Re: [F.C.]Eve Y Los Guardianes De La Naturaleza[F.C.]
Hola Damas y Caballeros ^0^
Después de tanto retraso, problemillas y de que casi resetearan la computadora con el capítulo 42 incluído, aquí les dejo lo pendiente ^^
Antes que nada, estamos entrando en el "Choque" entre este Fiction y el de Sodatsu Richie, el cual es llamado "Un Capítulo de mi vida: El Pokémon de la Luz", así que los que quieran saber más de lo que se relatara más adelante están invitados a leer ese fiction, que por cierto ya está terminado. *Publicidad Subliminal XD*
Otra cosa que quero decirles es que además de los problemas ya planteados, me retrasé en la publicación debido a... que el capítulo no me convencía ._.U. Hay ciertas cosas que aún no me convencen pero que en parte son vitales o para pasar el rato ._.U, pero en fin, creo que eso ya se lo dejare a sus criterios... Que Gea me guarde TT__TT
Y otra NOTICIA: Los primeros 4 capítulos han sido editados ^^. Pueden leerlos si gustan, he dejado los originales en Spoiler de recuerdo XD
Sin más preambulos, el capítulo 42:
Capítulo 42
Madison, una peculiar Creyente. Rencores del pasado
Madison, una peculiar Creyente. Rencores del pasado
Cuando los distintos grupos llegaron al jardín de la glamorosa y excesivamente pomposa mansión rosa pastel desde sus diversas situaciones experimentaron una caótica bienvenida. En el jardín había una gran variedad de pokémon roca y planta y al ser unos completos desconocidos, los pokémon mascota atacaron a los pequeños grupos hechos por los viajeros. Todo fue un desastre excepto para el grupo formado por Tymime, Skyfler, Mewtwo y Enurta, debido a que tuvieron la suerte de encontrarse con la Señora Madison en persona.
Madison los había recibido de una manera excesivamente zalamera, lo que mostró a los recién llegados la forma de ser del exuberante personaje. Sus ropas eran todas de cualquier tono de rosado, tenía maquillaje en exceso, ni que hablar de las joyas que llevaba puestas, además de todo era una señora de confección robusta y su voz eran tan aguda y chillona que causaba molestia al oído. En cuanto a su actitud hablaba con un acento aristocrático y lo más relevante, no paraba de darle a la lengua.
A pesar de que hubiesen pasado veinticuatro horas de que hubiesen llegado y se hubiesen acomodado en el lugar, aún faltaba mucho para que lograran acostumbrarse a la personalidad de aquella Creyente.
- Me siento tan dichosa de que hayan decidido hospedarse en mi humilde morada – decía Madison a la tarde del segundo día mientras todos tomaban el té, exceptuando a Enurta claro estaba que estaba en el no tan pequeño sótano de la morada – Jamás pensé que tuviese tal honor. La labor de resguardarlos de las virtuosas garras de la justicia aunque yo pueda luego convertirme en prófuga del ente imparcial, sólo por ser cómplice de aquellos a cuales debo guiar… -.
- No debería exagerar tanto – interrumpió Flame con una risilla algo nerviosa, los demás estaban algo fuera de capacidad para decir algo no porque no tuvieran ganas, sino que el melodrama que montaba Madison era tan poderoso que sus cerebros se desactivaban para evitar adherir alguna cualidad de la señora – Lo está convirtiendo en algo excesivamente dramático y además, no somos unos criminales por gusto, solo que como es obvio no todos nos conocen y tampoco tienen ni la más mínima noción de nuestros verdaderos propósitos -.
- Eso lo sé “Flancito”, pero es que es tan excitante todo esto – dijo Madison retorciéndose de emoción – Es como una de esas novelas dramáticas que pasan por la televisión -.
- Gea nos guarde – susurró Shock tapando con su mano su rostro.
- ¿Que sino? Si ha Flame lo ha apodado “Flancito” ¿qué nos esperará al resto? – comentó Moonghost en voz baja.
- Que se atreva a colocarme uno y mi lengua no tendrá compasión de su integridad y/ó autoestima – argumentó Grounday, la cual tenía un tic nervioso.
- ¿Por qué no conocen el lugar? – preguntó Madison repentinamente – Es una Isla pequeña pero muy hermosa y además tiene su propia historia, que es muy interesante cabe agregar -.
- Suena bien – dijo Dyfir con una afable sonrisa - ¿No creen que es una buena oportunidad? Así lograrían descansar de todo lo que ha acontecido en menos de un mes, que no ha sido poco -.
- A mi me gusta la idea, quiero relajarme un poco – dijo Flowar, apoyando el comentario de Dyfir.
- Muchos de nosotros lo necesitamos, así que no habrá ningún inconveniente – dijo Skyfler con una pequeña sonrisa.
- ¡Sí! – exclamó la mayoría de los hermanos con alegría.
- ¡Que feliz me hacen! – exclamó Madison tan de repente que le produjo un pequeño susto a todos los de la sala – Si desean ir a la playa podrán recrearse en mi playita privada -.
- ¡Genial! – exclamó Sfear maravillada.
- ¡Cuánto me alegra su entusiasmo! – exclamó Madison con demasiada energía, ocasionando otro susto entre los presentes – Ordenaré que preparen todo para mañana y saldremos a primera hora -.
- Gracias Madison – dijo el Sr. Fuji con una mueca extraña en su rostro y con una gotita de sudor surcando su rostro.
Después de aquella reunión de té salieron al jardín a disfrutar del clima del lugar, algo caliente y húmedo, una pésima mezcla pero agradable cuando se lograba acostumbrarse. Los jardines de la mansión eran bastante amplios, así que podían estar a sus anchas además de que la propiedad era privada y estaba fuertemente custodiada por Arcanine entrenados por la propia Madison.
Muchos estaban tranquilos y no había nada que les quitara la calma, pues Enurta estaba recluido en el sótano de la mansión. El dilema erradicó cuando el Sr. Fuji expresó que aunque Enurta estuviese en el puesto de Eve debían llevarlo al exterior de cuando en cuando, todo para que no se saliera de control por culpa del aburrimiento. Algo también relevante y preocupante a la vez era que a medida que el Malsumi exiliado recobraba las fuerzas y la estabilidad de su salud, más métodos de retención debían colocársele, los cuales llegaría un momento en los que no serían suficientes.
