The Battlefield Wanderer
Opiniones de la crítica:
Siempre supe que este momento tendría que llegar tarde o temprano. El momento de levantar el telón que cubría The Battlefield Wanderer. Soy una persona tímida con problemas de autoestima y esperaba que escribir esta obra me ayudara con ello. Ahora supongo que ha llegado la hora de intentar convertirse en un escritor digno de ser considerado como tal.
Sin más, The Battlefield Wanderer se desarrolla en un mundo de mi creación, poblado por humanos y pokémon. La historia arranca veinte años después de la Gran Guerra, un evento en el que dos grandes naciones, Estahl y Esgaria, se enfrentaron en un conflicto que marcaría el devenir de la historia. Tras años de tensiones políticas y varias escaramuzas territoriales por la península de Sassienne, en la zona suroeste de Esgaria y de gran importancia estratégica, el conflicto se desató. El territorio peninsular fue defendido con éxito de los invasores estahlianos, pero ambos bandos fueron masacrados y sus terrenos, diezmados.
Veinte años después, un joven "hijo de la guerra" estahliano, un tal Wander, busca la deserción de su país natal, para ello, busca atravesar el único punto no vigilado de la frontera, la propia fortaleza natural que es la cordillera de Astada, al norte...
Sin más, el prólogo.
Escape the fate
Escapa del destino
"Si saben lo que he hecho... mi destino es la muerte... no puedo renunciar..."
Y así continuó, con magulladuras y heridas en la cara, mientras la ventisca la azotaba. Los tres mil metros de altitud se notaban. Caminaba por un terraplén inclinado, a punto de hacer cima en aquella tempestuosa cumbre nevada, mientras se protegía de los vientos huracanados con un brazo. Iba convenientemente vestido, con una chaqueta de abrigo totalmente roja y unos pantalones de nieve negros, con botas de descanso cubriendo sus pies, con los que empujaba para no caerse al suelo por la fuerza del vendaval, que ya movía sus cortos cabellos castaños. Más doloroso era aún comprobando que cargaba con una pesada mochila a cuestas.
De repente, un montón de copos de nieve cayeron al suelo y la ventisca se frenó en seco, el viento había dejado de soplar.
— Tozudo como tú solito. Y eso que mi abomasnow acababa de empezar
Levantó la vista el joven, sobrepasaba ligeramente los seis pies, y clavó sus ojos marrones en quien había pronunciado aquellas palabras.
Con unos pantalones color crema y una chaqueta negra, un intimidante hombre de dos metros y cien kilos que no parecía pasar mucho frío se exponía en la zona más o menos llana que era la cima de la montaña. Estaba totalmente rapado al cero y tenía una barba poblada y negra. Sin embargo, toda su cabeza estaba recubierta de rasguños y cicatrices de batallas pasadas.
— ¿Qué haces aquí?— preguntó el gigante al escalador.
Éste inmediatamente preparó una pokéball para responder y apretó los dientes. Sus fieles compañeros estarían con él en todo momento.
— Me llamo Wander y quiero cruzar la frontera— escupió.
— ¿Seguro, Wander? ¿Seguro que, para empezar, te llamas Wander?— le preguntó con un evidente tono que indicaba que no iba a ser tan fácil el gigante.
— Me llamo Wander y quiero cruzar la frontera— repitió el joven, de veinte años.
— Mi nombre es secreto de estado— comenzó el grandullón— pero puedes llamarme Desertor. Y supongo que eso ya lo sabes, "Wander"— dijo mientras añadía comillas con las manos— porque vía satélite me habrán localizado y te habrán enviado aquí para atar unos cabos sueltos.
La afirmación pilló totalmente a contrapié a Wander, que no esperaba que en su intento de huir a otro país por la zona con menos vigilancia fronteriza se iba a encontrar a un loco en la cima de una montaña a tres mil metros de altitud. Aunque si la historia era cierta, menudo loco... el joven entrenador había, como todo el mundo en su país, oído hablar del Desertor. Un soldado de élite que abandonó las fuerzas militares durante la Gran Guerra por motivos desconocidos y seguía en busca y captura por alta traición... conque ahí se escondía. Y con paranoia a ser encontrado, por lo visto.
— Soy un refugiado en busca de asilo político, Desertor. Déjame pasar— insistió el joven con ropajes de abrigo.
— Estás mintiendo. Vienes a delatarme o a matarme. Solucionemos esto como debe ser, en un combate.
El Desertor inmediatamente sacó una pokéball de su cinturón y esperó a que su rival tomara posición e hiciera lo mismo. Mientras tanto, éste dudaba, ¿de verdad podía vencer a una leyenda del campo de batalla? ¿Qué muerte prefería, en la silla eléctrica, o ejecutado por alguien que dejó el ejército?
— No vengo a hacerte daño y no lo haré. Vengo a escapar del país, pero si no queda otra que demostrártelo por la fuerza— asumió Wander mientras sacaba la ball con la que abriría el duelo— lo haré.
Se encararon con decisión en la mirada, ninguno de los dos cediendo un ápice, no quería aparentar debilidad el menor de los dos, mientras ambos lanzaban la vez las cápsulas que contenían las criaturas elegidas para comenzar el enfrentamiento.
Por el lado de Wander, un gran tanque metálico turquesa con un cuerpo en forma de disco del que brotaban cuatro poderosas patas acabadas en garras. En su cara tenía una larga cruz grisácea, que tenía los ojos a ambos lados, con escleróticas negras e irises de un intenso color rojo. Bajo dicha X se encontraba la boca, en ese momento cerrada, de la criatura, un metagross, que clavó sus patas en la nieve con fuerza mientras rugía.
