Capítulo 15 – Club de Fans de los Pokémon
Gracias a todos por los comentarios que han hecho, realmente el fic es nada sin ustedes :P.
He aqui el capitulo 15, espero y sea de su agrado.
Acepto comentarios, sugerencias, criticas, correcciones, etc.
A lo que se vino ^0^:
Capítulo 15 – Club de Fans de los Pokémon
Al día siguiente. Después de recuperarse de la batalla del día anterior y de despedirse de Fabián, siguieron su camino rumbo a Ciudad Vermilion. Mientras avanzaban le contaban a Dyfir (que montaba su bicicleta y pedaleaba enérgicamente) lo que había acontecido ayer cuando se enfrentaron a los ladrones de Ania.
- ¡Jajajajaja! Es increíble Eve, tienes un admirador – dice Dyfir entre carcajadas.
Eve “no les hace caso” y sigue flotando más adelante.
- Y era pura galantería barata: preciosa, cariño, es el nombre más bonito que he escuchado… - dice Moonghost burlonamente, imitando la voz de Blaze - ¿Quién en su sano juicio usa eso ahora? -
- ¿Tú? – pregunta Rocknight y todos se echan a reír.
- Eve… ¿Qué fue lo que le hiciste a ese Scizor? – pregunta Flowar, que se encontraba en la rejilla trasera de la bicicleta de Dyfir.
- Hace un tiempo, descubrí que podía usar el plasma de otra manera… - contesta Eve monótonamente; desde el encuentro con los ladrones, se encontraba muy distante y con la mirada perdida – Si ataco a un adversario constantemente con algún ataque de plasma, aunque este no le haga daño el plasma queda concentrado en su cuerpo. Cuando junto las fuentes de plasma que hay en las palmas de mis manos se hacen una y es muy difícil separarlas ya que están fuertemente unidas. Cuando logro separarlas, si he atacado a alguien con mucha plasma, al parecer la gravedad se hace pesada para mi adversario… Si lo deseara pudiera destrozar su cuerpo… -
- Eso no es posible – declara Flowar – No tiene ni lógica ni ciencia –
- Esto es pokémon… ¿Qué esperabas? -
Llegando a Ciudad Vermilion, todos exceptuando a Eve platicaban alegremente. Repentinamente, Eve se detiene.
- ¿Sucede algo? – le pregunta Mewtwo, deteniéndose también.
- Es que… - balbucea Eve, con sorpresa – Ya no siento nada en Pueblo Lavender… -
- ¡¿Qué?! – exclaman Moonghost, Flowar y Rocknight a la vez.
- Se desvaneció la energía en Pueblo Lavender, pero apareció otra en Vermilion – dice Eve, mirándolos.
- Eso si que es extraño… Al menos estamos en el lugar indicado, algo bueno para variar – dice Flowar
-En ningún punto de vista es bueno– declara Eve, volteando para dirigirle una mirada a su hermana con el ceño fruncido.
- ¿Por qué? – pregunta Flowar
Eve se queda pensando
– No… No tiene mucha importancia – dice a sus hermanos y mira hacia la ciudad.
- Ustedes si nos ocultan cosas ¬¬ - dice Dyfir
- Ya deberíamos estar acostumbrados – le dice Mewtwo.
Eve no les hace caso y sigue su camino, pero muy preocupada.
La ciudad Vermilion no era tan grande, con sus amplios puertos en donde embarcan y desembarcan gran cantidad personas. Los grandes trasatlánticos invadían la mayoría del puerto y el lugar estaba a rebosar de turistas y a causa de tantos barcos, las costas no podían ser usadas para recreación a menos que quisieras tener una grave erupción por todo el cuerpo. Eso era lo que les había contado Mewtwo.
Cuando llegan a Ciudad Vermilion, con sorpresa, descubren que hay un desfile y que Eve sentía sus acostumbrados malestares. La gente se congregaba en las aceras, dejando paso a las extravagantes carrozas que hacían alusión a distintos hábitat y a los pokémon que allí vivieran. En ese momento, pasaba una carroza, que más bien parecía una pecera gigante con varios pokémon que eran exóticos en la región, entre ellos había un Milotic de muy vivos colores y elegante figura.
