Pokémon: Historias Desconocidas.
Buenas, vengo por estos lares a enseñaros el fic en el que estoy trabajando. El título puede cambiar (se aceptan las sugerencias), la verdad que no se me ocurrió otro mejor.
Este es un proyecto en el que estuve pensando bastante tiempo y tengo muchísima ilusión puesta en él. La historia la tengo bastante definida para mí, con muchos giros.
Acepto cualquier tipo de crítica en cuanto a la forma de escribir, la trama, desarrollo de personajes, lo que sea
Todo sea por mejorar jajaja
No habrá un ritmo fijo de posteo, pero intentaré subir un capítulo cada 1-2 semanas siempre que las circunstancias lo permitan.
Bueh, os dejo una breve sinopsis.
Tras esto y sin más tardanza, os dejo la introducción.
Una figura solitaria de, aproximadamente, metro setenta de altura, con el pelo rubio y lo que parecía una espalda bastante ancha, avanzaba a través de calles y calles mientras parecía estar en su mundo de pensamientos. Vestía una sudadera oscura con capucha, unos jeans gastados y zapatillas de deporte. De repente, se paró en un portal y pulsó el botón del telefonillo.
— Abre, soy yo — dijo la figura con voz serena y masculina.
— Bien, vamos, entra rápido — contestó una voz anciana con una leve preocupación.
La figura subió las escalenas lo más rápido que pudo, saltando escalones hasta llegar al 4º B, donde la anciana del telefonillo le esperaba en la puerta. La mujer tenía aspecto de unos setenta años, tenía el pelo cano, la piel llena de arrugas, la poca altura que de por sí tenía quedaba aún más oculta al caminar encorvada, unos bonitos ojos azulados y una expresión de cierta preocupación en el rostro; vestía una bata azul y unas babuchas a juego.
—Ven, Jhons — le apremió haciendo un gesto con la mano — tu abuelo se ha puesto mucho peor en poco tiempo.
— ¿Por qué no me lo has dicho al teléfono, abuela? — le respondió en tono reprendedor mientras entraba a toda velocidad por el pasillo — no me habría llevado toda la noche con mis amigos.
—Bueno, bueno, tranquilo muchacho — contestó tranquilizadora la anciana.
El chico avanzó a grandes zancadas por un pasillo luminoso y poco decorado donde se apilaban a los lados cajas marrones de mudanza. En breves segundos llegó a la puerta del final del pasillo y la abrió bruscamente, dejando a la vista un espartano habitáculo pintado de blanco con apenas una silla, una cama y una pequeña ventana. Acostado en la cama estaba un anciano bastante calvo tapado con sábanas blancas hasta la barbilla; parecía débil y tosía fuertemente.
—Abuelo ¿cómo te encuentras? — dijo el chico con la voz entrecortada de preocupación.
— Bien, bien, siéntate que voy a contarte algo — comentó el anciano con voz leve mientras tosía.
— ¿Quieres agua? — le ofreció el chico acercándole un vaso de cristal.
— No, está bien así — volvió a toser — necesito que guardes esto contigo, no se lo enseñes a nadie, no le digas a nadie que lo tienes.
— Pero…
— Todo a su tiempo, voy a darte todas las respuestas que quieras, pero ahora guárdalo — le ordenó el anciano en un intento de parecer más fuerte de lo que estaba realmente, mientras le acercaba con la mano una esfera azul que contenía una especie de llama negra, enganchada a una cadena plateada.
— Está bien, ¿qué es? — se notaba una curiosa mirada del chico, mezclada con grandes dosis de preocupación.
— Aquí vienen explicadas muchas preguntas que te estarás haciendo, me he quedado sin tiempo antes de lo que creía — comenzaba a narrar el anciano, a la vez que le alcanzaba una carta al chico.
— No, abuelo, tranquilo, descansa — le instó el joven mientras le empujaba levemente hacia la cama.
— Bueno, relájate, luego seguirás con el chico — comentó la anciana, que había entrado en la habitación portando una taza de té.
Jhons, acompañado de su abuela salieron del cuarto y se sentaron en el salón de al lado, cada uno en una silla de madera. Se notaba que la habitación se había limpiado y recogido a conciencia, no había ningún tipo de objeto decorativo, ni televisión, los muebles estaban vacíos, apenas había una mesa y varias sillas de madera.
