Foros de Centro Pokémon
Archivo histórico
Estás viendo el archivo de los foros de Centro Pokémon. Ya no se pueden crear temas, responder ni iniciar sesión.
#1

Pokémon: Historias Desconocidas.

Buenas, vengo por estos lares a enseñaros el fic en el que estoy trabajando. El título puede cambiar (se aceptan las sugerencias), la verdad que no se me ocurrió otro mejor.
Este es un proyecto en el que estuve pensando bastante tiempo y tengo muchísima ilusión puesta en él. La historia la tengo bastante definida para mí, con muchos giros.
Acepto cualquier tipo de crítica en cuanto a la forma de escribir, la trama, desarrollo de personajes, lo que sea :)
Todo sea por mejorar jajaja

No habrá un ritmo fijo de posteo, pero intentaré subir un capítulo cada 1-2 semanas siempre que las circunstancias lo permitan.

Bueh, os dejo una breve sinopsis.


Sinopsis
¿Cómo te sentirías si supieras que hay un mundo al que perteneces y no conoces? ¿Qué pensarías si te contaran de repente que persiguen a tu familia por algo que desconoces por completo? ¿En quién confiarías? ¿En quién no? ¿Qué decidirías hacer?



Tras esto y sin más tardanza, os dejo la introducción.


Introducción

Una figura solitaria de, aproximadamente, metro setenta de altura, con el pelo rubio y lo que parecía una espalda bastante ancha, avanzaba a través de calles y calles mientras parecía estar en su mundo de pensamientos. Vestía una sudadera oscura con capucha, unos jeans gastados y zapatillas de deporte. De repente, se paró en un portal y pulsó el botón del telefonillo.

— Abre, soy yo — dijo la figura con voz serena y masculina.
— Bien, vamos, entra rápido — contestó una voz anciana con una leve preocupación.
La figura subió las escalenas lo más rápido que pudo, saltando escalones hasta llegar al 4º B, donde la anciana del telefonillo le esperaba en la puerta. La mujer tenía aspecto de unos setenta años, tenía el pelo cano, la piel llena de arrugas, la poca altura que de por sí tenía quedaba aún más oculta al caminar encorvada, unos bonitos ojos azulados y una expresión de cierta preocupación en el rostro; vestía una bata azul y unas babuchas a juego.
—Ven, Jhons — le apremió haciendo un gesto con la mano — tu abuelo se ha puesto mucho peor en poco tiempo.
— ¿Por qué no me lo has dicho al teléfono, abuela? — le respondió en tono reprendedor mientras entraba a toda velocidad por el pasillo — no me habría llevado toda la noche con mis amigos.
—Bueno, bueno, tranquilo muchacho — contestó tranquilizadora la anciana.

El chico avanzó a grandes zancadas por un pasillo luminoso y poco decorado donde se apilaban a los lados cajas marrones de mudanza. En breves segundos llegó a la puerta del final del pasillo y la abrió bruscamente, dejando a la vista un espartano habitáculo pintado de blanco con apenas una silla, una cama y una pequeña ventana. Acostado en la cama estaba un anciano bastante calvo tapado con sábanas blancas hasta la barbilla; parecía débil y tosía fuertemente.

—Abuelo ¿cómo te encuentras? — dijo el chico con la voz entrecortada de preocupación.
— Bien, bien, siéntate que voy a contarte algo — comentó el anciano con voz leve mientras tosía.
— ¿Quieres agua? — le ofreció el chico acercándole un vaso de cristal.
— No, está bien así — volvió a toser — necesito que guardes esto contigo, no se lo enseñes a nadie, no le digas a nadie que lo tienes.
— Pero…
— Todo a su tiempo, voy a darte todas las respuestas que quieras, pero ahora guárdalo — le ordenó el anciano en un intento de parecer más fuerte de lo que estaba realmente, mientras le acercaba con la mano una esfera azul que contenía una especie de llama negra, enganchada a una cadena plateada.
— Está bien, ¿qué es? — se notaba una curiosa mirada del chico, mezclada con grandes dosis de preocupación.
— Aquí vienen explicadas muchas preguntas que te estarás haciendo, me he quedado sin tiempo antes de lo que creía — comenzaba a narrar el anciano, a la vez que le alcanzaba una carta al chico.
— No, abuelo, tranquilo, descansa — le instó el joven mientras le empujaba levemente hacia la cama.
— Bueno, relájate, luego seguirás con el chico — comentó la anciana, que había entrado en la habitación portando una taza de té.

Jhons, acompañado de su abuela salieron del cuarto y se sentaron en el salón de al lado, cada uno en una silla de madera. Se notaba que la habitación se había limpiado y recogido a conciencia, no había ningún tipo de objeto decorativo, ni televisión, los muebles estaban vacíos, apenas había una mesa y varias sillas de madera.

— Estoy cansado de tanto misterio — comentó Jhons rompiendo el silencio.
— Te entiendo, a mí nunca me pareció buena idea que no te contaran nada, pero ya va siendo hora — contestó la anciana con tono calmado y dando un sorbo de agua.
— ¿Qué es lo que se supone que debo saber? — preguntó el chico apresuradamente.
— Todos los cuentos que te contaba tu abuelo de pequeño son verdad, desde pequeño te hemos estado dando pinceladas de lo que necesitabas saber — comenzaba la narración de la anciana.
— ¡Mucho hablar para no decir nada, abuela! ¡Siempre es lo mismo! ¡¿Qué tengo que saber?! ¿¡Por qué vamos de un lado para otro siempre!? ¡¿Cómo que los cuentos que me contaba y todas esas historias sobre Pokémon son verdad?! — interrumpió el chico mostrando su frustración.
— Calma — le instó la anciana.
— Lo siento, pero es que estoy harto — se excusó el joven.
— Te he criado desde que eras muy pequeño, ¡cómo has crecido muchacho! — desvió la conversación — dentro de poco vendrá gente con respuestas, no te preocupes.
— Confío en ti, abuela, pero necesito saber algo — insistió Jhons — ¿de qué nos escondemos?
— De quiénes es la pregunta…

De súbito, la puerta se abrió generando un ruido que interrumpió el relato de la anciana. En la entrada del piso apareció un hombre con aspecto joven y barba espesa, medía aproximadamente metro ochenta y estaba bastante fuerte; vestía ropa deportiva, zapatillas y chándal grises. De su aspecto destacaban sus ojos azules, su pelo rubio como el oro y el piercing de su labio inferior.

— Hola, ¿cómo está el abuelo?
Fueron las palabras elegidas, acompañadas de un larguísimo silencio.

Capítulos.


Cada vez que suba un nuevo episodio, a parte de postear, editaré este post para poner todos los capítulos en orden y facilitar la lectura.
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#2
¡Hai! ¿Nuevo por aquí?
Espera, ya tienes un poco de pasta acumulada... tú debes de ser alguien que regresó.
Bueeeeeeeeeeeeno... como sea, yo he venido a leer. Así que voy a empezar ahora mismo y diré qué me parece :V

...

Interesante.

Parece que es una de esas historias por las que empiezan bien fuerte. Tenemos un moribundo, un joven guapísimo [?], un objeto místico y un misterio que rodea a su familia. Y de repente, otro sujeto al cual no conocemos. Lo cierto es que sabemos que hay algo, ¡pero oh, el qué! ¡A mí también me gustaría saber! >:/

Aunque quizá el misterio es un punto a tu favor. Así has logrado captar mi interés. Vete a saber, ¿qué oscuros secretos esconden sus abuelos? ¿Qué historias le contaban de pequeño? Quisiera saberlo. Bueno, confiaré en que dejarás clara la trama como tú me dijiste. Si no vete preparando :V.
Pero de momento te diré que empiezan como me gustan a mí; con un principio alterno a todo fanfic de pokémon y con un peligro que les cierne por encima de sus cabezas. Así que bien, bien <3.

Hum. Claro que se me hizo cortito, por eso. No sé, tengo la sensación de que me faltaron cosas, ¿pero qué? ¿Quizá sea el poco acercamiento a los personajes? Pero a lo mejor será por el tipo de narrador. Dime, ¿es un narrador omnisciente o uno objetivo? Porque si es omnisciente, no lo has aprovechado bien. Podrías haber puesto los sentimientos de los personajes entre líneas.
Pero al menos las conversaciones no parecen mecánicas. Es coherente en sí.

Y luego... tal vez me sobraron algunas comas al principio y hay algunas frases que se me hacen largas. Como... esta:
Cita:
La mujer tenía aspecto de unos setenta años, tenía el pelo cano, la piel llena de arrugas, la poca altura que de por sí tenía quedaba aún más oculta al caminar encorvada, unos bonitos ojos azulados y una expresión de cierta preocupación en el rostro; vestía una bata azul y unas babuchas a juego.

Ahora me pregunto... no habrás puesto puntos y aparte porque esto es una descripción, ¿verdad?
Oye, sé que los detalles van de la mano y describen a toda una persona; pero eso no significa que tengan que venir unidos como si formaran parte de alguna articulación del cuerpo, ¿vale? Puedes separarlas por puntos tranquilamente. Y luego...

Wha-

¿Usaste la palabra "bonito"?

[EPICNESS RUINED]
¡Vale, vale, vale! NO. Eso SÍ que NO lo tolero. ¿¡Qué clase de escritor pondría esa palabra tan coloquial en su escrito!? Podrías haber puesto, no sé, "bellos", "profundos", "brillantes", "ojos azulados" simplemente... pero "bonitos" no. Para este tipo de fics, esta palabra es tabú (para mí).
¿Quizá también te falte léxico?
De hecho, pusiste "de súbito". No lo he oído en mi vida, pero estoy segura de que se dice "súbitamente" o "de repente". ¿Alguien podría desmentir mi certeza, por favor? [?]

Bueno. En resumen; me gusta el ambiente y demás, pero creo que tendrías que pulir el léxico, arreglar la puntuación yyyyyy ya sería algo digno de reputación.
Y ya con eso... no hay más que decir uwu.
Cheerio~!


#3
La historia esta interesante, empezó bien, me gusta como va la trama, pero siento que voy a leer "El código Da Vinci" versión pokémon, no se, lo presiento (?).

Estaré esperando las nuevas publicaciones.



Un día común y corriente:

#4
No sé cuál podría ser la relación del título con la trama del fic, pero tu dijiste que no se te había ocurrido otro mejor, y no sé cómo darte alguna sugerencia, tú eres quien conoce mejor la trama, tú eres el más indicado para sugerirte a ti mismo. La verdad no sé que más puedo decir, Poisonbird lo dijo todo, comenté aquí para dar a entender que leí el fic. Tiene harto misterio, pero como que le puedes sacar más provecho a las situaciones, como que pasaron muy rápido. Aun así me tiene intrigado con lo que pueda venir más adelante. Espero otro capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#5
Bueeeeeno, pues vengo con un cap. nuevo (realmente es el primer capítulo propiamente dicho). Aviso de que iré posteando los fines de semana que es cuando más tiempo tengo.

Pero antes... a contestar a quienes habéis dedicado parte de vuestro tiempo a criticarme :)

Poisonbird


-Con respecto al narrador, cabe decir que sólo había posteado la introducción, con el objetivo de captar la atención de la gente y poco más, únicamente doy unas pinceladas básicas de la trama. Por tanto, el narrador (que es omnisciente) no le he permitido acercarse (aún) a los personajes. En este capítulo vas a ver claramente que se cumple lo que pedías.
-Con respecto al léxico. Tengo que darte la razón en cuanto a 'bonito', he metido la pata con esa palabra. Simplemente se me pasó que la puse jeje. 'De súbito' sí existe, (Copy & Paste del DRAE): de súbito. 1. loc. adv. De repente, súbitamente.
-Muchas gracias por tu interés y crítica:)


Genya
-Gracias por leerlo :) Como te dije por chat, no tiene nada que ver con el Código Da Vinci jajaja


Elven
-Gracias por tu interés:)
Sí, es cierto que las situaciones están pasando rápido, pero es que si no hago eso ahora mismo, el fic se va a hacer completamente monótono y aburrido. Obviamente, tampoco voy a permitir que la prisa pueda mandar sobre mis escritos :D



Muchas gracias a todos por leerlo :D

Cap. 1 : Primer Movimiento
Jhons se encontraba sentado en la cama observando la esfera azul, del tamaño aproximadamente de la palma de su mano, enganchada a una cadena plateada que su abuelo le había entregado hacía seis meses. En su otra mano sostenía una especie de pulsera negra con forma de aro y una piedra brillante en medio.
Estaba totalmente concentrado en mirar ambos objetos, ignorando el resto de la espartana habitación con aspecto de celda. Las paredes eran grises y no había más mobiliario que una silla y una pequeña mesa de estudio de madera, sobre la que reposaba una carta.

Por fin se decidió, se colgó la cadena con la esfera al cuello y la ocultó bajo su camiseta verde, seguidamente se colocó la pulsera en la muñeca. Se levantó, fue al lavabo andando con paso torpe y se quedó mirando al espejo. Estuvo bastante rato parado, únicamente observando la imagen del espejo. Sus ojos azules, el pelo rubio y su aspecto, que de forma general era bastante descuidado: barba incipiente, pelo despeinado, la camiseta arrugada…

“Ya han pasado seis meses, se supone que conozco todo lo que debería, ahora me toca moverme.”

Esta frase se repetía una y otra vez desde hacía varios días. Desde seis meses atrás su hermano le había tutelado y contado toda la historia que concernía a su familia.