Cuando lo sacaron esa tarde todos observaron que estaba encadenado de pies a cuello, con más cadenas aún que cuando llegaron la noche anterior, un bozal más resistente y el aparato que había hecho Zack para suprimir las ondas cerebrales; todos estaban completamente seguros de que la seguridad extra había sido colocada por Tymime.
Tomando en cuenta a Tymime, algo que alegraba más a todo el mundo que tener unas pequeñas vacaciones era el hecho de que Tymime se encontraba atendiendo unos asuntos junto con Icestar y Skyfler, dejando sin participación al resto de sus hermanos. Al contrario de lo que muchos pensarían, ellos no estaban disgustados por ello, puesto que descansar de todas las órdenes y castigos de Tymime era lo mejor del mundo para los hermanos.
Sin duda la que más feliz se hallaba era Dinya, que en esos momentos estaba sentada al lado de Mewtwo, quien a su lado tenía a Enurta; Mewtwo se había comprometido con vigilar a Enurta hasta que Eve volviese. El problema de tener a Dinya al lado era la gran diferencia entre el pensamiento de la Lethilian y del Ex – Malsumi.
En aquellos momentos, el trío observaba como Dyfir y Nataniel charlaban entre ellos mientras acicalaban a sus pokémon. Al parecer la conversación entre ellos consistía en métodos de crianza y cuidado, en lo cual Nataniel era un experto teórico pero a lo que Dyfir tenía experiencia ya en el ámbito de la práctica. El punto con el cual comenzó una pronta discusión fue la percepción de Dinya sobre el hecho de la conversación entre ambos jóvenes humanos.
- Percibo que a Dyfir comienza a interesarle Nataniel. Era algo natural, los dos tienen bastantes cosas en común en cuanto a gustos, aunque sus metas en lo que a pokémon se refiere sean distintas – comentaba Dinya en esos momentos aunque con cierta altanería, como si quisiese llamar la atención ó presumir sus habilidades de percepción e intuición – Es increíble que alguien tan torpe esté comenzando a moldear los sentimientos de Dyfir, realmente es interesante -.
- No creo que tenga que ver con toda esa sarta de idioteces sentimentales y el resto de cosas sin sentido con la que estás sazonando el asunto – alegó Enurta de repente.
- ¿Qué quieres decir? ¡Claro que si! – exclamó Dinya, algo molesta – Sin duda es amor y probablemente, por las vibras positivas que he comenzado a sentir en ellos, hay posibilidades de que su amor perdure tanto que se casen y vivan juntos hasta la muerte… -.
- ¡Ja! Es increíble la cantidad de cosas patéticamente sin razón que puedes soltar en cuestión de segundos – espetó Enurta – La atracción que sienten esos humanos es simple química. Las hormonas crean un aroma peculiar en cada ser vivo que las tenga, los pokémon las percibimos y nos acercamos a aquel pokémon que tenga el aroma más agradable a nuestro olfato. En el caso de los humanos es imperceptible a su sentido del olfato por estar pobremente desarrollado, pero aún así se acercan inconscientemente. Estoy 95% seguro de que eso es lo que les sucede a esos humanos -.
- No me digas. ¿Y qué pasa con el otro 5%? – pregunta Dinya a la defensiva.
- Que el chico está tan desesperado por perder la virginidad que le vale un [CENSURADO] con quien tenga que cortejar para acabar con ese martirio de dudas sobre el asunto. Que te lo digo yo, que con toda esa cantidad de idioteces que dices sobre amor he podido quitarme más que excesivamente demasiado las dudas que tiene ese humano – responde Enurta con una pervertida sonrisa en su rostro.
- ¡AHHHHHHH! ¡Serás un vil cochino! ¡Puerco! ¡Pervertido ignorante! ¡Sádico inmoral! – gritó Dinya furiosa, tal era su enojo que Mewtwo tuvo que interponerse para que la mariposa no moliera a golpes a Enurta.
- ¿Qué? ¿Te molesta que diga esa clase de cosas? – preguntó Enurta, muy divertido por la reacción de Dinya – En tal caso el “amor” me parece una droga, al final te vuelves tan adicto que quedas dependiendo de eso para poder subsistir y cuando te lo arrebatan se siente ansiedad, pero una ansiedad tal que se busca desesperadamente otra fuente y sino se logra conseguir vivirás sintiendo que algo te falta -.
- Pero admites que se necesita – argumentó Dinya triunfante.
- Yo no dije eso. Lo que dije es que daña la cabeza, ¡mira lo que te ha hecho a ti! – exclamó Enurta de una manera muy insolente.
- ¡Hijo de…! – gritó Dinya.
- ¡Ya es suficiente Dinya! – exclamó Mewtwo, algo molesto por la absurda discusión – Estas dándole lo que el quiere, sacarte de casillas. Así que mejor date una vuelta y regresa cuando estés más calmada y cuando tengas la suficiente paciencia para soportarlo -.
- Ni siquiera Rocknight soportaría a este tipo. ¡Me largo! – exclamó Dinya con un tono que casi rayaba en berrinche mientras se daba la vuelta para irse.
- Cielos, Gea existe – dijo Enurta entre malévolas risillas.
- ¡Te voy a…! – gritó Dinya devolviéndose con altas intenciones de ahorcar a Enurta.
- ¡Dinya! – exclamó Mewtwo, llamándole la atención a Dinya.
- ¡Bien, bien, bien! ¡Ya me voy! – exclamó Dinya frustrada.
- Si sigues actuando de esa forma no volveré a interceder por ti – dijo Mewtwo cuando Dinya ya se había ido.
- ¿Y quién te pidió que lo hicieras? – preguntó Enurta con pedantería.
- Ten en cuenta que no lo hago por ti, lo hago porque a pesar de que tú seas el que le diga todas esas cosas al resto sigues estando en el cuerpo de Eve y por lo que tú andas diciendo no lastimarán más ese cuerpo – respondió Mewtwo con el ceño levemente fruncido – Más de lo que ya está - agregó con un hilillo de voz que resultaba cómico.
- A todas estas… ¿Qué con la niñata? – preguntó Enurta entrecerrando un poco sus ojos.
- Explícate – espetó Mewtwo entrecerrando los sus ojos levemente.
