Hola ^^ Vengo a traerles el capi del fic luego de un par de semanas u.u Sí, me atrasé un poco pero es que tuve exámenes. Espero que este capítulo sea del agrado de todos. Paso a los comentarios:
Bueno, eso es todo. Gracias a todos por llegar hasta aquí, nos vemos la semana que viene... ah re que sólo respondía los comentarios xDDD Aquí va el fic. Les advierto que es largo.
Spoiler
Al otro día Paul, Demian y los demás pudieron apreciar con felicidad la cara de asombro que persistía de los nuevos. Seguían sin creer que eso hubiera sucedido, Carlos no paraba de negar con la cabeza.
Chiara: Bueno… hasta han dejado de ser tan pervertidos. Creo que esto que ha hecho Paul fue increíblemente bueno. ¿Qué escribes Cygnus?
El joven anotaba en una pequeña libreta una infinidad de palabras con un bolígrafo dorado y reluciente.
Cygnus: Nada, un detalle que olvidé ayer de la tarea de historia. También creo que es muy bueno que se hayan calmado los ánimos entre los dos grupos.
Fan: Yo no puedo esperar hasta que termine la clase y ponerme a practicar esos ataques que aprendió Paul.
Paul: Pero yo no estoy seguro de que pueda hacer otros… sólo hice este porque ya lo conocía y porque fue suerte.
Will: No seas modesto, sabemos muy bien que eres todo un genio en el desarrollo de esos ataques raros.
Paul agachó la cabeza avergonzado y también angustiado por no saber si podría o no conformar a sus amigos dándoles a conocer esos ataques. Mientras todos desayunaban, un golpe contra una de las paredes del colegio se oyó, como si una pesada roca hubiera impactado. Todos los presentes se admiraron sin entender y Cristian, del grupo de los nuevos, se levantó y corrió hacia la puerta a gran velocidad, posiblemente para saber qué había sucedido. Lo siguieron sus compañeros y también algún que otro alumno curioso, como Facundo.
Fuera del colegio, Cristian se encontró con algo que no esperaba ver, pero que lo presentía. Era su Aerodactyl, del cual había estado muy preocupado porque no lo encontró junto a su ventana en cuanto se levantó como siempre lo hacía. El pokémon de roca estaba desfigurado. Su rostro se encontraba completamente rasgado, golpeado, le faltaban varios dientes y la sangre lo cubría casi en su totalidad. Sus alas estaban golpeadas y aplastadas, quebradas como si le hubieran puesto pesadas rocas encima. Su estómago estaba completamente dañado, con un largo tajo que lo cruzaba de izquierda a derecha y que les permitía a su entrenador ver sus vísceras gotear una negra sangre. Cristian estaba asombrado de una manera que no podía describir. No cabía en él toda esa sorpresa. Corrió lo más rápido que pudo hacia donde estaba el pokémon volador y rápidamente lo levantó con todas sus fuerzas en sus brazos. Mili y David lo fueron a ayudar rápidamente, ya que el pokémon había entrado en shock y se sacudía como un Magikarp fuera del agua. Entre los tres lo ingresaron dentro del edificio para llevarlo a la enfermería, ante la atenta mirada de todos los presentes.
Los chicos de clase B no entendían de qué manera ese Aerodactyl se había hecho todo ese daño. Sin dudar, la mayoría observó a Paul un poco desconcertados.
Paul: Oigan… ¡yo no hice nada! Que ahora mi pokémon conozca ese ataque no quiere decir que me convierta en asesino.
Demian: Ya, dejen en paz a Paul que no se movió del cuarto en toda la noche.
En eso entra Carlos al lugar y se dirige agresivamente hacia la mesa de los jóvenes. Las chicas se cubrieron los ojos, ya se imaginaban lo que iba a ocurrir. Luca se levantó instantáneamente para frenar al muchacho.
Carlos: ¡Los voy a matar! A todos y cada uno de ustedes, los voy a matar. Un pokémon normal no podría haberle hecho eso al Aerodactyl de DS, fuiste tú, Paul.
Carlos quiso adelantarse a golpearlo y Luca le tomó el brazo derecho y se lo dobló detrás de la espalda haciendo que el nuevo se quebrara de dolor en el piso.
Luca: ¡No te atrevas! Nadie de mi grupo le hizo nada al tuyo. No sé qué le habrá pasado a ese Aerodactyl ni me interesa tampoco, pero nosotros no lo hicimos.
Carlos sacudió la cabeza hacia atrás y le pegó con la nuca a su agresor en la nariz, logrando que lo soltara. Luca se echó hacia atrás y sintió como sus pies se quedaban sin apoyo al ser barridos por la pierna derecha de Carlos. El muchacho cayó al piso de espaldas y se desternilló de dolor. El chico nuevo se le fue encima para golpearlo, se había vuelto loco, posiblemente por lo sucedido con su amigo. Alguien le detuvo el brazo a Carlos antes de que se pusiera a golpearlo.
Karla: Basta, Carlos, no es momento de ponerse a pelear. Vamos a ver como está el Aerodactyl de DS.
Carlos gruñó mientras se incorporaba y obedecía a regañadientes a la muchacha. Luca se levantó y le pegó un golpe en el estómago que lo dejó sin aire. Carlos se inclinó sobre el suelo e intentó liberarse de la chica que los sostenía con todas sus fuerzas. Mushy se acercó a ayudarla y Guido refrenó a Luca. Se separaron y los nuevos comenzaron a irse.
