Muchas gracias por tu atención, Elven, espero que tú y todos disfrutéis el devenir de los acontecimientos.
Spoiler
Peligro sobre el horizonte
Danger over the horizon
Bajo el sol abrasador de julio, una pokéball se abrió para revelar un destello que pronto tomó forma de un gran lagarto como un dragón, bípedo y alado, de escamas naranjas cubriendo la mayor parte de su cuerpo. Su vientre era color crema y el interior de sus alas, verde oscuro, mientras que ardía con intensidad una llama en la punta de su cola. La bestia, un charizard, al igual que Sieglinde y Scarlett, rugió con fuerza e hizo que Gaius se relamiera los colmillos, con ganas de sangre. Pero no iba a ser un asalto tan fácil como el de Houndoom, tanto Wander como Josh lo sabían.
— ¡Pulso dragón!— comenzó Cinaed.
Acumuló energía azulada en su boca el pokémon llama y la disparó en forma de esfera a toda velocidad camino del garchomp con la posibilidad de hacerle mucho daño...
— ¡Empieza la embestida!— decidió Wander.
El terraburón se colocó en posición aerodinámica y arrancó a correr a toda velocidad al frente, no sin antes dar un paso lateral que le sacara de la línea de peligro del pulso dragón, que dejó atrás en un tercio de segundo.
— ¡Carga dragón!— siguió el agente especial.
Arrancó entonces Gaius, con los dos pies a la vez y las aletas colocadas como las alas de un jet, en un planeo destructor en dirección a su objetivo que levantó cuchillas de aire a sus lados, saliendo frontalmente a por su presa...
Presa que batió las alas y salió de la línea de golpeo usando el despegue vertical, colocándose justo encima del garchomp y dejando a este algo confuso, que miraba a ambos lados tras frenarse, pues su embestida había sido tan rápida que al frenarse, había perdido de vista a su objetivo...
— ¡Pulso dragón!— aprovechó Josh.
Y Charizard escupió una esfera de energía dragoviana de color azul eléctrico hacia abajo camino del cráneo de Gaius...
— ¡Excava!
Se fugó Gaius del golpe utilizando el eje vertical, al igual que su oponente, pero con un pequeño detalle, rompiendo la tierra cual tiburón hundiéndose en el agua cabeza por delante, logrando desaparecer del rango visual de su oponente...
— ¡Calienta el suelo con lanzallamas!— comandó el líder, con el claro objetivo de forzar al terraburón a revelar su posición.
Se frenó en el aire, a la altura del centro del campo de batalla, el charizard, con el objetivo de tener una mejor panorámica de la arena. Fue entonces cuando comenzó a disparar bocanadas de llamas camino del suelo...
— ¡Cometa draco!— sacó ventaja Wander.
Emergió de la tierra el dragón con ferocidad y mucho momento tras él, y sobre todo, con la boca abierta y una bola de energía naranja de gran tamaño cargada en ella, que procedió a disparar hacia arriba, más rápido de lo que Charizard pudo interrumpir su lanzallamas.
La esfera ascendió y explotó, transformándose en un montón de meteoros que acertaron uno tras otro a un Charizard desesperado que batía las alas con esperanzas de aguantar en el aire a pesar de los impactos que sufría en la espalda. Hasta que un último cometa, de mayor tamaño, le alcanzó, haciéndole un daño importante y mandándole al suelo sin respuesta posible. A territorio de su enemigo, que ya pisaba con los dos pies.
— ¡Terremoto!— finalizó "Ashton Wymond".
De nuevo un rugido de Gaius hizo el suelo temblar y reventar bajo su rival, levantándolo por los aires y destrozándole el tórax, pues estaba boca abajo. Fue durante su viaje cuando fue devuelto a su pokéball, inconsciente y totalmente derrotado.
Sorprendido estaba Josh Cinaed de verse con un marcador tan abultado en contra aún estando utilizando los mejores pokémon de los que disponía, definitivamente el tal Ashton y su garchomp no eran moco de pavo. Pero no se las habían visto con la verdadera estrella del equipo... lanzó la cápsula que lo contenía a la cancha.
