Capítulo 15: Cansancio
Capítulo 15: Cansancio
Bueno gente para compensar aquella aunsencia, como les prometí, sigo subiendo los capis semanalmente... Miren hasta donde estoy en deuda con ustedes que escribo en Noche buena
En fin, espero que les guste. Quizá les paresca que este capi tampoco aporta demasiado a la historia, pero lo hago a proposito, quize hacer estos dos últimos capis "de relleno" para darle aún más emoción al cap 16, que es donde ocurren hechos muy importantes, diria uno de los climax de la historia.
Respuestas:
Y el capi:
Bueno eso es todo, ¡Feliz Navidad a todos!
Bueno gente para compensar aquella aunsencia, como les prometí, sigo subiendo los capis semanalmente... Miren hasta donde estoy en deuda con ustedes que escribo en Noche buena

En fin, espero que les guste. Quizá les paresca que este capi tampoco aporta demasiado a la historia, pero lo hago a proposito, quize hacer estos dos últimos capis "de relleno" para darle aún más emoción al cap 16, que es donde ocurren hechos muy importantes, diria uno de los climax de la historia.
Respuestas:
Spoiler
Kestrel: De nada, de hecho gracias a vos y a todos mis lectores que me animan a seguir escribiendo este fic. Sobre la ortografía, si es que estoy teniendo problemas con el word, espero solucionarlo pronto. Gracias por leer.
Ketler: Si no hubo nada de acción, por eso puse bastante en este capi para que se entretuviesen un poco, sobre lo de la noche es que ahora me quiero parecer a Shakespeare (?) Nah, francamente era sólo que queria acer algo distinto, para variar un poco. Gracias por pasarte, espero verte pronto.
Grimer: Gracias por pasarte Grimer, si tuve demasiados errores, pero como le dije a Kestrel estoy teniendo problemas con el word, tengo qu eponerme a solucionar eso pronto
Ketler: Si no hubo nada de acción, por eso puse bastante en este capi para que se entretuviesen un poco, sobre lo de la noche es que ahora me quiero parecer a Shakespeare (?) Nah, francamente era sólo que queria acer algo distinto, para variar un poco. Gracias por pasarte, espero verte pronto.
Grimer: Gracias por pasarte Grimer, si tuve demasiados errores, pero como le dije a Kestrel estoy teniendo problemas con el word, tengo qu eponerme a solucionar eso pronto
Y el capi:
CAPÍTULO XV: CANSANCIO
Spoiler
Sábado 18 de Diciembre de 2011, Macizo de Ahaggar, Tamanrasset, Argelia.
Luego de nuestro estancia en Marruecos, viajamos hacia Argelia, nuestra última parada antes de Niger, nuestro anciado destino. Argelia fue un país duro de recorrer, por suerte ya estabamos llegando a la frontera. Tenia mucho miedo de caminar por allí, ya que para encontrar un paso fronterizo a Niger donde no hubiese demasiado custodia policiaca, teniamos que atravesar parte del monumental desierto del Sahara.
Eso es lo que nos llevó allí, al Macizo de Ahaggar, considerado uno de los sectores más “suaves” del desierto, ya que las temperaturas no son relativamente tan altas (aunque para nosotros, provenientes de un clima templado, era una tortura) y unas temperatuas razonables por la noche. Además, al hallarse presente allí una gran variedad de animales, había varios puntos de vigilancia e investigación que no serian útiles en caso de emergencia. El único problema era que si habia mucha biodiversidad, seguramente también habria muchos pokémon, y vaya que no estabamos equivocados.
Recuerdo aquel día muy bien, muchas cosas “emocionantes” sucedieron, pero creo que lo voy a sintetizar, comenzando desde lo ocurrido a partir de las seis de la tarde aproximadamente.
-¡Dios, que día!
Dije caminando excesivamente lento y jadeando, mientras tomaba agua de una especie de termo que hurtamos. A pesar de lo desagradable que nos resultaba, ante la escasez de dinero decidimos volver a recurrir al robo, claro que de cosas menores.
-No creía posible que alguien pudiera estar tan cansado en una sola vida.
Gonza mencionó mientras transpiraba como testigo falso.
-Lu... Lucario.
El pokémon exclamó mientras avanzaba gatenado, producto del cansancio.
-Deoxys.
El pokémon, nunca expuesto a una temperatura tan alta en este mundo, flotaba muy frustrado cerca de nosotros.
-Y las batallas, las batallas.
Morena dijo, tras fingir un llanto en señal de cansancio y dolor mientras se abanicaba con las manos.
-Ni lo menciones, primero el Gigalith…
-Luego los Steelix…
-No se olviden de la jauría de Houndour…
-¿Houndour? ¿Cómo pudiste preocuparte de los Houndour estando también los Houndoom?
-¿Y el Donphan que causó esa avalancha de canto rodado?
-¡Y como si fuera poco los Golbat! ¡Los Golbat!- grité imitando el llanto falso de Morena. -Creo que les caigo mal a esos pokémon, y si no es así aquel Crobat debe sentirse atraiado por mí.
-Mati, es imposible que esos Golbat sean los mismos que te atacaron en Argentina.
-¿Por qué no? No viste como volaban, podrian cruzar el Atlántico en horas.
-Claro que los vi, los vi mientras corria por mi vida detras de ellos.
-Nos estamos olvidando de aquel dragón que quizo secuestrarme- dijo Gonzalo.
-Es cierto, no mencionamos al Flygon. Como nos costó atraparlo.
-Cierto,- More acotó – y que soltaras al Scizor no facilitó las cosas.
-Lu, Lucario- reprochava el pokémon, recordando como al salir Scizor de su pokebola, inmediatamente le dio un puñetazo en el estomago y comenzaron a pelear, dejando escapar al Flygon.
-Deoxys- se quejaba el pokémon, frotando los cortes que tenia en los brazos (el trató de separar a Scizor y Lucario).
-Lo bueno es, que ya siendo este un día pesimo no puede ponerse peor- acoté.
Todos miramos al cielo, esperando que comenzara a llover o un Snorlax volador nos cayera encima.
-¿Lo ven? Este día no puede empeorar.
-Hablaste muy pronto- dijo Gonzalo señalando con su dedo en dirección a mi derecha.
-Esto es increible, increible- dije golpeandome el rostro con la palma de la mano.
Frente a nosotros, habian aparecido tres enormes pokémon. El que parecia ser el líder, era un bestial Rhyperior que con su enorme armadura de roca y su atemorizante taladro por cuerto se posaba justo en medio de los tres. Junto a este, flanqueandolo se hallaban dos fieros Rhydon que no parecian nada amigables.
-Bueno, será cuestión de luchar otra vez. ¿Lucario est...
-Lucario, lu, lucario.
Antes de terminar la frase Lucario ya estaba de pie junto a mí, sin muestra alguna de cansancio. Su animo para luchar era, o mejor dicho es, inagotable.
-Vamos Deoxys.
-Espera More, Lucario puede con estos sólos. Deja que Deoxys descanse.
No sería muy complicado, con su combinación de tipos Lucha y Acero, Rhyperior y compañía -roca y tierra- no tendrían mucho que hacer contra él. Era una perfecta oportunidad de entrenamiento.
Los rocosos pokémon se acercaban, mientras tanto, Lucario y yo avanzamos para detenerlos.
-¡Lucario, Esfera Aural!
Tan audaz comos siempre, Lucario dio un gran salto en el aire y disparó su esfera de energia directamente hacia uno de los Rhydon, haciendo que este cayera al suelo.
-¡Continua con Puño Bala!
A una velocidad impensable para un Lucario, este movió su pesado puño y con el golpeó al Rhyperior quien pareció recibir mucho daño. Los tres pokémon furiosos se prepararon para atacar.
-¡Lucario evádelos y continua con A Bocajarro en el primer Rhydon!
Lucario evitó un Derribo de Rhyperior y luego atacó al Rhydon que recibió la Esfera Aural con una cantidad enorme de patadas y puñetasos, dejandolo fuera de combate. Sin embargo, debido a eso, no pudo ver venir un ataque de Roca Afilida que lo golpeó en la cabeza aturdiendolo un poco, pero haciendo poco daño.
-¡Puño Drenaje en Rhyperior y Puño bala en Rhydon!
Con su brazo izquierdo, cubierta con una capa de energia verde, golpeó en el torax al pokémon completamente evolucionado y dando un giro de ciento ochenta grades, golpeó con el puño derecho cubierto por acero en el mentón a Rhydon.
-¡Continua con Esfera Aural!
Nuevamente usó su ataque caracteristico contra el Rhydon, dejandolo fuera de combate. Se había convertido en una batalla uno a uno, donde Lucario tenía todas las de ganar. El furioso Rhyperior cubrió con energía de un tono rosado sus brazos, los estiró y comenzó a correr hacia Lucario preparando el ataque Machada.
-¡Lucario, defiendete con Ataque Óseo!
Lucario creó un largo hueso hecho con una tenue luz azul. Este se dirigió directamente hacia Rhyperior y cuando este estiró sus brazos para golpearlo, Lucario alzó su arma y comennzó a forcejear para evitar ser aplastado por esas pesadas vigas de piedra que Rhyperior llevaba por brazos. Tras varios segundos de esfuerzo los brazos de Rhyperior se zafaron y el ataque falló.
-¡Acabalo con Puño Bala!
Aprovechando esa bajada de guardia, Lucario usó su temible Puño Bala en el centro de la existencia de su rival, debilitandolo.
-Nada mal Lucario, nada mal.
Junto a Lucario regresamos con los demás que observaban atentos unos metros más atras.
-¿Y que les pareció? Lucario ha hecho un trabajo excelente- dije dandole una palmada en la espalda.
-Lu, lucario.
-Lo hicieron de maravilla, practicamente no los tocaron.
-Cierto Mati, estas haciendo un trabajo excelente con él, cada vez es más fuerte.
-Bueno también se los debo a ustedes, si Deoxys no estuviese siempre dispuesto a ayudar a Lucario en sus ochenta mil sesiones de entrenamiento diarias, jamás estaría tan fuerte.
El extraterrestre pokémon se sonrrojó ante mis palabras apenado.
De pronto la tierra comenzó a vibrar extrañamente, no era un sismo o terremoto, era algo diferente.
-¿Qué es eso?- More preguntó.
-Que es no es lo importante. Lo importante es quién lo hace- dije.
-Si eso es lo importante, pues allí está lo importante- Gonzalo aclaró apuntando conm su dedo hacia un terreno elevado a unos cuantos metros.
Era una gran comunidad de pokémon, cientos de Rhyhorn, decenas de Rhydon y uno que otro Rhyperior. Estos parecian furiosos y no paraban de observar a sus compañeros caidos en combate frente a mí. Sin dudarlo, se avalanzaron contra nosotros en estampida.
-¡Aaaah! ¡El que quiera quedarse a charlar con los Rhyhorn que no me siga!
Haciendo caso omiso al comentario de Gonzalo, comenzamos a marchar en dirección contraria a la estampida. Lo bueno, era que al ser tan pesados aquellos pokémon no corrían demasiado rápido -ojalá los Golbat fueran así de lentos-. Corríamos como nunca, de hecho como hace tiempo que no lo hacíamos -hemos corrido más- por las amplias tierra arenosas haciendo volar cada vez más arena. Llegó un punto en que habia tanta que era imposible que fuera nuestra culpa, rápidamente lo comprendí.
-¿Qué sucede? ¿Por qué hay tanta arena?
-¡Estan usando Tormenta Arena!- respondí.
-¡¿Qué hacemos?!- Gonzalo gritó con pánico.
-¡Correr, sólo eso!
Apreté más el paso y comencé a correr en otra dirección. Por aquel perido de tiempo me preocupé sólo por mi mismo y perdí de vista a mis amigos -y no lo digo sólo porque la tormenta de arena no me dejase abrir los ojos-, sólo sentia la presencia de Lucario que tan leal como siempre me seguía. Si tuviera la oportunidad, me seguiría al Infierno y de regreso, y ahora que lo menciono, creo que lo hice una vez.
Tras varios minutos aquella tortuosa carrera acabó, al igual que la tormenta de arena y finalmente pude abrir los ojos. Como habia sospechado, no había señal de mis amigos, ellos parecian no hallarse allí. Sólo estaba Lucario, que al ser un pokémon de acero no tiene ningun problema para resistir la tormenta de arena.
-¡Gonza, More, Deoxys!
Nadie respondió, pero no tenía mucho de que preocuparme, con Lucario de mi lado, encontrarlos seria sencillo.
-Lucario, ya sabes que haer.
-Lu, lucario.
Este asintió y comenzó a rastrear las auras de mis amigos, tras un pequeño lapso de tiempo, salió de su trance y señaló en dirección Sur. Comenzamos a trotar en aquella dirección. Unos minutos despues, se oyó a lo lejos un grito porveniente de la voz de Gonzalo, para apresurar las cosas, Lucario me sostuvo en su espalda y echó a correr tan veloz como pudo. Cuando divisamos a Gonzalo vimos algo que nos impactó, el estaba parado allí en medio del desierto y a varios metros de distancia habia un gran Seviper que media casi tres metros de largo, peleando contra Scizor quien le estaba propinando una paliza. Por un segundo, sólo un segundo, creí que habia lograda hacer que le haga caso. Cuando estuvimos a su lado, tratamos de corroborar mi tonta teoria.
-¡Hey Gonza!
-¿Eh? ¡Ah, hola Matí, Lucario!
-¿Lograrste domarlo, Gonza?- dije señalando al rojo insecto pokémon.
-¿Domarlo? Por supuesto que no. Vi a aquel pokémon, me asusté e hice lo primero que me vino a la mente, que fue liberar a Scizor. Tuve suerte de que llegaran, sino cuando terminase con el pokémon, seguiría yo.
-Está bien, dame su pokebola. Yo me encargo.
-Ten, quedatela. Me resigno, entrenar a ese Scizor es imposible.
-Gracias. Ningun pokémon es imposible de entrenar, el problema con Scizor es que ya tiene un entrenador.
Seguimos observando la batalla hasta que esta concluyó. Fue un duelo magnifico, lo más sorprendente sin duda fue el temible Puño Bala de Scizor, que parecia mucho más fuerte que el de Lucario. El ataque de aquel pokémon era impresionante y sin duda Demian habia colaborado en eso.
Cuando Scizor acabó con Seviper, instantaneamente se avalanzó contra nosotros. Lucario lo retuvo lo suficiente para que lo guardase en su pokebola otra vez. Ya estando nuevamente con Gonzalo y con Scizor bajo control, sólo restaba una cosa por hacer, encontrar a Morena y Deoxys.
Nuevamente, Lucario apeló a su habilidad de rastreo aural para hallar al resto del grupo. Habremos caminado un poco más de un kilometro cuando los hallamos, ellos también vagaban sin rumbo busncadonos.
-¡Hola chicos! ¿Están todos bien?
-Sí.- respondí -¿Ustedes?
-También.
-Bueno en ese caso, creo que ya podemos retomar nuestro camino. Espero poder salir de este maldito desierto sin encontrarnos con otro po...
Gonzalo se cayó repentinamente del susto, al oír el ensordesedor sonido de un gran pokémon en forma de ave que volaba sobre nosotros, cubiertos por su sombra, miramos para arriba para poder apreciarlo. Era majestuoso, encantador, solemne, gallardo y refinado. Era una gran ave cubierta por calientes llamas que hacia relucir aún más su pelaje, aquel bello pokémon que nos miraba con desprecio era un Moltres.
No tardé demasiado en darme cuenta de aquel Moltres no estaba allí de casualidad como los demás pokémon, un desierto no es el mejor lugar para un pokémon de fuego o uno volador. Seguramente se trataba de otro de los esclavos de Gen Game Freak. Era una verdadera lastima, teniar que golpear, herir y arruinar a un pokémon tan increible como ese.
-Es de Game Freak, ¿no?- Morena cuestionó, dandose cuenta al igual que yo del origen de aquel pokémon.
-¿Son ellos? Bueno, no sé que me sorprende. Ya era hora, llevaban varios días sin molestar- Gonzalo acotó.
-More, ¿Podrias encargarte tú? Lucario ya ha peleado bastante por hoy, además tu también debes entrenar.
-Sí, supongo que está bien. ¿Preparado amigo?
Deoxys afirmó con un suave movimiento de cabeza.
-No veo a ningun entrenador, está solo. No creo que sea un gran problema, pero por si acaso estaremos listos para entrar en acción.
-No se preocupes, se cuidarme sola. Vamos Deoxys, a combatir.
Gonza, Lucario y yo nos hicimos a un lado, dejando unicamente a Morena y Deoxys en el campo visual del pokémon, ya que nos hechamos a la sombra bajo una gran roca.
-¿Listo Deoxys? ¡Psicoataque!
Deoxys cambió a modo ataque, y juntando sus brazos creó una enorme bola de energia que impactó contra el volador pokémon haciendo un daño razonable. El Moltres, contraatacó con su Llamarada, Deoxys no llegó a tiempo a cambiar a modo defensa y recibió una gran cantidad de daño.
-¡No te rindas amigo, intenta un Hidropulso!
Deoxys arrojó un gran anillo de agua en dirección a su enemigo, pero este demostrando ser dueño de una gran agilidad se elevó hasta desaparecer evitando el ataque. Deoxys parecia confundido.
-¡No te confies, aún sigue aquí! ¡Preparate a recibirlo con Rayo carga!
Cayendo en picada desde lo alto del firmamento, Moltres golpeó con su pico en el pecho al psíquico pokémon finalizando el ataque de dos fases, Vuelo. Deoyxs (quien se hallaba en modo normal) aguantó el golpe, cosa que en su modo ofensivo jamás hubiera logrado. Mostrando todo su poder, este le lanzó un poderoso ataque electrico que casi hace caer al suelo a Moltres quien logró recuperarse al último segundo. Ambos mostraban un poder ecepcional, pero sólo uno podría ganar.
-¡Deoxys, Psicoataque de nuevo!
Deoxys usó nuevamente su ataque más poderoso, el ataque más poderoso del tipo psíquico de hecho, su Psicoataque. El llameante rival de Morena contraatacó con su Llamarada, una especie de simbolo creado con llamas disparado a gran velocidad. Ambos ataques fueron muy eficaces y golpearon con ferocidad a su respectivo blanco. A simple vista podia apreciar las quemaduras que Deoxys tenia, al igual que los moretones en el cuerpo de Moltres. Cualquiera pudo ganar la batalla, pero Morena, siempre tan lista, se las ingenió para finalizar con ella.
-¡Deoxys cambia a modo veloz y usa Hiperrayo!
Muy astuta, cambiar a modo velocidad para atacar primero y luego usar el ataque más debastador del repertorio de Deoxys, muy bien pensado. Todo salió de acuerdo al plan, Deoyxs pasó al modo veloz y en una fracción de segundo disparó el Hiperrayo que acabó con Moltres. Este cayó al suelo debilitado.
-¿Y señores? ¿Fue un espectaculo digno de ver?
-Excelente More.
-Yo te daria 6.4- dije, ella me miraba con asombro y enojo -estoy bromeando, lo hiciste más que bien- le aclaré mientras le daba un amigable golpe el hombro.
-Ahora sí, será mejor que nos vayamos antes de toparnos con algun pokémon.
-Si vuelvo a ver a otro pokémon intentando matarnos la cabeza me va a explotar. En especial si son esos malditos Golbat que salen de día. ¡Que clase de locura es esa! Murcielagos de día, ya no saben que inventar.
Comenzamos a caminar en dirección a la frontera con Niger, la tarde ya estaba acabando y le dejaba paso a la noche, entonces a los chicos los picó el insecto de la curiosidad.
-¿Mati?- preguntó Gonzalo frotandose los brasos para quitarse el frío.
-¿Qué sucede?- respondí mientras hacía lo mismo.
-Cuando nos dijiste que esta es la zona del desierto donde las temperaturas por la noche son más altas, ¿de cuantos grados estabas hablando?
-Francamente, entre cero y cinco grados Celcius.
-¡¿Qué?!- gritaron al unisono Gonza y More.
-Es la verdad, es la zona más cálida durante la noche. En los demas sectores las temperaturas son siempre bajo cero a esta hora.
-Perfecto, toda la noche caminando por el desierto lleno de pokémon salvajes anciosos por despellejarnos muriendome de frío.
-Nadie te obligó a venir.
Así comenzó una disputa sobre quien tenía la culpa entre otras tonterias pasajeras. Podria decirse que el día continuó con serenidad, hasta que Morena tuvo otro arranque de locura y se le ocurrió otra brillante, a su manera, idea.
-No voy hacerlo, es una locura- dije susurrando.
-Vamos Mati,- me alentaba Gonzalo –no sería la primera vez que nos llevaramos algo sin permiso.
-¡Sí, pero hay mucha diferencia entre robarse un termo y robarse un auto!.
-¡Si no lo haces, vamos a tener que pasar toda la noche en el frío caminando como horates!
Ese era la brillante idea. Corrían las nueve y media de la noche, cuando Morena observó en lo que parecia un centro de investigación un Jeep todo terreno, un vehículo ideal para esos páramos. Ella sin decirnos nada, preguntó si alguno sabía conducir, y yo tuve la gran idea de decirle que algo sobre el tema sabía. Está claro, que tras esa confesión More nos habló sobre su plan y luego trataron de conveserme.
-Además, ¿como piensan ponerlo en marcha?
-No te hagas el tonto Mati- Gonza mencionó- tú eres practicamente un mecanico.
-Que mi papá esté en el rubro y me haya enseñado un par de cosas, no significa que sea un mecanico.
-Tampoco es tan dificil, sólo hay que juntar un par de cables y ya.
-No digas tonterias More, eso ya no funciona más. En la mayoría de los autos creados desde el 2005 en adelante, como ese, hacer un puente es totalmente inservible ya que traen inmovilizador. Con el puente podria enceder el auto pero nunca sería capaz de destrabar la dirección. La única forma seria... - me callé instantáneamente. había hablado demás.
-¿Sí?
-Bueno- suspiré -ya que insisten les diré. Hay que hacer que la terminal del positivo unido a la bateria en el motor de arranque haga contacto con el positivo del solenoide. Luego con algo, le damos electricidad al positivo de la bobina, creo que Deoxys podria servirnos para eso. De esta forma, no hay que jugar con los cables y no habrá ningun problema con la dirección.
Ambos se quedaron mirandome, era obvio que no habian entendido ni la mitad de las palabras que utilicé, pero aún tenían la esperanza de que aceptara semejante locura.
-Entonces mati, ¿lo hacemos o no? Queda a tu criterio.
Era un gran dilema moral, robar un auto era un delito muy grave, pero por otro lado realmente hacia mucho frío, y nuestra salud era vital en aquel viaje.
-Está bien, pero les advierto que a penas a prendo a conducir, ni siquiera se todo lo básico.
-¿Qué no sabes?- More preguntó.
-No sé estacionar y me cuesta un poco hacer marcha atras.
-¿Sabes hacerlo ir para adelante?- la chica preguntó.
-En teoria.
-Entonces está perfecto. A conducir se ha dicho.
Esperamos un tiempo, a eso de las diez y cuarto, las luces de las carpas de aquel lugar se apagaron. Con sigilo, nos acercamos al auto, levanté el capó y con ayuda de un leve Rayo Carga de Dexoys lo encendimos, por suerte no era un vehículo muy ruidoso. Nos subimos en él y espectantes de mi actuación al volante, los chicos esperaron. Al primer intento el auto se paró, habia apretado demasiado el embriague.
-Perdón, perdón, fue mi culpa.
Rápidamente, bajamos del auto y repetimos la secuencia. Por fín lo logré, el auto lentamente comenzaba a moverse cuando alguién salió de una carpa.
-Lucario, Esfera Aural.
Con su potente ataque, Lucario desmayó al testigo. Una vez que dejamos aquel campamento, mi corazón volvió a latir con tranquilidad, aunque toda mi atención estaba puesta en el volante, despues de todo, era prácticamente mi primera vez y ¡En el medio del desierto!
Para eso de las doce, ya le había agarrado la mano y me animaba a conducir un poco más veloz. En cuestión de horas estaríamos en Niger.
-¿Mati?- Gonza preguntó.
-¿Sí?
-¿Como haremos para atravesar la frontera con el auto en caso de que haya alguna especie de muralla o tejido?
-Buena pregunta, ¡Deoxys!
Deoxys, quien nos seguia levitando se acercó.
-¿Deoxys, crees que puedas levantar este auto levitando?
Este se elevó unos metros y sin tocar el auto, usando sólo sus poderes psíquicos elevó el auto más de un metro, y pudo elevarlo más si no le hubieramos gritado que se detenga.
Niger estaba cerca, lo que significa que pronto vería a mi familia. Pronto nos reuniríamos, aunque me preguntaba por cuanto, después de todo, alguien tendría que hacer algo con los maniacos de Game freak, pero bueno, eso es una historia para más adelante.
Luego de nuestro estancia en Marruecos, viajamos hacia Argelia, nuestra última parada antes de Niger, nuestro anciado destino. Argelia fue un país duro de recorrer, por suerte ya estabamos llegando a la frontera. Tenia mucho miedo de caminar por allí, ya que para encontrar un paso fronterizo a Niger donde no hubiese demasiado custodia policiaca, teniamos que atravesar parte del monumental desierto del Sahara.
Eso es lo que nos llevó allí, al Macizo de Ahaggar, considerado uno de los sectores más “suaves” del desierto, ya que las temperaturas no son relativamente tan altas (aunque para nosotros, provenientes de un clima templado, era una tortura) y unas temperatuas razonables por la noche. Además, al hallarse presente allí una gran variedad de animales, había varios puntos de vigilancia e investigación que no serian útiles en caso de emergencia. El único problema era que si habia mucha biodiversidad, seguramente también habria muchos pokémon, y vaya que no estabamos equivocados.
Recuerdo aquel día muy bien, muchas cosas “emocionantes” sucedieron, pero creo que lo voy a sintetizar, comenzando desde lo ocurrido a partir de las seis de la tarde aproximadamente.
-¡Dios, que día!
Dije caminando excesivamente lento y jadeando, mientras tomaba agua de una especie de termo que hurtamos. A pesar de lo desagradable que nos resultaba, ante la escasez de dinero decidimos volver a recurrir al robo, claro que de cosas menores.
-No creía posible que alguien pudiera estar tan cansado en una sola vida.
Gonza mencionó mientras transpiraba como testigo falso.
-Lu... Lucario.
El pokémon exclamó mientras avanzaba gatenado, producto del cansancio.
-Deoxys.
El pokémon, nunca expuesto a una temperatura tan alta en este mundo, flotaba muy frustrado cerca de nosotros.
-Y las batallas, las batallas.
Morena dijo, tras fingir un llanto en señal de cansancio y dolor mientras se abanicaba con las manos.
-Ni lo menciones, primero el Gigalith…
-Luego los Steelix…
-No se olviden de la jauría de Houndour…
-¿Houndour? ¿Cómo pudiste preocuparte de los Houndour estando también los Houndoom?
-¿Y el Donphan que causó esa avalancha de canto rodado?
-¡Y como si fuera poco los Golbat! ¡Los Golbat!- grité imitando el llanto falso de Morena. -Creo que les caigo mal a esos pokémon, y si no es así aquel Crobat debe sentirse atraiado por mí.
-Mati, es imposible que esos Golbat sean los mismos que te atacaron en Argentina.
-¿Por qué no? No viste como volaban, podrian cruzar el Atlántico en horas.
-Claro que los vi, los vi mientras corria por mi vida detras de ellos.
-Nos estamos olvidando de aquel dragón que quizo secuestrarme- dijo Gonzalo.
-Es cierto, no mencionamos al Flygon. Como nos costó atraparlo.
-Cierto,- More acotó – y que soltaras al Scizor no facilitó las cosas.
-Lu, Lucario- reprochava el pokémon, recordando como al salir Scizor de su pokebola, inmediatamente le dio un puñetazo en el estomago y comenzaron a pelear, dejando escapar al Flygon.
-Deoxys- se quejaba el pokémon, frotando los cortes que tenia en los brazos (el trató de separar a Scizor y Lucario).
-Lo bueno es, que ya siendo este un día pesimo no puede ponerse peor- acoté.
Todos miramos al cielo, esperando que comenzara a llover o un Snorlax volador nos cayera encima.
-¿Lo ven? Este día no puede empeorar.
-Hablaste muy pronto- dijo Gonzalo señalando con su dedo en dirección a mi derecha.
-Esto es increible, increible- dije golpeandome el rostro con la palma de la mano.
Frente a nosotros, habian aparecido tres enormes pokémon. El que parecia ser el líder, era un bestial Rhyperior que con su enorme armadura de roca y su atemorizante taladro por cuerto se posaba justo en medio de los tres. Junto a este, flanqueandolo se hallaban dos fieros Rhydon que no parecian nada amigables.
-Bueno, será cuestión de luchar otra vez. ¿Lucario est...
-Lucario, lu, lucario.
Antes de terminar la frase Lucario ya estaba de pie junto a mí, sin muestra alguna de cansancio. Su animo para luchar era, o mejor dicho es, inagotable.
-Vamos Deoxys.
-Espera More, Lucario puede con estos sólos. Deja que Deoxys descanse.
No sería muy complicado, con su combinación de tipos Lucha y Acero, Rhyperior y compañía -roca y tierra- no tendrían mucho que hacer contra él. Era una perfecta oportunidad de entrenamiento.
Los rocosos pokémon se acercaban, mientras tanto, Lucario y yo avanzamos para detenerlos.
-¡Lucario, Esfera Aural!
Tan audaz comos siempre, Lucario dio un gran salto en el aire y disparó su esfera de energia directamente hacia uno de los Rhydon, haciendo que este cayera al suelo.
-¡Continua con Puño Bala!
A una velocidad impensable para un Lucario, este movió su pesado puño y con el golpeó al Rhyperior quien pareció recibir mucho daño. Los tres pokémon furiosos se prepararon para atacar.
-¡Lucario evádelos y continua con A Bocajarro en el primer Rhydon!
Lucario evitó un Derribo de Rhyperior y luego atacó al Rhydon que recibió la Esfera Aural con una cantidad enorme de patadas y puñetasos, dejandolo fuera de combate. Sin embargo, debido a eso, no pudo ver venir un ataque de Roca Afilida que lo golpeó en la cabeza aturdiendolo un poco, pero haciendo poco daño.
-¡Puño Drenaje en Rhyperior y Puño bala en Rhydon!
Con su brazo izquierdo, cubierta con una capa de energia verde, golpeó en el torax al pokémon completamente evolucionado y dando un giro de ciento ochenta grades, golpeó con el puño derecho cubierto por acero en el mentón a Rhydon.
-¡Continua con Esfera Aural!
Nuevamente usó su ataque caracteristico contra el Rhydon, dejandolo fuera de combate. Se había convertido en una batalla uno a uno, donde Lucario tenía todas las de ganar. El furioso Rhyperior cubrió con energía de un tono rosado sus brazos, los estiró y comenzó a correr hacia Lucario preparando el ataque Machada.
-¡Lucario, defiendete con Ataque Óseo!
Lucario creó un largo hueso hecho con una tenue luz azul. Este se dirigió directamente hacia Rhyperior y cuando este estiró sus brazos para golpearlo, Lucario alzó su arma y comennzó a forcejear para evitar ser aplastado por esas pesadas vigas de piedra que Rhyperior llevaba por brazos. Tras varios segundos de esfuerzo los brazos de Rhyperior se zafaron y el ataque falló.
-¡Acabalo con Puño Bala!
Aprovechando esa bajada de guardia, Lucario usó su temible Puño Bala en el centro de la existencia de su rival, debilitandolo.
-Nada mal Lucario, nada mal.
Junto a Lucario regresamos con los demás que observaban atentos unos metros más atras.
-¿Y que les pareció? Lucario ha hecho un trabajo excelente- dije dandole una palmada en la espalda.
-Lu, lucario.
-Lo hicieron de maravilla, practicamente no los tocaron.
-Cierto Mati, estas haciendo un trabajo excelente con él, cada vez es más fuerte.
-Bueno también se los debo a ustedes, si Deoxys no estuviese siempre dispuesto a ayudar a Lucario en sus ochenta mil sesiones de entrenamiento diarias, jamás estaría tan fuerte.
El extraterrestre pokémon se sonrrojó ante mis palabras apenado.
De pronto la tierra comenzó a vibrar extrañamente, no era un sismo o terremoto, era algo diferente.
-¿Qué es eso?- More preguntó.
-Que es no es lo importante. Lo importante es quién lo hace- dije.
-Si eso es lo importante, pues allí está lo importante- Gonzalo aclaró apuntando conm su dedo hacia un terreno elevado a unos cuantos metros.
Era una gran comunidad de pokémon, cientos de Rhyhorn, decenas de Rhydon y uno que otro Rhyperior. Estos parecian furiosos y no paraban de observar a sus compañeros caidos en combate frente a mí. Sin dudarlo, se avalanzaron contra nosotros en estampida.
-¡Aaaah! ¡El que quiera quedarse a charlar con los Rhyhorn que no me siga!
Haciendo caso omiso al comentario de Gonzalo, comenzamos a marchar en dirección contraria a la estampida. Lo bueno, era que al ser tan pesados aquellos pokémon no corrían demasiado rápido -ojalá los Golbat fueran así de lentos-. Corríamos como nunca, de hecho como hace tiempo que no lo hacíamos -hemos corrido más- por las amplias tierra arenosas haciendo volar cada vez más arena. Llegó un punto en que habia tanta que era imposible que fuera nuestra culpa, rápidamente lo comprendí.
-¿Qué sucede? ¿Por qué hay tanta arena?
-¡Estan usando Tormenta Arena!- respondí.
-¡¿Qué hacemos?!- Gonzalo gritó con pánico.
-¡Correr, sólo eso!
Apreté más el paso y comencé a correr en otra dirección. Por aquel perido de tiempo me preocupé sólo por mi mismo y perdí de vista a mis amigos -y no lo digo sólo porque la tormenta de arena no me dejase abrir los ojos-, sólo sentia la presencia de Lucario que tan leal como siempre me seguía. Si tuviera la oportunidad, me seguiría al Infierno y de regreso, y ahora que lo menciono, creo que lo hice una vez.
Tras varios minutos aquella tortuosa carrera acabó, al igual que la tormenta de arena y finalmente pude abrir los ojos. Como habia sospechado, no había señal de mis amigos, ellos parecian no hallarse allí. Sólo estaba Lucario, que al ser un pokémon de acero no tiene ningun problema para resistir la tormenta de arena.
-¡Gonza, More, Deoxys!
Nadie respondió, pero no tenía mucho de que preocuparme, con Lucario de mi lado, encontrarlos seria sencillo.
-Lucario, ya sabes que haer.
-Lu, lucario.
Este asintió y comenzó a rastrear las auras de mis amigos, tras un pequeño lapso de tiempo, salió de su trance y señaló en dirección Sur. Comenzamos a trotar en aquella dirección. Unos minutos despues, se oyó a lo lejos un grito porveniente de la voz de Gonzalo, para apresurar las cosas, Lucario me sostuvo en su espalda y echó a correr tan veloz como pudo. Cuando divisamos a Gonzalo vimos algo que nos impactó, el estaba parado allí en medio del desierto y a varios metros de distancia habia un gran Seviper que media casi tres metros de largo, peleando contra Scizor quien le estaba propinando una paliza. Por un segundo, sólo un segundo, creí que habia lograda hacer que le haga caso. Cuando estuvimos a su lado, tratamos de corroborar mi tonta teoria.
-¡Hey Gonza!
-¿Eh? ¡Ah, hola Matí, Lucario!
-¿Lograrste domarlo, Gonza?- dije señalando al rojo insecto pokémon.
-¿Domarlo? Por supuesto que no. Vi a aquel pokémon, me asusté e hice lo primero que me vino a la mente, que fue liberar a Scizor. Tuve suerte de que llegaran, sino cuando terminase con el pokémon, seguiría yo.
-Está bien, dame su pokebola. Yo me encargo.
-Ten, quedatela. Me resigno, entrenar a ese Scizor es imposible.
-Gracias. Ningun pokémon es imposible de entrenar, el problema con Scizor es que ya tiene un entrenador.
Seguimos observando la batalla hasta que esta concluyó. Fue un duelo magnifico, lo más sorprendente sin duda fue el temible Puño Bala de Scizor, que parecia mucho más fuerte que el de Lucario. El ataque de aquel pokémon era impresionante y sin duda Demian habia colaborado en eso.
Cuando Scizor acabó con Seviper, instantaneamente se avalanzó contra nosotros. Lucario lo retuvo lo suficiente para que lo guardase en su pokebola otra vez. Ya estando nuevamente con Gonzalo y con Scizor bajo control, sólo restaba una cosa por hacer, encontrar a Morena y Deoxys.
Nuevamente, Lucario apeló a su habilidad de rastreo aural para hallar al resto del grupo. Habremos caminado un poco más de un kilometro cuando los hallamos, ellos también vagaban sin rumbo busncadonos.
-¡Hola chicos! ¿Están todos bien?
-Sí.- respondí -¿Ustedes?
-También.
-Bueno en ese caso, creo que ya podemos retomar nuestro camino. Espero poder salir de este maldito desierto sin encontrarnos con otro po...
Gonzalo se cayó repentinamente del susto, al oír el ensordesedor sonido de un gran pokémon en forma de ave que volaba sobre nosotros, cubiertos por su sombra, miramos para arriba para poder apreciarlo. Era majestuoso, encantador, solemne, gallardo y refinado. Era una gran ave cubierta por calientes llamas que hacia relucir aún más su pelaje, aquel bello pokémon que nos miraba con desprecio era un Moltres.
No tardé demasiado en darme cuenta de aquel Moltres no estaba allí de casualidad como los demás pokémon, un desierto no es el mejor lugar para un pokémon de fuego o uno volador. Seguramente se trataba de otro de los esclavos de Gen Game Freak. Era una verdadera lastima, teniar que golpear, herir y arruinar a un pokémon tan increible como ese.
-Es de Game Freak, ¿no?- Morena cuestionó, dandose cuenta al igual que yo del origen de aquel pokémon.
-¿Son ellos? Bueno, no sé que me sorprende. Ya era hora, llevaban varios días sin molestar- Gonzalo acotó.
-More, ¿Podrias encargarte tú? Lucario ya ha peleado bastante por hoy, además tu también debes entrenar.
-Sí, supongo que está bien. ¿Preparado amigo?
Deoxys afirmó con un suave movimiento de cabeza.
-No veo a ningun entrenador, está solo. No creo que sea un gran problema, pero por si acaso estaremos listos para entrar en acción.
-No se preocupes, se cuidarme sola. Vamos Deoxys, a combatir.
Gonza, Lucario y yo nos hicimos a un lado, dejando unicamente a Morena y Deoxys en el campo visual del pokémon, ya que nos hechamos a la sombra bajo una gran roca.
-¿Listo Deoxys? ¡Psicoataque!
Deoxys cambió a modo ataque, y juntando sus brazos creó una enorme bola de energia que impactó contra el volador pokémon haciendo un daño razonable. El Moltres, contraatacó con su Llamarada, Deoxys no llegó a tiempo a cambiar a modo defensa y recibió una gran cantidad de daño.
-¡No te rindas amigo, intenta un Hidropulso!
Deoxys arrojó un gran anillo de agua en dirección a su enemigo, pero este demostrando ser dueño de una gran agilidad se elevó hasta desaparecer evitando el ataque. Deoxys parecia confundido.
-¡No te confies, aún sigue aquí! ¡Preparate a recibirlo con Rayo carga!
Cayendo en picada desde lo alto del firmamento, Moltres golpeó con su pico en el pecho al psíquico pokémon finalizando el ataque de dos fases, Vuelo. Deoyxs (quien se hallaba en modo normal) aguantó el golpe, cosa que en su modo ofensivo jamás hubiera logrado. Mostrando todo su poder, este le lanzó un poderoso ataque electrico que casi hace caer al suelo a Moltres quien logró recuperarse al último segundo. Ambos mostraban un poder ecepcional, pero sólo uno podría ganar.
-¡Deoxys, Psicoataque de nuevo!
Deoxys usó nuevamente su ataque más poderoso, el ataque más poderoso del tipo psíquico de hecho, su Psicoataque. El llameante rival de Morena contraatacó con su Llamarada, una especie de simbolo creado con llamas disparado a gran velocidad. Ambos ataques fueron muy eficaces y golpearon con ferocidad a su respectivo blanco. A simple vista podia apreciar las quemaduras que Deoxys tenia, al igual que los moretones en el cuerpo de Moltres. Cualquiera pudo ganar la batalla, pero Morena, siempre tan lista, se las ingenió para finalizar con ella.
-¡Deoxys cambia a modo veloz y usa Hiperrayo!
Muy astuta, cambiar a modo velocidad para atacar primero y luego usar el ataque más debastador del repertorio de Deoxys, muy bien pensado. Todo salió de acuerdo al plan, Deoyxs pasó al modo veloz y en una fracción de segundo disparó el Hiperrayo que acabó con Moltres. Este cayó al suelo debilitado.
-¿Y señores? ¿Fue un espectaculo digno de ver?
-Excelente More.
-Yo te daria 6.4- dije, ella me miraba con asombro y enojo -estoy bromeando, lo hiciste más que bien- le aclaré mientras le daba un amigable golpe el hombro.
-Ahora sí, será mejor que nos vayamos antes de toparnos con algun pokémon.
-Si vuelvo a ver a otro pokémon intentando matarnos la cabeza me va a explotar. En especial si son esos malditos Golbat que salen de día. ¡Que clase de locura es esa! Murcielagos de día, ya no saben que inventar.
Comenzamos a caminar en dirección a la frontera con Niger, la tarde ya estaba acabando y le dejaba paso a la noche, entonces a los chicos los picó el insecto de la curiosidad.
-¿Mati?- preguntó Gonzalo frotandose los brasos para quitarse el frío.
-¿Qué sucede?- respondí mientras hacía lo mismo.
-Cuando nos dijiste que esta es la zona del desierto donde las temperaturas por la noche son más altas, ¿de cuantos grados estabas hablando?
-Francamente, entre cero y cinco grados Celcius.
-¡¿Qué?!- gritaron al unisono Gonza y More.
-Es la verdad, es la zona más cálida durante la noche. En los demas sectores las temperaturas son siempre bajo cero a esta hora.
-Perfecto, toda la noche caminando por el desierto lleno de pokémon salvajes anciosos por despellejarnos muriendome de frío.
-Nadie te obligó a venir.
Así comenzó una disputa sobre quien tenía la culpa entre otras tonterias pasajeras. Podria decirse que el día continuó con serenidad, hasta que Morena tuvo otro arranque de locura y se le ocurrió otra brillante, a su manera, idea.
-No voy hacerlo, es una locura- dije susurrando.
-Vamos Mati,- me alentaba Gonzalo –no sería la primera vez que nos llevaramos algo sin permiso.
-¡Sí, pero hay mucha diferencia entre robarse un termo y robarse un auto!.
-¡Si no lo haces, vamos a tener que pasar toda la noche en el frío caminando como horates!
Ese era la brillante idea. Corrían las nueve y media de la noche, cuando Morena observó en lo que parecia un centro de investigación un Jeep todo terreno, un vehículo ideal para esos páramos. Ella sin decirnos nada, preguntó si alguno sabía conducir, y yo tuve la gran idea de decirle que algo sobre el tema sabía. Está claro, que tras esa confesión More nos habló sobre su plan y luego trataron de conveserme.
-Además, ¿como piensan ponerlo en marcha?
-No te hagas el tonto Mati- Gonza mencionó- tú eres practicamente un mecanico.
-Que mi papá esté en el rubro y me haya enseñado un par de cosas, no significa que sea un mecanico.
-Tampoco es tan dificil, sólo hay que juntar un par de cables y ya.
-No digas tonterias More, eso ya no funciona más. En la mayoría de los autos creados desde el 2005 en adelante, como ese, hacer un puente es totalmente inservible ya que traen inmovilizador. Con el puente podria enceder el auto pero nunca sería capaz de destrabar la dirección. La única forma seria... - me callé instantáneamente. había hablado demás.
-¿Sí?
-Bueno- suspiré -ya que insisten les diré. Hay que hacer que la terminal del positivo unido a la bateria en el motor de arranque haga contacto con el positivo del solenoide. Luego con algo, le damos electricidad al positivo de la bobina, creo que Deoxys podria servirnos para eso. De esta forma, no hay que jugar con los cables y no habrá ningun problema con la dirección.
Ambos se quedaron mirandome, era obvio que no habian entendido ni la mitad de las palabras que utilicé, pero aún tenían la esperanza de que aceptara semejante locura.
-Entonces mati, ¿lo hacemos o no? Queda a tu criterio.
Era un gran dilema moral, robar un auto era un delito muy grave, pero por otro lado realmente hacia mucho frío, y nuestra salud era vital en aquel viaje.
-Está bien, pero les advierto que a penas a prendo a conducir, ni siquiera se todo lo básico.
-¿Qué no sabes?- More preguntó.
-No sé estacionar y me cuesta un poco hacer marcha atras.
-¿Sabes hacerlo ir para adelante?- la chica preguntó.
-En teoria.
-Entonces está perfecto. A conducir se ha dicho.
Esperamos un tiempo, a eso de las diez y cuarto, las luces de las carpas de aquel lugar se apagaron. Con sigilo, nos acercamos al auto, levanté el capó y con ayuda de un leve Rayo Carga de Dexoys lo encendimos, por suerte no era un vehículo muy ruidoso. Nos subimos en él y espectantes de mi actuación al volante, los chicos esperaron. Al primer intento el auto se paró, habia apretado demasiado el embriague.
-Perdón, perdón, fue mi culpa.
Rápidamente, bajamos del auto y repetimos la secuencia. Por fín lo logré, el auto lentamente comenzaba a moverse cuando alguién salió de una carpa.
-Lucario, Esfera Aural.
Con su potente ataque, Lucario desmayó al testigo. Una vez que dejamos aquel campamento, mi corazón volvió a latir con tranquilidad, aunque toda mi atención estaba puesta en el volante, despues de todo, era prácticamente mi primera vez y ¡En el medio del desierto!
Para eso de las doce, ya le había agarrado la mano y me animaba a conducir un poco más veloz. En cuestión de horas estaríamos en Niger.
-¿Mati?- Gonza preguntó.
-¿Sí?
-¿Como haremos para atravesar la frontera con el auto en caso de que haya alguna especie de muralla o tejido?
-Buena pregunta, ¡Deoxys!
Deoxys, quien nos seguia levitando se acercó.
-¿Deoxys, crees que puedas levantar este auto levitando?
Este se elevó unos metros y sin tocar el auto, usando sólo sus poderes psíquicos elevó el auto más de un metro, y pudo elevarlo más si no le hubieramos gritado que se detenga.
Niger estaba cerca, lo que significa que pronto vería a mi familia. Pronto nos reuniríamos, aunque me preguntaba por cuanto, después de todo, alguien tendría que hacer algo con los maniacos de Game freak, pero bueno, eso es una historia para más adelante.
CONTINUARÁ
Bueno eso es todo, ¡Feliz Navidad a todos!
Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 15]
bastante bueno... ^^ me gusto... porq rypherior mola mazo! xDvi que fallaste en el nombre, es marruecos no marrucos en el principio ^^ tambien me encontre de tipeo como "comentario y comenzamos" que cambiastes algunas letras. En vez de decir hueso escribiste huevo... pero ya esta ^^
veo que aqui hay mas accion, la que caracteriza a tu fic asi me gusta xD sigue asi. esta muy bueno