- ¿Acaso crees que por estar encerrado en este cuerpo no se qué sucede a mi alrededor? Si es así estás muy equivocado, cosa amorfa – dijo Enurta con altanería – Se perfectamente que Dinya te abordó antes de que fueran a las montañas diciéndote que estabas enamorado de Eve y toda esa sarta de “bobalicadas” -.
- Si me vas a comenzar a decir lo mismo que Dinya me dice, te juro que me olvido que estás en el cuerpo de Eve – siseó Mewtwo, sus pupilas se habían tornado de un brillante azul.
- ¿Por qué te molesta tanto que vaya a decirte lo mismo que esa Mariposa sin oficio? – preguntó Enurta con elocuencia.
- Porque no es cierto, a ella solo la quiero porque es mi amiga. Y si lo que sintiese por Eve fuese algo más que cariño no intentaría expresárselo, porque sé perfectamente que ella no está al pendiente de esta clase de cosas – respondió Mewtwo molesto.
- Si tú no sabías qué rayos era “amar” ¿cómo puedes asegurarme que en realidad no sientes más que amor fraternal hacia ella? – preguntó Enurta con una mirada perspicaz. Mewtwo quería contestarle pero de repente se encontró con que no tenía nada que alegar, a lo que Enurta sonrío triunfante – No seguiré dándote lata con este asunto, ya muchos lo han hecho o lo harán de aquí en adelante, solo te quiero decir que no te encariñes mucho -.
- Si vas decir algo, dilo de una buena vez – dijo Mewtwo, todavía estaba algo contrariado.
- Esta niñata ha hecho mucho por ti y no había sido tan amigable con alguien desde el altercado con Zuen… Y sí, sé lo que viste mientras estabas inconsciente por lo de la esfera del gay de Tymime – dijo Enurta ante la cara de duda de Mewtwo – El problema de Eve es que es muy fiel, por ello se encuentra confundida ante lo que se le está presentando contigo en estos instantes, no sabe qué hacer o qué sentir. Toma en cuenta que el miedo de que Tymime te haga lo mismo que a Zuen no le deja tiempo de ordenar sus sentimientos y eso es malo porque falta nada para que pelee con mis subordinados -.
- No te entiendo. Hablas de una manera como si te importara Eve, tengo entendido que tú la detestas tanto como al resto, además que son enemigos naturales – le recordó Mewtwo, realmente extrañado de esa conversación – Y estás hablando de cosas que le hacen mal a ella, que es la clave para derrotarlos a ustedes, no se cómo pero sé que es así -.
- Que casualidad que mencionas el hecho de que Eve es la única que puede matarnos, cosas como los detalles específicos del por qué la niñata sea tan especial son los que todavía me hacen conservar cierta dignidad – comentó Enurta mirando con frialdad a Mewtwo – Y mira cosa amorfa, aunque los Lethilian logren derrotar a los Malsumis no lograran mucho, pues si ellos quieren revertir todo lo que acontece en estos momentos con la naturaleza tendrían que destruir a los humanos -.
- ¿Disculpa? – soltó Mewtwo de sopetón.
- ¡Vamos! ¿No es de lógica? El problema ya no somos los Malsumis, el problema son los humanos. Ellos son los que dejaron en esta situación al mundo, no tienen conciencia de lo que hacen y no saben que sus acciones conllevan consecuencias. Otra cosa es que Growlithe viejo no aprende trucos nuevos, si no tomaron conciencia desde el amanecer de la era industrial y tecnológica no lo harán ahora, aunque estén entre la espada y la pared. Además mira todo el desastre que tienen en todas partes: problemas políticos, hambre, guerras, pobreza, destrucción… Dime tú ¿qué es más peligroso? -.
Tymime, Icestar y Skyfler seguían a Madison por un estrecho y oscuro pasillo, teniendo como único respaldo la luz de una vela, aquel corredor era subterráneo y su destino estaba bastante apartado de la mansión. Según Madison, en el lugar al que se dirigían guardaba algo que sería de utilidad, pero los tres hermanos que la seguían no tenían ni la más mínima idea de qué sería lo que resguardaba la Creyente.
Después de mucho tiempo de recorrer aquel pasillo interminable, por fin se toparon con una puerta de hierro. A pesar del pesado material éste tenía grabado en su superficie una gran cantidad de figuras alusivas a humanos y pokémon. Madison rebuscó en los bolsillos de su pomposo abrigo de plumas rosadas hasta que encontró lo que busca, sacó la mano del bolsillo, los hermanos pudieron ver que entre sus dedos Madison tenía una gigantesca llave, de hierro también.
Con un cuidado inusual, Madison introdujo la llave en un orificio que tenía una de los humanos grabados en la puerta y giró la llave hacia la izquierda. Los hermanos escucharon claramente el chirrido del metal oxidado de la cerradura y Madison empujó un poco la puerta, se detuvo antes de abrirla por completo y les dirigió una mirada a sus hermanos.
- Todo lo que tengo aquí es lo que he podido resguardar y recuperar – dijo Madison – Gran parte de mi fortuna la he dirigido a excavaciones arqueológicas con el fin de recuperar tesoros del legado de su Madre. Tuve que borrar todo de la memoria de los descubridores pues esto no debía descubrirse al mundo hasta el momento adecuado – mientras decía esto había terminado de abrir la puerta.
Ante ellos había una habitación no más grande que un cuarto convencional, en el había una gran cantidad de reliquias, estatuillas, trozos de lo que antes debieron ser monumentos gigantescos, esferas que emitían un leve resplandor y muchos trozos de piedra con extraños símbolos tallados sobre su superficie.
- No es posible – musitó Icestar. Su expresión hubiese sido de asombro si lograra sentir de verdad aquella sorpresa y de paso expresarla.
- Hay tantas cosas que me parecen tan familiares… - susurró Skyfler algo cohibido.
- Es natural – comentó Tymime, quien también estaba asombrado pero solo se notaba ligeramente – La mayoría de lo que está aquí es del Templo que tú resguardabas, Skyfler -.
- Excepto esto – dijo Skyfler quien se acercaba a unas estatuillas, aquellos tenían una forma distinta a la de las demás estatuillas en la habitación – Ni siquiera recuerdo haber visto algo así alguna vez… -.