- ¿Qué celebran? – pregunta Rocknight.
- No lo sé – dice Dyfir negando con la cabeza – No había pasado por Kanto, hasta ahora ¿Cómo esperas que sepa? –
- ¿Y tú Mewtwo? – pregunta Flowar - Siempre sabes algo – agrega.
- Tampoco se decirte – contesta tranquilamente.
No tuvieron que esperar mucho para saber la respuesta. Alguien los había observado desde que se acercaron a la multitud (que los miraba con los ojos como platos, pero disimuladamente) y por fin se les acerca curiosamente.
- Vaya, vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? – masculla una gentil voz a sus espaldas.
- ¿Ah? - suelta Dyfir y voltea - Hola ¿Se le ofrece algo? – pregunta.
Ante ella se encontraba un señor mayor, de unos cincuenta y algo de años, vestía un traje muy elegante color gris con una corbata amarilla y un sombrero de hongo.
- Señorita, tiene unos pokémon muy exóticos – dice el señor sonriendo - ¡Oh claro! Le pido disculpas, soy muy grosero, no me he presentado… – se aclara la garganta – Yo soy el Sr. Pokémon, soy el Presidente del Club de Fans de los Pokémon. Le debo volver a decir, no lo resisto, la felicito por tener pokémon tan exóticos. Se ven que están muy bien cuidados –.
- Pero… - balbucea Dyfir.
- Sería un gran honor que seas una integrante de nuestro club – dice el Sr. Pokémon con los ojos relucientes y estrechando las manos de la anonadada chica.
- Pero es que… - balbucea Dyfir nuevamente.
- ¡Es oficial! ¡Eres una integrante Elite de nuestro club! – exclama el Sr. Pokémon, con mucha energía.
- ¡Pero…! – exclama Dyfir.
No había caso. El Sr. Pokémon arrastraba fervientemente a Dyfir. Sus compañeros intercambiaron miradas, algo confundidos y divertidos de la situación; como no vieron ninguna otra opción, los siguieron.
Unos instantes después. En la cabaña del Club de Fans de los Pokémon (CFP), todos los integrantes que se encontraban reunidos ahí acariciaban, jalaban, jugaban, tomaban fotografías y se peleaban por Flowar, Moonghost, Rocknight, Eve y Mewtwo. En cuanto a Dyfir, el Sr. Pokémon no la dejaba ayudar a sus compañeros ya que la tenía fuertemente agarrada en el hombro.
- “¡Odio esto!” – piensa Eve molesta, mientras una niña que tenía las manos embarradas de caramelo le jalaba las orejas – “¿Por qué tengo que soportar estas cosas? Podría largarme de una vez y evitarme los problemas en que me mete Dyfir” –.
En medio del ajetreo, vislumbra un peluche de Skitty. Frunce levemente el ceño, examinando al peluche, mientras trataba de quitarse de encima a una joven que quería abrazarla y ponerle un vestido. Algo tenía ese muñeco que llamaba su atención…
Como pudo, se libera de los emocionados fanáticos, camina un poco rodeándolos. Después de un rápido movimiento sale velozmente de la cabaña.
- ¡Rocknight! –exclama Mewtwo, que estaba siendo asfixiado por un gran grupo de niños.
- ¡¿Si?! – grita respondiendo al llamado.
- ¡¿Dónde está Eve?! – pregunta Mewtwo, zafándose a un niño pequeño de la cola.
- ¡No lo se! – contesta Rocknight dificultosamente, aplastado por una gran multitud de señoras – ¡Ni siquiera sé dónde está mi cola! ¡También está una señora que tiene una pokebola que tiene grabada sobre ella “Master Ball”…!–
- ¡Aléjate de esa señora…! – exclama Mewtwo -
- ¡Ayuda Dyfir! – gritan todos los pobre pokémon, sofocados.
- ¡EMERGENCIA! ¡EMERGENCIA! – gritan.
Era el presidente. Al escuchar el grito de alarma que pedía atención, los fanáticos dementes dejaron de acosar a los pobres pokémon para prestarle atención.
