Buenas! Como les había puesto un capi cortito ahora me apresuré a traerles otro ^^ Este capítulo es el doble de largo que el anterior, así que espero que no haya quejas por la extensión. Tiene mucho suspenso, más incognitas y cosas que siguen sin resolver... Pasamos a los comentarios:
Spoiler
El domingo era día de descanso y de depresión entre los alumnos, pues se les acababa el fin de semana y al otro día deberían ir de nuevo a clase. Eso sin hablar de las tareas que la mayoría debía realizar. Por el momento todos se reunían en el gran comedor para desayunar. Guido se encontraba leyendo el Smeargle New’s, uno de los diarios más vendidos del planeta, y exclamaba algunas noticias llamativas en voz alta.
Guido: “Reconocido empresario fallece tras nefasta explosión de Electrode”. Estos diarios modernos no saben más que pasar noticias trágicas.
Fabri: Pueg no los geas.
Fabri estaba atragantado con un bollo de pan untado en mermelada de baya pinia, queso portsalud de Miltank, chocolate rayado y crema chantilly.
Guido: Estamos encerrados entre cuatro paredes todos los días, hace falta saber algo de lo que sucede fuera, ¿no les parece?
Nadie le prestó atención y todos siguieron comiendo. En eso llegan las chicas de la habitación 303 y se sientan a desayunar con los muchachos, cosa que hacían solamente los domingos, o rara vez en la semana. La mayoría tenía mala cara por la fecha, pero la peor cara era la de Kelsy. Eso era extraño porque ella sabía llegar a desayunar siempre con energía, maltratando un poco a Facu y luego se servía más o menos la misma cantidad de comida que Fabri y Paul. Pero ese día estaba muy extraña, su mirada parecía perdida en la nada, sus ojos estaban entrecerrados, caminaba con desgano, su rostro estaba pálido y no habló ni siquiera para decir hola. Casi nadie se dio cuenta, pero Fabri no dejaba pasar ningún detalle sobre esas cosas.
Fabri: Oye, Kel, ¿estás bien? Te noto algo… extraña hoy.
Kelsy: No me pasa nada.
Fabri: ¿Segura? Yo te veo pálida, ¿estás enferma?
Demian le pegó a Fabri un coscorrón que casi le hace comer la taza con café con leche que estaba tomando.
Demian: ¡Idiota! ¿No te das cuenta que las mujeres tienen esos días en los que no hay que molestarlas?
Fabri asintió asombrado y sin entender, pero como Demian sabía más que él sobre esas cosas decidió aceptar el consejo. Sin embargo, Kelsy dejo fija su cara en Demian y abrió la boca sorprendida.
Kelsy: Demian… Oye, Demian, ¿qué tienes en el rostro?
En efecto, el joven tenía tres cortes en la mejilla derecha, como si hubiera recibido un ligero rasguño. Kelsy se encontraba aun más pálida, no podía creer que Demian llevara esa marca en el rostro, no podía creer que fuera él. El joven castaño se llevó una porción de tarta de aranja a la boca y habló vulgarmente con la boca llena.
Demian: ¿Este arañazo? Ayer fuimos con Diego al domo dragón y un pequeño Gible se hizo el travieso. Mi Vibrava le demostró cuantos pares son tres botas.
Kelsy no habló más y apartó su vista de él intentando liberar sus pensamientos. Tenía una buena coartada, pero lo que pasó anoche le había hecho desconfiar de cualquiera, no podía pensar con claridad.
Demian: Je, Fan, ¿a vos también te agarró un Gible?
Kelsy al oír eso desvió instantáneamente su mirada al joven Cyrus que se estaba sacando los mocos después de haber terminado. Tenía también dos raspones paralelos en su cara. Kelsy no sabía qué marca le había dejado en la cara a su atacante de la noche anterior, lo había rasgado pero no se dio cuenta si le marcó una, dos, tres o cuatro uñas. Lo escaneó con la vista y escuchó lo que decía.
Fan: ¿Ah? Oh, ayer me rasuré.
Esa coartada no era tan buena, pero ella no solía ver cuanta barba tenían sus compañeros antes de hacer esas cosas que hacían los hombres, así que no podía pensar si decía la verdad o no. Dejó la cuchara con la que removía su café en la taza y se levantó.
Kelsy: Debo irme, iré al cuarto a hacer la tarea.
Todos se dieron vuelta a verla, totalmente sorprendidos. Sky se animó a hablar, parecía la más sorprendida.
Sky: Pe… pero Kelsy… ¡No has tocado tu café!
Kelsy: Y no lo tomaré tampoco. Estoy apurada.
Se dio la vuelta y chocó de lleno con Carlos, quien venía riendo junto con Yorko y Lex. Kelsy al principio no se dio cuenta bien de lo que había pasado, pero al sentir las fuertes manos de Carlos apretar su cintura, reaccionó instintivamente apoyando sus manos en el pecho de él para usarlas de palanca y separarse.
Kelsy: Suéltame.
Carlos: Vaya, vaya, vaya… Miren quien llegó a mis brazos. Parece que Arceus me favorece.
