Foros de Centro Pokémon
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#41
Spoiler
Ocaso rojo sangre
Red blood dusk

Tras dos paradas, pues había sido un viaje de considerable longitud y fatiga para los cuatro voladores, Wander emergió del edificio de la Federación de Sassienne en Buren con una sonrisa, clasificado como el número sesenta y tres en llegar y a la espera de las pruebas para clasificar por aptitudes de combate. Todavía vestía un poncho de cuero de color beige oscuro, se había deshecho, sin embargo, de las gafas en su atuendo, llevándolas ahora en su bolsillo en caso de necesitarlas.

Pasó la noche a las afueras entrenando más con seis de sus pokémon, preparando el Gran Baile todo lo posible, pues tenía que ganarlo ya no por motivos profesionales, sino personales, se había convertido en ese competidor del que hablaba para evitar las sospechas que ya tenía encima.

Al día siguiente llegó la noticia fatídica: plazo de inscripción cerrado. Los contendientes deberían presentarse en el polideportivo de Buren para las pruebas de clasificación según las cuales se diseñaría el cuadro del torneo.

Fue tan fácil como romperle la boca a un emboar con la cabeza de Gaius como arma. Un solo golpe fue todo lo que llevó, la fuerza explosiva del garchomp no le dio tiempo a su rival a reaccionar y pronto le dejó la cabeza pulverizada mientras caía al suelo, de espaldas, fulminado.

Al día siguiente salía el cuadro del torneo y el hombre del poncho descansaba con calma en uno de los parques de la capital regional mirando su móvil, esperando la actualización del cuadro y las sedes de los combates...

— ¿Qué hacemos? Parece que al final tu amigo se ha presentado y todo al torneo, y según los jueces, es el otro cabeza de serie— cuestionó Sid a su compañero de bando.

Hablaban con calma en un callejón, metidos en un barrio conflictivo de la capital, tras expulsar a un dúo de drogadictos de ahí mediante amenazas y fuerza bruta.

— Es cierto que puedes cambiar el orden de los emparejamientos— admitió Garrett, mirando al frente, ignorando por completo a su aliado, que estaba a su izquierda— pero quiero guardarme el mejor plato para el final, quiero a Ashton Wymond lo más desgastado posible para comprobar si de verdad es digno de enfrentarse a mí. No muevas un dedo. Déjalo todo estar. Si ha vuelto, es por algo.

Inmediatamente, el teléfono de Wander sonó, ya tenía el cuadro del torneo preparado, el cual revisó con cautela. Tres semanas duraría el asunto este de bailar, y cómo pudo comprobar, sólo se enfrentaría a su némesis si llegaba vivo a la última jornada del campeonato. Su primer combate era en el estadio habilitado al oeste de la ciudad, en dos días. Se levantó y se fue a las afueras a entrenar mientras pensaba en una posible rotación, los candidatos del torneo no eran moco de pavo. No deberían serlo, en un principio.

Debería ser mejor que sesenta y tres otras personas, al menos eso pensaba Wander mientras se echaba una siesta fuera de la ciudad, en medio del bosque, con la espalda recostada en un árbol y sin más abrigo que su poncho. La hoguera encendida por Alaz ya sólo eran brasas y el metagross del joven montaba guardia con sus patas bien clavadas en el suelo y sus ESPs bien dispuestas para localizar a cualquier intruso en un rango de 360º que pudiera acercarse a su puesto.

El durmiente Ashton pronto sintió un golpe violento, pero eran lo menor que las violentas patas de un metagross podían proporcionar, que le hizo un moratón considerable en el costado y le obligó a despertarse súbitamente mientras caía de lado en el pasto.

— ¿Qué narices?

Un arbok, con los colmillos empapados en veneno. Un agujero en la tierra justo donde él estaba tomándose su reposo. Alguien lo había localizado y lo quería muerto. Esa serpiente morada con hipnóticos patrones en el vientre inmediatamente se estiró una vez más para intentar dar caza al desertor, pero se topó con una conmoción craneal debida a que la parte izquierda de su calavera fue destrozada por un puño meteoro de exagerada precisión, que lo dejó totalmente inconsciente por traumatismo craneoencefálico.

Wander aprovechó la situación para agradecer la salvada a su metagross y saltar sobre su cuerpo, que desencajó las patas de la tierra y comenzó a levitar mediante electromagnetismo para girar sobre sí mismo más fácilmente y localizar, con cuatro ojos, a aquel que había urdido la agresión.

— Alvin Pryce de las fuerzas de élite de Estahl, baja de ese árbol— ordenó un expeditivo Wander creyendo haber localizado e identificado al estratega.

— ¡Bingo! Por mucho que padre dijera lo contrario siempre estuve seguro de que tenías mucho potencial.

El hombre bajó del árbol de un salto, era alto, metro noventa, y con más de treinta años, el mayor de los hermanos Pryce. Físico delgado, para no inhibir su agilidad en la retaguardia del campo de batalla, pero no por ello falto de trabajo. Unos pantalones negros con un cinturón al que llevaba atadas seis pokéballs (una de las cuales con las que recogió a su arbok) y un cuchillo y una bonita gabardina del mismo color cubrían su cuerpo. En cuanto a su rostro, Alvin poseía ojos azules y pelo castaño bien alisado hacia atrás. Guardó el joven a su metagross.

— No me han movilizado en siglos, y la primera que me llega en tanto tiempo resulta que es matar a mi hermano por la piedra activadora. Creía a mis otros hermanos más capaces que eso la verdad, pero, te creía a ti más si eras capaz de enfrentarte al mundo— admitió— Serviré a mi país, Jack, que para eso me han dado de comer y todas esas cosas que son muy largas de contar. Pero quiero recordar esto, nunca creí que agarrarías las armas por tus ideales. Así que el vencedor se lo lleva todo, ¡vamos!

Alvin se lanzó hacia atrás mientras dejaba volar una de sus pokéballs esperando que Wander hiciera lo mismo, pero su hermano menor tardó un segundo más que él teniendo cosas que sopesar en la cabeza. No tenía ahora mismo a Scarlett en rotación, por lo que destrozarle con fuerza bruta era poco factible, pero, de todas las personas ¿a Alvin? Era el mejor en la academia militar. El mejor, y con una diferencia que daba vergüenza a los profesores enseñarle a combatir ¿Cómo narices iba a salir de un combate contra semejante soldado sin MegaScarlett?

Eran seis contra cinco. Pero se dejó de ver abrumado de repente. Ganar, ganar y ganar era todo lo que importaba para él, lo iba a conseguir. Por Elincia, por Lawrence, por sus pokémon, por todas las personas que daban algo por él en las casas de apuestas del torneo. Y por sus ideales.

Alaz emergió de ball enérgico y se crujió los nudillos, deseoso de ver su emparejamiento, que no era ni más ni menos que un tyranitar como aquel que poseía otro de los hermanos de Jack, una bestia envuelta en pétrea coraza de color verde, de vientre azul, sustentada sobre dos patas y con una poderosa cola, que meneó para hacer la tierra temblar.

— ¿Listo, Jack? Combate singular con la vida en juego, no me permiten volver a casa si no traigo al traidor vivo o muerto y, sobre todo, la piedra activadora.

Wander asintió y ambos se dispusieron para el ritual que reduciría la antaño numerosa familia Pryce a un único hijo de cuatro. Todos ellos huérfanos de padre.

— ¡Puño incremento!— vociferaron los dos a la vez.

Y ambos pokémon se lanzaron al sprint el uno contra el otro antes de reventarse las caras simultáneamente con los puños, que desprendían un aura rojiza y al hacer impacto aumentaron su fuerza física. Las dos bestias salieron repelidas del choque.

— ¡Aqua cola!— aprovechó Alvin.

Con el mayor alcance de la cola de un tyranitar, ésta, envuelta en agua podía atizar cual tsunami al blaziken de su hermano menor y mandarlo a la lona, al menos eso pensaba al tirano mientras giraba.

— ¡Desequilíbrale la cola con tu mejor gancho alto!

Con un uppercut salvaje que obligó al gallo de combate a flexionar rodillas para generar fuerza, saltó con todo y partió la ola en dos, elevando de paso a su rival. Con ambos en caída libre unos metros, el pokémon acorazado no estaba en la mejor posición para plantar cara a su rival, paralelo al suelo, exponiendo su flanco a su rival a mayor altitud.

— ¡Patada salto alta!

Descendió con todo Alaz , sobre todo con su pierna derecha estirada y el pie en la yugular de su rival, noqueándolo instantáneamente en el momento de la colisión contra el suelo, de la que el blaziken se retiró con una voltereta hacia atrás, antes de que el tyranitar fuera reducido a energía roja y devuelto a su ball por su entrenador.

— Impresionante, Jack, de quitarse el sombrero, a decir verdad. De verdad te mereces luchar contra los Cuatro Fantásticos.

Alvin Pryce y los Cuatro Fantásticos, una de las mejores unidades que habían dado las fuerzas estahlianas en muchísimos años. Y enfrente suyo estaban, nunca creyó que se dignara a traer a los Cuatro para reducir a una fuerza menor como su hermano, pero su opinión sobre él superaba a la de sus dos otros parientes. Alaz mantuvo su guardia esperando la siguiente criatura.

Se trataba de un weavile, que emergió rápidamente de una ball, un pequeño felino negro con grandes y afiladas garras en las manos y dos patas largas en relación al resto de su cuerpo que le permitían moverse con una celeridad imposible de distinguir para un ojo no entrenado. Su manto de plumas rojas tras la cabeza parecían empapadas en sangre y eran relativamente largas, indicativas de que era un macho, mientras que poseía una joya amarillenta incrustada en la cabeza.

Celsius, se llamaba, los Cuatro tenían nombres a medida de sus características y no había nadie en la academia militar que no lo supiera, los únicos pokémon que Alvin se había dignado en nombrar, pero ¿por qué Celsius contra Alaz? el emparejamiento no tenía ningún sentido. Hasta que Wander lo pilló...

— Garra brutal— comenzó el asalto Alvin.

— ¡Levanta la guardia!

De no ser por la habilidad impulso, el blaziken no lo hubiera contado, un zarpazo con muy malas intenciones directo al pecho fue sacado por el brazo izquierdo del gallo, que ahora tenía a su oponente en el aire tras coger momento, creando una ventana de contragolpe.

— ¡Puño incremento!— se lanzó Wander.

— Lleva el combate adentro.

El gancho de derechas que iba a conectar como un jet contra el mentón del weavile no llegó a hacer contacto, pues la agilidad del felino en los espacios cortos iba a ser un factor decisivo en aquel asalto cuando ascendió sobre el brazo de Alaz y se coló a suficiente distancia para meterle las zarpas varias veces al pecho sin interrupción, hiriéndole de gravedad y dejándolo sin capacidad de reacción ante la doblegadora sustancia P. El resultado fue que la diferencia en el largo de extremidades y la enormemente corta distancia a la que golpeaba Celsius acabaron poniendo a Alaz de rodillas, con las manos en el pecho y evidentemente dolorido...

— Lanzallamas— aprovechó el desertor mientras se preparaba su rival para el golpe final.

Alcanzó a vomitar desde el suelo mientras el weavile se le acercaba para propinarle el golpe de gracia una lenguarada de fuego que cazó al felino negro por completo mientras el hermano menor sonreía, bingo, el sacrificio había sido importante, pero había eliminado a uno de los Cuatro.

No se lo creía ni él.

Un golpe aéreo, una maniobra simple pero eficaz, fue lo que necesitó Alvin para que Celsius desapareciera del rango de ese potente lanzallamas y volviera a aparecer, esta vez en rango de golpeo, aterrizando sobre la espalda de Alaz y destrozándosela con un puño incremento que terminó de hacerle caer, situación ante la que su entrenador se vio obligado a retirarlo del campo de batalla.

Mientras tanto, Alvin se acicalaba la gabardina y Celsius le flanqueaba una vez más, había tardado un parpadeo en cambiar su posición, y lo que era peor, su fuerza física era ahora mayor.

Wander había topado con una decisión complicada, y la resolvió con un anfibio de piel azul y una larga lengua rosada que le hacía las veces de bufanda, una hembra de greninja, que apoyó una pata sobre el suelo para equilibrarse mejor mientras clavaba sus ojos en Celsius. Shimizu era ideal para jugarle de poder a poder en el tema de la agilidad.

— Ahora Shimizu está crecidita y envalentonada. Vamos a verla de verdad, Jack, ¡patada baja!

— ¡Escudo tatami!— replicó Wander.

Un pequeño muro de tierra en forma de tatami se levantó ante la rana justo en el momento en que ésta recibiría el barrido de parte de la pierna de Celsius, lo suficiente para bloquearla y emerger por el flanco a toda velocidad...

— ¡Puño incremento!— contraatacó el hermano menor.

Y la greninja flanqueó al weavile para atizarle con su diestra un directo bien cargadito de energía, que lo mandó rozando suelo hacia atrás mientras Shimizu reestablecía su guardia.

— ¡Bombardéalo con shuriken!

Manos a la cintura del anfibio y agua concentrada formando estrellas ninja, que lanzó sin piedad contra un rival intentando causarle heridas menores además de crear aperturas para impactos mayores. No sirvió de nada.

Con sus garras, a la velocidad del sonido, había atravesado aquellos shuriken de agua Celsius antes de volver a lanzarse contra su rival buscando el combate a corta distancia.

— ¡Tijera X!— atacó Alvin.

Era rapidísimo, demasiado para esquivarlo, necesitaba otra idea...

— ¡Dagas de agua!

De las manos de Shimizu comenzaron a brotar una pareja de cuchillas de agua muy concentrada capaz de cortar piedra, y la rana se lanzó contra el felino sin dilación, para chocar espada contra espada en la culmen de los choques de filos. En una colisión rabiosa, la mayor fuerza de Celsius le permitió desplazar los brazos de Shimizu a pesar de tener ésta apoyo sobre el suelo... pero esa fue su perdición.

— ¡Hidrobomba!— comandó Jack.

Celsius se vio acorralado por un torrente de agua y calado hasta los huesos por una maniobra que no pudo predecir de manera alguna. Aterrizó contra un árbol pudiendo tragar aire inconscientemente por primera vez tras haber sido aplastado por la presión del agua. Su entrenador pronto le dio el merecido descanso tras tumbar a Alaz y poner a prueba las capacidades de elaboración de Jack Pryce con Shimizu.

Wander tachó uno de la lista de los Cuatro Fantásticos, le había costado sangre, sudor y una estrategia semisuicida derrotarlo. Tenía un pequeño plan que podía explotarle en la cara, pero...

— Voy a derrotar a los Cuatro Fantásticos. Con Alaz, Shimizu y otros dos pokémon. Cuatro contra cuatro, sin trampa ni cartón.


Spoiler

#42
Spoiler
Luchando toda la noche
Fighting all night long

Shimizu se mantuvo en posición de combate, pies paralelos y una de las patas delanteras en el suelo, aguardando su siguiente rival, que no tardaría en llegar.

— Me imagino que tu cuarto es Knight— asumió el mayor de los Pryce, que no podía evitar alucinar ligeramente ante el desafío de su hermano— que es la causa de tantas bajas entre nuestras filas. Pero bueno, vamos a ello— terminó, antes de lanzar una pokéball más.

Ésta contenía una bestia de color verde, bípeda, con brazos terminados en garras, cola y lo más importante, dos alas con las que se mantenía sobre el suelo. Sus ojos estaban cubiertos por protectores carmesíes, probablemente para aumentar la visibilidad en las tormentas de arena, pues este cruce entre dragón y libélula parecía acostumbrado a ellas, el flygon de Alvin, Ragna. De nuevo un emparejamiento extraño.

— ¡Ragna, ida y vuelta!— comenzó el asalto

Un batir de alas rápido para enderezarse y Ragna aceleró contra Shimizu con la intención de golpearla durante un giro en U horizontal. Nada que el anfibio fuera a permitir.

— ¡Hierba lazo!— contestó Wander.

Del césped se alargaron una largas hierbas que sujetaron al flygon mientras este hacía fuerza con sus alas y su potente musculatura para romperlas y poder continuar con su ofensiva. Sin embargo, si el poder vegetal no era el suficiente para derribarle, lo era para trabarle.

— ¡Rayo hielo!— aprovechó Jack la situación de inmovilidad de su enemigo.

Debería haber sabido mejor que un tipo como Alvin Pryce escondería sus cartas hasta el último segundo.

Unas ondas de sonido atronadoras, que se tornaron casi sólidas a través del aire, hicieron salir despedida a la greninja antes de poder disparar el rayo hielo mientras el poncho de Wander casi volaba y los árboles por poco eran arrancados de raíz. Ragna jadeaba tras el ataque brutal que acababa de desatar, que por supuesto acababa de dejar sin sentido a Shimizu, un estruendo.

— No me subestimes, Jack. No me subestimes— le advirtió su hermano mayor, verbalmente, pues ya lo había hecho en el campo de batalla en cuestión de segundos.

En el desafío personal, Alvin iba ahora por delante, por tres pokémon a dos de su hermano pequeño, que sopesaba su siguiente elección mientras un Ragna libre del hierba lazo se plantaba al lado de su entrenador y en guardia una vez más, enseñando las garras.

Garras que se medirían contra las plumas negras como el carbón de Omertá, que se ajustó su sombrero de plumaje antes de entrar a combatir, con las patas firmemente asentadas en tierra, mirando a su enemigo por un ojo mientras el ala de la prenda le tapaba el otro. Siniestro, como una verdadera jefa de la mafia dando órdenes a sus subalternos, pero así es como se gustaba ella. Y más que había aprendido a gustarse en el campo de batalla.

— No tenemos toda la noche— avisó el agente de élite estahliano a su flygon— rájala con garra dragón.

— Omertá...— le pidió amablemente su entrenador.

De un salto intentó conectar una ardiente zarpa derecha con la parte izquierda del cuerpo de la cuerva, sin reserva alguna en su intento de herirla. Fue su perdición, pues fácilmente se anticipó su rival, que le agarró de la muñeca con uno de sus fuertes talones y sometió su brazo derecho contra el suelo.

— ¡Coge el otro!

Rápidamente, Omertá alargó la otra pata para conseguir un buen agarre sobre la otra muñeca y tener a su rival postrado ante ella.

— Prueba a taladrarle la cabeza, a ver qué opina— soltó el desertor.

Corrientes de aire en espiral rodearon el pico de la cuerva, que pronto se dispuso a usarlo como perforador para atacar el cráneo del flygon para ejercerle, durante la décima de segundo que tardó en reaccionar, una herida devastadora.

— ¡Ragna, sal de ahí con las alas!

Inmediatamente, el flygon impuso el factor peso y la fuerza de su batir de alas para salir de la encerrona en la que Omertá le había metido. Tenía la vista algo nublada, pero logró alcanzar algo de altitud mientras arrastraba a una cuerva que se negaba a ceder su agarre.

— ¡Tira!— comandó Wander.

Las patas y las alas de la honchkrow comenzaron a estar a plenísimo rendimiento por primera vez en el combate y las fuerzas se igualaron en el duelo aéreo, logrando una especie de sogatira en ese punto de agarre que eran los brazos del flygon. Hasta que, con un bramido, Omertá, gracias a la conmoción craneal causada anteriormente, logró llevarse a su víctima.

Eligió un árbol del bosque para estamparla, sin piedad alguna, antes de reestablecer el equilibrio de vuelo, pues ella también había tenido sus propios problemas de mareo durante el viaje. El golpe fue tan fuerte que partió el árbol a la mitad, pero Ragna se volvió a levantar y sus alas indicaron que lucharía un asalto más, mientras se lanzaba con su zarpa derecha ardiendo contra su rival.

— ¡Tajo umbrío!— respondió el agente especial de Esgaria.

Con el ala correspondiente emitiendo un brillo oscuro que engullía la luz de las estrellas, intentó cortar a su rival la cuerva, o más que eso bloquear el ataque que se le venía encima, aunque sin éxito. El "escudo" fue repelido y el flanco de Omertá sufrió graves daños por parte de un Ragna que aún se sacudía la cabeza y jadeaba, pues su anterior estruendo suponía un peaje para su resistencia.

— ¡Puño trueno!— ordenó Alvin con tal de poner fin a la resistencia de Omertá.

Ragna cerró el puño derecho y lo envolvió en relámpagos, antes de dirigirse de un salto apoyado en un batir de alas a por su objetivo y lanzarle un poderoso directo...

— ¡Respiro!

En ese momento, la honchkrow bajó las patas y se sentó a reposar en el suelo, asumió el impacto del puño trueno, y recibió un golpe que la envió hacia atrás y una fuerte sacudida eléctrica, pero le dolió mucho menos de lo esperado. Todo ello mientras recuperaba fuerzas para un contraataque.