- Gracias Santa Macarena… - espeta Moonghost, con el poco aliento que le quedaba.
- ¿Seguro que son fanáticos? – pregunta Flowar con un hilillo de voz.
- Esto no es ser fanático. Supera a los frikis, deberían ser denominados “Personas Psiquiátricamente Inestables”… - dice Rocknight.
- Esto es lo que deben de sentir lo que los humanos denominan ídolos musicales… - comenta Mewtwo.
- Ni idea de lo que estas hablando… - dice Moonghost.
- Yo tampoco – aclara Mewtwo – Sólo son unos humanos más que cantan frente a un micrófono -
- ¡Se han robado el peluche de Skitty Versión Lugia Negro Moradito Azul Rosado Cuadrante Oro Plata Invaluable de la Federación de Concursos Pokémon! – informa el Sr. Pokémon, muy agitado.
Todos los fanáticos frikis reprimieron un grito y se veían muy tensos. En unos instantes comenzaron los alaridos y la desesperación.
- ¿Entiendes su jerga? – pregunta Moonghost.
- Solo entendí un montón de colores – contesta Mewtwo.
- ¡Rayos! Yo aplacé prismacolor en kínder - comenta Moonghost – Pero al menos entendí lo mismo que tú – agrega aliviado.
- Ahora si estoy de acuerdo en que debimos aceptar el cupo por un año en el manicomio –musita Flowar a Rocknight.
- ¿Les puedo hacer una pregunta? – pregunta Rocknight.
- Ya la hiciste – aclara Moonghost.
- Deja la bobada – dice Rocknight, tajantemente – Lo que iba a preguntar… ¿Dónde está Eve? – pregunta.
Buscaron por todo Vermilion por alrededor de dos horas. Todos buscaron pero nadie pudo encontrar el dichoso peluche y tampoco había rastros de Eve…
- ¿Dónde puede estar? – pregunta Flowar, muy preocupada.
- ¿No le puedes preguntar a alguna planta? – pregunta Moonghost.
- Ya lo intenté, pero no la han visto… Agregándole el hecho de que se andan quejando por el hollín en sus tallos, hojas, etc. – contesta Flowar, exasperada.
- Tranquilícense… – espeta Mewtwo, buscando calmarlos aunque no lo logra, él se encontraba más preocupado que ellos – La encontraremos, solo si no perdemos la calma… –
Justo entonces…
- Hace mucho tiempo que no nos vemos ¿Verdad Mewtwo? – espeta una voz femenina a sus espaldas.
- ¿Ah…? –
Rocknight, Flowar y Moonghost voltean. Mewtwo se detiene y voltea bruscamente con el ceño fruncido, conocía esa voz.
Detrás de ellos se encontraba una chica que no debía pasar de dieciocho años, con ojos violeta y unos cabellos rubios con forma de bucles. Vestía lo que parecía un uniforme, blanco y negro, con una boina. El nombre de esa chica era Dómino, una agente del Equipo Rocket que formaba parte de la Elite de la banda.
- ¿Tú de nuevo? ¿No se supone que borré todos tus recuerdos en el Cañón Pureza? – pregunta Mewtwo seriamente.
- Así es, los borraste… Pero de aquí – responde Dómino señalándose la cabeza – Se te pasaron por alto los que existen en computadoras, archivos, expedientes, reportes, etc… – agrega burlonamente, disfrutaba de la situación
- Para la próxima debo asegurarme de borrarme por completo de la base de datos – se dice Mewtwo.
- ¿Te conocen? – pregunta Rocknight.
- ¿Los conoces? – pregunta Moonghost.
Mewtwo los mira nervioso ¿Qué les podía decir?…
- ¡Jajajajaja! ¡Ahora no podrán escapar! ¡Tenemos a una de las mejores de nuestro lado! – dicen unas voces. Eran los 4 Rocket.
- ¡¿Ustedes de nuevo?! – exclaman Moonghost, Rocknight y Flowar al unísono, con fastidio.
- Debes acordarte de unos viejos camaradas tuyos, Mewtwo – dice Dómino.
