Re: Pokemon: Desastre Temporal
Hola gente, saben que me encanta escribir este fic? Me encanta porque tengo tan buenos críticos como el señor Pokefabri, un excelente lector, que detalla sinceramente lo que le gusto y no le gustó del fic, muchas gracias a él. También le quiero agradecer a Goukazaru06 que se está acostumbrando a dejar respuestas que son muy bien recibidas. Y a vice2727, que es un capo, escribió una respuesta muy buena, que me levantó mucho el ánimo y me dio ganas para seguir escribiendo. Para ellos tres y para cualquiera que lea este fic, va dedicado este capítulo...
Capitulo 14: ¡Fantasma!
Spoiler
En el capítulo anterior, se mostró como Enu y los demás se iban acostumbrando a las clases que tenían que brindar a sus alumnos… Enu encuentra una alumna muy atractiva y las situaciones se dan exactas para acercar a ambos.
Y cada vez era peor, a Enu le gustaba mucho esa chica y hacia mal, porque era muy poco profesional enamorarse de una alumna, además, sabía que en esa época no podía salir con ella unos meses y después dejarla, tendría que casarse y eso lo asustaba un poco. Nasha estuvo esa primera semana de muy mal humor y volvió a ignorar a Enu.
Pero llegó el fin de semana y los chicos tenían planeado ir a atrapar pokémon. Eso los despejaría un poco y los uniría nuevamente como grupo. Habían decidido visitar una ciudad abandona, nadie sabía porque estaba abandonada, pero el radar mostraba que había un gran número de criaturas.
Salieron de la mansión a la tarde, y cuando llegaron al pueblo Enu y Nasha se pusieron a discutir, como en los viejos tiempos.
—Hay que ir al medio de la ciudad, deben estar los mejores pokémon. —Enu señalo un alto y resquebrajado edificio.
—Mmm, no sé… se ve tétrico, creo que va a ser mejor avanzar de a poco, ir explorando—contradijo Nasha
—Vamos, tenemos poco tiempo, hay que ir directo a la acción, no tengas miedo, Nasha.
—¡No tengo miedo! No seas impulsivo, hay que ver por lo menos que tipos de pokémon hay.
—No soy impulsivo, vos sos muy calculadora, no tiene sentido ser calculadora con los pokémon, no me vas a enseñar a mí sobre pokémon.
—No seas presumido, tienes errores igual que yo, ¿por qué no piensas un poco?
—¡Ah! ¿Ahora la que piensa sos vos? Yo me voy al centro de la ciudad, el que me quiere acompañar que venga. —Enu se internó en la ciudad pero los demás se quedaron en la frontera del pueblo.
—Demos unas vueltas por aquí, esa ciudad tiene algo que no me gusta —dijo Trugar.
—Sí… no concuerdo con Enu esta vez —concordó Mailen.
—Esa Nasha es una tarada, piensa que es la mejor todo porque es la hija del dueño, y ese Trugar es un bobo, no sabe ni donde está parado y piensa que es buen criador, ¡ja! Los criadores de mi época se habrían muerto de hambre si hicieran lo que él hace. Y Mailen… todo el día haciéndose la mujer fatal, pero cuando Enu se le insinúa, corre muerta de miedo sin saber que decir. En esta época caen bastante bajo, porque no dejaran un poco de lado el miedo.
—Misdre…—asintió un Misdreavus que se había detenido a escuchar el discurso de Enu quién se encontraba sentado en un banco desvencijado de la ciudad. El chico tenía el don de atraer pokémon hacia él sin que se asusten, siempre terminaba con pokémon salvajes a su lado.
—Son unos cobardes, miedosos, que se asustan por ver un simple… ¡Ah! ¡Un Misdreavus! —Enu saltó de banco y se aferró al tronco de un árbol asustado.
—¡Misdre!—saludó el pokémon y le pasó la lengua por la cara afectivamente, haciendo que a Enu le cayeran como diez escalofríos en el cuerpo.
—¡Aléjate! —chillaba el joven como una niñita.
El pokémon comenzó a usar ataques para impresionar a Enu. Un bello rayo confuso que simulaba el baño de luz de la luna, un ataque de bola sombra que al explotar difumino cientos de maravillosas estrellas, y algunos lengüetazos que le dio en la cara para demostrarle su cariño. En cambio, el chico, presenciaba esos ataques como si fuera la llegada del Apocalipsis, veía un rayo de luz fantasmagórico que podría cegar hasta el mismo sol, una explosión aterradora y el asqueroso y baboso contacto con un ente frío y desagradable. Sin ponerse a pensar en nada, salió corriendo hacia sus amigos.
