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#41

Respuesta: Fanfic


Aun no lo leo pero debe de estar tan bueno como los otros
Estuvo genial el capitulo no me espero al otro domingo y si metes a ash haz que pikachu evolucioned :twisted:

Nombres que opino:

Eve y los guardianes de la naturaleza
La mayor aventura difyr
La reencarnacion de los guardianes
Volvi (De Nuevo Jajaja)
#42

9 - Sin señal

9 - Sin señal


9
Sin señal



Spoiler
Los días pasaron hasta cumplirse una semana. A pesar de que el tiempo apremiaba tuvieron que permanecer en Pueblo Paleta, recibiendo alojamiento de un muy entusiasta profesor Oak, que estaba contento con la oportunidad de poder observar por más tiempo a los hermanos.

Para completo desagrado de Eve, todavía no lograba sentir que algún otro de sus hermanos despertara, superada por el empeño de Moonghost y Flowar de hospedarse en el pueblo para no andar sin rumbo por el mundo.

Eve pasaba el día entero meditando al borde de la desesperación, rogando por encontrar a otro hermano y poder seguir adelante. Detestaba sentir las miradas de humanos curiosos sobre ella, relamiéndose por la ansiedad de robarle toda la información posible, sintiéndose con el derecho de conocer qué hacía en ese mundo. ¡Pamplinas!

Por su parte, Dyfir había formado una pequeña amistad con Ash, el joven entrenador que llegó el mismo día que ellos junto a otros compañeros de viaje. Ash quería ser un maestro pokémon así que siempre tenían de qué hablar. May era una ferviente participante en Concursos Pokémon y podía pasar horas escuchándola de hablar sobre rutinas, aunque a Dyfir no le simpatizara mucho el glamoroso mundo de los concursos. Brock aspiraba a ser un criador, Dyfir estaba sorprendida por entender sin problemas de todo lo que él le hablaba, eso se lo podía agradecer a su madre. Por último estaba Max, el hermano pequeño de May, que aspiraba a tener pronto su primer pokémon y su impaciencia podía resultar exasperante.

Dyfir simpatizó con todos de inmediato, resultaba liberador poder hablar con otros humanos, era más sencillo entenderse. Claro que era divertido poder hablar con pokémon, no tenía palabras para explicar lo genial que le parecía ser tan afortunada, pero igual necesitaba congeniar con los de su misma especie para no creer que estaba loca.

Así llegó el octavo día, ofreciendo un clima esplendoroso con cielo azul intenso y nubes de algodón, permitiéndoles disfrutar al máximo de los diversos hábitats, escogiendo el campo en esa ocasión.

Moonghost y Flowar jugaban con un grupo de pokémon mientras Eve se mantenía apartada para meditar, bajo la fresca sombra protectora de un gran árbol, intentando aislarse y así continuar con su búsqueda.

Mewtwo hacía lo mismo que ella por su cuenta, ocupado en sus propios pensamientos y preocupaciones. El encontrarse con Ash fue una sorpresa poco agradable, el chico lo reconoció de inmediato y se mostró muy contento por ellos, algo inofensivo que sólo sirvió para aumentar la desconfianza de Eve hacia él.

Lo sucedido resultó curiosamente frustrante para Mewtwo, empeorando su malhumor por la insistencia de Ash de ser amigable con él, no le gustaba el contacto con los humanos y sólo podía soportar a Dyfir gracias a la presencia de Moonghost.

Suspiró, lanzándole una curiosa y rápida mirada a Eve, pensando que en cierto modo eran similares con respecto a los humanos, con la diferencia de que ella mostraba su desprecio sin tapujos. Sólo por eso, comprendía que ella lo mirara con mucho más recelo que antes y mantuviera la distancia.

Justo en ese momento, Flowar se acercó alegremente a su hermana, tarareando quién sabe qué cosa y llamando la atención de Eve.

— ¿Quieres unirte a nosotros y jugar un rato? —la enorme sonrisa de Flowar era tan encantadora que opacaba los rayos del sol.

Eve no se movió ni un ápice, le bastó con apenas abrir un ojo para desmotivar a Flowar, quien dejó caer las orejas un poco y se retiró con el entusiasmo mermado. Eve era realmente extraña, ni siquiera se la llevaba bien con sus propios hermanos, lucía joven pero no actuaba como tal. Carecía por completo del brillo soñador e inocente que tenían Flowar y Moonghost en sus ojos, si bien tenía deberes importantes que cumplir, su urgencia por cumplirlas era enfermiza.

Mewtwo decidió acercarse a Eve, impulsado por la curiosidad y el interés por desentrañar las razones de su comportamiento, sentándosele cerca sin que ella pareciera darse cuenta. La observó fijamente por unos instantes, quizás esperando a que se percatara de su presencia, rindiéndose al ver que estaba muy concentrada o… puede que lo ignorara adrede, no sería inusual.

— ¿Aun no logras conseguir nada? —le preguntó cautelosamente.

Eve pegó tal respingo que Mewtwo se sorprendió de contener la risa. No había duda de lo poco acostumbrada que estaba Eve a que Mewtwo le dirigiera la palabra, especialmente porque él prescindía de sus cuerdas vocales y utilizaba la telepatía para comunicarse. Escuchar repentinamente una voz retumbando en tu cabeza podía ser incómodo, especialmente si se estaba tan inmerso en la meditación como Eve, así que la mirada asesina que recibió de ella se la tenía bien merecida.

— No —respondió tajantemente, girando para darle la espalda y volviendo a sus asuntos.

— Quizás deberías tomar un descanso, puede que el estrés embote tu psiquis y por eso no logras captar nada por más tiempo que te dediques medites. Jugar con tus hermanos parece una buena opción para despejar la mente —dijo Mewtwo hablando como si nada, no se dejaría intimidar por una mirada envenenada de alguien más pequeño e inmaduro que él.

No tardó mucho en recibir otra mirada asesina de Eve, quien lo observaba por encima de su hombro, frunciendo el ceño y moviendo la cola efusivamente en clara señal de descontento.

— ¿Jugar? No pierdo el tiempo en tales frivolidades, es absurdo pensar que es una solución, tanto como si tú te pusieras perseguir una pelota en este mismo instante —espetó Eve de malagana.

Mewtwo tuvo que admitir que Eve tenía razón —aunque no en voz alta, primero muerte—, su sugerencia era absurda, pero insistía en que la angustia tenía saturada su mente y por ello no lograba captar las dichosas ondas de psiquis.

— Ciertamente, jamás iría detrás de una pelota, aunque eso no significa que existan otros métodos para liberar tensión —señaló Mewtwo inmediatamente, sorprendiéndose ante su insistencia, sabía que lo más sensato era retirarse pero algo lo mantenía anclado en ese lugar—. Dudo en demasía que compartir tiempo con tus hermanos sea un desperdicio, estuvieron dormidos por siglos, debieron extrañarse.

— ¿Tú qué sabes sobre mis hermanos y yo? —soltó Eve con hastío, dándole la espalda una vez más—. Respetaré tu modo de pensar, pero eso no funciona conmigo, no lo intentes.

— Por más que lo niegues es lo que necesitas, has perdido todos estos días meditando con resultados nulos, todo por tu urgencia de largarte de este lugar —espetó Mewtwo, comenzando a irritarse ante la necedad de Eve—. Es cierto que no te conozco, obviamente a ninguno de los dos nos interesa hacer tal cosa, sólo te señalo algo obvio con respecto a la psiquis; tomar un descanso permitirá que logres enfocarla mejor.

— Si está claro que ninguno de nosotros tiene el mínimo interés por el otro, explícame entonces, ¿por qué insistes tanto en que descanse para salir de este pueblucho? —espetó Eve molesta, sin molestarse en mirarlo en aquella ocasión.

— Porque… —titubeó Mewtwo, deteniéndose en seco al darse cuenta de que no tenía una respuesta. La malcriadez de Eve era suficiente para dejarla sola, ni siquiera sabía por qué lo intentaba. Quería entender todo respecto a esos hermanos, pero ahora eso parecía no ser motivación suficiente. ¿Entonces por qué? —. No lo sé… Veo que todos se preocupan por ti y por el asunto que los trajo aquí, no quieren que te esfuerces demasiado para evitar que te sobrecargues y…

— ¡¿Qué dijiste?! ¡¿Qué ellos están igual de preocupados que yo?! ¡¿Qué me esfuerzo demasiado?! —exclamó Eve histéricamente, poniéndose de pie al tiro y dándole la cara, que estaba roja como un tomate por la ira que la embargó súbitamente— ¡No sabes de lo que estás hablando! ¡¿Quién te crees para venir a hablarme tonterías?! ¡Tú no sabes lo que tenemos que hacer! ¡Mucho menos sabes lo que a mí me toca hacer! ¡He tenido que sacrificar muchas cosas y debo seguir haciéndolo porque nunca es suficiente! ¡Todo para salvarle el pellejo a criaturas rastreras, viles y sin escrúpulos que nunca debieron existir! ¡No merecen que yo tenga que…! —se detuvo súbitamente, temblando y abriendo los ojos de par en par, como si acabase de recordar lo más terrible del mundo.

— ¿Hacer qué? —musitó Mewtwo inconscientemente, tan consternado por lo que acababa de ocurrir como ella.

— ¡¡¡No te importa!!! —vociferó Eve, convirtiéndose repentinamente en la viva personificación de Medusa, expeliendo chispas violáceas en todas direcciones—. ¡Lárgate! ¡No te quiero cerca! ¡LARGO!

Mewtwo frunció el ceño, se puso de pie y se alejó sin decir nada, lejos de sentirse intimidado el sólo pensó en que no tenía por qué soportar el malhumor de Eve. Caminó con tranquilidad pero sentía que el rostro le ardía por semejante desaire, en cualquier momento comenzaría a salirle humo de las orejas.

¡Qué maravilla! Lo había arruinado, cualquier mínimo de confianza que restara luego de Ash la había echado al caño, Eve le haría la vida imposible para disuadirlo. Sin embargo, lo que más disgustaba a Mewtwo de todo ese asunto, además de las groserías de Eve, era descubrir que lo podía molestar tanto con poquísimo esfuerzo.

Lo más sano para él era irse, no existía ningún juramento que lo atara a ellos, no tenía por qué soportar semejantes cosas y menos cuando se trataba de un asunto que no tenía nada que ver con él. Sin embargo, una voz en lo más recóndito de su mente gritaba desesperadamente, diciéndole que se estaba mintiendo a sí mismo y que deseaba continuar.

Mewtwo no sabía qué era peor: los gritos de Eve colmándole la paciencia o aquella débil vocecita que le metía el dedo en la llaga de cuya existencia desconocía.

A pesar de que Mewtwo había accedido a desaparecer de su vista, Eve no conseguía recuperar la calma, buscando otro lugar en donde nadie la molestara para recuperar el control de su cuerpo y emociones. Se dejó caer en el suelo, las chispas de plasma seguían saltando al compás de su irregular respiración. Temblaba de rabia y la temperatura de su cuerpo aumentaba sin pudor, todo porque un extraño pretendió decirle qué hacer y la sacó de sus casillas. Para empeorar la cuestión, estuvo por decir algo que no debía, ese algo que detestaba con todo su ser.

Eve gruñó, llevándose las manos a la cabeza y negando con ella efusivamente, cerrando con fuerza sus ojos. “No pienses en eso, no pienses en eso, olvídalo”, se dijo con desesperación, rechinando los dientes y sabiendo que era difícil hacerlo. Nadie era capaz de comprender su frustración, tampoco esperaba que alguien lo hiciera, no les importaría mientras ella salvara sus miserables vidas. Había nacido para eso y no tenía forma de escapar de su destino.



Mewtwo vagaba por el jardín luciendo algo ofuscado aunque meditabundo. Eso le parecía a Moonghost, que lo observaba desde una prudente distancia, oculto entre los arbustos. Con las intenciones de levantarle el ánimo, Moonghost salió de su escondite, desconociendo que el clon preferiría mil veces que lo dejaran solo.

— ¡Buen día, Mewtwo! ¿Por qué tu rostro es atacado por las inquietudes de la vida? —preguntó Moonghost, imitando la voz del profesor Oak en un modo muy amanerado y exagerando los gestos que hacía—. Es un día esplendoroso. La suave brisa del verano sopla y nos envuelve levantando algunas faldas en el proceso. Llenando de calidez nuestros corazones gracias a la luz del brillante sol, despejando el cielo para deslumbrarnos con su maravilloso azul, así podrá calcinar con eficacia nuestras delicadas retinas. Un presente tan magnífico como este no se recibe todo el tiempo, igual que el maravilloso espécimen ante ti agregándole palabras pomposas a cada oración… ¡Oh, Clotilde! —estalló en risotadas, ignorando que Mewtwo alzaba una ceja en señal de reprobación. Luego de enjugarse las lágrimas y ya usando su propia voz, añadió—: Ya, hablando medio en serio, es un día muy bonito para tener esa cara larga. ¿Te sucede algo malo?

— No me sucede nada, sin embargo… —contestó Mewtwo severamente, deteniéndose de sopetón y taladrando al fantasma con la mirada—. Hay cosas que no nos has dicho y una especial con respecto a Eve, ¿cierto? Acaba de gritarme sin motivo porque casi se le escapa algo. Quiero saber de qué se trata.

A cualquier otro le hubieran temblado las piernas ante semejante exigencia, pero la naturaleza despistada y despreocupada de Moonghost sólo hizo que se encogieran de hombros, sin sentirse amedrentado por los intensos ojos violetas del clon.

— ¿Algo sobre Eve? —repitió pensativamente, rascándose la cabeza y ladeando una oreja—. Te he contado bastantes cosas, quizás no todas porque no las recuerdo del todo, pero con respecto a Eve no hay más nada. Sabes que siempre estoy dispuesto a darte toda la información que me pidas, ¿verdad?

— ¿No estarás mintiéndome? —inquirió Mewtwo, entrecerrando los ojos con desconfianza ante la radiante sonrisa del fantasma.

— No sería capaz de hacerle tal cosa al compadre de mi alma ectoplásmica—respondió Moonghost ensanchando más su sonrisa.

Mewtwo mantuvo la mirada clavada en él, poco convencido de la sinceridad de su respuesta, sintiendo la tentación de hurgar en su cabeza por un instante. Respiró profundamente un par de veces para calmarse, no quería hacerle eso a alguien que lo consideraba su amigo, así que le agradeció con un sutil ademán de la cabeza y siguió su camino, sumergiéndose de nuevo en sus pensamientos. Quizás si ordenaba toda la información con la que contaba descubriría algo por su cuenta.

Moonghost comprendió que seguir a Mewtwo sólo lo angustiaría más, así que se quedó en el sitio, observándolo hasta que estuvo bastante lejos. Repentinamente, sus orejas decayeron y suspiró con pesar, clavando la mirada en el suelo con tristeza.

“Quisiera poder contártelo todo, Mewtwo, pero incluso yo pienso que es mejor que no sepan ciertas cosas”, pensó bastante alicaído. “Son muy dolorosas y vergonzosas para Eve…”.

— ¡Un, dos, tres por Moonghost! —exclamó Flowar, saltando de imprevisto desde los mismos arbustos que su hermano utilizó para ocultarse antes.

— ¡¿Qué?! —chilló Moonghost, corriendo detrás de su hermana para intentar llegar al punto de salvado antes que ella—.¡No cuenta, no cuenta! ¡Olvidé que estaba jugando!



Ocultos entre la maleza, cuatro pares de ojos observaban atentamente a Moonghost correteando tras la risueña Flowar, cada uno a través de binoculares de alta tecnología que guardaban información del movimiento de los hermanos.

— El de la flor no estaba antes —masculló un hombre con tono umbrío.

— ¿De dónde salió? ¿Acaso evolucionaron? —cuestionó un segundo, dejando de lado sus binoculares y colocándose unos pequeños lentes de sol circulares.

— No, ahora hay tres —dijo el que tenía la voz más gruesa y carrasposa.

— ¿Y de dónde salió? —preguntó el primero.

— Eso no nos importa. Nuestra misión es capturarlos y nada más, si aparecen otros sólo aumentarán nuestros méritos cuando los llevemos ante el jefe —gruñó el tercero, guardando sus binoculares y lanzándoles una mirada de reproche a sus compañeros— ¿Acaso tengo que recordarles lo que nos sucederá si fallamos?



— ¡Fracasos como estos son inaceptables viniendo de soldados de tan alto rango como ustedes! —vociferó Giovanni dándole un puñetazo a su escritorio—. ¡Les asigné pokémon de élite y con eso era más que suficiente, los superaban en número y fuerza! ¡A pesar de tener todo a su favor, los superó su incompetencia y fueron incapaces de hacerles siquiera un rasguño!

— P-pero, jefe… intento decirle que... lo que sucedió fue que…—tartamudeó Cara de Primeape.

— ¡Me importa un bledo si la chica tenía un Articuno! ¡Derrotas ante adolescentes son imperdonables y suponen una vergüenza para la organización!

—Pero, jefe… —balbuceó el más corpulento de todos con timidez.

— ¡Basta de excusas! —exclamó Giovanni, acompañado de un bufido amenazador de su Persian que hizo temblar al grupo—. Localizarán a esos pokémon, los capturarán y los traerán ante mí aunque sea lo último que hagan —resopló recostándose en su silla, intentando serenarse aunque que la vena de su sien palpitaba de un modo que parecía estar a punto de estallar—. Y cabe aclarar que más les vale no regresar si no cumplen su misión.

Un escalofrío recorrió la columna vertebral de los cuatro subordinados de Giovanni, profundamente conmocionados por las últimas palabras de su jefe. Intercambiaron miradas nerviosas entre ellos, intentando encontrar la manera de aminorar la ira de su amo y señor.

— Jefe, el problema es… intentamos decirle que… —insistió Cara de Primeape, tratando de darle la importante información que tenían para él, sin recibir tal oportunidad.

— ¿No fui lo suficientemente claro? —siseó Giovanni, dejando los papeles en los que se había ocupado y echándolos efusivamente con un ademán de la mano.

— ¡Mi jefe supremo! —exclamó el único que había permanecido callado en su esquina, temblando de miedo al sentir la penetrante mirada de odio que le dirigió Giovanni—. ¡Hemos intentado decirle que el mayor motivo de nuestro fracaso fue a la intervención de Mewtwo!

— Sus pobres excusas me interesan en lo más míni… —espetó Giovanni, deteniéndose de súbito al terminar de procesar las palabras que acababa de escuchar—. ¿Qué dijiste?

— Lo que escuchó, jefe supremo —respondió Cara de Primeape, dando un paso adelante y parándose firme, sintiendo confianza al ver el súbito interés de su líder—. Estábamos cerca de eliminar a la entrenadora que se encontraba con nuestro objetivo, pero nuestra operación se vio frustrada cuando esta chica fue protegida por barrera psíquica. Se identificó al responsable como Mewtwo.

>>Antes de reportarnos acudimos al Departamento de Investigación, donde nos suministraron información de avistamientos de un extraño pokémon en un rango de seis meses —Cara de Primeapa tomó una gran bocanada de aire antes de continuar, hablaba tanto y tan rápido que se quedaba sin aliento—. Incluso se conformó un grupo de soldados para la investigación de este caso, por si desea corroborarlo. En vista de las coincidencias, podemos asegurar que se trataba de Mewtwo, lo que indica que se alojaba en esta ciudad desde hace bastante tiempo.

— No es necesario corroborar nada, yo mismo firmé la autorización. Recuerdo que me pareció una pérdida de tiempo —musitó Giovanni entre dientes, olvidándose por completo de sus papeles, intentando sobreponerse a todo lo que escuchaba.

El Persian ronroneó cruelmente, comenzando a recorrer la habitación con suma lentitud, fijando la mirada en los subordinados y poniéndolos de nuevo nerviosos.

Giovanni agradeció que su mascota supiera cuando deseaba tener un momento para pensar. Abrió una gaveta de su escritorio, sacando de una llamativa caja un cigarro que no tardó en encender. Aspiró y soltó el humo, buscando liberar un poco la tensión que invadió su cuerpo, meditando un poco respecto al tema.

Tenía que tomarse las cosas con calma, emocionarse por algo que si bien podía no ser cierto era absurdo. Sin embargo, la sola idea de pensar que el bicharraco por el que pagó muchísimo dinero estuviera bajo sus narices y él ni enterado, le hacía hervir la sangre.

— Ya veo… —musitó Giovanni pensativamente para sí, jugueteando con el cigarrillo entre los dedos—. Si lo que dicen es verdad, algo tuvo que impulsar a Mewtwo a salir de su escondite, aunque estoy seguro de que vio lo mismo que yo: un par de pokémon de apariencia similar a un Mew. Es obvio que luego de esto habrá abandonado la ciudad, si sus problemas existenciales siguen intactos, probablemente se haya ido con ese grupo —se detuvo un instante, sopesando las palabras que diría a continuación—. La misión anterior sigue en pie, pero deberán traerme a Mewtwo también en caso de que esté con los objetivos principales de su misión.

— ¡Como usted ordene, señor! —exclamaron los cuatro al unísono, poniéndose bien firmes y sus pechos inflados de orgullo.

— Los métodos que utilicen no me interesan, siempre y cuando me traigan esos pokémon vivos—dijo Giovanni dándole otra bocanada a su cigarro—. Pasen por el departamento de crianza para que les proporcionen un equipo poderoso a cada uno de ustedes. ¡Ahora, largo! —ordenó, señalándoles la puerta con un gesto grosero e impaciente de la mano. Justo cuando estaban cruzando la puerta, agregó cruelmente—: Recuerden que si no lo consiguen, es mejor que no se atrevan a volver ante mí.



El sol comenzaba a ocultarse detrás de las lejanas colinas, indicando el final de la tarde y de los juegos. Los pokémon estaban exhaustos por la diversión que no se detuvo hasta ese instante, tumbándose a sus anchas en el césped para descansar, charlando animadamente entre ellos.

Dyfir se acercó a ellos, sonriendo con satisfacción al ver lo felices que lucían sus pokémon junto a Moonghost y Flowar.

— Vaya, creo que no dejaron de jugar hasta que sus cuerpos pidieron auxilio —dijo entre risitas, agachándose y acariciando la cabeza de Llamita.

— La idea era liberar estrés, ¿no? —dijo Flowar, reincorporándose de inmediato para hacer gala de su radiante sonrisa una vez más.

— El hecho de que estemos en una búsqueda de la que depende el destino del mundo entero, no significa que no podamos echarnos un descansito para jugar —añadió Moonghost, levantando su brazo perezosamente.

— Al menos aprovecharon el tiempo al máximo —dijo Dyfir entre risas, echándole una ojeada a su alrededor con suma curiosidad—. Oigan, ¿dónde están Eve y Mewtwo? No los veo por ningún lado…

— Eve está por allá sola meditando, igual que lo ha hecho todos estos días —contestó Flowar, encogiéndose de hombros y moviendo ligeramente sus orejas.

— Y Mewtwo estuvo vagando por ahí hasta hace rato —agregó Moonghost despreocupadamente, soltando un bostezo.

— Cierto —asintió Flowar, tornándose pensativa repentinamente—. Ahora que recuerdo, lo noté algo extraño durante toda la tarde, no sé si estaba molesto o triste.

— ¿Triste? ¿Sucedió algo malo? —preguntó Dyfir mostrando cierta preocupación.

— ¿Te puedo confesar algo? —dijo Moonghost con aire misterioso, reincorporándose súbitamente.

— Por supuesto, eres libre de hacerlo, Moonghost —Dyfir se arrimó hacia el fantasma, dejando que él se acercara a su oído para que le hablara con discreción.

— No tengo idea de qué le pasa a Mewtwo —dijo Moonghost con voz grave, consiguiendo que la chica le jalara las mejillas por emocionarla en vano.

— ¡Gran lealtad al jefe! —exclamó una voz extraña repentinamente, haciéndolos respingar y poniéndolos en pie del tiro.

Buscaron con la mirada por todos lados, pensando por un instante que se trató de Moonghost jugándoles una broma para librarse del castigo de Dyfir, hasta que unas figuras salieron de unos arbustos revelando por fin a los responsables.

— Prepárense para que les arrebatemos a sus pokémon —dijo el primero de los sujetos.

— Y más vale que nos teman.

— ¡Busquen algo mejor que hacer, porque les patearemos el trasero igual que la última vez! —gritó Dyfir con voz chillona, señalándolos con un dedo acusador al reconocerlos como los agentes del Equipo Rocket que los atacaron en Ciudad Viridian.

— ¡¡¡Déjennos terminar nuestro lema!!! —gritaron los cuatro miembros del escuadrón al unísono.

— Llenaremos al mundo de caos y devastación —recitó el tercero, realizando una pose extraña y elaborada que pronto se convirtió en una coreografía que todos los miembros ejecutaban en perfecta sincronía.

— Para dominar a todo quien se nos oponga —recitó el siguiente.

— Para destruir el bien y el amor.

— Para extender el imperio Rocket hasta el último rincón.

— ¡Qué pesados! —musitó Moonghost sacando la lengua con disgusto.

— ¡Somos el Equipo Rocket, Escuadrón 45! ¡Nombres clave: R4, R3, R1 y, nuestro líder, R2! —exclamaron todos al unísono y señalando al Cara de Primeape.

— ¡Ríndanse ahora o prepárense para sufrir! —exclamó R2, señalándolos desafiantemente con su índice, mientras sus compañeros terminaban con sus maniobras y cerrando el acto con una pose en conjunto que ellos consideraban magistral.

— Entre mis metas para el día de hoy, tenía ver hombres en trajes ajustados ejecutando poses al estilo Power Poke-Rangers —señaló Moonghost jocosamente y con una extraña mueca en el rostro, dudoso en sentirse perturbado o echar a reír.

— Veo que prefieren no tomarnos en serio —dijo R2 arrogantemente, tomando una pokebola y agrandándola.

— ¡No aprecian la verdadera genialidad! —refunfuñó R1, reacomodándose sus pequeñas gafas de sol, preparando también una pokebola.

Los Rocket rompieron la formación y pronto convocaron a sus pokémon, apareciendo poco a poco un Arcanine, un Electabuzz, un Houndoom y un Lickitung que miraban con ferocidad al grupo de viajeros.

— ¡Es tu turno, Tretsenl! —dijo Dyfir, teniendo a su fiel Furret listo para luchar en menos de un segundo, dirigiendo una mirada desafiante a sus oponentes.

El pokémon soltó una exclamación a modo de reto que hizo que el Equipo Rocket se desternillara de la risa, burlándose del Furret que, para ellos, no tenía oportunidad alguna frente a sus pokémon. No sería más que una botana para sus feroces canes.

— ¿Quiénes son ellos y por qué nos atacan? —preguntó Flowar, mostrando cierta preocupación.

— Unas cosas que son una grandísima ladi… ¡fastidio! —corrigió Moonghost, riendo nerviosamente ante la reprobadora mirada de su hermana, que no le gustaba que sus hermanos usaran malas palabras. Miró a sus contrincantes y les dijo—: Saben que van a perder, así que ahórrense la humillación, dense la vuelta y conserven algo de su dignidad.

— No estén tan seguros. Ustedes son propiedad del Equipo Rocket ahora — dijo Cara de Primeape, dibujando una cruel sonrisa que acentuó los rasgos más feos de su rostro.



CAPITULO ORIGINAL (2007)
Spoiler
Capítulo 9 – Sin señal
Habían pasado ya unos cuantos días y Dyfir y los demás seguían en el laboratorio del Prof. Oak en Pueblo Paleta. Ash, Brock, Max y May se habían pasado mucho en el laboratorio desde que llegaron y se la pasaban charlando con Dyfir, mientras que sus pokémon jugaban y descansaban. Moonghost sobrevivió al ataque de afecto del Muk, que resultó ser el de Ash, ya que al ver a su entrenador se olvidó de Moonghost. No se habían ido por que Eve, al parecer, no había hallado a otro de sus hermanos y se encontraban esperando a que captara alguna señal.