El joven tenía una radiante sonrisa burlona mientras exponía ante la chica su rostro, con un largo arañazo desde el pómulo hasta el mentón. El corazón de Kelsy se agitó. Sin dudas había sido él. Fabri se incorporó de la silla y amenazó con una tostada a Carlos.
Fabri: ¡Suéltala!
Kelsy: No, espera, Fabri… ¿Dónde te hiciste eso, Carlos?
Carlos: Bueno, linda, mi rostro tan bello fue creado por el mismísimo Mesprit que…
Kelsy: Hablo de las marcas de rasguños en tu cara.
Carlos: ¿Eh? Ah, esto… Pues ¿sabes? Fueron los brutos maricas de tus compañeros, ese tal Luca y Nero, que no saben defenderse y me arañaron ayer como las Luxray en celo que son.
Nero y Luca se levantaron. El primero le dio una piña en el estómago hasta quitarle el aire y el segundo un cortito en la nariz que casi le quiebra el tabique. Al instante, Yorko y Lex cubrieron a Carlos y Guido y Alex retuvieron a Nero y Luca para evitar problemas si Lance se presentaba.
Nero: ¡Tú eres la niña de mamá! Yo no araño a nadie, ¿entendiste, perra?
Luca: ¡Vuelve a decirme marica y no tendrás más tu lengua para hablar!
Estos dos también tenían profundos arañazos en el rostro. Suspiraban con dificultad y la chica de la habitación 303 los observaba con miedo. Carlos, Nero, Luca… los tres podían ser sus atacantes de el día anterior.
El chico nuevo se retiró burlándose de ellos mientras les hacía señas groseras con las manos. Los ánimos se calmaron un poco, todos volvieron a sus lugares. Kelsy estaba más confundida que al principio. Su mente iba a estallar. Sin decir más nada se alejó corriendo hacia su habitación. Fabri intentó levantarse de un salto para perseguirla pero Demian y Agustina lo detuvieron de un brazo cada uno.
Agus: Fabri, déjala un rato sola. Luego de media hora si quieres ve a golpear la puerta y pregunta si puedes pasar, no se siente bien, anoche volvió muy rara de su caminata nocturna.
Fabri agachó la cabeza y asintió.
Fabri: Como digan. Entonces comeré otra media hora y luego iré.
En eso llegan Juan Cruz y Gerry, ambos parecían casi tan sorprendidos como Kelsy. Se sentaron en la mesa de los jóvenes de memoria y se quedaron allí totalmente idiotizados admirando un punto perdido. Bilbox habló al verlos así.
Bilbox: ¿Y ustedes qué tienen?
Los jóvenes suspiraron cansados y se quejaron. La mayoría no les prestaba atención porque las chicas de la habitación 304, las espléndidas cinco mujeres que encandilaban a todos los muchachos que se cruzaban en su camino, habían hecho su entrada triunfal al comedor.
Fan: Como no poder ser zapato para estar a sus pies…
Gouka: Fan eres menos romántico que un par de medias sucias.
Fan: Por lo menos no tengo piojos como tú.
Juan Cruz: ¡Oigan! ¿Escucharon lo que acabamos de decir, idiotas?
La voz potente de Juan Cruz y la cara enfadada de Gerry hicieron que todos les pusieran atención.
Juan Cruz: ¡Acabo de decir que me derrotó una niña ayer! ¿Se dan cuenta de lo grave de la situación?
Diego ahogó unas carcajadas.
Diego: Ja, eso es porque eres pésimo luchando, no es nuestra culpa que te haya vencido una niña, agradece que te dejamos sentar junto con nosotros.
Gouka: Diego, tú mejor no diga nada que un día te ganó Katty
Diego: Eso fue en un momento de debilidad emocional.
Gerry: ¡Ey! Préstennos atención. Está bien, ustedes son mayores, más maduros y nos invitaron, cosa que agradecemos. Pero si formamos parte de su grupo tienen que escuchar nuestros problemas también, sino desháganse de nosotros y listo.
Todos en la mesa se callaron. Sky fue la única que habló.
Sky: Tienen razón. Vamos, cuenten qué les pasó, los escuchamos y quien no escuche se las verá conmigo.
Nadie habló y pusieron atención a las palabras que iba a decir Juan Cruz.
Juan Cruz: Gracias eh…
Sky: Mi nombre es Sky.
Juan Cruz: ¡Sí! Eso. Ayer luchamos Gerry, Jean, Sebas y yo contra tres muchachos… ¡Son de clase C y tienen sus pokémon muy evolucionados! Nunca antes los habíamos visto, quizá vayan a una clase diferente a la nuestra, pero la cosa es que nunca pensé que en tan poco tiempo contaran con tan buenos pokémon, muchos de nosotros ni siquiera hemos visto la evolución de uno de los nuestros.
Fabri: Antes de mi primer mes ya tenía en último estado a dos de mis pokémon y en segundo estado a uno. ¿Creen que ustedes llegarán a eso?
Cyrus: Yo evolucioné a Garchomp en una semana.
Juan Cruz y Gerry se quedaron con la boca abierta al oír eso. Sus pokémon apenas empezaban su vida, era imposible que en una semana llegaran a la última etapa.
