22 de Diciembre de 2012
El mundo sigue conmocionado con el nuevo fenómeno que está moviendo masas. Se han registrado ataques en varios lugares del planeta, en tanto que en otros se han visto personas con una relación especial con estas criaturas llamadas popularmente Pokémon. Los expertos en el tema aluden los ataques a situaciones desfavorables para estos organismos, que reaccionan igual a muchos animales cuando son o eran atacados. Las relaciones entre humanos y Pokémon las han clasificado como necesarias en la medida que…” el televisor vuelve a apagarse por una corriente, en tanto que el juguetón Rotom que me ayuda con la tecnología en este RPG les manda saludos.
Os felicito, casi todas las misiones fueron realizadas exitosamente. ? He aquí la segunda parte del día 22 de Diciembre, no crean que en 24 horas no pueden realizarse dos misiones ?
Fabricio:
Spoiler
Decidido, no permitirás que te culpen por nada ni que tus compañeros se metan en tu problema. Lentamente te dejas guiar de aquella voz hasta el recinto de los leones marinos, extrañamente vacío. Lo ignoras, crees que ellas deben estar reposando en el fondo de su piscina. Das un rápido vistazo a los alrededores, sigues escuchando la divina canción pero no ves a nadie capaz de cantar.
-¿Acaso es la piscina? –bromeas en tu mente al ver el vacío.
Te acercaste con calma al borde de la piscina y comenzaste a rodearla, quizás no estuvieras tan equivocado. Repentinamente la canción se tornó aguda y rápida, casi amenazante. Podías sentir como aceleraba tu pulso pero no viste el verdadero peligro hasta que fue tarde.
Un remolino pequeño tomó su forma, su inconfundible giro, próximo a donde caminabas. Te paraste en seco para verlo, mas era tarde. Una onda de agua helada se disparó desde el remolino, empapándote completamente. Por poco te tumba, de no haberte detenido hubieras resbalado.
No cabes en tu asombro, sin embargo no sería un sentimiento que abandonarías pronto. Ni si quiera haces de sacudir el agua de tu rostro cuando otro pulso se ha estrellado contra ti. Tu cabeza da vueltas mientras tu cuerpo se tambalea, ni siquiera te dio tiempo de esquivarlo. Repentino te encuentras con el borde de la piscina y caes irremediablemente al agua.
Te sientes confundido pero eso no impide que salgas a la superficie de inmediato. Respiras con rapidez tratando de buscar tu salida. El remolino crece, te está llevando la fuerza de su corriente. Logras sujetarte del borde y dar una mirada al centro de la piscina. No ves claro, pero distingues una sombra azul en el centro y un extraño punto negro dando vueltas a su alrededor, estás seguro de que si te sueltas terminarás igual que ese punto.
Ni idea de lo que es, pero ya te sientes a salvo, tu mente vuelve a la paz. Puedes salir de la piscina o dejarte llevar por el remolino para sacar ese punto negro de la piscina. De salir debes describir que harás para entrar en calor y de quedarte en la piscina, cómo salvarías esa cosa. Recuerda, el remolino sigue allí.
Bonus:
Durante tu misión has un pequeño flashback de 2 a 3 líneas de algún recuerdo tuyo en el mar, puede ser de cualquier evento pero debe estar relacionado con el nado profesional.
Maty:
Spoiler
Con una sonrisa leve y sarcástica, decides alejarte del grupo. No les harás falta y podrás ver el resto de las ruinas con calma. Inmensos y ancestrales pilares, figuras de mármol, el relato de una civilización callada por el tiempo, con sus mausoleos, sus estatuas a dioses y arcos imperecederos. En definitiva, su arte y su pensamiento serían eternos mientras el ser humano se esmerara en preservarlos.
Vuelves a cautivarte por el lugar, es tan hipnotizante que no notas el gran peñasco en tu camino. Inevitablemente caes de bruces al chocarte con el mismo. Por un momento te descolocas del mundo pero al rato vuelves a tomar conciencia, el dolor en tu tobillo es mínimo aunque te haya devuelto la conciencia.
Gracias al cielo sólo te rasguñaste la piel, no hay esguince ni torcedura pero te arderá un poco hasta que puedas limpiarlo. Terminas de revisarte el tobillo cuando un insólito objeto se ha colado en tu rango de visión. Parece incrustado en la piedra por la que caíste.
No parece relacionado a la época de las ruinas y mucho menos algo que un turista dejara por ahí. Era como una gema, ovalada y rojiza, hasta un tanto brillante. Quizás no era actual, ni ancestral, pero estaba allí, a tu merced. Curioso, decides acariciarlo y el objeto se desprende de la roca cayendo entre tus piernas.
Ya lo moviste y ¡no sabes si lo dañaste! Empiezas a estudiarlo con cuidado para asegurarte de que no se halla golpeado. Es extraño pero sientes que esta tibio, más que una roca antigua parece un objeto vivo. Inconscientemente calculas el tamaño de tu mochila y la del objeto. Recapacita un rato ¿te llevaras ese objeto o lo devolverás justo dónde lo encontraste?
Si resuelves tomarlo debes narrar como lo acomodas entre tus cosas, vuelves al grupo mientras el guía esta distraído y terminas el recorrido sin que nadie note tu nuevo tesoro. Pero si prefieres dejarlo en su lugar habrás “ganado” tiempo, puedes irte de nuevo al grupo pero deberás explicarle con detalle al guía donde has estado y el porqué de tus raspones.
Bonus:
Narra con lujo de detalles todas tus teorías sobre el extraño objeto, siempre y cuando no exceda las 400 palabras. Por supuesto puede ser menos, el rango es de 100 a 400 palabras.
Pablo:
Spoiler
El inmensurable e irrefutable poder del Tin Marín te ha guiado al recinto cálido. Entras sin mucha ceremonia pero te sientes como un rey al caminar por los pasillos y encontrar todo lo de tu lista. No tardas ni cinco minutos en tomarlo todo y dirigirte a la caja para pagar.
