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#1

El Arte de la Pokeguerra

Antes que cualquier cosa, la antiquisima burocracia:

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Puntos a evaluar:

1. El tema del fic y su trama – 12/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 20/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 15/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.

Puntaje total: 52/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan fiction apto para su publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Estoy seguro que harán uyn buen trabajo.
No olviden adjuntar esta evaluación a la hora de publicar su fic.


¡Hola Amigos! Queremos presentarles un fic que esperamos les guste... ¿Por que hablo en plural? Es muy fácil, este es un fic compartido entre Psycho y yo.
Luego de ver que ambos somos buenos escritores (?) decidimos publicar un fic hecho a medias, es un experimento, aun no hemos sacado ninguna conclusión sobre esto y la sacaremos recien cuando ya hayan transcurrido varios capitulos.
Antes que nada queremos decirles que por favor sean pacientes con respecto a la actualización... Tanto yo como Psycho tenemos una vida social extravirtual y hay cosas que no podemos delegar por esto, por le que es posible que muchas veces pasen varias semanas para que publiquemos.
El fic en sí trata de una tematica que ambos nos gusta que es edad antigua-medieval. Cada uno escribirá su parte desde los distintos puntos de vista de dos pueblos diferentes y y luego de un tiempo veremos que pueblo adquiere más poder...
No quiero comentarles demasiado, sean bienvenidos, Psycho y yo les agradecemos desde ya su presencia aquí, por que sin ustedes no serviría de nada haber escrito tanto. Suerte a todos y que le aproveche:

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“El reino de San Ducart es muy conocido por la soberanía que ejercen en los distintos tipos de comercio. Como dentro de su feudo los habitantes trabajan sin parar las fértiles tierras tienen recursos para comerciar y están bien vistos por otras sociedades por esta razón. Otro de los rasgos que lo caracterizan es su gran y noble rey, que vela por la salud de su pueblo atendiendo a todas sus necesidades y formando grandes guerreros dotados desde el nacimiento para batallar contra todo lo que quiera dañar a su nación”
-No estoy muy seguro de que todo lo que dice este libro sea cierto, padre-un joven de piel blanca, ojos verdes, rasgos caucásicos y cabello negro como el azabache se encontraba de pie frente al rey en postura de desacuerdo. Llevaba puesta una camisa suelta de lino, pantalones de algodón grueso y oscuro, botas de hierro y una faja con espada.
El rey le respondió tranquila y perezosamente.
-¿Por qué no vas a estar seguro? Es lo que verdaderamente pasa en este momento- el rey era un tipo gordo y grande, y lo hacia mucho más grande la cantidad innecesaria de ropas y pieles que llevaba sobre él. Era calvo y sus ojos eran verdes como los de su hijo.
-¿De que estás hablando padre? ¡Esto oculta la realidad! ¡Hay gente muriendo allí afuera! Muere por la guerra, muere por el hambre, muere por la peste. Está nación necesita un guerrero que los guíe.
-Para eso está Milanor, hijo mío.
-No, padre, la gente le teme a Milanor, él no les da seguridad, el les da miedo. Déjame formar parte del batallón en el combate siguiente. Soy buen arquero, ya tengo fuerza, todo el pueblo me quiere, me convertiré en una persona como tú en tus buenos tiempos.
El rey rió.
-Aún eres joven, niño. Cada guerrero tiene sus años de fama, este es el momento de Milanor, pronto llegará el tuyo. No pienso perder mi único heredero al trono sólo por que no lo haya cuidado bien.
El joven se retiró de la sala principal del castillo y, enfurecido, subió a una torre. Sostuvo la mirada hacia el lejano horizonte por un momento hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos.
-¿Discutiste nuevamente con papá?
La muchacha que preguntaba eso era una bonita doncella de cabellos largos y castaños y una verdosa mirada aguda. Su largo vestido de seda barría el suelo en dirección al muchacho que no quería salir de sus pensamientos.
-Como todos los días. ¿Puedes creer que ese sujeto aun piensa que nuestro pueblo está en una creciente prosperidad? ¡Sigue pensando que está a cargo del ejército y que lo comanda como cuando tenía mi edad! Me cae muy mal la gente que se miente a sí misma y además se cree. Diga lo que diga, haré que esta guerra acabe, yo mismo voy a pedirle al mismísimo rey del pueblo vecino que me entregue a su hija en matrimonio. Así uniré los pueblos.
-Rohan, no hay nadie que quiera que eso pase más que yo, pero sabes bien que de la única forma en la que tú podrías entrar en ese pueblo es cuando nosotros lo conquistemos o cuando ellos nos conquisten a nosotros.
-¡Claro que no! Tú por que eres una pesimista hermanita. Yo voy a infiltrarme en el batallón de guerreros y llegare hasta sus altos muros, los treparé y llegaré hasta el rey aunque reciba cien flechazos. Los guerreros me ayudarán, ya he hablado con ellos.
-¿Ellos te ayudaran? ¿Le pedirás ayuda a Milanor, el guerrero de acero?
-Na, ese homicida mataría a toda la ciudad junto con el rey antes de que pueda hablarle, él está de acuerdo con la guerra, aunque no tenga donde caerse muerto, aunque los demás guerreros sean unos debiluchos, él sólo pelea por que le entretiene. No, les pediré a los demás… Tú también tienes interés en hablar con el rey ¿verdad?
La joven se sonrojó y apoyó su cabeza en el pecho de su hermano.
-No sabes lo que me gustaría que en este momento él estuviera haciendo lo mismo que vos.
-Sabes que me siento muy similar a ese muchacho que amas, y estoy seguro que en este momento está haciendo lo mismo que yo.
-Hermano, ¿y si mueres en el campo de batalla? Confío en que los guerreros te protejan pero las flechas perdidas siempre están allí.
-No moriré. O por lo menos espero no morir hasta llegar a verla a ella. Judith, ¿vas a sacar a pasear a tu Flareon? ¿Puedes llevar a mi Jolteon? Últimamente estoy entrenando mucho y no le presto demasiada atención.
-Sí, no te preocupes.

