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Hola Amig@s de Centro Pokémon, aquí les traigo un Mega Fic realizado en conjunto entre los Clanes de Hoenn, Kanto y por supuesto Fiore, como muestra de Legado para Ustedes. Espero que les guste y que lo sigan hasta el final, sin más preámbulos
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Spoiler
Creo que ya este Fic aplica para ser una Obra Completa
Capítulo I
Spoiler
Bien, aquí estamos ¿Quién soy? Mi nombre es Aiko Hitokage o simplemente Aiko como me dicen mis amigos. Todo el mundo, aunque no lo parezca, tiene una historia detrás de sí y yo no soy la excepción ¿Qué tengo de especial? Sólo soy una simple entrenadora pokémon que está a punto de enfrentar su mayor desafío: La Liga Odissey. Esta Liga es la más ruda de todas, no está hecha para niños; los adolescentes más temerarios de todas las regiones vienen a Odissey a probar de qué están hechos, de principio a fin encontrarás los más grandes retos: entrenadores fuertes y líderes inclementes; pero no todo es malo. Si corres con suerte encontrarás en tu camino el tesoro más grande de todos: la amistad. Con amigos a tu lado hasta las montañas más elevadas parecen simples colinas. Tal vez pensaras que lo que digo no tiene sentido y no viene al caso; así que te contare todo desde el principio.
Como ya te dije mi nombre es Aiko, tengo 15 años; como puedes ver mi cabello es de color rojo, largo y liso, soy blanca y de contextura delgada. Vengo del Pueblo Evarne ubicado al oeste de la Región de Odissey; comencé mi viaje pokémon hace tan sólo 3 meses. Parece que fue ayer cuando recibí a mi primer pokémon, es un recuerdo tan freso que aún puedo escuchar a mi mamá:
-¡Aiko, despierta! Llegaras de nuevo tarde y te quedarás sin tu pokémon.
-10 minutos más, por favor, mamá.
-¿10 minutos? Eso mismo me dijiste hace 1 hora. Vamos, termina de levantarte y baja a desayunar.
Mi mamá, siempre con el reloj a la mano ¿acaso no sabe que nosotras las chicas en desarrollo debemos descansar lo suficiente para lucir siempre bellas? Ese día después de desayunar y a regañadientes me dirigí al laboratorio del Profesor Kashikoi Takumi, quien muy cariñosamente me esperaba en la entrada del laboratorio.
-Aiko, siempre llegando tarde, no cambiarás nunca.
-Las personas importantes nunca llegamos tarde, siempre llegamos en el momento indicado.
-Es por eso que esta es la quinta vez que intentas retirar tu primer pokémon ¿cierto?
-Está bien, lo siento, no volverá a pasar. Por cierto ¿llegué tarde de nuevo?
-Para que veas mi generosidad, y porque no quiero que tu madre dé otro sermón, te he guardado un pokémon.
-¿En serio? Ya quiero verlo.
-A parte de que siempre llegas tarde ahora te comportas de forma impaciente. Pasa, la pokébola está sobre la mesa.
-¡Gracias, profesor Kashi! Veamos, ¡sal, Pokémon!
La verdad no lo podía creer allí estaba frente a mí, mi propio Tsutarja; pero una chica como yo no podía ser igual que las demás, había que ponerle un nombre, así que lo llamé Midori. Y así comenzó mi gran aventura por la Región de Odissey.
-Ven Midori, vámonos a casa a preparar todo.
-¿Aiko?
-¿Sí, profesor?
-¿Estás segura que no se te olvida nada?
-A ver, no. Tengo a Midori y ya nos vamos.
-¿Entonces me puedo quedar con esta Pokedéx y las pokéballs?
-¡Ops! Perdón de nuevo.
-A veces me pregunto dónde tienes la cabeza.
-Bueno, está bien; ya deje de regañarme, me llevaré todo. Ahora sí, Midori, vamos a casa.
Regresé contenta y con una gran sonrisa hasta mi hogar, para esta vez sí, preparar todos los elementos de viaje y partir lo más rápido posible.
-¡Mamá, ya volví!
-No es necesario que grites Aiko. ¿Cómo te fue?
-Pues….veras…
-¿No me digas que volviste a llegar tarde?
-Pues sí.