Cygnus: Miren, muchachos, si su propósito es llegar a la clase B tendrán que entrenar más de lo que entrenan en la clase de la profesora Margarita. Aquí todos lo hicimos. Creo que ustedes pasan mucho tiempo haciendo estupideces con nuestro grupo y robando comida en la cocina, así jamás serán buenos entrenadores. La mayoría aquí se deja ganar por la pereza porque ya tiene los pokémon en última etapa, ustedes no deben hacer lo mismo.
Gouka: Es cierto. Yo cuando comencé el colegio era buen alumno, aplicado y preocupado por mi futuro. Claro, eso fue hasta que me junté con Bil y Demian.
Demian: ¡Oye! No nos eches la culpa de tu floja naturaleza.
Gerry: Entonces… ¿somos nosotros el fallo?
Fan: ¿Acaso esperaban que los que fallaran fueran los novatos que se enfrentaron a ustedes?
Juan Cruz: Es que pensamos que eran como los jóvenes esos raros que andan con ustedes y tienen pokémon con ataques extraños.
Emanuel: Ve a llamarlos a esos tres y pregúntales si quieren demostrarle su poder a la clase B. Diles que se enfrentarán contra el Dragón Blanco, pero que seré piadoso con ellos.
Facu y Will ahogaron unas risas por lo de Dragón Blanco y Emanuel los fulminó con la mirada. Juan Cruz y Gerry obedecieron de mala gana y caminaron unas mesas más lejos para hablar con esos muchachos y traerlos.
Emanuel: Guido, Gouka, ¿se unen a la lucha?
Gouka: Ay, no molestes, podrás tú solo contra ellos.
Emanuel: No quiero humillarlos tanto.
Guido: Vamos, Gouka, será divertido.
Un momento después llegaron Juan Cruz, Gerry, Jean y Sebas; trayendo con ellos a tres jóvenes.
El primero, quien lideraba el grupo, era alto y de cabello negro, con ojos del mismo color. Su físico era atlético y sus rasgos faciales decididos. Cuando habló demostró una voz gruesa y madura, las chicas lo observaron con interés.
Lo escoltaban una chica y un chico. La chica tenía el cabello de un oscuro color petróleo, muy llamativo, casi era de color aguamarina. Sus ojos eran celestes, y sus rasgos faciales joviales e infantiles. Poseía un cuerpo delgado y esbelto.
El otro chico, también era muy alto como el líder del grupo, cosa que hacía notar la baja presencia de la chica. Tenía el cabello castaño, algo largo, y ojos del mismo color. Sus hombros eran anchos, su físico un poco más vigoroso que su compañero, y sus rasgos faciales más duros. Los tres se cuadraron solemnes frente a los jóvenes de clase B. El líder del pequeño grupo habló.
Fer: Hola, mi nombre es Fer. Dicen las basuras que quieren un combate con nosotros.
Todo el grupo de clase B cruzó miradas, dándose cuenta el por qué de las quejas de Juan Cruz y Gerry. Esos tres posiblemente no sólo les habían ganado sino que también los habían humillado.
Emanuel: Gouka, mejor quédate. Que venga Agus, no me acordé que había una chica.
Fer: Hikari puede vencer a un chico, no hay problemas con eso.
Emanuel: Prefiero que se entiendan entre mujeres.
Agus: Bien, no me viene mal un combate.
Emanuel: ¿Vamos afuera?
Todos asintieron y dejaron el desayuno como lo tenían para ir a luchar y ver la pelea al jardín, el único que se llevó unas tostadas, por si acaso, fue Fabri.
El día estaba espléndido, soleado, con algunas nubes aisladas que generaban sombra de vez en cuando, y los pokémon volaban y corrían por el lugar de un lado a otro. Cerca de allí estaba el grupo de los chicos nuevos de clase B, quienes observaron sin mucha atención. En uno de los balcones privados para los chicos de clase A, se encontraban Reanzuro, Flask y Flofy, admirando la belleza del día y sintiendo el aire golpear en sus caras. También echarían ojeadas a la batalla.
Luca: Hoy hay mucho sol.
El joven se cubrió el rostro, totalmente cegado por el astro rey.
Diego: Je, vamos, ni que fueras un… vampiro, jeje.
Luca: No te burles.
El muchacho mostró sus dientes con furia y Diego endureció su rostro. Hubo un cruce de frías miradas entre ellos. Una chica cortó el contacto visual maquiavélico que se había creado, abrazando a Diego por la cintura y besándolo.
Ariadna: Hola Diego.
Diego: Ah, hola, Ariadna.
El chico al sentir el cálido contacto de la mujer, despejó su mente y se sentó junto a Bilbox para no crear un escándalo.
Luca: ¿A mí no me saludas?
Ariadna: Je, hola Luca, hace tiempo que no te veo, no sales mucho de tu habitación últimamente.
La chica le dio un sonoro beso en la mejilla y el muchacho la abrazó galantemente por la parte media del tronco, donde están ubicados los pulmones. La joven castaña sonrió pícaramente empujando un poco a Luca en un vago intento por resistirse al abrazo.
Luca: Ah, es que he estado estudiando un poco.
Ariadna: No hace falta que digas mentiras, Luca, si estás con otra puedes decírmelo, creo que lo soportaré.
Luca: ¡Oh! ¡Jamás te engañaría!
Ariadna: Eso espero, que sigas fiel como siempre.