-¿Cómo van los Poliwhrat? Quiero que estén listos para el ataque marino. Y preparen algunos Onix, vamos a ver si podemos sortear la defensa Dugtrio-el capitán del ejercito pokemon, Genario, era un sujeto delgado, de cejas pobladas y ya entrado en años. Sin embargo, siempre fue un buen estratega en cuanto a pokemon se refiere.
-Ya intentamos sortear a los Dugtrio unas 10 veces y siempre fallamos-contestó un combatiente.
Genario lo observó con mirada ruda.
-Y lo intentaremos unas 10 veces más. Entiendan que si logramos hacer entrar un Onix el desastre que provocará los distraerá a todos y por fin nuestro ejército podrá avanzar luego de tanto tiempo en receso. Ellos controlan el lago, entonces la ofensiva marina también va a ser inútil ante su gran despliegue de pokemon acuáticos, pero es útil para crear la distracción y atacar con nuestros pokemon de roca y lucha.

-¿Cómo va la cena?-el rey estaba ansioso por comer y le hacía esa pregunta a su vasallo.
-Ya casi está lista, mi lord.
-Eso espero. Muero de hambre. ¡Tráiganlo!
Dos guerreros penetraron a la sala real trayendo con ellos un cuerpo. Era un soldado del pueblo enemigo.
-Debes ser muy valiente para arriesgarte a entrar en nuestros dominios.
-¡Muérase rey de segunda, traicionero, fraude en vez de guerrero!-el soldado escupió con toda su alma al rey y los soldados que lo trajeron lo traspasaron con sus lanzas de un lado a otro.
-Son una miseria estos espías. Ni siquiera una armadura que valga la pena tienen. No sé por que nuestro ejército está tan mal contra este pueblo de perdedores.
-¡Señor, la comida está servida!
-Al fin, ¿Qué tiene que hacer un rey para que le den de comer en este lugar?


Bien, espero que los haya atrapado, y acostumbrense a esta extensión, por que va a ser más o menos ese el largo de cada capitulo, a los que les gusten los capitulos extremadamente largos será mejor que espere y se lee dos capitulos juntos XD

Ahora sí, lo dejo en manos de Psycho...

PD: Psycho, lamento el titulo... No se me ocurrió nada peor XD


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#2

Re: El Arte de la Pokeguerra


Ya traía de leer un fic vuestro, Demian y Psicho... pero me da vagancia comenzar a leer uno que ya tenga bastantes capítulos xD

Bueno... qué decir... me gustan los fics que se vasen en esta época, opino que es de las mejores para los que lleven pokémon, no sé por qué :3
Me gustó mucho, buenas descripciones, buena ortografía y muy buena redacción...

Magnífico! No le pillé ningún error, y lo conseguistéis, me atrapó :b
Espero impaciente el próximo capítulo.
#3

Re: El Arte de la Pokeguerra


pro juagr no soy el primero en contestar>_>(rima)
esta bueno el fic, psycho ya tiene acostumbrado fics de guerra, se le hara un vicioD:(?)
espero la continuacion a ver que tal es el fic>_>
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#4

Re: El Arte de la Pokeguerra


Ya lei el capitulo y esta bastante bien a pesar de ser solo el primer capitulo
la historia es buena y sin errores

Espero ver pronto el siguiente capitulo =D>
#5

Re: El Arte de la Pokeguerra


Uf! He terminado mi capítulo, y yo con la mano lastimada, que no puedo teclear bien... xD
Bueno, qué bien que este fic tenga buena recepción, ya veo tres lectores que leyeron pronto el cap de Demián...
Aunque ya te lo había dicho por MP, te reitero que es un excelente capítulo, Demián; es por eso que me llena de alegría y temor. Alegría porque me agrada que hayamos empezado bien este fic; pero temor porque ahora no sé si mis capítulos estarán a la altura de los tuyos, porque son muy buenos. Sinceramente espero que este proyecto no nos quede de risa, como suelen quedar los fics compartidos; haré todo lo posible por seguirte las ideas.
Espero que mi capítulo actual les agrade.
Demián, si hay algo que se sale de tus ideas con lo que escribí, nada más dímelo, aunque deberás adaptarte a ello, así como yo me adapté a tu idea.
Aquí va... uf!
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2

