Sofía se adelanto a mí, con una Pokeball en mano, preparándose para combatir, hecha una furia. A su lado corrieron Cupcake y Gopher, poniéndose en una posición igual de ofensiva que su entrenador.
Sofía: ¡Tú, maldita! ¡Será mejor que comiences a decirme donde están mis amigos si no quieres que te quite esa mascara y te la meta por el trase...!
La enmascarada en un movimiento, que no pude detallar, se posiciono detrás de Sofía junto a Exeggutor y colocó de manera peligrosa una daga a pocos centímetros del cuello de la chica.
Majora Mask: Y será mejor que tú comiences a cuidar tu lenguaje, si no quieres que te degollé ¿verdad nena?—le susurro ella mientras pasaba delicadamente su cuchillo sobre la mejilla de mi amiga, sin hacer ningún corte— No me hagas hacerlo, sería desperdicio perder a una chica tan linda como tú
Sofía se quedo paralizada del miedo. Cupcake y Gopher casi se lanzaron sobre Majora Mask, pero antes de que pudieran hacer algo Exeggutor los inutilizo con somnífero. Yo por otro lado, en esos momentos no podía hacer nada, Sofía estaba bajo su merced y temía que de actuar, la presunta maestra de la ilusión acabara con su vida.
Majora Mask: Ahora, se una buena chica y quédate tranquila. Mis órdenes no son combatir contigo, sino con aquél de allá… aunque, contigo me gustaría hacer otro tipo de cosas, si te soy sincera. —le dijo en un tono burlón, mientras de un empujón la alejaba de sí. Yo me sonroje, al entender la idea de su comentario— Así que Albert… ¿no? Prepárate, espero que me des una buena pelea.
Albert: Eh… sí, claro, como no —le contesté sin pensarlo muy bien. Mi mente estaba ida hacia el comentario que le hizo a Sofía…—
Sofía: ¡Concéntrate, Albert, maldición! —me regaño Sofía desde atrás de Majora Mask, con cara de sorprendida y asqueada por el índole indirecto de nuestra conversación— ¡Cómo me molesta no poder pelear y dejarte esto a ti! Pero no queda de otra… ¡Tienes que ganarle a este tipa sí o sí!
Albert: No me digas lo que ya lo sé —susurre, más para mí que para ella. Ya sabía que tenía que ganarle, obligatoriamente… no me hacía falta más presión por su parte.
Majora Mask nos veía a nosotros dos, sucesivamente, sin decir nada, mientras su Exeggutor tenía la mirada perdida hacia la nada. Los dos se veían tan tranquilas, que me inquietaba.
Majora Mask: ¿Y qué dicen? ¿Comenzamos la batalla ahora o seguirán hablando? Miren que si no quieren, podemos hacer otras cositas… no sé, yo solo digo —comentó entre risillas. Yo me volví a sonrojar, si seguía haciendo esas acotaciones tan de doble sentido, terminaría estallando, lo sabía.
Albert: Será mejor que comencemos esto —le dije, sacando una Pokeball—
Majora Mask: ¡Oh, no, no! ¡Ya tú elegiste a tu Pokémon! ¿O acaso no lo ves? —Comentó ella, señalando hacia Ignus—
Albert: ¿Qué? ¡Pero si ella ya estaba afuera de la Pokeball antes de que tú llegaras!
Majora Mask: Lo siento, pero así son las cosas. Si uno de tus Pokémon está en el campo de batalla, le toca pelear.
Suspiré, sería mejor no llevarle la contraria.
Albert: Bueno, está bien. Entonces ¿supone que tú pelearas con el Exeggutor? —esa idea no me agradaba, dudaba de que Ignus pudiera con un Pokémon de semejante talla, por más ventaja de tipo que poseyera—
Majora Mask:¡Jajaja! No seas estúpido chico, claro que no. Yo usare a otro Pokémon.
Albert: ¿¡Qué!? ¡Pero eso es injusto!