Chiara: Shh, silencio, van a comenzar a luchar.
Alex: Esclavo.
Chiara y Alex se quejaron, un poco molestos e incómodos por el comportamiento meloso de los muchachos. Los dos rieron y se separaron, Ariadna fue a sentarse con sus amigas luego de saludar a otros tres o cuatro chicos, y Luca se quedó parado junto a Facundo. Antes de que la batalla comenzara, una chica se abrazó de la espalda de Demian pegándose a él como sopapa al escusado.
Marine: ¡Hola, Dem! ¿Te puedo hacer compañía?
La chica asfixiaba a Demian y no lo dejaba hablar. El chico pasaba rápidamente del color piel al blanco y luego al morado, mientras agitaba las manos en un desesperado intento por librarse de ella y le llamaba la atención a Gouka para que lo ayudara.
Gouka: Marine, creo que Demian dice que te quedes así con él por toda la batalla. Je, está tan emocionado por ver la lucha que no puede hablar el muy pillo.
Demian abrió los ojos sorprendido y frustrado mientras la chica le daba un gran beso en la mejilla y refregaba sus escuálidos pómulos con los de él.
La lucha iba a comenzar. Emanuel enfrentaba a Fer, ambos con rudas miradas y con las manos fuertemente apretadas a sus pokeball. Agus e Hikari estaban tranquilas, para ellas sólo era un combate amistoso. Guido se enfrentaba al otro joven, que se llamaba Matías, ambos sonreían confiados en sus estrategias.
Emanuel: ¡Yamcha (Yanmega), yo te elijo!
Fer: ¡Feraligatr, a él!
Los dos pokémon mediaron el campo de batalla. El insecto sobrevoló el aire con la mayor rapidez que podía alcanzar. Feraligatr se estableció firme, con los nudillos y las mandíbulas apretadas.
Fer: ¡Feraligatr, Puño Hielo, ahora, bájalo!
Emanuel: ¡Yamcha, Protección, Doble Equipo y Gigadrenado!
El pokémon acuático corrió lo más veloz que pudo, con su puño repleto de escarcha, destilando hielo a medida que el aire caliente lo cuarteaba. El puñetazo iba directo al cuerpo, pero el pokémon insecto utilizó su energía corporal y se cubrió con un denso campo de energía que rechazó el ataque del lagarto. Fer mordió su labio inferior por el fallo y observó como el Yanmega comenzaba a multiplicarse con una velocidad asombrosa, cada vez batía con más velocidad sus alas y creaba más copias de su propio ser.
Fer: ¡Feraligatr, Danza Dragón, ahora!
Emanuel: Ya es tarde para eso.
El joven de clase B sonrió, mientras el Feraligatr comenzaba a desdoblar su cuerpo en un baile que le ayudaría a ganar elasticidad para poder moverse con más soltura y utilizar cada músculo de su cuerpo en los golpes que daría. Las copias del Yanmega lo rodeaban. Muchos insectos furiosos a su alrededor mostraban sus incisivos, preparados para absorber hasta la última gota de su energía vital.
Agus e Hikari tenían una batalla un poco más pareja. El Prinplup experimentado de Agus, se batía a duelo contra el Pachirisu de Hikari. Ninguno parecía llevar la ventaja.
Hikari: ¡Pachirisu, usa Carga!
Agus: ¡Yu-ji, Agilidad e Hidropulso!
Mientras el pokémon eléctrico juntaba una buena cantidad de energía, el Prinplup se concentraba a más no poder para aligerar su peso y convertir sus pies en unos audaces aliados. El Pachirisu terminó de recargarse y para cuando lo logró el Prinplup ya tenía la boca llena de agua, lista para disparar su pulsación.
Hikari: ¡Pachirisu, rápido, usa Descarga!
El ataque de agua se disparó en forma de ondas de choque hacia Pachirisu, quien rápidamente descargó toda la energía que tenía en el cuerpo, haciendo chocar sus rayos contra el agua, generando una explosión que hizo que se revolcara en el suelo algo lastimada.
Hikari: ¡Levántate, amiga! Tienes que usar rápido un Doble Equipo.
Agus: Yu-ji, Bofetón Lodo.
Guido y Matías tenían una batalla casi épica, donde sus pokémon destrozaban sus cuerpos por ganar.
Guido: ¡Combo envenenador de tujes 9, Hana (Venusaur)!
Matías: ¡Aplástala con Terremoto, Tito (Torterra)!
El Torterra creó un gran Terremoto que sacudió el lugar, Venasaur resistió, y usó arraigo a la vez que hacía florecer su cuerpo y su mente con un Desarrollo para incrementar su fuerza interior. El pokémon de tierra apenas se había repuesto del Terremoto cuando Venusaur ya comenzaba a esparcir su Polvo Veneno en el ambiente. Matías fruncía el seño buscando alguna estrategia útil, pero no hallaba ninguna, sólo podía seguir usando Terremoto hasta que en algún momento los huesos de esa Venusaur se desintegraran.
Juan Cruz, Gerry, Jean y Sebas se encontraban sorprendidos por la batalla.
Jean: ¡Esos tipos les dan pelea a alumnos de clase B!
