en tinta roja.

— Hemos terminado, no puedes estar aquí por mucho más tiempo, no lo soportarías. Dudo mucho que nos volvamos a encontrar hasta que nos veamos en persona… realmente en persona —dijo Momo fríamente, pero en cuanto miró por encima de su hombro y vio el gesto en el rostro de Mewtwo se echó a reír— ¿Les tienes miedo a mis máscaras?

— ¿Son tuyas? —soltó incrédulo, siguiendo la extraña danza que parecían ejecutar alrededor de él. Luego de tragar saliva y calmarse un poco por la sorpresa, le contestó—. No estoy seguro de si me atemorizan, pero puedo decirte que no son de mi agrado.

— A mi me fascinan. Son muy útiles para ocultar cualquier cosa que te desagrade, puedes ser alguien completamente diferente y lo único que tienes que hacer es ponértelas. ¡Son muy divertidas! —dijo Momo sonriendo con picardía, agarrando una de las máscaras y colocándosela—. Como fuiste más colaborativo que la otra vez, seré buena contigo y te daré una pista…

Cuando se dio cuenta, Mewtwo tenía el rostro enmascarado de Momo a pocos centímetros del suyo, ella lo rodeaba con sus brazos de nuevo y sus cuerpos estaban más cerca que nunca. Increíblemente, no se asustó ni se sintió incómodo con su presencia, más bien él también la sostuvo, sin saber por qué lo hacía. Ella comenzó a susurrarle al oído, acelerando su corazón y poniéndole la piel de gallina.

La Reina es arrogante, egoísta, sólo vela por sí misma. Cuidado, su ira crece, pronto con su poder arremete.
El Maestro todopoderoso, ignora lo que ha hecho, un experimento no consentido, a su aprendiz ha corrompido.
La Sombra, solitaria como ella sola, cuidado que es peligrosa. Por mucho tiempo se ha contenido, a sus pies quedará y sus deseos al fin saciará, sin saber que con eso su fin sellará.
El Peón, el pobre Peón, perdido en el mundo se encuentra, sin saber a dónde correr. Su corazón ha sido arrebatado, todo el mundo quiere un pedazo, asegúrate de ser tú el dueño del último.

Momo se apartó un poco de él luego de terminar con su extraña melodía, sosteniendo su rostro entre sus manos, dejándole sentir su inesperada calidez. Tan absorto estaba en su calor y sus palabras, que poco le importó cuando sus rostros se acercaron más y más.

— ¿Qué harás, Caballero? ¿Pelearás por su amor o la espalda le darás? Sólo has de saber, que de mucho dolor sufrirás. ¿Qué tanto estás dispuesto a soportar? —susurró ella, eliminando por completo cualquier distancia, presionando la sonrisa pintada de la máscara contra sus labios y dejándolo completamente inmovilizado—. Nuestro destino es encontrarnos, lo sabes, así que aunque pierdas las esperanzas, yo me aseguraré de llegar a ti —sin dejar de darle aquel extraño beso, ella lo abrazó con fuerza y él hizo lo mismo, pues sentía que si la soltaba se desvanecería y ahora esa idea le parecía insoportable—. Perdóname… no estaré consciente de todo el daño que te haré. Pero, por favor, no te rindas, no me abandones o estaré perdida sin ti. Te lo suplico…

El dolor que expresaba Momo lo sacudió más fuerte que cualquier descarga eléctrica, quería consolarla y prometerle que lucharía por ella, pues su petición era lo que ahora ocupaba el lugar del talismán en su pecho. Quiso decirle lo que ella le hacía sentir pero no tuvo oportunidad, apenas ella dijo sus últimas palabras, de la máscara comenzaron a brotar lágrimas y él, finalmente, despertó.



Mewtwo se precipitó a ciegas por los pasillos, tropezando con casi todo lo que se atravesó por su camino debido a su afán. “¡Eso no debería estar aquí!”, pensaba cuando le dolía al golpearse con algo y soltaba miles de maldiciones mientras se sobaba un poco.

Lo que acaba de sucederle… aún no podía creerlo. Aún intentaba separar su sueño de la realidad pero le costaba, todo lo que sintió había sido tan real que era imposible separar lo uno de lo otro. Y Momo…

El sólo recordar el dolor y la tristeza que Momo le dejó ver al final lo destruía, lo único en lo que podía pensar en ese momento era correr a donde estaba Eve y asegurarse de que todo estaba realmente en orden, incluso tenía ganas de abrazarla y no soltarla. Quizás lo más prudente era tranquilizarse, más si quería obtener respuestas, pero no podía contenerse. Era molesto, él no solía comportarse de esa manera y no quería hacerla sentir incómoda, más estaba confundido y asustado. ¿Qué más podía hacer?

Cuando dejó que sus pensamiento nublaran sus ojos, se encontró frente a la puerta de la habitación de Eve, a punto de agarrar la manilla para abalanzarse en el interior, justo cuando ésta de abrió y casi chocó de frente contra Tymime.

Ambos pegaron un salto hacia atrás ante semejante sorpresa, ninguno esperaba encontrarse con el otro y menos a punto de tropezarse de ese modo. Tymime fue el primero en recuperarse, resoplando con enojo y negando reprobatoriamente con la cabeza.

— ¿Qué haces aquí?

— Necesito hablar con Eve —respondió Mewtwo de inmediato. Generalmente no le daba explicaciones al arlequín, pero le urgía hablar con su amiga y él sólo se estaba volviendo en un estorbo.

Tymime le hizo señas a Mewtwo para que retrocediera y cerró la puerta a sus espaldas. Antes de que lo hiciera, Mewtwo pudo ver por un ínfimo instante a Eve, durmiendo profundamente y con tanta tranquilidad que le robó un suspiro de alivio. Verla así, tan tranquila y plácidamente enrollada en su cobertor, logró calmar el latir de su corazón, eso servía mientras tanto para sentirse mejor, aunque lo único que podría disipar la inquietud que le dejó su pesadilla era hablar con ella al respecto.

— No creo que nada de lo que tengas que decirle no pueda esperar hasta mañana. Está dormida, como te habrás dado cuenta, y no quiero que la molestes —dijo Tymime monótonamente y viéndolo fijamente con cierto recelo. De repente, dibujó una sonrisa burlona y añadió: — ¿No estás algo grande para que te asusten las pesadillas?

— Eso no te incumbe —espetó Mewtwo tajantemente, notando que estaba bañado en sudor y molestándose por ello.

— Tus asuntos me importan tanto como un rábano, pero no puedo evitar darme cuenta de ciertas cosas, ¿o ya se te olvidó? —contestó el arlequín tranquilamente.

Mewtwo parpadeó varias veces y luego suspiró. ¿Cómo se le pudo olvidar que Tymime era un receptor de emociones negativas, especialmente del miedo? Aunque desconocía el modo en que el arlequín percibía tales cosas, Mewtwo imaginaba que las veía como una especie de energía similar al aura, por lo cual, obviamente, sabría distinguir entre las distintas clases de miedo.

No podía molestarse con él por ser tan habilidoso con sus cualidades, aunque si lo hacía sólo estaría alimentando aún más su ego y para eso sí que no estaba dispuesto. Luego de la vez en la que trajo a sus clones a la mansión, donde Tymime consiguió hacerlo enojar, decidió que no volvería a seguirle el juego al arlequín; él era muy inteligente como para dejarse llevar por esas cosas.

— Supongo que no puedo reprocharte por ello —dijo Mewtwo tranquilamente, dándole la espalda y avanzando un poco, dispuesto a regresar a su habitación para intentar descansar—. Y tienes razón, no debo molestara, hablaré con ella luego...

— ¿A dónde crees que vas?

La pregunta extrañó a Mewtwo y lo hizo detenerse en seco, despertando cierta curiosidad y desconfianza. Si a Tymime no le interesaban sus pesadillas, mucho menos estaba ansioso de saber de sus actividades y sentarse a charlar al respecto.

— A descansar, ¿a dónde más podría ir?

— Temo que tendrás que posponer eso un rato más —dijo Tymime misteriosamente y con una media sonrisa que le dio mala espina—. Curiosamente, llegaste en buen momento, me ahorraste algo de tiempo. En un rato iba a buscarte porque Icestar necesita que vayas a su taller.

— ¿Icestar? —murmuró Mewtwo bastante extrañado, aunque tenía una corazonada para qué lo necesitaba.

Sin duda, la cereza en el pastel para una noche tan mierda como aquella.


[/CENTER]




[/LIST]



CONTACTO

Si quieren estar al día con el Artwork Oficial (uhhh) de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en dA o agréguenlo en sus favoritos (?) o síganme por Twitter, que aunque me la paso trolleando uso el hashtag de #PkmnEGN cada vez que hago algún comentario respecto al fic.

Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz
Tumblr: http://frightening-nowhere.tumblr.com/
Facebook: https://www.facebook.com/onixtymime

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#296
Vale me hago una vaga idea de lo que significa el poema,
La Sombra Podría ser Drakar, porque tienta a Eve y es muy Solitario, quizás se rinda ante Eve y así ella le mate...
El Maestro Podría ser Tymine, pues Eve es su "aprendiz" y cuando ella se mostró rebelde "la engulló" pero no se arrepintió, también podría ser que él la hubiera manipulado la memoria o elo cerebro o algo...
El Caballero Mewtwo, porque ha de salvar a Eve y sufrirá en el intento además él debe conseguir el último cacho del corazón de Eve porque la ama
El Peón Eve porque está siendo utilizada por el Maestro y la Sombra lo anhela, además, al no poder elegir su destino le han "arrebatado" el corazón y todos quieren dirigirla "por eso todos quieren un cacho"
La reina me tiene desconertado, no sé quien puede ser, aunque tengo mis hipótesis...

El dibujo de Eve humana te quedó magnífico me impresionó

También querría darte la enhorabuena por un fanfic tan magnífico una vez más sigue siendo mi favorito <3
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#297

[Especial de Halloween] Otros relatos a la luz de la luna

[Especial de Halloween] Otros relatos a la luz de la luna

Spoiler
Cita de Sabino Codesal Vegas ↗
Vale me hago una vaga idea de lo que significa el poema,
La Sombra Podría ser Drakar, porque tienta a Eve y es muy Solitario, quizás se rinda ante Eve y así ella le mate...
El Maestro Podría ser Tymine, pues Eve es su "aprendiz" y cuando ella se mostró rebelde "la engulló" pero no se arrepintió, también podría ser que él la hubiera manipulado la memoria o elo cerebro o algo...
El Caballero Mewtwo, porque ha de salvar a Eve y sufrirá en el intento además él debe conseguir el último cacho del corazón de Eve porque la ama
El Peón Eve porque está siendo utilizada por el Maestro y la Sombra lo anhela, además, al no poder elegir su destino le han "arrebatado" el corazón y todos quieren dirigirla "por eso todos quieren un cacho"
La reina me tiene desconertado, no sé quien puede ser, aunque tengo mis hipótesis...

El dibujo de Eve humana te quedó magnífico me impresionó

También querría darte la enhorabuena por un fanfic tan magnífico una vez más sigue siendo mi favorito <3


Pues ahí le vas con la teoría, has cometido un par de errores pero vas bien. ¿Que en qué te equivocaste?Pues, eso te tocará averiguarlo más adelante y poco a poco. Me gustaría saber tus hipótesis sobre la Reina, quiero ver qué tan obvia puedo ser o si aún puedo mantener la intriga.
Me alegra que te gustara el dibujo de Eve humana, he estado haciendo un inmenso esfuerzo por mejorar ese aspecto.
Y gracias, Sabino, aprecio que te guste tanto EGN y que siempre estés comentando. Eso ayuda mucho a continuar. ¡Un abrazo!


¡SORPRESA!

A que no se lo esperaban, ¿eh? No, sus ojos no los engañan, vine a publicar EGN... aunque no es un capítulo como tal.

A quienes siguen EGN desde hace años: ¿Nunca se han preguntado por qué jamás saqué algún especial de Halloween? No sólo era flojera y porque no me parecía necesario, incluso porque nunca tuve una idea que fuera coherente y digna... hasta ahora.

Lo cierto es que la idea para este corto la he tenido en cuenta desde hace un par de años, pero nunca conseguí la manera de alguna forma que resultase satisfactoria para superar mis propias manías de perfección (?). Es más, este año también iba a pasar de largo la idea de un especial porque no se me antojaba, hasta que tuve un repentino arrebato de inspiración y henos aquí... eso fue hace tres días, tres días en los que me esforcé para traerles este material a tiempo, aunque el trabajo no me ayudó mucho y ya es Noviembre.

En fin, si bien es cierto que es un especial, no quise caer en eso en lo suelen hacerlo los especiales de festejo, cosas que carecen de motivo más que el de poner a lo personajes en una situación inusual a la que llevan en el hilo principal de la historia. No señor, quise hacer de este especial un verdadero especial, no vulgar y silvestre fanservice (como pasó con El muérdago).

Verán, pueden omitir su lectura si lo desean, no influye en la trama principal en lo más mínimo. Sin embargo, este corto está dedicado a un personaje que es muy querido entre ustedes, pero que ha perdido protagonismo a medida que EGN ha avanzado: Moonghost.

Así es, señores, Halloween es sólo una excusa para darle protagonismo a nuestro fantasmagórico amigo, brindándoles información importante de una manera que, espero, les sea interesante.

Sin más que añadir, los dejo con el único especial especial de Halloween que verán de EGN:
[/COLOR]








[Especial de Halloween]
Otros relatos a la luz de la luna


Spoiler
El sol se ocultaba tras las montañas que protegían a Carpathia, tiñendo el cielo con hermosos tonos dorados y violeta que, poco a poco, mientras el crepúsculo languidecía, se tornaban grises y oscuros hasta que la luna llena se alzó muy alto en el cielo, cubriendo a la ciudad con su pálida luz e iluminando hasta el último recoveco de ella; incluso en el bosque, donde los árboles protegían celosamente su reinado con frondosas ramas entrelazadas entre si.

Con el cielo tan despejado y la luna en todo su esplendor, Mewtwo no podía más que pensar que la noche era perfecta, justo como le encantaban para dar un paseo. Sí, eso haría, pero no se le antojaba ir solo, así que se levantó y se dispuso a regresar a la mansión en busca de Eve.

Estuvo todo el día entrenando arduamente con los clones, estaban todos tan fuera de forma que requerían sesiones intensivas, pero hoy habían acabado temprano, pues saldrían con algunos de los hermanos a recolectar dulces aquella noche. Extrañas costumbres tenían los humanos, en especial en la noche que consideraban la más misteriosa y aterradora de todas las del año: la Noche de Brujas. Él no creía en tales cosas, menos cuando semejantes supersticiones provenían de los humanos, tan disparatas que eran difíciles de creer; además, se impresionaban con facilidad, bastaba con ojear su historia para constatarlo.

Entró por la puerta de servicio de la cocina, era el mejor lugar para comenzar a buscar, pues era el sitio en el que solían reunirse luego de los entrenamientos no únicamente para cenar, sino también para ponerse al tanto de los acontecimientos del día. Ya incluso antes de abrir la puerta, tuvo la certeza de que no había pensado mal, pues el alboroto y la algarabía se escuchaba desde el otro lado y al pasar fue envuelto en el festejo.

Sfear no dejaba de reír mientras daba vueltas para que Flowar la envolviera con vendas, a la par que la flor luchaba para que el sombrero puntiagudo que llevaba encima de su cabeza no le cayera sobre los ojos, a la vez que evitaba que Baby le pisara la larga capa que colgaba de sus hombros. El pequeño Lethilian también reía con ganas, divirtiéndose gracias al disfraz de Eevee que llevaba puesto.

— ¡Mida, Flowad, zoy un Eevee! —exclamaba, brincando por todas partes en la cocina y haciendo un desastre.

— ¡Pues al menos esta noche no estarán tan equivocados cuando te confundan con uno uno! —señaló Flame jocosamente, acercándose a Mewtwo y saludándolo con una gran sonrisa. Él llevaba una larga capa y con cuello bastante alto, además de que cuando sonreía se vislumbraban unos colmillos más grandes y filosos de lo usual—. Dinya pensó que me quedaba bien el disfraz de vampiro.

— No tienes que excusarte, te sienta bien —dijo Mewtwo cordialmente, tratando de que su sonrisa no se convirtiera en una risotada.

— No sólo le queda bien, ¡luce magnífico! —intervino Dinya con energía, apareciendo de la nada y colgándosele a su hermano del hombro, haciendo que este se sonrojara de la vergüenza. Había adornado su cuerpo con varios accesorios de cuentas grises que brillaban al reflejar la luz de la cocina, además de llevar un par de antenas que no dejaban de moverse cuando ella lo hacía, causando una gran intriga en Mewtwo—. No sé por qué, pero los vampiros están de moda entre las chicas, se mueren por uno. Y si es alguien tan apuesto como tú, hermano, ¡pues pierden la razón! Sería bueno que te consiguieras una linda novia aquí en Carpathia, ¿no crees?

— Dinya, dudo que sea buena idea tener pareja en estos momentos —dijo Flame rápidamente, con voz temblorosa y sonrojándose aún más, si es que eso era posible.

— ¡Tonterías! —gruñó Dinya, frunciendo levemente el ceño y mirándolo con cierto reproche—. El otro día te vi haciéndole ojitos a una Braixen. ¡No te culpo! Es bastante bonita...

— ¿De qué estás disfrazada? —preguntó Mewtwo, intentando distraer a la mariposa antes de que a Flame le diera un patatús.

— ¿Eh? ¿Acaso no es obvio? —preguntó la mariposa con cierta decepción, olvidándose de Flame y alejándose un poco para expandir sus alas, mostrando el llamativo y colorido patrón que estaba dibujado sobre ellas, a la par que sus ojos se tornaban azules. Entonces, dijo con orgullo: — ¡Soy un Beautifly!