- Eso se debe a que eran poco usuales – dijo Tymime mientras se acercaba a su hermano – Son Piedras Retentivas, es el equivalente a lo que los humanos llaman “Pokebolas”. Gea solo las utilizaba en caso de que necesitara que alguien durmiera -.
- ¿Algo parecido a lo que hizo con nosotros? – preguntó Skyfler.
- Así es – respondió Madison acercándose a ellos.
Madison tenía intenciones de agregar algo más, pero Tymime había fijado su atención en algo en particular y había comenzado a caminar hacia aquello. El arlequín se había acercado a una de las lápidas con símbolos tallados y la miraba con suma atención y con cierto aire melancólico.
- ¿Qué es eso? – preguntó Skyfler mientras se acercaba a su hermano.
- Según mis investigaciones, es la tablilla que la propia Gea hizo refiriéndose a ustedes – respondió Madison – Pero la verdad no estoy muy segura, no he logrado traducirla muy bien porque la escritura es distinta a la que yo conozco… -.
- La escritura es más antigua que la que a usted le han enseñado – explicó Icestar, observaba los símbolos labrados sobre aquella piedra que Tymime miraba tan intensamente.
Madison iba a expresar su sorpresa y seguramente a pedirle a Icestar que le enseñara algo de ese antiguo idioma, pero Tymime había comenzado a recitar lo que estaba escrito en aquella lápida. Lo leía de una manera que hacía entender que Tymime se había olvidado de que estaba acompañado; su voz había cambiado un poco debido a la pronunciación y era más espeluznante que su voz casual:
- “Tainqto le xuodre eptayer puoryer guantief evet altav requ oh hidre, xu liorte. Deiantetio xudio testinmun gandriarxe ix dantibrionte ciosor, requ gijir fasto vecta dio diar matden fasto xuodi ragnotria. Deiaxuodi xuogrop Mancrox xuodioderto grandiarx ix pialdux ziaxco leid Artarux, niaqxuot tra requ bevitnirt xuodi notria. Ux xuodi feistoreh, qiuxdem ev odivtrajtiasz et wayeti tranteri” – recitó Tymime.
Mientras él recitaba Icestar le seguía el ritmo a las palabras, traduciendo lo que su hermano decía al mismo tiempo que él las leía:
- “Cuando el hombre sucumba ante su arrogancia y a la inteligencia que le fue otorgada, yo enfermaré. Por ello, de mis entrañas concederé a doce criaturas que tendrán como objetivo de vida actuar como mi medicina. Por mi propia ley he de concebir a nueve engendros del Tártaro, quienes son los que agravaran mi salud. A mis hijos protéjanlos y guíenlos por la senda correcta” – decía Icestar, cuando Tymime hubo terminado explicó: - Gea no es nada explícita cuando quiere dar información dirigida directamente a los Creyentes como usted, Sra. Madison -.
- Me siento tan complacida – comentó Madison con los ojos brillantes de emoción – Antes de que se me olvide, las estatuillas que vio Skyfler… -.
Se acercó de nuevo a las Piedras Retentivas y se acercó de nuevo a Tymime, extendiendo sus manos hacia el pokémon.
- Estas estatuillas han pasado de generación en generación dentro de mi familia, junto a las estatuillas ha pasado el secreto de lo que contienen también, porque están ocupadas – dijo Madison mientras dejaba las Piedras a los pies de Tymime y luego se reincorporaba – Ustedes deben saber cómo liberar a sus inquilinos. Háganlo por favor -.
Tymime observó por largo rato las estatuillas, como si las examinara por si contenían lo contrario a un aliado. Cuando hubo decidido que posiblemente no había enemigos dentro de las Piedras Retentivas, acerco su mano derecha a sus labios y con un rápido movimiento se hizo un corte en la palma de la mano con sus colmillos. Con cierto recelo, acarició la superficie de cada Piedra manchándolas con su sangre; la gema negra que tenía incrustada en el dorso de la mano ensangrentada había comenzado a brillar levemente.
Tymime retiró su mano pero su gema seguía brillando. A los pocos segundos, la sangre que había dejado en las Piedras también comenzó a brillar del mismo tono que la gema y posteriormente las Piedras brillaron. Poco a poco se fueron deformando y tomaron su forma natural respectivamente. Cuando dejaron de brillar lograron vislumbrar a las criaturas que se encontrabas recluidas en las Piedras.
- ¿Morrigan? ¿Tuoni? – balbuceó Skyfler, bastante sorprendido.
- ¿Uqre? – balbuceó Tuoni.
- Demonios, no hablan español – dijo Skyfler, tapando su rostro con su mano.
- Xor… - susurró Morrigan, haciendo una leve reverencia a Tymime.
- Sería mejor que les enseñáramos español, no todos estamos familiarizados con el idioma o lo hemos olvidado ya hermano – sugirió Icestar.
- Ribe tix Istari, xonefinte priengto le hegualmi avroriat ev xotererse ix xoredore – dijo Tymime, dirigiéndose a los pokémon fantasma.
- Dosete – dijeron Tuoni y Morrigan al unísono mientras asentían.
Icestar les indicó a través de señas que la siguieran y así hicieron los pokémon fantasma. Cuando se hubieron retirado, Madison se quedó observando como Tymime sanaba su propia herida y como Skyfler curioseaba las demás cosas.
- Ahora analizando bien lo que decía la tablilla de Gea, al parecer no tenía previsto que la Srta. Eve naciera – dijo Madison de repente – Como solo menciona a doce es muy probable que la lápida sea más antigua que ustedes -.
- Quizás – dijo Skyfler volviendo a sonreírle – Cuando tomé la responsabilidad de encargarme de aquel Templo esa “profecía” ya estaba ahí, así que hay altas probabilidades de que sea bastante antigua. ¿No crees que sea así, Tymime? -.
- Aja… - respondió Tymime distraídamente, estaba leyendo otras tablillas.
Al parecer Skyfler sintió que molestaba a Tymime así que no preguntó ni dijo más nada. Madison había comenzado a sentirse algo incómoda, aún no se acostumbraba a ellos y no sabía como tratarlos: si como unos adultos, como una celebridad ó como niños pequeños.
- ¿Subimos mis queridos? Ya falta poco para que sirvan la cena – dijo Madison para romper el silencio.
- Claro Sra. Madison, estoy hambriento - respondió Skyfler alegremente, casi de inmediato y con una gentil sonrisa - ¿Tú cenas? – preguntó viendo a su hermano.