Todo comenzó aproximadamente sesenta años atrás, sus abuelos (Kine y Catherine) vivían en una región lejana conocida como Kanto. Su abuelo era entrenador Pokémon, uno de los mejores no sólo de Kanto, sino de todo el mundo, tras haber ganado el Torneo Internacional de Entrenadores. Sin embargo, muchos dudaban de la manera en que él había conseguido fortalecerse a sí mismo y sus Pokémon; le acusaban de haber robado, e incluso matado, a otros entrenadores que pudieron hacerle competencia. A medida que pasaba el tiempo, la fama de este entrenador crecía, a la par que el número de personas en su contra.
Veinticinco años después, la situación era la misma y, existía una presión sobre Kine tal, que se le investigaba por cualquier tipo de rumor; este hecho, le llevó a no aparecer en la boda de su hijo, el padre de Jhons, dando paso a muchísimos comentarios y especulaciones.
Cada vez más, Kine y Catherine se fueron aislando del resto del mundo, dejando los combates Pokémon de lado y, poco a poco, sus vidas anteriores. Dichos actos avivaron aún más las voces críticas que pesaban sobre la persona de Kine.
Tras quince años más, el ambiente era insostenible. Hubo una última participación de Kine en el TIE como veterano invitado, con un resultado desastroso: todos los participantes que deberían haber luchado contra el abuelo de Jhons se retiraban, bien siendo extorsionados, bien desapareciendo ellos o, incluso, sus Pokémon.
Este incidente propició la huida de Kine y Catherine junto a su familia del ‘mundo Pokémon’ a la ‘otra parte’, donde vivían personas que no podían tener contacto con Pokémon; obligados así a esconderse durante veinte años más, hasta la muerte de Kine.

“Si cualquier otro me hubiese contado esta historia me habría reído en su cara. Pero algo no cuadra, nos hemos mudado mucho desde que soy pequeño… ¿qué es esa esfera? ¿Y la pulsera?
Además, mi hermano no gastaría seis meses en explicarme cosas para hacerme una broma, es absurdo.”

De repente salió de su mundo de pensamientos y reparó en que el grifo estaba abierto, se tiró un poco de agua en la cara y salió del cuarto de baño, dejando atrás la pequeña estancia con los utensilios típicos de un servicio.

Volvió sobre sus paso por el estrecho pasillo bien iluminado hasta el cuarto, sacó su vieja mochila negra de debajo de la cama y la abrió. Comprobó que llevaba la ropa que él mismo había escogido días antes y un papel con instrucciones de su hermano. Agarró de nuevo el papel y lo leyó por enésima vez:

“Jhons, ya te he contado todo lo que debes saber, recuerda que debes ir al bar de la esquina y mostrarle la dirección que estará al final de esta página, recórtala para que no vea el resto de la carta.
Sé que estás lleno de dudas, pero no puedo estar a tu lado, a mí me persiguen porque saben que soy de la familia. A ti nadie te conoce, así que podrás entrar en el mundo Pokémon como cualquier persona nueva, sin ningún tipo de problema. Allí tendrás todo lo que te hace falta, irás a una escuela y tendrás un sitio para vivir. Ellos mismos se encargarán de darte detalles. Recuerda contarles la historia que preparamos.
Yo, por mi parte, te buscaré y contactaré contigo en cuanto sepa que es seguro, no intentes buscarme tú.

Pruce
c/Nuevo Mundo, nº9"



El chico rasgó el papel y tomó la dirección, guardándola en el bolsillo trasero de sus jeans; desechó el resto de la carta. Seguidamente, caminó hacia la mesa de estudio y tomó la otra carta, redactada por su abuelo, donde le explicaba que tendría que ir a un banco en el que estaban guardadas muchas pertenencias suyas, que por herencia, ahora eran posesión del chico. Tomó una llave dorada y diminuta que estaba pegada con cinta adhesiva en el pie de página y la guardó en el otro bolsillo de sus jeans.

Estuvo aproximadamente media hora más haciendo comprobaciones típicas antes de salir del piso, cerrar el gas, cortar la luz…
Una vez que estuvo delante de la puerta de acero, decido a abrirla para salir y no volver, miró atrás, hacia aquel piso en el que los últimos seis meses había convivido con su hermano; sintió una profunda necesidad de afecto familiar.

La verdad es que no había conocido a sus padres (fallecidos uno en un accidente automovilístico y otro tras una larga estancia en el hospital gravemente enfermo cuando el chico aún era muy pequeño), sus abuelos se habían encargado de criarle pero ahora no estaban, su abuela (aún viva) estaba oculta junto con su hermano. Es decir, estaba sólo, como siempre, sin amigos, sin conocidos, sin nadie que pudiera echarle una mano o darle un golpecito en la espalda; pero, a fin de cuentas, estaba ciertamente acostumbrado.

Esta amalgama de sentimientos negativos cesó cuando recordó la primera vez que había visto a un Pokémon, Pólux, el Hitmonlee de su hermano. Fue una sensación de euforia máxima, como si alguna parte de su cuerpo que antes había estado oculta despertase con la furia de una manada de leones rugiendo. Saber que estaría en contacto con estas magníficas criaturas le ayudó a tranquilizarse, dándole fuerzas para abrir la puerta.

Tras un par de minutos de caminar por una calle abarrotada de transeúntes que iban y venían, llegó al bar que su hermano le había indicado. No tenía aspecto de gran cosa, era un local de lo más típico; había personas mayores ancladas a la barra discutiendo sobre política acaloradamente, otras personas devoraban con prisa lo que tenían en el plato, varios camareros iban de acá para allá cargando con vasos y platos llenos y vacíos…
Se acercó a un camarero que estaba detrás de la barra, un hombre alto, gigantesco, de dos metros de altura al menos, con pelo negro azabache, complexión musculosa, larga melena recogida en una coleta, piel morena y ojos marrones. Vestía ropa típica de camarero.

—Perdone, ¿podría ayudarme a encontrar esta dirección? — preguntó el chico distraídamente.
—Un momento, por favor — fue la respuesta del hombre gigante mientras servía un par de bebidas a unos señores de la barra — dime chico ¿qué buscas?
—Este sitio, creo que está cerca, pero me he perdido — respondió Jhons, enseñándole el papel rasgado con la dirección.
—Tranquilo, mi turno acaba en quince minutos, yo mismo te acompaño, está aquí al lado — contestó el hombre con la expresión de la cara cambiada.
—Gracias — se alegró Jhons.
—Luego te veo, chico — sentenció el hombre gigantesco.
Poco tiempo después, Jhons se encontraba en la puerta del bar sumido en sus pensamientos cuando una mano gigante se le posó en el hombro.
— Acompáñame — ordenó con un susurro el hombre gigante.
— ¿Cómo te llamas? — preguntó el chico sin inmutarse.
— Bruno, ahora sígueme por favor — indicó el hombre más amablemente que antes.

Ambos caminaron juntos sin decir palabra durante unos pocos minutos, hasta llegar a un local abandonado. Bruno sacó una llave del bolsillo de su pantalón negro y abrió la puerta del local.
Tras la puerta se escondía una estancia de lo más descuidada: había grandes capas de polvo, las paredes eran del color del cemento, estaban sin pintar, no había ningún tipo de objeto a excepción de una bombilla apagada en el centro del techo. Lo único que destacaba era una puerta de acero blindado en la pared opuesta.

— ¿Quién te ha dado la dirección? — preguntó el gigante Bruno con un cierto tono de enfado.
— Un pájaro, parecía un gorrión, nunca había visto uno como ese — respondió Jhons comenzando con el relato ensayado.
— ¿Un pájaro? — volvió a preguntar Bruno con total extrañeza.
— Sí, parecía un gorrión, me dio una carta, decía que debía buscarte, hablaba de algo de Pokémon y de un don, me pareció que era una broma, pero es que nunca he visto un pájaro como ese — continuó Jhons relatando.
— Está bien, te creo, voy a hacerte la prueba — comentó el gran hombre mientras se echaba la mano al bolsillo.

Sacó una especie de cápsula esférica, mitad roja y mitad blanca, con un botón en medio. La lanzó al aire despreocupadamente y generó un destello de luz roja. Acto seguido apareció una figura humanoide de piel marrón y con guantes de boxeo.

—Juzga tú mismo, Hitmonchan — le dijo Bruno a la extraña figura.

De nuevo, Jhons sintió esa sensación de euforia interior invadiéndole, estaba pletórico de alegría. Sentía como si en su interior algo ardiera y le obligase a acercarse a aquella extraña figura humanoide, como si durante toda su vida le hubiese faltado algo.
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#6
Me gustó el capítulo y me dejaste más intrigado con esas cosas que le pasaban al abuelo, me imagino una especie de conspiración o algo así.

Respecto a la narración, me agradó bastante, la encontré fluida pues no me detuve en ninguna parte para leerla de nuevo, no recuerdo ninguna falta ortográfica, no sé, encuentro que este capítulo está mejor redactado que la introducción.

Otra cosita, te recomiendo poner en el primer post los links del post donde estan los capítulos en vez del capítulo entero, porque sinceramente no sé si hay un límite de cosas que se pueden poner en un post, pero si es que hay uno tal vez te pueda causar problemas más adelante, pero la verdad no sé.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#7
Bueno tiene un inicio algo raro y lento, sin embargo al continuar leyendo uno se queda enganchado con la historia del antepasado y buena idea de los rumores no suele venir en un relato de pokemon, me gustó original sencillo y bueno. Ésto puede llevar a una historia secreta muy buena pero recomiendo que des partes para que los lectores quieran ir por más y más!
Espero mucho de este fic sigue dándole y hagamos de ésta sección una más activa
Aquí te dejo algunas correcciones perdón sí fui muy estricto pero espero que te ayude.

Spoiler

Tienes un error en repetir la y en un solo párrafo lo cual se puede corregir utilizando otras palabras o contexto de lo que quieres escribir
Hay algunos errores de palabras como:
"Tono reprendedor" sería "reprensor".
Utilizar palabras que suenen demasiado forzadas como "habitáculo" con tan solo habitación basta llegar a más distráe al léctor, está bien con algunas pero ésta es muy rebuscada
"Pasillo luminoso" se escucha mejor iluminado que luminoso sería que desprende luz cuando tan solo está recibiendo luz es iluminado
En breves segundos llegó a la puerta del final del pasillo "y la abrió bruscamente" podría reemplazarse con un "para abrirla bruscamente" ó "abriéndola bruscamente" debe evitarse mucho el uso de la "y" como dije anteriormente.
Dijo el chico con la voz "entrecortada de preocupación". quedaría "De la preocupación" ya que se utiliza como sujeto a la preocupación
"Se notaba que la habitación se había limpiado y recogido a conciencia" como hablas en prosa pasado algo que pasó anteriormente se escribe en pasado perfecto "Había sido limpiada y recogida a limpieza"
Repites demasiado la palabra contesta deberías usar sinónimos como responde para ir intercalando
"De súbito" muy rebuscado, quedaría mejor y más simple el "súbitamente" a menos que se use para no repetir mucho esa expresión.
"Fueron las palabras elegidas, acompañadas de un larguísimo silencio." sería mejor "por un larguísimo silencio" ya que se utiliza de sujeto al silencio.
"del tamaño aproximadamente de la palma de su mano" algo está mal con esta oración aunque no logro notar bien que, solo está mal.
" le había tutelado y contado toda la historia " con una sola de las palabras basta, al complicar las oraciones sí podría quedar mejor en un punto crítico pero en partes inescesarias solo se espantará a algunos léctores
También utilizas mucho el aproxímadamente cuando podrías utilizar algo como en tiempo la palabra "hacía x años que no comía pizza" ya que también es una expresión vaga de no saber lo aproximado pero es específica en cuanto al tiempo
"de pensamientos y reparó en que el grifo " quedaría "reparando en que el grifo..." ya que se efectúa a la vez que la anterior acción descrita
Volvió sobre sus paso--- falta la S jeje
"estaba sólo" solo de soledad va sin acento
"las paredes eran del color del cemento, estaban sin pintar" se puede dar a "de color cemento sin estar pintadas" para evitar un mal uso de comas excesivas ya que queda mal al hacer el tipo de coma que enlista
"despreocupadamente y generó un destello de luz roja" podría ser "generando un destello de luz roja" por que una acción da a otra
"apareció una figura humanoide de piel marrón y con guantes de boxeo." uso innecesario de la y que se puede mitigar fácilmente


ED1: Pokémon: The Past Behind Us sería un buen título a mi parecer


________________________________________________

Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#8
Cita:
"del tamaño aproximadamente de la palma de su mano" algo está mal con esta oración aunque no logro notar bien que, solo está mal.


Yo no noto que esté mal ·w.
Well, whatever. Veamos qué tenemos aquí...
Has dejado cosas interesantes por ahí. ¿Quizá el abuelo sufrió suplantación de identidad? Porque que hubieran todas estas acusaciones me suena a que tiene un doble ºwº.
Quizá sus acciones me quedaron un poco pautadas. ¿Quizá también apresuradas? ¿Tal vez te repetiste demasiado? Ugh, como sea, te pediré que no te repitas con las palabras. Creo que vi algunas repeticiones por ahí -w-. Como "hombre gigantesco" repetida tres veces en el mismo párrafo...
Y yo acabo de repetir la palabra repetir de diferentes formas seis veces con esta frase. Jesús. ¿Pero qué me pasó? Al menos espero que sirva de ejemplo de algo que no se debe de hacer [?].

Te comentaría sobre ortografía y demás, pero ya te hicieron un párrafo larguillo lleno de correcciones, así que dejaré eso de lado.

Aunque... hay algo que no comentó.

