Hunter Heart
***Por decisión del evaluador, debido a su gran calidad literaria, este fic ha sido nombrado como Fic del Mes Noviembre 2010.***
Primero que nada la evaluación de Cygnus
Este es mi primer fic, al cual llamo Hunter Heart. Quisiera poder publicar nuevos capítulos cada 15 días, pero continúo en la escuela por lo que no siempre será así XD (Lo entienden aquellos a punto de entrar a la universidad). Sin más preámbulo aquí está:
El sol de mediodía calentaba los alrededores. Cuales animales enjaulados estaban los niños del 5to grado, que esperaban la campana para salir al recreo. Impasibles contaban los segundos con la mente.
Más o menos una docena de criaturitas desesperadas y apiñadas en un aula no mayor que las demás. Podían jurar que el tiempo no estaba de su parte y que cada vez iba más lento.
Por fin su larga espera concluyó. La campana sonó estridente con el silencio de los estrechos pasillos. La avalancha los atravesó como un rayo desembocando en el patio.
–Quince minutos de libertad –suspiró la consejera del 5to grado, posando su mano sobre aquel pequeño alumno. Luego acarició sus oscuros cabellos, tan negros como la noche; este le miró profundamente, como siempre con sus ojos de lucero y clara tez, llenos de inseguridad.
Al final salió corriendo como si nada, parecía perturbado. Fue de un lado al otro del patio hasta llegar al alambrado, desde donde se podía ver el camino al bosque. Perdió su mirada en el espeso follaje, asediado poco a poco con los colores otoñales, estaba nervioso, casi acongojado. Respiró hondo, cerró sus ojitos negros y pensó: –Solo espero que seáis prudente –.
Permaneció así unos segundos, después empezó a columpiarse, dio unas vueltas por el patio y terminó deslizándose por la resbaladilla. Cada vez que podía lanzaba una mirada, algo frustrada, en dirección al bosque. Se sentía ofendido. No podía hacer nada con él, ni su padre podía. No le quedaba más que esperar y confiar en su buen juicio. – ¡¿A quién engaño?! ¡Él no puede reaccionar a lo superficial! –pensó mientras volvía con la profesora.
Solo habían pasado 5 minutos, faltaban 10 más. Ya se imaginaba sentado en su mesa, ordenando sus cuadernos en el librero, solo para ver de nuevo al bosque. Más de ese sueñito, ilusión convencional, fue despertado por un pequeño alarido. Eran las chicas, quienes amontonadas cerca del columpio abucheaban a la tropa de Marcus.
Los pequeños bandoleros fastidiaban a la clase del primer grado desde que comenzó el colegio. Pero esta vez era más serio. A la pobre Susy, hija del hotelero, el mismo Marcus le había arrebatado su nueva gargantilla de oro, herencia de su ahora difunta madre.
Todas las pocas chicas que formaban los 2do, 3ro y 4to grados se unieron para recuperarla. Era en vano, pues Marcus y los otros 4 niños eran los únicos del 6to grado, del cual antes solían ayudar a los más chicos. Para empeorarlo las chicas del 5to grado trataron de ser heroínas provocando disturbios en el patio. Si las más grandes se metían en el enredo las cosas seguro irían de mal en peor.
–Marianne dime ¿qué está pasando? ¿Por qué tanto revuelo? –preguntó el niño apenas llegó al meollo del asunto –. ¡Es Elena! ¡Está encarando a Marcus por la gargantilla de Susy! –respondió la niña mordiéndose las uñas. ¡Imposible! Elena era una chica muy dulce y tranquila, justa pero no belicosa, nunca le había visto promover una pelea.
Rápidamente se abrió paso entre las jovencitas, hasta estar frente a Elena y Marcus, ambos intercambiando miradas asesinas.
– ¿Chicos que les pasa?–.
–No es justo –exclamó la niña, furiosa, al ver a su compañero aparecer entre las chicas.
