Comía un Sándwich, llenó de arena, sentado en un derruido mural de piedra; veía a la gente caminando de un lado a otro, entre los puestos estratégicamente establecidos en aquel pequeño pueblo olvidado en medio del desierto, cada uno metido en sus propios asuntos, otros negociando con hábiles comerciantes que les ofrecían suculentas ofertas a cambios de los preciados trozos de meteoritos que llevaban consigo, todos y cada uno de ellos ignorando la historia que había acontecido en sus propias narices, una que solo unos pocos selectos habíamos tenido el privilegio de presenciar; un peso cargaba sobre nuestros hombros, una memoria se había grabado en nuestros corazones, un legado que debíamos transmitir a aquellos que lo desconocían.
Slime el Goomy me hacía compañía, sentado a mi lado. Había decidido pasar algo de tiempo con él para tratar de estrechar nuestros lazos, pero al dragón no parecía poder importarle menos, pues solo se dedicaba a dormir sin prestarme mucha atención. Si esto seguía de esa manera… ¿en serio podría seguir teniéndolo conmigo? No podía evitar recordar las palabras de Deoxys ¿era lo correcto mantenerlo en este estado cuando era obvio que no le gustaba?
Hombre: ¡Alguien detenga a ese engendro del demonio por favor! —El agobiado grito de un hombre irrumpió en el aire, interrumpiendo mi hermoso momento filosofo en el que trataba de conseguir respuestas a mi problema con Goomy—
Una criatura de aspecto prehistórico corría a toda velocidad, levantando la arena tras de sí, llevando sujeto una especie de paquete en su boca y dejando atrás a la pobre alma que suplicaba por ayuda a las personas solo que se dedicaban a mirar atónitos la escena.
El pequeño monstruito venía directamente hacía donde yo estaba y no planeaba detenerse.
Albert: ¡Eeh, amigo, tranquilo! ¡Stop! ¡Stop! —fue lo que me dedique a hacer, en vez de intentar algo verdaderamente útil como quitarme o tratar de detenerlo con algunos de mis Pokémon.
La criatura saltó hacia mí y la embestida fue inevitable; caí de espalda desde un metro de altura, pero por suerte lo hice sobre la comodidad de la arena. El Pokémon había caído también sobre mí, pero eso no duro mucho tiempo pues enseguida se levantó para seguir corriendo. En ese instante me di cuenta de que no era un paquete lo que sostenía entre dientes, sino una especie de roca. Y sus ojos, sus ojos estaban completamente rojos, como si hubiera estado llorando a más no poder.
Hombre: ¡Lo siento mucho de verdad, chico! —escuché decir a la que era la voz de su perseguidor cuando trataba de sacudirme la arena de algunas partes bastante privadas.
Albrty: ¡Hey, no sé qué pasa aquí, pero me debes un Sándwich, hombre! —le reclamé al tipo, por mi merienda de jamón perdida entre la arena. Había caído un grande, desgraciadamente.— Argh… ¡Y claro, ahora tú si me prestas atención? — le regañe malhumorado al Goomy que no dejaba de reírse, aún en el muro, de mí. Sin embargo, eso no duro mucho; como quien se había dado cuenta de algo muy tarde, Goomy reacciono hacía por donde se había ido Cranidos y luego de unos segundos, comenzó a correr tras él. Bueno, tan rápido como podía correr una especie de babosa, lo cual no era mucho. — ¿Eh? ¿Qué te pasa amigo? —Dije caminando lentamente a su lado mientras él hacía su mayor esfuerzo por ir lo más rápido posible— ¿Estás preocupado por ese Cranidos, es eso? —Asintió ante mi pregunta— De serte sincero, a mí también me llamó la atención que estuviera llorando, algo definitivamente no pinta bien aquí… ¡Diablos! ¿Qué hago aquí diciendo todo eso? ¡Mejor vamos, no perdamos tiempo, más vale que te agarres bien! —Y sin derechos a queja, tomé a Goomy y lo coloqué sobre mi hombro para luego correr rápidamente hacia donde se habían ido el dinosaurio y el tipo.
