Luego de mucho navegar, la isla donde se emplazaba la sede de la Liga Pokémon se hizo visible. Whiscash, muy agotada, festejó la llegada a tal lugar con entusiasmo.
- Je, ahora podrás descansar, Whiscash, pero no mucho que pronto iremos a dar un paseo para un último entrenamiento.
Regresé al pokémon a la ball y me preparé para ver cómo se hacían allí las cosas. Había algunos entrenadores fuera del edificio, y dentro de él había una enfermera Joy detrás de un gran mostrador. Me acerqué a ella.
- Señorita, vengo a participar de la Liga Pokémon.
- Muy bien, sólo muéstranos tus medallas.
Les demostré las ocho insignias y ella sonrió alegremente.
- ¡Felicidades! Te pondré en la lista…
Estuvo unos minutos tecleando en la computadora y luego me habló.
- Muy bien. Dentro de tres días es tu turno. Prepárate hasta entonces.
Me despedí y salí un poco desanimado del lugar. ¿Tres días? Eso era demasiado, yo estaba listo ahora… Sólo me faltaba atrapar un pokémon y ya podría pasar, no necesitaba tres días para capturarlo. Pero bueno, las reglas son las reglas, así que abandoné el edificio y me fui a la parte septentrional de la isla, donde había una gran extensión de prado y podría encontrar pokémon salvajes en su máximo estado.
Allí había muy pocos pokémon, los que llegaban eran solamente los que estaban totalmente preparados para no dejarse atrapar por humanos. Allí el césped era espeso y suave, y los árboles de bayas se repartían por todos lados. Sin dudas, para cualquier pokémon sería un paraíso estar allí. Yo recorrí el lugar buscando un rival. Saqué a Blaziken para que me escoltara, por si acaso. De los pokémon que veía, ninguno me convencía, pero mejor ojo tenía Blaziken… Se quedó atrás mientras yo avanzaba, totalmente confuso al buscar pokémon. Cuando me di cuenta que mi compañero se había quedado atrás, me volteé a verlo.
- ¡Ey, Blaziken! ¿Qué sucede?
Había encontrado a un Zangoose salvaje. Yo no le veía nada especial, pero en cuanto me acerqué a Blaziken me pidió que lo capturara.
- ¿Tú dices? Pero es sólo un Zangoose… El tipo normal no tiene ventajas, amigo. ¿No te parece mejor uno de tipo hierba, o eléctrico?
Blaziken me ignoró y siguió observando al pokémon. Parecía tener algo llamativo, pero yo no le veía nada.
- Está bien, si quieres luchar contra él, hazlo. Luego vemos si lo capturamos o no.
Sexo: Macho.
Habilidad: Inmunidad.
Naturaleza: Ingenua.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 62
PS: 181
Ataque: 166
Defensa: 98
Ataque Especial: 98
Defensa Especial: 88
Velocidad: 148
- Bueno, Blaziken, veamos que tan fuerte es. ¡Usa Gancho Alto!
El pokémon de fuego se preparó para atacar, pero en cuanto el Zangoose vio que quería golpear, se inclinó hacia delante y se lanzó como un rayo al ataque. Usó A Bocajarro con todas sus fuerzas y Blaziken terminó completamente malherido en el suelo. Yo lo admiré sorprendido. Era tremendamente rápido y fuerte. No podía entender como se manejaba a tal velocidad con tal fuerza. Blaziken se levantó como pudo, apenas tenía fuerzas. Cuando se incorporó, demostró que también tenía mucha fuerza. El ataque, junto con la perdida de defensa del movimiento de Zangoose, hizo que cayera de espaldas al suelo, con las energías agotadas. Mi pokémon se levantó, temblando y resoplando con dificultad.
- ¿Ya lo vencimos? ¡Ese pokémon es una fiera! No tiene resistencia alguna, pero es muy fuerte y veloz… no sé qué hacer, Blaziken.
