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#21

Re: •Legionarios• Capítulo XIV


excelente capitulo junto con los anteriores =D> lo único que encontré de error fue:

"Al rato se abrieron las enormes puertas se abrieron y yo entre al gimnasio, aunque la diferencia con el exterior no era mucha. El suelo era arenoso y había palmeras y vegetación y no había techo sobre nosotros."

creo que deberia ser : Al rato se abrieron las enormes puertas y yo entre al gimnasio...

Saludos
#22

Re: •Legionarios• Capítulo XIV


¡Hi!
Aqui os traigo otro capítulo, número XV :3 pero antes... ¡Los coments! ;3 Bueno ... EL coment u.uU
Spoiler
Megateo: Gracias por comentar. Mm... Sí e_eU ese error lo he notado cuanto lo has puesto >.< Gracias por avisar :3, espero que sigas leyendo el fic y quesigas comentando.

Bueno... Ahora sí:
XV

Spoiler
Estaba frente al gimnasio, mirando al suelo… ¡Por fin! Estaba nerviosa, entusiasmada, feliz… ¡Tantas emociones juntas me superan! Alzo la vista y… ¿Qué es lo que veo? Sí. En efecto. El gimnasio Férreo. Es grande, parece inalcanzable; tiene algunos minerales incrustados en las paredes, es de un color gris muy brillante, su azotea es de color azul y tiene una gran puerta de cristal, la cual se abre cuando detecta movimiento es un radio de cinco metros. Me sumerjo en mis pensamientos, que se ven interrumpidos por la suave voz de Natsuki.
-¡Aiko!- Grita con fuerza para llamar mi atención. Doy un respingo a causa del susto que me ha provocado el grito.
-¿Qué?- Digo en un susurro casi inaudible, intentando disimular.
-Deja de pensar en tonterías y céntrate en lo más importante ahora mismo: El combate del gimnasio Férreo. Piensa en una estrategia para ganar a la líder, seguro que es muy dura. No te distraigas ni un solo segundo.- Me explicó mientras me miraba con sus profundísimos ojos, penetrantes, que siempre (o casi siempre), expresaban las emociones de su poseedora serias, duras pero a la vez dulces y bondadosas… Una mezcla algo rara a mi parecer.
-Vale…- Respondí mientras mi mente se fijaba en un solo punto: la batalla.
-¿Nuevas rivales?- Preguntó una voz madura y calmada.
-¿Quién es?- Pregunté mirando hacia la puerta de cristal. Sentí a Natsuki clavando sus ojos amenazantes en mí. Se acercó lentamente y me susurró “Es Kin, la líder del gimnasio”.
-¡Oh!- Exclamé sorprendida al verla salir de dentro del gimnasio.- Me esperaba… ¿Más?- Dije fijándome en su aspecto: Era pelirroja, tenía los ojos marrones y la piel pálida. Llevaba un mono de color gris y unos guantes negros, su figura era espectacular, como de una súper modelo; por un momento me dio envidia, podía notar sus caderas y sus piernas, ya que el mono le iba muy justo.
-¡Aiko…!- Advirtió Natsuki, seguramente, con ganas de tirarse de los pelos. Cuando me di cuenta de mi error… Era demasiado tarde.
La mujer se echó a reír (y creo que se quedó a gusto, pues estuvo cinco minutos riendo a carcajada limpia).
-Ay… ¿Cuántas veces me habrán dicho eso? Ten en cuenta que estoy trabajando, cariño.- Me explicó secándose una lágrima con la mano derecha y posando la izquierda en su barriga.
-Po-Por favor… Pasemos al gimnasio…- Suplicó Natsuki tapándome la boca.- Y no digas más tonterías, Aiko, por favor… ¡Piensa, piensa!- Me susurró desesperada.
-Os esperaré dentro. A ver si consigues llegar hasta mí.- Me retó y, por un momento, juraría que estaba probando mi valor.- Veo un gran futuro en ti como entrenadora… Pero antes de enfrentarte a ese futuro… ¡Enfréntate a mí!- Gritó entrando en el gimnasio apresuradamente.
-¡Vamos allá!- Exclamé divertida, dispuesta a aceptar el reto.
-¡Alto ahí!- Natsuki me paró en seco agarrándome de la parte de atrás del vestido.- ¿Cuáles pokémon vas a usar?
-A… Shandera primero, a Midori segundo y a Kibago último.- Al fin conseguí decidirme, o… Bueno, seré sincera, al fin conseguí acordarme… Lo había estado pensando desde el alba.
-¿Segura?- Me preguntó algo preocupada, mientras parte de su rubio flequillo le tapaba uno de sus ojos.
-Segura.- Afirmé con decisión mientras me disponía a entrar en el gimnasio.
-¡Ah! Aiko, recuerda que hay baldosas…- Intentó advertirme Natsuki pero, esta torpe… (Refiriéndome a mí para los que no deducen bien).
-¡Ay! ¡Que me muero!- Exclamé asustada. Natsuki entró corriendo y me vio de rodillas en una baldosa de metal.- ¡La próxima vez dime si hay baldosas o no!
-¡La próxima vez escúchame!- Me replicó ayudándome a levantarme.
-Infórmame.- Pedí agarrándome a los brazos de Natsu.
-Bien… Este gimnasio tiene como prueba usar las placas metálicas para llegar hasta la líder. Estas se mueven, ve con mucho cuidado… Sobre todo tú.- Natsuki se adelantó a mí y saltó a una baldosa.- No pienso ayudarte, pasa tu primero.- Ordenó señalando bajo sus pies.
-Ok…- Salté encima de la placa, la cual se movió hacia la otra punta de la sala con rapidez.- ¿Ahora…?- Pregunté.
-Cambia de placa, tienes que conseguir llegar hasta esas escaleras, después habrá otro campo, el cual deberás pasar para llegar hasta la líder.- Dijo mientras miraba hacía las placas, pensando en cual debía tomar. Yo, como no, tan impulsiva y despistada, salté sobre una, que me llevo cerca de las escaleras, pero no podía llegar a ellas.
-¡Espérame!- Exclamó Natsuki haciéndome señas con las manos.
-¡Ya sé por dónde ir!- Exclamé sin escucharla. Natsuki se llevo la mano derecha a la cara y después empezó a saltar de placa en placa hasta llegar a mí.
Comencé a moverme torpemente de placa en placa, tropezando con la más mínima grieta. Al fin llegué hasta la última placa, pero, vacilé antes de subirme a ella… No estaba segura, no del todo.
-¿A qué esperas?- Me preguntó una voz. Me giré. Natsuki me esperaba ahí, de pie… Seguramente preguntándose si sería capaz de vencer.
Al fin conseguí moverme e ir hacia delante. Tomé aire y subí al segundo piso lentamente, escalera por escalera. De nuevo, me esperaban un montón de placas, esperando a que intentara cruzar hacia ellas… ¡Posiblemente para acabar con mi vida!... Vale, estoy dramatizando. Empecé de nuevo el mismo recorrido, intentando no caerme (cosa muy, muy difícil para mí).
Después de dar varias vueltas sin sentido por el maldito campo, llegué hasta unas escaleras. Ahogué un grito antes de subir por ellas y… Cuando al fin subí… ¡La líder!
-¡Buen trabajo!- Me felicitó empezando a aplaudir. En seguida me fijé en que algo en ella había cambiado: Su forma de vestir.
Llevaba un top de tela plateada con algunos brillantes también plateados. Llevaba unos pantalones anchos también de plata, junto a unas zapatillas de hacer deporte. El pelo lo llevaba recogido en una coleta que le caía desde el hombro derecho, pasando por encima del pecho y terminando en las caderas, su piel era más blanca y llevaba un collar con una llave.
-Gracias…- Dije tímidamente mientras intentaba inútilmente que un mechón de pelo se apartara de mi rostro moviendo la cabeza.
La mujer sonrió y saco una cajita de acero con el interior tapado con cuero rojo. Dentro había: Una medalla, un cheque con 4.300 monedas y una MT... ¿Eso era el premio? Que pregunta más tonta…
-¡Empecemos!- Exclamó de repente poniéndose al otro lado del campo. Un árbitro de la liga se puso en medio y sacó dos banderas: una roja y otra azul. Bien, yo era la azul… Bueno… Vamos allá.
-¡Gear, acaba con ellos!- Exclamó la mujer dando una vuelta sobre sí misma y lanzando la pokebola al aire.
-Eh… ¡Ah! ¡Kibago, adelante!- En realidad lo sabía, había mucha diferencia, pero, en el fondo sabía que podría.
El pequeño dinosaurio salto alegre en el campo, me agradaba ver que no estaba asustado ni nada por el estilo: Eso ya era un logro.
-Te dejo hacer el primer movimiento, querida.- Dijo la líder tranquila mientras extendía una mano hacia mí y me guiñaba un ojo. Estaba segura de sí misma, incluso intimidaba.
-¡Kibago, garra dragón!- Kibago empezó a acumular energía en su “mano” y fue corriendo hacía los dos engranajes, los cuales, no estaban dispuestos a aceptar el golpe.
-¡No os dejéis coger! ¡Salta e impactrueno!- Exclamó decidida. El impactrueno alcanzó a Kibago, el cual quedo paralizado durante un momento a causa de la descarga.
-¿Estás bien?- Pregunté tranquila para transmitirle seguridad. El pokémon asintió con firmeza, no había recibido mucho daño, al parecer.
-Vuelve a usar garra dragón.- Ordené tajante mientras cruzaba los brazos. Kibago hizo la misma operación que antes y golpeó con fuerza el cuerpo del engranaje, que cayó al suelo, dañado…
-¡No! ¡Levántate, Gear!- Gritó la líder con dureza. El pokémon se levantó lentamente, mirando con ira a mi pequeño compañero, el cual le regalo una maliciosa y una burlona sonrisa.
-Gear, atadura.- La líder del gimnasio empezó de nuevo a combatir, esta vez en serio, estaba furiosa por haber dañado a su pokémon.
Gear aplastó el cuerpo de mi Kibago, el cual ni siquiera podía retorcerse del dolor a causa de la fuerza con la que el engranaje le sujetaba.
-¡Gear, rayo carga!- El pokémon descargo un montón de electricidad contra Kibago, que no pudo evitar gritar, estaba perdido… O no…
-¡Cómo…!- Exclamó la líder confusa.$
El pokémon no se dio por vencido y empujo al engranaje hacia el otro lado de la sala. Había conseguido aguantar…
-¡Danza dragón!- Dije sin pensar más, en mí voz se podía notar la confusión y la felicidad al mismo tiempo, la emoción de ganar, el miedo de herir a mí pokémon… Pero… Sí, ahora estaba segura… ¡Ganaríamos!
Kibago ejecutó el ataque con furia, el cuerpo de acero del pokémon de la líder fue herido gravemente mientras se retorcía de dolor en un pequeño trozo de campo, después, quedó inconsciente.
-¡Gear está fuera de combate, Kibago gana la primera ronda!- Dijo el árbitro levantando la banderita azul.
-¡Genial, Kibago! Enhorabuena.- Grité feliz mientras me ponía a saltar.
-Todavía no has ganado… ¡Komatana!- La emoción la superaba, estaba nerviosa, se le notaba. Sacó un pokémon que parecía ser un espadachín, pues llevaba una catana y una especie de… armadura.
-¡Adelante!- Kibago estaba cansado, no aguantaría… Pero se tenía que intentar.
-Cuchillada.- El pokémon espadachín alcanzo unas velocidades de vértigo y en un solo segundo (incluso menos) estaba frente a Kibago, haciéndole un profundo corte en la tripa.
-¡Kibago!- Me llevé las manos a la cara, mis ojos se llenaron de un evidente terror, que no tenía miedo de mostrarse.
-¡Kibago está debilitado, Komatana es el ganador!- Bien, tal y como esperaba, a vencido a Kibago.
-¡Yo me encargo!- Exclamó Natsuki corriendo hacia mí. Agarró a Kibago y lo llevó a las gradas, con su bolsa, preparada para empezar a curarle.
-Tranquila, podrá aguantar hasta el final del combate.- Natsuki me dirigió una mirada llena de dulzura mientras empezaba a curar cariñosamente a Kibago.
Tomé aire antes de sacar a mi primer pokémon… Maldito Komitoni… Sí, sé que no es su nombre, pero lo digo para fastidiar.
-¡M…!- Iba a sacar a Midori, pero… no podía correr ese riesgo…
-¡Hazlo…!- Me dijo una voz dentro de mí.
-¡Midori, ayúdame!- El pokémon planta saltó delante de mí, mirando amenazante a su contrincante.
-¡Komatana, garra metal!- El pokémon se dirigió de nuevo hacia Midori, pero no cometería el mismo error.
-Portazo.- Dije con suma tranquilidad. Midori sonrió y cuando el pokémon estaba delante de él, le pego un puñetazo que, sumado a su velocidad, le hizo salir disparado hasta la pared y darse un fuerte golpe en la espalda.
-¿Cómo…? ¡Mocosa insolente!- Gritó Kin (por su tono, noté que lo decía en broma).- ¡Komatana, cuchillada!
-Drenadoras y hoja sable.- Komatana fue atado en el aire por un montón de lianas que le quitaban energía poco a poco. Komatana consiguió golpear a Midori con cuchillada, consiguiendo que la sangre brotara, pero Midori no se dio por vencido y golpeó a Komatana con su hoja sable, provocando que todo el pecho de Komatana se volviera más rojo de lo que era.
-Garra metal.- Nuestro rival nos pilló desprevenidos… Pues golpeó a Midori con tal fuerza, que este cayó encima de mí.
-¡Midori está fuera de combate, Kamatana es el ganador!- Escuché.
-¡Natsuki!- Avisé preocupada. Mi amiga se llevó también a Midori… ¿Estaba perdida? ¡No!
-¿Qué harás ahora? Sólo un pokémon, recuerda.- Me advirtió sonriente.
-Shandera… ¡Eres mi última esperanza!- Exclamé sacando al pokémon.
-¡Venga ya! ¡Cuchillada! Acabemos con esto…- Dijo la líder furiosa.
-¡No te dejes vencer! ¡Lanzallamas!- Antes de que Kamatana consiguiera golpear a Shandera, este lo chamuscó completamente con su ardiente lanzallamas, haciendo que quedase debilitado.
-¡Kamatana está fuera de combate, Shandera gana!- Anunció el árbitro.
-¡Bien!- Exclamé con entusiasmo.
-Mm… Estamos empatadas, a ver quien gana esto. ¡Vamos, Doryuuzu!- Kin sacó a Doryuuzu… Como siempre, lo más fuerte para el final.
-Shandera, polución.- Shandera abrió la boca, de dónde salió una gran cantidad de humo que se dirigió amenazante hacia Doryuuzu, el cual lo recibió sin poder evitarlo y empezando a toser.
-¡No! Le has envenenado…- Dijo con pena Kin.- Doryuuzu avalancha.- Kin empezaba a ponerse nerviosa y no me dejaría las cosas tan fáciles. La avalancha golpeó a Shandera, pero por los pelos, no le hizo mucho daño.
-¡Lanzallamas sin parar!- Shandera empezó a calentar su cuerpo para expulsar su lanzallamas, que tanto nos había ayudado.- ¡Ahora rayo confuso y después otra vez lanzallamas!- Eso acabaría con el Doryuuzu, pero… A pesar de estar confuso, consiguió golpear a Shandera con uno o dos cuchilladas. Los dos pokémon estaban al límite, ¿quién caería primero? Tomé aire, esperando que no fuese Shandera y… ¡Sí! Doryuuzu cayó debilitado al instante.
-¡Ganamos! ¡Bien hecho, Shandera!- Abracé a Shandera cariñosamente y después fui a celebrarlo con Natsuki.
-Enhorabuena.- Me dijo sonriente.- He llevado a tus pokémon al centro, puedes recogerlos esta noche.- Me explicó agarrándome de las manos. La líder Kin vino por detrás de mí y me estrechó la mano.
-Enhorabuena, me has vencido.- Dijo sacando una cajita.- Toma, tu medalla férrea, tu cheque de 4.300 monedas y tu MT cola férrea.- Me dijo entregándome las tres cosas.- Te lo mereces, ha sido un gran combate.
-¡Gracias, Kin!- Metí el cheque en el monedero, la medalla en el estuche y la MT en el bolsillo que le tocaba. Estuvimos hablando durante un buen rato, nos despedimos, fui hacia el centro pokémon, recuperé mis pokémon, nos subimos a la bici y partimos hacia nuestro destino. De nuevo, un viaje lleno de aventuras… ¡Era el momento!
#23

Capítulo XVI

Capítulo XVI

Seguimos posteando!!!!!! Acá llego con el capítulo 16 :awesome: Les va a gustar, hay cosas sexys, estas chicas no paran de ir de problema en problema u.u Disfruten!


XVI



Spoiler
Y mis recuerdos me llevan esta vez al día en que encontré a Swanna, mi sexto pokémon. Yo siempre tuve mucha estima hacia mis pokémon y siempre pensé qué podía hacer yo por ellos. Eso fue hasta que encontré al pokémon de agua y comencé a pensar todo lo que podían hacer ellos por mí. Fue un día en que íbamos con Natsuki hacia…

“-¿Segura que Ciudad Ferusa queda por aquí? Yo sólo veo bosque…”

“-Te digo que sí, Aiko, mira si no voy a saber… Es un gimnasio de una loca que usa pokémon tipo insecto y creo que es bastante común un bosque cerca.”

Suspiré con cansancio. Era un bosque húmedo con muchos insectos y me ponía de mal humor, al igual que mi compañera.

“-El pelo se me esponja y absorbe toda la maldita humedad del lugar. Sabiendo que hay tantos entrenadores que caminan por aquí, ¿por qué no hacen una carretera?”

“-En eso te apoyo, pero si hacen una carretera ya no habrá más pokémon y…”

De pronto hice silencio. Había voces en el bosque, voces bastante fuertes porque siempre había algún que otro murmullo de los insectos, pero esta vez se notaba que eran tonadas humanas. Mi corazón de paralizó cuando escuché lo que escuché.

“-Mátalo y arráncale las plumas, se le verán bien al cliente.”

Al principio no podíamos ver quienes eran y yo me puse muy nerviosa. Natsuki, por el contrario, parecía estar furiosa. Sus ojos destellaban fuego y sus dientes estaban apretados. Por un momento dudé entre quien era el asesino… Comenzó a abrir el follaje con sus manos intentando buscar la fuente de esas voces, yo intenté detenerla, aun sabiendo que sería imposible.

Luego de caminar un poco, llegamos al claro donde se encontraban dos sujetos y tenían al Swanna atrapado en unas redes…



El ave tenía una energía tremenda, se movía de un lado a otro intentando quitarse las redes. Uno de los tipos intentaba sostenerlo con todas sus fuerzas. El otro se encontraba parado con un Ononokusu a su lado. Ese pokémon era enorme, bestial, sus garras afiladas estaban limándose, preparado para triturar a su rival. No me gustó para nada la situación.

