Spoiler
One of us is going down
Uno de los dos va a caer
Sin prisa, sin nervios, esperaba Gaius a su siguiente rival. Al último pokémon que podía presentar Garrett Ghalib en El Baile. Saldría de ahí como héroe o le allanaría el camino a Knight, el número seis de su entrenador, pero sea como fuere, iba a dejarse el alma por el trofeo. Sólo eran una orquesta con ocho músicos y un director, pero eran suficientes para entonar la más magnífica de las sintonías bélicas cuando se lo proponían. Y desde luego, con suficiente confianza para dar el alma los unos por los otros.
Wander no había estado tan tranquilo en un combate en su vida, pues estaba tan centrado en él que era incapaz de ponerse nervioso y reparar en sus propias dudas, que su rival intentaría agigantar con su siguiente movimiento, lanzando su última ball a la arena.
Reveló una bestia muy similar a Gaius, tanto que acabó por resultar de la misma especie y el mismo género. Otro garchomp con la misma coloración en las escamas y la misma muesca en la aleta dorsal... ¿o no? Éste parecía tener otra más, dos muescas cercanas en esa misma parte del cuerpo. Y qué cuerpo, con músculos potentísimos y más tamaño que el del garchomp de Wander, superando los dos metros y treinta centímetros de altura.
—Geozerg, destroza— ordenó el golpista.
Y el gran terraburón se lanzó como un misil sin necesidad de adoptar la típica postura aerodinámica de su especie, contra Gaius.
—¡Gaius, excava!— decidió el agente especial.
Una garra dragón de la zurda de Geozerg se le venía encima, una zarpa ardiente que se agachó para evitar, mas un roce con el cuerpo de su rival mientras se lanzaba de cabeza al suelo desvío su trayectoria y le hizo aterrizar vulnerable sin poder abrirse camino entre la tierra. Era como si hubiese sido cortado, como si esas escamas fueran... espadas y los músculos hinchados de su rival le obligaran a cortarse con ellas.
No necesitó una orden la mayor de las dos bestias para acabar con su rival con un fuerte golpe en el cráneo con el canto de la aleta derecha. Al menos había sido piadoso
—¡El garchomp del contendiente Wander no puede seguir peleando!— señaló el juez.
Wander suspiró y retiró a Gaius mientras pasaba a su mano derecha la ball de Knight. Último asalto, el que lo ganara, se llevaba el torneo y su causa a la gloria. El que lo ganara, decidía que hacer con Sassienne. Geozerg parecía tranquilo, pero implacable tras haber roto a su anterior rival con mucha facilidad en una jugada para la que empezaban a surgir explicaciones en la mente del joven desertor. Ese garchomp no era normal. La segunda muesca de la dorsal, el hecho de que sus escamas apoyadas en sus músculos fueran algo más que una piel tosca, fueran suficiente para evitar que su pokémon más testarudo ante el contacto no superara la prueba del algodón del conflicto físico, de la que siempre salía triunfante.
Pero se dio cuenta también de algo. Había visto pocos dragonite en su vida, pero ninguno con el blindaje natural de Knight, ninguno con unas escamas tan gruesas y resistentes capaz de amargarle la vida a los atacantes rivales y hacerle todo tan sencillo al dragón. Eran dos pokémon ¿únicos? en su especie, quizá nacidos para enfrentarse. Quizá para hacerlo aquel día. Echó las dudas de su cabeza y lanzó la pokéball de su criatura de preferencia al campo de batalla. No había lugar para el miedo, no con Knight flanqueándole.
En un fulgurante destello, tomó forma el gran dragón bípedo, caballero de ocre armadura. Asentó sus pies sobre el suelo y movió ligeramente las alas como calentamiento antes de crujirse los nudillos. Sus antenas estaban ligeramente tensas. Miró al garchomp con una mezcla de calma y fiereza en sus ojos, dispuesto para un intercambio de golpes sin igual.
—¡Carga dragón!—atacó valientemente Ghalib, más emocionado para este asalto final.
—¡Despega!—protegió a su pokémon Wander.
Pateó fuerte el suelo y salió hacia arriba con una batida de alas el dragonite lo más rápido que pudo con el objetivo de huir de su rival, logró rozarle un pie con su embestida supersónica partiendo desde, esta vez sí, postura aerodinámica. Pero apretó los dientes el pokémon alado y se puso fuera de alcance.
—¡Puño hielo!
—¡Triturar!
El descenso en picado de Knight con su puño derecho envuelto en un bloque de hielo que intentaba estampar en el cráneo de Geozerg se resolvió con este partiendo el agua sólida de una potentísima dentellada y haciendo sufrir mucho al dragón volador apretándole la muñeca con la mandíbula e inmovilizándole presa de un dolor del que ni su blindaje lo podía proteger, hasta que decidió lanzarlo, dejándole dolorido su puño favorito.