Jean. y Samu! Grax por lo del avatar ^^


Mi odisea:



Mi odisea:
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Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 15]
Matías, es el primer fic que leo, también decir que solo he leído los 5 primeros capítulos hasta ahora.
Te has ganado otro lector, me ha enganchado completamente (lástima que no pueda quedarme hoy más a leer) me pica la curiosidad tras cada capítulo, considera que si trabajaras en Game Freak, si por mí fuera haría película. No exagero. Seguiré leyendo mañana, enhorabuena.
Edición al canto...
Me encantaron los capitulos, pero... los dos últimos los escribiste con un poco de prisa y cambiaste letras de sitio... Nada más ^^ Suerte
Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 15]
Que buen episodio. Y que genial... ¡Un Jeep!
Ese Scizor nunca sera controlado cada que lo sacan los quiere golpear y espero con ansias el regreso de Demian.
Y que buenas batallas las que haces. Espero el cap 16... Ah y... un poco tarde pero...¡FELIZ NAVIDAD!


Otras firmas(gracias DarkUmbrion):
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Fics que leo y Gifs:
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Capítulo 16: El Shogun pokémon (Parte I)
Capítulo 16: El Shogun pokémon (Parte I)
Buenas gente, hoy les traigo el primer cap de este año... el número 16, no tengo ganas de seguir escribiendo hoy así que paso a las respuestas:

Buenas gente, hoy les traigo el primer cap de este año... el número 16, no tengo ganas de seguir escribiendo hoy así que paso a las respuestas:
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grimer: Hola Grimer, gracias por pasarte y seguir leyendo. Sí parece muy extraño que haya Rhyperior salvajes, pero al principio del fic escribí que Game Freak soltó pokémon de todos los tipos, inclusive los evolucionados.
Ketler: Sí, tuve bastantes errores de tipeo por culpa del Word, ahora ya solucioné ese problema y creo que no habrá errores de tipeo, espero. Gracias por pasarte, espero verte pronto por acá, saludos.
Geo: Hola Geo, me alegro que hayas elegido mi fic pa leer, realmente me halaga mucho. Me alegro de que te haya gustado, de nuevo gracias por leer, suerte!
Kestrel: xD Parece que a todos les encantó el Jeep xD En fin gracias por pasarte Kestrel, je je que bueno que mencioans a Scizor y Demian
Si eso querias este cap te va a gustar.
Ketler: Sí, tuve bastantes errores de tipeo por culpa del Word, ahora ya solucioné ese problema y creo que no habrá errores de tipeo, espero. Gracias por pasarte, espero verte pronto por acá, saludos.
Geo: Hola Geo, me alegro que hayas elegido mi fic pa leer, realmente me halaga mucho. Me alegro de que te haya gustado, de nuevo gracias por leer, suerte!
Kestrel: xD Parece que a todos les encantó el Jeep xD En fin gracias por pasarte Kestrel, je je que bueno que mencioans a Scizor y Demian
CAPÍTULO XVI: EL SHOGUN POKÉMON (PARTE 1)
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Lunes 20 de Diciembre de 2011, Maradi, Níger.
-¿Entonces, ese es tu plan?
-Sí- respondí -¿recapitulamos?
-Será lo mejor- More mencionó.
-Como ya hemos hablado, ustedes dos entraran por el murallón Este, de la mano de Deoxys. Su objetivo será distraer a la abundante seguridad. Recuerden, nunca, nunca, se separen de Deoxys o la van a pasar mal. Sólo tienen seguridad humana, nada que Deoxys no pueda controlar.
-Sí, lo sabemos.
-Como decía, mientras ustedes hacen eso, Lucario y yo nos introduciremos en las entrañas del lugar y buscaremos a mi familia, los sacaremos de allí tan rápido como podamos, los traeremos aquí y los dejaremos escapar con el Jeep.
-¿Estás seguro de que no quieres volver a Argentina con ellos?- mi colega cuestionó.
-¿Ya quieres desistir?
-No, claro que no, pero quizás…
-Alguien tiene que hacer algo con esa escoria, y nosotros somos probablemente los únicos en el mundo capaz de hacerlo gracias a Lucario y Deoxys. Dicho esto, tampoco hay que olvidar que escapar sería inútil, si me encontraron una vez, pueden hacerlo de nuevo.
-Buen punto.
-En fin, se que suena sencillo y hasta tonto, pero es lo mejor que se me ocurre. ¿Alguna duda?
Puede que la anterior conversación los confunda, y que no entiendan nada sobre ella, pero todo tiene su explicación.
Todo se remonta a nuestra llegada a Níger. Pocos kilómetros después de cruzar la frontera, donde nos pegamos el susto de nuestras vidas cuando Deoxys casi deja caer el auto desde casi cien metros de altura, Lucario enloqueció, por así decir, estaba frenético, ansioso y preocupado por algo. Luego de que detuve el vehículo, este usó aquella magnifica habilidad suya, la unión de auras.
Hablando excesivamente rápido, Lucario, quién puede hablar durante el proceso de unión aural, me explicó precariamente lo que lo tenia así. Luego de pedirle que se tranquilizase y hablara lentamente, contó con lujo de detalle sus sentimientos y preocupaciones.
Lucario ya había rastreado el paradero exacto de mis padres, ellos se hallaban a muchos kilómetros de distancia, conglomerados con muchas personas. Era la información que había estado esperando por días, ya estaba cerca de los míos, de mis papás y mis hermanos, pronto podría verlos, pronto.
Tras tan magna noticia, regresé y les narré inmediatamente lo sucedido a los chicos, quienes se alegraron mucho por mí, en especial Gonzalo, que tenía un brillo especial en la mirada, un brillo que él sólo tiene cuando gana, es increíblemente competitivo, y sabía que para él cualquier dolor de cabeza que le causemos a Game Freak, para él era una victoria.
Luego continuamos el viaje con amplias expectativas y más contentos de lo habitual, a pesar ser concientes de que seguramente, mi familia estaría bien custodiada. Tras unas cuantas horas de viaje, de la mano de Lucario, llegamos a aquel lugar, una fantasmal prisión.
En medio de un enorme páramo bastante desértico, se hallaba aquel lugar. Era una basta fortaleza rodeado por cuatros altísimos muros de concreto, donde según Lucario, mis familiares eran prisioneros. Enviamos a Deoxys a sobrevolar la zona. Tras un par de minutos regresó y usando su singular habilidad de control mental, sobre Gonzalo para variar, y nos dio la información clave para entrar, forma del lugar, guardias de seguridad y sus posiciones, etc.
Eso nos trae directamente hasta este momento, parados a cientos de metros de aquel lugar, sentados sobre el capó de un Jeep robado, pensado en la mejor manera de entrar en una cárcel vigilada por la corporación más maligna de los últimos tiempos.
-Yo tengo una pregunta-
-¿Si, More?
-¿Qué hacemos si algo sale mal?
-Deoxys deberá lanzar su Hiperrayo al aire y yo iré enseguida a ayudarlos.
-¿Y si el que está en problemas eres tú?
-Salgan corriendo de allí lo más rápido que puedan y no me busquen.
-¡Mati!- gritaron al unísono.
-No se preocupen, yo estaré bien, sólo cuiden su propia salud. ¿Entendieron?
-Sí- reiteradamente al unísono dijeron.
-Muy bien, será mejor que nos pongamos en marcha de una buena vez.
Francamente me preocupaba más mis amigos que mi salud, después de todo, yo tendría total protección de Lucario mientras me escabullía discretamente en el precinto, y con discretamente me refiero a que me encontraré con una minima cantidad de guardias. En cambio, Gonzalo y Morena tendrían que enfrentarse a una cantidad enorme de hombres dispuestos a matarlos, porque está más que claro, que esos no son policías sino empleados de Game Freak y definitivamente ese no era un recinto penitenciario ordinario, era un prisión de amenazas para los planes de la corporación japonesa, sin mencionar, que Deoxys, mientras combate contra decenas de hombres armados tiene que vigilar no a una, sino a dos personas.
-Ya es hora, hagámoslo de una buena vez.
-De acuerdo.
Pusimos en marcha nuestro para nada meticuloso plan. Como estaba previsto, mi pokémon y yo nos movimos hacia la zona Oeste, donde esperaríamos que mis compañeros entraran en acción. Fue rápido, a penas unos dos minutos después se oyó el sonido de una sección del enorme murallón que protegía las instalaciones de la prisión, seguido por un ensordecedor estruendo producto de una lluvia de disparos, inútil contra Deoxys en su modo defensivo.
Luego fue nuestro turno de entrar en acción. Lucario me tomó de la cintura y de un simple salto pasó los más de diez metros de altura que suponían la existencia de la muralla y aterrizó del otro lado. El sonido de la balacera era cada vez menor, lo que significaba que Deoxys estaba ganando la batalla, cosa que apaciguaba un poco mis crecientes nervios y preocupaciones.
-Bien hecho, Lucario. Desde aquí, te toca guiar a ti.
-Lu, Lucario- asintió el pokémon mientras hacia un movimiento de cabeza.
El edificio era mucho más bajo que el muro. El precinto tenía un aspecto horrible, realmente apestaba y el moho se apoderaba de todos sus roñosos muros, ennegrecidos a más no poder. Pero si había algo repugnante que resaltar de aquel lugar era la gente que trabajaba allí, aunque esos secuaces de Game Freak trabajasen en un quirófano esterilizado, ese lugar sería repugnante ya por el hecho de su presencia.
Con una Esfera Aural, Lucario destruyó una pared del lugar y entramos con gran facilidad. Comenzamos a correr en busca de mis padres. Al doblar en una esquina, nos encontramos con un enorme hombre de piel negra que llevaba una especie de vara metálica. No tuve que decir nada, Lucario lo golpeó en el estomago instantáneamente al verlo, quitándole el aire y dejándolo tirado en el suelo.
Recorrimos aquel laberíntico lugar por varios minutos, era muy grande, apenas puedo recordar todas las veces que subimos y bajamos escaleras, la gran cantidad de pasillos que recorrimos y todas las celdas que los complementaban. El lugar estaba prácticamente vacío, de prisioneros, creo que podría contarlos con los dedos de las manos. Me hubiese gustado poder rescatarlos a todos, me partía el alma dejarlos allí, después de todo estaban ahí por oponerse al terrorífico imperio japonés. Pero no había tiempo, teníamos que concentrarnos en nuestro objetivo. Por el camino vimos algunos guardias más que cayeron miserablemente contra Lucario, antes de encontrarnos con algo impactante, algo que revolucionó nuestro punto de vista sobre los pokémon, en cierto punto, y aumentaron súbitamente nuestras esperanzas de victorias.
Mientras recorríamos aquel polvoriento tercer piso, oímos un desgarrador grito de un pokémon. No era de ira u odio, sino de dolor. No pude evitar correr en aquella dirección, mi debilidad son los gritos de dolor, no puedo quedarme sin hacer nada cuando alguien sufre, no puedo, no está en mí. Lucario parecía sorprendido por mi actitud pero fiel comos siempre, me siguió sin protestar.
Tras una puerta doble, por la cual observamos cuidadosamente para no ser vistos, una especie de precario laboratorio se alzaba. Allí estaba el pokémon que sufría, era un Dragonite, quien se movía y agitaba por el dolor dentro de una pequeña y sofocante jaula. Quienes le causaban el dolor eran nada más y nada menos que, sí adivinaron, dos guardias de seguridad que con esas extrañas varas metálicas, que comprendí, eran herramientas de tortura, tocaban la piel del pokémon haciéndole gemir sin piedad. Otras dos personas, un anciano con bata blanca y otro miembro de la seguridad de aquella cárcel, con un uniforme alterado que sólo podía significar una cosa, se trataba de al soldado de clase superior.
-Desgraciados de porquería. ¿No saben lo que esos choques eléctricos le hacen a un pokémon volador como Dragonite?- le susurré a Lucario.
Los dos últimos hombres mencionados discutían energéticamente en inglés. Como tal vez les he mencionado por aquel entonces llevaba varios años estudiando inglés, por lo que pude entender parte de lo que decía, trataré de narrárselos como yo lo entendí con mi precario inglés.
-¿Cómo se supone que se ha liberado de la droga?- dijo el Nigerino, quien también hablaba un inglés forzoso, ya que la gente de su nación habla francés por naturaleza.
Esa fue la primera frase que me hizo reflexionar estrepitosamente, ¿de que droga hablaban? ¿Le daban drogas a los pokémon?
-Es lo que tratamos de ver, cuesta tiempo llegar a una respuesta clara.
-Más vale que me digas porque diablos no podemos controlar a ese pokémon o…
-Ok, ok, te diré lo que tenemos hasta ahora. Aparentemente, el sistema Inmunológico de este espécimen ciento cuarenta y nueve, a generado una hormona capaz de destruir a la que nosotros le implantamos, o que heredó de sus padres, seguramente la primera opción. En fin, sin esa hormona las radiofrecuencias no sirven para nada en él.
¿Radiofrecuencias? ¿Control mental? Esas oraciones se me hacían muy conocidas, ya las había oído en algún lugar, pero mi inquietud y desesperación no me dejaban recordar con claridad.
-¡¿Y por qué diablos ese pokémon generó esa hormona?! ¡¿Por qué crearon un sistema no se qué tan eficiente?!
-Cálmese, con gritarme no solucionará nada. Aún estamos tratando de averiguar porqué este Dragonite se curó, lo bueno es que hasta ahora es sólo el único caso registrado. En cuanto a su segunda cuestión, creamos un sistema inmunológico muy potente, porque se nos pidió que creáramos a estos seres lo más cercanos a la perfección orgánica- dijo el científico.
-Pues por lo visto, han metido la pata. Ese sistema inmuno se qué puede arruinar todo nuestro trabajo, jamás debieron ponerle uno.
-¡Ignorante! Le prohíbo hablar sobre el tema si lo desconoce. ¿Acaso es tan imbecil que no sabe que si una persona, pokémon o lo que sea careciese de sistema inmunológico hasta un simple resfriado podría matarlo?
-¿Cómo me llamó?
-Ya basta- cortante dijo el científico- tengo trabajo que hacer. Váyase de aquí.
El hombre sacó una pokebola de un bolsillo de su blanca y larga bata, disponiéndose a utilizarla en Dragonite. Era mi oportunidad, tenia que liberar a ese pokémon, y lo hice.
-Lucario- dije en susurros -Puño Bala cuádruple.
Fue sencillo, con cuatro ágiles movimientos Lucario golpeó a esos indeseables seres dejándolos a todos fuera de combate. Tranquilamente entré caminando al lugar y tomé la pokebola que estaba en el suelo y la examiné cuidadosamente, era idéntica a aquella que contenía a Scizor, guardada en mi bolsillo, por si acaso.
Me acerqué al nervioso pokémon, que a pesar de haber cesado su sufrimiento, seguía golpeando la jaula bruscamente por el susto.
-Tranquilo amigo, no vamos a hacerte nada. Lucario, dile.
Por un corto lapso de tiempo el luchador pokémon y quien les habla tratamos exitosamente de calmar al gran dragón. Una vez calmo, y después de una breve charla con Lucario, lo soltamos de su jaula para demostrarle que no planeábamos hacerle ningún daño y accedió a ir con nosotros dentro de la pokebola. El Dragonite era un pokémon muy poderoso, pero a la vez amigable y cariñoso. Hasta hoy puedo disfrutar de su amabilidad, respetuosa actitud y buena disposición cuando visito a mis padres en su casa.
-Bueno Lucario, parece que Gonzalo se ha sacado la lotería. Dije mirando la pokebola- Ahora, continuemos con lo que nos trajo aquí.
Guardé la pokebola junto a la otra y retornamos nuestra marcha en busca de mis padres. Muy aliviado me sentí, al darme cuenta de que ya no se oían balazos, sólo podía escuchar los gritos de pavor de decenas de hombres.
Corrimos como locos hasta llegar a lo que parecía un sótano (sí, de un tercer piso pasábamos a un sótano). Allí, una gran puerta de acero únicamente accesible con contraseña de varios centímetros de espesor y un cartel que anunciaba “máxima seguridad” apareció frente a nosotros. Lucario señalaba hacia ella, lo que significaba que mi familia estaba a sólo unos pasos.
-¡Derribala!
Después de que una Esfera Aural no fuera suficiente, Lucario golpeó la puerta con una gran variedad de movimientos que finalmente hicieron caer a la puerta tan violentamente, que me sorprendió que una puerta tan pesada no rompiera aquel viejo y deteriorado piso.
Más rápido y más ansioso que nunca atravesé ese largo pasillo que parecía no tener fin. Finalmente la vi, la habitación de máxima seguridad donde seis personas se hallaban encadenados con grandes grilletes como si de un calabazo medieval se tratase. Claro que mi atención sólo se concentraba en cuatros de aquellas personas, mis padres y mis hermanos.
-¡Mati!- gritaron juntos.
-No saben como los extrañé- dije sollozando. -Déjenme liberarlos. Lucario, por favor.
Usando sólo su fuerza física, Lucario rompió velozmente sus grilletes dejándolos libres. Como una bestia salvaje, me abalancé sobre ellos abrazándolos queriendo no soltarnos nunca. Fue un momento muy emotivo, pero no voy a describirlo a fondo, francamente me da pena recordarlo, no sólo por lo sensible que estaba, sino por el dolor que me produce recordar esos agónicos momentos. Por suerte, la parte del rescate en este relato ha terminado y ya no tendré que hablar tanto de aquellos angustiosos días. Siguiente con la trama, pasaré al próximo acontecimiento.
-¿Este es Riolu? ¿Lo hiciste evolucionar verdad?- el mayor de mis hermanitos preguntó.
-Sí, fue una batalla increíble. Luego te contaré- le dije dándole una palmada en la espalda.
-Hay Matías, no puedo creer que hayas venido a rescatarnos hasta… Donde sea que estemos.
-Níger, luego les explico. Ahora tenemos que irnos de aquí- les dije.
-Bueno, pero primero saca a estas personas de aquí, no podemos dejarlas.
-De acuerdo. Lucario, sabes que hacer.
Debido a la emoción y euforia que sentía, no había prestado ni la más minima atención a las dos personas ajenas a mi familia allí presentes. La sala era grande, mi familia estaba aprisionada en un muro en dirección Norte, en el muro Oeste se hallaba una robusta mujer de rulos rubios que Lucario fácilmente liberó. Esta salió corriendo gritando algo en alemán o ruso sin decirnos nada, algo bastante tonto si me lo preguntan. Sólo faltaba liberar a una persona y pronto dejaríamos ese infernal agujero. Caminé los pocos pasos que me separaban de aquel individuo sin perder el contacto visual con mi familia, aún no podía creer que por fin estuviera reunido con ellos.
Cuando moví mis globos oculares para apreciar a quién tendría el gusto de rescatar, casi me da un infarto por la sorpresa que me llevé. Aquel individuo era familiarmente castaño, igual a como lo recordaba, era un veinteañero, era Demian.
-Hola- dijo serenamente, aunque obviamente frustrado por su posición de prisionero.
-¿Q-que haces tú aquí?
-¿De que te sorprendes? ¿No es obvio? Fallé en acabar contigo. Que esperabas ¿Qué esté de vacaciones en el Caribe?
-Francamente si estoy sorprendido. Pensé que estarías muerto, como todos los demás que trataron de borrarme del mapa.
-Yerba mala nunca muere, ¿no? En realidad- suspiró -odio admitirlo- así como tú eres el responsable de que esté aquí también eres el responsable de que siga vivo.
Me quedé mirándolo extrañado, realmente de todas las personas que conocía, Demian era la última que esperaba, y quería, encontrarme allí.
-¿Tú me quitaste a Scizor verdad? Pues el Shogun no me creyó, pero como no quería perder un valioso pokémon y una pokebola que podrían dejarlo en descubierto, en vez de matarme, me trajeron aquí donde diariamente me someten a tortura psicológica para que hable. Oh y también me amenazan con que si sigo sin hablar comenzarían con la tortura física, como si eso me asustara.
-En ese caso, de nada.
Demian no dijo nada, sólo dejó escapar una risita mostrándose fuerte a pesar de la derrota.
-Será mejor que nos vayamos- dije a los míos.
-¿No vas a liberarlo?
-Este tipo aquí por fallar en tratar de matarme dos veces, ¿todavía quieren liberarlo?
-Bueno, vamos.
Antes de que alguien dijese algo más, fuimos sorprendidos por dos de los guardias de seguridad, uno venia con una versión en rifle de la vara electrificada, que disparó una especie de garfio directamente a Lucario, quién cayó revolcándose de dolor por una enorme cantidad de electricidad que recorría su cuerpo.
El otro, con una vara convencional, me tocó con ella atacándome con alto voltaje. El dolor que sentía era insoportable, ser electrocutado es tan horrible, que lo único que uno desea es la muerte. No sólo estaba el dolor, si la electricidad seguía actuando pudo haberme dejado gravea daños físicos y psicológicos. Como si fuera poco, mi familia estaba siendo apuntada con el arma del otro maldito ser, sin que pudieran hacerme nada.
Créanlo o no, fue Demian quién me salvó (sí, leyeron bien). Él castaño muchacho, mi más grande enemigo hasta el momento, estiró su pierna para dar una poderosa patada en la zona baja a mi potencial asesino, haciendo que este soltase la vara para poder usar sus manos para sostenerse.
Demostrando una agilidad que no sabía que tenía, tomé en el aire la vara electrificada y la usé en el otro sujeto, acto seguido, la clavé en la cara de aquel miserable que me electrocutó. Mi papá, furioso como jamás lo había visto, se acercó a ellos y comenzó a golpearlos brutalmente.
Una vez que mi enojo se pasó, el dolor comenzó. Estaba muy mal, sentía como si tuviese quemaduras por todo el cuerpo, pero mi piel estaba completamente sana. Era evidente, que sufría de quemaduras internas. Giré sorprendido hacia Demian, era imposible, el jamás me hubiera salvado.
-¿Por qué lo hiciste?
Este me miraba, sin embargo no decía nada. Sólo estaba allí, observándome analíticamente como lo hace siempre.
-¿Por qué lo hiciste?- dije con tono severo.
Suspiró.
-Lo hice porque… Lo hice porque estoy arrepentido. Los días que he pasado aquí, me hicieron pensar en lo torpe que he sido. Quiero decir, me arruiné la vida, abandoné a mi familia, dejé la universidad, todo para estar en este maldito grupo para ser dirigido por aquel estúpido. Shogun pokémon, que farsa, ni siquiera encuentra secuaces de calidad- dijo señalándose a si mismo. – ¡Por Dios santo, traté de matar personas! ¿Todo por qué? Para tener un poco de dinero y prestigio. Aquel imbecil me sedujo con autos deportivos, mis pokémon preferidos, que idiota fui.
¿Podía confiar en él? ¿Realmente estaba arrepentido o sólo estaba fingiendo para ser liberado? Sus palabras parecían sinceras, aunque no había duda de que Demian sabía mentir muy bien. Puede que haya sido un estafador, pero si realmente un hubiese estado arrepentido, me hubiera dejado morir. Tras aquella corta deliberación mental, llegué a la conclusión de que debía creerlo.
-Lucario, suéltalo.
Todos los presentes me miraron sorprendido.
-Mati, tu dijiste que…
-¡Yo sé! Lo que dije. Lucario, libéralo.
Aún desconfiando de él, Lucario soltó las cadenas que apresaban a Demian. Este estiró sus brazos, parecía que no se había movido en días.
-Ahora sí. ¡Todos saldremos de aquí! Lucario nos guiará, para los que no sepan- señalé a mis papás -Lucario es mi colega, el tipo azul que está a mi lado.
En el trayecto de aquella sala de detención hasta la salida nadie dijo absolutamente nada. Toda mi familia, al igual que Lucario, miraba incrédulamente a Demian, como esperando que este tratara de apuñalarme por las espalda. Una vez fuera, Lucario derrumbó la pared y corrimos hacia el Jeep.
-¿De donde sacaste esto?- preguntó con seriedad mi padre.
-No preguntes, ahora suban. Yo lo haré arrancar. Escúchenme, quiero que conduzcan lo más rápido que puedan hacia Niamey, la capital del país. En la guantera hay un mapa.
No crean que había organizado sólo un plan para sacarlos de la prisión, tenía todo bajo control.
-Una vez que lleguen allí, busquen un banco o algo, consigan dinero y súbanse en el primer avión que encuentren de regreso a Argentina. Allí mamá busca tu celular en casa y…
-Momento ¿No vienes con nosotros?
El momento que por la última hora había esperado, llegó. Tenía que volver a decir adiós a mi familia, pero esa vez, con el consuelo de que ellos estaban bien y que podría hablar con ellos.
-Mamá, Pa y chicos, escuchen bien lo que tengo que decir. Ya sé quien es el que está detrás de todo esto, sólo yo puedo detenerlo.
-Mat…
-Pa, por favor. Soy conciente de lo que dijo es una tontería, pero soy el único que puede detener la masacre que los pokémon están causando. Tengo a uno de los pocos pokémon que no sufren control mental en todo el mundo. Además no estoy sólo, estoy con Gonzalo, una amiga y otro pokémon bastante fuerte.
-¿Gonzalo?
-Sí, Gonzalo. No me interrumpan por favor. Esto es posiblemente lo más importante que tenga que decirles en toda mi vida. Tengo que hacer esto, de hecho, tenemos que hacer esto. Estoy siendo egoísta cuando digo que soy el único que puede acabar con todo esto, esta Lucario, Gonzalo y los demás. No les estoy pidiendo que lo aprueben, sólo que lo entiendan, porque voy a hacerlo de todas formas. Ahora sí realmente me quieren y me respetan, van a hacer lo que les diga y me van a dejar ir.
-Mati…- dijo mi mamá lagrimeando.
-Déjalo- mi papá la interrumpió -si realmente es lo que quiere hacer, no podemos negárselo, por más que nos duela.
-Nadie dijo nada, solamente nos mirábamos tristemente, cosa que odio.
-En fin como decía, vayan inmediatamente a Argentina, mamá quiero que tomes tu celular, dinero y dejen la casa inmediatamente. Vayan a lo de mi abuela o a la casa de alguno de mis tíos. O mejor aún, escapen al extranjero o donde sea, lo importante es que no se queden en casa. Por cierto, el auto no tiene llave, Pa, no hace falta que te explique como encenderlo. Usa un cable de la batería si necesitas electricidad. No se preocupen por mí, yo me comunicaré con ustedes, siempre llamaré a tu celular, así que estén atentos, llamaré tantas veces como me sea posible.
-No hay que perder tiempo, ya váyanse.
De pronto, una loca pero brillante idea inundó mi cabeza. Lo que tenía pensado hacer decepcionaría a Gonzalo y enloquecería a mis papás, pero era lo mejor.
-Esperen, llévense esto- dije arrojándole a mi hermano la pokebola donde reposaba Dragonite.
-¿Eso es lo que creo?- dijo mi Mamá.
-Seguramente, es un pokémon. Se llama Dragonite. Ustedes seguramente y alo conoces- le dije a mis hermanos, que conocían algo sobre el tema.
-Mati, no podemos llevarlo.
-Lo tienen que llevar, con él estarán seguros. Ese pokémon está libre de control mental. No lo liberen de su pokebola más que para emergencias estando en África, cuando regresen a Argentina sáquenlo, el pobre estará muy hambriento. Supongo que está de más decir que no se dejen ver con él. No se preocupen por pasarla en el aeropuerto, las pokebolas supuestamente aún no existen, así que pensaran que es un juguete. Oh, casi lo olvido, no sé que ataques tendrá, pero creo que ustedes se divertiran descubriéndolo. Búsquenlos por Internet, los Dragonites aprenden cientos de ataques. Ahora sí, creo que ya es todo, momento de irse.
Luego de despedirnos entre besos y abrazos, y repasar nuevamente todo lo que tenían que hacer (soy muy obsesivo como estratega y planificador), se marcharan en el Jeep. Junto a Lucario nos quedamos observándolos, hasta que desaparecieron por el horizonte.
Luego de asegurarme que ni una sola lagrima corría o correría por mi rostro, me acerqué a Demian, que reposaba parada junto a un gran árbol.
-¿Ya planeas irte?- le dije.
-Sí, sólo quería agradecerte por sacarme.
-Estamos a mano.
-Seguramente. En fin, puede que ya no haya rencor entre nosotros, pero esa no es excusa para no volver a vernos, ahora yo también tengo una venganza que llevar a cabo, seguramente nos volveremos a ver debido al parentesco de nuestras causas para viajar.
-Es un hecho.
Demian giró sobre sus talones y comenzó a caminar. De pronto, un potente trueno hizo acto de presencia, sacudiendo mis tímpanos, no era un trueno ordinario. Como si de un reflejo se tratase, instintivamente miré hacia el cielo, que de un momento a otro se había tornado nublado y amenazante, como si estuviese apunto de llover en cualquier momento. Lo más curioso es que un gran helicóptero negro con la cifra GGF grabado en oro, descendía justo encima de la prisión.
Demian giró sobre sus talones hacia mí con un rostro de preocupación más que evidente.
-Es él,-dijo lentamente- si vas a enfrentarlo, será mejor que tengas mucho cuidado. Esa tormenta no es ninguna casualidad, ha venido con alguna de sus mejores armas. Buena suerte, la necesitaras. Yo me iré, es tentador quedarme, pero no es mi oportunidad de vengarme, eso vendrá más adelante.
-Sí yo no lo venzo ahora, por supuesto.
Metí mi mano en mi bolsillo y tomé la pokebola que contenía al Scizor que por derecho pertenecía a Demian.
-Hey Demian, toma- dije arrojándole la pokebola.- Se que no puedes controlarlo, pero es tuyo y lo necesitaras en tu viaje, quien dice que no logras domarlo algún días de estos.
-Matías, gracias. Nos veremos.
-Te lo aseguro.
Comenzó a alejarse lentamente. Ahora que mi familia estaba a salvo y mis cuentas con Demian saldadas, sólo me quedaba una cosa de la que hacerme cargo, el tal Shogun de que todos sus seguidores hablan.
Entré corriendo junto a Lucario nuevamente hacia la cárcel, más específicamente al patio de esta, un enorme campo de tierra con algunas oxidadas herramientas para hacer ejercicio. Allí, estaban Gonzalo, Morena y Deoxys, que como locos corrieron hacia mí.
-¡¿Mati, que sucedió?!
-No se preocupen, mi familia está bien.
-¿Qué se supone que causa esta tormenta? ¿Y a quién le pertenece aquel helicóptero?
-Es él, viene a por nosotros.
-¿En serio?
-Totalmente.
El helicóptero tocó tierra, haciendo grandes olas de viento con las aspas. Una puerta se abrió, y al mejor estilo de las películas de terror, un hombre de uno metros ochenta aproximadamente, cubierto por una gran túnica negra cubriendo casi todo su cuerpo descendió.
Nuestra primer batalla había llegado.
-¿Entonces, ese es tu plan?
-Sí- respondí -¿recapitulamos?
-Será lo mejor- More mencionó.
-Como ya hemos hablado, ustedes dos entraran por el murallón Este, de la mano de Deoxys. Su objetivo será distraer a la abundante seguridad. Recuerden, nunca, nunca, se separen de Deoxys o la van a pasar mal. Sólo tienen seguridad humana, nada que Deoxys no pueda controlar.
-Sí, lo sabemos.
-Como decía, mientras ustedes hacen eso, Lucario y yo nos introduciremos en las entrañas del lugar y buscaremos a mi familia, los sacaremos de allí tan rápido como podamos, los traeremos aquí y los dejaremos escapar con el Jeep.
-¿Estás seguro de que no quieres volver a Argentina con ellos?- mi colega cuestionó.
-¿Ya quieres desistir?
-No, claro que no, pero quizás…
-Alguien tiene que hacer algo con esa escoria, y nosotros somos probablemente los únicos en el mundo capaz de hacerlo gracias a Lucario y Deoxys. Dicho esto, tampoco hay que olvidar que escapar sería inútil, si me encontraron una vez, pueden hacerlo de nuevo.
-Buen punto.
-En fin, se que suena sencillo y hasta tonto, pero es lo mejor que se me ocurre. ¿Alguna duda?
Puede que la anterior conversación los confunda, y que no entiendan nada sobre ella, pero todo tiene su explicación.
Todo se remonta a nuestra llegada a Níger. Pocos kilómetros después de cruzar la frontera, donde nos pegamos el susto de nuestras vidas cuando Deoxys casi deja caer el auto desde casi cien metros de altura, Lucario enloqueció, por así decir, estaba frenético, ansioso y preocupado por algo. Luego de que detuve el vehículo, este usó aquella magnifica habilidad suya, la unión de auras.
Hablando excesivamente rápido, Lucario, quién puede hablar durante el proceso de unión aural, me explicó precariamente lo que lo tenia así. Luego de pedirle que se tranquilizase y hablara lentamente, contó con lujo de detalle sus sentimientos y preocupaciones.
Lucario ya había rastreado el paradero exacto de mis padres, ellos se hallaban a muchos kilómetros de distancia, conglomerados con muchas personas. Era la información que había estado esperando por días, ya estaba cerca de los míos, de mis papás y mis hermanos, pronto podría verlos, pronto.
Tras tan magna noticia, regresé y les narré inmediatamente lo sucedido a los chicos, quienes se alegraron mucho por mí, en especial Gonzalo, que tenía un brillo especial en la mirada, un brillo que él sólo tiene cuando gana, es increíblemente competitivo, y sabía que para él cualquier dolor de cabeza que le causemos a Game Freak, para él era una victoria.
Luego continuamos el viaje con amplias expectativas y más contentos de lo habitual, a pesar ser concientes de que seguramente, mi familia estaría bien custodiada. Tras unas cuantas horas de viaje, de la mano de Lucario, llegamos a aquel lugar, una fantasmal prisión.
En medio de un enorme páramo bastante desértico, se hallaba aquel lugar. Era una basta fortaleza rodeado por cuatros altísimos muros de concreto, donde según Lucario, mis familiares eran prisioneros. Enviamos a Deoxys a sobrevolar la zona. Tras un par de minutos regresó y usando su singular habilidad de control mental, sobre Gonzalo para variar, y nos dio la información clave para entrar, forma del lugar, guardias de seguridad y sus posiciones, etc.
Eso nos trae directamente hasta este momento, parados a cientos de metros de aquel lugar, sentados sobre el capó de un Jeep robado, pensado en la mejor manera de entrar en una cárcel vigilada por la corporación más maligna de los últimos tiempos.
-Yo tengo una pregunta-
-¿Si, More?
-¿Qué hacemos si algo sale mal?
-Deoxys deberá lanzar su Hiperrayo al aire y yo iré enseguida a ayudarlos.
-¿Y si el que está en problemas eres tú?
-Salgan corriendo de allí lo más rápido que puedan y no me busquen.
-¡Mati!- gritaron al unísono.
-No se preocupen, yo estaré bien, sólo cuiden su propia salud. ¿Entendieron?
-Sí- reiteradamente al unísono dijeron.
-Muy bien, será mejor que nos pongamos en marcha de una buena vez.
Francamente me preocupaba más mis amigos que mi salud, después de todo, yo tendría total protección de Lucario mientras me escabullía discretamente en el precinto, y con discretamente me refiero a que me encontraré con una minima cantidad de guardias. En cambio, Gonzalo y Morena tendrían que enfrentarse a una cantidad enorme de hombres dispuestos a matarlos, porque está más que claro, que esos no son policías sino empleados de Game Freak y definitivamente ese no era un recinto penitenciario ordinario, era un prisión de amenazas para los planes de la corporación japonesa, sin mencionar, que Deoxys, mientras combate contra decenas de hombres armados tiene que vigilar no a una, sino a dos personas.
-Ya es hora, hagámoslo de una buena vez.
-De acuerdo.
Pusimos en marcha nuestro para nada meticuloso plan. Como estaba previsto, mi pokémon y yo nos movimos hacia la zona Oeste, donde esperaríamos que mis compañeros entraran en acción. Fue rápido, a penas unos dos minutos después se oyó el sonido de una sección del enorme murallón que protegía las instalaciones de la prisión, seguido por un ensordecedor estruendo producto de una lluvia de disparos, inútil contra Deoxys en su modo defensivo.
Luego fue nuestro turno de entrar en acción. Lucario me tomó de la cintura y de un simple salto pasó los más de diez metros de altura que suponían la existencia de la muralla y aterrizó del otro lado. El sonido de la balacera era cada vez menor, lo que significaba que Deoxys estaba ganando la batalla, cosa que apaciguaba un poco mis crecientes nervios y preocupaciones.
-Bien hecho, Lucario. Desde aquí, te toca guiar a ti.
-Lu, Lucario- asintió el pokémon mientras hacia un movimiento de cabeza.
El edificio era mucho más bajo que el muro. El precinto tenía un aspecto horrible, realmente apestaba y el moho se apoderaba de todos sus roñosos muros, ennegrecidos a más no poder. Pero si había algo repugnante que resaltar de aquel lugar era la gente que trabajaba allí, aunque esos secuaces de Game Freak trabajasen en un quirófano esterilizado, ese lugar sería repugnante ya por el hecho de su presencia.
Con una Esfera Aural, Lucario destruyó una pared del lugar y entramos con gran facilidad. Comenzamos a correr en busca de mis padres. Al doblar en una esquina, nos encontramos con un enorme hombre de piel negra que llevaba una especie de vara metálica. No tuve que decir nada, Lucario lo golpeó en el estomago instantáneamente al verlo, quitándole el aire y dejándolo tirado en el suelo.
Recorrimos aquel laberíntico lugar por varios minutos, era muy grande, apenas puedo recordar todas las veces que subimos y bajamos escaleras, la gran cantidad de pasillos que recorrimos y todas las celdas que los complementaban. El lugar estaba prácticamente vacío, de prisioneros, creo que podría contarlos con los dedos de las manos. Me hubiese gustado poder rescatarlos a todos, me partía el alma dejarlos allí, después de todo estaban ahí por oponerse al terrorífico imperio japonés. Pero no había tiempo, teníamos que concentrarnos en nuestro objetivo. Por el camino vimos algunos guardias más que cayeron miserablemente contra Lucario, antes de encontrarnos con algo impactante, algo que revolucionó nuestro punto de vista sobre los pokémon, en cierto punto, y aumentaron súbitamente nuestras esperanzas de victorias.
Mientras recorríamos aquel polvoriento tercer piso, oímos un desgarrador grito de un pokémon. No era de ira u odio, sino de dolor. No pude evitar correr en aquella dirección, mi debilidad son los gritos de dolor, no puedo quedarme sin hacer nada cuando alguien sufre, no puedo, no está en mí. Lucario parecía sorprendido por mi actitud pero fiel comos siempre, me siguió sin protestar.
Tras una puerta doble, por la cual observamos cuidadosamente para no ser vistos, una especie de precario laboratorio se alzaba. Allí estaba el pokémon que sufría, era un Dragonite, quien se movía y agitaba por el dolor dentro de una pequeña y sofocante jaula. Quienes le causaban el dolor eran nada más y nada menos que, sí adivinaron, dos guardias de seguridad que con esas extrañas varas metálicas, que comprendí, eran herramientas de tortura, tocaban la piel del pokémon haciéndole gemir sin piedad. Otras dos personas, un anciano con bata blanca y otro miembro de la seguridad de aquella cárcel, con un uniforme alterado que sólo podía significar una cosa, se trataba de al soldado de clase superior.
-Desgraciados de porquería. ¿No saben lo que esos choques eléctricos le hacen a un pokémon volador como Dragonite?- le susurré a Lucario.
Los dos últimos hombres mencionados discutían energéticamente en inglés. Como tal vez les he mencionado por aquel entonces llevaba varios años estudiando inglés, por lo que pude entender parte de lo que decía, trataré de narrárselos como yo lo entendí con mi precario inglés.
-¿Cómo se supone que se ha liberado de la droga?- dijo el Nigerino, quien también hablaba un inglés forzoso, ya que la gente de su nación habla francés por naturaleza.
Esa fue la primera frase que me hizo reflexionar estrepitosamente, ¿de que droga hablaban? ¿Le daban drogas a los pokémon?
-Es lo que tratamos de ver, cuesta tiempo llegar a una respuesta clara.
-Más vale que me digas porque diablos no podemos controlar a ese pokémon o…
-Ok, ok, te diré lo que tenemos hasta ahora. Aparentemente, el sistema Inmunológico de este espécimen ciento cuarenta y nueve, a generado una hormona capaz de destruir a la que nosotros le implantamos, o que heredó de sus padres, seguramente la primera opción. En fin, sin esa hormona las radiofrecuencias no sirven para nada en él.
¿Radiofrecuencias? ¿Control mental? Esas oraciones se me hacían muy conocidas, ya las había oído en algún lugar, pero mi inquietud y desesperación no me dejaban recordar con claridad.
-¡¿Y por qué diablos ese pokémon generó esa hormona?! ¡¿Por qué crearon un sistema no se qué tan eficiente?!
-Cálmese, con gritarme no solucionará nada. Aún estamos tratando de averiguar porqué este Dragonite se curó, lo bueno es que hasta ahora es sólo el único caso registrado. En cuanto a su segunda cuestión, creamos un sistema inmunológico muy potente, porque se nos pidió que creáramos a estos seres lo más cercanos a la perfección orgánica- dijo el científico.
-Pues por lo visto, han metido la pata. Ese sistema inmuno se qué puede arruinar todo nuestro trabajo, jamás debieron ponerle uno.
-¡Ignorante! Le prohíbo hablar sobre el tema si lo desconoce. ¿Acaso es tan imbecil que no sabe que si una persona, pokémon o lo que sea careciese de sistema inmunológico hasta un simple resfriado podría matarlo?
-¿Cómo me llamó?
-Ya basta- cortante dijo el científico- tengo trabajo que hacer. Váyase de aquí.
El hombre sacó una pokebola de un bolsillo de su blanca y larga bata, disponiéndose a utilizarla en Dragonite. Era mi oportunidad, tenia que liberar a ese pokémon, y lo hice.
-Lucario- dije en susurros -Puño Bala cuádruple.
Fue sencillo, con cuatro ágiles movimientos Lucario golpeó a esos indeseables seres dejándolos a todos fuera de combate. Tranquilamente entré caminando al lugar y tomé la pokebola que estaba en el suelo y la examiné cuidadosamente, era idéntica a aquella que contenía a Scizor, guardada en mi bolsillo, por si acaso.
Me acerqué al nervioso pokémon, que a pesar de haber cesado su sufrimiento, seguía golpeando la jaula bruscamente por el susto.
-Tranquilo amigo, no vamos a hacerte nada. Lucario, dile.
Por un corto lapso de tiempo el luchador pokémon y quien les habla tratamos exitosamente de calmar al gran dragón. Una vez calmo, y después de una breve charla con Lucario, lo soltamos de su jaula para demostrarle que no planeábamos hacerle ningún daño y accedió a ir con nosotros dentro de la pokebola. El Dragonite era un pokémon muy poderoso, pero a la vez amigable y cariñoso. Hasta hoy puedo disfrutar de su amabilidad, respetuosa actitud y buena disposición cuando visito a mis padres en su casa.
-Bueno Lucario, parece que Gonzalo se ha sacado la lotería. Dije mirando la pokebola- Ahora, continuemos con lo que nos trajo aquí.
Guardé la pokebola junto a la otra y retornamos nuestra marcha en busca de mis padres. Muy aliviado me sentí, al darme cuenta de que ya no se oían balazos, sólo podía escuchar los gritos de pavor de decenas de hombres.
Corrimos como locos hasta llegar a lo que parecía un sótano (sí, de un tercer piso pasábamos a un sótano). Allí, una gran puerta de acero únicamente accesible con contraseña de varios centímetros de espesor y un cartel que anunciaba “máxima seguridad” apareció frente a nosotros. Lucario señalaba hacia ella, lo que significaba que mi familia estaba a sólo unos pasos.
-¡Derribala!
Después de que una Esfera Aural no fuera suficiente, Lucario golpeó la puerta con una gran variedad de movimientos que finalmente hicieron caer a la puerta tan violentamente, que me sorprendió que una puerta tan pesada no rompiera aquel viejo y deteriorado piso.
Más rápido y más ansioso que nunca atravesé ese largo pasillo que parecía no tener fin. Finalmente la vi, la habitación de máxima seguridad donde seis personas se hallaban encadenados con grandes grilletes como si de un calabazo medieval se tratase. Claro que mi atención sólo se concentraba en cuatros de aquellas personas, mis padres y mis hermanos.
-¡Mati!- gritaron juntos.
-No saben como los extrañé- dije sollozando. -Déjenme liberarlos. Lucario, por favor.
Usando sólo su fuerza física, Lucario rompió velozmente sus grilletes dejándolos libres. Como una bestia salvaje, me abalancé sobre ellos abrazándolos queriendo no soltarnos nunca. Fue un momento muy emotivo, pero no voy a describirlo a fondo, francamente me da pena recordarlo, no sólo por lo sensible que estaba, sino por el dolor que me produce recordar esos agónicos momentos. Por suerte, la parte del rescate en este relato ha terminado y ya no tendré que hablar tanto de aquellos angustiosos días. Siguiente con la trama, pasaré al próximo acontecimiento.
-¿Este es Riolu? ¿Lo hiciste evolucionar verdad?- el mayor de mis hermanitos preguntó.
-Sí, fue una batalla increíble. Luego te contaré- le dije dándole una palmada en la espalda.
-Hay Matías, no puedo creer que hayas venido a rescatarnos hasta… Donde sea que estemos.
-Níger, luego les explico. Ahora tenemos que irnos de aquí- les dije.
-Bueno, pero primero saca a estas personas de aquí, no podemos dejarlas.
-De acuerdo. Lucario, sabes que hacer.
Debido a la emoción y euforia que sentía, no había prestado ni la más minima atención a las dos personas ajenas a mi familia allí presentes. La sala era grande, mi familia estaba aprisionada en un muro en dirección Norte, en el muro Oeste se hallaba una robusta mujer de rulos rubios que Lucario fácilmente liberó. Esta salió corriendo gritando algo en alemán o ruso sin decirnos nada, algo bastante tonto si me lo preguntan. Sólo faltaba liberar a una persona y pronto dejaríamos ese infernal agujero. Caminé los pocos pasos que me separaban de aquel individuo sin perder el contacto visual con mi familia, aún no podía creer que por fin estuviera reunido con ellos.
Cuando moví mis globos oculares para apreciar a quién tendría el gusto de rescatar, casi me da un infarto por la sorpresa que me llevé. Aquel individuo era familiarmente castaño, igual a como lo recordaba, era un veinteañero, era Demian.
-Hola- dijo serenamente, aunque obviamente frustrado por su posición de prisionero.
-¿Q-que haces tú aquí?
-¿De que te sorprendes? ¿No es obvio? Fallé en acabar contigo. Que esperabas ¿Qué esté de vacaciones en el Caribe?
-Francamente si estoy sorprendido. Pensé que estarías muerto, como todos los demás que trataron de borrarme del mapa.
-Yerba mala nunca muere, ¿no? En realidad- suspiró -odio admitirlo- así como tú eres el responsable de que esté aquí también eres el responsable de que siga vivo.
Me quedé mirándolo extrañado, realmente de todas las personas que conocía, Demian era la última que esperaba, y quería, encontrarme allí.
-¿Tú me quitaste a Scizor verdad? Pues el Shogun no me creyó, pero como no quería perder un valioso pokémon y una pokebola que podrían dejarlo en descubierto, en vez de matarme, me trajeron aquí donde diariamente me someten a tortura psicológica para que hable. Oh y también me amenazan con que si sigo sin hablar comenzarían con la tortura física, como si eso me asustara.
-En ese caso, de nada.
Demian no dijo nada, sólo dejó escapar una risita mostrándose fuerte a pesar de la derrota.
-Será mejor que nos vayamos- dije a los míos.
-¿No vas a liberarlo?
-Este tipo aquí por fallar en tratar de matarme dos veces, ¿todavía quieren liberarlo?
-Bueno, vamos.
Antes de que alguien dijese algo más, fuimos sorprendidos por dos de los guardias de seguridad, uno venia con una versión en rifle de la vara electrificada, que disparó una especie de garfio directamente a Lucario, quién cayó revolcándose de dolor por una enorme cantidad de electricidad que recorría su cuerpo.
El otro, con una vara convencional, me tocó con ella atacándome con alto voltaje. El dolor que sentía era insoportable, ser electrocutado es tan horrible, que lo único que uno desea es la muerte. No sólo estaba el dolor, si la electricidad seguía actuando pudo haberme dejado gravea daños físicos y psicológicos. Como si fuera poco, mi familia estaba siendo apuntada con el arma del otro maldito ser, sin que pudieran hacerme nada.
Créanlo o no, fue Demian quién me salvó (sí, leyeron bien). Él castaño muchacho, mi más grande enemigo hasta el momento, estiró su pierna para dar una poderosa patada en la zona baja a mi potencial asesino, haciendo que este soltase la vara para poder usar sus manos para sostenerse.
Demostrando una agilidad que no sabía que tenía, tomé en el aire la vara electrificada y la usé en el otro sujeto, acto seguido, la clavé en la cara de aquel miserable que me electrocutó. Mi papá, furioso como jamás lo había visto, se acercó a ellos y comenzó a golpearlos brutalmente.
Una vez que mi enojo se pasó, el dolor comenzó. Estaba muy mal, sentía como si tuviese quemaduras por todo el cuerpo, pero mi piel estaba completamente sana. Era evidente, que sufría de quemaduras internas. Giré sorprendido hacia Demian, era imposible, el jamás me hubiera salvado.
-¿Por qué lo hiciste?
Este me miraba, sin embargo no decía nada. Sólo estaba allí, observándome analíticamente como lo hace siempre.
-¿Por qué lo hiciste?- dije con tono severo.
Suspiró.
-Lo hice porque… Lo hice porque estoy arrepentido. Los días que he pasado aquí, me hicieron pensar en lo torpe que he sido. Quiero decir, me arruiné la vida, abandoné a mi familia, dejé la universidad, todo para estar en este maldito grupo para ser dirigido por aquel estúpido. Shogun pokémon, que farsa, ni siquiera encuentra secuaces de calidad- dijo señalándose a si mismo. – ¡Por Dios santo, traté de matar personas! ¿Todo por qué? Para tener un poco de dinero y prestigio. Aquel imbecil me sedujo con autos deportivos, mis pokémon preferidos, que idiota fui.
¿Podía confiar en él? ¿Realmente estaba arrepentido o sólo estaba fingiendo para ser liberado? Sus palabras parecían sinceras, aunque no había duda de que Demian sabía mentir muy bien. Puede que haya sido un estafador, pero si realmente un hubiese estado arrepentido, me hubiera dejado morir. Tras aquella corta deliberación mental, llegué a la conclusión de que debía creerlo.
-Lucario, suéltalo.
Todos los presentes me miraron sorprendido.
-Mati, tu dijiste que…
-¡Yo sé! Lo que dije. Lucario, libéralo.
Aún desconfiando de él, Lucario soltó las cadenas que apresaban a Demian. Este estiró sus brazos, parecía que no se había movido en días.
-Ahora sí. ¡Todos saldremos de aquí! Lucario nos guiará, para los que no sepan- señalé a mis papás -Lucario es mi colega, el tipo azul que está a mi lado.
En el trayecto de aquella sala de detención hasta la salida nadie dijo absolutamente nada. Toda mi familia, al igual que Lucario, miraba incrédulamente a Demian, como esperando que este tratara de apuñalarme por las espalda. Una vez fuera, Lucario derrumbó la pared y corrimos hacia el Jeep.
-¿De donde sacaste esto?- preguntó con seriedad mi padre.
-No preguntes, ahora suban. Yo lo haré arrancar. Escúchenme, quiero que conduzcan lo más rápido que puedan hacia Niamey, la capital del país. En la guantera hay un mapa.
No crean que había organizado sólo un plan para sacarlos de la prisión, tenía todo bajo control.
-Una vez que lleguen allí, busquen un banco o algo, consigan dinero y súbanse en el primer avión que encuentren de regreso a Argentina. Allí mamá busca tu celular en casa y…
-Momento ¿No vienes con nosotros?
El momento que por la última hora había esperado, llegó. Tenía que volver a decir adiós a mi familia, pero esa vez, con el consuelo de que ellos estaban bien y que podría hablar con ellos.
-Mamá, Pa y chicos, escuchen bien lo que tengo que decir. Ya sé quien es el que está detrás de todo esto, sólo yo puedo detenerlo.
-Mat…
-Pa, por favor. Soy conciente de lo que dijo es una tontería, pero soy el único que puede detener la masacre que los pokémon están causando. Tengo a uno de los pocos pokémon que no sufren control mental en todo el mundo. Además no estoy sólo, estoy con Gonzalo, una amiga y otro pokémon bastante fuerte.
-¿Gonzalo?
-Sí, Gonzalo. No me interrumpan por favor. Esto es posiblemente lo más importante que tenga que decirles en toda mi vida. Tengo que hacer esto, de hecho, tenemos que hacer esto. Estoy siendo egoísta cuando digo que soy el único que puede acabar con todo esto, esta Lucario, Gonzalo y los demás. No les estoy pidiendo que lo aprueben, sólo que lo entiendan, porque voy a hacerlo de todas formas. Ahora sí realmente me quieren y me respetan, van a hacer lo que les diga y me van a dejar ir.
-Mati…- dijo mi mamá lagrimeando.
-Déjalo- mi papá la interrumpió -si realmente es lo que quiere hacer, no podemos negárselo, por más que nos duela.
-Nadie dijo nada, solamente nos mirábamos tristemente, cosa que odio.
-En fin como decía, vayan inmediatamente a Argentina, mamá quiero que tomes tu celular, dinero y dejen la casa inmediatamente. Vayan a lo de mi abuela o a la casa de alguno de mis tíos. O mejor aún, escapen al extranjero o donde sea, lo importante es que no se queden en casa. Por cierto, el auto no tiene llave, Pa, no hace falta que te explique como encenderlo. Usa un cable de la batería si necesitas electricidad. No se preocupen por mí, yo me comunicaré con ustedes, siempre llamaré a tu celular, así que estén atentos, llamaré tantas veces como me sea posible.
-No hay que perder tiempo, ya váyanse.
De pronto, una loca pero brillante idea inundó mi cabeza. Lo que tenía pensado hacer decepcionaría a Gonzalo y enloquecería a mis papás, pero era lo mejor.
-Esperen, llévense esto- dije arrojándole a mi hermano la pokebola donde reposaba Dragonite.
-¿Eso es lo que creo?- dijo mi Mamá.
-Seguramente, es un pokémon. Se llama Dragonite. Ustedes seguramente y alo conoces- le dije a mis hermanos, que conocían algo sobre el tema.
-Mati, no podemos llevarlo.
-Lo tienen que llevar, con él estarán seguros. Ese pokémon está libre de control mental. No lo liberen de su pokebola más que para emergencias estando en África, cuando regresen a Argentina sáquenlo, el pobre estará muy hambriento. Supongo que está de más decir que no se dejen ver con él. No se preocupen por pasarla en el aeropuerto, las pokebolas supuestamente aún no existen, así que pensaran que es un juguete. Oh, casi lo olvido, no sé que ataques tendrá, pero creo que ustedes se divertiran descubriéndolo. Búsquenlos por Internet, los Dragonites aprenden cientos de ataques. Ahora sí, creo que ya es todo, momento de irse.
Luego de despedirnos entre besos y abrazos, y repasar nuevamente todo lo que tenían que hacer (soy muy obsesivo como estratega y planificador), se marcharan en el Jeep. Junto a Lucario nos quedamos observándolos, hasta que desaparecieron por el horizonte.
Luego de asegurarme que ni una sola lagrima corría o correría por mi rostro, me acerqué a Demian, que reposaba parada junto a un gran árbol.
-¿Ya planeas irte?- le dije.
-Sí, sólo quería agradecerte por sacarme.
-Estamos a mano.
-Seguramente. En fin, puede que ya no haya rencor entre nosotros, pero esa no es excusa para no volver a vernos, ahora yo también tengo una venganza que llevar a cabo, seguramente nos volveremos a ver debido al parentesco de nuestras causas para viajar.
-Es un hecho.
Demian giró sobre sus talones y comenzó a caminar. De pronto, un potente trueno hizo acto de presencia, sacudiendo mis tímpanos, no era un trueno ordinario. Como si de un reflejo se tratase, instintivamente miré hacia el cielo, que de un momento a otro se había tornado nublado y amenazante, como si estuviese apunto de llover en cualquier momento. Lo más curioso es que un gran helicóptero negro con la cifra GGF grabado en oro, descendía justo encima de la prisión.
Demian giró sobre sus talones hacia mí con un rostro de preocupación más que evidente.
-Es él,-dijo lentamente- si vas a enfrentarlo, será mejor que tengas mucho cuidado. Esa tormenta no es ninguna casualidad, ha venido con alguna de sus mejores armas. Buena suerte, la necesitaras. Yo me iré, es tentador quedarme, pero no es mi oportunidad de vengarme, eso vendrá más adelante.
-Sí yo no lo venzo ahora, por supuesto.
Metí mi mano en mi bolsillo y tomé la pokebola que contenía al Scizor que por derecho pertenecía a Demian.
-Hey Demian, toma- dije arrojándole la pokebola.- Se que no puedes controlarlo, pero es tuyo y lo necesitaras en tu viaje, quien dice que no logras domarlo algún días de estos.
-Matías, gracias. Nos veremos.
-Te lo aseguro.
Comenzó a alejarse lentamente. Ahora que mi familia estaba a salvo y mis cuentas con Demian saldadas, sólo me quedaba una cosa de la que hacerme cargo, el tal Shogun de que todos sus seguidores hablan.
Entré corriendo junto a Lucario nuevamente hacia la cárcel, más específicamente al patio de esta, un enorme campo de tierra con algunas oxidadas herramientas para hacer ejercicio. Allí, estaban Gonzalo, Morena y Deoxys, que como locos corrieron hacia mí.
-¡¿Mati, que sucedió?!
-No se preocupen, mi familia está bien.
-¿Qué se supone que causa esta tormenta? ¿Y a quién le pertenece aquel helicóptero?
-Es él, viene a por nosotros.
-¿En serio?
-Totalmente.
El helicóptero tocó tierra, haciendo grandes olas de viento con las aspas. Una puerta se abrió, y al mejor estilo de las películas de terror, un hombre de uno metros ochenta aproximadamente, cubierto por una gran túnica negra cubriendo casi todo su cuerpo descendió.
Nuestra primer batalla había llegado.
CONTINUARÁ

Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 16]
Vaya capitulo O.O
Me esperaba cualquiera menos Demian...
y por fin llega el Shogun ^^ Bueno vi concretamente tres fallos de nada, dos tildes y el otro no recuerdo...
Vas mejorando
Espero la 2ª parte ^^
Edito para no hacer spam: Bueno, en cuanto a lo que dijo Ketler... Yo también vi un par de "fallos" pero no importan en absoluto, por ejemplo... Lucario en la película es capaz de comunicarse telepáticamente y aquí no, y Deoxys al ser tipo Psíquico también puede comunicarse telepáticamente sin tener que adueñarse de Gonza xD
Pero yo lo prefiero así, como está.
Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 16]
vaya... el shogun O_O glup! me lo imaginaba viejito y bajo pero eso de metro 80... guau! sabia que demian iba a hacer algo pero no me imagine que fuera pegarle una patada ahi a nadie xD madre mia! no se van a aburrir provando a ver que ataques tiene dragonite... pueden decirlos todos despues de 4 horas provando xD bueno... que significa?¿ que en el siguiente cap acaba el fic?¿ bueno espero la segunda parte... dew!
PD: algo que queria preguntar... si los creadores de la organizacion Game freak (japoneses) crearon los pokemon en el juego con el nombre en japones, porque al llevarlos a la vida real no les pusieron el nombre en japones y no lucario, y deoxis?¿ porq no sus nombres japoneses?¿ te lo pregunto porq
Jean. y Samu! Grax por lo del avatar ^^


Mi odisea:



Mi odisea:
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Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 16]
El final se acerca... ¡Por fin aparecerá el Shogun¡ Buena forma de hacer regresar a Demian. ¡Espero el siguiente con mas que ansias! La batalla final se acerca.


Otras firmas(gracias DarkUmbrion):
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Fics que leo y Gifs:
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Re: [FDM OCT 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 16]
Pero que capi tan genial que mal yo me hubiera quedado con el dragonite jejeje mmm... Demian vivo no estaba muerto??? XD jeje
Mati hubiese recibido ayuda de los prisioneros en las celdas no?? jejeje puesto que talvez algunos sabrían "cosas" no? jeje que genial pelea con el shogun ,que bien el dragonite sirve de mucho por la hormona no??
Capítulo 17: El Shogun pokémon (Parte II)
Capítulo 17: El Shogun pokémon (Parte II)
¿Que nadie sabe captar las indirectas? xD
El fic aún está muy lejos de acabar, este es sólo un encuentro entre el Shogun y los protas, que pasará... averiguenlo ustedes:
Respuestas:
Ahora sí, la resolución del cap "El Shogun pokémon":

Cita:
Nuestra primer batalla había llegado.
¿Que nadie sabe captar las indirectas? xD
El fic aún está muy lejos de acabar, este es sólo un encuentro entre el Shogun y los protas, que pasará... averiguenlo ustedes:
Respuestas:
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Geo: Jeje parece que sorprendí a más de uno con Demian ¿Eh? Hace tiempo que venia anunciando su regreso. Me alegro que pienses que estoy mejorando, me alegra mucho.
Gracias por pasarte, espero seguir viendote por acá!
Ketler: Realmente esperabas que "el malo de la pelicula" fuese un viejito con artritis? jeje no es mi estilo.
Wow! Demian no para de sorprender... En cuanto a la patada, creo que fue lo más sensato, yo hubiese hecho lo mismo xD
No, como ya dije el fic aun no se termian... vamos practicamente por la mitad.
Sobre tu pregunta... Bueno es sencillo, como verás en este cap, en la vida real (del fic obviamente) pasa igual que en los juegos... Los japoneses los llaman de una forma, en America y en España de otra y así sucesivamente... Por ejemplo si en el fic aparece un Charizard, en America lo llamarian Charizard, en Japón Lizardon y en Francia Dracofeu... ¿Se entiende? es como con los juegos cada país les dice como se le de la gana. Gracias por leer.
Kestrel: Otro más xD No el fin no está cerca! xDDD Me alegro que te gustase el cap y el regreso de Demian. Gracias por pasarte.
Grimer: Sí, el Dragonite hubiera sido rlz, pero no se preocupen, estoy guardando algo muy especial para Gonzalo, aguarden sólo unas semanitas más.
Sep, Demian vivo, hasya donde me acuerdo no lo había matado xD Tendré que reeler xD
Si obvio, que hubiera recibido ayuda de los presos, pero me hubiese llevado demasiado escribir sobre eso y la historia perderia parte de su gracias si se enteran todo ahora... Ya hablaremos del Dragonite, ten paciencia.
Gracias por pasarte, saludos!
Gracias por pasarte, espero seguir viendote por acá!
Ketler: Realmente esperabas que "el malo de la pelicula" fuese un viejito con artritis? jeje no es mi estilo.
Wow! Demian no para de sorprender... En cuanto a la patada, creo que fue lo más sensato, yo hubiese hecho lo mismo xD
No, como ya dije el fic aun no se termian... vamos practicamente por la mitad.
Sobre tu pregunta... Bueno es sencillo, como verás en este cap, en la vida real (del fic obviamente) pasa igual que en los juegos... Los japoneses los llaman de una forma, en America y en España de otra y así sucesivamente... Por ejemplo si en el fic aparece un Charizard, en America lo llamarian Charizard, en Japón Lizardon y en Francia Dracofeu... ¿Se entiende? es como con los juegos cada país les dice como se le de la gana. Gracias por leer.
Kestrel: Otro más xD No el fin no está cerca! xDDD Me alegro que te gustase el cap y el regreso de Demian. Gracias por pasarte.
Grimer: Sí, el Dragonite hubiera sido rlz, pero no se preocupen, estoy guardando algo muy especial para Gonzalo, aguarden sólo unas semanitas más.
Sep, Demian vivo, hasya donde me acuerdo no lo había matado xD Tendré que reeler xD
Si obvio, que hubiera recibido ayuda de los presos, pero me hubiese llevado demasiado escribir sobre eso y la historia perderia parte de su gracias si se enteran todo ahora... Ya hablaremos del Dragonite, ten paciencia.
Gracias por pasarte, saludos!
Ahora sí, la resolución del cap "El Shogun pokémon":
CAPÍTULO XVII: EL SHOGUN POKÉMON (PARTE 2)
Spoiler
Lunes 20 de Diciembre de 2011, Maradi, Níger.
Aquel individuo que durante las últimas semanas, había avanzado en el podio hasta llegar al primer lugar entre mis personas odiadas predilectas, por fin tuvo la osadía de dar la cara. Difícilmente olvidaré esos angustiosos días en los cuales no supe nada de mi familia, salvo que estaba vivos, o el cruel asesinato de los padres de Lucario, o la desagradable desgracia de los de Gonzalo. Por más que hasta el día hoy me desagrade, debo admitir que mi odio hacía él ha desaparecido, ya que como según dicen, nunca se debe odiar al enemigo, te nubla el juicio y no te permite juzgarlo. Quizá pueda decirse que todos le debemos algo, ya que sin él Lucario, Deoxys y todos los demás pokémon no estarían con nosotros el día de hoy, y mi vida sería totalmente diferente. Dicho esto, aclaro que por más bien le haya echo a la humanidad, jamás justificará las atrocidades que les he contado y les contaré.
Descendía lentamente de su helicoptero. Como ya les he mencionada, era bastante alto y corpulento, pero debido a su negra capa, no podía apreciar, o más apropiadamente dicho despreciar, el resto de su apariencia. Cual Pidgeot observando a su presa, mirábamos hipnóticamente hacia aquel sujeto. Francamente estábamos desconcertados, quién por aquel entonces debía ser el hombre más poderoso, en lo que ha seguridad se respecta, descendía sólo del vehiculo aéreo, despejando todas mis especulaciones, sobre el mal nacido apareciendo rodeado de veinte hombres armados y una legión de pokémon.
Como si nuestros embrollos fueran simples niñerías o “problemas” adolescentes, también debía lidiar con otro enemigo, silencio e imperceptible, pero quizá más peligroso que el llamado Shogun pokémon, mis heridas. Todo el dolor nacido de aquel choque eléctrico que recibí no estaba ni cerca de cesar, de hecho, estaba empeorando. Para no preocupar a mis padres o mis amigos, y debo admitir, también para no mostrarme débil frente a Demian, no había dicho absolutamente nada sobre esos insoportables ardores que sentía. Parecía que una enorme braza de fuego recorría mis arterias expandiendo el dolor, era un sufrimiento que jamás había sentido.
El Shogun se detuvo a varios metros de nosotros, guardando una distancia segura. No había duda de que respetaba nuestras capacidades, después de todo, para cualquier persona sería toda una hazaña haber llegado hasta allí ilesos. Levantó sus brazos, lo que causó que mis instintos de defensa mi hicieran dar un paso atrás involuntariamente, y con sus huesudas manos removió su capucha, dejando ver su rostro. Tenía notables rasgos Asíaticos (él era uno), como sus ojos pequeños y estirados y su pequeña cabeza. Tenía cabello corto, color negro que no resaltaba para nada vestido de aquella forma y unas pobladas sejas, lógicamente del mismo color. Carecía de algún rastro de barba o bigote siquiera, por lo que su pequeña boca podía ser vista sin problemas, justo debajo de su nariz, también de dimensiones no muy grandes.
El miró a Lucario por unos segundos, bajo el nublado y amenazante cielo, que anunciaba algo más que una tormenta. Luego apartó su mirada y colocó sus rasgados ojos sobre Deoyxs, parecía y hasta llegué a creerlo, que ignoraba nuestra presencia. Finalmente, esos pequeños globos oculares, se posaron en las otras tres personas allí presentes, incluyéndome por supuesto. Este sonrrió maliciosamente, y rompió el silencio.
-Buen día, por fin conocer. Esperar por mucho ver a ustedes y reecontrar a Rukario. También debo admitir, es una sorpresa conocer a Deokishisu. Disculpar mi manera de hablar, soy un neófito en el español. Querer conocer ustedes hablar español, no me gustar ser descortés.
-¿De quienes habla?- susurró claramente asustado Gonzalo.
-Rukario es el nombre de Lucario en japonés, así que asumo que se refiere a los pokémon- dije, también susurrando.
El hombre nos miraba serenamente mientras hablábamos en voz baja. Luego, retomó su discurso.
-Creo que no presentar. Mi tener nombre mortal, pero ahora ser conocido como Shogun Poketto Monsutaa, o Shogun pokémon, como conocer ustedes. Mi cambio de nombre deber a mi, como se dice… Futuro. Yo pronto ser el monarca del mundo, el rey de pokémon y humanos.
-Antes vas a verme muerto y revolcándome en una sucia tumba todo agusanado antes de verme bajo tu gobierno.
-Cuanta insolencia, eso gustarme de gente joven, creer ser los mejor del mundo. Decir lo que decir, mi plan ya estar en marcha por si no notar, no faltar demasiado. Pronto yo ser supremo rey.
-¡Por el amor a Dios!- gritó Morena -¿Puede cortar con el rollo de estúpida película de acción? ¿Quién se cree? ¡Mírese! Vestido con una túnica negra, vive ocultando su rostro, deseando gobernar toda la tierra. Despierte, esto es la realidad.
-Regocijar con tanta insolencia. Yo apostar que tú escuchar lo mismo sobre pokémon, y ahora ellos estar vivos y existir. Acaso no poder existir un monarca supremo si pokémon lograr llegar a la vida.
-Realidad o no, jamás lo lograrás. Por fin tengo la oportunidad de ajustar cuentas pendientes contigo, hasta aquí llegaste. Nunca, nunca, absolutamente nunca, ningún humano o pokémon se arrodillará ante ti para otra cosa que no sea golpearte en las rodillas- dije con seriedad, tratando de no pensar en el gran dolor que sentía.
Rió sarcásticamente.
-¿Acaso pokémon no obedecer mí? O como tú decir, ¿arrodillar ante mí? Yo ya controlar pokémon, maquinas de guerra más eficientes en el mundo, ahora tratar de arrasar con humanidad.
-¡Cállese! ¡No te permito hablar de los pokémon así!- grité.
-¿Tú no permitir mí? Yo ser como un dios para pokémon, yo crear pokémon, yo diseñar pokémon, yo encontrar manera de traer pokémon a la vida. Como haber dicho, antes tener una vida mortal. En dicha vida haber sido conocido como Sekai Chanpion, director ejecutivo de Gen Game Freak y además, alto ejecutivo de la empresa madre, Game Freak así como también miembro del staff que crear videojuegos pokémon. ¿Ahora ver? Yo dar vida a pokémon, estar en todo derecho a usarlos a mi favor.
-¿Pero nadie trató de detenerlo? Que hay del resto de los ejecutivos de Game Freak y de su presidente y demás, ¿Todos dejaron que esta locura ocurriese?- preguntó Gonzalo con desprecio, seguramente pensando en lo ocurrido a sus padres.
-Excelente pregunta.- exclamó con su obvio acento japonés -En condiciones normales jamás responder, pero como ustedes morir en minutos, no hacer daño que sepan. Sin embargo, debo admitir, que ustedes ser muy insolentes pero a la vez muy ignorantes, toda una lastima. ¿Realmente creer que decir cuales eran mis verdaderos propósitos? Yo sólo explicar mi idea y llevar idea a cabo. Gente de Game Freak jamás saber, y ahora que no están no hay quién impedir que…
-¿¡Quiere decir que los mató?! ¿¡A todos ellos?!
-Por supuesto, acabar con todos, incluso con Ingenieros. Sólo yo sé secretos de pokémon, nadie puede hacer más.
Fue cuando mi furia superó al dolor y exploté. Nunca había odiado tanto a alguien como en aquel entonces. Puede que no conociese a nadie que estuviese ligado de alguna forma a la corporación Game Freak, pero realmente me dolió saber de su muerte. A pesar de que el autoproclamado Shogun los haya traído a la vida, los pokémon nacieron allí, de las mentes de la gente de aquella empresa, que los plasmaron en los juegos creando ese maravilloso mundo. Después de años de esfuerzo de aquella gente, ese mal nacido traicionó su confianza y los asesinó a todos, por aquel momento con la mente nublada por el dolor y la ira sólo se me ocurría un calificativo para él, monstruo.
-¡Maldito desgraciado!
-¡Cuidar lenguaje ante tu rey!
Insultándolo hasta la medula, me abalancé contra él, aunque Morena me sostuvo del brazo evitando que destrozara cada célula de su rostro a golpes.
-¿Cómo nos encuentras siempre? ¿Por qué te ensañas tanto en liquidarnos?- preguntó Morena tratando de calmar las cosas, inútilmente debo decir.
-Creer que ya hablar suficiente. No ser conveniente hablar más, ir directamente a negocios.
-¿Tan asustado estás de nosotros? ¿No has dicho hace unos momentos que no importaba hablar sobre tus planes ya que ibas a liquidarnos fácilmente?- furioso mencioné- ¡Lucario, acabemos con este inútil!
De un tirón me liberé de Morena y comencé a correr junto a mi pokémon hacia aquel despreciable intento de ser humano, sufriendo un ardor interno cada vez peor, empeorado por la corrida. El tipo sonrió y sólo levantó un dedo, admito que fue sorprendente esa extraña actuación frente a un ataque doble, pero más sorprendente si duda fue el potentísimo rayo de energía azul que cayó apenas a uno centímetros de nuestra posición, haciéndonos volar varios metros. Se me hace imposible describir la manera en que sufrí ese inaguantable dolor cuando aterricé en el duro piso de esa mugrienta prisión.
Me puse de pie tan rápido como pude, aguantando la pena y el ardor. El Shogun reía falsamente nuevamente, sólo para irritarnos aún más.
-Dejar que les presente a una de mis mascotas preferidas, de mi colección privada. ¡Diaruga, venir aquí!
De lo más remoto del nublado cielo, una enorme bestia comenzó a emerger. Era un gran dragón azul y plateado con un rostros atemorizante y y un tamaño colosal, superior a los cinco metros. Era el un pokémon legendario, el señor del tiempo Dialga.
-Él ser mi compañero de batallas este día, pero primero será más justo nivelar las cosas.
El Shogun levantó su mano y chasqueó los dedos. Un segundo después otro enorme rayo de energía proveniente de la boca de Dialga pasó volando junto a mí en dirección a mis amigos. Deoxys, heroicamente, se interpuso entre Gonzalo y Morena, y el ataque. De todas formas, todos salieron disparados contra un muro que se derrumbó por encima de ellos.
-¡Gonza, More, Deoxys!
Ninguno respondía. Ya con tanto con que lidiar, tenia que sumarle también la preocupación por mis amigos.
-Mi encargar de ellos luego, ahora ser tu turno.
-No vamos a caer sin pelear, te lo advierto.
-Quizá el traidor dejar libre a ese Rukario, pero aún no ser tan fuerte como Diaruga.
-¿El traidor?- mascullé.
-¡Da ichi nochi kara, Diaruga!
La tierra comenzó a moverse bruscamente haciéndome caer al igual que a Lucario.
-¿Empiezas sin avisar? Basura cobarde. ¡Lucario, Esfera Aural!
-¡Kaen ho sha!
Dialga abrió sus enormes fauces dejando salir una gran cantidad de fuego, un Lanzallamas, que quemó bruscamente a Lucario haciéndole mucho daño. Este con gran esfuerzo, creó su característico ataque tipo lucha en forma de bola de energía y la arrojó hacia su rival, cuyas patas delante flaquearon haciéndolo caer.
-¡Kaen ho sha Futatabi, Diaruga!
-¡Protección!- dije adivinando la orden de mi rival.
Otro gran Lanzallamas intentó penetrar las capas de acero de Lucario, sin éxito por supuesto, debido al verde campo de energía que este había creado para protegerse.
-¡Ataque Óseo!- ordené mientras luchaba conmigo mismo para evitar llorar del dolor.
Cuando el fuego cesó, mi compañero destruyó la Protección y mientras saltaba creó un hueso de luz, con el que golpeó entre los ojos a Dialga, haciéndolo escupir sangre.
-¡Excelente Lucario, continua con A Bocajarro!
-¡10 Ma n boruto!
Recuperándose del golpe anterior, Dialga arremetió con un poderoso ataque eléctrico que parecía ser un Rayo. Lucario ya estaba golpeando con feroces patadas y puñetazos toda la existencia del legendario dragón de acero cuando el ataque lo afectó, esa descarga también fue terrible. Lucario no soportaría mucho más tiempo.
-¡Ataque Óseo, de nuevo!- ordené mientras comenzaba marearme y mi vista se nublaba.
-¡Kaen ho sha Futatabi!
Podía recordar perfectamente el significado de aquellas palabras, las recordaba con lujo de detalle, era la expresión Japonesa para Lanzallamas, por desgracia.
Lucario golpeó con furia, haciendo uso de la poca energía que le quedaba, con el hueso de luz a su enemigo en el cuello, haciéndolo gemir de dolor, pero si éxito en detenerlo para que usase su Lanzallamas. Ese último ataque lo había dejado al límite, Lucario estaba tirado en el suelo de rodillas, tratando de levantarse con todas sus fuerzas pero no podía, estaba demasiado cansado.
-¡Kaen ho sha Futatabi!
Todo parecía acabado, no había forma de que Lucario pudiese evitar el ataque. No me gusta admitirlo, pero creo que la fortuna siempre ha estado de mi lado en las batallas y me ha dado más de una victoria. Esa, un fue la excepción. Cuando las llamas de Dialga ya estaban atravesando su garganta listas para salir y acabar con la batalla, una enorme y poderosa bola de electricidad que sólo podía ser un Electrocañon lo golpeó duramente, haciendolo caer. Con las pocas fuerzas que me quedaban, me estaba debilitando más y más, giré mi cuello para ver a nuestro salvador, nada más y nada menos que Deoxys en su modo ofensivo.
-¡Mati!- gritó una conocida voz.
Morena se acercaba corriendo tan rápido como podía, su pierna estaba lastimada y estaba cojeando. De cerca pude notar que un gran chorro de sangre brotaba de su cabeza.
-More, ¿estás bien?
-No te preocupes, acabemos de una vez, luego hablamos.
Traté de decir “sí” pero ya prácticamente no podía hablar, por lo que me limité a asentir con la cabeza.
-¡Deoxys, Fuerza Bruta!
-Luca… Esfera aur.
Lucario parecía haber recuperado algo de energía, la suficiente para poder levantar sus brazos y arrojar una última Esfera Aural. Deoxys, por su parte, se había lanzado como una bala de cañón hacia Dialga, para embestirlo brutalmente con su cuerpo. Ambos ataques fueron más que suficientes para acabar con la batalla. Dialga se derrumbó de lado cual edificio donde se hace implosión.
Lucario cayó debilitado al suelo, estaba muy cansado. Por su parte el Shogun nos miraba con desprecio, por primera vez desde nuestro encuentro, parecía realmente enojado. Rápidamente Deoxys lo encaró para atraparlo, pero nuevamente este sólo movió sus manos, esa vez en forma de aplauso. En segundos desde la parte interior del helicóptero dos hombres salieron portando aquellas armas eléctricas y sin previo aviso comenzaron a disparar hacia Deoxys.
-¡Regresa Deoxys!- le escuché decir a Morena.
Ya no podía más, me derrumbaría en cualquier momento. Haciendo un esfuerzo casi sobre humano para mantener los ojos abiertos pude observar a Deoxys eludir las trampas eléctricas que le disparaban y regresar junto a su entrenadora. El Shogun, en cambio, tomó una pokebola y guardó en ella a Dialga. Sin esperar más, subió a su helicóptero seguido de sus dos guardaespaldas.
-¡Déjalos, Deoxys! Pueden hacerte mucho daño- dijo muy preocupada la chica.
La tormenta había pasado, paradójicamente podía decirse, ya que en aquel momento mientras el Shogun escapaba, la lluvia comenzaba a caer lentamente. Lo habíamos logrado, lo vencimos, no pudimos detenerlo, pero le demostramos que no está tratando con un leve incoveniente. Él perdió por sufrir de uno de los complejos más destructivos para el ser humano, el exceso de confianza. Creyó que con tan sólo un pokémon poderoso podría vencernos, pues no, si estamos unidos necesitaran más que eso para vencernos.
No resistí más, el dolor me venció y caí al suelo inmóvil. Ya no tenía control de mi cuerpo, a excepción de mis ojos por unos segundos más, en los que pude apreciar a Deoxys y Morena mirándome de cerca con caras de absoluta preocupación. Finalmente, estos también se cerraron. No sabía que iba a pasarme, pero algo había aprendido en esas semanas de viaje, sea lo que sea que me pase, el tiempo me lo dirá. Luego de aquel pensamiento, mi mente también se apagó.
Aquel individuo que durante las últimas semanas, había avanzado en el podio hasta llegar al primer lugar entre mis personas odiadas predilectas, por fin tuvo la osadía de dar la cara. Difícilmente olvidaré esos angustiosos días en los cuales no supe nada de mi familia, salvo que estaba vivos, o el cruel asesinato de los padres de Lucario, o la desagradable desgracia de los de Gonzalo. Por más que hasta el día hoy me desagrade, debo admitir que mi odio hacía él ha desaparecido, ya que como según dicen, nunca se debe odiar al enemigo, te nubla el juicio y no te permite juzgarlo. Quizá pueda decirse que todos le debemos algo, ya que sin él Lucario, Deoxys y todos los demás pokémon no estarían con nosotros el día de hoy, y mi vida sería totalmente diferente. Dicho esto, aclaro que por más bien le haya echo a la humanidad, jamás justificará las atrocidades que les he contado y les contaré.
Descendía lentamente de su helicoptero. Como ya les he mencionada, era bastante alto y corpulento, pero debido a su negra capa, no podía apreciar, o más apropiadamente dicho despreciar, el resto de su apariencia. Cual Pidgeot observando a su presa, mirábamos hipnóticamente hacia aquel sujeto. Francamente estábamos desconcertados, quién por aquel entonces debía ser el hombre más poderoso, en lo que ha seguridad se respecta, descendía sólo del vehiculo aéreo, despejando todas mis especulaciones, sobre el mal nacido apareciendo rodeado de veinte hombres armados y una legión de pokémon.
Como si nuestros embrollos fueran simples niñerías o “problemas” adolescentes, también debía lidiar con otro enemigo, silencio e imperceptible, pero quizá más peligroso que el llamado Shogun pokémon, mis heridas. Todo el dolor nacido de aquel choque eléctrico que recibí no estaba ni cerca de cesar, de hecho, estaba empeorando. Para no preocupar a mis padres o mis amigos, y debo admitir, también para no mostrarme débil frente a Demian, no había dicho absolutamente nada sobre esos insoportables ardores que sentía. Parecía que una enorme braza de fuego recorría mis arterias expandiendo el dolor, era un sufrimiento que jamás había sentido.
El Shogun se detuvo a varios metros de nosotros, guardando una distancia segura. No había duda de que respetaba nuestras capacidades, después de todo, para cualquier persona sería toda una hazaña haber llegado hasta allí ilesos. Levantó sus brazos, lo que causó que mis instintos de defensa mi hicieran dar un paso atrás involuntariamente, y con sus huesudas manos removió su capucha, dejando ver su rostro. Tenía notables rasgos Asíaticos (él era uno), como sus ojos pequeños y estirados y su pequeña cabeza. Tenía cabello corto, color negro que no resaltaba para nada vestido de aquella forma y unas pobladas sejas, lógicamente del mismo color. Carecía de algún rastro de barba o bigote siquiera, por lo que su pequeña boca podía ser vista sin problemas, justo debajo de su nariz, también de dimensiones no muy grandes.
El miró a Lucario por unos segundos, bajo el nublado y amenazante cielo, que anunciaba algo más que una tormenta. Luego apartó su mirada y colocó sus rasgados ojos sobre Deoyxs, parecía y hasta llegué a creerlo, que ignoraba nuestra presencia. Finalmente, esos pequeños globos oculares, se posaron en las otras tres personas allí presentes, incluyéndome por supuesto. Este sonrrió maliciosamente, y rompió el silencio.
-Buen día, por fin conocer. Esperar por mucho ver a ustedes y reecontrar a Rukario. También debo admitir, es una sorpresa conocer a Deokishisu. Disculpar mi manera de hablar, soy un neófito en el español. Querer conocer ustedes hablar español, no me gustar ser descortés.
-¿De quienes habla?- susurró claramente asustado Gonzalo.
-Rukario es el nombre de Lucario en japonés, así que asumo que se refiere a los pokémon- dije, también susurrando.
El hombre nos miraba serenamente mientras hablábamos en voz baja. Luego, retomó su discurso.
-Creo que no presentar. Mi tener nombre mortal, pero ahora ser conocido como Shogun Poketto Monsutaa, o Shogun pokémon, como conocer ustedes. Mi cambio de nombre deber a mi, como se dice… Futuro. Yo pronto ser el monarca del mundo, el rey de pokémon y humanos.
-Antes vas a verme muerto y revolcándome en una sucia tumba todo agusanado antes de verme bajo tu gobierno.
-Cuanta insolencia, eso gustarme de gente joven, creer ser los mejor del mundo. Decir lo que decir, mi plan ya estar en marcha por si no notar, no faltar demasiado. Pronto yo ser supremo rey.
-¡Por el amor a Dios!- gritó Morena -¿Puede cortar con el rollo de estúpida película de acción? ¿Quién se cree? ¡Mírese! Vestido con una túnica negra, vive ocultando su rostro, deseando gobernar toda la tierra. Despierte, esto es la realidad.
-Regocijar con tanta insolencia. Yo apostar que tú escuchar lo mismo sobre pokémon, y ahora ellos estar vivos y existir. Acaso no poder existir un monarca supremo si pokémon lograr llegar a la vida.
-Realidad o no, jamás lo lograrás. Por fin tengo la oportunidad de ajustar cuentas pendientes contigo, hasta aquí llegaste. Nunca, nunca, absolutamente nunca, ningún humano o pokémon se arrodillará ante ti para otra cosa que no sea golpearte en las rodillas- dije con seriedad, tratando de no pensar en el gran dolor que sentía.
Rió sarcásticamente.
-¿Acaso pokémon no obedecer mí? O como tú decir, ¿arrodillar ante mí? Yo ya controlar pokémon, maquinas de guerra más eficientes en el mundo, ahora tratar de arrasar con humanidad.
-¡Cállese! ¡No te permito hablar de los pokémon así!- grité.
-¿Tú no permitir mí? Yo ser como un dios para pokémon, yo crear pokémon, yo diseñar pokémon, yo encontrar manera de traer pokémon a la vida. Como haber dicho, antes tener una vida mortal. En dicha vida haber sido conocido como Sekai Chanpion, director ejecutivo de Gen Game Freak y además, alto ejecutivo de la empresa madre, Game Freak así como también miembro del staff que crear videojuegos pokémon. ¿Ahora ver? Yo dar vida a pokémon, estar en todo derecho a usarlos a mi favor.
-¿Pero nadie trató de detenerlo? Que hay del resto de los ejecutivos de Game Freak y de su presidente y demás, ¿Todos dejaron que esta locura ocurriese?- preguntó Gonzalo con desprecio, seguramente pensando en lo ocurrido a sus padres.
-Excelente pregunta.- exclamó con su obvio acento japonés -En condiciones normales jamás responder, pero como ustedes morir en minutos, no hacer daño que sepan. Sin embargo, debo admitir, que ustedes ser muy insolentes pero a la vez muy ignorantes, toda una lastima. ¿Realmente creer que decir cuales eran mis verdaderos propósitos? Yo sólo explicar mi idea y llevar idea a cabo. Gente de Game Freak jamás saber, y ahora que no están no hay quién impedir que…
-¿¡Quiere decir que los mató?! ¿¡A todos ellos?!
-Por supuesto, acabar con todos, incluso con Ingenieros. Sólo yo sé secretos de pokémon, nadie puede hacer más.
Fue cuando mi furia superó al dolor y exploté. Nunca había odiado tanto a alguien como en aquel entonces. Puede que no conociese a nadie que estuviese ligado de alguna forma a la corporación Game Freak, pero realmente me dolió saber de su muerte. A pesar de que el autoproclamado Shogun los haya traído a la vida, los pokémon nacieron allí, de las mentes de la gente de aquella empresa, que los plasmaron en los juegos creando ese maravilloso mundo. Después de años de esfuerzo de aquella gente, ese mal nacido traicionó su confianza y los asesinó a todos, por aquel momento con la mente nublada por el dolor y la ira sólo se me ocurría un calificativo para él, monstruo.
-¡Maldito desgraciado!
-¡Cuidar lenguaje ante tu rey!
Insultándolo hasta la medula, me abalancé contra él, aunque Morena me sostuvo del brazo evitando que destrozara cada célula de su rostro a golpes.
-¿Cómo nos encuentras siempre? ¿Por qué te ensañas tanto en liquidarnos?- preguntó Morena tratando de calmar las cosas, inútilmente debo decir.
-Creer que ya hablar suficiente. No ser conveniente hablar más, ir directamente a negocios.
-¿Tan asustado estás de nosotros? ¿No has dicho hace unos momentos que no importaba hablar sobre tus planes ya que ibas a liquidarnos fácilmente?- furioso mencioné- ¡Lucario, acabemos con este inútil!
De un tirón me liberé de Morena y comencé a correr junto a mi pokémon hacia aquel despreciable intento de ser humano, sufriendo un ardor interno cada vez peor, empeorado por la corrida. El tipo sonrió y sólo levantó un dedo, admito que fue sorprendente esa extraña actuación frente a un ataque doble, pero más sorprendente si duda fue el potentísimo rayo de energía azul que cayó apenas a uno centímetros de nuestra posición, haciéndonos volar varios metros. Se me hace imposible describir la manera en que sufrí ese inaguantable dolor cuando aterricé en el duro piso de esa mugrienta prisión.
Me puse de pie tan rápido como pude, aguantando la pena y el ardor. El Shogun reía falsamente nuevamente, sólo para irritarnos aún más.
-Dejar que les presente a una de mis mascotas preferidas, de mi colección privada. ¡Diaruga, venir aquí!
De lo más remoto del nublado cielo, una enorme bestia comenzó a emerger. Era un gran dragón azul y plateado con un rostros atemorizante y y un tamaño colosal, superior a los cinco metros. Era el un pokémon legendario, el señor del tiempo Dialga.
-Él ser mi compañero de batallas este día, pero primero será más justo nivelar las cosas.
El Shogun levantó su mano y chasqueó los dedos. Un segundo después otro enorme rayo de energía proveniente de la boca de Dialga pasó volando junto a mí en dirección a mis amigos. Deoxys, heroicamente, se interpuso entre Gonzalo y Morena, y el ataque. De todas formas, todos salieron disparados contra un muro que se derrumbó por encima de ellos.
-¡Gonza, More, Deoxys!
Ninguno respondía. Ya con tanto con que lidiar, tenia que sumarle también la preocupación por mis amigos.
-Mi encargar de ellos luego, ahora ser tu turno.
-No vamos a caer sin pelear, te lo advierto.
-Quizá el traidor dejar libre a ese Rukario, pero aún no ser tan fuerte como Diaruga.
-¿El traidor?- mascullé.
-¡Da ichi nochi kara, Diaruga!
La tierra comenzó a moverse bruscamente haciéndome caer al igual que a Lucario.
-¿Empiezas sin avisar? Basura cobarde. ¡Lucario, Esfera Aural!
-¡Kaen ho sha!
Dialga abrió sus enormes fauces dejando salir una gran cantidad de fuego, un Lanzallamas, que quemó bruscamente a Lucario haciéndole mucho daño. Este con gran esfuerzo, creó su característico ataque tipo lucha en forma de bola de energía y la arrojó hacia su rival, cuyas patas delante flaquearon haciéndolo caer.
-¡Kaen ho sha Futatabi, Diaruga!
-¡Protección!- dije adivinando la orden de mi rival.
Otro gran Lanzallamas intentó penetrar las capas de acero de Lucario, sin éxito por supuesto, debido al verde campo de energía que este había creado para protegerse.
-¡Ataque Óseo!- ordené mientras luchaba conmigo mismo para evitar llorar del dolor.
Cuando el fuego cesó, mi compañero destruyó la Protección y mientras saltaba creó un hueso de luz, con el que golpeó entre los ojos a Dialga, haciéndolo escupir sangre.
-¡Excelente Lucario, continua con A Bocajarro!
-¡10 Ma n boruto!
Recuperándose del golpe anterior, Dialga arremetió con un poderoso ataque eléctrico que parecía ser un Rayo. Lucario ya estaba golpeando con feroces patadas y puñetazos toda la existencia del legendario dragón de acero cuando el ataque lo afectó, esa descarga también fue terrible. Lucario no soportaría mucho más tiempo.
-¡Ataque Óseo, de nuevo!- ordené mientras comenzaba marearme y mi vista se nublaba.
-¡Kaen ho sha Futatabi!
Podía recordar perfectamente el significado de aquellas palabras, las recordaba con lujo de detalle, era la expresión Japonesa para Lanzallamas, por desgracia.
Lucario golpeó con furia, haciendo uso de la poca energía que le quedaba, con el hueso de luz a su enemigo en el cuello, haciéndolo gemir de dolor, pero si éxito en detenerlo para que usase su Lanzallamas. Ese último ataque lo había dejado al límite, Lucario estaba tirado en el suelo de rodillas, tratando de levantarse con todas sus fuerzas pero no podía, estaba demasiado cansado.
-¡Kaen ho sha Futatabi!
Todo parecía acabado, no había forma de que Lucario pudiese evitar el ataque. No me gusta admitirlo, pero creo que la fortuna siempre ha estado de mi lado en las batallas y me ha dado más de una victoria. Esa, un fue la excepción. Cuando las llamas de Dialga ya estaban atravesando su garganta listas para salir y acabar con la batalla, una enorme y poderosa bola de electricidad que sólo podía ser un Electrocañon lo golpeó duramente, haciendolo caer. Con las pocas fuerzas que me quedaban, me estaba debilitando más y más, giré mi cuello para ver a nuestro salvador, nada más y nada menos que Deoxys en su modo ofensivo.
-¡Mati!- gritó una conocida voz.
Morena se acercaba corriendo tan rápido como podía, su pierna estaba lastimada y estaba cojeando. De cerca pude notar que un gran chorro de sangre brotaba de su cabeza.
-More, ¿estás bien?
-No te preocupes, acabemos de una vez, luego hablamos.
Traté de decir “sí” pero ya prácticamente no podía hablar, por lo que me limité a asentir con la cabeza.
-¡Deoxys, Fuerza Bruta!
-Luca… Esfera aur.
Lucario parecía haber recuperado algo de energía, la suficiente para poder levantar sus brazos y arrojar una última Esfera Aural. Deoxys, por su parte, se había lanzado como una bala de cañón hacia Dialga, para embestirlo brutalmente con su cuerpo. Ambos ataques fueron más que suficientes para acabar con la batalla. Dialga se derrumbó de lado cual edificio donde se hace implosión.
Lucario cayó debilitado al suelo, estaba muy cansado. Por su parte el Shogun nos miraba con desprecio, por primera vez desde nuestro encuentro, parecía realmente enojado. Rápidamente Deoxys lo encaró para atraparlo, pero nuevamente este sólo movió sus manos, esa vez en forma de aplauso. En segundos desde la parte interior del helicóptero dos hombres salieron portando aquellas armas eléctricas y sin previo aviso comenzaron a disparar hacia Deoxys.
-¡Regresa Deoxys!- le escuché decir a Morena.
Ya no podía más, me derrumbaría en cualquier momento. Haciendo un esfuerzo casi sobre humano para mantener los ojos abiertos pude observar a Deoxys eludir las trampas eléctricas que le disparaban y regresar junto a su entrenadora. El Shogun, en cambio, tomó una pokebola y guardó en ella a Dialga. Sin esperar más, subió a su helicóptero seguido de sus dos guardaespaldas.
-¡Déjalos, Deoxys! Pueden hacerte mucho daño- dijo muy preocupada la chica.
La tormenta había pasado, paradójicamente podía decirse, ya que en aquel momento mientras el Shogun escapaba, la lluvia comenzaba a caer lentamente. Lo habíamos logrado, lo vencimos, no pudimos detenerlo, pero le demostramos que no está tratando con un leve incoveniente. Él perdió por sufrir de uno de los complejos más destructivos para el ser humano, el exceso de confianza. Creyó que con tan sólo un pokémon poderoso podría vencernos, pues no, si estamos unidos necesitaran más que eso para vencernos.
No resistí más, el dolor me venció y caí al suelo inmóvil. Ya no tenía control de mi cuerpo, a excepción de mis ojos por unos segundos más, en los que pude apreciar a Deoxys y Morena mirándome de cerca con caras de absoluta preocupación. Finalmente, estos también se cerraron. No sabía que iba a pasarme, pero algo había aprendido en esas semanas de viaje, sea lo que sea que me pase, el tiempo me lo dirá. Luego de aquel pensamiento, mi mente también se apagó.
CONTINUARÁ