Cita:
La verdad es que no había conocido a sus padres (fallecidos uno en un accidente automovilístico y otro tras una larga estancia en el hospital gravemente enfermo cuando el chico aún era muy pequeño), sus abuelos se habían encargado de criarle pero ahora no estaban, su abuela (aún viva) estaba oculta junto con su hermano.


Foggin' paréntesis. Así no se narra. Estás quitándole importancia a estos datos en cuanto eso influye en la psicología del propio personaje. Quiero decir, ¡DUH! ¡Son condiciones sociológicas! ¡No puedes descartarlas de la narración así porque sí! Debías de haber puesto entre la narración o algo. Y mira que es fácil incluir esto. Solo hace falta un par de palabras para que no venga tan forzado.
Like:
Cita:
La verdad es que no había conocido a sus padres. El padre falleció en un accidente de coche antes de nacer, y la madre fue víctima de una grave enfermedad cuando él aún era pequeño. Sus abuelos se habían encargado de criarle. Pero ahora tampoco estaban. Su abuela, aún viva, estaba oculta junto con su hermano.

Ahora está mejor, ¿no? Igual también noté que ibas bastante seguido... be carreful with comas. En serio, no sé qué tiene la gente con la puntuación que nadie los emplea como es debido [?]

Ahora... hay otro detallito que tengo que discrepar e-e.
Cita:
— Un pájaro, parecía un gorrión, nunca había visto uno como ese — respondió Jhons comenzando con el relato ensayado.
— ¿Un pájaro? — volvió a preguntar Bruno con total extrañeza.
— Sí, parecía un gorrión, me dio una carta, decía que debía buscarte, hablaba de algo de Pokémon y de un don, me pareció que era una broma, pero es que nunca he visto un pájaro como ese — continuó Jhons relatando.
— Está bien, te creo, voy a hacerte la prueba — comentó el gran hombre mientras se echaba la mano al bolsillo.

Vale que los pájaros sean mensajeros, ¿pero no crees que ha tardado muy poco en creérselo? I mean, a mí si me vinieran con que un pidgey me ha traído una dirección, preguntaría al menos el remitente real :V. Aunque podría dejarse como que Bruno es un crédulo. Pero si es el Bruno de la liga de Kanto... no sé, no sé. Tal vez no se cuestione lo que le dicen, siendo alguien que forja sus músculos más que la mente. Pero diría que el escepticismo también iría con él.
... Aunque tampoco soy partidaria de usar personajes canon. Realmente no te puedo decir mucho.
Aunque la prueba sí parece ser algo propio de él. ¿Qué será? ¿Una batalla pokémon? Bueno, ya veremos qué pasa ahí. Porque, I must say, estoy intrigada con los acontecimientos que están por ocurrir. ¿Qué será, será~ el destino que le deparará~?
Ahora SÍ que no me he repetido. YAY [?]

Bueno. Espero haber ayudado un poco a mejorar y no haya desanimado. Últimamente no tengo tacto ninguno o-o.
Cheerio~!


#9
Gracias a todos, de verdad. Me alegra que la gente esté al tanto de un trabajo que realizo y si además os gusta, mejor.

Paso a responder a las críticas.

Elven
Gracias por seguir leyendo y por la sugerencia:)


Xpokemaster
Hay algunos errores que marcas que se prestan a interpretación, pero la verdad es que muchos de ellos intentaré corregirlos. Gracias:)
Si no encuentro otro título mejor, usaré ese.


Poison
Abuso de las comas, es un fallo que arrastro desde siempre.
En cuanto a la 'ingenuidad de Bruno', nada más lejos de la realidad. En este capítulo nuevo se explica bastante bien este asunto. O eso creo.
Sobre el uso de personajes canon. Me parece una manera de aprovechar lo ya existente en el universo Pokémon. Es mucho más cómodo para mí y para los lectores. I mean, aunque describa con pelos y señales a Jhons, sé que es más fácil imaginarse a Bruno (porque se ha visto en el anime, en los juegos...).




Ahora pasamos a otro capítulo:)

Cap. 2: Nuevo Mundo
Jhons se acercó despacio a la figura, alargando su brazo hasta acariciarle el rostro. A lo que aquella criatura respondió acercándose sonriente al muchacho.

— ¿Podemos confiar en él?— se serenó Bruno hablándole a la criatura que tenía las manos de Jhons en el rostro.
— ¡Hiiiiit! — exclamó felizmente.
— De acuerdo, tú mandas — le dijo Bruno girándose hacia el chico — ¿cómo te llamas?
— Jhons — respondió veloz el muchacho.
— Está bien, Jhons, empezaré desde el principio. Lo que estás viendo es un Pokémon, un Hitmonchan, estas criaturas viven en una zona especial oculta a la mayoría de personas. Ellos son quienes eligen verte, puede darse el caso de que, aunque tu familia no sea elegida, tú sí — comenzó a relatar Bruno.
— Estás de broma — respondió totalmente extrañado Jhons.
— No, de hecho, tienes un puesto reservado en una Escuela Pokémon a la que puedes acceder completamente gratis — comentó Bruno tranquilizador — como es habitual en casos como el tuyo, desde la escuela te han mandado la carta. Por eso no había remitente.
— ¿Cómo podían conocer mi nombre y dónde me encontraba? — continuó Jhons con su actuación perfectamente ensayada.
— Hay ciertos Pokémon que tienen poderes psíquicos, ellos son los primeros en decidir a quiénes permiten pasar. Si detectan en esta parte a alguien con esas características dan la orden de mandar una carta — explicó Bruno — la pregunta es: ¿quieres venir?
— Sí, por supuesto — se alegró Jhons, que volvía a sentir el mismo fuego interno cada vez que miraba a Hitmonchan.
— De acuerdo, tendría que hablar con tus padres o familiares cercanos para explicar un poco la situación — comentó el hombre.
— No creo que sea posible — respondió Jhons sin inmutarse exteriormente pero sintiendo una punzada de dolor interno — mis padres fallecieron cuando yo era pequeño, no les conocí. He vivido con unos vecinos hasta hace unos pocos meses, que he estado viviendo con un amigo, a quien le expliqué que me iba.
— En ese caso, no hay ningún tipo de problema. Las cartas sólo las mandan a personas mayores de edad — dijo Bruno despreocupado — si me mientes lo único que crearás será un problema aquí, en la otra parte no nos veremos afectados.
— No miento — respondió veloz Jhons.
— Supongo que no conoces nada del mundo Pokémon, así que yo mismo me encargaré de enseñarte todo lo que te hace falta — le tranquilizó Bruno poniendo su enorme mano en el hombro del chico — tenemos todo el mes de Agosto por delante, hasta que empiece el curso en Septiembre.
— Genial, pero… ¿Por qué viven ocultos? — cuestionó el chico, soltando la pregunta que le taladraba la mente.
— No es exactamente ocultos, los Pokémon tienen una capacidad especial para acceder a los sentimientos humanos, lo que les permite escoger a quiénes acercarse — puntualizó Bruno, ahora más serio.

Estuvieron hablando largo y tendido sobre algunas dudas del chico acerca del ‘nuevo mundo’ del que Bruno hablaba. Cuestiones como qué debería conocer, dónde viviría, quiénes estarían en su entorno, cómo acceder… Bruno le habló de las regiones que existían (Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh, Teselia y Kalos), de que él (por la zona en que vivía) residiría en Kanto, pero podría más tarde elegir la región que quisiese para vivir o, incluso, volver atrás y seguir con la vida que había dejado.
Tras varias horas de charla continuada, ambos comenzaron a sentir un poco de hambre y decidieron entrar, al fin, al tan ansiado destino.

—Cruzando la puerta del fondo llegaremos a Ciudad Verde, una de las principales ciudades de Kanto — indicó Bruno bastante sereno — ¿estás seguro que quieres dejar todo esto atrás e ir al Mundo Pokémon?
— Totalmente seguro — contestó Jhons confiado.
De hecho, el chico no había estado más seguro nunca, estaba confiado, alegre, todos estos sentimientos camuflaban el miedo que sentía hacia lo desconocido. Cada vez que volvía a Hitmonchan sentía una especie de fuego interno que le empujaba a cruzar aquella puerta de acero.
—Por cierto, durante este tiempo vas a quedarte en mi casa, si no tienes problema, así podré ponerte al día más fácilmente, mientras te ayudo con todos los trámites — le dijo Bruno a Jhons mientras le agarraba por el hombro.
— Genial, ¿cuándo tendré mi propio Pokémon? — preguntó ardiente Jhons.
— Todo a su debido tiempo, pero creo que en poco tiempo — le respondió Bruno con una sonrisa tranquilizadora.

Ambos cruzaron la puerta de acero, llegando a una acera de otra ciudad. Mirando a los lados no parecía que hubiese una gran diferencia con la ciudad donde Jhons residía anteriormente. Grandes edificios custodiaban las aceras, pobladas de personas yendo y viniendo con gran prisa, letreros luminosos de establecimientos ofrecían productos como si fueran una necesidad intrínseca al hombre, las farolas comenzaban a saludar al sol despidiéndose; sin embargo… Parecía totalmente distinto todo, la mayoría de personas caminaban acompañadas de alguna criatura extraña que Jhons no conseguía identificar, los letreros luminosos tenían formas o caras de estas criaturas, no había coches circulando por la calzada, sino gente montada a lomos de Pokémon que bien caminaban (más bien corrían), bien volaban haciendo uso de alas pegadas a su espalda.

La felicidad de Jhons aumentaba a la vez que su asombro, no podía explicarse que esta sociedad, tan bien definida y tan parecida en tantos aspectos a la suya, estuviese tan cerca y, a la vez, tan lejos de lo que él conocía anteriormente. Girando la vista atrás pudo ver que la puerta se cerraba sola, pero no había manera de abrirla desde la parte en que se encontraban Jhons y Bruno.

—Para volver hay otros caminos — le comentó Bruno despreocupado.

Ambos caminaron hacia la acera de enfrente, donde había un grandísimo establecimiento con forma de ave y un cartel enorme que rezaba: Transportes Pidgeot.
En su interior, había una estancia con decorados granjeros y un gran mostrador a la derecha, donde les atendieron sonrientemente, dándoles paso a un patio enorme que contenía muchísimas aves (conocidas como Pidgeot) devorando ferozmente diversos tipos de, lo que parecía, su comida.
Estas aves parecían grandísimas palomas (con casi la altura de Jhons), destacando tres largas tiras de plumas de diferente color en el centro de su cabeza.

—Esto son Pidgeot, esta tienda se encarga de ofrecer transporte rápido por aire, te vendrán muy bien si no tienes Pokémon tipo volador o capacidad para montarlos — comentó Bruno, casi contestando las preguntas que Jhons no formulaba.

Tras rellenar una serie de impresos, Bruno mostró un carnet en el que se podía leer ‘Alto Mando’ el cual les permitió volar gratis.
Jhons montó en una de estas aves agarrado a la espalda de Bruno. Una vez que cogieron altura la sensación fue maravillosa: el viento les golpeaba en el rostro generando una sensación de relajación extrema, mirando hacia abajo las personas eran puntos diminutos apenas visibles entre las cegadoras luces de los carteles.

Volaron durante un largo rato hasta alcanzar el destino deseado, un edificio alejado de Ciudad Verde.
Este edificio constaba de un bloque de apartamentos bastante lujoso protegido por diversos estadios (parecidos a campos de fútbol tanto en tamaño como en forma). Todo el ambiente que se respiraba era selecto, como si esa zona sólo la pisaran personas realmente especiales.

—Bienvenido a la Liga Pokémon, aquí es donde yo vivo, la verdad es que no es mal sitio para empezar — rió Bruno, aunque Jhons no entendió por qué — como ya habrás comprendido, mi trabajo en el bar es una mera tapadera, mi verdadero trabajo es este, soy un entrenador Pokémon de élite, aunque ya te daré más detalles mañana.
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#10
...
Por alguna razón, el principio me recordó a Harry Potter.
Oh wait m8.
Padres muertos.
Algo que lo estigma.
Reserva a un colegio de renombre.
Sí, parece que empieza casi igual O_o.
Y ahora parece que he tenido un Déja Vù al escribir esto. Pero no es de importancia.
Y luego cuando habían establos con pidgeots me recordó a cuando pillas una montura voladora de pago en el WoW. Yea, me suena a eso OwO.
No es nada malo, igual. Son solo meras semejanzas que encontré y simpaticé y, bueno, quise ponerlas owo. Igual tampoco te repudio por tener las mismas condiciones de otras obras. A veces yo también tomo referencias de otras cosas y no me doy cuenta xD.

Cita:
De hecho, el chico no había estado más seguro nunca, estaba confiado, alegre, todos estos sentimientos camuflaban el miedo que sentía hacia lo desconocido. Cada vez que volvía a Hitmonchan sentía una especie de fuego interno que le empujaba a cruzar aquella puerta de acero.


Esta frase te la dejaste a medias, parece u_u. Sería "Cada vez que volvía a ver a Hitmochan". Pero bueno, aparte de las comas, no he visto nada... salvo...

Cita:
[...] no había coches circulando por la calzada, sino gente montada a lomos de Pokémon que bien caminaban (más bien corrían), bien volaban haciendo uso de alas pegadas a su espalda.

Estas aves parecían grandísimas palomas (con casi la altura de Jhons), destacando tres largas tiras de plumas de diferente color en el centro de su cabeza.

Este edificio constaba de un bloque de apartamentos bastante lujoso protegido por diversos estadios (parecidos a campos de fútbol tanto en tamaño como en forma). Todo el ambiente que se respiraba era selecto, como si esa zona sólo la pisaran personas realmente especiales.