“-Secta Suprema, estoy segura.”

Natsuki fue la que dijo eso y yo me sorprendí un poco. Había escuchado ese nombre de sus labios, era el grupo al cual combatía la legión, un conjunto de tipos que no tenían escrúpulos, que cometían todo tipo de delitos, pero nunca me dijo que mataban pokémon… además que me había indicado que los habían hecho desaparecer.

“-Nos sentimos halagados de que nos conozcan. Déjennos terminar nuestro trabajo y luego firmamos autógrafos.”

“-No se hagan los tarados, saben muy bien quien soy, yo…”

En ese momento, mi compañera dio un par de pasos hacia delante y el suelo desapareció bajo sus pies. Había una trampa, era notorio, y tuvo mucha mala suerte al no darse cuenta. Y yo estaba allí, sola y desamparada frente a esos tipos que reían sin parar. Ni siquiera me resistí cuando uno de ellos me echó sus redes, esos tipos eran peligrosos, había que tener cuidado.

“-Jeje, ¿crees que no sabemos quien eres? ¡Claro que lo sabemos Natsuki Kadha! Esa trampa certera era justamente para ti. Libera esa fea ave, vamos a encargarnos de ella como se merece.”

Esos sujetos eran malos de verdad, habían usado al pokémon indefenso de carnada para atraer a Natsuki y ahora nos tenían a las dos en su poder. Yo temblaba de miedo, nunca antes me había sentido tan impotente.

“-Hace un tiempo que te venimos siguiendo, te íbamos a emboscar cerca de Pueblo Evarne, pero cambiaste el rumbo cuando encontraste a tu amiga y nos entorpeciste los planes. Luego de modificar todo, al fin pudimos encontrarte aquí.”

“-Ahora la que debe sentirse halagada soy yo- mi amiga se quejó desde el fondo del hueco en donde había caído. Yo no podía verla, pero los dos sujetos mandaron al gran pokémon dragón a sacarla.”

El Ononokusu la extrajo de allí, envuelta en una red y la arrojaron junto a mi lado.

“-Me presento, soy Inu, él es mi compañero, Jim. Pertenecemos a la Liga Imperial, una organización creada con el firme objetivo de…”

“-Llenarse los bolsillos ejecutando encargo de gente rica y cobarde- completó mi amiga Natsuki. Yo no entendía nada.”

“-Sí, bueno, más o menos. No somos la ‘Secta Suprema’, nosotros no tenemos nada que ver con esos perdedores, excepto el objetivo que sí es el mismo. Es sólo una casualidad.”

“-No trates de desviarme… sé que en nuestro trabajo se nos escapó algún que otro loco, y estamos seguros que debe estar emparentado con ustedes.”

“-Bueno, eso da igual- dijo el compañero del tipo que había estado hablando hasta el momento-. Ustedes no podrán hacer nada de ahora en más.”

“-¿Qué van a hacernos?- pregunté asustada.”

Quizá Natsuki no tuviera miedo, pero yo en ese momento me encontraba aterrada, no entendía nada de lo que hablaban, me encontraba en medio de la lucha de un par de organizaciones que no tenían nada que ver conmigo. Y lo peor es que esos tipos hablaban de muerte como si tan sólo estuvieran tomando la sopa.

“-Bueno, no mucho. Vamos a secuestrarlas un momentito porque necesitamos hacer un trabajo y para eso no queremos estorbos. Cuando terminemos el trabajo las liberamos y listo. Al menos hasta el momento ese es el plan, pero las cosas pueden cambiar… y pueden hacerlo para bien o… para mal.”

El sujeto que primero habló terminó su frase y se acercó a tomar a mi compañera del mentón y se burló de ella haciéndole caricias que enfurecían a Natsuki.

Los sujetos estaban vestidos casi igual, llevaban ropa negra y verde, difícil de ver en un bosque, y tenían puesto ambos un turbante marrón en la cabeza. Sus caras apenas se notaban, el que habló primero, que parecía ser el líder, era más alto y corpulento, tenía la cara cuadrada, con maxilares sobresalientes y pómulos huesudos. El segundo tenía el rostro más juvenil, redondo y blanco. Su complexión era desgarbada y era más bien bajo. Este último, Jim, se acercó a liberar al pokémon. El Ononokusu se cuadró junto a Inu, esperando órdenes.

“-Ononokusu, te llevas a la pelirroja. Yo me encargo de ésta.”

Odio que me traten despectivamente como “la pelirroja”, siempre lo hicieron. El pokémon dragón intentó levantarme con sus fuertes y rugosas manos. Jamás permitiría que mi Kibago evolucione en esa bestia bruta.

Nos cargaron y comenzaron a transportarnos con dificultad, sobre todo Natsuki era difícil de llevar, entre los dos tipos intentaban transportarla, cosa que cada vez se imposibilitaba más.

En ese momento fue cuando la realidad me golpeó a la cara… ¡maldita sea! ¡Me estaban secuestrando! Y peor aún, me estaban secuestrando a un paso de conseguir mi octava medalla, a días de llegar a la Liga Pokémon, mi gran sueño. Me encerrarían en un lugar bajo llave donde no estaba segura si sobreviviría. Allí comencé a inquietarme y hacer lo que mejor me sale: gritar y patalear como un niño al que están por vacunar.

Yo poseo una voz estridente, incluso susurrando hasta el más sordo puede escucharme. Los captores se frenaron de golpe al escucharme chillar como una manada de Baffuron en estampida salvaje encabezando un ataque comando a Ciudad Eudore.

“-¡Ahh! ¡Jim, saca a tu pokémon y calla a esa habladora!”

“-¡Warubiru, utiliza tu Cara Susto y silénciala!”



El pokémon siniestro salió de su pokeball y se acercó a mí, sonriente, con ganas de hacer alguna maldad (no por nada es un pokémon siniestro). Yo seguía llorando como mi abuelito un día que se martilló el dedo pulgar.

Ononokusu me puso frente a los ojos del rival para que él me calmara con su furiosa mirada, pero una onda de viento rompió el aire frente a mí y le cruzó al pokémon de tierra un tajo que le cortó la mejilla y al instante la sangre manchó su cuello. Los captores se frenaron.

“-¡Pero qué rayos…! ¡El maldito Swanna! ¡Ononokusu, aplástalo con tu Pulso Dragón!- dijo Inu.”

“-¡Warubiru, no permitas que te maltrate! ¡Mata a ese pokémon, usa Colmillo Rayo para arrancarle las alas!- ordenó Jim.”

Cabe destacar que yo dejé de gritar en cuanto el tajo cruzó el aire. Sin embargo, seguía sorprendiéndome la brutalidad con la que esos entrenadores trataban a los pokémon. Sin embargo, el Swanna no se dejó sobrepasar. Voló con una agilidad impresionante esquivando ambos ataques. El rayo destructor plateado del dragón perforó el ecosistema, dañando árboles, rocas, la capa de ozono y quizá algún planeta cercano, pero no pudo tocar a la escurridiza ave. El pokémon de tierra también intentó hacer daño, pero volteara a donde volteara sus mordidas eléctricas no acertaban, el cisne era rápido y los burlaba sin dificultad, además de que con su Hidropulso azotaba la cabezota del pokémon siniestro.

“-¡Si serán idiotas! ¡Atáquenlo, atáquenlo, atáquenlo! ¡Ononokusu, usa tu maldito Enfado!- chilló enfurecido Inu.”

“-¡Warubiru, tienes que golpearlo o te irá mal, usa Triturar!- indicó el otro.”

Ononokusu me soltó para poder ejecutar su ataque y yo caí fuertemente de cola al piso. Ambos pokémon intentaron ocuparse del ave que volaba de un lado a otro, regateando y ocultándose entre el follaje. Luego de un momento me di cuenta que estaba libre, sólo tenía que buscar mis pokeball y sacar a Midori para hacerlos pedazos. Pero cuando comencé a moverme nerviosamente para buscarlos, Jim se dio cuenta y se acercó a mí para dejarme quieta. Allí fue donde las cosas cambiaron.

Cuando Jim dejó a Natsuki, las enérgicas pataleadas de éste le dieron una y otra vez en la cara a Inu, quien tuvo que soltarla y dejarla caer de cabeza al suelo. Mientras mi compañera intentaba poner su mente en el lugar por la confusión que le causó el golpe, el muchacho intentó reponerse para sostenerla bien, pero de repente el Ononokusu comenzó a atacar como un loco endemoniado, golpeando todo ser viviente y no viviente a su alrededor. Uno de sus bestiales rayos del dragón golpeó a Jim en el pecho y le hizo desplegar un vuelo hasta chocar con su compañero de equipo quien se quedó sin aire por un buen rato, aplastado contra un sauce. Allí, Natuski y yo aprovechamos para acercarnos una a la otra y sacar las pokeball de nuestros cinturones.

Mi Shandera y su Zeburaika salieron de las pokeball furiosos.

“-¡Ataquen sin piedad a esos tipos! Bueno… no, mejor ataquen a los pokémon. ¡Zeburaika, contra Ononokusu, usa Rayo Salvaje!- guió Natsuki.”

“-¡Shandera, a ver si pruebas usar tu Energibola contra Warubiru!”

Los pokémon obedecieron y rápidamente se prepararon para ir al ataque. El enloquecido Ononokusu recibió el ataque a sus espaldas, se oyó por todo el bosque como le crujieron las vértebras al sentir el cuerpo electrificado de Zeburaika chocar contra su columna con gran velocidad y fuerza. Warubiru, por su parte, recibió la natural carga de energía en su cráneo cuando intentaba mordisquear a Swanna. Había estado practicando mucho con Shandera últimamente, nunca me fue fácil entrenarlo, pero era un pokémon con un potencial enorme y me sería muy útil en la liga, así que tenía que tenerlo a tono. El ataque de Energibola era más que nada para neutralizar sus debilidades al agua, tierra y roca, y ahora estaba dando buen resultado.

Mientras nuestros rivales intentaban recuperar el aire, entre nosotras nos desatábamos las redes. Grande fue la sorpresa de ambos cuando encontraron a sus pokémon reducidos y a Natsuki frente a ellos apretando los puños con malicia. Fue muy gracioso eso, incluso el Swanna parecía estar riendo al ver la cara de susto de los delincuentes.

Mi amiga generalmente no recurre a la violencia, pero en este caso hizo una excepción y les dio a cada uno un buen golpe en la nariz hasta que les sangró. Los ató con sus propias redes, regresó a sus pokémon a las pokeball y con la ayuda de Zeburaika y Embouu los arrastró hasta la ciudad.

¿Y que pasó con Swanna se preguntarán? Bueno, le di las gracias por todo lo que hizo por nosotras, pero no quiso retirarse en ningún momento. Se sentía realizado por haber hecho algo tan importante como salvarnos y quería seguir acompañándonos. Como en cada momento importante de mi vida que aprendí algo de mis amigos, esta vez comprendí que a veces nos encontramos con aventuras tan emocionantes que rompen con nuestra rutina y nos anima a perseguir nuevos sueños. Ese Swanna se unió a mí persiguiendo un sueño propio, como si tuviera la misma inteligencia que cualquier humano. Junto a él estoy segura de que vamos a cumplir el sueño de ser los mejores.

Eso me recuerda a que me queda el detalle de contarles como me fue en el octavo gimnasio… bueno, si estoy en la liga es obvio cómo me fue, pero recuerdo que la batalla resultó ser una de las más emocionantes de todas y la líder una de las personas que hoy más admiro.



Espero que les haya gustado, nos vemos pronto!!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#24

Re: •Legionarios• Capítulo XVI


:lol: pobres tontos jeje :twisted: yo los hubiese entregado a una oficial jenny :baba: jeje :disgustado: evolucionar a los pokemon es bueno aunque sean feos XD


rock xD
#25

Capítulo XVII

Capítulo XVII

Je, muchas gracias por el comentario, Grimer y nos agrada que continues leyendo hasta este momento y con la rápida publicación que llevamos! Aquí les dejo un nuevo capi:


XVII


Spoiler
Cuando llegué al octavo gimnasio me sentía muy confiada e ilusionada. Natsuki me había hablado de que la entrenadora no era muy difícil de vencer, de que sus pokémon tipo insecto tenían una gran cantidad de debilidades.

Ciudad Ferusa era una hermosa comunidad que florecía en primavera y olía miel todo el verano. Tenía árboles perennes que continuaban verdes incluso en el más frío invierno. El gimnasio, era tal y como me lo había descrito Natsuki: un panal de abejas. Era un largo edificio cilíndrico pintado de color marrón con un enorme cartel que exponía la palabra “Gimnasio”. Dentro se sentía extrañamente amplio y vacío. Apenas ingresamos dimos directamente con la líder que nos esperaba sonriendo con su elegante figura adulta. Las dimensiones del campo de batalla era como las de cualquier gimnasio, pero su estructura espiral hacia arriba me daba la pauta de que habría libertad extra para pokémon voladores. Kenhorou y Swanna serían de gran ayuda, y Shandera también, pero me sentía con ganas de probar el entrenamiento intensivo que le había hecho hacer a Midori, no había nada mejor que enfrentarlo a sus debilidades para ver qué tan bien se encontraba.

Suzume, la líder de gimnasio, no esperó para presentarse.

“-Bienvenida al Gimnasio Colmena, el más difícil de todos los gimnasios de Odissey, al que vas a tener que enfrentar con todas tus fuerzas si quieres vencer. Será una batalla de tres contra tres. Recuerda que las reglas aquí son simples, pero hay una que es vital…”

Natuski bufó y se sentó lejos de mí. Parecía que la líder le decía a cada entrenador lo mismo. Continuó hablando

“-Los insectos tienen poder puro. Me he cansado de recibir entrenadores que se burlaban de cada pokémon que elegía y luego se iban llorando a su casa como bebés. Los pokémon insectos son tan fuertes como cualquiera, tienen la misma cantidad de ventajas que debilidades y yo se exactamente como proyectar el poder de cada uno de ellos a límites incalculables. ¿Quedó claro?”

“-Bueno… sí, no me burlaré. Pero debo ser sincera, no me gustan los insectos.”

“-Je, ahora van a gustarte menos todavía. ¡Yo comenzaré con Denchura!”



Sabía bastante de Denchura, después de todo en casa muchas veces encontrábamos Bachuru, que es la etapa anterior. Era un pokémon de temer, muy veloz. No podía comenzar ni con Swanna ni con Kenhorou. Mi elección estaba entre Midori y Shandera, pero quería dejar a Shandera para último momento, quería tratar de no usarlo por si llegaba a descontrolarse.

“-¡Midori, a luchar!”

La líder pareció extrañada al ver al Janobii, pero la elección no era tan equivocada. Midori tenía su tipo hierba que era resistente a la electricidad, y estaba segura que la líder tendría ese pokémon para enfrentarlo expresamente contra voladores.

“-Bien, vamos a ver qué hacemos con este… ¡Denchura, usa Doble Equipo!”

“-¡Midori, intenta tu Golpe Aéreo!”

Ese ataque que habíamos estado practicando fue muy útil. Aunque el rival aumentara su evasión, no había forma de que esquivara un ataque como ese, ejecutado a una velocidad tan fulminante. Aunque creó muchas copias de sí mismo, Midori repasó su ataque por cada una de ellas, hasta que le dio a la correcta y Denchura se hizo hacia atrás.

“-Bien, cambio de estrategia, Denchura, utiliza Zumbido.”

“-¡Midori, Drenadoras!”

Mi pokémon disparó semillas al cuerpo del rival, y al instante comenzaron a brotar pequeñas plantitas que licuaban la energía y la mandaban a la tierra para que Midori absorbiera un poco. Hasta ese momento todo iba bien, pero con ese Zumbido las cosas cambiaron… Denchura mancilló los oídos de mi Janobii y lo puso pecho tierra. Estaba completamente exhausto y rendido luego de tremendo ataque. La diferencia de niveles era notoria, ese Denchura era más fuerte. Yo me centré en entrenar los ataques de mi pokémon pero no su cuerpo y eso me estaba jugando en contra. No me quedaba otra salida, tenía que ir a todo o nada porque si perdía, estaba frita.

“-¡Midori, a él, usa Portazo!”

“-¡Acábalo, Denchura, usa Puya Nociva!”

Los dos pokémon avanzaron lo más rápido que pudieron hasta encontrarse en el medio del campo de batalla. Janobii utilizó su cola para golpear a su rival y Denchura cargó un espeso líquido venenoso en sus patas delanteras para cruzar un par de tajos en el pecho de Midori.

Los cuerpos de los pokémon retrocedieron por el impulso y se desplomaron en el suelo, bastante lastimados. Denchura se levantó al poco tiempo, era muy resistente, pero Midori… él estaba muy golpeado, el veneno y sus oídos lastimados le impedían levantarse. La líder parecía satisfecha por el rendimiento de su pokémon, pero Midori no parecía estarlo con el propio. Su cuerpo estaba pesado y sus pies no eran lo suficientemente firmes como para resistirlo.

“-¡Midori, tú puedes, este es nuestro último peldaño, si ganamos ahora estaremos listos para enfrentar a los mejores entrenadores! Yo estoy completamente segura… que ningún pokémon de mi equipo podrá dar una batalla mejor de lo que la das tú, amigo.”

El Janobii, envalentonado por mis palabras, impulsado por su mente y acompañado por su espíritu y el mío, comenzó a brillar con intensidad ante la cara estupefacta de los rivales.



Yo no podía evitar sonreír en ese momento, estaba feliz, porque si bien Midori siempre me encantó siendo un pokémon pequeño y siempre quise que se quedara como Snivy. Pero cuando evolucionó por primera vez, no sentí añoranza por su anterior estado, me di cuenta que se había convertido en un pokémon más fuerte, y que seguía siendo igual de bello que antes para mí. En ese momento en que evolucionó a Jarooda, me pasó lo mismo, me di cuenta que se había convertido en una larga serpiente, en un pokémon que me sería imposible de llevar en brazos; pero su belleza era impresionante. Sus ojos desprendían una mística que embargaba el lugar. Se encontraba fuerte, firme, listo para atacar con sus nuevos poderes al rival. Suzume entrecerró los ojos, parecía estar ideando estrategias para adaptarse al nuevo combate.

“-¡Midori, Hoja Aguda, ahora!”

“-¡Denchura, Zumbido, no lo permitas!”