-Lo sabía, te volviste a quedar sin tu pokémon.
-Pues te equivocas, te presento a Midori, mi Tsutarja.
-Oh, qué lindo, espero que lo trates bien, Aiko.
-Claro que lo haré mamá. Iremos a mi cuarto a descansar un poco.
Ya en el cuarto, comencé a preparar mis cosas mientras divagaba un poco con mi nuevo pokémon y la Dexter. Midori se paseaba por el cuarto sin mucho entusiasmo, parecía aburrirse bastante.
-Veamos que dice la Dex sobre ti, Midori.
Tsutarja: Pokémon Serpiente Hierba. Ataca a sus presas usando su color como camuflaje y su pequeño tamaño para ocultarse en la hierba alta. Sus movimientos son:
-Placaje
-Malicioso.
-Látigo Cepa
Sus evoluciones son: Janoby y Jaroda.
-Eres un chico muy interesante Midori. Bueno, vamos a descansar y mañana comenzaremos nuestro viaje.
Tengo que admitir que esa noche fue poco lo que dormí, es que no lo podía creer; después de tanto esperar al fin tenía mi pokémon, comenzaría mi viaje para enfrentarme a los ocho líderes de gimnasio más fuertes de todas las regiones, eso sin contar el sin número de entrenadores que encontraría en mi camino.
Al otro día desperté más temprano que nunca, pero no porque quisiera, sino porque Midori me despertó. El problema fue que la noche anterior con tanto entusiasmo había olvidado darle de comer y el pobrecito tenía un hambre atroz.
Por suerte, mamá había pensado en todo y ya tenía preparado el desayuno para mí y comida pokémon para el pequeño Midori.
Quedamos en que ese mismo día partiríamos rumbo a Ciudad Eudora. Mi madre, cuando le mencioné eso, agregó que debía llevar un navegador para conocer las rutas y no perderme en mi viaje (¡ni que fuera tan despistada!), por lo tanto lo metí también en el bolso y me enlisté para salir.
La despedida con mamá aun lo recuerdo… la dejaría sola, y no es lindo que una mujer se quede sola, yo misma lo sé que estuve viajando sola todo este tiempo. Pero ella lo aceptaba, yo estaba creciendo y ya tenía edad para viajar junto a mi pokémon, conocer gente nueva y hacer buenos amigos. Ese mismo día me subí a mi bici rosa y no he vuelto por allí… claro, nunca he dejado de comunicarme con ella por vía telefónica.
De ahí en más comenzó mi aventura y debo decir que empecé con el pie izquierdo…
- Emm, Midori… ¿Tú sabes qué camino tomar?
El pokémon me observó sin entender. Luego admiró el camino que se dividía en dos, uno llevaba hacia un bosquecito y otro hacia pradera.
- Es que aquí dice que cualquiera de los dos caminos lleva a ciudad Eudora, pero no sé cual me conviene tomar… ¿Cuál crees que sea más corto?
Midori sonrió y se frunció de hombros… tenía razón, daba igual cual tomara. Según el navegador, el camino de la derecha me llevaba hacia un pequeño pueblo llamado Nemertes, me pareció que allí podría encontrar información útil del primer gimnasio, no sabía ni siquiera de qué tipos de pokémon era el lugar. El camino que iba hacia el bosquecito quizá sería más corto, y también podría haber entrenado mucho a Midori ahí, pero cabía la posibilidad de que mi pokémon se desmayara y ya no tuviera forma de salir de ese lugar. No quise arriesgarme.
Tomé entonces el camino de la derecha y me dirigí al pueblo… si apenas empecé tenía problemas, no quería pensar lo que sería cuando tuviera que enfrentar a los líderes o recorrer ciudades grandes con muchas rutas diferentes.
Pedaleé con fuerzas, con Midori firmemente aferrado del canasto de mi bicicleta, sintiendo como el viento mecía las hojitas de su cuerpo. Sinceramente el viaje no estaba saliendo tan mal, se podría decir que lo estaba disfrutando; estar en el bosque, lejos de la gente, respirando aire fresco, las aves volando por los cielos.
