“<<Buenas y nuevas ¿ya has visto un Pokémon?>>Así les saludan muchos jóvenes reunidos en distintos lugares del planeta clamando por aceptación, comprensión y hasta calma. Así es el panorama de muchas naciones donde los más jóvenes se han visto bendecidos o maldecidos por la compañía, el apego, de un Pokémon. El cariño parece mutuo, pero la ética social no parece aceptar una relación como tal. Consideran a estas criaturas un peligro completo, sin siquiera pensar que podría ser lo contrario...” relata una de las más jóvenes comentaristas en una televisión, aquella que aun en sus días actuales recuerda claramente la felicidad que le causaron los Pokémon antaño. Rotom vuelve a apagar el televisor, para darme la palabra.
Señores, he aquí las primeras peleas, entrenamientos y hasta encuentros. Espero que sean de su agrado, si existe algún problema notificarlo a su consejera espiritual. Sin más, sus misiones:
Pablo: (¡Chocante! No llores antes de tiempo)
Spoiler
-Los niños no lloran… -pensaste cuando una lagrimita se asomó entre tus ojos.
La charla continuaba como si nada, pero tú te sentías el más desdichado ser humano que haya salido de un hospital. Tus padres seguían con su parla sin prestarte atención, en el fondo deseaban borrar de tu memoria el suceso que te traía tan triste.
Todo porque te sinceraste. Dijiste lo que sabías y querías hacer, pero ellos no lo creían lo mejor para ti. Sí, todo gira en torno a quien te salvó la vida mas no tiene el mínimo aprecio de tus padres. Recuerdas un grito ahogando tus palabras, quisiste darte a entender pero ninguno te escuchaba, estaban más pendiente de la tierna flama de quien te abrasaba en aquel momento.
Lo siguiente que tu mente asimila, es al doctor y a tu padre separándote de tu nuevo amigo, antes de que en un lapso de miedo y negación lo tiraran por la ventana. Vociferaste intensamente para que no le hicieran daño, que lo dejaran en paz si querían sobrevivir. Grave error, en el sentido de que tus padres terminaron por tomarlo como algo terriblemente peligroso.
Justo en ese instante, camino a casa en un taxi, escuchabas como planeaban darte más seguridad. Te tienta salir del auto y correr, correr hasta que no puedas más, todo por no estar en ese lugar, en ese momento.
Debían ser las 11:00 a.m. cuando llegaron a casa. La noche la habían pasado en el hospital, por lo que tus padres, muertos de sueño, se tumbaron en su habitación a descansar. En cambio, te sientes tan despierto como triste. Sabes que ellos no se despertaran en buen rato y no te apetece quedarte sólo en casa, sintiendo el vacío del aire o viendo por internet como algunos si tienen a su Pokémon.
No pasan ni 15 minutos cuando, con abrigo en mano y la bufanda puesta, vas camino al parque que esta a unas calles de tu casa. Te han advertido que no salgas, que es peligroso y todo lo demás, pero no soportas el ambiente de sumisión de tu casa. Simplemente no pueden encerrarte para siempre.
Llegas al parque y ves como algunos niños juegan apaciblemente, algunas niñeras conversando y señores mayores disfrutando de la vista. Sois el único joven allí, por lo que tomas asiento en un banco alejado, justo bajo un árbol de cerezo. Te pones el abrigo y respirando profundamente comienzas a meditar.
Aire, eso deseabas, aire y algo que pudiera hacerte olvidar al Chimchar. Para tu gran suerte no pudiste lograr algo como eso. En tu segunda respiración sientes que el aire sobre tu cabeza está ligeramente cálido. Alzas la vista, algo molesto, y te encuentras con el causante de tu calor en el frío de los días. Sobre el cerezo alguien te imitaba, exhalando tenues llamaradas en cada respiración.
¡Tu compañero Chimchar estaba allí! Aún no sabes cómo te encuentra, pero esta allí. Con algunas lágrimas en los ojos, le llamas para darle un abrazo. El monito no reconoce su nombre pero igual baja del árbol hasta la banca para saber que pedías. Lo tomas fuertemente, sin lastimarlo, feliz de tenerlo contigo de vuelta.
Luego de recibirlo cariñosamente, decides nombrarlo, no deseas que sea un Chimchar más de los que estaba en el mundo en ese momento, pero… ¿y ahora qué…?
Tus padres no preguntaran por ti en unas horas, por lo que puedes pasar un rato con el Pokémon. Puedes jugar con él para aumentar su relación o tratar de entrenarlo como en los videojuegos o incluso podrías pensar cómo convencer a tus padres. Tienes un parque relativamente grande, tu bufanda, tu abrigo y tu celular, con acceso a internet, además del mencionado tiempo. Tú decides.
Chimchar
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 15
Nat: Alegre
Habilidad: Puño Férreo.
Ataques:
• Golpes Furia 15/15
• Ascuas. 25/25
• Mofa. 20/20
• Arañazo. 35/35
Fabricio:
Spoiler
Tus ojos brillaban con una pasión difícil de comprender. Ciertamente sentías una conexión con el pobre y medio ahogado pollito, si al final ambos estuvieron a merced de un mismo enemigo. Joe te miraba con los ojos aguados, conmovido por tus palabras ha salido corriendo en búsqueda de lo que pediste.
Preocupado por la criaturilla, decides sacarlo de esa jaula. Tus recuerdos te dicen que puede ser peligroso, que podría incendiarlo todo, pero al verlo en ese estado tan deplorable y danzando entre los vivos y muertos, no sientes que pueda hacer algo así.
Buscas algo con que calentarlo, ya que tus propias ropas las sientes húmedas. En tu improvisada camilla encuentras la manta que te dio calor desde el día anterior. Es de tela gruesa y cálida, por lo que en cuanto puedes abres la puerta de la jaula y, envolviendo al pequeño Torchic en la manta, lo sacas de su frío recinto de metal. Presionas su pecho con firmeza, sacándole el agua que tenía dentro pero sin más respuesta. Como a un bebe le sostienes cerca de tu cuerpo, abrazándolo ruegas porque no sea tarde.
Pasan 5 minutos y no tienes respuesta. A punto de estallar en lágrimas escuchas como llega Joe, enredado en todo lo que traía. –¡Hermano a que no adivinas que conseguí! –clamó tu amigo, mientras te mostraba un extraño artefacto con una base y una espiral metálica.
Ilusionado, se acercó a la pared y conectó el aparato que traía a uno de los tomacorrientes de la bodega. Era una hornilla eléctrica, que la jefa del laboratorio interno les había prestado. Acto seguido, saco de entre sus ropas varias comidas enlatadas y deshidratadas, entre ellas algunas sopas instantáneas que guardaban los celadores nocturnos. Completamente ajeno a tu pena empezó a preparar algo de comer. Indignado y justo antes de gritarle como te sentías, pudiste presentir una palpitación, débil pero real.