—¡Ahhhhh! —Enu llegó hasta los muchachos que estaban observando unos Murkrow sobre ellos—. Uff… uff…uff —jadeó Enu enteramente transpirado.
—¿Qué te pasa? Parece que viste un fantasma…
—Tenemos que irnos de aquí, allí en la ciudad hay un monstruo, nos conviene volver a la mansión. —Enu estaba temblando, parecía enfermo.
—¡Aja! —dijo triunfante Nasha, ¡por primera vez en su vida le había ganado en algo!—. ¿No dijiste que explorar la ciudad sería lo mejor? Parece que yo estaba en lo cierto, pero no el apresurado señor perfecto quiso hacerse el que sabe y se internó él solo. “Yo me voy al centro de la ciudad, el que me quiere acompañar que venga” —imitó ácidamente la muchacha—. Perdón… ¿quién era el que pensaba? ¡Ah, eras vos! Permíteme que te diga que tus cálculos no fueron tan acertados. Pero no importa vos sos el más valiente del grupo… ¡Solo eres un bebé del paleolítico! ¿Qué puedes saber tú? ¿Tiene miedo el bebé? ¿Tiene miedo el bebé chiquito?
Enu, que venía acumulando bronca desde que Nasha empezó a hablar, la miró ofendido y sólo pudo contestar con una ofensa muy retrograda, de la edad en la que se inventó la arena:
—Lo tendrá tu puta madre, Nasha.
La chica solo abrió los ojos sorprendida. Enu después cayó en la cuenta que era el peor insulto que podría haber hecho, esa chica era muy sensible en relación a su madre muerta. La chica había perdido a su madre a los 5 años porque esta padecía una falla en el sistema inmunológico desde su nacimiento, Morgo, aun sabiendo de su enfermedad se casó con ella y tuvieron a Nasha, desde el nacimiento la madre se debilitó terriblemente y tuvieron que internarla. Vivió 5 años de sufrimiento, casi sin poder levantarse de la cama, y Enu en ese momento estaba blasfemando a ese mártir. Nasha lo miró con furia, y salió corriendo hacia la ciudad con los ojos bañados de lágrimas.
—¡No, espérame! —Enu trató de detenerla y no pudo. Trugar y Mailen detuvieron a Enu para que la deje sola— ¡PERDONAME NASHA, NO PENSE LO QUE DECIA, TIENES RAZON, NO SOY EL QUE PIENSA, SOY UN MALDITO IMPULSIVO! Suéltenme muchachos, déjenme ir a humillarme a sus pies para que me perdone.
—Sabes bien que no te va a perdonar —dijo Trugar.
—¡Oh, que tonto fui! —Enu se sentó en el piso agotado y afirmó los puños en el suelo con un golpe.
—Sabemos que no lo hiciste a propósito, pero hoy no es tu día, nene —dijo Mailen presionando sus hombros.
—Tienes razón, vayamos a buscarla, me siento muy mal —Enu estaba destrozado, lo sentía realmente.
—Dejémosla que se calme un rato más, si vamos ahora va a estallar de nuevo… Enu… no creo que sea bueno que te vea…
Enu se mordió el labio con bronca a sí mismo y se levantó para apoyarse fuertemente contra un árbol. Los ojos del chico se llenaron de lágrimas pero no quería llorar, los hombres no lo hacían. Mailen se acercó.
—Cálmate… —le dijo cariñosamente la chica y lo abrazó. Enu se secó las lágrimas en el hombro de Mailen y esperaron así un rato a que Trugar decidiera que había que ir a buscar a Nasha.
Un momento más tarde ya se encontraban caminando hacia el centro de la ciudad. Y no se habían cruzado a ningún pokémon, ni habían tenido ningún problema pero cuando estaban llegando hasta el alto edificio desmantelado escucharon un agudo chillido de Nasha. Los amigos corrieron desesperados a ver que le había pasado, no fue difícil encontrarla porque entre todas las calles y casas negras del pueblo divisaron las vestimentas a colores vivos de Nasha y un extraño ser amarillo frente a ella. Un Hypno la tenía totalmente hipnotizada. Los muchachos se pusieron entre el Hypno y Nasha y llamaron a sus pokémon. Utilizaron sus ataques pero el pokémon psíquico logró hipnotizarlos a todos ellos también.
