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#21

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


WTF! Desaparezco un mini-corto tiempo y ya posteas un cap!... malvado T.T

A bueno pues, ahora si quede corta de palabras O__O! En parte, todo esta completamente dicho, nada que criticar y fue un grandiosamente grandioso capitulo [sah! sabía que había sido Kaede >: D].
Bueno, cada vez te luces mas con cada capitulo, ya ni si quiera puedo acercarme a lo que viene, todo gracias a tu grandiosa manera de describir cada circunstancia y llenarme de misterio por cada segundo que lo leía *¬*

¿Errores? lo mismo de antes: la intriga no permite fijarse en pequeñeces como esas xD... mas, debo admitir que vi uno pequeñito por allí xDU, no recuerdo exactamente donde pero pusiste "solo" en vez de "sólo" [uno de soledad y el otro de únicamente xP].

*ejem* muy bueno, quero más T. T :gota: [el final me dejo con la intriga total :O!].


Cita de Mushy
...esa Yami y ese Naxo me hacen conocidos,,,y además parece q fueran mas q amigos O____O XDD

Ya somos dos las que pensamos iwal u. u :gota:

Jejeje muy interesante, sigue así : D
Bai!

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#23

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


Bueh, al fin tengo tiempo de postiar! ... maldito DS me encantan tus fics.. la verdano tengo tiempo casi de leer nada... pero la verdad vale la pena abrirse un espacio en la agenda para leer esto... la manera con que describis las escenas, me ahce sentir que estoy dentro de ella y veo todo como sucede.. nose como describirlo, es como si lo estuviera viendo en la television.. Ademas hay ciertos acertijos y escenas que nos llevan a una verdad oculta, que solo los elegidos (??) pueden disfrutarlas xDU ..

Bueh, ya flashe mucho xDU .. con este post queria mostrar la satisfaccion que me dio leer este fic, y que espero ancioso el proximo capitulo...

Ahhh!, te advierto que si no terminas este fic voy a librar al ejercito de monosvampiros para que te coman ò.ó


Saludop :cool:
Spoiler

No es un Adios, es un Hasta Luego
#24

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


Al fin me acordé de postear!! =DU
En fin... gran capítulo!! Al igual que varios, ya sospechaba que era Kaede, desde el primero ya era muy obvio o.ó
Errores noté varios pero ya olvidé donde estaban xD
Amm... que más? xD estoy posteando sólo para leer el cap. 3 (?) nah, broma. Ya no se que más decir... sólo que te apures a publicar!! xD

Saludos!! =D


La única forma de sobrevivir, es permanecer unidos.
Click en la firma para entrar al fic.
#25

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


Bueno, perdón por la tardanza, pero es que me cambiaron la compu, y entre el cambio, pasar todos los archivos, reinstalar el word, y que entré a jugar con muchos juegos, no escribí mucho, pero ya tengo otro caso listo, y dejo la primera parte ^^ Sé que es corta, pero quise dejar las deducciones para la segunda parte xD





Episodio III: Horas, minutos y segundos de muerte (parte I)



–¡Ay, hermano! ¿Qué te parece este vestido? –dijo Yami con una notoria sonrisa mientras sacaba un vestido lila del armario.

–Sí, es bonito… –respondió Zero sin siquiera mirarlo. Él se encontraba tirado en el sofá mirando televisión con una lata de cerveza en la mano y Dark sentado en el respaldo del mueble.

–¡Hermano! ¡No seas así! ¡Quiero tu opinión, es una fiesta importante y quiero lucir bien! –se quejó su hermana.

–Está bien… –dijo sin ganas el detective. Volteó a mirar el vestido que su hermana llevaba– Es muy corto, usa uno más largo…

–¿Corto? Pero si llega hasta las rodillas –comentó confusa Yami.

–Por eso mismo… que llegue por lo menos a los tobillos –dijo Zero como si fuera una broma, pero no lo era.

–¡No seas tan sobre protector! Éste es bonito, lo llevaré –dijo sonriendo aún más.

–Y si lo ibas a llevar a pesar de lo que dijera, ¿para qué me preguntaste? –preguntó el joven nuevamente concentrado en la televisión y su bebida.

–Olvídalo… –dijo vencida Yami– ¿Y tú qué llevarás?

–No sé, supongo que unas zapatillas, un jean y una remera… –respondió desinteresado.

–¿Cómo? –reprochó su hermana– ¡Es una fiesta formal, elegante, asistirá gente importante! ¡Debes ir con traje, no con ropa casual!

–Pero ni siquiera tengo un traje… –dijo Zero.

–¡Cómprate uno! Todavía nos queda algo del dinero que te dieron en reconocimiento de resolver el caso, hermano, puedes usarlo –le dijo Yami–. Recuerda lo que dijo Kira…

Lo que había dicho Kira… por ella misma debía vestir un traje. Ya hace una semana, algo después de resolver el caso donde se involucraba su hermana, Zero había recibido una visita conocida. A su puerta había llamado Kira, ex compañera de viajes, con quien recorrió parte de Kanto, y todo Hoenn y Sinnoh. Era una coordinadora reconocida, hacía unos años había ganado el Gran Festival de Sinnoh, y por eso mismo los había ido a visitar.

Naxo y Yami estaban desayunando mientras Zero dormía. En ese momento, entró por la puerta Kira, una chica llamativa y peculiar, de un largo y claro cabello blanco, con unos ojos azules que realzan y miran profundamente.

Ella era Kira, la ex compañera de viajes de Zero. Se conocieron en Kanto, la segunda región por la que viajaron ambos. Fue durante el incidente en ciudad Azulona, el cual hizo famoso a Zero. Kira se vio involucrada en aquel atentado al centro comercial de la ciudad, y gracias a Zero se demostró su inocencia, aunque no lograron atrapar al culpable. Tras ese incidente, como ambos tenían que viajar a ciudad Azafrán, fueron por el mismo camino, y tras una pelea de gimnasio y un concurso, decidieron seguir viajando juntos hasta que llegara el momento del Gran Festival y de la Liga Pokémon. Tras finalizar los dos eventos, junto con Kero, otro amigo que habían hecho durante el viaje, decidieron ir todos juntos a Hoenn a seguir las aventuras, y luego un último viaje por Sinnoh.

Kira era un año menor que Zero, tenía 19. Había nacido en Johto, y actualmente vivía allí, en ciudad Iris. Era proveniente de una familia muy adinerada, y además, hermana de la actual líder del gimnasio de esa ciudad, de quien había aprendido gran cantidad de cosas tanto en combates como en presentaciones. Inició su viaje a la misma edad que Zero, y habiendo participado y perdido del Gran Festival de esa región, viajó a Kanto donde se conocieron. Una vez terminado el viaje por Sinnoh, cada uno volvió a su hogar.

No habían tenido mucho contacto desde terminado el viaje, simplemente contactaban raramente por Internet o alguna que otra llamada durante cumpleaños o situaciones parecidas. Sin embargo no por eso dejaban de ser amigos.

–Tú… ¿qué… qué haces aquí…? –había preguntado Yami al verla. Su voz era entrecortada por la sorpresa y emoción, hacía rato que no se veían ambas, y Yami se alegró tanto que le costaba hablar.

–Bueno, simplemente venía a hacerles una invitación, perdón si vine temprano –dijo Kira con una suave voz y una sonrisa tímida, mirando a Naxo y Yami.

–¡No hay problema por la hora, si ya estamos todos despiertos! Salvo por Zero, pero bueno, él antes del mediodía no despierta –rió Yami–. ¿Y qué invitación vienes a hacer, Kira?

–Bueno, verás –empezó a decir la muchacha–. El Gran Festival de Sinnoh organiza un evento en conmemoración de que el Gran Festival cumple 100 años. Y bueno, invitaron a todos los que quedaron en los cuatro mejores puestos de los últimos años, y pueden llevar invitados, y como fue con Zero y Kero que viajé por Sinnoh, quise invitarlos a ambos. Kero ya me confirmó que iría, solo falta invitar a tu hermano –explicó la joven.

