Lunes 13 de Diciembre de 2011, Madrid, España.
España, un hermoso país. A pesar de que este viaje al viejo continente nos había alejado mucho de nuestro destino original, no puedo arrepentirme de haber conocido dicho lugar. Las montañas, los pueblos, las ciudades, todo era pintoresco, tenia sus defectos claro, pero yo no soy nadie para juzgar a nada ni a nadie. El viaje de Portugal, luego de nuestro forzoso aterrizaje, hasta España llevó menos de un día. Gracias a otro ingenioso, por no decir alocado o insensato, plan de Morena en el que no haré hincapié debido a su parecido con otros anteriores, nos colamos en el tren diario que viaja desde Lisboa hasta Barcelona y nos detuvimos en Madrid, en parte por que de seguir viaje nos desviaríamos de nuestro próximo destino, el estrecho de Gibraltar, y porque Morena haciendo uso de su don para irritar hasta puntos inimaginables a las personas nos convenció de detenernos allí. Hicimos un pacto, donde juramos no quedarnos más de doce horas allí por nuestra propia seguridad, ella sin otra opción aceptó.
Paramos en un pequeño restaurante para almorzar. La comida, o mejor dicho su sabor, era distinta a la que uno suele consumir en Argentina, algunas cosas sabían mejor y otras mucho peor. Sobre el precio no puedo hablar mucho, ya que siendo tan joven en aquella época, no era ningún experto en precios de alimento. Eso no significaba que no conociera el valor de este, sabia que el dinero robado no duraría para siempre y tarde o temprano tendríamos que robar otra vez. Solo pensar en ello me provocaba nauseas, bueno lo sigue haciendo, será mejor si no hablo mas del tema.
- Esta carne está mala - dijo Gonzalo.
- No es cierto, es la mejor carne que he probado en mi vida - Morena dijo defendiendo fielmente al país que nos albergaba.
- Sólo lo dices porque es de España.
- Vamos More - dije - Gonza tiene razón.
- Bueno la verdad es que sí, pero tanpoco sabe tan mal.
- En eso concuerdo - dije.
- La opinión de Mati no cuenta, él es un barril sin fondo, come de todo sin hacerle asco a nada y como si fuera poco, lo hace como si no hubiese un mañana - dijo Gonzalo, luego me dio un juguetón codazo en las costillas.
- En la situación en la que nos encontramos, uno nunca sabe cuando puede ser el último día, - dije mientras comía mi quinto pan - es por eso que como tanto, ya que si muero al menos tendré el consuelo de que tuve una última cena digna.
Mis joviales acompañantes rieron ante mi teoría de la última cena, luego yo me incorporé a ellos.
- ¿More, por qué adoras tanto España? - pregunté.
- Mi papá, en paz descanse, era Español. Era cirujano, un día visitó Argentina por una convención y le agradó el lugar, más tarde regresó de vacaciones y ese momento conoció a mi mamá, luego no quiso regresar. El siempre me hablaba de lo maravillosa que España era y me narraba historias sobre el lugar con lujo de detalle, eso causó que siempre quisiera conocerle. Ahora que estoy aquí, se que mi papá no me había mentido en nada.
- Fascinante - dije.
- Un momento, - Gonzalo expresó - ¿dónde está Lucario?
- Shhh, baja la voz - dijo Morena - ¿quieres que nos atrapen?
- Bueno - dijo susurrando - ¿dónde está?
- No te preocupes Gonza, está entrenando - dije.
- ¿Entrenando? - mis dos colegas preguntaron.
- Sí, hoy cuando despertamos conectó nuestras auras para que pudiéramos hablar, parecía muy ansioso. Me explicó que sintió la presencia de varios pokémon relativamente fuertes con los que quería batallar en las afueras de la ciudad, donde no hay público. También dijo que no nos preocupemos por buscarlo, él nos encontrará.
- ¿Para qué necesita entrenar? - Morena preguntó.
- Ya sabes como es de obstinado, desde que no pudo vencer a aquel Scizor tiene el orgullo por los suelos.
- Tampoco le fue tan mal, - Gonzalo acotó - la batalla resultó en empate.
- Sí, pero que se le va a hacer, cada loco con su tema - respondí.
- Ey chicos, están pasando algo sobre el vuelo en la tele.
