Bueno, perdon por la demora... aqui traigo e cap 5 ^^
Creo que es el mas largo (o el segundo mas largo, no se, no conte las paginas) y eso que no hay mucha accion en este... adelanto que solo hay una batalla y corta, pero creo que es el capitulo mas comico hasta ahora
Tambien es el capitulo con mas imagenes (cada vez rompo mas records mios

) y tambien creo donde las imagenes estan mejor hechas.
Empece a poner imagenes tambien afuera de la batalla como en mi fic anterior.
Un poco de misterio hay, pero es poco y en una sola parte, pero al ver el nombre del proximo cap, y dos palabras que estan en la parte "misteriosa" creo que ya se iran imaginando que pokemons estan involucrados y en que cap daran mayor informacion...
Mas que todo hay dialogo en este cap, y sepapre mas cada parrafo a si no dificulta la visa (PD: mañana separo igual los capitulos anteriores para los futuros lectores)
Bueno, sin mas preambulos (y sin mas spoilers xD) os dejo con el cap 05
Capítulo 05: En La Montaña, A Por El Fuego
Tras pelear con Karla, el novato se había dirigido a descansar. Después de cruzar el dormitorio de segunda etapa, el cual tenía una bella vista al mar; y el de primera etapa, el cual estaba en un fresco campo abierto; llegó a los dormitorios de etapa básica, los cuales estaban al lado del bosque, y siempre había mucha gente y no dejaban descansar.
El edificio de los dormitorios de segunda etapa, era como dos enormes mansiones azules y blancas (una para hombres y otra para mujeres), con cientos de dormitorios dentro, un patio con estadio propio y piscina, y ubicado al lado de la playa. El de primera etapa era un edificio bonito y moderno, con varios pisos y habitaciones, ubicado en un campo lleno de tranquilidad, y con un lago propio. El edificio de etapa básica, sin embargo, era casi una cabaña sucia y desgastada; tenía menos dormitorios, por lo cual a veces los estudiantes se veían forzados a compartir habitaciones.
A Ignis le había tocado por suerte una habitación sin compartir, aunque era de las peores. El edificio en el que estaba era de un piso, la planta baja, con largos pasillos de pintura desgastada y filtraciones. Al novato le había tocado la habitación del fondo y de las más pequeñas. Sin embargo ni se quejó… estaba muy ocupado peleándose con Sneasel para hacerlo.
Después de llegar su habitación, desempacó y se puso a descansar ya que estaba por anochecer. Para su sorpresa, allí estaban sus maletas que se encontraban en el avión, además de una caja con 5 pokebolas, y un manual con las reglas del instituto. Pronto, las mucamas del IEP le llevaron la comida como hacían con todas las habitación, y tras cenar se puso a dormir. En la mañana siguiente, mucho más no hizo, desayunó y se quedó hablando con Sneasel.
–Bueno, uno de seis, no voy tan mal, siendo el segundo día… –decía Ignis, tirado en su cama… o mas bien casi en su cama, ya que Sneasel se había tirado sobre la almohada y no dejaba a su entrenador usarla.
De repente alguien golpeó la puerta, algo que le pareció raro, ya que no esperaba a nadie. El novato se levantó y caminó para abrirla, para encontrarse con sus amigos, Daniel, Richie, Karla y Rean.
–Eh… ¿qué hacen aquí? –Preguntó intrigado Ignis, observando al grupo.
–Bueno, nos encontramos con Karla, y nos comentó que tuviste algunos problemas con Sneasel… ¿todo va bien? –Preguntó Rean, mirando en la habitación para ver donde estaba Sneasel.
–Claro, él y yo estamos socializando, ya nos respetamos mutuamente, ¿verdad, Sneasel? –preguntó Ignis mirando a su pokémon, quien le respondió con un eructo.
–Después de socializar edúcalo –dijo Karla, tapándose la nariz cuando el aliento de Sneasel invadió la habitación.
–Yo pregunto, ¿tenían que venir todos a mi habitación? –Preguntó el novato.
–Es que tienes que capturar otros cinco pokémon, y nosotros no tenemos nada mejor que hacer –contestó Richie.
–Y para ganarle a Rean –agregó Daniel.
–¿Eh? –Dijo Ignis con cara de duda sin entender.