Ya podía ver a lo lejos los tejados de las casas de Pueblo Nemertes, venía perdida en mis pensamientos cuando de pronto apareció un gato en mitad del camino, frené de golpe y Midori casi se sale de la canasta; vaya susto que pasamos pero al gato no pareció importarle para nada, seguía en el mismo lugar sin haberse inmutado siquiera lamiendo su pata. Saqué mi Dex para saber que pokémon era.
Choroneko: Pokémon Malévolo. Estos Pokémon suelen asustar a las personas que salen en las noches. Son muy populares como mascotas. Se dice que cuando se les atraviesa a los entrenadores, algo muy curioso siempre pasa. Su cola tiene forma de hoz. Sus movimientos son:
-Arañazo.
-Gruñido.
-Ayuda.
Pensé que sería una buena oportunidad para entrenar con Midori, y si tenía suerte atraparía al pokémon; no tenía tiempo que perder así que llamé a mi pokémon a combate.
-Midori, ¡ve! Usa Placaje.
El pokémon dio un salto esquivando el ataque, ¡oh! ¡Sería escurridizo el minino!
-¡Aprovecha ahora que está en el aire y usa látigo cepa!
Midori no tardó en agarrar al Choroneko y dejarlo suspendido en el aire, el pokémon forcejeaba e intentaba liberarse inútilmente.
-Bien hecho, ahora usa malicioso.
El Tsutarja sonrió e hizo que el Choroneko le mirara sin saber cuáles eran mis intenciones, o las de él, luego miró al pokémon fijamente y un destello salió de sus ojos; su defensa había bajado.
-¡Suéltale en el aire y usa Placaje!
Al momento obedeció y lanzó al gato hacia el aire, lleno de terror, intentó taparse los ojos con las patas, un esfuerzo inútil, pues Midori le golpeó de todos modos haciendo que el gato siniestro volara unos cuantos metros hasta chocar contra un árbol. Me quedé paralizada de la emoción, Midori me miró.
-¡Ah! Claro, la pokébola…
Dije rebuscando en mi bolso hasta que la encontré, lancé la pokébola y un rayo rojo envolvió a Choroneko atrapándolo en la pokébola, esta empezó a moverse, ese momento fue increíble, la pokébola dejo de brillar y se quedó quieta, la agarré y la lancé al aire, de ella salió el pequeño Choroneko, bastante adolorido, le acaricié y ronroneó, era un auténtica monada.
-Tranquilo Choroneko, yo voy a cuidar de ti; ya verás que la vamos a pasar muy bien, por ahora, regresa a tu pokébola.
Fue un combate muy interesante y lo mejor, capturé a mi primer pokémon. Midori quedó algo agotado así que tenía que llegar pronto a Pueblo Nemertes y ver si tenían un Centro Pokémon donde pudieran atender a ambos, y pasar la noche porque ya estaba cayendo la tarde. Coloqué a Midori de nuevo en la cesta de la bicicleta y continuamos nuestro camino. La vista era espectacular, el Sol estaba cayendo en el horizonte y pintaba las casas de dorado.
Bajamos por la colina y llegamos a la entrada del pueblo, es un lugar muy bonito con unas veinte casas aproximadamente; los habitantes se encontraban en las calles, algunos regresaban de sus trabajos o estaban haciendo, los niños que estaban saliendo de clases correteaban por las calles jugando. Me bajé de la bicicleta y comencé a caminar por la calle principal, los niños que pasaban acariciaban a Midori y salían corriendo, el pobre no entendía nada de lo que estaba pasando, era divertido ver la cara que ponía. Afuera de una de las tiendas había una señora, así que me acerqué para preguntarle por el Centro Pokémon más cercano.
-Buenas tardes señora.
-Buenas Tardes jovencita, ¿te puedo ayudar en algo?
-¿Me podría indicar dónde queda el Centro Pokémon más cercano?
-Por supuesto, tenemos uno en el pueblo, llega hasta el final de la calle y luego cruza a la derecha, justo allí lo encontrarás.
-Gracias.
-De nada jovencita, cuídate.
-Hasta luego.
Seguí las instrucciones de la señora y llegué al Centro Pokémon; no era muy grande y tenía un aire campestre ya que estaba hecho de madera. Una vez adentro me atendió una joven enfermera, le entregue mis dos pokémon para que los cuidara; amablemente me dirigió al comedor donde disfrute de una nutritiva, y muy merecida cena.