Rápidamente pusimos atención al televisor, en este un alto y moreno periodista, aparentemente conductor de un noticiario televisivo, comenzó a dar su elaborado y correcto discurso.
- Los informes desde Lisboa indican que, como se sospechaba, lamentablemente no ha habido sobrevivientes en el trágico accidente aéreo que se cobró la vida de 496 personas incluyendo a los trabajadores aéreos y a los Lisboetas que se encontraban en la zona donde el avión cayó. Enviamos nuestras condolencias a los argentinos y a los portugueses, que hoy están de luto.
En otras noticias, un descubrimiento insólito. En una isla en Indonesia fueron hallados huevos de pokémon en estado salvaje. Estos ya se hallaban abiertos, pero debido a ciertas muestras de ADN se confirmó que se trataban de huevos pokémon. La organización de las naciones unidas a declarado estado de emergencia mundial, tras conocer el dato de que los pokémon se están reproduciendo en la naturaleza a pesar de que los responsables de su creación, el grupo Gen Game Freak, división de Game freak co. Aseguraron que eso era imposible, ya que los pokémon carecían de células sexuales. En cuanto a sus responsables, los miembros de la dirección general de Game freak, han desaparecido sin dejar rastro. Se cree que estos se encuentran escondidos, por temor a las múltiples condenas que recibirán debido a la destrucción causada por los pokémon. Adelante con las imágenes por favor.
- Parece que se les viene una gorda a los de Game Freak - dijo Morena.
- Si es que los encuentran - mencioné.
- ¿Qué?
- Nada, pensaba en voz alta - mentí.
- Miren lo enorme que son esos huevos, - dijo Gonzalo sorprendido - son colosales.
- Bueno, no hay mucho que nosotros podamos hacer, por ahora - expliqué.
Tras reunirnos con Lucario, partimos hacia el Sur rumbo a Cádiz, Andalucía, región donde se halla el estrecho de Gibraltar, una separación natural entre dos continentes Europa y África, atravesar este es la manera más sencilla de llegar a África ya que en su zona mas estrecha hay apenas 14 Km. de separación.
Decidimos hacer aventón para recortar gastos. Tras unas cuantas horas de caminar al lado de la carretera un vehiculo se dignó a detenerse. Por primera vez en aquel viaje el vehiculo que se detuvo fue un autobús, en este viajaba un grupo de jóvenes de entre 17 y 23 años, eran tanto chicos como chicas y no eran más de 10. Era gente muy amigable y buena onda, ellos se dirigían a Sevilla a una especie de festival de música o algo parecido. Sevilla estaba justo encima de Cádiz, lo que nos dejaría a un paso del estrecho. El viaje fue muy entretenido y se pasó volando. Casi parecía irreal haberse topado con esas personas que uno cree que solo existen en las películas. Morena se había hecho muy buen amiga de las chicas del grupo, cuando no está molestando demuestra una simpatía y un carisma casi irresistible para cualquiera que se le cruce. Gonzalo había entablado una polémica discusión sobre fútbol con Félix, el miembro mayor de la banda de amigos, un tipo de 23 años, muy alto y musculoso que gozaba al menear su larga cabellera negra como la noche. Yo también hice mis amistades. Javier, el conductor, e Isabel, su novia, ambos de unos veinte años aproximadamente, charlaron conmigo durante un buen rato, estos me dieron una clase acelerada sobre la buena música española, argumentando que “querían educarme en el arte de la buena música”.
Al otro día, ya habíamos entrado en el territorio de Sevilla y pronto llegaríamos a la ciudad homónima, donde tendríamos que despedirnos de nuestros nuevos amigos. Viajábamos por la comuna de Campiña de Carmona, cuando de un momento a otro el transporte se detuvo, yo estaba en la parte trasera jugando a las cartas, me levanté y me apresuré a ver que sucedía.
- ¿Qué sucede Javier? - preguntó Marco, otro de los jóvenes que viajaba con nosotros.
- Miren.
Por el parabrisas pude observar una imagen impactante al punto de que dejaba sin aliento a quien la observase. Era la entrada a un pequeño pueblo, ni siquiera sé si era un pueblo, quizás era apenas un conjunto de viviendas, era realmente un punto urbano pequeño. De cualquier forma, ese no era el punto, lo impactante era que ese pequeño lugar estaba completamente destruido. Las casas estaban derrumbadas, los árboles caídos, podía observar algunos animales muertos, las calles tanto las de tierra como las de pavimento, estaban destruidas y rodeadas de gigantescos hoyos que parecían cráteres creados por la caída de un meteoro. El lugar era un pueblo fantasma, cual escenario de una película de terror.