–Es que Daniel me apostó a que terminabas capturando Wurmples, Caterpies, Weedles, y pokémon así –explicó Rean–, pero le dije que no capturarías eso…
–Gracias por confiar en mí, Rean –agradeció Ignis.
–…le dije que Weedle sería muy difícil para ti –terminó Rean.
–Gracias –volvió a decir el novato, esta vez con sarcasmo.
–¿Y ya te pusiste en marcha para conseguir tu equipo? –Preguntó Richie.
–No, es el primer día recién –contestó el novato.
–¿Acaso no vas a capturar ningún pokémon? –Preguntó Daniel.
–Si lo haré, pero más tarde –respondió Ignis.
–¿Cuando? –Interrogó Rean.
–Más tarde, tengo dos semanas para capturar cinco pokémon, tengo tiempo –dijo Ignis.
–Pero no te quedará ningún pokémon bueno más tarde –agregó Richie.
–Por mí capturaría los cinco ahora y descansaría las dos semanas, pero hay un problema –explicó Ignis.
–¿Cuál? –Preguntó Richie.
–Qué ese pokémon es tan vago, o incluso más que yo –dijo el novato señalando a Sneasel, el cual ahora dormía sobre su cama y roncaba.
–Bueno, también vinimos para decirte algo interesante… –empezó Rean– Al principio de las clases, los novatos deben capturar pokémon, y casi se matan por varios starters, se ve que son populares.
–Y uno de los más buscados, Charmander, se dice que ya se ha visto en los montes del IEP –terminó de explicar Karla.
–¿Un Charmander? Seguro es más educado y obedece más que Sneasel… –dijo Ignis– Oye, felino holgazán, ¿te interesa un combate contra un Charmander?
–¿Snea? –Dijo el pokémon despertando– ¡Sneaaa! –Contestó, lo cual sería como un “déjame dormir”.
–No quiere –dijo Daniel.
–Dime algo que no sepa… –dijo el novato– Dejémoslo, es muy débil para pelear contra un pokémon de fuego, encima tiene desventaja, no durará nada –empleó la psicología inversa.
–¿Snea? ¡Snea, snea, snea! –Se quejó el pokémon levantándose de la cama de un salto y dirigiéndose a la puerta.
–Con que ahora si quieres pelear… métete a la pokebola y vamos –ordenó Ignis.
–Snea –dijo el pokémon oscuro y siguió avanzando sin obedecer a su entrenador.
–¡Te dije que entres! –Le gritó el novato.
–Déjalo Ignis, algunos pokémon no les gusta estar dentro de la pokebola –explicó Karla.
–¡Pero él no será de esos pokémon! ¡Si digo que entre, entras! –Gritó nuevamente Ignis, y su pokémon volteó, saltó y arañó la cara de su entrenador. Luego empezó a correr con su entrenador detrás hacía los montes del IEP.
–Bueno, nos vamos a nuestro dormitorio que hay fiesta de bienvenida a la noche –dijo Daniel.
–Es verdad, ya nos vamos –dijo Rean–. ¿Te quedas Karla? No vuelvas tarde que está la fiesta –dijo a su compañera de primera etapa.
–Sí, me quedo, seguro Ignis se pierde en el camino al monte… –dijo la chica.
–Yo también me quedo, no tengo nada mejor que hacer –dijo Richie–. ¡Nos vemos!
–¡Adiós! –Se despidieron Rean y Daniel volviendo a su edificio.
Una vez que los dos chicos se fueron, Karla y Richie corrieron detrás de Ignis hasta alcanzarlo. El novato se había detenido enfrente de un árbol, en el cuál se había subido Sneasel.
–Ese pokémon es tan molesto… –se quejó el novato.
–Tú lo quisiste –le dijo Richie.
–Oye Karla, ¿ya te conocías con ellos? –Preguntó Ignis.
–Sí, Rean, Daniel y yo vivimos en el mismo pueblo, cerca del pueblo de Richie –contestó la chica.
–Sí, o sea de tu pueblo Ignis –dijo Richie.
–¿Eh? ¿Eres de mi pueblo? –Interrogó el novato.
–Claro, ¿no lo sabías? Fuimos a la misma primaria, ¿nunca me viste? –Preguntó el joven– Además vivo enfrente de tu casa por si no lo sabías
–¿Eh? Nunca te vi –dijo perplejo Ignis–. ¿Hace mucho que vives ahí?