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 17]
me ha gustado mucho =D cual sera el proximo pokemon de shogun? arceus? xD bueno, debo decir q ha estado genial, ha habido varios errores pero todos de tipeo tranqui ^^ bueno, tambn me equivoqué en el shogun otra vez. lo normal seria q fuera japones claro... pero como siempre que veo un asiatico estoy acostumbrado a verlos mas bien bajitos, y me vino a la mente un hombre rubio, moreno de piel... vamos como L. T. Surge pero en alemán xD estoy en otra onda jajaja! bueno, espero q sigas asi dew!
Jean. y Samu! Grax por lo del avatar ^^


Mi odisea:



Mi odisea:
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Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 17]
Bueno, acabo de leer el capítulo y me gustó, con una pega... No entiendo japonés xD
Bueno, aquí los únicos 3 errores que vi (tampoco me he fijado mucho eh)
unas pobladas Sejas... Se nota que eres Argentino... xD
por lo que su pequeña boca podía ser vista sin problemas, justo encima de su nariz... Que raro el hombre, no? Yo tengo la boca bajo la nariz...
Y el otro no tengo tiempo de revisarlo, si puedo edito y te diré...
Buen capítulo, espero el siguiente, sigue así que vas muy bien.
PD: Tengo la barra puesta, me da palo buscar el tema xD
Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 17]
Wow. Capitulo lleno de sentimientos en el final, acción en el medio y en el principio... palabras. Un episodio perfecto.
En esos últimos momentos de la batalla, Dragonite hubiera servio de mucho.
Pensé que el que lanzo el cañón seria Demian con otro pokemon, me sorprendió que fuera morena. Y que bueno que el final no esta cerca, podre disfrutar mas de este fic.
Y creo que tienes preparado algo, por que desarrollar una trama así es muy difícil.


Otras firmas(gracias DarkUmbrion):
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Fics que leo y Gifs:
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Re: Capítulo 14: Día y noche
Corrige las palabras que te marco, te las pongo ya corregidas.
14: Día y noche.
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CAPÍTULO XIV: DÍA Y NOCHE
Cita:
Miercoles 15 de Diciembre de 2011, Bosque de Tafferte, Marruecos.
La noche. Muchos la adoran, la ponen en frente del día y disfrutan de ella como si su vida dependiese de ello. La noche no es más que un complemento del día, así como este la complementa a ella. Juntos forman el equilibrio natural de las cosas. La gente la disfruta en fiestas, en bailes, o cientas de diversas formas que hacen parecer al día como un periodo cuyo único fin es reponer energia para seguir disfrutando el tiempo nocturno.
La noche. Muchos la adoran, la ponen en frente del día y disfrutan de ella como si su vida dependiese de ello. La noche no es más que un complemento del día, así como este la complementa a ella. Juntos forman el equilibrio natural de las cosas. La gente la disfruta en fiestas, en bailes, o cientas de diversas formas que hacen parecer al día como un periodo cuyo único fin es reponer energia para seguir disfrutando el tiempo nocturno.
Es curiosa la forma en que la sociedad divide las cosas. ¿Qué pasaría si la gente trabajase por la noche e hiciese actividades nocturnas durante el día? ¿Realmente sería diferente la sensación y el sosiego que estos causan?
La noche en Marruecos también es tan encantadora y entretenida como cualquiera, a su modo por supuesto. Nunca me hubiese imaginado encontrar un bosque en África, siendo joven por supuesto. Supongo que también se debe en parte a los prejuicios estamentados por la sociedad, donde se asocia a África con la selva. Realmente el pueblo de Marruecos no es distinto a la sociedad occidental, son las dos caras de una misma moneda, como el día y la noche.
El bosque de Tafferte, durante la ya tan nombrada noche, es un punto extraordinario. Un lugar divino, con un encanto que maravilla a cualquier par de ojos que tuviese el privilegio de observarlo. Verdes árboles tan altos que impresionaron hasta la última neurona de mi encéfalo, con sus estrelladas hojas y sus musgosos y maltrechos troncos. La hierba, no les miento, era la más suave y cómoda que jamás he tenido el gusto de pisar. El cielo nublado, a pesar de no dejar apreciar las estrellas, complementaba la hermosa imagen, que junto al brillo que el rocío creaba y los únicos sonidos que se oían, todos de pokémon, formaban un trascendetal paisaje digno de ser ilustrado en una pintura por alguno de los grandes pintores de la historia, preferiblemente Dalí.
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CAPÍTULO XV: CANSANCIO
Sábado 18 de Diciembre de 2011, Macizo de Ahaggar, Tamanrasset, Argelia.
Luego de nuestra estancia en Marruecos, viajamos hacia Argelia, nuestra última parada antes de Niger, nuestro anciado destino. Argelia fue un país duro de recorrer, por suerte ya estábamos llegando a la frontera. Tenia mucho miedo de caminar por allí, ya que para encontrar un paso fronterizo a Niger donde no hubiese demasiada custodia políciaca, teníamos que atravesar parte del monumental desierto del Sahara.
Eso es lo que nos llevó allí, al Macizo de Ahaggar, considerado uno de los sectores más “suaves” del desierto, ya que las temperaturas no son relativamente tan altas (aunque para nosotros, provenientes de un clima templado, era una tortura) y unas temperatuas razonables por la noche. Además, al hallarse presente allí una gran variedad de animales, había varios puntos de vigilancia e investigación que nos serian útiles en caso de emergencia. El único problema era que si había mucha biodiversidad, seguramente también habría muchos pokémon, y vaya que no estabamos equivocados.
Cita:
Recuerdo aquel día muy bien, muchas cosas “emocionantes” sucedieron, pero creo que lo voy a sintetizar, comenzando desde lo ocurrido a partir de las seis de la tarde aproximadamente.
-¡Dios, que día!
Dije caminando excesivamente lento y jadeando, mientras tomaba agua de una especie de termo que hurtamos. A pesar de lo desagradable que nos resultaba, ante la escasez de dinero decidimos volver a recurrir al robo, claro que de cosas menores.
-No creia posible que alguien pudiera estar tan cansado en una sola vida.
Gonza mencionó mientras transpiraba como testigo falso.
-Lu... Lucario.
El pokémon exclamó mientras avanzaba gatenado, producto del cansancio.
-Deoxys.
El pokémon, nunca expuesto a una temperatura tan alta en este mundo, flotaba muy frustrado cerca de nosotros.
-Y las batallas, las batallas.
Morena dijo, tras fingir un llanto en señal de cansancio y dolor mientras se abanicaba con las manos.
-Ni lo menciones, primero el Gigaiasu…
-Luego los Steelix…
-No se olviden de la jauría de Houndour…
-¿Houndour? ¿Cómo pudiste preocuparte de los Houndour estando también los Houndoom?
-¿Y el Donphan que causó esa avalancha de canto rodado?
-¡Y como si fuera poco los Golbat! ¡Los Golbat!- grité imitando el llanto falso de Morena. -Creo que les caigo mal a esos pokémon, y si no es así aquel Crobat debe sentirse atraiado por mí.
-Mati, es imposible que esos Golbat sean los mismos que te atacaron en Argentina.
-¡Dios, que día!
Dije caminando excesivamente lento y jadeando, mientras tomaba agua de una especie de termo que hurtamos. A pesar de lo desagradable que nos resultaba, ante la escasez de dinero decidimos volver a recurrir al robo, claro que de cosas menores.
-No creia posible que alguien pudiera estar tan cansado en una sola vida.
Gonza mencionó mientras transpiraba como testigo falso.
-Lu... Lucario.
El pokémon exclamó mientras avanzaba gatenado, producto del cansancio.
-Deoxys.
El pokémon, nunca expuesto a una temperatura tan alta en este mundo, flotaba muy frustrado cerca de nosotros.
-Y las batallas, las batallas.
Morena dijo, tras fingir un llanto en señal de cansancio y dolor mientras se abanicaba con las manos.
-Ni lo menciones, primero el Gigaiasu…
-Luego los Steelix…
-No se olviden de la jauría de Houndour…
-¿Houndour? ¿Cómo pudiste preocuparte de los Houndour estando también los Houndoom?
-¿Y el Donphan que causó esa avalancha de canto rodado?
-¡Y como si fuera poco los Golbat! ¡Los Golbat!- grité imitando el llanto falso de Morena. -Creo que les caigo mal a esos pokémon, y si no es así aquel Crobat debe sentirse atraiado por mí.
-Mati, es imposible que esos Golbat sean los mismos que te atacaron en Argentina.
-¿Por qué no? No viste como volaban, podrían cruzar el Atlántico en horas.
-Claro que los ví, los ví mientras corría por mi vida detras de ellos.
-Nos estamos olvidando de aquel dragón que quiso secuestrarme- dijo Gonzalo.
Cita:
-Es cierto, no mencionamos al Flygon. Como nos costó atraparlo.
-Cierto,- More acotó – y que soltaras al Scizor no facilitó las cosas.
-Lu, Lucario- reprochava el pokémon, recordando como al salir Scizor de su pokebola, inmediatamente le dio un puñetazo en el estomago y comenzaron a pelear, dejando escapar al Flygon.
-Deoxys- se quejaba el pokémon, frotando los cortes que tenia en los brazos (el trató de separar a Scizor y Lucario).
-Cierto,- More acotó – y que soltaras al Scizor no facilitó las cosas.
-Lu, Lucario- reprochava el pokémon, recordando como al salir Scizor de su pokebola, inmediatamente le dio un puñetazo en el estomago y comenzaron a pelear, dejando escapar al Flygon.
-Deoxys- se quejaba el pokémon, frotando los cortes que tenia en los brazos (el trató de separar a Scizor y Lucario).
-Lo bueno es, que ya siendo este un día pésimo no puede ponerse peor- acoté.
Cita:
Todos miramos al cielo, esperando que comenzara a llover o un Snorlax volador nos cayera encima.
-¿Lo ven? Este día no puede empeorar.
-Hablaste muy pronto- dijo Gonzalo señalando con su dedo en dirección a mi derecha.
-Esto es increible, increible- dije golpeandome el rostro con la palma de la mano.
Frente a nosotros, habian aparecido tres enormes pokémon. El que parecia ser el líder, era un bestial Rhyperior que con su enorme armadura de roca y su atemorizante taladro por cuerto se posaba justo en medio de los tres. Junto a este, flanqueandolo se hallaban dos fieros Rhydon que no parecian nada amigables.
-Bueno, será cuestión de luchar otra vez. ¿Lucario est...
-Lucario, lu, lucario.
Antes de terminar la frase Lucario ya estaba de pie junto a mí, sin muestra alguna de cansancio. Su animo para luchar era, o mejor dicho es, inagotable.
-Vamos Deoxys.
-Espera More, Lucario puede con estos sólos. Deja que Deoxys descanse.
-¿Lo ven? Este día no puede empeorar.
-Hablaste muy pronto- dijo Gonzalo señalando con su dedo en dirección a mi derecha.
-Esto es increible, increible- dije golpeandome el rostro con la palma de la mano.
Frente a nosotros, habian aparecido tres enormes pokémon. El que parecia ser el líder, era un bestial Rhyperior que con su enorme armadura de roca y su atemorizante taladro por cuerto se posaba justo en medio de los tres. Junto a este, flanqueandolo se hallaban dos fieros Rhydon que no parecian nada amigables.
-Bueno, será cuestión de luchar otra vez. ¿Lucario est...
-Lucario, lu, lucario.
Antes de terminar la frase Lucario ya estaba de pie junto a mí, sin muestra alguna de cansancio. Su animo para luchar era, o mejor dicho es, inagotable.
-Vamos Deoxys.
-Espera More, Lucario puede con estos sólos. Deja que Deoxys descanse.
No sería muy complicado, con su combinación de tipos Lucha y Acero, Rhyperior y compañía (Roca y Tierra) no tendrian mucho que hacer contra él. Era una perfecta oportunidad de entrenamiento.
Cita:
Los rocosos pokémon se acercaban, mientras tanto, Lucario y yo avanzamos para detenerlos.
-¡Lucario, Esfera Aural!
Tan audaz comos siempre, Lucario dio un gran salto en el aire y disparó su esfera de energia directamente hacia uno de los Rhydon, haciendo que este cayera al suelo.
-¡Continua con Puño Bala!
A una velocidad impensable para un Lucario, este movió su pesado puño y con el golpeó al Rhyperior quien pareció recibir mucho daño. Los tres pokémon furiosos se prepararon para atacar.
-¡Lucario evadelos y continua con A Bocajarro en el primer Rhydon!
Lucario evitó un Derribo de Rhyperior y luego atacó al Rhydon que recibió la Esfera Aural con una cantidad enorme de patadas y puñetasos, dejandolo fuera de combate. Sin embargo, debido a eso, no pudo ver venir un ataque de Roca Afilida que lo golpeó en la cabeza aturdiendolo un poco, pero haciendo poco daño.
-¡Puño Drenaje en Rhyperior y Puño bala en Rhydon!
Con su brazo izquierdo, cubierta con una capa de energia verde, golpeó en el torax al pokémon completamente evolucionado y dando un giro de ciento ochenta grades, golpeó con el puño derecho cubierto por acero en el mentón a Rhydon.
-¡Continua con Esfera Aural!
-¡Lucario, Esfera Aural!
Tan audaz comos siempre, Lucario dio un gran salto en el aire y disparó su esfera de energia directamente hacia uno de los Rhydon, haciendo que este cayera al suelo.
-¡Continua con Puño Bala!
A una velocidad impensable para un Lucario, este movió su pesado puño y con el golpeó al Rhyperior quien pareció recibir mucho daño. Los tres pokémon furiosos se prepararon para atacar.
-¡Lucario evadelos y continua con A Bocajarro en el primer Rhydon!
Lucario evitó un Derribo de Rhyperior y luego atacó al Rhydon que recibió la Esfera Aural con una cantidad enorme de patadas y puñetasos, dejandolo fuera de combate. Sin embargo, debido a eso, no pudo ver venir un ataque de Roca Afilida que lo golpeó en la cabeza aturdiendolo un poco, pero haciendo poco daño.
-¡Puño Drenaje en Rhyperior y Puño bala en Rhydon!
Con su brazo izquierdo, cubierta con una capa de energia verde, golpeó en el torax al pokémon completamente evolucionado y dando un giro de ciento ochenta grades, golpeó con el puño derecho cubierto por acero en el mentón a Rhydon.
-¡Continua con Esfera Aural!
Nuevamente usó su ataque característico contra el Rhydon, dejándolo fuera de combate. Se había convertido en una batalla uno a uno, donde Lucario tenia todas las de ganar. El furioso Rhyperior cubrió con energia de un tono rosado sus brazos, los estiró y comenzó a correr hacia Lucario preparando el ataque Machada.
-¡Lucario, defiéndete con Ataque Óseo!
Lucario creó un largo hueso hecho con una tenue luz azul. Este se dirigió directamente hacia Rhyperior y cuando este estiró sus brazos para golpearlo, Lucario alzó su arma y comenzó a forcejear para evitar ser aplastado por esas pesadas vigas de piedra que Rhyperior tenia por brazos. Tras varios segundos de esfuerzo los brazos de Rhyperior se zafaron y el ataque falló.
-¡Acábalo con Puño Bala!
Aprovechando esa bajada de guardia, Lucario usó su temible Puño Bala en el centro de la existencia de su rival, debilitándolo.
Cita:
-Nada mal Lucario, nada mal.
Junto a Lucario regresamos con los demás que observaban atentos unos metros más atras.
-¿Y que les pareció? Lucario ha hecho un trabajo excelente- dije dandole una palmada en la espalda.
-Lu, lucario.
-Lo hicieron de maravilla, practicamente no los tocaron.
-Cierto Mati, estas haciendo un trabajo excelente con él, cada vez es más fuerte.
-Bueno también se los debo a ustedes, si Deoxys no estuviese siempre dispuesto a ayudar a Lucario en sus ochenta mil sesiones de entrenamiento diarias, jamás estaria tan fuerte.
El extraterrestre pokémon se sonrrojó ante mis palabras apenado.
De pronto la tierra comenzó a vibrar extrañamente, no era un sismo o terremoto, era algo diferente.
-¿Qué es eso?- More preguntó.
-Que es no es lo importante. Lo importante es quién lo hace- dije.
Junto a Lucario regresamos con los demás que observaban atentos unos metros más atras.
-¿Y que les pareció? Lucario ha hecho un trabajo excelente- dije dandole una palmada en la espalda.
-Lu, lucario.
-Lo hicieron de maravilla, practicamente no los tocaron.
-Cierto Mati, estas haciendo un trabajo excelente con él, cada vez es más fuerte.
-Bueno también se los debo a ustedes, si Deoxys no estuviese siempre dispuesto a ayudar a Lucario en sus ochenta mil sesiones de entrenamiento diarias, jamás estaria tan fuerte.
El extraterrestre pokémon se sonrrojó ante mis palabras apenado.
De pronto la tierra comenzó a vibrar extrañamente, no era un sismo o terremoto, era algo diferente.
-¿Qué es eso?- More preguntó.
-Que es no es lo importante. Lo importante es quién lo hace- dije.
-Si eso es lo importante, pues allí está lo importante- Gonzalo aclaró apuntando con su dedo hacia un terreno elevado a unos cuantos metros.
Cita:
Era una gran comunidad de pokémon, cientos de Rhyhorn, decenas de Rhydon y uno que otro Rhyperior. Estos parecian furiosos y no paraban de observar a sus compañeros caidos en combate frente a mí. Sin dudarlo, se avalanzaron contra nosotros en estampida.
-¡Aaaah! ¡El que quiera quedarse a charlar con los Rhyhorn que no me siga!
Haciendo caso omiso al coemntario de Gonzalo, coemnzamos a marchar en dirección contraria a la estampida. Lo bueno, era que al ser tan pesados aquellos pokémon no corrian demasiado rápido (ojalá los Golbat fueran así de lentos). Corriamos como nunca, de hecho como hace tiempo que no lo haciamos (hemos corrido más) por las amplias tierra arenosas haciendo volar cada vez más arena, llegó un punto en que habia tanta que era imposible que fuera nuestra culpa, rápidamente lo comprendí.
-¿Qué sucede? ¿Por qué hay tanta arena?
-¡Estan usando Tormenta Arena!- respondí.
-¡¿Qué hacemos?!- Gonzalo gritó con pánico.
-¡Correr, sólo eso!
Apreté más el paso y comencé a correr en otra dirección. Por aquel perido de tiempo me preocupé sólo por mi mismo y perdí de vista a mis amigos (y no lo digo sólo porque la tormenta de arena no me dejase abrir los ojos), sólo sentia la presencia de Lucario que tan leal como siempre me seguia. De ser por él, me seguiria al Infierno y de regreso.
Tras varios minutos aquella tortuosa carrera acabó, al igual que la tormenta de arena y finalmente pude abrir los ojos. Como habia sospechado, no habia señal de mis amigos, ellos parecian no hallarse allí. Sólo estaba Lucario, que al ser un pokémon de acero no tiene ningun problema para resistir la tormenta de arena.
-¡Gonza, More, Deoxys!
Nadie respondió, pero no tenia mucho de que preocuparme, con Lucario de mi lado, encontrarlos seria sencillo.
-¡Aaaah! ¡El que quiera quedarse a charlar con los Rhyhorn que no me siga!
Haciendo caso omiso al coemntario de Gonzalo, coemnzamos a marchar en dirección contraria a la estampida. Lo bueno, era que al ser tan pesados aquellos pokémon no corrian demasiado rápido (ojalá los Golbat fueran así de lentos). Corriamos como nunca, de hecho como hace tiempo que no lo haciamos (hemos corrido más) por las amplias tierra arenosas haciendo volar cada vez más arena, llegó un punto en que habia tanta que era imposible que fuera nuestra culpa, rápidamente lo comprendí.
-¿Qué sucede? ¿Por qué hay tanta arena?
-¡Estan usando Tormenta Arena!- respondí.
-¡¿Qué hacemos?!- Gonzalo gritó con pánico.
-¡Correr, sólo eso!
Apreté más el paso y comencé a correr en otra dirección. Por aquel perido de tiempo me preocupé sólo por mi mismo y perdí de vista a mis amigos (y no lo digo sólo porque la tormenta de arena no me dejase abrir los ojos), sólo sentia la presencia de Lucario que tan leal como siempre me seguia. De ser por él, me seguiria al Infierno y de regreso.
Tras varios minutos aquella tortuosa carrera acabó, al igual que la tormenta de arena y finalmente pude abrir los ojos. Como habia sospechado, no habia señal de mis amigos, ellos parecian no hallarse allí. Sólo estaba Lucario, que al ser un pokémon de acero no tiene ningun problema para resistir la tormenta de arena.
-¡Gonza, More, Deoxys!
Nadie respondió, pero no tenia mucho de que preocuparme, con Lucario de mi lado, encontrarlos seria sencillo.
-Lucario, ya sabes que hacer.
Cita:
-Lu, lucario.
Este asintió y comenzó a rastrear las auras de mis amigos, tras un pequeño lapso de tiempo, salió de su trance y señaló en dirección Sur. Comenzamos a trotar en aquella dirección. Unos minutos despues, se oyó a lo lejos un grito porveniente de la voz de Gonzalo, para apresurar las cosas, Lucario me sostuvo en su espalda y echó a correr tan veloz como pudo. Cuando divisamos a Gonzalo vimos algo que nos impactó, el estaba parado allí en medio del desierto y a varios metros de distancia habia un gran Seviper que media casi tres metros de largo, peleando contra Scizor quien le estaba propinando una paliza. Por un segundo, sólo un segundo, creí que habia lograda hacer que le haga caso. Cuando estuvimos a su lado, tratamos de corroborar mi tonta teoria.
-¡Hey Gonza!
-¿Eh? ¡Ah, hola Matí, Lucario!
-¿Lograrste domarlo, Gonza?- dije señalando al rojo insecto pokémon.
-¿Domarlo? Por supuesto que no. Vi a aquel pokémon, me asusté e hice lo primero que me vino a la mente, que fue liberar a Scizor. Tuve suerte de que llegaran, sino cuando termianse con el pokémon, seguiria yo.
-Está bien, dame su pokebola. Yo me encargo.
-Ten, quedatela. Me resigno, entrenar a ese Scizor es imposible.
-Gracias. Ningun pokémon es imposible de entrenar, el problema con Scizor es que ya tiene un entrenador.
Seguimos observando la batalla hasta que esta concluyó. Fue un duelo magnifico, lo más sorprendente sin duda fue el temible Puño Bala de Scizor, que parecia mucho más fuerte que el de Lucario. El ataque de aquel pokémon era impresionante y sin duda Demian habia colaborado en eso.
Cuando Scizor acabó con Seviper, instantaneamente se avalanzó contra nosotros. Lucario lo retuvo lo suficiente para que lo guardase en su pokebola otra vez. Ya estando nuevamente con Gonzalo y con Scizor bajo control, sólo restaba una cosa por hacer, encontrar a Morena y Deoxys.
Este asintió y comenzó a rastrear las auras de mis amigos, tras un pequeño lapso de tiempo, salió de su trance y señaló en dirección Sur. Comenzamos a trotar en aquella dirección. Unos minutos despues, se oyó a lo lejos un grito porveniente de la voz de Gonzalo, para apresurar las cosas, Lucario me sostuvo en su espalda y echó a correr tan veloz como pudo. Cuando divisamos a Gonzalo vimos algo que nos impactó, el estaba parado allí en medio del desierto y a varios metros de distancia habia un gran Seviper que media casi tres metros de largo, peleando contra Scizor quien le estaba propinando una paliza. Por un segundo, sólo un segundo, creí que habia lograda hacer que le haga caso. Cuando estuvimos a su lado, tratamos de corroborar mi tonta teoria.
-¡Hey Gonza!
-¿Eh? ¡Ah, hola Matí, Lucario!
-¿Lograrste domarlo, Gonza?- dije señalando al rojo insecto pokémon.
-¿Domarlo? Por supuesto que no. Vi a aquel pokémon, me asusté e hice lo primero que me vino a la mente, que fue liberar a Scizor. Tuve suerte de que llegaran, sino cuando termianse con el pokémon, seguiria yo.
-Está bien, dame su pokebola. Yo me encargo.
-Ten, quedatela. Me resigno, entrenar a ese Scizor es imposible.
-Gracias. Ningun pokémon es imposible de entrenar, el problema con Scizor es que ya tiene un entrenador.
Seguimos observando la batalla hasta que esta concluyó. Fue un duelo magnifico, lo más sorprendente sin duda fue el temible Puño Bala de Scizor, que parecia mucho más fuerte que el de Lucario. El ataque de aquel pokémon era impresionante y sin duda Demian habia colaborado en eso.
Cuando Scizor acabó con Seviper, instantaneamente se avalanzó contra nosotros. Lucario lo retuvo lo suficiente para que lo guardase en su pokebola otra vez. Ya estando nuevamente con Gonzalo y con Scizor bajo control, sólo restaba una cosa por hacer, encontrar a Morena y Deoxys.
Nuevamente, Lucario apeló a su habilidad de rastreo aural para hallar al resto del grupo. Habremos caminado un poco más de un kilometro cuando los hallamos, ellos también vagaban sin rumbo buscándonos.
Cita:
-¡Hola chicos! ¿Estan todos bien?
-Sí.- respondí -¿Ustedes?
-También.
-Bueno en ese caso, creo que ya podemos retomar nuestro camino. Espero poder salir de este maldito desierto sin encontrarnos con otro po...
Gonzalo se cayó repentinamente del susto, al oír el ensordesedor sonido de un gran pokémon en forma de ave que volaba sobre nosotros, cubiertos por su sombra, miramos para arriba para poder apreciarlo. Era majestuoso, encantador, solemne, gallardo y refinado. Era una gran ave cubierta por calientes llamas que hacia relucir aún más su pelaje, aquel bello pokémon que nos miraba con desprecio era un Moltres.
No tardé demasiado en darme cuenta de aquel Moltres no estaba allí de casualidad como los demás pokémon, un desierto no es el mejor lugar para un pokémon de fuego o uno volador. Seguramente se trataba de otro de los esclavos de Gen Game Freak. Era una verdadera lastima, teniar que golpear, herir y arruinar a un pokémon tan increible como ese.
-Es de Game Freak, ¿no?- Morena cuestionó, dandose cuenta al igual que yo del origen de aquel pokémon.
-¿Son ellos? Bueno, no sé que me sorprende. Ya era hora, llevaban varios días sin molestar- Gonzalo acotó.
-More, ¿Podrias encargarte tú? Lucario ya ha peleado bastante por hoy, además tu también debes entrenar.
-Sí, supongo que está bien. ¿Preparado amigo?
Deoxys afirmó con un suave movimiento de cabeza.
-No veo a ningun entrenador, está solo. No creo que sea un gran problema, pero por si acaso estaremos listos para entrar en acción.
-No se preocupes, se cuidarme sola. Vamos Deoxys, a combatir.
Gonza, Lucario y yo nos hicimos a un lado, dejando unicamente a Morena y Deoxys en el campo visual del pokémon, ya que nos hechamos a la sombra bajo una gran roca.
-¿Listo Deoxys? ¡Psicoataque!
Deoxys cambió a modo ataque, y juntando sus brazos creó una enorme bola de energia que impactó contra el volador pokémon haciendo un daño razonable. El Moltres, contraatacó con su Llamarada, Deoxys no llegó a tiempo a cambiar a modo defensa y recibió una gran cantidad de daño.
-¡No te rindas amigo, intenta un Hidropulso!
Deoxys arrojó un gran anillo de agua en dirección a su enemigo, pero este demostrando ser dueño de una gran agilidad se elevó hasta desaparecer evitando el ataque. Deoxys parecia confundido.
-¡No te confies, aún sigue aquí! ¡Preparate a recibirlo con Rayo carga!
-Sí.- respondí -¿Ustedes?
-También.
-Bueno en ese caso, creo que ya podemos retomar nuestro camino. Espero poder salir de este maldito desierto sin encontrarnos con otro po...
Gonzalo se cayó repentinamente del susto, al oír el ensordesedor sonido de un gran pokémon en forma de ave que volaba sobre nosotros, cubiertos por su sombra, miramos para arriba para poder apreciarlo. Era majestuoso, encantador, solemne, gallardo y refinado. Era una gran ave cubierta por calientes llamas que hacia relucir aún más su pelaje, aquel bello pokémon que nos miraba con desprecio era un Moltres.
No tardé demasiado en darme cuenta de aquel Moltres no estaba allí de casualidad como los demás pokémon, un desierto no es el mejor lugar para un pokémon de fuego o uno volador. Seguramente se trataba de otro de los esclavos de Gen Game Freak. Era una verdadera lastima, teniar que golpear, herir y arruinar a un pokémon tan increible como ese.
-Es de Game Freak, ¿no?- Morena cuestionó, dandose cuenta al igual que yo del origen de aquel pokémon.
-¿Son ellos? Bueno, no sé que me sorprende. Ya era hora, llevaban varios días sin molestar- Gonzalo acotó.
-More, ¿Podrias encargarte tú? Lucario ya ha peleado bastante por hoy, además tu también debes entrenar.
-Sí, supongo que está bien. ¿Preparado amigo?
Deoxys afirmó con un suave movimiento de cabeza.
-No veo a ningun entrenador, está solo. No creo que sea un gran problema, pero por si acaso estaremos listos para entrar en acción.
-No se preocupes, se cuidarme sola. Vamos Deoxys, a combatir.
Gonza, Lucario y yo nos hicimos a un lado, dejando unicamente a Morena y Deoxys en el campo visual del pokémon, ya que nos hechamos a la sombra bajo una gran roca.
-¿Listo Deoxys? ¡Psicoataque!
Deoxys cambió a modo ataque, y juntando sus brazos creó una enorme bola de energia que impactó contra el volador pokémon haciendo un daño razonable. El Moltres, contraatacó con su Llamarada, Deoxys no llegó a tiempo a cambiar a modo defensa y recibió una gran cantidad de daño.
-¡No te rindas amigo, intenta un Hidropulso!
Deoxys arrojó un gran anillo de agua en dirección a su enemigo, pero este demostrando ser dueño de una gran agilidad se elevó hasta desaparecer evitando el ataque. Deoxys parecia confundido.
-¡No te confies, aún sigue aquí! ¡Preparate a recibirlo con Rayo carga!
Cayendo en picada desde lo alto del firmamento, Moltres golpeó con su pico en el pecho al psíquico pokémon finalizando el ataque de dos fases, Vuelo. Deoyxs (quien se hallaba en modo normal) aguantó el golpe, cosa que en su modo ofensivo jamás hubiera logrado. Mostrando todo su poder, este le lanzó un poderoso ataque eléctrico que casi hace caer al suelo a Moltres quien logró recuperarse al último segundo. Ambos mostraban un poder excepcional, pero sólo uno podría ganar.
-¡Deoxys, Psicoataque de nuevo!
Deoxys usó nuevamente su ataque más poderoso, el ataque más poderoso del tipo psíquico de hecho, su Psicoataque. El llameante rival de Morena contraatacó con su Llamarada, una especie de simbolo creado con llamas disparado a gran velocidad. Ambos ataques fueron muy eficaces y golpearon con ferocidad a su respectivo blanco. A simple vista podia apreciar las quemaduras que Deoxys tenía, al igual que los moretones en el cuerpo de Moltres. Cualquiera pudo ganar la batalla, pero Morena, siempre tan lista, se las ingenió para finalizar con ella.
-¡Deoxys cambia a modo veloz y usa Hiperrayo!
Muy astuta, cambiar a modo velocidad para atacar primero y luego usar el ataque más debastador del repertorio de Deoxys, muy bien pensado. Todo salió de acuerdo al plan, Deoyxs pasó al modo veloz y en una fracción de segundo disparó el Hiperrayo que acabó con Moltres. Este cayó al suelo debilitado.
Cita:
-¿Y señores? ¿Fue un espectaculo digno de ver?
-Excelente More.
-Yo te daria 6.4- dije, ella me miraba con asombro y enojo -estoy bromeando, lo hiciste más que bien- le aclaré mientras le daba un amigable golpe el hombro.
-Ahora sí, será mejor que nos vayamos antes de toparnos con algun pokémon.
-Excelente More.
-Yo te daria 6.4- dije, ella me miraba con asombro y enojo -estoy bromeando, lo hiciste más que bien- le aclaré mientras le daba un amigable golpe el hombro.
-Ahora sí, será mejor que nos vayamos antes de toparnos con algun pokémon.
-Si vuelvo a ver a otro pokémon intentando matarnos la cabeza me va a explotar. En especial si son esos malditos Golbat que salen de día. ¡Que clase de locura es esa! Murcielagos de día, ya no saben que inventar.
Comenzamos a caminar en dirección a la frontera con Niger, la tarde ya estaba acabando y le dejaba paso a la noche, entonces a los chicos los picó el insecto de la curiosidad.
-¿Mati?- preguntó Gonzalo frotandose los brazos para quitarse el frío.
Cita:
-¿Qué sucede?- respondí mientras hacia lo mismo.
-Cuando nos dijiste que esta es la zona del desierto donde las temperaturas por la noche son más altas, ¿de cuantos grados estabas hablando?
-Francamente, entre cero y cinco grados Celcius.
-¡¿Qué?!- gritaron al unisono Gonza y More.
-Es la verdad, es la zona más cálida durante la noche. En los demas sectores las temperaturas son siempre bajo cero a esta hora.
-Perfecto, toda la noche caminando por el desierto lleno de pokémon salvajes anciosos por despellejarnos muriendome de frío.
-Nadie te obligó a venir.
Así comenzó una disputa sobre quien tenia la culpa entre otras tonterias pasajeras. Podria decirse que el día continuó con serenidad, hasta que Morena tuvo otro arranque de locura y se le ocurrió otra brillante, a su manera, idea.
-No voy hacerlo, es una locura- dije susurrando.
-Vamos Mati,- me alentaba Gonzalo –no seria la primera vez que nos llevaramos algo sin permiso.
-¡Sí, pero hay mucha diferencia entre robarse un termo y robarse un auto!.
-¡Si no lo haces, vamos a tener que pasar toda la noche en el frío caminando como horates!.
-Cuando nos dijiste que esta es la zona del desierto donde las temperaturas por la noche son más altas, ¿de cuantos grados estabas hablando?
-Francamente, entre cero y cinco grados Celcius.
-¡¿Qué?!- gritaron al unisono Gonza y More.
-Es la verdad, es la zona más cálida durante la noche. En los demas sectores las temperaturas son siempre bajo cero a esta hora.
-Perfecto, toda la noche caminando por el desierto lleno de pokémon salvajes anciosos por despellejarnos muriendome de frío.
-Nadie te obligó a venir.
Así comenzó una disputa sobre quien tenia la culpa entre otras tonterias pasajeras. Podria decirse que el día continuó con serenidad, hasta que Morena tuvo otro arranque de locura y se le ocurrió otra brillante, a su manera, idea.
-No voy hacerlo, es una locura- dije susurrando.
-Vamos Mati,- me alentaba Gonzalo –no seria la primera vez que nos llevaramos algo sin permiso.
-¡Sí, pero hay mucha diferencia entre robarse un termo y robarse un auto!.
-¡Si no lo haces, vamos a tener que pasar toda la noche en el frío caminando como horates!.
Ese era la brillante idea. Corrian las nueve y media de la noche, cuando Morena observó en lo que parecia un centro de investigación un Jeep todo terreno, un vehiculo ideal para esos páramos. Ella sin decirnos nada, preguntó si alguno sabia conducir, y yo tuve la gran idea de decirle que algo sobre el tema sabía. Está claro, que tras esa confesión More nos habló sobre su plan y luego trataron de conveserme.
-Además, ¿como piensan ponerlo en marcha?
-No te hagas el tonto Mati- Gonza mencionó- tu eres practicamente un mecanico.
-Que mi papá esté en rubro y me haya enseñado un par de cosas, no significa que sea un mecanico.
-Tampoco es tan dificil, sólo hay que juntar un par de cables y ya.
Cita:
-No digas tonterias More, eso ya no funciona más. En la mayoria de los autos creados desde el 2005 en adelante, como ese, hacer un puente es totalmente inservible ya que traen inmovilizador. Con el puente podria enceder el auto pero nunca podria destrabar la dirección. La única forma seria...- me cayé, sabiendo que había hablaso demas.
-¿Sí?
-Bueno- suspiré -ya que insisten les diré. Hay que hacer que la terminal del positivo unido a la bateria en el motor de arranque haga contacto con el positivo del solenoide. Luego con algo, le damos electricidad al positivo de la bobina, creo que Deoxys podria servirnos para eso. De esta forma, no hay que jugar con los cables y no habrá ningun problema con la dirección.
Ambos se quedaron mirandome, era obvio que no habian entendido ni la mitad de las palabras que utilicé, pero aún tenian la esperanza de que aceptara semejante locura.
-Entonces mati, ¿lo hacemos o no? Queda a tu criterio.
Era un gran dilema moral, robar un auto era un delito muy grave, pero por otro lado realmente hacia mucho frío, y nuestra salud era vital en aquel viaje.
-Está bien, pero les advierto que a penas a prendo a conducir, ni siquiera se todo lo básico.
-¿Qué no sabes?- More preguntó.
-No sé estacionar y me cuesta un poco hacer marcha atras.
-¿Sabes hacerlo ir para adelante?- la chica preguntó.
-En teoria.
-Entonces está perfecto. A conducir se ha dicho.
Esperamos un tiempo, a eso de las diez y cuarto, las luces de las carpas de aquel lugar se apagaron. Con sigilo, nos acercamos al auto, levanté el capó y con ayuda de un leve Rayo Carga de Dexoys lo encendimos, por suerte no era un vehículo muy ruidoso. Nos subimos en él y espectantes de mi actuación al volante, los chicos esperaron. Al primer intento el auto se paró, habia apretado demasiado el embriague.
-Perdón, perdón, fue mi culpa.
Rápidamente, bajamos del auto y repetimos la secuencia. Por fín lo logré, el auto lentamente comenzaba a moverse cuando alguién salió de una carpa.
-¡Lucario, esfera aural!
Con su potente ataque, Lucario desmayó al testigo. Una vez que dejamos aquel campamento, mi corazón volvió a latir con tranquilidad, aunque toda mi atención estaba puesta en el volante, despues de todo, era prácticamente mi primera vez y ¡En el medio del desierto!
Para eso de las doce, ya le habia agarrado la mano y me animaba a conducir un poco más veloz. En cuestión de horas estariamos en Niger.
-¿Mati?- Gonza preguntó.
-¿Sí?
-¿Como haremos para atravesar la frontera con el auto en caso de que haya alguna especie de muralla o tejido?
-Buena pregunta, ¡Deoxys!
Deoxys, quien nos seguia levitando se acercó.
-¿Deoxys, crees que puedas levantar este auto levitando?
Este se elevó unos metros y sin tocar el auto, usando sólo sus poderes psíquicos elevó el auto más de un metro, y pudo elevarlo más si no le hubieramos gritado que se detenga.
Niger estaba cerca, lo que significa que pronto veria a mi familia. Pronto nos reuniriamos, aunque me preguntaba por cuanto, después de todo, alguien tendria que hacer algo con los maniacos de Gam freak, pero bueno eso es una historia para más adelante.
-¿Sí?
-Bueno- suspiré -ya que insisten les diré. Hay que hacer que la terminal del positivo unido a la bateria en el motor de arranque haga contacto con el positivo del solenoide. Luego con algo, le damos electricidad al positivo de la bobina, creo que Deoxys podria servirnos para eso. De esta forma, no hay que jugar con los cables y no habrá ningun problema con la dirección.
Ambos se quedaron mirandome, era obvio que no habian entendido ni la mitad de las palabras que utilicé, pero aún tenian la esperanza de que aceptara semejante locura.
-Entonces mati, ¿lo hacemos o no? Queda a tu criterio.
Era un gran dilema moral, robar un auto era un delito muy grave, pero por otro lado realmente hacia mucho frío, y nuestra salud era vital en aquel viaje.
-Está bien, pero les advierto que a penas a prendo a conducir, ni siquiera se todo lo básico.
-¿Qué no sabes?- More preguntó.
-No sé estacionar y me cuesta un poco hacer marcha atras.
-¿Sabes hacerlo ir para adelante?- la chica preguntó.
-En teoria.
-Entonces está perfecto. A conducir se ha dicho.
Esperamos un tiempo, a eso de las diez y cuarto, las luces de las carpas de aquel lugar se apagaron. Con sigilo, nos acercamos al auto, levanté el capó y con ayuda de un leve Rayo Carga de Dexoys lo encendimos, por suerte no era un vehículo muy ruidoso. Nos subimos en él y espectantes de mi actuación al volante, los chicos esperaron. Al primer intento el auto se paró, habia apretado demasiado el embriague.
-Perdón, perdón, fue mi culpa.
Rápidamente, bajamos del auto y repetimos la secuencia. Por fín lo logré, el auto lentamente comenzaba a moverse cuando alguién salió de una carpa.
-¡Lucario, esfera aural!
Con su potente ataque, Lucario desmayó al testigo. Una vez que dejamos aquel campamento, mi corazón volvió a latir con tranquilidad, aunque toda mi atención estaba puesta en el volante, despues de todo, era prácticamente mi primera vez y ¡En el medio del desierto!
Para eso de las doce, ya le habia agarrado la mano y me animaba a conducir un poco más veloz. En cuestión de horas estariamos en Niger.
-¿Mati?- Gonza preguntó.
-¿Sí?
-¿Como haremos para atravesar la frontera con el auto en caso de que haya alguna especie de muralla o tejido?
-Buena pregunta, ¡Deoxys!
Deoxys, quien nos seguia levitando se acercó.
-¿Deoxys, crees que puedas levantar este auto levitando?
Este se elevó unos metros y sin tocar el auto, usando sólo sus poderes psíquicos elevó el auto más de un metro, y pudo elevarlo más si no le hubieramos gritado que se detenga.
Niger estaba cerca, lo que significa que pronto veria a mi familia. Pronto nos reuniriamos, aunque me preguntaba por cuanto, después de todo, alguien tendria que hacer algo con los maniacos de Gam freak, pero bueno eso es una historia para más adelante.
Nos has revelado que sí son los malos los de game freak...
Luego edito con los capítulos que faltan.
PD: ansioso se escribe con "s".
PD2: no sé si algunas de las cosas están bien, yo lo he corregido en castellano.

