Fui a alertar a todos de lo que Treecko me había dicho. Aunque el pokémon planta no estaba muy seguro de si fue el gigante u otro recluta el que se fue de lengua, lo cierto es que debíamos hacer algo al respecto y adelantar el arribo en la ciudad de los dragones.
El chico de la bandera, ni bien se enteró de todo, se fue para avisar a los otros chicos y pidió la ayuda de Butterfree para que vigilase desde el cielo cualquier amenaza, eso sí, antes registró su número en mi PokéNav por las dudas. Lo notaba algo inseguro, pero yo no estaba para cuestionar a mi fiel camarada.
Karla: ¿Están seguros de que esto funcionará? Digo, mi PokéNav se ve algo viejo [u.u].
Hiro: T-treecko… (¿PokéNav?).
El geco seguía en mi brazo, parece que no se despegaría tan fácilmente.
Mina: E-está bien, incluso si es viejo, todos los dispositivos de llamada pueden comunicarse entre sí, independiente del tipo que sean.
Noté que Mina aún tenía a ese Fearow cerca, el cual llevaba una bufanda roja, imagino que dicho accesorio era originalmente de la chica.
Mina: Creo que Fearow quiere ayudarme, si voy en él podré llegar pronto a Draco City.
Albert: Y yo tengo a mi Honchkrow. No tiene nada que envidiarle a un Charizard, puede llevarme a cualquier lado en un suspiro.
Con confianza el chico dejo salir a su ave negra y se aferró a una de sus patas del mismo color, además Mina ya parecía lista para partir en cualquier momento.
Mina: ¿Ustedes estarán bien?
Karla: ¡Sí! Vayan rápido, díganle a un oficial que hemos dejado a un tipo sospechoso aquí y prepárense para lo que venga. ¡Rápido! ¡Draco City espera por la Liga de los Súper Amigos! [owó].
Albert: Que conste, ¡yo soy Batman!
Mina: ¡¿E-ehh?!
Una vez que ambos se fueron volando, yo me quedé observando a mis pokeball en silencio. Tomé aire, lo deje salir y una lagrima dramática comenzó a rodar por mi rostro. La verdad era que ninguno de mis pokémon podría llevarme de la misma forma cool que Albert y Mina a Draco City.
Alan: Sinceramente no sé qué decir, ¿es que acaso piensas correr? [u.ú].
Karla: Siempre pueden surgir mis poderes de Flash a último segundo…
El chico pegó un profundo suspiro, resignado. Es cierto que podría haberle pedido ayuda a Mina, pero el Fearow recién se había curado de un mal trato, no quería explotarlo al pobre y Honchkrow apenas podría cargar a una persona, una más y el ave podría ir en descenso.
Alan: Supongo que me toca solucionar este problema.
Me asombré, ¿acaso mi compañero tendría algún pokémon con el cual podríamos llegar volando a la siguiente ciudad? Mi duda fue respondida cuando guardó a Weavile, para, en su lugar, sacar a otro pokémon cuya imagen fue una revelación divina para mis ojos de mortal.

[Nv ¿?]
Pokédex: Rapidash, el pokémon caballo de fuego. Suele trotar sin rumbo por campos y llanos. Pero, si debe ir a algún sitio, se le avivará el fuego de las melenas y emprenderá un galope llameante alcanzando 240 km por hora.
Karla: ¡I-increíble! ¡¿Tenías un pokémon tan divino?! ¡Woooow! Es como si estuviera ante una leyenda viviente, sólo míralo, tan celestial, tan sagrado, ¡su fuego es tan genial! [*^*].
Le ofrecí una baya, quería amistarme con ese caballo tan divino y por suerte la aceptó.
Alan: Tampoco es para tanto, la tengo desde que era una Ponyta.
Karla: ¿Es hembra? ¡Yay! Creo que comienzo a pensar seriamente en ir a buscar una Ponyta [^^].
Alan: ¡¿D-de verdad?! Como sea, Mina y Albert ya deben estar en Draco City.