...
Quizá no me expliqué bien cuando te corregí la frase anterior.
Quizá tuve que decir que los paréntesis, esas... acotaciones del demonio no son buenas. Nada buenas. Es como si fueran notitas de por medio que distraen. Como si no fueran relevantes. ¿Es que no ves que queda feo entre líneas? *Suspira* Intenta evitar los paréntesis. Porfa u_u.

Y bueh. No criticaba el uso de canons. Claro que no. Eres libre de ponerlos \(uwu). Igual aquí tiene justificación. Y... bueno, si Bruno no creyera al chico, supongo que casi como que no habría inicio de nada. Vaaaaale...
¡Anda que no va a pasarlo bien ese mes! Parece que tiene ganas de tener su primer pokémon. Veremos a ver qué pokémon obtiene *w*.
Y en fin. Espero que pronto pase algo [?]. De momento, eso es todo lo que tengo que decir al respecto uwu.
Cheerio~!


#11
No voy a comentar en detalle sobre la ortografía porque en primer lugar ya lo han hecho repetidas veces, y en segundo lugar, son tres caps, me tomaría bastante(?

A partir del siguiente cap haré un análisis más extenso, por ahora te digo que me gusta. Siento que vas a un ritmo bastante apropiado y si bien un par de cosas se sintieron ligeramente forzadas no es nada de que preocuparse.

La historia, bueno como ya dijo Poisy hay ciertas similitudes con otras obras, pero bah, minucias. Si bien no nos has expuesto la trama de la historia por ahora, siento que hiciste un muy buen trabajo al mostrarnos el universo en el cual nos situamos ¿¿¿Un mundo donde solo aquellos elegidos por los mismos pokémon tienen derecho a convivir con ellos??? Que quieres que te diga, suena bastante interesante.

Las únicas dos cosas que no me gustaron es, primeramente el tema ortográfico, que te recomiendo que sigas los consejos que te han dado los demás. Segundo...¿¿¿No es algo raro que solo por tener mala fama el abuelo persigan a toda la familia??? Sobretodo si luego nos dices que los pokémon pueden sentir los sentimientos de los humanos, de haber sido tan malo el viejito ¿¿¿No lo habrían manifestado los pokémon???

Más allá de eso, me gustó bastante owo y esperó que pronto nos muestras hacia donde va la cosa, espero el siguiente cap.
Premios











Firmas







#12
Eso de la puerta que da a un lugar lejano, supongo que en algún momento va a ser explicado para que no quede en el aire. Los paréntesis están demás, pero eso ya te lo dijeron. Es un capítulo que introduce un poco a lo que se viene, no tengo mucho que decir. El vocabulario sigue igual de amplio. Espero pronto otro capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#13
Aquí vengo a dejar un nuevo cap. pero como siempre las respuestas antes.

Poisonbird
- Harry Potter ha marcado mi infancia y supongo que sin quererlo tomé ciertos elementos. La verdad es que se parece un poco jajajaja
- Tomaré tus consejos de ortografía. Muchas gracias por tu tiempo:)


Sophie Smith

- En cuanto a ortografía estoy intentando hacer lo que puedo, hace tiempo que no escribía más "seriamente" y eso se nota en cuanto a puntuación.
- Has tenido la habilidad de dar en el clavo en cuanto al asunto principal. ¿Por qué la familia? Todo a su tiempo, sólo puedo adelantar que esa cuestión es una de las claves.


Elven King

- Tanto la puerta, como la manera de tener oculto el mundo... irán quedando claras poco a poco. No he querido meterlo todo de golpe para no aburrir.


Muchas gracias a todos los que gastáis vuestro tiempo en leer mi trabajo :D

Cap. 3: Melkart

Jhons despertó en una lujosa habitación. La cama tenía un cabecero de madera de roble y sábanas de lino; el suelo era de mármol, reflejando toda la luz que entraba desde unas grandes ventanas con cortinas de terciopelo rojo y bordes dorados. A la derecha de la habitación se encontraban un par de sillones de piel, mientras que a la izquierda había un escritorio de madera.
El muchacho avanzó despacio hacia el fondo donde vio una puerta tras la que se hallaba el servicio.

“Estoy aquí, es real”se repetía mirándose en el espejo del lavabo.

Salió de sus pensamientos al observar un diminuto pico blanco colocado tras el espejo; tiró de él y encontró una carta colocada allí a propósito.

“Jhons, me alegra que te hayas encontrado con Bruno, es de las pocas personas en quien confío por aquí. Ayer contacté con él mientras dormías y me dijo que te había encontrado. Seguramente no nos veamos en mucho tiempo, pero intentaré escribirte.
Ahora concéntrate en aprender de Bruno, es un gran entrenador.

PD: No te olvides del Banco Persian.
Pruce”


La calma invadió al muchacho. Había desperdiciado gran parte de la noche pensando en que estaría solo y tendría que fingir ser otra persona sin apoyo de nadie. Esta carta no sólo significaba que su hermano estaba cerca, sino que Bruno era de fiar. Jhons, que nunca sentía un sitio como su hogar, empezó a sentir que justo donde se encontraba en ese momento, podía llegar a ser su hogar.
Un golpe en la puerta le sacó de su mundo interior.

—Servicio de habitaciones. El desayuno — sonó una voz masculina desde detrás de la puerta.
El chico reparó en que aún estaba con el pijama puesto, corrió hacia su mochila, guardó la carta y cogió las primeras prendas que vio.
—Adelante — dijo alborotado mientras se ponía la ropa a toda prisa.

Tras la puerta asomaron Bruno y un hombre uniformado con un gorro rojo de franjas doradas, chaqueta roja, camisa blanca, pajarita roja y pantalones marrones. Este último empujaba un carro con varias bandejas.
—Buenos días Jhons, espero que hayas descansado bien, hoy comienza tu aprendizaje — le saludó Bruno con una sonrisa.
— Buenos días Bruno — le respondió el chico sonriente.
Tras un breve desayuno sin ningún tipo de conversación, Bruno rompió el silencio.
—Ayer Pruce me contó que te había enseñado ya ciertas cosas — dijo Bruno cuando se aseguró que no había nadie más en la habitación.
— Sí — respondió Jhons secamente.
— ¿Qué es lo que sabes? Necesito algo para tener un punto de partida — continuó Bruno.
— Pues hay varios tipos de Pokémon, con diversa efectividad entre ellos. Los Pokémon crecen y sufren cambios llamados evolución — relató el muchacho.
— ¿Sabes cómo funcionan las Pokéball? — volvió a preguntar Bruno mostrándole una esfera medio roja medio blanca con un botón en medio.
— Capturan Pokémon — contestó encogiéndose de hombros el chico.
— Exactamente lo mismo que te van a enseñar en la primera clase, pero de práctica nada ¿me equivoco? — prosiguió con la batería de preguntas.
— Nada, de hecho no distingo los Pokémon — aclaró Jhons.
— Toma esto, te ayudará, es una Pokédex — dijo Bruno tendiéndole una especie de Tablet roja con el símbolo de una Pokéball en medio.

La Pokédex no tenía un manejo excesivamente dificultoso, tenía una opción que mostraba la lista (con imágenes) de todos los Pokémon, así como una breve descripción, mientras que una segunda opción hacía una foto de un Pokémon presente y daba la explicación correspondiente. Dentro de la segunda opción había varias clasificaciones para ordenar a los Pokémon, parecía útil.
Tras varios minutos de explicaciones básicas sobre Pokéball y Pokédex, bajaron hacia la recepción del hotel.

Como el resto del edificio, era el lujo edificado: suelos brillantes, grandes puertas automáticas de cristal, recepcionistas elegantemente uniformados…
Un detalle que le pareció muy curioso al chico fue que había cuadros con fotos de personas y Pokémon con nombres debajo. Fue caminando despacio mientras los observaba, hasta reparar en un cuadro.
En él, aparecían un Pokémon (al que la Pokédex reconoció como Charizard) y un hombre saludando sonriente. El Pokémon era enorme (bastante más grande que el hombre), negro (aunque la Pokédex lo identificó como rojo), con alas en la espalda y una llama en el extremo de su cola. Jhons se quedó admirando aquella majestuosa figura unos instantes.

Acto seguido, reparó en el que aquel hombre se parecía bastante a él, ojos azules, pelo rubio…
Debajo del cuadro rezaba: El campeón del T.I.E. Kine Bruke junto a su Charizard.
El corazón le dio un vuelco. ¡Todo era cierto! ¡Su abuelo estaba allí! ¡En un cuadro de campeones! Jhons intentó serenarse a duras penas. Tenía el corazón acelerado y las manos le temblaban; estos sentimientos se mezclaban con una profunda pena al recordar que su abuelo ya no estaba.

Bruno le desvió de los cuadros hacia la recepción, donde el chico tuvo que rellenar una infinita cantidad de impresos. Unos le acreditaban como persona autorizada en el mundo Pokémon, otros como ‘tutelado’ de Bruno, dándole acceso a la Liga Pokémon mientras este tiempo durase, otros como entrenador novato…

—Pues sólo queda que me diga su nombre y primer apellido, señor — dijo la recepcionista con una sonrisa de anuncio.
— Jhons Stone — respondió el chico sin dudar.
— Muy bien señor Stone, no sé si sabrá que al entrar en el Mundo Pokémon se le abre una cuenta en el banco Persian, allí se deposita una cantidad de dinero suficiente para sufragar los gastos escolares y personales hasta que finalice sus estudios — comentó la recepcionista con voz de anuncio — este establecimiento se encuentra en Ciudad Azulona.
— Gracias, lo tendré en cuenta — respondió Jhons intentando acabar con aquel martirio burocrático.
— Aquí tiene su carnet de entrenador, entréguelo en Pueblo Paleta y se le concederá su primer Pokémon, que tenga un buen día — finalizó educadamente la recepcionista.
— Gracias, buenos días — respondió cortés el chico mientras caminaba hacia la puerta donde le esperaba Bruno.

— Bueno, ahora que ya eres entrenador sólo queda ir a Pueblo Paleta a por tu primer Pokémon — dijo Bruno con un tono de voz más potente y su habitual expresión bonachona — usaremos Transportes Pidgeot igual que ayer.
— ¿Qué tipo de Pokémon puede elegir? — preguntó Jhons.
— No te cansas de preguntar ¿no? — Rió Bruno — usa la Pokédex, hay una opción que pone ‘Iniciales’, ahí podrás ver cuál te gusta.

La mayoría del tiempo de vuelo, Jhons lo empleó en curiosear los Pokémon que podía escoger de inicio. No reparó en el maravilloso día que lucía, con un sol radiante, una leve brisa, Pidgeys piando…
Tras una hora de vuelo llegaron a Pueblo Paleta. La verdad es que el pueblo no tenía mucho que ofrecer, aparte de paz y tranquilidad. Tenía un ambiente de lo más rural: todo el pueblo estaba cubierto de una fina capa de hierba, las casas eran de madera, no se apreciaba ningún rastro de urbe. Únicamente destacaba un pequeño edificio en el centro custodiado por dos árboles. Tenía un gran letrero: Laboratorio Oak.

—En aquel edificio se encuentra el profesor Oak, es una eminencia en investigación sobre Pokémon, él te entregará tu primer Pokémon — le susurró Bruno a Jhons, tras bajar de Pidgeot.
— Una carrera — exclamó Jhons con grandes ansias de conseguir un Pokémon al fin.
— Espera, espera — gritó Bruno mientras el chico corría hacia el laboratorio.

Una vez ante las puertas, un hombre de avanzada edad salió empujando un carro con tres Pokéball. El hombre vestía una bata blanca que le llegaba hasta las rodillas. Tenía aspecto de unos sesenta años.
—Hola, encantado de conocerte muchacho, soy el profesor Oak — saludó el hombre tendiéndole la mano.
—Encantado, soy Jhons — le estrechó la mano el muchacho.
—Aquí tienes para elegir entre Bulbasaur, Charmander y Squirtle. ¡Fuera todos! — lanzó las tres Pokéball al aire — estos son los tres Pokémon iniciales en Kanto.

Estuvo unos minutos observando al cuadrúpedo Pokémon verde con un gran bulbo en la espalda, conocido como Bulbasaur, seguidamente se fijó en la especie de tortuga conocida como Squirtle y, por último, en Charmander, quien le recordó al Charizard de su abuelo.

Finalmente se decantó por Bulbasaur, siempre le había encantado la naturaleza y aquel Pokémon era un fiel reflejo de una planta.
—Aquí tienes, la Pokéball de Bulbasaur, es muy cariñoso y obediente, muy buena elección — comentó el profesor Oak tranquilamente.
— Muchas gracias profesor, lo cuidaré bien — sonrió Jhons temblando de emoción mientras sostenía a duras penas la esfera roja y blanca.
— Eso espero — contestó serenamente el profesor — ahora prueba a hacerle volver a su Pokéball.
— Ven, Bulbasaur — exclamó el chico alzando el objeto.
De repente un destello de luz roja salió de la esfera y el diminuto Pokémon se vio envuelto en ella, quedando atrapado dentro de la Pokéball.

—Oiga profesor, ¿cuál es el nombre de este Bulbasaur? — preguntó Jhons con toda la naturalidad del mundo.
—No… ¿Nombre? Es un Bulbasaur, simplemente — respondió atónito el anciano.
— Pero esa es la especie, tendrá un nombre ¿no? — preguntó el chico asombrado por completo.
— Podrás llamarle como quieras, supongo — respondió el profesor sin saber qué decir.
— Le llamaré Melkart — dijo rápidamente el chico — ¿te gusta?
Hubo un leve gesto de la Pokéball asintiendo, de esa manera el chico entendió que desde ese momento, Melkart sería el nombre de su acompañante.
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#14
Creo que Poisonbird te había dicho que no pusieras paréntesis, interrumpen la narración y no hay lugar para ellos, lo que pusiste en los paréntesis puede ir perfectamente entre comas, sólo hay que escribirlo de la manera correcta. Me parece que la narración sigue igual, tal vez un concejo que podría darte sería en lo estético del fic, por ejemplo los párrafos podrías separarlos de los diálogos.