Atardecía ya, el campanario del templo anunció la llegada de la primera víspera del día. Los rayos luminosos y otoñales del Sol se colaron por los vitrales azulados del Palacio Real de Payraud.
Poco a poco, los haces de luz se fueron extinguiendo, era que el Sol ya se había ocultado tras las montañas y ahora en uno de los aposentos del inmenso castillo, ardía un leño de roble en la chimenea.
Sentada en la silla real, la princesa Catherine meditaba con profundidad, con sus ojos azules clavados fijamente en las chispas ardientes que despedía el brasero al consumirse. Se encontraba muy preocupada por los actuales problemas que estaban agobiando principalmente al gobierno, que Payraud no estaba en condiciones óptimas de atacar a San Ducart en estos momentos, y aun de recibir una ofensiva del ejército enemigo; que el Tesoro real se estaba quedando sin fondos hasta para lo más esencial, que los plebeyos se estaban muriendo de hambre, en fin, de tantos dilemas por los que estaba pasando la nación. Sabía bien ella que algún día iba a ser responsabilidad de ella ceñirse la corona de algún reino o condado por lo menos, y gobernar con sabiduría y astucia, lo cual la llenaba de temor. Pero en aquellos momentos parecía como si las cosas se estuvieran saliendo de control. Esta guerra estaba acabando con todo.
No había más ruido en la habitación que el tronido de las llamas; en ese aposento también se hallaban dos silenciosas damas de compañía que no querían interrumpir a la princesa, y un pequeño Growlithe a los pies de la silla que dormía profundamente.
Catherine apartó la mirada de la lumbre, aún en el más completo sigilo, y la dirigió hacia el exterior, viendo por los vitrales azules el cielo claro y despejado.
Un suspiro profundo emanó de su garganta cuando su vista se cruzó con la plenitud de la Luna que se ocultaba tras unos árboles desnudos.
Y la joven de 16 años comenzó a soñar despierta. Desde que supo de la existencia de Rohan, el primogénito del rey de San Ducart y heredero al trono del mismo, extrañamente no podía dejar de pensar en él. Hacía algún tiempo había tenido la oportunidad de conocer a este esforzado caballero, cuando aún la guerra no se gestaba, y ahora tenía la loca idea de tener un reencuentro secreto con él. Secreto, porque nadie lo consentiría, estando rivalizadas ambas naciones, pero algo le decía a Catherine que Rohan no era una mala persona, y que era posible llegar a un acuerdo pacífico con él. Aunque algo ingenua, la princesa se daba perfecta cuenta del desgaste total con la absurda guerra, y sentía que necesitaba hacer algo para detenerla…
Una dama entró entonces presurosa, pero con elegancia, a la habitación para anunciar la llegada del príncipe Edward. Acto seguido se retiró.
Un joven de 17 años penetró en la estancia pesadamente, saludando escasamente a Catherine. Tenía este último los mismos rasgos que su padre, el rey. Era de elevada estatura, de constitución vigorosa y robusta; los ojos eran azules y lucía un rostro limpio y bien rasurado; la cabellera negra alcanzaba a caer ligeramente sobre sus anchas espaldas. Caminaba sin ninguna prisa, balanceándose lentamente hasta llegar a su hermana. Se reencontraban ambos después de varios días, porque Edward había tenido que salir a comandar las huestes. Sin embargo, no hubo una pizca de efusividad al encontrarse: él jamás fue muy expresivo, y ella se encontraba ensimismada en sus difusos pensamientos.
Sin embargo Edward era sagaz y, viendo a su hermana tan melancólica, le preguntó luego:
¬—¿Qué tienes, qué es lo que te acongoja?
La chica se rehusaba a hablar por el momento. Se limitó a voltear hacia la izquierda cuando formularon esa pregunta, hacia donde ardía el madero, y a arreglarse sus largas trenzas, un poco más claras que el cabello de su hermano.
Permanecieron entonces en silencio, Edward jamás abandonaba su postura al charlar. Después de algunos minutos que parecieron eternidades sobre esa amplia habitación, Catherine volteó de repente hacia las damas de compañía y dijo:
—¡Lady Anne! ¡Que se nos deje solos!
Obedecieron ambas al punto, inclinándose respetuosamente y recogiéndose sus vestidos al salir.
—Es Rohan, ¿no?— preguntó Edward, insistiendo. Desde su pregunta anterior, no se había movido para nada.
La joven suspiró con fuerza y caminó otro poco.
—Así es, hermano. Me parece como si mi corazón careciera de razones y se tornara díscolo mientras mi alma pesa cada vez más sobre mi cuerpo siempre que pienso en él…
—Querida hermana, sabes que es un amor imposible…
—¡No lo es!— replicó ella, mohína— mi padre podrá denegarlo, la sociedad podrá desaprobarlo, pero mis sentimientos hacia Rohan jamás cambiarán, pues, ¿quién hay que pueda mandar sobre el corazón?
Edward seguía inmóvil y cruzado de brazos.
—Tu padre quiere que te cases con el conde de Cromwell, para aliar su condado con Payraud. Lo decidió desde hace mucho. Yo sé que tú tienes razón en lo que dices, pero además, no conseguirías charlar con Rohan. Y aunque lo hicieras, te rechazaría la sociedad, porque tienen por sabido que es un hombre cruel.
—¡No es cierto! Más crueles son estas absurdas matanzas. ¡Hay una solución para finalizar esta guerra, y es unificando los reinos!
—¿Pero qué dices, Catherine? ¡Eso sí que será imposible!
—Claro que no, es una amplia reflexión… piénsalo, Edward, si pudiera hablar con él… y que estuviera de acuerdo…
—Lo sé, comprendo lo que sientes, pero es algo descabellado querer unirte con él.
—Lo dices por lo que opine la sociedad… ¿Pero crees que él sienta algo por mí?
—Sin duda. De hecho, estoy seguro que en estos momentos él estará pensando en ti.
Catherine se asomó por el vitral azul, pensativa. Edward no se movió.
—Que los dioses te guíen por el mejor camino, hermana— añadió.


El rey de Payraud no se levantaba de su silla roja y acojinada. Era un hombre de treinta y nueve años, bien parecido, de gran estatura y cabello negro, recortado. Sus ojos eran sagaces y no se les escapaba ningún detalle. Tenía un aire poderoso y decían que no había nadie que se comparara en inteligencia con él.
Levantó el rey su magnífico dedo y señaló al mayordomo.
—¡Harrison, reunid al consejo!
—A la orden, sire.
Había asuntos muy importantes que tratar con sus hombres y la situación política con San Ducart, era cosa de discutirlo con muchas personas.
Estaban de pronto en la mesa presentes todos los concejales así como los hijos y parientes cercanos del rey. Después de que todos estuvieran instalados en sus respectivos lugares, el gran dirigente de Payraud hizo acto de presencia.
Los reunidos se levantaron solemnemente enseguida, mostrando el debido respeto; un mayordomo le acercó la silla real y el rey se acomodó ahí.
—Sentaos, messires— añadió, dando inicio al concejo.
El rey se apoyó en la silla, magnífico. La sesión había dado comienzo.

…


Como ven, una escritura o modo de narración un poco distinto al de Demián, espero que nos salga bien el fic juntos..


Saludos.


