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#301

58 - Afinando detalles

58 - Afinando detalles

Spoiler
@Sabino Codesal Vegas ¡Hola, Sabino! Créeme que Flame sonrojándose me lo pensé porque... bueno...¡es rojo!, más no encontré otra forma de describirlo, así que puedes imaginar que se pone naranja (?). Me alegrara que te encante la empanada (y)
Entiendo que Moonghost se haya perdido bastante y créeme, lo comienzo a lamentar tanto como ustedes, por eso le dediqué este especial. Tengo que darle espacio a otros personajes cuyo desarrollo es crítico en esta parte, si bien es cierto que llegado un punto Moonghost comenzó a perder relevancia. Espero redimirme de algún modo,pero creo que por los momentos es lo más que puedo dar :(
Ahora, Sabino, con las últimas palabras que me dedicaste me dejas sin habla. En serio, no sé qué decir, más que me alegra que tuvieras un estímulo para probar hacer cosas nuevas y más halagada que saber que fue a raíz de conocer EGN... bueno, no encuentro la forma de explicarte cómo me hace sentir eso.
Hablando como los locos, tengo que ponerme al día con tu fanfic, ya vas bastante adelanto :O
Espero que te guste este capítulo :)

@xpoke Sí, te tomaste tu tiempo, pero sabes que eso no me molesta. Igual, espero que la mención te ayude a enterarte de que ya actualicé xD
Cuando dijiste que "la historia avanza pero no hay ningun avance", si bien aclaraste que no es malo, igual me angustió un poco pero me voy a tranquilizar porque pronto viene lo bueno. Este es el último capítulo antes de que suceda algo GORDO, luego otra breve transición y ya puede empezar la FIESTA (?).
Por supuesto, las pesadillas de Mewtwo son bastante importantes y su significado vendrá poco a poco o de sopetón, quién sabe ;)
Ya de último, una cosa que me contenta bastante es saber que he mejorado con respecto a las batallas. Verás, aún considero que fallo en este aspecto, más cuando leo los trabajos de otros escritores aquí en el foro que son maravillosos escribiendo batallas; me he esforzado mucho en mejorar, aprovechando que cuando me dedico a leer obtengo inspiración de todo mundo :)
Espero que te guste este capítulo y que no te resulte tan tortuoso el avance lento, prometo que habrá algo mucho más interesante en el siguiente.

@The Darkcry666 Debo decir que adoro tus comentarios porque siempre me dan una perspectiva diferente o me muestras que he logrado transferir el mensaje que quería. Aunque admito que no paso horas enteras buscándole razones rebuscadas a lo que voy a escribir, incluso peco de descuidada en ocasiones, es interesante saber que ya sea conscientemente o no la pesadilla de Mewtwo expresó más de lo que esperaba.
Me encanta la interpretación de los sueños y es fascinante lo que puede hacernos ver el subconsciente, no recuerdo todos mis sueños pero debo confesar que más de uno me han ayudado a conseguir inspiración para EGN; por eso les doy tanta importancia. La pesadilla de Mewtwo fue inspirado en una que tuve incluso antes de comenzar EGN, cambié muchas cosas para adaptarlo mejor a lo que requería, pero el cielo carmesí y el hecho de que Mewtwo corriera tras Momo (la primera vez) son aspectos que dejé intactos, además de la angustia y ansiedad que llegó a experimentar Mewtwo, tratando de recordar lo que sentí entonces. Así que me dejas algo preocupada con respecto a aquella época y contenta porque parece que sobreviví xD.
Me pone muy contenta que te gustara el especial de Halloween, lo mismo que la batalla estuviera bien ambientada. No entiendo muy bien cuando te refieres a OVA, pero el especial es un complemento para el hilo principal, es parte de la historia individual de Moonghost y es cánon; la hice de modo que pudiera omitirse su lectura, pero sí sucede durante el mes de preparación, en alguno de los días que no me mencioné en contar lo que pasó.
Gracias por comentar, siempre es un gusto leer tú opinión :)


TENGO UNA PREGUNTA
Antes de comenzar, hay una duda que me carcome por dentro y es que quiero saber:
¿Cómo terminaron leyendo EGN?
Es que, tomando en cuenta que primero es un fanfic muy viejo y que muy pocos están dispuestos a leer algo tan extenso... y bueno, eso xD


¡Hola mundo!

Seré breve porque ya me tomé demasiado tiempo para publicar y mi internet está hecho un asco.

Este capítulo me tuvo estancada en muchos sentidos, no sólo con el borrador del cuál dejé la parte final inconclusa y ni la utilicé, también al momento de la revisión porque por dejarme las cosas a medias no hallaba qué hacer y no terminaba por gustarme. Por suerte, este es el único capítulo por el que pasé por esta crisis tan inusual y no me pasa más, lo juro xD.

Sin mayores dilaciones, les dejo el capítulo 58 antes de que suceda algo más:






58
Afinando detalles



Spoiler
Mewtwo caminaba hacia el taller de Icestar dirigido por Tymime, siempre atrás y muy atento a cada movimiento del arlequín. De igual modo, era una situación bastante extraña y poco menos incómoda, pues era increíble que pasaran más de cinco minutos sin insultarse o intentar matarse entre ellos. Aunque eso no conseguía que la desconfianza se esfumara y le permitiera relajarse.

Icestar le aseguró que Tymime no tenía nada que ver con la armadura, que era un proyecto personal y secreto con el fin de preservar la tranquilidad de Eve. Frunció el ceño al recordarlo. Si Tymime no estaba implicado —pensando en que aún le creía a Icestar—, seguramente encontró la manera de averiguarlo, porque lo llevaba para hacer pruebas con la armadura puesta.

Mewtwo no estaba para nada contento, incluso comenzaba a sentirse ofendido, pues todo eso parecía poner en duda sus poderes y capacidad de lucha. Si pensó que su humor no podía empeorar, maldijo por lo bajo cuando encontraron un motivo en medio del pasillo.

Una figura se encontraba de pie frente a ellos, parcialmente iluminada por la tenue luz de los faroles que se escabullía por las ventanas, cabeceando de sueño y, aparentemente, esperando por ellos. El par de ojos carmesí se abrieron desmesuradamente al notar la llegada de Tymime y Mewtwo, pegando un respingo ante su inesperada aparición: era Blaze.

— Qué fortuna que seas tan puntual —dijo Tymime despreocupadamente, hasta con cierta indiferencia, pero con el atisbo de una sonrisa—. ¿Tienes mucho rato esperando?

Mewtwo miró con extrañeza al arlequín, perturbado ante el trato tan inusual hacia el Scizor, intrigado por el motivo de su presencia. Por un momento pensó que estaba soñando, descartando tal cosa de inmediato pues era estúpido de su parte, desencadenando una lluvia de posibilidades más descabelladas que la otra.

— Para nada, si acabo de llegar apenas. Tuve un día atareado y estoy cansado, es todo —contestó Blaze perezosamente, despegándose de la pared en la que se apoyaba para estirarse un poco— ¿Vamos ya?

Tymime asintió levemente con la cabeza y siguió liderando al grupo hacia su destino. Blaze aguardó a que Mewtwo pasara frente a él para emprender la marcha, medio sonriendo ante la atenta y extrañada mirada del clon, quien resolvió que era el momento apropiado para salir de dudas.

— ¿Desde cuándo eres tan "amigo" de Tymime? —preguntó Mewtwo recelosamente, limitando su telepatía para que la conversación quedara sólo entre los dos.

— ¿Celoso? —señaló burlonamente, usando también telepatía, ensanchando su sonrisa y consiguiendo que Mewtwo torciera los ojos—. Je-jé, oye, tampoco es para que te pongas así. Verás... Yo tampoco entiendo qué hice. Él sólo se me acercó hace un par de días, tuvimos una conversación rápida y desde entonces hemos colaborado un poco.—miró con severidad al arlequín antes de continuar:— Es imposible que estés más extrañado que yo. Créeme que he averiguado con quién estoy tratando y no sé cuáles puedan ser sus intenciones. Me gusta creer que le caí bien, pero dificulto que se trate de inocente simpatía.

Mewtwo frunció el ceño mientras dejaba que hablara solo. No le sorprendía que Blaze hiciera sus averiguaciones luego de ser testigo de la crueldad de Tymime, incluso celebraba que fuera precavido ante la intrigante actitud del arlequín. Sin embargo, un brillo en los ojos del Scizor delató que le ilusionaba la idea de que fuera genuino, que Tymime en verdad lo estimara.

No podía reprocharle por su tan inocente modo de pensar, no sólo porque apenas conocía de lo que Tymime era capaz, también porque ignoraba por completo que era la propia reencarnación de Zuen. Si Blaze estuviera al tanto de todo esto, actuaría tan escépticamente como Mewtwo, pues sólo con eso era motivo suficiente para que Tymime volcara todo su odio y desprecio sobre él.

En cuestión de segundos, su cerebro maquinó un sinfín de ideas sobre los motivos que ocultaba Tymime con tal comportamiento, pero ninguna le ofrecía una respuesta sólida. El no poder encontrar nada que lo ayudase a desenmarañar lo que se gestaba en la cabeza de Tymime era frustrante, tanto que a Mewtwo se le ocurrió obtener una explicación por las malas, pero se contuvo; respiró profundamente y buscó calmarse, debía mantener la serenidad o sería como darle golosinas al arlequín.

— Dudo mucho que le agrades en realidad —dijo Mewtwo severamente. Estaba algo mosqueado ante la tonta sonrisa que Blaze no se dignaba en borrar de su rostro, luego de emocionarse con la idea de congraciarse con su "cuñado"—. Te aconsejo que jamás bajes la guardia en su presencia, se aprovecha de tus debilidades cuando menos te lo esperas y es capaz de usar cualquier cosa en tu contra. Si está tomándose la molestia de ser amigable contigo, es porque te necesita para algo que no es nada bueno, te lo aseguro.

— Hmmm, ahora que lo mencionas, puede que tengas razón —secundó Blaze pensativamente, clavando la mirada en el suelo y frunciendo levemente el ceño, pasando por alto el asombro de Mewtwo por estar de acuerdo con él tan pronto—. Hay Skitty encerrado, pero no me importa, en especial si con eso ayudo a Eve. Por eso estoy aquí en primer lugar. Y es que... —suspiró con cierta frustración—. ¡No sé qué hice mal! Yo... ¡he hecho cosas por ella que jamás he hecho por alguien más! Principalmente eso de hablar de... —hizo una pausa, como si se hubiese tragado un limón entero— mis sentimientos. No sé si con eso es que metí la pata, porque desde entonces parece eludirme... sí, eso es lo que hace, no me cabe duda. Sea lo que sea, de lo único que tengo certeza es que ella no está bien y quiero mostrarle que puede confiar en mí, que no tiene por qué temerme...

"¡Magnífico!", pensó Mewtwo con ironía. ¿Qué hizo o dijo para que el Scizor decidiera liberar sus penas con él? Blaze estaba hablando de sus asuntos personales y pensaba, o le gustaba creer que así era, que su cara era lo suficientemente expresiva para dar a entender que no le interesaba.

¿En qué momento el mundo se había puesto de cabeza? ¿O acaso él seguía sumergido en turbulentas pesadillas? Lo segundo le era más fácil de aceptar, tanto que miraba de reojo cuando pasaban por alguna esquina, esperando ansiosamente a que Momo saltara desde la oscuridad, carcajeándose y señalándolo con el dedo para burlarse de su inocencia, gritándole "¡Caíste!". Por supuesto, tal cosa jamás sucedió, estaba más despierto que nunca.

Que Blaze decidiera convertirlo en su confidente le molestaba, en especial porque no sentía ni pizca de simpatía hacia él, aunque mientras seguía charlando se acentuaba aún más la desdicha en su rostro. Era increíble, el rechazo de Eve lo afectaba profundamente, pero más insólito era que comenzara a sentir lástima por él.

Ser empático no era lo usual para Mewtwo, más si tomaba en cuenta de quien se trataba, pero algo parecía empujarlo a soltar algunas palabras de consuelo. Quizás en verdad comprendía su pesar, o simplemente buscaba con eso que cerrara la boca —lo cual era más probable—, pero lo cierto es que no le tomó mucho tiempo arrepentirse.

— Basta, estoy harto de escucharte rezongar tantas tonterías. ¿Qué te hace pensar que le produces temor a Eve? —dijo Mewtwo, intentando sonar amigable y fallando totalmente. Supo que no servía para tales cosas cuando, casi sin pensarlo, añadió: — ¿Acaso debo recordarte todas las ocasiones en que hizo trizas tu exoesqueleto?

— Sabía que no lo comprenderías... —contestó Blaze, algo molesto por el poco tacto de Mewtwo y con el atisbo de una amarga sonrisa—. Cada vez que ella me mira a los ojos, esos hermosos cristales se enturbian y lo único que puedo ver en ellos es miedo. Si doy un paso adelante, ella lo da hacia atrás. Si abro la boca para hablarle, ella se desvanece y me deja con las palabras en el aire. ¿Qué hice mal para merecerme ese trato?

— ¿Además de cazarla? —señaló Mewtwo sin chistar y con tono sarcástico, ganándose una mirada asesina del Scizor; no era realmente su intención decirlo pero le fue inevitable.

Blaze emprendió nuevamente un monólogo, compadeciéndose de sí mismo y lamentándose ante su desgracia. Mewtwo ya no lo soportaba más, no conseguía el modo de bloquear la telepatía del Scizor, tenía que encontrar el modo de cerrarle la boca.

Más allá de que le molestara, Mewtwo también consideraba a Tymime, quien seguramente percibía el despecho de Blaze. Mewtwo no quería que el arlequín contara con más herramientas que le ayudaran; le importaba un comino Blaze, le preocupaba más que lo utilizara en contra de Eve.

El repentino interés de Tymime por relacionarse con Blaze no tenía explicación, lo único que se le ocurría es que buscaría manipular a Eve, con quien estaba más receloso que nunca respecto a sus cuidados, al punto de que se las ingeniaba para ocupar por completo su tiempo, de modo que ella y Mewtwo no pudieran verse.

Cerró los ojos por un instante, respirando profundamente y tratando de despejar su mente, en busca de evitar alterarse demasiado y pensar mejor las cosas. ¿Qué malévolas intenciones tenía Tymime con tales decisiones? ¿Y si en realidad no planeaba nada y la verdadera triquiñuela era que él se devanara los sesos pensando que tenía intenciones ocultas?

Suspiró lleno de frustración. Lo único claro de todo ese asunto era que lo detestaba con cada hebra de su ser, siempre que creía que había llegado al límite posible de desprecio, Tymime encontraba la manera de superarse.

Inmerso en sus divagaciones, teniendo de fondo el molesto zumbido en el que se convirtieron las confesiones de Blaze, Mewtwo se sobresaltó cuando llegaron en un santiamén ante la puerta que daba al taller de Icestar.

Sin mayores dilaciones, Tymime abrió la puerta y bajó por las empinadas escaleras, ignorando la oscuridad con la cual los otros dos no se sentían muy cómodos, teniendo como guía una tenue y suave luz azulada al final.

Al bajar el último escalón, Mewtwo notó que el lugar estaba mucho más desordenado que la última vez, con montañas de cables expuestos, chatarra, vidrios, herramientas rotas y artefactos extraños a medio hacer. Lo que más llamaba su atención era que la habitación era mucho más grande; por el montón de escombros que se encontraban desperdigados por el suelo, seguramente Icestar había hecho varias remodelaciones para conseguir más espacio.

La dueña del particular laboratorio se encontraba sentada frente a un monitor, con su ojerosa mirada fija en la pantalla, tecleando compulsivamente mientras masticaba un trozo de carne seca con avidez. Pero lo más curioso eran los cables que estaban pegados a los trozos de acero en su espalda, en cuyo otro extremo se hallaba Shock, que también mordisqueaba carne seca mientras generaba la energía que Icestar consumía.

Era una escena bastante peculiar, no sólo porque Shock hacía de bateria en vez de buscar pelea, sino por el demacrado aspecto de Icestar, quien solía estar de punta en blanco, con un gesto impasible en el rostro; ahora lucía más como interna de algún manicomio. Sus ojos desorbitados, que apenas se movían mientras los datos pasaban raudos por la pantalla, era lo que más reafirmaba aquella imagen y resultaba escalofriante.

Shock fue el primero en percatarse de su llegada, avisándole a Icestar con un susurro en el dialecto de los Lethilian, consiguiendo que su hermana desviara la atención del monitor y girara la cabeza de inmediato. Al verlos, Icestar dibujó una pequeña sonrisa, que lejos de dar una cálida bienvenida les puso la piel de gallina.

— ¡Finalmente! Pensé que no me harías el favor... —dijo Icestar muy contenta y con voz carrasposa, dejando su refrigerio de lado y poniéndose de pie para acercárseles—. Pero está bien, está bien, están aquí por fin. ¡Muero de ganas por hacer esto! No podía concentrarme pensando en...

— Ya cálmate —gruñó Tymime en voz baja, sentándose despreocupadamente sobre un panel cercano—. Sabes que cumplo con mi palabra, no es culpa mía que la ansiedad te haga olvidar que tengo mis propias responsabilidades y primero tenía que acostar a Eve.

— Sí, sí, tienes razón, se me había olvidado, eso también es importante. Pero ahora no te vayas —pidió Icestar con marcada ansiedad, tanto que hizo que Tymime resoplara con disgusto y se cruzara de brazos.

— También acordamos que me quedaría desde temprano —señaló el arlequín con hastío.

Icestar simplemente dejó escapar una risita descontrolada, asintiendo con vehemencia y fijando su atención en Blaze y Mewtwo, quien le preguntó a través de una severa mirada el motivo por el que se encontraba en el lugar.

— Tienes que probarte la armadura y usarla un rato, por supuesto —contestó Icestar, ensanchando su sonrisa—. Estoy totalmente segura que hice un trabajo perfecto, pero no puedo decir lo mismo de tu cuerpo y es necesario ajustarla de modo que trabajen en perfecta sincronía. No, no, no, eso de tener fallos no podemos permitírnoslo.

— ¿Y por qué tiene que estar Tymime presente? —preguntó Mewtwo con recelo.

De por si la existencia de la armadura le desagradaba, todo lo que tuviera que ver con eso le revolvía el estómago, sólo hacia tripas corazón porque se recordaba que era para ayudar a Eve. Pero la presencia del arlequín le crispaba los nervios, era imposible descuidarse con él porque siempre se las ingeniaba para joderlo.

— No tengo intenciones de sabotearte, si eso es lo que estás pensando —respondió Tymime ante el desconcierto de Icestar por la hostilidad del clon, dibujando una sonrisa burlona mientras movía la cola y hacía sonar sutilmente el cascabel atado en ella— ¿Sabes algo? Estoy demasiado cansado para gastar mis escasas energías contigo, soy alguien ocupado y mi mundo no gira en torno a ti. Sólo me quedo porque Icestar me necesita para que las cosas no se salgan de control. Ya sabes, hay que evitar ciertas cosas, como las explosiones.

— ¡Como si en verdad pudieras! —espetó Mewtwo desafiante y borrándole la sonrisa en el acto. Si el arlequín creía que hacer referencia a su pasado lo desestabilizaría, como siempre que podía, estaba equivocado. Deseaba poder vengarse por ello, para eso estaba preparado desde hace tiempo, pero el respeto y compromiso hacia Eve era lo único que lo detenía. Estando de tan malhumor, no puso cuidado cuando volteó de nuevo hacia Icestar y señaló a Blaze con la cabeza—. ¿Y qué hace él aquí?

— Oh, no te había visto —dijo Icestar con amplia sorpresa. Shock rió por lo bajo ante el desconcierto del Scizor, mientras Icestar fijaba sus ojos sobre él, sonriendo e incomodándolo—. ¿Recuerdas de lo que hablamos ayer? Ya tengo algo, con eso podemos comenzar, pero... un momento... ¿Qué era? ¡Ajá, ya recordé! ¿Pero cómo es que era? ¿Dónde fue que lo dejé? ¿En la mesa? ¿En el estante? ¿En cuál de tantos? Ya ni recuerdo el color. ¿Será justo el que...?

Sin dejar de murmurar frases a medias, Icestar les dio la espalda y se acercó a un gran mesón, donde reposaban cientos de frascos de tamaños varios y contenidos de colores intensos. La curiosidad de Mewtwo aumentaba a medida que Icestar revolvía nerviosamente entre los frascos de cristal, moviendo los labios mientras leía lo escrito en las etiquetas hasta que consiguió lo que buscaba.

La Lethilian de hielo puso bien en alto un frasco pequeño, examinando las minúsculas cápsulas anaranjadas que contenía, dibujando una sonrisa tan grande que remarcaba su errático comportamiento.

En un abrir y cerrar de ojos, Blaze tenía el frasco entre sus pinzas, inspeccionándolo con curiosidad mientras Icestar volvía a su monitor, tecleando brevemente y cambiando los datos que aparecían en la pantalla. En vez de una interminable lista de información, ahora se veía el esquema de la armadura de Mewtwo, mostrando lo que Icestar ya había apuntado durante la construcción.

— Son vitaminas o algo así —comentó Blaze sacudiendo el frasco, haciendo que Mewtwo retirara la vista de la pantalla y se concentrara en las pastillas—. Eso me dijiste que eran, ¿cierto?

— Son un suplemento que ayudarán a endurecer tu coraza, lo hice yo misma—respondió Icestar sin despegar los ojos del monitor, tecleando de nuevo con tal frenesí que sus pequeños dedos parecían una mancha borrosa—. Son apenas un prototipo, desconozco si obtendremos resultados mínimamente satisfactorios, pero no dispongo del tiempo suficiente para perfeccionarlo. De igual modo funcionarán, nunca fallo, menos con cosas tan fáciles. Comenzarás a tomarlas ahora mismo, dos veces al día...

Blaze sonrió, muy entusiasmado con la idea de los beneficios, así que se apresuró a abrir el frasco —con tanta delicadeza que sorprendió a Mewtwo— e ingirió la primera dosis. Apenas la píldora cayó en su boca, Blaze se retorció de disgusto y tosió desesperadamente para escupirla, aunque ya la había tragado.

— ¡Sabe espantoso! —se quejó, con un tono de voz mucho más agudo de lo normal.

— ¿Y? —cuestionó Icestar apáticamente, restándole importancia a los reclamos de Blaze con un ademán de la mano—. Tales nimiedades no me interesan, lo único que me importa son los resultados, así que más te vale que cumplas con ingerir las dosis diariamente. En dos días vendrás de nuevo para un chequeo y comenzar con las pruebas.

Mewtwo sintió un peculiar alivio ante el momento de lucidez de Icestar. Con eso confirmaba que la gran debilidad de la Lethilian era que criticasen sus creaciones, probablemente debido a la intensa meticulosidad con la que hacía cualquier cosa y su ego no permitía errores.

— Ahora me toca a mí preguntar: ¿qué hace él aquí? —puntualizó Blaze y señalando a Shock, quien no se había movido ni un ápice y aún seguía generando electricidad para su hermana.

— Icestar requiere de mucha energía para poder trabajar y mantener su potencial al máximo... lo mismo que su cordura —contestó Tymime maliciosamente, sonriendo y moviendo su cola con suma lentitud, como si hubiese avistado una presa y se preparara para saltarle encima—. Verán, Icestar nunca sabe cuándo detenerse y pierde el control con facilidad cuando su cuerpo llega al límite; ya habrán notado ciertas "irregularidades" en su comportamiento. Es bastante divertido, a mí me parece entretenido, pero ni siquiera yo lo recomiendo, menos cuando tenemos cosas importantes que hacer.

— Aunque sería divertido que conocieran a la verdadera Icestar —sugirió Shock maliciosamente, tirando con cuidado de los cables, haciendo el ademán de arrancárselos.

— ¿Estás preparado? —preguntó Icestar a Mewtwo, haciendo oídos sordos a lo que hablaban sus hermanos.

— Completamente —contestó él con cierto sarcasmo en la voz, también ignorando lo que decía el par de Lethilian.

Icestar rió muy emocionada y se puso de pie bajo la atenta mirada de Mewtwo, yendo a un exhibidor cercano donde reposaba una especie de medalla. La tomó y regresó rauda hasta Mewtwo, poniendo el extraño objeto en sus manos y señalándole la parte más oscura del laboratorio, pidiéndole que se dirigiera a ese lugar.

Ella se adelantó mientras él examinaba con desconfianza el artefacto, el cual era tan grande como su mano y curiosamente pesado, preguntándose para qué serviría. La silueta de Icestar se perfiló en la penumbra, permitiéndole apreciar el momento en que presionó la mano contra un panel, abriendo una puerta que pasaba por completo desapercibida.

Mewtwo permaneció quieto, aún dudando en si era lo correcto, al menos hasta que Icestar le indicó que pasara con un gesto de la cabeza, mostrándose muy ansiosa. Mewtwo la miró con cierto hastío, pero no dijo nada y avanzó lentamente hacia ella, entrando en la habitación misteriosa con cierto recelo al apreciar que estaba totalmente a oscuras.

La puerta se cerró sin darle tiempo a retractarse, dejándolo en la densa negrura, molestándolo más de lo que lo estaba al encerrarlo sin recibir ninguna instrucción. Y a pesar de su enojo, no se movió ni un ápice, manteniéndose a la expectativa.

Súbitamente, la voz de Icestar resonó en la habitación a través de unos altavoces, distorsionada levemente por la estática.

— Colócate la insignia en el pecho.

Mewtwo no pudo contener una risa despectiva, tanto que la proyectó y todos los presentes seguramente la escucharon. ¿Acaso lo que sostenía era la armadura? Como si ella estuviera en la habitación, sintió que la mirada asesina de Icestar le taladraba la nuca, así que resolvió que lo mejor era obedecer para poder largarse a la brevedad posible.

Acercó la insignia a donde le indicaron, aferrándose ésta con fuerza apenas tuvo al alcance su piel, como si fuera una sanguijuela. No le dolió, pero ante la inesperada reacción del objeto pegó un respingo, le disgustaba que otros notaran cuando algo lo sorprendía.

— Me las ingenié para hacer retráctil la armadura, buscando que fuera fácil de transportar y colocar —explicó Icestar de inmediato, ahorrándole las preguntas—. Es más práctico de este modo, aunque si prefieres colocártela de la manera tradicional puedo revertirlo. Igualmente, puedes retirarla pieza por pieza así como está.

— ¿Qué tengo que hacer para activarla? —preguntó rápidamente, reacio a creer lo que acababa de escuchar. ¡Era absurdo!

— Bueno, eres psíquico, ¿no? Tu poder proviene de tu mente y psiquis, así que dedúcelo tú mismo.

Aunque Mewtwo comprendía a qué se refería Icestar, eso no evitó que torciera los ojos y le reprochara en su fuero interno, deseando estar en su habitación y no en ese lugar.

Haciendo caso a la ambigua instrucción de Icestar, Mewtwo cerró los ojos y se dispuso a meditar, de modo que su mente se despejara y le permitiera proyectar la idea de portar la armadura. Casi de inmediato, escuchó un clic proveniente de su pecho y un frío inusual invadió todo su cuerpo. Abrió los ojos de sopetón, algo alarmado ante esto, descubriendo con gran sorpresa que estaba envuelto en materia negra.

A pesar de que su instinto le pedía a gritos que se arrancara la insignia del pecho, la razón le suplicó paciencia y serenidad, todo mientras sus ojos contemplaban con asombro la sofisticada malla protectora que se adaptaba a él y lo cubría casi por completo. Cuando apenas lo asimilaba, de la insignia emanó una luz azul —exactamente del mismo de su aura psíquica— y contempló boquiabierto cómo las piezas de la armadura aparecían ante sus ojos.

Como si estuviese siendo fabricada en ese preciso momento, pudo apreciar cómo cada parte se adhería a su cuerpo capa por capa, placa por placa y remache por remache. Las grebas, los guanteletes, la coraza, ¡todo! Su cuerpo quedó rápidamente protegido bajo la armadura de litio, faltando sólo el casco, el cual no tardo en materializarse y cubrir su rostro en un parpadeo.

Estaba totalmente petrificado a causa de la impresión. Un pokémon de dos metros de altura quedó envuelto en una armadura de tecnología de punta en cuestión de segundos, todo empacado en una medalla que cabía en la palma de la mano...

Escuchó su respiración acelerada mientras pensaba en que nada podría hacerle daño fácilmente llevándola puesta, no sabía por qué tenía tal certeza, pero era lo único que daba vueltas en su cabeza. Mientras más y más pensaba en ello, su pulso se aceleraba, en especial cuando percibió una sensación muy particular que sólo los de su clase entenderían. Sentía que su psiquis estaba mucho más equilibrada que nunca, él presumía tener un mayor control sobre ella que muchos otros, pero jamás había alcanzado tal estado aún en trance. Tal era la diferencia, que si su psiquis pudiera materializarse, seguramente estaría ejecutando una vigorosa rutina de ballet a la perfección.

A pesar de aquella repentina inyección de emociones y lo increíblemente ligera que resultaba la armadura, llevarla puesta le era tortuoso, principalmente por los malos recuerdos que le traía... los antiguos y los nuevos por igual. El sólo pensar en lo débil que fue al dejarse manipular por las tretas de Loki lo enojaba, lo avergonzaba, aunque lo deprimía más que nada y le provocaba un dolor en el pecho que aún no hallaba palabras para explicar.

Estando solo, sus acciones únicamente repercutían sobre él, se acostumbró tanto a la soledad que no le importaba si con el movimiento de su brazo derribaba una montaña. Sin embargo, en aquella ocasión permitió que lo doblegaran con absurda facilidad, permitiendo que le colocaran aquel yelmo maldito y su voluntad quedara totalmente adormecida. Subestimó el poder de Eve en aquel momento, creyó que había sucumbido al veneno, lo más irónico es que él terminó por hacerle mayor daño al no tener más fé en ella. Él resultó más peligroso y nocivo que la estaca en el corazón o el gas venenoso que emanó del litio cuando ella, desesperadamente, trataba de liberarlo.

Sin embargo, aún con recuerdos tan horrendos socavando su mente y corazón, ese traste le producía un familiar cosquilleo que invadía su cuerpo y lo excitaba. A pesar de tanto dolor y reticencia ante aquel torrente de recuerdos y pensamientos, sabía de qué se trataba e ignorarlo sería como negarse a sí mismo: era su poder. En muy contadas ocasiones se vio en situaciones que le permitieran sentirlo con tanta intensidad, aunque cuando era neófito siempre estaba presente e incluso se desbordaba, también se manifestaba cuando estaba por tener una batalla importante o su vida corría peligro.

Cuando la adrenalina se disparaba era difícil controlarse, ardía en deseos de entrar en batalla para darle rienda suelta a aquello que tanto anhelaba por liberarse. Estaba seguro que ningún otro psíquico en la historia podía darse tal privilegio, el dejarse llevar por tal cosa solía ser la perdición, no todos eran capaces de soportar tantas sensaciones.

La única explicación que hallaba a todo eso era que él había sido creado con el único propósito de pelear. Desde la concepción, estuvo destinado a convertirse en el pokémon más poderoso de todos, el arma de destrucción perfecta para un hombre ambicioso y sin escrúpulos. Él era la clave que permitiría a sus creadores conquistar el mundo.

— ¿Acaso es...? —la balbuceante voz de Blaze interrumpió el hilo de sus pensamientos, salvándolo del remolino de fuertes emociones en el que estaba atrapado y trayéndolo de vuelta a la realidad. Especialmente llamaba la atención de Mewtwo su tono de voz, no sólo captaba incredulidad, también desprecio y enojo—. ¡¿Por qué está usando esa mierda?! ¡¿Cómo se te ocurre?! ¡Casi matas a Eve con esa bazofia!

— Por lo que puedo ver en la pantalla, ya no estás tan receloso, incluso me atrevo a asegurar que te agrada llevarla puesta —señaló Icestar maliciosamente. Algo en su manera de pronunciar las palabras le hacía sospechar que estaba sonriendo nuevamente de forma aterradora, porque Blaze no volvió a decir nada más—. Este yelmo también cuenta con un dispositivo especial, pero no para controlar tu psiquis como el modelo de Loki, éste está programado para ayudarte a adaptarla a tu gusto y maximizar su rendimiento. Como aún no estás acostumbrado a esta herramienta, puede que te excedas y causes algunos destrozos. Pero no te vayas a contener por eso, por favor, haz que tantas molestias valgan la pena. De hecho, fui considerada y te preparé algo muy especial, todo para asegurarme de que pudieras hacer lo que quisieras sin reprimirte.

Las luces se encendieron de pronto, deslumbrándolo aún cuando sus ojos estaban escudados tras la lámina traslúcida y oscura del yelmo, aunque eso no evitó que notara la manada de Mightyena enjaulados al fondo de la habitación. Apenas lo vieron, se abalanzaron hacia los barrotes, ladrando y lanzando dentadas al aire, fuera de control ante el olor de la carne fresca

Sin previo aviso, los barrotes desaparecieron y los Mightyena se lanzaron hacia Mewtwo sin chistar. Mewtwo estaba alarmado ante el repentino ataque, tanto que lo único en lo que pensó fue en mantenerlos al margen mientras ejecutaba un ademán con la mano, creando así una onda de energía psíquica.

Los canes se despegaron del suelo con gran facilidad, como hojas arrancadas de las ramas por un fuerte ventarrón, cruzando de lado a lado la habitación y estrellándose fuertemente contra la pared de su celda. Tal había sido la brutalidad del golpe, que incluso se formaron algunas grietas.

El aullido de dolor de los Mightyena, junto con un desagradable crujido que dejó bastante claro que varios huesos terminaron rotos, no sacaron a Mewtwo de su gran perplejidad. Se contemplaba las manos con estupefacción, haciendo oídos sordos a los lamentos y rugidos de los canes, intentando procesar lo que acababa de suceder.

Los pokémon siniestro, se decía, eran engendros gestados en la oscuridad, por lo que solían emitir un aura corrupta y ominosa, la cual no sólo era la fuente de su poder sino que les concedía inmunidad ante el poder mental de los psíquicos. Mewtwo no era la excepción, su batalla con el mayor de los Lethilian era el mejor ejemplo de que, aún con su vasto poder, tenía problemas ante los hijos de las sombras. Aunque él se las había ingeniado a través de los años para poder lidiar con tales oponentes, jamás resultaba tan sencillo repelerlos como acababa de suceder.

Las risillas frenéticas de Icestar fueron lo único capaz de sacarlo de su asombro.

— Es magnífica, ¿verdad? —dijo al darse un momento para recuperar el aliento, pero su tono de voz le daba una clara imagen del gesto que debía tener en su rostro y le produjo escalofríos—. Si pudieras ver lo que yo estoy viendo en la pantalla... ¡pareciera que fuera a explotar! Deberías intentar hacer lo mismo con esos Mightyena. ¡Hazlos estallar!

Mewtwo no quiso comprender la escalofriante sugerencia de Icestar hasta que vio a los canes ponerse de pie y abalanzarse de nuevo hacia él. Mewtwo, bastante exaltado, repitió el mismo movimiento para repelerlos, sintiendo náuseas cuando el sonido de los huesos rompiéndose se escuchó con mayor claridad; su psiquis transmitía mayor energía que de costumbre y se le estaba pasando la mano.

Estaba por decirle a Icestar que detuviera la prueba, no se hallaba entre sus planes dejar malheridos a otros pokémon —probablemente dopados—, pero quedó mudo de horror cuando los Mightyena se recuperaron y lucharon por ponerse de pie, aún rugiendo con furia y soltando baba entremezclada con sangre por todas partes... ¡incluso uno tenía la mandíbula desencajada y a otro se le asomaba el hueso en una pata rota! ¿Cómo es que seguían conscientes? ¿Por qué seguir luchando en esas condiciones? ¡Luego de recibir esas cargas de energía psíquica deberían estar inconscientes!

— Seguirán levantándose hasta que los mates —la voz llena de obstinación de Tymime fue la que se proyectó por los altavoces esa vez—. Estos son Malsumis, de baja categoría pero Malsumis al fin y al cabo, exactamente iguales a los que nos atacaron en Isla Ávida. Al ser marcados con el símbolo de Drakar, el alma de estos pokémon fue corrompida, ahora no son más que cuerpos vacíos con actividad cerebral limitada para cumplir tareas sencillas. En el caso de estos Mightyena, sus funciones se reducen a explorar y matar cualquier cosa que se les interponga; dígase: tú.

Como si la lengua del arlequín tuviese el poder mágico de hacer realidad lo que dijera, los Mightyena volvieron a lanzarse hacia Mewtwo, abriendo sus fauces y mostrando su afilada dentadura de grandes colmillos. Aunque las palabras de Tymime aún retumbaban en sus oídos, lo único que hizo fue repelerlos una vez más, todavía demasiado impresionado para considerar destruirlos.

Casi de inmediato, la puerta de entrada se abrió, permitiéndole el paso a Tymime. El arlequín lo miró con reprobación antes de que se dedicara a inspeccionar a los Mightyena, quienes comenzaban a reincorporarse de nuevo.

— ¿Lo que dije no fue lo suficientemente claro o eres marica? —espetó Tymime con desdén, mientras su esfera se materializaba entre sus dedos.

Los delgados hilos de acero comenzaron a surgir de la esfera, desplegándose en el aire y deslizándose rápidamente hacia los Mightyena. En poco tiempo estaban atrapados en la tenebrosa red del arlequín, luchando desesperadamente por liberarse, enredándose más y más a causa de su frenesí.

Mewtwo pensó en que deseaba quitarse el yelmo y así sucedió, desapareció como si nunca lo hubiese traído puesto, pero estaba tan concentrado en observar los hilos que no reparó en ello. Tymime permanecía quieto, siguiendo las ondas que sus hilos hacían con cierto aburrimiento, hasta que volvió a posar sus ojos sobre el clon.

— Esto va más allá de cualquier concepción moral que tengas —dijo Tymime repentinamente, sin pizca de reproche o sarcasmo—. El campo de batalla estará plagado de estas cosas, nos superan en número y ninguno mostrará compasión, así que debemos actuar de la misma manera. No logro comprender por qué pones tantos reparos, no se trata de algo que no hayas hecho antes.

— No tengo por qué darte explicaciones —espetó Mewtwo, frunciendo levemente el ceño. Era imposible que alguien como Tymime, que era de aquellos que consideraban que el fin justificaba los medios, pudiera entender lo que era el arrepentimiento o la redención.

— Tampoco las quiero, pero en esta batalla están en juego muchas cosas y, ya que llegaste hasta aquí y no dejaste de joder, espero que no cometas errores que nos cuesten caro —siseó el arlequín con crueldad—. En pocas palabras... Mátalos a ellos antes de que te maten a ti. Si eso no es suficiente incentivo, piensa en mí hermana y mátalos para que no se den un festín con su carne. Tienes dos semanas para meterte eso en la cabeza.

Tymime hizo un rápido movimiento con los dedos, haciendo que los hilos se sacudieran desenfrenadamente de un modo que Mewtwo jamás había visto antes. Luego de eso, lo último que recordaba de aquellos Mightyena era un chillido de dolor y un cúmulo de carne, huesos y sangre regados por el suelo.

Sin inmutarse o impresionarse por ello, Mewtwo dio la vuelta y se dirigió directo a la salida, la armadura iba replegándose a cada paso que daba, quedando sólo la insignia en su pecho. Se arrancó el emblema, sin poner atención al ardor que le dejó en la piel, lanzándola con desprecio y continuando su camino hacia las escaleras sin mirar atrás.

Icestar la atajó en el aire con un Psíquico, siguiendo a Mewtwo con la mirada con cierto reproche, pues aún en su poca lucidez no podía pasar por alto semejante comportamiento.

— Aún no hemos terminado —dijo Icestar tranquilamente, aunque se podía vislumbrar la vena de su sien palpitando con enojo—. Necesito que regreses en un par de días para hacer la prueba luego de las modificaciones. A partir de entonces, deberás...

— Estás equivocada si piensas que volveré a usarla por simple gusto —espetó Mewtwo fríamente, deteniéndose y mirándola por encima de su hombro—. No me la colocaré de nuevo hasta el día de la batalla, así que tendrás que conformarte con tus notas y los datos que obtuviste hoy —Icestar estuvo a punto de replicarle, pero él no se lo permitió—. De todos modos, Icestar, tú jamás fallas.

Y sin darle ninguna oportunidad para que le dedicara ningún comentario elocuente, Mewtwo siguió adelante y desapareció rápidamente por las escaleras, dejando a Icestar con las palabras en la boca y a Shock desternillándose de la risa.

— Hay que darle mérito por usar tus propias palabras en contra tuya —dijo Tymime con tono burlón, pero la crueldad en su voz se podía percibir con facilidad—. Esperemos que esto sea una buena lección para ti, hermana. No vale la pena planear cosas a mis espaldas cuando el conejillo de indias siquiera tiene potencial.

— Necesito más Malsumis —dijo Icestar indiferentemente, pero Tymime sabía que en lo profundo estaba furiosa—. Acabaste con todos mis sujetos de prueba, ahora no tengo nada para probar los efectos de la barrera.

— Descuida, te traigo varios luego, no dejan de aparecer —contestó el arlequín despreocupadamente, caminando también hacia las escaleras y deteniéndose justo cuando iba a poner el pie en el primer escalón—. Icestar tiene mucho trabajo que hacer, Blaze. No creo que quieras ser un estorbo para ella.

El aludido pegó un respingo, había permanecido en silencio durante toda la prueba, incluso pasaron de él en todo ese rato. Sin dudarlo, concordó con el arlequín y pronto estuvo también subiendo las escaleras, despidiéndose con cierto nerviosismo y diciéndole a Icestar que luego regresaría para hacer las pruebas.

En cuanto desaparecieron, Icestar tomó su trozo de carne seca y volvió a concentrarse en su trabajo. Shock aún tenía la mirada fija en las escaleras, con el ceño levemente fruncido, dándole vueltas a algo que le intrigaba.

— ¿Qué asuntos tiene Tymime con ese Scizor? —preguntó, alzando una ceja cuando su hermana devoró tres tiras de carne en una zampada—. Lo último que recuerdo es que ese tipo era un estorbo para él.

— Nada importante, eso es seguro —contestó Icestar, sin molestarse en notar la mirada de inconformidad que le dedicó su hermano—. Las lecciones aprendidas de manos de Tymime no necesitan ser revisadas, porque siempre se asegura de dejarlas marcadas en el alma, así llena de miedo al corazón y nubla la mente.

Shock quedó totalmente consternado ante las palabras de su hermana, no entendía ni una pizca lo que acaba de escuchar y pensó que Icestar estaba delirando, atribuyéndoselo al exceso de trabajo. Icestar sabía lo que su respuesta provocaba en su hermano, lo había hecho a propósito para que no entendiera el significado oculto en sus palabras.

Icestar se llevó a la boca más tiras de carne seca, ignorando a Shock y repitiéndose sin cesar: "Yo no cometo errores, Tymime sí".



Cerca del mediodía, Eve tomaba un poco de agua de un manantial de la montaña, saciando su sed y refrescándose con el frío líquido que se deslizaba en su interior, el cual parecía emanar desde las entrañas mismas de la tierra. Beber de aquella fuente resultaba curiosamente nostálgico, puesto que ya había descansado antes en ese lugar hace mucho, mucho tiempo, cuando Tymime la llevaba para entrenar o pasaban por ahí luego de alguna de sus inspecciones rutinarias.

Por supuesto, no todo era exactamente igual a como lo recordaba, había cambiado mucho desde la última vez y apenas le resultaba familiar. El tiempo que pasó dormida no transcurrió en vano, aunque tenía la fortuna de cerrar los ojos y verlo todo como era antaño. Aquella danza que tenían el presente y el pasado ante sus ojos dejaría a cualquiera sin aliento, pero a ella no; sí, le afectaba no encontrar las cosas como las había dejado, tantos cambios la abrumaban, pero saber que estaba en su hogar espantaba cualquier inquietud en su corazón.

No se dejó azorar por el pasado, la longevidad de su especie la había fortalecido para ser testigo de grandes cambios, lo único que debía importarle era el presente y, si acaso, el futuro. Si pensaba demasiado en ello, se daba cuenta de que el tiempo nunca transcurría igual, siendo que aquel año le pareció una eternidad y aquellas últimas semanas un suspiro, eso sólo la asustaba...

— ¿Señorita?

El llamado de Feardocha la trajo de vuelta a la realidad. Eve suspiró para liberar un poco la tensión en su cuerpo, irguiéndose y girando hacia el inmenso Tyranitar. Sintió algo de vergüenza cuando sus ojos se encontraron, pues el colosal monstruo de piedra había ganado su respeto y confianza tan rápido que aún la sorprendía. No se lo reprochaba en absoluto, pero el sólo pensar en el esfuerzo que otros tuvieron que hacer para conseguir su simpatía la hacía sentir culpable y como una total porquería.

— ¿Se encuentra bien, señorita? ¿Dije algo que la incomodara? —preguntó Feardocha, claramente preocupado. Siempre era muy amable con ella.

— Sí, descuida, sólo tenía mucha sed —contestó Eve, dibujando una pequeña sonrisa, buscando ocultar lo mucho que le afectaba darle demasiadas vueltas a las cosas—. Estoy lista para regresar. Apenas y hemos entrado en calor, se supone que deba hacer al menos un par de rondas más con mis hermanos... y con cualquiera que quiera también.

Ese día, Tymime la envió al lugar donde pernoctaban la mayoría de los pokémon que acudieron al Llamado, en el peculiar valle que estaba en lo alto de las montañas que rodeaban el Bosque Blanco. Su hermano mencionó algo de "ampliar sus horizontes", pero ella sabía que lo que él quería es que los reclutas la vieran entrenar para inyectar vigor y esparcir esperanza.

Aquello sonaba muy bien en su cabeza, pero tener tantos ojos posados sobre ella, atentos hasta del más mínimo movimiento que ejecutaba, la ponía muy nerviosa. Puso mucho más cuidado de lo usual para no cometer errores o de lucir torpe frente a ellos, no sería nada bueno si creían que no era capaz de enfrentarse a Drakar, así que el esfuerzo le produjo jaqueca.

Afortunadamente, las cosas se hacían más llevaderas gracias a que ella no fue a la única a quien asignaron semejante tarea, varios de sus hermanos la acompañaban y cumplían con su entrenamiento ahí. Skyfler y Dinya eran los que más llamaban la atención cuando les tocaba combatir, pues sus ataques y combinaciones eran mucho más vistosos que los de ella, así que pronto era eclipsada por la explosión de colores en las alas de su hermana o el brillo mágico que emanaba de las plumas de su hermano. ¡Vaya alivio!

— Señorita Eve, debo decirle... —dijo Feardocha suavemente, despertando la curiosidad de la Lethilian—. Hay alguien buscándola.

— ¿Eh? ¿A mí? —soltó Eve de inmediato, bastante extrañada. ¿Quién la buscaría? Tymime no era, Feardocha se lo diría sin tanto secretismo.

El Tyranitar no dijo más nada, aprovechando la curiosidad que sembró en Eve para asegurarse de llevarla hasta el lugar en el que aguardaban por ella. La condujo a través de los pastizales hasta los cimientos de roca del que fue alguna vez un muro, rodeándolo hasta que pudo ver a quien reposaba a los pies de los escombros: Blaze.

El Scizor jugaba con un guijarro usando telekinesis, claramente aburrido, pero en cuanto la vio llegar dejó de lado lo que hacía, dibujando una radiante sonrisa en su rostro.

Eve sintió unas inmensas ganas de castigar a Feardocha, paralizada por la impresión mientras Blaze se les acercaba alegremente. Eve jamás pensó que Blaze llegara a presentarse en aquel lugar, subestimó la perseverancia del Scizor, se sentía tan enojada que no dejaba de culpar a Feardocha y su inmadurez por negarse a avisar de quién se trataba. Lo estaba evitando adrede desde el momento en que se puso de rodillas ante ella, no quería hablar con él y ahora estaba tan molesta que no encontraba el modo de escapar.

— Los dejaré solos, tengo algunas cosas por atender antes de que caiga el Sol —dijo Feardocha tranquilamente, dedicándole a Eve una reverencia e iniciando su marcha hacia un grupo de pokémon que lo llamaban.

Eve, sin podérselo creer, trató de buscar una forma de que el Tyranitar se quedara, pero todas las excusas eran absurdas y sus intenciones serían descubiertas si las utilizaba. Suspiró con resignación cuando se dio por vencida. Sabía de qué hablarían estando solos, por eso lo evadía; era cobarde de su parte y hasta inmaduro, pero ella sólo quería evitar lastimarlo a él y a ella misma.

— Al fin te encuentro, señorita escurridiza —dijo Blaze juguetonamente, luego de un prolongado e incómodo silencio—. Eres una presa difícil de cazar en muchos sentidos, preciosa.

Aquel comentario podía ser aplicado en tantas situaciones diferentes que, aún con lo nerviosa y molesta que se sentía, le resultó muy gracioso y se le escapó una risilla. Cuando pudo detenerse, le indicó con un gesto que la siguiera, afianzando más su resignación, pensando en que si tendrían la charla pasearían al menos.

Permanecieron en silencio mientras caminaban, abriéndose paso a través de la hierba, eludiendo los restos del muro. Eve mantenía la mirada fija al frente, eludiendo los ojos de Blaze, que al igual que muchos al verlos pasar, no se despegaban de ella.

Eve no podía sentirse más nerviosa, si no era suficientemente malo tener que dar la cara ante Blaze, ahora corría el riesgo de que se malinterpretara la situación y Tymime la castigara. La sola idea le produjo escalofríos, pues sabía muy bien que los hechos se distorsionaban con facilidad al pasar de boca en boca, por lo que no dijo nada hasta que se sintió más segura... aunque ya el mal estaba hecho de todos modos.

Llegaron a los restos de una torreta de vigilancia, de la cual sólo quedaba la fachada, recubierta de trepadoras y maleza. A Eve le intrigaría saber la historia tras todas aquellas estructuras, pero por ahora sólo le interesaba porque parecía el mejor lugar para disfrutar de cierta privacidad.

— ¿Qué haces aquí, Blaze? —le preguntó Eve amablemente, tanto que se sorprendió ella misma—. Te hacía ayudando a Zack o entrenando con Lenore... o cualquier otra cosa.

— ¿Por qué me preguntas cuando conoces la respuesta, preciosa? —señaló Blaze seriamente, asombrándola un poco. De repente, le cortó el paso antes de que pudiera tomar asiento, asustándola por un instante, pero la jocosa sonrisa del Scizor le indicó que aún no iba en serio, sólo estaba jugando—. Tenemos mucho de que hablar, cosas importantes, pero antes...

Blaze se detuvo y extendió una de sus tenazas hacia ella, sosteniendo con la otra una de sus manos y dejando caer algo pequeño en su palma. Al ver de qué se trataba, Eve descubrió una preciosa piedra violeta en forma de lágrima, que reflejaba la luz y creaba distintos tonos hermosos entre púrpura y magenta. Se le hizo extrañamente familiar y la sensación no desapareció hasta que supo de qué se trataba. Eve no encontraba qué decir, no podía aceptarla, hacerlo sólo le daría esperanzas, pero Blaze no le permitió devolvérsela cuando lo intentó.

— Es una espinela, como la que tienes ahí —dijo Blaze, señalándole la frente.

— ¿C-cómo supiste que lo era? —balbuceó Eve con un tono de voz más agudo de lo normal, cubriéndose la gema de su frente con la mano sólo para poder ocultar el rubor que se asomaba en sus mejillas.

— Aunque no lo parezca, Lenore es una loca obsesionada con las piedras preciosas y yo un excelente observador, así que le pregunté —dijo él entre risas, sosteniendo delicadamente sus manos para que dejara de escudarse tras ellas. Mientras Eve se sorprendía por el cuidado que ponía para no hacerle daño con el filo, él sentía cierta gratificación al notar lo rojas que estaban las mejillas de la Lethilian— ¿Alguna vez te han dicho que tienes unos ojos preciosos? —susurró con ternura, sin poder contenerse ni un segundo más.

Eve agachó la mirada para evadir los ojos carmesí que la miraban con tanta intensidad, pues lo hacían del mismo modo en que Zuen lo hacía. Se las ingenió para ahogar un sollozo, eso la afectaba más de lo que llegó a pensar, pero cuando quiso alejarse para poder recomponerse, él no se lo permitió.

— ¿Por qué me evades? —le reclamó él, dolido ante su silencio y por cómo sus ojos eludían a los suyos— ¿Dije algo malo? ¿Ó hice algo que te molestara?

— Me estuviste cazando por meses como si yo fuera un trofeo —contestó Eve de inmediato con voz aguda, como si de un acto reflejo se tratase.

— ¡No eras un trofeo! —bufó Blaze, profundamente ofendido, enderezándose del tiro— ¡Eras mi pago por lo servicios prestados!

— Detente un momento y piensa sobre lo que acabas de decir, ahora dime si eso mejora las cosas —dijo Eve, frunciendo ligeramente el ceño. Por la expresión en el rostro del Scizor, quedó claro que entendió que la estaba embarrando.

— Mira, aquí lo único que me interesa dejar bien en claro es que me gustas, Eve, y mucho —resopló Blaze con frustración y logrando que la aludida se sonrojara de nuevo—. Creo que puedo presumir de que siempre he sido directo al respecto desde el día que nos conocimos, lo que he hecho desde entonces no es cosa de broma, al menos para mí. Por eso, en verdad necesito saber lo que tú sientes por mí.

Blaze suspiró y frunció el ceño también, deteniéndose un momento para recuperar un poco la calma. Cuando volvió a mirarla, los rubíes que tenía como ojos le transmitieron una cantidad de sentimientos que las palabras jamás podrían. Las cuentas de cristal de Eve se nublaron por culpa de las lágrimas que se esforzó por contener, pues ella lo comprendía y eso sólo le hacía daño a su débil corazón.

— Te haré una sola pregunta, preciosa, y necesito que me contestes con total sinceridad —musitó él, arrodillándose ante ella, totalmente abatido—. No es la primera vez que alguien me atrae, pero te puedo asegurar que esto no lo he sentido por nadie más, eres la única que me ha reducido a esto. Cada vez que te veo, mi mundo da vueltas y sospecho que te sucede lo mismo, porque tú me miras de un modo que nunca me había visto nadie más.

— Blaze... —balbuceó Eve con voz ahogada, asustada ante la idea de que eso fuera cierto, pues no era su intención, y también porque el llanto que contenía le había hecho un nudo en la garganta.

— Espera, por favor, permíteme terminar antes de que digas cualquier cosa, porque quiero que lo pienses y me respondas sin estar agobiada por nada, musa mía —le suplicó Blaze, susurrándole con ternura y acariciando su mejilla con cuidado para evitar que las lágrimas corrieran por ellas, ignorando que tal delicadeza tenía una fuerza demoledora que zarandeaba todo su ser y la lastimaba—. Me gustas, no hago más que pensar en ti y enloquezco cuando estás cerca, tanto que me atrevo a decir que... te amo. ¿Sientes lo mismo por mi?

Quedó abrumada cuando le escuchó decir tal cosa. Aquellas palabras, tan cortas y simples, drenaron todas las fuerzas de su cuerpo e hicieron flaquear sus piernas, haciéndola caer de rodillas ante él. Eve no podía saber lo que transmitía con su mirada, sólo estaba consciente de las lágrimas que ya no podía contener y de lo conmocionado que estaba Blaze ante el modo en el que estaba reaccionando.

— ¿D-dije algo malo? —preguntó el con gran preocupación y tanta inocencia, que en otras circunstancias la habría hecho reír.

Pero ahora estaba siendo azotada por pensamientos que nublaban su razón, las lágrimas corrían sin vergüenza por sus mejillas sin que ella pudiera evitarlo, mientras aferraba con fuerzas el regalo de Blaze. Lloraba porque alguna vez deseó escuchar aquellas palabras, fueron su sueño hace mucho tiempo, lo único que le dio esperanzas de poder tener algo que no perteneciera al mundo que Gea y sus hermanos habían creado para ella. Ahora sólo le causaban el dolor más espantoso de todos, el mismo que destruyó los bellos sueños y dio paso a las pesadillas que la reducían a nada.

— Yo... —dijo Eve con apenas un hilillo de voz—. Te amo, Blaze... pero a la vez no...

Blaze se emocionó como nunca en su vida al principio, pero el posterior gesto de confusión que invadió su rostro hizo bastante notorio que Eve acababa de provocar un cortocircuito en su cerebro.

— No te entiendo —balbuceó Blaze, con los ojos abiertos de par en par, a la espectativa.

— Ni lo entenderás aunque te lo explique, Blaze —contestó Eve tajantemente, recuperando un poco la compostura y enjugándose las lágrimas—. Amo de ti algo que fue alguna vez, algo que no eres tú en realidad y que nunca podrás ser. Sería injusto que te amara por eso, Blaze, estarías luchando en vano por cumplir mis expectativas y no quiero hacerte pasar por eso aunque te dispongas a complacerme. Además, no estoy interesada en tener pareja...