Pero no tardaría nada en volver a lanzarse contra él.
—¡Geozerg, garra dragón!
Con una de sus cuchillas, de esas que tenía por manos, ardiendo en dragovianas llamas, intentó rajar la cabeza de su rival el garchomp.
—¡Repetición!
Sólo para toparse con su brazo envuelto por la cola de Knight, que lo apretó con fuerza y lo balanceó a un lado y a otro, estrellándolo una y otra vez contra el suelo, hasta que una ligera rozadura en el punto de contacto le obligó a lanzar por los aires a su rival antes de lo previsto.
—Respiro—pidió amablemente el entrenador del dragonite.
Hincó el dragón alado la parte derecha de su cuerpo en la tierra para descansar unos segundos, los que su oponente tardara en levantarse, con el objetivo de recuperar fuerzas. Recuperó la vertical Geozerg y planificó un nuevo ataque su entrenador para cortar de pleno la sanación de Knight antes de que esta fuera más allá de lo conveniente.
—¡Geozerg, enséñale quién manda, golpe aéreo!
Y el terraburón colocó las aletas paralelas al suelo antes de propulsarse con una fuerza que hizo temblar el estadio. Lo hizo en un viraje por el flanco derecho de Knight, que le hizo subir la guardia por ese lado, antes de desaparecer y golpearle con un fuerte cabezazo por su entonces lado ciego, directo al costado.
—¡Garra dragón!— insistió en su embestida Garrett.
Knight retrocedió tres pasos, sorprendentemente sin sentir mucho dolor. Ahí había más que blindaje físico, era algo que Wander había enfocado mucho de cara a este combate: la actitud sobre la aptitud, pues era algo de vital importancia para vencer a Garrett Ghalib.
Ello le permitió cazar a su rival totalmente acelerado en un intento de agresión salvaje con una ardiente zarpa levantada intentando asestarle un tajo vertical que aterrizaría sobre el cráneo...
—¡Aqua jet!
Y lanzarse sobre su vientre envuelto en agua interrumpiendo en el ataque, con un golpe totalmente recto y contundente que forzó un choque de escamas en el que ambas bestias salieron heridas mientras el garchomp reculaba unos metros.
—¡Puño certero!— siguió el agente del gobierno.
Un puñetazo como un misil directo a la marca amarilla de la frente del garchomp. Entre ceja y ceja le cayó a la fiera un directo brutal que resonó por todo el estadio, llegando a sobreponerse a los gritos de la muchedumbre. Las consecuencias, devastadoras, fueron Geozerg saliendo disparado hacia atrás, severamente aturdido, hasta el punto de aterrizar boca arriba en el suelo e intentar arrastrarse a la verticalidad a duras penas.
El árbitro continuaba mirando aquella gran batalla en la que se estaba convirtiendo la final, sin saber si conceder el duelo en ese mismo instante. Mientras tanto, Wander le susurraba instrucciones a su dragonite, que asentía con la cabeza, antes de ejecutar su respiro hincando la rodilla derecha y el puño del mismo lado en el suelo, con el objetivo de sanar las heridas provocadas por el contacto con su oponente.
Pero Geozerg se levantó cual resorte y en cuestión de décimas estaba intentando clavar sus colmillos en Knight, lo cual logró hacer a la altura del cráneo, antes de propinarle una sacudida y mandarlo al suelo de costado. Era la hora de lanzarse al ataque, no podía permitir que ese dragón lo mangoneara y moviera el tempo del enfrentamiento a su gusto.
—¡Carga dragón rasante sobre él!— atacó el golpista.
Se preparó Geozerg para el despegue, encarando a un Knight intentando recuperar la verticalidad lo más rápidamente posible, y acertó a cargar antes de que esto ocurriera del todo. Durante su embate, el garchomp viró hacia arriba, consiguiendo rozar a su oponente con sus cortantes escamas además de propinarle un golpe contundente en el cráneo según se levantaba, infringiéndole daños graves y devolviéndole al piso sin remisión.
—¡Pásale por encima hasta que no pueda más!—vociferó Garrett. Lo tenía.
Pero esa dupla era demasiado resistente para caer ante simple brutalidad.
—¡Usa ala de acero!
Boca abajo, mientras su rival le rajaba escama contra escama, Knight hizo lo que Gaius no pudo, luchar a través del contacto. No fue fácil, si bien él contaba con sus gruesas escamas que le facilitaron la tarea hasta el punto de poder, tragándose el dolor, golpear a su rival con la parte trasera del ala mientras se volteaba para ponerse en pie. Sacó de trayectoria al garchomp a tal velocidad que lo mandó de nuevo con su entrenador, rodando hasta que por fin se levantó. Mientras tanto, él flanqueaba a Wander una vez más, con la pose de respiro adoptada, intentando recuperarse de sus heridas sacrificando el tiempo que tardaría en logar despegue vertical.