Después de haber terminado de comer me guió a la habitación donde pasaría la noche; “espero que tenga una ducha con agua caliente”, dije para mis adentros. Mis suplicas fueron escuchadas y tomé un revitalizante baño con agua caliente, al salir del baño me pareció que tocaron a la puerta, era la enfermera que traía a Midori y a Choroneko; los saqué de sus pokébolas y nos pusimos a jugar hasta quedarnos dormidos.
Y de esa manera terminaba el primer día de mi viaje.
Como ya te dije mi nombre es Aiko, tengo 15 años; como puedes ver mi cabello es de color rojo, largo y liso, soy blanca y de contextura delgada. Vengo del Pueblo Evarne ubicado al oeste de la Región de Odissey; comencé mi viaje pokémon hace tan sólo 3 meses. Parece que fue ayer cuando recibí a mi primer pokémon, es un recuerdo tan freso que aún puedo escuchar a mi mamá:
-¡Aiko, despierta! Llegaras de nuevo tarde y te quedarás sin tu pokémon.
-10 minutos más, por favor, mamá.
-¿10 minutos? Eso mismo me dijiste hace 1 hora. Vamos, termina de levantarte y baja a desayunar.
Mi mamá, siempre con el reloj a la mano ¿acaso no sabe que nosotras las chicas en desarrollo debemos descansar lo suficiente para lucir siempre bellas? Ese día después de desayunar y a regañadientes me dirigí al laboratorio del Profesor Kashikoi Takumi, quien muy cariñosamente me esperaba en la entrada del laboratorio.
-Aiko, siempre llegando tarde, no cambiarás nunca.
-Las personas importantes nunca llegamos tarde, siempre llegamos en el momento indicado.
-Es por eso que esta es la quinta vez que intentas retirar tu primer pokémon ¿cierto?
-Está bien, lo siento, no volverá a pasar. Por cierto ¿llegué tarde de nuevo?
-Para que veas mi generosidad, y porque no quiero que tu madre dé otro sermón, te he guardado un pokémon.
-¿En serio? Ya quiero verlo.
-A parte de que siempre llegas tarde ahora te comportas de forma impaciente. Pasa, la pokébola está sobre la mesa.
-¡Gracias, profesor Kashi! Veamos, ¡sal, Pokémon!
La verdad no lo podía creer allí estaba frente a mí, mi propio Tsutarja; pero una chica como yo no podía ser igual que las demás, había que ponerle un nombre, así que lo llamé Midori. Y así comenzó mi gran aventura por la Región de Odissey.
-Ven Midori, vámonos a casa a preparar todo.
-¿Aiko?
-¿Sí, profesor?
-¿Estás segura que no se te olvida nada?
-A ver, no. Tengo a Midori y ya nos vamos.
-¿Entonces me puedo quedar con esta Pokedéx y las pokéballs?
-¡Ops! Perdón de nuevo.
-A veces me pregunto dónde tienes la cabeza.
-Bueno, está bien; ya deje de regañarme, me llevaré todo. Ahora sí, Midori, vamos a casa.
Regresé contenta y con una gran sonrisa hasta mi hogar, para esta vez sí, preparar todos los elementos de viaje y partir lo más rápido posible.
-¡Mamá, ya volví!
-No es necesario que grites Aiko. ¿Cómo te fue?
-Pues….veras…
-¿No me digas que volviste a llegar tarde?
-Pues sí.
-Lo sabía, te volviste a quedar sin tu pokémon.
-Pues te equivocas, te presento a Midori, mi Tsutarja.
-Oh, qué lindo, espero que lo trates bien, Aiko.
-Claro que lo haré mamá. Iremos a mi cuarto a descansar un poco.
Ya en el cuarto, comencé a preparar mis cosas mientras divagaba un poco con mi nuevo pokémon y la Dexter. Midori se paseaba por el cuarto sin mucho entusiasmo, parecía aburrirse bastante.
-Veamos que dice la Dex sobre ti, Midori.
Tsutarja: Pokémon Serpiente Hierba. Ataca a sus presas usando su color como camuflaje y su pequeño tamaño para ocultarse en la hierba alta. Sus movimientos son:
-Placaje
-Malicioso.
-Látigo Cepa
Sus evoluciones son: Janoby y Jaroda.