– ¡Hey! ¡¿Qué haces aquí, Geko?! –dijo Marcus en tono burlón, provocando la risa de toda su pandilla.
– ¡Es Jake!– espetó el niño, conteniendo su ira.
– ¡Da igual! ¡Sigues trepando árboles! –se burló Carlos.
– ¡Sí! ¡¿Acaso no tienes vértigo?! –preguntó Sergio, quién le temía a las alturas.
– ¡¿Qué?! ¡No! ¡Claro que tengo! Si no sería algo… antinatural… –respondió Jake alterado.
– ¡Solo devuélvanla! –rogó Elena, mientras Susy agarrada a sus piernas lloraba inconsolable.
No pasó mucho antes de que la discusión acabara en pelea. Ahora eran Jake contra Marcus por la gargantilla. Marcus tenía la ventaja, había perdido 2 años, es decir, que tenía unos 13 años, era más fornido y manipulador. Eso no detuvo al niño, quien se preparaba para recibir cuantos golpes fueran necesarios.
Marcus empezó a provocarlo, confiándose de su tamaño. La pandilla empezó a corear: –¡¡Geko!! ¡¡Geko!! –. Su plan original era dejarlo fuera de combate nada más, pero sus burlas lo hacían querer molerlo a golpes. Sólo que al hacerlo perdería una batalla más seria, la batalla contra su ira.
Se hartó, y cometió el peor error, comenzar la lucha sin pensar como terminarla. Se empujaron el uno al otro, sin retroceder, como los luchadores de sumo. Marcus se sorprendió de lo fuerte que era el delgado niño. Casi lo sometía por completo cuando la profesora se dio cuenta de la pelea. Salió apresurada en dirección a los chicos, quienes se dispersaron inmediatamente. Quedaron nada más Susy, Elena y Jake, mientras Marcus se retorcía de dolor sujetándose de los columpios.
Pronto caería la noche, el derrotado sol bajaba tras las montañas del valle, en un paisaje digno de pintarse. En la pequeña escuela del pueblo aun había unas cuantas almas. Una profesora, dos estudiantes y la enfermera. La profesora cuidaba el salón, donde en la última banca de la fila yacía un niño de cabello oscuro, cabizbajo y meditativo. Mientras, la enfermera terminada de vendar al otro. No sangraba pero los huesos de sus muñecas estaban casi destrozados. Aquel enorme niño lloraba por el dolor, pero más en recordar quien lo provocó.
Además de cuidar al chicuelo, la profesora ordenaba los papeles de su escritorio. Cada rato miraba al decaído, se supone que venció debería estar feliz. Pensar que en una escuela con menos de cincuenta estudiantes pasaran cosas así. La profesora había escuchado de problemas como esos en otras escuelas de cientos de estudiantes, en ciudades y capitales, pero nunca en el valle. Era un lugar muy tranquilo.
Al mismo tiempo, Jake se lamentaba haber usado su fuerza para eso. Lo último que quería era pelear, pero terminó peleando. Llamarían a su padre para hablar de eso. Mas no le preocupaba su padre pues comprendía como se sentía. Lo que lo inquietaba era volver a casa. Allí estaría él… esperándolo.
No le molestaba, lo quería como era debido, es decir, realmente lo amaba. Pasaría unas semanas en su casa. Fantástico, estarían más tiempo juntos. El problema era su presencia cerca del pueblo. Su curiosidad excesiva seguro le traería problemas.
Al parecer Marcus no volvería a escribir el resto del año. Eso significaba que volvería a perder el 6to grado. Y al año siguiente, cuando entrase al 6to grado, seguro estaría esperándolo. Aunque preocuparse tan temprano era una perdida de tiempo. Mejor era pensar como volver a casa. La pelea lo dejó sin ánimos de defenderse y nadie más que él sabía lo peligroso del bosque por la noche.