En estos momentos se encontraban en el hábitat pokémon (“jardín” del laboratorio) recibiendo la mañana y respirando los aires del campo. Moonghost y Flowar jugaban con los pokémon de Dyfir, Ash y los demás. Eve se encontraba a la sombra de un árbol que estaba cerca del laboratorio, con los ojos cerrados como si meditara. Mewtwo se hallaba con los demás en silencio.
- Eve ¿por qué no vienes y juegas un rato con nosotros? – pregunta Flowar repentinamente, acercándose a su hermana.
Eve no le responde, entonces Flowar prefiere no insistir y sigue jugando. Mewtwo observa a Eve y decide acercársele.
Se sienta a su lado y la mira
- ¿Todavía nada? – pregunta Mewtwo.
- No - contesta Eve.
- ¿Por qué no descansas y juegas un rato con tus hermanos? –
Eve abre los ojos y lo mira escépticamente.
- Eso es demasiado trivial para mí. Pienso que sería lo mismo si te pusieras a jugar tú también - dice antipáticamente y volviendo a cerrar los ojos – Además, me parece una pérdida de tiempo… -
- Divertirte con tus amigos no es una pérdida de tiempo – dice Mewtwo, que se queda extrañado de si mismo por lo que acababa de decir.
- Esa es tu manera de pensar no la mía – dice Eve cansinamente, abriendo los ojos y mirándolo fríamente – No puedo perder tiempo –
- Pero no sientes nada desde hace días y todo ese tiempo has estado meditando sin éxito. Deberías descansar un poco… –
- ¿Cuál es el interés en que descanse? – pregunta Eve, ya irritada.
- Solo… Es que… - tartamudea Mewtwo, sin hallar que decir - Todos estamos tan preocupados como tú por esto, no queremos que te esfuerces demasiado… -
- ¿Tan preocupados como yo? ¿Esforzarme demasiado? – lo interrumpe Eve repentinamente, su voz tenía un toque burlón pero estaba muy molesta – Tu no sabes lo que dices, no sabes lo que nos espera… No sabes lo que me espera a mí. Tener que hacer todo esto por cosas que no valen la pena. Y al final tener que…– dice furiosa, pero se detiene bruscamente.
- ¿A que te refieres? – pregunta Mewtwo muy extrañado.
- ¡Eso no te importa, déjame en paz! ¡LARGO! – le grita exasperada Eve.
Mewtwo se aleja, tratando de no aumentar la furia de Eve. Ahora si la había hecho, si pensaba que tenía ganada un poco de la amistad (o al menos la palabra) de Eve la había perdido en ese instante.
Eve seguía molesta, lo único que le faltaba era que un pokémon desconocido (relativamente) le dijera que hacer. Y para colmo casi le revelaba que ella tenía que… No, no lo recuerdes, olvídate de ese detalle, pero… ¿Cómo olvidarlo? Tener que hacerlo por una causa sin sentido, nunca aprenderán la lección hasta el final. Pero no te queda otra opción, para eso naciste…

Mewtwo vagaba pensativo por el jardín. Moonghost lo ve de lejos y se le acerca al no saber diferenciar entre una cara triste y una pensativa.
- Hola Mewtwo ¿Por qué esa cara larga? Es un día muy hermoso y no debemos estar triste por que el regalo que nos dio “Mamá” está muy lindo – le dice imitando la voz del Prof. Oak.
- No tengo ánimos – contesta Mewtwo, secamente.
- ¿Por qué? ¿Te sucedió algo? – pregunta Moonghost con su voz, extrañado por el tono de su amigo.
- ¿Moonghost? ¿Hay algo que no nos hayas contado…? ¿Algo sobre Eve…? – pregunta Mewtwo inquisitivamente, mirándolo fijamente muy serio.
- ¿Qué si no les he contado algo sobre Eve? – repite Moonghost extrañado, algo intimidado por la mirada de Mewtwo –Hasta donde recuerde… No, nada. Todo está en orden. Hay cosas que no saben todavía, obviamente, pero no están relacionadas con Eve – contesta suavemente.
- ¿Seguro? – insiste Mewtwo.
- Segurísisisimo – afirma Moonghost, asintiendo.
- Bien… – masculla Mewtwo.
Mewtwo se aleja de Moonghost, él cual lo sigue con la mirada hasta que se pierde entre los árboles. Moonghost agacha la cabeza y suspira.
- “Quisiera poder decirte" – piensa mientras regresa a jugar – “Pero hasta yo pienso que es mejor que no lo sepan, formarían un mayor lazo de amistad y sería más triste para todos… Y el otro detalle, ¡menos todavía…!” -.

No muy lejos del laboratorio. Cuatro hombres observaban a Moonghost y Flowar con unos binoculares de alta tecnología.
- O es que cambiaron o es que hay otro más – masculla uno de los hombres.
- En ese caso… ¿De donde habrá salido? – masculla otro.
- Eso no importa, tenemos que capturarlos a como de lugar. O sino… -

***FLASHBACK***
- ¡Su fracaso es inaceptable! –exclama Giovanni fríamente, golpeando con el puño su escritorio – ¡Tenían una ventaja numérica, les permití usar los pokémon mejor entrenados que tenemos disponibles en esta base…! ¡Y a pesar de todo no pudieron ni siquiera hacerles daño! -
- S-señor… T-t-todo habría salido bien, l-l-los teníamos a-a-acorralados pero l-l-lo que s-sucedió f-f-fue que… - tartamudea el Rocket 1, temblando de miedo.
- ¡No me interesa si un pepino llegó y los derroto! ¡No tolero las derrotas! –
- Pero señor… - dice el Rocket 3, con temor.
- ¡Pero nada! Perseguirán y capturaran a esos pokémon aunque les lleve toda la vida lograrlo – dice Giovanni, concentrándose de nuevo en sus papeles – O que mueran en el intento – agrega macabramente.
Un escalofrío recorre a los cuatro cadetes.
- Pero señor, es que Me… - comienza el Rocket 2.
- ¡Ya me escucharon! – exclama Giovanni, mordazmente.
- ¡Señor! ¡Lo que tratamos de decirle es que fallamos en nuestra misión por que Mewtwo interfirió! – exclama el Rocket 4 rápidamente, sudando la gota gorda.
- ¡No me importan sus pobres excusas ustedes van a…! – exclama Giovanni que revisaba sus papeles, pero se detiene bruscamente y los mira extrañado - ¿Cómo es eso de que Mewtwo interfirió? –
- Así es señor. – contesta el Rocket con cara de Primeape - Mewtwo se encontraba aquí, en Ciudad Viridian, y ayudo a los pokémon en cuestión – relata el Rocket 1, con mayor serenidad que sus compañeros.
Giovanni deja los papeles a un lado. Los cadetes estaban muy nerviosos, exceptuando a “Cara de Primeape”. El Persian maúlla y se pone a recorrer la habitación. Giovanni abre una gaveta de su escritorio, abre una pequeña caja que tenía y saca un tabaco el cual enciende
- Ya veo… - espeta Giovanni, colocando el humeante tabaco en su boca - No creo que Mewtwo se haya quedado en la ciudad después de que lo vieron. Lo más probable es que se haya ido con esos pokémon, sé que debe sentir curiosidad hacia ellos por su parecido a Mew – dice para sí Giovanni – ¡Les tengo una muy importante misión a ustedes cuatro! –
- ¡Usted ordene y obedeceremos señor! – exclaman los cuatro Rocket, colocándose en posición firme.
- Quiero que sigan a esos pokémon y los capturen. Obviamente también quiero a Mewtwo. Utilicen cualquier medio para capturarlos, no importa que lleguen un poco heridos a la base – dice Giovanni botando el humo de su boca – Pasen por el Laboratorio de Cría y Cautiverio y que les den a cada uno un equipo poderoso ¡Retírense! – les ordena Giovanni, cuando los cadetes estaban en la puerta agrega–Les hago una advertencia. Si no capturan a esos pokémon será mejor que no regresen –
- ¡Si señor! – exclaman los cadetes.
Asustados, salen frenéticamente de la habitación.
***FIN DEL FLASHBACK***

Ya empezaba a ocultarse el sol. Los pokémon, cansados de jugar, descansaban tumbados en el césped charlando entre ellos.
A mitad de tarde, los pokémon de Ash fueron a entrenar (llamados por su entrenador); Dyfir regresaba justo de haber visto el dichosos entrenamiento y caminaba hacia sus pokémon.
- Vaya, vaya, vaya. Veo que no dejaron de jugar hasta desmayarse del cansancio – les dice con una sonrisa. Todos sus pokémon exclaman felices en respuesta al comentario de su entrenadora.
- Por supuesto – dice Flowar.
- ¿Por qué no divertirnos cuando tenemos un tiempo para descansar? Tenemos que aprovechar estas “vacaciones” – dice Moonghost.
- Y no perdieron tiempo – dice Dyfir, entre risas. Recorre los alrededores con la mirada – ¿Dónde están Eve y Mewtwo? – pregunta.
- Eve sigue meditando – contesta Flowar, sentándose.
- Y Mewtwo anda por ahí triste – agrega Moonghost, bostezando.
- ¿Triste? ¿Por qué? ¿Qué le ocurrió? – pregunta Dyfir preocupada.
- ¿Te puedo confesar algo? – pregunta Moonghost, con un aire de misterio.
- Si ¿Qué es? – musita Dyfir, asintiendo.
Moonghost se le acerca
– No tengo ni idea de lo que le pasa a Mewtwo – dice Moonghost.
Dyfir hace la típica caída de un animé.
- Me gustan tus pokémon – dice una voz “conocida desconocida” - ¿No te importa que te los quitemos verdad? -
Todos buscan de donde proviene la voz, pero no tuvieron que buscar mucho, los mismos hombres de Ciudad Viridian aparecieron detrás de ellos.
- ¿No te molesta? – pregunta el Rocket 4, altaneramente.
- Busquen oficio –susurra Dyfir monótonamente
- Al parecer si no es por las buenas, tendrá que ser por las malas – dice el Rocket 2.
Todos los Rocket lanzan una pokebola (respectivamente). De ellas salen un Arcanine, un Electabuzz, un Houndoom y un Lickitung. Los pokémon se observaban con furia mutuamente
-Te toca Tretsenl- dice Dyfir, volteando a ver a su Furret.
El larguirucho pokémon asiente y se coloca de un salto enfrente de su entrenadora, preparado para luchar.
- ¿Quiénes son esos bichos raros? – pregunta Flowar.
- Unas “cosas” insignificantes – contesta Moonghost - Son una eterna la... ¡fastidio! –se corta, al ver la reprobatoria mirada de se hermana - Ustedes saben que van a perder ¿Por qué no mejor salen corriendo de una vez?- dice burlonamente
-No cantes victoria, todavía queda mucho para el final- dice el Rocket 1 (“Cara de Primeape”)…







Gracias a los que han leído el fic y opinado, a los que no tambien XP. Bueno, por fin tengo algunos nombres y ustedes van a decidir cual va a llevar el Fanfic llamado Fanfic XD... Una amiga y yo nos pusimos hace un rato y me dio varias sugerencias, como algunos de ustedes dejaron sugerencias no las iba a dejar ahi :grin: . Arriba deje la encuesta que tiene la sigueintes opciones:



- Una Nueva Aventura: Salvando a la Madre Tierra
- Eve y Los Guardianes de la Naturaleza
- Los Hijos de la Tierra
- Eve y Los Misterios Ecologicos (XD)
- Los Misterios de Eve
- El Misterio de los Trece
- La Misión de los Trece Conejos Misteriosos (Es broma, es broma... que en serio es BROMA XD)




Si tienen alguna otra sugerencia pueden decirla para agregarla a la encuesta. Algunos nombres suenan graciosos no creen?
CONCLUSION: Intentar buscarle un nombre que no cause cierta gracia es muy dificil XD. De hecho, mi amiga me lo dijo asi XD
Lo dejo en sus manos =D.... Hay muchos Eve no creen??? XD

Se han agregado otras dos sugerencias de nombres, ambas sugeridas por master (no me recuerdo tantos numeros n_nU). Aquí las dejo:


La Mayor Aventura De Difyr
La Reencarnacion De Los Guardianes

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#43

Respuesta: Fanfic


Bueno Onix...
Ase como 3 horas me sentí mal porque tu leías mi Fic y opinabas.
Decidí leer tu Fanfic... (tenia cara de [que flojera -.-"])
Pero... en serio... Fue un imbecil al creer eso porque tu Fanfic es Oro!.
En serioo me encanto....!
Tan buena historia y redacción :shock:
PERFECTA ORTOGRAFÍA :shock:
En serio... me encanto tu Fic...
Me leí todos los capítulos en 3 horas aprox..
sin parar... me tuvieron enganchado...
Te digo esto porque cuando miro un Libro pongo la cara de :neutral:
Osea no me gusta leer cosas....
Pero tu fic es buenísimo..
y para que yo me ponga a leer 3 horas (aprox) esta muy difícil u.u
Lo sigo diciendo.. esta buenísimo me pregunto porque no lo lei antes :?
Me encanto xD
Y de tu ultimo capitulo... me gusto (en contra de los demás) que ayas metido a ash xD...
Sabias que puedes vender tu fic ala compañía de pokemon 8)
Podrían hacer una película de esta historia xD..
Bueno.. muy bueno el fic...
Estoy esperando el siguiente capi ](*,)

Salu2
PD: buenisimos los dibujos.. me gusto el de richie xD. y el de cpokemon esta bueno..
Ragnarok > Pokemun.
#44

Respuesta: Fanfic







10
Hazlo con amabilidad


Spoiler
El Equipo Rocket logró colarse en los terrenos del laboratorio del profesor Oak, amenazando con llevarse a los hermanos a cualquier costo. Los pokémon de los criminales eran fuertes, Dyfir lo sabía de primera mano, pues si Mewtwo no hubiese intervenido aquella noche en Viridian ella no estaría ahí. La situación podía agravarse si no actuaban con cuidado, necesitaban derrotarlos rápidamente y llamar a la policía… ¡o a quien sea que llamara el alboroto!

A pesar de las circunstancias y de la terrible amenaza que suponían aquellos hombres, alguien se mostraba bastante renuente, tanto que incluso los del Equipo Rocket intercambiaban miradas de extrañeza entre ellos mientras escuchaban la conversación.

— ¡No, no y no! ¡Me niego a complacer este tipo de comportamiento! —exclamó Flowar negando efusivamente con la cabeza, cruzándose de brazos en muestra de absoluta testarudez—. La violencia no soluciona los problemas, estoy totalmente en contra de esto. Todo se puede solucionar con palabras y no con golpes.

— ¡¿Qué estás diciendo?! —bufó Dyfir con genuina incredulidad—. ¿No escuchaste? ¡Quieren llevárselos! ¿Acaso sabes algo de lo que hacen estos tipos a los pokémon?

— ¡Ay, qué contrariedad! —suspiró Moonghost con cierto pesar, rascándose la cabeza y dedicándole una sonrisa nerviosa a la joven entrenadora—. Verás, Dyfir... a Flowar no le gusta pelear, es algo así como… pacifista.

— ¡Y a mucha honra! —añadió Flowar inflando el pecho con orgullo.

— T-tiene que ser una broma… —Dyfir apenas habló con un hilillo de voz, aquello no podía estar sucediendo.

— Si fuera una broma ya te estarías riendo —dijo Moonghost entre risas, pero ante la mirada asesina de la chica tuvo que morderse la lengua, recuperando la compostura en un santiamén—. Lo siento, lo olvidé por completo. ¿Segura que no te lo había dicho antes?

— Obviamente, no —siseó Dyfir rechinando los dientes.

— Esto es más patético que entrenar nuevos reclutas —comentó el que se identificó como R1, acomodándose los pequeños lentes de sol redondos que usaba.

— De acuerdo… está bien… no importa… —musitó Dyfir aspirando grandes bocanadas de aire con cierto nerviosismo—. Yo me encargaré del Houndoom y tú, Moonghost… no sé, escoge a quien quieras, tenemos que arreglárnoslas —el fantasma asintió con entusiasmo, lanzándose a la batalla justo cuando la chica le dio la primera orden a su Furret, señalando su objetivo— ¡Ataque Rápido!

Tretsenl vociferó con entusiasmo y salió disparado a gran velocidad contra el Houndoom. El perro cornudo gruñó mostrando sus filosos colmillos, esquivando al hurón por los pelos cuando su entrenador se lo ordenó.

— ¡Hoy cenas peluche al carbón, Houndoom! — exclamó R3 riendo entre dientes.

Este fue el modo en que el perro recibió la orden de atacar. Las ascuas saltaron en sus fauces, liberando un Lanzallamas que se generó en lo más profundo de sus entrañas, dirigiéndolo directamente al hurón. Tretsenl no tuvo oportunidad de esquivarlo del todo, chillando de dolor al sentir el calor y el olor de su lustroso pelaje chamuscado. Corriendo rápidamente de vuelta a los pies de su entrenadora, Tretsenl se afligía por el daño recibido, pero en sus pequeños ojos se veía la determinación de continuar.

Dyfir maldijo por lo bajo al ver el pelo ensortijado y ennegrecido de su pokémon. No sabía qué hacer, esos pokémon atacaban a matar, ella no estaba preparada para enfrentarse a tales cosas.

— Oye, tú Houndoom está algo gordo, déjale ese muñeco de felpa a mi Arcanine —dijo R2 burlonamente— ¡Usa Lanzallamas!

El majestuoso pokémon no titubeó para complacer a su entrenador, liberando una hilera de llamas que fue directa al todavía resentido Tretsenl. Sin embargo, Moonghost se interpuso entre el ataque y el hurón, con su cuerpo envuelto en un aura violeta tan pálida que apenas se lograba distinguir, deteniendo el Lanzallamas a pocos centímetros de ellos y desviándolo con dificultad hacia…

— ¡¿Qué está sucediendo aquí?! —preguntó Eve a toda prisa, llegando sólo para recibir el Lanzallamas que su hermano repelió en pleno rostro.

El pánico que se manifestaba en la cara de Moonghost opacaba por completo a la estupefacción del resto. El rostro de Eve quedó completamente chamuscado y, por la mirada asesina que le dedicaba, a su hermano le esperaba un espantoso castigo.

— ¡¿Qué pasó?! ¿Q-qué fue lo que hiciste? —Dyfir con apenas hablaba con un hilillo de voz, haciendo todo lo posible por no partirse de risa.

— Pues, resulta que soy bien “patata” usando ataques psíquicos —musitó Moonghost con un gesto de profunda consternación.

— ¡Pisotón! —el hombre extremadamente “robusto” que se identificaba como R4, parecía completamente ajeno a lo que sucedía, dándole órdenes con la mirada perdida a su Lickitung.

El pokémon corrió lo más rápido que le permitían sus cortas piernas, pegando un salto y dirigiendo sus pezuñas hacia Moonghost para ejecutar el ataque indicado. Todo parecía ir perfecto para el Lickitung, hasta que su pie traspasó por completo a Moonghost, cuyo rostro desapareció en el estómago de su oponente.


— Bien, esto es bastante vergonzoso —la voz ahogada de Moonghost le provocó escalofríos al Lickitung al sentir cómo retumbaba en sus entrañas. Ambos permanecieron paralizados, sumamente incómodos por tan peculiar situación—. Me siento violado… ¡Oh, miren, un bollito de canela de la Sra. K!


Repentinamente, el Lickitung salió disparado por los aires luego de que Eve saltara sobre él, atinándole un fuerte coletazo en el rostro que consiguió liberar a su hermano. Moonghost le sonrió a Eve con mucha ilusión, agradecido por su gesto, a lo que ella respondió dándole un fuerte manotón en la nuca.

— ¡Ay, eso duele!

— ¡Mírame la cara y atrévete a decirme que tienes derecho de queja! —chilló Eve señalándose el rostro chamuscado.

— ¡Ya pórtense bien los dos! —se quejó Flowar, reprobando por completo el comportamiento de ambos. Los dos le respondieron al unísono echándole la culpa al otro.

Mientras los hermanos discutían entre ellos, el Electabuzz recibió la orden de atacar con un Impactrueno. Dyfir fue la única que se percató de esto y le comandó a Tretsenl que utilizara Cola Férrea. El Electabuzz apenas comenzaba a expeler chispas de su pelaje cuando Tretsenl pasó raudamente cerca de los hermanos, pegando un salto y dándole un coletazo a su oponente en pleno estómago.

— ¡Ya déjense de tonterías y acabemos con esto! —vociferó R2 rojo de indignación por cómo estaban saliendo las cosas a pesar del relajo que mostraban sus objetivos.

— ¡Electabuzz, recupérate y rostízalos con tu Trueno! —ordenó R1 al instante.

El Electabuzz farfulló, su cuerpo fue nuevamente envuelto en chispas doradas que saltaban de su áspero pelaje, listo para liberar su poderosa descarga. Eve se olvidó de Moonghost al darse cuenta de lo que sucedía, corriendo muy rápido y embistiendo al Electabuzz.

El pelaje de Eve desprendía chispas de energía violácea por todas partes cuando tacleó a su oponente, cuyo cuerpo quedó cubierto de chispas de plasma que saltaban como Remoraid.

Eve bufó burlonamente, encarando a los Rocket con una sonrisa de suficiencia, sabiendo que el Electabuzz estaba fuera de combate. El gritito de consternación del Rocket fue como música para sus oídos.

— ¡No de nuevo! ¡¿Cómo es que un pokémon puede ser tan inútil?! —R1 estaba profundamente frustrado. Intentaba encontrarle una explicación a lo sucedido mientras regresaba al Electabuzz a su pokebola y lanzaba otra— ¡Espeon, tu turno! ¡Y más te vale durar más de cinco minutos o te cuelgo de la cola!

El zorro psíquico liberó destellos de luz al salir de su prisión móvil, anunciando su salida con un tierno y melodioso aullido, que pronto convirtió en gruñido ante la amenaza de su entrenador.

— ¡Houndoom, tritúralos ahora! —exclamó R3 mientras su compañero hacía el cambio. No podía perder tiempo si buscaban restar oportunidades de escapar a sus oponentes.

Cuando el can se lanzaba hacia Eve, el Azumarril de Dyfir salió de la nada y lo interceptó con una Hidro Bomba que arrastró al Houndoom lejos. Dyfir con gran optimismo, le ordenó a su Furret que utilizara Rizo Defensa, con lo que el hurón se hizo una bola y comenzó a girar sobre sí mismo a gran velocidad.

Mientras el Houndoom intentaba reincorporarse torpemente tosiendo agua, el Arcanine corrió a toda velocidad luego de que le ordenaran utilizar Velocidad Extrema. Su majestuosidad se vio destruida cuando Eve se interpuso en su camino y disparó un Rayo Confusión con el fulgor de la gema en su frente, logrando que el Arcanine cambiara su trayecto y terminara estampándose de lleno contra un árbol.

— ¡Ya basta! —vociferó R4, mirando a Eve determinadamente con sus minúsculos ojos negros—. ¡Usa Lengüetazo, Lickitung!

— ¡Y tú, Bola Sombra! —le ordenó R1 a su Espeon.

El Lickitung se lanzó como bólido hacia su objetivo, mientras que el Espeon preparaba la esfera de energía oscura y la disparaba, ambos apuntando al mismo objetivo. Eve se preparó para recibir a ambos, aunque Moonghost espabiló y disparó una Bola Sombra que interceptó la del Espeon, anulándose entre sí. Por su parte, Eve utilizó un Psíquico que congeló al Lickitung a mitad de camino, que se retorció de dolor buscando liberarse con desesperación; Eve lo impulsó hacia atrás con una fuerza tremenda, asegurándose de que cayera encima de su entrenador.

— Flowarcita, sé que estás en contra de la violencia y todo eso, pero… ¡un Rayito Solar no vendría mal! —comentó Moonghost con voz ahogada, luego de salvarse de que el Arcanine, en un breve instante de lucidez, intentara arrancarle el brazo de un mordisco.

— ¡Te pasas de flojo! ¡Aunque yo no apruebe su comportamiento, sé muy bien que ustedes pueden solitos contra ellos! —exclamó Flowar con indignación, cruzándose nuevamente de brazos y dándoles la espalda, soltando un “¡Hum!” que dejó bien claro que no cambiaría de parecer.

— ¡No es flojera! —bufó Moonghost con cierto reproche, señalando al Arcanine que volvía a estamparse de frente contra un tronco— ¡Son más fuertes que los de casa! —volvió a escabullirse de las fauces del can de fuego, dándole un manotón en el hocico como escarmiento antes de pegar un salto que lo alejara— ¡No podemos con ellos!

— Habla por ti —espetó Eve con desdén justo cuando le devolvía al Lickitung su lengua enrollada ayudándose con fuerza psíquica.

— ¿Y por qué tienen que pelear? Yo no he visto que les pidan el favor de que se detengan —refunfuñó Flowar sin siquiera voltear.

— ¡Estás de broma! —Moonghost no daba crédito a lo que oía.

— ¡Houndoom, usa Lanzallamas de nuevo! —vociferó R3.

Al perro cornudo se le unió el Arcanine bajo órdenes de su entrenador. Ambos canes dispararon unas potentes líneas de fuego, que se fundieron a mitad del trayecto, carbonizando y dejando un camino oscuro a su paso.

Eve corrió para colocarse al frente, levantando una Pantalla de Luz que recibió de lleno las llamas, evitando que alcanzara a sus compañeros. Los perros ígneos mostraban una determinación tan ferviente como sus ataques, haciendo sudar a Eve por el esfuerzo de mantener la barrera y aguantar el sofocante calor.

El gritito de espanto que pegó Flowar al sentir ella misma el sopor que su hermana debía aguantar espabiló a Dyfir y Moonghost. El fantasma intentó interrumpir el ataque de ambos perros espantándolos con una Bola Sombra, pero el Espeon se lo impidió con una propia, anulándose de nuevo entre ellos.

— ¡Usa tú Rodada ahora, Tretsenl!

Al Dyfir dar la orden, el Furret salió disparado a gran velocidad, sorteando el Lanzallamas doble con gran facilidad, eludiendo el Rayo Psíquico con cual el Espeon intentó interceptarlo y acabando en el estómago del Lickitung, que salió volando por los aires y cayó nuevamente sobre un par de Rocket. Luego de un rodeo para eludir un segundo Rayo Psíquico, Tretsenl consiguió posicionarse y cargar contra el Houndoom y el Arcanine, liberando a Eve de la presión de los Lanzallamas.

Con el Espeon ocupado en esquivar a Tretsenl, Eve tuvo tiempo de deshacer la Pantalla de Luz y generar una Bola Sombra que se llevó por el medio al zorro psíquico. El Espeon chilló de frustración mientras salía volando y caía en los brazos de su entrenador.

— ¡No es justo que le atinaras y yo no! —Moonghost parecía verdaderamente conmovido por esto, aunque fascinado por la habilidad de su hermana, era su extraña manera de dar un cumplido.

— No puedo con ninguno de ustedes —espetó Eve de malagana, refiriéndose exclusivamente a sus hermanos. Lo único que estaban haciendo era traerle un problema tras otro.

Eve vio por el rabillo del ojo que sus oponentes se levantaban y comenzaban a reorganizarse; no podía permitirlo, no cuando su misión era puesta en riesgo por estar en la mira de esos criminales. Respirando profundamente, su cuerpo fue envuelto en un aura violeta, concentrándose en busca de canalizar su energía psíquica. Pronto la liberó frente a sus enemigos en forma de burbuja —que era invisible para todos excepto ella—, haciéndola estallar con un ademán de la mano, Así creó una explosión que elevó a entrenadores y pokémon por igual, mandándolos por los aires hasta perderse en la distancia, tal como si fueran un cohete.

— ¡Adiosito! —gritó Moonghost burlonamente, despidiéndose con la mano.

Eve aún podía escuchar las maldiciones que le dedicaban cuando sintió que alguien más se acercaba a ellos. Tenía preparada una esfera de plasma chispeando en su mano cuando se giró, lista para encarar cualquier otra amenaza, disgustándose mucho al ver que sólo se trataba del profesor Oak.

— ¡¿Qué sucede?! —preguntó el hombre justo cuando Tretsenl se detenía con gracia a los pies de su entrenadora, celebrando su hazaña y haciendo un ruido muy similar a “¡Ta-dá!”.

Cuando Moonghost se precipitaba hacia el profesor para contarle lo que acababa de pasar, dándole lujo de detalles sobre cosas que jamás sucedieron, Eve sintió que se le erizaba la piel sin explicación.

Sin prestarle más atención a Moonghost o a los llamados de Flowar, Eve dio la vuelta y fue en busca de un lugar donde pudiera estar a solas. Necesitaba calma absoluta para verificar que lo recién experimentado fuera algo a lo cual prestarle la debida atención y no el producto de su repudio a los humanos.




Una hora más tarde, todos se encontraban reunidos en la sala del profesor, platicando con el anciano animadamente, amparados de la fría noche de las montañas. Luego de explicarle al profesor Oak que no fueron atacados por un robot gigante —como Moonghost le dijo— y de miles de disculpas de Flowar por los destrozos ocasionados, devoraban una tardía cena con suculentos sándwiches de Remoraid.

Dyfir y el profesor escuchaban atentamente a Flowar y Moonghost, entretenidos con los sinsentidos que estos discutían, hasta que Eve entró repentinamente a la habitación, diciendo algo en un idioma que ninguno de los humanos entendió pero que hizo poner en pie de un salto a sus hermanos.

— ¿Lo dices en serio? ¿Por fin sientes a otro de nuestros hermanos? —los ojos de Flowar brillaban con emoción mientras seguían a Eve, quien se acercaba a un mapa de Kanto enmarcado que tenía el profesor en la sala.

— Eso dije —contestó Eve distraídamente, más concentrada en examinar el mapa que en la alegría de sus hermanos.

— ¿A dónde tenemos que ir ahora? —a Dyfir le carcomía la curiosidad, esquivando a Moonghost a tiempo para evitar quedar bañada en jugo de naranja; el fantasma no paraba de pegar saltitos de emoción sin poner cuidado de con qué tropezaba.

— No estoy completamente segura, pero… —musitó Eve, entrecerrando los ojos cuando consiguió el punto que buscaba en el mapa, poniendo su dedo sobre éste—. Aquí… Monte Luna o en los alrededores…

— Eso está relativamente cerca. Hace poco se inauguró una ruta que va directo a Monte Luna desde aquí—comentó el profesor Oak, acercándose para trazar con el dedo el camino que mencionaba—. ¿Cuándo planean partir?

— Mañana mismo —que Flowar fuera la que diese semejante respuesta sorprendió a sus compañeros. Flowar ignoró esto por completo, fijando sus verdes ojos sobre la extrañada Eve—. Es lo mejor, hermanita, hemos estado estancados aquí por mucho tiempo. No podemos seguir abusando de la hospitalidad del profesor.

Dyfir dejó el vaso vacío sobre la mesita para ponerse de pie, estirándose un poco antes de decirles a los hermanos:

— Entonces es mejor que vaya a preparar mi mochila, así dejo todo listo para salir mañana a primera hora —Dyfir ya iba corriendo a su habitación cuando cayó en cuenta de algo, deteniéndose cuando estaba en el rellano de la puerta, mirando la ventana con cierta aprehensión—. Oigan, ¿qué hay de Mewtwo? Hay que avisarle, pero no lo he visto en todo el día. ¿Alguien lo ha visto?