Reveló una criatura que se sostenía sobre el suelo, una enorme polilla con seis alas rojizas que desprendían ardientes chispas y que agitaba con majestuosidad para sostenerse en el aire, mientras su brillo obligó a Gaius a taparse los ojos con una aleta. Sus ojos azules, compuestos, analizaron al terraburón desde una cabeza negra que emergía de un cuello cubierto por pelaje blanco, mientras que el resto de su cuerpo poseía un vientre negro y estaba flanqueado por zonas de color azul claro con puntos oscuros. Motas negras tenían también las alas, al estilo de quemaduras. Imperial como el sol entre la ceniza, un volcarona.
— ¡Carga dragón!— comenzó Wander.
Posición aerodinámica, piernas flexionadas y despegue del jet, como un ariete camino de su objetivo...
— Danza aleteo.
La polilla comenzó a mover grácilmente sus alas y a bailar cual boxeador, utilizando una trayectoria curva para evitar la línea de impacto de su oponente, que se vio obligado a frenar en seco tras errar el blanco, concediendo la espalda...
— ¡Zumbido!— pasó al ataque Cinaed.
Las alas de volcarona vibraron, resonando con potencia, para producir una serie de ondas expansivas que viajaron por el aire atizando de frente a Gaius e hiriéndolo hasta derribarlo con el fuerte sonido de semejante peso al caer sobre el piso. Pero no acabaron con su voluntad de luchar, rápido se puso en pie el dragón.
— ¡Roca afilada!
— ¡Vendaval!
Anillos de energía se formaron alrededor del dragón-tiburón, que pronto se convirtieron en rocas puntiagudas y afiladas cual hojas de afeitar. De un rugido, estas fueron propulsadas en dirección a Volcarona.
Pero la polilla no se iba a quedar quietecita, su poderoso batir de alas logró levantar vientos huracanados que desviaron el aluvión de piedras que amenazaban con rajarla, y además, alcanzar a Gaius, herirle y levantarle del suelo hasta estrellarle contra la pared, momento en el que perdió la consciencia definitivamente y tuvo que ser guardado por su entrenador, que arrancó otra ball del cinturón y la lanzó al campo de batalla.
De un fulgor tomó forma la manifestación física de la lealtad, un dragón de escamas claras y vientre anillado, con alas de interior de un profundo verde agua. Poseía, sobre la cabeza, dos antenas que caían hacia atrás, no tensas, con facilidad. Knight hacía su aparición sobre el campo de batalla. Con sus pies apoyados en el suelo, miró a Volcarona, y se preparó para ejecutar lo mejor posible los comandos de su entrenador.
— ¡Danza...
— ¡Aqua jet!
Con mucha más decisión atravesó el aire la orden de Wander, que llegó pronto a los tímpanos de un Knight que se propulsó envuelto en agua a la velocidad de una bala, cabeza por delante, colisionando contra el tórax de Volcarona para conseguir un derribo y daños graves. Pero no era hora de cesar en el acoso...
— ¡Zumbido!— ordenó Cinaed, forzado.
La polilla se levantó unos centímetros del suelo con un vibrante aleteo que propagó una onda expansiva por vía aérea.
— ¡Híper rayo!— fue a por todas el agente especial.
El rugido del dragón dejó ir un tremebundo haz de energía, un cañonazo continuo, de color morado, que destrozó la onda sonora antes de alcanzar de lleno al volcarona y romper su voluntad de pelear en mil pedazos con una enorme explosión de energía que le hizo saltar por los aires, totalmente inconsciente, contra la pared, de donde cayó al suelo. Imposible resistir semejante impacto.
El combate finalizó y ambas bestias fueron guardadas en sus cápsulas contenedoras, con Ashton Wymond siendo declarado como vencedor del desafío, ante lo que líder y aspirante se reunieron en el centro de la arena, donde se saludaron con respeto estrechándose las manos.
— Impresionante, realmente impresionante, Ashton. Debí tomarte más en serio desde el primer asalto, aunque no creo que eso hubiera cambiado el resultado— admitió Cinead, mientras le entregaba la insignia que reconocía su victoria en el gimnasio.
— Un honor— respondió Wander, serio y parco en palabras. Guardó la medalla de gimnasio en una pequeña caja metálica.
Un par de horas después, el merodeador de Esgaria vagaba por una de las sendas que llevaban desde la ciudad de Buren hacia la costa, concretamente, hacia el puerto costero de más al sur, Tropicosta. Paso ligero, firme y seguro, la soledad, que él llamaba falta de compañía de humanos, pues mientras tuviera a sus más leales amigos con él no estaba realmente sólo, era una compañera de viaje más a la que estaba habituado tras su gran fuga de Estahl. Se cruzó con unos cuantos pokémon salvajes durante el viaje, que poco pudieron hacer a la hora de defender su territorio ante el fuego de Scarlett, finalmente cediendo el paso al joven y su charizard.