Carlos: ¡Tienes suerte de que las mujeres te hayan salvado! La próxima no tendrás tanta.
Luca se sentó enfadado en la mesa por no poder terminar la pelea.
Demian: Luca, dime una cosa, ¿vos sos idiota? ¡Lo que menos necesitamos en este momento es que dejes a otro de su grupo en el hospital! Ya está el Umbreon, ahora el Aerodactyl que no sabemos cómo llegó allí y quieres golpear a Carlos también. ¿Acaso quieres que nos echen del colegio?
Emanuel: No le hables así a Luca, él nos estaba defendiendo.
Fabri: Pues si rindiéndose es una forma de defendernos…
Luca: Cállate, Fabri.
Sky: ¡Cállense todos!
Los muchachos hicieron silencio y admiraron asombrados a la chica.
Sky: ¡Se están portando como Infernape’s!
Gouka: ¡Oye!
Sky: Arreglen los problemas por una vez en la vida como gente civilizada. ¡Nero! Tú y yo iremos a ver cómo se encuentra ese Aerodactyl y a ofrecer ayuda.
El aludido asintió sin demasiadas opciones y se levantó algo tembloroso. Facundo y Bilbox admiraron asombrados la escena.
Facu: ¿Y puedo ir yo también?
Bilbox: ¿Por qué no me elegiste a mí?
Sky: ¡No, no pueden ir! Sólo iremos nosotros dos. ¿Y qué les importa a quién elijo? Es sólo para ir a ayudar a esos nuevos y que no piensen que somos unos brutos.
La chica se fue con Nero y sus ínfulas hacia la enfermería.
Kelsy: ¡Sky, no tardes que tenemos que ir a clases!
Facundo: Demian, ¿por qué tu hermana tiene ese carácter últimamente?
El joven castaño frunció sus hombros mientras le daba palmadas en la espalda a Paul que se había atragantado con una tostada.
Bilbox: Demian, ¿cómo puedes permitir que tu hermana se vaya con el retrasado mental de Nero?
Demian: ¡Oigan! Yo no controlo a mi hermana, que haga lo que quiera, yo sólo me encargo de cuidarla y que no le pase nada. Y si tiene a Nero al lado pienso que es mejor, así no tendré que protegerla yo y podré concentrarme en observar el cuerpazo de Gloria… ¡ay, es la más linda del mundo!
El chico se mordió el labio mientras Bilbox y Facu lo admiraban con ganas de arrancarle las vesículas.
Bilbox: Eres un pervertido sin causa.
Chiara: Asd, no hace falta ser tan exagerado, Demian.
En eso llega Sebas a la mesa donde ya la mayoría había terminado el desayuno y abraza galantemente con su brazo izquierdo a Agus, como si fuera su amiga de toda la vida. La chica lo admiró con algo de asco y se movió hacia un costado para quitárselo de encima.
Sebas: Hola, chicas, ¿cómo están?
Agus: Ehhh, bien, supongo.
Sebas: ¿Se acuerdan de mí?
Las chicas inclinaron su cabeza hacia un costado sin reconocerlo. Los demás chicos se partían de risa al ver a Sebas pasar vergüenza. El joven rubio comenzó a traspirar y a ponerse colorado como nunca lo había hecho en su vida.
Sebas: Ehh, bailé con algunas de ustedes… en la fiesta del viernes.
Las muchachas estrujaron sus memorias para recordar y recibieron algo de información.
Agus: Ahhhh, sí. Ahora me acuerdo. Tú eras Roberto, ¿cierto?
Sebas: Ehh, no. Sebas, me llamo Sebas.
Katty: Mira, se llama como CP.
Gouka: Sebas, no te preocupes, el alcohol hace que las chicas se olviden de ciertas cosas.
Kelsy: Eso quisieras. Ninguna de nosotras…
Hubo una explosión grande afuera y todos salieron a ver qué pasaba. Eso no era un Aerodactyl chocando, era algo más grave.
Allí, en el campo abierto, frente a todos los alumnos de la institución, había dos sujetos vestidos con una extraña indumentaria negra con detalles naranja y una gran R adornando sus pechos. Frente a ellos, un Sceptile y un Typlhosion se posicionan como dos altas murallas defensivas. A simple vista, los chicos de clase B los reconocen como extraños, o al menos no son alumnos del colegio. Y juzgando por la posición ofensiva que habían tomado se notaba que querían líos.
Guido: ¿Quién diablo son ustedes?
???: Jejeje, caos es nuestro nombre…
???: Horror nuestro apellido…
???: Si no nos ruegan piedad…
???: ¡Mi Typhlosion va a usar Estallido! ¡Ahora!
El pokémon de fuego se envolvió en llamas candentes y tan rojas como la sangre. Comenzó a lanzar lenguas de fuego a discreción hacia los muchachos que se protegieron como pudieron con sus pokémon. Gouka y Diego usaron a Croconaw y Wooper para proteger a su grupo. Facu y Cygnus usaron a Totodile y Quilava para contrarrestar el fuego que venía hacia ellos. Agus usó a su gran Empoleon que cubrió por completo al grupo con sus Hidrobombas. Y también Fabri sacó a su Blaziken y Alex a su Milotic para ayudar. Fue increíble, pero de verdad todos tuvieron que sacar una gran cantidad de pokémon para detener ese Estallido. El pokémon que enfrentaban no era normal.
Emanuel: ¡No se quien se creen que son, pero los daremos una lección!