Si bien ahora las cosas cambiaban y Midori había recobrado un poco de energías, Denchura seguía siendo un oponente fortísimo, que con sus ondas de ultra sonido llenó el ambiente lastimando la mente de mi pokémon con gran facilidad. Pero mi Jarooda tenía las esperanzas renovadas a causa de la esperada evolución, y atacó con su filosa cola brillando intensamente en verde. Denchura sintió al ataque cortando su tejido epitelial, sintió su eléctrico cuerpo desgarrarse y retrocedió totalmente nervioso por el daño sufrido. Midori y Denchura comenzaban a aflojar, ya no tenían tantas fuerzas como antes.

“-¡Denchura, Tijera X, tienes que acabarlo!”

“-¡Ve contra él, Midori, usa Golpe Aéreo!”

Los ataques se cruzaron nuevamente. Primero el de Midori que azotó la espalda del rival haciendo que la sangre se agolpara rápidamente en el lugar formando un hematoma. Pero Denchura tenía su ventaja de tipos que era superior, alcanzó a trazar su X en el rostro del Jarooda, rechazándolo hacia un costado y haciéndolo chocar contra la pared. Mi pokémon estaba muy malherido, no podía continuar de esa manera, tuve que regresarlo a la ball. Si bien estaba en una posición desfavorable, mi rival estaba tan agotado que no tardaría en caer. Tenía que usar la cabeza para elegir mi siguiente pokémon. Para eso, venía planeando una estrategia desde que llegué…

“-¡Kenhorou, yo te elijo!”

Mi pokémon volador era lo mejor que tenía en ese gimnasio después de Shandera… Swanna también tenía su ventaja, pero no sabía demasiados ataques y la había entrenado muy poco. Si bien Denchura tenía la ventaja contra mi pokémon, estaba tan débil que ya sabía como terminar esa batalla.

“-¡Kenhorou, Ataque Rápido!”

“-¡Evítalo con Doble Equipo y usa Tela Eléctrica, Denchura!”

“-¡A un lado, Kenhorou!”

Con gran velocidad mi pokémon atacó, pero Denchura alcanzó a moverse a un costado para esquivar el ataque. Efectivamente lo logró y mi pokémon intentó frenar su cuerpo lo más que pudo al ver que había pasado de largo, se dio vuelta y cuando observó, ya tenía el ataque eléctrico de su rival encima. La telaraña eléctrica que había tejido Denchura abarcaba un gran espacio y fue imposible de evitar. Mi pokémon cayó al suelo pero se levantó al instante, un poco incómodo por la electricidad recorriendo su cuerpo.

“-¡Acábalo, Denchura, usa Tela Eléctrica nuevamente!”

“-Nos falló la estrategia, Ken, pero no importa, usa Tajo Aéreo.”

Aunque el rival fuera eléctrico seguía siendo un insecto. Kenhorou batió sus alas con fuerza y se desplegó una ráfaga incontinente que azotó el cuerpo cansado del rival. No pudo soportar tanto poder y fue a chocar contra la pared más próxima impulsado por el viento cortante. Estaba vencido y yo sonreía porque sentía que tenía una oportunidad… sólo había que esperar cual era el próximo rival.

“-Lo has hecho bien. Pero ese pokémon no te servirá contra este… ¡Shubarugo, al ataque!”



De verdad que era feo. Reposaba en el suelo apoyado sobre un pico con extremo equilibrio. Sus aguijones eran… bestiales. Su armadura parecía infranqueable. Kenhorou no sobreviviría ni cinco minutos contra él. Ninguno de mis pokémon lo haría… excepto uno, y tendría que usarlo, me guste o no.

“-¡Shubarugo, espera a que llegue a ti y usa Cabezahierro!”

“-¡No lo permitas, Kenhorou, intenta un ataque de Ida y Vuelta!”

“-¡Shubarugo, concéntrate para atacar al próximo rival!”

La líder parecía conocer cualquier estrategia que yo tuviera. Había estado entrenando mucho a Kenhorou desde el viaje de la ciudad anterior a esta, Ida y Vuelta era un ataque necesario, de esa manera aprovechaba la velocidad de Kenhorou para golpear y escapar del combate. El pokémon desplegó sus alas y a gran velocidad fue a golpear con su pico al oponente. El golpe apenas le hizo un rasguño a su férrea armadura… Regresé a Kenhorou a la pokeball e instantáneamente saqué a Shandera.

El majestuoso pokémon fantasma salió para recibir el ataque del rival, que al ser de tipo acero se debilitó al chocar contra su cuerpo llameante. El pobre Shubarugo se quejó al sentir como su armadura se quemaba por el candente cuerpo de Shandera.

“-Shandera, acabemos con él cuanto antes con tus ataques ígneos. ¡Usa Lanzallamas!”

“-Shubarugo, defiéndete de eso y usa Finta.”

Mi rival era muy pesado, por lo que no podría esquivar un ataque tan preciso como el Lanzallamas. Pero su defensa era increíble… cruzó sus lanzas frente a su cuerpo y resistió estoicamente el ataque. Yo no podía creerlo… se notaba en su cara que le dolía pero no paraba de atacar. El ataque de finta fue terrible, fulminante, avanzó a saltos sobre el pico que lo sostenía, como si galopara, extendió su asta derecha para confundir, luego se movió a un costado y con la izquierda golpeó a traición. Ese ataque era dinamita para Shandera, que cayó al suelo y rodó como un balón. Le costó volver a levantarse y cuando lo hizo me di cuenta que estaba lo suficientemente cansado como para no resistir otro ataque. En cambio a ese Shubarugo lo veía con ganas de seguir luchando. Tenía que buscar otro método para ganar.

“-Shubarugo, aplasta a tu rival con otro de esos ataques y ganemos la contienda.”

“-¡No podrás evitarlo, Shandera… pero puedes intentarlo, usa Rayo Confuso para ayudarte!”

Usar Rayo Confuso era como tentar a la suerte… podía tener la suerte de que Shubarugo se traspasara el cuerpo con sus propios aguijones o podría tener la mala suerte de que estuviera tan bien entrenado como para que le diera igual atacar confuso o en estado normal.

Lo bueno fue que cuando el rayo fantasma le dio a los ojos, Shubarugo se movió a un costado, cegado y con la mente echa una ensalada, entonces en vez golpear a mi pokémon, introdujo una de sus picas en la pared y comenzó a quejarse, tanto por el dolor como porque no podía zafarse.

“-¡Es tu turno, Shandera, dale en la espalda con Lanzallamas!”

“-¡No, intenta protegerte!”

La desesperada orden de la líder no sirvió, Shubarugo era muy lento y cuando logró sacar su extremidad de la pared, le costó mucho darse vuelta y ponerse en posición defensiva. Al final, toda la energía candente de Shandera terminó calcinando el costado izquierdo del rival, dejándolo empotrado contra la pared y totalmente débil. La líder admiró sorprendida y asintió con la cabeza sonriente al ver que al fin funcionaban mis estrategias. Natsuki me apoyaba desde un poco más lejos.

“-Lo has hecho muy bien, ese pokémon está entrenado perfectamente.”

Yo no podía estar más feliz. Que me dijera que Shandera estaba bien entrenado era lo mejor que podía pasarme… él había sido mi reto más difícil, me tocó lidiar siempre con un pokémon que era mucho más poderoso de lo que yo estaba acostumbrada, pero al final, terminé estrechando un buen vínculo con él, tal y como con los demás.

“-Pero… no creo que pueda con esto. Prepárate para enfrentarte al pokémon más fuerte de todos los que has enfrentado hasta ahora. Te vale tener una buena estrategia o no vas a pasar de aquí. ¡Urugamosu, despliega tus alas!”



E ingresó al campo… la polilla de fuego. Envuelta en una centella, abrió sus rojizas alas soltando al aire un millar de brasas. Era majestuoso, se notaba su gran nivel. El fuego de Shandera no le iba a hacer nada… Tendría que probar el ataque fantasma que le había enseñado en el entrenamiento.

“-¡Urugamosu, con rapidez, usa Rayo Salvaje!”

“-¡Shandera, defiéndete, evítalo y usa Bola Sombra!”

Shandera, cansado como estaba, hizo lo posible por esquivarlo, pero con la velocidad y la gracilidad que tenía ese pokémon era imposible. Su cuerpo de fuego despreció brasas en forma de chispas que rodearon su cuerpo. Realizó un vuelo kamikaze hacia el fantasma y lo embistió con fuerza, doblegando sus defensas y estampándolo contra el suelo. Se levantó una inmensa polvareda y mi rival voló lo más alto que pudo para visualizar a Shandera cuando se levantara. Ese ataque no lo acabaría, yo estaba seguro de eso, pero creo que la intensión de la entrenadora era asustarme demostrándome que tenía un ataque eléctrico para enfrentar a mi Kenhorou luego. Desde la nube de polvo, una bola de energía siniestra cortó el aire y Urugamosu realizó una maniobra aérea muy elegante para esquivarla. El ataque golpeó su ala derecha, pero el pokémon insecto se reestableció al instante.

“-Urugamosu, acaba con él, usa Huracán.”

“-Shandera, evita ese ataque y aplica Rayo Confuso.”

Huracán era un ataque espeluznante, tanto como Trueno o Ventisca. El pokémon batió sus alas y creó una tromba de aire tan gigante que Shandera no tenía posibilidades de esquivarlo. Por suerte, la luz fantasma de mi pokémon cubrió completamente los ojos del rival antes de que el inmenso ventarrón lo debilitara.

Mi pokémon cayó rendido, muy débil, pero yo estaba sonriente, complacida por su obediencia y porque había dado todo en un combate tan cerrado. Ahora tenía que sacar a Kenhorou antes de que mi rival saliera de su confusión.

“-¡Kenhorou, sal y usa Tajo Aéreo!”

“-¡Urugamosu, despabílate, usa Rayo Salvaje!”

Con los últimos pokémon en batalla, la contienda se estrechó más aún. Kenhorou agitó su ala derecha y cortó el aire con su ataque volador. Urugamosu volvió a llenarse de electricidad pura y arremetió sin clemencia. El ataque volador cortó su cuerpo antes de que chocaran, y luego la electricidad aplastó a Kenhorou contra la pared más próxima. Ambos pokémon en el aire, se golpeaban y picoteaban, intentando hacer caer al otro. Kenhorou tenía la ventaja de tipos, pero Urugamosu era imparable, tenía una resistencia increíble y una tenacidad única.

“-¡Ataca con todo, Urugamosu, Danza Flama!”

“-¡Ataque Rápido, Kenhorou, prueba con todos tus ataques, usa también Tajo Aéreo!”

Los pokémon disminuyeron el poder de sus movimientos para ejecutarlos con más rapidez. ¡Urugamosu era una saeta! Hacía girar su cuerpo a una velocidad vertiginosa y no se mareaba, las llamas iban y venían golpeaban las paredes, el techo, a Kenhorou, incluso algunas llegaron cerca de mí. Era un espectáculo magnífico. Kenhorou no se quedaba atrás, a una velocidad exorbitante chocaba una y otra vez contra el cuerpo del rival, y cuando se detenía a descansar golpeaba el aire con sus alas para que las ondas ventosas azotaran el cuerpo de Urugamosu. Nos miramos con la entrenadora y nos reímos al ver algo tan lindo y a nuestros pokémon disfrutar tanto del combate.

De repente, Kenhorou se vino abajo. No pudo soportar tanta presión. Urugamosu se veía cansadísimo también, apenas podía sostenerse en el aire.

“-Kenhorou, ¿estás bien?”

Mi pokémon casi no podía levantarse, intentaba ponerse de pie pero se derrumbaba y yo estaba muy preocupada. La líder sonrió.

“-Fue un combate magnífico… de verdad hace tiempo que no tengo un combate tan intenso, tú has…”

“-Kenhorou, usa Respiro y vuelve a la batalla.”

La líder abrió los ojos totalmente sorprendida y se tragó sus palabras como con cuchara. No contaba con que el cuarto ataque fuera a ser tan útil en la batalla. Kenhorou se puso de pie como pudo y elegantemente estiró su cuello para absorber energías del viento. Sus pulmones se llenaron de revitalizante oxígeno y un aura celeste calmó las heridas de fuego.

“-¡No! ¡Es imposible! ¡Urugamosu, Rayo Salvaje, hazlo!”

Kenhorou me admiró luego de recobrar sus fuerzas, diciéndome que sabía exactamente cómo vencer. Yo sonreí. La batalla era nuestra.

“-Hazlo, amigo, acaba con esto.”

Kenhorou tomó un vuelo increíble abriendo sus alas y logrando que el viento en vez de soplar, se introdujera dentro de sus plumas para inflar su cuerpo. El Urugamosu no se dejó estar y atacó con las fuerzas que le quedaban para derribarlo, pero no fueron suficientes, Kenhorou estaba repuesto, fuerte y… ejecutaba un ataque que él solito había deducido. Ataque Aéreo, el máximo exponente de los pokémon voladores, su ataque magno, la pesadilla de Urugamosu.

Desde lo más alto del gimnasio se lanzó a su rival desprendiendo de sus alas el viento que había encauzado como si fuera una catarata de aire. El rival no atinó a moverse, estaba petrificado. Todo el cuerpo de mi pokémon lo golpeó y lo escarchó sin piedad contra el suelo como un meteorito. Mi pokémon quedó elegantemente parado al lado del cúmulo de polvo que se levantaba y que ocultaba el cuerpo devastado del oponente.

Había ganado. Ese fue el día en que la octava medalla cayó en mis manos. La líder me felicitó por el entrenamiento con estas palabras que siempre voy a recordar:

“-Aiko, un entrenador puede elegir ser líder de un grupo de pokémon y gobernarlos hasta la victoria con su propio espíritu belicoso y sediento de victoria… Pero también puede elegir ser guía de sus pokémon, y como un partener, acompañarlos en su crecimiento hasta que alcanzan el punto máximo de su poder. La diferencia entre un líder y un guía, es la fuerza con la que se dan las órdenes. El líder manda, el guía sugiere. Tú no mandas a tus pokémon, les das la posibilidad de elegir lo que a ellos les parece mejor, no castigas la desobediencia sino que aplaudes la iniciativa. Una entrenadora como tú merece sin dudas la Medalla Colmena y también tener un buen lugar en la Liga Pokémon. Nunca dejes de considerar a los pokémon tus amigos, porque lo son. Muy buen trabajo, mucha suerte en la liga y espero que tus pokémon y tú tengan una larga vida juntos.”

A Natsuki podrá parecerle una pesada, pero yo creo que es la mejor líder de todos los he conocido. Sus palabras realmente me infundieron confianza para estar donde estoy. Sí, la Liga Pokémon ya no es mi sueño, es una realidad que estoy viviendo y con cada rival que enfrento, me resuenan en la mente sus palabras. Aun falta un rato para que comience la ronda de cuartos de final donde voy a competir intentando hacerme un hueco para pasar a las semifinales, por lo tanto, me queda tiempo para relatarles un último encuentro que tuve con la Liga Imperial, o Secta Suprema como dice Natsuki que antes se llamaban…


Espero que les haya gustado el capítulo 17! Creo que el octavo gimnasio estuvo bien... cada vez está más cerca el evento máximo: La Liga Odissey!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#26

Re: •Legionarios• Capítulo XVII


Buenas, les traigo el capítulo 18 escrito por Demian. Espero que les guste, y esperamos sus comentarios:

Cita de Demian
XVIII


Spoiler
Fue en el viaje hacía isla Eunice, mientras entrenaba con Natsuki para tener todos mis pokémon a punto, que vimos una lancha traspasar al barco a gran velocidad. Conocíamos a sus integrantes… eran los sujetos que habíamos llevado el día anterior a la jefatura…

“-Las condenas cada vez son más cortas, ¿no te parece?- le pregunté a Natsuki.”

“-Aiko… escaparon.”

“-Ah, sí, esa era mi segunda teoría. ¿Y que es eso que llevan en el asta de su lancha?”

“-Es la cabeza de un Wargle clavada allí- dijo mi amiga furiosa.”



“-Ah, sí, la cabeza de un Wargle.”

Recién en ese momento me di cuenta del verdadero tamaño del asunto…

“-Tú… ¿te refieres a un Wargle vivo pero… muerto? O sea, lo que llevan ahí es…”

“-Esos tipos matan pokémon, Aiko, ya lo has visto con Swanna. Será mejor dejarlos, terminar la liga de una vez y luego reunirme con los demás Legionarios para acabar con esto.”

“-¿A qué te refieres? ¡No podemos dejar que sigan por allí matando pokémon y que los expongan como trofeos! Hay que detenerlos, aunque sea para que pasen un día en la cárcel.”

“-No podemos detenerlos sólo nosotras… ayer tuvimos suerte al haber escapado de ellos, Swanna nos salvó, pero podría ser una trampa y si nos atrapan…”

“-No me sentiría bien estando en la Liga con esos tipos sueltos, que matan pokémon mientras yo lucho en la competencia… Vamos a detenerlos, Natsuki, deja que esa sea mi prueba de iniciación para la Legión.”

Pareció pensarlo un momento y luego asintió algo nerviosa. Al instante corrí a decirle al capitán del botecito que desviara su curso y siguiera a toda velocidad a esos sujetos.

Nos costó tiempo llegar a ellos, su lancha era más rápida. Cuando les dimos alcance, vimos que habían anclado en una pequeña isla y que ahora se internaban en ella. Era el lugar indicado para tenderles una trampa y yo comenzaba a emocionarme. Con Natsuki, trazamos un plan perfecto, ideal para acabar de una vez por todas con esos tipejos y quitarles las ganas de maltratar pokémon.

Anclamos y el capitán dijo que nos esperaría. Le agradecimos y descendimos, poniendo en marcha nuestro plan…

Nuestro plan era internarnos ingenuamente entre el follaje de la isla… claro, cuando llegamos a mitad de camino nos dimos cuenta que no era tan buen plan.

“-Tengo miedo, Natsuki, siento que me están observando- decía mientras caminábamos sin descanso por entre las palmas y los manglares.”

“-Sí, lo sé… hay cientos de pokémon a nuestro alrededor.”

“-Espero que solo sean pokémon… ¿Dónde estarán esos tipos?”

De pronto oímos una nerviosa conversación…

“-¡Déjenme, suéltenme!”

“-Silencio, niño, quédate quieto o te arrancaré las pestañas.”

La voz del criminal era inconfundible, se trataba de Inu. Pero no sabíamos a quien maltrataban, así que decidimos adelantar el paso rápido para ayudar a esa persona.

Luego de correr un poco y quitar el follaje de nuestro camino, se presentaron los dos asesinos sosteniendo de un brazo a un niño pequeño de no más de diez años. Era delgado y estaba ataviado con ropas sueltas y cómodas, posiblemente para combatir el clima caluroso y húmedo de esa isla. No perdimos tiempo y nos adelantamos a ayudarlo.

No alcanzamos a dar cinco pasos que una trampa se activó y nos capturó como un par de Chilliarmy…



“-¡Maldita sea!- gritó desaforadamente mi compañera-. ¿Cómo hacen colocar estas trampas tan rápido?”

