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#1

The Battlefield Wanderer

Opiniones de la crítica:
Spoiler
"Wander es violento, defensivo y polémico. 11/10" José Mourinho.

"Muy intenso. Presupuesto del Madrid/Presupuesto del Atleti" Cholo Simeone

"Wander tiene un 90% de posesión y juega con la cantera. 6/6" Pep Guardiola

"La raza aria no hace su aparición estelar. 0/88" Adolf Hitler.

"Wander no es un verdadero patriota digno del Movimiento. 0/39" Francisco Franco.

"Un auténtico pacifista no aplaca la revolución bolivariana de Sassienne 1Bolívar/1USD". Hugo Chávez.

"Eso de ser un héroe huérfano está muy visto. 1/Mi fortuna" Batman.

"Wander aplaca a la burguesía militar. Un verdadero bolchevique. Proletarios/Zares muertos" Vladimir Lenin

"Yo monto osos, él monta dragones. Nobel de la Paz" Vladimir Putin.

"Wander no necesita vender armas para ser un pacifista. Cambió mi concepción del mundo. Demócrata/Republicano" Barack Obama.

"¿Quién fue el imbécil que no puso un muro en Astada? Pero me gusta que no haya mexicanos y que el protagonista sea de raza blanca. Made Esgaria Great Again" Donald Trump.

"Eshto de mandar un agente especial cuando tienes problemas no está nada mal, no. Nuestro dinero en Suiza/Tu sueldo" Mariano Rajoy.

"Wander no hace trampas. 0/4" Bill Belichick.

"Wandermania is running wild. WWE WH Champion" Hulk Hogan.

"Eat, sleep, conquer warmongers, repeat. 21/1" Brock Lesnar.

"No risk-it, no biscuit. Knight es el Fitzgerald de los pokémon, una verdadera leyenda. Recepciones de Fitzgerald/Quarterbacks que ha tenido" Bruce Arians.

"Un underdog con mentalidad ganadora y tácticas innovadoras. Mardi Gras/Carnaval de tu pueblo" Sean Payton.

"Wander es muy trabajador y domina todas las fases del juego. Se sacrifica por sus compañeros y puede hacer verdadera magia. Porteros humillados/13" Pavel Datsyuk.

"Gana porque debilita los pokémon de su rival antes de que su rival debilite los suyos. Esperemos que no salga en mi videojuego y le afecte la maldición de la portada. 112/39" John Madden.

"Es el 2º mejor de la historia. El primero soy yo. 81/84" Randy Moss.

"No necesita desinflar sus pokéballs para hacer su trabajo. Increíble. 6/4" Tom Brady.

"Inteligente, trabajador y se enfrenta a la adversidad 99/66" Wayne Gretzky y Mario Lemieux.

"Un líder por defecto, sin palabras. Reconoce su talento, lo convierte en una habilidad y la usa para conseguir sus metas. No deja de creer hasta el final 33/3" Larry Bird.

"No creo en sus estadísticas porque no pueden medir su corazón ni su voluntad. 16/6" Red Auerbach.

"Hay entrenadores ricos, entrenadores pobres, treinta metros más de mierda y después este tío. 103/59" Billy Beane.

"No canta bien ni es guapo. Le falta romance. 0/15" Fan de Yastin Biber.

"Walked away with a championship, instead of letting the championship walk away from him. 5/4" Nicklas Lidstrom.

"Él es gana. Trofeo Hart" Evgeni Malkin.

"Hay mucha violencia. Me gusta. 62/17" Milan Lucic.

"¿Por qué no le da a la droga nadie? Un poco de cocaína para celebrar una victoria no hace daño a nadie. Mi licencia de entrenador/Mano de Dios" Diego Armando Maradona.

"Despilfarra todo su dinero. Las verdaderas necesidades son las mujeres, el alcohol y los coches. Leer este fic borracho ha sido peor que los veinte peores minutos de mi vida cuando estuve sobrio. Mujeres que me he tirado/Copas que me bebido" George Best.

"Al ver a este tío, me pregunté si yo valía para entrenador. Pasa el balón/Pasa el jugador" Gennaro Gatusso.

"Ha quedado RETRATADO 10copas de Europa/5". Josep Pedrerol.

"¡Ay mi madre Knight! Raúl/Cristiano Ronaldo" Manolo Lama.

"Nunca deja de creer en los indefensos. Sólo le falta protestar. DL/6" Phoenix Wright.

"¿Están vivos los bichicos que participaron en la Gran Guerra? TVE/Telemadrid" Mariló Montero.

"Tendría que venir a jugar a La Paz a 3000m de altitud. A ver si es tan bueno. EUA/Bolivia" Evo Morales.

"Es miembro de la casta, pero tiene conciencia social. 15/M" Pablo Iglesias.

"Era mal extudiante e la hacademia militar me identifico merese cer tronista" Tipo de Mujeres y Hombres y Viceversa.

"Interfirió en los derechos de un pueblo legítimo y no se benefició económicamente. 3/100" Jordi Pujol.

"Un hombre de 20 años la historia cambió. May/4th" Yoda.

"Mira al frente, adelante y no se detiene. Bankai/Shikai" Ichigo Kurosaki.

"Esto es un deporte de seis contra seis en el que este tipo nos ha arrebatado la supremacía mundial. 7/1" Angela Merkel.





Siempre supe que este momento tendría que llegar tarde o temprano. El momento de levantar el telón que cubría The Battlefield Wanderer. Soy una persona tímida con problemas de autoestima y esperaba que escribir esta obra me ayudara con ello. Ahora supongo que ha llegado la hora de intentar convertirse en un escritor digno de ser considerado como tal.

Sin más, The Battlefield Wanderer se desarrolla en un mundo de mi creación, poblado por humanos y pokémon. La historia arranca veinte años después de la Gran Guerra, un evento en el que dos grandes naciones, Estahl y Esgaria, se enfrentaron en un conflicto que marcaría el devenir de la historia. Tras años de tensiones políticas y varias escaramuzas territoriales por la península de Sassienne, en la zona suroeste de Esgaria y de gran importancia estratégica, el conflicto se desató. El territorio peninsular fue defendido con éxito de los invasores estahlianos, pero ambos bandos fueron masacrados y sus terrenos, diezmados.

Veinte años después, un joven "hijo de la guerra" estahliano, un tal Wander, busca la deserción de su país natal, para ello, busca atravesar el único punto no vigilado de la frontera, la propia fortaleza natural que es la cordillera de Astada, al norte...

Sin más, el prólogo.

Escape the fate
Escapa del destino


"Si saben lo que he hecho... mi destino es la muerte... no puedo renunciar..."

Y así continuó, con magulladuras y heridas en la cara, mientras la ventisca la azotaba. Los tres mil metros de altitud se notaban. Caminaba por un terraplén inclinado, a punto de hacer cima en aquella tempestuosa cumbre nevada, mientras se protegía de los vientos huracanados con un brazo. Iba convenientemente vestido, con una chaqueta de abrigo totalmente roja y unos pantalones de nieve negros, con botas de descanso cubriendo sus pies, con los que empujaba para no caerse al suelo por la fuerza del vendaval, que ya movía sus cortos cabellos castaños. Más doloroso era aún comprobando que cargaba con una pesada mochila a cuestas.

De repente, un montón de copos de nieve cayeron al suelo y la ventisca se frenó en seco, el viento había dejado de soplar.

— Tozudo como tú solito. Y eso que mi abomasnow acababa de empezar

Levantó la vista el joven, sobrepasaba ligeramente los seis pies, y clavó sus ojos marrones en quien había pronunciado aquellas palabras.

Con unos pantalones color crema y una chaqueta negra, un intimidante hombre de dos metros y cien kilos que no parecía pasar mucho frío se exponía en la zona más o menos llana que era la cima de la montaña. Estaba totalmente rapado al cero y tenía una barba poblada y negra. Sin embargo, toda su cabeza estaba recubierta de rasguños y cicatrices de batallas pasadas.

— ¿Qué haces aquí?— preguntó el gigante al escalador.

Éste inmediatamente preparó una pokéball para responder y apretó los dientes. Sus fieles compañeros estarían con él en todo momento.

— Me llamo Wander y quiero cruzar la frontera— escupió.

— ¿Seguro, Wander? ¿Seguro que, para empezar, te llamas Wander?— le preguntó con un evidente tono que indicaba que no iba a ser tan fácil el gigante.

— Me llamo Wander y quiero cruzar la frontera— repitió el joven, de veinte años.

— Mi nombre es secreto de estado— comenzó el grandullón— pero puedes llamarme Desertor. Y supongo que eso ya lo sabes, "Wander"— dijo mientras añadía comillas con las manos— porque vía satélite me habrán localizado y te habrán enviado aquí para atar unos cabos sueltos.

La afirmación pilló totalmente a contrapié a Wander, que no esperaba que en su intento de huir a otro país por la zona con menos vigilancia fronteriza se iba a encontrar a un loco en la cima de una montaña a tres mil metros de altitud. Aunque si la historia era cierta, menudo loco... el joven entrenador había, como todo el mundo en su país, oído hablar del Desertor. Un soldado de élite que abandonó las fuerzas militares durante la Gran Guerra por motivos desconocidos y seguía en busca y captura por alta traición... conque ahí se escondía. Y con paranoia a ser encontrado, por lo visto.

— Soy un refugiado en busca de asilo político, Desertor. Déjame pasar— insistió el joven con ropajes de abrigo.

— Estás mintiendo. Vienes a delatarme o a matarme. Solucionemos esto como debe ser, en un combate.

El Desertor inmediatamente sacó una pokéball de su cinturón y esperó a que su rival tomara posición e hiciera lo mismo. Mientras tanto, éste dudaba, ¿de verdad podía vencer a una leyenda del campo de batalla? ¿Qué muerte prefería, en la silla eléctrica, o ejecutado por alguien que dejó el ejército?

— No vengo a hacerte daño y no lo haré. Vengo a escapar del país, pero si no queda otra que demostrártelo por la fuerza— asumió Wander mientras sacaba la ball con la que abriría el duelo— lo haré.

Se encararon con decisión en la mirada, ninguno de los dos cediendo un ápice, no quería aparentar debilidad el menor de los dos, mientras ambos lanzaban la vez las cápsulas que contenían las criaturas elegidas para comenzar el enfrentamiento.

Por el lado de Wander, un gran tanque metálico turquesa con un cuerpo en forma de disco del que brotaban cuatro poderosas patas acabadas en garras. En su cara tenía una larga cruz grisácea, que tenía los ojos a ambos lados, con escleróticas negras e irises de un intenso color rojo. Bajo dicha X se encontraba la boca, en ese momento cerrada, de la criatura, un metagross, que clavó sus patas en la nieve con fuerza mientras rugía.

— Vamos allá, Ironclad— lo animó su entrenador.

El abominable hombre de las nieves con zonas de planta volvía a hacer su aparición para el Desertor, grande y pesado, envuelto en piel blanca y con algunas zonas verdes en patas, cola y manos. Sus cejas blancas eran enormes y poseía un rostro furioso, que parecía indicar no muy buenas intenciones con respecto a un Ironclad dispuesto a pagarle con la misma moneda. Así se presentaba Abomasnow en el campo de batalla.

Y con él, caía la imperativa granizada sobre la improvisada arena que era la cima de la montaña, con pequeños pedruscos de hielo intentando erosionar el acero del blindaje de Ironclad. Y bajo la tormenta de nievo y hielo, se lanzaron el uno contra el otro.

— ¡Mazazo!— comenzó el exmilitar, confiado en la potencia física de la criatura bajo su mando.

— ¡Puño meteoro!— respondió sin tanta fe el que se daba a la escapada.

Y Abomasnow levantó las patas de la nieve y se propulsó de un salto hacia adelante, mientras, con ambos brazos levantados, juntaba las manos. Las bajó como un mazo para golpear a su rival. Pero fue detenido a medio camino por un golpe de enorme potencia, la pata delantera derecha del metagross de Wander había salido disparada como una bala de cañón envuelta en un aura estelar. Ambos ataques chocaron a mitad de trayectoria, causando una onda expansiva que levantó una considerable cantidad de nieve del suelo y estableciéndose un forcejeo del que ambos salieron repelidos unos metros hasta establecerse algo de distancia entre ellos.

— ¡Ventisca!— insistió el Desertor.
El helado huracán levantado por un intimidante rugido del yeti hizo recular a Ironclad mientras éste usaba sus zarpas para aferrarse al suelo...

— ¡Puño magnético!— contestó Wander.

El metagross levantó la mirada y enfocó a su adversario con unos ojos que empezaron a desprender un brillo azulado. El abomasnow dejó de levantar la potente ventisca mientras sus pies se levantaban del suelo y salía disparado en dirección a su oponente, sólo pudiendo ver una mancha azulada que se hacía cada vez más grande...

Mientras Ironclad cargaba su puño derecho con el habitual aura astral...

Le administró a su oponente, que venía "en carrera", un potentísimo puño meteoro al vuelo atizándole a la altura del estómago y poniéndoselo en la espalda, antes de hacerle salir disparado hacia atrás y aterrizar sobre la nieve, con ambas manos sobre el vientre, retorciéndose de dolor, perdiendo la consciencia segundos después. Ante dicha situación, fue devuelto a su cápsula por su entrenador, que se veía en necesidad de aplicarse más en el enfrentamiento. Arrojó sin contemplaciones otra ball más a la arena de batalla.

De ella emergió una luz que se convirtió en la tenue penumbra de un fantasma. Principalmente negro, un cíclope con una cabeza cilíndrica grisácea que poseía un único ojo rojo. Perturbadores eran los rasgos amarillentos que poseía en el vientre, que parecían ser los de un rostro humano. A ambos lados del tronco se extendían dos brazos acabados en perfectas manos, mientras que la criatura, un dusknoir, levitaba ante la carencia de extremidades inferiores mientras el granizo le golpeaba.

Se encaró desde la distancia Dusknoir con Ironclad, buscando puntos débiles en ese blindaje de metal que caracterizaba el cuerpo del metagross. No necesitaba ir muy allá para encontrarlos.

— ¡Sombra vil!— comenzó el Desertor.

Antes de que Wander o su pokémon pudieran reaccionar, el fantasma proyectó su sombra con increíble agilidad en dirección a su oponente y esta se levantó del suelo en forma de haces sombríos que golpearon duramente al metagross, haciéndole recular un par de metros.

— ¡Puño bala!— contestó el que huía del país.

Inmediatamente contestó el golpe Ironclad propulsándose contra Dusknoir, levitando con sus cuatro patas levantadas, y utilizando una de las delanteras para propinarle un golpetazo a toda velocidad en la cabeza que acabaría por mandar de espaldas a la nieve al espectro, pero por escaso tiempo...

— ¡Bola sombra!— se decidió el grandullón.

Y el fantasma abrió la boca de su vientre y escupió por ella una esfera oscura, de energía de ultratumba, en línea recta directa a por el metagross...

— ¡Párala con psíquico!— respondió Wander.

Inmediatamente, la bola perdió celeridad ante los ojos brillantes de un Ironclad que estaba determinado a no permitir que su rival le alcanzara. Poco a poco, el frenazo se concretó a tres metros del tanque metálico.

— ¡Batea con puño meteoro!

La esfera flotante, estática, pronto recibió un impacto frontal tremebundo de una de las patas del metagross, propulsada con enorme fuerza hacia adelante...

Y la bola sombra explotó, envolviendo las inmediaciones del pokémon metálico en un aura oscura mientras éste sufría un increíble dolor que le ponía la panza en el suelo. La deflagración levantó la nieve del suelo y derribó a Wander, que pudo comprobar, cuando la oscuridad se iluminó, las consecuencias de su error: Ironclad noqueado.

—¿ Te creías que no haría nada mientras tú reventabas la bola sombra hacia nosotros?— le provocó el Desertor.

Wander pronto comprobó, al levantarse, que unos hilos oscuros se retiraban del cuerpo inconsciente de su metagross para acabar en la sombra de Dusknoir, la sombra vil había hecho explotar la bola sombra. Se juró a sí mismo que la caída de su amigo no sería en vano mientras le guardaba en su cápsula y sacaba otra, que pronto lanzó adelante. La ley requería venganza por la caída de un hermano.