Flowar y Moonghost intercambiaron miradas, esperando que alguno diera razón del paradero, como ninguno respondía terminaron por negar con la cabeza. A Eve siquiera parecía interesarle el asunto, había comenzado a trazar su camino de vuelta al jardín cuando Moonghost, luego de hacer memoria, dijo:

— Yo lo vi un momento en la tarde y hablé con él, caminaba por ahí algo distraído. Desde entonces no sé nada de él —se encogió de hombros y suspiró.

— Pues, tenemos que buscarlo para avisarle que nos vamos —dijo Dyfir rascándose la cabeza para disimular su preocupación— ¿Le habrá ocurrido algo?

Flowar lanzó una mirada cautelosa a Eve antes de saltar hacia Dyfir, elevándose del suelo para poder susurrarle algo al oído.

— Moonghost y yo estábamos jugando a las escondidas, lo encontré después de que habló con Mewtwo y me contó un poco de lo que charlaron —su tono misterioso captó por completo la atención de la entrenadora, aunque Flowar sólo estaba preocupada de que Eve no se diera cuenta de que cuchicheaban—. Sospecho que él y mi hermana tuvieron un impase.

Dyfir no terminaba de procesar lo que acababa de escuchar cuando se dio prisa para cortarle el paso a Eve, frunciendo el ceño desafiantemente a pesar de la mirada helada que le lanzaron los ojos cristalinos de la pokémon.

— ¡¿Qué mosca te picó?! ¡Déjame pasar! —bufó Eve con claro descontento.

— ¿Le dijiste algo malo a Mewtwo? —preguntó la entrenadora, ignorando por completo se mal carácter.

— ¿Y qué si fue así? —espetó ella de malagana, cruzándose de brazos y moviendo la cola con impaciencia.

— Pues, que tenemos que avisarle que nos vamos mañana —para ese momento, Dyfir se estaba conteniendo las ganas de jalarle las mejillas del mismo modo en que lo hacía con Moonghost—. Ha sido de gran ayuda para nosotros, no podemos dejarlo aquí…

— ¡Corrección! Te ayudó a ti porque eres tan inútil que no puedes salvaguardar tu propia vida —soltó Eve, empezando a molestarse por la osadía de la humana al reclamarle por cosas absurdas—. Sal a buscarlo si tanto te interesa que nos acompañe. Pero que conste, mañana nos vamos y me importa un pepino si ninguno de ustedes está listo. Yo me largo.

— ¡No! —rugió Dyfir roja de indignación, cortándole el paso una vez más a Eve—. L-lo considero un compañero, uno bueno, no es justo que lo trates mal.

— ¿Cómo sabes que lo traté mal? ¿Acaso estabas ahí cuando pasó lo que dices que sucedió? —preguntó Eve lacónicamente, sin saber si debía reír por lo absurdo o hacerla volar igual que al Equipo Rocket.

— N-no… —balbuceó Dyfir algo avergonzada. Ciertamente no sabía con exactitud lo ocurrido entre ese par, o si sucedió algo en verdad, pero la única explicación para ella estaba en la punta de su lengua y no titubeó para soltarla—: ¡Pero se trata de ti! ¡Que seas una odiosa sin remedio no implica que los demás no consideremos a Mewtwo como amigo! ¡Así que tú serás quien lo buscará y le pedirás disculpas… d-de inmediato!

— Le estás entrando fuerte a las esporas de Gloom, ¿cierto? —Eve había perdido completo interés por la pataleta de la entrenadora. Estaba loca si pensaba que la obedecería como una de sus mascotas encerradas en pelotas.

— ¡DIJE QUE DE INMEDIATO!

Dyfir gritó a todo pulmón llegando al límite de su paciencia, agarrando a Eve por las orejas con un movimiento tan rápido que no dio oportunidad para que ésta se escabullera. Dyfir levantó a Eve y caminó directo a la salida que daba al jardín, sorprendiéndose por lo liviana que era y lo fácil que resultaba esquivar sus patadas.

— ¡¿Qué demonios crees que haces?! ¡¡¡Suéltame ahora mismo!!! —chilló Eve, retorciéndose todo lo que podía para patear o rasguñar a la chica.

Dyfir sólo soltó a Eve cuando estuvo a varios pasos lejos de la casa, dejándola caer al suelo, donde aterrizó de lleno sobre sus posaderas. Mientras Eve se incorporaba, sobándose el área adolorida, Dyfir la señaló autoritariamente con su índice.

— ¡No regreses hasta que te disculpes!

Dyfir nunca supo de la mirada de desprecio que Eve le dedicó, más concentrada en volver a la casa y rogando haber sido lo suficientemente tosca para hacer recapacitar a la pokémon por su mal comportamiento. Lejos de sentir arrepentimiento, Eve sólo sintió que el resentimiento hacia los extraños que entorpecían su misión crecía.

— ¡Já! ¡Lo dice como si eso realmente me importara! —espetó, dándole la espalda y caminando para alejarse de esa estúpida casa lo más posible—. ¡Me voy ahora mismo a Monte Luna y que mis hermanos me alcancen si les da la gana! Un humano exigiéndome cosas… ¡sólo eso me faltaba! ¡¿Quién se cree?! ¡No pienso tolerar estas estupideces de alguien que lo único que hace bien es estorbar!

Se detuvo súbitamente al sentir la presencia de alguien a sus espaldas. Cuando giró la cabeza para ver por encima de su hombro, encontró a un pequeño roedor amarillo, con pequeños ojos café y mejillas rojas como manzanas, de largas orejas puntiagudas que terminaban en negro y cola retorcida. Era una rata eléctrica que los humanos conocían como Pikachu; ese en especial pertenecía al chico de piel tostada que llegó el mismo día que ellos al pueblo.

— Nunca es bueno decir cosas cuando la rabia está a flor de piel —dijo el Pikachu calmadamente, sin sentirse intimidado por la fría mirada de la pokémon de pelaje níveo—. En lo más profundo de tu corazón los aprecias mucho, ya te habrías desaparecido si resultase ser lo contrario.

— Mejor ocúpate de tus asuntos, bombillo con patas —gruñó Eve molesta, retomando la marcha para alejarse del roedor eléctrico… en vano, porque el Pikachu comenzó a seguirla.

— Mewtwo no quiere que nadie lo moleste, ¿sabes? —Eve torció los ojos cuando el Pikachu dijo esto, ella quería exactamente lo mismo y no tenía a nadie fastidiando a otros por eso—. Está actuando muy raro, todo apunta a que es culpa tuya.

— Ajá, sí, fui yo. ¿Y qué? ¡Ni siquiera se conocen!

— Para tú información, lo conozco incluso desde antes que tú —corroboró Pikachu, sintiéndose orgulloso al decirlo.

— Entonces ve a darle lata a él y déjame tranquila.

— No, eso no me corresponde. Se sentirá mucho mejor si le pides una disculpa, él no merece que lo trates de un modo tan grosero —insistió Pikachu, casi siguiéndole al trote cuando Eve aceleró el paso—. Si lo conocieras siquiera un poquito, sabrías que se estaba esforzando en ser amable contigo. ¿No te da algo de remordimiento eso?

— ¡¡¡No!!!

Llegaron a un pastizal donde algunos Tauros y Milktank todavía pastaban, Eve intentaba alejarse lo más posible del Pikachu, mas él conseguía el modo de alcanzarla siempre. La cháchara del roedor era interminable y crispante, lo peor es que no se callaba por más que lo insultara.

— ¡¿Qué demonios tengo que hacer para que me dejes en paz?! —vociferó Eve al borde del colapso nervioso, luego de que la rata eléctrica se las ingeniara para perseguirla por varios minutos, incluso apareciendo inesperadamente cuando pensaba que la había perdido.

— Pedirle disculpas por tu mala actitud —contestó Pikachu sin inmutarse.

Eve no pudo soportar la frustración que sentía y terminó pateando una roca gigante. Al no hacerlo de la manera adecuada, lejos de aliviar el estrés, se hizo daño y el dolor le llegó hasta la punta de las orejas.

Las chispas de plasma comenzaron a salir disparadas de su cuerpo sin alcanzar al Pikachu de milagro, Eve tuvo que sentarse un momento para que el palpitante dolor en sus dedos pasara, maldiciendo por lo bajo a la rata que mal disimulaba su risa.

— ¿Sabes dónde está? —gruñó Eve al asegurarse de que podía hablar sin que se le quebrara la voz.

— ¡Claro! —Pikachu celebró su logro pegando un brinco de alegría— ¡Yo te llevo! Así me aseguraré de que en verdad hables con él.

El roedor eléctrico giró la cabeza y Eve siguió con la mirada hacia donde sus pequeños ojos negros apuntaban, tropezando con una montaña artificial, el punto más alto en todo el laboratorio del profesor Oak.


CAPÍTULO ORIGINAL
Spoiler
Capítulo 10 – Rocket por partida doble
El Equipo Rocket había entrado al laboratorio del Prof. Oak con el propósito de capturar a Eve y a los demás. Se preparan para la batalla.
- Yo estoy en contra de la violencia. Las peleas no dan la solución a los problemas – dice Flowar.
- ¡¿Qué dices?! ¡Ellos se los quieren llevar! – exclama Dyfir.
- Flowar es pacifista – dice Moonghost.
- Orgullosa de serlo – agrega Flowar, sacando la lengua (=P)
- ¡¿Vamos a pelear o no?! – exclama el Rocket 4.
- Como sea, yo me encargo del Houndoom – dice Dyfir - ¡Tretsenl, Cola Férrea! –
Tretsenl: Se dirige a Houndoom, cuando está lo suficientemente cerca da un salto y su cola comienza a brillar.
Rocket 3: - ¡Esquívalo y usa Lanzallamas! –
Houndoom: Esquiva dando un salto hacia la derecha la Cola Férrea, abre sus fauces y brota el Lanzallamas el cuál da directo en el blanco.
Tretsenl: Recibe de lleno el ataque y queda herido.
Rocket 1: - Yo acabo con ese animal peludo ¡Arcanine, Lanzallamas!
Arcanine: De sus fauces surgen las llamas que se dirigen hacia el herido Furret.
- ¡Oye cachorro mal cepillado métete con alguien de tu tamaño! – exclama Moonghost poniéndose enfrente de Tretsenl.
El Lanzallamas iba a dar de lleno a Moonghost, pero este se detiene a unos centímetros de Moonghost, al cual los ojos le brillaban de un pálido violeta. Entonces el Lanzallamas estrepitosamente se desvía, el problema fue…
- ¿Qué sucede? – pregunta Eve, que llegaba en ese instante.
Apenas termina de decir esto, el Lanzallamas le da de lleno en todo el rostro. Flowar y Moonghost (él en especial) dan un respingo.
- ¿Qué fue lo que paso? – pregunta Dyfir anonadada - ¿Qué hiciste? – le pregunta a Moonghost.
- Soy malo usando ataques psíquicos – contesta con un hilillo de voz.
Eve tenía la cara chamuscada.
Rocket 4: - ¡Lickitung, Pisotón! –
Lickitung: Se acerca lo más rápido que puede y trata de apastar con su pie aplicando el peso de su cuerpo a...
- Esto es lo más vergonzoso de cuando luchan conmigo los Normales – comenta Moonghost, el cual tenía todo su rostro atravesando la panza de Lickitung.
- ¡Cola Férrea contra Lickitung! – exclama Dyfir.
Tretsenl: Se acerca con su cola brillando y aleja al Lickitung de Moonghost.
Moonghost: - Debe ser delicioso saber usar Descanso –
Tretsenl: Asiente sonriendo.
Rocket 2: - ¡Basta de juegos tontos! ¡Electabuzz, Trueno!
Electabuzz: Las chispas eléctricas comienzan a surgir de su cuerpo, justo cuando iba a lanzar su ataque…
Eve: Embiste al Electabuzz, con su cuerpo rodeado de chispas violáceas. Cuando su contrincante cae al suelo, voltea mirando hacia los Rocket.
Electabuzz: Se encontraba inconsciente en el suelo, con algunos rastros de las chispas violáceas de Eve.
Rocket 2: - ¡No de nuevo! – exclama mientras regresa al Electabuzz a su pokebola, cuando termina saca otra pokebola - ¡Espeon! –
El pokémon hace su aparición muy elegantemente.
Rocket 3: - ¡Houndoom, Triturar! –
Dyfir: - ¡Shiva, Hidro Bomba! –
Houndoom: Apenas se había preparado para acercarse a Tretsenl…
Shiva: El Azumarril dispara el potente ataque acuático, ahogando a su contrincante, debido a que recibió el ataque con el hocico abierto.
Dyfir: - ¡Rizo Defensa! –
Tretsenl: Se hace una bola y comienza a girar rápidamente sobre si mismo.
Rocket 1: -¡Arcanine, Velocidad Extrema!-
Arcanine: Se acerca ferozmente a Tretsenl
Eve: Lanza un Rayo Psíquico en dirección a Arcanine.
Arcanine: El rayo le dio apenas en una de las patas traseras y perdió equilibrio cayendo de bruces, se desplaza un poco por el suelo y su cara da de bruces con el Rizo Defensa de Tretsenl dándose un fuerte golpe en la nariz.
Rocket 4: - ¡No señor! ¡Lickitung, Lengüetazo!
Rocket 2: - ¡Bola Sombra, Espeon¡ -
Ambos dirigen sus respectivos ataques hacia Eve.
Moonghost: Reacciona y lanza una Bola Sombra para anular la del Espeon.
Eve: Detiene a medio camino al Lickitung usando Psíquico. Lo impulsa hacia atrás con una fuerza tremenda, haciéndolo caer sobre su entrenador.
- ¡Flowar! ¡Sé que estas en contra de la violencia pero un poco de ayuda no vendría mal! - exclama Eve.
Rocket 3: - ¡Houndoom, Lanzallamas! –
Rocket 1: - ¡Tú también Arcanine! –
Ambos pokémon expulsan de sus bocas, con más ganas que las veces anteriores, las llamaradas.
Dyfir: - ¡Rodada! –
Tretsenl: Comienza a recorrer el campo de batalla, rodando velozmente y llevándose por delante al Lickitung y al Espeon.
Eve: Desde donde se encontraba materializa una Pantalla de Luz, que obstruye el camino de los Lanzallamas.
Tretsenl: En ese momento, golpea por atrás al Arcanine y al Houndoom.
Ambos dan unas volteretas en el aire y caen sobre Lickitung y Espeon.
- ¿Qué les hacemos? – pregunta Moonghost maliciosamente.
- Yo me encargo. Me deben una por haberme rostizado el rostro – dice Eve – Y tú tampoco te salvas –
- ¡Pero si fue un accidente! – exclama Moonghost exasperadamente.
Los Rocket incitaban a sus pokémon a seguir luchando pero se encontraban enredados.
A Eve los ojos le comienzan a brillar del ya característico violáceo, y en menos de lo que canta un Combusken se produce una explosión que manda al Equipo Rocket a surcar los cielos.
- ¿Qué sucede? – pregunta alguien con cierto desespero.
Justo en ese momento, se habían acercado el Prof. Oak con el resto.
- Nada interesante – contesta Flowar.
- Es mi segundo Cuarto Menguante – dice Moonghost, como si nada.

Unos momentos más tarde se encontraban en la sala del profesor, después del encuentro con los Rocket se habían puesto a devorar una suculenta merienda con bollitos dulces y té.
- ¿Ya encontraste algo? – pregunta emocionada Flowar, con unos ojos muy brillantes.
- Si – asiente Eve.
- ¿Hacia dónde tenemos que dirigirnos? – pregunta Dyfir
- Comprobé la dirección en unos mapas que tenía el Prof. Oak, vamos a un lugar al que le llaman Monte Luna – dice Eve.
Les extiende un mapa algo arrugado, indicándole más que todo a sus hermanos donde se encontraban ellos y su lugar de destino.
- Al menos está más cerca – dice Moonghost.
- ¿Cuándo se van? – pregunta May.
- Mañana mismo si es posible – contesta Flowar – Pienso que sería mejor –
Dyfir deja su taza vacía y se levanta estirándose
- Muy bien entonces preparemos las cosas para partir – ordena Dyfir – Por cierto ¿han visto a Mewtwo? –
Todos niegan con la cabeza.
- Yo lo vi pero en la tarde, parecía triste – comenta Ash.
- Hay que buscarlo para avisarle – dice Dyfir - ¿Qué le habrá sucedido? – susurra para sí.
Flowar se le acerca.
- ¿Te puedo dar una teoría? – le susurra Flowar al oído – Moonghost me comento que lo vio junto a Eve, yo creo que ella tuvo algo que ver –
Dicho esto, se aleja rápidamente y sale muy rápidamente al jardín. Dyfir la mira desaparecer por la puerta, y muy confundida, se le acerca a Eve.
- ¿Eve te peleaste con Mewtwo o algo así? – le pregunta
Eve deja de indicarle unas cosas a Moonghost y mira a Dyfir con antipatía
– Y que si fue así – contesta pedantemente.
- Que tenemos que avisarle que ya encontraste a otro de tus hermanos y que partimos mañana – dice Dyfir, con mucha paciencia.
- Entonces avísale –
- No se donde está, pero lo que si sé es que te peleaste con él ¿Por qué? –
- No es de mucha relevancia– contesta Eve simplemente, con cierta irritación.
- ¡Claro que sí lo es! – exclama Dyfir, furiosa – A diferencia tuya si lo considero mi amigo, así que vas y te disculpas –
- ¿Tú estás consumiendo alguna droga psiquiátrica cierto? – le pregunta Eve sarcásticamente.
Los demás estaban callados viendo como discutían.
- ¡AHORA! – grita Dyfir.
Hace un movimiento rápido y agarra por las orejas a Eve, era realmente increíble lo liviana que era.
- ¡¿Qué demonios haces?! ¡Suéltame! – exclama Eve retorciéndose.
Dyfir sale al jardín y suelta a Eve que cae sentada al suelo con un ruido sordo.
- ¡No vuelvas hasta que te disculpes! – exclama Dyfir y cierra con un portazo.
- No me lo tienes que repetir –dice Eve para sí, mientras se levanta – Me puedo ir ahora mismo… De hecho, lo haré. Esa humana, e incluso mi propio hermano, lo que hace es estorbar –
Cuando se dispone irse se encuentra con cierto ser. Pequeño y amarillo, con unos ojos café pequeños y circulares, con unas mejillas rojas. Era lo que los humanos llamaban Pikachu, y había visto que acompañaba al humano de expresión tonta que llevaba una gorra.
- Eso no es cierto, tú los quieres mucho – dice Pikachu seriamente, con una voz masculina.
- ¡Mejor déjame en paz bombillo con patas! –exclama Eve molesta, mientras camina alejándose.
- No se que le sucede a Mewtwo, pero al parecer es por tú culpa – dice Pikachu, siguiéndola.
- Si, fui yo ¿Y eso a ti que te importa? Como si lo conocieras –dice Eve antipáticamente.
- Para tu información lo conozco incluso hasta antes que tú – dice Pikachu desafiante – Deberías pedirle disculpas, él no te ha hecho nada -
- ¡No lo haré! – exclama Eve frustrada.
Caminaban por un campo abierto, en donde habitaban Tauros, Miltanks, Ponytas y Rapidashs
- Tú quieres disculparte. Está como que deprimido. Vamos, se que quieres disculparte – dice Pikachu burlonamente.
- Busca tu muerte natural bombilla– gruñe Eve.
- Sé que en lo más profundo de tu ser, deseas pedirle disculpas… - continúa Pikachu.
- ¿Acaso eres psicólogo, “linterna”? – pregunta Eve con sarcasmo.
- Hice un curso, pero no viene al caso… Está en lo más profundo de tu ser… - continúa.
Estuvieron así por un alrededor de quince minutos, hasta que Eve se detuvo y voltea a ver al Pikachu rodeada de chispas violeta.
- ¡¿Qué demonios hago para qué me dejes en paz?! – grita Eve, fúrica.
- Pedirle disculpas a Mewtwo – contesta Pikachu con mucha simplicidad.
Justo entonces, al lado de ellos comienzan a explotar unos pequeños fuegos artificiales. Tres figuras se materializan ante ellos riéndose muy chillonamente.
- ¡Prepárate Pikachu! ¡El Equipo Rocket te capturará esta vez! – exclaman dos personas.
- ¡Jessie! –
- ¡James! –
- ¡Y no puede faltar el más carismático! ¡Yo! ¡Meowth! -
Terminado de decir esto, se produce una explosión y salen disparados por los aires.
- Estos tipos son peor que un grupo de Snorlaxs hambrientos – comenta Eve.
El aura violeta comenzaba a desvanecerse. Pikachu la miraba como piedra.
- Ahora… ¿Sabes dónde está? – pregunta Eve.
- Si… Ya te llevo... – contesta Pikachu con un hilillo de voz.
Después de recuperarse, caminan y se pierden entre los árboles, caminando hacia la colina más alta que tenía el laboratorio del Prof. Oak…









11
Camino a Monte Luna



Spoiler
Pikachu condujo a Eve a través de la maleza, avanzando lentamente por el improvisado y escabroso camino que subía la montaña, el hábitat más apartado de la casa del investigador pokémon.

Como Pikachu se negó a decirle el lugar exacto en el que Mewtwo se encontraba, Eve tuvo que aceptar que él fuera su guía y perder varias horas escalando. Para ninguno resultaba un gran reto subir a pie, pero Eve no dejaba de lamentarse por el tiempo perdido, ella pudo haber volado y llegar rápidamente a su destino si la bombilla con patas no fuera tan caprichoso.

Al acercarse a la cúspide, el camino se fue ensanchando hasta llevarlos a un amplio terreno llano, transformándose en una especie de mirador natural. Avanzaron unos cuantos pasos rodeando la cima hasta que divisaron una silueta perfilándose contra el cielo nocturno, sentada al borde del precipicio.

Estaba nublado aquella noche, pero el viento permitió que la luna menguante se asomara tímidamente a través del manto de algodón oscuro, alumbrando apenas el entorno y permitiéndole a Eve apreciar mejor a Mewtwo. Pikachu estuvo a punto de saltar para llamarlo, pero Eve lo detuvo y le indicó con un movimiento de la cabeza que se retirara.

El roedor le lanzó una mirada llena de reproche, mas no protestó e hizo caso. Eve observó con recelo cómo Pikachu caminaba lentamente, arrastrando los pies hasta desaparecer entre unos arbustos. Como Eve sabía que la rata husmearía para llevar el chisme, aunque también fue por venganza ante su desesperante insistencia, decidió dispararle una descarga de plasma para asegurar su privacidad.

Mientras deseaba que Pikachu rodara cuesta abajo y cayera en unos arbustos espinosos que evitaron durante el ascenso, Eve se acercó cautelosamente a Mewtwo. Se hallaba inusualmente nerviosa, pensando en qué decir y cómo decirlo, deteniéndose apenas a unos pocos pasos de él.

Mewtwo no notó su presencia al parecer o quizás la ignoraba adrede, no lo sabía; Eve sólo se concentró en tomar una gran bocanada de aire para poder comenzar con la cuestión, aquello se estaba volviendo demasiado tortuoso para ella.

— Buenas noches —musitó con delicadeza. Ella no tenía experiencia en platicar con extraños y tampoco conocía lo suficiente a Mewtwo para saber cómo podría reaccionar—. ¿Puedo tomar asiento?

Eve rechinó los dientes al notar que Mewtwo estaba meditando, incluso se sintió estúpida cuando el pokémon siquiera hizo algún movimiento para indicar que la escuchaba. Sin embargo, sabía que no era del todo bienvenida, gracias a la versatilidad de su psiquis podía intuirlo.

Eve frunció levemente el ceño ante su obstinación, decidiendo tomar una actitud similar, así que se sentó a su lado ignorando si tenía permiso de hacerlo. Si no la quería cerca pues mala suerte, haberlo dicho antes, ella no esperaría un permiso que jamás llegaría.

Había llegado bastante lejos, Eve no se movería ni un ápice de ese lugar hasta intercambiar palabras con Mewtwo, pensando en lo injusto que le parecía la situación cuando consideraba que ella era la única víctima de las circunstancias. Dejó que su mirada vagara por el paisaje para distraerse, despertando un súbito interés en ella que le ayudó a distraerse y olvidar la incómoda situación en la que se encontraba.

El cielo comenzaba a despejarse gracias al necio viento que soplaba sin cesar, dejando que la escaza luz de luna bañara finalmente la llanura, incluso opacando las débiles luces de las escazas viviendas que se erigían en esa parte del pueblo. Si agudizaba un poco la vista, podía apreciar la vaga silueta del Monte Luna, rodeada de un frondoso bosque que se perdía en las faldas de la montaña.

Eve suspiró inconscientemente, fascinada por la majestuosidad del paisaje nocturno, embelesada por la fría brisa que mecía suavemente sus orejas; por un instante, logró olvidar sus preocupaciones y los motivos que la llevaron hasta lo más alto de aquella montaña.

Mewtwo pudo sentir aquel cambio en la pokémon, revisando discretamente por el rabillo del ojo y sorprendiéndose al ver el gesto relajado dibujado en su rostro, a pesar de seguir muy enojado. La voz de la pequeña amargada ahora sonaba suave y dulce, perturbadoramente contrario al tono frío y ponzoñoso que solía emplear a diario. Más eso no sería suficiente para mitigar el nivel de las ofensas recibidas, la ignoraría por completo, no aceptaría disculpas a regañadientes.

Y aunque estuviera dispuesto a escucharla no importaba, si bien permanecía en Pueblo Paleta ya había tomado una decisión; su paciencia no estaba hecha para soportar a alguien como Eve, por lo que su interés por continuar en aquella campaña se desvaneció por completo.

El silencio reinó en la montaña por largo rato, ni el canto de los grillos o el ulular de algún ave en plena caza amenizaban la noche. Eve no apartaba la vista del Monte Luna, sintiendo las débiles ondas de psiquis sacudir su cuerpo, imaginando que su hermano la llamaba como si estuviese perdido en la oscuridad. Mientras ella se preguntaba a quién encontraría en esa ocasión, Mewtwo intentaba sumergirse por completo en una meditación absoluta, fallando catastróficamente y recurriendo a entretenerse intentando recrear el paisaje en su cabeza con la mayor exactitud posible.

Mewtwo se esforzaba por ignorarla, esperando que el rechazo mandase el mensaje y ella se fuera para no verse nunca más. Sin embargo, otro suspiro de Eve, con el que se encogió y escondió la cabeza entre las rodillas, lo desconcentraron.

— Perdón —musitó Eve.

Su vaga palabra, ahogada por el regazo de Eve, desbarató los planes de Mewtwo. No pudo evitar abrir con auténtica sorpresa los ojos, girando rápidamente la cabeza para verla directamente, renuente a creer que eso acababa de suceder.

— ¿Qué dijiste? —le preguntó. Afortunadamente, usar una voz telepática confería ventajas; ahora, por ejemplo, tenía un nudo en la garganta que no le hubiese permitido sonar con tanta firmeza.

— Yo… te pedí disculpas… —Eve se escudó todavía más tras sus rodillas, sólo mientras superaba la repentina sensación de vergüenza que se apoderaba de ella al sentir los ojos de Mewtwo taladrándole la nuca. Tomó otra gran bocanada de aire para serenarse y encararlo por fin—. Lo lamento. No debo tratarte de esa manera a pesar de la presión que suponen mis deberes, yo soy la única culpable de que fallen las cosas —habló tan rápido que Mewtwo le entendió a duras penas. Tomó de nuevo otra bocanada de aire antes de continuar—. Es que… esto de buscar sin saber dónde, en ocasiones vagando sin rumbo en espera de haber tomado la dirección correcta, no es nada fácil y me vuelve loca. Me desespero aún más porque quiero que mis hermanos estén conmigo, así me siento más segura, con más fuerza para hacer todo lo que debo hacer.

Eve no entendía qué la había motivado a soltar la lengua de ese modo, ella jamás se había expresado de ese modo frente a cualquiera, pero se sentía extrañamente liberador.

Por su parte, Mewtwo la miraba de hito en hito, sorprendido ante la inesperada confianza que tenía hacia él. No sabía cómo reaccionar ante esto, tampoco perdería el tiempo intentándolo, consciente de que lo único que rondaba en su cabeza era que no podía perder semejante oportunidad. Eve tenía un grave secreto que propició el altercado entre ellos, necesitaba averiguar de qué se trataba.

— ¿Qué debes hacer? —era demasiado frontal pero no hallaba otra manera de plantearlo debido al súbito ataque de curiosidad que padecía.

Su mandíbula se tensó al ver que la ira se asomaba en los ojos de Eve, temiendo haberlo arruinado de nuevo, hasta notar que en ellos había algo más que eso.

Eve cerró los ojos, respirando profundamente para controlarse, en especial porque el miedo se había presentado y eso le produciría una crisis con facilidad. Era un lujo que no podía darse frente a un extraño.

— Confía en mí, es mejor que no sepas nada de eso por ahora, puede resultar agobiante —contestó distraídamente, fijando de nuevo la mirada sobre el Monte Luna, lidiando con todas sus fuerzas contra el miedo—. No es nada malo, aunque eso depende del punto de vista de quién lo vea, seguro hay cosas peores —añadió con repentino optimismo, dirigiéndole una sonrisa que dejó pasmado a Mewtwo, semejante cambio emocional era perturbador—. Entonces… —balbuceó con timidez, descolocando aún más a Mewtwo— ¿me disculpas por haberte gritado?