“-¡Ja! Sabíamos que nos seguían, ¿creen que somos idiotas? Y esta vez las atrajimos con algo que no puede defenderlas, este niño al que también secuestraremos. Ya no se creen tan listas, ¿verdad, nenas?”

“-¿Cómo escaparon tan rápido de la ley?- preguntó Natsuki.”

“-No escapamos… tenemos contactos que pagaron bien por dejarnos en libertad- se mofó Jim.”

“-Pues perdieron dinero porque vamos a detenerlos otra vez- dije.”

“-Jejeje, ¿antes o después de que mi Ononokusu las desmaye de un golpe?”

“-Antes- aclaré estúpidamente.”

Jim enredó al niño entre una red mientras éste no dejaba de gritar y gritar desesperado. Se notaba que tenía mucho miedo y un poco de ese miedo se me estaba contagiando… Natsuki no parecía temer y escupía a sus rivales con todas sus ganas.

“-No sirven para nada, son la lacra de este mundo.”

“-Si no sirviéramos para nada, no de preocuparían por sacarnos tan rápido de prisión. Ononokusu, ayúdame a llevarlas.”

“-¡No, eso sí que no! ¡Ataca Hiyakki!- gritó sonriente Natsuki.”

“-¡Tú también, Swanna!”



Los habíamos seguido teniendo en cuenta que podrían tendernos una trampa y estaríamos con las manos atadas, por eso dejamos a un par de pokémon fuera de la pokeball para que nos defiendan.

“-¡Hiyakki, Rayo Hielo al Ononokusu!”

“-¡Swanna, prueba tu Ala de Acero!”

Los dos pokémon atacaron con fuerza a la bestia dragón y lo arrojaron hacia atrás haciéndolo caer y llevarse al suelo consigo a su entrenador. Jim sacó una pokeball.

“-Esto no quedará así… ¡Dasutodasu, aplástalos!”



Yo había visto algunos pokémon feos a lo largo de mi vida pero… ese era la muestra de la fealdad en todo su exponente. Y su olor acompañaba a su imagen, era imposible respirar al tenerlo cerca.

“-¡Dasutodasu, Lanzaporquerías!”

El pokémon desprendió asquerosamente una gran masa babosa de su cuerpo y la lanzó sin piedad contra Hiyakki que quedó planchado en el suelo, muy lastimado. El Ononokusu tomó del cuello a Swanna y lo dio contra el suelo con todas sus fuerzas. Comenzábamos a temer por nosotras mismas y por nuestro pokémon.

“-Aiko, hay que salir de aquí, quítame el brassier.”

“-¡¿Qué?! Oye, yo no soy de esas, ni siquiera en momentos límites como este… Estás muy bonita y todo pero yo…”

“-¡Tú solo quítame el maldito sostén!”

Sí, a veces una tiene que hacer cosas que no son parte de su naturaleza para poder sobrevivir. Mientras los rivales apaleaban a Hiyakki y Swanna, Natsuki y yo nos movíamos frenéticamente intentando liberar nuestras manos para yo poder alcanzar su espalda y desprender el jodido prendedor.

“-¡Ja! Ya comienzan a inquietarse… Ononokusu, acaba con ese pato, usa Avalancha y sepúltalo.”

“-¡Dasutodasu, termina con ese macaco, utiliza Rayo Solar!”

Nuestros pokémon estaban muy debilitados y aunque no dejábamos de darles órdenes, no podían atacar, tenían heridas serias, los oponentes estaban bien entrenados ¡y yo tocándole la espalda desnuda a mi amiga por debajo de la playera como toda una pervertida!

“-Je, me haces cosquillas allí, Aiko, tienes las manos suaves.”

“-No lo hagas más difícil… siento que no es la primera vez que pasas por esta situación.”

“-No, una vez caímos en una trampa con Riko… Je, eso sí fue vergonzoso.”

“-Eres demasiado propensa a las trampas, debo alejarme de ti. Ya lo despendí. Uff, es más difícil de lo que pensaba.”

“-¡Ahora quítamelo y dámelo!”

Lo hice lo más rápido que pude, antes de que Ononokusu llegara a juntar las rocas para el ataque y que Dasutodasu cargara la suficiente energía. Le quité el sostén a mi amiga y se lo dí. Ella quitó de allí una especie de navaja muy filosa…

“-Mira las cosas que tienes allí… si yo fuera un chico me asustaría salir contigo.”

“-Una nunca sabe cuando un pervertido querrá propasarse. Con esto perdería un litro de sangre por cada mano que me ponga encima.”

Con un corte seco caímos de la trampa, algo tarde porque los ataques se estaban ejecutando…

La Avalancha y el Rayo Solar tomaron dirección hacia nuestros pokémon y conociendo la brutalidad de nuestros enemigos sabía que no intentarían debilitarlos sino matarlos, pero tuvimos suerte… Un par de pokémon se cruzaron en el camino de los ataques. Frente a la Avalancha se cruzó un fornido Nageki que sostuvo las piedras con su hercúlea fuerza. Y frente al Rayo Solar cruzó un Morobareru, quien con sus escudos venenosos detuvo el embate del ataque sin ningún problema. Tanto nosotras como nuestros rivales nos sorprendimos por eso.



“-¡Mami, Papi!”

El niño que tenían atrapado entre las redes lloraba desconsoladamente y admiraba hacia a la derecha. Allí habían dos personas adultas, probablemente furiosas, y con una pokebola cada uno en sus manos.

“-¿Mami?- preguntó incrédulo Inu.”

“-¿Papi?- continuó Jim.”

“-¿Qué te hacen estos pillos, hijo?”

El padre era un sujeto de tez morena, rasgos duros y muy robusto, con músculos muy marcados. La madre se adelantó unos pasos, para demostrar que no tenía miedo. Su piel blanca como la nieve y su cuerpo estilizado y firme brillaron frente a sus rivales.

“-Eligieron al niño equivocado para atacar. Morobareru, enséñales un verdadero Rayo Solar.”

“-¡Nageki, Fuerza Bruta!”

“-¡No, es un error, nosotros sólo pasábamos por aquí!- dijo cobardemente Inu.”

“-¡No, mami, ellos me pegaron!”

“-¡Callate, niño!- intentó silenciarlo Jim.”

Claro, se dieron cuenta tarde del error que cometían. Natsuki y yo nos reímos y los despedimos agitando las manos. Ellos parecían estar viendo un fantasma…

El Nageki atacó primero con todas sus fuerzas, embistiendo al Ononokusu con todo su cuerpo y arrastrándolo como si no pesara nada contra su entrenador hasta aplastarlo contra el árbol más próximo que encontró. Segundos después, el Morobareru cargó su potentísimo Rayo Solar y le disparó a discreción al cuerpo robusto del Dasutodasu. El pokémon fue impulsado hacia atrás, chocó con Jim y juntos quedaron incrustados en la copa de un mangle. Nosotras fuimos a sacarle la red al niño, que terminó siendo nuestra salvación después de todo, aunque quizá podríamos haber salido de esa solas…

“-Uff, tanto mostrar mi arma secreta para nada- dijo Natsuki exhibiendo orgullosa sus pectorales.”

“-Sí, pero a ti no te costó quitarla… No vuelvo hacer una cosa así en mi vida.”

Los padres del niño apresaron a los maleantes sin problemas, ataron sus manos con cuerdas y los llevaron a rastras hacia la solitaria casa donde vivían.

Era un lugar apacible, se notaba a leguas lo tranquilo que era, aunque estaba alejado de todo ambiente social, así como de hospitales y tiendas… pero parecían saber cuidarse solos.

“-Les agradecemos que hayan intentado defender a nuestro hijito. No acostumbramos a tener visitantes y el pobre no supo qué hacer, sino él mismo podría haberles dado una paliza con la fuerza que tiene- nos comentó orgulloso el padre al tiempo que nos invitaba una especie de té de hierbas, de buen sabor, pero muy amargo para mi gusto.”

“-¿Qué van a hacer con ellos? Porque estorban bastante…- se quejó Natsuki.”

“-¡Nos portaremos bien, nos portaremos bien!- decía Inu con el rostro desencajado de miedo, amarrado a un árbol cercano.”

“-Ah, no se preocupen por ellos, los tendremos un momento aquí para que no las molesten en su viaje hacia la Liga Pokémon- dijo sonriente la madre del niño.”

“-Sí, creo que serán un buen entrenamiento para mi Nageki.”

Nos retiramos de allí, sonrientes por lo logrado y más aún al ver las caras de cobardes pidiendo clemencia de Inu y Jim, de los cuales no he vuelto a saber hasta el momento.

Regresamos al barco y partimos viaje rumbo a Isla Eunice para terminar la travesía al fin…

Y así es como llegué hasta donde estoy, la Liga Pokémon. Tuvimos que esperar un par de semanas a que comenzara el evento, en las cuales no dejé de entrenar sin descanso a mis pokémon. Y eso sirvió de mucho, no me arrepiento, porque he llegado a cuartos de final con los mejores entrenadores que conozco.

Mi amiga Natsuki puede ser una de mis rivales en algún momento… También he visto luchar a los demás Legionarios con una elegancia increíble… Me encontré nuevamente con el amable Frei, de Fiore, quien no paró de sorprenderme. En todas sus batallas nunca dejó debilitar a un pokémon. También estaba el odioso Riko, de Hoenn, que apaleaba a sus oponentes con malicia y frialdad. Y pude ver al estratega Sinnoh, Keita, haciéndole dar a sus rivales miles de vueltas hasta que quedaban sin salida y perdían por abandono. Y también a Royta, de Johto, vapuleando con sus brutos pokémon a cualquier rival, era una verdadera máquina de derrotar oponentes. Los cinco Legionarios pasaron a cuartos, junto conmigo y otros dos jóvenes de Odissey que yo no conocía. Ahora estoy esperando el sorteo de las parejas, para saber a quien deberé derrotar para llegar al primer puesto en mi carrera para ser la campeona de mi región.


Nos veremos en el siguiente capítulo! Ahora es cuando comienza la parte emocionante, ¡La Liga Pokémon!