Paul: No son muy buenos con las estrategias… Tienen pokémon fuertes, pero no durarán mucho contra la astucia de Emanuel, la resistencia de Agus y la fuerza de Guido. Hasta yo podría vencerlos.
Juan Cruz: ¿Por qué sus pokémon pueden utilizar más ataques mientras que ellos sólo usan uno?
Cygnus: Nuestros pokémon están mejor preparados físicamente, les es más difícil cansarse debido a que vienen entrenando mucho. El combate pokémon no se basa sólo en atacar, sino también en lograr que tu propio pokémon no se debilite a sí mismo.
Facu: ¡Eso hasta yo lo sé! Además, nuestros pokémon tienen más batallas encima, y con más experiencia el pokémon sabe cual es la mejor manera de ejecutar X ataque, logrando que la acumulación de energía sea más rápida y el golpe más efectivo.
Katty: Eso sin hablar de que Emanuel, Agus y Guido comenzaron usando los ataques más fáciles de realizar y los que menos gasto de energía requieren, en cambio a ese Feraligatr le cuesta generar tanto hielo y se agota, y esa Danza Dragón no será efectiva porque la habilidad de Yanmega anulará la subida de velocidad.
Will: Haber cargado tanta energía y desperdiciarla para anular un ataque de Hidropulso es descabellado. A veces es preferible dejar que el pokémon reciba el daño del rival para luego atacar usando toda la potencia que se había generado.
Fan: Ese Torterra está perdido. Cavó su tumba al dejar que el Venusaur lo envenenara, subiera su ataque especial y reservara energías con el arraigo.
Los jóvenes de clase C escucharon atentos y presenciaron el combate… Se aprendía más de lo que ellos pensaban en ese colegio. Los jóvenes de clase B parecían expertos, no querían pensar todo lo que sabrían los de clase A.
Fer: ¡Acua Jet, Feraligatr!
Emanuel: Viento Plateado, Yanmega.
El pokémon de agua daba su máximo esfuerzo por acabar con todas las copias, agotando todas sus energías. El viento que salía del rápido aleteo de ese Yanmega le llenaba la piel de esporas, provocándole un fastidioso comezón y un ardor inaguantable. El ataque acuático fallaba una y otra vez. Emanuel y Yanmega casi ni se molestaban en atacar, se concentraban en evitar los ataques y golpear con elegancia al rival.
Fer: ¡Feraligatr, tienes que moverte con Puño Hielo, ahora!
El pokémon de agua, agotado, respirando con lo que le quedaba de vida, dio un ágil salto con el puño totalmente congelado, y le surtió un golpazo a una de las copias. Era la verdadera, para felicidad del entrenador, y el insecto se desbancó hacia el suelo, completamente desmayado. Fer no lo podía creer, sonrió ligeramente.
Fer: ¡Excelente, Feraligatr, lo hicimos, lo hicimos!
Emanuel lo admiró a los ojos sin mover un músculo y luego negó con la cabeza.
Emanuel: Aun te faltan kilómetros de entrenamiento para vencerme. Un golpe de suerte no es una victoria. Yanmega, acábalo, Zumbido.
El pokémon insecto se levantó, con unos pequeños cristales de hielo clavados en el cuerpo, arrancándole un espeso líquido verdoso de cada herida. Aleteó con velocidad y el aire que salía de sus alas sirvió como megáfono para el chillido que propinaría. Las ondas de ultra sonido que provocó con el Zumbido, destruyeron completamente el sistema auditivo de Feraligatr, haciendo que se retorciera de dolor en el piso mientras la sangre fría comenzaba a emanar de sus oídos. Yanmega cesó el grito y el Feraligatr se desmayó en el suelo, totalmente derrotado.
Fer abrió la boca incrédulo, la ventaja que ese pequeño Yanmega sacó sobre su fuerte Feraligatr lo dejaba abrumado.
Hikari: ¡Puño Trueno, Puño Trueno, Puño Trueno!
La chica ya había comenzado a perder la paciencia al ver que el Prinplup la atacaba y ella no podía hacerle nada. La Pachirisu utilizó toda su fuerza y velocidad para atacar una y otra vez con sus puños el cuerpo acuático del pokémon de Agus. Una y otra vez los golpes hacían retroceder de a pasos al pingüino.
Hikari: ¡Así se hace, bien Pachirisu!
La pokémon dejó de golpear cuando quedó exhausta. Prinplup había recibido muchos golpes, y tenía el cuerpo paralizado, con muchos rayos de energía eléctrica recorriéndolo. Sonrió al ver que a su oponente le daría un ataque cardíaco si se agitaba un poco más. El cuerpo del pokémon acuático brilló con intensidad.
Creció significativamente, se hizo grande y robusto. Sus aletas se extendieron, y su estómago se hizo más voluminoso. Un ostentoso y fuerte Empoleon apareció en el lugar del Prinplup, mostrándose gallardo y elegante.
Agus: Je, Yu-ji… Felicidades, amigo, te lo mereces por el gran esfuerzo que llevas haciendo este año.
El pokémon sonrió por los halagos de su entrenadora e Hikari cayó de rodillas al suelo, sin poder creer lo que veía. ¿Por qué evolucionaba su rival si quien más había dado golpes era Pachirisu? ¡Eso era injusto!