-¿Quieres que sea de carne o mariscos? ¿Todo menos pollo para el pajarito, no? –preguntó Joe con ingenuidad.
-¡Saca el agua del calor un momento! –gritaste a todo pulmón al recapacitar.
¡Esa palpitación fue por calor! El que le diste con la manta. De ser así, debía ser mejor con más calor. En cuanto pudiste, tomaste al Torchic con cuidado y lo sostuviste sobre la hornilla sin tocar el ardiente acero. Unos minutos de nervios pasaron, antes de sentir como el pollito trataba de salirse de tus manos. Sus ojos estaban cerrados pero sentías como quería liberarse de ti.
Emocionado lo dejas en el piso cubierto con la manta. Esta vivo o por lo menos lo suficiente para no querer que le aprietes su cuerpecito. Como zombie da unos pasos trastabillados sobre la manta, antes de encrespar sus plumas igual que los pollitos. Ipso facto los miró a ti y a Joe, diciendo el clásico “Pío”
-¡Esta vivo! –lloraban emocionados, abrazándose aunque tu amigo nunca había creído que estaba muerto como tú sí hiciste.
Curiosamente, el Torchic celebraba con ustedes, también sin tener claro el motivo. Pasada la primera emoción, te acercas al pequeño y te presentas a ti y a Joe. No sabes si los entienda, pero no está de más. Él aún tiembla con frío, por lo que lo envuelves de nuevo en la manta y acomodas cerca de la hornilla, mientras tu amigo sigue preparándoles comida. El pollito no ofreció resistencia ni nada por el estilo, por lo que admites que quizá tus nervios te hicieron apretarle antes.
Lo miras y miras, una y otra vez, feliz por saber que está vivo gracias a ti. Reflexionando, calculas que pudo entrar al agua luego de enredarse con un cartucho negro de basura que alguno dejó cerca del lugar. Quizás al tratar de quitárselo fue que cayó al agua. Aun no te explicas que fue esa canción que te llevó hasta el mismo recinto donde estaba el Torchic y que el pequeño cayera al agua luego de ti.
Sin embargo, entre el calor y la comida no reflexionas más. De todo lo que trajo tu amigo, lo único que pudo comer el Pokémon fue el cálido caldo de las sopas. No pasaban minutos antes de que empezara a picotear suavemente tu pierna, con una mirada en extremo tierna, pidiendo más. Por supuesto que no le decías que no, y menos con lo apegado que estaba a ti. Joe sólo los miraba divertido con las cosas que les estaban pasando a ambos.
Al rato, amaneció en la costa oeste y Joe, que no tenía certificado de incapacidad por accidentes laborales, debía volver a las piscinas a tratar de domar las nuevas atracciones.
-Sha… hermano… tengo miedo de ir a trabajar –te confesó con voz trémula, alusivo a tu experiencia de ayer –Creo que todos están igual que yo… Estuve pensando, que si tu sabes algo… no sé, de esto que está pasando… ¿Nos puedes ayudar?
Sorprendido, preguntas como, teniendo de respuesta algunas palabras o charlas sobre lo que podrían enfrentar. Aun que realmente sois el único con permiso para faltar ese día al trabajo. Esta en tus manos ¿Darías esa “charla informativa” al personal y compañeros tuyos sobre los pokemon? ¿O mejor aprovechas para descansar? ¿Y si te quedas todo el día con Torchic en la bodega? En verdad no te dejaran ir de allí por lo menos un par de días.
Para cada opción debes llevar al Pokémon contigo, si lo dejas corres el riesgo de que alguno de tus jefes lo encuentre si va a verte y no estás. Si eliges la charla puedes usarlo de material didáctico, ya que se ha encariñado contigo y no te atacará como los otros, de paso debes armar tu discurso como una charla escolar, con todo lo necesario. En cambio si descansas puedes tomarte la libertad de decir que harás luego de que puedas salir de allí. Suerte.
Torchic
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 15
Nat: Ingenua
Habilidad: Impulso
Ataques:
• Arañazo. 35/35
• Ascuas. 25/25
• Gruñido. 40/40
• Foco Energía. 30/30
Damián: (Misión más peligrosa)
Spoiler
El alba divina parece retrasada sobre la húmeda carretera. El sereno nocturno la ha bautizado de charquitos que, al pasar de las ruedas de cualquier auto, parecen brillantes fuentes ante sus faros.
Aquel recorrido de horas, desde la letal Loma Campana hasta ese tramo del Puente Centenario, te habría encantado si el sueño que atormentaba tu mente no te hubiera adormecido. A tu lado, dormitaba igual tu nuevo compañero, ligeramente recostado de ti. Con sus achinados ojos y delgado cuerpo amarillento, ese Abra había logrado sacarte de problemas hasta ese momento, de formas muy originales.
Al mando del auto estaba tu segundo salvador, José, un joven panameño del campo con un par de diligencias en la capital. También sorprendido del fenómeno Pokémon, te ha ofrecido el viaje hasta la ciudad con tal de hablar un rato y ver de cerca al Abra que te acompañaba.
Antes de dormirte, charlaron hasta más no poder de los Pokémon. Al final le contaste tu historia y él te tranquilizó diciéndote un poco del panorama que podría estar pasando la dama, después el sueño te venció. El joven paró en una refresquería a comprar café para él, pero tú seguías demasiado dormido como para tomar cualquier cosa.
Siguieron con su camino, hasta divisar la el inmenso pulmón de la ciudad de Panamá, el gran Parque Soberanía, justo antes del puente que cruza el Canal. La carretera que zigzagueaba entre la inmaculada selva tropical de la Zona Canalera se veía extrañamente vacía. De seguro que quienes suelen usarla a esas horas se han resguardado en casa para su protección. En cambio, allí estaban los tres, al amparo del nuevo día.
Despiertas repentinamente, asustado por un frenazo del automóvil. Antes de comprender una mínima de lo que pasaba, el auto dio un giro completo deteniéndose como si fuera en sentido contrario. El conductor respiró fuertemente como alivio antes de confesarte que no sabía qué pasaba. Ambos se bajaron, dejando al Abra, para ver como las llantas de la diestra del auto estaban destrozadas.
De a milagro salieron sin problemas, sin quedar en una cuneta o en el paño contrario. La recién iluminada carretera mostraba los vestigios de las escindidas llantas, que con un corte longitudinal dejaban ver todo su interior. Ingenuos se acercaron a ver el perfecto tajo. No hicieron de acercarse a los neumáticos cuando el susurro de filos chocando los extrañó. Te diste la vuelta con los nervios a tope, algo estaba allí, al lado de la carretera, donde un brillante reflejo disimulado se proyectaba desde la hierba canalera.
-¡Abra, abra! –fue lo único que escuchaste antes de presentir como se movían velozmente aquellos reflejos.