—Tiene un nivel muy alto para nuestros pokémon y no tenemos ninguna ventaja. —Trugar intentaba pensar, pero el Hypno ya se acercaba hacia ellos amenazante… y su péndulo se tambaleaba de un lado a otro sin cesar, todos caían bajo el poder hipnótico del pokémon y quien sabe lo que les haría hacer… Trugar cayó al piso gritando y tapándose los oídos, Mailen sufriendo como si le doliera el estomago y Enu solo quedó firme con los ojos perdidos en algún lugar. El pokémon psíquico sonreía triunfante con su labor, pero de pronto una oscura sombra cruzó el escenario, se detuvo frente al chico del pasado y le dio un húmedo y sonoro lengüetazo. El chico se despabiló y miró aterrorizado a Misdreavus.
—¡Ahhhhh! —Enu intentó ahuyentar al pokémon con las manos y cuando le pegó, el fantasma chocó contra el pokémon psíquico y los muchachos salieron de la hipnosis.
—¿Qué pasa, Enu? —preguntó Trugar viendo como abofeteaba el aire con los ojos cerrados.
—¡Ese es el fantasma! ¡Que se vaya! —aulló Enu espantado…
Trugar y Mailen abrieron los ojos sorprendidos. Casi se desparraman de risa al ver al pequeño Misdreavus revoloteándole cerca. Nasha no hacía nada, había salido de la hipnosis pero seguía ausente pensando en su madre y el idiota que la insultó.
—Es solo un Misdreavus… —le mostró Trugar a Enu.
—¡Eso ya lo sé! ¡Es asqueroso! —Enu se ocultó detrás de Trugar. El pokémon fantasma hacia caras y lo seguía, intentando caerle bien al chico.
—Me decepcionas, Enu, ¿cómo puede ser que le temas a un Misdreavus, el pokémon fantasma más bonito de todos? —le preguntó cansinamente Trugar cruzando los brazos.
—¡No le temo! Me da impresión, lo miro y se me viene el mundo abajo, mi padre tenía un Haunter y un Drifblim y nunca me pasó nada… no sé, no me gusta, que se vaya.
—¡No, Enu, lo necesitamos! Este Misdreavus es perfecto para vencer a Hypno. Dale órdenes, parece que le agradas.
—¡No, le tengo más asco a Misdreavus, prefiero a Hypno!
—No seas infantil, niño, dile que ataque o vas a conocer lo que es el miedo —amenazó Mailen, arremangándose.
—E… está bien —dijo Enu acobardado—. Misdreavus… Tinieblas a Hypno.
—¡Misdreavus, mis, mis!— exclamó extasiada de placer Misdreavus al ver que al fin le daba atención.
El ataque de tinieblas envolvió completamente a Hypno y le torturó la mente hasta que salió corriendo despavorido.
—¡Bien, Misdreavus! —gritaron Trugar y Mailen ayudando a Nasha a incorporarse.
Enu ni siquiera tuvo la delicadeza de agradecer al pokémon, sólo se acercó a Nasha para buscar su perdón.
—Nasha… lo siento mucho, voy a hacer lo que quieras para que me perdones —rogó Enu.
Nasha lo miró aun sin poder reponerse, con la cara pálida por el susto y después desvió la mirada.
—No te voy a perdonar nunca, Henkatori —Nasha logró estabilizase y se fue corriendo como pudo fuera de la ciudad.
Trugar sacó su teléfono y llamó a la mansión para que vinieran a buscar a Nasha.
—Basta Enu, déjala. ¿Nos vamos a quedar o nos volvemos todos a la mansión? Todavía quiero atrapar un pokémon.
—Yo también… —dijo Mailen.
—Me quedo con ustedes… no me va a perdonar… y no lo merezco tampoco —Enu comenzó a caminar meditabundo hacia delante.
—Adiós, Misdreavus, gracias —le dijeron Trugar y Mailen.
El pokémon fantasma, lejos de querer irse, se puso en frente de Enu y le sonrió.
—Dale las gracias, Enu, no seas malo, sin este pokémon todavía estaríamos hipnotizados —le pidió Mailen.
Enu se echó hacia atrás.