-Eres un chico muy interesante Midori. Bueno, vamos a descansar y mañana comenzaremos nuestro viaje.
Tengo que admitir que esa noche fue poco lo que dormí, es que no lo podía creer; después de tanto esperar al fin tenía mi pokémon, comenzaría mi viaje para enfrentarme a los ocho líderes de gimnasio más fuertes de todas las regiones, eso sin contar el sin número de entrenadores que encontraría en mi camino.
Al otro día desperté más temprano que nunca, pero no porque quisiera, sino porque Midori me despertó. El problema fue que la noche anterior con tanto entusiasmo había olvidado darle de comer y el pobrecito tenía un hambre atroz.
Por suerte, mamá había pensado en todo y ya tenía preparado el desayuno para mí y comida pokémon para el pequeño Midori.
Quedamos en que ese mismo día partiríamos rumbo a Ciudad Eudora. Mi madre, cuando le mencioné eso, agregó que debía llevar un navegador para conocer las rutas y no perderme en mi viaje (¡ni que fuera tan despistada!), por lo tanto lo metí también en el bolso y me enlisté para salir.
La despedida con mamá aun lo recuerdo… la dejaría sola, y no es lindo que una mujer se quede sola, yo misma lo sé que estuve viajando sola todo este tiempo. Pero ella lo aceptaba, yo estaba creciendo y ya tenía edad para viajar junto a mi pokémon, conocer gente nueva y hacer buenos amigos. Ese mismo día me subí a mi bici rosa y no he vuelto por allí… claro, nunca he dejado de comunicarme con ella por vía telefónica.
De ahí en más comenzó mi aventura y debo decir que empecé con el pie izquierdo…
- Emm, Midori… ¿Tú sabes qué camino tomar?
El pokémon me observó sin entender. Luego admiró el camino que se dividía en dos, uno llevaba hacia un bosquecito y otro hacia pradera.
- Es que aquí dice que cualquiera de los dos caminos lleva a ciudad Eudora, pero no sé cual me conviene tomar… ¿Cuál crees que sea más corto?
Midori sonrió y se frunció de hombros… tenía razón, daba igual cual tomara. Según el navegador, el camino de la derecha me llevaba hacia un pequeño pueblo llamado Nemertes, me pareció que allí podría encontrar información útil del primer gimnasio, no sabía ni siquiera de qué tipos de pokémon era el lugar. El camino que iba hacia el bosquecito quizá sería más corto, y también podría haber entrenado mucho a Midori ahí, pero cabía la posibilidad de que mi pokémon se desmayara y ya no tuviera forma de salir de ese lugar. No quise arriesgarme.
Tomé entonces el camino de la derecha y me dirigí al pueblo… si apenas empecé tenía problemas, no quería pensar lo que sería cuando tuviera que enfrentar a los líderes o recorrer ciudades grandes con muchas rutas diferentes.
Pedaleé con fuerzas, con Midori firmemente aferrado del canasto de mi bicicleta, sintiendo como el viento mecía las hojitas de su cuerpo. Sinceramente el viaje no estaba saliendo tan mal, se podría decir que lo estaba disfrutando; estar en el bosque, lejos de la gente, respirando aire fresco, las aves volando por los cielos.
Ya podía ver a lo lejos los tejados de las casas de Pueblo Nemertes, venía perdida en mis pensamientos cuando de pronto apareció un gato en mitad del camino, frené de golpe y Midori casi se sale de la canasta; vaya susto que pasamos pero al gato no pareció importarle para nada, seguía en el mismo lugar sin haberse inmutado siquiera lamiendo su pata. Saqué mi Dex para saber que pokémon era.
Choroneko: Pokémon Malévolo. Estos Pokémon suelen asustar a las personas que salen en las noches. Son muy populares como mascotas. Se dice que cuando se les atraviesa a los entrenadores, algo muy curioso siempre pasa. Su cola tiene forma de hoz. Sus movimientos son:
-Arañazo.
-Gruñido.
-Ayuda.
Pensé que sería una buena oportunidad para entrenar con Midori, y si tenía suerte atraparía al pokémon; no tenía tiempo que perder así que llamé a mi pokémon a combate.
-Midori, ¡ve! Usa Placaje.