De nuevo la distancia inicial, que a Garrett le convenía recortar para tener un combate de cerca y personal que aprovechara las ventajas de su garchomp.
—¡Carga dragón!—ordenó.
Planificación y susurros a parte, quizá Wander y Knight tenían algo planificado para este momento. Tenían una táctica para pegar más duro que nadie, al menos. Pero necesitaban un par de ajustes para noquear a esta furia de la naturaleza.
—Haz lo que te dije. Carga de caballería.
Un susurro más en unos segundos que se hacían eternos para el dragonite mientras veía a su rival prepararse para la embestida con las rodillas flexionadas y el cuerpo echado hacia adelante, aletas paralelas al suelo con el objetivo de cortar el aire. Si bien la posición en la que Knight se colocaba para utilizar respiro le obligaba a renunciar al despegue en vertical, esa posición de caballero al que se le nombra como tal tenía un truco. No era muy diferente a la de arrancada de un velocista, lo cual le venía fenomenal a Knight para embestir objetivos a poca altura con su nuevo truco: la carga de caballería.
Arrancó con velocidad extrema, cargando todas sus fibras musculares, como siempre que la usaba y disparándose como en un sprint contra el contrario hecho un misil viviente, pero esta vez sin visión de túnel ni liderando con la cabeza para golpear.
—La carga dragón de un garchomp es un ataque fulminante y potentísimo, casi imposible de evitar dada la velocidad a la que la criatura se propulsa. Pero...
Ambos pokémon se propulsaron el uno contra otro, Geozerg liderando con la cabeza y Knight con el puño derecho cargado, como un caballero en una justa preparando su lanza, todo ello en unas décimas eternas que iban a decidir al campeón.
—tanta potencia y tanta velocidad tienen una manera natural de ser contrarrestados. Todo el momento va en la cabeza del pokémon, que intenta bajar todo lo posible para ofrecer menor resistencia al aire y obtener más potencia. Pero no del todo, crea un pequeño hueco para atacar el torso. Y si estiras un brazo a gran velocidad y lo consigues...
El choque no se hizo esperar y retumbó tanto que generó un vendaval mientras los espectadores se protegían. Layla levantaba una plegaria por Knight, esperando que el resultado de la gran colisión fuera benevolente con ellos.
Cabeza contra cabeza, Knight apretaba los dientes tras el coscorrón, estaba aturdido y muy dolorido. Agitaba la cabeza intentando sacarse el mareo del cerebro, pero casi no había manera. Qué narices, si estaba de pie para empezar.
También Geozerg, aunque sin tanto dolor de cabeza, a sólo dos metros de él. No parecía sufrir ningún tipo de daños superficiales, mas estaba totalmente inmóvil, cual estatua, petrificado sobre el campo de batalla. Dos colosos prácticamente anulados, ¿cuál habría sido la causa?
El brazo de Knight no era la suficientemente largo para llegar en un impacto limpio hasta el pecho de su rival con el puño certero, la parte final de la carga de caballería, por lo que el dragón se vio obligado a asumir el choque de cráneos a la vez que soltaba el puñetazo, confiando en sus capacidades defensivas. La caja torácica del garchomp fue destrozada y su ataque interrumpido, mientras su antagonista pagaba los efectos de haberlo hecho por las malas. Pero ahora ninguno de los dos tenía fuerzas para dar el golpe final. Por si fuera poco, el roce con las escamas de Geozerg había dejado el puño de su rival casi para el arrastre.
Geozerg se tambaleó hacia atrás, sin terminar por caerse. No se quería rendir, pero su rival tampoco.
—¡Respiro!
Sabedor de que tomarse un descanso ahora podía ser su tumba, Knight asumió de nuevo la postura de caballero con el objetivo de ver con más claridad a su objetivo.
—¡Un último golpe! ¡Garra dragón!—ordenó Garrett.
Knight arrodillado en el suelo parecía un blanco fácil... error.
— ¡Híper rayo!
Hizo fuerza el dragón para clavarse en el suelo y limitar el retroceso antes de disparar el que deseaba fuera el último ataque del torneo. Un enorme rayo de energía morado que salió de su boca y cegó los ojos del garchomp, envolviéndolo por completo y causándole graves heridas antes de estrellarlo contra la pared, totalmente inconsciente en un ataque que nadie se vio venir, pues la postura fue solamente utilizada para preparar el ataque.
Chocó con el muro del estadio Geozerg y Garrett le miró incrédulo mientras aterrizaba y se desplomaba con los ojos cerrados, algo iba mal.
