Aca vengo con el cap 3, perdon por la demora xDU
Hasta ahroa es el mas largo, con mas peleas y el que mas me gusta xD
Disfrutenlo ^^
Capítulo 03: Llegada Al Instituto
“No puedo creer que me hayan hecho subir al avión… ¿y ese idiota quién se cree que es? Ya verá… cuando capture a mis pokémon lo venceré… tal vez capture un Charizard, un Salamence, un Dragonite, ¡ah, y varios legendarios también! De seguro es muy fácil, solo debes tirar una bola…” pensaba Ignis, muy confiado, mientras subía al avión. Como era el último de la fila de estudiantes, le quedó un asiento al frente de todo, que por suerte, esa fila estaba vacía. Sin embargo, a los pocos segundos que Ignis se sentó, lo acompañaron… unas personas que no le harían ganar buena reputación entre sus compañeros. Los que se habían sentado a su lado, no eran ni más ni menos que Owen, y otro profesor.
–Buenos días Ignis –lo saludó Owen–, espero que no causes problemas como los de recién en el instituto.
–Haré el intento –le respondió el chico.
–¿Emocionado por llegar a la escuela? –Le preguntó el mismo profesor.
–No sabe cuanto… seguro que me duermo de la emoción –contestó el joven mirando por la ventana.
–Eso dices ahora, antes de llegar –le contestó Owen– Por cierto, no los presenté. Ignis, él es Naxo, el profesor de batallas pokémon.
Recién en ese instante Ignis se fijó en el maestro. Era alto y delgado, de pelo castaño y ojos marrones. Tenía una mirada un tanto intimidante, pero no parecía mal tipo. Ojalá su materia fuera fácil.
–Mucho gusto, soy Ignis –le dijo el alumno.
–Igualmente –dijo el profesor seriamente.
–¡Me alegra ver que se lleven bien! –Exclamó Owen con una sonrisa idiota– ¿Oye Ignis, de verdad no tienes pokémon?
–No –respondió el alumno, mirando por la ventanilla mientras la azafata decía que se ajusten los cinturones para despegar.
–¿Por qué no le das el pokémon raro que conseguiste? –Le preguntó Naxo a Owen– Es mejor que lo regales antes de que todos se enteren que lo tienes.
–¿Pokémon raro? –Preguntó Ignis– ¿Tienes uno? ¿Cuál? ¿Puedo verlo? ¿De verdad me lo darás? –Siguió con las preguntas.
–Eh… sí tengo un pokémon raro, con un aspecto peculiar, pero creo que tú deberías capturar tu primer pokémon –le dijo Owen–. Es que una persona, con su primer pokémon, obtiene un lazo especial, y ese lazo es más fuerte si tú lo capturas. Aparte de que este pokémon no es para un principiante, ya que tiene un único ataque algo peculiar, que si no se sabe usar termina con la derrota del mismo pokémon.
–Bueno, aunque sea difícil de usar puede dármelo –insistió el joven–. No debe ser tan difícil, y si es raro y fuerte nadie me detendrá y llegaré pronto a perla.
–Ja, ja, ja –rió Naxo–. Los novatos con suerte llegan a esmeralda. No es tan fácil como parece, ya que para pasar hay que tener un requerimiento de pokedex y vencer en los 4 gimnasios asignados, y estos están ocultos en la isla.
–Gracias por la motivación –respondió el estudiante–. Volviendo al tema, Owen, ¿me darás al pokémon raro?
–Bueno, no creo… tal vez después de que captures tu primer pokémon te deje tener una batalla para que lo captures… –le explicó el profesor.
–¿Aunque sea puedes decirme que clase de pokémon es? –Preguntó Ignis.
–Bueno, es un… –empezó a decir Owen, cuando un ruido vino del baño del avión.
Todos voltearon hacía la parte de atrás del baño. El ruido era como un soplido, acompañado de un frío que rodeó todo el ambiente, seguido del grito de la estudiante que estaba en el baño en ese momento. Una joven de pelo rubio salió corriendo del baño, dirigiéndose devuelta a su asiento, con algo de nieve en el pelo y ropa. Gritaba de miedo, mientras decía que dos pokémon de hielo la atacaron.
–¿Pokémon fuera de control en el avión? ¡Por favor, si son de alguien esos pokémon, regrésenlos! ¡Saben que está prohibido dejar salir a los pokémon en los aviones! –Gritó Naxo, parándose para que lo vean. Ningún alumno contestó.
–Déjamelo a mí –dijo el subdirector, saliendo de la cámara de los pilotos–. ¡Mr. Spooky, sal e investiga! –Gritó el hombre, lanzando una pokebola violeta, de la cual salió un Gengar. Este se volvió invisible, pero no costó darse cuenta que se dirigió al baño. Pronto volvió.