—Uff, ahhh… —no dejaban de recorrerle escalofríos por la espalda al pobre chico— que asco… —cerró los ojos y articuló con desprecio—. Gra…gracias.
Misdreavus se derritió de amor y giró en el aire contentísima, sólo se acercó a Enu para empaparle la cara de una lamida. El chico casi se desmaya.
—¡Vete, no te quiero! ¡Déjame en paz, ya estoy cansado, solo te pedí que ataques porque estábamos en problemas! ¡Eres un fantasma asqueroso, repugnante y desagradable!
Misdreavus se quedó más helada que de costumbre, puso cara de tristeza y tenía ganas de llorar, aunque no parecía poder, sólo le temblaba el cuerpo expresando su dolor… se marchó muy desconsolada.
—Hoy Enu, lo único que hiciste fue darnos la impresión de que eres un chico muy pero muy tonto —lo regañó Mailen.
—Sí, es posible, los hombres también tenemos malos días. Pero no me gusta ese pokémon, que quieren que haga…
—Por lo menos ser educado—dijo Trugar—ya te dije que los pokémon se tratan bien. Pobrecita, ¿te diste cuenta que le gustabas?
—Ella a mí no… ¿vos te vas a poner de novio con una muchacha que no te gusta solo porque ella si gusta de vos? —le preguntó rápidamente Enu. Sabía que no tenía nada que ver, pero también sabía cómo poner en aprietos a la gente del futuro.
—Este… yo… no se… a lo mejor… yo juzgo a la persona por cómo es interiormente —balbuceó nervioso el muchacho.
—Aja, y si hay una chica hermosa físicamente y otra muy fea, y ambas son lindas interiormente y ambas gustan de vos… ¿Cuál eliges?
Trugar agacho la cabeza sin saber que decir. Enu razonaba tan bien que nadie podía porfiarle nada, era inútil.
—¡Ay, hombres! —dijo Mailen caminando hacia delante.
—Y las mujeres son iguales. Seguro que con tu figura vas a elegir al tipo más feo y deforme de la tierra para que sea tu novio, solo porque le tienes lastima…
—Yo no puedo elegir… los hombres eligen a las mujeres —le recordó Mailen.
—¿En serio? Pero… ¿y tienes que decirle que sí, sí o sí?
—Bueno… no, pero igualmente…
—Igualmente nada, si viene un príncipe que es perfecto física y espiritualmente, ¿vas a elegir a otro? —Enu utilizaba unas muy frías analogías. Nadie podía reprocharle nada—. Si no tenemos más de que hablar, busquemos pokémon.
Y cada vez era peor, a Enu le gustaba mucho esa chica y hacia mal, porque era muy poco profesional enamorarse de una alumna, además, sabía que en esa época no podía salir con ella unos meses y después dejarla, tendría que casarse y eso lo asustaba un poco. Nasha estuvo esa primera semana de muy mal humor y volvió a ignorar a Enu.
Pero llegó el fin de semana y los chicos tenían planeado ir a atrapar pokémon. Eso los despejaría un poco y los uniría nuevamente como grupo. Habían decidido visitar una ciudad abandona, nadie sabía porque estaba abandonada, pero el radar mostraba que había un gran número de criaturas.
Salieron de la mansión a la tarde, y cuando llegaron al pueblo Enu y Nasha se pusieron a discutir, como en los viejos tiempos.
—Hay que ir al medio de la ciudad, deben estar los mejores pokémon. —Enu señalo un alto y resquebrajado edificio.
—Mmm, no sé… se ve tétrico, creo que va a ser mejor avanzar de a poco, ir explorando—contradijo Nasha
—Vamos, tenemos poco tiempo, hay que ir directo a la acción, no tengas miedo, Nasha.
—¡No tengo miedo! No seas impulsivo, hay que ver por lo menos que tipos de pokémon hay.
—No soy impulsivo, vos sos muy calculadora, no tiene sentido ser calculadora con los pokémon, no me vas a enseñar a mí sobre pokémon.
—No seas presumido, tienes errores igual que yo, ¿por qué no piensas un poco?
—¡Ah! ¿Ahora la que piensa sos vos? Yo me voy al centro de la ciudad, el que me quiere acompañar que venga. —Enu se internó en la ciudad pero los demás se quedaron en la frontera del pueblo.
—Demos unas vueltas por aquí, esa ciudad tiene algo que no me gusta —dijo Trugar.