Volviste a sentir un mareo increíble, como tu mente se abstraía y tu cuerpo era succionado en aquel vacío temporal. Ya no te afecta tanto, en cierto modo estas acostumbrándote a ser teletransportado. Antes de lo que creíste, pudiste verte en la carretera a 100 metros del auto, Abra estaba sobre tu cabeza. Un invisible dolor se posó en tu frente. No era tu cerebro revuelto por el viaje, era tu cuerpo ante un estímulo en especial.
Una tibia gota de sangre baja por tu frente hasta tu nariz, que es donde la notas. Sigues su camino y notas un diminuto corte en tu cuero cabelludo. Tu pulso se acelera en tanto más se extiende el hilillo rojo vino. Asustado te limpias la sangre de la cara antes de escuchar un grito en la lejanía. Viene del auto, donde debe estar José.
-Tengo que acercarme… si tan sólo Abra… -pensaste antes de que el vacío se apoderada de tu ser.
Tal cual ese Pokémon hubiera leído tu mente y cumplido tu deseo, estabas más cerca del auto. Desde allí podías ver al interiorano arrastrándose por el piso, herido en ambas piernas y luchando con todo para entrar en su auto. Tras él, una sombra verdosa se paraba arrogante sobre la carretera. Un delgado y alto cuerpo, erguido como humano, de cuyos extremos superiores goteaba la sangre de tu acompañante.
No lo reconociste en un momento, pues la luminaria más cercana a todo se había apagado inoportunamente. Sólo su única e inequívoca sombra te dio una letal certeza. Más aun cuando estiró su espalda y un par de alas de insecto se asomaron tras de sí. Es un Scyther, de guadañas filosas y aparente ira, lo que los ha atacado. Te emociona reconocerlo, pero ciertamente no es el mejor lugar para ese sentimiento. Aquel Pokémon los había acometido, quizás la presencia de Abra tenga que ver. ¡Pero debes pensar rápido! ¡José sigue a merced del iracundo Pokémon! Sin embargo, acercarte más podría ser peligroso incluso con Abra de tu lado.
Está en tus manos ¿Te arriesgarías a pelear junto a Abra para librarse de aquel Pokémon o buscarías la manera de salir de allí? Puedes incluso rogarle al Abra que te lleve lejos de allí, dejando a José sólo con el Scyther.
En caso de que decidas pelear, debes suponer 5 movimientos de Abra y explicar cómo harías para que comprendiera lo que pides. Tus recursos son tu mente, el ambiente que te rodea, y tus recuerdos.
Abra
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 19
Nat: Grosera.
Habilidad: Sincronía
Ataques:
• Teletransporte.
• Poder Oculto.
Eagle
Spoiler
8:00 pm y un singular toque de queda nacional parecía cernirse sobre tu amada Inglaterra. Gracias a los ruegos de la corona se ha de mantener la calma a partir de dicha hora, por lo menos en las familias honradas del país. Sin embargo la mente humana es sencillamente opuesta al acato popular.
Y tampoco eres la excepción. Tú, al igual que muchos en Londes, has decidido tomarte a la ligera las recomendaciones posibles. Escuchas los pasos de tu madre en el pasillo, antes de asilarse en su habitación con tu papá. Antes de eso, ella se ha asegurado de que estuvieras “dormido”, al igual que tu hermano.
En cuanto sientes libertad para salir, abres tu puerta y te escabulles hasta el ático de tu casa. Es un hecho que entre esas antiguas casas, pegadas en hileras interminables, existía una conexión entre los tejados. Piensas aprovechar esos pasadizos para no salir a la calle y levantar peores sospechas de tus padres.
Era aquel viejo ático, con desgastado papel tapiz y alfombras de mal gusto, donde tu vecino y mejor amigo se desvivía jugando contigo. Cientos de historias podrías relatar de ese lugar, algunas ciertas y otras más imaginadas. Caminaste, con el mayor sigilo posible, hasta el muro final de tu desván.
Tanteando la suave pared comenzaste a golpear suavemente los antiguos acabados de la casa. Pasaron unos minutos y tu respuesta fue la misma secuencia improvisada de golpecitos. Era Emmeth, dándote la señal de que podías llegar a su casa.
De inmediato, con una emoción inteligible quitaste el papel tapiz de una parte de la pared. Una puertecilla de tablas sencillas apareció tras el papel.
La abriste con cuidado, antes de atravesar el delicado vacío entre las casas. Examinando el piso con atención logras llegar al otro ático, sin ruidos ni nada que pudiera alertar a ambas casas.
Finalmente llegas a la puertecilla de la casa de tu amigo, has pasado el metro y medio más importante de tu vida. Él te recibe con un abrazo, en una alegría silenciosa te indica que pases a su desván.
Y allí estaba. Envuelto en telares y acomodado en una cestilla, el dichoso Pokémon. Redondo, blanco hueso y con triángulos azulados y rojizos sobre sí mismo, un tierno Togepi que descansaba en el refugio de tu amigo.
Aun no puedes creerlo, tan tierno y apacible Pokémon había terminado en manos de tu mejor amigo y quizás de uno de los chicos más traviesos de la ciudad. Con todo eso te hace sentir mejor que sea una criatura pacífica, en lugar de tremenda como su cuidador.
-Por ahora sólo ha dormido… -admitió Emmeth con cierta tristeza, antes de susurrarte con una novedosa ilusión –¡Pero te tengo un chisme más interesante! ¡Dicen que Londres está plagado de nuevos entrenadores, que sólo salen luego del toque de queda para que nadie les critique si desean tener relación con los Pokémon!
Sus palabras fueron como una misa para tus oídos. ¿Será cierto? ¿Acaso en estos días tantos han conseguido un Pokémon menos tú? Desesperado comienzas a preguntar, puede ser lo que quieras, desde donde consiguió su Pokémon hasta algo absurdo.
Luego del interrogatorio, él tiene una pregunta para ti:
-¿Qué dices Eagle? Quiero salir hoy para encontrarme con alguno de esos entrenadores ¿Me acompañas?
Ariel
Spoiler
Dijiste lo que tenías que decir, aquella culpa te hería desde dentro y nada mejor que aceptarlo para que no te doliera más. Sin embargo lo que encontraste dentro de la habitación de tu hermano fue suficiente para pedirle que no pelearan más nunca.
-No sé que eres ahora… -comenzó el pequeño ignorándote mientras hablaba con un extraño peluche – ¡Así que serás Violeta!
Era en realidad un tierno gato purpúreo, de facciones finas y elegante cuerpo, además de una mirada terriblemente manipuladora, parecida a la de tu propio hermano. Un maullido de respuesta terminó de corroborar lo que ya pensabas… ¡Es un Pokémon! Pero sobre todo ¡Tu hermano lo tiene!
No sales de tu asombro, aun cuando tu hermanito se ha dado la vuelta y te ha armado un berrinchito sobre el uso del ordenador. Cuando notó que no hacías caso a otra cosa que al gatito, se puso entre ambos para que le hicieras caso.