Sólo tenía una esperanza. En realidad eran dos pero prefería una en especial. Que su padre se pasara por la escuela antes de volver a casa, o que él se apareciera frente al patio, preocupado por su paradero y para acompañarle a casa.
El reloj de la pared no paraba su marcha. Jake podía sentir como la profesora estaba más y más nerviosa. ¡Cómo no! ¡Estaba encerrada en un salón con el niño que le destrozó las muñecas a un adolescente! ¡De seguro el rumor se esparcía como fuego! Aunque si bien era desde el punto de vista de Susy, el pobre Jake siempre lo vería como Marcus; a pesar de que no lo merecía.
Levantó la mirada al escuchar murmullos tras a puerta. La profesora ni lo advirtió, era lógico. Entonces la puerta se abrió, y lentamente la figura del cazador, agotado, se acercó al escritorio. Al verlo, tan calmado y casi sonriendo, la profesora se sonrojó. Desde niña le parecía atractivo, cuando volvió de sus viajes no podía creer que tuviera un hijo y ahora no podía evitar sonrojarse al mirarlo criar solo a un jovenzuelo incomprendido.
–Hablaré con él –dijo sin sentimiento alguno mientras firmaba la amonestación en el escritorio, tan cerca que la colorada mujer podía sentir su respiración. Por último llamó a su hijo quien obedientemente se levantó y cojeando fue hasta la puerta. Le extrañó lo rápido que fue todo, usualmente su padre conversa o le recuerda a la profesora que tiene un hijo, y es por algo. Al final comprendió todo y corrió cuanto pudo para salir del colegio.
Su padre le siguió, con la velocidad acostumbrada, lento y calmado. Cada cuanto recordaba sus días en esa antigua escuela. No cambiaba para nada, era indiferente a los años. Pasó cerca de la enfermería. Al sentir el olor a sangre y sudor, Marcus se escondió tras la camilla ante la mirada extasiada de la enfermera. Podía molestar a Jake pero no se metería con el mejor cazador de la región. En verdad le asustaba, con su indiferencia y ligereza en la vida, ¡¿Cómo podía vivir en el bosque si según él mismo estaba infestado de criaturas inimaginables, animales salvajes y monstruos?! No cabía en su cabeza que “el geko” fuera su hijo, tan tímido y extraño. Jamás le perdonaría por lo de sus manos.
–¡¡Alex espera!! –exclamó la consejera, alcanzando al cazador justo ante la puerta del colegio, luego de un incómodo silencio prosiguió con voz temblorosa –. Si no quieres no debes criar a ese niño solo.
–Pero Liz ¡Yo no estoy solo! –contestó Alex mientras abría la puerta y se despedía con una sonrisa.
Solo unos minutos antes Jake llegó a la puerta, pero dudó en abrirla. Al ver a su padre acercarse se decidió a salir. Caminó unos pasos hacia el camino de grava, cojeando gravemente. Salió vencedor en la batalla, por eso nadie le preguntó si estaba herido, además no daba señales de eso. Hace un tiempo atrás se lastimó severamente el tobillo, pero hasta ahora no le había molestado.
Sus pies estaban resentidos, y en el derecho empezaba a sangrar una vieja herida. Se arrodilló por el dolor, que lo torturaba sin piedad. Continuó el desfallecer, cayendo semiinconsciente en la grava.
Le pareció escuchar a su profesora, pero no estaba seguro. Creyó también escuchar como las estrellas resplandecían en el cielo nocturno, el susurro de la tierra sosegada bajo su cuerpo y el delicado batir de alas. En ese momento sintió que le levantaban. Suavemente su salvador le acomodó contra su pecho, cubierto nada más con una sutil gabardina. Estaba caliente y percibía claramente su corazón. El dolor volvía más fuerte. No podía más, iba a desmayarse. Pero justo antes escuchó una voz familiar que decía: –Tranquilo, mañana será otro día –.
Gracias de antemano para aquellos que lean y comenten.