Knight acabó con las dos rodillas en el suelo y ambas manos para evitar caerse, mientras jadeaba, hasta que finalmente emitió el árbitro un veredicto. El dragonite no podía ni levantar la cabeza para mirar a su rival, tendido en el suelo boca abajo, ojos cerrados y totalmente inconsciente. Garrett continuaba con sus ojos puestos en él, esperaba que Geozerg se levantara, pero a la vez algo le decía que no lo haría y le llenaba de inseguridad. Estaba totalmente congelado en el sitio...
—¡Garchomp no puede seguir peleando! ¡El campeón es Wander!
El público rompió a aplaudir para ovacionar al nuevo campeón de manera unánime simplemente por el espectáculo dado, independientemente de la ideología de cada uno. Pero Wander no tenía otra cosa que hacer que correr hacia el centro del campo de batalla, donde su dragonite se había desplomado boca arriba, jadeante.
Acarició el rostro de su fiel compañero de fatigas antes de abrazarle emocionado. Lo habían conseguido.
—Eres un jodido genio—lo halagó.
Iba a llenarle el vientre de comida de la buena según concluyeran los prolegómenos de celebración en el estadio central de El Gran Baile. El campeón de Sassienne se arrodilló abrazado a su dragonite, incrédulo, incapaz de asimilar el júbilo que corría por su cuerpo. Había cumplido su misión al fin.
Garrett seguía totalmente helado, hasta que por fin se percató de que el combate se había terminado y no de la mejor manera para él, por lo que se vio obligado a guardar a Geozerg en su pokéball. El Knight que no pudo con Steellion, el mismo... había detenido la carga dragón de Geozerg de un puñetazo para preparar el híper rayo ganador. Se le antojaba inverosímil.
Los proestahlianos retiraban todas sus tropas al ver que su mejor soldado había sido vencido por un agente del gobierno central. Paz al fin. Wander guardó a un molido Knight en su ball y se dispuso para la ceremonia de trofeos, que daría comienzo en unos minutos...
Con una máquina curativa de emergencia y tras recibir su placa de subcampeón Garrett y retirarse por los vestuarios antes que cruzarse de nuevo con Wander en una situación que simple y llanamente no entraba dentro de los cálculos, estaba listo ya el flamante ganador del que estaba considerado el torneo más prestigioso de Esgaria, con los seis pokémon que había utilizado en la final rodeándolo. Gaius, Omertá, Scarlett, Shimizu, Joker y Knight, los seis en plenas condiciones, nada que ver con cómo habían terminado el combate.
El público aplaudía expectante mientras el equipo de siete escalaba hacia el podio. Se distribuyeron en aquella estructura ovalada sobre el centro de la arena mirando a Alvin y a Layla, al centro del graderío oeste y dejando por detrás los logos de los patrocinadores del torneo.
Al fin el comisionado de organización hacía acto de presencia con un trofeo de considerable tamaño, de base de madera y forma de espiral, dorado, con seis balls del mismo tono sobre el "ciclón" tallado en oro.
—Felicidades, campeón.
—Ha sido un honor.
Y cogió el trofeo y se paseó por delante de sus compañeros, queriendo que estos dejaran sus huellas en él antes de poder alzarlo hacia el cielo. Las manos/alas de todos estaban en él, una pena que ni Alaz ni Ironclad pudieran tocarlo, pero hecho estaba. Los seis pokémon de Wander levantaron las manos arriba y su entrenador alzó el deseado premio final al cielo con un rugido de rabia contenida entre el clamor del público.
—Increíble, Wander... increíble—reconocía su mentor en el búnker. Lo habían logrado.
Layla y Alvin se abrazaban en la grada por el trabajo bien hecho y una emoción que ya más no alcanzaban a contener, mientras él detectaba cómo su hermano menor le guiñaba un ojo desde abajo.
Iba a ser problemática la vuelta a la vida normal, había mucho que celebrar, pensaba el joven campeón mientras se replegaba al vestuario trofeo en brazos, con únicamente Knight andando junto a él como futura montura. Pensaba en qué hacer ahora que su misión en Sassienne había concluido, pero le sonó el móvil en el momento más inoportuno...
El número de Elincia.
"¡Agente Wander, estamos en guerra! Venga a Los Navajos, necesitamos todas las tropas que podamos reunir, repito, ¡estamos en guerra!"
—¡Elincia! ¡Ponme al día!
—¡Acaban de reventar la frontera con un ataque relámpago y sus tropas se dirigen hacia Sassienne, han perdido la batalla interna y atacarán desde fuera! ¡Te necesitamos, Wander!
—¿Quién comanda las tropas de Estahl?
— Bertha... Pryce.