–¡Oh, una fiesta! ¡De seguro irá! ¡Es más, iré ahora a despertarlo para que te confirme! –dijo alegre y cantarina Yami y fue hasta la habitación de Zero a despertarlo.

Y lo despertó. Zero tras dejar de dormir se levantó con la ropa que durmió (que después de todo era la misma que había usado el día anterior) y fue hasta la cocina a reunirse con sus invitados. Allí se sorprendió al ver a Kira, y tras hablar un rato, no solo Zero aceptó, sino que también fue invitada Yami. Ella misma fue quien lo convenció de aceptar, ya que la idea de que sería una fiesta formal y elegante lo desalentaba, pero no le quedó más remedio que acceder a la invitación e ir con su hermana.

La fiesta era dentro de una semana, y había pasado el tiempo al punto de que solo faltaba un día. Y ahí se encontraban, Yami indecisa sobre si llevar el vestido lila, y Zero despreocupado mirando la televisión con su cerveza.

–Kero dijo que hoy iría a comprarse un traje, le llamaré y le diré que irás con él –dijo Yami, a lo que su hermano debatió.

–¡Pero hermana! ¡No tengo ganas de salir, hace frío! –excusó Zero.

–Hace 22°C, Zero…

–¡Entonces hace calor! Además no quiero ir a comprarme un traje, ni siquiera quiero ir a esa fiesta aburrida –se quejó el detective y bebió un sorbo de su bebida.

–¡Quieras o no, iremos! Es una fiesta muy importante y elegante, y nos invitaron, ¡así que iremos! –fue la última palabra de Yami.

Tal vez porque no quería discutir, o porque sabía que su hermana no dudaría en recurrir a la violencia para convencerlo, Zero aceptó. Esa misma tarde llegó a su departamento un joven llamado Kero, también ex compañero de viajes de Kira y Zero. Kero no había participado de ninguna Liga Pokémon ni concursos, simplemente viajaba por el hecho de las aventuras. Lo conocieron en Kanto, en ciudad Azafrán, donde se hicieron amigos en un recorrido por la compañía Silph S.A.

Kero era un experto en informática, y les había sido de mucha ayuda por su computadora portátil, por la cual podían actualizar sus pokédex o buscar mapas de las regiones, información, y muchas cosas más. Kero tenía la misma edad que Yami, 17 años. Era alto, de pelo largo y castaño, con ojos cafés. Era de un humor agradable, no solía caerle mal a la gente. No era tan expresivo y era muy sensible, pero más allá de eso era un gran compañero de viajes. Kero también era residente de Johto, vivía en ciudad Trigal. Su padre era técnico, el encargado de mantener en funcionamiento el tren de Johto y de modernizarlo. De ahí Kero había heredado su gusto por la tecnología.

Tras saludarse y hablar un rato en el departamento de Zero, ambos salieron junto con Yami a recorrer los locales de ropa de ciudad Técnoro en busca de uno que vendiera ropa de gala. Lo encontraron fácilmente y los tres ingresaron. Tras discutir precios, y que Zero tuviera que pedirle algo de dinero prestado a su compañero, ambos ya tenían comprados unos trajes para la fiesta del Gran Festival.

Kero se quedó a cenar y dormir en el departamento de los hermanos Kudo. La noche pasó rápido, los tres durmieron poco ya que se quedaron hablando hasta muy tarde contándose las cosas que habían vivido desde la última vez que se habían visto. Se fueron a dormir recién a la madrugada, y se despertaron casi al mediodía. Prepararon las últimas cosas y tomaron un tren hasta Olivo, donde tomarían el barco de la familia de Kira hasta Sinnoh.

En el muelle se encontraron con la joven, vistiendo su poco común ropa casual. Tras reunirse y saludarse, juntos abordaron el barco, que para la sorpresa de Zero, Yami y Kero, ya estaba con gente abordo.

–¿No se supone que es un barco privado de tu familia, Kira? –preguntó Zero, viendo a la gente que por allí andaba.

No era gente muy mayor, no debían de pasar los 30 años. Era un pequeño grupo mixto de personas, que andaban conversando y riendo. En total eran cinco personas, dos muchachas, ambas altas y delgadas, solo que una era rubia y la otra morocha. Los otros tres eran hombres, uno de ellos era alto, robusto y musculoso, de pelo rapado; el otro era delgado y no tan alto, de pelo muy oscuro; el último era algo petiso y corpulento, con algo de sobrepeso.

–Sí, es un barco privado –respondió Kira–. Pero ellos son amigos de la familia, y como necesitaban viajar a Sinnoh, mi padre dijo que los llevemos –rió tímidamente.

–Bueno, supongo que no molestarán, no son tantos –comentó Kero.

–Descuiden, no los molestaremos –dijo una voz femenina. Era una de las chicas del grupo, la que tenía el pelo oscuro–. Mi nombre es Ayumi, mucho gusto –les sonrió y acercó la mano para estrechárselas.

–Igualmente –dijo Zero adelantándose al resto de su grupo–. Yo soy Zero Kudo, y ella es mi hermana Yami. Él es nuestro amigo Kero, y supongo que ya deben de conocer a Kira, la hija de los dueños del barco.

En ese momento Zero estrechó la mano de la mujer que los había saludado, notando un bello pero viejo reloj de oro en su pulsera. Lo particular de aquel reloj, era que no estaba funcionando.

–Un placer conocerlos a todos –les dijo la joven aún sonriendo–. Ya les dije quien soy, y él es mi hermano Takumi –dijo señalando el hombre delgado de pelo oscuro–. Los otros dos son Kaito y Riku, y la chica de allá es Miyu.

–Espero que no les haya molestado que compartiéramos el barco con ustedes –dijo la chica llamada Miyu, mientras se acercaba riendo–. Lo que sucede es que todos trabajamos para la empresa Poké-Reloj S.A., y bueno, como mañana es mi cumpleaños queremos llegar a tiempo a ciudad Jubilo –comentó.

–¿Mañana es tu cumpleaños? –dijo alegre Yami– Que bien, ¡recuérdame felicitarte esta noche!

–Sí, te lo recordaré, y tienes tiempo para buscar un regalo –rió Miyu–. Adoro mi cumpleaños, son las 24 mejores horas del año –se alegró.

–Bueno, pero tienes la mala suerte que este año te tocan 23 horas –comentó Kero mientras reía por algo que solo él entendía–. Vamos, me dirán que no recuerdan que esta noche hay que adelantar la hora –dijo el cibernético.

–¡Cierto, lo había olvidado por completo! –dijo Zero– Bueno, tienes algo de mala suerte Miyu, pero no por eso dejará de ser un buen día para ti.

–Tienes razón, lo disfrutaré igual –sonrió la chica–. Vengan, conozcan a nuestros amigos.

Les hizo un gesto para que la siguieran, y todos juntos se acercaron a la popa del barco donde los hombres del otro grupo estaban descansando en unas sillas de playa y conversando.

–¡Hey, hola! –saludó Kaito, el hombre grande y musculoso de cabello rapado– Así que son los amigos de Kira, también van para Sinnoh, ¿no? Gracias por dejarnos viajar con ustedes, nos acordamos tarde de sacar boletos para el barco, las únicas que habían eran para mañana.

–No hay problema –les dijo Kira–. Viajar solos en el barco hubiera sido aburrido, mientras más mejor. Además nos enteramos que esta noche hay cumpleaños.

–Sí, así es –dijo el otro chico, el hermano de Ayumi, Takumi–. Miyu cumple años hoy, ¿les molesta si hacemos una comida formal?

–No, para nada, después de todo nosotros vamos a una fiesta elegante, una comida formal no viene mal antes –contestó amablemente Kira–. Siéntanse libres de planear lo que quieran, como si fuera el barco de ustedes.

–Muchas gracias –agradeció el último que faltaba por hablar, el hombre más bajo y corpulento, Riku.