Ariadna: ¿Podrían luchar y dejarse de hacer rimas?
???: ¡Yo me llamo Centaur!
???: ¡Y yo Fenrir!
???: ¡Somos el equipo Rocket!
???: ¡Ríndanse ahora o prepárense para morir!
El primero, Centaur, además de estar vestido con las ropas negras y naranjas, tenía un par de lentes de sol grandes en sus ojos, que le daban un aspecto que mediaba entre el estilo de moda de los años ’80 y el estilo actual de la vestimenta de un miope en estado crítico. Su cabello era de color castaño, rasgos faciales occidentales y su físico era desgarbado. El segundo, Fenrir, sin lentes en su rostro, con el cabello castaño un poco más oscuro al de su compañero, piel trigueña, delgado y de músculos firmes. Eran bastantes similares, salvando la diferencia del color de cabello, que Centaur era más delgado y Fenrir algo más corpulento.
Gouka: Los odio con toda mi alma, sin siquiera conocerlos.
Cygnus: Ni hablar, son un insulto a la poesía y a la estética.
Shiry: Y su ropa está muy pasada de moda.
Fan: Mi Garchomp se encargará.
Cristian: ¡Alto!
Todos se detuvieron al oír la potente voz enfurecida del muchacho, rodeado por todos sus compañeros detrás. Ninguno de los presentes nunca había visto a alguien tan furioso como Cristian se encontraba en ese momento. Tenía las venas de todo su cuerpo inflamadas por la sangre que corría a borbotones. Su ceño aplastaba sus ojos y apenas dejaba verlos. Los dientes apretados chirriaban con fuerza en su boca. Su piel estaba manchada por la esencia de Aerodactyl que quién sabe en el estado en que se encontraba. Cristian se acercó a paso rápido hacia los dos sujetos. Sus compañeros lo siguieron.
Cristian: Quédense ahí. Yo voy a luchar.
Gouka y Fan se quedaron con las pokeball en las manos, sin animarse a sacar a sus pokémon. Parecía que ese muchacho debía arreglar cuestiones de honor con esos tipos. David y los restantes en su grupo retrocedieron hasta quedar junto a los demás jóvenes de clase B.
Cristian: Así que del equipo Rocket. Supongo que son los responsables de lo que le pasó a mi Aerodactyl.
Centaur: Supones bien, muchacho.
Fenrir: Necesitábamos entrar por algún lado.
Centaur: Así que soltamos al Aerodactyl.
Fenrir: Que se metió por el domo helado.
Cristian no perdió el tiempo en hacer una mueca de desagrado por el absurdo verso. Sacó su pokeball y en un segundo Weavile se plantó en el campo.
Cristian: Mi Weavile les dará su merecido. Sus pokémon van a comprender hoy lo que significa la palabra dolor y terror al mismo tiempo.
Fenrir: ¡Pues va a ser a ti a quien le duela!
Centaur: ¡Cuando Typhlosion a ese Weavile le rompa las muelas! Y cuando esté rezando sus últimas oraciones…
Fenrir: ¡Sceptile usará Cañón Solar para arrancarle los co…!
Mili: ¡Ya basta! ¡Acábalos de una vez, DS, o lo haré yo misma!
Cristian: ¡Zero, Tajo Umbrío a ambos a la vez!
Centaur: ¡Typhlosion, Sol Abrasivo! ¡Humilla a estos pobres seres vivos!
Fenrir: ¡Sceptile, Hoja Dragón, con toda la furia de tu corazón!
El Weavile era el más rápido, si bien era más grande de lo normal y eso era una desventaja en la movilidad, los otros también eran muy robustos y tenían el mismo problema. El pokémon siniestro atacó lo más veloz que pudo con sus garras extendidas hacia los costados. Al llegar cerca de sus rivales dio un espectacular giro de 180 grados golpeando al Typhosion en el pecho y al Sceptile en las costillas derechas. La negra sombra que recubría las zarpas del Weavile intentó penetrar el sistema de los pokémon, pero habían soportado bastante el ataque, por lo tanto no tenían heridas por donde el tipo siniestro dañe sus cuerpos.
Nombre: Hoja Dragón.
Tipo: Hierba/Dragón
Base: Físico.
Potencia: 220/360
Precisión: 100
PP: 5
Prioridad: 0
Ataques combinados: Hoja Afilada/Hoja Aguda + Garra Dragón.
Efecto1: Altas probabilidades de dar un Golpe Crítico
Creador: Raul44 (Fenrir)
Sceptile, luego de recibir el daño de Weavile, hizo brillar las hojas de sus brazos de un extraño color azul marino. Corrió a toda velocidad contra el pokémon siniestro y le hizo un certero corte en el pecho, haciendo que rápidamente se le abriera la carne y la sangre fría y bordó emanara con premura. El pokémon de hierba abrió sus brazos burlonamente, exponiéndose a cualquier ataque como si no tuviera miedo a lo que fuera a suceder.
El Typhlosion encendió en flamas sus brazos y lanzó al cielo una gran bola de fuego que estalló emanando un calor indescriptible para los presentes. Luego sonrió con ganas y escupió humo por la boca de manera intimidante.
Muchos no podían creer que esos tipos tuvieran también esa clase de ataques. Además, sus pokémon estaban súper evolucionados y en un gran estado físico. Eran sin duda bestias letales. Cristian se mordió el labio al ver que no podría hacer mucho.
Diego: Emmm, ¿de parte de quien estamos?
Emanuel: Supongo que de… no sé.
