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#1

[Evento] Tierra de la desolación



Tema de rol para: Caídos del Cielo.














MISIÓN 01
Arenas rojas que auguran nuestra perdición.




Despiertas y parpadeas, testigo de una lluvia de estrellas las cuales predicen que algo grande está por suceder. ¡No es para menos! Pues no son aquellos los astros que se están cayendo del cielo, no, lo que todos sospecharon y sería objeto para pedir deseos, es nada más ni nada menos que una lluvia de meteoritos que alarmó al mundo entero.

Algunos en los bosques, otros en cavernas, y no faltaron los que estuvieron envueltos en problemas, ningún aventurero se vio libre de aquella poderosa amenaza; ni de noche ni de día, nada fue capaz de cobijarlos ni salvarlos. Pronto se enterarían que el mayor meteorito de todos, aquel que se redujo a miles y miles de diminutos fragmentos, impactó en un desierto que, hasta ahora, nadie tuvo la dicha de conocer. En el mismo desierto, miles de puestos se levantaron; sujetos vestidos de blanco, otros con gafas aislantes, comenzaron a hablar a los entrenadores con seductoras ofertas.

“Capsulas, pokeballs, medicina, el fruto de nuestra investigación, ¡todo lo que quieras! Tráeme eso y todo esto será tuyo”, susurraron a los más ineptos, e hicieron que los cobardes salieran huyendo. Sólo, ¿a qué se referían? A los meteoritos, claro está, pues ellos tienen la muestra de aquello que anhelan tener en sus manos.

key-item-meteorite-shard


Y así es como comienza la aventura de muchos, en un desierto rodeado por un manto de misterios. Quienes son menos introvertidos, se han animado a ir en grupos, pero no faltarían los más valientes quienes se han atrevido a aceptar el reto por su propia cuenta. Ahora, dime, ¿tienes todo listo? Pues, ¡hala! En marcha.

Tras dar la espalda a los puestos, una poderosa tormenta de arena los espera a todos, sin excepción. Al final, cada grupo y cada persona caerá en un sitio distinto. ¿Cuál sitio? Te preguntarás; y yo te diré: cualquiera de los siguientes.



Las ruinas ponen a prueba a quienes osan desafiar las arenas de la diosa. Tras el silbido del desierto, las construcciones antiguas, o el recuerdo de ellas, pierden a los aventureros y los instan a dar un paso atrás, por donde vinieron. Sus laberintos e ilusiones engañan a todos por igual, sin piedad.



El oasis para los suertudos, ¿o los desafortunados? Un paraíso tropical en medio de la calamidad. Los que están bendecidos por la suerte, agradecerán haber caído en este lugar. La débil vegetación refrescará a quienes estén más agotados a causa del viaje.



Las pirámides para los ávidos amantes de la historia, tanto humana como pokemonística. Se dice y de antaño, los ancestros de los hijos del desierto veneraban a los gatos, pues estas criaturas felinas serían la reencarnación de los dioses. No olvidemos, además, que estas pirámides encierran valiosos secretos.



Las arenas movedizas para los que difícilmente verán la luz del mañana. El desierto ha dejado caer su furia en quienes han puesto un pie donde no debían. Lo que podría verse como arena inofensiva, no es más que una fachada para una enorme y peligrosa boca que devorará todo a su paso... ¿una? Quise decir: muchas.

Objetivos de la primera misión:
#1. Llegar a uno de los territorios una vez superada la tormenta de arena.
#2. Deben quedar bien definidos los grupos en el primer rol.

EXTRAS

Querrás saberlo.



A lo largo del evento, podrán recolectar fragmentos de meteorito. ¿Qué pueden hacer con los fragmentos? Canjearlos por premios sorpresas al final del evento.

¿Cómo se obtienen los meteoritos? La cantidad será determinada por DADOS, así que, la cantidad que saque cada uno de los participantes, será totalmente aleatoria y dejada a la suerte; sin embargo, hay un método seguro de obtener fragmentos, la cual consiste en dejar un post en la siguiente zona:

pkmn-deoxys
(Click en el Deoxys)


Cada comentario en Fics sumará 3 fragmentos al grupo. Y como ya me conocen, entenderán que comentario que no sea elaborado no sumará puntos, lo mismo aplica a si el Fic o corto está inactivo y su autor no se ha pasado por el Foro en los últimos 3 meses. ¡Pueden ganar un máximo de 15 fragmentos (por persona)!

REGLAS & ACLARACIONES

¿Todavía más? Sí, más.



— Tienen para postear hasta el día 12/09/2016, si se pasan de la fecha podrán postear después, pero no se escribirán misiones extra para los rezagados.

— Para que un post se considere válido debe tener al menos 15 líneas completas.

— ¡Todo post debe llevar un reporte! En caso de hacer un comentario en Fics, el enlace a ese comentario también debe ser incluido en el reporte.

— Tanto pokémon como fragmentos de meteorito serán decididos por dados.


— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#2
@AlKapparra Mágica
Equipo: "los 2 weones"

"Rumbo a las ruinas"

Un bonito dia para nuestros 2 weones que hicieron su equipo llamado los 2 weones por que los 2 son weones y muy vagos...Cual era su misión? encontrar trozos de meteorito como lo harían? explorando un desierto donde se estrello un meteorito, se supone que debería generarse un cráter de crystal ya que esa cosa ardía cuando impacto pero nanai solo se estrelló y se rompió en mil pedazos. (mi cuerpo explota, en mil pedazos, la noche es corta :v)

Unos hombres contrataron mis servicios para encontrar esos fragmentos de meteorito, prometieron cosas de gran valor mientras más fragmentos llevara, por eso me alié con el weon de los weones un tal Master se dice que es un especialista en estas cosas,Por ello me fui al punto de reunión la entradas de las ruinas en teoría no solo buscábamos trozos de cometas si no que también aprovechamos a conseguir tesoros de un gran valor ya que solo consiguiendo esos trozos de cometa no creo que nos de como para costear nuestra vida.

Agarre una manta de color marrón para tapar completamente mi cuerpo y me coloque unos lentes por si la tormenta de arena se levantaba, con todo esto me lanze hacia el desierto rumbo a las ruinas... para localizarlas el weon de master me dio una brújula especial la cual era atraída por un potente imán de bolsillo que el traía consigo así era fácil encontrarse con él pero la única pega que tenia era que en tormentas de arena no funcionaba...Al terminar de avanzar unos 10 Km una tormenta de arena comenzó.

-Puff lo que me falta.-Dije al aire.

Tape mi boca con un paño y me puse unos lentes y el trapo sobre mi cabeza y el cuerpo estaba listo para atravesar esa tormenta,esto no bastaría para detenerme así que camine y camine recto así el horizonte y después de una hora o más logra atravesar la tormenta.

-Genial ahora solo debo seguir la brújula y encontrarme con ese capullo, espero que nos llevemos bien aunque su nombre suene arrogante.-Dije mientras seguía la dirección que marcaba la brújula

Yo seguía caminando y caminando en dirección a donde marcaba la brújula todo lo que veia era arena y polvo que se presentaba en mi camino no había nada de agua a la vista y todo estaba cubierto por el calor abrasador del desierto pero un rayo de esperanza se mostró ante mi eran las ruinas donde nos íbamos a encontrar, tal vez esta seria una señal de arceus? o solo una coincidencia, bah que mas importaba ya habia encontrado el punto de encuentro y me dirigía así el.

Reporte:
Equipo pokémon del weon No 2:

(Creo que así esta mi equipo...Creo)
:220:
lv11
vitalidad: 100%
EXP: 75%

:152:
lv8
vitalidad:100%
EXP: 0%

:403:
lv10
vitalidad: 100%
EXP:0%

Links de comentarios:
"Kappa me obligo a publicar" (?????) Estoy en proceso comentando fics cuando comente coloco los links.

Team::658: lv 36:059: lv 30 :547: lv 26:397: lv 19:277:lv22
Promedio:lv:27
Inventario
Cronología
#3
¡Las Ruinas!



Luego de esa horrible Tormenta de Arena termine en un Desierto muy extraño, no sabía dónde estaba y por suerte traía a mis Pokemon para ayudarme a salir de este lugar, de seguro fue acto de Hoopa y sus anillos pero por que me había traido a este lugar tan extrañó

-¿Estas bien Fennekin? - le pregunté.

Fennekin estaba muy bien ya que tenía una gran sonrisa, yo tenía unpoco de miedo ya que nunca había estado en un lugar como este, caminando por el extraño Desierto llegue a un lugar en mal estado, estaba frente a un lugar en mal estado el cual no parecía estar habitado por personas y mucho menos plr pokemon, Fennekin deseaba entrar pero yo no quería por el mal estado.

-¿Estas segura? - le pregunté a Fennekin. - ¡Esta bien! - corrí junto a Fennekin hacia la entrada de las Ruinas.

Estaba emocionado por saber que tipo de Pokemon encontraría y si alguno quisiera formar parte de mi equipo, no podía dejar de pensar en lo me encontraría en las Ruinas.


Luego edito con los fics y el equipó con el que voy


#4
Equipo: Los 2 weones @Exerux


"Suena interesante" me dije cuando escuche esas palabras, si le llevaba fragmentos de meteoritos obtendría una recompensas y una muy buena recompensa, ¿qué podría salir mal? Llame a un viejo amigo el cuál tal vez estaría interesado en las recompensas, este chico responde al nombre de "Carlos" pero como nos conocemos desde hace muchos tiempo nos llamamos el uno al otro "Weon" que se usa para referirse a una persona en nuestro país de origen. Decidimos que nos encontraríamos en unas ruinas, con suerte encontraríamos algunos tesoros y uno que otros pokémon, le mandé una brújula que le indicaría mi ubicación así sabría como llegar así mi ubicación ya que "No te pierdas" es lo único que parece no entender ya que es el único hombre del mundo que se pierde en un camino recto...

—Tenía que haber ido yo para allá.

Estaba claro que se perdería, con un poco de suerte llegaría al destino luego de unas 2 o 3 horas de que yo llegará, no estaba tan preocupado ya que sabe protegerse el solo pero con su nivel de inteligencia tal vez, solo tal vez, se meta en una lucha contra unos bandidos y le roben todo. Eso ahora no importaba de algún modo llegaría a las ruinas, tenía que prepararme para partir, empaque botellas de agua, comida, una tienda para dormir, una que otra pokéball para capturar pokémon salvajes y como teníamos que atravesar un desierto empaque también unas gafas.

Partí de la ciudad que me encontraba junto a mi equipo pokémon, no era el mejor equipo, pero eramos fuertes así que aguantaríamos un buen rato. Y el viaje había comenzado, atravesemos riachuelos, pequeños bosques y uno que otro camino... y llegamos, el gran desierto en el cuál al pasarlo se encontraban nuestro destino, las ruinas.

Al colocar un pie en el desierto una tormenta de arena nos pegó directo en la cara, saque las gafas para no dañar mis ojos y seguir avanzando, sería un duro camino pero teníamos que enfrentarlo, guardé a mis pokémon ya que no aguantarían la tormenta.

Luego de caminar un buen rato comencé a visualizar el final del desierto, había llegado a las ruinas y claro, estaba primero las posibilidad de que el "weon" de Carlos llegará antes que yo era muy poca así que avancé un poco y me refugié en un lugar cerca de las ruinas y que me protegiera de la tormenta, lo único que faltaba era espera la llegada de Carlos.


Reporte:

Equipo pokémon:

Spoiler

Post en fics: http://www.cpokemon.com/foro/threads/39568-Pok%C3%A9mon-Shi-Daos?p=402433&viewfull=1#post402433
http://www.cpokemon.com/foro/threads/31997-Ranger-por-pura-casualidad/page3?p=402493#post402493

Ibuki Mioda <3
#5













> THE ONE WITH THE METEOR SHOWER

La gran bóveda celeste sangraba tonos rojizos y violetas. La arena en cada paso intentaba tragarme por completo y si no era eso, al menos trataba de quemar mi alma por cada intento de avanzar. Mi cuerpo se dio por rendido cuando las voces dentro de mí empezaron a revelar la realidad. No saldría de ahí. Sería olvidado. El polvo de mis huesos se mezclaría con los granos de quién me regaló la vida. Era solo un préstamo. Perdería. Intenté fallidamente callarlas. Pero solo podía escuchar una única interrogante.

- ¿Quién eres, qué es lo que quieres?

No lo sabía. Por más que se lo preguntaba a mi Slowpoke, por más que cuestionaba a mi malvada Skitty. Ellos confiaban en mí porque me conocían, pero yo no podía. No confiaba en mí mismo. No podía mentirle a ellos. Me rendí. Mis piernas temblaron, mi respiración se entrecortó, mis rodillas y manos imploraron al desierto que no me llevara. Mi instinto me llevó a liberar a mis dos compañeros, antes que mis ojos se fueran a negro.

Desperté creyendo que estaba en el infierno. Escuchaba metales chocar, una fábrica andante, escuchaba gritos, voces, en medio del viento. Skitty había puesto una Baya Aranja en mi boca, la había estrujado, como si fuera el vaso de vino en la última cena. La oscuridad me mantuvo frío y apenas mis cristales enfocaron el cielo supe que sobreviviría. La luz de las estrellas me sonreía, me guiaban, mientras el techo del hogar parecía fracturarse en destellos claros, luminosos, como si la luna llorara y esparciera sus lágrimas en medio de la soledad de las llanuras de lo desconocido.

Seguía escuchando el metálico sonido provenía de un gitano de ojos blancos incapaces de percatarse de mi presencia. Su boca pronunciaba y nombraba cada una de las cosas que tenía y lo único que pedía a cambio: trozos de meteoritos. A su lado, una Zoroark lo escoltaba. Pero los ojos de ella eran incapaces de despegarse de la lluvia. Skitty no lo dudó dos veces. En un segundo había golpeado a la Zoroark, la había alejado de su entrenador con su movimiento sorpresa. El anciano gritó para que la siniestra criatura atacara de vuelta, pero mi Slowpoke la detuvo con su mente por algunos segundos, para luego tirarla a lo lejos. Skitty le robó al anciano una botella de agua y corrió hacia mí, el gitano gritaba maldiciones en cada uno de los idiomas hablados posibles.

- ¡Maldito estarás, carajo! ¡Que la soledad destruya tu coraje, que el cielo se tiña de negro ante tus ojos y la luna te de la espalda, que la arena trague tu existencia y te convierta en lo que eres! ¡Polvo naces, polvo mueres!

Zoroark de pronto se vio iluminada por un aura que delumbró a la oscuridad. Su cuerpo blanco se convirtió en una mancha gigante para luego transofrmarse en un Tyranitar. Toda la arena bajo mis pies se levantó como si el espíritu del desierto la llamara, el viento comenzó a girar, a danzar alrededor mío, cuando Slowpoke fue capaz de moverlo, el viejo como si se tratase de un espejismo, había desaparecido.