El barco en poco tiempo zarpó rumbo a Sinnoh. Ambos grupos, el de Zero y el de los invitados de Kira, empezaron a hablar y conocerse. No tardaron en llevarse bien, después de todo sería un viaje agradable. Yami y Zero se quedaron hablando con Ayumi junto a la baranda del barco, mientras Kero y Kira conversaban con el resto más a la sombra, descansando en las sillas plegables.

–Así que trabajan para Poké-Reloj S.A. –repitió Yami tras lo que Ayumi les dijo– Debe ser interesante. Yo aún estoy en la escuela, y mi hermano trabaja como repartidor, pero espera poder conseguir trabajo en la policía como detective –comentó orgullosa.

–¿Eh, un detective? Que genial, pero no es un trabajo que dé mucha ganancia, creo yo –dijo Ayumi tratando de no sonar ofensiva.

–Tienes razón, pero es algo que me gusta mucho, y algo de talento tengo –dijo Zero. Bajó un poco la mirada, y volvió a observar la muñeca de Ayumi, con el mismo reloj de antes, aún sin funcionar–. ¿Tu reloj se rompió hace poco, o desde hace tiempo que no funciona? –interrogó.

–¿Eh? –Ayumi miró su muñeca y notó que, en efecto, su reloj no estaba funcionando– Oh, no, otra vez… siempre le pasa, es muy antiguo, al mínimo golpe deja de funcionar –tras esas palabras tomó su celular para fijarse la hora, y movió las manecillas del reloj con la diminuta perilla que tenía a un costado. Luego, con un movimiento no muy fácil de comprobar, al parecer tirando la perilla hacía adelante y luego hacia atrás, las agujas del reloj volvieron a moverse–. Listo, pasa siempre, pero lo arreglo en cuanto me doy cuenta.

–¿Por qué no cambia el reloj o lo manda a arreglar? Además, teniendo los aparatos como celulares hoy en día, los relojes ya no son tan útiles –comentó Zero.

–Lo que sucede es que era de mi padre –dijo con una voz frágil, como recordando algo triste–. Mi papá se suicidó el año pasado, tras perder su trabajo en Poké-Reloj S.A.

–Oh, que pena –dijo Yami.

–¿Y por qué perdió el trabajo? –preguntó curioso Zero.

–Él inventó gran cantidad de las funciones del Poké-Reloj, pero hace rato que no tenía una idea nueva y ya estaba viejo, por lo que la empresa lo despidió –empezó a narrar Ayumi–. Su trabajo lo era todo, y a los pocos días se suicidó. Desde entonces tengo y cuido su reloj, su objeto más preciado. Pocos lo saben, pero este reloj fue el que inspiró la idea del Poké-Reloj.

–No tenía ni idea, debe ser muy valioso, con un valor sentimental incalculable –comentó el detective–. ¿Por qué siempre se atascan las manecillas?

–Es que es muy viejo, y cuando recibe un golpe brusco las manecillas se atascan, eso es todo –respondió la chica.

–Es muy hermoso el reloj, se nota que lo cuidas bien –comentó Yami.

–Sí, es mi posesión más preciada, lo tengo siempre en hora –dijo sonriente–. Es más, ya puse la alarma de este mismo reloj a las doce de la noche, así apenas se vuelve medianoche adelanto la hora.

“Que obsesiva es con ese reloj, está bien que lo quiera mucho, pero tampoco como para poner la alarma para adelantarlo lo más antes posible”, pensó Zero, pareciéndole un comportamiento extraño.

–¡Oigan! ¿Ponemos algo de música? –preguntó alegre y gritando Kaito– ¡Debemos divertirnos, arriba el ánimo, fiesta!

Para ser un completo desconocido, lograba subir el ánimo. Kaito puso un CD en el reproductor de música de la cabina del barco, y la música salió por los múltiples parlantes ubicados por todo el barco. Por más que nadie bailaba ayudó a hacer todo más divertido, y como bien decía el dicho, el tiempo vuela cuando se divierte. Sin que Zero se diera cuenta, rápidamente anocheció dejando ver el hermoso cielo nocturno que solo se apreciaba desde el mar, y la oscura pero brillante agua que reflejaba la luna y las estrellas. El silencio del inmenso mar era opacado únicamente por las risas de los jóvenes, su música y el motor del transporte. Todos se encontraban reunidos durante esa hermosa noche en el salón comedor, con la comida a punto de estar lista. Habían juntado dos mesas rectangulares de modo que quedara una gran mesa, cubierta por manteles y una lujosa vajilla de plata tan reluciente que parecía nueva.

En la larga mesa estaban sentados Zero, Kira, Kero, Yami, y Riku. Todos vestidos de forma elegante, ya que esa noche festejaban una fiesta formal, el cumpleaños de Miyu. Zero, Kero y Riku vestían de traje negro, a excepción del de Zero que era blanco. Yami y Kira usaban un vestido, el de Yami lila, y el de Kira negro. Los faltantes, Miyu, Ayumi, Kaito y Takumi se estaban terminando de preparar para la cena, aunque ya estaban retrasados. Eran ya las nueve y cuarto, cuando habían decidido reunirse todos juntos a las nueve. Impaciente, Riku los decidió ir a buscar.

–Ya vengo –comentó–. Yo ya tengo hambre y estos si no los van a buscar no van a venir, así que en un rato los traigo.

Tras esas palabras, Riku se retiró del salón. Quedaron solos el grupo de Zero y sus amigos, conversando un rato durante la espera, hasta que por fin empezaron a llegar los demás. El primero fue Kaito, el cual vino con un traje blanco bastante fino. Casi al mismo tiempo que él vino, llegó la cumpleañera, Miyu, con un lujoso vestido verde esmeralda. A los pocos minutos, Riku volvió al salón solo, sin ninguno de las dos personas que faltaban.

–¿Y qué pasó con Takumi y Ayumi, Riku? –preguntó Miyu al verlo.

–Fui hasta la habitación de ellos, toqué la puerta y Miyu me respondió que ya estaban por venir –explicó–. Ya deben estar por llegar.

Sin embargo, no fue hasta las diez menos veinte que Takumi hizo su aparición, pero solo. Llegó con un traje oscuro al salón y bastante desalineado para haber estado tanto tiempo preparándose.

–¿Cuándo vendrá Ayumi? –inquirió la cumpleañera.

–Me dijo que les avise que no va a venir –respondió Takumi–. Está muy cansada y con dolor de cabeza, dijo que se iba a quedar a dormir en la habitación, y que si mejoraba, tal vez más tarde vendría.

–¡Esa Ayumi! ¡Se atreve a faltar a mi cumpleaños! –se quejó Miyu.

–No te hagas tantos problemas, en vez de preocuparte, festejemos –dijo Takumi.

–Pero yo quiero que ella esté en mi cumpleaños, la iré a buscar –dijo la chica.

–¡No! –gritó el hermano de Ayumi– Digo… es que sabes, a ella le molesta que la despierten, y además tiene dolor de cabeza, mejor dejémosla dormir.

–Está bien, pero que no se queje si no le hablo el resto del viaje –dijo Miyu.

Y así se decidió. La fiesta empezó y continuó sin Ayumi, quien descansaba plácidamente en su cuarto, mientras todos los demás invitados del barco disfrutaban un banquete exquisito, digno de la más alta clase social. Fue una cena agradable para todos, charlando y riendo, y por más que para Zero y su grupo festejaban un cumpleaños de alguien a quien apenas habían conocido, lo disfrutaron bastante.

–¡Ya está por llegar mi cumpleaños! –comentó sonriente Miyu, cuando la cena ya había acabado, y la medianoche estaba por hacer su aparición. Solamente diez minutos faltaban para que definitivamente fuera su cumpleaños.

Kaito y Takumi fueron a la cocina a traer el pastel de cumpleaños con varias velas encendidas. Kira apagó las luces, y cuando los minutos restantes pasaron, todos empezaron a cantar al unísono la canción de cumpleaños. Una vez terminada, Miyu sopló las velas tras unos segundos en silencio que dedicó a pensar sus deseos.