— ¡Se acabaron las tonterías, estruendo!

Y Ragna tragó aire para expulsarlo en una onda sonora colosal...

— ¡Golpe bajo!

Que no llegaría a ninguna parte, pues una rápida intervención de Omertá metiéndole un fuerte golpe con el ala izquierda al estómago facilitó que el flygon respirara con más suavidad y se retorciera de dolor. Ahora sí.

— ¡Cañón negativo!

Omertá empezó a tragarse la luz, como un agujero negro funcional, emitiendo un aura de oscuridad pura, que, con un chillido, disparó en forma de haz contra su rival aturdido, dejándolo totalmente destrozado al conectar con su tórax para lograr la máxima superficie de golpeo del rayo. Ragna retrocedió varios árboles, impulsado por el disparo, partiéndolos todos por la mitad, antes de ser devuelto a su ball para poner otra vez el empate en el marcador.

Alvin se ahorró los comentarios con respecto al empate momentáneo y lanzó una ball más a la arena, que se tornó en un haz de luz que pronto fue tomando forma: la de un gran tejón bípedo de patas no muy largas, hasta que por fin sus colores se pudieron apreciar, se trataba de un vientre, un interior, de color amarillo y un exterior de color verde oscuro. Todo ello con una peculiaridad, todo ese denso pelaje era ignífugo con la excepción de unos puntos formando una curva en la nuca de la criatura, que servían para emitir fuego cuando la criatura se "encendía", lo cual hizo inmediatamente. La typhlosion del mayor de los Pryce, Mauna.

— ¡Lanzallamas!— abrió Alvin.

— ¡Sal de ahí por aire!

Se asentó para asumir el retroceso con las patas y escupió una brutal lengua de fuego la typhlosion que hubiera calcinado a Omertá, de no ser porque ésta batió las alas con fuerza para salir de la línea del dolor por encima.

— Estallido— avisó el miembro de élite en el momento en el que lo vio claro.

Y Mauna comenzó a arder y a secarse el rocío de la hierba, antes de disparar con ligera componente vertical un salvaje torrente de magma que iba en dirección de una Omertá que no tenía a dónde escapar.

— ¡Campo oscuro!— quemó naves Wander.

Era la hora de quemar el cartucho decisivo de la cuerva, aunque sólo fuera para salir de esa encrucijada. De nuevo el aura oscura, esta vez mucho más profunda y amplia. Abrió las alas la honchkrow y bramó, extendiéndola en todas direcciones como si de una explosión de oscuridad se tratara, formando una enorme onda a su alrededor, que chocó con el magma en una colisión de fuerzas igualadas, pues la oscuridad lograba repeler la roca fundida... hasta que a ambos se les acabó la gasolina.

Eventualmente, dándose cuenta de la futilidad de sus esfuerzos y de que la "singularidad" era demasiado potente para contenerla sólo con un estallido, Mauna dejó de disparar y comenzó a protegerse antes de ser alcanzada por ella. Pero Alvin y su typhlosion se salvaron, porque el campo oscuro fue atravesado por los tenues rayos de luz de la luna y Omertá comenzó a fruncir el ceño mientras le costaba sostenerse con las alas en el aire. Era un ataque muy fatigador para ella.

— Prueba otro lanzallamas— insistió Alvin, intentando hundir de una vez por todas a la cuerva.

El cañonazo de fuego se pudo sentir hasta en la cordillera de Astada.

— Vuela en tonel alrededor y dale con tu mejor golpe aéreo— intentó mantener la calma Wander.

Y ante un inevitable chorro de llamas a alta presión, la honchkrow dio un looping rápido para coger impulso y se lanzó directo contra él antes de iniciar el tonel. Con toda la velocidad acumulada, apenas tenía visión de túnel debido a la práctica y pudo hacerse al lado derecho del lanzallamas a tiempo. No iba a rendirse Mauna, que usó el cuello para apuntar más a su izquierda, momento en el que Omertá continuó el tonel por arriba...

— ¡Mauna, es una trampa!

Demasiado tarde, la typhlosion había tenido que asumir un coscorrón tremendo de su rival viniendo a toda velocidad tras esquivar su lanzallamas sin perder un ápice de velocidad gracias a sus maniobras de aviación. Pero eso no bastaba para noquear a Mauna, que perdió unos pasos y se fue al suelo. Sin embargo, el remate de Omertá estaba a la vuelta de la esquina...

Se precipitó sobre la cabeza de su rival y le atizó varias veces con tajos umbríos hasta que perdió Mauna la consciencia por completo y su entrenador la retiró del campo de batalla, quedándose con un sólo pokémon frente a los dos de su oponente si contábamos solamente aquellos que había decidido usar por cuestiones personales.

Omertá se colocó el sombrero al lado de Wander una vez más, con mucho más dolor y fatiga encima que la primera, pues el campo oscuro exigía un precio a pagar. De momento había valido la pena.

— Me llamas mucho la atención, Jack— le respetó su hermano mayor— has llegado al último de los Cuatro con Knight, que todo el mundo sabe que es tu arma de elección, intacto. Lo vas a necesitar.

— ¿Cómo te ves, Omertá?— comprobó su entrenador antes de una posible sustitución.

La honchkrow bajó el ala, señal de que necesitaba tiempo de descanso y no tardó en ser devuelta en forma de energía roja a su ball, despejando el campo de batalla.

— Haré los honores— avisó Jack Pryce.

La explosión de luz se tornó en una criatura amable pero no por ello menos imponente en el campo de batalla, un dragón, al estilo mitológico europeo, dos patas y dos brazos muy musculados terminados en garras eran sus extremidades. Además contaba con dos alas de interior verdoso que destacaban sobre el general color ocre de la criatura y su vientre color crema anillado. Su cabeza, con un cuerno ya atrofiado y dos antenas mecidas por el viento, clavó sus ojos en el rival. Knight había llegado al campo de batalla, con los pies clavados en la tierra y preparado para atizar una paliza a cualquier presa.

Alvin no respondió, simplemente lanzó otra pokéball, su última bestia, con la que no sólo pensaba hacer trizas el desafío personal de cuatro contra cuatro de su hermano, sino que tenía en mente pulverizar a todo su equipo.

— Pudiste con un slaking genéticamente modificado.

Poco a poco, la criatura de dentro de la cápsula fue tomando forma y color, Wander había visto un par, se trataba de otro dragón, una bestia tricéfala con un único cerebro, cubierto de pelaje negro de pecho para arriba, que hasta formaba seis alas de estrecho tamaño, con las cuales la bestia volaba. Se libraba del "abrigo" en las manos, donde le brotaban las cabezas, y en la propia cabeza central en sí, todas eran azules y con ojos de escleróticas negras y ferocidad palpable. Ascendían por la cola y por las atrofiadas patas de la hidra franjas rosas anilladas. El hydreigon rugió con sus tres cabezas con fuerza, pero Knight aguantó su posición con los brazos cruzados.

— Pudiste con todos los trucos de Raine.

La poderosa criatura parecía bastante confiada en sí misma, a notar por sus tres cabezas riéndose del gran dragón ocre.

— Pero no podrás con Charon.

El plato más fuerte que tenía que ofrecer el menú de Alvin había llegado, Charon el hydreigon se mediría contra el héroe y salvador de Wander, Knight, que se frotó los puños, preparado para intentar conectarlos con algo de carne enemiga.

— Acabemos esto antes del alba— instó Jack a su dragonite.


Spoiler

#43
Spoiler
La ascensión
The ascension


Después de encararse, tal y como el ritual mandaba, Charon y Knight pasaron directamente a la parte siguiente en aquel claro: intercambiar lo mejor que tenían. Iluminados bajo la luz de la luna, apuntaron el uno contra el otro...

— ¡Pulso dragón!— gritaron los dos entrenadores a la vez.

Sendos misilazos de energía dragoviana no podían significar nada bueno, pues el choque justo a media distancia entre ambos pokémon dobló los troncos de los árboles, quedándose a poco de quebrarlos, mientras sus hojas volaban hacia fuera del campo de batalla..

— ¡Protección!— se defendió rápidamente Alvin.

Levantó un campo defensivo verde el hydreigon al cubrirse con sus brazos. Fue en vano, pues Knight mantuvo la distancia, esperando que éste se disipara... porque la velocidad extrema no sólo era un arma que usar. También servía para tirarse faroles y amedrentar a los rivales.

— Danza dragón— cambió el tempo el hermano menor.

Flexionó los músculos Knight y un aura comenzó a arder en torno a él mientras se volvía más rápido y fuerte en el apartado físico del juego.

— Has movido un par de piezas y ya crees tenerme en jaque con tu técnica intimidatoria. Brillante, Jack, brillante— admitió su hermano— pero a ver cómo sales de esto, ¡pulso dragón T!

Las tres cabezas de Charon dispararon una esfera combinada de energía azulada, un auténtico cañón que iba mucho más rápido que un pulso dragón normal, era mucho más grande y haría mucho más daño de conectar.

— Velocidad extrema.

Con su nueva velocidad, a Knight le fue mucho más fácil zafarse del ataque con un paso lateral hacia su derecha y permitiendo que el pulso no golpeara nada más que un árbol al fondo, con un enorme estallido azul. Además, pronto había salido disparado cual exhalación en línea recta contra su rival, propinándole un brutal golpe con el que le había hundido las costillas utilizando el cráneo... o no tanto, su piel parecía acorazada, extraordinariamente resistente, como si hubiera usado reflejo...

— ¡La fuerza de Charon no es su inconmesurable pegada, es su capacidad para hilvanar ataques uno tras de otro!— dejó ver orgulloso Alvin, que había usado un reflejo tras usar el triple pulso— ¡Pulsos dragón!

Pronto, el dragonite estaba en el suelo, boca abajo, víctima de dos pulsos dragón en la cabeza propinados por las cabezas descerebradas de la hidra. Pero él también tenía su propio blindaje, y se había salvado de una buena conmoción gracias a él.

— ¡Repetición!— saltó Wander para intentar salvar a su pokémon.

Y Knight, como si no le hubiera afectado el doble impacto, se levantó con una voltereta hacia adelante, usando su cola para aprehender el cuello principal de su rival y estrangularlo con fuerza.

— ¡Fuera, ya!— avisó, temiendo una contraofensiva.

El dragonite mandó a volar a su rival con la fuerza de su cola mientras recuperaba la verticalidad, estableciéndose de nuevo distancia entre ellos, tal y como a Alvin le gustaba mantener a un rival como era ese pokémon en particular.

— ¡Chirrido!— comenzó a establecerse Alvin.

Y lo hizo mediante un grito muy agudo de las tres cabezas de su hydreigon, que obligó a su rival a taparse los oídos para evitar daños a los tímpanos. Lo próximo que Knight sintió fue un rápido pulso dragón mientras se recuperaba de semejante mareo. Le impactó en el estómago y le hizo retroceder cinco pasos entre luz azul.

— ¡Velocidad extrema!

— Protección.

El testarazo de Knight chocó de pleno con la burbuja defensiva de Charon, que se rompió en mil pedazos, pero no sin antes repeler a su rival y dejarlo indefenso. Había provocado lo suficiente a su hermano pequeño para hacerle caer en una trampa.

—¡Pulso dragón T!

El hydreigon preparó sus tres bocas en combinación para disparar uno de los mayores pulsos dragón de su vida contra un Knight que había salido disparado hacia atrás y batía sus alas intentando recuperar el control en pleno aire, le sería muy difícil salir de esta...

Hasta que un viento de cola comenzó a soplar, inflando las velas de un Knight aparentemente derrotado, viento afín se llamaba la maniobra ordenada por Wander. Con el viento en popa, Knight recuperó el control y evitó el ataque, que se desvaneció en el cielo, que ya daba signos de empezar a amanecer.

— ¡Rayo hielo!— ordenó el desertor.

De la boca del dragón unicéfalo surgió un haz de frío camino de su presa, la hidra, que no contaba precisamente con mucho tiempo de reacción...

— ¡Pulso umbrío!— se defendió Alvin.

Acumulando energía negativa y dejándola ir en forma de onda expansiva negra logró cancelar el hydreigon el rayo hielo, antes de volver a apuntar con sus tres cañones a su rival otra vez, que no se atrevía a entrar con velocidad extrema dado el riesgo que implicaba la maniobra.

De vuelta a la casilla de inicio, los cerebros de ambos entrenadores, utilizando la lógica con un toque de imaginación dibujaban planes en sus cabezas intentando crear una aproximación al combate que les sacara de la situación de empate en la que se habían metido, un poco de peso que desequilibrara la balanza a su favor.

— Cometa draco— comenzó su plan Wander— bien cargadita.

Desde una posición de pie, Knight cargó en su boca una gigante esfera anaranjada de energía que disparó hacia el cielo, justo encima de su rival, preparada para arrojarle una lluvia de meteoros encima...

— Ya te puedo leer, Jack, ¡un paso atrás, Charon!

Y Charon reculó un par de batidos con sus alas de manera que la futura lluvia de astros sólo le alcanzara de manera marginal...

— ¡Velocidad extrema!

— ¡Protección!

En la mente de Alvin, estaba muy claro lo que su hermano pequeño quería hacer, utilizar la cometa draco gigante como proceso de ataque independiente para distraer su atención y golpear o por esa vía o por la del contacto físico. No había vuelta de hoja.

Knight chocó de nuevo a toda velocidad y fue repelido por la burbuja escudo de color verde quedando él en la posición de golpeo de la bomba con temporizador que era su propia cometa draco, que no hizo sino explotar y hacer que comenzaran a llover meteoros del cielo.

Pero había un factor a contar, el viento de cola del dragonite le permitió seguir hacia adelante a pesar del choque y volver a establecerse en línea recta contra su rival antes del impacto.

— ¡Usa la cola!— ordenó finalmente Wander.

Y el dragón, con fuerzas renovadas gracias al viento afín que había invocado cruzó la zona de impacto antes de que llegara a ser tal, agarró a su rival con la cola, y con un esfuerzo notable, lo mandó a la lluvia de meteoros, previsiblemente su tumba en aquella batalla.

Un cometa tras otro atizó al hydreigon, sacándole la energía del cuerpo a golpes, hasta que finalmente la tormenta cesó, dejando cráteres en el suelo de diversos tamaños y a una hidra semiinconsciente tirada en el medio. Knight volvió al flanco de Wander, aún incrédulos ante su actuación, derrotar al mismísimo Alvin en combate singular.

De repente, un súbito pulso dragón golpeó el vientre del dragonite, que se retorció de dolor, ni su armadura escamosa le había podido proteger de semejante pegada. La hidra retomaba el vuelo y lo hacía de muy mal humor, rugiendo con una intensidad que obligó al entrenador rival a taparse los oídos.

— Es oficial, habéis hecho enfadar a Charon. Tened más cuidado— aconsejó Alvin.

Knight tenía un puño en el suelo y la rodilla hincada, pues el ataque que acababa de encajar había sido harto doloroso, y ver a su rival retomar el vuelo como si nada hubiera pasado era algo que le tocaba mucho la moral a su bando.

— ¡Rayo hielo!— ordenó Jack.

Presto estuvo el dragón, lanzando un perforador haz de frío contra su rival, lástima que fuera no solo cancelado sino llevado por delante por un pulso umbrío que derribó finalmente a Knight, que estaba pagando los efectos de usar la cometa draco. Necesitaba ponerle la mano encima a esa hidra, así que se arrastró hacia adelante para recuperar la posición vertical sobre sus dos patas y la guardia junto con ella.

— ¡Pulso dragón!— gritaron los dos entrenadores a la vez.

Ambas esferas de energía dragoviana, la de Charon salida de la boca principal, se precipitaron la una contra la otra, y sin sorpresas, la de la hidra se llevó por delante a su rival y quemó terreno camino de un Knight... desaparecido.

— ¡Protección!

Tarde, el coscorrón ya había sido propinado, y la conmoción craneal a Charon ya no se la quitaba nadie tras ese choque con la particularmente dura cabeza del dragonite de Wander que se lanzó a por él como un misil con su velocidad extrema en cuanto el choque de los pulsos dragón atrajo la atención de los presentes.

— ¡Puño incremento!— aprovechó Jack.

Y Knight cargó la derecha para soltarle un gancho devastador en la cabeza que además, hizo que la fuerza física del dragón aumentara, pero ahora, con el golpe, se había abierto una brecha de distancia entre los dos que el dragonite no podía dejar marchar. Con el reflejo y el viento afín idos al fin, el combate tomaba un cariz diferente.

— ¡Hiperrayo!— se jugó el todo por el todo Alvin Pryce, necesitado de matar desde distancia.

— ¡Carga dragón!— correspondió con un órdago su hermano Jack, buscando arrasar desde corto rango.

Las tres cabezas se juntaron y se centraron en acaparar energía para disparar un rayo de energía morada, el mayor hiperrayo que Wander había visto en su corta vida. Pero no le faltaba coraje a Knight para atravesarlo con una embestida al más puro estilo Gaius, explotando con su tren inferior y batiendo las alas para dar más potencia a su carga a través del aire contra todo y contra todos. Cada uno había mostrado sus cartas, era hora de ver los resultados.

Dolor, dolor fue lo que rodeó todo el cuerpo de cierto dragonite a pesar de su blindaje natural, pero sus progresos, batida tras batida, eran innegables.

— ¡Más fuerte!— insistió Alvin en quemar naves.

Pero no daba más Charon y el hiperrayo se rompió, atravesado por completo por el valor y la fuerza de un chamuscado Knight que le tatuó su cabeza en el vientre a su oponente, sacándole el estómago por la espalda, antes de que éste cayera finalmente derrotado.

Knight tampoco estaba mucho mejor, pero al menos estaba consciente, se arrastraba por el suelo buscando la figura de su entrenador, al que quería flanquear una vez más. Eventualmente, logró ponerse con una rodilla y un puño como puntos de apoyo.

Alvin, mientras tanto, comprobaba que Charon estaba bien y le agradecía su arrojo, antes de devolverle a su pokéball.

— Bueno, supongo que ahora tienes derecho a que te cuente la historia completa, pequeñajo...

— ¿La historia qué...?


Spoiler

#44
Spoiler
Sin prisioneros
No prisoners


— ¡Manos en la nuca!— le espetó Wander a su hermano mayor.

—No hace falta ser tan duro contra un rival desarmado, Jack— le contestó un obediente Alvin.

En medio de aquel claro, con un Knight reposando tras sus heridas de batalla, pero no por ello menos atento a Alvin por si éste intentaba colársela. De rodillas y con las manos en la nuca, estaba el agente de élite, y aún así mostraba una sonrisa socarrona, como pidiéndole a gritos a Wander una patada en la cabeza.

— ¿Qué es esa verdad de la que hablas?— le preguntó, autoritario, Jack Pryce.

— Es muy fácil, déjame extenderme en mi historia. Hará unos diecisiete años, llego padre con un bebé a casa. Un bebé cuyo pasado está clasificado en los archivos centrales del gobierno de Estahl. Lo llamó Jack y lo adoptó como hijo, tenías cuatro años y un dratini bebé cuando llegaste al hogar familiar.

— Así que...

— Knight no fue un regalo de padre, fue de tus verdaderos padres, allá donde estén. Hablando de él, es un dragonite bastante raro, con esas escamas tan duras y resistentes al daño que tiene, no he visto nunca otro así y apuesto a que tú tampoco.

Concedió el hermano adoptivo menor aceptando, el dragonite negro de su mentor no poseía tal blindaje de escama.

— Ahora vamos a la parte interesante, ¿puedes megaevolucionar a alguno de tus pokémon?— preguntó, desde su posición sumisa, el agente de élite estahliano.

— No— contestó contundentemente, mintiendo, Wander.

— Ahora sí. tengo una metagrossita y te la daré sólo con que accedas a hacerme un favor.

...

— ¿Pretendes que me crea eso?— preguntó Wander con situación de superioridad frente a su rival.

— Tenía que quemar un último cartucho. Puedes matarme e ir a esa base solo, pero sálvala a ella por favor, está embarazada de ocho semanas y no quiero que al bebé le pase nada. Te entregaré la metagrossita antes de que me ejecutes, si quieres.

— Alvin, eras bueno hasta en guerra psicológica, ¿de verdad pretendes que esto no es una puñalada por la espalda?

— ¡Jack, me dieron dos opciones, traerles tu cabeza y tu piedra o ver cómo ejecutaban a mi prometida y a mi futuro bebé ante mí! ¡Sólo porque ella es esgariana! ¡Sabes bien que yo nunca he sido un loco militarista de esos, no me relaciones con mis otros dos hermanos buscaglorias, yo sólo lo hacía porque en el fondo, quería sentirme útil con mi talento. Ahora puedo ser algo mucho mejor, puedo ser un **** padre de familia tranquilo, y eso no me lo quita nadie! ¡Nunca me enfrenté a ti por una diferencia de ideales, por mucho que lo intentara aparentar, sólo quería a mi familia de vuelta!