-¡Es… es un… Pokémon! –afirmaste un tanto incrédulo cuando el Purrloin se acercó y comenzó a acariciar tu pierna.
-Pues lo sabría si hubiera buscado en internet… -re peleaba tu hermanito, antes de decirte con entusiasmo – ¡Su nombre es Vio!
Justo cuando lo dijo, el pequeño gatito saltó de tu pierna a los brazos de tu hermano buscando ser acariciado. Nunca pensaste encontrar algo como esa escena tan tierna y extraña a la vez, y menos en tu propia casa. ¿Qué pensarían tus padres si la vieran? ¡Tus padres! Sabes que sea como sea puede que no le permitan a tu hermano conservar, bajo ninguno motivo, al Pokémon que ya estaba en casa.
Por supuesto, que quisieras tomarlo como si fuera el Pokémon de ambos aunque se note que realmente quiere a tu hermano. Puede que al final, si no tienes uno, él no tiene por qué tener uno también. He aquí tu dilema existencial ¿Le dices a tus padres que tu hermano tiene un Pokémon con él o le ayudas cuanto puedes para esconderlo y que no tenga que irse?
Si les vas a decir, busca un discurso que no satanice a tu hermano pero sí diga lo irresponsable que puede ser traer una criatura como esa a casa. Mas si decides ayudarlo debes planear como hacerlo, desde escondites y alimento para el gatito, todo lo que creas conveniente.
Purrloin
Nombre: Violeta
Género: ?
Lvl.: 13
Nat: Agitada.
Habilidad: Flexibilidad.
Ataques:
• Golpes Furia. 15/15
• Ayuda. 20/20
• Arañazo. 35/35
• Gruñido. 40/40
Rodrigo (Lastimosamente violaste la ley de Libre Albedrío, por lo que sólo acepté el primer párrafo de tu respuesta. Tú eres dueño de tus decisiones, yo del resto de lo que pasa en el RPG)
Spoiler
La noche pasa serena, con luna y muerte por delante. Vacios, etéreos caminos se posan entre el caminante y su destino, que aquello que busca no parece cercano a lo que encuentra. El silencio de las calles te hacía dudar ¿Fue esta una buena idea?
Las casas comienzan a apagar sus luces e incluso a la acera y sus luminarias les parece divertido flashear cuando caminas por ahí. No escuchas nada distinto de tus pasos, tu respiración y el murmullo del viento. Cada mínima sombra asemeja una fantasía, que al final sólo termina siendo una hoja.
El frío te hace temblar, la vigilancia constante te pone los nervios de punta y el simple hecho de notar la noche sobre ti, hace que sientas cierto miedo. Continuaste tu camino entre las sombras, los deslices entre calles de negro pavimento como ríos sólidos.
A cada paso sientes la necesidad de regresar, como aumenta y prospera en tu cuerpo. No lo soportas, vas a volver, puede que la tierna mañana del día siguiente te sea mejor para buscar a tu mascota. Das media vuelta y apresuras tus pasos tratando de volver a casa pronto.
Doblas una esquina y la aciaga realidad te devora. Miras a todos los lados posibles, pero es inútil, no te ubicas ni sabes que esquina es esa. Perdido, perdido estabas, como un tonto que no puede recordar desde donde vino caminando. Comienzas a desesperarte pues no recuerdas nada de nada sobre donde estas, ni si pasaste por ahí.
Repentinamente un murmullo lejano llama tu atención. Es insólito, como si fuera un lamento o quejido, que en definitiva está subiendo la calle de la esquina. Suena de ultratumba, pero bien puede ser una persona que sepa donde estas. También das un vistazo a lo que estaría bajando la esquina. La negra calle sólo te proyecta un trayecto sin luminarias que termina en una casa llena de luz, que se ve bastante sospechosa.
Tú decides, sigue tu instinto ¿Subir a por el llamado o bajar para encontrar esa locación? No puedes volver a atrás, puesto que seguirías perdido y con menos opciones.
Cris:
Spoiler
Rauda y sigilosamente lograste liberarte de la telaraña electrificada. En cuanto pudiste presionaste la cabeza del Gligar sobre su propio cuerpo, para cortar suficiente tejido y que pudieras tocarlo. Ni loco tratarías de cargar con el Gligar y su cubierta eléctrica como antes.
Una vez que liberaste su cuello, pudiste escuchar la corriente del Galvantula acercándose. Ya no tienes tiempo, tomas tu chaqueta de nuevo y cargas al Gligar como antes. Corres cuanto puedes para llegar a los pasillos, pero finalmente el Pokémon eléctrico te detecta.
Gligar te alerta sobre el peligro, justo a tiempo para esquivar una descarga eléctrica. Tu compañero parece enojado por no hacer nada, estaba harto de estar atado y no poder pelear. Continúas corriendo con el colmillo de Gligar como cuhillo, sin detenerte. Aquel Galvantula era terriblemente rápido pero el destrozar lentamente su telaraña le hacía perder el equilibrio.
Para tu suerte encontraste el hilo maestro, ese que enmarañaba media telaraña y que al cortarlo hizo caer a la araña eléctrica de lleno contra las butacas. Al fin lograste llegar a los pasillos internos del estadio. Sientes el corazón en la garganta, respiras agitado y sudas al extremo, pero ya estas “a salvo”. Te sientas recostado de la pared, confiando a tu lado, envuelto en tu abrigo, al Gligar.
Parece tan alterado como tú, pero no por cansancio, quiere guerra, liberarse y pelear contra el Galvantula. Estas asustado, jadeante y sorprendido por esa tenacidad, pero su destino está en tus manos. Puedes decidirte a cumplir su deseo, explicándole que hacer y liberándolo para que pelee, pero también puedes irte, sólo o con él, dejando al Galvantula haciendo de las suyas.
Si decides ordenarle cosas a este Gligar salvaje, debes tener cuidado con ser claro en tus indicaciones, apoyándote en todo lo que puedas para hacerle entender. Tienes 7 movimientos, considerando que el Galvantula ha retrocedido. Si prefieres irte, explica si lo haces sólo o con el Pokémon, si te retiras con los guardias o buscas a tu padre por tu cuenta. Recuerda que no siempre el orden de los factores no altera el producto.
Gligar
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 27
Nat: Firme.
Habilidad: Corte Fuerte.
Ataques:
• Desarme. 20/20
• Corte Furia. 20/20
• Finta. 20/20
• Acróbata. 15/15
Emanuel (Dr. White... ¡está vivo! (?))
Spoiler
Ignorado, así te sentiste tras tanto intento por despertarlo. La música sigue sonando y cantas con ella, pero no parece afectar en nada al Pokémon. Luego de varios intentos, te tumbas en tu cama, rendido decides dormir un rato ilusionado con que despertara…
Una noche más, y el brío de la mañana te quiere de pie, despierto para otro día. Abres tus ojos y lo primero que ves es la portada de tu álbum favorito. Crees que es un sueño, está tan cerca de ti que sientes que podrías tocarlo. Te levantas un poquito y realmente lo tocas.
