Despierto una vez más, pero esta vez frente a mí no estaba un despiadado y cegador viento envuelto en arena ni un hermoso paísaje nocturno, ¡Era la cara de mi pokémon! Me veía con esos brillantes ojos, y su enorme e intrigante boca, retrocedí como reflejo, pero algo me impidió seguir. ¿Aquella roca junto a la que tuve mi última batalla?
Quité molesto a mi Pokémon de la cara y me levanté, di media vuelta esperando encontrarme en el mismo lugar en donde tuvo la última caída, ¡Pero! ... En el lugar de aquella pequeña roca, estaba una impenetrable pared de roca. Retrocedí boquiabierto, difícilmente se llegaba a ver algo más que eso, pero pequeñas manchas verdes se alcanzaban a ver en la parte de arriba.
¿C-cómo llegué aquí? ¿Quién... o qué me trajo aquí?
-¡Vaya, despertaste!- escuché desde atrás.
-¡¿Qué cara...- expresé sorprendido.
-Toma- dijo extendiendo su brazo con una botella en mano. ¡Era agua! Hace mucho que no bebo una sola gota de ella.Apenas la tenía en manos la abrí y di un gran sorbo de ella.
-Gra-gracias, supongo- titubeé nervioso.-Disculpe, ¿Quién es usted?- pregunté.
-Ah, disculpa, siempre olvido presentarme, mi nombre es Ronner, encantando de conocerte.
-¿Pero qué haces aquí? ¿Y por qué me ayudas?
-Primero... soy yo el que debería preguntarte eso... Yo soy un arqueologo y te encontré varado a mitad de mi travesia, y no podía dejarte ahí abandonado, así que te traje hasta mi campamento.
Su vestimenta correspondía a sus palabras, llevaba un sombrero, una camisa beige y un short gris, aunque era muy joven, no pasaría de los 23 años, cabello café apenas notable por la gorra verde que llevaba encima, de complexión robusta, todo arqueólogo que he visto siempre es un viejo decrepito que podría enterrarse de una vez junto con las momias que descubre.
-¿Campamento? ¡Sólo veo arena!- expresé algo grosero impulsivamente.
De repente, una gran duna... o eso es lo que parecía, empezó a elevarse, mientras caía la arena se lograban ver unas regordetas patas negras, ahora la mitad de una enorme mandibula sobresalía ¿¡Qué era eso?! Cuando al fin la arena cayó...
-¿Q-qué es eso?- exaltado por la sorpresa dije, frente a mis ojos estaba un enorme pokémon, un Hippowdon según recuerdo.
-Mi queridísimo Hippowdon- respondió con una sonrisa en el rostro.
Yo continuaba sorprendido. Ese pokémon no se veía para nada amigable, esos enormes ojos rojos a medio cerrar me miraban con furia, o al menos eso pensaba yo…
-Ahhh…- respondí un poco tarde.
-¿Te asusta?- pregunto burlón por lo preocupado y asustado que reflejaba mi rostro en esos momentos.
-¡No!- negué rápidamente.- Es que no estaba preparado, es todo.- le afirmé tratando de calmarme.
-Jajaja… lo que digas.- dijo irónico.- Y bueno… dime, ¿Cómo llegaste hasta este lugar? No pareces un aventurero ni mucho menos…- preguntó un poco más serio.
-La verdad… no tengo idea de cómo llegué a este lugar.- dije cabizbajo.
-¿No sa…?
-¡Pero no quiero pasar un momento más aquí!- grité expresando mi desagrado a este lugar.
Mientras tanto, mi pokémon permanecía detrás de mi pierna derecha aferrado a ella.
-No te preocupes… yo me puedo encargar de sacarte de aquí, de hecho, no tardará mucho, hoy es el último día en mi viaje, salimos en más o menos unas 3 horas.
-¿E-en serio?- pregunté emocionado.
-Por supuesto, mientras tanto…- dijo mientras buscaba algo en su mochila.- Toma- extendió su brazo con un emparedado en la mano.
Era como si mis ojos brillaran de felicidad, mi deseo de comida también era enorme, opacado un poco por mis pensamientos acerca del motivo de mi estadía aquí. Lo tomé al instante, y lo comencé a devorar.