Sofía: Eso es trampa, por donde lo veas…
Majora Mask: ¡El mundo no es justo muchachitos, aprendan eso! Yo soy la que pone las reglas aquí, si les gusta, bien, sino… bueno, podemos resolverlo fácil —sacó su navaja, en manera de amenaza—
Albert: ¡No, no! Majora Mask, me parecen perfectas sus reglas.
Sofía: Con qué clase de hombre patético vine a parar, que le tiene miedo a una mujer —ante el comentario de la chica, la enmascarada se río, yo decidí ignorarlo. Tenerle miedo a las mujeres no contaba, si a todas las que le tenía miedo sufrían de pequeños delirios psicópatas. Además, muchas mujeres eran de temer. —
Majora Mask: Muy bien, entonces antes de comenzar con el combate… el idiota de Baltasar me obligo a hacer un trato: Si tú ganas, que lo dudo mucho, tendré que hacer lo que tú digas. Ahora… si yo gano, harán lo que yo diga. Y ya que mi victoria es obvia, digo que esa chica tendrá que ser mi esclava… así que vete preparando para mí, lindura —comentó de la manera más sádica posible. A mi mente vino “50 sombras de Majora Mask” por alguna razón.
Sofía: ¡Más te vale que ganes! —gritó entre escalofríos—
Albert: No sé… tal vez a mi me gustaría ver sus 50 sombras—susurré para mí, aunque obviamente era broma. Por suerte, Sofía no alcanzó a escuchar, pero Majora Mask sí.
Majora Mask: Me agradas chico, tal vez te conserve para que te diviertas con nosotras—Vaya que la tipa era una pervertida… y no sé si eso me gustaba o no— Pero bueno ¡Ya es tiempo de comenzar con esto! ¡Pumpkaboo, sal a la batalla!
Una extrañaba calabaza con una especie de protuberancia peluda saliéndole de la parte superior, que asumía era su cabeza, fue lo que expulso la pokeball de Majora Mask; me quede anonadado pues nunca antes había visto a una criatura parecida. Sólo había una opción...
Sofía: ¡Tch! ¡Cuidado Albert, es uno de esos Pokémon desconocidos! ¡Como Cupcake!
Majora Mask: ¡Bravo! Gracias por arruinarme el elemento sorpresa ¿ahora que se supone que haga con todos los diálogos que tenía estudiado? ¡Horas de trabajo perdido! —se quejó la chica, pateando el suelo como una malcriada ¿y a esta que le pasaba?
Suspiré, omitiendo el berrinche de la enmascarada, pensando en cómo había hecho para obtener a ese pokémon. Obviamente, lo debió haber sacado de la isla submarina, pero… ¿cómo? ¿Darkrai les habría permitido el acceso? Sonaba como lo más lógico, pero… de solo pensarlo me daba escalofríos ¿por qué ese pokémon lunático permitiría tal cosa? Si no fuera por el pequeño hecho de que era una deidad inmensamente más poderosa que yo, le daría una paliza.
Ahora debía ir con cuidado, no sabía de qué cosas sería capaz esa cosa. Al menos en tamaño, se veía el doble de grande que Ignus ¿estaría la pequeña larva preparada para un reto así? Para colmo no sabía nada sobre sus tipos, así que no tenía una estrategia precisa para adoptar ante esta situación.
Sabía que sacar la Pokedex no serviría de mucho, pero aún así lo hice… fatal error. Si es cierto que el, inútil, aparato no tenía información sobre la criatura, el desgraciado sí que supo darme el nivel de batalla de esa calaba satánica sacada de los peores abismos del infierno. Nivel 17 ¿hace falta decir que apreté el hueco del trasero? Siento que de tanta preció que ejercí, los pantalones que cargaba se transformaron en shorts, cuidado si no en algo mucho más corto.
(Nv 9) Vs
(Nv17)
Majora Mask: ¿Preparado para sufrir?