- ¡Wow! - gritó Fernando, otro muchacho - ¡miren este lugar! ¡Parece salido de una peli de Zombies!
- Sí, es escalofriante - dijo Félix.
- ¡Debemos explorarlo! - el impulsivo de Fernando gritó.
- ¿Qué? - Félix preguntó confundido.
- Vamos, aún tenemos tiempo, quiero ver este lugar. Por favor.
- De acuerdo - Félix mencionó al resto del grupo - ¿Quién quiere ir a echar un vistazo?
- No creo que sea buena idea - dije.
- ¿A qué te refieres? - Javier preguntó.
- Esto seguramente es obra de pokémon, si todavía están aquí puede ser muy peligroso.
- Creo que Matías tiene razón, deberíamos irnos cuanto antes - Isabel inquirió.
- No pasará nada, mi amor - Javier exclamó mientras abrazaba a la bella madrileña.
- Como quieran - suspiré.
- ¡Adelante! - gritó frenético Fernando.
El grupo de españoles comenzó a caminar en dirección Este, liderados por Félix. Por otro lado, los argentinos permanecimos allí.
- ¿No vienen? - Melisa, la chica mayor preguntó.
- Ahora los alcanzamos - dije.
- Vale - respondió, luego su grupo siguió su marcha.
De un salto apareció Lucario frente a nosotros, se posó sobre un viejo tronco y cruzó los brazos.
- ¿Hay pokémon aquí, Lucario? - preguntó Gonza.
- Lucario - este asintió.
- ¿Son muchos? - inquirió More.
- Lu, Lucario - negó.
- De todas formas mantengan los ojos abiertos, hay que cuidar a los muchachos. Lucario siguen…
Entonces una desgracia anunciada por mí ocurrió. A unos doscientos metros aproximadamente se escuchó un desgarrador grito de dolor seguido por otros, solo que de miedo y angustia.
- ¡Vamos!
Nos acercamos al punto donde nuestros amigos españoles se hallaban en ronda, todos se encontraban angustiados o llorando, era evidente que no se trataba de ningún problema menor. Allí en medio del círculo humano se hallaba Fernando, este estaba sufriendo convulsiones mientras un mar de sangre fluía de una herida en el pecho. Encima de estos se hallaba sobrevolando el culpable, era un ser, o al menos lo era en ese momento, totalmente aerodinámico con una forma hecha para ser veloz. Él sobrevolaba la zona en círculos luciendo su roja armadura perfectamente complementada con su negra piel. Era un Deoxys, el pokémon ADN. Me sentía aterrado, Lucario y yo habíamos luchado con legendarios antes, estos no son imposibles de vencer como mucha gente creía pero Lucario estaba en desventaja en contra del poderoso pokémon Psíquico, sobretodo con el singular don de este, que le permite cambiar de forma para adaptarse a la situación. Morena, en cambio parecía sorprendida de ver al Deoxys, es difícil de explicar la mirada de la chica ante semejante peligro.
- ¡Tomen a Fer y salgan de aquí! - grité.
- ¿¡Qué!? - preguntó Félix.
- Confíen en mí - dije - ¡Sólo váyanse!
Los jóvenes tomaron, a pesar de lo imprudente que eso fue, a su amigo y comenzaron a alejarse. De todas formas estos vieron a Lucario, pararse frente a nosotros protegiéndonos.
- ¡Lucario, hay que acabar con este maldito! ¡Tiene que pagar por lo que hizo!
- Lucario.
El pokémon se detuvo y comenzó a observarnos. Este era distinto a todos los demás, su mirada era distinta, sus pupilas estaban focalizadas. Lo pensé por un momento, pero era imposible, si él no era controlado ¿Por qué atacaría a la gente de ese modo.
- ¡Lucario, Pulso Dragón!
El poderoso rayo se disparó hacia Deoxys, pero al estar este en su modo veloz lo esquivó fácilmente y contraatacó con cabezazo Zen, fue destructivo, Lucario cayó al suelo muy adolorido y escupiendo sangre. Se paró con mucho esfuerzo. Por otro lado, Deoxys cambió a modo ataque y envistió con fuerza bruta.