Fabri: Del que gane.
Sky: ¿Tendríamos que ayudarlos?
Todos observaron a Sky como si estuviera loca.
Demian: Hermanita, no sé qué te habrá hecho Nero cuando desaparecieron, pero estás demente si piensas que es idóneo meterse entre esos tres asesinos.
Carlos: ¡DS, aplástalos con nuestros ataques! ¡No uses Tajo Umbrío!
David: No te gastes, Carlos, no usará ataques Proketmon, ya lo dijo ayer.
Carlos: ¡Pero se supone que no debemos usarlos para que los otros no se aprendan los ataques, pero si no los usa él de cualquier manera lo usan los otros!
Darx: DS no dará el brazo a torcer. Luchará aunque muera junto con su Weavile con ataques normales.
Cristian: ¡Zero, reponte, usa Puño Hielo en Sceptile!
Fenrir: ¡Sceptile, no te vayas a acobardar, mejor usa Cañón Solar!
Centaur: ¡Typhlosion, necesitamos una gran explosión, usa tu ataque Disparo Cañón!
Nombre: Disparo Cañón
Tipo: Fuego/Normal
Base: Físico.
Potencia: 120/240/480
Precisión: 100
PP: 5
Prioridad: +1
Ataques combinados: Ataque Rápido+Rueda Fuego (120)/Ataque Rápido+Envite Ígneo (240)/Velocidad Extrema+Rueda Fuego (240)/ Velocidad Extrema+Envite Ígneo (480)
Efecto1: Rueda Fuego, combinado con Ataque Rápido o Velocidad Extrema, tiene 10% de posibilidades de quemar al oponente y descongela al usuario.
Efecto2: Envite Ígneo, combinado con Ataque Rápido o Velocidad Extrema, tiene 10% de posibilidades de quemar al oponente y provoca al usuario un daño de retroceso del 33% del total del golpe recibido por el rival.
Creador: Guido
Nombre: Cañón Solar.
Tipo: Hierba/Normal
Base: Especial.
Potencia: 900
Precisión: 100
PP: 5
Prioridad: 0
Ataques combinados: Rayo Solar + Hiperrayo
Efecto1: Necesita un turno para cargar antes de ser realizado y otro para descansar después de realizarlo. Con un Sol Abrasivo en campo, no se necesita turno de carga.
Creador Raul44 (Fenrir)
Al escuchar los dos ataques, Cristian abrió los ojos como dos huevos fritos. El Disparo Cañón del Typhlosion fue rápido y certero. No lo pudo evitar. El pokémon de fuego de envolvió en llamas y como si fuera un bólido se lanzó con una rapidez hacia su oponente que casi quiebra la velocidad del sonido. Fue, verdaderamente, un disparo como si de un arma se tratase.
El Weavile recibió el ataque en todo el cuerpo y su piel se encendió entre las brazas como si fuera pasto seco. Todos los presentes aullaron de dolor al ver al pokémon siniestro retorcerse de calor entre la grama por el fuego que quemaba sin piedad su cuerpo.
Cristian: ¡Zero, no! ¡Tienes que apagarte y atacar, tienes que hacerlo, amigo! ¡Hazlo por Aerodactyl!
Fenrir: No te preocupes ni problemas te hagas, Sceptile ya te lo apaga.
El pokémon de hierba tenía en sus manos un cúmulo de energía espectacular, más grande aun que el Weavile que lo iba a recibir. Ese ataque, a simple vista, era letal. Tenía tanta energía en sí mismo que no la soportaba y la descargaba de a ratos en el suelo en forma de rayos. El Sceptile sonrió con malicia y disparó su ataque.
El tremendo rayo despedazó el suelo por la baja altura que venía tomando. El Typhlosion que había quedado cerca de ahí saltó a un costado para no quedar en la explosión. Weavile abrió los ojos, sorprendido y adolorido, cruzó sus brazos sobre su cara como pudo para amortiguar el golpe. El ataque explotó y el viento que expulsó hacia los espectadores fue real y terrorífico, tanto que muchos tuvieron que retroceder unos pasos por el impulso.
Cuando el humo se disipó un poco, se pudo apreciar al Weavile totalmente azotado en el suelo. La piel del pokémon estaba quemada por completo, pero por la gran fuerza del último ataque el fuego se había apagado. Tenía uno de sus brazos rotos, no hacía falta hacerle ningún análisis, el derecho estaba enroscado detrás de su espalda como si fuera de goma. La piel de los piecitos directamente fue arrancada como si la hubieran abierto un par de manos hasta que se desfibrara. Un pedazo de su muslo izquierdo se había separado del cuerpo y pendía de un hilo. Estaba totalmente desfigurado.
Ninguno podía creer la salvajía con la que esos tipos habían llegado y malherido a ese pokémon. Ahora Gouka y Fan agradecían no haber puesto a los suyos en batalla. Mili y sus compañeros estaban conmovidos, mas Carlos no se entristeció y dio un paso adelante para socorrer a su compañero.
Mili: ¡Carlos, no te metas! ¡Van a despedazar a tus pokémon!
Carlos: Soy el mejor entrenador de nosotros. No perderé.
Mili: Tus pokémon no son tan fuertes como esos y lo sabes.
El muchacho se quedó estático y pensativo ante lo que le decía su compañera. El Typhlosion se acercó al Weavile, lo tomó con la mano del brazo derecho, haciendo que el pokémon llorara de dolor.