—Sí… no concuerdo con Enu esta vez —concordó Mailen.
—Esa Nasha es una tarada, piensa que es la mejor todo porque es la hija del dueño, y ese Trugar es un bobo, no sabe ni donde está parado y piensa que es buen criador, ¡ja! Los criadores de mi época se habrían muerto de hambre si hicieran lo que él hace. Y Mailen… todo el día haciéndose la mujer fatal, pero cuando Enu se le insinúa, corre muerta de miedo sin saber que decir. En esta época caen bastante bajo, porque no dejaran un poco de lado el miedo.
—Misdre…—asintió un Misdreavus que se había detenido a escuchar el discurso de Enu quién se encontraba sentado en un banco desvencijado de la ciudad. El chico tenía el don de atraer pokémon hacia él sin que se asusten, siempre terminaba con pokémon salvajes a su lado.
—Son unos cobardes, miedosos, que se asustan por ver un simple… ¡Ah! ¡Un Misdreavus! —Enu saltó de banco y se aferró al tronco de un árbol asustado.
—¡Misdre!—saludó el pokémon y le pasó la lengua por la cara afectivamente, haciendo que a Enu le cayeran como diez escalofríos en el cuerpo.
—¡Aléjate! —chillaba el joven como una niñita.
El pokémon comenzó a usar ataques para impresionar a Enu. Un bello rayo confuso que simulaba el baño de luz de la luna, un ataque de bola sombra que al explotar difumino cientos de maravillosas estrellas, y algunos lengüetazos que le dio en la cara para demostrarle su cariño. En cambio, el chico, presenciaba esos ataques como si fuera la llegada del Apocalipsis, veía un rayo de luz fantasmagórico que podría cegar hasta el mismo sol, una explosión aterradora y el asqueroso y baboso contacto con un ente frío y desagradable. Sin ponerse a pensar en nada, salió corriendo hacia sus amigos.
—¡Ahhhhh! —Enu llegó hasta los muchachos que estaban observando unos Murkrow sobre ellos—. Uff… uff…uff —jadeó Enu enteramente transpirado.
—¿Qué te pasa? Parece que viste un fantasma…
—Tenemos que irnos de aquí, allí en la ciudad hay un monstruo, nos conviene volver a la mansión. —Enu estaba temblando, parecía enfermo.
—¡Aja! —dijo triunfante Nasha, ¡por primera vez en su vida le había ganado en algo!—. ¿No dijiste que explorar la ciudad sería lo mejor? Parece que yo estaba en lo cierto, pero no el apresurado señor perfecto quiso hacerse el que sabe y se internó él solo. “Yo me voy al centro de la ciudad, el que me quiere acompañar que venga” —imitó ácidamente la muchacha—. Perdón… ¿quién era el que pensaba? ¡Ah, eras vos! Permíteme que te diga que tus cálculos no fueron tan acertados. Pero no importa vos sos el más valiente del grupo… ¡Solo eres un bebé del paleolítico! ¿Qué puedes saber tú? ¿Tiene miedo el bebé? ¿Tiene miedo el bebé chiquito?
Enu, que venía acumulando bronca desde que Nasha empezó a hablar, la miró ofendido y sólo pudo contestar con una ofensa muy retrograda, de la edad en la que se inventó la arena:
—Lo tendrá tu puta madre, Nasha.
La chica solo abrió los ojos sorprendida. Enu después cayó en la cuenta que era el peor insulto que podría haber hecho, esa chica era muy sensible en relación a su madre muerta. La chica había perdido a su madre a los 5 años porque esta padecía una falla en el sistema inmunológico desde su nacimiento, Morgo, aun sabiendo de su enfermedad se casó con ella y tuvieron a Nasha, desde el nacimiento la madre se debilitó terriblemente y tuvieron que internarla. Vivió 5 años de sufrimiento, casi sin poder levantarse de la cama, y Enu en ese momento estaba blasfemando a ese mártir. Nasha lo miró con furia, y salió corriendo hacia la ciudad con los ojos bañados de lágrimas.
—¡No, espérame! —Enu trató de detenerla y no pudo. Trugar y Mailen detuvieron a Enu para que la deje sola— ¡PERDONAME NASHA, NO PENSE LO QUE DECIA, TIENES RAZON, NO SOY EL QUE PIENSA, SOY UN MALDITO IMPULSIVO! Suéltenme muchachos, déjenme ir a humillarme a sus pies para que me perdone.
