Cita:
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24 de Enero de 1999
Querido diario:
¡Que mala suerte por Dios!... como conté ayer mi padre iba a ir a su tierra en el bosque así que esta mañana fue a plantar unos árboles (un manzano y un peral).
Cavó hondo y encontró la puñetera caja con los cadáveres de los perros, aunque no me lo ha dicho yo lo se porque no ha pronunciado palabra alguna a la hora de comer y cenar.
Mi primer “gran” crimen (animal eso si) y he cometido varios errores graves como dejar la valla abierta y enterrarlos en la estúpida finca.
Bueno veo que esto último ya lo escribí una vez (creo), bueno pues mi hermano se está recuperando perfectamente. Cuando fui a verle por la tarde estaba dormido profundamente así que no entré pero lo vi por la ventana, tenía buen color de piel señal de que se está curando poco a poco pero bien.
En clase me apunté al campamento, cuesta treinta rupias (es poco) nos lo pasaremos genial. Agua, canciones alrededor del fuego, tiendas de campaña, amigos… en fin, una pasada.
Espero que venga Javi, pero sobre todo que venga Craig… hoy estuvo un poco distante pero no pasa nada seguro que mañana estará bien de nuevo.
Son las doce de la noche y estoy reventado, se me van los parpados mientras escribo así que por hoy lo dejaré.
Hasta mañana, diario…
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25 de Enero de 1999
Querido diario:
Hoy estoy bastante triste ya que le he tenido que contar a mi padre lo de mis impulsos homicidas. Fuimos hacia el huerto y allí, en el suelo, estaba la caja con los perros muertos.
Le expliqué que efectivamente eran los de Julián y que los había matado porque me molestaban, le conté que casi suspendo porque no me dejaron estudiar (era mentira, claro), le expliqué con todo lujo de detalles como los degollé y como me atacaron después.
Por la cara que ponía parecía que iba a vomitar allí mismo.
Después nos fuimos a comer (espaguetis con queso) y posteriormente él se fue al hospital, yo me quedé en casa echando la siesta.
Por cierto, cambiando de tema, mañana iremos unos amigos y yo a la piscina climatizada. Se está más calentito que a fuera ya que ahora mismo estaremos a siete grados bajo cero más o menos.
Bueno, acabare con el típico “no se que más contar”.
Hasta mañana, diario…
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26 de Enero de 1999
Querido diario:
Ayer conté que iba a ir a la piscina con mis amigos pues esta mañana fui con ellos, nos lo pasamos bien nadando de todos los modos hasta que uno de ellos hundió a Viktor (uno de clase con pinta de vampiro, pálido y delgado)
¡Casi lo ahoga! Salió medio llorando y escupiendo agua por todos los lados.
Los demás se rieron pero a mi no me hizo ninguna gracia y me crucé de brazos, el mismo chaval de antes me hundió a mí.
Noté como me estaba ahogando, asfixiando, tragaba agua y gracias al de arriba pude nadar hacia arriba.
Todos rieron de nuevo, el monstruo de mi interior salió más vivo que nunca así que agarré a Xabi (como se llamaba el burro, por así decirlo) y lo hundí.
Las risas se empezaron a escuchar de nuevo pero al ver que salían muchas burbujas me “suplicaron” que lo soltara, él me daba golpes en las piernas para que le dejara libre pero yo apretaba sus hombros hacia abajo.
Viktor me dio un empujón y entre los cuatro ayudaron al estúpido.
Si no llega a ser por los otros idiotas lo hubiera ahogado allí mismo, me encantó la sensación de ver a un ser humano sufriendo. Fue excitante.
De pequeño siempre me decían mis profesores “¿Qué quieres ser de mayor?” yo nunca respondía porque no lo sabía pero ahora diría “el mayor asesino serial que ha pisado la ciudad”
Quiero matar, matar hasta saciarme. Hasta que una fría sonrisa se pinte en mi cara, quiero ver como sufre alguien en mis brazos, quiero ver la sangre caer al suelo, ver como se tiñe con el cálido líquido carmesí… quiero ser un asesino, un monstruo ante el cual se arrodillen todos los asquerosos habitantes de la ciudad. Todos me temerán.
Puedo ver mi primera victima humana (en mi imaginación) y me estremezco de puro placer. Esbozo una sonrisa.
Hasta mañana diario…
—Te queria preguntar una cosa pero no te enfades.
—Depende.
— ¿Es dificil matar? —El sádico rió.
—Ahora te pregunto yo a ti, ¿es dificil respirar?
—No, para nada.
—Matar es igual de facil que respirar.