Siguiendo su camino con sigilo, Silver disfrutaba cada paso como entrenador Pokémon a pesar de su actual situación. No paso mucho de su andar hasta que se cruzó con un enfrentamiento entre Pokémon salvajes que se anteponía a su destino. Se trataba de un Oddish y un Pichu que se lanzaban ataque tras ataque, chispas volaban hacia el Oddish mientras el Pichu intentaba evadir las esferas verdes que buscaban robar su energía, pero ninguno retrocedía ni parecía pronto a caer.
—Si queremos seguir pronto lo mejor será acabar con ellos, no parecen muy fuertes aunque sean dos —dijo el chico a su Pokéball.
El Meditite fue liberado a unos metros de la disputa y observó la situación tranquilamente, daba la impresión que ninguno de los oponentes se daba cuenta de la presencia del entrenador y su Pokémon aún, al menos no hasta que el chico hizo su primer movimiento.
pkmn-meditite vs pkmn-oddishpkmn-pichu
—¡Meditite! ¡Usa…!
Silencio, el chico aún no conocía los ataques de su Meditite a pesar de haberlo visto en acción un par de veces, aunque su grito había llamado la atención de los Pokémon salvajes. Rápidamente recordó uno de los artefactos que le entregó el profesor, la Pokédex que le entregaba información acerca de lo conocido y lo desconocido. Rápidamente le echó un vistazo y consiguió lo que buscaba, los movimientos que conocía su Pokémon.
—Tal parece que tienes más sorpresas de las que esperaba, ¡usa Dynamic Punch en el Pichu!
Sin escuchar a su entrenador, el Meditite hizo lo que mejor sabía: meditar. Molestos por los gritos y la interrupción a su épica batalla, ambos Pokémon lanzaron sus ataques al tranquilo meditador, consiguiendo causarle un daño considerable, más no letal. Abriendo sus ojos, el Meditite empuñó su mano y corrió en dirección al Pichu mientras acumulaba energía en el puño hasta que le asestó un golpe que sonó como si de una explosión se tratara. El Pichu intentó responder con un Thundershock, pero confundido tras el golpe solo consiguió electrocutarse a sí mismo hasta que cayó al suelo rendido.
—Conseguiste derrotarlo, aunque había algo raro en ese Pichu, tuvo tiempo de moverse, pero se quedó allí estancado…
En ese momento no lo sabía, pero el Sweet Scent de Oddish había embobado al pequeño Pokémon eléctrico hasta el punto de que tuviera una reacción tardía a cualquier posible ataque y ya estaba alcanzando a su Meditite.
—Meditite, usa Dynamic Punch nuevamente.
Nuevamente no había respuesta por parte de su Pokémon, aunque esta vez ni siquiera se había detenido a meditar. Aprovechándose del trance de Meditite, Oddish comenzó a absorber lentamente su energía con Absorb. Poco a poco las heridas de su batalla con Pichu se iban sanando mientras el Pokémon de Silver se debilitaba lentamente sin responder a su entrenador o ante su oponente. El chico finalmente se dio cuenta del aroma en el aire y la causa del extraño comportamiento de los Pokémon.
—Hay algo en Meditite que me parece familiar… ¡es como si meditara! ¡¡Meditite, usa Meditate!! —gritó Silver.
A pesar de su baja voz, el chico intentó que su grito alcanzara el subconsciente de su Pokémon, ya que se dio cuenta de que ese trance era similar a cuando su Pokémon entrenaba, por lo que podría usarlo a su favor para recobrar sus sentidos. Meditite se hizo a un lado para no seguir recibiendo el ataque del Oddish, aunque con el tiempo que estuvo allí se encontraba muy débil para aguantar otro ataque más.
—Es ahora o nunca, ¡Psycho Cut!
Una especie de aura rosa comenzó a salir de sus manos hasta solidificarse en un par de cuchillas de un traslúcido color rosa. Usando su último esfuerzo, el Meditite se acercó a toda velocidad al Oddish y en un instante le dio dos poderosos cortes con sus manos, haciéndolo caer finalmente.
—Nos tenían contra las cuerdas, pero nadie es mejor en poner la mente en blanco que tú.
El Meditite se mantenía con su habitual aire sereno a pesar de sus notorias heridas, enfrentar a esos Pokémon fue más duro de lo que parecía a primera vista, pero por suerte el Pokémon del joven tenía un par de ases bajo la manga.
—Tu nombre será Primum, ¿te gusta?
El Pokémon nuevamente se mantuvo calmado ante su bautizo, a lo que Silver no sabía si era un buen o mal indicio, aunque a lo largo de su aventura aprenderían a conocerse mejor como compañeros.
—Sabes, me parece extraño que se enfrentaran éstos Pokémon, pero no tenemos mucho tiempo que perder, el aroma podría atraer a más enemigos si nos largamos pronto.
Regresando a Primum a su Pokéball, el entrenador continuó caminando con la esperanza de no toparse con problemas. Aún era un entrenador novato y había tenido suerte de que su Pokémon fuera un tanto especial, otro encuentro podría no resultar de la misma forma que el anterior.