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#6

Re: El Arte de la Pokeguerra


seh, el fic va pro buen caminoò.o
espera, el mapa dice que es aal izquierdaD:!!!(?)
esta bueno el fic, aunque em gustaria ver as accion en los pokemon, solo aparecio un growlithe en al historiaD:
la idea de unirficar los reinso es buena, habria queevr como se consigue
nos leemosò.o(?)
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#7

Re: El Arte de la Pokeguerra


Fabri tiene razon la historia si se esta poniendo interesante
apesar de que los pokemons casi no han tenido una gran aparicion que digamos (vamos los pokemons no deben ser el centro de atencion siempre o si?)
Buen capitulo,espero ver pronto el siguiente
#8

Re: El Arte de la Pokeguerra


Seh, continua muy bien la cosa xD
Y me parece genial eso de no haber metido tanto pokémon,
ya que se corre el riesgo de acabar aburriendo con tantas luchas xB

¡Buena suerte!
#9

Re: El Arte de la Pokeguerra


Vaya muy bueno el fic.
las formas en que escriben los dos son geniales.
Demian, me encanta tu forma de escribir ya te lo he dicho varias veces
Y Psycho tu forma de escribir tamb es grandiosa, tu forma de describir
es genial.
La verdad es que sus dos forma de escribir combinadas van a hacer de este fic
algo con mucho exito por que la verdad la historia promete mucho.
El echo de que no usen tanto a los pokes es buena, pero siento que esto
es algo pasajero por que como apenas es el inicio no han tenido mucha
chanse de mostrar todo su verdadero potencial.
Gran fic, yo se que no lo van a convertir en algo de risa.
Gran historia (de nuevo xD)
Espero impaciente el sig capi.
Bye..!!
#10

Re: El Arte de la Pokeguerra


como lo esperaba de ti sempai.....es un fic muy bien escrito y redactado
#11

Re: El Arte de la Pokeguerra


Gracias a todos los users que dejaron sus comentarios en los dos anteriores capitulos, disculpen la tardanza.
David: Gracias por comenzar a leer este, no hace falta que leas los demás, Psycho y yo sabemos lo dificil que es leer fics que ya llevan tiempo escritos y no te presionamos para eso.
Fabri: Como siempre, gracias por estar en todas.
Wing: Gracias por tu apoyo.
Moony: Agradecemos que pases por aqui y leas y comentes tan bien como siempre lo haces.
Lux: Te agredezco que pases por aqui.
Y también mis felcitaciones a Psycho, que aun no le había dicho nada de su capitulo, para que los users aprendan como se escribe deben leer fics de Psycho, por eso quise hacer este fic con él, por que escribe pausadamente, con detalles, con excelentes descripciones, sin repeticiones y te hace sentir parte de la historia. Además, con el tremendo capitulo que hizo, pude continuar con mi parte facilmente. Agradezco también la corrección que realizó en este capitulo ya que había algunas partes un poco fuera de época, je.

Mis agradecimientos a todos los que sigan aquí.


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3


En la hora pico del comercio el mercado central de San Ducart se llenaba de gente de todas las razas, de todos los tamaños y de todos los estamentos sociales para comprar e intercambiar telas, granos, herramientas y las siempre útiles armas y artefactos bélicos.
La gente se volvía loca en estos tiempos, en cuanto tenían un producto para trocar u oro para comprar comestibles o ropa lo gastaban sin miramientos por el pánico de la guerra que se avecinaba. Cada puesto de comerciantes se abarrotaba aunque vendiera baratijas sin valor, pero el solo hecho de que una persona pudiera cambiar su oro por algo utilizable ya era escusa necesaria para hacer el trato.
Claro que había personas que en esos momentos no necesitaban comprar nada, ni tampoco tenían oro en los bolsillos para hacerlo. La mayoría de esta gente se reunía en la fonda del pueblo para olvidar las penas con el alcohol o para comer algo de comida ya que no tenía ganas de hacerla ellos mismos.
El lugar era pequeño y la excesiva cantidad de gente que entraba allí por día lo convertía en un basurero con hedor a Skuntank por doquier. Lo único que le daba buen aspecto al sitio eran las danzarinas y alegres damas vestidas de largos trajes acampanados de color gris que servían a los caballeros acaudalados en todo tipo de quehaceres, ya sea bailar para divertirlos, cantar, traerles un vaso de cerveza y también… otras cosas.
Era un día normal en la fonda, casi todos los días a esa hora en ese lugar se encontraba presente la misma gente y no era ninguna sorpresa encontrar allí a ese hombre de ancha espalda portando una espada casi tan larga como sus piernas y a su lado su inseparable Infernape, que compartía junto con su entrenador el buen gusto del Whisky.
Milanor era un guerrero de cuna. Toda su familia fue un largo linaje de combatientes y hasta su madre en temprana edad le había inculcado que sea guerrero, ya que él no había nacido para hacer otra cosa. Sus largos cabellos rubios le daban un erróneo aspecto de civilización. Su rostro era una dura calavera de anchos maxilares y mandíbula prominente. Tenía los ojos profundos y celestes, aunque era muy raro verlos ya que su imponente ceño casi siempre estaba fruncido y los ensombrecía. Tenía el cuerpo que tiene cualquier ser humano que realiza actividades físicas, riñas callejeras y levanta pesos mayores que el suyo propio desde pequeño: Hombros y espalda anchos y duros. Brazos grandes y firmes, pecho sobresaliente y abdomen reducido y esculturado. Las piernas eran gruesos troncos fibrosos que terminaban en unos finos gemelos y unos delicados pies que lo convertían en un ágil corredor.
Él y su Pokemon habían ganado más batallas para San Ducart que cualquier otro guerrero anteriormente y recién contaba los 35 años.
La guerra con Payraud la había vivido desde pequeño, siempre hubo enfrentamiento entre los pueblos ya sea por cuestiones económicas, políticas o religiosas. Al principio eran simples discusiones entre dirigentes pero desde que asumió al poder el nuevo rey de Payraud parece que Leonard, el rey de San Ducart, está completamente en desacuerdo con su manera de comandar la nación y por eso se han declarado en guerra.
Esto ponía en aprietos a Milanor, pues uno de los más valerosos guerreros de Payraud era compadre suyo y habían luchado algunas veces uno al lado del otro, pero nunca en contra. Esta vez tendrían que hacerlo y era lógico que uno fuera a matar al otro.
Dos caballeros más irrumpen en el lugar y sonríen al ver la espalda del guerrero. Uno de ellos, el más carismático, era alto, corpulento, tenía el cabello corto y una prolija barba. El otro era de contextura pequeña, pero parecía ágil e inteligente.
- ¡Milanor! Te estábamos buscando. Esta tarde vamos a mover un poco los cuerpos para mantenernos en forma, y enfrentaremos nuestros Pokemon para que tengan también un pequeño entrenamiento- le habló Feraid, el sujeto más pequeño.
- Y no sólo eso. Se ha corrido la voz de que el rey quiere que despleguemos pronto todas las fuerzas… Entonces nos quiere motivar ofreciéndonos como incentivo algunas de sus sirvientas para pasar la noche… Buena idea ¿Cierto, Milanor?- comentó Iraón, el tipo grande de barba.
- Sí, como no, las últimas “buenas ideas” que tuvo el rey me hicieron padre de 9 hijos- les recordó el gran guerrero sin romper la dureza de su ceño-. El problema no son los niños, los pequeños son graciosos, pero las madres se pelean constantemente.
- Deberías casarte con una y ya, como hizo Iraón- le aconsejó Feraid.
- Oye, niñito, eso fue por que estaba bien borracho luego de la batalla en Caríope- se defendió Iraón-. Mi Toxicroak necesita entrenamiento, apresúrense.
- Déjame terminar mi bebida en paz. Dormiré una buena siesta y luego me reuniré con ustedes para darles una paliza y para que Infernape haga cenizas a tu Toxicroak.
La palabra de Milanor no era discutible, nunca se sabía si hablaba en serio o de chiste, por lo que sus compatriotas lo saludaron y fueron al campo de entrenamiento.