Eve consiguió mantener la mirada fija en los ojos de Mewtwo, esperando ligeramente ansiosa su respuesta, mientras éste intentaba poner en orden sus pensamientos. Finalmente, Mewtwo cerró los ojos y suspiró, refugiándose de nuevo en el paisaje tenuemente alumbrado por la luna incompleta.

— Te perdono —dijo con solemnidad, esforzándose por sonreír con sutileza, dando a entender así la sinceridad de sus palabras.

La sonrisa de alegría de Eve fue contagiosa, Mewtwo fue capaz de sentir que era algo genuino, el enojo se disipaba por completo y se sentía satisfecho por ello. Luego de observarse fijamente por un par de segundos, ambos giraron para contemplar el paisaje en silencio, preferían mantener la boca cerrada para no arruinar semejante avance; al menos, hasta que Eve recordó el verdadero motivo por el que buscaba a Mewtwo.

— Oye, encontré a otro de mis hermanos al fin, puedo sentir las ondas de psiquis hasta acá —dijo entusiasmada, señalando el Monte Luna con su pequeño índice—. Es una señal muy débil, pero estoy segura que con sólo acercarme un poco tendré la certeza, no cabe duda alguna.

— ¿Cuándo partimos? —preguntó Mewtwo, contagiado por el ánimo de Eve, observando detenidamente la silueta de la montaña que sería su destino.

— Mañana a primera hora; necesito recuperar el tiempo perdido —suspiró con cierto pesar, levantándose y estirándose para espantar un poco el cansancio que la atacaba de pronto—Dyfir estaba preocupada por ti y espera que te traiga conmigo. Vamos, regresemos a la casa.

Mewtwo asintió y se levantó de inmediato, lanzándole una última mirada a la luna menguante antes de seguir a Eve, que comenzó a bajar la montaña dando saltos enormes y aterrizando con suavidad antes de volver a elevarse. Mewtwo la siguió de cerca levitando, sólo deteniéndose brevemente al escuchar unos gemidos provenientes de unos arbustos espinosos.

Siguiendo de largo, trazaron el camino de vuelta en silencio, era mejor no arruinar el progreso que apuntaba a convertirse en una mejor convivencia entre ellos. Cuando estaba cerca de la casa del profesor, Eve lo detuvo repentinamente, viéndolo con tanta seriedad que Mewtwo llegó a preocuparse.

— Tengo que pedirte algo —Mewtwo alzó una ceja con curiosidad—. No le cuentes a nadie que fui amable contigo, especialmente a Moonghost.

La petición era extraña, incluso graciosa, aunque Mewtwo comprendió que estaba en juego la integridad del orgullo de Eve. No pudo evitar que se le escapara una risotada, ganándose una mirada de reproche de Eve, que estaba ligeramente ruborizada ante su reacción.

— Vaya… —suspiró Mewtwo cuando recuperó la compostura—. Descuida, no le diré a nadie respecto a nuestra plática, es mejor que quede entre nosotros.

— Gracias —musitó Eve dándole la espalda, con la sombra de una sonrisa asomándose en su rostro.



La mañana llegó fresca a Pueblo Paleta. El rocío que aún cubría el pasto apenas reflejaba los primeros rayos de sol cuando terminaron de prepararse para partir, reanudando su travesía con Dyfir despidiéndose de los nuevos amigos que había hecho.

Dyfir dirigió su bicicleta al camino que los llevaría a Monte Luna, pedaleando alegre y enérgicamente, llevando a Moonghost en la canasta y a Flowar en la rejilla que ocupaba antes su hermana, mientras Eve y Mewtwo los flanqueaban al vuelo.

— Es una verdadera lástima que la luna esté menguando —se lamentó Dyfir sin apartar la vista del camino—. El profesor Oak me comentó que en Monte Luna es el único lugar de la región donde se pueden encontrar Clefairy. Lo más interesante es que tienen un ritual único en todo el mundo; lo llaman la Danza Lunar y sólo la ejecutan durante las noches de luna llena —relató, satisfecha por la atención que recibía por parte de Moonghost y Flowar—. Me encantaría poder ver una Danza Lunar, pero los Clefairy son tímidos y difíciles de hallar.

— ¿No la has visto nunca? —preguntó Moonghost socarronamente—. Aquí entre nosotros, no es la cosa más asombrosa del mundo, yo te puedo montar una coreografía mejor con sólo un tutú.

— ¿Por qué un tutú? —soltó Dyfir, carraspeando para no estallar en risas y perder el control de su bicicleta, aunque algo indignada por el tono que usó el fantasma—. ¡Y claro que no la he visto! Por eso lo estoy mencionando. ¿Crees que lloriquearía por cualquier tontería?

— Eso es cuestionable —dijo Eve para sí.

— ¿Y por qué no? Se nota a leguas que lo tuyo es explorar el mundo y emprender una nueva aventura cada día —señaló Flowar cordialmente, generando cierta incomodidad en la entrenadora.

— En Johto no hay Clefairy. Además, inicié mi viaje pokémon luego de cumplir quince años, no diez como hace la mayoría; apenas tengo un año entrenando. Quiero ser entrenadora élite y la mejor oportunidad para probar si tengo madera para ello era con la liga de mi región —bajó la velocidad hasta detenerse, hurgando en su mochila hasta sacar un estuche delgado, abriéndolo para mostrarles el contenido—. Sólo me falta una medalla para poder participar; miren ustedes mismos.

— ¡Guau! —soltaron Moonghost y Flowar al unísono, maravillados por las brillantes y coloridas medallas que protegía la cajita de cuero negro.

— ¿Por qué no tienes las ocho? ¿El último gimnasio era muy difícil? —Flowar continuaba el interrogatorio con interés. Dyfir no podía sentirse más halagada por ello.

— Es que decidí tomar unas vacaciones luego de ganar la séptima —la risilla nerviosa de Dyfir hacía notar la inseguridad con la que contestaba—. No paré de entrenar desde que comencé mi viaje, fue un año completo recorriendo la región, de gimnasio en gimnasio, de reto en reto… —suspiró—. Necesitábamos un descanso y aproveché un viaje a Altomare que me regalaron mis padres, así tendríamos la mente despejada para ir por el octavo gimnasio.

— ¡Alto! ¡Detén el fotograma! —Moonghost pegó un salto tan alto y habló de modo tan dramático, que Dyfir tuvo que morderse la lengua para no reír—. ¿Eso significa que dejaste tus sueños de lado para estar con nosotros?

— Así es —titubeó Dyfir, viendo con preocupación la repentina tristeza que mostró Flowar ante esto, por lo que agregó rápidamente—: Acompañarlos en esta aventura es una de las mejores cosas que me ha podido pasar. Crecí escuchando cientos de cuentos sobre entrenadores que han vivido cosas increíbles, simples humanos que han enfrentado adversidades que sólo son vistas en leyendas, que han podido triunfar con criaturas legendarias a su lado o en contra, salvando al mundo de una inminente destrucción. Junto a ustedes siento que estoy participando en una de esas historias que me inspiraron a ser entrenadora —volvió a suspirar, dedicándoles la sonrisa más radiante que podía sin lastimarse la quijada —. Ustedes son simplemente maravillosos. Me han hecho muy feliz.

— ¡Ay, ya para! ¡Conseguirás que me sonroje! —exclamó Moonghost ligeramente avergonzado, retorciéndose y palpando la temperatura de sus mejillas sonrosadas.

— Y yo que vomite mis vísceras —espetó Eve con repulsión, mirándolos por encima de su hombro—. No hagas que Moonghost pierda el control con tus halagos o comenzará a hacer ruidos molestos.

Eve volvió a concentrarse en el camino, ignorando la mirada ceñuda que le lanzaron Dyfir y Moonghost, marcando el final de aquella conversación. Continuaron charlando animadamente entre ellos, Dyfir pedaleaba con tranquilidad pero a buen ritmo, deteniéndose sólo hasta el mediodía para almorzar.

Gracias al estricto cronograma de Eve y al Pokenav de Dyfir, dejaron atrás los campos de Pueblo Paleta, hallándose a la entrada del bosque que cubría las faldas de Monte Luna cuando el sol comenzaba a caer.

El cielo tiñéndose de naranja y púrpura fue la señal para detenerse, debían preparar el campamento para pasar la noche antes que toda la luz desapareciera. La fogata ya ardía con fuerza cuando la noche los cubrió; Dyfir terminaba de prepararles la cena a sus pokémon —auspiciada por un entusiasta Brock— cuando se reunió con los que se sentaban entorno al fuego. Repartieron unos sándwiches que engulleron como si no hubiesen probado bocado en días, agradecidos con la tranquilidad del lugar luego de un día agotador.

— Es increíble que estemos tan cerca, pensé que tardaríamos un par de días al menos —comentó Dyfir, dándole un enorme mordisco a su sándwich mientras recordaba todo el tiempo que les tomó llegar al Bosque Viridian.

— La distancia entre Pueblo Paleta y Monte Luna es ínfima gracias al camino que nos sugirió el profesor Oak, omitir Viridian y Pewter ahorra mucho tiempo. Eso y los caminos verdes que tomamos nos ayudaron bastante —comentó Flowar tomando un poco de agua de la cantimplora, jugando un rato con el Pokenav para revisar los mapas.

— Eso es porque contigo resulta imposible perderse; si no hay atajos, le pides al bosque que los haga para ti y te complace —dijo Moonghost, tomando su décimo sándwich de la canasta y zampándoselo de un solo bocado—. Es la única ventaja de que detestes los viajes largos, logras sacarle mejor provecho a la pereza que yo.

— Déjala en paz, Moonghost. Flowar es una excelente guía y si así van a seguir siendo los viajes, la amaré aún más —dijo Dyfir riendo.

— ¿Ves? Dyfir aprecia mi talento con sinceridad, sin burlarse —dijo Flowar jocosamente, guiñándole el ojo a su hermano y mostrándole la lengua para mofarse.

— Estamos cerca, lo único que realmente nos compete es llegar sin importar cómo lo hicimos —dijo Mewtwo serenamente luego de terminar con el único sándwich que tomó.

El clon lanzó una mirada furtiva por encima de su hombro, tropezándose con los azules ojos de Eve, quien los observaba atentamente desde la oscuridad que le brindaba las ramas de un árbol. No quiso cenar, reacia a probar alimentos preparados por humanos, eliminando cualquier riesgo de enfermarse por su causa.

Inspeccionó todo mientras los demás recogían y se preparaban para dormir, tumbándose un rato en la grama para charlar entre ellos mientras contemplaban las estrellas. Mewtwo fue el único en seguir el ejemplo de Eve, buscando su propio árbol para descansar, igual de reservado que siempre.

Eve le lanzó una última mirada inquisitiva al Monte Luna, que se perfilaba como la sombra de un gigante contra el cielo estrellado de la noche. Estando tan cerca, podía asegurar con los ojos cerrados que uno de sus hermanos yacía dormido en las entrañas de la montaña; las ondas de psiquis le erizaban la piel a pesar de su sutileza, era imposible que se estuviera equivocando. Sin embargo, la señal seguía siendo algo débil y eso la preocupaba, no podía gastar demasiado tiempo en la búsqueda de un solo hermano.

Habían pasado un par de meses desde su despertar y apenas había encontrado a dos de sus hermanos, la ansiedad comenzaría a jugar en su contra si no lograba agilizar su tarea. No quería decepcionar a nadie, especialmente a… Suspiró. Si tan sólo se enterase de su situación estaría en serios problemas. ¿Cómo lidiaría con eso cuando llegase el momento de reencontrarse? ¿Cuánto tardaría en despertar? Ojalá fuese pronto, necesitaba un guía con urgencia, aunque titubeaba al recordar que tenía compañía de más. Eso no le iba a gustar nada…

Dyfir llamó su atención al levantarse para regresar a sus pokémon a sus respectivas cápsulas, preparándose para dormir, causándole a Eve una repentina ansiedad que no tenía explicación. Luego miró a Mewtwo, inmerso en una meditación improvisada, como si esa fuera su manera de recuperar energías.

La urgencia se apoderó de Eve sin que ella pudiera hacer algo al respecto, se puso de pie para evitarlo, pero eso sólo le hizo darse cuenta de que las piernas le temblaban.

“Controla tus emociones o ellas te dominarán a ti. No puedes permitirte sucumbir por tales nimiedades”; las palabras resonaron en su cabeza como un mantra. No era su consciencia ni su sentido común, sólo un recuerdo lejano que resonaba con la única voz que podía amar y temer a la vez. Respiró profundamente varias veces antes de volver a tomar sentarse, agradeciendo que su breve crisis de ansiedad pasara desapercibida para los demás.

Suspiró con cierto pesar, alzando la mirada para contemplar el ínfimo trozo de luna que colgaba en el firmamento, intentando hallar algo de consuelo en las infinitas estrellas que titilaban tímidamente. Aunque tenía prisa por recuperar el tiempo perdido, no valdría la pena si perdía el foco y se convertía en un desastre ambulante. Si sólo sus hermanos la ayudaran en vez de tontear haciendo amiguitos por doquier…

Suspiró una vez más, sacudiendo la cabeza para espantar que los pensamientos que la estresaban volvieran a anidarse en su cabeza. Se tomaría aquella noche para descansar, así que se puso de pie para apartarse un poco del campamento, con intenciones aprovechar los escasos rayos de luna. Cualquier ínfima luz que hallara en la oscuridad evitaría que perdiese el rumbo y cayera en la desesperación.



CAPÍTULO ORIGINAL
Spoiler
Capítulo 11 – Camino a Monte Luna
Pikachu dirigía a Eve por los jardines del laboratorio del Prof. Oak, la llevó a la zona de las montañas, la cual era la que se encontraba más alejada del laboratorio. A ambos les resultaba muy fácil hacerse camino por el terreno.
Pasaron solo alrededor de una hora cuando llegaron casi a la cima de la pequeña montaña, cuando llegaron a una parte llana comenzaron a caminar dándole un rodeo.
No caminaron demasiado, ya que en unos cuantos pasos encontraron a Mewtwo sentado en el suelo, observaba el paisaje del Pueblo Paleta a la luz de la luna menguante, desde ahí se apreciaba el pueblo en todo su esplendor.
Eve miro a Pikachu y le indico con la mirada que los dejara solos. Pikachu asiente y emprendió su camino de regreso rápidamente.
Eve observa al Pikachu, asegurándose que se alejará. Pero no conforme, después de que la batería ambulante la molestara tanto, le lanza un poco de plasma. El Pikachu recibe el debilitante ataque y rueda cuesta abajo inconsciente y se pierde entre los arbustos. Suelta una risita y camina sobre sus cuatro patas hacia Mewtwo.
- Hola – susurra- ¿Puedo acompañarte? -
- Como quieras – contesta Mewtwo con brusquedad.
Las orejas de Eve decayeron un poco, lanza un suspiro y se sienta al lado de Mewtwo mirando hacia el pueblo. Apenas posa su mirada en el paisaje, queda complacida.
Omitiendo las casas de los humanos, el paisaje parecía un sueño. Con un bosque cerca, a lo lejos se distinguía el Monte Luna que estaba bañado por la poca luz de la luna menguante. Entonces recordó por que adoraba tanto el mundo que su Madre había creado.
- Es hermoso – susurra Eve repentinamente.
Mewtwo logra escucharla y deja de mirar el pueblo para mirarla a ella. Nunca había escuchado a Eve hablar de esa manera, tan dulce y suave... Entonces recordó que estaba molesto con ella y volvió a ignorarla.
Se mantuvieron en silencio por un buen rato. Eve contemplaba el Monte Luna y Mewtwo hacía todo lo posible por ignorarla.
- Discúlpame –susurra Eve de repente.
Mewtwo rápidamente la mira, con una expresión de sorpresa que le era imposible ocultar.
- ¿Qué dijiste? – pregunta Mewtwo, sin poder creer lo que había escuchado.
- Que me disculpes – repite Eve – No debí haberte tratado así. Realmente discúlpame, estoy loca por encontrar a mis hermanos, con ellos me siento segura y con fuerzas para hacer todo esto y lo que haré más adelante –.
Mewtwo estaba anonadado por las disculpas ya que no se las esperaba.
- ¿Qué es lo que harás más adelante? – pregunta Mewtwo, aprovechando que Eve le estaba hablando.
Eve lo mira directamente a los ojos y Mewtwo piensa que había vuelto a meter la pata.
– No es el momento de contártelo – dice Eve, cerrando los ojos y agachando la cabeza – En su momento lo sabrás… Es mejor que no lo sepas ahora – le sonríe.
Esto pasmo más a Mewtwo, Eve debía de estar enferma.
- Entonces… ¿Me disculpas? –vuelve a preguntar Eve.
- Claro que sí – responde Mewtwo.
Eve le devuelve la sonrisa y regresa a ver el paisaje.
- Ya encontré a otro hermano. Tenemos que ir a Monte Luna – comenta Eve.
- ¿Sí? ¿Cuando partimos? – pregunta Mewtwo con una felicidad que no se podía ver a simple vista.
- Mañana mismo si es posible – contesta Eve, suspirando – Dejemos este hermoso lugar, mañana nos toca madrugar y Dyfir espera que llegue contigo –
Se levanta y flota a lo que sería la altura de Mewtwo, lo mira esperando a que se levante.
- Ésta bien – asiente Mewtwo.
Se levanta y se eleva apenas del suelo para facilitarse el camino. Bajaron rápidamente la colina y atravesaban el camino dirigiéndose al laboratorio. Eve no hablaba mucho y Mewtwo prefería mantenerse callado ya que no quería volver a meter la pata
- ¿Mewtwo? ¿Te puedo pedir algo? –pregunta Eve, repentinamente.
- Si… - asiente Mewtwo.
– No le cuentes a nadie que fui amable contigo – dice Eve.
Mewtwo la mira extrañado y sonríe para si.
- No te preocupes, no se lo diré a nadie – dice Mewtwo.
- Gracias… -

En la mañana. Dyfir y compañía se despiden de sus nuevos amigos y caminan en dirección a Monte Luna. Dyfir montaba su bicicleta y llevaba en ella a Moonghost y a Flowar; Mewtwo y Eve flotaban a cada lado.
- Lástima que la luna esté menguando, no podremos ver la danza de la luna – comenta Dyfir – El Prof. Oak me dijo que es muy raro encontrar Clefairy por que son muy tímidos, pero Ash me contó que ha visto la danza… -
- ¿No la has visto? – pregunta Moonghost.
- No –niega Dyfir, tristemente.
- ¿Y por qué no? – pregunta Flowar.
- Solo he viajado por Jotho – explica Dyfir – Apenas empecé hace un año mi viaje pokémon y pensaba participar en la Liga de Jotho. Solo me falta una medalla. Miren… –
Se detiene y desmonta la bicicleta, le pide la mochila que llevaba Flowar en la rejilla y la abre, busca en el fondo por unos segundos y saca un estuche. Lo abre y les muestra las siete medallas de la Región Jotho.
- ¡Vaya! – exclaman al unísono Moonghost y Flowar.
- Para tener solo un año de experiencia vas por buen camino, agreguémosle el hecho de que tienes bien criados a tu pokémon – le dice Mewtwo.
- Eso es por que siempre entrenamos, con mucho esfuerzo y dedicación. Mis pokémon y yo tenemos muchos deseos de ganar la Liga Jotho, también la Kanto, la Hoenn, participar en la Batalla de la Frontera, enfrentarme a Lance después de superar los retos de las Islas Naranja y todos los retos que se presenten en mi camino para ser la mejor entrenadora que haya existido y existirá – dice Dyfir con mucho orgullo e ilusión – Y tu, Mewtwo, parece que supieras de entrenamiento pokémon –
Mewtwo se pone algo nervioso. Ellos no sabían nada de su pasado y ni se le había pasado por la mente el contárselos. Su pasado no le parecía muy agradable, en especial por que había hecho de asesino masivo en dos ocasiones… Y la tormenta que provocó… ¡Solo Arceus sabe cuantos seres murieron entonces!
- ¿Por qué no fuiste por tu octava medalla? – pregunta inocentemente Flowar.
Habían reanudado la marcha.
- Cuando gané mi séptima, decidí tomar unas vacaciones, mis pokémon y yo habíamos trabajado mucho. Así que fui a Altomare antes de ir por mi última medalla, me habían hablado mucho de ese lugar y de que había una parrilla de mariscos exquisita – contesta Dyfir.
- ¡Espera un momento! – exclama Moonghost, exasperado – ¿Dejaste tu viaje de un lado por ayudarnos? –
- Así es – asiente Dyfir, pero mirando la triste expresión de Flowar y Moonghost agrega – No se preocupen por eso, me siento muy feliz de participar en un aventura como ésta. He escuchado de entrenadores que han visto, ayudado y apoyado a pokémon legendarios; que han luchado contra otros pokémon ó humanos para proteger al mundo. Pero lo que estoy haciendo es ver cosas maravillosas, que creía imposibles, y todo en compañía de unos espectaculares y peculiares amigos… – dice con una sonrisa.
- Cursi… – susurra Eve para sí.
- Vas a hacer que me sonroje – dice Moonghost, retorciendo con cierto rubor.
- Y te llamo hermano – susurra Eve y agrega dirigiéndose a Dyfir - Detente antes de que se sienta demasiado apenado, se va a transformar en cosas que hacen mucho ruido y nos va a dejar sordos –.

Siguieron a una marcha rápida, Dyfir pedaleaba rápido y por ello en la tarde ya estaban cerca del Monte Luna.
Se detuvieron para tener un almuerzo tardío. Todos los pokémon de Dyfir estaban disfrutando de las comidas especiales que Brock les había regalado y los demás comiendo unos sándwiches.
- Es increíble que estemos tan cerca del monte – comenta Dyfir – Pensé que tardaríamos más –
Dicho esto, le da un gran mordisco a su sándwich.
- Es que tomamos muchos atajos – dice Flowar también dándole un mordisco a su sándwich.
- Se nota que no querías caminar tanto – dice Moonghost, que agarraba su décimo sándwich.
- Pues si, no quería caminar mucho – admite Flowar.
- No tiene mucha relevancia. Lo que importa es que ya estamos cerca de Monte Luna – dice Mewtwo, comiendo su sándwich.
Eve se encontraba a la sombra de un árbol que estaba cerca delos demás, solo había comido un sándwich. Dyfir apenas terminó de almorzar se acerca la mochila y saca su pokedex, lo abre y comienza a apretar unos botones, revisando. Moonghost mientras mastica, la mira.
- ¿Qué haces? – le pregunta después de tragar.
- Solo reviso mi licencia – contesta Dyfir sin quitar la vista del pokedex.
- ¿Y para qué? –preguntar Moonghost nuevamente.
- No sé. Es mientras terminas de comerte la cesta – contesta Dyfir
- Está bien. Flowar, pásame la sal… ¡Oye! ¡¿Qué me quisiste decir con eso?! – exclama Moonghost.
Flowar ríe y Dyfir lo mira con una mirada burlona. Entonces, Eve se les acerca.
- Recojamos y sigamos – dice.
- Un ratito más por fa –espeta Flowar.
- Descansaremos cuando comience a anochecer – dice Eve, cortante.
Camina sobre sus dos extremidades traseras y se planta al lado de la bicicleta de Dyfir, esperándolos. La chica regresa a todos sus pokémon a sus respectivas pokebolas, mientras los demás recogen las cosas. Entonces, retoman su camino hacia el Monte Luna…








Hola a todos n_n, gracias a todos por sus comentarios y por votar en la encuesta XP. Gracias por tu comentario Inzaghi y gracias por sacrificar tres horas de tu tiempo para leer mi fic =D. Les deje tres capítulos hoy por que me voy de viaje mañana y no podré conectarme hasta que regrese; puede que regrese el Lunes o puede que en dos semanas, por eso les deje tres y se los puse en spoiler para que no les parezca tan largo y tedioso O__O.
Me alegra que les guste el fic =D. Espero y hayan disfrutado estos tres capitulos. Nos leeremos luego . Hasta un rato XD.

Vere si en esos ratos que tendre sin hacer nada hago los dibujos de todos los personajes XD, incluidos los humanos O_O.

Agradecimientos: Agradezco a todas las personas que se pelean tontamente, a las torpes y a las pacifistas; ya que sin su inspiración no podría haber hecho estos capítulos. Agradezco a los chismosos, a los crueles y los optimistas (que a pesar de su desición no logran nada XD). También agradezco el período de tiempo en mi vida que me golpeo con el yunque de la inspiración para escribir este fic... Fueron largas semanas con una venda en la cabeza pero sirvieron XD

Bye-bye =D

EDITO: Por complicación adversas a mis propósitos resulta que no me voy.... ustedes si que son pavosos XD. Mentira... pavosos XD. Nos veremos el domingo?... no lo sé XD.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#45

Respuesta: Fanfic


En este fic te entretienes hasta la ultima palabra del ultimo capitulo que leiste,estas super vacanos,cheveres,chidos o como los quieras llamar,me entrtetube demasiado leyendolo,este fic te atrapa,esta chidisimo,espero que sigas asi,aunque son largos(por que lo son XD)son entretenidos,me muero por ver como es el proximo hermano de flowar,moonghost y eve,uuna pequeñisima sugerencia queria hacerte,si no seria un poco de molestia,me gustaria que colocaras graficos,asi se haria mas entrtenido el fic,en fin esta chidisimo tu fic,continua asi,que asi vas muy bien.saludos
draw...
#46

Respuesta: Fanfic


- Eso no es cierto, tú los quieres mucho – dice Pikachu seriamente, con una voz masculina. <------------ xD

Tres capitulos en un dia,ufff,esto devio llevar su tiempo,pero valio la pena para dejarnos satisfechos x)
No tengo quejas,el fic lo encuentro perfecto x)
Graicas Onix,te esperamos aqui en el foro,cuidate ^^
#47

Respuesta: Fanfic


la verdad..me gusto mucho tu fic jeje sobretodo tu capacidad para redactar cosas y eso me dijeron k tu y siro lo aciais bien y..tienen razon sigue asi ;)
#48

Respuesta: Fanfic


WIIIIIIIIIIIII XD

jeje excelentes capitulos onix si señor, sin duda alguna, me encantaron :D uno mas que otro

te felicito

tengo una sugerencia, que en lo personal no me gusta del fic... es que las peleas sean como dialogos... jeje no se los veo raro XD es solo mi humilde opinion personal. Jeje puede que muchos no opinen lo mismo

es todo y felicidades, salu2..!!

#49

Respuesta: Fanfic


el mejor fic que alla visto perferto buena redaccion capitulos largos buena historia perfecto!!!ya quiero ver el sigiente episodio

???:FOOL!!did you think molag bal,the lord of domination would so easily reward you?
Molag bal:What do you see from that little cage?Speak!
dovahkiin:A mace,it's rusted
Molag bal:Rusted,dry...There was a time when this mace dripped with the blood the feeble and the worthless
But a daedric lord has his enemies,and my rival boethiah had her priest desecrate it.left it here to decay until you came
#50

Capítulo 12 - Una danza lunar fuera de lugar

Capítulo 12 - Una danza lunar fuera de lugar

Bueno, ya es hora del siguiente capítulo =D.
Draw, tu sugerencia de los graficos la voy a pensar por que me da lala XD. Si lo hago tendrían que ser mas pacientes por que para dibujar tiene que golpearme el martillo XD
Richie, así se me hace más fácil describir las batallas XP.
A lo que se vino. Acepto sugerencias, comentarios, críticas, correcciones y no se olviden de VOTAR EN LA ENCUESTA XD.