Blaze parpadeó lleno de perplejidad por lo que acababa de escuchar, suspirando y buscando apoyarse en una roca cercana para poder procesar lo que acababa de suceder. Por su cabeza pasaban miles de palabras que no conseguía ordenar para formar oraciones coherentes, abrumado por las sensaciones que atrofiaban sus sentidos y la enigmática respuesta de su musa.

— Es por la cosa amorfa, ¿cierto? —fueron las únicas palabras que pudo pronunciar, aún en su estupor.

Eve no pudo más que darse un manotón en la frente ante tal resolución, queriendo creer que Blaze no lo decía en serio y que sólo estaba actuado así porque era tonto sin remedio. Eso no evitaba que se sintiera tan molesta, porque después de todo lo que le dijo, de lo mucho que le costó mucho admitirlo y todo el valor que tuvo que reunir para confesarlo, él tenía la desfachatez de malinterpretar las cosas.

Le provocaba molerlo a golpes, incluso la idea de derretirlo con un Lanzallamas cruzó por su cabeza, más decidió no ser tan impulsiva y cortar por lo sano. Ya no quería verse obligada a ahondar en el asunto.

— Te dije que no estoy interesada en tener pareja y eso lo incluye a él.

— Pero... ¿te gusta?

¡Grandísimo imbécil! ¡Era mejor idea reducirlo a cenizas y ahorrarse tales idioteces!

— ¿Por qué te interesa tanto saberlo? —gruñó Eve.

— Bueno... ya que me condenaste a la friendzone de una forma tan bonita, al menos me gustaría asegurarme de que quien te tenga te trate como lo mereces.

— ¡Ay, por todos los cielos! ¡No soy un objeto para que nadie me posea! ¡¿Podrías dejar de pensar en mí como si lo fuera por un momento, cabeza hueca?! —chilló Eve bastante ofuscada.

— ¡Oye, oye, no te vayas por la tangente!

— ¡No puedo creerlo! —exclamó Eve, llevándose las manos a la cabeza— ¡¿Cómo les hago entender a todos que no quiero a nadie conmigo?! ¡Desde un principio quería estar sola! No quería conocer a Dyfir, ni a Nathaniel, ni a Mewtwo... ¡y mucho menos a ti!

— ¡¿Por qué?! ¡Dame una razón! ¡Y más te vale que sea buena, porque estoy cansado de que me evadas y me des respuestas sin sentido! —insistió Blaze tercamente, dejándose llevar un poco y poniéndose también de malhumor.

— ¡Basta! —gritó Eve, ahora ocultando la cabeza entre sus brazos en un intento desesperado por no perder el control, pero no podía—. Por favor... detente... no me obligues a decirlo... no... no resistiría...

Inconcientemente, Eve se lanzó hacia Blaze y lo apresó entre sus brazos, hundiendo su rostro contra el frío acero de su pecho y llorando como nunca lo había hecho. No podía resistirlo más. Blaze pegó un respingo ante esto, nervioso por su cercanía y conmovido por su llanto, Eve lo sabía al escuchar el acelerado latir de su corazón, que era lo que ella buscaba.

Cuando Zuen estaba vivo, a ella sólo le bastaba acudir a él para recibir consuelo, era al único al que le permitía verla triste y hacerle mimos, además de Tymime, eso le devolvía los ánimos cuando ella pensaba que ya no podía más. Con su muerte, todo eso acabó, así que cuando tocaba fondo materializaba su esfera para poder abrazarlo justo como a Blaze en esos instantes; sin embargo era un arma de doble filo, pues la total ausencia la vida en el cuerpo de Zuen le recordaba que tenía que estar sola.

— No insistas más... —sollozó ella cuando recuperó un poco de aliento, aspirando grandes bocanadas de aire para tranquilizarse y poder permitirse disfrutar un ínfimo instante del abrazo, pues tenía que separarse antes de que ya no pudiera.

Blaze estaba tan impresionado por lo que acababa de suceder que no sabía cómo actuar, incluso había olvidado cómo moverse o pensar, sólo no quería que siguiera llorando. Era la primera vez que lo rechazaban y de un modo tan extraño, su carisma resultaba irresistible al igual que su peculiaridad, por lo que nunca recibía respuestas negativas. Sin embargo, eso era lo que menos le importaba, especialmente cuando el dolor que reflejaban los ojos de su amada era notorio y lo abatía por completo.

Darse por vencido no se discutía, jamás lo haría, él no era de los que se rendía, más cuando tenía la certeza de que una fuerza mayor la unía a ella. No podía explicarlo sin que sonara descabellado o cursi, pero era lo único de lo que estaba seguro en todo ese asunto.

Aún con su decisión de no desistir, la amaba tanto que le rompía el corazón verla así, por lo que resolvió que lo mejor era dejar las cosas como estaban. Lucharía por ella, sí, pero en tiempos mejores... cuando todo eso terminara al fin.

Blaze suspiró con resignación y enjugó las lágrimas de Eve con delicadeza y ternura... o al menos lo intentó, sus tenazas eran mucho más grandes que la cabeza de la Lethilian y su dura coraza metálica no era nada acogedora. Eve levantó su enrojecida mirada, incrédula ante el gesto, a lo que él sonrió cariñosamente y dijo:

— De acuerdo, preciosa, aceptaré el destino que has decidido para mí, aunque no te mentiré diciendo que estoy conforme. Estoy profundamente decepcionado, porque yo no quiero ser tu cazador o sólo un amigo —cuando Eve parecía estar a punto de replicarle, Blaze la sostuvo cuidadosamente del mentón e hizo que lo mirara fijamente a los ojos, exaltándola—. Tampoco quiero obligarte a nada, ya no más, mi mayor deseo es que yo sea el tuyo y ya quedó claro que no es el caso. Sin embargo, tengo una condición para poder tener un trato y dejar de molestarte tanto —añadió con una sonrisa llena de picardía, ante la cual la Lethilian no hallaba qué hacer—. Esto se sella con otro abrazo de esos.

Eve parpadeó varias veces, tomándose su tiempo para procesar lo que acababan de pedirle, hasta que echó a reír con ganas y se lanzó de nuevo hacia él. Blaze la recibió con mucho gusto, envolviéndola él también entre sus brazos para poder disfrutarlo al máximo, extasiado ante el sonido de su risa.

Él no estaba acostumbrado a recibir esa clase de amor y ella a demostrarlo, pero ese gesto unió sus corazones de una manera que Blaze no comprendía, mientras que Eve sentía que su alma sanaba un poco. Con eso no se podía arreglar el pasado o ayudar a creer que el futuro sería mejor, pero hacía del presente un lugar en que Eve quería estar.



Mientras Eve y Blaze se abrazaban, oculta tras otro montículo de rocas cercano a la torreta, Dinya los observaba atentamente. Sus ojos estaban más abiertos de la cuenta, pues Eve estaba tan envuelta en lo que sucedía que no controlaba su psiquis, por lo que Dinya era capaz de percibir el amor que su hermana sentía hacia Blaze.

Tanta era la fuerza de los sentimientos de Eve, que la sensación que invadía su cuerpo era inexplicable, tan poderosa y pura que le aguaba los ojos de la emoción... eso y su propio dolor al ver que el corazón de su amado le pertenecía por completo a su hermana.

No podía seguir contemplando la escena o deleitarse con el aluvión de sentimientos, aunque le resultaba esplendoro, sólo la entristecía y la hundía más en el pozo de su depresión; los matices grises y apagados que desfilaban en su cuerpo eran la más clara señal. Tenía que irse y ocupar su cabeza con otra cosa, no quería que esos colores la delataran y tuviera que contestar preguntas.

Pero en cuanto giró para alejarse, se tropezó cara a cara con Skyfler, quien tenía sus ojos clavados sobre ella sin expresión alguna. El encontrarlo la asustó en demasía, eso era lo que más quería evitar, pues creerían que estaba husmeando con intenciones nada buenas y que se repetiría lo sucedido días atrás. No los culpaba por desconfiar de ello, se lo había ganado a pulso, pero eso no la hacía sentir mejor.

Dinya temblaba, pensando en qué decir para defenderse, no quería que sus hermanos siguieran teniendo una imagen tan horrenda de ella. Estaba profundamente arrepentida y quería arreglar las cosas, pero no hallaba cómo hacerlo sin que pareciera una excusa.

Mientras su mente intentaba encontrar las palabras correctas para explicarse en vano, Skyfler miró por encima de su hombro, mostrando sorpresa al encontrarse con la escena entre Eve y Blaze. Lejos de parecer contento, como Dinya alguna vez creyó que lo estaría cuando descubrieran que Eve en verdad podía amar a alguien, una profunda tristeza invadió los ojos de su hermano. Skyfler suspiró, agachando la mirada y pasándose una mano por la cabeza, buscando apoyarse contra las piedras para poder mantenerse en pie.

Dinya mantuvo la distancia muy acongojada, preparándose para recibir una reprimenda de niveles colosales, pero el modo en el que Skyfler actuaba la desconcertaba. ¿Acaso estaba decepcionado por cacharla espiando o molesto? ¿Celoso de que alguien abrazara a su hermanita, quizás? ¡¿Qué le sucedía! ¡¿Por qué se veía tan afectado?! ¡¿Por qué estaba luchando por no llorar?! ¿Era su culpa...?

— Sky, te juro que no iba a hacer nada malo, ya me iba —se excusó Dinya con voz ronca, queriendo enmendar la situación desesperadamente—. Lo siento mucho, por favor, créeme...

— Dinya, no pidas disculpas por algo que no has hecho —dijo Skyfler con voz ahogada aunque con severidad, interrumpiéndola en seco. Cerró los ojos por un instante, respirando profundamente para tranquilizarse y añadir: — Hay algo que quiero contarte, Dinya. No debería, pero lo necesitas para comprender y perdonar, esto no puede seguir así. Se trata de un secreto que no me pertenece y es bastante delicado...

— Sky, n-no comprendo... —susurró Dinya con profunda preocupación, sentía las manos heladas y no podía contener sus temblores—. Sea lo que sea, lo mejor es que vayamos a otro lado, no quiero que nos vean así.

— Sólo prométeme que no repetirás lo que te diga —musitó Skyfler con voz queda, sorprendiendo a su hermana por lo decidido que estaba por no llorar. Respiró profundamente, enderezándose y lanzándole una severa mirada antes de añadir:—. Ni siquiera Flowar puede saberlo, Dinya. Tampoco Sfear...

— Lo prometo, Sky —dijo Dinya temblorosamente, también aguantando como podía las lágrimas—. Ven, vamos al manantial.

Poniendo mucho cuidado para que los otros dos no los vieran, Dinya y Skyfler avanzaron cautelosamente, perdiéndose en el denso follaje de la montaña.



Habíase recién ocultado el sol, dejando un hilo de oro surcando el horizonte y tiñendo las nubes con hermosos tonos naranja y púrpura, entremezclándose con el rosa intenso del cielo en una peculiar gamas de colores. En ese momento en que la bóveda celeste daba tal espectáculo, Mewtwo se despedía del resto de los clones luego de un arduo día de entrenamiento, quedándose a solas con Moonghost.

Caminaban de vuelta hacia la mansión para poder descansar, todo en un extraño silencio, auspiciado por un Moonghost inusualmente pensativo. Mewtwo no se molestaba en interrumpirlo, él era el causante después de todo, ya que había decidido contarle sobre Momo. Quizás Moonghost no era el más adecuado, en especial porque dudaba en recibir alguna opinión reveladora pero ya no podía soportar la ansiedad, más cuando se enteró de que Eve no estaría.

— ¿Te ayuda en algo si digo que concuerdo contigo en que es bastante perturbador? —preguntó Moonghost inocentemente, consiguiendo que Mewtwo se cuestionara si hablarle al respecto había sido lo correcto—. Es decir, no sólo me refiero a todo el simbolismo del que no tengo ni pizca de idea, también está el hecho de que manoseaste a la versión loca de mi hermana. ¿Seguro que es una premonición y no una extraña fantasía erótica?

— Moonghost, por favor, lo que te dije es en serio —gruñó Mewtwo, llevándose la mano al rostro para ocultar su vergüenza—. Esto no me sucede a menudo y ya es la segunda vez que sueño con Momo, sé distinguir cuando tengo una epifanía. Estoy demasiado preocupado para buscarle lo gracioso.

— Bueno, tú no eres de esos que le busca lo divertido a las cosas, si lo hicieras yo me quedaría sin trabajo —señaló Moonghost despreocupadamente, estirando los brazos y experimentando la placentera sensación de los músculos relajándose—. De acuerdo, no sé de éstas cosas tan místicas porque mi psiquis no sirve ni para fregar los platos, pero es obvio que lo obvio no tiene el significado obvio que creemos. No sé quién podría ayudarnos a desentrañar este misterio, no conozco a nadie que interprete sueños, aunque podríamos preguntarle a Rocknight; quizás haya aprendido algo ya que se la pasa dormido todo el tiempo...

— No, Moonghost, no puedes hablar de esto con nadie más —dijo Mewtwo severamente, frunciendo el ceño—. Es algo que tengo que hablar con Eve primero y no quiero que esto se convierta en tema de conversación entre las Lopunny.

— Ahhh, son tan lindas y cariñosas —dijo Moonghost de sopetón muy embelesado, llevándose las manos a las mejillas y sonrojándose, pensando en sabe Gea qué cosa—. Pero... —balbuceó, recuperando la compostura de pronto, ignorando la mirada asesina que le lanzaba Mewtwo— ¿qué te hace pensar que Eve te podrá decir algo que te ayude a comprender lo que soñaste? La primera vez te dijo que sólo era un sueño y comparto su opinión, puede que sea sólo un mal sueño producto del estrés.

— Sólo prométeme que esto quedará entre nosotros dos y así nos olvidamos del tema —dijo Mewtwo de malagana, sintiendo algo de frustración ante la extrema despreocupación que mostraba el fantasma con el asunto.

— Mewtwo, amigo, te lo digo en serio —respondió Moonghost con cierto pesar, llamando su atención al notar la forma tan extraña en que lo miraba—. Si se trata en verdad de alguna vista al futuro, tomar literalmente lo que soñaste no tiene sentido, en especial porque sé que a Eve no le sucederá nada parecido a lo que viste.

— ¿Por qué estás tan seguro? —preguntó Mewtwo de inmediato, algo mosqueado ante la insistencia del Lethilian por desacreditar el significado de todo por lo que Momo lo hizo pasar—. Para insistir tanto, debes saber algo que yo desconozco por completo, ¿verdad? ¿Qué es, Moonghost? Necesito...

— ¡Oh, mira, ahí viene Eve! —exclamó Moonghost muy contento, señalando con el dedo hacia el fondo del jardín trasero.

Mewtwo volteó a ver de inmediato, sintiéndose aliviado al verificar que al fin Eve regresaba de su jornada, emocionándose al verla y haciendo que su corazón latiera con furia. Al fin lograría hablar con ella sobre Momo y también acerca de la armadura, lo había decidido para evitar que le impresionara mucho cuando él la llevara puesta.

Pero su mente quedó en blanco cuando vio que Eve no estaba sola. Mewtwo estaba al tanto de que varios hermanos subieron a las montañas a entrenar, aunque sólo veía a Eve... acompañada de Blaze. Se suponía que el Scizor estaba en un entrenamiento especial para afinar sus inusuales cualidades psíquicas y mejorar en algo su resistencia al calor, lo cual debía hacer en la mansión, no botado en las montañas.

"¿Por qué me sorprende? Este tipo nunca ha perdido ninguna oportunidad, siempre busca salirse con la suya", pensó Mewtwo con amargura, sintiéndose inusualmente molesto al escuchar las estúpidas carcajadas de Blaze acompañadas por las risitas de Eve, recordando todo por lo que el Scizor se había quejado en la madrugada.

Mewtwo buscó tranquilizarse para que no se le viera tan ofuscado, pensando en que Moonghost lo ayudaría con alguno de sus extraños comentarios o que lo arrastraría a otro lado. Enorme fue su sorpresa cuando se percató de que el fantasma había desaparecido. Busco desesperadamente con la mirada, creyendo que Moonghost se había distraído con algo cercano, una tontería como cuando intento hacer un castillo de naipes con hojas de roble, pero no estaba por ningún lado.

"¡No es posible!", pensó hecho una furia, sorprendido por el modo en que Moonghost aprovecho su descuido para escabullirse y evitar tener que darle respuestas.

No podía hablar con Eve teniendo ese humor de los mil demonios, estaba tan frustrado por todo lo que estaba sucediendo que podría... Pero, justo cuando ya estaba dando media vuelta para retirarse, Eve notó su presencia; lo llamó, dibujando una gran sonrisa en su rostro y saliendo disparada hacia él. Antes de que Mewtwo entendiera lo que estaba sucediendo o le dijera que se verían más tarde, Eve ya lo tenía apresado entre sus brazos.



Mewtwo quedó de piedra, sintiendo cómo la dulce calidez de Eve lo invadía y aminoraba su enojo más rápido que un Ninjask al vuelo. Fue incapaz de reaccionar, aún cuando ella se separó y posó sus ojos sobre él, riendo ante la estupefacción que debía tener plasmada en el rostro antes de darle otro abrazo.

— Disculpa, no era mi intención incomodarte, Mewtwo —musitó Eve antes de soltarlo, ligeramente apenada por cómo estaba reaccionando su amigo—. Es que... me da mucho gusto verte.

Y sin darle siquiera oportunidad a Mewtwo de procesar lo que estaba sucediendo, Eve se escabulló y corrió rápidamente hacia las puertas de la mansión, desapareciendo en menos de un suspiro.

— Cualquiera pensaría que viste un fantasma —comentó Blaze burlonamente, caminando con lentitud hacia Mewtwo y divirtiéndose en grande con el gesto en su rostro.

— ¿Qué le hiciste? —preguntó Mewtwo anonadado, todavía muy impresionado por lo sucedido e incapaz de pensar en algo más.

— ¡Ya quisiera haber hecho algo! —exclamó Blaze arrugando el rostro, dejando en claro lo decepcionado que se sentía—. Lo tenía todo preparado para cuando llegara el momento. Gracias a esa Mew chismosa, supe que Eve subiría a la montaña para entrenar y que Tymime permanecería en la mansión atendiendo otros asuntos... ¡era la oportunidad perfecta! Le di un obsequio especial para encantarla, le dije cosas bonitas para halagarla, le expresé lo importante que era para mí. Lo hice todo para asegurarme de que, cuando escuchara nuevamente mi declaración, aceptara ser mi pareja...—suspiró, ignorando la fría mirada de Mewtwo y lo incómodo que se sentía al ser una vez más su confidente—. Pero ahora... ella y yo... sólo somos amigos.

— ¡Qué interesante! Bien por ti —dijo Mewtwo lacónicamente, caminando hacia la mansión, pensando en lo que le urgía por hacer.

— Oye, dejando a un lado las bromas, cosa amorfa... —dijo Blaze con un suspiro, siguiendo a Mewtwo y mosqueándolo todavía más—. A pesar de que eres estirado, excesivamente serio y aburrido, debo admitir que podrías cuidar bien de Eve —añadió despreocupadamente, encogiéndose de hombros—. Aún creo que le gustas y, aunque no me gusta la idea, quizás podrías llegar a ser su pareja. No tomes esto como una rendición, porque permíteme decir que...

Blaze fue enmudecido por la mano en llamas de Mewtwo, que se detuvo a pocos centímetros de su cuello, apabullado por la ira que emanaba de los ojos violetas del clon.

— No me interesa, tampoco sé que hice para que te sientas tan confianzudo conmigo, pero no voy a tolerar que andes detrás de mí, quitándome tiempo con estas tonterías —siseó Mewtwo con crueldad, dejando atónito al cazador—. Me molesta que pienses en Eve como algo trivial, pero más me enfurece que trates de arrastrarnos y envolvernos en tales sinsentidos, como han intentado hacer muchos. Hago un esfuerzo para soportar a los hermanos de Eve cuando se dedican a darle lata al tema, sólo porque son sus hermanos; en cambio tú, no eres nada para mí, así que más te vale dejarme en paz o te destruyo.

El fuego se apagó súbitamente y Mewtwo le dio la espalda, continuando su camino con paso firme, como si nada hubiera sucedido. Blaze estaba totalmente consternado, viendo con los ojos muy abiertos cómo se iba alejando, tratando de comprender lo que acababa de suceder.

Mewtwo no estaba arrepentido por su comportamiento, aunque sí abrumado por todo lo que estaba experimentado y que lo envolvía en un huracán emocional que lo asfixiaba. Y lo peor es que todo parecía girar en torno a Eve.

El pokémon más poderoso del mundo a ojos del hombre, era arrastrado a tales situaciones por una criatura pequeña, de largas orejas y tan mal carácter como el suyo. Puede que ni fuera su culpa, sino de aquellos que llegaron a sembrar dudas en su cabeza, alimentando su ya saturada mente con banalidades que jamás se interesó por entender. Sin embargo, todos los que lo rodeaban consiguieron que le diera la misma importancia que ellos le ponían al asunto y ahora él estaba totalmente confundido, al punto de considerar largarse.

Pero no podía, con sólo pensarlo sentía un terrible vacío en el pecho, sólo encontraba alivio a tal cosa cuando ella estaba cerca. Sería egoísta si la dejaba, estaba al tanto de lo mucho que la afectaría su ausencia, aunque en un principio él no debería estar ahí.

Quizás por eso, Eve era tan importante para él ahora, su caminos nunca debieron cruzarse, sus razones para existir eran completamente diferentes y ahí estaban, entrelazándose y dejando desastre a su paso mientras lo hacían. ¿Por esto es que las cosas resultaban tan complejas y caóticas entre ellos?

Recién había atravesado las puertas cuando no pudo contenerse más y le dio un fuerte puñetazo a la pared, respirando entrecortadamente y cerrando con fuerza los ojos. Sentía su mano palpitando de dolor mientras intentaba comprender por qué se dejaba atormentar con dudas absurdas, o por qué estaba pasando por todo eso si no era propio de él, en especial cuando había cosas más serias por las cuales preocuparse.

Se sentía como estar en la pesadilla de nuevo, furioso consigo mismo al verse tan débil y asustadizo, dejándose impresionar fácilmente por Momo, sintiendo lástima por ella ante la primera muestra de flaqueza. Le sorprendía verse tan cambiado... ¿debía odiarla por ello?

Sintió cómo se le helaba la sangre, horrorizado por lo que acababa de pensar, porque qué culpa tenía ella...

"Ella tiene toda la culpa", le dijo una pérfida voz en su cabeza."No estarías así si la hubieras ignorado o si te hubieras largado como ella quiso en un principio".

No podía estar más consternado al caer en cuenta de lo que escuchaba. Era terrible echarle toda la culpa a Eve, en especial porque él pudo negarse a la invitación de Moonghost de acompañarlos, pero la aceptó pues así lo quería. Era momento de calmarse y esa era la señal de alerta que necesitaba.

Respiró profundamente, acariciándose la mano adolorida mientras recuperaba la serenidad, reanudando la marcha sólo cuando consideró estar más calmado. Estaba exhausto y a eso le atribuía lo que acababa de suceder, más el día no acabaría hasta que pudiera hablar con Eve sobre Momo.

Pensó que Eve tendría hambre luego de todo un día de entrenamiento, la cocina era el mejor lugar por el cual pasar primero, en especial porque a él también le vendría de maravillas algo en el estómago. Se dirigió a su destino sin chistar, deslizándose por los pasillos y agradeciendo que estuvieran vacíos.

Llegó pronto y sonrió con gran satisfacción al encontrar a Eve sentada frente a la mesa, devorando un plato repleto de guiso de carne y vegetales con arroz con tanta avidez que le causó gracia. ¿Cómo pudo siquiera pensar en abandonarla si disfrutaba tanto de su compañía?

Flowar hablaba alegremente mientras su hermana comía, contándole con gran emoción sobre el pequeño invernadero que Yami ordenó limpiar y acondicionar para que ella pudiera usarlo, además del montón de plantas y utensilios que le obsequiaron para que preparara sus menjurjes.

Eve escuchaba atentamente hasta que notó la llegada de Mewtwo, sonriendo y haciéndole señas para que se sentara a su lado. Mewtwo no dudó en obedecer, sintiendo un profundo agradecimiento cuando Flowar le puso un plato de guiso y lo saludaba con voz cantarina.

— ¿Qué tal estuvo tu día? —le preguntó Eve distraídamente, sin borrar su sonrisa mientras daba otro bocado a su comida.

— Sólo te diré que espero olvidarlo para siempre —respondió Mewtwo, suspirando con pesar y limitando su telepatía, sintiéndose incapaz de aparentar que se encontraba bien.

Eve, por supuesto, quedó extrañada y dejó de lado su plato, mirándolo con gran preocupación.

— ¿Qué sucedió?

— Muchas cosas, Eve, aunque de todas sólo hay una que me preocupa. Desde anoche he querido hablar contigo, pero todo fue de mal en peor y se hizo imposible, no he podido estar tranquilo por culpa de ello —dijo Mewtwo, arrastrando las palabras y temblando de emoción, al fin podía desahogarse y salir de dudas—. Antes de que te cuente todo, necesito que me prometas que podré recibir respuestas de tu parte, más que un simple "no es nada". En verdad, no tienes idea de lo indispuesto que he estado a causa de esto...

— Mewtwo, me estás asustando —dijo Eve en voz baja luego de tragar saliva, lanzando una mirada nerviosa hacia Flowar, que seguía ocupada mencionando todas las esencias que podría fabricar de ahora en adelante—. ¿Es tan malo?

— Es preocupante, pero depende de ti si es algo malo o no —se detuvo un momento para tomar aliento, preparándose para una larga conversación y haciéndose la idea de que tendría que presionarla para obtener respuestas—. Tuve de nuevo la misma pesadilla de la que te había hablado antes.

— ¿Cuál pesadilla? —balbuceó Eve abriendo los ojos de par en par, claramente espantada e incapaz de controlar sus manos, que comenzaron a temblar como gelatina—. ¿Esa en la que me falta medio rostro?

— Exactamente —respondió Mewtwo, asintiendo con la cabeza y acercándose para que no pudiera evadir su mirada—. Sé que me dijiste que no debía preocuparme por ti, pero esta vez me hablaste en la pesadilla... bueno, en realidad, ella habló...

— ¿Ella? —preguntó Eve con un hilillo de voz, claramente impactada.

— Sí, ella, o más bien tú... aunque ella dijo que no eras tú, sino alguien más —dijo Mewtwo, atropellando las palabras y apenas dándose tiempo para pensar en lo que diría. El sólo recordar a Momo entumecía su cuerpo y le provocaba escalofríos.

— Me estás confundiendo, Mewtwo —dijo Eve serenamente, pero su voz temblaba a causa del mal presentimiento que comenzó a rondar su cabeza—. Explícame con detalle qué soñas...

— ¿Eve?

La voz de Dinya los hizo respingar, interrumpiendo su conversación en seco y consiguiendo toda la atención de ambos. La Lethilian alada se encontraba de pie en la entrada, con las manos entrelazadas sobre su pecho y mirando a Eve de un modo bastante inusual.

Mientras Eve se preguntaba el motivo por el cual su hermana la veía tan extraño, creyendo que le reclamaría algo con respecto a Blaze, Mewtwo y Flowar cruzaron miradas nerviosas, pensando lo mismo que Eve pero añadiendo la posibilidad de una discusión que acabara mal. El clon y la flor creían que luego del altercado, Dinya habría aprendido la lección y no buscaría más problemas, no podían sentirse más decepcionados.

Sin embargo, se llevaron una inmensa sorpresa cuando Dinya se lanzó hacia Eve, apresándola en sus brazos con delicadeza y sin ninguna intención de atacarla. Nadie esperaba tal cosa, en especial Eve, quien se puso más tiesa que una tabla.

A Dinya le temblaban las piernas y pronto se vio con el rostro hundido en el pecho de Eve, con su cuerpo abatido por espasmos incontrolables y llorando a moco tendido, aferrándose firmemente a ella para no caer.

— ¡Perdóname, Eve! —suplicó con voz ahogada entre sollozos, destilando tanto dolor que incluso Eve, en su confusión, no pudo evitar que sus ojos se aguaran— ¡Por... favor... Eve... perdóname! ¡Fui un monstruo! ¡No... no debí...! ¡Yo no sabía que...! ¡Soy una egoísta! ¡Me merezco lo peor!

—¿D-de qué estas hablando? —tartamudeó Eve hecha un manojo de nervios, sin saber qué hacer mientras se esforzaba por evitar que la mariposa se derrumbara en el suelo— ¿Qué te sucede, Dinya? Me estás asustando... Calma, por favor...

Con esto sólo consiguió que el llanto de Dinya se intensificara, siendo superadas pronto por el peso de su cuerpo y dolor, cayendo ambas de rodillas al suelo, lo que Dinya aprovechó para acercar aún más a Eve hacia ella. Parecían madre e hija, con la primera consolando a la segunda luego de que pasaran por un susto espantoso, donde lo único que protegería a la pequeña es el incondicional amor de su progenitora.

Flowar no hallaba qué hacer ante la situación, como no entendía lo que estaba pasando, no sabía qué decir o cómo actuar para mejorar las cosas. Tampoco es que pudiera hacer la gran diferencia, ella estaba tan afectada como las implicadas, su cuerpo temblaba y de sus ojos brotaban las lágrimas desde el momento en el que Dinya envolvió a Eve.

Mewtwo no se dejaba llevar tan fácilmente por la situación, su propia naturaleza atrofiaba su capacidad de ser empático, lo único que era capaz de hacer era intentar analizar la situación para hallar el motivo por el cual Dinya actuaba con tanto arrepentimiento. Curiosamente, la respuesta llegó con mayor facilidad de lo que jamás hubiera pensado.

Sintió una nueva presencia en la cocina, por lo que sus ojos se dirigieron rápidamente a la entrada. Skyfler estaba ahí, apoyado contra el marco y viendo lo que sucedía con profunda tristeza, su rostro mostraba un inmenso cansancio y lo hacía lucir mucho más viejo, tanto que incluso se desvanecía el brillo que solía surgir de sus plumas.

Mientras Eve aún estaba distraída, intentando en vano calmar a Dinya, los ojos de Skyfler se encontraron con los de Mewtwo. Las orejas del Lethilian decayeron cuando éste suspiró, agachando la cabeza y evitando su mirada, sólo para poder ocultar algo de su propia agonía.

Mewtwo no era un experto descifrando emociones, incluso le causaban cierta frustración al no poder entenderlas del todo, pero en esa ocasión no lo necesitaba. Era más que suficiente con lo poco que disponía: Eve y Blaze llegando juntos; Dinya que también entrenaba en las montañas, llorando sin motivo aparente, de rodillas ante la hermana que casi la deja sin alas; y Skyfler completamente destrozado...

Mewtwo miró con cierto recelo a Dinya, dudando en la honestidad de su llanto, también resintiendo un poco que los interrumpiera cuando estaba por contarle a Eve acerca de Momo. Pero suspiró, tratando de apaciguar su enojo, sintiendo una extraña sensación en su pecho similar a la decepción que además dejaba su mente en blanco.

Dinya lloraba porque Skyfler le había hablado sobre Zuen. Si a Mewtwo le causó una profunda impresión ser testigo de lo sucedido, era difícil imaginar lo que sentía Dinya, más cuando culpaba a Eve por cosas que no iban al caso.

No supo qué le sucedió con exactitud, no pudo soportar estar ni un segundo más en la cocina, yéndose sin siquiera mirar atrás para excusarse con Eve. Todo con lo que estuvo luchando en contra durante el día —cansancio, ansiedad, frustración, incluso deseo— se acumuló y cayó con pesadez sobre sus hombros, abatiéndolo y dejándolo in fuerzas.

Deslizándose sin ánimos por los pasillos, se detuvo un instante para recostarse en la pared, cubriéndose los ojos con una mano y rechinando los dientes. La ira estalló en él como fuegos artificiales en Año Nuevo, explotando sin parar y esparciéndose por su cuerpo al igual que las chispas de colores, sólo que éstas no se desvanecían sino que ardían con más fuerza.

Lo único que lo mantenía atado a la cordura era una simple pregunta cuya respuesta no podía hallar: ¿Cómo permitió que le importara tanto cuando él no debería sentir nada?
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Eso es todo por ahora. Cuando tenga mejor conexión edito.

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#302
Bueno, yo empecé a leer EGN muchísimo después de que comenzara, todo partió a raíz de un correo electrónico de mi padre que estaba harto de que me pasara todo el día jugando a videojuegos (he de aclarar que soy ludópata con el ordenador, pero también he sido siempre muy aficionado a la lectura) Me recomendaba leerme algún fanfic (en aquella época no sabía lo que eran) Este era el raquítico correo, desencadenante de todo

[Rincón FanFic] ¡Historias recomendadas!
http://www.cpokemon.com/2014/12/04/rincon-fanfic-historias-recomendadas/

-- via my feedly.com reader

Bueno, entré y cómo no, EGN salía en primer lugar, clické a lo random en EGN y desde "robo en Altomare" quedé completamente enganchado a EGN Pasé meses leyéndolo como loco hasta actualizarme por fin (creo que hasta dejé los videojuegos por un tiempo XD) y cuando terminé, comencé a darle las primeras pinceladas a mi fic, cuando tuve la idea más o menos clara me registré en Centro Pokémon para publicar mi Fic aquí y poder comentar el tuyo hace como un año.

En general el capítulo es otra obra de arte, no mucho que decir, solo más empanada, pero... Espera, Flowar prepara carne con VEGETALES??? No es canibalismo? D:

Nah, es broma.

Bueno, como ya dije el capítulo fue una pasada, mewtwo debe romper ya esa barrera de apatía que le rodea, porque se equivoca al pensar que él es la barrera y no lo que hay detrás, creo que está asustado de que los sentimientos lo hagan vulnerable cuando en realidad si los maneja bien son fuerza, también me alegra que Eve por fin sea un poco más feliz, espero que no la obliguen a decidir entre Zuen y Mewtwo, porque que te obliguen a decidir entre dos amigos es muy doloroso y derrumbaría ese ápice de felicidad que tanto le ha costado conseguir.

Por cierto, entiendo que estarás sacando tiempo de donde no lo hay para escribir, pero no hay necesidad de apresurarse tanto a cambio de repasar un poco más, en este capítulo detecté un aumento de frases un poco raras errores gramaticales y de tipeo, la trama no se vio afectada, por supuesto, pero esos detalles me hicieron la lectura algo más difícil, ahora que la historia parece que va tocando a su fin, la espera entre capítulos es agridulce, y como me encanta la salsa agridulce (pega muy bien con los noodles) creo que merece la pena demorarse un poco más en publicar a cambio de un par de repasos más :)

Bueno, me despido satisfecho con la lectura, te animo a seguir escribiendo y espero con más ansias que Icestar (debió de pedirle algo de droga a Moonghost) el siguiente capítulo :)

Rio.
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#303
No, no, no y no. ¿Cómo nos vas a dejar con la incertidumbre de la respuesta de Eve?, a Mewtwo ni le dio tiempo de formular la pregunta, pasaron tantas cosas en un solo episodio….
Bueno (-suspiro-), ya estoy tranquilo, este capítulo ha sido uno de los que más me ha gustado hasta el momento (disputando un primer lugar) por varias razones; no me canso de decir que siempre me sorprende los cambios que tienes en el transcurso de los eventos, este, por ejemplo tuvo una velocidad de vértigo; aparte que se cumplió una de las predicciones que yo tenía capítulos atrás: las tensiones emocionales en la mayoría de los personajes están aumentando tanto que la presión los está llevando a su punto de quiebre, es casi imposible mantenerse impávido ante una combinación de situaciones tan complicada. Le sucedió a Eve, Blaze, Dinya, Skyfler… todo en un solo capítulo, y te digo sin mentir me mantuvo con la boca abierta desde un principio (desde el anterior quedé intrigado y ahora estoy igual… o peor).
Por lo general no me gusta tanta cosa de “shipping” y miel de ningún tipo en libros, series, o lo que sea (a quien engaño tengo el corazón destrozado y el alma despedaza desde hace meses… pero ese no es el tema), pero está más que justificado en este caso; el dolor de Eve por la pérdida de Sven (la entiendo), lo mal que se siente al ver su reflejo en Blaze y que se repita la historia, es un pasado realmente turbio y si contamos con la sombra de Tymime como el gran “ verdugo” es mucho peor. Dinya tras que es sentimental y se entera de todo lo que sucedió, le cayó el peso de la culpa y remordimiento. Skyfler porque no pudo soportar un secreto tan grande y ver tan mal a Dinya. Blaze (aunque no me simpatice mucho) se nota que la ama de verdad.
Por cierto Dinya deleitándose de los sentimientos de Blaze y Eve, pero a la vez sintiéndose mal me recordó (otra vez) a los alcohólicos que beben demasiado aunque les haga daño
Lo que me preocupa es que Momo le diga (si es que sabe) o Eve se entere de que le borraron la memoria, en ese momento todo se puede ir a la mierda.
Tymime y Icestar no pueden estar pensando nada bueno, el fin para ellos justifica los medios, algo me dice que Blaze y Mewtwo van a sufrir mucho y que Tymime de alguna manera los utilizara para “catalizar de forma emocional” el poder Eve. Estoy seguro que entre tanto alboroto Tymime sabe muchas cosas que sucedieron en el capítulo.
Lo que debe hacer Mewtwo para liberar esa tensión es alejarse a un lugar desolado, cargar un enorme y descomunal Hyper Rayo, Trueno, Psíquico, Bola Sombra… lo que sea, con la capacidad de destruir media región y lanzarlo para desahogarse… ja ja, es broma (mentira, si debería hacerlo).
En realidad si me gustaría que Mewtwo tuviera una forma más poderosa sin necesidad de ese traje que tanto le repugna (aunque me imagino que se ve genial y extremadamente badass con las remodelaciones de Icestar)… tal vez cuando le dé rienda suelta a lo que siente y libere su verdadera fuerza escondida, quien sabe… solo digo…
Bueno eso es todo, estaré pendiente a la respuesta de Eve (si es que en algún momento le logra preguntar), mientras tanto Onix equivócate todo lo que quieras, sabemos que no es adrede, aquí lo corregimos o lo interpretamos. Repecto al fic, estaba buscando información sobre varias cosas entre Pokémon, esoterismo, devas (o guardianes de la naturaleza), esas cosas y apareció CP con el fic, de hecho la primera cuenta que tuve fue precisamente para comentar el fic, un abrazo y te cuidas.
PD: Desistí de buscarla y hablarle de nuevo... porque dejé que la distancia y el tiempo anestesiaran su afecto y aprecio... porque se separaron los caminos... y ascendía con luz propia (mientras yo quedaba a obscuras).
Tal vez sea lo mejor… porque en medio del caos, para ella, todo va bien…
#304

¿Cómo terminaron leyendo ENG? :v excelente pregunta.
A mi siempre me han gustado los fanfics y mas los que tienen buenas historias (esten bien escritas o no xD).
Esta en especial le falta 3 capitulos mas para ser el de mas capitulos leidos, y tal vez unas dos hojas de word mas para ser el mas largo ( eso luego lo checo :v). Puedo decir con sinceridad que se pelea con un fanfic de zelda de 60 capitulos por el primer lugar del mejor Fic que he leído. Empeze leerlo desde inicio y me gusto mucho, asi como otros fics tuyos en la epoca que era mas activa. Sin embargo este en especial me dejo picada, creo que a lo unico que me conecto en el foro la mayoria de tiempo es para checar este fic xD. Desde que empezaste a Journal de DevianArt solo lo checo cuando pones una entrada al respecto. Me ha facinado lo suficiente como para tener la paciencia de leerlo 3 veces hasta el capitulo que llevamos hoy :3 .
Ya no sere tan activa como antes, pero siempre estoy a pendiente de mis amigos y personas favoritas que agradezco haber conocido aqui. :3
Me gusta mucho, y me agradado mucho los cambios que has hecho a traves del tiempo. Y los dibujos que has agregado a algunos capitulos (que la primera vez que volvi a leerlo pense que me los habia pasado por alto y no me habia fijado que apenas los habias agregado xD).

Sobre este capitulo -w- estoy mas que encantada y contenta de poderlo leer.
Esperare el siguiente capitulo y poder saber que pasara con Eve :3. Y con mewtwo que sinceramente ya ha estado pasando por demasiadas cosas n.nU

Me encanto los dibujos :3 . Ahora veo que me he quedado muy atras en ilustraccion. Me encanto el de Eve abrazando a Mewtwo *^*.
Saludos!





Se Buscan Shiny!


Se busca Pokemons Shiny 4° Gen! Y Pokemon de Evento!

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/cambio pokemon de evento :3!
#305

A los ojos del Maestro

A los ojos del Maestro

Spoiler
Sabino Codesal Vegas
Ok, es bastante extraño que tu padre te sugiriera leer fanfics, normalmente le lanzan a uno el Quijote o Crepúsculo en casos desesperados (?). Pero es bueno saber que ocupas el tiempo no sólo en juegos xD
Y sí, técnicamente es canibalismo. Creo que no pensé demasiado el modo en el que ella se alimenta, no come carne a diferencia de los demás, es lo único que tengo claro al respecto. Supongo que a estar alturas descartaré la fotosíntesis (?).
Eve no puede decidir entre Zuen y Mewtwo porque... bueno, Zuen ya está muerto xD.
Ya supiste el por qué de tantos errores en el capítulo, aunque no sólo lo atribuyo a eso, también porque no todo el tiempo estoy en la PC y lo paso primero por la tabla para digitalizarlo, ahí no tengo corrector :(
En fin, el caso es que de todas formas debo tener más cuidado xD
En general, me alegra que te gustara el capítulo, Sabino. Espero este corto igual te guste.

@The Darkcry666
¡Sufre, mortal! #okno
Tengo curiosidad, ¿cuál capítulo ocupa el primer lugar? Uff, es bueno saber que tuvo acción aunque yo consideraba que no tenía demasiada, estuve muy estancada porque deje el final del capítulo a medias en el borrador para seguir con el 59 y no hallaba qué hacer; me sentí algo frustrada.
Jajaja, a mi me gusta shippear pero sólo cuando realmente logran atraparme, por lo demás no soy demasiado fangirl con eso. Creo que por esto es que trato de no hacerlo demasiado en EGN, aparte que no es el tema, pero en sus momentos oportunos viene al caso y derramo la jarra de miel (?). He estado en tu posición y sólo puedo decir que ya pasará :3
Sí, Mewtwo debería hacer eso, le hace falta desahogarse un poco xD. Quizás podría megaevolucionar, pero no quise agregarlo porque... bueno... eso no estaba entre los planes. Aunque, igual, podríamos decir que Icestar está subestimando a Mewtwo en cierto modo; me encargaré de que así sea (?).
Lo que sucede con Dinya es similar a lo de Tymime. Se alimenta de emociones positivas, es algo que no puede evitar disfrutar aunque le produzca cierta desazón.
Esperemos que Mewtwo tenga oportunidad de decirle algo a Eve... ¿podrá o no podrá? xD
Jajaja, qué cosas, qué bien que hayas decidido entrar a curiosear xD
P.D.: En la oscuridad también pueden gestarse cosas hermosas.

@colodife
Debo decir que no me esperaba un post tuyo xD
Uy, esa época, quisiera poder borrar el otro que tenía porque Academia era amors, pero ese otro... ugh xD
Jajaja, sí, EGN ya está algo largo, pero creo que no llega a 70 capítulos, pero no estoy segura todavía porque hay que ver cuánto ocupa la parte que me falta. No me gustaría dejar una batalla final de mala calidad... como he visto que pasa en muchos libros.
Oh, madre mía, ¿3 veces ya? Wow. Y pensar que tengo muchos capítulos viejos por corregir, que siempre llego a cierto punto y me regreso a empezar de nuevo... me da hasta pena invitar a leer por lo capítulos viejos, pero tienen su encanto supongo (?). Pero agradezco que me dijeras que te gustan los cambios, es bueno saberlo de alguien que tiene tanto tiempo leyendo EGN :)
Jajaja, sí, voy agregando imágenes a medida que voy haciéndolas. No son muchas tampoco, pero ya hay varios capítulos con su portada al menos.
Me alegra saber que te siga gustando y que los updates en deviantart ayuden xD
Pronto llegaremos al final ;w;


¡Buenas, buenas! ¿Qué tal han estado?

Tengo que admitir que me sorprendió ver sus respuestas y que aparecieran tan pronto. Lo siento, es que tomando en cuenta lo mucho que me tardo, pues me emociono TTwTT

Por ahora, estoy pasando en limpio el Cap59 y terminando el borrado del Cap62, deben estar listos los dos para Febrero o antes si me aplico. Por ahora, dejo este corto que tengo pendiente desde octubre más o menos, no recuerdo con exactitud pero lo hice mucho antes que el especial de Halloween.

Se suponía que tendría varios dibujos listos, pero se me acumuló el trabajo y sólo terminé uno de cinco programados. Pasó el tiempo y los bocetos quedaron ahí, haciéndose feos a mi vista, excepto uno que pienso colorear después, pero no ahora.

Sea como sea, este corto es un "monólogo" de Enurta del momento en que decide aceptar entrenar a Eve. No les mentiré, empecé haciendo un dibujo de Eve y Enurta, un garabato sin ningún sentido más allá de practicar y terminé escribiéndole encima este corto. Claro, de ese escrito a este que les presento hay gran diferencia, pero en esencia es lo mismo.

Me pareció interesante compartírselos y porque me parece que es una buena forma de complementar de algún modo EGN. También, admito que sirve como buen intermedio para que la publicación del siguiente capítulo no sea haga tan lejana. Luego de este, espero tenerles otro corto que lleva un par de años esperando a ser terminado y que tiene que ver con ERS-696, por si les pica la curiosidad (?).

Sin más dilaciones, acá les dejo otro corto:





A los ojos del Maestro


El poder es algo subjetivo, cualquiera puede ser poderoso en la medida que así lo crea. En base a esto, todos somos poderosos, el dilema es que no todos son capaces de lidiar con ello. El sólo darse cuenta de su capacidad los asusta, les hace crearse límites que nadie más se molestaría en colocarles ni por aburrimiento y ahí es donde comienzan a cometer errores.

Eso es lo que me hace diferente a los demás. Nunca sentí temor de mí mismo y jamás dudé de mí ni por un instante. Acepté quién era y mi labor desde el primer momento en que fui capaz de razonar, atesorando esto como mi vida misma.

Sospecho que de ahí proviene el sentido que le doy a la vida y el por qué me resulta tan placentero arrebatarla. No puedo evitarlo, es mi éxtasis supremo, nada se puede comparar al miedo de la presa o el sabor de la sangre inundando mi paladar. Sentir su impotencia al no hallar escapatoria y escuchar sus súplicas es sólo otra manera de alimentar mi poder, me hace sentir superior y es que… ¿por qué no? Aunque admito la mayoría de las veces lo hago gula y no por demostrar lo que todos saben.




Mi único límite soy yo mismo. Ni Gea, ni ellos o tú podrán cambiar eso. Soy mi principio y mi final, yo decido cuándo ser y cuándo no. Si no eres capaz de entender algo tan simple, de abrazar tu fuerza como yo lo hago con la mía, no podremos hacer esto. De hecho, personalmente me encargaré de poner fin a tu existencia si comienzas a dudar, no necesitamos esa debilidad tan absurda como lo es la duda.

¿Qué quién soy yo para decidir sobre tú vida? Pequeña niña, yo soy el todo y la nada, porque así lo quiero, es mi deseo y con eso basta para que así sea. Más te vale tenerlo siempre en cuenta.




Lo mío es devorarlo todo antes de que el todo me devore a mí. Quizás por eso, y nada más por eso, te otorgo la posibilidad de ser mi pupila. No porque me agrades, no por lástima, mucho menos por afecto. Soy como un científico, quien con el ensayo y el error ansía contemplar y estudiar lo que acciona aquel fenómeno que lo asombra, que lo apasiona, aquel que lo mantiene en vela por las noches.

No es que tú seas mi obsesión, ¡ni mucho menos! No, no, no. Sólo quiero contemplar… o más bien, comprobar lo vasto que es mi poder al proyectarlo a través de ti, para que así otros más puedan admirar mi grandeza. Te convertirás en una extensión de mí, un logro que sólo el fuerte consigue ante el débil, no te ilusionaré con la idea de tratarte como igual. Recibir mi sabiduría implica completa sumisión a mí.

Deja que corrompa tu cuerpo, mente y alma, permite que mi poder abrace tu débil corazón, accede a que te consuma lentamente hasta que nos volvamos uno. Olvídate de querer conservar tu esencia, conmigo eso no podrá ser, si no lo tengo todo tú seguirás con nada, esas son las condiciones de este trato.




Sólo relájate, deja que invada cada rincón de tu ser, cierra los ojos y no te resistas a mi voluntad, concédeme la potestad. Permite que tu vida tenga sentido a través de mis deseos, concédeme el placer del control absoluto, no necesitas de nada más que de mí.

No necesito que pienses, no quiero que actúes sin que yo lo diga, no me interesa que sientas a menos que yo esté desesperado por experimentarlo. Aquí lo único que importa es que yo me encargaré de todo, absolutamente todo.



No he dibujado mucho últimamente, así que no hay anexos xD

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#306
Sí, no te lo esperabas, piba! Volvemos a vernos las letras, ja!


Capítulo 56:

Spoiler
Ja, ya era hora de que alguien se ocupara del aspecto de Eve. Empezó el fic como una pequeña pokémon adorable y se fue convirtiendo en una ruda rambo que no seduce ni a un Caterpie. Por fin Nya va a cambiar eso.
Creo que Eve se está tomando las cosas demasiado seriamente, tiene que divertirse un poco sino su vida de verdad va a ser terrible.
Eve siempre fue un poco emo pero ahora creo que ya llegó a un nivel donde necesita urgentemente un poco de apoyo masculino, si entendés de lo que estoy hablando, Onix.
Qué bueno volver a ver un Scizor en acción después de tanto, las palabras filosas de Blaze cortan más que sus propias pinzas. Y Mewtwo tan demasiado maduro como siempre, a veces debería desatarse y destruir la tierra, como para empezar nomas.
Oau, tremendas batallas las de Shock, la verdad es que por lo general me cae mal pero ahora pelear contra dos y a tan buen ritmo no debe ser fácil, se ganó mi respeto.
Después de tan turbios recuerdos y la paliza que le dio a Shock va y se echa ahí con Tymime, sin recordar que fue él el que acabó con Zuen! O sea, está traumada en serio, cuando despertó sus poderes tendría que haberlo aplastado también a Tymime, maldita sea!
Creo que Tymime se engaña mucho a si mismo diciéndose que las cosas que hace son por el bien de Eve pero me parece que Enurta tiene razón, se está pasando de la raya.
Bueno, el capítulo fue extenso e interesante, más después de tanto sin leerlo :P




Capítulo 57:

Spoiler
Esta Dómino es muy insistente en el tema de lo que los Malsumis quieran o no mostrar… ¿qué clase de integrante de una organización criminal es? Desde antaño los criminales siempre exhiben su poderío sin ningún tipo de impunidad, novata.
Realmente tétricos los versos con rimas. No sé por qué pero que los párrafos rimen hace que un escrito se vuelva diabólico, como si todo fuera un maldito conjuro.
Ay, mamita querida. Qué cosa espeluznante cuando te quedás sin opciones tratando de identificar a alguien. Me imagino a Mewtwo cuando le dijo que no era tampoco Enurta…
Apa, vos sabes que estoy leyendo los capítulos pegados en un Word y pensé que este era el corto de Halloween. De verdad la segunda parte del capítulo fue espectacular, muy interesante (la primera parte fue un poco rígida, más para mí que últimamente me desacostumbré a leer). Como podes ver no me generó temor pero si fue muy serio y me pareció que rompió completamente la riña jocosa del capítulo anterior, me dejó impactado en muchos casos.
Voy a seguir ahora sí con el corto.



Otros relatos a la luz de la luna:

Spoiler
Este corto es genial, interesantísimo desde que empezó, muy pero fácil de leer, prácticamente me lo cené. Me detuve en la parte en que Moonghost le dijo que una vez estuvo vivo… y realmente no me había puesto a pensar en eso, una duda que siempre tuve es si los fantasmas se hacían fantasmas o nacían fantasmas… si bien en las primeras ediciones dicen que los fantasmas aparecen en los cementerios de pokémon y demás nunca me fío de las primeras ediciones porque todo cambia. Es aterrador pensar en la vida de Moonghost antes de ésta.
Si, lo que dice Moonghost de que la idea era que muriera tarde o temprano es cierto, ¿sino quien sería el hermano tipo Fantasma?
Qué tristeza para Moonghost su no vida… extrañarse a sí mismo… que sentimiento más confuso debe ser. Estuvo bien aunque estoy en una encrucijada al elegir si me dio más miedo el capítulo anterior o este… Sin dudas este fue mucho más de noche de brujas, estaba muy bien ambientado, sobre todo al principio con las descripciones de disfraces y demás. Igualmente el capítulo anterior fue de verdad aterrador, este tuvo sus momentos pero no sé si llegó al nivel. De cualquier forma lograste impactarme mucho en ciertas frases que lo convierten en un digno corto de Halloween.
Sigo con los demás!




Capítulo 58:

Spoiler
Apa, la parte de la armadura fue compleja, sobre todo porque como que están jugando con el arma secreta a la hora de enfrentar a los Malsumis y hasta Tymime se da cuenta que puede ser incluso un arma de doble filo. La parte en que Icestar desafía a Tymime con que él comete errores y ella no es tensísima! Me dejó impactado.
Creo que Blaze ya se pasa de meloso pero igualmente le saca años luz de ventaja a Mewtwo, por más meloso y pesado que pueda parecer Eve no puede negar que se está derritiendo como si le dieran con un láser.
OMG, el bicho está enamorado… los Scizor somos así por naturaleza (?)
Bue, y la forma en que Eve reacciona es la más emo que vi, tanto quilombo por esa declaración… sí, está bien, se lo dice alguien que es la reencarnación de su antiquísimo amor al cual mataron por su culpa pero bajá un cambio, flaca, compórtate, se te está declarando el insecto.
Oau, que final el del encuentro de esos dos, impresionante momento romántico que terminó de una forma cursi pero espectacular donde te dan ganas de que se sigan abrazando por más párrafos. Impresionante, en los últimos 3 capítulos separaste muy bien la acción, el terror y ahora el romance… no dejás a nadie con las ganas.
Oh, pobre Dinya, es raro verla deprimirse en vez de montar en cólera y tratar de destruir el universo.
Ahhhh, el dibujo está genial, pero… ¿dibujaste a Eve con Mewtwo y no con Blaze? Eso es discriminación, man ¬¬
Vaaa, que Blaze se ponga a alagar a Mewtwo no queda bien, deben odiarse, Onix, ODIARSE!
Asd, ese Mewtwo… le cae con todo su pesimismo a Eve después de que al fin ella pudo dejarlo un poco de lado…
Bue, hoy es el día de abrazar a Eve, ahora Dinya también. Que venga Drakar y estamos todos.
Al fin despertó el Mewtwo que tiene que existir, ese que va a hacer pomada a los Malsumis. Los sentimientos pedorros esos sólo lo debilitan, vamos, compañero, deja salir tu ira, deja que el lado oscuro te lleve devuelta con él.
Este capítulo, distinto, romanticón, emocional… estuvo buenísimo. Voy a seguir con el último cortito así le damos un cierre.



A los ojos del Maestro:

Spoiler
Bueno, no sé si decir que Enurta es un psicópata o un sexópata o algo que termina en ópata, lo que sí sé es que se le está subiendo demasiado el ego como para ser una entidad encerrada en un pequeño cuerpo.




Bueno, parece que después de casi un año volvemos a encontrarnos. Sabes bien que no voy a abandonar este fic, no soy asiduo a la lectura últimamente pero estoy haciendo lo posible por retomar mi viejo vicio. Te animo a continuar, muchacha, no te rindas que el final está a la vuelta de la esquina y con él la realización completa de tu persona.

Saludos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#307
No, Eve tiene que ver el poder dentro de sí misma, puede utilizar alguna de las técnicas que le plantee ese enjendro del mal que tiene dentro, pero se lo debe tomar como hace con el resto de los ataques que copia, no como algo diferente, ese bicho le está haciendo chantaje emocional D: Encima con todos los dilemas que le plantea la vida, y con Tymine metiéndola presión todo el día se hace aun más vulnerable, al final lo que hace Tymine es para beneficio de Enurta, pero estoy por apostar que si Enurta acaba tomando el contról ese arlequín vomitará que solo era una prueba para Eve y lo tenía todo planeado y todas esas sandeces para quedar bien... :P Eve lo que necesita es la ayuda de sus otros hermanos y de Mewtwo, algo de carño <3 Necesita Triptomax :P

Buueno, dicho eso muy bonito el episodio, corto, pero entiendo que no tendrás ni tiempo ni motivación para escribir más a menudo... Y ya que hablamos, gracias de nuevo por los magníficos consejos que me diste en tu último comentario en mi fic, los estoy teniendo muy en cuenta para el remake (en el que estoy trabajando) Espero ver más EGN pronto :D suerte en la vida!
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#308

59 - Por última vez

59 - Por última vez

¡Hola, mundo! A que no se lo esperaban, ¿cierto?