P.D. No soy seria, sólo penosa XD
Primero que nada la evaluación de Cygnus
Spoiler
Título: Hunter Heart.
Autora: Novelista.
1. El tema del fic y su trama: 13/15
Aunque no se da mucho a saber con el primer capítulo, se puede comprender que será una historia singular, fuera de la narración común de un día en la escuela. Se percibe el grado de sentimentalismo que podremos disfrutar en tu fic.
2. La ortografía, gramática y estructura de la escritura: 23/25
La ortografía es casi perfecta, con buen manejo de la acentuación, salvo la estructura de los diálogos. En ciertos momentos hay errores en ellos. También cuida el aspecto de los signos de puntuación, en ocasiones faltan comas. Pero en este punto está casi perfecto.
3. La madurez del fic: 5/10
4. El desarrollo, es decir, la forma de expresar del autor: 20/20
En este aspecto tengo que felicitarte, tu narración es exquisita, dejas muy poco a la imaginación y describes los detalles de las escenas con buena calidad. Las palabras que en ocasiones utilizas van muy acorde al género de tu fic y la caracterización de tus personajes es casi magistral. Haces que uno realmente se adentre en tu historia.
5. Apoyo visual (si lo tiene, es decir, opcional): 0/5
Puntuación total: 61/70 (siendo 40 el mínimo).
Conclusión: Solicitud de publicación aprobada.
Comentarios: Te felicito realmente, hacía tiempo que no leía un fic tan bueno. Te deseo mucho éxito en el progreso del mismo; yo mismo lo seguiré de cerca junto con los demás lectores.
Autora: Novelista.
1. El tema del fic y su trama: 13/15
Aunque no se da mucho a saber con el primer capítulo, se puede comprender que será una historia singular, fuera de la narración común de un día en la escuela. Se percibe el grado de sentimentalismo que podremos disfrutar en tu fic.
2. La ortografía, gramática y estructura de la escritura: 23/25
La ortografía es casi perfecta, con buen manejo de la acentuación, salvo la estructura de los diálogos. En ciertos momentos hay errores en ellos. También cuida el aspecto de los signos de puntuación, en ocasiones faltan comas. Pero en este punto está casi perfecto.
3. La madurez del fic: 5/10
4. El desarrollo, es decir, la forma de expresar del autor: 20/20
En este aspecto tengo que felicitarte, tu narración es exquisita, dejas muy poco a la imaginación y describes los detalles de las escenas con buena calidad. Las palabras que en ocasiones utilizas van muy acorde al género de tu fic y la caracterización de tus personajes es casi magistral. Haces que uno realmente se adentre en tu historia.
5. Apoyo visual (si lo tiene, es decir, opcional): 0/5
Puntuación total: 61/70 (siendo 40 el mínimo).
Conclusión: Solicitud de publicación aprobada.
Comentarios: Te felicito realmente, hacía tiempo que no leía un fic tan bueno. Te deseo mucho éxito en el progreso del mismo; yo mismo lo seguiré de cerca junto con los demás lectores.
Este es mi primer fic, al cual llamo Hunter Heart. Quisiera poder publicar nuevos capítulos cada 15 días, pero continúo en la escuela por lo que no siempre será así XD (Lo entienden aquellos a punto de entrar a la universidad). Sin más preámbulo aquí está:
Spoiler
Capitulo #1
La Gargantilla de la Discordia
La Gargantilla de la Discordia
El sol de mediodía calentaba los alrededores. Cuales animales enjaulados estaban los niños del 5to grado, que esperaban la campana para salir al recreo. Impasibles contaban los segundos con la mente.
Más o menos una docena de criaturitas desesperadas y apiñadas en un aula no mayor que las demás. Podían jurar que el tiempo no estaba de su parte y que cada vez iba más lento.
Por fin su larga espera concluyó. La campana sonó estridente con el silencio de los estrechos pasillos. La avalancha los atravesó como un rayo desembocando en el patio.