Mientras tanto la princesa del pueblo reposaba tranquilamente sentada en el alfeizar de una ventana de su cuarto. Observaba hacia el norte donde se encontraba el pueblo de Payraud y donde seguramente en ese momento el hombre de sus sueños debía estar con los demás guerreros…
- ¡No, yo iré con Milanor!- chillaba una mujer que portaba un vestido rojo acampanado barriendo el suelo con él, de cabellos morochos y ojos verdes.
- Claro que no, yo lo haré, tu no sabes de guerreros fuertes, siempre te han tocado los más débiles- la que retrucaba era una mujer rubia, alta, de porte elegante con un vestido un poco más pegado a su cuerpo y algo más corto que el de la anterior.
- ¡Basta ya!
Judith no sabía aun por que su padre tenía como siervas a esas mujeres… Eran tontas y todo el día discutían sandeces como esas… Las dos que habían hablado y otras dos que no habían omitido palabra se sorprendieron por el reto de la princesita.
- Lo sentimos princesa…- dijeron las cuatro acompañantes agachando la cabeza.
- Es una discusión vana, si es cierto lo que siempre dicen el guerrero las elegirá, no ustedes a él. Además, si pelean por el ogro de Milanor y si también es cierto lo que se dice, él podrá con las cuatro…
Las damas encorvaron aun más su cuerpo con vergüenza. Una de ellas se acercó a la princesa y comenzó a cepillarle el cabello con delicadeza. El Flareon que se encontraba echado en el suelo bostezó y miró un instante a su ama para luego volver a enroscarse con su cola.
- ¿Está pensando en el joven Edward, princesa?- habló la mujer mientras recogía el cabello de la chica.
- Ufff, sí… Creo que hace alrededor de un año que no lo veo… Ya debe estar casado.
- No lo creo- alegó otra dama acercándose a limar las uñas de Judith-. He conversado con algunos turistas… Ese muchacho está casado sólo con su patria y creo que hasta que no acabe la guerra que se está gestando entre las dos naciones no se le ocurrirá pensar en nada más.
- Es que no sé si el me recuerda o siquiera me conoce- la princesa observó sorprendida como otra de las sirvientas se sumaba al grupo de aseo a limarle las uñas de los pies.
- Mire si no va a reconocer a una dama tan celebre como usted, señorita. Yo creo que si no le corresponde el príncipe Edward le corresponderá un príncipe de otro pueblo… Su padre sólo debe hablar con algunos de sus conocidos y…
- ¡Basta! Mi padre no me casará con un príncipe… Él no necesita unificar su pueblo con otro, si quiere aliados les declara la guerra para conquistarlos… Él quiere casarme con un guerrero…
Las mujeres, junto con la última que se había unido a colocarle unas pesadas alhajas en las manos y en el cuello, abrieron la boca y jadearon de sorpresa.
- ¿O sea que puedes pedirle que te case con Milanor?
- Sí, desgraciadamente, incluso creo que él ya había pensado en eso, si no fuera por que Milanor es bastante mayor… Yo creo que si algún jovencito resalta entre los guerreros de la próxima batalla será mi prometido… Pero yo detesto a los guerreros, son bruscos, rústicos e ignorantes.
- ¡Oye!- la increparon las cuatro ofendidas.
- Lo siento, pero es la verdad, que todos sus hijos sean hijos de guerreros no cambiará mi forma de pensar acerca de ellos- la princesa intentó liberarse de las alhajas y de los instrumentos que apresaban su cabello pero las mujeres la detuvieron.
- Tu querido también es guerrero…- le recordó una con disimulo.
- Lo sé, pero es diferente. ¡Él es príncipe! Él es apuesto, culto, refinado, salvaje… ¡Tiene lo mejor de cada uno de los estamentos!- intentó explicar la princesa soñadora.
Las cuatro mujeres la observaron atentas y asintiendo a lo que decía. Luego de eso adoptaron la misma postura soñadora de su ama y juntas suspiraron:
- Ahhhh, Milanor…
La princesita las observó cansinamente.
- Ustedes no entienden nada…
El Flareon se subió a la falda de su dueña y se acurrucó allí para alejar a las molestas servidoras.