–Desde antes que te mudaras… no puedo creer tu ignorancia, ja, ja –dijo Richie–. ¡Sneasel, por qué subes al árbol! ¿Para burlarte de Ignis o por miedo al Charmander?
–¿Snea? –Volvió a decir el pokémon, bajó del árbol y miró de frente al trío.
–Ya vamos –le dijo Ignis, caminando “hacía el monte”.
–¿Sabes que no es por allí, verdad? –Dijo Karla.
–Eh… solo vine para aquí para mirar el paisaje, je, je –dijo el novato. Ya, ahora si vamos al monte.
El trío emprendió el viaje, a través de un sendero de tierra plagado de alumnos. Lograron avanzar tranquila y rápidamente, hasta que se acercaron a la playa y el dormitorio de segunda etapa, ya que para dirigirse al monte debían cruzar por ahí.
–Mira Ignis, esa es mi casa, ja, ja –dijo Richie, señalándoles a Karla e Ignis su dormitorio–. ¿Bonito verdad?
–Sí, ¿pero no crees que es algo pequeño? –Dijo sarcásticamente Ignis.
–¿Tú crees? Y eso que le agregaron un piso más en el verano… –explicó el coordinador.
–Cállate y sigamos… –dijo con una mirada de envidia el novato.
Volvieron a emprender el camino, cuando se toparon con algo raro. Era un Jumpluff, nada fuera de lo común… salvo por su color, el cual era diferente. En vez del típico color azul de los Jumpluff, este era un poco más rosado.
–Que raro Jumpluff… –dijo Ignis al verlo.
–Pero sí que es bonito, tiene un hermoso pelaje… ¡y mira esos lindos ojitos! –Se maravilló Karla al verlo.
–Miren que tiene entrenador, je, je –dijo Richie, viendo a un tipo de la misma edad, pelo negro, ojos grises y ropa negra a pesar de tener que llevar el uniforme.
–Hanatama, deja de escaparate –dijo el recién llegado.
–Jum, jum jumpluff –dijo un Jumpluff de color normal, que salió de detrás del mismo tipo.
–No seas tan agresivo con ella, Hayôn –dijo el mismo chico.
–¡Hey! ¡Hola Siro! –Gritó Richie y corrió a saludarlo.
–Ah, hola Richie, tanto tiempo –dijo Siro.
–Hace rato que no te veía… ¡y qué bien que cuidaste a tus Jumpluff! Se ven cada vez mejor –exclamó Richie.
–Je, je, gracias –le dijo su amigo.
–Oye, conoce a estos dos: son Ignis y Karla –presentó Richie a los novatos–. Ambos son novatos, entraron este año. Ahora íbamos al monte por los rumores del Charmander visto.
–Mucho gusto –dijo el entrenador de los Jumpluff–. Soy Taiyô Siro, y estos dos son Hanatama y Hayôn. Soy compañero de Richie, soy de cuarto año, segunda etapa, y al igual que él también coordinador.
–Je, je, somos de los mejores de nuestro curso –presumió Richie.
–Yo soy Ignis, y el pokémon fastidioso que no entra a su pokebola es Sneasel –dijo el novato, mientras su pokémon lo miraba amenazantemente.
–Y yo Karla, mucho gusto –se presentó la chica.
–¿Les importa si los acompaño al monte? Dicen que hay un valle tras un túnel, y mis Jumpluff me insisten desde que eran Hoppip para que los lleve allí –explicó Siro.
–Claro, ven –aceptó Richie, y siguieron el camino.
Conforme seguían el camino, la vegetación iba disminuyendo, pero no llegaba a desaparecer. Seguían habiendo árboles, y arbustos, pero el pasto ya no estaba presente. Eso demostraba que ya se acercaban a la zona montañosa del IEP.
–Oye Siro, ¿por qué tu Jumpluff es de otro color? –Preguntó Karla.
–Ah, eso –dijo el joven–. Es que es shiny… algunos pokémon tienen una pigmentación diferente a las de su especie normal, por lo que ganan un color diferente en su piel, pelaje, plumaje, escamas, etcétera. Esta clase de pokémon es muy llamativo en los concursos.
–Ya veo… ¿tú lo alimentaste para que obtuviera esta característica? Porque nunca he visto uno salvaje –dijo la chica.
–Es que son muy poco comunes. Requieres de mucha suerte para encontrar uno –explicó Siro–. Pero si lo ves, no dudes en capturarlo.