#27

Re: •Legionarios• Capítulo XIX


Hi! Ö Les traigo el capítulo XIX T^T Por fin! :3 Espero que os guste y... Porfavor... ¡Comentad! ;3
Spoiler
-Y aquí estamos, a punto de empezar con los cuartos de final… Las parejas son…- Empieza a decir el presentador. Natsuki y yo cruzamos los brazos y cerramos los ojos mientras con los dedos de los brazos libres que nos quedan los acercamos a nuestros rostros y cruzamos los dedos con los ojos cerrados, esperando no tener que combatir aunque… Claro, es lógico, tarde o temprano, si no perdemos, tendremos que competir. Por una vez mi mente piensa racionalmente, lo sabe, sabe lo que pasará y sabe que tiene que estar concentrada.
-Mira, Aiko, las parejas…- Me susurra Natsu mientras alzamos las dos la mirada.
-¡Aiko vs Riuzaaki Karui! ¡Ryota Tekina vs Frei Akeda! ¡Natsuki Kadha vs Makoto Tokumo! ¡Keita vs Riko!- Anuncia el hombre. Las dos suspiramos aliviadas, mientras yo me encamino hacia el campo de batalla. Tarde o temprano me va a dar un ataque, estoy segura. Natsu me da una palmadita en la espalda mientras me guiña un ojo. Vale… Salgo, lucho y gano y cuando gane salgo del campo de batalla sin caerme ni hacer el ridículo. Creo que ese será un plan perfecto, totalmente perfecto… ¡Dios! Me parezco a Natsuki… Tan seria como ella… ¡A recuperar el optimismo! Mis pokémon me ayudaran y de eso estoy segura…
-¡Vamos a…!- Digo empezando a correr cuando tropiezo con una escalera y me precipito hacia el campo sin tocar si quiera los escalones, aunque… Cuando estoy a punto de darme el gran golpe algo me sujeta.
-¡Dios! Casi te matas, hija mía…- Dice la voz que pertenece a quien me está agarrando. Levanto la vista, es… ¡Frei Akeda!
-Hola…- Dijo algo avergonzada.- Gracias, Frei.- Me froto la cabeza mientras me recuperao del susto.
-¿Pero qué haces? ¡Te toca!- Exclama mientras me empuja hacia el campo.
-Suerte, Aiko…- Me dice Natsu desde la primera fila, la cual está ocupada por los que ya están eliminados y por los que van a luchar ahora.- La vas a necesitar…- Susurra preocupada, de forma que pueda oírla, en sus ojos veo un brillo de preocupación y de broma a la vez, por lo tanto, me confunde. Camino decidida, inspeccionando el terreno que estoy pisando, pues creo que me conviene, no quiero caerme y o matarme mientras me caigo por un agujero causado a causa de un excavar…
-¡Vamos, Aiko! ¿Preparada para la gran paliza de tu vida?- Me dice mi rival: Riuzaaaki Karui. Tiene los ojos marrones y profundos, con una expresión de arrogancia que nunca le abandona, la piel blanca y fina y lleva ropa de deporte. Es arrogante, pesado, engreído… En resumen… Todo lo contrario al chico de mis sueños. Por primera vez, alguien despierta mi instinto de contraataque.
-Cierra el pico, se te va la poca fuerza que te queda, y por supuesto, el coraje y el honor.- Le digo seriamente. Él lo ha dicho fuerte, para que lo oyera todo el estadio, pues yo lo digo aun más fuerte, para que me oiga toda la ciudad. Parece que el público no se percata de nuestro sentimiento de querer matarnos el uno al otro y se lo toma como una broma. Mejor.
-¡Bien dicho, Aiko! ¡Demuéstrale de lo que eres capaz!- Me grita Natsuki animándome.
Sonrió ante el comentario de mi amiga, parece que esto va a ser divertido.
-¡Adelante!- Dice el árbitro.
-¡Swanna! ¡Adelante!- Exclamó. El precioso y elegante Swanna sale de su pokebola desplegando las alas y mirando con sus brillantes ojos a Riuzaaki, el cual bufa mientras lanza a su pokebola al aire.
-¡Vamos, Aekeosu! ¡Aplástale!- Dice Riuzaaki. Una especie de pájaro prehistórico salta al campo de batalla e intercambia una mirada de rivalidad con Swanna, los dos baten las alas, bajan las cabezas al parecer en señal de respeto y levantan el vuelo: parece que se llevan bien.
-¡Swanna! ¿Pasa algo, querida?- Digo mirándole para llamar su atención, pero al parecer, no me hace caso.
-¡Aekeosu, deja de hacer tonterías y ponte serio!- Replica Riuzaaki con gesto malhumorado, parece que quiere acabar conmigo YA.
-Ignorante…- Susurro por lo bajo para que nadie pueda oírme.
-¡Aekeosu, triturar!-Exclama Riuzaaki. Aekeosu se lanza hacia Swanna, preparando su ataque para destrozar a Swanna.
-¡Esquivar, Swanna y ventisca!- Ordeno fijando mi vista en mi pokémon para que este no sea dañado. Swanna empieza a volar alto, cada vez más alto para que Aekeosu no pueda pillarle, pero su huida es imposible y Aekeosu agarra con sus colmillos la pata de Swanna y empiezaó a zarandear a Swanna, soltándole después haciendo que el cisne sea catapultado hacia el techo, después, lo agarra por el cuello y lo lanza al suelo.
-¡No, Swanna! ¡Abre los ojos, no te estampes!- Exclamo llena de terror, por suerte, mi pokémon me oye y planea sobre el suelo a apenas un metro, dando una vuelta al campo mostrando su dañado pero resistente cuerpo.
-¡No!- Exclama Riuzaaki.
-¡Oh, sí! ¡Swanna, ventisca!- Swanna empieza a batir sus alas creando un aire gélido que lo congela todo y Aekeosu cae al suelo inevitablemente con las alas congeladas y temblando de frio.
-¡No! ¡Levántate y dragoaliento!- Exclama Riuzaaki, pero no hay respuesta, es mi oportunidad.
-¡Swanna, ala de acero!- El cisne vuela hasta Aekeosu haciéndole un corte en la tripa y mandándolo a volar.
-¡Despierta!- Grita Riuzaaki desesperado, pero el pokémon gime de dolor en el aire mientras Swanna vuela a su alrededor.
-¡Huracán!- Swanna empieza a dar vueltas rápidamente formando un huracán en el cual se encuentra atrapado Aekeosu. Cuando Swanna deja de volar Aekeosu cae al suelo debilitado y, así, Swanna puede posarse en el suelo a reposar la pierna que no para de sangrar, al igual que el cuello.
-¡Retírate, Swanna!- Exclamo. Pero Swanna mira a Riuzaaki amenazante esperando a su siguiente pokémon.
-¡Aekeosu está fuera de combate, Swanna es el ganador!- Anuncia el árbitro levantando mi banderita.
-¡Cabezota!- Le riño mientras este levanta el vuelo.
-¡Vamos, Enbuoo!- Dice decidido. El pokémon ígneo salta al campo decidido, mirando a Swanna con crueldad, tengo el presentimiento de que… Sí, algo va mal.
-¡Swanna, huracán!- Digo mientras Swanna hace lo mismo que antes ha hecho con Aekeosu.
-¡Enbuoo, lanzallamas contra el huracán y machada contra Swanna!- Ahora el huracán es un huracán de fuego, un ardiente fuego que calienta todo el campo de batalla y que cubre de humo todo el cielo, haciendo que Swanna baje a respirar un poco del aire que queda sin ser contaminado. Cuando Swanna baja a respirar, Enbuoo se le lanza encima y le golpea disparándole hacia el huracán, Swanna está atrapado dentro y está siendo abrasado por las llamas y brutalmente sacudido dentro del huracán, en un segundo, el huracán se desvanece y Swanna cae debilitado al suelo y malherido.
-¡Oh, no! ¡Swanna!- Meto a Swanna en la pokebola rápidamente sin dudarlo un solo segundo.
-¡Swanna está debilitado, Enbuoo es el ganador!- Esta vez el árbitro levanta la banderita de Riuzaaki.
-Esto no ha terminado, Karui.- Anuncio mientras saco una pokebola.- ¡Leopardas!- El pokémon cae sobre el campo a cuatro patas y me lanza una mirada de complicidad y sonrie.
-¡Empezemos!- Me reta Riuzaaki.
-¡Leopardas, garra umbría!- Leopardas empeieza a correr hacia Enbuoo y le corta el pecho, Enbuoo empieza a sangrar y a gritar en el suelo, pero no se rinde tan fácilmente.
-¡No! ¡Enbuoo, usa machada!- Enbuoo golpea a Leopardas y le envía a volar unos cuantos metros hasta que mi compañero chica contra una roca y se hace una herida en la espalda.
-¡Leopardas, cuchillada!- Leopardas corta el cuerpo de Enbuoo que ya no soporta más ataques y cae al suelo, pues ha perdido demasiado sangre.
-¡No! ¡Maldita sea!- Grita Riuzaaki desesperado metiendo a Enbuoo en su pokebola.
-¡Enbuoo está fuera de combate, Leopardas es el ganador!- El árbitro levanta mi bandera… ¡Sólo un pokémon más! Que nervios.
-¡Vamos, Zuruzukin!- Exclama Riuzaaki sacando a una especie de lagartija de su pokebola.
-¡No me ganarás!- Digo intentando enfadarle, esfuerzo infantil pero útil, pues lo he conseguido.
-¡Cierra el pico! ¡Zuruzukin, golpe cabeza!- Esta rojo, rojo un tomate, lo cual hace bastante gracia. ¿Golpe cabeza? Ese ataque podría hacerlo su entrenador perfectamente... Bueno, mejor dejo de pensar en tonterías y ayudo a Leopardas a salir de esta.
-Leopardas, esquivar y tajo aéreo.- Digo calmada, al parecer, que no me preocupe por su peligrosidad le molesta mucho a Riuzaaki, incluso hace gracia. Zuruzukin va de cabeza contra Leopardas, el cual da un salto para golpear la espalda de Zuruzukin.
-¡Gírate y demolición!- Ordena Riuzaaki. Pese al dolor sufrido, Zuruzukin se gira y golpea salvajemente a Leopardas.
-¡No! ¡Levántate, Leopardas!- Pero no me hace caso, esta en el suelo, con algunas costillas rotas y no puede levantarse.
-¡Triturar!- Exclama Riuzaaki, no puedo evitar gritar…
-¡No! ¡Leopardas, no!- Mis gritos de agonía se oyen por todo el campo, pero no me importa… Debo despertar a Leopardas. Todo está pasando tan rápido… En un segundo Riuzaaki se ha lanzado contra Leopardas y pretende acabar con él, pero mi pokémon no lo permite y se despierta, esquivando el ataque por muy poco.
-¿Cómo…?- Riuzaaki parece confuso (y yo también lo estoy) pero debo alegrarme… A ver, pensémoslo, es mi oportunidad.
-¡Golpe aéreo!- Leopardas remata al Zuruzukin con un golpe aéreo. No puedo creerlo… ¿Es lo que creo? ¡Sí! ¡He ganado! ¡Paso a las semifinales!
-¡Zuruzukin ha sido derrotado, Leopardas es el ganador! ¡Aiko pasa a las semifinales!- Anuncia el árbitro.
-¡Qué demonios…!- Exclama Riuzaaki mientras va al centro del campo a reunirse conmigo para darnos la mano.
-Has llegado muy lejos, Riuzaaki. Pero se termina aquí.-Digo mientras le doy la mano, él la estrecha a regañadientes y gira la mirada para no mirarme. Ya estoy bien, muy tranquila, siento que me he quitado un peso de encima, por fin he dado un paso más.
Me encamino hacia las gradas para sentarme junto a Natsuki, que se me tira encima para abrazarme solo salir del campo.
-¡Enhorabuena, tenías el partido ganado desde el principio!- Me dice mientras me abraza tan fuerte que casi me ahoga.
-¡Ya, suéltame!- Grito entre carcajadas. Natsuki me suelta sin dudarlo, me mira sonriente, me toma de la mano y me lleva hasta las gradas para sentarme junto a ella.
Nos pasamos unos escasos segundos mirando el campo de batalla mientras aguardamos a los siguientes entrenadores.
-¿Quién toca ahora?- Pregunto. Con la emoción se me ha olvidado todo.
-Frei Akeda vs…-Natsuki duda en decir esas últimas palabras, me pregunto si realmente será capaz… Se queda callada durante unos instantes, al parecer, abandona la ciudad para irse a otro lugar más lejano.
-¡Natsu!- Le grito mientras la sacudo para llamar su atención.
-Ryota.- Dice al darse cuenta de su ausencia. Apoyo mi espalda en la silla mientras Natsuki se pierde en sus ideas.
Dos chicos entran en el campo mirándose fijamente a los ojos y, no es una mirada de amistad precisamente, si no de rivalidad. Sonrío y miro a Frei. Parece decidido. Me quedo mirando el campo de combate, como si estuviese concentrada en lo que iba a pasar, pero en realidad mi mente estaba en blanco.
-¡Empieza el combate!- Grita el árbitro levantando las dos banderitas. Esta vez, Frei tiene la roja y Ryota la azul.
-¡Vamos allá!- Exclaman los dos a la vez mientras lanzan la pokebola al aire. Frei saca a Kokoromori y Ryota a Roopushin.
-No te lo pondré fácil, Akeda.- Dice Ryota mientras dibuja en su rostro una mirada maliciosa. Frei suelta una risita alegre: Empieza el combate.
-¡Kokoromori, bola sombra!- Ordena Frei señalando a Roopushin. Kokoromori empieza a cargar en sus patitas una gran cantidad de energía que no parece de este mundo, después la suelta y la lanza hacia Roopushin, que espera una orden de su entrenador.
-¡Esquivar y fuerza bruta!- Exclama Ryota con decisión. El pokémon intenta escapar pero es embestido por el bola sombra, que ya estaba demasiado cerca. Con una sacudida de cabeza se recupera y va corriendo hacia Kokoromori para embestirle.
-¡Vuela!- Grita Frei antes de que el feroz compañero de batalla de Ryota embista a su compañero. Kokoromori alza el vuelo y, por mucho que Roopushin salte y salte fuera de sí para atraparle, todo el mundo sabe que es imposible.
-¡Tajo aéreo!- Sigue ordenando Frei. Kokoromori se lanza en picado contra Roopushin para cortarle.
-¿Qué estás haciendo Frei? Ese ataque apenas le hará cosquillas.- Se burla Ryota.- Ultrapuño…- Dice mientras se pone la mano en la cara y empieza a reír.
-¡Ahora!- Frei hace caso omiso a las palabras de Ryota y para su ataque antes de chocar contra su enemigo, entonces, cuando Roopushin va a golpearle con su ultrapuño, da unos cuantos giros alrededor del brazo de Roopushin quedando a su lado.
-¡Eh!- Exclama Ryota para llamar la atención de Roopushin.
-¡Bola sombra!- Kokoromori lanza una especie de energía fantasmagórica contra la espalda de Roopushin; este camina unos cuantos metros para liberarse del dolor.
-No está nada mal, Frei.- Le felicita Ryota.- Pero… ¡Roopushin, roca afilada!- Roopushin golpea el suelo haciendo que una docena de rocas salgan disparadas contra Kokoromori, el cual, desesperado intenta escapar de ellas pero es tocado de todos modos.
-Levántate, Kokoromori y premonición.- Kokoromori se reincorpora y tortura el cuerpo de Roopushin con su mente, Roopushin se retuerce en el suelo, sin saber qué hacer.
-Roopushin, ultrapuño.- Roopushin se levanta de golpe y golpea a Kokoromori dejándole tendido en el suelo.
-¡Bola sombra!- Grita Frei con todas sus fuerzas. Kokoromori golpea con su bola sombra el pecho de Roopushin, que suelta un agonizante grito.
-¡Fuerza bruta!- Roopushin, pese a su dañado cuerpo corre en dirección a Kokoromori planeando golpearlo.
-¡Otro bola sombra!- Exclama Frei. Roopushin golpea a Kokoromori justo en el momento en que este lanza el bola sombra, en consecuencia, los dos son impulsados hacia atrás y son gravemente dañados.
-¡Ultrapuño!- Roopushin corre como puede hacia Kokoromori, este último, lejos de esquivarlo mira a su entrenador esperando alguna orden.
-Tajo aéreo.- Kokoromori se levanta como puede y vuela hasta el dañado pecho de Roopushin, golpeando justo en la herida del bola sombra. Roopushin, furioso por el golpe recibido, termina de cargar el ultrapuño que, sumado a su furia, deja a Kokoromori debilitado. Frei mete a Kokoromori en la pokebola y saca una nueva planeando acabar con Roopushin.
-¡Kokoromori está fuera de combate, Roopushin es el ganador!- Anuncia el árbitro levantando la banderita de Ryota.
-¡Daikenki, acua jet!- Frei lanza una pokebola al aire, de la cual sale Daikenki. El pokémon es cubierto de agua y sale disparado contra Roopushin, este cae debilitado al instante y Riko lo mete en su pokebola.
-¡Roopushin está debilitado, Daikenki gana!- El árbitro levanta esta vez la banderita de Frei.
-¡Abagoora, rayo hielo!- Ya ni si quiera esperan a sacar a sus pokémon para que se acostumbren, directamente lo sacan y mientras la pokebola esta al aire ordenan el ataque, están realmente emocionados por el combate.
Abagoora dispara un rayo hielos solo aterrizar sobre el campo, Daikenki intenta esquivarlo pero su pie es congelado y pegado al suelo.
-¡Otro rayo hielo, Abagoora, al suelo!- Abagoora congela todo el suelo para adaptarlo, mientras el suelo se congela, Daikenki salta para no quedar pegado al suelo y espera la orden de su entrenador.
-¡Megacuerno!- Exclama Frei. El cuerno que tiene Daikenki en la cabeza empieza a brillar y golpea el suelo para liberar a Daikenki, este corre hacia Abagoora y le golpea, haciéndole retroceder.
-¡No te lo permito! ¡Abagoora agárralo!- Abagoora agarra el cuerno de Daikenki y este deja de perforarle la roca que tiene en el pecho.
-¡No! ¡Daikenki libérate!- Daikenki se mueve violentamente y al fin consigue liberarse de su contrincante.
-¡Terremoto!- El suelo empieza a temblar y Daikenki cae al suelo, intentando levantarse, pero es dañado por las rocas que van saltando por el campo.
-¡Megacuerno!- Daikenki lanza a Abagoora al aire y este cae con un golpe seco al suelo.
-¡Rayo hielo!- Grita Riko, dejándose llevar, los dos piensan en la victoria y no aflojaran ni un solo segundo, o al menos eso es lo que parece.
-¡Acua jet!- Grita Frei sonriente. El ranger tiene todas las de ganar, tengo la impresión de que tiene un montón de ases bajo la manga. Daikenki se lanza sobre el rayo hielo y golpea a Abagoora con la potencia del agua y la dureza del hielo.
-¡Cascada!- Ordena Ryota. Una gran cantidad de agua cae sobre Daikenki con la potencia de una cascada, Daikenki cae al suelo, simplemente no puede mantenerse en pie.
-¡Daikenki, Excavar!- Daikenki hace un agujero en el suelo y se mete dentro, el agua cae dentro del agujero formando un canal subterráneo.
-¿Dónde…? ¡Excavar!- Grita Ryota.
-¡Sal y megacuerno!- En el momento en el que Abagoora va a saltar para producir otro terremoto, Daikenki sale del suelo cubierto de hielo y golpea a Abagoora dejándole debilitado. Ryota mete a Abagoora en su pokebola.
-¡Abagoora está debilitado, Daikenki es el ganador!- El árbitro vuelve a levantar la banderita de Frei.
-¡Kurimugan, adelante!- Ryota saca a su último pokémon, que parece una auténtica bestia.
-¡No te dejes vencer, Daikenki! ¡Megacuerno de nuevo!- Daikenki golpeó el cuerpo de Kurimugan que retrocedió en seguida.
-¡Kurimugan, fuerza bruta!- Kurimugan golpea brutalmente a Daikenki dejándole en el suelo.
-¡Daikenki, acua jet!- Daikenki se levanta lentamente y golpea a Kurimugan, que grita a causa del dolor.
-¡Golpe aéreo!- Grita Ryota. Kurimugan levanta el vuelo y corta el pecho de Daikenki rematándole. Frei mete a Daikenki en la pokebola.
-¡Daikenki está debilitado, Kurimugan es el ganador!- Anuncia el árbitro levantando la banderita de Ryota.
-¡Mebukijika!- Grita Frei sacando a su último pokémon. Esto esta interésante.
-¡Kurimugan, fuerza bruta!- Ordena Ryota, pensando que ya tiene todo ganado.
-¡Rayo salvaje y doble filo!- Dice Frei sin compasión, ese ataque dejará K.O a Kurimugan, que es electrocutado y cortado, en consecuencia, cae debilitado.
-¡Kurimugan está fuera de combate, Frei Akeda es el ganador!- Anuncia el árbitro. Frei se reúne con Ryota en el campo y ambos se dan la mano.
-Enhorabuena.- Le dice Ryota estrechando la mano de Frei.
-Me lo has puesto difícil.- Responde Frei imitando el gesto de Ryota. Ambos se van del campo, cada uno por un extremo.
-¡Frei ha ganado!- Le digo a Aiko dándole un empujón para que me escuche.
-Sí.- Es la única respuesta que escucho de Natsuki, por lo menos sonríe mientras me lo dice, parece nerviosa, el siguiente combate es el suyo.
-Suerte.- Le digo dándole una palmadita en la espalda.
Natsuki me lanza una mirada rápida y baja las escaleras para entrar en el campo, se queda en la entrada y respira hondo.
Continuará…

¡Bye~! ;3
#28

Re: •Legionarios• Capítulo XVII


que bien enserio genial dos combate seguiditos :shock: :roll: tendré que esperar días XD posteean rapido no se los he dicho ya? :twisted: bien seria genial que la final fuera Aiko vs. Frei aunque me gustaria un Aiko vs. Natsuki jeje