Sin bozal ni ninguna de esas cosas feas que le ponían a los pokémon como Rapidash, se subió en ella con un salto que yo me veía haciendo en mil años. En seguida me ofreció una mano, yo tragué saliva.
Karla: ¡¿Qué estás loco?! ¿Qué pasaría si yo caigo, salgo rodando en pedazos y mis restos quedan inmortalizados en hielo para futuras generaciones? [T^T].
Alan: Siempre puedes quedarte aquí y probar suerte con tu Scyther “pacifista” [u__ú].
Karla: ¡D-démonos prisa!
Le dije a Hiro que tuviera cuidado, aún estaba en mi brazo algo tembloroso, pero no se soltaba. También anclé la capsula del huevo a mi mochila y la terminé de amarrar con mi cuerda.
Aceptó que me dio bastante miedo el fuego de Rapidash, era un pokémon tan hermoso, pero tan fiero al mismo tiempo que pensé y el susto me haría caer de verdad; sin embargo, una vez que logré dar el salto, las llamas casi parecían una ilusión, las sentía, eran cálidas, pero no quemaban para nada.
Karla: ¡A-anda! No estoy ardiendo en llamas.
Alan: Debe ser por la baya de antes, buena jugada.
¡PAF! Repentinamente la pokémon se paró en sus dos patas lista para cabalgar a la velocidad de la luz, pero la acción fue tan fugaz que me aferré con fuerza mi compañero.
Karla: ¡ME VOY A MORIR! ¡ARCEUS SANTÍSIMO, VEO TU LUZ! [T^T].
Alan: ¡C-cálmate! Al menos procura llegar en una pieza.
Y comenzó a correr, aunque como iba con los ojos cerrados difícilmente logré apreciar algo, sólo sentía la fresca brisa del monte azotarme la cara sin piedad y el galopeo de la pokémon tan veloz como el viento. Lentamente decidí mirar, si no lo hacía puede que me arrepintiese más tarde y vaya que lo hubiera hecho; fue increíble todo lo que el camino me ofrecía, fascinante más bien, no tenía palabras, era como si el monte se fuese moviendo hacia atrás.
Alan: Ah, una cosa, aunque este atajo es muy conveniente, lo mejor será desviarnos por el camino seguro y evitar las banderas. Lo último que necesitamos es involucrarnos en una batalla.
Karla: ¡Woow! ¡Como quieras! Pero te juro que ya no veo el Sheol ni las puertas del inframundo, así que estaré bien con cualquier camino.
Rapidash se desvió, comenzó a descender y pronto ya estábamos en otro punto, ya no podría ver el sol como antes y el monte era algo aburrido, pero sin duda el ritmo que mantenía la yegua de fuego era comparable al de las montañas rusas.
Karla: Por cierto, ¿qué clase de cosas podrían hacer en Draco City? Podría apostar porque, de entre todos, eres el que más pistas tiene al respecto.
Alan: No estoy seguro, pero últimamente he escuchado sobre el tráfico de dragones. Para ser más exactos, el robo de los huevos para venderlos a elevados precios o directamente criar dragones.
Karla: ¿En serio? Yo pensé que el Draco de Draco City era decorativo.
Alan: No, no lo es. Los fundadores de Draco City solían dominar a los dragones para hacer su voluntad y levantar la ciudad en sus principios, se dice que con los años su legado han sido esas mismas deidades; sin embargo estos pokémon no son para nada comunes, al menos no en estado salvaje, así que los huevos son el foco de cualquiera con malas intenciones.
Miré la capsula, iba dejándose llevar por el fuerte viento, pero sin despegarse de mi mochila. Comenzaba a tener ciertas sospechas en el encapsulado objeto.
Karla: O-oye… si me pasa algo y me muero, que sepas que yo…
Alan: ¿Si? Te noto algo nerviosa [o.ó].
Karla: E-es que… no puedo evitarlo, yo… me hubiera gustado tener un Ponyta [T^T].
Alan: …
Karla: ¡V-vamos! Que se ve tan divino, ¡mira! Sus llamas resplandecen, casi parece un chiste que en este lugar impera un clima frío. ¡Andaa, dime donde hay! [T^T].