Albert: Ummm, de serte sincero, no ¿pero acaso importa si lo estoy? Igual tu calabaza va a violar a mi pobre oruga —le respondí. Aunque aún tenía esperanza en mi compañera, sabía que nuestras oportunidades de ganar eran reducidas. Y si los demás Pokémon de su equipo tenían semejante nivel, no quería imaginar el desastre que estaba por hacerle a todo mis amigos. Sólo Arceus podría salvarme esta vez.
Majora Mask: No lo creo, a mi calabaza no le gustan los debiluchos. Ella los prefiere un poco más, grande y fuertes. Sobre todo muy grandes, extra grande, se podría decir.
Albert: Algo que heredo de su golosa entrenadora, muy seguramente —me apresuré a responder. ¡Joder! Yo y mi gran boca, me estaba ganando una peor muerte de la que me deparaba.
Majora Mask: ¡Claro! —Respondió, para mi sorpresa, animadamente— Aunque también prefiero un poco de aquello —agregó, mirando a Sofía—
Sofía: ¡Ya podrían dejar sus perversiones malditos enfermos y comenzar con la batalla! ¡Se supone que son enemigos, por Dios! —la chica se retorcía entre escalofríos.
Majora Mask: ¡Tranquila, te aseguro que a ti dentro de poco también te encantara tanto como a mí! Pero en algo tienes razón, debemos comportarnos como enemigos que somos ¿Dónde ha quedado mi moral como Maestra de la ilusión? ¡Pumpkaboo, debemos comenzar esto de una buena vez, usa Bola Sombra!
Albert: (Tch, y yo que comenzaba a creer que de seguir así podría librarme de la batalla y hacer algo mucho más entretenido ¡estúpido plan fantasioso e inútil!) ¡Maldición, Ignus, tienes que moverte de ahí, rápido! ¡Trata de retrasarla con una Disparo Demora.
Siguiendo la orden de su entrenadora, la criatura nombrada como Pumpkaboo se apresuró a cargar y lanzar una esfera de oscuridad, que debía medir al menos el doble que mí querido oruga, hacía Larvesta. Ni lenta ni perezosa Ignus disparó de su boca una gran cantidad de seda que fue a dar contra bola sombra; aunque la seda no sirvió para inutilizarle si le brindo el tiempo suficiente a la larva para que se quitara de su trayectoria y se pusiera a salvo.
Albert: (Esa bola sombra era demasiado poderosa para venir de un Pokémon que no sea tipo fantasma, eso quiere decir que esta cosa debe ser de ese tipo. Perfecto, ahora sé algo sobre ella) —deduje; este detalle me haría pensar una táctica lo suficientemente eficaz para contrarrestarla… o eso esperaba— ¡Ignus, prepárate para atacar con un Ascuas!
Majora Mask: ¡Ja! ¿Crees que eso hará algún efecto a mi Pumpkaboo con esteroides? ‘¡Demuéstrale, quien manda aquí!
Ignus lanzó una serie de pequeñas llamas hacia la calabaza, la cual ni siquiera trato de hacer el mínimo movimiento para evadir dicho ataque. Las ascuas impactaron directamente el cuerpo de ella, que ni se inmuto al tener las calurosas llamas sobre de ella… sin duda alguna, estaba metido en un grandísimo lío.
Majora Mask: ¡Ahora enséñale como golpeamos los de las grandes ligas, Pumpkaboo! ¡Usa Hoja Afilada!
Albert: ¡Shit! ¡Ignus, tienes que evadirlo, trata de detenerla con otro disparo demora!
Un par de afiladas hojas surgieron alrededor de Pumpkaboo, quien haciendo gala de una increíble velocidad se abalanzó en contra de la pre evolución de la majestuosa Volcarona; ésta trato de retener la embestida de su rival disparando su seda, como había hecho con anterioridad, pero resulto ineficaz. Las afiladas “navajas” de Pumpkaboo cortaron con facilidad su hilo, permitiéndole aproximarse lo suficiente para asestar el letal golpe. Las hojas golpearon el cuerpo de Larvesta, causándole algunas cortaduras lo suficientemente graves como para hacerle forzoso mantenerse en la lucha.