Y se calló, pues la patada que le dio su hermano adoptado en la frente le hizo perder contacto con el suelo hasta aterrizar de vuelta en él, esta vez de espaldas, gritando de dolor y llorando a moco tendido mientras las lágrimas descendían pos su rostro enrojecido.

— ¡Jack, por favor, toma!

Y sacó de su gabardina una esfera que cabía en una mano, de colores gris y naranja, como una canica en cuanto a la decoración. Una megapiedra, una metagrossita. Sangrando por las fosas nasales, llorando, era un acto complicado de poner en práctica...

— ¡Está en la base que hay veinte kilómetros al oeste de Buren, la gente cree que es de los proestahlianos pero la controla el propio ejército de Estahl! ¡Entra y que no quede un alma salvo la de mi querida y su niño! ¡Dile que morí intentando salvarla!

Alvin miró al cielo matutino, aceptando el hecho de que Jack le pisaría la garganta y pasaría a mejor vida su intento de vivir una vida mejor que simplemente seguirle la corriente a su padre y a su talento natural.

— Te tendré vigilado— avisó Wander.

Agarró a su "hermano" con las dos manos y lo ayudó a ponerse en pie, concediéndole un voto de confianza, pero no sin la supervisión de Knight, por si éste intentaba algo. Se incorporó sin problemas y le abrazó, dándole al joven el abrazo más sentido que había tenido en su vida, algo que él creía no se podía fingir.

— Muchas gracias Jack... o cómo te llames... serás el padrino de la criatura— le agradeció Alvin.

Procedieron dos segundos de silencio eternos.

— De... nada— contestó el hermano adoptivo tras tragar saliva, con voz seca, aturdido y abrumado por la situación.

...

— ¡El **** Desertor!

— El ilustre Alvin Pryce.

— Alvin, Law, calmaos.

En el mismo claro que había tenido lugar momentos antes una batalla sin cuartel, con todo el drama emocional por fin absorbido, lidiaban con asuntos estratégicos acerca de cómo tomar una base militar sin ser reconocidos entre alba y ocaso el extraño trío de desertores, pues ahora Alvin ya era uno más.

— Vosotros sois los genios estratégicos, yo sólo soy vuestro peón. Comenzad a maquinar algo— inició el tema Wander.

— Sigues sin ser consciente de la situación, Wan. Para empezar, tenemos dos piezas reales en la partida, que sois Alvin y tú, ninguno de los dos puede ser reconocido bajo riesgo de que su amada sufra daños o seas relegado de tu misión. Yo soy la pieza sacrificable— reconoció Lawrence— Ahora, señor Pryce, dinos algo de la base que tenemos que atacar, he traído lápiz y papel.

Y comenzó el mayor de los tres a esbozar la base según con los recuerdos del mediano del trío. Las mazmorras donde retenían a la futura señora Pryce eran accesibles desde una zona más o menos central, el problema era que, para penetrar en este peculiar Fort Knox, no había más puertas que le principal, pues una valla electrificada impedía el acceso por cualquier otra parte y su altura no era algo desdeñable. Cuatro torres de control con agentes apostados y radares aéreos preparados para cazar pájaros. Infranqueable, a botepronto.

— Nuestra única manera de acceder sería una excavadora lo suficientemente silenciosa— comenzó Lawrence— y no podemos permitirnos ese modelo, que de hecho dudo que se venda. Pero tenemos un garchomp. El problema es el tiempo de distracción que puede generar Gaius una vez entre y le intenten atacar, disparar tranquilizantes y demás. Es entonces cuando entramos como arietes.

— Lo ideal sería establecer ESP dentro de la base, Ironclad puede hacer eso, pero es un tanque sin capacidad sigilosa— añadió Alvin.

— Mi espeon es el mejor haciendo esas cosas— afirmó Law.

— ¿Entonces?— inquirió, curioso por el cariz del plan, Wander.

— El rango de ESP de mi espeon no es nada que nos vaya a hacer pasar desapercibidos, así que necesitaremos que entre y salga de la base...

— ¡Tengo una idea!— saltó el Pryce adoptivo— y si dejamos que crean que tienen la ventaja ellos. Que vayan un paso por delante cuando somos nosotros los que realmente lo vamos hará que de facto vayan dos por detrás.

— ¿A qué te refieres?— preguntó, extrañado el veterano de la Gran Guerra.

— Dejar que Alvin me capture. Necesitamos unas esposas, que seguramente mi propio hermano llevará encima, necesitamos a tu espeon, que abra su cerradura con telekinesia antes de que esos locos me ejecuten. Alvin me entrega, fingiendo que el espeon es suyo, recupera a su prometida y me libera. Tras el "intercambio de rehenes" toca un plan de escapatoria.

— Allí siempre tienen un helicóptero...

— Gaius reventará la valla, después de todo, es inmune a la electricidad. Coge ese helicóptero y sácanos de ahí, te daremos cobertura hasta el final...

...

Y ahí estaban, en medio de una colina que dominaba la vista de un verde paisaje de Sassienne, preparados para el intercambio de rehenes. Una valla electrificada, una verja, alambrada hacia afuera, como si el voltaje no fuera poco, rodeaba toda la base, que consistía en varios edificios construidos en placas metálicas y las cuatro torres de control en las esquinas.

— ¡Alvin Pryce, traigo a al objetivo!— se identificó en la enorme puerta principal, un muro de cemento con una puerta de aleación que se deslizó para ellos dos.

Cargaba con un Wander esposado y con varios cortes en la cara desde los que se desprendía sangre, que el propio desertor se había hecho con tal de hacer la escena más creíble, además de con una mochila que llevaba los pokémon de su hermano adoptivo, menos Gaius. Apretaba los dientes con furia por haber sido capturado, mientras, a su lado, un pokémon cuadrúpedo de sedoso pelaje lila y una hermosa perla carmesí en la frente, con una cola viperina, entraba junto a ellos en la base. Se habían infiltrado.

Un alto oficial estahliano, con uniforme beige y varias medallas al pecho interceptó a los dos humanos y al pokémon, no sin sus exigencias.

— Entrega al joven Pryce y a su arma.

— ¡Primero la quiero a ella!— no se calló nada Alvin.

— A su debido tiempo, señor Pryce.

Tiempo, tiempo que ya tenían, porque Espeon ya había localizado dónde estaba el calabozo en el que retenían a la amada de Alvin. Y había un pequeño detalle dentro de la mochila de Alvin, no había caja reteniendo las balls de los pokémon de su hermano.

Espeon sabía que había alguien vigilando a una mujer maniatada en los calabozos, tenía que dar con una forma de transmitirlo para librarse de ese alguien.

— Deberíais saber que tengo mis propios recursos. Quiero verla— demandó el mayor de los Pryce— o rodarán cabezas.

— De acuerdo— aceptó el mando, socarrón— acepto su amenaza, Pryce.

Inmediatamente mandó a alguien a buscar al hombre del calabozo, que se distrajo por unos segundos al salir fuera a oír la orden, inmediatamente...

Se abrió la cremallera de la mochila y volaron cinco pokéballs en un intento de todo o nada mientras un mareado y ensangrentado Wander recuperaba la movilidad en sus manos cortesía de un Espeon que procedía a protegerles de la lluvia de tranquilizantes que les iba a venir encima.

El ataque sorpresa funcionó a la perfección y los comandos de los entrenadores no fueron necesarios, Scarlett, Ironclad y Knight derribaron tres de las cuatro torres causando estragos en la estructura con sus embestidas, zarpas y potencia física. Pero cuando creyeron que estaban a salvo los de la cuarta, sus cimientos se desmoronaron.

Una fuerza de destrucción masiva comenzó a ascender por la última torre de control, desde los cimientos hasta la cima, llenándose su frente semejante a un ariete perfecta para embestir, de sangre y polvo. Finalmente emergió, como un tiburón del mar, tras haber reducido una torre entera a un par de metros de escombros ensangrentados con miembros humanos perdidos entre ellos. Esa "fuerza" tenía nombre propio: Gaius, que pronto tocó tierra para dominar las cuatro esquinas y conseguir su objetivo, que los militares se centraran en el exterior de la base y no en el centro, donde estaba el rehén Wander y su supuesto captor Alvin. Espeon arrancó al galope inmediatamente, buscando el pequeño cuartel donde tenían los calabozos con el objetivo de liberar a la amada de un Alvin que no hizo sino seguirle, con un cuchillo de combate en la mano derecha.

Tres fusiles de tranquilizantes apuntaban pronto a cada guardián de la esquina, tres militares que intentaban solventar el asunto por la vía rápida mientras el oficial, que había perdido el rastro de su mandado, pero no de un Wander que se había quedado en medio de la base, amenazaba con sacar un pokémon para lidiar con su casi indefenso rival...

— ¡Fuego!— ordenó, antes de dar un salto atrás.

No se había dado cuenta del brillo que había en la mano de "Ashton Wymond". Un potente brillo irisado. "Vamos allá, Ironclad," pensaba él, que se encomendó a su metagross en un trabajo para el diablo. Era la elección correcta.

Se encontraron con que los dardos tranquilizantes, previa explosión de luz a flancos, espaldas y frentes del grupo de doce, se quedaron parados en el aire, interceptados por la poderosa telekinesia de un pokémon que se sabía en su mejor momento de forma. Los proyectiles dieron giros de 180º y golpearon en pleno pecho a los hombres que habían apretado el gatillo, causándoles paros cardíacos, muertes limpias, pues la dosis para un pokémon de tal calibre era letal para humanos. Doce bajas más, mientras Wander guardaba a tres de sus pokémon, dejaría al autor del minigenocidio para medirse con el mando.

— ¿Quieres luchar ahora?— le retó el falso rehén.

El mando condecorado enmudeció ante lo que vio, el verdadero poder del arma estahliana: la megaevolución. Eso no era un metagross, era algo mejor, mucho más fuerte. Levitaba, tenía cuatro patas traseras mucho más pequeñas y cuatro enormes brazos, dos sobre la cara y dos bajo ella, siendo los superiores algo más grandes, terminados en potentísimas zarpas blancas. Su color cobalto se veía alterado por la X de su rostro, ahora dorada.

— No hablaré— se encerró el jefe militar.

— Está bien por mí.

Inmediatamente, Ironclad procedió a triturar su cuerpo y a pulverizar sus huesos y órganos hasta llenarse sus flamantes zarpas de hemoglobina que emitía su particular brillo carmesí al sol.

— Ironclad, si hay alguien vivo, quiero que deje de estarlo. Sin prisioneros, sin testigos. Nos estamos jugando algo muy serio.

Pronto arribaron a su vera un dragonite negro y un jinete de pelo corto, poca barba y gran tamaño, que levantaron una polvareda al entrar por la apertura dejada por Gaius mientras miraban incrédulos la masacre dejada al paso de su protegido.

— ¿De verdad era necesaria esta matanza, Wander? ¿Tú no eras un pacifista?

— Lo ideal sería que los supuestos proestahlianos no supieran quién destrozó esta base. Y para eso no podemos dejar testigos. Ni uno, no hacemos prisioneros, no dejamos testigos.

Pronto volvió Alvin con una mujer, con no muy buen aspecto, débil tras estar malnutrida, en brazos. Se trataba de una mujer de pelo castaño claro largo y liso, además de un par de bonitos ojos color miel. No era muy alta, 1,64 más o menos de estatura.

— ¿Qué estáis debatiendo ahora?— les interrumpió— ¡Sacad a Layla y a mi retoño de aquí, ya!

El helipuerto por suerte no había sido dañado y tampoco la joya de la corona, su helicóptero de combate militar con cuatro asientos. Para evitar sospechas, Wander y Alvin decidieron seguirle la estela al vehículo desde algo de distancia con ayuda de sus pokémon.

Tras aniquilar lo poco que quedaba de la base con una cometa draco de Knight, pensaba en todas las vidas que se habían roto por su culpa aquel día. Y si bien sintió un fuerte peso en la garganta, no pudo sino continuar su vuelo a lomos del dragón, pues era algo necesario. Las identidades de Jack Pryce y Ashton Wymond no debían ser asociadas por nadie en el bando enemigo, y menos ahora que la segunda estaba a punto de hacerse pública en el Gran Baile. Una medida un tanto desesperada... contra un país que había puesto precio a su cabeza.


Spoiler

#45
Spoiler
Sofocar
To suffocate


No habían sido seguidos, más les valía, tras todas las precauciones que habían tomado para evitar cualquier tipo de persecución. Layla descansaba en una habitación del hospital de Buren donde se cuidaba perfectamente de ella tras alegar Wander que la mujer había sufrido un secuestro exprés. Excusas tan simples funcionaron, pues una llamada cifrada anteriormente efectuada con dirección a Elincia había puesto la maquinaria del Estado en movimiento, si bien el tema de Law era tolerable, la conversación sobre Alvin había sido algo más tensa.

La persona que lo protegió durante sus primeros tiempos en Esgaria le recriminó el hecho de haber cobijado al más peligroso de los hermanos Pryce sin pensárselo dos veces. Y Alvin era un arma de doble filo, puesto que su verdadera afinidad venidos los tiempos de guerra era desconocida. Luchó porque a sus padres les hacía ilusión, lucharía y daría la vida por su nueva familia. Precisamente por eso confiaba Wander en él, porque conocía la lealtad hacia las personas y no hacia las banderas.

La habitación de hospital de Layla era cómoda y tenía espacio para que su prometido se sentara en un butacón al lado de la cama, de color blanco nuclear, mientras agarraba la mano de la mujer que amaba y miraba en la televisión las noticias de la destrucción de la estructura militar.

— No se conocen supervivientes— advirtió el presentador del telediario— ni se sabe quiénes pueden haber sido los autores de semejante masacre. Se apunta ahora al gobierno de la nación, que puede haber comandado un ataque militar a gran escala sobre paramilitares que ocupan su terreno...

— ¿Habéis cometido una matanza... por mí?— balbuceó la embarazada.

— No teníamos otra— contestó, contundente, el padre de su futuro hijo— quería librarme de las cadenas del gobierno de mi país de una vez por todas.

Pero ninguno de los dos era consciente de lo que significaba semejante cantidad de bajas en el ejército estahliano.

Sid ya se estaba moviendo entre la diplomacia para hacer caro que el gobierno estatal pagara caro el error de darle tanto ancho de manga a su agente especial destacado en Sassienne. Constantes llamadas "diplomáticas" hablando de términos como "opresión", "muertos políticos" y demás términos, omitiendo por completo los sólo conocidos para él hechos de secuestro y chantaje. Además de que la base no la había establecido un movimiento popular de ciudadanos esgarianos, sino militares de otro país. Carne de cañón suficiente para sacar masas con bengalas, capuchas y pañuelos a la calle.

— ¡Wander, ¿tienes la menor idea de lo que acabas de hacer?! ¡Ahora esa escoria militarista están en nuestra yugular gracias a que tu matanza les permite hacerse las víctimas a la mínima! ¡Podías haber hecho prisioneros!— le gritó Elincia por el móvil mientras, por la tarde, él caminaba hasta el polideportivo entre una masa de gente enfadada que se dirigía a la plaza central de la capital regional.

— Ahora lo arreglo.

Y el joven colgó. No tenía mucho tiempo.

Poco después, en el palacio de los gobernadores, con la fachada y los cristales destrozados debido a las piedras que la gente arrojaba contra ellos, emergió una figura, vitoreada por todos los manifestantes. Un hombre delgaducho, pero de ideas claras, tras forzar la dimisión de su padre prácticamente a golpes: Sid.

Un golpe de Estado brutal gracias a un Wander que tenía que solucionarlo todo en minutos. Él también rompió cristales, los de la parte trasera del edificio, primera planta, para entrar volando vía Knight. Rápidamente, dos matones de traje intentaron detenerle, pero un par de golpes del dragonite les noquearon en un parpadeo...

— ¡Ciudadanos de Sassienne!

Y ahí se quedó, pues Wander ascendió una escalera con moqueta roja y le estampó la frente contra la ancha y férrea barandilla, noqueándolo y llenándole la frente de sangre. No eran vítores lo que esperaba, pero el dragonite que emergió a su espalda ayudó a calmar los ánimos mediante la intimidación bruta.

— ¿De verdad queréis ideas revanchistas? ¿Más campos regados de sangre infértil e inocente mientras los políticos beben vino en sus mansiones? ¿Más parias de la guerra, huérfanos? ¿Más personas y pokémon fenecidos por delirios de grandeza ajenos?— gritó el que, irónicamente, había causado toda esa situación de caos.

La masa no calló y siguió en su empeño de bufar ante el nuevo "pregonero" que les estaba dando el espectáculo. Wander decidió llevarlo un paso más allá.

— ¡Yo soy estahliano, el cuarto de los hermanos Pryce!— vociferó, y un silencio perturbador se vino sobre la plaza— ¡Yo soy el desertor de los periódicos de hace medio año! ¡Yo y solamente yo destruí la base militar, que por cierto, perteneciente al ejército estahliano y no a un grupo de ciudadanos que se habían hecho con armamento, fugándome de un secuestro!

Empezaron a callar, lo del cuarto Pryce les había dado algo que pensar, pero todavía escuchaba una buena parte de amenazas.

— ¡Vengo de allí y si me he ido es por algo! ¡No es algo por lo que merezca la pena el derramamiento de sangre que se produciría!— exclamó, ya vacío de ideas en el estrado del palacio del gobernador.

Al fin pareció surtir efecto, pues la perturbadora muchedumbre enfurecida pareció retener sus ganas de agredir al joven entrenador y no sólo por el imponente dragonite que le cubría las espaldas. Ahora tenía un sitio al que ir.

— Si me disculpan, ciudadanos...

Agarró con fuerza el lomo de su pokémon de preferencia que le llevó volando lejos de aquel entramado de personas furibundas y camino de otro diferente, el de las colas en el polideportivo para la ronda de 62 del Baile. Aterrizó en una zona vallada dispuesta para que entrara el contendiente, supuestamente en un coche, del que Wander no disponía, pero un dragón alado era mucho más cómodo, pensaba él.

Vigilaban el pasillo y la puerta hombres de gran tamaño, algo más ligeros que Lawrence Cain, con cabellos cortos o bien calvos, y vestidos con la indumentaria estándar del cuerpo de policía. Ninguno le hizo caso mientras se acercaba al que cigilaba la puerta que daba acceso, bajo el nivel del resto del suelo, al emplazamiento del combate.

Un par de ellos portaban porras y protegían con ellas la puerta. Del dúo, uno se atrevió a abrir la boca en presencia de un Wander que no estaba de humor.

— Ashton Wymond... Pryce... cómo te llames, ¿qué pintas aquí?

— He venido a ganar— contestó el agente especial.

— ¿Y ese discurso de hace cinco minutos? Se vio en todos los medios del país.

— No me gusta que la gente se mate por idioteces.

— Y aún así— contestó el guardia— borraste del mapa más de cuarenta vidas ayer.

— Hubieran borrado la mía de no haberlo hecho. Es lo que tiene desertar. Aquí está mi carné, dejadme pasar— se hartó, mientras mostraba su identificación como Ashton Wymond.

Los guardias se apartaron, pero no era lo último que Wander iba a oír de ellos ese día...

— Si has llegado tan lejos, lucha para ganar.

Las puertas se abrieron de par en par para él, que atravesó el umbral. La iluminación, en luz blanca, era ideal con los azulejos del polideportivo en un pasillo que llevaba, primero a un vestuario, y luego al estadio. Quedaba un cuarto de hora para el combate, así que trató de caminar tranquilo hacia la estancia predispuesta para estar con sus pokémon. Hasta dónde él sabía, las dos primeras rondas eran de tres contra tres, después ya se pasaba a los combates completos de seis criaturas.

Se sentó en uno de los bancos de madera del vestuario y lanzó una ball al aire, de ésta, con un estallido, salió un pokémon...

— Prepárate para abrir la locura...

...

Desde el túnel, sólo con sus zapatillas deportivas iluminadas, vio cómo introducía el animador del evento a su rival, un tal Evan. Fue entonces cuando le tocó el turno al clasificado número uno, que se agarró el poncho por dentro a la altura del corazón. Le vibró el teléfono móvil un momento, no le hizo caso, presa de la emoción del momento. Entendería el por qué pronto.

— ¡Y ahora, el contendiente número uno de esta parte del cuadro! ¡Damas y caballeros, desde Arcadis, Estahl!

En ese momento, a Wander se le paró el corazón.

— ¡un desertor que busca fundar una nueva leyenda negra en la historia militar! ¡Jack Pryce!