Pasas cerca del inmenso horno y te cubres con una mano, aun lejos sientes el calor que emana. Al contrario de lo que creíste, en la tienda no se sentía fogaje más que en el área del horno. Además estaba vacía, por extraño que fuera. Llegando a la caja notas que no hay nadie. Empiezas a asustarte.
Llamas, sin recibir respuesta. Das vueltas a la tienda, ningún alma presente. El cálido lugar se ha vuelto tétrico para ti. Sudas frío, ni idea de porque esta tan vacía la tienda. Piensas rápido, colocas toda tu compra en una bolsa y dejas bajo la caja registradora los yenes aproximados. No sabes con exactitud el monto de lo que llevas pero sí que con ese dinero te quedaras sin cambio.
No puedes evitar sentirte nervioso y mirar a todos lados aunque ya vas a salir de allí. Pasas de nuevo frente al horno pero en tu paranoia te acercas de más por lo que esperabas. Un gruñido entrecortado se escucha desde el interior del fogón metálico. Estas lo suficientemente cerca para oírlo y divisar desde la rendija un ojo que te mira desde dentro.
Gritas del susto y sales disparado hasta la puerta de la tienda. No haces de salir y calmarte cuando reaccionas. En la carrera has dejado tu bolsa, con toda la compra, justo en frente del horno. Ni idea de lo que hay ahí dentro, para nada te apetece volver a pasar un susto así. Pero volver a casa sin lo que te pidieron podría ser incluso peor.
Tú decides. ¿Vuelves a entrar a la tienda a buscar tus cosas o regresas a casa? Reflexiona bien tu respuesta.
Silvano:
Spoiler
Al parecer resolviste la mitad del problema. Te has confiado de lo que sabes, pero sólo convenciste de ello a tus compañeros eruditos. Lograste sacar al Venipede de tu camino pero no pasó medio minuto antes de que tus guías arruinaran todo. El profesor y tu compañera ya habían pasado al lado del Pokémon sin ningún problema, pero el más viejo y desconfiado de los guías tuvo la gran idea de cargar su revólver frente al mismo.
El Venipede se desenrolló en el acto, apuntando con sus púas impregnadas de veneno, listo para descargarlas. Los demás guías volvieron a sacar sus armas a relucir. Por mucho que gritaste que no resolvería nada, ellos deseaban acabar con la “amenaza” de inmediato.
Repentinamente el Pokémon retrocedió y se marchó rodando sin aparente motivo. Todos suspiran aliviados, hasta el instante en que percibieron los filos que le amenazaban. Ni siquiera pudieron darse la vuelta, al sentir las puntas de flecha intimando suavemente sus espaldas.
Es la tribu que los alberga en ese paraíso salvaje, pero por primera vez se han mostrado hostiles. Escuchas como uno de ellos da una orden en portugués, demasiado rápido para que lo comprendas. Han dejado de intimidarte, junto al profesor y tu compañera, parecen recordar lo maleables que son. En cambio se han enojado con los guías, incluso uno abofeteó con fuerza al guía más viejo.
-Creo… que no tienen permitido usar armas de fuego entre ellos… -aclara tu profesor en voz baja, pensando en que probablemente esos hombres serían tomados de parias.
Te sientes extraño, con un sobresalto único y una calma relativa al saber que ellos los guiaran de nuevo a la aldea. Tu compañera solloza por el camino mientras tu profesor tiene una mirada triste. No lo habías captado, pero si el jefe de la tribu considera maligna su presencia entre ellos de seguro los envía de vuelta a cada uno.
Llegan a la aldea, donde al parecer lleva tiempo cosiéndose una fiesta religiosa. Danzan los varones alrededor de un círculo de perlas que a su vez rodea una fogata pequeña, mientras las niñas cantan rezos en su lengua nativa. Las mujeres ya no llevaban prendas comunes, sino sus ropajes nativos mientras los hombres hacían lo contrario. No parecía algo de su propia cultura, era como si estuvieran improvisando.
Ves como alejan del grupo a sus guías, no sabes que les pasará pero no tienes tiempo de pensarlo. El jefe de la aldea los estaba esperando, de pie en el centro de la aldea. Al lado se encontraban paradas sus hijas, en su siniestra se encontraba la mayor y a la diestra estaba la más pequeña, aquella que entendía mucho mejor el español. Sus escoltas los dejan frente a la monarquía y las solemnidades cesan para oírlo todo.
-¡Hombres de libros! –los llama la pequeña de 10 años, tal cual los ha llamado desde que os conoce –Mi padre ha pedido que expliquen qué pasó con la madre tierra.
De inmediato, casi en correndilla, ha hablado su hermana de 16 a todos los presentes en su lengua natal. No sabe que ha dicho su hermanita, pero confía en que es literal traducción de lo que ha demandado su padre.
-Al sol de hoy, ha hecho desaparecer todo lo que conocíamos de esta selva y ha traído nuevos dioses a poblarla ¿Saben algo también?
Tus compañeros callan y temen, no tienen idea de que pueda pasar. Es tu momento de actuar. Puedes decirles todo lo que sabes de los Pokémon o guardarte ese conocimiento. Si decides explicarles lo que conoces desde siempre, debes relatarlo todo, absolutamente todo lo que conozcas de los Pokémon en general. Si guardas el secreto para ti, debes convencerlos de que no sabes nada y es imposible que sepas algo.
Albert:
Spoiler
Sólo a las orillas del Sena, nada tienes que perder. El destino te ha abofeteado pero no por eso dejaras de retarle. Tomas carrera hasta las escaleras de la orilla, están húmedas por lo que bajas con cuidado hasta volver a pisar pavimento seco.
El río se ve completamente diferente desde ahí abajo. Es más como una franja azabache que fluye bajo las luces de Paris. El lugar se torna tétricamente romántico cuando notas que las luminarias se van apagando con lentitud. Incluso escuchas unos gemidos de besos sobre el puente, justo donde te lamentabas hace poco.
Tratas de ignorarlos mientras te acercas a la orilla del río. Se ve profundo o eso sientes con la poca luz que te queda. Empiezas a entristecerte, pensando en que no sabrás que había en el río. Te das la vuelta cuando en el hilillo del ojo se posa un brillo. Volteas para encontrar el mismo paisaje desabrido.