Mewtwo se tomó un par de segundos para decir algo, porque le costaba entender el por qué una mariposa se disfrazaba de otra mariposa con fines no relativos a su supervivencia. Sólo esperaba que su rostro no delatase lo que pensaba al respecto.

— Interesante elección... ¡qué creativa! —dijo finalmente, usando su nueva capacidad para mentir en busca de no ofender los sentimientos de alguien más. ¡Oh, la ironía!— ¿Han visto a Eve?

— Oh, ¿no te enteraste? —intervino Flowar, dejando escapar un gran suspiro; recién terminaba de ayudar a Sfear—. Eve subió a las montañas con Tymime temprano para entrenar, no regresará hasta mañana.

— ¿Hasta mañana? —repitió Mewtwo, sin molestarse en ocultar su decepción—. Pero ella siempre regresa para descansar...

— Cierto, cierto, pero si Tymime no regresa, ella tampoco —dijo Grounday, que llegaba a la cocina acompañada de Rocknight, a quien llevaba prácticamente a rastras. Ambos traían puestas unas capas con capuchas, ella en negro y él de color café claro. La Lethilian ocultaba su rostro gracias a la sombra que le daba la capucha, donde a duras penas se notaban sus ojos por la luz que reflejaban—. Dicen las malas lenguas que Nya se apareció en los aposentos del honorable Tymime, luciendo un provocador disfraz de demonio que, lejos de caldear los ánimos del implacable líder, hizo que éste saliera huyendo a toda prisa —relató de manera jocosa y tratando de aguantarse la risa—. No lo culpo si no quiere regresar por eso, en verdad, ni siquiera entiendo cómo es que soporta tanto acoso.

— Entonces en verdad sucedió. Pensé que Nya practicaba con el arco sólo por gusto… pero ahora entiendo por qué usaba a sus amigas como dianas —dijo Flowar pensativamente, examinando con meticulosidad los atuendos de sus hermanos—. ¿Y ustedes qué traen puesto?

Ante la pregunta, Grounday sacó de sus bolsillos algo alargado, animando a su gemelo a hacer lo mismo, presionando ambos un botón con el cual los aparatos se alargaron, haciendo un sonido bastante peculiar y brillando con intensidad: uno en rojo y el otro en azul.

— Soy una sith y Rocknight un jedi —contestó Grounday con mucho orgullo impregnando su voz.

— ¿Y qué es eso? —preguntó Flowar inmediatamente, cuestionando aún más los disfraces con la mirada.

— ¡Blasfema! —exclamó Grounday con un tono de voz bastante agudo, murmurando oraciones para que "la fuerza" perdonara la ignorancia de su hermana.

— No sé si les interese, pero ya estamos casi todos en el vestíbulo, sólo faltan ustedes —dijo Rocknight perezosamente, luego de soltar un gigantesco bostezo y jalarle una oreja a su hermana para que dejara de hablar sandeces.

Flowar volteó para verificar la hora en el reloj y pegó un respingo al ver lo tarde que era, aunque con gran serenidad anunció que ya estaban listos y se dispuso a guardar las cosas que estaba utilizando. Mientras ella hacía eso y los demás se juntaban con los gemelos, Mewtwo tuvo una extraña sensación, como si algo faltara.

— ¿Dónde está Moonghost? —le preguntó a Flowar con extrañeza al caer en cuenta de que el fantasma no estaba en el lugar causando alboroto, como era costumbre.

— Amaneció algo indispuesto, el pobrecito —contestó ella con pesar. Algo en su tono de voz se le hizo familiar a Mewtwo, aunque eso no le ayudaba a entender el por qué le hacía sentir cierto escepticismo—. Está descansando en su cuarto, ya le dimos algunas cosas para que mejorara, pero lo más sensato es dejarlo descansar. Para mañana estará mucho mejor, ya lo verás.

— ¡Mewtwo! —llamó Dinya de sopetón, haciéndole señas desde la puerta— ¿Vienes con nosotros o te quedas porque Eve no viene?—añadió, sonriéndole maliciosamente y con picardía en su mirada.

— Me quedo, aunque no es por los motivos que señalas, Dinya —contestó Mewtwo, ligeramente molesto y abochornado. Menos mal que no se le ocurrió mencionar que quería salir a dar un paseo con la menor de los Lethilian—. No me atraen estos festejos y tampoco me hago la idea de usar algún disfraz... aunque me encuentres alguno que me parezca remotamente aceptable.

Y con eso, afortunadamente, cortó de raíz cualquier esperanza que albergara la mariposa de arrastrarlo consigo a su comitiva para recolectar golosinas.

— Ay, Mewtwo, cuando te lo propones puedes llegar a ser bien aburrido, ¿cierto? —puntualizó Grounday entre risas e intercambiando miradas cómplices con Dinya—. Por eso Eve y tú son tal para cual.

— ¡Ya dejen en paz al pobre Mewtwo! —las reprendió Flowar, tomando de nuevo el rol de madre y ganándose la eterna gratitud de su defendido—. Bueno, si no quieres ir, no podemos hacer nada al respecto. Me hubiese gustado tener tu compañía, pero te comprendo, supe que tuviste un día de entrenamiento bastante engorroso hoy— Mewtwo se preguntaba si estaba enterada de que Berserk prendió en fuego a Ephoras accidentalmente y casi lo mataba—. Sin embargo, ya que vas a estar solo esta noche, al menos acepta esto— y, de la nada, le puso un gigantesco pastel en las manos—. Es de calabaza. Lo hice yo misma —dijo con cierta timidez.

— Gracias, Flowar, eres muy amable —dijo él, dedicándole una afable sonrisa y aceptando el presente.

— Sí, Flowar es todo un amor, pero ya es tarde y tenemos que irnos —dijo Grounday, interponiéndose entre ambos y empujando a su hermana para apresurarla—. Chaíto, buenas noches, cuidado con los fantasmas y esas cosas—cuando consiguió que todos sus hermanos dejaran la cocina, justo antes de ella misma partir, se detuvo y volteó a mirarlo con picardía—. Y yo que tú, cerraría bien la puerta de mi cuarto. No sea que Nya se aparezca también en tu lecho, buscando pasar el despecho contigo. Ya sabes, esas recaídas con los ex…

Y salió corriendo, sin darle oportunidad a Mewtwo de decirle unas cuantas cosas que se tenía bien merecidas. Aunque, teniendo el pastel en manos y meditando un poco sobre tal advertencia, no estaba tan desacertada como creyó en primer lugar. No le gustaría volver a discutir con Eve a causa de Nya, así que tomaría el extraño consejo de Grounday. Por supuesto, no serviría demasiado cuando la Mew era perfectamente capaz de teletransportarse y asaltarlo sin previo aviso a mitad de la noche, así que lo mejor sería pernoctar en otra habitación.

Extrañamente, no le apetecía estar solo, así que tomó una decisión que, por primera vez en todo ese tiempo, iba en contra de las advertencias que recibía de parte de los hermanos: le haría una visita a Moonghost y lo acompañaría. Tenía la excusa perfecta para hacerlo en sus manos.

Sin nada más que justificara su visita a la cocina, trazó su rumbo hacia la habitación de Moonghost, paseando por los pasillos de la mansión que rebosaban en decoraciones alusivas a la ocasión: calabazas de plástico con rostros desdentados y sonrientes, Zubat de papel, velas, dulces, telarañas falsas y muchas cosas más, de las cuales a ninguna prestó la debida atención.

En el camino se tropezó con varias Loppuny, todas usando disfraces llamativos, incluso provocadores, y no falto una que le hiciera una propuesta indecente que lo hacía sudar y huir despavorido; la idea le llegaba a parecer atractiva, pero no tanto como para acceder a tales peticiones. No le sorprendió que suspirara aliviado finalmente estuvo frente a la puerta de Moonghost.

Cuando recuperó el aliento y levantó el puño para tocar la puerta, se detuvo al notar que la misma estaba repleta de garabatos, también las líneas que enmarcaban la puerta por todos los costados, incluso en el suelo, todo hecho en tiza blanca.

Mewtwo no entendía ninguno de aquellos símbolos, aunque la familiaridad de los mismos, luego de observarlos por un rato, le hizo resolver rápidamente que estaban relacionados con los Lethilian. Aún así, desconocía su significado y el motivo por el cual plagaran la entrada a la habitación de Moonghost.

Luego de dudar por largo rato sobre si era prudente llamar a la puerta, resolvió que seguramente se trataba de algo decorativo, así que dio tres golpes a la madera para anunciarse.

— ¿Quién llama? —preguntó Moonghost desde el otro lado.

Mewtwo titubeó un par de segundos antes de contestar y avisar que se trataba de él. Moonghost no sonaba como si estuviera enfermo, ni somnoliento al menos, pero que no lograse captar esa particular alegría en su voz fue lo que le dio la certeza de no estaba tan bien.

— Soy yo, Moonghost. Supe que estabas indispuesto y traje algo para que compartiéramos, así nos hacemos un poco de compañía.

— Ya lo huelo —contestó de vuelta con cierta ansiedad—. Pasa, por favor, que apenas me estoy despertando.