Skitty gruñía ferozmente. Estaba cansada pero su espíritu era más fuerte que la misma arena. Tomó la iniciativa y avanzó paso por paso, mientras mis ojos eran incapaces de ver algo. Ella al tener la habilidad de ver con sus semi cerrados me guió por el duro camino, el agua me mantuvo vivo, el frío, el sigilo, el viento en mi oído me mantuvo tranquilo. Mi equipo había tomado mi rol, y ellos fueron los que me guiaron por incontables horas hasta mi siguiente destinación.
1 - 2
















> EQUIPO
:079: HP: 100% - Nivel: 8 (50%)
Habilidad: Ritmo Propio
TAMBOR, PISOTÓN, MALDICIÓN, BOSTEZO
:300: HP: 100% - Nivel: 7 (0%)
Habilidad: Gran Encanto
SORPRESA, GRUÑIDO, PLACAJE, CANTO










#6
@PyriteWolf @DaVuXz

Evento Caidos del Cielo:

Tierra de la desolación

Las arenas del destino


Cegado por la increíble oportunidad de entrenar a sus pokemon, Alex se embarcó en la búsqueda de fragmentos solicitados por los científicos sin pensarlo demasiado. ¿A caso seria demasiado difícil? Confiaba en sus pokemon con su vida propia, no debería ser demasiado problema.

Desde el campamento recibió instrucciones de en que area se especulaba que habría una mayor cantidad de fragmentos de meteoritos, y junto con ellas una herramientas de trabajo ideales para sustraer y contener las piezas sanas y seguras.

Alex no poseía pokemon grandes para ir de transporte asi que comenzó a desplazarse usando simplemente sus pies. Zorua en cambio se quedó dormida en su hombro, como siempre...

Atravesando la ruta de acceso al campamento observó como otros entrenadores se movían en grupo en todas direcciones, discutiendo y marcando sus mapas a que lugar es conveniente explorar. Él los ignoró y se adentró en el cada vez menos reconocido camino arenoso hasta fundirse con el paisaje del desierto.

A donde mirara solo se observaban kilometros de arena y mas arena. Solo a lo lejos cerca del horizonte se podian apreciar distintos paisajes. Lo mas destacables eran los colores verdes de un posible oasis a lo lejos y las puntas brllantes de las pirámides.Sabia que cerca también se encontraban peligrosamente arenas movedizas y terreno inestable debido a las ruinas de antiguas civilizaciones.

Alex suspiró acalorado.

Alex: Maldicion, a donde deberia ir en concreto?

Se maldijo a si mismo por cabezota al empezar una búsqueda sin un plan previo. Incluso.. ¿Irse sin Icely ni Sabrina? Podría haberlas invitado, pero las diferentes circunstancias lo impidieron.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se percató de la tormenta de arena que estaba a momentos de encontrarlo totalmente solo.

De pronto todo se tiñó de marron rojizo junto con una fuerza abrumadora lo empujó desde atras tirándolo al suelo. Sorpresiva y abrumadora, la tormenta se convirtió en un enemigo implacable. Y considerando sus pokemon, estaba en una importante desventaja.

Zorua terminó semi enterrada por la arena que golpeaba como centenares de agujas. Alex tuvo que rodearla con su brazos para protegerla.

Alex: Proteccion, exacto. Necesitamos proteccion... Joltyk usa seda de araña!

Alex sacó a su Joltik y este comenzó a tejer una gruesa capa de seda a toda velocidad. Alex uso esa capa para cubrirse con sus pokemon. No seria muy resistente al viento e inmutable ante la tormenta pero le daba margen tanto para maniobrar como para levantarse en la arena.

Mientras Alex caminaba empezó a escuchar como algo crujia. Truenos fuertes resonaron por todo el lugar... Espera.. ¿Truenos? Los tres mirarón en todas direcciones si poder observar mucho. Sin embargo el origen de esos ruidos estaba cerca, sin duda demasiado cerca.

Alex: Que demonios!?

El suelo se abrió como boca de lobo y la arena empezó a ser engullida por un monstruo ambriento, la oscuridad alli abajo.

Alex: Kgh.. que.. queh!?

Alex tropezó de espaldas y empezó a ser arrastrado hasta la enorme cicatriz por la cual la arena era arrastrada como una cascada. Zorua saltó a un lado arrastrando a Joltyk consigo. Mientras Zorua lo sujetaba, Joltyk escupio su seda de araña hasta Alex para que pudiera aferrarse.

Aun así Alex seguia siendo arrastrado. Su cuerpo cayó al vació terminando suspendido literalmente pendiendo de un hilo. Alex miró hacia abajo, pudo ver la enorme oscuridad que todo se traga ansiosa por devorarlo a él tambien. Las arenas rojas arrastradas por la tormenta tambien resultaban aspiradas por la boca de la oscuridad. Jamas sintio tanto miedo en su vida.

Charmander salió de su pokebola siendo lanzado hacia arriba. Aterrizó junto a Zorua y Joltyk haciendo una vueltereta hacia abajo clavando sus garras lo mas profundo que pudo. Su garra metal alcanzó a incrustarse en algo rocos entre la arena. Con su otra garra sujetó del pelaje de Zorua.

Charmander: Charmandaar! (Resistan!)
Zorua: Riaagh! (No tienes que decirlo)
Joltyk: Tiiich tii. Thiiiick! (Tiren con fuerza ambos! Me quedo sin seda!)

Era inutil, incluso con Charmander los 4 eran arrastrados sin remedio. El metal claw no alcanzaba para frenar la furia de la tormenta y las arenas que eran tragadas por la enorme grieta.

Alex: Ufff..uff.. rayos... Ah!

La soga de Joltyk se cortó cerca de la mano de Alex y por un segundo su corazón se detuvo. Pero al ultimo instanto una mano lo sujetó desde su muñeca.

Noah se habia lanzado al vacio sin pensarlo para atraparlo. Aipom lo sujetaba con su cola, a su vez este se sujetaba de las manos de otro entrenador. Davuxz colgaba casi desde el borde mientras con un brazo se aferraba a la seda de Joltyk y con el otro sostenía a Aipom

Noah: Lo tengo! Tiren con fuerza ahora! Aipom levantanos con tu cola!

Aipom cerró aun as su atadura e intentó acercar a Noah a la superficie. Joltyk intuyó esas intenciones y lanzó una segunda soga de seda hacia ellos para asegurar la linea. Joltyk rodeó a Davuxz y alcanzó a Noah, quien sujetó la segunda soga con su mano libre.

Davuxz le gritó a Alex.

Davuxz: Tienes que intentar subir hasta arriba!
Alex: No puedo ver nada con tanta arena!

Los segundos pasaban como si fueran horas, sentian que ya no había vuelta atrás. Y así era.

La tormenta de golpe aumento de potencia, y como un golpe de ola zarandeó a los pokemon arriba sacudiéndolos a todos. La soga se deshizo condenadolos a todos a caer al vació.

¿Cuanto duró la caída?

Alex se despertó sintiendo un fuerte zumbido en sus oidos. Arena, la arena a su alrededor amortiguó de alguna manera el impacto.

¿Cuanto tiempo quedó inconsciente?

Zorua saltó hacia los brazos de Alex entre lagrimas. El le acarició la cabeza para calmarla. Tras unos momentos emotivos miró mas detenidamente a su alrededor. Noah y Davuxz hacian guardia a unos pasos de él, le dieron una amigable "bienvenida"

Davuxz: Hasta que despertaste.. - Dijo, en un tono medio irónico, medio en broma.
Alex: Je "Pues por nada." - Contestó el de la misma manera, para agradecerles a ambos el intento de salvarlo.

Alex pestañeó unos segundos mirando hacia el "cielo" negro, comenzó a sentirse realmente confundido. Tan confundido que incluso sus prioridades se "alteraron."



Alex: Saben, me encantaría saber el nombre de mis "salvadores". Pero antes de eso, tienen idea de donde estamos?
Noah: Podria responderte, pero si lo hago seguro te estoy mintiendo.

En cierto modo, ninguno de los tres tenia idea de en donde estaban. La poca luz que entraba era de la grieta allá arriba y no ayudaba mucho la arena que se acumulaba en el suelo formando una colina de arena cada vez mas alta. Charmander correteó en círculos soltando brasas al rededor del grupo para iluminar lo mas posible la zona.

Davuxz: Eso responde a la primer pregunta.
Noah: Vaya suerte la nuestra...
Alex: Kgh.. -Se levanta a duras penas- Je, parece que tendremos que hacer escala en una Ruinas Antiguas... y espero que abandonadas.









Reporte
Spoiler


Nota: Como el evento encajará después del arco que ocurre en mi Odisea, las recompensas aparecerán recien en su debido momento. Incluyendo la posible experiencia que ganen mis pokemon (Y el pokemon que nazca del huevo, aquí no participa)

Zorua

Sexo: Hembra

Nivel: 15
Exp obtenida en evento: 000%

Habilidad: Ilusion

Movimientos:
-Golpes Furia
-Persecución
-Llanto Falso
-Bola Sombra (Movimiento-MT)

- FinalShadowball (Bola Sombra concentrada)


Charmander

Sexo: Macho

Nivel: 14
Exp obtenida en evento: 000%

Habilidad: Mar llamas

Movimientos:
-Garra Dragón (Movimiento MT)
-Ascuas
-Pantalla Humo
-Garra Metal



Litwick (Evento Haunted Forest)

Sexo: Hembra

Nivel: 13
Exp obtenida en evento: 000%

Habilidad: Absorbe fuego

Movimientos:
-Llama Embrujada
-Armadura Acida
-Sustituto
-Tinieblas



Shinx

Sexo: Macho

Nivel: 14
Exp obtenida en evento: 000%

Habilidad: Intimidación

Movimientos:
-Placaje
-Carga
-Chispa
-Malicioso



Joltik (Evento A Gift to you)

Sexo: Macho

Nivel: 14
Exp obtenida en evento: 000%

Habilidad: Ojo Compuesto

Movimientos:
-Disparo demora
-Cortefuria
-Onda Trueno
-Gigadrenado



Huevo Pokemon

Estado: Its ann egg.






#7
Era una noche como cualquier otra, donde estaba por abandonar la ciudad, nunca imaginaría lo que ocurriría. Justo cuando me disponía a partir, en el Centro Pokémon mientras veíamos la televisión durante la cena, la transmisión fue interrumpida por una noticia de última hora, que informaba de una lluvia de meteoritos en la región, y que el mayor de los meteoritos había impactado en el desierto. También informaban que los científicos llegarían en breve al sitio para poder iniciar sus investigaciones, y que la población se mantuviese alejada del lugar mientras se llevaba a cabo. Como todo buen aventurero, no podía resistir la tentación de verlo con mis propios ojos. Esa misma madrugada salimos de la ciudad mi equipo y yo con rumbo al Desierto. Mi rival Luis, seguramente estaría entrenando para su próximo desafío, así que no le pedí su ayuda. Al cabo de un par de días conseguí llegar al Desierto, que lucía imponente con el sol abrasador y la arena caliente. Avanzamos sin rumbo durante unas horas hasta que unos miembros del equipo científico nos encontraron. Ellos nos llevaron hasta su base de operaciones, donde nos ayudaron a rehidratarnos. Ya en el lugar, cuando notaron que tenía un equipo Pokémon, me pregunaron si quería ayudarlos en su investigación. Acepte gustoso, ese había sido mi propósito desde que inicie el camino de ida; me explicaron que lo que tenía que hacer era juntar fragmentos de meteorito esparcidos en diversos puntos del desierto, pero para lograrlo tenía que ir mejor preparado, así que me dieron algunas provisiones, principalmente agua, para no morir en el intento. Me recomendaron que en algún punto del lugar existían una ruinas ocultas, en las cuales podrían haber algunos indicios del meteorito, así que sin más dilación parti en busca de los fragmentos. Saqué de la mochila el Mapa de la región para ampliar un poco la zona del desierto y una brújula que nos habían dado para orientarnos. Desafortunadamente, con tanta atención que le prestaba al mapa, no me percate que una tormenta de arena se acercaba y nos envolvió de forma estrepitosa. Apenas si me dió tiempo de regresar a Treecko a su Pokéball, quien siempre se hallaba en mi hombro, antes de que la tormenta nos lanzara por los aires con rumbo desconocido. Cuando desperté, el Sol ya no resplandecía en el cielo, el ocaso estaba cerca; rápidamente me dirigí a mis pertenencias para ver que todo se encontraba en orden. También saqué a todos mis Pokémon de sus Pokéball, para ver si todos se encontraban bien, y afortunadamente nadie salió herido durante la tormenta. Una vez checado esto, regresé a todos a sus Pokéball para que continuen descansando excepto a Treecko, quien siempre me acompañaba. Cuando me dí media vuelta, pude apreciar ante mí la entrada de un antiguo edificio que yacía imponente en medio de las dunas del desierto. Seguramente estas eran las ruinas de las que tanto hablaban, menuda suerte la que habíamos tenido de haber llegado de una forma un tanto inverosímil, sin embargo solo quedaba entrar y descubrir que misterios tendría este lugar.

Reporte:

Equipo: :196: (8) :407: (8) :568: (10) :185: (10) :543: (11) :252: (14)
Nivel Promedio: 10.16

Comentarios en Fictions:


Academia Pokémon: Cronología / Inventario

Odisea Pokémon: Índice & Datos

#8
Una vez en los improvisados "laboratorios" de los varios científicos que organizaron la búsqueda de los meteoritos, Silver en compañía de los muchos entrenadores que acudieron al lugar recibieron la orden de formar grupos de tres individuos. Algunos tenían la suerte de haber ido en grupo, otros tuvieron que dividirse por lo mismo, pero Silver no tenía más elección que intentar superar sus problemas y conseguir a un par como acompañantes. Tras caminar en silencio observando el actuar de los entrenadores, logró encontrar una pareja que hablaba como si ya se conociera de antemano y que no parecía tener un tercer integrante. Pasó varios minutos a un metro de distancia esperando a que lo notaran y lo invitaran, pero al final se rindió y se armó de valor para dar el primero paso.

—Disculpen...
—¿Y quién es ese raro que lleva unos minutos mirando? —dijo la chica de cabello de largo.
—No seas tan cruel, quizás quiera unirse a nosotros —sugirió el chico a su lado.

De alguna forma u otra parecía haberse integrado, aunque la actitud de la chica le parecía algo preocupante.

—E-entonces... ¡un gusto en conocerlos! —dijo Silver casi gritando.
—Con él ya no tendremos problemas en que nos dejen avanzar, aunque yo puedo encargarme de todo —alardeó el chico.
—Y bueno... mi nombre es Silver... —dijo intentando no golpear a ese "mocoso insolente".

Tras las presentaciones, los tres se adentraron en el desierto dejando atrás las instalaciones científicas. Lo que hace una noche fue la pista de aterrizaje de una hermosa lluvia de meteoritos, hoy era un peligroso y extenso desierto con una tormenta de arena que ya había derrotado a varios grupos que avanzaron unos minutos antes con la esperanza de ser los primeros. En un principio la tormenta parecía soportable, pero el grupo no tardó en ver las dificultades al avanzar un par de cientos de metros.

Finalmente la tormenta de arena comenzaba a debilitarse permitiendo distinguir unas edificaciones a la lejanía. No dudaron en dirigirse a ese punto a ocultarse, descubriendo que se trataban de unas ruinas que se mantenían firmes a pesar del clima que las azotaba constantemente, sin duda estaban bien construidas. Según la información proporcionada por los científicos, debían seguir rectos para encontrarse con un oasis, pero si se desviaban un poco llegarían a otros lugares que podían resultar más peligrosos, algo que podía ocurrir debido a la tormenta que incluso obstruía su visión en su punto más álgido.