La persecución transcurrió rápidamente; el hombre, con ayuda de otros tipos que decidieron ayudarlo, rodearon rápidamente al Cranidos contra una pared.
Hombre: De esta si no te escapas sin vergüenza ¡ahora regrésame ese fósil, vale mucho dinero! —El hombre camino hacia el dinosaurio de manera amenazadora; el pequeño se posó firme y lo miró desafiante; no planeaba entregar por la vía fácil aquel objeto que llevaba tan bien agarrado en su boca— Entonces no me dejas de otra… ¡le daré Caramelos a aquel que logré quitarle el fósil a esta sabandija!— Y tras decir eso, dio un paso atrás para servir de espectador a la escena que se estaba por armar.
Y llamados por la codicia, los ojos de quienes rodeaban a la criatura brillaron con fulgor. Sin pensarlo mucho más, cada uno saco una Pokeball y se prepararon para arrojarlas para liberar a sus compañeros contra el Cranidos; el pequeño no tenía mucho que hacer estando acorralado, pero aun así no se dejó intimidar por la sombra del peligro que se alzaba sobre él.
En aquel momento, al son de los gruñidos de molestia de Goomy, no pude evitar escuchar las palabras de Deoxys resonando de nuevo en mi cabeza, cómo un vívido recuerdo
“Sólo pensáis en vosotros, ¿podéis mirarme a los ojos y negar aquello?”
Aquellos entrenadores, ni siquiera cuestionaban lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos; no se preocupaban por preguntarse si lo que estaban haciendo era lo correcto. No se paraban ni un segundo a pensar en el porqué de los ojos rojos de Cranidos, solo pensaban en sí mismos y en la recompensa que se les ofrecía. Pero, yo…
Sin siquiera darme tiempo de pensar en algo, Slime saltó de mi hombro disparando su furia en forma de un mar de fuego azulado. El ataque paso peligrosamente a través de los entrenadores, llegando a quemar parte de su ropa, pero sin llegarles a quemar verdaderamente a ellos. Algunos por instinto, a huir del ataque, involuntariamente soltaron sus Pokeball.
Hombre: ¡Eh! ¿¡Pero qué crees que haces babosa de mierda!? —Bramó histérico él principal perseguidor mientras trataba de apagar desesperadamente el fuego que se había prendido en su ropa; Goomy le saco la lengua de manera burlona, y desafiante, y en seguida se paró frente a un inaudito Cranidos, dispuesto a defenderlo como sea— ¿¡Quieres defender a esa mierdecilla!? Bien, como quieras ¡los dos sufrirán! ¡El doble de recompensa para quien los debilite a los dos, se me acabo la paciencia!
Esa fue la gota que derramó el vaso. Definitivamente, ya no podía seguir viendo más.
Albert: ¡Luck, sal y usa pantalla de humo! —Grité, pasando a traves de los entrenadores para llegar hasta los dos acorralados. Apenas Charmander salió de su esfera siguió mis órdenes, al pie de la letra, liberando una gran cantidad de humo negro que se esparció rápidamente por los alrededores, nublando la vista de todos. —
No titubeé ni un segundo, tomé a los dos Pokémon entre mis brazos y eche a correr fuera de aquella capa de humo, con Charmander siguiéndome el paso. Cranidos se zarandeaba con fuerza entre mis brazos para tratar de soltarse y eso sumado a su peso, hacía difícil que lograra movilizarme correctamente.
Albert: ¡Cranidos, tienes que calmarte, por favor! ¡Yo no te haré dado, sólo quiero ayudarte! —Sin embargo, mis palabras no lograron atenuar su desesperación y sus revoltijos se hacían cada vez más insostenibles.