Si bien he estado algo desanimada, sigo escribiendo y dibujando. De hecho, estoy preparando algo especial de lo que no hablaré demasiado, porque estoy harta de dar adelantos y resulta que nunca hago las cosas porque siempre sucede algo. Así que cuando todo esté preparado, se los haré saber del modo adecuado.

Este capítulo me tomó tiempo prepararlo, no porque no estuviera listo, sino que era demasiado extenso. Hice arreglos por aquí y por allá, pero igual alcanzó la exagerada cantidad de 37 páginas. Sé que no les molesta demasiado pero es excesivo, tuve que quitarle una escena y todo; descuiden, eso no sólo fue por espacio, en esa escena entre Eve y Tymime, nuestro déspota se salió demasiado de su personaje. Igual, se los dejaré para que ustedes mismos lo juzguen y, si quieren, lo toman como sucedido, si no, olvídenlo.

Respondiendo brevemente a los comentarios:
@Demian Tienes razón, Eve está bastante emo y susceptible, tiene sus motivos que espero pronto averigües y, de algún modo, la entiendas. En fin, me alegra mucho verte de vuelta, aunque sea de a ratos, tus comentarios siempre son bien recibidos, tus puntos de vista siempre me divierten :). Espero te guste este capítulo, me esforcé para que fuera "IMPAKTANTE" (escribí mal adrede). Btw, Enurta se tiene demasiada autoestima, así que su ego es enorme (aunque con Eve, inexistente, si sabes a qué me refiero).

@Sabino Codesal Vegas: Antes que nada, a la orden, Sabino. La idea de comentarnos es progresar y tú eres tan bueno siendo fiel a EGN, que sería injusto que no ojeara tu trabajo. Cuando tenga oportunidad, haré lo mismo con tu galería :)

Espero que el capítulo sea de su agrado:







59
Por última vez


Spoiler
La luz de la mañana se escabullía a través de las cortinas, atacando sin piedad su rostro y obligándola a abrir los ojos. Maldijo que la tela no pudiera detener el amanecer, aunque en parte era su culpa, estaba tan cansada la noche anterior que se quedó dormida al instante y no corrió las cortinas.

Bostezó y luchó por quitarse el sueño de encima, sentándose al borde de la cama perezosamente, intentando aplacar sus largos cabellos con los dedos y enredándolos aún más, todo en un desesperado intento por no volver a acostarse. La tentación era enorme, las almohadas parecían más mullidas de lo usual y su cobija más acogedora, pero no podía, tenía que pararse a entrenar.

En cuanto lo recordó, su estómago dio un vuelco tan violento que le produjo náuseas, espantando cualquier rastro de somnolencia en ella. Se llevó la mano a la boca para contener las arcadas, su corazón latía con fuerza mientras pensaba en que tan sólo quedaban dos días para la gran batalla. Repetírselo la ponía peor, la dejaba sin aliento y el temor de la expectativa le resultaba insoportable, además de su creciente inseguridad con respecto a sus cualidades.

Dyfir aspiró una gran bocanada de aire para calmarse. Con esa actitud pesimista sólo conseguiría atormentarse y no podía permitírselo luego de ser tan insistente con respecto a su participación en la contienda. Se puso de pie, dirigiéndose directamente al baño para tomar una ducha, esperando poder relajarse y estar lista para afrontar el día que le esperaba. Era la última sesión después de todo.

Pasados unos veinte minutos, en su mayoría invertidos en luchar con su cabellera, ya estaba lista para iniciar el día sintiéndose fresca, revitalizada y con muchas ganas de dar lo mejor de sí, sonriendo al sentir el peso de su cinturón de pokebolas y sintiéndose orgullosa de todos sus pokémon. Si bien era cierto que Dartiniant era quien hacía el trabajo duro y el resto las animaba —cosa que le inflaba el corazón y la derretía de tanta ternura—, nunca dejaba que se sintieran solos.

Verificó el reloj y vio que apenas eran las 7:30, dejándole suficiente tiempo para desayunar. Menos mal, porque estaba hambrienta. Salió de su habitación, yendo hacia la cocina a paso redoblado, con el pecho inflado gracias a la idea de que sería un magnífico día a pesar de los temores que la atormentaban.

Cuando estaba cerca de la cocina, llegó a sus oídos un alegre alboroto, en forma de la familiar melodía de cumpleaños. La curiosidad la carcomió por dentro, apresurándose para averiguar quién era el festejado, llevándose la gran sorpresa de que se trataba de Nathaniel. Había llegado en el momento justo en que el coro —conformado por Madison, Fuji, Teresa y Flowar— terminaba de cantar, por lo cual, todos los presentes voltearon y pudieron apreciar claramente su gesto de estupefacción.

— ¡H-hola, Nathaniel! —saludó nerviosamente, sintiéndose apabullada por las miradas y deseando que la tierra la tragara—. No tenía idea de que... ¡F-feliz cumpleaños!

Nathaniel se limitó a sonreírle con forzada gentileza y agradecer sus palabras con un gesto, volviéndose de nuevo hacia los demás, obviamente más interesado en ellos que en la entrenadora. Aquello hizo sentir peor a Dyfir.

— Gracias a todos por la sorpresa, en verdad —dijo Nathaniel, mostrándose apenado, especialmente con quienes habían cantado—. No quiero sonar grosero, pero tengo que irme. Hay algunas cosas urgentes que debo hacer para Icestar y...

— ¡Pero, muchacho, es tú cumpleaños! —exclamó Teresa, obligándolo a volver a su asiento. Para ser vieja tenía bastante fuerza—. ¡Date un descanso! No todos los días cumples dieciocho.

— ¡Lo certifico! —complementó el señor Fuji con sorna, llevándose la mano a la espalda y riendo nerviosamente. Todos sonrieron ante la broma, aunque lo veían con cierta preocupación, pues no había estado bien de salud últimamente—. Además, estoy seguro de que a la señorita Icestar no le molestará que te eches el día.

— P-pero...

— ¡Sin peros! —exclamó Flowar, callando los balbuceos del cumpleañero al atragantarlo con un trozo de pastel—. Anoche hablé con Icestar y la convencí de que te diera el día libre. Así que prepárate, ¡porque este cumpleaños estará de locos! ¡Yupi!

Nathaniel estaba demasiado ocupado en tragar para poder replicar que no reparó en la consternación de Dyfir. No sólo no estaba enterada del cumpleaños de Nathaniel, sino que tenían planes y ella no estaba incluida en ellos. La joven pensó que las cosas no podían empeorar hasta que Dinya llegó a la cocina.

— ¡Feliz cumpleaños, muchachote! —exclamó con mucha alegría y energía, lanzándose sobre Nathaniel y abrazándolo.

Detrás de ella llegaron Flame, Moonghost, Grounday y Skyfler, felicitando al joven uno por uno, llenando —sin saberlo— el pozo de desdicha en el que se ahogaba Dyfir.

Mientras aún los recién llegados bromeaban con Nathaniel, haciendo curiosas e incómodas referencias sobre los privilegios que la mayoría de edad le brindaba, Mewtwo también se apareció en la cocina.

— Feliz cumpleaños —dijo perezosamente luego de dar los buenos días, tapándose la boca para reprimir un bostezo.

— ¡¿Tú también lo sabías?! —exclamó Dyfir con exagerada sorpresa, sin poderse contener y estallando finalmente, con lo que se ganó una mirada despectiva del pokémon tan abrumadora, que se sintió como si le pegaran un tiro.

— Es de lo único que han estado hablando desde hace días. No es culpa mía si no te enteraste, así que asume las consecuencias de tu apatía y no vuelvas a gritarme —espetó Mewtwo severamente, consiguiendo intimidarla y que le temblaran las piernas.

¡Vaya que estaba arruinando las cosas! ¡Incluso hizo molestar a Mewtwo! Permanecieron en silencio mientras el clon tomaba un poco de agua, suavizando su ceño fruncido a cada sorbo y calmándose por fin. Ya con Mewtwo más tranquilo, los ánimos volvieron a subir, por lo que Nathaniel recibió más muestras de afecto, comenzando por Madison.

— ¡Mi niño querido! No sería un cumpleaños si no recibieras, al menos, un presente —dijo, dibujando una pícara sonrisa.

Se acercó presurosa con un paquete de considerable tamaño —que nadie sabe de dónde sacó— y se lo entregó a Nathaniel, instándolo a abrirlo, sin siquiera darle oportunidad de sentirse apenado. Nathaniel comenzó a rasgar la colorida envoltura bajo la ansiosa mirada de Madison, abrió la caja y quedó boquiabierto cuando vio lo que contenía: una cámara fotográfica profesional. Todos los presentes acompañaron al chico en su sorpresa, haciendo que a Madison se le inflara el pecho de orgullo y satisfacción.

— Señora Madison, esto es... —dijo Nathaniel con voz queda, viendo desesperadamente a todos lados, todavía impactado por el presente—. No puedo aceptarlo, es demasiado...

— ¡No digas tonterías! —exclamó Madison entre risas—. Tómalo como mi forma de apoyarte en tu sueño de querer ser investigador, mi niño. Además, viene como anillo al dedo, porque presiento que éste será un día digno de ser inmortalizado en fotografías.

"Cierto que hoy piensan salir a un parque o algo así", pensó Mewtwo, tomando un segundo vaso de agua.

Los planes resultaban tan emocionantes para la mayoría, que la sutil mención de Madison hizo que Dinya y Flowar estallaran de alegría, incapaces de contener su entusiasmo. Un interesante contraste si se comparaba con el gesto de estupefacción de Dyfir, más cuando Skyfler le dijo que fuera con ellos, estaba que lloraba de agradecimiento.

— ¡Es verdad! —vociferó Sfear con mucha más energía que sus otras dos hermanas, pegando saltitos por toda la cocina de lo contenta que estaba—. Yami nos habló de la rueda de la fortuna y hay una feria y muchos juegos. ¡Suena demasiado divertido para no ir! —se detuvo justo frente a Mewtwo, quien la miró con cierta curiosidad—. Tú vienes con nosotros, ¿cierto?

— No lo creo —contestó tranquilamente, haciendo que las orejas de la Lethilian decayeran un poco—. Hoy es el último día disponible para entrenamiento y quedé con mi grupo para corregir ciertas cosas. Es imposible que...

— ¡Eve también vendrá! —añadió Sfear de inmediato, dibujando una gran sonrisa para disimular, en vano, su desesperación.

— ¡No digas mentiras, Sfear! —la regañó Flowar, lanzándole una mirada de reprobación mientras se cruzaba de brazos—. Eve ha estado muy ocupada y siquiera sabe que...

Como si mencionarla la hubiera convocado, Eve llegó a la cocina, siendo interceptada por una muy eufórica Sfear, apresándola en un enérgico abrazo que la estaba ahogando.

— ¡Eve, Eve, buenos días! ¡Hoy vamos a la rueda-rueda y nos vamos a divertir mucho! ¿Quieres venir? Mewtwo dijo que iba si tú nos acompañabas.

— ¿Qué dices? —soltó Eve con un hilillo de voz mientras trataba de librarse de su hermana.

— ¡Yo no dije eso, Sfear! —exclamó Mewtwo al tiro, frunciendo levemente el ceño.

— ¡Ay, vamos, no sean aburridos! —rezongó Sfear, liberando a Eve y colgándosele de los hombros, haciendo que se encorvara—. En poco menos de un par de días podríamos hallar la muerte y ustedes sólo piensan en entrenar. ¡Llevamos ya un mes en eso! ¿No se aburren?

"Justamente lo hacemos para que no nos maten, genio", pensó Eve, lanzándole una mirada asesina a su hermana y consiguiendo zafarse. Sabía que no lo decía con mala intención, Sfear sólo ocupaba la mente para jugar y, en contadas ocasiones, humillar a sus oponentes, pero nunca actuaba con verdadera malicia. Quizás por eso, suspiró y posó sus azules ojos en Mewtwo, quien ladeó ligeramente la cabeza al notarlo, preguntándole de ese modo qué le sucedía.

— ¿Tú que dices? —preguntó ella. Mewtwo no estaba seguro de qué contestarle hasta que Eve le habló de nuevo usando la telepatía, seguramente para que sólo él escuchara—: "Parece divertido. Pero sólo iré si vienes conmigo".

A Mewtwo le pitaron los oídos a causa de la sorpresa y lo halagado que se sintió al escucharla. Estaba tan conmocionado, que siquiera supo cómo consiguió mantener el temple, sonreír sin parecer un idiota y responder:

— Si no me dejan alternativa...

El grito de alegría que pegó Sfear les rompió los tímpanos y sólo se calló cuando un destello inundó el lugar. Cuando dejaron de ver luces bailando aserejé en la cocina, cayeron en cuenta de que Nathaniel había accionado su cámara, tomando así su primera fotografía. Había logrado retratar el momento en el que Sfear estrangulaba a Eve a causa de su felicidad.

Sfear estaba encantada con la idea de ser fotografiada, pero Mewtwo notó que el delicado cuerpo de Eve se tensaba y veía el aparato con un temor que hacía lo imposible por disimular. Mewtwo supuso que la razón tenía que ver con Enurta. Era la primera vez que le tomaban una fotografía en toda su vida y desconocían si Enurta saldría en su lugar, igual que sucedía en los espejos o cualquier superficie reflectante.

Mewtwo quiso hacer algo para evitarle un mal rato a Eve, pero ya Nathaniel estaba manipulando los botones de la cámara y la foto se mostró en la pantalla. Mewtwo se preparó para lanzarse y evitar algún revuelo, pero quedó completamente confundido cuando el rostro de Nathaniel fue surcado por una enorme sonrisa de satisfacción, acercándose a la conmocionada Eve y ofreciéndole la cámara.

Eve quedó perpleja cuando tomó el aparato y contempló la pequeña pantalla, donde se veía claramente a Sfear gritando muy contenta y... a ella misma. Mewtwo suspiró con alivio cuando revisó la imagen por encima del hombro de Eve, más que nada para contener la risa, pues el gesto de su amiga en la foto era hilarante.

— "¡N-no te burles!" —chilló Eve telepáticamente, tratando de ocultar la vergüenza en vano, pues el rubor invadió sus mejillas.

— Espero no te molestes, Eve —dijo Nathaniel algo cohibido, confundido ante el gesto de la Lethilian que se entremezclaba con enojo y bochorno.

Eve no contestó, todavía conmocionada por no encontrar a Enurta en su lugar y avergonzada por la estúpida mueca con la que fue retratada. "No tengo motivo para comportarme así", pensó, así que respiró profundamente y dijo:

— Tengo que avisarle a Tymime —le devolvió la cámara a Nathaniel, quien tomó eso como que no estaba enojada con él. Pero Sfear estaba claramente insatisfecha con lo que acababa de escuchar—. Sfear, no te pongas así, sabes que hay reglas. ¿A qué hora salen?

— En una hora —contestó Flowar con entusiasmo. Temía que Tymime no le permitiera acompañarlos, sabía que las tareas de Eve eran en extremo delicadas, pero quería ser entusiasta; su hermana necesitaba de un momento como este.

— De acuerdo, nos vemos en el vestíbulo —dijo Eve. Antes de irse, miró a Mewtwo, dedicándole una afable sonrisa—. "Hasta un rato".

— "Hasta un rato" —le contestó él, limitando también su telepatía y sintiendo una extraña calidez ante el trato que recibía de Eve. Era extraño sentirse especial por cosas como esas, deseando entender mejor tales emociones y poder disfrutarlas adecuadamente

Luego de que Eve desapareciera por la puerta, Mewtwo suspiró y se dispuso a retirarse. Tenía que avisar a los clones sobre el cambio de planes y preguntarles si alguno quería ir. No le correspondía tal cosa, pero sería grosero no hacerlo.

Apenas salió de la cocina, sintió que alguien lo seguía y volteó, sorprendiéndose al tropezarse con Madison. Si no fuera suficientemente extraño, la señora movió rápidamente sus pequeñas y regordetas piernas para poder adelantarlo, cortándole el paso.

— Oh, Mewtwo, sé que no hemos hablado mucho, así que perdona si te incomodo —dijo Madison con una gran sonrisa. Mewtwo levantó una ceja, reacio a contestar, por lo que la mujer añadió—: Seguro te estás preguntando por qué me puse así en tu camino, ¿no es así? —Mewtwo no pudo evitar aplaudir en su fuero interno, con bastante ironía, las cualidades psíquicas de la señora—. Es que... bueno... Fuiste tú quien le obsequió a la señorita Eve el collar que usa, ¿cierto?

A Mewtwo le parecía una pregunta extraña, pero había reparado en que Madison ocultaba algo detrás de ella, estaba más interesado en averiguar qué era. Madison no le dio tiempo de siquiera asentir con la cabeza, mostrando finalmente lo que escondía.

Se trataba de una caja de madera oscura y brillante, con hermosas figuras onduladas en relieve que semejaban alas y delicadas decoraciones florales hechas con pintura dorada. Mewtwo no solía mostrar interés en objetos fabricados por los humanos, más no podía negar que aquella era una pieza preciosa y espectacular... hasta que se la entregaron bruscamente en sus manos, como si Madison quisiera echar a correr para no recibirla de vuelta.

— ¿Qué hace? —dijo Mewtwo, ligeramente alterado e intentando devolverle la caja. Tuvo que usar Psíquico y lanzar unas cajas a mitad del pasillo para evitar que la mujer regordeta escapara, pero ella lo sorteaba todo entre risitas, negando con la cabeza mientras él la seguía con el ceño fruncido.

— ¿Acaso no es obvio? —inquirió Madison riendo aún, satisfecha con la confusión que surcaba el rostro del clon y divirtiéndose con la carrera de obstáculos improvisada—. Yo soy muy observadora, querido, y he notado el profundo afecto que la señorita tiene por ese collar —Mewtwo desistió en sus vanos intentos por devolver el objeto. Ella se detuvo también, notando que sus palabras intrigaron al pokémon—. En los entrenamientos no lo lleva puesto, sólo se lo vuelve a colocar cuando ha terminado y está libre de cualquier suciedad —continuó—. Cuando hay alguien jugando pesado cerca de ella, lo cubre y se aparta para que no lo alcancen. A veces la he cachado limpiando y puliendo los adornos. Pero, lo más importante, es que la veo sosteniéndolo cada vez que tiene ansiedad, está triste o tiene miedo.

Mewtwo la escuchaba en silencio. Él había notado que Eve acariciaba el collar cuando estaba nerviosa, pero no sabía nada de lo que Madison le mencionaba. Aquel collar era importante para ambos, dárselo marcó una enorme diferencia en su amistad, pero jamás creyó que significara tanto para Eve.

— Pensé que sería una verdadera lástima que el collar se le estropeara en cualquier descuido, se pondría muy-muy triste, ¿verdad? —siguió Madison, ignorando por completo el impacto que le ocasionaron tales revelaciones al clon—. Por eso creí apropiado conseguirle algo para que pudiera guardarlo con calma. Claro, dudo mucho que la acepte si yo se la entrego, a esa chiquilla le cuesta agarrar confianza, así que te la estoy dando para que se la entregues. No es necesario que digas que es de mi parte, quiero que lo tome como otro presente tuyo, lo apreciará mucho más de esta manera.

Mewtwo no comprendía lo que Madison estaba haciendo o si había intenciones ocultas detrás de todo. Pero cuando quiso indagar en su mente, Madison ya estaba dando vuelta a la esquina, desapareciendo a la velocidad que le permitían sus regordetas piernas, dejando su risita retumbando en las paredes.

Posó de nuevo la mirada sobre la caja, admirando su belleza mientras meditaba si era correcto hacer lo que Madison le pedía. Recordó que tenía el tiempo contado, así que decidió pasar por su habitación para dejarla y resolver qué hacer después. Lo curioso es que en el camino, se encontró planeando el modo de entregársela a Eve.



En el vestíbulo se encontraban reunidos la gran mayoría de los hermanos, junto con Nathaniel y Dyfir, listos para partir. Los hermanos hablaban y bromeaban muy emocionado entre ellos, mientras que Nathaniel lustraba la cola de su Leafeon y Dyfir jugaba un poco con Tretsenl.

Esto fue lo que contempló Mewtwo apenas puso el pie en el lugar, llegando un minuto antes que Eve, quien era llevada de la mano por Tymime. El silencio se hizo presente, mientras todas las miradas se posaban nerviosamente sobre el arlequín a excepción de Mewtwo, que fruncía sutilmente el ceño y prefería ver hacia otro lado. Tymime los ignoró a todos, centrando su atención en Eve, girando hacia ella para susurrarle algo al oído. Eve sonrió, riendo cuando Tymime le dio un rápido beso en la frente y un repentino destello los envolvió.

Ambos hermanos voltearon bastante consternados, descubriendo que Nathaniel les había tomado una fotografía sin avisar. El joven estaba tan entusiasmado por ver la imagen, que casi pasa por alto la mirada asesina de Tymime.

— Lo siento, no pude resistirme —se excusó el joven, acongojado por los amenazantes ojos del arlequín—. Es que era un momento perfec...

— Si quieres seguir sumando años a tu patética vida, no vuelvas a apuntarme con esa cosa jamás —espetó Tymime con frialdad. Poco le importó que Nathaniel comenzara a temblar de miedo, sólo le importaba Eve, cambiando su semblante y susurrándole con cierta ternura—. Te veo a la noche. Diviértete.

Le rascó la cabeza juguetonamente, soltándola y dando la media vuelta, sin añadir nada más. Eve lo miró hasta que desapareció al girar en una esquina, claramente contenta.

Mewtwo la observaba con cierto recelo, devanándose los sesos, sin poder entender cómo es que Eve podía apreciar de ese modo a Tymime. Como ella no lo recordaba, sentía que era su labor resentir el lavado de cerebro que el arlequín le había hecho. Resultaba indignante ser testigo del cinismo de Tymime al ser tan afectuoso con ella, especialmente luego de todo el daño que le había causado y la manipulación que ejercía sobre ella.

Si Grounday no se hubiera parado en el centro del vestíbulo, dibujando una pícara sonrisa y mirando a Eve fijamente, quizás Mewtwo se hubiera largado.

— Y por cosas como esas es que siempre he considerado que Eve es afortunada —dijo la gemela burlonamente. No lo hacía con ánimos de herir lo sentimientos de la aludida, quien la miraba como diciendo "No es para tanto" y parecía estar a punto de sacarle la lengua para mofarse—. ¡Ya quisiera que Tymime me tratara así! Seguro me ahorraría varias horas de tareas y me daría todas las golosinas que le pidiera.

— ¡Já! ¡Habla sólo por ti, por favor! —replicó Dinya socarronamente, robándose algunas risitas entre sus hermanos—. Tymime es tan odioso, que seguramente las envenenaría o, mejor, te cambiaría por un puño de chucherías.

Mientras la conversación se desviaba al hecho de que los venenos no surtían efecto en Grounday y terminaban personificando una versión extremadamente cursi de Tymime, Eve se acercó a Mewtwo, dedicándole una sonrisa tan radiante que desvaneció cualquier rastro de molestia en él por completo. Mewtwo detestaba a Tymime por muchas razones, todas meritorias de una paliza, pero el aprecio hacia Eve superaba su odio hacia el arlequín con creces y verla tan contenta lo tranquilizaba... aunque él no lo demostrara o admitiera.

— ¡Te tengo! —dijo Skyfler, interceptando a Eve y atrapándola entre sus brazos antes de que llegara ante Mewtwo—. Estoy muy feliz de que vengas, ¡moría de ganas por hacer algo divertido juntos! —Eve se limitó a sonreír, justo cuando Skyfler se giraba hacia los demás y, sin soltarla, preguntaba—: Oigan, ¿cómo se llega a la feria? ¿Alguien siquiera se conoce la ciudad?

El silencio otorga y ese caso no fue la excepción. La cara de estupefacción y el posterior intercambio de miradas confundidas dejaron bastante claro que nadie sabía cómo llegar a la feria.

Sin embargo, como si hubiese estado esperando a que alguien lo preguntara, Nya apareció súbitamente en el vestíbulo, haciendo una excéntrica y muy escandalosa entrada acompañada de Ambrette y Soyla. Entre confetis, serpentinas y fanfarrias con trompetitas de papel, la Mew lució el chaleco azul rey que llevaba puesto, el cual hacía juego con un minúsculo sombrero que reposaba sobre su cabeza, moviendo de lado a lado unos carteles con flechas rojas sin parar.

Como era de esperarse, su repentina aparición no cayó muy bien entre los hermanos, cuyos rostros estaban tan verdes como el pelaje de la Mew, impactados por ser espectadores de tan excéntrica entrada.

— ¡Descuiden, cuñis míos! ¡Nya está aquí para salvar el día! —vociferó a través de un megáfono, retorciéndose para posar con su traje de tal modo, que cualquiera sentiría pena ajena, si tan sólo no estuvieran ocupados lamentándose por sus tímpanos—. Yo seré su guía por el día de hoy. Conozco Carpathia como la palma de mi pata.

Nadie estaba contento con la idea de que Nya los acompañara, pero ninguno conocía la ciudad, no les quedaba más opción que soportarla junto con su séquito.

Luego de explicarle los planes a Nya y que ella trazara la ruta, partieron de la mansión a pie, muy emocionados por hacer algo totalmente nuevo para la mayoría.

Eve no se despegaba de Mewtwo, ambos escuchando en silencio las alegres conversaciones de los demás, cerrando la pequeña procesión. Luego de un largo rato de recorrer el camino de grava que los llevaría a una de las avenidas principales, Eve decidió que era momento de iniciar una conversación, empezando por preguntarle el por qué los amigos de Mewtwo no los acompañaban.

— Estaban algo cansados, así que prefirieron aprovechar el tiempo para dormir —mintió Mewtwo. Lo que sucedió en realidad fue que el resto de los clones, entre risitas que lo mosquearon, se negaron rotundamente a ir para darle la oportunidad de estar a solas con Eve. Si bien no necesitaba de excusas para estar con ella y que aquel comportamiento le resultó irritante, Eve le hablaba con amabilidad y buscaba llamar su atención, así que no podía más que sentirse afortunado de no tener a Ger poniéndolo en ridículo. Siquiera era capaz de contener la discreta sonrisa que se asomaba en su rostro al caer en cuenta de ello.

Pero justo cuando la idea de poder compartir a solas con Eve comenzaba a entusiasmarlo, Mewtwo sintió la presencia de alguien a sus espaldas, viendo el momento justo en que agarraban a Eve por la cintura y la levantaban del suelo. A Blaze no le importó la estupefacción que sufrió Mewtwo, muy ocupado en soplarle el cuello a Eve para hacerle cosquillas, sin que ella hiciera nada para evitarlo entre risas y pataletas.

— ¡Basta, Blaze! —le suplicó Eve con lágrimas en los ojos. El Scizor se compadeció de la Lethilian, liberándola y sonriendo con suficiencia mientras ella trataba de recuperar el aliento, mirando a Mewtwo algo avergonzada—. "Me lo encontré mientras buscaba a Tymime y lo invité"—se excusó telepáticamente.

—Eso fue por partir sin mí —dijo Blaze, sonriéndole maliciosamente a Eve y fijando su mirada en Mewtwo sin cambiar el gesto—. Hola, cosa amorfa. Lindo día, ¿eh?

— Espléndido, en verdad—contestó Mewtwo lo más educadamente que le fue posible. Si bien había decidido desde hace algunos días evitar desaires con Blaze, eso no impedía que siguiera desagradándole su presencia.

Milagrosamente, Blaze se comportó mejor de lo esperado, conversando animadamente con Eve de temas triviales, como el clima o dulces que le gustaría que probara. Todo iba de maravilla hasta que Nya se les acercó.

— ¡Qué bueno que te encuentro, cuñis!

— ¿Qué quieres? —gruñó Eve. Nya pasó como un borrón verde frente a sus ojos, colgándosele de los hombros y arrastrándola consigo a donde estaban Ambrette y Soyla.

— ¿Yo? Cumplir con mi palabra, claro está, además de asegurarme de que tengas el mejor día de tu vida —respondió Nya despreocupadamente, arrastrando las palabras—. Estuve pensando en que hoy no puedes andar así por ahí, todos te estarán mirando y necesitas lucir divis-divis. Por eso es que te trajimos esto.

Ambrette y Soyla dieron un giro y entre ambas mostraron un horrendo vestido de la talla de Eve. No sólo estaba hecho con colores escandalosos, sino que la falda y los puños se hinchaban con incontables capas de encajes y había lazos por todas partes.

— ¿Pero qué rayos es esa cosa? —bufó Eve, sin dar crédito a lo que veían sus ojos.

— Pues un vestido, obviamente, y uno de los mejores que hay. Todo para ti —dijo Nya, inflando el pecho con orgullo.

— ¿De los mejores? ¿Quién demonios podría utilizar esa atrocidad? —dijo Eve en su consternación—. Además, no lo necesito.

— ¿Atrocidad? ¡No digas tonterías! Esto es la última moda en Kalos y mira que allá los pokémon usan bastante ropa —señaló Nya entre risitas estridentes—. Póntelo y ya verás lo mucho que te gusta. ¡Lucirás divina! Y mira que tengo uno para que uses en la batalla. Tiene un corte más severo que este, adecuado para la ocasión, pero sigue siendo bien chic. Te aseguro que robarás todas las miradas con ese vestido, se derretirán de amor por ti al verte ahí, tan sensual...

— ¡A un Malsumi no le importará eso cuando intente cortarme la cabeza! —chilló Eve muy indignada. La sola idea le pareció absurda hasta que recordó a Drakar. La bilis comenzó a subir y se atoró en su garganta con sólo pensarlo, al igual que sería el hazmerreír si se le ocurriera usar un jodido vestido en una guerra—. ¡Suficiente! Si quieres que Tymime te preste atención busca otra cosa, deja de usarme para ello o juro que voy a...

— ¡Pero qué insulto! ¿Acaso dudas de mi altruismo? —dijo Nya alzando la voz, con una risilla nerviosa que molestó más a Eve—. Yo sé que mi Tymimemito está bastante ocupado y que cuando cumpla sus deberes podremos tener tiempo de calidad juntos. Tendremos salidas románticas, cenas románticas, noches de pasión descontrolada y...

Eve agradeció profundamente cuando Blaze estalló en carcajadas, porque hubiese vomitado si Nya continuaba hablando de las fantasías descabelladas que tenía con su hermano. De inmediato, la Mew le lanzó una mirada asesina a Blaze, acompañada de las ceñudas de sus amigas.

— Mira, enana loca, no pierdas el tiempo tratando de engañar a mi musa. Es demasiado lista para tragarse tus mentiras absurdas —dijo él cuando pudo controlarse.

— Mira, a ti nadie te invitó a esta conversación, así que vete a quemar agua o algo así —espetó Nya groseramente.

— ¿Y es que tengo que pedir permiso? Hasta donde recuerdo, soy libre de hacer lo que me plazca. Si no fuera así, no podrías deleitarte con esto —replicó Blaze burlonamente, señalándose completo.

— ¡Uy, eres un pesado!

Sin agregar nada más, Nya agarró el vestido y a sus amigas soltando improperios, llevándoselas hasta el principio de la fila hecha una furia. Eve y Blaze estallaron en risas ante esto, con Mewtwo riendo para sus adentros, cuando llegaron a una calle que los conduciría a una avenida principal.

Sin dejar de refunfuñar, Nya los condujo hasta una cafetería, donde tomarían el desayuno. Dyfir y Nataniel se encargaron de hacer el pedido en la caja mientras los demás ocupaban algunas mesas. Todos concordaron en que el pan dulce con mantequilla estaba delicioso, superado únicamente por el batido de chocolate con el que los acompañaban. Antes de irse, la encargada de la tienda se les acercó y les regaló una canasta con varios dulces y panes de sabores.

— Este regalo no es nada comparado con todo lo que Gea y sus hijos hacen por nosotros —dijo la encantadora mujer cuando le entregó la canasta a un apabullado Nathaniel, dirigiéndole una cálida sonrisa a los hermanos.

Luego de agradecerle por el regalo y despedirse, retomaron la marcha hacia el centro de la ciudad, entre cuentos absurdos de Nya —que recuperó su insoportable buen humor luego de abarrotarse con chocolate— y las maniobras que Nathaniel hacía para evitar que Moonghost devorara el contenido de la canasta.

En el trayecto se tropezaron con varias personas que los saludaban amablemente, mientras que unos pocos les lanzaban miradas de miedo o desprecio. Sus hermanos ignoraban esto, pero Eve se mantenía atenta a todo lo que ocurría a la vez que seguía el hilo de la conversación con Blaze. Ella sabía que era imposible que todos en la ciudad fueran Creyentes, pero que los humanos sólo mostraran encanto o desagrado, sin nadie que los viera con indiferencia, le resultaba inquietante.

A pesar de todo, su paseo por las calles blancas de Carpathia transcurrió con tranquilidad, como si no estuvieran a puertas de una batalla descomunal. En tanta naturalidad, ciertamente, había algo perturbador. Sin embargo, sabían que la ciudad se preparaba con discreción, pocos en realidad conocían a Gea o creían en ella y no estarían dispuestos a poner sus vidas en peligro. En aquel momento, Carpathia estaba sola y aislada.

Irónicamente, la presencia de los Malsumis hizo sonar las alarmas en toda la región, según le había escuchado decir Yami a Tymime por accidente. Sintió un escalofrío cuando llegó a sus oídos que las autoridades de Dorigan supieron del exterminio ocurrido en Zinnia e intentaron recuperarla días atrás, pero los resultados de la operación fueron espantosos. Desde entonces, se preguntaba qué otras cosas estaban sucediendo de las que no se enteraba; qué tanto sabía Tymime y cuántas tareas realmente abarcaba por su cuenta.

Los gritos de alegría de sus hermanos la sacaron de sus turbias cavilaciones, habían llegado finalmente a su destino y la emoción consiguió adueñarse un poco de Eve al contemplar lo que había ante ella.

El lugar era enorme y estaba repleto de gente a pesar de ser tan temprano todavía. La gigantesca rueda de la fortuna destacaba por encima de los coloridos toldos de los kioscos, que competían sin problemas con el esplendor de la atracción principal. Los brillantes colores, las atrapantes melodías, los aromas exquisitos y exóticos sabores, junto con los llamativos premios de los juegos de destreza, se mezclaban en tan perfecta armonía que resultaban difíciles de ignorar.

Nya, tomándose muy en serio su papel como guía, quiso obligarlos a seguir un itinerario. Todos la ignoraron y cada quien cogió por su lado rápidamente para no tener que soportar la pataleta de la Mew. Incluso Eve consiguió escabullirse entre risas discretas, arrastrando consigo a Mewtwo y a Blaze, burlándose de Nya que hiperventilaba mientras su séquito intentaba tranquilizarla.

Si bien el —absurdo— sufrimiento de Nya la divertía, pronto se olvidó por completo de ella al caer en cuenta que era la primera vez que se quedaba a solas con aquel par. Aquello la angustió en cierta manera, no sabía qué hacer para que las cosas fueran bien, en especial cuando Blaze parecía una cotorra y Mewtwo mantenía la boca cerrada.

Sintiéndose algo apabullada, Eve decidió recorrer los pasillos que formaban los kioscos, esperando encontrar algo que despertara el interés de Mewtwo. Estaba tan inmersa en su labor que no se percató de las personas que intentaban acercárseles, probablemente Creyentes, quienes cambiaban de opinión al ver al par que la acompañaba.

Justo cuando Eve comenzaba a acariciar su collar con ansiedad, un hombre no se dejó intimidar por sus acompañantes e hizo hasta lo imposible por llamar su atención. Eve quería ignorarlo, pero Blaze la llevó a rastras ante el bigotudo hombre, muerto de curiosidad por saber qué tendría que decir.

— Eres un Lethilian, ¿verdad? —preguntó el hombre cuando Mewtwo se había acercado, mirando fijamente a Eve con sus enormes ojos vivarachos abiertos de par en par.

— ¡Así es! —contestó Blaze enérgicamente, desconcertando al hombre y alborotando su rojizo bigote. Un pokémon parlante no era algo que se viera todos los días—. Ella es Eve, ¡la única e incomparable! Y la más bonita, si quiere mi opinión.

— ¡Blaze, por favor! —le reclamó Eve en voz baja, agachando la cabeza para ocultar la vergüenza y el intenso rubor que afloró en su rostro.

— Lo sé, es la menor de ellos, lleva el símbolo de la propia Gea en la frente —el hombre se señaló el entrecejo, despertando la curiosidad de Mewtwo ante el peculiar detalle sobre la gema de Eve—. Soy un Creyente, pequeña dama, y a mucha honra. Si bien no puedo serle útil en la batalla, para mi tristeza, estoy aquí para cualquier otra cosa que necesite... aunque sólo soy un humilde heladero al igual que Gelatto, mi compañero.

— ¡Hola! —un Vanilluxe salió de la nada, saludando enérgicamente.

— No sabe cuánto me apena no poder aportar más con la causa —continuó el heladero, algo apesadumbrado—. Sin embargo, sería un enorme honor que aceptara un obsequio, como muestra de agradecimiento por todo lo que hará por nosotros.

El color en las mejillas de Eve desapareció de súbito, tratando de disimular su repentino malestar mientras trataba de mantener la mirada fija en el hombre. El heladero la miraba del mismo modo que lo hacían quienes conocían todo sobre ella. Su estúpida sonrisa, una mezcla entre amabilidad y lástima, le revolvía el estómago. Aquel hombre ignoraba por completo el disgusto que produjo en Eve, entregándoles enormes helados de tres bolas de sabores diferentes a cada uno.

—No sé cuál sea su sabor preferido, pero espero que le guste, señorita —dijo el heladero con satisfacción, sin percatarse de que la mano de Eve temblaba por el enojo al tomar el cono—. Le deseo un feliz día a usted y a sus amigos.

Eve musitó unas gracias con la mayor cordialidad que pudo, alejándose presurosamente para no darle oportunidad al Creyente de molestarla más, preguntándose qué diantres haría con el helado que sostenía mientras Blaze comenzaba de nuevo con su parloteo.

Un incómodo cosquilleo en la nuca le advirtió que alguien la observaba, sorprendiéndose poco al tropezarse con los inquisidores ojos de Mewtwo. Eve los esquivó rápidamente y resopló con cierto hastío. Claro que Mewtwo se había dado cuenta de su descontento, a él nunca se le escapaba nada, siempre estaba presente cuando algún imbécil hablaba de más o sobreactuaba.

Eve no necesitaba leerle la mente para saber qué maquinaba en ella, o para averiguar aquello que tanto ansiaba por preguntarle y que le causaba picor en la punta de la lengua. Lo mejor era darle la cara y decir algo para desviar su atención, pero al hacerlo lo vio sosteniendo el cono de helado y se desternilló de la risa. Trataba de controlarse para evitar advertir a Blaze, también por respeto a Mewtwo, más le era imposible, sólo conseguía que su risa sonara como un Magikarp ahogándose y que el clon la mirara con extrañeza

— ¿Tú comes helado? —preguntó Eve cuando pudo recuperar el aliento.

— No —dijo Mewtwo alzando una ceja, sin entender qué era tan gracioso.

Eve no estaba tan entusiasmada por probar la delicia congelada, aunque Blaze devoraba el suyo con gran gusto, tentándola un poco al escucharlo hablar de lo dulce y sabroso que estaba. Pero nada convenció a Eve y Mewtwo de comerlos, por lo que gustosos se los dieron a Sfear y Baby cuando pasaron corriendo frente a ellos, sin pizca de arrepentimiento.

Eve siguió dirigiéndolos a través de los kioscos, tratando de mostrar interés en ellos, con la esperanza de que Mewtwo y ella misma olvidaran lo sucedido con el heladero. Casi en cada puesto que visitaban, la reconocían y corrían a hacerle regalos, aturdiéndola con palabras de afecto u oraciones que no sabía de dónde habían sacado. Pronto tuvo una montaña de juguetes, dulces y aperitivos que apenas podía sujetar.

A medida que recibía los obsequios, el malhumor de Eve aumentaba, al punto de hacer oídos sordos a sus llamados. Blaze le preguntaba por qué ignoraba a sus "admiradores", no entendía por qué ser una celebridad la molestaba tanto, debería disfrutarlo.

Eve se mordía la lengua para evitar insultarlo, explicarle sus motivos sería una pérdida de tiempo, tampoco buscaba desquitarse con él. Aceptó dejar la mansión para poder divertirse, hacer algo distinto, olvidar por un instante sus obligaciones y todos esos Creyentes estúpidos no la dejaban en paz. ¿Acaso era imposible escapar de todo ello por un ínfimo instante?

Justo cuando los pensamientos de Eve comenzaban a descontrolarse, un alboroto la trajo de vuelta a la Tierra, viendo que Grounday intentaba arrastrar a Blaze consigo con mucho ímpetu

— ¡¿Qué haces?! —chilló él bastante consternado, intentando zafarse de las garras de la Lethilian.

— Necesito que le demuestres a Nathaniel que ni tus pinzas pueden con el cabeza dura de uno de los puestos —contestó ella, logrando llevarse al cazador como si éste no pusiera resistencia, cosa que lo conmocionaba más todavía—. ¡Ya lo verá! ¿Acaso piensa que no me di cuenta de que su jueguito está trucado? Pues, ¡veamos qué tan listo es cuando espachurres su cabeza con tus tenazas!

— ¡¿Qué?! ¡Estás loca!

Por más que lo intentó, Blaze no pudo escapar de Grounday, lanzándole una mirada de soslayo a Eve mientras ésta trataba de aguantarse la risa. Tuvo que tomar una inmensa bocanada de aire para mantener la compostura, aunque igual reía de dientes para adentro.

— Busquemos algo que hacer —dijo Mewtwo repentinamente.

Eve aceptó la idea muy gustosa, sugiriendo dirigirse a la rueda de la fortuna y en el camino seguir visitando los puestos. A medida que se acercaban, Eve podía admirar la magnificencia de la colosal estructura, más alta que la mayoría de las edificaciones de la ciudad, repleta de cientos de luces coloridas que se encendían al atardecer para deleitar a los espectadores con hipnotizantes y encantadoras figuras.

Se tomaron todo el tiempo del mundo para llegar hasta la rueda, deteniéndose en donde les apetecía, charlando sobre cualquier cosa y convirtiendo la salida en todo lo que ella esperaba. Los juegos, la comida y los regalos pasaron a segundo plano, Eve disfrutaba de su plática con Mewtwo. Se trataban de simples frivolidades, opinando del sabor de los aperitivos o burlándose —más ella que él— de la mala puntería de quienes probaban suerte con los dardos, no importaba. Gracias a esto, sus preocupaciones se redujeron a una pila de obsequios que comenzaban a tambalearse.

El sol comenzaba a decaer cuando, finalmente, llegaron a la rueda. Había una fila enorme para disfrutar de la atracción, cosa que desvaneció sus ganas de subirse en la rueda. Sin nada más que hacer y sabiendo que se acercaba la hora de regresar, decidieron tomar asiento en una banca a esperar que apareciera el resto del grupo.

Contemplaron en silencio el suave movimiento de la rueda por largo rato. La fila avanzaba lentamente, con el murmullo de las conversaciones llegando hasta ellos, entremezclados con la música, gritos y risas que provenían de los kioscos. En contadas ocasiones, Eve notó que algunas personas cuchicheaban entre ellas, mirándolos con poco disimulo. El primer par de veces, se vio tentada a gritarles que se ocuparan de sus propios asuntos, sin embargo, prefirió disfrutar de aquel momento, deleitándose con galletas y las luces que comenzaban a bailar frente a sus ojos.

Mientras Eve al fin se libraba del agobio que le ocasionaron sus admiradores, Mewtwo daba golpecitos al banco con los dedos, impaciente por romper el silencio. Luego de la noche en la que Dinya llegó llorando a los pies de Eve, había desistido de contarle al respecto de Momo, incluso llegó a olvidarse de ella gracias a sus entrenamientos intensivos, pero su recuerdo volvía a inquietarlo a un día de la batalla final contra los Malsumis. ¿Debía hablarle de Momo? Tenía la oportunidad perfecta, no había nadie que los interrumpiera, pero dudaba al no querer arruinar el momento.

Eve también notaba el peso del silencio sobre sus hombros, no quería desaprovechar el tiempo que pasaba con su amigo, maldiciendo que su mente pareciera un Slowpoke al momento de buscar cómo revivir la plática.

Mientras ambos pensaban cómo reavivar la conversación, no se daban cuenta de que eran observados a escondidas desde unos arbustos a espaldas de ellos.

— Se supone que tienen que subir a la rueda —gruñó Moonghost, mordiéndose la punta de la cola con ansiedad—. ¿Por qué no lo hacen?

— Creí que ya habíamos superado esta etapa luego de lo sucedido con Dinya —suspiró Flame, mirando a su hermano con reprobación.

— Yo igual —secundó Flowar, tapándole a Sfear la boca con la mano para acallar sus incontrolables risitas—. También pensé que había quedado claro que los métodos convencionales no funcionan con ese par, son tan indiferentes a esta clase de cosas, que ni se dan cuenta de que están en una situación potencialmente romántica. Y la verdad es que me alegra, las cosas forzadas no resultan bien.

— Además —intervino Flame con premura para adelantarse a su hermano fantasmagórico—, dudo que Eve quiera algo más que una amistad con Mewtwo a sólo un día de su batalla contra Drakar. ¿O acaso se te olvidó ese detallito?

— No, no se me olvidó, pero sí me molesta que ella no recuerde cuando le dijo que lo quería —señaló Moonghost frunciendo levemente el ceño—. ¿Por qué las cosas tienen que ser así? ¡No es justo! —resopló con frustración, negando con la cabeza—. Y en verdad, no comprendo a Mewtwo, sabe que ella lo quiere, incluso más que a mí, pero no se anima a decirle nada.

— No seas tan fastidioso, Moonghost. Ambos sabemos lo que Mewtwo siente al respecto, nos lo dijo y confió en que lo comprenderíamos, aprecia un poco eso al menos—dijo Flame severamente, frunciendo el ceño también, posando la mano en el hombro de su hermano—. Todavía no entiende lo que siente y no quiere causarle un disgusto innecesario a Eve, especialmente porque no recuerda que se le escaparon las palabras mágicas. Respeta su prudencia, que a mí me parece sabia, por favor.

— Si lo piensan y sabiendo cómo es Eve, seguramente preferiría que Grounday le inyectara un veneno letal antes que Mewtwo se confesara —comentó Sfear con voz cantarina.

— Otra razón por la cual deberíamos parar ya. Esto estaba destinado al fracaso—dijo Flowar algo alicaída—. De igual modo, todos conocemos el motivo por el cual no quería su compañía en primer lugar.

— Flowar está en lo cierto, Moonghost. En vez de ayudarla, sólo le harías más difíciles las cosas —añadió Flame.

Su comentario, lejos de seguir reprendiendo a su hermano, buscaba transmitir algo de su propia tristeza, pero Moonghost estaba reacio y no temió demostrarlo cuando dio un puñetazo en el suelo que hizo respingar a sus hermanos.

— ¡Tú no entiendes! —dijo con voz queda, apretando los dientes para contener las lágrimas cuando miró a Flowar—. Yo... yo escuché lo que te dijo Dinya...

Los ojos de la Lethilian flor se abrieron desmesuradamente con horror, llevándose las manos a la boca para reprimir un grito de sorpresa y haciendo uso de sus fuerzas para evitar llorar.

— No deberías estar husmeando por ahí para escuchar conversaciones ajenas —le reclamó con la mayor serenidad posible, debatiéndose entre molestarse o estallar en llanto. Dinya le contó con respecto a Zuen, no soportaba la carga de algo tan espantoso, disculparse con Eve no le bastaba para sentirse mejor, no podía decirle a su hermanita que sabía sobre el amor que le fue arrebatado injustamente—. Más te vale que no...

— En verdad lo lamento, no era mi intención escucharlas, juro que no repetiré ni una palabra —dijo Moonghost seriamente, ignorando las miradas de confusión que intercambiaban Sfear y Flame—. Pero eso no evita que sienta esta indignación... no me parece justo que... yo sólo quiero...

— Te comprendo, no creas que ignoro lo que sientes, yo pasé por lo mismo cuando Dinya me lo contó—dijo Flowar tajantemente, interrumpiéndolo en seco. La frialdad con la que habló fue suficiente para que el fantasma se tranquilizara un poco—. Pero eso sucedió hace tiempo y no vale la pena lamentarnos por ello, ahora es sólo el mejor motivo para detener todo esto. Si ninguno de ellos está dispuesto a dar el paso, nosotros no podemos obligarlos a hacerlo, hay que dejarlos en paz y permitirles tomar la decisión que quieran, ¿entendido?

Repentinamente, un destello los deslumbró y alarmados buscaron de dónde provenía. Nathaniel se había acercado sigilosamente a Eve y Mewtwo mientras conversaban, tomándoles otra fotografía por sorpresa, ganándose el disgusto de la Lethilian menor.

— ¿Acaso no tienes otra cosa que hacer? —espetó ella, molesta y aturdida por el flash de la cámara.

— Por favor, no te molestes, me fue imposible resistirme —se excusó Nathaniel, ligeramente apenado—. Aún no había tomado una foto de ustedes dos y pensé que les gustaría... Ya saben, para tener un recuerdo...

Le alargó la cámara a Eve para que viera la imagen, pero antes de poder entregársela, Grounday y Baby aparecieron y secuestraron a Nathaniel como sucedió con Blaze, diciendo algo de haber encontrado el lugar perfecto para la foto grupal. También Sfear se unió al alboroto, saliendo de los arbustos y llevándose a un muy confundido Mewtwo consigo, seguida por Flowar, Moonghost y Flame que le decían algo referente a su falta de discreción.

Todos pasaron al lado de una taciturna Dyfir, pidiéndole entre risas que se les uniera para tomar la foto y poder regresar a casa. La entrenadora les sonreía al pasar, diciendo que iría en un rato, logrando que no la agarraran y le dislocaran el brazo. Suspiró con pesar y tomó asiento al lado de Eve, que todavía trataba de procesar lo que acababa de suceder.

— Lo arruiné todo —musitó Dyfir con tristeza, conteniendo un sollozo.

Eve arqueó una ceja. Podría dedicarle el comentario sarcástico de costumbre y evitar fungir como paño de lágrimas para la joven, pero lucía tan afligida que su consciencia —la suya propia, no Enurta— le pedía a gritos que la consolara.

— ¿Mal día? —preguntó Eve. Fue lo único que se le ocurrió decir que no le producía náuseas.

— No sólo hoy, aunque ha sido el peor hasta ahora —contestó Dyfir, le temblaba la voz y mantenía los ojos clavados en el suelo, acariciándose las manos ansiosamente—. Nathaniel me besó y me gustó bastante. Al instante no me di cuenta, estaba confundida... yo... —su voz fue bajando hasta ser casi inaudible. Se acarició los labios suavemente con la yema de sus dedos, quizás recordando el beso, quizás para no llorar—. Quise hablar hoy con él, pero es demasiado tarde, ya no quiere verme ni en pintura.

— ¡De acuerdo! —exclamó Eve, abriendo los ojos de par en par y tomando una gran bocanada de aire. Era más información de la que quería saber, los asuntos íntimos ajenos la incomodaban, especialmente si se trataba de un humano—. Es cierto, lo arruinaste en grande por querer llamar la atención de Zack, cualquiera perdería las esperanzas en el lugar de Nathaniel, especialmente cuando presenció una atracción tan fogosa hacia otro que no era él.

— ¡¿Lo sabías?! ¡¿Sabías que me gustaba Zack?! —exclamó Dyfir alarmada, poniéndose roja como un tomate.

— Soy apática, no ciega, cualquiera se da cuenta si no te preocupas en disimularlo —refunfuñó Eve con desdén, pensando en que había que ser un completo idiota para no notar el enamoramiento de Dyfir—. De hecho, resultabas realmente escalofriante.

Dyfir se cubrió el rostro para ocultar su vergüenza, gruñendo y lamentándose por lo tonta que había sido. Súbitamente, se enderezó y miró a Eve a los ojos, animándose a preguntar.

— ¿Tienes alguna idea que me haga sentir mejor? Siempre que nos metíamos en problemas, encontrabas la solución y seguías adelante, sin mirar atrás.

— Te equivocas si piensas que soy la indicada para dar consejos, especialmente cuando lo mío era cumplir con mi deber para evitar los castigos y... bueno, ya sabes qué sucedió —dijo Eve torciendo la boca y poniéndose en pie. No tomaba lo dicho por la entrenadora como un cumplido, pero si la joven estaba tan desesperada para acudir a ella, le diría algo para alentarla aunque no fuera la idónea para hacerlo—. Puede que Nathaniel se sienta ofendido por lo sucedido, preferías darle tu atención a un criminal antes que a él, y eso no debe sentirse nada bien. Por ahora, lo mejor que puedes hacer es darle su espacio, debe sentirse molesto y confundido. Si en verdad desea estar contigo, te lo dirá en el momento que crea adecuado, aunque no te puedo asegurar que eso suceda por lo que me dices—se detuvo un momento, sintiendo que la bilis subía peligrosamente por su garganta—. ¿Por qué te estoy diciendo estas tonterías? Ni siquiera me importa que...

Las palabras de Eve quedaron en el aire al igual que sus pies cuando Dyfir se lanzó hacia ella, apresándola entre sus brazos y alzándola del suelo. Pocas veces Eve había sido abrazada con tanta fuerza, mucho menos por un humano, pero sin dudas era el más inesperado e incómodo de toda su vida.

— Lo siento, pero no sabes cuánto agradezco que lo intentaras, me hace sentir un poco mejor —musitó Dyfir, soltándola para enjugarse el par de lágrimas que se le escaparon, dedicándole a Eve una sonrisa tan cautivadora que la descolocó por completo—. Sé que nunca te caí bien, lo intenté pero jamás lo conseguí, así aprendí que no puedo agradarle a todo el mundo. De todos modos, quiero que sepas que te agradezco profundamente que me permitieras viajar con ustedes, ha sido la experiencia más maravillosa de mi vida, aunque tuve mucho miedo en varias ocasiones. Y también... quiero disculparme por cualquier problema que te haya causado, nunca fue mi intención hacerte mal.

Sin darle oportunidad de replicar, Dyfir salió corriendo, dejando a Eve completamente sola. Ella no la detendría, le había dejado la mente totalmente en blanco después de todo.

Un escalofrío hizo que todo su cuerpo se sacudiera, tratando de deshacerse de la sensación que le dejó el inesperado abrazo, caminando con dificultad hacia la rueda. Trataba de entender lo que acababa de pasar, pero era imposible conseguirle las cinco patas al Purrloin cuando se estaba tan consternado como ella en ese momento.

Nunca supo cómo hizo para reunirse con el resto y lucir despreocupada al colocarse entre Mewtwo y Skyfler, siguiendo las indicaciones que Nathaniel les hacía. Eve los observaba atentamente, escuchando sus risas e historias de las aventuras del día, viendo sus despreocupados movimientos y enérgicos saltos como si estuvieran en cámara lenta. Blaze estaba al otro lado del grupo, intercambiando palabras con Flowar hasta que sintió su mirada, dedicándole una sonrisa picarona y unas palabras que no pudo oír.

Cuando Nathaniel corría hacia ellos exhortándolos a sonreír, luego de pedirle e favor a un transeúnte de tomarles la foto, Eve se fijó en Mewtwo. Él observaba a Nathaniel mientras se ponía junto a Grounday cuando notó que Eve lo miraba, sonriéndole con cariño, indicando con un ademán lo desastroso que le resultaba aquel momento. A Eve, que aún le parecía que todos se movían más lento de lo normal, no le importaba el desorden del grupo, más ocupada en pensar que era agradable ser la afortunada de recibir aquella sonrisa.

Skyfler le dio un suave codazo para que mirara al frente, justo un segundo antes de que el destello los envolviera y encegueciera por un breve instante. Todos rieron, celebrando y corriendo para ver el resultado. La última fotografía de aquel día, que retrató a casi todos los hermanos juntos, marcó el final del paseo y los juegos.



Entrada la noche, Eve se encontraba en su habitación, sentada en el borde de la ventana para poder contemplar el cielo. El nudo en su estómago no le permitía dormir, sabiendo que en cuestión de horas abandonaría la seguridad de la casa para sumergirse en el caos de la batalla, donde debería dar todo de ella. Sería la última en entrar en combate, le desagradaba por completo la idea, sus hermanos se arriesgarían para que ella pudiera llegar hasta Drakar sin problemas. Entrecerró los ojos, pensando en que cualquier esfuerzo sería inútil si alguno de ellos caía, los necesitaba a todos o ella no serviría para nada.

Cuando se dejaba llevar por el intrincado hilo de sus pensamientos, angustiándose con todo lo que podría salir mal, alguien tocó a su puerta. No eran horas adecuadas para recibir visitas, pero igual dio permiso para pasar, llevándose la agradable sorpresa de ver que se trataba de Mewtwo.

— Sabía que estarías despierta —dijo él, cerrando la puerta con cuidado.