— Vamos allá, Ironclad— lo animó su entrenador.
El abominable hombre de las nieves con zonas de planta volvía a hacer su aparición para el Desertor, grande y pesado, envuelto en piel blanca y con algunas zonas verdes en patas, cola y manos. Sus cejas blancas eran enormes y poseía un rostro furioso, que parecía indicar no muy buenas intenciones con respecto a un Ironclad dispuesto a pagarle con la misma moneda. Así se presentaba Abomasnow en el campo de batalla.
Y con él, caía la imperativa granizada sobre la improvisada arena que era la cima de la montaña, con pequeños pedruscos de hielo intentando erosionar el acero del blindaje de Ironclad. Y bajo la tormenta de nievo y hielo, se lanzaron el uno contra el otro.
— ¡Mazazo!— comenzó el exmilitar, confiado en la potencia física de la criatura bajo su mando.
— ¡Puño meteoro!— respondió sin tanta fe el que se daba a la escapada.
Y Abomasnow levantó las patas de la nieve y se propulsó de un salto hacia adelante, mientras, con ambos brazos levantados, juntaba las manos. Las bajó como un mazo para golpear a su rival. Pero fue detenido a medio camino por un golpe de enorme potencia, la pata delantera derecha del metagross de Wander había salido disparada como una bala de cañón envuelta en un aura estelar. Ambos ataques chocaron a mitad de trayectoria, causando una onda expansiva que levantó una considerable cantidad de nieve del suelo y estableciéndose un forcejeo del que ambos salieron repelidos unos metros hasta establecerse algo de distancia entre ellos.
— ¡Ventisca!— insistió el Desertor.
El helado huracán levantado por un intimidante rugido del yeti hizo recular a Ironclad mientras éste usaba sus zarpas para aferrarse al suelo...
— ¡Puño magnético!— contestó Wander.
El metagross levantó la mirada y enfocó a su adversario con unos ojos que empezaron a desprender un brillo azulado. El abomasnow dejó de levantar la potente ventisca mientras sus pies se levantaban del suelo y salía disparado en dirección a su oponente, sólo pudiendo ver una mancha azulada que se hacía cada vez más grande...
Mientras Ironclad cargaba su puño derecho con el habitual aura astral...
Le administró a su oponente, que venía "en carrera", un potentísimo puño meteoro al vuelo atizándole a la altura del estómago y poniéndoselo en la espalda, antes de hacerle salir disparado hacia atrás y aterrizar sobre la nieve, con ambas manos sobre el vientre, retorciéndose de dolor, perdiendo la consciencia segundos después. Ante dicha situación, fue devuelto a su cápsula por su entrenador, que se veía en necesidad de aplicarse más en el enfrentamiento. Arrojó sin contemplaciones otra ball más a la arena de batalla.
De ella emergió una luz que se convirtió en la tenue penumbra de un fantasma. Principalmente negro, un cíclope con una cabeza cilíndrica grisácea que poseía un único ojo rojo. Perturbadores eran los rasgos amarillentos que poseía en el vientre, que parecían ser los de un rostro humano. A ambos lados del tronco se extendían dos brazos acabados en perfectas manos, mientras que la criatura, un dusknoir, levitaba ante la carencia de extremidades inferiores mientras el granizo le golpeaba.
Se encaró desde la distancia Dusknoir con Ironclad, buscando puntos débiles en ese blindaje de metal que caracterizaba el cuerpo del metagross. No necesitaba ir muy allá para encontrarlos.
— ¡Sombra vil!— comenzó el Desertor.
Antes de que Wander o su pokémon pudieran reaccionar, el fantasma proyectó su sombra con increíble agilidad en dirección a su oponente y esta se levantó del suelo en forma de haces sombríos que golpearon duramente al metagross, haciéndole recular un par de metros.
— ¡Puño bala!— contestó el que huía del país.
Inmediatamente contestó el golpe Ironclad propulsándose contra Dusknoir, levitando con sus cuatro patas levantadas, y utilizando una de las delanteras para propinarle un golpetazo a toda velocidad en la cabeza que acabaría por mandar de espaldas a la nieve al espectro, pero por escaso tiempo...
— ¡Bola sombra!— se decidió el grandullón.
Y el fantasma abrió la boca de su vientre y escupió por ella una esfera oscura, de energía de ultratumba, en línea recta directa a por el metagross...
— ¡Párala con psíquico!— respondió Wander.
Inmediatamente, la bola perdió celeridad ante los ojos brillantes de un Ironclad que estaba determinado a no permitir que su rival le alcanzara. Poco a poco, el frenazo se concretó a tres metros del tanque metálico.
— ¡Batea con puño meteoro!
La esfera flotante, estática, pronto recibió un impacto frontal tremebundo de una de las patas del metagross, propulsada con enorme fuerza hacia adelante...
Y la bola sombra explotó, envolviendo las inmediaciones del pokémon metálico en un aura oscura mientras éste sufría un increíble dolor que le ponía la panza en el suelo. La deflagración levantó la nieve del suelo y derribó a Wander, que pudo comprobar, cuando la oscuridad se iluminó, las consecuencias de su error: Ironclad noqueado.
—¿ Te creías que no haría nada mientras tú reventabas la bola sombra hacia nosotros?— le provocó el Desertor.