En vez de ponerlo así:

Cita:
Finalmente se decantó por Bulbasaur, siempre le había encantado la naturaleza y aquel Pokémon era un fiel reflejo de una planta.
—Aquí tienes, la Pokéball de Bulbasaur, es muy cariñoso y obediente, muy buena elección — comentó el profesor Oak tranquilamente.
— Muchas gracias profesor, lo cuidaré bien — sonrió Jhons temblando de emoción mientras sostenía a duras penas la esfera roja y blanca.
— Eso espero — contestó serenamente el profesor — ahora prueba a hacerle volver a su Pokéball.
— Ven, Bulbasaur — exclamó el chico alzando el objeto.
De repente un destello de luz roja salió de la esfera y el diminuto Pokémon se vio envuelto en ella, quedando atrapado dentro de la Pokéball.


Podrías ponerlo así:

Cita:
Finalmente se decantó por Bulbasaur, siempre le había encantado la naturaleza y aquel Pokémon era un fiel reflejo de una planta.

—Aquí tienes, la Pokéball de Bulbasaur, es muy cariñoso y obediente, muy buena elección — comentó el profesor Oak tranquilamente.
— Muchas gracias profesor, lo cuidaré bien — sonrió Jhons temblando de emoción mientras sostenía a duras penas la esfera roja y blanca.
— Eso espero — contestó serenamente el profesor — ahora prueba a hacerle volver a su Pokéball.
— Ven, Bulbasaur — exclamó el chico alzando el objeto.

De repente un destello de luz roja salió de la esfera y el diminuto Pokémon se vio envuelto en ella, quedando atrapado dentro de la Pokéball.


En algunas partes están juntos y en otras partes están separados, por ejemplo, si los pusieras separados el fic sería más agradable a la vista. Recuerda que un libro llama la atención de un eventual lector por la portada (más allá de que no hay que juzgar un libro por su portada), además del título, pero como los fics no tiene una portada, tienen que seducir al lector con la forma en que están escritos, por eso la estética me parece importante. Así que te recomendaría hacer algo al respecto.

Yo separo hasta los diálogos para que no queden tan mezclados y así el lector no se enrede al leer. Te dejo un ejemplo también usando tu fic. Obviamente tú vez qué te conviene más.

Cita:
Finalmente se decantó por Bulbasaur, siempre le había encantado la naturaleza y aquel Pokémon era un fiel reflejo de una planta.

—Aquí tienes, la Pokéball de Bulbasaur, es muy cariñoso y obediente, muy buena elección — comentó el profesor Oak tranquilamente.

— Muchas gracias profesor, lo cuidaré bien — sonrió Jhons temblando de emoción mientras sostenía a duras penas la esfera roja y blanca.

— Eso espero — contestó serenamente el profesor — ahora prueba a hacerle volver a su Pokéball.

— Ven, Bulbasaur — exclamó el chico alzando el objeto.

De repente un destello de luz roja salió de la esfera y el diminuto Pokémon se vio envuelto en ella, quedando atrapado dentro de la Pokéball.


Con respecto a la trama debo decir que no había entendido el nombre del capítulo hasta que le puso el nombre a Bulbasaur, me gustaría saber su significado. Espero haberte ayudado un poco.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#15
Well... Como es fin de semana vengo a traerles el capítulo que por ley les corresponde (?)

Peeeeeeeero, como siempre primero a responder.

Elven King
La verdad es que el cap. lo tenía ya escrito y pasé por alto los paréntesis. Ya me he puesto a revisar todo lo que llevo escrito por delante intentando corregir este tipo de fallos.
Gracias por los consejos estéticos.
En cuanto al nombre, me baso en diferentes mitologías. En este caso, Melkart es la representación fenicia del dios cartaginés Baal; en origen, divinidad agrícola y de la fertilidad primaveral.




Sin más que añadir.


Cap. 4: El Banco Persian

Melkart, el diminuto Bulbasaur, dormía profundamente en una esquina de la lujosa cama de la que disponía Jhons en la Liga Pokémon. El muchacho estaba sentado en la cama, observando a su Pokémon con una sonrisa en los labios.

Ya casi había acabado el mes que tendría que estar con Bruno, en poco más de una semana se realizaría la prueba de selección para la Academia de Ciudad Verde. Según el libro que Bruno le prestó, todos los ciudadanos de Kanto con una edad de entre diecisiete y dieciocho años podrían presentarse a la prueba, con el objetivo de estudiar en la academia, al menos, tres años. Estos años se conocían como Formación Básica y se impartían clases destinadas a conocer los Pokémon y su entorno y la historia general Pokémon, entre otras asignaturas.
El libro no hablaba de cómo sería el formato de la prueba, de hecho, se especificaba que era cambiante.
También se decía que luego de los años de Formación Básica, se podría optar voluntariamente a la Especialización. Había muchísimos tipos diferentes: Especialización en Entrenamiento y Combates, en Entrenamiento y Concursos, en Crianza y Huevos, en Investigación Pokémon, en Desarrollo de Nuevas Tecnologías…

Jhons tenía claro que se quería dedicar a los combates. Desde el mismo día que recibió a Melkart había comenzado a entrenar con Bruno y los combates le apasionaron.
Esto le había llevado a estrechar muchísimo el vínculo con Melkart, quien se había fortalecido de manera considerable.

Como una estrella fugaz, el recuerdo de que debía ir al Banco Persian de Ciudad Azulona pasó por la mente del chico. Mandó un mensaje al móvil de Bruno diciéndole que le acompañase a Ciudad Azulona y quedaron en verse en la entrada de la Liga Pokémon pasada media hora.

Melkart no aceptó de buen grado que Jhons le despertase, pero dejó de quejarse al ver un enorme bol de su comida favorita. Tras unos instantes en que el pequeño Pokémon devoró su desayuno, entró en su Pokéball y el chico caminó hacia la recepción del hotel.

—Buenos días, Bruno, tengo que ir al Banco Persian, aunque sea para sacar el dinero que me ingresaron al entrar aquí — dijo Jhons ocultando su verdadero propósito.
— Yo también tengo que hacer unas gestiones, aprovechemos la mañana — comentó Bruno.

Lucía una mañana típica de verano, el sol radiaba, no había ni la más ligera brisa, los campos verdes estaban completamente secos y necesitaban de continuos riegos.

Bruno y Jhons volaron un largo rato hasta llegar a una inmensa ciudad conocida como Ciudad Azulona. La altura de los edificios se perdía a la vista, las calles estaban abarrotadas y apenas se podía caminar. A Jhons le pareció como si a Ciudad Verde le doblasen el número de habitantes en el mismo espacio, agobiante.

Por suerte, el Banco Persian se encontraba justo al lado de Transportes Pidgeot. El edificio imponía con sólo mirarlo, tenía la forma de un felino blanco y lucía extremadamente lujoso. El chico se despidió veloz de Bruno y entró en el inmenso edificio.

El interior no tenía nada que envidiar al hotel de la Liga Pokémon. El suelo de mármol reflejaba la luz que entraba por los ventanales del techo, había lámparas colgadas de las paredes, aunque por razones horarias permanecían apagadas, grandes banderas de las diferentes regiones del Mundo Pokémon estaban colocadas al final justo delante de una serie de barrotes negros. Justo delante de las banderas había un mostrador que actuaba de recepción. Un diminuto hombre de pelo cano atendió al chico.

—Buenos días, he llegado a la región de Kanto y querría consultar mi cuenta — comenzó el chico.
— Sí, por supuesto, indíqueme su nombre y muestre su carnet de entrenador — contestó el hombrecillo que hundió su cabeza detrás de la pantalla de un ordenador.
— Jhons Stone — respondió el chico y le tendió el carnet que Bruno le consiguió — por cierto, querría consultar otra cuenta.
— Verás chico, en el Banco Persian las cuentas son totalmente inaccesibles, totalmente seguras, una vez que el propietario entra por primera vez, se le extrae una muestra de ADN, únicamente podrías acceder si eres familiar cercano del propietario, teniendo en cuenta que estuvieses autorizado o la cuenta llevase más de quince años inactiva. ¡No se permite la entrada a una cámara al azar ni a las organizaciones gubernamentales! — protestó el indignado hombre canoso.
— Soy familiar cercano y la cuenta lleva más de quince años inactiva, esta es la llave — contestó Jhons de la forma más serena que pudo.
— Veamos… Sí, sin duda esta llave pertenece a una de nuestras cámaras… Permite que te arranque un pequeño mechón de pelo — dijo el hombre detrás del mostrador mientras examinaba la llave. Luego le dio un pequeño tirón del pelo al chico.

Tras unos pocos minutos de comprobaciones por parte del recepcionista, una mujer de altura promedio entró desde detrás de la reja negra, vestía un uniforme negro y tenía apariencia de encargarse de la seguridad.

—Por favor, acompañe al señor Stone a la cámara cincuenta y tres y a la cámara tres mil novecientos ocho — indicó el hombre de la recepción a la mujer con voz aguda.
— Acompáñeme, señor — dijo la mujer haciendo un gesto con la mano.

Jhons recogió la llave que le había entregado al recepcionista y caminó detrás de la mujer a través de la reja.
Bajaron por una escalera llegando a un sótano donde se vislumbraba una suerte de laberinto formado por las cámaras pertenecientes al banco. El ambiente era tétrico, enormes portones negros protegían las cámaras, los pasillos estaban formados de gigantes piedras y, a los lados, colgaban antorchas que iluminaban la estancia.

“Bienvenido a la Edad Media” pensó Jhons.

Caminaron a través de cuatro pasillos iguales hasta llegar a la cámara cincuenta y tres, la de Kine, el abuelo de Jhons.

—Las reglas indican que usted entrará solo en la cámara, para cualquier consulta estoy a su disposición — rompió el silencio la mujer con voz de anuncio.
— De acuerdo — respondió el chico sin hacerle caso mientras introducía la diminuta llave dorada en la cerradura.

Tras cerrar la puerta, giró la vista y observó detenidamente la estancia. No tenía nada de diferente con respecto al pasillo en cuanto a estructura. Sin embargo, grandes montones de monedas se apilaban contra ambas paredes, empotradas en la pared del fondo había tres mesas donde descansaban varias copas doradas, seguramente serían títulos de Kine. En la mesa central había un pequeño baúl de madera. Jhons se acercó y volvió a introducir la llave dorada en la cerradura. Acto seguido se escuchó un sonido metálico y el baúl se abrió.
Dentro únicamente había una Pokéball con una llama negra pintada.

“Veamos que contiene” susurró para sí y la lanzó despreocupadamente al aire.

Tras el destello de luz roja brotó un enorme Pokémon que Jhons reconoció como el Charizard negro de su abuelo. La primera reacción del Pokémon fue plantarse delante del chico con postura amenazante. Sin embargo, tras mirarle a los ojos, agachó su negra cabeza y dejó que el muchacho le acariciase la cabeza y el cuello.

—Supongo que esto te pertenece — dijo el chico colgándole del cuello al Pokémon el colgante plateado con la esfera de su abuelo.

El Pokémon sonrió dejando salir de su hocico unas pequeñas llamas.

—Te llamaré Bras — dijo Jhons mientras continuó acariciando al enorme Charizard.

Reparó en que la piedra de la pulsera que su hermano le había dado antes de despedirse, brillaba al acercarla a la esfera que ahora portaba el Pokémon.
No era momento de misterios, tenía que ir a la otra cámara a por su dinero.

Había transcurrido una hora más para cuando Jhons pudo salir del Banco Persian. Bruno le esperaba en la puerta.

—He oído que en la plaza central van a hacer combates de exhibición ¿quieres ir? — rompió el silencio Bruno.
— No tengo nada mejor que hacer — le respondió Jhons encogiéndose de hombros.
— Menos mal, ya te había apuntado para que luchases conmigo — le sonrió Bruno dejando al chico atónito.

Caminaron por las calles abarrotadas hasta una espaciosa plaza con una enorme fuente en medio. La multitud se agolpaba en círculo indicando que algo sucedía. Consiguieron abrirse paso hasta el centro donde varios hombres y mujeres de, aproximadamente, la edad de Bruno pedían voluntarios para los combates.

—Si nadie empieza, entramos nosotros — alzó la voz Bruno.
— Mejor, si alguien del Alto Mando empieza se animará más gente, alguno que otro te retará — le contesto una mujer de pelo rojo.

La misma mujer anunció que Bruno participaría en la primera batalla de exhibición y el círculo se abrió dejando suficiente espacio para Melkart y para el Onix de Bruno.

Desde el comienzo del combate Bruno atacó mucho más en serio que durante los entrenamientos. Onix se lanzó hacia Melkart embistiendo con placaje. A duras penas Melkart pudo evitar los continuos ataques hasta que, en una fracción de segundo que el Pokemon de Bruno estuvo quieto, el polvo verde del somnífero de Melkart lo durmió. A continuación vino un recital de golpes del Bulbasaur, que lanzaba hoja afilada desde su bulbo hasta el cuerpo de Onix.
Sin embargo, antes de que hubiese sufrido suficiente daño se despertó, lanzando a Melkart por los aires y dejándolo fuera de combate.

Hubo una explosión de aplausos y Bruno le felicitó por el buen combate.