–Quince minutos de libertad –suspiró la consejera del 5to grado, posando su mano sobre aquel pequeño alumno. Luego acarició sus oscuros cabellos, tan negros como la noche; este le miró profundamente, como siempre con sus ojos de lucero y clara tez, llenos de inseguridad.
Al final salió corriendo como si nada, parecía perturbado. Fue de un lado al otro del patio hasta llegar al alambrado, desde donde se podía ver el camino al bosque. Perdió su mirada en el espeso follaje, asediado poco a poco con los colores otoñales, estaba nervioso, casi acongojado. Respiró hondo, cerró sus ojitos negros y pensó: –Solo espero que seáis prudente –.
Permaneció así unos segundos, después empezó a columpiarse, dio unas vueltas por el patio y terminó deslizándose por la resbaladilla. Cada vez que podía lanzaba una mirada, algo frustrada, en dirección al bosque. Se sentía ofendido. No podía hacer nada con él, ni su padre podía. No le quedaba más que esperar y confiar en su buen juicio. – ¡¿A quién engaño?! ¡Él no puede reaccionar a lo superficial! –pensó mientras volvía con la profesora.
Solo habían pasado 5 minutos, faltaban 10 más. Ya se imaginaba sentado en su mesa, ordenando sus cuadernos en el librero, solo para ver de nuevo al bosque. Más de ese sueñito, ilusión convencional, fue despertado por un pequeño alarido. Eran las chicas, quienes amontonadas cerca del columpio abucheaban a la tropa de Marcus.
Los pequeños bandoleros fastidiaban a la clase del primer grado desde que comenzó el colegio. Pero esta vez era más serio. A la pobre Susy, hija del hotelero, el mismo Marcus le había arrebatado su nueva gargantilla de oro, herencia de su ahora difunta madre.
Todas las pocas chicas que formaban los 2do, 3ro y 4to grados se unieron para recuperarla. Era en vano, pues Marcus y los otros 4 niños eran los únicos del 6to grado, del cual antes solían ayudar a los más chicos. Para empeorarlo las chicas del 5to grado trataron de ser heroínas provocando disturbios en el patio. Si las más grandes se metían en el enredo las cosas seguro irían de mal en peor.
–Marianne dime ¿qué está pasando? ¿Por qué tanto revuelo? –preguntó el niño apenas llegó al meollo del asunto –. ¡Es Elena! ¡Está encarando a Marcus por la gargantilla de Susy! –respondió la niña mordiéndose las uñas. ¡Imposible! Elena era una chica muy dulce y tranquila, justa pero no belicosa, nunca le había visto promover una pelea.
Rápidamente se abrió paso entre las jovencitas, hasta estar frente a Elena y Marcus, ambos intercambiando miradas asesinas.
– ¿Chicos que les pasa?–.
–No es justo –exclamó la niña, furiosa, al ver a su compañero aparecer entre las chicas.
– ¡Hey! ¡¿Qué haces aquí, Geko?! –dijo Marcus en tono burlón, provocando la risa de toda su pandilla.
– ¡Es Jake!– espetó el niño, conteniendo su ira.
– ¡Da igual! ¡Sigues trepando árboles! –se burló Carlos.
– ¡Sí! ¡¿Acaso no tienes vértigo?! –preguntó Sergio, quién le temía a las alturas.
– ¡¿Qué?! ¡No! ¡Claro que tengo! Si no sería algo… antinatural… –respondió Jake alterado.
– ¡Solo devuélvanla! –rogó Elena, mientras Susy agarrada a sus piernas lloraba inconsolable.
No pasó mucho antes de que la discusión acabara en pelea. Ahora eran Jake contra Marcus por la gargantilla. Marcus tenía la ventaja, había perdido 2 años, es decir, que tenía unos 13 años, era más fornido y manipulador. Eso no detuvo al niño, quien se preparaba para recibir cuantos golpes fueran necesarios.