Wander pronto comprobó, al levantarse, que unos hilos oscuros se retiraban del cuerpo inconsciente de su metagross para acabar en la sombra de Dusknoir, la sombra vil había hecho explotar la bola sombra. Se juró a sí mismo que la caída de su amigo no sería en vano mientras le guardaba en su cápsula y sacaba otra, que pronto lanzó adelante. La ley requería venganza por la caída de un hermano.
El código se haría respetar, pensó ella, que apareció entre la luz de pokéball. Un ave envuelta en plumaje oscuro, una hembra de cuervo, que a pesar de su género no se libraba de una barba blanca de plumas de mediana longitud que se le posaba por el pecho. Igual que se le arremolinaba el plumaje en la cabeza formándole un sombrero de ala larga al estilo del de un gángster cincuentero, mientras que el del interior de sus alas y la punta del de su cola, que formaba un abanico, era carmesí, como la sangre secada al sol. Batió las alas, abrió el pico para gritar y alzó el vuelo, el desafío enemigo no sería sin represalias. Así dictaba ella, así era Omertá, la ley del silencio también debía ser aplicada con los testigos. La honchkrow alzó el vuelo, desafiante, mientras la tormenta helada se comenzaba a desvanecer.
— ¡Puño trueno!— inició el asalto el exmilitar.
Y el fantasma se acercó a la cuerva en zigzag, con el puño derecho chispeando y cargado de electricidad, esperando utilizar su estatura y envergadura para atinarle...
— ¡Pulso umbrío!— ordenó como maniobra defensiva Wander.
Inmediatamente, Omertá se cargó de energía oscura y lanzó una onda expansiva que repelió la electricidad y no sólo el brazo, sino la entereza de cuerpo de su oponente, haciéndolo retroceder con una mano en el vientre, herido.
— ¡Avalancha!
— ¡Golpe bajo!— contestó el viajero en busca de una salida.
Antes de que ningún tipo de roca saliera de ningún sitio, ese vientre herido se encontró con un ala derecha machacona asestándole un sablazo importante que hizo que Dusknoir interrumpiera su ataque y comenzara a tambalearse mientras perdía terreno, antes de desplomarse de dolor, inconsciente, mientras la honchkrow recuperaba su posición.
— Estamos en el mismo bando, no hace falta seguir con esto— intentó persuadir al Desertor, sabedor de que tenía que haber otra salida...
Con el granizo ido, algo llamó la atención de Wander, un sonido que sacó del ruido ambiental y distinguió muy bien. Lo conocía, y algo le indicaba que el Desertor lo conocía aún mejor que él cuando le vio la cara.
— Viene un helicóptero— le avisó Wander.
— Lo sabía... sólo estabas ganando tiempo para transmitir mi posición.
Antes de que el exsoldado reaccionara, Wander devolvió a su querida honchkrow a su pokéball, con un agradecimiento muy apurado, mientras sacaba otra cápsula.
— Robaremos ese helicóptero y tú me llevarás al otro lado— sugirió el más joven de los dos— Y como prueba de ello...
La ball se abrió, revelando un fulgor que poco a poco fue tomando la forma de una criatura a la que no le gustaba nada aquel clima, un dragón a la europea, bípedo y cubierto en escamas ocres, con un vientre de color crema anillado y unas alas en la espalda relativamente pequeñas con interiores verdosos. Su rostro daba a entender que se hallaba en una situación agridulce y de él colgaban dos antenas y, entre ellas, un pequeño cuerno. Sus poderosos brazos acababan en garras, bien capaces de despedazar a pesar de la apariencia angelical del dragonite.
— Llegarás al helicóptero junto a Knight, Desertor, es nuestra mejor opción.
Pronto, embistió las nubes un objeto volador de suficiente tamaño para sorprender a alguien que no hubiera anticipado su presencia, manifestándose ante los ojos de los presentes. Un helicóptero de rescate pilotado por una sola persona con otra sentada en una cabina para pasajeros con un fusil de dardos tranquilizantes y seis balls en el cinturón. Ambos eran imposibles de distinguir vistas sus máscaras con calaveras blancas pintados sobre negro y vestían idénticos uniformes militares.
— ¡Desertor, os queremos vivos a ti y a tu cómplice, no opongáis resistencia!— gritó el compañero del piloto mientras apuntaba al dragonite de Wander con el rifle.
Inmediatamente los dos prófugos se miraron el uno al otro. Wander intercambió una mirada más con Knight y le susurró algo. De repente los ojos del soldado armado quedaron desdibujados, su objetivo había desaparecido...
No le dio tiempo a buscarlo, pero si a parar de respirar para siempre, a medida que la zarpa del dragonite le desgarraba el pulmón derecho, atravesándole el pecho y rompiéndole unas costillas por el camino, antes de ser descartado como basura y arrojado al vacío. Un golpe propinado con velocidad extrema que sacudió el alma de su aún vivo compañero.
Inmediatamente, el piloto trató de huir, pero los músculos no le respondían, no era propio de un soldado de élite como él, algo tenía que estar pasando...
En efecto, era así, tenía los músculos sobrecargados de electricidad y paralizados y no parecían responder a las órdenes del cerebro. Se dio cuenta de lo que había ocurrido cuando vio a un pequeño fantasma electrizado sonriente sentado en su regazo, sin miedo a ningún tipo de represalia.
Poco más podría maldecir al rotom del desertor, pues Knight traería en segundos a los dos humanos, uno de los cuales, aquel con experiencia militar, le partiría el cuello antes de arrojarlo por cubierta y ponerse a los mandos del aparato.
— Gracias, Knight. Siento haberte hecho pasar por esa experiencia— le agradeció su entrenador al dragonite antes de guardarlo.