Los tres entrenadores debían atravesar su siguiente prueba.




Equipo:
pkmn-meditite[Lv.6] pkmn-pikachu color-shiny[Lv.5]

@Albert @Overly.
#9
Spoiler
Un mar dorado se extendía hasta donde alcanzaba la vista brillando bajo la fiereza de un implacable sol. Varias tiendas y toldos se extendían de aquí a allá de manera irregular y eran montones de personas las que las frecuentaban. También habían algunos edificios, pero nada destacable pues eran de escaso tamaño y ya se encontraban en escombros.

Con este escenario en frente, a apenas escasos metros de distancia, no pude evitar sonreír.

Albert: ¡Aaaaaal fin! ¡De verás pensé que moriríamos en ese desierto! —estiré los brazos de la emoción, y no pude evitar sonreí.

Karla: ¡Y yo! ¡N-o no puedo creer que en el desierto no haya ni una sola tienda de dulces! —Se quejó la chica detrás de mí— Al fin podremos comer y beber agua luego de tanto tiempo ;W;

Albert: ¡No hubiéramos estado 12 horas sin alimentos sino te hubieras comido todas las barras de chocolate! Y pensar que tuve que comerme un cactus por la desesperación… aún tengo las espinas en los dientes.

Karla: ¿¡Qu-e!? No me quieras echar toda la culpa a mí, loco ¡mira que yo vi como te tomabas la gaseosa a escondido! Y de paso era la mía, vil monstruo sin corazón ;W;

Albert: Eh… yo… ¡mira, un vendedor ambulante de tortas! ¿¡Y tiene oferta de 2x1!? —señale hacia atrás—

Karla: ¿¡Donde!? —La chica volteó hacia donde señale; aproveche el momento para pirar corriendo de allí, dejando solo una cortina de humo detrás de mí. No era una huida, sino una retirada estratégica.

……
Luego de tantas desventuras, imprevistos, giros desafortunados, caos, acción, drama, más giros desafortunados, otra vez giros desafortunados, y un montón de cosas más que seguro servirían para escribir el best-seller del año de dramas, Karla y yo por fin tuvimos una pizca de suerte… bueno, suerte si se ve desde un cierto punto de vista muy, muy, muy específico.

Una noche mientras explorábamos la ciudad, vimos como una fugaz lluvia de meteoritos bañaba el cielo azul. Fue una vista bastante espectacular y creímos que sólo sería una lluvia de meteoritos que adornaría el cielo con sus cálidos colores por sola una noche, así que aprovechamos para pedir un deseo, cómo se suele hacer en esas ocasiones. Yo pedí un poco de suerte para mi vida… aunque eso fuera imposible; Karla por otra parte, ni idea. Lo cierto fue que jamás llegamos a creer los acontecimientos que ocurrirían gracias a esa lluvia de meteoritos.

Al día siguiente los medios de comunicación y toda la ciudad estaba hecha un caos. La gente hablaba como aquellos meteoritos habían impactado en diferentes lugares y habían causado un completo caos. Era el tema del día, no había nadie que no lo discutiera. Teorías surgieron por montón, desde que era una señal de que el mundo se acabaría pronto, de que se trataba de un ataque extraterrestre, de que era una muestra de la furia de Dios por la muerte de Juan Gabriel, que si fue un ataque de ISIS, y muchas cosas más. Toda más jalada de las greñas que las otras. Yo por mi parte creía que eran eses concentradas eyectadas de algún OVNI que surcaba los cielos abduciendo ganado y mexicanos/gringos.

No fue hasta el día siguiente a ese que la parte más interesante llego: Científicos habían descubierto extrañas propiedades en meteoritos que habían caído en ciudades; no revelaron detalles pero estimaron que su valor podría ser tan caro como el propio oro; a más de uno fue al que los ojos se le volvieron símbolo de dinero al escuchar semejante noticia. También, informaron sobre que la mayor concentración ocurrió en un desierto virgen de la región, inexplorado por los peligros que en él se esconden.

Científico: Ofreceremos valiosas recompensas a los entrenadores que nos traigan trozos de estos meteoritos. No vamos a escatimar en gastos —fue uno de los anuncios que se dio durante el trayecto del día—

Karla: ¡Definitivamente tenemos que ir allí Albert! ¡Piensa en todas las cosas que podremos comprar si nos hacemos con esas cosas! S-seriamos millonarios… —veía la pantalla de la televisión con inocente admiración—

Albert: ¿Al menos has pensado en que podríamos comprar?

Karla:…. N-o ¡pero ya resolveré eso cuando tenga el dinero! Tal vez una dotación infinita de tortas de chocolates…

Albert: ¡O de Donuts! —Exclamé, ahora si verdaderamente interesado—

Karla: ¡Eso tu si me entiendes! ¡Debemos ir allí!

Científico: Solo recuerden entrenadores, este desierto es un lugar muy peligroso. Si no son entrenadores experimentados, les aconsejamos no acercarse; podrían morir deshidratados, desnutridos, por insolación, envenenados por alguna serpiente, infectados por alguna enfermedad letal y desconocida, atacados por una manada de pokémon, en una tormenta de arena… —Dijo el hombre en el televisor; la lista siguió y siguió, pero yo quede como en shock… —

Albert: ¿Soy yo o esa es una lista muy larga de riesgo de muerte? —No me lo podía creer—

Karla: ¿A-acaso dijo muerte por enfermedad letal y desconocida? —Estaba tan en shock como yo— P-ero... ¡n-o no importa! Afrontaremos este riesgo ¡hemos pasado cosas peores! ¿N-o?

Albert: Estamos en riesgo de morir 24 horas, 7 días de la semana…no creo que algo como esto pueda con nosotros, no está fuera de lo cotidiano —A nuestra propia y bizarra manera, nos estábamos animando—

Karla: ¡S-i! Ninguna muerte por envenenamiento o por insolación podrá con nosotros… por más aterradoras que suenen. ¡D-ebemos hacerlo… p-por las Donuts! ÒWÓ

Albert: ¡Por las Donuts! ÒWÓ —Chocamos las cinco, para pactar nuestra decisión—

Sobra decir que perro que ladra no muerde ¿no? Fueron muchas las excusas absurdas que inventábamos a última hora para no partir —yo dije que me sentía mal de estómago y Karla se inventó que una tía-abuela-prima lejana se había enfermado y debía viajar a cuidarla— pero finalmente decidimos iniciar aquella aventura armado de todas las provisiones que se necesitarían para un viaje de aquella magnitud: Chocolates, gaseosas, gomitas de animales y chocolate blanco –no mucho porque era muy caro- … Todo unos exploradores profesionales estábamos hechos.

Así nos embarcamos en aquella aventura…

……

Caminaba de un estante a otro, viendo como vendedores ofrecían recompensas por quien le trajera trozos de meteoritos. Las recompensas eran vareadas: Desde dinero, hasta objetos para pokémon y mucho más. Algunos lucían como estafadores y otros no, pero lo cierto es que no había entrenador que no frecuentara aquellos establecimientos.

La verdad no me importaba nada de lo que ahí vendían; sólo huía de Karla y buscaba algo para comer y beber.

????: ¡Todos los entrenadores interesados en tesoros valiosos vengan por aquí! ¡Pasen, pasen! —Gritaba un hombre con la cara cubierta por una capucha. Llamaba a una de las pocas estructuras de la zona. Lucía bastante peligroso así qué lo mejor sería evitarlo, no quería caer en una trampa por inocente… — ¡Le daremos comida y bebidas gratis a todos!

….

Me encontraba comiendo y bebiendo desesperadamente sobre una mesa. Los demás entrenadores ahí reunidos me veían con un poco de asombro, y se apartaban con precaución de mí. Sólo una entrenadora, recién llegada, fue la que se acercó a mí y comenzó a comer tal cual como yo lo hacía sin siquiera reparar en mí. Yo tampoco le preste mucha atención hacia su apariencia hasta que…

La última ala de pollo frito sobre la mesa… Fui a agarrarla cuando otra mano se interpuso en mi camino, ambos chocamos sin querer y…

Albert: ¡Tú! —El horror, el horror—

Karla: ¡Tú! —La chica me miraba entre una mezcla de sorpresa y furia. Me preparé para lo peor…— ¡Tú…! ¿Cómo pudiste engañarme de esa forma, loco? Con las tortas de chocolate no se juegan, son sagradas. Y además dejarme tirada sola y lárgate por ahí ¡Que te lleve Darkray! ;W; — La verdad me esperaba algo peor; a veces se me olvidaba que Karla no era como mis demás compañeras… y con eso me refiero a un demonio salido de los avernos—

Albert: ¡Yo te juro que te iba a ir a buscar, en serio! —me defendí—

Karla: ¡Si claro! Me doy cuenta ahora que te veo dándote el banquetazo aquí; pensabas dejarme morir en el desierto ¿no? ¿No? ¡Traición, traición te digo! ;W;

Albert: Bueno… ¿tú también llegaste aquí, no? —Era el único argumento que tenía—

Karla: Bueno, sí, un amable señor encapuchado pidiendo servicios entrenadores en la calle y-y bueno lucía tan buena gente que yo no me pude…

Albert: Viniste por la comida, igual que yo ¿cierto? —su cara avergonzada la delataba—

Karla: ¡N-o me puedes culpar! T-ú me dejaste tirada a mi suerte; pensé que moriría solitariamente por hambruna. Fueron momentos oscuros y difíciles para mí ;W; ¡Y-y no creas que te he perdonado por eso!

Albert: Etto… yo lo siento Karlita —me rasqué la cabeza; de verdad ¿cómo pude hacerlo aquello a ella?— Toma comete la última pieza de pollo y hagamos la pases…

Karla: ¿¡Crees que me puedes comprar con una pieza de pollo!? ÒWÓ… Necesitaras traerme al menos algo para beber si quieres que hagamos las pases.

…..

Karla y yo hicimos las pases luego de traerle algo para beber. Paso el rato rápidamente dentro del edificio; algo sorpréndete es que a pesar de que la estructura lucía deteriorada desde afuera, por dentro lucía impecable: Con paredes blancas y un suelo alfombrado, y algunas extrañas maquinas científicas que hacían “bibupbip” esparcidas por todo el lugar; habían hecho un trabajo fantástico en restaurar esto en un solo día. Varios entrenadores nos encontrábamos ahí, algunos en grupos como nosotros y otros en solitario. No fue hasta que paso un largo rato, que un científico entro por la puerta que daba hacia el desierto y llamó la atención de todos.

Científico: Muy buenas a todos, gracias por asistir a nuestro llamado; espero que estén disfrutando de la atención que le brindamos. Ahora les pido por favor, un minuto de su atención para hablares sobre el favor que debemos pedirles —explicó pausadamente—

El científico habló sobre como la mayor concentración de meteoritos se encontraba en el desierto. Explico, también, que a contrario de los que ellos creían estos lares fueron habitados por humanos hace muchos años atrás y la evidencia de aquello eran las estructuras donde nos encontrábamos ahora y algunas complejas edificaciones antiguas que encontraron más alejadas.

Científico: Una pirámide y unas antiguas ruinas se encuentran más allá de este punto de control. Ya hemos enviados entrenadores a explorarlas y han confirmado que se tratan de complejas edificaciones llenas de trampas y pokémon peligrosos, empero también parece poseer valiosos tesoros más allá de los propios meteoritos. También descubrimos una zona del desierto donde hay abundante trampas de arenas y un oasis… sin nada en particular. Al parecer estas cuatros zonas son las que poseen mayor concentración de tesoros.

Piramides y ruinas llena de trampas, arenas movedizas… no hacía falta decir que la zona que más me gustaba era el oasis ¿no? Y no debía preguntar a Karla para saber que pensaba lo mismo. Personas propensas a la muerte no deben visitar lugares propensos a matarlos, era una ley inquebrantable para nosotros… a la que solíamos tener una especie de morbo a quebrantar siempre por culpa del destino.

Científico: Deberán formar equipo de tres personas para ir a alguno de estos lugares y explorarlos. El trato es traer sustanciosas piezas de meteoritos; mientras más traigan más alta será su recompensan; cualquier otra cosa que consigan pueden quedárselas; nosotros le daremos los insumos y objetos necesarios para la exploración; si no tienen grupo o no alcanzan el requisito básico de tres personas, no se molesten ni intentarlo, es demasiado arriesgado salir a aquellos lares incluso siendo tres.

Tragué en seco.

Albert: ¿Aún quieres hacer esto? ¿No? Digo… por los Donuts.

Karla: ¡Cl-aro! No pienso retractarme… tú tampoco ¿verdad? —Lucía tan atemorizada como yo—

Los grupos se formaron rápidamente; y en poco tiempo ya había personas que cumplían el requisito básico de tres personas. En cambio, nosotros… seguíamos siendo dos, y ni siquiera hacíamos el esfuerzo por buscar al tercero.

Albert: ¿K-arla? Soy yo ¿o aquel chico nos está viendo desde hace un rato? —No me equivocaba, efectivamente nos estaba viendo—

Karla: Yo también lo note… ¿no pensarás qué…?

Albert: ¿Tratara de unírsenos?... —La cosa me cayó como un balde de agua fría; no podía ser… esto…— Bueno no deberíamos rechazarlo si viene ¿cierto?

Karla: ¡N-o! Claro qué no…

Albert: Pero pienso que tal vez debamos jugarle una broma… —Le comenté; la verdad es que trataba de trazar un plan para evitar que, de acercarse, se aliara con nosotros— ¿Qué tal si finges ser alguien desagradable con él si acerca? Quisiera ver su reacción…

Karla: ¿¡Q-ué!? ¿P-pero por qué yo? Puedes hacerlo tú ¿no? Yo no quiero que nadie me odie ;W;

Albert: P-ero no tiene el mismo chiste si lo hace un hombre. Su reacción sería mucho mejor si viene de una mujer ¡en serio! —Karla me miró pensativa y luego de unos segundos su cara se ilumino; parecía que entendía mis intenciones secretas—

Karla: ¡Esta bien! Lo intentare, aunque no prometo nada, la crueldad no se me da uwu. ¿Y tú, que harás? Digo… porque la broma no será divertida si solo yo actuó no tendrá chiste

Albert: Seré asquerosamente amigable, cordial y confiado de mi mismo, de esos que siempre tienen éxito. Las personas siempre odian a los tipos así ¡no querrá ni acercarse! —Ya no tenía por qué ocultar mis intenciones… ¡las donuts podían irse al cara…! Yo sólo quería vivir— ¡Rápido… hay viene!

Efectivamente, el chico se acercaba

????: Disculpen… —llamó un poco tímidamente—
Karla: ¿Y quién es ese bicho raro que lleva unos minutos mirando? —preguntó, como si fingiera no haberlo escuchado. ¿Y ella decía que no se le daba bien ser cruel? ¡Que hasta a mí me dolió eso! Incluso me llego a recordar un poco a Sofía…

Albert: No seas tan cruel, quizás quiera unirse a nosotros —le respondí, improvisando. La verdad se me daba fatal—

????: E-entonces... ¡un gusto en conocerlos! — ¿¡Qué!? ¿¡Un gusto conocerlos!? ¿¡Luego de lo que dijo Karla!? No, no, esto no marchaba bien. Además… ¿Cómo soltaba eso de repente? Ni siquiera sabía nuestros nombres ni mantenido un diálogo para decirlo ¿¡qué pasaba con él!?