–Gen, gengen, gengaaaar –dijo el pokémon, acompañado de señas para que entienda su entrenador.
–Así que son dos pokémon de hielo… –Dijo el subdirector– ¡Beakman, tráelos con psíquico! –Sacó otra pokebola, amarilla y marrón, los colores característicos de un Alakazam. De ella salió el pokémon mencionado, y caminó lentamente hasta el baño. Tras un rato, volvió con un pokémon celeste en forma de estrella, levitando por su ataque psíquico.
–Alaaa, alakazam –dijo el pokémon indicando que había un problema con el otro pokémon.
–¿Qué sucede con el otro pokémon, Beakman? –Dijo el subdirector, y el pokémon le explicó con señas– Ya veo… ¿y tú no me lo dijiste Mr. Spooky? Bueno, por descarte solo puede ser un único pokémon que tenga esos dos tipos… y por desgracia ambos tienen desventaja con él, lo que hará el combate más interesante, ya que esa es mi materia. ¡Aparécete, pokémon garras de garfio!
Un silencio repentino invadió el avión, rompiendo todos los rumores de los alumnos, que no entendían mucho de lo que sucedía. De repente un ruido de pasos se escuchó cerca del lugar del equipaje. Varias maletas cayeron de un momento para otro, con la salida de una criatura negra, oculta entre las maletas. Este ser resultó ser un Sneasel, lo que explicaría porqué Beakman no pudo traerlo con su ataque psíquico.
–Beakman, suelta al Glacetar –dijo el subdirector, y el pokémon psíquico soltó al pokémon de hielo–. Como todos son novatos, tal vez no conozcan a estos pokémon. El pokémon negro es Sneasel, el pokémon garras de garfio, de tipo oscuridad y hielo, al que parece gustarle hacer bromas. El segundo es Glacetar, el pokémon copo de nieve, de tipo hielo y roca, cómplice de Sneasel. Tendré una batalla con ambos para tranquilizarlos y que no molesten el resto del viaje, y usaré a Mr. Spooky y a Beakman. Aunque no hayan empezado las clases, vayan tomando apuntes.
¡Batalla! ¡Subdirector vs Sneasel y Glacetar!
–Empecemos… ¡Mr. Spooky, hipnosis a Sneasel! ¡Beakman, onda psíquica a Glacetar!
Los pokémon obedecieron. Mr. Spooky desapareció y reapareció detrás del pokémon oscuro, quien se lo imaginaba. Este planeó una buena estrategia, y cuando el fantasma apareció detrás de él, Sneasel se giró y le sacó la lengua. Al principio Mr. Spooky solo rió, pero las burlas de Sneasel siguieron, haciendo enojar al pokémon, quien solo quiso atacar.
Mientras, Beakman atacó con onda psíquica a Glacetar. El ataque salió con gran potencia e hirió al pokémon, quien tras rodar por los aires, literalmente ya que flota, se reincorporó y lanzó un polvo nieve, el cual generó de las esferas de sus puntas. El ataque de hielo golpeó al pokémon psíquico, pero el daño que sufrió fue muy bajo. Este apuntó a Glacetar con su cuchara, y lo hizo levitar por todo el avión con su ataque psíquico.
–¡Gla, gla, glace! –Chilló el pokémon mientras levitaba sobre cada asiento. Luego volvió a atacar con polvo nieve mientras levitaba por el ataque de Beakman, y la nieve se dispersó por todo el avión. La temperatura disminuyó bastante, y no hubo ningún alumno sin nieve en el pelo.
–Beakman, bájalo, que la nieve se está esparciendo por todos lados –dijo el subdirector, mientras su pokémon obedecía y dejaba de controlar al pokémon de hielo y roca.
Una vez estando el pokémon copo de nieve libre, se tiró sobre el suelo con los ojos cerrados, ya que no podía mantenerse levitando por sí mismo de lo mareado que estaba.
–Una última onda psiquica para acabarlo –dijo el subdirector, mientras su pokémon terminaba con Glacetar.
La onda psíquica fue muy poderosa, y debilitó por completo a su oponente. Una vez que quedó inconsciente, Glacetar lo levantó con psíquico y lo dejó sobre su cabeza, para que no molestara, mientras observaba el combate de Mr. Spooky.
–Que raro, Mr. Spooky normalmente no desobedece… o al menos no lo hace con los ataques, y no se ofende con las bromas, sino que las sigue… ah, ya veo, Sneasel usó burla, con lo que mi pokémon se vio obligado a dejar de usar hipnosis, ya que no es ofensivo. Ese pokémon es muy inteligente para ser salvaje. Si no puedo usar ataques que no sean ofensivos, y los movimientos fantasmas no sirven mucho… hagamos algo interesante, metrónomo.