Poco después, Wander volvió a dirigirse al Desertor en la cabina de mandos, mientras dirigía el vuelo hacia más allá de la frontera.
— Te llevaré, Wander, o cómo te llames. Espero que valgas la pena, si no, te vas por la borda— le advirtió el exmilitar.
— Entendido— acató él.
Spoiler
"Wander es violento, defensivo y polémico. 11/10" José Mourinho.
"Muy intenso. Presupuesto del Madrid/Presupuesto del Atleti" Cholo Simeone
"Wander tiene un 90% de posesión y juega con la cantera. 6/6" Pep Guardiola
"La raza aria no hace su aparición estelar. 0/88" Adolf Hitler.
"Wander no es un verdadero patriota digno del Movimiento. 0/39" Francisco Franco.
"Un auténtico pacifista no aplaca la revolución bolivariana de Sassienne 1Bolívar/1USD". Hugo Chávez.
"Eso de ser un héroe huérfano está muy visto. 1/Mi fortuna" Batman.
"Wander aplaca a la burguesía militar. Un verdadero bolchevique. Proletarios/Zares muertos" Vladimir Lenin
"Yo monto osos, él monta dragones. Nobel de la Paz" Vladimir Putin.
"Wander no necesita vender armas para ser un pacifista. Cambió mi concepción del mundo. Demócrata/Republicano" Barack Obama.
"¿Quién fue el imbécil que no puso un muro en Astada? Pero me gusta que no haya mexicanos y que el protagonista sea de raza blanca. Made Esgaria Great Again" Donald Trump.
"Eshto de mandar un agente especial cuando tienes problemas no está nada mal, no. Nuestro dinero en Suiza/Tu sueldo" Mariano Rajoy.
"Wander no hace trampas. 0/4" Bill Belichick.
"Wandermania is running wild. WWE WH Champion" Hulk Hogan.
"Eat, sleep, conquer warmongers, repeat. 21/1" Brock Lesnar.
"No risk-it, no biscuit. Knight es el Fitzgerald de los pokémon, una verdadera leyenda. Recepciones de Fitzgerald/Quarterbacks que ha tenido" Bruce Arians.
"Un underdog con mentalidad ganadora y tácticas innovadoras. Mardi Gras/Carnaval de tu pueblo" Sean Payton.
"Wander es muy trabajador y domina todas las fases del juego. Se sacrifica por sus compañeros y puede hacer verdadera magia. Porteros humillados/13" Pavel Datsyuk.
"Gana porque debilita los pokémon de su rival antes de que su rival debilite los suyos. Esperemos que no salga en mi videojuego y le afecte la maldición de la portada. 112/39" John Madden.
"Es el 2º mejor de la historia. El primero soy yo. 81/84" Randy Moss.
"No necesita desinflar sus pokéballs para hacer su trabajo. Increíble. 6/4" Tom Brady.
"Inteligente, trabajador y se enfrenta a la adversidad 99/66" Wayne Gretzky y Mario Lemieux.
"Un líder por defecto, sin palabras. Reconoce su talento, lo convierte en una habilidad y la usa para conseguir sus metas. No deja de creer hasta el final 33/3" Larry Bird.
"No creo en sus estadísticas porque no pueden medir su corazón ni su voluntad. 16/6" Red Auerbach.
"Hay entrenadores ricos, entrenadores pobres, treinta metros más de mierda y después este tío. 103/59" Billy Beane.
"No canta bien ni es guapo. Le falta romance. 0/15" Fan de Yastin Biber.
"Walked away with a championship, instead of letting the championship walk away from him. 5/4" Nicklas Lidstrom.
"Él es gana. Trofeo Hart" Evgeni Malkin.
"Hay mucha violencia. Me gusta. 62/17" Milan Lucic.
"¿Por qué no le da a la droga nadie? Un poco de cocaína para celebrar una victoria no hace daño a nadie. Mi licencia de entrenador/Mano de Dios" Diego Armando Maradona.
"Despilfarra todo su dinero. Las verdaderas necesidades son las mujeres, el alcohol y los coches. Leer este fic borracho ha sido peor que los veinte peores minutos de mi vida cuando estuve sobrio. Mujeres que me he tirado/Copas que me bebido" George Best.
"Al ver a este tío, me pregunté si yo valía para entrenador. Pasa el balón/Pasa el jugador" Gennaro Gatusso.
"Ha quedado RETRATADO 10copas de Europa/5". Josep Pedrerol.
"¡Ay mi madre Knight! Raúl/Cristiano Ronaldo" Manolo Lama.
"Nunca deja de creer en los indefensos. Sólo le falta protestar. DL/6" Phoenix Wright.
"¿Están vivos los bichicos que participaron en la Gran Guerra? TVE/Telemadrid" Mariló Montero.
"Tendría que venir a jugar a La Paz a 3000m de altitud. A ver si es tan bueno. EUA/Bolivia" Evo Morales.
"Es miembro de la casta, pero tiene conciencia social. 15/M" Pablo Iglesias.
"Era mal extudiante e la hacademia militar me identifico merese cer tronista" Tipo de Mujeres y Hombres y Viceversa.
"Interfirió en los derechos de un pueblo legítimo y no se benefició económicamente. 3/100" Jordi Pujol.
"Un hombre de 20 años la historia cambió. May/4th" Yoda.
"Mira al frente, adelante y no se detiene. Bankai/Shikai" Ichigo Kurosaki.
"Esto es un deporte de seis contra seis en el que este tipo nos ha arrebatado la supremacía mundial. 7/1" Angela Merkel.