12
Una danza lunar fuera de lugar




La noche los envolvió de improviso y no lograron avanzar tanto como querían a través del bosque, por lo que decidieron acampar y descansar lo más posible después del tremendo viaje que habían hecho en tan poco tiempo.
A la mañana siguiente, apenas el sol comenzaba a asomarse por detrás de las montañas, retomaron la caminata lentamente. El terreno del bosque se había vuelto demasiado difícil para que Dyfir anduviera en bicicleta, como era el medio de transporte vital de la entrenadora no podían dejarla tirada y tuvieron que ayudarla a sortear matorrales, rocas, zanjas y raíces de gigantescos árboles. Pero a pesar de la tortuosa marcha no tardaron demasiado en llegar a las faldas del monte, mucho menos en alcanzar una entrada que daba a los famosos sistemas de cuevas del Monte Luna.
Al llegar a ese punto, Eve los hizo detenerse con una preocupación que era incapaz de ocultar.
Esperaron alrededor de una hora, sentados sobre las rocas apurando con impacientes miradas a Eve para que pusiera sus cosas en orden y ubicara con precisión las ondas de psiquis. Incluso Moonghost se acercó a ella para meterle prisa, pero ella atajó sus intenciones en medio del aire diciéndole que quería evitar lo más posible entrar a las laberínticas cuevas a menos que en verdad fuera necesario.
– Bien… – suspiró Dyfir aburrida, observando detenidamente la pantalla de un curioso aparato – El profesor Oak descargó en mi Pokenav mapas de rutas y ciudades de Kanto. También me hizo el favor de archivarme mapas de estas cuevas, pero me aconsejo que no me fiara demasiado de ellos porque son muy incompletos y poco precisos – agregó deprimida.
– Nos podemos perder ahí dentro sin mucho esfuerzo – comentó Flowar acercándose un poco a la cueva, sintiendo cómo un gélido viento azotaba su rostro – Y está terriblemente oscuro – lloriqueó cerrando fuertemente los ojos y protegiéndose del frío con los brazos.
En ese preciso instante, un gruñido de Eve llamó la atención de todos.
– No me digas que tenemos que… – musitó Moonghost, mirando a Eve bastante angustiado.
– Si, a las cuevas – completó Eve lanzándole a la entrada una mirada llena de desconfianza.
– ¡Ni hablar! No es la idea más brillante que hayas tenido, está exageradamente oscuro ahí adentro, ¡nos perderemos! – chilló Flowar, mirando la oscura profundidad de la cueva llena de pánico.
– La oscuridad es lo de menos. Dyfir puede sacar a su Typhlosion y las llamas de su lomo nos darán luz – dijo Mewtwo repentinamente para tranquilizar a Flowar.
– ¡No se me había ocurrido! – exclamó Dyfir fascinada, buscó la pokebola de Llamita y la agrandó sin chistar.
– ¿Estás completamente segura? – le preguntó ansiosamente Moonghost a Eve.
– ¡Por supuesto! Por eso estuve una hora ahí parada – espetó ella, dándole la espalda mientras se acercaba a la cueva – No cabe duda de que las ondas provienen del interior. Aunque hace una hora no estaba tan segura, incluso ahora sigo sintiendo las ondas por todas partes y son demasiado débiles, pero cuando me acerco a la entrada se hacen un poco más fuertes… -.
– Moonghost, si estás preocupado por la oscuridad no lo hagas, Llamita nos dará suficiente luz – dijo Dyfir colocándose cerca del fantasma y señalándole orgullosamente a su fornido Typhlosion.
- ¡No estoy preocupado por la oscuridad! No necesito luz en la penumbra – rió Moonghost, acercándose a la cueva – Los fantasmas, por simple naturaleza, podemos ver en la oscuridad. Y además, como Eve tiene la peculiaridad de poseer algunas de nuestras habilidades es completamente capaz de ver en la oscuridad. Todo gracias a mí – agregó hinchando el pecho.
– Eso no está nada mal Moonghost, pero no todos podemos ver en la oscuridad – puntualizó Flowar mirando a su hermano de una manera bastante chistosa – Así que deja de alardear –.
– ¡Ustedes tres! – llamó Eve severamente, dirigiéndose a Flowar, Dyfir y Mewtwo – Irán detrás del Typhlosion, yo me encargaré de guiarlo y de tomar las decisiones en el camino -.
– ¿Y qué pasa si te alejas mucho? – preguntó Moonghost cruzándose de brazos – No sería nada lindo que te adelantes demasiado y que luego yo tenga que alcanzarte para detenerte, ellos se podrían perder así sin problemas –.
– Aunque eso no suena nada mal, si el Typhlosion me pierde de vista sería absurdo – espetó Eve frunciendo levemente el ceño, se dio media vuelta y caminó hacia la boca de la cueva – Ayer dormí al aire libre y la luna, por lo menos, daba suficiente luz –.
– ¡Oh! ¡Eso me alivia un poco! – exclamó Flowar, tan alegremente que el comentario extrañó Dyfir y Mewtwo.
– ¿Y eso qué tiene que ver? – preguntó Dyfir, con su curiosidad disparada hasta los cielo.
Eve entrecerró los ojos fastidiada, y sin molestarse en contestar se adentró en la cueva, caminando sobre sus cuatro extremidades. Cuando Dyfir pensó que Eve sería engullida por las sombras notó que no desaparecía, en cambio, su cuerpo emitía un pálido resplandor que volvía difusa su figura, recordándole vagamente a la luna. Sucedía lo contrario con las partes violetas de su pelaje, que brillaban muy tenuemente del mismo tono y eran fácilmente opacadas por el resplandor plateado.
– ¿Contestada tú pregunta? Como notarás estoy resplandeciendo – dijo Eve lacónicamente – No me preguntes el porqué ya que no lo sé. ¿Ahora podemos comenzar a caminar? – preguntó con un tono impaciente en su voz.
Se dio la vuelta y se adentró más en la cueva. Moonghost la siguió rápidamente y detrás de él fueron Llamita, Dyfir, Flowar y Mewtwo en ese mismo orden. Podían ver lo suficiente, vislumbraban perfectamente a Moonghost y podían localizar a Eve sin mucho esfuerzo, lo que ayudó a tranquilizar a los que estaban inquietos.
Vagaron por la oscuridad de la cueva un muy largo rato, en realidad, perdieron la noción del tiempo. A pesar de ello, el tiempo no se detiene y en los pasillos comenzaba a soplar un gélido viento, lo que le hizo suponer a Mewtwo que comenzaba a anochecer, preocupándolo.
Al principio, Eve los había guiado con mucha seguridad, pero con el paso del tiempo la situación había cambiado, ella se detenía muy seguido y miraba a todos lados con vehemencia. A esas alturas de la excursión comenzaba a lucir desesperada.
– No saben cuánto me alegro de que Llamita nos ofrezca luz y un poco de calor – comentó Flowar tiritando, trataba de resguardarse de la fría brisa con sus brazos y enrollándose la cosa alrededor del cuerpo – Y menos mal que Eve es la encargada, si hubiera tenido que ser guiada por Moonghost a ciegas presentaba mi renuncia -.
– ¡¿Qué quisiste decir con eso?! – preguntó Moonghost, claramente ofendido.
– No te insinuó nada, hermano. Flowar prefiere decirte la verdad directamente – dijo Eve cruelmente, pero la sonrisa burlona de su rostro insinuaba que era a modo de broma.
– ¡No me quieras tanto! – lloriqueó Moonghost dolidamente.
– ¿Quieres seguir discutiendo eso? – preguntó Eve con indiferencia, fijándose en el camino.
Se detuvo y comenzó a mirar a todos lados, Moonghost se detuvo y sentó cerca de ella. Cuando Llamita llegó a donde estaban y alumbró más el lugar, el resto se percató de que habían llegado a una cámara que se dividía en dos caminos. La preocupación y confusión invadieron a Eve y todos se dieron cuenta de ello.
– ¿Sucede algo, Eve? – preguntó Mewtwo rápidamente, al notar el comportamiento extraño de Eve.
– Es que… - balbuceó ella cerrando los ojos y acariciándose las sienes.
– ¿Qué? – preguntó Flowar preocupada.
– Espera, no digas nada – dijo Dyfir justo en el momento en el que Eve iba a contestar – Permíteme adivinar. Estamos perdidos, ¿no es así? –.
– Eso parece – respondió Eve amargamente, dirigiéndole una mirada asesina, no le gustaba que la interrumpieran, mucho menos la entrenadora.
– ¡Qué raro! – suspiró Moonghost, acostándose sobre el polvoriento suelo y lanzándole una mirada somnolienta a su hermana – No serás una espectacular guía pero jamás te has perdido – comentó, entonces la mirada sobre su hermana se convirtió en una llena de picardía – ¿Cómo es que ahora sí? No deberíamos estar perdidos, al contrario, debería conocer muy bien el camino –.
– ¡El camino es el problema! – chilló Eve, captó enseguida lo que quería insinuarle Moonghost con aquella mirada, así que se la devolvió con una mezcla de odio y rabia. No era momento para armar tramas estúpidas.
– Explícanos – pidió Mewtwo tranquilamente, acercándose a Eve.
– Sé en qué está encerrado nuestro hermano, al menos – reveló Eve, fijando su mirada en la intersección.
– ¿En qué? – preguntó Dyfir ansiosamente.
– En una roca lunar – respondió Eve secamente, dándole la espalda a la entrenadora
– ¡Fantástico! – exclamó la chica fingiendo estar feliz – Pero sigo sin entender porqué estamos perdidos – espetó molesta.
– A mi me parece muy obvio, Dyfir – dijo Mewtwo, mirando a la entrenadora reprobatoriamente.
– ¿En serio? – preguntaron Dyfir, Flowar y Moonghost al unísono, muy sorprendidos.
– Es demasiado sencillo después de habernos perdidos en el Bosque Viridian – les contestó el Pokemon psíquico, entonces se agachó y recogió una roca de considerable tamaño del suelo – En el bosque, Flowar estaba encerrada en un árbol, cuando la encontramos al fin concluí que la confusión de Eve en aquel entonces se debió a que las ondas de psiquis que transmitía Flowar podían estar siendo replicadas por toda la vegetación del bosque, ya que un árbol es lo más común ahí. En este caso, Monte Luna es conocido y frecuentado por los entrenadores por su mineral más famoso: las Rocas Lunares; el monte está repleto de esas rocas valiosas, primordiales para la evolución de determinados pokémon. Por lo tanto, como su hermano está encerrado en una Roca Lunar, las demás deben estar replicando las ondas de psiquis. La única y fatal diferencia es que, al parecer, como la cantidad de rocas lunares es pequeña en comparación con la vegetación del bosque, las ondas son mucho más fuertes y por lo tanto tienden a desorientar mucho más a Eve… Claro, lo referente a la cantidad es una hipótesis que estoy planteando, no es que sea así – explicó, con una pulcritud y coherencia que dejó boquiabiertos a los tres.
– Veo salir humo de tu cabeza – comentó Moonghost con los ojos como platos.
– Entonces debe estar en una, y únicamente, una sola roca… - bufó Dyfir trastabillando y cayendo sentada sobre una roca lisa ante la impresión que daba el pensar que debían buscar en todas las rocas.
– Por supuesto, es una teoría que yo mismo formulé en base a mis observaciones, sólo Eve puede refutarla o confirmarla – señaló Mewtwo lanzándole una mirad a Eve, como invitándola a decir algo – Es la única explicación que encuentro a esta repentina confusión -.
– Bastante cerca – dijo Eve como si nada, aunque en realidad estaba sorprendida de lo meticuloso que era aquel Pokemon – Las ondas de psiquis tienden a rebotar en objetos similares al objeto de origen; como tú dices, lo replican. El único error es que no todas las Rocas Lunares estaban reflejando las ondas con la misma fuerza que las demás, de hecho, pude guiarlos sin problemas hasta ahora porque había ondas mucho más fuertes que otras. Pero en este punto los dos caminos son aparentemente idénticos… – explicó Eve, devolviéndole la mirada a Mewtwo – La Roca Lunar que buscamos no es cualquiera. Moonghost y Flowar estaban encerrados en cosas muy peculiares así que, por lógica, la Roca Lunar en la que está encerrado mi hermano debe ser prácticamente única –.
– Si es así, no se me ocurre ninguna solución, más que escojas el camino que creas correcto – dijo Mewtwo, dejando escapar un suspiro.
– Si hay que buscar algo tan “único” deberíamos comenzar ya o jamás saldremos de aquí – dijo Dyfir levantándose, parecía que estaba a punto de estallar en llanto.
– Esa es una muy buena sugerencia, pero ¿qué clase de particularidad tenemos que buscar? – señaló Flowar decaída.
– Ho-hola… – balbuceó una tímida voz.
Todos pegaron un respingo, en especial los pokémon, aquel repentino saludo les había helado la sangre del susto. Buscaron ávidamente y detrás de una roca vieron una cabecita sobresaliendo, la criatura avanzó y se reveló por completo.
Era de color carnoso, con unas pequeñas orejas ligeramente puntiagudas hacia los lados, tenía un bucle en medio de la cabeza y su tamaño era realmente diminuto, con un aspecto bastante tímido hacía recordar a una estrella por su forma. Parecía un muñeco de felpa y era lo que los humanos conocían como Cleffa.
– Es-estaba escondida detrás de esa roca – dijo el Cleffa con una voz femenina, pero muy infantil y tímida – No-no pude evitar escucharlos. Los túneles están repletos de rocas místicas que vienen de casa, que cuando las tocamos, cambiamos y nos volvemos más grandes. Están dispersas por toda la cueva pero hay una roca especial a la que le rendimos tributo… Es la “Gran Piedra Mística” -.
– ¿Qué le pasa a este Cleffa? – preguntó Dyfir confundida, señalando al pequeño pokémon. Como era humana, no podía entender lo que les estaba diciendo la pequeña Cleffa.
– En resumen, está hablando de una Roca Lunar de gran tamaño – respondió Mewtwo inmediatamente – No les hablé al respecto porque mis conocimientos acerca de ello se basan en rumores –.
– ¿Qué es lo que sabes? - preguntó Flowar.
– Hay teorías de que Cleffa y su línea evolutiva provienen del espacio, las más alocadas se atreven a señalar que son nativos de la luna y que llegaron a la Tierra gracias a un gigantesco meteorito. Este medio de transporte poseía un tamaño tan exorbitante que no se desintegró en la atmósfera y se estrelló en las profundidades del monte. Los rumores dicen que su tamaño es incomparable y que en comparación, las demás Rocas Lunares, hasta las más grandes que exhiben en los museos, son piedrecillas en comparación con la Gran Roca Lunar – contó Mewtwo, con un gesto que daba a entender que no creía demasiado en los rumores.
– ¿Cómo es que sabes tantas cosas? – preguntó Moonghost impresionado.
– Cuando se dispone de mucho tiempo libre, algo se tiene que hacer con el – le contestó Mewtwo encogiéndose de hombros.
– Me encantaría que le relataras más historias a Moonghost, eso ayuda a mantenerlo distraído y no fastidiaría tanto, pero justo ahora no es un buen momento – dijo Eve, acercándose un poco al Cleffa - ¿Puedes llevarnos hasta esa roca? Es realmente importante – le pidió a la Cleffa.
– Cla-claro – balbuceó tímidamente la pequeña, señalándosle el camino de la izquierda – Síganme, conozco este lugar a la perfección -.
El Cleffa los condujo por los pasillos de la cueva dando pequeños saltitos, al parecer no necesitaba luz, realmente parecía conocerse el camino de memoria.
– No confío es esa bola de ternura, no ve nada y aún así nos está diciendo por dónde ir – musitó Moonghost, frunciendo levemente el ceño – Podría no ser una pequeña Cleffa, sino un terrible monstruo carnívoro que nos está llevando a su nido – agregó melodramáticamente.
– Confiemos en el Cleffa, Moonghost. Este es su hábitat, no debería traernos problemas y es lo único que tenemos – le dijo Mewtwo, limitando su uso de la telepatía al grupo.
– A menos que quieras pasar el resto de tu vida perdido en Monte Luna – musitó Eve sonriendo burlonamente.
– ¡Por supuesto que no! – exclamó Moonghost lo más bajo que pudo.
– Pese a ello, se me hace muy extraño que de buenas a primeras nos quiera guiar hasta esa roca – musitó Dyfir, haciendo lo posible para que solo la oyeran sus camaradas.
– Ese es un comentario muy acertado. Según el aparato de Dyfir son muy tímidos, no me entra en la cabeza que se nos acercara y se ofreciera a ser nuestro guía – susurró Flowar, lanzándole miradas inquisidoras a la espalda de la pequeña Cleffa.
– Yo creo que es simple ignorancia e inocencia de niños, después de todo es solo un Cleffa – señaló Moonghost en voz baja.
– ¿No que era un monstruo carnívoro que usaba como cebo su ternura para conducirnos a su nido? – espetó Eve, mirando a su hermano por el rabillo del ojo con fastidio.
– ¡Oye! Esa es una de las posibles teorías. La otra es que como es una pequeña Cleffa no debe estar al tanto de las limitaciones de su clan – explicó Moonghost altaneramente, ganándose unas miradas reprobatorias de todo el grupo que resultaban chistosas – ¡¿Qué?! ¡Mewtwo no es el único con derecho de armar teorías! – chilló indignado.
Eve liberó un suspiro de exasperación, tratando de pasar por alto el comentario de su hermano y concentrándose en no perder de vista a la pequeña pokémon, que a pesar de avanzar con saltitos era fácil para ella desaparecer por instantes.
Pasaron alrededor de diez minutos con la Cleffa guiándolos cuando traspasaron un arco que los dejó en una fosa, abierta al infinito firmamento nocturno tachonado de estrellas. Sorprendidos por el tiempo que habían pasado en las entrañas del monte, apenas solo Eve se percató de la gran roca que brillaba tenuemente en el centro del lugar, tampoco pasó por alto los Clefairy y Clefable esparcidos por la habitación que los miraban llenos de curiosidad y desconfianza, pero más desconfiados que intrigados.
– ¡Vaya! ¡De verdad que es grande! – exclamó Moonghost asombrado cuando reparó en la roca.
– ¡Moonghost! – siseó Eve amenazante, agarrando al fantasma por una oreja para callarlo – Ten más cuidado. No somos invitados – advirtió, señalando a los pokémon a sus espaldas.
– No te preocupes Eve, yo me haré cargo de ellos si llegan a ser hostiles. Aunque lo dudo seriamente, no siento que quieran pelear – dijo Flowar para tranquilizar a su hermana.
– ¿No se supone que eres pacifista? – preguntó Dyfir, frunciendo levemente el ceño.
– No necesito acudir a la violencia para solucionar los conflictos – explicó Flowar, negándole con un dedo.
– No atacarán a menos que vean su tesoro amenazado – dijo Mewtwo, mirando fijamente a los Clefairy y Clefable.
– No se discute más. Haz tu trabajo, hermanita – dijo Flowar, sonriendo ampliamente y moviéndose como si fuera porrista para animar a su hermana.
Eve puso mala cara por las porras de su hermana, pero no dijo nada y asintió. Se dio la vuelta y se acercó lentamente a la roca, al estar a pocos metros les lanzó una mirada dubitativa a los pokémon hada, como pidiéndoles permiso. Un Clefable se adelantó a los demás y la observó fijamente a los ojos con dureza, después de un rato sin inmutarse asintió dando su consentimiento, pero no le quitó la mirada de encima mientras Eve se sentaba a contemplar fijamente la roca.
– ¿Sabes una cosa? – dijo Dyfir dirigiéndose a Flowar, con una sonrisa en el rostro – Me parece gracioso que le digan a Eve “hermanita” – comentó entre risas.
– ¿Y eso por qué? – preguntó Flowar, bastante extrañada.
– Porque es la mayor… ¿no? – agregó Dyfir insegura, al ver la expresión en el rostro de Flowar – Lo digo porque como fue la primera en despertar… - balbuceó, queriendo recuperarse de la metida de pata.
– ¿La mayor? ¡Ja! ¡Eso sí que es un chiste! – exclamó Moonghost riéndose a mandíbula batiente – Todo lo contrario, ella es la menor –.
– Exacto. Moonghost es mayor que Eve, y yo soy mayor que Moonghost – agregó Flowar con una pequeña sonrisa.
Mientras el resto conversaba, Eve miraba detenidamente la gigantesca roca. La examinó con cuidado, sin bajar la guardia ante los pokémon hada. Sospechaba que esos pokémon formaban parte de lo que tenía que hacer para liberar los sellos, intentaba recordar lo poco que sabía de ellos, pero la intensa mirada que le lanzaban éstos la ponía nerviosa.
Suspiró llena de frustración, preguntándose qué debía hacer… Pero justo en ese momento le llegó algo a la cabeza, la idea de quién estaba encerrado en la roca y de repente tuvo un pequeño recuerdo de cuando vio por primera vez a los Clefairy, entonces sonrió aliviada. Aunque tan rápido como llegó la sonrisa ésta se borró de su rostro, refunfuñando por lo bajo mientras sus mejillas adquirían un tono rojizo.
Eve se incorporó y se acercó a los pokémon, llamando la atención de los demás. Ella intercambió palabras con el Clefable que le había dado permiso en un principio, la dura expresión de éste se fue suavizando para pasar a una llena de extrañeza. Mewtwo, bastante intrigado, se acercó a ella cuando el Clefable les hacía una seña a las demás hadas y se acercaban a la roca.
– ¿Qué estás pensando hacer? – le preguntó, más interesado aún al notar la actitud de los pokémon hada.
No recibió respuesta y cuando le lanzó una mirada apremiante a la pokémon notó que estaba sonrojada, con su rostro surcado por una mueca que denotaba estar avergonzada por algo.
– ¡Bueno pequeña! – exclamó el Clefable, haciéndole señas a Eve de que se acercara – Si quieres hacerlo, lo mejor es que te acerques, tiene que ser alrededor de la gran roca –.
Eve se acercó arrastrando los pies hasta el grupo, que se amontonó alrededor de ella, aunque algunos se comenzaban a preparar en círculos de Cleffa o Clefairy.
– En realidad no es muy difícil – le decía el Clefable a Eve, aunque Mewtwo no podía escuchar muy bien desde donde estaba y no se atrevía a acercarse – Lo único que tienes que hacer es esto… luego esto… y por último… Todo guardándole gran respeto a la gran roca… – nada de lo que decía tenía sentido para Mewtwo.
– Creo que he entendido… – musitó Eve, no muy segura de que fuera así.
– No te preocupes, en cuestión de segundos le habrás agarrado el ritmo – le dijo el Clefable con una pequeña sonrisa.
– ¿Eh? ¿Ritmo? Yo no pretendo… – balbuceó Eve, con el pánico en sus ojos y la vergüenza en su sonrojado rostro.
– ¡Empecemos! – exclamó el Clefable lleno de energía y alegría cuando había tomado su puesto entre dos Clefairy.
Casi al instante, los pokémon hada estrecharon los círculos que habían formado alrededor de la Roca Lunar. El pequeño Cleffa que los había guiado llamó con señas y saltitos a Eve para que se colocara a su lado, ella se acercó y los pequeños le abrieron espacio.
Todo esto había llamado la atención de los demás y se preguntaban en qué estaba pensando Eve y qué es lo que haría, pero muy intrigados de saber si hiciera lo que hiciera sería para poder liberar a su hermano… y si funcionaría.
– ¿Están todos preparados? – preguntó el Clefable, a lo que todos los pokémon hada respondieron con una gran sonrisa – Tú solo observa y luego nos sigues – agregó dirigiéndose a Eve, quien asintió no muy convencida – ¡Empiecen! –.
Dicha la orden, la fila más cercana a la roca, repleta de Clefairy y algunos Clefables (incluído el líder del grupo), comenzaron a dar brincos y dar vueltas en el aire, rodeando a la gran roca mientras entonaban una dulce melodía. A esa fila le siguieron las cercanas, conformadas únicamente de Clefairy, y así sucesivamente hasta que estuvo a punto de llegar el turno del círculo más alejado de la roca y el que más bailarines tenía: el de los Cleffa.
– ¿Qué es lo que hacen? – preguntó Dyfir de sopetón, maravillada de la ternura y elegancia que emanaban aquellos pokémon.
– ¡Es la Danza Lunar! – contestó Moonghost, asombrado – ¡Pero…! Se supone que solo bailan cuando hay luna llena – agregó extrañado.
– Me sorprende que sepas algo como esto – le dijo Mewtwo, acercándose a ellos sin dejar de mirar a los pokémon bailar – Hace un rato no tenías idea de que existían rumores de una Roca Lunas gigantesca y ahora conoces un ritual que no se descubrió hasta hace poco gracias a un humano que aspiraba irse a la Luna con los Clefairy –agregó con cierta ironía.
– Para que sepas, mi símbolo principal es la luna, obviamente conozco sobre esto – dijo Moonghost, señalándole la gema que tenía en medio de su frente, que tenía forma de media luna – Por supuesto, esto no es lo único que sé, pero no se las contaré tan fácil… –agregó con una sonrisa maliciosa.
– No es necesario, siempre pasa lo mismo. A ti hay que sacarte la información con cucharita de postre – refunfuñó Dyfir, mirando con cierto desdén al fantasma, ganándose que éste le sacara la lengua.
Justo cuando iban a seguir la discusión, los Cleffa comenzaron a bailar y junto a ellos lo hizo Eve. Tuvo un comienzo bastante torpe, tanto que algunos de los pequeños Cleffa se estrellaron de bruces contra ella, pero en muy pocas vueltas ya danzaba al mismo ritmo que los pokémon hada.
– ¡¿Qué hace?! – exclamaron Dyfir, Moonghost y Flowar al unísono, sin poder creer lo que veían.
De un momento a otro, la gran roca comenzó a brillar tenuemente. Mientras más bailaban, más brillaba la roca, y a cada vuelta que Eve daba iban apareciendo extraños símbolos.
Los símbolos eran muy parecidos a los que había en la esfera y el árbol, pero lucían mucho más elaborados y confusos, además que esta vez incluía el símbolo que Eve poseía como gema en el centro de la estrella de doce puntas.
Después de varias vueltas, de la roca comenzó a surgir una gran mota de luz. Con mucha lentitud se fue separando de la roca y haciéndose más grande. Cuando estuvo completamente separada, descendió con mucho cuidado y aterrizó con delicadeza en el suelo, sin dejar de emanar luz.
Los pokémon hada no habían detenido su baile hasta que la luz se posó en la tierra, y miraron con mucha curiosidad a la extraña masa que resplandecía y algunos revisaban la superficie de la roca, en donde los símbolos se habían desvanecido.
Eve detuvo su baile y se acerco con cuidado a la mota de luz cuando ésta apenas había comenzado a apagarse. Cuando dejó de brillar, reveló la figura de una criatura hecha un ovillo, lucía indefensa… Pero la reacción de Eve fue bastante extraña, había comenzando a lanzar maldiciones a diestra y siniestra, caminando de un lado al otro bastante frustrada, asustando a los Cleffa.
– ¡¿Pero qué es lo que te pasa?! – preguntó Flowar confundida, acercándose de inmediato con Moonghost pisándole los talones. No pudo reaccionar hasta que Eve había comenzado a lanzar improperios no dignos de una señorita – ¡Rocknight! Siglos sin verte, querido – exclamó llena de alegría, con una sonrisa de oreja a oreja – ¡Eh, Rocknight! ¿Me estás escuchan…? ¡Ay, su…! – chilló, borrando su sonrisa.
– ¡No puede ser! – lamentó Moonghost, a punto de estallar en llanto.
Dyfir y Mewtwo intercambiaron miradas sumamente confundidas y acercaron rápidamente, ahí fue cuando pudieron ver al otro hermano.
Yacía en el suelo y era muy parecido a sus hermanos, por supuesto. Su pelaje era grisáceo y la gema en su frente una circunferencia bastante irregular, parecía estar hecha de plata en realidad. Pero lo más intrigante de su físico era su cola, era tan delgada y larga como la de sus hermanos, aunque esta parecía estar formada de pequeñas rocas que variaban de formas y muy contadas variaban de tamaño. Aunque lo más peculiar era que... estaba dormido.
– ¡Madre santa! ¡¿Cómo es posible que esté dormido?! ¡Ha estado en una siesta de miles de años, por Gea! – exclamó Moonghost, indignado.
– Pues, le gusta dormir – comentó Dyfir riéndose, pero esto solo hizo que los tres hermanos le dirigieran una mirada asesina – ¿Dije algo malo…? – balbuceó, intimidada.
– No tienes idea de lo malo que es esto – espetó Flowar cruzándose de brazos, entonces suspiró preocupada – Esto va a ser muy difícil… –.
– ¿Pero por qué…? – preguntó la entrenadora.
– Está dormido – contestaron Eve, Moonghost y Flowar al unísono, interrumpiéndola.
– Si tanto les preocupa, entonces despiértenlo – espetó Dyfir, molesta de que la trataran como una tonta cuando más dudas tenía, ¡lo peor es que no se las contestaban!
– Si fuera tan sencillo… – suspiró Moonghost, muy alicaído.
– Te explico, Dyfir… – habló Flowar, prediciendo que Dyfir replicaría exigiendo respuestas – Rocknight es bastante fuerte y ágil, a pesar de ser un pokémon de tipo roca. Pero cuando duerme es un gran dilema, más para nosotros que necesitamos viajar para buscar a los demás… Él puede dormir años si se lo propone, pero nosotros no permitíamos que se diera ese lujo y eso se debe a que cuando está dormido pesa mucho más que un Snorlax – explicó, sin dejar de observar con preocupación a su rocoso hermano.
– ¡¿Más pesado que un Snorlax?! – exclamó Dyfir, atónita – ¡Ya basta! No es gracioso. ¡¿Cómo podríamos sacarlo de aquí si eso es cierto?! – reclamó, molesta.
– ¡Cómo me gustaría que fuera una de mis bromas! – exclamó Moonghost, riéndose amargamente – Y para sacarlo, haremos lo de siempre –.
– ¿Qué harán? – preguntó Dyfir, dejándose carcomer por la curiosidad y dejando el enojo atrás.