Uno de los dos va a caer
Sin prisa, sin nervios, esperaba Gaius a su siguiente rival. Al último pokémon que podía presentar Garrett Ghalib en El Baile. Saldría de ahí como héroe o le allanaría el camino a Knight, el número seis de su entrenador, pero sea como fuere, iba a dejarse el alma por el trofeo. Sólo eran una orquesta con ocho músicos y un director, pero eran suficientes para entonar la más magnífica de las sintonías bélicas cuando se lo proponían. Y desde luego, con suficiente confianza para dar el alma los unos por los otros.
Wander no había estado tan tranquilo en un combate en su vida, pues estaba tan centrado en él que era incapaz de ponerse nervioso y reparar en sus propias dudas, que su rival intentaría agigantar con su siguiente movimiento, lanzando su última ball a la arena.
Reveló una bestia muy similar a Gaius, tanto que acabó por resultar de la misma especie y el mismo género. Otro garchomp con la misma coloración en las escamas y la misma muesca en la aleta dorsal... ¿o no? Éste parecía tener otra más, dos muescas cercanas en esa misma parte del cuerpo. Y qué cuerpo, con músculos potentísimos y más tamaño que el del garchomp de Wander, superando los dos metros y treinta centímetros de altura.
—Geozerg, destroza— ordenó el golpista.
Y el gran terraburón se lanzó como un misil sin necesidad de adoptar la típica postura aerodinámica de su especie, contra Gaius.
—¡Gaius, excava!— decidió el agente especial.
Una garra dragón de la zurda de Geozerg se le venía encima, una zarpa ardiente que se agachó para evitar, mas un roce con el cuerpo de su rival mientras se lanzaba de cabeza al suelo desvío su trayectoria y le hizo aterrizar vulnerable sin poder abrirse camino entre la tierra. Era como si hubiese sido cortado, como si esas escamas fueran... espadas y los músculos hinchados de su rival le obligaran a cortarse con ellas.
No necesitó una orden la mayor de las dos bestias para acabar con su rival con un fuerte golpe en el cráneo con el canto de la aleta derecha. Al menos había sido piadoso
—¡El garchomp del contendiente Wander no puede seguir peleando!— señaló el juez.
Wander suspiró y retiró a Gaius mientras pasaba a su mano derecha la ball de Knight. Último asalto, el que lo ganara, se llevaba el torneo y su causa a la gloria. El que lo ganara, decidía que hacer con Sassienne. Geozerg parecía tranquilo, pero implacable tras haber roto a su anterior rival con mucha facilidad en una jugada para la que empezaban a surgir explicaciones en la mente del joven desertor. Ese garchomp no era normal. La segunda muesca de la dorsal, el hecho de que sus escamas apoyadas en sus músculos fueran algo más que una piel tosca, fueran suficiente para evitar que su pokémon más testarudo ante el contacto no superara la prueba del algodón del conflicto físico, de la que siempre salía triunfante.
Pero se dio cuenta también de algo. Había visto pocos dragonite en su vida, pero ninguno con el blindaje natural de Knight, ninguno con unas escamas tan gruesas y resistentes capaz de amargarle la vida a los atacantes rivales y hacerle todo tan sencillo al dragón. Eran dos pokémon ¿únicos? en su especie, quizá nacidos para enfrentarse. Quizá para hacerlo aquel día. Echó las dudas de su cabeza y lanzó la pokéball de su criatura de preferencia al campo de batalla. No había lugar para el miedo, no con Knight flanqueándole.
En un fulgurante destello, tomó forma el gran dragón bípedo, caballero de ocre armadura. Asentó sus pies sobre el suelo y movió ligeramente las alas como calentamiento antes de crujirse los nudillos. Sus antenas estaban ligeramente tensas. Miró al garchomp con una mezcla de calma y fiereza en sus ojos, dispuesto para un intercambio de golpes sin igual.
—¡Carga dragón!—atacó valientemente Ghalib, más emocionado para este asalto final.
—¡Despega!—protegió a su pokémon Wander.
Pateó fuerte el suelo y salió hacia arriba con una batida de alas el dragonite lo más rápido que pudo con el objetivo de huir de su rival, logró rozarle un pie con su embestida supersónica partiendo desde, esta vez sí, postura aerodinámica. Pero apretó los dientes el pokémon alado y se puso fuera de alcance.
—¡Puño hielo!
—¡Triturar!
El descenso en picado de Knight con su puño derecho envuelto en un bloque de hielo que intentaba estampar en el cráneo de Geozerg se resolvió con este partiendo el agua sólida de una potentísima dentellada y haciendo sufrir mucho al dragón volador apretándole la muñeca con la mandíbula e inmovilizándole presa de un dolor del que ni su blindaje lo podía proteger, hasta que decidió lanzarlo, dejándole dolorido su puño favorito.
Pero no tardaría nada en volver a lanzarse contra él.
—¡Geozerg, garra dragón!
Con una de sus cuchillas, de esas que tenía por manos, ardiendo en dragovianas llamas, intentó rajar la cabeza de su rival el garchomp.
—¡Repetición!
Sólo para toparse con su brazo envuelto por la cola de Knight, que lo apretó con fuerza y lo balanceó a un lado y a otro, estrellándolo una y otra vez contra el suelo, hasta que una ligera rozadura en el punto de contacto le obligó a lanzar por los aires a su rival antes de lo previsto.
—Respiro—pidió amablemente el entrenador del dragonite.
Hincó el dragón alado la parte derecha de su cuerpo en la tierra para descansar unos segundos, los que su oponente tardara en levantarse, con el objetivo de recuperar fuerzas. Recuperó la vertical Geozerg y planificó un nuevo ataque su entrenador para cortar de pleno la sanación de Knight antes de que esta fuera más allá de lo conveniente.
—¡Geozerg, enséñale quién manda, golpe aéreo!
Y el terraburón colocó las aletas paralelas al suelo antes de propulsarse con una fuerza que hizo temblar el estadio. Lo hizo en un viraje por el flanco derecho de Knight, que le hizo subir la guardia por ese lado, antes de desaparecer y golpearle con un fuerte cabezazo por su entonces lado ciego, directo al costado.
—¡Garra dragón!— insistió en su embestida Garrett.
Knight retrocedió tres pasos, sorprendentemente sin sentir mucho dolor. Ahí había más que blindaje físico, era algo que Wander había enfocado mucho de cara a este combate: la actitud sobre la aptitud, pues era algo de vital importancia para vencer a Garrett Ghalib.
Ello le permitió cazar a su rival totalmente acelerado en un intento de agresión salvaje con una ardiente zarpa levantada intentando asestarle un tajo vertical que aterrizaría sobre el cráneo...
—¡Aqua jet!
Y lanzarse sobre su vientre envuelto en agua interrumpiendo en el ataque, con un golpe totalmente recto y contundente que forzó un choque de escamas en el que ambas bestias salieron heridas mientras el garchomp reculaba unos metros.
—¡Puño certero!— siguió el agente del gobierno.
Un puñetazo como un misil directo a la marca amarilla de la frente del garchomp. Entre ceja y ceja le cayó a la fiera un directo brutal que resonó por todo el estadio, llegando a sobreponerse a los gritos de la muchedumbre. Las consecuencias, devastadoras, fueron Geozerg saliendo disparado hacia atrás, severamente aturdido, hasta el punto de aterrizar boca arriba en el suelo e intentar arrastrarse a la verticalidad a duras penas.
El árbitro continuaba mirando aquella gran batalla en la que se estaba convirtiendo la final, sin saber si conceder el duelo en ese mismo instante. Mientras tanto, Wander le susurraba instrucciones a su dragonite, que asentía con la cabeza, antes de ejecutar su respiro hincando la rodilla derecha y el puño del mismo lado en el suelo, con el objetivo de sanar las heridas provocadas por el contacto con su oponente.
Pero Geozerg se levantó cual resorte y en cuestión de décimas estaba intentando clavar sus colmillos en Knight, lo cual logró hacer a la altura del cráneo, antes de propinarle una sacudida y mandarlo al suelo de costado. Era la hora de lanzarse al ataque, no podía permitir que ese dragón lo mangoneara y moviera el tempo del enfrentamiento a su gusto.
—¡Carga dragón rasante sobre él!— atacó el golpista.
Se preparó Geozerg para el despegue, encarando a un Knight intentando recuperar la verticalidad lo más rápidamente posible, y acertó a cargar antes de que esto ocurriera del todo. Durante su embate, el garchomp viró hacia arriba, consiguiendo rozar a su oponente con sus cortantes escamas además de propinarle un golpe contundente en el cráneo según se levantaba, infringiéndole daños graves y devolviéndole al piso sin remisión.
—¡Pásale por encima hasta que no pueda más!—vociferó Garrett. Lo tenía.
Pero esa dupla era demasiado resistente para caer ante simple brutalidad.
—¡Usa ala de acero!
Boca abajo, mientras su rival le rajaba escama contra escama, Knight hizo lo que Gaius no pudo, luchar a través del contacto. No fue fácil, si bien él contaba con sus gruesas escamas que le facilitaron la tarea hasta el punto de poder, tragándose el dolor, golpear a su rival con la parte trasera del ala mientras se volteaba para ponerse en pie. Sacó de trayectoria al garchomp a tal velocidad que lo mandó de nuevo con su entrenador, rodando hasta que por fin se levantó. Mientras tanto, él flanqueaba a Wander una vez más, con la pose de respiro adoptada, intentando recuperarse de sus heridas sacrificando el tiempo que tardaría en logar despegue vertical.
De nuevo la distancia inicial, que a Garrett le convenía recortar para tener un combate de cerca y personal que aprovechara las ventajas de su garchomp.
—¡Carga dragón!—ordenó.
Planificación y susurros a parte, quizá Wander y Knight tenían algo planificado para este momento. Tenían una táctica para pegar más duro que nadie, al menos. Pero necesitaban un par de ajustes para noquear a esta furia de la naturaleza.
—Haz lo que te dije. Carga de caballería.
Un susurro más en unos segundos que se hacían eternos para el dragonite mientras veía a su rival prepararse para la embestida con las rodillas flexionadas y el cuerpo echado hacia adelante, aletas paralelas al suelo con el objetivo de cortar el aire. Si bien la posición en la que Knight se colocaba para utilizar respiro le obligaba a renunciar al despegue en vertical, esa posición de caballero al que se le nombra como tal tenía un truco. No era muy diferente a la de arrancada de un velocista, lo cual le venía fenomenal a Knight para embestir objetivos a poca altura con su nuevo truco: la carga de caballería.
Arrancó con velocidad extrema, cargando todas sus fibras musculares, como siempre que la usaba y disparándose como en un sprint contra el contrario hecho un misil viviente, pero esta vez sin visión de túnel ni liderando con la cabeza para golpear.
—La carga dragón de un garchomp es un ataque fulminante y potentísimo, casi imposible de evitar dada la velocidad a la que la criatura se propulsa. Pero...
Ambos pokémon se propulsaron el uno contra otro, Geozerg liderando con la cabeza y Knight con el puño derecho cargado, como un caballero en una justa preparando su lanza, todo ello en unas décimas eternas que iban a decidir al campeón.
—tanta potencia y tanta velocidad tienen una manera natural de ser contrarrestados. Todo el momento va en la cabeza del pokémon, que intenta bajar todo lo posible para ofrecer menor resistencia al aire y obtener más potencia. Pero no del todo, crea un pequeño hueco para atacar el torso. Y si estiras un brazo a gran velocidad y lo consigues...
El choque no se hizo esperar y retumbó tanto que generó un vendaval mientras los espectadores se protegían. Layla levantaba una plegaria por Knight, esperando que el resultado de la gran colisión fuera benevolente con ellos.
Cabeza contra cabeza, Knight apretaba los dientes tras el coscorrón, estaba aturdido y muy dolorido. Agitaba la cabeza intentando sacarse el mareo del cerebro, pero casi no había manera. Qué narices, si estaba de pie para empezar.
También Geozerg, aunque sin tanto dolor de cabeza, a sólo dos metros de él. No parecía sufrir ningún tipo de daños superficiales, mas estaba totalmente inmóvil, cual estatua, petrificado sobre el campo de batalla. Dos colosos prácticamente anulados, ¿cuál habría sido la causa?
El brazo de Knight no era la suficientemente largo para llegar en un impacto limpio hasta el pecho de su rival con el puño certero, la parte final de la carga de caballería, por lo que el dragón se vio obligado a asumir el choque de cráneos a la vez que soltaba el puñetazo, confiando en sus capacidades defensivas. La caja torácica del garchomp fue destrozada y su ataque interrumpido, mientras su antagonista pagaba los efectos de haberlo hecho por las malas. Pero ahora ninguno de los dos tenía fuerzas para dar el golpe final. Por si fuera poco, el roce con las escamas de Geozerg había dejado el puño de su rival casi para el arrastre.
Geozerg se tambaleó hacia atrás, sin terminar por caerse. No se quería rendir, pero su rival tampoco.
—¡Respiro!
Sabedor de que tomarse un descanso ahora podía ser su tumba, Knight asumió de nuevo la postura de caballero con el objetivo de ver con más claridad a su objetivo.
—¡Un último golpe! ¡Garra dragón!—ordenó Garrett.
Knight arrodillado en el suelo parecía un blanco fácil... error.
— ¡Híper rayo!
Hizo fuerza el dragón para clavarse en el suelo y limitar el retroceso antes de disparar el que deseaba fuera el último ataque del torneo. Un enorme rayo de energía morado que salió de su boca y cegó los ojos del garchomp, envolviéndolo por completo y causándole graves heridas antes de estrellarlo contra la pared, totalmente inconsciente en un ataque que nadie se vio venir, pues la postura fue solamente utilizada para preparar el ataque.
Chocó con el muro del estadio Geozerg y Garrett le miró incrédulo mientras aterrizaba y se desplomaba con los ojos cerrados, algo iba mal.
Knight acabó con las dos rodillas en el suelo y ambas manos para evitar caerse, mientras jadeaba, hasta que finalmente emitió el árbitro un veredicto. El dragonite no podía ni levantar la cabeza para mirar a su rival, tendido en el suelo boca abajo, ojos cerrados y totalmente inconsciente. Garrett continuaba con sus ojos puestos en él, esperaba que Geozerg se levantara, pero a la vez algo le decía que no lo haría y le llenaba de inseguridad. Estaba totalmente congelado en el sitio...
—¡Garchomp no puede seguir peleando! ¡El campeón es Wander!
El público rompió a aplaudir para ovacionar al nuevo campeón de manera unánime simplemente por el espectáculo dado, independientemente de la ideología de cada uno. Pero Wander no tenía otra cosa que hacer que correr hacia el centro del campo de batalla, donde su dragonite se había desplomado boca arriba, jadeante.
Acarició el rostro de su fiel compañero de fatigas antes de abrazarle emocionado. Lo habían conseguido.
—Eres un jodido genio—lo halagó.
Iba a llenarle el vientre de comida de la buena según concluyeran los prolegómenos de celebración en el estadio central de El Gran Baile. El campeón de Sassienne se arrodilló abrazado a su dragonite, incrédulo, incapaz de asimilar el júbilo que corría por su cuerpo. Había cumplido su misión al fin.
Garrett seguía totalmente helado, hasta que por fin se percató de que el combate se había terminado y no de la mejor manera para él, por lo que se vio obligado a guardar a Geozerg en su pokéball. El Knight que no pudo con Steellion, el mismo... había detenido la carga dragón de Geozerg de un puñetazo para preparar el híper rayo ganador. Se le antojaba inverosímil.
Los proestahlianos retiraban todas sus tropas al ver que su mejor soldado había sido vencido por un agente del gobierno central. Paz al fin. Wander guardó a un molido Knight en su ball y se dispuso para la ceremonia de trofeos, que daría comienzo en unos minutos...
Con una máquina curativa de emergencia y tras recibir su placa de subcampeón Garrett y retirarse por los vestuarios antes que cruzarse de nuevo con Wander en una situación que simple y llanamente no entraba dentro de los cálculos, estaba listo ya el flamante ganador del que estaba considerado el torneo más prestigioso de Esgaria, con los seis pokémon que había utilizado en la final rodeándolo. Gaius, Omertá, Scarlett, Shimizu, Joker y Knight, los seis en plenas condiciones, nada que ver con cómo habían terminado el combate.
El público aplaudía expectante mientras el equipo de siete escalaba hacia el podio. Se distribuyeron en aquella estructura ovalada sobre el centro de la arena mirando a Alvin y a Layla, al centro del graderío oeste y dejando por detrás los logos de los patrocinadores del torneo.
Al fin el comisionado de organización hacía acto de presencia con un trofeo de considerable tamaño, de base de madera y forma de espiral, dorado, con seis balls del mismo tono sobre el "ciclón" tallado en oro.
—Felicidades, campeón.
—Ha sido un honor.
Y cogió el trofeo y se paseó por delante de sus compañeros, queriendo que estos dejaran sus huellas en él antes de poder alzarlo hacia el cielo. Las manos/alas de todos estaban en él, una pena que ni Alaz ni Ironclad pudieran tocarlo, pero hecho estaba. Los seis pokémon de Wander levantaron las manos arriba y su entrenador alzó el deseado premio final al cielo con un rugido de rabia contenida entre el clamor del público.
—Increíble, Wander... increíble—reconocía su mentor en el búnker. Lo habían logrado.
Layla y Alvin se abrazaban en la grada por el trabajo bien hecho y una emoción que ya más no alcanzaban a contener, mientras él detectaba cómo su hermano menor le guiñaba un ojo desde abajo.
Iba a ser problemática la vuelta a la vida normal, había mucho que celebrar, pensaba el joven campeón mientras se replegaba al vestuario trofeo en brazos, con únicamente Knight andando junto a él como futura montura. Pensaba en qué hacer ahora que su misión en Sassienne había concluido, pero le sonó el móvil en el momento más inoportuno...
El número de Elincia.
"¡Agente Wander, estamos en guerra! Venga a Los Navajos, necesitamos todas las tropas que podamos reunir, repito, ¡estamos en guerra!"
—¡Elincia! ¡Ponme al día!
—¡Acaban de reventar la frontera con un ataque relámpago y sus tropas se dirigen hacia Sassienne, han perdido la batalla interna y atacarán desde fuera! ¡Te necesitamos, Wander!
—¿Quién comanda las tropas de Estahl?
— Bertha... Pryce.

Spoiler




!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Había decidido leer los capítulos hace algunos días, pero me percaté de que habías puesto cinco y no tenía mucho tiempo ese día, quería leerlos todos. Y ahora vine a leerlos y me encuentro con el final del fic, pero hablaré de eso más adelante.