"Muy intenso. Presupuesto del Madrid/Presupuesto del Atleti" Cholo Simeone
"Wander tiene un 90% de posesión y juega con la cantera. 6/6" Pep Guardiola
"La raza aria no hace su aparición estelar. 0/88" Adolf Hitler.
"Wander no es un verdadero patriota digno del Movimiento. 0/39" Francisco Franco.
"Un auténtico pacifista no aplaca la revolución bolivariana de Sassienne 1Bolívar/1USD". Hugo Chávez.
"Eso de ser un héroe huérfano está muy visto. 1/Mi fortuna" Batman.
"Wander aplaca a la burguesía militar. Un verdadero bolchevique. Proletarios/Zares muertos" Vladimir Lenin
"Yo monto osos, él monta dragones. Nobel de la Paz" Vladimir Putin.
"Wander no necesita vender armas para ser un pacifista. Cambió mi concepción del mundo. Demócrata/Republicano" Barack Obama.
"¿Quién fue el imbécil que no puso un muro en Astada? Pero me gusta que no haya mexicanos y que el protagonista sea de raza blanca. Made Esgaria Great Again" Donald Trump.
"Eshto de mandar un agente especial cuando tienes problemas no está nada mal, no. Nuestro dinero en Suiza/Tu sueldo" Mariano Rajoy.
"Wander no hace trampas. 0/4" Bill Belichick.
"Wandermania is running wild. WWE WH Champion" Hulk Hogan.
"Eat, sleep, conquer warmongers, repeat. 21/1" Brock Lesnar.
"No risk-it, no biscuit. Knight es el Fitzgerald de los pokémon, una verdadera leyenda. Recepciones de Fitzgerald/Quarterbacks que ha tenido" Bruce Arians.
"Un underdog con mentalidad ganadora y tácticas innovadoras. Mardi Gras/Carnaval de tu pueblo" Sean Payton.
"Wander es muy trabajador y domina todas las fases del juego. Se sacrifica por sus compañeros y puede hacer verdadera magia. Porteros humillados/13" Pavel Datsyuk.
"Gana porque debilita los pokémon de su rival antes de que su rival debilite los suyos. Esperemos que no salga en mi videojuego y le afecte la maldición de la portada. 112/39" John Madden.
"Es el 2º mejor de la historia. El primero soy yo. 81/84" Randy Moss.
"No necesita desinflar sus pokéballs para hacer su trabajo. Increíble. 6/4" Tom Brady.
"Inteligente, trabajador y se enfrenta a la adversidad 99/66" Wayne Gretzky y Mario Lemieux.
"Un líder por defecto, sin palabras. Reconoce su talento, lo convierte en una habilidad y la usa para conseguir sus metas. No deja de creer hasta el final 33/3" Larry Bird.
"No creo en sus estadísticas porque no pueden medir su corazón ni su voluntad. 16/6" Red Auerbach.
"Hay entrenadores ricos, entrenadores pobres, treinta metros más de mierda y después este tío. 103/59" Billy Beane.
"No canta bien ni es guapo. Le falta romance. 0/15" Fan de Yastin Biber.
"Walked away with a championship, instead of letting the championship walk away from him. 5/4" Nicklas Lidstrom.
"Él es gana. Trofeo Hart" Evgeni Malkin.
"Hay mucha violencia. Me gusta. 62/17" Milan Lucic.
"¿Por qué no le da a la droga nadie? Un poco de cocaína para celebrar una victoria no hace daño a nadie. Mi licencia de entrenador/Mano de Dios" Diego Armando Maradona.
"Despilfarra todo su dinero. Las verdaderas necesidades son las mujeres, el alcohol y los coches. Leer este fic borracho ha sido peor que los veinte peores minutos de mi vida cuando estuve sobrio. Mujeres que me he tirado/Copas que me bebido" George Best.
"Al ver a este tío, me pregunté si yo valía para entrenador. Pasa el balón/Pasa el jugador" Gennaro Gatusso.
"Ha quedado RETRATADO 10copas de Europa/5". Josep Pedrerol.
"¡Ay mi madre Knight! Raúl/Cristiano Ronaldo" Manolo Lama.
"Nunca deja de creer en los indefensos. Sólo le falta protestar. DL/6" Phoenix Wright.
"¿Están vivos los bichicos que participaron en la Gran Guerra? TVE/Telemadrid" Mariló Montero.
"Tendría que venir a jugar a La Paz a 3000m de altitud. A ver si es tan bueno. EUA/Bolivia" Evo Morales.
"Es miembro de la casta, pero tiene conciencia social. 15/M" Pablo Iglesias.
"Era mal extudiante e la hacademia militar me identifico merese cer tronista" Tipo de Mujeres y Hombres y Viceversa.
"Interfirió en los derechos de un pueblo legítimo y no se benefició económicamente. 3/100" Jordi Pujol.
"Un hombre de 20 años la historia cambió. May/4th" Yoda.
"Mira al frente, adelante y no se detiene. Bankai/Shikai" Ichigo Kurosaki.
"Esto es un deporte de seis contra seis en el que este tipo nos ha arrebatado la supremacía mundial. 7/1" Angela Merkel.
Siempre supe que este momento tendría que llegar tarde o temprano. El momento de levantar el telón que cubría The Battlefield Wanderer. Soy una persona tímida con problemas de autoestima y esperaba que escribir esta obra me ayudara con ello. Ahora supongo que ha llegado la hora de intentar convertirse en un escritor digno de ser considerado como tal.