Saca un control remoto y aprieta uno de los tantos botones que tenías. A los lados de Mewtwo se materializan dos máquinas, las cuáles una vez habían apresado a Mewtwo... Pero eran distintas
– Como lo notarás, son mucho mejores que las de la última vez y con una tecnología mucho superior – comenta con una maliciosa sonrisa – Y para tus amigos… -
- ¡No los metas en esto! –exclama Mewtwo - ¡Este es un asunto entre él y yo! – dice telequinéticamente para Dómino exclusivamente.
- ¡Jajajajajaja! ¡No lo creo! A mi jefe le agradan tus amigos, los quiere para su para su ejército – dice Dómino, muy divertida.
- ¡Quiero ver que lo intentes! – exclama Moonghost, desafiándola.
- ¿Y qué estamos esperando? – pregunta Dómino.
- Falta uno… - musita uno de los Rocket a otro.
- ¿Qué importa? ¡Captúrenlos! – exclama otro.
Otro de los Rocket enclenques saca una pokebola y la lanza, de ella surge un intimidante Seviper, silbando en modo de burla y desafío.
- ¡Pantalla de Humo! –ordena el Rocket.
La gigantesca serpiente abre su boca de la que sale el espeso y asfixiante humo negro. La visibilidad era completamente nula. Se escuchaban ruidos metálicos y forcejeos. Mewtwo tardó solo unos segundos en reaccionar, se le hacía trabajoso respirar, usando su poder psíquico disipa el humo y se lleva una sorpresa.
Moonghost, Flowar y Rocknight están atrapados en distintos artefactos, que debían ser robots. Y las máquinas que se habían materializado antes emitían un leve resplandor.
- ¡JAJAJAJAJA! – se ríen histéricamente los cuatro Rocket.
– Nuestro último encuentro no fue coincidencia, fue para estudiar las habilidades de tus amigos, para poder crearles a cada uno su propia máquina reductora – informa un Rocket, que había parado de reír.
-Hicieron algo bien para variar– espeta Dómino reprobatoriamente.
Las máquinas que estaban a los lados de Mewtwo producen un resplandor intenso, produciendo unos rayos que lo inmovilizan dentro de un campo de fuerza, causándole dolor.
- ¡MUAJAJAJAJAJA! Todo esto es tan maléfico ¿No creen? – comenta un Rocket.
Dicho esto, un Lanzallamas pasa a un lado muy cerca, tanto que se chamusco un poco la ceja.
- ¡¿Qué demonios…?! – exclama.
- ¡Se te está quemando la manga! – exclama otro Rocket, señalando el lugar.
- ¡AHHHHHHHHH! ¡APAGUENLO! ¡APAGUENLO! – grita, corriendo en círculos desesperadamente.
- ¡Será mejor que los liberen! – grita Dyfir, acompañada de Llamita.
Respiraba entrecortadamente, había corrido para llegar hasta ahí.
- Como si te fuésemos a obedecer – espeta Dómino, con el ceño levemente fruncido - ¡Encárguense de ella! –.
Los soldados asienten y lanzan cuatro pokebolas, cada uno respectivamente. Arcanine, Houndoom, Electabuzz y Lickitung se materializan ante Dyfir, con unas miradas penetrantes e incitantes. Houndoom le gruñe a Llamita y éste le devuelve el gruñido.
A lo lejos se escuchaba algo extraño que sólo los hermanos pudieron oír a pesar de su encierro, parecía como si se acercara una gran multitud. Cuando se escuchaba más cerca, los humanos pudieron escucharlo.
- ¿Oyen eso? – pregunta uno de los Rocket.
- Eso no importa – ataja otro fríamente - ¡Arcanine, Lanzallamas! – exclama
De las fauces de Arcanine surgen las llamas con decisión.
- ¡Llamita, Lanzallamas! – exclama Dyfir.
El Typhlosion también expulsa llamas de su boca, y ambos ataques chocan; pero el Lanzallamas de Llamita no puede contra el de su oponente. Typhlosion es impulsado hacia atrás junto al Lanzallamas de Arcanine. Mientras, el ruido extraño se hacía más fuerte.
- ¡Llamita! – exclama Dyfir.