Es un proyecto que tenemos todos. ¡Clickea y ponlo en todas tus firmas!
Spoiler
Deben provar:
http://es.dinorpg.com/?ref=xdanxlei
http://www.travian.net/?uc=net3_54839

Capítulo 18: Liderazgo
Capítulo 18: Liderazgo
Buenas gente, les dejo otro capi. Tiene acción, aventura y hasta algo de drama...
Espero que lo disfruten, este cap tiene datos muy importantes para el futuro del fic...
Y por cierto, no me gusta hacer publicidad, pero dejenme advertirles, que en el próximo cap comienza algo muy importante que se me viene reclamando hace meses, supongo que les va a agradar... Por ahora disfruten de este:
Respuestas:
El cap:

Buenas gente, les dejo otro capi. Tiene acción, aventura y hasta algo de drama...
Espero que lo disfruten, este cap tiene datos muy importantes para el futuro del fic...
Y por cierto, no me gusta hacer publicidad, pero dejenme advertirles, que en el próximo cap comienza algo muy importante que se me viene reclamando hace meses, supongo que les va a agradar... Por ahora disfruten de este:
Respuestas:
Spoiler
ketler: Hola ketler me alegro de que te haya gusta, y espero que te agrade este. Si tal vez mi asiatico es un poco diferente, pero es aproposito, no queria caer en el esteriotipo... Por cierto, L.T Surge no es japonés, es estadounidense. Saludos!
Geo: Hola Geo, dejame decirte que yo tampoco se japonés, hay que usar la imaginación xD
xDDDDDDDD La boca encima de la nariz xDDDDDDDDD Dios que troll que soy xDDD (TENGO QUE DEJAR DE ESCRIBIR DE MADRUGADA Xd)
Pero che! tanto se me nota que soy Argento? Que barbaro xDDD saludos!
Kestrel: Me halagan tus comentarios Kestrel, muchas gracias. Sep, no te preocupes, el final aún está bastante lejos.
Gracias por pasarte!
xdan: Hola xdan, me alegra saber que seguis pasandote por aquí. Gracias por señalarme esos errores, me es de mucha utilidad.Saludos!
grimer: Hola grimer, no importa si dejás un comentario muy largo, mientras sepa que lees el fic, yo soy feliz
Saludos
Gracias a todos los que decidieron usar la barra!
Geo: Hola Geo, dejame decirte que yo tampoco se japonés, hay que usar la imaginación xD
xDDDDDDDD La boca encima de la nariz xDDDDDDDDD Dios que troll que soy xDDD (TENGO QUE DEJAR DE ESCRIBIR DE MADRUGADA Xd)
Pero che! tanto se me nota que soy Argento? Que barbaro xDDD saludos!
Kestrel: Me halagan tus comentarios Kestrel, muchas gracias. Sep, no te preocupes, el final aún está bastante lejos.
Gracias por pasarte!
xdan: Hola xdan, me alegra saber que seguis pasandote por aquí. Gracias por señalarme esos errores, me es de mucha utilidad.Saludos!
grimer: Hola grimer, no importa si dejás un comentario muy largo, mientras sepa que lees el fic, yo soy feliz
SaludosGracias a todos los que decidieron usar la barra!
El cap:
CAPÍTULO XVIII: LIDERAZGO
Spoiler
Lunes 20 de Diciembre, Maradi, Níger.
Comenzaba a sentir el cuerpo nuevamente, aún estaba muy dolorido, pero parecía que estaba consiente otra vez, abrí mis ojos, esperando ver a hermosas criaturas con cabellera dorada y blancas alas, como las que siempre se nombran en las iglesias. Efectivamente al abrirlos vi una criatura voladora, pero no exactamente un ángel, sino más bien un extraterrestre, Deoxys.
Me levanté de golpe, debido al susto que me llevé al tener el rostro del pokémon ADN a cinco centímetros de mi rostro al despertar. El brusco movimiento dejó en claro, que aunque aún sentía algo de dolor, el ardor intenso que me llevó a desmayarme había desaparecido.
Algo mareado, observé el entorno. Gonzalo y Morena, con algunas lastimaduras y raspones menores en su rostro se abalanzaban sobre mí, seguramente llenos de oraciones tales como “¿Estas bien? Para decirme. Deoxys se hallaba levitando a no más de un metro de distancia, mientras que Lucario yacía inconsiente en el suelo. Me quedé en shock al ver más allá de mis amigos, cuando le dediqué una meticulosa mirada a los restos y escombros que no existían al momento de mi desmayo. La prisión que alguna vez supo mantener en cautiverio a mis familiares había desaparecido.
-¿Mati, estás…
-¿Qué pasó aquí?- dije impresionado.
-Hicieron explotar el lugar- Gonzalo exclamó con seriedad, claramente en desacuerdo con mi falta de preocupación ante mi salud.
-¡¿Qué?!
-Lo que oíste- acotó Morena. -Una vez el helicóptero estuvo fuera de vista, varias bomba explotaron simultáneamente dentro del lugar, todo el recinto se transformó en una enorme bola de fuego. De no haber sido por Deoxys que usó Protección justo a tiempo, no seriamos más que ceniza.
-Wow- liberé un suspiro. -Gracias Deoxys, te debo una.
El pokémon asintió educadamente, claramente tratando de expresar una frase similar a “Ni lo menciones”.
-Y ¿cómo me reanimaron? No les dije nada para no preocuparlos, pero durante la batalla con el Shogun sentía que moriría en cualquier momento, en especial cuando me desmayé.
-Deoxys otra vez- dijo con orgullo Morena. -Después de que la explosión cesó, voló inmediatamente hacia ti y uso Recuperación mientras te sostenía en brazos. Por cierto, ¿cómo te sientes?
-Aún tengo algo de dolor, pero no es nada que no pueda manejar. ¿Ustedes?
-Yo estoy bien, Deoxys se encargará de mí pronto- la chica reveló.
-Yo igual- dijo Gonzalo, estirándose y bostezando.- Sólo me duele algo la espalda por el golpe.
-Me alegro de que todos estemos bien, o debería decir casi todos- miré a Lucario. –Deoxys ¿puedes ayudarlo a él?
Tan servicial como siempre, Deoxys tomó entre sus brazos a Lucario y comenzó a brillar hermosamente. Poco a poco, ese rayo de luz fue traspasándose a mi pokémon.
-Gracias Deoxys, hoy te debo unas cuantas.
-¿Qué sucedió Mati? ¿Lograste liberar a salvo a tu familia?
-Sí, pero les cuento luego, la policía puede llegar en cualquier momento, será mejor que nos alejemos.
-Sí- dijeron juntos.
Nos alejamos de aquella prisión, o lo que quedaba de ella, tan rápido como pudimos. Caminos varias horas bajo el quemante Sol por la gran planicie donde aquel recinto se hallaba. Finalmente, no las arreglamos para encontrar un pueblo, donde decidimos parar para comer y acampar en sus alrededores.
Finalmente la noche cayó y una vez que nuestro precario campamento fue construido en un punto lo seguramente alejado de la civilización, comenzamos a comer.
-¿Quién quiere un poco más de agua?- dije sosteniendo un termo, robado.
-Yo- exclamó Gonzalo sosteniendo un vaso obtenido en iguales condiciones que el termo. Cada vez se me hacía más desagradable, pero a la vez más necesario tener que recurrir al hurto para conseguir alimento y utensilios de primera necesidad.
-Mati, ya estuviste posponiéndolo mucho, ahora dinos de una buena vez que ocurrió allí.
-De acuerdo. ¿Están cómodos? Lo que tengo que contarles va a llevar algo de tiempo y seguramente los deje con la boca abierta.
Narré con lujo de detalle todo lo ocurrido aquella tarde, sin dejar pasar ni el más mínimo de los datos. Mis amigos no podía estar más impresionados, aunque los entiendo, de todo lo ocurrido, desde el Dragonite incontrolable por las fuerzas del Shogun, hasta mi salvación por parte de Demian, nada es algo que uno vez todos los días. O mejor dicho, que nosotros tres veíamos todos los días. Ni una sóla interrupción tuvo mi relato, mis dos jóvenes acompañantes esperaron ansiosos hasta que terminara para bombardearme con sus preguntas.
-¿Escuché bien? ¿Dijiste Demian?
-Exacto Gonza, él me salvó la vida y luego lo liberé, como escuchaste.
-¿Cómo pudiste confiar en él? ¿Qué acaso no recuerdas como es?- reprochó Morena.
-¿Me creen tonto?- dije. –Me cuesta saber si debo confiar en él o no. Me cuesta comprender si su declaración de arrepentimiento era una simple tontería para quedar libre o si era la pura verdad. Demian es como un laberinto, está lleno de misterios y dudo mucho que lleguemos a comprenderlo con facilidad. Sí lo liberé, y así lo hice, fue sólo la devolución de un favor. El me ayudó, me salvó la vida y gracias a él pude salvar a mis padres, ¿No, Lucario?
-Lu, Lucario- afirmó el pokémon mientras movía su cabeza hacia arriba y hacia abajo.
-¿Entienden? No podía dejarlo allí después de lo que hizo por mí, fue un ajuste de cuentas, nada más.
-¿Y por qué le devolviste su Scizor?- mi moreno compadre preguntó muy indignado.
No sabía que decir. Mientras lo pensaba, no podía encontrar una respuesta correcta, por el simple hecho de que no sabía porqué se lo había dado. Es difícil de explicar y lo es aún más comprenderlo. ¿Por qué le devolví su pokebola? Esa pregunta hacía arder mi cerebro en busca de una respuesta. Hoy en día, con unos cuantos años más de experiencia y sabiduría, creo que lo hice porque en el fondo, confiaba en las palabras de Demian y no quería admitirlo frente a mis amigos. Aunque no me gustase la idea y no me gustaba admitirlo, siempre era quien tomaba las decisiones, era a quién los otros preguntaban que hacer o a donde ir, en otras palabras, el tiempo me había convertido en el líder. Que no se me malinterprete o se me considere un vanidoso, jamás hubiera llegado hasta donde estoy sin los conocimientos, habilidades y el ingenio de Morena o si los pensamientos de apoyo, la buena disposición y la incondicional amistad de Gonzalo, pero era evidente que las decisiones importantes, siempre quedaban a mi criterio. Aún sin saber que decirle a Gonzalo, inventé lo primero que se me ocurrió.
-Fue lo mejor que pude hacer. Ese insecto era una amenaza, imagínate qué pasaría si él se llega a liberar mientras dormimos o cuando Lucario o Deoxys no pueden salvarnos, seria una catástrofe. Además, Demian jamás logrará controlarlo, no le sirve de nada.
-¿Pero que hay de ese Dragonite que mencionaste? Dijiste que el se liberó del control mental.
-Por supuesto, lo admito. Sin embargo dime, ¿cuantos pokémon salvajes hemos visto en este viaje?
-Más de cien seguro- alegó.
-Y de todos esos, ¿cuantos lograron escapar del control mental?
-Ninguno.
-¿Lo ves?- le dije. -Las chances, por el momento, de que ese Scizor se libere son prácticamente nulas.
-Sí, pero…
-Bueno, que se pudra Demian- lo interrumpió Morena. -Háblanos más de aquel Dragonite.
-No hay mucho más que decir. Como ya les conté, los hombres dijeron que ese Dragonite generó una especie de hormona que contrarrestaba una hormona específica que provocaba el control mental mediante ondas de radio.
-¿Ondas de radio?- dijo Gonzalo confundido.
-Sí, ondas de radio. No sé porque se me hace muy familiar.
-Pokémon Oro- exclamó Morena. Todos la miramos sorprendidos. -¿No lo recuerdas Mati? En el Pokémon versión Oro, el plan maligno del team Rocket era controlar a los pokémon usando una enorme estación de radio.
-Sí, tienes razón- admití.
-Que curioso- el chico de cabello negro mencionó.
-Sí, curioso- dije pensando en que seguramente, eso no era ninguna casualidad.
-¿Creen que esa hormona, bacteria o lo que sea pueda expandirse entre los pokémon?- cuestionó Gonzalo.
-No lo creo. Las hormonas no son para nada parecidas a las bacterias o los virus. No son contagiosas. Sin embargo, existe la posibilidad de que otros pokémon produzcan esa hormona y se liberen del control mental.
-Hooola- sarcásticamente masculló Morena - ¿No lo ven?
La miramos incrédulamente. Ninguno de los sabía que quería decirnos, y tampoco queríamos quedar en ridículo diciendo alguna tontería.
-¡¿En serio no se dan cuenta?! Acabamos de descubrir como acabar con el control mental. Si Mati está en lo correcto y los pokémon están siendo controlados por ondas de radio, sólo debemos buscar la fuente de esas ondas y destruirla.
-Tiene mucho sentido- le dije. -Pero creo que el “sólo” estuvo de más. Te doy mi garantía personal que localizar y alcanzar esa antena, por dar un ejemplo, no es moco de pavo.
-Está bien, lo admito, exageré un poco. Pero esto nos acerca mucho a nuestro objetivo, nuestro destino, nuestra leyenda personal, nuestra…
-Sí, sí, ya entendimos More- acotó Gonzalo. -¿Dónde creen que pueda estar la fuente de esas ondas?
-En Japón, ¿dónde más?- incrédulamente mencioné.
-¿Cómo estas tan seguro?
-No lo estoy, es una cosa de instinto. Piénsenlo un poco. Los laboratorios donde se crearon los pokémon están en Japón, los cuarteles generales de Game Freak están allí y les apuesto lo que quieran que si en un par de horas Lucario rastrea el aura del Shogun nos dirá que está en Japón. ¿Se dan cuenta? No existe mejor localización para comenzar a buscar.
-Bueno- dijo Morena- parece que tenemos una excusa más para visitar Japón.
Esa noche probablemente hicimos un avance más importante en la salvación de los pokémon, y sin alardear, del mundo, mayor a cualquier otro anteriormente hecho. Seguramente, se debió no solamente a mi suerte al oír aquella conversación, sino a nuestro nuevo enfoque. Mi familia ya estaba a salvo, por lo que nuestra prioridad principal se había convertido en la caída del Shogun y la liberación de los pokémon oprimidos.
Teníamos un nuevo destino, un destino muy lejano. A partir de aquel preciso instante, nuestro próximo objetivo, era la tierra del Sol naciente.
Retomando nuestra antigua estrategia de hacer dedo por las carreteras, sumado a interminables caminatas, nuestra odisea nos llevó a través de Libia. Nos llevó poco más de dos días a travesar el país. Podría decirse que fue un tiempo de “placer”, que no está para nada relacionado con los hermosos paisajes del país Africano, sino por el hecho de que ningún pokémon nos molestó durante el recorrido. Probablemente lo más destacable de la travesía por dicho país, fue la noche que pasamos a orillas del oasis Mandara, toda una experiencia maravillosa. Era un lugar muy peculiar, no sólo por ser considerado uno de los oasis más bellos del mundo, sino que también por su clima seco, su exuberante flora y su peculiar ambiente, que dejaba apreciar de vez en cuando pokémon muy exóticos como los Sandlash o Dunsparce o los milenarios Kabuptos, que habitaban sus profundidades. Aprovechando nuestra oportunidad, con los artículos de limpieza personal, comprados hace ya tanto tiempo en Argentina, improvisamos un baño. Desde que habíamos abandonado nuestra patria, lo más cercano a un baño que tuvimos fue tener que caminar bajo la lluvia. Una vez limpios y descansados, abandonamos la tierra libanesa para dar paso a nuestro siguiente objetivo a corto plazo, la mística tierra de Egipto.
Nuestra estadía en Egipto fue, ¿cómo expresarlo correctamente? Extravagante, creo que es un calificativo más que perfecto. Sin duda estuvo infestada de emociones, tanto buenas como malas. Es por todo eso, que me veo obligado a profundizar un poco más mi primera visita a la tierra de las pirámides.
Quizá les parezca repetitivo, y me habrán escuchado decirlo infinidad de veces, ya que poco son los lugares visitados en ese viaje que me desagradaron, pero me tomaré la molestia de nuevamente decir, que aquella república, es sencillamente maravillosa.
Si bien no pudimos ver las atracciones que cualquier persona en su sano juicio visitaría si viajara a Egipto tal como las milenarias pirámides, la imponente esfinge, la pintoresca ciudad de El Cairo o las costas del Mar Rojo entre tantos otros, no tengo vergüenza de decir que fue otra experiencia maravillosa. Absolutamente todo, desde la gente pasando por los paisajes hasta su peculiar clima, es sencillamente encantador.
Podría decirse que los acontecimientos dignos de ser contados comenzaron al llegar a un pueblo bastante grande, a varios kilómetros de distancia del río Nilo. Como habrán notado en mi forma de hablar sobre dicha nación, no tengo queja sobre ella, y sin duda, aquel pueblo no era le excepción. Era un pueblo de casas muy antiguas, que complementaban perfectamente con las viejas calles, en su mayoría hechas de adoquines. El lugar no era muy caluroso, tomando en cuenta las temperaturas normales de aquel continente. Mucha gente se paseaba por él a nuestra llegada, la mayoría con sonrisas en sus rostros, no se necesitaba ser muy inteligente para saber que la vida en un lugar como ese, la gente vivía contenta y pacíficamente. También debo admitir que jamás supe su nombre. Tendría que comenzar pericias para averiguarlo y poder ir de nuevo, después de todo, aquel sitio representa mucho para mí. Lo ocurrido allí, me abrió los ojos y me dejó formular varios pensamientos que me llevaron a formar la… Bueno, será mejor no adelantarme, todo a su medido tiempo.
No había nada extraño en su estrellado cielo, que hiciera sospechas sobre las cosas que irían a suceder pronto. En una zona apartada de allí, nuestro grupo acampaba y lamentablemente, la paz estaba lejos de reinar.
-¿Qué tenemos para comer?- Gonzalo preguntó sosteniéndose su estomago, en tono quejoso. Si de algo estoy seguro, es que Gonzalo debe ser la persona más irritante cuando tiene hambre.
-Creo que nos quedamos sin nada- More decía mientras hurgaba bruscamente en su mochila. -No, no hay nada- soltó con furia la mochila.
-¡Otra vez! Deberían llevar más cuidadosamente la cuenta de cuanto alimento teníamos.
Sabía que esa discusión no tendría final feliz. Traté inútilmente de ignorarlos, sus chillidos son insoportables.
-Ahora resulta que es nuestra culpa- dijo indignada la chica.- Si quieres siempre tener algo que comer, la próxima vez lleva tú las cuentas. ¡Estoy cansada de tener que hacerlo yo!
-Sí, talvez. ¿Pero no soy yo acaso el que siempre lo roba?
-Bueno eso no es excusa, imbecil.
-¡Tú no me mandas! No tienes derecho a llamarme así, idiota. Esto es sencillamente tú culpa.
-¡No es cierto!- gritó ella.
-¡Sí lo es!- respondió él.
-¡Mati, dile!- gritaron juntos.
-A mí no me metan en sus tonterías.
-Típico de Mati, tan indeciso como siempre- exclamó furioso mi compañero.
-Te recuerdo, que estabas discutiendo con ella, no conmigo- mencioné, comenzando a irritarme.
-Sí, sí, como digas. De todas formas mañanas tendremos que salir a robar algunas cosas a un supermercado.
-¿Por qué debo ir yo? Sabes muy bien, que detesto ir a conseguir- detestaba decir “robar”- cosas.
-¡No empieces de nuevo con esas tonterías!- gritó aún más furioso Gonzalo.
-¡Perdón por sentir remordimiento! ¡Ojalá pudiese ser perfecto como tú!- con obvio sarcasmo mascullé.
-¡Imbecil!
-¡Ya cállense!- Fue Morena quien gritó. Por otra parte, los pokémon miraban petrificados, sin saber que decir.
-¡Callate tú!- le respondió lleno de ira el muchacho.
-¡Basta!- grité -¡No puedo creer que seamos tan idiotas, discutir por un poco de comida!
Sin decir una palabra más me alejé unos metros y me recosté sobre un árbol mirando en otra dirección, quería dormirme para no tener que soportar más a mis compinches. Estaba furioso, en aquel instante donde los otros dos parecieron entender mis palabras y se callaron, no quería pensar en mi familia, ni en el Shogun o en nuestro viaje, ni siquiera me molestaba la idea de haberme ido a dormir sin despedirme de Lucario como hacía habitualmente, solamente quería dormir.
Aparentemente las secuelas de aquella pelea quedaron en el ambiente, ya que al día siguiente me desperté muy tarde por mi propia cuenta, lo que es extraño, ya que generalmente el primero en despertarse levanta a los otros para continuar viajando temprano. Ni siquiera nuestros pokémon, madrugadores por naturaleza, tuvieron la osadía de despertarnos.
Me levanté sigilosamente, sin saber con que panorama me encontraría. Por la posición del Sol, sabía que era aproximadamente el medio día. Allí estaban Gonzalo y Morena, en silencio, pero juntos, comiendo junto a Lucario y Deoxys pan y queso. Me acerqué hacia ellos, tratando de averiguar lo ocurrido.
Gonzalo me miró con obvio arrepentimiento. Llevábamos mucho tiempo siendo amigo como para distanciarnos por una tontería así, después de todo, siempre pude contar con él pase lo que pase. Luego de unos segundos repletos de incomodo silencio en aquel escondite que hallamos, movió sus labios.
-Mati, yo lo…
-Ni lo menciones.
-Y Mati…- comenzó Morena.
-No hace falta- dije calmadamente.-Los entiendo, y yo también me disculpo. Sé que estábamos algo alterados, hambrientos, cansados, irritados, simplemente tratemos de que no vuelva a pasar.
-Mati, sé que no te gusta, pero esta mañana me llevé varias cosas de un mercado y…
-Lo entiendo, jamás llegaré a acostumbrarme a esto, pero es lo correcto. Además, yo fui quién introdujo este vicio entre nosotros, cuando robé el dinero de aquel torneo. Ahora dame algo de eso, muero de hambre.
Reímos a carcajadas por un buen rato. Aquel desayuno-almuerzo, estuve lleno de charlas animadas, chistes, tonterías de adolescentes y especialmente de risas, como solían ser siempre. Parecía que aquella tremenda discusión jamás había ocurrido. Comimos muy bien, aunque detesto alagar el crimen, Gonzalo se había lucido robando aquella enorme cantidad de comida usando sólo su ropa y sus bolsillos como escondite. Comí realmente bien.
Desde aquel día comprendo perfectamente, que un estomago lleno significa buen humor y uno vacío disputa y tristeza.
Con todos nuestros pequeños inconvenientes resueltos, continuamos viajando. Estábamos atravesando aquel pueblo que he mencionado hasta el cansancio. Después de ver algunos mapas de información, encontramos la ruta indicada para seguir nuestro viaje hacia el Este, justo del otro lado del pueblo.
Como siempre, nosotros caminábamos tranquilamente por las calles del pueblo, mientras que Lucario y Deoxys sigilosamente se deslizaban sobre los techos de las casas aledañas.
De pronto, a una calle de distancia, oímos gritos y varias voces hablando una encima de la otra. Casi por reflejo los tres giramos en la dirección de donde los gritos provenían, para ver un enorme tumulto de gente rodeando lo que parecía ser una ancha avenida, la única del pueblo.
Nos miramos unos a otros con preocupación, ya que sabíamos que en los últimos meses, esas grandes masas de personas eran generalmente reunidas por las más comunes desgracias por aquel entonces, los ataques pokémon.
-¿Mati, que hacemos?
-Vamos a ver.
Sin decir más nada, nos echamos a correr en aquella dirección. Al llegar, comenzamos a avanzar entre las personas, habría al menos unos cincuenta espectadores observando lo ocurrido. Un enorme Conkeldurr, musculoso, con su rudo rostro, sosteniendo dos enormes columnas de roca, mirando con la típica vista perdida que tienen todos los pokémon que sufren control mental, se hallaba parado justo en el medio. Cerca de él, un hombre calvo, de unos treinta años aproximadamente, se hallaba tirado en el suelo sangrando. Este se arrastraba lentamente tratando de alejarse, lo que sólo podía significar que aquel pobre tipo recibió un feroz golpe del pokémon, más específicamente, de esas enormes columnas de piedra.
Me había quedado sin aliento, el aspecto de ese hombre era terrible, parecía sufrir inmensamente. Todo el público allí presente, entre los que se encontraba un policía, habían quedado boquiabiertos. Nadie se arriesgaba a rescatarlo, todos estaban paralizados del susto.
Entonces el pokémon reaccionó. Con sus torpes y lentos movimientos producto de su gran masa muscular, levantó nuevamente aquel trozo de piedra. No pude resistirme, era conciente de que estaba haciendo una estupidez, pero tenía que ayudar a aquel hombre, fuesen cuales fuesen las consecuencias.
-¡Lucario, Velocidad Extrema!
Milésimas de segundo antes de que Conkeldurr destruyera el cráneo de ese hombre, mi pokémon reaccionó increíblemente y lo embistió, haciendo que el ataque de la gran mole en vez de golpear al sujeto, golpease el pavimento.
Creo que está demás describir lo que sucedió entre la multitud. Decenas de gritos y suspiros se oyeron al ver que Lucario había salvado a su vecino. Claro que la sorpresa sería mayor, una vez que descubriesen que yo le daba órdenes.
-¿Mati, que hiciste?- exclamó asustado Gonza.
-¡No hay tiempo! ¡More, Deoxys, encárguense del hombre herido! ¡Gonzalo intenta por cualquier medio sacar a la gente de aquí! ¡Yo me encargo de él!
Ambos asintieron y corrieron rápidamente para cumplir con lo pedido. Seguramente Deoxys pudo haber ganado más fácilmente la pelea contra el luchador pokémon, pero ese hombre necesitaba asistencia médica que sólo Deoxys podía proporcionarle en aquel momento.
-¡Lucario, Esfera Aural!
Al notar que hablaba español, la gente comenzó a mirarme con caras raras. Entretanto, Lucario arrojó su poderosa bola de energía directo a torso de su enemigo, quien pareció sentirlo mucho. Este, increíblemente furioso, velozmente se apresuró a atacar con un puñetazo. Lucario voló varios metros, la fuerza de ese pokémon era impresionante, y el tipo acero de Lucario no facilitaba las cosas.
-¡Ataque Óseo!
Entonces la gente comprendió, aunque seguramente no entendían nada de lo que decía, averiguaron que yo le daba ordenes a mi fiel compañero. Los que estaban más cerca de mí se alejaron con apuro, pero nadie se abandonó esa avenida, todos aunque asustados, querían presenciar lo que pasaba.
Con su poderoso hueso luminoso como arma, mi amigo atacó a sangre fría a su rival directo en el rostro. Un charco de sangre voló y dejó ver una abertura en su cabeza, así como también un ojo morado. Chillando molestamente, tomó una de sus columnas de roca y la lanzó directamente hacia Lucario quién la esquivó por poco. Si no me equivoco aquel ataque era su versión de Roca Afilada, una prueba clara y concisa de que los Conkeldurr son pokémon de músculos muy grandes, pero cerebros tan pequeños como para utilizar un ataque de roca contra un Luchador de Acero.
-¡Así se hace compadre, Esfera Aural de nuevo!
La gente ya no chillaba, aunque los suspiros de asombro y miedo no cesaban. Deoxys sostenía a aquel hombre entre sus brazos, sanándolo, mientras que Morena estaba junto a ellos dándole ánimos a su pokémon. Por otra parte, Gonzalo les gritaba inútilmente a los egipcios allí presentes, hablantes de árabe, en español frases como “¡Por favor aléjense!” o “¡Muévanse! ¿Son idiotas o qué?”.
Lucario nuevamente arremetió con su característico ataque especial, derribando a su enemigo, quién desde el piso hizo temblar la tierra con Terremoto. Más de uno, incluyéndome, caímos al suelo haciéndonos daño, sobretodo Lucario.
-¡Continua con Esfera Aural!
La actitud de los allí presentes no cambiaba en lo absoluto. ¿Aprobaban lo que hacía? ¿Nos lincharían del pueblo cuando la batalla terminase? ¿Seriamos visto como criminales? ¿Nos acusarían de brujos y nos quemarían en la hoguera?
Otra poderosa esfera de energía remató al luchador pokémon tirado en el suelo, causándole un daño extremo. Este se debilitó instantáneamente.
De pronto la gente cayó. Ya estaba hecho, había hecho lo que creía correcto, sería la gente quién nos juzgue. Gonzalo dejó de gritar sin sentido y se acercó a mí, al igual que Lucario, flanqueándonos entre nosotros. Un momentos después, More junto a Deoxys se nos unió.
Sudábamos la gota gorda, ninguna podía preveer la reacción de la gente. De pronto, un sonido tan característico que sólo un choque de manos podía producirlo se escuchó. Luego se escuchó otra vez, pero más fuerte. Otra vez, y otra, y otra, efectivamente, nos estaban aplaudiendo, lo que en cualquier parte del mundo, siempre significa algo bueno.
El hombre que Deoxys había curado, bañado en lagrimas, se acercó cojeando hacía nosotros y nos dio la mano a cada uno, excepto a los pokémon, a los que a pesar de salvarlo, no podía evitar tenerles algo de pavor. Los aplausos no cesaban de hecho cada vez eran más fuertes.
No pude resistirme a sonrojarme cuando toda esa gente, cuya cantidad parecía haber aumentado durante la batalla sin que lo notara, idolatraba nuestras hazañas.
De un momento a otro los aplausos fueron relevados otra vez por suspiros. De a poco, la gente comenzaba a levantar su cabeza en dirección al cielo. Como habrán pensado, los imitamos, para poder apreciar una imagen que borró del todo la sonrisa que mi buena acción había generado.
Allí, en el despejado cielo, donde ni siquiera una nube se atravesaba, una enorme estructura de hierro apareció flotando. Era un helicóptero, pero totalmente distinto al que usó el Shogun o cualquiera que hubiese visto antes. Era enorme, gigantesco. Sobre eso, tres grandes hélices giraban velozmente sosteniéndolo en el aire. Lentamente descendía en el reducido espacio que esa avenida proporcionaba.
Por poco creí que no entraría, lamentablemente si lo hizo. El gran vehiculo volador tocó tierra y sus hélices comenzaron a reducir su velocidad. Sólo algunos comentarios en voz baja, dichos en Árabe, eran los únicos sonidos que la multitud, ka cual ya alcanzaba las setenta personas, emitía.
Una vez que el colosal helicóptero se detuvo, una rampa apareció desde una puerta que se abrió ampliamente. Muy lentamente, una mujer comenzó a descender de allí. Esta era alta, esbelta y de curvas exuberantes. Su rostro era hermoso, capaz de conquistar a cualquier hombre de la Tierra, me atrevería a decir. No superaría los veintitrés años, y sus ojos, verdes como la piel de un Sceptile, eran claramente visibles en su pequeño pero fino rostro, que carecía de cualquier tipo de maquillaje. Su pelo, sin duda era envidiable para cualquier mujer. De un color castaño claro, su lacia cabellera llegaba hasta la mitad de su espalda. Vestía con una falda, zapatos de tacón y una camiseta negra, cubiertas por una especie de capa similar a la que el Shogun solía usar, sólo que en su caso era abotonada, por lo que podía abrirse y dejar ver el resto de su vestimenta.
Caminando elegantemente, como si de una modelo se tratase, se acercó hasta alcanzar una distancia prudente, de una manera muy similar a la que el Shogun pokémon, seguramente se jefe, lo hizo en nuestro primer encuentro. Ella nos miró y con su fina boca dijo:
-“Pagese que pog fin los he encontgado”- su acento era claramente francés.
-¿¡Quién eres tú?!- grité.
Pareció ignorar mis palabras, luego simplemente habló otra vez.
-“Les terminer”.
La hermosa francesa de pocas palabras, sin decir nada más, sacó tres pokebolas de sus bolsillos y liberó a tres pokémon, un Aggron, un Tyranitar y un Blaziken. Sin embargo, estos no estaban solos. Del enorme helicóptero varios hombres armados con varas eléctricas descendieron, eran bastantes, alrededor de treinta.
Ella tenía pokebolas, lo que significaba que era un miembro de la élite de cazadores al mando del Shogun pokémon, como lo solían ser Demian y aquel tipo que una vez nos retó a una batalla doble en el estrecho de Gibraltar.
Nuestra situación era crítica, no sólo contaba con más pokémon que nosotros, sino que también la acompañaba un ejército personal. Definitivamente, el presupuesto que recibía por parte del Shogun era muy superior al de Demian. No había forma de que los derrotásemos a todos solos. Nosotros cinco avanzamos con miedo hacia ellos, sin tener nada cercano a un plan.
De pronto, varios pueblerinos se acercaron hacia nosotros. Intercambiamos miradas, y ellos asentían mientras decían frases incomprensibles para nosotros. Se lo que sea que dijeran, estaban de nuestro lado. Los gritos de estos ya no parecían de miedo, sino más bien de valentía y animo. Todos los presentes, hombres y mujeres comenzaron a colocarse en fila, gritando, y seguramente maldiciendo, a los hombres del Shogun. No solamente eso, sino que rompían ramas de árboles, juntaban piedras, buscaban cualquier cosa que sirviese de arma.
Como siempre digo, la suerte estuvo de mi lado muchas veces, y esa no fue la excepción. Tenía una gran cantidad de personas, más del doble que el ejercito del Shogun, y casi tantos pokémon como él.
De un momento a otro, el oficial de policía antes mencionado, que se hallaba en primera fila, gritó muy fuerte apuntando con su garrote hacia el enemigo. Tanto él, como la mayoría de los presentes (ya que unos pocos se acobardaron al último segundo) se abalanzaron sobre ellos. Nosotros, al igual que los pokémon los imitamos.
Así fue como una brutal batalla campal dio inicio. Los hombres del Shogun tenían varas electrificadas, muy molestas para nuestro bando, pero debido a la gran diferencia numérica, las personas que luchaban para nuestro bando lograron reducir a algunos en el transcurso de la batalla y robarles sus varas, que fueron usadas con ellos mismos. Deoxys y Lucario mantenían a raya a los pokémon, que la mujer francesa controlaba desde la rampa del helicóptero, sin ensuciarse las manos. En cuanto a nuestro grupo, no puedo decirles que pasó con Gonzalo y Morena durante el enfrentamiento los perdí de vista. En mi caso, me dediqué a golpear con patadas, rodillazos, puñetazos y hasta en una ocasión, cabezazos, a cualquiera que estuviese uniformado con las ropas de Game Freak. Por supuesto que también recibí mis golpes, tres veces me atacaron con choques eléctricos, leves por suerte, ya que pudieron reabrir mis viejas heridas. No sólo eso, incontables son los puñetazos que recibí en rostro y la veces que caí al suelo, después de todo, yo solía ser bastante escuálido y esos hombres estaban claramente entrenados físicamente.
La batalla se extendió por minutos, más gente comenzó a aparecer, algunos se unían, otros sólo miraban. Al cabo de unos minutos, ya caminar era muy difícil debido a todas las personas caídas y desmayadas. Finalmente ocurrió, los de mi bando redujeron al último de los hombres del Shogun. En cuanto a los pokémon, Lucario había vencido a uno, por lo que seguían peleando dos contra dos.
Aquella poderosa mujer se paró, tranquilamente, como si nada hubiese ocurrido, tomó sus pokebolas y guardó a sus pokémon en ellas.
-“¡Retrait!”- exclamó.
Todos aquellos soldados de su bando, que no se hallaban inconcientes o apresados, corrieron hacia el helicóptero como gallinas asustadas. Un grito de victoria grupal se alzó sobre los valientes combatientes que ayudaron a vencer a esas fuerzas malignas, incluyéndonos.
La mujer no dijo nada más. Sólo nos miró una última vez con una mezcla entre desprecio y curiosidad, luego se metió en se helicóptero antes de que los habitantes del lugar la alcanzasen. En medio de una lluvia de piedrazas, el vehiculo despegó alejándose por los aires.
Tenía un dolor impresionante de espalda, mi nariz sangraba, mi cojera había regresado y tenía el rostro íntegramente hinchado por todos los puñetazos que había recibido, pero no me importaba. Habíamos ganado una batalla, unidos, tanto pokémon como personas colaboramos para impedir un desastre. Estaba orgulloso, me sentía lleno de felicidad, tenía tanto que decir y agradecer a esas personas, y sabía como hacerlo.
Busqué entre las personas que victoreaban la salvación de su pueblo y los que ayudaban a los heridos hasta encontrar a Gonzalo.
-¡Gonza!
-¡Mati, lo hicimos!
-¡Sí, es genial! Gonza, necesito un favor.
-Lo que sea.
-Necesito que dejes a Deoxys controlar te mente para que hagas de traductor con los egipcios.
-¡¿Qué?!
-Por favor, por favor, po…
-Está bien, lo que sea, hasta ahora esa cosa no me ha matado.
-Gracias.
Busqué a Morena y a Deoxys. Les expliqué un poco más detalladamente lo que quería hacer y ellos accedieron también. Todos nos reunimos, Deoxys tomó a Gonzalo en brazos y lo alzó en el aire, donde comenzó a brillar e invadió su mente.
-Muy bien Deoxys, tradúcelo por favor.
-De acuerdo- dijo Gonzalo, siendo controlado por Deoxys, claro está.
-¡Atención!- grité y Gonzalo lo repitió en árabe.
Todos los presentes giraron hacia nosotros.
-Quisiera agradecerles a todos ustedes por su ayuda.
Gonzalo, aún flotando en el aire junto a Deoxys, repitió todo lo dicho. La gente repitió en alto una frase, de nada, seguramente.
-Pero también, quisiera pedirles perdón. Si estas personas han invadido su pueblo, es solamente nuestra culpa. Ellos nos buscaban a nosotros, porque nuestros pokémon son diferentes a los suyos. Nuestros pokémon son buenos- continué, mientras Gonzalo traducía. -No tengo palabras para disculparme por los inconvenientes que les hemos causado. De todas formas, me tomaré el atrevimiento de pedirles de advertirles algo, de demostrarles algo. Espero que haya quedado claro, que no todos los pokémon son malvados. No todos los pokémon son maquinas de destrucción que merecen ser destruidos, los pokémon son buenos, y si existe alguien realmente malvado es una persona que se hace llamar el amo y señor de los pokémon. Ellos son criaturas maravillosas y muy complejas, sin embargo existe escoria que los hace quedar mal, que los transforma en asesinos, en destructores y en salvajes. No deben odiar a los pokémon, deben odiar a quien los controla y los vuelve maléficos. Ya que por su culpa los pokémon pasaron de ser fieles compañeros, como estos dos aquí presentes, a ser seres odiosos y destructivos. Recuerden mis palabras, quizá les cueste comprenderlo, pero les ruego, créanme.
Gonzalo terminó de traducir varios segundos después de que yo terminara mi discurso, y unos aplausos surgieron.
-¡No he terminado! Debo felicitarlos. Demostraron ser un pueblo unido, solidario, una comunidad que trabaja en equipo. Me iré de aquí con una gran sonrisa porque su pueblo me enseñó valiosas lecciones. Ustedes nos ayudaron desinteresadamente, a pesar de no conocernos, a pesar de ser extranjeros, arriesgaron sus propias vidas para salvarnos. Nunca olvidaré un gesto como el suyo, nunca. Ojala el mundo pudiese ser como la gente de aquí, tan buena, tan solidaria, tan comprensible. Por eso, y por todo lo ocurrido hoy, les pido que siempre sigan así, que no cambien. Recuerden que la unión hace la fuerza. Quizá se vengan tiempos difíciles para el mundo, no sólo por los problemas cotidianos, ya que no planeo mentirles, quizá el problema con los pokémon se agrave aún más, pero doy fe, de que si ustedes siguen unidos, siempre podrán salir adelante. No lo olviden, la unión hace la fuerza.
A mis palabras traducidas al árabe le siguió una imponente ola de aplausos que aumentaron aún más mi orgullo y autosatisfacción. En el auge de los aplausos hice una reverencia frente a toda esa gente que se había ganado todo mi respeto y admiración.
-¡Pronto partiremos y no los molestaremos más! Pero primero, debemos ayudar a los heridos. Aquellos que hayan estado expuestos a los toques eléctricos por mucho tiempo deben ser los primeros en ser tratados. Ese pokémon que esta aquí flotando, podrá curarlos rápidamente. No deben tenerle miedo, no les hará ningún daño, confíen en mí.
Así fue, Deoxys con nuestra ayuda curó a los heridos. Más gente aún se acercó al lugar, incluso más policías, pero todos quedaron impresionados con la historia que en ese pueblo se narraría de generación en generación por mucho tiempo. La historia de cómo la gente de ese lugar, se unió para vencer a una fuerza mayor. Nadie nos molestó, una vez que nos cercioramos de que todos los heridos (incluyéndonos) estuvieron sanos nuevamente, nos despedimos, como pudimos, de las personas y nos fuimos de allí, en busca de otro destino.
¿Mati?- More preguntó.