–¡Ay, que rica se ve! –comentó Miyu mirando su pastel una vez que prendieron las luces– Ya era hora del postre, cenamos muy temprano.

–Igual la noche se pasó rápido –dijo Riku–. Hace un rato eran las nueve y de repente son las doce, el tiempo vuela cuando uno se divierte –comentó acompañado de una carcajada.

–En realidad es la una –dijo Kero–. Recuerden, el cambio horario.

–¡Ah, es verdad! Por cierto, deberíamos llamar a Ayumi, ya debe estar mejor y seguro quiere pastel –dijo Yami.

–Mejor no molestarla, seguro está durmiendo –respondió Takumi.

–No creo, había puesto la alarma a las doce para cambiar la hora lo más rápido posible. Si estaba dormida ya no lo está –dijo Zero.

–Cierto, vayamos a decirle que venga –comentó Yami.

–¡No! Ella quiso perderse la fiesta, que se pierda el pastel también –dijo Miyu.

–Verdad, si quiere venir que venga… después de todo, quien se va sin que lo echen vuelve sin que lo inviten, ¿no? –comentó Takumi con un tono aliviado.

Decidieron dejar a Ayumi en su habitación, que si quería ir a la fiesta lo hiciera por su cuenta. Los ya reunidos comieron del postre y prepararon algo de café. Se quedaron conversando y riendo varias horas más, hasta las tres de la noche cuando decidieron irse a acostar ya que debían levantarse temprano al día siguiente, visto que llegaban al puerto en la mañana.

Todos juntos iban caminando por el pasillo, todos los que habían asistido a la fiesta se encontraban recorriendo ese corredor que daba a todas las habitaciones donde se hospedaban. Llegaron hasta la primera puerta del pasillo, la habitación de Takumi y su hermana Ayumi.

–No hagan ruido, mi hermana duerme, trataré de entrar sin despertarla –dijo Takumi agarrando la perilla de la puerta, y lentamente dándole una vuelta–. Hasta mañana.

Tras despedirse, abrió la puerta del todo, y pegó un grito de terror. Los pasajeros del barco, que ya habían pasado la habitación de Takumi para ir a las suyas, se dieron vuelta y corrieron por el corredor hasta la puerta donde Takumi estaba arrodillado. La luz de la luna que entraba por la ventana dejaba ver claramente lo sucedido a pesar de la oscuridad. Allí, sentada contra la pared, con una pistola en la mano, yacía Ayumi muerta.

–¡No, hermana! –gritó Takumi al ver a su fallecida hermana– ¿Por qué?

–¡Suicidio! –gritó deprisa Miyu.

–¡No! –dijo Zero, entrando en la habitación al tiempo que encendía la luz.

–¿Cómo que no? Obviamente es un suicidio, ¿o acaso dices que alguien de nosotros la mató? ¡Eso es ridículo! –se defendió nervioso Kaito.

Zero hizo caso omiso a los comentarios de los demás, y se acercó al cuerpo. Varias cosas extrañas había en el cadáver. Lo observó detenidamente, estaba muy rígido, pero la ventana estaba abierta y hacía mucho frío, tal vez había influido en la rigidez. La víctima vestía un pijama, obviamente se iba a dormir, pero había varias cosas raras, como que por ejemplo el pijama no tenía manchas de sangre cuando la pared y piel de la víctima estaban manchadas. Además la mano con el arma, era bastante extraño que sostuviera el arma con la mano derecha. Observó detenidamente el orificio de la bala, estaba en el lado izquierdo del cráneo, con lo que comprobó su teoría de asesinato. Al observar el cuerpo, notó un peculiar perfume bastante rico y fuerte, pero familiar.

–¡Deje de observar a mi hermana! ¡Es una falta de respeto que inspeccione su cadáver! –dijo Takumi.

–Necesito revisarlo para determinar al asesino –respondió Zero.

–¿Asesino? ¡Es obviamente un suicidio! ¿Eres ciego o qué? ¡Deje de revisarlo, no encontrará nada! –gritó Riku.

“¿Por qué no quiere que la revise? Y ese olor… ¡ya sé donde lo olí!”, pensó Zero. Se levantó despacio y caminó hacia Riku, acercó su nariz a él y olió detenidamente.

–¿Por qué llevas perfume femenino? Y además… el mismo perfume que la víctima…

–¡¿Eh?! –se alarmó Riku.

–¿Qué? ¿Lleva su mismo perfume? –preguntó Takumi al tiempo que los demás hacían sus propias preguntas.

“¿Habrá sido él? Es sospechoso que tenga el perfume de la víctima, pero no es el único sospechoso. Miyu se negó a que la viniéramos a despertar para el pastel, ¿será porque sabía que ya estaba muerta? Y además estaba muy enojada con ella, muy exagerado solo por faltar a una fiesta… pero también está Kaito, muy nervioso y niega que haya sido un asesinato. Aunque también está Takumi, él es el que más posibilidades de matarla tuvo al compartir habitación, pero es su hermano. Todos salieron durante la fiesta, todos pudieron ser… solo necesito pistas y pruebas”. Los pensamientos de Zero no dejaban de hacerle llegar más incógnitas, preguntas y datos que le confundían, pero de lo que si estaba convencido es que era un asesinato.

–Es un asesinato, y nadie va a hacerme cambiar de opinión –dijo Zero–. No sé quien fue, pero lo averiguaré.

–¿Y quién te crees tú para afirmar que es un asesinato, y además decir que lo averiguarás? –inquirió Miyu.

–¿Que quién soy? Simple, soy Zero Kudo, detective.

Este caso continuará…[/i]








Espero que lo hayan disfrutado, y comenten que saben que para mi es importante ^^
Gracias por tomarse el tiempo de leerlo ^^
Spoiler
Gracias David, Karlita, Raiden & Rean ^^




Thanks Mushiita : D
[/center]
#26

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


Fantástico. Otro
capítulo genial, y llevadero de leer.
Mmm., creo que el asesino es...
Kaito xdd, pero seguro que me equivoco ¬¬


Y eeso, espero que continue rápido xd
Chaao!
#27

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


Wooo segundo post jeje
vaya este capi esta bastante padre
me gusta como lo desarrollas y
me encanta su misterio y su
intriga, bastante bien jeje pero esta vez si noté
un error, es pequeño y es más un error de despiste
que gramatical...
Mira en donde dice:
–Igual la noche se pasó rápido –dijo Riku–. Hace un rato eran las nueve y de repente son las doces, el tiempo vuela cuando uno se divierte –comentó acompañado de una carcajada.

Pusiste doces en vez de doce jeje
pero bueno a todo el mundo le ocurre sigue
asi ya quiero ver el sig capi como se resuelve el
caso, pero yo apuesto a que fue... Todos, sip
todos se me hicieron muy sospechosos, demaciado ¬¬
Bye
#28

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio II


Esta muy bueno! x3 al fin publicaste luego de miles de años!! pero como siempre, la espera valio la pena xD
Sigue asi manito! y publica el otro pronto o si no, te matare! y tendras que hacer un caso de tu muerte (?)
Errores? note uno... "–¿No se supone que es un barco privado de tu familia, Kira? –pregunté Zero"
No debería ser... preguntó? xD eso solamente! sigue asi! xP
Saludos! =3

Gracias, Plantita ^^


#29

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio III


Dah... los últimos days no he tenido tiempo de postear xD, pero hay que hacerse el espacio para hacerlo... perdón por la tardanza ^^U
*momento de suspenso xD*

Aja, lo leí antes xD. lol a lo que venía en serio Ò.ó.

He esperado prácticamente una vida entera para leer este capitulo [/exageración] y ahora que lo leo... *¬* *¬* *¬* es cuando menos palabras tengo para dirigirme a tal xD. Verdaderamente me encanta el desarrollo, cada vez se ve más genial and good, y los casos son mas difíciles [también los sospechosos son demasiados sospechosos D:].

Aparte de los horrores de tipeo [que todo el mundo los tiene xD] no noté nada o___O! Y ya me imagino más o menos como se cometió el crimen xD [al menos tengo la pequeña idea :P]. Y los personajes... naaaah, me ahorrare el coment xD.

