Honda Ina, ella es la princesa del Reino Fontaine, hoy en día cumple su rango como Capitana, ella se encuentra junto a un hombre conversando, Ina lo abraza, y esta persona comienza a empequeñecer y cambiar hasta convertirse en un pokémon llamado Zorua, el cual acaricia en sus brazos, mientras le habla con seriedad.
-Zorua, yo jamás olvidare el dolor de la muerte de mis padres, aunque me has cuidado, no puedo olvidar. He sido adoptada por el señor Tokugawa Ieyasu, y le guardo un horrible rencor, pero a la vez, un gran respeto, me dio comodidad, y te acepto aquí conmigo-un suspiro surge-el me ha quitado mi nombre y parte de mi identidad, ya no soy Komatsuhime, pero quisiera serlo siempre.
El pequeño Zorua le habla con su característico sonido.
-No Zorua, no he olvidado a mi hermano...este es el momento, Zorua, de prepararnos para la guerra por venir, incluso, quizá, encuentre a mi hermano, y no lo reconozca, pero eso no importa, lo que importa Zorua-el cual pone una mirada melancólica-Es conquistar todos los reinos, para controlar a estos hombres concupiscibles, y traer la paz que yo quiero, en donde los pokémon serán libres.
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El aire estaba pesado, el cielo rojo y oscuro, los gritos de dolor, odio, e impotencia llegaban desde la habitación de la pequeña Ina Honda, mientras abrazaba a su hermano y los pequeños Zorua que destellaban de un potente azul. Todos preocupados miraban hacia la ventana, expectantes observaban la batalla de sus padres.
-¡No derrotaran a mi pueblo criminales! ¡sera sobre mi cadáver!-Dijo con furia su padre, desenvainando su katana.
-¡Si así lo quieres, Honda Tadakatsu! ¡sera sobre tu cadaver!-Dijo el extraño vestido completamente de negro, acompañado de un terrible Scyther el cual dio un gran salto- ¡Ataca Scyther! ¡no dejes que viva!
Ambos padres se sumieron en la batalla contra el pokémon bicho, mientras los niños temblaban, y gritaban
-¡vamos papá! ¡vamos mamá!
Los Zoruas inquietos, ellos querían estar en la batalla, querían poder defender a sus amos, pero debían cuidar de los niños, fue entonces, cuando la batalla comenzó a tornarse cada vez mas difícil. El Scyther, utilizaba sus brazos de gran filo tan rápido que a sus padres le costaba frenar sus ataques, y una explosión inesperada los lanzo a ambos lejos, destrozando incluso una importante parte de la habitación en la que estaban los niños. Ambos niños asustados miraron tal destrucción mientras el humo invadía el sitio, y en solo un pestañeo, el hermano de Ina salió corriendo.
-¡Papá! ¡Papá! ¡Yo te defenderé! ¡suéltame!
Fueron las ultimas palabras que ella escucho de su adorado hermano, mientras corría para intentar alcanzarlo, su compañero Zorua comenzó a perder el dentellaste brillo azul tornándose rojizo, y opacándose. El Zorua estaba preocupado por su hermano, pero también sabía que debía defender a la hija de su amo, la siguió corriendo, y le mordió del vestido para que ella no avanzara. Ina lo observo con lagrimas, y entonces su mirada se dirigió a algo mucho mas impactante, sus padres...¡eran asesinados por ese Scyther!.
-¡Papá!
Fue lo último que alcanzo a pronunciar cuando el zorua se convirtió en un hombre, y se la llevo corriendo, lejos muy lejos.
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Ina creció buscando a su hermano, vagando junto a Zorua, quien le acompañaba la mayor parte del tiempo como ese hombre misterioso, y debido a esto, con frecuencia solo se relacionaba con otros pokémon, a tal punto que podía comprender a la perfección a su querido amigo Zorua.
La muerte de su padre, por manos de ese Scyther y su amo, jamás fue olvidada, evitaba relacionarse con personas, pero no era miedo lo que sentía, si no odio, un profundo odio. Ya era una adulta joven cuando regreso y puso un pie en su ciudad, no sabía si estaba preparada para encontrarse nuevamente con su hogar, un hogar en el que no le esperaba nadie, más que la soledad y escombros que reabrían su cicatriz, destrozandole no solo el corazón, sino hasta el alma.
-Aquí estamos Dregan...reencontrándonos con el pasado-las lágrimas brotaron de sus ojos.
El la abrazo con ternura.
Dregan era el nombre de Zorua, cuando se transformaba en una persona. Dregan, era el hombre que la cuidaba ante los ojos de cualquier humano, y se relacionaba en lugar de ella. Un escuadrón de guardias armados se pusieron a sus espaldas.
-Komatsuhime, Tokugawa Ieyasu desea verla en su castillo. El desea cumplir una vieja promesa que hizo a su padre.
-Una vieja promesa-dijo Dregan, él sabía de qué se trataba, también conocía tan bien a Ina, pues ella estaba preparada para este nuevo y desconocido futuro-Komatsuhime estará con el emperador una vez se sienta bien, ella necesita tiempo para recordar y superar el pasado.