— Ya me conoces —se encogió de hombros, sonriéndole con ternura.

— No del todo —señaló con sinceridad, negando levemente con la cabeza—. Más bien, se ha vuelto una costumbre que pases las noches en vela, algo que no es bueno a excepción de hoy.

Eve notó que Mewtwo ocultaba algo a sus espaldas. Sin dudas, trataba de disimularlo y usualmente esperaría a que le hablara al respecto, pero la curiosidad la picó y no pudo resistirse.

— ¿Qué traes ahí?

— Algo para ti —dijo Mewtwo con un suspiro, decepcionado de que se diera cuenta de sus intenciones.

— ¿Eh? ¿Para mí?

— Sí, cierra los ojos

Eve hizo lo que le pedía sin dudarlo, conteniendo el aliento mientras escuchaba un extraño traqueteo, como si le estuviera dando cuerda a algo. ¿De qué se trataba? Estaba emocionada y nerviosa al mismo tiempo, no podía soportar estar a la espectativa.

— Ya puedes abrirlos.

Obedeció y quedó boquiabierta al ver lo que Mewtwo le ofrecía: una fantástica caja de madera oscura, lustrada a tal punto que su brillo parecía irreal, más era imposible opacar los adornos florales dorados que surcaban su superficie, revoloteando alrededor de las preciosas y detalladas alas en relieve. Mewtwo levantó la tapa y una dulce melodía resonó en la habitación. Unos diminutos Illumise y Volbeat de cristal giraban al ritmo de la música, emitiendo una trémula luz que se reflejaba en sus rostros como miles de estrellas, dando vueltas sin parar en sus ojos y las paredes.

Eve no solía dejarse impresionar por cosas hechas por humanos, le desagradaban tanto que los rechazaba lo más posible, sin embargo, la belleza de esa caja la dejaba sin aliento, igual que el hecho de que se la ofrecieran a ella. La suave canción hacía latir con fuerza su corazón, sentía que se quedaba sin aliento y le resultó imposible evitar que las lágrimas se asomaran.

— ¿Te encuentras bien? ¿No te gusta? —preguntó Mewtwo contrariado al ver su reacción.

— D-descuida, todo está bien, Mewtwo —sollozó Eve apenada, enjugándose las lágrimas y sonriendo para tranquilizarlo—. Es... en verdad precioso. ¿Por qué...?

— Me pareció que necesitabas algo donde guardar cosas valiosas para ti —dijo rápidamente, susurrando con suavidad las palabras—. Hay algo dentro. Espero no lo veas como un atrevimiento de mi parte.

Eve siguió la dirección que le indicaban los ojos de Mewtwo, encontrando un discreto compartimiento, donde yacía un pequeño papel brillante que tomó con delicadeza. Estaba en blanco, pero al darle la vuelta, sintió que su corazón casi se salía de su pecho, pues sostenía la fotografía que les tomaron y no pudo ver en la tarde. Tuvo que secarse de nuevo las lágrimas cuando vio que ambos sonreían, inmersos en conversaciones sin sentido luego de que rompieran el hielo nuevamente, sin preocuparse por nada más que de las galletas que compartían.

Mewtwo la miraba algo preocupado, temiendo haberse equivocado al ver su reacción, incapaz de distinguir entre lágrimas de felicidad o tristeza. Repentinamente, Eve tomó la caja, depositando la fotografía con cuidado y estrechando el regalo contra su pecho, dedicándole la sonrisa más cálida de todas.

— Gracias —musitó Eve con un hilillo de voz, conteniendo un sollozo. Se sentía muy feliz, tanto que no podía contenerse y no sabía cómo decírselo hasta que tuvo una idea—. Salgamos.

— ¿Qué? ¿A dónde? —preguntó Mewtwo atropellando las palabras, consternado ante la repentina decisión de Eve.

— A cualquier lado, aunque... quiero mostrarte un lugar —contestó muy emocionada, dejando la caja con cuidado sobre la mesita de noche, tomándolo de la mano y jalándolo por la ventana—. ¡Vamos, vamos! Si nos apuramos nadie se va a enterar.

Mewtwo tuvo que pedirle que se tranquilizara, él era enorme comparado con ella y, si bien las ventanas eran grandes, tenía que salir con cuidado para no lastimarse. Al estar afuera, Eve dio unas cuantas volteretas antes de elevarse muy por encima de la mansión, haciéndole señas para que la siguiera.

Mewtwo fue tras ella, sin entender qué mosca le había picado, dejando que lo guiara hasta alzarse por encima de las nubes, donde Eve pareció sentir un inmenso júbilo y comenzó a reír con alegría. Mewtwo la siguió, sonriendo ante su entusiasmo y observándola ir de un lado a otro, dando vueltas y haciendo piruetas sin motivo alguno, como si nunca hubiera volado tan alto.

Mewtwo se sintió ligeramente decepcionado cuando Eve comenzó a descender, luego de sobrevolar el muro de la ciudad y alejarse hacia las montañas. Lo hizo aterrizar entre la maleza, llevándolo a través del bosque hasta llegar al borde de una pendiente en los lindes del valle árido.

Se sentaron cerca del precipicio, desde donde podían contemplar las estrellas sin que las luces de la ciudad opacaran su brillo. La luna colgaba en el cielo, iluminando sutilmente el valle con su fría luz y dándole un toque tanto magnífico como espectral. La brisa soplaba y arrancaba las hojas de los árboles, haciéndolas danzar en círculos con los dientes de león para llevarlas lejos de aquel lugar. Eve parecía formar parte de todo aquello, con su pelaje resplandeciente que difuminaba su silueta, haciéndola lucir como una aparición.

Mewtwo concordaba en que era una habilidad inútil, incluso peligrosa para Eve en caso de querer ocultarse de sus enemigos, era difícil que pasara desapercibida. "Quizás eso pensaron al otorgarte esto, que no debías esconderte, que serías tan poderosa que no tendrías que esconderte de nada", pensó.

— Este era mi lugar favorito —dijo Eve repentinamente con cierta melancolía, suspirando y sonriendo—. No estoy segura de que lo siga siendo, la vista no es la misma que la última vez que lo visité, no me inspira lo mismo de antes.

Mewtwo entendía a lo que se refería, el antiguo Bosque Blanco era algo espectacular, aunque aquel vástago encerraba un encanto único. Las montañas que rodeaban Carpathia se alzaban y la abrazaban, como una madre protegiendo a su cría. Podía ver el punto donde nacía el muro y donde se incrustaba para arraigarse en las profundidades de la montaña, al igual que las torres que sobresalían de cuando en cuando, como centinelas que se asomaban para interrogar al viajero recién llegado. Pero lo que más atraía los ojos del clon era el Árbol Hueco, sobresaliendo entre todas las edificaciones que la rodeaban, como si nadie se hubiera atrevido a ocultarlo.

— Antes el valle no era sólo polvo y rocas, ¿sabes? —comentó Eve con un dejo de tristeza, señalando aquel territorio que se extendía a los pies de la ciudad—. Todo esto estaba cubierto de hierba, blanca como el algodón o de un azul que recordaba el invierno, junto con un sinfín de alilúes.

— ¿Alilúes?

— Así se llaman los árboles como el Árbol Hueco —suspiró ella, acercándose un poco más a él, rodeando sus rodillas con los brazos, señalándole las montañas con el dedo—. ¿Y ves esos dos picos que sobresalen allá? Ahí estaba el lago gigante del Valle de la Luna, caía una cascada y el río cruzaba el bosque hasta desembocar en el Mar de los Crisantemos, aunque ahora está seco. Todavía quedan algunos manantiales y riachuelos, los vi cuando subí a entrenar la semana pasada, a esos parece que el tiempo no los hubiera tocado.

Mewtwo la escuchaba atentamente, escudriñando en la mirada de Eve, donde vislumbraba una mezcla de emoción y melancolía ante la cual no hallaba qué hacer. Los recuerdos de Tymime le permitieron recorrer el Bosque Blanco como si hubiese estado realmente ahí, por lo que el modo en que Eve hablaba al respecto resultaba tanto encantador como triste.

— Me gustaría que pudieras verlo como era —susurró Eve, sonriendo con cierto pesar—. Creo que te hubiera encantando.

— Estoy seguro que sí —dijo Mewtwo con solemnidad, mordiéndose la lengua para acallar su propia desdicha y sintiéndose afortunado de usar telepatía para comunicarse, pues tenía un nudo en la garganta que no le hubiera permitido hablar. ¿Cómo explicarle que entendía sus lamentos con respecto a su hogar?

— ¿Cómo es el lugar en el que naciste? —preguntó Eve de sopetón con inocente curiosidad.

Mewtwo, que no se esperaba semejante pregunta, sintió que el repentino entusiasmo que bailaba en los ojos de Eve era como una piedra en el estómago. Rogó que su rostro no delatara el caos que había en su cabeza, que buscaba armar desesperadamente una mentira creíble, aunque la tensión en su cuerpo lo asfixiaba y entumecía su ingenio.

— No lo recuerdo con claridad —dijo, algo nervioso—. Me fui de ese lugar en cuanto pude, no sé cómo, creo que era una isla pequeña.

— Entonces, ¿no tienes a dónde regresar? —inquirió Eve algo preocupada—. Dudo mucho que consideres Viridian un verdadero hogar, no parece un sitio en el que te asentarías. De igual modo, aunque Ger y Ludo son tus amigos, es obvio que van por caminos separados desde hace mucho tiempo. En verdad quiero saber qué harás, porque luego de todo este desastre irás a algún lado, ¿cierto?

Mewtwo se tomó un tiempo para contestar, riendo para sus adentros al ver lo suspicaz que Eve podía ser, aunque no lo suficiente. Curiosamente, tenía una respuesta que era verdadera, cosa que lo hacía sentir menos culpable.

— Tienes razón, Viridian no es mi hogar y nunca lo será. Yo no suelo quedarme mucho tiempo en el mismo lugar, me parece más "seguro" ser nómada, dando la casualidad de que me quedé en la ciudad más de lo normal y los conocí —dijo Mewtwo tranquilamente, dedicándole una modesta sonrisa—. Con respecto a dónde iré luego, no he pensado al respecto, aunque la idea de quedarme contigo se me hace atractiva.

El rubor invadió las mejillas de Eve al instante y Mewtwo tuvo que morderse la lengua para no reírse. Sin embargo, a pesar del bochorno, un vestigio de tristeza en los ojos de Eve indicó que la respuesta no era de su completo agrado.

— Mewtwo, no sé cómo vaya a terminar todo, incluso hablar de qué harás es muy apresurado de mi parte —dijo ella con pesar, su voz temblaba a causa de las lágrimas que, con rabia, luchaba por contener. Comenzaba a molestarle el estar tan sensible que cualquier tontería la hacía llorar, era absurdo y, en ocasiones, degradante—. Miles se interpondrán entre Drakar y yo, querrán dañarme antes de enfrentarme a él y cuando lo haga... —suspiró con frustración—. No es Enurta, pero lo conozco suficiente para no tomármelo a la ligera, él también es fuerte, las probabilidades de que falle son muy altas.

— Sé que no será sencillo —replicó Mewtwo, frunciendo levemente el ceño—. Sin embargo, a pesar de todo lo que está en contra, tengo fe en que tú saldrás victoriosa.

— No deberías...

— ¡Suficiente! No soy un optimista estúpido que dice algo por decirlo, he visto lo que eres capaz de hacer y me basta para confiar en ti —espetó Mewtwo severamente, interrumpiéndola en seco y clavando sus ojos en los de ella—. Recuerda lo que dije acerca de lo que haremos luego.

— Pero... ¿y si fallo? —insistió Eve, rehuyendo de su mirada.

— Igual estaré ahí. ¿O intentas disuadirme de decir lo contrario? —su necedad comenzaba a molestarlo, tanto que las palabras comenzaban aflorar sin control y, carente de prudencia, añadió con un gruñido—: ¿Por qué cuando hablamos del futuro se enturbian tus ojos?

— Quizás por la misma razón por la cual los tuyos se oscurecen al hablar del pasado —respondió Eve mordazmente, dirigiéndole una mirada de reproche que se sintió como una flecha clavándosele en el pecho, aunque las lágrimas contenidas eran lo único que en realidad afectaba a Mewtwo—. Comprendo si no quieres hablar sobre ello, siempre lo he respetado, por eso he evitado hacerte preguntas. Aún así, indiferentemente de qué te haya sucedido en el pasado, tienes un futuro abierto a cualquier posibilidad, eres el dueño de tu vida y eso te trajo a mi lado en primer lugar. Pero yo... —su voz se quebró y volvió a esquivar la mirada del clon, observando hacia Carpathia con aprehensión—. Lo único que tengo es mi pasado, porque mi futuro es incierto y no decido sobre el.

Decidió no decir más, tenía un nudo en la garganta y si continuaba no podría contener el llanto. Junto con lágrimas de desconsuelo, las convicciones ruedan y se estrellan en el suelo, no podía quebrarse en ese momento, perdería el poco valor que había reunido en todo el mes. Aunque fuese su amigo, no quería desmoronarse por completo, si sucedía no podría continuar.

Mewtwo no comprendía por lo que estaba pasando Eve, en verdad deseaba entenderla, aunque intentarlo lo confundía más. Sabía que ella tenía una misión de vida que cumplir, sus hermanos igual, pero sospechaba que había algo más y que era la razón de esas extrañas pesadillas.

Tenía un extraño cosquilleo en la punta de la lengua, su consciencia lo exhortaba a contarle sobre Momo, eso podría animar a Eve a hablarle de aquello que jamás se atrevió a decirle. Sin embargo, otra parte de su consciencia se negaba, no quería obligarla a hacer algo que no quisiera aunque podía, ya fuese presionándola o irrumpiendo en su mente.

Las opciones le resultaban extrañamente espantosas a Mewtwo, especialmente cuando Eve, sin previo aviso, apoyó la cabeza en su brazo. El silencio se había prolongado, Mewtwo no sólo trataba de asimilar el contacto, también buscaba comprender qué sucedía entre los dos en ese momento.

— Todo estará bien —susurró Eve suavemente, enjugándose discretamente las lágrimas, elevando la mirada para contemplar las estrellas por un instante. Mewtwo no dijo nada, más sintió cómo su cuerpo se tensaba por su cercanía—. Ya es tarde, tenemos que regresar.

Mewtwo la miró de soslayo, aquello estaba mal, pero mantuvo la boca cerrada. Ambos se levantaron e iniciaron el camino de vuelta del mismo modo en el que habían llegado, sólo que en absoluto silencio, sin alegría ni risas. Eve no estaba molesta con él, si lo estuviera lo hubiese insultado y dejado solo, sin embargo, todo rastro de ánimo en ella se había esfumado por completo. Mewtwo maldijo por lo bajo, no quería convertir aquel momento en un mal recuerdo que alimentara la angustia de Eve, ella estaba feliz por su compañía y él no cayó en cuenta hasta que fue demasiado tarde.

Cuando apenas cruzaron los muros de la mansión, Eve aterrizó en el jardín, prefiriendo cruzarlo a pie en vez de volar directo a su ventana. Mewtwo la imitó, iniciando una silenciosa y lenta caminata por el extenso jardín. Eve estaba prolongando la despedida y Mewtwo desconocía el motivo.

Mientras más se acercaban a la mansión, sorteando arbustos, flores y setos, Mewtwo se reprochaba por la situación y por la incómoda sensación de vacío en su pecho. No quería que el día terminara de ese modo tan amargo, mañana no podrían verse y él no quería que ambos se fueran a dormir con tal desazón. No cuando podía ser la última vez.

La entrada estaba cerca, se le acababa el tiempo, Mewtwo debía actuar pronto, si cruzaban la puerta las cosas se quedarían así. "No esta vez", pensó cuando la detuvo a la sombra de un árbol.

— ¿Sucede algo? —preguntó Eve inocentemente en voz baja, casi susurrando, lanzando una mirada cautelosa a su alrededor.

— Perdona si te hice pasar por un mal momento —dijo luego de tragar saliva. Era difícil disculparse cuando ni siquiera estaba seguro de si había motivos para hacerlo, quizás eran ideas suyas y ella no estaba para nada molesta—. No era mi intención...

— Descuida, Mewtwo, no hay nada por lo cual disculparse.

Increíblemente, Eve estaba siendo mucho más amable de lo usual, aunque él tenía la certeza de que se sentía mal. Eve le dio la espalda para continuar su camino. Para Mewtwo, aquello no era suficiente para sentirse mejor, por eso no dudó en cortarle el paso. Eve lo miró con extrañeza, abriendo los ojos un poco más de lo normal cuando Mewtwo se inclinó ligeramente, tomando su mano y haciéndola levitar con gentileza para que sus rostros quedaran casi al mismo nivel.

Era el turno de ella recordar lo extraño que se sentía cuando había contacto entre ellos. Eve trataba de adivinar lo que pasaba por la mente de Mewtwo, mientras que él jugueteaba con sus dedos, fascinado por lo pequeños que eran en comparación a los suyos. Se olvidó de pensar meticulosamente sus acciones, dejando que su mente se entretuviera tratando de entender cómo alguien de tan frágil apariencia podía ser tan poderosa a su manera, cómo es que seguía ahí luego de soportar tantas cosas de sus enemigos y seres queridos por igual. Era cierto que detrás de ese mal carácter se hallaba alguien insegura, temerosa y fácilmente manipulable, como una pequeña cría perdida y sola, pero increíblemente fuerte y respetable.

Lo que sobraba entre ellos era el respeto, a pesar de sus desacuerdos y discusiones, consiguieron el modo de entenderse —a pesar de que no lo hacían con ellos mismos— y aceptarse como eran.

Todo esto y muchas cosas más pasaban por la cabeza de Mewtwo, especialmente advertencias de que estaba yendo muy lejos, que estaba por cometer un error si no se detenía y escuchaba a la razón. Fuera que sus pensamientos iluminaron sus sentidos o los bloquearon por completo, nada lo preparó para lo que sucedería.

Sin previo aviso, Eve se libró de su mano y se lanzó hacia él, envolviéndolo en el abrazo más fuerte de todos los que le había dado. Eve temblaba, hundiendo su rostro en el pecho de Mewtwo y sosteniéndolo con fuerza. Él aún no daba crédito a lo que sucedía cuando también la rodeó con sus brazos, tratando de tranquilizarla, aunque él mismo temblaba como hoja.

Parecía que Eve no controlaba del todo su psiquis, porque Mewtwo sentía un dolor indescriptible que no podía ser suyo, era imposible, no tenía motivo para sentirse de ese modo. Estaba aturdido, verdaderamente desesperado por hacerlo parar, así que apenas estaba consciente cuando se separó un poco para darle un beso en la frente. Sintió la fría superficie de la espinela contra sus labios, sosteniendo firmemente a Eve cuando pegó un respingo y se encogió apenada entre sus brazos. La satisfacción por su reacción era indescriptible, casi gloriosa, pero estaba muy concentrado escuchando los latidos de su corazón, que palpitaba tan fuerte y rápido como el suyo.

Según Dinya, los besos eran una de las mayores expresiones de afecto y también, gracias a sus tediosas explicaciones, sabía que eran mucho más significativos en ciertos lugares. Mewtwo no se atrevía a tal cosa, incluso aquello le parecía demasiado, sus acciones y sensaciones lo tenían tan confundido que no sabía por qué no huía, estaba arriesgando demasiado.

A pesar de que la razón comenzaba a advertirle a gritos sobre el error que estaba cometiendo, algo en su interior se retorcía con agonía y el motivo de ello tenía que ver con la posibilidad de Eve fallara, como ella tanto temía. ¿Valdría la pena no decir nada más e ir a sus habitaciones como si nada? ¿Ella podría explicarle qué le sucedía si le mostraba todo lo que estaba sintiendo? Existía una muy remota posibilidad, tenía que arriesgarse, se les acababa el tiempo.

Se apartó levemente, manteniéndola entre sus brazos y acercando sus ojos a los de ella, que le devolvían la mirada con gran sorpresa. Ambos respiraban entrecortadamente, con sus rostros tan cerca que su aliento se entremezclaba, sus cuerpos temblaban por temor o ansiedad, no estaban seguros, pero ninguno mostraba intenciones de soltar al otro.

Para su sorpresa, Mewtwo fue el primero en caer en cuenta de ello, además de encontrarse muriendo de ganas por hacer algo que nunca, ni en mil años, se le hubiera ocurrido que pudiese desear. Era imposible contenerse cuando la amenaza de que todo terminara estaba a la vuelta de la esquina.

— Eve, yo... —susurró temblorosamente, titubeando por un instante—. Yo creo... Creo que yo te...

Mewtwo se detuvo en seco. Un horrendo presentimiento se anidó en su pecho, algo estaba terriblemente mal, cayendo en cuenta de lo que pasaba demasiado tarde. Apenas pudo ver la minúscula bola de energía oscura que crecía entre ellos, cuando explotó y los separó brutalmente.

Mewtwo se estrelló violentamente contra un árbol, casi perdiendo el conocimiento por la fuerza del golpe que llenó su cuerpo de dolor. Cuando sus ojos volvieron a ver con claridad, buscó a Eve desesperadamente, encontrándola tirada en el suelo a varios metros de él, inconsciente. Notó que la sangre comenzaba a brotar de una herida en la cabeza de Eve, se levantó olvidando por completo de que estaban bajo ataque para auxiliarla, tenía que asegurarse de que no estuviera muy malherida, pero una fuerza invisible lo volvió a estampar con fuerza contra el tronco y lo inmovilizó por completo.

— ¡En verdad, no pensé que fueras tan imbécil!

Aun cuando Mewtwo seguía aturdido por el segundo golpe, la voz de Tymime hizo hervir su sangre, luchando por volver a enfocar la vista; el arlequín se acercaba a él sosteniendo su esfera, con los ojos desorbitados y rojos de ira. Mewtwo intentó reincorporarse como pudo, era necesario luchar, sería degradante si no respondía a semejante agresión, pero Tymime volvió a estamparlo contra el árbol con un simple ademán de su mano.

— ¡Te he soportado por demasiado tiempo, grandísima mierda, ya fue suficiente! —exclamó Tymime fuera de si, azotándolo contra el árbol a cada palabra que pronunciaba. Se detuvo un instante, respirando entrecortadamente y rasguñando su esfera con frustración, produciendo un ruido espantoso que hizo rechinar los dientes a Mewtwo—. Admito que parte de la culpa es mía, mi mayor error, fui demasiado condescendiente contigo, un tonto. Sé lo que te dijo Icestar sobre mí en su desesperado intento por convencerte de usar la armadura...—se detuvo un instante, riendo entre dientes y dibujando una sonrisa maliciosa que ponía los pelos de punta—. Su versión de mis motivos suena más bonita, incluso poética. Te dejé vivir porque tuviste tiempo suficiente de convertirte en el juguete de Eve, es difícil quitarle a un niño su juguete sin que te odie por eso, pero el verdadero motivo es que me percaté de que eras demasiado cobarde e ignorante para intentar algo más. ¿Que, después de todo, resultaste insolente y osado? Podía lidiar con eso...

Tymime continuó estampándolo contra el árbol, descargando su enojo usando únicamente su energía psíquica, Mewtwo no sentía ni veía los hilos. Estaba abrumado, no sólo por el daño que recibía, sino porque siempre creyó que Tymime canalizaba su poder psíquico exclusivamente a través de los hilos. Vaya error...

— ¡Pero me equivoqué! —prosiguió Tymime, con su voz tiñéndose de locura con cada segundo que pasaba— ¡Me equivoqué, me equivoqué, me equivoqué! ¡¿Sabes cuánto me cabrea equivocarme?! ¡Te atreviste bajo mis propias narices!

A pesar del dolor, el orgullo de Mewtwo no permitiría que Tymime lo tratara como a uno de sus maniquíes, si tenía que morir aquella noche se llevaría consigo al maldito arlequín. Enfocó su psiquis lo más que pudo, clavando la mirada sobre Tymime, canalizando su energía psíquica para disolver la inmunidad que el ser hijo de las tinieblas le otorgaba ante su poder psíquico. Podía ver cómo el brillo celeste que expelían sus ojos abría una brecha en el aura oscura que rodeaba al arlequín, se diluía como tinta en el agua, dejándolo finalmente a su merced.

Cuando Tymime se percató de lo que sucedía, ya era muy tarde para reaccionar, Mewtwo lo empujó lejos con una potente onda de energía psíquica, desembarazándose finalmente del yugo de su oponente. Sin aliento, se incorporó como pudo y liberó otro aluvión de energía psíquica, generando una explosión en el lugar donde Tymime caería.

El arlequín se las ingenió para salvarse, recuperando el control de su cuerpo en pleno vuelo, por lo que Mewtwo siguió acosándolo con el mismo ataque hasta que Tymime se teletransportó, reapareciendo detrás de él con intenciones de herirlo mortalmente. Mewtwo pudo escudarse tras una barrera, salvándose de las garras imbuidas de energía oscura de Tymime, logrando atestarle un fuerte puñetazo en el rostro que lo mandó lejos de él.

Cuando apenas Tymime caía en el suelo, sin regodearse demasiado por sentir que le había roto al menos un hueso al arlequín, Mewtwo volvió a azotarlo con otra onda psíquica mucho más fuerte que las anteriores, dispuesto a acabar con su vida de una vez por todas. Sonrió con sádica satisfacción pensando en la explosión que generaría, olvidándose por completo de cualquier consideración con Eve, dejando que las ganas de erradicar a Tymime nublaran sus sentidos por completo. ¡A la mierda con todo! Lo destruiría y se regocijaría por ello.

"Porque así soy yo, me guste o no. También te he ocultado cosas", pensó Mewtwo, sintiendo un extraño vacío en su pecho.

Justo cuando estaba por liberar su ataque final, Tymime desapareció y sus rostros se encontraron a pocos centímetros el uno del otro. La sonrisa de Mewtwo se desvanecía mientras que la de Tymime se extendía cruelmente en su rostro, liberando un Pulso Umbrío que abatió el cuerpo del clon hasta la médula y lo empujó bastante lejos brutalmente.

Mewtwo no supo contra qué se estrelló y no le importaba en absoluto. El golpe le robó el aliento y el Pulso Umbrío le dejó la piel a carne viva, o eso pensaba, pues parecía que estuviera ardiendo en el infierno. La sensación se arraigó en todo su ser como un Braviary clavándole las garras a su presa, causándole algo tan espantoso y corrosivo, que perdió el temple y aulló de dolor como nunca en su vida.

Tymime reía descontroladamente, permitiéndose disfrutar de la agonía que sufría Mewtwo, liberando un par de pulsos más a medida que se acercaba, no le daría respiro. Se detuvo a juguetear con su esfera cuando estuvo a pocos pasos de él, riendo entre dientes mientras Mewtwo todavía intentaba luchar con el ardor de su piel.

— ¿Ojo Milagroso? ¿En serio? —bufó Tymime, burlándose de su contrincante, sin mostrar ni una pizca de compasión. Sostuvo su esfera con la mano derecha, mientras que con los dedos de la otra acariciaba la superficie para que sus hilos emergieran—. Decir esto es como una patada en el estómago, pero tengo que felicitarte por tu ingenio, nunca se me ocurrió que pudieras usar semejante ataque. Da igual, eres un iluso de porquería si pensaste que me sorprenderías con eso, si creíste que me derrotarías con ese truco tan barato —se detuvo un instante, clavando sus dedos con rabia en la esfera, dando a entender que su orgullo no estaba del todo intacto—. ¡He vivido casi mil años, maldito imbécil! ¡No eres el primero que utiliza esa mierda en mi contra!

Mewtwo estaba tan adolorido que no opuso resistencia cuando los hilos envolvieron su cuerpo y lo obligaron a ponerse de pie, carente de fuerzas para hacerlo él mismo. No podía creer que unos cuantos golpes de Tymime lo habían dejado en tan deplorable estado, era imposible y lo odiaba más por ello, también por seguir hiriendo su orgullo. Intentó liberarse de los hilos en vano, su cuerpo no respondía y su mente estaba fatigada.

Tymime lo miró fijamente a los ojos, saboreando su triunfo y sonriendo con crueldad. Sus dedos ahora se movían lentamente sobre la esfera, haciendo que sus hilos se entrelazaran entre ellos, formando una especie de lanza.

— Mándale mis saludos a Zuen —dijo burlonamente.

En el momento justo en que Tymime daría la orden a sus hilos de atravesar a su oponente, Eve salió de la nada y se lanzó sobre su hermano. Tymime se sorprendió en demasía al verla luchando contra él, quizás esperando que el golpe la mantuviera desmayada por más tiempo o porque se había olvidado de ella. Fuera lo que fuera, intentó evadirla, pero Eve fue mucho más rápida que él y consiguió aferrarse a la esfera para evitar que la usara.

Mewtwo sintió que los hilos se aflojaban, liberándolo y dejándolo caer al suelo. Sabiendo que Eve también estaba en problemas, hizo todo lo que pudo para reincorporarse, pero al levantar la mirada quedó petrificado al ver lo que sucedía.

Eve y Tymime forcejeaban, ambos proferían espantosos gritos de dolor, como si tocar la esfera los quemara y, aun así, no pudieran soltarla debido a que una fuerza mayor los obligaba a sostenerla.

Los alaridos eran escalofriantes, como si a ambos los estuviesen desollando vivos, sin poder hacer nada para evitarlo. Mewtwo no entendía lo que estaba pasando, quería ayudarlos —únicamente por Eve—, pero no sabía cómo y su cuerpo se negaba a reaccionar.

Repentinamente, Tymime pudo reunir la fuerza suficiente para resistirse al poder de su esfera, consiguiendo liberar una mano y empujando bruscamente a Eve para apartarla lejos de él, logrando que soltara el orbe. Los dos trastabillaron algunos pasos antes de sucumbir a la fatiga y caer al suelo, donde ambos se retorcieron en busca de recuperar desesperadamente el aliento, parecía que hubiesen estado a punto de ahogarse.

Eve, profundamente afectada por lo que fuera que acababa de experimentar, no pudo soportarlo más y vomitó. Temblaba y las lágrimas corrían sin control por sus mejillas, intentando en vano ahogar sus sollozos cubriéndose la boca, los espasmos sacudían su cuerpo y destruían las escasas fuerzas que le quedaban. Estaba completamente devastada.

Tymime tampoco la estaba pasando nada bien. No temblaba, ni lloraba, mucho menos mostraba tener un estómago débil, sólo seguía buscando aire con desesperación hecho un ovillo en el suelo, aferrándose a su esfera y estrechándola con vehemencia contra su pecho, como si fuera su vida misma y alguien estuviese intentando arrebatársela.

Aunque lucía mil veces más afectado que su hermana, Tymime fue el primero en recuperarse de la conmoción, pero distaba mucho de estar realmente bien. Su respiración se volvió presurosa e irregular, comenzó a temblar y sus ojos se abrieron de par en par mientras murmuraba palabras sin sentido. Por primera vez, Mewtwo vio miedo verdadero en los ojos negros del arlequín.

— No... no... —balbuceó Tymime incrédulo, con voz temblorosa y llevándose las manos a la cabeza, perdiendo cuidado de su esfera y dejándola caer sobre la grama, sin importarle que rodara lejos de él—. ¡No, no, no! ¡Así no! ¡No de esta manera! ¡Por favor...!

Tymime hizo como pudo para ponerse de pie, trastabillando y caminando lo más rápido que le permitían sus temblorosas piernas, con los ojos fijos en Eve. Ella, al ver que su hermano se le acercaba, se reincorporó de un salto y trató de apartarse dando torpes pasos hacia atrás.

— ¡No te me acerques! —chilló Eve histéricamente, mirando aterrorizada a su hermano.

Mewtwo quedó atónito ante esto. El rostro de Eve estaba irreconocible, el terror lo deformaba de una forma increíble y su imperiosa necesidad de mantener al arlequín lejos era inaudita. Tymime le había hecho cosas espantosas en el pasado, no tenía reparos en amenazarla y maltratarla, pero ella seguía queriéndolo de un modo que le parecía enfermizo. Jamás se enfrentó a Tymime, lo adoraba a pesar de todo, era capaz de soportar cualquier cosa sin reclamarle por ello. ¿Por qué ahora lo rechazaba con tanta vehemencia?

— Eve, por favor, tranquilízate para poder hablar —suplicó Tymime. El modo tan cuidadoso, incluso sumiso, con el que se acercaba a Eve era inaudito, al igual que su voz, la cual reflejaba lo destrozado que estaba por dentro—. Permíteme... por favor...

— ¡Te dije que te alejaras!

— ¡Eve, por favor, puedo explicarlo!

— ¡No, no te me acerques! —gritó Eve, entrando en pánico cuando Tymime fue capaz de acelerar el paso—. ¡No me toques! ¡Aléjate! ¡LARGO!

Eve terminó de sucumbir a la histeria por completo, pegando gritos sin control y retorciéndose, mientras se jalaba los pelos de la cabeza. Tymime se lanzó precipitadamente hacia ella, desesperado por sostenerla y tranquilizarla, en verdad le estaba afectando verla así. La gran sorpresa fue que Eve, al verlo tan cerca, liberó un grito agudo de dolor y desapareció ante sus ojos; se había teletransportado, escapándosele a su hermano como arena entre sus dedos.

Tymime trastabilló y cayó de rodillas al suelo muy consternado, buscando desesperadamente con la mirada a su hermana y gritando su nombre sin cesar. Cuando se resignó, un espasmo sacudió su cuerpo, dejando la mirada fija en el punto donde ella había desaparecido.

Mewtwo había conseguido ponerse de pie a duras penas, quedándose clavado en el sitio, consternado por lo que acababa de presenciar y preocupado por Eve. No entendía qué había sucedido, sólo sabía que se trataba de algo muy, muy grave, tanto que empujó a Eve a escapar. No daba crédito siquiera al Tymime que tenía ante él, que temblaba y balbuceaba incoherencias en un idioma que no entendía, pasándose las manos por la cabeza una y otra vez en su desesperación.

Así permanecieron ambos por un rato, tratando de superar la conmoción de lo sucedido, cada quien a su manera y olvidándose de la existencia del otro, hasta que Mewtwo notó que Morrigan y Tuoni se acercaban, deslizándose tan rápido como podían y llamando a su amo a gritos. Tras ellos, se divisaban las figuras de algunos hermanos que corrían hacia ellos. Mewtwo suspiró aliviado de que alguien por fin llegara, aunque lo hacían en el peor de los momentos.

Tymime comenzaba a recuperar la compostura, clavando las garras en el suelo con frustración antes de ponerse de pie y recuperar su esfera. Para cuando sus sirvientes fantasmales se detuvieron cerca de él, la profunda desolación dio paso a una furia descontrolada.

— ¡¿Qué sucedió, mi señor?! ¡¿Se encuentra bien?! —preguntó Morrigan muy alterada, mirando con preocupación el espantoso estado en el que se encontraba el arlequín. Más vale que no lo hubiera hecho.

— ¡TRAIGÁNMELA! —rugió Tymime, tan furioso que no controlaba su psiquis y se podía apreciar claramente el aura de ésta, tan negra como la noche más oscura, arremolinándose en torno a él—. ¡BÚSQUENLA Y TRAÍGANLA ANTE MÍ! ¡LA QUIERO AHORA O LES JURO QUE LOS TERMINO DE MANDAR AL INFIERNO! ¡HÁGANLO YA!

Morrigan y Tuoni estaban tan aterrados ante la ira de su amo, que desaparecieron de inmediato. No necesitaban preguntar a quién debían encontrar, Eve era la única por quien Tymime actuaría de ese modo, sabían que ella era su favorita.

Si por un momento Tymime pensó en acabar con Mewtwo antes de ir en busca de Eve, no tuvo oportunidad de hacerlo, pues Skyfler llegaba al sitio justo cuando se desvanecían sus sirvientes.

— ¡¿Qué está pasando?! —preguntó el Lethilian de las nubes, impresionado por el estado en que se encontraban Tymime y Mewtwo. Si pudiese, hubiera palidecido, porque pronto el horror se vislumbró en sus ojos— ¿Algo le pasó a Eve? ¿Fueron los Malsumis? ¿Trataron de atacarla? ¿Dónde está?

Tymime no le contestó, dándole la espalda mientras hacía desaparecer su esfera y también se teletransportaba. Skyfler quedó completamente consternado ante esto, fijándose de nuevo en Mewtwo cuando éste caía de rodillas al suelo.

En toda su vida, contados eran los momentos en que se sintió impotente, pero ese era el peor de todos. Si no comprendía qué había sucedido, ¿cómo podía ayudarla? Ahora Eve estaba sola, quién sabe dónde, poniendo su vida en peligro no sólo al colocarse a merced de los Malsumis, también porque Tymime quería tenerla de vuelta a toda costa por motivos que él desconocía.

"¿Qué has hecho, Tymime?", pensó Mewtwo, cuando el dolor lo hizo sucumbir y sus ojos se cerraron.









Escena eliminada


Spoiler
Había transcurrido media hora. Treinta tediosos minutos caminando sin parar, internándose en los laberínticos pasillos de la mansión o cualquier habitación que revisara, todo en vanos intentos por encontrar a Tymime. Primero buscó en los lugares donde el arlequín solía pasar la mayor parte del tiempo cuando estaba en la casa, incluso le preguntó a Morrigan y Tuoni cuando los encontró cuchicheando en un rincón, pero nadie le daba respuesta sobre su paradero.

Los nervios comenzaron a apoderarse de ella, acariciando ansiosamente su collar para encontrar algo de alivio, pensando angustiada en que no podría salir si no lograba encontrarlo. No quería era cometer errores a las puertas del momento más importante en sus vidas, mucho menos si Tymime podía molestarse con ella.

Justo cuando empezaba a entrar en pánico, pasó frente a uno de los tantos salones y notó que la puerta estaba entreabierta. Le pareció extraño, así que se asomó con cautela para echar una ojeada. A primera vista, parecía no haber nadie, hasta que un sutil brillo dorado bailó ante sus ojos y encontró la punta de la cola de Tymime reposando en el suelo.

Sintiéndose profundamente aliviada, entró con sumo cuidado para no exaltarlo, aunque seguramente ya estaba enterado de su presencia. Por eso, su sorpresa fue enorme cuando lo encontró desparramado en el sofá, profundamente dormido. En la pequeña mesa que tenía al frente, se hallaban desperdigados varios planos, papeles con anotaciones y libros amontonados, haciendo obvio que la siesta no entraba en el itinerario Tymime; el sueño lo había tomado desprevenido a mitad del trabajo.

Verlo ahí tan tranquilo, superado por el cansancio, le hizo sentir culpa por tener que molestarlo.

— Tymime —susurró Eve con timidez y ternura, acariciándole suavemente la mejilla para evitar sobresaltos—. Hermano, por favor, despierta. Si duermes así de torcido te levantarás adolorido.

El arlequín entreabrió los ojos perezosamente, suspirando con cierto pesar al caer en cuenta de que Morfeo lo había visitado de imprevisto. Aun así, no mostró predisposición para acomodarse, al contrario, se acomodó mejor en su lecho y agarró a su hermana del brazo, atrayéndola con fuerza hacia él. Cuando Eve cayó en cuenta de lo que pasaba, Tymime la abrazaba como si ella fuera una almohada; no era la primera vez que el arlequín la sujetaba de ese modo, pero no lo hacía desde que era pequeña, así que su corazón comenzó a latir con fuerza.

— ¿Necesitas algo de mí? —preguntó Tymime suavemente, entrelazando sus dedos con los de ella.

Eve enmudeció por completo, aquel instante era más especial para ella de lo que nadie jamás podría entender. Las cosas entre ambos nunca fueron sencillas, la severidad de Tymime no permitía más, pero ella realmente lo quería desde el momento que abrió sus ojos y vio su rostro; desde entonces, él era su hermano y lo más cercano a un padre, mientras que ella se convertía en el centro de la vida de él.

Nadie veía la relación entre ellos de ese modo, nadie la comprendía, era fácil juzgar a Tymime por su carácter cruel. Eve sabía que su hermano no era el mejor de todos, había hecho cosas horribles, incluso a ella misma, pero conocía un lado de él que nadie más tenía el privilegio de conocer. Por eso, aunque no fuera bien visto su afecto, lo quería. Ya no perdía el tiempo dando explicaciones al respecto.

— ¿Sabes algo de los planes para hoy que tienen nuestros hermanos? —preguntó Eve juguetonamente en voz baja luego de un rato de silencio, acariciándole la mano con la que tenía libre, sintiendo la fría superficie del vidrio incrustado en su dorso, brillante y cautivador.

— Algo he escuchado —susurró Tymime, ahora acariciándole la oreja y haciéndole cosquillas sin querer—. ¿Por qué? ¿Te invitaron?

— Sí... —balbuceó Eve. Al menos le había ahorrado contarle los detalles de la salida—. ¿Puedo?

— Tendrás mi permiso con una condición —dijo Tymime, abrazándola con mucha más fuerza—. Quédate un rato más conmigo.

De inmediato, Eve se dio la vuelta para quedar cara a cara con su hermano, dándole un cariñoso toque en la nariz con la suya. Tymime apenas abrió los ojos, mostrando extrañeza, restándole importancia y cerrándolos de nuevo para apresarla de nuevo entre sus brazos. El rostro de Eve se hundió entre los pliegues de su gorguera, conteniendo las ganas de reír, recordando que de pequeña le encantaba jugar a esconder la cabeza bajo ella. A Tymime no le gustaba que lo hiciera, pero se lo permitía de todos modos, justo como en ese momento.

— ¿Seguro está bien que vaya? —preguntó Eve algo acongojada, levantando la mirada para encontrar los ojos de su hermano, estos permanecieron cerrados—. ¿No me vas a necesitar? ¿Alguna práctica pendiente o...?

— Querida mía, si no hemos progresado nada en un mes, un día no servirá para solucionarlo, no en nuestro caso al menos —respondió, con un tono de voz severo, pero juguetón; la estaba regañando de mentira—. Además, la iniciativa y diligencia que has mostrado en todo este tiempo me deja bastante satisfecho, así que mereces una recompensa.

Entre sus palabras, sus caricias y el afecto que le transmitía, Eve se sentía el ser vivo más afortunado y feliz en la faz de la Tierra. Era como encontrarse durmiendo sobre nubes.

— Ven conmigo —suplicó Eve, dejándose llevar por la dicha—. Tú también necesitas un descanso, mira cómo estás...

— Me encantaría acompañarte, Eve, pero es un lujo que no me puedo permitir, lo lamento. Soy el líder y es necesaria mi presencia para ultimar detalles, no me pueden ver tonteando por ahí—explicó Tymime serenamente, siendo que en el fondo no le apetecía para nada la idea—. Como ya te había dicho, lo único que necesito de ti por ahora, es que te quedes un rato conmigo. Me gusta abrazarte.

Eve se sintió decepcionada al escucharlo, pero decidió no insistir y complacer a su hermano, acariciándole el rostro suavemente. Eve se mantuvo entretenida delineando las manchas alrededor de los ojos de Tymime, hasta que la agarró bruscamente de la muñeca para detenerla.

— Ya fue suficiente —dijo Tymime con voz ronca.

Eve se sintió acongojada por un instante, pero entendía el repentino cambio de humor de su hermano, tanta muestra de cariño le resultaba desagradable. Tymime le hizo señas para que se levantara, ella no dudó en obedecerlo y pronto él también estuvo de pie, estirándose y bostezando perezosamente. A pesar del breve instante de tensión, a Eve se le escapó una risita al verlo, haciendo que Tymime sonriera con cierto descontento; era inevitable que le pareciera divertido verlo haciendo cosas tan normales.

Cuando se hubo desembarazado de la flojera, Tymime se le acercó, aprisionándola de nuevo entre sus brazos y dándole un cálido beso en la frente.

— Ven. Al menos te despediré en la puerta —susurró Tymime afectuosamente, sin prolongar demasiado el abrazo, tomándola de la mano.

Mientras recorrían los pasillos y a pesar de lo contenta que estaba, para Eve era inevitable dar rienda suelta a sus pensamientos, siendo el que más agobio le causaba la cercanía del día que definía su vida desde que nació. El sólo pensar en la batalla le robaba el aliento y aceleraba su corazón de tal manera que estremecía su cuerpo entero. Sin embargo, aún con su destino alzándose sobre ella, lista para aplastarla sin piedad, sentía que aquel sería el mejor día de su vida.





GALERÍA

Spoiler



















EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#309
"Mejor tarde que nunca" Ese es mi lema... lamentablemente (perdón)
Desarrollo de personaje desarrollo de personaje desarrollo de personaje, bueno eres la reina del desarrollo de personaje ahora @OnixTymime; exagero un poco pero bueno está bastante bien hecho el desarrollo de tus personajes, eso con el ambiente y los misterios que han rondado en estos capítulos, uy no puedo esperar ya para la pelea anhelada, siento como si estuviera practicando por la guerra contra Gea con tantas transiciones, historia y espera por capítulos (aunque estuve ausente la verdad, perdón por ello) pero bueno ¡Ya viene! El clímax se avecina después de un interesante desarrollo de nuestros Mewthrees favoritos, cuando empecé a leer la historia no pensaba que llegaría a ver unos personajes tan bastos y expresivos que te metieran dentro de la historia... parece que fue ayer cuando usabas diálogos con dos puntos y peleas de un guión.
Se avecina una tormenta, recomiendo usar paragüas, no sé que vio Eve ¿puedo especular que se dio cuenta del control de Tymime? no sé... también con Mewtwo joder, debiste decirle lo de Momo ¡Es mejor ahora que nunca!, una predicción estilo oráculo es algo que debes hablar con quienes más confías o si no puedes ser manipulado por ella o en otro caso se cumplirá.
Asdfghjkl espero con ansias o que sigue ¿Sale mañana? en serio quiero más D:! pero bueno no queda más que esperar, como se dice "Es el principio del fin" ahora si ya llega.
PD: ¿Mewtwo no tenía la armadura portátil o soñé? para la pelea contra Tymime el siscon
PPD: A veces siento que estoy así como Blaze (Zuen) en la friendzone, pero yo no morí y reencarné, algo parecido pero...


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#310

60 - Decisión

60 - Decisión

@xpoke Ese también es mi lema, gracias a eso es que continúo este fanfic, así que decuida xD
Jajaja, me alegra que el desarrollo de los personajes sea bueno, así puedo disimular los vacíos argumentales (?). Nooo, no me recuerdes esa época, me muero de vergüenza, jajaja. Nah, si bien no son el mejor resultado, me ayudan a ver qué tanto he mejorado en todos estos años, es como ver mis dibujos viejos; a mí sólo me queda agradecer que a pesar de eso lleguen hasta este punto T^T
La pelea está por llegar, sólo este capítulo y ya, lamento que sólo sea de transición pero espero que sea entretenido al menos.
Mewtwo le dejó la armadura a Icestar luego de probarla para que ella le hiciera los ajustes necesarios y le dijo que no la usaría más hasta el día de la batalla, por eso no la lleva, Poke :P
Pobre Poke, pero no te preocuopes, la friendzone a veces es más divertida de lo que parece (miento, pero lo que importa es laactitud (?))



¡Buenas a todos!

Finalmente, después de algunos meses traigo un nuevo capítulo, que no es más que una mera transición lamento decir, traté de hacerlo lo más corto y entretenido posible para que no fuera pesado, quité y agregué pero no terminó de cautivar mi corazón (le tengo demasiada estima al 59, creo).

Pero ya, este es el último, a partir del siguiente esto se va a descontrolar (le cae encima el techo). Trabajaré arduamente para tenerles el siguiente lo más pronto posible, es momento de ponernos las pilas y terminar con este fanfic, porque no es posible que ya vaya a tres generaciones y no acabe *llora en un rincón*. ¡No, eso no puede ser! Esta historia necesita su final.

Antes de proceder a la publicación, quiero agradecer a Amphy, Mirna y Sebastián por hacerme llegar sus comentarios por otros medios. En verdad, agradezco mucho sus opiniones, eso anima a continuar más de lo que imaginan *besos y abrazos*

Ya de último, con respecto a lo que sucedió entre Eve y Tymime con la esfera, por obvias razones no puedo decirles (por ahora) lo que hizo que Eve huyera. Hay ciertas cosas que han señalado, específicamente sobre el asunto de la manipulación de la memoria, que el propio Tymime aclara en este nuevo capítulo. También alguien me mencionó que lo sucedido era por enterarse de lo de Zuen; Eve sabe de lo sucedido con él, Tymime no eliminó ese recuerdo, si no Eve no tendría su maniquí.

Espero no se me pase ningún detalle respecto a esto, pero eso es lo más esencial al respecto que quería aclarar. Pero como dije, todo en debido su momento uwu

Sin más que añadir, les presento el capítulo 60






60
Decisión



Spoiler
El agua caía estrepitosamente contra los cristales de la ventana, creando una estruendosa melodía que otrora resultase relajante, ahora le parecía molesta. Intentaba distraerse con la lluvia, observando el camino que las gotas trazaban al deslizarse por la lisa superficie antes de perderse en la cornisa de la ventana, si bien todo esfuerzo era totalmente inútil.

A gusto con la pobre iluminación de su habitación, postrado sobre un enorme sillón, trataba de recuperar el temple a la vez que deseaba mandar todo al demonio, sabía que no podía pero eso quería. Tanto era así que probó varios de los licores que Yami tenía en su bar privado en busca de un respiro, pero por más que le quemaran la garganta nada le hacía efecto, estaba tan fresco como una lechuga bajo aquella lluvia infernal; acostumbrado a bebidas mucho más potentes, su cuerpo no se dejaría abatir tan fácilmente.

Suspiró con frustración. Estaba al borde de la desesperación, no la encontró en ningún lado, no tenía idea de dónde se había metido y, sin embargo, mantenía la calma. Y es que al sostener su esfera, Eve obtuvo acceso a su ser por completo, ella ahora sabía todo lo que Tymime era, todo lo que hizo, pensó y sintió alguna vez, todo, absolutamente todo.

Lo que menos lo atormentaba era el tema de las modificaciones que realizó constantemente en su memoria, de algún modo ella lo sospechaba, él mismo se aseguraba de que tuviese la incertidumbre y fuese insegura. Ese fue el mejor método para conseguir que le temiera e igual dependiese de él, así es como mantenía su fidelidad. Pero todo lo demás…

Cerró los ojos, haciendo de todo para que su cuerpo no se viese afectado, repudiaba mostrar debilidad incluso estando sólo.

“¿Qué esperabas? Sabías que esto sucedería, la bruja tenía añales orquestándolo, ¿por qué te perturba tanto? Incluso Enurta te lo advirtió…”, pensó con amargura. Desde un principio era la fórmula perfecta para el desastre, pero ¿qué podía hacer?, lo sabía e igual se dejó enredar en las artimañas de Gea, sólo por empeñarse en buscar una solución y quedarse con todo. En vez de erradicar su “enfermedad”, prefirió dejarse llevar por sus adicciones, que se adueñara de él y lo empujaran a hacer cosas que no hubiera hecho. “Como perdonarte la vida a riesgo de la mía”.

Escuchó que la puerta se abría y cerraba rápidamente, viendo por el rabillo del ojo la blanca silueta de Icestar deteniéndose a su lado, probablemente dirigiéndole una fría mirada que no estaba de humor para tolerar. Decidió ignorarla, quería ahogarse un rato más en su peculiar desgracia antes de tener que actuar como si nada, en plan de caer y levantarse de nuevo sólo por joder a Gea.


— Afortunadamente, Mewtwo terminó sólo con algunos moretones y rasguños, todos sus huesos están intactos y mis preocupaciones por hemorragia interna fueron absurdos. Es mucho más resistente de lo que te gustaría —comunicó Icestar con un tono de voz que denotaba cierta molestia.

Tymime sintió un incómodo escozor en la mejilla donde Mewtwo había logrado darle un puñetazo, donde se asomaba la sombra de un espantoso morado que no había curado, sólo para que se le quedara bien grabada en la memoria la promesa de matarlo.

La información recibida no era de su agrado, así que Tymime permaneció callado, hastiando a Icestar con su indiferencia, quien reprobaba su comportamiento. Por eso, ella no temió plantarse frente a él, obligándolo a verla directamente a los ojos.

— ¿Me estás escuchando? ¿En qué demonios estabas pensando? Lo arruinaste por completo y prefieres evadirlo, esperaba algo mejor de ti —su rostro seguía mostrando indiferencia, aunque clavase las garras en los apoyabrazos del sillón, congelándolo desde el interior—. ¿Qué te sucede? Pones en riesgo todo por lo que hemos trabajado, sin Eve estamos perdidos, no tenemos oportunidad…

Un cruel bofetón le cerró la boca y la derribó. Antes de que Icestar pudiera reaccionar, Tymime ya se había puesto de pie con esfera en mano, atrapándola entre sus hilos. El vidrio de la ventana se nublaba a medida que la lluvia se congelaba, mientras Tymime levantaba en el aire a Icestar desde las muñecas, asegurándose de inmovilizarla por completo. Tymime se burlaba por lo bajo del malhumor de su hermana, que si bien mantenía la serenidad en el rostro, por dentro estaba furiosa y el frío que invadió la habitación era la prueba.

— Me sabe a mierda cualquier expectativa que guardaras en mí, lo mismo que el estado de tu nuevo juguete que bien debería estar muerto, así que no tientes a la suerte —espetó Tymime, con su aliento arremolinándose en forma de vapor, sonriendo con satisfacción al ver el hilillo de sangre que salía de la comisura de los labios de Icestar, ordenando a sus hilos que la apretaran más—. Te advertí que no toleraría que siguieses pisoteándome.

— No lo haría si hicieras tu trabajo en lugar de reprocharme por mis proyectos personales que, por cierto, se reducen a simples intereses sin sentimientos, ni siquiera simpatía —respondió Icestar lentamente, hablando entre dientes para remarcar la indignación que le hacía sentir tanto la situación como el trato que recibía—. No sé qué hiciste para que Eve huyera, tampoco me interesa si le ocasionó algún daño irreparable mientras pueda luchar. Sin embargo, me asombra que esto te afecte a tales niveles que dejes tus deberes de lado. Tú me enseñaste…

— Exacto, yo te enseñé y por eso es que siempre te consideré perfecta —dijo Tymime, con una ternura tenebrosa que la interrumpió en seco. El arlequín dejó que su esfera flotara a su lado, acercándose a ella para hablar con más comodidad y demostrar quién tenía el control—. Te eduqué severamente para que suprimieras todo lo que era inútil, así mantendrías la mente despejada y tomarías decisiones sin dejarte llevar por sinsentidos. Me enorgulleció ver los frutos de mi esfuerzo, no necesitas de una esfera para deshacerte de tu esencia como yo, que por más que lo intento sigue quedando algo en mí aun cuando la alejo. Por eso es que te tengo a ti… Aunque eso no significa que puedas pasar por encima de mí cada vez que se te venga en gana, sigo siendo superior a ti. Imagina lo decepcionado que me siento cuando veo que comienzas a presentar fallas tan graves.

— ¡Suficiente! —siseó Icestar amenazadoramente, con su cuerpo tensándose al escuchar la palabra que más le crispaba los nervios, haciendo que algunos hilos cortaran su piel—. Te aconsejo que no digas nada más, comienzas a delirar y a contradecirte —Tymime rio ante esto. Le desagradaba la actitud de su hermano, mas mantuvo la serenidad para poder proseguir—. Soy perfecta, rota en ocasiones, pero jamás presento fallas.

— ¿En serio? —bufó Tymime riendo entre dientes, sosteniendo firmemente el rostro de su hermana con ambas manos—. Entonces, explícame ¿qué te sucedió cuando atacaste a Nya?

— ¿Qué con eso? —espetó Icestar de malagana, lanzándole una mirada que destilaba indignación—. Su existencia es una molestia al poner en riesgo tu concentración. Intenté hacer lo que tú debiste aquella noche, en lugar de recurrir a un método tan burdo de persuasión como la seducción, tuviste que deshacerte de ella. ¡Que me saques eso en cara es el colmo! En verdad lamento no haber previsto que…

— ¡Es hilarante ver tus inútiles intentos por darle otro nombre a simples celos! —dijo Tymime con el tono adecuado para hacerla callar, mirándola fijamente a los ojos y acercándose más para que pudiera sentir su aliento—. Es divertido cuando presentas esta falla, a pesar de que me moleste un poco, porque se supone que no debería ser así. ¡Al demonio! ¡Sigue siendo entretenido! —se detuvo un instante, que si bien el rostro de Icestar seguía tan impávido como siempre, sabía lo que aquello producía en ella—. Este juego lo dejamos hace mucho tiempo, tú me aburres mucho, quizás luego… si estoy tan desesperado. Ahora vete, queda mucho por hacer.

Tymime se apartó bruscamente, tomando su esfera y liberándola de sus hilos con un fugaz movimiento de dedos, todo mientras se terminaba el contenido de su vaso de un solo golpe. Icestar lo observaba con un atisbo de desprecio en sus ojos, reprobando que Tymime ingiriera licor y por todo lo que acababa de suceder.

El arlequín sintió la frialdad de la mirada de Icestar, así que cogió de nuevo una de las botellas que tomó, en un último y desesperado intento por verse afectado por el alcohol, mirando a su hermana por encima de su hombro.