- ¡Protección!
Lucario se defendió fácilmente del ataque, su enemigo ganó altura volando.
- Lucario, ahora que esta en modo ataque es nuestro chance para ganar, si puedes usar un movimiento tipo siniestro y atacarlo cuando esté en este modo, su bajo nivel de defensa no tendrá nada que hacer para protegerlo. ¿Crees que puedes hacerlo?
- Lucario - afirmó.
- Perfecto, espera hasta que yo te diga.
Nuestro psíquico rival nuevamente usó cabezazo Zen y se arrojó en picada hacia a Lucario.
- Espera, espera, ¡Ahora!
Mi amigo dio un salto, estando cerca de su objetivo rodó varios centímetros hacia la derecha y usó pulso umbrío, de su boca arrojó unos oscuros rayos entrelazados que impactaron en el cuerpo del pokémon ADN. Deoxys cayó al suelo dándose un terrible golpe contra el suelo y regresó a su forma original.
- ¡Lucario, pulso umbrío otra vez!
Luego de aterrizar el guardián del aura arrojó otro temible rayo, Deoxys reaccionó justo a tiempo y cambió a su forma defensa evitando así su derrota, claro que quedó gravemente herido. A pesar de que la feroz batalla llevaba muy poco tiempo ambos pokémon estaban agotados, producto de ataques muy eficaces y certeros. Deoxys nuevamente sufrió una metamorfosis y cambió a modo velocidad.
- ¡Lucario hay que acabarlo, ya sabes que hacer!
Antes de que Lucario reaccionase, el veloz luchador atacó con su arma más poderosa, Psicoataque. La esfera de energía fue el golpe final, impactó con tanta violencia en Lucario que este cayó de rodillas al suelo. Lucario estaba agotado y a pesar de que se empeñaba mucho en levantarse no podía hacerlo, había llegado a su límite. Deoxys, quien no se quedaba atrás en agotamiento, regresó a su forma ataque y comenzó a acercarse lentamente a nosotros. Su objetivo era claro, quería asesinarnos. Tuve que tragarme mi orgullo y hacer algo que me avergüenza al extremo, rogar.
- Por favor Deoxys, déjanos en paz, te lo imploro - expresé tras arrojarme de rodillas al suelo.
Este hizo caso omiso a mi petición. Seguía concentrado con la vista al frente, parecía que no me hubiese escuchado.
- Por favor - repetí.
El pokémon seguía sin reaccionar, sólo caminaba posando su vista al frente. Pronto estuvo a tan solo unos escasos metros de nosotros, creía que era el fin, pero Morena actuó. Esta se colocó delante de nosotros, exponiéndose a ser asesinada de un golpe. Lucario al ver la alocada actuación de mi amiga trató de ponerse de pie nuevamente, fue inútil.
- Por favor - la chica dijo - sé que eres distinto a los demás. Puedo verlo en tu rostro, tu mente no es prisionera de nadie, sólo estas asustado. No te haremos daño, te lo prometemos, déjame ayudarte. Por favor.
Deoxys quedó inmóvil, este no reaccionaba para nada. No podía creerlo, Morena y su irresistible personalidad habían calmado al pokémon, fue allí cuando me di cuenta de que More tenia un don para las relaciones, podía caerle bien a cualquier persona si se lo proponía. Aún así me quedaban dudas ¿Realmente Deoxys no era controlado? ¿Por qué? ¿Cómo lo supo Morena? Estábamos entre la espada y la pared, esperando la respuesta de Deoxys, quedaban unos segundos para saber si este nos acabaría o nos dejaría vivir. Deoxys retomó su marcha en nuestra dirección, dirigiéndose hacia Gonzalo, este al darse cuenta se alejó.
- Alto, Gonza - Morena pregonó - confía en él, no te hará nada.
- Estás loca - respondió temblando.
- Limítate a hacerlo - respondió con toda serenidad.