El Zangoose se levantó otra vez y embistió sin detenerse para nada a Blaziken, otra vez con A Bocajarro. Lo golpeó en todas las partes de su cuerpo, íntegramente lo desarmó. Los puñetazos, arañazos y patadas le llenaron el cuerpo de moretones. Blaziken cayó al suelo, sin ánimos de poder levantarse. Yo me quedé asombrado. ¡Era imposible! ¡Blaziken tenía una resistencia que iba más allá de lo que cualquiera podía esperar! Sin duda el ataque de ese Zangoose era devastador. Regresé a Blaziken, o podría sufrir algún golpe terriblemente fuerte y no lo podría usar contra la Elite. ¿A quien debía sacar? Aggron quizá lo soportaría, pero con la velocidad que tenía ese pokémon podría golpear tres o cuatro veces a Aggron antes de que este se moviera siquiera. Imposible pensar en Ranzu, yo creo que ese pokémon era más veloz y con un A Bocajarro lo dejaría postrado. Whiscash ya estaba muy cansada por el viaje y era lento también. Sólo me quedaba Altaria como última arma, que era un pokémon que justamente había capturado para eso, para resistir ataques de tipo lucha. Saqué la pokeball y la llamé. La pokémon pareció, mostrando frente a todos su bello y esponjoso cuerpo.
- ¡Altaria, aplástalo con Pulso Dragón!
El pokémon normal se dio cuenta que su rival, al poder volar no recibiría tantos golpes si usaba A Bocajarro. Entonces decidió probar con otro ataque, y con una extrema velocidad dio un salto mortal en el aire y cayó sobre Altaria con su Garra Brutal en alto. El pokémon dragón se echó hacia atrás. Era uno de los más resistentes, posiblemente después de Aggron, por lo tanto no tuvo problemas en aguantar, pero de todas formas, el golpe le había abierto una gran herida en la piel y no se cerraría fácilmente. Mi pokémon, algo herida pero combativa, avanzó unos pasos hacia delante y se cuerpo brilló con un intenso color plateado. Se disparó una gran pulsación desde su cuerpo hacia Zangoose, golpeándolo furiosamente en el cuerpo. La mangosta, ya muy lastimado y con las defensas por el suelo, se desplomó sin más energías dándome oportunidad de atraparlo. Arrojé la pokeball y se agitó furiosa sobre el césped. El pokémon no se dejaría capturar tan fácilmente. Al final, el movimiento cesó dejando a Zangoose en su interior y demostrándome que ya tenía el sexto y último pokémon. Ahora sólo faltaba el reto final.
Igualmente, debería esperar para eso, por lo tanto llevé a todos mis pokémon al centro, ya que Zangoose, Altaria y Blaziken estaban muy adoloridos. Allí los dejé y me acomodé tranquilamente en un sillón, esperando a que se repusieran y poder entrenar un poco. Aggron y Ranzu no tendrían problemas, ya lo había comprobado. Altaria era nuevo, pero estaba seguro que me serviría para hacer lo que tenía en mente. Y Zangoose… si me obedecía no habría dudas de que siempre, al menos con un oponente podría acabar.
Luego de un buen rato la enfermera salió y me devolvió las cinco pokeball y a Ranzu, quien también había sido revisado para ver si estaba en óptimas condiciones. No había ningún problema con mis pokémon, y cuando saqué a Blaziken para comprobarlo me lo demostró encendiendo furiosamente las llamas de su cuerpo.
- Vamos a ver si alguno de los entrenadores que está aquí quiere luchar. Tú serás el que más pelee, no porque hayas perdido contra Zangoose, sino porque pienso que eres quien tiene mayor potencial y quiero que des cátedra en la Liga.
El pokémon asintió y nos acercamos a un gran playón donde había muchos jóvenes entrenadores con fuertes pokémon a su alrededor. Posiblemente esperando por entrar allí, o preparándose hasta encontrar el mejor momento para hacerlo. Nos acercamos a un muchacho… más bien un tipo adulto. Parecía rudo por su decido semblante, nadie se le acercaba. Tampoco me daban muchas ganas de luchar contra él, pero estaba seguro que los AM no serían ningunos jovencitos, y era mejor sacarse el miedo antes. Además, la mayoría estaba ocupado en batallas, él era el único disponible. Le pregunté si quería una batalla de a dos pokémon y aceptó gustoso. Luego de conocerlo no parecía tan intimidante, era bastante amable.
- Yo usaré a Blaziken.
- Pues bien, entonces yo usaré a Torterra.
Sexo: Macho.