— ¿No me escuchaste? Lárgate.

Icestar resopló con ofuscación y se fue echa un huracán, lanzando la puerta en cuanto salió por ella. Tymime ni se inmutó ante el berrinche, en cierto modo ella tenía todo el derecho de actuar de ese modo, él no se estaba comportando como debía más no debía darle la razón.

Lo único que ocupaba su mente se encontraba afuera, oculta en un lugar que no podía encontrar, haciéndose más inalcanzable de lo que jamás fue. Estaba contra la espada y la pared en todos los sentidos, empero, el espectáculo debía continuar. Así que bebió luego de colmar su vaso, decepcionado por verificar que nada le producía, rindiéndose y saliendo de su habitación, dispuesto a encarar el destino con el cinismo de siempre mientras que borraba los rastros de la batalla con su mano derecha.



Los momentos de lucidez iban y venían, al igual que el vaivén de un barco a la deriva en un mar presto a desatar una tempestad. Flowar le dio a beber leche con somnífero, prometiéndole que cuando volviese a despertar no sentiría dolor alguno, aceptándolo aunque sabía que eso no sería así.

Hubo una ocasión en la que pudo mantenerse despierto, examinándose y verificando que no tenía ninguna herida en su cuerpo; salvo algunos moretones y rasguños, no quedaron rastros de la batalla. Sin embargo, el daño genuino yacía en su interior, donde la ira por ser incapaz de proteger a Eve se entremezclaba con la amarga sensación de la derrota.

Su orgullo como guerrero y protector estaba profundamente lacerado en todos los sentidos, tanto que a duras penas podía mantener el control de su psiquis. Quería poder estallar, drenar toda la frustración que se apoderaba de su mente, deseaba vengarse por Eve y por la propia humillación a la que fue expuesto. Él, el pokémon más poderoso del mundo, apaleado por un jodido conejo maquillado que apenas le llegaba a la cintura.

Pese a la cólera que embriagaba su razón, el somnífero era mucho más potente, manteniéndolo postrado en la cama. En cierto modo, era un alivio no perder los estribos, pero aquello lo dejaba vulnerable a otras cosas igual de desagradables…

— Dijiste que no volvería a verte en sueños —dijo Mewtwo con amargura al hallarse de nuevo en la habitación del té de Momo, sentado frente a la misma mesa de la vez pasada, con todo tal y como lo habían dejado.

Momo le lanzaba una pícara mirada por encima del juego de té, moviendo su cola lentamente mientras jugueteando con un cuadrito de azúcar entre sus dedos, sin responderle. Mewtwo le devolvía la mirada con frialdad, poco dispuesto a volver a ser aquel Mewtwo endeble y fácil de impresionar, transmitiendo tanto desprecio que pareció deleitar a Momo por el modo tan sugestivo en que le sonrió.

— ¿Qué te puedo decir? —suspiró Momo despreocupadamente, encogiéndose de hombros y sintiéndose en absoluto amedrentada por la dura mirada del clon—. Eres tan irresistible, se me hace difícil contenerme, quiero esto y en verdad, de veras, necesito asegurarme que no te olvides de mí.

En un descuido, Momo se las ingenió aparecer sobre Mewtwo, pasando los brazos alrededor de su cuello, poniendo especial cuidado en que sus cuerpos se estrecharan. A pesar de semejante provocación, la ira de Mewtwo lo mantenía implacable, taladrando con la mirada el solitario ojo de Momo.

— Qué curioso —musitó ella con fascinación, trazando lentamente el contorno del rostro de su invitado con un dedo, intrigada por sus peculiares facciones—. En aquella ocasión, me causaba gran placer verte caer en la desesperación, la agitación en tu rostro y el desasosiego en tu corazón eran un verdadero deleite. En cambio ahora, me muestra a aquella parte de ti que condenaste en lo más profundo de tu ser, el Mewtwo indómito y frío que no rinde cuentas a nadie. ¿Está mal que me excite tanto? Debería ser un crimen para poder castigarte por ello.

Momo no titubeó al eliminar la escaza distancia que quedaba entre ellos, juntando sus labios con los de él, sin ninguna máscara de macabra sonrisa que se interpusiera. Mewtwo no se resistió, mucho menos se acongojó ante esto, permitiéndose corresponderlo a pesar de su enfado y de saber que todo aquello era irreal.

La sostuvo con fuerza pensando en que, para ser una pesadilla, las sensaciones invadían cada recoveco de su cuerpo, se sentía como si tuviera fiebre y era incapaz de describir todo lo que producía en él.

El calor del pequeño cuerpo de ella se fundía con el suyo, sus alientos entremezclados era la gloria, escuchar su agitada respiración aumentaba su ansiedad, y el sabor… ¡Por todos los cielos! Jamás se le cruzó por la cabeza que el intercambio de fluidos pudiera provocarle tal éxtasis. Quería más y Momo parecía saberlo por el modo en el que empezaba a moverse, aventurándose a acariciarlo, buscando disuadirlo a entregarse por completo a ella.

¿Así se sentiría besar a Eve? Antes estaba tan confundido con respecto a ella que no se atrevió a tal osadía, ella era sólo un objeto de estudio, una rareza excepcional, ni más ni menos. Ahora todo tenía un significado distinto para él, se arrepentía profundamente por no haberse atrevido, su ingenuidad lo privó de algo sublime, lo deseaba y su estúpido sentido común no le permitió a su cuerpo expresarse. ¿Cómo es que eso pudo cambiar hasta arrastrarlo a aquella infernal encrucijada?

Ella lo quería. Él la quería. ¿Qué había de malo en ello? Si él se lo hubiese permitido, ni el mismísimo demonio lo habría detenido, él era capaz de todo y más. Tal pensamiento provocó que su corazón latiera con más fuerza, la temperatura de su cuerpo era tal que le sorprendía no derretirse, mientras que sus manos se deleitaban con las provocadoras formas de su pequeño y frágil cuerpo.

“¿Por qué no hice esto contigo? No puedo creer que yo muera por esto. Te necesito y tú a mí”, pensó Mewtwo en el momento justo en que Momo lo hacía estremecer al abrirse paso con su lengua.

Aquello debía ser la cúspide del placer, aunque no tenía la certeza de que fuera así, todo era nuevo y no dejaba de atormentarse con el deseo de que fuera real. Quería que Eve fuese quien estuviera ahí, no le importaría dejarse reducir a una sombra de sí mismo mientras pudiera tenerla para él.

Cuando la idea de dejarse llevar por completo era mucho más tentadora que nunca, la razón recobró fuerzas en su interior, dándole un instante de claridad que bastó para que viera el error que estaba cometiendo.

“No es Eve. No es Eve. No es Eve”, se repitió a sí mismo varias veces para obligarse a recapacitar. Abrió los ojos desmesuradamente, recuperando el control de sus sentidos y aplacando el inesperado fuego que se apoderó de él. “No quiero a nadie más que a ti, aunque quizás no te merezca…”.

Momo continuaba con lo suyo, ignorando que Mewtwo le respondía por mera inercia, el enojo comenzaba a eclipsar el arrebato provocado por sus instintos más bajos. Su cuerpo ardía ahora por la ira, al igual que su corazón y su mirada. Mewtwo apartó el rostro bruscamente, dando fin al beso que dejó prolongar demasiado, agarrando a Momo por las muñecas con excesiva fuerza para mantenerla a una distancia prudente.

La aparición mostró perplejidad, apretando los dientes ante su hosquedad en un claro gesto de descontento, más el calor que aún habitaba en su cuerpo ruborizaba ligeramente su rostro, mostrando su excitación a través de su irregular respiración y el vaivén de su cola.

— Te gusta rudo, ¿eh? —bromeó con voz entrecortada, incapaz de contener su ansiedad.

— Te detesto —siseó Mewtwo cruelmente apretando más sus muñecas, robándole un alarido de dolor al hacer trizas los huesos de sus manos entre sus dedos.

Si bien mostraba que aquello le causaba sufrimiento, Momo no hizo nada para defenderse, más bien parecía que la sorpresa le impedía reaccionar para defenderse, limitándose a callar y clavar su mirada en Mewtwo.

Al ver que no recibiría la satisfacción de torturarla, Mewtwo titubeó un instante y la liberó, lo que Momo aprovechó para abalanzarse sobre él en busca de doblegarlo de nuevo, haciendo uso de sus manos como si nada. Esclavo de su soberbia, Mewtwo se puso de pie de un salto para detenerla, atrapándola y estampándola violentamente contra la mesa, logrando someterla por completo.

Un espeluznante siseo llegó a sus oídos a medida que el té hirviendo goteaba por el borde de la mesa, mezclándose con la sangre que brotaba de los cortes causado por la porcelana rota, derritiendo pelo y piel mientras más la presionaba contra la tabla. Mewtwo se sentía satisfecho del daño que le causaba, la odiaba con toda su alma, pero no hallaba la satisfacción que buscaba. Momo ahora no lo complacería, no mostraría ni una pizca del dolor que sentía.

— Si en verdad me odias tanto como dices, entonces me debes una buena explicación, porque seguirme el juego de esa manera para después torturarme es grosero de tu parte. Eso me corresponde a mí, no a ti —susurró Momo fríamente. Empero, su mirada daba un mensaje diferente, transmitiendo tal lujuria que en circunstancias normales lo hubiese hecho sonrojar—. Te gustó lo que te hice, ¿cierto?, por eso me castigas. Despreocúpate, te entiendo más de que lo crees, me sucede exactamente lo mismo. Es sólo pequeño un adelanto de todo lo que haremos tarde o temprano… claro, si te dejas.

— ¡Te equivocas! —rugió Mewtwo, azotándola contra la mesa y quebrándole no únicamente los huesos de la muñeca—. ¡No harás nada! ¡Me aseguraré de que no existas! ¡No permitiré que Eve se convierta en semejante abominación!

— ¡Qué ternura! —exclamó Momo entre risas, ganándose otro azote por su burla que sólo consiguió hacerla carcajearse con más ganas—. ¿No te das cuenta? Soy inevitable. No puedes detener un destino que ya se desafía a sí mismo. A cada minuto que pasa me vuelvo una realidad que nadie podrá manejar.

— ¡Soy el pokémon más fuerte del mundo! ¡Puedo hacer lo que se me antoje con sólo pensarlo! ¡Negaré tú existencia, eso es lo que haré, cualquier cosa para que sigas siendo sólo una pesadilla!

— ¡Qué necio eres! Pero no importa… —una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro a medida que su voz se convertía en un susurro—. ¿Quieres un consejo? Si guardas algo de autoestima luego de la tormenta, mátame antes de que devore tu corazón, porque cuando lo haga será no tendré piedad de ti.

Mewtwo no supo cómo lo consiguió, pero Momo se liberó y le estampó un último beso que le hizo hervir la sangre, sin estar seguro si era por ira o lujuria.

— Mi existencia es un hecho. Seré como una tormenta que sacudirá la vida de todos, quizás sea breve, quizás dure una eternidad, lo cierto es que dejaré desastre a mi paso. Ahí los fuertes demostrarán si lo son en realidad — un velo de oscuridad cubrió sus ojos, arrojándolo a la nada donde no había té, ni máscaras, ni el calor del cuerpo de Momo contra el suyo—. Busca bien. Te veré pronto.

Despertó agitado, empapado en sudor y con el corazón a punto de salírsele disparado por la boca. Su respiración entrecortada delataba que lo poco placentero de su sueño, necesitaba calmarse antes de que Flame y Moonghost —que lo acompañaban para evitar otro enfrentamiento— lo asediaran a preguntas molestas.

Les lanzó una mirada furtiva, suspirando aliviado al encontrarlos profundamente dormidos en los mullidos sillones, ignorando que se había despertado y la agitación que lo invadía. Sin embargo, Flowar sí se percató a pesar de que apenas pudiera mantener los ojos abiertos a causa del cansancio, no se había apartado de su lecho en toda la noche.

— ¿Todo se encuentra bien? ¿Te duele algo? —le preguntó ella con voz queda, desorientada por la inquietud que la embargó de súbito, buscando desesperadamente con la mirada quién sabe qué.

Su preocupación y cuidados eran cautivadores, tanto para hacer que Mewtwo se preguntara si así se sentía tener una madre. En cierto modo, al ver su mirada atolondrada por el sueño, se sintió algo avergonzado por haberle seguido la corriente a Momo; ¡qué suerte que sólo él lo sabría!

— Descuida, sólo… sólo fue un mal sueño —contestó él, volviendo a recostarse y cubriéndose los ojos con una mano, recuperando la normalidad en su respiración. Tenía que calmarse, lo peor estaba apenas por comenzar, no debía perder más tiempo con absurdas pesadillas.



El día transcurría tan rápido que producía vértigo. Los pokémon descendían de las montañas a las puertas de Carpathia, los ciudadanos realizaban compras nerviosas antes de encerrarse en sus hogares, y algunos entrenadores voluntarios hacían los últimos preparativos para potenciar a sus equipos.

Esa era la información que le llegaba a través de los murmullos de las aves en el jardín. Mewtwo trataba de escuchar todo lo que podía, acompañado por sus leales clones, guardando esperanzas de conseguir alguna pista sobre el paradero de Eve. El tiempo pasaba y no obtenía nada, los clones mantenían las cabezas gachas, intentando encontrar palabras de aliento que lo animaran.

— ¡Hola, cosa amorfa!

Mewtwo respiró profundamente para mantenerse bajo control, sin tomarse la molestia de dirigirle la mirada a Blaze cuando se detuvo a su lado, a pesar de que sentía que sus ojos carmesí lo taladraban en busca de respuestas.

— ¡Vaya lío! ¿No crees? —comentó Blaze tratando de sonar casual, aunque en su voz se entreveían los nervios que se apoderaban de él—. Tú debes ser el pokémon más desafortunado que conozco, ¿sabes? Justo cuando tuviste los suficientes cojones de dar el gran paso, sucede que…

— ¡¿Esto es un juego para ti?! —gritó Mewtwo furioso. Su humor era extremadamente volátil, que Blaze estuviera únicamente preocupado por su declaración lo sacaba de sus casillas, al punto que proyectó su voz con tal potencia que acongojó a todos los que estaban cerca—. ¡¿Eso es lo único que te importa?! Eve está allá afuera, sola y expuesta, los Malsumis podrían encontrarla y asesinarla. ¡Y tú sólo estás preocupado por asuntos que no te incumben!

— ¡Oye, oye, oye! ¡Hablas de Eve como si no fuera capaz de cuidarse y eso no te lo voy a permitir! —replicó Blaze con tono desafiante, agitando sus alas y generando un zumbido que obstinó más a Mewtwo.

— Sigues sin entenderlo —espetó él, pareciéndole que la ira teñía todo de rojo ante sus ojos—. Dices que la amas, pero eres tan ególatra y egoísta que eres incapaz de darte cuenta de lo desesperada que estaba por ayuda. Ella nos necesitaba y nosotros sólo la mortificábamos, llenándole la cabeza con más cosas por las cuales preocuparse, olvidándonos de toda la mierda que le tocaba soportar.

— Tranquilízate, no estás siendo racional, aunque tienes razón en que ella nos necesita —dijo Blaze con más firmeza de lo que cualquiera esperaría, sin inmutarse ante el arrebato de ira de Mewtwo, aun cuando era capaz de ver perfectamente su aura psíquica alrededor de su cuerpo—. Mira, si nos tiramos a morir del modo en que tú lo haces antes de la batalla, sólo seremos un estorbo para ella. Hay que mantener la calma y concentrarnos para que todo salga bien.

— Eso ya lo sé —soltó Mewtwo groseramente. Blaze jamás entendería la desesperación de la que era presa en esos instantes, cuando le caían encima el peso de la incertidumbre y su orgullo herido. A pesar de todo por lo que estaba pasando, un recoveco de su mente mantenía la serenidad y ahí se gestaba un plan—. La ayudaré. Desconozco por qué ahora teme tanto a Tymime, pero sé que ella aparecerá y se encargará de borrar a Drakar de la faz de la Tierra. Mientras tanto, me encargaré de hacer lo mejor que sé hacer.

Blaze no comprendió a qué se refería con eso. Aunque no sentía ni la más mínima simpatía por Mewtwo, basando su relación en una poco tradicional rivalidad, le dedicó una sonrisa de complicidad y extendió su garra para chocarla con su mano. El gesto de extrañeza de Mewtwo le indicó que no sabía qué diantres estaba haciendo, así que la retiró rápidamente, carraspeando un poco para aclararse la garganta.

— Bien, ya no luces tan deprimente, sólo como una cosa amorfa amargada y cascarrabias —señaló Blaze jocosamente.

— Mejor así.

— Eso depende —la repentina intervención de Icestar los tomó por sorpresa. Venía acompañada por Zack y Nathaniel, quienes cargaban colosales morrales a cuestas, probablemente llenos de herramientas que la Lethilian necesitaba—. La furia es el catalizador de tu poder, aunque suele ser excesivamente volátil, podrías causar muchos estragos y herir accidentalmente a quienes estén cerca tuyo. Bueno, en realidad no importa, sé que eres perfectamente capaz de mantenerte bajo control sin poner en riesgo tu rendimiento.

— ¿Qué quieres? —espetó Mewtwo sin poner cuidado en sonar educado o cordial.

Sin contestarle, Icestar le aventó algo que él atajó en el aire con facilidad, viendo de reojo que se trataba de la insignia que contenía su armadura.

— El momento ha llegado —dijo Icestar serenamente—, ya es tu decisión si la usas o no, yo cumplí con mi palabra —le lanzó una mirada examinadora a los clones, quienes se la devolvían con aprehensión, expectantes—. Si van a participar, les aconsejo que partan de inmediato a tomar sus lugares en los correspondientes grupos de ataque. Los Malsumis estarán aquí al llegar el alba.

— ¡Espera! ¿A dónde van ustedes? —preguntó Blaze precipitadamente cuando Icestar les dio la espalda.

— Tengo que hacerle unos últimos ajustes a una torre —contestó ella distraídamente, avanzando sin mostrar el más mínimo interés de quedarse a conversar.

— ¿No necesitas ayuda para eso? —dijo Blaze rápidamente, con lo que a Zack se le escapó una carcajada.

— Tranquilo, compañero, tenemos todo cubierto —dijo el cazador con una media sonrisa, luego de controlarse—. Es sólo un chequeo para asegurar el funcionamiento de todas las torres y yo tengo mis propias pinzas para cortar cables.

Blaze hizo el ademán de abalanzarse sobre Zack, indicándole con el amenazador chasquido de sus tenazas que era capaz de cortar más que simples cables, pero cuando Icestar lo miró por encima de su hombro se contuvo.

— De acuerdo —suspiró Blaze con resignación, recuperando la serenidad—. Igualmente, si necesitan de mi asistencia no duden en llamar.

— Si es necesario, quizás —respondió Icestar monótonamente, haciendo obvio que no lo haría aunque se estuviera desangrando en el suelo.

A Mewtwo le pareció sumamente extraña la insistencia de Blaze, lo percibía incluso preocupado, su interés repentino por ser jovial con Icestar debía tener alguna explicación. Seguramente su rostro mostraba lo que se le pasaba por la cabeza, porque en cuanto se alejaron y Blaze volteó a verlo, frunció el ceño ante su gesto.

— ¿Por qué me miras así?

— Por nada —respondió Mewtwo distraídamente, sacudiendo la cabeza para espantar las tonterías que revoloteaban en su mente, concentrándose en la insignia.

El corazón le dio un vuelco al ver en relieve la forma que tenía la gema de Eve —el símbolo de Gea, según había escuchado en la feria—, plasmado en pleno centro, como si se tratara de un blasón familiar. Eso no estaba antes o, quizás, estaba demasiado ocupado en actuar recelosamente para notarlo, pero verlo le producía una extraña sensación en su pecho. Le recordaba la razón para seguir ahí y las promesas hechas, las cuales cumpliría a como diera lugar.

— Ustedes fueron asignados previamente a distintos escuadrones —dijo Mewtwo firmemente y estrujando la insignia con fuerza. Había tomado una decisión—. Los que deban ir al muro háganlo sin demora. Skyfler ya te había mostrado en dónde se concentrarían los ángeles, Berserk, debe estarte esperando allá junto con Dinya —el Charizard asintió, mostrando su característica determinación en su mirada—. Bueno… —suspiró, tomándose su tiempo para ver a cada uno de sus clones con detenimiento—. Si ya todo está listo, sólo me queda desearles suerte y pedirles que no los maten.

Algunos rieron nerviosamente, aunque lo conocían muy bien y sabían que no estaba bromeando. Mewtwo no quiso decir nada más, tenía cosas por hacer y deseaba evitar momentos emotivos que le incomodaran, así que les dio la espalda para retirarse, quería estar solo.

Entro en la mansión, sosteniendo firmemente la insignia como si de ello dependiera su vida, dejando que un torrente de pensamientos fluyera en su mente, buscando ordenarlos y brindarles coherencia para su propia paz. La desesperación se apoderaría de él si lo permitía, necesitaba calmarse, algo que lo ayudara a controlarse por unas horas más hasta que iniciara la batalla.

— ¡Oye, cosa amorfa! —lo llamó Blaze, siguiéndole el paso como podía—. Nosotros también tenemos que bajar al muro, somos Custodios, ¿recuerdas?

—Ya lo sé —contestó Mewtwo distraídamente.

— ¿Y entonces? Vas en la dirección equivocada, no hay nada más que hacer en la mansión, todo está allá abajo en el valle —señaló Blaze con cierto tono sarcástico en su voz, frunciendo ligeramente el ceño al darse cuenta de dónde estaban y a dónde se dirigían—. Oye, ¿qué estás…?

— Si vas a perseguirme sólo para colmarme la paciencia con tus incesantes zumbidos, mejor date la vuelta y lárgate —espetó Mewtwo tajantemente.

— Me importa un bledo. ¿Qué piensas hacer en su habitación? Ella no está ahí —insistió Blaze, sin dejarse intimidar por la mirada asesina que el clon le lanzó por encima de su hombro.

— Eso lo sé, ¿me crees idiota?

— Siempre he tenido mis dudas.

Mewtwo se detuvo bruscamente, girando sobre sus talones para encararlo, mirándolo con tanto desprecio que logró acongojarlo. Sin intercambiar ni una sola palabra más, Mewtwo le dio la espalda para proseguir su camino, maldiciendo por lo bajo al sentir que Blaze lo seguía de todos modos.

Él sabía muy bien que no encontraría a Eve en aquel lugar, sería el último sitio en el que se escondería si deseaba escapar de Tymime, pero Mewtwo no se dirigía hasta allá con la absurda esperanza de hallarla. No, él sólo quería ver algo y que esto lo incentivara a hacer lo que haría sin que le temblara el pulso.

Abrió la puerta sin titubear, entrando en la vacía habitación y permitiendo que Blaze entrara detrás de él. Se acercó a la mesita de noche, mirando fijamente la caja musical que le había regalado a Eve la noche anterior, la abrió y tomó la foto que había guardado, contemplándola por largo rato bajo la atenta mirada de Blaze, quien al menos permaneció en silencio.

Mewtwo esbozó una sonrisa al verse a ambos, sumergidos en esa conversación sobre el sabor de las galletas, desinteresados de lo que sucedía a su alrededor. La peculiar calidez que emanaba de su corazón ocupaba todo su cuerpo, especialmente al ver lo feliz que Eve lucía, a pesar de que el paseo no hubiera sido perfecto. Ella le sonreía, se esforzaba en transmitir alegría porque realmente estaba contenta de estar ahí con él, no como cuando ella lo mantenía lejos. Aquello bastó para declarar que no había vuelta atrás.

Guardó la foto cuidadosamente, lanzándole una última mirada de soslayo a la caja, dirigiéndose a la puerta sin cruzar palabras con Blaze hasta que éste lo detuvo, cortándole el paso.

— Espera, ¿eso es todo? —chilló con un tono más agudo de lo habitual—. ¿Vienes hasta acá sólo para ver una fotografía? Me imaginaba que se te había ocurrido un plan todo elaborado o algo así… ¡como una revelación divina! No puede ser que sólo… no, ya va, espera un momento, ¡me corto un ala a que eso es así! ¡Suelta la sopa!

Mewtwo intentó rodearlo para desembarazarse de él, pero Blaze bloqueo su camino varias veces, con tanta facilidad que resultaba absurdo.

— ¡Deja de hacer eso! — exclamó Mewtwo con frustración cuando perdió la paciencia, estampándolo contra la pared usando un Psíquico para apartarlo, sorprendiéndose cuando Blaze hizo lo mismo en su contra. El grito de enojo que profirió seguramente se escuchó hasta la Patagonia—. ¡¿Por qué el repentino interés por lo que haga, eh?! ¡Tú y yo no somos amigos! ¡Explícame por qué carajo te importa ahora! ¡Explícame!

— Porque sea lo que sea, obviamente, tiene algo que ver con Eve —respondió Blaze, con tal tranquilidad que desconcertó a Mewtwo. El Scizor estaba impresionado por el repentino arranque del clon, resultaba realmente intimidante, pero si mostraba flaqueza no lo tomaría en serio—. Si se trata de algo que la ayudará debes decírmelo, estoy dispuesto a colaborar contigo mientras la beneficie a ella, daría mi vida por su bienestar.

— ¡No hay nada en lo que me puedas ayudar! —bufó Mewtwo con cierto tono engreído en su voz. Blaze era un Scizor único, jamás se le hubiese cruzado el disparatado pensamiento de que alguien de su especie fuera capaz de desarrollar habilidades psíquicas, empero era incomparable a su poder. Sólo era un fanfarrón con poco sentido común.

— ¡Mientes y no te dejaré ir hasta que me lo digas! —exclamó Blaze, estampándolo de nuevo contra la pared cuando se giró hacia la puerta, dispuesto a sacarle la información a golpes de ser necesario.

— ¡De acuerdo! —resopló Mewtwo luego del tercer intento fallido de dejar la habitación, torciendo los ojos con hastío, tomando aire antes de hablar—. Siempre me han dicho que Eve es la única capaz de destruir completamente a Drakar, sin embargo, estoy seguro de que no sólo ella tiene esa capacidad. Por eso es que me enfrentaré a él y lo aniquilaré con mis propias manos.

— ¡¿Qué?! —chilló Blaze escandalizado, abriendo los ojos tanto que parecía que se saldrían de sus cuencas, balbuceando incoherencias mientras intentaba procesar lo que acababa de escuchar—. ¿Perdiste la cabeza? Eres fuerte y todo eso, pero sólo conseguirás que te maten si te dejas llevar por un impulso de idiotez.

— ¿Y qué? Ninguno de ustedes sabe de lo que soy realmente capaz y cuando digo que me voy a cargar al rey Malsumi, es porque lo haré —espetó Mewtwo con arrogancia, apartando a Blaze con un empujón psíquico menos brusco—. No me interesa que pienses que soy imprudente, tomé mi decisión y nada me hará cambiar de parecer. Además, Drakar me debe una y ya es momento de que me las pague —agregó maliciosamente, recordando la emboscada de la montaña y cómo el Malsumi ayudó para que el Equipo Rocket lo capturara.

— ¡Ay, vaya, no tienes remedio! —suspiró Blaze con fingido pesar, dejando también el lugar y manteniéndole el paso—. No me dejas más opción que ayudarte a cargarte a ese tipo.

— ¿Qué te hace creer que aceptaré tú ayuda?

— ¡Eres un testarudo y, para colmo, egoísta! —bramó Blaze, atónito ante la petulancia del clon, deseando hacerlo pedacitos para que se le bajaran los humos—. ¡Esto no es para demostrar quién es el más macho! ¡Se supone que la ayudemos!

— Eso no cambiado en ningún momento, cabeza hueca —replicó Mewtwo mordazmente, deteniéndose de sopetón y dándole la cara. Blaze se quedó petrificado en el sitio al ver la furia que brotaba de los ojos violetas del clon, no era algo que hubiese visto antes, ni siquiera en el fervor de sus batallas—. Si tengo que dar mi vida para ayudarla, lo haré. La ayudaré a ser libre y sólo lo lograré destruyendo a Drakar y a Tymime después.

— ¡Ya va…! ¡¿Qué?! —chilló Blaze completamente consternado—. ¡¿También te vas a cargar a su hermano?! ¡Eso…!

— Si tan sólo supieras lo que yo sé, también considerarías hacer lo mismo —siseó Mewtwo tan furioso, que si bien su voz no era más que una proyección telepática, temblaba y parecía estar hablando entre dientes—. Le ha hecho cosas espantosas, probablemente más de las que conozco y de las que jamás me atrevería a imaginar, puede que por eso Eve haya escapado. Hice una promesa y la voy a cumplir, cuésteme lo que me cueste —le dio de nuevo la espalda, deteniéndose de súbito sólo para agregar—: Y sí, la quiero. Así que no me jodas más o te calcino vivo.

Y con tan repentina e inesperada confesión, Mewtwo dejó a Blaze flipando en medio del pasillo, con un molesto pitido retumbando en su cabeza.

— A la mierda… se volvió loco… —musitó, aún atónito por lo que acababa de suceder.



Caminaba con paso firme y aire despreocupado, empero estaba malhumorado, cansado y con la mente tan turbia que si no fuese por sus años de experiencia su psiquis estaría echa una mierda. Tymime no podía permitirse el lujo de perder el control de sí mismo, no cuando miles de ojos estaban clavados sobre él, esperando a recibir sus órdenes. Cierto que necesitaba desahogo, tendría la oportunidad idónea en poco tiempo, justo cuando la lucha por la vida se sobreponía a la moral.

Haciendo equilibrio al borde del muro, inspeccionaba a las tropas a cada lado de éste con sus oscuros ojos, asegurándose de que todo estaba en orden mientras pensaba que, en cierto modo, no era tan bueno ser él en esos momentos. El miedo y la incertidumbre flotaban en el aire, dando vueltas alrededor de su cabeza como moscas, llevándolo a un estado eufórico difícil de manejar.

Lo estaría disfrutando si no fuera por Eve. Ella liaba sus pensamientos, resultaban frustrantes sus infructuosos intentos por hallarla, aunque en realidad era por no conseguir la solución que tanto se esforzó por encontrar. Era estúpido de su parte guardar esperanzas estando al filo del precipicio, esperando el empujón que lo lanzaría al vacío, donde le esperaban cosas que muy pocos podrían enfrentar.

Se detuvo de sopetón, levantando la mirada para contemplar la luna menguante, que perdía su brillo espectral a medida que el amanecer se acercaba. Poco le importaba reparar en la belleza de la mezcla de colores que la fusión entre el día y la noche creaba, él quería apreciar la barrera que era el pilar fundamental de su defensa, pero no veía absolutamente nada.

— ¿Qué sucede, Icestar? La barrera debería estar puesta ya. —preguntó molesto, hablando a través de un comunicador que su hermana se tomó la molestia de hacer para mantener el contacto entre ellos.

— Lamento tener que informarte que alguien saboteó el panel de control de la Torre B de la montaña —respondió Icestar, aunque se escuchaba mucha estática, la tranquilidad en su voz descolocó al arlequín por completo—. Ya me encuentro trabajando para solucionar este desafortunado inconveniente, pero me tomará algo de tiempo arreglarlo, está en muy mal estado. Tendrás que arreglártelas sin la barrera por unos… cinco minutos cuando mucho.

— ¡¿Pero qué…?! —bufó Tymime con incredulidad, mordiéndose la lengua para que la ira contenida no terminara por estallar—. Me aseguré personalmente de que ningún Malsumi pisara Carpathia y tú también tenías centinelas esparcidos por todos lados. ¿Me explicas cómo demonios…?

— Sólo digamos que debimos prestarle más atención a cierto humano que no es tan insignificante como parece.

Tymime quedó perplejo al escuchar esto, no sólo porque seguía cabreándolo la pasividad de Icestar, también porque se debatía entre maldecir a su hermana o ir a buscar al cabrón de Murdoc y dejarlo hecho un amasijo de carne y huesos.

— Te mantendré informado del progreso.

— Pero cómo… ¡Espera un momento…! —bufó Tymime realmente molesto.

Casi lanza el comunicador al vacío cuando sólo recibió estática en respuesta. Aquello no podía estar sucediendo, había pensado en todas las cosas que podían salir mal para estar mentalmente preparado, pero aquello rallaba en lo absurdo. Murdoc lo pagaría luego, por ahora tenía que mantenerse bajo control, especialmente cuando era tan sencillo dejarse llevar por el coctel de emociones negativas que pululaban en el lugar.

Respiró profundamente varias veces, cerrando los ojos y despejando su mente, encontrando un punto de equilibrio para su psiquis que le permitiría sobrellevar un poco la situación. Yami jamás tuvo idea de lo afortunado que fue al llegar luego de que Tymime se centrara un poco.

— Mi señor, ya todos se encuentran en sus posiciones, listos para recibir sus órdenes —dijo el joven como pudo, pues venía al trote y le faltaba el aliento—. Todos a excepción de…

Tymime hizo un ademán con la mano para que se callara, sabía que mencionaría a Eve, estaba consciente del impacto que causaba su ausencia en el ánimo de las tropas. No quería que se la estuvieran recordando cada cinco minutos, especialmente cuando los Malsumis no tardarían en aparecer, debía mantener la concentración y lo mismo todos los demás.

Le dio la espalda, concentrándose de nuevo en los miles de pokémon que se desplegaban en la extensión del valle árido, todos dispuestos en estricta formación gracias a la severidad de Feardocha y Shock con sus respectivos escuadrones. Skyfler y Dinya estaban preparados para despegar desde los nichos de las montañas, esperando la voz de ataque para abrir sus alas y volar hacia el valle. A lo largo del muro se distribuían los Lanzadores, curiosamente tranquilos y rectos, no esperaba tanta disciplina con Sfear como líder. Y a sus espaldas se encontraban los Custodios, en menor cantidad, dispuestos para proteger la ciudad en caso de una irrupción, así como brindar apoyo de ser necesario.

Cuando se permitía unos segundos de distracción viendo a Moonghost y Flame conversar, notó con el rabillo del ojo que alguien se acercaba. Disimuladamente, trató de distinguir acerca de quién se trataba, reconociendo la silueta de Blaze casi al instante. El Scizor no estaba solo, alguien más caminaba a su lado y al averiguar de quién se trataba se le revolvió el estómago: era Mewtwo.

Llevaba la armadura puesta, robándose las miradas de todos al pasar, probablemente ganando admiradores gracias al brillo del litio pulido, su imponente altura y firme andar. Sin embargo, en lo único que Tymime se fijaba era en el emblema que se encontraba en el centro del pecho del clon, donde resaltaba el símbolo de Gea. Si el hecho de que aún existiera era más que suficiente para mosquearlo, que llevara el emblema de la bruja y la armadura… todo en conjunto le producía náuseas.

Para su suerte, el adefesio se detuvo a una distancia prudencial de la suya, cosa que en cierto modo le agradecía, porque si llegaba a tenerlo al alcance se olvidaría de todo y lo mataría. Era difícil resistir la tentación de hacerlo, quién se atrevería a detenerlo, después de todo Mewtwo era la causa de que todo estuviese saliendo mal.

Yami seguía hablándole en voz baja, dándole informes que no le importaban y que sólo aumentaban su disgusto, así que materializó su esfera en vista de que todo contribuía a que perdiera la cabeza. Cristalizar su alma era el recurso más desesperado en esos casos, le otorgaba cierto alivio al dejar su cuerpo libre de la aflicción de las emociones, permitiendo que su mente sólo se ocupara de lo que realmente importaba. Qué curioso era poder manipular tu propia alma, juguetear con ella entre tus dedos, apartándola para no sentir… Ah, ¿por qué no lo había pensado antes? De ese modo era más fácil disfrutar el aumento de su poder a causa de las circunstancias, ahora se moría de ganas de que comenzara de una vez, haría un último intento por solucionar las cosas.

Sintió que le caía un balde de agua helada cuando se encontró pensando en ello, lanzándole una mirada de perplejidad a su esfera, estrujándola con más fuerza de la necesaria. No debería tener esa clase de deseos, no cuando tenía la esfera entre sus manos, él no podía estar tan…

Repentinamente, una extraña sensación impregnó el aire, no todos la percibían como Tymime lo hacía. La tierra a sus pies comenzó temblar rítmicamente, alertando a los soldados y helándoles la sangre.

Todavía estaban lejos, sin embargo el silencio absoluto le permitió a Tymime escucharlos acercarse con toda claridad, como si estuvieran a sólo pasos de él. “¡Brum, brum, brum!”. El sonido de la marcha no le resultaba desconocido, erizándole la piel de emoción, a pesar de tener su —cada vez más inútil— esfera en mano.

El miedo, la ira, el odio… todo estaba presente, bailando frente a sus ojos, dándole de beber de una copa cada vez que estaba a su alcance, haciéndose pasar por el mejor de los vinos. Su excitación aumentaba aunque no quisiera, dibujando una sonrisa en su rostro, mordiéndose la lengua para no estallar en risas. ¿Cómo pudo olvidar lo emocionante que era estar al borde de una batalla de esas magnitudes?

Yami comenzó a temblar como hoja cuando el ejército de los Malsumis se perfiló en el horizonte, justo cuando el Sol comenzaba a asomarse tímidamente, brindado un brillo pálido y apagado que no era normal.

Tymime sabía que el Sol no volvería a resplandecer o dar calor hasta que todo aquello terminara, en especial cuando la luz dejó de avanzar por el valle, deteniéndose justo a la mitad. Aquella era la señal de que el día tan esperado había llegado.

— “El día y la noche se juntarán” —recitó Tymime en voz muy baja, sintiendo la intranquilidad que se apoderó de sus tropas al constatar el enorme número de enemigos que tendrían que enfrentar, haciendo uso de todas sus fuerzas para no carcajearse—. Henos aquí, bruja, cumpliendo tu voluntad —no le importaba que alguien lo escuchara hablar mal de Gea, incluso la preocupación por la barrera perdió sentido para él. Con tanto que controlar, no pudo evitar ensanchar su macabra sonrisa—. Ya era hora…


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ESCENA ELIMINADA

Spoiler
Flowar se encontraba sola en el que ahora era su estudio, mirando por la ventana con cierto nerviosismo, envuelta en la penumbra y frío que confería un día triste y lluvioso como ese. El lugar lo acomodó a sus gustos en poco tiempo, contando con estanterías repletas de frascos, cajones, macetas y tierra por todas partes, todo lo necesario para que ella pudiera hacer lo que más la apasionaba: sanar.

Suspiró con pesar, nada de lo que tenía ahí le sería realmente útil dentro de poco, ella sólo dependería de su poder sanador, aquel que nacía de su psiquis y se fortalecía con la voluntad de ayudar a otros para detener su sufrimiento.

“Igual que el retoño que surge de las cenizas, creceré en la adversidad y restauraré la tierra de la que provengo”, recitó para sí, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. El sólo imaginarlo la aterrorizaba, todo lo que tendría que presenciar y padecer en apenas cuestión de horas. Se hiperventilaba pensando en todos los pokémon que se dirigían al muro en esos momentos, a los que no podía ver gracias a lo apartado de la mansión, aunque igual sentía que podía como si no existieran distancias ni barreras.

Si aquello no era suficiente para angustiarla, también estaba la desaparición de Eve, era para echarse a llorar y ahogarse en lágrimas. Suspiró de nuevo, recriminándose por no haber pensado en que algo así podría suceder, Eve llevaba un gran peso sobre los hombros que no cualquiera podría soportar.

El rechinar de la puerta interrumpió bruscamente sus pensamientos, sorprendiéndose al ver a la mayor parte de sus hermanos entrar y acercarse en torno a ella.

— ¡Hola! ¿Qué hacen aquí? —preguntó Flowar con voz maternal, recibiendo entre sus brazos a Sfear, disimulando un poco su preocupación con una gran sonrisa—. Pensé que ya se encontrarían tomando el mando de sus tropas.

— Se supone, pero los mayores se están encargando de todo, a excepción de Dinya que se está encargando mientras Skyfler ayuda con lo demás —respondió Flame despreocupadamente.

— De acuerdo. ¿Y ya estás mejor? —preguntó Flowar apuntando a su pecho, refiriéndose a la herida que le hiciera Shock hace varios días atrás, sonriendo aliviada cuando su hermano asintió y guiñó el ojo.

— Quisimos aprovechar esta ocasión para estar juntos un rato más —dijo Rocknight rápidamente, dando un paso al frente para tomar el control de la conversación, no quería seguir perdiendo el tiempo en trivialidades—. Ya saben, antes de que… porque nosotros podríamos… —la suave voz de Rocknight se quebró y no pudo continuar, a pesar de que en sus ojos de plata no atisbaba lágrima o titubeo alguno, estaba aterrorizado.

— Lo que Rocknight quiso decir es que no sólo deberíamos preocuparnos por salir bien de esta, también tenemos que actuar y tomar la situación en nuestras manos —dijo Grounday seriamente, acercándose a su gemelo y aferrándose a su brazo con ternura—. Cuando lo ves desde otra perspectiva, nuestra función comparada a la de Eve es incluso triste, sólo estamos para fortalecerla y ahora ella no está. No la culpo por haber huido, pero me gustaría hacer algo para ayudarla en caso de que decida o no regresar.

— ¡No hables acerca de Eve de ese modo! —exclamó Moonghost bastante ofendido, haciendo respingar a sus hermanos por tan repentina intervención. Fruncía el ceño con fuerza, intentando disimular la tristeza en sus ojos—. Ella no huyó porque quiso, no nos abandonaría, algo grave pasó y nosotros, como siempre, no nos enteramos de nada.

—Ya zabes cómo ze zentían Dyfir y Mewtwo cuando no lez contabaz laz cozaz —señaló Baby entre risitas, logrando contagiar a su hermano y aplacando en algo su indignación.

— Jejé, recuerdo esos tiempos —secundó Flowar riendo también—. Eve era bastante estricta, no le gustaba que soltáramos tanta información, si acaso la necesaria. Creo que era su forma de cuidar de ellos…

— También para mantenerlos lejos y no la molestaran, que no se te olvide ese detalle, que resalta la capacidad social de nuestra hermanita —señaló Grounday con una sonrisa burlona.

— ¡Uy, sí! ¡No paraba de sabotear a Dyfir para que se largara! —intervino Moonghost, recuperando la jocosidad que lo caracterizaba— ¡Eve no dejaba de estornudar por mi culpa!

— ¡Cierto que empieza a estornudar! —exclamó Flame estallando en carcajadas.

Continuaron hablando y riendo un rato, haciendo énfasis en los buenos momentos que vivieron desde que despertaron, eran pocos pero los llenaban de dicha. Aun cuando estaban al borde de la batalla que justificaba su existencia, ninguno pretendía ni por asomo recordar que el tiempo era valioso, hacía mucho que no se sentían tan cercanos como en ese instante.

— Yo no sé ustedes —suspiró Moonghost repentinamente, con una extraña mezcla de pesar y decisión—, pero entenderé a Eve si decide no presentarse. Eso no significa, como dijo Grounday, que nos quedemos de brazos cruzados, haré lo que sea necesario sin importar que estemos reverendamente jodidos.

— Suena muy bien. ¿Cómo planeas ayudarla? —puntualizó Flame con una media sonrisa. Moonghost abrió la boca pero de ella nada salió, mirando a todos lados y sudando como si estuviera en un sauna, consiguiendo que su hermano de fuego se carcajeara—. Eso imaginé. Aunque nadie se ha atrevido a decirlo, la respuesta es más que obvia: tenemos que derrotar a Drakar nosotros mismos.

— ¡Has perdido la razón! —exclamó Flowar, uniéndose al grito ahogado colectivo, tan impresionada que hasta se le pusieron los pelos de punta—. Nadie más que Eve lograr eso.

— ¡Lo sé, pero Tymime…!

— Tymime derrotó a Enurta, no lo eliminó, son cosas distintas —señaló Grounday frunciendo el ceño—. ¿Recuerdas cómo quedó después de esa batalla? Tardó meses en recuperarse por completo y sólo consiguió destruir su cuerpo. Si a él casi le cuesta la vida, que es el más fuerte de nosotros, ¿qué nos quedará a nosotros?

— Podría ser distinto si lo intentamos todos juntos —insistió Flame.

Grounday pareció contrariada ante la firmeza de su hermano, también pudo ser porque vio el fuego arder con mayor fuerza en sus ojos, sin importa qué se limitó a intercambiar miradas inseguras con el resto. En cuestión de segundos, sin decirse nada, acordaron que ese sería el plan a seguir. Repentinamente, la idea de poder destruir a Drakar encendió una llama en sus corazones, quizás podrían evitar que eso ocurriese y harían muy feliz a su hermanita.

— Nunca olvidemos que somos hermanos —dijo Rocknight con solemnidad y los ojos bien abiertos—. Sin importar lo que suceda, démoslo todo en la batalla, somos capaces de mucho y más. Demostremos de qué estamos hechos, que a pesar de nuestros grandes defectos y disfuncionalidad familiar, podemos enfrentar y superar las adversidades juntos —hizo una pausa para suspirar, recuperar el aliento y añadir—: El momento de que los Malsumis dejen de subestimar a los Lethilian ha llegado. También para recordarle a Eve que no está sola y que jamás, suceda lo que suceda, lo estará, no la dejaremos caer.

Todos exclamaron en aprobación, aumentando el brillo que surgía de sus ojos, que mostraban sus ardientes deseos de darlo todo en la batalla, animados por las palabras de su hermano. La excepción era Flowar, cuyo fulgor era causado por las lágrimas que luchaba en vano por contener, dando un paso apresurado, procurando que la escucharan aún con su voz quebrada cuando dijo:

— Por favor, nos dejen que los maten… —sollozo ahogó el resto de sus palabras, dejando a sus hermanos mudos ante las lágrimas que caían sin parar—. No podría vivir sin ninguno de ustedes…

Flowar no pudo más, dejándose abatir por la devastación que todo aquello le producía, cayendo de rodillas al suelo, donde sus hermanos corrieron a abrazarla para tranquilizarla.

— ¡Q-quisiera que hubiera otro modo! —chilló Flowar desconsolada, agradeciendo el abrazo y el amor que le transmitían a través de él, pero demasiado afectada por las circunstancias para poder encontrar consuelo—. No entiendo por qué tiene que ser así…

— Te comprendo, bonita, yo tampoco lo entiendo —susurró Rocknight suavemente, afectado por la tristeza que embargaba a su hermana—.Yo también me he cansado de rogarle a Madre para hallar otra manera, pero es su voluntad y la palabra de Gea es ley, siempre lo hemos sabido.

— P-pero…

— Flowar, tenemos que aceptarlo, será complicado sin importar lo que hagamos —la interrumpió en seco Grounday, sintiéndose algo mal por lo que iba a decirle, sin poder evitarlo—. Por eso comprendo si… ¡Yo sólo sé que no podemos llorar! ¡Debemos ser fuertes!

— Podemos llorar, pero es mejor si ocupamos nuestras energías en ejecutar el plan en vez de patalear y dar motivos para que se burlen de nosotros —dijo Sfear entre risitas, levantándose y rompiendo con el abrazo grupal—. Dejemos de acomplejarnos tanto y enfoquémonos en lo importante, se olvidan que Drakar no es el único Malsumi, el resto hará cualquier cosa por proteger a su líder.

— ¡A patead trazedoz de Madzumiz! —exclamó Baby enérgicamente, pegando saltitos de un lado a otro.

— Si tan sólo dejaras de hablar así… —suspiró Grounday ligeramente mosqueada por esto, alzando una ceja despectivamente—. Al menos por hoy, nadie te va a tomar en serio si suenas como un tonto.

— ¡Bueno, hora de irnos, muchachos! Tenemos que estar listos para cuando lleguen los Malsumis—exclamó Flame riendo nerviosamente, sabiendo que a su hermano pequeño no le gustaba que cuestionaran su actitud infantil.

Al escucharlo, Flowar quiso echarse a llorar de nuevo, mas prefirió mostrar fortaleza y despedirse de sus hermanos con la mejor sonrisa que le permitían sus caóticas emociones. Uno tras otro dejaron la habitación, despidiéndose alegremente con un movimiento de la mano, Flowar les deseaba suerte a todos y les rogaba que tuvieran los ojos bien abiertos. Cuando se quedó sola, volvió a la ventana, levantando la mirada al cielo con preocupación.

— Espero que estés bien, Eve —musitó quedamente.






ANEXOS


EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#311

Falta poco para que me falte mucho

Falta poco para que me falte mucho

Wow, quería leer algo por estos lados y encontré este fic que ya lleva años activo, y con sólo leer un poco del capítulo 60 entendí por qué.

Escribes de una manera fascinante. Realmente la única vez que había leído un fanfic con esta calidad, fue hace mucho tiempo, y era la traducción de un fic en inglés. Por lo que me alegro mucho de que todavía continúes con esto.

Si bien, son muchos capítulos, y algo extensos vistos desde el celular :p, mis vacaciones comienzan en julio. Hasta entonces esperaré para tener el suficiente tiempo libre y poder leer entera esta obra que ya me atrapó.

Recalco que eres una excelente escritora, y espero empezar pronto a leer esto.

Es muy probable que en el futuro sea un lector frecuente, y por ende te estaré apoyando.

Salu2!! Que tengas un buen fin de semana ^^

Bye~
Muy pronto... n.n
#312
Bueno, primero que todo espero que estés muy bien, jamás pensé que sacaras los capítulos tan seguidos (o tal vez sea yo el que ahora está más ocupado que antes). Muy bien debo aclarar que tenía los borradores a ¨medio hacer¨ del capítulo especial y el 59… y de repente aparece el 60. Así que voy con la revisión de los 3 en un solo bloque sin editar nada (tal vez acierte alguna predicción).

A los Ojos del Maestro: definitivamente a Enurta le vale un carajo todo, solo por placer y curiosidad se ofreció de ser ¨¿mentor?¨ de Eve, con el objetivo de ver hasta dónde llega su poder. Su naturaleza es aplastante y es solo el reflejo de un instinto muy básico y oculta (quizás no tanto ahora), ser más fuerte para dominar (¨…lo mío es devorarlo todo, antes que el todo me devore a mí…¨). Quizás se refiera a Gea, pero al igual que un demonio, desea devorarlo todo, porque tal vez en el fondo sabe que ese todo esconde una fuerza devastadora que lo llevara a su inevitable final.

Capítulo 59: realmente me gusto mucho lo que le paso a Dyfir y creo que yo tendría una actitud similar a la de Nathaniel (no, definitivamente no quiero que estén juntos, mejor que queden como amigos… a lo mucho). Me gusto el paseo emocional de este capítulo, nunca fue meloso ni nada, siempre logras ese efecto de equilibrio sin que los personajes parezcan haber sido reseteados emocionalmente. Fue agradable verlos en otro ámbito para relajar un poco la situación, algo así como la calma antes de la tormenta. En este capítulo Mewtwo estuvo a punto de desatar sus emociones ocultas hasta que llego Tymime (inesperado para mí); y estoy casi seguro que en esa batalla en la que se vio envuelta Eve en ese choque de energías con Tymime ella se pudo dar cuenta de los pensamientos de su hermano, incluso de la veces que le borro la memoria y las atrocidades que él hizo, lo cual la descoloco por completo (aquí tengo un mindblow porque no tengo idea si Momo se va a manifestar en Eve por esta situación o es el embrión en desarrollo que tanto cuida Giovanni y los Malsumis). Sobre la escena eliminada, no creo en la necesidad de quitarla, ya que la naturaleza de Tymime no se pierde para nada; el parece que existe únicamente para cuidar de su hermana y el destino que carga sin importar los métodos, y es el único ser en el mundo con quien es capaz de abrirse aunque sea un poco (como una especie de Uchiha llevado al extremo). Lo ha demostrado en otras ocasiones cuando la abraza y disfruta de su presencia, no veo nada de malo en su comportamiento un poco más flexible de lo habitual, ya que estaban completamente solos. Esto se confirma al final del episodio, la desesperación-ira-frustración que sintió cuando ella se alejo y las palabras casi de suplica que utilizo hacia ella (en serio, en este fic se puede sentir las emociones que tratas de transmitir en los personajes… eso es arte y cuesta lograrlo), tanto así que por un momento le dejo de importar Mewtwo. Este capítulo sin duda me aclaro muchas cosas.

Capítulo 60: una vez más, la descripción de la ambientación hace sentir que estuviéramos allí. Vaya, parece ser que uno de los secretos de la esencia de Tymime es su esfera; no me esperaba que pudiera separar además de sus sentimientos, su alma, yo pensaba que su propia naturaleza lo hacía capaz de ser tan áspero. Por otro lado creo que hacerte en las predicciones respecto a Eve y Tymime, efectivamente si se entero de las atrocidades de su hermano y más aún, tuvo acceso a su naturaleza completa. Por otro lado, si en el capítulo anterior Mewtwo aflojo sus sentimientos ya aquí se desataron, suprema la reaparición de Momo fue candente (literalmente, un poco más y hubiera pensado que una broma… como la del año pasado, pero no, aparte esta vez no estaba ebrio) más en su interacción con Mewtwo que ahora se muestra más frío y calculador pero impulsado a un nivel superior por las nuevas sensaciones y sentimientos que está experimentando, eso fue supremo y de verdad espero que estas nuevas sensaciones despierten su verdadera fuerza oculta en lo más profundo de su glándula pineal (vaya me emocione con eso de la glándula) y que tenga un papel fundamental, que todos paguen por haberlo subestimado, ya que este Mewtwo me agrada mucho y ojala tenga una forma suprema o algo así (no pierdo las esperanzas). Sobre la escena eliminada, tampoco era necesario eliminarla, el resto de los hermanos presentan más unión que Icestar o Tymime, es normal que se apoyen y se den esperanzas mas tomando en consideración que los despertaron para una batalla que podría causar su fin, además hay cosas que solo pueden compartir entre ellos, más aún (al igual que en el caso de Tymime y Eve) si están solos. Sobre Flowar siempre la considere sensible (similar a Dynia) pero además ella siente su función en el grupo un tanto limitada, como si su existencia fuera casi innecesaria, un simple botiquín de emergencias, o un relleno obligatorio.
Por el momento hasta aquí lo dejo, espero que sigas de maravilla, y cuando acabe este fic, me las ingeniera para tenerlo impreso en pasta dura y en cuero. Espero con ansias el siguiente capítulo.
PD: Cuando el pasado está cargado de pecados, el peso lo convierte en mártir en el presente…
#313

61 - Muestras de poder

61 - Muestras de poder

@RapGomZ ¡Hola! Wow, este tipo de comentarios siempre son muy inesperados pero gratos. Aunque todavía no has comenzado (creo), espero que la lectura te sea amena y te guste la historia, de antemano me disculpo por los capítulos que aún no he actualizado. Este es mi primer fanfic y todos los errores que comete un novato los encontrarás. Igual modo, agradezco mucho tu comentario y en verdad espero que te guste, si bien estamos terminando será un gusto tenerte como lector ;w;

@The Darkcry666 Ya te extrañaba xD. Es que me dispuse a publicar con más "frecuencia" ya que estamos en la recta final, tengo varios capítulos adelantados y siempre busco espacio para irlos escribiendo, por eso lo "seguido" de las nuevas publicaciones :3. Ahora viene lo bueno.
Lo de Enurta es exactamente lo que dices, sólo que el "todo" es aquello que supone el mayor reto para él, al cual quiere sobreponerse y alzarse victorioso. Digamos que él sólo quiere ser poderoso para que nadie lo fastidie, ¿quién se mete con alguien invencible?
Me pareció que esto era lo más justo en el caso Dyfir/Nathaniel, no sólo para desarrollar un poco a estos dos, también para darle un poco más de personalidad a él porque su relevancia ha sido muy poco hasta estos capítulos; no se vería bien que luego de tanto rechazo por parte de Dyfir, Nathaniel actuara como un pende... y le perdonara todo a la muchacha, le quise dar algo de dignidad en su despecho.
En cuanto a lo emocional del capítulo 59, me alegra haber conseguido ese equilibrio, quería que todo luciera bonito (incluso mágico) con la salida y el intento de Mewtwo por "declararse", todo para que la intervención de Tymime y la posterior huída de Eve cayera pesado en el estómago. Entonces, ¿piensas que la escena eliminada estaba bien? Yo pensé que se salía demasiado del personaje de Tymime, pero cuando lo planteas de ese modo veo que tiene sentido, lo bueno es que está disponible para la lectura; sin duda la acomodaré e incluiré en la versión final.
Con respecto a Momo, no te diré si lo que sucedió entre Eve y Tymime causa su "aparición", pero si te recuerdo que ella misma le dijo que no era el clon cuando por fin habló con Mewtwo :)
La esfera es todo, absolutamente todo, de Tymime. En ella no sólo guarda los maniquíes, si no su alma misma, pensamientos, sentimientos, recuerdos, etc. Exactamente, Eve tuvo acceso a Tymime, sin mentiras o lagunas mentales. ¿Qué vio exactamente, más allá de lo que ya es obvio? Eso tendrás que esperar para saberlo :P
Esta escena si que no la reconsidero demasiado. Es que me pareció bastante repetitivo que todos en el capítulo terminaran acordando hacer lo mismo cada quien por su cuenta, y si bien es cierto que muestra la unión que tienen los hermanos en comparación con otros, no es taaan necesaria. Sin embargo, igual la incluiré en la versión final, aunque sea como extra.
Jajaja, fíjate que la escena de Momo no estaba en el borrador, pero me pareció buena idea agregarla para que Mewtwo se molestara más y confundirlo un poco también... vamos, que no debe sentirse muy bien tener su primera experiencia en un sueño y con Flowar al lado xD. Lo de Ari me preparó para este momento (?)
Me alegra que te gustara el conterno, Darkcry, espero lo siguiente te guste igual :)



¡Hola mundo! ¿Qué tal están?
Ha pasado poco más de un mes y, finalmente, traigo el capítulo 61. La batalla por fin comienza y entramos en la verdadera recta final del fanfiction. Han sido 9 largos años, es demasiado tiempo, pero lo importante es terminar.
Con esto, aviso que EGN finalizará en el capítulo 67. Habrá un epílogo, pero me cuesta creer que luego de éste ya sólo quedan 6 capítulos y que el 65 ya está bastante avanzado.
Por los vientos que soplan y se me pongo las pilas, no llegamos a 2017. Se me acelera el corazón de emoción con sólo pensarlo, que por fin lleguemos al merecido final... Ok, no me voy aponer sentimental ahora, que acá va a correr sangre xD
Mientras tanto, también estoy trabajando lo más rápido que me permiten mis obligaciones para arreglar los capítulos viejos. Recientemente actualicé el capítulo 8 y pronto estará el 9, son pocos los cambios que se le ha hecho a la historia, si los hay lo anunciaré de manera oportuna. A esto se le suma que voy sacando más portadas y referencias para los personajes que nunca la tuvieron, es una fiesta, ¡yay!