–¡¿Qué?! –Se desesperó Owen.
–¡¿Cómo que metrónomo?! –Gritó Owen.
–Sí, ¿no sabían que Mr. Spooky lo sabía? Se lo enseñaron en Kanto hace mucho –contestó el subdirector, mientras el fantasma empezaba a mover sus dedos.
–No es eso, es que puede salir cualquier ataque… ¿Y si sale terremoto? ¿O granizo? ¿O hiper rayo? ¿O explosión? –Interrogó Naxo.
–Sería genial, así vencería a Sneasel –dijo el subdirector.
–Claro, mientras cae el avión… –le respondió el profesor de batallas pokémon– ¡Regrese a Mr. Spooky antes de que haga su ataque!
–Tarde… –dijo el subdirector.
Mr. Spooky terminó de mover sus dedos. Empezó a flotar en el aire, y ascendió de a poco, hasta quedar a la mitad de la altura del piso y el techo del avión. Luego puso sus ojos en blanco. Todos los alumnos cruzaron sus dedos esperando que no realizara ningún ataque que destruyera el avión. Pronto, el inmóvil fantasma, en una fracción de segundo levantó sus puños y lanzó dos bolas sombras a la zona de equipaje arriba de los asientos, haciendo que las maletas cayeran y golpearan a Sneasel en la cabeza y lo desmayaron.
¡Fin de la batalla! ¡El subdirector gana!
–¡Gen, gen, gen, gen, gen, gen! –Rió histéricamente Mr. Spooky, mientras todos los que estaban abordo del avión seguían asustados ante la idea de que pudieran morir.
–¡Ja, ja, ja, ja! –Rió con una sonrisa el subdirector– ¿Creyeron que dejaría caer el avión con metrónomo? ¡Fue una broma, Gengar solo movió los dedos, pero no usó metrónomo! ¡Ja, ja, ja, ja! –Reía observando las caras pálidas de todos– ¡Admítanlo, fue una buena broma! ¿O no, Mr. Spooky? ¡Y Sneasel no se esperó que atacará las maletas para que le cayeran encima! ¡Así hay que actuar! ¡Hacer ataques inesperados, estrategias improvistas, y movimientos que saquen bajo la manga, y usarlos en el entorno, no siempre en el oponente!
–Sí señor, ¿fue una buena táctica, pero tenía que matarnos del susto a todos? –Dijo Owen con una cara pálida.
–¡Pero si la broma fue espectacular! ¡Ja, ja! –Siguió riendo el subdirector solo. Luego paró, y miró a su pokémon fantasma– Bien hecho, ahora trae a ese Sneasel, lo encerraremos y lo mantendré vigilado en la cabina de los pilotos. Espero que hayan aprendido algo con esta pelea, nos vemos –y el subdirector volvió a la cabina de pilotos con sus dos pokémon, quienes traían a los dos intrusos.
–Bueno Ignis, creo que ya conociste el humor del subdirector –le dijo Naxo–. Lo peor es que es así todo el año… pero te acostumbras a sus bromas de mal gusto. No me sorprendería que haya tenido algo que ver con que esos dos pokémon entraran al avión…
Mientras, el subdirector entró a las cabinas, y se sentó en un asiento atrás al del piloto y copiloto.
–¿Cómo resultó la broma? –Preguntó el piloto.
–¡Excelente! ¡Cayeron todos! Nadie se imaginó que todo estaba actuado –respondió el subdirector, y en ese momento el Sneasel y el Glacetar volvieron a moverse, como si se hubieran recuperado de la nada–. Mr. Spooky, Beakman, vuelvan a las pokebolas –dijo regresándolos–. Sneasel, Glacetar, actuaron muy bien hoy, nadie sospechó que fue una pelea falsa. Fue una broma genial –dijo riendo devuelta, acompañado de las risas de ambos pokémon, quienes disfrutaron la broma también–. Y el metrónomo le dio un toque especial… bueno, lo que les prometí: comida pokémon de lujo, y los mantendré escondidos la primera semana en el IEP para que no los encuentren en el medio natural y no los atrapen allí. Luego los pondré en libertad y a partir de ahí, si los capturan será su problema.
Ambos pokémon asistieron, y empezaron a comer la comida que el subdirector les dio. Luego se metieron en una jaula para disimular que habían sido atrapados por si algún alumno o profesor entraba a la cabina. EL viaje prosiguió mientras cada alumno novato comentaba lo sucedido.