Tu nariz choca con la carátula del álbum, que permanece quieto frente a ti. Adormilado terminas de reaccionar ante el levitado objeto que tenías allí mismo. Lo apartas de tu cara, sólo para ver como el resto de tu cuarto viola a la gravedad. Todas tus cosas se paseaban lentas por el espacio aéreo de tu habitación. Desde tus Cds hasta tu ropa, incluso objetos que dabas por perdidos, hacían como si pesaran nada.
Buscando el origen de todo, llegas a mirar justo donde dejaste al Beldum en la madrugada. Y allí mismo estaba, meditabundo en tanto jugaba con tus cosas. No sólo eso, sino que su único ojos está abierto y el mismo Pokémon parece animarse cuando logra hacer que tu reproductor continúe la música con la que le despertaste.
Te sientas en la cama y, tratando de acercarte, eres notado por él. Te contempla de arriba abajo, como escaneando con su mente tu persona. Casi en un gesto de aceptación, deja caer todas tus cosas que mantenía levitadas, ordenándolas en pilares.
La inteligencia de ese Pokémon te absorbe, mientras embobado adviertes como dobla tu ropa en cuadrados perfectos, respetándola en hileras por tipo de tela y color. Así mismo con tus Cds y demás objetos. Todo está raro, pero en orden. A punto de agradecerle o mejor dicho dirigirte al Beldum, este levitó hasta tu ventana, la abrió y salió por ella. Corriste hasta ella y miraste al exterior… el Pokémon estaba inmóvil, levitando fuera de tu casa.
Confundido, sientes como tu mente se estremece y el mundo da vueltas a tu alrededor. Cierras los ojos, acariciando tu frente con las manos puedes presentir algo. En segundos tu cerebro lo descifra, dice: Ven.
Rápidamente te preparas para salir, no tienes idea del porque los ánimos ni la repentina mejora de ese dolor de cabeza pero lo haces. Tomas tu bolsa y sales de tu cuarto decidido a todo. Pasas por la cocina, con el tiempo justo para saludar a tu madre y llevarte un emparedado que planeaba comerse ella misma, todo sin detenerte. Lo guardas todo, antes de salir a la acera y ver que te siguen esperando.
Crees que llegaras tranquilo, diciéndole a donde deberían ir o como deberían pasar el día, pero te equivocas. En cuanto el Beldum de plata ve que te acercas, él se retira unos metros y te espera. Desconcertado le sigues el juego un par de veces pero al final no te agrada ser manipulado por un Pokémon. Este lo nota y cerrando su ojo vuelve a comunicarse contigo: Vámonos.
Un frenesí absoluto es lo que te invade, sin saber cómo ni porque, sólo te lanzas a correr tras el Beldum. Tu corazón se altera, no puedes detenerte ni decir mucho, como si el aire que respiras fuera únicamente para mantener ese ritmo de movimiento. Tus piernas se sienten fuertes pero tu mente esta temerosa, no las dominas. Aun siendo momentos has perdido a tu propio cuerpo.
No importa cuánto corres, el impulso de seguirlo es el mismo. Sientes como se mete en tu cabeza, desordenando todo y a la vez apilando recuerdos que ni sabías que tenías. Das la vuelta en muchas esquinas, lo suficiente para que en tu confusión mental no recuerdes dónde estás.
Ves una cerca de láminas de zinc, larga, sin final aparente, que recorres desde la acera. En medio de ella, vislumbras una pausa en los paneles justo antes de percibir como desaceleras. Tu cuerpo vuelve a ser tuyo y te detienes por instinto, estas cansado, un tanto confundido pero bien.
Observas como el Beldum se detiene en la puerta de la cerca, esperando que llegues. Un poco enojado por la carrera, decides caminar hasta allí. Él te espera paciente, reconoce que te forzó a llegar rápido. Aun jadeante, te paras al lado del Pokémon. Pidiéndole explicaciones como si pudiera responderte decides mirar lo que hay tras tanto zinc.
Un edificio de pisos a medio construir, un patio cuadrado y medido, materiales de construcción apilados, un montículo de arena parda, vigas con diminutas marcas de oxido y una grúa con la cadena torcida fue lo que te recibió tras la cerca. Era como un triste terreno baldío, que lentamente se transformaba en un edificio pero que ahora sólo recordaba a ruinas. La obra parecía abandonada en apenas su segundo piso, quizás por la aparición de los Pokémon.
No hiciste de asomarte cuando los dedos de cada mano se te quedaron cortos al tratar de contar todos los Pokémon que estaban allí. Magnemite y Magneton, Klink, Klang, Aron y Bronzor levitaban un lado al otro, con un acomodo único.
Era extraño, no sólo por su concentración, sino su danza. Ordenados en círculos y triángulos, giraban sobre sí mismos, lanzando ocasionalmente un ataque al aire. Parecían atraídos al lugar, en especial los de tipo acero.
Ninguno notó tu presencia hasta el instante donde el Beldum brillante flotó al centro de todo y simuló detenerlos. En cuanto lo hizo, se detuvieron, observando quietamente al recién llegado. El Pokémon bola de acero se dio la vuelta, mirándote a ti. Repentinamente notaste como todas sus miradas se posaban en ti, atravesando tu mente y haciéndote imaginar lo peor.
Sin embargo nada malo pasó, siguieron con su “baile” haciendo un espacio en una esquina del terreno, cerca de la pila de arena.
Vuelves a sentir la fuerza psíquica del Beldum que te obliga a seguirlo hasta ese lugar. Nervioso te abres paso entre el tango mortal que formaban allí, los relámpagos y centellas perdidos, las demostraciones de poder desviadas y los filos de acero a metros de tu cuerpo. No dices nada, ni tratas de gritar, esperando no asustar a ningún otro Pokémon que sí pueda atacarte.
Ya en la pila de arena sientes que hay un mar de violencia entre ti y la tranquilidad. Aquel Beldum brillante vuelve a llamar tu atención, esta vez con una piedrecilla que dirigió a tu cabeza con su mente. A punto de recriminarle admiras lo que él esperaba tanto. Su cuerpo se cubrió de un brillo argénteo provocado por la luz, antes de embestir con fuerza la arena que estaba cerca.
Al fin lo comprendes, esos son ataques, sus ataques. Ese lugar era como un gimnasio Pokémon, todos practicando sistemáticamente. Tu compañero ya debía de haber pasado por allí, por el simple hecho de que, al parecer, les dijo que venías con él. Repitió esa rutina tres veces, antes de acercarse furtivamente a tu cara, quedando ojo con ojos. No puedes comprender lo que dice, pero su mente si te da a entender lo que quiere. Desea guía, preferiblemente de tu parte.