–Genial, habiendo pokémon raros de otros colores, yo agarro un Sneasel que encima de común, es desobediente –se quejó el novato.
–Que mal que te llevas con tu pokémon –notó Siro–. ¿Es recién capturado?
–Yo no me llevo mal con él, él se lleva mal conmigo –dijo Ignis dándole la espalda a su pokémon–. Y sí, es recién capturado… ayer lo capturé, dos amigos lo debilitaron por mí.
–Con razón no te respeta… –dijo Siro– Ya estamos llegando al monte –informó, cuando los montes del IEP se hacían visibles. Pronto empezaron a subirlos, cuando vieron a alguien que estaba algunos metros más arriba.
–Oye Siro, ¿ese de allí no es Kazuki? –Preguntó Richie.
–Tienes razón, es él –dijo Siro–. ¿Qué hará por aquí?
El grupo empezó a subir hacía donde se encontraba Kazuki, pero al llegar, él ya no estaba allí. Sin embargo encontraron unas huellas que seguían hasta adentrarse en una cueva. Las siguieron para ver si lo encontraban, pero una vez dentro, la oscuridad les impidió ver.
–Déjenme a mí –dijo Richie–. ¡Amphee, sal! –El coordinador lanzó una pokebola amarilla y negra de la cual salió un hermoso Ampharos, el cuál empezó a iluminar la cueva permitiéndoles ver– Gracias Amphee.
Una vez con la iluminación del pokémon de Richie, lograron ver mejor la cueva, y notaron que estaba llena de varios pokémon diferentes, como Diglett, Geodude, Zubat, Nosepass, Bronzor y Skorupi. Pero no solo había pokémon en esa cueva, ya que escucharon algo, lo cual identificaron como Kazuki. Tras doblar en un túnel, vieron al entrenador consultando su pokédex, la cual le respondía.
–Veamos, dime sobre este pokémon a ver donde lo puedo encontrar… –decía Kazuki, y la pokédex empezó a dar información.
Jumpgaroo, el pokémon canguro. Tipo: tierra. Este pokémon vive en campos abiertos cerca de los montes. Le encanta jugar y divertirse con otros de su misma especie, pero es muy cobarde, siempre tiene que estar siendo defendido por su madre. Sin embargo es como un niño pequeño al que le encanta explorar, y comúnmente se lo encuentra perdido en las cuevas.
–Pues parece que actualmente no hay ninguno perdido en esta cueva… que lástima, ese pokémon fue descubierto recientemente, me hubiera gustado tenerlo –decía Kazuki.
–Así que buscando un pokémon, ¿eh? Ja, ja –dijo Richie, revelando la ubicación del grupo.
–¿Me estaban espiando? –Dijo Kazuki enojado– Pues sí, buscaba un Jumpgaroo, pero no lo encontré… igual parece ser algo cobarde, sería más interesante si lo capturara ya evolucionado.
–Pero evolucionarlo es lo divertido, ja, ja –volvió a decir Richie–. Por cierto, ¿no viste un Charmander por aquí? Es que mi amigo Ignis lo anda buscando.
–No es el único, muchos novatos están ahora por estos montes buscándolos –les informó Kazuki–. Puedo asegurarles que ese Charmander no está afuera, ya que le asustaría la gente… oí que los starters de este años los crió cada profesor de las cuatro regiones, y son bebés pokémon, por lo tanto deben tener miedo. Les recomiendo que lo busquen aquí dentro.
–Muchas gracias amigo –agradeció Richie.
–Como sea –dijo Kazuki, y cruzó al grupo y se fue en dirección contraria. Cuando ya había tomado buena distancia del resto, susurró– Bueno, no hay ningún Jumpgaroo aquí, pero veamos si hay alguna pista de los rumores del pokémon legendario… que mejor lugar que este… –y Kazuki pasó la mano por una pared de piedra, revelando unos grabados antiguos, con forma de letras-pokémon.
Mientras tanto el grupo se había adentrado más y más en la cueva en busca del Charmander salvaje. Si en verdad el profesor Oak lo había criado, valdría la pena tenerlo. Siguieron avanzando, hasta que encontraron una salida de la cueva.