Albert: ¡Ignus! ¡Maldición! —chillé, preocupado. La absurda diferencia de nivel entre ella y la calabaza del diablo jugaba mucho más en mi contra de lo que pase— (Joder, justo ahora necesito algo así como un milagro. Ya sabes, de esos que me salvan la vida en el último minuto ¿es mucho pedir?) —Pensé, tratando de comunicarme con esa fuerza, espíritu, cosa sagrada, o qué demonios sé yo, que siempre me salvaba el **** de una violación segura. Como era de esperar, no obtuve respuesta alguna.
Majora Mask: ¡Tú estúpida oruga es más débil de lo que creí! ¡Ahora estoy más cerca de hacer esa chica mía! —clamó en son de victoria. Lo siento por Sofía, pero tal vez si le va a tocar protagonizar cincuenta sombras de Majora Mask. Solo espero estar vivo aún para poder ver aquella función… ¡Pero en qué estaba pensando! ¡Debía enfocarme!—
Albert: ¡No creas que te permitiré ganar! Ignus y yo aún tenemos mucha valía por demostrar ¿cierto, pequeña? —le pregunté. Con pocas energías, ella asintió— (Muy bien, ahora como diría Jimmy Neutrón ¡piensa, piensa, piensa!)
Majora Mask: ¡Jajaja! ¡No me hagas reír! Es hora de acabar con este lamentoso espectáculo ¡Pumpkaboo usa otras hojas afiladas!
Albert: ¿Acabar? ¡Ja! Aún es muy pronto para eso o ¿acaso eres precoz? Mejor disfrutémoslo un poco más —le respondí confiado ¡espero que mi idea no me falle!— ¡Ignus, báñate en disparo demora y usa también fortaleza para resistir!
Pumpkaboo retomó la marcha nuevamente, creando de nuevo otra serie de hojas de gran afile. Ante esta situación mi pokémon opto por tomar la postura defensiva que le ordene y disparo su blanquecino hilo sobre ella misma, formando un capullo. Dicho capullo a su vez fue rodeado por una leve luz plateada que no significaba otra cosa más que el uso de fortaleza por parte de mi compañera. Las hojas de Pumpkaboo impactaron contra esta coraza, apenas pudiéndole hacer mella alguna.
Majora Mask: ¡Jo! Debo decir que estuvo bien pensado, pero… ¿acaso te da pena? Te estas forzando a ti mismo en continuar en algo que no estoy gozando —reclamó ella, haciendo gala de otra clara referencia sexual— ¡Además, ha dejado a tu pobre Ignus en una situación desventajosa! ¡Pumpkaboo, continua usando Razor Leaf!
Albert: Créeme, no pretendo que lo goces —respondí— ¡Y eso es lo que tu crees, pero resulta que mi Ignus en modo de defensa, tiene 3000 puntos, que es superior al ataque de tu Pumpkaboo! ¡Y no solo eso! ¡Ahora activo mi carta trampa! ¡Ascuas! —Juro que si esto me sale bien, volveré a usar esta referencia a futuro.
La horrible, fea, espantosa, calabaza gigante volvió a usar característico movimiento pretendiendo destruir la resistente coraza de mi compañera. No obstante, no se esperaba el ataque sorpresa que le tenía preparado; el frente del capullo comenzó a derretirse rápidamente, mientras Pumpkaboo golpeaba con sus navajas, para dar paso a una serie de llamas que terminó no solo por calcinar el característico ataque de la criatura, sino también por darle directamente. A pesar de que el ataque siguió sin surtir mucho efecto, debido a la cercanía con la que lo recibió esta vez, tuvo el efecto colateral que esperaba: Una linda quemadura que seguramente le haría recordar el mismísimo infierno de donde había salido.
Majora Mask: ¡Tch! ¡Pumpkaboo! —dijo ella alarmada. Yo sonreí al ver como perdía la calma y confianza que había tenido hasta los momentos— ¡No te rías estúpido! ¡Sólo has tenido un mísero golpe de suerte, ya verás! ¡Pumpkaboo, usa Shadow Ball para quitarle esa sonrisa de la boca!
