@Albert
Episodio 2
Había comenzado a sentir los ánimos que Shura imbuía en él, incluso desde su PokéBall. Llevaba algo de rato caminando por aquella ruta. Apenas notaba el sendero terroso por estar perdido en sus pensamientos.
–
No sé si eres excepcionalmente poderoso – dijo a la nada, aunque según él estaba hablando con su Ralts –
o si simplemente te… ¿conectaste? conmigo en mi casa. Sí, debe ser eso. Por eso me escuchas en tu PokéBall.
Narmion sintió otra cálida caricia mental, y rió. Se preguntó qué se podía hacer con esos poderes psíquicos. ¿Podría averiguar si las personas decían la verdad? ¿Podría controlar a otros? ¿Podría apagar sus pensamientos y dejarlos en estado vegetal?
–
Woah. Eso sí que escaló rápido. Probablemente no puedas hacer nada de eso, ¿verdad, Shura? O tal vez solo conmigo. – el Ralts sabía que su dueño bromeaba, mas no supo cómo responder. –
Tranquilo, amigo.
Un pensamiento surcó su mente y le hizo detenerse por un segundo. Un recuerdo. Gente que llegaba a su casa a saludar a su padre y charlar con él en su laboratorio. Pasó hace años y aún se le hacía familiar tener gente en bata blanca paseando por su casa. Sí, eran compañeros de su padre. Tal vez sabrían en qué estaba trabajando exactamente, o por qué lo habrían atacado. Aunque supuso que la policía, si investigó la mitad de bien, los habría interrogado ya. Retomó su caminar, con la mirada hacia el bosque, aunque sin fijarse en nada en particular.
–
Tal vez solo esperan que alguien importante para mi padre llegara. ¿Sabrán el paradero de mi hermana? Cualquier pista será útil… ¿Cómo se llamaba el lugar? ¿Ciudad Holograma? ¿Ciudad Fantasía?
Por unos instantes, el tiempo se detuvo. Su último paso se sentía suave, no como tierra, sino como terciopelo. ¿Había alguien dejado un pedazo de alfombra o algo similar olvidado en medio de una ruta? Qué extraño. Tal vez era un trozo de comidohdiosohdiosohdios, que no sea mierda, por favor. No, no se sentía como estiércol, pues se habría deshecho bajo su peso. Aquello era suave, pero sólido, como una masita. ¡Un peluche! Sí, era la consistencia exacta de un peluche. Tal vez una de esas muñequitas de trapo que tienen ojos de botón. Pobrecita, la habrán abandonado. Estará sucia, sola, desamparada. Narmion pensó que la recogería y guardaría. Iría a la ciudad más cercana (o a un arroyo) y la lavaría. La dejaría como nueva y la llamaría Komachi. Sí. Esperaba que tuviera sus cabellos de trapo rojo. No sabía por qué, simplemente se le hacía lindo. Entonces el tiempo retomó su marcha.
Lo siguiente que supo es que le dolía agudamente el pecho. Un movimiento reflejo apartó a la criatura béis que tenía encima, alejándola algunos metros. ¡Era un Meowth! ¡Y había arruinado su camiseta!
–
Ah, rayos. – soltó, estirando su prenda y haciendo una mueca –
Bueno, será una especie de cicatriz de guerra. Una cicatriz textil, supongo. – el pokémon gato araña maullaba amenazante frente a él –
Oye, tranquilo, viejo. No busco problemas. – notó cómo Meowth agitaba su cola con fiereza –
¿Qué te…? Oh… esa masita era tu cola.
Antes de poder hacer más, Meowth se lanzó de nuevo hacia Narmion. Ése reaccionó instintivamente, llevando su mano a la PokéBall de su cinto, y ésta se abrió apenas la rozó con sus dedos. Un destello después, su Ralts había aparecido entre él y Meowth. El pokémon salvaje había retrocedido, alarmado ante su oponente aparecido de la nada. Nada más de ver a su rival, Ralts pareció por un momento soltar una nota musical desconocida, y un brillo amarillo rodeó su cuerpo por unos segundos. Narmion no se dio cuenta hasta después de algún tiempo, pero en esa batalla Shura se volvió Experto en los movimientos que conocía, aunque no fueran muy poderosos.
–
Entiendo. Ésta será nuestra primera batalla, Shura. ¡Prepárate! – Meowth atacó. Narmion no sabía con exactitud qué movimientos podía llevar a cabo su Pokémon, mas dos cosas en su cabeza actuaron al mismo tiempo. El recuerdo de la nota “
Éste es especial” y su conocimiento de Pokémon. La ligera conexión mental con Ralts hizo que se le vinieran a la mente los nombres de posibles ataques –
¡Rápido, Anulación!
Meowth era más rápido que Ralts, así que su Arañazo conectó, arrancándole un gemido agudo y marcando su cuerpecito a la vez que un par de cabellos verdosos caían al suelo. Shura, sin embargo, se mantuvo estoico y viró su mirada hacia el Meowth, desprendiendo un destello purpúreo de sus ojos. Meowth retrocedió y se vio envuelto en pequeños rayos psíquicos. Sus patas comenzaron a temblar y sus garras se retrajeron. El Pokémon agitó sus patas en el aire, como si las sintiera agarrotadas o dormidas y las intentara reanimar.
–
¡Perfecto, Shura! ¡Ahora ataca con Sombra vil!
Shura desapareció velozmente, transformándose en una suerte de sombra y apareció justo detrás de aquel casi-desesperado Meowth. Sus bracitos le lanzaron varios golpes a su enemigo, pero éste apenas y se inmutó. Meowth dio media vuelta, encarando a Shura, y comenzó a darle zarpazos. Sin embargo, sus patas estaban acalambradas y sus uñas retraídas, así que sus ataques eran poco más que toquecitos en la cabeza de Ralts.