Bueno, no los voy a seguir mareando con el discurso previo. Pero antes de comenzar, quiero decir un par de cosas más:
1. Quiero dar mil gracias a Sebastián por ser el betareader de este capítulo.
2. Abrí un canal de YouTube. Subo speedpaints y procesos de los dibujos que hago, así que si quieren echarle un ojo
este es mi canal.


Ahora sí. Disfruten el capítulo 61 uwu






61
Muestras de poder



Spoiler
— Zack, informe de progreso —exigió Icestar con voz monótona mientras soldaba algunas piezas al panel de control averiado.

— Todo el sistema funciona correctamente, no parece haber ninguna otra falla que afecte el mecanismo de los generadores —contestó Zack de inmediato. Sus ojos estaban fijos en la pantalla que mostraba varios caracteres a gran velocidad, con sus dedos tecleando comandos tan rápido, que parecía tener más de diez—. Pero por más que lo intento no logro activarlas, el programa está diseñado para impedir esto y así detectar las fallas con mayor facilidad… bueno, para eso era —añadió con desgano y frunciendo el ceño.

Nathaniel observaba con atención lo que Zack hacía mientras asistía a Icestar con las herramientas. Levantó la mirada, apreciando con gran preocupación que el amanecer estaba peligrosamente cerca. El breve intercambio de palabras entre Icestar y Tymime hizo que se asustara un poco, en especial por la tranquilidad que mostraba la Lethilian, entendiendo en cierto modo que el arlequín se molestara tanto con ella.

“No es que vayan a llegar justo cuando salga el sol… ¿o sí?”, pensó cohibido, agradeciendo que nadie ahí tuviera acceso a sus pensamientos, los cuales se volvían cada vez más pesimistas y caóticos a medida que el cielo aclaraba. Cualquiera lo tildaría fácilmente de cobarde.

Repentinamente, el comunicador volvió a sonar, haciéndole pegar a Nathaniel un respingo por el susto que se llevó. Sin duda se trataba de Tymime, lo mejor era ignorarlo y concentrarse en el trabajo, pero al joven se le heló la sangre cuando lo escuchó hablar.

—Ya están aquí —con sólo eso bastó para drenar todo color en su rostro.

Nathaniel sintió que le caía un balde de agua helada encima y no sabía cómo disimular sus nervios. Afortunadamente, Zack estaba demasiado ocupado para notarlo, Icestar jamás se preocupaba por semejantes tonterías y lo demostró cuando tomó el comunicador sin siquiera mirarlo.

— No me extraña semejante puntualidad —respondió Icestar con tanta tranquilidad, que por un breve instante Nathaniel se vio tentado a gritarle por su propia salud mental que mostrara algo de preocupación—. La paciencia no es de las mejores virtudes de Balac, a pesar de que se las da de gran estratega y guerrero, procuremos usar eso en su contra. Me hace ilusión verlo perder los estribos y descartar los planes que seguro lleva meses preparando; quiero eso, especialmente porque me debe unos cuantos centinelas.

— Me importan una mierda tus centinelas. ¿Qué hay de las torres? Necesitamos esa barrera urgentemente o estamos jodidos —espetó Tymime de malagana.

— Todavía estoy reparándola.

— ¡Carajo, Icestar! ¡No me salgas con tus necedades ahora! ¡Es el peor momento para que te creas la absurda mentira de que tienes todo calculado! —gritó Tymime furioso, tan fuerte que la señal comenzaba a emitir chirridos que hacían daño al oído—. ¡Mueve tu **** o te juro que…!

A pesar de los espantosos ruidos que salían del comunicador, Nathaniel perdió toda noción de lo que le rodeaba, con la mirada fija en un punto perdido en el horizonte. Con una mano temblorosa le hizo señas a Icestar, que dejó de lado su labor y el comunicador para prestarle atención. Un grupo de pokémon se acercaba lentamente a ellos, eran muchos y de variadas especies, aunque se distinguían moles como Rhydon o Tauros en mayor cantidad.

A pesar de la conmoción que tan inesperada aparición causó en él, Nathaniel se puso de pie de un salto y sacó la pokebola de su Jolteon, notando con horror que los pokémon portaban la marca de los Malsumis.

— ¡Mierda…! —musitó Zack al percatarse de lo que sucedía, levantándose de un salto y sacando una de sus pokebolas.

— Sigue trabajando —le ordenó Icestar con rudeza, poniéndose también de pie justo cuando Nathaniel liberaba a su pokémon—. ¿Y tú qué crees que estás haciendo?

— ¿No es obvio? —balbuceó Nathaniel confundido y apabullado ante la absurda cantidad de Malsumis que se les acercaban—. Vamos a luchar…
— No, yo me encargo de eso. Tú terminarás de arreglar el panel de control —dijo Icestar, adelantándose e interponiéndose entre ellos y los Malsumis. Sus ojos violetas se posaron sobre Nathaniel súbitamente, mirándolo con cierto atisbo de curiosidad—. ¿Sucede algo? Te acabo de dar una orden y no te veo trabajando.

—Sucede que necesitas ayuda. No puedes sola contra tantos y yo…

Justo en ese preciso instante, Nathaniel sintió que el suelo temblaba bajo sus pies y descubrió con horror que un Tauros se había lanzado a la carga, apuntando sus puntiagudos cuernos hacia ellos. El Jolteon pegó un salto hacia delante y preparó una Onda Trueno, si bien el pánico le robó el habla a su entrenador estaba preparado para protegerlo, aunque en un parpadeo el toro cayó y se arrastró por el suelo hasta quedar inmóvil a sus pies. Nathaniel quedó estupefacto al notar que el Tauros tenía una herida profunda al costado, desde la cual pokémon comenzó a congelarse hasta quedar transformado en una estatua de hielo sólido.

Consternado, Nathaniel levantó la mirada, descubriendo que Icestar se había alejado varios metros sin que él se diera cuenta. La Lethilian había interceptado al Tauros a mitad del camino, hiriéndolo mortalmente con sus garras recubiertas de acero que expelían un humo blanco bastante denso.

— Tú pokémon no es capaz de lidiar con esto, Nathaniel —dijo Icestar despreocupadamente, poniéndose en posición y lista para atacar—. Matar es más fácil cuando ya lo has hecho antes y tú Jolteon no es más que una mascota, no puedes darle semejantes órdenes.

El suelo volvió a estremecerse, robándose la atención de Icestar por completo, quien no titubeó para lanzarse de cabeza hacia los Malsumis. Nathaniel observó con los ojos abiertos como platos a Icestar avanzando a una velocidad de vértigo, atravesando a sus víctimas con sus garras y congelándolas desde adentro.

Su Jolteon ladró para llamar la atención de su entrenador, mostrando a través de sus oscuros ojos que estaba tan contrariado como el joven, quería ayudar y no sabía cómo. Nathaniel respiró profundamente, precipitándose a trompicones hacia el panel de control y tomando las herramientas para cumplir la petición de Icestar, con su fiel pokémon cerca para protegerlo de cualquier peligro, aunque la Lethilian se las arreglaba bastante bien ella sola.


Las filas de Malsumis se extendían a sus anchas, ocupando una gran parte del que sería su campo de batalla, todos predispuestos en perfecta formación. Sus tropas estaban compuestas por una gran variedad de especies, aunque la mayoría era de aquellas consideradas peligrosas tanto para humanos como pokémon. Se mantenían en sus puestos muy inquietos, gruñendo, siseando o graznando, esperando ansiosos a recibir órdenes.

Balac la lanzaba miradas impacientes para exhortarlo a darle autorización de iniciar el ataque, pero Drakar estaba más ocupado en otras cosas, parado en una roca bastante alta y barriendo con la mirada la extensión del muro en busca de Eve. Los ojos de aquel cuerpo no resultaban de gran ayuda, en especial por la enorme distancia que lo separaba del muro, era verdaderamente frustrante.

También podía sentir las miradas de miles de Rocket clavadas en su nuca, observándolo con gran curiosidad, preguntándose por qué no daba inicio la batalla. Ninguno sabía que —si de él dependiese— nada de eso estuviera sucediendo, él sólo quería olvidarse de todo y estar con ella. No lo intimidaban ni su enorme cantidad, ni sus armas o vehículos, si ella le daba la respuesta que tanto ansiaba los desvanecería a todos sin dudarlo. Sabía que con un movimiento de su mano podía hacerlo, sin importar la forma que tuviera.

La ansiedad creció en Drakar, ya no podía soportarlo, la patética visión de ese esperpento no le servía a encontrarla, necesitaba verla, pues aun había esperanza anidada en su pecho.

Para sorpresa de sus mayores, Drakar alzó vuelo y salió disparado en dirección al muro, rechinando los dientes cuando intentaron detenerlo con absurdas advertencias. Que cuestionaran sus acciones lo irritaba, era una grave ofensa que ellos pensaran que era capaz de cometer una imprudencia, eso sólo le restaba autoridad frente a los humanos a su servicio. ¿Acaso no pensaban en lo mucho que perjudicaban con sus acciones? ¿Es que no se daban cuenta que lo hacían parecer un inútiles? ¡Era imposible que fuesen más imbéciles!

Drakar cerró los ojos y respiró profundamente, apretando con fuerza la bola de acero que lo acompañó en sus prácticas por tanto tiempo, buscando tranquilizarse. Debía mantener la mente fría para no cometer una locura, aunque… Suspiró. Estaba loco por ella pero era muy importante mantenerse sereno, tenía que convencerla de algún modo, ya fuera por las buenas o por las malas.

— Son más de lo que imaginábamos —comentó Blaze con voz queda y tragando saliva nerviosamente, tratando de reír para sonar despreocupado—. Esto se va a poner color de hormiga, ¿no crees?

La pregunta la dirigió a Mewtwo, que estaba a su lado, sin recibir respuesta de su parte y sin siquiera saber si le estaba prestando atención, pues el yelmo de la armadura cubría su rostro por completo. Blaze resintió un poco que lo ignoraran de esa manera, hasta que sintió que del cuerpo del clon comenzaba a emanar una extraña energía que le transmitía una ira inmensurable, descubriendo rápidamente lo que la causaba.

Algo se acercaba a gran velocidad hacia el muro, deteniéndose a distancia prudencial de la primera línea de las tropas Lethilian. A pesar de la lejanía, Blaze quedó boquiabierto al reconocer de quién se trataba… o más bien, de quién creía que era. Sus ojos iban de Mewtwo al extraño varias veces, sólo para asegurarse de que estaba bien de la cabeza y que en verdad había dos cosas amorfas en el lugar.

Mientras Blaze intentaba superar su estupor, Mewtwo no hallaba el modo de contener tanta cólera en su cuerpo, sintiendo que su psiquis perdía el rumbo a causa de semejante indignación. Era difícil explicar el gran impacto que suponía para él encontrarse cara a cara con alguien de su misma especie, se suponía que él era único y se había asegurado de que así fuera para siempre. Había hecho lo imposible para conseguir que Giovanni desistiera de hacer una réplica suya, ¿cómo es que había otro como él?

El deseo de poder observar a su otro yo de cerca creció con fuerza en su interior, todavía no lo podía creer y no lo haría hasta tenerlo de frente. De repente, todo lo que le rodeaba se volvió una mancha borrosa y en menos de un segundo veía al otro Mewtwo como si estuviese a pocos pasos de él; era como si el mecanismo de la armadura hubiese detectado sus deseos y el visor del casco le hizo el favor de cumplirlo. Lejos de otorgarle alivio, aquello hizo que su ira creciera a tal punto, que el aura de su poder psíquico podía verse a kilómetros de distancia, y es que ver de quién se trataba por las marcas en su cuerpo le revolvió el estómago.

— Drakar —musitó con la voz temblándole de rabia, sintiendo que todo a su alrededor se desvanecía y los oídos le pitaban.

Mewtwo sabía que los Malsumis eran metamorfos gracias a la exhibición de Hela en Isla Ávida, pudo constatar lo habilidosos que podían ser al cambiar de forma e imitar los poderes de otros, pero ni en sus más locos pensamientos imaginó que alguno llegara —o siquiera pudiera— a transformarse en él.

Como si eso fuera una costumbre, Mewtwo miró a Tymime, quien sonreía y se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por no carcajearse. Mewtwo frunció el ceño, sabiendo que el arlequín estaba al tanto de lo que estaba sintiendo y lo disfrutaba como si degustara el más exquisito de los manjares. Resopló y volvió a fijar sus ojos en Drakar, quien parecía estar buscando algo ávidamente con los propios. Mewtwo sospechó de qué se trataba y eso sólo empeoraba su malhumor.

— ¿Dónde está? —preguntó Drakar con severidad y lo suficientemente alto para que todos pudieran escucharlo.

El silencio absoluto se apoderó del valle. Los soldados intercambiaban miradas entre asustados y confundidos, haciendo que Drakar frunciera el ceño y el enojo comenzara a embargar cada hebra de su cuerpo.

— ¡¿Dónde está?! —repitió Drakar con más vehemencia—. ¡Tráiganla ante mí de inmediato!

— No comas ansias, niño —contestó Tymime tranquilamente, alzando la voz a tales niveles que era difícil creer que proviniera de alguien tan pequeño—. No creo que estés tan desesperado por hallar la muerte, ¿verdad? O quizás espero demasiado de un tonto enamorado.

— ¡Cierra la boca y dime dónde está! ¡Exijo verla! —rugió Drakar, perdiendo por completo la compostura, no le gustaba que se refirieran a él como si fuera un crío todavía—. ¡Ella me debe una respuesta!

— Y te la seguirá debiendo, Drakar. No sé si lo olvidaste, pero tenemos una lucha por librar, ¿recuerdas? Por eso es que todos estamos aquí —espetó Tymime con sorna, extendiendo sus brazos y dibujando una sonrisa altanera en su rostro—. ¿Comenzamos de una vez o tengo que soportar uno de tus berrinches?

— ¡Esto no comenzará hasta que la vea y me dé la respuesta que le estoy exigiendo!

— Recibirás tu respuesta cuando te enviemos al infierno.

Drakar parecía ser muy impaciente cuando de Eve se trataba, puesto que rugió de ira al escuchar las últimas palabras del arlequín, realizando un brusco movimiento con su brazo y liberando lo que parecía un Psicocorte. Todos ahogaron un grito, algunos intentaron interponerse entre el ataque y su líder, aunque nunca fue necesario darle protección. A Tymime le bastó hacer un ademán con la mano y liberar un poco de su propia energía psíquica para neutralizar el ataque.

Bufando con falsa indignación, Tymime se sacudió el polvo que había levantado el choque de energía, mostrando así lo poco que le importaba el arrebato del Malsumi. Sin embargo, mantenía en secreto que estaba algo sorprendido, el ataque no fue tan inofensivo como lo hizo parecer, Drakar era más fuerte de lo que recordaba. Tampoco le lanzó un Psicocorte, Drakar no era tan estúpido como para atacarlo con algo que podía anular fácilmente con su aura siniestra, lo que hubiera sido podía hacerle daño en verdad si se lo permitía.

— Qué imbécil eres, niño —soltó Tymime con desdén.

— Hasta que ella aparezca, me aseguraré de que cada uno de tus súbditos perezca a manos de los míos —siseó Drakar con desprecio, fijando repentinamente la mirada en Mewtwo.

Aunque el Malsumi no lo expresara en voz alta, Mewtwo sabía que lo estaba amenazando, sintiendo que la convicción de enfrentarse a ese monstruo crecía y agarraba más fuerzas.

Sin más nada que añadir y con peor humor que antes, Drakar se dio la vuelta y regresó a reunirse con sus subordinados, ocupando de nuevo su puesto en la cúspide de la roca. Ignoró las miradas de reprobación que recibía de ellos, más ocupado en recuperar el control de sus emociones, las ansias de tener consigo a Eve le hacían perder la razón.

A pesar de la situación en la que se encontraba, era inevitable añorar tenerla cerca, abrazarla para sentir su calor y la fragilidad de su cuerpo, lo que fuera, incluso perderse en sus cristalinos ojos. Sin embargo, algo en su interior sabía que eso no sería así, sembrando en él la idea de que hacerle daño le resultaría más placentero. Todo lo que fuera a hacerle dependería de su respuesta… él sólo… quería…

Drakar respiró profundamente, decidido a no dejarse llevar por las disyuntivas de sus emociones, el momento había llegado y no podía prorrogarlo por más tiempo. Por eso no le tembló el pulso al darle la seña a Balac de que podía comenzar.

Balac sonrió con malicia antes de proferir un potente rugido que hizo estremecer a muchos, caldeando los ánimos de los soldados Malsumi. La potente voz del Aggron llegaba a oídos de Mewtwo, profiriendo órdenes en un idioma que no entendía, la misma que utilizaban los Lethilian en ocasiones.

Al escuchar los comandos de su General, la primera fila de Malsumis se lanzó al ataque, conformada por especies consideradas colosos por su tamaño y contextura robusta. Corrían lanzando rugidos por el campo, arrasando con sus potentes pisadas todo lo que encontraban a su paso, consiguiendo intimidar a varios de los soldados de parte de los Lethilian que se dejaban apabullar por aquellas moles que se dirigían hacia ellos.

También comenzó a escucharse a la distancia el rugido de los motores cuando unos helicópteros, sin lugar a dudas proporcionados por el Equipo Rocket, se perfilaron en la distancia para empezar su avance por los cielos acompañados de varios pokémon.

Ver todo eso inyectó una mezcla de miedo y entusiasmo en Mewtwo, haciendo que su cuerpo ardiera de un modo que desde hace años no hacía, experimentando cierto placer culposo por ello. Esa sensación era la misma que padecía siendo más joven, cuando no tenía completo control sobre sus poderes y trabajaba bajo las órdenes de Giovanni cumpliendo misiones para la organización.

Mientras observaba atentamente el estrepitoso trayecto de los bólidos, Mewtwo pudo escuchar a Tymime hablando por el comunicador una vez más.

— Icestar, ya comenzamos. Dime que solucionaste el problema con el panel de control.

Todos quienes se encontraban cerca del arlequín, hicieron un enorme esfuerzo para disimular su estupor al escuchar que Nathaniel era quien le contestaba.

— T-todavía no… —tartamudeó el joven entrenador, claramente nervioso y temiendo la reacción del arlequín.

— ¿Dónde está Icestar? —preguntó Tymime de inmediato. Se podía notar en su voz y por el modo en el que arrugó el ceño que estaba ligeramente preocupado, sabía que algo no andaba bien.

— Ella está… —balbuceó Nathaniel, dudando de sus palabras, pues tenía que hacerlo de un modo que no molestara a Tymime o a su jefa—. Ella está algo ocupada en estos momentos.

—Define “ocupada” —espetó Tymime, lanzando una mirada nerviosa a la horda de colosos que ya estaban a mitad de camino.

Mientras el arlequín esperaba respuesta del entrenador, hizo señas a Sfear para que se preparara, al mismo tiempo que enviaba una orden con el comunicador para que Skyfler saliera de los nichos y Feardocha se preparara para frenar a los Malsumis.

— Hay Malsumis aquí. Ella los está deteniendo para que yo pueda terminar de arreglar el panel —contestó Nathaniel con voz temblorosa, haciéndose notorio el miedo que tenía que los ruidos de la Lethilian luchando se hacían más fuertes—. S-son demasiados... hago todo lo que puedo…

— ¡Mierda! —gruñó Tymime, dejando el comunicador de lado para tratar de controlar su propia frustración, no podía perder los estribos en esos momentos.

No tener todo bajo control exasperaba a Tymime más que cualquier otra cosa y había muchos errores graves que debía solucionar pronto, especialmente con los primeros Malsumis a punto de chocar contra sus Embestidores. Ni con Skyfler frenando un poco a los enemigos bastaría, tendría que intervenir directamente muy pronto, gastaría energía y estaría cansado en caso de enfrentarse con Drakar.

Mewtwo escuchó todo con preocupación. Si bien Tymime comenzaba a tomar medidas ante la falta de la barrera, los Embestidores eran superados en número, los Lanzadores que estaban en el campo eran pocos para ayudar lo suficiente y Skyfler no llegaría hasta después del primer choque. Estaban expuestos, su principal defensa no funcionaba y serían aniquilados fácilmente si se permitían perder tantos pokémon en tan sólo los primeros minutos. Sabía lo que tenía que hacer.

Justo cuando se preparaba para alzar vuelo, vio que Blaze se apartaba bruscamente de él y extendía sus alas, girando hacia las montañas.

— ¿A dónde vas? —preguntó Mewtwo, confundido por su repentino por saber qué diantres estaba haciendo el Scizor.

— Alguien tiene que ayudar a Icestar, está ella sola contra un montón de Malsumis —contestó Blaze, deteniéndose por un instante, tan confundido como el clon ante la situación.

— ¿Tú? ¿Preocupado por Icestar? —dijo Mewtwo, sin comprender la repentina decisión de Blaze o por qué pensaba que Icestar necesitaba ayuda.

El muro comenzó a temblar bajo sus pies, haciéndole recordar que él mismo disponía de poco tiempo para actuar, así que se olvidó por completo de Blaze y se elevó, saliendo disparado hacia el valle. Sentía las miradas de todos sobre él, en cierto modo le incomodaban, pero estaba tan enfocado en lo que pretendía hacer que los ignoró por completo.

— ¡¿Qué está haciendo?! —exclamó Yami sorprendido, abriendo los ojos como platos.

Tymime no le contestó, siguiendo atentamente con la mirada a Mewtwo, preguntándose lo mismo que Yami aunque sin mostrar ni pizca de sorpresa. Esperaba que la necesidad de aquella aberración por hacerse el héroe lo condujera a la muerte, a pesar de que en su fuero interno deseaba darse el placer de matarlo él mismo; era difícil decidirse por alguna de las opciones.

Mewtwo se detuvo varios metros después de la primera línea de Embestidores, luego de hacer caso omiso a un grito de advertencia de Moonghost y las miles de miradas que estaban sobre él, más ocupado en medir la distancia que quedaba entre ellos y los Malsumis.

La horda ya estaba a su alcance, Mewtwo sabía que ese era el instante adecuado para actuar y dejar fluir toda aquella energía que había contenido por años. Cerró los ojos y respiró profundamente, enfocando su psiquis para poder sentir la energía ominosa que expelían los enemigos que ya estaban sobre ellos. Era la primera vez en su vida que era capaz de percibir a tantos individuos a la vez con su psiquis, atribuyéndolo al mecanismo de la armadura que estaba especialmente destinado para esto. ¿Pero qué más daba? Él no necesitaba de aquella armadura para canalizar su energía y liberarla del modo que lo hizo.

Todos quedaron boquiabiertos cuando una línea de luz azul celeste se extendió a lo ancho del valle, separando a ambos ejércitos, absorbiendo a los Malsumis que tuvieron el infortunio de estar demasiado cerca. La fuerza que los jalaba era abrumadora y se volvió ciento de veces más atemorizante cuando explotó.

Incluso Mewtwo quedó sorprendido por la potencia de su ataque, cuyas ondas expansivas sacudieron el muro de Carpathia hasta sus cimientos e hizo tambalear a los helicópteros del Equipo Rocket. Aunque el humo negro comenzaba a alzarse y el olor a carne chamuscada le daba náuseas, Mewtwo no podía sentirse más satisfecho de lo que acababa de hacer. Ese era su verdadero yo, el pokémon más poderoso del mundo que podía exterminar cientos de pokémon con un solo movimiento de su mano, alguien a quien debían temer.

Acabar con el primer pelotón él sólo y con el mínimo esfuerzo le causaba una inmensa satisfacción, era una lástima que no pudiera apreciar el gesto de Drakar o de Tymime luego de su demostración, sabiendo que el arlequín lo debía detestar más que nunca a pesar de haberles otorgado más tiempo valioso.

— ¡N-no puedo creerlo! Esto es… ¡en verdad increíble! —balbuceó Yami con apenas un hilillo de voz, con los ojos tan abiertos que en cualquier momento se podrían salir de sus cuencas—. ¡No sabía que Mewtwo era tan poderoso! Tiene a un excelente aliado de su parte, mi señor.

“Sólo es un fanfarrón más”, pensó Tymime hastiado, la admiración de Yami hacia el clon le causaba asco. Resultaría necio de su parte no admitir que Mewtwo poseía un poder envidiable incluso para algunos Malsumis, era incluso insensato empeñarse en subestimarlo, en especial cuando tuvo acceso a todos sus recuerdos y pensamientos.

Lo consideraría un enemigo respetable si no fuera por su empeño en profesar una moral hueca, ese afán de mostrarse tan correcto era vomitivo, era imposible tomarlo en serio. Si no se esforzara tanto en parecer inocente y se hubiera comportado del modo en el que lo hacía en ese momento, quizás le tendría un mínimo de respecto, a pesar de haber agradado a Eve más de lo que a él le parecía tolerable.

Por su parte, Drakar casi no pudo contener las carcajadas ante sus subordinados, sus expresiones luego de la explosión eran un chiste, una oda a lo absurdo. Su poder bajo esa forma no se debía sólo a sus propias cualidades, nada que ver, a eso se le sumaba la fuerza del propio Mewtwo. Subestimarlo era el peor error, le ofendía que sus inferiores no consideraran, o siquiera meditaran, sus razones para transformarse en él más allá del hecho agradarle a Eve. Era su principal motivación pero no la única, gracias a ello sabía lo peligrosa que aquella abominación podía llegar a ser si se lo permitían.

— Más te vale buscar el modo de deshacerte pronto de ese estorbo, Balac —dijo Drakar con frialdad, dispuesto a no mostrar señal alguna de emoción ante lo que acababa de acontecer, todo por darle mayor firmeza a sus órdenes y liderazgo.

El Aggron, quien todavía temblaba de ira por el modo en que su primer pelotón fue aniquilado, le musitó con profundo rencor que traería su cabeza ante él y comenzó a proferir órdenes para volver a arremeter. Drakar sonrió con satisfacción ante la eficiencia de Balac, que curiosamente mejoraba mientras más lacerasen su orgullo, observando atentamente al punto que se suponía era Mewtwo entre todo aquel humo.

Drakar presentía que ninguno de sus súbditos sería capaz de lidiar con ese pokémon, terminarían enfrentándose tarde o temprano. La idea no le producía ni la más mínima inquietud, la única que podía hacerle verdadero daño era Eve, estaba seguro que él podría ganarle a Mewtwo sin problemas.

Ese era su momento, todo aquello definía su existencia y la de Eve, nadie más podía entender lo que tal cosa producía en ambos. Mientras otro grupo de soldados se lanzaba al campo de batalla, Drakar pensaba que todo resultaba injusto hasta cierto punto, deseaba poder tener el suficiente poder para cambiar su destino y otorgar verdadera libertad a Eve y a él mismo. Ella era su mayor anhelo, por eso es que estaba desesperado por recibir su respuesta, si aceptaba su propuesta dejaría todo de lado y mandaría a Gea a la mierda sin importar las consecuencias.

Mewtwo estaba preparado para repetir el contraataque de ser necesario al ver que un segundo grupo se precipitaba hacia ellos. Sin embargo, sintió algo extraño en la atmósfera, tan inusual e inquietante que le hizo retirarse. No volvería al muro, su humor le haría imposible soportar comentarios malintencionados por parte de Tymime, por lo que decidió mezclarse con los Peones aunque él hubiese sido asignado a los Custodios.

Justo cuando acababa de localizar a Flame y Moonghost, aquello que lo hizo retroceder cobró mayor fuerza, produciéndole un desagradable escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Alzó la mirada hacia el cielo y lo que vio jamás encontró palabras adecuadas para describirlo.

La energía fluía con una luz dorada que era casi imperceptible, pero era tan poderosa que su existencia no podía pasar desapercibida ni para los humanos, cayendo como una cascada y cubriendo a Carpathia en cuestión de segundos. Las torres del muro parecían emitir una melodía, un suave zumbido que espantaba los temores, generando la barrera protectora que Icestar se había esforzado tanto en crear.

Los Malsumis no consiguieron detenerse a tiempo, vaporizándose apenas chocaron con la barrera, cruzando sólo como nubes de polvo negro como el carbón. De ese modo terminó la segunda oleada de soldados, no eran más que montoncitos de tierra oscura que fueron llevados por el viento.

Eso no evitó que el tercer grupo se lanzara a la carga, acompañados muy de cerca por los helicópteros y los propios soldados aéreos de los Malsumis. Mewtwo estaba indeciso sobre qué hacer llegado a ese punto, hasta que otro extraño sonido resonó en el campo a la vez que el viento comenzaba a silbar en sus oídos.

Casi pierde el instante en que Skyfler surcaba el cielo y cientos de misiles de energía azul caían sobre las hordas de Malsumis, atravesándolos y aniquilándolos en seco. El Lethilian venía acompañado de un fuerte ventarrón que soplaba a su favor, dándole más velocidad a él y a sus Ángeles, que pronto se adueñaron del cielo junto a él y Dinya. Las alas de la mariposa hacían gala de su envergadura al proyectar una gigantesca e intimidante sombra en la tierra, que sólo se veía superada por sus potentes Misiles Prisma, causando estragos junto a los Misiles del Cielo de Skyfler.

Pronto todo se oscureció por la cantidad de guerreros que luchaban en las alturas, quienes no se conformaban con agarrarse a picotazos, zarpazos y dentadas entre ellos, también se las ingeniaban para deshacerse de quienes estaban en tierra. Los únicos que estaban a salvo de aquel caos eran los que se encontraban todavía resguardados por la cúpula, hasta que Feardocha rugió y la primera fila de Embestidores dejó la protección, entrando estrepitosamente a la contienda.

Dos líneas más de Embestidores se lanzaron a la carga antes de que Mewtwo recuperara el dominio de su cuerpo, encontrando rápidamente a Flame y Moonghost, aterrizando junto a ellos para así unirse a los Peones.

— ¡Lo que hiciste estuvo increíble! —exclamó Moonghost, genuinamente maravillado, sus ojos brillaban tanto por la admiración que resultaba perturbador—. ¡No sabía que podías hacer semejante cosa! ¡Y mira esa armadura! ¡Es tan brillante! ¿Por qué yo no tengo una? Es porque soy negro, ¿verdad?

— Necesito de su ayuda—dijo Mewtwo severamente.

No quería perder la concentración con los sinsentidos de Moonghost, menos cuando Feardocha daba de nuevo la orden y más Embestidores salían al campo junto al primer grupo de Nobles, a la par que los Tiradores —del muro y el valle— comenzaban a derribar a Malsumis del cielo.

— ¿No es algo pronto para pedir ayuda? —señaló Flame jocosamente, aunque atento a todo lo que sucedía en la batalla—. Luego de lo que te vi hacer, debería ser yo quien te pida ayuda a ti.

— Tengo que llegar hasta Drakar a como dé lugar —soltó Mewtwo, era mejor no darle vueltas al asunto, aunque el estupor que esto causó en los hermanos los dejó petrificados por varios segundos.

— ¿Q-qué pretendes hacer? —balbuceó Moonghost con sincera preocupación. Mewtwo no podía creer que eso estuviera pasando luego de que vieran cómo hacía estallar medio campo—. No estoy menospreciando tus cualidades, nada que ver, tú pegas más fuerte que yo. Pero es que Drakar… S-sólo recuerda lo mal que lo pasamos con Enurta en la Torre de Lavender y él está encerrado en Eve, con todos sus poderes al mínimo. Imagínate a Drakar que huele a plástico de lo nuevo y perfecto que está, no puedes…

— Hay cosas que no sabes sobre mí, Moonghost —dijo Mewtwo con frialdad, acongojando a Moonghost por la crueldad en su voz, algo que el fantasma nunca se esperó de su parte—. No soy un enclenque y él lo sabe. ¿Por qué, si no, me está copiando? Estoy soberanamente molesto y no tienes idea de lo que soy capaz de hacer.

— Yo sí que tengo una idea —comentó Flame seriamente. El Lethilian tenía bastantes agallas, no se dejaba amedrentar tan fácilmente como Moonghost. Mewtwo supo que contaba con un excelente amigo y aliado cuando el hermano de fuego esbozó una sonrisa—. ¿Sabes que Eve se molestará mucho contigo si aparece y te encuentra luchando con Drakar? —Mewtwo asintió y Flame echó a reír—. ¡Ay, qué remedio! Estábamos pensando en hacer lo mismo de todas maneras, ¡así que cuenta con nosotros! Esto sólo aumenta las posibilidades de derrotarlo. Con suerte, no será necesaria la intervención de Eve.

La mirada furtiva que lanzó a Moonghost y la seriedad que embargó el rostro de éste, le dio la certeza a Mewtwo de que todo tenía que ver con eso de lo que Eve nunca quiso hablarle. El nudo en su garganta junto a un inusual dolor en el pecho reafirmaron eso, ese tabú entre ellos que era mayor al de tocarse o expresar afecto, todo cayó súbitamente sobre sus hombros de tal modo que se sintió frágil.

Era increíble, realmente le dolía pensar en todo eso, era incluso deprimente. ¿Cómo es que podía tener ese efecto en él si acababa de hacer volar a una centena de Malsumis al menos? Sacudió la cabeza con mucha vehemencia para espantar esos pensamientos, tenía que ser fuerte, él podía cambiar eso si se lo proponía. Drakar era la clave de todo, si lo destruía por su cuenta Eve sería libre de lo que fuera, no era necesario que interviniera. Tenía que llegar hasta él por ella, era su única oportunidad de hacer algo para evitar eso que nunca supo qué era.



Nathaniel trataba de entregarse por completo a su labor, soldando lo más rápido que le permitían sus temblorosas manos, debatiéndose entre tener cuidado de no quemarse o prestar atención a lo que Icestar hacía.

El sudor corría en grandes gotas por su frente, mientras sacaba algunos componentes quemados y los reemplazaba por unos nuevos, reacomodándose las gafas que se le resbalaban a cada rato. Quería concentrarse, esa era su intención, al menos hasta que la temperatura bajó tan drásticamente que apenas era capaz cumplir con su labor a causa de sus temblorosas manos.

A pesar de todos sus esfuerzos, siempre se descuidaba y terminaba curioseando por el rabillo del ojo, descubriendo que la ansiedad le hacía creer que sentía dolor, como si él mismo estuviera luchando. Con sus garras de acero, Icestar atravesaba la piel de sus contrincantes con absurda facilidad, condenándolos a morir congelados desde dentro. Sin con eso no bastara, la Lethilian también era capaz de crear columnas de hielo sólido como si nada, empalando a sus enemigos mientras liberaba descargas eléctricas. Todo lo hacían a un ritmo tan desenfrenado, que a Nathaniel le costaba creer que sólo hubiera una Icestar.

A pesar de que la Lethilian parecía tenerlo todo bajo control, su Jolteon no se despegaba de él, moviéndose de un lado a otro, atento a los movimientos de los enemigos para proteger a su entrenador. En un par de ocasiones, el pokémon de puntiagudo pelaje liberó descargas para potenciar a Icestar, recordando que lo había hecho antes cuando trabajaban en el sótano, siendo lo único que ella le permitía hacer para ayudar.

Cuando Nathaniel estaba por terminar, sintió que el suelo temblaba con muchas más fuerza, por lo que la curiosidad le hizo distraerse una vez más. Casi se le detiene el corazón cuando vio la cantidad de Malsumis que se les acercaban, tantos que ni Icestar podría manejarlos ella sola, así lo supo su Jolteon cuando se adelantó varios pasos, gruñendo y dispuesto a luchar. Zack también cayó en cuenta de lo mal que pintaba la situación, liberando finalmente a su Raichu.

Nathaniel admiraba que Icestar hubiera podido con tantos enemigos ella sola, sin embargo, el miedo en ese momento no le permitía continuar. Su preocupación por el bienestar de la Lethilian no lo dejaría trabajar, a pesar de su apática personalidad le tenía mucha estima, tenía que asegurarse de que no le pasara nada. Sus vidas estaban en riesgo y así resultaba imposible fijarse objetivos que comenzaban a perder relevancia.

Un Bouffalant que corrió hacia ellos bramó de dolor repentinamente, desplomándose en el suelo, donde se ahogó con la sangre que brotaba de una profunda herida en su cuello. Con las miradas fijas en el búfalo agonizante, casi no notaron la mancha negra que se detuvo al lado de Icestar, levantando sus filosas tenazas y listo para dar otro tajo letal al primero que estuviera a su alcance.

— ¡Madre mía, pensé que no llegaría! —bufó Blaze con un hilillo de voz. Le faltaba el aliento, su respiración irregular lo delataba, había ido casi volando hasta allá, más rápido que nunca y no entendía cómo es que seguía vivo—. Ay, me muero…

— ¿Qué haces aquí? —espetó Icestar, sin mostrar ni pizca de consideración o agradecimiento por la presencia del Scizor.

— Vine a tomar una tacita de café —respondió Blaze lacónicamente, torciendo los ojos ante la desfachatez de la Lethilian. Por el modo en que la miraba, sin dudas le estaba reprochando su modo de dar las gracias—. ¿Tú que crees, eh? Necesitas ayu…

Mientras Blaze se preparaba para dar un discurso de “héroe incomprendido”, Icestar se lanzó hacia un grupo de Malsumis y los hizo sucumbir ante tenebroso filo de sus garras de acero.

— Eres un desconsiderado y un completo cabeza hueca. ¿Es que acaso es tan difícil seguir un esquema? —espetó Icestar con frialdad, aunque la temperatura bajaba cada vez más, clara señal de que estaba furiosa—. Tu presencia es requerida en el muro, eres más útil allá, yo puedo arreglármelas contra unos simples soldados menores.

Antes de que Icestar pudiera continuar con sus improperios, un Malsumi caía a sus pies, sin que ella fuera la causante. Blaze había destajado a otro enemigo en un parpadeo, sonriendo con satisfacción ante el claro descontento que mostraba Icestar por lo que acababa de hacer.

— Deja de ser tan soberbia y presumida —dijo Blaze luego de que el aura carmesí que rodeaba su cuerpo se desvaneciera, guiñándole el ojo—. Necesitas apoyo y sabes que yo soy la mejor opción.

Icestar bufó por lo bajo, reprobando completamente su arrogancia, dándole la espalda para arremeter de nuevo contra los Malsumis. Blaze se le unió de inmediato, sin borrar su altanera sonrisa y sintiendo satisfacción cada vez que derrotaba a un Malsumi bajo las narices de Icestar, como si aquello se hubiese convertido en una competencia escolar.

Si con Icestar bastaba para mantenerlos al margen, con la ayuda de Blaze tenían asegurado que sobrevivirían. Ya sintiéndose ligeramente mejor con la aparición del cazador, Nathaniel volvió a concentrarse de lleno en el panel, finalizando lo que le faltaba en menos de un minuto y corriendo a conectar los cables para que las torres comenzaran a trabajar. Rezando mientras hacía las últimas soldaduras, casi se echar a llorar cuando Zack exclamó que el sistema ya le permitía accionar los generadores, activando por fin el mecanismo de las torres.

La torre fue imbuida por una luz dorada que parecía celestial, que salió disparada hacia el firmamento, uniéndose a decenas de columnas de luz generadas por las demás torres. La barrera comenzó a formarse sobre ellos, expandiéndose y cubriendo la ciudad en cuestión de segundos, mientras que las ondas de energía que emitían las torres barrían con los Malsumis que los atacaban.

Todo enemigo que era alcanzado por la luz terminaba pulverizado, pronto no quedó ningún Malsumi de pie, estaban a salvo por los momentos. Zack y Nathaniel contemplaron los restos polvorientos de los Malsumis con estupor, ninguno jamás pensó que la barrera tuviera esos efectos… o que siquiera funcionaría. Blaze pasaba por lo mismo que ellos, aunque la adrenalina que circulaba por su cuerpo aminoraba el impacto que podía causar en él.

Icestar suspiró, sacudiéndose un poco de polvo de Malsumi que le cayó encima como si nada, yendo hacia Nathaniel y quitándole el comunicador.

— Las torres ya están operativas —informó, tan tranquilamente que descolocó aún más a los otros tres.

— Ya me di cuenta —contestó Tymime fríamente, notándose el enojo en su tono de voz a pesar del suspiro de alivio que alcanzaron a escuchar—. Muévete, te quiero aquí abajo y rápido.

Así finalizó la comunicación. Sin acomplejarse demasiado por la pésima actitud de su hermano, le devolvió el comunicador a Nathaniel, apartando a Zack para revisar detenidamente los datos en el monitor. Sin decir nada, tecleó algunos comandos que bloquearon la pantalla antes de darse la vuelta para irse.

— Todo funciona a la perfección, es imposible que presente fallas a partir de este momento —dijo mientras se alejaba—. Pese a eso no podemos confiarnos, nuestros saboteadores no son Malsumi y necesitamos proteger las torres. No puedo ocuparme de eso, tengo que reunirme con Tymime para prestarle asistencia, así que deberán organizar grupos de Custodios para vigilar las torres.

Sin darles oportunidad de siquiera procesar la orden que acababan de recibir, Icestar echó a correr lo más rápido que podía, bajando la montaña con saltos que causaban vértigo a quien la viera.

— ¡Oye, espérame! ¡No vayas sola! —gritó Blaze y lanzándose tras ella, maldiciendo por lo bajo pues todavía no se recuperaba de la carrera que había echado para llegar a ese lugar tan pronto.

Con Zack y Nathaniel abandonados a su suerte, ninguno se decidía por dónde empezar, no habían pensado en sus labores luego de terminar con las torres. Se sentían como Magikarp fuera del agua.



El bosque permanecía en penumbra, alumbrado vagamente por la luna que colgaba inmóvil en el cielo, como un fantasma que estaba a segundos de desvanecerse. Las criaturas que moraban en el lugar parecían inexistentes, no se sentía nada a varios kilómetros a la redonda, ni siquiera el viento hacía cantar a las hojas al soplar. Estaban muy apartados y a la vez cerca de todo, lo sabía puesto que, a pesar de todo, los sonidos de la batalla llegaban con tanta claridad a sus oídos como si en verdad estuviese ahí.

Enurta posó sus ojos disimuladamente sobre Eve, que no se había movido ni un ápice desde que aparecieron en el lugar y se desplomó en el suelo. En esos momentos ella parecía una estatua más bien, al punto de que si él no estuviese atado a ella, pensaría que estaba muerta.

Enurta pensaba que la actitud de su aprendiz era absurda, no paraba de reprocharlo, harto de la debilidad que sólo le causaba una mayor repulsión hacia ella. Sin embargo, sabía que no tenía el derecho de juzgarla o decirle algo al respecto, al punto de que lo único que evitaba que le dedicara algunas palabras de consuelo era por el simple hecho de que la odiaba.

Si tan destrozada estaba, ¿por qué no ponía fin a su miserable vida de una vez por todas? Nunca fue buena después de todo, todo sería más sencillo así, él no se explicaba por qué no se animaba a acabar con todo ese desastre. Suspiró con hastío. Quizás esa era la fortaleza de Eve, siempre pensó que la niña carecía por completo de algo que valiera la pena y, si lo pensaba, no es que no fuera la mejor de las cualidades. Soportar tantos desaires del destino no era vida.

Un cosquilleo comenzó a recorrer su cuerpo a pesar de que éste fuera inexistente, estaba sorprendido de poder experimentar tal cosa aunque debía ser lo normal, él había nacido sólo para ese instante. Su vida giraba en torno a esa batalla a pesar de que las ideas de Gea carecían de sentido para él, ella podía llegar a ser bastante absurda y eso incluía su propia existencia como Malsumi. Siempre se enorgulleció por llevarle la contraria, hacerla molestar era su pasatiempo favorito aunque terminaba obligándolo a seguir sus parámetros, por eso sentía que se traicionaba a sí mismo al emocionarse con semejante tontería.

“¿Por qué?”. Descubrió que la preguntaba se repetía una y otra vez en su cabeza. Lo gracioso es que la respuesta la tenía desde miles de años atrás: su libertad; estaba más cerca que nunca de obtenerla. Simple, ¿verdad? En realidad era mucho más complicado de lo que parecía, nadie más que él podría comprender los motivos de verlo como algo tan difícil. Ahora dudaba, no sabía si el cosquilleo era emoción, incertidumbre o simple temor.

¿Qué más daba? Mientras Eve permaneciera en ese estado catatónico no podía hacer nada. ¡Ni siquiera sentía emociones proviniendo de ella! ¡Era como estar atado a un jodido vegetal! ¿Acaso todo el esfuerzo por soportarse mutuamente fue en vano? ¿Es que el odio hacia sus enemigos en común no bastaba para motivarla? ¿Ni siquiera las ansias de vengarse por todas las veces que intentaron matarla bastaban para hacerla luchar?

“¿Ni siquiera te motiva lo que viste? ¿Tan abnegada a Gea estás? ¿O es sólo miedo a que el destino termine engulléndote como siempre?”

Paulatinamente comenzó a enojarse más con Eve, le dio el tiempo suficiente para reponerse de su dolor, pero aquello ya estaba alcanzando los límites de lo tolerable para él. No le importaba ser un completo imbécil, sólo estaban perdiendo tiempo valioso que nunca podrían recuperar. Después de todo, él seguía siendo el rey de los Malsumis y ella su verdugo, envueltos en un trágico destino que ninguno era capaz de evitar, por más poderosos que fueran incluso uniendo fuerzas. Era lo único que realmente los unía, no los sellos o el cuerpo que compartían, más bien una escabrosa y macabra danza que no terminaría hasta que tropezaran y cayeran juntos al vacío eterno.

Frunció levemente el ceño al descubrirse imaginando a Eve libre de la nociva influencia de Tymime. Conocía muy bien al arlequín, más que nadie, tenían demasiadas cosas en común, pero se sentía demasiado extraño al ver el resultado de su existencia sobre otra que estaba peor que la ellos dos.

Los pelos de la espalda se le erizaron repentinamente, el destino lo llamaba y no hacerle caso a sus gritos le provocaba una ansiedad espantosa. No podría resistirlo por mucho tiempo, aquella necesidad comenzaba a superarlo, quizás si se liaba con una Lopunny… ¡pero no podía! La única opción que le quedaba era convencer a Eve de que dejara el drama, moviera el **** y cumpliese con su parte del acuerdo.

Sin embargo, a pesar de que ardía en deseos de obligarla a golpes de ser necesario, Enurta no sabía qué hacer… estaba atado de manos, todo era inútil, no era capaz de ser él mismo porque, muy en el fondo, comprendía lo que ella estaba pasando. A él también lo habían traicionado y cuando eso viene de alguien en el que creías ciegamente, la muerte no parece suficiente para calmar el dolor que eso causa.





ANEXOS




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EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#314
Bueno, siento tardar tanto, casi no he podido usar el PC desde hace tiempo, y lo que es peor,no tengo mucho que decir, solo que es magnífico, simplemente magnífico. Los dos episodios son increíbles y me encantan, la historia llega a su punto más emocionante y el suspense me mata... Solo espero con ansias otro episodio

EGN4EVER
Un Canal que se llama
Lucario Game Play...

No querrías verlo?
#315
Cita de Sabino Codesal Vegas ↗
Bueno, siento tardar tanto, casi no he podido usar el PC desde hace tiempo, y lo que es peor,no tengo mucho que decir, solo que es magnífico, simplemente magnífico. Los dos episodios son increíbles y me encantan, la historia llega a su punto más emocionante y el suspense me mata... Solo espero con ansias otro episodio

EGN4EVER


Descuida, Sabino, me alegra que estés bien y que te gustara el capítulo. Espero este seadetu agrado también ^^




¡Saludos a todos! ¿Qué tal han estado?

Finalmente, luego de ciertas cosas que me retrasaron en la publicación, les traigo el capítulo 62. Estamos entrando de lleno en la batalla que tardó nueve años en llegar, así que espero que estos últimos capítulos cumplan con sus expectativas.

Como es la primera vez que escribo el final de algo tan largo, en verdad espero total sinceridad si hay algo que no cuadre del todo, recuerden que con esto yo también estoy aprendiendo y es muy importante conocer su opinión para seguir mejorando.

Por otro lado, ¿recuerdan las mascotitas de Squiby que hice de los Lethilian hace mucho tiempo?





Recientemente saqué una versión más actual, para todos aquellos a los que les guste tener de estas cositas en sus firmas o páginas.

Spoiler

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Eclosionan en niveles relativamente bajos y hay una forma sorpresa totalmente nueva. Si alguno la descubre, hágamelo saber ;)

Antes de comenzar, me gustaría agradecer a Max y a Sebas por ser los Beta Reader de este capítulo. Del mismo modo a Mirna, Amphy y a todos los que me envían sus comentarios por otros medios... que siempre quedo pendientes de responder xD

Sin más preámbulos, disfruten un nuevo capítulo de EGN:






62
Que el cielo se parta en dos



Spoiler
Dyfir se aferraba con las uñas a la montura que Yami le obsequió, esforzándose por comandar órdenes a Dartiniant, luchando con las náuseas que le provocaban las piruetas que su pokémon realizaba. Tuvo batallas difíciles en su corta carrera como entrenadora que pusieron a prueba el fruto de sus arduos entrenamientos, aunque nada de eso podía compararse a lo que vivía en esos momentos.

Dartiniant actuaba más por intuición que por recibir instrucciones, pues Dyfir apenas podía seguir el vertiginoso ritmo de la batalla. La Dragonite esquivaba ataques y enemigos que se lanzaban hacia ellas, defendiéndose y contraatacando como podía, todo a tal velocidad que desorientaba a su entrenadora. Sólo era un peso muerto para Dartiniant, de qué servía su presencia si ni siquiera daba instrucciones a su pokémon, aunque en el fondo sabía que su dragona no podría luchar si ella no la acompañaba.

Ahogó un grito cuando Dartiniant eludió una oleada de Aire Afilado, que pasó tan cerca de ellas que se llevó parte del cabello de Dyfir de un tajo. Las hebras de plata sueltas fueron arrastradas por el viento, iluminadas por una luz azul brillante que provenía de Dartiniant, quien apuntaba un Rayo Hielo directamente a su agresor.

El Fearow quedó congelado en un abrir y cerrar de ojos, cayendo en picada y estrellándose estrepitosamente contra el suelo. Dyfir apartó la mirada para evitar presenciar el momento en que el ave se hacía trizas, suspirando con cierto alivio al constatar que no era más que un Fearow común. Si se tratase del que tenía marcas en el cuerpo, no hubiese sido tan sencillo deshacerse de él.

Ambas se hallaban todavía conmocionadas por lo que les acababa de suceder, tanto que no se percataron del Braviary que las atacaba por la espalda hasta que lo tuvieron encima. El águila graznó, estirando sus filosas zarpas para arrancar a Dyfir de su montura y destrozarla con su afilado pico. Tan espantoso final fue evitado gracias a una ráfaga de proyectiles brillantes, que atravesaron al Malsumi de lado a lado como si nada, creando heridas que sangraban a borbotones y haciéndolo caer.

— ¡Te dije que te echaría una mano!

La flecha que era Skyfler pasó tan rápido cerca de ellas, que Dyfir apenas pudo entender lo que decía. La joven jamás hallaría palabras suficientes para expresarle su gratitud. Dinya y Skyfler ya la habían salvado en varias ocasiones, tantas que la vergüenza era enorme, sólo superada por el miedo que la mantenía aferrada a su montura.

Durante los entrenamientos Skyfler siempre lució magnífico, los movimientos con los que ejecutaba sus ataques desbordaban elegancia, además de hacer alarde de su gran poder para controlar el viento con sus hermosas plumas atiborradas de energía psíquica. Sin embargo, no se le podía comparar a cómo se mostraba en ese momento.

Skyfler no sólo mantenía soplando a favor de ellos un Viento Afín para brindarles mayor velocidad de vuelo a sus aliados, sino que él mismo iba de un extremo a otro del campo, creando remolinos en los que capturaba a sus enemigos y dejando plumas que disparaban Misiles del Cielo.

Dyfir no dejaba de impresionarle la cantidad de cosas que el Lethilian hacía a la vez, todo sin dejar de lado la gracia en cada movimiento que realizaba. La joven no comprendía cómo es que podía mantener semejante actitud en medio de una batalla como esa.

Y si Skyfler dejaba con la boca abierta fácilmente, Dinya no se quedaba atrás, aunque no pudiera compararse con el Lethilian de los cielos. Gracias al viento que generaba su hermano, Dinya volaba mucho más rápido que de costumbre al dejar que sus alas extendidas atraparan las ráfagas y la llevasen a voluntad, dejando a su paso una estela de Misiles Prisma que brindaban apoyo a sus aliados en tierra. Su ritmo de batalla no era igual de vertiginoso que el de Skyfler, incluso evitaba luchar directamente liberando polvo —venenoso o paralizante— de sus alas para librarse de sus enemigos, logrando derribarlo la mayoría de las ocasiones.

Dyfir se sentía impotente al encontrarse en apuros cada dos por tres, sin que ella hallara el modo de evitarlo, observando con cierta añoranza el cómo se desenvolvían los Lethilian en las alturas. Esas noches en vela, donde su imaginación se dedicó a fantasear sobre lo que ocurriría en la batalla, no bastaron para prepararla, todo distaba de la realidad en la que estaba inmersa.

El graznido de las aves, el rugir de los dragones, remolinos de plumas y sangre volando por doquier, más los incesantes ataques yendo de un lado a otro la abrumaban. Todo a lo que veía expuesta, bloqueaba sus sentidos por completo, era incapaz de hacer nada más que rezar mientras luchaba por no llorar y caer.

Al sincerarse de halló aterrada, cansada de evadirse ella misma al intentar ocultar con palabras menos acertadas lo que le pasaba. Dyfir no dejaba de darle las gracias a Dartiniant por ser más valiente que ella y tomar el control, mientras ella sólo se aferraba con uñas y dientes a la montura. Ansiaba encontrar valor que había extraviado, ella misma se ofreció y sería humillante darle la razón a quienes no creían en sus capacidades.

— “Todo acabará pronto, todo acabará pronto, todo acabará pronto…” —repetía sin parar en un desesperado intento por darse ánimos—. “¡Tú puedes, Dyfir! Puedes lograrlo, sólo tienes que resistir, no debes dejarlos solos. Todo acabará pronto, en cualquier momento terminará y no recordarás lo mal que lo pasaste. Sólo aguanta un poco más…



Drakar observaba con suma atención todo lo que sucedía en el valle desde lo alto de su roca, transmitiéndole órdenes a Balac cuando lo consideraba necesario, si bien su verdadera intención era dar con Eve en aquel tumulto. Era la única forma de distraerse e ignorar el incesante parloteo de Dómino, quien intercambiaba palabras con Giovanni a través de un comunicador.

Dómino no tenía tapujos al liberar su frustración con gritos y órdenes apresuradas a sus subordinados, furiosa por no poder utilizar los helicópteros a causa del vendaval que azotaba los cielos. Su malgenio empeoró cuando intentó utilizar uno de los mejores y más modernos helicópteros en el haber del Equipo Rocket, que consiguió estabilizarse en el aire hasta ser derribado por el mismísimo Skyfler en persona, usando su ataque especial para dejarlo como un colador. El grito de ira de la rubia se escuchó incluso por encima de la estruendosa explosión.