- Si, pero adelántense ustedes – respondió Tymime aún distraído.
- Entonces le esperamos – dijo Madison – Nos veremos luego, Sr. Tymime -.
Dicho esto, Madison desapareció por la puerta y a los pocos segundos Skyfler también. Tymime seguía contemplando las tablillas de una manera extraña y la puerta comenzó a cerrarse con lentitud, sin duda por deseos de Tymime. Cuando se hubo encerrado Tymime sintió cierta amargura y desazón en la boca.
- Doce hijos, nueve engendros. Trece hijos, nueve engendros. Doce hijos, nueve engendros y un accidente habrás querido decir – dijo en voz alta con cierto desdén y odio en su voz, era como si recitara una canción o algo por el estilo – Aún así, son doce hijos y diez engendros -.
Tymime terminó de decir esto y siguió curioseando lo que le rodeaba, pensando en voz alta:
- Poemas idiotas, revelaciones absurdas, profecías incoherentes… - susurraba mientras lanzaba las distintas tablillas a un lado, sin importarle que se resquebrajaran o se rompieran – Lo mismo de siempre solo que peor por ser dirigido a humanos. Al menos las malditas tablillas que utilizó como diario personal las hice desaparecer en mis principios – espetó mientras lanzaba otras dos tablillas y éstas se quebraban – Claro que Eve estaba planeada, lo que no estaba pautado era su función en esta historia tan absurda. Y todo cambió para ella por… - se interrumpió mientras rugía con una rabia profunda y con un manotazo (que produjo una extraña onda oscura) quebraba muchas de las otras cosas que le rodeaban.
Comenzó a sentir nauseas, volvía a recordar aquello que tanto detestaba, era inevitable observar repentinamente esa cantidad de imágenes que lo azotan desde siempre, sucesos desde que abrió sus ojos a la vida por primera vez hacia mucho tiempo. Respiró profundo, tratando de recuperar el control y la concentración, intentando borrar esas imágenes y de evadirlas como siempre lo hacía. De a poco comenzó a calmarse de nuevo y a recuperar su serenidad, pero aún respiraba entrecortadamente.
- Al menos un consuelo me queda – susurró débilmente con mucha amargura mientras terminaba de recuperar la compostura – Cuando esto acabe, también terminará todo para mi… -.
El amanecer en Isla Ávida sin duda era una de las cosas más hermosas que debía existir. A pesar de que el sol se asomará desde lo más lejano en las salitres aguas del mar, aún quedaban atisbos de la noche en el cielo como lo era el color violeta oscuro e intenso, algunas estrellas no se dignaban a desaparecer por la luz solar y en ocasiones se podía ver a la Luna como si fuese un fantasma, pues por el color que adquiría pareciese transparente. Además, el frescor que dejaba la noche combinado con el aire del mar te hacía sentir que volvías a la vida.
Cuando Mewtwo fue a admirar aquel espectáculo se encontró a Rocknight en el jardín. El hermano miraba con pereza las pocas estrellas que quedaban en el firmamento, éstas se reflejaban en sus plateados ojos y los hacía brillar más de lo normal.
- Buenos días Rocknight, madrugaste – saludó Mewtwo mientras se le acercaba.
- ¿Madrugar? ¡Por supuesto que no! – exclamó Rocknight entre risas – Yo no duermo de noche, tengo hábitos nocturnos. Cuando termine de amanecer me iré a dormir -.
- No me había fijado en ese detalle de ti – admitió Mewtwo algo avergonzado mientras se sentaba a su lado.
- Es normal, a pesar de estar juntos en todo este embrollo no nos hemos molestado en conocernos mutuamente – dijo Rocknight – Y no te preocupes por eso, ya habrá tiempo después -.
- Seguro – asintió Mewtwo observando como el Sol comenzaba a salir.
- ¿Hoy irás a la playa? – preguntó Rocknight.
- Aún no lo sé, recuerda que estoy encargado de Enurta – respondió Mewtwo.
- Cierto… Ayer vi a Dinya bastante molesta, ¿fue culpa de él? – preguntó Rocknight, tenía algo en su tono de voz que hacía suponer que lo sucedido le parecía bastante gracioso.
- Así es, Dinya hablaba de sus puntos de vista y Enurta le buscó discusión con los suyos. La verdad es un desastre – respondió Mewtwo mientras dejaba libre un largo suspiro.
La luz ya inundaba el jardín y los rostros de los dos pokémon. El rocío brillaba en las hojas de las exóticas plantas de la suntuosa mansión y los pokémon planta comenzaban a despertar con un aire perezoso y descansado. Rocknight liberó un gigantesco bostezo y se levantó, luego miró a Mewtwo y le dijo:
- Yo jamás comprendí el carácter de Enurta, ni antes ni ahora. Al contrario del resto posee una actitud bastante bromista e incluso puede llegar a ser agradable, muy contradictorio para un Malsumi y más para un líder, pero lo que lo hacía merecedor de ese título era su increíble inteligencia, además de su poder y habilidad en batalla – comentó Rocknight algo distraído – Ninguno sabe qué llevo a que los demás Malsumis lo abandonaran cuando él más los necesitaba, pero mi hipótesis es que su actitud de pelear a menos que fuese necesario y esa personalidad algo “buena” en él es lo que lo hizo merecedor de traición -.
- ¿Tú le ves algo bueno a Enurta? Es extraño imaginar que “posee” una actitud “medio pacifista” cuando recuerdo lo que sucedió en Lavender – ironizó Mewtwo.
- Cada quien tiene su forma de ver, admirar e interpretar lo que le rodea. Por eso todos los seres vivos somos como… - dijo Rocknight interrumpiéndose algo confundido – como… como bordar en punto cruz -.
- ¿Qué tiene que ver el punto cruz con la percepción? – preguntó Mewtwo realmente extrañado.
- No tengo ni la más mínima idea, fue lo primero complejo se me ocurrió. Imagínate que las figuras hechas con esa técnica de bordado están hechas punto por punto, tienes que ir contando para que te quede bien hecho, algo que requiere de mucha paciencia y tiempo libre – respondió Rocknight con bastante naturalidad - Pero de verdad no se qué tiene que ver con la percepción. Con tu permiso, ya me voy a dormir, buenos días – agregó soltando otro bostezo y desapareciendo por la puerta.
Dejando a Mewtwo algo confundido con el asunto del bordado punto cruz, éste se quedó observando su entorno. No había pasado mucho rato en solitario cuando sintió que alguien más salía al jardín, ese alguien era Tymime. Mewtwo sintió como el aborrecimiento que sentía por Tymime se manifestaba en su estómago. El arlequín también notó la presencia de Mewtwo y le dirigió una antipática mirada, luego la dirigió hacia el Sol y se quedó mirando los colores que le rodeaban. Se formó un silencio bastante tenso hasta que, por milagro, Moonghost llegó también al jardín.
- ¡Libertad! – exclamó a todo pulmón, lo curioso es que llevaba puesto unos lazos en las orejas los cuales se quitó rápidamente.
- ¿Qué rayos hacías con esas ridículas cosas en las orejas? – preguntó Tymime con acidez.
- Te parecerá curioso, pero la Sra. Madison tiene una criada que tiene una hija pequeña. Bueno, resulta que la pequeña encontró el lugar donde duermo y se aprovechó de mí inocencia mientras vagaba en el mundo de los sueños y me vistió de muñeca – respondió Moonghost – Cuando desperté parecía toda una quinceañera -.
- A ti te sucede cada cosa – dijo Mewtwo riendo.
- No sabes cuanta razón tienes – dijo Moonghost, luego miró a su hermano con curiosidad - ¿Nos vas a acompañar hoy? – le preguntó.
- Por supuesto que no, este clima ya me tiene lo suficiente cabreado como para simular que lo disfruto – respondió Tymime arrastrando las palabras y con bastante fastidio, no mentía en cuanto a como lo tenía el clima – Además, tengo cosas más importantes que hacer -.
- Ah bueno, que lástima – dijo Moonghost con un aire lastimero mientras seguía con la mirada a su hermano que volvía a la casa.
Cuando Tymime hubo desaparecido Moonghost se puso a dar saltitos de alegría, al parecer entonando un silencioso canto de alegría. Mewtwo lo observaba mientras reía.
Una hora después todos estaban tomando un abundante desayuno para irse a la playa. Mientras los últimos en despertar terminaban su desayuno Dyfir, Nataniel, Flowar y Grounday preparaban los bocadillos que serían el almuerzo.
- Si sigues haciendo esas combinaciones raras a todos nos vas a mandar directo al baño, Flowar – regañaba Grounday, con su linda habilidad de ser tan abierta.
- Son bocadillos orgánicos. De vez en cuando sería bueno que comieran de esto para que su cuerpo se limpie de impurezas – argumentó Flowar.
- Hermana, cuanto lamento no poder compartir mi opinión contigo, pero yo prefiero trabarme las arterias de grasa, la comida chatarra es demasiado sabrosa como para dejarla pasar – dijo Moonghost mientras engullía su desayuno con avidez.
- Te veo en Terapia Intensiva – siseó Flowar con crueldad.
- Pues si me atiende una bella enfermera no me pondría a reclamar – dijo Moonghost con picardía.
- Me imagino que te refieres a una Chansey – dijo Dinya con una rara mirada.
- ¿Las pelotas grandes y rosadas? – preguntó Moonghost anonadado - ¡Nada que ver! Me refiero a las otras enfermeras -.
- ¡Válgame Gea! No me vengas a decir ahora que te gustan las humanas – dijo Grounday con un tono extraño en su voz.
- ¿Y qué si fuese así? – preguntó Moonghost.
- ¡Que es raro! – contestó Dyfir alterada, interviniendo en la conversación – Moonghost, que loco estás -.
- Pero no le veo nada de malo, he visto humanos que están con sus pokémon – dijo Moonghost.
- Entonces el meollo del asunto no es que tengas solo una desvariación psicológica, sino el “¿qué rayos has estado viendo en la televisión?” – respondió Enurta, que recién llegaba para tomar su desayuno. Su escolta esta vez era Tymime – Lo mejor que puede haber para secar la masa gris: televisión por cable con más de mil canales. Eso ó lo que le hiciste en las montañas lo afectó profundamente en el cerebro – agregó mirando a Tymime.
Tymime no le prestó atención al comentario y dejó a Enurta cerca de la mesa, luego de haberlo sentado se disponía a devolverse por donde se vino.
- ¡Espera hermano! – llamó Sfear - ¿No piensas darle de comer a Enurta? -.
- ¿Por qué habría de hacerlo? Eso es obligación de ustedes – espetó Tymime sin voltear a verlos, seguía alejándose.
- ¡Pero…! – reclamó Sfear, pero Tymime ya se había alejado.
- Bueno, tengo hambre… ¿A quién le toca? – preguntó Enurta con un tono burlón.
- Yo lo hago – dijo Dyfir con un resoplido de fastidio mientras se le acercaba a Enurta con un plato en mano.
- Oh gracias – agradeció Enurta sin dejar su tono burlón – Por cierto, ¿voy a ir a la playa con ustedes no es así? -.
- Ni que estuviésemos locos – espetó Dinya, sin duda alguna seguía resentida por lo del día anterior.
- Si no va él no podré ir yo – dijo Mewtwo repentinamente – Pensé que te había quedado claro, Dinya -.
- Que vaya Enurta – dijeron todas las hermanas al unísono.
- ¿Qué es esto? ¿Acaso les gusta Mewtwo? – preguntó Moonghost con picardía.
- ¿A poco y se drogó? – preguntó Grounday sarcásticamente, dirigiéndose a sus hermanas.
- ¡Ni hablar Moonghost! Mewtwo nos cae bastante bien, nada más de ahí – argumentó Flowar – Que mente tan sucia tienes -.
- Muy cierto Flowar, ni que eso fuera así de sencillo – asintió Dinya apoyando el comentario de su hermana.
- Y miren quien lo dice – bufó Moonghost irónicamente.
- Ya está todo preparado para partir – dijo Flame, quien entraba a la cocina por la puerta del jardín - ¿Les falta mucho? -.
- Creo que no, ya terminamos los bocadillos – respondió Flowar.
- Y ya termine de darle el desayuno a Enurta – agregó Dyfir mientras se levantaba algo asqueada, puesto que el desayuno de Enurta consistía en carne cruda.
- Creo que podría acostumbraré a esto – comentó Enurta satisfecho.
