¡Que grata sorpresa! Me encontré con tres respuestas, eso es buenísimo, hacía mucho que no me dejaban de a tres respuestas. Gracias a Goukazaru06 por su apoyo, gracias como siempre a Pokefabri, un gran lector y a Vice2727 que es la primera vez que se pasa por aquí y espero que siga haciéndolo. Saludos a todos. Aquí está el nuevo capítulo:
Spoiler
En el capítulo anterior Enu había aplastado a Nasha en un combate y la muchacha, avergonzada por haber perdido intentó escaparse...
No soportaba haber perdido así, no justo cuando estaba por ganar. Enu la siguió y la acorraló en un pasillo.
—Oye, Nasha, detente, no te pongas así, es un combate amistoso, nadie ganó ni perdió, sólo aprendimos. —El chico le sonrió intentando alegrarla. Nasha lo miró angustiada y le pegó una sonora cachetada como si fuera un acosador.
—¿Cómo nadie perdió? ¡Yo perdí! No seas idiota, vete, no quiero verte, deja de burlarte de mí.
—No me estoy burlando sólo te digo que no llores, les vas a dar clases a alumnos que quieren aprender y no puedes ponerte a llorar frente a ellos, no te tomarían en serio. Yo tengo más experiencia que vos, es obvio que iba a ganar, vos vas a seguir aprendiendo y puedes superarme, seamos sinceros, la batalla estuvo muy pareja. Pero si lloras no me vas a superar nunca, regresemos y sigamos hablando de lo que vamos a hacer… ¿si? Por favor…
La chica lo miró dudosa. Después de un momento le dio otro bofetón. Enu dejó fija la cara donde la había dejado el cachetazo, no volvió a mirar a Nasha. ¿Por qué le gustaba tanto golpear? ¿No se suponía que la gente en esa época no era agresiva? Quizá Enu realmente desataba la parte rebelde de sus tres amigos.
—Bien. Si insistes en hacer eso, creo que no podemos dar esas estúpidas clases juntos, así que, te cedo mi lugar y espero que puedas hacer bien el trabajo. Te estas equivocando, estas muy errada —Enu la miró al final con el rostro desfigurado de furia.
—Tú te equivocas. Daré muy bien las clases sola. —Nasha se dio la vuelta.
Enu se encaminó enfurecido al despacho del dueño de la mansión.
—Esto no da para más, Morgo—dijo al llegar, hecho una furia sentándose en la silla frente a su escritorio—. Renuncio a dar las clases de Combate.
—¿Cómo? Enu, ¿por qué? —preguntó el tipo sorprendido— ¡Ah! Ya se…—dijo levantándose de su escritorio melancólico y mirando hacia fuera por la ventana—. No te llevas bien con Nasha ¿verdad?
—Mire… desde que estoy aquí intento llevarme bien con ella, pero solo me ataca, me repele, es totalmente incompatible conmigo y no voy a soportar que me esté abofeteando y humillando frente a los alumnos. No tengo nada en contra suyo, señor, pero desgraciadamente debo decírselo.
—Sí, está bien… te agradezco tu sinceridad. Ya ha tenido problemas con todos. Pero no es su culpa, es mía, mi sueño por encontrar los pokémon la dejó de lado a ella y no pude enseñarle buenos modales. Los errores que tengo como padre son sus fallas de hija. No te pido que le tengas paciencia pero no puedes abandonar esta materia, la idearon especialmente para que seas tú quien la dé.
—Es imposible, Morgo, entiendo su frustración pero no puedo, ella me odia…
—Ella no te odia... —le contradijo el dueño de la empresa con tristeza.
—Yo tengo bastantes problemas. Tengo que dar tres materias y me supera. Cuando las esté dando voy a estar completamente de mal humor, con estrés y si a eso le cargamos las continuas peleas con Nasha, voy a explotar. Ella se las va a ingeniar para enseñar bien y si no… no sé, ya lo resolverá su equipo directivo.
—Uff…—Morgo se sentó en su escritorio sabiendo que sería imposible convencerlo—. ¿Con las demás materias no hay problemas?
—Eh… no… mmm, no hay nadie de esta época con quien me lleve mejor que con Mailen. Casi pensamos lo mismo, cuando empieza a hablar uno el otro ya sabe qué va a decir, y lo entiende. Es completamente diferente a lo que ocurre con Nasha.
—Está bien. Ve a estudiar sobre las demás, veré como hago para cubrir este hueco. Suerte—dijo el dueño de la mansión, cortante y herido.
Enu salió del despacho y se encerró a leer en su cuarto, malhumorado porque al final había terminado denigrado tanto por la hija como por el padre.