Cristian: ¡Ya basta! Ganaron, lo acepto, dejen tranquilo a mi Weavile.
Centaur y Fenrir rieron con malicia.
Fenrir: Je, ese no era el trato, amigo.
Centaur: ¡Ahora, Typhlosion, dale su justo castigo!
El pokémon de fuego encendió en llamas su puño y comenzó a vapulear salvajemente la espalda y el estómago de Weavile, haciéndolo escupir una gran cantidad de sangre por la boca. Eso realmente era algo brutal, nunca antes visto en ese colegio. La cara de sufrimiento de ese Weavile era atroz, un pokémon en ese estado conmovía a cualquiera.
Agus: ¡No puedo ver eso! ¿Dónde está Lance?
Cygnus: Él tiene obligaciones fuera del colegio y los profesores están preparando sus clases, si es que no las están dando ya, y no creo que escuchen todo esto dentro de los cuartos de clase.
Diego: Nunca pensé que los pokémon fueran tan fuertes y frágiles a la vez.
Fanny: Esos malvados… ¡alguien tiene que detenerlos!
Nero: ¿Qué podríamos hacer? ¡Son imbatibles!
Maggie: Es cierto. Pero… cuando acaben con él, ¿no seguirán con nosotros?
El silencio fue rotundo. Nadie se atrevió a decir nada, pero la chica promedio tenía razón. Un pokémon azul se abrió paso entre todos. Eran un Feraligatr y también un Hitmonlee. Fer y Juan Cruz se armaron de valentía y caminaban junto a ellos para batallar.
Emanuel: ¿Qué hacen, tarados? No durarían ni un segundo contra ellos.
Fer: ¿Y quien duraría? No sé, quizá tengamos un golpe de suerte.
Con esas palabras los chicos de clase C dejaron callados a todos los de clase B y siguieron caminando sin pausa.
Carlos: ¡Ya me harté! ¡Scyther, yo te elijo!
Lex: ¡Espera que te acompaño! ¡Murkrow, a luchar!
Yorko: Están mal de la cabeza… pero no puedo quedarme con los brazos bajos. ¡Te elijo a ti, Charmander!
Los pokémon de los chicos nuevos se mezclaron con los de los jóvenes de clase C, yendo a luchar con toda la fuerza de sus espíritus como si fuera una batalla final.
Fenrir: Je, Sceptile, mátalos. Usa Jaula Espinas.
Nombre: Jaula Espinas.
Tipo: Hierba.
Base: Especial.
Potencia: 1050
Precisión: 90
PP: 5
Prioridad: 0
Ataques combinados: Lluevehojas + Planta Feroz
Efecto1: Baja tres niveles el Ataque Especial al usuario. El usuario debe aguantar un turno para recuperar energías después de lanzar el ataque, donde permanecerá con la defensa baja un nivel, y cuando se recupere, recobrará sus defensas.
Creador: Demian, inspirado en Manifiesto Gaia de Kisuke Urahara.
Sceptile levantó los brazos mientras brillaba con una intensa luz verde. Sus ojos se pusieron en blanco mientras el suelo se abría bajo sus pies dando paso a una gran cantidad de raíces y brotes que se entrelazaban entre si. Había hojas en el ambiente, que provenían del cuerpo de Sceptile y se clavaban en los brotes haciéndoles nacer unas agudas espinas del tamaño de las piernas del Weavile. No había dudas de que esa técnica era de las más mortales que podrían llegar a encontrarse.
Y ese ataque, esos brotes, se dirigían por tierra hacia donde el Weavile colgaba inerte de los brazos de Typhlosion. Los pokémon que habían corrido hacia allí para ayudar, al ver tan terrible ataque se quedaron paralizados donde estaban. Era como si un bosque creciera frente a ellos y fuera sepultando bajo sus raíces todo lo que se cruzaba en su paso. Ese ataque era inevitable, no había forma de que no matara con esas filosas espinas al Weavile.
Claro, era inevitable para los jóvenes inexpertos, pero no para el alumno con más experiencia en el colegio. Una Llamarada en forma de bola de fuego cruzó el cielo maravillando a los presentes y golpeó en pleno rostro al Sceptile, haciendo cesar el crecimiento de las raíces cuando el pokémon de hierba se desconcentró. Un Arcanine se cruzó frente a Typhlosion y Weavile, usando su Lanzallamas para mantener a raya los brotes y las hojas que se disparaban creando verdaderas tormentas.
El Typhlosion vio como el lugar comenzó a llenarse de pokémon, pero no atinaba a hacer nada sin que su entrenador le indicara que ataque. Tardó demasiado en pensar y cuando más desprevenido estaba, un Lucario lo sujetó firme de los codos, se acuclilló y le barrió los pies con su pierna derecha, haciendo que el pokémon de fuego soltara al Weavile y cayera con pesadez. Pero antes de tocar el suelo, un Absol lo embistió con todo su poder hasta clavarlo contra las espinas del ataque de hierba que de achicharraron al instante ni bien entraron en contacto con el pokémon.
Los presentes quedaron embelesados ante tal demostración de poderío. Los cuatro más fuertes alumnos de clase A, hacían su aparición. CP descendió de su Charizard junto a Reanzuro, Flask y Flofy que sonreían emocionados. Cristian, sin entender, se acercó a su Weavile y lo levantó en sus brazos.
El Sceptile y el Typhlosion se levantaron, algo cansados por las increíbles técnicas que habían estado haciendo.
Flask: Hacía bastante que no luchábamos, ¿eh, Lucario?