Goomy: Goo, Goomy, goo, my —dijo la criaturita en su extraño dialecto; y por más que yo no entendiera nada, Cranidos pareció captar el mensaje a la perfección, pues enseguida se quedó tranquilo. Solo esperaba que le hubiera dicho lo amable y fantástico entrenador que era –realmente lo que dijo Goomy fue “Tranquilo, puede tener pinta de retrasado, pero nos ayudara, está bien entrenado”- .
Los perseguidores estaban detrás de nosotros, pisándonos los talones, y Luck hacía su mejor esfuerzo para cubrirnos las espaldas manteniéndolos a raya a punta de pulso dragón; pero sabía que eso no ayudaría para siempre, no pasaría mucho hasta que uno de esos listillos sacara un Pokémon y…
Y como si lo hubiera invocado con el pensamiento –estúpida ley de la atracción- un rayo de hielo rosó peligrosamente cerca de mi pantalón, haciendo que un escalofrío helado recorriera todo mi cuerpo; un poco más, y habría valido madres. Cuando volteé a ver, descubrí que el ataque procedía de un Nidorino; pero eso no era todo, como si se tratara de un mesías para retrasados, el resto de los entrenadores siguieron el ejemplo del dueño de Nidorino y liberaron a algunos de su Pokémon; pronto tenía a una trulla de bichos siguiéndonos: Pidgeotto, Croconaw, y otros tanto.
Albert: ¡Vamos, esto es ridículo! ¿¡Y ahora qué!? ¿¡Me van a lanzar una sil…!? —me callé en el acto; iba a decir silla, pero no quería retar al destino, ya tenía suficiente con los Pokémon. — Slime, miras sé que estas muy cómodo acurrucado en mi pecho ¡pero apreciaría mucho que subieras a mi hombro y ayudaras a Luck a espantar a esos Pokémon! Y empieza por Pidgeotto, tengo el mal presentimiento de que ese desgraciado nos quiere cagar encima. —El Goomy bostezo, pero aun así no rechisto a mi orden y subió atraves de mi brazo hacia el hombro para empezar disparar su furia hacia los perseguidores y así ayudar a Charmander— Bien, puedes estar tranquilo Cranidos, no dejaremos que te tengan, de seguro vamos a salir de esta ¡no dejaremos que te pongan una mano encima! —
Seguimos corriendo; Luck y Slime hacían su mayor esfuerzo por tratar de mantener controlado a los Pokémon enemigos, pero desde que lo superaban en número las cosas eran muchísimo más difícil. No podríamos seguir más tiempo así, lo sabía, sería solo cuestión de tiempo para que nos quedáramos sin que hacer.
O eso pensaba, pero un rayo de esperanza se presentó ante nosotros. Era una mujer, una mujer llevando el inconfundible uniforme azulado de policía parada, en medio de nuestro camino, a unos escasos metros de distancia. Acompañándola había un alto y robusto canino que tenía más pinta de león que de perro: Arcanine
Policía: ¡Alto en nombre de la ley! —gritó de manera autoritaria; era una frase ridícula robada de una película, pero aun así, no podía negarme ante su autoridad.
Albert: ¡Gracias a Dios! ¡Señorita, por favor tiene que escucharme! Estos desgraciados tratan de apalear a este Cranidos y… —antes de que terminara de hablar, la policía me dio un fuerte golpe que me hizo, además de soltar a Cranidos, caer a la arena por segunda vez en el día— ¿¡Pero qué…!?
Policía: Queda bajo arresto por disturbio a la paz, robo de Pokémon y propiedad ajena. Todo lo que diga desde ahora será usado en su contra —Entonces supe de qué se trataba todo ese acto; vi al hombre que perseguía a Cranidos, parado justo al lado de la oficial, riendo.
Albert:¡Eh, que yo no he hecho nada! Todo es culpa de él ¡en serio!