Sin más, The Battlefield Wanderer se desarrolla en un mundo de mi creación, poblado por humanos y pokémon. La historia arranca veinte años después de la Gran Guerra, un evento en el que dos grandes naciones, Estahl y Esgaria, se enfrentaron en un conflicto que marcaría el devenir de la historia. Tras años de tensiones políticas y varias escaramuzas territoriales por la península de Sassienne, en la zona suroeste de Esgaria y de gran importancia estratégica, el conflicto se desató. El territorio peninsular fue defendido con éxito de los invasores estahlianos, pero ambos bandos fueron masacrados y sus terrenos, diezmados.
Veinte años después, un joven "hijo de la guerra" estahliano, un tal Wander, busca la deserción de su país natal, para ello, busca atravesar el único punto no vigilado de la frontera, la propia fortaleza natural que es la cordillera de Astada, al norte...
Sin más, el prólogo.
Escape the fate
Escapa del destino
"Si saben lo que he hecho... mi destino es la muerte... no puedo renunciar..."
Y así continuó, con magulladuras y heridas en la cara, mientras la ventisca la azotaba. Los tres mil metros de altitud se notaban. Caminaba por un terraplén inclinado, a punto de hacer cima en aquella tempestuosa cumbre nevada, mientras se protegía de los vientos huracanados con un brazo. Iba convenientemente vestido, con una chaqueta de abrigo totalmente roja y unos pantalones de nieve negros, con botas de descanso cubriendo sus pies, con los que empujaba para no caerse al suelo por la fuerza del vendaval, que ya movía sus cortos cabellos castaños. Más doloroso era aún comprobando que cargaba con una pesada mochila a cuestas.
De repente, un montón de copos de nieve cayeron al suelo y la ventisca se frenó en seco, el viento había dejado de soplar.
— Tozudo como tú solito. Y eso que mi abomasnow acababa de empezar
Levantó la vista el joven, sobrepasaba ligeramente los seis pies, y clavó sus ojos marrones en quien había pronunciado aquellas palabras.
Con unos pantalones color crema y una chaqueta negra, un intimidante hombre de dos metros y cien kilos que no parecía pasar mucho frío se exponía en la zona más o menos llana que era la cima de la montaña. Estaba totalmente rapado al cero y tenía una barba poblada y negra. Sin embargo, toda su cabeza estaba recubierta de rasguños y cicatrices de batallas pasadas.
— ¿Qué haces aquí?— preguntó el gigante al escalador.
Éste inmediatamente preparó una pokéball para responder y apretó los dientes. Sus fieles compañeros estarían con él en todo momento.
— Me llamo Wander y quiero cruzar la frontera— escupió.
— ¿Seguro, Wander? ¿Seguro que, para empezar, te llamas Wander?— le preguntó con un evidente tono que indicaba que no iba a ser tan fácil el gigante.
— Me llamo Wander y quiero cruzar la frontera— repitió el joven, de veinte años.
— Mi nombre es secreto de estado— comenzó el grandullón— pero puedes llamarme Desertor. Y supongo que eso ya lo sabes, "Wander"— dijo mientras añadía comillas con las manos— porque vía satélite me habrán localizado y te habrán enviado aquí para atar unos cabos sueltos.
La afirmación pilló totalmente a contrapié a Wander, que no esperaba que en su intento de huir a otro país por la zona con menos vigilancia fronteriza se iba a encontrar a un loco en la cima de una montaña a tres mil metros de altitud. Aunque si la historia era cierta, menudo loco... el joven entrenador había, como todo el mundo en su país, oído hablar del Desertor. Un soldado de élite que abandonó las fuerzas militares durante la Gran Guerra por motivos desconocidos y seguía en busca y captura por alta traición... conque ahí se escondía. Y con paranoia a ser encontrado, por lo visto.
— Soy un refugiado en busca de asilo político, Desertor. Déjame pasar— insistió el joven con ropajes de abrigo.
— Estás mintiendo. Vienes a delatarme o a matarme. Solucionemos esto como debe ser, en un combate.
El Desertor inmediatamente sacó una pokéball de su cinturón y esperó a que su rival tomara posición e hiciera lo mismo. Mientras tanto, éste dudaba, ¿de verdad podía vencer a una leyenda del campo de batalla? ¿Qué muerte prefería, en la silla eléctrica, o ejecutado por alguien que dejó el ejército?
— No vengo a hacerte daño y no lo haré. Vengo a escapar del país, pero si no queda otra que demostrártelo por la fuerza— asumió Wander mientras sacaba la ball con la que abriría el duelo— lo haré.
Se encararon con decisión en la mirada, ninguno de los dos cediendo un ápice, no quería aparentar debilidad el menor de los dos, mientras ambos lanzaban la vez las cápsulas que contenían las criaturas elegidas para comenzar el enfrentamiento.
Por el lado de Wander, un gran tanque metálico turquesa con un cuerpo en forma de disco del que brotaban cuatro poderosas patas acabadas en garras. En su cara tenía una larga cruz grisácea, que tenía los ojos a ambos lados, con escleróticas negras e irises de un intenso color rojo. Bajo dicha X se encontraba la boca, en ese momento cerrada, de la criatura, un metagross, que clavó sus patas en la nieve con fuerza mientras rugía.
— Vamos allá, Ironclad— lo animó su entrenador.
El abominable hombre de las nieves con zonas de planta volvía a hacer su aparición para el Desertor, grande y pesado, envuelto en piel blanca y con algunas zonas verdes en patas, cola y manos. Sus cejas blancas eran enormes y poseía un rostro furioso, que parecía indicar no muy buenas intenciones con respecto a un Ironclad dispuesto a pagarle con la misma moneda. Así se presentaba Abomasnow en el campo de batalla.