–Ya tenemos luz… –dijo Richie– Amphee, regresa –regresó a su pokémon–. ¿Qué opinas, Ignis? ¿Salimos o no? Kazuki dijo que buscáramos adentro… ¿qué hacemos? Después de todo tú lo capturarás.
–Si no me equivoco, el lado del monte accesible desde afuera está detrás de nosotros –empezó a decir Ignis–. Lo que tenemos enfrente no creo que sea el monte por donde se puede acceder fácilmente. Cuando veníamos noté que detrás de los montes estaban las montañas del instituto, así que supongo que al cruzar todo ese túnel, ahora debemos estar bajo la montaña.
–Buena observación, pero no respondiste. ¿Salimos o no? –Dijo Siro.
–Yo diría que sí –respondió el novato–. Si tengo razón, debe haber una especie de valle tras este túnel, tal vez el que tú nombraste antes, Siro; y no creo que haya muchos humanos allí, así que seguro Charmander habrá ido por aquí.
–Me pregunto si de verdad pensaste todo eso… –se burló Karla– Bueno sigamos –y la chica fue la primera en salir al exterior, seguida del resto del grupo.
–Snea, snea, snea, snea –dijo el pokémon, algo que sonó a “no estará allí”.
Ignis, milagrosamente, había tenido razón. La cueva que habían cruzado, era un conjunto de túneles que cruzaban por debajo una montaña, para llegar hasta un gran valle, habitado por decenas de pokémon: Pidgey, Pidgeotto, Rattata, Raticate, Spearow, Nidoran macho y hembra, Ledyba, Spinarak, Sentret, Zigzagoon, Hoppip, Oddish, Bellsprout, Budew, Buneary, Carnivine, y varios pokémon más.
–Es hermoso este lugar –se asombró Karla.
–Sí, pero no veo rastro de Charmander –se quejó Ignis.
–Snea, snea, snea –dijo Sneasel, algo que sonó a un “te lo dije”.
–No te rindas, de seguro que está –intentó animarlo Richie.
–Tengo una idea –dijo Siro–. Hinatama, Hayôn, floten y vean desde el cielo si hay algún Charmander por aquí.
–¿Cómo que floten? –Preguntó Karla.
–Los Jumpluff se caracterizan por ser muy livianos, y de esta forma, una buena corriente de viento los puede llevar de modo que parece que flotan –explicó su entrenador.
El grupo se sentó en el pasto a descansar un rato, hasta que los Jumpluff volvieran. Pronto, ambos llegan, y señalan un camino donde posiblemente se encuentre Charmander. Los cuatro lo atraviesan cruzando varios árboles y pokémon, hasta que en una zona más elevada del valle estaba Charmander, solo, sentado en un rincón contra una pared de piedra, asustado.
–Pobrecito… está asustado –dijo Karla, compadeciéndose del pokémon.
–Mejor, más fácil de capturar, je, je –dijo Ignis, sacando una pokebola vacía.
–¡No seas tan malo! –Le gritó Karla– Ayuda al pobre si quieres capturarlo, demuéstrale que eres su amigo y no enemigo.
–Mi método era más fácil… –dijo Ignis, pero al ver la cara de la chica decidió hacerla a la manera de ella. Se acercó al pokémon de fuego, se arrodilló y le habló– Hola amigo, ¿tienes miedo? Entra a esta pokebola y el miedo se irá.
–¡No lo engañes! –Le gritó nuevamente Karla.
–¡Solo intento hacer las cosas más fáciles! –Le gritó Ignis a la chica, luego volteó nuevamente a Charmander– Yo me llamo Ignis, soy nuevo en esta isla, como tú. ¿Eres un bebé verdad? Si quieres, yo y Sneasel podemos ser tus amigos.
–¿Char, char? –Dijo el pokémon, algo menos asustado.
–Claro que seremos tus amigos –le sonrió Ignis.
–¡Char, char! –Se alegró el pokémon perdiendo algo del miedo.
–Ahora métete a esta pokebola, je, je –dijo el novato.
–¡Ignis! –Le gritaron Karla y Richie.
–No te aproveches de él, ofrécele un combate amistoso, y si acepta, véncelo y captúralo –le dijo Richie–. Parece que le agradas, así que no tendrá problema en acompañarte, supongo.