— Estoy cansado de tanto misterio — comentó Jhons rompiendo el silencio.
— Te entiendo, a mí nunca me pareció buena idea que no te contaran nada, pero ya va siendo hora — contestó la anciana con tono calmado y dando un sorbo de agua.
— ¿Qué es lo que se supone que debo saber? — preguntó el chico apresuradamente.
— Todos los cuentos que te contaba tu abuelo de pequeño son verdad, desde pequeño te hemos estado dando pinceladas de lo que necesitabas saber — comenzaba la narración de la anciana.
— ¡Mucho hablar para no decir nada, abuela! ¡Siempre es lo mismo! ¡¿Qué tengo que saber?! ¿¡Por qué vamos de un lado para otro siempre!? ¡¿Cómo que los cuentos que me contaba y todas esas historias sobre Pokémon son verdad?! — interrumpió el chico mostrando su frustración.
— Calma — le instó la anciana.
— Lo siento, pero es que estoy harto — se excusó el joven.
— Te he criado desde que eras muy pequeño, ¡cómo has crecido muchacho! — desvió la conversación — dentro de poco vendrá gente con respuestas, no te preocupes.
— Confío en ti, abuela, pero necesito saber algo — insistió Jhons — ¿de qué nos escondemos?
— De quiénes es la pregunta…
De súbito, la puerta se abrió generando un ruido que interrumpió el relato de la anciana. En la entrada del piso apareció un hombre con aspecto joven y barba espesa, medía aproximadamente metro ochenta y estaba bastante fuerte; vestía ropa deportiva, zapatillas y chándal grises. De su aspecto destacaban sus ojos azules, su pelo rubio como el oro y el piercing de su labio inferior.
— Hola, ¿cómo está el abuelo?
Fueron las palabras elegidas, acompañadas de un larguísimo silencio.
Cada vez que suba un nuevo episodio, a parte de postear, editaré este post para poner todos los capítulos en orden y facilitar la lectura.
Este es un proyecto en el que estuve pensando bastante tiempo y tengo muchísima ilusión puesta en él. La historia la tengo bastante definida para mí, con muchos giros.
Acepto cualquier tipo de crítica en cuanto a la forma de escribir, la trama, desarrollo de personajes, lo que sea

Todo sea por mejorar jajaja
No habrá un ritmo fijo de posteo, pero intentaré subir un capítulo cada 1-2 semanas siempre que las circunstancias lo permitan.
Bueh, os dejo una breve sinopsis.
Sinopsis
¿Cómo te sentirías si supieras que hay un mundo al que perteneces y no conoces? ¿Qué pensarías si te contaran de repente que persiguen a tu familia por algo que desconoces por completo? ¿En quién confiarías? ¿En quién no? ¿Qué decidirías hacer?
Tras esto y sin más tardanza, os dejo la introducción.
Introducción
Una figura solitaria de, aproximadamente, metro setenta de altura, con el pelo rubio y lo que parecía una espalda bastante ancha, avanzaba a través de calles y calles mientras parecía estar en su mundo de pensamientos. Vestía una sudadera oscura con capucha, unos jeans gastados y zapatillas de deporte. De repente, se paró en un portal y pulsó el botón del telefonillo.
— Abre, soy yo — dijo la figura con voz serena y masculina.
— Bien, vamos, entra rápido — contestó una voz anciana con una leve preocupación.
La figura subió las escalenas lo más rápido que pudo, saltando escalones hasta llegar al 4º B, donde la anciana del telefonillo le esperaba en la puerta. La mujer tenía aspecto de unos setenta años, tenía el pelo cano, la piel llena de arrugas, la poca altura que de por sí tenía quedaba aún más oculta al caminar encorvada, unos bonitos ojos azulados y una expresión de cierta preocupación en el rostro; vestía una bata azul y unas babuchas a juego.
—Ven, Jhons — le apremió haciendo un gesto con la mano — tu abuelo se ha puesto mucho peor en poco tiempo.
— ¿Por qué no me lo has dicho al teléfono, abuela? — le respondió en tono reprendedor mientras entraba a toda velocidad por el pasillo — no me habría llevado toda la noche con mis amigos.
—Bueno, bueno, tranquilo muchacho — contestó tranquilizadora la anciana.