A tomar por **** la coartada, pensaba él, mientras el alma le pesaba más que nunca para salir al campo de batalla. Competiría bajo el nombre del que tanto quería desprenderse, pero ¿por qué? Él no había dado su nombre de pila, sólo un estahliano podía saber eso, alguien que estuviera a la caza de un desertor popular en esos días. Inmediatamente se le vino a la cabeza cómo se podía haber fundamentado todo el plan, pero decidió contraatacar a su manera. Justo en el momento en el que el agarre del micrófono por parte del "speaker" del combate se volvió menos tenso, éste salió volando, un bonito modelo inalámbrico que fue a aterrizar a las manos de un Wander que emergió del túnel con confianza, o al menos, con la sensación de que no había vuelta atrás tras lo que iba a hacer.

La gran estancia estaba iluminada por luz natural gracias a los cristales traslúcidos del techo, que recibían los rayos de sol y los amplificaban directamente sobre todo el gran escenario del enfrentamiento, para más efecto dramático. Pero la multitud abarrotando las gradas, el speaker sin micrófono, e incluso su rival se quedaron mudos y fríos mirando a Wander, que intentó salir con palabras de la situación en la que se había metido con una matanza que quizá no era necesaria o quizá no se gestionó de manera óptima.

Sacó la mano derecha de debajo del poncho mientras sobre su cabeza de cabello rebelde estaba posado su togekiss, blando y con las alas plegadas, aguardaba órdenes Joker, aunque ya había ejecutado la que tenía que hacer.

— No soy Jack Pryce. No soy Ashton Wymond— fueron las palabras que, de boca de Wander, retumbaron por los altavoces de todo el escenario— No tengo nombre. Podéis referiros a mí como Wander si gustáis. Y he venido aquí a detener la guerra que se está incubando en las calles. Por las buenas... o por las malas.

Todo el mundo se quedó sin palabras mientras el joven del poncho tiraba el micro a un lado y avanzaba, con el togekiss en la cabeza, hacia el centro de la arena. Hasta su rival y el juez del combate, que parecían convidados de piedra en todo aquel asunto, no movían un músculo del miedo que tenían al "Pacificador".

— Saludo reglamentario, por favor— pidió Wander.

Y el árbitro de la contienda al fin se metió en su rol como tal y ordenó a Evan acercarse. Era un hombre mayor que Wander, con una barba prominente y el pelo largo, además de algo más alto. Pero era el último clasificado de la parte del cuadro, y le tocaba el primero, que parecía ser una bestia desbocada vista su capacidad para aplacar a las masas mediante la intimidación y su trasfondo como desertor. Pocos salían de Estahl vivos.

— Que sea un combate justo y limpio— les ordenó el referí, antes de hacerles estrechar manos, lo cual ambos hicieron con fuerza.

Ambos retrocedieron a sus posiciones dadas en el campo de batalla, de superficie dura azul, antes de que una sensación de electricidad empezara a recorrer la multitud, todo el mundo al borde del asiento, a un parpadeo de ver algo espectacular...

A la vez que Evan tiraba una ball, Wander bajó la cabeza dejando a Joker despegar y entrar en el campo de batalla. El togekiss esperó limpiamente a que el pokémon contrario se formara, se trataba de una mantis con un blindaje metalizado carmesí y manos acabadas en tenazas que incluso tenían ojos. Bípeda la criatura, tenía una pareja de alas de insecto que no podían levantar muy alto ni por mucho tiempo su enorme peso. En su cabeza, unos picos culminaban el cogote. El tamaño de su vientre indicaba que era un scizor macho.


— ¡Puño bala!— inició las hostilidades Evan.

— ¡Velocidad extrema!— contestó algo apurado Wander.

La arrancada de Joker fue demasiado para Scizor, que no pudo propinar su puñetazo en carrera y en su lugar se quedó en el sitio recibiendo un choque de cabeza contra cabeza que, dada su coraza metálica, no le dolió mucho y apenas le hizo recular un par de centímetros.

— ¡Cabeza de hierro!— siguió el underdog.

Saltó hacia adelante la mantis con la intención de cerrar la corta distancia entre él y su rival y asestarle un frentazo poderoso que le obligara a renunciar a su voluntad de continuar con la pelea. Pero el togekiss ya se había sobrepuesto al coscorrón y la aceleración de su oponente no fue la suficiente.

Se topó con una esfera aural directamente en la cabeza, cargada desde la boca de Joker. Ésta sí que le hizo tambalearse y retroceder varios pasos casi sin sentido, aguardando el golpe final... pero se convirtió en energía roja, en un intento de su entrenador de darle tiempo para recuperarse y resultar útil en el campo de batalla una vez más.

Pero ahora Evan se veía en una difícil tesitura, debía bajar a ese togekiss del cielo si quería ganar. Sin más opciones que intentarlo, lanzó una ball más a la arena, para enfrentarse al comodín volador, al Joker.


Spoiler

#46
Spoiler

Una declaración de intenciones
A statement of intention

Leyendo a su oponente, Evan creyó tomar la decisión óptima para encarar al togekiss cuando dejó la ball ir de entre sus dedos al campo de batalla. Se iluminó y tomó forma, la de una corpulenta bestia bípeda, un reptil de escamas moradas con vientre grisáceo y poderosa cola, pero, lo más importante, un poderoso y perforador cuerno en la frente, que además gozaba de propiedades venenosas. Un nidoking, mucho más poderoso físicamente hablando que su adversario. Ahora sólo necesitaba atraerlo para usar ese físico.

— ¡Nidoking, rayo!

El cuerno del reptil se cargó antes de disparar un relámpago vía aérea contra el togekiss, que la criatura alada no pareció anticipar en ningún momento, viéndose obligado a encajarlo. Pero hizo acoplo Joker de toda su resistencia y canceló la sacudida con potencia bruta, haciéndole ver a su rival que atacarle con movimientos especiales iba a ser fútil. La altitud del vuelo de su rival impedía al nidoking usar sus movimientos de cuerpo a cuerpo para hacerle daño...

— ¡Tajo aéreo!— atacó finalmente Wander.

Y Joker conjuró con sus alas una onda cortante de aire concentrado, que voló contra su oponente, el cual se apartó rápidamente, aunque no pudo evitar que uno de sus brazos recibiera un roce severo...

— ¡Hidropulso!— continuó el asalto de larga distancia.

El togekiss continuó disparando ataques, esta vez mediante su boca. Lanzó una esfera de agua camino de su oponente, que logró escapar de ella por poco, librándose de daños graves. Estaba asentando su superioridad en el campo de batalla.

Pero cuando menos se lo creía el nidoking explotó con la potencia de su tren inferior y dio un salto hacia arriba y adelante que pocos podían dar y que puso al público de pie, cazando a las masas por sorpresa. El poder de sugerirle debilidad a Wander para después machacarlo, con puños envenenados se precipitaba el saurio sobre su futura víctima a considerable altitud dado el gran impulso que sus piernas le habían proporcionado. Lanzó el primer golpe de su puya nociva tras haber "hecho teatro" todo el asalto y éste... no conectó, se quedó corto del togekiss.

Wander seguía sin estar impresionado, parecía tener un plan para todo, mientras pronto se dio cuenta Nidoking que levitaba en el sitio, a una distancia segura de su rival, que lo mantenía en el lugar con telekinesia, antes de forzarlo de nuevo contra el suelo con la fuerza de una hecatombe en una maniobra demoledora.

— Hidropulso.

Una explosión de agua sobre el reptil, tendido boca arriba, terminó su día de trabajo, noqueándolo por completo y haciendo que el juez dictaminara el asalto por concluido en favor de Joker. Sin embargo, pronto sería envuelto en un haz rojo y devuelto a su ball el togekiss en favor de otra bestia de batalla, lo que hizo a Evan reconsiderar sus opciones.

Wander quería mantener dinamismo en sus rotaciones e inmediatamente lanzó una cápsula al campo de batalla, ésta liberó a un pokémon de tipo lucha envuelto en plumaje ardiente, bípedo y con dos largas patas. Sus brazos acababan en garras de pájaro, como las del gallo de batalla que era, lo cual reflejaba su rostro, con un afilado pico incluido. Un blaziken, ágil explosivo y con pegada.

— ¡Alaz!— le llamó al orden su entrenador mientras conocían la identidad de su rival, pues Evan ya había dispuesto el asalto.

Un cocodrilo grande, de escamas azules, corpulento y con extremidades poderosas entre las que se encontraban sus largos brazos terminados en afiladas garras. Sus escamas se tornaban más densas y resistentes en brazos y rodillas, mientras que un patrón amarillo claro en forma de V recorría su vientre; amarilla también era su mandíbula inferior. que parecía dispuesta a hincarle el diente a ese blaziken.

— ¡Aqua jet!— comenzó Evan.

Y el feraligatr, envuelto en un torrente de agua, se propulsó cual misil contra su rival...

— ¡Protección!

Ante lo que Alaz respondió adoptando una guardia de thai que hizo que brotara una burbuja defensiva ante él, de color verde, contra la que se estrelló el alligator, que salió rebotado mientras el escudo era destrozado. El rebote mandaba unos dos metros sobre el suelo al objetivo, era un momento ideal para arriesgarse...

— ¡Patada salto alta!— ordenó Wander la maniobra.

La explosividad del blaziken no tardó en hacer una declaración de intenciones, proyectándolo, pierna derecha por delante, cual ariete, contra el pecho de su rival, y empalándolo con brutalidad, pulverizándole la caja torácica y poniéndosela en la espalda, antes de hacerlo salir disparado contra la pared del pabellón. Alaz amenizó tranquilo, esperando una respuesta que apaciguar por la vía marcial.

La corpulenta bestia cedió en su intento de batallar más ahí mismo, tras golpear el suelo y caer boca abajo, y fue declarada fuera de combate por el árbitro.

El combate se había acabado diez segundos después, tras un par de puños fuego que Alaz le atizó a Scizor directos entre las cejas. Procedía el último saludo reglamentario y la actualización del cuadro, donde Garrett ya había derrotado a su rival antes de que el propio Wander despachara su combate.

Se largó Jack Pryce del pabellón sin hacer ruido, había tenido un día complicado y todavía tenía problemas que solucionar...

Hizo su salida el hombre del poncho por donde había entrado y caminó el pasillo protocolario, sin aficionados que fueran a admirarle tras tan espectacular puesta en escena, porque, a fin de cuentas, ¿qué pintaba un extranjero ahí metiéndose en asuntos propios de los ciudadanos de Sassienne?

Tenía cosas que averiguar, eso para empezar. Con un innecesario pasillo de seguridad, pues nadie esperaba al estahliano a la salida, abandonó las afueras en su dragonite, que voló calmadamente camino del hospital sobrepasando la altura de los edificios de Buren.

...

— Felicidades, Wan— le congratuló Law, al llegar a la habitación donde descansaba Layla en su cama— hemos seguido el combate por una tablet.

— Gracias, Law, pero ahora tengo más cosas en mente— le contestó su protegido al legendario Desertor.

Alvin estaba sentado en una de los butacones de la habitación sujetando una de las manos de su amada.

—Layla, ¿cómo estás?— se dirigió directamente a ella el flamante clasificado para la ronda de treinta y dos.

— Mejor que ayer, creo que ya podría hacer cosas por mí misma. Pero Alvin prefiere tenerme aquí por precaución...

— ¿Qué pretendes, Wan?— le preguntó su hermano adoptivo.

— Si os habéis enterado de lo que pasó primero en la plaza de la ciudad y después en la previa del combate, vamos a necesitar un búnker como base de operaciones, y más con una persona recuperándose de un largo secuestro...

El silencio se impuso como tónica general en aquella habitación de hospital pesado como el océano presionando a todos, hasta que una decisiva voz se atrevió a romperlo.

— Ya me parecía a mí que las revueltas se habían calmado demasiado— torció el gesto, como si no le gustara el asunto, el mayor de los Pryce.

Layla inmediatamente cogió la tablet que tenía en su regazo y buscó la página web del periódico local. Se quedó congelada ante la atronadora cantidad de datos que su futuro cuñado había tenido que revelar para poder parar una revolución. Y lo más impresionante. "Desde Arcadis, Estahl, Jack Pryce". Él no había dado su primer nombre ni su procedencia exacta, aunque esta fuera de suponer. Ante los corazones echando a correr en general, Law pidió calma como su veteranía le ordenaba.

— Hay un búnker de la Gran Guerra cerca, conseguiremos suministros y nos iremos ahí. Por tú mirada, Wander, intuyo que tienes algo de idea de quién anda detrás de esto. Eres libre de rabilar, pasaré las coordenadas del lugar franco a tu teléfono.

El joven del poncho abandonó el hospital el primero, por vía terrestre, mientras sus compañeros lo hacían por la vía aérea, por la ventana, procurando no ser detectados por los médicos. Lo primero que tenía que hacer era localizar a Sid, pero ¿en Buren? era como encontrar una aguja en un pajar. Sid tenía contactos y él lo sabía, tenía que averiguar quiénes eran esos contactos y borrar las conexiones una por una para causar daños logísticos al bando rival.

Decidió montar a Knight, cuya mejilla comenzó acariciando, y que le llevará camino del palacio del gobernador. Esta vez había seguridad cubriendo la "entrada" trasera que Wander había aprovechado la ocasión anterior, con lo que el joven no se atrevió a hurgar.

Pero eventualmente lo hizo, porque no le quedaba otra. Aprovechó el mismo espacio en los ventanales que Knight dejó al entrar en su primera visita para penetrar en la mansión y plantarse ante dos guardias de seguridad trajeados, probablemente seguridad privada, que encararon al dragonite y a su jinete, que pronto desmontó y soltó las riendas, con cara de pocos amigos.

— ¿Eres Jack Pryce?

— Agente especial Ashton "Wander" Wymond. Si no puede reconocerme, retírese inmediatamente.

— Es una broma, ¿verdad?— le preguntó en tono burlón uno de ellos— tenemos aquí que el cuarto Pryce es un invento del gobierno y todo para solucionar lo de Sassienne.

— Peones, ¿y vuestro rey?

— ¿Nos llamas peones?— contestó el mismo, en un tono de reprimenda— ¿cuando haces todo lo que el gobierno central te dice, incluido reducir a cenizas una base de gente que sólo luchaba por la libertad de su tierra?

— Sabías bien a quién pertenecía esa base...

Y un dolor incontenible hizo que Wander chillara antes de ser fulminado y caer inconsciente, víctima de una táser.

— Os dije que ganarais tiempo, a éste la palabra no se le da bien— apareció con una aciaga sonrisa, Sid, detrás de su derrumbado objetivo.

...

Despertó Wander dolorido, como si le hubieran dado una patada en la cabeza, mientras no era capaz de recapitular los eventos que le habían llevado a dónde estaba. Pero vaya que sí era consciente de dónde estaba. Una celda de prisión, en la que por suerte conservaba sus ropas, pero no sus pokémon. Atado por las muñecas a la pared como un vulgar delincuente hace quinientos años. Sólo podía inferir que estaba bajo tierra, pues estaba oscuro, con poca iluminación, gracias a un par de fluorescentes, y con muro y techos de piedra sin ventanas.

Apareció frente a él, venido de un lado de la celda, al otro lado de los barrotes, un joven esbelto y pelirrojo, esta vez vestido de traje y corbata color gris. No podía venir a otra cosa que a restregar su victoria por la cara.

— Sabes, Jack Pryce, tengo más contactos de los que crees. Incluyendo alguien que lo sabe todo sobre ti. En el momento en el que me humillaste en frente de la multitud ciudadana, me obligaste a hacer uso de todos mis recursos para poder hundirte. Y me ha costado, eso te lo concedo, excepto por la manera en la que caíste en la trampa... no creí que sería tan fácil. Cómo no sé si entenderás, Wonderful, los conflictos implican algo más que poderío militar y la estrategia que se despliega en torno a él. En Sassienne, yo soy la política, yo soy la ley. Y como alguien tan inteligente como tú sabrá, la ley sólo es la herramienta del que más fichas tiene. Pues bien, amigo, la casa gana. Y prefiero dejarte aquí a ejecutarte porque es mucho más bonito ver cómo envejeces, pierdes tu oportunidad de salvar una nación, de ser campeón y definitivamente de luchar por tus ideales, lo que tanto deseabas el día que saliste de casa, ese día que no te quedó más remedio y Knight voló lo más rápido que voló en su vida...


— Bertha Pryce. Uno de tus contactos es Bertha Pryce, mi madre adoptiva.

Wander siguió tirando de las cadenas mientras la conversación parecía avanzar.

— Así es, supongo que tu "hermano" Alvin te habrá contado que eres adoptado. Pero de dónde saliste fue algo que tu madre se negó en redondo a decirme, sin embargo, y pongo a mi orgullo por testigo de que es cierto. Pero bueno, Jack, tengo cosas que hacer, matar a mi padre y eso, espero no te moleste morirte de sed aquí en cuatro días ¡Nos vemos!— se despidió con su habitual sentido del humor.

Media hora de soledad después, las lágrimas comenzaban a desprenderse de los ojos del joven, que había perdido a sus amigos, además del arma que había jurado proteger y su propia vida. Todo por un estúpido error de juicio, quién lo iba a decir. Acabó cabizbajo, llorando como un crío desconsolado, intentando deshidratarse antes con esperanzas de morir primero y que su sufrimiento terminara por adelantado.

— No pasa nada, Wander. Eres muy joven y no te has formado debidamente— sonaba una voz en su cabeza.

Mientras tanto, un paño le secaba las lágrimas y una mano suave y tersa le acariciaba el rostro. Notaba como sus manos eran libres de ataduras otra vez y se sintió en el cielo. El paraíso al fin...

— ¡Agente Wander!

Wander se sorprendió al abrir los ojos y darse de bruces con el rostro agradable de una mujer de cincuenta años con ojos color miel y pelo castaño claro de la que se había despedido no hacía tanto.

— ¿¡Elincia!?

— En cuanto se armó lo que se armó en la ronda de 64, he venido para no perderte la pista— le contestó la agente esgariana a la que tan agradecido estaba— Levántate.

Con mucho esfuerzo, el joven se incorporó, deseoso de reunirse con sus pokémon y su piedra activadora.

— Sid no nos saca mucha ventaja, está ahora mismo en Buren, estamos en estado de emergencia, ya no estás más de encubierto, eso me autoriza a darte esto— afirmó con seriedad, mientras le hacía entrega a Wander de su placa de agente especial, reluciente como el primer día que la obtuvo.

La recuperación mental del desertor fue rápida y optó por correr tras su huésped aquellos cinco meses y subirse al lomo de Sieglinde, que esperaba fuera, mientras que Mentalis, la espeon de la agente, ya había sido guardada tras forzar puertas y esposas. Iba a ser un viaje turbulento dada la velocidad que iban a coger...

Alcanzaron la capital peninsular y lo primero que vieron fue una tienda de electrónica, casualmente con televisores en el expositor que se preparaban para emitir un mensaje del nuevo gobernador desde la torre de televisión regional. Ya sabían el punto de destino, esta vez no podía ser una trampa, no con Wander supuestamente fuera de la ecuación, pero ¿y sus pokémon?

— Tienen que estar con él, todo lo demás habría sido un desvío que le hubiera impedido llegar.

...

— 1, 2, 3, ¡en el aire!

Y un segundo plano de Sid se presentó mientras él anunciaba al numeroso público su adquisición más reciente, una pequeña esfera irisada: la piedra activadora.

— Esto es el arma que nuestros aliados, el gobierno estahliano, han estado desarrollando en secreto durante largos años hasta que cierto incidente complicó su despliegue final ¡Es la piedra activadora! ¡Con ella se puede activar el verdadero potencial oculto de los pokémon! ¡Podremos alcanzar nuevas fronteras y destrozar a nuestros enemigos, conquistar a aquellos que nos despreciaron! ¡Aquí una demostración con una excelente ejemplar de charizard llamada por su anterior entrenador "Scarlett"!

Y la cámara se alejó, enfocando un aggron al lado de Sid y una pokéball retenida por cristal al lado contrario, que se retiró, revelando de una explosión de luz a una charizard de escamas naranjas con cara de muy pocos amigos tras lo que habían pasado ella y su entrenador. Justo antes de que la charizard empezara a vomitar alguna llamarada, la piedra activadora fue arrojada al cielo.

— ¡Mega...

— ...evolución!

Todos los dispositivos de grabación se apagaron en el momento que Sieglinde entró por la ventana, con una llamarada abriendo camino, y alguien con un poncho saltó de la charizard mayor para dedicarse a dar órdenes a la menor. En el pico de su vuelo, la piedra activadora comenzó a resplandecer, justo a la vez que Scarlett, que por segunda vez en su vida alcanzaba su forma mega, lo que se traducía en escamas negras como una noche de luna nueva y un vientre azulado, hombros con picos acabados en zonas ardientes azules vivas, y una par de llamas desprendiéndose de su boca, ambas de color azul. Sus alas, ahora rasgadas, seguían permitiendo un amplio margen de maniobras aéreas para una bestia corpulenta.