Albert: Bueno, entonces con él supongo que ya no tendremos problemas en que nos dejen avanzar, aunque yo puedo encargarme de todo por mí solo. Así que no te preocupes chico, no deberás mover ni un musculo, puedes dejármelo todo a mí —Me vi obligado a sacar la artillería pesada ¡definitivamente con eso no querría unirse ni en un millón de años! Si hasta en su cara tenía pintado claramente el pensamiento “Quiero volarles los dientes”.

???: Y bueno… mi nombre es Silver —Termino por presentarse—

¿¡Qué!? No, no… él ¿ya se había incluido en el grupo? ¿Teníamos el grupo formado? Karla me vio horrorizada… Bueno, ya ni modo. Supongo que no quedaba de otra, después de todo lo que tuvimos que pasar…

Albert: Yo… yo soy Albert —fue lo único que alcancé a decir con mi depresión—

……..

Salimos a nuestro recorrido al poco tiempo de conocernos y… para nuestra sorpresa ¡una tormenta de arena arreciaba! Por un momento creí que Silver se echaría atrás viendo aquella peligrosa tormenta de arena, pero el chico ni se inmuto; aún con la tormenta de arena el siguió adelante… y nosotros también.

¿Por qué no retrocedíamos y lo dejábamos solo? Supongo que la muerte nos llamaba. O que de verdad queríamos esas donas. Me gustaba más la segunda opción.

Luego de un rato de ardua caminata en la que la arena entro a lugares donde no debía entrar la arena, finalmente divisamos un lugar a las lejanías: unas edificaciones de aspecto antiguo y deteriorado que, si no me equivocaba debían de ser las ruinas. Con toda esta tormenta de arena jodiendo, no dudamos en ir a ir ahí para refugiarnos un momento. Pasamos un rato allí, sin decir nada.

Albert: ¿Y bien… ahora qué? ¿A dónde nos dirigimos? —Pregunté finalmente— No creo que debamos entrar a la ruinas, estoy muy seguro de que los demás entrenadores querrán entrar allí… menos oportunidades de conseguir tesoros para nosotros ¿no? —La verdad de verdad, es que no quería entrar allí.

Silver no dio ninguna opinión; ese chico no era de mucho hablar definitivamente; sólo esperaba que Karla apoyara mi idea…


Cómo todos mis eventos, esto esta situado en un futuro muy, muy lejano que algún día llegará (?)

— Reporte
pkmn-honchkrow (Nv22) pkmn-hippopotas (Nv10) pkmn-buizel (Nv16) pkmn-charmander (Nv15) pkmn-ralts (Nv14) pkmn-tyrogue (Nv16)

@Overly. @NEET Samurai


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#10
Aclaración
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En mi historia me quede en el Capítulo 2, en el bioma de las montañas y solo me falta publicarla. Por eso en lo que escribí abajo sería la continuación desde ahí.
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Evento: Tierra de la Desolación
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Teo y Eevee acampaban a las orillas del río. Ambos dormían plácidamente dentro de un saco de dormir cuando un fuerte sonido los despertó de repente. Al abrir sus ojos se sorprendieron al contemplar la impresionante lluvia de meteoritos en el cielo. Teo estaba confundido, mientras que su pokémon se escondía dentro del saco. El chico se levanto, con su amigo entre sus brazos, miro a su alrededor y vio como un meteorito cayó dentro del bosque provocando un gran estruendo. Los pokémon salvajes se inquietaron y entonces tuvo un mal presentimiento. Rápidamente guardo a Eevee, se vistió y levanto su pequeño campamento. Podía sentir como su Pokémon aún temblaba dentro de su Pokéball.
- Ten calma, Eevee. Estoy contigo. – dijo presionando la esfera contra su frente.
El chico había regresado a su compañero porque la noche podía ponerse tensa. Los Pokémon salvajes estaban asustados, Eevee estaba asustado y podían caer más meteoritos. Por suerte no faltaba mucho para el amanecer.
Para cuando termino de alistarse, la lluvia de meteoritos se detuvo. Teo subió a un árbol para confirmar su ubicación. Pudo ver hasta donde continuaba el rio y en qué lugar dentro del bosque fue el impacto. Su curiosidad lo incentivaba a investigar. Se contuvo ya que su prioridad era salir de ahí. De repente un último meteorito atravesó el cielo. Era más grande que los anteriores. Sin embargo, antes de estrellarse contra el suelo estallo en miles de fragmentos en un solo resplandor que ilumino la noche.
Teo cubrió sus ojos y pudo observar donde cayó, el desierto. Sin lugar a dudas era una zona con más peligros que su ubicación actual. Pero eso no le importaba, el chico sonreía. Ese meteorito no era como los demás. Su intuición lo sabía, gritaba para que vaya.
Sin dudarlo dos veces bajo del árbol, tomo su mochila y corrió por la orilla del rio bajo la luz de la luna.
- ¡Vamos, Eevee! ¡Sígueme! Estamos entrenando. – Saco a su compañero de su Pokéball. El pequeño, al principio confundido, acato las órdenes. Su miedo había desaparecido al ver el entusiasmo de su entrenador. – Te explicare en el camino lo que sucedió y a donde nos dirigimos. – y sin dudar asintió siguiéndole el paso.
El desierto no quedaba muy lejos. Al paso que iba llegarían antes del mediodía. Teo nunca entendió el por qué de la extraña geografía de la región pero en ese momento no le importaba en lo absoluto.

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Cuando Teo y Eevee llegaron a los límites del desierto vieron hileras de puestos. En ellos había personas vestidas con batas blancas usando extraños instrumentos. Hablaban llenos de euforia a los entrenadores que se aproximaban, asustando a algunos y negociando con otros.
Varios sujetos se percataron del muchacho y sin pensarlo dos veces se acercaron a hablarle todos a la vez. Cuando se detuvieron, el chico permaneció en silencio por un momento, meditando.
- Hubo una lluvia de meteoritos anoche, algunos causaron estragos y el último, el mayor de todos, se redujo a miles y miles de diminutos fragmentos, e impactó en el desierto. – Algo que él ya sabía. – Ustedes quieren dichos meteoritos pero al ser hombres de ciencia le piden a los aventureros que pasan por aquí que los ayuden. A cambio, ellos serán recompensados por sus esfuerzos. – explico resumiendo todo.
- ¡Sí! – gritaron al unísono. - ¡¿Nos ayudarás?! - Teo medito nuevamente y miro a Eevee. Éste estaba cansado pero al notar la mirada de su entrenador se paró derecho y lo miró amablemente. El chico sonrió.
- De acuerdo. – los científicos gritaron de alegría. – Pero antes… - dijo interrumpiendo el festejo. - ¿Podríamos descansar un poco en algunas de sus tiendas? Por algunas razones, estuvimos corriendo varias horas.
- Por supuesto. – exclamó uno de los hombres. – Ven a mi puesto.
Teo tenía una buena oportunidad entre sus manos. De cualquier forma él iría a investigar en el desierto. Y ahora, con suerte conseguiría algo bueno recolectando algunos meteoritos y eso lo emocionaba. Su intuición no le había fallado. Solo tenía que apurarse para que otros entrenadores no se le adelanten. Pero primero lo primero, descansar y alistarse para atravesar las dunas bajo el inquebrantable sol.

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El hombre condujo a Teo hasta su puesto.
- Entra. Acomódense en cualquier sitio libre. – el lugar estaba repleto de maquinas y hojas por doquier.
- Gracias. – dijo buscando algún rinconcito desocupado. Bajó su mochila y sacó un plato y un poco de comida Pokémon. Se la dio a Eevee mientras que para él sacó una manzana.
- ¿Qué hora es? – lo miró extrañado el científico y rápidamente observó su reloj. – ¡Es más del mediodía! – grito haciendo saltar a Eevee. – Oh, perdona pequeño. Con el entusiasmo por la lluvia de meteoritos casi me olvido de almorzar. Me pasa muy a menudo cuando me sumerjo en mis investigaciones. – Teo no hizo ninguna pregunta, estaba concentrado planeando sus siguientes pasos. El hombre los miró comiendo en silencio en el pequeño rinconcito. Los notó cansados. – Parece que tuvieron una noche turbulenta.
- No realmente.
- ¿Quieres un poco de comida? Tengo algo de sobra.
- ¿Puedo?
- Por supuesto. De lo contrario me sentiría mal por verte sentado ahí almorzando solo una manzana. – confeso extendiendo una bandeja de ensalada.
Cuando terminaron de comer, Eevee se acurruco sobre sí mismo y se durmió de inmediato, Teo sacó todo el contenido de su mochila y lo reacomodó, mientras que el científico se sumergió en los datos de uno de sus equipos.
Pasaron varios minutos cuando el hombre apartó la vista de su trabajo y se percató de lo que pasaba a su alrededor.
- Tienes muchas cosas.
- Comencé mi viaje unos días atrás pero investigue mucho para estar lo más preparado posible. Aunque hay cosas que no pude conseguir, por ello tengo que reemplazarlas con otras.
- Un chico muy listo. – afirmó, a lo que el joven sonrió tímidamente. Y nuevamente se concentró en su investigación.
Cuando terminó, buscó con la mirada al chico. Éste dormía en el rincón acurrucado junto a su pokémon. El científico sonrió y salió de la tienda sin hacer ruido alguno para no interrumpir su descanso. Al regresar pasada una hora, ya no estaban. Solo encontró una nota encima de sus papeles. Ésta decía: “Gracias por la comida. Recogeré muchos meteoritos. :D”

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No pasaron ni veinte minutos desde que Teo e Eevee se adentraron en el desierto. El sol los azotaba sin piedad, pero como dijo el científico, el chico estaba preparado. Envolvió a su cuerpo con una gran tela en forma de capa con capucha. La improviso rápidamente en la tienda con tijera, hilo y aguja. También hizo una para Eevee. Además contaba con una brújula para evitar perderse y caminar en círculos.
- Con esto, el sol abrasador no significará un gran problema. – le dijo a su pokémon. Este caminaba a su lado con confianza. – Solo esperemos que la suerte no nos abandone. – expreso mirando hacia lo lejos.
Caminaban a buen paso mirando siempre al frente, esperando distinguir algo más que solo arena. Luego de unas horas, Teo se percató de algo y giró precipitadamente.
- ¡Maldición! – se quejó apretando los dientes. Su Pokémon también se dio la vuelta y se asustó al contemplar la enorme cortina de polvo que se acerca por detrás de ellos. – Perdón, Eevee. Esto se complicó un poco pero no te… - Antes de terminar lo que iba a decir, su pokémon saltó a sus brazos. No estaba temblando y comenzó a hablar a su entrenador. – Sí, tengo un plan de respaldo. – El pequeño prosiguió y Teo quedó impactado ante su determinación. “No hay duda. Eevee se estaba haciendo más fuerte.”, pensó. – Está bien. Rápido, regresa a tu Pokéball. – Pero éste se negó y en lugar de eso le quitó la brújula de la mano y lo miró fijamente mientras sostenía el instrumento con su diminuta boca. El joven estaba complacido. - ¡Muy bien! Tú cuidarás de la brújula. Aquello que se acerca es una tormenta de arena. – explicó señalando la cortina de polvo que con cada segundo se acercaba más y más a ellos. Teo contempló a su alrededor para confirmar lo que ya sabía. – No tenemos dónde ocultarnos y cómo no quiero que se nos adelanten, solo nos queda caminar a través de la tormenta. Su duración es indeterminada. Pueden durar desde unos minutos hasta días. Pero nosotros caminaremos hasta encontrar un refugio. Y ahí es donde entras, Eevee. Con eso… - dijo indicando la brújula. - Me dirás hacia dónde ir. Me protegeré contra la arena y apenas tendré visibilidad de lo que éste en frente mío. Pero me las arreglaré. Lo más importante es que no demos vueltas en círculos. – hizo una pausa y sintió la dirección del viento. – El viento va de sur a norte, entonces nosotros deberíamos ir al oeste porque en el este se encuentra Ciudad Ilusión. – Tomó el instrumento de la boca de su fiel compañero, giró su cuerpo hacia el oeste y se la mostró. – Mira. Cada vez que te pregunte, solo tienes que mantener derecha la brújula y decirme si las flechas se encuentran en esta posición. Si no es así, corregiré mi posición. Sin importar las veces que sean necesarias. – Su pokémon asintió. – Muy bien. – Le devolvió el instrumento, levantó su capa y abrió su overol. – Entra. – Y de un salto se metió entre las ropas de Teo. - ¿Estás bien? – Eevee afirmó con voz segura. – Muy bien. – repitió.
Se quitó la mochila y de ella sacó dos pedazos de telas y una botella de agua que tomó “prestada” del puesto del científico. Envolvió su cabeza con una de las telas ajustándola de manera que proteja sus ojos y oídos. Y con un poco de agua, humedeció la otra y se la colocó alrededor de la boca y nariz. Guardó la botella en la mochila y cuando se la estaba por colocar en la espalda recordó algo. Buscó en uno de los bolsillos y sacó una linterna de luz química del tamaño de su mano. Se la pasó por la cabeza, gracias a que en un extremo tenía una cuerda, la quebró y agitó.
- Toma. Quizás no puedas ver nada. No estoy seguro. – explicó colocando la linterna por debajo de su ropa.
Puso su mochila en su espalda y miró a la tormenta. Ya casi estaba encima de ellos.
- Eevee, algo más. Cada vez que me detenga será para que verifiques nuestra ubicación y si me agacho es porque no puedo seguir por ese camino y tendré que buscar otro. – escuchó al pequeño asentir desde el interior de sus ropas, entonces comenzó a caminar hacia el oeste.
La tormenta era muy fuerte. No daba señales de pronto detenerse. El chico avanzaba protegiéndose la cara con un brazo y el con el otro sosteniendo a su compañero. Difícilmente podía distinguir algo más allá de unos metros a su alrededor. Los fuertes vientos de las tormentas de arena eran peligrosos porque podían arrastrar cualquier clase de cosas. Pero eso era lo menos que le preocupaba. Había otros peligros en su mente.
Avanzaron por varias horas. Cada cien pasos Teo comprobaba la ubicación con su pokémon. No tenía que ser perfecta, con solo ser aproximada era suficiente. De esa manera se aseguraba de no caminar en círculos.
Sin embargo, el cansancio de una noche interrumpida, correr por varias horas y el insaciable sol sumado a las ráfagas de viento, estaban cobrando su cuota en el cuerpo del joven. De repente se detuvo y se agachó. Eevee empezó a hablarle.
- No… no es eso. Puedo seguir avanzando… - hizo una pausa. – Solo estoy un poco cansado.
Teo no se había percatado por la falta de visión pero se había detenido en la cima de una duna y cuando se quiso levantar, sus piernas perdieron fuerza y se resbaló por uno de sus lados. El chico agarró fuertemente con sus brazos a su pokémon mientras se deslizaba por la arena. Entonces su preocupación se hizo realidad.
Quizás fue por la adrenalina o porque siempre estuvo alerta ante la posibilidad, pero lo vio claramente. En la base de la duna pudo distinguir cráteres, los cuales pertenecían a la espalda de Hippowdon. Como mínimo distinguió unos tres Hippowdon enterrados en la arena. Y ellos iban directo hacia estos temperamentales Pokémon.
“Por favor no aterricemos en sus bocas, por favor no en sus bocas.”, suplicaba mientras sostenía con todas sus fuerzas a Eevee. Sus plegarias fueron escuchadas y chocaron contra la espalda de uno. Sin embargo éste, molesto por qué extraños invadían su territorio, con un solo gruñido alertó a los demás y de entre la arena se levantan más de diez Hippowdon y algunos Hippopotas. Todos molestos usaron la arena acumulada dentro de sus cuerpos para crear otra tormenta de arena. Una dirigida exclusivamente al invasor.
Rápidamente Teo se dio la vuelta protegiendo a Eevee y ambos son lanzados al aire sin piedad. Pero debido a la enorme fuerza de los vientos, el muchacho suelta a su compañero.
- ¡EEVEE! – gritó con todo sus pulmones. “¿Por qué no use una cuerda?”, se reprochó. Pero no tenía tiempo para eso. Su pokémon desapareció entre el polvo y las ráfagas, jalándolo de un lado a otro, le hicieron perder el conocimiento.
Los vientos se calmaron y afortunadamente su cuerpo aterrizó en el parte ladeada de una duna, deslizándose nuevamente hasta la base pero sin ningún Pokémon en ella.
Para cuando recuperó la conciencia, la tormenta había terminado. Ambas. Lo primero que vino a su mente fue la imagen de Eevee siendo arrastrado por las ráfagas y perdiéndose entre el polvo. Se quitó la mochila e intentó levantarse pero se tambaleó, su cuerpo estaba un algo dolorido. Lo intentó de nuevo y cuando se puso de pie, para su sorpresa, su compañero venía corriendo hacia él. El chico salió a su encuentro con los brazos extendidos. Cuando lo abrazo estaba feliz de que no fuera un espejismo y las lágrimas brotaron de sus ojos.
- ¿Estás bien? ¿No te lastimaste? – preguntó aceleradamente mientras lo examinaba entero.
Con ojos llorosos Eevee asintió, mientras frotaba su mejilla contra la de su entrenador.
- ¡Menos mal! – exclamó lleno de consuelo.
Después de unos minutos ambos se calmaron y se percataron de lo que había a su alrededor. A unos cuantos metros, un paraíso tropical se levantaba en medio de un mar de arena que parecía no tener fin. Eso sin duda era lo que llamaban un oasis.
Entrenador y pokémon gritaron de emoción. Sintieron un gran alivio recorrer todo su cuerpo. El joven se apresuró a buscar su mochila. Su pokémon, aún entre sus brazos, se sentía feliz. Feliz porque Teo estaba a salvo. Cuando fueron separados por la tormenta, Eevee experimentó un nuevo tipo de miedo.
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Reporte
Spoiler