Tras cruzar unas cuevas ocultas bajo los acantilados llegó a la bella ciudad de Tropicosta, una ciudad con un ambiente mucho más amigable a los ojos que Buren. Contubernio general en las calles, bastante animadas, con un mercado que parecía estar celebrándose en la plaza de la localidad. Los edificios estaban mayormente pintados de blanco con el suelo empedrado, dándole un ambiente tradicional de ciudad costera. No había rascacielos como en la capital nacional.
Sin embargo, Wander decidió tomarse una mañana libre contemplando el mar de sur, sentado en un muro de piedra de un metro de alto que separaba el paseo de la playa junto a su dragonite.
— No estaría mal que aprendieras surf, Knight. Poder arrasar con olas a los rivales estaría bien.
El dragonite lo miró y se rió, siempre pensando en lo suyo, si bien es cierto que el peso de una nación descansaba sobre sus hombros, todo se lo tomaba demasiado en serio el joven de falsa identidad.
Guardó al dragonite y procedió a dar la espalda al océano y ponerse de pie, preparado para buscar el gimnasio que tocaba desafiar. Sólo llegó a desplomarse de frente sobre la arena de la playa al notar un cosquilleo en el brazo derecho.
Lo próximo que empezó a sentir fue su espalda recostada contra un muro de ladrillo mientras él estaba malamente sentado sobre un suelo de cemento. No veía, una bolsa negra le cubría la cabeza, y tampoco estaba en posición de quitársela, atado con soga de pies y manos. No notaba en su cinturón el pequeño peso extra de las seis pokéballs que solía llegar, por lo que empezó a maldecir en su interior, sabedor que había sido víctima de un secuestro exprés. Pero, ¿por quién?
Danger over the horizon
Bajo el sol abrasador de julio, una pokéball se abrió para revelar un destello que pronto tomó forma de un gran lagarto como un dragón, bípedo y alado, de escamas naranjas cubriendo la mayor parte de su cuerpo. Su vientre era color crema y el interior de sus alas, verde oscuro, mientras que ardía con intensidad una llama en la punta de su cola. La bestia, un charizard, al igual que Sieglinde y Scarlett, rugió con fuerza e hizo que Gaius se relamiera los colmillos, con ganas de sangre. Pero no iba a ser un asalto tan fácil como el de Houndoom, tanto Wander como Josh lo sabían.
— ¡Pulso dragón!— comenzó Cinaed.
Acumuló energía azulada en su boca el pokémon llama y la disparó en forma de esfera a toda velocidad camino del garchomp con la posibilidad de hacerle mucho daño...
— ¡Empieza la embestida!— decidió Wander.
El terraburón se colocó en posición aerodinámica y arrancó a correr a toda velocidad al frente, no sin antes dar un paso lateral que le sacara de la línea de peligro del pulso dragón, que dejó atrás en un tercio de segundo.
— ¡Carga dragón!— siguió el agente especial.
Arrancó entonces Gaius, con los dos pies a la vez y las aletas colocadas como las alas de un jet, en un planeo destructor en dirección a su objetivo que levantó cuchillas de aire a sus lados, saliendo frontalmente a por su presa...
Presa que batió las alas y salió de la línea de golpeo usando el despegue vertical, colocándose justo encima del garchomp y dejando a este algo confuso, que miraba a ambos lados tras frenarse, pues su embestida había sido tan rápida que al frenarse, había perdido de vista a su objetivo...
— ¡Pulso dragón!— aprovechó Josh.
Y Charizard escupió una esfera de energía dragoviana de color azul eléctrico hacia abajo camino del cráneo de Gaius...
— ¡Excava!
Se fugó Gaius del golpe utilizando el eje vertical, al igual que su oponente, pero con un pequeño detalle, rompiendo la tierra cual tiburón hundiéndose en el agua cabeza por delante, logrando desaparecer del rango visual de su oponente...
— ¡Calienta el suelo con lanzallamas!— comandó el líder, con el claro objetivo de forzar al terraburón a revelar su posición.