Te enojas, sientes que la vida te está tomando el pelo. Justo en ese instante volviste a divisar el reflejo de antes, pero las luminarias se habían apagado por completo. Una luz autónoma, proveniente del mismo río, es la que hace brillar el objeto. Es hermosa, única, cautiva.
Allí puedes verlo mejor, es una concha como de almeja que flota en medio de las aguas del Sena. Pero es lo de menos ¡¿Qué rayos es la luz que te permite verlo?! La curiosidad te está matando, por lo que te acercas para ver mejor lo que es.
Repentinamente te han embestido a un lado, justo antes de que una onda trueno fuera dirigida a ti. Casi no reaccionas, no ves quien te ha salvado pero sí como juguetean las cargas eléctricas en el lugar donde estabas. Tu respiración se acelera cuando de las aguas oscuras emerge la luz fantasma.
Suaves burbujas se dejan llevar de la corriente mientras el dueño de tan sombría claridad salpica sobre ti. Un intimidante Lanturn ha aparecido desde el fondo del rio, iluminando de paso lo que te rodea. A tu lado puedes ver a tu rescatador, un Oshawott con expresión decidida y en pose de batalla.
No parecía sorprendido por el otro Pokémon, en sus ojos se veía que llevaban un rato peleando. Y ahí estabas tú, justo en medio de su lucha. El Lanturn comenzó a gruñirles mientras el Oshawott buscaba atacar. Cual mayor fue su miedo al sentir que no tenía su concha para atacar y su enemigo estaba listo para asestarle un golpe certero.
Tú, en cambio, estas suficientemente lejos para esquivarlo y salir huyendo, aunque también podrías entrometerte, tratar de salvar al Oshawott y devolverle el favor ¡Es tu decisión!
Néstor:
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Tentando a la oscuridad del callejón, buscas con la poca luz de luna aquel gemido de angustia. Prestas atención a todos los detalles, ignorando el murmullo lejano de la ciudad, las conversaciones arrastradas por el eco y el inconfundible ruido de motores en la calle.
Finalmente encuentras algo que podía responder tu pregunta. En un contenedor de basura con ruedas, alto y rectangular, de un desgastado metal verdoso, se podía percibir un rumor triste, que terminaba resonando en todo el callejón.
Te acercas con cuidado, no sabes que puede ser. Ves como una sombra se retuerce en la esquina inferior del contenedor, pero no dentro sino por fuera. Adviertes la falta de una llanta, que fue reemplazada por un ladrillo viejo. Sin embargo esa cosa se movía y lloraba como si estuviera atrapada.
Sacas de inmediato tu teléfono móvil y con la luz que proyecta acercas la pantalla a esa cosita. Escuchas como deja de chillar un momento en tanto la luz blanca se proyecta en sus ojos castaños disimuladamente cubiertos por su pelaje. Su forma es única, tanto que lo reconoces de inmediato. Era un pequeño Eevee aquel que lloraba en medio del callejón.
En cuanto la luz se va, oyes como llora de nuevo. Capaz y cree que está solo si no puede verte. Vuelves a encender el celular mientras piensas como sacarlo de ahí. Una fugaz idea te llega a la mente. Dejas tu teléfono a un lado y te preparas para mover un poco el contenedor. Estaba vacío por lo que no te costó mucho levantarlo. El pequeño Eevee, en cuanto sintió que podía escapar lo hizo.
Cuando te volteas a verlo, admiras la inocencia con la que tiembla y llora al lado de tu celular. Ha vuelto a apagarse. Te acercas conmovido, acariciando con ternura al asustado Pokémon. Acepta tus mimos pero no por eso ha dejado de pedirte luz. Enciendes de nuevo la luz de tu celular y lo configuras para que no se apague en unos 5 minutos.
El Eevee al fin te ve el rostro, ya que has mostrado tu teléfono frente a él. Ya no llora, parece más calmado desde que te ve. Casi de inmediato se acurruca entre tus piernas. Te hace cosquillas hasta que te clava sus garritas en los zapatos. No te duele por ser botas pero te sorprende que fuera justo cuando tu celular empezó a sonar.
Era tu madre, a quien tu jefa parece haber llamado. La tranquilizas diciendo que estas a minutos de casa, que llegas de inmediato. He ahí tu dilema, no puedes dejarle el teléfono encendido al Eevee ni llegar tarde a casa y mucho menos dejar a esa ternurita pasar tanto miedo en la oscuridad. Te ha llegado al corazón pero no tienes idea de cómo reaccionarían tus padres ante el pequeño. Tú decides, dejar al Eevee en el callejón o llevarlo contigo a casa, a pesar de todo lo que podría causar.
Bonus:
De llevarte al Eevee narra cómo harías que entre a tu casa sin que tus padres lo noten. De dejarlo en el callejón debes decir como lo engañaras para que no te siga mientras la luz de tu celular este encendida. Sé creativo.
Damián:
Spoiler
Sientes como sus miradas se acervan sobre ti. Lentamente el sudor recorre tu espalda, aquel ambiente frío y festivo se había tornado en nervios y calor. Presagias que en cualquier momento empezaran a molerte a golpes, pero no te arrepientes, no al ver aquella dama que has defendido. Ella está igual de nerviosa y bella que antes.
Los jóvenes quedaron indignados y sorprendidos por tu valor. Se acercan furtivamente antes de ser detenidos por otra autoritaria voz: -¡Eh Anita! ¿Nuevo guardaespaldas?
Al parecer su líder había llegado. Era un adulto joven, alto, blanco como ninguno, de cabello castaño corto y ondulado. Tenía pinta de europeo pero su parla era totalmente panameña.
-Nada que te incumba, Batson… -le respondió la damita mientras se levantaba y trataba de llevarte del hombro lo más lejos posible.
El grupo de peleones les cerró el paso como si estuvieran coordinados con su líder.
-Vamos, él sólo me ha pedido que te vigile un rato, además si no quieres este trato porque no vas a perderte en una biblioteca como antes –argumentó Batson, haciendo ademanes para recordarle que estaba en una discoteca.