Nv.6
Vitalidad 100%
Experiencia 0%
[/B][/SPOILER]Comente en el Café Literario, ¿cuenta?
Discusión: ¿Cuál es su mayor problema como escritor?
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#11












Los Mellizos se despedían de la joven Nyxeria, habían decidido separarse, así que ella tomaría el paseo más directo a la ciudad mientras que ellos volverían por el bosque. El día estaba nublado, así que parecía que no haría mucho calor, alegrando así a Nyxeria. Odiaba el calor.

Mirando a su lindo y peleón Scraggy, al cual había bautizado como Simbad, quien estaba sentado en su hombro y jugaba con su pelo.

- Que bien día, ojala que llueva ¿No crees, Simbad?

La pequeña lagartija no pudo responder a su entrenadora, pues estaba demasiado centrado en un remolino enorme de viento que estaba yendo en su dirección. Pero a pesar que consiguió alertar a su entrenadora, no pudieron evitar ser arrastrados por el extraño tornado de arena. Abrazando y protegiendo a su Pokémon de la arena, no tuvo más remedio que dejarse arrastrar. Sintiendo todos los arañazos que le causaba la arena.


Una sensación fría por todo el cuerpo la acabó despertando, intentó incorporarse pero le fue imposible pues estaba flotando sobre el agua.

- ¡¿Pero que mierda?!

Intentando no ahogarse, buscó a su Scraggy, el cual flotaba cerca de ella. Lo recogió y nadó hasta la roca más próxima que encontró en el extraño lago, y se subió a ella.

- Vamos Simbad, despierta -Nyxeria dio unos pequeños golpecitos al Pokémon y suerte tuvo, que comenzó a toser expulsando el agua-. Gracias a Arceus, colega.

La joven abrazó a su Pokémon y recibió unas suaves palmaditas de su Pokémon.

- Descansa ahora, Simbad -dijo mientras lo dejaba en su regazo.

Miró todo lo que la rodeaba, era como un enorme Oasis en mitad del desierto. Estaba cerca de una zona rocosa donde crecía vegetación y palmeras, gracias a la poca sombra que proporcionaba y al lago en el que se encontraba.

- ¿Donde demonios estamos?

La muchacha nadó hasta la orilla con su Pokémon en la cabeza, para que no se ahogara. Una vez en tierra, comprobó que las Pokeball y todo lo que llevaba encima, estuviera intacto.

- Arceus salvé la fortuna que tengo, menos mal que todos mis Pokémon están bien...

Alzándose y posando las manos en la cintura, mientras su Pokémon se acomodaba en su hombro, observó de nuevo su alrededor.

- ¿Y ahora que?


Posiblemente se edite más adelante.

Equipo Pokémon



Spoiler










Pokémon
Pokémon
:131:
Ciante (Lapras)
Macho
LvL 9
Naturaleza: Serena (Calm)
Habilidad: Caparazón
Canto
Pistola Agua
Liofilización
Poder Pasado

:559:
Simbad (Scraggy)
Macho
LvL 9
Naturaleza: Alegre (Jolly)
Habilidad: Autoestima
Ataque Arena
Malicioso
Patada baja
Finta










Aurora Skov

Academia Pokémon

Cronología
& Inventario
Nyxeria Anubis

:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#12
LA SANGRE DEL AVENTURERO HACE RUIDO
¿La escuchas?

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Tan cálido, tan abrasante y tan embriagante. Este clima que nos miraba desde lejos, con orgullo y desafiante, listo para ponernos las pruebas más pesadas que nadie se hubiera imaginado nunca. El rojo no propio del desierto, se extendía ante nuestras diminutas figuras, quienes lucharon intensamente por superar la tormenta de arena que sólo la diosa del desierto podía brindarnos con tanta furia. Y cuando fuimos capaces de abrir los ojos de nuevo, el paraje desolado de unas ruinas nos invitaba a entrar y descubrir grandes cosas; ¿para qué? Eso era como si el Darkrai te susurrara al oído: “ven a mí, hijo mío”.

La capa roja que llevaba ondeando al viento, con finos detalles de oro en su final, dejó ver mi rostro en cuando me quité la tela que adornaba mi cabeza a modo de capucha. Había cumplido con su propósito de defenderme de la arena, pero a cambio, el calor se manifestaba por todo el esfuerzo que nos conllevó superar el primer reto.

Mi estómago rugía, pero no de hambre. El pollo frito que me había comido antes, junto a otra comida chatarra que ni vale la pena mencionar, me llenaron de energías, empero también hicieron pesados mis parpados y al apetito lo mutaron en algo más voraz e insaciable. Maldigo a mi compañero, quien me acompañó desde la ciudad, hasta este lugar sólo para darnos un festín en los puestos de presunta investigación. ¡Vale, que en un conflicto siempre hay dos culpables! Pero siempre es más fácil tirarle la pelota al otro.

Albert: ¿Y bien… ahora qué? ¿A dónde nos dirigimos? — Preguntó el castaño, un paso por delante de mí. — No creo que debamos entrar a la ruinas, estoy muy seguro de que los demás entrenadores querrán entrar allí… menos oportunidades de conseguir tesoros para nosotros ¿no?

No me jodas. ¡Eres como un libro abierto! Podía leerlo en tu rostro tan pálido como el mío: no tenías ganas de ir. ¿La verdad? Yo tampoco, no me iré con cosas. Mi última experiencia en unas ruinas misteriosas no fue lo mejor; todo lo contrario, acabé ganando algo así como una "ruinafobia". Sólo pensar en letras vivientes o murciélagos con nariz en forma de corazón hacía que un escalofrío recorriese mi espina dorsal.

Aun así, ya no daba más.

Karla: Pfff. — Comencé a reírme fuerte, como la loca que era. Le habíamos jugado una broma muy pesada al recién llegado, hacia media hora atrás, todo contar de espantarlo. Al final, el habla se mezclaba trágicamente con una burla que no pretendía serlo. — P-perdóname por lo de antes, Sil. — Le dije en la medida que dejaba atrás las ruinas y ellos me seguían.

Esta ardiente y rojiza arena no ayudaba, pero me parecía divertido cuando las huellas se marcaban en ese desierto de mala sangre. En ello, me limpié el lagrimal dramático, con un gesto de la mano que se veía cubierta por un guante de cuero negro. Sí, que hacía calor, vale, pero de eso no me podía despegar.

Albert: Loca, no puedes negar que nuestra actuación fue genial. — Mencionó Albert. En el fondo y para sus adentros, sospechaba que me maldecía por haber revelado nuestro malvado plan secreto.

Karla: ¡Sí! ¡Por Arceus, Albert! Parecíamos los raritos del cuento, eh. Y n-no creas que es como si quisiéramos escapar como un par de gallinitas sueltas, Sil. — Pretendí no decir eso y miré en otra dirección.

Silver: ...

Karla: M-mi nombre es Karla. — Le extendí una mano al nuevo, tratando de mostrarme lo menos divertida posible. Las risitas aún luchaban por salir de mi garganta. — L-lamento no haberme presentado hasta ahora, de verdad que lo siento.

El chico vaciló antes de aceptar ese gesto, pero lo hizo con un agarre débil. En sus ojos se vio reflejaba la desconfianza, bueno, yo no le culparía en lo absoluto. Si le vas diciendo rara a la gente en su cara, es normal que luego estén dispuestos a darte la espalda; es natural el sólo imaginarlo. Y si nos acompañó al final, es que el chico todavía no se encontraba de cara con la muerte... no es como si fuera algo de lo que alardear.

Silver: ¿Qué es tan gracioso? — Espetó, arqueando una ceja; la del único ojo que dejaba visible. Pese a que lo creí tímido, lo acertado sería decir que era alguien reservado.

"Este chico no está acostumbrado a lo social". Pensé.

Karla: ¡Que eres taaaaan tímido! Las chicas deben pensar que eres lindo. — Solté, ya sin poder contenerme otra carcajada. Le tiré del brazo derecho y lo acerqué hasta donde estaba, para estirarle las mejillas. — ¡Mira, Albert! La vamos a pasar genial, ¡esas donuts lo valen! ¡Sólo imagínanos! ¡Recorriendo calabozos como si nuestras vidas dependieran de ello! Corriendo como dementes por los estrechos pasadizos secretos del tesoro prometido, ¡siendo perseguidos por una horda de enfurecidos pokémon que quieren comerse nuestras cabezas! Esto va a ser emocionante.

Silver: ¡De... shame! — Intentó decir, queriendo zafarse.

Albert: Por favor, Karla. — Me llamó la atención el único que nos siguió. — Eso es muy suave. Mínimo que una banda de mercenarios quieran matarnos y, nada más al escaparnos de ellos, encontrarnos con una secta secreta en esas ruinas, quienes desean encontrar el elixir de la vida... sólo para descubrir que tiene veneno barato. Ahí es cuando corremos como nenas aprovechándonos de la situación y salimos con apenas el ojo derecho fuera de su cuenca y un par de dedos en la mano izquierda; nuestros otros miembros seguramente ya se lo habrá comido un buitre.

Nos reímos de nuevo, porque esa era la clase de humor distorsionado con la que se manejaban nuestras vidas. A veces reías y comías como si tu estomago fuese a estallar, pero en otras ocasiones no podías hacer más que esperar porque la muerte se apiadara de ti y te diese unos minutos más de aliento. Eso era lo que significaba ser un aventurero, uno con mala suerte, pero embargado por la emoción de seguir presionando hacia adelante, con la esperanza de que tarde o temprano saborearías la gloria y te ahogarías en la fortuna.

Karla: Vamos al Oasis, me ha entrado una sed que…

Albert: ¡NO JODAS! Si te he dado un refresco que me costó la mitad de mi dine… ¡la batalla de esta mañana! — Mintió, sacándose algo de arena de debajo de su chaqueta.

Karla: ¡Y yo aún no me olvido que me dejaste tirada en medio el desierto! ¡TRAIDOR!

Seguimos discutiendo pacíficamente, debo confesar que era yo quien arrastraba a Silver a nuestra locura, pues no estaba segura de que si el pobre muchacho querría acompañarnos después de esto. Así que, ¡nada! Un secuestro involuntario es lo mejor, algún día me lo agradecería.

Con la mano libre agarré uno de los mapas que nos dieron los científicos, en éste se quedaban trazados cuatro presuntos sub-biomas en total. Me parecía raro que fueran tan acertados, siendo que este era un territorio inexplorado. Y sin darle importancia a ese pensamiento, vimos un cactus y giramos a la izquierda, porque sólo de ese modo llegaríamos al oasis prometido… o eso pensamos.

Albert: ¿Segura que estás siguiendo el mapa?

Karla: Eh, claro que sí, ¿por quién me tomas? — Lo miré otra vez, sólo por si las dudas.

Silver: Está al revés. — Apuntó el de pelo negro.

Karla: Ah… — ¡Santísimo Arceus, estaba en lo correcto! — ¡A qué os he engañado! ¡¿Quién quiere ir a un aburrido oasis cuando puedes irte a vivir al extremo a otro lado?! Venga, cara o sello. — Ante mi mentira más obvia, saqué una pokémoneda de Cyndaquil que me pareció simpática en cuando la vi y desde entonces que la uso para tomar decisiones importantes.

Al tirar el objeto de metal, salió cara. Y habíamos decidido que cara era el este, así que tomamos esa dirección sin pensárnoslo demasiado, caminando como mínimo por hora y media.

Colosales objetos geométricos hacían gala de su antigüedad ante nuestras narices. Yo me quedé boquiabierta con ese paisaje, siempre fue mi deseo ver algo similar… no, vale, no lo fue, pero quiero dramatizar un poco. Lo sorprendente era que, en algunas pirámides, las hierbas las rodeaban como si la madre naturaleza apresara con envidia y soberbia el orgullo del hombre. No podía evitar pensar en ese lugar como si fuesen ruinas antiguas.

Albert: C-creo que ese Magikarp asado tenía laxante… — Dijo mientras fingía que se aferraba el estómago con una mueca de dolor que hasta yo me creí. — E-estúpidos científicos.

Karla: M-mi colon… — Traté de seguirle el juego.

Silver: … ¿Seguirán con eso?

El que creíamos y era el más intrépido de los tres, se adentró en las ruinas. No tuvimos más opción que seguirle, ya estábamos juntos en esto y juntos moriríamos en esto; eso si es que Silver no nos mataba antes.