Sieglinde asustó a todos los presentes, todos los "extras" de la obra, mientras Wander ponía el ojo en una caja con cinco balls que había en una mesa justo a su lado y que no dudó en agenciarse, no sin antes comprobar su contenido por la parte carmesí y darse cuenta de que le pertenecían.

— Hasta aquí hemos llegado, Sid, de aquí no se puede huir. Hora de morir— sentenció el agente especial mientras sacaba a relucir su placa.


Spoiler

#47
Hola, volví para comentar y hacerte saber que aún sigo leyendo el fic, pero no he comentado porque no creo necesario hacerlo, pues no tengo ninguna queja ni nada que recalcar más que la trama y eso voy a hacer ahora.

Me agrada mucho todo lo que ha sucedido, los diferentes acontecimientos, como la pelea contra Alvin o el asalto a la base militar, pero sin duda lo mejor es la evolución de Wander a lo largo de la historia y todo lo que ha debido enfrentar. Pero lo que más me sorprendió fue cuando le dijo a la multitud quien era realmente, eso me tomó por sorpresa. Las batalla siguen siendo igual de bien descritas, nada de que quejarme. Espero más capítulos. Ciao.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#48
Spoiler
Suban las apuestas
Ante up


— Yo me aseguro de que no intente ninguna de las suyas, Wander, no habrá refuerzos ni nada por el estilo— le aseguró Elincia.

Su compañero asintió y se centró en el uno contra uno que tenía que resolver con Sid, un asunto que necesitaba una solución de una vez y para siempre. O la cabeza visible del gobierno central en Sassienne, o la cabeza hasta ahora invisible de los proestahlianos. El plató contaba con una arena de batalla de tierra compactada lo suficientemente consistente como para albergar una buena lucha, pero puede que no resistir a toda una megapokémon.

En frente, un sorprendido Aggron asumía posición, tras una buena suma de anabolizantes, analgésicos y demás, estaba preparado para compensar sus habilidades no demasiado trabajadas por su entrenador, que intentaba permanecer tranquilo dada la tempestad que se le venía encima, le chorreaba el sudor de la frente y su pelo rojizo ya no era lo mismo.

— ¡Puño fuego!— abrió el duelo Wander.

Y, con un batir de alas y una fuerte patada al suelo, Scarlett arrancó camino de su rival con su puño derecho ardiendo en llamas azules.

— ¡Defensa férrea!— se cubrió Sid.

Aggron puso los brazos por delante para cubrirse del impacto mientras estos relucían con un impecable brillo metálico. El resultado fue un impacto fuerte, a la altura del dolor que Scarlett podía repartir, que hizo recular tres metros a su rival con una pequeña columna de llamas azules que dejaron sus brazos desprendiendo humo.

— ¡Demolición!— contraatacó el jefe político.

— ¡Páralo en seco!

El brazo del blindado, que descendía con todo su poder sobre el cráneo de la dragona, fue frenado por ambos brazos de ésta, que no temblaban en el esfuerzo. Pero de nuevo, el pokémon de tipo acero/roca precipitó su otro brazo sobre la cabeza de su víctima, sin necesidad de ninguna orden, demostrando que quería a su oponente en el suelo cuanto antes.

— ¡Colmillo ígneo!— siguió con las evasivas Wander.

El otro brazo fue interceptado por la poderosa y ardiente mandíbula de Scarlett, que desprendía humo, ceniza y llamas dragovianas a un ritmo similar. Ambos pokémon bloqueados, ¿cuál era la salida?

— ¡Dale la vuelta y al suelo!— arriesgó el hombre del poncho.

Dos puntos de apoyo eran suficiente, la boca y el agarre de las manos, para, ejerciendo fuerza con violencia y poderío, propios de su tren inferior, para levantar a su rival del piso y guiarlo por el aire, manteniendo el agarre firme, haciéndolo volar ciento ochenta grados alrededor de la charizard hasta que ésta lo aplastó contra la base de la estancia, provocando grietas y haciendo una demostración de fuerza física brutal.

— ¡Redúcelo a pulpa, puños fuego!

Tras una heterodoxo derribo que había dejado al aggron boca arriba en el suelo, con la cabeza cercana a su rival, Scarlett no dudó en hacer sangre del árbol caído cuando, con un rugido, sus puños comenzaron a desprender llamas de dragón. Ametralló golpe tras golpe alternando brazos en un ground and pound, quemándole la protección de la cabeza y causándole una conmoción craneal de proporciones sísmicas que le hizo perder el conocimiento al tercer golpe. Tal era la rapidez y la intensidad de los golpes, que el mencionado tercer impacto, bajó con todo el peso de una vida, levantando un torrente de fuego al conectar.

De repente, una sombra morada salió volando de entre la humareda dejada por la actuación ofensiva de Scarlett. Fue frenada pronto y bajada al suelo por una garra de Sieglinde. Se trataba de un pokémon murciélago de cuatro alas y el color anteriormente mencionado, con escleróticas amarillas y alas de interior azulado, muy ágil. Yacía en el suelo junto a su maltrecho entrenador, que tenía la pierna de la charizard madre encima, que ahora era exactamente igual que su hija sólo que un poco más grande, dada la bajada de adrenalina experimentada por la joven, que perdía su corpulenta forma mega.

Un Sid desesperado, despeinado, y con el traje destrozado vio como Scarlett fumigaba de un lanzallamas a su crobat para añadir sal a las heridas mientras el pie de Sieglinde amenazaba con aplastarle la caja torácica. No pintaban demasiado bien las cosas, dos enemigos con dos charizard cabreadas y ninguna de sus triquiñuelas habituales disponibles.

— ¿Qué hacemos ahora, Wander? No deja de ser tu misión— le preguntó Elincia, algo preocupada de que su compañero pudiera cometer un error de juicio en un momento tan decisivo.

—Supongo— meditó él— que lo llevaremos prisionero— admitió, con voz de alguien que escupe más que habla— tú vuélvete a la capital.

Una patada en la cabeza hizo que la consciencia de Sid pasara a mejor vida.

...

De pronto, Sid se despertó, preparado para acostumbrarse a su nueva vida como prisionero de guerra, preparado para intercambiar roles con Wander, o con lo que él esperaba que sería Wander. Ni de broma se lo esperaba tan intimidante. Su cuerpo, sudoroso, sin camisa, hacía fricción contra la pared de cemento a la que estaba atado de manos y pies con cadenas, mientras tenía pinchado soporte vital a la muñeca para que sus cuidadores no se tuvieran que molestar en alimentarle. El suero se distribuía de manera que el receptor estuviera al borde de la muerte el tiempo que hiciera falta. Intentó gritar de agonía, intentó pedir auxilio. Ni para eso tenía fuerzas.

— Es un método de tortura que se ilegalizó tras la Gran Guerra— explicó Law a sus compañeros mientras tomaban un café en la primera planta del búnker, la que estaba un nivel bajo el suelo.

Habían dispuesto las dos primeras plantas como un pequeño dúplex para el grupo de cuatro. Law y Alvin habían conseguido restaurar la energía al búnker y una pequeña sala de estar en el primer piso, donde además tenían dos dormitorios con literas. Escaleras abajo, una cocina algo anticuada, si bien funcional, donde la leyenda de la Gran Guerra podía hacer algo más que cocina de supervivencia. Todo rodeado de fluorescentes y paredes de metal. Ocupaba una habitación del quinto sótano el prisionero,

— Dejando lo del método de tortura, mirad esto— dijo Wander en un tono algo más rítmico.

Sacó su placa de agente especial de Esgaria y su piedra activadora, recuperadas, y les explicó a todos su pequeña historia de los secuestros y las trampas con el actual rehén.

— Pasado mañana tienes la ronda de treinta y dos— analizó Layla— las revueltas se han calmado bastante, así que podríais dedicaros a entrenar.

— Es una buena sugerencia— entonó Alvin alegremente— pero, ¿dónde?

— Estamos en medio de un desierto— los cayó El Desertor— cualquier sitio es bueno mientras tengáis las coordinadas.

No tardó Wander ni diez minutos en poner a su equipo actual a trabajar, tras una sesión de calentamiento y pilométricos, empezó el ejercicio duro.

— ¡Gaius, controla tus planeos! ¡No quiero visión de túnel!

El garchomp arrancó con el alma usando su tren inferior, iniciando una carga dragón que levantó una tormenta de arena a su paso dada la brutalidad de ésta.

— ¡Barrena izquierda!

Usó sus aletas como las alas de un avión para ejecutar un "barrel roll" en dirección contraria a las agujas del reloj, completando una maniobra evasiva (o de persecución) a la izquierda, a costa de algo de velocidad.

— ¡Húndete!

Se puso en modo aterrizaje forzoso la bestia y se hundió de cabeza en la arena para comenzar su travesía bajo tierra, sólo asomando su aleta, que se movía a una velocidad de vértigo.

— ¡Sal como un misil!

Fuerte, hacia adelante, a romperle la boca a su víctima, prácticamente causando un terremoto por la fuerza que había cogido. El arreón de Gaius fue tal que emergió del suelo como un torpedo hasta que finalmente, salió de su posición aerodinámica y se frenó.

— ¡Sigue practicando virajes y toneles!— le aconsejó Wander, ya que al ser un planeador y no un volador, lo tenía complicado para ejecutar maniobras de aviación.

Cerca, Alvin "cuidaba" de Scarlett, ya que una tormenta arena convocada por su flygon le impedía maniobrar con facilidad en el cielo.

— ¡Scarlett, controla tu cuerpo, ponte en contra de la tormenta y usa tu fuerza física para sobreponerte a ella!— le ordenó el hermano adoptivo de su entrenador— ¡busca el mejor ángulo de ataque!

Peleaba consigo mismo la charizard para estabilizar su cuerpo y llegar al centro de esa tormenta de arena, donde Ragna la esperaba.

Omertá y Shimizu tenían su propio ejercicio, en el que la primera tenía que golpear como fuese a la segunda usando un ataque de contacto. Los múltiples descensos de la honchkrow no daban resultado dada la enorme agilidad de la greninja.

— ¡Omertá, saca la chistera!— le ordenó su entrenador— ¡No habríamos llegado tan lejos sin ti y todos tus recursos!

Vio a Alvin y se le vino algo a la cabeza, algo relacionado con Knight y el combate fracticida. Fue entonces cuando la astuta pájara comenzó a discurrir y abrió las alas, dejando que el céfiro soplara tras de ellas, viento de popa, una corriente que le impulsaría lo suficiente en esa arrancada que hizo con todo, una maniobra más...

Que acabo con su ala en la cara de Shimizu.

— ¡Ha aprendido viento afín ella sola! ¡No es inteligente ni nada!— se alegró su entrenador— Omertá, sigue trabajando tus cambios de dirección y ritmo y la habilidad para acercarte a un objetivo en movimiento. Shimizu, vente conmigo.

Y la rana ninja acompañó a su dueño mientras se sacudía ligeramente la cabeza tras el pequeño golpe recibido.

— Creo que es hora de enseñarte un truco nuevo. Ese par de piernas que tienes bien se lo merecen...

Finalmente, tras dejar a la anfibia trabajando sus nuevos movimientos, se decidió por dos de los pesos pesados del equipo. Literalmente.

Aquel día, todo era acerca del juego de pies, y no era nada fácil para una bestia con cuatro a la que le resultaba más sencillo levitar por electromagnetismo como era Ironclad. Recular, movimientos laterales, básicamente igual que para un boxeador evadir los golpes de su rival. A su lado, Knight, con dos patas menos, intentaba lo mismo, aterrizó de un salto en el suelo para plantarse en guardia correctamente e intentó bailar un poco como había visto a algún gran boxeador. Los pies eran importantes para después utilizar los puños, les había recordado su entrenador, y más al dragón, si después quería usar toda la cadena cinética en un puño certero. Ironclad, por su parte, tenía que volverse menos dependiente de su habilidad para levitar, la cual era comparativamente más lenta que una evasión sencilla a la hora de prepararla.

— Esto empieza a tomar forma... forma de campeonato.

Al día siguiente, no parecía muy ocupado ni muy fuera de control cuando simplemente fue presentado como "Wander" para proceder a barrer a su rival en la ronda de 32 y pasar a la Sweet Sixteen. Su oponente se había quedado embobado ante el letal baile de explosividad asesina de Alaz, cuyas patadas fueron de gran utilidad para asestar las estocadas finales y seguir escalando rondas en el torneo del K.O.

...

— A partir de la Sweet Sixteen los combates se luchan en una serie de complejos más grandes y son singulares de equipo completo— repasó su hermano Alvin, con un café en la mesa del salón del búnker.

— Por no decir que pasan sólo los duros de verdad, y ahora que la mafia proestahliana ya no tiene las calles agitadas, no le importaría meter pasta a ganar este torneo cómo fuese— continuó Law.

— Yo creo que puedes ganar, Wander. O por lo menos eso me parece cuando te vemos por internet...— decidió Layla.

Algo se inspiró de tanta cháchara el joven participante que había llegado a los dieciséis mejores del torneo. Siempre tendría a sus compañeros, humanos y pokémon, de su lado. Iban a resolver este conflicto de una vez y para siempre, y él se coronaría campeón. Como un héroe de cine, pero habiendo sufrido lo indecible para llegar hasta ahí. Tenía una guerra civil que contener y necesitaba esa victoria en el campeonato para hacerlo.


Spoiler

#49
Prólogo Estuvo increíble, de verdad tu narración es muy, muy fluída y la forma en que detallas todo haces que no sea para nada difícil imaginarlo. Me gustó mucho el comienzo, y cómo se relacionaron el Desertor con Wander, y cómo de a poco se empieza a ver su personalidad. Eso sí, hay algunos errores de mayúsculas y puntuación que se corrigen muy fácil con una revisada rápida (?

Iniciando llegada Increíble, aunque todo escaló muy rápido, del momento en que se enfrenta al Conkeldurr hasta el momento en que llegan a la batalla final. Vamos conociendo un poco más del personaje, pero de todas formas fue demasiado conveniente la situación en que se vio envuelto, conocer a alguien que le agarrara confianza, pidiera ayuda y más aún le ofreciera ayuda. La parte del Garchomp sinceramente fue lo mejor, o más bien dicho la Garchomp. Como que es un poco loco ver a los Pokémon amenazando a los humanos de esa forma.











#50
Spoiler
Dulces sueños
Sweet dreams


Adiós a aquel polideportivo. A partir de la Sweet Sixteen empezaba El Baile de verdad y el complejo deportivo habilitado para el torneo estaba a la altura de semejante evento. Todo un parque destinado a los combates a las afueras de Buren, con múltiples estadios de mayor capacidad que los escenarios de las dos primeras rondas, esto ya era otra historia. Zonas de entrenamiento y campos de batalla para practicar disponibles por toda la infraestructura daban a entender que Wander estaba ante uno de las mayores inversiones en materia deportiva de Esgaria. O más bien que la había dejado atrás.

Luces blancas de bajo consumo a tope combinándose con azulejos de tonalidad azul clara. Había elegido una indumentaria con la que ya venía puesta, su habitual poncho cubriendo una camiseta negra de manga corta, unos vaqueros y unos playeros cómodos. Con las manos desnudas por fuera del poncho gesticulaba, aparentemente repartiendo instrucciones.

Alguien le escuchaba, y no precisamente atendían el plan a ejecutar una simple banda. Seis piezas de ajedrez dispuestas a moverse por el tablero por su rey, un rey que no las sacrificaría por nada del mundo. Con la charla táctica terminada, un enorme rugido sacudió la estancia y las siete piezas se unieron en búsqueda de mayor gloria a medida que Wander salía por el túnel de vestuarios, seis balls en el cinturón, esperando la orden de dar un paso adelante.

Los ojos del desertor alcanzaban a ver, desde la penumbra del túnel, lo que le aguardaba en el campo de batalla, el árbitro ya estaba en posición, con un uniforme naranja de pantalones negros, mientras que su rival pronto fue presentado. Se trataba de una individua de nombre Kylie Rozier, de la que el joven pronto tendría un plano mejor.

Sería después de ser introducido al público y aparecer de la nada, con el andar serio y determinado, paso a paso hacia un campo de batalla de superficie azul dura, subió un par de escalones y fue víctima de los flashes, que ignoró, camino de su objetivo. El estadio no tenía punto de comparación con el lugar de celebración de los anteriores combates, en cuanto a vomitorios, aforo, zonas VIP, aparcamientos y demás florituras que importan a los magnates que organizan estas competiciones. Pero Wander se sabía una atracción más del torneo, quizá la mayor: Jack Pryce, luchando por objetivos desconocidos.

Kylie era una joven algo mayor que él, de ojos verdes y pelo castaño claro. Ligeramente más baja, gozaba de una bonita apariencia física, delgada como era ella. Vestía un polo rojo y unos pantalones negros largos. Se la veía concentrada mientras se colocaba su pelo por delante del hombre derecho y estrechaba las manos de su rival y del árbitro con fuerza.

Ambos combatientes tomaron posición mientras el speaker del estadio promocionaba el duelo por todo lo alto por el paso a la Elite Eight y el juez de la contienda miraba su reloj, asegurándose de que comenzara a la hora adecuada. Nadie del público animaba, el silencio era sepulcral, esperando esa orden que desatara un caos del que sólo saldría un vencedor.

— ¡Pueden comenzar!

Inmediatamente una pokéball voló a la arena desde cada lado, con fuerza, hacia el centro del recinto, dando lugar a sendas explosiones luminosas que pronto tomaron forma y color y se enzarzaron en un duelo cuerpo a cuerpo por la superioridad posicional sobre el oponente.

Wander había elegido a su tanque férreo cuadrúpedo de preferencia, con serviciales poderes psíquicos, el más que útil Ironclad, mientras que Kylie había preferido de un fortísimo pokémon humanoide, con apariencia de culturista y piel azul grisácea. Vestía un bañador con una especie de cinturón, pero, lo más importante, tenía cuatro poderosísimos y bien musculados brazos saliendo de sus hombros.

— ¡Machamp, agárrale las cuatro patas!— ordenó Rozier.

Las manos superiores del pokémon luchador forcejeaban con las patas delanteras del tanque, en un complicado empate técnico, lo cual obligaba a uno de los dos estrategas a romper la partida mediante la creatividad. El humanoide se lanzó hacia adelante con sus brazos inferiores dispuestos para agarrar el punto de apoyo del metagross...

— ¡Levita!

Inmediatamente Machamp acabó en el suelo, perdiendo su equilibrio al lanzarse hacia adelante y quedarse sin apoyos, mientras un disco metálico con las cuatro patas abiertas flotaba sobre él, lo que lo ponía en una situación bastante peliaguda.

— ¡Cabezazo zen!— siguió el desertor.

El metagross giró noventa grados en el aire, mirando hacia el suelo, hacia la espalda indefensa de su enemigo, antes de cargar energía telekinética en el punto de contacto y dispararse por electromagnetismo como un misil, reventándole la zona trasera del cuerpo a Machamp y dejándolo totalmente inconsciente con un único impacto de enorme gravedad.

— Machamp no puede continuar— anuncio lo obvio el árbitro.

Un muy buen comienzo para Ironclad, que esperaba a que su oponente fuera devuelto a su ball antes de retomar posición de batalla justo delante de su entrenador. Wander decidió no sustituirle vista su excelente demostración de potencia en los primeros compases de la batalla.

Rozier envió a su siguiente pokémon al campo de batalla, esta vez a una distancia segura de la pegada a corto alcance del metagross rival. Una bestia sostenida en pie, cuadrúpeda y paticorta, pero esas patas sujetaban un buen peso. El de un contundente y corpulento camello cubierto en pelaje rojo con tres anillos azulados en cada lado de su cuerpo. Le enseñó el hocico a Ironclad, intentando oler miedo, sin resultado, pero buscó provocarle algo más con sus dos jorobas, que no eran ni más ni menos que pequeños cráteres volcánicos, que explotaron con algo de ceniza.

— Calma, Ironclad, no caigas en su juego.

El pokémon de acero relajó su férreo cuerpo por un momento, antes de poner toda su atención en cualquier posible movimiento rival, pues éste era un emparejamiento que le desfavorecía y su entrenador confiaba en él. Iban a trabajar juntos en ello.

— ¡Lanzallamas!— comenzó Kylie, preparada para forzar a Wander.

— ¡Agilidad!— contestó el agente a sueldo de Esgaria.

El fuego quemaba el aire desde la boca de Camerupt hacia Ironclad, no precisamente a poca celeridad, mientras en medio segundo, el metagross se hacía a un lado del ataque tras incrementar su concentración y notar su cuerpo más ligero. Lo hizo con un salto lateral que demostró gran habilidad, dando a demostrar que las prácticas estaban dando frutos.