Esta parecía muy segura de lo que estaba haciendo y nosotros lo notamos, Gonzalo decidió confiar en la chica y permaneció quieto. Deoxys se posó frente a él y levantó su brazo izquierdo, instintivamente, los dos muchachos nos movimos en respuesta de un posible ataque. Nuestra desconfianza fue innecesaria, lo único que este hizo fue colocar su fría mano sobre el cráneo de mi amigo. Unos ases de luz surgieron de Gonzalo, estos cubrieron todo su cuerpo de pies a cabeza, había quedado cubierto por una tenue luz blanca y sus ojos reflejaban un manto multicolor que imposibilitaban poder ver sus pupilas. Di un paso atrás, semejante cambio me había sorprendido.
- ¿Pueden escucharme? - Gonzalo exclamó lentamente, modulando excesivamente la voz.
- ¿Qué sucede, Gonza? - pregunté.
- No es Gonzalo, puedo sentirlo - Morena mencionó.
Esas palabras me iluminaron y inundaron mi cabeza de razón. Deoxys tenía una habilidad muy especial, por medio de Gonzalo se comunicó con nosotros. En un primer instante lo creí imposible, pero luego recordé todas las maravillosas cosas que Lucario es capaz de hacer y entendí que su poder telepático no debía resultarme tan extravagante.
- ¿Pueden oírme? - Gonzalo, como interprete de Deoxys, reiteró.
- ¿Deoxys, eres tú? - Morena cuestionó.
- En efecto, usaré a su amigo para comunicarme con ustedes.
- ¿Por qué? - Morena inquirió.
- ¿A qué te refieres?
- ¿Por qué haces esto? ¿Por qué atacas a los humanos? Tú, tú - balbuceó la chica – no eres como los demás, tú eres un alma libre.
- Yo sólo busco venganza.
- ¿Venganza? - preguntó la chica.
- Sí, de los humanos. Ellos torturan a mis hermanos, los manipulan, los destruyen sin piedad, los esclavizan. No se merecen nada más que la muerte.
- Eso no es cierto, no todos lo humanos hacen daño a los pokémon. Todo es culpa de un grupo de despreciables seres que se hacen llamar personas, ellos son los responsables. Esos malditos controlan a todos los pokémon, los obligan a pelear y a destruir, otros humanos dañan a los pokémon lo reconozco, pero solo lo hacen para defenderse. No te pido que me perdones, lo que hacen esos bastados con los pokémon no tiene nombre y comprenderé si odias a nuestra raza por toda tu existencia, pero sí quiero que me comprendas.
- ¿Cómo sé si es cierto eso? - inquirió el psíquico pokémon - ¿Cómo sé si no es un truco para engañarme? Después de todo eres una humana.
- Eh, - Morena exclamó, luego hizo una pausa de varios segundos - Lucario puede decírtelo, él es uno de los pocos pokémon que no son manipulados por esos hombres que te mencioné. Lucario cuéntale.
Me agaché junto a este y coloqué su brazo detrás de mis hombros, lo ayudé a levantarse y lo acerqué hasta Deoxys. Mi herido compañero inició un largo discurso en su leguaje, duró varios minutos. Una vez que terminó, Deoxys, usando su propia boca, fundamentó una respuesta, a la que Lucario respondió asintiendo con un movimiento de su cabeza.
- Las palabras de este pokémon parecen ser verdad, demuestra ser un alma pura y libre. Muchas testimonios del relato de Lucario coinciden con lo que e vivido desde que llegué a la tierra. Creo que me dignaré a creerlos por el momento.
- Gracias - Morena respondió feliz.
- ¿Desde que llegaste a la Tierra? ¿Hace cuanto que estas aquí?
- Hace veinte lunas, aterricé en este hermoso planeta y desperté de mi eterno sueño.
- ¿A que te refieres con eso?
- Yo permanecí un tiempo inmóvil en una fría roca, estaba asustado, me sentía solo. Afortunadamente, un día llegue a este lugar, sentí un gran estruendo y la roca se rompió, era libre. Pero me encontré con este mundo, muy distinto al que yo recordaba antes de ser congelado. Mis hermanos eran hostiles, luchaban porque sí sin que les importara nada, no veían la diferencia entre su propia familia y sus verdaderos enemigos, ni siquiera razonaban. Vagué por el planeta un tiempo y descubrí que los humanos controlaban a los demás, es por eso que los odié erróneamente. También traté de averiguar porqué yo era distinto, porqué podía pensar libremente y controlar mis impulsos, aunque no conseguí ninguna respuesta. Hasta hoy creí que era único en mi especie.