— ¡No entiendo por qué está pasando esto! ¡Ya deberíamos haber arrasado con todo! —chilló Dómino, dando patadas al suelo histéricamente— ¡Los superamos en número! ¡¿Cómo es posible que resistan tanto?! ¡Incluso estamos perdiendo terreno! ¡Esto es inaudito! ¡Y esa maldita barrera…! —en ese instante, una nueva oleada de Misiles del Cielo alcanzó y liquidó a una línea completa de Malsumis que apenas se incorporaba a la batalla—. ¡Argh! ¡Estúpido conejo con plumas! ¡Lo vas a lamentar cuando te atrape! ¡Te las arrancaré todas, una por una!

— Hay algo de razón en lo que dice la señorita Dómino, mi estimado Balac —dijo Kronos con serenidad, ganándose una mirada despectiva del aludido, a quien poco le gustaba el rumbo que estaba tomando la situación.

— ¡Pero… sólo miren eso! —farfulló Shiva, sacudiendo su lodoso cuerpo con indignación y salpicando basura por todas partes—. Skyfler está haciendo estragos por su cuenta. ¿Cómo es eso siquiera posible?

— ¡Cierto! ¿Por qué está causando tantos problemas? El tipo sólo se la pasaba lustrándose las plumas todo el día —señaló Aegir con desdén, aunque el atisbo de una sonrisa burlona que compartió con el Muk no pasó desapercibida.

— ¡Déjense de tonterías! —siseó Drakar, paralizando a sus subordinados con la intensidad de su fría mirada, resintiendo la idiotez que mostraban—. Por subestimar a nuestros enemigos es que siguen todos vivos. Es obvio que Skyfler suponga un inconveniente enorme, es de los Lethilian mayores y está demostrando que el puesto no lo ocupa de gratis.

— Nuestro Señor es tan suspicaz, como siempre. Me avergüenza que jamás consideraran tomar en serio a nuestros enemigos, probablemente sólo sepan de ellos lo que querían que supiesen, cosa que no ha de extrañarles al ver el líder que se gastan—puntualizó Kronos severamente, haciendo un ademan con el báculo que amenazó con darles un buen escarmiento si no se comportaban. Luego, fijó sus pequeños ojos de vuelta en Balac, añadiendo—: Los Lethilian están causando demasiados problemas sin la intervención de Tymime siquiera, amigo mío. Tenemos que actuar deprisa, recuerda que si uno de ellos cae, estarán todos perdidos. Asegúrate de que suceda pronto.

— Así será —Balac habló entre dientes, conteniendo como podía el enojo que le producía ver que su ventaja numérica no era suficiente para aplastar a los Lethilian como él había planeado—. ¡Ustedes dos! —gruñó, señalando a Adzu y Aegir—. Entren de inmediato y derriben a esos asquerosos Lethilian.

— ¡¿Por qué yo?! —bufó Aegir con incredulidad, mosqueándose cuando Adzu se burló de él por lo bajo—. ¿No ves que no alcanzo?

Aegir no supo cómo sobrevivió a la mirada fulminante que le lanzó Balac. ¡Ni hablar del gesto entre estupefacción e indignación de Drakar! Y sin lugar a dudas, Kronos estaba haciendo un gran esfuerzo por contenerse y no torcerle el pescuezo.

— Hasta donde recuerdo, nosotros somos metamorfos, grandísimo zopenco —espetó Adzu con desdén, expresándose en nombre de todos sus compañeros—. Tú también has dominado formas cuyo reino se halla en las alturas, ¡así que déjate de pendejadas y cambia a algo útil de una buena vez!

— ¡Pero estoy fuera de forma! —rezongó Aegir con pesar. Parecía ignorar la indignación que su actitud provocaba, demasiado absorto en sus lamentaciones como para percatarse de que estaba jugando con el malhumor de Drakar—. Es verdad que me he transformado en menudencias que pueden volar, pero eso fue hace mucho y en verdad no son lo mío, no me siento cómodo. Me va a ir mal si lo intento. Estoy mejor siendo grande, aterrador y fuer…

Antes de que Aegir terminara con su lista de motivos, una fuerza invisible se enroscó alrededor de su garganta, enmudeciendo súbitamente sus palabras. El Gyarados se retorció de dolor ante los fríos ojos de Drakar, oscurecidos con la energía del Psíquico que empleaba para ahorcaba a su subordinado, harto de las idioteces que salían de su boca. No le importaba la mirada de orgullo que Kronos le dedicaba o las balbuceantes súplicas de Shiva para que le perdonase la vida al otro, a Drakar sólo le interesaba dar una lección tardía.

— Es una orden, no una petición. ¿Entiendes la diferencia o sobreestimo tu inteligencia? —espetó luego de liberar a Aegir, observando con cierta satisfacción cómo se retorcía en el suelo en búsqueda de aire—. ¿Quién te crees que eres para actuar de ese modo tan patético ante mí? Puede que yo no sea Enurta, a quien sé que les gusta vanagloriar a mis espaldas, pero ahora yo soy tu amo y más te vale hacer lo que te ordeno. Este es el momento que define nuestra existencia, deja de lloriquear y comienza a actuar a la altura de la circunstancias. No eres indispensable, ¿sabes?, no me temblará el pulso para deshacerme si te vuelves un estorbo.

— ¿En serio? —bufó Aegir con apenas un hilillo de voz, irguiéndose todo lo que le permitía su cuerpo, logrando muy por encima de Drakar—. ¿Cómo puedo seguir órdenes de un “amo” que mandaría todo a la mierda por una asquerosa Lethilian?

Nuevamente, Aegir fue reducido a través de dolorosas descargas de energía, aunque en esa ocasión el causante era Kronos. Haciendo uso del Báculo Ea, el Alakazam canalizaba su propio poder psíquico y el artefacto lo amplificaba, creando un aura tan potente y siniestra que incluso a Dómino le produjo náuseas.

— ¿Cómo te atreves a hablar de esa manera a nuestro Señor? —espetó Hela con desdén, lanzándole una mirada de indiferencia a su compañero mientras se retorcía en su agonía. Disfrutaba del castigo que recibía Aegir, su repentina rebeldía era una desfachatez, una grosería terrible… ella no era quien para burlarse, pero era imposible pasar por alto lo divertido del asunto.

— Negarse a cumplir órdenes directas de tu amo y actuar de este modo es inaceptable —Kronos habló con frialdad, sonriendo con orgullo ante la serenidad que mostraba Drakar a pesar de las insolencias de Aegir—. Podrás hacer lo que quieras si ganamos esta batalla. Para ello, asegúrate de matar al menos a un Lethilian, muestra algo de orgullo Malsumi por una vez en tu patética vida.

En cuanto Aegir se vio liberado del Psíquico de Kronos, su cuerpo entero se volvió más negro que la noche y las marcas brillaron en intenso carmesí, retorciéndose y achicándose a cada torpe paso que daba. Unas alas de considerable envergadura se entrevieron en aquel amasijo de materia oscura, alzando vuelo en segundos y saliendo disparado sin mostrar a sus compañeros qué forma había escogido.

Adzu sonrió con satisfacción, dedicando una rápida reverencia a Drakar antes de desplegar sus alas y despegar. Alcanzó y sobrepasó a Aegir sin mucho esfuerzo, fijando sus crueles ojos negros en un único objetivo, sintiendo la sangre hervir de emoción con sólo pensar en todas las vidas que pasarían por sus afiladas garras.



— ¡¿Estás segura que no quieres regresar?! —Dinya alzó la voz para poder hacerse escuchar por encima del ventarrón. Incluso de lejos se notaba su preocupación luego de salvar a Dyfir por décima vez; no le molestaba hacerlo, pero estar atenta de que no le pasara nada la preocupaba y desconcentraba—. ¡Si tienes miedo no te juzgaré, de veras! ¡Sólo me importas que estés sana y salva!

Dinya y Dartiniant se vieron forzadas a separarse cuando un Swellow quiso atacarlas de frente. La Dragonite no titubeó para contraatacar disparando un Rayo Hielo, congelándole un ala a la golondrina que cayó en picada, incapaz de deshacerse del hielo en sus plumas.

— ¡No! ¡Los ayudaré hasta el final, lo prometí! ¡Sé que puedo! —exclamó Dyfir con voz temblorosa, clavando la uñas en la montura por temor a caer. Estaba siendo necia, seguramente Dinya pensaba eso y le molestaba, pero no desistiría. Aún tenía la certeza de que cogiendo algo de valor y despejando su mente lograría convertirse en un buen soldado—. ¡No los dejaré solos nunca!

A pesar del esfuerzo que le suponía aletear para mantenerse quieta en el mismo sitio y el frenesí de la batalla, Dinya no pudo evitar sentir que su corazón daba un brinco de emoción por lo que Dyfir acababa de decir, especialmente porque percibía que sus sentimientos eran sinceros. Resultaba un alivio que entre tanto odio, miedo y muerte encontrara pizcas de esperanza y amor, cosas que alimentaba su fe y el poder que le otorgó su Madre.

Si bien las adversidades jugaban en contra de ellos y la ausencia de Eve era una enorme desgracia, Dinya comenzó a creer que tenían oportunidad de ganar. La sola idea le causaba tal entusiasmo, que sentía que estallaría en cualquier momento, tanto que incluso consideraba dejar el orgullo de lado para felicitar a Tymime por sacar provecho de lo mejor de todos y demostrar su valía.

Ese sentimiento optimista era gigantesco, no paraba de crecer, tanto que podía sentir que agarraba la victoria con sus pequeñas manos. No le importaba tanto su destino si ganaban, sólo podía pensar en su hermanita, imaginando lo contenta que se pondría al ver que sus hermanos eran capaces de obsequiarle su libertad…

— ¡Dinya, cuidado!

La advertencia de Skyfler llegó claramente a sus oídos, aunque no a tiempo para evitar la desgracia. Gracias a la agudeza de sus pálidos ojos, pudo ver de dónde provenía el inmenso proyectil color bronce que la atacó, el cual giraba a gran velocidad y arrasaba todo lo que se le atravesaba. Dinya apenas pudo hacerse a un lado y en vano, pues eso no evitó que alcanzara su brazo y ala izquierda.

El grito de terror de Dyfir logró hacerse eco en el tumultuoso ventarrón. Dinya la escuchaba lejos por la conmoción, sintiendo que caía en cámara lenta, incapaz de mantenerse en el aire. Veía con estupor la sangre que brotada a borbotones de lo que quedaba de su brazo y su hermosa ala deshaciéndose en virutas del polvo ante sus ojos, incapaz de reaccionar o pensar.

Era un total sinsentido esforzarse por detener su caída, estaba totalmente perdida, sentía un enorme y espantoso vacío en su interior que pronto se apoderó de su mente y corazón, apagando los hermosos colores que adornaban su cuerpo.

¿Cómo pudo ser tan descuidada?

Todavía no moría, el dolor la mantenía atada a ese mundo, recordándole que seguía viva y en una desafortunada agonía. La conmoción por el ataque y sus fatales heridas le parecían tan absurdas ante la decepción que embargaba su corazón. Ni siquiera las gruesas lágrimas de Dyfir y la mano que le extendía con desesperación la hacían reaccionar, nada evitaría su inminente choque contra el suelo. La joven gritaba su nombre para que lo intentara, desconociendo que la mariposa no espabilaba porque sólo pensaba que morir era el peor modo de fallarle a su hermana… más de lo que ya le había fallado toda la vida.

Alguien logró atajarla a pocos metros del suelo, sosteniéndola con delicadeza entre sus protectores brazos, sintiendo un calor embargar su cuerpo que en otra ocasión resultaría molesto. Dinya pudo distinguir que se trataba de Berserk, el Charizard con extrañas marcas que era amigo de Mewtwo.

— ¡No cierres los ojos! ¡Mantente despierta! —le pidió, o más bien le exigió, el reptil de fuego.

Ella no lo intentó. Era inútil. Todo se oscurecía poco a poco, lo que la rodeaba era tan gris como su cuerpo agonizante, pronto el mundo desaparecería por completo. Lo único que podía ver —con tanta claridad que rallaba en crueldad— era aquello que la había malherido, pensando en lo irónico que era tener la cara burlona de Adzu como la última visión en su vida.



— ¡Maldito desgraciado! —la ira de Skyfler se desbordaba sin control alguno, dirigiendo una cantidad bestial de Misiles del Cielo en contra de Adzu. El Fearow lograba esquivar los proyectiles sin mucho esfuerzo, aunque debía concentrarse exclusivamente en ello, el más mínimo error lo convertiría en alfiletero—. ¡Pagarás lo que le hiciste a mi hermana!

A pesar de que la ira teñía el mundo de rojo, ésta no se apoderaba por completo de sus sentidos, consiguiendo evitar un ataque a traición al crear una burbuja de aire. La burbuja que empujó lejos a su agresor al reventar, revelando un aturdido Aerodactyl cuyas marcas en su cuerpo indicaban que era un Malsumi principal. La posición de las mismas le indicarían de quién se trataba, pero a Skyfler no le importa saberlo, su único deseo era destrozarlos.

— ¡¿Cómo pudiste fallar, Aegir?! —vociferó Adzu con profunda indignación—. ¡Lo tenías en bandeja de plata!

— ¡Mira quién lo dice! —bufó el Aaerodactyl, sonando profundamente ofendido—. ¡Tú ni fuiste capaz de matar a la otra! ¡Esa sí estaba fácil!

Skyfler rugió, liberando otra oleada de proyectiles contra ambos Malsumis, no intercambiaría frases absurdas con sus enemigos. ¿Acaso se burlaban de él manteniendo aquella conversación en su presencia? No les permitiría que se mofasen de él, no cuando habían atacado de esa manera a una de sus hermanas.

Adzu y Aegir lograron eludir los misiles, rodeándolos y dibujando una amplia curva para lanzarse contra el Lethilian desde costados distintos. Skyfler no se dejó angustiar, agarrando otra pluma y creando ráfagas potentes de viento que los obligaron a retroceder.

Skyfler sonrió con satisfacción al verse capaz de lidiar con dos Malsumis a la vez, a pesar de que sabía que era imposible mantenerlos ocupado por mucho tiempo. No se esperaba que alguno de los Malsumis principales participara directamente en la batalla. Si bien sus vidas estaban ligadas a Drakar y nadie podía matarlos aunque lo intentaran, creyó que preferirían guardar fuerzas para proteger a su líder con uñas y dientes.

Su presencia en el campo sólo significaba que el viento soplaba a su favor, eso era bueno… hasta cierto punto. Mientras a los Malsumis sólo les bastaba que su líder permaneciera con vida para ser indestructibles, Eve necesita de todos sus hermanos para poder ejecutar el único ataque que destruiría a Drakar por completo.

Todo lo que eso implicaba era frustrante, Skyfler no se sentía para nada contento por la situación tan injusta, empeorando al sentirse incapaz de proteger a ninguna de sus hermanas. ¡Él, que era de los mayores y no podía…! Ese era el verdadero activador de la ira tan inusual en él. Su deseo por vengar el daño hecho a Dinya nublaba su sentido común, quería destruirlos a sabiendas que contra dos estaba en aprietos y que sólo era un insensato poniéndose en riesgo. Su vida era importante para que Eve cumpliera con su misión si decidía cumplir con ella. ¡¿Qué podía hacer?!

Con un violento movimiento cogió un par de plumas, todo lo pensaba lo empujaba a actuar con mayor imprudencia. Lanzó una pluma con mucha rabia para crear remolinos que atraparan a los Malsumis, mientras que con la otra disparaba más Misiles del Cielo. Ambas plumas fallaron en su cometido, viéndose obligado a montar en una de las corrientes del Viento Afín para alejarse de Adzu y su peligroso Pico Taladro. Skyfler manipuló el viento para obtener mayor impulso y colocar resistencia a sus enemigos para obligarlos a reducir la velocidad.

Aun cuando Skyfler se las apañaba para lidiar contra dos oponentes de una manera brillante, Adzu y Aegir eran igual de ingeniosos en su estrategia para debilitarlo. Se aprovechaban de su ventaja para atacarlo desde diversos ángulos o utilizando movimientos a distancia para poder responder a los Misiles del Cielo, especialmente Aegir, que creaba rocas con energía pura y las lanzaba hacia Skyfler, quien a duras penas lograba evitar que lo derribaran.

Skyfler creyó que mantener ese ritmo, si bien no lo llevaría a una victoria, mermaría sus energías. No era el mejor plan de todos, pero podría funcionar… hasta que Adzu, luego de ser rasguñado por un par de misiles, comenzó a cambiar de forma. Aegir sirvió de escudo mientras el cuerpo de su compañero se teñía de negro, deteniendo con su fuerte piel los Misiles del Cielo que intentaron detener la transformación.

El cuerpo de Adzu se agrandó ligeramente, haciéndose más esbelto y extendiendo unas alas de mayor envergadura, que terminaban en garras capaces de destajar cualquier cosa con un simple roce. Tan pronto como la sombra del Noivern cubrió a Skyfler, el dragón aspiró una gran cantidad de aire y la liberó como un potentísimo Vozarrón.

Skyfler se encogió, cubriéndose los oídos en un vano intento por protegerse del potente rugido de Adzu, que se alzaba por encima del viento y las peleas, inmovilizándolo de dolor. El ruido que entraba por sus oídos rebotaba en su cabeza, sentí que le iba a estallar en cualquier momento, el dolor era insoportable y las náuseas que le provocaba apenas controlables.

Aun estando a merced de sus enemigos, Skyfler tenía noción de lo que sucedía a su alrededor, preocupándole que el Viento Afín perdía fuerza y con eso se esfumaba la ventaja que le otorgaba a sus Ángeles. Incluso por encima del Vozarrón, podía escuchar las ruidosas hélices de los helicópteros del Equipo Rocket, aprovechándose de la situación para encender motores y despegar al fin.

No supo cuánto tiempo lo mantuvieron reducido de ese modo, pudo ser apenas un instante o más, sólo le extrañaba que no acabaran con él. El exasperante ruido de los helicópteros se acercaba cada vez más, un escalofrío se apoderó de él cuando sintió que las armas de las aves de hierro lo apuntaban, listo para derribarlo. La semilla de la desesperación echó raíces en su pecho, tenía que actuar rápido y le resultaba imposible hacer que su cuerpo reaccionara. ¡No podía morir así, no! ¡Eve todavía necesitaba de él!

Sintió que Aegir se alzaba sobre él para luego dejarse caer, abriendo sus fauces y mostrando los afilados dientes con los que le arrancaría la cabeza de un solo mordisco, no dejaría que los Rocket le arrebataran la gloria. Skyfler hizo hasta lo imposible por tomar otra pluma, sus dedos temblorosos la soltaron sin querer y quedó totalmente indefenso ante él.

Repentinamente, algo enorme se interpuso entre ellos y evitó que Aegir alcanzara a Skyfler, atrapando la mandíbula del Malsumi con sus fuertes brazos y obligándolo a mantener bien abierta la boca. Tan pronto como el Aerodactyl quedó inmovilizado, un borrón rojizo pasó a gran velocidad por la derecha de Skyfler, embistiendo a Adzu. El Noivern salió volando lejos y el Vozarrón se detuvo para alivio de Skyfler.

Aún le pitaban a Skyfler, todo lo veía borroso y se hallaba completamente desorientado. Por eso, quedó atónito cuando distinguió que Dartiniant era quien detenía a Aegir con sus poderosos brazos a pesar de las pataletas y aletazos del Malsumi, con Dyfir aferrándose como podía para no caer.

— ¡Dyfir…! —exclamó Skyfler con apenas un hilillo de voz.

— ¡Rayo Hielo, ahora! —exclamó Dyfir, sin abrir los ojos que prefería mantener firmemente cerrados.

Dartiniant rugió con vigor mientras una luz fría nacía en sus fauces, liberándose en forma de rayo que fue directo a la boca de Aegir. El Malsumi intentó gritar de agonía pero una enorme bola de hielo se formó entre sus fauces, sólo entonces consiguió zafarse de las garras de la Dragonite, perdiendo altura mientras se retorcía de dolor e intentaba pulverizar el hielo para poder respirar.

— ¡N-nosotras p-podemos ayudar también! —exclamó Dyfir con voz temblorosa.

Skyfler volvió a ver el borrón rojizo pasar frente a él, descubriendo que era Berserk quien le hacía frente a Adzu. El Charizard de inusuales patrones atacaba al Malsumi con sus garras imbuidas en energía luminosa, coletazos con llamas o aletazos, incluso con Lanzallamas que hacían retroceder a Adzu aunque no pudiera hacerle daño en realidad. Berserk no le daba respiro al Malsumi, sin dejar de proferir insultos y maldiciones por lo que le había hecho a Dinya.

Aunque semejante escena jamás la hubiera armado ni en sus más alocados sueños, Skyfler debía ocuparse de los helicópteros que ganaron demasiado terreno y eran peligrosos. Su cola entera comenzó a brillar y pronto el Viento Afín volvió a soplar con fuerza, haciendo tambalear los vehículos del Equipo Rocket y forzándolos a iniciar a descender una vez más.

Adzu y Aegir pegaron un brinco al ver que Skyfler tomaba un puño de plumas y crear una nueva oleada de Misiles del Cielo, quedando confundidos cuando los proyectiles siguieron de largo, directo a su verdadero objetivo. Los helicópteros fueron atravesados con absurda facilidad, con tal fuerza que explotaron y se engulleron entre sí, cubriendo el cielo de fuego y humo negro.

La nube de fuego engulló a Malsumis y Creyentes por igual, salvándose Dyfir y Berserk de ser engullidos por lograr reaccionar a tiempo para huir. Sólo entonces Skyfler cayó en cuenta de que fue la peor idea que pudo tener, especialmente cuando los espantosos gritos de quienes eran calcinados llegaron a sus oídos, entumeciendo su cuerpo ante el horror.

Skyfler había mentalizado que ese tipo de cosas podían, sin embargo, aquella espantosa impresión de haber hecho algo malo se alojaba en su corazón sin piedad. No le importaba destruir a un Malsumi, no eran más que cuerpos carentes de alma cuyo único propósito era matar, pero que murieran aliados a causa suya… con quienes había compartido en algún momento…

A pesar de que el dolor era indescriptible, no podía darse el lujo de detenerse a llorar por ellos. Tenía el deber de encargarse de los Malsumis, tenía que ser su única preocupación por los momentos.

El primero en caer tenía que ser Aegir, su elemento no era el cielo y tenía que aprovecharlo, estaba decidido. Skyfler buscó rápidamente con la mirada, quedando sorprendido cuando encontró a Dartiniant enzarzada otra vez en una riña con el Aerodactyl. Arañazos y mordiscos no faltaban, igual que el hielo y la roca que volaban de un lado a otro, además de ocasionales patadas o puñetazos que Dyfir conseguía atinar aunque la dura piel de Aegir la lastimaba.

El repentino valor y determinación de Dyfir impresionaron de sobremanera a Skyfler. Si bien resultaba fascinante y le producía cierto orgullo ver que su alumna demostraba el resultado de sus entrenamientos, no podía permitir que se enfrentara a un Malsumi principal, era demasiado peligroso para ella sin importar el empeño que pusiera en derrotarlo. Además, debía neutralizar pronto a Aegir para poder ayudar a Berserk.

Ese era el plan que trazó mentalmente hasta que una gigantesca columna de agua alcanzó a Aegir, atrapándolo y frustrando las intenciones del Lethilian de los cielos. Dyfir pegó un gritito de sorpresa tan estruendoso como el de Skyfler, ambos observando con los ojos abiertos como platos a Aegir siendo envuelto y arrastrado hacia abajo.

Skyfler siguió la corriente con sus ojos, encontrando a Sfear al final, quien con su característica y risueña sonrisa comenzaba a congelar el agua para apresar al Malsumi en una improvisada jaula de hielo.

¡¿Qué diantres hacía Sfear fuera de posición?! Estaba muy contento por la ayuda inesperada, pero… ¿eso significaba que algo iba mal? Skyfler lanzó una mirada nerviosa al muro, aunque desde ese lugar era incapaz de distinguir si ocurría algo.

— ¡Sky, encárgate de Adzu!

Que la voz de Sfear se alzara por encima del abrumador rugido de la batalla, hizo que su corazón diera un vuelco de emoción y le inyectara ánimos, pese a que la zozobra del destino de Dinya aún lo preocupara.

Sin más dilaciones, sin siquiera pensarlo demasiado, Skyfler se lanzó a toda velocidad hacia Adzu permitiendo que el viento se arremolinara a su alrededor y se hiciera uno con su cuerpo, dejando una estela de energía a su paso. Yendo en contra de sus propias costumbres, cerró fuertemente los ojos cuando embistió a Adzu, dándole un potente cabezazo en el estómago y sacándole todo el aire.

La cabeza le dolía horrores y sólo veía estrellas, Berserk fue quien evitó que cayera en picada junto a Adzu, atajándolo por el brazo. Maldiciéndose a sí mismo y diciendo que jamás, pero jamás, volvería a hacer algo así, Skyfler sintió que el Viento Afín volvía a perder fuerzas. Se obligó a respirar profundo para recobrar la compostura y recuperarse rápidamente, canalizando de nuevo su energía.

— ¿Te encuentras bien? —preguntó Berserk, dibujando una modesta sonrisa de alivio al comprobar que Skyfler podía mantenerse por su cuenta.

— Podría estar mejor —musitó en respuesta, sintiendo que le caía un balde de agua helada al notar la sangre que cubría el abdomen del Charizard que, sin duda, era de Dinya.

No tuvo mucho tiempo para impresionarse al notar que Adzu logró estabilizarse, mirándolo con desprecio mientras recuperaba altura con facilidad, encararlo y listo para atacar. Skyfler se olvidó de su jaqueca, haciendo oídos sordos al llamado de Berserk cuando cargó a toda velocidad contra el Noivern; Adzu trazó una curva amplia antes de hacer lo mismo que el Lethilian. Ambos estaban preparados para la colisión, dispuestos a hacer lo que fuera para que el otro cayera definitivamente y nunca más volar.



Yami quedó boquiabierto al atestiguar la caída de Dinya, especialmente porque Tymime no reaccionó forma alguna, como si eso no acabase de suceder, dirigiendo y dando órdenes con normalidad. El joven se cuestionó entre admirar el temple de líder que mostraba Tymime o indignarse por su falta de corazón.

Mientras Yami intentaba procesar la situación, un Charizard con el cuerpo lleno de extrañas marcas —al que reconoció como uno de los pokémon que Mewtwo había traído— aterrizaba cerca de ellos. El joven de ojos violeta sintió que se le encogía el corazón al ver que traía en brazos a la malherida Dinya.

Yami no pudo reaccionar, quería ayudar pero estaba paralizado, la cantidad de sangre y el brazo colgando le producía náuseas. Quizás no se desmayó sólo porque el Charizard fue derecho hacia Tymime, gruñéndole y —probablemente— diciendo algo que Yami deseaba poder entender.

— ¡Está muy malherida! —exclamó Berserk muy alterado, haciendo un gran esfuerzo para que no le temblara la voz—. ¡Ayúdala!

Tymime lo miró de reojo con hastío, resoplando y concentrándose de nuevo en la batalla, dejando perplejos al humano y al pokémon por igual.

— ¡¿No la vas a ayudar?! — insistió el Charizard con cierta desesperación, sintiendo que la sangre le hervía, al punto que la llama de su cola creció debido la rabia que se apoderaba de él—. ¡Sé que puedes! ¡Te he visto hacerlo!

— ¿Eso? —bufó Tymime desinteresadamente, torciendo los ojos por tener que soportar la exigencias del Charizard. ¿No se daba cuenta de que estaba ocupado? —. Sanar no está entre mis funciones, para esas menudencias busca a Flowar, ella es la encargada. Además, curar a otros me repugna, prefiero mil veces ahorrarme las molestias y darles el empujón que necesitan para acabar con su sufrimiento.

El rostro de Berserk se desfiguró por completo debido a la indignación, no se lanzaba sobre Tymime sólo por tener a Dinya agonizando en sus brazos, pero ardía de ganas —literalmente— de carbonizarlo hasta que no quedara nada él.

Aunque puede que la verdadera razón que lo detuvo fuese Flowar, que lo llamaba mientras corría lo más rápido que podía. La Lethilian flor quedó petrificada al ver el espantoso estado en el que se encontraba Dinya, se notaba a leguas que estaba por estallar en llanto, más hizo uso todas sus fuerzas para contenerlas y tragarse su dolor.

— Ayúdenme a llevarla, ¡rápido! —ordenó Flowar a un par de Audino que la acompañaban, intentando mostrar la mayor fortaleza posible.

Berserk les entregó a Dinya con cierto recelo, no le hubiese gustado soltarla hasta asegurarse de que estuviera fuera de peligro. Se sintió profundamente desolado al verlas irse, con Flowar comenzando a atender a su hermana al trote para detener la hemorragia.

Las ganas de partirle la cara a Tymime desaparecían, viéndose suplantadas con el deseo de hacer pagar al verdadero culpable de lastimar a Dinya. Sin nada más que hacer, Berserk desplegó las alas para volver a la contienda, despegando justo cuando Sfear se detenía al lado de Tymime.

— ¿Me mandaste a llamar? — preguntó con gran alegría, parándose firme y mostrándole una enorme sonrisa a su hermano.

— Skyfler está enfrentándose a dos Malsumis él solo —Tymime contestó sin apartar los ojos del punto en el cielo que era su hermano. Se las estaba arreglando muy bien a pesar de verse superado en número; sin embargo, no podía seguir corriendo riesgos—. Necesito que te encargues de uno, no me importa cuál o cómo lo hagas, mientras evites que maten a Skyfler y a ti.

— ¿Pero… qué hay de mi posición? —la inocencia en su pregunta y gesto de sorpresa le hubiese parecido adorable a cualquiera—. Soy la líder de los Lanzadores. ¿No se supone que…?

— Delega —gruñó Tymime de malagana.

Sfear sabía que no debía insistir, poner a prueba la paciencia de su hermano en esos momentos era suicidio, así que se limitó a asentir con la cabeza y regresó corriendo a su puesto para nombrar a un suplente.

Tymime agradeció en silencio su diligencia, siguiendo la trayectoria de Berserk con la mirada, ni eso mejoraría su humor. Era increíble, la batalla estaba inclinada a su favor, más de lo que él se atrevió a predecir, aunque sabía que todo se estancaría en algún momento y, eventualmente, ocurriría lo inevitable.

Sin Eve no podrían aniquilar a Drakar, esa pesadilla no terminaría si él seguía con vida. La única opción que se hacía cada vez más viable era destruir su cuerpo y confinar su alma, como pretendía hacer con Enurta. Sin embargo, tener a Drakar en ese estado era un completo despropósito, el resto de los Malsumis seguiría en pie y más que dispuestos a erradicarlos de la faz de la tierra. Y él estaría cansado, incapaz de luchar para siquiera defenderse…

“Un completo desperdicio, me niego a perder de un modo tan patético”, pensó Tymime con recelo y entrecerrando los ojos. El sólo pensarlo le revolvía el estómago. “Tampoco las circunstancias son las mismas de aquella vez...”.

— ¿S-señor…? —balbuceó Yami tímidamente, molestándolo al romper el hilo de sus pensamientos—. Con Dinya fuera de combate no podemos arriesgarnos a que más de sus hermanos sigan corriendo riesgos, hay que buscar el modo de evitar más accidentes. Es decir… no pongo en duda ninguna de las decisiones que toma, pero creo conveniente que usted intervenga en la batalla ahora mismo. Ya sabe, para inspirar a las tropas…

— ¿Y arriesgar a nuestro líder innecesariamente?

Icestar apenas alzó la voz para hacerse escuchar, su frío tono fue más que suficiente para callar a Yami en seco, en especial cuando los ojos violetas de la Lethilian transmitían tanto desdén que incomodaba.

— Al fin llegas —gruñó Tymime cuando su hermana se detuvo al lado suyo para poder evaluar la situación en el campo de batalla.

— Estimaba que tendríamos mayor número de bajas a estas alturas—comentó Icestar con fría indiferencia, sorprendiendo a Yami por su capacidad de asegurar tal cosa con sólo una mirada. Justo en ese momento, se escucharon varias detonaciones y el manto de fuego que se expandió por el cielo iluminó sus rostros—. Hablé demasiado pronto.

— Tienes que ver cómo quedó Dinya —Tymime habló con tanta tranquilidad que descolocó aún más a Yami.

— Señor Tymime, en serio, considere mi sugerencia —insistió el joven, reacio a pensar que al arlequín no le importase lo sucedido con Dinya o lo que pudiese ocurrirle a cualquier otro de sus hermanos. Eso sin mencionar a todos los que peleaban en su nombre—. Sería una gran ayuda y motivación para…

— ¿Te parezco del tipo que va detrás de los soldados haciéndoles porras? —espetó Tymime de malagana, lanzándole una mirada que le heló la sangre, ya estaba harto de su parloteo—. No me digas qué hacer, humano. Si te urge tanto, agarra a tu mejor mascota y lánzate con tus estúpidas sugerencias al campo, pero no me vengas a joder cuando…

— Tymime entrará en batalla eventualmente, Yami —dijo Icestar tranquilamente, interponiéndose entre ambos para que el arlequín pudiera calmarse—. No puedes exigir una intervención de su parte cuando no es el momento idóneo, el más mínimo error nos pondrá en peligro a todos.

Yami miró a Icestar y luego a Tymime deseando replicar, resolviendo que no tenía mucho sentido hacerlo. Se sentía molesto por el proceder del arlequín, estaba seguro que su participación reduciría las bajas y la ausencia de Eve no sería un golpe moral tan catastrófico para sus tropas.

Desde que tenía uso de razón, las legendarias historias de las hazañas de Tymime lo asombraron, al punto de que casi no pudo contener las lágrimas de emoción cuando recibió noticias de su llegada. Tantas generaciones de Myodelza esperando a los Hijos de Gea y él era el escogido para recibirlos… nadie podía ser más afortunado. Quería atestiguar personalmente su grandeza, en vista que su aspecto resultaba decepcionante —especialmente por la estatura, Mewtwo imponía con mayor facilidad gracias a sus dos metros—, resaltando únicamente que era brillante pero extremadamente cruel.

Las cosas no podían ser más extrañas y desmotivadoras, Yami tenía expectativas que se desmoronaban con cada acción del arlequín. No podía hacer más nada, así que se dio la vuelta y se alejó en silencio.

Tymime resopló para liberar un poco de su frustración, sacudiendo sutilmente la cabeza para despejar su mente y poder enfocarse de nuevo en lo que sucedía en la batalla. Aquel era el punto en que sus propias emociones se desbordaban, sin importar siquiera que tuviese la esfera entre sus manos; Icestar lo entendía y por eso intervino… aunque eso no implicaba que lo dejara tranquilo.

— ¿Qué sucedió con Dinya?

— Lo de siempre, ¿qué más? Un Malsumi la atacó mientras pensaba en palomas preñadas —espetó Tymime con desdén, sintiendo verdadera vergüenza ajena por el modo tan estúpido en el que Dinya se dejó vencer—. No está muerta pero perdió un ala. Flowar ya se está encargando de ella.

— Entonces sobrevivirá —Icestar no mostraba ni la más mínima señal de preocupación o enojo al respecto, lo cual a Tymime le parecía magnífico, quería ahorrase los dramas—. Sin embargo, la ausencia de Eve le resta sentido a todo esto, de nada sirve cuidar nuestras vidas con tanto ahínco si decide no presentarse.

— Lo sé —contestó Tymime, cerrando los ojos y suspirando—. Pronto tendré que intervenir y repetir lo mismo que aquella vez, aunque dudo que Kronos me permita acercarme lo suficiente a Drakar.

— Despreocúpate, esta vez contarás con mi asistencia, me aseguraré que Drakar esté a tu alcance. Confío plenamente en tu fuerza y habilidades, eres un prodigio y siempre has sabido sacar provecho de eso —señaló Icestar con un tono que trataba de sonar cálido y comprensivo, fallando estrepitosamente gracias a su natural frialdad, aunque a Tymime no le importaba—. Sólo ten precaución cuando llegue el momento. Si caes, no tendremos ninguna oportunidad.

Tymime consideró que no valía la pena contestar cuando Icestar sabía la respuesta exacta a aquella petición, no era necesario seguir hablando al respecto. Él estaba consciente de todo lo que podía salir mal, llevaba un mes devanándose los sesos, trazando todas las posibilidades que podían suscitarse y esa era una labor interminable. El más mínimo cambio alteraba la fórmula y el resultado.

Cualquiera se volvería loco si se pusiera en su lugar por pocos segundos. Tymime estaba más que acostumbrado y no se dejaba superar por las circunstancias, eso era lo que verdaderamente lo convertía en un adversario temible, dejando de lado su poder psíquico.

Sin embargo, tener una mente tan ocupada no lo libraba de verse atormentado por Eve. Repetía su nombre una y otra vez, aunque era inútil e irritante hasta más no poder. Lo que en verdad le molestaba no era ella en realidad, más bien era guardar esperanzas de poder solucionar las cosas… de explicar… aunque no sirviera de nada…

“Definitivamente, la esperanza es para los tontos”.



Aegir se estrelló con fuerza contra el suelo, haciéndose trizas la prisión de hielo en la que fue atrapado, aquejándose por el agua que aún cubría su piel y le hacía daño. Hasta ahí llegaba su paciencia. ¡A la mierda Adzu! En pocos segundos volvía a tener la forma de un Gyarados, aliviando su dolor y sintiéndose cómodo de nuevo.

— ¡Ay, no, me equivoqué de bicho! ¡Qué mala suerte!

Aegir rechinó los dientes al escuchar semejante barbaridad, en especial cuando sus ojos tropezaron con los brillantes zafiros que eran los de Sfear, siempre risueña y poco consciente de la situación en la que se encontraba.

— ¡¿Qué has dicho, niña estúpida?!

— Mira, iré directo al grano. Ya me enteré de lo que le hicieron a Dinya y supe que el culpable era Adzu—Sfear sonaba tan despreocupada que Aegir se sentía ofendido por tener que verse obligado a enfrentársele, especialmente cuando veía cómo hacía pantomimas para acompañar lo que decía—. Pero resulta que a ustedes se les antojó cambiar de forma y me dio flojera ponerme a revisar bien sus marcas, así que agarré el primero que pude y… bueno, eras tú. Como Skyfler ya se agarró a Adzu, me toca conformarme contigo.

Aegir no estaba de humor para soportar tales sinsentidos, así que no dudó en lanzarse hacia ella preparando una Acua Cola, rugiendo vigorosamente. Sfear logró escabullírsele sin muchos problemas pegando un simple salto, ejecutando unas delicadas volteretas en el aire que la mantuvieron fuera del alcance del Malsumi.

Sfear sonrió burlonamente cuando se detuvo, molestando más a Aegir que volvió a cargar contra ella, dispuesto a atraparla entre sus fauces y romperle los huesos con Triturar. El Gyarados avanzaba realizando un movimiento inusual, como un baile sinuoso que le pareció un poco extraño, pero Sfear le restó importancia, creando una corriente de agua por la cual se deslizó a tiempo para eludir a su enemigo. La Lethilian corrió esquivando el alargado cuerpo de Aegir, quien en vano intentaba atraparla para clavarle los colmillos, consiguiendo saltar a tiempo para trazar una pirueta en el aire y convocar más de sus leales corrientes de agua.

El Malsumi recibió varias bofetadas consecutivas antes de liberar un potente Pulso Dragón, que desestabilizó las corrientes y calló la risa de Sfear, permitiéndole arremeter de nuevo con Cabeza de Hierro. A Sfear no le preocupó hasta que vio a Aegir sobre ella, estampándole el cabezo con mucha fuerza y mandándola a volar varios metros, logrando desvanecer por completo las corrientes de agua.

Luego de rodar por el suelo un largo trecho, Sfear pudo frenar e incorporarse de un salto, sintiendo que la cara le palpitaba de dolor. Sus cálculos le fallaron, Aegir se estaba moviendo más rápido que antes y no entendía por qué, aunque lo cierto es que sólo se preocupaba por el ojo que comenzaba a hinchársele.

— ¡A las niñas se las trata con cariño! —refunfuñó Sfear haciendo pucheros, eludiendo de nuevo a Aegir cuando éste intentaba hacerla trizas con su mandíbula y respondiéndole con otras bofetadas cortesía de sus torrentes.

Sfear se aseguró de dejar suficiente distancia entre ellos, acosándolo con las corrientes de su Látigo de Agua, haciendo añicos algunas rocas del valle para aventárselas al Malsumi. Aegir destruyó la primera oleada de rocas con un segundo Pulso Dragón, arremetiendo de nuevo contra Sfear con la necia idea de atraparla entre sus fauces, preparándose para atajarla a toda costa si intentaba escapar.

Aegir quedó mudo cuando la Lethilian hizo todo lo contrario. En vez de intentar escabullirse, Sfear pegó un salto hacia él y trazó una voltereta en pleno aire, ganando impulso para estampar su cola en el suelo con la mayor fuerza que podía. Esto generó una grieta que se extendió en dirección a Aegir, liberando una gran cantidad de vapor caliente que hizo daño al alcanzar su objetivo.

El Gyarados aún se retorcía de dolor cuando fue apresado por varias corrientes de agua, construyendo nuevamente una prisión de hielo que Sfear no dudo lanzar al aire para dejar que se estrellara contra el suelo. Aegir convulsionaba de dolor y frío mientras Sfear se daba el placer de tomar un respiro, aunque sin bajar la guardia pues mantenía sus corrientes fluyendo alrededor para que la protegieran.

— El golpe que me diste duele mucho —se quejó Sfear, palpando el ojo que apenas podía mantener abierto, hinchado y con un espantoso cardenal formándose alrededor.

— Vas a pagar por esto… —amenazó Aegir débilmente, tratando de reincorporarse como podía. No permitiría que una de las niñatas tontas lo venciera, no habría mayor humillación para él, que adoptaba formas que aplastaban a sus contrincantes en segundos.

— ¿Yo? No, no, no. Quien lo va a pagar bien caro eres tú… aunque fuese Adzu quien lastimó a mi hermana —dijo Sfear riendo alegremente. Sin embargo, sus ojos mostraron una crueldad que desencajaba por completo con su sonrisa, una mirada que era inusual en ella—. Sé que no puedo matarte, pero me aseguraré de golpearte tanto, tanto, que desearás poder morir. Haré que sufras más de lo que mi hermana está sufriendo ahora.

Aegir no permitiría que Sfear lo humillase, cambiando de forma súbitamente y arremetiendo contra ella sin aviso, envuelto en una corriente de agua que lo llevaba a toda velocidad a través del campo. Aegir logró abrirse paso entre los latigazos de agua que intentaron detenerlo, impactando en el estómago de Sfear y mandándola a volar por segunda vez.

Aún con medio cuerpo siendo una masa deforme y el resto como un enorme Feraligatr, se apresuró para intentar atrapar con su fuerte mandíbula a la Lethilian, ansioso de partirla en dos con su afilada dentadura. Sfear pudo reaccionar a pesar del golpe que recibió, soplando un viento gélido sobre una de sus corrientes que aún fluía, creando proyectiles de hielo que salieron disparados hacia Aegir. La dura piel del lagarto lo protegió de la mayoría de las esquirlas, al menos hasta que una fue directamente a su boca, atravesándolo hasta la nuca.

Sfear tomó un respiro mientras veía a Aegir retorcerse e intentar quitarse la estaca de hielo desesperadamente. Era un gusto ver al Malsumi retorcerse de dolor como ella quería, aunque no le generaba la satisfacción que esperaba, no era propio de ella regocijarse por la desgracia de otros después de todo... eso la desanimaba, realmente quería sentir alguna satisfacción por ello.

Resolvió que el motivo era que no podría matarlo por más que quisiera, lo único que podía hacer era causarle dolor y eso le parecía tan insuficiente. Poco le importaban los asuntos alrededor de la vida o a la muerte, ella sólo se enfocaba en disfrutar todas las cosas que experimentaba al momento, aprovechaba la vida y esperaba hacer lo mismo con la muerte. Sin embargo, en ese instante se cuestionaba qué era peor: ¿el sufrimiento sin escapatoria o el cese definitivo de la existencia?

Se detuvo cuando descubrió que no le interesaba indagar en el tema, más cuando Aegir consiguió quitarse la estaca, reincorporándose y lanzándole una mirada de odio que le producía escalofríos, escupiendo sangre en cada tosido. En cualquier momento lo llevaría al límite, hacerle perder los estribos era su objetivo, quizás con eso sería más fácil neutralizarlo.

Sabía que era riesgoso jugar con la paciencia de un Malsumi y, a pesar de eso, no dejaría pasar la oportunidad de vengar a su hermana. Así que despejando su mente de cualquier dilema existencial y dibujando la sonrisa que a muchos alegraba, Sfear se lanzó al ataque, dispuesta a jugar todo el tiempo que fuera necesario.



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ANEXOS



EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#316
Se dice que la tercera es la vencida, este capítulo venció que no lo comentara (? (Perdón onix)

Bueno primero con las últimas preparaciones de la guerra, la tensión está en el aire, el momento definitivo ¿Quién vivirá y quién morirá? No puedo saberlo solo tu la autora puede saberlo, no quiero saber el fatídico destino de los personajes sin embargo a la espero con ansias saber ya la respuesta, los últimos vestigios de nuestro MewtwoXEnur...Eve se hayan frente a nosotros. Un regalo que demuestra un sentimiento se abre. El clímax que tanto esperamos entre ambos... para la llegada del mimo que tanto amamos y odiamos.

La pelea es magnífica, debo decirte que es la mejor pelea que has hecho hasta ahora, el cierre queda como anillo al dedo con el momento de que el telón de la verdad caiga ante nuestra querida eve. Momentos de tensión y quedándonos con las ganas de ver el último momento de la pelea del máximo potencial entre los colosales Pokémon, para ser interrumpida pero con buenos motivos sin dejarle la boca seca a uno, te luciste onix :D

Llegando a esto comienza la guerra, sin Eve los nervios están en punta, nuestros lethinan demuestran lo que valen con un potencial de combate mayor que esperan los malsumis, esperanza surge dentro de mí pero aun con el miedo de... ¿Terminarán las cosas como se espera?, con temor ya sé la respuesta. No.

El capítulo fluye como vaso de agua, sin que le falte nada pero se siente como una transición más que nada, falta algo, igual me falta imaginarme como es el lugar de la batalla en apariencia lo cual para una batalla final escasea.

Como dije el capítulo anterior no es malo, es bueno, pero es una transición, una transición para lo que es el capítulo 62, comienza la verdadera guerra, los malsumis demuestran que son unos semi-inmortales muy capaces al arruinar el momento conmovedor entre Dyfir y Dinya, se me subió la sangre en la cabeza al temer que iba a llegar la primera caída, a otros usuarios del foro les dije que estaba frustrado mientras leía "la primera sangre "Mi kokoro no puede más" y frases así de ridículas dije XD. Pero nos diste un respiro al informar que estaba viva, un posible cliffhanger podía ser demasiado para mi sin saber si podía o no vivir.

La sangre hierve ante la batalla, el momento llegó, pero falta nuestra carta del triunfo. "Eve". Espero con ansias lo que siga, solo falta un poco de descripción "gráfica" sé que es difícil pero sin ella se siente un poco apurado (aunque ya de por sí son largos los capítulos), no digo que sea malo, solo es el único fallo que veo en estos dos capítulos.

PD: ¿Moonghost puede morir? ¿No está ya muerto?

PPD: Ahora que caigo si no puede morir sería... como un Malsumi ¿no? y el especial de halloween con moonghost malévolo... hmmm


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#317
…Ok una vez más, me has ganado en tiempo, he estado con mil y un cosas al mismo tiempo y por lo visto has acelerado (más de lo que tenía previsto) los tiempos de la publicación, así que voy; otra vez a realizar el análisis de los 2 capítulos por aparte… aquí voy.

Capítulo 61: Muy bien, el fic ya ha entrado en su clímax, es la cúspide, todo los episodios anteriores nos han preparado para esto, aquí no hay retrospectivas, análisis de los personajes, es acción pura y vertiginosa como debe ser, de entrada debo felicitarte por manejar los tiempo de batalla sin perder el hilo de tiempo y acción, esa era una duda que tenía, quería ver cómo te ibas a desenvolver en la historia con una batalla de dimensión colosal… y quede gratamente sorprendido. De entrada pude sentir la tensión de Nathaniel antes de la batalla, y quien no si hasta a Tymime le sentí ese dejo de preocupación en algunos momentos. El poder de Mewtwo fue asombroso y era lo quería ver de él; ja ja ja, los comentarios de Moonghost sobre Drakar (huele a plástico nuevo) fueron de lo mejor. La introducción en batalla del Scizor fue bastante atinada, no sabía que peleara al mismo nivel de velocidad que Icestar, otro punto a favor… Aquí hago una pausa, voy a hablar sobre Eve y tal vez un poco sobre Enurta, porque debo decir que estos son los detalles que me fascinan, ¿cómo haces para soportar un engaño?, y más si te enteras de que ha sido de casi toda una vida (cientos de años en el caso de Eve), ¿cómo asimilar el dolor?, ella está experimentando un reseteo de sus emociones y a la vez otras muy amargas al mismo tiempo, sin duda es abrumado. Digo esto porque me basó en mi experiencia con una relación de más de 11 años (desde el colegio), en la cual solo me centre mi vida en esa persona, sin amigos, mi primera novia (y única hasta el momento), me comprendía y la quería más que a mi familia porque tenía muchos problemas con ellos, me fui con ella apenas cumplí 18, al final me apartó poco a poco, me desconoció ante los demás y la relación termino… me costó mucho superar eso, tomando en cuenta que la amaba más que a mi mismo… entonces el dolor de ella debe ser enorme, presiento que siente su vida como un cascarón hueco, sin voluntad, sin ganas de vivir, como un vegetal. Tanto es así, que ni siquiera Enurta se toma la molestia de fastidiarla o golpearla para que reaccione, ¿cómo fastidiar, herir o motivar a alguien cuyo interés en la vida o lo que pase le es completamente apático, muerto, sin emoción alguna? Para reforzar mi punto me quedo con la frase final del capítulo: ¨A él también lo habían traicionado y cuando eso viene de alguien en el que creías ciegamente, la muerte no parece suficiente para calmar el dolor que eso causa.¨

Capítulo 62: Este sí fue un capítulo de vértigo. ¡El pueblo pide sangre!, y Onix cumple. Por fin Sakur... he perdón Dyfir hace algo, lograr acoplarse a la velocidad estrepitosa de Dragonite. ¿Por qué Aegir tan necio en cambiar de forma? , me encanto de hecho, la expresión máxima de la pereza. Jamás pensé que Dinya tuviera ese ataque tan inesperado y brutal (gracias Dyfir hasta en eso la cagas), y Berserk es puro corazón. La batalla aérea entre Adzu, Aegir y Skyfler y las intervenciones de Berserk y Dartiniant hizo que el capítulo se me fuera rápido debido al ritmo que llevaba, Skyfler no perdonó ni a la abuela cuando destruyó los helicópteros del Equipo Rocket. Aquí vi muy bien el manejo de los tiempos, mas cuando tomaste el tiempo de colocar la secuencia en la que Berserk lleva a Dinya con Flowar, por cierto no me extraño para nada la actitud de Tymime , ese cabronazo sabe que las heridas son serias pero no suficientes para que muera al instante y ni se molesta en decirlo. Me gusto mucho la forma cruel, despectiva e insolente de Sfear ¨ ¡Ay, no, me equivoqué de bicho!¨, nunca la había visto en esa actitud tan despiadada, lo cual es bueno. Para terminar, 2 dudas: ¿que pasará con el clon de Eve? , y la otra viene de una frase de Tymime : “Tampoco las circunstancias son las mismas de aquella vez...” Algo me dice que sabe algo más y eso podría explicar más acerca de su personalidad o de lo que pueda ocurrir.
Sin más este es mi análisis, que estés muy bien y nos vemos pronto…
#318
Asd, volví a dejar que se me acumularan capítulos u.u Lo siento, Onix, pero debe decir que en realidad fuiste tu la que publicó más rápido de lo usual (?)

Capítulo 59:

Spoiler
Hacia mucho que le ponías atención a Dyfir pobrecita.

Jajaja, típico, todos saben del cumpleaños menos la pobre y patética entrenadora. Igualmente no hace falta ser adivino para saber que lógicamente Mewtwo sabía que era el cumpleaños del muchacho ya que es psíquico D:

Parece que en este capítulo le has dado personalidad a los extra, ahora Madison está cayendome bien sólo por haber trolleado a Mewtwo. La verdad que sí le pusiste tu toque, compañera.

Oau, cuanta chachara con Nya, se puso densa esa parte, hubiera preferido ver algunos intercambios de humillaciones entre Mewtwo y Blaze...

Asd, ¿por qué Eve tiene que ir a todos lados con Mewtwo y Blaze? Que vaya con cualquiera pero con uno solo a la vez, maldita sea D:

Bue, esta Eve también, ponerse de mal humor cuando el pobre heladero trata de ser amable... que caprichosa.

Mewtwo y Eve son seres de otro planeta... ¡¿qué ser vivo desperdicia así un helado?! De verdad después de esto veré con buenos ojos un castigo bien severo de parte de Tymime.

Ya era hora que apareciera alguien para dejar a solas a Eve y Mewtwo, Grounday aumentó un nivel en mi EGNómetro.

Bueno, bueno, las cosas se fueron practicamente al carajo. Creo que me sorprenderé mucho el día en que Eve y Mewtwo demuestren algún gesto de amor entre ellos. Parece un cariño tan amistoso que da nauseas pero en serio. Y Dyfir metiéndose ahí a contarle a Eve sobre sus problemas amorosos xDDDD Sin dudas la mejor psicóloga, una que va a hacer que te suicides antes de seguir teniendo problemas psicológicos.

Oau, sí que te inspiraste con el párrafo de Dyfir dandole las gracias a Eve, en serio me llegó.

Oh, conque una escapada nocturna, eh 1313 Los estoy vigilando, pokemon adolescentes cachondos.

La verdad que tu descripción del lugar favorito de Eve fue exquisita... es imposible que se te escape algo a vos, que escribis y dibujas, practicamente le pintas el paisaje al lector.

Mewtwo tiene muy planeado el lugar donde irá, pero no sabe que ni bien todo terminé iré yo con mi Arcanine 3000 pc y lo capturaré con una pokeball común curva (?)

Uff, haces que tenga que retractarme de mis palabras cuando dije que que Eve y Mewtwo no demostrarían un gesto de amor entre ellos xD Creo que lo que mostraste fue perfecto como para no romper el encanto y mantener una enorme llama de pasión encendida entre ellos.

Vaya batalla. Al fin Mewtwo libera el poder que venía conteniendo. Y por fin entiendo la imagen de portada del capítulo O:

Buenísimo capítulo, Onix. Empezó un poco bah y termino como que ooaaaaaaaaaaauuuu. Por suerte me guardé dos más para seguir la lectura :3

PD: ¿La escena que eliminaste fue por alto contenido de incesto? xD Me pareció muy parecido lo ocurrido entre los hermanos a lo que ocurriría luego con Mewtwo. Además, de que quizá Eve se equivocó al pensar que ese sería el día más feliz de su vida :P



Capítulo 60:

Spoiler
¿Qué rayos le ocurre a Tymime? No sé por qué pero primero con Eve en esa parte censurada y ahora Icestar... parece que tuviera delirios incestuosos con ellas D:

Parece que el pequeño arlequin perdió el juicio en serio...

OMG, ahora Momo con Mewtwo, que locura, Onix, cuanto fan service para estos simples mortales...

Sin dudas el capítulo es de transición pero hasta los entremeces de este fic son buenos, Onix. Esa discusión entre Mewtwo y Blaze, por favor, por el amor de Gea, que buenos actores (?)

Dios, terminó al borde del precipicio este capítulo. No quiero ni imaginar lo que debe ser el siguiente, uando lo lea creo que moriré.

En la escena eliminada yo entiendo que Flowar sea la curadora, pero tiene que ir a ayudar también D: Quiero ver un rayo solar destruyendo un Malzumi, por favor...

Sea lo que sea lo veré en el próximo capítulo, aunque no creo que ahí termine todo. ¡A ponerme al día!



Capítulo 61:

Spoiler
Que agradable comienzo, Onix, mucha acción desde el principio y un Mewtwo muy sorprendido que parece que va a mandar todo al diablo en cualquier momento.

OMG, parece que Blaze encontró una media naranja... o un medio cubo de hielo en todo caso. Oh, si, veo a la frígida Icestar más emocionante que Eve, romper el hielo de su corazón debe ser una prueba digna de un campéon.

Ahh, típico de Mewtwo querer llamar la atención.

El capítulo se me hizo corto... no conté las palabras por lo que no puedo saber si en verdad es más corto que los anteriores o si es el simple hecho de que tanta acción hizo que me lo devorara. Estás haciendo que Blaze me guste muchísimo más, coquetear con el pokémon con el que todos coquetean no es propio de un Scizor con orgullo, está bueno que busque alguien distinto, ¿y quien mejor que Icestar? También me gusta Mewtwo dejando salir un poco de toda la bronca que tiene adentro. Todavia queda mucha tela por cortar en la batalla al parecer O:

PD: El chiste de bichos me suena conocido :P Creo que justamente hice un drabble hace poco que hablaba de lo mismo... Igualmente, ese chiste es finísimo de la forma en que lo pusiste, mmm, sensacional.