Espero que les haya gustado, diganme que les parecen los personajes. Suerte!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#12

Re: El Arte de la Pokeguerra


Estuvo bien el capitulo Demian
detallado y creo que no hay ningun error
Vaya Milanor, 9 Hijos y un Infernape que le gusta el Whisky xD
los personajes estan bien Demian no veo ningun inconveniente

En fin buen Fic,espero leer el siguiente capitulo ansiosamente :D
#13

Re: El Arte de la Pokeguerra


recien ahora tuve tiepo de leerlo>_>
me gusto el cap dle fic, la princesa si que se enamoro de edgarxD
no em cayo bien el milan-esaD:(?)
buen fic demian ypsycho, ya eremos como sera cuando comeinse la batallaD:
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#14

Re: El Arte de la Pokeguerra


Buen capítulo, me gustó mucho como lo escribiste... Y las descripciones me parecen bastante detalladas, yo tampoco le veo ningún inconveniente a los personajes ^^

Ah, errores ortográficos únicamente unas cuantas tildes pero bueh, totalmente normal xD. Del resto, perfecto =D, suerte con el próximo capítulo.
#15

Re: El Arte de la Pokeguerra


Aquí está mi próximo capítulo, perdón por la tardanza.

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El rey miraba a los presentes que se hallaban acomodados en sus respectivos lugares de la inmensa mesa rectangular de la sala.
El silencio era sepulcral y terrible bajo la fría mirada del hombre que se hallaba en la silla real.
Al fin se decidió a voltear a su derecha, hacia donde estaba su secretario. Con voz pausada, dijo:
—Austin, deseo ser informado sobre el estado financiero de Payraud.
Hombre de confianza del rey por más de 20 años, Austin tenía siempre una sabia y eficiente respuesta a cualquier capricho del monarca.
—Su majestad, no hay mucho qué decir; el Tesoro está prácticamente vacío. Payraud ha estado en crisis desde hace ya algunos meses y ahora parece estarse resintiendo más.
—Tenemos algunos problemas… y dudo que el banco de Westland quiera gestionar otro préstamo.
—Definitivamente no— replicó el consejero— debido a la deuda de varias miles de libras que tenemos con ellos. No veo el momento en que podamos acorrientarla.
El rey tosió brevemente.
—¿Y qué hay de nuestros países aliados?
—De eso hay peores noticias— añadió Austin, un poco mohíno— tal parece que Whalgrind nos retira el apoyo político, al menos temporalmente. Sus tropas regresan a su patria, mientras que San Ducart y sus aliados se fortalecen… habrá que hacer algo ya.
El rey pensaba, sin perder la calma.
—¿Vuestro consejo, Khanne?— le dijo a otro hombre presente.
—Sire, habrá que recurrir con los banqueros de Hordan para solicitar un préstamo fuerte, recuperar la banca y realizar inversiones internas. Esa nación ya nos debe varios favores, y lo que es mejor, es ajena a esta guerra. No dudo que se preste en auxiliarnos.
-Tenéis razón. Lo meditaré, y si lo hallo razonable, lo voy a decretar abiertamente.
—¡Padre! ¡Tenemos razones por las cuales no hemos recurrido a Hordan! ¡Son todos ellos unos tunantes y seguro intentarán estafarnos!
—¡Basta, Edward!— reprendió el Rey al joven príncipe— pues es la única solución viable; no podemos detenernos a sopesar las posibilidades que tienen de robarnos, necesitamos una fortísima suma de dinero ya.
Los presentes se sobresaltaban siempre que el rey parecía perder la compostura por algún comentario agresivo a su voluntad, pero Edward estaba dispuesto a no perder la serenidad y no dijo más.
—Royce— dijo ahora refiriéndose al general— ¿Cómo están nuestras fuerzas militares?
—Por eso no debe preocuparse Vuestra Excelencia, se encuentran en perfecto orden. Los pokémons van mostrándose muy cooperativos. El sistema de entrenamiento intensivo sigue al máximo nivel. Así, no tardará en conocer Vuestra Merced al más perfecto ejército del mundo.
Lo decía el viejo estratega con entusiasmo, como para contentar al Rey.
Hizo el monarca varias consultas más a su Asamblea, al término de las cuales mandó levantar la sesión de la ordinaria manera y que cada quién regresara a sus ocupaciones.


Lejos de ahí, en cierta explanada de tierra y montículos de arena, debidamente cercada por sus contornos, se encontraba una concentración de las más diversas especies de pokémons terrestres. Estaba agrupados como formando una sola tropa de unos novecientos integrantes.
Sobre un pequeño monte junto a la gran torre de vigilancia, un imponente Breloom observaba a dicha tropa que se hallaba en su “hora de descanso”.
El semblante, a diferencia del resto de su especie, era severo; la mirada más aguzada y viva que un Breloom común y corriente. Era sin lugar a dudas una criatura superior, incluso respiraba con altivez. La musculatura de sus brazos y muslos era digna de impresionar, y tanto en el cuello como en el pecho lo ornamentaban unas pequeñas medallas, algunas doradas y otras de varios colores.
De pronto llegó un soldado frente a él e inclinó la cabeza en señal de profundo respeto; era claro que incluso el pokémon tenía mayor rango que el humano.
—Capitán Harghendel, el general Royce me manda comunicarle que ya es hora de continuar.
Por supuesto que dicho Breloom no era una autoridad para el soldado, porque aún en su honroso cargo, aquél era dominado por el humano. No, Harghendel era el capitán de las tropas de pokémons terrestres exclusivamente, sin tener ninguna clase de dominio sobre los hombres.
De un impresionante salto, Harghendel descendió, siempre con su mirada dura y brillante, que no se apartaba de los pokémons terrestres.
El general Royce y dos soldados que le hacían compañía y guardia ingresaron a la explanada. Los pokémons, aun los de bajo entendimiento como los Ryhorns, alzaron la cabeza en posición de firmes al notar su presencia. El imponente Breloom también se cuadró ante él.
—Así que hoy continuaremos con el entrenamiento— les anunció con firmeza— recuerden que necesitan hacer frente incluso ante los pokémons con quienes estén en marcadas desventajas… ¡con valor y arrojo! ¡Deben ser fuertes! ¡Tenemos toda nuestra esperanza en ustedes!— y añadió, volteando a ver al encargado de la tropa— Harghendel, confío en ti.