El pokémon dio un salto esquivando el ataque, ¡oh! ¡Sería escurridizo el minino!
-¡Aprovecha ahora que está en el aire y usa látigo cepa!
Midori no tardó en agarrar al Choroneko y dejarlo suspendido en el aire, el pokémon forcejeaba e intentaba liberarse inútilmente.
-Bien hecho, ahora usa malicioso.
El Tsutarja sonrió e hizo que el Choroneko le mirara sin saber cuáles eran mis intenciones, o las de él, luego miró al pokémon fijamente y un destello salió de sus ojos; su defensa había bajado.
-¡Suéltale en el aire y usa Placaje!
Al momento obedeció y lanzó al gato hacia el aire, lleno de terror, intentó taparse los ojos con las patas, un esfuerzo inútil, pues Midori le golpeó de todos modos haciendo que el gato siniestro volara unos cuantos metros hasta chocar contra un árbol. Me quedé paralizada de la emoción, Midori me miró.
-¡Ah! Claro, la pokébola…
Dije rebuscando en mi bolso hasta que la encontré, lancé la pokébola y un rayo rojo envolvió a Choroneko atrapándolo en la pokébola, esta empezó a moverse, ese momento fue increíble, la pokébola dejo de brillar y se quedó quieta, la agarré y la lancé al aire, de ella salió el pequeño Choroneko, bastante adolorido, le acaricié y ronroneó, era un auténtica monada.
-Tranquilo Choroneko, yo voy a cuidar de ti; ya verás que la vamos a pasar muy bien, por ahora, regresa a tu pokébola.
Fue un combate muy interesante y lo mejor, capturé a mi primer pokémon. Midori quedó algo agotado así que tenía que llegar pronto a Pueblo Nemertes y ver si tenían un Centro Pokémon donde pudieran atender a ambos, y pasar la noche porque ya estaba cayendo la tarde. Coloqué a Midori de nuevo en la cesta de la bicicleta y continuamos nuestro camino. La vista era espectacular, el Sol estaba cayendo en el horizonte y pintaba las casas de dorado.
Bajamos por la colina y llegamos a la entrada del pueblo, es un lugar muy bonito con unas veinte casas aproximadamente; los habitantes se encontraban en las calles, algunos regresaban de sus trabajos o estaban haciendo, los niños que estaban saliendo de clases correteaban por las calles jugando. Me bajé de la bicicleta y comencé a caminar por la calle principal, los niños que pasaban acariciaban a Midori y salían corriendo, el pobre no entendía nada de lo que estaba pasando, era divertido ver la cara que ponía. Afuera de una de las tiendas había una señora, así que me acerqué para preguntarle por el Centro Pokémon más cercano.
-Buenas tardes señora.
-Buenas Tardes jovencita, ¿te puedo ayudar en algo?
-¿Me podría indicar dónde queda el Centro Pokémon más cercano?
-Por supuesto, tenemos uno en el pueblo, llega hasta el final de la calle y luego cruza a la derecha, justo allí lo encontrarás.
-Gracias.
-De nada jovencita, cuídate.
-Hasta luego.
Seguí las instrucciones de la señora y llegué al Centro Pokémon; no era muy grande y tenía un aire campestre ya que estaba hecho de madera. Una vez adentro me atendió una joven enfermera, le entregue mis dos pokémon para que los cuidara; amablemente me dirigió al comedor donde disfrute de una nutritiva, y muy merecida cena.
Después de haber terminado de comer me guió a la habitación donde pasaría la noche; “espero que tenga una ducha con agua caliente”, dije para mis adentros. Mis suplicas fueron escuchadas y tomé un revitalizante baño con agua caliente, al salir del baño me pareció que tocaron a la puerta, era la enfermera que traía a Midori y a Choroneko; los saqué de sus pokébolas y nos pusimos a jugar hasta quedarnos dormidos.
Y de esa manera terminaba el primer día de mi viaje.
•FIN DEL CAPITULO I•
Bueno, eso es todo por ahora; esperamos sus comentarios
Salu2~















Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
Los tres clanes te lo agradecemos y esperamos que sigas por aquí.
Mundo pokemon......en un futuro. UNETE












postean muy rapido