Capítulo 62:

Spoiler
A veces tengo problemas al distinguir qué Malsumi es cual. A Aegir lo tomaron de punto :P No puede ser que ganen los Malsumis con esa desorganización...

Asd, típico, Dinya es la primera baja... así los tipo bicho nunca tendrán su lugar de consideración en ningún lado u.u

OMG, parece que Berserk también encontró a su musa o.O Naaa, se me hace raro un Charizard con Dinya xDDD Muy inflamable.

Impresionante la coordinación. A pesar de que no se mueve Tymime sí que está en todos lados...

Oau, al final pudiste darle una buena participación a Sfear, que es justo lo que esperaba, mucha participación de todos los Lethilian... lástima que Dinya no tuvo mucha, pero siempre alguno tiene que ser el primero, no?

El capítulo estuvo tan bien como el otro y creo que tendremos un buena seguidillas de episodios violentos y sangrientos, lo que me gusta bastante así que espero que continues así :P


Me alegra ponerme al día otra vez y me alegra saber que luego de tanto esfuerzo, Onixcita, estás llegando al final de esta invaluable obra. Te felicito, ánimo que falta muy poco, el final está a la vuelta de la esquina y con él un logro que llenará para siempre tu existencia :)

Saludos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#319

63 - Sin filo, sin nada

63 - Sin filo, sin nada

Spoiler
@xpoke ¡Jajaja! Descuida, Poke, entiendo si tardas en contestar, estás ocupado con los estudios. Uf, me alegra mucho que la última pelea Mewtwo VS Tymime haya quedado bien, tenía que ser "impaktanteh" así que me doy por satisfecha al constatar que quedó bien.
Con respecto a la descripción del campo de batalla... como ya había descrito en varias ocasiones la apariencia del valle, no me pareció necesario enforcarme demasiado en ello; especialmente porque me interesa más enfocarme en la acción vertiginosa y sensual (?). Quizás he pecado al pensar que con los dibujos de las portadas pasadas sería suficiente para dar la idea. De todos modos, traté de solventarlo un poco en este capítulo.
Moonghost está muerto, sí, pero pueden hacerle un exorcismo y terminar de enviar su alma al más allá (?)
No sé qué más decirte, hoy ando especialmente difusa con los pensamientos. Gracias por haber comentado, espero te guste este capítulo.

@The Darkcry666 *Risa malévola*. Sí, ando rompiendo todos los esquemas con respecto a la publicación, este año ha sido ardiente (?). Hablando en serio, ahora me tomé casi dos meses para publicar, pero he sido más constante en comparación a otros años porque busqué la manera de que no me tomara tanto tiempo sacar un capítulo nuevo al llevar un cuaderno a todos lados y aprovechar cualquier instante. Ya EGN está listo en borrador, sólo me falta pasarlos en limpio, dibujarles las portadas y publicar. Hay personas que han seguido este fanfic por muchos años y aunque le he puesto mucho empeño en terminarlo, casi 10 años no son cuento xD. Es lo menos que puedo hacer; terminar este año por fin.
Me alegra saber que estoy manejando bien la batalla, sólo espero mantener el nivel durante el resto de los capítulos y que el desenlace sea digno. O sea, que no acabe tan rápido pero que tampoco se prolongue demasiado, y que cuando llegue ese final sea satisfactorio independientemente de lo que suceda. Pero por ahora, me alegra saber que la parte de la acción va bien hasta ahora.
Siento mucho lo que te sucedió, es muy feo cuando entregas tu corazón a alguien que no supo apreciarlo como se debe, especialmente si esa persona se termina convirtiendo en un pilar fundamental en tu vida más que la familia propia. No me ha sucedido algo como a ti, pero puedo comprender el dolor, no es nada fácil; sólo espero que consigas a alguien que valga la pena y te brinde cosas que te hagan muy feliz :)
En el caso de Eve sucede exactamente eso, ha podido soportar muchas cosas porque siempre pensó que era lo normal y lo correcto; darse cuenta de que todo estaba mal la supera por completo. Enurta la entiende hasta cierto punto, él tiene más carácter que ella y jamás hubiese permitido que le hicieran lo mismo. Sin embargo, sabe lo que significa confiar en alguien ciegamente y que terminen dándole la espalda; son situaciones diferentes pero sabe lo que produce estar sumido en la desesperación en la negación absoluta.
Me alegra mucho que el capítulo 62 haya logrado el efecto que buscaba. Lo de Dinya me pareció cruel hasta a mí misma, pero lo vi necesario para hacerlo algo más realista, en el sentido de que no todos pueden salir bien parados de esta situación. Dinya, tristemente, es de las más vulnerables entre todos los hermanos por sus alas. Además, era un buen momento para algo de Berserk/Dinya xD. De igual modo, me alegró mucho poder manejar los tiempos aquí correctamente, temía que fuera confuso.
Y me alegra mucho, también, que Sfear tuviera su momento badass. No quería que la única ocasión que brillara en todo el fanfic fuese la batalla en la que entrenó con Mewtwo. Estoy intentando darle peso a todos esos hermanos que participaron poco.
Con respecto a la preguntas: El clon de Eve está ahí, creciendo. ¿Qué sucederá con ella? Pues, lo sabrás más adelante. /// Ciertamente, esa frase es más importante de lo que parece y en verdad forma parte fundamental de lo que Tymime es actualmente; espero no hacer ningún spoiler al decir esto, pero se refiere al momento en que él tuvo que luchar con Enurta a destiempo y lo derrotó al destruir su cuerpo. Digamos que tuvo algo que ahora, ni porque le baile a Gea en lencería provocativa, podría tener a su favor.
Gracias por tu gran comentario, siempre los espero con ansias. Y hoy espero que también te guste este capítulo :)

@Demian Tarde o temprano apareces y me siento halagada por ello xP
Jajajá, viendo tu reacción al capítulo 59 me siento más que realizada por ver de que tiene el efecto que esperaba. Todo empieza muy bonito, como algo digno de recordar para antes de la batalla, similar a lo que se veía al principio cuando Tymime no estaba con sus situaciones dignas. El momento romántico entre Eve y Mewtwo que algunos esperaban, cosa que me sorprende mucho si te soy sincera... hasta que vine y les arruiné el shipping *trollface*. Esto me pasa por ven tanto anime donde existe tensión sexual entre los protagonistas y nunca llegan a nada (?)
Lol. No la eliminé por el contenido incestuoso, ese tipo de cosas no se quitan (?). Lo hice porque me pareció que Tymime se desviaba demasiado de su propio personaje, aunque es cierto lo que me señalaron al respecto de que Eve es la única con la que se permite hacer eso. Además, también había un parecido con la escena que tiene con Mewtwo más adelante.
Ok, capítulo 60... Ay, Dems, sabía que si tú no lo mencionabas entonces había fracasado por completo con la perversidad del asunto; no es que fuera lo más vital del capítulo pero es algo importante (en el sentido de lo enfermo que es) y pareciera que nadie lo hubiese notado o prefiriera no hacérmelo saber. Yo sólo digo que con Icestar no hay delirios.
Jajajá, admito que lo de Momo no estaba en el borrador original. He pecado con el fanservice... quizás... no hay pruebas que lo respalden (?)
Sólo quería que la transción fuera interesante por las cosas que iban sucediendo con los personajes, especialmente por la absoluta exclusión de Eve en este y varios de los capítulos siguientes.
Flowar tendrá su momento estelar... al menos espero que lo sea xD
Sí, el pobre Blaze se busca unos retos... parece un masoquista, pero la idea de que Icestar sea cortejada por él es graciosa y una especie de reto mayor para él como personaje. Igual para Icestar, que no tiene idea de cómo reaccionar ante esto cuando... bueno... ejem... Tymime.
Mewtwo es una attention whore (?).Pero me alegra que te gustara la actitud que va tomando. Gracias a algunos comentarios que he recibido me han señalado que lo hago demasiado blando de carácter y estoy intentando redimirme un poco al respecto en estos capítulos.
Si el Berserk/Dinya te parece extraño, espera a ver... ya lo descubrirás xD. Pero por lo demás, me alegra que el momento estelar de Sfear te agradara. Entiendo que choque la pronta baja de Dinya, pero ella había tenido sus momentos en todo el asunto de Eve/Blaze, aunque no eran los más épicos creo que le dieron un desarrollo que merecía como personaje.
En general, Dems, me alegra que los capítulos te hayan gustado y de una te aviso que pretendo terminar este año. Espero que vuelvas antes de eso, pero si lo haces luego de varios capítulos, espero que ya leas el último ;)


¡Wow! Muchachos, me hicieron escribir bastante con sus comentarios....¡y me encanta! <3

Finalmente, les traigo un nuevo capítulo de EGN. Digamos que la publicación se retrasó porque me dediqué por completo al Inktober y ese fue un retyo que consumió mi tiempo y mi energía. Lo bueno es que salieron varios dibujos de ahí que hicieron crecer más la galería de esta historia.

No quiero extenderme demasiado, muchachos, sólo quiero aprovechar de decir por aquí que.... técnicamente hablando, he terminado de escribir EGN. El 7 de octubre escribí la últimapalabra del Epílogo. Es sólo el borrador, pero después de tantos años es una satisfacción que no puedo describir. Eso significa que si me pongo las pilas, podemos terminar oficialmente antes de que llegue el 2017.

Por último y antes de comenzar, quisiera agradecerle a Sebas por ser el beta reader de este capítulo. También a Poke por ofrecerse.
También le agradezco a Mirna por sus comentarios respecto al capítulo, que siempre me los hace saber por otros medios. Y también a Amphy por siempre estar pendiente.
Y por si llegan hasta acá, a todos los nuevos lectores que me han dejado mensajes en deviantART o Facebook. Todos me hacen sentir muy especial.


Ahora, sin más dilaciones, les presento el capítulo 64 de EGN. Disfrútenlo:






63
Sin filo, sin nada


Spoiler
Mewtwo atravesaba el campo de batalla lo más rápido que le era posible, sirviéndose de puñetazos, coletazos o ataques de proyectil para mantenerse lejos de las garras de los Malsumis. Únicamente reservaba su fuerza psíquica para destrozar la caja torácica de quien obstaculizara su camino e intentase detenerlo, sin titubear o sentir ni pizca de lástima, lo que provocaban sus víctimas en él estaba lejos del remordimiento, sin importar el desagradable crujir de los huesos o los chillidos agónicos de los infortunados.

La tierra reseca del valle se alzaba bajo las fuertes pisadas de los guerreros más fornidos; las rocas estallaban en miles de pedazos por los coletazos o los cuerpos estrellándose contra ellas; la luz luchaba su propia batalla en el cielo contra la oscuridad que se rehusaba a dar paso al día. No sabía si era por el vertiginoso ritmo que llevaba la batalla, la prisa que llevaba o el cielo ominoso, pero su cuerpo era presa de una extraña sensación de desasosiego que buscaba opacar con la adrenalina que le inyectaba luchar.

Había dejado muy atrás a Flame y Moonghost hace bastante tiempo, haciendo oídos sordos a los gritos que le pedían que permanecieran juntos; la ira y la ansiedad lo llevaron a la vanguardia, entremezclándose con los Embestidores sin importarle que algunos doblaran su estatura. Ignorar a los hermanos no se debía tanto a una repentina imprudencia, más bien era por la adrenalina que corría descontroladamente por sus venas y que él mismo buscaba estimular. Se sentía invencible en esos momentos y lo estaba disfrutando más de la cuenta. No quería que lo vieran en ese estado.

Quizás no era el modo adecuado de describir lo que experimentaba, especialmente si consideraba que su tiempo en este mundo era una nimiedad comparada con los longevos Lethilian, pero decir que se sentía “rejuvenecido” era lo más acertado.

Luchar era parte fundamental de su ser, aunque haya intentado apaciguar esos impulsos. Estuvo tanto tiempo controlándose que semejante euforia era difícil de manejar. Ese era el momento idóneo para dejarse llevar un poco y liberar la frustración contenida, trayendo grandes beneficios si todo salía bien. Aparentaba ser el plan perfecto.

Un Houndoom enemigo intentó atacarlo a traición. Mewtwo pudo sentirlo a tiempo, deshaciéndose de él con un simple ademán de la mano, destrozándolo desde adentro mientras ahogaba una risa despectiva por su ineficacia.

Tomándose un segundo para recobrar el aliento, contemplando la bolsa de carne en la que terminó convertido el perro, Mewtwo bufó despectivamente al caer en cuenta de lo que cruzaba por su mente. Era una verdadera molestia admitirlo, sin embargo, Tymime tuvo algo de razón cuando le reclamó por su absurda renuencia acerca de matar Malsumis. Mientras más de esos despojos de criaturas se lanzaban sobre él, creyendo que pasaba por un instante de flaqueza, Mewtwo sólo tuvo que verlos brevemente a los ojos para reafirmarlo y aplastarlos con todo el poder de fuerza psíquica.

No le importaba acabar con ellos cruelmente, en sus miradas no quedaba rastro de que alguna vez hubieran poseído un alma, sólo una sed de sangre insaciable. Y si aún hubiera una pizca de sus almas siquiera, no le importaría, cualquier cosa que se atravesara en su camino era una molestia y lo eliminaría sin miramientos.

Él era capaz de llegar hasta Drakar si se lo proponía, estaba seguro y parecía no ser el único consciente de ello. Tuvo la certeza de que era considerado un verdadero peligro al verse rodeado de máquinas extrañas que resultaban curiosamente familiares; unos acorazados flotaban a poco menos de un metro del suelo, observándolo fijamente con el único ojo de cristal granate que parecía ser su núcleo.

Pronto se les unieron una horda de Malsumis acompañados de varios soldados del Equipo Rocket, que le apuntaron con armas tan peculiares como las máquinas. Semejante absurdo le causó mucha gracia.

— Vaya, vaya… no pensé que te gustase tanto la armadura que hice.

Loki apareció de un salto, aterrizando suavemente sobre una de las máquinas y tomando asiento como si nada. Dio unas palmaditas amistosas en sus duras corazas, clavando su mirada en Mewtwo, mostrando cierto descontento en sus pequeños ojos negros.

— Si la memoria no me falla, fue un suplicio manipular tu mente y poder obligarte a utilizarla —continuó el Banette, entrecerrando los ojos con desdén—. En verdad, es indignante que ahora la uses por voluntad propia, pero peor que eso… ¡es que la ***** de Icestar se robara y profanara mí diseño!

El grito de indignación del Malsumi parecía ser la señal que esperaban para actuar. Las máquinas se abalanzaron sobre Mewtwo, preparando la energía que lo sometería desde el interior su núcleo cristalino, apenas levantando polvo al deslizarse con presteza.

A pesar de que su rapidez tomó por sorpresa a Mewtwo, el instinto lo hizo reaccionar y consiguió destruir las máquinas desde adentro con un Psíquico. Cayeron al suelo convertidas en chatarra, trazando largas líneas en el suelo polvoroso ante la atónita mirada de Loki y el propio Mewtwo, quien no esperaba deshacerse de ellas con tanta facilidad.

Loki chilló lleno de rabia, lamentándose exageradamente por sus invenciones destruidas, que duraron menos que un suspiro. Mewtwo sonrió con satisfacción a pesar de la mirada asesina que le dedicaba el Banette, riéndose para sus adentros por la necedad del Equipo Rocket de querer neutralizarlo con aparatos sofisticados. ¿Qué tan imbéciles podían ser? Aquellos humanos siempre menospreciaron su inteligencia, por ello no comprendían que él había aprendido de sus errores y ya no dejaría reducir por una lata costosa, en especial con el yelmo que aumentaba el enfoque de su psiquis. Ya no les permitiría que siguieran jugando con él, nada de someterlo a la fuerza ni manipularlo con chantajes emocionales.

El Malsumi no contuvo su ira por mucho tiempo, lanzándose al ataque con sus garras imbuidas en energía oscura y fantasmal, gritando con todas sus fuerzas. Mewtwo pudo evadir la Garra Umbría sin muchos problemas al hacerse a un lado, respondiendo con una Bola Sombra que impactó directamente en el rostro de Loki, mandándolo lejos y estampándolo contra una roca.

Aunque era más que obvio que Mewtwo tenía el poder suficiente para lidiar con uno de los Malsumis principales, los soldados del Equipo Rocket no lo tomaron como un peligro a considerar y abrieron fuego. Aquello tomó con la guardia baja a Mewtwo, no pensó que tuvieran el valor de intervenir luego del modo en que se deshizo de las máquinas, agradeciendo que no pudieran ver el gesto de sorpresa en su rostro cuando los proyectiles rebotaron en la armadura.

Algunas de las balas botaron de vuelta a los cadetes, malhiriéndolos o matándolos, mientras que aquellos que tuvieron suerte de salvarse pronto se vieron bajo el yugo de los poderes psíquicos de Mewtwo. Costillares tronaron y órganos estallaron gracias a su potente Psíquico; si los Malsumis no producían ningún remordimiento en él, mucho menos los humanos que trabajan para el Equipo Rocket, sin importar los motivos que los empujasen a trabajar para Giovanni.

Una peculiar perturbación en el ambiente disparó las alarmas en su cabeza, girando y encontrándose cara a cara con Namtar, que liberó un Pulso Umbrío entre crueles carcajadas que resonaron en el valle. Mewtwo se escudó tras sus brazos instintivamente, era lo único que podía hacer con la esperanza de soportar el ataque aunque supiera que era en vano. Un desagradable escalofrío se apoderó de su cuerpo, extrañándole la ausencia de la abrasiva sensación en la piel que era normal experimentar ante aquel ataque siniestro.

Debía tratarse de otra de las bondades de la armadura, pero no era momento de vanagloriar el trabajo de Icestar, sacando provecho de ello para contraatacar con otra Bola Sombra. Namtar aulló de dolor mientras era arrastrado por la esfera de energía oscura; buscó desembarazarse de la bola desesperadamente, recuperando para contraatacar con un potente veneno preparado en lo más profundo de sus entrañas que pudiera derretir la armadura.

Loki se recuperaba en ese momento, reincorporándose de un salto para luchar junto a su compañero, cubriendo su cuerpo con energía funesta con la cual buscaba herir o al menos maldecir a su oponente. Con cualquiera de las dos estaría conforme, sus intenciones eran que cada movimiento que Mewtwo realizara le supusiera una espantosa tortura, drenándole la vida por cada segundo que pasara bajo su conjuro. Deseaba que se ahogara en su propio dolor para complacer a su Señor.

A pesar del enorme esfuerzo de los Malsumis y la predisposición de enfrentárseles que mostraba Mewtwo, ambos fantasmas vieron frustradas sus intenciones cuando un haz de luz que se interpuso, pasando velozmente frente a ellos y dejando una estela de estática que creó un cinturón de seguridad.

Aturdido por el chirriante sonido que el disco de electricidad producía, Mewtwo casi pierde el instante en que daba una vuelta rápida alrededor de ellos, deteniéndose justo en el medio. Mewtwo no tuvo que esperar a que dejara de girar para saber que se trataba de Shock, su Sierra Eléctrica era única y fácil de reconocer.

— ¡Miren qué tenemos aquí! —espetó Shock cruelmente, dibujando una enorme sonrisa burlona que hizo rechinar los dientes a los aludidos—. Diría que son los Malsumis más inútiles de todos, pero luego recuerdo que existen cosas como Shiva y suben un peldaño en la escala de idiotez.

Namtar replicó al insulto disparando una Bola Sombra. Shock no se inmutó por ello, ni siquiera hizo un esfuerzo por esquivarla, prefirió fanfarronear sus habilidades cortando en dos la esfera con el filo electrificado de su cola.

— Con eso no dañarías ni a una mosca, estúpido —espetó Shock socarronamente.

— ¡Eres un…!

El insulto fue interrumpido por una Llamarada, que si Loki no la hubiese notado y empujado a Namtar, ambos Malsumis habrían sido carbonizados.

Mewtwo quedó sorprendido por la velocidad con la que Flame se unía al combate, abochornando a sus enemigos al moverse rápidamente entre ellos y azotándolos con su cola envuelta en llamas. Enterrando sus patas en el suelo, derrapó hasta detenerse junto a su hermano, mientras los Malsumis se resentían por las quemaduras.

— ¡No pierdas más el tiempo! —exclamó Flame efusivamente, lanzando una rápida mirada por encima del hombro. Shock levantó una ceja con extrañeza—. ¡Todavía estás muy lejos! ¡Sigue avanzando y no te detengas, tienes que…!

Aquella vez fueron interrumpidos por una estruendosa explosión y un destello rojizo que se extendió por todo el firmamento. Todos quedaron boquiabiertos al levantar la mirada y observar la nube de fuego y humo negro que se cubrió el valle, opacando la escaza luz del sol que se asomaba tímidamente en el horizonte.

— ¡Skyfler la está liando de lo lindo! —vociferó Shock entre sonoras carcajadas que lo hacían sonar como un sicópata.

— ¡Yo me encargo de Namtar y Loki! ¡Sigue adelante! —gritó Flame para poder hacerse escuchar por encima de todo el ruido que ocasionó la explosión, preparando una pequeña esfera negra que resultaba terriblemente familiar.

Mewtwo no dudó en hacerle caso, agradeciendo no tener que estar presente cuando Flame utilizara su Núcleo. Se elevó algunos centímetros del suelo, saliendo disparado a toda velocidad, dejando atrás a Lethilians y Malsumis con la mirada fija en la especie de altar donde se encontraba Drakar.

— ¿Qué pretende hacer ese tipo? —preguntó Shock a su hermano con desconfianza.

Flame prefirió lanzar la esfera de magma antes que responderle; estrellándola contra en el suelo, donde creó una fuente de la que brotaba magma a borbotones. El fuego líquido se esparció rápidamente por el campo, causando pánico entre los Rocket y Malsumis que aún permanecían con vida.

Flame sabía que su ataque era inútil contra Namtar y Loki, a ellos les bastaba con levitar para estar a salvo, igual que ellos. Sin embargo, su única intención era mantener apartados a los soldados y evitar que interviniesen, sabía que era una idea factible cuando escuchó los moribundos calcinándose, o a los otros que fueron comenzaban a quemarse vivos por ser alcanzados por un simple lambetazo de su fuego carmesí.

Sí, en definitiva era un plan brillante a pesar de sus desperfectos. Lástima que Shock no lo considerara igual, bufando con indignación cuando apenas evitó ser alcanzado por el fuego del Núcleo.

— ¡Me quitaste espacio para correr! ¡¿Cómo voy a preparar mi sierra si no puedo moverme con libertad, imbécil?! —chilló muy molesto, rechinando los dientes y soltando chispas por doquier.

— Este es el momento en el que reflexionas respecto a esas prácticas de levitación a las que faltaste —gruñó Flame de malagana, sin poder creer que su hermano siguiera siendo un idiota aun en el auge de la batalla.

No podía darse el lujo de gastar tiempo reprochándole a su hermano por su actitud, Loki y Namtar estaban en frente preparándose para atacar, intercambiando breves palabras entre ellos y elaborando un improvisado plan.

Namtar asintió y salió disparado hacia delante lo más rápido que podía, parecía ser el elegido para dar caza a Mewtwo, pero los reflejos Flame respondieron de inmediato, cortándole el paso con un Lanzallamas y dejándoles bien en claro que no les dejaría irse.

Así inició la batalla entre los cuatro.

A pesar de que combatir levitando suponía un suplicio para todos los implicados, Loki tomó la iniciativa en cuanto Namtar regresó a su lado, preparando Garra Umbría en una mano mientras que con la otra disparaba una Bola Sombra.

Shock se deshizo del proyectil igual que el primero al mismo tiempo que Flame se lanzaba hacia el Banette, decidiéndose por un Puño Fuego para contrarrestar las garras del fantasma. Ambos fallaron en atinarle a su oponente, comenzando una vertiginosa coreografía de fuego y sombras que consistía en esquivar y atacar rápidamente. Tendría la ventaja quien acertara el primer golpe.

Por su parte, Namtar intentó escabullirse de nuevo y juntarse con el resto de los Malsumis, era demasiado riesgoso enfrentarse a un Lethilian en semejantes condiciones. Desgraciadamente para él, Shock no se lo permitiría y estaba más que dispuesto a hacerlo sufrir por simple diversión.

— ¿A dónde crees que vas? —dijo Shock entre risas luego de intentar atestarle un golpe con su afilada cola—. ¡Esto apenas comienza!

Shock dirigió nuevamente su guadaña con un ágil movimiento, repitiéndolo varias veces sin parar, atosigando a su oponente sin darle tiempo ni para pestañear. A pesar de que daba estocadas eran extremadamente rápidas a los ojos de cualquiera, el no tener punto de apoyo ralentizaba sus ataques, además que el calor le dificultaba respirar y el humo le causaba picor en los ojos.

El orgullo y las ansias de luchar le restaban importancia a esos detalles a medida que su euforia crecía. Para Shock, nada era más satisfactorio que ver la frustración y desesperación que reflejaban los ojos de Namtar en ese momento, tenía mucho tiempo sin divertirse de ese modo. Sin embargo, estaba consciente de que no era sensato arriesgarse demasiado.

— “¿Y de qué sirve contenerme si la majadera de Eve se largó? No regresará, es una cobarde, da igual que yo muera. Nosotros perdimos esta mierda cuando siquiera había comenzado” —pensó con amargura, deshaciéndose de una oleada de Bolas Sombra de un tajo con tanta facilidad que resultaba absurdo, liberando un poco la rabia que anidaba en su pecho por la situación en la que se hallaban—. “Quizás tengamos oportunidad si Tymime se arriesga a destruir el cuerpo de Drakar, igual que hizo con Enurta, pero… por poco no la cuenta. Los demás Malsumis quedarán vivos y no desaprovecharán la oportunidad para deshacerse de él, estará débil y no podrá hacer nada para evitarlo. Nosotros no somos tan fuertes como Tymime, si intentásemos ayudarlo, seguramente fallaríamos”

Si alguien tuviera acceso a los pensamientos de Shock en ese instante, se sorprendería por su capacidad de mantener la cabeza fría, lo cual no se parecía en nada al acelerado ritmo de batalla que mantenía o al modo en el que vociferaba cada vez que realizaba una maniobra para dirigir su guadaña.

Todos creían que su afán por ser el más fuerte le restaba astucia, todos se equivocaban pero tampoco es que le importara demasiado, lo único por lo que se preocupaba era en no ser superado. Teniendo a Tymime cerca era difícil destacar, todo empeoró con el nacimiento de Eve por su absurda ventaja sobre él, lo único que le quedaba era su testarudez. A pesar de que podría ser un guerrero que combinara a la perfección la estrategia y la fuerza bruta, consideraba que todo aquello era inútil en la realidad, prefería confiar en sus instintos y dejar que su cuerpo actuara acorde a las circunstancias.

Una estrategia tan básica como esa le permitía controlar los movimientos de sus oponentes, los obligaba a seguir su ritmo, aprovechándose del más mínimo tropiezo para realizar la estocada que le garantizaría la victoria; o infligir un daño mortal al menos.

Eso mismo era lo que estaba haciendo con Namtar y su estrategia pronto brindó sus frutos, justo cuando el Gengar repitió un salto que buscaba darle cierto desahogo, luego de obligarlo lentamente a seguir un patrón de movimientos. Shock sonrió maliciosamente y liberó una descarga eléctrica que paralizó a su oponente.

Mientras el Malsumi se retorcía de dolor e intentaba moverse desesperadamente, Shock tuvo más que tiempo suficiente para prepararse y dirigir su guadaña electrificada hacia él, cortándolo a la mitad con tanta facilidad que parecía hecho de mantequilla.

La sangre no brotó al tratarse de un fantasma, emanando en su lugar una muy densa nube de ectoplasma, que se esparció en el aire igual que lo hiciera el Núcleo por el suelo.

El orgullo de Shock estaba por las nubes mientras observaba a Namtar, sus ojos estaban totalmente en blanco, con las partes de su cuerpo separándose una de la otra cada vez más, flotando como si no existiera la gravedad. Aunque Namtar fuera un fantasma y no pudiese morir si Drakar permanecía con vida, le tomaría mucho recuperarse de un ataque tan letal como ese.

La victoria tenía un sabor glorioso que se quedaría pegado a su paladar por largo rato, no podía dejar de sonreír de satisfacción ante su logro. Pero ya no había nada que hacer ahí, debía continuar luchando y moría de ansias por darle el mismo destino a Loki, permitiéndose imaginar todos los halagos que vendrían de los mayores cuando supieran de sus logros en la batalla mientras daba la espalda a su última víctima.

— ¡Cuidado! —gritó Flame con desesperación.

Shock no necesitó de la advertencia de su hermano para darse cuenta del movimiento extraño a sus espaldas, pero ni el grito ni su instinto le ayudaron a evitar que lo engullera un amasijo de sombras. Luchó frenéticamente para evitar que lo tragaran por completo, pero los mordiscos y arañazos no sirvieron de nada cuando su rostro fue devorado, deteniéndosele el corazón al sentir que comenzaban a aplastar su cuerpo.

La desesperación se apoderó de él. No podía respirar. Intentó liberarse, insistiendo neciamente en retorcerse, patear, golpear, morder, cortar, rasguñar, ¡lo que fuera! ¡Nada funcionaba! Ni las descargas sirvieron para que el atacante lo dejara ir. Su cuerpo dejó de responder a sus deseos rápidamente, entumecido por la materia negra que lo apresaba. Pronto el dolor se hizo presente, de un modo tan violento que era indescriptible, quien lo hubiese atrapado estaba asegurándose que no quedara nada de él sin mancillar.

Cuando ya no quedaba aire en sus pulmones y quiso buscarlo dando una bocanada, la masa negra se aprovechó de ello para entrar y hacer mucho más grande su agonía. Lo que bajó por su garganta fue absolutamente desagradable, vomitivo, sólo opacado por el hecho de que parecía estar siendo devorado desde adentro.

Quiso gritar para sentir que algo así, volviéndose imposible cosa tan sencilla entre la falta de aire y el intruso que se revolvía en sus entrañas. Atrapado y siendo lastimado sin piedad, sólo había un pensamiento rondando en su cabeza: iba a morir en cualquier momento.

Un intenso calor lo rodeo repentinamente, sofocándolo y haciéndole más tortuosa todavía su agonía. Empero, sintió que la sombra oscura suavizaba su presión contra él, saliéndose de su cuerpo hasta liberarlo por completo, dejándolo caer.

No había tocado el suelo, caía en picada y no haría nada para evitarlo, carecía de las fuerzas y voluntad necesaria para ordenarle a su cuerpo que hiciera algo al respecto. Tuvo la certeza de que se estrellaría hasta que alguien lo atajó por el brazo. Intentó identificar al héroe de turno, arrugando la cara cuando la luz lastimó sus ojos al abrirlos, todo lucía más brillante y se movía más lento de lo usual. Los oídos le pitaban, privándole de escuchar los sonidos con claridad, desorientándolo por completo.

Estaba débil e indefenso, igual que esos momentos en los que tuvo que lidiar con el plasma de Eve, pero multiplicado por mil. ¡Ay, cómo detestaba con cada hebra de su ser esa porquería de ataque y lo que producía en él! Ser así de débil y patético resultaba peor que la muerte. Sería mejor dejar que la Parca lo guiara por el camino al infierno antes que verse sumergido en la vergüenza de ser derrotado.

— ¡Shock! ¡Shock! —lo llamaban a gritos. ¿Por qué no lo dejaban ir y le ahorraban tener que soportar la hipocresía de los demás? —. ¡Reacciona, Shock! ¡No te desmayes! ¡Quédate aquí, te necesito consciente!

Era Flame. Hubiera gruñido si pudiese. Quiso decirle que su absurda preocupación de mierda no le importaba, que estaba de más, que él podía arreglárselas solo aunque estuviera a punto de exhalar su último aliento.

Escuchó un estruendoso rugido seguido de un gemido de dolor. Se le erizó la piel ante un extraño flujo de energía que pasó muy cerca. Debía tratarse de algún ataque, pero no identificaba cuál pudiera ser.

— ¡Encárgale a alguien que lo lleve de vuelta! ¡Necesita atención urgente! —era Moonghost. ¡Vaya sorpresa! —. ¡Aquí corre peligro! ¡No podemos confiarnos aunque el enemigo esté herido!

¿Atenderlo urgentemente? ¿A él? ¿Qué corre peligro? ¿Él, que era de lo más fuertes entre los trece? Él era un guerrero nato, pertenecía a ese lugar, no se dejaría vencer por uno de los Malsumis más paupérrimos. Necesitaba volver a la batalla para demostrarlo y recuperar su orgullo. Sólo estaba algo golpeado, sus hermanos exageraban, si le daban oportunidad para recuperar el aliento se levantaría para vengarse. Sí, eso haría.

Quiso anunciárselos a sus hermanos, sólo consiguiendo que por su garganta subiera un gruñido ahogado que le daba lástima hasta a él mismo. Intentó que Flame lo dejara ir, pero su cuerpo no reaccionaba y el dolor volvió a aparecer, peor que antes. No, eran ideas suyas, él estaba bien. Se levantaría y al hacerlo se llevaría a todos por los cuernos.

— ¡No te muevas, estás muy herido, Shock! —exclamó Flame con repulsiva preocupación, incluso se le quebró la voz. ¡Por Gea! ¿Acaso se podía ser más dramático?

Repentinamente, escuchó unos murmullos, parecía que Flame intercambiaba palabras atropelladas con un desconocido y pronto lo ponían en alto. El rostro de quien lo llevaba de vuelta a Carpathia permaneció siempre borroso, tampoco le importó mucho cuando hizo un último esfuerzo de valerse por sí mismo, descubriendo algo que quedaría plasmado en su memoria hasta el final de sus días.

Consiguió hacerse un rápido chequeo para constatar el estado en el que se encontraba, descubriendo profundos cortes en todo su cuerpo, de los que la sangre no paraba de brotar. Por los ángulos extraños que tomaban sus extremidades, debía tener varios huesos rotos, incluso algunos sobresalían… ahí estaba la explicación del dolor que lo mantenía postrado en brazos de un desconocido. Eran cosas de rápida solución gracias a los métodos de sanación de Icestar, nada de lo que preocuparse demasiado, ¿cierto? Nada de eso le importó al descubrir lo peor de todo…

— “¡Mi guadaña…!” —pensó horrorizado, sintiendo como la realidad lo abofeteaba, sacudiendo su cuerpo sin control alguno y dejándolo sin aire.

El grito horrorizado de quien lo auxiliaba ante sus convulsiones no le importaba en lo más mínimo. La punta de su cola estaba rota, le faltaba un enorme trozo y lo poco que quedaba estaba astillado, no podría cortar siquiera una lechuga.

Su arma principal fue hecha añicos junto con su orgullo. Sin ella no era más que una batería ambulante más del montón, tan común como uno de esos tantos roedores esparcidos por todo el mundo, era lo único que lo distinguía del resto… aquello que lo hacía resaltar… ¡todo su poder ofensivo recaía en su guadaña!

Lo único que tenía que lo hacía excepcional entre sus hermanos, que le daba una identidad y lo hacía sentir orgullo de sí mismo, había sido totalmente destruido y dudaba que hubiera algún modo de recuperarla.

Era definitivo. La vida no guardaba sentido si ya no era útil para nada. Dejó que el dolor se adueñara de él por completo, dando rápidamente paso a la oscuridad, no había nada por lo que luchar si no tenía una herramienta con qué.



El crujir de los huesos aplastados por su Castigo Roca le producía escalofríos. Retiró la cola con cuidado, evitando a toda costa ver cómo había quedado su última víctima, no hallaba ninguna clase de satisfacción en sus victorias.

Un Zangoose intentó atacarlo por la espalda cuando apenas se sacudía el disgusto, eludiéndolo con absurda facilidad y propinándole un puñetazo en el rostro que la mandó lejos. Sin darle oportunidad de recuperarse, realizó una pirueta espectacular que le otorgó el impulso suficiente para aniquilarlo de un solo coletazo.

El Zangoose estalló igual que un tomate, sólo que éste crujía y esparcía más que simples semillas en todas direcciones, llenando de sangre y sesos las coyunturas de su cola.

Rocknight estaba más despierto que nunca, demostrando que no era alguien con quién desearas luchar uno a uno, presumiendo incluso de una velocidad impropia en aquellos con cuerpos de roca. Sin embargo, por más intimidante que pudiera llegar por la frialdad de sus ojos plateados, con sólo ver el asqueroso aspecto de su cola le sentía náuseas y le hacía titubear.

Nunca había tolerado la sangre, incluso cuando era más joven se desmayaba al verla, obligándose a controlar su fobia para ese momento tan crucial. Igual, no lo estaba pasando nada bien, su estómago parecía una montaña rusa y prefería no pensar en cómo quitaría tanta porquería de las grietas en su cola, animándose con el credo de que era mejor ver la sangre de otros antes que la propia.

Tenía que mantenerse con vida a toda costa y lo mismo el resto de sus hermanos. Se lo repetía sin cesar para no desmayarse.

Otra oleada de Malsumis se le acercaba a toda velocidad, sacándolo de sus pensamientos violentamente, preparándose para aniquilarnos con su ataque insignia. No entendía cómo grupos tan grandes lograban sobrevivir a los Embestidores o cómo conseguían evitar a los Peones. Daba igual, era su trabajo como Noble evitar que siguieran avanzando, aunque estaban en el punto de la batalla donde las formaciones se habían disuelto en ambos lados.

Golpeó la tierra rápidamente para que las rocas en su cola se desencajaran y así poder extenderla, girando sobre sí mismo con tanta fuerza que todo aquel que quedó a su alcance fue rebanado a la mitad.

Casi le da un infarto cuando un estallido le hizo pegar un respingo, cubriéndose con los brazos por simple reflejo, sintiendo que algo rebotaba a la altura de sus ojos. Buscó rápidamente con su mirada plateada y encontró a un soldado del Equipo Rocket observándolo con profunda perplejidad, sosteniendo temblorosamente el arma que había disparado, contrariado por recién enterarse que la piel de Rocknight era más resistente de lo que parecía.

En el instante en que el hombre superó el estupor y se preparaba para disparar de nuevo, Grounday apareció de la nada envuelta en un torbellino de polvo, saltando sobre él. Para el hombre no fue más que un simple borrón marrón, como si una tormenta de arena lo tomase por sorpresa en medio del desierto y no lo dejara escapar.

A pesar de la rapidez con las que sucedieron las cosas, Rocknight vio claramente el instante en que las pinzas de los antebrazos de su hermana se extendían, clavándose en el cuello del humano como si nada. Grounday se apartó de un salto, escuchando los espantosos alaridos del hombre mientras la piel comenzaba a desintegrarse ahí en donde lo había lastimado, sin mostrar nada de lástima por él mientras contemplaba su agonía.

La carne se derretía como si fuera cera, la sangre emanaba entremezclada con un desagradable líquido verde muy viscoso, desplomándose en el suelo en cuestión de segundos, donde convulsionó ahogándose con su propia sangre.

Rocknight había presenciado la espantosa muerte que brindaba el veneno de Grounday a sus víctimas en varias, pero siempre se impresionaba como si fuera la primera vez que lo hiciera, con la diferencia de que su estómago ahora sí que podía soportarlo. Su hermana le lanzó una mirada cariñosa, tan acostumbrada a lo que ocurría que lo tomaba con naturalidad, diciéndole con sus adorables ojos marrones que todo estaría bien mientras permanecieran juntos como siempre.

Ese breve instante en el que Rocknight bajó la guardia no fue desaprovechado. El hermano de piedra pudo notar que algo se deslizaba rápidamente entre los cadáveres que yacían cerca, apartándose a tiempo para evitar ser atrapado por la masa putrefacta que se abalanzó sobre él.

El alivio en su mirada fue fugaz, su atacante estaba decidido a exterminarlo y tuvo el infortunio de saberlo de la peor manera posible. Un escalofriante siseo se alzó por encima de todos los ruidos de la batalla, todo se puso negro y un espantoso dolor hizo chillar a Rocknight.

Se llevó las manos al rostro de inmediato, en un desesperado intento por quitarse lo que le hubiesen echado. Le ardía y el dolor era insoportable, no entendía qué había sucedido ni por qué empeoraba mientras más intentaba quitárselo y no importó cuando sintió que sus manos también comenzaban a quemarse.

— ¡Rocknight! —chilló Grounday muy alarmada, lanzándose a tiempo hacia su gemelo para levantar una barrera de arena que evitó que fuera víctima de otro ataque de su agresor.

Lo sostuvo con el corazón a punto de salírsele por la boca, revisando rápidamente el estado de Rocknight y descubriendo que había sido atacado con un ácido tan potente que corroía la dura piel de su hermano. Se derretía como si fuera hielo en vez de roca, la piel a carne viva sangraba escurriéndose en delgados hilos de sangre por toda la cara, era un panorama escalofriante en verdad. Sin embargo, aquellas eran nimiedades comparadas con el estado de sus ojos, de los cuales brotaba sangre y pus a borbotones, sin que ella pudiera hacer nada para ayudarlo.

Grounday sintió que le faltaba el aire, un ataque de pánico se apoderaba de ella a tal punto, que casi ignora la risilla de satisfacción que los envolvió. Se debatía entre recuperar la calma o dejarse llevar por la desesperación. Su hermano sufría, podía sentirlo como si ella fuese la atacada, era incapaz de parar su dolor al carecer del poder de la sanación. Un par de lágrimas repletas de frustración e impotencia rodaron por sus mejillas involuntariamente, sabiendo que los ojos de su gemelo querido no quedarían bien después de eso.

— Rocknight, sé que te duele y tú sabes que también lo siento, p-pero… tienes que tranquilizarte. No quiero que tengas un ataque ahora… te necesito conmigo… quédate… —Grounday le habló con voz quebrada, intentando en vano ocultar que estaba llorando, cosa que los gritos de su otra mitad no facilitaban en nada. Cada alarido era como un alfiler hundiéndose en su corazón—. ¡Rocknight… por favor…!

— Aquí no se puede bajar la guardia ni un segundo, ¿saben? Lo ponen tan fácil que es aburrido —la masa fangosa y putrefacta que los atacó se juntó, revelando a Shiva.

— ¡Eres un desgraciado… traicionero…! —gritó ella en respuesta, tan furiosa que apenas podía articular bien las palabras.

— Todo se vale en la guerra. Además, tú no te veías muy “noble” atacando a ese humano, ¿cierto? —señaló Shiva estallando en carcajadas, salpicando suciedad por todas partes—. Entiendo que no puedas evitar decir lo que piensas, pero eso no sirve en el campo de batalla, aquí lo único que tiene valor son… ¡las acciones!

El putrefacto cuerpo del Muk se tornó completamente negro en un abrir y cerrar de ojos, dando paso rápidamente a un fornido Toxicroak que no tardó en lanzarse hacia ellos. Las venenosas espinas del sapo fueron bloqueadas por las manos de Grounday, entrelazando los dedos con su enemigo y haciendo fuerza para evitar que avanzara.

Shiva se especializaba en adquirir la forma de criaturas venenosas, por lo que Grounday no comprendía su extraña decisión de luchar contra ella, siendo ella misma una de esas criaturas y por ende inmune a los venenos. Lo único que garantizaría la victoria en la batalla entre ellos dos era la fuerza física… o así sería si Rocknight no estuviera herido a pocos metros de ella.

Grounday se las ingenió para lanzar algo de polvo a los ojos de Shiva con la punta de su cola, aprovechando para darle un fuerte puñetazo en el estómago que lo mandó a volar unos cuantos metros. Su preocupación no era la victoria, lo único que le importaba era sacar a Rocknight del lugar y protegerlo hasta que alguien pudiera auxiliarlos.

Shiva acarició con resentimiento su abdomen, gruñendo y tosiendo algo de sangre antes de lanzarse de nuevo al ataque. Grounday creó pilares de tierra y roca cada vez que el sapo arremetió contra ella, repeliéndolo como podía para mantenerlo lejos de Rocknight, cuyos gemidos de dolor no le permitían concentrarse. La desesperación se adueñaba de ella lentamente, haciendo que su mente le lanzara pensamiento erráticos que la angustiaban más a cada segundo que pasaba.

Shiva buscaba un punto débil en su defensa para sobrepasarla y conseguir atestarle a Rocknight el golpe de gracia, con eso les bastaba para asegurar su victoria, huiría y pronto estaría a salvo junto al resto de los Malsumis. Grounday conocía muy bien sus intenciones y buscaba evitarlo con todas sus fuerzas, aunque las preguntas más absurdas seguían pasando por su cabeza como flechas, aumentando su zozobra.

“¿Acaso buscan ganar tiempo? ¿Por qué? ¿Cuál es el objetivo de atacarnos tan directamente? ¿Olvidan que deben proteger a Drakar? ¿Qué sucedería si Tymime entra en el combate y logra llegar hasta Drakar mientras ellos están distraídos con nosotros? ¿Por qué no dejarle el trabajo sucio a sus lacayos como siempre lo hacen?”

Deseó nunca hacerse semejante pregunta al divisar una inmensa horda de Malsumis corriendo hacia ellos por el rabillo del ojo. Los refuerzos de Shiva llegaban para asegurar que ganase. Grounday hizo su mayor esfuerzo para mantenerlos lejos de Rocknight y repelerlos, aunque algunos conseguían burlar sus defensas y herirla con zarpazos o dentelladas. Junto a las arremetidas de Shiva, que se hacían cada vez más difíciles de frustrar, Grounday temió que no pudiera hacer nada para evitar ser destruida junto a Rocknight.

Incluso el más mínimo rayo de esperanza se vio frustrado cuando unos aliados venían a auxiliarlos, detenidos por Shiva al crear un enorme charco tóxico que derritió a todos en cuestión de segundos. Grounday chilló lastimeramente, resignada a su destino cuando vio a todos encima de ella.

La Lethilian corrió a abrazar a su hermano en un último intento por protegerlo, cerrando los ojos con fuerza y rogándole a su Madre que les brindara una muerte rápida como muestra de misericordia a sus hijos, asustándose al sentir que un intenso frío embargaba su cuerpo. Pensando que se trataba de la muerte, abrió los ojos esperando encontrarse en el otro mundo, pero casi se ahoga ante la sorpresa de ver una potente corriente de agua envolviéndolos y escudándolos de los Malsumis.

Su cerebro apenas procesaba lo que estaba ocurriendo, observando boquiabierta a sus enemigos girando sin control arrastrados por la corriente, cuando Sfear emergió del cinturón acuático como si la fuerza del agua no la afectase.

— ¡Tenemos que salir de aquí! —dijo Sfear algo alterada al ver la tonta expresión en el rostro de Grounday, cuyos ojos café ahora examinaban los múltiples cortes en su cuerpo y el ojo hinchado—. ¡Sé que luzco terrible pero no es momento para mirarme así! ¡Aegir viene detrás de mí! ¡Ayúdame a cargar a Rocknight!

Como si se trataran de palabras mágicas, se pusieron manos a la obra y entre ambas levantaron a su hermano, sosteniéndolo con firmeza mientras Sfear abría un espacio en el torrente para poder pasar. Justo cuando comenzaban a cruzar, un gigantesco Feraligatr atravesó las tumultuosas aguas como si nada, con los ojos totalmente en blanco y rugiendo con inmenso rencor.

Los aullidos del lagarto las asustaron y echaron a correr lo más pronto que podían con su hermano malherido, logrando mantenerse fuera del alcance del monstruo de agua por puro milagro.

— ¡¿Pero qué diantres le hiciste para que esté tan enojado?! —gritó Grounday con un todo de voz más agudo de lo normal, sorprendida por poder ir tan prisa con Rocknight a cuestas.

— ¡Oh, nada, sucede que Aegir es todo un exagerado! ¡Sólo intentaba matarlo! ¡¿Qué otra cosa podría estar haciendo con él, cabeza de cacahuate?! —chilló Sfear en respuesta y apretando los dientes con fuerza, haciéndose la falsa ilusión de que eso la ayudaba a correr más rápido.

— ¡Aegir! ¡Aegir! —chillaba Shiva desesperadamente mientras perseguía a su compañero, en un intento por hacerlo recuperarla razón, pues parecía estar sumergido en un potente ataque de ira.

A pesar de que llevasen sobre sus hombros al malherido Rocknight, el espectáculo del correteo que protagonizaban Lethilians y Malsumis resultaba absurdamente cómico para quien lo viera desde lejos, especialmente porque tomaban cualquier dirección y terminaban dando vueltas sin parar.

Así continuaron por un rato hasta que alguien interceptó a Aegir, embistiéndolo sin piedad desde un costado y mandándolo a volar. Feardocha se irguió, rugiendo e intimidando a todos quienes estaban cerca, mientras que con un movimiento de su cola levantaba un torbellino de arena, frustrando cualquier intención que tuviese Shiva de atacarlos.

Las hermanas se detuvieron bastante sorprendidas, bastante agradecidas por recibir ayuda finalmente, aspirando grandes bocanadas de aire e intentando expresar lo felices que estaban con la intervención del Tyranitar.

— ¡Uy, gracias, Grandote! ¡Siempre supe que podría contar contigo! —exclamó Sfear profundamente aliviada y con los ojos… bueno, el que aún podía abrir, ta brillantes como una estrella.

— S-señorita, por favor, no me llame de ese modo… es vergonzoso… —balbuceó el aludido, sonrojándose levemente e intentando desviar la mirada, pero sus ojos negros se fijaron en el estado en que se encontraban los Lethilian, haciendo que se le olvidara la embarazosa situación—. ¡Señorita, su hermano…! ¡Y usted…!

— Sí, sí, ella también está herida —intervino Grounday, concentrándose en verificar que Rocknight encontrase bien. Claro, no esperaba que estuviera realmente bien, pero permanecía consciente y eso era más que suficiente por ahora.

Aprovechando el breve momento de paz que la protección de Feardocha le ofrecía, hizo que Sfear sostuviera a Rocknight para poder sostener su rostro y acariciarlo con cuidado, acercándose un poco para suplicarle con un suave susurro que aguantara un poco más. Él quiso responderle y ella le pidió que no se esforzara, especialmente porque lo sabía todo; Rocknight se sentía mal porque la estaba preocupando y no tanto por el ácido.

Luego de decirle que dejara de hablar tontería, que lo quería más que a nada en todo el mundo y de prometerle que volverían a estar juntos pronto, Grounday se acercó a Feardocha bajo la confundida mirada de su hermana.

— Sfear, por favor, regresa lo más pronto que puedas a la ciudad y asegúrate que atiendan a Rocknight de inmediato. Le echaron ácido en los ojos y le hizo mucho daño. Pídele a Flowar que utilice algún antídoto, estoy segura de que hay algo de veneno en su sangre.

— ¡Pero, Grounday…!

— Sin peros, tú también necesitas atención. Además, no estaré sola, aquí tengo a Feardocha conmigo —dijo interrumpiéndola, mostrándole una gran sonrisa optimista para tranquilizarla.

No lo consiguió, Sfear pudo notar que Feardocha no estaba del todo exento, había varios surcos recientes en su dura piel que podían suponer un problema si algún enemigo tuviera la idea de atacarlo en esos puntos.

— Pero… —insistió Sfear con lágrimas asomándose en sus ojos, decidiendo mostrar en mal momento su lado más blando.

— Tranquila, Sfear, estaré bien y me aseguraré de que tú “novio” también —dijo Grounday maliciosamente, guiñándole el ojo con picardía a su hermana y luego a Feardocha, quien no hallaba dónde esconder la cara de tanto bochorno.

— ¡Grounday, no digas eso! ¡No es mi novio! —exclamó Sfear de inmediato arrugando la cara, aunque después sacó la lengua y soltó una risilla cantarina—. Bueno, aún no lo es, así que si no lo cuidas estarás condenada a darme los postres de tu comida… ¡aunque estiremos la pata!

— ¡Trato hecho! —Grounday también dejó escapar unas risillas que apenas duraron un segundo, examinando a Rocknight con profunda preocupación antes de mandarle una súplica a Sfear con la mirada— Tú también cuida de nuestro hermano, por favor, recuerda que es mi otra mitad y no sé qué sería de mi vida sin él.

Tuvo que darle la espalda de inmediato para no arrepentirse de su decisión, sabía que Sfear jamás la decepcionaría, pero ella estaba muy asustada. Si su decisión flaqueaba saldría corriendo de vuelta a Carpathia, no podía hacer eso, todos tenían una imagen que cuidar para su desgracia; ella no era la excepción a pesar de que su gemelo estuviera así de herido.

Debía enfrentarse a sus enemigos, no tanto por ganar, más bien deseaba hacerles pagar por el sufrimiento de Rocknight. Cuando vio a Aegir reincorporarse y encajándose la mandíbula de vuelta en su sitio, la ira subió a su cabeza como agua hirviendo en una tetera, sintiéndose impotente por no tener el poder suficiente para destruirlos completamente.

“Tengo que ganar tiempo si quiero que eso suceda”, pensó, acercándose más al todavía abochornado Feardocha. “Sé que esto es lo peor que puedo estar deseando, pero… tengo esperanzas de que regreses a ayudarnos, Eve. Las opciones se acabaron. Te necesitamos…”

Sacudió la cabeza y respiró profundamente un par de veces, debía dejar de lado cualquier pensamiento que pudiese distraerla, especialmente cuando decidió tomar la iniciativa de iniciar el ataque, escogiendo a Aegir como su objetivo.

Mientras preparaba en sus pinzas el veneno más potente que podía producir, no dejaba de pedirle perdón a Eve. Ninguno de ellos era lo suficientemente poderoso para ponerle fin a todo ese desastre, por más que se empeñaran eran incapaces de cambiar las cosas.


La verdad jamás había sido tan cruel y humillante como esta vez. No había modo de cambiar el destino impuesto por Gea.




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ANEXOS




  • Ruff (Esto es un regalo que me hizo una persona que considero senpai)
  • Back to the roots (Esto es de parte de una persona adorable con quien he hecho varios Art Trades antes)






Les dije que hice bastantes dibujos desde la última vez :P

Hasta la próxima.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#320
Ok, primero que todo, jamás pensé en que tardaría tanto tiempo en empezar una revisión de un capítulo, y me siento peor por el hecho de que pude tirarme este último episodio del fic apenas 10 minutos después de que lo publicaste. Muy bien empecemos por lo básico… No tienes que pedir disculpas por lo que has tardado en el fic, las buenas cosas llevan su tiempo para muestra un botón: Stephen King tardó más de 30 años en completar su saga más importante y que encierra todo el universo, (incluyendo el nuestro) donde se desarrollan sus novelas; los 7 libros (y un adicional) de la saga La Torre Oscura. Lo curioso es que paso 3 años pensando en una batalla que se libraría en el quinto libro: Los Lobos del Calla… tomando en cuenta que en conjunto eran 400 hojas, la batalla fue de 15 minutos de lectura (muy espectacular) y no abarca más de 15 hojas, pero es uno de los puntos cúspide de la saga, y siento que la batalla que se libra en este fic, es por mucho extraordinaria y muy, pero muy completa, al igual que el anterior lleva un ritmo de vértigo y se está empezando a llegar a la cúspide a pasos agigantados, mantiene al lector al filo.
Ahora un poco de los detalles del episodio; primero que toda la descripción del entorno y las acciones de los personajes, ya de plano uno queda enganchado con el texto: ¨ Mewtwo atravesaba el campo de batalla lo más rápido que le era posible, sirviéndose de puñetazos, coletazos o ataques de proyectil para mantenerse lejos de las garras de los Malsumis…¨, o la que sigue: ¨ La tierra reseca del valle se alzaba bajo las fuertes pisadas de los guerreros más fornidos; las rocas estallaban en miles de pedazos por los coletazos o los cuerpos estrellándose contra ellas¨ . Ya con eso es suficiente para entrar de lleno en el ambiente y poder percibir lo que se desarrolla.
Me encanta el enfoque de Mewtwo en batalla, a fin de cuentas fue dotado con esa naturaleza (todavía espero que se transforme, jeje) y la frustración de Loki, lastima por la censura hacia Icestar, pero como siempre la descripción de la guerra se lleva las palmas, la crudeza está justificada y mas las heridas que causa la guerra ¨costilla tronaron y órganos reventaron¨
Muy buena la batalla doble entre Loki y Namtar contra Shock y Flame… por cierto vaya suplicio el de Shock, la descripción fue propia de una guerra, y su dolor fue enorme.
Ja,ja,ja Rocknight actúa como una persona que aplasta una cucaracha y no quiere ver la suela del zapato, en realidad no le gusta pelear y es el que causa el daño más grotesco, en este punto Shiva se convirtió en mi Malsummi favorito, porque su ataque no fue individual, sabiendo el aprecio de Grounday hacía su hermano, les quebró la moral y los hizo entrar en desesperación.
Sfear y su sarcasmo, como siempre le pone la nota de humor y la voluntad de Feardocha, en realidad fueron muchas cosas que dejaron este capítulo en alto.
Yo creo que sería hasta aquí, mientras tanto un abrazo a la distancia.
PD: Si tienes tiempo y no has leído la Torre Oscura, dale una oportunidad.