Hombre: Miente oficial; ese chico interfirió mientras estas amables personas y yo tratábamos de recuperar a mi Cranidos y mi costoso fósil, y trató de robárselo.
????:¿Ah, sí? Es curioso Jack, porque yo recuerdo las cosas de manera diferente — era una voz masculina, pero no pude ver a su dueño, pues la oficial tenía mi cabeza contra la arena—
Jack: ¡Tú!... ¿Qué haces aquí? —Al fin supe el nombre del individuo que acechaba al Cranidos—
????: Oficial, disculpe que la interrumpa, pero este hombre es verdaderamente un malhechor. Ha estado estafando a un sinfín de entrenadores, prometiéndole fósiles falsos a cambio de meteoritos.
Jack: ¡Tch! ¡Cómo te atreves a decir eso! Mis fósiles son 100% reales, no Fake.
Oficial: ¡Cállese! ¿Es cierto eso que dice, señor?
????: No me atrevería a mentirle señorita; soy un experto paleontología, podría reconocer un fósil falso a metros de distancia. Los que ese señor canjeaba a entrenadores inocentes, eran completamente falsos ¡y además! —Hizo gran énfasis en aquello y luego guardó un segundo silencio, para aumentar la tensión— La sabandija de alguna manera se ha enterado de que yo tenía un fósil real guardado en el modesto laboratorio que tengo aquí ¡Y se ha colado para robármelo! Por supuesto, habló de ese que tanto proclama como suyo; por suerte tenía a Cranidos haciendo guardia y por suerte, logró frustrar sus planes antes que fuera muy tarde. Puedo mostrar los videos de seguridad que lo prueban. —¿Cómo shit es que tenía cámaras de seguridad en un desierto apenas descubierto? La velocidad con la que se movían los científicos era aterradora.
Policía: No, no hace falta señor. Creo en su palabra, absolutamente. Disculpe las molestias —La mujer de repente, parecía intimidada y apenada. Parecía que se hubiera dado cuenta de algo, muy tarde— Ven, levántate ¿estás bien chico? ¡Lo siento mucho! —me ayudo a pararme ¡hasta me sacudió la ropa! ¿Pero por qué ese cambio de actitud tan brusco?- ¡Ahora ven aquí sucio rufián ¡pagaras por lo que hiciste! Y todos los demás… ¡más vale que se pierdan antes de que decida llevármelos también! —se refería a los otros entrenadores que habían sido contratados como gamberros; todos se perdieron de lo lindo junto a su Pokémon en cuestión de segundos-
Hombre: ¡Maldita sea! ¡Te odio…! —dijo su nombre, pero no pude escucharlo bien porque aún me quedaba algo de arena en los oídos que interfirió justo en el momento.
????: Espero que para cuando pagues tú crimen, seas un hombre mejor y dejes de estafar y robar —le dio el sermón antes de que la policía se perdiera de vista con él; no podía evitar preguntándome ¿Dónde se suponía que lo encerraría en aquel desierto? Bueno, si había laboratorios de avanzada en pocos días, imagino que también alguna oficina de policía— Muchas gracias por ayudarme, chico; de no ser por ti no creo que hubiera llegado a tiempo para evitar que dañaran a mi Cranidos —el nombrado, al frente de mí, se veía repentinamente feliz y sonreía ampliamente con el fósil esta vez entre sus manos y Goomy sirviéndole de corona.
Albert: No hay de qué... ¡OH POR DIOS, TÚ…! —grité impresionado al darme la vuelta para ver a quién fue él que me saco de aquella situación antes de que tuviera que llamar a mi mamá para que me viniera a sacar de una cárcel en medio del desierto.
El sujeto era de tez blanca, ligeramente bronceada, y tenía una reluciente cabellera plateada bastante despeinada. Vestía con un elegante traje negro –algo impresionante considerando el calor del lugar- del cual resaltaba una elegante corbata roja y una camisa morada que reposaban bajo su chaqueta.