Y los días transcurrieron así. Faltaban solamente dos semanas para que el colegio abriera. Estaban inscriptas 160 personas y ya no había vacantes, Morgo no había calculado que el colegio tendría tal popularidad, la cuota era muy elevada, los horarios no eran los mejores y no había realizado demasiada publicidad. Así mismo, en la primera semana en que se abrieron las inscripciones se anotaron más de la mitad de los alumnos. Podría haber permitido la inscripción de más personas, pero temía que a los chicos se les fuera de las manos tanta cantidad de gente por curso. Estos estaban divididos en dos cursos de 35 niños entre ocho y catorce años por la mañana, dos de 30 adolescentes de más de catorce hasta veintiún años por la tarde y uno de 30 adultos, en la noche.
Enu ya estaba sobrecargado de información. Con todo eso que sabía, en su época se habría convertido en un pokemaníaco pero lo tomaba con calma, estaba tranquilo, sabía que tenía una misión en la vida y necesitaba tener conocimientos para lograrla.
Fue un día de esos en que estaba leyendo el libro solo, porque Trugar estaba con sus pokémon en la reserva, que volvieron a golpear la puerta. Se levantó y la abrió con firmeza.
—¿Qué pasa?—preguntó Enu al ver a las chicas, que eran sus dos visitantes.
—Ella tiene que hablar con vos…—dijo Mailen señalando a Nasha que miraba el suelo.
—Eh… ya quedamos en algo hace unas semanas, ya nos dijimos todo lo que teníamos que decir, y si encima te va a buscar a vos para que la ayudes a hablar, va a ser mejor que cierre la puerta ya mismo.
—No, ella no me fue a buscar, yo vine por mí misma para asegurarme que no haga lo mismo de la otra vez—le comentó Mailen ante un dudoso Enu.
—Estoy muy arrepentida… —dijo Nasha aireando su pelo y mirando a Enu con los ojos llorosos. Esos ojos que solamente esa traicionera, engatusadora e hipócrita puede tener… y le hacían tragar en seco al pobre chico.
Enu la miró tratando de parecer impasible y de no ceder ni un milímetro. Pero no podía negarle el arrepentimiento.
—Pasa —le propuso Enu a Nasha mostrándole su habitación. Mailen intentó entrar pero el chico la interrumpió—. Déjanos solos, por favor.
—¡Ufa! Bueno… si no queda otra. —Mailen dio una media vuelta mientras Enu cerraba la puerta.
—Bueno, ¿de que estas arrepentida?—preguntó Enu que iba a saborear el dulce placer de humillar a esa histérica.
—Este… en primero… yo no quise…
—Espera. — Enu se levantó y abrió la puerta. Mailen se cayó de nariz al suelo—. Te dije que te fueras.
—¡Habría jurado que se estaba por caer la puerta, sólo quería sostenerla! —La chica se encaminó hacia el pasillo frotándose el trasero con gestos de dolor.
—Ahora sí, habla tranquila—le apremió Enu a Nasha.
—Enu, lo siento, siento haberte golpeado. Soy incapaz de dar esta materia sola, por favor, vuelve. —La chica le rogó más con gestos que con palabras. En la cara de Enu se formó una sonrisa de satisfacción, era imposible resistirse a esa forma de pedir perdón.
—Así que te mandó tu papá a pedirme perdón para dar la materia. —Enu se puso a dar vueltas por el cuarto para no tener que verle la cara y partirse de risa.
—¡No! Yo vine sola, porque me sentía muy mal en serio, tenías razón soy una inmadura, no puedo hacer esto sola, tienes que ayudarme, por favor —La chica ya se había puesto de rodillas en el piso.
—Vos y yo sabemos muy bien que jamás nos vamos a llevar bien. Yo no te pediría perdón y tú tampoco si no fuera porque te mando tu padre. No voy a dar esas clases con vos, y menos si vienes a pedírmelo sin que realmente estés arrepentida, si vas a hacer algo, hazlo con el corazón, no porque alguien te dice que lo hagas. Nos odiamos y no es posible que hagamos nada juntos, ni siquiera dar clases. Vete —Enu le abrió la puerta. La chica buscó la mirada del joven pero la encontró fría, llena de rabia. Después de sentir varios escalofríos, se retiró de la habitación lentamente, con la esperanza que Enu la detuviera pero nunca pasó. Apenas cruzó el marco, la puerta se cerró tras ella y rompió a llorar. Se recargó contra la puerta y deslizó su espalda hasta quedar sentada con las mejillas empapadas de lágrimas.
—Yo no te odio… —dijo suavemente metiendo su cabeza entre sus manos para contener el ruido del llanto
Enu se recostó en su cama con su mirada soñadora y mordiéndose el labio. Esa chica del futuro con toda su pomposidad no iba a poder controlarlo a él, sería a la inversa, esa chica estaría en la palma de su mano cuando quisiera y le iba a enseñar respeto, cueste lo que cueste.