Espero que sigas así, Dark, me dejas con la intriga bien intrigosa OwÓ.

Bai!

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#30

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio III


Cada vez mas fan soy!Ò.Ó
me guta. me guta, me guta...y me ta tentando a ver tantei-.-
ahorasi dejas de escribir te mato¬¬
a no mas facil, si dejas de escribir, hay tabla u.u
si no posteas un capitulo pronto, hay tabla u.u
cada vez mas atrae el fic, muy misterioso y detectivesco,..quiero mas!
#31

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio III


Yo te dije que este Fic tenía futuro, solo que no puse el dinero porque no sabía si lo leerían .-.U [?].. xDU
Nah, en realidad siempre tengo fé en TUS Fics (Seh, remarqué TUS porque es en ellos, no en ti =D)..
Está muy bueno.
La historia atrapa, sobre todo porque ahora me nombran y aparesco 8) .. Sabía que necesitarías utilizar mi nombre para que alcance los 30 puntos de Rating [?]..
...
Ok. Ya dejo de decir idioteces xD..
La historia está bien redactada, con muy pocos errores gramaticales y algún otro error ortográfico que te comiste, pero muy bueno al final.
Lo único que me dejó un poquitín decepsionado fue que el asesinato fuera en el barco. ¿Qué acaso no es lo más obvio y repetido de este tipo de historias? Pero bueno, en fin, está bien redactado y vale ^^.
No sé qué más decirte..
Ah,
Espero un próximo capt. ^^..
Sino..
:evil:
Hay tabla..
xDU..

Byeee!


Kero - Kerosen - Hamburguesa - Frann
#32

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio III


Kira, ex compañera de viaje de Zero, los invitó a él, su hermana, y otro ex compañero de viajes, Kero, a una fiesta que organizaba el comité del Gran Festival de Sinnoh. Se reunieron todos en el puerto de ciudad Olivo donde tomaron un barco de la familia de Kira, donde lo abordaron junto con unos amigos de su familia. Ellos eran: Miyu, una chica común y corriente que esa noche cumplía años; Riku y Kaito, dos hombres y compañeros de trabajo de Miyu; Ayumi, hija de uno de los inventores del Poké-Reloj, y obsesiva con un reloj suyo; y Takumi, hermano de Ayumi. Todos trabajaban para Poké-Reloj S.A.
Esa noche festejaban el cumpleaños de Miyu, pero Ayumi se quedó en su habitación con la excusa de que se sentía mal, pero más tarde, cuando todos fueron a dormir, Takumi la encontró muerta, con un orificio de bala en la cabeza y el arma en su mano. ¿Un simple suicidio, o fue algo más?


Episodio IV: Horas, minutos y segundos de muerte (parte II)



–¿Un detective? Eres un niño, no eres nadie para decir que fue un asesinato –dijo Miyu muy convencida.

Todos se encontraban en el pasillo frente a la puerta de la habitación de Takumi y su ahora ya difunta hermana. Todos estaban petrificados ante tal imagen, nadie se imaginaba que Ayumi iba a morir esa noche.

–¿No me creen que es un asesinato? –preguntó Zero, y se acercó hasta el cadáver mientras lo seguía examinando– Miren atentamente la mano con el arma.

–¿Qué tiene? –preguntó Kaito– No veo nada raro allí.

–¿Seguro? Sostiene el arma con la mano diestra, ¿no les parece extraño? –inquirió el detective.

–Un arma puede sostenerse con cualquier mano, no influye en casi nada –dijo Miyu–. Además, Ayumi era diestra, así que no entiendo lo raro de que tenga el arma con la mano derecha.

–Yo no dije que lo raro fue que tuviera el arma en esa mano, lo raro es que el orificio de la bala esté del lado izquierdo cuando el arma está en la mano derecha –tras finalizar su oración, todos los presentes se sorprendieron y se quedaron atónitos–. Por lo general, si uno quiere suicidarse, al agarrar un arma con la mano derecha, se dispara del lado derecho del cráneo ya que es menos incómodo que dispararse del otro lado. Pero en este caso, la mano y el lado por el que entró la bala no coinciden, por lo que es obvio que tras que alguien le disparara, le colocara el arma en la mano, solo que no prestó atención en ese detalle.

–No puede ser… entonces, ¿de verdad la mataron? –dijo Riku aún bastante sorprendido.

–Eso mismo –dijo Zero con total seguridad–. Además, noté que no hay quemaduras por donde entró la bala… al suicidarse, alguien apoya el arma contra su cráneo para no fallar, y al estar apoyado el cañón de un arma contra la piel, el calor producido por el cañón al disparar deja una quemadura, pero en este caso no hay ninguna, lo que prueba que le dispararon a distancia.

–No lo puedo creer, de verdad la mataron… –dijo Yami exaltada.

–Si dices que alguien la mató, dinos quien entonces –lo retó Miyu–. Para que haya un homicidio tiene que haber un asesino, ¿quién es?

–Eso es lo que debo averiguar –respondió el detective–. Pero hasta que no lo haga, todos esperarán en el pasillo. Kero, Yami, Kira y yo recién conocimos a la víctima esta tarde, por lo que es improbable que hayamos sido, lo más probable es que haya sido uno de ustedes –dijo mirando fijamente a Takumi, Kaito, Riku y Miyu–. Esperarán todos en el pasillo, y Kira, Kero y Yami los vigilarán para que no hagan nada sospechoso.

–¡No puedes darnos órdenes! –le gritó Takumi.

–Cálmate, la pérdida de una hermana debe ser duro, pero debes tranquilizarte –le dijo Zero–. Nadie puede negar que fue un asesinato ahora, así que les pido que me obedezcan, ya que aunque sea un civil, soy el más cercano a un oficial de policía. Les contactaremos apenas lleguemos al muelle, pero para entonces ya habré atrapado al asesino.

–Solo eres un charlatán –se quejó Miyu–. Yo iré a mi habitación a dormir, ya que sé que yo no fui la culpable.

–Bueno, si quieren váyanse todos a dormir, pero recuerden que el asesino está atrapado con nosotros en este barco, y estando solos en sus habitaciones son más vulnerables si es que quiere volver a matar… –comentó con toda frialdad Zero, sabiendo que con esas palabras los haría quedar en el pasillo.

–¡Está bien, te obedeceremos! –le dijo Miyu– Pero iremos al comedor, no me quedaré en el pasillo.

–Mientras estén todos juntos y vigilados me basta –respondió el detective–. Todos ustedes vayan al comedor. Kero y Kira, vigílenlos. Yami, quédate un rato acá, serás de ayuda –empezó a mandar.

Refunfuñando obedecieron. Kaito, Riku, Miyu y Takumi fueron hasta el comedor seguidos de Kira y Kero, quienes se encargarían de vigilarlos. Yami se quedó con Zero en la escena del crimen para buscar pistas o algo que les indique quien podría ser el asesino. A los ojos de Zero, muchas cosas le inquietaban, pero para Yami parecía un simple suicidio.

–Creo que no hay nada hermano… al menos yo no veo nada fuera de lugar –dijo Yami como si la habitación fuera de lo más normal.

–Hay varias cosas que están fuera de lugar, hermanita –le corrigió su hermano–. Pero necesito que revises entre la ropa de la víctima, dime si encuentras ropa formal, un vestido elegante, o algo así.

–¿Para qué? –preguntó.

–Tengo una teoría –se limitó a contestar el detective.

–¿Acaso ese vestido es una prueba?

–Más o menos… si mi teoría es cierta –Zero se acercó a la ventana del camarote comprobando que no había mucha distancia hasta el mar, pudiendo tirar algo desde aquella ventanilla–, entonces no habrá ningún vestido.

–¿Entonces tengo que buscar algo que no está? –comentó su hermana con un tono que demostraba confusión.

–Eh… simplemente revisa si hay algo como lo que dije o no –le dijo el detective.