Las horas pasaron, y el avión se aproximaba. Ignis, quien se había dormido tras finalizar la pelea, despertó cuando la azafata anunció nuevamente que se ajusten los cinturones para el descenso. Una vez que el avión aterrizó, los alumnos empezaron a bajar, para maravillarse con el esplendor de la isla. En ese momento solo podían ver el aeropuerto que tenía, el cual era solo la pista de aterrizaje, y después árboles y vegetación muy verde y de varias cantidades.
Naxo, Owen y el subdirector, los encargados de guiar al grupo de novatos, bajaron y los encabezaron, para dirigirlos al instituto, mientras Owen daba el típico discurso de bienvenida a los novatos.
–Como habrán visto los que no dormían, cuando sobrevolábamos la isla –dijo mirando a Ignis–, es extremadamente grande –explicó–. Esta explicación del lugar la doy yo, ya que quiero destacar los distintos tipos de biomas que hay, y aclararles que en esta isla se encuentran los 17 tipos diferentes de pokémon, y tenemos más de 450 especies distintas de estas maravillosas criaturas. Hay desiertos, glaciares, bosques, selvas, sabanas, campos, cuevas, ductos subterráneos, montañas, montes, mesetas, valles, cañones, cordilleras, ríos, mares, lagunas, manantiales, minas, y más en esta maravillosa isla. Con solo mencionar todo eso ya se habrán imaginado la excesiva cantidad de pokémon que posee.
Hizo una pausa, mientras conducían a los novatos al instituto, pasando de un camino de tierra a uno de asfalto, lo que significaba que estaban cerca.
–Podrán capturar cualquier pokémon que deseen, salvo los típicos legendarios que solo vemos en sueños –rió Owen solo, dando a entender que el chiste solo fue bueno para él–. Tenemos estas grandes cantidades de pokémon, para poder enseñarles lo mejor posible, y para que desarrollen sus capacidades al máximo, y que en un futuro sean los mejores entrenadores, coordinadores, criadores, o cualquier otra cosa relacionado con pokémon.
–También hay tantos tipos y especies distintas de pokémon, para evaluarlos –prosiguió Naxo con el discurso de Owen–. Como todos sabrán, cada uno de ustedes empezó en la división rubí, ya que cada novato empieza allí, mas allá de su dormitorio. Para avanzar de rubí, hay que tener varios requerimientos, tanto de las notas, como del pokedex que les daremos y su equipo pokémon, además de las medallas. Cada división consta de un requerimiento, en los que pueden incluirse: cierta nota requerida en cualquier materia; haber visto y registrado en el pokedex cierta cantidad de pokémon y de cierto tipo; tener en el equipo cierta cantidad de pokémon, haber evolucionado cierta cantidad, haber obtenido de huevos cierta cantidad; y haber obtenido las 4 medallas de cada división, tanto los que se anotaron como entrenadores y los que se anotaron como coordinadores.
–Sobre las medallas, hay un total de 34 medallas, 17 de entrenador y 17 de coordinador. Cada medalla representa algo, en el caso de entrenadores un tipo pokémon, y en el caso de coordinador una emoción, la cual debe destacar en su presentación –explicó el subdirector–. Cada división; rubí, esmeralda, perla y diamante; tiene 4 gimnasios de entrenador, y 4 concursos de coordinador, cada uno representando algo que no se repetirá en ningún otro. Para pasar de división, además de los otros requerimientos, hay que obtener las medallas asignadas. Creo que no es necesario aclarar que dependiendo de la división la dificultad.
El subdirector se calló un momento, y giró en una esquina del camino en la que había varios árboles, para poder distinguir a lo lejos el instituto. Desde lejos ya se veía que no era como las viejas y típicas escuelas de la primaria, sino que esta era más sofisticada, bonita, en mejor estado, y grande.
–Los gimnasios, no crean que serán fáciles de ganar –siguió el subdirector–. Ya es difícil encontrarlos, ya que se encuentran ocultos en toda la isla. Eso es parte del desafío del IEP –calló un momento, para que los alumnos pudieran murmurar entre sí un rato. Luego continuó–. Sobre el equipo pokémon, obligatoriamente hay que tener 6, siempre, sí o sí. Usarán obligatoriamente las pokebolas del instituto, de otro modo estará prohibido usar cualquier pokémon que no haya sido capturado con estas pokebolas. Esto es para tener en nuestra base de datos qué y cuantos pokémon tiene cada estudiante. Los que ya hayan capturado algún pokémon, como obviamente no fue con las pokebolas del instituto, hay una maquina de transferencia de pokebola, para cambiar sus pokémon de las pokebolas normales a las del IEP.