Agus: Hidrobomba, Yu-ji.
Hikari: ¡Pachirisu, Doble Equipo, ahora!
La pokémon eléctrica no podía moverse de ninguna manera, ni aunque lo quisiera con toda su alma, el corazón estaba por salírsele de la garganta, había realizado un enorme esfuerzo y necesitaba un descanso o se desmayaría. De cualquier manera, cuando el potente cañonazo de agua del Empoleon llegó a su cuerpo, perdió el conocimiento instantáneamente. El ataque arrastró a la pequeña ardilla desde donde estaba hasta estrellarse contra una de las paredes del colegio.
Hikari quedó casi traumada por la batalla, sinceramente sentía que no le había hecho daños a ese pokémon, se sentía una payasa.
El Torterra, aunque envenenado, seguía resistiendo con todas sus fuerzas.
Matías: ¡Usa Terremoto otra vez, Torterra!
Guido: ¡Venusaur, quiero que lo venzas lenta y dolorosamente! ¡Usa Residuos!
El Torterra tenía una gran resistencia, por lo que podía crear muchos Terremotos antes de caer, pero el veneno le estaba consumiendo las energías, y además por cada ataque que hacía, el Venusaur lo soportaba y reestablecía sus energías con el arraigo. Y ni hablar que ahora, con sus ataques fortalecidos por el Desarrollo, podía golpearlo con mucha fuerza. El Terremoto sacudió los huesos de Venusaur, quien sonrió mientras sus energías se recuperaban, y los Residuos golpearon el cuerpo de Torterra, haciendo mella en sus defensas.
Matías: ¡No te rindas, Torterra! Ehh… ¡Usa Terremoto!
Guido: Otra vez la burra al trigo… ¡Cambié de parecer, Venusaur, acábalo rápido y despiadadamente, Síntesis y luego usa Hiperrayo!
El pokémon de tierra descargó todo su peso sobre el suelo y quedó allí, planchado, totalmente exhausto. Así mismo, la tierra tembló y Venusaur sufrió el fuerte golpe. Claro que los rayos del fuerte sol que había le ayudaron a recobrar rápidamente las energías perdidas, y a juntar nuevas para generar el Hiperrayo. El ataque le dio a Torterra en pleno rostro, más lo debilitado que estaba, quedó totalmente fulminado en el suelo. Guido acarició sonriente a su Venusaur, ante la incredulidad de Matías.
Matías: ¡Es imposible que pueda soportar todos esos Terremotos! ¡Ese pokémon no es normal!
Guido: Vengan a sentarse con nosotros, les diremos en qué se equivocaron.
Fer, Hikari y Matías se acercaron al grupo, un poco intimidados por la cantidad que eran.
Emanuel: En fin, nunca nos ganarían, llevamos más años de ventaja sobre ustedes y también más enseñanzas. Para algo está el colegio, si fueran autosuficientes no lo necesitarían.
Agus: Pueden luchar contra quien sea y demostrar lo fuertes que son sus pokémon, pero no los humillen porque algún día podría sucederles a ustedes. En este colegio siempre hay alguien más fuerte que otro.
Guido: Ahora únanse al grupo, pero no se peleen con nadie o se las verán con mi Venusaur.
Todos asintieron y los tres jóvenes les pidieron disculpas a Gerry y los demás. Guido observó entre la gente, al parecer buscando a alguien.
Guido: ¿Y Fabri?
Alex: En cuanto pasó la media hora salió corriendo como un Jolteon a punto de ser cena de un Aerodactyl.
Fabri golpeó la puerta de la habitación 303. Nadie le respondía.
Fabri: Kelsy, sé que estás ahí, ábreme, por favor.
Kelsy: No quiero, vete.
La chica tenía la voz algo apagada, posiblemente había estado llorando.
Fabri: Sólo quiero ayudarte, dame la oportunidad.
Kelsy: ¡Te dije que te largaras! ¡Quiero estar sola!
Fabri: Pero… no me trates así, mi intensión es buena.
Kelsy: No necesito tu ayuda, ¡aléjate de mi o sacaré a Quilava para que te incinere!
Fabri: Está bien, te dejaré tranquila. Pero no me iré. Ehhh, si necesitas algo… estaré aquí afuera. No importa lo que sea, pídelo y lo haré por ti.
El chico, resignado, recargó su peso contra pared y resbaló en ella hasta quedar sentado en el suelo. Se abrazó a sus rodillas y se quedó sintiendo como la chica sollozaba dentro del cuarto.
En el domo siniestro, Paul se encontraba solo, entrenando decididamente a su Umbreon. Sonreía gustoso por el rendimiento de su pokémon quien cada vez tenía más energía y tardaba menos en agotarse.
Paul: ¡Muy bien, Umbreon! Hemos logrado algo realmente importante. El descubrimiento que hoy hicimos es fantástico, espero a que los chicos lo vean. A ver, prueba una vez más contra aquel Poochyena.
Umbreon corrió rápidamente hacia el pokémon con sus afilados brillando en un resplandor naranja. Iba a morder sin piedad a ese Poochyena cuando un ruido lo detuvo.
Demian: ¿Paul?
Paul: ¡Demian! ¿Qué haces por aquí?