Los dos se pusieron a buscar. Yami revisaba el armario entra la ropa de la víctima, y por más que había mucha, no había nada como lo que Zero le había dicho. No había ninguna clase de vestido, solo remeras, pantalones, y ropa interior, pero nada elegante o formal. Mientras, Zero seguía inspeccionando el cadáver. Había algo que le llamaba la atención, que le inquietaba, pero no lograba descubrir lo que era.

–Estoy segura, no hay ninguna prenda como la que describiste, hermano –le dijo Yami acercándose a Zero quien estaba agachado mirando el cuerpo de la víctima.

“¿De verdad no está? Genial, esto comprueba mi teoría de cuando murió, reduciendo los sospechosos a uno solo, pero todavía no tengo pruebas… sé quien es, su truco es bastante simple, pero no tengo pruebas”

–Disculpe… –dijo una voz desde la puerta– ¿Puedo pasar?

Era Takumi, quien había ido hasta la habitación. En el pasillo se veía a Kero, debía haberlo escoltado hasta allí para que no hiciera nada raro.

–Sí, pasa, eres su hermano… –lo dejó Zero.

–¿Descubrieron algo? –inquirió el recién llegado.

–No mucho, tenemos lo que sabíamos antes, nada más –le respondió el detective sin siquiera mirarlo.

–¿Sabes a que hora murió? –le preguntó Takumi.

–No estoy seguro, pero lleva algunas horas… –empezó a decir Zero, cuando su hermana lo interrumpió.

–A las doce y veinticuatro –dijo Yami muy convencida.

–¿Ah? ¿Cómo estás tan segura de que esa es la hora exacta? –le preguntó Zero.

–Muy fácil, hermanito –empezó a hablar con una sonrisa de satisfacción por haber deducido algo antes que su hermano–. Simplemente mira su muñeca, allí está su viejo reloj, y las manecillas se trabaron a las doce y veinticuatro. ¿Recuerdas lo que dijo? Su reloj se trababa muy a menudo cada vez que recibía algún golpe, lo que obviamente pasó fue que se le disparó estando de pie, cayó al suelo contra la pared, y al caer su mano golpeó el piso, recibiendo el reloj el daño y parándose justo a la hora de la muerte. Ella era muy obsesiva con su reloj y siempre trataba de tenerlo en hora y lo arreglaba al darse cuenta que se rompía, por eso no es probable que haya estado roto desde antes que muriera, por eso estoy segura que esa es la hora de la muerte.

–Bri… brillante –dijo el detective sorprendido.

“No había tenido eso en cuenta, mi hermana me sorprendió…”

–¿Doce y veinticuatro? Pero a esa hora estábamos todos en la reunión… –dijo Takumi– Creo recordar que solo dos personas salieron de la fiesta a esa hora: Miyu y Kaito.

–Entonces los sospechosos se reducen a esos dos –agregó Yami.

–Sí, eso parece… –vaciló Zero.

“¿Entonces todo se reduce a Kaito y Miyu? Pero lo que yo sospechaba… esto desarma mi teoría. Bueno, si podrían haber sido ellos tomando en cuenta que ya sabemos la hora, pero… todavía hay algo que me inquieta mucho”. El detective se fijó la hora en su celular, y comprobó que ya eran las cuatro y media de la madrugada. “Ya hace cuatro horas que sucedió el crimen… bueno, tres, hoy se adelantó la hora, eso quiere decir que en vez de doce y veinticuatro, sucedió a la una y veinticuatro… ¿ah? ¿Cambio de hora? ¡Sí, eso es lo que me inquietaba! Entonces… ahora ya estoy seguro de quien fue”.

–Yami, Takumi, Kero –dijo mirando a su compañero que aún estaba en la puerta cuando lo nombró–. Reúnan a todos aquí, ya sé quien la ha matado

–¿En serio? –preguntó Yami.

–¡Sí! ¡Rápido, reúnan a todos!

Corriendo, Yami, Kero y Takumi fueron hasta el comedor donde todos los demás estaban reunidos. Mientras, Zero, estando en la habitación, se acercó hasta el cuerpo de Ayumi. Miró muy detenidamente el reloj, buscando cierto detalle, el cual lo encontró. Ya tenía la prueba de quien la asesinó; ya había resuelto el crimen. Sin embargo, mientras esperaba a que todos llegaran, se puso a revisar la habitación, encontrando unos papeles que le llamaron la atención.

“Estos papeles… entonces, el asesino… ¡qué idiota!”

–¡Aquí estamos! –gritó Yami cuando todos llegaron hasta la escena del crimen– ¡Ahora dinos lo que descifraste, hermano!

–Así que el niño que jueg a ser detective descubrió quien la mató. A ver, señor detective, dinos quien fue –lo retó Miyu.

–Con mucho gusto lo diré –dijo Zero sonriendo–. Pero primero, empezaré a contar el descubrimiento que mi hermana ha hecho sobre la hora de la muerte.

Todos mantuvieron silencio y se quedaron mirando al detective mientras hacía su trabajo. Todos estaban igual de nerviosos, no sabían lo que Zero era capaz de decir. Pero solo uno de los sospechosos estaba confiado: el asesino, que creía que su crimen había sido bien hecho y estaba convencido de no haber dejado pruebas, pero pronto el detective Kudo revelaría lo contrario.

–Supongo que todos sabrán que Ayumi, la víctima, estaba muy obsesionada con un reloj de pulsera que poseía –empezó a hablar el detective–. Este reloj era su afición, lo cuidaba más que a su vida casi, pero tenía un pequeño problema: debido a sus incontables años, estaba tan viejo y gastado que al más mínimo golpe que recibiera, sus manecillas se trababan. Este hecho es el que nos permitió darnos una idea de la hora a la que murió.

–Entiendo que los relojes den la hora, pero no entiendo como este reloj nos dirá cuando murió Ayumi –le dijo Kaito sin entender el punto al que el detective quería llegar.

–Verán, tal era su obsesión que cada vez que notaba que las manecillas se trababan, las arreglaba y ponía en hora –explicó Zero–. En este momento, el reloj está parado justamente a las doce y veinticuatro. ¿Cuándo pudo haberse parado? Cuando la víctima recibió el disparo, cayó al suelo y su muñeca debió golpearse con el mismo al caer, haciendo que el reloj se detuviera exactamente a la hora de la muerte. Por eso mismo, el criminal solo podría ser alguien que salió de la fiesta durante esa hora.

–¿Estás diciendo que murió precisamente a las doce y veinticuatro? –inquirió Miyu– Pero si a esa hora solo salimos de la fiesta para ir al baño… ¡Kaito y yo! ¿Nos estás acusando, detective?

–Quiero preguntarles a Riku, Yami, Kero, Kira y Takumi, si con este hecho del reloj creen que los sospechosos se reducen a esos dos: Miyu y Kaito –dijo Zero ignorando la pregunta de la sospechosa.

–Bueno, tiene sentido lo del reloj, todos sabemos lo obsesiva que era con él, siempre lo tenía en hora, creo que si entonces fue alguno de esos dos –respondió Riku.

–¡Si, uno de ellos debe ser! ¡Uno de ellos mató a mi hermana! –gritó eufórico el hermano de la fallecida.

–Entonces, si la hora de la muerte en verdad fue a las doce y veinticuatro, uno de esos dos la mató… –dijo Zero, y de repente su rostro se volvió muy frío– pero esa no fue la hora de la muerte.

–¿Qué? Pero si acabas de decir que el reloj se detuvo cuando se cometió el crimen –le dijo Yami.

–Si, sé que dije eso, y eso es verdad. El reloj si se detuvo a la hora del crimen –afirmó Zero.

–¿Pero el reloj fue adelantado, verdad? –le preguntó Kira desde lejos, habiendo descifrado lo mismo que el detective.

–Exacto –le dio la razón–. El asesino la mató, y cuando cayó al suelo su reloj se detuvo. Pero como el asesino se dio cuenta de esto, adelantó la hora ya que si nos dábamos cuenta de quien la mató, los sospechosos se reducirían a uno: él mismo.