–
Oh, cierto… Qué tonto. – Narmion se rascó la nuca mientras veía a ambos Pokémon lanzarse ataques que eran ineficaces contra el otro. –
Es un movimiento tipo Fantasma. ¿Qué rayos me pasa? Bueno, ahm… usa...
Meowth le dio un empujón a Ralts, para luego soltar un agudo Gruñido. Shura se llevó sus manitas a la cabeza, intentando cubrirse del ataque sonoro. Evidentemente le hacía sentir mal.
–
¡Ya sé! ¡Confusión, ahora!
Shura le lanzó una fiera mirada a su contrincante, acompañada de un potente brillo violáceo en sus ojos. Meowth, envuelto en el mismo brillo psíquico, dio varios pasos hacia atrás, sacudiendo la cabeza, intentando sacarse a Ralts de la mente. Enojado, el animal soltó un Gruñido más, afectando a Ralts y haciendo temblar sus bracitos.
–
Una vez más ¡Confusión!
El Ralts repitió el ataque, haciendo retroceder aún más a Meowth. Narmion notó que, después del último ataque, a Meowth le costaba ubicar a Ralts con la mirada, y parecía perder el equilibrio y no poder pararse firmemente. “
¿Estará confundido?” pensó el chico. Sin embargo, Meowth logró extraer sus garras de nuevo. Tambaleándose, dio un potente salto hacia Ralts a la vez que maullaba tan amenazadoramente como al inicio. Shura se preparó para el impacto de sus afiladas zarpas y…
Meowth se estrelló de boca contra el suelo a medio metro de él.
–
Oh, así que así se hieren en la confusión. – Narmion golpeó su palma izquierda con la base de su puño derecho –
Ya se me hacía algo ridículo.
Meowth soltó un sollozo gatuno y rodó en el suelo hasta quedar boca arriba. Parecía no poder ponerse en pie de nuevo. Ralts se le acercó y le dio pataditas leves, intentando moverlo. Luego, miró a Narmion y señaló al Meowth debilitado con ambos brazos, como presentándolo.
–
Tienes razón. – buscó en la bolsa de su mochila y sacó tres de sus PokéBall. Tomó una con su diestra y el resto con su izquierda. Lanzó la primera –
¡Ahí va!
El dispositivo surcó el aire hasta Meowth (Ralts se apartó un poco), chocó contra él, se abrió y lo envolvió en una luz rojiza. Un instante después, había caído al suelo. Tembló una vez y Narmion dio un paso hacia la esfera. Tembló una segunda vez y Narmion dio otro paso. Tembló por tercera vez y Narmion se imaginó al Meowth diciendo “Ah, al diablo. Al cabo que ni quería ser libre”, y la PokéBall se quedó quieta.
–
¡Jojó! Parece que tienes un compañero nuevo, Shura. Ahora ¿cómo lo llamaré? – el Ralts pareció suspirar y alzó los brazos hacia Narmion, pidiendo regresar con él. El chico le lanzó su PokéBall correspondiente y la acomodó en su cinto al lado de Meowth. Sin embargo, se detuvo un momento y tomó la PokéBall de Meowth por un momento. –
Por cierto, disculpa lo de tu cola. Honestamente no me fijé. ¿Estamos bien? – le dio un toque a la esfera con su puño, como si fuese un saludo entre amigos. Acomodó el dispositivo de nuevo en su cinturón. Guardó el resto de las PokéBall sin usar de vuelta en su mochila.
Un Meowth. ¡Tenía un Meowth! Aunque ya le había hecho ilusión tener una muñeca pelirroja que lo acompañase en…
–
Un momento. ¡Oooh sí! ¡Ciudad Ilusión, claro! De allí eran los amigos de mi padre. Aunque... – miró en derredor, sin haber avanzado ni un paso. Escuchó el murmullo de los árboles y sintió la brisa matutina. Se dio cuenta de que, aunque no fue mucho, se sintió emocionado en esa batalla. Era un sentimiento que le había hecho muy bien, algo que no experimentaba desde hacía algún tiempo ya. –
Tal vez deberíamos de pasear un rato más, ver qué otros amigos podemos conseguir. ¿Les parece? ¡Raa! ¡Miaau! – hizo los últimos sonidos de manera aguda, queriendo imitar a los Pokémon. Ralts, de nuevo, no supo cómo responder, mas Narmion sintió su felicidad. –
Creo que lo que sientes ahora se llama pena ajena. ¡Andando!
Y así, Narmion Alcross siguió caminando por aquella Ruta, sin prisa pero sin pausa, en busca de alguna aventurilla que pudiese encontrar por allí.
Resultados |
Shura
(Ralts) |
Salud -25%
Experiencia +50% |
General |
Dinero +$0
PokéBall -1
Pokémon capturados: Meowth |
Objetivos |
Encontrar a Kawako
Hablar con los científicos de ciudad Ilusión
->Vagar un rato por la Ruta Común |
EQUIPO POKÉMON |
SHURA
Ralts - ♂
Nivel 5 |
Tipo: Psíquico/Hada
Naturaleza: Firme
Habilidad:
Rastro: copia la habilidad del rival
Objeto: Ninguno
|
Estado:
Saludable
75% HP
50% EXP
|
Movimientos:
-Sombra vil
-Anulación
-Gruñido
-Confusión |
MEOWTH
Meowth - ♀
Nivel 5 |
Tipo: Normal
Naturaleza: Alegre
Habilidad:
Experto: potencia los movimientos más débiles
Objeto: Ninguno
|
Estado:
Saludable
100% HP
0% EXP
|
Movimientos:
-Arañazo
-Gruñido
-
- |