La dama pareció derrumbarse en su momento, aquellas palabras la afectaban demasiado. La sostienes evitando que se golpee pero accidentalmente posas tu mano en su cintura, para disgusto de los presentes. No comprendes lo que pasa, sólo quieres evitar que se lastime.
-¡Con eso tenemos para matarle…! –clamó uno de tantos, enojados por tus acciones.
-No… chicos no… tengo un mejor plan, átenlo y traigan al dormilón –ordenó el líder con una serenidad que te heló.
Para cuando te diste cuenta, ya te tenían sometido y atado con tu propia camisa. La chica trataba de defenderte pero nada podía hacer con los hombrachos que la tenían casi encerrada contra el bar. Batson sólo reía macabramente mientras esperaba.
Un joven larguirucho y delgado terminó por traerle una mochila negra con el logo del Ministerio de Educación, aquellas que daban a cada estudiante desde ese gobierno. Parecía tener un peso dentro, pero no lo suficiente para sentirlo. Sonriendo te acomodó la mochila en el cuello mientras decía: -¡Veamos que hace contigo!
No tienes la menor idea de lo que habla, pero al resto de ellos parece hacerle mucha gracia. Tratas de gritar, hacer alboroto para que algún policía se pasara por la zona, pero ellos lo han previsto y te amordazaron una servilleta de tela que estaba en el bar. No soportas tus risas, sentir que juegan contigo sólo porque son mayoría, incluso ves como sufre la dama tras su barrera, llora porque siente que jamás debió hablar contigo, que debía continuar sola en su mundo.
Finalmente Batson terminó por golpear la bolsa y con eso empujarte. No paso nada. Y así fue la segunda vez, hasta la tercera donde ya había optado por lanzarle un puñetazo. Cierras los ojos, te preparas para el dolor, pero sólo sientes un chocante vértigo.
Vuelves a abrirlos quedando cegado por una incesante luz blanca. De un segundo a otro ves la misma luz, pero ya no está en tu camino. Respiras asustado cuando reaccionas y descubres donde estas. Parado en medio de la noche en la empinada Loma Campana. No la conocías personalmente pero habías escuchado ya de un accidente en esa vía.
Tratas de ubicarte, estas recostado del barandal que te protege del vacío a tus espaldas, justo al lado de la carretera. Aun no sales de tu asombro al pasar de una discoteca a una subida de carretera abierta. No sólo eso, sino que acabas de notar que estas sin camisa pero con una bolsa escolar negra colgando del cuello. Esta se mueve de forma curiosa, lo que esté dentro parece acurrucarse buscando comodidad.
Del susto las has tirado al borde de la carretera oscura. Repentinamente observas como una cabeza dorada se asoma desde la bolsa. No es otra cosa que un somnoliento Abra, que te observa con sus ojos cerrados mientras gira su cabeza, pensativo como sólo él podría estarlo.
Curiosamente te alivias y sorprendes, no estás loco pues acabas de pensar que ese Abra te ha teletransportado a ti y a él desde la discoteca en capital. Pero ¡no puedes perder el tiempo! Una luz salvaje se acerca desde la carretera a toda velocidad, subiendo la loma justo por el paño donde has tirado al Pokémon. ¿Qué intentas? ¿Tratas de salvarlo aunque debas tirarte frente a un auto o no te dejas responder heroicamente? Describe que pretenderías hacer para que no lo arrollen.
Patricia:
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Lo despides mediocremente, pero él no le toma mucha importancia. Tus compañeras se han vuelto un mar de lágrimas, tú no te inmutas. El profesor termina dando buenas suertes a todos y se marcha con sus maletas.
Ya se puede decir que se dispersan los jóvenes de tu salón pero notas que hay un objeto extraño bajo la mesa. Te agachas para ver que es el maletín del profesor. Allí de seguro lleva la mitad de sus papeles y notas. Lo tomas de inmediato y sales corriendo, a ver si llegas a encontrarlo.
Cerca de la puerta del restaurante, ves que no está por ningún lado. Ni siquiera sabes qué dirección tomó. Una traviesa idea recorre tu mente ¿Y si le vendes a tus compañeras los papeles del profesor? Es extraña, pero te ayudaría a recoger un par de euros. Tu conciencia te regaña, dice que devueltas el maletín.
¿Qué decides? ¿Preguntas a las personas del restaurante a donde se fue tu profesor para ir a devolverle el maletín o te quedas con sus cosas para verlas en tu casa?
Bonus:
Narra algún recuerdo que tengas de tu profesor y cómo influye ese recuerdo en lo que piensas hacer (Ya sea robar su maletín o devolvérselo)
Cris:
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Corres con pasos ligeros, procurando no atentar en el eco de aquellos pasillos. Sigues la ruta del guardia pero de inmediato notas que no hay lugar del que pudiera venir, a menos que sólo estuviera entre las butacas.
Algo confundido observas a tu alrededor, notando algunas huellas de aparente soda en el suelo. Al estudiarlas un segundo ves que siguen un patrón… ¡El mismo del guardia que salió corriendo!
Caminas quedamente entre los asientos, buscando el origen de las huellas. Finalmente llegas al área más alta, de techo ligero. Frustrado ves que no hay nada allí. Te sientas un rato, a ver si se te quita el enojo. La vista del estadio es fantástica a pesar de la noche y que sólo se ven las luces de emergencia que manan de las salidas.
-Incluso se ve el otro lado del estadio con claridad… ¡Momento! –piensas al recordar que todas, todas las lámparas de juego están apagadas por la falta de electricidad, de ser así ¿Qué te permite verlo tan claro?
Tratas de buscar una explicación cuando un halo eléctrico se posa sobre todo el espacio en forma de telaraña. De inmediato viene a tu mente una Galvantula, único Pokémon capaz de hacer algo así. Te sorprende que todos estuvieran tan pendientes del juego como para no notar que esa telaraña estaba allí, lista para consumir toda la electricidad del estadio.
Ya te sientes impotente, no sabes que hacer para ayudar. A punto de irte sientes que algo pegajoso cae desde el techo. Con asco y terror miras hacia arriba, temiendo que sea la Galvantula dispuesta a atacarte.