????: Si, yo soy…
Albert: ¡…TIENES UN PIN DE SPINDA QUE GUAY! —El pin descansaba por debajo de la chaqueta, en la camisa morada, y era apenas visible ¡pero aun así lo pude ver! Y era tan genial—
Tipo de pin de Spinda: Eh… ¿en serio era solo eso? —una gota de sudor le resbalaba por la frente—
Albert: Bueno, también tienes un traje bastante imponente. Aunque aparte de eso, debo agradecerte a ti también; no sabía cómo iba a explicarle a mi mamá que me habían arrestado en un desierto, me iban a dar la coñiza de la vida por eso, seguro. —Le confesé, asintiendo con la cabeza; el tipo me miraba incrédulo— Por cierto ¿cómo es que la policía te creyó sin muchas evidencias? ¿Es qué es tu novia o qué?...
Tipo de pin de Spinda: Em… bueno, digamos que tengo una fama que me precede —dijo rascándose la cabeza, un poco incómodo. Y no decía una mentira, no podía dejar de sentir las miradas hacia nosotros de todas las personas que pasaban por allí—
Tras decir aquello, el hombre se acercó hasta su Cranidos y le acarició la mandíbula con delicadeza; Cranidos sonrió ante el gesto y mordió en manera de juego la mano de su entrenador, para luego entregarle el fósil que tan celosamente custodiaba.
Tipo del pin de Spinda: Lo siento, sé que debiste sentir mucho miedo Rocky, pero ahora tú y tu madre están bien —acarició de vuelta su mentón, mientras sostenía la roca con mucho cuidado.
Albert: ¿Madre? ¿Cuál madre? —Volteé hacia todos lados, buscando entender a qué se refería—
Tipo del pin de Spinda: El fósil que cuidaba Cranidos, es el de su madre; los conseguí a los dos hace algunos días mientras exploraba el desierto —explicó— Usando la tecnología que tengo aquí pude revertir la forma fósil de Cranidos y revivirlo, pero lamentablemente el fósil de este Rampardos perdió mucha información genética durante el paso del tiempo, así que su estado es irreversible… algo que no sabía Jack cuando lo robo. —Tomó un minuto de silencio— La madre murió sobre su hijo, protegiéndole, y en ese estado se quedaron durante los milenios siguientes, con el fósil de la madre cubriendo al de Cranidos, soportando el paso de los años, solo para protegerlo. Es una historia hermosa ¿no? Desde que revivió este pequeño no se ha despegado del fósil ni un solo segundo, a pesar de que sabe que su madre ya no volverá, él se ha prometido a si mismo que será quien la proteja.
Tuve que hacer mi mayor esfuerzo para contener una lagrima ante la historia que me contaba aquel hombre joven; ahora entendía porque tal devoción para proteger aquel objeto.
Tipo del pin de Spinda: ¿Sabes? Hoy me he dado cuenta de que yo no puedo cuidar de él; mi estilo de vida es muy agresiva y agitada como para darle los cuidados y atención que necesita una cría como él… en cambio tú ¿eres un entrenador novato, no? —“Este novato venció a un Deoxys” le quise decir porque la pregunta no sentaba bien, pero sabía que no lo hacía con la intención de tratar de ofenderme, así que asentí— ¿Te gustaría cuidar de él? Parece que se ha hecho amigo muy rápido de Goomy, y considero que te ganaste su confianza luego de lo que hiciste por ayudarlo; me sentiría más cómodo si se quedará contigo —Y tras decir eso me miró fijamente a los ojos, esperándome mi respuesta.
Ahora Cranidos jugaba con Goomy a reventar las burbujas de moco que el segundo hacía y Luck el Charmander se dedicaba a mirar divertido el espectáculo. Si bien era cierto que Slime parecía llevarse bien con el dinosaurio ¿y no había sido gracias a él en un principio que yo me lancé a salvarlo? No quería quitarle esa felicidad a Goomy, ni que tampoco Cranidos volviera a pasar por una situación similar porque su entrenador no podía hacerse cargo de él. El presupuesto de comida me iba ascender hasta los cielos, otra vez, por lo que estaba a punto de hacer, pero no me podía quejar. Así Goomy estaría más a gusto conmigo y Cranidos, en un lugar seguro.