Habilidad: Espesura.
Naturaleza: Grosera.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 58
PS: 196
Ataque: 149
Defensa: 144
Ataque Especial: 109
Defensa Especial: 133
Velocidad: 78
- ¡A él Blaziken, Lanzallamas!
- ¡Torterra, usa un Terremoto para demostrar quien manda!
Mandara quien mandara, Blaziken atacaba primero y eso era más que lógico. Infló su pecho y lanzó de su boca una cantidad enorme de calientes brasas que encendieron en llamas completamente el cuerpo del pokémon de hierba. Torterra se sacudió de un lado a otro para intentar quitarse el dolor y apaciguar el calor, pero no lo lograba. Recordó lo que le había enviado a hacer su entrenador y pisoteó con fuerzas el suelo. El Terremoto había logrado crear una grieta que se abrió bajo los pies de Blaziken, haciendo que se lastimara sus fuertes piernas. Además de dañar a mi pokémon, el ataque hizo que el fuego del cuerpo de Torterra se extinguiera. La velocidad de Blaziken de seguro sería decisiva, pero ese pokémon se veía con una gran resistencia, no sabía cuantos ataques debía propinarle para acabarlo.
- ¡Lo haces bien, Blaziken, sólo llega a tu límite, allí sacarás ventaja! ¡Usa Patada Ígnea!
- Torterra, no te quedes ahí, usa otro Terremoto.
Si bien tenía los pies algo estropeados, no perdió el tiempo y corrió hacia el rival con su pierna derecha bañada en llamas. Cuando llegó hasta Torterra dio un pequeño salto y no tuvo ningún problema en asentarle una fuerte patada en la cabeza. El Torterra quedó planchado en el suelo por el fuerte golpe y, además, su cabeza tenía fuego y no llegaba a extinguirlo de ninguna forma. Se dejó quemar mientras movía sus pies para generar otro terremoto. Blaziken sabía que cuanto más lejos de la base, más daño hacía el terremoto, así que no se movió de al lado de Torterra. La grieta no llegó a abrirse tan cerca, pero el sacudón fue muy rudo y largo. Blaziken terminó cayendo al suelo revolcándose por el daño. Intentó recuperarse rápidamente, ya estaba muy agotado, no sabía si podría vencerlo. Torterra también estaba débil, y el fuego lo atormentaba.
- ¡Blaziken, es tu oportunidad, has arder tu cuerpo, con tu habilidad has que nazca desde tu interior una flama mortífera! ¡Lanzallamas, usa todas tus fuerzas!
- ¡Torterra, debes usar Terremoto!
Blaziken sabía que de ese ataque no podría levantarse. Pero iba a asegurarse de que Torterra tampoco pudiera hacerlo. Cerró sus puños y levantó sus brazos al cielo mientras la energía comenzaba a agolparse en su boca. Bajó las garras con un rugido estridente y su cuerpo entero se llenó de una incandescente aura roja. Arqueó su espalda hacia atrás y abrió sus ojos en todo su volumen mientras una enorme esfera de fuego se condensaba en su boca. Identificó donde estaba el Torterra, era imposible no verlo, y lanzó el fuego como una catarata y con un poder que superaba cualquier límite imaginado por su rival. El ataque cubrió la inmensidad del cuerpo del rival y sentimos como el suelo se sacudía al caer, presa del debilitamiento. El fuego había sido tan grande que no podía soportarlo, era imposible, después de todo tanto fuego en un cuerpo de hierba era terriblemente letal. Cuando el humo se disipó pusimos ver la exhausta y lastimera cara del pokémon terrestre.
+75% de experiencia para Blaziken
- Bueno, parece que ese Blaziken es muy rudo. De todas formas no creo que pueda contra mi Swellow.
Sexo: Hembra.
Habilidad: Agallas.
Naturaleza: Osada.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 56
PS: 150
Ataque: 105
Defensa: 97
Ataque Especial: 78
Defensa Especial: 78
Velocidad: 162
El pokémon volador se movía de un lado a otro con absoluta destreza. Debía olvidarme de que Blaziken fuera más veloz.
- ¡Blaziken, Lanzallamas!
- ¡Swellow, no permitas que te toque, acábalo usando Pájaro Osado!