—Buena idea la del somnífero, pero aún te queda fortalecerte mucho para tumbar a Onix — le dijo Bruno mientras le estrechaba la mano.
— Algún día te ganare, pero no aquí, en la Liga Pokemon y entonces te diré lo mismo que tú ahora — rió Jhons.
— De aquí a que eso pase me habré jubilado — bromeó Bruno mientras ambos se apartaban de la zona de combates.



La verdad es que el cap. es corto, en lo sucesivo se comienzan a alargar un poco. Como ya dije, estos primeros tienen menos "acción" porque necesito ir soltando datos importantes de la trama.

Un saludo!
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#16
El Banco Persian me recuerda a Gringotts (no me acuerdo cómo se escribe), la descripción se me hace similar, según recuerdo te gusta mucho Harry Potter. No recuerdo ninguna falta ortográfica. Sin embargo, debo decir que la batalla que tuvieron al final no me gustó mucho, encuentro que fue muy corta, le faltó más descripción, obviamente no era lo principal del capítulo, pero creo que pudiste haberle sacado un poco más de provecho a eso. Pero también me pareció prudente que no usara a Charizard, pues no lo conoce bien, y hubiera llamado demasiado la atención y todo eso. Nada más que comentar. Espero pronto un nuevo capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#17
Como bien dijo Elven la batalla al final fue bastante poco descriptiva, aunque creo que en parte esa era la idea, después de todo se trata de Bruno, no creo que haya habido si quiera una posibilidad de victoria para Johns. Eso sí, espero que los futuros combates sí sean mejor descritos.

Me gusta el ritmo al que avanza la historia, tienes un buen balance entre world building y el avance de la trama. En cuanto a la trama en si no puedo decir mucho ya que siguen siendo los primeros pasos de Johns en este nuevo mundo, así que espero que prontamente ocurra algo que ponga la acción en marcha.

Sin más espero el siguiente cap owo
Premios











Firmas







#18
Bueno pues vengo a dejarles otro cap. aunque con un poco de retraso. Ayer tuve ciertos "eventos inesperados".


Peeeero, como siempre, las respuestas primero.

Elven King
Gracias por seguir leyendo :D
En cuanto al banco. Pensé en un banco muy seguro y, obviamente, no pensé en los bancos españoles jejeje.
Cabe destacar que el Banco Persian es una organización destinada a únicamente regular la fortuna, allí la gente mete y saca dinero sin que NADIE pueda meter las narices. Por eso mismo el abuelo dejó al Charizard allí.


Sophie
Gracias por tus opiniones :D
Como bien dices, Jhons (aún) no tiene ninguna posibilidad con Bruno por razones obvias. Sería absurdo que un entrenador novato le diera una paliza al Alto Mando ¿no?



Sin más preámbulo

Cap. 5: La prueba de selección

Melkart estaba subido encima del cuerpo de Jhons lamiéndole la cara suavemente e incitándole a darse prisa.

“NO, NO, NO. ¡ME HE DORMIDO PRECISAMENTE HOY!”

Tras un mes de entrenamiento y aprendizaje de nociones básicas con Bruno, había llegado el día de realizar el examen de selección. La noche anterior le había costado dormirse pensando en cómo sería la prueba, lo que le había hecho retrasarse más de lo previsto.

El chico se levantó sobresaltado y corrió a vestirse. Se puso unos pantalones de chándal, sudadera negra y sus zapatillas habituales, mientras Melkart gritaba pidiendo su comida.

—Sí, ya va, impaciente — le espetó Jhons en un desesperado intento para que se callase.

Sacó a Bras de la Pokéball con la llama negra, con cuidado de no hacer ruido en exceso y les preparó a él y a Melkart su comida.
Tras esperar que sus Pokémon comiesen, agarró su mochila y bajó a toda velocidad hasta la entrada donde, como venía siendo costumbre, le esperaba Bruno.

— ¿Nervioso? Hoy es el gran día — fueron las primeras palabras que le dirigió Bruno.
— Hambriento, me he dormido — contestó el chico más preocupado por comer que por el examen de selección.
— Tranquilo, conseguiremos algo allí — le despreocupó Bruno.

Tras el vuelo hasta Ciudad Verde, se bajaron en el establecimiento de transporte. Bruno sacó a su gigantesco Onix, una criatura formada de enormes rocas cohesionadas y con aspecto de lombriz. Ambos montaron encima y avanzaron con la mayor presteza hacia la Academia Pokémon.

Este edificio se encontraba a las afueras de la ciudad, tras un camino de tierra bordeado de grandes árboles y frondosa espesura. Desde bastante lejos se vislumbraba la construcción. Tenía una altura comparable a la de un bloque de pisos mediano, la fachada principal pintada de rojo y con un letrero blanco que rezaba ‘Academia Pokémon’. Las puertas eran de madera oscura. Se podía vislumbrar una amplia muchedumbre agolpada en la entrada principal, sobre todo padres dando ánimos a sus hijos.

—Bueno, hasta aquí llego yo — dijo Bruno.
— Gracias por todo Bruno — contestó Jhons.
— Mucha suerte chico, tú puedes — le sonrió Bruno y le abrazó.

Tras breves instantes de un fuerte abrazo, se despidieron y el muchacho corrió hacia la puerta principal esquivando a todas las personas que podía. Consiguió abrirse paso hasta donde estaba la mayoría de competidores y esperó allí a las instrucciones.

Aproximadamente quince minutos después, una mujer bastante anciana que andaba encorvada apoyándose en un bastón, salió desde detrás de las puertas, e indicó que todo aquel que estuviese interesado en la prueba la acompañase. Acto seguido se escuchó un bullicio de palabras de despedida y el tumulto de jóvenes aspirantes comenzó a caminar.
Bordearon la escuela por la derecha, adentrándose en los árboles hasta llegar a una zona más despejada. Allí la anciana comenzó el discurso.

—Me presento, soy Agatha, la directora de la Academia de Ciudad Verde y la entrenadora más veterana del Alto Mando de la región de Kanto. Todos estáis reunidos aquí porque estáis interesados en participar en la Prueba de Selección para acceder a la prestigiosa Academia de Ciudad Verde — comenzó a narrar aquella mujer mayor —pues bien, la prueba consistirá en capturar un Pokémon y volver a este punto, tenéis de plazo un día. A mis espaldas se encuentra una zona donde se han recreado todo tipo de paisajes y se han añadido Pokémon de todas las regiones. La comida correrá de vuestra cuenta, al igual que la salud de vuestro Pokémon. Cabe aclarar que podréis capturar hasta llevar seis Pokémon en el equipo, aunque sólo sea necesario uno. ¿Alguna duda?

La tensión podía palparse en el ambiente, Jhons miraba a ambos lados y sólo veía caras serias, no sabía si debido a la preocupación o a la decisión.

—Casi se me olvida — prosiguió Agatha — en la entrada se os entregarán cinco Pokéball. También me han pedido que os diga que en la montaña se ha instalado un Salamence hembra con sus crías, llevad cuidado en esa zona. Si tenéis algún problema mandad una señal hacia el cielo, los examinadores estaremos sobrevolando. Una vez se mande una señal que los examinadores interpretemos como símbolo de socorro, se os extraerá de la zona y habréis suspendido.

Jhons apenas prestaba atención a lo que decía Agatha, estaba pensando en una estrategia, en qué tipo de Pokémon capturar. Pero… ¡Aún no había comido nada! El rugido de las tripas le devolvió a la realidad.

—¡Adelante pues! — exclamó la anciana entrenadora — caminad hacia delante y allí os entregarán las Pokéball.
Mañana al ocaso quien no esté aquí será buscado y automáticamente suspendido. ¡Mucha suerte a todos!

Una abrumadora mayoría de participantes comenzó a correr hacia delante en busca de las Pokéball. Jhons se quedó paralizado un instante y luego comenzó a caminar lentamente.
Tras unos segundos, estaba prácticamente caminando sólo, así que sacó a Melkart de su Pokéball.

“Recuerda lo que te dijo Bruno, disciplina, calma, decisiones frías”.

Jhons avanzó hasta encontrar una bolsa marrón con su nombre que contenía cinco Pokéball. Las guardó en su mochila y buscó el árbol cercano de mayor tamaño.

—Melkart, ¿puedes subir hasta la copa usando Látigo Cepa? — le pidió el joven entrenador acariciándole la cara.
— ¡Basaur! — fue la respuesta del Pokémon en tono de: por supuesto.

En breves segundos, dos largas lianas salieron desde el bulbo del Pokémon y agarraron una rama del inmenso árbol, usándola para propulsarse hasta la copa. Instantes más tarde las mismas lianas envolvieron a Jhons subiéndole a la misma rama que Bulbasaur.
El muchacho alzó la vista y observó toda la situación con tranquilidad. Hacia la izquierda se veía un magnífico bosque que a Melkart le iluminó los ojos. Hacia la derecha se vislumbraba una zona fangosa, que acababa siendo un lago de aguas cristalinas. Finalmente, avanzando en línea recta se observaba una pradera por donde corría un vasto grupo de chicos y chicas en busca de un Pokémon. Al fondo de la pradera se divisaba la montaña acerca de la que Agatha les había advertido. Se podía ver que toda la zona estaba delimitada por una alambrada, formando un cuadrado perfecto. Únicamente no había alambrada por donde habían entrado.

—Necesitamos comida, amigo — le dijo con tono calmado Jhons a Bulbasaur.
— Bul, bul — obtuvo por respuesta.
— Propongo ir hacia el bosque, buscar bayas y luego ir hacia el lago, tendremos más posibilidades si te enfrentas a un Pokémon tipo agua o tierra — observó el muchacho, a lo que Melkart asintió.

Ambos bajaron del árbol de la misma forma que subieron y se pusieron en camino con paso calmado hacia la espesura. Tenían el plan diseñado, no les debería tomar más de dos horas reunir suficiente comida para todo el tiempo del examen. Tampoco les supondría un gasto excesivo de tiempo llegar hasta la zona pantanosa; luego, sólo quedaba buscar y tener un poco de suerte.
Jhons reparó en que, en ese instante nadie estaría prestándole especial atención; así que sacó a Bras para que volara un poco. El Pokémon se mostró encantado de ver la luz y poder batir sus enormes alas después de todo el tiempo que llevaba encerrado.

—Bras, ¿te importaría luchar hoy? — le comentó Jhons al enorme Charizard que volaba alrededor del muchacho y de Melkart.
La respuesta del Pokémon fue un enorme rugido de satisfacción que ensordeció al muchacho.
—Entonces veamos qué ataques sabes usar — dijo el chico mientras alzaba la Pokédex y seleccionaba la opción ‘movimientos’.
Una voz metálica salió del aparato indicando los movimientos ‘Danza dragón’, ‘Puño fuego’, ‘Garra dragón’ y ‘Terremoto’.

Luego de un poco más de camino a través de la iluminada pradera enmoquetada de césped, se plantaron delante del majestuoso bosque. Jhons llamó a su Charizard a la Pokéball.

“Veamos qué nos espera dentro”

Tras un par de horas dedicándose a recolectar todo tipo de frutos y bayas. Debía ser, aproximadamente, media mañana y el chico aprovechó para comer junto con sus Pokémon.

—He tenido una idea, hay bastantes árboles que tienen nidos, si zarandeamos alguno, los Pokémon que lo habiten nos atacarán — dijo Jhons rompiendo el silencio tras la comida y captando la atención de sus Pokémon — podremos llevárnoslos hacia la derecha donde hay un gran hueco, allí Bras podrá luchar tranquilamente ¿de acuerdo?

Ambos Pokémon se mostraron encantados y comenzaron a prepararse para el plan. Buscaron el árbol más cercano con un nido y Melkart usó Látigo Cepa.
El gran problema vino cuando un enjambre de unos veinte o veinticinco Pokémon parecidos a las avispas, que la Pokédex reconoció como Beedrill, comenzaron a atacarles con toda la furia de la que disponían.
Jhons salió corriendo lo más rápido que sus piernas le permitían intentando huir del salvaje peligro, sin embargo, los Beedrill avanzaban a mucha más velocidad que el muchacho. Totalmente indefenso y sin ninguna opción, decidió sacar a Bras aunque no habían llegado al sitio planeado.

—¡Puño fuego, Bras! — exclamó el chico mientras lanzaba la Pokéball al aire.

Tras el destello de luz roja, el majestuoso Charizard salió volando hacia el enjambre de Beedrill con la velocidad de un jet, mientras envolvía su garra en intensas llamas. El enjambre furioso se dispersó asustado; sin embargo, un pobre Beedrill recibió el impacto de frente, saliendo despedido a toda velocidad hacia un árbol. Claramente estaba fuera de combate.
Ante tal exhibición, Jhons no pudo más que sentir una profunda sensación de alegría por haberse salvado de una paliza acechante, a la vez que una admiración inmensa por la forma de entrenar de su abuelo.

“Ya he tenido suficientes experimentos, creo que va siendo hora de ir a buscar al lago”, pensó el muchacho mientras se levantaba de la hierba y ponía rumbo al lago, escoltado por Melkart.

El camino transcurrió sin más imprevistos. Cabría destacar la forma en que cambiaba el paisaje de bosque a una pradera con una leve capa de hierba, y de ésta a una zona fangosa, evidenciando la cercanía del agua.

A pocos metros de distancia se observaba un inmenso lago de aguas cristalinas, donde varios tipos de Pokémon distintos chapoteaban distraídamente.
Dando un vistazo rápido al lago se podía ver en una esquina, una más que poblada manada de Slowpoke, una especie hipopótamos rosas en miniatura, con la punta de la cola blanca; se caracterizaban por ser lentos de movimientos.