Marcus empezó a provocarlo, confiándose de su tamaño. La pandilla empezó a corear: –¡¡Geko!! ¡¡Geko!! –. Su plan original era dejarlo fuera de combate nada más, pero sus burlas lo hacían querer molerlo a golpes. Sólo que al hacerlo perdería una batalla más seria, la batalla contra su ira.
Se hartó, y cometió el peor error, comenzar la lucha sin pensar como terminarla. Se empujaron el uno al otro, sin retroceder, como los luchadores de sumo. Marcus se sorprendió de lo fuerte que era el delgado niño. Casi lo sometía por completo cuando la profesora se dio cuenta de la pelea. Salió apresurada en dirección a los chicos, quienes se dispersaron inmediatamente. Quedaron nada más Susy, Elena y Jake, mientras Marcus se retorcía de dolor sujetándose de los columpios.
Pronto caería la noche, el derrotado sol bajaba tras las montañas del valle, en un paisaje digno de pintarse. En la pequeña escuela del pueblo aun había unas cuantas almas. Una profesora, dos estudiantes y la enfermera. La profesora cuidaba el salón, donde en la última banca de la fila yacía un niño de cabello oscuro, cabizbajo y meditativo. Mientras, la enfermera terminada de vendar al otro. No sangraba pero los huesos de sus muñecas estaban casi destrozados. Aquel enorme niño lloraba por el dolor, pero más en recordar quien lo provocó.
Además de cuidar al chicuelo, la profesora ordenaba los papeles de su escritorio. Cada rato miraba al decaído, se supone que venció debería estar feliz. Pensar que en una escuela con menos de cincuenta estudiantes pasaran cosas así. La profesora había escuchado de problemas como esos en otras escuelas de cientos de estudiantes, en ciudades y capitales, pero nunca en el valle. Era un lugar muy tranquilo.
Al mismo tiempo, Jake se lamentaba haber usado su fuerza para eso. Lo último que quería era pelear, pero terminó peleando. Llamarían a su padre para hablar de eso. Mas no le preocupaba su padre pues comprendía como se sentía. Lo que lo inquietaba era volver a casa. Allí estaría él… esperándolo.
No le molestaba, lo quería como era debido, es decir, realmente lo amaba. Pasaría unas semanas en su casa. Fantástico, estarían más tiempo juntos. El problema era su presencia cerca del pueblo. Su curiosidad excesiva seguro le traería problemas.
Al parecer Marcus no volvería a escribir el resto del año. Eso significaba que volvería a perder el 6to grado. Y al año siguiente, cuando entrase al 6to grado, seguro estaría esperándolo. Aunque preocuparse tan temprano era una perdida de tiempo. Mejor era pensar como volver a casa. La pelea lo dejó sin ánimos de defenderse y nadie más que él sabía lo peligroso del bosque por la noche.
Sólo tenía una esperanza. En realidad eran dos pero prefería una en especial. Que su padre se pasara por la escuela antes de volver a casa, o que él se apareciera frente al patio, preocupado por su paradero y para acompañarle a casa.
El reloj de la pared no paraba su marcha. Jake podía sentir como la profesora estaba más y más nerviosa. ¡Cómo no! ¡Estaba encerrada en un salón con el niño que le destrozó las muñecas a un adolescente! ¡De seguro el rumor se esparcía como fuego! Aunque si bien era desde el punto de vista de Susy, el pobre Jake siempre lo vería como Marcus; a pesar de que no lo merecía.
Levantó la mirada al escuchar murmullos tras a puerta. La profesora ni lo advirtió, era lógico. Entonces la puerta se abrió, y lentamente la figura del cazador, agotado, se acercó al escritorio. Al verlo, tan calmado y casi sonriendo, la profesora se sonrojó. Desde niña le parecía atractivo, cuando volvió de sus viajes no podía creer que tuviera un hijo y ahora no podía evitar sonrojarse al mirarlo criar solo a un jovenzuelo incomprendido.