rock xD
#29

Re: •Legionarios• Capítulo XVIII


;3 Bueno chicos, la segunda parte de los cuartos de final, pero antes... ¡COmentarios!
Bueno, a la unica persona que ha comentado T.T
Jeje, no tantos dias, solo dos, el problema es que lo he puesto tarde porque no tengo internet y tengo que ir a casa de una amiga, y en cuanto a lo de los combates -w- te puedo asegurar que no tengo ni la mas minima idea de cuales seran e_e asi que no puedo decirlo -w- Y bueno, ahí va:
XVIII
Spoiler
-¡Vamos, Natsuki! ¡Ánimo!- Exclamo moviendo los brazos de un lado para otro. Natsuki se gira buscándome con la mirada, cuando al fin me encuentra, levanta la mano hasta la altura de su mejilla y, sin moverla, sonríe. De repente, Frei aparece por donde va a salir Natsu y le da una palmadita en la espalda susurrándole algo.
-¿Y bien?- Alcanzo a oír. Puedo diferenciar la voz de Frei preguntándole eso a Natsuki, la cual adopta una expresión seria de inmediato.
-Dile que no hace falta que me de consejos.- Dice Natsuki un poco más fuerte.- Que le demostraré mis propias técnicas ya que, malas del todo, no son. – Continúa Natsu. Después sigue su camino hasta su puesto de batalla, mira a su alrededor y saca su pokebola rápidamente.
-¡Natsuki Kadha!- Exclama la chica con cierta rivalidad. Tiene el pelo castaño claro, ondulado y largo, tanto que le cubre toda la espalda. Lleva un vestido rosa, con algunos adornos blancos y unas cuantas flores rojas y lleva unas zapatillas de ballet de un color rosa pálido.
-Melissa Lovegod, encantada.- Dice Natsuki, con su típico posado serio.
-¡Vamos allá!- Exclama Melissa repentinamente.- ¡Marakacchi!
-¡Vamos allá!- Esa es la respuesta de Natsuki.- ¡Gochiruzeru!
Las dos pokémon se mueven con gracia sobre el campo, mostrando su cuerpo bonito, elegante, carismático, grácil y, sobre todo, fuerte y poderoso.
-¡Venga, Gochiruzeru!- Exclama moviendo los brazos. Natsuki gira la cabeza para mirarme y sonríe.
-¡Gochiruzeru, energibola!- Exclama Natsuki. Gochiruzeru empieza a crear una bola de energía verde con sus manos, cuando ya esta creada la lanza hacia Marakacchi, que salió disparado unos cuantos metros.
-¡Levántate, Marakacchi!- Ordena Melissa. Marakacchi se levanta lentamente y, mientras se tambalea de un lado hacia otro, consigue llegar de nuevo delante de su entrenadora.- ¡Bien! ¡Pin misil!- Le dice Melissa a Marakacchi. El pokémon toma aire y dispara una especie de semillas brillantes que golpean a Gochiruzeru en la barriga. Gochiruzeru retrocede un poco con los “brazos” en el estómago y con un ojo cerrado.
-¡Gochiruzeru, psíquico!- Dice Natsuki. Los ojos de Gochiruzeru empiezan a brillar, extendiendo el color azul y volviéndolo más brillante hasta que los ojos de Gochiruzeru parecen dos zafiros brillantes. De repente, Marakacchi empieza a flotar y a gritar, el poder oscuro de Gochiruzeru le oprime el cuerpo y le hace polvo.
-¡Marakacchi!- Grita Melissa desesperada.
-¡Gochiruzeru, sube a Marakacchi lo más alto que puedas!- Ordena Natsuki. Gochiruzeru sube a Marakacchi a la misma altura que las últimas gradas, tal y como le ha dicho su entrenadora. Una vez arriba, Gochiruzeru suelta a Marakacchi, que cae formando un estrepitoso ruido que rompe rocas y forma un enorme cráter en el suelo.
-¿Ma- Marakacchi?- Pregunta Melissa asustada. Sorprendentemente, Marakkachi se levanta como puede y va hacia Gochiruzeru, con una mirada de fuego en sus ojos.
-¿Cómo puede ser?- Pregunta Natsuki anonadada, y al parecer, no es la única, pues a Melissa se le quedan los ojos como platos.
-¡Marakacchi, pin misil de nuevo!- Ordena Melissa sacudiendo la cabeza.
-¡No podrás conmigo! ¡Gochiruzeru, pulso umbrío!- Gochiruzeru se lanza encima de Marakacchi golpeándole con un pulso umbrío, derribando a Marakacchi.
-¡Marakacchi está fuera de combate! ¡Gochiruzeru es el ganador!- Exclama el árbitro levantando la banderita de Natsuki. Melissa mete a Marakacchi en la pokebola y saca a su Dageki.
-¡Oh, no! ¡No lo conseguirás!- Le grita Melissa a Natsuki, esta última suelta una risita.- ¡Nageki!
-Bff… Usaré otro pokémon. Gochiruzeru, vuelve.- Natsuki mete a Gochiruzeru en la pokebola.- ¡Erufuun! Con esto me basta y me sobra.- Dice Natsuki muy decidida.
-¡Créetelo!- Dice Melissa enfadada.- ¡Nageki, golpe roca!- Nageki se dispone a golpear a Erufuun cuando este último recibe las órdenes de Natsuki.
-¡Erufuun, salta y polvo veneno!- Exclama Natsuki justo a tiempo. Erufuun salta encima de Nageki y se engancha a su nuca, el karateka se sacude para quitarse al pequeño pokémon de encima, pero no lo consigue. De nuevo, Erufuun salta y esta vez se pone en la cabeza del pokémon karateka que, desesperado, se pone las manos en la cabeza para quitarse a Erufuun encima, pero el pokémon es escurridizo y no se deja agarrar. Por fin, Erufuun deja caer unos polvos morados sobre el rostro del karateka y este es envenenado.
-¡Nageki, golpe karate!- El pokémon consigue agarrar a Erufuun y lo lanza contra una roca.
-¡Erufuun, bola sombra!-El bola combro golpea el puño del karateka, el cual sale impulsado hacia atrás unos cuantos metros. Después, Nageki se levanta y golpea a Nageki, haciendo que se rompa también la roca en la cual está apoyado. El pequeño pokémon se lamenta con un agudo grito por el golpe recibido.
-¡Ah, no! ¡Erufuun, bola sombra!- Erufuun se levanta con su pequeño cuerpo dañado y forma un bola sombra que golpea el cuerpo de Nageki sin compasión. Nageki empieza a perseguir a Erufuun para golpearle, pero Erufuun empieza a correr como si escuchara los pensamientos de Natsuki.
-¡Golpe karate!- Ordena Melissa. Nageki empieza a perseguir a Erufuun que corre con sus pequeñas patitas, bastante apurado.
-¡Escapa, Erufuun!- Ordena Natsuki para que su pequeño compañero no reciba ningún golpe.
-¡Agárrale!- Grita Melissa como si eso fuese una partida de pilla pilla.
-¡Erufuun, pasa por debajo de sus piernas y bola sombra a su espalda!- Dice Natsuki decidida. Erufuun se desliza por debajo de las piernas de Nageki, que cierra las piernas para atraparlo, pero ya es demasiado tarde. Nageki se le engancha a la espalda como si fuera una garrapata, crea una bola sombra y le golpea con este. Nageki cae al suelo, avergonzado por haber sido derrotado por un insignificante y minúsculo pokémon. Melissa mete a Nageki en la pokebola y se dispone a sacar a su siguiente y último pokémon.
-¡Nageki está fuera de combate, Erufuun es el ganador!- Anuncia el árbitro levantando la banderita de Natsuki de nuevo.
-¡Dageki, venga a tu compañero!- Un pokémon igual que Nageki pero en color azul salta al campo decidido a acabar con el pequeño Erufuun.
-Bueno, Erufuun, vamos allá.- Le anima Natsuki mientras levanta el puño a la altura de sus ojos.
-¡Dageki, doble patada!- Exclama Melissa. Dageki salta y gira en el aie, dándole dos patadas al pequeño Erufuun que de nuevo, se estampa contra una roca rompiéndola. Erufuun cae debilitado al suelo sin fuerzas ni para ir a buscar consuelo a su entrenadora. Natsuki mete a Erufuun en su pokebola y saca la última.
-¡Erufuun está fuera de combate, Dageki es el ganador!- Dice el árbitro. Por primera vez levanta la banderita de Melissa que empieza a saltar de alegría.
-¡Vamos, esto no ha terminado! ¡Chirachiino!- Dice Natsuki. El pequeño pokémon salta sobre el campo elegantemente con una de sus patitas en el cuello.
-¡Dageki, demolición!- Dice Melissa. No se burla del aspecto inofensivo del pokémon, pues ha aprendido la lección con el anterior. Dageki se lanza hacia Chirachiino decidido a romperlo en mil pedacitos.
-¡Chirachiino, esquivar y acua cola!- Ordena Natsuki. Chirachiino salta ágilmente mientras su cola se cubre de agua y golpea a Dageki en la espalda como si fuese un látigo, incluso con mayor potencia.
-¡Dageki, golpe karate!- Dageki se gira rápidamente para golpear al pequeño Chirachiino, que se mueve para no ser golpeado y cae al suelo esquivando todos los ataques de Dageki.
-¡Chirachiino, recurrente!- De repente Chirachiino se queda quieto y mientras Dageki alza el brazo para golpearle, Chirachiino le escupe a Dageki unas cuantas semillas a la cara haciendo que retrocediera.
-¡Dageki, doble patada!- Dageki salta y le da dos patadas a Chirachiino, que sale disparado hasta el otro extremo del campo.
-¡Chirachiino, pedrada!- EL pokémon empieza a lanzarle piedras a Dageki, haciendo que caiga al suelo.- ¡Ahora acua cola!- Chirachiino empieza a azotar a Dageki como si su cola fuera un látigo.
-¡Coge a Chirachiino!- Exclama Melissa, pero es imposible, Chirachiino no se deja.
-¡Chirachiino, acua cola!- De nuevo, Chirachiino golpea a Dageki.- ¡Ahora pedrada y después recurrente!- Ordena Natsuki sin piedad. Chirachiino apedrea a Dageki y después le golpea con recurrente. Por fin, Dageki cae debilitado.
-¡Dageki está fuera de combate, Chirachiino es el ganador! ¡Natsuki Kadha pasa a las semifinales!- Anuncia el árbitro. Natsuki corre hacia donde esta Chirachiino y abraza su suave, tierno y pequeño cuerpo.
-Has ganado.- Dice Melissa acercándose a Natsuki y estrechándole la mano.- Enhorabuena.
-Gracias…- Dice Natsuki correspondiéndole, después, se encamina hacia las gradas, sube las escaleras y cuando llega hasta mí me abraza llorando de la emoción.
-¡Pasamos a las semifinales!- Exclamo abrazándola y empezando a llorar también. Por un momento me parece que Riko sonríe pero… ¿Qué estoy diciendo? De repente empiezo a reír por la estupidez que acababa de pensar. Después de un rato abrazándonos entran los últimos contrincantes, las dos nos sentamos y los dos chicos entran al campo decididos.
Después del combate de Natsuki, dos chicos entran en el campo: Keita y Riko. Los dos sonríen al sacar las pokebolas, los dos sienten que van a ganar, lo quieren… Pero, solo uno irá a las semifinales y eso, es algo que todos los que hemos venido aquí queremos y algo que muy pocos han conseguido.
-¡Nattorei, ayúdame a ganar esto!- Grita Riko emocionado por el combate. En sus ojos se pueden distinguir varias emociones: Felicidad, miedo, valor, emoción,… En cualquier caso, el pokémon que sacó a combatir parecía tan decidido como su entrenador.
-¡Vamos, Desukan!- Exclama Keita poniendo a su pokémon frente al de Riko.
-¡Nattorei, latigazo!- Ordeno Riko. Su pokémon golpeó a Desukan con un látigo en el hombro, haciendo que automáticamente se llevará la “mano” al hombro.
-¡Desukan, viento aciago!- De repente, un aire que corta todo a su paso cubre todo el campo, es tan fuerte que el árbitro retrocede hasta quedar fuera del campo para que el aire, que parece salir de las manos de Desukan, no le haga daño. El viento golpea el cuerpo de Nattorei, que gime de dolor a causa de los cortes que el viento aciago le ha provocado.
-¡Nattorei…!- Dice Riko cuando el viento ha cesado.- ¡Giro bola!- De repente Nattorei empieza a girar a una velocidad impresionante y golpea a Desukan duramente.
-¡Desukan, energibola!- Desukan empieza a mover las manos rápidamente mientras se ríe y lanza una bola de energía hacia Nattorei.
-¡Nattorei, latigazo al energibola y después a Desukan!- Nattorei golpea al energibola como si fuese una pelota de beisbol y lo la lanza contra Desukan, la energibola golpea el cuerpo del pokémon haciendo que suelte un alarido de dolor, y otro alarido más fuerte se oye por todo el campo cuando Nattorei le golpea con su brazo/tentáculo (lo que sea) como si fuese un látigo.
-¡Desukan, poder oculto oscuro!- Desukan golpea a Nattorei con una onda oscura. Nattorei sacude todo su cuerpo y vuelve a mirar a Desukan fijamente.
-¡Nattorei, giro bola!- Nattorei empieza a girar y golpea a Desukan llevándolo hasta la pared que limita el campo y, sin parar de girar, le oprime el cuerpo contra la dura roca de la cual está hecha la pared. Desukan está debilitado y, por lo tanto, Keita le mete en la pokebola.
-¡Desukan está fuera de combate, Nattorei es el ganador!- Anuncia el árbitro.
-¡Gamageroge, acabemos con esto!- Exclama Keita. Un pokémon parecido a un sapo salta al campo con la mirada perdida. Nattorei le mira con dureza y mueve sus “brazos” frenético.
-¡Nattorei, golpe aéreo!- Nattorei se lanza contra Gamageroge y le impulsa hacia atrás.
-¡Gamageroge, tierra viva!- Gamageroge salta y algunos trozos de tierra saltan y golpean a Nattorei, que se ve obligado a dejar de levitar a causa de los golpes recibidos mientras estaba en el aire.
-¡Nattorei, giro bola!- Nattorei se lanza contra Gamageroge y le golpea con su cuerpo girando a cientos de km por hora. Gamageroge se levanta como puede y mira a Nattorei con furia.
-¡Gamageroge, onda lodo!- Gamageroge golpea a Nattorei con onda lodo mientras nattorei, ya sin fuerzas para nada, se cae al suelo sin poder hacer nada más.
-¡Nattorei está fuera de combate, Gamageroge es el ganador!- Dice el árbitro levantando la banderita de Keita.
-¡Warubiaru, ayúdame!- Exclama Riko decidido. El cocodrilo salta al campo rugiendo al aire.
-¡Gamageroge, onda lodo!- Exclama Keita. Warubiaru se tira al suelo para esquivar el araque de Gamageroge y sonríe maliciosamente.
-¡Warubiaru, triturar!- Warubiaru se lanza ágilmente hacia Gamageroge y empieza a morderle la pierna y a sacudirle, el pokémon sapo se tira al suelo con un músculo desgarrado y empezando a gritar.- ¡Roca afilada!- Continua Riko. Warubiaru golpea al suelo y unas cuantas rocas se lanzan contra Gamageroge golpeándole, abriéndole nuevas heridas y torturándole al rozar el musculo desgarrado a causa del triturar.
-¡No, Gamageroge! ¡Tierra viva!- De nuevo, la tierra golpea a Warubiaru y lo sacude haciendo que caiga al suelo.
-¡Warubiaru, roca afilada!- Grita Riko. Unas cuantas rocas golpearon el pesado cuerpo de Gamageroge, que se debilito después de unos segundos resistiéndose. Keita lo metió en su pokebola y suspiró.
-¡Gamageroge está fuera de combate, Warubiaru es el ganador!- El árbitro levanta la bandera de Riko mientras Keita saca a su último pokémon.
-¡Tabunne, adelante!- Exclama Keita. Una especie de cerdito rosa (y bastante cursi) salta al campo, aunque parece bastante inofensivo comparado con ese cocodrilo que tiene delante.
-¡Warubiaru, triturar!- Ordena Riko, que ya siente la sensación de la dulce victoria. Tabunne intenta escapar pero es demasiado lento y Warubiaru le coge con sus fuertes y afilados dientes empezando a sacudirle y dejando graves heridas a su cuerpo.
-¡Tabunne, bola sombra!- Un bola sombra golpea el cuerpo de Warubiaru, que pese a retroceder unos cuantos metros, le devuelve una mirada de fuego a Tabunne.
-¡Warubiaru, colmillo rayo!- Grita Riko. Los dientes de Warubiaru se cubren de electricidad y agarrar a Tabunne, electrocutándolo y dañándole, dejándole casi muerto en el campo de batalla. Keita mete a su pequeño pokémon en la pokebola y cierra el puño con fuerza.
-¡Tabunne está fuera de combate, Warubiaru es el ganador! ¡Riko pasa a las semifinales!- Dice el árbitro levantando la banderita de Riko.
Los dos contrincantes van hacia el medio del campo, se dan la mano y se van.
¡Natsuki y yo habíamos pasado a las semifinales! ¿Nos tocaría enfrentarnos? ¿Quién sabe? En cualquier caso, a esperar.
#30

Re: •Legionarios• Capítulo XVII


Me toca otra vez a mí, esto ya está llegando a su final, espero que lo disfruten:



XXI


Spoiler
La liga ha tenido batallas muy intensas, pero no creo haber visto una mejor que la semifinal de Natsuki y Frei. Fue un épico duelo que permanecerá en mi memoria por mucho, pelearon con tanta intensidad que la gente no paraba de aplaudir de pie cada vez que un ataque era efectuado. Pero si algo de aquella batalla debe destacar, definitivamente fue la batalla decisiva, entre el Kojondo de Frei y el Hiyakki de Natsuki. Fue un duelo impresionante, definitivamente el clímax de aquella batalla. Vale la pena recordarla.

“-¡Regresa Gigaiasu!- dijo Frei preocupado, al ver Natsuki había empatado el marcador -¡Adelante, Kojondo!”






El luchador pokémon regresó para hacer su segunda aparición, Frei ya lo había utilizado al comienzo de la batalla, donde usó Sorpresa y luego se escapó usando Ida y vuelta.

“-¡Hiyakki, Agua Ardiente!- mi amiga gritó.”

“-¡Sorpresa!- ordenó Frei, el Ranger.

Veloz como un rayo, el Kojondo tecleó a Hiyakki con su Sorpresa y debido al efecto de esta, el acuático pokémon no pudo efectuar su movimiento.

“-¡Continua con Patada S. Alto!”

“-¡Agua Ardiente otra vez, Hiyakki!”

Kojondo fue el primero en atacar, dio un gran salto y golpeó con una patada voladora a Hiyakki, haciéndolo caer al suelo. Este se levantó rápidamente y escupió una gran cantidad de agua cuya temperatura era muy alta directamente hacia su rival, quien recibió mucho daño.

“-Sigue con Agua Ardiente.”

“-¡Bote, Kojondo!”

Kojondo saltó aún más alto, alejándose del alcance del torrente de agua hirviendo.

“-¡Continua con los mismo, Hiyakki!”

Natsuki tenía un objetivo haciendo siempre el mismo ataque, sólo era cuestión de tiempo para que funcionase. Kojondo, como una bala de cañón, se arrojó hacia el pokémon de agua golpeándolo brutalmente. Este con cierto esfuerzo logró ponerse de pie y arremeter nuevamente con su chorro de Agua Ardiente. Tras aquel ataque la piel de Kojondo se quemó seriamente, haciendo que el luchador pokémon sufriera un insoportable ardor el resto de la lucha.

“-¡Ida y vuelta!- gritó Frei”

“-¡Excavar!”

El Kojondo no pudo golpear a Hiyakki, ya que este se introdujo dentro de la tierra evitando el golpe. Esté surgió por detrás de su rival y lo golpeó con fuerza.

“-¡Vamos Kojondo, Patada S. Alto!”

“-¡Rayo Hielo!”

A pesar del dolor, Kojondo dio un gran salto y pateó en la cabeza a su enemigo, quien logró mantenerse en pie y usar un Rayo Hielo que golpeó con fuerza al Kojondo. La batalla estaba muy reñida, cualquiera podría resultar ganador.

“-¡Patada S. Alto, otra vez!”

“-¡Agua Ardiente!

Hiyakki lanzó el potente chorro de agua caliente mientras Kojondo saltaba. Este se abalanzó directamente hacia su acuático rival, pero para llegar él, tendría que atravesar la gran masa de agua. Con astucia, se introdujo en el chorro de agua comenzando a hacerlo ceder, aunque desde mi privilegiado asiento, el de los participantes, pude ver el rostro de sufrimiento del pokémon producto de las quemaduras. Al cabo de unos segundos Kojondo alcanzó a Hiyakki, aunque el impacto, sumado a las altas temperaturas, creó una gran nube de vapor que opacó el paisaje haciendo imposible determinar al ganador.

Varios segundos después, la niebla se disipó y dejó ver el resultado. Hiyakki se hallaba en el suelo debilitado mientras que Kojondo, jadeando cansadamente, luchaba por mantenerse en pie. El arbitró marcó el final del combate. Frei era el primer finalista.

A pesar del cariño que le tengo a Natsuki, realmente deseaba que el ganador fuese Frei. No sólo porque me pareciese una buena persona y muy guapo, lo que realmente me hacia ponerme de su lado era que no me gustaba para nada la idea de enfrentar a Natsuki en la final, claro si llego a ella.

Natsuki parecía triste, aunque no tanto como lo esperaba. Después de todo, una batalla así de increíble, no puede poner mal a nadie. Frei había dejado en claro porqué es finalista.

No tuve demasiado tiempo para consolar a mi amiga, ni siquiera pude felicitar a Frei. Ya estoy en el estadio, esperando mi batalla con Riko. No puedo perder, no soportaría las irritantes burlas de este si llegase a la final. ¡¿Y si se transforma en campeón?! No puedo permitir que sucediese, ya he llegado hasta aquí y lo voy a lograr voy a ser campeona.

El árbitro está hablando pero no puedo prestarle atención, estoy demasiado nerviosa. Allí está Natsuki, sentada entre la enorme cantidad de gente en el estadio. Cielos ¿Acaso todo Odissey ha venido a ver la liga? Riko está frente a mí a varios metros de confianza. No me engaña, debajo de su rostro que expresa confianza y su actitud arrogante, yo sé que está nervioso, es imposible no estarlo.

“-¡Comiencen!- gritó el arbitro agitando sus banderines.”

Es hora de empezar, es hora de cumplir mi sueño. Frei, espérame, nos veremos en la final.

“-¡Kibago, adelante!- ordené”

“-¡Tu turno, Kurimugan!”



Ya nuestros pokémon están allí, puede que los dos sean tipo dragón, pero son el agua y el aceite. Por un lado mi pequeño y adorable Kibago, por el otro, aquella enorme bestia que de adorable no tenia nada.

“-¡Acabemos de una buena vez con esto, Kurimugan Enfado!”

“-¡Garra dragón!”

El pequeño Kibago Es más veloz que el pokémon de Riko, eso es todo una suerte. Este golpeó con su pequeña garra directamente en el rostro al Kurimugan, quien en un ataque de furia, producto del Enfado, lo embistió brutalmente. Ambos se hicieron hecho mucho daño, pero definitivamente Kibago fue quien se llevó la peor parte.

“-¡Danza dragón, Kibago!”

“-¡Tu puedes Kurimugan, destroza a ese intento de dragón!”

Kibago comenzó a danzar de una manera muy peculiar, aumentando sus estadísticas. A pesar de que logró terminar su baile, no pudo evitar recibir otro poderoso golpe que lo dejó tendido en el suelo, muy adolorido. Tras el golpe, Kurimugan parecía mareado, el efecto secundario de Enfado se había activado, estaba confuso.

“-¡Aprovecha ahora, Garra dragón!- dije.”

“-¡Intenta usar Tóxico!”