El chico avanzó a grandes zancadas por un pasillo luminoso y poco decorado donde se apilaban a los lados cajas marrones de mudanza. En breves segundos llegó a la puerta del final del pasillo y la abrió bruscamente, dejando a la vista un espartano habitáculo pintado de blanco con apenas una silla, una cama y una pequeña ventana. Acostado en la cama estaba un anciano bastante calvo tapado con sábanas blancas hasta la barbilla; parecía débil y tosía fuertemente.
—Abuelo ¿cómo te encuentras? — dijo el chico con la voz entrecortada de preocupación.
— Bien, bien, siéntate que voy a contarte algo — comentó el anciano con voz leve mientras tosía.
— ¿Quieres agua? — le ofreció el chico acercándole un vaso de cristal.
— No, está bien así — volvió a toser — necesito que guardes esto contigo, no se lo enseñes a nadie, no le digas a nadie que lo tienes.
— Pero…
— Todo a su tiempo, voy a darte todas las respuestas que quieras, pero ahora guárdalo — le ordenó el anciano en un intento de parecer más fuerte de lo que estaba realmente, mientras le acercaba con la mano una esfera azul que contenía una especie de llama negra, enganchada a una cadena plateada.
— Está bien, ¿qué es? — se notaba una curiosa mirada del chico, mezclada con grandes dosis de preocupación.
— Aquí vienen explicadas muchas preguntas que te estarás haciendo, me he quedado sin tiempo antes de lo que creía — comenzaba a narrar el anciano, a la vez que le alcanzaba una carta al chico.
— No, abuelo, tranquilo, descansa — le instó el joven mientras le empujaba levemente hacia la cama.
— Bueno, relájate, luego seguirás con el chico — comentó la anciana, que había entrado en la habitación portando una taza de té.
Jhons, acompañado de su abuela salieron del cuarto y se sentaron en el salón de al lado, cada uno en una silla de madera. Se notaba que la habitación se había limpiado y recogido a conciencia, no había ningún tipo de objeto decorativo, ni televisión, los muebles estaban vacíos, apenas había una mesa y varias sillas de madera.
— Estoy cansado de tanto misterio — comentó Jhons rompiendo el silencio.
— Te entiendo, a mí nunca me pareció buena idea que no te contaran nada, pero ya va siendo hora — contestó la anciana con tono calmado y dando un sorbo de agua.
— ¿Qué es lo que se supone que debo saber? — preguntó el chico apresuradamente.
— Todos los cuentos que te contaba tu abuelo de pequeño son verdad, desde pequeño te hemos estado dando pinceladas de lo que necesitabas saber — comenzaba la narración de la anciana.
— ¡Mucho hablar para no decir nada, abuela! ¡Siempre es lo mismo! ¡¿Qué tengo que saber?! ¿¡Por qué vamos de un lado para otro siempre!? ¡¿Cómo que los cuentos que me contaba y todas esas historias sobre Pokémon son verdad?! — interrumpió el chico mostrando su frustración.
— Calma — le instó la anciana.
— Lo siento, pero es que estoy harto — se excusó el joven.
— Te he criado desde que eras muy pequeño, ¡cómo has crecido muchacho! — desvió la conversación — dentro de poco vendrá gente con respuestas, no te preocupes.
— Confío en ti, abuela, pero necesito saber algo — insistió Jhons — ¿de qué nos escondemos?
— De quiénes es la pregunta…
De súbito, la puerta se abrió generando un ruido que interrumpió el relato de la anciana. En la entrada del piso apareció un hombre con aspecto joven y barba espesa, medía aproximadamente metro ochenta y estaba bastante fuerte; vestía ropa deportiva, zapatillas y chándal grises. De su aspecto destacaban sus ojos azules, su pelo rubio como el oro y el piercing de su labio inferior.
— Hola, ¿cómo está el abuelo?
Fueron las palabras elegidas, acompañadas de un larguísimo silencio.
Capítulos.
Cap. 1 : Primer Movimiento
Cap. 2: Nuevo mundo
Cap. 3: Melkart
Cap. 4: El Banco Persian
Cap. 5: La prueba de selección
Cap. 6: La Academia Pokémon de Ciudad Verde
Cada vez que suba un nuevo episodio, a parte de postear, editaré este post para poner todos los capítulos en orden y facilitar la lectura.
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5
Sexo: Macho
Nivel: 5





