—Sabes bien que no te va a perdonar —dijo Trugar.
—¡Oh, que tonto fui! —Enu se sentó en el piso agotado y afirmó los puños en el suelo con un golpe.
—Sabemos que no lo hiciste a propósito, pero hoy no es tu día, nene —dijo Mailen presionando sus hombros.
—Tienes razón, vayamos a buscarla, me siento muy mal —Enu estaba destrozado, lo sentía realmente.
—Dejémosla que se calme un rato más, si vamos ahora va a estallar de nuevo… Enu… no creo que sea bueno que te vea…
Enu se mordió el labio con bronca a sí mismo y se levantó para apoyarse fuertemente contra un árbol. Los ojos del chico se llenaron de lágrimas pero no quería llorar, los hombres no lo hacían. Mailen se acercó.
—Cálmate… —le dijo cariñosamente la chica y lo abrazó. Enu se secó las lágrimas en el hombro de Mailen y esperaron así un rato a que Trugar decidiera que había que ir a buscar a Nasha.
Un momento más tarde ya se encontraban caminando hacia el centro de la ciudad. Y no se habían cruzado a ningún pokémon, ni habían tenido ningún problema pero cuando estaban llegando hasta el alto edificio desmantelado escucharon un agudo chillido de Nasha. Los amigos corrieron desesperados a ver que le había pasado, no fue difícil encontrarla porque entre todas las calles y casas negras del pueblo divisaron las vestimentas a colores vivos de Nasha y un extraño ser amarillo frente a ella. Un Hypno la tenía totalmente hipnotizada. Los muchachos se pusieron entre el Hypno y Nasha y llamaron a sus pokémon. Utilizaron sus ataques pero el pokémon psíquico logró hipnotizarlos a todos ellos también.
—Tiene un nivel muy alto para nuestros pokémon y no tenemos ninguna ventaja. —Trugar intentaba pensar, pero el Hypno ya se acercaba hacia ellos amenazante… y su péndulo se tambaleaba de un lado a otro sin cesar, todos caían bajo el poder hipnótico del pokémon y quien sabe lo que les haría hacer… Trugar cayó al piso gritando y tapándose los oídos, Mailen sufriendo como si le doliera el estomago y Enu solo quedó firme con los ojos perdidos en algún lugar. El pokémon psíquico sonreía triunfante con su labor, pero de pronto una oscura sombra cruzó el escenario, se detuvo frente al chico del pasado y le dio un húmedo y sonoro lengüetazo. El chico se despabiló y miró aterrorizado a Misdreavus.
—¡Ahhhhh! —Enu intentó ahuyentar al pokémon con las manos y cuando le pegó, el fantasma chocó contra el pokémon psíquico y los muchachos salieron de la hipnosis.
—¿Qué pasa, Enu? —preguntó Trugar viendo como abofeteaba el aire con los ojos cerrados.
—¡Ese es el fantasma! ¡Que se vaya! —aulló Enu espantado…
Trugar y Mailen abrieron los ojos sorprendidos. Casi se desparraman de risa al ver al pequeño Misdreavus revoloteándole cerca. Nasha no hacía nada, había salido de la hipnosis pero seguía ausente pensando en su madre y el idiota que la insultó.
—Es solo un Misdreavus… —le mostró Trugar a Enu.
—¡Eso ya lo sé! ¡Es asqueroso! —Enu se ocultó detrás de Trugar. El pokémon fantasma hacia caras y lo seguía, intentando caerle bien al chico.
—Me decepcionas, Enu, ¿cómo puede ser que le temas a un Misdreavus, el pokémon fantasma más bonito de todos? —le preguntó cansinamente Trugar cruzando los brazos.
—¡No le temo! Me da impresión, lo miro y se me viene el mundo abajo, mi padre tenía un Haunter y un Drifblim y nunca me pasó nada… no sé, no me gusta, que se vaya.
—¡No, Enu, lo necesitamos! Este Misdreavus es perfecto para vencer a Hypno. Dale órdenes, parece que le agradas.
—¡No, le tengo más asco a Misdreavus, prefiero a Hypno!
—No seas infantil, niño, dile que ataque o vas a conocer lo que es el miedo —amenazó Mailen, arremangándose.
—E… está bien —dijo Enu acobardado—. Misdreavus… Tinieblas a Hypno.