“Bien, seguramente haya quince Slowpoke más o menos, alguno no se escapará”.

—¡Adelante Melkart! ¡Somnífero! — gritó el joven entrenador, a lo que el pequeño Bulbasaur respondió soltando un espesa capa de un polvo verde desde su bulbo.

La mayoría de Slowpoke apenas pudo reaccionar ante el ataque de Melkart, lo que facilitó un rápido látigo cepa que lanzó uno de ellos hacia Jhons, permitiendo lanzarle una Pokéball que acabó atrapando por completo al Pokémon.

—¡Sí! ¡Lo hicimos! — exclamó Jhons mientras abrazaba a Melkart — ¡Y aún es media tarde, nos sobra más de un día!

Para celebrar el tempranero triunfo, Jhons buscó un arbusto en el que escondió todos sus objetos personales y aprovechó junto con Melkart y el nuevo Slowpoke para darse un baño en el lago, en una zona donde no se veían Pokémon salvajes. Bras, por su parte, se quedó al lado del arbusto custodiando las pertenencias de su entrenador.

—Tenemos que darle un nombre a Slowpoke, Melkart — dijo el chico mientras el Bulbasaur lanzaba a Slowpoke por los aires con su látigo cepa.
— ¡Basaur! — exclamó Melkart, en un intento de decir: sí.
— La verdad es que eres la representación total de la tranquilidad — comentó Jhons, a la vez que Slowpoke caía del cielo hacia el agua, creando una gran ola — te llamaré Harmo.
— ¿Slo? — dijo Harmo ladeando la cabeza, como expresando que no entendía nada o estaba totalmente ausente de la situación.

Este paisaje de calma y relajación fue truncado por el estruendoso vuelo de Bras, que cargaba su puño de llamas. Jhons salió corriendo hacia su mochila para hacer volver al Pokémon a su Pokéball. No consiguió llegar a tiempo y el enorme y negro Charizard lanzó por los aires a una diminuta tortuga de cabeza azul, un Squirtle; una vez en el aire y con el Pokémon indefenso le asestó un fuerte golpe con sus garras, que el chico reconoció como el movimiento garra dragón.

—¡Vuelve, Bras! — exclamó Jhons mientras agarraba al Squirtle que caía desde el cielo.
— ¡ESTÁS COMPLETAMENTE LOCO! — le gritó un muchacho de, aproximadamente, la misma edad que Jhons. El chico era moreno de pelo y piel, vestía una cazadora vaquera, una camiseta oscura debajo, unos jeans y zapatillas.
— ¿Pero qué ha pasado? — preguntó extrañado Jhons que aún no entendía la situación.
— ¡QUE TU MALDITO CHARIZARD HA ATACADO A MI SQUIRTLE! ¡PSICÓPATA, CÓMO SE TE OCURRE DEJARLE SUELTO! — continuó increpando el muchacho.
— Le habrás atacado — comentó calmado Jhons mientras soltaba al Squirtle que tenía entre los brazos.
— No he hecho nada — contestó el chico algo más calmado, pero a la defensiva — simplemente paseaba por aquí.
— Toma un par de bayas aranja, le sentarán bien — dijo Jhons tendiéndole dos diminutas bayas de color azulado — ¿has capturado ya el Pokémon?
— Sí, menos mal, porque ahora estaría eliminado por tu culpa — continuó con los ataques el otro muchacho, a la vez que devolvió su Squirtle a la Pokéball.
— Cálmate, no creo que Bras haya atacado porque sí, además, ninguna regla lo impide — comentó Jhons sereno y despreocupado — ya te he ayudado, deja de molestar.
— ¡PERO QUIÉN TE CREES QUE ERES! — le gritó furioso el muchacho.
— Me llamo Jhons, si te refieres a eso — respondió el chico rubio, burlón —te ofrezco acompañarte hasta la entrada, yo tengo a mis Pokémon perfectamente. Así aprobaremos los dos ¿no?
— Está bien — bufó el joven algo más tranquilo — pero cuando estemos en la academia quiero un combate.
— Que sí, lo que quieras — finalizó Jhons, cansado de escuchar.

Para no perder tiempo, se pusieron en camino hacia la entrada. Jhons calculaba que, más o menos, tardarían unas tres horas en llegar al árbol al que se subió, así que estaría anocheciendo para cuando quisieran llegar a la entrada.
El camino pasó sin ningún incidente y sin ninguna palabra por parte de los chicos. Jhons caminaba con Melkart al lado de su pierna derecha, mientras que el otro chico caminaba varios metros más atrás.
Tal y como Jhons calculaba, estaba anocheciendo cuando llegaron a la entrada. Para sorpresa de ambos, en el punto donde no había alambrada ahora había y, además, cerrada con candado.

—Parece que tenemos que hacer noche aquí — comentó Jhons calmado.
— Genial — ironizó el chico moreno.
— ¿Cómo te llamas? Todavía no me has dicho ni tu nombre ni nada — dijo Jhons continuando con su tono sereno.
— Soy Tyr — contestó tendiéndole la mano.
— Pues tenemos que buscar algo para resguardarnos del frío — dijo Jhons puntualizando lo obvio tras un leve apretón de manos.
— ¿Qué tal ramas y hojas? — preguntó Tyr mirando hacia los árboles.
— Las hojas se mojan del rocío, nos despertaremos empapados y enfermos — respondió Jhons — lo mejor será dormir contra un tronco.
— Por cierto, respecto a lo de tu Charizard, la verdad es que intentaba capturarlo — se sonrojó el joven moreno.
— Olvida el tema, yo tampoco controlo demasiado bien a Bras — puntualizó Jhons.
— ¿De dónde lo has sacado? Me refiero a que no es normal tener un Pokémon tan evolucionado a estas alturas, a no ser que te hayas presentado varias veces a la prueba. Además, es negro. ¡Es muy raro un Pokémon variocolor! — inició la conversación Tyr.
— Es un regalo de alguien importante — esquivó el tema Jhons.

Continuaron hablando de diversos temas, especulando sobre qué encontrarían en la academia y de sus planes de futuro entre otras cosas, hasta que el sueño les venció.
Tyr contó que era originario de Johto, de Ciudad Cerezo; sin embargo, se había mudado hacía un año a Ciudad Fucsia, así que el Pokémon inicial que recibió era de Kanto, su Squirtle. Durante la prueba había atrapado a Trapinch, una especie de hormiga naranja de más de medio metro y con una enorme cabeza. El sueño de su vida era ser entrenador de élite, al igual que Jhons.
Jhons contó que era del ‘otro mundo’, lo que apenas extrañó a Tyr, según parecía muchas personas estaban llegando últimamente desde donde mismo Jhons. Le contó, justo como había ensayado, que había vivido únicamente con su hermano durante varios años, que no conocía a sus padres ni al resto de sus familiares; lo que despertó un profundo sentimiento de compasión en Tyr. Sin embargo, podía entenderle, porque él casi siempre se sentía solo: no tenía hermanos ni hermanas, su padre trabajaba en el safari de Ciudad Fucsia todo el día, mientras que su madre regentaba una tienda que ocupaba también todo su tiempo.

Jhons, por primera vez desde que había llegado, notó que conectaba con una persona. Ciertamente tenían similitudes, sobre todo en el profundo conocimiento de la soledad, algo que sirvió para que ambos chicos comenzaran a tener confianza. Al fin y al cabo, se verían en la academia, era mejor disponer de un poco de compañía.
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#19
Well... Voy a dejar otro cap. espero que más gente lo vaya leyendo.

Hago el doble post porque hace más de 1 semana que puse el otro capítulo.


Cap. 6: La Academia Pokémon de Ciudad Verde.

El sol hizo la función de un despertador para Jhons. Al abrir los ojos, lo primero que vio fue a Melkart delante suyo totalmente alerta.

—¿Te has llevado aquí toda la noche? — preguntó Jhons con un bostezo.
— ¡Basaur! — fue la respuesta afirmativa.
— Toma, te lo has ganado — le comentó a Melkart mientras le lanzaba un par de bayas sacadas de la mochila.

Tras unos breves instantes, Jhons despertó con cuidado a Tyr y le ofreció las bayas que había recolectado el día anterior. Sacaron a todos sus Pokémon y comieron con calma.
La valla que impedía la vuelta al punto indicado ya no estaba. Así que emprendieron la marcha llegando al claro donde Agatha había despedido a los participantes el día anterior. Allí, les esperaban dos hombres. Uno vestía una especie de uniforme morado con rayas verticales naranjas, botas oscuras y una capa fucsia. El otro era Bruno, que se alegró al ver a Jhons.

—Llegas pronto — le recibió Bruno sonriente — muestra el Pokémon que has capturado.

Bruno agarró una lista donde se podían leer nombres y Pokémon iniciales. En una tercera columna rezaba ‘Pokémon atrapado’. Con un vistazo rápido se podía apreciar que pocos participantes habían llegado.
Tyr y Jhons enseñaron sus respectivos Pokémon atrapados y continuaron caminando por el camino recorrido el día anterior.

—¿Por qué está el Alto Mando aquí? — preguntó Jhons.
— En todas las regiones el Alto Mando gestiona la entrada de nuevos estudiantes en las Academias, no sé por qué exactamente, ya sabes, temas administrativos — le contó Tyr.
— Ah, entiendo. Pero se supone que todos los habitantes de Kanto tenemos derecho a estudiar en la Academia ¿no? ¿Qué pasa si hubiera suspendido la prueba? — volvió a la carga Jhons ante los conocimientos de Tyr.
— Agatha lo explicó ayer, vuelves a presentarte el año siguiente y tienes la opción de hacer cursos de formación este año. ¿Escuchaste algo? — respondió el joven moreno riendo.

Continuaron hablando de temas poco importantes hasta llegar al majestuoso edificio donde Agatha esperaba en la puerta.

—Enhorabuena — saludó la anciana — pasad, al fondo de este pasillo os indicarán vuestras habitaciones.

Los chicos caminaron despacio observando todo a su alrededor con la boca abierta. Una alfombra roja con bordes dorados cubría el suelo indicándoles el camino a seguir, las paredes pintadas de blanco las custodiaban lámparas apagadas. Todo estaba inmerso en un halo de pulcritud.
Al final del pasillo estaba instalado un cartel con un mapa de todo el edificio. La entrada estaba situada al norte del mapa, llegando a comunicar a un salón desde el que se podían tomar todos los rumbos posibles. En el ala oeste se encontraban varios pasillos de habitaciones y, saliendo del edificio, la zona donde había transcurrido la prueba. Por su parte, en el ala este se situaban todas las aulas destinadas a impartir clase. Finalmente, al sur estaba el comedor, el salón principal y los jardines.

Ambos muchachos cruzaron unas cortinas de terciopelo rojo llegando a un salón redondo, con puertas en todas las direcciones y una lámpara de araña colgada en el centro del techo.
A lo largo de toda la pared colgaban cuadros de alumnos memorables. El suelo estaba enmoquetado del mismo tono rojo de la alfombra del pasillo anterior.
Una figura femenina que llevaba puesto un vestido negro con detalles blancos les saludó e indicó que le siguieran.
Caminaron a buen ritmo hacia el ala oeste, entrando en un pasillo igual al de la entrada aunque un poco más corto. Al final de éste se situaba otro pasillo que se alargaba más allá de lo que la vista alcanzaba, con puertas a los lados. La decoración era refinada, pero similar en todos los puntos.

—Como han llegado pronto, aún quedan muchas habitaciones libres, les recomiendo escoger las más cercanas a la entrada para tener mayor facilidad en el acceso — comentó la mujer que desde el saludo no había abierto la boca — por cierto, dentro encontrarán un cartel, escriban su nombre y cuélguenlo en el pomo de la puerta.
Ambos chicos escogieron habitaciones contiguas bastante cercanas a la entrada. Se despidieron y quedaron en ir a visitar el resto del edificio en una hora.

Las habitaciones lucían amplias, iluminadas. Las paredes estaban pintadas de blanco, el suelo enmoquetado de color verde y dos grandes ventanas presidían la estancia. Una gran cama con sábanas de lino estaba empotrada a una pared mientras que en la pared opuesta se encontraba un armario de madera. A un lado de la cama había una pequeña mesa de estudio y una silla, mientras que al otro lado se encontraba una diminuta puerta que daba a un aseo. A Jhons le recordó a la habitación del hotel de la Liga Pokémon.
Había suficiente espacio para sacar a todos sus Pokémon sin ningún tipo de preocupación, así que los dejó allí junto con las bayas que le sobraban en la mochila mientras aprovechaba para ducharse. Al salir, se encontró a Melkart y Harmo profundamente dormidos encima de la cama mientras que Bras le miraba con atención.
Jhons sentía que necesitaba comunicarse de alguna manera con el Charizard de su abuelo. El Pokémon le tenía un cierto afecto, como si reconociese a su verdadero entrenador en él; sin embargo, como entrenador no le respetaba. La situación era la misma que cuando en un grupo de amigos hay una persona que todos aprecian, pero como líder es nulo.
El chico se acercó y le acarició el cuello a Bras.

—Yo también le echo de menos — le susurró obteniendo algunas llamas por respuesta.
— Ahora necesito que te calmes, no es fácil para mí esta situación — continuó diciéndole el chico.
Bras le apartó con las garras y giró completamente la cara, despreciándole. Melkart, que se había despertado, le lanzó un látigo cepa golpeándole el rostro al Pokémon; pero también despreció el ataque.
—Está bien, vuelve — dijo Jhons cabizbajo mientras alzaba la Pokéball.