— ¡Cabezazo zen!— contraatacó inmediatamente el desertor.

Adelante de un salto antes de ponerse en forma de levitación y darse más impulso aún, preparando su cabeza cargada de poder mental para embestir a su víctima, que recibió el coscorrón con el cráneo, siendo víctima de un destrozo importante que lo lanzó unos cuantos metros hacia atrás además de mandarle de costado al suelo. Pero se levantó rápido el camello volcánico, a pesar de que ahora el emparejamiento no le era tan favorable.

— ¡Terremoto!— se sorprendieron ambos contendientes a la vez.

Y sendos pisotones en el suelo crearon ondas expansivas terrestres que se cruzaron a medio camino entre los dos pokémon, destrozando y reventando la tierra de tal manera que se levantó un muro de rocas resquebrajadas entre ambas bestias.

— ¡Usa psíquico para tirarle las rocas encima!— comandó Wander, a ciegas.

Los ojos de Ironclad comenzaron a brillar para quebrar el muro de grava y usarlo como arma arrojadiza contra su oponente, lo cual funcionó hasta el punto de tener varias lanzas terráqueas listas. Que fueron arrolladas por una oleada de magma, fundidas, como así fue la coraza del metagross que se encontró ante una situación que le cazó en fuera de juego y no sólo a él, sino también a su normalmente cauteloso entrenador.

La ardiente roca fundida dejaba marchar el cuerpo inconsciente del pokémon metálico tras haberlo malogrado lo suficiente para dejarlo inconsciente, ante lo que el árbitro lo declaró incapaz de continuar en la refriega. Fue retirado prontamente a su ball de origen mientras Wander sopesaba su próxima decisión con el empate de vuelta en el marcador.

Ese camerupt había estado aguantando la agresión brutal de Ironclad, distrayéndolo, mientras cocinaba un gran ataque de magma en sus jorobas volcánicas para llevárselo por delante. Pero el análisis táctico por parte del desertor fue interrumpido en el momento en el que la señorita Rozier decidió darle reposo a su pokémon de tipo fuego/tierra, pues el coscorrón no había sido para menos y necesitaba recuperar su equilibrio tras lo que podía ser una conmoción craneal importante.

Sin nada en la arena, Wander agarró una pokéball que creyó le daría la ventaja estratégica y decidió lanzarla al campo de batalla. Lo mismo hizo su rival.

Reveló el joven desertor a la dragona, a la lagarta alada cubierta de escamas naranjas como el ardor de la llama de su cola. Abrió las alas, con los pies bien asentados en el suelo y rugió Scarlett, la charizard del equipo de Wander.

Su rival había optado por una bestia cuadrúpeda, al estilo de un mamífero, con un cuerpo de piel gris muy oscura del que solamente eran visibles zarpas, cara y cola, además de una hoja, al estilo de una guadaña, que llevaba en un lateral de la cabeza. Esto era así porque estaba cubierto de un denso pelaje níveo que le llegaba a formar un flequillo sobre el rostro, con profundos ojos rojos. Aquel que predice tragedias, no era fácil de criar pues, un absol.

Ambos se escudriñaron con la mirada, intentando encontrar el más mínimo vacile en su oponente, el menor atisbo de duda, con la intención de hacerlos picadillo física y mentalmente con auténtica brutalidad.

— ¡Ataque rápido!— se lanzó Kylie.

— ¡En guardia!— preparó a su pokémon para el impacto Wander.

Y Absol comenzó su carga a todo gas contra Scarlett a una velocidad a la que parecía una mancha de pelo blanco. Impacto que se preparó la dragona para recibir con los brazos por delante.

Y sorpresa, justo cuando la charizard concentró fuerza en sus brazos para parar el golpetazo, se encontró con que una ilusión de un absol era lo que le habían mandado, intentó recolocarse, pero cometió un error fatal, abrir su guardia...

— ¡Scarlett, a la izquierda!

Tarde era cuando llegó la orden, pues habían caído en la trampa de la señorita Rozier de pleno, el tajo umbrío propinado por la cuchilla de Absol atinó sobre un lateral del cráneo de la charizard de Wander, causándole daños importantes y haciéndole perder percepción espacial por unos segundos, que no dudó Kylie en aprovechar...

— ¡Sólo vuela!— intentó salir de ahí Wander.

Pegó una patada al suelo para salir impulsada hacia arriba con un batir de alas la pokémon de tipo fuego/volador.

— ¡Psico-corte!— ordenó su rival.

Mas su oponente dibujó una cuchillada en el aire, de la que se desprendió una onda de choque telequinética con su forma y tamaño, que golpeo al vuelo una de las alas de la mareada Scarlett, derribándola y haciéndola caer de espaldas al piso.

Absol y su entrenadora esperaban la decisión del juez, que por poco se produjo, mas la charizard se levantó, con un ala severamente dañada, aunque algo recuperada de la conmoción craneal. Se dispuso para seguir combatiendo.

— ¡Ataque rápido una vez más!— insistió Kylie.

— ¡Lanzallamas!

Arrancó Absol demasiado rápido y con una zancada a un lado, intentando flanquear a una Scarlett que le seguía con el cuello para obligarle a girar más, utilizando su fuego. Finalmente llegó el momento del choque por la derecha de la dragona, que dejó su lanzallamas para otro momento...

"Si le obligo a atacar en curva, sólo podrá hacer copias a un lado so riesgo de que le toque el lanzallamas o perder celeridad... luego entonces no usará doble equipo porque será algo tan predecible que..."

— ¡Engánchalo al primer toque con las fauces!

Absol le embistió directamente, sin trucos ni complicaciones, igual que la propia charizard, que antes de que el contacto entre cráneos se produjese, uso sus colmillos para agarrar la cuchilla de su rival y levantarlo del suelo, inmovilizándolo. Procedió a hacerle un mapa por todo el cuerpo con sus garras dragón antes de dejarlo caer al suelo, inconsciente.

Anunció entonces el referí la victoria de la charizard, y ambos entrenadores retiraron a sus pokémon del campo de batalla. Nuevas bestias tomarían su lugar en el siguiente asalto.


Spoiler

#51
Primeramente iba a leer solo para lo de lo Eevee, pero, NO TENGO QUE LEERLO AHORA ES BUENISIMO JODER, ya me calmo, vamos por capítulos.

Capítulo 0 Escape the fate
Escapa del destino

Esto no es un prólogo es un fkcking capítulo que te quedo épico, la batalla y como la narraste, es la perfección, tenía años sin leer algo tan épico y hermoso, el que describas a cada pokémon que Wander saca o con el que pelea lo hace aún mejor, es totalmente épico, lo juro, si pudiera tener la laptop en cualquier lado sería solo para leer "prólogos como estos"

Capítulo 1 Iniciando llegada
Initiating arrival

El como Wander llega a este pequeño pueblo y como hace una pelea épica hace que lo épico del fic aumento un 100% de modo que es 200% épico este fic, la pelea nuevamente genial como la narraste, pareciera como si uno viviera en ella, se siente eso, realmente quiero más capítulo como este.

Cuando pueda leo lo demás, sigue así.

Ibuki Mioda <3
#52
Al fin le dan su merecido a Sid. Me pregunto si esa señorita Rozier tendrá más protagonismo en la historia, la forma en que la presentaste es como para no pasar como un personaje extra, pero no me atrevo a predecir nada.

La redacción estuvo impecable como siempre, ninguna queja. Espero el siguiente capítulo para ver la conclusión de la batalla. Ciao.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#53
Gracias a todos por los comentarios, me resulta de gran agrado que os hayáis tomado vuestro tiempo en leer mi trabajo. Aquí va un capítulo más, algo corto.

Spoiler
Embrace the pace
Abraza el ritmo


El cambio de Wander pilló totalmente a contrapié a Kylie, que se esperaba otra clase de pokémon. No un gallo de plumaje ardiente que parecía un personaje del Street Fighter; el blaziken, de nombre Alaz, adelantó la zurda y colocó su guardia preparado para combatir y contando cada segundo que pasaba antes de batirse con su nueva presa.

El individuo al que el blaziken debía batir parecía una tortuga, era bípeda y principalmente de color marrón, como la grava. Su cuerpo estaba formado por un caparazón con masas de roca conjuntadas de manera esférica, del que emergían unas piernas, unos brazos y una cabeza justo al frente del cuerpo, a baja altura y para poder escanear el frente del campo con los ojos, rojos. Se trataba de un golem.

— Bien, vamos allá, ¡Alaz, puño incremento!

Alaz cortó con prisa la distancia entre él y su oponente de un par de saltos fuertes hacia adelante alternando las piernas y procedió a golpearle con un puño derecho que desprendía un brillo rojo...

— ¡Rizo defensa!— contestó Kylie.

Negoció muy bien semejante impacto el pokémon rocoso, utilizando su caparazón para recibirlo y salir rodando hacia atrás sin recibir daños mayores...

— ¡Desenrollar!

Contrarrestó la inercia rodando hacia adelante el golem y pronto arrancó con mucha celeridad recto contra un Alaz que poco pudo hacer antes de ver su tórax golpeado por una bola de demolición giratoria en carrera, lo cual le hizo salir rechazado hacia el suelo de espaldas. Mientras tanto, su rival le perseguía cada vez más rápido.

— ¡Aplástalo!— chilló Kylie.

— ¡Saca piernas!— se sacó Wander.

Y el pokémon de tipo roca/tierra dio un pequeño bote dispuesto a aterrizar girando a toda velocidad sobre el pecho de su oponente para reducirle el costillar a polvo, pero se topó con que el gallo no iba a ser tan dócil. El blaziken levantó su propio peso y estiró las piernas hacia arriba con fuerza, logrando contactar con la esfera que se había vuelto su contrario y mandarla hacia las vigas del estadio mientras se incorporaba.

— ¡Gancho alto!

— ¡Explosión!— quemó naves Rozier.

Golem comenzó a acumular energía que quemar en su cuerpo en forma de explosión, para lo que era necesario que saliera de su caparazón de roca sólida, lo cual hizo sin mirar abajo por si el vértigo propiciaba alguno de sus ataques. Pero antes de que el estallido se produjera, un puñetazo tremendo de gran componente vertical acertó a conectar en el mentón de la tortuga pétrea, noqueándola por completo y frenando el proceso en seco.

Tenía una explicación harto sencilla, al menos para un Wander conocedor del punto fuerte de Alaz, que incrementaba su velocidad con el tiempo, logrando convertirse en una bestia en cuanto a lo que fuerza explosiva y aceleración se refiere si permanecía el tiempo justo en combate. Y correr más que un golem no era demasiado trabajo para él un par de segundos dentro del horario de trabajo.

— Golem no puede continuar— anunció el árbitro.

Así, el pokémon de rocosa coraza fue retirado a su pokéball según aterrizó, con un ruido contundente, inconsciente. Por otra parte, buscó flanquear a su entrenador una vez más Alaz, que se hizo crujir los nudillos, esperando su próxima víctima, sabedor de que no era el momento propicio para un cambio.

Lo próximo que vio Alaz frente a sí fue un brillo celestial de cegadora belleza. La destrozaría con sus puños, pensaba. Un pokémon de cuerpo serpentino, principalmente de color crema y dos largas aletas rosadas sobre las cejas, que se volvían más anchas a medida que tocaban tierra mientras la criatura se alzaba majestuosa, enseñando su cola. Parte para estar orgulloso, pues era un patrón de escamas rosas y azules separadas por un delineado negro. Quizá un milotic sí tenía lo que había que tener para parar al gallo.

— ¡Puño incremento!— empezó Wander.

— ¡Enrosque!

Milotic se envolvió, encajando con sus escamas el golpe que le propinó Alaz con el puño derecho tras hacer desaparecer el espacio entre ellos cual exhalación. La concentración del peso de la serpiente marina le permitió retroceder poco con el golpe y tener al gallo a corta distancia para la siguiente jugada...

— ¡Cola dragón!— atacó Kylie, pretendiendo sacar del campo al veloz blaziken.

— ¡Relevo!— reaccionó rápidamente el desertor mientras lanzaba una ball más a la arena.

La cola del milotic comenzó a brillar antes de completar un barrido que no golpeó más que aire, pues su rival ya estaba de vuelta en su cápsula, cápsula que se tocó con otra más en el aire para transferirle esa valiosa velocidad a un compañero.

Compañero que entró como un tiburón oliendo sangre, lo cual quizá era algo más que una metáfora considerando la fisionomía de la bestia. Un terraburón cubierto de escamas azuladas, con aerodinámicas aletas, potentes mandíbulas, fuerte tren inferior y cuchillas al final de sus brazos; desde luego era un depredador por diseño. Gaius era fiero y resuelto en el campo de batalla. Más aún cuando en su interior latía una parte de Alaz.

— ¡Carga dragón!

— ¡Rayo hielo!

Por mucho que el bello pokémon acuático acelerara, no tuvo tiempo de reacción ante el brutal embate de su rival, que se proyectó contra él con la fuerza de sus piernas y le dejó marcado el cráneo de tiburón martillo en el cuello, antes de llevárselo por delante contra el muro, clavando las patas como frenos para dejar que su rival se estrellara sin él. Obviamente la magnitud del impacto había dejado a Milotic inconsciente y temporalmente sin respiración. Fue declarado fuera de combate por el juez y retirado a su pokéball,

Gaius retomó la posición inicial de combate, justo delante de su entrenador, desde donde tenía una buena panorámica de cosas que destrozar, desgarrar y demás. Ahora lo único que necesitaba era que la tipa que tenía en frente le pusiera algo que romper en pedazos delante.

Le presentó a un pokémon que estaba hecha una fiera físicamente hablando, o por lo menos eso indicaban sus bíceps cuando salió de su pokéball. Un oso cubierto de denso pelaje marrón oscuro, con volcánicos músculos y una importante corpulencia. Bípedo, con largas charreteras de pelo en los hombros y un anillo ocre en el vientre. Rugió fuerte, intentando intimidar a un Gaius que sólo veía en esa figura circular una diana por si el disparo a la cabeza fallaba.

— ¡Carantoña!— ordenó Rozier.

— ¡Carga dragón!— siguió Wander, con convicción de que su ataque predilecto funcionaría.

No andaba muy desencaminado, pues a la décima de dar su primer paso Ursaring, se topó con la cabeza del garchomp directa en la diana hasta las vértebras, disparándolo contra las protecciones.

Acabó muy desmejorado el oso, sentado y apoyando la espalda contra el muro con cara de dolor, tragándose el dolor mientras intentaba arrastrarse hacia la verticalidad. Una garra dragón en su cabeza pondría fin momentáneamente a su miseria.

— ¡Ursaring no puede seguir peleando!

Y mientras en lo que tardaba en verse un relámpago, Gaius volvía con Wander, más tiempo se demoraba Kylie con su último pokémon a pesar de ser precisamente eso, el último. Pues la explosividad de Alaz añadida a la de Gaius era básicamente echar gasolina a un incendio.

Camerupt tampoco tuvo nada que hacer ante la racha del terraburón, que le partió el cráneo antes de la más mínima reacción, dándole la razón a cierto retransmisor de carreras de coches y a su frase "Si parpadean se lo pierden". Ese día Gaius no fue un planeador supersónico con forma de ariete, pensaba su entrenador mientras celebraba con él la victoria. Ese día fue un misil Mach 7.

— Felicidades, Wan— le congratuló su hermano adoptivo de vuelta en el búnker conquistado por la banda.

— Lo de Alaz y Gaius fue impresionante, saltaste al plan B en un abrir y cerrar de ojos, ¿lo tenías pensado?— le preguntó Law.

— La verdad es que no— contestó Wander mientras comía un trozo de pan en el lugar que habían habilitado como sala de estar—. Pero hizo click en mi cabeza un par de segundos antes de hacerlo como bala en la recámara, porque supuse que me querrían sacar a Alaz del campo. Pero entre todos conseguimos pasar a la Elite Eight y eso es lo que cuenta ¿Sabéis algo de Garrett?

— Ha pasado, arrollando, como tú— contestó Layla, que llevaba en la tablet todos los resultados de El Baile.

La aficionada a la estadística no dudó además en recordarle una cosa a su "cuñado".

— Law me ha hablado de vuestro primer combate cuando dejaste Tropicosta. Recuerda Wan, ganar, ganar y volver a ganar. Y todo esto se acabará.


Spoiler

#54
Spoiler
Para acabar todas nuestras batallas
To end all of our battles


Ganar, ganar y volver a ganar.

Esa era la clave. Imponerse en la Elite Eight, en la Final Four y en el combate por el campeonato. No tenía más misterio que coger una racha ardiente y ganar tres combates seguidos. Para ello tendría que poner a buen uso todo el entrenamiento que le habían facilitado sus aliados y aplicar sus recursos eficientemente en el campo de batalla.

En las arenas del desierto las sesiones de sparring se sucedían una tras de otra, incluso de dos contra uno de Law y Alvin contra Wander, pero el segundo del trío en desertar y además el más joven no cedía una pulgada junto con sus ocho compañeros. Por no hablar del magnífico primera espada en el que se había convertido un Knight que no había hecho aún su debut durante el torneo.

Y es que, mientras Knight y Ragna disputaban cuerpo a cuerpo una posición dominante aérea, su entrenador pensaba en cuál sería el momento apropiado para la desplegar la unidad capaz de cambiar el destino de una batalla por sí sola.

La pugna fue ganada por el dragonite, que inmediatamente, ante la orden de su entrenador, le asestó un puño certero al flygon en el tórax, mandándolo de espaldas al suelo casi inmóvil en la sesión individual que había concertado con Alvin.

— Tu arma secreta...

Oyó Wander pensar en alto a su hermano mientras éste guardaba a su flygon y él felicitaba a un Knight que descendía para una reunión rápida con su entrenador.

— ¿Cómo era de fuerte Knight en tu primer combate con Garrett?— le preguntó.

— Bastante más flojucho que ahora, aunque nada despreciable. Yo sigo manteniendo que fue mi flaqueza mental lo que le sirvió ese combate en bandeja de plata. Me vi abrumado, en ningún momento Knight tuvo un comandante digno. Esta vez, lo tendrá— aseguró contundente Jack Pryce.

...

— Pondré su confianza al límite.

— ¿¡Es eso todo lo que me puedes decir!? ¡Como nuevo representante de la rama política proestahliana te exijo que destroces a ese maldito Pryce desertor!

— No eres Sid, no tienes mi confianza para tratarme así, basura— le espetó su interlocutor.

Alto, fuerte físicamente, Garret Ghalib se imponía como una torre sobre el sucesor de su cómplice.

— Además, no tienes ni la mitad de poder que él, lo que te hace prescindible. Yo gozo de no serlo. Recordad mis exigencias: Wander, Jack Pryce, Ashton Wymond, o cómo lo queráis llamar, es mío. La Final Four empieza mañana y no quiero que nadie intervenga en su combate.

...

De nuevo contundente, de nuevo con un ataque a ritmo, de nuevo sin Knight. Una vez más Wander había tachado un ganar de la lista de Layla. Pero ya hacía días de aquello, pensaba mientras iba al estadio central del complejo deportivo. El escenario de la Final Four y el combate final.

Caminó con su poncho, más bien pensado para atravesar tormentas de arena, mientras tanto periodistas como aficionados sacaban fotos de su entrada a la estructura y cómo se perdía por la zona que daba acceso a los vestuarios.

El seis a cero elaborado entre Joker y Alaz fue tan brutal que no dio al público ni tiempo de parpadear. Ni para las ceremonias de victoria tenía tiempo el joven desertor que se retiró directamente por donde había venido y antes de que nadie le atrapara, prensa, aficionados, ni un alma, arrancó a lomos de Scarlett camino al búnker.

Dentro no le esperaban con felicitaciones. Desde que salió del gran estadio el objetivo estaba bien claro, "volver a ganar". Era necesario algo de scouting sobre su oponente, por mucho que Wander se negara a enfocarse en él antes del combate y prefiriera hacerlo más sobre sí mismo. Pero había que ver el otro enfrentamiento de la Final Four.

La tablet de Layla estaba lista en la mesa de la cocina, y el grupo de cuatro en torno a ella reunidos. La dueña del dispositivo era la única que había abrazado al flamante finalista, pero ella, Alvin, Law y por supuesto el participante de El Baile estaban serios ahora que las cámaras enfocaban a Garrett Ghalib, que era introducido por los comentaristas como la gran sensación del torneo junto con el hombre que ya estaba en el combate por el campeonato y el favorito para llegar hasta ahí.

Los varemos favorecían a Garrett, al igual que las apuestas, repasaron los comentaristas. Y lo iban a comprobar.