Como supuse, antes de que Blaziken lograra acumular la cantidad suficiente de energías para atacar, el Swellow ya estaba sobre él, picoteándolo por todas partes, golpeándolo con sus alas y también con sus garras. Mi pokémon de fuego se derrumbó en el suelo, con el cuerpo muy adolorido.
- ¡Descansa, Blaziken! ¡Whiscash, a luchar!
Lo malo del terreno es que no había lugar para Whiscash allí, y se cansaba mucho más si no tenía agua cerca y su movilidad era menor pero, igualmente, el pokémon era de tierra y sabía luchar allí. Con sus aletitas se enderezó lo más posible y admiró al pájaro volar con entusiasmo.
- ¡Swellow, Pájaro Osado, ahora!
- ¡Whiscash, Premonición!
El ave se lanzó hacia la tierra y comenzó a golpear con todo su cuerpo a Whiscash. Mi pokémon era muy resistente, y esos golpes voladores no eran tan fuertes, Swellow se hacía mucho daño, y eso era beneficioso. Cuando el ave dejó de golpear y volvió a volar, Whiscash lanzó su ataque a futuro que recorrió el espacio y fue a golpear la nada. Swellow quedó algo confuso y espantado por el ataque, pero al instante sonrió y volvió a sobrevolar la zona.
- ¡Swellow, Ida y Vuelta!
- ¡Whiscash, Rayo Hielo!
El pokémon volador se agazapó en el aire y embistió a toda velocidad a Whiscash. Lo golpeó con todo el cuerpo e instantáneamente se suspendió en el aire y volvió hacia atrás tan rápido como llegó. Whiscash rodó por el suelo y volvió a afirmarse con mucha sorpresa. Estaba algo lastimada, pero podría soportar. Preparó en su boca una gran cantidad de partículas heladas y las juntó para crear un rayo que golpearía sin piedad el cuerpo de Swellow. El ataque se disparó como fugazmente y le dio en un ala, derribando aparatosamente al pokémon desde el cielo. Ahora el Swellow estaba en un gran problema. No le sería fácil volver a ponerse fuerte con ese ataque.
- ¡Swellow, debes reponerte y usar Pájaro Osado!
- ¡Whiscash, acábalo con otro Rayo Hielo!
El pokémon volador realizó un intento desesperado por ganar. Con su ala izquierda maltrecha hizo lo que pudo para volar y llegar hasta su oponente. Allí descargó sobre Whiscash una gran cantidad de golpes y aletazos, que no lograron hacer demasiado, mi pokémon tenía una piel dura y patinosa, los ataques no le ofrecían demasiada dificultad, era fácil evitarlos y aguantarlos. Como respuesta, mi pokémon le aplicó su rayo de hielo. Y el Swellow estaba cerca, lo recibió intensamente en el pecho y fue expulsado unos metros más lejos hasta caer pesadamente sobre el concreto. El ave quedó allí tendida, sólo se movía para respirar. Cuando intentó levantarse, un rayo psíquico llegó desde el cielo y le cayó con todo su peso sobre el vientre, noqueando completamente al pokémon.
+50% de experiencia para Whiscash
+5800 monedas.
El sujeto se despidió de mí con algo de vergüenza, supongo que no era muy lindo perder contra un niño como yo, pero la batalla había sido buena y ambos estábamos contentos de ella. Yo descansaría un rato y luego buscaría otro rival para entrenar a Blaziken.
Unas horas después, luego de recorrer un poco la isla, saqué a Blaziken para ver si se encontraba con ánimos de continuar. El pokémon de fuego salió de la ball y muy sonriente accedió a luchar, aunque sus piernas estaban un poco adoloridas y le costaba un tanto pisar.
Llegó a nosotros rápidamente un muchacho que habrá tenido apenas unos pocos años más que yo. Al parecer me había visto luchar con el sujeto anterior y quería probar suerte también. Sería un combate de dos contra dos.
- ¡Whiscash, a luchar!- llamé.
- ¡Ataca, Crobat!
Sexo: Macho.
Habilidad: Foco Interno.
Naturaleza: Pícara.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 55
PS: 175
Ataque: 133
Defensa: 110
Ataque Especial: 99
Defensa Especial: 99
Velocidad: 165
- ¡Crobat, arrásalo, usa Finta!