Rápidamente comprendí a que se refería con “llegar a este planeta”. Seguramente para hacer más interesante la historia de Deoxys, lo colocaron en un meteoro y lo enviaron al espacio luego de calcular perfectamente el lanzamiento, para asegurarse de que regresara a la tierra, tratándose de Game Freak, no me sorprendía para nada. Lo que continuaba siendo un misterio era la frase “antes de ser congelado”. ¿De qué estaba hablando? ¿Cómo podía recordar algo? ¿No se supone que los pokémon fueron creados recientemente?
- Entonces no sabes porqué tu no eres manipulado ¿verdad?
- Exacto.
- De acuerdo, gracias por comprender Deoxys. Realmente has sido de mucha utilidad - Morena dijo cortésmente.
- De nada.
Deoxys soltó a Gonzalo, este se encontraba mareado y desorientado. Morena se abalanzó sobre el pokémon psíquico y lo abrazó, este primero lo rechazó creyendo que era algún tipo de ataque, luego entendió las intenciones de la perspicaz chica.
- ¿Qué pasó? - Gonzalo mareado, preguntó.
- Ya te explico - le dije mientras lo palmeaba en la espalda.
De repente, un extraño y acústico sonido asesinó el silencio del pueblo. A lo lejos un camión se acercaba a mucha velocidad.
- ¿Qué es eso? - pregunté.
- No quiero saber - Morena respondió.
El camión frenó delante de nosotros. De este, cuatro personas bajaron. Tres de ellos vestían un mameluco negro con una gorra del mismo color y portaban unas enormes armas. El último no era ningún desconocido, era aquel castaño, delgado, arrogante, despreciable e irritable entrenador con quien había luchado en Lisboa.
- ¿Otra vez tú? ¿Qué quieres? - pregunté furioso.
- Pues que más que a ustedes.
- ¿Qué te hace pensar que hoy vas a tener resultados distintos?
- Bueno, parece que alguien se me ha adelantado - dijo, luego suspiró - Que pena, Scizor ansiaba una revancha.
Lucario gruñó con todas su fuerzas, tenia en sus manos la batalla que más anhelaba y no podía tenerla.
- Es hora de capturarlos - el muchacho dijo, enseñando un rostro de regocijo insoportable - ¡Ven aquí!
El cielo se oscureció de repente, algo se acercaba y no era nada bueno. Un rayo surgió de la nada, este se expandía rápidamente y dejó de ser un resplandor en las nubes, se había convertido en un hoyo, en un vértice mejor dicho. De este, imponente, un enorme pokémon color blanco apareció dejando ver una tensa y aterradora mirada. El pokémon contaba con dos enormes alas, unas atemorizantes garras, y un físico impresionante, complementado con una gran joya que relucía en sus hombros. Increíble, aquel tipo llevó a Palkia, el señor del espacio para derrotarme. El joven miraba con entusiasmo al gigantesco dragón y mientras reía maléficamente.
- ¡Palkia, Corte Vacío!
- ¡Cuidado! - grité.
Las perlas del legendario pokémon se tornaron de color rosa, concentró toda su energía en su brazo derecho y arrojó la gigantesca honda de energía hacia Lucario. El ataque destruyó aún más el suelo del lugar y debilitó a Lucario, este sangraba por todas partes y no reaccionaba.
- ¡No! - grité mientras corría a socorrer a mi compañero del alma.
- ¡Corte Vacío otra vez, acaba con el!
La secuencia se repitió, el angustioso ataque hubiese acabado con mi hermano del corazón de no ser por Deoxys, quien nos defendió de la manera más sencilla usando protección.
- ¡Lo que me faltaba! - gritó enfurecido mi aborrecido rival - ¡Otra molesta rata que les hace de guardaespaldas a estos mocosos! ¡Palkia, destrózalo!
Deoxys cambió a modo veloz y atacó con cabezazo Zen al gran pokémon de agua. Este regresó el ataque con su hidrobomba, pero el rapido pokémon la esquivó.
- ¡Bien, así se hace Deoxys! - Morena gritó.
El pokémon sufrió otro cambio y en su forma ataque, arremetió contra su rival con electrocañon afortunadamente este dio en el blanco. Palkia cayó al suelo causando un leve terremoto, podía observarse la electricidad corriendo por su cuerpo e inhabilitando sus funciones motrices.