Al abrir la puerta y pasar a la habitación, encontró a Moonghost parado en medio del cuarto, bostezando perezosamente y restregándose los ojos. Cuando los pálidos ojos del fantasma se posaron en su visitante, éste sonrió y le hizo señas para que se apresurara y terminara de entrar.

Mientras cerraba la puerta a sus espaldas, Mewtwo detalló a Moonghost cuidadosamente, percatándose de que sí tenía un muy mal aspecto: su pelaje estaba enmarañado y falto de lustre, sus ojos estaban enturbiados y no dejaba de morderse las uñas nerviosamente.

Moonghost le ofreció tomar asiento, momento en el que Mewtwo se percató también que el cuarto estaba hecho un desastre, como si una estampida hubiese pasado por ahí y hecho lo que decidiera. Sin embargo, lo más perturbador de todo era que el papel tapiz de las paredes estaba desgarrado en todas partes, con profundas marcas de rasguños surcando las flores ornamentales; para más extrañeza todavía, encontró más marcas con tiza blanca alrededor de la ventana y en las partes intactas de las paredes.

— Qué bien que trajeras algo para picar. ¡Muero de hambre! —exclamó Moonghost alegremente, aunque su tono de voz era tan sombrío que le puso los pelos de punta sin razón.

— ¿Qué sucedió en este lugar? —preguntó Mewtwo sin poder evitarlo, lanzándole una rápida mirada nerviosa a la habitación—. Flowar me comentó que no te encontrabas bien.

— Ah, esto... —susurró el fantasma distraídamente, dándole un enorme mordisco a su ración de pastel—. Yo... yo ocasionalmente sufro de ataques de ansiedad. Tenía tiempo que no me pasaba, ha de ser por toda la presión… Siento mucho que me tengas que ver así…

— No te disculpes, ni que lo hicieras adrede —dijo Mewtwo algo apenado, no sabía que Moonghost padeciera de tales cosas; de hecho, nunca se lo imaginó enfermo.

— Oye, ¿los demás no iban a salir a buscar dulces? —preguntó Moonghost, devorando una segunda ración de pastel— ¿Por qué no fuiste con ellos?

— No es lo mío...

— Entiendo, entiendo... —dijo el fantasma, asintiendo con la cabeza y tomando su tercer trozo de pastel—. ¡Qué lástima! Yo quería acompañarlos, pero no me haría bien estar entre tanto alboroto, podría empeorar.

Siguieron conversando un rato, más que nada sobre el día de Mewtwo, bromeando por lo sucedido a Ephoras y la historia sobre los intentos de Nya por captar la atención de Tymime, haciendo un cruel énfasis en esto último. Para cuando Mewtwo se dio cuenta, Moonghost ya había acabado con el pastel, sin él probar bocado alguno.

— Creo que ya tuve suficiente de estar encerrado —comentó Moonghost repentinamente, poniéndose en pie para estirarse—. Me siento algo mejor, pero no lo suficiente como para alcanzar a los demás. ¿Qué tal si damos un paseo? Así te muestro algo interesante; estamos en mi hogar después de todo, sería un mal anfitrión si no te mostrara algo que valiese la pena recordar.

A Mewtwo le intrigaba saber qué tenía que mostrarle su amigo, así que accedió sin muchos miramientos. Mewtwo se puso de pie, abrió la puerta y salió al pasillo, pero se dio cuenta de que Moonghost se quedaba de pie en el marco de la puerta, observando fijamente la línea de tiza dibujada en el suelo.

— ¿Sucede algo? —le preguntó, muy extrañado y preocupado por la manera en que estaba contemplando los dibujos.

— ¿Sabes lo que son estos símbolos? —fue la respuesta de Moonghost. Al Mewtwo negar con la cabeza, el fantasma rió nerviosamente, pasándose la mano por la cabeza—. M-mejor así, no tienes por qué saber de esta clase de cosas, aunque puedo decirte que son horribles. Los hizo Tymime, seguramente para molestarme...

— Moonghost, no luces nada bien. ¿Seguro que deseas salir? —preguntó con gran preocupación, el Lethilian sudaba y temblaba, incluso sus ojos parecía que saltarían de sus cuencas en cualquier momento.

— Sí, eso quiero, en serio. Si me quedo aquí por más tiempo, terminaré sintiéndome peor —contestó él de inmediato con notoria ansiedad, temblando aún más—. Sólo hazme un favor: borra la raya en el suelo, ¿puedes? —aquella petición no podía ser más extraña, quizás por eso es que no tardó en añadir: — Lo siento, soy supersticioso con respecto a estas cosas... por favor...

Ahora su curiosidad por saber qué significaban aquellas marcas era mayor, pero sabía que no obtendría respuestas de Moonghost, no de momento; así que comenzó a borrar la línea con el pie, haciendo una nota mental para preguntarle a Eve luego con respecto al significado de aquellos garabatos. Cuando hubo terminado, Moonghost consiguió tranquilizarse, suspirando con alivio y saliendo al fin de su habitación.

Antes de dejar la mansión, Moonghost pidió pasar por la cocina, donde bebió agua... de manera exagerada, al punto de secar cualquier fuente almacenada en el lugar. Actuaba como un hombre que encontraba un oasis luego de varios días perdido en el desierto.

Cuando por fin salieron al jardín, Moonghost tomó el mando de la expedición, haciéndolo los muros y llevándolo hacia las montañas, haciendo sus tonterías y hablando sobre los disparates de siempre. Mientras subían y se adentraban en las entrañas del bosque de la montaña, Mewtwo se sentía contento de ver que los ánimos del fantasma mejoraban a medida que pasaba el tiempo.

También, pensaba en lo cruel que podía ser Tymime con sus hermanos, pues atormentar de esa manera a Moonghost no era lo correcto, especialmente si sufría de ansiedad. Aunque Tymime necesitara de emociones negativas para nutrirse y aumentar su poder, el hacerlo a costa de sus hermanos era deplorable, no entendía cómo era capaz de hacerle eso a quien era sangre de su sangre.

— Te voy a contar una historia interesante, Mewtwo —dijo Moonghost de repente, cortando la red de pensamientos que entretejía el aludido, con un tono de voz misterioso y una sonrisa de alegría enorme—. ¿Sabes que yo estuve vivo, pero realmente vivo, alguna vez?

Mewtwo se detuvo en seco y Moonghost hizo lo mismo, mirándolo con ingenuidad y sonriendo, como si aquello que acababa de mencionar fuera algo para tomarse a la ligera. Lo cierto es que Mewtwo jamás había pensado en que Moonghost siempre fuese un fantasma, era imposible que naciera siendo uno, creerlo era absurdo, aunque jamás quiso preguntarle al respecto.

— ¿Por qué pones esa cara? —preguntó él inocentemente luego de un largo rato en silencio, donde lo único que escuchaban era el viento susurrando en sus oídos y el ocasionar ulular de alguna ave nocturna—. No te culpo si jamás se te ocurrió, nadie se molesta en meditar la existencia de los fantasmas y el cómo terminamos cayendo en esa delgada línea donde no estamos muertos, pero tampoco vivos. Es curioso, sí, más no lo suficiente... eso o tienen miedo en descubrir algo que no podría gustarles.

Echó a reír en tanto terminó de decir esto, levantando la mirada para contemplar la luna, admirando su hermosura por un breve instante antes de hacerle señas para que continuaran.

— Vamos, estamos demasiado cerca del sitio que quiero que veas como para quedarnos aquí parados sin hacer nada. ¡Vamos, vamos, vamos! —lo apresuró alegremente, sin reparar en lo horrorizado que se sentía su compañero por la situación tanto incómoda en la que lo había envuelto.

— ¿Qué te sucedió? ¿Cómo moriste...?

— Enfermé gravemente. Todos se preocuparon por mí y me cuidaron, incluso Icestar y Flowar intentaron curarme, probaron hasta lo imposible para salvarme. Estoy profundamente agradecido con ellas por todo lo que hicieron por mi aquel entonces, pero no pudieron evitarlo —contestó Moonghost, con tanta serenidad que perturbaba a Mewtwo—. Creo que la idea era que muriera tarde o temprano.

Ahora subían por una parte más despejada de la montaña, el viento sacudía la grama alta y las pequeñas flores blancas que se alzaban parecían pequeñas hadas bailando sobre un mar verde, envueltas en un hermoso resplandor gracias a la luna.

Siguieron un pequeño camino, el cual tenía una serie de piedras dispuestas en su extensión de una manera bastante inusual, lo que hizo sospechar a Mewtwo de que esto era obra de alguien para poder guiarse con facilidad. Pronto, estuvieron envueltos nuevamente por la maleza de la montaña, aún con las piedras guiando sus pasos a través de la vegetación.