El código se haría respetar, pensó ella, que apareció entre la luz de pokéball. Un ave envuelta en plumaje oscuro, una hembra de cuervo, que a pesar de su género no se libraba de una barba blanca de plumas de mediana longitud que se le posaba por el pecho. Igual que se le arremolinaba el plumaje en la cabeza formándole un sombrero de ala larga al estilo del de un gángster cincuentero, mientras que el del interior de sus alas y la punta del de su cola, que formaba un abanico, era carmesí, como la sangre secada al sol. Batió las alas, abrió el pico para gritar y alzó el vuelo, el desafío enemigo no sería sin represalias. Así dictaba ella, así era Omertá, la ley del silencio también debía ser aplicada con los testigos. La honchkrow alzó el vuelo, desafiante, mientras la tormenta helada se comenzaba a desvanecer.

— ¡Puño trueno!— inició el asalto el exmilitar.

Y el fantasma se acercó a la cuerva en zigzag, con el puño derecho chispeando y cargado de electricidad, esperando utilizar su estatura y envergadura para atinarle...

— ¡Pulso umbrío!— ordenó como maniobra defensiva Wander.

Inmediatamente, Omertá se cargó de energía oscura y lanzó una onda expansiva que repelió la electricidad y no sólo el brazo, sino la entereza de cuerpo de su oponente, haciéndolo retroceder con una mano en el vientre, herido.

— ¡Avalancha!

— ¡Golpe bajo!— contestó el viajero en busca de una salida.

Antes de que ningún tipo de roca saliera de ningún sitio, ese vientre herido se encontró con un ala derecha machacona asestándole un sablazo importante que hizo que Dusknoir interrumpiera su ataque y comenzara a tambalearse mientras perdía terreno, antes de desplomarse de dolor, inconsciente, mientras la honchkrow recuperaba su posición.

— Estamos en el mismo bando, no hace falta seguir con esto— intentó persuadir al Desertor, sabedor de que tenía que haber otra salida...

Con el granizo ido, algo llamó la atención de Wander, un sonido que sacó del ruido ambiental y distinguió muy bien. Lo conocía, y algo le indicaba que el Desertor lo conocía aún mejor que él cuando le vio la cara.

— Viene un helicóptero— le avisó Wander.

— Lo sabía... sólo estabas ganando tiempo para transmitir mi posición.

Antes de que el exsoldado reaccionara, Wander devolvió a su querida honchkrow a su pokéball, con un agradecimiento muy apurado, mientras sacaba otra cápsula.

— Robaremos ese helicóptero y tú me llevarás al otro lado— sugirió el más joven de los dos— Y como prueba de ello...

La ball se abrió, revelando un fulgor que poco a poco fue tomando la forma de una criatura a la que no le gustaba nada aquel clima, un dragón a la europea, bípedo y cubierto en escamas ocres, con un vientre de color crema anillado y unas alas en la espalda relativamente pequeñas con interiores verdosos. Su rostro daba a entender que se hallaba en una situación agridulce y de él colgaban dos antenas y, entre ellas, un pequeño cuerno. Sus poderosos brazos acababan en garras, bien capaces de despedazar a pesar de la apariencia angelical del dragonite.

— Llegarás al helicóptero junto a Knight, Desertor, es nuestra mejor opción.

Pronto, embistió las nubes un objeto volador de suficiente tamaño para sorprender a alguien que no hubiera anticipado su presencia, manifestándose ante los ojos de los presentes. Un helicóptero de rescate pilotado por una sola persona con otra sentada en una cabina para pasajeros con un fusil de dardos tranquilizantes y seis balls en el cinturón. Ambos eran imposibles de distinguir vistas sus máscaras con calaveras blancas pintados sobre negro y vestían idénticos uniformes militares.

— ¡Desertor, os queremos vivos a ti y a tu cómplice, no opongáis resistencia!— gritó el compañero del piloto mientras apuntaba al dragonite de Wander con el rifle.

Inmediatamente los dos prófugos se miraron el uno al otro. Wander intercambió una mirada más con Knight y le susurró algo. De repente los ojos del soldado armado quedaron desdibujados, su objetivo había desaparecido...

No le dio tiempo a buscarlo, pero si a parar de respirar para siempre, a medida que la zarpa del dragonite le desgarraba el pulmón derecho, atravesándole el pecho y rompiéndole unas costillas por el camino, antes de ser descartado como basura y arrojado al vacío. Un golpe propinado con velocidad extrema que sacudió el alma de su aún vivo compañero.

Inmediatamente, el piloto trató de huir, pero los músculos no le respondían, no era propio de un soldado de élite como él, algo tenía que estar pasando...

En efecto, era así, tenía los músculos sobrecargados de electricidad y paralizados y no parecían responder a las órdenes del cerebro. Se dio cuenta de lo que había ocurrido cuando vio a un pequeño fantasma electrizado sonriente sentado en su regazo, sin miedo a ningún tipo de represalia.

Poco más podría maldecir al rotom del desertor, pues Knight traería en segundos a los dos humanos, uno de los cuales, aquel con experiencia militar, le partiría el cuello antes de arrojarlo por cubierta y ponerse a los mandos del aparato.

— Gracias, Knight. Siento haberte hecho pasar por esa experiencia— le agradeció su entrenador al dragonite antes de guardarlo.

Poco después, Wander volvió a dirigirse al Desertor en la cabina de mandos, mientras dirigía el vuelo hacia más allá de la frontera.

— Te llevaré, Wander, o cómo te llames. Espero que valgas la pena, si no, te vas por la borda— le advirtió el exmilitar.

— Entendido— acató él.


Spoiler

#2
Más que un Prólogo, parece un capítulo, pero mejor no me acomplejo por ello, pues valió la pena cada minuto invertido que usé para leer tu fic.

Primero que nada, tengo que felicitarte, tienes una manera de escribir demasiado genial y esta es de las pubkicaciones que provoca leer y que se hace con todo el gusto del mundo, me encanta cómo te tomas tu tiempo para realizar las descripciones tanto del entorno como de los personajesm que si bien todos conocemos a cada pokémon, es muy agradable ver esto porque se nota quete esmeras y con creces.

Y es que si eso no fuese suficiente, la batalla fue demasiado brutal, hasta el más mínimo detalle es impecable y lo haces de un modo que no resukta tedioso, pero sigue siendo muy detallado, dinámico y realmente entretenido. Fue bastante emociinante y algo que no suelo ver en el inicio de un fanfic.

Sobre la historia, tienes una idea muy interesante, mucho, me anima mucho saber lo que pasará y en qué acabarán Wander y Desertor. Es de esasque necesitas saber lo que sucederá, es vital saberlo, por lo que te aseguro que me verás acá como un clavel dejándote un comentario.

No encontré ningún error a primera vista y me alegra mucho esto, porque sólo me toca sentarme y disfrutar tu historia.

La única recomendación que me gustaría hacerte es que tengas cuidado con las publicaciones, porque bien pudiste colocar el prólogo en el primer post. A mi no me molesta, pero es parte de las reglas de la sección. Y que, si te animas, coloca la información en el tema para Promocionar los Fanfics para que sea promocionado en la web y en el Facebook para que tengas oportunidad de captar más lectores :3

Por lo demás, esperaré ansiosamente el siguiente capítulo, en verdad, adoro tu modo de escribir y este fic queda entre mis favoritos.

Feliz Año Nuevo :D

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#3
"Su batió las alas" Creo que fue el único error que encontré.

Es agradable poder saltarse el área ortográfica y simplemente disfrutar la lectura. Tengo que destacar algo por sobre todo y es la manera en que narraste las batallas, que si bien quizás fueron ligeramente cortas no quita que hayan sido sublimes en comparación con lo que usualmente se ve.

No puedo opinar mucho de la historia ya que este es recién el comienzo y por lo tanto es obvio que no haya mayor desarrollo, pero me agrada la premisa y eso sumado a tu forma de narrar hace que tengas un gran fic entre manos.

Espero con ansias el siguiente cap owo
Premios











Firmas







#4
Muchas gracias, Onix, Sophie, por tomaros la molestia de leer el prólogo. La verdad es que vuestros comentarios me han sorprendido para bien, me agrada que os hayan gustado mi capítulo y mi combate, por corto que éste sea.

En cuanto a la trama, no tengo tanta confianza en ella, quizá es algo propio de mi persona, bastante pesimista. También es cierto que todavía necesita bastante trabajo hasta acabarse.

Sin más, el primer episodio. Espero que os guste.

Iniciando llegada
Initiating arrival


Deambulaba el caminante por un bosque de cedros, descendiendo pendiente de poca inclinación con sus botas de nieve. El trayecto se le había hecho muy incómodo con todo el peso que cargaba, pero por lo menos ya estaba fuera del margen de acción de las fuerzas del orden de su país de origen.

Se paró a jadear, ligeramente agachado, con las manos en las rodillas. La ropa de abrigo le cargaba muchísimo. Se había encontrado algún que otro pokémon salvaje con el que había tenido que competir e incluso derribar con la asistencia de Knight para conseguir bayas con las que mantenerse con fuerzas.

El Desertor lo había dejado en las lindes del bosque, al otro lado había un pequeño poblado, hacia el que Wander continuaba empujando su cuerpo con su alma. Hasta que finalmente...

Unos pasos le pusieron alerta, pronto se dio cuenta de que no eran los suyos al oír una rama del suelo romperse, pisada por alguien. Trató de localizar el sonido y mirar hacia su fuente inmediatamente, provenían de su espalda.

Lo próximo que vio fue un conkeldurr abalanzándose encima suya con una viga de cemento preparada para hacer contacto...

No dudó en lanzar una ball contra él, no pensó ni cuál, cogió la primera que tuvo a mano. A la bestia marrón, con venas rosáceas infladas debido al brutal ejercicio físico, le tocó medirse en el aire con un gallo de batalla ígneo, bípedo y sin alas, con extremidades culminadas en garras de ave y una larga melena amarillenta, algo desteñida. Un blaziken que intentó frenar el ariete con las manos pero fue repelido por el trallazo.

— ¡Alaz!— le llamó su entrenador— ¿Estás bien?

Y el gallo de palenque se levantó y encaró a su asaltante, un pokémon luchador de piel marrón con el cuerpo inclinado hacia adelante y apoyado sobre dos enormes bloques de cemento que podía utilizar para aporrear sin piedad a sus oponentes. Wander no esperaba que los militares llegaran tan lejos.

Y tenía razón, el hombre al otro lado del conkeldurr no tenía precisamente pinta de militar de élite a punto de desguazar a un criminal peligroso. Sólo era un tipo de pelo largo y poco cuidado con un abrigo ocre de menor grosor que el suyo y pantalones vaqueros junto con una barba descuidada, ¿un bandido?

— Deja todo lo que tienes en el suelo, pokémon incluidos— le ordenó.

Un bandido. Uno ante el que Wander no iba a perder sus pocos suministros restantes. Por no hablar de sus seis compañeros, bastó con oír la amenaza para que Alaz, el blaziken, se pusiera en guardia.

— ¡Fuerza!— ordenó el asaltante de caminos.

— ¡Patada salto alta!— contestó el joven que buscaba un asentamiento desesperadamente.

Se precipitó el conkeldurr contra su rival con los dos brazos abiertos, intentando llenarle la cara de aplausos con ciertos aplaudidores que poseían una más que decente potencia de choque. Pero ese fue su error, abrir su guardia. Recibió antes de poder cerrarla una pata de gallo de frente en la cara, como un ariete entrándole a demoler. Le deformó el rostro el contacto, carne desplazando carne, mientras sus pies se levantaban del suelo y la potencia del impacto contribuía a mover todo el cuerpo del piso y lanzarlo hacia atrás, mandándolo al suelo. Ya estaba inconsciente tras el demoledor primer choque. Fue envuelto en un haz rojo por su entrenador, que optó por devolverle a la ball y enviar otra criatura al campo de batalla en el que se había convertido el bosque... Fue detenido por un Alaz que se plantó rápidamente en su cara para propinarle un suave golpe con los nudillos en la sien...

— ¡Quietos!

Que nunca aterrizó.

Wander tenía una criatura de pequeño tamaño, brazos negros y garras blancas muy afiladas colgada de la espalda con una zarpa en su cuello, mientras que Alaz yacía en el suelo, aún consciente, pero temeroso de moverse ante la situación de su entrenador. Era consciente de quién le había tumbado, la bestia que ahora mismo retenía al bandido, un gran tiburón terrestre de escamas azuladas, con una zona anaranjada en el vientre y una X amarilla en la frente, presa de los choques de la cabeza. Su forma aerodinámica se veía acentuada por las aletas que poseía en los brazos, terminados en garras, como la derecha que usaba para amenazar y someter a su víctima, o la dorsal, sin muesca, que indicaba que era hembra. Una garchomp.

— No mováis ni un músculo.

Al rato, el escurridizo criminal que logró cruzar un país entero ya no era tan escurridizo. Estaba en el oscuro sótano de una comisaría, tras las rejas de una solitaria celda que solamente contaba con un sanitario y una cama. Finalmente, las luces se encendieron y alguien se dignó a aparecer al otro lado de esas barras metálicas. La misma persona que le había traído hasta ahí. Una mujer unos centímetros más baja que Wander, con metro setenta y cuatro de estatura, de cuarenta años, ojos marrones, pelo castaño claro de media longitud y con una coleta a la espalda. Su rostro aparentaba algunos años menos de los que realmente tenía, con pocas arrugas y aparentemente agradable, aunque, como Knight, se podía volver muy fiera en cuento entraba en batalla.

— Seré directa— comenzó—¿qué hacías allí luchando con ese tipo?

— Pregúntale a él. Yo pasaba por ahí y me asaltó. Por la espalda— concretó Wander— acto seguido, me intenté defender con mi blaziken y el resto de la historia ya la sabes.

— Suponiendo que eso sea cierto, ¿qué hacías allí, en un lugar que todo el pueblo sabe que es peligroso por el clan de bandidos que lo habita?

— Crucé la frontera por la cordillera de Astada y acabé aquí...

— ¡Imposible! ¿Eres de Estahl? ¿Qué haces aquí, a qué has venido?

— Soy un desertor del ejército— apuró Wander— y tengo algo muy importante para tu país. He venido en busca de asilo político. No tengo nombre más que un pseudónimo que es Wander. Me buscan en mi país por matar a un alto dirigente militar con mentalidad expansionista que pretendía revivir de las cenizas la Gran Guerra. Y su secta no tenía precisamente pocos adeptos. No me quedó otra opción pues ante mi negativa a ser parte de sus planes en el frente de la batalla intentó asesinarme y tuve que defenderme.

— Me llamo Cellica, Wander— contestó ella— ¿puedes probar de alguna manera todo eso?

— ¡Llevo ropa para montaña y nieve encima, mis pokémon están hechos polvo y ese cabrón no sabe nada de esto! ¡Sólo vio a alguien agotado cientos de kilómetros después y se aprovechó! ¡Maté a Gareth Pryce, para más datos!

Muerte que el gobierno estahliano acababa de hacer pública, o por lo menos, eso decía el último periódico que acababa de llegar al pueblo...

Cellica abrió la celda con una de sus llaves y entregó seis pokéballs a Wander, que las acomodó en su cinturón.

— Te llevaremos a la capital. Pero primero, tendrás que ayudarnos a resolver nuestro pequeño problema con los delincuentes, ya que pareces más que capaz.

Unos minutos después, en una vivienda, una casa unifamiliar con paredes de piedra de la localidad, tras pasar por un viejo centro pokémon, Wander y Cellica fueron recibidos por otra mujer, unos años mayor que la acompañante del joven. Tenía el pelo del mismo color, pero bastante más largo y sus ojos eran de una tonalidad más clara de marrón. Vestía una larga gabardina negra abotonada y unas botas del mismo color y su rostro, jovial, no se torció ni al mirar a un serio Wander.

— Hola, Elincia— la saludó la "secuestradora" de Wander— necesito que cuides un poco de este chico, puede ayudarnos mucho.

La mujer les abrió la puerta, aparentemente confiando plenamente en Cellica. Acabó concediéndole a Wander el uso de una habitación del piso de arriba y del baño, que le haría falta una ducha tras semejante travesía. El estahliano se lo agradeció y aprovechó para ponerse ropa más acorde al clima en el que se iba a desenvolver.

Las dos mujeres, reunidas en la sala de estar, charlaban cómo negociar el ataque al grupo de bandidos, momento en el que bajó por las escaleras para unírseles un Wander vestido con unos pantalones de deporte negros y una chaqueta del mismo color.

— Puedes sentarte, Wander— le ofreció Elincia— mi hermana ya me lo ha contado todo.