Al día siguiente, en pleno sol del mediodía, se encontraban refugiados en el Centro Pokémon cercano a la salida del Monte Luna, bebiendo una bebida fría en el amplio lobby con el que contaba el Centro.
En un rincón cercano a su mesa yacía Rocknight, aún durmiendo y roncando levemente, su acompasada respiración era la distracción de Dyfir además de jugar con los hielos de su bebida con la ayuda de su pitillo. Mewtwo no platicaba mucho con ella, así que solo tenía como entretenimiento el contar cuantas veces el pokémon roncaba escandalosamente.
Justo cuando creía que moriría de aburrimiento, la enfermera Joy apareció a su lado y le ofreció una bandeja con tres pokebolas, regalándole una sonrisa cálida y gentil.
– Tus pokémon ya están curados y listos para combatir, Dyfir. Déjame felicitarte por criarlos y entrenarlos tan bien, ¡son todo un encanto! – le informó alegremente a la entrenadora, que acomodó sus pokebolas de enseguida en su cinturón – Con respecto a los otros tres… Aún tienen engarrotados los músculos, así que no pueden moverse para nada, por lo que se quedarán en reposo y terapia hasta mañana, que es cuando aspiro que puedan moverse. Nuestros Chansey se encargaran de aplicarles gel para dolores musculares… –.
– ¡Ay! Me parece bien, enfermera, pero al blanco no se lo unten – exclamó Dyfir con prisa, levantándose de sopetón – Es que… Es que ella puede ser muy alérgica a medicamentos que no sean cien por ciento de productos naturales… Es que no sé explicarlo… – balbuceó, intentando tranquilizar a la enfermera quien se había asustado por su reacción.
– No tienes por qué preocuparte, en mi caso particular me gusta fabricar mis propias medicinas, no me gustan los agentes químicos – explicó la enfermera, intentando tranquilizar a Dyfir también, sin dejar de estar extrañada tanto por la reacción de la joven como por sus raros pacientes…


Capítulo original
Spoiler
Capítulo 12 – Una danza lunar fuera de lugar
Habían acampado cuando hubo caído la noche. A la mañana siguiente, retomaron su camino y no tardaron mucho a llegar al pie del Monte Luna. Ahora se encontraban a la entrada de las cuevas del monte, pero se habían detenido a que Eve se ubicara.
- El Prof. Oak descargó en mi Pokenav mapas de Kanto y de ciertos lugares importantes de ésta región – dice Dyfir, revisando el aparato – Tengo uno de las cuevas del Monte Luna, pero el Prof. Oak me aconsejó que no lo siguiera mucho por que no es muy seguro –
- Uno se puede perder para siempre ahí dentro – comenta Flowar, acercándose un poco más a la entrada de la cueva.
- ¿Hacia donde Eve? – pregunta Moonghost, apremiante.
Eve había estado un tiempo considerable meditando.
– No me apures, me estaba asegurando – gruñe a Moonghost – Lamentablemente, hay que entrar a las cuevas –.
- Eso no es bueno – dice Flowar volviendo a mirar el interior de la cueva – Está muy oscuro -
- Podemos usar la luz de la flama del Typhlosion de Dyfir –dice Mewtwo.
- Eso sirve – dice Dyfir, buscando la pokebola de Llamita.
- Yo no lo necesitaré – dice Moonghost, acercándose a la cueva – Los de mi especie, por naturalidad, podemos ver en la oscuridad. Como Eve obtiene nuestras habilidades, ella también es capaz de ver en la oscuridad gracias a mí –
- No todos podemos ver en la oscuridad, Moonghost – dice Flowar – Así que deja de alardear -.
- Ustedes tres… - dice Eve, dirigiéndose a Flowar, Dyfir y Mewtwo – Van a ir detrás del Typhlosion. Yo guiaré el camino al pokémon –
- ¿Qué pasa si te alejas mucho? – le pregunta Moonghost – Tendría que seguirte para que te acordaras de nosotros y después ellos se perderían –
- Ayer recibí luz de la poca luna que queda – dice Eve.
- A poco no te acuerdas, Moonghost – dice Flowar.
- ¿Y eso qué tiene que ver? – pregunta Dyfir.
- Voy a emitir un leve resplandor pálido – contesta Eve – No me preguntes el por qué ya que no lo sé – agrega - ¿Vamos? – les pregunta.
Camina sobre sus cuatro patas y entra en la cueva, Moonghost la sigue. Dyfir saca a Llamita y le indica a éste que encienda su flama. Hecho esto, Flowar, Mewtwo y Dyfir entran a la cueva detrás del pokémon flama. Podían ver lo suficiente y localizaron a Eve y a Moonghost enseguida.
Era cierto, Eve resplandecía del pálido color de la luna en su blanco cuerpo y sus partes violetas brillaban tenuemente del mismo color, su imagen se veía algo borrosa. Vagaron por la oscuridad de la cueva por largo rato, habían perdido la noción del tiempo y en los pasillos comenzó a soplar un gélido viento.
- Cuanto me alegro de que Llamita nos ofrezca luz – dice Flowar tiritando. Caminaba detrás de Dyfir y Mewtwo cerrando la fila – Si tuviese que ser guiada por Moonghost hubiera presentado mi renuncia –
- ¿Qué quisiste decir con eso? – pregunta Moonghost, con tono ofendido.
- No te quiso decir hermano – dice Eve – Te dijo la verdad –
- No me quieras tanto – lloriquea Moonghost.
- ¿Quién te dijo que lo hago? – pregunta Eve, con indiferencia.
En eso se detiene. Comienza a mirar a todos lados, con un notable aire de preocupación.
- ¿Sucede algo Eve? – pregunta Mewtwo, que notó su expresión.
– Es que… - balbucea.
- Es que ¿qué? –pregunta Flowar.
- Un momento, déjame adivinar. Estamos perdidos ¿cierto? –pregunta Dyfir con seguridad.
- Eso parece – contesta Eve.
- Que raro – dice Moonghost mientras se acerca a Eve – Jamás te has perdido ¿Cómo es que ahora si? – pregunta Moonghost con una mirada pícara – No deberíamos estar perdidos, al contrario, deberías saber muy bien el camino –
- Ese el problema. El camino – dice Eve en defensa, captando la mirada de Moonghost y contrarrestándola con una fría.
- ¿A que te refieres? – pregunta Mewtwo, con mucha tranquilidad.
- Ustedes si se parecen. Nunca dan la información completa, siempre por partes – comenta Dyfir con antipatía.
- Lo único que puedo decirte, es que tengo cierta idea en QUE esta encerrado nuestro hermano – dice Eve.
- ¿En qué? – pregunta Dyfir, con la misma antipatía.
- En una Roca Lunar – sentencia Eve.
- ¡Fantástico! Pero sigo sin entender por qué estamos “perdidos” – dice Dyfir.
- Es algo muy evidente – le dice Mewtwo.
- ¿Tú acaso sabes? – preguntan Dyfir, Moonghost y Flowar al unísono.
- Por supuesto, es muy simple – les dice Mewtwo – El Monte Luna es famoso por que en él se consiguen las valiosas Rocas Lunares, es el único lugar donde se pueden conseguir. Supondrán que al ser el único habrá rocas dispersadas por todo el lugar, no en cantidades exorbitantes pero las hay esparcidas en los túneles –.
- Hay humo por aquí… - comenta Moonghost.
- En tal caso, su hermano debe estar encerrado en una roca – dice Dyfir.
- Pienso que Eve no estuviese confundida si fuese así – dice Mewtwo.
- En eso si te equivocaste –dice Eve – Ellos estaban encerrados en cosas peculiares, así que asumo que éste debe estar encerrado en una Roca Luna peculiar –
- Entonces no se en qué más puedo ayudar – dice Mewtwo.
- Debe haber algo particular en la roca en la que está encerrado ¿no? – dice Dyfir
- Si. Pero ¿qué clase de particularidad? – pregunta Flowar.
- ¡Hola! – exclama una dulce vocecilla.
Todos dan un respingo, lo repentino del sonido los había asustado. Buscan a su alrededor y se encuentran a un pequeño pokémon al que los humanos llaman Cleffa.
- Estaba escondida detrás de esa roca – dice el Cleffa – No pude evitar escucharlos. En los túneles están las rocas místicas que vienen de nuestro lugar de origen, que cuando las tocan los Clefairy cambian a Clefable. Hay dispersas en toda la cueva, pero hay una en especial que adoramos. Esa es la Gran Piedra Mística -
- ¿Qué está diciendo? – pregunta Dyfir intrigada. Ya que se trataba de un pokémon, obviamente no entendía su lengua
- En resumen. Nos está hablando de una Roca Lunar en especial, no se las mencione por que se dicen que son simples rumores – dice Mewtwo.
- ¿Qué sabes tú de eso? - pregunta Flowar.
- Se dice que los Cleffa, Clefairy y Clefable vinieron del espacio; específicamente, la Luna. Vinieron en un gran meteorito y se dice que era tan grande que no se desintegro en la atmósfera y que quedo una roca de gran tamaño, el resto de los pedazos se esparcieron por las cuevas o los alrededores del monte – cuenta Mewtwo.
- ¿Cómo es que sabes tanto? – pregunta Moonghost.
- No me conformaba con tener una vida de un simple pokémon que merodeaba por Ciudad Viridian en las noches de luna – responde Mewtwo, indiferentemente.
- ¿Nos puedes llevar hasta esa roca? – le pregunta Eve al Cleffa.
- ¡Claro! ¡Síganme! ¡Conozco este lugar como la palma de mi mano! – exclama Cleffa, dando saltitos y caminando hacia la penetrante oscuridad de la cueva.
- Pero si no tiene manos… - dice Moonghost, con un hilillo de voz.
- Confiemos en la criatura. Éste es su hábitat y es lo único que tenemos de opción ¿No es cierto Eve? – dice Mewtwo
- Así es – asiente – Sigámosle –
- Aunque se me hace raro que de buenas a primeras nos quiera guiar hasta esa roca – dice Dyfir.
- Según tu aparato dice que son muy tímidos – dice Flowar.
- La ignorancia e inocencia de la niñez – dice Moonghost.
Eve no le dio importancia a ese pequeño diálogo y avanza hacia el mismo camino que el Cleffa había tomado. Sus compañeros le siguieron, no era muy conveniente alejarse mucho.
Alrededor de unos diez minutos de ser guiados por el Cleffa, entran en un espacio (como una fosa) que en vez de ser cerrada como el resto de la cueva dejaba ver el cielo. Ya había anochecido y la luz de la poca luna que quedaba en el firmamento tachonado de estrellas iluminaba tenuemente una gran roca en el centro del lugar. Había Cleffa, Clefairy y uno que otro Clefable en ese espacio, y los miraban con desconfianza y curiosidad.
- Vaya, si que es particular – comenta Moonghost, admirando la roca.
- Haz tu trabajo hermanita – le dice Flowar a Eve.
Ésta asiente y se acerca lentamente a la roca, como pidiéndole permiso a los pokémon.
- Es gracioso que le digas “hermanita” – comenta Dyfir entre risas a Flowar.
- ¿Por qué? – pregunta Flowar extrañada.
- Por qué ella es la mayor… Bueno, eso es lo que asumo, ya que ella fue la primera en despertar – contesta un tanto insegura Dyfir.
- ¿Eve la mayor? ¡Jajajajaja, eso si es un chiste! – exclama Moonghost, riéndose a mandíbula batiente – Al contrario, ella es la menor de todos -.
- Si. Moonghost es mayor que Eve y yo soy mayor que Moonghost – dice Flowar, con una pequeña sonrisa.
Mientras los demás conversaban Eve se había sentado cerca de la Gran Roca Lunar. Después de estar largo rato pensativa, sin que los demás se dieran cuenta, se acerca a los Cleffa, Clefairy y Clefable. Conversa un rato con ellos, al parecer haciéndoles una petición. Mewtwo se percata de esto y se acerca.
- ¿Qué haces? – le pregunta a Eve.
Eve se sonroja levemente y agacha la cabeza (sale gotita)
– Ya pronto lo sabrás – contesta con una vocecilla.
- ¡Empecemos! – exclama el pequeño Cleffa que los había guiado.
Todos los demás Cleffa, Clefairy y Clefable se acercan a la gran Roca Lunar y la rodean. Eve se acerca al grupo, los pokémon le hacen un espacio y se coloca entre dos Clefable.
Los demás se quedaron observando muy extrañados.
- ¡¿Estamos listos?! – pregunta un Clefable al grupo. Todos sus compañeros asienten - Ya sabes que hacer – le dice a Eve.
Dicho esto, la fila de los Cleffa, que eran los que estaban más cerca de la Gran Roca, comienzan a dar brincos y dar vueltas en el aire rodeando a la gran roca. A esa fila le siguió la de los Clefairy, los Clefable se quedaron quietos y Eve observaba a los Cleffa y a los Clefairy.
- ¿Qué están haciendo? – pregunta Dyfir.
- Es la Danza Lunar – contesta Moonghost - Pero se supone que solo bailan cuando hay luna llena –
- Me sorprende que lo sepas – le dice Mewtwo con monotonía.
- Mi símbolo principal es la luna, obviamente conozco esto. Y se muchas cosas más pero no se las voy a contar – dice Moonghost.
- Eso no nos lo tenías que decir, siempre haces lo mismo – le dice Dyfir.
Moonghost en respuesta le saca la lengua. En ese momento Los Clefable comienzan a bailar también y Eve junto con ellos.
- ¿Qué hace? – preguntan Dyfir, Moonghost y Flowar al unísono.
Eve le seguía el ritmo a los pokémon lo más que podía. Unos momentos después que empezó a bailar, la gran Roca Lunar comenzó a brillar tenuemente. Mientras más bailaban más brillantes se veían las extrañas runas y símbolos que todos los objetos tenían, solo que esta vez eran más elaborados y difíciles de entender, y también tenía el símbolo que poseía Eve como gema y la estrella de doce puntas.
Entonces, de la roca surge una gran mota de luz que lentamente desciende al suelo, y cuando lo toca la Gran Roca y la mota dejan de brillar.
Eve se detiene en donde había estado la mota de luz antes de desaparecer, y vuelve a agachar la cabeza en señal de pesar. Lanza una maldición al aire, provocando que los demás pokémon danzantes se detuviesen bruscamente.
- ¿Ahora que te pasa? – pregunta Flowar, tanto ella como Moonghost se le acerca - ¡Rocknight, siglos sin verte! – exclama alegremente – Rocknight… ¿Rocknight?... –.
- ¡No puede ser! – exclama Moonghost con desesperación.
Dyfir y Mewtwo se miran las caras y se acercan.
En el suelo yacía un pokémon que, por supuesto, era parecido a sus hermanos. Era de color gris, la gema de su frente era una circunferencia muy desvariada y su cola la formaban varías rocas que variaban de tamaño y forma, pero era tan larga y delgada como las de sus hermanos. Lo curioso es que estaba dormido y se escuchaba su leve ronquido.
- ¡Por mi Madre! ¡¿Cómo es posible que esté dormido después de tomar una “siesta” de alrededor de tres mil años o más?! – exclama Moonghost.
- Debe ser que le gusta dormir – dice Dyfir, algo divertida.
- Y no tienes ni idea de cuanto – dice Flowar – Esto si que va a ser difícil… –
- ¿Y eso por…? – pregunta Dyfir.
- Esta dormido – la interrumpen Eve, Moonghost y Flowar al unísono.
- No veo el problema, solo despiértenlo – dice Mewtwo.
- No es tan fácil – dice Moonghost muy alicaído.
Cuando Dyfir iba a preguntar Flowar la interrumpe
– Rocknight es muy fuerte y ágil a pesar de ser un pokémon roca, pero cuando duerme y es necesario viajar es un problema. Puede llegar a dormir años si se lo propone y lo dejaran. Rocknight cuando está dormido pesa más que un Snorlax – explica dando un suspiro.
- ¡¿Más pesado que un Snorlax?! – exclama Dyfir, impactada - Ya dejen de bromear… –.
- Cuanto quisiera que fuera una broma – dice Moonghost – Hay que hacer lo de siempre –
- ¿Qué es lo qué siempre hacen? – pregunta Dyfir con mucha curiosidad.

Al medio día del día siguiente. Se encontraban en el Centro Pokémon más cercano del Monte Luna. En un rincón se encontraba Rocknight que seguía durmiendo, mientras Dyfir y Mewtwo estaban en el lobby, esperando mientras tomaban un poco de café con leche. Entonces la enfermera Joy se les acerca, llevando una bandeja con seis pokebolas.
- Tus pokémon están listos Dyfir, están en perfectas condiciones ¡Te felicito! – dice con una sonrisa, mientras Dyfir recibe las pokebolas – Con respecto a los otros tres pokémon… Van a tener que reposar hasta mañana, hicieron un gran esfuerzo físico y no pueden moverse. Chansey les está untando un gel para dolores musculares –
- ¡Perfecto enfermera! Pero al blanco no se lo unten – le dice Dyfir
- ¿Por qué no? Con eso se va a recuperar – dice extrañada la enfermera.
- ¿No tiene alguna solución naturista o algo por el estilo para eso? – pregunta Dyfir
- Si, pero no es tan efectiva como el gel – dice la enfermera.
- Úselo, no se preocupe, eso la ayudara tanto como el gel – dice Dyfir.
- Está bien – acepta la enfermera, más extrañada…









Dama y Caballeros, les presento al octavo (8º) hermano, cuarto (4º) en aparición XD. Rocknight:

Spoiler





Esta vez el capitulo no se ve tan corto... wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii XDDD. Espero y les haya gustado la imagen por que me tarde horas haciendole lo que ven (asi que si no les gusta los mato XD, mentira XDDD).
Espero y hayan disfrutado del capitulo, el siguiente no se cuando lo publico XD. La votación será cerrada el Domingo que viene a las 20:00 horario mio XD, entonces se le pondra el nombre al fic XP.

Hasta pronto, espero y lo hayan disfrutado.

Bye ^(^o^)^

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#51

Respuesta: Fanfic


UAU ONIX QUE CAPI MAS LARGO UFF! :shock: ,pero esta chido XD \:D/ \:D/ \:D/ ...sigue asi,y el dibujo de rocknight esta mega chido,esta muy elegante XD,saludos........
#52

Respuesta: Fanfic


Holaaaa!!! excelente capitulo :P me encanta, no debo decir nada, nada mas que... me encanto el dibujooo!!! esta robado XP o como decimos nosotros "choreado" XD jojo

salu2..!!

#53

Respuesta: Fanfic


Vaya,me gusto mucho el capitulo y el dibujo ta chido =D>
Sigue asi [?] xD
espero el proximo capitulo ^_^

Saludos
#54

Respuesta: Fanfic


wow¡ en mi opinion el mejor fic de centro pokemon !felicidades¡
#55

Capítulo 13- Prestando Ayuda / Capítulo 14- Nuevos enemigos

Capítulo 13- Prestando Ayuda / Capítulo 14- Nuevos enemigos

Gracias a todos por sus comentarios n__n.
Aquí les dejo el Capítulo número 13 y también les dejo el 14 ¿Por qué? El 13 no es muy entretendio y es un preámbulo a lo que sucederá en el 14 (que ha sido uno de los que más me ha gustado escribir XP).
Acepto correcciones, sugerencias, críticas, comentarios, etc. También, voten en la encuesta para la elección del nombre del fic por que se cierra este Domingo.
Sin más preambulo, he aqui los capitulos :P:




Capítulo 13 – Prestando ayuda
Después de estar dos días en el Centro Pokémon que queda cerca de Monte Luna, Rocknight seguía dormido y ya tenían un nuevo destino.
- ¿Pueblo Lavender? – pregunta Flowar.
- Sí, no despertó hace mucho – les dice Eve, viéndoles las caras – Esta vez no tengo idea de quién es –agrega al ver las intenciones de Moonghost de preguntar.
- Queda un poco lejos – dice Dyfir revisando su Pokenav – Está después de Ciudad Vermilion –.
- En vez de estar caminando tanto podría usar Teletransportación… – dice Mewtwo, a lo dicho Eve da un pequeño respingo – Si no me equivoco, Eve también podría usar Teletransportación –
Moonghost y Dyfir intercambian miradas. Se les había olvidado comentarle a Mewtwo que a Eve le daba temor usar Teletransportación.
- Prefiero caminar… – dice una voz masculina detrás de ellos, con un aire adormilado.
Todos voltean. Rocknight al fin había despertado. Mewtwo lo mira extrañado y Eve con una mirada asesina, mientras Dyfir y Moonghost por atrás le decían que no a Rocknight para que no hablase más, Flowar seguía tomando su tacita de té de manzanilla.

Una media hora más tarde, todos estaban en camino hacia Pueblo Lavender. Dyfir iba lentamente (relativamente) montando su bicicleta, la cesta que normalmente ocupaba Moonghost ahora la ocupaba Rocknight, que apenas tenía los ojos abiertos.
- No te vayas a dormir Rocknight o le vas a apachurrar la bicicleta a Dyfir – dice Moonghost, que flotaba llevándole el ritmo a la pedaleada de Dyfir.
- ¿Piensas que después de estar tres mil años o más dormido no es suficiente? - pregunta Rocknight, que ya no hablaba entrecortado pero con la misma pereza.
- Eres capaz – le contesta Flowar.
Rocknight pone una cara rara y todos se ríen, excepto Eve que flotaba más adelante de ellos y se encontraba muy distante. Mewtwo la mira y suspira.
- ¿Qué te pasa Staravia? – dice una voz extraña detrás de él.
Mewtwo voltea y se encuentra con una extraña masa deforme, llena de ojos y bocas extrañas. Del susto Mewtwo da un respingo y todos, excepto Eve, ríen.
- No te asustes, es solo el imbécil de Moonghost – dice Eve con antipatía.
Mewtwo se recuperaba del susto. Había olvidado que Eve era así de asocial, ya que desde su conversación en Pueblo Paleta había sido más amigable con él.
- Tan amargada como siempre – dice Moonghost.
La cosa extraña comienza a deformarse (si es que eso es posible) y se transforma en una consistencia irregular, cuando vuelve a tomar forma se vuelve a ver a Moonghost en su figura normal.
– Busca marido – gruñe.
Eve omite el comentario de su hermano y sigue su camino sobre sus cuatro patas, ante la indiferencia de Eve su hermano le saca la lengua.
- Eres más raro de lo que pensaba – le dice Mewtwo a Moonghost, negando con la cabeza.
Después de caminar varias horas, se detienen a descansar a un lado del camino, había un cómodo pasto y árboles que ofrecían una acogedora sombra.

No muy lejos de donde se encontraban Eve y los demás, un par de individuos examinaban a un pequeño Eevee que era de color gris humo, que estaba atrapado en una jaula.
- ¿Cuánto crees que nos paguen por este? – pregunta un chico.
Le hablaba a una chica que estaba a su lado.
- No lo se. Aunque, pokémon como éste Eevee solo se encuentran uno de entre mil Eevee. Al menos obtendremos una suma considerable – contesta la chica – Aunque eso no importa. Cazaremos y robaremos tantos pokémon raros que seremos millonarios en poco tiempo – agrega, muy contenta – Pero tenemos que darle crédito a nuestra estrella –.
La chica mira hacia los árboles, a la sombra de ellos se encontraba un Scizor sentado a sus pies. Lo extraño de ese Scizor era que en vez de tener el cuerpo de color rojo era negro, sus ojos en vez de amarillos eran suplantados por otros de color escarlata, igualmente algunas partes de su cuerpo eran rojas.
- Eso fue demasiado fácil. Robarle un Eevee a un niño de nueve años, que solo disponía de un Pidgey y un Poliwag, no fue un gran reto – les dice el Scizor, antipáticamente.
- Como deseo que no supiese hablar o que se le trabara la lengua – susurra el chico - Te aprovechas de que eres muy valioso – le dice Scizor.
- Exacto. Soy valioso, no vas a encontrar a otro Scizor que (además de ser de un color extravagante, guapo y atlético) pueda usar poderes psíquicos – les dice el Scizor, de una manera muy altanera.
- Tienes razón… – admite la chica - ¡Eres un fenómeno! – agrega en una exclamación.
Ambos jóvenes se echan a reír. El Scizor frunce ceño y los ojos le brillan de un rojo intenso, ambos humanos se elevan del suelo y ríen más fuerte.
- ¡YA BASTA! – gritan ambos, llorando de la risa.
- Deberían darle gracias a Ho-Oh por que solo les estoy haciendo cosquillas y no los torturo – dice el Scizor.
El resplandor desaparece de sus ojos y ambos chicos caen duramente al suelo.
- Será mejor que vayamos al mercado negro a vender este Eevee de una vez – dice la chica con los ojos llorosos.
- Te felicito. Es lo más inteligente que te he escuchado decir hasta ahora – dice el Scizor, burlonamente.
La chica se pone roja de la furia pero no le dice nada para que no vuelva a agarrarla a cosquillas. El Scizor se levanta y se acerca velozmente a una camioneta muy extraña y gigantesca, tenía mucho parecido a un tanque. Los individuos cargan la jaula y la meten en lo que parecía el maletero de la camioneta, que era una gran compuerta en donde podían entrar y salir cómodamente. El Scizor le sigue a la jaula del Eevee y aprieta un botón, con lo que empieza a cerrarse la compuerta. Los chicos abren las puertas en sus respectivos lados y encienden el transporte. Hecho esto, el Scizor se acomoda al lado de la jaula y empiezan a avanzar, en dirección a ciudad Vermilion.

- Es tan divino descansar – musita Dyfir, tumbada en la grama.
- Si que lo es – dice Flowar, que acompañaba a Dyfir – Es como dormir en una cama de plumas de Altaria–
- Ehhh… Yo no dije eso… – dice Dyfir, con una sonrisa extraña.
- Recuerda que es amante de las plantas – le susurra Moonghost.
Rocknight estaba sentado junto a Mewtwo al pie de un árbol. Rocknight tenía los ojos más abiertos que hace un rato y se podían vislumbrar unos hermosos ojos plateados. Eve estaba más alejada del grupo, al parecer meditando con los ojos cerrados.
De un momento a otro, los arbustos que Eve tenía cerca comienzan a moverse; ella abre los ojos y centra su atención en ellos. Unos segundos después, aparece un niño acompañado por un pequeño Poliwag.
- ¿Eevee? – espeta el niño
- ¿Ania? – espeta un pequeño Poliwag, que acompañaba al niño.
- Es inútil. Ya deben de estar muy lejos – lloriquea el niño.
- ¡No! Debemos seguir buscando – incita Poliwag, dando unos saltitos.
- Hola – saluda Dyfir, que se había acercado - ¿Te sucede algo? – le pregunta.
- ¿Ah? –.
El niño levanta la mirada, entonces sus ojos se llenan de lágrimas y comienza a llorar desenfrenadamente, chillando.
- ¡Para ese chillido insoportable! – exclama Eve, agarrando sus largas orejas.
- ¡Tranquilo! ¡Tranquilo! – exclama Dyfir, alarmada – Siéntate un momento ¿Quieres chocolate? –
Un rato después. El pequeño ya se había tranquilizado y observaba con asombro a los hermanos y a Mewtwo. Dyfir le había dado una barrita de chocolate, fue la única forma en que el niño dejara de llorar.
- ¿De dónde sacas tantas cosas? – pregunta Moonghost
- Ahora cuéntanos que te sucede – le dice Dyfir al niño, omitiendo por completo la pregunta de Moonghost.
- Es que… Me robaron a mi Eevee – contesta el niño, entre sollozos.
- ¡Santa Madre! – exclama Moonghost, todos lo mandan a callar.
- Unos fulanos me rodearon en el camino, un Scizor de color inusual los acompañaba. Me dijeron que les diera mi Eevee, que estaba fuera de su pokebola, y yo me negué. Entonces me neutralizaron con un ataque Psíquico, encerraron a mi Eevee en una jaula y uno de ellos sacó a un Vileplume que usó Polvo Paralizador sobre mí. – explica el niño.
- ¿Utilizaron algún otro pokémon? – pregunta Dyfir, extrañada.
- No – contesta el chico, negando con la cabeza – Los únicos pokémon que usaron fueron ese Scizor y el Vileplume -.
- Pero me dijiste que primero te inmovilizaron con un Psíquico – dice Dyfir.
- ¡Sí! El Scizor fue el que usó Psíquico – dice el niño.
- Es cierto. No había ningún otro – agrega Poliwag.
- Si lo que dicen es cierto… Eso no es posible, completamente inverosímil. Un Scizor es incapaz de aprender ataques psíquicos de ninguna clase – dice Mewtwo.
- No te preocupes, nosotros te ayudaremos a encontrar a tu Eevee – dice Dyfir – Por cierto ¿cómo te llamas? –
- Fabián – contesta - No creo que los encuentren, ya deben estar muy lejos – agrega tristemente.
- Tiene razón. Eso pasó en la mañana – dice Poliwag, deprimido.
- No se preocupen por eso – dice Flowar sonriéndoles. Fabián la mira a los ojos – Te has encontrado a los mejores rastreadores que podrás encontrar nunca –
- Lástima que no puedan ayudarlo por que tienen que venirse con nosotros – dice una voz.
Todos buscan de donde proviene la voz. De los arbustos aparecen los cuatro tipos del Equipo Rocket.
- ¿¡Otra vez!? – exclama Dyfir.
- Ustedes no se rinden – dice Flowar, fastidiada.
- ¡AHHHHHH! ¡El Equipo Rocket! – exclama Fabián.
- ¡Debo correr! ¡Huir, huir! – exclama Poliwag, corriendo en círculos.
- ¡Claro que no! ¡Pertenecerán al equipo Rocket, no importa que tengamos que hacer! – exclama uno de los Rocket - ¡Así que en guardia! –
Los cuatro lanzan sus pokebolas. En escena aparecen Espeon, Arcanine, Houndoom y Lickitung.
- Te ayudaremos, pero después de deshacernos de esta pequeña molestia – le dice Moonghost a Fabián, con una sonrisa.
- Bien… – musita Fabián, quedamente.
- ¿Quiénes son los sutanos? – pregunta Rocknight.
- Eso. Unos menganos –contesta Moonghost.
Rocket 1: - ¡Arcanine usa Lanzallamas!–
Arcanine: Lanza un rugido, que producen las sofocantes llamas.
Moonghost: Deja de prestarle atención a Rocknight y lanza Bola Sombra.
Ambos ataques chocan, pero la Bola Sombra no es suficiente para rivalizar con el Lanzallamas el cuál continúa su camino.
Mewtwo: Se coloca en la vía del Lanzallamas y lanza una Bola Sombra, la cuál si logra darle batalla al Lanzallamas, inclusive lo hace retroceder y lograr golpear al Arcanine.
- ¡Oye! ¿Cómo es que tu Bola Sombra si pudo contra el Lanzallamas y la mía no? – pregunta Moonghost, desilusionado.
- Un golpe de suerte tal vez – dice Mewtwo, encogiéndose de hombros.
Rocket 1: - ¡Arcanine levántate! – gruñe y señala hacia adelante - ¡Velocidad Extrema! ¡A la cargaaa! -
Arcanine: Se incorpora y con una gran velocidad se dirige hacia Flowar.
- ¡No, no, espera! – exclama Flowar rápidamente - ¡No apoyo a la violencia! ¡Golpea a alguien más!
Eve: Se planta en frente de Flowar, encarando al Arcanine. Cuando el viento que provocaba la Velocidad Extrema sopló sobre su rostro usó Reflejo, que provocó que la Velocidad Extrema fuese detenida y que el Arcanine recibiera un fuerte golpe en la cabeza.
- Gracias Eve… - dice Flowar, tenía los ojos desmesuradamente abiertos y con lágrimas en los ojos.
- Como sea – dice Eve – Para arriba Rocknight –
- Claro – asiente Rocknight, con su aire de pereza.
- ¿Oigan? ¿Son ideas mías o hay otro? – pregunta tontamente uno de los Rocket.
- No son ideas tuyas compadre… -
Eve se acerca a Rocknight y lo agarra de un brazo, ella estaba flotando mientras que Rocknight estaba sentado.
- Moonghost, una ayudita es bien recibida – espeta Eve.
- Voyyy –
Moonghost se acerca rápidamente y le agarra el brazo libre a Rocknight. Eve y Moonghost lanzan a Rocknight a los cielos apenas Moonghost había sujetado el brazo.
Eve: Terminado de hacer esto, lanza un Rayo Psíquico en contra de los pokémon de los Rocket.
Moonghost: Le sigue los pasos a su hermana y lanza una Sombra de la Noche.
Los ataques le llegan al Lickitung y al Espeon y producen una pequeña explosión que los impulsa hacia atrás.
Entonces, Rocknight aterriza en el suelo, pero pesadamente y con una fuerza brutal. Aterrizó sobre su cola, haciendo que las rocas de ella se separaran alargando más su cola; su llegada al suelo había provocado un Terremoto, el cuál había hecho caer al suelo a Dyfir, Fabián y a los Rocket y causándole daño a los pokémon. Mewtwo solo se había tambaleado y sentido levemente el ataque por que se elevó enseguida, mientras que Eve y Moonghost no lo sentían por que flotaban y Flowar parecía ni sentirlo. Lo que le llamó a Mewtwo la atención era que Flowar estaba brillando.
Rocknight da una vuelta sobre sí, azotando a los Rocket con su extendida cola, lo que los impulsa hacia los cielos. Los Rocket y sus pokémon chillaban, pero sus chillidos fueron acallados por un resplandeciente rayo dorado que los impulsó con mayor fuerza lejos de ellos.
Flowar les había lanzado un potente Rayo Solar.
- Eso es por enfurecer a una pacifista – gruñe Flowar.
Eve y los demás se posan en el suelo mientras que la cola de Rocknight volvía a su tamaño normal.
- ¿Qué fue eso? – pregunta Dyfir con un hilillo de voz.
- Un simple ataque de Terremoto – explica Rocknight.
- ¿Y tu cola? – insiste Dyfir.
- Es mi ataque favorito. Castigo Roca, es de largo alcance y muy efectivo, imposible de evadir – contesta Rocknight.
- Gran muestra de la fuerza bruta – dice Flowar.
- Y cómo duele – agrega Moonghost
- ¿En qué íbamos? – pregunta Eve.
- Íbamos a ayudar al niño – contesta Mewtwo.
- ¡Ah! Cierto – asiente Eve.
Fabián y su Poliwag estaban boquiabiertos, asombrados por la fuerza de esos pokémon…