-¿Qué?
-¿De donde sacaste esas hermosas palabras que dijiste en el pueblo?
-No sé, sólo estaba inspirado.
-También te halagaría Mati, pero no pude escuchar nada -dijo frustrado Gonzalo.
Nos mofamos de él por un rato, luego retomamos el tema.
-Ya en serio, francamente Mati, fue un discurso hermoso. Me encantó el uso que le diste a esa frase, aunque no sea de tu autoria, la usaste en el momento perfecto, “La unión hace la fuerza.”
“La unión hace la fuerza” una frase muy peculiar pero con un significado claro, desde aquél entonces se convirtió en una parte muy importante de mi vida, mi carrera y demás. Curiosa introducción tuvo en mi vida, ¿verdad?
Más allá de todos lo antes dicho, el tiempo me ha llevado a reflexionar también sobre otro tema. Aquel día decidí hacer lo correcto, y gracias a eso hoy estoy con vida. ¿Qué hubiese pasado si yo no hubiese ayudado a aquel hombre? ¿Cómo hubiera enfrentado a todo ese ejército sin el apoyo del pueblo? Hacer lo correcto siempre trae buenos resultados. No se malinterprete, hacer lo correcto no siempre es hacer lo que está bien o lo que las leyes diga. Hacer lo correcto, implica buscar hacer lo que beneficie a uno y a los que les importa, ya sean familiares, amigos o lo que sea. La palabra correcto tiene un significado muy amplio, así como también infinidades de puntos de vista, pero lo importante siempre es, hacer lo correcto.
Comenzaba a sentir el cuerpo nuevamente, aún estaba muy dolorido, pero parecía que estaba consiente otra vez, abrí mis ojos, esperando ver a hermosas criaturas con cabellera dorada y blancas alas, como las que siempre se nombran en las iglesias. Efectivamente al abrirlos vi una criatura voladora, pero no exactamente un ángel, sino más bien un extraterrestre, Deoxys.
Me levanté de golpe, debido al susto que me llevé al tener el rostro del pokémon ADN a cinco centímetros de mi rostro al despertar. El brusco movimiento dejó en claro, que aunque aún sentía algo de dolor, el ardor intenso que me llevó a desmayarme había desaparecido.
Algo mareado, observé el entorno. Gonzalo y Morena, con algunas lastimaduras y raspones menores en su rostro se abalanzaban sobre mí, seguramente llenos de oraciones tales como “¿Estas bien? Para decirme. Deoxys se hallaba levitando a no más de un metro de distancia, mientras que Lucario yacía inconsiente en el suelo. Me quedé en shock al ver más allá de mis amigos, cuando le dediqué una meticulosa mirada a los restos y escombros que no existían al momento de mi desmayo. La prisión que alguna vez supo mantener en cautiverio a mis familiares había desaparecido.
-¿Mati, estás…
-¿Qué pasó aquí?- dije impresionado.
-Hicieron explotar el lugar- Gonzalo exclamó con seriedad, claramente en desacuerdo con mi falta de preocupación ante mi salud.
-¡¿Qué?!
-Lo que oíste- acotó Morena. -Una vez el helicóptero estuvo fuera de vista, varias bomba explotaron simultáneamente dentro del lugar, todo el recinto se transformó en una enorme bola de fuego. De no haber sido por Deoxys que usó Protección justo a tiempo, no seriamos más que ceniza.
-Wow- liberé un suspiro. -Gracias Deoxys, te debo una.
El pokémon asintió educadamente, claramente tratando de expresar una frase similar a “Ni lo menciones”.
-Y ¿cómo me reanimaron? No les dije nada para no preocuparlos, pero durante la batalla con el Shogun sentía que moriría en cualquier momento, en especial cuando me desmayé.
-Deoxys otra vez- dijo con orgullo Morena. -Después de que la explosión cesó, voló inmediatamente hacia ti y uso Recuperación mientras te sostenía en brazos. Por cierto, ¿cómo te sientes?
-Aún tengo algo de dolor, pero no es nada que no pueda manejar. ¿Ustedes?
-Yo estoy bien, Deoxys se encargará de mí pronto- la chica reveló.
-Yo igual- dijo Gonzalo, estirándose y bostezando.- Sólo me duele algo la espalda por el golpe.
-Me alegro de que todos estemos bien, o debería decir casi todos- miré a Lucario. –Deoxys ¿puedes ayudarlo a él?
Tan servicial como siempre, Deoxys tomó entre sus brazos a Lucario y comenzó a brillar hermosamente. Poco a poco, ese rayo de luz fue traspasándose a mi pokémon.
-Gracias Deoxys, hoy te debo unas cuantas.
-¿Qué sucedió Mati? ¿Lograste liberar a salvo a tu familia?
-Sí, pero les cuento luego, la policía puede llegar en cualquier momento, será mejor que nos alejemos.
-Sí- dijeron juntos.
Nos alejamos de aquella prisión, o lo que quedaba de ella, tan rápido como pudimos. Caminos varias horas bajo el quemante Sol por la gran planicie donde aquel recinto se hallaba. Finalmente, no las arreglamos para encontrar un pueblo, donde decidimos parar para comer y acampar en sus alrededores.
Finalmente la noche cayó y una vez que nuestro precario campamento fue construido en un punto lo seguramente alejado de la civilización, comenzamos a comer.
-¿Quién quiere un poco más de agua?- dije sosteniendo un termo, robado.
-Yo- exclamó Gonzalo sosteniendo un vaso obtenido en iguales condiciones que el termo. Cada vez se me hacía más desagradable, pero a la vez más necesario tener que recurrir al hurto para conseguir alimento y utensilios de primera necesidad.
-Mati, ya estuviste posponiéndolo mucho, ahora dinos de una buena vez que ocurrió allí.
-De acuerdo. ¿Están cómodos? Lo que tengo que contarles va a llevar algo de tiempo y seguramente los deje con la boca abierta.
Narré con lujo de detalle todo lo ocurrido aquella tarde, sin dejar pasar ni el más mínimo de los datos. Mis amigos no podía estar más impresionados, aunque los entiendo, de todo lo ocurrido, desde el Dragonite incontrolable por las fuerzas del Shogun, hasta mi salvación por parte de Demian, nada es algo que uno vez todos los días. O mejor dicho, que nosotros tres veíamos todos los días. Ni una sóla interrupción tuvo mi relato, mis dos jóvenes acompañantes esperaron ansiosos hasta que terminara para bombardearme con sus preguntas.
-¿Escuché bien? ¿Dijiste Demian?
-Exacto Gonza, él me salvó la vida y luego lo liberé, como escuchaste.
-¿Cómo pudiste confiar en él? ¿Qué acaso no recuerdas como es?- reprochó Morena.
-¿Me creen tonto?- dije. –Me cuesta saber si debo confiar en él o no. Me cuesta comprender si su declaración de arrepentimiento era una simple tontería para quedar libre o si era la pura verdad. Demian es como un laberinto, está lleno de misterios y dudo mucho que lleguemos a comprenderlo con facilidad. Sí lo liberé, y así lo hice, fue sólo la devolución de un favor. El me ayudó, me salvó la vida y gracias a él pude salvar a mis padres, ¿No, Lucario?
-Lu, Lucario- afirmó el pokémon mientras movía su cabeza hacia arriba y hacia abajo.
-¿Entienden? No podía dejarlo allí después de lo que hizo por mí, fue un ajuste de cuentas, nada más.
-¿Y por qué le devolviste su Scizor?- mi moreno compadre preguntó muy indignado.
No sabía que decir. Mientras lo pensaba, no podía encontrar una respuesta correcta, por el simple hecho de que no sabía porqué se lo había dado. Es difícil de explicar y lo es aún más comprenderlo. ¿Por qué le devolví su pokebola? Esa pregunta hacía arder mi cerebro en busca de una respuesta. Hoy en día, con unos cuantos años más de experiencia y sabiduría, creo que lo hice porque en el fondo, confiaba en las palabras de Demian y no quería admitirlo frente a mis amigos. Aunque no me gustase la idea y no me gustaba admitirlo, siempre era quien tomaba las decisiones, era a quién los otros preguntaban que hacer o a donde ir, en otras palabras, el tiempo me había convertido en el líder. Que no se me malinterprete o se me considere un vanidoso, jamás hubiera llegado hasta donde estoy sin los conocimientos, habilidades y el ingenio de Morena o si los pensamientos de apoyo, la buena disposición y la incondicional amistad de Gonzalo, pero era evidente que las decisiones importantes, siempre quedaban a mi criterio. Aún sin saber que decirle a Gonzalo, inventé lo primero que se me ocurrió.
-Fue lo mejor que pude hacer. Ese insecto era una amenaza, imagínate qué pasaría si él se llega a liberar mientras dormimos o cuando Lucario o Deoxys no pueden salvarnos, seria una catástrofe. Además, Demian jamás logrará controlarlo, no le sirve de nada.
-¿Pero que hay de ese Dragonite que mencionaste? Dijiste que el se liberó del control mental.
-Por supuesto, lo admito. Sin embargo dime, ¿cuantos pokémon salvajes hemos visto en este viaje?
-Más de cien seguro- alegó.
-Y de todos esos, ¿cuantos lograron escapar del control mental?
-Ninguno.
-¿Lo ves?- le dije. -Las chances, por el momento, de que ese Scizor se libere son prácticamente nulas.
-Sí, pero…
-Bueno, que se pudra Demian- lo interrumpió Morena. -Háblanos más de aquel Dragonite.
-No hay mucho más que decir. Como ya les conté, los hombres dijeron que ese Dragonite generó una especie de hormona que contrarrestaba una hormona específica que provocaba el control mental mediante ondas de radio.
-¿Ondas de radio?- dijo Gonzalo confundido.
-Sí, ondas de radio. No sé porque se me hace muy familiar.
-Pokémon Oro- exclamó Morena. Todos la miramos sorprendidos. -¿No lo recuerdas Mati? En el Pokémon versión Oro, el plan maligno del team Rocket era controlar a los pokémon usando una enorme estación de radio.
-Sí, tienes razón- admití.
-Que curioso- el chico de cabello negro mencionó.
-Sí, curioso- dije pensando en que seguramente, eso no era ninguna casualidad.
-¿Creen que esa hormona, bacteria o lo que sea pueda expandirse entre los pokémon?- cuestionó Gonzalo.
-No lo creo. Las hormonas no son para nada parecidas a las bacterias o los virus. No son contagiosas. Sin embargo, existe la posibilidad de que otros pokémon produzcan esa hormona y se liberen del control mental.
-Hooola- sarcásticamente masculló Morena - ¿No lo ven?
La miramos incrédulamente. Ninguno de los sabía que quería decirnos, y tampoco queríamos quedar en ridículo diciendo alguna tontería.
-¡¿En serio no se dan cuenta?! Acabamos de descubrir como acabar con el control mental. Si Mati está en lo correcto y los pokémon están siendo controlados por ondas de radio, sólo debemos buscar la fuente de esas ondas y destruirla.
-Tiene mucho sentido- le dije. -Pero creo que el “sólo” estuvo de más. Te doy mi garantía personal que localizar y alcanzar esa antena, por dar un ejemplo, no es moco de pavo.
-Está bien, lo admito, exageré un poco. Pero esto nos acerca mucho a nuestro objetivo, nuestro destino, nuestra leyenda personal, nuestra…
-Sí, sí, ya entendimos More- acotó Gonzalo. -¿Dónde creen que pueda estar la fuente de esas ondas?
-En Japón, ¿dónde más?- incrédulamente mencioné.
-¿Cómo estas tan seguro?
-No lo estoy, es una cosa de instinto. Piénsenlo un poco. Los laboratorios donde se crearon los pokémon están en Japón, los cuarteles generales de Game Freak están allí y les apuesto lo que quieran que si en un par de horas Lucario rastrea el aura del Shogun nos dirá que está en Japón. ¿Se dan cuenta? No existe mejor localización para comenzar a buscar.
-Bueno- dijo Morena- parece que tenemos una excusa más para visitar Japón.
Esa noche probablemente hicimos un avance más importante en la salvación de los pokémon, y sin alardear, del mundo, mayor a cualquier otro anteriormente hecho. Seguramente, se debió no solamente a mi suerte al oír aquella conversación, sino a nuestro nuevo enfoque. Mi familia ya estaba a salvo, por lo que nuestra prioridad principal se había convertido en la caída del Shogun y la liberación de los pokémon oprimidos.
Teníamos un nuevo destino, un destino muy lejano. A partir de aquel preciso instante, nuestro próximo objetivo, era la tierra del Sol naciente.
Retomando nuestra antigua estrategia de hacer dedo por las carreteras, sumado a interminables caminatas, nuestra odisea nos llevó a través de Libia. Nos llevó poco más de dos días a travesar el país. Podría decirse que fue un tiempo de “placer”, que no está para nada relacionado con los hermosos paisajes del país Africano, sino por el hecho de que ningún pokémon nos molestó durante el recorrido. Probablemente lo más destacable de la travesía por dicho país, fue la noche que pasamos a orillas del oasis Mandara, toda una experiencia maravillosa. Era un lugar muy peculiar, no sólo por ser considerado uno de los oasis más bellos del mundo, sino que también por su clima seco, su exuberante flora y su peculiar ambiente, que dejaba apreciar de vez en cuando pokémon muy exóticos como los Sandlash o Dunsparce o los milenarios Kabuptos, que habitaban sus profundidades. Aprovechando nuestra oportunidad, con los artículos de limpieza personal, comprados hace ya tanto tiempo en Argentina, improvisamos un baño. Desde que habíamos abandonado nuestra patria, lo más cercano a un baño que tuvimos fue tener que caminar bajo la lluvia. Una vez limpios y descansados, abandonamos la tierra libanesa para dar paso a nuestro siguiente objetivo a corto plazo, la mística tierra de Egipto.
Nuestra estadía en Egipto fue, ¿cómo expresarlo correctamente? Extravagante, creo que es un calificativo más que perfecto. Sin duda estuvo infestada de emociones, tanto buenas como malas. Es por todo eso, que me veo obligado a profundizar un poco más mi primera visita a la tierra de las pirámides.
Quizá les parezca repetitivo, y me habrán escuchado decirlo infinidad de veces, ya que poco son los lugares visitados en ese viaje que me desagradaron, pero me tomaré la molestia de nuevamente decir, que aquella república, es sencillamente maravillosa.
Si bien no pudimos ver las atracciones que cualquier persona en su sano juicio visitaría si viajara a Egipto tal como las milenarias pirámides, la imponente esfinge, la pintoresca ciudad de El Cairo o las costas del Mar Rojo entre tantos otros, no tengo vergüenza de decir que fue otra experiencia maravillosa. Absolutamente todo, desde la gente pasando por los paisajes hasta su peculiar clima, es sencillamente encantador.
Podría decirse que los acontecimientos dignos de ser contados comenzaron al llegar a un pueblo bastante grande, a varios kilómetros de distancia del río Nilo. Como habrán notado en mi forma de hablar sobre dicha nación, no tengo queja sobre ella, y sin duda, aquel pueblo no era le excepción. Era un pueblo de casas muy antiguas, que complementaban perfectamente con las viejas calles, en su mayoría hechas de adoquines. El lugar no era muy caluroso, tomando en cuenta las temperaturas normales de aquel continente. Mucha gente se paseaba por él a nuestra llegada, la mayoría con sonrisas en sus rostros, no se necesitaba ser muy inteligente para saber que la vida en un lugar como ese, la gente vivía contenta y pacíficamente. También debo admitir que jamás supe su nombre. Tendría que comenzar pericias para averiguarlo y poder ir de nuevo, después de todo, aquel sitio representa mucho para mí. Lo ocurrido allí, me abrió los ojos y me dejó formular varios pensamientos que me llevaron a formar la… Bueno, será mejor no adelantarme, todo a su medido tiempo.
No había nada extraño en su estrellado cielo, que hiciera sospechas sobre las cosas que irían a suceder pronto. En una zona apartada de allí, nuestro grupo acampaba y lamentablemente, la paz estaba lejos de reinar.
-¿Qué tenemos para comer?- Gonzalo preguntó sosteniéndose su estomago, en tono quejoso. Si de algo estoy seguro, es que Gonzalo debe ser la persona más irritante cuando tiene hambre.
-Creo que nos quedamos sin nada- More decía mientras hurgaba bruscamente en su mochila. -No, no hay nada- soltó con furia la mochila.
-¡Otra vez! Deberían llevar más cuidadosamente la cuenta de cuanto alimento teníamos.
Sabía que esa discusión no tendría final feliz. Traté inútilmente de ignorarlos, sus chillidos son insoportables.
-Ahora resulta que es nuestra culpa- dijo indignada la chica.- Si quieres siempre tener algo que comer, la próxima vez lleva tú las cuentas. ¡Estoy cansada de tener que hacerlo yo!
-Sí, talvez. ¿Pero no soy yo acaso el que siempre lo roba?
-Bueno eso no es excusa, imbecil.
-¡Tú no me mandas! No tienes derecho a llamarme así, idiota. Esto es sencillamente tú culpa.
-¡No es cierto!- gritó ella.
-¡Sí lo es!- respondió él.
-¡Mati, dile!- gritaron juntos.
-A mí no me metan en sus tonterías.
-Típico de Mati, tan indeciso como siempre- exclamó furioso mi compañero.
-Te recuerdo, que estabas discutiendo con ella, no conmigo- mencioné, comenzando a irritarme.
-Sí, sí, como digas. De todas formas mañanas tendremos que salir a robar algunas cosas a un supermercado.
-¿Por qué debo ir yo? Sabes muy bien, que detesto ir a conseguir- detestaba decir “robar”- cosas.
-¡No empieces de nuevo con esas tonterías!- gritó aún más furioso Gonzalo.
-¡Perdón por sentir remordimiento! ¡Ojalá pudiese ser perfecto como tú!- con obvio sarcasmo mascullé.
-¡Imbecil!
-¡Ya cállense!- Fue Morena quien gritó. Por otra parte, los pokémon miraban petrificados, sin saber que decir.
-¡Callate tú!- le respondió lleno de ira el muchacho.
-¡Basta!- grité -¡No puedo creer que seamos tan idiotas, discutir por un poco de comida!
Sin decir una palabra más me alejé unos metros y me recosté sobre un árbol mirando en otra dirección, quería dormirme para no tener que soportar más a mis compinches. Estaba furioso, en aquel instante donde los otros dos parecieron entender mis palabras y se callaron, no quería pensar en mi familia, ni en el Shogun o en nuestro viaje, ni siquiera me molestaba la idea de haberme ido a dormir sin despedirme de Lucario como hacía habitualmente, solamente quería dormir.
Aparentemente las secuelas de aquella pelea quedaron en el ambiente, ya que al día siguiente me desperté muy tarde por mi propia cuenta, lo que es extraño, ya que generalmente el primero en despertarse levanta a los otros para continuar viajando temprano. Ni siquiera nuestros pokémon, madrugadores por naturaleza, tuvieron la osadía de despertarnos.
Me levanté sigilosamente, sin saber con que panorama me encontraría. Por la posición del Sol, sabía que era aproximadamente el medio día. Allí estaban Gonzalo y Morena, en silencio, pero juntos, comiendo junto a Lucario y Deoxys pan y queso. Me acerqué hacia ellos, tratando de averiguar lo ocurrido.
Gonzalo me miró con obvio arrepentimiento. Llevábamos mucho tiempo siendo amigo como para distanciarnos por una tontería así, después de todo, siempre pude contar con él pase lo que pase. Luego de unos segundos repletos de incomodo silencio en aquel escondite que hallamos, movió sus labios.
-Mati, yo lo…
-Ni lo menciones.
-Y Mati…- comenzó Morena.
-No hace falta- dije calmadamente.-Los entiendo, y yo también me disculpo. Sé que estábamos algo alterados, hambrientos, cansados, irritados, simplemente tratemos de que no vuelva a pasar.
-Mati, sé que no te gusta, pero esta mañana me llevé varias cosas de un mercado y…
-Lo entiendo, jamás llegaré a acostumbrarme a esto, pero es lo correcto. Además, yo fui quién introdujo este vicio entre nosotros, cuando robé el dinero de aquel torneo. Ahora dame algo de eso, muero de hambre.
Reímos a carcajadas por un buen rato. Aquel desayuno-almuerzo, estuve lleno de charlas animadas, chistes, tonterías de adolescentes y especialmente de risas, como solían ser siempre. Parecía que aquella tremenda discusión jamás había ocurrido. Comimos muy bien, aunque detesto alagar el crimen, Gonzalo se había lucido robando aquella enorme cantidad de comida usando sólo su ropa y sus bolsillos como escondite. Comí realmente bien.
Desde aquel día comprendo perfectamente, que un estomago lleno significa buen humor y uno vacío disputa y tristeza.
Con todos nuestros pequeños inconvenientes resueltos, continuamos viajando. Estábamos atravesando aquel pueblo que he mencionado hasta el cansancio. Después de ver algunos mapas de información, encontramos la ruta indicada para seguir nuestro viaje hacia el Este, justo del otro lado del pueblo.
Como siempre, nosotros caminábamos tranquilamente por las calles del pueblo, mientras que Lucario y Deoxys sigilosamente se deslizaban sobre los techos de las casas aledañas.
De pronto, a una calle de distancia, oímos gritos y varias voces hablando una encima de la otra. Casi por reflejo los tres giramos en la dirección de donde los gritos provenían, para ver un enorme tumulto de gente rodeando lo que parecía ser una ancha avenida, la única del pueblo.
Nos miramos unos a otros con preocupación, ya que sabíamos que en los últimos meses, esas grandes masas de personas eran generalmente reunidas por las más comunes desgracias por aquel entonces, los ataques pokémon.
-¿Mati, que hacemos?
-Vamos a ver.
Sin decir más nada, nos echamos a correr en aquella dirección. Al llegar, comenzamos a avanzar entre las personas, habría al menos unos cincuenta espectadores observando lo ocurrido. Un enorme Conkeldurr, musculoso, con su rudo rostro, sosteniendo dos enormes columnas de roca, mirando con la típica vista perdida que tienen todos los pokémon que sufren control mental, se hallaba parado justo en el medio. Cerca de él, un hombre calvo, de unos treinta años aproximadamente, se hallaba tirado en el suelo sangrando. Este se arrastraba lentamente tratando de alejarse, lo que sólo podía significar que aquel pobre tipo recibió un feroz golpe del pokémon, más específicamente, de esas enormes columnas de piedra.
Me había quedado sin aliento, el aspecto de ese hombre era terrible, parecía sufrir inmensamente. Todo el público allí presente, entre los que se encontraba un policía, habían quedado boquiabiertos. Nadie se arriesgaba a rescatarlo, todos estaban paralizados del susto.
Entonces el pokémon reaccionó. Con sus torpes y lentos movimientos producto de su gran masa muscular, levantó nuevamente aquel trozo de piedra. No pude resistirme, era conciente de que estaba haciendo una estupidez, pero tenía que ayudar a aquel hombre, fuesen cuales fuesen las consecuencias.
-¡Lucario, Velocidad Extrema!
Milésimas de segundo antes de que Conkeldurr destruyera el cráneo de ese hombre, mi pokémon reaccionó increíblemente y lo embistió, haciendo que el ataque de la gran mole en vez de golpear al sujeto, golpease el pavimento.
Creo que está demás describir lo que sucedió entre la multitud. Decenas de gritos y suspiros se oyeron al ver que Lucario había salvado a su vecino. Claro que la sorpresa sería mayor, una vez que descubriesen que yo le daba órdenes.
-¿Mati, que hiciste?- exclamó asustado Gonza.
-¡No hay tiempo! ¡More, Deoxys, encárguense del hombre herido! ¡Gonzalo intenta por cualquier medio sacar a la gente de aquí! ¡Yo me encargo de él!
Ambos asintieron y corrieron rápidamente para cumplir con lo pedido. Seguramente Deoxys pudo haber ganado más fácilmente la pelea contra el luchador pokémon, pero ese hombre necesitaba asistencia médica que sólo Deoxys podía proporcionarle en aquel momento.
-¡Lucario, Esfera Aural!
Al notar que hablaba español, la gente comenzó a mirarme con caras raras. Entretanto, Lucario arrojó su poderosa bola de energía directo a torso de su enemigo, quien pareció sentirlo mucho. Este, increíblemente furioso, velozmente se apresuró a atacar con un puñetazo. Lucario voló varios metros, la fuerza de ese pokémon era impresionante, y el tipo acero de Lucario no facilitaba las cosas.
-¡Ataque Óseo!
Entonces la gente comprendió, aunque seguramente no entendían nada de lo que decía, averiguaron que yo le daba ordenes a mi fiel compañero. Los que estaban más cerca de mí se alejaron con apuro, pero nadie se abandonó esa avenida, todos aunque asustados, querían presenciar lo que pasaba.
Con su poderoso hueso luminoso como arma, mi amigo atacó a sangre fría a su rival directo en el rostro. Un charco de sangre voló y dejó ver una abertura en su cabeza, así como también un ojo morado. Chillando molestamente, tomó una de sus columnas de roca y la lanzó directamente hacia Lucario quién la esquivó por poco. Si no me equivoco aquel ataque era su versión de Roca Afilada, una prueba clara y concisa de que los Conkeldurr son pokémon de músculos muy grandes, pero cerebros tan pequeños como para utilizar un ataque de roca contra un Luchador de Acero.
-¡Así se hace compadre, Esfera Aural de nuevo!
La gente ya no chillaba, aunque los suspiros de asombro y miedo no cesaban. Deoxys sostenía a aquel hombre entre sus brazos, sanándolo, mientras que Morena estaba junto a ellos dándole ánimos a su pokémon. Por otra parte, Gonzalo les gritaba inútilmente a los egipcios allí presentes, hablantes de árabe, en español frases como “¡Por favor aléjense!” o “¡Muévanse! ¿Son idiotas o qué?”.
Lucario nuevamente arremetió con su característico ataque especial, derribando a su enemigo, quién desde el piso hizo temblar la tierra con Terremoto. Más de uno, incluyéndome, caímos al suelo haciéndonos daño, sobretodo Lucario.
-¡Continua con Esfera Aural!
La actitud de los allí presentes no cambiaba en lo absoluto. ¿Aprobaban lo que hacía? ¿Nos lincharían del pueblo cuando la batalla terminase? ¿Seriamos visto como criminales? ¿Nos acusarían de brujos y nos quemarían en la hoguera?
Otra poderosa esfera de energía remató al luchador pokémon tirado en el suelo, causándole un daño extremo. Este se debilitó instantáneamente.
De pronto la gente cayó. Ya estaba hecho, había hecho lo que creía correcto, sería la gente quién nos juzgue. Gonzalo dejó de gritar sin sentido y se acercó a mí, al igual que Lucario, flanqueándonos entre nosotros. Un momentos después, More junto a Deoxys se nos unió.
Sudábamos la gota gorda, ninguna podía preveer la reacción de la gente. De pronto, un sonido tan característico que sólo un choque de manos podía producirlo se escuchó. Luego se escuchó otra vez, pero más fuerte. Otra vez, y otra, y otra, efectivamente, nos estaban aplaudiendo, lo que en cualquier parte del mundo, siempre significa algo bueno.
El hombre que Deoxys había curado, bañado en lagrimas, se acercó cojeando hacía nosotros y nos dio la mano a cada uno, excepto a los pokémon, a los que a pesar de salvarlo, no podía evitar tenerles algo de pavor. Los aplausos no cesaban de hecho cada vez eran más fuertes.
No pude resistirme a sonrojarme cuando toda esa gente, cuya cantidad parecía haber aumentado durante la batalla sin que lo notara, idolatraba nuestras hazañas.
De un momento a otro los aplausos fueron relevados otra vez por suspiros. De a poco, la gente comenzaba a levantar su cabeza en dirección al cielo. Como habrán pensado, los imitamos, para poder apreciar una imagen que borró del todo la sonrisa que mi buena acción había generado.
Allí, en el despejado cielo, donde ni siquiera una nube se atravesaba, una enorme estructura de hierro apareció flotando. Era un helicóptero, pero totalmente distinto al que usó el Shogun o cualquiera que hubiese visto antes. Era enorme, gigantesco. Sobre eso, tres grandes hélices giraban velozmente sosteniéndolo en el aire. Lentamente descendía en el reducido espacio que esa avenida proporcionaba.
Por poco creí que no entraría, lamentablemente si lo hizo. El gran vehiculo volador tocó tierra y sus hélices comenzaron a reducir su velocidad. Sólo algunos comentarios en voz baja, dichos en Árabe, eran los únicos sonidos que la multitud, ka cual ya alcanzaba las setenta personas, emitía.
Una vez que el colosal helicóptero se detuvo, una rampa apareció desde una puerta que se abrió ampliamente. Muy lentamente, una mujer comenzó a descender de allí. Esta era alta, esbelta y de curvas exuberantes. Su rostro era hermoso, capaz de conquistar a cualquier hombre de la Tierra, me atrevería a decir. No superaría los veintitrés años, y sus ojos, verdes como la piel de un Sceptile, eran claramente visibles en su pequeño pero fino rostro, que carecía de cualquier tipo de maquillaje. Su pelo, sin duda era envidiable para cualquier mujer. De un color castaño claro, su lacia cabellera llegaba hasta la mitad de su espalda. Vestía con una falda, zapatos de tacón y una camiseta negra, cubiertas por una especie de capa similar a la que el Shogun solía usar, sólo que en su caso era abotonada, por lo que podía abrirse y dejar ver el resto de su vestimenta.
Caminando elegantemente, como si de una modelo se tratase, se acercó hasta alcanzar una distancia prudente, de una manera muy similar a la que el Shogun pokémon, seguramente se jefe, lo hizo en nuestro primer encuentro. Ella nos miró y con su fina boca dijo:
-“Pagese que pog fin los he encontgado”- su acento era claramente francés.
-¿¡Quién eres tú?!- grité.
Pareció ignorar mis palabras, luego simplemente habló otra vez.
-“Les terminer”.
La hermosa francesa de pocas palabras, sin decir nada más, sacó tres pokebolas de sus bolsillos y liberó a tres pokémon, un Aggron, un Tyranitar y un Blaziken. Sin embargo, estos no estaban solos. Del enorme helicóptero varios hombres armados con varas eléctricas descendieron, eran bastantes, alrededor de treinta.
Ella tenía pokebolas, lo que significaba que era un miembro de la élite de cazadores al mando del Shogun pokémon, como lo solían ser Demian y aquel tipo que una vez nos retó a una batalla doble en el estrecho de Gibraltar.
Nuestra situación era crítica, no sólo contaba con más pokémon que nosotros, sino que también la acompañaba un ejército personal. Definitivamente, el presupuesto que recibía por parte del Shogun era muy superior al de Demian. No había forma de que los derrotásemos a todos solos. Nosotros cinco avanzamos con miedo hacia ellos, sin tener nada cercano a un plan.
De pronto, varios pueblerinos se acercaron hacia nosotros. Intercambiamos miradas, y ellos asentían mientras decían frases incomprensibles para nosotros. Se lo que sea que dijeran, estaban de nuestro lado. Los gritos de estos ya no parecían de miedo, sino más bien de valentía y animo. Todos los presentes, hombres y mujeres comenzaron a colocarse en fila, gritando, y seguramente maldiciendo, a los hombres del Shogun. No solamente eso, sino que rompían ramas de árboles, juntaban piedras, buscaban cualquier cosa que sirviese de arma.
Como siempre digo, la suerte estuvo de mi lado muchas veces, y esa no fue la excepción. Tenía una gran cantidad de personas, más del doble que el ejercito del Shogun, y casi tantos pokémon como él.
De un momento a otro, el oficial de policía antes mencionado, que se hallaba en primera fila, gritó muy fuerte apuntando con su garrote hacia el enemigo. Tanto él, como la mayoría de los presentes (ya que unos pocos se acobardaron al último segundo) se abalanzaron sobre ellos. Nosotros, al igual que los pokémon los imitamos.
Así fue como una brutal batalla campal dio inicio. Los hombres del Shogun tenían varas electrificadas, muy molestas para nuestro bando, pero debido a la gran diferencia numérica, las personas que luchaban para nuestro bando lograron reducir a algunos en el transcurso de la batalla y robarles sus varas, que fueron usadas con ellos mismos. Deoxys y Lucario mantenían a raya a los pokémon, que la mujer francesa controlaba desde la rampa del helicóptero, sin ensuciarse las manos. En cuanto a nuestro grupo, no puedo decirles que pasó con Gonzalo y Morena durante el enfrentamiento los perdí de vista. En mi caso, me dediqué a golpear con patadas, rodillazos, puñetazos y hasta en una ocasión, cabezazos, a cualquiera que estuviese uniformado con las ropas de Game Freak. Por supuesto que también recibí mis golpes, tres veces me atacaron con choques eléctricos, leves por suerte, ya que pudieron reabrir mis viejas heridas. No sólo eso, incontables son los puñetazos que recibí en rostro y la veces que caí al suelo, después de todo, yo solía ser bastante escuálido y esos hombres estaban claramente entrenados físicamente.
La batalla se extendió por minutos, más gente comenzó a aparecer, algunos se unían, otros sólo miraban. Al cabo de unos minutos, ya caminar era muy difícil debido a todas las personas caídas y desmayadas. Finalmente ocurrió, los de mi bando redujeron al último de los hombres del Shogun. En cuanto a los pokémon, Lucario había vencido a uno, por lo que seguían peleando dos contra dos.
Aquella poderosa mujer se paró, tranquilamente, como si nada hubiese ocurrido, tomó sus pokebolas y guardó a sus pokémon en ellas.
-“¡Retrait!”- exclamó.
Todos aquellos soldados de su bando, que no se hallaban inconcientes o apresados, corrieron hacia el helicóptero como gallinas asustadas. Un grito de victoria grupal se alzó sobre los valientes combatientes que ayudaron a vencer a esas fuerzas malignas, incluyéndonos.
La mujer no dijo nada más. Sólo nos miró una última vez con una mezcla entre desprecio y curiosidad, luego se metió en se helicóptero antes de que los habitantes del lugar la alcanzasen. En medio de una lluvia de piedrazas, el vehiculo despegó alejándose por los aires.
Tenía un dolor impresionante de espalda, mi nariz sangraba, mi cojera había regresado y tenía el rostro íntegramente hinchado por todos los puñetazos que había recibido, pero no me importaba. Habíamos ganado una batalla, unidos, tanto pokémon como personas colaboramos para impedir un desastre. Estaba orgulloso, me sentía lleno de felicidad, tenía tanto que decir y agradecer a esas personas, y sabía como hacerlo.
Busqué entre las personas que victoreaban la salvación de su pueblo y los que ayudaban a los heridos hasta encontrar a Gonzalo.
-¡Gonza!
-¡Mati, lo hicimos!
-¡Sí, es genial! Gonza, necesito un favor.
-Lo que sea.
-Necesito que dejes a Deoxys controlar te mente para que hagas de traductor con los egipcios.
-¡¿Qué?!
-Por favor, por favor, po…
-Está bien, lo que sea, hasta ahora esa cosa no me ha matado.
-Gracias.
Busqué a Morena y a Deoxys. Les expliqué un poco más detalladamente lo que quería hacer y ellos accedieron también. Todos nos reunimos, Deoxys tomó a Gonzalo en brazos y lo alzó en el aire, donde comenzó a brillar e invadió su mente.
-Muy bien Deoxys, tradúcelo por favor.
-De acuerdo- dijo Gonzalo, siendo controlado por Deoxys, claro está.
-¡Atención!- grité y Gonzalo lo repitió en árabe.
Todos los presentes giraron hacia nosotros.
-Quisiera agradecerles a todos ustedes por su ayuda.
Gonzalo, aún flotando en el aire junto a Deoxys, repitió todo lo dicho. La gente repitió en alto una frase, de nada, seguramente.
-Pero también, quisiera pedirles perdón. Si estas personas han invadido su pueblo, es solamente nuestra culpa. Ellos nos buscaban a nosotros, porque nuestros pokémon son diferentes a los suyos. Nuestros pokémon son buenos- continué, mientras Gonzalo traducía. -No tengo palabras para disculparme por los inconvenientes que les hemos causado. De todas formas, me tomaré el atrevimiento de pedirles de advertirles algo, de demostrarles algo. Espero que haya quedado claro, que no todos los pokémon son malvados. No todos los pokémon son maquinas de destrucción que merecen ser destruidos, los pokémon son buenos, y si existe alguien realmente malvado es una persona que se hace llamar el amo y señor de los pokémon. Ellos son criaturas maravillosas y muy complejas, sin embargo existe escoria que los hace quedar mal, que los transforma en asesinos, en destructores y en salvajes. No deben odiar a los pokémon, deben odiar a quien los controla y los vuelve maléficos. Ya que por su culpa los pokémon pasaron de ser fieles compañeros, como estos dos aquí presentes, a ser seres odiosos y destructivos. Recuerden mis palabras, quizá les cueste comprenderlo, pero les ruego, créanme.
Gonzalo terminó de traducir varios segundos después de que yo terminara mi discurso, y unos aplausos surgieron.
-¡No he terminado! Debo felicitarlos. Demostraron ser un pueblo unido, solidario, una comunidad que trabaja en equipo. Me iré de aquí con una gran sonrisa porque su pueblo me enseñó valiosas lecciones. Ustedes nos ayudaron desinteresadamente, a pesar de no conocernos, a pesar de ser extranjeros, arriesgaron sus propias vidas para salvarnos. Nunca olvidaré un gesto como el suyo, nunca. Ojala el mundo pudiese ser como la gente de aquí, tan buena, tan solidaria, tan comprensible. Por eso, y por todo lo ocurrido hoy, les pido que siempre sigan así, que no cambien. Recuerden que la unión hace la fuerza. Quizá se vengan tiempos difíciles para el mundo, no sólo por los problemas cotidianos, ya que no planeo mentirles, quizá el problema con los pokémon se agrave aún más, pero doy fe, de que si ustedes siguen unidos, siempre podrán salir adelante. No lo olviden, la unión hace la fuerza.
A mis palabras traducidas al árabe le siguió una imponente ola de aplausos que aumentaron aún más mi orgullo y autosatisfacción. En el auge de los aplausos hice una reverencia frente a toda esa gente que se había ganado todo mi respeto y admiración.
-¡Pronto partiremos y no los molestaremos más! Pero primero, debemos ayudar a los heridos. Aquellos que hayan estado expuestos a los toques eléctricos por mucho tiempo deben ser los primeros en ser tratados. Ese pokémon que esta aquí flotando, podrá curarlos rápidamente. No deben tenerle miedo, no les hará ningún daño, confíen en mí.
Así fue, Deoxys con nuestra ayuda curó a los heridos. Más gente aún se acercó al lugar, incluso más policías, pero todos quedaron impresionados con la historia que en ese pueblo se narraría de generación en generación por mucho tiempo. La historia de cómo la gente de ese lugar, se unió para vencer a una fuerza mayor. Nadie nos molestó, una vez que nos cercioramos de que todos los heridos (incluyéndonos) estuvieron sanos nuevamente, nos despedimos, como pudimos, de las personas y nos fuimos de allí, en busca de otro destino.
¿Mati?- More preguntó.
-¿Qué?
-¿De donde sacaste esas hermosas palabras que dijiste en el pueblo?
-No sé, sólo estaba inspirado.
-También te halagaría Mati, pero no pude escuchar nada -dijo frustrado Gonzalo.
Nos mofamos de él por un rato, luego retomamos el tema.
-Ya en serio, francamente Mati, fue un discurso hermoso. Me encantó el uso que le diste a esa frase, aunque no sea de tu autoria, la usaste en el momento perfecto, “La unión hace la fuerza.”
“La unión hace la fuerza” una frase muy peculiar pero con un significado claro, desde aquél entonces se convirtió en una parte muy importante de mi vida, mi carrera y demás. Curiosa introducción tuvo en mi vida, ¿verdad?
Más allá de todos lo antes dicho, el tiempo me ha llevado a reflexionar también sobre otro tema. Aquel día decidí hacer lo correcto, y gracias a eso hoy estoy con vida. ¿Qué hubiese pasado si yo no hubiese ayudado a aquel hombre? ¿Cómo hubiera enfrentado a todo ese ejército sin el apoyo del pueblo? Hacer lo correcto siempre trae buenos resultados. No se malinterprete, hacer lo correcto no siempre es hacer lo que está bien o lo que las leyes diga. Hacer lo correcto, implica buscar hacer lo que beneficie a uno y a los que les importa, ya sean familiares, amigos o lo que sea. La palabra correcto tiene un significado muy amplio, así como también infinidades de puntos de vista, pero lo importante siempre es, hacer lo correcto.
CONTINUARÁ.