Adelante, puedes seguirle el gusto y entrenarlo pero detalla por lo menos 3 tipos de entrenamiento qué harías para él y trata de explicárselo. Mientras mejor te expreses con el Pokémon más efectivo será su entrenamiento. De paso, puedes dedicarte a enseñarle un movimiento más, puesto que siendo realistas no podría aprender más de uno por día. Reitero, explica lo mejor que puedas y tendrás mejores resultados.
Sin embargo también tienes otra opción. Puedes engañarle, fingir un entrenamiento y salir corriendo en cuanto no te vea. Podría ser arriesgado, pero no más que quedarte en ese lugar.
Beldum
Nombre: ---
Género: Nulo.
Lvl.: 17
Nat: Firme.
Habilidad: Metal Liviano.
Ataques:
• Derribo. 20/20
Albert:
Spoiler
Tu nobleza ha sido suficiente y el valor de tu corazón tan grande para ser percibido en tus palabras. Un par de minutos de espera, quizás meditación, que pasó el pequeño mirándote fijamente a los ojos. Al final, ves como la pequeña nutria da media vuelta, camina hasta tu cama, toma una frazada y mojándola con uno de sus ataques, termina de envolverse en ella.
Tierno y honrado, permaneció acurrucado entre el sofá y la frazada húmeda hasta el amanecer, en un estado de reflexión, descanso. Tú continuaste durmiendo tranquilo, feliz de que pudiera confiar en ti. El dilema llegaría con la luz del día. Amaneció pausado, como siempre tu padre deja la casa antes de que te levantes y tu madre está en Londres en un viaje de negocios. Son vacaciones de navidad y por la mañana y tarde tu hogar queda sólo para ti. Despiertas entorpecido, difícilmente llegas hasta el baño, tanteando la pared. Haces lo necesario, te enjuagas la boca y dudas sobre ducharte, es una mañana fría de diciembre y justo ayer te bañaste en el Sena.
En tu letargo matutino, ves como una sombra azulada se asoma en la puerta de tu baño. La nutria Pokémon que había aceptado tu trato estaba allí, preguntándose porque te habías ido de la habitación y que hacías en ese lugar recubierto de azulejos. Casi te mata de un susto, pues paso cierto rato antes de que recordaras todo lo ocurrido con los Pokémon, además del incidente con el Lanturn.
Algo apenado al ver la cara de resignación del Oshawott, le ofreces agua de la ducha para que se refrescara. Abres la ducha para gran alivio del Pokémon de agua, que sin siquiera cambiar su seriedad parecía disfrutar del baño.
Al rato empieza a rugirte el estomago, que por inercia logró que cerraras el placer del Pokémon para que te siguiera hasta la cocina. Una vez allí rebuscaste en el refrigerador y la alacena algo para que ambos comieran. Atún de lata y galletas para el Oshawott y un emparedado para ti. Quizás algo monótono aquel desayuno, el Pokémon se encontraba solemne mientras comía, con una seriedad que sólo podía compararse al respeto que mostraba por ti.
Terminas de despertarte y recapacitas ante los deseos del Pokémon. Quiere que cumplas tu promesa. Entrenarle y ayudarlo a volverse más fuerte para poder volver a retar al Lanturn, recuperar su arma principal y salir airoso de la batalla.
Su destino depende de ti. Planea un entrenamiento de 7 partes. Por cada una debes explicar que le pedirás que haga, para que funciona dicho entrenamiento y lanzar un dado que evalúa que tan efectivo fue.
Los dados marcaran cuanta Experiencia gana en cada parte. Sin embargo, mientras mejor expliques tiene más posibilidades de aprender un nuevo movimiento (Sin importar el resultado de los dados)
Hazlo bien y harías un gran favor a tu compañero.
Oshawott
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 17
Nat: Osada.
Habilidad: Caparazón.
Ataques:
• Concha Filo. 10/10 (Inutilizable)
• Pistola de Agua. 25/25
• Placaje. 35/35
• Foco Energía. 30/30
Néstor:
Spoiler
-Tener un Plan B siempre funciona –pensaste cuando colgaste el teléfono.
Tu jefa parece no haber entendido todo, pero según su secretaria quiere que igual te presentes a la hora convenida, ya vayas con tu sobrino, tu mascota o tu mejor amigo. Parece que al final si podrás llevar a Eevee, y que si alguien se queja decir que la jefa lo autorizó.
Preparas tus cosas y te arreglas para el frío, antes de envolverle una pañoleta a tu Pokémon como bufanda. Se ve tan tierno y seguro con ella puesta que no puedes evitar tomarle un par de fotos. No pasaste del primer flash cuando el pequeño Eevee estaba bajo tu cama de nuevo. Era un hecho de que era algo miedoso, pero poco a poco lograrías que ese miedo se convierta en valor.
Le llamaste por su nuevo nombre, se ve que reacciona bien pero le falta que lo llames más. Lo acomodas en tu bolsa y, abrigándolo con otra frazada dentro, decides salir a la calle. Abarrotadas como siempre, agradeces que tu preciado Eevee se resguardara en tu mochila hasta llegar al mall.
No sabes cómo reaccionará el mundo o tu propia jefa, pero dejarlo sólo en casa era peor idea. Tal vez no mucho por que tus padres lo encuentren sino por el páramo y los miedos que sufriría con el mínimo viento en una esquina o la sombra de tu ropa, jamás podrías permitirte que ese pequeño pasara tanto miedo por tu culpa.
Una vez dentro del mall te vuelves a sentir pequeño, entre millares de tiendas con luces brillantes, canciones por doquier y personas de un lado a otro. En medio de todo, el destino te hizo vislumbrar un reloj y con el mismo la delicada hora que era. 5 minutos para declararte tarde.
Corres apurado entre escaleras y personas, asustando incluso a tu pasajero en la carrera de su vida. Llegas a tiempo, por poco. Tus compañeras, señoras algo mayores, te ayudan a recobrar el aliento en el cuarto común donde guardan sus cosas. Te ofrecen agua, asiento y hasta un ventilador, para que tu jefa no notara nada. Pareces un muchachito servido por varias tías abuelas.
Gracias al cielo, tu jefa llega cuando estas mejor. Con altos tacones, como siempre, vestida para matar esperanzas, escondiendo su bien cuidado cuerpo, y peinada con una colita en el cabello negro, largo y ondulado.
-¡Señorita Mirna! Buenas tardes –dicen en coro tus compañeras, saludando a la mandamás.
-¡Buenas Tardes igual! No quiero presionar pero estén atentas, que la tienda se llenará de un momento a otro –respondió tu jefa dulcemente antes de que todas las señoras salieran a hacer su trabajo.
Sólo quedaron ustedes dos y, por supuesto, el polizón de tu mochila que los observa quietecito desde su interior.
-Parece que estamos a tiempo hoy ¿Listo para algo diferente? –pregunta la joven Mirna con un tono algo interesado.
Tu mente piensa demasiado, pero igual asiente para no llevarle la contraria. Ella se acerca tierna y apacible, estas comenzando a asustarte de verdad. O por lo menos fue así hasta el momento en que te susurró al oído: -¿Puedes cuidar niños hoy?