Equipo actual:
pkmn-snorunt color-shiny [18] pkmn-scyther [13] pkmn-ralts [16] pkmn-treecko [18] pkmn-zorua [13] pkmn-litwick [18]

Detalle del reporte:
Acompañantes: @NEET Samurai @Albert

Screw it all. Bullyng barato a Cynda por dejarnos sólo un día para escribir [?].

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#13


Capitulo 1: El Oasis

Por Lizzy Eriksen con Nyxeria Anubis (@Skov)

No sabía como había terminado en el desierto. Después de algunas vueltas por el pueblo en al que había llegado anunciaron una lluvia de meteoritos que decidí salir a ver. Al observar como un enorme meteorito caía por la zona no tuve más remedio que saciar mi curiosidad adentrándome en esta enorme y calurosa masa de arena. Por supuesto, iba bien preparada.

Mientras caminaba hacía una zona con agua que mi pokemon fantasma había descubierto y al que me estaba guiando pude ver como un tornado de arena pasaba a varias decenas de metros en esa misma dirección, lo cual me pareció como poco algo curioso.

Pero ignorando el extraño fenómeno continué mi camino con Mariette en mi hombro dándome indicaciones hasta un pequeño Oasis. A pesar de mi curiosidad insaciable y mis ganas de aventura no pensaba pasarlo mal como todos los demás entrenadores, lo mejor era buscar esos extraños meteoritos en una zona un poco decente como esa.

A pesar de todo mi sorpresa fue mayúscula al ver a una joven arrastrarse fuera del agua, completamente empapada y llevando a un Scraggy con ella. Al mirar a su alrededor, me vio, de modo que me acerque a ella.

La joven de pelo rizado me causaba cierta curiosidad pero yo había decidido que esa iba a ser mi zona de búsqueda y, por lo tanto, era un intrusa en ella. Le había pedido a Mariette que buscase una zona confortable vacía y esta no lo estaba. Sin embargo, poniendo mi mejor cara de poker me presenté e intenté tantear el terreno.

- Hola, me llamo Elizabeth ¿También estas aqui por lo del meteorito?

Posible edición pendiente.





Reporte:
Spoiler


Equipo:









Mei
(Furfrou)
Nivel: 6
Ps:
Exp:
:570:
Nogitsune
(Zorua)
Nivel: 7
Ps:
Exp:
:092:
Michizane
(Gastly)
Nivel: 5
Ps:
Exp:
:353:
Mariette
(Shuppet)
Nivel: 5
Ps:
Exp:


Dinero: 2600$

Objetos: (Usables)
Spoiler
pokeball-poke11 Pokeball
pokeball-premier1 Honorball
Academia pokemon:




Odisea:




#14
Primera Plegaria.

La garganta y los ojos se me llenaban de arena, los labios se me agrietaban ante la sequedad del ambiente, aquello era toda una sorpresa, se suponía que durante la noche el calor descendía. ¿Por qué estaba allí? ¿Cómo había llegado? No sabía la respuesta, pero solo podía avanzar. Bueno, "avanzar"... el manto de partículas de silicatos que tenía delante me impedía saber con seguridad si estaba avanzando o retrocediendo. Quizá estaba quieto, y solo sentía moverme al pugnar contra el viento.

Las rodillas raspadas y ensangrentadas volvieron a caer sobre la inmensa cama de arena que tenía debajo. No había dolor, las innumerables caídas me habían insensibilizado las piernas. Sollocé hasta darme cuenta de que así solo me deshidrataría más, y cambié de idea. Comencé a meditar, apoyando el metal frío de la pokeball sobre mi frente para calmarme. Había una solución.

Me quedé arrodillado y uní ambas manos, mirando al cielo en una plegaria. Si Abra, que aparecía de vez en cuando a mi lado cuando se teletransportaba, nunca había entendido el español en el que le hablaba, mucho menos entendería aquel otro idioma en el que estaba rezando.

La furia del viento comenzó a disminuir y la arena que flotaba y volaba no tardó en precipitar. Las nubes sobre el dosel de estrellas erráticas comenzaron a aglutinarse, formando figuras exóticas, atoces, coronadas por fragmentos de tormenta eléctrica. Y la lluvia cayó sobre aquella tierra sin dueño.

Estaba delirando por el calor, pero no me importaba. Sea mi imaginación o no, un dios me había escuchado, y delante mío... crecía un oasis.

:063: — Nvl 5 —

Gracias Eli <3
#15

Evento - Meteo 01

Evento - Meteo 01

Hola, bueno llego a postear a tiempo por suerte. Aunque en realidad pedí permiso por unos asuntos que tuve que manejar en el fin de semana.

Posteo en spoiler porque creo que me propasé con las líneas del doc.


Spoiler


Todo pasaba relativamente rápido. Después de presenciar algo maravilloso y aterrador, tras escuchar a los codiciosos hombres que engañan a varias personas a hacerles el favor de ser sus asistentes en sus dudosos fines, la mayoría de los llamados cobardes se hicieron a un lado del asunto en una obvia trampa o confabulación que se llevaba a cabo. Era lo más lógico, no ser parte de un posible acto terrorista, pero eso no detuvo a varios incautos que tal vez por la emoción del momento estuvieron interesados en unirse a esta sospechosa charada.

Dinero, objetos e información valiosa era la recompensa prometida y eso motivaba aún más a las personas, pero entre toda este suceso que generaba una doble moral, un despeinado y conocido joven decidió manifestar su opinión. Aparentemente a pesar de la adversidad climática vivida hace unos momentos no todos parecían estar tan conmocionados como él, sin embargo no se detuvo en tratar de hacerlos entrar en razón ya que podría significar algo más profundo de lo que normalmente sería, como el inicio del fin o el comienzo de algo importante.



Creo ser el único que no ha superado la lluvia de meteoritos mortal, todos parecen haberlo olvidado en un instante por la codiciosa recompensa. - Dijo él, y su expresión de confusión lo era todo. - ¡Meteoritos! ¿Cuántas posibilidades hay de que ocurra eso? ¡Vamos gente!



Las personas que terminaban de pedir detalles de la recompensa lo miraban de lejos muy extrañados por lo dicho y seguían alejándose por su camino. El despeinado jóven no podía creer la falta de importancia que le daban al inusual suceso, pero cansado de esto decidió irse por su camino y evitar todo. Por desgracia para él, recordó que en la conmoción había perdido su billetera y no tenía dinero ni para un snack barato para almorzar. Resignado y con el rabo entre las piernas fue a pedir información a aquellos científicos y si les podía dar un adelanto de el dinero que ofrecían, el cual recibió mientras los científicos lo observaban conteniendo la risa por lo hipócrita y avergonzado que se le veía en el rostro.

Humillado por mano propia decidió continuar buscando las rocas estelares que cayeron del cielo hace unos minutos. Las rocas más cercanas fueron cogidas rápidamente por los más astutos y las que estaban a distancia ya estaban siendo recogidas también, por lo que solo quedaban aquellas que estaban más lejos de la vista. No valía la pena a simple vista, pero el dinero prestado era una garantía y no había mucho que decir, tenía que ir por aquellos fragmentos rocosos.



Solo espero todo esto valga la pena. Y a todo esto ¿Cómo es que llegué hasta aquí? What the f*ck. - Decía sorprendido al darse cuenta de la poca coherencia existencial que acaba de tener. - Qué más da, supongo.



Encaminado al fragmento más “cercano” de pronto noto un ligero cambio en el clima. Aún no era mediodía, pero notaba que todo se oscurecía y sentía que su rostro se llenaba de partículas pequeñas de polvo que afectan su visión. Tapándose el rostro con los brazos horizontal, se dió cuenta que una iniciaba Todos percibían lo mismo preocupándose en lo que el viento soplaba más fuerte y alzaba suficiente polvo, por lo que fueron forzados a refugiarse a alguna cueva, zanja o lo más cercano a ellos. Poco a poco esta pequeña ventisca de polvo se convertía en una tormenta de arena que cegaba y se hospedaba hasta en tus bolsillos.


¡Mis bolsillos! ¡Mi cabello! Y, y … omg no puedo mencionar esta parte. - Dijo Davuxz mientras era azotado por la corriente de arena y sentía la incomodidad de la arena dentro de su ropa. - ¿Qué pasa con este clima? Esto es como navidad para Tyranitar - Agregó quejándose.



Aún con la intensidad y resistencia que puede ofrecer el cuerpo humano, no era batalla para esta inusual tormenta de arena. Lenta y eficaz, empezaba a formarse un pequeño desierto, arena hasta los tobillos y aumentando conforme pasaban los segundos. Los pasos ahora se hacían pesados y agotadores, el agotamiento de estamina era el doble y ni señal alguna de que vaya a cesar pronto el clima. Por lo pronto el muchacho siguió caminando hacia la dirección en la cual se dirigía antes del repentino cambio de atmósfera, pero uno nunca está seguro que tanto se ha desviado de su vía principal, el mismo efecto que sucede cuando te adentras al mar en un día de verano y al salir apareces varios metros de donde estabas inicialmente.

El sol daba directamente las doce del mediodía y el clima estaba fresco y relajante, todo indicaba que la anomalía en el clima había cesado, pero las condiciones en temperatura y humedad eran distintas, ya no te encontraba agobiado por el calor y falto de saliva, ahora parecía un poco más caribeño. Mientras tanto en lo que respecta a aquel despeinado individuo, se encontraba inconsciente boca abajo, aún cubierto por arena, sin ánimos de responder, solo ser bañado gota a gota por la brisa húmeda que las hojas absorben en lo que seguía sin reaccionar. Esta hoja le pertenecía a un árbol, uno de los tantos árboles tropicales que estaban en esta especie de espacio remanso.

Una de las casualidades que uno nunca espera, es recordar que tan pequeño es el mundo. Otro joven cerca de allí empezaba a acercarse, algo desorientado y un poco dudoso de su ubicación él estaba abriéndose paso cortando las hojas como podía de esta espesa vegetación siempre cuidándose de donde pisaba. En menos de 1 minuto el despeinado entrenador que estaba inconsciente despertó dando un salto y grito de dolor mientras se sentaba desde su posición horizontal inconsciente. Un rojizo tono empezaba a emitir su mano mientras con la otra empezaba a sobar para que se le pasara el dolor. El otro joven lo vio instantáneamente, sorprendiéndose de buenas a primeras pero alegrándose de poder encontrar a alguien luego de rondar sin rumbo por ese oasis.



¡Cielos! Gracias a Arceus que encuentro a alguien. ¿Estás bien? - Preguntó el muchacho de pie. - No tengo ni idea de donde estoy. Y acabo de recuperarme de un desafortunado evento.

En primera, ¡OUCH! Gracias por pisarme. Bueno, seguro no fue adrede. - Decía el despeinado joven que aún estaba sentado y con dolor. - Soy Davuxz, y con respecto a en donde estamos, pues yo tampoco ando ubicado, acabo de despertar “de casualidad” - Dijo en un tono medio sarcástico, pero luego sonrió por lo ocurrido.

¿De verdad? Lo siento, pero de verdad no te ví. Entonces eso significa que estás tan perdido como yo. - Decía el muchacho mientra lo ayudaba a levantarse. - Yo soy Alex por cierto, he estado vagando por una hora por lo menos, y tampoco hay señal en mi celular.

Egh, estaba a punto de fijarme eso también. Al menos estoy lejos de ese desierto. - Dijo él.

¿Desierto? Justo de allí vengo. Una tormenta de arena nos agarró por sorpresa a mi y a mis acompañantes. Y no se como llegué aquí, solo se que por más agradable sea este clima no quiero estar aquí por siempre. - Dijo Alex. - Y al parecer hay interferencia magnética en el pokedex, no puedo usar su GPS. Solo funciones offline. - Agregó con desilusión.

Bueno…por ahora necesito acercarme a ese rió de por allá. No soporto tener el cabello lleno de arena. - Dijo él y empezó sacudiéndose la arena que tenía en la ropa. - ¿Por cierto tienes comida?



Un refrescante chapuzon se dió el despeinado joven mientras Alex, muy preocupado trataba de encontrar señal en sus dispositivos esperanzado en poder ubicarse para así ambos salir. Al volverse a cambiar y sacudir completamente su ropa arenosa, Davuxz estaba listo y mientras merendaba un poco de la comida que le ofreció Alex en lo que él se refrescaba antes de empezar a caminar.

Mientras se mojaba el cabello para estar fresco, se frotaba la cara para limpiarla y recogía un poco de agua en un recipiente, Alex no se dió cuenta que lentamente a él se acercaba un cuerpo flotando, lo cual lo asustó mucho al ver que ya estaba a su costado para cuando lo notó. Dando un salto del susto, algo muy comprensible en esa situación, retrocedió mientras el despeinado joven se acercaba a ver la situación ya una vez bien almorzado. Ambos se fijaron si el pobre chico estaba con vida aún, lo que para su suerte si lo estaba así que decidieron sacarlo de la orilla del río y darle todos los primeros auxilios que podían.


No ¡Tú hazlo! Yo lo auxilie todo lo que pude. - Dijo Alex super avergonzado mientras se hacía para atrás.

No ¡Hazlo tú! yo...yo… - Balbuceaba Davuxz. - Cerebro ¿Porque no se te ocurre otra excusa?

Listo, decidido, además tu eres mayor que yo, tienes la responsabilidad por naturaleza. - Dijo más aliviado el muchacho por evitar dar RCP, algo que no se debería discutir en un momento crítico. - Vamos, empieza.

Demonios. Todo sea por salvar una vida. - Dijo resignado y mentalmente preparado para el acto de salvación auxiliar.



No se debería dudar nunca en salvar una vida, es algo que siempre nos han idealizado por temas morales desde la educación inicial, aun si se considera desagradable. Por suerte, antes de reaccionar, el joven despeinado se apoyó en su estómago sin querer y esto provocó que el desmayado chico escupiera agua en toda la cara de Davuxz. A pesar de esto el despeinado joven se alegró al evitarse algo terrible, pero eso no era lo importante en ese momento, ya que ambos le dieron espacio para que el náufrago chico respirara bien y recupere la consciencia. Aún tosiendo pero ya consciente, el náufrago reaccionó de alegría al ver que estaba vivo y luego los vio a ellos, sus auxiliares y dio un grito indescriptible de alegría al ver que había encontrado a más personas, despidiéndose de la soledad y de la muerte.


¡Sí! Creí ser el único en este endemoniado lugar. ¡Ayúdenme! ¡Díganme donde estoy! - Gritaba con desesperación el náufrago.

En realidad nosotros somos los que pensábamos en preguntarte. Parece que has estado mucho tiempo aquí. - Dijo Davuxz mientras señalaba sus ligeramente desgarradas prendas. - Él es Alex, yo soy Davuxz y estamos perdidos desde por lo menos hace una hora.

¿Perdidos? ¡No! Justo cuando pensaba haberme salvado. Y mis ropas no están tan viejas, simplemente tuve mala suerte. - Decía al levantarse y empezar a escurrir bastante agua de sus prendas. - ¿Alguien tiene una muda de ropa que me pueda prestar? Y un poco de comida.