Dejó otro tiempo para que los alumnos hablen entre sí, y cuando ya estaban más cerca de la escuela volvió a retomar su discurso.
–Los que por alguna razón regalen o liberen algún pokémon, y les queden menos de 6, se les dará una semana para que vuelvan a capturar otro, y en caso de no hacerlo, daremos nosotros un pokémon y castigaremos a ese alumno que no haya tenido el equipo reglamentario –explicó el subdirector–. Y los que tengan algún pokémon que no haya sido capturado por ustedes –dijo mirando a Rick, quien hasta ese momento tenía una cara de presumido–, quiero decirles que tenemos una maquina que obtiene los datos del pokémon capturado, como fecha y hora de captura, lugar, y con qué pokémon se había enfrentado recientemente. Además, de que algo que muchos no saben, es que las pokebolas tienen registros internos, como el nombre del entrenador que captura al pokémon, los intentos que hizo con esa pokébola, el ADN de la especie del pokémon capturado, y la cantidad de veces que ha intercambiado. Con esto sabremos si lo capturaron ustedes o si no, y en caso negativo, la pokebola será devuelta a sus padres.
La mirada de Rick, que hasta ese momento había sido de presunción, además de que estuvo alardeando todo el viaje de la forma en que capturo a los fuertes pokémon que trajo al instituto, cambió a una mirada rencorosa y de enojo. Probablemente tenga que regresar varios o tal vez todos los pokémon que trajo.
–Y los que tengan que capturar alguno o todos los pokémon necesarios para llegar a 6, se les dará las pokebolas reglamentarias necesarias para completar el equipo, y dos semana para que los capturen –informó el subdirector–. En caso de que no lleguen a los 6 pokémon al finalizar las dos semanas, como son novatos, se les darán pokémon del instituto que serán devueltos cuando hayan capturado los pokémon faltantes. Ahora, si no les molesta, entremos al IEP…
Esa última oración emocionó y maravilló a varios, ya que se encontraban a solo metros de las grandes puertas de cristal del instituto. Estas puertas se abrieron solas cuando pisaron la alfombra de bienvenida, y todos entraron despacio. Había un olor de emoción y aventura en el aire, el cual fascinó a varios. Los alumnos caminaban con lentitud detrás de los dos profesores y el subdirector que los habían guiado hasta allí.
Tras pasar por varios pasillos, de finas baldosas y paredes y techo de un celeste claro hermoso, llegaron hasta una sala enorme, el cual parecía el patio de reuniones del instituto. Había dos grandes tribunas a ambos lados de lo que parecía un estado en el centro, con dos plataformas donde se paraban los entrenadores que se elevaban para llamar la atención. Una de ellas ya estaba levantada, y sobre ella se encontraba una joven, de cerca de 20 años, pelo castaño y unos ojos cafés brillantes, la cual parecía haber estado hablando y dando un discurso hasta que los novatos y el subdirector llegaran.
–¡Ah! ¡Ya llegaron los novatos y el subdirector! –Dijo la chica hablando con un micrófono, al ver entrar al grupo recién llegado–. Bueno, como los profesores Naxo y Owen, junto con el subdirector, ya hablaron con los novatos, y como yo, la gran Colodife –rió alegremente– ya le expliqué al resto de los alumnos las reglas y todo eso, ¿qué les parece si iniciamos con el espectáculo de apertura? Por favor, que los novatos se sienten en la tribuna, mientras que dos alumnos de cuarto años nos asombran con una fiera batalla, seguida de la presentación de un coordinador del mismo curso. ¡Empecemos! –Dijo con una voz característica de una buena animadora, alegrando al público que esperaba ver un excelente espectáculo.
La plataforma en la que estaba parada Colodife bajó hasta el suelo, y ella se corrió para que se pudieran posicionar en el estadio los dos alumnos que pelearían. Dos alumnos se colocaron en ambos extremos de la arena, e Ignis los reconoció como los dos chicos de segunda etapa que acompañaban a Richie antes que se les uniera.
–¡Será uno contra uno! ¡Y ellos pelearan en el estadio de hierba! –Anunció Colodife– ¡Demos un aplauso a Kazuki y a Wodan! –Gritó mientras la multitud aplaudía.
–¡Vamos Leafy! –Gritó Kazuki.
–¡A ganar SoulGain! –Dijo Wodan.
¡Batalla! ¡Kazuki vs Wodan!
Ambos lanzaron dos pokebolas a la arena, y salieron un Leafeon y un Drifloon. De repente, el estadio de batalla, que era de la misma baldosa que el resto de la sala, empezó a abrirse como hacían los grandes estadios de la Liga Pokémon, cuando elegían entre sus cuatro tipos de arena. Del suelo surgió pasto, árboles, flores y arbustos, lo típico que habría en un bosque normal. El estadio parecía que se encontrara en medio de la naturaleza.