Corre hasta su algo herido Typhlosion, agachándose y sosteniéndolo. Era el mismo ataque y su Llamita era lo suficientemente fuerte como para contrarrestar ese Lanzallamas, por qué no pudo entonces.
- ¡Las maravillas del Carbón! – exclama el Rocket, dueño del Arcanine - ¡Desháganse de ella! -
Todos los pokémon de los Rockets proponían abalanzarse sobre Dyfir, pero se detuvieron por que a cada uno lo golpeo un…
-¿Qué es eso? – pregunta uno de los Rocket, tontamente.
- ¡Son juguetes pedazo de imbécil! – exclama otro, con sorpresa y confusión.
Era cierto. De la nada habían aparecido gran variedad de juguetes que habían comenzado a golpear a los pokémon de los Rocket y hundiéndolos en una gran montaña, era una cantidad exorbitante de juguetes. Cualquiera que no estuviese atrapado por una máquina, se encontraba viendo confundido la escena, con unas expresiones graciosas en sus rostros. Dyfir ayuda a su Typhlosion a reincorporarse.
- ¿Qué es todo esto…? – se pregunta.
Entonces Eve aparece a su lado, acompañada de un Kangaskhan de felpa tamaño natural y de colores pasteles, se veía muy esponjoso. Eve tenía una sonrisa maliciosa en el rostro, parecía no tener nauseas, algo muy extraño.
- ¡Eve! – exclama Dyfir, con alegría - ¿Sabes qué suce…? – se detiene al fijar su mirada en el Kangaskhan - ¿Qué…? -
- Tú debes ser el otro pokémon que tiene la completa atención del jefe – dice Dómino dirigiéndose a Eve.
–Libéralos – espeta Eve, omitiendo por completo el comentario de Dómino.
- No lo creo. Tanto ellos como tú pertenecen a nuestro jefe – dice Dómino, molesta por la odiosidad de Eve – Él te controlará, tú le perteneces, el es el amo de tú poder… –
Mewtwo abre muy lentamente sus ojos, había escuchado la voz de Eve… Levanta la mirada y ve la escena y se pone a escuchar todo con mucha atención.
– “Ese humano no tiene derecho…” - piensa, esperando la reacción de Eve – “Lo poco que he podido conocer de ti… Sé que no aceptarás que te digan eso…”-
Todos esperaban una reacción que implicara la violencia, pero Eve solo se limitó a reírse y con muchas ganas. Esto le causó escalofríos a los presentes. Mewtwo nunca había visto a Eve reírse y eso le hizo olvidar el dolor, ya que lo remplazó el miedo desconocido.
- ¿Eve…? – titubea Dyfir, su voz temblaba y demostraba claramente su temor.
En ese instante Eve deja de reír y le dirige una mirada a Dómino, pero no como las de siempre, era realmente escalofriante.
- El ser humano siempre ha sido de un pensamiento muy posesivo y limitado – dice fríamente – Alguien como tú jefe sería incapaz de controlar mi verdadero poder -
- ¡Ja! ¡Claro que puede! Si pudo controlar a Mewtwo te puede controlar a ti –dice Dómino.
- Ese Mewtwo y yo somos muy diferentes – dice Eve – Además… Yo no veo que haya podido controlar al tal Mewtwo. Si pudiera hacerlo tú no estarías aquí ¿O me equivoco? – agrega burlonamente.
- Pero eres un pokémon, y como todos puedes ser controlada – dice Dómino, omitiendo el comentario.
- Que tristeza da tú ignorancia – comenta Eve, con un imitado tono de lástima.
A Dómino no le gustaba para nada la insolencia y arrogancia de ese pokémon. A cada momento que pasaba, tenía unas ganas enormes de golpear y aniquilarlo, pero se contuvo por sus órdenes.
– Ya se acabaron los juegos – declara Dómino, con la voz temblándole de rabia.
Presiona un botón del control remoto, dos robots se materializan de la nada y rodean a Eve. Pretendían capturarla igual que a Mewtwo.
- ¡Si lastimas a alguien que no deberías lastimar lo lamentarás! – exclama Moonghost.
Todos lo miran. Moonghost había usado todas sus fuerzas para decir esas palabras.