Yo creo tener, al fin y al cabo no creo que logremos a perdernos tanto. Esto no es peor que el desierto. - Dijo Alex al rebuscar en su mochila.

¿Desierto? Esa maldita tormenta de arena fue la perdición. Llevo seis horas vagando por ese oasis imperdonable. No he sufrido daños, solo hambre y desesperación por salir. Debo encontrarme con mi familiar. - Decía el náufrago.

Entonces tu también llegaste aquí por la tormenta. Eso quiere decir que realmente fue mala idea prestarme dinero de esos científicos. Damn. - Dijo Davuxz muy arrepentido.

Creo que esto fue planeado, como si alguien o algo nos está colocando en esta situación adrede para beneficiarse de algo. - Dijo el náufrago, cambiándose de ropa a la vez.

Sería muy cruel ponernos en este desdicha y seguro que al final no vale tanto la pena. - Agregó Alex. - Bueno andando, es peor quedarse y lamentarse. - Agregó.

Casi lo olvidaba, soy Noah. Estaba viajando con mi odiosa prima y luego me encuentro aquí. Debo buscarla ahora que pasó todo esto. - Dijo el ya cambiado chico que se terminaba de acomodar las prendas. - Sorpresivamente me queda bien. Gracias.

Familia es familia, aunque no siempre te gustaría que fuese así. Me ha pasado, mantente fuerte. - Dijo el despeinado joven mientras le daba una pequeña palmada en la espalda a Noah.



A pesar de las adversidades, el nuevo formado grupo de jóvenes ahora buscaba la salida a esta inmenso y espeso oasis. Todos se quejaban del sospechoso suceso de los científicos y la muy oportuna tormenta de arena, pero esto ya era el pasado. Ahora debían averiguar como salir de todo esto, que era lo más importante de todo, incluso más importante que averiguar cómo pasó de estar en un desierto a estar donde se encontraba ahora, esto era los pensamientos que rondaban por la cabeza de Davuxz mientras caminaba.



Importante
Con respecto al tema del "hábitat", como dije antes no pude estar al tanto el fin de semana por lo que mis compañeros decidieron por mi, eso explica que mi hábitat sea distinto al de ellos. Sin embargo; en la siguiente parte del evento lo cambiaré para concordar con el de ellos.


En cuanto al índice de odisea que debía postear, lo estaré actualizando y posteando en lo que resta de la semana. Prefiero hacerlo de esto modo para ordenarlo bien y no estar insatisfecho si lo hago rápidamente ahora. De todas formas los moderadores y cualquiera puede ver el equipo que tengo en mi ultima batalla de gym. Lamento las molestias.


Eso es todo, nos vemos luego.
¡Saludos! x)


#16


Tema de rol para: Caídos del Cielo.











MISIÓN 02
Conociendo el significado del arcano.





Luego de un difícil recorrido, Carlos llegó al punto de reunión donde se encontraría con su compañera: Las Ruinas. Master ya se encontraba allí, sentado e impaciente barajeando la posibilidad de que, tal vez, su compañero se había perdido en aquellas desoladoras tierras y que nunca llegaría. Sin embargo en el momento que estaba por maldecir, Carlos apareció frente a sus ojos, iluminado por los rayos de sol como si fuera el elegido.

Cruzaron el solemne arco de piedra, que había superado el paso de los años en aquel árido clima con vigor, para adentrarse en la oscuridad de las ruinas. El interior de la ancestral construcción era tenuemente alumbrado por la luz que se filtraba por la entrada y a través de los distintos agujeros en el techo; el suelo estaba decorado con arena además de escombros y las paredes lucían extraños símbolos apenas visibles por la densa capa de arena que les cubría. La sala era bastante amplia, por lo que les sorprendió el hecho de que allí solo hubiera una ruta para seguir: unas escaleras que descendían por una fisura hacia la oscuridad del subsuelo. Como era la única opción posible, se encaminaron hacia lo desconocido; sin embargo antes de poder llegar un par de criaturas salieron de la arena para interponerse en su camino. A simple vista se podía ver la intención de los pokémon: no los iban a dejar pasar. ¿Preparados? Más vale que lo estén.


pkmn-aron
Habilidad: Cabeza Roca.
— Mov. Huevo.
— Garra Metal.
— Golpe Cabeza.
— Bofetón Lodo.
pkmn-aron
Habilidad: Metal pesado.
— Fortaleza.
— Garra Metal.
— Golpe Cabeza.
— Bofetón Lodo.

Meteoritos encontrados: 10 + 2 = 12.




Por alguna u otra razón, habías llegado a aquel extraño desierto; obra de Hoopa o no, decidiste no darle muchas vueltas al asunto y aprovechar la situación para explorar el lugar con el fin de ver si conseguías algún nuevo compañero para la prometedora travesía.

Decidieron ir a un cumulo de antiguos edificios que apenas y sobresalían un par de metros sobre la superficie del fino manto rojo, que lucían envejecidos y destruidos por tener que soportar el continuo azote de las implacables arenas. Entraron al ala que estaba más cerca de ustedes, por un agujero que había en la pared. El interior era pequeño y estaba cuasi hundido sobre la superficie; sin embargo, a los dos, les llamó la atención un pasillo que conducía a una sala que se encontraba iluminada por un tenue y cálido fuego, ¿habría alguien allí? Era algo que tenían que averiguar por vuestra propia cuenta.

Mas, antes de poder cruzar aquel portal, una pequeña criatura se materializo frente a ustedes. Los dos dieron un respingo del susto y el travieso fantasma carcajeó al ver sus expresiones asustadas. Sin embargo, y a pesar de su divertida expresión, aquel fantasmagórico ser parecía decidido a no dejarlos seguir avanzando; si querían seguir adelante debían vencerle en un combate. Y quien sabe, quizás capturarle.

pkmn-shuppet
Habilidad: Cuerpo Maldito.
— Desarme.
— Chirrido.
— Tinieblas.
— Rencor.

Meteoritos encontrados: 14.




Para Alf, dejarse guiar por sus compañeros, como si estos fueran sus cinco sentidos en vida, no fue del todo malo; pero quizás sí ha sido desacertado. La pesada arena le dificulta el suave andar a la felina de colores pastel, quien sin querer termina guiándole lejos de la amenaza que representa esa tormenta de arena… ¡sólo para ponerle de frente contra las arenas movedizas! No es su culpa, ni la de Slowpoke. Ambos están angustiosos por la falta de agua y nutrientes en sus diminutos estómagos, corriendo el riesgo de ser absorbidos por esos vórtices de tonos rojos.

Sin percatarse, algo o más bien un par de “algos” atacan al entrenador sin piedad. Como caiga, el chico ya no podrá volver a abrir los ojos… y de eso es testigo Mateo, quien ve como un desconocido está por saborear su perdición; con la ilusión de que ha visto un oasis que no lo era. Un cerdo anaranjado con una decoración que parece un antifaz en su cara, pero no es más que parte de su piel; más una criatura roja arremeten contra el intruso del desierto. Combatirlos o rehuirlos, la decisión cae en ambos; pero estén alerta, lo último que quieren es caerse por accidente… ¿O quizás caer es vuestra única opción?



pkmn-tepig
Habilidad: Mar Llamas.
— Mov. Huevo.
— Placaje.
— Ascuas.
— Rastreo.
pkmn-darumaka
Habilidad: Entusiasmo.
— Avalancha.
— Placaje.
— Desenrollar.
— Calcinación.

Meteoritos encontrados: 7 + 5 = 12.



La arena aún se colaba en vuestras bocas, dejando claro que el peligro aún no ha pasado; no del todo. Con el sabor amargo, avanzan tratando de descubrir que este sitio y de dónde ha salido, todo eso en la medida que van encontrando los fragmentos caídos del cielo. Charmander les ayuda con su cola, alumbrando un idioma indescriptible y vagamente familiar grabado en las paredes, la lengua Unown se manifiesta en toda su gloria y de tal forma que un viejo maniático de las ruinas se moriría de la envidia.

Pero no existe una armonía preestablecida que sea duradera.

Cuando Alex da un paso, el escenario cambia, ¡sí, cambia! De un camino recto y seguro, a uno que se divide en cientos y miles inseguros, como un laberinto. Y por si fuera poco, tanto de atrás como del lado se acercan pokémon que se muestran hostiles. ¡Bienvenidos al laberinto cambiante! ¡Y qué mejor que una bienvenida que varias flechas fallidas directo al cuello de Davuxz, ¡quien evade por lo poco! A salvarse de las trampas.



pkmn-baltoy
Habilidad: Levitación.
— Fortaleza.
— Confusión.
— Giro Rápido.
— Bofetón Lodo.
pkmn-aron
Habilidad: Robustez.
— Mov. Huevo.
— Garra Metal.
— Golpe Cabeza.
— Bofetón Lodo.

Meteoritos encontrados: 11 + 5 = 16.


* Deben repartirse los pokémon. Si deciden que Davuxz combatirá contra Baltoy, entonces éste será un Claydol, lo mismo aplica a Aron; mientras que el pokémon restante (el que enfrentará Rioluck) permanecerá en su primera etapa.

PD: ¡Organizaos bien!



Embargado por la idea del misterio, te afrentas a un paraje del cual no conoces los detalles, pero del que tomarás todo con ambición y el ferviente deseo de abrazar la gloria. El lugar está oscuro, así que debes buscar un medio de iluminación lo más pronto posible; ¡no hay tiempo que perder! Avanzas a tu ritmo, hasta que sientes la presencia de lo desconocido.

¡Giras! Para dar con que no hay nada misterioso. Pero algo te persigue, eso seguro. Mientras descubres la belleza de una historia perdida, con letras de las que no puedes sacar conclusiones, sientes que un sueño pesado te invade cuan abrazante y sofocante calor. Finalmente, ves a lo lejos, la figura de un fantasma que te quiere guiar a tu perdición. ¡Debes enfrentarlo! ¡O huir de él! Porque no te quiere dejar avanzar sin mofarse de ti.

… ¡Pero eso no es todo! Cuando das los pasos, te das cuenta que ya has pasado por ese sitio. Debes encontrar la forma de escapar de este camino infinito.


pkmn-gastly
Habilidad: Levitación.
— Mov. Huevo.
— Hipnosis.
— Lengüetazo.
— Mal de Ojo.

Meteoritos encontrados: 4.



”Estamos condenados por los fuertes lazos del destino” o eso es lo que les ha dicho una voz que les silbaba al oído, tan traviesa y tan macabra. En lo que avanzan, se percatan de que las paredes poseen preciosos dibujos de la historia antigua, presuntamente trazados por quienes amaron dejar sus costumbres hace milenios atrás. Adornando todavía más ese ambiente, se veían los pasadizos con estatuas de mitad hombres mitad caninos; ¿dioses, quizás? Sólo los descendientes de este sitio lo sabrían a ciencia cierta.

Todo es paz hasta que las paredes cambian de color… no, no es la tonalidad la que cambia, lo es una sombra que se mueve a una ridícula velocidad rodeándolos y amenazándolos. Junto a la sombra, logran ver unos diamantes a lo lejos que quieren expulsarlos lejos de la pirámide. Y por si el peligro no acabase ahí, una niebla purpura se dispersa por el pasillo.

Instintivamente, los tres entrenadores se cubren de un polvo venenoso que les atrofia la garganta. Albert respira un poco más, pero no lo suficiente para caer inconsciente. Silver es quien se percata de la presencia maliciosa… que no viene sola. ¡A la inevitable batalla!





pkmn-koffing color-shiny
Habilidad: Levitación.
— Gas Venenoso.
— Placaje.
— Polución.
— Pantalla de Humo.
pkmn-sableye
Habilidad: Vista Lince.
— Arañazo.
— Impresionar.
— Tinieblas.
— Golpes Furia.
pkmn-spiritomb
Habilidad: Presión.
— Mov. Huevo.
— Maldición.
— Rayo Confuso.
— Hipnosis.

Meteoritos encontrados: 11 + 14 + 8 = 33.



Sin importar las dificultades, pudieron sobrepasar el reto del destino y sobrevivir a la tormenta de arena. A modo de recompensa, habían llegado a una zona sacada de ensueños: un tanto colorido como amplio oasis. Palmeras, flores y agua, todo lo que pudieran desear dentro de aquel arrido y traicionero desierto. No se quedaron quietos por mucho tiempo, ¡tenían que explorar aquel sitio! Con la esperanza de poder encontrar la mayor cantidad de trozos de meteoritos. Caminaron indagando en todo los lugares que podían cuando un grito llamo vuestra atención. Voltearon y vieron a un hombre corriendo hacia ustedes.

— ¡Ayuda! ¡Se los suplico! ¡Ayuda! ¡Sálvenme de ese monstruo! — El hombre lucía aterrado. Pudiste detallar un poco sus ropas, lucía un chaleco de cuero marrón que combinaba con unos short gris, unas botas gruesas marrones y un gorro del mismo color; su piel estaba tostada por el sol y sus ojos eran negros claro.

Tragaste en seco ¿un monstruo? Cómo no. El buen hombre al llegar hasta ustedes no dudo en ocultarse a sus espaldas. Una gigantesca sombra se alzaba por la arena de entre las gigantesca palmera; esperaban lo peor… y entonces, apareció el temible monstruo.

Eevee y tú casi se caen de espalda al ver a la criatura. Bueno, eso no importaba ahora. La verdad es que el pequeño llevaba una cara de pocos amigos dibujada en el rostro y parecía que no iban a poder alejarlo por los métodos pacíficos. Algo tenían que hacer al respecto.


pkmn-bonsly color-shiny
Habilidad: Cabeza Roca.
— Llanto Falso.
— Copión.
— Azote.
— Patada Baja.

Meteoritos encontrados: 11.




Quizás no fue el encuentro más destinado de todos, pero no podemos negar que sí ha sido el más oportuno de todos. Al tener vuestra pequeña charla, era momento de atar los cabos sueltos; pues en este oasis, que pretende mostrarse como el Edén prohibido, las aguas comienzan a volverse turbias y el viento que acaricia las palmeras, no siendo por culpa de la tormenta de arena, se agita sin más. Aunque claro, vosotras no os dejáis intimidar.

Al investigar, os encontrareis con una piedra llamativa y de un colosal tamaño, que tiene inscripciones sobre los acontecimientos del desierto. Algunas letras están borrosas, lo que dificulta su lectura, pero pueden leer lo siguiente sin arrugar la mirada:

“El año de la bendición nos ha fallado una vez más. Campos de flores… agua sagrada, ya no lo son más; la arena lo contamina todo, se esparce… Este ente, este precioso ente, está aquí para salvarnos. Oh todopoderoso… te oramos… te rogamos…”.

Un sinsentido desde su cima hasta el último granito de piedra azulada. Sólo, ¿qué diablos es esto? Y como queriendo responder a esa interrogante, una serpiente intenta abalanzarse sobre Lizzy con sus ponzoñosos colmillos, mientras que un Surskit se mueve a una velocidad poco normal contra ambas. ¿Qué harán con estas criaturas?



pkmn-surskit
Habilidad: Nado Rápido.
— Mov. Huevo.
— Burbuja.
— Ataque Rápido.
— Dulce Ároma.
pkmn-ekans
Habilidad: Íntimidación.
— Mov. Huevo.
— Constricción.
— Picotazo Veneno.
— Malicioso.