No menos chocante, pero sí tranquilizador viste que no era lo que pensabas. En realidad era otra víctima de la telaraña. Un Gligar atrapado por los hilos eléctricos. Casi una momia, no podía ni limpiar la baba que caía sobre ti. Todo indicaba que el Pokémon eléctrico había previsto sus filosas garras y dientes como el fin de su telaraña, por lo que tomó cuidado en envolverlo. La electricidad no le hacía daño pero se veía triste, completamente inmovilizado.
Está algo alto para ti, por lo que tienes dos opciones: Dejarlo e ir por el Ganvaltula o buscar algo para liberar al Gligar. No es seguro de que alguna funcione, por lo que debes pensar bien como lo harás.
Guido:
Spoiler
Tomas a tu chica de la mano y tratas de hacerla caminar hacia otro sitio. Inexplicable, parecía que ella misma no quería salir de allí. Al notarlo sentiste como sus manos pasaban a sujetar las tuyas y no al revés.
-Tienes razón… -comenzó en voz baja, sólo quería que la escucharas tú –Tenemos que evitar todo tipo de daño… Tengo un plan, pero prométeme que me escucharas antes de todo.
Aquel tono que usó con naturalidad te parecía de lo más extraño. La miras a los ojos y ya no puedes pensar en irte sin escucharla. Aceptas pero ruegas que sea en otro lugar. Ella admite que no es necesario. A punto de reprocharle con dulzura que debían irse de allí, tu novia te ha interrumpido con un llamado que para ti estaba fuera de orden. Ha gritado “Lucero” a todo pulmón.
Confundido ves como tu chica se ha quitado la bufanda para ponértela a ti. Quieres explicaciones pero antes de siquiera preguntar sientes una mirada perturbando tu tranquilidad. Volteas sólo para recibir sobre tu hombro, en medio de susto y sorpresa, a un ave de plumas pardas. Grande y pesada, de largas alas, mirada taciturna, seria.
Cuando captas todo, notas que es un Noctowl el que se posa en tu hombro. Tu respiración y pulso se aceleran, al sentir como el ave se regodeaba cariñosamente sobre la bufanda de tu novia. Ella también ha sido cariñosa con el Pokémon, acariciándole y agradeciendo su compañía.
-Me ha seguido desde esta mañana, lo encontré en el tendedero envuelto en mis sábanas. No le hice caso, por miedo, hasta que llegamos al restaurante y lo vi sobre un tejado cercano. Lo llamé “Lucero” porque al hallarlo pensé que era una lechuza más –explicó rápidamente con un sentido de culpa, pensaba presentártela al final de la cena, no en medio de ella.
No sales de tu asombro, tu chica era la última que creíste ver con un Pokémon. Tienes muchas más preguntas pero guardas silencio. Sabes que tampoco ha terminado de hablar, pues aun no cuenta su plan.
-Mi plan es dejar al que sabe de… Pokémon, manejar esto. Tú vas y tratas de pausar su marcha, mientras yo pido a la policía que libere los caminos al mar. Cuando lo consiga iré tras de ti, siguiendo el camino del desastre. Al encontrarte, guiamos juntos a ese pez al mar ¿Ok? –expresa con una calma envidiable.
Tu silencio momentáneo es “sí” para ella, pues te ha dado un beso en la mejilla y se ha marchado en dirección al cuartel más cercano. La idea tiene sentido hasta un punto, pero ya no puedes hacer nada para detenerla a ella. He aquí tu dilema. Puedes seguir el plan de tu novia al pie de la letra o improvisarlo según creas mejor, también puedes elegir no cumplirlo y seguirla. Aun tienes a su Noctowl en el hombro, a tu completa disposición.
Bonus:
Si sigues el plan o lo modificas, debes narrar con detalle que piensas hacer. Desde tu movida atreves del desastre hasta tu posible encuentro con el peligro, los movimientos del Noctowl de tu novia, todo lo que se te ocurra.
Noctowl
Nombre: Lucero
Genero: Fem.
Lvl.: 21
Nacho:
Spoiler
Medio minuto de pie, en duda, decides pasar la calle y pasear un rato por el parque. Quizás una caminata al aire libre termine de despejar tu mente. Pérfida epifanía de fin de año, aquella que parece perseguirte, no ha dejado libre ningún espacio público de Nueva York.
Un par de pasos en el Central Park y se te han acabado los dedos para contar los árboles de navidad decorados y personas con disfraz de Santa Clous que has visto. Los ignoras como puedes mientras tratas de adentrarte más al parque, puede que luego de un rato dejes de verlos.
Gracias al cielo así fue. Llegó un momento donde sólo veías parejas de señores mayores y algunos jóvenes romanceando. El frío apremiaba, igual que cada invierno, por lo que la mayoría de las parejas se veían acurrucadas en las bancas. Ya no sabes que es peor, la soledad ante tanto amor invernal o permanecer en medio de las comerciales festividades de la época.
El colmo de todo fue pasar al lado de una arboleda con sendero y antes de decidir si seguir o entrar en la arboleda, escuchar entre unos arbustos de tu camino gemidos impúdicos. Tomaste carrera de inmediato, todo menos averiguar que desvergonzado acto podría tramarse en esos arbustos. Sin querer has terminado en medio de la arboleda, pasando su sendero más tranquilo que antes.
Allí no había Navidad, ni amores extraños, sólo árboles, el sonido de tus pasos, tú respiración. O por lo menos eso creías. Quizás aquel silencio aparente sólo era el gran altavoz de lo que no notabas a simple vista. Te paraste en seco. Por raro que sonara sentías una presencia distinta.
Diste un vistazo a las desnudas ramas de los árboles, a los extremos del abandonado sendero, incluso al cielo nublado. Nada, aquellos lugares no escondían nada. Desilusionado bajaste la mirada, esperabas… algo…
Piensas que has gastado ya mucho tiempo, por lo que te dispones a volver. Sientes que el camino es más largo, o puede ser porque estás más pendiente… ¡Algo se ha movido a tus espaldas! Tratas de mantener la calma, acelerar el paso y correr si es necesario. No sabes que te sigue, ni siquiera si lo hace, pero como siempre el presentimiento malvado te acecha. Puede ser un ladrón o un asesino o ¡Ambos!