Albert: Estaría encantado de cuidarlo —le conteste viendo fijamente a Cranidos que seguía jugando con Goomy sin prestarnos mucha atención—
Tipo del Pin de Spinda: ¡Bien! Entonces, ven —me hizo señas para que me acercara y juntos nos agachamos para estar a la altura del dinosaurio, quien había dejado de jugar con Slime para ahora dedicarse a mirarnos confundido— Te llevas muy bien con ese Goomy ¿no, Rocky? —El pequeño asintió entusiasmado— ¡Maravilloso! Eso es una buena noticia, entonces. —Le acarició sonriendo y luego, enserió la mirada— Escúchame bien Rocky, desde ahora no podremos seguir estando juntos, sería irresponsable de mi parte llevarte conmigo cuando no puedo cuidarte correctamente. Pero, no te desanimes —se apresuró a decir viendo como los ojos de Cranidos se enrojecían y amenazaban con comenzar a llorar— Ahora viajaras con Goomy y su entrenador, ellos cuidaran de ti y de tu madre; ¡con ellos podrás vivir muchas aventuras y divertirte un montón mientras te haces cada vez más fuerte para tu madre!
Aún ante aquella explicación, Cranidos no pudo evitar estallar en llanto y saltar sobre el tipo, tumbándolo al suelo.
Tipo del Pin de Spinda: Ya, ya, tranquilo, todo estará bien. Te aseguro que esta no será la última vez que nos veamos, presiento que nos volveremos a encontrar ¡y entonces podremos volver divertirnos juntos! Pero hasta que eso pase, tienes que prometerme que serás fuerte y seguirás adelante, sin llorar. —le consoló; Slime también se acercó un poco para decirles algunas palabras; Cranidos lo escuchó atentamente y luego se quitó de encima de su entrenador y detuvo su llanto para fijar su mirada en mí y apuntar su cráneo hacía mi—
Albert: ¿¡Qué!? ¿¡Acaso me quiere embestir!? —Me asusté en vano, pues no se movió ni un centímetro del lugar—
Tipo del Pin de Spinda: No es eso, quiere que choques tu puño contra su cabeza. Su especie sellaba sus alianzas chocando sus cráneos, así probaban la valía y la fuerza del otro; así que te aconsejo que si no lo quieres decepcionar, usa toda tu fuerza. —explico mientras sacudía sus ropas.
Albert: Si no queda de otra —suspiré y con toda la fuerza posible, estrelle mi mano contra su azulado cráneo. Fue como estrellarse contra una maciza pared de roca, pero aun así supe resistir — Prometo que seremos buenos amigos desde ahora Rocky, no te decepcionare —Y con eso, sellé el pacto, conteniendo las ganas de maldecir y gritar por el dolor que recorría mi brazo. Si no me lo había partido sería mucha suerte—
Tipo del Pin de Spinda: Spongo que con eso está todo listo; solo falta esto —extendió el fósil de la madre de Cranidos hacía mí y también la Pokeball de Cranidos— Ahora están a cargo tuyo, los dos.
Albert: Si… ¡prometo que tampoco te decepcionare a ti! —le decía mientras me a sobaba la mano adolorida.
Tipo del Pin de Spinda: Entonces… creo que ya es hora de que me retire, tengo unos asuntos que resolver. Pero antes de irme ¿me dirías tú nombre?
Albert: Albert, Albert Hitori, señor.