Meteoritos encontrados: 9 + 7 = 16.


La piedra que se encuentran es como ESTA.


Objetivos de la segunda misión:
#1. Salvarse el cuello.
#2. Vivir.
#3. ¡Ser creativos!

ACLARACIONES

¡¿Y todavía más?! ¡Sí, más!



— Tienen para postear hasta el día 18/09/2016, si se pasan de la fecha podrán postear después, pero no se escribirán misiones extra para los rezagados.

— Hablando de rezagados, aún están a tiempo de unirse a sus compañeros. Quien no postee no será expulsado del evento, pero perderá la oportunidad de encontrarse pokémon, tesoros y fragmentos de meteoritos durante la misión omitida. Que por cierto, también están a tiempo de armar grupos quienes escogieron los mismos sub-biomas y van en solitario.

— Los movimientos huevo (así como los de nivel y las habilidades normales) son a elección. Los pokémon pueden repartírselos a conveniencia y tendrán el mismo nivel de su inicial. Si pelean, recuerden que sus pokémon irán perdiendo "salud" (dado al cansancio), pero siempre se les dá la opción de huir o burlar a los salvajes; pensadlo bien.

— Sí, podrán sanarlos más tarde.

— Al final del evento, podrán intercambiarse los pokémon atrapados.


— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#17













> THE ONE WITH THE SAND HOLES

Había sido una locura, pero había funcionado. Minuska, mi malévola Skitty había logrado sacarme de las garras del bucle de aire y arena. Pero rápidamente me vi envuelto en un destino mucho más desesperanzador, me encontré en la tierra desolada que era el desierto, y en ella arenas movedizas. En ella me encontré con sorpresa a Mateo quien parecía ser otro entrenador más en busca de los preciados meteoritos.

En medio de la movediza arena, dos Pokémon salvajes nos atacaron. Tepig se lanzó contra mí con furia y desgana, como si su último instinto fuera dar todo de sí mismo. Era corpulento y decidido. No lo pensó dos veces para lanzarse contra Brochita, mi Slowpoke. Lamentablemente para Tepig, Bro era mucho más fuerte físicamente de lo que parecía y su naturaleza no era para nada lenta. Aguantó sus golpes de furia, las llamas de enojo que lanzaba el cerdo para realizar su danza marcial, tambor. Su ataque se vio incrementado a niveles estratosféricos, y de un Pisotón (con su patita blanca) lanzó a Tepig de vuelta a dónde venía.

No lo pensé dos veces.

Lancé una Poké Ball, ese Tepig me hacía parecido a mí mismo. Era valiente, no de una forma heroica, si no mas bien de una forma descuidada. Sentí la responsabilidad de guiarlo. Minuska parecía agotada después de la arena, y Slowpoke había bajado un poco su vitalidad, pero con Alf, mi Tepig, estabamos más que decididos.

En el otro lado, después de Mateo enfrentarse a un Darumaka, caímos en cuenta de que debíamos organizarnos para salir de estas, eramos los únicos dos. No sé por qué confié tan rápido en él. No me conocía a mí ni a él, pero estaba más que claro que Minuska estaba atraída hacia él, moviendole la colita a cada rato.

—Tenemos que hacer algo, pero ya. Las arenas nos comerán vivos, y si no es eso, será la falta de agua, la fatiga... Creo... Creo que deberíamos lanzarnos hacia las arenas movedizas. Siento que esconden algo, más allá de ser un obstáculo. Es como si hubiera un ciclo. Deben tener espacio vacío dentro. Podrías intentar ver si tu Abra puede teletransportarse. Le ordenaré a Alf hacer Rastreo, a ver si mediante su olfato puede ver qué aventuras están bajo la cálida capa de arena viva que aguarda en el desierto.
LINK BATALLA




















> EQUIPO
:079: HP: 75% - Nivel: 9 (0%)
TAMBOR, PISOTÓN
PIST. AGUA, BOSTEZO
:498: HP: 100% - Nivel: 8 (0%)
PLACAJE, FUERZA BRUTA
ASCUAS, RASTREO
:300: HP: 100% - Nivel: 7 (0%)
SORPRESA, GRUÑIDO
PLACAJE, CANTO










#18
¡Un Nuevo Compañero!





El Pokémon flotante no paraba de reír, me asustaba un poco, deseaba saber que era esa flama que iluminaba aquel lugar.

-¡Fennekin! - llame la atención de ella.

Tomé la pokeball de Aron para estar preparados ya que no sabía que sucedería, el pokemon flotante parecía amigable, siempre sonreía y se burlaba de mí.

-Veamos que dice el Pokedex. - saque el Pokedex de mi mochila.
Spoiler

Shuppet

“Shuppet crece alimentándose de sentimientos negativos, como el rencor y la envidia, que nacen en el corazón de las personas. Se dedica a vagar por las ciudades en busca del rencor que contamina a la gente.”


Según la Pokedex Shuppet tenía la habilidad Cuerpo Maldito la cual era especial para el, me emocioné y el interés por el aumento a Fennekin parecía agradarle, como si le gustara pero a Fennekin le gusta cualquier Pokémon es muy enamoradiza.

Cuerpo Maldito





La batalla contra Shuppet fue difícil, su habilidad si funciona como anulador de movimientos, el movimiento Ascuas de Fennekin se anuló por completo hasta llegar a el punto de cambairla por Aron, Aron fue muy buena en el combate bajándole la precisión a Shuppet y lograr que sus movimientos fallaran, luego de la grana ayuda de Aron Fennekin regreso al combate debilitándolo con solo Ascucas, al parecer de no poder usarlo lo contuvo y al expulsarlo fue muy potente.

-¡Biem hecho chicas! - le agradecí por su buen trabajo.

El pequeño Shuppet no se alejó de nosotros, Fennekin estaba feliz por no haberse ido, ella se acercó hacia el Shuppet, Shuppet libero una energía azúl.



Luego de eso Shuppet comenzó a actuar mucho más amigable, Fennekin me suplico que lo capturara, le hice caso a Fennekin y le lanze una pokeball a Shuppet, la pokeball no paraba de moverse y Fennekin estaba muy preocupada, dejo de moverse yun brillo alió de ella, Shuppet se capturó estábamos felices los 3 ahora era momento de saber que era esa flama, saque a Shuppet de su pokeball ya que era de este lugar y al mencionarle que queríamos saber qué era esa flama se asunto un poco. Al entrar al lugar de la flama repentinamente se apagó y el lugar quedó a oscuras, que era lo que sucedía no lo sabíamos pero necesitábamos arreglarlo
.


Equipó:
Spoiler

:653:
Nivel: 9
HP: 75%

:304:
Nivel: 6
HP: 75%

:353:
Nivel: 9
HP: 100%



Fictions:
Let's Burn The Academia
Crónicas de un científico en Alola.


#19


Capitulo 2: La piedra

Por Lizzy Eriksen con Nyxeria Anubis (@Skov)

La joven de pelo rizado y empapada con el Scraggy en la cabeza se giró hacía mi, tendiendome la mano. Provocando que Mariette la mirase molesta.

- Un placer, Nyxeria Anubis -dijo mientras su pokemon la imitaba. - ¿De que meteorito hablas? Yo fui arrastrada por un tornado o algo similar...

Ladeando un poco la cabeza, crucé los brazos rechazando la mano con una mirada pensativa mientras Mariette pasaba su mirada celosa entre la chica y su pokemon. No tenía intención de estrecharle la mano o ser simpatica sin saber porque realmente estaba ahí.

Mirando hacía su pokemon, los dos se encogieron de hombros, ignorando mi presencia como yo ignoraba la suya.

- Bueno y... exactamente ¿Dónde estamos?

- Estamos en un Oasis, que planeaba investigar en busca de los fragmentos de los que te hablaba por petición de alguien. Y para ver lo que encuentro. Mariette, ¿Por que no vas a reconocer un poco el terreno?

Orden ante la cual la pequeña fantasma salió flotando después de echar una última mirada desconfiada a Nyxeria. La cual se giró por un segundo aprovechando mi distracción pensando que no la veía.

- Ya... Bueno, creo que iré a seguir a tu fantasma.

Y desapareció entre las plantas, yéndose en una dirección totalmente diferente.

*****


Con un grito de frustración Elizabeth llamó al Shuppet al combate, el cual se encargó rápidamente de interceptar y derrotar al Surskit. Permitiéndome tirarle una pokeball y capturarlo.




Reporte:
Spoiler


Equipo:











Mei
(Furfrou)
Nivel: 6
Ps:
Exp:
:570:
Nogitsune
(Zorua)
Nivel: 7
Ps:
Exp:
:092:
Michizane
(Gastly)
Nivel: 5
Ps:
Exp:
:353:
Mariette
(Shuppet)
Nivel: 5
Ps:
Exp:
:025:
***
(Pikachu)
Nivel: 5
Ps:
Exp:
:283:
***
(Surskit)
Nivel: 6
Ps:
Exp:


Dinero: 5600$

Objetos: (Usables)
Spoiler
pokeball-poke 9 Pokeball
pokeball-premier1 Honorball
Academia pokemon:




Odisea:




#20






@DaVuXz | @RioLuck

Evento 1: Caídos del cielo

Capítulo 1 — Tierra de Desolación





Yo estaba recostado en el bosque junto a Liv que calentaba la cena en una fogata y mis pokemon a mi costado haciéndome compañia. El cielo estaba iluminado por la hermosa lluvia de estrellas, Liv dejó lo que hacia un momento y se acercó junto a mí a ver el espectáculo.

—Es hermoso. —dijo ella.

—Totalmente de acuerdo. —dije.

Una de las tantas estrellas brillaba con una intensidad sin igual, esta volaba peligrosamente cerca del firmamento.

—Pide un deseo. —Le digo a Liv.

—Quisiera una de esas estrellas, seria un hermoso recuerdo.

Al instante las estrellas se vieron más luminosas y más grandes, su deseo se cumplió, no de la forma en la que me hubiese gustado.

—¡Demonios Liv! ¡Son meteoritos!

Nos levantamos rápidamente y corremos a refugiarnos en una cueva cercana, guardando nuestras cosas y también nuestros pokemon. Los meteoritos caen incesantemente y pronto las rocas humeantes están por toda la tierra, como si fueran metrallas recién disparadas.

—¿Qué demonios fue eso? —digo una vez todo esta más calmado.

días después...


Estoy caminando en medio de la nada acompañado de Aipom y de Deino, el sol es abrazador y mi la cantimplora que me dieron esos extraños hombres esta vacía.

Aquí en el desierto habían caído la mayor cantidad de meteoritos y varias personas se había vuelto locas por hacerse con todos los pedazos. Pokeballs, dinero, medicinas, capsulas, todo lo que tu quieras a cambio de un fragmento de meteoro. Esa es la razón por la que estoy aquí, soy uno de los tantos entrenadores que vinieron atraídos ante la promesa de valiosas recompensas.

Desgraciadamente no encontré nada interesante, casi.

Un crujido se escuchó por todo el lugar, mire por todas partes y vi una enorme grieta en medio de la arena. No me hubiera llamado la atención, si fuese porque al instante divisé a un chico que estaba en problemas.

Lo siguiente no lo pensé mucho, saqué a Pansage y a Aipom para ir a ayudar al chico que se sujetaba a un delgado hilo de Joltik. Pansage me envolvió con su látigo cepa y Aipom me sostuvo lo mejor que pudo con su cola. El hilo del que se sostenía el chico se rompió y por mi mente solo cruzó el pensamiento. Es ahora o nunca.

Tomé impulso y me lancé al vacío, justo a tiempo para atrapar la mano del chico antes de que callera irremediablemente. El impulso con el que salté casi hace que mis pokemones se cayeran si no fuese porque un chico más se acercó a ayudarlos a sostenernos a todos.

—¡Lo tengo, Aipom, Pansage súbanos!

Todos comenzaron a jalarnos hasta la superficie, pero la inclemencia del clima resultó ser nuestra peor enemiga. La tormenta de arena se intensificó y como si fuese una mano furiosa, golpeó con tal fuerza a todos los pokemon que nos sostenía que terminamos todos cayendo.

La caída por suerte no fue muy larga. Practicamente aterricé en el suelo como si fuese un gato, beneficios de ser hijo de escaladores. Lastimosamente ese chico quedó inconsciente después de haber caído. El otro que nos había ayudado se levantó con esfuerzo y se sacudió la arena de su cuerpo.

—¿Te encuentras bien? —Le dije, acercándome a él.

—Si, solo un poco adolorido. —dijo, levantándose con esfuerzo.

—Gracias por intentar ayudar. Suelo ser impulsivo a veces y no lo pensé antes de lanzarme. Soy Noah por cierto. —le dije tendiéndole la mano

—Soy Davuxz. —Me respondió, justo en ese momento el otro chico reaccionó sorprendiéndonos.

Un pequeño Zorua se lanzó a sus brazos y se puso a sollozar sobre su regazo, lo recibió todavía un poco aturdido.

—Hasta que despertaste —Le dijo Davuxz al chico con un poco de ironía en su voz.

—Pues por nada. —Le respondió el chico de la misma forma.

—Saben, me encantaría saber el nombre de mis salvadores. —Eso lo dijo con un claro sarcasmo— Pero antes de eso. ¿Tienen idea de donde estamos?

—Podría responderte, pero si lo hago seguro que estoy mintiendo. —Le respondí.

La luz era escasa en este lugar y no tenia ningún pokemon para alumbrar, entonces recordé la piedra eclipse que traía conmigo. Justo cuando iba a sacarla, un Charmander perteneciente al chico "que aun no nos decía su nombre" comenzó a soltar brazas y a iluminar el lugar con su cola.

De esa forma nos dimos cuenta de que estábamos en una especie de ruinas antiguas. Las inscripciones en las paredes eran extrañas y eran apenas legibles pues el tiempo había corroído la mayoría de las paredes.

—Eso responde a la primera pregunta. —dijo Davuxz.

—Valla suerte la nuestra... —digo viendo lo mejor que puedo el lugar.

El chico se levantó con dificultad y se sacudió cualquier rastro de arena de la ropa.

—Parece que tendremos que hacer una escala en unas ruinas antiguas y espero que abandonadas.

Solté una pequeña risita, aun tenia sentido del humor a pesar de estar atrapados a varios pies de la superficie. Este chico me iba a caer bien.

—Soy Noah, por cierto. —Me presenté al chico.

—Alex —Me respondió. Davuxz también se presentó y junto fuimos a explorar las ruinas y ver si había alguna forma de salir de ellas y buscar los dichoso fragmentos de meteorito

Datos
:633: (11) (0% exp) (100% PS)
:190: (10) (100% exp) (100% PS)
:610: (9) (50% exp) (100% PS)
:511: (10) (0% exp) (100% PS)


¡Comentarios!

Insurreción Pokemón
Let's Burn The Academia
Ventisca

#Si, lo sé, un poco extremadamente tarde. He estado muy ocupado con la universidad y no pude postear a tiempo y sobre el hábitat ya había escrito algo acorde a lo que posteó Rioluck, así que decidí ceñirme a como habíamos acordado antes.

#Ya dije que lo siento(? De todas formas disculpa por las molestias.

I am nobody, but nobody is perfect, therefore I am perfect.