Se frenó en el aire, a la altura del centro del campo de batalla, el charizard, con el objetivo de tener una mejor panorámica de la arena. Fue entonces cuando comenzó a disparar bocanadas de llamas camino del suelo...
— ¡Cometa draco!— sacó ventaja Wander.
Emergió de la tierra el dragón con ferocidad y mucho momento tras él, y sobre todo, con la boca abierta y una bola de energía naranja de gran tamaño cargada en ella, que procedió a disparar hacia arriba, más rápido de lo que Charizard pudo interrumpir su lanzallamas.
La esfera ascendió y explotó, transformándose en un montón de meteoros que acertaron uno tras otro a un Charizard desesperado que batía las alas con esperanzas de aguantar en el aire a pesar de los impactos que sufría en la espalda. Hasta que un último cometa, de mayor tamaño, le alcanzó, haciéndole un daño importante y mandándole al suelo sin respuesta posible. A territorio de su enemigo, que ya pisaba con los dos pies.
— ¡Terremoto!— finalizó "Ashton Wymond".
De nuevo un rugido de Gaius hizo el suelo temblar y reventar bajo su rival, levantándolo por los aires y destrozándole el tórax, pues estaba boca abajo. Fue durante su viaje cuando fue devuelto a su pokéball, inconsciente y totalmente derrotado.
Sorprendido estaba Josh Cinaed de verse con un marcador tan abultado en contra aún estando utilizando los mejores pokémon de los que disponía, definitivamente el tal Ashton y su garchomp no eran moco de pavo. Pero no se las habían visto con la verdadera estrella del equipo... lanzó la cápsula que lo contenía a la cancha.
Reveló una criatura que se sostenía sobre el suelo, una enorme polilla con seis alas rojizas que desprendían ardientes chispas y que agitaba con majestuosidad para sostenerse en el aire, mientras su brillo obligó a Gaius a taparse los ojos con una aleta. Sus ojos azules, compuestos, analizaron al terraburón desde una cabeza negra que emergía de un cuello cubierto por pelaje blanco, mientras que el resto de su cuerpo poseía un vientre negro y estaba flanqueado por zonas de color azul claro con puntos oscuros. Motas negras tenían también las alas, al estilo de quemaduras. Imperial como el sol entre la ceniza, un volcarona.
— ¡Carga dragón!— comenzó Wander.
Posición aerodinámica, piernas flexionadas y despegue del jet, como un ariete camino de su objetivo...
— Danza aleteo.
La polilla comenzó a mover grácilmente sus alas y a bailar cual boxeador, utilizando una trayectoria curva para evitar la línea de impacto de su oponente, que se vio obligado a frenar en seco tras errar el blanco, concediendo la espalda...
— ¡Zumbido!— pasó al ataque Cinaed.
Las alas de volcarona vibraron, resonando con potencia, para producir una serie de ondas expansivas que viajaron por el aire atizando de frente a Gaius e hiriéndolo hasta derribarlo con el fuerte sonido de semejante peso al caer sobre el piso. Pero no acabaron con su voluntad de luchar, rápido se puso en pie el dragón.
— ¡Roca afilada!
— ¡Vendaval!
Anillos de energía se formaron alrededor del dragón-tiburón, que pronto se convirtieron en rocas puntiagudas y afiladas cual hojas de afeitar. De un rugido, estas fueron propulsadas en dirección a Volcarona.
Pero la polilla no se iba a quedar quietecita, su poderoso batir de alas logró levantar vientos huracanados que desviaron el aluvión de piedras que amenazaban con rajarla, y además, alcanzar a Gaius, herirle y levantarle del suelo hasta estrellarle contra la pared, momento en el que perdió la consciencia definitivamente y tuvo que ser guardado por su entrenador, que arrancó otra ball del cinturón y la lanzó al campo de batalla.
De un fulgor tomó forma la manifestación física de la lealtad, un dragón de escamas claras y vientre anillado, con alas de interior de un profundo verde agua. Poseía, sobre la cabeza, dos antenas que caían hacia atrás, no tensas, con facilidad. Knight hacía su aparición sobre el campo de batalla. Con sus pies apoyados en el suelo, miró a Volcarona, y se preparó para ejecutar lo mejor posible los comandos de su entrenador.
— ¡Danza...
— ¡Aqua jet!