–Si no tendrá problema, ¿por qué no arrojo la pokebola ya? –Dijo Ignis, y al ver la expresión de Richie, obtuvo la respuesta– De acuerdo, pelearé contra él… Pequeño Charmander, ¿quieres una pelea amistosa contra mi Sneasel? Si ganamos te capturamos y no tendrás más miedo, y si perdemos, te quedas aquí. ¿Qué te parece?
–Char, char, char –dijo el pokémon asintiendo.
–De acuerdo, Sneasel, prepárate –dijo Ignis, y Sneasel se posicionó enfrente a Charmander. Luego, los entrenadores retrocedieron para dar espacio para la pelea.
¡Batalla! ¡Sneasel de Ignis vs Charmander Salvaje!
–Bien felino sin manicura, ¡atácalo con arañazo! –Ordenó Ignis, mientras su pokémon pegaba un gran brinco, y caía en picada con las garras apuntando a Charmander. Sin embargo, cuando estaba a poca distancia como para arañarlo, el pokémon de fuego utilizó ascuas, dañando a Sneasel.
–Maldición… ¡ataque rápido! –Gritó el novato.
El pokémon oscuro obedeció, y corrió a toda velocidad hacía Charmander, quien usó pantalla humo para que no lo vean, y cuando Sneasel detuvo su ataque por no localizar a su oponente, Charmander lo atacó con arañazo.
–¿No puedes hacer un solo ataque sin que te dañen? –Se quejó Ignis– ¡Ya, usa chirrido!
Sneasel efectuó la orden, y utilizó un chirrido muy agudo, que además de bajar la defensa de su oponente, lo aturdió un poco. Aprovechó la situación, y Sneasel atacó con ataque rápido, empujando a Charmander y golpeándolo a este contra la pared.
–Char, char… –dijo el pokémon, asumiendo una posición de combate. Luego corrió hacía Sneasel, y ambas criaturas empezaron a atacarse con arañazos. Sin embargo, Charmander usó ascuas, provocando quemaduras en su oponente.
–¡No puedes hace algo bien! –Le gritó Ignis a su pokémon.
–No le grites al pobre, hace lo que puede –lo criticó Siro.
–¡Otro arañazo, Sneasel! –Ordenó el novato, aunque su pokémon desobedeció. El pokémon oscuro corrió hacía Charmander y lo dañó con su ataque rápido, y volvió a arrojarlo contra el muro de piedra.
–¡Obedece cuando te hablo! –Le dijo Ignis.
–¡Snea! –Gritó el pokémon, callando a su entrenador.
Luego, el pokémon oscuro volvió a utilizar ataque rápido contra Charmander, el cual seguía contra la pared. Luego empezó a arañarlo una y otra vez, sin piedad. Tras varios golpes, Charmander se debilitó, pero Sneasel siguió atacando.
¡Fin de la batalla! ¡Sneasel gana!
–¡Basta, es injusto! ¡Charmander ya se debilitó y ni puede moverse, lo tienes acorralado! ¡Deja de atacar! –Gritó desesperado el novato.
–Regresa a tu Sneasel –le sugirió Karla–. ¡El pobre Charmander está sufriendo!
–Eh… ¡sí! –Dijo Ignis, sacando una pokebola negra y apuntando a Sneasel. Al tocarlo el rayo de luz roja, el pokémon, aunque se resistió, entró.
–Uf, al fin –dijo Karla.
–Debes controlar mejor a tu pokémon –le dijo Siro a Ignis–. No quiero llamarte mal entrenador, pero si no sabes detener a tu pokémon, y él no te obedece, hay un problema.
–Es verdad –dijo Richie–. Pero ya, captura al pobre Charmander y llevémoslo al Centro Pokémon del IEP. El pobre pokémon recibió mucho daño, incluso después de perder.
–Sí, tienes razón –dijo Ignis–. Pero primero, a la pokedex, je, je.
Ignis sacó su pokedex que le habían dado al finalizar la ceremonia del día anterior, y escuchó la información de Charmander.
Charmander, el pokémon lagartija. Tipo: fuego. La llama que tiene en la punta de su cola representa su vitalidad. Mientras más sano esté, más brillante será. También representa sus emociones, ya que si está alegre, arderá levemente, y si está enojado, arderá mas vigorosamente.
Y sacó una pokebola completamente blanca, como la que le había dado Naxo el día anterior. La aventó a Charmander, y el pokémon entró en ella, y al mismo tiempo, la esfera tomó su color.