–¡¿Pero cómo estás tan seguro de eso?! –le preguntó con un tono muy elevado Takumi, que podría excusarse con que estaba enojado por las vueltas que le daba Zero al asunto– ¡Recién dijiste que murió a las doce y veinticuatro, y que los asesinos eran o Miyu o Kaito!

–Es muy simple el hecho por el cual estoy tan seguro de que se adelantó la hora –dijo bastante confiado el joven detective.

–El cambio horario, ¿verdad? –comentó Kero mirando desde un rincón de la habitación.

–Eso mismo –afirmó Zero–. Hoy se produjo el cambio horario, quiere decir que a la medianoche hubo que adelantar la hora hasta la una, por lo que el período de tiempo entre las doce y la una podría decirse que no existió.

–¡Simplemente se olvidó de adelantar la hora, no hay nada raro en eso! –le dijo Kaito.

–Tal era su obsesión con ese reloj, que a Yami y a mi nos dijo que puso la alarma para cuando sean las doce poder adelantarlo –explicó el detective–. Si se iba a suicidar, es probable que no se molestara en adelantar la hora, pero como ya comprobamos, la mataron, por lo que debió haber adelantado la hora. Pero el asesino la mató antes de las doce, y al darse cuenta de que el reloj lo inculpaba como asesino, adelantó la hora para que creyéramos que murió mucho más adelante, pero se olvidó del cambio horario y adelantó el reloj a las doce y veinticuatro.

–Pero no tienes pruebas de eso, detective –le reprochó Takumi, tal vez porque con esta teoría perdían sospechosos y él quería saber quien mató a su hermana.

–Si tengo pruebas –contestó Zero–. En esta clase de relojes, cuando se pone la alarma, esta se queda puesta hasta que se desactiva. Si se adelanta la hora a un momento después de la alarma, ésta no suena pero sigue activada. Por lo tanto, si lo que digo es verdad, la alarma aún está puesta.

Todos quedaron estupefactos ante esa prueba que probablemente nadie habría encontrado. Zero se arrodilló ante el cadáver, y adelantó la hora hasta las once y cincuenta y nueve. Lo raro, fue que lo adelantó con una pinza en vez de hacerlo con sus manos. Por más que la perilla fuera pequeña, podría hacerlo si se quitaba los guantes que había usado para no dejar huellas.

–Un minuto, y comprobaremos si lo que dije es verdad.

Todos mantuvieron un silencio escalofriante. Todos se sentían incómodos, ya que si la alarma sonaba pasado el minuto, la hora de la muerte sería otra y todos volverían a ser sospechosos. Esperaron segundo tras segundos, durante un minuto que parecía eterno. Y cuando los sesenta largos segundos transcurrieron, la manecilla larga se juntó con la corta en el doce, al tiempo que un pequeño pitido salía del reloj.

–Como vieron, la alarma seguía puesta, por lo que el reloj fue adelantado desde antes de las doce –dijo el detective mientras la alarma aún sonaba. Nuevamente tomó el reloj, y apagó ese sonido lleno de verdad.

–¡Estamos como al principio entonces! ¡Ya no sabemos quien es el asesino! –dijo Riku, bastante molesto por volver a no tener idea de nada.

–El reloj no fue el único detalle que descubrí –dijo Zero–. Les dije que sabía quien la mató, y se los diré. Pero primero miren su pijama, ¿no notan algo raro?

–¿Eh? Tienes razón, no tiene manchas de sangre por fuera –dijo Miyu tras mirarlo fijamente.

–Eso mismo, quiere decir que no lo tenía puesto cuando la mataron –explicó el detective.

–¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué se lo pusieron después de muerta? –comentó extrañado Kaito.

–Exacto –respondió Kudo–. Probablemente el asesino quiso matarla antes de que se pusiera una ropa que lo incriminaría, pero algo salió mal. Mientras Ayumi se preparaba para la fiesta, recibió la visita de Riku.

–¿Entonces Riku fue quien la mató? –preguntó Yami.

–Riku simplemente entró a hablar con ella, seguramente mientras el asesino estaba en otra parte, como el baño del camarote –empezó a explicar Zero–. Riku habló con ella, y ahí fue cuando se puso el perfume, por lo que a Riku le quedó algo del olor.

–Por eso es que Riku huele igual que ella… –dijo Kaito ya entendiendo.

–Eso mismo, pero él no la mató. Él se fue, y el asesino seguro quiso esperar un tiempo escondido en el baño por si volvía a entrar. Pero esperó tanto, que Ayumi ya se había puesto aquella ropa que lo inculparía, por lo que cuando el asesino la mató, no le quedó más remedio que cambiarla, y deshacerse de aquella prenda ya que había sido manchada con sangre.

–¿Pero qué pruebas tienes de eso? Por más que no es común, puede suceder que no se manche con sangre la ropa… –argumentó Takumi.

–Fíjense bien, lleva sostén –dijo Zero–. La mayoría de las mujeres cuando va a dormir se lo quita por ser incómodo. Ella tenía el pijama, pero llevaba la ropa interior superior puesta, por lo que queda claro que no tenía intenciones de ir a dormir. ¿Entonces para qué se puso el pijama? Porque se lo puso el asesino para que no vieran la ropa que en verdad tenía puesta cuando la mataron.

–¿Y por qué el pijama? –preguntó Miyu sin entender–. Podría haberle puesto ropa casual. Además, ¿qué ropa llevaba puesta?

–¿Qué ropa llevaba cuando la mataron? Simple… ¡llevaba el vestido que iba a usar en la fiesta!

–No entiendo, a quien inculpa eso… oh… –empezó a decir Riku, cuando al final acabó de entender el punto del detective. Se quedó bastante sorprendido, al igual que todos los presentes.

–Veo que todos lo entendieron –comentó Zero al mirar sus expresiones–. Cuando Takumi vino, dijo que su hermana se sentía mal por lo que se iba a dormir en vez de ir a la fiesta, por lo que si iba a dormir, sería raro que la encontráramos muerta con un vestido. Como prueba de esto, no hay ningún vestido aquí, cuando se supone que llevaba uno porque también tendría una fiesta formal en Poké-Reloj S.A., ¿no es así? El asesino lo tiró por la ventana, ya que tirado con fuerza desde aquí pueden hacerlo caer al mar donde no lo encontraríamos.

Todos miraban a Zero sorprendidos. Sus deducciones los asombraron bastante, todos quedaron estupefactos ante las palabras del detective y del dramático giro que dio el caso.

–Y por eso mismo el asesino le puso el pijama, ¡para hacerle simular que su hermana iba a dormir cuando decidió suicidarse! –siguió explicando Zero– ¿Y quién fue? ¡Obviamente la persona que nos dijo que no vendría y que se iba a dormir!

–¿Entonces fue… Takumi? –dijo atónita Miyu.

–No, no puede ser… ¡Takumi no mataría a su hermana! –quiso defenderlo Kaito.

–Si quieren no lo crean, pero si fue él –dijo Zero mirando la cara de sorpresa que tenía Takumi al haber sido descubierto.

–¡Cómo te atreves a acusarme sin pruebas! ¡Tal vez mi hermana decidió ir a la fiesta, se estaba preparando, y ahí la mataron! –se defendió el acusado.

–Pensé en eso, pero no lo encontré probable, ya que si así hubiera sido, el asesino no se hubiera molestado en cambiarla ya que si estuviera con el vestido tú serías el principal sospechoso y no él –explicó el detective.

–¡Sigues sin pruebas! Demuestra que yo la maté, y ahí te creeré y hasta confesaré –lo retó Takumi bastante enfurecido.

–La prueba te la daré cuando lleguemos a Sinnoh –le dijo Zero–. Cuando la mataste, le quitaste el vestido, lo tiraste al mar, le pusiste el pijama, y mientras lo hacías, te diste cuenta de que el reloj se había detenido. Si nos dábamos cuenta que se había detenido al morir, sabríamos que fue antes de la fiesta y serías el principal sospechoso al haber estado con ella en ese momento. Como no sabías destrabarlo, lo adelantaste, pero por lo pequeña que es la perilla que lo adelanta, seguro lo hiciste sin guantes pensando que no tomarían las huellas digitales del reloj, ¡por lo que seguro está llena de tus huella!