-Se ve que tenías hambre…- dijo algo asustado por mi brutal forma de comer.-Uhm… cómo matar el tiempo… yo pensaba ir a dar una última vuelta con mi Hippowdon al desierto, pero dudo que quieras regresar ahí… ¡Lo tengo! ¿Quieres una batalla pokémon?
Esas palabras interrumpieron mi deleite, ¿¡Qué?! ¿Una batalla pokémon? ¿C-con ese Hippowdon?
-Ehh… ¿U-usarás a tu Hippowdon?- titubeé ante la idea de batallar contra un pokémon de tal categoría.
Mi pokémon también demostraba temor a pesar de haber demostrado gran valentía el día de ayer, un Sandshrew y un Hippowdon no son equiparables en lo más mínimo.
-¡Claro que no!- dijo fanfarrón.- ¿Cómo piensas que usaré mi pokémon más poderoso contra un novato con un Trapinch de compañero? Tengo varios pokémon más, creo tener el perfecto para ti…
A pesar de estar más tranquilo por sus palabras, no podía evitar tener cierta molestia ante su petulante tono.
Sin decir otra palabra, lanzó una pokébola al campo. Mientras la luz que cubría a ese cuerpo salido de la pokebola se disipaba le miraba con algo de miedo… ¿Qué monstruoso pokémon saldría de ahí?
Al fin desapareció por completo aquel resplandor, aquel pokémon era... ¿Un Baltoy? Bueno, no era lo esperado, pero no es para confiarme, no he tenido muchas batallas...
-Calma, es de bajo nivel, no planeo tener una batalla aburrida con uno de mis pokémon en niveles altos, ¡Quiero algo de diversión y desafío!
-Bien- le respondí aceptando el reto.
Tomé al Trapinch con mis manos y lo coloqué al frente mío. Esta vez mostraba más seguridad, sabía que tenía altas oportunidades de ganar.

nvl 5 vs

nvl 5
-Trapinch, ¡Mordisco!- dije tomando la iniciativa.
Mi pokémon iba rápido por la arena directo hacia su objetivo.
-Baltoy, usa Fortaleza.
El pokémon se cubrió por un suave resplandor. Ni se molestó en intentar evitar el Mordisco de mi pokémon. El pokémon quedó atrapado en la boca de mi Trapinch, y a su entrenador no parecía molestarle…
-Baltoy, ¡Giro rápido!
El pokémon comenzó a girar lentamente en el aire, haciendo girar con él a mi pokémon, cada vez más rápido, hasta que mi pokémon terminó estampado en la pared de roca.
-¡No, trapinch!- grité algo asustado.
-Baltoy, ¡Confusión contra tu rival!
Parece no estar contento aún con ya tener a mi pokémon débil por ese último impacto, ahora lo tenía diezmado en el aire con un resplandor azul. Mi pokémon movía sus extremidades tratando de liberarse del control de Baltoy, pero era inútil.
-¡Ahora!
Mi pokémon cayó bruscamente sobre la arena, levantando gran parte de ella en el aire.
Estaba perdiendo inevitablemente… el pokémon de mi rival no estaba recibiendo el más mínimo daño.
¿Qué otro ataque sabe mi Trapinch? ¡Vamos! Necesito saberlo…
-¡Trapinch…! ¡Ataca con lo que puedas!- expresé esperando algún buen ataque.
Trapinch iba de nuevo con Mordisco contra el rival.
-¡Noo, de nuevo no! ¡Usa cualquier otro ataque que no sea Mordisco!
Ronner sonreía, veía mi desesperación en mi rostro y en mis palabras… A pesar de ser del mismo nivel, sus habilidades estaban muy por encima de mí.
-Baltoy, el golpe de gracia, usa confusión y golpéalo contra la pared de piedra.
-¡Nooo!- grité esperando lo peor, mi pokémon estaba por recibir un 3 impacto… y probablemente el último de la batalla.
Cerré mis ojos… esperando el fin.
Mi pokémon se elevaba en el aire, esta vez sin luchar, se veía decidido frente a su rival. ¿Pero qué le pasa?
-¡Ahora!
Mi pokémon iba directo listo a impactarse contra la pared… cuando una enorme ráfaga de viento surgió desde él.
-¿Q-qué es eso?
Ese viento iba directo hacia Baltoy, le hizo salir volando con facilidad debido a su poco peso, mi pokémon descendió a la arena sin mayor daño ya que Baltoy terminó desconcentrado.