El viento arremete suavemente con la arboleda, se lleva de paso tu gorro pero lo ignoras ¿Detenerte a buscarlo y morir en el intento? Si quiera lo piensas, ya estas llegando al final de la arboleda y puede que al salir de allí lo que te persigue se acobarde.
Estas por salir cuando presientes que se ha detenido. ¡Victoria! Canta tu mente antes de que la curiosidad la atacase. Tú decides ¿Te marchas a casa de inmediato o te volteas antes de salir para ver que te “perseguía”?
Martín:
Spoiler
La plaza se juntaba y arremetía con gritos por lo que pasaba. Demasiada bulla pero ninguna acción. A excepción de ti, que has sorprendido a todos mientras abrazabas a la tierna ovejita tratando de defenderla de la niña. La pequeña estaba boquiabierta también, creía que la ayudarías a ella.
La madre de la niña seguía gritándole que dejara eso y que se fueran. Su hija hacía caso nulo, quería ese “peluche” fuera como fuera. El forcejeo empeoró cuando la niña comenzó a llorar, desesperada porque tú no pensabas en perder. El Flaffy era la única víctima real, estando tan cerca pudiste ver en sus ojos el miedo, rodeándola sentiste su corazón latiendo a mil. Querías que todo eso acabara para ella, que no merecía tanta mortificación.
Repentinamente sentiste como cambiaba el ambiente a su alrededor. Curioso, pero recordabas sentir algo parecido a cargar estática sobre una alfombra. En efecto lo que sentías era una diminuta aureola electromagnética que la oveja Pokémon estaba creando al contener su poder. En el fondo comprendía que querías ayudarla por lo que en lugar de electrocutarlos a ambos pensó en incomodarlos para que la dejaran en paz.
Poco a poco todo tu cabello se estiró, dejándote peliagudo. Has soltado inconscientemente a la niña y al Pokémon. La primera estaba por cantar victoria hasta que sintió como su larga cabellera negra se estiraba por los aires. Ipso facto, soltó al Flaffy para palpar su cabello y ver cómo podía devolverlo a la normalidad.
La pequeña comenzó a gritar y gritar rogando a su madre que la ayudara. La turista le hizo caso omiso, ordenándole que se fueran ya. Ella sabía que lo del cabello se iría con el tiempo y que mejor era regañarla para irse rápido de allí.
La multitud comenzaba a dispersarse, para muchos adultos ese Pokémon era un simple peluche. Sólo quedaron a tu alrededor los que le reconocían como Flaffy. Al verse rodeada de nuevo, la ovejita se ha arrimado a tu pierna buscando que la defiendas.
Tu cabello sigue por los aires pero es lo de menos, te sientes feliz de haberla ayudado y ganarte tu cariño. Los jóvenes y niños quedaron anonadados cuando la vieron literalmente a tus pies. Casi todos pidieron acariciarla al mismo momento, por lo que al final parecieron turnarse clandestinamente. El Pokémon eléctrico recibió casi 12 caricias suaves durante esa media horas, todas ellas vigiladas por tu persona. Era algo extraño y emocionante para ti, pero ya debías ir pensando en llegar a tu casa.
Ese es tu problema. ¿Te llevarás a la Flaffy a tu casa igual que si fueras un entrenador Pokémon o la dejarás en la plaza de San Marcos? De elegir cualquiera de las dos, debes narrar bien lo que harás dependiendo de cada una además de justificar el porqué de la decisión.
Diego:
Spoiler
Pasas de largo evitando cualquier problema. No das más de tres pasos cuando escuchas tras de ti en un entrecortado español: -¡Hey, lo siento!
Anonadado, das un vistazo sobre tu hombro pensando que era el hombre de la colilla. Sin duda era él quien hablaba pero no te lo decía a ti. Una jovenzuela estaba frente suyo, casi peleándole, tratando de empujarlo o incordiarle. Estaba vestida como cualquier adolescente descarriada, con mechas rosadas en el cabello, minifalda con pantalones debajo y una blusa sujetada con una corbata. Era delgada, de piel bronceada y ojos café, parecía de familia latina porque hablaba español tan rápido como tú podías hacerlo.
Según lo que decía, estaba harta de ser como una asistente más para las maca lucias del hombre ese y que si no la podía querer sólo a ella que se olvidara de todo.
-No es mi problema –fue lo primero que repasaste, antes de notar el verdadero peligro.
El hombre acabó por empujar a la chica, sólo que en lugar de moverla un poco terminó tirándola al suelo. Te indignaste al pensar en lo grosero que había sido pero más fue tu sorpresa al comprender la verdad tras el humo de su cigarrillo y el calor de tu vecindario. Al lado de donde yacía el hombre había una inmensa tortuga parecida a las gigantes de tierra, que tenía una columna de humo sobre su espalda. Un Torkoal, sin duda alguna.
Pero la sorpresa no terminaba ahí, sino que la chica terminó llamando a su “as bajo la manga”. Un aparente globo rosa de ojos verdes y flequillo tierno había aparecido corriendo desde donde venía la chica. Un Jigglypuff parecía ser quien acompañaba a la adolescente.
No sabes si comprender primero que los Pokémon existen o que ellos dos tienen uno antes de ti. Es difícil saberlo y aun más cuando presientes que ellos dos resolverán sus diferencias con una batalla Pokémon.
¿Qué harás? ¿Te quedaras para presenciar la batalla o seguirás camino a casa? De quedarte puedes hacerte idea de cómo va la pelea y de seguir a tu casa debes explicar a tu padre la quemadura de tu ropa.
Mordeka:
Spoiler
-Voy a morir hoy… -te lamentas en tu mente mientras tu cuerpo afirma que la acompañará a ver a Justin Beiber.
Eres literalmente arrastrado hasta el interior del teatro por una chica fanática de JB. Antes de siquiera llegar a la taquilla, ella tenía 20 dólares listos para pagar la entrada. Tomó los boletos y hasta tuviste que sacudirla para recordarle ir por el vuelto.