Steellion flexionó su bíceps según salió de la pokéball, antes de destrozar al equipo completo de su rival a golpe por criatura. Violencia pura desencadenada, semejante brutalidad falta de estrategia parecía un mensaje en clave a su rival en la final mientras se despedía en una entrevista con su mensaje de "Lo haré lo mejor que pueda pasado mañana". Y Wander tenía a mano una máquina enigma, semejante paliza de furia descontrolada significaba: "No importa lo que hagas, no puedes ganar".

Pero esta vez no se podía amilanar. A fin de cuentas para algo le pagaban.

Iban ambos a tener dos días de descanso hasta el combate por el campeonato, que se celebraría el domingo. Tanto Wander como Garrett los iban a pasar a su heterodoxa manera, sin entrenar, sin hacer ajustes de última hora. Cuidar de la mente del director de orquesta era vital antes de emprender semejante operación.

El joven desertor dejaba a sus pokémon practicar algunos ataques con la supervisión de Law fuera, mientras él, recluido en el búnker, se dedicaba a relajarse con tareas del hogar a las que normalmente se dedicaban Alvin y Layla mientras escuchaba música con sus cascos. Darle tiempo libre a su hermano y a su futura cuñada era algo que éstos agradecían. Y el finalista de El Baile no sabía cuánto, pues la embarazada permanecía recluida en su habitación con sus tejemanejes y con la entrada prohibida a todo el mundo.

La cosa cambió el segundo día, que Wander dedicó a probar las posibilidades del "Redeem Team", entrenado con ellos desde temprano por la mañana y haciendo las rotaciones adecuada de manera que los ocho, los "Great Eight", hicieran gala de sus capacidades ante su entrenador. Tenía que seleccionar antes de irse al reino de lo onírico, sería lo óptimo.

Pasadas las doce de la noche, se retiró al búnker, donde le esperaba su mentor con algo de sopa para que estuviera bien nutrido de cara al gran día que iba a ser mañana. Tenía que presentarse a las siete para la rueda de prensa previa y disputar el combate a las diez. Prometía ser un día agotador.

— Layla y Alvin ya duermen— le comentó Law—, en cuanto a ti, ¿has tomado alguna decisión?

— No, no... puedo. No es como los demás combates. Tengo la sensación de que cada recurso que aporta cada uno es demasiado necesario para renunciar a él ante un oponente del carácter de Garrett. Duele mucho hacer descartes en este combate, no sólo porque quiero que todos participen en el combate final... sino porque contra un tipo tan duro... ese descarte puede ser el que le habría dado la vuelta al combate.

— A ver, Wan, haz lo que yo te enseñé, piensa en frío, ¿con quién crees que abrirá? Respira y dímelo.

— Con Steellion para intentar intimidarme— dijo el joven tras espirar— los otros cinco pueden ser mejores o peores, pero sabe que yo tengo grabada la imagen de Steellion, así que será lo más probable.

— Una predicción muy razonable. Busquemos ahora una forma de contrarrestar a Steellion, mejor dicho, Wan, busquemos dentro de ti. Si él cree que te tiene intimidado, cree que vas un paso por detrás...

— Pero si no es así voy uno por delante, luego de facto, va dos por detrás... espera, ¡esa frase es mía!

— Claro que lo es, por eso la he usado, para recordarte que no has llegado aquí siendo un idiota sin preparación ni habilidad— le afirmó Lawrence Cain.

— Debo descolocarle rápidamente, buscar conflicto con Steellion antes de que pueda respirar, pero a la vez, que no sea tan obvio que se vea obligado a sustituirlo. Tengo que revertir el momento del combate y hacer que se ponga a mi favor. Esto empieza a tomar forma...

Ambos brindaron con sendas tazas de chocolate caliente antes de irse a dormir... pero Wander se encontraría una sorpresa en sus aposentos...

"Gracias, Layla..."

...

Balones fuera. Se aburrió de hacerlo ante los periodistas y sus polémicas preguntas acerca de política, su verdadera identidad, etcétera en la rueda de prensa previa al combate. Y eso que el comité de organización del torneo ya le tenía habilitado un punto de aterrizaje para su montura voladora, cansados de que no usara un medio de transporte más común.

Pero ya estaba enfilando la arena del estadio principal y eso era lo que importaba, esta vez sólo Law se había quedado en el búnker, mientras que un Alvin convenientemente disfrazado y su amada Layla se encontraban en la grada con entradas de invitación de su hermano y cuñado, respectivamente.

Túnel de vestuario, con sus vaqueros, su poncho y unos playeros negros y rojos. Un trabajador del estadio esperaba junto a él para darle la orden de entrar, y es que era un combate muy especial. Tanto que le habían llamado de organización del torneo por teléfono para comentar toda esta historieta.

Yeah, Three 6 Ma-fi-AH!
Say whaaaat? Three 6 Ma-fi-AH! It's goin down
Y'all know what time it is
We ain't playin wit'cha
In the club, in the street...

La intro sonaba fuerte por la megafonía del estadio e inmediatamente recibió la señal de entrada del empleada de estadio, mientras el tempo del rap hacía temblar las gradas, Wander comenzó a trotar hacia la bocana que daba hacia las luces de horario estelar del combate final...

Y'all know what time it is?
Get ready for it! Ohhh
Step up ready
Yessir!


Se frenó justo antes de que la luz de los focos le diera en las zapatillas deportivas para comenzar a salir poco a poco y dejar que los haces de aquel enorme coliseo a cielo abierto desde el que se podían observar las estrellas sobre Sassienne le iluminara. Parte del público se vino arriba al escuchar la canción y al ver el cuerpo del finalista aparecer en una calmada caminata camino de su puesto en la arena de combate.

Somebody gon' get they ass kicked
Somebody gon' get their wig split
Somebody gon' get they ass kicked
Somebody gon' get their wig split


A cada línea de la canción, la grada le hacía los coros mientras las seis pokéballs que llevaba en el cinturón se sacudían intentando transmitirle a Wander la motivación que llevaban dentro las bestias que encapsulaban. El joven no pudo evitar ir mascullando el rap, que había elegido Alvin, con sus motivos para ello, mientras se acercaba al centro de la gigantesca estructura, con capacidad para noventa mil espectadores. Con la mano en el poncho a la altura del corazón, como siempre, hasta que tomo posición en la arena de batalla, de superficie dura de color azul oscuro y donde ya le esperaban al otro lado su rival y en el centro, el árbitro.

Beat 'em up, beat 'em up, break his neck, break his neck
Beat 'em up, beat 'em up, break his neck, break his neck
Beat 'em up, beat 'em up, break his neck, break his neck
Beat 'em up, beat 'em up, break his neck, break his neck


Iba a quebrar a su oponente, lo tenía bien claro, pero lo iba a hacer por sus seres queridos y sin dejarse llevar por la ira. Clínicamente, tácticamente, como mandaban los cánones. Pero faltaba el toque final del show, a pesar de todo, agarró el poncho con fuerza y tiró de él, haciéndolo volar por los aires de una arrancada mientras se desplegaban haces de pirotecnia roja tras él.

Todo para revelar un regalo, una camiseta negra cosida a mano en la que se leían, en una elegante tipografía de mayúsculas algo inclinadas y con letras como cuchillas en color blanco:

"WAN
DER"

La música se deshizo poco a poco en la nada, pero Wander todavía podía escucharla en su cabeza mientras el árbitro les indicaba acercarse al centro de la arena ante la expectación y el silencio generales.

— Quiero un combate limpio y nada más que eso, ¿entendido?

Ambos asintieron ante las exigencias del juez de la contienda mientras se reventaban las manos en el apretón, con Garrett tratando de intimidar a su oponente desde su posición de superioridad física. Pero Wander le miraba a los ojos sin vacilar esta vez. Rompieron el agarre y se dieron la vuelta para dirigirse a sus posiciones, antes de encararse de nuevo, esta vez con todo un campo de batalla sobre el que mover sus fichas de por medio.

Sobraban las palabras, pues los dos finalistas no habían intercambiado ni una sola en momentos previos al duelo. El lazo del destino que los había unido en Buren hasta aquí los había llevado. Un golpista y un agente especial del gobierno, se iban a jugar el futuro de la patria no contando las tropas por miles ni en guerra de guerrillas, sino a simple combate singular. A la antigua, la mejor apuesta de cada bando. Y qué mejor escenario que el torneo más importante del país. Gobernantes de ambos países, casas de apuestas, ojos del mundo entero. La segunda Gran Guerra parecía aquel enfrentamiento. Wander contra Garrett Ghalib, nunca se cayeron bien y por fin se batirían en igualdad de condiciones. Cargaron los revólveres, seis balas cada uno, no podían malgastar ni un único disparo. Apenas se conocían tácticamente hablando el uno al otro. Pero el desertor tenía la bala de plata en su arma, esta vez Knight estaba con él y no precisamente para ser un espectador de lujo. Unos segundos que se les hacían a ambos combatientes eternos, pues deseaban ver a su rival roto en pedazos en el menor tiempo posible, pasaron hasta que el árbitro decretó el final del alto al fuego.

— ¡Pueden comenzar!

Desenfundaron como pistoleros en un tiempo récord. Los más rápidos nacidos a cada lado de Astada hicieron que las pokéballs tocaran tierra mientras cruzaban sus miradas de concentración. Demasiados rifirrafes, necesitaban una batalla para terminar con todos ellos.


Spoiler

#55
Spoiler
Muerte desde abajo, muerte desde arriba
Death from below, death from above

Ante el rugido conmocionador de la grada, pronto emergió otro que silenció al respetable por completo. El de una bestia cubierta de escamas de color azul oscuro, con un vientre anaranjado. Sus brazos con aletas en los antebrazos y cuchillas afiladas como hojas de afeitar por manos, además de su cabeza de tiburón martillo, indicaban que el pokémon, un garchomp, no tenía muy buenas intenciones con sus ojos inyectados en sangre.

— Vamos, Gaius— le susurró Wander a su pokémon.

Potencia, explosividad, un terremoto de carne y hueso. Frente a él estaba el temido aggron, superando con nota los dos metros de altura y los trescientos cincuenta kilos de peso. No por ello lento, no por ello carente de brutalidad, con su coraza de piedra y metal y su apariencia de triceratops bípedo.

Steellion no rugía ni intentaba intimidar a Gaius, parecía confiado y su entrenador imperturbable de brazos cruzados tras él. Era vital para ambos conseguir una buena apertura en el combate más crucial de sus vidas hasta entonces.

— ¡Carga dragón!— abrió el combate Wander ante la expectación del respetable.

— ¡Defensa férrea!— contrarrestó el golpe Garrett.

Hinchó músculo y endureció el metal de su armadura el aggron para recibir el impacto de un misil que venía a varios mach de velocidad, que le golpeó en el pecho de manera contundente e hizo temblar el estadio. El garchomp no había tardado en desplegar su arsenal ofensivo y había forzado tras el testarazo un ligero dolor en el pecho de su rival, pero éste se había sacudido al terraburón sin retroceder un centímetro.

— ¡Garra dragón!— contraatacó el golpista.

— ¡Triturar!— respondió su oponente.

La mano derecha de Steellion, en un color naranja fogoso, era el arma perfecta para que el blindado le rajara el cráneo a su rival, lo cual intentó con un desgarrón vertical, que fue interceptado por una decisiva mandíbula a la altura de la muñeca. Gaius mordía fuerte, lo suficiente para paralizar esa extremidad.

— ¡Tierra de por medio!— siguió el desertor.

La fiera comandada por Jack Pryce lo tenía muy claro. Y no se amilanaba ante los desafíos, completó una cadena cinética con su portentoso tren inferior para conseguir fuerzas en el cuello con las que lanzar unos cinco metros a su rival, creando distancia entre ellos.

— ¡Danza espada!— continuó Wander. No podía asaltar por las buenas a Steellion tras usar éste defensa férrea.

Un rugido del terraburón y el sonido de espadas chocando y afilándose bastó para que sus músculos ganaran potencia, mientras que en el otro lado, el aggron aprovechaba para cargar contra él...

— ¡Puño hielo!

Con el puño izquierdo hecho un bloque de hielo y apuntando a la cabeza del pokémon mach, le lanzó una mano recta y brutal. Pero esa distancia estaba ahí para algo, Steellion era relativamente rápido, pero no tenía la velocidad de reacción de Gaius. Había muchas cualidades físicas en las que el garchomp no tenía par. Ese brazo fue apartado con suma facilidad, atrapado por la parte externa de la aleta derecha de su oponente, que usó su nueva fuerza física para movilizar todo el peso que llevaba detrás el puñetazo y echarlo a un lado, desequilibrando al aggron.

— ¡Demolición!— aprovechó el nacido en Estahl.

La aleta izquierda de Gaius llovió sobre el cráneo de Steellion como un relámpago, pero con el peso de un martillo de metal. Le logró aturdir y sacarle del forcejeo, poniendo tres metros entre ambas bestias.

— ¡Carga dragón!

El garchomp se colocó en su forma aerodinámica, flexionando las rodillas y colocando las aletas de los brazos paralelas al suelo, además de la dorsal perpendicular, antes de salir disparado contra la cabeza de su objetivo, en un choque de testa contra testa que el conmocionado aggron no pudo evitar y que le dejó aún peor, tambaleándose hasta caer al suelo. Pero eso no era ni una siesta, pronto se volvió a levantar mientras el terraburón retrocedía para tener más espacio para coger velocidad en su próxima carga.

— ¡Testarazo!— se lanzó Garrett

— ¡Carga dragón!— contestó Wander, deseoso de un choque de poder a poder.

Steellion parecía un pokémon mucho más liviano de lo que sus más de trescientos cincuenta kilos indicaban cuando los movilizó en una arrancada salvaje, cabeza por delante para intentar destrozar el cuerpo de su rival. Pero éste ya le llevaba la delantera, Gaius ya había arrancado en postura aerodinámica.

— ¡Torpedo terrestre!— rectificó el desertor estahliano con el fin de hacer caer a su rival en una trampa.

Viró aletas el garchomp para cambiar trayectoria y meterse bajo tierra, sacando solo la aleta y dejar que su oponente embistiera la nada como un toro mirando al rojo. Pero de repente, algo levantó al aggron bajo el vientre, un torpedo subterráneo que había emergido con una potencia casi descontrolada. La cabeza de martillo de Gaius reventó las tripas de Steellion y lo lanzó por los aires, de espaldas al suelo, creando una nueva oportunidad en el campo de batalla.

— ¡Pártele la crisma! ¡Carga dragón!— insistió el joven, con una estrategia un tanto monotemática, si bien "el sistema y sus variables" habían funcionado hasta el momento.

El efecto fue el deseado, desnucando al blindado y dejándolo completamente fuera de combate en el aire tras una embestida salvaje. Un misil tierra-aire fue el terraburón impulsándose con sus poderosas piernas para causarle en el coscorrón la conmoción craneal a su adversario y hacer que cayera boca arriba como peso muerto, permitiendo la primera decisión del juez y el primer gran rugido del público.

— ¡Aggron está fuera de combate!— anunció el árbitro.

El pokémon del proestahliano se deshizo en energía roja mientras era retirado a su pokéball, de manera que su entrenador pudiera maquinar un plan B. Su primer plan se basaba en la intimidación que pudiera ejercer Steellion sobre Wander, pero parecía que más que perjudicar al agente especial de Esgaria, aquel movimiento le había motivado y beneficiado.

Wander se mantenía firme ante la declaración de guerra de su rival, adelantándose en el marcador donde se tachaba la cara del aggron mientras permanecía iluminada la del garchomp, vencedor en el envite de semejantes colosos. Todo aquello había descolocado momentáneamente a Garrett y dejado al estadio en silencio, no había rastro de miedo en los ojos del hombre que había traicionado a la mano que le daba de comer. Su pokémon lo notaba y, debido a ello, su ferocidad le permitía hacer gala de la plenitud de su poderío: el suficiente para destrozar al intimidante Steellion.

El desertor procedió a guardarse a Gaius para un acto más caliente del duelo y ambos comenzaron a procesar mentalmente la situación para pensar en quién debería tomar el testigo en el campo de batalla.

—La resistencia es fútil, Wander. No sólo Sassienne, el país entero será nuestro. Y tú no tienes poder para hacer nada al respecto. Que hayas derrotado a mi pokémon más débil no significa nada—sentenció con fuerza su rival, a pesar de verse por detrás.

Los entrenadores lanzaron una pokéball cada uno a la arena, haciéndose cada vez un poco más al ambiente del gran combate y entrando en calor para dirigir en óptimas condiciones a sus compañeros de fatigas.

Por el lado de Wander volaba una cuerva fuerte y de plumaje negruzco, con una poco femenina barba blanquecina de plumas protegiendo su vientre. Con sus alas abiertas, enseñando la zona interior, de color carmesí, igual que el abanico de su cola. Pero sin duda, el rasgo más llamativo de aquella "gángster" que defendía la ley del silencio era su sombrero de ala larga hecho de plumas oscuras. Omertá hacía presencia en el campo de batalla.

La honchkrow se topó frente a sí con un imponente machamp, una bestia bípeda de testosterona y proteína, de puro músculo. Su cabeza se coronaba con tres crestas y entre sus piernas tenía un slip negro y un cinturón que bien parecía el de un campeón de lucha libre. Su piel azulada grisácea pareció al borde de una erupción volcánica cuando Atlas, que así se llamaba, hinchó sus músculos intentando intimidar a una irónicamente sonriente Omertá.

—Baja esa cosa del cielo, Atlas—le ordenó su entrenador.

El machamp comenzó a amasar entre sus brazos un orbe de energía anaranjado que se convirtió en una esfera de roca, que gritaba "peligro" para Omertá. Un antiaéreo

—¡Muévete, viento afín!—intentó salir del apuro Wander.

Viento de cola, céfiro, que impulsaba las alas de una agilizada cuerva que logró zafarse de la roca con una maniobra evasiva lateral y emprender su camino hacia su oponente a toda velocidad...

—¡Puño dinámico!

—¡Pájaro osado!

Midió el tiempo bien para un proyectil de tal velocidad el machamp, mientras su objetivo plegaba las alas para perder carga aerodinámica y lanzarse, propulsado por viento de cola, como un misil.

Pero el tremendo haymaker no llegó a acertar, pues lo calculó el luchador a la altura de su tórax, como un bateador de baseball. Craso error que le costó quedarse cojo. Omertá le reventó su pierna izquierda con semejante fuerza que le hizo perder contacto con el suelo y caer de morros mientras de nuevo la brutal cuerva volvía a coger altura.

—¡Prepárate, Omertá!

Atlas empezó a levantarse, poco a poco, con brutales dolores en su pierna mala. Pero eso no era lo peor. Lo peor era que cuando, por fin, cojeando, se puso en pie, sin poder apoyar peso en su pierna siniestra, se topó con una rival bastante... cambiada. Omertá ya no era oscura; ahora brillaba con tonos irisados con el pequeño detalle de que su intensidad era cegadora. Tenía el ataque aéreo preparado.

Y se lanzó sin más, como una bala de cañón, a por el tórax del machamp, intentando cortarle la respiración en un solo impacto y, por si las moscas, que su pierna maltrecha no le dejara levantarse. La cuerva convertida en brillante fénix kamikaze camino de su objetivo sin duda intimidaba, pero no a Garrett y a su pokémon.

—¡Para esa cosa!— imperó el gigantón proestahliano.

Tuvo que meter el luchador dos brazos para parar la máquina de matar que era ese ataque aéreo propulsado e iniciar un forcejeo del que sólo uno podía salir vencedor. Y los codos del machamp estaban cediendo...

—¡Puños trueno!—insistió.

Sus dos manos libres descendieron con los puños cerrados sobre el rayo de energía en el que se había convertido Omertá cargados de voltaje sólo para ser desviados mientras los brazos inferiores de Atlas terminaban de ceder y ésta alcanzaba el pecho del enorme luchador con consecuencias catastróficas.

Una explosión de luz y color llenaba los ojos del público, que le dedicaba una ovación a la cuerva tras su brillante esfuerzo, aunque lo que más le valía a ella era el pulgar arriba que le estaba dando su entrenador desde su zona técnica. Atlas estaba en el suelo, abatido, a la espera de la señal arbitral. Tampoco se podía esperar mucho de alguien con las costillas aplastadas y una pierna para el arrastre.

—Omertá, atenta—se curó en salud Wander, no quería cometer ningún error.

Usando sus cuatro brazos como propulsores, el enorme machamp se proyectó desde el suelo, colocándose por encima de la cuerva utilizando lo poco que le quedaba sano del cuerpo. Intentaba arrastrar a su rival a la muerte con él.

—¡No vas a poder con nosotros, Wander! ¡Puño dinámico!

Diana fácil parecía la gángster, ensombrecida bajo el enorme cuerpo de Atlas.