Acto seguido, continuó Royce avanzando por el campo de tierra hasta donde se hallaba el escuadrón aéreo, que llevaba un entrenamiento muy distinto al de los terrestres, acorde a su misión, pero las palabras de aliento fueron similares.
—Jon, mira que aun no tenemos un dirigente para estas tropas aéreas— le dijo a uno de los acompañantes.
—Y le ruego que no se apure en seleccionarle, que por sus hazañas deben ser ascendidos de rango.
—Aunque… no despego la vista de nuestro Tropius más fuerte, Danhollow, para mí, el mejor candidato a capitán
Otro soldado ponía en aquellos momentos una especie de ruleta a varios metros de distancia de un Pidgeot que ahí se hallaba.
—Vamos, Hurghland, muéstrale al general lo que sabes hacer.
Y Hurghland, cual flecha, se lanzó en picada hacia dicho blanco, con tanta fuerza y puntería, que acertó en el centro y la partió en cuatro pedazos con su pico. Además, aterrizó con suma gracia para ponerse en guardia nuevamente alzando el vuelo.
—¿Lo ve usted, general? Nuestras tropas tienen gran avance, San Ducart no podrá contra ellos— dijo feliz.


Demián, te recuerdo que debes evitar lo más que puedas en utilizar pokes eléctricos debido a que, por lógica, no habían sido descubiertos en esos tiempos.

Saludos.


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#16

Re: El Arte de la Pokeguerra


Creo que voy a leer todo el fic de nuevo... juro que me pierdo o.o
jaja, supongo que será sensación mía. Bueh, el capítulo estuvo muy bien, me gusta mucho como escribes ^^
No hay faltas de ortografía ni de nada, al menos que haya encontrado, muy bien, Psycho =D

Mucha suerte, y hasta el próximo capítulo ^_^
#17

Re: El Arte de la Pokeguerra


buen cap, lo unico malo es que no anduve con mucho tiempo para leerlo en el libre de la clase de informatica/computacion D:
luego en mi casa lo leo con mas calmaD:
no se si sera que lei apurado, pero uno se pierdeD:(?)
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#18

Re: El Arte de la Pokeguerra


pues..apenas y puedo leerlo todo de nuevo..pero esta genial..y para los que lean...si se dan cuenta..por el momento..Demian pone los post de San Ducart y psycho los de Pryaun(o como se escriba)..sigan asi los 2..soy muy buenos
#19

Re: El Arte de la Pokeguerra


Les agradezco mucho a todos los que comentan el fic, tanto de parte de mis capitulos como los de Psycho... Esta vez vengo con un estilo de capi diferentes, para que vean que aunque los pokes sean poco protagonistas en la historia, sí los hay y forman parte integra del fic. Miren:

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5

Las figuras de tres místicos Pokemon danzaban con gracia bordeando la figura despareja de una montaña. Los Pokemon parecían discutir preocupados.
- Está al caer…- Uxie era uno de ellos, con su brillante cuerpo amarillo y sus profundos ojos.
- Aun puedes cambiar de idea… Digo, sobre el bando que eliges- Azelf ahora revoloteaba alrededor de Uxie intimidándolo con su penetrante mirar.
- Ya les dije que no estoy de parte de ningún bando, las guerras humanas solo son diversión para Rayquaza, Groudon y Kyogre, pero yo, al igual que Arceus, tengo muy dentro en mi corazón a Payraud.
- Tienes razón, Uxie- Mesprit sobrevolaba pensativo el terreno escarpado de la alta montaña y mantenía una distancia inalterable de no más de un metro de la superficie-. Pero es lógico que San Ducart va a arrasar con Payraud y tú vas a tener que soportar las bromas pesadas de Rayquaza por los próximos 700 años.
- Prefería las veces que San Ducart y Payraud trabajaban codo a codo para crear una gran nación.
Los tres Pokemon legendarios se metieron por un hoyo que los condujo a una especie de anfiteatro natural descubierto por faltarle a la montaña el pico completo. El claro era enorme, tan grande que Rayquaza podría caber diez veces allí. Por suerte solo había uno y en ese momento se encontraba estirado en toda su extensión escuchando como Uxie daba su perorata diaria. Cerca de Rayquaza se encontraba Shaymin, paseándose por el lugar algo aburrida. Cresselia también estaba allí, parecía estar durmiendo o tal vez meditando en un rincón del claro. Jirachi era el último en rellenar el lugar y este estaba concentrado en ver que pasaba al pie del volcán
- Los humanos no fueron creados para forjar amistades, y mucho menos lazos entre naciones, Uxie- Rayquaza era el opuesto a Uxie en cualquier sentido, en toda discusión Uxie era el Jin y Rayquaza el Jan.
El Pokemon de la sabiduría solo se dignó a oír al viejo dragón verde y levitó para relajarse cerca de Shaymin.
Las relaciones entre dioses Pokemon no estaban para nada bien, nunca lo estaban en época de guerra… El hecho era por que Groudon y Kyogre siempre se encargaban de dividir el consejo divino en dos bando, uno que alentara al pueblo del que estaba a favor el Pokemon de tierra y otro que alentara al que estaba a favor el Pokemon de agua.
Groudon estaba del lado de San Ducart, ese pueblo siempre le había erigido muchos altares en su honor como si fuera el único dios y estaba en deuda con ellos. A Kyogre le pasaba lo mismo con Payraud, el pueblo siempre trataba al Pokemon de agua como un dios a la altura de Arceus.
Rayquaza era un Pokemon más bien neutral, a él ninguno de los pueblos le gustaba… Siempre tuvo la desconfianza de que si los humanos se aliaban llegaría un momento en que podrían enfrentarse a los mismos dioses Pokemon. Pero en este caso, Rayquaza estaba del lado más bélico de la guerra, con Milanor y San Ducart, por que lo divertía ver a los humanos asesinándose unos a otros, sólo era un hobby que tenía, y Milanor era su luchador estrella.
Shaymin también era bastante neutral, pero siempre estaba a favor de Arceus y en ese caso, Arceus estaba con Payraud.
Cresselia y Jirachi, al igual que Groudon y Kyogre, amaban a San Ducart y Payraud respectivamente, por que eran de los pueblos que más los veneraban y que habían sido ayudados por ellos desde el inicio.
Mesprit, Azelf y Uxie solían estar siempre de acuerdo, pero en este caso Mesprit y Azelf estaban convencidos de que San Ducart ganaría y era lógico que el bando de dioses que estuviera del lado del pueblo ganador tendría más tributos y mucha más adoración por parte de ese pueblo.
Mew amaba a Edward. Desde su punto de vista era el ser humano más noble, justo, valiente e inteligente que existía. Y desde que era solo un bebe se había encariñado mucho con el y le daba mucho miedo que en esa guerra el belicoso Milanor acabara con la vida del joven.
Los últimos dos dioses que formaban papel activo en la guerra alentando a las ciudades eran Arceus y Darkrai. Arceus era un Pokemon justo y sabía que Payraud no era quien había armado esa guerra, el que la había armado era el rey de San Ducart presintiendo que Payraud estaba ganando terreno, entonces Arceus estaba cegado por el odio ante ese rey cruel y bélico que acosaba la vida de los pobladores de Payraud, tanto humanos como Pokemon.
Y Darkrai, a él solo le interesaban las almas de humanos y Pokemon que pasaban a mejor vida y como sabía que el bando que siempre le había dado más almas era San Ducart estaba apoyándolo para que ganara de una vez por todas.