Aquel teatro no era nada lujoso, parecía antiguo pero no caro.
La alfombra del piso se veía desgastada, los posters de artistas que ni conocías estaban en cada esquina en tanto las paredes y su papel tapiz reflejaban muchos años. Incluso podías contar con una mano quienes trabajan allí. No parecía el lugar donde se infiltraría una “estrella de la música popular actual” como definía tu amiga.
Llegaron a la única sala del teatro. Inmensa, y algo más cuidada que el resto, se veía solitaria, lúgubre al estar vacía. Entre los asientos pudiste divisar un grupo de tres personas, una más bajita de lo usual, cubiertos con abrigos de capote. Sin evitarlo, tomaste un panfleto que traías del recorrido, lo volviste una bola y lo lanzaste a la silueta más baja.
¡Justo en el blanco! ¡Y ninguno de los otros dos pudo evitarlo! Tu amiga te ha pegado una bronca por lo que hiciste, justo antes de prometerte un beso por lograr que él se volteara. En efecto, se han levantado los tres y se dirigen hacía ustedes dos.
-¿Eres tú el del trato? –preguntó el jovenzuelo de baja estatura, mientras se quitaba el capote.
He allí, el mismísimo, amado y odiado Justin Beiber. Tu acompañante estaba por desmayarse pero la insólita pregunta la mantuvo en conciencia.
-No lo creo… -respondiste al no tener idea de que era lo que preguntaba.
-Ohh… lo siento, error mío –dijo despidiéndose de tu amiga con un guiño.
Ahí si tuviste que sostenerla, antes de que cayera al piso. JB y sus guardias se marcharon sin siquiera ayudarte con tu desmayada amiga. Sabes que fue de la “emoción” por lo que la acomodaste en una silla del teatro. Ya habías preparado tu discurso ofensivo contra el artista y lo empeoraste al pensar todo lo que debías decirle luego de descuidar a tu amiga.
Una vez que ella estuvo acomodada, saliste de la sala y fuiste a buscarlos a la entrada.
Allí estaban, pero ya no había tres sino cuatro. Un extraño señor de nariz chata y traje coqueto se había reunido con JB y sus guardaespaldas. Ese señor traía consigo una maleta de viaje y a cada momento parecía golpearla para demostrar algo. Puede ser algo privado pero igual vas a reclamar la falta de ayuda para con tu amiga.
-¡Señor! –clamó uno de los guardaespaldas al verte caminar rápido hasta ellos.
-Déjalo, quiero comprobar algo de nuestro trato –susurró mirando al señor con una mirada seria.
Este se dispuso a buscar las llaves de la maleta que debía estar en su cartera. Algo cansado, llegas frente a ellos pero antes de decir algo Justin te interrumpe: -¿Te puedo pedir un favor, amigo?
Estas por salirte de tus casillas por lo de tu amiga y él sólo viene a preguntarte algo como eso. El señor al parecer encontró las llaves y velozmente abrió cuatro cerrojos que poseía la gran maleta. Dentro estaban dos jaulas de metal con lo que menos esperabas ver allí. Un Bagon con pereza, sentado en la jaula superior y un Gible buscando que morder en la inferior. Estas con la boca abierta, respirando rápido y con el corazón en la mano sientes el impulso de tocar uno para ver si es verdad. Te acercas pero uno de los guardias te impide llegar a la maleta.
-Veras, estoy por hacer una inversión pero antes necesito probar que tan bueno es el negocio y que me ofrece –comenzó Justin con voz clara y concisa, como si fuera un verdadero hombre de negocios –Y pues, mis guardaespaldas aquí presentes… no tuvieron la misma infancia que tuvimos los de nuestra edad. Pensaba que tal vez te gustaría ayudarme a evaluar cual de los dos comprar.
Aquí tienes tu dolor de cabeza. Sabes que te pide tener una pelea para decidir a cuál de los dos Pokémon comprarle al viejo cazador. Esta en tus manos ¿Peleas contra Justin Beiber en una batalla Pokémon por negocios clandestinos o te niegas a ayudarlo y te marchas de allí con tu amiga? Recuerda darme buenas razones para tu decisión. Elijas pelear o no, deberás aconsejar a JB sobre cual escoger, si no podrías morir golpeado por sus guardaespaldas.
Emanuel
Spoiler
Te escabulles de todo el mundo hasta llegar al meollo del problema. Con un solo vistazo te decepcionas un poco. Ves a un compañero de clases al que todos ignoraban y solía tener complejos extraño. A diferencia del tiempo escolar, ahora parece un completo desquiciado, su fachada es la de un loco medio drogado.
Con todo eso, no te parece una gran razón para que los demás corran como locos. Pero el motivo estaba cerca, justo tras tu compañero esta la verdadera razón. Un enaltecido cuerpo de metal lustrado estaba enroscado tras él, como una serpiente gigante que sonreía con malicia. Sus ojos rojos y amenazadores vigilaban como si quisiera intimidar al que le viera.
Lo reconoces de inmediato, es un Steelix gigante lo que mantiene a la gente asustada. Se ve que juguetea con tu conocido, como si fuera su Pokémon acompañante. Lástima que realmente parece causarle poca gracia a los demás. Puede ser que tu compañero este vengándose de una que otra persona que lo haya molestado en el pasado. Habías oído que era rencoroso, pero efectivamente no lo conocías bien.
A ti no te afecta tanto pues casi ni le hablabas, puedes pasar de largo todavía sin que te note. De igual forma podrías quedarte a hablarle un rato y, aprovechando, preguntarle cómo consiguió a ese Pokémon. Si te quedas a hablar, puedes realizarle cualquier pregunta que desees, aunque es probable que no responda si son demasiadas. Si prefieres seguir tu camino debes narrar como pasas desapercibido. Es tú decisión.
Jorge:
Spoiler
No se te pasa el susto. Estabas seguro de que había una chica allí y que ahora no. Había desaparecido igual que un fantasma. Tratas de olvidarte del asunto, seguir tu camino. Mas justo cuando lograste quitarte la imagen de tu cabeza vuelves a verla.