–Tardaremos mucho en llegar hasta el Centro Pokémon… debemos cruzar el túnel devuelta –dijo Karla–. ¿No hay un método más rápido de llegar?
–No, al menos para nosotros… –dijo Richie– Verán, la isla es muy grande, y a veces los pokémon necesitan ayuda urgentemente, y como solo hay un Centro Pokémon en toda la isla, ubicado en el edificio de la escuela, se les otorga a los entrenadores una función al Poké-Reloj.
–¿Poké-Reloj? –Preguntó Ignis, sin saber que era.
–Es un reloj, con funciones útiles para el entrenamiento de los pokémon –explicó Siro–. Puede tener varias funciones, dar la hora, calculadora, verifica el estado de los pokémon de uno, teléfono, radar, y una función única de los estudiantes del IEP: transportador, el cual consiste en teletransportar un pokémon al Centro Pokémon de la escuela.
–Sí, exacto –dijo Richie–. El Poké-Reloj se les otorga a los novatos una vez empezadas las clases, después de la segunda semana de captura, pero el resto de los estudiantes, como nosotros ya lo tenemos.
–Entonces, ¿pueden usarlo para transportar a Charmander hasta allá? –Preguntó Ignis.
–Claro, dame la pokebola –dijo Siro, y el novato se la entregó.
Una vez teniendo la pokebola, Siro mostró su muñeca, y allí había un raro reloj. Tocó un par de botones, y luego apuntó con el reloj al botón de la pokebola. Una luz roja salió del reloj hasta el botón de la pokebola, y luego hizo un “pip”, el cuál esperaba Ignis, que significara que la transferencia se había completado.
–Listo, tu Charmander está en el Centro Pokémon –dijo Siro.
–Bueno, ¿volvemos, o buscamos al pokémon que buscaba Kazuki? –Sugirió Richie.
–¿Cuál? ¿Ese tal Jumpgaroo? –Dijo Karla– Kazuki no lo encontró, ¿por qué piensas que está por aquí?
–Porque está detrás de ti… –dijo despacio Richie.
Todos voltearon hacía detrás de Karla e Ignis, y como Richie había dicho, allí había un pokémon algo extraño. Era pequeño, marrón, con cola, panza amarilla y ojos verdes.
–¡Jump, jump, jump! –Rió el pokémon.
–Ya que estamos… pequeñito, entra en esta pokebola… –dijo Ignis.
–¿Nunca te hartarás de ese estúpido truco? –Dijo Karla.
–Mientras funcione, no –dijo Ignis, y el pokémon se acercó al novato. Este sacó una pokebola vacía para que la criatura se meta, y cuando estaba cerca… saltó y le pegó una patada en la cara a Ignis.
–Ja, ja, ja, ja –rieron todos los presentes, y varios pokémon.
–Te pasa por querer engañarlo –dijo Karla, todavía entre risas.
–¡Ya veras, marsupial llorón! ¡Te voy a atrapar! –Gritó Ignis tirándose contra el Jumpgaroo, el cual saltó y lo esquivó. Luego se fue corriendo.
–Creo que se escapó, ja, ja –dijo Richie.
–Ya vamos, los Jumpgaroo son débiles y difíciles de evolucionar, por eso todos los capturan cuando ya están evolucionados –dijo Siro.
–¡Yo lo atraparé, cueste lo que cueste! –Dijo Ignis, persiguiendo al pokémon canguro.
Sin más que hacer, Siro, Richie y Karla se vieron forzados a seguir a Ignis y al Jumpgaroo, los cuales se volvieron a meter al túnel por el cual llegaron.
Espero que lo hayan disfrutado. Aqui aparecio mi segundo fake, Jumpgaroo (mi primer fake fue Glacetar).
Por cierto, yo no me fio de mis descripciones, creo que las hago muy confusas... si alguien todavia no entiende algo de la escuela que pregunte que le respondo ^^ (hagalo en un post, pot si alguien mas tiene la misma duda, como dicen mis profesores cuando hacemos preguntas XD)
Espero poder traer el proximo antes de año nuevo

Consideren este cap, regalo de navidad adelantado xD (es mañana navidad =O que emocion xD)
Bueno, feliz vispera de la vispera de navidad (mañanan es la vispera y pasado la navidad, al menos en argentina) y feliz año nuevo
PD: no era que lo terminaba en enero, Karla?

PD 2: ya saliste Siro =D