— Eve fue la única que no me conoció estando vivo, fallecí un tiempo antes de que ella naciera. Creo que fue lo mejor, no le hubiera sentado bien mi pérdida aunque luego estuviera de vuelta entre ellos, nadie lo tomó de buena manera en su momento —continuó Moonghost, llevando a Mewtwo por el camino sin siquiera fijarse en las rocas—. Crecí lo suficiente para ser considerado adulto, aunque aún era joven cuando enfermé, recuerdo que todos se entristecieron porque les caía muy bien. Aunque, aquí entre nosotros, sospecho que el verdadero motivo es que era menos molesto y más atractivo.
》¡Me hubieras visto! Tenía un gran parecido con Eve. Mi pelaje era blanco, no tan puro como el de ella, pero me decían que parecía plata, digno hijo de la Luna. Mis ojos eran azules como zafiros, a las hembras les encantaban, parecían brillar en la oscuridad al igual que yo, así como lo sucede a Eve... aunque yo no necesitaba darme un baño de luz de luna para que eso ocurriese, como si yo hubiera sido su personificación en la Tierra.
》Y mi gema... —suspiró con pesar, llevándose una mano a la frente para acariciar su amatista—. Antes era una círculo completo, como la obsidiana de Tymime, pero la mía era de Piedra Luna, por supuesto. A veces, creo que esa gema era lo que estabilizaba mi psiquis, porque yo no era tan desastroso con las habilidades psíquicas cuando la tenía. —suspiró una vez más antes de lanzar una risilla nerviosa—. Ay, a veces me extraño demasiado a mí mismo.

Moonghost se detuvo de sopetón, volteando para sonreírle e invitándolo a cruzar una mata de arbustos. Mewtwo hizo diligentemente lo que le pedían, quedando sin aliento al contemplar el claro que se abría ante él.

Mewtwo podría jurar que era uno de los lugares más hermosos que había visto en su vida. La grama era del mismo tono azulado que gran parte de la vegetación en las cercanías, cientos de crisantemos blancos crecían y resplandecían, rodeando a un hermoso árbol, de tronco y hojas tan blancas que era totalmente irreal, lucían más como huesos que como algo que estuviera vivo, sin dejar de ser precioso.

Tan ensimismado se encontraba por la belleza del claro fuertemente iluminado por la luz de la Luna, que tardó en percatarse de que Moonghost se apartó de él y comenzó a excavar al pie del árbol, al punto de que cuando él se fijó en lo que sucedía, el fantasma ya había terminado con su labor.

— ¿Qué estás haciendo? —preguntó Mewtwo con estupor, entre intrigado y molesto por ver que la belleza del lugar estaba siendo profanada.

— No me digas que estás enojado —dijo Moonghost burlonamente, enderezándose y sacudiéndose la tierra de encima—. ¿Te gusta el lugar? Sería extraño que no, pero no podía mostrarte lo que quiero que veas si no lo desenterraba primero.

Sin borrar su sonrisa, Moonghost se hizo a un lado y extendió su brazo para invitarlo a observar. Mewtwo titubeó antes de acercarse, sintiendo escalofríos cuando Moonghost se apartó aún más, poniéndose a sus espaldas. Nada en el mundo lo hubiera preparado cuando llegó al pie del árbol y ver lo que reposaba en el interior del hoyo, dejándolo paralizado en el sitio y haciéndolo sudar frío.

En el fondo yacía el cuerpo de lo que indudablemente era una Lethilian. Estaba hecho un ovillo, con los ojos azules entreabiertos y cubiertos por una capa blancuzca, inequívoco signo de su muerte. A pesar de eso, su pelaje era como un fulgor de luna, brillando y meciéndose con el soplar del viento; incluso las partes más oscuras, de un azul tan profundo como el cielo de la noche, tenían un resplandor especial que hacía perfecta armonía con las partes más claras.

Y aún cuando contemplar tal belleza conservada era algo excepcional, eso no era suficiente para subsanar el hecho de que estaba muerto, un cadáver que su amigo quiso que contemplara y no entendía la razón. A menos que se tratara de...

Antes de que siquiera pudiera procesarlo, en Mewtwo se disparó la inconfundible sensación de que corría peligro, moviéndose lo suficientemente rápido para esquivar, a duras penas, una mano negra que iba con tal violencia hacia él que atravesó el tronco de lado a lado.

Cuando apenas pudo asimilar que Moonghost era su atacante, éste replegó su brazo mientras le lanzaba el otro, el cual apenas pudo esquivar. Mewtwo no cabía en asombro, totalmente perturbado por la sonrisa de oreja a oreja que surcaba el rostro del fantasma, mientras evadía las garras espectrales que intentaban atraparlo.

— ¡¿Qué tal si te quedas quieto, eh?! —gritó Moonghost entre incontrolables carcajadas—. ¡Es divertido sólo cuando te resistes un poquito! ¡Pero luego se vuelve molesto!

— ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Has perdido la razón?!—bramó Mewtwo en respuesta, consiguiendo destrozar las manos con una onda psíquica al no soportar más el acoso.

Lejos de quejarse de dolor, la risa de Moonghost sonó con más fuerza, al tiempo que se retorcía y su cuerpo se deformaba de una manera que Mewtwo jamás había visto, creciendo y tomando un aspecto tal que le produjo verdadero pavor.

— ¿Que si perdí la razón, dices? —señaló Moonghost, con tantas voces distintas a la vez que lo hicieron temblar. Estaba totalmente irreconocible—. ¿Muerto, quieres velas? La razón no es algo que nos caracterice, amigo mío, no a los de mi clase al menos. ¿Muerto, te sirvo agua? No hay nada peor que obligarme a ser una ínfima parte de mí mismo, ¡a mí! ¡Yo, que soy hijo de la Luna! Aquella que tiene poder sobre las criaturas de la noche y las mareas, la misma que ilumina en la perpetua oscuridad y da verdadera validez a los rituales, la única que es capaz de eclipsar al Sol. Muerto, ¿aceptarías mi ofrenda? Porque muy pocas cosas son capaces de calmar el hambre de un muerto, amigo mío...

Sus palabras carecían de sentido para Mewtwo, en especial cuando Moonghost se abalanzó sobre él, con obvias intenciones de engullirlo. Mewtwo se las ingenió para salvarse y abrirse en busca de alguna escapatoria, cayendo en la desesperación al ver que el fantasma siempre le cortaba el camino con sus brazos.

Los pétalos de crisantemos se elevaban y formaban remolinos alrededor de ellos, a medida de que las arremetidas de Moonghost se volvían más violentas y Mewtwo se vio forzado a contraatacar. Mewtwo no tenía intenciones de dañar a Moonghot, a pesar de que claramente intentaba comérselo, así que sólo se limitaba a mantenerlo a raya con Bolas Sombra.

Pero actuar de esa manera tenía tanto sentido como el repentino cambio en Moonghost, Mewtwo sabía que a la larga no le ayudaría su débil ofensiva, ni siquiera estaba seguro de lo que le sucedía a Moonghost o de si volvería a la normalidad. Aunque sólo estuvo seguro de haber cometido un grave error cuando Moonghost logró golpearlo lo suficientemente fuerte para aturdirlo, estamparlo contra el árbol y envolverlo con sus brazos, que eran al menos una docena a esas alturas.

— ¿Truco o trato? —preguntó burlonamente el fantasma, relamiéndose con crueldad y mostrando sus ahora filosos dientes—. Se acabó el juego, amigo mío.

Moonghost abrió sus fauces tanto como para tragárselo entero, era repugnante y tan aterrador que Mewtwo no sabía qué hacer para escaparse de él. Desesperanzado, dejó de luchar, esperando que aquello fuera rápido y lamentando que su muerte llegara de manos de quien creía confiable.

Repentinamente, alguien se interpuso entre ellos y una intensa luz emanó de su cuerpo, encegueciendo a Mewtwo y arrancándole gritos de agonía a Moonghost, liberando a su presa pues estaba más concentrado en su dolor.

Mewtwo cayó de rodillas al suelo, justo cuando la intensidad de la luz aminoraba, sintiendo que alguien se acercaba presurosamente a él y tomaba su rostro entre sus pequeñas manos, haciéndole mirar directamente a sus ojos azules.

Al susto lo hizo resistirse débilmente, creyendo que el cuerpo de Moonghost había vuelto a la vida e intentaba dañarlo igual que su versión fantasmal, hasta que cayó en cuenta de que estaba totalmente equivocado: era Eve.

— Calma, soy yo —le susurró suavemente, agarrando las manos de Mewtwo y acariciándolas para darles calor, pues estaban heladas y él ni cuenta se había dado—. ¿Te encuentras bien? ¿Te hizo daño?

La ansiedad que Eve mostraba por asegurarse de que no tenía ni un rasguño le resultaba tan halagador y adorable, que por un instante se olvidó de su hermano demente.

— ¡Usurpadora! —rugió Moonghost lleno de ira, aún retorciéndose por el daño que había hecho el Destello de Eve en sus ojos—. ¡No mereces portar su luz!

Sin previo aviso, Moonghost se alzó por encima de sus cabezas, luciendo más deforme que nunca, abriendo su boca y permitiendo que de ella surgieran espantosos ruidos que los ensordecieron, causándoles un profundo dolor que los inmovilizaba y reducía: estaba entonando un Coro Fúnebre.