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 18]
Muy buen capítulo, meto en Spoiler lo que pienso de él ya que hay más de uno (yo soy uno de estos) que se dedica a leer las respuestas xD
Spoiler
Un capítulo maravilloso, aunque hay varios fallos que te los indicaré ahora después.
El fic va muy bien, muy bien estructurado (exceptuando la cara del japonés xDDD) y con bastante trama. Tengo una duda sobre el fic, ¿Habrá algo que se sepa del Dragonite?Tengo mucha curiosidad xD
Bueno, te marco los errores
El fic va muy bien, muy bien estructurado (exceptuando la cara del japonés xDDD) y con bastante trama. Tengo una duda sobre el fic, ¿Habrá algo que se sepa del Dragonite?Tengo mucha curiosidad xD
Bueno, te marco los errores
Spoiler
Cita de Matyazzz
aún estaba muy adolorido, pero parecía que estaba conciente otra vez,
Consciente... y dolorido.
Cita de Matyazzz
mientras que Lucario yacía inconciente en el suelo.
Te digo lo mismo...
Cita de Matyazzz
Retomando nuestra antigua estrategia de hacer dedo por las carreteras,
Bueno, eso en españa suena un poco... bastante mal, si quieres remediar eso, se dice hacer stopping, si no... así se entiende.
Cita de Matyazzz
Una vez limpios y descansados, abandonamos la tierra libanés para dar paso
Libanesa, ¿no?
Cita de Matyazzz
Nuestra estadía en Egipto fue
¿No querrás decir estancia? No sé como se dirá en Argentina
Cita de Matyazzz
Podría decirse que los acontecimientos dignos de ser contados comenzar al llegar a un pueblo bastante grande
Curiosidad y eso... ¿Tu ser incio para que acontecimientos dignos de ser contados comenzar al llegar al pueblo?
Cita de Matyazzz
Me había quedado sin aliento, el aspecto de ese hombre era terrible, parecía sufrir inmensamente. No éramos los únicos capaces de reaccionar
Querrás decir que no erais lo únicos capaces de no reaccionar.
Cita de Matyazzz
Si no me equivoco es ataque era su versión de Roca Afilada
Si no me equivoco ese ataque era su versión de Roca Afilada
Cita de Matyazzz
eran los únicos sonidos que la multitud, ka cual ya alcanzaba las setenta personas, emitía.
No voy a hacer comentarios...
Cita de Matyazzz
Se lo que sea que dijeran, estaban de nuestro lado
Sea lo que sea que dijeran, estaban de nuestro lado
Cita de Matyazzz
y si existe alguien realmente malvado es una personas que se hace llamar el amo y señor de los pokémon
y si existe alguien realmente malvado es una persona que se hace llamar el amo y señor de los pokémon
Cita de Matyazzz
No deber odiar a los pokémon, deben odiar a quien los controla y los vuelve maléficos.
En serio, ¿tu ser indio? Yo no ._.
Cita de Matyazzz
carrera y demás. Curioso introducción, tuve en mi vida ¿verdad?
Curiosa introducción, tuve en mi vida, ¿verdad?
Sé que son muchos los errores, aunque son mínimos.
Procura escribir despacio y sin prisa, la velocidad lo único que trae es tiempo libre, calidad no.
Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 18]
Hola maty! Vuelvo luego de tantos capis, estoy leyendo los capis apenas se publican, pero no estoy tan inspirado como para aportar como en los principios del fic.
Este capi fue increíble, muy importante en la trama del fic, estoy seguro de eso, esperemos q algún día Gonza obtenga un pokemon, porque sino le será dificil decir " Yo soy parte de la leyenda pero a la hora de la acción solo miraba", no? XD.
Salu2.
Pokefan2o1o.