- Tú no te metas – dice Eve - Ya me hiciste reír una vez, no me hagas hacerlo de nuevo – agrega dirigiéndose a Dómino.
Dicho esto mira directamente a Moonghost, todavía con la extraña sonrisa.
- No deberías… estar aquí… muy… temprano – dice Flowar, entre cortadamente.
- Para su alegría no estoy completamente aquí, solo tengo cierta influencia. No se preocupen, solo quería ver que tal es esta nueva situación, me había llamado la atención desde su punto de vista… Pero en realidad es una completa pérdida de tiempo – dice Eve con cierto desdén.
Entonces es rodeada por su aura violeta que se transforman en chispas, las cuales se expanden y cubre a todos en una luz violácea cegadora que obliga a que se cubran los ojos (los que pueden).
Cuando el resplandor se extingue, Dómino abre los ojos y se encuentra con que todos los pokémon que se encontraban apresados en las máquinas habían sido liberados, que los robots no funcionan y que el Electabuzz estaba inconsciente.
- ¡No otra vez! – exclama el Rocket del Electabuzz, que se acerca y se deja caer de rodillas.
- ¡¿Qué hiciste?! – grita Dómino.
– Me lo reservo – responde Eve con una sonrisa. Voltea a ver al peluche de Kangaskhan – Te lo dejo a ti pequeñín –.
Repentinamente, todos los muñecos y juguetes que estaban alrededor comienzan a lanzarse encima de Dómino y sus secuaces, hasta que quedan debajo de una gran pila, inmovilizados.
Dyfir, Flowar, Moonghost y Rocknight quedan muy confundidos ante esto. Mientras sus hermanos se recuperaban de su confusión y asombro, Eve se acerca a Mewtwo.
- ¿Estas bien? – le pregunta mientras lo socorre.
- Si… No fue tan grave como la última vez – contesta con una sonrisa.
- Realmente interesante…- susurra Eve muy cerca de Mewtwo… Más cerca de lo que había estado nunca.
El rostro de Mewtwo se torna rojo y siente como los nervios se apoderan de su cuerpo.
- ¿Sucede algo? – pregunta, con un nudo en la garganta.
- Por los momentos no… - contesta Eve, con una extraña sonrisa – Pronto podré verte con mis propios ojos, eso es seguro… -
Mewtwo la mira muy extrañado, había algo en la mirada de Eve que le resultaba completamente desconocido…
En ese momento, el gran Kangaskhan de peluche se acerca a Eve y Mewtwo, interrumpiendo ese incómodo momento para alivio de Mewtwo. En eso, el Kangaskhan levanta a un confundido Mewtwo del suelo y comienza a andar.
- ¿Qué es esto? – pregunta Mewtwo, muy avergonzado – No hay necesidad de esto Eve – dice mientras se aleja flotando del Kangaskhan.
- No soy yo – declara Eve con los brazos cruzados.
- ¡No me digas que es…! – exclama Moonghost.
En ese momento, de la bolsa del Kangaskhan sale la cabeza de un pequeño pokémon. Era como todos sus hermanos, solo que más pequeño, de color rosa pastel y lila, sus ojos eran lila y muy brillantes, expresaban una enorme inocencia y eran muy infantiles.
- ¡Qué cosita más linda! – exclama Dyfir, dando un brinco.
- ¡Baby! – exclama Moonghost acercándose a la cosita rosa, lo saca de la bolsa del Kangaskhan y lo abraza - ¡Ahora no me voy a sentir solo! – (((TT___TT)))
- Pedo no me agfiguies – suelta Baby como pudo, tenía una voz muy infantil y era de niño.
Flowar mira la escena con una sonrisa, entonces ve a Eve y frunce el ceño, se le acerca mirándola molesta.
- No se preocupen, ya me voy. En la noche la tienes de vuelta… - dice Eve con una mirada de indiferencia.
Dicho esto se eleva y sale en dirección al colorido cielo del atardecer…

Aqui les dejo la imagen de Baby =D
Spoiler
Espero y haya sido de su agrado =D. Y ya saben, lean y comenten, no se queden solo leyendo XD.
Saludos ^(^0^)^