Misma dama, mismo atuendo y rasgos, de nuevo en la orilla del muelle. Decides volver a pasar de largo, ignorar que está allí. Te acercas y sientes la brisa que sopla, la ves y ninguno de sus cabellos se mueve a pesar del fresco. Corres en el último tramo, no piensas ni voltear, ya has pasado mucho miedo el día de hoy.
Luego de un rato corriendo te sientes seguro. Te detienes a descansar cerca de un muelle de madera. Es viejo pero resistente, además de tener una silla en el extremo. Piensas tomarla prestada para sentarte por lo que llegas hasta allí caminando lento. A dos metros del borde, te parece que la niebla empeora mas aun puedes ver la silla y no hay peligro de caerte al agua.
Finalmente llegas y te sientas a reposar como los grandes. Luego de recostarte das un vistazo al frente sólo para sentir como un escalofrío te recorría la espalda. La misma dama que viste antes estaba sentada frente tuyo, el sombrero tapaba sus ojos pero no la sonrisa macabra que te dibujaba.
No puedes moverte, tratas de correr, gritar, hacer algo, pero tu cuerpo no responde. Sientes como ella se levanta, se acerca hasta a ti y empieza a acariciarte como si te deseara. Lo único que puedes hacer es respirar, sintiendo sobre tu cuerpo el sudor frío que aseguraba aquel miedo. Justo cuando ves que ella se acerca a tu rostro, en planes de besarte, logras lanzar una patada sobre la madera del muelle.
La silla se resbala y te hace caer al borde del muelle. La dama se altera, no parece herida por ti pero sí que estaba enojada. De inmediato saltó a atacarte o besarte, no sabes que hubo pasado pues en el último minuto te libraste de ese destino. Sólo necesitaste una patada más, para rodar desde el borde hasta el agua. Todo estaría bien para ti, si tu cuerpo aun no se sintiera paralizado. Tratas de mantenerte a flote pero al rato te rindes. Sientes que te hundes en las aguas oscuras, quizás no hubiera sido tan malo escuchar más de los Pokémon en tu casa…
...
Lentamente notas el aire sobre tu rostro, el sonido de los Wingull sobrevolando y las olas salpicando sobre ti. Tu mente sólo razona ¿He muerto y ahora mi fantasma vaga cerca de mi cuerpo? Y así seguirías pensando si en aquel momento no hubieras sentido un pensado peso sobre tu abdomen.
Terminas de despertar y escupir lo que quedaba del agua que tragaste. Aun no reaccionas, sentirte vivo luego de pensarte muerto es algo chocante. Abres con pereza tus ojos, haciéndote la idea de quién te ha salvado de la muerte. Recostado sobre tu cuerpo admiras una figura de color azul, con la forma única de un caballito de mar aunada al rostro de… ¿Birdo? Lo piensas un rato pero de momento la sorpresa sólo te permite incorporarte para verlo mejor.
Finalmente lo recuerdas cuando tu mente vuelve a sentirse en orden. Aquel que te salvó de morir ahogado es un tierno Horsea. Te sientes más que afortunado, no sólo de estar vivo sino de encontrarte con un Pokémon afable que parece cómodo en tu compañía.
Aun así, estas mojado, cansado y con ganas de llegar a tu casa. Debes irte pero el Horse no quiere dejarte ir. Te ha seguido un par de metros pero no puede saltar hasta tu casa. Lo has notado tarde y el pequeño quedó rendido mientras te llamaba. Puedes tomarlo, llevarlo hasta el agua y marcharte o puedes tomar tu ropa húmeda para cubrirlo y llevarlo a tu casa. Piensa bien como agradecer a tu salvador.
Taka:
Spoiler
Tus amigos apresuran la marcha, no parecen cansados a pesar de haber recorrido casi un cuarto de Tokio. Jadeas irremediablemente, el camino se siente más largo a cada momento y ninguno ve la hora de llegar hasta el incendio.
Finalmente ven a lo lejos el humo del edificio que se quema. No es mucho, por lo que seguro los bomberos ya habían llegado a sofocarlo. Terminan por hacerte correr y ver si llegan a tiempo.
Ven la casa ardiente, rodeada de más rojo de los camiones y uniformes crema, diseñados para el calor. Aparentemente los bomberos ya habían tomado control de la situación. Tus compañeros se ven enojados, según su lógica ellos deberían haber dejado el incendio intacto. Sigues sin comprender su mente.
Para no desperdiciar la caminada hasta allí, resuelves preguntar por algo raro que hubiese ocurrido previo y durante el incendio. La mitad de los bomberos negó algún hecho extraño, sin embargo uno te tomó del brazo y te llevó cerca de un hidrante, del que tomaban el agua para el incendio. Era un buen hombre, casado pero aficionado al manga y al anime como muchos en el mundo. Luego de excusar su conocimiento, admitió haber visto un grupo de seres extraños que se acercaron durante el incendio.
-Uno parecía un kyubi, los otros parecían canes de fuego. Han llegado cerca del fuego, como atraídos, pero en el susto mis compañeros les dieron con las mangueras y esas criaturas salieron huyendo del agua. Si me lo preguntas se fueron por la derecha de esta casa –explicó el bombero, siendo suficiente para ti.
Agradeces la información y vas con tus amigos. Antes siquiera de decir algo, ellos avisan que se van cada uno a sus casas, que seguirían otro día en su búsqueda de Pokémon. ¿Qué decides? ¿Les dices todo lo que te contó el bombero o dejas que se vayan a casa a descansar y te quedas sólo con la información? También puedes decidir irte a casa, pero contaría de lleno como el resto del día perdido (Es decir, no más misiones hasta el 23 de Diciembre)
Observaciones:
1. Misiones Inconclusas: Jean y Acab. (Deben presentarlas a más tardar el Miércoles 31)
2. Esta ronda puede considerarse vital, siendo que ya más de la mitad ha tenido contacto directo con algún Pokémon.
3. A partir de esta ronda se habilita el Registro Pokémon, que muestra aquellos que los acompañen y sus generales. Si por alguna razón se requiere más información en el Registro por favor notificarme XD.