Después de este incidente, todo transcurrió normal. Enu y los demás se pasaron las últimas semanas estudiando y el día antes de empezar a dar las clases ya todo estaba listo. Los muchachos hicieron simulacros de clases y no parecían tener problemas. Nasha y Trugar que eran quienes estaban solos presentaron sus clases en orden y con todos los contenidos sin preocupaciones. Mailen y Enu eran la pareja perfecta, cuando uno se perdía el otro sabía exactamente cómo ayudar y continuar, no se interrumpían y hablaban con un equilibrio magnifico.
Los niños eran los primeros, a la mañana de 8 a 12, los adolescentes de 2 a 6 de la tarde y los adultos de 8:30 a 12 de la noche. La empresa apostó que los más difíciles de tratar serían los adolescentes, pero esperaba que los chicos pudieran arreglárselas.
Trugar empezó dando la primera clase al curso A que era el de los primeros niños inscriptos. Mientras, Enu y Mailen daban Tipos de Pokemon al curso B. Trugar se las ingenió bien, sabía mantener la calma de los niños y explicaba tan bien como alimentar, cuidar y entrenar al pokemon que hasta los más pequeños entendían. Enu y Mailen tampoco tuvieron problemas, Mailen sabía todo, no se olvidaba de nada y Enu imponía un orden estricto que ningún otro lograba, los niños miraban quietos, entusiasmados y sin hablar ni moverse. Al terminar esta hora, intercambiaron clases Trugar al B y Enu y Mailen al A. Los socios de la empresa miraban complacidos como impartían las clases, sabiendo que cada cara sonriente era un billete más. En la hora siguiente Trugar se quedó a dar otra clase más en ese curso y Enu y Mailen dieron en el curso A Teoría de la Evolución que fue la materia que más atrapó a los niños.
Al final, la última hora, fue de Combates Prácticos. Y estaba Nasha parada como una estatua en el medio de 70 niños porque encima en esa materia se juntaban los dos cursos para que los combates fueran más vistosos. Así que el descontrol era total… Niños llorando, gritando, tirándose de los pelos, manchándose con barro, un desastre. Nasha no sabía qué hacer, estaba dura de miedo, no sabía cómo empezar, quería renunciar eso era demasiado para ella, no le salían las palabras para pedirles silencio y poder comenzar la clase. Un timbre la hizo sobresaltar y los alumnos se quedaron en silencio mirándola. Ahora su vergüenza era mayor, decenas de niños con su mirada inquisidora, seguro que iban a reírse con la primera cosa que dijera. Su padre y los demás socios la miraban por una cámara.
—¡Vamos! Que comience con la clase ya… —decía uno, nervioso
—Está muerta de miedo, son muchos niños —la defendió su padre.
—Pero sólo tiene que decir lo que vino diciendo hasta recién, en las practicas lo hizo muy bien… ¿Qué está haciendo ahora?
—Esto se va a pique muchachos —dijo un desesperanzado socio.
—Vamos nena, vamos —susurró su padre como aliento.
Pero no, Nasha no daba la menor señal de poder abrir los labios, necesitaba algo que la desinhibe, que la ayude a hablar, algo que le de cuerda para que arranque…
—¡Bueno niños, vamos a empezar la clase! Aquí tengo los elementos de trabajo, disculpen la demora, no se dejaban atrapar…—Enu llegó al gran patio exterior donde estaban los alumnos. Dejó un carrito, con muchas pokebolas dentro, en el medio del lugar y los niños miraban interesados, para adivinar que era. Nasha miraba totalmente sorprendida a Enu que le sonreía burlón. La chica sintió como su pecho se ampliaba, como el ladrillo que tenía en su corazón se hacia pedazos y como el adhesivo de sus labios se despegaba.
—¡Bueno! Ya era hora, será mejor que empecemos. Niños, ¿quién de ustedes sabe que es esto?—Nasha se acercó hasta el carrito y levantó una pokebola. Los niños estallaron en gritos de júbilo al ver lo que habían ido a ver. Después de eso la profesora de Combates no tuvo más vergüenza y hablo toda la hora de corrido casi sin dejar aportar nada a Enu. La presencia de su rival junto a ella era extrañamente relajadora.
—Uff, ese chico nos salvó la clase —dijo uno de los socios alegre.
—Contratarlo fue el mejor trabajo que hiciste, Morgo, no dejes que otra empresa se lo lleve —agregó otro.
—No escatimes en gastos para ese muchacho, es una mina de oro, por cada peso que le invirtamos vamos a sacar un lingote.
Morgo sólo sonrió. Enu era un chico sabio y maduro, sí señor, el perfecto espécimen masculino de ser humano… podría ser un buen esposo para cualquier mujer… sobre todo para…
Espero que sigan leyendo todos, gracias por sus respuestas y espero que también sigan dejándolas. Suerte!!!