–Por eso lo adelantaste con esa pinza, ya que con los guantes que usas para no dejar huellas no hubieras podido –comentó Yami.

–Eso mismo, pero no creo que él se haya tomado las molestias de buscar algo con qué adelantarlo sin tocarlo, por lo que estoy convencido que sus huellas están en el reloj –concluyó su acusación Zero.

–Me atrapaste… –dijo Takumi rendido– Creí que nadie lograría descubrirme, que no se fijarían en las huellas digitales del reloj, pero me equivoqué. Es tal como lo dijiste, detective. Tras matarla, me di cuenta del reloj, pero no pude adelantarlo con los guantes por lo pequeña que era perilla, por lo que tuve que quitármelos para hacerlo…

–¡¿Pero por qué, Takumi?! –preguntó Miyu rompiendo en llanto ante tal confesión.

–¡Porque por su culpa se suicidó nuestro padre! –gritó el asesino– Sí, fue por su culpa… ella necesitaba dinero, y robó los planes para una función del Poké-Reloj que había diseñado nuestro padre. Se la vendió a unos empresarios a cambio de una gran suma, todo a escondidas de nuestro padre, y cuando lo despidieron por no tener nada nuevo para la empresa, él se suicidó… hace algunos meses descubrí todo esto, y decidí vengar la muerte nuestro padre. Planeé todo esto, pero no tuve en cuenta que me atraparían. Quien diría que ese reloj me delataría… después de todo, no lo usaba porque quería a su padre como ella decía, ¡solo lo usaba porque sentía culpa! ¡Esa maldita, por su egoísmo y por querer dinero provocó que nuestro padre se suicidara

–¡Te equivocas! –le gritó Zero– Estás muy equivocado, idiota –dijo lanzándole los papeles que había encontrado antes–. Son los pagos de unos tratamientos médicos muy caros, que tu hermana pagó para su padre. Tu padre estaba muy enfermo, pero no tenían el dinero para pagarle el tratamiento, por lo que tu hermana vendió sus planes. Si los vendía, le pagarían instantáneamente, en cambio si tu padre se los entregaba a Poké-Reloj, hasta que la función no saliera a la venta no entrarían los ingresos, y ya podría ser tarde. Seguro tu padre se opuso al considerar que el trabajo era más importante, pero ella lo vendió a escondidas para conseguir el dinero necesario más rápido. ¡Pero a tu padre solo le importaba su trabajo, y se suicidó en cuanto lo despidieron!

–¿Qué? No, no puede ser… –dijo Takumi mientras empezaba a leer los papeles. Zero tenía razón, su hermana había pagado un tratamiento para su padre, poco antes que se suicidara, pero después de vender los planes– Sabía que estaba enfermo, pero no tenía idea que fuera tan caro, ni que ella pagó su tratamiento con el dinero que consiguió…

–Eres un completo idiota… tu hermana sacrificó el trabajo de su padre con tal de salvarle la vida, y tú por enceguecerte al echarle la culpa, ¡terminaste matándola! –dijo el detective, mientras dio unos pasos hasta él y le dio un puñetazo.

–¡Soy un imbécil! ¡Perdón hermana, perdón! ¡Perdón! –empezó a gritar Takumi, arrodillado en el suelo e inundado por llanto, lágrimas de culpa que emanaban sus ojos. Ahora él era quien se sentía culpable, quien se sentía una basura por lo que había hecho.

Caso cerrado.

***


Navidad, una época donde todos se reúnen, y las viejas épocas se recuerdan.
Una misteriosa aparición de cierta persona. Extraños recuerdos de hace tiempo.
¿Qué sucedió hace muchos años?
¿Qué son esas memorias que Zero tiene guardadas?

¡El próximo caso será!
¡Especial navideño! ¡El primer caso: recuerdos de Tru y Zero!







Bien, posteo este cap por más de los pocos comentarios (T_T) ya que entraré al concurso de cortos con Detective Zero, no para ganar (ya que no creo que gane ya que no lo engancharé tanto a la navidad) sino para hacerle algo de publicidad .-.
Espero les haya gustado el capítulo, y como ya vieron en el título del próximo capítulo, será el especial navideño.
Nos vemos, bye.
Gracias por leer y comentar[/u] ^^ xD
Spoiler
Gracias David, Karlita, Raiden & Rean ^^




Thanks Mushiita : D
[/center]
#33

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


bravo bravicimo me encanta el fic me lo he leido todo y pues =D>
la redaccion y la ortografia impecable sigue haci y
primer post :D:
Adios, bye, cuidense, sean felices. Yo me voy de aqui, es hora de concentrar mi tiempo en otras cosas y de desengancharme un poco, gracias por los buenos recuerdos! Chao!
#34

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


Ñaa segunda! xD [era primer, pero tardo demasiado en esto]
lo malo es... ahora si quede sin coments .________.U

Ah ah ah ¿qué debería decir en momentos como este? xD, pueees... genial! * *, tanto misterio como siempre, aunque el caso de algún modo totalmente desconocido... se me hizo simple [o.o?], no sé... supongo que me acostumbre demasiado a ver series mas complicadas xDU. De todos modos, me encanta la forma en que redactas, escribir cosas asi no debe ser sencillo lol.

Pss, ¡cierto! Sabía que el asesino era el hermano, digo... ¿por qué alguien estaría tan desesperado en evitar una visita a su hermana? xD

Por otra parte, sigues con los orro... que diga: errores de tipeo xD. No estaría mal re-leer xP
Y [para finalizar] ... me encanto mi aparición [?] xD, siempre se me hizo honor aparecer en tus fictions <3, ¡y como no! Me encantó el capitulo * * [se notó? xD].

Sigue así Dark ^^
Bye!

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#35

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


Me encantó, la verdad es que está genial tu fic por ahora xD

Bah, simplemente encontré alguna falta de tilde, pero no se donde estaba :gota:
asi que nada xdd


Tengo ganas de leer el siguiente cap. espero
que siga tan guay como estos xD
chao!
#36

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


Wiii ya publicaste! x3 lo hubiera leido antes, de no haber tenido que hacer muchas cosas antes (;___;)

Esta muy bueno como siempre, note un par de errores de tipeo que a cualquiera le pueden pasar xD
Algo me decia que era el hermano malvado que la mato... siempre los hermanos quieren matar a sus hermanas, como Dark a mi xD pero sera al reves >=D xD

Sigue asi manito, y si no sigues asi, te matare ^^

Saludos!

Gracias, Plantita ^^


#37

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


está muy bueno, habría q ver como sigue... misterio...
ayi ~ Final Fantasy ~ Porta ~


#38

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


acabe de leerlo wiii xD aunque queria poner la bolita : wi* maldita sea no sale! (?)
hum vamos a ponernos serios: el fic deberia estar en vips! digo en la seccion, no en la tienda (?)
lo demas, ya te dije lo de el cambio del nombre, en el 2 capitulo, de los dos amigos, aunque con los nombres orientales es muy facil liarse u.u
lo demas es dificil reconocer cosas por que estas intentando pensar quien hizo el crimen
dijiste que mi fic seria de los mejores pero a este no le llega u.u
a, que mas, errores de ortografia pues no encontre, pero en eso no soy muy bueno xD
tras esto decirte que no son cortos x3 y tambien felicitarte de new ^^

Bye and compani
PD: yo pensaba que era... un misterio... xD


Spoiler
Click en SPOILER: MOSTRAR para ver mis últimas firmas
Spoiler



#39

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


Muy interesante!! NO sabia que ese era el asesino, ni lo sospeche qeu fuerte... Sigue escribiendo!!

#40

Re: Detective Zero: Crime's Punishment - Episodio IV


te pásaste dark,me encantan las hiostorias de detectives,de donde sacas tanta imagibnacion?
Spoiler










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