Extrañado por aquella pregunta, terminas comprometiéndote a lo que pide. Resulta que la señora que vigilaba los niños mientras sus padres hacían las compras se había incapacitado y no podía venir hoy. Y quien mejor que el más joven y enérgico del personal para resguardar a los niños. Además que las señoras ya tenían bastante por hacer con las compras navideñas.
No es un trabajo realmente complicado y es menos pesado que el de ayudante general, o eso crees. Tu jefa esta complacida, ya tiene algo menos de que preocuparse en estos días de alocadas ventas. Antes de llevarte a donde estas por empezar, un corto a mala hora a dejado medio mall a oscuras.
El lugar está diseñado para recobrar la energía de todos, aislando la tienda del corte, por lo que en un minuto la luz vuelve a encenderse. Dichoso minuto de plena oscuridad, ya te imaginas lo que pudo pasar. Un inhumano chillido de terror se escuchó en el cuartillo antes de que sintieras en tu espalda una especie de masajeado tembloroso.
De inmediato te quitaste la mochila para abrazarla y calmar lo mejor que puedes al asustado Eevee. De veras le teme a la oscuridad, mas al sentirte cerca parece sentirse mejor. La luz regresa antes de lo que crees, y allí mismo está tu jefa, viendo como acaricias y mimas a uno de los populares y nuevos Pokémon
-¡Es… es… DIVINO! –escuchaste gritar a la emocionada Mirna, mientras juntaba sus manos en el rostro y sus ojos brillaban de felicidad, antes de preguntarte igual de enternecida -¡¿Es un Pokémon?!
Sorprendido, nervioso y con el pequeño restregando su cabeza en tus brazos, admites que es cierto. Tu jefa pide de inmediato que le dejes acariciarlo, casi parece una niña pequeña con un cachorrito recién nacido. Parece que a Eevee no le molesta, siempre y cuando tú lo abraces.
-Esta cosita es lo más lindo que he visto en mi vida –confiesa tu jefa, antes de soltar una directa real -¿Esto era lo que no podías dejar sólo en casa?
-Sí… como ve, no es muy valiente y dejarlo sólo en casa sería una tortura para el pequeño –declaras esperando su comprensión.
Ella es clara desde la primera instancia: El pequeño puede quedarse mientras no rompa nada ni cause ningún problema y tú lo tengas vigilado.
Agradeces de inmediato, prometiendo que lo cuidaras y no habrá dilemas con Eevee. Pero antes de retirarse te comentó con gentileza: -Podrías apoyarte en esa preciosura para mantener a los niños en orden, pero sólo es una sugerencia.
Tiene buen sentido, pero allá tu si la cumples. Podrías permitir que los niños se entretengan con Eevee a ver si gana confianza pero igual podrías guardarlo en tu mochila y llevarlo en todo el turno de trabajo. Adicional, explica que piensas hacer para controlar a los niños, ya sea con Eevee o sin él. Sé realista, trabajaras con niños de 3 a 7 años, considerando también a la tanda de preadolescentes y adultos jóvenes que podrían llegar atraídos por el Pokémon. Nunca olvides que debes mantener el control. Buena Suerte.
Eevee
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 17
Nat: Miedosa.
Habilidad: Metal Liviano.
Ataques:
• Placaje. 35/35
• Gruñido. 40/40
• Ataque Arena. 15/15
• Látigo. 30/30
Martín: (Helping Guido)
Spoiler
Decisión Tomada. Sintonizas la emisora en tu celular para empezar a rastrear el desastre. En tanto te abrigas bien y calzas unas botas de acampada, armas una bolsita con lo necesario. Una navaja vieja, linterna y hasta impermeable, no quieres que te tomen desprevenido. A la adorable Su le encajas una camisa tuya para que no sienta frío.
Una vez listos, te escabulles por tu propia casa, tomando las llaves pertinentes sales a la calle con Su y cerrando suavemente la puerta te aseguras de no hacer ruido. Respiras algo nervioso, pero tu ovejita termina por empujarte a la acera.
Entiendes lo que pide, quiere que te concentres y logres tu objetivo. Usas los audífonos del celular y comienzas a escuchar testimonios uno por uno en el radio. Mientras trotas por las calles de Venecia en la madrugada. Su no es muy veloz, por eso prefieres ir a su paso antes de cansarla.
Las noticias son claras y en poco tiempo llegas al lugar del climax. Al otro lado del canal puedes ver una plazoleta donde vendían flores, con toda su mercancía deshecha al igual que el puesto. Cerca, ves a un hombre vestido elegante conservando el porte a pesar de estar mojado. Pero lo principal estaba estremeciéndose en las aguas del canal. Una inmensa serpiente o dragón de agua azulado era la causa de todo.
“Gyarados” pensaste de inmediato cuando abrió su inmensa boca, tratando de intimidar algo en el cielo.
Una sombra aviar estaba atacándolo por arriba, a punta de picotazos. Al tiempo, se veía al desenfrenado Pokémon menear su cuerpo en el agua, como si algo lo estuviera atacando también allí.
Ni siquiera te ha notado y ese factor sorpresa es lo que necesitas. Volteas tu mirada hacía Su, que tiembla en contra de su voluntad. Recuerdas la habilidad de Gyarados para intimidar a sus rivales. Gracias al cielo que los ataques eléctricos de Su no se basan en su poder de ataque.
¡Reacciona! El joven elegante ha estado ordenando cosas al ave que está atacando y tú no te puedes quedar atrás, más aun si quieres detener al Gyarados. Ordena 5 ataques a Su, procura que ninguno la obligue a llegar cerca del enemigo y tenga que mojarse en el Canal para llegar hasta él. Por cada uno debes lanzar un dado, para verificar que tan efectivo fue contra el Pokémon rival. Tienes el factor sopresa, aprovéchalo y ten cuidado de no llamar la atención del Gyarados.
Flaaffy
Nombre: Su
Género: ?
Lvl.: 25
Nat: Mansa
Habilidad:
Ataques:
• Carga. 20/20
• Impáctrueno. 30/30
• Onda Trueno. 20/20
• Esporagodón. 40/40
Guido: (Being helped)
Spoiler
Dos ataques críticos y dos no muy efectivos. La hipnosis falló de lleno, como antes, pareciera que ese Gyarados hubiera tomado algo para no dormir. Seguía igual de iracundo que antes, pero ahora su ira se enfocaba en ustedes y el pequeño bribón azul que lo atacaba.
Viste a Lucero a los ojos, y ella comprendió que pedías la misma serie de ataques, a ver si había más suerte. Desde donde estas logras ver algo curioso al otro lado del canal. Es un jovencito de abrigo oscuro y a su lado una figura rosada y enana, que agitaba sus brazos con vigor. “¿Otro Pokémon?” Pensaste con alivio, esperando que atacara al Gyarados y terminar con él de una vez. Siendo así, estaba Lucero desde el aire, el Dratini desde el agua y ese Pokémon desde el otro lado, sólo ruegas que sus ataques sean de largo alcance.