Flofy: Muy bien hecho, Arcanine, ven aquí.
Reanzuro: Es hora se sacar la basura. Nightmare, prepárate.
CP, el mejor entrenador de ese colegio, endureció su mirada seriamente al ver lo dañado que estaba ese Weavile y al ver como rivales a seres desconocidos, que ni siquiera eran del colegio.
CP: Acabemos con esto, muchachos.
Los miembros del equipo Rocket mordieron sus labios al ver quebrados sus planes y se pusieron en posición ofensiva nuevamente.
Centaur: ¡Si piensan que nos van a ganar están muy equivocados!
Fenrir: Vamos a patear sus traseros como lo hicimos con ese Weavile maltratado. Y por más que pidan clemencia y perdón, no tendremos compasión.
Centaur: ¡Por que los Rocket somos imparables en cada misión! ¡Typhlosion, Látigo Candente, que vayan a llorar con la bronca en sus dientes!
Fenrir: ¡Sceptile, prepárate para la acción, atácalos con Hoja Dragón!
Flask: ¡Lucario!
Flofy: ¡Arcanine!
Reanzuro: ¡Nightmare!
CP: ¡Charizard!
Los cuatro: ¡Cuádruple Hiperrayo!
Antes de que los rivales pudieran cargar la mitad de sus potentes ataques, los rayos de energía de los pokémon de los alumnos del colegio ya estaban a tope. Esos pokémon tenían una experiencia y una rapidez pocas veces vista en otro lugar. Las cuatro esferas de energía multicolor de cada uno se unieron en una sola formando un cúmulo de más de dos metros de diámetro con el cual pensaban atacar a sus rivales que desde ya veían mal el desenlace.
Fenrir: ¡Cambien de ataques sin objeción y utilicen Protección!
Los pokémon también sintieron el peligro y dejaron de cargar energía para cubrirse con un par de campos de energía verdes. Los cuatro fuertes alumnos sonrieron y sus pokémon dispararon el súper ataque con la fuerza de diez cañones. El ataque llegó hasta los rivales, chocó contra la protección de ambos pokémon y luego de luchar unos segundos contra ella, la quebró y explotó mandando a volar al lago a esos dos molestos agresores.
La multitud aplaudió con júbilo a los héroes, quienes se felicitaron entre ellos y regresaron a sus pokémon. Reanzuro le tendió una mano a Cristian para ayudarlo pero el muchacho la negó.
Cristian: No necesito ayuda. Estaba bien, no tenían por qué entrometerse.
Sin decir más se dirigió hacia dentro del edificio. Reanzuro y CP negaron con la cabeza. Flofy les recordó que tenían cosas que hacer y los cuatro volvieron a desaparecer tan rápido como aparecieron.
Emanuel: ¡Oau! ¿Vieron ese Charizard? ¡Podría aplastar al profesor de Combates Pokémon con él!
Guido: Y el Arcanine de Flofy es… espectacular. Poderoso y hermoso al mismo tiempo.
Chiara: Ehh… Creo que ya llegamos tarde a clases.
Todos asintieron con algo de decepción pero poco a poco fueron ingresando a la institución para no perderse la clase de historia. Antes de ingresar, David abordó a Chiara y le habló en voz baja.
David: Reúne a todos esta noche a las diez en la sala de ocio de nuestra clase. A los de clase A también, y a los de clase C que más contacto tengan con ustedes.
Chiara: Ehhh, sí, como digas, David.
Las clases de ese día no tuvieron nada de extraño. Una rígida siesta en Historia, cuchicheos por lo que había acontecido ese día en Álgebra, una aburridísima clase de Teoría de la Evolución Pokémon, y por último, Economía y Gestión para terminar de querer suicidarse. Pero lo bueno vino después, porque Chiara les informó a todos que se encontraran en la sala de ocio porque había alguien que quería hablar para la mayoría. Y así fue como, para las diez, todos, desde CP hasta los alumnos de clase C, se hallaban reunidos esperando a que llegara quien iba a hablar.
Alex: Ya, Chiara, adelántanos algo.
Chiara: ¡Es que no sé nada! Estoy igual que ustedes.
Demian: Naa, yo creo que tu noviecito no tiene secretos que ocultarte.
Demian se levantó para no escuchar las quejas de Chiara y fue a buscar la pelotita de poketennis que estaba ubicada cerca de la puerta, para matar el tiempo hasta que llegara quien fuera a venir. Sin embargo, cuando se acercó bastante a la puerta, esta se abrió y le dio de lleno en la sien.
Demian: ¡Auch! ¡Bestia bruta!
Mili: Lo siento, ¿te encuentras bien?
Demian admiró a la chica que se encontraba vestida con un pijama muy pegado al cuerpo y olvidó cualquier problema y dolor que tenía.
Demian: Ahora que te veo a ti, sí.
La chica sonrió sin agregar nada y se miraron por unos segundos mientras David de atrás bufaba porque Mili no se movía.
Demian: Y… ¿me miras tanto porque te parezco interesante?
Mili: Emmm, no, porque estás en el medio y tengo que pasar.
Demian: ¡Ahhh, ya decía yo que era por eso! Pues bien, pasa sin problemas.
Mili: ¡Gracias! Pero… ¿podrías correrte?
Demian: Ah, sí, claro, porque si no me corro no puedes pasar, ¿cierto?