- ¡Whiscash, Premonición!
El pokémon venenoso sobrevoló el campo hacia Whiscash y cuando lo iba a atacar giró en aire con suma destreza y golpeó con todo su cuerpo a mi pokémon. Esa última gambeta dejó totalmente descolocada a mi pokémon quien no supo ni como había recibido tal golpe. El pokémon de agua se sacudió para poder concentrarse en su ataque. Brilló con intensidad mientras su aguda mente lanzaba hacia el infinito una gran cantidad de energía psíquica que sería pronto verdugo de ese pokémon.
- ¡Crobat, vas bien, ahora usa Golpe Aéreo!
- ¡Whiscash, Rayo Hielo!
El pokémon venenoso aleteó muy alto hasta colocarse sobre Whiscash y desde allí se lanzó en picada. Con toda la fuerza de su cuerpo cayó sobre mi pokémon asentándole un filoso golpe con su ala derecha en la cabeza. Todos los ataques de ese pokémon eran infalibles, no había forma de que Whiscash si quiere hiciera un ademán de moverse a un costado. Aunque mi pokémon, con su gran vitalidad, no necesitaba esquivar. Estaba hecha para resistir y golpear. Soportó el ataque y disparó al instante de su boca un rotundo chorro de escarcha que azotó el cuerpo de Crobat con toda su intensidad. El pokémon aéreo intentó resistir todo lo que pudo, pero su cuerpo tenía huesos pequeños y no tardaban mucho en congelarse. Sería afortunado si lograba resistir otro.
- ¡Crobat! ¡Prueba si puedes envenenarlo, usa Colmillo Venenoso!
- ¡Whiscash, ultímalo con Rayo Hielo!
El pokémon venenoso abrió su pequeña boca y descendiendo desde lo alto fue a clavarse sobre el húmedo cuerpo de Whiscash, provocando que el veneno corriera con facilidad por húmedo cuerpo de mi pokémon, pero que a la vez se fuera desintegrando con las partículas de tierra que contenían sus tejidos. Whiscash sonrió, no solo no había podido envenenarlo, sino que además el daño recibido había sido una burla. La energía gélida nuevamente se agolpó en la boca del pokémon de tierra y se disparó a una velocidad exorbitante hacia Crobat, tanto es así que no pudo esquivarlo y el ataque le congeló totalmente el ala derecha haciendo que quedara deshecho en el suelo. El pokémon quería levantarse, y con dificultad se incorporaba, pero no pudo hacer mucho más, la sombra psíquica del pasado llegó a él y le dio en el ala que no había quedado congelada, desintegrando sutilmente su viscosa piel con el puro elemento. Era imposible que se incorporara luego de eso, ya estaba exhausto.
+75% de experiencia para Whiscash
Sexo: Hembra.
Habilidad: Despiste.
Naturaleza: Mansa.
Estatura: 0,9 m
Peso: 23,5 kg.
Nivel: 65
PS: 238
Ataque: 126
Defensa: 120
Ataque Especial: 135
Defensa Especial: 117
Velocidad: 92
- ¡Vaya! No me han mentido. Tus pokémon sin muy fuertes. Pero veremos hasta donde llega tu Whiscash con esto. ¡Shiftry, yo te elijo!
Sexo: Macho.
Habilidad: Clorofila.
Naturaleza: Audaz.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 59
PS: 193
Ataque: 155
Defensa: 94
Ataque Especial: 129
Defensa Especial: 94
Velocidad: 105
Sin duda ese rival no sería fácil. Whiscash podría caer de un golpe ante él. Pero íbamos a hacer todo lo posible.
- ¡Whiscash, dale con un Rayo Hielo!
- ¡Shiftry, Tormenta de Hojas!
Fue una verdadera lástima. El pokémon siniestro comenzó a soltar pequeñas hojitas en el aire que formaron un remolino y arreciaron el cuerpo de Whiscash, absorbiendo toda su humedad y dejándola con las energías totalmente agotadas.
- Je, bueno, me parece un poco mucho. ¡Ahora Blaziken te mostrará su poder!