- Perfecto, cuando quieran vayan a la entrada principal, ahí nos espera Madison con el transporte – dijo Flame y se retiró.
- Bueno… Si Enurta nos acompaña sería mejor que fueran trasladándolo al vehículo mientras terminamos con las canastas – sugirió Nataniel.
- Yo me encargo – dijo Mewtwo mientras se levantaba de su asiento – Ya acabé -.
Mewtwo se acercó a Enurta y comenzó a brillar tenuemente de azul, Enurta también comenzó a brillar y se elevó levemente de donde se encontraba. Mewtwo comenzó a caminar por el pasillo que daba hacia la entrada principal, acompañado por Moonghost quien tuvo que apresurar su comida.
Ambos pokémon caminaron hacia la entrada platicando alegremente, ambos bastante relajados a pesar de todo lo que hubiese sucedido. Cuando salieron se encontraron con una gigantesca limusina blanca, en la que los esperaban Flame, Rocknight, Baby, Madison y el Sr. Fuji.
- ¿Y los demás? – preguntó Flame.
- Aún están terminando unas cositas, no deben tardar mucho – respondió Moonghost.
- Espero y no tarden de más, sino cuando lleguemos nos dispondremos a almorzar de una – suspiró Flame.
- No creo que fuese un inconveniente – dijo Mewtwo, mientras ayudaba a acomodar a Enurta en la limusina.
- Depende de cómo lo veas – dijo Flame con bastante seriedad – Si llegamos comiendo tendrían que esperar media hora antes de poder nadar, eso no le sucede a Sfear pero ella tiene que dar el ejemplo. Además, con todos estos problemas el Sol es más dañino, estar expuesto al mediodía va a ser fatal -.
- No quiero sonar grosero ni nada por el estilo, pero estás exagerando un poco – dijo Mewtwo con una risilla nerviosa.
- No exagero, solo digo que si no nos cuidamos saldremos con quemaduras de primer o de segundo grado – dijo Flame.
- Te preocupas mucho por los demás -.
- Lo sé, pero eso es algo que ya no se me puede quitar. Ha sido así desde siempre, cuando Tymime y Skyfler pierden los estribos soy yo el que debe ponerle orden al resto, sino sería todo un desastre y no habría la armonía que ves ahora – dijo Flame.
- Sin duda alguna hermano – dijo Moonghost con una gran sonrisa – Y la otra cosa innata que tiene este condenado es atraer féminas -.
- Aquí vamos… - rezongó Flame.
- ¿Cuándo me dices el secreto? ¿Y cuando me vas a presentar a alguna? – preguntó Moonghost.
- Por si no te das cuenta, no he convivido más que con mis hermanos en estos últimos meses, lo otro es que a todas las pokémon que conocía vivieron hace miles de millones de años – respondió Flame algo frustrado.
- Cierto, se me había olvidado – balbuceó Moonghost con una rara risilla.
- Moonghost, quisiera quitarte un poco de tiempo si no es mucha molestia – dijo el Sr. Fuji, que se había acercado al grupo.
- No, dígame – dijo Moonghost sonriendo.
- Pues… Como ya había comentado hace tiempo, aquí reside otra Creyente, y el Sr. Tymime quiere que tú fueras a buscarla – dijo Fuji.
- ¡¿Qué?! ¿Por qué yo? – balbuceó Moonghost.
- Fueron órdenes de Tymime, no se el por qué… - respondió el Sr. Fuji.
- Pero… - balbuceó Moonghost.
En ese momento llegó el resto con todas las cosas para el almuerzo, el Sr. Fuji los vio y esbozó una sonrisa en su rostro, y deteniendo el balbuceo de Moonghost dijo:
- Que Dyfir te acompañe – dijo el Sr. Fuji rápidamente.
- ¿A qué? – preguntó Dyfir algo consternada.
- A buscar a la otra Creyente que vive aquí, si Moonghost se niega tienes el permiso de ajusticiarlo – dijo el Sr. Fuji con una amplia sonrisa.
- ¡No! ¡Yo no quiero ir! – lloriqueó Moonghost.
- Madura – espetó Shock, propinándole un fuerte coscorrón a Moonghost, lo que dejo a Moonghost tirado en el suelo y medio noqueado.
- ¿Y Skyfler? – preguntó Rocknight, con su adormilada voz de siempre.
- Tymime le dijo al último momento que lo necesitaría, así que no vendrá – dijo Sfear con las orejas algo caídas.
El resto de los hermanos imitaron su gesto con las orejas, exceptuando a Shock. A pesar de estar alicaídos por la ausencia de Skyfler, terminaron de acomodar todo, se metieron en la limusina y por fin partieron a un día de diversión… Al menos eso esperaban todos…
Tymime reposaba en el marco de una ventana, parecía estar cómodo, ojeaba a través de los vidrios el panorama que ofrecía la planta más alta de la residencia, su mirada tenía un atisbo de paz algo bastante fuera de lo común. Entre sus manos tenía su esfera negra, con la que jugueteaba inconscientemente haciéndola rodar de una mano a otra.
En la habitación estaban Skyfler, Icestar, Morrigan y Tuoni, viendo con suma concentración a Tymime. El arlequín observó como la limusina blanca se alejaba por la carretera y cuando la hubo perdido de vista les dirigió la mirada a los presentes.
- ¿Entienden lo que digo? – preguntó dirigiéndose a Morrigan y Tuoni.
- Sí, nuestro señor – respondieron ambos a la vez.
- Eso es un progreso – suspiró Tymime - ¿Qué hacían en esas Piedras? – preguntó.
- Señor, su Señora Madre creyó apropiado que le sirviésemos en la posteridad como apoyo – respondió Morrigan con cordialidad.
- ¿Qué clase de apoyo? – preguntó Skyfler.
- Ella vaticinó que posiblemente se les presentarían muchos disgustos con los Malsumis, así que nos permitió dormir por millones de años para que les sirviéramos en momentos críticos… - dijo Tuoni.
- Si, si, si, se todas esas parafernalias y excusas que da Gea – espetó Tymime obstinado – En parte tiene razón en algo finalmente, necesitamos organizarnos lo más pronto posible -.
- ¿A qué se refiere? – pregunta Tuoni.