–Empecemos con hojas afiladas, Leafy –dijo Kazuki, al tiempo que su pokémon lanzaba el ataque de hierba.
Unas hojas se dirigieron con tal velocidad que eran casi invisibles al ojo humano, aunque Wodan no parecía nervioso ante ese veloz movimiento.
–Fuego fatuo, SoulGain –contraatacó Wodan, con calma en su voz.
El fantasma utilizó su movimiento, y lanzó un fuego de un color extraño, que no solo quemó las hojas afiladas de Leafy, sino que también lo alcanzó y le provocó grandes quemaduras. Sin embargo Leafy lo soportó, y quedó listo para seguir en el combate.
–Buena estrategia –le dijo Kazuki–. Lástima que no está el sol para curar a mi pokémon gracias a su habilidad –dijo mirando el techo del salón– pero una pequeña quemadura no detendrá a Leafy. ¡Drenadoras!
–¡Bola sombra! –Ordenó Wodan.
Leafy se movió entre los árboles de la arena para saltar sobre uno de ellos, y quedar sobre el Drifloon. SoulGain intentó atacarlo con bola sombra, y aunque logró realizar su movimiento, fue impulsado por la cercana explosión hacía el piso, ya que no tiene mucho peso. Leafy soportó la bola sombra y la traspasó, para poder usar drenadoras, las cuales alcanzaron al fantasma, y le empezaron a pasar su energía a SoulGain.
–Muy arriesgado, ¿no crees? –Dijo Wodan– Teniendo grandes quemaduras, pasar a través de la bola sombra… ni siquiera las drenadoras le recuperan tanta energía, ya que mi pokémon es también tipo volador.
–Tal vez sí sea arriesgado –dijo Kazuki– pero lo hice por una razón. Tu pokémon es un globo, poco peso y eso le da velocidad, ¿pero qué pasa cuando obtiene más peso? ¿Cómo el peso que le dio las drenadoras? Su velocidad debe reducirse aunque sea algo… lo que hará más difícil que fallé el movimiento de mi pokémon.
–Gran plan… pero con un fuego fatuo podría liberarse –contradijo Wodan–. Aunque después me arrepentiría de las quemaduras. Pero será interesante ver qué movimiento usarás. Tu Leafy no suele fallar, así que deben ser buenos y arriesgados para tomar estas precauciones.
–Exacto, lo son… el primero toma tiempo, y no quiero arriesgarme a que me ataques con los pocos PS que me quedan… y el segundo, una vez hecho, estaré indefenso, y si sobrevives tampoco quiero arriesgarme –le explicó Kazuki.
–Bueno, veámoslo –dijo Wodan–. Mas vale que valgan la pena, aunque creo saber que ataques son…
–¡Leafy, rayo solar! –Gritó Kazuki.
–Lo sabía –dijo Wodan.
Leafy se aferró firmemente al suelo con sus garras, y empezó a captar la energía solar que entraba por las ventanas del salón. Empezó a cargar energía de a poco, hasta que tuvo la suficiente para realizar su movimiento. Lanzó un rayo solar que asombró al público por su gran luminosidad, y que rápidamente se acercó a SoulGain y lo golpeó, revoleándolo por los aires.
–Un sorprendente ataque, ¿cuál es el otro? –Preguntó Wodan.
–¿Seguro quieres verlo? –Dijo Kazuki.
–Sí, seguro –respondió el entrenador de SoulGain–. Mi pokémon todavía tiene PS suficiente para aguantar otro ataque, y si de verdad estarás indefenso después de tu próximo movimiento, no puedo dejar pasar esa oportunidad.
–De acuerdo –dijo el dueño del Leafeon–. Si sobrevives a este movimiento, tendrás la oportunidad de ganar… las quemaduras están debilitando a Leafy y un golpe fuerte lo vencería, por suerte tienes esas drenadores que quitan velocidad a tu SoulGain… ¡así que las aprovecharé! ¡Planta feroz, Leafy!
–Interesante.
Leafy clavó sus garras en el suelo, y del piso surgieron unas raíces de árboles enormes, que se acercaron a SoulGain, hasta llegar y golpearlo duramente, provocando unas heridas tan grandes que parecía milagro que el fantasma siguiera en pie. Aunque SoulGain también sea volador, la planta feroz le redujo sorprendentemente sus PS, dejándolo en un punto tan crítico que al igual que su oponente, un buen ataque lo vencería.