Demian: Te estaba buscando, no has hecho tu tarea.
Paul: Tienes razón, la había olvidado con el entrenamiento. ¡Pero es que descubrí algo muy importante! ¿Quieres que te lo muestre, Demian?
Demian: Quizá en otra ocasión, yo también debo hacer mi tarea.
Paul: Demian, por favor, sólo será un minuto.
Demian: Paul, ¿qué quieres mostrarme que no haya visto? Ya conozco a tu Umbreon de pies a cabeza, le he dado tantas palizas con Scizor que ya perdí la cuenta.
Paul: Demian, confía en mi, es algo nuevo, ya verás.
Demian: No, Paul, volvamos al edificio.
Paul: ¡Maldición! ¿Por qué todos piensan que no tengo nada interesante para mostrar? ¿Sólo porque soy pequeño lo que digo no importa? ¡¿Necesito ponerme un par de zapatos ortopédicos para que alguien me escuche?!
Demian observó un poco sorprendido a Paul. Luego de pensarlo un momento, suavizó sus gestos y bajó sus hombros.
Demian: Bien, como quieras, a ver, muéstrame lo que querías. Pero no más de cinco minutos y luego volvemos, hay mucho que hacer.
Paul: Saca a tu Scizor.
Demian: ¿Para qué lo necesitas?
Paul: ¿Tienes miedo? Está bien, Umbreon, busca un pokémon valiente por allí.
Antes de que Paul terminara la frase, Scizor ya estaba fuera de su pokeball. El pokémon de insecto y el Umbreon se miraron, midiendo sus fuerzas. Algo en la decidida mirada del pokémon siniestro hacía que Scizor temblara… ¿qué sería?
Luca: ¿Está bien, enfermera?
Joy: Hasta hoy sus heridas siguen sangrando… Nunca había visto un Golbat tan grande y tan débil al mismo tiempo. Tardará mucho tiempo en recuperarse por completo. Lo que sí puedo decirte es que no hay peligro. ¿Lo conservarás?
Luca: No sé… Siento un fuerte vínculo con él. Y siento que es especial. Aunque a lo mejor no sea más que un Golbat viejo y débil.
Joy: Tiene bastantes años. Pero su tamaño es realmente llamativo, tiene casi dos veces el tamaño de un Golbat real. Ven a verlo todos los días si quieres, cuando yo vea que sus heridas sanaron le daré el alta.
Luca: Muchas gracias, Joy.
El joven salió de la enfermería con el recuerdo de su encuentro con Golbat en su mente. ¿Sería ese pokémon realmente especial? ¿O sólo sería un castigo y una carga para él? Quizá debía salir a dar un paseo solo para poder decidir sobre su futuro.
En la sala de ocio de clase B, Diego, Cygnus y Guido hablaban sobre un tema que los tenía preocupados…
Diego: Se acercan a nosotros y luego se alejan. Con sus recelosas miradas nos supervisan, con su andar nos hacer enfurecer y con su indiferencia nos tienen en un mar de dudas. ¿Qué es?
Cygnus: Las mujeres.
Guido: ¿Los profesores?
Diego: ¡No! ¡Los nuevos!
Guido: Ahhh, ¿y eso qué tanto te preocupa?
Diego: ¿Qué me preocupa? Me parece que nos están estudiando. Dos o tres se unen al grupo y luego desaparecen. Siempre hay alguno que anda oliendo lo que hacemos. Además, creo que el acercamiento entre Chiara y David sólo traerá problemas.
Guido: ¿Estás celoso?
Cygnus: Quizá ellos opinen igual que nosotros… También los estudiamos, nos acercamos a ellos y luego nos cerramos… Y no es ningún misterio que Gouka no les pierde pisada.
Diego: Quizá, pero me parece que algo anda mal detrás de todo esto. No me huele nada bien.
Facu: ¿Algo no huele bien y Gouka no está cerca? Mmm, alguien debe resolver ese misterio. ¡Necesitarán mi ayuda!
Los tres observaron a Facu, a punto de matarlo a golpes. Pero de repente, los tres sonrieron y se observaron, dilucidando que habían pensado lo mismo. Facundo retrocedió un paso.
Facu: ¿Por qué me miran así? Ehhh, creo que me llaman…
Cygnus: Ven aquí. Siéntate.
Diego: Hay algo muy importante que debemos decirte.
Guido: Sí, y te daremos una misión muy especial.
Las piernas del joven temblaron ante lo que decían sus compañeros. No entendía muy bien de qué se trataba, pero estaba seguro que pronto lo averiguaría y no le gustaría para nada la idea…
La puerta de la habitación 303 se abrió despacio. Kelsy salió de allí con los ojos hinchados y el rostro enfadado. Observó a Fabri que seguía allí, sentado al lado de la puerta. Se acercó a él disgustada para hablarle.
Kelsy: ¿No te has movido de aquí? ¿Ni siquiera para ir a comer?
Fabri negó con la cabeza, incrédulo, como si ni siquiera él entendiera como había logrado para no haber comido por las últimas dos horas y haber sobrevivido.
Kelsy: ¿Por qué lo haces, idiota? Te dije que no necesito nada ni nadie. Y si necesitara algo tengo dos piernas como para conseguirlo por mis propios medios.