Tipo del Pin de Spinda: ¿Hitori? —Preguntó pensativo— ¡Jajajaja! Vaya que es pequeño el mundo, sí que sí —pensó en voz alta— Entonces Albert, fue un gusto conocerte –dijo regresando en sí, mientras se marchaba— Tengo el presentimiento de que nos volveremos a encontrar más pronto que tarde, eso es seguro.
Albert: ¡Espera! No me has dicho tú nombre —le grité viendo cómo se alejaba por el camino de arena, pero no alcanzó a escucharme y solo me quedo ver junto a Cranidos, como su entrenador se marchaba. —
???: Vaya suerte que tienes muchacho —dijo de repente el dueño de uno de los establecimientos cercanos que había estado mirándonos todo ese tiempo— Mira que recibir un pokémon de Steven Stone… me pregunto cuántos tendrán esa suerte en esta vida.
Albert: ¿Eh?... —tardé un segundo en relacionar los nombre— Espera… ¿!ESE ERA STEVEN STONE!? ¿EL MISMO STEVEN CAMPEON DE HOENN!?
???: En carne y hueso ¿en serio no te diste cuenta? Vaya, tienes que ser retrasado en serio —y tras decir eso, el tipo no volvió a decir más nada—
Casi me dio un simposio al enterarme de que había estado hablando con Steve Stone… ¡Y no le había pedido un autógrafo! Ahora no tenía evidencias para lucirme y hacer que mis otros dos amigos tuvieran envidia de mí.
Albert: Y seguro creerá que soy un retrasado… —Me lamenté al recordar como lo identifique como “el tipo del pin de Spinda” — Aunque… —miré a Cranidos y no pude evitar esbozar una sonrisa estúpida— Steven Stone me confió a uno de sus Pokémon… ay que me da, ay que me da.
En serio sentí que me iba a desmayar, pero pude aguantar como los mejores. No podía permitirme aquel acto vergonzoso luego de que Steven Stone decía que confiaba en mí.
………
Pasó el tiempo hasta que finalmente regresé al laboratorio para encontrarme con Karla y Silver de nuevo
Silver: ¿Acaso fuiste a comerte un Sándwich a la ciudad? — preguntó; ya hasta me había olvidado que les dije que saldría a comerme un Sándwich y de eso hace varias horas.
Karla: Y además… ¿de dónde has sacado esta pequeña ternurita? ¿Acaso te fuiste a explorar sin nosotros? Porque no creo que esto sea un Sándwich —agregó la muchacha mientras se acercaba a Rocky; el dinosaurio retrocedió tímidamente ante su presencia, pero luego al darse cuenta que era confiable se dejó acariciar por la chica.
Albert: Les contaría que sucedió, pero no me creerían. Así que dejémoslo en que ese Cranidos es la recompensa que tuve por mi sándwich caído. —descanse en paz el Sandwich que ahora reposa en las arenas del desierto, 2016-2106.
Y con eso, daba por cerrado nuestras desventuras en aquel infernal desierto. Había tenido sus momentos buenos, y sus momentos malos, pero bueno o malo, cada uno habían logrado grabarse en mis recuerdos por el mismo calor infernal que nos abrazaba.
Nunca olvidaría el desafío que nos impuso atravesar aquellas pirámides, ni el susto de muerte que me dio el primo momia de Karla, Cofrafigus, ni tampoco nuestro encuentro con Deoxys que había sido lo más impactante de todo. Mucho menos que había conocido a Steve Stone.
Ahora cuando comenzara nuestra nueva aventura mañana, fuera lo que fuera lo que nos deparara el destino, no podría evitar sentir que desde las estrellas nos observaba Deoxys esperando que cumpliéramos con la misión que nos encomendó, y que desde la misma tierra por la que caminaba, estaba un campeón a la espera de volver encontrarnos.
Algo me decía que de verdad nuestros caminos se volverían a cruzar, no solo con Steve, sino también con Deoxys. Tal vez más temprano que tarde… pero no podía evitar quitarme una pregunta de encima.
¿Sería para bien, o para mal?