–Hablaré con él –dijo sin sentimiento alguno mientras firmaba la amonestación en el escritorio, tan cerca que la colorada mujer podía sentir su respiración. Por último llamó a su hijo quien obedientemente se levantó y cojeando fue hasta la puerta. Le extrañó lo rápido que fue todo, usualmente su padre conversa o le recuerda a la profesora que tiene un hijo, y es por algo. Al final comprendió todo y corrió cuanto pudo para salir del colegio.
Su padre le siguió, con la velocidad acostumbrada, lento y calmado. Cada cuanto recordaba sus días en esa antigua escuela. No cambiaba para nada, era indiferente a los años. Pasó cerca de la enfermería. Al sentir el olor a sangre y sudor, Marcus se escondió tras la camilla ante la mirada extasiada de la enfermera. Podía molestar a Jake pero no se metería con el mejor cazador de la región. En verdad le asustaba, con su indiferencia y ligereza en la vida, ¡¿Cómo podía vivir en el bosque si según él mismo estaba infestado de criaturas inimaginables, animales salvajes y monstruos?! No cabía en su cabeza que “el geko” fuera su hijo, tan tímido y extraño. Jamás le perdonaría por lo de sus manos.
–¡¡Alex espera!! –exclamó la consejera, alcanzando al cazador justo ante la puerta del colegio, luego de un incómodo silencio prosiguió con voz temblorosa –. Si no quieres no debes criar a ese niño solo.
–Pero Liz ¡Yo no estoy solo! –contestó Alex mientras abría la puerta y se despedía con una sonrisa.
Solo unos minutos antes Jake llegó a la puerta, pero dudó en abrirla. Al ver a su padre acercarse se decidió a salir. Caminó unos pasos hacia el camino de grava, cojeando gravemente. Salió vencedor en la batalla, por eso nadie le preguntó si estaba herido, además no daba señales de eso. Hace un tiempo atrás se lastimó severamente el tobillo, pero hasta ahora no le había molestado.
Sus pies estaban resentidos, y en el derecho empezaba a sangrar una vieja herida. Se arrodilló por el dolor, que lo torturaba sin piedad. Continuó el desfallecer, cayendo semiinconsciente en la grava.
Le pareció escuchar a su profesora, pero no estaba seguro. Creyó también escuchar como las estrellas resplandecían en el cielo nocturno, el susurro de la tierra sosegada bajo su cuerpo y el delicado batir de alas. En ese momento sintió que le levantaban. Suavemente su salvador le acomodó contra su pecho, cubierto nada más con una sutil gabardina. Estaba caliente y percibía claramente su corazón. El dolor volvía más fuerte. No podía más, iba a desmayarse. Pero justo antes escuchó una voz familiar que decía: –Tranquilo, mañana será otro día –.
Índice
La Gargantilla de la Discordia¡Una Chica!
La mitad de una mentira ¡No es la verdad!
¡Cazando verdades!
Preludio del Desastre
¿True or False?
Lazos de Fuego
Susurros de hielo
La Gargantilla de la Discordia¡Una Chica!
La mitad de una mentira ¡No es la verdad!
¡Cazando verdades!
Preludio del Desastre
¿True or False?
Lazos de Fuego
Susurros de hielo
Gracias de antemano para aquellos que lean y comenten.
P.D. No soy seria, sólo penosa XD
Encuesta · 8 votantes
Alexander Hunter
0 (0%)
La madre de los hermanos Hunter
0 (0%)
El Director Benkjiman
1 (12%)
¡Soldados enemigos!
3 (38%)
Mas piedras...
0 (0%)
Un familiar lejano que pasaba por ahi (?!)
2 (25%)
Ninguna de las anteriores
2 (25%)







malo Renelzio 

