Melkart intentó animarle sin éxito, hasta que el chico recordó que había quedado con Tyr. Dejó la Pokéball de Bras y cogió las de Harmo y Melkart.
Al salir de la habitación ambos chicos se encontraron de frente y volvieron sobre sus pasos hasta el salón redondo. Escogieron el pasillo sur para ir hacia los jardines y combatir, como habían acordado el día anterior.

El pasillo que conducía hacia el sur era exactamente igual a los demás, con su alfombra roja y sus paredes blancas con lámparas colgadas. Al final del pasillo había dos grandes portones de madera a ambos lados, en un el letrero rezaba ‘Salón Principal’ mientras que en el otro ‘Comedor’. Caminaron hasta el final del pasillo donde las puertas metálicas estaban abiertas y salieron al jardín.
El jardín era aproximadamente de la misma extensión que medio edificio, lucía una fina capa de hierba y algunos árboles dispersos. En cualquier punto que se mirase había alumnos más mayores con sus Pokémon.
Buscaron una zona donde no molestasen a nadie y decidieron combatir allí.

—Está bien, comienza la venganza — rió Tyr mientras sacaba a Trapinch.
— ¡Vamos, Harmo! — gritó Jhons inmerso completamente en el combate y olvidándose de todo el mundo.
— ¡Mordisco! — indicó Tyr, a lo que Trapinch se lanzó con la boca abierta hacia el Slowpoke, que saltó y le esquivó con mucha facilidad — para ser un Slowpoke es bastante rápido.
— ¡Hidropulso! — fue el ataque en respuesta.

Harmo lanzó un chorro de agua hacia Trapinch quien lo evitó usando Bofetón lodo y lanzando lodo del suelo. Trapinch volvió a la carga con mordisco, agarrándole la cola al Slowpoke de Jhons.

—Te tengo. ¡Hidropulso! — gritó Jhons.

Acto seguido Trapinch volaba impulsado por un chorro de agua a presión que le dejó fuera de combate. Squirtle fue el siguiente Pokémon.
Harmo se lanzó con Golpe cabeza, siendo repelido por el aura que generaba el ataque Protección de Squirtle. Mientras aún estaba en el aire, el Pokémon de Tyr se le lanzó con Giro rápido, elevándole más aún. Finalmente le asestó un Mordisco durante la caída que finalizó el combate.

—Squirtle también es fuerte — indicó Jhons mientras sacaba a Melkart.
— ¡Eh! ¡Yo quería a tu Charizard! — le gritó Tyr.
— No puedo, ya te lo explicaré — respondió Jhons hábilmente para pasar de tema.
— ¡Pistola agua! — continuó con el combate Tyr a la vez que su Squirtle lanzaba un gran chorro de agua por la boca.

Melkart desvió el ataque usando su Látigo cepa y respondió con Somnífero. Squirtle, rápidamente, uso Giro Rápido y aprovechó el aire que movía para despejar el polvo. Continuaron varios minutos lanzándose ataques indiscriminadamente, sin embargo, la ventaja de tipo de Melkart comenzaba a surtir efecto.

—Acaba con Mordisco — fue la instrucción de Tyr.
— ¡Látigo cepa y lánzalo por los aires! — indició Jhons.

De súbito, en el momento que ambos ataques colisionaban, un aura azulada envolvió a ambos Pokémon y los lanzó contra sus entrenadores.

—Me aburrís — dijo una chica escoltada por un Alakazam mientras bostezaba.

Alakazam era un Pokémon amarillo, de aspecto humanoide y con grandes bigotes, llevaba en ambas manos una cuchara. La chica parecía algo más mayor que ellos, tenía el pelo castaño rizado y los ojos verdes, vestía unas mayas negras y una camiseta blanca con el hombro derecho caído.

— ¡PERO QUÉ TE CREES QUE ESTÁS HACIENDO! — gritó Tyr mientras agarraba a su Squirtle en el aire — ¡ES NUESTRO COMBATE!
— Apuesto una mano a que acabáis de pasar la prueba y estáis con el ego subido — murmuró la chica con total desprecio — ¿no veis que estáis molestando a los demás?
— ¡PERO ESO NO TE DA DERECHO A ATACARNOS! — continuó gritando Tyr.
— Cuando sepáis combatir de verdad, no tendréis que poneros a luchar aquí en medio, además, hasta un Metapod parapléjico habría podido evitar el Psíquico de Alakazam — se burló la chica.
— ¡OLVÍDANOS! — se quejó Tyr bastante aireado.
— Pedid perdón — continuó mofándose la chica.
— No sabía que aquí no se podía luchar — contestó Tyr un poco más sereno — pero pídenos perdón tú por atacarnos.
— Sí, sí, lo que tú digas — le hizo un gesto de desaprobación la chica — y tú ¿no hablas?
— ¿Cómo te llamas? — le dijo totalmente sereno Jhons.
— Minaro, ahora pide perdón — se extrañó la chica.
— Lo siento, no sabía que aquí no se podía combatir, somos nuevos — continuó calmado el chico rubio.
— Así mejor, ahora dejad de molestar — comenzó a alejarse Minaro caminando despacio.
— ¡TE VENCERÉ! — le gritó Tyr a la espalda, obteniendo un gesto con la mano por respuesta.

Ambos chicos se quedaron allí parados con gesto serio, ninguno se atrevió a moverse o decir nada mientras otros alumnos de alrededor trataban de ocultar su risa. Se acercaron el uno al otro poco a poco hasta estar al lado.

—La verdad que era guapa — comentó Jhons despreocupado.
— Estás enfermo — rió Tyr que se le notaba aún un poco molesto

Los chicos rieron despreocupadamente y comenzaron a caminar hacia las habitaciones de nuevo. Durante el camino, se anunció por megafonía que el acto de bienvenida tendría lugar durante la cena.

—La verdad es que no puedo controlar a Bras, por eso no lo he sacado antes — dijo Jhons mientras andaban.
— Los Charizard son muy orgullosos, no combaten a menos que sea un reto o defensa propia, suelen despreciar a los más débiles, no te preocupes — trató de calmarle su nuevo amigo.
— Supongo que será cuestión de tiempo — comentó Jhons preocupado.
— Intenta vencerle, usa los Pokémon que tienes para darle un buen combate, así quizás te respete — le sugirió Tyr con una sonrisa.
— Lo intentaré — se tranquilizó un poco el chico rubio.

Se despidieron al llegar a las habitaciones y entraron. Jhons miró seriamente la Pokéball de Bras encima de la mesita y sacó a los demás.
Melkart estaba bastante enfadado aún con el Alakazam de Minaro que había parado su combate, mientras que Harmo continuaba sin enterarse de nada. Tras preguntar por la opinión acerca de la sugerencia de Tyr, ambos Pokémon se mostraron conformes, lo que sirvió para zanjar el asunto.

Jhons intentó dormir un rato, aún quedaba mucho tiempo hasta que se hiciera de noche y no tenía manera de gastarlo. Pero el intento fracasó, se quedó tumbado mirando al techo sintiendo una amalgama de nuevas sensaciones que le recorrían.
Por un lado, Tyr parecía ser buena persona, con carácter fuerte, pero no tenía malas intenciones. Tenía el orgullo herido tras la humillación de Minaro y sabía que los demás alumnos mayores se habían reído de él y Tyr. Por otro lado, ya no tenía a Bruno para guiarle ni sabía de qué manera le contactaría su hermano, llevándole a preocuparse por él y su abuela. Pensar en el combate contra Bras le recordó la sonrisa permanente de su abuelo y una lágrima resbaló por su mejilla.
Giró la cabeza y vio a su Bulbasaur dormido con la cabeza entre sus patitas. Se calmó. Aquella criatura tenía un
efecto analgésico en el chico. Cada vez que la miraba se apagaba el mundo, se difuminaba el miedo.
Le reconfortó pensar que muchos más como él llegarían allí sin saber qué sucedería luego, lo que les permitiría darse compañía mutuamente. En el peor de los casos, tenía a Tyr y a sus Pokémon, no estaba solo. Sí, ese era el verdadero punto clave. Ahora no estaba solo, tenía a Melkart, tenía a Harmo, tenía a Tyr que compartía muchos de sus sentimientos.
Cambió de rumbo en sus pensamientos hacia los combates Pokémon. La emoción hirviente que sentía le ayudó a motivarse y a marcarse un objetivo: llegar a la Liga Pokémon y vencer a Bruno. Tal vez le llevaría años, pero el hecho de hacerse más fuerte le ayudaría con su siguiente objetivo: ir de viaje y buscar cualquier tipo de prueba de la inocencia de su abuelo.
Otra vez volvió a pensar en el Charizard negro, pero esta vez en la esfera que llevaba colgada al cuello, esa que tenía alguna relación con la que él llevaba en la pulsera. Era inútil indagar en este misterio, la megafonía reclamaba a todos los alumnos en el comedor.

La estancia era, con diferencia, la más grande de todo el edificio, enormes mesas de madera estaban perfectamente ordenadas a lo largo de todo el espacio disponible. El suelo era de mármol y las paredes blancas, como en el resto del edificio. A la derecha había una puerta de cristal que permitía ver las cocinas, donde un ejército de trabajadores y trabajadoras se apresuraban para darle de comer a alumnos y profesores.
Pokémon tipo Psíquico, Kadabras, Alakazams, Hypnos… se encargan de llevar levitando los platos de comida hacia los comensales.

Jhons y Tyr se sentaron juntos. Mirando hacia la derecha Tyr reconoció a un chico de segundo curso que conoció durante las vacaciones de verano en Ciudad Fucsia. Jhons miró al frente y entre un mar de cabellos reconoció a Minaro. Allí estaba con un vestido rojo que le llegaba por las rodillas y dejaba la espalda al aire. La chica reparó en que la miraba y le dedicó una risa burlona. Apartó la vista, una voz reclamaba la atención.

—Enhorabuena a quienes habéis superado la prueba de acceso, la escuela se enorgullece de vosotros — comenzó Agatha con su discurso.

Un clamor de aplausos interrumpió a la anciana.

—A partir de ahora sois oficialmente alumnos de la prestigiosa Academia Pokémon de Ciudad Verde, y no se tolerará ningún comportamiento que mancille la excelentísima reputación ganada a través de siglos de esfuerzo. Este año hemos cambiado el horario de clases para hacer jornada intensiva por la mañana. Es decir, desde las nueve y media hasta las dos y media tendréis clases. Cabe aclarar que las clases no son de asistencia obligatoria, ni tampoco estáis obligados a permanecer en el centro. Podréis salir y entrar cuando queráis, las puertas siempre están abiertas, únicamente tendréis que enseñar vuestra identificación para entrar — continuó relatando la anciana, generando algunos murmullos.
—¡SILENCIO! — alzó la voz de tal manera que parecía que iba a explotar su cuerpo — en cuanto a la prueba de selección, he de advertiros que no es más que las migajas de lo que os encontraréis, pero ya os darán detalles mañana. Me han pedido que os recuerde que los jardines están habilitados para los combates Pokémon, de tal forma que se os permite entrenar allí.

Jhons miró de nuevo hacia Minaro quién le devolvió la mirada con un guiño y, de nuevo, la sonrisa burlona. Seguidamente miró a Tyr y ambos entendieron que ya habían sufrido una novatada.

—A finales de curso se celebrará un torneo de combates entre los alumnos del centro, el formato será por parejas y seis Pokémon, tres por participante. Mi recomendación es que no os apresuréis en la elección, pero tampoco os retraséis en crear tácticas. El premio será un objeto relacionado con la evolución de alguno de los Pokémon de los entrenadores, o un objeto destinado a mejorar la táctica de combate de uno de los Pokémon — continuaba sin descanso Agatha con su narración ensayada. — Es nota de mención los alumnos de cursos avanzados que vienen de otras regiones a este centro, gracias por vuestra confianza. Finalmente, queremos felicitar a la campeona del Torneo Joven de Entrenadores, por su reciente título; nuestra más sincera enhorabuena señorita.

De repente, Minaro se puso de pie con el rostro alzado y sonriente, saludando a todos los presentes. La sala estalló en vítores y aplausos, mientras que Tyr le dedicó un gesto poco agradable que quedó entre él y Jhons.

—A continuación os vamos a ir nombrando y venid a recoger vuestra identificación que os acredita como alumnos — indicó Agatha, mientras que un hombre calvo, con gafas negras y completamente trajeado comenzaba a recitar nombres.

La ceremonia se alargó mientras casi toda la cena, lo que permitió a los alumnos comer tranquilamente sin tener que escuchar a Agatha. La identificación era una pequeña tarjeta plastificada con una foto, indicaba el nombre, curso y grupo del alumno.

—Para no alargarme más, tras la cena tendréis música en el Salón Principal que está aquí en frente, disfrutad de la estancia y bienvenidos a la Academia Pokémon de Ciudad Verde — concluyó Agatha con su voz gastada.

Apenas estaban acabando de cenar cuando comenzaron a salir alumnos hacia el Salón Principal. Jhons y Tyr trataron de pasar en medio de la multitud, cuando, entre ambos, apareció Minaro.

—Paso, novatos — se mofó mientras les apartaba con los brazos.
— Me llamo Jhons, así que llámame por mi nombre — le reprochó serio apartándole el brazo.
— Está bien, pero intenta que te respete cuando puedas hacer combates decentes — contestó sin inmutarse la chica, que les apartó y pasó por en medio.

labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#20
Hola, vine a comentar. No tengo muchas cosas que decir, pues pasó lo que tenía que pasar, entró a la academia, atrapó un pokémon, hizo un amigo y conoció a una niña. Me pregunto si el nombre de Slowpoke viene del mismo origen del de Bulbasaur. Espero pronto otro capítulo para ver qué cosas pasan. Bye.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)