Alan: ¡Pensé que dirías algo serio por primera vez! Pero si te sirve de algo, Draco city tiene varias cosas que llegaran a gustarte, entre ellas, en sus cercanías, encontrarás un atractivo lugar.
Karla: ¡¿T-tanto así?!
Me quedé absorta en mis pensamientos, ¿de cuánto más me estaba perdiendo? Pronto me distraje echando un nuevo vistazo a mi alrededor, parece que no era ninguna broma lo de llegar a la ciudad en cosa de días de no ser por el atajo. Lo que es más, pasaban los minutos y más me sorprendía que Rapidash pudiese correr a un ritmo intenso sin disminuir su velocidad, no flaqueaba, no se quejaba, era una espléndida compañera.
Cuando estaba por matar de nuevo el silencio, la yegua se paró en seco, en lugar de gritar del miedo quedé sorprendida de lo que nos esperaba más adelante.
Karla: D-debes estar bromeando… Draco City no es así, ¿verdad?
Alan: No, debe ser obra de los que están involucrados en el dichoso sabotaje.
Ahí, donde acababa la nieve, desde ese punto se podía ver a lo lejos una enorme ciudad con un cielo negro, carente de tormentas, pero caótico por donde lo viera. En circunstancias normales la vista podría haber sido más preciosa, alcanzaba a ver campos de cultivo, un riachuelo y algunas casas antes de los enormes edificios, además de un portal.
Rapidash dio un gran salto, siguió avanzando y pronto llegamos a la ciudad de los dragones, percatándonos que no había ningún alma a la vista.
Karla: W-wow, es increíble, a pesar de la niebla, se ve genial.
Podía apreciar pocos detalles, ahora con Rapidash a un paso amigable y siendo yo su única jinete. Apenas se colaban rayos del sol, logré sentir en la ciudad un aire rustico, era algo extraño pues me esperaba algo más futurista, pero las construcciones eran altas y las calles dignas de un carnaval, bien adornadas, decoradas por doquier. Es cierto que había algunos árboles por las calles, pero se sentía solitario.
Alan: Te presento a la ciudad del eterno pasado medieval. Ahora deja de abusar de Rapidash y bájate [u.ú].
Karla: Me estaba divirtiendo, pero bueno [u_u].
Hice caso, pero escuché una voz, giré bruscamente intentando adivinar de donde venía.
Hiro: (E-está por allá, en esa calle).
No me había percatado, pero Treecko seguía ahí y eso me recordó que debía sujetar la capsula con el huevo de nuevo si no quería llevarla a rastras, seguido fui al lugar donde Hiro apuntaba.
Alan: ¡E-espera! Algo aquí no va bien, para nada, separarse podría ser peligroso.
Karla: Confía en mí y ve a buscar a alguien, quien sea, seguro algún ciudadano podrá explicarnos qué pasa con esa niebla y si algo sospechoso está ocurriendo.
Una vez que mi compañero asintió con la cabeza seguí avanzando. En un estrecho pasaje, logré ver en un espacio redondo y estrecho a una niña pequeña junto a un tipo sospechoso que sostenía una jaula, además un pokémon de plumas azulinas le picoteaba.

[Nv15]
Pokédex:
Murkrow, el pokémon oscuridad. Esconde objetos brillantes en un lugar secreto. Meowth y Murkrow suelen saquear su escondite.
Debo aceptar que lo que más me llamó la atención de todo, fue ese pájaro. Era toda una deidad, o algo así, pues su ojo izquierdo era azul. A todo esto, ¿no sería la pre evolución de Honchkrow?
Niña: ¡Oye tú! ¡Deja a Mukurow! ¡Tú, cobarde, idiota, tipo feo! ¡TONTO! Dame mi capsula.
Tipo sospechoso: ¡Oi! Para ser una mocosa eres bastante grosera, ¡discúlpate, vete a tu estúpida casa y deja de joder, esto ya nos pertenece!
Cuando Treecko dijo sabotaje me esperaba algo más destructivo, una bomba de tiempo o algo así; si bien es cierto que la niebla cubría parte de mis expectativas, el tipo aquel parecía ser un maleante de esos de segunda.
Karla: ¡Hey! Déjala en paz. ¡Link, te encargo esto!
Deje salir de su pokeball a Luxio, quien erizó su pelaje y se vio amenazante, pero entonces el otro sujeto se libró de la niña e infló también una pokeball, pero negra, de la cual salió un pokémon sospechosamente peligroso como engañoso por su apariencia.

[Nv16]
Pokédex:
Voltorb, el pokémon bola. Voltorb es tremendamente sensible y a la más mínima sacudida, explota. Cuentan que se creó cuando alguien expuso una Poké Ball a una gran descarga eléctrica.
Tragué saliva, ¡¿en serio?! ¡Un solo golpe y moríamos! Bueno, a menos que Voltorb estuviera entrenado para algo más que causar destrozos.
Tipo sospechoso: ¡Pfff! Que birria, esto se supone que era un plan silencioso, pero este bichito volador ya lo arruinó todo. ¿Y tú te atreves a meterte? ¡Lo lamentarás!
Karla: ¡El que lamentará hacerse dueño de lo ajeno eres tú! Qué cobarde, ir y robarle su huevo a una niña, ¡mereces la cárcel! Link, comienza con tu mordisco.
Spoiler
Tipo sospechoso: ¡Ha! Mira como tiemblo. Renacuajo, ¡chirrido!
El pokémon tan redondo como una pokéball comenzó a temblar, emitiendo un sonido tan agudo que por un segundo pensé y era como revivir la batalla de Bisharp contra el pequeño Yun, dicho ataque provocó que el fiero Luxio bajase su guardia en un intento de soportar el dolor; sin embargo, mi amigo no retrocedió, comenzó a ganar fuerzas y se abalanzó contra el Voltorb clavándole sus dientes, en vano pues el pokémon parecía no sufrir tanto.
Karla: (Esa cosa debe ser tan dura como una pokéball de verdad, debo intentar con otro movimiento) ¡justo ahí, colmillo hielo!
Sin separarse del Voltorb, Link hizo brillar sus dientes y parece que esta vez su ataque sí surtió efecto, ya que el pokémon intentó librarse de él y en seguida lanzó unas ondas de sonido que lograron separarlo de su enemigo.
Tipo sospechoso: Bien hecho, bolita, muéstrale a la niñata y su gato tu placaje.
¿Cuántos apodos tenía para el pobre pokémon? Seguro y la llamada bolita estaba haciendo un intento por no explotar, aun así rodó a gran velocidad contra Luxio embistiéndole a un costado.
Karla: ¡Ahora, usa carga!
Voltorb dio otro giro, parece que quería ganar impulso y su ataque, a pesar de lo básico y débil, tenía cierta ventaja contra un pokémon que aún temblaba por el sonido de antes. Link trató de resistir la segunda embestida, mientras unas chispitas salían de su cuerpo.
Tipo sospechoso: Eh, tú, ni te acerques. ¡Bomba sónica!
Nuevamente venían las ondas, pero mi fiel amigo logró impulsarse con sus cuatro patas a un costado, haciendo que el ataque sónico fuese a parar a un tarro de basura. Ante el hecho anterior, Voltorb se enfureció y comenzó a ir de nuevo con placaje, pero Link podía evadirlos esta vez gracias a que su oponente no se estaba concentrando lo suficiente.
Tipo sospechoso: ¡O-oi! ¡Qué te quiere tomar el pelo, para ya!
Karla: ¡Usa de nuevo tu colmillo de hielo, Link!
Con otro salto el felino logró morder de nuevo a Voltorb, pero ante el gesto de su rostro empezaba a temerme lo peor. Debía terminar la batalla antes de que esa bola o el tipo sospechoso tuvieran la terrible idea de usar cierto ataque destructivo.
Karla: Link, debes acabar pronto. ¡Libera tu rayo, ahora!
Voltorb iba directo con otra embestida, no dispuesto a perder, pero el rayo sumado a la carga de antes le dio de lleno y prácticamente lo dejo muy débil, era probable que su tipo eléctrico le hubiese salvado el cuello, ¿o debía decir sus circuitos?
Tipo sospechoso: ¡Al diablo! Los jefes se enfadaran por desperdiciarte, pero esto ya me jode. ¡Autodestrucción, renacuajo! - ¡Por un Darkrai! Hizo exactamente lo que yo quería evitar a toda costa.
Sin esperar, la pokéball comenzó a brillar intensamente, estaba lista para sacrificarse.
La explosión nos iba a alcanzar y salté por la niña quien estuvo a mi lado, la aferré en mis brazos intentando recibir el impacto a la vez que cerré los ojos, pero, para mi sorpresa, tras el fuerte ruido seguíamos de una pieza. Miré bien lo que sucedía y parece que los encuentros divinos estaban a la orden del día.
Observé a un joven con una gabardina negra, ojos verdes y pelo negro corto, pero lo increíble estaba en sus aparentes alas y plumas que caían a su alrededor. Fue cosa de segundos para ver que en realidad no era un ángel, ya que detrás de él salió un pokémon pájaro que recibió la mayor parte del impacto, pero aun así parecía que uso protección.

[Nv44]
Pokédex:
Pidgeot, el pokémon pájaro. Sus músculos pectorales son tan fuertes que podría parar una ventisca con unos cuantos aleteos.
Joven: ¿Estás bien?
Karla: M-me duele un poco el brazo y creo que me desmayaré, pero sigo viva [o.o].
Joven: Anda, he llegado justo a tiempo, me alegro. Gracias por cubrir a mi hermana.
¡La niña! La miré, por suerte ella también estaba bien, pero me veía con brillo en los ojos.
Niña: O-oye… e-eso ha estado increíble, ¡increíble! Genial, n-no puedo creerlo, el héroe del tiempo me ha salvado, ¡y tú también! Hermana, dime tu nombre.
Miré el cielo una vez más, creo que ya había pasado la hora de mis delirios matutinos.
Karla: Me llamo Karla, quédate detrás de mí, esto apenas ha comenzado.
La explosión no tenía solo por función hacerme daño y darle una vía de escape al ladrón, varios pokémon voladores comenzaron a descender. Pensé que eran entrenados, pero al mismo tiempo liberados a su suerte para retenernos.

[Nv12]
La pokédex no se molestó en identificarlos, no era la primera vez que veía a los suyos.
Karla: ¡D-debes estar bromeando! ¡Estos pokémon volvieron con sed de venganza y van a comerse todo lo que me queda de vida! [T^T].
Para mi desgracia, gritar de pánico provocó que cierta superball brillara y cierto pokémon tan violento y de mal humor hiciera acto de presencia luego de tanto tiempo.
Kurai: (Tú… estúpida humana, ¡¿no puedes cerrar esa estúpida boca por un estúpido segundo?!).
Llevé mis manos a la boca, creo que ya le había enfadado y tenía miedo, mucho miedo.
Para empeorar las cosas otros tres pokémon conocidos aparecieron.

[Nv35]
Joven: Si no te molesta, me encargaré de los grandes.
Karla: E-eh, por mí perfecto, yo lo tengo todo bajo control [^^].
Bajé la voz, pero eso no evitó la mirada del Scyther que se estaba conteniendo por matarme, gracias al cielo los dos Zubat fueron a su encuentro con hostiles intenciones.
Spoiler
El pokémon de las guadañas no se quedó quieto, de hecho abrió sus alas y fue al encuentro de los murciélagos con un notable falsotortazo usando el filo de sus cuchillas. Los Zubats se vieron dolidos por el repentino ataque, pero se defendieron mordiéndole.
Karla: E-está bien, ¡tú no eres débil! ¡Persecución!
Kurai: (¡No me digas lo que ya sé!).
A pesar de que le molestaba que le diera órdenes directas, la mantis desapareció en una sombra y apareció por detrás de unos Zubats con lo que parecía ser un placaje, el movimiento bastó para que ambos pokémon se enfurecieran aún más y comenzaran a emitir unas ondas de sonido, debía tratarse de supersónico. Intenté darle una orden al Scyther, pero el muy testarudo trató de hacerse a un lado y, para su sorpresa, un Zubat logró posicionarse detrás de él confundiéndolo al instante.
Karla: O-oye, cuidado con apuntar “accidentalmente” aquí.
Creo que me estaba mirando, pero las mordidas de sus oponentes continuaron y, a pesar de que daba zarpazos al aire, no lograba acertar un solo ataque en sus oponentes.
Karla: ¡Atrás de ti!
Por primera vez en la batalla el insecto hizo caso. Apuntó a uno de los Zubats que le mordía el ala derecha y le dio un golpe que logró despegárselo de encima, seguido el otro pokémon apuntó sus colmillos a su hombro.
Karla: ¡Viene con chupavidas! Debes frenarlos con tu ataque rápido y ganar distancia.
Era como darle instrucciones a un ciego, lo que hacía preguntarme cómo sería estar en la piel de los pokémon confusos, pues aquella fiera tan altanera obedientemente embistió a un Zubat y siguió volando hasta ganar una distancia considerable de sus oponentes. En el cielo parecía ser que se curaba de su aturdimiento.
Sin avisar, los murciélagos comenzaban a verse rojos.
Karla: (Eso es nuevo, debo ir con cuidado) e-eh, prepárate, foco energía.
Parece ser que compartíamos una opinión, ya que Scyther vio que lo más apropiado era quedarse en donde estaba a la par que cruzaba ambas guadañas y comenzaba a ganar energías, notándose en una leve especie de aura azulada que le rodeaba.
Karla: ¡Cuidado!
Una vez más los Zubats fueron a atacar, logré ver a tiempo que se trataba de un chupavidas. En momentos así es una suerte que los pokémon salvajes no entiendan de debilidades; sin embargo, Scyther no se permitió morder, quedándose en su lugar atacó una y otra vez a los pokémon los cuales se acercaban y alejaban intentándole darle una de sus mordidas, pero algo había mal, notaba como esos pokémon azules se volvían más fuertes e insistentes con cada golpe.
Karla: D-debe ser algo como venganza, como sea, ¡no les permitas que sigan así! ¡Defiéndete con tu persecución.
Desaparecer y aparecer, era así como funcionaba el movimiento siniestro, el cual se veía fortalecido gracias a la habilidad de Kurai. Por suerte golpeó en el cuello a uno de los Zubats logrando así que el mismo cayese totalmente debilitado.
Karla: ¡No te confíes, viene el otro! ¡Evade y ataca con ataque rápido!
El otro Zubat estaba listo para vengar a su amigo caído, pero falló cuando la mantis fue más rápida y le evadió a tiempo, para ganar impulso de nuevo y acabarlo con un ataque tan potente que por consecuencia el pokémon oponente acabó estrellado contra el suelo sin ninguna piedad.
Kurai: (Es tan fácil que me dan nauseas…).
Karla: (Cuánto orgullo desprende este bicho) [c__c].
Lo regresé a su superball antes que buscase a otra víctima de sus afilados ataques, pero justo entonces comenzaron a aparecer más Zubats en el cielo y la niña que me acompañaba se aferró a mí.
Niña: E-es inútil, los enviados del mal no se cansaran.
Joven: Esto no se acaba. Vengan, rápido, debemos alejarnos de este lugar.
Comenzamos a correr, yo sosteniendo a la niña de una mano percatándome de que así no nos alejaríamos.
Joven: Con que, Karla, ¿eh? Imagino que eres una entrenadora. Lamento los inconvenientes, los huevos comenzaron a aparecer de la nada y ahora buscan robarlos a toda costa, sin duda parece más la acción de una sospechosa organización que de varios criminales sueltos.- Le presté atención, se le notaba preocupado.- Esta niebla está manejada por un aparato, reduce las energías de los pokémon, pero los del tipo dragón, casi como un veneno, ¿me ayudarías a encontrar esa cosa?