Y con él, caía la imperativa granizada sobre la improvisada arena que era la cima de la montaña, con pequeños pedruscos de hielo intentando erosionar el acero del blindaje de Ironclad. Y bajo la tormenta de nievo y hielo, se lanzaron el uno contra el otro.
— ¡Mazazo!— comenzó el exmilitar, confiado en la potencia física de la criatura bajo su mando.
— ¡Puño meteoro!— respondió sin tanta fe el que se daba a la escapada.
Y Abomasnow levantó las patas de la nieve y se propulsó de un salto hacia adelante, mientras, con ambos brazos levantados, juntaba las manos. Las bajó como un mazo para golpear a su rival. Pero fue detenido a medio camino por un golpe de enorme potencia, la pata delantera derecha del metagross de Wander había salido disparada como una bala de cañón envuelta en un aura estelar. Ambos ataques chocaron a mitad de trayectoria, causando una onda expansiva que levantó una considerable cantidad de nieve del suelo y estableciéndose un forcejeo del que ambos salieron repelidos unos metros hasta establecerse algo de distancia entre ellos.
— ¡Ventisca!— insistió el Desertor.
El helado huracán levantado por un intimidante rugido del yeti hizo recular a Ironclad mientras éste usaba sus zarpas para aferrarse al suelo...
— ¡Puño magnético!— contestó Wander.
El metagross levantó la mirada y enfocó a su adversario con unos ojos que empezaron a desprender un brillo azulado. El abomasnow dejó de levantar la potente ventisca mientras sus pies se levantaban del suelo y salía disparado en dirección a su oponente, sólo pudiendo ver una mancha azulada que se hacía cada vez más grande...
Mientras Ironclad cargaba su puño derecho con el habitual aura astral...
Le administró a su oponente, que venía "en carrera", un potentísimo puño meteoro al vuelo atizándole a la altura del estómago y poniéndoselo en la espalda, antes de hacerle salir disparado hacia atrás y aterrizar sobre la nieve, con ambas manos sobre el vientre, retorciéndose de dolor, perdiendo la consciencia segundos después. Ante dicha situación, fue devuelto a su cápsula por su entrenador, que se veía en necesidad de aplicarse más en el enfrentamiento. Arrojó sin contemplaciones otra ball más a la arena de batalla.
De ella emergió una luz que se convirtió en la tenue penumbra de un fantasma. Principalmente negro, un cíclope con una cabeza cilíndrica grisácea que poseía un único ojo rojo. Perturbadores eran los rasgos amarillentos que poseía en el vientre, que parecían ser los de un rostro humano. A ambos lados del tronco se extendían dos brazos acabados en perfectas manos, mientras que la criatura, un dusknoir, levitaba ante la carencia de extremidades inferiores mientras el granizo le golpeaba.
Se encaró desde la distancia Dusknoir con Ironclad, buscando puntos débiles en ese blindaje de metal que caracterizaba el cuerpo del metagross. No necesitaba ir muy allá para encontrarlos.
— ¡Sombra vil!— comenzó el Desertor.
Antes de que Wander o su pokémon pudieran reaccionar, el fantasma proyectó su sombra con increíble agilidad en dirección a su oponente y esta se levantó del suelo en forma de haces sombríos que golpearon duramente al metagross, haciéndole recular un par de metros.
— ¡Puño bala!— contestó el que huía del país.
Inmediatamente contestó el golpe Ironclad propulsándose contra Dusknoir, levitando con sus cuatro patas levantadas, y utilizando una de las delanteras para propinarle un golpetazo a toda velocidad en la cabeza que acabaría por mandar de espaldas a la nieve al espectro, pero por escaso tiempo...
— ¡Bola sombra!— se decidió el grandullón.
Y el fantasma abrió la boca de su vientre y escupió por ella una esfera oscura, de energía de ultratumba, en línea recta directa a por el metagross...
— ¡Párala con psíquico!— respondió Wander.
Inmediatamente, la bola perdió celeridad ante los ojos brillantes de un Ironclad que estaba determinado a no permitir que su rival le alcanzara. Poco a poco, el frenazo se concretó a tres metros del tanque metálico.
— ¡Batea con puño meteoro!
La esfera flotante, estática, pronto recibió un impacto frontal tremebundo de una de las patas del metagross, propulsada con enorme fuerza hacia adelante...
Y la bola sombra explotó, envolviendo las inmediaciones del pokémon metálico en un aura oscura mientras éste sufría un increíble dolor que le ponía la panza en el suelo. La deflagración levantó la nieve del suelo y derribó a Wander, que pudo comprobar, cuando la oscuridad se iluminó, las consecuencias de su error: Ironclad noqueado.
—¿ Te creías que no haría nada mientras tú reventabas la bola sombra hacia nosotros?— le provocó el Desertor.
Wander pronto comprobó, al levantarse, que unos hilos oscuros se retiraban del cuerpo inconsciente de su metagross para acabar en la sombra de Dusknoir, la sombra vil había hecho explotar la bola sombra. Se juró a sí mismo que la caída de su amigo no sería en vano mientras le guardaba en su cápsula y sacaba otra, que pronto lanzó adelante. La ley requería venganza por la caída de un hermano.