-¡Muy bien!- dije felicitando a mi pokémon, a pesar de que apenas habíamos logrado hacerle un poco de daño al pokémon de Ronner.
Ronner lucía sorprendido, era notable que creía que yo era un entrenador novato sin experiencia y fácil de derrotar… ¡Y lo soy! Pero algo de suerte me ayudó esta vez.
-Baltoy, no te confíes tanto… ¡Regresa aquí!- le dijo, ya que su pokémon fue a dar algo lejos de nuestro campo de batalla.
Obedeció al instante, listo para la siguiente ronda de ataques.
-Trapinch, ¡Haz ese ataque de nuevo!- dije desconociendo qué ataque era.
-¿No sabes qué ataque es?- dijo algo decepcionado, me creía novato pero parece que no tanto.
Mi Trapinch obedeció sin rechistar, más viento iba directo contra el Baltoy, acompañado por un poco de arena que el ataque levantaba.
-¡Baltoy, ve con Giro rápido!
El pokémon comenzó a girar y a desplazarse hacia mi pokémon, ¡Seguro que el ataque de mi pokémon le detiene como la última vez! Pero no… estaba equivocado, venía sin problema alguno, ese ataque era más veloz.
-¡Mordisco!- llegué a decirle.
La ráfaga se detuvo a pocos centímetros de que el Baltoy le diera con su ataque. Mi pokémon abrió su gran boca esperando a que Baltoy llegara hasta él.
Baltoy fue detenido en seco por la quijada de mi pokémon, quedando atrapado.
-¡Lo más fuerte que puedas!
-Baltoy, usa confusión y haz que te suelte, sin embargo el dolor de Baltoy le impedía concentrarse para efectuar el ataque, no había escapatoria, ¿He ganado?
-¿Q-qué haces? ¡Libérate!- se notaba la preocupación en su rostro, estaba perdiendo contra mí, un entrenador amateur.
-¿Gane?- dije cuando vi que su pokémon dejó de luchar por liberarse.- ¡Suéltalo ya!- indiqué para no causarle un mayor daño a su pokémon.
Cayó como una piedra sobre la arena.
Batalla ganada
+25% de experiencia
-Ga-ganaste- estaba boquiabierto ante mi victoria.- ¡Fue sólo suerte! Además de que usé a mi pokémon más débil, ¿Quieres una batalla más? ¡Esta vez no perderé!- afirmó confiado, y regresó a su pokémon a la pokebola.
-¿Una más? ¿No es hora ya de irnos de aquí?- pregunté.
-Es cierto… es tarde ya.- dijo algo desilusionado.
-Por cierto… ¿Cómo saldremos de aquí?- dije algo exaltado al darme cuenta del enorme cuerpo rocoso que teníamos detrás.
-Ahh… por eso no te preocupes, ¡Un helicóptero vendrá por nosotros!
-¿Un helicóptero?- dije estupefacto, el viento causado por un helicóptero sería casi tan cegador como una tormenta de arena.
-Sí… ¿Algo de malo?
No respondí a eso… ¿Es estúpido o qué?
Unos segundos de silencio, interrumpidos por el inconfundible sonido de un helicóptero acercándose. ¿Era en serio?
-¡Tú y tu pokémon detrás de mí!- dijo extendiendo un estúpidamente enorme parasol.
Cargué a mi pokémon en manos y me coloqué detrás de él. ¿Piensa cubrirnos con eso?
Sentía el viento y la arena rozando mínimamente mi cara, de repente se detuvo, abrí los ojos, el helicóptero ya estaba en tierra sin causar mayor daño.
-Sacúdete un poco, y listo, ¿Pensabas que era estúpido o algo?
¿Cómo lo supo…?
-Era notable en tu cara. En fin, ven- dijo caminando hasta el helicóptero.
Subí sin mayor problema con mi Trapinch en brazos. Mientras el helicóptero se elevaba, mi sensación de alivio aumentaba cada vez más… ¡Al fin saldré de este maldito lugar!
Veía con odio el desierto, mientras se hacía cada vez más pequeño.
-E-espera ¿Y tú Hippowdon?
-Ehh…- dijo.
-¿Por qué no respondes?
-Ehm, a él le gusta quedarse ahí. Sólo lo uso cuando voy de visita a ese desierto- afirmó algo nervioso.
No le pregunté más, y continúe mirando el exterior mientras esta pesadilla terminaba.
Continuará…