El grandioso pez ya había perdido todos los estribos, empezó a mover su cuerpo en el agua creando inmensas olas en el canal, además de lanzar gruñidos al aire como desquiciado. Varias olas te llegaron, para mala suerte vuelves a mojarte. Tratas de alejarte de allí, ante lo peligroso que sería ese lugar si la cola del Gyarados cayera encima de la calzada y la volviera parte del canal.
Sin embargo, en tu carrera algo te empuja y caes de bruces contra la acera del viejo puesto de flores. Ya estas harto, te han mojado, te han golpeado dos veces y ahora estas inmóvil en el suelo, con un peso sobre ti. Miras de reojo aquello que te ha golpeado y distingues al Dratini del canal, con cientos de gotitas resbalando de su grácil cuerpo.
Parece que el oleaje ha cumplido su cometido, sacar del agua al atacante más fuerte. Rápidamente te incorporas, auxiliando de paso al dragón que parece inconsciente. Seguro estaba mareado nada más, pues ha despertado y estremecido por completo para espabilarse.
Te mira un tanto indignado, no parece muy contento con que lo ayudes pero ya ha comprendido que ese Gyarados es demasiado para ser abatido individualmente. Frente a ti, el Dratini paseó su mirada por el cielo, viendo como Lucero acataba tus órdenes. También como al otro lado del canal había un joven y otro Pokémon, en pareja, listos para pelear.
-¿Seguirás peleando o qué? –le preguntas al ver como hunde su cabeza en la espiral de su cuerpo, cansado de esa vista.
Se ha dado la vuelta y fulminándote con la mirada se ha acercado a tu rostro. Se observaron fijamente unos segundos, curiosos y complicados, notas como quiere tu guía pero no sabe como pedirla. Antes de que dijeras algo, ves como el Dratini se mueve hasta el agua y trata de lanzar más Furias Dragón ante el Gyarados.
Sabes bien que por mucho que parezca un dragón de agua, Gyarados no es de tipo dragón. Ese ataque no será tan efectivo a la larga, que necesita una estrategia si quiere vencer.
Puedes tomar la iniciativa de ordenarle al Dratini y de paso a Lucero, para que al final puedan vencer al Gyarados. También puedes olvidarte del Dratini y buscar como subir a la azotea donde cayó Noctowl antes y desde allí disponerle sólo a este último como seguir la batalla. Por supuesto, que también existe la opción de lanzarte al agua y pasar al otro lado del canal para asegurarte que el joven haga una buena elección de ataques. Sólo no te quedes allí, que podría resultar un lugar incluso más peligroso que el agua.
Noctowl
Nombre: Lucero
Género: ?
Lvl.: 21
Nat:
Habilidad: Cromolente.
Ataques:
• Vuelo. 14/15
• Picotazo. 34/35
• Hipnosis. 18/20
• Protección. 10/10
Dratini
Nombre:
Género: ?
Lvl.: 27
Nat: Audaz.
Habilidad: Mudar.
Ataques:
• Ciclón. 20/20
• Agilidad. 30/30
• Portazo. 20/20
• Furia Dragón. 10/10
Jorge:
Spoiler
Meditabundo, respiras el aire fresco, pensando repetidas veces que puedes hacer por el Horsea. Su ausencia te despierta de tu letargo, estabas seguro de ver su sombra en el lago pero en ese instante ya no estaba. A punto de llamarlo a todo pulmón, sentiste una mano posarse en tu hombro.
Das la vuelta y palideciste de inmediato. Una tez clara y rostro te modelo se posan ante ti, te sonríe antes de asustarse por tu reacción. La muchacha dueña de esos atributos era rubia y alta, como cierto espectro que te hizo pasar malas horas. Es parecida, sin lugar a dudas, pero no es el fantasma.
-Discúlpeme señor, no quise espantarle –se excuso la señorita, con miedo a que la mandaras por donde vino.
-Ya… no… no es nada –tratas de tranquilizarla al notar que trae en sus manos algo de publicidad.
-Quería preguntarle algo… es como una encuesta, de los nuevos Pokémon –comenzó llamando tu atención terriblemente –Una compañía, quiere hacer una estadística de que tanto sabe la gente de estas criaturas y de paso, mejorar las relaciones entre humanos y Pokémon.
Escuchas todo a medias, aun piensas donde puede estar tu apreciado Horsea. Ella nota la mezcla de interés y abstracción, por lo que calla un instante viendo como examinas el lago. En segundos salió el pequeño caballito de mar de entre las aguas del lago para volver a sumergirse, sorprendido por la dama que estaba a tu lado.
-¡¿Vio eso?! –clamó la señorita con emoción –Creo… que comprendo bien que esa compañía quiera reunir y educar las personas posibles sobre estas maravillosas criaturas…
Suspiras, no ha notado que tu y el Horsea ya han formado un vínculo. Pero te intriga saber el motivo que la tiene paseando por un parque vacio. Quiere abordar a todos los que lleguen por la tarde, para hacerles la encuesta y mostrarles de esa compañía. Aun te pica la curiosidad ¿Reunir y educar? Podría tal vez ser una manera de coordinar cuantos entrenadores han surgido desde la aparición de los Pokémon.
Puedes acceder a responder sus preguntas y recibir información de la que ofrece, o simplemente te disculpas y caminas hasta el otro extremo del lago para recoger a Horsea, sabes que le pagan y por lo tanto puede que no le importe perder un encuestado. Pero puede ser que con ayudarla, ella te pueda ayudar luego.
Si respondes recibirás una tarjeta con direcciones y teléfonos de la compañía, adicional a eso estará el celular de la señorita por si deseas quedar con ella más adelante.
Cuestionario:
1. ¿Qué opina de lo ocurrido desde el 21 de Diciembre de 2012?
2. ¿Ha visto usted algún Pokémon? Si es así puede describirlo y decir donde lo vio.
3. ¿Ha tenido contacto real, un afecto o cariño, de parte de un Pokémon?
4. En este momento ¿Qué tanto siente saber sobre estas nuevas criaturas?
5. De haber existido contacto o apego ¿Podría colaborar con un plan de comunicación social entre personas con contacto?
Horsea
Nombre: ---
Género: ?
Lvl.: 26
Nat: Modesta.
Habilidad: Francotirador.
Ataques:
• Ciclón. 26/26
• Agilidad. 30/30
• Pantalla de Humo. 20/20
• Surf. 15/15
Aclaraciones:
1. Les ruego que si existe alguna sugerencia o comentario, por favor dejarlo en el post de su respuesta. Se agradece que sea en palabras civilizadas =)
2. Dudas, pueden encontrarme en el Shout o enviarme un MP.
3. Porque si hay un 1. Y un 2. Es necesario que exista un 3. (?)