Mewtwo sintió que ya todo estaba perdido, ya que sabía que Moonghost era capaz de ejecutar su canto y movilizarse; estando fuera de control, seguramente era más sencillo y se aprovecharía de eso para tragárselos a ambos. Por eso, cuando el Coro Fúnebre se detuvo de sopetón, abrió los ojos para averiguar qué lo había hecho parar, encontrarse a Moonghost cayendo al suelo luego de que Tymime lo callara con una patada que asestó en toda la mandíbula.

— ¡¿Tú lo dejaste salir?! —exclamó Tymime, profundamente molesto y con claras intenciones de querer moler a golpes a Mewtwo—. ¡¿Acaso no eres capaz de pensar siquiera un poco?!
— ¡Hermano, por favor! —recriminó Eve mientras ambos se ponían en pie—. Él no sabía nada de esto.
— No era necesario que supiera nada, era cuestión de aplicar simple lógica —gruñó el arlequín—. Dejé marcas por todas partes en su habitación, Moonghost sólo podría escapar si alguien abría la puerta y borraba las marcas. Dime, ¿eso hiciste?

Antes de que Mewtwo pudiera decir algo en su defensa, Moonghost ya se había recuperado y se lanzaba hacia Tymime, gritando y luciendo más espeluznante que nunca. Al arlequín sólo le bastó con teletransportarse para eludir sus garras, aprovechando la confusión para materializar su esfera y extender sus hilos hacia su hermano.

Debido a lo agitado que se encontraba, Mewtwo no era capaz de verlos, más podía imaginarlos con tanta precisión, que no le extrañaba ver cómo se marcaban en ciertas partes del deformado cuerpo del fantasma.

— ¡Maldito bastardo! —gritó Moonghost, aullando de dolor y retorciéndose de agonía— ¡No lo mereces, no lo mereces, no lo mereces! ¡Eres un traidor!

— Vamos, dime más, sabes que me encanta que me hablen sucio —dijo Tymime con tono sarcástico, riendo mientras deslizaba sus dedos en la superficie de su esfera, arrancándole más lamentos al fantasma.

— ¡Tymime, por favor, no lo dañes! ¡Sabes que él no hace esto adrede!—le suplicó Eve con voz temblorosa, sorprendiendo incluso a Mewtwo, pues hasta donde él recordaba, ella poca paciencia le tenía a su hermano fantasmagórico.

— ¡Escucha a tu marioneta, malnacido! ¡Tiene más sentido común que tú! —vociferó Moonghost, forzando una carcajada que le puso la piel de gallina a Eve y a Mewtwo—. Y ya que estamos en eso de escuchar consejos, un muerto quiere dedicarte un mensaje, bastardo.

— ¿Y qué te hace pensar que estoy interesado en escuchar tus sandeces? —siseó Tymime con crueldad, deslizando de nuevo sus dedos sobre la esfera y haciendo que Moonghost se volviera a retorcer.

— Tú mejor que nadie sabes que los muertos hablamos sólo con la verdad y yo no necesito que lances huesos para decir lo que tenga que decir—contestó Moonghost, usando tantas voces a la vez que era difícil entenderle—. ¡Mejor ten cuidado! No tienes tanta paciencia como alardeas, sólo te has mentido a ti mismo todo este tiempo. Y es que se trata de algo especial, pues amenazan con arrebatarte tu más preciada posesión, que no es precisamente la que tienes en manos. Debes estar atento con eso de igual modo; si se te escapa de las manos, caerá en las de quien menos quieres que sostenga todo de ti. ¡Oh, cómo me muero de ganas por saber! ¿Cómo te sentirás al estar atrapado en esa eterna encrucijada, donde el camino que tomes siempre te llevará al mismo trágico final, ese donde lo pierdes todo?

— ¿Eso es todo? —preguntó Tymime con indiferencia, aunque sin castigar al osado fantasma esa vez.

— Una cosa más —siseó Moonghost cruelmente, sonriendo con malicia—. Mi Madre es poderosa. Admiro tus esfuerzos por contenerme, pero sabes que eso es imposible cuando su luz me protege y algún día, estoy seguro, te hará desapare..

— Sólo te digo una última cosa antes de que vuelvas a ser el mismo torpe e inútil de siempre, hermano—dijo Tymime mordazmente e interrumpiéndolo en seco, obligándolo a callar con otra dosis de dolor transmitida a través de sus hilos—. No importa lo fuerte que sea su luz, la Luna también es devorada por la oscuridad, la cual parece gustarle pues se deja envolver por ella una y otra vez.

Y haciendo un movimiento mucho más agresivo con sus dedos, Moonghost liberó un último grito, cerniéndose el silencio sobre ellos al momento en que el fantasma caía al suelo, totalmente inconsciente. Tymime hizo desaparecer su esfera, acercándose hacia ellos mientras Moonghost recuperaba su forma, sin darle mayor importancia a su hermano.

— Ve a atenderlo, Eve. Voy acomodar rápido este desastre para regresar lo más pronto posible—dijo tranquilamente, acercándose a la tumba de Moonghost y echándole una ojeada con cierto fastidio—. Mejor me apresuro, no sé por cuánto tiempo permanecerá tranquilo sin ningún sello.

Eve asintió, sin atreverse a mirar a la fosa y arrastrando a Mewtwo consigo, aunque él estaba un poco renuente a ir con ella. Al llegar al lado de Moonghost, Eve se agachó y comenzó a examinarlo, en busca de quién sabe qué cosa, pues a leguas se notaba que no estaba herido.

— Lamento no habértelo contado antes —se excusó Eve, lanzándole una mirada que demostraba lo profundamente apenada que estaba.

— ¿Qué cosa? ¿Eso de que tú hermano, cuando sufre de ansiedad, intenta comerse a los demás? —señaló él con ironía, sin hacer más que observar lo que Eve hacía.

— En parte, pero esto no es debido a una crisis de ansiedad, Mewtwo —dijo ella severamente, consiguiendo que se sintiera avergonzado por su actitud, aunque ella lo comprendía y no lo reprochaba por ello—. Verás... una vez cada año, sucede algo que todavía no sé explicar con exactitud, pero es como un cambio de energía en el ambiente que vuelve locos a ciertos pokémon, especialmente a los fantasmas. Moonghost se ve afectado por esto y se comporta de una manera totalmente distinta a lo usual.

— El me dijo que estaba mal a causa de un ataque de ansiedad.

— Todo lo que él te haya dicho hoy, era mentira —dijo Eve con cierta rudeza, aunque no se percibía ni pizca de reproche en ella—. Los muertos no suelen decir mentiras, pero cuando lo hacen, los motivos no son los más nobles. Esta vez, te engañó para poder comerte.

— Él devoró un pastel de calabaza completo, no creo que me atacara por tener realmente hambre—señaló Mewtwo con cierta jocosidad, aunque intuía cuál sería la respuesta a tal comentario.

— Un pastel es una buena ofrenda, al igual que el agua y la trémula luz de las velas, cosas que hasta los humanos ofrecen a sus fallecidos—explicó Eve, sonriendo levemente al escuchar a Moonghost cuando éste comenzaba a roncar escandalosamente—. Sin embargo, en esta ocasión, él tenía mucho tiempo sin conseguir escaparse de los sellos de Tymime y la única manera de saciarse era con sangre fresca—al notar el extraño gesto en el rostro de su amigo, añadió rápidamente: — En serio, lamento todo esto, debí advertirte...

— Cierto, pero también tengo la culpa, fue muy imprudente de mi parte incluso con las señales frente a mis ojos. Nunca creí que sucediera algo así, menos cuando se trata de Moonghost —dijo Mewtwo con cierto desánimo, profundamente aliviado al ver a Moonghost actuando naturalmente... aunque estuviera noqueado—. Incluso con esos símbolos... Le creí completamente cuando me dijo que los hizo Tymime para molestarlo, es algo que no me pareció fuera de lo ordinario.

— Cualquiera le cree esa mentira, porque es algo que en verdad soy capaz de hacer —comentó Tymime, exaltándolos a ambos; habían olvidado que él estaba con ellos. A su lado, se desvanecía un Sandslash, el cual se hizo cargo de cubrir de nuevo la fosa—. No es la primera vez que alguien es lo suficientemente tonto como para borrar mis sellos, sólo que ninguno había contado con la suerte de que Eve los salvara —añadió con frialdad, seguramente molesto por verse obligado a salvarle el pellejo a Mewtwo una segunda vez.

Eve suspiró, poniéndose de pie y acercándose al lugar en donde Moonghost yacía enterrado. Mewtwo se estaba preguntando si aquello también era mentira, pero al ver la tristeza en el rostro de Eve y el modo en el que observaba el lecho al pie del árbol, supo que era una de las pocas cosas ciertas dichas por el fantasma.

Tymime la observaba con atención, seguramente al tanto de lo que aquella tumba hacía sentir a su hermana. El arlequín se acercó a ella y la abrazó desde atrás, susurrándole palabras al oído que Mewtwo no consiguió escuchar, consiguiendo de alguna forma contentarla de nuevo.