En ese momento Mew penetra en la sala de los dioses para establecerse sonriente junto a Jirachi.
- Que pasa, Mewcita, ¿Estás contenta por el ejército de Payraud?- preguntó burlonamente Rayquaza.
- Sólo sé que tienen una buena estrategia para ir contra San Ducart, y eso me deja tranquila.
- Sí, claro, siempre que Milanor no se ciegue de furia y arrase con todo el batallón de guerreros.
- Edward no es tonto, Rayquaza. Están entrenando a fondo a su equipo de Pokemon voladores.
- Sí, me parece bien, pero no entiendo que harán con el Golem de Grenian…- Rayquaza se sabía de memoria el ejército de ambos pueblos.
Mew y Jirachi lo observaron ofendidos.
- Todos sabemos que lo mejor que tiene San Ducart son sus Pokemon luchadores…- dijeron ambos Pokemon a la vez.
- ¡Contra los luchadores son buenos solamente los Psíquicos, además de los dragones, lógicamente!
- Contigo no se puede conversar, Rayquaza- dijo Uxie harto.
- No pueden conversar por que saben que soy el que más sabe de esto. Y recuerden bien lo que les digo, San Ducart ganará esta guerra.
El Pokemon dragón alzó vuelo y comenzó a recorrer el cielo con majestuosidad antes de que llegara Arceus y se enfadara por armar tal revuelo.

En San Ducart también era hora del entrenamiento. Los Pokemon luchaban mano a mano, los de lucha contra los de roca. Un Golem de gran tamaño cayó y Marhell, el Infernape de Milanor se alzaba victorioso.
- Buena batalla, Grenian- Milanor saludaba con unas palmadas en la espalda a su sucesor. Grenian era un apuesto joven de cabello negro oscuro, mirada verde penetrante y cuerpo ágil y atlético. A pesar de tener sólo 20 años ya había ganado, al lado de Milanor más guerras que su propia edad… El mismo Milanor lo había entrenado a él y a su Geodude desde los 8 años, ya que sabía que Marhell en ciertos casos iba a necesitar una ayuda de roca.
- Gracias, Milanor, te agradezco, algún día Droco le dará una paliza a Marhell- el muchacho sonrió.
Milanor y el Infernape rieron con ganas.
- Tal vez… algún día, muchacho.
Grenain terminó sonriendo mientras Milanor se acercaba a Genario, el tipo con más experiencia en batallas y quien trazaba las tácticas del ejército, para ajustar puntos finales para comenzar la gran guerra. El muchacho quedó solo admirando la torre más alta donde la princesa observaba el horizonte, acodada en el alfeizar de la ventana.

- Príncipe… No creo que esto vaya a salir bien- Feraid, el joven guerrero, le había dado un conjunto completo de armaduras y un arco con flechas a Rohan para ir a la batalla.
- ¡No te preocupes, Feraid! Me quedaré cerca de los arqueros, allí estoy protegido, solo quiero que cuando una batalla llegue a punto de descanso yo pueda escabullirme hasta Payraud, una vez allí usaré a Riolu para que excave y me voy directo a la torre de la princesa, muy simple.
Feraid se palmeó la cara con la mano siniestra, eso era una locura.
- Haga lo que usted quiera, príncipe, pero hacer eso es suicidio. Yo se lo advertí. Tome, Milanor lo sacará de las huestes si tiene solo un Riolu. Este Primeape está bien entrenado, pero no lo presione mucho por que reacciona mal a veces.
Rohan asintió alegremente, tomó la pokebola y se dirigió con armadura puesta y arco en mano a entrenar y recibir ordenes junto a los demás.


Espero que les haya gustado, le cedo el turno a Psycho...


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#20

Re: El Arte de la Pokeguerra


Bien, ahora ya entendí la estructura (soy tonto por no haberme dado cuenta antes xD) (gracias Luxray por la aclaración :3)

Bueh, el capítulo estuvo muy bien, interesante la aparición de los legendarios xD (aquí influyen las regiones como en el juego o en el anime? Si es así veo raro que estén legendarios pertenecientes a diferentes sitios estén todos juntos... sino me cayo xDD) Del resto nada más... bueno sí, encontré algunos errores. Escribiste varias veces el "porque" separado, como si estuvieses preguntado cuando no lo estabas haciendo y me pareció también ver el pronombre "él" sin acentuar... buah, nada malo xD

En fin, espero el próximo capítulo =D