—¡Juego sucio!

Omertá aprovechó el céfiro para salir hacia arriba contra su rival e intentar usar sus talones para jalarle del interior del puño...

—¡Ni de broma, puño trueno!

De repente, Atlas pareció sonreír mientras el puño que su rival sujetaba comenzaba a chispear y a cargarse, en un segundo lo suficiente para darle un electroshock salvaje a una Omertá que luchó a través del dolor para hacer un esfuerzo y hacerle un llave de judo aérea a su oponente, lanzándolo contra el suelo con su propia fuerza y haciendo que éste se diera de cabeza contra el piso, noqueándolo.

Pero había pasado demasiado tiempo expuesta a la electricidad para su gusto y tanto choque con una bestia parda capaz de reventar una báscula no era de su agrado, si bien había salido beneficiada gracias al céfiro invocado. La fatiga la obligó a bajar a tierra, agotada de fuerzas.

—Descansa, Omertá. Lo has bordado—la felicitó su entrenador.

Vaya si se lo tomó a bien la honchkrow, que se desmayó en el acto tambaleándose ligeramente antes de caer al suelo a echarse una siestecita.

—¡Ninguno de los dos puede seguir peleando!— anunció el árbitro tras un asalto de infarto.

Wander estaba deseoso de continuar el duelo, por delante en el marcador y conocedor de un detalle que podía ayudarle a incrementar la ventaja. Sin más, puso una pokéball más en juego, intentando inyectar más cloroformo en las filas enemigas.


Spoiler

#56
Negociar es duro ¡Jack! :omg: casi se me olvida su nombre, como pasa el tiempo (?). El capítulo estuvo muy bueno y como siempre tu narración es demasiado fluida. Si bien no aconteció nada extraordinario, de a poco se va desvistiendo la trama que rodea tu historia, ahora ya sabemos que Wander tiene en su poder algo extremadamente importante y cómo realmente está el gobierno de Esgaria y demás. Y además el final fue más que interesante, a punto de (espero) que se detalle una batalla infernal. Sobre los errores, no recuerdo si te lo dije, pero los Pokémon van con mayúscula, como Charizard, puesto que esta es su especie y es única, y errores en los guiones de los diálogos que es fácilmente arreglado viendo un libro cualquiera.

Recuérdanos EL COMBATE ESTUVO GENIAL :omg: el mejor que he leído, me gusta muchos los Pokémon que utilizas, Slaking, Metagross, son Pokémon definitivamente muy fuertes, con mucho potencial, como titanes diría yo. Aunque no comprendí bien (por ahora) la fascinación que tiene el hermano por ayudarlo e insistir que saque a Dragonite. Creí que sería mejor para él que todo su equipo muriera primero... o es que aún le guarda sentimientos, ni idea (?). Sobre los errores, los mismos de arriba. La lectura se me hace demasiado ligera y eso es un bonus enorme, además que tus descripciones de Pokémon son espectaculares, Killa, yo casi me acostumbro a "adivinar" el Pokémon antes que lo digas jaja

Luego leo más capítulos :omg:










#57
Se me habían pasado dos capítulos, pero me di cuenta que al día siguiente de haber puesto el último, pusiste otro más. Bueno, voy a comentar.

:o!!!!!!!!!!!!!! Las batallas son cada vez más emocionantes, esperaba la batalla contra Garret, pero no pensé que iba a llegar tan pronto, y después faltan más peleas para terminar el campeonato, se me ocurre que pueden venir otros enemigos sorpresa, pero no quiero buscar ninguna posibilidad de nada, ahora es cuando mi imaginación sobre lo que vienen empieza a funcionar más rápido.

Nuevamente no tengo quejas, en el relato hay tiempo para todo, lo psicológico, lo emocional, etc. Nada es forzado y los personajes son consecuentes con su actuar, espero más capítulos. Ciao.


Algo que se me olvidaba, según lo que yo creo, lo pokémon van con minúscula, puesto que son especies y existen muchos de la gran mayoría de ellos, debería ir con mayúscula cuando sea el nombre del pokémon. Difiero de JACK-IS-BACK puesto que uno no escribe Perro peleó con Gato luego de perseguir a Ratón. Al menos yo veo a los pokémon como animales, por lo tanto son un sustantivo común y no propio. Bueno ese es mi punto de vista y quería dar mi opinión.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#58
Bueno, aclarando más arriba... los Pokémon están en la PokéDex ordenados por taxonomía, y en esta se nombra la especie, es decir, en comparación a la vida real, no existe "lobo" si no que existe "Canis lupus" y la especie siempre se nombra con mayúscula al comienzo, porque es única y propia. Es por esto que en toda la franquicia siempre se han nombrado los Pokémon en mayúsculas, pero esto ya depende de Killa si quiere adaptarlo o no.

La verdadera arma del caballero es su coraje :omg: QUEEEEEEEEEEE este capítulo fue lo mejor, osea el final te deja impactado. Está más que claro que Wander no anda con rodeos, más si fue capaz de hacerle eso a su mismo hermano, de verdad, la batalla fue lo mejor. Sentía como que dos titanes estaban luchando en una arena, además me gusta mucho que los Pokémon no estén limitados a cierto número de ataques y cómo narras todo, sus músculos y esas cosas te hace pensar de una forma mucho más realista, de verdad Killa, el fic está buenísimo y en cuanto pueda leo tu próximo capítulo. No encontré ningún error y no me puedo quejar de nada, de verdad tu historia está espectacular.










#59
Spoiler
Furia y trucos
Rage and tricks


Alguien llevaba prisa en aquel duelo, y se notó cuando Gaius volvió a la arena de combate, electrizante el garchomp como siempre, rugiendo preparado para buscar conflicto con sus rivales.

Al otro lado pronto se manifestó una criatura cuya especie era conocida por Wander tras capear cierta marea brava con la ayuda de Knight. Un pez lodo de piel azul, bípedo aunque inclinado hacia adelante y bastante corpulento.

— ¡Mudvane, ventisca!— comenzó ordenando Garrett a su swampert, con el objetivo de sacarlo de ritmo lo más rápido posible.

Antes de que el rugido de la bestia del fango desatara níveas tempestades, éste se encontró con que había dejado de sentir. Un súbito corte respiratorio y de consciencia. No era para nada menos, puesto que el alma de Omertá seguía en aquella batalla en forma de último suspiro del viento afín, que propulsó aún más si cabía la carga dragón de un Gaius que la supuso por ordenada nada más sintió el céfiro. Le había hecho con la cabeza un tatuaje al doble de la velocidad del sonido que casi lo parte en dos; semejante lanzazo noqueó a Mudvane en un único impacto y lo hizo salir despedido hacia atrás abriendo un pequeño boquete en la pared mientras el garchomp saltaba hacia atrás para colocarse cerca de su entrenador antes de volver a ser retirado a su ball al cesar el viento afín. La acción había sido tan rápida que el respetable no había podido ni admirar semejante embestida.

— Swampert... no puede seguir peleando— anunció el árbitro, ligeramente asustado, ante la brutalidad y la brevedad del asalto.

Cinco a tres por detrás iba el hombre de los proestahlianos, que comenzaban a perder fe en la grada, mientras que los directamente asociados al grupo golpista, que seguían en pisos francos y demás lugares protegidos el combate, ya habían renunciado por completo a la esperanza. El mismísimo Garrett Ghalib iba a ser batido en combate singular, prácticamente sin plantar cara, por la basura de Gareth y Bertha Pryce, que le estaba dando una lección de estrategia y, sobre todo, de fe. No parecía afectarle este clima a un Garrett que no parecía ni percibirlo al lanzar una pokéball más, él pretendía infringirle a su rival, que parecía tan confiado como al principio, un severo correctivo. Resultado abultado o no, el sabor de boca iba a ser tan amargo como la existencia lo permitiera.

Wander respondió con otra pokéball, que reveló una lagarta, una dragona alada cubierta de escamas naranjas y de cola ardiente, su charizard, Scarlett. Curiosamente, se toparon con algo parecido en el otro bando, una criatura de la misma especie, si bien era un macho más alto y musculoso que la joven Scarlett. Un duelo entre dos pokémon de la misma especie suscitaba mucho morbo. Y más cuando uno de ellos era el temidísimo Vulcan.

—Vulcan, que no queden ni las cenizas de esa joven charizard—avisó entrenador a pokémon, que se estaba cansando de ir por detrás.—Tambor.

— ¡No! ¡Pulso dragón!—atacó Wander para evitarlo.

Scarlett escupió hacia adelante, con fuerza, una esfera de energía azulada como proyectil contra su oponente mientras éste se golpeaba el vientre con fiereza, haciéndose incluso daño en el proceso, como ritual de guerra. Sus ojos se inyectaban en sangre y se preparaba para luchar mientras sus músculos se hinchaban preparado para asumir más riesgos y herir de tanta gravedad como fuera posible. El pulso dragón le golpeó en el vientre y lo mandó dos pasos hacia atrás. Pero no era nada que en ese momento no pudiera compensar...

— ¡Puño trueno!

Vulcan se lanzó contra su rival como un misil con el puño izquierdo cerrado y electrizado y, antes de que ésta pudiera hacer nada para evitarlo, le puso el estómago a la altura de la espalda con una explosión de electricidad que hizo a la hembra salir volando contra el muro tras su entrenador, donde quedó estampada, totalmente inconsciente.

—¡La charizard del contendiente Wander no puede seguir peleando!—anunció el juez.

Wander volvió a maquinar y retiró a su pokémon abatida a la cápsula correspondiente. Ahora tenía un problema y de los gordos, ese charizard parecía poseído sobre el campo de batalla, rugiendo como si tuviera la rabia, a punto de echar espuma por la boca. Y sus golpes físicos no le andaban a la zaga a su estado anímico, pero lo peor de todo, es que parecía no sentir dolor. Necesitaba una medicina para eso y rápido.

Decidió aplicar a Shimizu.

Y se manifestó la rana ninja de piel azul con alguna que otra mota blanca similar a una burbuja, pero sobre todo, con su propia lengua enroscada alrededor de su cuello haciendo de larga bufanda. Con sus ojos saltones, miró a su objetivo, ese berserker de cola ardiente que tenía que hacer caer.

—¡Puño trueno!—comenzó el asalto Garrett.

—¡Escudo tatami!—respondió Wander.

De un pisotón, la greninja contestó el puñetazo eléctrico del charizard haciendo que se levantara un muro de tierra, que bastante castigo tuvo que aguantar dada la violencia del ataque, mas consiguió rechazarlo logrando unas décimas preciosas para la rana.

—¡Hidrobomba!

El contraataque de Shimizu no se hizo esperar, disparando por la boca un torrente de agua a alta presión que impactó en el tórax de Vulcan y comenzó a hacerle recular, mas el charizard logró ponerse totalmente en pie antes de caer y salirse de la trayectoria del ataque, exponiendo a su oponente.

—¡Excava!—reaccionó rápidamente su entrenador.

Y la greninja se metió bajo tierra de un zambullido, terminando su hidrobomba en un santiamén. Hizo lo correcto, pues el pokémon de fuego se precipitó sobre ella para asestarle un poderoso puño trueno sin necesidad de orden alguna de su entrenador.

—¡Shimizu, decapita!

Esta vez sí, esta vez era un golpe decisivo. O por lo menos eso pensaba la rana mientras emergía de la tierra con una katana de agua superconcentrada en su mano derecha con un agarre inverso y logró asestarle un fuerte corte a la yugular de su rival a la velocidad de un relámpago, sobrepasándolo y viendo su espalda y parte trasera de sus alas.

—¡Gírate, hidrobomba!—remató Wander.
Otro cañonazo de agua como una riada mandaba al suelo, esta vez sí, a Vulcan, tras alcanzarle en la espalda, que acabaría mirando al cielo estrellado de Sassienne mientras su rival en aquella refriega tocaba tierra con suavidad usando sus patas traseras.

Pero la tolerancia al dolor de Vulcan no parecía de ese mundo, dio un puñetazo al suelo y se puso en pie, más enfurecido si cabía, más capaz de herir si era posible. Y lo que era peor, con su llama brillando más intensamente, comenzando a despedir un aura anaranjada, fogosa, de manera constante. Mar llamas.

—¡Envite ígneo!—aprovechó Ghalib para exterminar a Shimizu.

Las consecuencias fueron catastróficas, la ninja fue arrasada por la fuerza física del charizard y su calor corporal más aumentado aún. Llegó a convertirse en un misil de fuego que destrozó por completo a la greninja, que yacía frente a Wander, totalmente inconsciente, humeante, y malherida.

—¡Greninja no puede continuar!— anunció el juez de la contienda.

Las cosas empezaban a no gustarle a un Wander que recogió a su pokémon del suelo, abrazándola, antes de devolverla a su ball. Los proestahlianos comenzaban a rugir en la grada mientras que todos aquellos que habían perdido la esperanza en Garrett para dar el golpe y conquistar Sassienne retomaban sus posiciones con el empate a tres.

Se crujía los puños Vulcan, parecía que iba a tener una erupción de esas que evocaba su nombre en los bíceps dada su fuerza desbocada, antes de rugir descontroladamente. Quería algo que destrozar, pero la seguridad de Wander se había llevado un buen golpe tras perder a Shimizu y a Scarlett con tanta facilidad. No quería gastar a Knight, no creía que Gaius pudiera ganarle al choque... eso lo dejaba con una opción... ¿realmente la mejor? ¿Y si ahora era cuando más necesitaba a Knight? Si alguien estaba a la altura era él. Pero una simple comprobación podría costarle otro compañero. La inseguridad le carcomía.

Fue entonces cuando le vino a la cabeza la canción de entrada que le había puesto Alvin y se dio cuenta de lo que pretendía su hermano. Evitar eso a toda costa y mantenerlo concentrado en una cosa: partir en dos a su rival. Hacer su potencial florecer, hacer al pupas desaparecer.

Se dio ánimos mentalmente a sí mismo y lanzó una ball para desequilibrar el marcador a su favor, lo que emergió de ella no pareció ser tomado muy en serio por su rival. Un ave pokémon con un cuerpo con forma de huevo de color blanco con motas rojas y blancas, que volaba con sus grandes alas triangulares. Pretendía resolver esa historia del charizard con un pequeño "comodín": Joker el togekiss.

—¡Puño fuego!—comenzó fuerte Garrett.

Con todo su peso detrás y volando como un misil hacia él, Vulcan soltó su puño ardiente contra su oponente en el aire...

—¡Velocidad extrema!— contestó Wander.

El tamaño más maniobrable de un togekiss en relación a otras bestias le permitió hacer un quiebro a toda velocidad que le permitió hacerse una mancha blanca, prácticamente desapareciendo, y colocarse tras su rival que comenzó a buscarlo girando el cuello.

—¡Onda trueno!

Pronto el poderosísimo charizard dejó de volar con intensas batidas, tras ver su movilidad limitada por un pulso eléctrico que le alcanzó justo en la nuca. Aterrizó con alguna que otra dificultad haciendo apoyo sobre sus patas y su puño derecho mientras veía a Joker coger altura para separarse de sus poderosos ataques de contacto.

—Poder pasado a quemarropa—ordenó el desertor.

El togekiss preparó una esfera de roca cargada de energía ancestral frente a sí, antes de propulsarse con ella vía velocidad extrema, utilizando una táctica de embestida, y golpear con fuerza con la roca el cráneo de Vulcan, aturdiéndolo severamente y obligándolo a recular.

—¡Atízale con tajos aéreos!—siguió.

Comenzó a disparar Joker ondas de choque en forma de filos cortando el aire directas hacia su rival, golpeándolo una y otra vez, forzándolo a retroceder más y más, paso a paso, dolorido, mientras su cabeza daba vueltas. Daba a entender que el esfuerzo de Shimizu no había sido en vano el último golpe que le hacía caer al suelo sin réplica posible, totalmente inconsciente.

—¡Charizard no puede seguir peleando!

Tres a dos y Wander de nuevo por delante. Al estahliano le gustaba su situación en el campo de batalla, tenía el marcador a su favor y había capeado un temporal capaz de arrasar un combate por sí solo. Y sin embargo, algo le daba mala espina al joven de veintiún años. Sobre todo cuando vio a un tremendo elevtivire en el lado opuesto. Una criatura bípeda cubierta de pelaje amarillento con trazadas negras como un circuito eléctrico. Tremendamente musculado bajo su denso pelo, poseía en sus cuartos traseros dos colas acabadas en orbes capaces rojizos que emitían electricidad a tremendo volumen.

Wander decidió aguantar a su comodín, a Joker el togekiss, en la arena de batalla. A pesar de la desventaja de tipos, consideraba que el ave jubilosa tenía bastante que ofrecer en el departamento marcial.

—¡Rayo, Voltaic!—abrió el asalto Garrett.

Y su electivire disparó a través de sus colas un relámpago fiero camino del togekiss, que no necesitó orden de su entrenador para dejarlo atrás y avanzar hacia su oponente.

—¡Esfera aural!

Joker cargó en la boca una esfera de aura y disparó un cañonazo contra su rival, envolviéndole en un destello azul.

Pero mayor no pudo ser su sorpresa cuando de la luz emergió Voltaic con potencia y arremetió contra él con un letal puño trueno a la cabeza que le causó un grave shock, más de lo esperado en una criatura tan resistente como el togekiss de Wander, haciéndolo caer al suelo y permitiendo al potente electivire someterlo inmediatamente con otro puño trueno contra el suelo, que le permitió causarle heridas más graves con una explosión de electricidad que ascendió hacia el cielo, dejando al comodín del agente especial del gobierno fuera de combate y restableciendo el empate y la posibilidad de tres asaltos más para decidir un ganador.

—¡Togekiss no puede seguir peleando!—anunció el juez de la contienda.

La sustitución fue inmediata. La punta de lanza de Wander volvía de nuevo a la arena, el terraburón Gaius reaparecía con sus escamas azules y su furia más que palpable en un sonoro rugido.

—¡Carga dragón!

No tuvo tiempo de reacción el electivire ante su oponente y su carga de gran magnitud, una embestida a velocidad mach que lo arrasó y le hizo perder el equilibrio, pero no lo tumbó por completo y pudo recuperar la verticalidad mientras tropezaba. Esos músculos estaban trabajados.

—¡Puño hielo!—atacó Ghalib.

Voltaic congeló sus nudillos de ambas manos y se lanzó a la carrera para cerrar los pocos metros que le separaban de Gaius antes de lanzarle un devastador doble puño hielo al pecho.

—¡Sácalo con las aletas!

Cerró los brazos el garchomp y con el interior de sus aletas hizo contacto con las muñecas de su oponente, abriendo los brazos para separar los de su contrario y desviar su ataque, dejándolo a su merced.

—¡Triturar!—aprovechó la ventana Wander.

El cráneo del electivire fue machacado por la potentísima mandíbula de su rival, que aprovechó para levantarle y sacudirle dejándole marcas de sus afilados colmillos de terraburón. Inmediatamente después, lo mandó al suelo con todas las fuerzas de su cuello. No necesitó orden de su entrenador para partirle la espalda con un terremoto antes de que se pudiera levantar, haciendo que la tierra colapsara bajo Voltaic y la pobre criatura en manos de Gaius saliera volando hacia su entrenador, inconsciente y malherida.

—¡Electivire no puede seguir!

Y de nuevo Wander por delante, pero esta vez la cosa era diferente. Esta vez era dos a uno, Gaius estaba relativamente descansado para alguien que había enfrentado tres asaltos y Knight estaba totalmente fresco. Era un dos a uno, dos bolas de torneo para el Redeem Team. Las de los dos dragones, dos potentísimas máquinas de hacer sangre. Gaius allanaría el camino, quería la victoria el garchomp que había sido el gran protagonista del duelo hasta el momento, de aquel gran homenaje al deporte que eran los combates Pokémon.

En su pokéball, Knight se crujía los nudillos. Tarde o temprano… él sabía que ningún entrenador digno de ser considerado rival de alguien como su Wander tendría un as contra él. Inmediatamente el dragón comenzó a pensar en su punto fuerte y en cómo contrarrestarlo. La armadura natural definitiva… la naturaleza debía haberla dotado de un punto débil, el único problema es que ni Wander ni él lo conocían… aún.


Spoiler

#60
:o!!!!!!!! No recuerdo que Wander haya estado en un aprieto tan grande como en el que está ahora y me parece bastante oportuno que esté así en un momento como este, le da un toque dramático a la situación. Lo que me más intriga es el final, cuando dice que no conocen su punto débil...aún. Será interesante saber cuál es, se me ocurre uno, pero no me aventuro a decirlo, prefiero esperar para verme sorprendido. No tengo ninguna crítica, puesto que el único error que vi fue que pusiste "elevtivire", eso es todo.

Espero pronto leer más. Ciao.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)