— Ya que tú lo soltaste, te toca llevarlo de vuelta y remarcar lo que hayas borrado. A menos de que quieras que nos mate a todos—espetó Tymime de malagana, dirigiéndose a Mewtwo luego de soltar a Eve—. Querida, puedes ir a la mansión si así lo deseas, yo debo regresar. Con Morrigan y Tuoni indispuestos, sigo atrasado con las tareas de hoy...

— Haré eso, así podré ayudar a Mewtwo con los sellos—contestó ella amablemente, ignorando lo desagradable que le pareció tal idea al arlequín.

Sin decir nada más, Tymime partió, no sin dedicarle una mirada de profundo desprecio a Mewtwo antes de teletransportarse.

Mewtwo suspiró con alivio, sosteniendo a Moonghost y levantándolo del suelo, sorprendiéndose una vez más por lo livianos que podían ser los Lethilian. Mientras lo hacía, una sensación familiar lo invadió pensando en ello, y es que cuando Flowar le dijo que Moonghost estaba indispuesto pasó igual: era lo mismo que sentía cuando los hermanos le decían algo y él sospechaba que era una verdad a medias.

— Flowar, no me jodas... —musitó Mewtwo, tan molesto que no cuidó de limitar ese pensamiento a su cabeza.
— ¿Sucede algo? —preguntó Eve de inmediato, con cierta preocupación.

— No, no es nada, tonterías mías —respondió Mewtwo rápidamente, intentando disimular un poco la vergüenza que experimentó por no haberse controlado mejor— ¿Nos vamos ya? No me gustaría que Moonghost recuperara el conocimiento mientras yo lo sostengo.

— Sí, cierto... —contestó ella distraídamente—. Adelántate, en breve te alcanzo, ¿sí?

A Mewtwo le extrañó la petición, pero no se atrevía a preguntarle el motivo, así que asintió e hizo lo que le pedían sin poner muchos reparos.

Cuando Mewtwo hubo dejado el claro, Eve suspiró y le echó una ojeada a su alrededor, admirando la belleza de aquel lugar, la cual permanecía intacta aún después de una batalla. Luego, volvió a posar la mirada en la tumba de Moonghost, sintiendo unos extraños escalofríos recorrer su cuerpo.

— No te atreviste a mirarlo, aún cuando estabas prácticamente encima suyo —la voz de Enurta hizo que se pusiera más tensa de lo que ya estaba— ¿Acaso tuviste miedo?

— No quería verlo, es todo —contestó ella con rudeza, dándose la vuelta y encontrándose cara a cara con su réplica cubierta de sellos, quien se la devolvía con sus ojos oscuros y una sonrisa burlona bailando en sus labios—. Lo que hacía Moonghost... ¿es lo que pretendes que yo haga?

— Algo así. No queda de otra, más tomando en cuenta que justo estamos usando esa particular habilidad para entrenarte—contestó Enurta distraídamente, intentando aplastar en vano unos cuantos crisantemos con su pie—. Igual, como te lo dije antes, seguirá siendo una vaga imitación de lo que yo podía hacer con mi cuerpo.

— ¡¿En serio esperas que haga tal cosa?! —bufó Eve muy molesta, incrédula ante la respuesta de su maestro y también por aún sorprenderse ante ello—. ¿No viste lo que le sucedía? Su poder estaba fuera de control, él no estaba actuando como él mismo, para mí no vale la pena dejar de ser yo misma para alcanzar un estándar mínimo de perfección que te complazca.

— ¿Acaso no has hecho lo mismo toda tu vida? —cuestionó Enurta con crueldad, sonriendo burlonamente al ver la confusión en el rostro de su estudiante—. Por si no te has dado cuenta, has perdido cualquier rastro de personalidad e individualidad a medida que vas cumpliendo los caprichos de Tymime y de Gea, así que no intentes justificar tu debilidad con excusas tan patéticas como esa.

》Además —prosiguió, sin sentir ni el más mínimo remordimiento cuando las lágrimas comenzaron a asomarse en los ojos de Eve, en especial cuando él sabía que ella no le daría el gusto de verla llorar—, eres incapaz de apreciar lo verdaderamente maravilloso que estuvo tu hermano esta noche, elogio que has de considerar, ya que siempre he creído que Moonghost es un imbécil sin remedio.

— No me estás entendiendo —dijo Eve en voz baja y clavando la mirada en el suelo—. Él no estaba consciente de lo que hacía, tuvo que dejar de ser él y convertirse en un monstruo para...

— Le estás dando demasiadas vueltas al asunto, especialmente cuando estamos hablando de un fantasma, aunque sea tu hermano—dijo Enurta con dureza, interrumpiéndola en seco—. No le puedes buscar explicación al comportamiento de un fantasma, ellos actúan de manera errada todo el tiempo, comenzando por el hecho de que continúan en este mundo en vez de seguir adelante. Moonghost no actúa como un verdadero fantasma, ellos no suelen razonar y contenerse como él lo hace, sólo una vez al año se comporta como en realidad es. ¡Es obvio que va a actuar como un demente!
》Así que, en vez de reprocharme por cosas que no vienen al caso, mejor intenta aprender un poco de él. Y lo digo en el sentido de que reprimir lo que eres, en algún momento, no sólo te hará daño a ti misma sino también a quienes te rodeen.

Eve aún no decidía qué era lo más sorprendente de todo ese asunto: que Enurta la estuviera reprendiendo como si fuese su padre o que en verdad le estaba dando una lección importante sin causarle dolor alguno.

Enurta, al notar la expresión en el rostro de Eve, de la cual se vislumbraba sutil admiración, gruñó por lo bajo y sonrió socarronamente antes de añadir:

— Y otra cosa que debes recordar es que Moonghost simboliza la Locura. Créeme cuando te digo que tal cosa no puede limitarse a hacer el tonto por ahí y contar chistes malos a diestra y siniestra.

— ¡No tienes remedio! —exclamó Eve, torciendo los ojos y caminando con prisa hacia la salida del claro, obstinada por el modo en que el momento era arruinado—. Lo único que te tomas en serio es lo de ponerme la zancadilla cada vez que puedes. ¡Maldito sea el día que descubriste que podías!

— ¡Oye, no te quejes! Fuiste tú quien me dio la mano. Pudiste haberte negado, pero no lo hiciste —señaló Enurta jocosamente, ganándose la mirada asesina de su aprendiz—. Oye, ya que estamos en una fiesta tan especial, con todas esas babosadas de brujas y espectros… ¿Qué tal si me dejas el cuerpo un rato? Así juego al exorcista con algunas Lopunny que vi disfrazadas de diablitas más temprano...

Enurta se deshizo en carcajadas cuando Eve lanzó un gruñido de clara insatisfacción al escuchar tales peticiones, dejando el claro hecho una furia mientras él intentaba calmarse un poco para seguirla y hacerle la zancadilla, sólo por molestarla y hacerla parecer torpe ante Mewtwo.

Pero sus risas se detuvieron repentinamente, lanzándole una mirada de soslayo a la tumba de Moonghost, deteniéndose para meditar unos breves instantes antes de que el vínculo que lo mantenía unido a Eve lo obligara a dejar el lugar.

— "Los muertos no mienten cuando tienen algo importante que decir", no cabe duda de ello—susurró suavemente, con tanta gravedad que si alguien lo escuchase se sorprendería—. Y alguien que juega constantemente con la muerte lo sabe mejor que nadie, Tymime. ¿Cuánto tiempo tardará en cumplirse lo que dijo Moonghost? Por los vientos ominosos que soplan, me temo que será más pronto de lo que pensamos.

Y sin nada más que lo atara al lugar, se apresuró a darle alcance a Eve antes de que él mismo terminara de cara al suelo, arrastrado por su unión, pensando en las travesuras que le haría por el camino.

Así fue dejado el claro, donde los crisantemos, las flores que los muertos más aprecian, volverían a crecer con el tiempo, resguardando y embelleciendo la tumba de quien fuera alguna vez el hijo prodigio de la Luna.





CONTACTO



Si quieren estar al día con el Artwork Oficial de EGN o echarle un vistazo a lo que estoy trabajando, denme un watch en mi galería de deviantART o síganme en cualquiera de mis redes sociales, donde doy adelantos o muestro procesos de mis dibujos. Si está relacionado con EGN, uso el hashtag: #PkmnEGN


Galería: onixtymime.deviantart.com
Twitter: @OnixTymime // @EnurtaPlz // @TymimePlz
Tumblr: http://frightening-nowhere.tumblr.com/
Facebook: https://www.facebook.com/onixtymime



[/LIST]




Espero que esta pequeña sorpresa haya sido de su agrado.