La chica negó sonriente y Demian se movió lentamente a un costado para dejar entrar a ambos. El joven castaño cerró la puerta sin dejar de mirar caminar a la jovencita nueva. David también se encontraba sólo con un pantalón parecía recién levantado de dormir.
Diego: ¿Acaso ustedes se van a dormir a las 10 de la noche?
David: Sí, ¿tiene algo de malo?
Fabri: Oigan, esto no es una pijamada. ¿Van a decir lo que tienen que decir?
Mili: Sí, ven, Demian.
El chico se levantó casi hipnotizado cuando lo llamó la joven.
Mili: Bueno, nosotros les debíamos una explicación y hoy creemos que más que nunca se las debemos, así que espero que esto que vamos a decir de por saldada la deuda que Cristian contrajo contigo.
Demian: ¿Van a decir toda la verdad y a responder todos nuestros interrogantes?
David y Mili asintieron firmemente.
Demian: Pues entonces la daré por cumplida sin problemas.
David: A cambio les pedimos que no digan nada de lo que les vamos a contar. Hagan como que no saben nada. Nosotros dos nos escapamos para contarles esto, nadie de nuestro grupo lo sabe y podrían llegar a odiarnos si se enteran lo que les dijimos a sus espaldas pero… después de lo que pasó hoy tenemos miedo y creemos que es lo correcto
Demian se sentó y todos se pusieron atentos para escuchar lo que iban a decir.
Mili: Es una historia larga, pero intentaré resumirla. En Kanto hay una Corporación que basa sus trabajos en el desarrollo tecnológico. Con una buena cantidad de inversión monetaria, esta organización se puso a trabajar en un proyecto para potenciar el poder de los pokémon. Así nacieron los Proketmon.
Mili sacó de su pokeball un Buneary de gran tamaño y David un Electrike, también más grande de lo normal. Los espectadores admiraron atentos.
David: Rápidamente les explico que los Proketmon son Pokémon normales manipulados genéticamente desde que se encuentran en el huevo y a los cuales se les implanta una enzima que es capaz de acelerar más de cinco veces el metabolismo de ellos. De esta manera, crecen a mayor velocidad, aprenden ataques mucho más fácilmente y además, pueden generar ataques muy fuertes, como los que han estado viendo desde que llegamos aquí, a os cuales denominamos ataques Proketmon, que no son otra cosa más que ataques comunes combinados.
Mili: Nosotros diez vinimos al colegio para probar la integración de estos Proketmon y para ver como reaccionaban ustedes ante su llegada. Si todo salía bien, supuestamente los Proketmon serían volcados al mercado para obtener ganancias… ¿Quién no querría tener pokémon súper fuertes?
Dejaron un momento de silencio para que acogieran la información y para que hicieran preguntas si querían.
Gouka: Supongamos que creo lo que dicen, ¿sus pokémon tienen esa enzima que les da ataques más fuertes?
David: Así es.
Gouka: ¿Y por qué Paul pudo utilizar el ataque también?
Mili: No lo sabemos exactamente, suponemos que fue un error de los científicos, quizá cualquiera puede aprender esa clase de ataques, pero la diferencia es que los Proketmon lo aprenden más rápido porque su metabolismo es más eficiente.
Cygnus: Ya veo…
Guido: Que curioso… vaya investigación.
Facundo: Emmm, ¿y eso para los lentos que no entendimos qué significa?
Reanzuro: Significa que despierta a los pokémon, les abre los ojos más rápido. Con esa enzima, un Charmander, en vez de aprender Giro Fuego a nivel 37 lo aprendería en el nivel 7 u 8. O sea, antes de llegar al nivel 10, Charmander ya tendría todos sus ataques por nivel conocidos. Y eso quiere decir que…
David: Que si un Charmander aprende su último ataque antes de nivel diez, le quedarán noventa niveles de ocio. ¿Y que hará? Lógicamente aprenderá nuevos ataques, pero como por naturaleza no los puede aprender, lo que se puede hacer es combinar ataques ya conocidos.
Mili: Se ha llegado a la conclusión de que un Vulpix como el que tengo aprende Látigo Candente más o menos en el nivel 14. Látigo Candente es un ataque que combina Lanzallamas y Llamarada, los cuales son aprendidos en nivel 24 y 47, respectivamente. Según la teoría que nos relató anoche DS, un pokémon normal podría aprenderlo, pero necesita muchas cosas. Primero, llegar a un nivel 70 mínimo, y como no sabemos cuantos niveles sube un pokémon, podemos decir que son más o menos 5 años de entrenamiento. Y sumado a eso, hay que realizar un entrenamiento específico, utilizando esos dos ataques para que el pokémon pueda lanzarlos juntos. Como hizo Paul, ¿cierto? Dentellada es un ataque que combina Golpe Bajo y Mordisco o Triturar.
Paul: ¡Exacto! Yo le dije a Umbreon que intentara realizar un Mordisco y un Golpe Bajo a la vez, así fue como entrenamos.
Fan: Entonces… ¿El Charizard de CP podría realizar esos ataques?
Mili: No hay dudas. Si el Umbreon de Paul pudo, todos ustedes podrían. El Weavile de DS venció al Charizard de CP porque tiene ataques de un pokémon que llevaría 15 años entrenando. En nivel aun le falta mucho por subir, apenas lleva dos o tres años de entrenamiento.
CP: Mi Charizard lleva más de seis años entrenando.
Mili: Es por eso que si Weavile usara sus ataques normales jamás te vencería. Pero con ataques Proketmon… no le cuesta en absoluto, esos ataques están fuera de control.