14

Nuevos enemigos




Después de que el desorden provocado por el Equipo Rocket se aplacara, comenzaron los preparativos para la búsqueda del Eevee de Fabián. Al principio, Eve se rehusó a ir rotundamente, diciendo que no perdería su tiempo en ayudar a un niño irresponsable que no sabía distinguir especies de pokémon, obviamente ofendida por la confusión de Fabián, pero ante la insistencia de Flowar accedió a regañadientes; aunque también ese cambio de parecer se pudiera deber a que auguraba que, si se quedaba, Dyfir no dejaría de reprocharle a punta de indirectas.
Así, el grupo conformado por Eve, Flowar, Moonghost, Rocknight, Mewtwo y el pequeño Poliwag salieron en busca del Eevee robado.
Al principio de la jornada todos tenían muchos ánimos y con muchas esperanzas de que si se apresuraban tendrían oportunidad, a excepción de quienes no habían ido por voluntad propia, pero con el paso del tiempo las cosas se veían distintas...
— No hay rastro de ellos — se quejó Moonghost agotado, dejándose caer en la hierba en un momento en que Flowar les pidió que se detuviesen — Es como si se los hubiera tragado la tierra...
— Se un poco más paciente, Moonghost. Nadie dijo que esto sería sencillo — lo reprendió Rocknight, quien tenía un semblante increíblemente sereno —. Aunque debo confesar que esperaba que encontrásemos alguna pista que nos ayudara en donde ocurrieron los hechos... — agregó, dejando escapar un suspiro.
— Al igual que tú, Rocknight, tuve esa idea — dijo Mewtwo, sorprendido ante la actitud de un pokémon que hasta hace rato no podía mantenerse en pie por sí mismo —. Pero desde que ocurrieron los hechos ha transcurrido un tiempo considerable. Supongamos que los cazadores se hayan detenido a deliberar el siguiente paso a dar, dudo mucho que lo hayan hecho hasta estar seguros de que nadie los alcanzaría... Ante esta desventaja, lo único que podemos hacer es buscar hasta debajo de las piedras por algo que nos sea útil para rastrearlos.
— Eso he estado haciendo y nada. Seguro me salté alguna... — dijo Moonghost apesumbrado, pero ante la mirada que le lanzó Mewtwo con el ceño levemente fruncido agregó: — Es que creo fervientemente en que pueden encogerse, sino ¿cómo pueden desaparecer de esa manera?
— ¿Podrían callarse? No me dejan escuchar — se quejó Eve repentinamente, se notaba bastante obstinada.
— ¿Escuchar qué? Estamos en medio de la nada — puntualizó Moonghost haciendo énfasis en "nada", ganándose una mirada asesina de su hermana.
— Flowar lleva rato preguntando y yo estoy tratando de escuchar, ¿acaso no te das cuenta? — espetó Eve, cruzándose de brazos. En ese momento, se percataron de que soplaba una ligera brisa que apenas movía las hojas de los árboles, haciéndolas parecer que murmuraban — Ya de por sí me cuesta entender, es el colmo que ustedes me lo hagan más difícil.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Mewtwo extrañado.
— ¡Uy, cierto que tú no sabes! — exclamó Moonghost con una risilla nerviosa, ganándose una escéptica mirada del pokémon — Es que, por más que cueste creerlo, Flowar se puede comunicar con las plantas — explicó esto con mucha convicción, pero al notar la desconfianza en los ojos violeta de Mewtwo, añadió: — No vayas a pensar que te estoy tomando el pelo...
— Difícil cuando se trata de algo tan “peculiar”.
— Ya Flowar se está tardando Eve, deberíamos ir con ella a ver si ha averiguado algo — sugirió Rocknight.
— Es mejor que quedarme aquí y abrumarme con tanto ruido — espetó Eve poniéndose en marcha de inmediato y deprisa.
Flowar apenas se había alejado un poco de ellos, sentada a los pies de un frondoso árbol que daba una sombra y un frescor exquisitos. La imprensión que tuvo Mewtwo no fue la mejor; escéptico ante la explicación de Moonghost, no distinguió nada especial en el comportamiento de la pokémon flor, solo que acariciaba el tronco con los ojos cerrados y bastante quieta.
Mientras estaba ocupado en esos detalles, la brisa sopló con un poco más de fuerza y Flowar abrió los ojos de sopetón, que estaban puestos sobre Mewtwo y con una intensidad que logró desconcertarlo.
— Mewtwo, por favor, no me mires así que pones nervioso al árbol y mira que es muy tímido — le dijo y volvió a cerrar los ojos como si nada hubiera pasado.
— Te regañó un árbol... — comentó Eve por lo bajo, tratando de contener la risa y a Mewtwo, más que molestarle la reacción, le robó una discreta sonrisa.
— Has sido muy amable, gracias — dijo Flowar repentinamente, llamando la atención de todos. Abrió de nuevo los ojos y se dirigió a ellos: —. Éste adorable árbol no ha visto a ningún humano en un tiempo, pero me hizo el favor de preguntarle a su madre, a su padre, a su hermano, a su hermana, a su otro hermano, a su tía abuela, a su amigo, a la esposa de otro amigo y al abuelo de ése amigo y él si había visto a alguien que cumplía con la descripción; todo mientras teníamos una entretenida conversación de sus hermosas raíces - explicó con una sonrisa tan brillante e inocente que nadie tuvo el valor de siquiera mostrar su desconcierto —. Pero no todo va bien, ya están en movimiento... ¡Ay, no pongan esas caras! Me harán el favor de indicarnos el camino.
Apenas dijo esto, las orejas de Eve comenzaron a moverse de arriba a abajo y ella giró la cabeza hacia su izquierda.
— Es por ahí — sentenció y echó a correr.
— ¡Que felicidad! ¡Eve está mejorando mucho! — exclamó Flowar muy contenta y echó a correr tras de ella sin pensárselo dos veces.
— ¡Oigan, esperen! — llamó Moonghost, siguiéndolas con prisa y arrastrando a Mewtwo del brazo.
Rocknight suspiró un tanto adormilado y cogió en sus brazos al pequeño Poliwag, dudaba mucho que un pokémon tan pequeño, que apenas tenía pies, pudiera llevarles el ritmo.

Un tanto lejos de allí, un vehículo descomunal con mucha pinta de tanque se desplazaba por un camino muy estrecho y que, por lo descuidado que lucía, ya nadie transitaba. En su interior se encontraban el chico (quien era el conductor) y la chica que habían asaltado a Fabián; mientras, en la parte trasera, iba una Eevee de pelaje gris muy asustada dentro de una jaula y un Scizor, de colores también raros, que a diferencia de la cautiva aparentaba estar bastante aburrido.
— Este Eevee debe valer una fortuna — comentó la chica muy animadamente, sus ojos brillaban más y más con cada palabra que soltaba —. Aparte de tener un pelaje tan raro, casi brillante, ¡es hembra! ¡¿Sabes lo difícil que es encontrar un Eevee hembra?!
— Claro... porque yo te lo dije — puntualizó el chico, ligeramente molesto por el comportamiento de su compañera.
— ¡Como sea! Cuando tenga mi parte, iré corriendo a esa tienda que vimos en Vermilion a comprarme el vestido más caro. Fue el que me gustó más, por supuesto — dijo la chica, algo embriagada con sus propias palabras.
— ¡¿Estás loca?! — bufó el chico, molesto — Lo recaudado en los últimos trabajos te lo has gastado en estupideces carísimas que ni siquiera usas. Tenemos que comprar materiales y unos equipos nuevos para seguir trabajando. Y si quieres, con lo que quede te invito una hamburguesa.
— ¡Que pesado eres! — chilló la chica, haciéndose la ofendida —. Claro que uso lo que compro, o ¿cómo crees que consigo los clientes importantes que tenemos? Esta belleza necesita mantenerse o nos arrebatarían muchos Goldeen gordos.
El Scizor escuchaba la conversación con mucha atención y ante lo último dicho por la muchacha, éste sonrió con cierta picardía.
— ¿Mantener qué? ¿Lo bella o lo zorra que eres? — preguntó el Scizor socarronamente.
— ¡¿Cómo me llamaste?! — chilló la chica furiosa, dándose la vuelta y mirando por una pequeña ventanilla que daba a la parte trasera. Parecía que de sus ojos brotaban llamas.
— ¡Ya basta ustedes dos! Manejar por este camino ya es muy estresante, no me lo hagan más difícil — gritó el chico, ostinado.
— ¡Pero...!
— Si quieres tu vestido, cierra la boca, te lo suplico — rogó el chico, apesumbrado por el cansancio.
— ¡Trato hecho! — exclamó la chica muy contenta, enderezándose en su asiento de tal manera que un poco más y le salía una aureola.
— Me compadezco de lo sometido que te tienen, amigo — musitó el Scizor, riendo por lo bajo —. De todas maneras, me da igual lo que hagan contigo, separarte de tú entrenador no fue la gran cosa... fue aburrido — comentó lanzándole una mirada cruel a la Eevee.
— Por favor, déjame ir, permíteme volver con mi entrenador... — lloriqueó ella, acongojada ante la intensa mirada de aquellos ojos carmesí — Fabián me necesita...
— ¡Claro que te necesita! — bufó el Scizor lacónicamente, dando un golpe fuerte en el suelo con su tenaza, consiguiendo interrumpir en seco los lloriqueos de la pequeña Eevee — Un humano es inútil por sí solo, por eso buscan pokémon, nos necesitan para poder sentirse importantes... — siseó en voz baja de manera que solo ella pudiera escucharlo.
— ¡No seas tan rudo! — le pidió el chico, que solo oyó el golpe.
— Por favor... — insistió la Eevee, temblando — Te pareces a mi... deberías entender... Nadie me va a tratar como Fabián. Me lo dijo mi mamá, que a pokémon como nosotros solo nos quieren para encerrarnos si caemos en manos de alguien con mal corazón...
— ¿Nosotros? ¡Ja! — volvió a interrumpirla el Scizor — Pokémon como tú, con ese brillo tan inusual, son valorados por humanos y pokémon, son únicos entre miles de miles. Pero cosas como yo, sólo generan temor. Un Scyther que brilla, pues historias he escuchado, pero como te darás cuenta, yo suelto brillitos maricones con cada movimiento que hago…
Justo en ese momento, el camión frenó bruscamente y el motor se apagó, dejándolos a oscuras.
— ¡Agh! ¡Zack, ten más cuidado! — gritó el Scizor molesto, a quien el frenazo lo había tumbado en el suelo — ¡¿Qué es lo que pasa?!
— ¡No lo sé! — exclamó el chico muy confundido. Se detuvo y respiró hondo — Debe ser el motor, estoy seguro... ¡¿Ves por qué no podemos pensar en vestidos cuando hay otras cosas más importantes en las cuales gastar el dinero?! — vociferó molesto mientras de bajaba del auto.
— ¡Claro, échenle toda la culpa a Lenore ahora! — chilló la chica, bajándose también.

— ¡Allá veo algo! — gritó Moonghost, quien decidió cubrir el recorrido desde el aire — ¡Están en un camino, pero no encuentro cómo hacer para que caigan en el! ¡Ustedes deberían subir!
— !No hace falta! ¡Ya nos están diciendo cómo llegar! — le contestó Flowar — ¡Ve adelante!
Apenas lo flor terminó de decir esto, Eve giró a la derecha y se sumergió en unos arbustos seguida del resto. Esquivaron raíces, troncos y uno que otro arbusto espinoso hasta encontrar un camino que era apenas visible entre el descuido y la frondosidad de los árboles.
Eve se detuvo, dudando, pero Flowar escuchaba mejor a sus inusuales guías y continuó, torciendo hacia la izquierda.
Corrieron un rato hasta que Eve y Flowar comenzaron a escuchar el leve rugido de un motor.
— ¡Eve, adelántate! — le pidió Flowar — Deberías poder detenerlos con algo de plasma...
Eve aceleró el paso, dejándola con las palabras en la boca, corriendo hasta divisar un vehículo de proporciones exageradas. Aumentó la velocidad, las chispas violáceas comenzaron a saltar de su cuerpo y cuando sintió que no podría fallar, se postró sobre sus patas traseras y disparó una esfera de plasma.
¡Le había dado! Con una sonrisa de satisfacción y recobrando el aliento, observó al vehículo detenerse de sopetón y los residuos de su plasma saltar de aquí a allá.
— ¡Buen tiro! - la elogió Moonghost, quien justo en ese momento se posaba a su lado.
Escucharon que se abrían las puertas del vehículo y dos personas se bajaban intercambiando improperios. Ninguno logró ver al otro y quienes discutían se habían ido a revisar algo delante del vehículo. En ese momento, los demás los alcanzaron.
— ¿Qué ha pasado? — preguntó el Poliwag angustiado — ¿Ania está ahí?
Justo en ese instante, escucharon unos golpes acompañados con una gritos de frustración provenientes de la parte trasera del vehículo.
De repente las puertas se abrieron violentamente.
— ¡Estas puertas del demonio...!.
Quien abrió las puertas a los golpes resultó ser el Scizor que les había descrito Fabián, quien detuvo de sopetón sus groserías y maldiciones al percatarse de la presencia del grupo.
A simple vista no lucía peligroso, solo era un Scizor de extraños colores, pero Eve tenía los ojos abiertos de par en par, lucía asustada y si pudiera palidecer... pero nadie se dio cuenta de esto y ella sólo buscó, muy disimuladamente, ocultarse tras Flowar.
— ¡Mark! — exclamó Ania desde el vehículo, con lágrimas de alegría brillando en sus ojos.
— ¡Ania! — respondió el Poliwag, pegando saltos de la emoción.
— ¡¿Pero qué mierda...?! — espetó el Scizor, sorprendido.
— ¡Vil malhechor, la peor de las escorias! — exclamó Moonghost heroícamente y con una voz que no era suya — Suelta a la Eevee en este instante y considerarenos dejarte ir... vivo... — agregó melodramáticamente, ganándose la mirada reprobatoria de muchos.
— Vaya, mucho ruido y no veo ningún Seedot correteando por aquí — rió el Scizor altaneramente, no parecía nervioso ante ninguno de ellos a pesar de que lo superaban en número. Entonces, la ruda expresión de su rostro cambió drásticamente — La pasarías mal si no fuera por el hermoso ángel que ocultan ahí detrás...
El Scizor desapareció de repente, alertando a los hermanos, pero reapareció postrado ante Eve, dedicándole una pícara sonrisa ante la sorpresa de todos.
— ¿Cómo ha dicho? — preguntó Rocknight atónito.
— Dime preciosa, ¿perdonarías a este "vil villano" y le revelarías tú nombre? — le preguntó el Scizor a Eve.
— ¿D-disculpa? — balbuceó Eve intentando alejarse. Estaba echa una mata de nervios y lo boquiabiertos que estaban sus hermanos empeoraba su crisis.
— Que cuál es tú nombre, preciosa.
— Eso no es de tu incumbencia — intervino Mewtwo seriamente. No estaba consternado como el resto o mirándolos estúpidamente, más bien observaba desafiante al Scizor, quien le devolvió la mirada con antipatía.
— Nadie te preguntó, bicho raro — le espetó fríamente, lanzándole una advertencia con sus ojos carmesí.
— Vaya, vean a un Lopunny hablar de orejas — le contestó Mewtwo fríamente.
— Ya que estás tan tímida voy primero; me llamo Blaze — dijo el Scizor volviendo a poner su atención sobre Eve e ignorando a Mewtwo —. No tienes idea del gusto que me da tropezarne con una belleza como tú luego de un duro día de trabajo.
— ¡Eve! ¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡Reacciona de una buena vez, que se está pasando de la raya! — exclamó Flowar, intrigada por la actitud de su hermana.
— ¿Te llamas Eve? Que nombre tan adorable, te queda de maravilla — le susurró Blaze con una sonrisa seductora.
Pero su sonrisa se borró rápidamente... Todo sucedió muy rápido, Blaze estaba de nuevo a las puertas del maletero y entre él y una sorprendida Eve estaba la cola de Rocknight incrustada en el suelo.
— ¡Oops! Cuanto lo sentimos, Blaze, pero es deber de los hermanos cuidarla de lambiscones como tú — rió Moonghost, ganándose una mirada asesina del Scizor.
De repente, se escuchó un ruido seco y unas voces comenzaron a acercarse hacia ellos.
— No entiendo qué pudo pasar, ¡todo está perfecto! — se lamentó Zack.
— Sea lo que sea, no pienso quedarme estancada aquí, así que agarra ese Eevee y volvamos luego por el auto — espetó Lenore — !Blaze nos va...! ¡¿Pero qué es lo que está pasando aquí?! — gritó al ver lo que Blaze le había hecho a la puerta y al notar al grupo de extraños pokémon.
— ¡Ay, Lenore! ¡¿Por qué tienes que arruinar el momento con tus insoportables chirridos?! — se quejó Blaze, haciendo el ademán de taparse los oídos.
— ¡El bicho tiene razón! ¡Que cosa tan horrenda! — exclamó Moonghost, agarrándose las orejas y cerrando fuertemente los ojos.
— ¡¿Y quién carajo eres tú para dar tu opinión?! - gritó Lenore histéricamente.
— ¡Soy Moonghost, el Magnífico! - contestó con una falsa altanería que le robó una risilla a Flowar — Pero por supuesto, no lo sabes; bueno, nadie cuyos chillidos acallan sus propios pensamientos es imposible que se percate cuando está frente a un celebri...
— Ya basta, Moonghost. No vine para perder el tiempo tonterías — espetó Mewtwo con desdén, limitando su telepatía al grupo.
Sus ojos brillaron tenuemente de azul y la jaula de Ania se rodeó de un aura del mismo color. La jaula comenzó a flotar y voló velozmente hacia los brazos de Rocknight, quien la atajó y destrozó los barrotes con facilidad, todo ante la atónita mirada de los ladrones.
— ¡Oye! ¡No tienes derecho! — chilló Lenore indignada.
— ¿Ah si? Intenta robarnóslo entonces — la retó Mewtwo con rudeza, logrando intimidar a la cazadora.
— ¡B-blaze! ¡Haz algo! ¡Se llevan la mercancía! - chilló Lenore de nuevo, pataleando y señalando rabiosa a Mewtwo, molestándose al ver al Poliwag pegando saltitos de felicidad con la Eevee.
— Tranquila Lenore, no me lo tenías que pedir. Ahora tengo una buena excusa para patearle el trasero a este tipo — dijo Blaze cruelmente, fijando su mirada primero en Mewtwo y después en Eve —. No te preocupes mi ángel, terminaré con esto en un santiamén...
Al prepararse para abalanzarse sobre Mewtwo, unas frondosas ramas surgieron violentamente de la tierra y lo envolvieron, inmovilizándolo por completo y tomándolo por sorpresa.
— ¡¿Qué carajo...!?
— Yo no fui — aclaró Flowar de inmediato cuando todos voltearon a verla.
— No es que lamente decepcionarte, pero no eres mi tipo — espetó Eve colocándose al frente y dando a entender que ella era la culpable.
Para alivio de todos, había vuelto a ser la de siempre; pero Mewtwo notó algo extraño en su mirada ¿Era decepción?
— ¿Decepcionado dices? - dijo Blaze riendo por lo bajo, con una sonrisa maliciosa surcando su rostro — ¡Estoy encantado! Me fascinan los retos, y si proviene de alguien tan bonita como tú, lo acepto con gusto.
Mewtwo frunció el ceño, seguro de que tal cosa había molestado a Eve, pero cuando posó sus ojos sobre ellas casi le da algo cuando notó que estaba sonrojada y pensando en dar un paso atrás.
— ¿Son ideas mías o a este bicho le falla la cabeza? Anda diciendo incoherencias desde que salió del closet — comentó Moonghost con una mueca en el rostro que causaba gracia.
— No voy a permitir que eviten que consiga lo que quiero — musitó Lenore, desprendiendo una pokebola de su cinturón — ¡Ve, Gyarados!
— Y tienen que pagar por nuestro medio de transporte — apuntó Zack mientras lanzaba también una pokebola — ¡Adelante, Raichu!
El Gyarados emergió de la pokebola liberando un intimidante rugido y estirándose lo más que podía, lo que lo hacía parecer más grande de lo normal. Por otro lado, el macizo Raichu al salir, retó a sus oponentes con una altanera media sonrisa y dejando saltar chispas doradas de sus mejillas.
— ¿Saben una cosa? — balbuceó Moonghost con una risilla nerviosa — Ese Gyarados me da meyo, así que lo mejor es que me quede por aquí...
— ¡Moonghost! — gruñó Eve molesta, frunciendo el ceño. Aún tenía algo de rubor en sus mejillas.
— Deja de hacer el tonto y libérate de una vez, Blaze — dijo Zack, colocándose al lado de su Raichu.
— No hace falta — dijo Blaze con una sonrisa confianzuda, entonces posó sus intensos ojos rojos sobre Eve — Te prometo un gran espectáculo, hermosa.
— Veamos si es cierto — musitó Eve con una sonrisa burlona muy discreta, recuperando al fin la compostura.
Blaze se rodeó de una leve aura rojiza y con un movimiento veloz logró cortar las enredaderas.
— ¡Hidro Bomba, Gyarados! — ordenó Lenore de inmediato.
En poco menos de un segundo, el imponente pokémon rugió y expelió el potente chorro a presión, dirigiéndolo a Eve; ella reaccionó rápidamente y levantó una Pantalla de Luz para detener el ataque. El agua chocó contra la barrera, pero era tanta la fuerza que se impuso e hizo retroceder a Eve con todo y Pantalla.
Aprovechando la impresión que estaba causando la Hidro Bomba, Blaze se lanzó al ataque preparando una Garra Metal. Iba a una velocidad tremenda y con la mirada fija en su objetivo... Pero Mewtwo logró detenerlo a pocos centímetros de él, sus ojos apenas brillaban con un aura azul y miraban con rabia al Scizor, a quien lanzó hacia atrás violentamente y ganándose el asombro de su oponente.
— Con esa clase de ataque dudo mucho que puedas siquiera tocarme — espetó Mewtwo, colocándose de una manera que daba a entender que estaba listo para pelear.
— Ania… Mark... — llamó Flowar, acercándose a los pequeños pokémon — Vamos a alejarnos, podría alcanzarnos un ataque — decía mientras los apresuraba, vaticinando lo que se venía entre Mewtwo y su contrincante.
— Eso ya lo veremos... — espetó Blaze molesto mientras se incorporaba.
Sus ojos comenzaron a brillar con un tono rojo intenso y así mismo brilló su cuerpo. De esa manera se abalanzó sobre Mewtwo, usando de nuevo una Garra Metal...
— Bueno Raichu, ¿cuál te parece el más débil? — le preguntó Zack a su compañero.
El Raichu, con una sonrisa maliciosa, señaló a Moonghost y otro poco de chispas saltaron de sus mejillas, haciendo respingas al fantasma por la sorpresa. Moonghost no esperaba verse involucrado en la batalla.
— !Ataca con un Trueno! — ordenó Zack rápidamente.
El ratón eléctrico exclamó y una cantidad absurda de electricidad salió expulsada de su cuerpo en dirección a Moonghost.
El fantasma apenas tuvo tiempo de reaccionar y desapareció justo antes de que lo golpeara el ataque, reapareció detrás del Raichu y disparó una Bola Sombra que lanzó a su enemigo bastante lejos de su entrenador.
Zack quedó sorprendido ante la velocidad de respuesta de Moonghost, pero no se dejó dominar por eso y comenzó a formular una nueva orden. Pero el fantasma reaccionó y lanzó otra Bola Sombra para evitar que el Raichu se reincorporara.
— ¡Uy! ¡Gyarados deshazte de esa molestia de una buena vez! — chilló Lenore histérica.
El Gyarados llevaba rato usando ataques a diestra y siniestra, sin mucho éxito. A pesar de su gran tamaño y poder, la agilidad de Eve no le hacía fácil atinarle y ella lo sabía.
Ella esquivaba todo y se divertía con la frustración de la entrenadora, si estuviera peleando en serio sería aburrido. Pero por ocio o no, lo mejor era agotar al Gyarados por no tener un ataque contundente en su contra...
Unas pocas chispas violáceas saltaron de su cuerpo. Si solo pudiera usar ataques eléctricos...
No era momento de lamentarse por ello, ya era hora de terminar con su oponente.
Esquivó un último ataque y, como último guiño de diversión, se lanzó y mordió uno de los bigotes del Gyarados.
El cuerpo de Eve comenzó a brillar tenuemente mientras el Gyarados profería alaridos y se retorcía de maneras absurdas para tratar de deshacerse de ella.
En una última sacudida, Eve no pudo resistir y el Gyarados logró zafarse de ella, dejándola dando vueltas en el aire.
Lenore gritó de felicidad y se predispuso a dar una nueva orden, pero justo en ese momento, Eve se estabilizó y disparó un brillante Rayo Solar que dio de lleno en el rostro del Gyarados, tumbándolo contra el suelo totalmente inconsciente.
— ¡Gyarados! — chilló Lenore consternada, corriendo hacia su pokémon.
Por otra parte, las cosas no eran tan sencillas para Mewtwo. Blaze era capaz de anular sus barreras psíquicas y no podía absorber los ataques, por lo que tenía que valerse de su velocidad para poder contraatacar.
No era nada fácil. Su mejor opción era usar Lanzallamas, pero era increíble lo bien que Blaze le llevaba el ritmo y poco había podido hacer, lo tenía tan hostigado que comenzaba a desesperarlo.
Blaze reía cada vez que esquivaba un Lanzallamas. Como siempre, le parecía graciosa la sorpresa que se llevaban los que lo subestimaban y este oponente no fue la excepción.
¡Que divertido fue ver su expresión cuando destruyó esa defensa invisible! Y que iluso era pensar que se dejaría tocar por las llamas, tenía que impresionar a alguien después de todo.
Por eso mismo, ya era hora de aplastar el orgullo de su oponente.
Engañó a Mewtwo para hacerle creer que tenía oportunidad para atacarlo, estaba preparado para darle el último golpe en un rápido movimiento, pero justo cuando se lanzó sobre su oponente recibió un fuerte golpe en el estónago que lo empujó hacia atrás.
Blaze se deslizó por el suelo unos cuantos metros, al detenerse se reincorporó y buscó a quien lo había golpeado, encontrando a Rocknight, quien lo desafiaba con la mirada.
— ¡¿Por qué interfieres?! ¡No necesitaba tú ayuda, Rocknight! ¡En cambio Flowar…! — le dijo Mewtwo molesto.
— ¿En serio? Flowar no es tan tonta como para no defenderse. Además que, si no te has dado cuenta, estás todo golpeado — señaló Rocknight.
Mewtwo, extrañado, se revisó y gruñó por lo bajo. Era cierto lo que decía Rocknight y no se había dado cuenta, que ese Scizor hubiera podido rasguñarlo siquiera lo hacía sentir ofendido.
— Ya que quedó claro... — musitó Rocknight enfocándose de nuevo en Blaze.
Las rocas en su cola comenzaron a dar vueltas lentamente, pero poco a poco iban más y más rápido. Cuando estuvo satisfecho, Rocknight se abalanzó sobre Blaze con la intención de golpearlo con la cola.
Blaze se reincorporó, observando cómo se aproximaba su oponente. No iba a esquivarlo, le molestaba que siguieran subestimándolo.
Cuando Rocknight estaba sobre Blaze, el Scizor se valió de un Psíquico para deternerlo en el aire y lo lanzó, no sin antes asegurarse de que sintiera un poco de dolor. Persiguió a Rocknight, preparando una Garra Metal y logrando atestar el golpe en todo el estómago.
Rocknight se estrelló contra el suelo y se quedó en el sitio, retorciéndose del dolor ante la efectividad que el ataque tuvo sobre su gruesa piel.
Blaze sonrió triunfante y se preparaba para dar el golpe final. Mewtwo se percató y estaba dispuesto a volver a llamar la atención del Scizor, pero cuando estaba a punto de hacerlo, un rayo violáceo alcanzó a Blaze y lo llenó de chispas. El Scizor estaba extrañado, recibió un ataque que no le había hecho nada.
— ¿Por qué no dejas de perder el tiempo con los demás y peleas conmigo?
Eve caminaba lentamente hacia ellos y se plantó frente a Blaze, desafiante, pero con una sonrisa llena de picardía que perturbó a Mewtwo. A Blaze, en cambio, le robó una carcajada.
— ¡Corazón, por favor! Yo no quiero hacerte daño, no me obligues a hacerlo — le contestó él seductoramente.
Eve rió, pero hizo caso omiso a las burlas y lanzó otra dosis de plasma que Blaze recibió una y otra vez. Como le hacían cosquillas, él no se molestaba en evadirlos, así que ella se abalanzó sobre él, intentando atinarle con sus puños llenos de plasma y obligándolo a retroceder. El Scizor se carcajeaba con cada puño que evadía, pero aún así, el plasma lo alcanzaba.
— ¡Así nunca me vas a hacer daño preciosa! — exclamó Blaze, muy divertido — ¿O acaso no quieres hacerme daño? — agregó seductoramente.
En eso, Eve lo apresó con ayuda de sus manos y cola y lo acercó a ella. Blaze no se esperaba eso y quedó sin habla ante la sonrisa seductora de Eve, cuyo cuerpo no dejaba de expeler plasma.
— ¿Nunca te han dicho que eres demasiado confiado? — susurró Eve.
Empujó a Blaze alejándolo una considerable distancia de ella. Se posó sobre la tierra y de sus dos manos emanaba gran cantidad de plasma. De repente juntó ambas fuentes, aumentando la magnitud de la esfera de plasma que se formaba entre sus dedos, las chispas de plasma volaban en todas direcciones hasta que, con mucho esfuerzo, comenzó a separar sus manos.
Al principio a Blaze le extrañó esto, pero de repente sintió una presión tremenda, algo como un gran peso que lo obligó a flexionar las piernas. Cuando se dio cuenta, estaba extendido sobre el suelo y a medida que Eve lograba separar sus manos, Blaze sentía más presión, que le faltaba el aire...
Eve logró separar por completo las manos y el plasma se liberó en forma de onda expansiva, cosa que ayudó Moonghost al noquear al Raichu.
— Menos mal... — bufó él, dejándose caer en el suelo aliviado.
Eve se dejó caer al suelo y posó sus manos sobre la tierra, respiraba rápidamente intentando de recobrar el aliento. Ese ataque requería de fuerza que ella apenas tenía.
Pero no debía perder el tiempo.
Los ojos de Eve brillaron y unas raíces brotaron de la tierra, apresando a Blaze, Lenore, Zack y su Raichu, juntándolos en un apretado amarre.
— ¡No! ¡Suéltame! — chilló Lenore, pataleando en el aire — ¡Blaze, Blaze! ¡Reacciona, Blaze!
— Rocknight, ¿estás bien? — preguntó Moonghost, acercándose a su hermano y ayudándolo a levantarse.
— Si, tranquilo... — susurró Rocknight con dificultad — Solo que no me esperaba que fuera capaz de repelerme así...
— ¿Te encuentras bien, Eve? — le preguntó Mewtwo al notar lo errática que estaba su respiración, queriendo ayudarla a reincorporarse.
— Vámonos... — balbuceó Eve, rechazando la mano tendida del pokémon e incorporándose con torpeza.
— Hermana... — la llamó Rocknight, preocupado.
— ¡Vamonos! — gruñó Eve molesta, frunciendo el ceño — Antes de que el Scizor recupere la consciencia...
— ¡No! ¡No nos pueden dejar aquí! — rugió Lenore — ¡No se vayan! ¡Nooo! ¡Mi vestidooo!