Albert: (Excelente, como lo pensé. Está comenzando a perder la calma y a actuar precipitadamente. Tal vez ella tenga el factor de fuerza, pero creo que la supero en inteligencia. Solo espero poder continuar de esta manera) ¿Golpe de suerte? No, no, Majora. Lo que sucede es que yo soy mucho más listo que tú; tal vez se deba a que no me masturbo tanto como tú. Según estudios científicos, dicen que eso atrofia el cerebro —me burlé— ¡Ignus, trata de resistir ahí y luego usa Sol Matinal!
Tan desesperada como su entrenadora, Pumpkaboo se precipitó a arrojar una esfera, que recogía toda la oscuridad del lugar, contra mi querida amiga. Lo que le quedaba de su improvisada armadura le permitió resistir un poco el ataque, más aún así la bola sombra surtió efecto en ella, haciendo que saliera disparada un par de metros de distancia. Aunque el ataque si tuvo su impacto, Larvesta no se rindió; la coraza que la rodeaba empezó a arder mientras los pocos rayos de luz que se filtraban entre los árboles daban contra ella. Cuando el brillo, que era muy parecido al de la evolución, cesó, Larvesta salió completamente de su caparazón, con energías renovadas. En contraste, Pumpkaboo sufría daños por las pequeñas llamas en su cuerpo: se estaba desgatando rápidamente.
Majora Mask: ¡Estúpido! ¡Te has quitado la única defensa que te ha mantenido intacto hasta los momentos! Ahora tu Larvesta es presa fácil para mi Pumpkaboo ¡Usa Bola Sombra!
Albert: Tal vez sí, tal vez no; ya lo veremos ¡Ignus gira y usa Disparo Demora! (Espero que esto funcione; usar sol matinal solo era para darme algo de tiempo… y una oportunidad)
Pumpkaboo volvió a disparar una de sus gigantes bolas de sombras, para las que esta vez Ignus no hizo ningún esfuerzo en evadir. El poderoso ataque dio de lleno contra mi oruga y explotó sobre ésta, mandándola a volar a varios metros de distancia, casi cayó a mi lado. Por fortuna, la oruga aún parecía tener energías, para desgracia… mi plan pareció funcionar
Ignus rápidamente fue rodeado por un intenso brillo verde; esto significaba una sola cosa: Su habilidad enjambre se había activado. El usar Sol Matinal, solo era parte de mi gran plan: darle la suficiente vitalidad para resistir otro ataque con la suficiente energía que pudiera activar su habilidad. Ahora solo quedaba esperar que Ignus me obedeciera en ese estado, pues en el 100% de las ocasiones anteriores, solo había actuado como una loca.
Afortunadamente… el milagro que pedí pareció llegar justo en el momento oportuno. Aún en su estado de furia incontrolable, Ignus siguió mis órdenes y giro a gran velocidad mientras lanzaba su característica seda. Esta vez los hilos era mucho más grande que antes y fueron a dar hacía todos lados impactando contra árboles y formando una especie de telaraña que inevitablemente, encerró a Pumpkaboo. Sofía, Majora y yo tuvimos que agacharnos para no ser víctimas del ataque también
Sofía: ¡Idiota, ten cuidado con lo que haces!
Majora Mask: Esto parece seme… —la chica, hipnotizada, estuvo a punto de sedoso hilo; sin embargo a último minuto pareció reaccionar— Emm, digo ¿¡Crees que esto surtirá algún tipo de efecto!? ¡Pumpkaboo puede romper estas lianas fácilmente con Hojas Afiladas! ¡Anda, demuéstraselo!
Albert: No lo dudo ¿pero tendrá tiempo de lograrlo? ¡Ignus, usa Ascuas en las telarañas!