Fabri la observó tiernamente desde donde estaba sentado. Kelsy seguía firme y con su dura mirada.
Fabri: Lo sé, pero no importa. No puedo moverme de aquí, no quiero dejarte sola, no me lo perdonaría. Tus sollozos por detrás de la puerta me alimentaron por estas horas.
Kelsy abrió los ojos sorprendida por las palabras de Fabri y se dio vuelta al poder seguir conteniendo la dureza de su rostro. Las lágrimas acudieron rápidamente a sus ojos. No le era fácil mantener la firmeza, estaba muy sensible ese día. Y lo que decía Fabri no hacía más que ponerla aun peor.
Kelsy: ¡Eres un tarado, Fabri! ¿No te das cuenta de cómo te trato? ¿Acaso no escuchas que te digo que eres una molestia, un adefesio que sólo me causa dolor de estómago en este maldito momento de mi vida? ¿No te entran estas palabras en tu obtuso cráneo?
Fabri abrió la boca un poco dolido por las palabras de la chica. Se le revolvía el corazón al escucharlas y las lágrimas pugnaban por salírsele de los ojos. Sin embargo, sonrió y miró al techo, satisfecho.
Fabri: No importa lo que me digas ni como me trates. Siento que necesitas a alguien y siempre voy a estar aquí hasta que vea tu rostro volver a ser el de antes. Así que no me moveré, Kel, dime todo lo que tengas ganas de decir.
La chica tragó en seco, con el corazón totalmente abierto por las certeras palabras de Fabri. Nunca había sido el chico con el mejor vocabulario, pero en momento así, son las personas que verdaderamente sienten el dolor de la otra las únicas que saben exactamente qué palabras decir. Kelsy se quebró y las lágrimas brotaron como una catarata de sus ojos. Enfrentó a Fabri con la mirada y se arrodilló para estar a su altura. No necesitó decir nada, el chico la entendió instantáneamente y se paró sus rodillas que estaban en el medio. Kelsy pasó entre ellas y abrazó al chico por la cintura, vertiéndole sus húmedas lágrimas en el pecho.
Kelsy: ¡Perdón, Fabri, perdón por tratarte así!
Fabri: No te preocupes… Olvídate de eso.
Kelsy: No puedo olvidarme. Te insulté todo el día sin razón y tú lo único que querías es ayudarme. Fui totalmente injusta. Eres el único amigo verdadero y nadie mejor que tú para ayudarme…
Fabri: Eh… sí… yo soy tu… tu amigo. Pero de seguro tenías una razón… ¿No quieres compartirla para que de verdad pueda sentirme útil?
La chica observó con sus ojos azules al chico, que tiernamente acariciaba su cabello castaño, totalmente enmarañado en ese momento. Kelsy asintió seriamente. Ambos se sentaron en una mejor posición y, muy lentamente, la chica le relató lo sucedido la noche anterior. Fabri no podía creerlo.
Fabri: ¡Kelsy! ¡Eso es muy grave! Al menos debiste decirle a alguna de tus amigas. Ven, tenemos que avisarle a Lance.
Kelsy: ¡No! Fabri, por favor, sólo te lo cuento a ti, no quiero que nadie en el colegio se entere de esto… No podría soportar la vergüenza. ¡Apenas puedo con mi alma contártelo a ti!
El joven lo pensó bien y luego asintió seriamente.
Fabri: ¿Y qué pasó después? ¿Te hizo… algo?
Kelsy: No, por suerte pude liberar una de mis piernas y darle un rodillazo en la entrepierna.
La chica comentó eso como si ella hubiera sido la víctima, Fabri inclinó un poco hacia atrás su tronco al imaginar el dolor.
Kelsy: Me levanté y corrí sin mirar atrás, estaba muy asustada. ¡Fui una tonta! Debí haberme fijado quien era.
Kelsy amenazaba con volver a llorar así que Fabri volvió a abrazarla.
Fabri: Calma, Kelsy, calma, sólo fue un susto, nada más. Ya buscaremos la forma de identificarlo y le haré pagar por lo que te hizo. Ahora tienes que calmarte, olvidarte de lo que sucedió. Quédate en tu cuarto, yo andaré por aquí, si me necesitas para insultarme, golpearme o para un abrazo, no dudes en pedírmelo. Y si quieres dar un paseo para poder dormir me avisas, yo te acompañaré, o sino le dices a alguna de las chicas… Supongo que en ellas se puede confiar.
Kelsy: Fabri… muchas gracias por estar. No sé que hubiera hecho sin tu presencia aquí. No confiaré en nadie más, ni siquiera en las chicas. Sólo en ti, eres la mejor persona que conocí. Iré al baño.
Fabri asintió un poco distraído. Kelsy caminó hacia su habitación sin dejar de mirarlo sonrientemente. El chico apoyó su cabeza en la pared. Era genial sentir que tenía toda la confianza de Kelsy en su poder… pero el título de mejor amigo no le sentaba bien, ambicionaba más que eso. Su estómago rugió de hambre pero no le prestó importancia. No se movería de ahí como había dicho, aunque muriera de inanición.
Espero que les haya gustado!!! Bienvenidos al fic Fer, Hika y Mat. Suerte a todos!