—¡Misdreavus, mis, mis!— exclamó extasiada de placer Misdreavus al ver que al fin le daba atención.
El ataque de tinieblas envolvió completamente a Hypno y le torturó la mente hasta que salió corriendo despavorido.
—¡Bien, Misdreavus! —gritaron Trugar y Mailen ayudando a Nasha a incorporarse.
Enu ni siquiera tuvo la delicadeza de agradecer al pokémon, sólo se acercó a Nasha para buscar su perdón.
—Nasha… lo siento mucho, voy a hacer lo que quieras para que me perdones —rogó Enu.
Nasha lo miró aun sin poder reponerse, con la cara pálida por el susto y después desvió la mirada.
—No te voy a perdonar nunca, Henkatori —Nasha logró estabilizase y se fue corriendo como pudo fuera de la ciudad.
Trugar sacó su teléfono y llamó a la mansión para que vinieran a buscar a Nasha.
—Basta Enu, déjala. ¿Nos vamos a quedar o nos volvemos todos a la mansión? Todavía quiero atrapar un pokémon.
—Yo también… —dijo Mailen.
—Me quedo con ustedes… no me va a perdonar… y no lo merezco tampoco —Enu comenzó a caminar meditabundo hacia delante.
—Adiós, Misdreavus, gracias —le dijeron Trugar y Mailen.
El pokémon fantasma, lejos de querer irse, se puso en frente de Enu y le sonrió.
—Dale las gracias, Enu, no seas malo, sin este pokémon todavía estaríamos hipnotizados —le pidió Mailen.
Enu se echó hacia atrás.
—Uff, ahhh… —no dejaban de recorrerle escalofríos por la espalda al pobre chico— que asco… —cerró los ojos y articuló con desprecio—. Gra…gracias.
Misdreavus se derritió de amor y giró en el aire contentísima, sólo se acercó a Enu para empaparle la cara de una lamida. El chico casi se desmaya.
—¡Vete, no te quiero! ¡Déjame en paz, ya estoy cansado, solo te pedí que ataques porque estábamos en problemas! ¡Eres un fantasma asqueroso, repugnante y desagradable!
Misdreavus se quedó más helada que de costumbre, puso cara de tristeza y tenía ganas de llorar, aunque no parecía poder, sólo le temblaba el cuerpo expresando su dolor… se marchó muy desconsolada.
—Hoy Enu, lo único que hiciste fue darnos la impresión de que eres un chico muy pero muy tonto —lo regañó Mailen.
—Sí, es posible, los hombres también tenemos malos días. Pero no me gusta ese pokémon, que quieren que haga…
—Por lo menos ser educado—dijo Trugar—ya te dije que los pokémon se tratan bien. Pobrecita, ¿te diste cuenta que le gustabas?
—Ella a mí no… ¿vos te vas a poner de novio con una muchacha que no te gusta solo porque ella si gusta de vos? —le preguntó rápidamente Enu. Sabía que no tenía nada que ver, pero también sabía cómo poner en aprietos a la gente del futuro.
—Este… yo… no se… a lo mejor… yo juzgo a la persona por cómo es interiormente —balbuceó nervioso el muchacho.
—Aja, y si hay una chica hermosa físicamente y otra muy fea, y ambas son lindas interiormente y ambas gustan de vos… ¿Cuál eliges?
Trugar agacho la cabeza sin saber que decir. Enu razonaba tan bien que nadie podía porfiarle nada, era inútil.
—¡Ay, hombres! —dijo Mailen caminando hacia delante.
—Y las mujeres son iguales. Seguro que con tu figura vas a elegir al tipo más feo y deforme de la tierra para que sea tu novio, solo porque le tienes lastima…
—Yo no puedo elegir… los hombres eligen a las mujeres —le recordó Mailen.
—¿En serio? Pero… ¿y tienes que decirle que sí, sí o sí?
—Bueno… no, pero igualmente…
—Igualmente nada, si viene un príncipe que es perfecto física y espiritualmente, ¿vas a elegir a otro? —Enu utilizaba unas muy frías analogías. Nadie podía reprocharle nada—. Si no tenemos más de que hablar, busquemos pokémon.
Espero con muchas ansias seguir teniendo sus respuestas, suerte para todos!!!

Gracias a todos por recordarme
Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

