Con mucha más decisión atravesó el aire la orden de Wander, que llegó pronto a los tímpanos de un Knight que se propulsó envuelto en agua a la velocidad de una bala, cabeza por delante, colisionando contra el tórax de Volcarona para conseguir un derribo y daños graves. Pero no era hora de cesar en el acoso...
— ¡Zumbido!— ordenó Cinaed, forzado.
La polilla se levantó unos centímetros del suelo con un vibrante aleteo que propagó una onda expansiva por vía aérea.
— ¡Híper rayo!— fue a por todas el agente especial.
El rugido del dragón dejó ir un tremebundo haz de energía, un cañonazo continuo, de color morado, que destrozó la onda sonora antes de alcanzar de lleno al volcarona y romper su voluntad de pelear en mil pedazos con una enorme explosión de energía que le hizo saltar por los aires, totalmente inconsciente, contra la pared, de donde cayó al suelo. Imposible resistir semejante impacto.
El combate finalizó y ambas bestias fueron guardadas en sus cápsulas contenedoras, con Ashton Wymond siendo declarado como vencedor del desafío, ante lo que líder y aspirante se reunieron en el centro de la arena, donde se saludaron con respeto estrechándose las manos.
— Impresionante, realmente impresionante, Ashton. Debí tomarte más en serio desde el primer asalto, aunque no creo que eso hubiera cambiado el resultado— admitió Cinead, mientras le entregaba la insignia que reconocía su victoria en el gimnasio.
— Un honor— respondió Wander, serio y parco en palabras. Guardó la medalla de gimnasio en una pequeña caja metálica.
Un par de horas después, el merodeador de Esgaria vagaba por una de las sendas que llevaban desde la ciudad de Buren hacia la costa, concretamente, hacia el puerto costero de más al sur, Tropicosta. Paso ligero, firme y seguro, la soledad, que él llamaba falta de compañía de humanos, pues mientras tuviera a sus más leales amigos con él no estaba realmente sólo, era una compañera de viaje más a la que estaba habituado tras su gran fuga de Estahl. Se cruzó con unos cuantos pokémon salvajes durante el viaje, que poco pudieron hacer a la hora de defender su territorio ante el fuego de Scarlett, finalmente cediendo el paso al joven y su charizard.
Tras cruzar unas cuevas ocultas bajo los acantilados llegó a la bella ciudad de Tropicosta, una ciudad con un ambiente mucho más amigable a los ojos que Buren. Contubernio general en las calles, bastante animadas, con un mercado que parecía estar celebrándose en la plaza de la localidad. Los edificios estaban mayormente pintados de blanco con el suelo empedrado, dándole un ambiente tradicional de ciudad costera. No había rascacielos como en la capital nacional.
Sin embargo, Wander decidió tomarse una mañana libre contemplando el mar de sur, sentado en un muro de piedra de un metro de alto que separaba el paseo de la playa junto a su dragonite.
— No estaría mal que aprendieras surf, Knight. Poder arrasar con olas a los rivales estaría bien.
El dragonite lo miró y se rió, siempre pensando en lo suyo, si bien es cierto que el peso de una nación descansaba sobre sus hombros, todo se lo tomaba demasiado en serio el joven de falsa identidad.
Guardó al dragonite y procedió a dar la espalda al océano y ponerse de pie, preparado para buscar el gimnasio que tocaba desafiar. Sólo llegó a desplomarse de frente sobre la arena de la playa al notar un cosquilleo en el brazo derecho.
Lo próximo que empezó a sentir fue su espalda recostada contra un muro de ladrillo mientras él estaba malamente sentado sobre un suelo de cemento. No veía, una bolsa negra le cubría la cabeza, y tampoco estaba en posición de quitársela, atado con soga de pies y manos. No notaba en su cinturón el pequeño peso extra de las seis pokéballs que solía llegar, por lo que empezó a maldecir en su interior, sabedor que había sido víctima de un secuestro exprés. Pero, ¿por quién?

Spoiler













!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Ahora todo me calza, esos proestahlianos lo tienen todo planeado. Me gusta todo eso de las conspiraciones de trasfondo y las organizaciones, cuando se enfrentan y la complejidad que todo eso conlleva, sobre todo si están bien relatadas. La historia sigue siendo consecuente y se explica todo a su debido momento. No me imagino qué trama ese Garret, y justamente esa es una de las cosas que más me gusta de este fic, que no se hace predecible. Me agradó eso del "meowth encerrado".