El código se haría respetar, pensó ella, que apareció entre la luz de pokéball. Un ave envuelta en plumaje oscuro, una hembra de cuervo, que a pesar de su género no se libraba de una barba blanca de plumas de mediana longitud que se le posaba por el pecho. Igual que se le arremolinaba el plumaje en la cabeza formándole un sombrero de ala larga al estilo del de un gángster cincuentero, mientras que el del interior de sus alas y la punta del de su cola, que formaba un abanico, era carmesí, como la sangre secada al sol. Batió las alas, abrió el pico para gritar y alzó el vuelo, el desafío enemigo no sería sin represalias. Así dictaba ella, así era Omertá, la ley del silencio también debía ser aplicada con los testigos. La honchkrow alzó el vuelo, desafiante, mientras la tormenta helada se comenzaba a desvanecer.
— ¡Puño trueno!— inició el asalto el exmilitar.
Y el fantasma se acercó a la cuerva en zigzag, con el puño derecho chispeando y cargado de electricidad, esperando utilizar su estatura y envergadura para atinarle...
— ¡Pulso umbrío!— ordenó como maniobra defensiva Wander.
Inmediatamente, Omertá se cargó de energía oscura y lanzó una onda expansiva que repelió la electricidad y no sólo el brazo, sino la entereza de cuerpo de su oponente, haciéndolo retroceder con una mano en el vientre, herido.
— ¡Avalancha!
— ¡Golpe bajo!— contestó el viajero en busca de una salida.
Antes de que ningún tipo de roca saliera de ningún sitio, ese vientre herido se encontró con un ala derecha machacona asestándole un sablazo importante que hizo que Dusknoir interrumpiera su ataque y comenzara a tambalearse mientras perdía terreno, antes de desplomarse de dolor, inconsciente, mientras la honchkrow recuperaba su posición.
— Estamos en el mismo bando, no hace falta seguir con esto— intentó persuadir al Desertor, sabedor de que tenía que haber otra salida...
Con el granizo ido, algo llamó la atención de Wander, un sonido que sacó del ruido ambiental y distinguió muy bien. Lo conocía, y algo le indicaba que el Desertor lo conocía aún mejor que él cuando le vio la cara.
— Viene un helicóptero— le avisó Wander.
— Lo sabía... sólo estabas ganando tiempo para transmitir mi posición.
Antes de que el exsoldado reaccionara, Wander devolvió a su querida honchkrow a su pokéball, con un agradecimiento muy apurado, mientras sacaba otra cápsula.
— Robaremos ese helicóptero y tú me llevarás al otro lado— sugirió el más joven de los dos— Y como prueba de ello...
La ball se abrió, revelando un fulgor que poco a poco fue tomando la forma de una criatura a la que no le gustaba nada aquel clima, un dragón a la europea, bípedo y cubierto en escamas ocres, con un vientre de color crema anillado y unas alas en la espalda relativamente pequeñas con interiores verdosos. Su rostro daba a entender que se hallaba en una situación agridulce y de él colgaban dos antenas y, entre ellas, un pequeño cuerno. Sus poderosos brazos acababan en garras, bien capaces de despedazar a pesar de la apariencia angelical del dragonite.
— Llegarás al helicóptero junto a Knight, Desertor, es nuestra mejor opción.
Pronto, embistió las nubes un objeto volador de suficiente tamaño para sorprender a alguien que no hubiera anticipado su presencia, manifestándose ante los ojos de los presentes. Un helicóptero de rescate pilotado por una sola persona con otra sentada en una cabina para pasajeros con un fusil de dardos tranquilizantes y seis balls en el cinturón. Ambos eran imposibles de distinguir vistas sus máscaras con calaveras blancas pintados sobre negro y vestían idénticos uniformes militares.
— ¡Desertor, os queremos vivos a ti y a tu cómplice, no opongáis resistencia!— gritó el compañero del piloto mientras apuntaba al dragonite de Wander con el rifle.
Inmediatamente los dos prófugos se miraron el uno al otro. Wander intercambió una mirada más con Knight y le susurró algo. De repente los ojos del soldado armado quedaron desdibujados, su objetivo había desaparecido...
No le dio tiempo a buscarlo, pero si a parar de respirar para siempre, a medida que la zarpa del dragonite le desgarraba el pulmón derecho, atravesándole el pecho y rompiéndole unas costillas por el camino, antes de ser descartado como basura y arrojado al vacío. Un golpe propinado con velocidad extrema que sacudió el alma de su aún vivo compañero.
Inmediatamente, el piloto trató de huir, pero los músculos no le respondían, no era propio de un soldado de élite como él, algo tenía que estar pasando...
En efecto, era así, tenía los músculos sobrecargados de electricidad y paralizados y no parecían responder a las órdenes del cerebro. Se dio cuenta de lo que había ocurrido cuando vio a un pequeño fantasma electrizado sonriente sentado en su regazo, sin miedo a ningún tipo de represalia.
Poco más podría maldecir al rotom del desertor, pues Knight traería en segundos a los dos humanos, uno de los cuales, aquel con experiencia militar, le partiría el cuello antes de arrojarlo por cubierta y ponerse a los mandos del aparato.
— Gracias, Knight. Siento haberte hecho pasar por esa experiencia— le agradeció su entrenador al dragonite antes de guardarlo.
Poco después, Wander volvió a dirigirse al Desertor en la cabina de mandos, mientras dirigía el vuelo hacia más allá de la frontera.
— Te llevaré, Wander, o cómo te llames. Espero que valgas la pena, si no, te vas por la borda— le advirtió el exmilitar.
— Entendido— acató él.

Spoiler






