— ¡Eevee! — gritó Fabián lleno de felicidad al momento en que su pokémon saltó hacia sus brazos — ¡Te extrañé tanto!
— Y yo a ti Fabian. Tenía mucho miedo... — lloriqueó Ania, con una gran sonrisa en el rostro.
— ¡Yo sabía que volveríamos a estar juntos! ¡Lo sabía! — exclamó Mark pegando brinquitos de felicidad.
— ¡Guao! ¡Lo encontraron! — exclamó Dyfir, asombrada — Pero mirénse... están todos muy golpeados ¿Qué les pasó? — preguntó preocupada.
— Nada, que ese Scizor nos la hizo — respondió Moonghost dejándose caer sobre la grama —. Hasta Eve se puso rara.
— No te preocupes Dyfir, yo me encargo de sanarlos — dijo Flowar mientras Rocknight y Mewtwo se sentaban frente a ella — ¿A dónde crees que vas, Eve? Necesito revisarte...
— No necesito nada — respondió Eve sin siquiera dirigirle la mirada.
No le dio oportunidad de decirle más nada, caminó rápidamente y se alejó lo suficiente para que no la fastidiaran. Se sentó a los pies de un árbol y se ocultó tras el.
Elevó la mirada y contempló la luz que traspasaba las hojas. Trató de concentrarse en el ruido del viento jugando con las hojas, pero su corazón latía tan rápido que retumbaba en los oídos y eso era desesperante.
No podía evitarlo más. Una discreta lágrima logró escapar, rodando por su mejilla, ella se apresuró a secarla con el dorso de su mano y cerró los ojos suavemente en un intento de retener otras más que urgían por salir, ocultando su rostro en la seguridad de sus brazos.
— ¿Por qué fuiste tan confiado…?

Capítulo original
Spoiler
Capítulo 14 – Nuevos enemigos
Dyfir y Fabián esperaban en el claro, mientras que los pokémon (incluido el Poliwag de Fabián) buscaban a los ladrones del Eevee.
- No hay rastro de ellos – sentencia Moonghost exhausto.
- Debes ser paciente – dice Rocknight.
– Rocknight tiene razón, Moonghost. Pero te informo que debajo de las rocas pequeñas no los vas a encontrar – dice Mewtwo, monótonamente. (¬¬U)
- Ohhhh – suspira Moonghost, algo decepcionado - La esperanza es lo último que se pierde, uno nunca sabe si son capaces de encogerse – comenta con ánimos.
- Sigue soñando ¬¬ – espeta Eve, que había vuelto de buscar en otra zona – Flowar encontró una pista, los llevaré allá – les informa y les indica que la sigan.
Después de caminar un rato llegan a otro claro del bosque. Flowar estaba sentada enfrente a un árbol de espaldas a ellos, no se movió ni dijo nada cuando llegaron.
- ¿Qué le sucede? – pregunta Mewtwo.
- Intercambia ideas con el árbol – dice Rocknight – Habla con el mentalmente, por algo ella adora a las plantas – agrega al ver la cara de confusión de Mewtwo.
- ¿Habla con los árboles? – pregunta Mewtwo, demasiado extrañado.
- Si. Hasta a mí se me hace muy extraño, no te preocupes – dice Rocknight.
- El testimonio del árbol no es la única pista – dice Eve, con cierto sarcasmo en su voz. Al parecer a ella también se la hacía raro el hablar con vegetales y lo peor del caso es que ella también podía – Aquí estuvo un vehículo de gran tamaño y peso considerable –
Flotando les señalaba el suelo, en donde apuntaba la grama estaba algo aplastada y se veía levemente que un vehículo se había hecho paso en dirección al camino.
- Gracias – dice Flowar repentinamente y se acerca a ellos – Tenemos a nuestros ladrones, de aquí podremos seguir el rastro. El árbol me contó que aquí estuvieron descansando dos humanos, un chico y una chica, que no debían tener más de 20 años. También que a sus pies, estaba descansando un Scizor de colores extraños. Tenían enjaulado a un pequeño Eevee de color gris humo –.
- ¡Esos son! ¡Son los mismos que raptaron a Ania! –exclama Poliwag, brincando de alegría.
- Si es así ¿qué hacemos aquí parados? ¡En marcha! – exclama Moonghost enérgicamente.
Todos asienten y se ponen en marcha rápidamente. Comienzan a seguir el rastro que habían dejado las ruedas del vehículo, deteniéndose solo cuando se les dificultaba encontrar el rastro y para que Moonghost descansara un poco.
- Deberías hacer más ejercicio – reclama Rocknight.
- Hacer ejercicio es muy aburrido y cansa mucho – espeta Moonghost, con un hilillo de voz y respirando entrecortadamente.
- Que gran descubrimiento – dice Flowar, sarcásticamente – Si no duele no sirve –
- Pensaba que tu eras la alegre, la optimista y la que apoyaba a todo el mundo sin importar si estaba equivocado – replica Moonghost.
- Así es, pero tengo un límite, y tú lo pasas – dice Flowar, molesta.
- Silencio – ordena Eve.
Se les queda mirando reprobatoriamente.
- ¿Oyen eso? – pregunta Rocknight, mirando hacia los lados.
Moonghost y Flowar asienten.
- Lo oigo desde hace un instante. Ustedes también si no se hubiesen puesto a discutir – rezonga Eve
- Yo no oigo nada – acota Mewtwo.
- Yo tampoco – agrega Poliwag.
- Ayyyy, cierto… Ustedes no tienen tan buen oído – dice Moonghost, con las manos en la cabeza, en señal de susto.
- El ruido es de un motor. Puede que sean los ladrones – dice Rocknight – Apresurémonos, así los alcanzamos-
- ¡En marcha! – exclama Flowar, con mucho optimismo.

Más adelante, en la camioneta, los ladrones conversaban tranquilamente acerca de lo que harían con el dinero que obtendrían. El Scizor se encontraba en la parte trasera, junto al Eevee, escuchando muy aburrido lo que decían.
- Yo voy a ir a al primer local de comida rápida que encuentre y voy a comprar toneladas de comida chatarra – dice el chico, mientras manejaba – ¡No, no, no, no! Mejor miles de hamburguesas, me sentiré realizado -
- Eso es un desperdicio – espeta la chica con altanería, ocupaba el asiento del copiloto – Yo voy a ir una tienda de joyas para comprarme la más lujosa de todas, y después presumirla a todo el mundo ¡Jajajajajajajajajajaja! – comenta riéndose maniáticamente.
El Scizor los miraba reprobatoriamente, se encontraba atrás y estaba sentado en el suelo. Escuchaba todo lo que sus dueños hablaban y luego desvía la mirada al atemorizado Eevee gris.
- Creo que ambas cosas son un desperdicio – dice el Scizor para sí, fastidiado– Aunque por la dificultad de capturarte y el hecho de que no eres tan valioso no importará que hagan con el dinero – le dice al Eevee
- Por favor, déjame ir – lloriquea el Eevee con una voz femenina e infantil – Fabián se puede perder por el camino -.
- No lo creo – espeta el Scizor cruelmente – A pesar de todo eres trabajo y no te voy a soltar solo por que me lo estas pidiendo –
- Eres muy cruel – lloriquea Eevee con más vehemencia.
- ¡Ya hagan silencio allá atrás! – exclama la chica.
Entonces, el vehículo se detiene bruscamente.
- ¡Que c…! – exclama el Scizor, apoyando su tenaza en el suelo - ¡Aprende a manejar Zack! – exclama encolerizado.
- ¡No me grites! ¡No fue culpa mía! – exclama el chico, volteando a mirar al Scizor.
- No me vengas con excusas tan tontas como esa – espeta el Scizor, molesto – Arranca de una vez –
- No podemos – dice la chica.
- ¿Cómo que no pueden? – pregunta el Scizor, claramente molesto.
- Como lo oíste. Seguro es el motor – reflexiona Zack – Voy a revisar. Aprovecha y sal, se perfectamente que estás aburrido ahí atrás –
- Yo te acompaño – dice la chica
Zack y la chica descienden del vehículo por sus respectivos lados y las puertas se cierran detrás de ellos.
- Está bien – masculla el Scizor.
El Scizor se levanta y mira al Eevee enjaulado, aprieta un botón y la compuerta comienza a abrirse.
Eve, Moonghost, Mewtwo, Flowar, Rocknight y Poliwag se acercaban rápidamente al camión por atrás.
- Buen disparo – dice Flowar.
- Tampoco que el blanco fuese diminuto – dice Eve. (¬¬)
Se detienen justo cuando escuchan las puertas del automóvil cerrarse. En eso, la puerta trasera comienza a abrirse y de ella aparece el Scizor negro, que se les queda mirando. No se veía tan peligroso, era un Scizor normal sólo que cambiaba de colores. Sin embargo, Eve se había puesto pálida, aunque obviamente no se le notaba; pero sí se le veían unas gotas de sudor y que temblaba un poco. Entonces se coloca un poco detrás de Flowar.
- ¿Te sucede algo? – pregunta Flowar extrañada.
- ¿Qué demonios…? – suelta el Scizor.
- ¡Mark! – exclama el Eevee, desde las entrañas de la camioneta.
- ¡Ania! – exclama el Poliwag.
- ¡Entréganos al Eevee! – exclama Moonghost heroicamente.
Todos sus compañeros se le quedan mirando y Rocknight le da un golpe en la cabeza, que le produce un chicón a su hermano.
- ¿Y creen que se los…?- pregunta el Scizor pero se detiene, mirando fijamente al grupo – Vaya, vaya, vaya… Del cielo se ha caído un ángel –
- ¿Ah? – se les escapa a todos.
En eso, el Scizor desciende rápidamente de la camioneta y se plana agachado enfrente de Eve, que lo mira con los ojos desmesuradamente abiertos; el Scizor había apartado a Flowar.
- Hola preciosa ¿Cómo te llamas? – pregunta el Scizor galantemente.
Todos excepto Eve y Mewtwo caen como típico anime, como reacción, Mewtwo se limitó a fruncir el ceño y Eve miraba al Scizor con cierto temor.
- ¿Disculpa…? – pregunta Eve, anonadada.
- ¿Qué cuál es tu nombre lindura? – pregunta el Scizor nuevamente.
- Eso no te interesa– contestan.
Mewtwo miraba desafiante al Scizor, que le devuelve una mirada muy antipática con sus ojos carmesí.
- No te pregunte a ti bicho raro – espeta el Scizor.
- Miren al Lopunny hablando de orejas– espeta Mewtwo antipáticamente, en contestación.
- Yo me llamo Blaze – dice el Scizor, omitiendo el comentario de Mewtwo – Que gusto encontrarme a una pokémon tan exquisita como tú –
Eve se le queda mirando y no responde, pero si intercambia una rápida mirada con Flowar que se había reincorporado después de la caída.
- ¡Eve, despierta! – exclama Rocknight.
- ¿Eve? ¿Ese es tu nombre? Que nombre tan hermoso para alguien más hermoso aún – dice Blaze, galantemente.
- A este tipo le falla un fusil – comenta Moonghost, elevándose a la altura de Mewtwo – No te preocupes. A Eve no le gustan los cumplidos, no se los va a aceptar. Pronto veremos a ese tipo privado y chillando como Pachirisu… -
- ¿En serio? Vaya, gracias… Nadie me lo había dicho antes – dice Eve, algo sonrojada y con la cabeza gacha.
Todos se quedan petrificados, parecían una estatua. Mientras los demás trataban de recuperarse del profundo trauma, los chicos caminaban hacia ellos hablando entre sí.
- No lo entiendo – le comentaba Zack a su compañera – El motor está en perfectas condiciones, todo lo está ¡No entiendo por qué no arranca! –
- ¿No podría ser la batería? – pregunta la chica.
- Lo dudo mucho. Esa batería se la puse hace dos días – dice Zack – En tal caso, andaremos en un rato. Que bueno haberle puesto paneles solares -.
- Si… - afirma la chica - ¡Blaze ya nos vamos! – exclama, en eso se da cuenta del grupo - ¡¿Qué significa esto?!- pregunta molesta.
- Lenore no me arruines este momento con tus chirriantes berreadas – dice Blaze.
- ¡¿Cómo que berreada bicho de porquería?! – grita Lenore.
- El insecto este tiene razón ¡Qué berreada! – exclama Moonghost, agarrándose las orejas.
- ¡¿Y quién eres tú para opinar?! – le grita Lenore.
- ¡¿y quién eres tú para gritarme?! – grita Moonghost – Y para tu información, yo soy el Gran Moonghost – agrega con una voz que producía un eco.
- Te repito. Sigue soñado ¬¬ - espeta Eve, con antipatía.
- No vinimos para tonterías – dice Mewtwo monótonamente aunque con cierto desdén.
Sus ojos se tornan azul celeste, la jaula en la que estaba Ania es rodeada por un aura de ese mismo color, flota y sale rápidamente hacia Rocknight.
- ¡Oye! ¡No tienes derecho…! – exclama Lenore.
- Si no quieres terminar en un manicomio será mejor que cierres tu boca– dice Mewtwo cruelmente y de manera cortante.
La jaula ya la tenía Rocknight en su posesión. Con un simple golpe destruyó la cerradura; Ania sale alegremente de la jaula y da unos brinquitos junto a Mark, festejando su libertad.
- ¡Blaze haz algo! ¡Se están llevando al Eevee! – grita Zack.
- Esta bien, esta bien – asiente Blaze, con fastidio – Sólo será un momento dulzura – agrega galantemente.
Cuando se iba a reincorporar no pudo, se encontraba aprisionado por unas gruesas enredaderas que surgían a sus pies, lo tenían bien sujeto por los codos y en las rodillas.
- ¡Que cara…! – exclama Blaze.
- ¡Buen trabajo Flowar! – exclama Eve, interrumpiéndolo.
- Jejeje. No fue nada – dice Flowar con una sonrisita y algo rosadita.
- Lo siento pero no me gustan los insectos – le dice Eve, burlonamente.
- Siendo sincero querida – dice Blaze – Me gusta más que se resistan, el reto me atrae – sonríe – Así que cuanto más te resistas más me vas gustar – agrega maliciosamente.
- Este bicho es muy extraño - dice Moonghost.
- Se parece mucho a ti – dice Rocknight.
- ¡No vamos a permitir que se lleven a ese Eevee! – exclama Lenore sacando una pokebola - ¡Gyarados yo te elijo! -.
- Lo mismo que Lenore – dice Zack sacando su pokebola - ¡Adelante Raichu! -.
Un gigantesco Gyarados, más grande de lo normal, emerge de su pokebola lanzando un fuerte rugido intimidante; a su lado emerge un Raichu bien macizo y lanzando chispas de sus amarillas mejillas.
- Ese Gyarados me da meyo – dice Moonghost con una sonrisa extraña (n_nU).
- Blaze ya deja la estupidez y libérate – ordena Lenore.
- ¡Claro! – asiente Blaze – Ahora me vas a ver en acción muñeca, te prometo una gran actuación – le dice a Eve guiñándole un ojo.
- Qué pokémon tan presumido – dice Flowar.
Blaze con mucha facilidad se libera de las fuertes enredaderas que lo sujetaban firmemente al suelo. Y se coloca al lado del Gyarados.
- ¡Pero…! ¡¿Cómo…?! – lloriquea Flowar.
Lenore: - ¡Gyarados, Hidro Bomba! – exclama.
Gyarados: Expulsa el potente chorro de agua en dirección a Eve.
Eve: Detiene la Hidro Bomba con una Pantalla de Luz. Retiene el ataque y lo devuelve al Gyarados.
Gyarados: Recibe de lleno su propio ataque.
Blaze: Se dirige directamente a Mewtwo usando Garra Metal, a una velocidad tremenda.
Mewtwo: Lo detiene a poco centímetros de él, el Scizor lo mira con el ceño fruncido, en eso lo lanza con fuerza hacia atrás.
- Dudo que con eso puedas siquiera tocarme - dice Mewtwo.
- Eso ya lo veremos… - espeta Blaze.
Blaze: Sus ojos brillan de un escarlata intenso, su cuerpo es rodeado por un aura del mismo color. Entonces se lanza precipitadamente en contra de Mewtwo usando nuevamente Garra Metal.
Zack: - ¡Raichu, Trueno contra el negrito! –
Raichu: Con una exclamación produce el electrizante ataque.
Moonghost: Desaparece, evitando el ataque del Raichu. Reaparece detrás de su contrincante y lanza una Bola Sombra.
Raichu: Sale disparado bruscamente. El ataque le causa un daño considerable ya que lo recibió muy cerca.
Zack: - ¡Vamos Raichu! – anima - ¡Agilidad! –
Moonghost: Lanza una Sombra de la Noche antes de que el Raichu pudiera siquiera reincorporarse.
Lenore: - ¡Gyarados deshazte de una buena vez de esa molestia! – grita histéricamente.
Gyarados: Usaba ataques a diestra y siniestra. A pesar de tener un gran tamaño y de tener un poder admirable, el pequeño tamaño de Eve comparado con él suyo, sumándole el hecho que Eve era condenadamente rápida, le dificultaban dar alguna vez en el blanco.
Eve: Esquivó durante un tiempo los ataques, acabar rápido con su contrincante le quitaría la diversión, y no acabar rápido con sus contrincantes siempre se lo había reprochado uno de sus hermanos. Cuando se cansó, se dirigió rápidamente al rostro del Gyarados, esquivando espectacularmente una Ventisca, y le muerde uno de los bigotes fuertemente. En eso ella comienza a brillar.
Gyarados: Profería alaridos y trataba cómo podía de zafarse a Eve del bigote. Hubo una de las sacudidas que fue tan fuerte que logró deshacerse de Eve, la cuál quedó dando vueltas en un mismo punto en el aire.
Lenore: - ¡Perfecto Gyarados! ¡Furia Dra…!
Eve: Lenore no había terminado de dar la orden a su Gyarados cuando lanzó un potente y dorado Rayo Solar que dio de lleno a su oponente.
Gyarados: Debía de estar cansado y el ataque debió ser muy potente por que cayó derrotado al suelo.
- ¡Gyarados! - exclama Lenore, lastimeramente.
Eve se fija entonces en los demás.

Mewtwo: Tenía que valerse de su velocidad, ya que Blaze podía anular su poder psíquico y no se explicaba cómo. Cuando podía usaba Recuperación, lanzaba unas cuantas Bola Sombra y uno que otro Lanzallamas que en cuando daban en el blanco pero apenas por roce. Si pudiera darle de lleno con un Lanzallamas lo derrotaría más rápidamente.
Blaze: Tenía la batalla ganada. Cómo suponía, era un pokémon Psíquico, y normalmente sus contrincantes telequinéticos no tenían una buena Defensa. Pero éste debía al menos tenerla aceptable por que había resistido mucho. Él también se encontraba algo golpeado por que el desgraciado sabía usar Lanzallamas. Cuando ya estaba por darle el que pensaba era la estocada final, recibe un golpe en pleno rostro.
Rocknight: Lo había golpeado fuertemente con su cola. Blaze se reincorpora y se recupera del golpe y lo mira con odio.
- Flowar – dice Rocknight - Llévatelos lejos -.
Flowar asiente y corre incitando a Ania y a Mark. Mewtwo estaba algo golpeado y usaba Recuperación constantemente para volver a encararse con Blaze.
Rocknight: Las rocas de su cola comienzan a dar vueltas, a cada segundo giraban más rápido. Cuando pensó que ya era suficiente se lanza en contra de Blaze para golpearlo nuevamente con su cola.
Blaze: No se preocupa en esquivarlo. Simplemente lo detienen en el aire con un Psíquico, le hace sentir algo de dolor y luego lo lanza lejos. Mientras estaba en el aire se acerca velozmente y lo golpea con Garra Metal.
Rocknight: Lamentablemente, por su debilidad de pokémon roca, el ataque le hace un daño considerable.
Moonghost: Acababa de deshacerse del Raichu y ve como Blaze golpea a Rocknight. Cuando va en su ayuda…
Blaze: Recibe un ataque de chispas violáceas que le produce cosquillas pero de la fuerza que tenía le hizo retroceder unos cuantos pasos.
Eve se planta en frente de Blaze, desafiándolo abiertamente a pelear. Blaze la mira y ríe entre dientes.
- ¡Vamos preciosa! No me obligues a hacerte daño – dice Blaze.
Eve: Omite el comentario por completo y le vuelve a lanzar otra tanda de plasma.
Blaze recibía todos y cada uno de los ataques de Eve que eran de plasma, no le producían ningún daño. Eve no dejaba de lanzar plasma a diestra y siniestra, pero llego un momento en que se detuvo con plasma en sus manos.
- Muñeca, así no me vas a hacer daño… - dice Blaze, muy divertido – O acaso… ¿No quieres hacerme daño? –
- Eres demasiado confiado – contesta Eve, con simplicidad.
Eve: Dicho esto junta ambas manos. El plasma en sus manos aumentó su magnitud y desprendía chispas por todos lados; comienza a separar, al parecer, con dificultad sus manos.
Blaze: Siente un presión, una fuerza tremenda le hace flexionar las piernas. Mientras Eve separaba más sus manos más se hundía él en el suelo. En pocos instantes, Blaze se encontraba tendido en el suelo y debilitado.
El plasma que controlaba Eve desaparece y se agacha respirando ofuscadamente, al parecer realizar eso consumía mucha energía. Sin perder tiempo, los ojos de Eve brillan violáceamente.
Unas gruesas raíces surgen de la tierra y comienzan a enrollar a Lenore, Zack, Blaze y al Raichu que no había sido regresado a su pokebola, amarrándolos entre ellos. La camioneta también fue víctima de las gruesas raíces, quedando atrapada.
- ¡Vámonos! – exclama Moonghost ayudando a Rocknight.
Eve se reincorpora y se acerca a ellos, Mewtwo estaba algo golpeado entonces lo ayuda. En eso se alejan rápidamente.

- ¡Eevee! – exclama Fabián felizmente.
- ¡Fabián! – exclama Ania.
Ania da un brinco en dirección a Fabián, que la recibe en sus brazos y le da un fuerte abrazo, en su rostro se vislumbraba una gran sonrisa.
- ¡Qué felicidad! – exclama Mark, dando saltos alrededor de Fabián.
- ¡Guao! ¡Lo lograron! – exclama Dyfir sorprendida – Cuéntenme cómo fue todo –
- Después… – musitan todos, algo exhaustos
Flowar brillaba, al parecer, curando a sus hermanos y a su amigo…







Espero que haya sido de su agrado y, en lo más remoto de mi pensamiento XD, se hayan divertido tanto como me divertí escribiendo ese capítulo XD.

Agredecimientos:
- Agradezco a Claiwy, por exclamar: ¡No me apachurren! XD
- A Nicolás, por inspirarme la egocentrica personalidad de Blaze XD

Saludos ^(OoO)^

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#56

Respuesta: Fanfic


buen fic, como dije el mejor.... no tengo criticas, pero te digo buena idea
#57

Respuesta: Fanfic


Onix exelente capitulo,eres muy buena redactora,sigue asi,los dos capis estuvieron geniales sobre todo el 14,que fue el de la batalla,al rpincipio pense que eve conocia al scizor,pero despues lo volio mier...XD y me di cuenta que este volvio ala normalidad XD,sigue asi,me gustaria que apareciera jirachy,uno de mis pokes favoritos XD,saludos my friend XD continua asi,saludos.....
#58

Respuesta: Fanfic


ñau,exelentes capitulos!!!!! :3
el Scizor tuvo raro pero interesante,jajaja, me asuste como reacciono Eve con el scizor xD
wenos capitulos

ñau,saludos :3
#59

Respuesta: Fanfic


jeje excelente fic onix!!!!!!!!!! me encantaron los capis :D estan geniales te felicito sigue asi

#60

Respuesta: Fanfic


Gracias a todos por sus comentarios =D. Bueno, la votación queda cerrrada.
Aquí los resultados:


Una Nueva Aventura: Salvando a la Madre Tierra 0% ( 0 )
Eve y Los Guardianes de la Naturaleza 42% ( 6 )
Los Hijos de la Tierra 14% ( 2 )
Eve y Los Misterios Ecologicos (XD) 0% ( 0 )
Los Misterios de Eve 7% ( 1 )
El Misterio de los Trece 21% ( 3 )
La Mayor Aventura de Difyr 0% ( 0 )
La Reencarnacion De Los Guardianes 14% ( 2 )

Ya habran notado al ganador n__n...

El fic ya tiene nombre!!!! (Fiesta XD).
Gracias a todos los que sugirieron nombres y a los que votaron en la encuesta n___n. Sigan leyendo y dejen sus comentarios, no se limiten a leer =D.

Bye-bye (^^.^)>

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga