Foros de Centro Pokémon
Archivo histórico
Estás viendo el archivo de los foros de Centro Pokémon. Ya no se pueden crear temas, responder ni iniciar sesión.
#41

Re: El Arte de la Pokeguerra


Psycho, perdoname si me lio entre tanto nombre jajaja, pero la idea me queda, me queda la idea, xDD
No sabia que de verdad no supieseis que hacia el otro pero ya me lo confirmaste.
Cita:
Es que en la mayoría de los casos no sabemos con exactitud qué está pensando el otro, nos dejamos la libertad de escribir lo que venga. Eso es bueno porque así, tanto ustedes como nosotros, sentimos el realismo de la guerra.

Me molan los personajes nuevos, sobretodo los arqueros, ahí todos subidos disparando debe de ser un puntazo. T.T pero quiero ver ya guerra T.t si, que cruel soy xD. Oye, pero hay algo que no me queda claro, si Edwar ama a la princesa del otro castillo por que va a la guerra? Es que no entiendo... :roll: creo que me perdi un trocito... :mrgreen: ah!!!! y por favor dime:
Código:
Pero aún así, a pesar de tantos hombres de mar experimentados y naves con la última tecnología, era una sabia criatura la que iba guiando la tropa en dirección a las costas de San Ducart para el ataque por mar.

De que tecnologia hablamos exactamente en esa epoca? Naves super veloces?! Por que no creo que un gyarados sea igual de rapido... o quizas si ¬¬ o quizas no ¬¬ mmm jajajaja, bueno, es una tonteria, no es por molestar solo es una cosa que se me ocurrio en el momento.

PRIMI!!!! Wiiii!!!

#42

Re: El Arte de la Pokeguerra


-Deberías confirmarme la época en la que es narrada esta espectacular historia porque creó que las pokebolas no se habían inventado todavía.
-No noté errores, solo 1 o 2 comas llegando ya al final.
-Pensé que os poníais de acuerdo por mp para escribir los capítulos y resulta que lo improvisais.
No tengo nada más que decir, nos vemos.

#43

Re: El Arte de la Pokeguerra


QUIERO GUERRA!!! o si no me enfadaré u___u
nah, en serio, tengo curiosidad por saber como lleváis lo que es la guerra en sí xD
pero de momento muy bien la cosa... bueno, como siempre xD
no noté ningún error y está todo muy bien contado, una vez más xD

Sólamente queda desearle suerte a ese Pidgeot y haber si no lo ven... y O___o!?
cómo puede volar alguien encima de un Dragonair? me parece casi imposible que pueda mantenerse sin caerse xD y menos que pueda disparar flechas o lo qeu sea .-. xD

Bueno, a ver qué hace Demian xP
saludos y mucha suerte <3
#44

Re: El Arte de la Pokeguerra


Antes que nada gracias a todos por seguir de cerca al fic. Quería dejar bien en claro que el arquero monta un Dragonite, no un Dragonair, y que la pokebola vino primero que la gallina xD ¡Vamos! Miren si no van a existir las pokebolas. Las mismas se hacen con apricorns, y en esa época sí había árboles de apricorn, por lo tanto, había pokeballs.

Spoiler
11

Avanzaban sin ningún tipo de temor. Los escudos se bamboleaban de un lado a otro. Los cascos de bronce brillaban al sol. De lejos podían ver actividad. Payraud iba a su encuentro. Echaron un vistazo al mar y presenciaron como las velas y los pokemon de agua avanzaban desde el lado sur.
El largo trecho que debieron avanzar era sólo interrumpido por ese muchacho que hacía resonar su armadura al salirse de las filas. Nadie le prestó atención, los cobardes no existían y si alguno se presentaba en ese momento lo mejor era que se fuera lo más rápido posible. El arquero se salió de las huestes y corrió por el campo un buen rato con la vista fija en el piso. ¿Quién sabe donde iría tal cobarde?
Para los caballeros no había otra cosa más importante que encontrarse con Payraud. Y en cuanto vieron un Pidgeot sobrevolando la zona, supusieron que estaban cerca.
Un Onix levantó su pesado cuerpo para utilizar Lanzarrocas sobre el Pidgeot. Sin embargo, el ave, muy audaz, lo evitó y voló a gran velocidad para llegar hasta donde sus amos se encontraban. Grenian calmó al Onix y levantó una mano para que los guerreros avanzaran. Los arqueros comenzaron a tensar las tiras de sus armas. Los lanceros sintieron su corazón palpitar mientras levantaban sus escudos para frenar cualquier saeta perdida. El abrumador fuego que emanaba de los cuerpos de los pokemon que llevaban a los Payraunos a la batalla les azotó la visión. Ya no había vuelta atrás para nadie.
Iraón, que era quien iba más adelante, hizo frenar al pokemon de roca que lo llevaba. Al mismo tiempo, Edward, que iba a la vanguardia del ejército enemigo, detuvo sus tropas. Los luchadores de ambas naciones se organizaron. Todo estaba dispuesto. Incluso podían apreciarse algunos brillos intermitentes en el campo, Mew y Azelf repasaban lista entre sus guerreros favoritos de cada pueblo para brindarles su ayuda.
Milanor avanzó rápidamente a la delantera montando sobre un Bastiodon. A diferencia de Payraud, la gente de San Ducart llevaba a sus pokemon libres a luchar. Era un poco más desorganizado, pero decían que de esa manera ocupaban más terreno y los pokemon ya estaban calientes antes de salir de la pokebola. Edward también avanzó un poco a encontrarse con el sujeto. Los dos se miraron detrás de sus cascos, con ira, con violencia, pero ambos sabían que no era la hora de que se enfrentaran.
Genario avanzó también sobre un pequeño carrito con ruedas tirado por un Rhyhorn, se lo veía cansado y meditabundo. Royce escoltó a Edward, para que sus sabias palabras mantuvieran firme al joven líder. Las dos parejas intercambiaron palabras y consejos. Luego de esto, Milanor desenfundó su terrible espada y la apuntó hacia el ejército de Payraud.
- ¡Aquí estamos! ¡Ustedes han comenzado la batalla y nosotros les respondemos!- gritó Milanor con su potente voz.
- Nosotros no empezamos nada- dijo sabiamente Edward-. Nos encontramos en el campo que media nuestros países. La batalla empieza ahora, y Payraud vencerá.
- ¡Eres joven, Edward, y hablador! No ganará quien más palabras use sino quien mejor maneje la espada- el guerrero pidió una lanza mientras guardaba su espada.
Edward ya no respondió. No hacía falta, sabía lo que se avecinaba. Se retrajo un poco sobre sus pasos y apretó su escudo contra su pecho. La mirada de Milanor se clavó sobre la de Rubyc y ambos se saludaron con un leve movimiento de cabeza. Habían batallado muchas veces juntos cuando eran pequeños, eran grandes amigos, sanguinarios, asesinos, estrategas y luchadores natos. Era la primera vez que iban a enfrentarse el uno contra el otro, a muerte.
Los arqueros de ambos ejércitos apuntaron. Los lanceros de San Ducart se prepararon para correr y los de Payraud enlistaron a sus veloces Rapidash. Los guerreros batieron sus espadas en el aire, preparados para redondear la victoria. Los ojos de Groudon y Kyogre se posaron sobre los ejércitos desde lejos, estaban a punto de estallar de felicidad por ver la pelea comenzar. La mirada de Arceus se cerró y se volteó para no presenciar la masacre. Milanor le dio su escudo a Genario y arrojó la lanza a una velocidad estrepitosa mientras Edward daba la orden de ataque…

Para esa instancia, el joven Rohan, que tanto habían llamado “cobarde”, se acercaba caminando hasta las murallas de Payraud, donde los pokemon y arqueros que las custodiaban no lo habían visto acercarse a causa de la gran tormenta de arena y de lo llamativa que se veía la lucha. El muchacho se detuvo a un palmo de la empalizada y esperó a que su Sandsrew cavara. Tenía la pokebola de Riolu y de Primeape listas por cualquier cosa, pero intentaría no usarlos. Lo único que debía esperar era a que el hoyo fuera lo suficientemente grande como para que pudiera entrar el muchacho. No deberían cavar mucho, pero el suelo estaba lleno de Dugtrios y si se encontraba con uno, temía que pasara lo peor…
Cuando el agujero fue lo suficientemente grande, el chico se arrodilló y se quitó el casco y demás partes de la armadura para que no se le dificulte el paso. Cuando se sacó las grebas, una de ellas se le cayó al piso y produjo un ruido metálico que uno de los guardias de Payraud oyó. Miró hacia abajó desde la muralla y se encontró con el muchacho que penetraba en su agujero subterráneo.
- ¡Oye, tú! ¡Ambipom, búscalo!
El gran lémur bajó ágilmente por la muralla para buscar al polizón. En cuanto llegó al hoyo se encontró con un Primeape que lo esperaba para darle su merecido…

Los ojos de Judith despedían lágrimas al ver como la batalla estallaba y la tormenta de arena le impedía ver bien qué era lo que ocurría. Sólo veía un montón de gente chocándose entre ellos, arqueros disparando flechas y cubriéndose de la arenisca… Lo que sí se veía bien eran los Onix o los pokemon voladores, o los navíos que se acercaban lentamente a San Ducart por mar. Fijó un momento su vista allí. Los Swampert, Whiscash, Poliwhrat, Empoleon, Tentacruel y Kingdras esperaban… Por alguna razón no habían avanzado. Tal vez no querían alejarse mucho y esperaban a luchar contra ellos cerca de las murallas. Eso se veía peligroso, pero ella de batallas no sabía mucho, sólo sabía que Edward debía sobrevivir.

Milanor y Marhell desplegaron su ira en el centro del campo de batalla. Edward no avanzó hasta ese punto ya que no quería encontrarse con ellos tan pronto. La espada del guerrero de cabellos rubios se movía como si fuera su propio brazo. Era una obra de arte su manejo de esa arma, los enemigos de agolpaban a su alrededor para herirlo, pero él empujaba a todos con su escudo y cuchillaba el aire matando sin piedad a todos los guerreros que se le acercaban. Marhell hacía lo mismo, repartiendo puñetazos de un lado a otro, y arrojando rocas, pedazos de armadura y cualquier otra cosa que hubiera en el piso. Podía usar terribles lanzallamas, pero no estaba acostumbrado a hacerlo en una batalla tan grande, prefería utilizar su Demolición y sus terribles ataques A Bocajarro. Los dos arrasaban con todo, no les importaba contra qué debían luchar, Milanor hacía desfilar su espada sobre cuerpos humanos y pokemon, Marhell golpeaba con sus imponentes manazas tanto a los Rapidash como a los jinetes. Los dos contaban un número de diez victimas por minuto que transcurría.
Iraón sonreía al ver como San Ducart arrasaba sobre Payraud. Los guerreros sí que quedaron muy satisfechos con lo que Milanor les prometió, porque estaban dando su máximo y los Payraunos no podían hacer más que defenderse. El experto Onix donde el hombre cabalgaba usaba tanto su cola de acero para vapulear a los que estaban en el suelo como su avalancha para golpear a los molestos pokemon voladores que tanto daño le hacían a los luchadores. Su Toxicroac repartía puñetazos venenosos de un lado a otro, la Puya Nociva era su arma más mortífera y no tenía piedad ni siquiera con los pokemon voladores que se acercaban a herirlo.
Feraid avanzaba sobre el flanco izquierdo, apuntalando con su lanza de un lado a otro, bajando guerreros una y otra vez, e intentaba no ser herido interponiendo su pequeño escudo entre los lanzazos y flechazos que le arrojaban. Por suerte, su Gallade era un experto luchador, y aparte de golpear una y otra vez a sus enemigos con sus cuchillas, utilizaba sus ataques psíquicos para desviar proyectiles de su cuerpo y del de su amo. La lucha allí no era muy encarnizada, pero sí muy pareja, por ese lado ni San Ducart ni Payraud cedían terreno alguno.
Grenian se encontraba bastante ocioso en ese momento. Hasta tenía tiempo de darle órdenes a su Golem para que atacara a ese escurridizo Pidgeot que habían visto antes, pero al parecer el pokemon sabía como esquivar las piedras. El muchacho no lograba resaltar porque Milanor se encontraba a tan sólo unos metros acaparando todos los guerreros que se acercaban. Igualmente, se dispuso a avanzar un poco más para ver si podía hacer algo más importante.
Genario por el momento no había hecho nada. Sabía manejar bien la espada, pero los años lo habían hecho lento y débil, por lo tanto no le quedaba otra más que infundir valor en guerreros jóvenes y guiar a su potente Aggron a detener como pudiera las flechas lanzadas por el enemigo.
Dos de los guerreros que más sobresalían en el campo de batalla eran Doblin y Márront. El primero era un arquero que desde que Milanor había arrojado la lanza comenzó a matar guerreros que volaban de una manera constante. Cada vez que sacaba una flecha de su carcaj, la colocaba en el arco y disparaba con una certeza impresionante. Genario ya lo había felicitado muchas veces y lo había alentado a acercarse más con estas palabras:
- ¡Joven arquero! He visto tu despliegue y es impresionante. Usa a mi Aggron de escudo y acércate al centro de la batalla, ya que si logras bajar a ese arquero tan fuerte que monta en su Dragonite, obtendrás increíble respeto entre los guerreros.
El arquero, totalmente excitado por las palabras del legendario guerrero, corrió velozmente para apuntarle al pokemon dragón, mientras a su lado, un Armaldo, arrojaba pedradas de un lado a otro.
Márront era un lancero que avanzaba por el flanco derecho. Era el lugar por donde Genario pasaba más veces alentando a los guerreros y este joven de pelo negro había demostrado un gran valor. Ya lo había hecho en una batalla anterior de San Ducart, contra el pueblo de Crionén, había demostrado tanto arrojo así, pero como no era una batalla muy importante no se le había puesto la mirada tan encima. Genario hizo lo mismo con él y se acercó a darle algunas indicaciones.
- ¡Muchacho valiente! Así como te veo ahora veía a Milanor cuando era pequeño… ¡Que valor! Si te sientes poderoso, prueba suerte más adelante. Allí Rubyc está ocasionando estragos y se necesita alguien que lo detenga.
Márront hinchó su pecho de orgullo y montó sobre su Tyranitar para poder abrirse paso hasta donde el combate se hacía más denso.

En la gran montaña de los dioses Rayquaza bufaba con pesadez. Groudon se alzaba victorioso ante Kyogre que miraba la lucha sin prestarle importancia al dios de la tierra.
- ¡Miren! ¡Miren a Milanor! ¡Arrasa todo a su paso, es un campeón!
- No te regodees, Groudon, Edward aun no ha demostrado su 100%. Esta guardando energías para cuando esa bestia se canse.
- ¡Es que es inagotable! ¿Qué no entienden? ¡Milanor es el guerrero sanguinario que acabará la guerra por sí solo!- Groudon se encontraba muy contento al ver a su guerrero haciendo muy bien las cosas. Darkrai reía maliciosamente a un costado al ver esto también.
- ¡Maldición! ¿Qué hace Grenian? ¿Por qué no le pone más empeño?- se preguntaba Rayquaza algo herido por ver que Milanor absorbía todas las víctimas.
- Cuidado, veo a Rubyc pelear mejor de lo que lo ha hecho antes. Posiblemente el hecho de que Milanor esté presente le da más valor- observó Kyogre.
- Es un blandito. Hasta Genario podría matarlo. No hay quien se compare a Milanor. Haber, danos datos, Uxie- preguntó confiado Groudon.
- Quien más muertes lleva es Milanor. Le sigue Iraón con una cantidad de pokemon caídos exorbitante. Después está Rubyc, que mata y mata Ducaros sin cesar. Después vienen Edward y Borum más o menos con la misma cantidad de muertes. Después de ellos siguen una infinidad de Ducaros, se podría decir que va ganando San Ducart.
- Y no hace falta tu boletín para saberlo, je- se mofó Groudon-. ¡Con tal sólo ver como los Payraunos retroceden hacia sus murallas nos damos cuenta!

Unos metros más lejos, Arceus observa receloso como Payraud intenta frenar la acometida de San Ducart. Teme por su ciudad favorita, si Edward no hace algo pronto es muy probable que la gran espada de Milanor acabe con cada Payrauno que haya ido a la guerra.
- Mew… No cuides tanto a Edward, él puede con todos los que se le acerquen, no desvíes soldados de él, necesita matar un poco más, déjalo más libre…


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#45

Re: El Arte de la Pokeguerra


Guau, es impresionante y me queda sin palabras; me recuerda a las encarnizadas batallas tales como las de la grecia clásica. Es algo increíble...
Milanor le veo el mejor guerrero en el campo de batalla pero es el que peor me cae.
Mew está ayudando a Edward bastante, ¿sabrá este defenderse sin la ayuda de un dios?

#46

Re: El Arte de la Pokeguerra


Empezó la guerra muajajajaja, y no tengo ninguna queja sobre tu forma de detallarla, me parece perfecta xD El único problema es que deberé releerme capítulos anteriores xD, no recuerdo a algunos de los guerreros :8 (no le presté toda la atención necesaria en su momento ><). MM... y y, Mew tramposo T^T debería dejar que Edward luchase él solito, él lo vale! *seh!!*

Ah... era un Dragonite, entonces ahora sí ya me lo puedo imaginar x3 Y por cierto, encontré una falta, el nombre de un pokémon xD Toxicroak, si no me equivoco, termina en "k", no en "c" xD.

Mmm... haber si Mew acepta a no ayudar a Edward, y haber cómo de desenvuelve éste jajaja
Saludos! Espero el próximo capítulo ;3
#47

Re: El Arte de la Pokeguerra


Hola!
Espero que no sea algo pronto para postear, pero aquí tengo listo el capítulo 12. Lo que sigue, seguramente lo complementará Demian xD

Spoiler
12.

El destino ya estaba echado para ambos y no había vuelta atrás. Seguramente los dioses ya no podrían ayudarlos en sus problemas ahora que habían ido demasiado lejos. Todo dependía de ellos, y de nadie más. ¿Pero quién pensaba en rendirse, o en regresar derrotados, cuando en las ardientes pupilas de los guerreros brillaban la bravura del combate y el deseo de aniquilar violentamente a los enemigos? Teñidas de escarlata líquida, las espadas hirientes de los payraunos no paraban de agitarse por los aires, blandiéndose con fiereza pura, para terminar en las entrañas de algún soldado rival que se cruzara intentando atacar. Ellos se lo habían buscado. Desenlazaron aquel antiguo problema, tan tenso con la cuerda de los arcos, y ahora estaban pagando por ello sufriendo la desmedida furia de Payraud.
Y seguían avanzando bajo el potente sol, continuaban arrinconándolos, acabando en gran parte con el escuadrón enemigo; desplazándolos literalmente, al fondo de un abismo por el que ya sentían hundirse.
El despliegue militar sin duda era un espectáculo sincronizado digno de admirarse y analizarse con detenimiento. Por tierra, un innumerable grupo de elementos no dejaba de avanzar a costa de los ducaros ya caídos en guerra; por aire, los soldados especializados en ataque a la altura continuaban provocando daños sutiles pero constantes, auxiliados de sus fieles compañeros alados y, por supuesto, de las agudas puntas de sus flechas que disparaban con diestro tino, atizando profundas heridas a los contrarios, todo desde arriba; y por último, sobre la superficie del mar navegaban sin aparente obstrucción los elementos acuáticos que, aunque acorazados y armados, no se encontraban en serias complicaciones aún.
No hace falta mencionar que Edward iba a la cabeza del ejército general. Cargando su arma ligera y azul, y su flamante escudo, echaba al suelo a cualquier víctima que intentara atacarlo. En medio de la polvareda que se daba lugar en el sitio de ataque, debido al constante galopar desordenado de los equinos, el guerrero parecía observar todos los detalles de su alrededor, ensartando la filosa espada en los cuerpos de los soldados que osaban acercarse al territorio payrauno. Asimismo, bloqueaba ataques contrarios sujetando correctamente el escudo y cubriéndose de forma debida para contrarrestarlo enseguida. No eran pocos los elementos ducaros que querían acabar con él, de modo que tenía que estar en constante atención para no recibir ataques sorpresas tanto de pokémons como de humanos. Algunos intentaban acercarse silenciosos por su espalda, pero los escuderos del joven príncipe, siempre astutos, bloqueaban cualquier ofensiva y eliminaban los peligros que le acechaban, salvándole en repetidas veces la vida a costa de las suyas.
Edward se hacía notar en el centro del campo de batalla, donde la acción no tenía límites, porque ambos flancos corrían en direcciones contrarias chocando entre sí con sus pesados escudos y eliminando a todos aquellos que no portaran la insignia de la flama azul en sus escudos como medio para reconocerlos.
No obstante, las cosas se complicaban de forma gradual para los payraunos porque no terminaban de brotar los ducaros, siempre con más ánimos; sin contar con que los pokémons más pesados iban abarcando el terreno. Se visualizaban varios Steelix al fondo, arrastrándose y escarbando en la tierra con prontitud; también era posible encontrarse con unos Tyranitars que avanzaban sin ninguna duda por el campo y por último un ofensivo Armaldo que repartía pedradas a todos los que se atrevían a acercársele y aun a los que no.
Por su parte, Borum —el soldado gigantesco— continuaba arrasando en conjunto con el escuadrón del flanco derecho. Era un hombre de temer, porque el sable que portaba lo blandía con una ligereza extraordinaria, el cual medía casi cuatro pies de longitud, razón por la cual los enemigos eran asesinados por éste cuando apenas intentaban aproximarse a él. No era un elemento fácil de acabar porque, así como atacaba, también se cubría excelentemente, debido al amplio escudo que cargaba, con la misma facilidad que su arma. Las flechas enemigas eran siempre bien repelidas.
Algunos arqueros terrestres se habían desplazado hacia sitios seguros, en donde los ducaros difícilmente podrían dar con ellos, tales como las copas de los árboles o detrás de las amplias rocas o incluso, habían corrido hasta los montículos cercanos desde donde podían visualizar todo el panorama de golpe sin estorbarles nada para desempeñar sus misiones correctamente.
El problema surgía con los pokémons de los ducaros. Un grupo de arqueros payraunos corrió a refugiarse entre el ramaje de los árboles para no ser vistos y poder propinar algunos flechazos desde esa perspectiva. No había problema en ello, los árboles eran amplios y cobraban gran altura, de modo que era un buen sitio en donde parapetarse. Escalaron ágilmente para cumplir sus cometidos, hasta llegar a la cima. Eran tres en total, quienes enseguida extrajeron sus flechas para colocarlas en los arcos y tensarlos. Una vez que estuvieron bien cubiertos por las ramas, se dispusieron a atacar desde ahí. La vista era inmensa, se podía controlar todo el campo desde ese sitio. Uno de los arqueros del árbol se dispuso a cubrir al príncipe Edward con sus flechas, cuidando de que nadie se le acercara. Los demás quisieron comenzar la ofensiva por donde fuera. En donde, en medio del torbellino de tierra, no brillara un resplandor azul, lanzaban flechas creyendo que se trataba de los ducaros. Y no fallaban mucho.

Por el campo, Rubyc continuaba avanzando siempre escoltado por sus más fieles beligerantes, que lo acompañaban y complementaban sus ataques. El altanero estratega y guerrero era hábil con su espada, además de rápido, por lo que no daba ocasión de que alguien pudiera atizarle un golpe mortífero. Pero iba demasiado lejos, separándose del resto del escuadrón de manera peligrosa, confiado en que él solo podía avanzar cuanto quisiera sin peligro. Se sentía totalmente capaz de contender a cualquier enemigo que se le cruzara en su camino, fuera pokémon u hombre. No sabía que se equivocaba, pero tampoco quería reconocer su error. Avanzaba con prisa, queriéndose infiltrar más y más en territorios de San Ducart, mientras sus guerreros continuaban siguiéndolo sin poder contradecirlo.
De pronto, después de haber hecho morder el polvo a un par de soldados, tuvo frente a sí a un magnífico Charizard que se postró frente a él, sin miedo, y rugiendo estrepitosamente. Los soldados acompañantes se dieron cuenta de que no podrían combatir contra esa bestia frente a frente y, guiados de la prudencia y de cierto temor, decidieron abandonar a Rubyc para devolverse hacia el resto de sus compañeros por un sitio seguro. Pero el hombre solitario no le tenía miedo, y se veía a sí mismo como el más valiente de los payrauds que iba a acometer a cualquier pequeño pokémon, y le hizo frente. El Charizard se le acercó, intimidante, como retándolo en un momento en que todo se detuvo para ellos. Rubyc, sin medir el peligro, asió la lancera que su Rapidash llevaba a un costado y colocó firmemente a su lado derecho el arma puntiaguda, como en un intento de espolear a su pokémon y embestir con el pico al vientre del dragón de fuego, pero algo se lo impidió. De pronto, un par de flechas se clavaron en el pecho del Charizard, provenientes de un lugar desconocido. Rubyc se detuvo enseguida, no comprendiendo de dónde surgía esa ayuda extraordinaria y, para él, incómoda.
El Charizard se irguió nuevamente, furibundo de pronto, y dejó a un lado al ególatra solitario para avanzar con dificultades por el campo, repartiendo zarpazos a los contrarios, mientras recibía dos, tres, cuatro proyectiles más en el estómago. Parecía que eran varios arqueros los que lo estaban atacando, y que habían salvado de una muerte segura a Rubyc.
El Charizard se desplomaba en tierra, sangrante, pero tuvo la fuerza necesaria para carbonizar con su lanzallamas a un enorme árbol cercano, en el que se hallaban apostados en su cima tres valientes arqueros…

Desde arriba, de las vista aérea que ofrecía Eyrie, Doringarph contemplaba las violentas escenas que se daban lugar en el campo, justo debajo de él. No era cómodo para los arqueros enemigos el hecho de atacarlo, ni a él ni a sus dieciocho compañeros que también sobrevolaban el sitio montados en sus Dragonites. Los soldados terrestres les impedían a los ducaros el alzar sus vistas para doblegar a los voladores, lo que era una gran ventaja para los payraunos, ya que los arqueros de los dragones estaban causando un fuerte impacto en los enemigos. Sólo uno de los veinte Dragonites originales había caído, por una flecha silbante que se había incrustado en su garganta, pero por el resto, continuaban ahí casi inmunes hasta el momento. No obstante, los peligros se avecinaban: comenzaban a surgir de más pokebolas contrarias una serie de pokémons de roca, como Armaldos y Golems, que quizás podrían representar una amenaza para los aéreos. Y no lo era sólo para los Dragonites: había Charizards que, rasantes al suelo, expelían sus alientos fogosos para chamuscar a toda una línea de soldados a la vez. Tampoco se podían pasar por alto a los Skarmories que aprovechaban para embestir de vez en cuando con sus picos acerados a algún infortunado que descuidara su espalda o costados de repente. Por último, un enorme Tropius lanzaba piedras gigantescas a todos aquellos que pasaban bajo él.
Cuando los pokémons de roca comenzaron a surgir desmedidamente, Doringarph supo que estaba en problemas. Obligó a su compañero dragón a que diera la vuelta para poder visualizar mejor el campo y acaso atacar a algunos ducaros desde allá arriba.
Un enorme Armaldo continuaba su ofensiva lanzando rocas pesadísimas por doquier, y cuando descubrió que los Dragonites lo intentaban atacar desde las alturas, desvió sus proyectiles rocosos desde el campo hasta el aire, a donde intentaba golpear a los dragones que lo evitaban. Varios cayeron, porque la puntería del bicho de roca era prodigiosa: unas piedras iban directo a los rostros, otros alcanzaban a golpear simplemente al arquero, haciéndole perder el equilibrio y caer estrepitosamente en la tierra. Lo peor era que los ofensores aéreos no podían hacer nada salvo pretender evitar los lanzamientos y esperar a que algún Empoleon lo detuviera, pero era improbable. Ese escuadrón se vio seriamente afectado, porque los voladores, llenos de pánico, hacían cabriolas en el aire para no ser golpeados intentando aterrizar en un lugar seguro a la vez, de modo que en un momento ya habían sido derribados cerca de diez de ellos. Algunos descendieron en seguida, pero fueron víctimas de los fatídicos espadazos que les propinaron los enemigos, así que al ver el ejemplo, Doringarph prefirió continuar sobrevolando sobre Eyrie un momento más.
De pronto, surgió el milagro: una banda de Primeapes asesinos de Payraud —aquellos que había presentado Royce con tanto orgullo a Edward— llegó a salvarlos. Los iracundos pokémons se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y detectaron a tiempo el problema, reuniéndose todos en torno al Armaldo, quien pudo hacer muy poco ante tan violentos contrincantes, que entre todos lo ultimaron con sus extraordinarios puñetazos.
El ataque hacia los dragones voladores cesó y los arqueros que quedaban aún volando pudieron dar un suspiro de alivio. Lamentablemente para ellos, la cosa recién acababa de comenzar, porque una decena de pokémons de roca continuaron el ataque detrás del monte cercano. Las rocas, que eran dirigidas con suma puntería a los Dragonites, los impactaban de lleno, haciéndolos bambolearse en el aire y a la larga, caer penosamente sobre el campo con el ruido ahogado de la tierra.
Los Primeapes se encargaron de disminuir este ataque, pero al momento de alejarse, el peligro fue inminente: un arquero experimentado de San Ducart, cuyo nombre aparentemente era Doblin, se ocultó detrás de un inmenso Aggron para redoblar el ataque. Asomándose desde atrás del gran pokémon metálico, ubicó rápidamente con su vista de Noctowl al arquero que su general le había señalado, quien era Doringarph. Colocó cuidadosamente una flecha en su arco, tensándolo después. Acto seguido apuntó hacia donde el Dragonite volaba y, sin dudarlo ni un instante, soltó de golpe el extremo de su flecha, que salió volando por los aires, siguiendo una trayectoria recta hasta detenerse repentinamente, clavada en el cuello del pokémon. Eyrie se retorció, intentando mantenerse en vuelo siempre pensando en su asustado amo, quien ya comprendía todo.
Otra saeta más fue a incrustársele en el pecho, haciéndolo tambalearse horriblemente y perdiendo el equilibrio en sus alas. Las fuerzas se le debilitaron al colosal pokémon y, plegando sus alas, aterrizó violentamente entre el campo, todo un maremagno infernal. El cuello del Dragonite se arqueó al recibir de lleno el peso de su cuerpo sobre la tierra, extinguiendo su vida al impacto. Doringarph fue lanzado de la espalda de su pokémon varios metros más allá, rodando, confundido y magullado por el choque. Sin ser capaz de levantarse, clamó el nombre de su pokémon, una y otra vez, con la esperanza de que se alzara de nuevo con fuerzas, pero eso era imposible: no era sólo él, sino todos los Dragonites que ya habían sido derribados por los arqueros enemigos.
El arquero fue arrollado por la innumerable bandada de Rapidash que galopaban por el campo, al igual que otros soldados payraunos que pugnaban por levantarse aún en el suelo.


…


Gracias!
Saludos.


Spoiler


#48

Re: El Arte de la Pokeguerra


El arquero fue arrollado por la innumerable bandada de Rapidash que galopaban por el campo, al igual que otros soldados payraunos que pugnaban por levantarse aún en el suelo.

Fue un final trágico y a la vez bueno para el capítulo, me recordó a las películas americanas del oeste donde los caballos arrastran al típico malo por la calle XD

PD: perdona por haber soportado un comentario tan malo :S

#49

Re: El Arte de la Pokeguerra


Dragonites no!!!!!! T.T Snif, snif, oye, a lo que iba, que me hago un royo inmenso entre los luchadores y los pokemon y ya no tengo claro que equipo es de cual, podeis hacer como una leyenda en un spoiler debajo del capi? Es que si no me pierdo un poco en las peleas y a veces no me doy cuenta de que capitulo coincide con cual porque lo ley hace tiempo y me descoloco un poco. De todas formas buen capi xDD Como se nota que vuestro fic es de los maduros (?) Bueno xD, a mi me parece maduro. Posdata: Siento el cutre comentario

#50

Re: El Arte de la Pokeguerra


Veamos...

Charmander: Gracias por seguir con nosotros.
Ther: Tu comentario no fue cutre, estuvo muy bien hecho. Y gracias por la sugerencia, para ti pondremos un glosario con los nombres de los guerreros. Esperoq ue te sigas pasando, y sí, intentamos hacer un fic maduro.

Espero que esto levante un poco con el nuevo capítulo:

Spoiler
NOMBRE////ESPECIE////FUNCIÓN

Payraud:

- Borum////humano////guerrero, hábil con el sable
- Cassiopea////Lapras////Naval
- Catherine////humano////princesa
- Chrone////Typhlosion guerrero////"Carta bajo la manga"
- Colt////Aggron guerrero////Defensiva
- Dan Hollow////Tropius////guerrero/líder de voladores
- Doringarph////humano////arquero aéreo
- Drunker////humano////arquero
- Edward////humano////príncipe y líder de los guerreros
- Garphanie////Growlithe////mascota de Catherine.
- Harghendel////Breloom////guerrero/líder pokémon
- Hurghland////Pidgeot////guerrero/vigía
- Johann////Alakazam////guerrero
- Keih////Gengar////guerrero. Hábil con trucos fantasmas
- Kratos////humano////arquero
- Royce////humano////general
- Rubyc////humano////coordinador de tropas humanas
- Wygnephyl////Sandslash////guerrero. Hábil en excavaciones
- ????////humano////Rey de Payraud


San Ducart:

- Feraid////humano////Guerrero joven, dueño de un Gallade
- Genario////humano////Ex-guerrero, estratega, escudero.
- Grenian////humano////Guerrero, mano derecha de Milanor
- Iraón////humano////Gerrero, monta en un Onix
- Judith////humana////princesa de San Ducart
- Leonard////humano////rey de San Ducart
- Marhell////Infernape////pokemon de Milanor
- Milanor////humano////Guerrero, general del ejercito
- Rohan////humano////principe de San Ducart



13.

La guerra se hallaba en una meseta. Todo el avance de San Ducart había sido detenido por la ofensiva aérea de Payraud. Gracias a la magnifica defensa de los pokémon de roca, los guerreros ducaros pudieron tomar aire y dejar de preocuparse tanto por esos fuertes pokémon dragón. Sin embargo, al ver el piso teñido de rojo y minado de cadáveres de guerreros, pokémon y armaduras vacías muchos se dieron cuenta que la batalla comenzaba a arrojar déficit de escuadras en ambos bandos. Los espadachines y lanceros se encontraban cansados, los escudos en sus brazos comenzaban a pesar y las armas ya no adquirían la misma precisión. Payraud parecía pasar a tener la ventaja, como la mayoría de ellos montaba en cómodos Rapidash los pies aun tenían la misma vitalidad de antes.
Doblin, el arquero que fue verdugo de Doringarph, se alzaba sobre el Aggron de Genario con mucho orgullo y repartía flechazos de un lado a otro sin parar, acabando tanto con guerreros terrestres como aéreos. Parecía postularse como un nuevo gran héroe.
Aunque difícilmente esto fuera a pasar, ya que Keih, el poderoso Gengar de Payraud andaba oculto entre la multitud, buscando un buen pokémon que atacar. Y mientras el corpulento Aggron se deshacía de pokémon y guerreros utilizando su cabeza y cola de acero, el fantasma se dio cuenta que había llegado el momento de actuar. Éste pokémon era un gran artífice en el arte de la magia, y no le costó nada crear en sus manos una llama de extraños colores. La apuntó con celeridad hacia el Aggron y sin titubear la lanzó para que el pokémon comenzara a chillar de dolor por la quemadura sufrida.
La bestia de acero comenzó a chillar con furia y se sacudió de un lado a otro haciendo que Doblin tuviera que aferrarse con todas sus fuerzas a él para no caer. El sector se limpió de guerreros, todos le dejaron espacio al Aggron para que huyera hacia otro lugar y dejara de molestar a los luchadores. Pero Keih no lo dejaría marcharse.
El campo de batalla se puso negro de pronto y el Gengar decidió tentar al destino formando en sus manos una poderosa bola de sombras. Los guerreros a su alrededor habían disminuido la intensidad de combate sólo para ver al fantasma disparar su tormentoso ataque. Genario, atraído por la conmoción de la multitud no podía creer lo que veían sus ojos. El ataque del fantasma se disparó y le pegó al Aggron en la cabeza haciéndole perder el equilibro y caer. Keih rió con malicia al ver que había logrado algo muy bueno.
El pokémon de acero no tardó en levantarse, pero cuando lo hizo se dio cuenta de que Doblin, el arquero que iba sobre su lomo se encontraba en el suelo, con los ojos muy abiertos y su armadura de bronce incrustada en sus costillas. El peso del pokémon había aplastado al guerrero. El pokémon de roca estaba completamente furioso. Los guerreros de San Ducart estallaron en gritos de bronca y volvieron a encender sus cuerpos para ir al ataque.
- ¡Aggron, no te adelantes!- gritó Genario intentando que la furia no consumiera a su pokémon. Pero no pudo hacer nada.
Se lanzó hacia el Gengar con su cabeza agachada para destrozarlo con su ataque de acero. Claro que el ponzoñoso pokémon sabía como evitar esa arremetida, tan sólo se debió correr a un costado y desde allí prepararse para atacar al Aggron.
Mientras los guerreros chocaban los escudos entre sí y hacían girar las empuñaduras de sus armas para lastimarse, los gritos desesperados del viejo guerrero ducaro se propagaban por todo el campo de batalla llegando incluso a oídos del gran guerrero de cabellos dorados.
- ¡Marhell! ¡Ve y ayuda a Genario!- gritó Milanor mientras aplastaba guerreros enemigos con sus puñetazos y les quitaba la vida de un corte con su espada.
El Infernape asintió y con un Envite Ígneo se impulsó hasta donde la batalla entre el Gengar y el Aggron se llevaba a cabo, golpeando con cuerpo tanto a guerreros rivales como aliados.
Cuando el primate llegó al sitio, ya era tarde. Keih y Johann, el Alakazam que anteriormente había logrado huir, se mofaban del vencido Aggron y del viejo que lloraba sobre su cuerpo. Tan sólo con una Onda Certera del fantasma y un Hidropulso del psíquico habían bastado para acabar con ese pokémon, ese legendario Aggron, que el viejo había criado desde que era un Aron. Marhell estaba furioso, su ira no cabía dentro de si porque era un gran amigo de ese pokémon de metal. El Gengar y el Alakazam se pusieron en guardia para derrotar al mono de fuego entre los dos.
Los guerreros de alrededor de repente se vieron empujados por una gran fuerza. Iraón y su Onix estaban allí, dispuestos a ayudar. El Toxicroak del guerrero bajó del pokémon de roca y se colocó al lado de Marhell para darle una mano, mientras el Onix con su cola movía a un costado al Aggron vencido.

Milanor no dejaba de atacar y atacar sin respiro. Ahora ya no contaba con su fuerte pokémon a su lado, pero Marhell no era el único pokémon que tenía. Ahora un Bronzong estaba junto a él, protegiéndolo como un escudo de los pokémon rivales. El gran guerrero levantó su espada y comenzó a abrirse paso entre los guerreros payraunos a costa de hachazos con el filo de su arma. Sus gritos llenaban de orgullo a los guerreros de San Ducart quienes lo seguían fielmente detrás ayudándolo con los guerreros menores. Había un pokémon al que Milanor le había tomado odio y era a ese hábil Pidgeot que habían visto al principio y que no dejaba de picotearle el cuello una y otra vez. Iba a pedir un arco para desplumarlo de una vez por todas cuando se encontró cara a cara con Rubyc. El tipo había llegado allí de la misma manera que Milanor, abriéndose paso a costa de espada y puñetazos. Ambos se miraron con frialdad.
Milanor apretó la muy fuerte la empuñadora. Rubyc acomodó nerviosamente los brazaletes que cubrían sus muñecas. Se habían encontrado y eso podía llegar a ser terrible para uno de los dos.

Por otro lado, Feraid y su Gallade mantenían limpio el flanco derecho. Casi no tenían problemas por allí hasta que vieron un escurridizo Sandlash hacer caer dos Steelix sin problemas. La sorpresa fue para todo el ejercito de San Ducart, por que vieron a un pequeño Sandlash meterse entre el cuerpo de un Steelix y tumbarlo como si fuera una mosca y luego, no contento con esto, volvió a repetir eso con otro.
- Gallade, no puede un Sandlash causar tantos estragos, vayamos por él.
Ambos se abrieron paso a empujones entre los guerreros y llegaron cerca del pokemon de tierra. El pokemon de lucha se lanzó hacia él intentando detenerlo con su Psico-corte. El Sandlash se quejó por el daño e intentó escapar, aunque el pokemon psíquico se lo impidió usando su ataque de Mal de Ojo. Estaba atrapado.
Feraid se encontraba allí dándole indicaciones a su pokemon y no se dio por aludido cuando Borum se acercó a él. Un empujón del fornido guerrero lo dejó tirado en el suelo y expuesto a cualquiera de sus ataques. Era hora de que el joven Feraid comenzara a rezar.

Grenian seguía en la tarea de acabar con los desechos de Milanor. Sin embargo, cuando éste se encontró con Rubyc, el joven guerrero se dio cuenta de que debía ponerse al ejército en sus hombros y comenzar a guiarlos por sus propios medios a la victoria.
Los rivales dejaron de agolparse alrededor de Milanor y se dispersaron un poco encontrándose con la salvaje tropa que acompañaba a Grenian con poderosos pokemon de roca. La batalla seguía teniendo sus altibajos tanto para el bando de San Ducart como para el de Payraud y se notaba en las caras de la mayoría de los guerreros el cansancio.
Pero aun mucho peor estaba la cara de Grenian que veía como Borum tenía dominado a Feraid, uno de los guerreros que mejor le caían a Grenian, sobre todo por ser casi tan joven como él.
Comenzó a abrirse paso entre los luchadores aliados y enemigos que se azotaban con sus espadas sin parar. El tiempo transcurría muy lento para Grenian. Sus cabellos negros se pegaban en su cara y los soplaba intentando en vano quitárselos. La espada del corpulento payrauno se alzó en el aire dispuesto a descargarla sin piedad sobre el cuerpo semi-desvanecido de Feraid.
Grenian se deshizo de sus obstáculos y en ese momento también el Gallade acabó de darle una golpiza al Sandlash y se dio cuenta lo que estaba por pasarle a su entrenador. Ambos distaban casi a la misma distancia del guerrero caído, debían correr hacia él pero algo los detenía. El brazo de Borum bajó tan rápidamente que no les dio tiempo a reaccionar. La espada traspasó de un lado a otro el cuello de Feraid y la sangre brotó en forma abundante. El guerrero de Payraud se alzó orgulloso al ver que había acabado tan rápidamente con un fiero guerrero y se dio vuelta para encontrarse tanto con el Gallade como con Grenian. Estaba en un serio problema, pero el guerrero era tan fiero que no retrocedería ni un poco.

Los puñetazos de fuego de Marhell intentaban golpear a Gengar quien con mucha agilidad se movía esquivándolos una y otra vez. Ambos eran excelentes guerreros, habían sido criados para la batalla a muerte desde que eran recién nacidos, sobre todo Marhell. Cuando el padre de Milanor le estaba enseñando a usar la espada, él nació y entrenó junto a su actual amo día y noche sin descanso para convertirse en los guerreros imbatibles que eran. Pero en ese momento el Infernape se encontraba luchando con un ágil pokemon fantasma que sabía como evitar sus ataques.
Marhell era un experto en el arte del Castigo, y tan sólo debía poder agarrar por sorpresa a Gengar y una vez que eso sucediera no tendría salida.
Al Toxicroak de Iraón le iba aun mejor, porque si bien era muy débil al tipo del Alakazam, sabía como contraatacarlo usando un golpe bajo. Entonces, para no acercarse a atacarlo, Alakazam no podía intentar otra cosa más que intentar hipnotizarlo, pero la rana guerrera era tan hábil que se movía de un lado a otro evitando las ondas hipnóticas del pokemon.
Los cuatro luchaban a alta velocidad y abrían un gran hueco en el terreno en el cual los demás guerreros y pokemon no podían entrometerse porque si lo hacían seguramente saldrían heridos. Los lanzallamas, las bolas de sombra, los rayos hipnóticos y las bombas de lodo no dejaban de atentar contra cualquiera que se acercara.
Una Bola Sombra en la cara de Marhell fue lo último que pudo soportar. El pokemon de fuego exhaló un grito de guerra furioso y el fuego más ardiente envolvió su cuerpo. Estaba cansado, ya no podía seguir soportando las burlas de ese Gengar. A una velocidad vertiginosa se lanzó con un Envite Ígneo a matar o morir. El pokemon fantasma era veloz, pero no lo suficiente como para evitar tal ataque. Su cuerpo quedó totalmente herido por el choque con el pokemon de fuego y cayó al suelo. Intentó levantarse lentamente, incapaz de darse cuenta que el pie del Infernape ya estaba sobre su cara, triturándolo con un terrible pisotón ígneo.
Por el otro lado Johann cayó bajo las redes del Toxicroak. El pokemon de lucha se mofó tanto de su rival que éste se enfureció y le lanzó su Psíquico impulsado por su instinto. El pokemon ducaro se rió con fuerza de esta y encorvó su cuerpo para golpear las partes nobles del Alakazam, haciéndolo caer al suelo, sin ánimos de poder levantarse. Aunque el enemigo estaba vencido, el Toxicroak no se quedó tranquilo y le arrancó el corazón con las púas venenosas de sus manos.

La batalla cada vez se hacía más sucia. Ya no solo se luchaban con espadas y escudos, sino con cualquier cosa que se encontrara en el suelo detrás de la tormenta de arena, podían servir de escudo incluso los cadáveres de sus propios compañeros, y de armas podían usarse las rocas o los proyectiles que encontraban tirados. Posiblemente, si eso seguía con ese paso tendrían que parar a descansar y posponer la guerra para otro día.
Pero había alguien que no quería eso y era Iraón. Él quería acabar con todo ya mismo. Y sabía como hacer para que eso sucediera. Desde su Onix podía urdir un buen plan. Milanor estaba perdiendo el tiempo con un guerrero de baja monta como Rubyc. Grenian parecía estar acechando a Borum. Feraid estaba muerto. Era momento de que él saltara a la fama. Y hacerlo era muy fácil, sólo debía acabar con Edward.
Redirigió su Onix hacia donde el guerrero payrauno luchaba. Era increíble lo poco que había hecho el “gran guerrero” de Payraud ese día, eso era una señal de que estaba con pocas luces, Iraón debía demostrar que él era el verdadero héroe de San Ducart. En cuanto estuvo a sólo unos metros de Edward, se bajó de la espalda de su Ónix y caminó sigilosamente hacia él.


Rohan se encontraba bajo tierra en un desesperado intento por quedar justo debajo del castillo de Payraud para poder luego aparecer en él. Claro que él nunca jamás había leído un mapa. Sin embargo, Saraw, lo guiaba bastante bien cavando y cavando sin parar. Posiblemente no tardaran muy en llegar, pero aun no habían encontrado ningún peligro y eso les preocupaba.
El blanquecino rostro de Rohan estaba completamente sucio, no podía presentarse así ante Catherine. De repente la idea de aun no haberse encontrado con ningún Dugtrio se volvió peligrosa en la mente de Rohan... ¿y si los habían mandado a luchar y los guerreros de San Ducart no sabían? Eso sería terrible para los pokemon de roca del ejército. Pero él no podía hacer otra cosa, ya había avanzado demasiado como para volverse atrás.
- Saraw, un poco más, ya casi llegamos… creo.
Y fue unos cuantos metros más adelante que apareció un pequeño Diglet. Era uno bien inofensivo, pero así como apareció, desapareció. Rohan no le dio importancia porque la tierra estaba casi repleta de Diglet en esa zona. Sin embargo, al avanzar un poco más, cuando ya estaban casi debajo de donde se suponía que debía estar el castillo apareció un Dugtrio. Y detrás de ese otro, y otro, y otro, y así hasta que Rohan quedó casi rodeado de ellos. Con tan sólo un terremoto quedaría sepultado, y los pokemon no parecían querer ayudarlo, al contrario, parecían furiosos y dispuestos a acabar con el intruso.
- Saraw, regresa… Esto se va a poner feo.
El muchacho guardó al pokebola de su Sandshrew y sacó otra. Iba a hacer su jugada final, había llegado el momento de demostrar que él también era un guerrero.


Espero que les haya gustado.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#51

Re: El Arte de la Pokeguerra


Muy bien el capítulo, sin faltas de ortografía cosa que me encanta.

¿Qué pokemon sacará de la pokebola Rohan?

#52

Re: El Arte de la Pokeguerra


Agron no O.O (nunca escribo bien los nombres de pokemon y menos los nuevos) Joder, claro T.T Yo pensando que sobreviviria. No había suficiente sangre derramada con su dueño? T.T seguro que si se hubiese puesto a dieta no le habria aplastado T.T pobriño T.T Es que por encima se lo cargo el por culpa de ese gengar gggggggggg ¬¬ muerte a gengar, venga, rana toxica (ni me molesto en intentar escribir bien el nombre jajajaja) y infernape u.u acabar con ese apestoso ¬¬ (y de paso con alakazam ¬¬)
Ey ey ey!!!!! En la mayoria de los capitulos estoy con quien esta escribiendo u.u jajajaja, si, soy una chaquetera. Pero no!!!! Que es eso de querer cargarse a Edward? nadie toca a mi querido Edward ¬¬ jajajaja. Aunque sea un nombre que ya no me guste por cierta pelicula sigo teniendo en mente al valiente edward sobre un pony de fuego T.T (si, me olvide de que era un rapidash jajaja).
Ah O.O toma, que se me olvidaba. Rubyc y Milanor? O.O??? O.O? Guau. Esta si que quiero ver quien gane. Lo siento pero de momento estoy con Milanor u.u claramente me encanta infernape y el.
Dios dios dios O.O que mierda va a hacer Rohan? O.O?!?!??! O.O jugada final? No, en serio, me quede en duda como charmander, T.T claroooo cortais el capitulo T.T y ahora lloro en mi rincon de la soledad. Nah, broma, no lloro (?)
Muy buen capi Demian, tambien, sin faltas de ortografía. Ah *se rasca la cabeza* gracias por la guia de personajes jajaja, es que me suele pasar eso y pierdo el hilo pero ahora ya estoy centrada u.u
Posdata: Una pena que haya poquita gente ahora comentando u.u
Posdata1: Psycho ¬¬ que sepas que voy por el capi 7 de tu fic ¬¬ un dia de estos me veras comentando jajajaja