David: Bueno, ahí está. Esa es más o menos la historia. Sonaría increíble si no fuera que vieron ya la potencia de esos ataques.
Bilbox: ¿Y quienes son esos sujetos que vimos hoy?
Mili: Ojalá lo supiéramos. El Equipo Rocket es mundialmente conocido como una asociación criminal. Lo primero que se me vendría a la mente es que quieren robar nuestro Proketmon.
David: Desgraciadamente, descartamos la idea cuando vimos que ellos también tenían Proketmon. No sabemos bien como llegaron a sus manos. Puede ser de dos maneras, o que uno de los inversionistas haya comprado Proketmon y se los haya facilitado al equipo Rocket, o que el nuevo administrador de la Corporación se los esté vendiendo. El administrador anterior murió hace unos pocos días, “accidentalmente” por una explosión de un Electrode, un Proketmon. Yo pienso que lo asesinaron.
Mili: Y… ahora tenemos el presentimiento que nos quieren asesinar a nosotros.
Hikari: ¿Por qué harían eso?
David: No lo sé… Quizá piensan que nosotros podemos ser un grupo peligroso si nos unimos contra la Corporación.
Mili: Es por eso que no queremos que digan nada y que se saquen de la cabeza todo esto. No intenten aprender más esos ataques. Si alguien sabe que ustedes conocen la verdad y que además saben usar esos ataques… podrían venir a asesinar a cada uno y a sus pokémon. Ya vieron como quedaron el Aerodactyl y el Weavile de DS.
Flask: Disculpen que me meta pero… ¿no debería ser al revés?
David: ¿A qué te refieres?
Flofy: Sí, yo estoy de acuerdo con Flask, ya entendí su punto.
Demian: Sí, Flask tiene razón.
Emanuel: Ni hablar que la tiene, ya mismo queremos que nos den esa lista de ataques para aprenderlos.
Mili: ¿Alguien podría explicarnos? No entendemos nada, ¿ustedes se entienden?
Chiara: Es simple. Lo mejor no es que no aprendamos esos ataques y que hagamos como que no sucedió nada. Lo mejor es que los aprendamos y luchemos todos al nivel de esos delincuentes para defender el colegio.
David: No saben de lo que hablan… esos tipos son pesados en serio.
Reanzuro: ¿Hablan en serio? ¿Por qué creen que este colegio es lo más impenetrable del mundo? ¿Acaso piensan que es porque las paredes son de acero? ¡Para nada!
De un puñetazo en la pared más cercana, Rean hizo saltar el revoque. Mili y David lo observaron algo espantados.
Reanzuro: Este colegio es uno de los lugares más infranqueables porque se encuentran los mejores entrenadores pokémon del mundo, dispuestos a dar batalla hasta el último suspiro de nuestras míseras vidas con tal de proteger este oasis de satisfacción en donde pasamos nuestros días más importantes. Defendemos todo lo que forma parte de este lugar. No vamos a permitir que cualquier intruso no haga temblar el piso.
Mili y David se quedaron impresionados y pensativos luego de que el serio Reanzuro hablara. No sabían que los alumnos de ese colegio estuvieran tan preparados para tales situaciones.
Diego: No vamos a hacernos los desentendidos mientras esos sujetos entran a nuestro colegio a sabotearnos. Queremos luchar y lo vamos a hacer, así ustedes nos enseñen esos ataques raros o no.
Guido: Queremos ayudarlos, no es sólo su problema, ustedes son alumnos de este colegio ahora y es nuestra responsabilidad protegerlos. Son nuestros hermanos, quieran o no, y no vamos a dejar que sus pokémon sufran más daños como los de hoy.
Los jóvenes nuevos sonrieron gustosos y se observaron entre sí.
Mili: ¿Lo dicen de verdad? ¿No les importa que puedan morir por ayudarnos y apenas nos conocen?
Todos, incluso los chicos de clase C, negaron con la cabeza y sonrieron. David y Mili se levantaron de golpe con notoria esperanza en sus ojos.
David: Gracias, de verdad se lo decimos. No esperábamos encontrar tanto apoyo de su parte. Les vamos a enseñar todo sobre los ataques Proketmon, pero antes tiene que estar de acuerdo todo el grupo. Hablaremos con DS, incluso pelearemos con él si se opone, y si nuestro grupo se tiene que dividir en dos por el bien de nuestros Proketmon… pues que así sea.
CP se levantó y estrechó sus manos con David y Mili en señal de acuerdo.
CP: Cuando estén listos sólo ponen un horario en que vayan a dictar sus clases. Uno de nosotros asistirá por la clase A. No duden en pedir lo que se necesite. Yo debo irme porque tengo obligaciones que resolver.
El gran entrenador, junto con los demás de clase A, se despidieron. Mili y David también se fueron rápido para no despertar sospechas. Los chicos de clase B y C se quedaron debatiendo tranquilamente sobre los nuevos acontecimientos.
Se avecinaba una época de tormentosas batallas, donde el peligro era genuino con esos locos poetas queriendo asesinarlos. Había que estar más juntos que nunca, y la clase C junto con la B eran uno solo. No había secretos entre ellos. Pero… ¿podrán estos alumnos combatir contra la furia de esos asesinos, contra los profesores que no paraban de darles deberes y en contra de ellos mismos que muchas veces se auto saboteaban al pensar diferente que sus compañeros? Iba a ser difícil, pero no les quedaba otra opción más que intentarlo… o morir en el intento.