- ¡Ey Deoxys, cambia a tu forma veloz, ahora que está paralizado no podrá tocarte!
El espacial ser hizo caso a la chica y regresó a su más aerodinámica forma.
- ¿¡Crees qué eso es todo lo que puedo hacer!? ¡Esfera Aural! - nuestro joven rival ordenó.
Palkia arrojó la poderosa esfera lo más rápido que pudo, a pesar de que Deoxys estuviese en su forma veloz l fue imposible, porque lo es, evitar el ataque tipo lucha. Este no causó mucho daño, pero deben recordar que Deoxys también estaba mal herido y el único motivo para usar esfera aural era uno, distracción. Cuando nuestro aliado recibió el ataque bajó la guardia y el odioso contrincante aprovechó la situación.
- ¡Garra Umbría!
El coloso dragón rasgó los tejidos de la alienígena piel de nuestro defensor poniéndole fin a la batalla, ese sí que fue un mal día para nuestro equipo, perdimos todas las luchas. Deoxys cayó inconciente al suelo.
- ¡No! - Morena gritó.
- ¡Ahora, atrápenlos! - el odioso controlador de Palkia ordenó a su sequito.
Los tres hombres tomaron sus armas y se colocaron en posición de disparo.
- ¡Corran! - grité.
Escapamos inútilmente de los disparos, bueno casi todos. Por fortuna no eran armas de fuego, ¿por qué? Aún no se los diré. Estas arrojaban dardos tranquilizantes, ya había tenido malas experiencias con ellos. Este me dio en el cuello causándome un punzante dolor. “No otra vez” fue lo último en que pensé mientras me desvanecía. La imagen final que aprecié fue la de Morena escondiéndose en los restos de una vivienda.
MORENA:
Antes que nada, quiero presentarme como es debido. Mucho gusto, mi nombre es Morena y yo seguiré relatando los hechos de esta historia por un pequeño tiempo. El motivo es que este fragmento de la historia que Matías narra, es protagoniza por mí. Ya era hora de que el “centro del universo” y su Lucario dieran algo de importancia a los demás en este relato. En fin, la historia será narrada por mí porque aunque le cuente mil veces con lujo de detalle todo lo sucedido a Mati, jamás podrá narrarlo como yo, que lo he vivido.
Estaba muerta de miedo, esos tipos habían adormecido a Mati y Gonza. No seria la primera vez según ellos, bola de idiotas. Por suerte encontré este escondite, invisible a simple vista y con visión de los hechos, simplemente exquisito. Los hombres comenzaron a cargar los cuerpos de Gonza, Mati y Lucario en el blindado camión.
- No hemos encontrado a la chica, señor - uno de los malvados agentes, el más bajo, comentó.
- No es problema. ¿Qué puede hacer sin su preciado Lucario? Ya vámonos - respondió pacíficamente.
- ¿Qué hacemos con el espécimen número 386? - otro de los lacayos mencionó al excéntrico entrenador.
- Sólo déjenlo allí.
- ¿Está seguro?
- Sí, déjenlo, no hará nada.
- Pero señor…
- ¡Pero nada! ¡Nos encargaron cazar a Lucario y a su entrenador y eso es lo que hicimos! ¡Si tienes algún problema con ello, lo puedes discutir con mi Scizor!
- Eh… Eh, como usted diga.
Los cuatro portadores de cromosoma Y subieron a su gran vehículo y se alejaron de la escena.
¿Qué sucedió allí? ¿Por qué el castañito dejó allí a Deoxys? El egocéntrico muchacho parecía cambiado, este no emanaba seguridad y frialdad como siempre lo hacia, no podía encontrarle parecido con aquel calculador joven que nos abordó en Portugal, era otro persona, parecía como si estuviese ansioso u… Obsesionado.
¿Qué se supone que debía hacer? Estaba sola, sin dinero, perdida y como si fuera poco, no conocía el paradero de mis amigos. Tenia que pensar algo, antes de que la desesperación me tragase. Siempre era yo la que encontraba la manera de salvarnos, pero esa vez mi mente estaba en blanco.
Una lágrima corrió por mi mejilla mientras permanecía allí tirada sin saber que hacer. De pronto, un resplandor de luz comenzó a refulgir.
CONTINUARÁ