A pesar de la oferta, Wander no prefirió ninguna de las sillas que estaban en torno a una mesa ni de los cómodos sofás, sino que recostó su espalda contra la pared.

— Vayamos al grano— se centró Cellica— hay una casa abandonada en el bosque que usan como cuartel general un grupo de cinco ladrones que han estado trayendo al pueblo de cabeza durante ya unos meses largos y me niego a que esto siga así. Somos tres y podemos perfectamente con ellos ahora que la diferencia es sólo de uno, porque con el que he arrestado hoy son cuatro.

— ¿No te estarás precipitando mucho, Cellica?— le preguntó su hermana mayor.

— Esta es nuestra oportunidad, son tipos de muy poca monta por lo yo sé. No podrán con nosotros. Wander a penas tardó segundos en liquidar al que tenemos entre rejas. Ahora escuchadme bien los dos, el plan es el siguiente...

Tres espaldas pegadas a los árboles en el bosque, nerviosos, no lo podían negar, rodeados de cedros y pinos. A unos cien metros estaba la cabaña de los bandidos, lo único que necesitaban era no ser detectados en ese momento. Pronto llegó la presencia que necesitaban en forma de cuerva que se posó con suavidad en el brazo de su cetrero.

— ¿Cuántos hay fuera, Omertá?— le preguntó.

Asintió una vez la honchkrow mirando a los ojos de su entrenador antes de recibir la siguiente pregunta.

— ¿Acompañado de cuántos pokémon?

Otra única respuesta positiva, un pokémon montando guardia.

— Gracias— le agradeció el favor su entrenador antes de acariciarle el sombrero y devolverla a su ball.

Wander miró a sus compañeras de asalto, Cellica y Elincia, y ellas asintieron. Se dispusieron a atravesar el bosque y progresar hacia la guarida de la banda...

Volvieron a buscar tres árboles contra los que esconderse, pero esta vez con la cabaña bien a la vista, a unos quince metros. Un hombre ataviado con ropas marrones desgastadas y un pañuelo rojo cubriéndole la cabeza montaba guardia junto con un dinosaurio bípedo, corpulento y cubierto principalmente por escamas moradas. Sus principales características eran su poderosa cola y su largo y potente cuerno en la cabeza, además de las múltiples espinas de su espalda y la zona escamosa blanca de su pecho. Un nidoking.

Inmediatamente, procurando hacer poco ruido contra la tierra, piedra y gruesas raíces de árboles que constituían el suelo, avanzaba con velocidad y sigilo, como la sombra de un fantasma, de manera que era imposible distinguirla, una bestia se apoyó, liviana, sobre el tejado de la cabaña.

Hora de la fiesta.

Inmediatamente la sombra cayó sobre el desprevenido bandido, con bastante impulso para compensar su falta de peso, golpeándole en la cabeza y dejándole inconsciente. Comenzó entonces a girar la cabeza su compañero pokémon... pero unas estrellas ninja hechas de agua condensada le golpearon en la frente dejándolo severamente aturdido, antes de que una llave rápida de la ágil criatura la derribara, haciendo ya ruido serio con la caída de la bestia al suelo. La agresora era una rana, de mediano tamaño, esbelta y capaz de andar tanto sobre dos como sobre cuatro patas, envuelta en piel de color azul marino, con burbujas blancas en codos y rodillas. Tres dedos en cada mano y dos en cada pie, unidos por membranas. Tenía extremidades largas y un cuello corto cubierto por una larga lengua que le servía de bufanda, mientras que sobre éste se apoyaba su cabeza, con ojos rojos. Se trataba de una greninja, la de confianza de Wander, Shimizu, que fue envuelta en un haz rojo mientras volvía a su pokéball, a su escondite, esperando respuestas de los bandidos de dentro de la cabaña.

En ese momento, tres personas salieron de la caseta, vestidos de manera similar al que estaba fuera inconsciente, tocaba actuar...

Ni miraron para su aliado inconsciente, sólo se centraron en rastrear los alrededores, para lo que contaban con un agresivo cánido envuelto en pelaje negro, una especie de siniestra hiena que Wander identificó como un mightyena. Identificó rápidamente un olor poco familiar viniendo... desde su posición.

Poco tardó en lamentarlo.

Fue destrozado por una carga dragón fortísima que arrasó el suelo, cuya autora era una terraburona cubierta de escamas azules, una garchomp, a cuyo lado se alzaba una mujer que detestaban los bandidos.

— Tú...— maldijo el dueño del mightyena mientras lo devolvía a su pokéball. Era el más alto de todos, metro noventa y cien kilos, totalmente calvo y vistiendo una chaqueta marrón que parecía el uniforme oficial de la banda.

— Gracias, Terra— le ignoró Cellica.

Inmediatamente los tres bandidos rodearon a Cellica y a Terra, creyéndose en superioridad, sacaron una ball cada uno y la lanzaron. Tres conkeldurr, parecían tenérselo muy creído, pero no tener mucha personalidad, al menos en opinión de Cellica, cuya garchomp comenzó a girar para encararlos...

— ¡Sieglinde, lanzallamas!— sonó la voz de Elincia

De repente, una luz reveló una enorme dragona de escamas naranjas con un vientre color crema y poderosas alas que le servían para alzar el vuelo, cuyo interior era verdoso. Una fuerte charizard, que exhaló una bocanada de llamas camino de uno de los conkeldurr, poniéndolo al rojo vivo y desplazándolo hacia atrás hasta que finalmente cayó al suelo de espaldas, inconsciente.

— ¡Shimizu, hidrobomba!— ordenó desde su escondite Wander.

Y se reveló la rana ninja, que disparó de su boca un potente chorro de agua a presión que engulló y arrolló al segundo pokémon luchador, dejándolo fuera de combate y casi sin oxígeno mientras era escupido por el agua. Ante el susto de sus entrenadores, cuyos psiques ya eran presos del pánico y cuyos cuerpos tardaron unos segundos en serlo de Sieglinde y Shimizu, que los noquearían con relativa suavidad, faltaba uno.

El uno restante fue demolido por una carga dragón más de Terra, que, aunque el conkeldurr intentó cubrirse con los bloques de cemento, no impidió que la terraburona le pusiera la cabeza en el pecho, enviándole por los aires con una brutal embestida y dejándolo sin aliento, justo antes de que un golpe con el canto de la aleta de la garchomp dejara a su entrenador inconsciente.

El trío pronto procedió a guardar a los cuatro pokémon derrotados en las pokéballs de los entrenadores caídos, mientras que usaron como método de transporte a Sieglinde y una bolsa de gran tamaño para transportar los cuerpos inconscientes hasta el pueblo. Por suerte, el trayecto era corto y no se ahogarían, servirían su tiempo en prisión.

Una vez de vuelta en casa de Elincia y con los bandidos encerrados, los tres se reunieron a hablar sobre la información que supuestamente traía Wander desde Estahl.

— ¿Eres el más débil de tu familia?— le preguntó incrédula Elincia.

— Al menos lo era antes de desertar, he vivido unas cuantas experiencias... extremas desde entonces. Pero el grupo militarista del que hablo estaba liderado por mi padre. En cuanto a mis tres hermanos mayores, yo soy el menor, son todos más fuertes que yo.

— Has cruzado un país entero. Contra todo y contra todos...

— Precisamente por eso no van a mandar un cualquiera a por mí. Necesito el asilo político cuanto antes, mejor— replicó Wander.

— Me quedan dos semanas para volver a la capital— lamentó Elincia— pero podemos solucionar algo. Podemos entrenarte estas dos semanas hasta que ni tu ni tus pokémon deis más de vosotros...


Spoiler

#5
Rrrrrrright. Dije que lo leería y aquí me tienes, comentando. Y seré breve, porque ando un poco cansada.
Sorry si es un comentario loco y un poco derp [?].

Ya te dije que cuando leí los dos primeros párrafos tenía muy buena pinta. Y lo cierto es que no me ha decepcionado. ¡Para nada! Todos esos detalles que pones, esas escenas de las batallas que narras... ¡Oh, Mon Dieur! ¡Me encantan! He podido imaginarme la batalla entera en cada frase. No se me hizo nada pesado. Fue una lectura bastante amena, la verdad.
El argumento también está bien. Una fuga, dos naciones enfrentadas entre sí... me encanta este tipo de historias. Salen cosas muy interesantes de ahí. Sobre los personajes... bueno, no puedo decir mucho. Pero por el momento me están gustando.

Y ya... sobre errores no he notado ninguno ortográfico, pero sí de separación. Te recomendaría que en medio de un diálogo no separes los párrafos; desconcierta. Hay otros pequeños detalles que me hicieron pensar un poco que estaban mal, como los puntos suspensivos, pero en verdad no me resultaron alguna molestia. En cuanto me recupere un poco del fiestón ya haré un comentario más detallado :C.

¡Yyyyyy nada más! ¡Eso es todo!

Cheerio!


#6
Con lo técnico, para empezar, encontré muy pocos errores del prologo. Aunque soy un nabo con estás cosas.

Cita:
¿Seguro, Wander? ¿Seguro que, para empezar, te llamas Wander?


Falto la tilde en qué

Cita:
[...]derecho con el habitual aura astral


¿No seria la habitual aura astral?

En fin, voy a señalar que ni comentes faltas ortográficas, y eso es un puntito en todo fic, por el cual te felicito.

Con respecto a la trama.

Fue un poco repentino todo el tema de la batalla, todo un poco de cabeza para iniciar, pero fue una batalla bien descrita, aunque le falto (A mi parecer, obveo) emoción, mayor detalle, etc.
No voy tampoco a decir que es una idea muy original, porque fics de guerras ya se han visto, pero hay algo que llama la atención en este, y es el protagonista, Wander. En mi experiencia, el abanico de personajes en esta tematica y su backstory es muy importante, y vos tengo el presentimiento de que vos, Killa, sabrás desarrollar bien el pasado de este, porque si no seria el fic cliché de 'I'm a man of constant sorrow i see trouble all my days' tipo duro, etc.
Anyway, pelea e introducción a su equipo, y esto lleva al punto anterior, apuesto que cada pokémon lo consiguió de una manera peculiar.

Ahora con el primer capítulo.

Me parece muy raro, bastante, que un soldado cruce una frontera, le agarre una policía y no piense en reportarlo, pero bue.
El plan y fue la posta en este cap, todo re bien detallado, con un ligero toque que le dio al fic dar la sensación de frió, me la pude imaginar tranquilamente, aunque hay algo que me detuvo y es que todo esta muy amontonado, te recomiendo separar un poco más las cosas.

Por ahora va bien, buenos personajes (Puntito acá, tener buenos personajes es algo que pocos hacen) y un entorno exquisito, me encantaría ver a Wander en esa capital.

Anyway, ya sabés que canciones escuchar para escribir (?), espero a ver como va el próximo cap.


#7
Negociar es duro
Negotiating is tough


Esgaria, al este de la gran cordillera de Astada (que ocupaba el norte de la frontera), era un país gigantesco, tanto como Estahl y con un potencial militar bastante parejo al de su vecino y rival histórico. Poseía más bendiciones climáticas en su extensa costa por el sur, lo que lo hacía un destino vacacional común y limitaba al este con una serie de pequeñas naciones, al contrario que Estahl, que tenía Esgaria al este y mar en el resto de los puntos cardinales.

Wander repasaba sus clases de geografía en su tierra natal mientras viajaba en el asiento del copiloto del monovolumen plateado de Elincia, ya habían abandonado el aeropuerto próximo a la capital esgariana y se dirigían a transportar al joven proveniente del país fronterizo a un lugar donde pudiera ser más útil.

Rememoró el duro entrenamiento con la conductora y su hermana, que se había quedado atrás en el pequeño pueblo pasadas las montañas, si bien no había sido sin premio, notaba sus pokémon con algo más de ritmo y había recibido un regalo por parte de cada mujer, dos pequeñas y tiernas criaturas, un gible y una charmander, que había decidido nombrar Gaius y Scarlett.

No les había contado una sola mentira acerca de su historia. Tampoco les había contado toda la verdad, como el enorme barullo que había armado en Estahl tras su deserción, no por ser un activo importante de las fuerzas militares ni un alto rango. Fue por dos motivos, uno conocido de sobra, el hombre al que asesinó, un jefe militar como era Pryce, su padre, y el segundo... una historia de laboratorios que Wander conocía de sobra. Todavía no sabía si allí le habían identificado como el culpable de aquello, pero era cuestión de tiempo, al menos en su opinión.

Finalmente, abandonaron el vehículo cuando Elincia encontró plaza en un céntrico aparcamiento subterráneo, con bastante ocupación. Wander tocó sus seis pokéballs en el cinturón antes de pisar el suelo fuera del coche, estaba preparado para lo que fuera.

— Podría haber agentes durmientes estahlianos fuera. Atenta— advirtió a su compañera.

Ella asintió y subió sus niveles de atención antes de salir a la calle. El traidor a la patria estahliana no era ajeno al ajetreo de la gran ciudad y a las masas transitando las calles, aunque ello no le parecía una imagen agradable. Lo que parecía una calle de reciente construcción con bloques de viviendas y bajos comerciales, pronto se perdió tras su espalda mientras la mañana seguía fluyendo.

Llegaron a una calle más ancha, ésta del casco antiguo de la ciudad, donde se pararon ante un edificio de arquitectura más tradicional que tenía tallado sobre una enorme puerta la inscripción "Ministerio de Defensa". Ambos se quedaron contemplando la estructura, momento que se interrumpió cuando Elincia le dio dos palmadas en la espalda a Wander.

— Di que vienes de mi parte.

Tragó aire el estahliano, no le extrañaría que fuera una trampa y que acabara siendo abono para los campos de cultivo dos días después...

En diez minutos se encontraba sentado en una cómoda silla acolchada en un enorme despacho, frente a un gran escritorio de madera de ébano y, lo más importante, ante la atenta mirada de un hombre de gran importancia política en Esgaria. Alto y con buena planta, calvo, pero con barba y bigote grisáceos por la edad, ya que se trataba de alguien entrado en años que clavaba en Wander sus ojos grises. Vestía impecablemente, con un traje color carbón sobre una camisa blanca y una corbata de color granate.

—Señor Pryce, porque usted dice ser hijo de Gareth Pryce. Dígame qué es lo que está ocurriendo en su país, por qué ha decidido desertar, y por qué ha decidido traernos esa información. Quiero oírlo todo de la fuente, por favor— comenzó el ministro.

— Buenos días, señor Ministro. Si no le es mucha molestia, refiérase a mí como Wander, por favor; pues es mi nombre en clave— se presentó el joven desertor.

— De acuerdo, Wander— concedió el político—¿qué le trae hasta aquí?

— Mi información es la siguiente, como usted ya sabe, Gareth Pryce ha muerto, murió ante mí en una maniobra de legítima defensa. Es por ello que me he visto obligado a huir de mi país y solicitar asilo político aquí. Pero eso no es lo único que tengo.

— Un mito de la Gran Guerra fallecido a manos de su propia sangre. Continúe, por favor— asintió el mayor de los dos.

— Mi padre pretendía revivir la Gran Guerra y conseguir la gloria militar que Estahl no había logrado en su día. Para ello, contaba con un poder bastante importante, siendo uno de los principales héroes de aquel conflicto, con contactos de gran peso político. Estaba construyendo un ejército con la intención de tomar Sassienne, y no sólo se iba a quedar ahí. Pretendía arrasar Esgaria entera.

— Estamos prevenidos contra eso, señor Wander. Nuestras fuerzas armadas cuentan con armamento de élite y los mejores instructores que usted podrá hallar. La táctica de la disuasión ha funcionado y así seguirá, ya que si Estahl ataca, que se prepare a perderlo todo.

— Yo no estaría tan seguro, especialmente en la parte del armamento. El ejército estahliano ha conseguido desarrollar un arma que dejará sin brillo incluso a las suyas, señor ministro. Se llama piedra activadora, la producen industrialmente, aunque dudo que puedan utilizarla ahora...

Wander aproximó su mano derecha al bolsillo correspondiente del pantalón y extrajo de él una piedra preciosa de pequeño tamaño y forma esférica. Tenía la propiedad de dividir la luz en colores diferentes, adoptando una tonalidad irisada. Tenía dentro una figura helicoidal oscura.

— Una auténtica piedra activadora, ¡no puede ser!— exclamó el ministro.

— Es la única que lograron hacer totalmente funcional. La robé antes de destruir completamente el centro de investigación donde estaban siendo desarrolladas.

—Debe ser mía, señor Wander. A cambio, su asilo político.

— Lo siento, señor ministro. No puedo concederle este arma a nadie involucrado política o militarmente con algún estado. Le daría poder suficiente para arrasar a cualquier país vecino sólo con ordenarlo.

— Con ese arma aseguraremos la defensa de Esgaria y obtendremos un poderoso baluarte en las negociaciones con Estahl...

— Y una poderosa manera de vender a un desertor o de violar los tratados de paz, según se miren las cosas. Yo sólo he venido a hacer una advertencia y a asegurarle que esta piedra activadora no se va a ir a ningún sitio para que su país juegue con ese conocimiento y así evitar la guerra. En ningún momento voy a entrar en la carrera armamentística.

— En ese caso, ¿qué piensa hacer con la piedra?— inquirió el encargado de Defensa.

— Quedármela— sentenció Wander con contundencia— ni estoy por encima del bien y del mal ni tengo una ética mejor que la de nadie. Pero si es cierto que no debo lealtad a nadie ni tengo cuentas pendientes ni países que arrasar. Por supuesto, protegernos a mí y a la piedra consta en mi petición.

— En mi opinión, señor Wander, la piedra estará mucho más segura en manos del ejército de Esgaria, entréguemela y le será concedido el asilo político.

— Mucho me temo que usted no entiende mi posición— siguió el desertor— no tengo garantías de que el arma no tendrá ningún uso militar.

— ¿Acaso no confía en mí?— le preguntó, con algo de sorna, el político.

— ¿Tengo algún motivo para hacerlo?— respondió con agresividad el exmilitar.

La conversación se fue calentando poco a poco, era cuestión de tiempo que las cosas se torcieran mientras el joven guardaba la piedra activadora...

Quince minutos después, Wander se presentó ante Elincia, tenía que llegar al aeropuerto internacional de la capital en una hora para ser convenientemente repatriado. Por supuesto, esposado y vigilado por un par de agentes de policía tras dar su negativa al mismísimo ministro de Defensa...

"Ha sido el menor de los Pryce, os lo entrego en seguida, pero mandad a alguien a por él. Seguramente intente escapar y tras sobrevivir tanto tiempo, no me extrañaría que fuera capaz"

— ¿Qué has hecho, Wander?— le preguntó Elincia.

— Al prisionero no se le permite hablar, órdenes del ministro— contestó uno de los guardias que lo escoltaban.

Y, en una callejuela desierta, uno de los dos guardias cayó al suelo, inconsciente, tras un golpetazo en la nuca. Antes de que el otro pudiera reaccionar, un rodillazo en el estómago lo dejó aturdido, y un golpe en la frente que no pudo ni ver venir lo noqueó.

La caja de pokéballs que portaba el segundo guardia cayó con él y se rompió, de una de ellas salió una lagartija cubierta en escamas naranjas, con un vientre color crema que se extendía hasta la parte trasera de la cola, cuya punta ardía con vehemencia. En su rostro, unos bellos ojos de color aguamarina se fijaron en las esposas de su entrenador, antes de clavar en ellas unos colmillos al rojo vivo que acabaron por liberarlo de su opresión, permitiéndole separar las manos y recoger sus seis balls.

— Gracias, Scarlett, Omertá— agradeció Wander a dos de sus chicas, que se presentaron ante él, Omertá había sido dejada a su aire al entrar en la ciudad en caso de ser necesitada más allá de las medidas de seguridad del ministerio.

Dio la vuelta a la callejuela Elincia, que iba tras ellos, y vio a los guardias derribados y a un Wander libre.

— ¿Qué estás haciendo? ¡Dime qué narices hiciste con el ministro!

— ¡Eso puede esperar!— le contestó el estahliano, que inmediatamente después de guardar a Scarlett, le ofreció su brazo a Omertá para salir al vuelo de la ciudad.

Elincia salió rápidamente de la callejuela, buscando un lugar con poca gente y más amplio, donde Sieglinde pudiera despegar sin problemas, mientras intentaba no perder de vista a Wander y a Omertá.

Tardaron tres horas en encontrarse, en un bosque muy a las afueras de la ciudad, en la parte más densa, tras llamarla Wander por teléfono, y previa bronca recibida, darle indicaciones precisas de su localización.

Era ya de tarde, y él le explicaba mientras estaban sentadas sobre tocones toda la historia de la negociación con el ministro, cómo había perdido la cabeza en cuanto vio la piedra activadora y cómo había cumplido sus amenazas, incluso le enseñó la gema. Para su sorpresa, Elincia le creyó.

— No puedo darle ese arma a nadie implicado en ningún bando militar. Inmediatamente dispararán contra el otro y se revivirá la Gran Guerra.

Pero Elincia respondió algo que descolocó a Wander.

— Wander, ¿seguro que hablaste con el ministro?

— Sí, eso me dijeron— contestó.

— No me lo creo, alguien ha sido engañado, el ministro no parecía tener una política tan agresiva, se le notaba más partidario de la reconciliación. Por lo menos, en el periódico de hace dos días... El poder realmente corrompe.

— La verdadera cara de las personas—afirmó con fuerza Wander.

— Espera, todavía tienes la piedra, no te la han quitado, ¡querían mandarte a Estahl con la piedra activadora!— razonó la esgariana.

— El ministro está muerto. Ese hombre era un agente de incógnito de Estahl suplantándole...

— Entonces tiene sentido— le advirtió ella, desde la veteranía de su edad.

— Es perfectamente posible, querría recuperar el arma y confirmar que el autor del ataque al laboratorio militar fui yo. Por motivación es una pieza que no podemos descartar— indujo el joven.

— De momento, lo que deberías hacer es ocultar esa gema y huir de vuelta al norte con mi hermana. Tenías que habernos hablado de este arma tan poderosa de primeras.

"Jack Pryce"

Un sonido débil rozó los tímpanos de Wander, pero fue suficiente para erizarle el vello y ponerlo bastante más alerta de lo que había estado desde su combate con el Desertor. Pasos, pasos hundiéndose en la hierba fue lo siguiente que empezó a oír, con una calma glacial, casi insultante, alguien se estaba acercando a ellos... se puso de pie inmediatamente y agarró una pokéball.

— Elincia, esto es asunto mío.

De entre los árboles apareció una presencia, la de un hombre de veintiséis años, de elegante cabello y barba cuidada, ambos rubios y con unos fríos ojos azules clavados en Wander, con el ceño fruncido. De buena planta, metro noventa y con un cuerpo tonificado, vestido con un traje azul marino y una corbata negra sobre una camisa de color celeste.

— ¿Tu mejor pinta de agente secreto, Gilliam?— le preguntó con sorna Wander. Eran algo más que conocidos.

— Jack Pryce, he venido a traerte ante la justicia por el asesinato de Gareth Pryce y el asalto a un laboratorio del ejército estahliano. Tienes derecho a un juicio justo, todo lo que digas podrá ser utilizado en tu contra, tienes derecho a un abogado, si no puedes costearlo se te asignará uno de oficio. Aunque todo esto da igual porque acabarás siendo ejecutado en público, hermanito— rezó Gilliam, devolviéndosela a Wander.

"Hermanito", esa palabra hizo que Elincia se echara a temblar. Los hermanos de Wander eran todos entrenadores de gran poder, de acuerdo con el joven Jack, cuyo verdadero nombre acababa de conocer. Preparó la pokéball de Sieglinde para ayudar a su compañero ahora que lo necesitaba. Por no hablar de que este hecho confirmaba que el ministro de Defensa era un estahliano infiltrado.

— Gilliam, no quiero tener nada que ver con tu asquerosa familia, mi nombre es Wander, no el que me puso tu padre. Y Elincia, vete, esto es algo personal— ordenó el benjamín de los tres. Se le notaba mucho más serio que de costumbre, mucho más decidido.

Bastó una mirada de Wander para que la mujer de cincuenta años abandonara el bosque a la carrera y los dos hermanos se quedaran solos en aquel pequeño claro con dos tocones, ambos de pie, ambos en guardia.

— Desde el primer día, sabía que eras la oveja negra de la familia, no te entraban las cosas en la cabeza como a todos... y era cuestión de tiempo que acabarás metiéndole un cuchillo en la garganta a padre. Pero tu gran fuga se acabó aquí, Jack, Wander o cómo quieras, recibirás el castigo digno de los traidores a Stahl y yo disfrutaré administrándotelo. Recuerda, no me has vencido jamás. Y nunca lo harás.

— Gilliam, Knight y yo tuvimos unas palabras para ti la última vez...

— No me acuerdo— respondió con arrogancia el mayor de los dos.

— En la memoria está la clave.


Spoiler

#8
Sobre el capítulo 1 no puedo decir mucho, en general estuvo bastante bueno, sigues manteniendo esa exquisita forma de narrar. La única cosa que podría reprocharte (y que ya dijeron antes) es que las batallas son demasiado cortas, ahora, quiero creer que es únicamente porque los enemigos de Wander no estaban a su nivel y que en futuras batallas veremos una contienda pareja.

En cuanto al segundo capítulo, si bien me gustó bastante, creo que aceleraste mucho algunas cosas. Más que nada lo del suplente del ministro creo que lo presentaste de manera algo confusa, tuve que releer un par de veces esa parte para captar el diálogo y aún cuando lo hice creo que la conclusión de que era un Estahliano suplantándolo fue DEMASIADO precipitada, tenía sus razones para haberlo pensado pero no puedo dejar de sentir que todo calzó de manera quizás demasiado perfecta por lo que no se vio natural.

Diría que lo de Gilliam también es mucha coincidencia, pero como el Ministro era un suplente tiene sentido que se lo haya informado a este.

Ya te lo comentaron pero lo reiteraré, creo que deberías dejar de separar en los diálogos, de esta forma dejaría de estar así:

— El ministro está muerto. Ese hombre era un agente de incógnito de Estahl suplantándole...

— Entonces tiene sentido— le advirtió ella, desde la veteranía de su edad.

— E perfectamente posible, querría recuperar el arma y confirmar que el autor del ataque al laboratorio militar fui yo. Por motivación es una pieza que no podemos descartar— indujo el joven.

— De momento, lo que deberías hacer es ocultar esa gema y huir de vuelta al norte con mi hermana. Tenías que habernos hablado de este arma tan poderosa de primeras.


Y pasaría a estar así:

—El ministro está muerto. Ese hombre era un agente de incógnito de Estahl suplantándole...
—Entonces tiene sentido— le advirtió ella, desde la veteranía de su edad.
—Es perfectamente posible, querría recuperar el arma y confirmar que el autor del ataque al laboratorio militar fui yo. Por motivación es una pieza que no podemos descartar— indujo el joven.
—De momento, lo que deberías hacer es ocultar esa gema y huir de vuelta al norte con mi hermana. Tenías que habernos hablado de este arma tan poderosa de primeras.


(Aproveché de arreglar el "Es" que se te había ido y de quitar el espacio después del guión largo ya que no es necesario)

Más allá de eso que mencioné me encantaron los capítulos, ya te dije que me gusta mucho como narras, los personajes son interesantes y la historia avanza a un ritmo constante y más que adecuado.

Espero el siguiente cap owo
Premios











Firmas







#9
Cita:
— No puedo darle ese arma a nadie implicado en ningún bando militar. Inmediatamente dispararán contra el otro y se revivirá la Gran Guerra.


Esa* arma.

Te recomendaría que pongas los capitulos en un spoiler (Es decir, con esta etiqueta: [.SPOILER] acá va el cap [/SPOILER], sin el puntito adelante de SPOILER).
Sigo pensando que hace falta un poco más de descripción del entorno, porque al final solo parecen dos personajes hablando en un vació blanco.

"el asalto a un laboratorio del ejército estahliano" Mmmh, interesante, me gustaría saber más de aquello.
Interesante capitulo, no fue tan pesado de leer como los anteriores, y mostro gran variedad de cosas, como por ejemplo, el hermano de Wander y... ¿La traición o asesinato de su padre?

Y estoy de acuerdo con lo que dijo Sophie, lo de Gilliam es mucha coincidencia, pero porque el Ministro era un suplente tiene sentido.
También me gusto mucho la manera en el cual presentaste lo del suplente, me gusto captarlo al momento.

En fin, vemos como va el próximo capitulo, este fue acelerado.
Saludos y espero el próximo.


#10
¡Hola, Killa!

Me tomé mi tiempo para continuar con tu fic, mala mía, pero lo bueno (al menos para mí) es que tengo dos jugosos capítulos que leer, así que vamos a ello.

Iniciando llegada no fue un mal comienzo, desde cierto punto de vista es una buena forma de llegar a un nuevo territorio, ganándose un poco la confianza de la policía arrestando a algunos maleantes. Las batallas fueron rápidas, pero gustaron; sólo tuve cierta confusión cuando Shimizu noqueó al guardia y a su Nidoking, pensé que un pokémon atacó al bandido y que luego otro pokémon atacó al primer agresor, lo sé, una locura, pero me pasó, tuve que leerlo varias veces.

Lo único que si debo señalar es que si bien es cierto que Cellinca lucía algo desesperada por obtener algo de ayuda, creo que pudo haber sido un poquito más difícil de convencer, o al menos en ese breve período entre ella arrestando y soltando a Wander para que la ayude pudo mostrar algo de escepticismo. Vamos, que Wander es un total extraño, ella no tiene forma alguna de verificar que lo que dice es cierto y no puede ir a Estahl y preguntarles.

Es decir, en las batallas te fue de maravilla, pero siento que la interacción entre los personajes fue algo que flaqueó bastante, especialmente con Cellinca; pero ese es mi punto de vista, puede que esté equivocada con eso.

Pero te lo perdono por la bomba que lanzaste al final. Ya me imagino a los hermanos de Wander persiguiéndolo para darle muerte, no dudo de que pase porque siempre debe estar el hijo que admiraba al padre. Aunque puede pasar que a ninguno le importe y les sea más atractivo la adquisición de un nuevo poder que la venganza; o ambas... ya me estoy enredando xD

Negociar es rudo... uf, ni que lo digas, no tienes idea de cuántas cosas hay que tomar en cuenta para una negociación, pero es algo bastante divertido cuando lo ves desde un punto de vista teórico y planteas diversos problemas.

Todo bien al principio hasta que de repente leo que han pasado ya varios días. Jo, eso fue como una bofetada, más cuando mencionaste un entrenamiento en ese período de tiempo como si me lanzaras un bistec a la cara, al cabo que cuando Wander es asistido por su nueva Charizard, Osmertá, yo quedé bastante confundida. Tuve que regresar y verificar, y con todo y eso yo quedé bastante "whadafack", porque para mí seguía siendo un Charmander. Debiste dedicarle un poco más de desarrollo a esta parte tan importante porque, al menos desde mi perspectiva, fue como un destello y quedé bastante confundida.

También, quedé bastante confundida cuando Wander menciona que podría haber agentes stahlianos por ahí y ni habar de cuando me sueltan la bomba de que el Ministro podría ser un estahliano infiltrado. La lo-cu-ra. En serio, comprendo que se les puedan escapar uno que otro espía, vigilar las fronteras es un trabajo muy rudo y más si el territorio es extenso, pero se me hace increíble que un Ministro... ay, Dios, esgarianos, yo tenía más fe en ustedes xD

Ahora, debo decir que este Ministro es bien bruto, no supo llevar bien las negociaciones con Wander. De buenas a primeras, se nota que no entregará esa piedra tan fácilmente, por lo que si hubiera sido más inteligente el Ministro hubiera intentado primero suavizar a Wander, hacerlo sentir en confianza para tener mayores probabilidades de éxito. En serio, el tipo es un fracasado con esto, yo le hubiese ofrecido primero un trago a Wander, aunque me lo rechazara; digo, hay preparar el terreno xD. Y para empeorar la situación, lo manda al quinto c... de la madre cuando no acepta entregar la piedra, no puede ser peor. Creo que van a despedir a alguien xD

Y llega el primer hermano, así que la cosa se va a poner buena para el siguiente capítulo, Me imagino a Gilliam como un maniático del orden, perfeccionista y probablemente con un temperamento volátil. Vamos a ver qué tan cierto sea eso, lo único que se hasta ahora es que Esgaria debe reforzar el control de quién entra y sale de su territorio, en serio xD

En líneas generales, son capítulos bastante entretenidos, aunque todavía no veo a dónde vayamos a parar más allá de que Wander está buscando la protección que puede ofrecer el asilo y el comienzo de una cacería por parte de sus hermanos en venganza por el asesinato de su padre y para recuperar la piedra robada. Por los momentos va bien, pero todavía me cuesta tener alguna idea de lo que le deparará el futuro a Wander... y lo que eso tenga que ver con motos acuáticas (es broma, es broma xD)

Me gustaría volver a sugerirte que leas minuciosamente los capítulos antes de publicarlos, hay ciertos errores minúsculos que se solucionan con esta práctica y también ayuda mucho a ir "puliendo" ciertas partes que necesitan un cariñito extra.

Discrepo con los demás en cuanto a la separación, estaría de acuerdo si en el foro se pudiera poner sangría en la primera línea de un párrafo (y si eso se puede hacer que alguien me diga el secreto), pero lo que estás haciendo me hace más fácil la lectura, pero estoy hablando por mí. Lo que sí deberías considerar es colocar los capítulos en spoiler y comenzar a armar el índice en el primer post, así como resaltar un poco más los títulos de los capítulos cambiando la fuente, el tamaño de la letra, centrarlo, lo que quieras. Son cosas estéticas pero que lo hacen ver todo más ordenado y ayuda a la navegación por el tema cuando los capítulos son demasiado largos.

Por lo demás, me gustaría señalar una última cosa... @Captain Rakhan Menuck, ese que estaba bien xP

Eso es todo por ahora, esperaré el siguiente capítulo a ver qué pasa con Gilliam :P

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#11
Spoiler
Es cierto que la conclusión es muy acelerada, pero tampoco encontraba otra forma de hacerlo cuadrar. Si bien es cierto que podía simplemente dejarlos deliberando hasta la llegada de Gilliam. Muchas gracias por tu consejo



Spoiler
Tengo un ritmo muy acelerado, intentaré frenarlo un poco, aunque no lo notaréis en mucho tiempo porque once episodios ya están escritos. Me esmeraré más con las descripciones del entorno



Spoiler
No te equivocabas, Scarlett seguía siendo una charmander, lee la descripción una vez más. Lagartija de ojos color aguamarina, quizá debí especificar, porque cambia ligeramente cómo se habla de ella cuando se muestra después del primer salto temporal importante. Cellica necesitaba esa ayuda para acabar con los problemas del pueblo de una vez por todas y Wander carece de motivos para mentir. Y Wander no entregaría la piedra ni a Elincia, absolutamente a nadie, ni llevándolo a su terreno conseguiría el ministro convencerle, lo cual no intentó porque le pilló de sopetón que el mismo asesino de Gareth Pryce fuera el autor del ataque al laboratorio militar. Y Wander simplemente iba a ser repatriado con la piedra, de esta manera su país de origen la recuperaba, por eso le sacan el sentido a la teoría del infiltrado. En cuanto a la infiltración de Gilliam, un ministro de Defensa puede traer paquetes como quiere, en forma, mismamente, de falsos prisioneros.


Ahora vamos al lío, el tercer episodio, vamos a ver cómo resuelven sus diferencias fraternales limpiamente los hermanos Pryce.

Spoiler
Recuérdanos
Do remember us


— Gilliam...

— Jack...

Saltaban chispas, fricción entre mentes. Como pitchers, como pistoleros, lanzaron sus armas a la arena de batalla, preparados para segar la vida de su oponente. Esas armas eran esferas que, al abrirse liberarían grandes cantidades de energía que acabarían chocando una contra otra en medio de aquel claro mientras tomaban la forma de poderosas bestias.

Ninguno de los dos portadores del apellido Pryce estaba para bromear, ambos habían elegido como primera ficha que mover pokémon muy contundentes capaces de tumbar a sus rivales en un cuerpo a cuerpo, como el forcejeo mano a mano que se había formado.

Un enorme dinosaurio cubierto en una coraza de piedra de color verde, apoyado sobre sus dos patas, utilizaba los brazos para intentar desestabilizar a un dragón de escamas de color ocre claro y vientre color crema anillado. Mano a mano, un duelo impresionante que hacía temblar la tierra, ambos reventaban el suelo con la fuerza de sus trenes inferiores. Cómo deseaba aquella criatura, aquel tyranitar, hincarle el diente por enésima vez a su "querido" Knight...

Y el tyranitar de Gilliam comenzó a coger fuerza y ritmo, rompiendo el equilibrio establecido en el forcejeo con el empuje de sus pasos, logrando romper en dos la guardia del dragonite de Wander y dejándolo indefenso...

— ¡Tyranitar, garra dragón!— atacó el mayor de los dos con el movimiento con el que tantas veces había tumbado al pokémon estrella de su hermano.

— ¡Usa las alas!— contestó Jack Pryce.

El zarpazo ardiente, de trayectoria horizontal y con la diestra, llegó tarde y sólo rasgó el aire ante la retirada hacia atrás de un Knight que logró desplazarse de un salto hacia atrás los centímetros justos para evitar el tajo al pecho con la ayuda de una batida de alas.

— ¡Triturar!— insistió el trajeado.

— ¡Onda trueno!— se mantuvo a la defensiva Wander.

Las antenas del dragonite dispararon un pulso eléctrico camino del tirano, que venía lanzado con los colmillos por delante, por lo que acertar fue sencillo. Perdió velocidad de inmediato y sus pasos se ralentizaron, convirtiéndose en un blanco fácil para el dragón.

— ¡Puño incremento!— pasó a la ofensiva el hermano menor con decisión.

Finalmente se decidió Knight a pasar al ataque, plantando los pies sobre el suelo de tierra, hierba y hojas, el izquierdo adelantado sobre el derecho, y propulsando un golpe recto con la derecha directo al cráneo de su oponente con un puño brillando en color carmesí. Acertó justo entre sus cejas con un impacto que hizo tambalearse y perder terreno a su rival.

Pero antes de que la dupla Wander-Knight pudiera pensar en rematar la faena con la fuerza incrementada del dragonite, el tyranitar se convirtió en energía roja camino de la cápsula en la que estaba contenido antes de empezar el enfrentamiento. Aún paralizado, era una baza que valía la pena reservar.

— ¿Algún problema, Gilliam?— le buscó las cosquillas Jack.

El agente estahliano se calló y lanzó otra pokéball al claro del bosque, levantando una explosión que dispersó la hojarasca a los pies de la bestia que se alzaría de ella. Noventa kilos y dos metros y medio de fiereza en estado puro, un cocodrilo envuelto en escamas de color azul claro, con una franja en forma de V amarilla en el vientre. Asentado sobre dos patas y perfectamente capaz de utilizar sus poderosos brazos para herir y sus fuertes mandíbulas para apresar y destrozar a su oponente. Poseía espinas rojas en espalda, cola y parte posterior de la cabeza, además de cuatro zonas de gran volumen de escamas en cada brazo. Un feraligatr, uno como pocos conocía Wander, pero no era tiempo de pensar en eso. Era tiempo de que Knight lo derribara.

— ¡Rayo hielo!— comenzó el mayor.

— ¡Lanzallamas!— le siguió el menor.

Ambos colosos tragaron aire antes de disparar, en caso del cocodrilo, un blanquecino haz congelador y, en el del dragón, una espectacular lengua de fuego que chocaron al vuelo, a media distancia entre las bestias, mientras levantaban más hojarasca y devastaban el suelo. El frío helador fue carcomido por el infernal calor del fuego y así, el lanzallamas le ganó distancia al rayo hielo, logrando llevárselo por delante con la fuerza del aliento de Knight hasta llegar a chamuscar, causando daños muy superficiales, a Feraligatr, que usó su brazo izquierdo para protegerse. La envergadura del daño fue mínima, pero durante ese momento, las acciones del dragonite se escapaban de sus ojos...

— ¡Rayo!

No tuvo tiempo de reacción la criatura de grandes fauces ante la enorme sacudida eléctrica de descomunal potencia que le soltó el dragón, proveniente de las antenas de su cabeza, un poderosísimo relámpago que hizo temblar al cocodrilo y que, con una explosión de electricidad, lo derribó, mandándolo al suelo de costado. Inconsciente, sin remisión, sin posibilidad de represalia. Un Knight al rojo vivo asumía la guardia esperando al próximo rival en un duelo hasta la muerte.

— No sabía que te habías vuelto tan fuerte, Jack...

— Wander— le interrumpió el hombre a la fuga— Te dije que nos recordaras, pero ese nombre lo puedes olvidar.

Inmediatamente, ambos pokémon se tornaron en energía rojiza, volviendo a sus pokéballs, ante lo cual Gilliam no pudo ocultar la sorpresa en su rostro, no parecía propio de su hermano retirar a Knight ahora que parecía imparable. Buscaba reservarse a su mejor arma hasta el final, tras una pequeña demostración de intimidación que podía ser utilizada para jugar dentro de la cabeza del objetivo. Ahora le daría una vuelta de tuerca más al combate con la próxima ball...

Ambos lanzaron a la arena, esta vez con distancia entre las esferas que liberaron las bestias, ante lo cual pudo respirar el hermano menor, pues requería de espacio para que su estrategia funcionara. Se dio cuenta su rival cuando vio una rana bastante antipática, con rostro serio y ojos certeros clavados en su objetivo, con el ceño fruncido. De piel mayormente azul y con una gran lengua a modo de bufanda, tenía aspecto y postura de ninja. Shimizu se llamaba, y era letal en las artes del combate.

Prefirió por su parte Gilliam Pryce a un murciélago de corto pelaje morado, con cuatro alas formando una X, las dos superiores algo más grandes que las inferiores, y dos pequeños pies bajo su pequeño tronco que hacía también las veces de cabeza. Con escleróticas amarillas e irises rojizos, buscaba con la mirada a Shimizu, no la perdía de vista mientras revoloteaba con quiebros ágiles, intentando marear a la ninja.

— ¡Shuriken de agua!— movió ficha Wander.

Inmediatamente, la rana echó las manos a la cintura, como si estuviera desenfundando un arma, y las echó hacia adelante, propulsando con ellas shurikens de un considerable tamaño, repitiendo el ataque una y otra vez, con el objetivo de ametrallar a su oponente, un crobat, con el constante lanzamiento de estrellas ninja de agua concentrada.

Logró conectar cinco impactos antes de que el murciélago reaccionara y su agilidad le permitiera convertirse en un blanco menos sencillo utilizando sus alas cruzadas.

— ¡Doble equipo!— comandó Gilliam.

Inmediatamente, la criatura alada se multiplicó, formando una miríada de clones sin sustancia que rodearon a una Shimizu que se vio confundida, mirando a los lados, intentando aislar el verdadero con ayuda de sus ojos, lo que sabía imposible.

— ¡Tijera X!

Los crobat descendieron y, antes de que Wander ni Shimizu pudieran hacer nada, un golpe cruzado con las alas superiores del murciélago conectó con la cabeza de la rana ninja, dejándola muy malherida y obligándola a desplomarse mientras el dolor la abrazaba y el murciélago recuperaba su posición.

— Wander... o como me hayas dicho que te quieras llamar. Saca a Knight, sin él, no tienes ninguna posibilidad— sentenció el mayor, ante lo que un abatido Wander se vio obligado a guardar a Shimizu.

El deambulador eligió cautelosamente la siguiente bala con la que cargaría su arma, el siguiente compañero que enviaría al campo de batalla, esperando que sus comandos le evitaran heridas y le guiaran a la victoria; finalmente, se decidió. Lanzó una ball con puntería certera

Un tanque con cuerpo en forma de disco y cuatro patas, revestido en resistente aleación, hizo su entrada en campo de batalla. La bestia, blindada por una protección metálica de color azul cobalto, abrió la boca, rugiendo, boca que se encontraba bajo un parche en forma de cruz, a cuyos lados destacaban ojos carmesíes. Dispuso las cuatro patas para el combate la fiera, un metagross de gran poderío físico, preparado para avasallar a su presa en un cuerpo a cuerpo.

— ¡Crobat, muévete!— reaccionó Gilliam ante la visión de Ironclad.

Tarde. Un chasquido de dedos de Wander era todo lo que ese metagross para usar su movimiento favorito. Sus ojos comenzaron a desprender un centelleo azulado y, por arte de magia, el murciélago de cuatro alas quedó suspendido en el aire sin mover un solo músculo. Fue inmediatamente proyectado como un misil contra su rival vía la potente telekinesia de este, con las alas por detrás pareciendo un volante de bádminton. Poco tardaría en convertirse en una bola de béisbol destrozada por el mejor de los bateadores. Lo que tardó en recibir un devastador puño meteoro y volver directamente a la pokéball de su dueño a medio vuelo, ya directamente inconsciente.

Wander cruzó los brazos en signo de seriedad. No bromeaba cuando le dijo aquella vez hacía ya un año a su hermano, mientras atendía las heridas de Knight, aquella frase: "Recuérdanos". Había llovido desde entonces, lo suficiente para que brotaran la madurez y el poder en el joven Pryce y en su equipo.

— Saca a Knight, Wander— le ordenó su hermano, inmediatamente, en un tono mucho más profundo y certero que el que Jack supondría en una situación de inminente derrota.`

— Los demás son tan dignos de luchar como él— contestó— y lo sabes.

— Te estoy llamando por tu pseudónimo, saca a Knight. Es tu arma de preferencia y ambos lo sabemos. No te garantizo que sobrevivas si no lo haces.

Gilliam lanzó una pokéball al campo de batalla improvisado que era el suelo del claro, con la marea de hojas bajo él, liberando un torrente de luz que comenzó a tomar forma. No parecía nada particularmente intimidante mientras Ironclad se preparaba para encararlo.

— ¿Creías que la megaevolución era la única arma que teníamos en el arsenal?

Poco a poco tomó forma ante Wander y el metagross. Se trataba de un simio, que se asentó en postura de cuatro patas, usando sus brazos a modo de tales. Cubierto en denso pelaje marrón oscuro, mientras que la zona de su vientre, pecho y rostro eran más claras. Una zona de pelo blanco rodeaba su cuello y la parte trasera de la cabeza. Era grande y corpulento, superaba ligeramente los dos metros y los ciento treinta kilogramos. Pero su mirada fue lo que más captó la atención del desertor, sus escleróticas estaban inyectadas en sangre, algo extraño en una especie "vaga" por naturaleza y que suele tomarse descansos en plena batalla. Inmediatamente la bestia, la mala bestia que había identificado Wander como un slaking, se asentó sobre dos patas y rugió mientras se golpeaba el pecho, levantando un tornado de hojarasca que se dispersó como una explosión en cuanto bajó las manos, golpeando el suelo con brutalidad. Ironclad aguantó el terreno, aunque no podía negar la impresión, no así su entrenador, que retrocedió dos pasos mientras se cubría con los brazos de las hojas.

— ¡Puño magnético!— comandó, nervioso, el hermano menor.

Gilliam no hizo sino reír. Slaking no pareció alterarse en ningún momento en el que su vientre fue impulsado mediante telekinesia en línea recta hacia su oponente, que le esperaba con la pata delantera derecha preparada, emitiendo un brillo estelar...

Con un acoplo de fuerza física que descolocó al bando de Wander, Slaking flexionó la espalda hacia adelante para tener mejor ángulo de vista sobre su oponente, sacudiéndose su telekinesia y la inercia del movimiento con puro músculo. Acto seguido, venciendo las fuerzas mentales ejercidas sobre él por el metagross, lanzó su puño izquierdo con la fuerza del disparo de una escopeta, apuntando prácticamente con los ojos cerrados en una perfecta ejecución del puño certero.

Los dos golpetazos colisionaron, cubriendo aún más a Ironclad en hojas mientras éste salía despedido hacia atrás. Slaking solo perdía unos metros, mientras tanto. Pero el metagross logró recuperar el equilibrio y prepararse para otro asalto, aunque Wander sospechaba que no en muy buen estado.

Efectivamente, echó a andar poco a poco, con cuidado, y arrastrando la pata delantera derecha por la tierra. La tenía totalmente destrozada y entumecida. Le ahorró el dolor su entrenador guardándolo en su pokéball...

Desenfundó rápido Wander... pero no lo suficiente. A un metro escaso tenía al omnipotente slaking aguantando un forcejeo con un gallo de batalla sin alas con un plumaje de motivos ardientes. El mono iba directamente a por él y con una velocidad impresionante.

— ¿Crees que puedes pararlo, Wander? Genéticamente modificado, es hiperactivo y tiene problemas de agresividad, ¡acaba con ese blaziken con puño certero!

Alaz poco podía hacer, Slaking flexionó rodillas, antes de estirar como si nada y aprovechar todo el impulso generado para mandarle hacia atrás y romperle el equilibrio. Él se lanzó hacia adelante con el puño al frente, preparado para atizarle un golpe que probablemente le descolocaría los órganos...

Nunca llegó.

Se disolvió en energía roja antes de que el gran impacto conectara, volviendo a la cápsula que lo contenía, en las manos de Wander...

— Slaking, retrocede, quiero disfrutar esto— ordenó desde su lado Gilliam.

Algo, o alguien, servía de cortafuegos entre Slaking y Wander. El mono retomó su posición inicial antes de lanzarse a ciegas a chocar con la nueva amenaza, ahora tenía una buena panorámica de ella...

Era la misma criatura con la que Jack Pryce había arrancado el combate. El mismo dragón de color amarillento y vientre crema anillado, con sus alas con interiores verdes y dos antenas sobre la cabeza. El mismo dragonite. El mismísimo Knight.


Spoiler

#12
OH JESUS LORD.
Mis disculpas. Dejé pasar dos capítulos sin comentarlos. ¡Lo que tiene hacer un ciclo!
Bueno. Pero en descanso ahora. Así que voy a comentar los dos episodios.

Negociar es duro

Hmmmmmmm...
Bueno, por lo visto, tenemos alguna cosa weird con las megapiedras. Oh, lord, los gobernantes. Que arrogantes. Encima Wanderer no obtiene ningún refugio ni con el bando contrario. Además, quieren hacer uso también de las mismas armas que sus enemigos. Sip, aquí puede haber un desastre de grandes proporciones, no cabe duda.
Ay.
Igual, aquí va a haber lío. Aunque no sé, me dio la sensación de que me faltó algo.
Pero el encuentro con su hermano fue épico. Fue como un "nos volvemos a encontrar, señor Anderson". Yep, me recordó a Matrix, no sé por qué [?].
Bueno, igual hace unos días que lo leí. No puedo comentar coherentemente aquí.
Anyways...

Recuérdanos

Está claro. Tu fuerte son las batallas. No cabe duda.
Guau, esas batallas que escribes son jorobadamente gráficas. Lo dije, ¿verdad? Y es que encima esta vez es hermano contra hermano, confrontados por cuestiones políticas/familiares. Wow. Just wow.
Me pregunto por qué Gilliam quiere ver tanto a Knight. No querrá matarlo, ¿verdad?
Igual...
Holly f***. Ese slaking. Y pensar que era la única que ponía pokémon dopados en los fics... O_______O Madre mía, creo que Knight tendrá muchos problemas para vencer a ese simio del demonio. Esto va a ser intenso. Muuuucho.

No puedo comentarte nada técnico porque, hell, no he apreciado ninguna falta. Eso sí, sigues separando los diálogos del texto... ¿usas el modo gráfico de respuesta avanzada? A lo mejor si la cambias, no tendrás que ir editando el post y te mantendrá bien los espacios. No sé, solo digo uwu.

Y ya está. No tengo nada más que comentar.
Cheerio~!


#13
Hola, me paso por aquí para comentar tu fic (apuesto a que eso no lo esperabas). Bueno, la idea de un desertor y todos los problemas que eso conlleva me encantaron, los problemas familiares, las situaciones, todo eso. Con respecto a la narración me agrada bastante, las peleas están muy bien descritas, me quedó todo claro. Lo errores que vi son sólo de tipeo, nada grave.

Respecto a la trama, OH MY GOSH, una pelea con su hermano, tal vez logre ganarle después de nunca haberlo hecho, o tal vez vuelva a perder. Espero pronto el siguiente capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#14
Definitivamente, las batallas son lo tuyo, puedo visualizarlas a la perfección y con tanta energía como si estuviera viendo una animación.

Knight es un dragonite maravilloso y pareciera estar entrenado exclusivamente para contrarrestar al equipo de Gilliam, algo que me demuestra lo mucho que Wander desea derrotarlo, aplicando lo mismo a Knight.

Es una lástima que Shimizu fuera derrotada tan pronto, luego de su actuación para atrapar a los ladrones le tomé mucha estima. Pero le dio en la madre ese Crobat xD.

Y ahora un slaking que parece le anularon su pereza, vaya problema. Ese mono ya está dando muvhos problemas, espero que Knight pueda arreglárselas, confío en su Onda Trueno y en su velocidad. Go Knight ;w;

Fue un excelente capítulo y estoy emocionada porque sé que eo siguiente tendrá tanta acción como este, así que ya sabes que lo espero con ansias *_*

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#15
La batalla entre Slaking y Knight creo que me ha quedado bastante intensa. Me agrada muchísimo que os gusten mis combates, si bien es cierto que tengo mucho por pulir en cuanto a otras partes, espero hacerlo bien en lo que queda de historia. En cuanto a lo de separar diálogo y narración, yo aprendí a usar doble espaciado en todos los saltos de línea, no sé si para bien o para mal. Sin más, que os guste el asalto dramático:

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A knight's true blade is his courage
La verdadera arma del caballero es su coraje


Con mucho respeto, pero sobre todo sin miedo, así miraba Knight a Slaking, sabedor de la devastadora fuerza que éste poseía, pues el tornar un puño magnético de su compañero Ironclad en la derrota del último no era sino la demostración de una fuerza de proporciones siderales capaz de hacer temblar la voluntad de su entrenador. El dragonite permanecía alto sobre sus dos patas, con los brazos levantados, giró el cuello y le echó un ojo a su mejor amigo y entrenador. Podría ser la última vez que combatían juntos. Wander pareció prometerle que no sería así asintiendo con la cabeza manteniendo un rostro serio, a la altura de la situación en la que ambos se encontraban.

Gilliam parecía un golbat salvaje en su lado del claro, saboreando los momentos previos al asalto de los dos ases, que si bien en un combate oficial no sería el decisivo, pues ambos tenían pokémon por delante, sobraba decir que culminaría este duelo.

Por su parte, el slaking estaba desbocado, por mucho que intentara evitar manifestarlo en la medida de lo posible. Babeaba mientras las venas de su cuello se hinchaban, parecía que su boca desprendería espuma blanca en cualquier momento; pero, mientras tanto, clavaba sus ojos en Knight con la mirada de un maníaco y gruñía apretando los incisivos con tanta presión que parecían al borde de quebrarse. Finalmente abrió la boca y rugió con fuerza, mirando hacia el cielo y alzando los brazos, levantando un vendaval al paso del sonido. Pero el dragón aguantó fuerte ante el ritual de intimidación y no cedió ni una pulgada. Sería el asalto más duro de su vida, pero quería que valiera la pena. Hasta el último segundo.

— ¡Velocidad extrema!— comenzó el asalto Wander.

Una traza de hojas se despejó a ambos lados de un camino recto en lo que no fue ni un tercio de segundo. El embate del dragonite tardó lo que fue un batir de alas en alcanzar a su rival, casi como un teletransporte, rompiendo la barrera del sonido y golpeándole cabeza contra cabeza con mucha dureza. Pero para su sorpresa, el mono ahí se quedó, tragándose todo el dolor del impacto y usando la fortaleza física de su cuello para hacer recular en el aire al dragón.

— ¡Garra brutal!— contestó Gilliam, aprovechando su oportunidad.

Saltó a su rival, elevado unos dos metros, el slaking. Con su potente tren inferior, tardó un parpadeo en llegar y plantarle un zarpazo a la altura del vientre, que Knight encajó con un rostro dolorido al notar cuatro garras removiendo en su carne. Perdió altura inmediatamente y cayó de espaldas al suelo mientras el gran mono caía sobre él...

— ¡Puño certero!— aprovechó la ocasión el hermano mayor.

— ¡Rayo!— contestó su rival.

En plena caída y a punto de destrozar la espalda del dragonite contra el suelo usando su puño derecho, Slaking se vio sorprendido por el brillo de las antenas de su rival. Mal presagio, pues acabó sometido a una relampagueante descarga eléctrica que le causó daño y canceló su ataque, además de erizarle y chamuscarle el pelaje. Como resultado del electrochoque, el mono salió rechazado con una explosión y ambos pokémon cayeron de espaldas al suelo, de poca altura y con minucias superficiales, con lo que pudieron alzarse rápido para continuar con su pugna.

— ¡Garra dragón!— reabrió la veda Wander.

— ¡Corpulencia!— decidió Gilliam.

Una zarpa derecha llameante de tres dígitos aterrizó sobre el pecho de Slaking, intentando dejar rastro en su carne, mas éste no iba a permitirlo e hinchó sus músculos, endureciendo sus miofibrillas hasta el punto de que el daño sólo fue superfluo y la poderosa mano del dragón, rechazada...

— ¡Fuerza!— se decidió a contraatacar.

Con los músculos hinchados y más adrenalina que nunca, se lanzó como una bestia salvaje a por Knight, dejando a éste sin posibilidad de reacción dada la fuerza de sus piernas. Le metió el hombro en el pecho con una potencia colosal, sacándole el aire de los pulmones y proyectando a la criatura alada hacia atrás hasta chocar contra un árbol, que se partió a la mitad a la altura de la colisión y cayó hacia atrás mientras el dragonite lo hacía hacia adelante.

Sin embargo, un aparentemente derrotado Knight, que yacía boca abajo entre la tierra y las hojas no tardó en volver a levantarse, con un grácil batido de alas, que demostraba que su voluntad de proseguir con el duelo no sería sencilla de mermar.

En ese momento, Wander pensó que era el momento de aproximarse al enfrentamiento utilizando un nuevo método...

— ¡Velocidad extrema!— comenzó.

Y Knight inició y acabó su embate sin apenas tiempo entre ambos momentos, chocando cráneo contra cráneo contra su rival, mas sin casi hacerle retroceder, en un parpadeo...

— ¡Fuerza!— contestó el hermano mayor de Wander.

Y Slaking se precipitó sobre él, con todo su peso, intentando hundirle su hombro una vez más...

— ¡Aqua jet!— acertó Jack Pryce.

Tras pensárselo en la anterior jugada, Wander y Knight tenían lo que querían, mientras el perezoso se preparaba para cargar y abría su guardia, fue embestido de lleno por un placaje envuelto en agua que conectó directo con su costado derecho, acertándole para dañarle seriamente esta vez y mandarlo hacia atrás tambaleándose y empapado...

— ¡Rayo!— siguió el hermano menor, que comenzaba a coger confianza.

El dragonite poco a poco veía las cosas claras al ver a su rival echarse la mano al costado mientras de él caían gotas de agua, así que electrificó sus antenas y procedió a disparar de ellas un terrorífico relámpago que electrocutó a su enemigo, haciéndole retorcerse de dolor antes de finalmente ponerlo boca abajo en el suelo con una pequeña humareda.

Pero el slaking se volvió a levantar, a pesar de las quemaduras evidentes que sufría bajo el brazo derecho. Ya no protegía esa parte del cuerpo, parecía un berserker preparado para lanzarse al ataque, mientras su entrenador mantenía una sonrisa, como su fuera conocedor de que, explotaran lo que explotaran, Knight y Wander no podrían con él. De momento tenían una herida.

Que no había hecho sino despertar a la bestia. Y se dieron cuenta de esto cuando el perezoso comenzó a golpear el suelo repetidamente, alternando los puños, una y otra vez, causando seísmos que hacían a Wander tambalearse, mientras su rostro expresaba lo que parecía una sonrisa macabra.

— ¡Puño certero!— comenzó lo que ya parecía un nuevo asalto Gilliam.

— ¡Vuela, Knight!— se defendió su contrincante.

Notó el viento levantado por el puñetazo prácticamente descontrolado de su rival el dragonite al hacer uso de sus alas en una leve ascensión para así salir del rango del cuerpo a cuerpo.

— ¡Salta y pega!

— ¡Aqua cola!

De nuevo el letal puño certero venía en camino, ascendiendo desde el suelo, pero Gilliam no se había dado cuenta de la desventaja que tenía dado el juego posicional. Knight envolvió su cola en agua y dio un giro de trescientos sesenta grados sobre su eje horizontal, logrando una voltereta aérea vertical que consiguió asestarle un martillazo con la fuerza de una ola de gran tamaño a su rival en la cabeza, devolviéndole al suelo de espaldas.

— ¡Rayo!— aprovechó la situación Wander.

Las antenas del dragonite comenzaron a tener diferencia de potencial eléctrico y a intercambiar electrones, antes de disparar un relámpago camino de la cabeza de un rival indefenso, conectando con éxito. Esta vez la explosión fue acompañada de la voz desesperada de un slaking dolorido y hecho trizas por la descarga.

Pero tras lo que parecía un éxito del dragón, éste fue sorprendido por el perezoso alzándose entre el humo levantado por la explosión de electricidad. El mono se había puesto a su altura de un bote y, antes de que un sorprendido Knight pudiera reaccionar, recibió un poderosísimo puño certero en el estómago que le puso el estómago en la espalda. Quedó severamente aturdido.

— ¡Sigue!— insistió Gilliam.

El siguiente puño certero fue lanzado con la zurda sobre la espalda del dragón, mandándolo al suelo a la velocidad de un meteoro, pero aterrizó con los pies a pesar de sus heridas. Apretó los dientes y se preparó para seguir, ahora tenía en el aire a un rival que no podía volar...

Pero que pronto caería sobre él.

— ¡Machada!

La machada con la base del puño derecho iba dirigida a la cabeza del dragonite... craso error.

— ¡Rayo!— contraatacó Wander.

Las antenas estaban bien cargadas, y en el momento en el que el puño hizo contacto con ellas, el choque eléctrico que se llevó Slaking fue lo suficientemente serio como para que el dolor le hiciera frenar el impacto hasta un cuarto de su velocidad inicial.

Ambas partes salieron perjudicadas en ese choque, el perezoso había salido repelido con sus brazos entumecidos, mientras que el dragón ya comenzaba a notar los efectos de una leve conmoción craneal. Los dos estaban seriamente mermados, pero se encararon una vez más, por sangre, por el placer de luchar, por proteger a sus entrenadores. Cualquier excusa valía por continuar con aquel grotesco espectáculo que estaban ofreciendo a los árboles.

— ¡Fuerza!— atacó Gilliam, viendo el duelo llegando a su punto más fatídico.

Con los brazos colgando se lanzó a la carrera Slaking contra su enemigo, a toda velocidad, intentando embestirle con los hombros, la cabeza, lo que fuera, todo ello con el objetivo de infringirle el máximo dolor posible.

— ¡Rayo!— se decidió a mover ficha el hermano menor.

Knight volvió a utilizar sus antenas como medio de disparo para propinarle una sacudida eléctrica a distancia con todo lo que tenía a su rival, impactando de pleno y churruscándolo. Pero no parecía servir, el slaking avanzaba cual muerto viviente, ignorando el dolor, envuelto en electricidad proveniente del dragonite, y dispuesto a golpearle...

— ¡Llamarada!— siguió.

Un slaking electrocutado dejó de recibir más descargas para recibir algo que sí que le ralentizó, una imponente llamarada que se tragó de lleno y que le calcinó hasta los huesos con un fulgor infernal que le cegó los ojos y le invadió de dolor. Pero sus piernas recuperaron pronto el funcionamiento. Debía derribar al dragonite... saltó contra él, metió la cabeza...

— ¡Hiperrayo!— gritó Wander.

Y se quedó ciego. Knight disparó por su boca un potentísimo haz de energía pura, de color morado, con tanta fuerza bruta que le hizo retroceder tres metros con respecto a su posición original. El rayo envolvió por completo al perezoso y lo lanzó hacia atrás con tanta brutalidad que parecía que lo iba a desintegrar. Mientras la luz mora acababa con su consciencia en un flash, el dragonite frenaba en su empeño dada la falta de energía y el mono terminaba por caer rodando a los pies de su incrédulo entrenador, que parecía negarse a guardarlo en su ball, como si esperaba que se levantara con sus ojos ensangrentados, como siempre, para reducir al rival a pulpa.

No sería así esta vez, celebraba un Knight sonriente, aunque a qué precio, con una rodilla hincada en el suelo y manteniéndose en vertical gracias a su brazo derecho, cuya palma apoyaba sobre la tierra. Había triunfado con el coraje de un caballero, había hecho verdadero honor a su nombre.

— Gilliam Pryce, si permaneces bajo los ideales de Gareth Pryce serás mi enemigo. No me quedará más remedio que matarte— afirmó con contundencia su hermano pequeño.

— Tranquilo, Jack... ¿Matarme? ¿Tú a mí? No te queda... ¡Ni nada!

Guardó a su derrotado slaking el aparentemente repuesto Gilliam, antes de tirar una ball al suelo que reveló una exótica criatura con aspecto de pterodáctilo, principalmente de un color violeta grisáceo bastante claro, mientras que el interior de las alas eran de tonalidad algo más oscura. Su morro era prolongado y poseía una amplia boca con una potente mandíbula y afilados colmillos, además de dos patas capaces de agarrar a sus presas, un aerodactyl, omnívoro.

Wander reaccionó guardando a Knight y abriendo la ball de un preciado compañero llamado Alaz, un blaziken de dos metros que imponía respeto con su explosividad y capacidad atlética. Con su plumaje con motivos flamígeros y sus ojos azules, no dudó en encarar a su rival.

— ¡Gancho alto!

Mientras Gilliam se montaba sobre su pokémon y el batir de alas retumbaba como las hélices de un helicóptero, el aerodactyl iba cogiendo altura, pero no la suficiente para huir del poderosísimo tren inferior de Alaz, que se plantó en un santiamén bajo él antes de asestarle un tremendo uppercut al mentón, que dejó a la criatura prehistórica aturdida y la obligó a estrellarse de panza contra el suelo, haciéndose su jinete un daño significativo. Rodó éste hacia un lado para yacer en el suelo intentando superar sus heridas y permitir a la bestia elegida pelear...

Dicha bestia fue reducida a pulpa cuando una patada voladora con la pierna estirada, una entrada voladora salvaje, le acertó en pleno morro, causándole un traumatismo craneoencefálico lo suficientemente importante como para apagarle las luces y dejar a su entrenador indefenso.

Ante un Gilliam incapaz de defenderse tras el combate, Wander guardó a su blaziken y se acercó a su hermano mayor, con paso firme, como el del hombre que sabía lo que tenía que hacer por mucho que le pesara en el alma. Odiaba a su familia, pero matarlos ya era otra cosa.

Le puso la planta del pie a su familiar en sobre el cuello, con la superioridad que le daba haberle derrotado en el campo de batalla.

— Gilliam, no se puede revivir un genocidio tan grande como el de la Gran Guerra, tiene que entrarte eso en la cabeza de una manera u otra.

— ¿Tú qué sabes, traidor? Ahora mátame, si es que tienes cojones— le desafió.

De repente, antes de poder decir nada, algo tumbó a Wander, que temió que su oportunidad de hacer entrar en razón a alguien se le escapara de los dedos. Efectivamente.

Lo próximo que vio fue un ala naranja, era lo que le había mandado al suelo. Y un brazo del mismo color, terminado en una ensangrentada garra de tres dedos, que sujetaba la cabeza de su hermano fallecido.

— Pryce... los mataré... a todos...


Spoiler

#16
Oh my gosh. Mató a su hermano!!!!!! La pelea estuvo muy buena, me encantó todo. Muy bien narrada y descrita, buen vocabulario, como siempre. No tengo nada más que comentar, sólo espero otro capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
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(Por si alguien no me reconoce)


#17
Muchas gracias por pasarte, Elven. A continuación, el siguiente capítulo, espero lo disfrutéis.

Spoiler
Un largo viaje
A long time coming


Sencillamente impactante la imagen que estaba presenciando el joven de veinte años, cuyo rostro denotaba el terror que su cerebro estaba pasando. Podía identificar a quién había hecho eso...

— ¡Sieglinde!— retumbó por el claro la voz de una mujer de cincuenta años.

Y la cabeza decapitada fue arrojada al suelo sin miramientos de ningún tipo por la bestia, cuya espalda anaranjada con dos alas y una ardiente cola era la de una charizard.

Conocía la voz, conocía la pokémon, y eso hizo temblar mucho más a un Wander que se arrastró por el suelo hacia atrás, de espaldas, aterrorizado... hasta que chocó con unas piernas.

— Hola, Wander.

Miró hacia arriba y la cara seria de Elincia no le sorprendió en absoluto, no podía meterle en el cuerpo más miedo del que ya tenía mientras su corazón amenazaba con salírsele del pecho... en ese momento, su vida se le comenzó a pasar por la cabeza, su adiestramiento militar, su amistad con sus pokémon, Knight, su deserción y su viaje por todo Estahl... ya era hora de reaccionar. Giró sobre su propio eje barriendo con una patada giratoria las piernas de la persona que le había regalado a Scarlett, que exclamó con sorpresa mientras su espalda tocaba el suelo. Era la ocasión que Wander necesitaba para perderse entre los árboles...

Pero no fue muy lejos, pronto sus pies dejaron de impulsarle del piso, justo cuando las zarpas de Sieglinde le aprehendieron de la chaqueta, dándole un tirón y derribándole, rozándole la espalda contra la tierra. No podía huir de toda una charizard con sus dos piernas.

— Eso sobraba, Wander— le aleccionó la mujer—especialmente cuando aún desconoces mis intenciones.

— No sé lo que quieres de mí, si es mi vida, aprovecha, dudo que tengas una ocasión mejor que un rival desarmado— se mostró irónico él, aceptando el hecho de que su fuga se acababa ahí.

— Wander, cállate y escucha antes de decir nada...

— Vamos, decapítame...

— ¡Wander! ¡He matado a tu hermano por motivos personales y porque parecía que tú serías incapaz! ¡En ningún momento pretendía ni pretenderé hacerle daño a una persona que busca los mismos fines que yo!

Dicha afirmación sorprendió al joven estahliano, que pronto vio como las garras de Sieglinde le eran retiradas de encima y podía levantarse del suelo. Procuró esta vez no atacar a su captora, sabedor de que ella tenía la sartén por el mango en compañía de su poderosa charizard.

— ¿Fines? ¿Motivos personales?— dudó.

— Es justo que te cuente mi historia porque tú me has contado la tuya. Yo era la esposa de un renombrado militar esgariano, que fue uno de los principales héroes de la Gran Guerra. Pero tras el conflicto, en una incursión en nuestro territorio, una facción militarista les asesinó a él y a mi hijo. El hombre que lo hizo fue Gareth Pryce... Esgaria estaba demasiado débil tras el conflicto para exigir nada y el gobierno estahliano una y otra vez afirmó no saber nada de dicha operación, por lo que su crimen se fue sin castigar. Sé que está mal decir esto, Wander, y que probablemente te haya marcado mancharte las manos de sangre de tu propio padre, pero... para mí valió la pena. Y no me importa que seas su hijo, has demostrado de sobra que no eres como él.

— Yo... siento mucho lo que has tenido que pasar... pero muchas gracias por tu apoyo— dijo el exmilitar, tras tragar aire profundamente y expulsarlo con lentitud, producto de la bajada de adrenalina que acababa de experimentar.

— Un placer, Wander— se reafirmó Elincia— lo primero es desmontar las argucias del falso ministro, ahora que hemos comprobado que es tal. Y tengo un plan para ello.

...

— Dígame, Dña. Elincia.

Elincia atravesó el largo e imponente pasillo que conducía al escritorio del señor ministro, atravesando paso a paso la alfombra roja como la sangre que se extendía sobre un suelo de mármol reluciente cual espejo. A medida que avanzaba notaba como los personajes, probablemente legendarios militares esgarianos, que la flanqueaban, la miraban desde los retratos de las paredes. Hasta los libros de las altas estanterías parecían cobrar vida propia en aquella estancia de altas paredes. Pero la presión no la detuvo, las memorias de su hijo y su marido eran mucho más importantes. Por lo menos, eso pensaba, mientras agarraba una bolsa de cuero con la mano derecha. Llevaba peso dentro.

— Señor ministro, tengo algo para usted— le advirtió ella a medida que se acercaba.

— De acuerdo, por cierto, ¿han repatriado ya a Wander?

Se quedó frente a la mesa de pie y le arrojó el fardo con un gesto de brazo que acabó con la mano derecha en el hombro izquierdo. El político agarró contenedor y contenido sin dificultades usando ambas manos. En cuanto lo comenzó a palpar con los dedos notó que no era algo agradable, no tardaría nada en abrirlo... y vomitar encima de su escritorio el asado que se había zampado.

— Esta es su respuesta.

Se le pasarían las náuseas pronto, no así el alto ritmo cardíaco, los nervios, y el miedo, que le hicieron caerse al suelo de espaldas con su silla mientras Elincia seguía aproximándose hacia él...

— ¿Cómo entró en territorio nacional un conocido agente estahliano como Gilliam Pryce, cuya cabeza tiene ahí mismo, sin ningún problema? ¿Cómo sabía que Wander escaparía? Y lo más importante, ¿cómo sabía el agente Gilliam todo lo que Wander había hecho en Estahl?

— No sé de lo que habla— le contestó el impostor— pueden perfectamente haber seguido al joven Pryce por la misma ruta que él utilizó para infiltrarse aquí.

— Wander estuvo en casa de mi hermana una semana antes de viajar conmigo aquí, si quisieran atacarle, hubieran tenido una semana entera para hacerlo. Además, ¿no es casualidad que el agresor estahliano llegara en cuestión de minutos? Bastante menos tiempo del que se tarda en llegar desde la capital estahliana hasta aquí, y más teniendo en cuenta que el único punto sin vigilancia fronteriza es Astada, y él no parecía precisamente haber acabado de pasarla, precisamente. Ese agente llevaba ya un tiempo aquí infiltrado, ¿por qué?

— Muy inteligente, doña Elincia— admitió, finalmente dejando caer su acto— yo soy un impostor, me sometí a varias operaciones de cirugía estética para parecerme lo máximo posible al ministro de defensa esgariano, asesinarlo y ocupar su puesto. Pero... tendrás que demostrarlo, porque sus cenizas están en el fondo del mar. Y matar a un miembro del gobierno es un crimen muy serio...

Pronto, la puerta se abrió de un golpe que hizo retumbar la estancia.

— ¡Manos arriba!

Elincia no reaccionó a la orden, solamente cruzó ambos brazos, esperaba que su antagonista hiciera algo...

— ¡Manos arriba, embustero!

Pronto se supo a quién iba dirigida la orden de aquel pelotón de policía liderado por un fuerte pokémon cuadrúpedo de pelaje de color cálido con motas negras y una zona más densa en cuello y cola de color crema. Los músculos de sus piernas, poderosos, anticipaban que podía el cánido galopar con potencia y castigar a sus enemigos con poderosas embestidas, además de que el calor de su respiración era indicativo del fuego que disparaba con el aliento. Un arcanine, que miró amenazador al ministro.

...

En diez minutos el ministro estaba arrestado y la orden de perseguir al joven de pseudónimo Wander había sido levantada, por lo que el desertor pudo reunirse con la mujer que le había ayudado en las calles de la capital.

Sin embargo, toda esta intervención de Elincia y Wander en los asuntos del Estado puso en un importante estado de debilidad momentánea a Esgaria que el joven temió diera inicio a una segunda Gran Guerra. Fue invitado con amabilidad por ella a tener una estancia en la capital en su piso en un barrio residencial de las afueras, del que se ausentaba con gran habitualidad para entrenar y mantener a sus pokémon en la mejor forma posible, además de no ser molesto en casa.

El gobierno tardó tres días en nombrar formalmente un sustituto para el hombre que acababa de ingresar en prisión. Dicho sustituto mandaría una carta que llegaría dos días después al domicilio de Elincia, solicitando una reunión formal con el desertor estahliano que tantos problemas le estaba causando a su país de origen, incluida la muerte de uno de sus mejores agentes, pues sin Wander vaciándole en combate, no hubiera sido posible.

Wander se vistió como buenamente pudo para asistir a semejante evento, pues no se había traído precisamente sus trajes de gala de su tierra natal, y con un jersey y unos pantalones negros se adentró en la sala que había visitado hacía ya hacía casi una semana. Cuadros y estanterías no le intimidaban, la grandiosidad del despacho apenas ocupaba tamaño en su cabeza. Se quedaba pequeña frente a la grandiosidad de la hazaña de Knight, que contra todo y todos, había logrado borrarle la sonrisa a uno de los hermanos Pryce. Era lo único en lo que podía pensar el desertor en ese momento.

Y es que haber vencido a uno de sus hermanos en el campo de batalla le había dado un extra de confianza que le había venido muy bien para encarar las situaciones en las que estaba metido hasta el cuello, pensaba mientras avanzaba y la silueta del nuevo ministro se agrandaba ante sus ojos.

Wander llegó frente a él, serio, y comenzó a analizarlo con la mirada. Unos cuarenta y tres años, pelo castaño claro bien peinado y ojos marrones, visibles a través de sus gafas de cristales cuadrados. Alto y con buena planta, le quedaba bien el traje azul marino que llevaba, con una corbata roja sobre una camisa blanca.

— Siéntese— solicitó, lo que su interlocutor acató— lo primero, ¿cómo debo referirme a usted?— le preguntó con amabilidad el dueño de la cartera de Defensa.

— Wander, por favor, señor ministro.

— De acuerdo, Wander, me referiré a usted por su nombre en clave. Mi nombre es Maximillian Rourke, si aún no lo sabe, y por la nobleza de su intento de contener la tecnología militar estahliana, se le ha sido concedido el asilo político. Doña Elincia me ha contado cómo mi falso predecesor en el cargo intentó robarle la cúspide de la tecnología estahliana, la piedra activadora de fabricación en masa ¿Qué hará usted con un arma de semejante calibre en su posesión tras haber destruido los planos? Es única en el mundo.

— Señor Rourke, el arma quedará bajo mi custodia, puesto que si no puedo permitir que Estahl la tenga, es de recibo que tampoco pueda permitir que Esgaria la tenga. El poseedor de la piedra desmontaría la paz por disuasión y no tendría represalias que temer, por lo que podría aniquilar a su enemigo a placer— se explicó el refugiado.

— ¿Tan baja opinión tiene usted de los seres humanos, Wander?— preguntó el ministro.

— Los humanos hieren sólo porque pueden, al menos en mi experiencia vital, por corta que ésta sea.

— Comprendo su punto de vista, hasta qué grado puede afectarle a uno se despreciado por su propia familia hasta el punto de acabar teniendo que asesinar a un progenitor. Pero, Wander, estamos hablando del futuro del mundo. Sin ninguna duda no habrá más valientes desertores que crucen todo un país para desarmar todos los futuros intentos de desarrollo militar expansionista estahlianos. Necesitaremos contenerlos de alguna manera si consiguen llevar a cabo una invasión a gran escala. O quizá necesitemos un arma disuasoria.

— Yo mismo estoy dispuesto a ser ese arma— anunció con contundencia Wander— si el caso es de una emergencia absoluta y la invasión es inminente. En caso contrario, en caso de aguas mansas, la piedra activadora no se mueve.

— Pero un arma no es nada sin un hombre que la haga funcionar, ¿será usted el hombre adecuado, Wander? No ascendió de rango en su carrera militar en Estahl, por lo que yo sé.

— He hecho mis méritos en estos últimos tiempos—afirmó el desertor.

— Le sugeriría que se alistara en las fuerzas esgarianas, Wander, aunque no podamos disponer de usted inmediatamente en el campo de batalla, el adiestramiento militar podrá limarlo y ponerle a punto en caso de que tengamos que desplegarle en el campo de batalla—añadió Rourke.

— No soy un perro de guerra, señor ministro. No siento afiliación particular por patria ni grupo de personas alguno, y menos por una tierra que comencé a pisar hace una semana. Si bien haré lo que esté en mis manos para evitar un segundo genocidio, no pienso influir en uno.

— Ha sido muy fácil concederle el asilo político, Wander. Sería tan fácil como retirárselo y deportarle, y más ahora que la diplomacia estahliana está levantada contra su persona.

Wander no podía permitirse el lujo de dudar en esa situación. Él había empezado esa situación, él era el que había robado la piedra activadora. Nadie podía usar ese arma, ni mucho menos manipularle a él para usarla.

— En cuyo caso le esperaría un genocidio, puesto que la piedra activadora se vendría conmigo a la horca. Le daré un aviso, el primero que me intente quitar la piedra será el primero que la pierda, si Estahl ataca Esgaria ahora mismo, la usaré, y si usted me la intenta arrebatar por la fuerza, todavía sé los teléfonos de mandos estahlianos que aceptarían tan jugoso regalo. Será un juego en el que perderá el primero que arriesgue.