- Estamos a un solo paso de llegar al desenlace de todo este juego de muñequitos – espetó Tymime, dirigiéndole una mirada de desdén al Mismagius – Y por lo que me he podido informar los Malsumis pretenden hacer una guerra de proporciones colosales, pero aún no se el motivo por el cual desean formar un ejército entero. Tampoco tengo el conocimiento de dónde será la batalla y mucho menos tenemos algo con qué contrarrestar esa masa de seguidores, porque estoy seguro que reclutaran a todos los que puedan. Además, recordemos que tienen al Equipo Rocket como aliado, que es la organización mafiosa humana más grande de todo Kanto y Jotho – dijo con amargura.
- ¿Entonces qué? – preguntó Skyfler algo impaciente.
- La única idea que tengo en mente es reunir la mayor cantidad de aliados posible en el poco tiempo que nos debe quedar – respondió Tymime – No sabía cómo, pero con Morrigan y Tuoni aquí se nos ha resuelto algo de este dilema tan intrincado -.
Tymime enmudeció por largo tiempo, con la mirada fija en el horizonte. Pasaron largo rato en silencio, lo que impacientó un poco a los presentes, pero de repente Tymime volvió a hablar:
- Cualquier seguidor tiene una marca invisible para todos, pero se revela ante los ojos de los pokémon fantasma. Los fantasmas tienen una vista mucho más… susceptible y espiritual, por decirle de alguna manera, así que pueden distinguir a los aliados – explicó Tymime – Por eso le ordene a Fuji que enviara a Moonghost a buscar al segundo Creyente que reside aquí, es el único fantasma entre todos nosotros -.
- E imagino que dos Malsumis tomaron figuras de pokémon fantasma por ello, ¿no es así? – preguntó Skyfler.
- Es factible, porque es muy arriesgado mantener esa forma ante la debilidad contra los Siniestros, que es el tipo dominante de Tymime – argumentó Icestar – Sería suicidio transformarse en algo así siendo Tymime de los más poderosos entre nosotros -.
- Eso está bien, pero detalles como aquel no nos importan por ahora – dijo Tymime, dirigiéndoles una seria mirada a los presentes – Ahora todo depende de ustedes, Morrigan y Tuoni, necesitamos que encuentren a la mayor cantidad que sea posible, denles algo con lo que podamos avisarles en donde será la batalla -.
- ¡Si, Señor! – asintieron Morrigan y Tuoni al unísono.
- Entonces vayan… - ordenó Tymime.
Apenas Tymime hubo dicho esas palabras, los pokémon fantasma se desvanecieron lentamente ante la vista de todos. Tymime volvió a sumergirse en el paisaje y a jugar con su esfera, a pesar de ello sus hermanos no se movieron, expectantes ante la posibilidad de que su hermano agregara algo más.
- Icestar, lo mejor será que vayas preparándote, ya sabes que hacer – dijo Tymime repentinamente.
- Así lo haré, hermano – asintió Icestar con suavidad.
- Y tú Skyfler, necesito que vigiles a Enurta. Se está recuperando bastante rápido, lo que supone un riesgo porque podría intentar escapar – dijo Tymime.
- Pero Mewtwo se está encargando de eso, yo confío en su capacidad… - dijo Skyfler con cautela, pero Tymime le dirigió una fría mirada que lo hizo tragarse sus palabras.
- Yo no confío en ese imbécil. Tú mantente cerca de Enurta, asegúrate que no intente nada raro – dijo Tymime.
- Está bien… Lo que digas hermano… - susurró Skyfler con la cabeza gacha.
- Si ya está todo claro, pueden irse a hacer lo que les plazca – dijo Tymime, volviendo a concentrarse en su ociosidad.
Icestar y Skyfler no lo pensaron dos veces y salieron de la habitación, dejando a Tymime solo y encerrado. El arlequín no se bajo del marco de la ventana hasta que sintió que sus hermanos se hubiesen distraído con algo más. Con la esfera aún en sus manos, cerró la ventana con su poder psíquico, corrió las cortinas y accionó el seguro de la puerta.
Se quedó a obscuras durante un largo rato, con la mirada vacía fija en su apreciada esfera. De repente, Tymime soltó la esfera con cuidado y esta quedó flotando así sin más, luego el arlequín posó su mano izquierda sobre ella y la gema blanca que estaba incrustada en el dorso de su mano comenzó a titilar.
Ante los ojos de Tymime comenzaron a dibujarse en las paredes una gran cantidad de símbolos extraños, con un trazo muy irregular pero estilizado y que cambiaban a la velocidad del sonido.
Pero repentinamente las paredes quedaron en blanco y Tymime separó su mano de la esfera, se acercó la misma mano a los labios y se hizo un corte en todos los dedos. Permitió que la sangre brotara en una cantidad considerable, lo que manchó un poco la alfombra que tapizaba aquella habitación, pero aquello no le parecía importante. Con cierto nerviosismo, acercó los dedos ensangrentados a la esfera y comenzó a hacer trazos con su sangre sobre la lisa superficie del esferoide, parecía estar escribiendo y era algo que podía comprobarse por el hecho de que las figuras que trazaba en la esfera se dibujaban en las paredes
- "Tenía mucho tiempo que no necesitaba hacer esto, sin duda ver lo que tenía Madison en esa habitación subterránea me afectó considerablemente. He perdido el temple, cosa que no ha pasado por alto a los ojos de Icestar y Skyfler, necesito un tiempo de concentración sin lugar a dudas" – pensó Tymime - "¿Por qué esto aún me sigue afectando? Pensaba que ya lo había podido superar, no es momento para que mi mente sufra perturbaciones; pero el pasado es muy cruel, no me dejará en paz tan fácilmente" -…

Bueno, espero que haya sido de su agrado. Como andaba de ociosa le "puse sonido" a las palabras que no entendía algunas veces Mewtwo XD.
Ahora un Xtra =D.... Imágenes!!!!! Wiiiii!!!! XD
Dyfir:
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Grounday
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Flame
ADVERTENCIA: Aún no he terminado de colorear el dibujo, pero yo se los había prometido, así que el que quiera verlo lo ve, sino tendra que esperar a verlo terminado =(
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Tymime
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Su versión Photoshop:
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Otras cosas:
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Y eso es todo por ahora ^^
Sayonara Whatos









