Karla: C-cuenta conmigo, d-de todos modos… ah, la verdad es que siento lo de antes, de haber sido un poco más fuerte me encargaba de los Golbats mientras ibas por el huevo.
Joven: No te preocupes por eso, ya has hecho mucho. De hecho, mientras que a los ciudadanos indefensos se les ordenó quedarse en sus casas, con el fin de evitar los hurtos, los otros andan bajo tierra, es una suerte que hayas estado ahí para ayudar a mi hermana.
¡¿B-bajo tierra?! Ni Arceus quiera que a un pokémon se le ocurriese usar terremoto.
Joven: De todos modos, ya le he informado a un buen amigo mío del ladrón de antes, sé que puedo confiar en él.
Estaba nerviosa, la situación se estaba saliendo de control, dudaba de si podría hacer algo.
Niña: Hermana, ¿ese huevo es tuyo? – Me pilló por sorpresa, tirando de mi manga. Tras el gesto, la niña apuntó al huevo negro, yo le negué con la cabeza.
Karla: No, lo he encontrado en el Monte Draco e iba a mandarlo por encomienda a la guardería, pero creo que ya no será tan necesario.
El chico me sonrió.
Joven: ¿Sospechas que su dueño se encuentra en este lugar?
Karla: Así es y no me gustaría que no lo encontrase pronto, imagina que nace solo y desamparado en una guardería, sin sus seres queridos [T^T].
Tras la corta charla llegamos a un lugar, una fuente de agua más bien donde varios caminos se encontraban. El chico le dio una orden al Pidgeot y éste lanzó un llamativo ataque de fuego hacia el cielo, sin cuidado.
Karla: ¡E-eso podría ser peligroso! ¡¿Y si nos vienen a encontrar los malos?! [T^T].
Joven: No sucederá, esa señal me ayudará a reunir a ciertas personas. Más importante, debo decirte rápido los detalles. De casualidad, ¿no tienes un mapa?
Imagino que, en esta era moderna, preguntar por un mapa era como preguntar si tenía uno de esos artículos de tecnología de punta, así que saqué mi PokéNav para ofrecérselo. El chico rápidamente buscó la aplicación del mapa y tras apuntar a Draco City comenzó a maximizar.
Joven: Muy bien, actualmente he identificado tres tipos de aparatos contando el de la niebla. El segundo es un dispositivo rastreador, están buscando algo importante en esta ciudad y el tercero consiste en un tele transportador, más que nada para los huevos, una vez que los tienen huyen a puntos aleatorios; sin embargo, logramos interferir con la señal y ahora no irán lejos.
Até los cabos, ahora sí estaba convencida de que el huevo era de esta ciudad.
Joven: Draco City es muy grande, así que, pensándolo mejor, me ayudaría más que fueras directo al tesoro de la ciudad y de encontrar algo avisarme.
Karla: ¿P-podré hacerlo yo sola? No creo que los maleantes sean todos unos enclenques…
Joven: Por favor, tienes que hacerlo, mi otra hermana también se ha perdido y debo buscarla, no sé en qué clase de situación se habrá metido ella sola. Además le pediré a Pidgeot que te cubra las espaldas.
Sus ojos eran tan… emocionales, tan profundos, no pude decirle que no. Por un Darkrai.
Niña: P-por favor, si encuentras a Zan sálvala, e-ella fue tras su huevo, pero no ha vuelto a casa y fui a buscarla, hermana, por favor.
Convencida por dos, ya no había marcha atrás.
Con un Hiro aún amarrado a mi brazo me dispuse a ir al lugar donde el chico me apuntó con el PokéNav, si todo salía bien arruinaría uno de los aparatos y los otros involucrados en esta misión se encargarían del resto. A todo esto, ¿estarían Alan, Albert y Mina implicados en la misma situación? Solo esperaba que estuviesen bien, a salvo.
Era el momento de completar una misión, esa ave tan amistosa y gigante me iba a dar una mano, así que no tenía nada a que temer más que al fatídico destino de una maldición.