Kibago con mucho esfuerzo logró ponerse de pie, sufriendo por el dolor, saltó hacia su rival y nuevamente lo golpeó con sus temibles garras en el rostro, haciendo que este gritara de dolor. Sin embargo la suerte no parece estar de mi lado, el enorme dragón venció a la confusión. Abrió sus enormes fauces y dejó salir de su boca una gran burbuja morada que al hacer contacto con Kibago reventó, cubriéndolo de dañino veneno.

“-¡No te rindas amigo, confío en ti, intenta otra Garra Dragón!- le dije”

El pequeño nuevamente se puso de pie, este temblaba por el dolor y luchaba para que sus piernas no flaqueen. Entonces ocurrió, un intenso brillo lo invadió, era el momento, Kibago estaba evolucionando. Cuando el brillo desapareció, un glorioso Onondo se dejó ver. Ahora la diferencia de tamaños no era tanta entre los dos dragones, y a pesar de que mi pokémon ya no era tan bonito, ahora parece mucho más fuerte. La gente estaba frenética ante semejante acto, todos aplaudían incansablemente al evolucionado pokémon.



“-¡Vas necesitar más que eso para ganar, Enfado!”

Antes de que Kurimugan si quiera intentase efectuar aquel ataque, mi Onondo ya había utilizado una devastadora Garra Dragón tan poderosa, que el Kurimugan cayó debilitado.

“-¡Kurimugan no puede continuar, el ganador es Onondo!”

El público se levantó enardecido a aplaudir aún más fuerte a mi fiel amigo, realmente estoy muy contenta con su evolución, a pesar de que siempre me había desagradado la idea de que mi lindo Kibago evolucionase, debo admitir que no está nada mal.

Riko estaba sorprendido, nunca lo había visto así, pero no debo confiarme se que tiene más de un secreto debajo de la manga.

“-¡Regresa Kurimugan, adelante Abagoora!”



De la pokeball de Riko, brotó un enorme pokémon azul, con aspecto de fiero.

“-¡Garra Dragón!”

“-¡Maldición!- ordenó Riko con serenidad.”

Abagoora no hizo nada para evitar la garra dragón que lo golpeó en el caparazón, sólo se quedó inmóvil aunque con la vista fija en un punto determinado, si mi memoria no me falla, Maldición aumenta ciertas estadísticas mientras que a la vez baja otras.
De pronto, Onondo cayó al suelo inmóvil. Tardé varios segundos en darme cuenta, el veneno lo había debilitado. El pobre estaba muy débil debido a su batalla anterior, y el veneno consumió lo último de su energía.

“-¡Onondo no puede continuar, el ganador es Abagoora!- el arbitró pregonó”

“-Regresa amigo, te mereces un descanso. Adelante Midori.”



Hice la elección más sensata, con el poder de mi Jaroda le será muy difícil ganar aquella pesada bestia.

“-¡Hoja Aguda, Midori!”

“-¡Rayo hielo!”

Midori se movió velozmente como sólo un pokémon serpiente podría hacerlo, y con la punta de su larga cola golpeó al prehistórico pokémon haciéndole un gran rasguño, aunque este ni siquiera se movió. Sin decir más nada, abrió su boca y dejó salir un inestable y helado rayo que impactó sobre Midori, causándole bastante daño.

“-¡Hoja Aguda una vez más! ¿Eh, Midori?”

Este se hallaba en el centro del estadio, totalmente inmovilizado. Su largo y fino cuerpo estaba casi completamente cubierto por hielo, y no podía mover ni un solo dedo, si los tuviera.

“-¡Rayo hielo una vez más!”

Otro potente Rayo hielo impactó sobre el cuerpo de Midori, que a pesar de no poder expresarlo, debía estar sintiendo mucho dolor por aquel congelante ataque.

“-¡Midori, si puedes oírme intenta Cola Dragón!”

“-¡Rayo hielo!”

Fue inútil, el efecto del congelamiento seguía, por lo que Midori recibió otro potente ataque. Tras la finalización de este, Midori se descongeló sólo para caer debilitado frente a mí.

“-¡Jaroda no puede continuar, el ganador es Abagoora!”

Ahora era a Riko a quien la gente aplaude. Estoy perdiendo la batalla, esto no puede quedar así, tengo que hacer algo. Sólo me queda un pokémon, tengo que elegir correctamente. Ya lo tengo, confiaré en el primer pokémon que capturé, Leopardas no tiene problemas de tipo contra Abagoora y lleva mucho tiempo entrenando conmigo, si existe alguien capaz de sacarme de este embrollo, es él.

“-Midori descansa. Confío en ti, ¡Adelante Leopardas!”



Leopardas es mi última esperanza, si pierdo, estoy acabada.

“-¡Leopardas, Tajo Umbrío!”

“-¡Cascada!”

Debido a su tamaño, peso y el uso de Maldición, la velocidad de Abagoora era extremadamente lenta a comparación de la de Leopardas, que haciendo uso de sus filosas garras mezcladas con energía oscura, atacó ferozmente a su rival quien no pareció sentirlo demasiado. Tras eso, Abagoora arrojó una enorme cantidad de agua que en forma de catarata cayó sobre Leopardas. Tengo que pensar en algo, no puedo seguir así o estaré acabada. Lo tengo, recuerdo mi batalla contra Gelio, en el gimnasio Glaciar, allí Leopardas logró ganar la batalla haciendo uso de su increíble agilidad en contra de un enemigo lento y torpe, tal como lo es Abagoora.

“-¡Leopardas, ponte detrás de Abagoora y usa Garra Umbría!”

“-¡No lo lograras, Rayo hielo!”

Rápidamente mi siniestro pokémon se coloco justo detrás del pokémon acuático y le propinó otro temible arañazo. A este le costó mucho darse vuelta para atacar, por lo que Leopardas tuvo tiempo de sobra para alejarse y ponerse en una posición en donde Abagoora jamás podría atinarle.

“-¡Terremoto!- Riko ordenó”

“-¡Salta sobre él y usa Tajo Umbrío!”

Tan veloz como un rayo el Leopardas trepó el cuerpo de su rival, evitando el Terremoto y desde allí nuevamente atacó con sus feroces zarpas la existencia del pokémon tipo agua y roca.

“-¡Tajo Umbrío, una vez más!”

“-¡Esquívalo y usa Cascada!”

“Esquívalo”. Sí claro, como si fuera posible. Abagoora no tuvo nada que hacer, recibió nuevamente el tajante ataque justo en el rostro, este chilló acústicamente y luego cayó de boca al suelo.

“-¡Abagoora no puede continuar, el ganador es Leopardas!”

¡Lo logramos! Empatamos la pelea, ahora sólo queda una batalla que decidirá quien es mejor entrenador, quien será el finalista y quien tendrá el honor de tener una batalla con Frei. El rostro de Riko ya no demuestra serenidad, ni siquiera curiosidad, ahora sólo expresa odio, rencor e ira. No hay duda, esta batalla será candente.

“-Aunque me destete por esto, y me de ganas de arrancarme la tiroides con una pinza por hacerlo, debo admitir que has luchado bien, Aiko. Demostraste que no eres la típica e inútil novata que no sirva para nada, sin embargo hasta aquí llegaste, ahora deberás enfrentar a mi mejor pokémon, normalmente no lo usaría hasta las finales, pero realmente te ganaste el privilegio de verlo en acción. Te metiste con el toro mi querida Aiko, ahora te tocan los cuernos”.

No supe que decir ante semejante discurso. Riko parece tan dispuesto a ganar como yo, ya lo asumí, esta será la batalla de mi vida, al menos por ahora.

“-¡Adelante!”

De la pokeball de Riko, apareció un Doryuuzu, ya había tenido la oportunidad de enfrentarme a él y Shandera lo había vencido de un solo golpe, es una lastima no haber lo elegido a él.

“-¡Leopardas, Tajo Umbrio!”

“-¡Llanzallamas!”

¿Llanzallamas? ¿Cómo es posible que Doryuuzu sepa ese movimiento? Doryuuzu fue el primero en atacar, quemando con sus llamas al siniestro felino, este tras recibir el daño, arremetió contra su rival con sus filosas garras. Tras recibir el golpe, Doryuuzu cambió de forma, dejando ver otro pokémon, a Zoroark, un escuálido y velludo pokémon apareció. Su rostro refleja confianza de una manera similar a la que el de Riko lo hacia al comienzo de la batalla. Ya sé que es un pokémon siniestro, pero realmente hay algo perturbante en él, su sola presencia me recuerda a la oscuridad y me pone los pelos de punta. Me quedé atónita ante semejante cambio.



“-¿No te lo esperabas, verdad? Gracias a su habilidad Ilusión, Zoroark puede convertirse en cualquier pokémon de mi equipo. Ese factor sorpresa me ha dado más de una victoria rápida desde que comencé a entrenar con él, mi primer pokémon.”

“-N-no, no lo sabia.”

“-Pues prepárate, ¡Lanzallamas, Zoroark!”

“-¡Golpe aéreo!”

Leopardas saltó muy alto, evadiendo el Lanzallamas y cayó en picada en dirección a Zoroark golpeándolo con ferocidad.

“-¡Onda Certera!- gritó”

“-¡Cuchillada!- ordené.”

Ambos ataques fueron eficaces, primero la Onda Certera envió a volar a Leopardas que ágilmente se levantó del suelo, corrió hacia él y rasguñó ferozmente sus piernas haciéndolas sangrar.

La batalla continuó así por varios minutos, ninguno de los pokémon deseaba ceder, nos atacábamos con ferocidad, una y otra vez. Los ataques no cesaban, pero nuestros pokémon no querían rendirse, ambos dieron lo mejor de si, hasta que finalmente hubo un ganador.

“-¡Zoroark!”

“-¡Leopardas!”

“-¡Tajo Umbrio!- gritamos al unísono.”

Ambos pokémon desde los dos extremos de la arena comenzaron a correr tan veloz como podían, su velocidad se había reducido mucho por el dolor, estando a sólo unos pocos metros ambos dieron un salto y prepararon sus zarpas para herir al otro. El golpe sólo duró un segundo, fue imposible determinar quien había golpeado primero, si es que amos lo hicieron. La caída fue la que nos dio al ganador, ya que Leopardas aterrizó de pie mientras que Zoroark al toco el piso ya estaba debilitado por lo que cayó debilitado sobre la arena.

“-¡Zoroark no puede continuar, el ganador es Leopardas¡ ¡La batalla terminó, la ganadora es Aiko Hitokage!”

Lo logré, vencí a Riko y llegué a las finales. Él parece muy furioso y está dejando la arena sin decirle nada a nadie, pero francamente no me interesa. La gente me está aturdiendo con sus aplausos, si siguen así van a hacer que me sonrojé. Ah, a quien engaño, ya estoy roja como un tomate. Será mejor que vaya a felicitar a Leopardas, antes de que se desmaye, el pobrecito está demasiado cansado.

Ya estoy a tan sólo un paso de conquistar la Liga Odissey y no pienso fallar, tengo que ganar, por mí, por mis pokémon, por Natsuki, por el profesor Takumi, por mamá y por todos los que confiaron en mí. Frei, será mejor que estés preparado, no pienso perder nuestra batalla.


Con esto cierra mi participación en el fic, ahora sólo resta el gran momento, la final de la liga Oddisey.


#31

Capítulo XXII

Capítulo XXII



Bueno gente! Aquí acaba todo, el capitulo final, la batalla decisiva entre Aiko y Frei. Espero que a los pocos que leyeron les haya gustado y que estén atentos porque muy pronto habrá una sorpresa relacionada con este fic. Espero que lean este episodio y buena suerte a todos!

XXII


Spoiler
Las luces del estadio refulgían a más no poder y me cegaban a medida que salía al encuentro de mi rival. Estaba muy emocionada, luego de tanto trabajo, de tanto esfuerzo, de tanto aprender de mis amigos y rivales, pude llegar al máximo nivel de una liga tan competitiva como es Odissey. El haber llegado hasta ese lugar siendo una chica tan joven ya era todo un logro y sé que para mucha gente yo ya era una justa campeona. Ahora debía enfrentarme a Frei, nada más y nada menos que el mejor de los Legionarios, el más equilibrado, el que había demostrado mayor valor, más concentración y un magnífico control sobre sus pokémon. Además, era quien mejor me caía, incluso más que Natsuki, porque era maduro, centrado, apuesto, un gran entrenador y me miraba con esos ojos que sólo el tenía… Bueno, sí, quizá sintiera algo por Frei, pero no era el momento indicado para recordarlo, porque por más que me gustara o no, debía aplastarlo en la arena de combate. En los parlantes resonó la voz del relator de la batalla.

-¡Señoras y señores, aquí aparece uno de los mejores entrenadores de esta edición de la Liga Pokémon, Frei Akeda!

Desde mi camerino pude verlo, con su cuerpo perfecto torneado por las luces del espectáculo, con su traje de Ranger impecable, como siempre lo llevaba, con tanto orgullo; y su mirada perdida en un punto del horizonte, tratando de concentrarse. Su imagen era sublime.

-Un entrenador como pocos, con una técnica de batalla exquisita, y unos pokémon entrenados con tanto orgullo que dan ganas de nunca dejar de verlos batallar.

La multitud que se encontraba presenciando el juego era mucha y gritaba tanto que a veces no escuchaba ni mis pensamientos… eso era malo, pero tenía que concentrarme también. El asesor de vestuario me informó que era mi turno de salir. Aspiré hondo y comencé a caminar, como ya dije, cegada por las luces. Subí la escalerita, y milagrosamente no tropecé, hasta que llegué a la base donde se desarrollaría el combate. Frei me sonrió ligeramente, yo no pude evitar sonrojarme y temblar ante la gran calma de mi rival.

-¡Un aplauso grande para la campeona del pueblo, la señorita Aiko Hitokage! Una entrenadora tremenda, que ha demostrado una entrega y una valía fuera de serie, con pokémon que dan su máximo en cada batalla y no se rinden ante nada. Este va a ser un verdadero duelo. La magnífica final va a comenzar.

La multitud fue cediendo con su griterío, mi rival pareció relajarse aún más y palpó sus pokeball en su cinturón. Yo aprisioné las mías también.

-Las reglas son simples. Usarán tres pokémon y pueden sustituirlos las veces que quieran hasta que se debiliten. No hay límite de tiempo para la batalla. Ganará quien tenga pokémon de pie cuando su rival los haya perdido todos. En caso de empate, los jueces de la final decidirán quién es el ganador, tomando en cuenta las estrategias utilizadas. Pueden comenzar con el combate.

Con esas palabras el mundo se me vino encima. En ese momento caí que estaba en la final, que estaba en un lugar muy alto y me daba vértigo. Había un joven que no iba a escatimar esfuerzos por empujarme a una caída libre y que mi carrera podía acabar allí. Él sacó una pokeball y yo todavía no atinaba a moverme. El ruido de la gente gritando mi nombre me despertó y saqué a uno de mis pokémon, a Kenhorou. Lo hice casi sin pensar.

Los dos arrojamos las esferas y se abrieron liberando a los pokémon. Kenhorou se exhibió galantemente ante el público. Del otro lado, el Mebukijika de Frei alzó orgulloso su cornamenta y admiró con sus profundos ojos a Kenhorou. Iba a ser una batalla dura, pero resultó que elegí bien el tipo, empezaría con ventaja.

vs

El silencio era sepulcral, sólo se oía la respiración de los pokémon. La gente sabía callarse cuando era necesario.

-Mebukijika, utiliza Patada Salto.

-¡Ah! ¡Kenhorou, Ataque Aéreo!

Los pokémon eran rápidos y se movieron al instante por el campo de batalla. Kenhorou preparó su fuerte movimiento, cargando mucha energía en su cuerpo. El rival aprovechó la lentitud de Kenhorou para reunir fuerzas y cuando llegó cerca de él se dio vuelta y estiró sus patas traseras para golpear al ave. Kenhorou retrocedió golpeado y chilló para acelerar el proceso de carga. Su cuerpo se llenó de energía, sobrevoló el lugar y se abalanzó sobre el rival golpeándolo con sus alas y con su gran pico. La piel tersa del rival era fácil de desgarrar para el pico de Kenhorou y mi pokémon lo hacía sufrir sin miramientos. Comenzaba a sentirme más liviana y disfrutaba más del combate al ver que las cosas no iban tan mal.

-Mebukijika, quítatelo de encima y usa Doble Filo.

-Kenhorou, Ataque Rápido.

Mi pokémon se alejó un poco de su oponente y lo embistió a gran velocidad dándole un golpe con sus garras en el rostro. Mebukijika soportó el dolor y al instante golpeó con su cornamenta a Kenhorou atropelladamente. Ambos rodaron por el suelo, enganchados, lastimándose mutuamente. Cuando se frenaron, el pokémon de hierba hizo lo posible por desenmarañarse, quitándose a empujones a Kenhorou, quien también ponía de su parte para zafarse. Tras el vergonzoso encontronazo, los pokémon volvieron a observarse furiosos para ir al ataque. El cansancio ya se les notaba.

-Mebukijika, acabemos con esto, Rayo Salvaje.

-¡Kenhorou, tomate un Respiro!

Mi pokémon frenó un rato su corazón para reestablecer, con la ayuda de la energía del viento, sus heridas y su fuerza. Lo malo fue que ni bien terminó de respirar ese oxígeno tan fortalecedor, el ciervo chocó contra él con el cuerpo lleno de electricidad, desprendiendo estática a troche y moche. Luego de ese ataque, mi pokémon quedó casi tan golpeado como antes.

-¡Oh, no! Fue inútil… ¡Usa Ida y Vuelta!

-¡Acaba esa ave, Doble Filo!

Los pokémon volaron y trotaron uno contra otro, dispuestos a no rendirse en la batalla. El pico de Kenhorou se estiraba, dispuesto a desgarrar. Las astas de Mebukijika se exhibían orgullosas en el campo de batalla. Los rivales chocaron y cada uno se revolcó por su lado, con magulladuras, hematomas y plumas arrancadas. En un momento me di cuenta que me estaba dejando llevar por la brutalidad de la batalla y quizá mis pokémon no la estaban pasando bien. Al parecer mi rival pensó lo mismo porque se acercó al igual que yo junto a Mebukijika.

Kenhorou estaba bien, golpeado, pero parecía contento con su actuación. Eso me reconfortó, los pokémon conocían sus límites y habían luchado como lo que era, una verdadera final. Ninguno de los pokémon pudo continuar, y la gente murmuraba sorprendida, se veía de verdad como el combate de los dos mejores entrenadores, los más parejos del juego. Pude ver a Natsuki devorando sus uñas sin piedad y eso me dio un poco de gracia para quitar el estrés. Debía elegir mi siguiente pokémon. Frei sonrío gustoso y también eligió su próxima pokeball.

-Me gusta como comenzó la batalla- acotó tranquilo.

-A mi también- le respondí un poco más nerviosa.