Mi pokémon avanzó hacia el campo de batalla y el muchacho apretó los puños con fuerza al ver a su oponente. Blaziken le haría la vida imposible.
- ¡Shiftry, tú debes ser más veloz, usa Golpe Aéreo!
- ¡Blaziken, Lanzallamas!
El pokémon de fuego barrió el aire con su veloz y candente ataque, que cubrió totalmente el cuerpo del rival. El Shiftry sufrió el ataque y pegó un grito potente en el cielo al sentir el fuego quemar su cuerpo con gran rapidez. Las hojas que lo recubrían comenzaban a emanar olor a quemado cuando el pokémon dio un gran salto para golpear desde el aire. El ataque le dio a Blaziken en el rostro y mi pokémon retrocedió unos pasos intentando soportar. El golpe había sido fuerte y su defensa no funcionaba muy bien con ataques que venían desde el cielo. Respiró con dificultad y admiró a su rival, que tenía una cara de dolor terrible. La diferencia entre ambos era notoria, el cuerpo de Shiftry no estaba moldeado para realizar ataques aéreos, en cambio Blaziken no tenía ningún problema con sus ataques.
- ¡Blaziken, acábalo, Gancho Alto!
- ¡Maldición! ¡Shiftry, puedes vencerlo, sólo evítalo y atácalo con Golpe Aéreo!
Blaziken corrió a gran velocidad hacia su rival y se inclinó ante él… pero no para demostrarle sumisión, sino para elevarse como un taladro hacia arriba, masacrando duramente la quijada del pokémon siniestro, haciéndolo volar por los aires y caer de espaldas metros más lejos. El pokémon movía algunas partes de su cuerpo, posiblemente gracias a su activo sistema nervioso, pero no lograba levantarse. Así mismo, luego de mucho intentar, Shiftry logró mantenerse de pie, pero estaba muy lejos de poder elevarse en el aire y atacar desde allí, así que con sus poderosas manos levantó una gran cantidad de roquitas del suelo y las regó por el campo de batalla, creando una Avalancha que cayó sobre Blaziken y lo impulsó hacia el suelo. El pokémon no esperaba ese ataque y no había logrado endurecerse lo suficiente, pero se levantó casi al instante para acabar con la lucha.
- ¡Blaziken, con todo tu poder, usa Patada Ígnea!
- ¡Shiftry, lo has hecho muy bien, intenta un Golpe Aéreo pero si no puedes impulsarte usa lo que te parezca más útil!
Blaziken no permitió que el pokémon se moviera. Corrió alegremente hasta llegar a él, se afirmó sobre su pie derecho y le incrustó un izquierdazo cargado de fuego que el Shiftry se estrujó hasta caer en posición fetal al suelo, lleno de quemaduras y lastimaduras. Ya no volvió a levantarse, había sufrido un dolor demasiado fuerte sobre su cuerpo que le impedía la movilidad como nunca antes lo había sentido.
+75% de experiencia para Blaziken
Sexo: Macho.
Habilidad: Mar Llamas.
Naturaleza: Audaz.
Estatura: 1,9 m.
Peso: 52 k.
Nivel: 64
PS: 196
Ataque: 195
Defensa: 114
Ataque Especial: 165
Defensa Especial: 114
Velocidad: 114
+5900 monedas.
Me despedí alegremente del muchacho y fuimos juntos al Centro Pokémon a llevarlos. Allí esperaba a que se repusieran Blaziken y Whiscash para poder seguir buscando rivales. Quería acabar el entrenamiento de ellos para poder ver qué hacía con Altaria y Zangoose.
Horas después, ya estaba entrando la noche, salí del Centro Pokémon, con la esperanza de que hubiera algún oponente. Luego de dar vueltas mucho tiempo por la ciudad encontré un hombre anciano que se encontraba sentado en la orilla del mar. Nadie lo acompañaba, estaba totalmente solo. Algo sorprendido y extrañado por la actitud del sujeto, quise acercarme a ver, pero una niña de mi edad se me atravesó.
- ¡Hola! ¿Quieres una batalla?
- Ahora no. Déjame.
- ¡Ay, no seas malo! Una batalla pequeña, ahora. No te tardará mucho.
