@Overly. me halagas -///-
Los minutos pasaron, mientras los Combee volaban por encima de los árboles y el Houndoom se decidía. Al final el oscuro cánide, se dirigió hacia la zona peligrosa del Bosque. Pero aquello no preocupó a Nyxeria, sabía lo peligroso que era aquel dichoso perro, no por nada lo apodaba ''perro infernal''.
Se dispuso a bajar con cuidado del árbol, cuando un mono morado decidió gastarle una broma. Se le plantó en la cara con una mueca mientras se colgaba de la rama de arriba.
- ¡La p*ta que te parió! -Nyxeria se sorprendió casi resbalando por la rama-. ¿Te parece gracioso?
El mono morado rió de nuevo, a carcajadas. Hasta alguna lagrima soltó. Con un refunfuño, Nyxeria sacó la Pokedex, viendo que se trataba de un Aipom.
- Esto no se quedará así...
La joven mosqueada por el travieso Pokémon, sacó a Lapras de la Pokeball, quien dio un pequeño grito clásico de su especie antes de aterrizar en las ramas. No hubo tiempo para reaccionar, hasta el Aipom se asustó, pues cayeron los tres del árbol. Nyxeria cayó de **** al suelo, su Pokémon por suerte fue más rápido que ella y frenó su caída con un pistola agua. El Aipom se levantó y comenzó a gritar a la humana.
- ¡Ay cállate, mono! ¡Lapras, Poder Pasado!
Aipom era más veloz de lo que parecía, esquivó por poco el ataque y no tardó en devolver el ataque. Lanzó arena al Lapras antes de velozmente usar arañazo. Nyxeria no perdió el tiempo y ordenó el siguiente ataque al Lapras. El aire alrededor del Aipom comenzó a congelarse, inmovilizando al mono. Una vez los daños eran notables, el hielo se evaporó, mostrando al Aipom debilitado.
- ¡Nuestra primera victoria!
La joven se acercó al Lapras y lo abrazó. El Pokémon se mostró confuso, pero no la atacó.
- Cierto, no nos conocemos -Nyxeria vio que el Lapras tenía algún rasguño-. Creo que lo mejor será llevarte al riachuelo que vi.
Nyxeria llegó donde el pequeño río del Bosque. No se lo había parecido desde el árbol, pero estaba más lejos de lo que aparentaba y por suerte, no muy lejos del sendero que la llevaría al siguiente pueblo o ciudad. Sacó al Lapras de la ball justo donde el agua cubría levemente, tenía suerte que el Pokémon podía moverse con tranquilidad y curar sus heridas con el agua.
La joven se estiró con calma y comprobó que había registrado bien en la dex, al extraño Aipom, de seguro que aquella maquina le seria útil para dibujar, así que registró también a su Lapras.
- Bueno, creo que ha llegado la hora de las presentaciones -la joven se dirigió hacia el Lapras y acercó la mano pero sin tocarlo-. Soy Nyxeria Anubis Ceanica, se que debes sentir a mis padres en mi, pero yo no soy como ellos.
El Pokémon azulado la observó, era un hermoso y aquello hizo que se acordara, que no había conseguido una cámara de fotos. Pero no era el momento, pues estaba siendo evaluada.
Su corazón estaba encogido por el miedo de que no la aceptara, pero el Lapras sonrió y se acercó a ella juguetón, abrazándola. Era una sensación extraña, era reconfortante y la llenaba de jubilo, pero devolvió el abrazo a su Pokémon.
- Creo que te apodaré Ciante, me recuerdas a una piedra preciosa que vi una vez -dijo acariciando a su Pokémon-. Una piedra azul hermosa, llamada Cianita, pero eso no es nada masculino.
Nyxeria rió y se metió en el agua para curar a su Pokémon. Una vez su hecho el trabajo, dejó que descansara y tras comer unas manzanas de un árbol cercano, que compartió con Ciante, se dispuso lista a volver al camino.
Caminó por la costa del río, mientras Ciante nadaba en el agua, pero cuando llegaron al sendero, lo puso dentro de la ball.
- Un día, volverás a ver el mar y lo haremos juntos.
El Lapras la miró desde la pokeball y sonrió.
Un largo camino por recorrer la esperaba y Nyxeria no cabía en si de la emoción.




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