Arrojamos las pokeball que se abrieron en el centro del campo y brillaron liberando a cada uno de los pokémon. Yo elegí a Leopardas, que estaba listo para pelear y que casi podría estar segura que dejaría su vida en combate, pero mi rival escogió nada menos que a Kojondo…

vs

No hace falta que diga que Frei sonrió alegre viendo que tenía la ventaja en sus manos. Yo comencé a preocuparme, pero por suerte, tenía una estrategia contra luchadores y esperaba que me sirviera. Cuando las gradas se silenciaron, comenzamos con las órdenes.

-¡A luchar, Leopardas, usa Cuchillada!

-Bote, Kojondo.

Mi pokémon se acercó para atacar, pero su rival lo evitó dando un salto elegante al aire.

-¡Esquiva, Leopardas y usa Tajo Umbrío!

-No dejes que te toque.

Cuando el rival cayó, mi pokémon se hizo a un lado rodando por el suelo y luego estiró sus renegridas garras para propinar su ataque. Claro, el rival con el que me encontraba luchando no era nada fácil de tocar, esquivó con gran agilidad el golpe. Ambos pokémon eran casi igual de rápidos y de flexibles.

-¡Leopardas, prueba una Garra Umbría!

-¡Kojondo, esquiva y Avalancha!

Los pokémon gruñeron y avanzaron hasta encontrarse. Las garras fantasmales de Leopardas cortaban el aire sin piedad una y otra vez mientras Kojondo gambeteaba esquivando por poco cada ataque y sufriendo algún que otro pequeño rasguño. Pero también Leopardas estaba incómodo, tenía que esquivar los pedazos de concreto que el pokémon arrancaba del suelo para arrojarle. No puedo decir que los evitó todos, porque hubo un par de piedras tan grandes que no pudo desviarlas, pero puedo estar segura que hizo lo mejor posible.

-¡Basta, ya me cansé, Leopardas, usa Golpe Aéreo y termina con tanto regate!

-Es el momento, Kojondo, ¡Patada de Salto Superior!

Mi pokémon se movió a gran velocidad y su golpe fue tan certero que Kojono no pudo maniobrar para esquivarlo. Los golpes desde lo alto eran pesadillas para ese pokémon, y Leopardas sabía exactamente cómo atacar a traición. La garra izquierda del felino hizo mella en el pecho descubierto de su rival haciéndolo retroceder y provocándole intermitentes espasmos. Leopardas atacaba justo a su corazón y yo veía que la cosa así podría funcionar. Pero… tanta energía utilizada por parte del siniestro, le costó caro. Kojondo ejecutó su ataque máximo. Dio un salto con pirueta, doble mortal y giro de 360º en el aire que dejó cautivada a la gente, a mí y a Leopardas, que no atinó a moverse. Cuando comenzó a caer, le propinó a mi pokémon una patada descendente que casi le quiebra la espalda.

-¡Leopardas! ¿Te encuentras bien?- le pregunté a mi pokémon que se encontraba planchado en el piso como si una trituradora le hubiera pasado por encima. Apenas gruñó dándome a entender que continuaría luchando hasta desmayarse-. No quiero que te lastimes…

Mi pokémon se puso de pie con todas sus fuerzas y rugió para hacerme callar. Frei sonrió y habló.

-Vamos, Aiko… ¿Crees que con lo bien que entrenaste a estos pokémon van a rendirse justo en una final?

Tenía razón… yo era una estúpida si pensaba que Leopardas iba a regresar a su pokeball por una patada. Entonces debía dar lo máximo para terminar.

-Leopardas, usa Golpe Aéreo.

-¡De nuevo, Kojondo!

Otra vez el salto olímpico en el aire y la gente que abría la boca como un Lickitung con fiebre. Era tan maravilloso el salto, que casi hipnotizaba. Pero ya no volveríamos a caer en el mismo truco.

-¡Ey, Leopardas, hazte a un lado!

Mi pokémon oyó mi mandato, quebró su cintura y sprinteó hacia la derecha haciendo que el pokémon diera su patada en el concreto, rompiéndolo totalmente. Era muy poderoso ese ataque. Pero Leopardas lo había evitado y ahora se encontraba en el aire. Su salto no era tan magnífico, pero sí era más rápido y con sus garras fue otra vez a dañar su pecho, al lugar donde bombeaba la sangre del rival, quien se echó atrás tosiendo y refregándose la herida.

-No volverán a caer… ¡Usa Avalancha entonces, Kojondo!

-¡Esta pelea tiene que ser nuestra, Leo, usa Cuchillada!

A todo o nada los pokémon volvieron al centro de la batalla. Kojondo con una pesada carga de piedras en sus manos. Leopardas con su cola afilada, dispuesto a darse vuelta a último momento para penetrar el corazón del oponente. Los pokémon chocaron en un golpe seco, la Avalancha cayó sobre Leopardas y el tajo al cuerpo de Kojondo fue poderoso. Ambos se derrumbaron en el campo de batalla. La gente comenzó a hablar entre sí, sorprendidos… ¿era otro empate?

En realidad no, Kojondo se levantó, con su pecho lleno de heridas, pero pudo ponerse de pie. Respiraba con mucha dificultad, pero podía continuar. En cambio, Leopardas no podía… las rocas le habían pegado en la cabeza y lo habían desmayado. Dio todo lo que tenía hasta el último momento.

-Gracias, Leopardas, muchas gracias. Tomate un descanso y deja que de esto se encargue Midori.

Saqué la última ball, y de esa no tenía ninguna duda. Era el pokémon con el que inicié ese viaje y con él lo terminaría, siempre lo supe. Frei sonrió y asintió, como si supiera por anticipado de mi elección.

-¡Midori, a pelear!

El Jarooda se arrastró con velocidad por el campo de combate y se alzó en toda su estatura frente a Kojondo para intimidarlo. Pero el pokémon no tenía ni la menor intensión de echarse atrás.

vs

-Esto no durará mucho, Midori, Golpe Aéreo.

-Haz lo que puedas, Kojondo, Bote.

Pero ahora sí había diferencias en la velocidad. Midori era tan veloz y su cuerpo era tan amplio que ocupaba un gran sector del campo de combate, y antes de que Kojondo pudiera ejecutar su ataque, el Golpe Aéreo cayó sobre él con absoluta fuerza, rindiéndolo contra la superficie del domo. Este ataque no fue a su pecho, fue a su cabeza directamente y quedó completamente exhausto.

-Está bien, no esperaba menos- dijo Frei y regresó a su pokémon-. Creo que este par estaba predestinado a volver a luchar.

-Midori hace mucho que espera esta batalla. No ha de ser en vano.

-Claro que no, pero no te confíes de tu ventaja de tipos. ¡Daikenki, tienes que ser un torrente!

vs

El elegante pokémon de agua aplastó el área de combate con sus cuatro patas. Se lo veía firme, impávido, mucho más adulto que la vez anterior, cargado de vivencia y aventuras. Sería un rival muy difícil.

-¿Empezamos el final?

-Sí, terminemos, Frei. Que gane el mejor.

-¡Daikenki, Acua Jet!

-¡Midori, Golpe Aéreo!

El rival casi voló para golpear a Midori con su bestial cuerpo recubierto de agua. No fue fuerte, pero fue un golpe preciso que sacudió por primera vez a mi pokémon en la batalla ya que antes no había sido golpeado. Como contraataque, Daikenki recibió el golpe volador de mi compañero en la espalda, pero con la resistencia que tenía, apenas lo sintió.

-¡Usa Hoja Aguda, Midori!

-¡Demasiado rápido, Aiko! ¡Excavar, Daikenki!

El pokémon rompió con su cuerno taladrero el cemento de la arena de combate y se ocultó bajo tierra. Midori dejó de juntar energías para realizar el ataque porque sabía que no podía hacerlo.

-Es cierto… me apresuré a utilizar mi mejor ataque. Pero no importa, ¡un portazo cuando salga, Mido!

-Eso no servirá. Daikenki, muéstrate y evita su ataque.

Daikenki apareció cerca de mi Jarooda y con una de sus patas lo tomó por la cola y lo revolcó por el suelo. Cuando mi pokémon se liberó y quiso golpearlo, estaba tan mareado que al Daikenki le fue fácil evitarlo.

Me mordí el labio. Ese Daikenki era imbatible, le llevaba siglos de ventaja a Midori que apenas podía moverse. No me quedaba mucho por hacer más que esperar el mejor momento para usar Hoja Aguda.

-¡Usa Cola Dragón, Midori!

-Y dale con usar la cola… ¡Daikenki, muéstrale por qué no tiene que usar la cola!

Eso no me gustó para nada… Frei nunca hablaba por hablar, cuando lo hacía era porque verdaderamente sabía lo que hacía. Cuando Midori lo atacó con su larga, esbelta y delicada cola cubierta por una energía turquesa extraída de su corazón, Daikenki lo tomó el rabo con sus patas delanteras aprisionándolo contra el suelo y su cuerno comenzó a brillar y se extendió en tamaño tomando la forma de una espada. Con esa arma, una y otra vez azotó la parte trasera del Jarooda, quien gemía por el cortante ataque.

-¡No! Sal de ahí… ¡Tienes que liberarte! Si esto sigue así nosotros…

Midori se retorcía de dolor. No podía seguir soportando todos esos ataques, por más que fueran de agua, el golpe cortante lo lastimaba, Sable Concha estaba destruyendo mis sueños y todo el trabajo que habíamos estado haciendo por tanto tiempo.

-¡Acaba, Daikenki, usa Megacuerno!

-¡Ayyyy!

No pude evitar ese chillido. De repente vi volar por el aire a Midori impulsado por la fuerza de Daikenki y sufrí un mareo momentáneo. Estaba viendo a mi pokémon a punto de ser acabado y de destrozar nuestros sueños… Quizá podrán pensar que fui débil al tener ganas de desmayarme en ese momento en que mi pokémon más me necesitaba, pero no pude evitarlo. Daikenki acuchilló con su cuerno brillando en luz verde el cuerpo delicado de Midori quien cayó al suelo fulminado.

-Midori…

Mi pokémon respiraba con dificultad. Se lo notaba muy adolorido…

-Mi… Midori…

No contestaba a mis llamados, pero se movía como intentando levantarse.

-Midori, Midori…

Comenzaba a desesperarme y mi pokémon dejó de moverse. En ese momento estallé en pánico.

-¡Midori! ¡Levántate, por favor, no podemos rendirnos ahora! Has pasado por cosas como estas muchas veces, yo entiendo la dificultad de tu adversario pero tienes que…

El pokémon de hierba enroscó su cuerpo y lentamente se irguió. Estaba adolorido, tenía una herida profunda en el cuerpo, que era el resultado del Megacuerno, pero por suerte, tener un cuerpo tan largo era una ventaja ya que era difícil tocar un lugar donde hubiera órganos vitales. Midori estaba débil, pero se volvían fuertes sus ataques cuando lo estaba, era parte de su naturaleza, su habilidad principal. En cambio, Daikenki, estaba íntegro físicamente, pero con las energías disminuidas por el increíble desgaste en la batalla.

-Es ahora o nunca, Midori, ¡usa Hoja Aguda!

-¡Daikenki, Megacuerno!

Mi pokémon serpenteó el camino hacia su rival, con las hojas de su cuerpo brillando y endureciéndose. Daikenki preparó otra vez su cuerno para ejecutar su ataque máximo. A escasos metros de encontrarse, Midori encendió su velocidad, sprinteo esa pequeña distancia y azotó al rival con las hojas de su cuerpo como si fueran espinas. Esta vez no usó la cola, sino todo su cuerpo que era demasiado voluminoso como para que Daikenki pudiera sostenerlo. El daño cortante de Midori fue sublime, aplastó al rival contra el suelo y trazó tajos profundos en su cuerpo, haciendo que la humedad de su cuerpo que tanta energía le daba se filtrara como por una coladera. Cuando el oponente intentó su movimiento, ya estaba tan débil que a Midori no le costó nada esquivar el golpe. Ahora las cosas estaban más parejas, ese último golpe certero fue perfecto.

-Ahora la batalla será más emocionante. ¡Midori, Hoja Aguda!

-¡Daikenki, Acua Jet!

Los pokémon se cruzaron en el campo de batalla con sus fuertes ataques. Daikenki iba y venía impulsado como un cohete hacia Midori quien sufría sus embestidas estoicamente. Los golpes descendentes de mi pokémon rasgaban el cuerpo del rival en cuanto se acercaba. Se atacaban sin cesar, cada vez que se encontraban forcejeaban lastimeramente hasta que uno hacía ceder al otro y retrocedía.

Con Frei nos miramos seriamente un momento y luego asentimos sonrientes. Era hora de terminar con la batalla y sólo había una forma de hacerlo: que cada uno ejecutara sus ataques más fuertes, a matar o morir.

-¡Daikenki, utiliza Megacuerno con toda tu habilidad!

-¡Midori, resiste ahí y usa Hoja Aguda!

Los pokémon también se admiraron con el mismo sentimiento que nosotros. Ya le habían dado a la gente un espectáculo bastante bueno y era hora de ponerle fin a la Liga Pokémon.

Serpentearon y trotaron a toda la velocidad que les daba el cansado cuerpo. El área central del combate ya estaba en un estado calamitoso, esta y las anteriores batallas habían causado estragos en el ambiente. La gente no perdía detalle desde las gradas para cuando se diera el cruce final.

Como un par de lanceros impulsados por el corazón, los pokémon se vieron las caras. El cuerno largo y filoso de Daikenki apuntó con la mayor precisión que podía. El cuerpo de Midori, se armó hasta los dientes como si fuera un puercoespín vegetal, con cientos de hojas en forma de púas. Los pokémon se envolvieron en una embestida salvaje, arraigando sus figuras y trenzándose en una lucha pandemónica.

El cuerpo del Jarooda se enlazó en toda la estructura del Daikenki, constriñéndolo con fuerzas, cortándole la respiración y aplastando sus órganos con ayudas de las hojas agudas. El cuerno de Daikenki, había logrado traspasar de un lado a otro una parte de cola de Midori que sangraba sin parar. Ambos forcejeaban, Midori asfixiaba más a su rival y Daikenki empujaba su cuerno con toda su energía para que mi pokémon lo soltara. La batalla se había reducido a ver quién era el más resistente. La gente estaba en silencio y jadeaba con cada gemido de los pokémon.

Un grito desconsolado de Jarooda me hizo temblar. Pero de repente, Daikenki fue quien cayó al suelo, desmantelado de cansancio. Mi pokémon se irguió, suspirando y haciendo notorias muecas de dolor. Pero… estaba de pie… eso quería decir…

- ¡Aiko Hitokage campeona! ¡La entrenadora de pueblo Evarne es la ganadora! ¡Luego de una tremendamente encarnizada batalla se corona! ¡Un lujo para los ojos de este relator esta épica y titánica batalla!

Natsuki se vino abajo desde la tribuna para correr a abrazarme. Frei se acercó a felicitarme con un apretón de manos antes que nadie… yo, totalmente eufórica, no pude conformarme con eso y lo abracé sin miramientos mientras comenzaba a llorar por la victoria conseguida. Era algo soñado, nunca había pensado que se me haría realidad, siempre había luchado, pero las probabilidades de conseguirlo eran pocas

-¡Sos una genia! Lo hiciste trizas, le ganaste nada menos que a Frei. ¡Que victoria! Esa serpiente es de acero- gritaba Natsuki exteriorizando toda la alegría que yo sentía y no podía demostrar…

La mirada emotiva de Midori sobre mí fue lo que realmente me conmovió y confirmó lo que pasaba. Lo habíamos conseguido, luego de tanto esfuerzo…


Con Natsuki esa noche nos vestimos de gala y asistimos a la cena de cierre de la Liga Pokémon. Un evento magnífico, con baile, comida exquisita y una gran demostración de variados talentos humanos y pokémon como espectáculo. Pero la sorpresa llegó para la hora del postre…

-¡Ayy, estas galletas están como para no parar de comerlas! Maldita sea, mañana tendré que hacer 24 horas de ejercicio si quiero seguir conservando mi estado luego de esta comilona- Natsuki, como dije, seguía demostrando mi alegría.

-Tendrás que hacerlo si quieres seguir haciendo conmigo las misiones de alto riesgo- dijo Riko que estaba a su lado con su mirada fría de siempre.

Natsuki se atragantó con una catara de babas y junto con los Ryota y Keita reímos. Frei se había ido pero en cuanto regresó me habló.

-Aiko… tengo que decirte algo- comenzó misterioso.

Yo me quedé helada y me sonrojé. Natsuki, nada disimulada, me codeó con fuerzas y me guiñó los ojos.

-Los dejaría solos, pero estas galletas me lo impiden-dijo luego sonriente.

-Vamos a caminar- me invitó Frei y no lo rechacé de ninguna manera.

Luego de apartarnos de las mesas nos acercamos a un roble y allí comenzó la charla… estaba muy nerviosa, me temblaban las rodillas.

-Bueno, yo quería hablarte…

-¿Sí?- apresuré.

- Ehhh… querías formar parte de la Legión, ¿cierto?

-Ah… sí. Eso quiero.

No era eso lo que me esperaba… me desilusioné bastante y suspiré.

-Perfecto, porque con lo que demostraste hoy y en tu viaje, no hace falta que hagas examen de ingreso. Ya estás dentro.

-¿De verdad? Genial… ¿Sólo eso querías decirme?

-Ehh, bueno, sí. ¿Pensabas que era algo más?

-No, no. Tienes razón, ¿qué otra cosa podría ser?

Retrocedí un poco y corté el contacto visual, preparándome para regresar.

-Ah, por cierto, Aiko. Eres la primera chica que se une al grupo recomendada por mí y… hay algo que debes hacer. Tendrás que dejar que te invite a tomar un helado, ya sabes, para discutir bien los detalles de las misiones y demás.

Me sonreí gustosa y entrelacé mis brazos por delante.

-Sí, por supuesto que quiero que me invites a tomar un helado. No te haré gastar lo que le hace gastar Natsuki a Riko.

-Eso es un verdadero alivio.

Juntos, sonriendo, regresamos a la cena, en parte rivales, en parte algo más que amigos… pero iguales en algo. Siempre Legionarios.



Bueno, aquí cierra este ciclo. Gracias a los que acompañaron el fic y espero que les haya gustado esta historia en tiempo record ^^ ¡Hasta el próximo evento!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#32

Re: •Legionarios• [Final]


genial ganó Aiko que bien :twisted: que no pasara nada entre ellos???? (Aiko y Frei) 8) jeje


rock xD
#33

Re: •Legionarios• [Final]


Genial ,magnifica historia en verdad me ha gustado mucho todo el fic , perdon por responder tan tarde pero estaba de vacaciones y no tenia acceso a internet xd felicitaciones a todos los redactores porque me hicieron leer todos los capitulos ... :baba:

saludos