Fruncí los labios con desdén mientras pensaba. No quería que ese hombre se fuera, no sabía bien por qué, pero tenía toda la pinta de ser alguien importante. Así mismo, parecía no moverse del lugar, y la niña tampoco así que accedí, pero a una batalla de uno a uno.
- ¡Ve tú, Blaziken, aplástala!
- ¡Exeggutor, yo te elijo!
Sexo: Hembra.
Habilidad: Clorofila.
Naturaleza: Ingenua.
Estatura: ???
Peso: ???
Nivel: 60
PS: 202
Ataque: 137
Defensa: 125
Ataque Especial: 173
Defensa Especial: 90
Velocidad: 97
Hoy había sido un día de pokémon de hierba. Creo que Blaziken se estaba cansando un poco de usar Lanzallamas, pero tendría que seguir usándolo porque los ataques de lucha no serían efectivos contra la mente enérgica de ese pokémon.
- ¡Blaziken, Lanzallamas!
- ¡Exeggutor, usa tu Psíquico contra él!
Por suerte, mi pokémon era más veloz. Cargó una gran cantidad de fuego en su boca y la roció sobre el cuerpo de hierba de su rival. El pokémon sintió como el ataque de fuego penetraba cada centímetro de su tronco, llenándose de partes chamuscadas en todo el cuerpo. Sus ojos se cerraron y frunció su rostro con dolor, pero había podido resistirlo sin problemas y ahora volvía a sonreír. Sus mentes auxiliaban su cuerpo y apagaba todas las flamas que se habían encendido. Ahora se concentraba para atacar. Formó su ataque psíquico, una energía sostuvo a Blaziken preso y lo lanzó contra la arena haciéndole pedazos el sistema nervioso y la mente. Era muy poderoso, Blaziken había recibido aun más daño que hoy en la mañana con Zangoose. De igual forma, pudo resistir, se incorporó y suspiró con dificultad. Ser más rápido le daba ventaja y lo sabía.
- ¡Otro Lanzallamas, no puedes darte el gusto de perder!
- ¡Amiga, otra vez Psíquico!
Si ese ataque llegaba a golpear a Blaziken tendría serios problemas. Por suerte, el Lanzallamas hizo un buen trabajo. Blaziken ya había activado su habilidad y la llama de su interior se hacía terriblemente fuerte. Su cuerpo se llenó de un fuego abrazador que calcinó todo lo que tenía cerca. Las flamas se agolparon sobre su boca, las brasas pugnaban por salir, ese lugar iba a arder. Exeggutor no era un enemigo muy móvil y recibió el Lanzallamas directamente en la piel. Se vino abajo con rapidez, el cuerpo se le marchitó y chilló con fuerza. No había forma de que resistiera todo eso, era un golpe muy fuerte y su cuerpo de hierba no lo resistía. El pokémon se cayó se espaldas con los ojos completamente cerrados. Ni siquiera respiraba. Yo sonreí, pero de pronto movió sus piernas. Las levantó hacia arriba con gran vitalidad y las movió en el aire. Pero luego las dejó caer pesadamente. Claro, a ese pokémon no le era nada fácil levantarse. Esta vez sí me alegré y me acerqué a Blaziken, sabía que no se levantaría.
+50% de experiencia para Blaziken
Sexo: Macho.
Habilidad: Mar Llamas.
Naturaleza: Audaz.
Estatura: 1,9 m.
Peso: 52 k.
Nivel: 65
PS: 199
Ataque: 199
Defensa: 116
Ataque Especial: 168
Defensa Especial: 116
Velocidad: 116
+6000 monedas.
- Buen combate, ahora debo irme.
- ¡Espera! ¡Déjame ir contigo!
Abrí los ojos asombrado al oír la exigencia de la chica. El hombre seguía en el lugar donde estaba. No quería ir con ella, quería ir solo, siempre era más fácil hablar si no eran muchos. Pero la insistente mirada de la muchacha parecía infranqueable.
- Está bien. Sólo quiero ir a hablar con aquel sujeto, acompáñame pero quédate callada- le exigí con vos grave, haciendo uso de mi nueva personalidad ruda, aunque aun no me acostumbraba a ella, pero pareció tener efecto por que la niña asintió y no volvió a emitir palabra.
Me acerqué lentamente al sujeto, debía comprobar quien era.