— Sin duda, tiene usted algo jugoso en sus manos, no es de extrañar que sea capaz de ir hasta semejantes límites por ello. Mi oferta es la siguiente: le mantendré su asilo político, pero tendrá que trabajar para el ministerio de defensa como una unidad especial cuando sea requerido, se le aportará un sueldo por ello. Se le tratará por su nombre en clave.

Demasiado jugoso para dejarlo pasar, él no era un perro de guerra, como anteriormente había anunciado, pero tendría que ceder tarde o temprano si quería el asilo político, ya que con un arma de semejante calibre involucrada en las negociaciones, era imposible obtenerlo de manera incondicional. Bastante había hecho ya. Le tendió la mano al político esgariano en señal de aceptación, ante lo que el hombre de mayor edad se la estrechó.

...

La reunión había sido a primera hora de la mañana, por lo que a Wander le acabó dando tiempo a degustar la sopa de su casera como almuerzo junto a ella. Discutieron lo acontecido en el despacho del ministerio, ante lo cual Elincia dio su aprobado, pues al joven exiliado no le quedaba otro remedio que ceder.

— Elincia, todo apunta a que mi estancia aquí va para largo y no quisiera ser molesto...

— No lo eres. Menos ahora que somos compañeros de profesión y puedes ayudarme a mantener la casa.

¿Compañeros de qué? Estaba claro que Elincia no era una mujer ordinaria, pero...

— Supongo que con todo el lío esperaba que lo sacaras tú solito, yo también soy agente especial— se rió ella— aunque hace mucho que no me encargan nada— me pregunto cuándo nos llegará algo a alguno...

— Quiero trabajar y prepararme antes de que empiece a sonar el ruido de sables... es todo lo que sé ahora mismo— se distrajo Wander.

No sabía la que se le venía encima.


Spoiler

#18
Yo pensé que él había matado a su hermano. Debo haber leído mal. Bueno, no hay mucho que comentar, pues no pasan varias cosas, pero sí debo decir que me imaginé la negociación de Wander con el ministro, toda la tensión y eso. Me gusta cuando leo algo así. Bye.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#19
Spoiler
Buscando conflicto
Searching for conflict


Julio tocaba ya a sus últimos días, cinco meses habían pasado desde los incidentes ocurridos tras cruzar la frontera el desertor acusado de alta traición en Estahl, ahora beneficiado del derecho de asilo político en Esgaria. Cinco meses que, para un joven que ya tenía veintiún años, habían pasado relativamente rápido. Convertido ahora en un agente de operaciones especiales al servicio de Esgaria a cambio del asilo político, entrenaba todos los días con una compañera de profesión treinta años mayor que él. Cinco meses habían dado para que su equipo se volviera notablemente más poderoso y él, un hombre digno de su título. Poco sabía él que aquella mañana estaba a punto de llegarle su primer trabajo...

Fue avisado por Elincia de que un correo electrónico le había llegado a su ordenador. Y no era uno ordinario, era uno con ciertas medidas de seguridad que sólo ella sabía desactivar, lo cual hizo para encontrarse con el siguiente mensaje.

"Agente Wander:

Disponemos de información que nos indica que unos rebeldes de la Gran Guerra están reuniendo fuerzas proestahlianas en la península de Sassienne. Según contactos infiltrados están planeando lanzar su ataque tras el torneo anual de Liga Pokémon, en el que el gran favorito es un miembro de su grupo, utilizando la celebración del campeón, que previsiblemente será uno de los suyos. Con el entrenador más fuerte de la región convertido en su militar particular no les sería difícil lograr apoyo estahliano si no tenemos excusa para movilizar tropas. Sin embargo, sí que podemos movilizar un joven entrenador con ganas de hacerse un nombre en Esgaria.

Gane el torneo y frustre sus planes.

En el aeropuerto mañana a las siete de la mañana."

— Conque fuerzas proestahlianas planean usar el torneo de Liga para dar un golpe de estado a pequeña escala— analizó Wander— ¿esto me incumbe de alguna manera?

— En cierto modo, te vendría bien— le contestó Elincia— podría ser el comienzo de una invasión a gran escala y además te vas a atrofiar de tanto entrenar si no pones toda esa habilidad a prueba en un escenario real.

— Participar en un torneo está bien, aunque las apuestas están bastante altas, perder Sassienne y darle al ejército estahliano un punto de acceso fácil a Esgaria no es nada de lo que reírse...

— Por eso confían en ti— le asertó ella— porque tienes la piedra activadora. Prepárate para marchar, debes parecer un entrenador viajero más.

Wander abandonó sus rutinas de entrenamiento aquel día y se dedicó a prepararse para un viaje que implicaría, como Elincia le fue explicando, vencer en seis gimnasios pokémon cuyos líderes no eran precisamente entrenadores de pega y llegar a la conferencia de Sassienne, a unos kilómetros de la capital de la región.

Al día siguiente, tras un viaje de una hora en avión, Wander ya estaba en la capital regional, la ciudad de Buren. Repasaba cuidadosamente todo lo que se le había ofrecido como parte de la misión, para empezar, una nueva identidad: la de un tal Ashton "Wander" Wymond, con papeles que le identificaban como ciudadano esgariano incluidos, nativo de la capital nacional. Le tocó coger el metro en el aeropuerto para adentrarse en la ciudad.

Sin embargo, según ascendió las escaleras de la boca de metro correspondiente plaza mayor y vio los edificios del gobierno regional de Buren, supo que algo se estaba fabricando allí. Una masa de personas, aparentemente sin buenas intenciones, como denotaban las ropas largas, capuchas y o gorros con las que iban ataviados, por no hablar de las bengalas que encendían, protestaban frente a los edificios oficiales. Vestimenta nada habitual en un caluroso día de julio, pues el sol brillaba en la meridional península de Sassienne, bendecida con un clima agradable la mayor parte del año.

Wander optó por ignorar la manifestación y dirigirse al gimnasio pokémon local, en el lado opuesto de la plaza, un edificio bien grande y en el que parecía no haber demasiados aspirantes aquel día. Un edificio grande, de arquitectura moderna, con enormes ventanales sobre una puerta automática de cristal. La fachada, con techo en forma de cúpula, tenía aspecto metalizado, mientras que el edificio no estaba adosado a ningún otro y se mantenía por sí solo con ayuda de unos arbotantes.

Mientras los gritos de los manifestantes y la policía que se acababa enfrentando a ellos, explosiones de bengalas de por medio, se iban alejando de él, "Ashton" escuchó el sonido de las puertas abrirse al ser escaneado, dio un pase adentro y fue recibido por un enorme vestíbulo con un sedoso felpudo rojo con el motivo de una pokéball en blanco. Se limpió los pies y avanzó hacia la puerta siguiente, donde se encontró con una imagen ciertamente impactante. Pero que no por ello evitó que se dibujara una sonrisa en su rostro.

Una onda expansiva reventaba el suelo y un pokémon, un caracol con cuerpo de lava y concha de roca, caía fulminado al suelo como su víctima. Wander no alcanzó a ver al agresor, pues este fue guardado demasiado pronto en su pokéball, pero sí que llegó a distinguir con sus ojos al Magcargo antes de que este fuera devuelto a su cápsula por el otro combatiente.

— Felicidades, Garrett. Tuya es la medalla— le felicitó el derrotado en el momento que se reunieron en el centro de la arena.

— Es un honor— le contestó el vencedor, cuando recibió lo que el líder le entregó en mano.

— Recuerda que usé mi equipo para entrenadores sin medallas, no será lo mismo contra los otros líderes.

Inmediatamente el entrenador vencedor se retiró y Wander pudo apreciarlo con claridad, se trataba de un hombre muy grande, de metro noventa y dos y cien kilos.. Vestía con una camiseta de camuflaje militar de manga corta y unas bermudas vaqueras. De pelo rubio rapado y ojos verdes, le sacaría unos cuatro años al hombre que le escudriñaba.

— Dicen que participar este año en el torneo no es buena idea— le susurró a Wander antes de apartarlo con el hombro.

El joven de veintiún años retrocedió tres pasos con el golpe, pero aguantó el equilibrio sin irse al suelo. Tenía un jornal que ganarse.

— Deberías quedarte a ver esto. Si es que no tienes miedo— le retó el agente especial.

El comentario fue ignorado por el gigante, que se marchó por donde Wander había entrado, fue entonces cuando la otra persona que había disputado el combate, cuyas acciones correspondían con las de un líder de gimnasio, se acerco hasta el retador. Fue entonces cuando Wander se fijó en la iluminación del lugar. El techo del campo de batalla era retráctil y en ese día de sol apabullante, estaba abierto.

— Vienes a retarme, me imagino— inició conversación el líder.

Se trataba de un hombre de la estatura del enviado del gobierno, pero más delgado, con rojo liso y peinado hacia atrás y ojos de color marrón. Vestía un chándal rojo con la chaqueta abierta, dejando entrever una camiseta blanca. Su cara no denotaba muchos años, quizá un par más que su retador.

— Sí, así es— respondió Wander— mi nombre es Ashton Wymond.

— Bien, Ashton, me llamo Josh Cinaed y en mi gimnasio se usan pokémon de fuego, ¿has participado alguna vez en un campeonato?

— Es mi primer combate de gimnasio, pero me gustaría hacer una petición especial. Quiero enfrentarme al mejor equipo del que este gimnasio disponga.

— ¿Es una bravuconada, Ashton?— le preguntó un inquisitivo Josh ante su proposición.

— Puedo pasar por ególatra, pero me gustaría hacerlo, como nunca he entrado en un gimnasio, me gustaría comprobar cómo de fuertes son exactamente sus líderes. Es algo... personal— masculló, sabedor de que la puerta del campo de batalla no estaba cerrada del todo. Alguien estaba observando, y las posibilidades de que fuera el grandullón eran bastante altas.

— No hay norma que impida eso, si tan empeñado estás, te concederé la petición. Aunque te aviso que puede llegar a ser duro, puedes volver a realizar el desafío con menor dificultad cuando quieras. Usaré mi equipo personal...

— ¡Si lo que quieres es luchar conmigo, dilo!

Las puertas del campo de batalla se abrieron de par en par y el gigantón entró como una bestia salvaje en la estancia antes de que el líder pudiera recoger sus balls. Entró como una tormenta, con zancadas largas y poderosas que hacían temblar el suelo, todas ellas en dirección a Wander.

— Ashton Wymond, no sé qué interés tienes en el torneo, pero deberías dejarlo— sentenció, antes de frenarse a un metro del aspirante. El líder, Josh, optó por ir a un dispositivo de traslado cercano a recoger sus balls.

— Lo mismo digo, es un maldito torneo, no sé qué es tan importante, ¿no quieres enfrentarte a mí en un verdadero combate en Liga?

— Ashton, no agotes mi paciencia. Ciertas fuentes cercanas a mí indican que hay alguien con cierto parecido físico a ti que desertó de Estahl hace cinco meses por la cordillera de Astada. Esa persona fue el hijo y asesino de Gareth Pryce, Jack Pryce ¿Qué haces aquí, Jack?

— Sé de la existencia de Gareth Pryce, el militar estahliano, pero no de ninguno de sus hijos— comenzó a hilar fino Wander— y solamente leí en el periódico que alguien lo había matado.

Sin embargo, lo tenía claro, este tal Garrett era un contacto de los proestahlianos en Sassienne y uno de sus candidatos a campeón. Sabía información que sólo los cargos de Estahl podían conocer.

— ¿Cuál es tu verdadero nombre?— le preguntó él, amenazante.

Wander respondió sacando de la cartera su carné de identidad esgariano, recién salido de la maquinaria para poder parecer uno más.

— Conque eres esgariano, ¡y de la capital! ¿qué opinas de la situación política de Sassienne?— preguntó él, tragándose por completo el engaño de su interlocutor.

— Yo sólo estoy participando en una competición deportiva. Quiero ganar, quiero mejorar. El resto me da igual.

— Pues márchate de la península. Esto no es un simple torneo, Ashton. El que avisa no es traidor. Lo digo por tu propio bien— le aconsejó Garrett, antes de darle la espalda y, esta vez sí, abandonar el edificio.

Fue entonces cuando el líder se acercó de nuevo a Wander para proponerle el combate... y para algo más.

— ¿Discusiones políticas? La Gran Guerra hizo mucho daño— entró el líder.

— No hace falta que lo jures. Por cierto, ¿cuáles son las normas?

— Lucharemos individuales con tres pokémon cada uno, podemos empezar ahora mismo, ¿estás listo?

El retador asintió y se fue hacia su esquina de la arena de batalla, de superficie dura azul, mientras el líder hacía lo propio. Ambos agarraron con fuerza una pokéball cada uno e intercambiaron miradas, antes de lanzar a la arena de batalla...

Iba a ser divertido.

Un destello al lado de Wander reveló un tiburón terrestre con deformaciones dignas de un dragón. Se trataba de una fiera bípeda de dos metros con púas blancas en muslos y brazos, cubierto por escamas de color azul oscuro y con un vientre anaranjado que se fundía prácticamente en rojo, bajo el cual poseía un detalle amarillo. Cabeza de tiburón martillo, con una cicatriz amarilla al frente, el punto de impacto para las embestidas, sus ojos eran amarillos y con escleróticas negras, mientras que su boca mostraba dos hileras de dientes y una poderosa mandíbula capaz de reducir a polvo cualquier ser lo suficientemente mal afortunado para acabar allí. Tenía unos brazos algo delgados, no por ello débiles, rematados por cuchillas en lugar de manos, preparadas para rajar las vísceras de sus víctimas. Una pareja de aletas, una en cada antebrazo y una gran aleta dorsal, con una muesca, dotaban al terraburón de aerodinamismo para sus devastadoras embestidas a velocidad mach. Era un macho de garchomp.

Josh, por su parte, había elegido un pokémon cuadrúpedo, un cánido principalmente negro, pero con hocico y vientre naranjas. Una calavera incrustada en su cuello le daba más poder intimidatorio, mientras que su cuerpo estaba cubierto por una estructura ósea que formaba tres marcas en la espalda, dos cuernos, y unas tobilleras en cada pata. Su cola, acabada en forma triangular, daba la impresión de que se trataba de una especie de criatura infernal. Sin lugar a dudas un houndoom.

— ¡Gaius!— lo azuzó Wander.

Levantó el cuello el garchomp y profirió un rugido devastador que habría hecho retorcerse a muchos humanos y pokémon, no así a Cinaed y a su houndoom, que aguantaron su terreno perfectamente.

— No vas a poder con nosotros tan fácilmente— le respondió el líder— ¡vamos, Houndoom!

El cánido empezó a respirar ascuas por su hocico mientras encaraba a un ahora más tranquilo Gaius, que intentaría explotar la diferencia en peso y capacidad física en un asalto en el que la combinación de tipos le daba una valiosa ventaja de partida que no debía perder.

— ¡Llamarada!— comenzó Cinaed.

— ¡Excava!— respondió "Ashton".

Una llamarada en forma de kanji fue lo que el houndoom del líder disparó contra el garchomp. Inmediatamente Wander comprobó que había hecho la elección correcta al apartarse del camino de ese ataque, pues el calor del clima la hizo bastante más grande de lo que debía ser en condiciones más habituales. Como un tiburón hundiéndose en el agua, de cabeza se metió Gaius en el suelo y salió disparado contra su objetivo para acabar emergiendo del piso a pocos metros de éste y colisionar contra él con la cabeza, que era prácticamente un ariete de demolición. En el choque entre cráneos, el del garchomp probó ser más duro, llevándose por delante a su rival causándole un traumatismo serio y mandándole a la lona rodando, herido.

— ¡Terremoto!

Un rugido del terraburón hizo que la tierra temblara y reventara bajo el perro infernal, causándole heridas graves y lanzándolo por los aires, severamente perjudicado, por no decir con los ojos cerrados e incapaz de sentir durante un buen periodo de tiempo. Fue retirado a su pokéball antes de caer al suelo.

— Venías buscando conflicto. Lo has encontrado— afirmó Cinaed, mucho más serio y decidido que de costumbre. Lanzó una ball a la arena y cambió su pose, preparado para mandar a Gaius de vuelta a su cápsula sin posibilidad de réplica.


Spoiler

#20
Las cosas empeoran, me gusta bastante el hilo de la historia. Creo que no noté ningún error. La idea de que este conflicto sea llevado a través de la Liga me parece muy buena. No tengo mucho más que decir, esperaré el próximo capítulo para leer la batalla. Ciao.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
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