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#298
Hola, vengo a comentar ¡No me esperaba un especial, por eso tardé tanto en darme cuenta! pero, espera... ¿Flame puede sonrojarse? Pero... Si es rojo... :S Bah, fuera bromas. ¿Por qué Rocknight va dormido? Yo creía que era nocturno :3 Además, como Rocknight sea la esperanza de los Jedi creo que darth veder ya está saboreando su victoria (excepto que se duerma sobre la estrella de la muerte, transformándola en la estrellada y muerta)

¿cuántas veces han estado a punto de matar al pobre Ephoras ya? Porque creo que mínimo dos, y todavía no ha llegado la batalla final, pobrica lo que le espera, eso va a ser un Infierno (literalmente y muy eficaz XD)

WTF? solo una frase me ha venido a la cabeza al imaginarme a moonghost así de ansioso "La droga es mala"

Wow, menudo especial, Moonghost me ha dejado sin palabras, desde luego es mi personaje favorito, todo es tan lógico, halloween, los fantasmas, metáforas enmascaradas parcialmente everywhere, todo tan místico, la empanada mental que tengo ahora... ¡Me encanta la empanada! Ahora en serio, dios mío, cuando lo leo, me imagino la imagen en mi mente más nítida y clara que el pelaje de Eve, Moonghost muerto... buf! me gusta más como fantasma, pero esa imagen me va a estar atormentando hasta que me vicie a algún juego así que me pongo a ello. Hoy, no se como lo has hecho, me has hecho revivir el espíritu de EGN, moonghost es un personaje redondo y muy importante que debería aparecer más a menudo. Siento un cosquilleo en mi interior que no siento leyendo nada más en el mundo... Tus palabras son perfectas y solo sé que quiero más, por eso te animo a continuar EGN y no acabarlo en 2015, si lo haces, su fantasma me estará atormentando todas las noches a las 22:00 cuando solía releer y releer tu Fanfiction, este fanfic me ha marcado desde hace más un año, me ha animado a escribir el mío propio, hacer un cómic, una galería, y ahora me encuentro, a dos pasos de el 1er aniversario de mi fanfiction, aprendiendo diseño 3D para hacer una serie con mi historia. Sin ir más lejos, me registré en este foro para comentar EGN... Durante este año y medio toda mi vida ha girado, de una forma u otra, alrededor de EGN, a estas alturas no podría imaginar una vida sin él. Gracias por inspirarme una vez más :3 Rio.
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#299
Din Dong Din Dong, estoy muy molesto conmigo mismo por en verdad tomarme mi tiempo para escribir este comentario, sí lo sé te dije que sería en poco tiempo el comentario y cuando te lo dije si estaba ocupado pero unos 5 días después tuve tiempo pero no es hasta ahora que me acordé que no había comentado D:
Bueno mejor no desvarío más para no apabullarte con tanto de mi vida que no es lo importante. Lo importante son estos dos magníficos capítulos! el primero fue muy bueno pero no sé el de especial woaaa me gustó bastante y se nota mucho como has mejorado en ambientas la acción a como yo recordaba de hace años.
Como siempre debe haber capítulos de historia al parecer para una gran obra no debe haber excepciones y a algunos podrá parecerles lento si lo que buscan es acción pero aquí el misterio fue muy placentero, se nos presenta un nuevo aire conforme a las pesadillas de nuestro legendario favorito que no puede controlar incluso su propia mente con esa gran psique que posee pero no es para menos cuando llegamos a ver... eso. Esta imagen tan abstracta de un futuro siniestro que el mismo destino presiona a que vaya a suceder... en serio menudo dolor de cabeza me haces pasar con que luego me quedo pensando mucho tiempo que podrá ser lo que pase con Eve y futuramente Momo, tambien me pregunto... las máscaras ¿serán los hermanos? digo sí algo le pasó a Eve ¿qué será de ellos? un gran destino se nos viene en la guerra además que la canción de Momo uff menudo desastre para el lector descifrar que rol tiene cada personaje en esa canción ya que esto decidirá el destino que planeas para la historia. Se viene en serio la guerra en EGN y como uno sabe la muerte va de mano con ella, no quiero a la vez ver el momento que tengan que partir personajes tanto del bando de Eve como el contrario...
Ahora con el especial puff te luciste en todo la ambientación el lugar como se va desarrollando todo y sacarte de la manga lo de moonghost en verdad no me esperaba tanto eso pero más que nada por la falta de información jeje, pero me gustó como quedó y si tiene bastante sentido que un pokémon fantasma haya tenido una vida en algun tiempo por que no aparecen de la nada. Como se expresa Moonghost y en lo que se convierte... lo que dice esa predicción asdñklasjhdñwkahaosdhopaw me haces deleitarme con una estupenda lectura!!!
Algo sí que me frustra, pero no es nada malo en realidad está muy bien para una historia y la hace más amplia y rica, es que la historia avanza pero no hay ningun avance, no sé sí lo entiendas pero es que pasan muchas cosas pero no pasa nada que cambie algo como tal, siento que son como las llamadas para que se alce el telón y la espera me mata!!! argh. Pero como dije es algo bueno así que no te preocupes
Sin más esperaré impaciente el próximo capítulo pero avísame cuando esté D: que luego no me doy cuenta u-u


________________________________________________

Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#300
De nuevo, cuando parece que lo hemos visto todo en el fic, aparece Onix con un as bajo la manga para crearnos un ¨mindblow¨ devastador, y no es solo en la interpretación del ¨sueño- revelación¨ envuelto en un enigma de Mewtwo, sino que el ambiente en el que se desenvuelve me recuerda a la interpretación psicológica que tiene el inconsciente sobre nosotros mismos; el mar por lo general representa la calma y la esperanza (por lo general el agua representa vida), el bosque y el follaje parece que representan la ¨zona¨ a donde vamos para resolver los problemas, si es muy denso o enredado representa el nivel de tensión y estrés que causa la difícil situación que se está afrontando; la oscuridad extensa representa una tribulación enorme y de difícil solución, si es de tonos rojizos representa guerras, luchas, muerte… perseguir a alguien por lo general es busca de aceptación o descifrar los sentimientos de esa persona, en pocas palabras buscar la verdad; si a quien buscas nunca da la cara o la ves de espaldas, es porque sientes que es falsa contigo o está ocultando algo muy grave. Una casa deteriorada representa una mente aturdida, herida y con traumas, sin color es triste y apática; con huecos, goteras, grietas u otros en el techo, representa inseguridad, temor, miedo. Además el polvo y el moho da la sensación de abandono y soledad, y sin luz… sin esperanza. Tapiz roto o paredes gastadas y despintadas es pérdida de confianza o inocencia, también los vidrios quebrados es la sensación de sentirse indefenso o en peligro de ser atacado. Espejos rotos: falta de identidad o crisis de identidad. Con espectros y sombras: representan culpas, remordimientos y en algunos casos problemas sin superar (demonios internos). Parece más bien que Mewtwo entró en la consciencia de Eve.
El peón es Eve;…Corre, corre, Peón, de la vanidad de la Reina. Corre, corre, por tu libertad y aspiraciones…Adelante, Peón, la lucha pronto acabará, la nueva Reina tú serás…. ¡Desdichado Peón! Ojalá tu corazón no fuese tan frágil, oculto en la montaña, encerrado con llave que fue lanzada al mar. La última parte me recuerda a la muerte del primer amor de Eve.
La sombra es Enurta , ¿Momo? O Darkar;… el Maestro es astuto y a la Sombra la obsesión la consume, a la Reina disminuyen, aquel Peón se escapa de su control…La Sombra niega a su Reina, supera al Maestro y somete al Peón.
El Maestro parece ser Tymime;…la marca del Maestro, la única herencia que deja al Peón, ¡oh, el vasto poder de la visión! ¿Será bendición? ¿Será maldición? O un poco de ambos… La Reina destruye al Peón. El Maestro se burla de la Reina y repara al Peón.
El caballero parece ser Mewtwo:… se adentra al corazón del bosque…El Caballero no se arrodilla ante la Reina, el Maestro no lo puede domar, la Sombra no le puede tocar, y al Peón quiere salvar. No se arrodilla ante la Reina porque técnicamente es una creación humana.
El resto de los peones son los hermanos de Eve: la Reina los controla a su antojo.
La Reina es Gea: Uno, dos, tres… ¿a cuántos ves? Sea uno, sean dos o sean tres, la Reina a su antojo los maneja, ¡pobres Peones!
A veces me pregunto si Momo es la naturaleza violenta de Eve que no ha sido revelada…

Ok, cambiando de tema lo del capítulo de Halloween fue de lo mejor, me mantuvo al filo de la incertidumbre desde un principio (un fantasma nervioso en Halloween es raro), no fue un relleno ni mucho menos, estuvo lleno de intriga y una batalla bastante fuerte, además de muy bien ambientada, jamás pensé que Moonghost tuviera esa naturaleza violenta (ese Momo interno), o quizá todos los Lethilian tengan esa naturaleza escondida, solo tengo unas dudas que no logre entender, ¿en realidad Moonghost estuvo vivo?, ¿este especial va de la mano con la historia del fic o es OVA?
Es todo por el momento, perdón si hay errores ortográfico pero el tiempo apremia, de nuevo muchas gracias por esta obra, esperaré paciente el próximo capítulo… desde las sombras… un abrazo.
PD: ... y tan profundo es el abismo, que no me doy cuenta si estoy saliendo de él… o todavía sigo cayendo.