Pumpkaboo trató de cortar las gruesas lianas que le rodeaban. Sin embargo las quemaduras de su cuerpo comenzaban a hacerle bastante mella, alentando y disminuyendo considerablemente su ataque. Para cuando sus pequeñas navajas de planta cortaron algunas lianas, Ignus ya habían lanzado unas cuantas llamitas a su telaraña.
A pesar de que las ascuas eran mucho menos abundantes y calurosas que antes, eso no importaba para nada ¿por qué? Las telarañas. Al fuego tener contacto con la seda, esta instantáneamente se incendió, convirtiéndola la telaraña en una red infernal que termino por caer en Pumpkaboo y mi propio compañero. Las chicas y yo tuvimos que apartarnos para no ser víctimas del fatal y ataque y esperar que la energía que alimentaba el fuego se acabara y, por lo tanto, éste se apagara. Para cuando las llamas desaparecieron, pudimos observar a un Pumpkaboo debilitado sobre el suelo, y un Ignus brillando con un leve color verde, bastante cansado y expulsando una especie de baba por la boca.
Albert: Inteligencia 1, fuerza bruta 0 —alardeé. La verdad, aunque me sentía muy confiado por la victoria, aún tenía el trasero bastante apretado. No podía creerme que había ganado… tan solo el primer combate. Suspiré ¿ahora que me esperara?
Majora Mask: ¡No me lo puedo creer! ¡No, no, no! ¡Esto no es posible! ¡Hiciste trampa! —se quejó como una niña pequeña, mientras pateaba el piso con fuerza. Yo miraba divertido la escena, y pensar que una maestra de la ilusión podía hacer un berrinche como ese. Luego de un rato, respiró hondo y se calmo— Esta bien, lo admito… tal vez te subestime un poco. Eres más… fuerte de lo que creí.
Albert: ¿Un poco? Un poco con demasiado diría yo.
Majora Mask: ¡No viene al caso! Lo cierto es que… tal vez seas más divertido de lo que creía. ¿Qué te parece si dejamos esta batalla y nos divertimos un poco con ella? —preguntó, señalando a Sofía. Yo tragué en seco, mientras sentía como el calor subía a mis mejillas—
Sofía: NI SE TE OCURRA PENSARLO ALBERT HITORI DE LA CONCEPCION PALACIOS Y BLANCOS. SI APRECIAS TUS BOLAS, CONTINUA ESTA BATALLA —gritó ella echa una furía. Por un momento, hasta me pareció ver cómo le salían una especie de cachos ¡y yo creía que Pumpkaboo había salido del infierno!—
Albert: Esta bien, está bien, tranquila, no lo pensé (mentira) ¿acaso crees que soy tan enfermo como para aceptar una proposición así?
Sofía: Sí —fue incluso más tajantes que las propias hojas afiladas de Pumpkaboo—
Albert: Apreció tu sinceridad. Pero muy, muy, muy en el fondo de tu Cocoro sé que… piensa exactamente igual, o tal vez algo mucho peor —agregué al ver su cara— Y sabes que no sería capaz de hacértelo… no al menos si no estas de acuerdo —susurré. Por Arceus esperaba que no me hubiera escuchado— ¡En fin! ¿No crees que deberíamos continuar con esto, Majora Mask?
Majora Mask: Tcch… pues viendo que son unos amargados, parece que no queda de otra. ¡Igual ganaré, y les prometo que haré todo lo que quiera con ustedes!
Albert: (Mientras no celebremos el día internacional de la mujer como en Deadpool… capaz y hasta te lo dejo un poco más fácil) —pensé. Por supuesto solo era una broma; ellos eran unos lunáticos que me tenían secuestrado y zombificados a muchas personas, mis amigos y hermano (bueno… él no me importaba mucho) ¿en serio creen que tiraría todo eso por un trío?... ¿Saben qué? Mejor no respondan.
En fin, como decía Majora Mask, era hora de continuar la batalla. Debía enseriarme si quería ganar… si es que eso era posible. Digo, enseriarme; ganar por supuesto lo iba a lograr, despues de todo, soy el fantástico protagonista de todo esto