–Excelente ataque, no sabía que Leafy lo había aprendido –dijo Wodan–. Hasta el año pasado no lo sabía.
–Muchas cosas cambian en el verano –le dijo Kazuki–. Sin embargo, ahora mi pokémon necesita algo de tiempo para reponerse… el momento indicado para atacar.
–Exacto –respondió–. ¡SoulGain, fuego fatuo para librarte de las drenadoras!
El Drifloon utilizó fuego fatuo para quemar las drenadoras, aunque también se quemó a sí mismo. Pero sin las drenadoras, su velocidad volvió a la normalidad y logró moverse libremente devuelta. En muestra de su recuperación, empezó a flotar sobre los árboles.
–No es momento de jugar –le dijo Wodan–. ¡Bola sombra!
–¡Hojas afiladas! –Gritó Kazuki.
SoulGain usó su movimiento y la bola sombra se acercó a Leafy. Sin embargo, este con sus pocas fuerzas logró usar hojas afiladas, aunque salieron tan débiles que no fueron oponente contra la bola sombra. Por suerte, el pokémon hierba, aprovechando el impacto de las hojas con el ataque fantasma, logró correrse y evitar el golpe.
–¡Ya se recuperó! ¡Usemos la misma estrategia! ¡Drenadoras devuelta! –Gritó Kazuki, esperando que su estrategia volviera a funcionar.
–SoulGain, empatemos esto… –dijo Wodan.
Leafy volvió a meterse en los árboles e impulsarse con estos para quedar sobre SoulGain y usar drenadoras, sin embargo, el fantasma hizo algo inesperado. En vez de tratar de esquivar el ataque de su oponente, se acercó aún más, y cuando estuvo a la menor distancia posible, explotó.
–¡¿Explosión?! –Se asombró Kazuki– No me lo esperaba… esto es un empate entonces.
–Eso mismo –dijo Wodan–. Tenemos la reputación de ser los mejores dos de cuarto año en batallas, y tal vez los mejores de la escuela… no resolvamos la duda del público de ver quién es mejor.
–Que sea una rivalidad que dure todo el año… –dijo Kazuki entendiendo la idea de su oponente–. Buena idea, el empate fue perfecto para esto.
–Entonces definiremos quien es mejor más adelante –terminó Wodan, cuando el humo se disipó y vieron a ambos pokémon debilitados–. Espero que no me decepciones –regresó a SoulGain a su pokebola.
–Tú no deberás decepcionarme a mí –dijo Kazuki regresando a Leafy a su pokebola. Luego, ambos se retiraron de la arena.
¡Fin de la batalla! ¡Empate!
–¡No lo puedo creer! ¡Qué combate tan asombroso! –Dijo Colodife volviendo a la plataforma que la elevó. Era una excelente animadora– Y bueno, antes de que termine esta ceremonia de apertura, mostrémosle al público un espectáculo más, de la mano de otro alumno de cuarto año, dormitorio azul, división perla. ¡Demos un aplauso al coordinador, Richie, que nos maravillará con una genial presentación!
Las luces del salón se apagaron, mientras la profesora Colodife bajaba de la plataforma. Se escuchó un sonido, que era el del estadio cambiando. Como la batalla había terminado, seguro lo estaban volviendo a convertir en el estadio normal, de cemento. Luego se prendió un reflector que iluminó a un alumno, el cual era Richie, el chico que Ignis había visto cuando iba hacía el aeropuerto con Daniel y Rean.
Richie levantó una pokebola verde que sostenía con su mano derecha, y con la izquierda mantenía abajo una bolsa. De arrojó la bolsa al aire y salieron varios pétalos, al tiempo que Richie lanzaba la pokebola y salía una hermosa Chikorita.
–¡Endivie, hoja mágica! –Gritó Richie, y su pokémon cortó los pétalos con hojas de colores brillantes, haciendo una lluvia de estos los pétalos y las hojas– ¡Ahora polvo veneno! –el pokémon utilizó polvo veneno que le dio un toque aún mas bello a la presentación. Además, gracias a los ventiladores, todo se esparció por los aires y se mezcló, logrando que hacía cualquier lado que veas, admires algo de la maravillosa presentación.
–¡Qué hermoso! ¡Combinó pétalos, hojas mágicas y polvo veneno y los mezcló en el aire! –dijo Colodife haciendo el papel de presentadora.
–¡Eso no es todo! ¡Día soleado y luego síntesis! –Gritó Richie. Su pokémon utilizó día soleado, y un encantador sol se asomó por cada ventana del lugar, e iluminó todo el salón. Luego Endivie usó síntesis, que gracias al sol tuvo un efecto mucho mayor, y aumentó toda su belleza. La combinación fue genial e impactó al publicó, quien lo ovacionó hasta más no poder.
–¡Muchas gracias! ¡Ya sé que soy genial! –Saludaba al público el coordinador con una sonrisa en el rostro. Endivie también saludó, dando volteretas en el aire.
Richie salió de la arena, y luego esta volvió a ser la misma de antes del duelo de Wodan y Kazuki.
–Fueron un duelo y una presentación sorprendentes, con razón esos cuatro alumnos están en la división perla –dijo el subdirector, y en ese momento Ignis se dio cuenta que se había alejado de la tribuna de los novatos y se había ido hasta donde estaba la profesora Colodife–. De seguro pronto llegarán a diamante… pero para llegar todos debemos cumplir varios requerimientos, entre ellos la pokedex. Antes de que se vayan, quiero avisarles que la pokedex de cada alumno que está desde el año pasado, fue desbloqueada y volverá a ser activada con la información que tenían el año pasado. Y los novatos recibirán una pokedex ahora mismo –hizo una seña, y Naxo y Owen empezaron a repartirlas entre los novatos. Eran las típicas pokedex roja y negra, solo que con un diseño vertical–. Las pokedex tienen baterías que duran un mes, y al final de cada mes se les dará una nueva para que no se les apague. Para usarla, simplemente aprieten el botón en forma de pokebola y apunten al pokémon. Estas pokedex también tienen un sensor de PS, que les permiten saber que porcentaje de daños tienen los pokémon, muy útil para las peleas. Y la única forma de registrar un pokémon, es que debilitándolo, así que tendrán que pelear con los pokémon para obtener su información y pasar de división. Solo eso quería aclarar. Ahora, se les dará a los que tengan un equipo pokémon inferior a 6, unas pokebolas adaptativas para que capturen los necesarios y completar el equipo. Tendrán dos semanas para eso. Sobre los dormitorios, los profesores que estuvieron en el avión con ustedes les dirán donde dormirán. Ahora pueden reitrarse.
El discurso del subdirector terminó, y todos los alumnos se fueron de las tribunas, salvo los novatos, que eran los más desorientados. Pronto, Owen y Naxo empezaron a explicarles las instalaciones del edificio. Les dijeron donde estaban las aulas, la dirección, los baños, etc. Y les indicaron la ubicación de los tres dormitorios: el de segunda etapa estaba cerca de la playa, con una excelente vista al mar; el de primera etapa en un campo con buen aire fresco; y el de etapa básica al lado de un bosque y cerca del desagüe…
Todos los novatos empezaron a irse con los amigos que habían hecho en el avión y como Ignis no quería irse con Owen y Naxo, fingió que miraba su pokedex hasta que todos se vayan. Una vez que quedó solo en el salón, se dispuso a explorar los pasillos por sí mismo. Pero apenas salió del lugar de la ceremonia, se encontró con Daniel, Rean y Richie.
–Sigo insistiendo en que Wodan hubiera ganado –dijo Rean a los otros dos.
–No creo, SoulGain solo podía esquivarlo o usar bola sombra, y al estar tan cerca ambos se hubieran dañado y hubiera sido empate de todas formas –debatió Daniel.
–Igual no sabremos quien gana hasta fin de año… esos dos aunque son rivales también son buenos amigos –explicó Richie–. Yo he sido compañero de ellos desde novato, siempre fuimos los tres segunda etapa, y avanzábamos casi igual de división… claro que yo siempre era el que hablaba entre los tres y el que más llamaba la atención, ja, ja.
–Oh, hola Ignis –le dijo Daniel al verlo.
–Ah, hola –los saludó el novato.
–¿No te vas con tus compañeros? –Le preguntó Richie.
–No, no me llevé muy bien con ellos… –dijo Ignis.
–No te preocupes –lo consoló Rean– ¡qué nosotros ya somos tus amigos, je, je!
–Gracias –agradeció el novato–. Por cierto, gran presentación Richie.
–Sí, salió genial –dijo el coordinador–. Y eso que fue la primera de Endivie. Lo hizo bastante bien. ¿Y tú eres entrenador o coordinador?
–Entrenador… solo que sin equipo –dijo Ignis.
–No te preocupes, ya capturarás algo –volvió a consolarlo Rean.
–Sí, seguro –dijo el novato. De repente, vieron algo pasar por un pasillo, dirigiéndose a la dirección. Era Beakman levitando la jaula en la que estaban Sneasel y Glacetar–. Y creo que ya tengo un pokémon en mente… –dijo mirando al Sneasel, que se encontraba, aparentemente, aún inconsciente.
Espero que lo hayan disfrutado ^^